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Octavio Paz (1914 -1998)1 Como el deslumbramiento de las alas2

Para algunos autores, la obra de su madurez es la que lo define como gran poeta y ensayista. La crítica, en general, se ha centrado en algunos de sus libros como los ensayos El laberinto de la soledad y El arco y lira y los libros poéticos Libertad bajo palabra, Ladera Este, y El mono gramático. […] Allá, donde los caminos se borran, donde acaba el silencio, invento la desesperación, la mente que me concibe, la mano que me dibuja, el ojo que me descubre. Invento al amigo que me inventa, mi semejante; y a la mujer, mi contrario: torre que corono de banderas, muralla que escalan mis espumas, ciudad devastada que renace lentamente bajo la dominación de mis ojos.

Contra el silencio y el bullicio invento la Palabra, libertad que se inventa y me inventa cada día.3 Aún está por realizarse el estudio sistemático de su obra conjunta. Salvo excepciones como El laberinto de la soledad y Libertad bajo palabra, es pobre la difusión de sus libros. El historiador y ensayista Enrique Krauze, uno de los más avanzados discípulos de Octavio Paz, lo ha definido como hombre de su siglo. Es decir, un intelectual que dedicó su esfuerzo reflexivo y creador a escribir sobre el siglo XX y los hombres y mujeres que lo habitaron; o, también, como un crítico que analiza con elementos perspectivos de este siglo las creaciones de siglos anteriores. A partir de su ensayo El laberinto de la soledad (1950), Octavio Paz se convierte en una voz buscada y escuchada en México. El mexicano se esconde bajo muchas máscaras, que luego arroja un día de fiesta o de duelo, del mismo modo que la nación ha desgarrado todas las formas que la asfixiaban. Pero no hemos encontrado aún esa que reconcilie nuestra libertad con el orden, la palabra con el acto y ambos con una evidencia que ya no será sobrenatural, sino humana: la de nuestros semejantes. En esa búsqueda hemos retrocedido una y otra vez, para luego avanzar con más decisión hacia adelante. Y ahora, de pronto, hemos llegado al límite: en unos cuantos años hemos agotado todas las formas históricas que poseía Europa. No nos queda sino la desnudez o la mentira. Pues tras este derrumbe general de la Razón y la Fe, de Dios y la Utopía, no se levantan ya nuevos o viejos sistemas intelectuales, capaces de albergar nuestra angustia y tranquilizar nuestro desconcierto; frente a nosotros no hay nada. Estamos al fin solos. Como todos los hombres. Como ellos, vivimos el mundo de la violencia, de la simulación y del “ninguneo”: el de la soledad cerrada, que si nos defiende nos oprime y que al ocultarnos nos desfigura y mutila. Si nos arrancamos esas máscaras, si nos abrimos, si, en fin, nos afrontamos, empezaremos a vivir y pensar de verdad. Nos aguardan una desnudez y un desamparo. Allí, en la soledad abierta, nos espera también la trascendencia: las manos de otros solitarios. Somos, por primera vez en nuestra historia, contemporáneos de todos los hombres.4 1

Investigación y redacción de Susana Garduño. De Piedra de sol, poema monumental de Paz. Octavio Paz Libertad bajo palabra. 4 PAZ, O. El laberinto de la soledad, F.C.E., México 1973, p. 173-174 (forma parte del cap. “Nuestros días”). 5 Octavio Paz Piedra de sol (fragmento). 2 3

Al fundar Vuelta, Octavio Paz es un hombre de sesenta años. Su reconocimiento y fama son mundiales. Aún los legos lo conocen y libros como El laberinto de la soledad, se transforman en lectura obligatoria para los alumnos de ciertos niveles escolares. Paz participa y conduce, como figura central, reuniones de intelectuales y artistas. Se le rinden homenajes y se le otorgan premios. Es galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1990.

Octavio Paz

Continúa escribiendo hasta el fin de su vida, primordialmente ensayos. Destacan tres de ellos: el extenso sobre la vida y obra de sor Juana Inés de la Cruz; sus reflexiones sobre el erotismo y el amor; y su libro último, sobre la India. El libro Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, resulta ser un ensayo monumental. En su versión de las Obras Completas, abarca todo un volumen de 626 páginas, que consta de un prólogo y seis grandes apartados. Para Octavio Paz este libro representa una obsesión ensayística de más de treinta años. El planteamiento estructural del libro es histórico, biográfico y crítico literario de sor Juana. Dice Paz: “No basta con decir que la obra de sor Juana es un producto de la historia; hay que añadir que la historia también es un producto de esa obra”. Falleció en la ciudad de México en abril de 1998. Todavía hoy no es posible contar con la edición total de sus Obras Completas.

Mientras quede algo de lo que hoy llamamos humano, habrá poesía

[…] un sauce de cristal, un chopo de agua, un alto surtidor que el viento arquea, un árbol bien plantado mas danzante, un caminar de río que se curva, avanza, retrocede, da un rodeo y llega siempre: un caminar tranquilo de estrella o primavera sin premura, agua que con los párpados cerrados mana toda la noche profecías, unánime presencia en oleaje, ola tras ola hasta cubrirlo todo, verde soberanía sin ocaso como el deslumbramiento de las alas cuando se abren en mitad del cielo, […]5

México D.F. Invierno de 2006. Año 4 Número 14

Octavio Paz es el poeta mexicano más prestigiado y controvertido de la segunda mitad del siglo XX. Nace en la ciudad de México en 1914, cuando el país se encuentra en plena lucha revolucionaria. Pasa parte de su niñez en los Estados Unidos y en su vida adulta vive en Francia y la India debido a su actividad como diplomático mexicano.

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TOMÁ

Mientras quede de lo que hoy l humano, habrá p

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uestro primer encuentro fluyó como fluyen las palabras en sus versos, un hombre que seduce con la sola mirada, que refleja inteligencia en lo profundo de sus ojos, que crea puentes entre su pasado y su presente y que atrapa con la convicción de sus palabras. Debido a la recomendación de los médicos Tomás Segovia vive cerca de uno de los parques más bonitos de Madrid, el del oeste. Una buena parte de la ciudad se puede ver desde el balcón de su pequeña biblioteca y se respira un aire fresco unido al olor que despiden los múltiples libros que lo han acompañado durante toda su vida, su más preciado tesoro. Una de las primeras cosas que me llamaron la atención fueron unas fotografías en blanco y negro de dos hombres, sus padres. El biológico que murió y el adoptivo, hermano de su padre que lo llevó hasta ese México de su juventud, ese México en donde sintió la necesidad de expresarse y sin realmente decidirlo, echó mano de la poesía. Hay cierta melancolía cuando habla de esa época, pero no de su juventud sino de esa ciudad de completa libertad, “es una melancolía por un pasado perdido”. Hablando de esas épocas, recuerda a su abuela paterna, una mujer sin estudios pero que cada noche, ya metidos debajo de las cobijas, le leía algún cuento de Oscar Wilde, ese fue su primer contacto con la literatura. Casi a diario, Tomás camina hacia el parque del oeste y en esas caminatas, en esos momentos llenos de cotidianeidad le llegan ideas, pensamientos, sensaciones, que luego sentado en el conocido Café Comercial, plasma en un pedazo de papel. Este poeta no tiene ningún rito a la hora de escribir, no tiene reglas ni tiempo, le llega como un golpe, vive con las letras, con la poesía. En ningún momento ha vivido la literatura como una profesión y quizás es por esto que nunca se haya postulado a un premio literario, “ni he aspirado a los premios ni he soñado con ellos. Cuando me los han dado, me ha dado gusto lo que significan como interés de mis escritos y como intención de llamar la atención de los lectores. Sobre todo como ocasión para que mis amigos me den signos de cariño y estimación”. Tomás Segovia está lejos de querer pertenecer a este mundo de masas, para él “es más importante ser bien leído que muy leído”, ha permanecido fiel a su destino. En palabras del autor vivimos un tiempo en el que se podría llegar a la idiotización de la especie humana por la publicidad, la empresa y la competitividad y esto podría, teóricamente, acabar con la poesía, pero concuerda con Bécquer al decir que “siempre”, mientras quede algo de lo que hoy llamamos humano, habrá poesía. Para él la poesía tiene

un lugar importante en la formación del ser humano según como se vea: “enfocada en la vida inmediata, seguramente muy pequeño. Enfocada en la formación escolar, sin duda algo mayor. Enfocada en el prestigio cultural de los pueblos y naciones, bastante grande. Enfocada como manifestación paradigmática del lenguaje mismo, absolutamente esencial.” La vida de Tomás ha girado en torno al amor, a la seducción y esto se percibe a lo largo de sus escritos. Cree en el amor sin posesión, en el amor libre pero entregado… mientras me comparte un poco de estas historias acompañados de una taza de café también me habla de un tal Don Juan, el protagonista de la novela que lleva escribiendo desde hace algún tiempo y que espera algún día publicar.

Edición exclusiva

PARA LEER MUCHO MÁS QUE PALABRAS Los hombres y mujeres han tenido siempre necesidad de comunicarse, no sólo con palabras y gestos, sino, también, haciendo viajar su mensaje a través del tiempo y del espacio.

A través de sus palabras y su mirada hay un hombre libre, sin ningún tipo de pretensiones, fiel a sus ideas, muy él. Tomás Segovia, es un hombre al que le queda mucho por compartir, que transmite fuerza y que paraliza el tiempo. Es un ser humano que sin duda alguna inspira y que seguramente el premio Juan Rulfo lo acercará a nuevos lectores.

Mientras quede algo de lo que hoy llamamos humano, habrá poesía

Segovia

TOMÁ por Patricia Vargas Cinta

EL ARTE DE LEER Y ESCRIBIR (6 TOMOS) N° 101101 1080 PUNTOS OFERTA

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Esta serie nos narra la increíble aventura del lenguaje escrito, desde la invención de los nudos para tomar nota de cantidades, hasta el uso de la computadora en nuestros días.

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Tomás Segovia

PREMIOS

POESÍA (1943-1997)

• Premio Xavier Villaurrutia de poesía 1972

Esta es la recopilación más completa de la obra poética de Tomás Segovia, con temas que van desde la reflexión sobre el sentido de la existencia hasta la experiencia erótica, así como el sentimiento de estar presente en el mundo. 772 págs.

• Premio Magda Donato 1983

Nº 243070 256 PESOS/PUNTOS

• Premio Nacional de traducción Alfonso X (México, 1982 y 1984) • Premio a la mejor traducción teatral del año (México, 1984) • Premio Octavio Paz de poesía y ensayo (2000) • Premio Juan Rulfo 2005 OBRAS Entre sus libros de poemas de tema amoroso y preocupación metafísica destacan: La luz provisional (1950), El sol y su eco (1960), Anagnórisis (1967), Figura y secuencias (1979) y Cantata a solas (1985). Su obra Casa del nómada (1994) reúne los libros Partición, Lapso y Orden del día. En 1997 publicó Fiel imagen. Entre sus ensayos hay que mencionar Contracorrientes (1973), Poética y profética (1986) y Alegatorio (1997). Segovia ha escrito también una obra de teatro, Zamora bajo los astros (1959), y de narrativa, como Trizadero (1974) y Personajes mirando una nube (1981). En 2001 publicó la colección de relatos Otro invierno. ACTIVIDAD EDITORIAL Ha colaborado en diversos niveles con editoriales y revistas. En 1948 participo en la formación de revistas de jóvenes exiliados. De 1957 a 1960 fue editor en la Universidad Nacional Autónoma de México, en 1958 fue codirector de la Revista Mexicana de Literatura y desde 1950 fue director de Nueva Época hasta su partida a Uruguay; en 1966 fue director adjunto de Mundo Nuevo (París): en 1972 fue el primer jefe de redacción de Plural, dirigido por Octavio Paz, también fue redactor de la revista Vuelta. TRADUCCIONES Ha realizado traducciones de autores como Bretón, Foucault, Jakobson, entre otros. Muchas de sus traducciones poéticas se han publicado sólo en revistas o están inéditas, entre ellas las relacionadas con la música: La historia del soldado de Ramuz– Stravinsky, Acis y Galatea de Andel, canciones de Boris Vian, así como obras de Racine en verso y un volumen de obras de Gérard de Nerval.


LEGAL

Club de Lectores constituye un sistema para la consecución de fines culturales donde se anima a descubrir y compartir el gusto por la lectura, facilitando la adquisición de buenos libros con la intención de formar e incrementar el acervo de las bibliotecas familiares. Club de Lectores trata de acercarse, particularmente, a personas o comunidades que en razón de su situación social, física o cultural no pueden acudir a otras instancias.

Programa Nacional Hacia un País de Lectores La consolidación de nuestra democracia, a través del ejercicio cabal de la ciudadanía, exige la formación de ciudadanos en el sentido completo de la palabra: personas capaces no sólo de elegir a sus gobernantes sino de participar en la toma de decisiones que afectan a la vida colectiva. Para la formación integral del ciudadano, para su capacidad de decisión, para el desarrollo cultural del individuo y el de los grupos sociales, la lectura es una condición indispensable: una lectura libre, autónoma, ejercida como forma de vida, como afición placentera y satisfacción personal, como manera de encuentro con los otros […] […] Este Programa es el conjunto de esfuerzos que el gobierno de la República propone a la sociedad para incorporar la lectura en la vida de todos los mexicanos: en el hogar, la escuela, la universidad, los espacios culturales, los lugares públicos, y los centros de distribución y acceso a los libros y a otros materiales de lectura. Considera, asimismo, la unión y la colaboración de todos los actores y esferas de la sociedad como condición básica para lograr su objetivo: autores, editores, impresores, libreros, bibliotecarios, promotores voluntarios, maestros, padres de familia, organizaciones sociales y privadas, medios de comunicación y ciudadanos en general. También el firme compromiso y la colaboración de los órdenes de gobierno: federal, estatal y municipal. De ahí que, como política de Estado, habremos todos de garantizar un esfuerzo colectivo sin precedentes para desarrollar nuestras capacidades y consolidar nuestro proyecto democrático; esto es, hacer de México un país de lectores. Fuente: Programa Nacional Hacia un País de Lectores, Presidencia de la República. 2

Invierno 2006

Bienvenido a Club de Lectores En Club de Lectores trabajamos para procurarle una gran variedad de libros cuyas características —así como nuestras promociones— se dan a conocer en nuestra revista trimestral y en nuestra página web www.clublectores.com Una vez que seleccione los libros de su agrado comuníquese al 01 800 001 5337 o ingrese a www.clublectores.com y utilice sus pesos/puntos para adquirirlos y recibirlos en el siguiente envío mensual. Al solicitar el canje, le sugerimos confirmar la equivalencia en pesos/puntos y la existencia de los libros elegidos, ya que éstas pueden variar sin previo aviso debido a cambios de políticas en las distintas editoriales que proveen a Club de Lectores. Asimismo, la presentación de los libros que usted reciba puede ser diferente de la que se muestra en esta revista, debido al frecuente lanzamiento de nuevas ediciones. Todo lo ofrecido en esta revista será válido únicamente del 1 de diciembre de 2005 al 28 de febrero de 2006. Para cualquier aclaración, o para realizar su canje de pesos/puntos, también puede recurrir a la sección "Use sus pesos/puntos" en www.clublectores.com Agradecemos su confianza y esperamos que disfrute de las excepcionales facilidades que Club de Lectores ofrece para hacer de la lectura una actividad de deleite familiar.

Club de Lectores Revista trimestral Año 4 Núm. 14 Diciembre 2005 Director Ignacio Uribe Ferrari Director Administrativo Miguel Echenique Información y textos Susana Garduño Soto Coordinación del fondo editorial Virginia Krasniansky Corrección de estilo: Virginia Krasniansky Miguel Echenique

Diseño, formación y fotografía digital Pedro Zúñiga Montes Asistente de Diseño: César Herrera Vergara Fotos Tomás Segovia: Patricia Vargas Cinta Editor responsable Nelson Uribe de Barros El contenido de las colaboraciones es responsabilidad exclusiva de sus autores.

©Club de Lectores es una publicación trimestral editada por Edilar S.A. de C.V. con domicilio en Blvd. Manuel Ávila Camacho 1994, Desp. 403, Torre Ejecutiva Satélite, Tlalnepantla, Edo. de México, C.P. 54055. Teléfonos (01) 55 53 61 96 11, larga distancia sin costo 01 800 001 5337. Fax (01) 55 53 62 08 51. Correo Electrónico: club@clublectores.com, dirección en Internet: www.clublectores.com. Certificado de Reserva otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2002-090919153500-102. Número de Certificado de Licitud de Título: 12203. Número de Certificado de Licitud de Contenido: 8858. RFC: EDI000424HP8. Editor Responsable: Nelson Uribe de Barros. Edición computarizada: Edilar, S.A. de C.V. Impresión: Pressur Corporation S.A. Zona Franca Colonia Suiza, Ruta 53, Km. 120.500, Nueva Helvecia - Departamento Colonia. Uruguay Teléfonos: 00 598 55 476 70 / 71 • informes@pressur.com


EDITORIAL

EN LO QUE ABRES UN OJO Y CIERRAS EL OTRO… A

veces escucho a niños o adultos decir que no les gusta leer, o que les aburre, y me sorprendo. Para mí la lectura ha sido una pasión constante desde hace décadas. Por eso me pregunté qué es lo que hizo de mí una lectora apasionada, incansable. Comencé por recordar que mi madre me enseñó primero a escuchar. Por las noches, ella nos contaba cuentos, y como Scherezada en las ” Mil y una noches”, cada noche contaba un capítulo, de manera que cada día yo amanecía esperando saber qué era lo que seguía. Cuando llegaba un pasaje o una palabra compleja de explicar, ella recurría a la frase “en lo que abres un ojo y cierras el otro…” y mientras yo trataba de ejercitarme en ese imposible ejercicio ocular, ella saltaba de tema o de párrafo y evitaba darme explicaciones no aptas para una niña de 5 años. Libro tras libro, cuento tras cuento, mis ganas de aprender a leer por mí misma crecían, porque escuchar historias maravillosas me hacía soñar despierta. Más tarde, al entrar a la primaria, mis maestros me iniciaron a la lectura con el método onomatopéyico, que era muy fácil y divertido. Tal vez sea difícil imaginar que una pasión pueda comenzar repitiendo sílabas, pero así fue. Cada semana, en los puestos de periódicos aparecían cuentos para niños y tuve la fortuna de crear así mi primera biblioteca. Había un cuento de pequeños personajes de galleta, que además de pasar por muchas peripecias, eran terriblemente frágiles, como una galleta, o como una niña de apenas 6 años. Había otros cuentos, como el de Ciro Peraloca, que me parecieron fascinantes por la capacidad de inventar, tal vez de ahí provengan las raíces de mi interés por el método científico. Ciro podía crearlo todo, bastaba con meterse a su laboratorio y tener una amplia imaginación y capacidad de organización. Entonces llegó mi primer libro, en mi cumpleaños, regalo de mi abuela. El libro más maravilloso que tengo, porque aún lo conservo: “Lecturas clásicas para niños” de Editorial Nueva España (afortunadamente reeditado por la SEP hace unos años). Se trata de un libro con litografías e imágenes bellísimas, en las que se cuentan historias de Oriente, como “ Los Vedas”, “El Ramayana”, “La leyenda de Buda” y poemas para niños, pero también tiene “Las mil y una noches”, que al fin podía yo leer por mí misma, las leyendas griegas, “La Ilíada”, “La Odisea”, y la historia del Antiguo Testamento. Pasé horas, meses y años deleitándome con este libro, pero también aprendí muchas cosas, desde nuevas palabras, hasta las moralejas de las historias, la coincidencia de las religiones y los valores más profundos del alma humana. También aprendí que navegar con “Simbad el marino” era una experiencia apasionante, mientras se supiera adónde vas y para qué navegas. Más tarde, tuve la oportunidad de navegar en velero, en avioneta y en Internet, pero el principio es el mismo de Simbad. Leer al pirata Sandokán fue también maravilloso, porque aprendí que es posible lanzarse a la aventura de lo desconocido sin tener miedo – o no mucho- y que lanzarse al riesgo y la aventura vale la pena no sólo por el placer de hacerlo, sino porque lo que realmente vale la pena es contribuir a la justicia.

Mientras tanto, los años transcurrieron, en mis clases de geografía pude imaginar con facilidad la India, China o Sudamérica gracias a mis viajes con los libros. En las clases de historia, las esculturas griegas me eran familiares y en las de español, me interesaba más y más entender el lenguaje. Llegó la secundaria y con ella, una de las experiencias más emocionantes: un concurso de ortografía. Para muchos puede parecer un concurso aburrido, pero a mi me encantó, porque era realmente una competencia, aprendía homónimos, sinónimos, antónimos, y de manera acelerada, una semana tras otra, iba saltando los obstáculos hacia la recta final. Ese concurso me sirvió, años después, para convertirme en escritora. También me sirvió para comprender bien el español, su construcción y sus significados, de manera que cuando aprendí inglés y más tarde francés, ya tenía las bases para ello y no fue difícil. Luego, mi poca destreza para las labores manuales hogareñas me hizo optar por clases de mecanografía y de caligrafía, lo cual me sirvió para después adoptar con facilidad una computadora y para hacerme entender en mis escritos, siguiendo el principio de Simbad. La secundaria y la preparatoria me entrenaron, como una deportista del lenguaje, a identificar la diferencia entre el lenguaje de una carta, un telegrama, una novela, un cuento o un memorándum. Poco a poco, desde los cuentos nocturnos de mi madre hasta las clases de redacción y literatura de la preparatoria, los libros me enseñaron a pensar. Claro, todos pensamos, pero los libros me enseñaron a organizar mi pensamiento, a distinguir entre lo importante y lo secundario, a construir relaciones entre las ideas y producir un pensamiento propio; tener mis propias ideas y fundamentarlas. Aprendí a través de la lectura a imaginar, a vivir, a viajar, a inventar, a escribir, a compartir mis pensamientos y emociones, a organizarlos, a tratar de construir una mejor justicia, aunque sea con la humildad de un grano de arena, pero con la esperanza de que la lectura y mis lectores puedan seguir soñando y haciendo sus sueños realidad. La lectura me enseñó a ser libre, plena, a trazar mi camino en la vida y a disfrutarla. La lectura no ha sido una tarea, ni una carga, sino un placer. Todo comenzó por aprender a escuchar, pero fue tan fácil como “abrir un ojo mientras cierras el otro…”. Georgina Sánchez*

*Analista política, especialista en prospectiva. Egresada del Doctorado del Instituto de Estudios Políticos de París. confluencias@prodigy.net.mx Club de Lectores Nº 14

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Octavio Paz (1914 -1998)1 Como el deslumbramiento de las alas2

Para algunos autores, la obra de su madurez es la que lo define como gran poeta y ensayista. La crítica, en general, se ha centrado en algunos de sus libros como los ensayos El laberinto de la soledad y El arco y lira y los libros poéticos Libertad bajo palabra, Ladera Este, y El mono gramático. […] Allá, donde los caminos se borran, donde acaba el silencio, invento la desesperación, la mente que me concibe, la mano que me dibuja, el ojo que me descubre. Invento al amigo que me inventa, mi semejante; y a la mujer, mi contrario: torre que corono de banderas, muralla que escalan mis espumas, ciudad devastada que renace lentamente bajo la dominación de mis ojos.

Contra el silencio y el bullicio invento la Palabra, libertad que se inventa y me inventa cada día.3 Aún está por realizarse el estudio sistemático de su obra conjunta. Salvo excepciones como El laberinto de la soledad y Libertad bajo palabra, es pobre la difusión de sus libros. El historiador y ensayista Enrique Krauze, uno de los más avanzados discípulos de Octavio Paz, lo ha definido como hombre de su siglo. Es decir, un intelectual que dedicó su esfuerzo reflexivo y creador a escribir sobre el siglo XX y los hombres y mujeres que lo habitaron; o, también, como un crítico que analiza con elementos perspectivos de este siglo las creaciones de siglos anteriores. A partir de su ensayo El laberinto de la soledad (1950), Octavio Paz se convierte en una voz buscada y escuchada en México. El mexicano se esconde bajo muchas máscaras, que luego arroja un día de fiesta o de duelo, del mismo modo que la nación ha desgarrado todas las formas que la asfixiaban. Pero no hemos encontrado aún esa que reconcilie nuestra libertad con el orden, la palabra con el acto y ambos con una evidencia que ya no será sobrenatural, sino humana: la de nuestros semejantes. En esa búsqueda hemos retrocedido una y otra vez, para luego avanzar con más decisión hacia adelante. Y ahora, de pronto, hemos llegado al límite: en unos cuantos años hemos agotado todas las formas históricas que poseía Europa. No nos queda sino la desnudez o la mentira. Pues tras este derrumbe general de la Razón y la Fe, de Dios y la Utopía, no se levantan ya nuevos o viejos sistemas intelectuales, capaces de albergar nuestra angustia y tranquilizar nuestro desconcierto; frente a nosotros no hay nada. Estamos al fin solos. Como todos los hombres. Como ellos, vivimos el mundo de la violencia, de la simulación y del “ninguneo”: el de la soledad cerrada, que si nos defiende nos oprime y que al ocultarnos nos desfigura y mutila. Si nos arrancamos esas máscaras, si nos abrimos, si, en fin, nos afrontamos, empezaremos a vivir y pensar de verdad. Nos aguardan una desnudez y un desamparo. Allí, en la soledad abierta, nos espera también la trascendencia: las manos de otros solitarios. Somos, por primera vez en nuestra historia, contemporáneos de todos los hombres.4 1

Investigación y redacción de Susana Garduño. De Piedra de sol, poema monumental de Paz. Octavio Paz Libertad bajo palabra. 4 PAZ, O. El laberinto de la soledad, F.C.E., México 1973, p. 173-174 (forma parte del cap. “Nuestros días”). 5 Octavio Paz Piedra de sol (fragmento). 2 3

Al fundar Vuelta, Octavio Paz es un hombre de sesenta años. Su reconocimiento y fama son mundiales. Aún los legos lo conocen y libros como El laberinto de la soledad, se transforman en lectura obligatoria para los alumnos de ciertos niveles escolares. Paz participa y conduce, como figura central, reuniones de intelectuales y artistas. Se le rinden homenajes y se le otorgan premios. Es galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1990.

Octavio Paz

Continúa escribiendo hasta el fin de su vida, primordialmente ensayos. Destacan tres de ellos: el extenso sobre la vida y obra de sor Juana Inés de la Cruz; sus reflexiones sobre el erotismo y el amor; y su libro último, sobre la India. El libro Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, resulta ser un ensayo monumental. En su versión de las Obras Completas, abarca todo un volumen de 626 páginas, que consta de un prólogo y seis grandes apartados. Para Octavio Paz este libro representa una obsesión ensayística de más de treinta años. El planteamiento estructural del libro es histórico, biográfico y crítico literario de sor Juana. Dice Paz: “No basta con decir que la obra de sor Juana es un producto de la historia; hay que añadir que la historia también es un producto de esa obra”. Falleció en la ciudad de México en abril de 1998. Todavía hoy no es posible contar con la edición total de sus Obras Completas.

Mientras quede algo de lo que hoy llamamos humano, habrá poesía

[…] un sauce de cristal, un chopo de agua, un alto surtidor que el viento arquea, un árbol bien plantado mas danzante, un caminar de río que se curva, avanza, retrocede, da un rodeo y llega siempre: un caminar tranquilo de estrella o primavera sin premura, agua que con los párpados cerrados mana toda la noche profecías, unánime presencia en oleaje, ola tras ola hasta cubrirlo todo, verde soberanía sin ocaso como el deslumbramiento de las alas cuando se abren en mitad del cielo, […]5

México D.F. Invierno de 2006. Año 4 Número 14

Octavio Paz es el poeta mexicano más prestigiado y controvertido de la segunda mitad del siglo XX. Nace en la ciudad de México en 1914, cuando el país se encuentra en plena lucha revolucionaria. Pasa parte de su niñez en los Estados Unidos y en su vida adulta vive en Francia y la India debido a su actividad como diplomático mexicano.

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Club de Lectores 14 - Invierno 2005  
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