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María Antonieta Rivas Mercado (1900-1931) Divertirnos, arduo propósito en tierra de tristes y sanguinarios

Mecenas de diversos artistas y proyectos culturales; traductora, ensayista, actriz; una apasionada del arte, pero también de la libertad, Antonieta Rivas Mercado “tenía una vena literaria maravillosa”, señala Ruiz Cárdenas, quien ha hecho un gran trabajo de recopilación de los hechos que llevaron al fatídico desenlace en la vida de María Antonieta Rivas Mercado. Él recomienda a quienes apenas la conocen que lean México en 1928. Crónica de la campaña vasconcelista, “porque describe uno de los primeros fraudes electorales cometidos en México, y si bien habla de un país que ya no existe, plasma situaciones que se siguen repitiendo. Claro, también recomiendo que lean sus cartas, para que vean que no por ser mujer calló su amor o esperó que le dijeran que la querían”. El 13 de noviembre de 1927, Antonieta escribió a su amigo Alfonso Reyes: “Aproximadamente hará un mes que nos vimos un grupo de amigos con el fin de hacer teatro. Se trataba, con un solo gesto, de abarcar un mundo. Crear un centro, aquí donde reina la dispersión. Divertirnos, arduo propósito en tierra de tristes y sanguinarios. Hacer otra cultura, donde bien pocos saben qué es cultura, y de paso, sacar de la nada al teatro mexicano”. El resultado fue el Teatro Ulises ubicado en la casa núm. 42 de la calle de Mesones, que se crea y financia a instancias de María Antonieta Rivas Mercado y María Luisa Cabrera, hija de Luis Cabrera, político y escritor, mejor conocida como Malú Block. El pintor Manuel Rodríguez Lozano, hace escenografías para obras de Jean Cocteau, Eugene O’Neill, Lord Dunsany y Claude Rogers Marx entre otros. Se dan a conocer actores como Isabela Corona, Clementina Otero y directores de escena como

Celestino Gorostiza. A la vez simpatizan con la postura crítica de los intelectuales y literatos conocidos como la revista cultural que editaron, los Contemporáneos, o “el grupo sin grupo” María Antonieta Rivas Mercado a decir de Guillermo Sheridan. Su mismo nombre implica incisión y divergencia con el movimiento cultural nacionalista y sus más recalcitrantes defensores, entre ellos el mismo Estado. Rodríguez Lozano expuso junto con Julio Castellanos, Rufino Tamayo y Agustín Lazo, entre otros, en muestras organizadas y sitios auspiciados por ese grupo de intelectuales. Antonieta mantiene un tormentoso romance con José Vasconcelos, después de haberse casado con el inglés Alberto Blair, con quien procreó a su hijo Antonio. Entre 1927 y 1930 escribe numerosas cartas íntimas al Manuel Rodríguez Lozano, donde narra entre otras cosas la tragedia de su frustrado amor por él. Uno de los biógrafos de esta fatídica serie de hechos narra:

VERÓNICA ORTIZ

Manuel tenía una ventaja sobre Antonieta para sobrepasar los infortunios sentimentales: tenía su pintura, a la que se aferraba tanto para realizar su proyecto artístico como para sortear los remolinos de la vida afectiva. La lucha legal que sostiene con su ex marido por la custodia de su vástago, la remesa de dinero que solicita a su administrador y que nunca llega a Burdeos ni a París, sumado al affaire con Vasconcelos, la lleva a privarse de la vida con un disparo en la cabeza, usando el arma de José Vasconcelos, en la Catedral de Notre-Dame de París, el 11 de febrero de 1931 a los 31 años de edad.

México D.F. Primavera de 2007. Año 5 Número 19

M

aría Antonieta Rivas Mercado fue hija de un conocido escultor y arquitecto mexicano, autor de la escultura emblemática denominada “El ángel de la Independencia”.

NO

IMAGINO UN MUNDO SIN LIBROS

Atención a clientes: 01 800 001 5337 / www.clublectores.com

VERÓNICA NO

IMAGINO UN M

Le agradecemos mucho la gentileza que ha tenido al recibir en su hogar a Club de Lectores. Lo que están haciendo en Club de lectores me parece fundamental. Sigo mucho sus actividades y su publicación, porque así como hay club de fans de artistas y de todo… la sola idea de tener un Club de Lectores es como unir un gusto, un placer y hacer que otros se unan a ese grupo de gente que ha reconocido en el libro uno de los hallazgos, una de las aportaciones al mundo de toda la historia, que es la capacidad de transformar sucesos convirtiéndolos en literatura. Creo que es lo mejor que ha podido sucedernos. Que además exista un club que promueva y difunda el trabajo de los escritores y las escritoras, y de los libros… es la mejor idea que pueda haber. Lo celebro mucho, en verdad. Usted ha sido una persona comprometida con un periodismo que refleja las inquietudes más apremiantes de la sociedad, ¿cómo inicia esta incursión en la literatura que culmina en la novela No me olvides? Hace más o menos cinco años decidí… como se dice por ahí “dejarlo todo” para escribir. Porque escribir es eso, abandonar todo lo de afuera para meterse dentro de uno mismo y empezar a reconocer, identificar, a trabajar e investigar; primero tus propias inquietudes para poder transformarlas en palabras y en un texto escrito. Yo estaba afuera… en la televisión… en la radio… y de repente decidí que había que entrar de lleno a la escritura, lo cual era una especie de pendiente para mí. Porque empecé a escribir muy chica pero como un pasatiempo, no le daba mucha importancia. Estaba consciente de que ahí había algo maravilloso que me transformaba… pero no lo tuve claro hasta muchísimo tiempo después.


Tras la huella del Cid Raymundo Martínez Fernández / Ilustraciones de Álvaro Pemper

EL CID : EL PERSONAJE Y LA LEYENDA EN LA HISTORIA HISPÁNICA Estudio sobre Rodrigo Díaz de Vivar, conocido como el Cid Campeador, más allá de la leyenda. Describe la figura rica, compleja y brillante de un personaje único. Guerrero invicto, combinó la rudeza propia de la época con cualidades de lealtad y generosidad nada comunes entonces. Obra magníficamente ilustrada con un estilo que semeja la estética de su época. Tapa dura. 244 págs.

VERÓNICA ORTIZ NO Entonces la escritura es como un regalo que decidí hacerme a mí misma. Un tiempo de reflexión ¡Detuve el mundo! El mundo en el que yo he vivido siempre, con el acelere de la televisión y la radio. Donde todo sucede muy rápido, pero también se olvida muy rápido. La escritura no… la escritura requiere un tiempo de reflexión y de profundización. Me di ese tiempo y hace cinco años publiqué mi primera novela, Sobrevivientes; y después viene un segundo libro, el de entrevista a mujeres escritoras: Mujeres de palabra, en el cual hice un alto después de mi primera novela, porque pasar del micrófono a la palabra escrita me planteó muchísimas preguntas, inquietudes, placer y dolor. Quería saber, a través de otras escritoras, si estaban viviendo lo mismo que yo, cómo lo vivían y cómo lo resolvían. Me di cuenta, gracias a ellas, de muchas coincidencias y de otros trabajos que deben hacerse para lograrlo. En No me olvides, está presente uno de los grandes pendientes en mi vida, por mi historia personal. En el 68 estaba casada y… mi… ¡el tipo ese con el que me casé!, me encerró tres años. Solamente podía salir con él. Estaba encerrada con llave. No podía salir a ningún lado. De los 16 a los 19 estuve así. Entonces, el 68 ocurrió afuera. Yo vivía mi propio 68 dentro de mi casa. Y para mí era una necesidad el regresar a ese tiempo a través de Alejandra, –la protagonista– que también regresa de un internado y comienza a aproximarse al 68 a través de los sucesos a su alrededor. Su padre es un general, que además es un torturador, como los hubo y los hay en todas partes del mundo. Y estudiantes y otros jóvenes, como ella, comienzan a platicarle lo que es el 68. Es un libro que hago para esa Alejandra que yo llevo dentro, quien hubiera querido vivir ese momento y no lo pudo vivir

Nº 101183 190 PESOS/PUNTOS

IMAGINO UN MUNDO SIN LIBROS

por las circunstancias que la rodearon. Por otro lado, también lo hago por mi necesidad de acercar a los jóvenes, a los que ahora tienen 18 a 30 años, que no vivieron el 68, porque esto sucedió hace 38 años, hace muy poco y sin embargo hace mucho. Recuperar para ellos esa historia que aún no ha sido contada. Se dice que se ha hablado mucho del 68. Pero la verdad es que la información ha salido a cuentagotas. La historia oficial y la censura siempre la limitaron. Por eso creo que es una historia que falta relatar. Hay muchos testimonios de gente que la vivió. No solamente como obras literarias, también hay películas. Creo que es muy importante que la gente empiece a contar qué le pasó a ella en el 68, ¿dónde estaban? Es muy curioso. Cuando comencé a escribir la novela mucha gente empezó a contarme sus historias. “Yo estuve en Lecumberri…” “A mí me metieron al pocito…” “Mi papá era un estudiante del Poli y le hicieron esto…” Esta novela recupera muchos hechos de ese tipo. Todo lo que cuento del 68 sucedió. Los personajes son Echeverría… Díaz Ordaz… Gutiérrez Oropeza… ahí están los responsables, no nada más de la masacre, sino de muchas muertes, violencia y desaparecidos de esa época. La novela comienza a inicios del 68 y termina dos días después de la masacre del 2 de octubre. ¿De ahí el título: No me olvides? Lorenzo Meyer, que estuvo en una de las presentaciones del libro, dijo algo que yo recupero y apoyo. Dijo que la mejor manera de recuperar la historia es a través de la ficción, de la novela; porque muchas veces los ensayos e investigaciones no llegan al gran público. Esta novela intenta eso: devolverle a la gente esos hechos que son de todos.

por Susana Garduño Creo que los libros dan perspectivas, explicaciones muy diversas sobre acontecimientos que han sido recortados, violentados, censurados, limitados. El Estado autoritario ha intentado, una y otra vez, que las olvidemos. Por eso “2 de Octubre no se olvida” y de ahí el nombre del libro. Por cierto, cuando se publicó el libro me di cuenta de que está la obra de la mamá de Poniatowska, que se llama como la flor: Nomeolvides. Bueno, yo planteé nombres distintos, pero los editores decidieron; tal vez debimos detenernos a analizar el nombre… pero bueno, sabemos que son cosas diferentes, uno se refiere a la flor… se escriben distinto. En resumen, ahora está aquí el libro y con mi más enorme cariño hacia Elena Poniatowska, porque la suya es una de las obras en las que abrevo para poder escribir este libro y le envío un abrazo enorme y entrañable.

Valentina Cantón Arjona

¿Qué papel considera que le corresponde al libro en este proceso de no olvidar? Ya que los archivos son de los gobiernos, ya que la ley de transparencia no acaba de existir, ya que la democracia no acaba de llegar a este país (y nos está costando tanto a los mexicanos), creo que los libros son esa posibilidad –no censurada– que tenemos de profundizar sobre muy diversos temas que no han sido suficientemente explorados y explicados. Ni por la prensa

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EL CID: UN PRETEXTO PEDAGÓGICO La obra del Cantar de Mío Cid vista desde una perspectiva pedagógica. Tapa dura.

Anónimo

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CANTAR DE MÍO CID

Cipriano Olmos

DIDÁCTICA SOBRE LA VIDA COTIDIANA EN EL CANTAR DE MÍO CID Estudio del contexto histórico en el que se desenvolvió el personaje histórico de Don Rodrigo Díaz de Vivar, mejor conocido como Mío Cid. Tapa dura. 80 págs.

En cierta forma, este título, No me olvides, podría ser un título que erizara la piel por todo lo que invoca. ¿No es así? Cuando vi el libro, y vi el título, No me olvides, a mí también me impresionó. Porque es en presente. Es No me olvides ahorita. Porque lo más grave que podríamos hacer frente a hechos como los del 68, o Acteal, o Oaxaca, o Chiapas, o la guerra sucia, etc., todas las agresiones que han sufrido México y los mexicanos, tendría que ver con olvidar. Y todavía más grave sería olvidar que lo olvidamos. Por eso es hoy no me olvides, mañana no me olvides, no podemos olvidar los agravios, porque si los olvidamos, estamos cancelando la historia y la explicación de por qué estamos donde estamos.

TRAS LA HUELLA DEL CID / CAJA CON 5 LIBROS Y 1 CD

El Cantar de Mío Cid, en español antiguo y moderno, permite apreciar el estilo y los aspectos significativos de esta obra que señala el paso del mester de juglaría a la literatura escrita en lengua española. Tapa dura. 290 págs.

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Francisco Rincón

ESTILO, VERSIFICACIÓN Y DIDÁCTICA EN EL CANTAR DE MÍO CID Análisis de los aspectos gramaticales relevantes para la didáctica de la lengua española que pueden hallarse en el Cantar de Mío Cid. Tapa dura. 80 págs.

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Emiliano Valdeolivas

EL CANTAR DE MÍO CID VERSIÓN MUSICALIZADA La versión musicalizada de El Cantar de Mío Cid en una propuesta que se plantea recrear el estilo musical de la época. El CD se acompaña con un libro que contiene las coplas en español antiguo. 36 págs.

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... DECIDÍ

DEJARLO TODO PARA ESCRIBIR –pues ahora vemos que la prensa obedece también a líneas editoriales dictadas por los intereses de sus dueños– y creo que los libros tienen esa libertad.

Por eso, puedo imaginarme un mundo sin muchas cosas: sin policías, sin políticos… Pero, ¿un mundo sin libros?.. ¡No imagino un mundo sin libros!

Puedo decir que nunca en la vida me había sentido más libre. Yo, que toda la vida me ando escapando, como lo hice en las 68 o 69 de esa casa del tipo que me tenía encerrada, me escapé por una ventana. Pero encontré al escribir un libro esa libertad que yo siempre he estado buscando. Libertad de pensamiento y de opinión; ésa que me ha obligado a no pertenecer a grupos porque no estoy de acuerdo con sus ideas; que me mantiene muy aislada y me hace pagar los costos por ella. En donde la encuentro, y creo que los lectores también pueden encontrarla, es en los libros.

De ahí que los padres de familia tendrían que abrir este mundo extraordinario, fantástico, de la lectura, a los niños, a través de muchos autores. A mí me parece maravilloso que ahora existan, en las librerías, las ludotecas, espacios para los niños, donde ellos se sientan en sillas y mesas pequeñitas –de su tamaño– y hay grandes libros ahí enfrente. Ellos los abren, los cierran y a veces, simplemente llegan y se ponen a leer. Antes no había eso. Antes los papás iban con los niños y les decían: no toques, no agarres, ¡no vayas a tirar!... Ahora no. Deberían llevar a los niños a esos espacios y sentarse con ellos para enseñarles qué hay adentro de un libro.

En ellos nada te limita. Muy rápidamente un libro toma su lugar. La gente comienza a hablar de él y se empieza a recomendar. Entonces, desde que se están creando, los libros son independientes, tienen vida propia.

Verónica Ortiz

Y creo que nos vamos a llevar una gran sorpresa, porque solamente habrá que hacerlo una vez y ese niño regresará a los libros todas las veces. ¡Siempre! Será un lector de adulto y les enseñará a sus propios hijos cómo abrir, cómo tomar, cómo amar un libro.

MUJERES DE PALABRA

Verónica Ortiz

Ocho destacadas escritoras cuentan sus historias de vida, deseos, obsesiones, amores y secretos. Laura Esquivel, Rosa Beltrán, Guadalupe Loaeza, Fabienne Bradu, Eladia González, Mónica Lavín, Silvia Molina y Rosa Nissán, con prólogo de Elena Poniatowska. Ellas son Mujeres de palabra. 236 págs.

En el México de 1968, a pesar del encierro impuesto por su padre, el general Ballesteros, Alejandra recorre un tortuoso camino para llegar a la verdad sobre su madre, ayudada por un joven estudiante de la UNAM. 330 págs.

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NO ME OLVIDES

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LEGAL

Bienvenido a Club de Lectores Club de Lectores constituye un sistema para la consecución de fines culturales donde se anima a descubrir y compartir el gusto por la lectura, facilitando la adquisición de buenos libros con la intención de formar e incrementar el acervo de las bibliotecas familiares.

Club de Lectores Revista trimestral Año 5 Núm. 19 Marzo 2007

Club de Lectores trata de acercarse, particularmente, a personas o comunidades que en razón de su situación social, física o cultural no pueden acudir a otras instancias.

Director Ignacio Uribe Ferrari

En Club de Lectores trabajamos para procurarle una gran variedad de libros cuyas características —así como nuestras promociones— se dan a conocer en nuestra revista trimestral y en nuestra página web www. clublectores.com

Director Administrativo Miguel Echenique

Una vez que seleccione los libros de su agrado comuníquese al 01 800 001 5337 o ingrese a www. clublectores.com y utilice sus pesos/puntos para adquirirlos y recibirlos en el siguiente envío mensual. Al solicitar el canje, le sugerimos confirmar la equivalencia en pesos/puntos y la existencia de los libros elegidos, ya que éstas pueden variar sin previo aviso debido a cambios de políticas en las distintas editoriales que proveen a Club de Lectores. Asimismo, la presentación de los libros que usted reciba puede ser diferente de la que se muestra en esta revista, debido al frecuente lanzamiento de nuevas ediciones. Todo lo ofrecido en esta revista será válido únicamente del 1 de marzo de 2007 al 31 de mayo de 2007. Para cualquier aclaración, o para realizar su canje de pesos/puntos, también puede recurrir a la sección "Use sus pesos/puntos" en www.clublectores.com Agradecemos su confianza y esperamos que disfrute de las excepcionales facilidades que Club de Lectores ofrece para hacer de la lectura una actividad de deleite familiar.

Coordinación del fondo editorial Virginia Krasniansky Corrección de estilo Sara Giambruno Información y textos Susana Garduño Soto Diseño y formación Pedro Zúñiga Montes

TRAS LA HUELLA DEL CID Si bien no se sabe cuándo ni quién escribió el Cantar del Mio Cid, en el año 1207 aparece fechada la redacción de Per Abbat, por lo que se toma ese año como fecha simbólica y por ello en el 2007 celebramos el 800 aniversario de este gran poema de gesta. Correo del Maestro y Ediciones La Vasija no han querido dejar pasar este acontecimiento y nos presentan una obra colectiva: Tras la huella del Cid. La obra está integrada por cinco libros y un disco compacto reunidos en una hermosa caja (3ª.de forros). Comenzamos con el Cantar del Mio Cid, que incluye una versión en español antiguo y una versificación moderna, ambas obras de grandes maestros; la primera de Menéndez Pidal y la segunda, de Manuel Vivero. La maestra Valentina Cantón Arjona, en su libro El Cid: un pretexto pedagógico, enfoca al Cantar como un pretexto cultural y pedagógico para que los docentes puedan escribir, partiendo de él, textos acerca de sí mismos, sus culturas y su tarea formadora. Estilo, versificación y didáctica en el Cantar del Mio Cid, de Francisco Rincón, analiza la estructura narrativa, los personajes y las situaciones del poema. Además, ofrece actividades didácticas muy variadas y creativas. El especialista Cipriano Olmos, en Didáctica sobre la vida cotidiana en el Cantar del Mio Cid, nos introduce al entorno y a la época donde tiene lugar el Cantar, haciendo además propuestas didácticas para los docentes. El libro El Cid: el personaje y la leyenda en la historia hispánica, de Raymundo Martínez Fernández, contiene un estudio sobre Rodrigo Díaz de Vivar más allá de la leyenda, ya que, pese a su historicidad, el Cantar del Mio Cid no es una crónica: tiene más de obra de arte que de hecho histórico. Emiliano Valdeolivas realizó una composición en la que sintetizó parcial y globalmente toda la gesta. Al cantarla junto con un grupo de músicos, utiliza la pronunciación del castellano actual, para hacer más asequible al oyente las entonaciones y los sonidos. Este trabajo musical (disco compacto y libro con los textos cantados) toma, de alguna manera, el relevo de los juglares que hace ya mucho tiempo la ofrecieron en forma de recitados. Club de Lectores se siente orgulloso de ofrecer a todos sus suscriptores esta magnífica obra. (*) Profesor Miguel Echenique Conti Director Administrativo (*) Fuente: Revista Correo del Maestro, núm. 129, febrero de 2007

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PRIMAVERA 2007

Fotos Verónica Ortiz y fotografía digital César Herrera Vergara Editor responsable Nelson Uribe de Barros El contenido de las colaboraciones es responsabilidad exclusiva de sus autores.

©Club de Lectores es una publicación trimestral editada por Edilar S.A. de C.V. con domicilio en Blvd. Manuel Ávila Camacho 1994, Desp. 403, Torre Ejecutiva Satélite, Tlalnepantla, Edo. de México, C.P. 54055. Teléfonos (01) 55 53 61 96 11, larga distancia sin costo 01 800 001 5337. Fax (01) 55 53 62 08 51. Correo Electrónico: club@clublectores. com, dirección en Internet: www. clublectores.com. Certificado de Reserva otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 042002-090919153500-102. Número de Certificado de Licitud de Título: 12203. Número de Certificado de Licitud de Contenido: 8858. RFC: EDI000424HP8. Editor Responsable: Nelson Uribe de Barros. Edición computarizada: Edilar, S.A. de C.V. Impresión: Pressur Corporation S.A. Zona Franca Colonia Suiza, Ruta 53, Km. 120.500, Nueva Helvecia Departamento Colonia. Uruguay Teléfonos: 00 598 55 476 70 / 71 • informes@pressur.com


EDITORIAL

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Los días y los libros Divaga ci ones sobr e l a hospit a l ida d de l a le c t ur a (f r agment os)

A

unque mi pasión por los libros se ha hecho cada vez menos compulsiva, aún hoy me es difícil imaginar un placer más completo que la lectura. Los libros siempre han estado cerca de mí como una promesa, una puerta o un cofre. He vivido rodeado de libros toda la vida. Me es difícil imaginarme sin ellos y desconfío de una casa en la que no los haya. Pese a su formación de bibliotecario, mi padre, el principal lector de la casa, no solía leernos clásicos de la infancia ni acercamos a ellos. Tal vez porque su propia infancia fue dura y poco rodeada de afecto. Los cuentos clásicos de Andersen, Perrault o los hermanos Grimm me llegaron, pero no sé cómo. Dudo que haya sido a través de libros. En cambio, mi padre nos leía una hermosa edición de El libro de las tierras vírgenes, de Rudyard Kipling. Era un libro empastado en tela verde, con pocas ilustraciones. De la trama de esta obra retuve también muy poco. En cambio, se me grabaron los nombres de sus personajes: Akela, Mowgli, Kaa. Siempre fue una lectura compartida con mis hermanos, quizá por eso tuvo tanto peso. Era como una ceremonia en la que pactábamos un armisticio para escuchar a mi padre. Hoy pienso que no sólo me gustaba el relato. Me encantaba sentir a mi padre de otra forma, consagrado a nosotros. Al leer en voz alta, su presencia se expandía hacia un territorio inhóspito, lejano y tentador. Su figura crecía aún más porque intuía que nos leía algo que para él era importante por alguna razón que nunca explicitaba y que, como tantas otras cosas, se llevó a la tumba. Pese a estar muy ligado a la pintura y haberme dedicado a ella, evitaba siempre las novelas o relatos que tuvieran imágenes, algo ciertamente extraño si se piensa en mi trayectoria como editor de libros álbum. En la biblioteca que frecuentaba había varias colecciones, y algunos títulos se repetían. Una de ellas tenía una parte narrada a manera de historieta. Ésa era la que menos me gustaba: su inclusión me parecía una grosería. Había otras que tenían gran cantidad de dibujos y poco texto. Yo siempre prefería las de mucho texto y pocas imágenes. Las ilustraciones pocas veces me parecían del mismo valor que las palabras. Frecuentemente ni siquiera las relacionaba. No me recuerdo observándolas cuando leía. El Sandokán que navegaba por mi mente era más vigoroso que el de las viñetas. El único gozo que éstas me brindaban era un descanso, representaban una forma de medir mi esfuerzo y, como premio, una manera más rápida de pasar páginas. Ya padecía la eterna disyuntiva que sufrimos todos los lectores

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cuando una obra nos provoca placer: querer acabar rápido el libro y desear que nunca se termine. Quería devorar los libros, aunque sabía que no había mayor deleite que permanecer en ellos. Quizá por eso me hice aficionado a las series. Al principio de este texto hablé de los libros como promesas, como puertas, como cofres. No hablé de los libros como invitación al viaje, ni como un viaje en sí mismos. Cuando a los diecinueve años dejé México con una mochila con dos mudas de ropa y veinte kilos de libros, supe que esa invitación podía incidir en la realidad. Viajé a Europa por haber leído a Nietzsche, a Cortázar, a Breton. Al llegar a París, la ciudad me pareció conocida. Había arribado antes con los libros. Pero nunca se cumplió lo que esperaba al leerlos. De hecho, pocas veces las promesas se han cumplido, las puertas se han traspasado o el cofre me ha permitido llegar al verdadero tesoro. Y cuando lo he logrado, la completud ha sido efímera. La dimensión que abren los libros es la de la incompletud y la promesa de calmarla. La trampa que nos ponen es que sólo se puede llenar con su propia materia, el lenguaje. ¿Por qué sigo tan atado a ellos si sé que son una trampa? Tal vez porque con y por ellos he entendido algo inherente a nuestra condición: que nuestra única tierra es volátil y esquiva, que nuestro único arraigarnos es movernos, desintegrarnos en ella, como el polvo. No ser de nadie, no tener sentido y no poder dejar de producirlo. Daniel Goldin

Goldin, Daniel, Los Días y los libros; Divagaciones sobre la hospitalidad de la lectura. Cap. 1, pp. 13 a 21. Paidós Mexicana, 2006. Reproducido con autorización de los Editores.

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María Antonieta Rivas Mercado (1900-1931) Divertirnos, arduo propósito en tierra de tristes y sanguinarios

Mecenas de diversos artistas y proyectos culturales; traductora, ensayista, actriz; una apasionada del arte, pero también de la libertad, Antonieta Rivas Mercado “tenía una vena literaria maravillosa”, señala Ruiz Cárdenas, quien ha hecho un gran trabajo de recopilación de los hechos que llevaron al fatídico desenlace en la vida de María Antonieta Rivas Mercado. Él recomienda a quienes apenas la conocen que lean México en 1928. Crónica de la campaña vasconcelista, “porque describe uno de los primeros fraudes electorales cometidos en México, y si bien habla de un país que ya no existe, plasma situaciones que se siguen repitiendo. Claro, también recomiendo que lean sus cartas, para que vean que no por ser mujer calló su amor o esperó que le dijeran que la querían”. El 13 de noviembre de 1927, Antonieta escribió a su amigo Alfonso Reyes: “Aproximadamente hará un mes que nos vimos un grupo de amigos con el fin de hacer teatro. Se trataba, con un solo gesto, de abarcar un mundo. Crear un centro, aquí donde reina la dispersión. Divertirnos, arduo propósito en tierra de tristes y sanguinarios. Hacer otra cultura, donde bien pocos saben qué es cultura, y de paso, sacar de la nada al teatro mexicano”. El resultado fue el Teatro Ulises ubicado en la casa núm. 42 de la calle de Mesones, que se crea y financia a instancias de María Antonieta Rivas Mercado y María Luisa Cabrera, hija de Luis Cabrera, político y escritor, mejor conocida como Malú Block. El pintor Manuel Rodríguez Lozano, hace escenografías para obras de Jean Cocteau, Eugene O’Neill, Lord Dunsany y Claude Rogers Marx entre otros. Se dan a conocer actores como Isabela Corona, Clementina Otero y directores de escena como

Celestino Gorostiza. A la vez simpatizan con la postura crítica de los intelectuales y literatos conocidos como la revista cultural que editaron, los Contemporáneos, o “el grupo sin grupo” María Antonieta Rivas Mercado a decir de Guillermo Sheridan. Su mismo nombre implica incisión y divergencia con el movimiento cultural nacionalista y sus más recalcitrantes defensores, entre ellos el mismo Estado. Rodríguez Lozano expuso junto con Julio Castellanos, Rufino Tamayo y Agustín Lazo, entre otros, en muestras organizadas y sitios auspiciados por ese grupo de intelectuales. Antonieta mantiene un tormentoso romance con José Vasconcelos, después de haberse casado con el inglés Alberto Blair, con quien procreó a su hijo Antonio. Entre 1927 y 1930 escribe numerosas cartas íntimas al Manuel Rodríguez Lozano, donde narra entre otras cosas la tragedia de su frustrado amor por él. Uno de los biógrafos de esta fatídica serie de hechos narra:

VERÓNICA ORTIZ

Manuel tenía una ventaja sobre Antonieta para sobrepasar los infortunios sentimentales: tenía su pintura, a la que se aferraba tanto para realizar su proyecto artístico como para sortear los remolinos de la vida afectiva. La lucha legal que sostiene con su ex marido por la custodia de su vástago, la remesa de dinero que solicita a su administrador y que nunca llega a Burdeos ni a París, sumado al affaire con Vasconcelos, la lleva a privarse de la vida con un disparo en la cabeza, usando el arma de José Vasconcelos, en la Catedral de Notre-Dame de París, el 11 de febrero de 1931 a los 31 años de edad.

México D.F. Primavera de 2007. Año 5 Número 19

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aría Antonieta Rivas Mercado fue hija de un conocido escultor y arquitecto mexicano, autor de la escultura emblemática denominada “El ángel de la Independencia”.

NO

IMAGINO UN MUNDO SIN LIBROS

Atención a clientes: 01 800 001 5337 / www.clublectores.com

VERÓNICA NO

IMAGINO UN M

Le agradecemos mucho la gentileza que ha tenido al recibir en su hogar a Club de Lectores. Lo que están haciendo en Club de lectores me parece fundamental. Sigo mucho sus actividades y su publicación, porque así como hay club de fans de artistas y de todo… la sola idea de tener un Club de Lectores es como unir un gusto, un placer y hacer que otros se unan a ese grupo de gente que ha reconocido en el libro uno de los hallazgos, una de las aportaciones al mundo de toda la historia, que es la capacidad de transformar sucesos convirtiéndolos en literatura. Creo que es lo mejor que ha podido sucedernos. Que además exista un club que promueva y difunda el trabajo de los escritores y las escritoras, y de los libros… es la mejor idea que pueda haber. Lo celebro mucho, en verdad. Usted ha sido una persona comprometida con un periodismo que refleja las inquietudes más apremiantes de la sociedad, ¿cómo inicia esta incursión en la literatura que culmina en la novela No me olvides? Hace más o menos cinco años decidí… como se dice por ahí “dejarlo todo” para escribir. Porque escribir es eso, abandonar todo lo de afuera para meterse dentro de uno mismo y empezar a reconocer, identificar, a trabajar e investigar; primero tus propias inquietudes para poder transformarlas en palabras y en un texto escrito. Yo estaba afuera… en la televisión… en la radio… y de repente decidí que había que entrar de lleno a la escritura, lo cual era una especie de pendiente para mí. Porque empecé a escribir muy chica pero como un pasatiempo, no le daba mucha importancia. Estaba consciente de que ahí había algo maravilloso que me transformaba… pero no lo tuve claro hasta muchísimo tiempo después.

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