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La tradición oral puede ser más importante que la escritura

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l Dr. Enrique Florescano abrió una puerta azul y nos permitió acceder

México D. F. Verano de 2008. Año 6 Número 24

a una oficina clara, donde la luz

entra desde ángulos diferentes, como si el sol se esmerara en crear una metáfora de su obra. Académico de gran renombre, que ha permanecido cercano a la gente, a las ideas del pueblo. Reconocido historiador y profundo crítico de la historia, se ha concentrado en la Atención a clientes: 01 800 001 5337 / www.clublectores.com

cultura y la historia mexicana y en su análisis.


La tradición oral puede ser más importante que la escritura por Susana Garduño

Enrique Florescano IMÁGENES DE LA PATRIA Sorprendente colección de imágenes, con las cuales se ha identificado a la Patria, relacionadas con los procesos políticos, ideas, planes, constituciones, interrupciones revolucionarias y anhelos utópicos de la sociedad mexicana en diferentes momentos históricos. Tapa dura. 488 págs. Nº 239036 499 PESOS/PUNTOS

Enrique Florescano HISTORIA DE LAS HISTORIAS DE LA NACIÓN MEXICANA La historia nunca es una sola. Siempre se construye con múltiples visiones del mundo que son finalmente diferentes historias. De eso trata este libro, de las interpretaciones del pasado de México. 530 págs. Nº 239014 149 PESOS/PUNTOS

Enrique Florescano LA BANDERA MEXICANA En los simbolos de la bandera y el escudo mexicano, se aprecia la mezcla de tres tradiciones: la indigena prehispanica, la herencia religiosa colonial y la tradición liberal que propuso fundar Estados autónomos y soberanos. 180 págs. Nº 239006 199 PESOS/PUNTOS

Según tenemoss noticia, ti i ¿usted t d participa ti i en las l celebraciones del bicentenario y el centenario de la independencia y la revolución mexicanas respectivamente? Soy Presidente Ejecutivo de la Comisión del Estado de Veracruz para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana. También soy miembro del Consejo Asesor de la Comisión Nacional para las Conmemoraciones que coordina el Embajador Rafael Tovar y de Teresa. Usted ha abordado a través de múltiples disciplinas la cuestión de la mexicanidad, ¿verdad? La ruta que yo emprendí hace tiempo es el estudio de la memoria del pasado en pueblos que no adoptaron la escritura como su herramienta de comunicación fundamental.

usan ell texto, ell códice, como los L historiadores Los hi t i d t t ell libro, lib ódi l principales instrumentos en los que basan su interpretación del pasado. Pero hay estudiosos de la historia que han observado que muchos pueblos antiguos y contemporáneos no se comunican esencialmente por la escritura, sino de manera oral. He confirmado que en estos pueblos la tradición oral es más importante para la intercomunicación cotidiana, pero también para reconstruir la memoria del pasado. Los pueblos de América, Asia, o África tienen expertos en contar sus hazañas y sus orígenes en forma memoriosa. Son pueblos fabuladores de historias. Es una tradición que viene desde Homero, el primer gran recolector de la memoria oral, pero que puede verse en todos los pueblos que no han tomado a la escritura como su principal medio de comunicación. Este es el caso de las culturas antiguas de América y de México, llamadas precolombinas. Todas tienen el rasgo de haber adoptado formas de intercomunicación que no están fundamentadas en la escritura.


En el año 2005, usted comentó para el periódico La Jornada, que en el gobierno prevalecía un desistimiento del uso de los símbolos patrios, ¿no es así? En realidad yo me refería al gobierno de entonces, al de Vicente Fox, quien, con su mentalidad de empresario, convirtió el escudo nacional en un logotipo. Es decir, se violaron las normas establecidas para presentar y difundir el escudo nacional porque existe una ley relativa al uso y características de los símbolos patrios que debe ser observada por el Estado. A eso me refería en aquella declaración cuando hablé de Globalización, ¿cree usted que los símbolos y conceptos de Nación y nacionalidad puedan ir diluyéndose? El ser humano necesita lazos que lo arraiguen al lugar donde nació, al lugar donde pertenece. Con el tema de la globalidad más bien creo que estos lazos locales van a fortalecerse e incluso reafirmarse, como está sucediendo ahora en España, en donde existen manifestaciones terribles de afirmación de la identidad regional y nacional. Pero la globalidad es un hecho. Está aquí y llegó para quedarse. Veremos surgir nuevas formas de expresión de la identidad, del sentido de pertenencia y del concepto de nacionalidad, incluso en maneras que ahora no podemos anticipar. En este momento de cambiante historia, ¿qué mensaje le enviaría usted a los educadores? Es necesario revisar y cambiar el sistema de enseñanza de la historia, que es anticuado y antipedagógico. Urge reformar el sistema educativo en México. La determinación sobre qué enseñar, (los contenidos, los métodos pedagógicos y los sistemas de evaluación) debe recaer en los expertos y en las instancias especializadas en la educación.

la desafortunada imagen popularmente llamada “el águila mocha”, del gobierno de Vicente Fox. Curiosamente a partir de ahí los medios y la gente comenzaron a hablar de “el águila mocha”. Sin embargo, prácticamente el primer acto, la primera declaración de gobierno del presidente Felipe Calderón, fue restituir el escudo nacional y la utilización del mismo con los rasgos que la ley establece para su uso. Frente al embate de lo que hoy conocemos como


LEGAL

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Club de Lectores Revista trimestral Año 6 Núm. 24 Junio 2008 Director Ignacio Uribe Ferrari Director Administrativo Miguel Echenique Información y textos Susana Garduño Soto

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Verano 2008

Coordinación del fondo editorial Virginia Krasniansky Corrección de estilo Sara Giambruno Diseño y formación Pedro Zúñiga Montes Fotos Enrique Flores Cano Susana Garduño Soto

Editor responsable Nelson Uribe de Barros El contenido de las colaboraciones es responsabilidad exclusiva de sus autores.

©Club de Lectores es una publicación trimestral editada por Edilar S.A. de C.V. con domicilio fiscal en Av. Juárez No. 97 Altos 604, Col. Centro de la Ciudad de México, Área 7 Deleg. Cuauhtémoc, México, D.F., C.P. 06070, oficinas administrativas en Blvd. Manuel Ávila Camacho 1994, Desp. 103, Torre Ejecutiva Satélite, Tlalnepantla, Edo. de México, C.P. 54055. Teléfonos (01) 55 53 61 96 11, larga distancia sin costo 01 800 001 5337. Fax (01) 55 53 62 08 51. Correo Electrónico: club@clublectores.com, dirección en Internet: www.clublectores.com. Certificado de Reserva otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2002-090919153500-102. Número de Certificado de Licitud de Título: 12203. Número de Certificado de Licitud de Contenido: 8858. RFC: EDI000424HP8. Editor Responsable: Nelson Uribe de Barros. Edición computarizada: Edilar, S.A. de C.V. Impresión: Pressur Corporation S.A. Zona Franca Colonia Suiza, Ruta 53, Km. 120.500, Nueva Helvecia - Departamento Colonia. Uruguay Teléfonos: 00 598 55 476 70 / 71 • informes@pressur.com


EDITORIAL

Leer y escribir en la escuela

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“L

eer y escribir son palabras familiares para todos los educadores, palabras que han marcado una función esencial —quizá la función esencial— de la escolaridad obligatoria; redefinir el sentido de esta función —y explicitar, por tanto, el significado que puede atribuirse hoy a estos términos tan arraigados en la institución escolar— es una tarea ineludible…” Delia Lerner2

Sin duda, leer y escribir constituyen la misión histórica de la escuela, pero las expectativas de lo que la escuela debe lograr han cambiado mucho con el tiempo. Lo que se entiende por leer y escribir hoy, no corresponde a lo que se entendía en el pasado. Si tomamos el caso de México, cuando en la década de 1920 comenzó el proceso de universalización de la educación básica y el reto era alfabetizar a una población mayoritariamente analfabeta, leer y escribir se refería únicamente a conocer el código alfabético y a saber descifrarlo. La tarea era llevar la escuela a todos los rincones del país y, como no se contaba con maestros suficientes, se habilitaron a personas con tan sólo cuatro grados de escolaridad primaria para que ejercieran como maestros rurales. Sus conocimientos eran suficientes para enseñar lo que entonces se denominaba “las primeras letras”. Actualmente, en la llamada sociedad del conocimiento o de la información, la situación en México y en el mundo es bastante distinta. Hoy, la educación básica se ha universalizado y el reto ya no solamente es lograr la cobertura del servicio educativo, sino ofrecer ese servicio con calidad. En nuestro país, la educación obligatoria se ha extendido hasta abarcar 11 grados de escolaridad (en la etapa que va de los 4 a los 15 años de edad), pero la transformación de la educación obligatoria no sólo se ha dado en el número de grados que cubre, sino en las expectativas de lo que la escuela debe lograr. Estas expectativas son hoy mucho más ambiciosas, pero uno de los graves problemas que enfrentan los sistemas educativos y las sociedades en las que estos sistemas están inmersos es que tales expectativas han evolucionado mucho más rápidamente que los recursos financieros disponibles, la infraestructura, las mentalidades y los modos de operar prevalecientes en dichos sistemas educativos. El objetivo principal de la educación obligatoria se ha tornado más complejo y la escuela básica, en la era de la sociedad del conocimiento, tiene un desafío enorme: debe formar a los ciudadanos de un país democrático. Y una democracia requiere, entre otras cosas, que todos los ciudadanos que la conforman sean capaces de comunicarse oralmente y por escrito, pensar por sí mismos, generar ideas propias, conocer las ideas de otros (a menudo expresadas por escrito), y responsabilizarse de su postura personal y argumentarla frente a las posturas sustentadas por otros. Hoy se exige a la escuela básica que cumpla con eficacia todos estos supuestos, para que sus egresados sean usuarios competentes de la cultura escrita y, por tanto, cuenten con las habilidades de pensamiento, básicas y superiores, que les permitan generar conocimiento, continuar aprendiendo a lo largo de su vida y desempeñarse como ciudadanos de una sociedad democrática. Para conseguir estas ambiciosas expectativas, es indispensable que la escuela transforme la enseñanza y el aprendizaje de la lectura (y la escritura), comprendiendo que aprender a leer (y a escribir) es mucho más que aprender a decodificar, y que este aprendizaje no puede estar limitado a la instrucción de los primeros grados de la educación primaria, cuando se enseña el código alfabético, sino que se trata de un proceso progresivo de construcción de conocimientos, destrezas y estrategias al cual debe darse atención a lo largo de toda la educación obligatoria. La tarea de desarrollar en los alumnos y alumnas las habilidades comunicativas debe iniciarse antes de la educación primaria, en el nivel preescolar, y ha de continuarse a lo largo de los diversos niveles educativos de la enseñanza obligatoria. Asimismo, esta tarea compete a todos los profesores y no debe identificarse como exclusiva de los maestros de la asignatura de lengua. Ahora bien, la gran pregunta es cómo transformar la organización escolar y las prácticas pedagógicas para alcanzar las expectativas de nuestra sociedad actual, para que los alumnos saquen, como dice Lerner , “carta de ciudadanía en el mundo de la cultura escrita”. En este contexto, ella misma se pregunta, nos pregunta, si es posible enseñar a leer, si es posible leer en la escuela; y nos alerta sobre la desnaturalización que ha sufrido la lectura en la escuela al escolarizarse, en tanto su enseñanza, por una parte, ignora sus usos y prácticas sociales y, por otra, carece de los textos representativos de cada práctica social. Nos refiere los obstáculos que presenta la pedagogía tradicional para enseñar verdaderamente a leer. En particular, destaca como la mayor limitación para formar usuarios de la cultura escrita la presencia en la escuela de una sola modalidad de lectura y la existencia de un único tipo de texto: el escolar. El gran reto, entonces, es desarrollar prácticas pedagógicas que verdaderamente favorezcan la formación de usuarios de la cultura escrita, que reconozcan estos usos y prácticas sociales y que generen condiciones en sus aulas para que sus alumnos se formen como lectores y escritores. Para ser eficaces, tales prácticas requieren dar un papel activo al lector; esto es, reconocer que la lectura no consiste sólo en dar voz al autor leído, sino en “adentrarse en otros mundos posibles”. En este sentido, es necesario que las bibliotecas escolares incorporen el principio de la diversidad e incluyan multiplicidad de géneros, autores, formatos,... Estas nuevas prácticas pedagógicas requieren, además, reconocer que no hay una sola forma de leer, sino que existen propósitos diversos para leer y que leemos en una variedad de circunstancias: personales, públicas, laborales o educativas, y que comprendamos que, si bien los textos “no literarios” y los “literarios” representan dos formas diferentes de lectura, éstas no son contradictorias. Tanto las expectativas complejas de la escuela de hoy como la relación particular, individual, que al leer se establece entre los textos y los lectores, así como la diversidad de propósitos sociales de la lectura plantean retos muy importantes para la organización del aula y para la práctica pedagógica que se desarrolle en ella. Elisa Bonilla Rius3

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Una versión más extensa de este artículo se presentó en el I Congreso nacional de lectura y escritura, celebrado en México, en la ciudad de Durango, del 19 al 22 de mayo de 2004. Delia Lerner, Leer y escribir en la escuela: lo real, lo posible y lo necesario, Biblioteca para la actualización del maestro, FCE-SEP, México, 2001. Directora de Relaciones Institiucionales de la Fundación SM.

Club de Lectores Nº 24

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Club de Lectores 24 - Verano 2008  
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