Cultura

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Cultura elCaribe, SÁBADO 29 DE AGOSTO DE 2020

elcaribe.com.do

Análisis de la obra la Mujer Dominicana...

JB también puso mujeres gobernadoras

El ser humano el arte de Luis Muñoz

Luis Álvarez López analiza el libro “La Mujer Dominicana: Inmigrante en busca de la Igualdad”, de Antonio Méndez. P.6

Sergia Mercado recurre a los archivos de OGM para recordar que Joaquín Balaguer también designó mujeres como gobernadoras provinciales . P.7

El artista plástico Luiz Muñoz visualiza al ser humano en su obra como una unidad inseparable en su esencia, con reflejos de individualidad P.10

JOSÉ MERCADER 666mercader@gmail.com

D

Dagoberto Tejeda. F.E.

Dagoberto, nuestra cultura ambulante El “Maldito Tíguere” ha escarbado por toda la geografía nacional en busca de ritmos y vocablos africanos

agoberto Tejeda, o simplemente Dago para los amigos que lo queremos, admiramos y también “maldito tíguere”, es, sin quizás, el dominicano más representativo de nuestra cultura, de nuestra dominicanidad, aunque no esté en el libro Guinness. No porque sea descendiente directo de Guacanagarix ni de Lembá y puede ser que de ambos, sino por sus conocimientos y el trabajo de rescate de nuestros valores profundos y orígenes. Los orígenes de Dago están en el sur, en el Baní de los mejores mangos de la Bolita del Mundo y más allá y donde se sigue sembrando hielo, aunque no repolle. Del mismo Baní de los chuimeros, hasta que llegó a la capital en bicicleta. Lo conocí en la UASD en el 1976 con un camisón blanco manga corta, sin botones como los que usaba Amaury Villalba y ahora yo de copión, pantalón yin, una cartera de cuero como la de Frank Almánzar, chancletas, fondos de botella para sus ojos, pelo a lo Doug Clifford el batería de Creedence Clearwater Revival, aunque no muy alto, corpulento con una barriga de luchador. Dago, más que profesor de sociología, era un luchador de cualquier causa que fuera buena, fuese iniciada por la CGT, el MCI, la ADP, o la ACCG (Asociación de Chulos contra Balaguer), los muchachones del sindicato portuario, o los jodones de la UASD, menos con los PACOREDO. No dudó Dago en militar en la izquierda, que era lo mismo que militar en lo justo y no necesariamente entender a Marx y a Engels, cosa que nunca se pudo por falta de cultura por lo que hubo que ir en auxilio a buscar a la Martita chilena que tenía el don de la enseñanza, el don de la traducción de textos imposibles al “castechano” comprensible. Y Dago, en cierta manera, era de esa misma escuela pedagógica para hablar de clases sociales y orgullo de nuestra sangre africana, lo que lo llevó a escarbar esos ritmos, esos vocablos desperdigados en nuestra geografía llena de gente buena, cambrones y cabrones. l

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