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Revista del Programa de ComunicaciĂłn Social y Periodismo de la Universidad de IbaguĂŠ. Enero-Junio 2013. no.2

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ISSN 2339-3580


Editorial Revista del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué. Entre-Nos-Otros. Enero-Junio 2013. no.2 ISSN 2339-3580 Iniciativa de investigación formativa y de articulación de las asignaturas del Programa en Comunicación Social y Periodismo, liderada por los estudiantes y docentes. Comité Editorial Tatiana Calero Catalina García Angela Lopera Marcela Morado Diseño y Diagramación Tatiana Calero Catalina García Marcela Morado

ÍNDICE (Editorial)..........................1 (Perfil)..............................2 (Artículo principal)............5

Rector Alfonso Reyes Alvarado Vicerrectora Nidia Chaparro Cuervo

(Reportaje gráfico)..........12 (Infografía)......................14

Decana Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales Laura Arcila Villa Director Programa en Comunicación Social y Periodismo Jorge Andrés Gutiérrez Impresión León Gráficas LTDA Contacto entrenosotroscsp@gmail.com Los artículos publicados son responsabilidad de sus respectivos autores y no comprometen a la Institución. Universidad de Ibagué Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales Programa en Comunicación Social y Periodismo Ibagué, Tolima, Colombia

(Crónica).........................18 (Investigación)................23 (Entrevista).....................26 (Columna de opinión).....30

Ibagué, capital del departamento del Tolima, fue fundada en el año de 1550. Para ese entonces ya existían Alvarado y Honda; estaba por fundarse Mariquita, en 1551, y posteriormente Piedras en 1552, municipio que el pasado 28 de julio hizo historia con su rechazo a la explotación minera. Entre los municipios más recientes están Villarrica, Roncesvalles, Planadas, Flandes y Cajamarca, que acaba de celebrar su centenario. Los demás municipios, que en total son 47, se fundaron entre esos cuarenta años de historia del departamento. El Tolima, que se dibuja hacia lo largo casi en el medio de Colombia, se ha convertido para nosotros como Universidad de Ibagué en un mapa de enlaces, de puntos de unión e interacción, dentro de esos 23.562 km2 correspondientes a la extensión del Departamento. Hace poco, William Ospina en la conferencia titulada “Presencia de la Cultura” realizada en la Universidad de Ibagué, denominó al Tolima como una región de paso, un camino. Por este departamento pasan los turistas, los alimentos y se desplazan las poblaciones. Para quienes son y no somos de aquí, la imagen que se tiene del Tolima es precisamente esa, la del punto medio. Según recientes estudios de la CEPAL (2011), el Departamento se encuentra en el medio –medio alto, medio bajo-, no es el departamento más avanzado en industria, ni el menos rezagado en educación, por poner un ejemplo; sin embargo, por él, es decir, por nosotros, transitan y habitan problemas álgidos de pobreza y desigualdad, cultura y seguridad ciudadana, movilidad, infraestructura, educación y protección del medio ambiente. De acuerdo al último censo realizado en el año 2005, el Departamento cuenta con una población cercana a los 1.312.304 de habitantes, entre los cuales 62.778 son población indígena y 19.044 pertenecen a la población raizal, palenquera, negra, mulata y afrodescendiente. Quienes definitivamente no éramos de aquí, ahora somos parte de ese censo, y estamos convencidos que la idea es proyectar nuestro trabajo en el Tolima, como lo diría Jesús Martín-Barbero, la idea es proyectar la Comunicación. Es preciso estar en el lugar donde se es capaz de pensar a Colombia desde sus puntos medios, desde sus caminos; pensar al Tolima con sus municipios y pensar desde el campo de la comunicación y el periodismo, los problemas de la región y cómo podemos incidir concretamente en ellos. La presente edición de la revista Entre-Nos-Otros busca darle una lectura posible a ese departamento del punto medio.


Revista del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué

Enero-Junio 2013. No.2

Por: Lady Natalia Cubides*

Don Vargas vive actualmente en la vereda Ambalá (parte alta), del municipio de Ibagué (Tolima). Le encanta cuidar su finca cafetera llamada “La Esmeralda”, de la que es propietario hace seis años, pero que empezó a trabajar con esmero hace dos, puesto que estaba dedicado a cuidar otra propiedad que tenía cerca al municipio de Anzoátegui (Tolima). “La Esmeralda tiene una tierra muy productiva. Acá se cultiva café, plátano, fríjol, yuca, aguacate y maíz”, cuenta Hugo mostrando con orgullo los cultivos que él y sus trabajadores han plantado mientras recorremos la finca. Nació el 22 de marzo de 1963 en la ciudad de Bogotá. Es de piel morena, cabello corto y negro, alto y robusto. Su familia está compuesta por Argenis Fernández Ardila, su esposa, y cuatro hijos Cindy, Catalina, Mauricio y Germán Vargas. Hijo de Beatriz Cruz y Manuel Vargas, quienes a pesar de ser sus padres biológicos no fueron una pieza clave en la formación personal, laboral y espiritual de Hugo, pues según él, lastimosamente su padre no fue una persona responsable, todo lo que ganaba como fruto de su trabajo lo gastaba en licor y mujeres, mientras que Beatriz trabajaba en casas de familia para conseguir el sustento para sus hijos, por lo tanto, los descuidaba encerrándolos en la casa para poder irse a trabajar. Estas situaciones llevaron a que desde pequeño ejerciera un liderazgo en su familia y aprendiera a defenderse solo, a pesar de ser el menor de cuatro hermanos.

“Claro que sí, pero esto merece un tintico porque va pa’ largo”. Con un gesto de amabilidad y con una sonrisa en sus labios, me ofrece un café, se acomoda en su silla mecedora y se dispone a narrarme su historia. Pero nuestra conversación es interrumpida por don José, uno los trabajadores de la finca, quién se acerca a preguntarle por los trabajos que debe realizar ese día. Rápidamente señala que hay que picarle pasto al caballo, darle de comer a los cerdos y gallinas y luego, dirigirse al cafetal a terminar de abonar las matas que quedaron faltando el día anterior. Seguidamente se excusa por la interrupción y empieza su relato. “Como solía hacerlo los fines de semana, me encontraba en la fonda de don Isaías tomándome unos traguitos y apostando a los gallos. Eran más o menos las 10:00 de la noche. Ya me disponía a coger la loma con el mercado al hombro en compañía de mi cuñado, Saulo, como le decíamos cariñosamente; su nombre es Esaú Fernández. Él era mi compañero de farra y jugarretas de tejo, billar y gallos. De repente se formó tremenda pelea entre algunos de los señores que se encontraban allí compartiendo unos tragos. Yo ya me había alejado unos 40 o 50 metros de la fonda, cuando escuché la algarabía. Como estaba un poco tomado, solté el mercado con intención de devolverme para darme cuenta entre quiénes era la riña. ‘¡Hugo no se vaya!, ¡Hugo hermano no se vaya!, que están boleando mucho machete’, me decía Esaú con cierto temor”. Es evidente el dolor que trae el recuerdo de aquella experiencia a Don Vargas, quien, con la voz entrecortada, se detiene un momento, toma aire y decide continuar. “Yo de borracho, terco y pendejo no le hice caso a Saulo. Me devolví a presenciar la pelotera. Observé a un señor en el piso que lo estaban acabando a machete; me produjo cierta indignación ver que el tipo no se podía defender. Por instinto quise ayudarlo, más no porque fuera mi amigo, pues no era una buena persona. Así que me incliné para darle la mano y en ese preciso instante uno de los contendores mandó un machetazo y me bajó la mano derecha del totazo; quedó colgando solo de un cuerito. Hasta ahí llegó mi borrachera. Rápidamente llegó Esaú a ayudarme. ‘Hugo ¿qué pasó? ¡Mire cómo lo volvieron! Consigamos un carro para llevarlo al hospital’. Eran las palabras de angustia de Saulo al verme herido. No demoraron mucho para conseguir un carro que nos trajera hasta el hospital Federico Lleras Acosta, donde nos atendieron a eso de la 2:00 de la mañana”. Disculpe le interrumpo, pero ¿por qué no le salvaron la mano? “No sé. Tal vez fue negligencia de los médicos que al verme lo primero que decidieron fue cortar lo que quedaba de mi mano y no pensaron en la posibilidad de pegarla o arreglarla”. ¿Cómo asimiló usted su limitación? Por lo que veo no ha sido inconveniente para defenderse en diferentes oficios. “Al comienzo fue muy difícil aceptar mi situación, pero me di cuenta que no podía echarme a morir pues tenía una gran responsabilidad con mi familia; mis hijos estaban muy pequeños y dependían totalmente de mí. Así que continué trabajando en la finca, aunque no producía igual que cuando

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Ese liderazgo que a punta de esfuerzo y sufrimiento fue consiguiendo, contribuyó a que a muy temprana edad le fuera entregada la responsabilidad de administrar una finca cafetera en la región de San Juan de la China, más exactamente en la vereda San Lorenzo del municipio de Ibagué. Allí trabajó junto con sus hermanos y en compañía de su madre durante cinco años; para esta época su padre ya los había abandonado.

¿Puede contarme qué sucedió en esa parranda?

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(perfil)

La paciencia y tenacidad hacen que Hugo Vargas Cruz sea una persona apreciada por sus familiares y amigos, pues a pesar de su limitación se caracteriza por ser alegre, jocoso, noble y emprendedor. Nada le ha quedado grande, no se ha dejado ganar la batalla ni como agricultor, ni como conductor, y mucho menos como cocinero. Han pasado más de 20 años en la vida de Don Vargas, como lo apodan sus amigos y familiares, en los que ha tenido que desempeñarse en oficios varios, sin que la pérdida de su mano derecha sea un impedimento para desarrollar cualquier labor.

Pero Don Vargas no sólo dedicaba su tiempo al trabajo y a las buenas costumbres, sino que además compartía con sus amigos festejos en los que eran muy usuales las riñas de gallos, acompañadas de unos buenos tragos. “No todo en la vida puede ser trabajo. En mis tiempos mozos supe disfrutar las parrandas y algo más… Aunque hubo una de esas que me supo a cacho”, señala en tono burlesco, pero con una mirada en la que se nota cierta tristeza.

OTROS

“Me supo a cacho”

Siendo muy joven tomó la decisión de unirse en matrimonio con Argenis Fernández Ardila, quien lo acompañó en la dura tarea de administrar una hacienda ganadera en Puerto Boyacá.


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Resumen

¿Cómo es eso de que es buen cocinero? “Pura carreta de don José”. Dice Hugo en medio de una carcajada. “Solo lo hago cuando me toca. A veces Argenis se va para Ibagué a hacer vueltas y a mí me toca meterme a la cocina porque los trabajos no se pueden parar; teniendo trabajadores alguien tiene que hacer de comer”. Pero, ¿cómo hace a la hora de pelar papas, plátanos, yuca o picar cebolla? “La necesidad me obligó a defenderme; brego un poco pero puedo hacerlo apoyándome en lo que quedó de mi brazo y la otra mano”. Señala Hugo mientras me muestra cómo lo hace. De esta manera dimos fin a nuestra conversación, agradecí a Hugo por el tiempo y la voluntad que tuvo para narrarme su historia y permitirme conocer parte de su vida. Esta experiencia me hizo comprender que todas las personas son valiosas independientemente de su condición física, económica e intelectual.

Por: Angela Lopera Molano*

“Como yo he sido hombre de finca no me costó trabajo volver a adaptarme al trabajo del campo; con la ayuda de mi familia pude comprar esta tierrita y aquí llevo trabajando aproximadamente dos años”. “El patrón es un berraco pal’ trabajo; no más mire cómo tiene esta finca. Con mi ayuda y la de otro trabajador, ha sembrado más de 15000 árboles de café, 120 palos de aguacate y una arroba de maíz” comenta don José, quien al pasar por nuestro lado escucha la conversación. “Además, se defiende como cocinero y no lo hace nada mal; el sancocho le queda muy sabroso” agrega don José y se retira a hacer los trabajos que corresponden para ese día.

La investigación sobre la obra del artista tolimense Julio Fajardo Rubio surge de la necesidad de pensar la historia del departamento desde el aporte de los artistas plásticos. La propuesta concreta de Julio Fajardo Rubio está relacionada con la necesidad de recuperar o resignificar nuestro pasado indígena y de caracterizar al hombre y a la mujer tolimense desde las costumbres de los pueblos y la familia. Como resultado de la investigación se realiza un documental que tiene como finalidad dar a conocer la obra del artista y su importancia para la historia de la región; es de esta manera que la comunicación social puede aportar en la elaboración de relatos que reconstruyan tejidos sociales, esta vez desde el arte. Palabras claves: memoria estética, arte tolimense, historia del Tolima, pintura, Julio Fajardo Rubio.

Introducción Las preguntas de investigación que se plantearon desde el inicio del proyecto, tenían como finalidad re-conocer las obras de artistas tolimenses que fueron olvidados por la historia del arte colombiano, pero que le dieron sentido local a la reflexión estética heredada de Europa y de otros países latinoamericanos, y a la vez, resignificaron aspectos importantes de la historia del departamento desde su propuesta estética, como lo hizo Julio Fajardo Rubio (1910-1979). Por un lado, hay que tener en cuenta que el arte latinoamericano nace con herencia europea, pero logra, hacia 1920, comenzar a formular un arte propio (Lucie-Smith, 1994). Este arte está estrechamente relacionado con una realidad política y social y con la búsqueda constante de una identidad. Las obras de diferentes artistas buscarán recuperar un pasado negado, olvidado o perdido. En algunos artistas esto se evidencia por la búsqueda de formas precolombinas, como en el uruguayo Joaquín Torres-García; en otros, por la búsqueda del ser indígena, como en el colombiano Julio Fajardo Rubio; también, por las raíces negras africanas, como en el

*Estudiante del programa de Comunicación Social y Periodismo. Texto escrito en la asignatura Redacción Periodística I, orientada por el docente Jorge Mendoza.

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NOSOTROS

(perfil)

¿A qué se dedicó después de vender el carro si eso era lo que le daba el sustento para su familia?

Julio Fajardo Rubio

Pero Don Vargas fue superando poco a poco su crisis hasta el punto de que hoy en día se defiende en varios oficios. “Sí, aprendió a manejar carro y trabajó varios años en un campero transportando gente desde la vereda La Isabela hasta aquí a Ibagué”, comenta Argenis con gesto de admiración. “La verdad me fue muy bien el tiempo que trabajé como chofer. Tenía muy buena clientela, a pesar de mi limitación la gente de la vereda confiaba en mí y apoyaba mi trabajo. Como conductor me ganaba el sustento para mi familia, hasta que por circunstancias de la vida, tuve que vender mi carrito”, comenta Don Vargas.

Traducción y Memoria en la obra del artista tolimense

tenía mis dos manos”. En medio del diálogo se acerca su esposa Argenis y comenta: “Fue una época muy dura para todos nosotros. No nos acostumbrábamos a verlo con una sola mano; los niños hacían preguntas y no teníamos respuestas satisfactorias”.


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investigación se tomaran en cuenta dos categorías estéticas que configuran el arte latinoamericano, y que se hacen evidentes en la obra de Julio Fajardo Rubio: la memoria y la traducción.

como imagen identitaria del departamento. En el centro, proyectado hacia el nevado, vemos levantarse la otra fuerza que confluye en este nacimiento, la cruz de la religión católica.

La memoria como categoría estética

Las cerámicas “Querencia” y “Campesina” continúan la propuesta de darle sentido a una memoria histórica del Tolima desde la estética. La obra “Campesina” llama la atención sobre el atuendo y “Querencia”, acude principalmente a las costumbres. Querencia significa la tendencia de las personas a volver al lugar donde se han criado; es una inclinación hacia un lugar conocido. Julio Fajardo Rubio hace suya la tarea de recuperar una historia perdida en términos de valoración de lo indígena y del campesino tolimense.

Para el caso de la obra de Julio Fajardo Rubio, la memoria se convierte en una categoría estética cuando el artista asume el pasado indígena como propio y como raíz de un pueblo, y le da sentido pictórico o escultórico. “La memoria se vuelve un campo propicio para la indagación y ello alcanza dimensiones peculiares en el caso del arte latinoamericano, donde la necesidad sentida por diversos artistas de enfrentarse a las historias oficiales, a la amnesia con la que suele rodearse el pasado, los lleva a concebir visualmente nuevas elaboraciones de relatos y recurrir a disciplinas diversas para reflexionar tanto sobre el individuo como sobre su inserción en la sociedad” (Pini, 2001, p.13).

La búsqueda del ser indígena en el lenguaje del mural Julio Fajardo Rubio buscó traducir el lenguaje del arte, especialmente del mural y la pintura, al lenguaje de la cultura local, su historia y algo que se puede denominar como el ser mismo de los tolimenses. La traducción se puede ejemplificar con tres obras. “Maternidad” y “Síntesis” abordan la idea de familia desde una composición clásica y hacen referencia a un arte

Este el caso de la escultura “El Boga”, ubicada frente al Banco de la República en el parque Murillo Toro del centro de la ciudad de Ibagué. La figura del Boga retoma un personaje histórico de la época de la colonia, lo convierte en un icono tolimense y busca reapropiar su sentido de lucha y esfuerzo a través de la escultura.

Síntesis. 1955. Colección privada. Óleo

cubano Wifredo Lam. Además de esto, y también vinculado a la memoria, los artistas buscarán traducir en nuestros lenguajes culturales, el arte europeo de las vanguardias y el norteamericano que surgió con fuerza desde 1955.

está empezando a reconocer que precisamente es esta hibridación la que representa uno de los valores del arte latinoamericano y que se encuentra en las raíces de su vitalidad, originalidad y constante poder de asombro. También está empezando a comprender que las artes visuales latinoamericanas están más estrechamente relacionadas con su entorno social y político, que sus equivalentes europeas y norteamericanas” (Lucie-Smith, 1994, p.7). De ahí que para el marco teórico de esta

En Latinoamérica se puede evidenciar una propuesta propia de un arte desligado de conceptos ideales, y más cercano a aspectos concretos de la realidad social y la confluencia de diferentes actores y etnias. “En la actualidad se

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Los cuadros “Mercado de Purificación” y “Puerto de Purificación”, revitalizan un espacio actualmente muerto, el mercado en la plaza central del municipio de Purificación. En ellos se evidencian las costumbres de los habitantes, haciendo del río Magdalena un personaje, que no sólo ocupa mayor espacio pictórico, sino que adquiere importancia en la composición ubicando en el centro del cuadro al Boga. Para el caso de los murales, encontramos la obra “La fundación de Ibagué”, que habla de un hecho histórico que le dio origen a la capital del departamento del Tolima. Allí, la representación temática doblega a los indígenas frente a los españoles que provienen en grandes caballos y en cuyo paisaje se destaca el nevado del Tolima,

Querencia. S.F. Colección privada. Cerámica, tierra blanca.

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renacentista. La mujer desnuda cuidando de su hijo, la diferencia es que esta mujer no es blanca y europea, sino de piel trigueña y con rasgos característicos de los indígenas que habitan la región. Los dos personajes, niño y madre, están también en otro contexto, si bien es un lugar ideal, un paisaje “tropical” de árboles frondosos y colores cálidos. En la obra “Síntesis”, tenemos el triángulo familiar: madre, padre e hijo, en el que se expresa también la composición clásica y casi arquitectónica, pero que busca caracterizar al ser tolimense. El juego de miradas de los tres personajes produce la sensación de calidez y comprensión del amor familiar. Por último, el mural “La guerra de los pijaos”, ubicado en la Alcaldía de Ibagué, reconstruye varios sucesos históricos en una sola imagen. Julio Fajardo estudia a los muralistas mexicanos y viaja a Chile a perfeccionar la técnica. Una vez en el Tolima, logra articular sus intereses artísticos al representar un espíritu tolimense. El artista traduce el ideal del muralismo mexicano a un contexto diferente, pero con necesidades similares de apropiación y revolución.

Metodología

Puerto de Purificación. S.F. Hotel Lusitania de Ibagué. Óleo.

La investigación realizada tiene un enfoque histórico–hermenéutico con una orientación cualitativa, lo que nos permitió relacionar la teoría del arte, la historia del departamento y la producción artística de Julio Fajardo Rubio. Unido a lo anterior, se realizó una búsqueda documental sobre arte tolimense, sobre el artista en cuestión y se realizaron entrevistas en profundidad a artistas de la región, gestores culturales y familiares de Julio Fajardo Rubio. A partir de lo anterior, se comenzó a trabajar en el documental: La información recolectada se clasificó en categorías que luego se organizaron en los capítulos del documental y con ello se concretó el guión literario. La realización del documental tiene una metodología particular que depende, necesariamente, de las formas audiovisuales. Todo ejercicio de este tipo

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Conclusiones Dentro de nuestro propio contexto, muchos artistas fueron olvidados o nunca llegaron a ser reconocidos por la crítica de la época, como ha sucedido con algunos artistas tolimenses. Marta Traba, quien logró reconstruir y valorar el arte colombiano y latinoamericano, también dejó de lado a otros artistas que no pertenecían a sus afectos. Este vacío histórico es el que con esta investigación queremos empezar a reivindicar. Reivindicar la propuesta estética de estos artistas latinoamericanos es entender que manejan siempre dos relatos paralelos, el que le aporta a la historia y el que construye en su obra (Pini, 2001). En el departamento, es el Museo de Arte del Tolima, MAT, el que se encarga de realizar esta obra de gran envergadura: rescatar y visualizar a todos estos artistas modernos y contemporáneos que pertenecen a la región o que crecieron artísticamente en estos territorios.

Ibagué. 1955 Colección privada. Óleo.

tiene tres fases: la preproducción, la producción y la postproducción. En la preproducción se realiza toda la parte investigativa que ya fue descrita anteriormente y se hace el guión literario. La etapa de producción es toda la grabación del documental, que se establece a partir de un plan de rodaje y un guión técnico que nos permite establecer los lugares, tiempos y recursos de cada una de las escenas. Los lugares de grabación están supeditados a los lugares en los que se encuentran ubicadas las obras de Julio Fajardo Rubio.

En la etapa de postproducción se visualizó todo el material para realizar el guión de edición y luego empezar el montaje. Este último nos permite llegar al objetivo propuesto de realizar un documental pintor (Barnouw, 2005), para generar una propuesta estética en sí misma capaz de evidenciar en el lenguaje audiovisual, que se convierte en un arte casi que pictórico, la obra artística. Esto demanda, a su vez, un proceso de investigación sobre el documental, pero más que todo un proceso de visualización de diferentes documentales sobre arte o en arte.

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La investigación vislumbra una formación en arte necesaria para hablar de memoria estética, que desde la comunicación social permite acercarnos a la reconstrucción de la memoria local y regional. Además, se concibe la ciudad como un lugar de exposición y de aprendizaje estético, en la que la vida artística y cultural se fortalece desde la gestión que desde la comunicación se puede realizar para fortalecer dichos procesos. El arte no sólo se contempla, sino que se estudia, se vive y se piensa y los usos que a éste le otorgamos en la ciudad están muy lejos de favorecer la conservación de las obras, labor de información, divulgación y cultura ciudadana que también nos compete a nosotros como comunicadores sociales y periodistas. Referencias Barnouw, E. (1996). El documental historia y estilo. Barcelona: Gedisa. Fajardo, J. (s.f.). Pintura al fresco. En revista del colegio San Simón. Ibagué. León Cuartas, M. [1990-2001]. “Unidad III El muralismo en Latinoamérica”, Historia del arte contemporáneo siglo XX. [Ibagué: s.e.]. Lucie-Smith, E. (1994). Arte latinoamericano del siglo XX. Barcelona: Destino. Paz, O. (1994). Los privilegios de la vista II. Arte de México. México: Fondo de Cultura Económica.

Pérez Salamanca, C. (2010). Julio Fajardo: trashumante universal que al final lo devoró la provincia. En Aquelarre. No.18. Ibagué: Centro Cultural de la Universidad del Tolima. Pini, I. (2001). Fragmentos de memoria. Los artistas latinoamericanos piensan el pasado. Bogotá: Uniandes. Rubiano Caballero, G. (1988). Pintores y escultores “Bachues”. En Historia del arte colombiano. España: Salvat, vol. V. Santamaría, Germán (dir.) (1997). Pintores del Tolima siglo XX, Colombia: Pijao editores, vol. 117.

OBRAS Fajardo, J. (1955). Ibagué. Colección privada Ibagué, óleo. Fajardo, J. (1963). El Boga. Banco de la República, Ibagué, granito rojo vaciado. Fajardo, J. (1949). Maternidad. Colección privada, Ibagué, óleo. Fajardo, J. (s.f.). Mercado de Purificación. Colección privada, Ibagué, óleo. Fajardo, J. (1950). La fundación de Ibagué. Palacio Municipal de Ibagué, pintura al fresco. Fajardo, J. (1950). La guerra de los Pijaos. Palacio Municipal de Ibagué, pintura al fresco. Fajardo, J. (1955). Síntesis. Colección privada, Ibagué, óleo. Fajardo, J. (s.f.). Puerto de Purificación. Hotel Lusitania de Ibagué, óleo. Fajardo, J. (s.f.). Querencia. Colección privada, Ibagué, cerámica, tierra blanca. Fajardo, J. (s.f.). Campesina. Colección privada, Ibagué, cerámica.

*Comunicadora Social con énfasis en Producción Audiovisual de la Universidad Javeriana, Profesional en Estudios Literarios de la Universidad Javeriana y Magister en Estética de la Universidad Paris 1 Pantheon-Sorbonne. Docente del programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué. **Este artículo hace parte de los resultados de la investigación titulada “Hacia una reconstrucción de la memoria estética del Tolima. La obra del artista Julio Fajardo Rubio”, del grupo Memoria y Estética conformado por los estudiantes Margareth Sánchez, Geraldine Gutiérrez, Tatiana Calero y Catalina García y la docente Angela Lopera Molano, pertenecientes al programa de Comunicación Social y Periodismo. El semillero pertenece a la línea de investigación “Comunicación y Estética” del grupo Eulogos de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Universidad de Ibagué. El documental titulado “Querencia” que se presenta como resultado de la investigación fue estrenado en el mes de noviembre de 2012 en el Museo de Arte del Tolima.

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PANÓPTICO

MEMORIAS DEL PANÓPTICO DE IBAGUÉ

Foto: Tatiana Calero

Por: Pilar del Castillo*

Penitenciaria, cárcel o prisión es una institución donde recluyen a las personas que son sindicadas o condenadas por delitos culposos o dolosos. Lo que no sabemos es que un hombre como Otto Valderrama, como quiso que lo llamaran, vivió más que un simple imaginario de lo que es la cárcel. En el 2002 Otto fue detenido por varios delitos. Se le acusaba de extorsión y porte ilegal de armas. Fue recluido en el panóptico, lo que hoy en Ibagué conocemos como “El elefante blanco”. Él imaginó que su vida en la cárcel sería como lo había visto en algunas películas. Tendría una cama para él solo, una celda individual y un guardia de seguridad lo acompañaría a su celda. El 31 de octubre del 2002 entendió que en la cárcel, el que tenía plata llevaba la voz y el mando. “Cuando pisé el panóptico lo primero que escuché fue: tráigame a ese canoso para darle por donde se merece”. Carlos es un hombre de 1.80 de estatura, el cabello blanco por herencia familiar, con armoniosa voz. Voz que le regaló espacio en la emisora institucional carcelaria, lo cual se convirtió en su pasatiempo. “Lo que yo imaginaba que era la cárcel se terminó en el momento que tuve que comprar mi celda”. Tuvo que pagar 300 mil pesos por el lugar donde pasaría dos largos años de su vida. Un lugar donde podría sentirse protegido, pero nunca seguro. Los primeros días estuvo con el “protector”, como él lo llamaba. Le enseño las reglas internas de la cárcel, el que hablaba moría por “sapo”, le explicó cómo estaban divididos los patios. El patio Chalet era donde estaban las reclusas mujeres, el patio cinco era para la gente pudiente o “los riquillos” y el patio dos donde él estaba, era para los del común. En el país el poder está dividido y el panóptico no era la excepción. “El Cacique” o “Pluma Blanca” era el que tomaba las decisiones en el centro penitenciario. Luego de muchos meses de convivencia Carlos con la ayuda de su “protector” fue entendiendo que la cárcel era un sistema capitalista, el que tenía plata podía darse una buena estadía. Era un pueblo pequeño donde lo único que hacía falta era la libertad. Las celdas eran desde pequeñas plazas de mercado, hasta cómodas tiendas de ropa y ventas de minutos.

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Los trabajos de inteligencia de la Policía Nacional y el Inpec, para Caliche, como le pusieron sus compañeros de patio, son momentos inolvidables de esa experiencia. Recuerda con asombro, cómo dos hermosas mujeres se infiltraron entre los presos para obtener información. Luego de esto fueron señalados en público y recibieron sus respectivos castigos, en otros casos aumentaron sus penas por seguir traficando dentro de la cárcel. Estos castigos hacían que en muchos momentos Otto se sintiera más solo, ya que las pocas visitas que recibía se hicieran menos frecuentes. Su esposa se volvía más distante. Sentía que su familia se estaba acabando, además de que estaba perdiendo autoridad hacia sus hijos. Durante el tiempo que paso allí, ningún domingo le faltó la visita de su mamá. También realizó varios cursos de los que se dictaban, entre esos carpintería, costura y contabilidad, esto hacia que su soledad fuese más llevadera. “Recuerdo con total asombro uno de esos domingos donde ya no recibía visita, una joven de no más de 20 años traía en su vagina una pistola siete milímetros” Otto era considerado como un consejero y un padre para los demás reclusos por eso acudían a él en casos como este. “El arma se atascó y no había manera de sacarla, la mujer no hacía sino gritar, lo único que pude hacer fue abrirla un poco más de piernas y con una ‘presto barba’ cortar la parte de su piel que se había adherido con el seguro de la pistola”. Dos años de su vida se quedaron tras las rejas, las vivencias de una cárcel que son inimaginables, la privación de la libertad, la incertidumbre de una realidad diferente afuera. Dos mundos en una sola sociedad, hicieron de Otto lo que hoy puede expresar en sus ojos, un caballero. Y aunque ningún ex presidiario tiene credibilidad ante nuestra sociedad, día a día a él no le faltan las ganas de salir adelante y seguir luchando por su pequeña familia.

EL PANÓPTICO ACTUAL Tatiana Calero**

Al recorrer el centro de la ciudad de Ibagué, es común encontrar construcciones y edificios, pero uno llama la atención de los transeúntes por su peculiar aspecto, este es el Panóptico ubicado en la calle 10, lugar que ahora es denominado por la ciudadanía y los medios locales como el “elefante blanco”. Aquel lugar que en el siglo XIX fue una penitenciaría con una estructura panóptica, hoy es un proyecto de Museo de los Derechos Humanos. La planeación de esta obra empezó en el 2001, sin embargo ha pasado poco más de una década y hasta el momento no han habido avances significativos en su intervención, lo que ha convertido al Panóptico en una de las obras de la región y del país con mayores inconvenientes e irregularidades en su contratación y ejecución. Del proyecto sólo ha quedado una inversión millonaria de recursos públicos, murales del fallecido Jesús Niño Botia que se desgastan con los años, pozos de agua que propician la proliferación de insectos, paredes desgastadas por la humedad y el ambiente, y la sensación que el museo sólo será imaginario.

*Estudiante del programa de Comunicación Social y Periodismo. Trabajo realizado en el marco de la asignatura Enfoques de Investigación, orientada por el docente Edgar Aya. **Estudiante del programa de Comunicación Social y Periodismo de octavo semestre.

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Bogotá

México

Jesús Niño Botia, artista tolimense, reconstruyó en el panóptico la obra que él mismo había plasmado, la cual representa temas como la libertad y la represión.

Ecuador

El panóptico de Ibagué fue declarado Patrimonio Nacional en julio de 1998

1892

Se empezó la construcción del Panóptico, el diseño arquitectónico fue ideado por el Inglés Jeremy Bentham.

1902

Los primeros reclusos ingresan al panóptico.

El panóptico es un edificio que está construido de manera que todo su interior pueda verse desde un solo punto. Este tipo de construcción se ha apropiado para centros penitenciarios.

1985

Por decreto del Ministerio de Justicia se ordena trasladar la penitenciaria fuera del casco urbano.

2000 Se ordena el traslado a los reclusos a la Cárcel de Picaleña.

2008 Se decidió que el panóptico se convertirá en museo de los DD.HH al declarase a Ibagué “Capital Andina de Derechos Humanos” Línea de tiempo

Créditos: Catalina García Calle estudiante del programa de Comunicación Social y Periodismo de octavo semestre. Fuentes: Las imágenes de la infografía fueron extraídas de diferentes páginas de internet.

PANÓPTICO DE IBAGUÉ

Panópticos en Latinoamérica


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Tres mil emociones,

un día Por: Germán Gómez*

El acuerdo pedagógico en el salón 206 para los estudiantes de comunicación social y periodismo, se ha dado. Éste incluye una práctica fuera de la ciudad. La docente en cuestión, es joven, su sonrisa destella un blanco deslumbrante que hace alusión a su apellido: Blanco. Tal vez por tratarse de la profe Blanco nos ilusionamos con la idea de salir de la ciudad. Por mi parte, de inmediato me imaginé que la práctica se extendería por más de un día, me visualicé con una cerveza en la mano acompañado de mis inseparables y condescendientes amigos, caminando por la playa observando el personal femenino de la región. El rostro de Juan me confirma la sincronía mental que hemos adquirido con el tiempo. Al costado, una cara femenina y pícara me da el aval para seguir soñando, una euforia colectiva se apodera del salón de clases. Unos gritan y otros simplemente sonríen en espera de escuchar el nombre del “paradisiaco” lugar a donde iremos en noviembre. La profe suspira como quien presiente lo que se avecina. —La práctica será en Agua de Dios. Las voces de protesta son muchas, no logro identificar por qué pelean, parecen sindicalistas, Agua de Dios no suena mal. Soy creyente y el agua me encanta. Si de ser despectivo se trata, mi compañero Sebastián Rico es el mejor:

—Hubieran dicho desde el principio que sería un viaje donde los leprosos esos. Declara Sebas estirando su “trompa”. Agua de Dios, Cundinamarca. Se encuentra a 90 minutos de la ciudad de Ibagué. Esta región guarda entre sus suelos una historia fúnebre. Durante el siglo 19 esta región sirvió de asilo a todos aquellos que padecían de lepra, una enfermedad sin cura y para ese entonces “sumamente contagiosa”. Los policías y cualquier civil, estaban en la obligación de delatar a cualquier persona que padeciese este mal, cuando estos se negaban a ser aislados, eran seguidos como delincuentes sin importar su posición social, sexo o edad. Este pueblo contaba con su propia moneda de nombre la “coscoja”, pero ésta sólo tenía valor dentro del perímetro. De igual forma, el peso colombiano no era válido dentro de Agua de Dios, esto se llevó a cabo con el fin de romper todo contacto entre personas “normales” y leprosas. La restricción caducó al comprobar que la lepra no era contagiosa. La queja de Sebastián me refresca la memoria, ahora recuerdo de dónde provenían los niños de dedos extraños: Toda mi vida he vivido en la misma casa, en un barrio convencional de la ciudad de Ibagué. No es un mal barrio, pero no tiene rejas que delimiten un espacio entre los residentes y los visitantes, y esto nos expone a muchas interrupciones por parte de mendigos, indigentes, vendedores ambulantes o personas del común. 18

A mis siete años de edad, un par de niños tocan a mi puerta, mi mamá me tiene bien entrenado para no abrirle la puerta a ¡nadie! puesto que permanezco solo, así que únicamente me es permitido abrir la ventana. Allí están ellos, inofensivos, desgonzados, pero con una simpatía única. Las personas que solicitan cosas siempre me piden ropa o productos de grano. Mi mente, a los siete años, supone que esas cosas no las puedo dar. Pero aquellos niños me están pidiendo un yogurt. Esta petición es innovadora. Al hacer mercado, mi mamá siempre enfatiza en que los yogurt son solo míos, así que como son míos, decido compartirlos. Uno de ellos extiende su mano para tomar el producto, pero ¡oh sorpresa! el aspecto de su manita me impresiona, arrojo el vaso negándome al contacto físico y exploto en llanto. Un cóctel de emociones protagoniza la escena. Uno de ellos llora por su objetivo alimenticio derramado en mi verja. El otro enardece en ira por mi reacción y balbucea insultos hacia mí. Y yo lloro de culpa por el yogurt y por la impresión que me han causado sus deditos.

El día ha llegado. El vehículo en el cual nos movilizaremos no nos ayuda a aplomar el ímpetu folclórico que genera salir de la ciudad en “combo”. La chiva es un carro adaptado para que sus pasajeros bailen, beban y la pasen bien. Y sí, nos iremos en una coloquial “chiva”. Durante el viaje, el alto volumen de la música, me hace olvidar de la labor social. Concentrarme es imposible, los movimientos de caderas de mis compañeras no colaboraban, y mis intenciones de abstenerme de disfrutar de la rumba móvil desaparecen. Una sonrisa se opaca y un ceño se frunce como táctica para dar la nueva orden: —Muchachos, en 5 minutos llegamos, cero música, cero chistes, recuerden a qué venimos. De nuevo el blanco destello de su boca aparece, y para mi sorpresa todo el mundo acata la orden de la profe. Como si se tratara de un ritual, mis compañeros bajan la mirada, toman aire y se preparan para entrar en acción, una felicidad me inunda, doy un gran salto que me pone en tierra, hago un bailecito, ayudo a bajar los mercados y limpio mis gafas de sol.

Tres corazones sufren, una lágrima se desprende de un ojo, una grosería de una boca, una ventana se cierra y un recuerdo vuelve. Mis planes de paseo declinaron. Un recóndito recuerdo de mi niñez ahora me motiva a enmendar la crueldad no premeditada de un pequeño que queriendo ayudar, lastimó. Involucrarme con la labor social en beneficio de la gente de Agua de Dios ya se torna personal. El plan inicial de nuestra profe era recoger 100 mercados entre los estudiantes del grupo, pero junto con Valentina Herrera, una joven emprendedora, con un espíritu altruista, decidimos motivar a toda la población estudiantil a vincularse a: “Felices por un día”, nombre que le dimos a la campaña de recolección de víveres e implementos de aseo. Ahora tenemos nuevos acompañantes de travesía: 44 jabones, 2 protectores de lactancia, 25 tubos de crema dental, 5 sobres de desodorante, 3 cepillos de dientes, 6 sobres de shampoo, 5 paquetes de galletas, 6 maltas, 33 rollos de papel higiénico y un jugo en caja.

Foto: Cristian Fernando Ortegon Gutiérrez

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Revista del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué

Don Domingo se encuentra al frente de nuestra chiva, está en una mecedora. Él no hace parte de los recluidos en asilos o ancianatos, pero sí padece de lepra. Mi timidez se quedó en casa, me acerco, saludo, estrecho su mano, identifico su mal. Sus dedos están por la mitad, no cuenta con una pierna y aunque trata de ser amable es demasiado distante. De mi corazón nace una pregunta que busca brindar respuesta a la respuesta del viejo Domingo. —Don Domingo, ¿a usted qué lo podría hacer feliz? Domingo me mira, menea su cabeza, toma su pedazo de pierna y antes de hablar, ya puedo intuir su respuesta. —Pues mijo… yo lo que quiero es descansar, estoy cansado. Abre sus brazos como gesto de resignación y con sus manos me invita a ver sus manchas y su extremidad incompleta. Su anatomía es la evidencia de una vida poco grata, su rudeza, es el resultado del trato como una ambulante amenaza. Puertas cerradas y miradas asquientas acompañaron el diario vivir de Domingo. Él no recibió clases de etiqueta. Él no tiene un máster en relaciones públicas, Mientras en las ciudades los viejitos acomodados invierten dinero y tiempo por permanecer vivos, el brabucón de don Domingo, clama a Dios por un viaje eterno.

— “Manchis”. Grita una de mis compañeras, “ya vamos a entrar”. Respondo al llamado y me apresuro. Nos disponemos a entrar al asilo de ancianos, por mi tardanza el grupo me toma unos 10 metros de ventaja. Ponen los mercados sobre una mesa metálica y alcanzo a oír algunas indicaciones. Al pasar por la puerta principal un desesperado abrazo irrumpe mi veloz caminata, un susurro casi mudo me petrifica, él es don Adolfo. Intento seguir mi camino, pero su abrazo es ¡tan fuerte!

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Su mirada ¡tan triste!

A un guerrero de mil batallas no lo limita no tener aire suficiente para pronunciar palabra, el viejito es un “berraco”, con su mano restriega su cuerpo dando la imagen de un duchazo, simula tener un jabón en la mano. Toma el papel de un segundo personaje, éste, llega y arrebata el jabón del primero y lo bota seguido de un dedo índice que señala a todos aquellos que portan un uniforme blanco. Yo sonrío tratando de bajar la tensión del momento. Martha está fisgoneando y se acerca a mí:

Y su agonía ¡tan evidente! Mis brazos reposan sobre sus cansados lomos, él, a dos manos, toma mi rostro, trata de explicarme algo. No le entiendo. Se desespera y las cataratas de sus ojos expiden una combinación de lágrimas y mucosa. Me dirijo a la portera para saber un poco más de mi nuevo amigo. La funcionaria es Martha Pérez.

—Joven, sus compañeros ya empezaron el recorrido, le recuerdo que están prohibidas las fotos y los videos.

—¿Me podrías dar información acerca del señor del “palito”? —Él se llama Adolfo. —¿Me podrías dar apellido, por favor?

—Bueno señora, muchas gracias.

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Me secreteo con Adolfo, le doy la buena noticia de que pronto tendrá jabones, y no uno, le aseguré que tendría tres.

—Ehh... mmmmm… ehhhh. Martha titubea. Pide colaboración a las enfermeras que están iguales o más desinformadas que ella.

Mis 27 compañeros ya se arrebatan lo que queda de mercados, yo no he tomado nada para mi viejito, la profesora recalca que son cinco productos por anciano.

—Es que él es indígena y el apellido no lo recuerdo. Declara la portera. Don Adolfo se ríe y desaprueba ser un incógnito en el recinto. Mi limitado conocimiento, en cuanto a las culturas indígenas y sus facciones, no concuerda con los ojos claros y el claro pigmento de piel de don Adolfo. ¿Será muy difícil aprenderse el nombre de 80 ancianos en 4 años? Don Adolfo vuelve y me toma en sus brazos, esta vez las ganas de descifrar su imperceptible voz son mayores, pero es imposible, apenas rezonga, sus ojos hablan y debo aprender a digerir sus mensajes.

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Fo to: G er m á n

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Yo prometí tres jabones, pero qué tal que tenga hambre, qué tal que tenga sed. Un shampoo no le caería mal y un papel higiénico tampoco, si pudiera llevarle una Malta, pensé. A mí me gustan y yo creo que a Adolfo le encantaría una de ellas.

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Ipso facto, le rapo una bolsa a Cristian Ortegón, quien ya ha entregado sus dádivas y ante el desconcierto de los ojos de mi profe, arraso con todo: 3 rollos de papel higiénico, 5 paquetes de maní, 1 jugo en caja, la apreciada malta y lo prometido, 3 jabones.

El tiempo presupuestado para estar en este asilo está a punto de acabar, algunos van de salida y yo los acompaño, mi viejito aún debe estar en la entrada esperando mi promesa. —Señora Martha, ¿dónde está don Adolfo? — Yo no sé joven, por ahí debe de estar, búsquelo. —Bueno señora, gracias. —Joven, si quiere le puede dejar esas cositas conmigo. —No, no se moleste. Yo lo busco. El botín de mi atraco tendrá un solo destinatario. No le entregaré nada a nadie, las señas del anciano me impregnaron de desconfianza, necesito encontrarlo rápido. Una enfermera me señala los cuartos y me aconseja buscarlo por ahí, entro a innumerables cuartos, todos habitados por moscas y viejitos adoloridos. La búsqueda se extiende, me parece verlo sentado en una camilla pero no es él. Ya escucho gente anunciando nuestra partida del lugar, y yo aún no encuentro a mi viejito. Una enfermera joven frena mi trote amablemente y me pregunta el por qué de mi prisa, le expongo una descripción breve: —Busco a un señor de nombre Adolfo, me dijeron que su apellido era indígena, él casi no habla y tiene un problema en sus ojos. —Mira, lo encuentras en ese cuarto, él es el único Adolfo, pero él no es indígena, su apellido es Córdoba. Trato de ser más especifico en la descripción: —Él tiene un palito y un sombrero. —Sí, es él. Por esos lados lo encuentras. ¡Por fin! Su caminar pausado es inconfundible. Levanto el jabón que simboliza mi victoria y cumplo mi objetivo: don Adolfo se carcajea tanto, como sus pulmones lo dejan. Mi irreverencia le simpatiza. Nuestra relación se vuelve más fraternal, le hago

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Revista del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué

Ahora camina más rápido, me toma de la mano y me lleva a su cuarto. Su cama está bien tendida a diferencia de todas, él presume de su orden y vuelve a quejarse de las enfermeras, las imita y se burla de ellas, como comediante tiene futuro, a mi me hizo reír. Luego retomó su seriedad y sacó una guitarra, este viejo y yo definitivamente tenemos gustos en común. Toma su guitarra como puede, no sé si tiene algo en su pierna pero no apoya la guitarra de la forma convencional. La toma verticalmente, por un momento pensé que usaba la guitarra como juguete, pero no es así. Don Adolfo sabe. Lo invito a hacer música en el parque del asilo, lo tomo de la mano y lo ayudo a caminar mientras me muestra la inconsistencia de su bastón, su rigidez es mínima y depende de una cinta que rodea el viejo palo.

La actitud sobradora del viejito me estaba despertando el ser competitivo que llevo dentro, pero esa magia se fue cuando un hombre de tez morena a gritos se burla y me dice:

UNA MIRADA INCLUYENTE DESDE LOS NATS (NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES TRABAJADORES)

—“Chino”, él es sordo. Mi viejito tampoco oye. Nos ha timado a todos. Simula oírme, pero no lo hace. Es la hora de partir, las excusas para seguir en el asilo se acabaron, mi brazo izquierdo rodea su calva mientras él inclina su cabeza y humedece mi brazo con líquido aprecio. En la chiva nadie baila, un joven solloza descontrolado, otro intenta disipar las penas con frases filosóficas, mi rostro se escabulle entre las rodillas. El resto mira al cielo.

Tomamos asiento, ya nadie me afana, al parecer se han ido. Él rasga sus cuerditas, me mira y con un gesto retador me pasa la guitarra, mi pulgar roza unas cuerdas mal puestas. La tercera está en la posición donde debería ir una cuerda No.6, además, las cuerdas están reventadas y permanecen en la guitarra a punta de nudos. El ancestral músico dramatiza una obra macabra donde alguien revienta las cuerdas a propósito. Con mis lágrimas ocultas tras las gafas de sol, tomo la guitarra y suenan unos acordes .De nuevo la personalidad sarcástica de Adolfo sale a frote. Se burla de mí, todo parece indicar que no le gusta mi música.

Por: Leidy Rojas, Catalina Olaya, Wendy Borda, Cindy Milena Serrato, Esteban Caviedes, Diego Dueñas y Pablo Pimiento*

Planteamiento del Problema A finales de la década de los ochenta surge el movimiento de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores conocidos como NATs. El movimiento propone una mirada del menor como una persona responsable y capaz de aportar a la sociedad en el espacio en que labora. Sin embargo, existe un imaginario colectivo de exclusión que cataloga al menor trabajador como sujeto explotado, abusado y victimizado por un sistema social que lo estigmatiza y lo perpetúa en la pobreza. Con esto, se ha dado a entender que los NATs no son vistos como sujetos sociales autónomos capaces de compaginar con ciertas dinámicas sociales. El objetivo de esta investigación es abordar el trabajo infantil y adolescente en la ciudad de Ibagué, teniendo en cuenta una lógica de inclusión que permite entender las diferentes miradas de la sociedad frente al trabajo infantil.

Marco teórico

—Si quiere yo canto.

Foto: Cristian Fernando Ortegon Gutiérrez

Sin darme cuenta don Adolfo no solo me ha cautivado a mí, mis compañeros nos rodean y se maravillan de semejante personaje. Lo que un día fue una guitarra, suena. Y un compañero añade voz .Pero hacer música con una guitara extinta es complicado y más cuando el homenajeado es burletero.

EL “TRABAJO” DE CRECER:

*Estudiante del programa de Comunicación Social y Periodismo. La crónica hace parte de una práctica de campo que realizan los estudiantes en el curso de Imagen a la población de Agua de Dios.

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Los NATs son sujetos sociales activos, con la capacidad de participar y generar desde sus propias lógicas, propuestas para mejorar sus condiciones de vida. Según las Memorias de una Propuesta de Desarrollo Humano que nace desde la Infancia Trabajadora (2008), en un territorio hay que escuchar lo que los mismos sujetos como los NATs proponen con sus vidas, con su trabajo, con sus sueños, ubicándolos naturalmente en medio de contextos familiares, sociales, locales, regionales, nacionales o internacionales. En esa medida, la sigla NATs hace relación a “todas las personas menores de 18 años (…) quienes realizan una actividad económica de carácter lícito en forma regular, periódica, estacional o en vacaciones. Lo que implica su participación

Foto: Catalina Olaya

en la producción, comercialización de bienes y servicios destinados al mercado, al trueque o al autoconsumo; independientemente de que dicha actividad se encuentre sujeto a pago alguno” (Save The Children, p.2). Así mismo se reconoce que el trabajo infantil, es una primera evidencia que el desarrollo tanto en sus planos biológicos como económico-sociales, se fundamenta en la praxis transformadora del mundo. “El trabajo infantil construye las condiciones de funcionamiento del trabajo adulto y es la preparación necesaria de la que parte al dar la capacidad a los niños para tener control sobre su cuerpo, organizar su personalidad, habilidades, motivar su socialización y lenguaje. Es la base en la que se sostiene la realización del trabajo adulto o plenamente potenciado” (Hernández, 2004, p.31). 23

NOS

entrega de sus jabones, devora el maní y le pega una ojeada al mercado en general. Su felicidad es tan evidente.

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Revista del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué

Frente a lo anterior, se propone desde esta investigación una mirada de reconocimiento frente al otro. Además, se plantea la necesidad de educar a la ciudadanía frente a la normatividad que permite que se dé el trabajo infantil, puesto que existe una dicotomía frente al tema desde El Código de la Infancia y la Adolescencia del 2006, el cual declara en su artículo 35, que una de las causas del trabajo infantil es: “La Ley y otras expresiones jurídicas generan vacios, ambigüedades, contradicciones o laxitudes frente al tema, y las autoridades no controlan ni sancionan la inmensa mayoría de las infracciones”. Se considera que la polémica está dada entre el menor debe educarse y no trabajar, sin embargo, según el texto Ensayos sobre Infancia II, Sujetos de derecho y protagonistas de Cussiánovich “la propia Convención sobre los Derechos del niño, escamoteó el reconocer el derecho a trabajar como un derecho también del menor” (2009, p.174).

Metodología

La etnografía social como metodología permitió ubicar estratégicamente a los NATs, en sus cotidianidades y a comprender mediante la recolección de datos aportados por ellos frente a las cámaras, la interpretación propia que ellos tienen de sus dinámicas. También se realizó un ejercicio de cartografía social que aportó en el desarrollo de un proceso participativo, por medio de la interacción y aproximación a los diferentes espacios geográficos, en los cuales los Niños, Niñas y Adolescentes trabajan, logrando así evidenciar las diversas labores en las que se desempeñan los menores y determinar las condiciones en las que las realizan. La etnografía social propone, según Rosana Guber (2005), la implementación de diferentes pasos metodológicos: Identificación de población y actores principales, mediante la implementación de algunos sondeos claves a los habitantes de la ciudad. Caracterización de los actores claves, NATs, familias, ciudadanía y expertos. Registro de la realidad social, con entrevistas, observación, notas de campo, fotografías, autorizaciones de derechos, registro ante cámara y rastreos de medios.

Fuente: Animación. Ejercicio de polifonía social. Imaginarios frente a los lugares de trabajo de los NATs. Ibagué (2013).

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Para la realización de este trabajo enfocado en el proceso de inclusión de los niños, niñas y adolecentes trabajadores (NATs) en la ciudad de Ibagué, se llevó a cabo una investigación con un enfoque metodológico de etnografía social, con un grupo de siete Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores de diferentes edades y estratificación social, el cual permitió caracterizar a los actores y conocer cómo se desenvuelven éstos en la sociedad, la representación incluyente y los diferentes puntos de vista de los actores. Esto con el fin de visualizar realidades no evidentes.

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Es importante señalar que el tema del trabajo infantil está relacionado a un tema de imaginarios urbanos enfocado desde una mirada excluyente, es por esto, que el profesor Edy Hernández (2004), reseña tres tipos de imaginarios frente al tema: i) Moral: Considera que cualquier trabajo que desempeñen los niños es perjudicial para su bienestar; ii) Realista: Admite la gravedad del problema pero establece que exigir la desaparición del “trabajo infantil” es inconveniente para las familias que sobreviven de los ingresos que obtienen de él; y, iii) Jurídico-Humanista: Aborda el problema desde la perspectiva de los derechos humanos y considera que no es conveniente que los niños trabajen, al considerar que es una violación a los derechos del niño y el Estado debe protegerlo.

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Descripción del registro, componente investigativo y de acción que arrojó la participación de situaciones sociales ante cámara.

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Reflexión en y sobre el proceso de investigación, a partir del análisis de la información registrada en las revistas y textos sobre los NATs en el mundo, se nos facilitó la comprensión del tema del trabajo infantil desde un enfoque incluyente y garante de unos derechos al menor trabajador.

Conclusiones La investigación permitió concluir que el trabajo que realizan los NATs, siempre y cuando esté sujeto a ciertas condiciones, las cuales están consignadas en la normatividad, los concibe como actores partícipes y creadores de dinámicas sociales que le ayudan a un desarrollo integral y a legitimarse como sujetos con derechos a la participación en la economía social y a hacerse visibles, para conseguir transformar sus condiciones de vida. Durante la investigación se encontró que muchos de estos Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores, reconocen que lo hacen como acompañamiento a sus padres en el lugar de trabajo y sobre todo en horarios flexibles que no interfieren con sus estudios. Es más, ellos recalcan que pese a que no son actividades remuneradas directamente con dinero, les ayudan a desarrollar modelos vocacionales de empresarios, motivar sus logros y liderazgos. Es decir, los niños y jóvenes construyen valores cooperativos con sus familias.

Se concluye que es necesario cambiar la mirada excluyente que se tiene en Ibagué frente al trabajo infantil, ya que los mismos NATs son capaces de construir imágenes sociales de dicotomías frente a su oficio y se reconocen como sujetos sociales insertos en unas dinámicas de desarrollo local y buscan, junto con sus familias, que sus trabajos sean reconocidos y que no se discriminen sus oficios como las peores formas de trabajo infantil, que organizaciones como el Bienestar Familiar buscan erradicar. Para finalizar, resaltamos la siguiente frase “ya no hay que quedar hipnotizados por el problema del trabajo infantil, sino más bien se debe poner la mirada en los niños trabajadores y escuchar lo que tienen que decir” dicha por Michel Bonnet, ex alto funcionario de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y encargado del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil. REFERENCIAS CEAFAX (2008). Memorias Jornada Internacional. Una propuesta de desarrollo humano que nace desde la infancia trabajadora. Quito: Octubre 13-16 de 2008. Código de la Infancia y la Adolescencia, Ley 1098 de 2006. Procuraduría General de la Nación (Colombia). Cussiánovich, A. (2009). Ensayos sobre Infancia II. Sujeto de Derechos y Protagonista. Perú: IFEJANT. Guber, R. (2005). El salvaje metropolitano. Reconstrucción del conocimiento social en el trabajo de campo. Buenos Aires: Paidós. Hernández Rivera, E. (2004). Una crítica a la definición convencional del trabajo infantil. México: UNAM. Save The Children. (s.f.), Los Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores (NATs) explican su situación. NATS La voz de la niñez trabajadora. Save the Children. Vera, J. & Jaramillo, J. (2007). Teoría social, métodos cualitativos y etnografía: el problema de la representación y reflexividad en las ciencias sociales. Universitas Humanística, 64, 237-255.

*Ponencia realizada en el marco de las asignaturas Comunicación y Desarrollo, Periodismo Ciudadano y Producción en Televisión de octavo semestre del programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué. La ponencia incluye un ejercicio audiovisual exhibido a finales del mes de mayo de 2013.

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Revista del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué

Formación de investigadores en ciencias sociales: PROFIN

En el mes de junio de 2013, la Universidad de Ibagué inició el Proyecto de Fortalecimiento a la Investigación en Ciencias Sociales, PROFIN. Con el objetivo de formar docentes y estudiantes de últimos semestres de distintos programas académicos en la investigación social, la Universidad hace evidente su compromiso institucional con la región, desde proyectos en los que la investigación social interdisciplinaria permita una incidencia concreta. PROFIN, en diálogo con el contexto nacional y regional, propuso cuatro énfasis de estudio: Pobreza, Educación, Gobernabilidad y Ciudadanía, y Medio Ambiente enfocado en minería. En el marco de este proyecto se encuentran trabajando cuatro docentes del programa de Comunicación Social y Periodismo.Entre-Nos-Otros habló con la

coordinadora externa del Proyecto, la doctora Elssy Bonilla Castro, socióloga de la Universidad Nacional, MS de la Universidad del Estado de Michigan y Ph.D. en Comunicación de Masas y Desarrollo de la Universidad de Wisconsin. Carlos Mauricio: ¿De dónde surge la idea de PROFIN? Elssy Bonilla: Surge a partir de la experiencia del Programa de Investigadores Jóvenes de la Universidad de los Andes, que se realizó entre 1998 y 2001; se formaron tres generaciones en donde los investigadores jóvenes, menores de treinta años, entraban por concurso al proyecto a hacer su primera investigación. Los proyectos fueron financiados por COLCIENCIAS y la Universidad contrataba a los estudiantes en diferentes tareas para garantizarles un ingreso y tiempo disponible para que se dedicaran a la investigación. De ahí surgió la idea. C.M. Y en la Universidad de Ibagué, ¿quiénes crearon este proyecto? E.B. Indudablemente el Rector. Ustedes tienen como rector de la Universidad a un investigador. También cuentan con el apoyo de la ex rectora de la Universidad, Carmen Inés Cruz, quien tiene un doctorado en educación y es otra investigadora. Yo soy la asesora externa del proyecto y la asesora interna es Laura Arcila Villa, la Decana de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales.

Foto: Mauricio Santana

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C.M. ¿Qué criterios se tuvieron en cuenta para la selección de los docentes y estudiantes que participan de PROFIN? E.B. Esa fue una decisión tomada por la Universidad que es la que conoce a los profesores y a los estudiantes. Se le pidió a los decanos que conversaran con los directores de programa para que juntos recomendaran al señor rector y a un comité,profesores que pudieran vincularse en los cuatro campos del programa: Educación, Gobernabilidad y Ciudadanía, Pobreza y Medio Ambiente.

Los profesores tienen un conocimiento profesional de los temas que enseñan, pero filtran ese conocimiento con el conocimiento que han generado con sus investigaciones. C.M. ¿Cómo y por qué fueron planteados esos cuatro ejes? E.B. Esos cuatro ejes son el resultado de observar el entorno y aquella problemática nacional, y sobre todo regional, que está demandando análisis y muchas respuestas; que está demandando recomendaciones para poder formular políticas públicas y resolver problemas que son sociales. Problemas nacionales, indudablemente, pero focalizados en la región del Tolima y en la ciudad de Ibagué. C.M. ¿Cuál es la importancia de PROFIN para la Universidad de Ibagué? E.B. Primero, formación de investigadores. Una universidad está definida por su capacidad de hacer investigación y generar conocimiento. Es distinto el docente que enseña repitiendo y repitiendo, al que enseña teniendo la experiencia de haber investigado el asunto que está enseñando, y que tiene conocimiento propio de lo que pasa con ese problema en situaciones concretas. Los profesores tienen un conocimiento

profesional de los temas que enseñan, pero filtran ese conocimiento de manera creativa y rigurosa con el conocimiento que han generado con sus investigaciones. C.M. Respecto al proceso de investigación formativa, ¿cómo se benefician esos procesos a partir de la formación que están adquiriendo los docentes en PROFIN? E.B. Por las dos razones que ya mencioné.La primera es que tenemos un profesor que está apropiado de su conocimiento. Y la otra razón es abrir el entorno del conocimiento a un espacio mucho más amplio, donde la pertinencia de ese conocimiento pueda transformar, lo que va a permitir ubicar a los estudiantes histórica y espacialmente con mucha más claridad. La bibliografía que se está dando en PROFIN va a empezar a filtrarse en los cursos, bibliografía nueva y apropiada que el profesor está usando para su investigación. Los cambios no se dan ya, los cambios devienen en un proceso, pero yo visualizo que PROFIN va a tener incidencia en la calidad de los cursos. C.M ¿Cómo se planea que los resultados de las investigaciones tengan algún impacto en política pública, siendo éste uno de los fines de PROFIN? E.B. Los resultados de una investigación mínimo deben tener dos impactos. Uno refiere a la generación de conocimiento científico; para eso se hace investigación, para eso se hace una pregunta rigurosa y un estado del arte, donde el investigador se pregunta qué va a aportar frente a lo que ya se ha hecho y ya se conoce. Y el otro producto fundamental es investigación para el cambio. El investigador es un ciudadano comprometido con sus derechos y los derechos de los demás. Cuando estamos hablando de un cambio me refiero a un cambio que lleve a que la sociedad garantice derechos a sus ciudadanos. El investigador social tiene más compromiso que nunca, tal como en Colombia lo afirmó y lo vivió Orlando Fals Borda, por eso deahí viene la Investigación Acción Participativa. La investigación es para la acción, pero la única manera que la investigación sea para la acción

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(entrevista)

ENTRE-VISTA

Por: Carlos Mauricio Santana Saénz y Angela Lopera Molano*

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Revista del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué

es hacerla con las personas, porque al fin de cuentas la investigación es el diálogo de dos conocimientos: el conocimiento formal que tenemos nosotros que hemos pasado por las universidades y el conocimiento que tienen las comunidades de sus problemas. Cuando el investigador se encuentra con el sujeto en las comunidades que estudia, éste último es depositario del conocimiento que el investigador no tiene y quiere conocer. C.M. ¿Cómo se enseña a hacer investigación? E.B. Haciendo investigación. La investigación no es un problema de método, la gente confunde saber investigar con usar métodos. El método es un medio, es un recurso, el fin de la investigación es generar conocimiento pertinente y de la manera como lo estamos visualizando en PROFIN, y de la manera como está en las ciencias sociales, un conocimiento para transformar la realidad. Por un lado conocer la realidad y generar conocimiento de la misma, pero por otro lado conocer esa realidad para transformarla, y ese desafío entre generar conocimiento y generar conocimiento para transformar la realidad implica que los profesores asuman una práctica cotidiana de vida como profesor y como investigador, que seguramente termina marcando a la institución.

E.B. Lo que pasa es que los investigadores tenemos la habilidad de hacer énfasis en parte de lo que hacemos y no en todo, nuestra propia comprensión de la realidad no es completa; reducimos la realidad a sus partes. Lo que propone el libro de “Más allá del dilema de los métodos” es que es imposible cuantificar sin cualificar. Cuantificar y cualificar no son dos realidades excluyentes y en términos de la investigación científica las hemos excluido de una manera arbitraria que ha sido costosa, porque no siempre se procede con rigor, ni tampoco se da cuenta de lo que hace el investigador. C.M. Y respecto a la formación de los comunicadores sociales y periodistas, ¿en qué espacio de su formación debe estar la investigación? E.B. En todo. Yo creo que los periodistas tienen una responsabilidad ética muy grande porque son quienes están poniendo en el escenario grandes imaginarios sociales, y a veces son imaginarios que se fundamentan de manera muy precaria, a veces de manera muy sesgada, desconociendo la heterogeneidad de las poblaciones o no comprometidos con señalar cuáles son las grandes contradicciones sociales. A mí me parece que un periodismo responsable puede ayudar mucho a marcar norte en este mundo globalizado en donde lo local debe marcar el norte. El norte está en lo local, no está

en lo global. Lo global pone las aguas, pero lo local sabe navegarlas. C.M. ¿Por qué es tan recurrente la confusión entre método, técnica e instrumento? E.B. Porque lamentablemente los cursos de metodología se abordan así. La gran tragedia de finales del siglo pasado y de este siglo es que confundimos los medios con los fines. Al enseñar a investigar no se enseña a la gente a pensar, analizar, mirar la realidad, explorar conceptualmente, a ver cuál es mi problema de estudio; después viene el método. La investigación es un proceso dialéctico. Enseñamos investigación en los cursos de metodología desde la perspectiva de la lógica formal. El mundo es cada vez más complejo y para ello se requiere una lógica dialéctica. Por eso esa propuesta que hace el Rector, miremos lo interdisciplinario, lo transdisciplinario. Así, el mundo se ve desde otras instancias. C.M. ¿Qué es el método, qué es la técnica y qué es el instrumento? E.B. El proceso de investigación incluye tres etapas. La formulación del problema a investigar, que se debe contextualizar teóricamente y que delimita los objetivos de la investigación; el diseño del proyecto de investigación que determina cómo investigar, con qué métodos y cómo confrontar la realidad de manera sistemática y organizada, para recoger la información secundaria o primaria con el trabajo

Los periodistas tienen una responsabilidad ética muy grande porque son quienes están poniendo en el escenario grandes imaginarios sociales, y a veces son imaginarios que se fundamentan de manera muy precaria.

C.M. Y ahora que lo menciona con el tema de “Más allá del dilema de los métodos”, hay una discusión frente a lo cualitativo y lo cuantitativo,¿cuál es esa lectura que usted hace de los dos enfoques?

Foto: Mauricio Santana

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La investigación es para la acción, pero la única manera que la investigación sea para la acción es hacerla con las personas, porque al fin de cuentas la investigación es el diálogo de dos conocimientos: el conocimiento formal que tenemos nosotros que hemos pasado por las universidades y el conocimiento que tienen las comunidades de sus problemas. de campo, y la etapa de organización de los datos, el análisis e interpretación de la información y la comunicación y difusión de los resultados. La primera implica una reflexión epistemológica; la segunda, decisiones sobre cómo proceder y con qué métodos abordar la situación concreta que se estudia; y la tercera, se orienta a la producción de nuevo conocimiento científico y refrendar o cuestionar el existente. Los métodos son los medios y no los fines de la investigación, asunto que frecuentemente se confunde. La investigación abre con la formulación de un problema y cierra con una elaboración teórica fundamentada en el análisis de los datos recogidos, analizados e interpretados. 

*Docentes del programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué.

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(entrevista)

(entrevista)

Un periodismo responsable puede ayudar mucho a marcar norte en este mundo globalizado en donde se perdió norte. Pero es que el norte está en lo local, no está en lo global.

Enero-Junio 2013. No.2


Revista del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué

gobierno de Uribe ha ido a parar a las principales cárceles como si fuera este el propósito principal de Santos.

Ahora se

gobierna

Al parecer estos enfrentamientos han puesto a más de un político en discusiones. También me refiero a la división que tuvo el partido de la U, encabezado por Uribe, el cual decidió tomar distancia y replantear una ideología política que denominó “Puro Centro Democrático”, en el que establece que no pertenece ni a una derecha ni a una izquierda. Esto lo resumo en que nuevos movimientos políticos son protagonistas y es en lo que básicamente se mueve todos los días el país, entre Santistas y Uribistas.

sacando los trapos al sol (columna de opinión)

Enero-Junio 2013. No.2

Por: Julián F. Ampudia*

Cada quien tiene su cuarto de hora, por lo menos es lo que se dice. Pero en nuestro país pasa algo interesante, algunos quieren alargar ese cuarto por horas. Definitivamente este año han reinado los enfrentamientos políticos, protagonizados por el actual gobierno de Santos y el ex presidenteUribe. Si recordamos todo gira en torno a la mala jugada que le hizo Santos a Uribe. Se convirtióen uno de los mejores hombres de su gobierno, se retiró en el mejor momento y logró llegar a la presidencia con los “mismos” ideales de Uribe, en ese entonces presidente. Por eso, a este último no le faltaron ganas de apoyarlo y de llegar a pensar que podría seguir gobernando el país por medio de un títere, que con mayor sorpresa resultó haciéndole el “Jaque”. Santos decidió comenzar a enfrentar directamente a Uribe en el mes de Enero del presente año, con el caso del ex general Mauricio Santoyo. Fue la excusa perfecta para iniciar un nuevo ring de boxeo, o en este caso fue más de redes sociales, con una cantidad de trinos en donde hasta de “canalla” fue tratado Santos:“Pte Santos canalla, jamás tuve un desacuerdo en nombramientos con él como ministro ni con el general Óscar Naranjo como director de Policía”,trinó Uribe en su cuenta de Twitter.De igual manera casi todo el

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Los procesos de paz del presidente Santos han sido otro tema con el que Uribe no ha podido descansar. Al gobierno actual se le ocurrió la brillante idea de negociar con los terroristas de nuestro país, se los llevo para La Habana y nos dieron a conocer unas condiciones exigidas a las Farc, que a simple vista no se han cumplido. El caso es que ha sido el tema que Uribe más le ha criticado a Santos y ha hecho de todo para impedirle seguir con este proceso, como lo podemos recordar con la campaña NoAl9, que iba en contra de la marcha en el día de las víctimas, en donde se pedía respaldo a los procesos de paz.

los espectadores, el presidente Maduro aparece ahora acusando a Uribe de tener serios planes para asesinarlo, al igual lo responsabiliza de la muerte de un periodista en Venezuela. Situación que genero una gran polémica, hasta volvió aparecer Pastrana defendiendo a Uribe y exigiendo a Santos que se pronuncie ante este nuevo caso. No es solo Uribe, ahora el que quiera viene a decirle a Santos lo que debería hacer, ahora todos los ex presidentes se acordaron de gobernar nuestro país y de buscar las soluciones necesarias a nuestros problemas. Tanta critica hacía el presidente Santos me permite pensar que gobernar este país le está quedando algo grande, y es que los últimos gobiernos se han centrado en muy pocos objetivos: Uribe en acabar con las Farcy creo que no hay necesidad de tocar el tema de la parapolítica; Santos en acabar con todos los del gobierno de Uribe, como el que habla mal de la escuela donde lo forman. No quise sonar ni Santista ni Uribista, lo que quiero realmente es ver nuevos apellidos en la Casa de Nariño, que el cuarto de hora sea una oportunidad para gobernantes que verdaderamente quieran sacar adelante este país.

Después apareció Samper diciendo que dejaran gobernar a Santos. Y en algo si estoy de acuerdo, si nosotros los colombianos elegimos a Santos como presidente es para que actúe y haga lo debido por este país. El periodo presidencial es de cuatro años, ese es el cuarto de hora que a propósito Uribe quiso alargar con la reelección. Pero algo no le ha quedado claro y es que su cuarto de hora ya pasó. Igual Santos debe saber si está haciendo bien o mal su gobierno, de todas formas los índices de favorabilidad en el país muestran que está por debajo del 60% Últimamente parece que algún personaje, uno de esos que tiene gran relación con los animales o a lo mejor solo sea con los pajaritos, quiere involucrarse en este juego de las discusiones entre políticos para llamar así la atención de

*Estudiante del programa de Comunicación Social y Periodismo. Columna de opinión realizada en el marco de la asignatura Expesión III, orientada por la docente Marien Gil.

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Periódico mural Procesos de comunicación social y periodismo ciudadano Barrios: Ibagué 2000, Los Ciruelos, Ambalá, Fuentes de los Rosales, La Primavera, La Gaviota, San Francisco Introducción a la comunicación Primer semestre

CENTRO Panóptico Historia, deterioro y problemática actual Enfoques de la investigación Tercer semestre

DOCUMENTALES

COMUNA 6

Ibagué ¿Incluyente o excluyente? Plaza Jardín

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Periodismo ciudadano, Comunicación y Desarrollo, Producción en televisión Octavo semestre

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COMUNICADORES SOCIALES Y PERIODISTAS TRABAJANDO

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