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México D. F. Invierno de 2009. Año 8 Número 30

Para que la gente sea mejor hay que leer y escribir.

Óscar de la Borbolla Atención a clientes: 01 800 001 5337 / www.clublectores.com

Óscar Borb En la cafebrería El Péndulo de la colonia Condesa, rodeados de libros, música y platillos exóticos, platicamos con Óscar de la Borbolla. Compartimos nuestros quehaceres y manifestamos el motivo de la entrevista: acercar los escritores mexicanos a nuestros lectores.


Para que la gente sea mejor hay que leer y escribir por Virginia Krasniansky

Óscar de la Borbolla Óscar, cuéntanos de tu vida, tu vínculo con la escuela, tu relación con los maestros. Yo empecé a relacionarme con maestros desde que nací. Mi mamá era maestra de primaria y mi abuela también. Aprendí a leer desde muy pequeño. Cuando tenía 5 años, mi madre se enfermó de una embolia y me volví una especie de lazarillo. En las tardes le leía libros de poemas. Había un par de ellos que me llamaban mucho la atención. Uno era El álbum del corazón, de Antonio Plaza, y el otro, Rimas y Leyendas, de Ramón de Campoamor. Se los recitaba, y aunque de tanto leerle me los aprendí de memoria, yo los entendía muy poco debido a mi corta edad. En el caso de Antonio Plaza –que es un poeta maldito de la generación de Juan de Dios Peza, a fines del siglo XIX, que habla de prostitutas, de verdugos, de un odio acerbo contra la humanidad– era muy gracioso que un niño de mi edad recitara esos poemas. Este poeta maldito hizo que me iniciara en la lectura y escritura, por lo que desde niño comencé a escribír poemas. Cuando estaba en la secundaria, ya tenía bastante oficio para hacer acrósticos y a mis compañeros de clase les cambiaba mis acrósticos para sus novias por tortas que llevaban para almorzar durante el recreo. En ese entonces puse mi puesto de hacedor de acrósticos.

los últimos retoques del universo hubieran sido plasmados con una gran perversidad. El único manifiesto que observo en el mundo es la maldad manifiesta: muerte, entropía, crueldad innecesaria.

¡Qué bien! Entonces quizá la influencia de estos inicios con los poetas malditos tiene que ver con los títulos de tus libros, tan cargados de ironía... El humor que yo practico tiene, como fuente que lo alimenta, un desencanto hondo, grande, profundo. No veo la vida de manera risueña. El desencanto metafísico, del que hablo en mi libro Filosofía para inconformes, es la clave de mi humor; con él fulmino todo y, por ello, la ironía, el sarcasmo, el humor negro me salen de forma natural. A mí me parece que el mundo está mal hecho y no sólo porque los hombres lo hayamos empeorado, sino mal hecho de origen: como si

Entonces, ¿tú buscas una nueva forma de dar un mensaje provocativo? Bueno, hay en mí una especie de inconformidad básica; a mí el mundo nunca me ha gustado como está. Me he dedicado a escribir para suplantar este mundo con palabras. Vivo más a gusto dentro de la historia comprendida en un libro que en este mundo, y conste que tengo una vida agradable; pero, no obstante, es aburrida como la vida de cualquiera ya que cada quien arma su propia cotidianidad y ésta se repite y se repite. Es raro que en la vida haya momentos espectaculares.

¿Por todo esto estudiaste filosofía? Estudié filosofía porque siempre tuve una preocupación enorme acerca del origen de la realidad, el origen del ser, y las explicaciones religiosas me resultaban, desde niño, pueriles. Entonces tuve que ir a la filosofía a buscar respuestas mejor elaboradas. Ése fue el motivo de mi vocación hacia la filosofía. De hecho, hay una cuarteta de Antonio Plaza que fue mi despertador, mi detonador. En un poema a María, la del cielo, le dice, hablándole de tú a tú: Si siempre he de vivir en la desgracia, ¿por qué entonces murió por mi existencia? Si no quiere o no puede hacerme gracia, ¿dónde está su bondad y omnipotencia? Este planteamiento cuando se me reveló en la infancia, me permitió asistir de una manera diferente a las clases de doctrina que promovía mi tía, que era monja. Esto despertó mi avidez por la filosofía.

En cambio, en la literatura todo está editado, sólo se cuenta lo excepcional, veo que hay vidas más intensas y por eso me encanta leer. ¿Tú crees que debemos novelar la historia o hacer cuentos con temas históricos? Confieso que todo lo que sé de historia de Francia lo aprendí de Alejandro Dumas. Yo creo que una manera de acercar los hechos históricos y hacerlos vivir al lector es la literatura. Los novelistas históricos hacen un acercamiento maravilloso porque filtran datos dispersos y nos los presentan armonizados y aunque no tengan la exactitud de un libro de historia, de todos modos son una nueva verdad. Hay una anécdota del filósofo Voltaire quien fue, además de muchas cosas, un divulgador genial: él, después de visitar Inglaterra, se quedó impresionado por Newton y se le ocurrió novelar el momento en el que Newton descubrió la ley de la gravedad. En su relato sentó a Newton debajo de un manzano y describió que una manzana le caía en la cabeza. Esta imagen se tiene por cierta en todo el mundo actual, pero es un cuento, un chisme de Voltaire a propósito de Newton y, no obstante, se convirtió en lo más emblemático de Newton. Si no es verdad, merece ser verdad. Tú, en tus relatos, das por verdaderos acontecimientos históricos que no sucedieron; cuéntanos por qué. Mira yo he curioseado en muchas disciplinas y por mi formación de filósofo he leído muchos libros. Uno de ellos es el de Charles Renouvier, un filósofo francés. Él define el concepto de “ucronía” como la historia no de cómo fue el pasado, sino cómo podría haber sido. “Si el pasado ya no es y lo que uno imagina no es, por qué no confundirlos”, me dije. Durante varios años tuve una columna periodística a la que puse por título “Ucronías”, y durante más de diez años me dediqué, en varios medios, a difundir noticias falsas. Jamás levanté infundios a nadie; pero di por reales acontecimientos que muy seguramente ocurrirán en el futuro, sobre todo en el campo de la ciencia. Los contenidos, en vez de dármelos la realidad, me los daba la imaginación y yo los disfrazaba con los subgéneros del periodismo: reportajes, entrevistas, artículo de fondo...


¿Entonces, tú crees que hay que propiciar la imaginación para ser creativos? Sí, te cuento algunas de esas ucronías. Una vez, harto de que la gente usara las marcas importadas y luciera nombres extranjeros, se me ocurrió inventar a una modista, Maria López. Esta modista inexistente creaba prendas cuya peculiaridad era que las telas estaban estampadas con láser y los hologramas, por ejemplo, hacían más esculturales las siluetas. Había una línea de corsetería fina, y ésta hacía que un gordo pareciera más escultural; fue tal el éxito de mi texto, leído como noticia verdadera, que luego me buscaron de varios almacenes de prestigio para que yo los pusiera en contacto con la modista… Esto era muy divertido. Me gustaría preguntarte si la ficción de tus cuentos tiene distintos niveles; ¿es ésta una forma de escribir? Esto quizás genera cómplices en tus lectores. ¿Te interesa que tus lectores sean tus cómplices? Sí, es una forma de escribir y, por supuesto, me interesa que cuando me lean disfruten; unas de las cosas que me gusta de esta revista / catálogo “Club de Lectores” es que los lectores se acercan a los escritores, a los autores. Y, además, por la difusión que hacen de los libros y de la lectura. La lectura consigue que nos volvamos más sensibles, más críticos, incluso más inteligentes. Yo no escribo sólo para mí sino para los demás; para que cualquiera pueda disfrutarlo

y por eso procuro que mis historias sean intensas, que los tratamientos sean llamativos, me gusta mucho la visibilidad de los textos. Y aunque me dedico a la experimentación literaria y hago cosas como escribir con una sola vocal, por ejemplo, o armo estructuras estilísticamente complejas, nunca pongo en peligro la inteligibilidad del texto; mis experimentos tienen como límite el que sean comprendidos, para mi literatura es comunicación. ¿Cuál sería tu mensaje a los maestros sobre la literatura? Los maestros y yo tenemos una misma meta: que la gente sea mejor, y para eso debe aprender dos cosas en esta vida: a leer y a escribir. Despertar el amor y la dedicación a la lectura es abrir el mundo a los niños y a los jóvenes. En ese sentido los maestros y yo intentamos lo mismo. No hay que tenerle miedo a los libros ni usarlos como un castigo: la lectura es de los placeres más disfrutables. Hay un libro mío en la Biblioteca de Aula, Las vocales malditas. A quienes se han asomado a él les ha parecido divertido y muy estimulante para los jóvenes, pues cada cuento está escrito con palabras que sólo tienen una única vocal. Por ejemplo: “Los locos somos otro cosmos, con otros otoños, con otro sol; no somos lo morboso, somos lo no ortodoxo, lo otro”.

Óscar de la Borbolla Dios,sí juega a los dados Una nueva manera de contar el amor nos ofrece Óscar de la Borbolla en estos cuentos donde se vale de las más recientes teorías científicas para construir sus historias. 158 págs. Nº 246020 115 pesos/puntos

Óscar de la Borbolla Los sótanos de Babel Obra en la que Óscar de la Borbolla alcanza su voz más oscura y desesperanzada lo que lo convierte en un poeta de la muerte. 68 págs. Nº 246019 85 pesos/puntos

Óscar de la Borbolla Filosofía para inconformes Filosofía para inconformes es un libro rebelde, escrito con humor y corrosiva amenidad. Detrás de esta muestra de humor negro se encuentra la voz de un pensador agudo que reflexiona sobre el sentido de la vida. 138 págs. Nº 246021 110 pesos/puntos

Óscar de la Borbolla MANUAL DE CREACIÓN LITERARIA Algunos creen en la inspiración como un don mágico que los hombres obtienen de las musas; otros, confían más en el trabajo intelectual para crear. El autor de este manual dice no discutir la validez de una postura u otra, más bien quiere tomar de ambas …los elementos que permitan a los escritores noveles hacerse de algunas armas que fecunden su producción. 150 págs. Nº 245001 130 pesos/puntos

Óscar de la Borbolla Todo está permitido Recorrido humorístico y erótico por las distintas formas en que el poder se expresa: desde su clara manifestación política hasta la fuerza del chantaje de una abuela enferma; desde el manejo de expectativas laborales hasta el poder de la belleza… el autor nos brinda la oportunidad de reírnos de todo y de visitar los misterios y los tabúes de la sexualidad femenina. 190 págs. N° 245012 130 pesos/puntos

Óscar de la Borbolla LAS VOCALES MALDITAS A mi hijo Ulises, para que aprenda las vocales; así dedica Óscar de la Borbolla su colección de cinco cuentos, cada uno de los cuales está escrito exclusivamente con palabras de una sola vocal: Cantata a Satanás, El hereje rebelde, Mimí sin bikini, Los locos somos otro cosmos y Un gurú vudú. 60 págs. Nº 245004 85 pesos/puntos


Invierno 2009 legal

Bienvenido a Club de Lectores Club de Lectores constituye un sistema para la consecución de fines culturales donde se anima a descubrir y compartir el gusto por la lectura, facilitando la adquisición de buenos libros con la intención de formar e incrementar el acervo de las bibliotecas familiares. Club de Lectores trata de acercarse, particularmente, a personas o comunidades que en razón de su situación social, física o cultural no pueden acudir a otras instancias.

Club de Lectores Revista trimestral Año 8 Núm. 30 Diciembre 2009 Director Ignacio Uribe Ferrari Director Administrativo Miguel Echenique Coordinadora del fondo editorial Virginia Krasniansky Gerente de operaciones Esmeralda Ríos 2

En Club de Lectores trabajamos para procurarle una gran variedad de libros cuyas características se dan a conocer en nuestra revista trimestral y en nuestra página web www. clublectores. com Una vez que seleccione los libros de su agrado comuníquese al 01 800 001 5337 o ingrese a www. clublectores. com y utilice sus pesos/puntos para adquirirlos y recibirlos en el siguiente envío mensual. Al solicitar el canje, le sugerimos confirmar la equivalencia en pesos/puntos y la existencia de los libros elegidos, ya que ésta puede variar sin previo aviso debido a cambios de políticas en las distintas editoriales que proveen a Club de Lectores. Asimismo, la presentación de los libros que usted reciba puede ser diferente de la que se muestra en esta revista, debido al frecuente lanzamiento de nuevas ediciones. Todo lo ofrecido en esta revista será válido únicamente del 1 de diciembre de 2009 al 28 de febrero de 2010. Para cualquier aclaración, o para realizar su canje de pesos/puntos, también puede recurrir a la sección “Use sus puntos” en www. clublectores. com Agradecemos su confianza y esperamos que disfrute de las excepcionales facilidades que Club de Lectores ofrece para hacer de la lectura una actividad de deleite familiar.

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El contenido de las colaboraciones es responsabilidad exclusiva de sus autores. ©Club de Lectores es una publicación trimestral editada por Edilar S. A. de C. V. con domicilio fiscal en Av. Juárez No. 97 Altos 604, Col. Centro de la Ciudad de México, Área 7 Deleg. Cuauhtémoc, México, D. F., C. P. 06070, oficinas administrativas en Blvd. Manuel Ávila Camacho 1994, Desp. 103, Torre Ejecutiva Satélite, Tlalnepantla, Edo. de México, C. P. 54055. Teléfonos (01) 55 53 61 96 11, larga distancia sin costo 01 800 001 5337. Fax (01) 55 53 62 08 51. Correo Electrónico: club@clublectores. com, dirección en Internet: www. clublectores. com. Certificado de Reserva otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2002-090919153500-102. Número de Certificado de Licitud de Título: 12203. Número de Certificado de Licitud de Contenido: 8858. RFC: EDI000424HP8. Editor Responsable: Nelson Uribe de Barros. Edición computarizada: Edilar, S. A. de C. V. Impresión: Pressur Corporation S. A. Zona Franca Colonia Suiza, Ruta 53, Km. 120. 500, Nueva Helvecia - Departamento Colonia. Uruguay Teléfonos: 00 598 55 476 70 / 71 • informes@pressur. com


Club de lectores Nº 30 editorial

Los escondites de los libros

T

ratar de poner orden en una biblioteca es correr un riesgo semejante al que representaría intentar una travesía por el océano en una chalupa. Del fondo de los libreros, como del mar, emergen los seres vivos más extraños y diversos, a veces con rasgos parecidos a los nuestros, en ocasiones nunca soñados por la más demencial imaginación. Hechizantes como el canto de las sirenas, monstruos que inspiran horror y piedad, personas que son como reminiscencias de lo que fuimos. . . o de lo que estuvimos a punto de ser y escapamos al sentir el vértigo de los abismos. Las oleadas de libros se levantan cual murallas de agua, sobre cuyas crespas debemos mantenernos inmóviles para ser llevados por ellas a un mar más tranquilo si se pretende salvarse del naufragio inminente. Los años me han persuadido de que los objetos tienen también una vida; cierto, distinta de la nuestra, pero más o menos larga. Viejos muros que prefieren callar tantas confidencias escuchadas, muebles antiguos que revelan secretos, cartas de amor o de amenazas, fotografías amarillentas que ya no dicen nada a nadie.

entre sus páginas seres venidos de universos distintos, de tiempos que han dejado de coordinarse con el presente, espantos, pero también personas más reales que las reales, con una vida más duradera que la de los vivos que nos rodean. Así, se necesita ser ingenuo, tener accesos de delirio, vivir encandilado por las ilusiones peligrosas o tener algún vicio oculto para meterse a poner orden en los libreros de casa, sobre todo cuando los libros van y vienen a su antojo, llegan a escondidas, se van sin despedirse, se quedan en un rincón cualquiera como si hubiesen encontrado al fin su lugar en este mundo. Sin embargo, vale la pena tal aventura. Ante los libros amontonados, pueden dar ganas de salir corriendo, de abandonar la tarea después de haber aumentado el desorden. Puede rozarse la depresión, decidir expulsar a todos los libros, preguntando sin hallar respuesta por qué escribir, qué encierra de mágico la escritura para que tantas personas se arrojen a un ejercicio acaso tan gratuito como absurdo.

Sin duda, muchas cosas nacen muertas sin haber tenido el tiempo de respirar una bocanada de aire. Otras no son sino ruinas, pero ruinas que perpetúan la memoria de una época terminada.

De súbito, entre la montaña de volúmenes, mientras se abre uno, se hojea otro, se leen algunas páginas de alguno, llama la atención, imanándonos, un libro al que no es posible resistir.

Algunas más, a la manera de los yacentes al fondo de la cripta de una iglesia, parecen palpitar sobre sus sepulcros.

Se le abre, se leen las primeras líneas, la imantación se transforma en hipnosis, el hechizo se realiza y ya no es posible escapar a su lectura.

Los libros, a semejanza de tantas otras cosas, poseen una vida. En numerosas ocasiones, vida artificial como la de un robot sólo capaz de emitir sonidos programados, frases sin más significado que los de una máquina más o menos bien fabricada. Otras veces, existencias efímeras que no van más allá del primer suspiro. Hay también los libros que yacen latentes, abandonados en un desván a la espera de un lector que los reanime con el soplo de su lectura. Quizá por ello, entre otras causas, es tan peligroso remover los libros, tratando de darles un nuevo orden, cuando algunos prefieren seguir su eterno descanso y otros no cesan de removerse clamando a gritos atención. Dispuestos a revelar todos sus secretos, a proponer enigmas que sólo levantan nuevos enigmas, a dejar salir de

¿Por qué no había leído antes ese libro del que no sé cómo diablos llegó a casa? ¿Quién lo trajo, cuándo? Preguntas sin sentido. El libro está ahí, frente a mis ojos, contándome una, dos, más y más historias, proponiéndome misteriosos espejismos, respondiendo con adivinanzas a mi curiosidad con los sortilegios de sus palabras. Sí, de vez en cuando, entre el cúmulo de la producción editorial, aparece un libro verdadero.

Vilma Fuentes vilmafuentes22@gmail.com

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Antonio Plaza Llamas (1833 - 1882) No te olvido... Nació el 2 de junio de 1833, en la comunidad de San Juan del Llano, municipio de Apaseo el Grande, estado de Guanajuato. Era hijo de José María Plaza y María de la Luz Llamas. Amante de la libertad, se formó en estudios religiosos y jurídicos en el Seminario Conciliar de la ciudad de México. Fue arduo defensor de la Constitución de 1857, y difundió las nuevas ideas desde los periódicos de la época: “La Luz de los Libres”, “La Idea”, “El Horóscopo” y “El Constitucional”. Pero no solamente peleó desde el papel. Participó también en el frente de batalla, donde alcanzó el grado de teniente coronel, con el que se retiró en 1861, debido a que una bala de cañón le mutiló un pie. Escribió muchos poemas, entre los cuales se destacan: “A Inés Nataly”, “A Loreto”, “A Rosa”, “A una actriz”, “Hojas secas”, “Lejos de ti”, “No te olvido”, “Una lágrima”, “A Baco” y “Abrojos”. Fue sencillo, pobre, soñador y luchador empedernido. Tuvo tres hijos, quienes no heredaron de su padre nada material. Falleció el 26 de agosto de 1882. Sus restos descansan en el panteón del Tepeyac (Villa de Guadalupe). No te olvido ¿Y temes que otro amor mi amor destruya? Qué mal conoces lo que pasa en mí; no tengo más que un alma, que es ya tuya, y un solo corazón, que ya te di.

Es tan ingente tu sin par pureza, y tan ingente tu hermosura es, que alzar puede su templo la belleza con el polvo que oprimes con tus pies.

¿Y temes que placeres borrascosos arranquen ¡ay! del corazón la fe? Para mí los placeres son odiosos; en ti pensar es todo mi placer.

Con razón me consume negro hastío desde que te hallas tú lejos de aquí, y con razón el pensamiento mío sólo tiene memoria para ti.

Aquí abundan mujeres deslumbrantes, reinas que esclavas de la moda son, y ataviadas de sedas y brillantes, sus ojos queman, como quema el sol.

Yo pienso en ti con ardoroso empeño, y siempre miro tu divina faz, y pronuncio tu nombre cuando sueño, y pronuncio tu nombre al despertar.

De esas bellas fascinan los hechizos, néctar manan sus labios de carmín; mas con su arte y su lujo y sus postizos, ninguna puede compararse a ti.

Si del vaivén del mundo me retiro, y ávido de estudiar quiero leer, entre las letras ¡ay! tu imagen miro, tu linda imagen de mi vida ser.

A pesar de su grande poderío, carecen de tus gracias y virtud, y todas ellas juntas, ángel mío, valer no pueden lo que vales tú.

Late por ti mi corazón de fuego, te necesito como el alma a Dios; eres la virgen que idolatro ciego;

http://www.poemas-del-alma.com/blog/biografias/biografia-de-antonio-plaza-llamas

eres la gloria con que sueño yo.

Antonio Plaza Llamas

Club de Lectores 30 - Invierno 2009  

Óscar de la Borbolla

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