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Julio - Diciembre 2016 - No 9


Julio-Diciembre 2016. No.9

Revista del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué. Entre-Nos-Otros. Julio-Diciembre 2016. no.9 ISSN 2339-3580 Iniciativa de investigación formativa y de articulación de las asignaturas del Programa de Comunicación Social y Periodismo, liderada por los estudiantes y docentes. Editora Angela Lopera Molano Comité Editorial Adriana Guzmán Angela Lopera Molano Gerson Silva Irene Rodríguez Paula Camila Pachón Sergio Forero

ÍNDICE (Editorial)..............................................1 (Perfil)

“Hijo de tigre, sale pintado”... y luchador Angie Vanessa Cárdenas ...................................2

(Crónica)

Soy profesional, ¿y ahora qué? Diego García Sarmiento.....................................5

(El Anzuelo Medios) Club de periodismo ........................................9

Diseño logo Pamela Castro Larsen

(Artículo principal)

Diseño y Diagramación Marcela Morado

(Reportaje gráfico)

Conversaciones con Javier Darío Restrepo .................11 Juntas, paraíso natural María Fernanda Moore ...................................17

Rector Hans Peter Knudsen Quevedo Vicerrectora Gloria Piedad Barreto Decana (e) Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales Nidia Chaparro Cuervo Directora Programa de Comunicación Social y Periodismo Luz Dary Espitia Hernández Impresión León Gráficas LTDA Contacto entrenosotroscsp@gmail.com Los artículos publicados son responsabilidad de sus respectivos autores y no comprometen a la Institución. Universidad de Ibagué Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales Programa de Comunicación Social y Periodismo Ibagué, Tolima, Colombia

(Crónica)

Filmografía de los antiguos cinemas María Paula Anaya Caicedo ..............................20

(Investigación)

Multifamiliares El Tejar, un proyecto que nació sin agua. Investigación periodística Lady Natalia Cubides Fernández ...........................23

(Relatos)

Una vida dedicada al cambio social Valentina Torres ..........................................28

(Entrevista)

Presencia y participación política de grupos afrocolombianos Sergio Forero .............................................31

Editorial La enseñanza de la ética es transversal en la formación de cualquier profesional y, en programas de comunicación social y periodismo, esta formación no solo es transversal sino imprescindible. Esta afirmación, que acompaña nuestros debates curriculares, sigue siendo un reto volverla un accionar concreto en cada una de nuestras clases. El principal reto es que la búsqueda constante de un actuar ético debe ser un principio de vida de todos y, más aún, cuando debemos enseñar a otros sobre la ética. Desde la Universidad de Ibagué se ha buscado generar un debate académico sobre la ética periodística, a raíz de la existencia de casos específicos de la realidad regional, relacionados con la manera como se ejerce el oficio en Ibagué y en el Tolima. Este debate académico debe ser constante e involucrar diferentes actores: los medios, los estudiantes, los docentes, los empresarios, el sector público, entre los principales. Desde nuestro Programa, la reflexión sobre el uso que se le da a los medios de comunicación, sean impresos o digitales, ha generado un cambio en nuestras formas de trabajar y la necesidad de poner un énfasis en el análisis de éstos, a través de casos específicos; además, fortalecer la capacidad argumentativa de nuestros estudiantes y complementar con un fuerte componente de legislación colombiana. También, las relaciones personales entre nuestros estudiantes, sus implicaciones en las redes sociales y los aspectos disciplinares que se derivan de éstas, han generado una alerta en nuestros currículos. La formación ética es una formación para la vida y, para nuestros futuros profesionales, un dilema al que tendrán que enfrentarse en el diario ejercicio de su labor. Consolidar diferentes estrategias para trabajar sobre estas situaciones y, otras que se presenten, es la orientación de trabajo que hemos desarrollado desde el semestre B de 2016. La primera estrategia fue la creación de la Cátedra de ética periodística Javier Darío Restrepo. Gracias al apoyo institucional y a la aceptación del Maestro para difundir su obra y su vida en esta cátedra, celebramos la primera versión de la misma el jueves 9 de febrero de 2017. Sobre este tema transversal de nuestra profesión se realizó la edición número 9 de la revista EntreNos-Otros y, también, como manifestación de nuestra gratitud al maestro Javier Darío Restrepo, por su presencia constante en nuestras reflexiones como seres humanos, comunicadores y docentes. El Comité editorial de la revista Entre-Nos-Otros felicita a Pamela Castro Larsen, estudiante de Administración de Negocios Internacionales de la Universidad de Ibagué, por ser la ganadora del concurso para la actualización del logo de la Revista. Logo que presentamos en esta nueva edición. En nuestro próximo número haremos una nota especial sobre el concurso, las propuestas presentadas y los finalistas.

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Revista del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué

“Hijo de tigre, sale pintado”…

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y luchador El cambio social es la misión principal del movimiento “Unión campesina”, del cual hace parte Jenny, éste se centra en hacer política en el pueblo. Comenzaron a postular candidatos al concejo y a la alcaldía para que estuvieran más pendientes del tema ambiental: “decidí cancelar mi semestre y suspender temporalmente mis estudios para comenzar a hacer política en mi pueblo, yo personalmente no me lancé a nada, pero estábamos muy centrados con el tema de la consulta popular, la cual busca que sea la misma población quien decida si se debe explotar o no la mina La Colosa. Queríamos hacerle cambiar a la gente el pensamiento que todo movimiento político utiliza la politiquería y es corrupta”. El grupo, por ser sin ánimo de lucro, tomó la iniciativa de sostenerse por sí mismo, es por eso que hacer actividades para recolectar fondos era su misión. Jenny comenzó a vender tamales puerta a puerta por todo el Municipio y aprovechaba el momento para aconsejar a la gente de las consecuencias ambientales que tendría la explotación de la mina La Colosa.

Nacional y estudiar Licenciatura en lengua extranjera. “Por cosas del destino” no pasó, luego, quedó embarazada, lo que la hizo devolverse para Cajamarca. “Pensé en estudiar en el Conservatorio de Ibagué, pero las carreras son bastante caras y con una hija ya me quedaba un poco más verraco, entonces me inscribí en la Universidad del Tolima a Comunicación Social, la carrera estuvo como una de mis opcionales gracias a que cuando yo leía a Gabriel García Márquez yo decía que quería ser periodista cuando fuera grande, y pues me di cuenta que ese es mi campo para aportarle más a lo que yo quiero en mi proyecto de vida, el trabajo con la comunidad”.

Jenny Gámez nació el 24 de junio de 1994 en la ciudad de Bogotá, allí vivió sus primeros dos años con sus padres. Poco después toman la decisión de estar junto al resto de su familia en la vereda Los Alpes. Desde que llegó a Cajamarca Carlos Humberto Gámez, su abuelo, comienza a cumplir el papel de padre porque sus padres biológicos a los pocos meses deciden devolverse para Bogotá y Jenny se queda allí. Su abuelo ha estado presente en cada año de su vida, es gracias a él que nace la mujer luchadora que lleva Jenny en ella, “he sido la heredera de la lucha ambiental, social y musical de mi abuelo. Desde los cuatro años mi familia y, sobre todo él, me enseñaron a cantar, me llevaban a reuniones de juntas de acción comunal, temas de movimiento social y político de Cajamarca y, a medida que yo iba creciendo, él me iba trasmitiendo sus conocimientos. Desde muy pequeña ya participaba en todo ese tipo de reuniones”.

Su abuelo ha sido de gran apoyo, además fue él quien comenzó a inculcarle el amor por la música. Desde los cuatro años le enseñó a cantar, y como en la familia Gámez siempre habían amado la música, para ella no fue difícil acoplarse a esta pasión. Desde los siete años toca guitarra, asegura que solo fue cuestión de unas semanas para que aprendiera; es amante de su tierra y por eso aprendió al son de Silva y Villalba, Garzón y Collazos y toda la música propia de la tierra colombiana. A la edad de 15 años ingresó al grupo de música del pueblo y forjó su pasión. A los 17 años conformó un grupo junto a algunos amigos llamado “Alma Negra”, en honor a un árbol nativo de su pueblo. Con el grupo comenzaron a mostrar canciones propias, “la música que nosotros hacemos es más que todo música ambiental, yo todavía sigo tocando con mi abuelito, inclusive hay una canción grabada en estudio llamada “Soñar con mi pueblo”. Con el grupo tocamos algo más contemporáneo”.

Inició sus primeros años educativos con su tía, de ella aprendió a leer y escribir. Para iniciar el grado segundo se inscribe en una sede del centro educativo Técnico Agroindustrial; allí hizo toda su primaria y parte de su secundaria. Para terminar sus estudios académicos volvió a su ciudad natal, donde hizo el grado décimo y once. Se graduó de bachiller y al año siguiente se presentó para continuar su vida universitaria en la Pedagógica

Jenny asegura que no ve la música como un instrumento para ganar plata ni fama, la siente

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como arte, una forma de expresión para decir lo que se piensa al público y, sobre todo, hacer reflexionar a la comunidad sobre la lucha que se vive en este momento por la posible explotación de la mina La Colosa y por la contaminación ambiental que generaría ésta.

Esta mujer es respetada en su pueblo por el amor que le tiene a trabajar por y para la comunidad, también es miembro del “Comité ambiental y campesino de Cajamarca y Anaime”, un espacio donde convergen diferentes organizaciones sociales como “Apacra”, productores agroecológicos de la cuenca del río Anaime y también personas independientes que les interesa el tema ambiental. La idea de esta organización es la lucha que se tiene por el territorio, de allí provienen todas las actividades en defensa del agua y en contra de la minería que quiere realizar AngloGold Ashanti en Cajamarca; además, este comité tiene como propósito volver a concientizar a la gente de la participación, como la siembra de árboles en

Desde que recuerda, siempre ha sentido amor y pasión por trabajar con la comunidad y por la protección ambiental, es por eso que además de haber comenzado su vida musical, a los 15 años también empezó su trabajo comunitario. Por su abuelo, adquirió conocimientos de todas las reuniones que asistía, siempre llevaba con ella una agenda donde anotaba cada detalle que se hablaba. Desde que en Cajamarca se conformó el movimiento social asistía a las reuniones y a los grupos musicales donde su abuelo tocaba, y siempre debatían temas políticos y sociales. Además, no solo asistía a reuniones sino a movilizaciones como paros campesinos.

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OTROS

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ntre las montañas, árboles frondosos, flores, vacas, gallinas y miles de hectáreas de flora y fauna colombiana creció Jenny Marcela Gámez Guevara, definida por sus amigos como una persona verraca, digna de la mujer colombiana. La lucha inalcanzable por la vereda Los Alpes, del municipio de CajamarcaTolima, ha hecho de ella una mujer de admirar.

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Texto y fotos por: Angie Vanessa Cárdenas*


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Soy profesional,

puntos estratégicos del Municipio, foros para el cuidado del medio ambiente y, lo más importante, preservar y cuidar las reservas naturales para no amenazar a las demás especies; aunque el Municipio sea la “dispensa agrícola de Colombia”, se debe tener limitaciones. Para Jenny las juntas de acción comunal se volvieron solo una excusa gubernamental para que los candidatos políticos obtengan una mayor votación en su campaña, pero a pesar de eso decidió lanzarse a ser presidenta, para volver a trabajar con la comunidad y crear vínculos con otras veredas. “Aunque hubo gente que no estuvo de acuerdo que yo fuera presidenta por ser muy joven y porque este papel era para un hombre mayor, afortunadamente hubo otra que creyó en esa propuesta. Para mí es un logro importante porque cumplo otro de mis objetivos de hacer algo por la vereda donde crecí”. En estos momentos Jenny, como presidenta, trabaja en la reconstrucción de la escuela de su infancia que fue cerrada y dañada por la construcción de la doble calzada que conduce de Cajamarca a Calarcá, obligando a los estudiantes de la vereda a desplazarse a la escuela más cercana que se encuentra a kilómetros. En el 2012, Jenny presentó un proyecto productivo a la Alcaldía para adquirir un apiario, concursó y ganó siete colmenas para trabajar, aunque ella no sabía nada de este tema, aprendió investigando en libros y videos. Hoy en día es un ingreso económico para ella y su familia. Afirma que no le gusta explotar a las abejas, solo adquiere

*Estudiante del Programa de Comunicación Social-Periodismo de la Universidad del Tolima. El perfil fue escrito en la asignatura Redacción Periodística orientada por el docente Mauricio Santana en la Universidad de Ibagué; curso al que asistió la estudiante, gracias al convenio de movilidad entre las dos instituciones.

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¿Y ahora qué? Por: Diego García Sarmiento*

Foto: Diego García Sarmiento. Grupo de estudiantes de la Maestría en Periodismo de la Universidad de San Andrés y Grupo Clarín con su primera publicación. Año 2012.

Ella solo desea el cambio social, no solo para su municipio sino para todo el país; quiere que su pequeña hija de cuatro años crezca en un ambiente libre no solo en expresión sino en estereotipos, que siga también sus pasos para que ayude a la comunidad como lo hará ella hasta el final y que, sobre todo, cambie la visión individualista que tiene el mundo. Jenny asegura que nunca le interpondrá reglas y quiere que crezca con una autonomía legítima. Las enseñanzas de su abuelo la ayudaron a ser la persona luchadora que es, por eso se dice que “hijo de tigre, sale pintado”.

Ya se cumplieron cinco años desde que me gradué. Recuerdo que ese día estaba muy feliz, principalmente por ver la cara de alegría y orgullo de mis padres sentados ahí en el auditorio central en el momento que recibí mi diploma, sonreí aún con nervios para la foto y fui a abrazarlos con esa tranquilidad de sentir que les había cumplido. No fue fácil, tampoco tan difícil. Tuve buenos profesores y otros no tanto; recuerdo que cada vez que nos tocaba un profesor “no tan bueno” con mis compañeros recordábamos que éramos los “conejillos de indias” por ser la primera promoción del programa. Sin embargo, no me puedo quejar, yo tampoco fui el estudiante con 4.8 de promedio. Luego de la ceremonia de grado fuimos con mis padres y mis hermanos a comer al restaurante Puerto Madero, compartimos un momento muy especial en familia con un brindis y buena comida. Pero el brindis más fuerte de la noche lo hice con mis amigos del colegio y de barrio en mi apartamento. Fueron nueve botellas de whiskey en la celebración que se extendió hasta las ocho de la mañana, algo excesivo, pero la ocasión lo ameritaba. Me levanté aún con mucho alcohol en la sangre a seguir la fiesta con familia y amigos, me tomé el resto del fin de semana para celebrar que ya era profesional. Llegó el lunes con algo de resaca, comenzaba mi primera semana como profesional, tranquilo y sin las preocupaciones de las clases o de entregar la tesis. Ya todo estaba terminado, la universidad para mí era historia. Hasta ahí, todo perfecto. Continué mi semana levantándome todos los días tarde y pensando que era justo tomarme unos meses sabáticos, luego de haber estudiado durante cinco años. Lo tenía todo sin necesidad de trabajar, comida de mi mamá, carro para salir y hasta para la rumba de cada ocho días que me daba mi papá. Pasaban las semanas y seguía viviendo en una esfera del paraíso, sin darme cuenta de mi condición real: era un total desempleado. Pasaron tres meses en los cuales solo produje gastos a mis padres, como aquel niño de colegio. Recién el mes de agosto que, por influencias familiares, comencé a trabajar en la campaña política de una señora aspirante a la asamblea del Tolima. Mi primer empleo que ni siquiera busqué, me lo ofrecieron. Tengo que ser sincero y aceptar que trabajé a medias en esa campaña. No fui del todo comprometido, a pesar de que era quien llevaba las comunicaciones y la publicidad de la candidata. No asistí a todas las reuniones que, por lo general, se extendían hasta las once de la noche. Sacaba excusas para ausentarme y realmente no disfrutaba en absoluto el ambiente político. Promesas falsas, engaños a la ciudadanía, hipocresías, intereses divididos, discusiones, era lo que predominaba en aquel diario vivir de “hacer política”. Definitivamente no era el mundo laboral en el cual quería estar.

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[ crónica ]

[ perfil ]

tres cosechas al año y, aunque producen polen, jalea real, propóleos y cera, solo extraen la miel que se vende muy fácil. A parte de su pequeña microempresa que va creciendo con gran esfuerzo, también trabaja esporádicamente en la finca de su familia recogiendo frijol o maíz.


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[ crónica ]

Grupo de estudiantes de la Maestría en Periodismo de la Universidad de San Andrés y Grupo Clarín con su primera publicación. Año 2012.

La candidata para la cual trabajé salió electa. Lo más coherente para algunos era quedarme en Ibagué esperando a que ella me “ayudara” con un puesto en el sector público, sin embargo, no quise hacerlo. Me fui a vivir a Buenos Aires (Argentina) para hacer un posgrado en periodismo, rama de la carrera en la que siempre quise enfocarme. Fue un gran año, no solo de aprendizaje académico -el cual fue bastante bueno-, sino también a nivel de madurez, por primera vez salía de ‘hotel mama’ para preparar mi propia comida, lavar mi ropa, tender mi cama y sin tener a alguien que me diga: “hijo se te hace tarde”.

Aguanté seis meses, no pude más. Ni mentalmente, ni económicamente. Bogotá se come a la gente viva. Esta experiencia de haber trabajado en pésimas condiciones, sumada al fracaso en el proceso de la Revista Don Juan y al paso del tiempo sobre mis espaldas, hizo apuntar mi rumbo laboral hacia otros horizontes: la comunicación organizacional. Sin duda, soy de los que pienso que el conocimiento periodístico se puede aplicar a nivel organizacional dentro de las empresas, mientras que una persona con formación y visión corporativa, difícilmente tenga ventajas en una sala de redacción.

Volví a Colombia con el pecho inflado, lleno de muchas experiencias y conocimientos nuevos, esperando devorarme los medios de comunicación y consolidarme como un buen periodista. Jamás pasó. Duré siete meses sin empleo, viviendo nuevamente de mis papás y muy lejos de aquella fama en los medios. Diagnóstico de las pocas entrevistas a las que me presenté: “su perfil académico es alto, pero tiene muy poca experiencia”. ¡Típico!

Mis padres se fueron a vivir a Medellín, pasé ese diciembre del 2014 con ellos. Estando allá, comenzando el 2015, logré entrar en una convocatoria con el Grupo Éxito, se trataba de un cargo netamente organizacional: ‘Analista de Comunicaciones Internas’; un buen sueldo, excelentes condiciones y un contrato a término indefinido. La expectativa era altísima.

Pero hubo un episodio que me marcó. Fue un proceso en El Tiempo Casa Editorial para trabajar como redactor en la Revista Don Juan. Pasé el primer filtro, presenté un portafolio con mis mejores textos escritos, me fue bien con el editor hasta que tuve la entrevista con el director: ¡Un desastre! Con su acento de bogotano del norte estrato 10, el director de la revista en ese entonces me menospreció de principio a fin por no ser de una universidad reconocida de Bogotá, me recalcó

Puntalmente me presenté, me recibió la psicóloga de selección y me hizo saber que el primer filtro era entrevista colectiva; sí, todos los aspirantes en un mismo salón presentándose ante todos y respondiendo en público las preguntas de la psicóloga. Éramos diez personas en mesa redonda,

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Eso me ayudó mucho a obtener meses después el empleo donde me encuentro hoy, nuevamente en Bogotá. Actualmente trabajo para una corporación que formula proyectos a nivel nacional con el sector público en Ciencia, Tecnología e Innovación. Llevo más de un año y medio aquí y pertenezco al área de Mercadeo y Comunicaciones. Soy el encargado de llevar la imagen y las comunicaciones no solo de la empresa sino de los proyectos en ejecución, mi equipo de trabajo es la gerente del área y un diseñador gráfico (el cual es un puesto de mucha rotación y cuando no hay nadie, me toca diseñar a mí). El sueldo no es malo, si bien siempre queremos aspirar a más, me da para vivir en una buena zona, ir a Ibagué los puentes festivos y visitar a mis papás a Medellín de vez en cuando. Vivo bien.

Finalizando la sesión, una aspirante preguntó si los que nos encontrábamos ahí seríamos todos los que participarían en el proceso, a lo que la psicóloga contestó: “No. Hay otros tres grupos de diez, ustedes son el primero”. La cara de desconsuelo fue inmediata para todos y segundos después la psicóloga añadió: “Si yo sé, es una particularidad en las convocatorias de comunicadores”. Recibieron más de 200 hojas de vida y filtraron 40 para iniciar el proceso. Y así es, creo que somos demasiados para un campo laboral reducido. Solo basta con hacer el ejercicio, entrar a “Computrabajo.com”, poner en el buscador “Comunicador Social” o “Periodista” y con suerte habrá máximo cinco ofertas de trabajo por día. Algunos días, ninguna. Mientras que si pones “Ingeniero” o “Contador” te saldrán más de diez. Soy experto en las plataformas de páginas buscadoras de empleo.

[ crónica ]

El golpe fue bastante duro. Luego de ir de entrevista en entrevista, tuve una donde me dijeron “su perfil está un poco alto, pero si quiere, venga mañana”. Al otro día llegué a primera hora con mucha motivación, se trataba de una agencia de noticias de Bogotá no muy conocida, pequeña y de oficinas viejas, pero había que escribir noticias ¡lo que me gusta! Todo iba bien hasta que me ofrecieron un contrato de prestación de servicios por turnos (es decir, si por alguna razón faltaste un día, no te lo pagan ni con incapacidad) con un pago miserable, totalmente indigno para un profesional. Lo acepté, trabajé con mucha intensidad y compromiso por una pésima remuneración, pero dije, “esto es mejor que nada”.

nueve mujeres y yo. Fui el último en presentarme y fue imposible que todas las presentes no notaran que era el único en hablar sin acento paisa. No solo era el único hombre, también el único que no era de ninguna ciudad antioqueña.

Pero, ¿por qué aburrir a los lectores de esta revista con mis trágicos momentos buscando un empleo decente? porque apenas me gradué me relajé. Porque pensé que todo iba a llegar del cielo e iba a ganarme cinco millones de pesos mensuales sin esforzarme por buscarlo. Porque imaginé que el complejo y espinoso escenario de búsqueda laboral era tan fácil como tomarme esas nueve botellas de whiskey con mis amigos el día

Después de pruebas psicotécnicas y de conocimiento, logré avanzar hasta el tercer filtro, donde finalmente me quedé. Una vez más, no quedé seleccionado. Levantando la cabeza nuevamente, me metí en un proyecto con mi hermano, arquitecto de profesión que trabajó como independiente. Manejé las comunicaciones de sus proyectos, redes sociales, administración de la página web, contacto con posibles clientes, entre otras labores. No ganaba mucho, pero era un placer estar junto a mi hermano. Meses después a mi hermano le llegó una muy buena oferta laboral, la cual era difícil de rechazar, los proyectos como independiente no estaban dando los frutos esperados, y yo nuevamente quedé desempleado. A esa altura tenía un gran record de entrevistas, una amplia experiencia en pruebas psicológicas, en llenar cuadros con dibujitos y demás formatos. Pero la experiencia con mi hermano me sirvió bastante, incursioné en el campo organizacional, aprendí de programas para manejar redes sociales, di mis primeros pasos en la creación de piezas gráficas -aunque eso lo deben hacer los diseñadores-, y supe lo que es llevar las comunicaciones para una empresa.

Foto: Diego García Sarmiento Diego García Sarmiento con sus padres Milciades García y Ligia Sarmiento, ceremonia de grado Universidad de Ibagué año 2011.

que “tal vez” había llegado hasta el último filtro debido a mis estudios de periodismo en Argentina, pero que difícilmente iba a ejercer una buena labor en la revista. En esa instancia ya solo quedábamos tres aspirantes, luego de una convocatoria de más de 100. Evidentemente, no quedé seleccionado.

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Revista del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué

El campo laboral es algo que jamás aprenderán en la universidad, y la sensación de no tener que pedirles dinero a los papás es indescriptible. Y recuerden: la experiencia laboral es indispensable, si tienen más de 25 años y aún no tienen al menos uno de experiencia, están fritos.

[ crónica ]

Puedo decir que fracaso tras fracaso logré recapacitar. Entendí el contexto y la carencia de empleo para nosotros los comunicadores y hoy puedo decir que soy un buen profesional. Es cierto que mi pasión fue el periodismo, pero jamás me disgustó lo organizacional. Disfruto de mi trabajo, me apasiona la comunicación desde todos los puntos de vista, me encuentro en constante aprendizaje por el cambio permanente de las nuevas tecnologías. La comunicación corporativa es ahora mi pasión y a lo cual me dedico.

Salgan a comerse el mundo laboral, no dejen que él los coma a ustedes. Comiencen a trabajar, sin dejar a un lado la parte académica, capacítense con un enfoque claro cuantas veces puedan. Definitivamente no somos profesionales cuando recibimos el título, lo somos cuando comenzamos a ejercer. *Diego García Sarmiento es Comunicador Social y Periodista de la Universidad de Ibagué. Estudios de posgrado en Periodismo con la Universidad de San Andrés en Buenos Aires – Argentina. Experiencia laboral en Comunicación Organizacional, comunicaciones Internas y Externas e Imagen Corporativa. Énfasis en el manejo de redes sociales y generación de contenido on-line. Bogotano de nacimiento, criado en Ibagué. Actualmente radicado en Bogotá, con el cargo de Comunicador Social y Community Manager en la Corporación Educativa y Científica Cosmos, empresa dedicada a la formulación de proyectos en Ciencia, Tecnología e Innovación con los sectores públicos y educativos.

Por eso señores estudiantes de comunicación y demás carreras en general, no aplacen un día su búsqueda de trabajo. Es más, no importa si son de familia pudiente o con buena capacidad económica, si pueden, comiencen a trabajar aun cuando no hayan terminado los diez u ocho semestres, más adelante será de inmenso valor.

Club de

periodismo Juan Esteban Montoya Prada La pasión de ejercer el oficio del periodista nunca me fue indiferente. Tengo fe en hacer buen periodismo desde las herramientas que la Universidad me ha ido brindando a lo largo de estos dos semestres. Me enteré de los ejercicios periodísticos que realizaban los estudiantes poco antes de entrar a estudiar mi carrera; quedé emocionado por la idea de que quizás, algún día, pudiera formar parte de ese equipo. No fue utópica la idea. Como buen indagador, me había enterado de un colectivo que trabajaba desde la pasión y la iniciativa en el Club de Periodismo. Ingresé un poco tarde pero siento que he compartido con mis compañeros dentro del oficio. Y es eso lo importante de pertenecer a este colectivo: podemos. Me parece que es importante que los chicos de comunicación conozcan estos espacios propicios para el desarrollo de estas cualidades periodísticas, no sólo por “goma”, sino para impulsar este colectivo que nace y sigue creciendo con el pasar de los semestres. A veces tiendo a pensar que los gajes del oficio deben ir más allá de realizar cubrimientos cada que exista un evento de relevancia en la ciudad; por ende, es importante ampliar la mirada del colectivo para realizar más periodismo ciudadano, con más estudiantes que tengan la pasión de integrar nuestro pequeño de equipo de desesperados por narrar esta ciudad desde diferentes géneros periodísticos. José Reinaldo Morera Molina Creo que la mayoría de nosotros sentía esa necesidad de aplicar los conocimientos adquiridos en clase y qué mejor espacio que El Anzuelo Medios para poder hacerlo. En un principio pensé que solo se quedaría en el video y no más. Pero como todos nosotros estábamos entusiasmados con la idea de hacer contenidos, ir al grano y no quedarnos solo con las clases ladrilludas, surgió la idea de la creación de un club de periodistas. María Fernanda Moore Acosta Este espacio tiene como propósito llevar a cabo el periodismo como un ejercicio práctico, con la idea de expandir nuestras habilidades más allá del salón de clases. De esa manera, el Club fusionó la experiencia de la práctica con la base de la teoría, con la intención de guiar a los estudiantes a la hora de ir y desarrollar un ejercicio periodístico. Después de varias sesiones en las que nos explicaban los géneros periodísticos y de qué manera la literatura es base para un buen periodismo, se dio la oportunidad de salir a ser periodismo puro. Fue ese el momento en que unos novatos en el oficio, después de realizar un consejo de redacción que determinó los productos que íbamos a realizar, se armaron con grabadoras, cámaras y chalecos para el evento de Ibagué Ciudad Rock, con la intención de reportar a los rockeros disfrutando de los distintos matices de este género musical.

Foto: Diego García Sarmiento. Práctica de postgrado en radio en la emisora Radio Mitre de Buenos Aires Argentina. Año 2012.

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EL ANZUELO MEDIOS

del grado. Porque no fui consciente de que me enfrentaba al verdadero mundo.

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Juan Manuel Sanabria Novoa Todo comenzó con la actuación en el video de los 10 años de Comunicación Social y Periodismo, algo que no esperaba en el primer semestre de la carrera. Además de que esta fue mi primera experiencia audiovisual en la Universidad, jamás imaginé que esto iba a desencadenar en la creación de un club de periodismo como el que tenemos ahora. En el transcurso de la grabación y edición del video, nos llegamos a dar cuenta del buen equipo que somos, cada uno con cualidades diferentes que, en mi concepto, no podían quedarse solamente en esta muestra audiovisual sino deberían ser puestos en práctica haciendo un verdadero periodismo que partiera de las ideas de todos. Un periodismo desde lo que piensa la ciudadanía, llegando más allá de lo convencional y común.

Por: Angela Lopera Molano Fotos: Adriana Guzman

[ artículo principal ]

Juan Esteban Leguízamo Tengo la intención de ser el portavoz de todos aquellos que fueron artífices de aquel video conmemorativo. Así que aquí voy: ávidos, esperamos el día en que se proyectara en el Auditorio Central ante toda la comunidad. Expectantes, observamos mientras se reproducían aquellas imágenes que condensaban jornadas enteras de grabación y edición. Cuando los créditos desfilaron y con ovaciones fuimos retribuidos, la sensación fue en absoluto gratificante. Supimos entonces que el Club de Periodismo era una oportunidad fructífera. Una puerta que se abría ante nosotros para optimizar nuestras facultades. Y un espacio en el cual distintos miembros del cuerpo docente nos asesorarían sobre cómo hacer periodismo. En ese entonces, nos perfilábamos como un pequeño semillero no oficial, pero que, con el transcurrir del tiempo, pudo consolidarse y ha ofrecido reportajes a eventos como Ibagué Ciudad Rock y el Festival de Cine de San Bernardo.

Paula Camila Pachón Hacer parte del Club de Periodismo de la Universidad de Ibagué es para mí una oportunidad de crecer y ver el ejercicio del periodista desde una perspectiva profesional, ya que es un espacio que nos permite a nosotros como estudiantes enfrentarnos a una realidad que viviremos durante toda nuestra vida. El Club de Periodismo es un puente que nos permite profundizar y explorar todos esos temas que quizás por tiempo no se logran realizar durante las clases, es un espacio en el que se construyen dinámicas diferentes a la hora de contar los hechos que nos involucra como sociedad. Mis intereses dentro de este grupo están enfocados en aprender y superar todas esas falencias que durante mi tiempo en la Universidad han quedado; están enfocados en conocer y lograr experiencias en todo lo que abarca ser un periodista y profesional; en aprender de la mano de mi grupo nuevos procesos y ejercicios en el campo que escogí como profesional. Fotos suministradas por: El Anzuelo Medios

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l programa de Comunicación Social y Periodismo inauguró el 9 de febrero de 2017 la Cátedra de ética periodística Javier Darío Restrepo. Esta Cátedra, que se celebrará cada año, tiene como finalidad rendirle homenaje a la trayectoria periodística y el conocimiento que Javier Darío Restrepo ha transmitido a las últimas generaciones de periodistas. También, busca generar y mantener un debate académico, local y regional sobre la ética periodística. La primera Cátedra, contó con la presencia de Javier Darío Restrepo a través de la conferencia titulada: “Cómo llegué a una idea de la ética”. La presente conversación es producto de un espacio de clase que nos regaló el Maestro con algunos estudiantes del Programa. Las preguntas se realizaron de manera espontánea por el docente Carlos Mauricio Santana y los estudiantes Diana Cabezas, Nicolás Cuellar y Manuel Montoya.

Carlos Mauricio Santana: ¿Qué compromiso adquiere la Universidad de Ibagué al llevar a cabo una Cátedra de periodismo con su nombre? Javier Darío Restrepo: El concepto de la ética. El hecho de que mi nombre figure en la Cátedra puede ser un recordatorio: nada de ética simplista sino ética en toda su riqueza y, sobre todo, en la magnitud del compromiso que representa. CMS: ¿Qué representa la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano? JDR: Esta fue creación de Gabriel García Márquez. Ustedes saben que Gabo amaba esta profesión más que a ninguna otra, tanto que después de haber obtenido el premio Nobel volvió al periodismo, volvió a hacer entrevistas, volvió a escribir Noticia de un secuestro, que es pura reportería. Para él no podría haber periodismo sin una convicción

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NOSOTROS

Alejandro Marín Cristancho Al ser un estudiante relativamente nuevo, iguales son mis ansias de aprender. Estoy buscando cualquier oportunidad para dar lugar a mi imaginación y poder realizar un encuentro con la gente que me rodea, mucho más virtuoso y consensuado que el simple “hola, ¿Cómo te va?”, socialmente aceptado y convencional. La labor que se realiza en el Club de Periodismo es charlada, rigurosa, amena, influida por todos y abierta a las nuevas posibilidades en cuanto a estilos y pensamientos se refiere. Las risas corren por cuenta del que se atreva. ¡Si usted llegó hasta el final de este texto, tenga la certeza de que todos en el Club, lo esperamos!


Revista del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué

CMS: ¿De dónde se origina esa idea del Consultorio Ético en la Fundación? JDR: Después de ese primer taller se dictaron muchos talleres, fue el taller que más se dictó en la Fundación. En cada taller venían preguntas de todas partes, terminaba el taller y todavía se le quedaban a la gente entre el tintero algunas preguntas por hacer. Entonces, un día me llama Jaime Avello, el director de la Fundación, y me propone prestar un servicio en nuestra página web de responder preguntas de los periodistas, algo parecido a lo que está haciendo Inés de Montaña. Ustedes no habían nacido cuando ya estaba Inés de Montaña en El Espectador respondiendo preguntas de enamorados. Se volvió una de las secciones más populares: el consultorio sentimental de doña Inés de Montaña. Jaime Avello me propone hacer algo parecido para los periodistas, me pareció excelente la idea, que los periodistas hagan preguntas sobre situaciones

“La convicción ética es esa intencionalidad permanente que uno tiene de servirle a la gente a través de la información”. que se les presentan en las que se necesita claridad ética. Desde entonces hasta ahora he respondido 1612 preguntas de todas partes. Han aparecido tres libros con esas respuestas, que les sirven mucho a estudiantes y profesores de ética para tratar los asuntos éticos a partir de hechos concretos. Una que yo más recuerdo era de unos periodistas de la frontera de Estados Unidos con México en donde predomina el narcotráfico. Me pregunta un periodista, ‘yo sé -me dice- que en la redacción de mi periódico hay dos tipos que están pagados por los narcos y que les hacen en el periódico todos los mandados que necesitan, es decir, orientan las informaciones a favor de los narcos, ¿qué puedo hacer? si yo me callo me vuelvo cómplice de esos bandidos y si lo digo pongo en peligro a mi familia, porque los narcos no son mancos, ¿entonces qué puedo hacer?’ Preguntas de esas son las que llegan constantemente, en las que someten situaciones concretas a lo que dice la ética. Ya llevamos más de 10 años en esa tarea. Todas las semanas me están llegando preguntas de distintas partes que tienen esta gran calidad, que están preguntando por lo que está sucediendo; entonces, ahí se está demostrando que la ética tiene que estar resolviendo las situaciones concretas. En los últimos tiempos se han aumentado mucho las preguntas sobre el manejo de la tecnología digital en el periodismo.

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CMS: ¿Cómo son abordados cada uno de los casos que llegan al Consultorio, como el caso de “La comunidad del anillo”? JDR: Vicky Dávila ya estaba trabajando el tema de “La comunidad del anillo” y, de pronto, le llega, como nos llega a los periodistas, un video. Un video que muestra la conversación que mantienen en el interior de un vehículo un viceministro y un oficial de la policía. Es una conversación de esas en las que se habla de todos los asuntos sin ningún empache. Me decía Vicky que había cosas bochornosas y allí lo burdo se llevaba al nivel superlativo. Tiene ella ese video en su escritorio, ‘¿lo publico o no?’, comienza a barajar. Entonces decide publicarlo y se convierten todos los periodistas en jueces de ella. A muy pocos se les ocurre preguntarse si lo hubieran utilizado y por qué razones. Nadie se preguntó sobre el fondo de la cuestión. La cuestión era hacer de ella una carnicería, acabar con Vicky. En la Feria del Libro del año pasado la Universidad del Externado organizó una conversación entre Vicky y yo, el salón estaba lleno de gente, todos eran periodistas o estudiantes de periodismo que querían saber cuál era la carnicería que yo iba a hacer de Vicky. Comencé diciendo esto: ‘En ética periodística nadie es juez de nadie, salvo de sí mismo’, con eso que dije se desarmaron muchos. Luego, para romper el hielo le pregunté: ‘¿cómo le contaste este lio a tus hijos?’. Ella contó que había recuperado su condición de mamá y que tuvo el privilegio de bañar a su hijo de 3 años. Un día que lo estaba arreglando, el niño le dice, ‘mami, ¡te botaron!’. Eso ya nos introdujo al tema, así que pregunté: ‘¿qué razones tuviste para publicar ese video?’ Vicky Dávila fue dando todas sus razones, que venían a responder a la pregunta que debieron haberse hecho todos los presentes: ¿Yo qué hubiera hecho con ese video entre las manos? Y ahí nos dimos cuenta que los juicios que se emiten sobre las actitudes éticas de los otros, son juicios apresurados porque rara vez conoce uno los motivos que tiene una persona para obrar en determinada forma. En ese caso hizo falta algo que debería existir siempre que uno revive escándalos de los periodistas,

primero preguntarse qué razones pudo tener ese periodista para obrar así y si yo hubiera estado en las mismas circunstancias ¿cómo hubiera obrado? Cuando el examen está precedido por ese par de preguntas uno puede aprender de todo eso, cuando no lo precede, se convierte uno en juez, y la actitud de juez frente a cosas que no se conocen es una actitud injusta. Nadie tiene un motivo infalible, ninguno de nosotros tiene conocimientos infalibles, todos tenemos conocimientos parciales de las cosas; nadie es juez de nadie, salvo de sí mismo. CMS: ¿Y sobre los registros periodísticos en casos como el de Yuliana Samboní y del proceso de paz con las FARC? JDR: Uno como periodista frente a hechos de esa naturaleza, tiene la inclinación a destacar lo sensacional. Esta es una tendencia comercial, vender más periódicos, obtener más publicidad. Yo no hago periodismo para vender periódicos, yo como periodista no tengo nada que ver con

“...los juicios que se emiten sobre las actitudes éticas de los otros, son juicios apresurados porque rara vez conoce uno los motivos que tiene una persona para obrar en determinada forma”. eso, porque sé que en el momento en que esté pensando eso, mi intencionalidad se contamina, entonces más que informar a la gente lo que hago es despertar su curiosidad y vender periódicos, y eso degrada el ejercicio profesional. Un periodista que está pensando en la venta de ejemplares, por la forma en la que presenta los hechos, es un periodista que está perdiendo su alma, su identidad periodística. No somos comerciantes ni propagandistas, estamos para informar a la gente. Con este preámbulo ya entra uno a analizar cómo se presentó este caso. Había presentaciones en que uno estaba viendo al tipo que quería vender

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ética. La convicción ética es esa intencionalidad permanente que uno tiene de servirle a la gente a través de la información. Por esa razón impulsó, desde el principio, que se hicieran talleres de ética. Yo hice el primer taller y algo que para mí resulta inolvidable fue que en primera fila estaba Gabriel García Márquez. Enriqueció ese taller como no tienen idea. Él daba ejemplos tomados de su propia experiencia porque estaba escribiendo Noticia de un secuestro. Entonces nos iba contando cosas o nos iba exponiendo casos que él tenía en mente. Él siempre impulsó todo lo que era la formación ética de los periodistas.

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periódicos, estaba utilizando todo lo que era excitante y atractivo para la gente. Otros, buscaron ser objetivos, mirar las cosas con distancia, presentar la información con todos los términos exactos, pero nada más. Tampoco estaban cumpliendo su función. Nosotros cumplimos nuestra función cuando presentamos la información de modo que la gente piense que un hecho tan aberrante como ese no se debe repetir en la sociedad. Y ahí es donde viene lo difícil y lo fino de ser periodista: Que sin salirse del hecho, sin utilizar adjetivos, sin convertir el asunto en un sermón o en una editorial, simplemente con la presentación del hecho, está haciendo que la gente piense que esto no debe volver a suceder. ¿Cómo lograr eso? eso se logra después de una larga experiencia y una larga disciplina para descubrir que toda noticia tiene una semilla educativa, y que lo propio de un buen periodista es que pone esa semilla educativa en la conciencia de las personas. Porque hay una cosa que no se puede olvidar: yo como periodista me dirijo a la conciencia de la gente. Y esa conciencia de la gente, bajo el impacto de las informaciones, puede ser una conciencia tolerante, intolerante, de odio o de comprensión o, puede ser, como en este caso, una conciencia de compasión. Sentir ante todo compasión de esa criatura, de su familia e incluso compasión con el victimario. Allí viene la siguiente consideración, ¿por qué en una persona de estas pudo caber el plan –porque hubo plan- y la actitud para hacer con esa niña todo lo que este hombre hizo? Preguntarse por las causas que hicieron a ese hombre víctima de esas causas, ¿influencia familiar, de los medios de comunicación, cultural? Y ahí es cuando uno como

periodista está entrando en el meollo del asunto, no se está quedando en la superficie de los detallitos que llaman la atención y que hacen que la gente llore o se excite. Está haciendo pensar en las cosas. Muy pocos medios hicieron esto último. El tema de la paz: Cuando se planteó lo del plebiscito, los medios de comunicación optaron o por el sí o por no, la mayoría optaron por el sí, lo que significa que hicieron una opción política y los del no también; pero resulta que la paz desborda todo lo político. O, dicho de otra manera, la paz les queda grande a los políticos, porque la paz es algo superior a los intereses de un político, que son económicos o electorales. Utilizaron el sí y el no pensando en elecciones, pensando en votos, y los medios de comunicación les hicieron el juego a los políticos. Lo que podían hacer los periodistas era no optar ni por el sí o el no, sino optar por la paz y llevar a la conciencia de la gente que el sí y el no son asuntos secundarios, lo importante para nosotros es la paz; que los colombianos entendamos que la paz nadie nos la da, sino que todos la creamos. Allí es donde viene el potencial pedagógico que tiene la información y ese uso no es cosa fácil, es ponerse a pensar en cuál es la situación del alma colombiana en este momento. Después de más de cincuenta años de violencia, el alma de los colombianos es un alma herida. Se han hecho en los últimos años tres encuestas nacionales de salud y ahí se habla de la salud mental de los colombianos, el resultado es que somos un pueblo de locos, es decir, movidos por el rencor, por la tristeza, por el desaliento. Nos damos cuenta de esto cuando se presentan ciertas reacciones, por ejemplo, las estadísticas que hay de la violencia intrafamiliar, ¿De dónde proviene eso? Eso es parte del alma colectiva, un alma enferma. Uno como periodista tiene que entender que está escribiéndole e informándole a un pueblo enfermo con las raíces de la violencia. Por tanto, no es el momento de estar abriendo los noticieros con todos los actos de violencia que hubo. Si estos noticieros entendieran cuál es el alma del pueblo colombiano ahora, pondrían más cuidado en eso y explorarían todo el potencial de

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bondad que hay en el pueblo colombiano, que es un potencial muy grande, eso sería más saludable y más informativo. Ya lo otro es entender que las noticias sobre posconflicto son noticias distintas y que lo que está en juego cuando se habla de paz, son los principales intereses de la vida del país, y ahí entra lo económico, lo educativo, lo cultural, lo de salud, incluso, lo deportivo. Todo eso como las manifestaciones positivas que tienen que estimularse. Ya no se puede hacer el mismo periodismo que se estaba haciendo, sino un periodismo de personas empeñadas en crear el clima propicio para la reconciliación y la reconstrucción del país. El periodismo es más difícil que anteriormente porque exige más profundidad. Toda noticia es susceptible de ser presentada de forma negativa o de forma positiva y yo puedo escoger. Es más fácil presentarlas de forma negativa, es más fácil decir no que decir sí. Sin embargo, mi obligación como periodista es revelar las posibilidades que tiene este país para hacer una historia distinta, y con ese enunciado ustedes pueden entender que no se puede hacer periodismo de cualquier manera. Diana Cabezas: Usted afirmó en el espacio de la Cátedra que la ética no se aprende, sino que se comparte, ¿la ética se está compartiendo o se está dando un proceso adecuado para compartirla en los colegios en Colombia? JDR: Cuando yo tenía siete años me robé una revista de un almacén de revistas. Me la metí en el saco

porque nadie me estaba mirando. Llegué a mi casa y muy orondo comencé a leer mi revista. Cuando entra papá me preguntó qué estaba leyendo y de dónde la había sacado. Inmediatamente afirmó: ‘Te la robaste ¿cierto?, quien roba una revista es un ladrón y yo no quiero tener ladrones entre mis hijos’. Nos fuimos los dos a entregarle la revista al dueño del almacén y a disculparme ante él. Papá no me dijo nada, no me regañó, eso fue todo. Ahí ves tú la importancia que tienen los hechos sobre las teorías. Papá con los hechos me mostró cual es el comportamiento malo y bueno. Por eso tengo la convicción de que la ética no se enseña, se comparte. Papá compartió conmigo una convicción ética que él siguió el resto de la vida. Muchos años después me pidió que lo llevara donde un señor con quien tenía una deuda, le debía 150 pesos, cuando salió me dijo: ‘siento un gran alivio, hacia 30 años que yo le debía a esta persona 150 pesos’. La ética, y estoy aquí citando a Aristóteles, es un saber práctico, no es un saber teórico. El gran error consiste en reducir la clase de ética a aprenderse teorías y citar autores. Si, por el contrario, después de examinar esos hechos vemos que están de acuerdo con tal teoría, ahí sí, pero la ética tiene que ser conductas, no simplemente discursos. La clase de ética es para convertir la forma de ver la vida y tomar un talante, una actitud completamente distinta y eso se hace con hechos, o sea, con ejemplos. Que la ética no sea una teoría, un discurso, un sermón, sino ejemplos vivos y aprender de esos ejemplos vivos; esa es la razón de esta afirmación: la ética no se enseña, se comparte. Lo cual significa que quien dicta la ética es alguien que puede ser un ejemplo para los demás y esa es la parte más sobada del asunto. Ese es el gran compromiso que crea la ética en las personas que tenga una catedra de ética. Nicolás Cuellar: ¿Cómo explicaría o calificaría la forma del trabajo periodístico de Jaime Garzón?, ¿Cree usted que actuó de forma correcta dentro de los parámetros de la ética profesional? JDR: Jaime Garzón utilizó uno de los sistemas más efectivos de crítica social y política: el humor. El humor tiene sus propias reglas, pero también tiene sus líneas rojas, usted no puede hacer humor simplemente para desestimar o humillar a una persona.

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Revista del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué


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A mi entender, Jaime Garzón tuvo el acierto de utilizar un lenguaje comprensible para todos, que ponía en evidencia las limitaciones de la política colombiana y de los políticos colombianos, es decir, estaba haciendo crítica social y política. De la misma manera, si yo para criticar al gobierno actual o a sus opositores digo que son unos mentirosos, que están utilizando medias palabras etc., etc. estoy en lo mío y es lo legítimo; más aún, se convierte en un deber mío como periodista señalar las características de un gobierno que dañan el interés público, pero el humor no se puede utilizar para denigrar de las personas, para hacer que la gente se burle de ellas o para denigrar

Manuel Montoya: ¿Cómo se posiciona la ética sobre la libertad de expresión? JDR: La ética es un ejercicio de la libertad, por tanto, si hay alguna obligación para el periodista es denunciar a quien le impide informar libremente y denunciarlo con todas sus palabras. Hay un problema y es que los periodistas creemos que la libertad nos la dan: nadie le da libertad a nadie, más bien se crean condiciones, porque la libertad es una creación de cada persona, que comienza con la ruptura de dependencias, entonces, aparece la in-dependencia y sigue con la obediencia a la propia naturaleza. Ha sido muy estimulante e inspiradora la presencia de ustedes. Muchas gracias.

Juntas, paraíso natural

Por: María Fernanda Moore

En un lugar aparentemente tan conocido como Juntas, los estudiantes de segundo semestre de Comunicación Social y Periodismo, desde la asignatura Estética visual, buscaron la forma de narrar el territorio por medio de la imagen. Los rostros imperantes de sus habitantes, los paisajes captados a través de las texturas y las prácticas tradicionales del corregimiento, han quedado marcados como tinta indeleble en la retina de los estudiantes. A continuación, María Fernanda Moore comparte algunas de las imágenes más representativas del ejercicio.

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[ reportaje gráfico ]

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“En ética periodística nadie es juez de nadie, salvo de sí mismo”.

de las creencias de las personas. Jaime Garzón lo utilizó para hacer crítica social, y esa es la razón por la que lo asesinaron.

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Filmografía de los Antiguos Cinemas Revista del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué

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Por: María Paula Anaya Caicedo* Fotos: suministradas por la familia Ramírez

Cinema Real

[ crónica ]

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uando las palabras cines, teatros e Ibagué se juntan, es inevitable pensar en el centro de dicha ciudad, donde las calles se iluminaban de marquesinas, inmensos anuncios y cientos de espectadores que esperaban un gran estreno. El protagonista de aquella época era el maravilloso blanco y negro. Aunque parezca sacado de una película, la particular manera que se utilizaba para promocionar un largometraje era un arduo trabajo de una persona, que sin importar el peso de anuncios con borde de madera que se volvían parte de su cuerpo, daba inicio al proceso de asistencia a cine, generando impacto en la población ibaguereña, por medio de una atractiva y picaresca voz que viajaba por un megáfono.

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¿Cómo habrán sido las historias de aquellas generaciones que vivieron y nutrieron el comienzo del cine en Ibagué? aunque tengan muy claro cada escenario, apariencia, días de funciones, horarios con todos sus nombre extraños como matinés, vespertina y nocturna, estas sesiones actualmente no se declaran protagonistas de las horas de reproducción de películas del diverso y tecnológico siglo XXI. Ahora en pleno 2016, los cines son un recurso que lucra un monopolio a nivel nacional; según Portafolio, diario nacional, los cines en Colombia se consideran como un negocio que deja como producto 364.000 millones anuales. Aunque muchos crean que el cine en nuestra ciudad inició de una manera ya moderna y edificada, no lo fue así. Realizando mi recorrido por toda esta travesía, y así como lo denomino

yo “los antiguos cinemas”, pude notar que la generación a la que pertenezco, aquella que se encuentra entre los 90 en adelante, no recordaba casi nada de aquellos antiguos cinemas, o tenía una corta vivencia parecida a un flashback. Durante cuatro meses nos propusimos como grupo de futuros comunicadores sociales y periodistas, encontrar información y fuentes para nuestro proyecto, logramos recopilar datos y personajes de suma importancia para nuestro tema a tratar, pero fue solo en las dos semanas antes de terminar el semestre que mi grupo logró contactar a María Beatriz Ramírez. Aunque muchos no conozcan quién es y qué importante rol jugó en mis escritos, fue la única persona que logró aclararnos la cuestión que proponía anteriormente. “Mi padre, Julio César Ramírez, fue el fundador pionero del cine acá en el Tolima, el trajo las cámaras en un viaje que hizo a Estados Unidos”, al expresar estas palabras, María Beatriz Ramírez, reconstruyó inmediatamente el inicio de una historia que duró más de 50 años. “Conoció el cine por los años 29 o 30, y aproximadamente por esa época trajo unas cámaras de New York, y empezaron con el antiguo teatro Colombia, que quedaba en la tercera entre 15 y 16”, afirmó la hija del pionero del cine. Así que el primero fue el Teatro Colombia, no fue el Torres. Muchos piensan que el Teatro Torres fue el primero, ya que al inicio de mi recorrido de los antiguos cinemas, Alberto Rodríguez ibaguereño de pura cepa, afirmó que conoció “el Teatro Torres, pero eso fue hace mucho tiempo”. Al pasar un largo rato compartiendo con María Beatriz Ramírez, entre risas y pesares, se evidencia

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[ crónica ]

Sin embargo, aunque tuve la oportunidad de asistir al Cinema Metropol en el año 2003, no presencié, o no me percaté en detallar, todos esos elementos que hoy podrían estar nutriendo esta crónica, pero en mi mente siempre prevalecerá aquel cinema Metropol, ya que fue ese el que, por decirlo de alguna manera, me indujo al mundo del cine. La primera vez que fui a cine ni me imaginaba cómo era, me sentí tan pequeña al estar en ese sitio tan gigantesco, me invadía una penetradora oscuridad, estaba aterrada así que tome la mano de una compañera y no lo solté hasta que me senté en una rígida silla. Ya al empezar la película se me olvidó por completo el miedo, y solo me importaba que iba a pasar en “Buscando a Nemo”, al llegar a casa no podía parar de hablar tanto de la película como del cinema, quedé asombrada y no hallaba el momento de volver a repetir dicha experiencia.


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[ crónica ]

[ crónica ]

solo una persona como Julio César Ramírez, que conocía del tema, conocía la ciudad de Ibagué y el provecho que podría sacar de todo esto. Pero fue cada hora de esfuerzo lo que abrió las puertas de Ibagué para darle la bienvenida al cine, hasta el punto de tener que parar un cortometraje, ¡un cortometraje en blanco y negro y sin sonido! cuando el ganado pasaba frente a todos los espectadores. Ni a comparación del cine de hoy en día, los cines modernos ahora son en 4D, con películas a color, con un sonido que estremece, ahora las sillas son con movimiento y, en algunos casos, los espectadores son mojados para dar un efecto más realista.

en ella tranquilidad, orgullo y el recuerdo intacto acerca de los cinemas que eran posesión de su familia. El primer teatro en la ciudad poseía unas características un tanto particulares, se destacó por tener una estructura en adobe, prácticamente era guadua con el famoso techo de zinc y las sillas no eran individuales y mucho menos con espacio para poner la Cocacola, era unas bancas de madera de aproximadamente ocho metros. Algunos dirán que dicho espacio estaba en condiciones precarias, pero fue la cuna del cine; cada guadua, sábana blanca en la que proyectaban -y a veces ocurrían accidentes técnicos-, hicieron y dieron paso al que fue y es hoy el cine en nuestra ciudad. ¡Y por cuál mente pasaba adquirir un lote baldío y convertirlo en un sitio de socialización y encuentro!

Álvaro Ramírez vio que en Estados Unidos los cinemas ya no se ubicaban en un establecimiento en específico sino que se trasladaron a los centros comerciales, aunque era una decisión arriesgada se inauguró el Teatro Real en el primer centro comercial de la capital del Tolima, el Pasaje Real. Aunque fue el cinema más nuevo y moderno, fue el que primero cerró, teniendo solamente dos años de vida útil. Quizás la cultura no habría cambiado para la época, es decir, los ibaguereños estaban tan conformes con el modelo de la época que no le vieron la suficiente importancia de acudir al moderno cine, fue un arma de doble filo querer cambiar. También, entre los años 40 y 50 la religión jugaba un papel muy importante en cuanto a la aceptación de una película, según Diomedes Poveda, antiguo portero del Teatro Metropol: “La gente como de tradición es católica, iba sagradamente a la misa y el padre criticaba y prohibía ver largometrajes que eran obscenos, pero eso hacía que la gente fuera a ver la película que prohibían y era cuando más se llenaba”. Por ejemplo, un muy disimulado escote era muy mal visto y negado ante la sociedad,

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Cinema Imperial

Alvaro y Beatriz Ramirez

Cada inversión hecha por Julio César Ramírez, que a propósito uno de sus teatros lleva su nombre, el teatro Julio Cesar, pasó a manos de sus hijos. Nelly Ramírez, hermana de Beatriz Ramírez, abrió el Teatro Nelly y se encargó de ellos, de los teatros que se ubicaban en el centro de la Ciudad Musical: Metropol, Doral, Imperial, Julio César, Avenida.

como afirma William Ospina, lotero de profesión, “ustedes son muy jóvenes y no sabían cómo era la cosa, el Nelly era donde se presentaban películas pasadas, y se llenaba el Nelly”. Igualmente, no hay que pasar por alto el gran papel que jugaba María Beatriz Ramírez, quien fue dueña del Cinema Avenida, ubicado en la 22 con quinta, y que actualmente es su morada. Allí conserva la estructura y los detalles de aquel escenario que alimentaba y daba vida al séptimo arte. Aunque en éste ya no se proyecten películas como “Orgullo y Prejuicio” o “Lo que el viento se llevó”, con una de duración de 3 horas y 58 minutos, prevalecen las escaleras que conducían a los palcos, aquellos oscuros pasillos que daban paso a distintas habitaciones en las que laboraban los diversos encargados de aquel cinema y lo que más me logró impactar de aquel cinema, que sin importar que el tiempo pase, como si allí no le afectara, es aquel cuartito donde anteriormente

se posicionaba el protagonista de cada película: el proyector en el que ponían las cintas de 35 milímetros. Los pequeños rastros del tiempo y las cicatrices que reviven y reconstruyen aquella vieja edificación, son cuidados por María B, como la llaman su familia. En aquel entonces fue la única que importó películas, nada más y nada menos que hizo parte del Festival de Cannes y adquirió el derecho de películas para Colombia y para otros países como Venezuela y Panamá. Para María Beatriz “uno de los efectos del cine es que el ser humano va a cine y se identifica con uno de los personajes, entones si el cine es bueno como el de Steven Spielberg en “Color púrpura” o en “La lista de Schindler”, hay una mejora en la cultura”. Estos factores eran los que hacían que ella quisiera, al igual que su familia, aportar al cine su criterio y experiencia personal y familiar.

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Introducción En noviembre de 2012 Germán Vargas Lleras, quien ejercía su labor estatal como Ministro de Vivienda, promovió una iniciativa dentro del plan de gobierno del presidente Juan Manuel Santos, la cual buscaba mejorar la calidad de vida de víctimas del conflicto armado, personas pertenecientes a Red Unidos y personas que necesitaban ser reubicadas por zona de riesgo. El proyecto otorgaba 100.000 viviendas gratuitas a las familias colombianas que vivían en extrema pobreza. Uno de los acuerdos favorecía a 1.100 familias de Ibagué. La firma del convenio se celebró entre Luis Hernando Rodríguez, exalcalde de la ciudad, y el ministro Vargas Lleras, bajo el compromiso de que en un plazo no mayor a siete días, el Municipio y la Gestora se encargarían de contratar a la empresa constructora, pues de lo contrario el cupo otorgado a la capital tolimense se perdería. Según una publicación del periódico El Nuevo Día, de agosto de 2013, se dio inicio a la edificación que, en principio, implicó una inversión aproximada a los $45.000.000.00 por parte del Ministerio de Vivienda y que estaba a cargo de la constructora Colpatria. La expectativa era que al cabo de un año todas las viviendas estuvieran terminadas y que los beneficiarios pudieran pasarse a vivir a su casa propia.

ser dueños de seis teatros que eran focos de la cotidianidad de los ibaguereños a medidos de los años 50 y de allí llegarían a la cúspide del éxito. Aunque muchos pensaron que la llegada del DVD y de las películas por Internet iban a condenar al olvido los antiguos cinemas, el cine se ha adecuado conforme pasa el tiempo y por lo visto nunca pasará a ser el segundo plano si de cultura, arte y entretenimiento se habla. El teatro contribuyó al desarrollo cultural y social, ya que éste jugó un papel muy importante en su época, y trascendió la barrera del arte inentendible para volverse un boca boca y la diversión de los ibaguereños.

*Estudiante de quinto semestre del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué. Texto realizado en la clase de Géneros Periodísticos para el Reportaje Multimedia titulado “Ibagué en 35 mm historia de los antiguos cinemas”, y orientado por los docentes Orlando Barón y Jimmy Jiménez.

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Durante la construcción se evidenciaron una serie de problemas con el abastecimiento del agua para los apartamentos. En primera medida se pensó en tomar el agua de Acuaboquerón, acueducto comunitario del barrio el cual, según sus usuarios, no estaba en la capacidad para abastecer las viviendas porque el servicio era inestable y la cantidad del caudal no era suficiente para tal número de viviendas. Por su parte, entidades como Cortolima, la empresa de Acueducto y Alcantarillado de Ibagué (IBAL) y la Secretaría de Desarrollo Rural, manifestaron que el acueducto sí podría brindar el líquido a Multifamiliares El Tejar, siempre y cuando se llevaran a cabo obras de adecuación como la instalación de micro-medidores para el control del agua, la construcción de una nueva planta de tratamiento, junto a la restauración de la ya existente, y la captación del líquido desde otras quebradas diferentes a la del Tejar, cuyo caudal abastecía a Acuaboquerón.

Objetivos

Objetivo general: Analizar las características del proceso de planificación, con respecto a la prestación del servicio de agua y acueducto, que realizaron las entidades involucradas en la construcción del proyecto de interés social Multifamiliares El Tejar en Ibagué, en el marco de la confrontación con la comunidad de Boquerón por el pretendido uso de su acueducto comunitario para abastecer de agua al proyecto habitacional

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NOS

Por: Lady Natalia Cubides Fernández* Fotos: Suministradas por el Ing. Luis Fernando Díaz, miembro de Vapi

un proyecto que nació sin agua

Investigación periodística

Multifamiliares El Tejar,

Cada relato de esta crónica es el producto y la reconstrucción del comienzo del cine en Ibagué, iniciado gracias al esfuerzo e inversión de una familia, que localmente era símbolo de la cultura y de la industria del séptimo arte. Los Ramírez, pasaron de un muy rústico invento para proyectar un cortometraje sobre una gran sábana blanca, a

Familia Ramirez

Todo fue producto de una fuerte asociación familiar, en estos casos se pone en tela de juicio aquel rumor de que los negocios en familia no prosperan. “Mi hermano, el señor Álvaro Ramírez, yo creo que es el icono del cine en el Tolima, él siempre estaba en el hall del teatro Imperial o en el Metropol, es un hombre de muy buen corazón, y en su época dorada trajo e invitó a Mario Moreno, ¡Cantinflas¡ estuvo aquí en Ibagué, él vino personalmente por la invitación de mi hermano Álvaro” comparte Beatriz Ramírez. No solo fue una visita esporádica, también se convirtió en un acto de altruismo para los más necesitados, ya que donaron decenas de viviendas, de igual manera cabe resaltar que el señor Álvaro Ramírez en época decembrinas hacia matinales para los niños más necesitados de la ciudad. Quizás esa es la razón por la cual su hermana, recuerda y honra el representativo papel que Álvaro realizó en Ibagué. Los antiguos cinemas iniciaron gracias a la acción e intervención de los Ramírez. No solo Julio César Ramírez fue el fundador de los teatros en Ibagué, sino de las empresas eléctricas, por el simple hecho que se necesitaba para proyectar cine unas lámparas muy potentes que eran encendidas por unos carbones de luz, pero la luz en Ibagué, que se llamaba la Luz Municipal en aquella época, era de muy baja potencia, la cual no abastecía la intensidad requerida para proyectar, como resultado de esto, el pionero del cine decidió unirse con el reconocido doctor Laserna y crearon la empresa que hoy en día se llama Enertolima. Entonces se debe reconocer el fundamental papel de Julio César Ramírez, que además fue uno de los que trajeron el primer radio a Ibagué, modificó y dio apertura a un nuevo mundo del cual Ibagué no conocía; intentaba ponerlo al mismo nivel de otros países o ciudades como Estados Unidos o Bogotá, y no solo contribuyó en la industria del séptimo arte, sino en otros aspectos que hacían que Ibagué dejara de ser un pueblito más y se convirtiera en una ciudad.

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[ investigación ]

[ crónica ]

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Objetivos específicos:

-Conocer los procesos contractuales que se desarrollaron para la ejecución del proyecto de vivienda. -Identificar los lineamientos bajo los que se planeó la prestación del servicio público de agua para Multifamiliares El Tejar. -Comprender la disputa que se generó entre la comunidad y el Estado a partir de la búsqueda del abastecimiento de agua para los apartamentos.

En búsqueda de la satisfacción de necesidades básicas, las comunidades han optado por organizarse en torno al servicio de agua para abastecer aquellas zonas en las que la cobertura de las empresas privadas es insuficiente, generando así proyectos conocidos como acueductos comunitarios que (Correa H. D., 2006), define como “Una construcción histórica, social y popular en torno a la gestión del agua, que hace parte de los territorios sociales en veredas, resguardos indígenas y territorios de comunidades negras, y barrios de las diferentes regiones y ciudades del país”. En tal sentido, son instituciones populares diversas, integrantes del patrimonio

De esta manera, estos proyectos comunitarios promueven la participación ciudadana de colectivos con intereses en común que giran alrededor del agua, que puede ser clasificado como un Recurso de Uso Común (RUC), pues según (Ostrom, 2000, pág. 66), este término hace referencia a “un sistema de recursos naturales o hechos por el hombre, que es lo suficientemente grande como para volver costoso –pero no imposible– o excluir a destinatarios potenciales de los beneficios de su uso”. La participación ciudadana, según León (2007), hace referencia al “proceso de intervención de la sociedad civil (individuos, grupos organizados) en las decisiones y acciones que los afectan a ellos y a su entorno. Corresponde a la movilización de los intereses de la sociedad civil en actividades públicas”. Es importante mencionar que en la implementación de proyectos estatales las comunidades se pueden ver beneficiadas o afectadas, generando conflicto, que según Wilmot (1991) es definido como una “pugna expresada al menos entre dos partes interdependientes que perciben objetivos incompatibles, recursos limitados y la interferencia de la otra parte en la obtención de sus objetivos”. Este conflicto se presenta por las distintas inconformidades que puedan presentarse en el desarrollo de planes de gobierno como las viviendas de interés social, cuya ejecución puede involucrar lo que le pertenece a los grupos comunitarios.

Metodología Se planteó una metodología investigativa de carácter cualitativo que permitiera conocer todas las perspectivas de los actores involucrados, tanto miembros de la comunidad, como beneficiarios y funcionarios de las nombradas entidades, a través de la realización de entrevistas y la reconstrucción de los hechos. Para ello, se tomó como base lo publicado en diferentes medios de comunicación acerca del tema y los documentos contractuales y jurídicos que explicaban los momentos claves en la controversia que se había generado, a raíz 26

del incumplimiento en el desarrollo de las obras que darían lugar a la prestación de un servicio público de agua en óptimas condiciones para los beneficiaros del proyecto y para la comunidad de Boquerón. Se tomaron las noticias publicadas desde el 17 de diciembre de 2012 hasta el 23 de marzo de 2015 en el diario El Nuevo Día y la emisora Ecos del Combeima, teniendo en cuenta que fueron los medios que hicieron mayor seguimiento al proyecto del Gobierno Nacional. Fue así como se conoció el problema y el papel de cada uno de los actores que se encontraban dentro de éste. Además, este rastreo mediático permitió plantear unas hipótesis orientadores que servirían de guía para la investigación. Dentro de éstas, se encontraba la falta de planeación del proyecto por parte de la Administración Municipal y los organismos públicos encargados de verificar que la construcción pudiera hacerse sin presentar ningún tipo de inconvenientes. Investigando una verdad a medias Se determinó que el método a utilizar sería el periodismo de investigación, que como señala la UNESCO (2009), busca “revelar cuestiones encubiertas de manera deliberada, por alguien en una posición de poder, o de manera accidental, detrás de una masa caótica de datos y circunstancias –y en el posterior análisis y exposición pública de todos los datos relevantes”. Asimismo, Randall (1999) plantea que el periodismo de investigación “se puede llevar a cabo mediante una amplia serie de entrevistas, o bien cotejando datos y cifras. En muchas ocasiones, los frutos y la originalidad de la investigación se deben al descubrimiento de unas pautas o conexiones que nadie había observado con anterioridad”. La pregunta orientadora de esta investigación fue: ¿Cómo se llevó a cabo el proceso de planificación con respecto a la prestación del servicio de agua y acueducto, que realizaron las entidades involucradas en la construcción del proyecto de interés social Multifamiliares El Tejar en Ibagué? A partir de lo anterior se realizó un proceso de selección en las noticias para determinar qué personajes e instituciones (fuentes) deberían ser abordadas para conocer el problema desde sus versiones, teniendo en cuenta que cada una de

éstas tendría que ser verificada y contrastada, pues como lo indica Rodríguez (1994): “El periodista de investigación, utilizando técnicas habituales de la profesión u otras específicas y/o atribuibles a profesiones ajenas a la suya (abogado, historiador, detective, etc.), elabora una información producto de un número indeterminado de fuentes, atribuibles o no, y de un análisis personal de datos, contrastados con mayor o menor eficacia, que lo conducen a comunicar una noticia sobre una realidad, que por su configuración y naturaleza, estaba destinada a permanecer oculta durante un período de tiempo indefinido” (p. 23). Según Caminos (1997), “la fuente perfecta será la persona que tiene documentación importante y está ansiosa por contar lo que sabe”. De esta manera, se identificaron fuentes oficiales, testimoniales y documentales que, desde diferentes elementos, aportaron información necesaria para llevar a cabo el proceso de investigación periodística. Las fuentes se clasificaron de la siguiente manera: -Fuentes oficiales: IBAL (Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Ibagué), Secretaría de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, VAPI (Veeduría de Agua Para Ibagué), Gestora Urbana de Ibagué. -Fuentes testimoniales: Jorge Vargas (beneficiario del proyecto de vivienda Multifamiliares El Tejar), Manuel Vargas (beneficiario del proyecto de vivienda Multifamiliares El Tejar), José Celestino Gómez (socio de Acuaboquerón), Beatriz Cruz (beneficiaria del proyecto de vivienda Multifamiliares El Tejar), Luz Marina Calderón (usuaria de Acuaboquerón), Camilo Delgado (concejal), Humberto Sánchez (concejal), Jhon Esper Toledo (concejal), Eliécer Castaño (beneficiario del proyecto de vivienda Multifamiliares El Tejar). 27

[ investigación ]

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Marco conceptual: Proyectos de interés social: ¿afectación o beneficio?

público nacional. Por su condición socio-cultural y territorial, y por su objeto público, el agua debe considerarse como un bien común y un derecho fundamental.

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Revista del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué

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Se realizaron entrevistas que permitieran obtener la información que cada uno de los personajes pudiera brindar de acuerdo a su papel en el marco del proyecto de vivienda de interés social. En lo que respecta a la indagación con fuentes documentales, se buscaron documentos como contratos y datos importantes relacionados con la realización del proyecto de vivienda, en el portal del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio y en el Portal Único de Contratación. De igual manera, se analizaron los archivos que se obtuvieron a través de los concejales y el vocero de la comunidad de Boquerón, para comprender los elementos que a nivel técnico y social reflejaban irregularidades en el desarrollo del proyecto.

Conclusiones -La Administración Municipal no planificó debidamente cómo ejecutar el proyecto habitacional, pues teniendo como fin hacer parte del plan de vivienda digna del Gobierno Nacional, omitió aspectos como el lugar para la construcción de Multifamiliares El Tejar, que generaron distintas problemáticas que hasta el momento no han sido solucionadas. -El proyecto habitacional no garantiza una vida digna para los beneficiarios, pues estos deben contar con todos los servicios públicos, en especial 28

con el servicio de agua, debido a la vitalidad del líquido en la vida de los seres humanos. -Los conflictos que surgieron con las comunidades a partir de la prestación del servicio público de agua, reflejan un grado de imposición por parte del ente gubernamental que, con el fin de solucionar las problemáticas generadas por la falta de planificación del proyecto, no tuvo en cuenta las necesidades e intereses de los habitantes del sector de Boquerón y de las veredas en las que se realizan las obras de conducción y captación del agua para Multifamiliares El Tejar. -Multifamiliares El Tejar es un ejemplo más de la situación que aqueja a todos los ibaguereños que viven diariamente con racionamientos de agua, causados por las deficiencias que se evidencian en la prestación del servicio público por parte de empresas como el IBAL y acueducto comunitarios como Acuaboquerón. Referencias -Caminos, J. (1997). Periodismo de Investigación: teoría y práctica. Madrid: Síntesis. -Correa, H. D. (Noviembre de 2006). Acueductos comunitarios, patrimonio público y movimientos sociales. Bogotá, Colombia. -El Nuevo Día. (1 de agosto de 2013). Acuerdo para destrabar viviendas gratis en Ibagué. Ibagué, Tolima. -El Mundo, (9 de noviembre de 2012) -El Nuevo Día, (25 de agosto de 2013), “La Alcaldía socializó en el Sur proyecto El Tejar”. Ibagué, Tolima. -León, M. E. (2007). Participación Ciudadana en el Sistema de Administración de Justicia en Costa Rica. San José, Costa Rica: Arboleda. Ley 1537 de 2012. (s.f.). -Ostrom, E. (2000). El gobierno de los bienes comunes. La evolución de las instituciones de acción colectiva, México. -Randall, D. (1999). El periodista universal. Madrid, España. -Rodríguez, P. (1994). Periodismo de investigación. Técnicas y Estrategias. Paidós. -UNESCO. (2009). La investigación a partir de historias. Manual para periodistas de investigación. -Wilmot, H. y. (1991). Recuperado el 10 de 11 de 2014, de http://www.inteligenciaemocional.org/ie_en_la_ educacion/lanaturalezadelconflicto.htm

*Comunicadora social y periodista de la Universidad de Ibagué. El artículo hace parte del trabajo de grado titulado “Multifamiliares El Tejar, un proyecto que nació sin agua”, desarrollado bajo la orientación de la docente Martha Myriam Páez. La estudiante obtuvo la calificación de Sobresaliente.

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[ investigación ]

-Fuentes documentales: Portal único de contratación, portal web Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, carta de compromiso entre el IBAL, la Administración Municipal y Juan Bautista (presidente de la junta administradora de Acuaboquerón), derecho de petición elaborado por los socios del acueducto comunitario Acuaboquerón y solicitado a la Secretaría de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, acción de tutela por parte de Juan Bautista (presidente de la junta administradora de Acuaboquerón) hacia José Celestino Gómez y Jorge Parra (socios de Acuaboquerón), acción de tutela de José Celestino Gómez (socio de Acuaboquerón) contra Juan Bautista (presidente de la junta administradora de Acuaboquerón), acción de tutela por parte de socios y usuarios del acueducto del barrio Boquerón (Acuaboquerón) hacia Luis Hernando Rodríguez (Alcalde de Ibagué) y Juan Bautista Barrios (presidente de la junta administradora de Acuaboquerón).


UNA VIDA DEDICADA AL

CAMBIO SOCIAL Revista del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué

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Fotos y texto por: Valentina Torres*

Vida Nueva es el hogar que abre sus puertas a las cinco de la tarde, hora en que los habitantes en situación de calle ingresan al lugar, se inscriben, son requisados por seguridad. Posteriormente, pasan al maletero donde se les entregan chanclas y toalla. Ellos deben hacer un aporte de cuatro mil pesos, en un principio eran dos mil, pero los gastos se han incrementado. Algunas familias optan por pagarles una mensualidad en el lugar, también les llevan prendas de vestir y, para quienes no tienen esta posibilidad, se les dona algo de ropa. La Fundación ofrece desayuno, cena y hospedaje. Además, tienen integraciones, conferencias y orientación espiritual.

En un principio, Nacira Godoy no pensaba la magnitud que tendría esa labor de una noche de enero. Sin recurso alguno y con el pasar de los días el involucramiento fue mayor, la familia ahorró para costear el alimento que se les brindaba a los menos favorecidos. Primero fue un día, luego dos o tres, creando vínculos con los habitantes de calle a tal punto de convertirse en su familia. “Es una labor muy bonita, no es fácil, es de mucha exigencia y vocación porque no es de pagarles a unas personas que lo hagan, se perdería la esencia y razón de ser”, cuenta Nacira.

Jorge, esposo de Nacira, vive muy pendiente de quienes ingresan a la Fundación, los dos se encuentran en las áreas comunes pero él está al tanto de la higiene de las personas. Su esposa cuenta con orgullo que “él siempre está muy pendiente de enseñarles a que se bañen, se afeiten y a que su ropa esté bien arreglada”.

Mauricio Castillo y su madre decidieron plasmar su sueño y realizaron un proyecto en beneficio del habitante en situación de calle. Éste fue presentado a un sacerdote, quien les recomendó agregar un valor económico a todo lo que comprendía dicho proyecto. Después de un tiempo se gestionaron reuniones en la Cámara de Comercio y, por último, en el año 2002 la Fundación Vida Nueva se estableció legalmente, conformada por un grupo de 32 personas.

Gracias a la Fundación, estas personas pueden recuperar su dignidad, que muchas veces es vulnerada por quienes los rodean, incluso por ellos mismos; además de recuperar sus gustos, valores e independencia.

El proyecto inicialmente consistía en una atención diaria, pero luego de conocer el proceso de diferentes fundaciones, hicieron un consenso en el que optaron por crear un sitio de noche o más conocido como hogar de paso. “La Alcaldía nos dio este sitio después de haber visitado otros. No era así. En un principio, era una casa de palomas con muchos cubículos. A medida que Dios fue redireccionando esta obra, y con los miembros de la Fundación, se abre el hogar de paso”, señala Nacira, mientras realiza sus quehaceres. La Fundación tiene capacidad para 40 personas, diariamente asisten ente 15 y 24, puesto que existe un reglamento que para muchos resulta incómodo, son 20 normas necesarias para una sana convivencia. Vida Nueva nace mixto, pero debido a la carencia de instalaciones independientes para hombres y mujeres, se descarta la idea y se dirige sólo a la población masculina. Edier Vargas es un pereirano de

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José Alexander Torres, de 45 años, es de la ciudad de Ibagué y asiste hace un mes a la Fundación. Torres opina que “es una labor muy buena. Aquí uno tiene las puertas abiertas, pero hay reglas y hay que cumplirlas reglas y así no dicen nada”. Relata que gracias a las lecciones diarias se ha alejado un poco de las adicciones, se siente a gusto dentro de Vida Nueva porque la estadía en el lugar siempre ha sido por voluntad propia.

Giselle Milena Mejía trabajó en la Alcaldía Municipal de Girardot, donde tuvo la oportunidad de conocer a Nacira, quien ha demostrado, como dice ella, “su amor por el prójimo y en especial por dignificar a aquellas personas que se encuentran en condición de calle, es una labor altruista la que hace esta dama junto a su esposo, por supuesto batallando con todas las dificultades que se pueden presentar en un camino que han decidido transitar, es una mujer digna de toda admiración y respeto por su entrega y pasión”. Dos veces a la semana en el hogar Vida Nueva se alimentan a 100 niños de bajos recursos y de sectores vulnerables, como en el que se ubica la Fundación. Cuando el proyecto inició, se contaba con la ayuda del ICBF y se atendía todos los días a los niños. Tres años más tarde, el Bienestar se retira del proyecto y se retoma dentro del hogar ofreciendo alimentación los días martes y jueves de cada semana. Giselle Mejía comenta que desde el primer momento en que conoció a esta mujer, tuvieron gran empatía y la posibilidad de gestionar un convenio entre la Fundación y la Alcaldía de Girardot para hacer la

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RELATOS

Un primero de enero de 1998 se encontraba en su casa y de repente sintió, según ella, un llamado de Dios por ir a la calle. “Él me hace tres llamados y al tercero invitó a uno de mis hijos, el mayor que se llama Mauricio, le digo que me acompañe a la calle y él muy confundido no entendía a qué”. Haciendo caso a ese llamado, Nacira preparó alimentos en una olla pequeña y buscó desechables donde empacar la comida. Luego, en compañía de su hijo salieron a la calle en busca de personas a quien ofrecer dichos alimentos, la recepción de los habitantes en situación de calle fue muy buena.

59 años y hace ocho asiste a la Fundación. Cuenta que existen reglamentos que son para cumplirlos, aunque a algunos no les gusta.

[ relatos ]

[ relatos ]

Nacira Godoy de Castillo es una mujer de 59 años oriunda de Bogotá, radicada en Girardot desde hace varios años en compañía de su esposo Jorge Castillo e hijos. Dedicada a las labores del hogar, Nacira se define como una ferviente promotora de la familia y fiel servidora de la comunidad.


campaña titulada “No más limosna, No más miseria”. Igualmente, ha podido compartir alimento con las personas que van al hogar, algunas ayudas de tipo logístico para actividades que han realizado, promocionando y asistiendo al banquete que se realiza anualmente en busca de recoger fondos para beneficiar a la Fundación.

Edier considera que la labor de Nacira y Jorge es muy buena, porque ayudan a salir adelante a quienes se encuentran dentro de la drogadicción: “Me gusta venir porque acá hay descanso, me siento como si fuera la casa mía porque no tengo familia y ellos [Nacira y Jorge] han sido parte de mi vida, nos dan buenos consejos, cómo hay que hacer las cosas, sólo que uno a veces es terco como cuando vivimos con nuestros padres que nos decían no hagan eso y uno lo hacía, ellos nos hablan mucho de la palabra de Dios, a unos no nos gusta, pero Dios lo protege a uno entonces hay que acostumbrarse a eso, yo le pido que me ayude todos los días”. Desde un principio, la Fundación se ha beneficiado y sostenido por voluntarios que aportan recursos económicos, alimentos e implementos de aseo. Germán Flores es socio y chef del restaurante Mojarras. Hace tres años, Flores se encuentra vinculado con los dueños del restaurante a la Fundación Vida Nueva: “Vimos la necesidad de poder ser voluntarios y poder apoyar en diferentes causas”, comenta. Desde esa vinculación han venido colaborando en ocasiones especiales, ofreciendo comida para los habitantes de calle y niños que acuden al lugar. Germán Flores considera que a pesar de no tener suficientes voluntarios, Nacira y su esposo han trabajado de manera especial y comprometedora, tanto así que el centro de sus vidas es el hogar de paso: “Es un trabajo las 24 horas y la mayoría de los voluntarios externos no tenemos el tiempo y ellos sí lo hacen; tienen muchos proyectos, pero no se han podido lograr por falta de voluntarios”. José Ricardo Rocha Martínez tiene 54 años, es de Girardot, va a cumplir tres años de asistir a la Fundación, actualmente se dedica a vender loterías en la calle. Considera que Don Jorge y Doña Nacira, como él los llama, son buenas personas con toda la gente y aconsejan a todo aquel que se encuentre en el mundo de la drogadicción. “Es una fundación sencilla humilde y queremos hacer muchas cosas y que nos colaboren bastante, pero estar en ese nivel de humildad porque es la única manera de servir. Cuando las obras de Dios se oligarquizan, pierden el sentido mesiánico con el que nace”, enfatiza Nacira. Resultado de una vida dedicada a la colaboración para la ciudadanía, la familia Castillo-Godoy ha tenido gran satisfacción, pues han sido testigos de grandes cambios como casos de habitantes de calle rehabilitados totalmente, algunos han recuperado sus familias y otros han iniciado, como el nombre de la Fundación, una vida nueva. *Estudiante de séptimo semestre del Programa de Comunicación Social y Periodismo. Trabajo realizado en el curso de Periodismo ciudadano, orientada por el docente Diomedes Acosta.

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Texto y fotos: Sergio Forero

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s importante la defensa de los derechos de participación política de distintos grupos sociales, cuando estos se ven afectados por entes gubernamentales. Estos organismos están en la obligación de mejorar la calidad de vida de la sociedad en general y esto, a su vez, comprende la inclusión social como factor esencial para la construcción de democracia. Eduardo Restrepo es uno de los mayores investigadores del país en el campo de los Estudios Afrocolombianos. En esta entrevista, Restrepo ofrece su análisis sobrecómo se han movilizado los afrodescendientes en torno a la reivindicación de sus derechos, así como el contexto de sus luchas por ser reconocidos como ciudadanos afrocolombianos. Sergio Forero*: ¿Cuál es el espacio que el Estado ha cedido y que las comunidades afro han ganado en torno a la reivindicación de sus derechos? Eduardo Restrepo: El asunto es más complejo y más denso. Asumiendo la pregunta en esos términos, la ley 70 de 1993, que es el resultado de un proceso largo que se remonta a mediados de los años 80 en el medio Atrato, con luchas que llevan a la consolidación de una organización muy importante y pionera en ese proceso que se llamaba la Asociación Campesina Integral del Atrato, ACIA. Entonces la ley 70 del 93 es expresión de un proceso de luchas, organizativo, de reivindicaciones que hace que el Estado colombiano reconozca a las comunidades negras como grupo étnico y eso tiene una serie de implicaciones en términos jurídicos y políticos. Las comunidades negras devienen en un sujeto jurídico, son un grupo étnico dentro de

sus fronteras nacionales y las reconoce como una diferencia cultural, que debe ser no solamente valorada sino protegida y, también, propiciado su desarrollo en unos términos distintos de otras poblaciones. La ley 70 en sí misma es el desarrollo del Artículo Transitorio 55 que es de la Constitución Política del 91, tiene que ver con una transformación constitucional, de cómo se concibe la nación colombiana y cuáles son los sujetos políticos que la constituyen. Es muy interesante cómo entendemos esa diferenciación, porque pensamos que el Estado es el agonista, el enemigo, el interpelador de las comunidades y, a veces, las comunidades son Estado sin darse cuenta. S.F. ¿Cómo se entiende la relación política de la comunidad afro con el Estado frente a la función de este como posibilitador de la participación y protección de derechos, pero al tiempo como actor al que se le reclama ese cumplimiento? E.R. La relación entre el Estado y la población afrodescendiente tiene al menos dos grandes contornos, dos grandes campos: uno es el campo que se da en el 91, que se da con la ley 70, que tiene más horizonte en términos de una experiencia histórico-social política en el Pacífico colombiano, de comunidades con unos territorios, con unas prácticas tradicionales de producción. Pero hay otro, que pasa por otras vertientes, es decir, todos estos procesos de organización, de luchas, de reivindicaciones, de dignificaciones, como de posicionamientos, ya más en nombre de

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[ entrevista ]

[ relatos ]

Existe un respeto ganado, no impuesto. Quienes asisten a la Fundación ven a Nacira y a Jorge como sus padres. Una de las ventajas con las que cuentan, es que han estado en contacto directo desde 1998, dedicando sus vidas a las dinámicas sociales, lo que ha permitido construir vínculos con la mayoría.

Presencia y participación política de grupos afrocolombianos

ENTRE-VISTA

Revista del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué


Revista del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué

la idea de “afrosdescendiente” o la idea de una comunidad que tiene una historia compartida y unas condiciones de discriminación racial, que son estructurales, institucionales, pero que también pasa por la cotidianidad de las personas.

S.F. Usted mencionaba que la ley 70 de 1993 estaba muy enfocada hacia las comunidades afro en las zonas rurales, ¿cómo afecta esta ley a aquellas que habitan en las zonas urbanas?

Entonces, en ese otro campo empiezan a haber una serie de políticas de acción afirmativa, asuntos de pensar cuestiones como la cotidianidad de la discriminación racial, cómo la interviene el Estado. Este segundo campo da más cuenta de la experiencia de poblaciones urbanas, de poblaciones que tienen otras conexiones transnacionales junto con todo el escenario de la disputa de luchas interraciales en Estados Unidos.

E.R Inicialmente quedaban por fuera porque la ley 70 es expresión de la lucha organizativa fundamentalmente de organizaciones como la ACIA en el Chocó y el medio Atrato, entonces las ciudades quedaban por fuera de ese marco. Pero la idea de grupo étnico consistía en un territorio, con unas prácticas tradicionales de producción,con una identidad, en un contexto rural, la idea de la “comunalidad”: lo comunal estaba en todo ese andamiaje de la ley 70.

S.F. ¿En Colombia cómo se han organizado las comunidades que habitan las zonas rurales y las que habitan las zonas urbanas?, ¿cuál es la diferencia? E.R. En el caso del Pacífico colombiano, el Consejo Comunitario es una figura organizativa que ha adquirido relevancia después de 1995, con un decreto que es el 1745. Esa figura organizativa fue muy difícil traerla a otros contextos rurales y sólo hasta en la primera década del siglo XXI, en el norte del Cauca y en zonas del caribe, han empezado a articularse, y todavía no son reconocidos por el Estado porque no hay titulación asociada, no tienen territorios colectivos, precisamente porque la ley 70 está muy pensada en una experiencia muy en rural en el Pacífico.

Sin embargo, hay un efecto no contemplado o no pensado de la ley 70, y es un efecto que yo llamaría de dignificación y de empoderamiento de individuos o colectivos que habitan en contextos urbanos y que encuentran en la ley 70, en los procesos organizativos derivados de esta ley, razones, motivaciones e inspiraciones para establecer otro tipo de procesos organizativos, o de reivindicación o de dignificación incluso como individuos. Entonces, en una sociedad que había mantenido una profunda invisibilización de la presencia y las trayectorias negras, la ley 70 puede verse como un hito en términos de dignificación en la historia de la presencia negra y eso afecta de otra manera, positivamente pienso yo, como se ven en la historia de algunos individuos y colectivos que están en lo urbano.

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S.F. ¿Cuál es la ruta y el estado actual de las políticas públicas afro o legislación afro en el país? E.R Hay mucha legislación, yo dividiría el asunto de esta manera: la ley 70 es el hito fundacional de la legislación, entre comienzos y finales de los años 90, hay un gran énfasis en el desarrollo de esa ley, concretamente el decreto 1745 del 95, que crea los consejos comunitarios, que define cómo se establece la titulación colectiva. Después de eso, hacia finales de los 90, el conflicto armado golpea mucho el Pacífico colombiano, era una región que estaba relativamente al margen del conflicto. Hay un giro en términos de la política pública y de la legislación del asunto de reconocimiento de derechos colectivos en términos de titulación colectiva, hacia un asunto que puede ser pensado más en términos de los desplazados y las víctimas del conflicto. Y últimamente, en un tercer momento, está el asunto de ‘acciones afirmativas’, que pueden tener expresiones individuales o colectivas, afrontando la lucha contra el racismo. No significa que un momento desaparezca y empiece el otro, uno empieza y viene el segundo que se superpone al primero, que sigue funcionando. Entonces van apareciendo otras cosas dependiendo de las transformaciones históricas de la sociedad colombiana y probablemente ahora entrará más el asunto de lo que la gente llama el posconflicto, pero que es más adecuado llamarlo posacuerdo. S.F. ¿Qué responsabilidad tienen los entes locales frente a reconocer a las comunidades afro y apoyar la construcción de las políticas públicas para ellos en las localidades? E.R Eso es un marco muy liberal de pensar el mundo, pienso más desde otro marco teórico, que consiste en que existen intereses, contradicciones, una serie de antagonismos, luchas, concepciones de mundo encontradas. A veces las políticas públicas son dispositivos de desmovilización, son mecanismos de apolitización de ciertas movilizaciones, porque se satisfacen ciertas demandas.

Creo que la solución a las injusticias históricas, a la desigualdad estructural que hay con respecto a la población afro o con respecto a otras poblaciones en Colombia, no es un asunto que se tramita a través de políticas públicas. Yo creo que hay que hacer transformaciones radicales en el sentido de cómo estamos entendiendo el Estado, más que las políticas concretas, y los diferentes sectores de intereses y las relaciones de poder e, incluso, nuestras cabezas necesitan ser transformadas. El asunto de políticas públicas es un buen camino, pero es un buen camino para hacer otras cosas, es un desvío para lograr otra cosa. Se debería lograr la equidad, la igualdad, la justicia histórica, pero no solamente con poblaciones afrodescendientes. S.F. ¿Qué retos afrontan estas comunidades? E.R Yo creo que el gran reto político es que la población afrodescendiente que se organiza y lucha como población afrodescendiente entienda políticamente que su lucha está conectada con otras luchas de sectores subalternizados. El gran reto de la población urbana afro es entender que sus luchas también pasan por las luchas de otros, que no son solo suyas y que las suyas deberían potenciar las de otros. El problema de la clase social, de la sexualidad normativa, la heteronormatividad, inequidad, son asuntos que hay que verlos en conexión con otras luchas de otros sectores poblacionales y entender, este sería el segundo elemento, que la política y el derecho son cosas distintas: una cosa es que a uno le reconozcan derechos y tener legislación a favor, eso es algo muy importante, pero la política no es eso, es transformar las condiciones de posibilidad desde las cuales nos imaginamos socialmente, las luchas por los derechos es una lucha por el orden social y la política es una lucha por imaginar otros órdenes sociales.

*Estudiante de noveno semestre del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué. La entrevista fue realizada para el desarrollo de su trabajo de grado titulado: “En el Tolima sí hay afros: presencia y participación política de grupos afrocolombianos en Ibagué, Tolima”.

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[ entrevista ]

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“En términos urbanos, yo pienso que han habido múltiples expresiones organizativas y, quizás, una de las más importantes han sido algunas expresiones culturales como el teatro, grupos de estudio que tienen que ver con cine...”

En términos urbanos, yo pienso que han habido múltiples expresiones organizativas y, quizás, una de las más importantes han sido algunas expresiones culturales como el teatro, grupos de estudio que tienen que ver con cine, por ejemplo, en sectores urbanos como Cali y en Cartagena. Otros, son organizaciones que están pensadas en el asunto de las luchas contra la discriminación racial. Entonces en lo urbano: fundaciones, algunas ONG’s, algunas entidades barriales que constituyen cuestiones de orden cultural en el sentido artístico, estético, etc., o en el sentido político, ya más de reivindicación contra la discriminación racial.

Julio-Diciembre 2016. No.9


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