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Lo más representativo en la obra de Carlos Fuentes, autor de audaces retratos de la sociedad mexicana contemporánea

Literatura a 24 cuadros por segundo. Libros que envolvieron al mundo en la fantasía del cine. Pág. 19

México D.F. Invierno de 2002. Año 1 Número 2

Juan Rulfo, Carlos Pellicer, Jaime Sabines, su obra y sus voces en nuestra sección Multimedia. Pág. 31 Vivir para contarla, memorias noveladas de la infancia de Gabriel García Márquez. Pág 14

Imre Kertész, superviviente de Auschwitz, obtuvo el Premio Nobel de Literatura 2002. Conozca su obra y testimonio

Isabel Allende incursiona en la novela juvenil y de aventuras con La ciudad de las bestias

Harry Potter y la cámara secreta. El libro que inspiró la nueva película de este personaje

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Club de Lectores Revista trimestral Año 1 Núm. 2 • Diciembre 2002 Director Ignacio Uribe Ferrari

El Club de Lectores constituye un sistema para la consecución de fines culturales donde se anima a descubrir y compartir el gusto por la lectura facilitando la adquisición de buenos libros con la intención de formar e incrementar el acervo de las bibliotecas familiares. El Club de Lectores, particularmente, tratará de acercarse a personas o comunidades que en razón de su situación social, física o cultural no pueden acudir a otras instancias.

Programa Nacional Hacia un país de Lectores La consolidación de nuestra democracia, a través del ejercicio cabal de la ciudadanía, exige la formación de ciudadanos en el sentido completo de la palabra: personas capaces no sólo de elegir a sus gobernantes sino de participar en la toma de decisiones que afectan a la vida colectiva. Para la formación integral del ciudadano, para su capacidad de decisión, para el desarrollo cultural del individuo y el de los grupos sociales, la lectura es una condición indispensable: una lectura libre, autónoma, ejercida como forma de vida, como afición placentera y satisfacción personal, como manera de encuentro con los otros […] […] Este Programa es el conjunto de esfuerzos que el gobierno de la República propone a la sociedad para incorporar la lectura en la vida de todos los mexicanos: en el hogar, la escuela, la universidad, los espacios culturales, los lugares públicos, y los centros de distribución y acceso a los libros y a otros materiales de lectura. Considera, asimismo, la unión y la colaboración de todos los actores y esferas de la sociedad cómo condición básica para lograr su objetivo: autores, editores, impresores, libreros, bibliotecarios, promotores voluntarios, maestros, padres de familia, organizaciones sociales y privadas, medios de comunicación y ciudadanos en general. También el firme compromiso y la colaboración de las órdenes de gobierno: federal, estatal y municipal. De ahí que, como política de Estado, habremos todos de garantizar un esfuerzo colectivo sin precedentes para desarrollar nuestras capacidades y consolidar nuestro proyecto democrático; esto es, hacer de México un país de lectores. Fuente: Programa Nacional Hacia un País de Lectores, Presidencia de la República.

Bienvenido al Club de Lectores En Club de Lectores trabajamos para procurarle una gran variedad de libros cuyas características —así como nuestras promociones— se dan a conocer en nuestra revista trimestral y en nuestra página web www.clublectores.com. Una vez que seleccione los libros de su agrado háganoslo saber al 01800 31 222 00 o en www.clublectores.com y utilice sus puntos para adquirirlos y recibirlos en el siguiente envío mensual. Al solicitar el canje, le sugerimos confirmar la equivalencia en puntos y existencia de los libros elegidos, ya que éstas pueden variar sin previo aviso debido a cambios de políticas en las diferentes editoriales. Para cualquier aclaración, o para realizar su canje de puntos, también puede recurrir al "Área de usuario" en https://www.clublectores.com/usuario o enviar un e-mail a club@clublectores.com. Agradecemos su confianza y esperamos que disfrute de las excepcionales facilidades que el Club de Lectores ofrece para hacer de la lectura una actividad de deleite familiar.

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Redacción Susana Garduño Soto Alma Garduño Soto Coordinación del fondo editorial Virginia Krasniansky Butvinovsky Corrección de estilo María Jesús Arbiza Díaz Miguel Echenique Conti Diseño y formación digital Pedro Zúñiga Montes Fotografía digital Amilcar Venegas Cisneros Asistente general Elizabeth Hernández Amado Editor responsable Nelson Uribe de Barros

©Club de Lectores es una publicación trimestral editada por Edilar S.A. de C.V. con domicilio en Blvd. Manuel Ávila Camacho 1994, Desp. 403, Torre Ejecutiva Satélite, Tlalnepantla, Edo. de México, C.P. 54055. Teléfonos (01) 55 53 61 96 11, larga distancia sin costo 01 800 31 222 00. Fax (01) 55 53 62 08 51. Correo Electrónico: club@clublectores.com, dirección en Internet: www.clublectores.com. Certificado de Reserva otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2002-090919153500-102. Número de Certificado de Licitud de Título: 12203. Número de Certificado de Licitud de Contenido: 8858. RFC: EDI940408HPA. Editor Responsable: Nelson Uribe de Barros. Edición computarizada: Edilar S.A. de C.V. Impresión: Gráficas Monte Albán S.A. de C.V., Emiliano Zapata 93, Col. San Juan Ixhuatepec, Tlalnepantla, Edo. de México.

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EDITORIAL

Libro amante Uno se acerca al libro como al amante: haciendo círculos. Seducimos y nos dejamos seducir por el objeto de nuestra fantasía. Tocar, oler, hincar el ojo, imaginar atentos y despiertos; llorar lágrimas amargas, como Bastián Baltasar Bux en La historia interminable, porque un relato maravilloso acaba; leer como una necesidad de estar en otra parte. Todo esto es para mí la lectura, y sin embargo, qué difícil es transmitir el placer, la compañía invaluable, el viaje, la sorpresa que me aportan los libros. José Emilio Pacheco nos dice: “Leer con la naturalidad con que respiramos y hablamos. Leer como una parte indispensable de la vida, como un medio para vivirla de la mejor manera posible”. ¿Por qué sólo algunos nos sentimos convocados? ¿Por qué la lectura gratuita y voluntaria sigue siendo privilegio de unos cuantos? Crecer en un ambiente donde los libros son parte del entorno, nos lleva a abordarlos con naturalidad y afecto. Su cercanía puede ser decisiva. Para Borges, la biblioteca de su padre, a la que tuvo acceso desde niño, fue el inicio de una vocación indeclinable: “Si se me pidiera designar el hecho principal de mi vida, diría que fue la biblioteca de mi padre”. (Emir Rodríguez Monegal, Borges, una biografía literaria, FCE). Borges buscaba en aquella biblioteca de “ilimitados libros ingleses” el objeto de su propio placer. Un placer que negamos a nuestros hijos al entender la lectura como una actividad obligatoria y tediosa, como una asignatura que no trasciende el ámbito escolar. ¿Quiénes leen? ¿Por qué leen? ¿Qué leer? ¿Cómo leer? “No hay receta posible - dice Gabriel Zaid en su libro Leer poesía. Cada lector es un mundo, cada lectura diferente. Nuevas aguas corren tras las aguas, dijo Heráclito; nadie se embarca dos veces en el mismo río. Pero leer es otra forma de embarcarse: lo que pasa y corre es nuestra vida, sobre un texto inmóvil. El pasajero que desembarca es otro: ya no vuelve a leer con los mismos ojos”. Zaid remite al lector habitual a una experiencia conocida; pero, ¿qué sucede con los miles de lectores potenciales que aún no descubren al libro como un objeto amoroso, producto de un acto de amor que se transforma en nuestras manos y nos transforma? ¿Cómo construir el puente entre unos y otros? No hace mucho, en una conversación con el escritor y editor Sealtiel Alatriste, él me comentaba que tuvo la suerte de vivir la lectura como una actividad cotidiana; fue un lector precoz y piensa, tal vez con demasiada rigidez, que aquellos que no fuimos lectores tempranos (antes de los doce años) estamos perdidos para la lectura. Si damos total crédito a las palabras de Alatriste, mi experiencia personal es la excepción: el libro fue para mí un amante tardío; el encuentro, producto de un error afortunado. En casa de mis padres sí había libros. Yo jugaba a rayarlos y a venderlos, pero no los leía. Y entré en la adolescencia, aburrida de Platero y yo, y de otras lecturas impuestas, tan impuestas que ya no las recuerdo. Parece

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mentira que el peso de la imposición me hiciera aborrecer a Juan Ramón Jiménez. Llegué a casa de mi abuela donde tío Guillermo tenía una colección de revistas de tapas amarillas y brillantes, con títulos que han sido, estos sí, inolvidables: El ciego y el murciélago, El doble del millonario, Muerto en las nubes. Me apasioné con la lectura de aquellas novelas policiacas y un día me encontré con que había devorado la colección completa. No más revistas, no más casos por resolver, no más tardes robadas al estudio y las tareas. Estaba desolada. Pasé al segundo librero, cuya especialidad eran los libros “serios”. Un título llamó mi atención por su cercanía con mis lecturas revisteriles. Doscientas ochenta y cuatro páginas de letra apretadita. Un desafío, pues nunca había leído tantas páginas juntas. Sin embargo, le encontré una ventaja: “si esta novela policiaca me gusta, ya tengo lectura para rato”, me dije, mientras expropiaba el ejemplar. No está de más aclarar que, en la escuela de monjas francesas donde estudiaba, ni por error habían mencionado Crimen y castigo, de Fedor Dostoievski. A los 16 años, los enamoramientos suelen ser rotundos e indeleble la impresión que dejan. El estudiante Raskólnikov y Aliona Ivánova se convirtieron en personajes de pesadilla. Era tal la emoción que me provocaba la novela, que sufría de taquicardia. En algunos pasajes me sudaban las manos; en otros, no me quedaba más remedio que cerrar el libro y descansar. Lo palpaba mientras me reponía. Así descubrí al libro como un objeto amoroso y sensual; me relacioné con él a través del tacto y del olfato. En ese momento, sin orden ni concierto, inicié un proceso que no termina nunca: mi formación como lectora voraz y agradecida, y nació en mí la necesidad de compatrtir esta experiencia, de transmitir lo que siento cuando me acerco a un libro: haciendo círculos, demorando el encuentro, con una suerte de placer anticipado.

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Angélica de Icaza

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Jaime Sabines (1926-1999) Este entrañable poeta mexicano, el más leído y el más querido según la escritora Mónica Mansour, nació en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; el 25 de marzo de 1926. Fue hijo de un libanés emigrado, y vivió alternativamente en Tuxtla y Ciudad de México. En la capital, se licenció en Lengua y Literatura Española en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). De él, él mismo dice: [...] No acostumbro meterme con la poesía política ni trato de arreglar el mundo. Más bien soy un burgués acomodado a todo, a la vida, a la muerte y a la desesperanza. No tengo hábitos sanos ni he aprendido a reír ni a conversar con nadie. Soy un poco de todo, y pienso que si fuera en un buque pirata sería lo mismo el capitán que el cocinero. Transmitió a través de su poesía el amor en todas sus formas y también el desgarramiento del alma y del cuerpo en sus formas más dolorosas y trágicas. El fallecimiento de su padre primero, y luego de su madre y hermanos, además de una querida tía, no le permiten olvidar la muerte, que aparece reiterativamente como personaje en su obra. Quizás, el más brutal es el poema Algo sobre la muerte del mayor Sabines, una intensísima secuencia de dolor en carne viva, doliente, que refiere la muerte de su padre. Octavio Paz calificó a Sabines como uno de los mejores poetas contemporáneos de nuestra lengua, y agregó: Su humor es un chaparrón de bofetadas, su risa culmina en un aullido, su cólera es acerada y su ternura colérica. Pasa del jardín de la infancia a la sala de operaciones. Para Sabines, todos los días son el primero y el último día del mundo. Sus poemas son viajes al fondo oscuro de las emociones, siempre desgarradores. Muchas de sus obras son toscas y abruptas, dedicadas al amor y a la muerte, en las que el ritmo y el lenguaje cautivan, porque Sabines habla al lector en términos muy simples, tomándolo a menudo por asalto. Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad. ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

ForroIV

Sabines obtuvo el Premio Villaurrutia en 1973 y el Premio Nacional de Literatura en 1983. Su obra está recopilada en Nuevo recuento de poemas (1977) y gran parte de ella ha sido traducida a una docena de idiomas. Conocedor de la impresionante predisposición familiar al cáncer, Sabines aprendió a convivir con la desesperanza y a transformarla, a su manera, en dolorosa poesía, en una búsqueda del sentido del sin sentido y del dolor. Vamos a hablar del Príncipe Cáncer, Señor de los Pulmones, Varón de la próstata, que se divierte echando dardos a los ovarios tersos, a las vaginas mustias, a las ingles multitudinarias [...] En las cuatro gavetas del archivero de madera guardo los nombres queridos, la ropa de los fantasmas familiares, las palabras que rondan y mis pieles sucesivas [...] Y de las gavetas salen mis hijos [...] Después de más de treinta intervenciones quirúrgicas, Jaime Sabines falleció a la edad de 72 años, víctima del cáncer, el 19 de marzo de 1999 en México, Distrito Federal. Me encanta Dios.[...] Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida —no tú ni yo— la vida, sea para siempre.

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