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VIDA Y SALUD Mario Martínez Barone

SALUD Revista del SOCIEDAD Centro San CamiloY para la Humanización de la Salud

VIDA Y SALUD

AÑO XVIII - No. 105 MAYO - JUNIO 2020 REVISTA BIMESTRAL

SENTIDO DE LA VIDA

REDACCIÓN Y DISTRIBUCIÓN CENTRO SAN CAMILO A. C. Av. Pablo Casals No. 2983 Col. Prados Providencia C.P. 44630 - GUADALAJARA, JAL. TEL: (33) 3640-4090

MARZO - ABRIL 2020 Año XVIII - Número 104

Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas. Certificado de Licitud de Título 12277. Certificado de Licitud de Contenido 8940.

Sociedad y Salud PAG. 4 - 5 Los derechos humanos y el derecho a la salud

Cultura PAG. 18 - 19

Rincón médico PAG. 10 - 11

El hombre en busca de sentido

El Coronavirus

ÍNDICE

EDITORIAL 1 ¿BUSCAR EL SENTIDO O CREAR SENTIDO? PUNTO DE VISTA 3 ¿QUE TE HACE MÁS FELIZ? SOCIEDAD Y SALUD 4 LOS DERECHOS HUMANOS Y EL DERECHO A LA SALUD TANATOLOGÍA 6 EL SENTIDO DE LA VIDA ANTE LA MUERTE PSICOLOGÍA 8 ALGUNAS OBSERVACIONES ACERCA DEL AUTOESTIMA RINCÓN MÉDICO 10 EL CORONAVIRUS

REPORTAJE 12

SENTIDO DE LA VIDA

CULTURA 18 EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO JÓVENES 20 A UNO NO LE ENSEÑAN ESO NATURALEZA 22 ¡SOS, PLANETA EN LLAMAS! ÉTICA COTIDIANA 24 BIOÉTICA Y DISCAPACIDAD BUENOS HÁBITOS 26 ADULTOS SIN MOVIMIENTO ¡QUÉ MIEDO! DISCAPACIDADES 28 LA IMPORTANCIA DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD VOLUNTARIADO 30 EL SENTIDO DE SERVIR

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FUNDACIÓN STELLA VEGA 32 LOS DERECHOS DE LOS PACIENTES

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Reserva de Título Instituto Nacional del Derecho de Autor 04-2014- 070409520800-102 expedido el 4 de julio de 2014 por el Instituto Nacional del Derecho de Autor Y renovado el 29 Julio 2019 por el Instituto Nacional de derecho de Autor. En la mayoría de las imágenes mostradas son tomadas de la página www.pixabay.com y freepik.es sin derechos de autor, y sólo se utilizan de carácter ilustrativas a la información que aquí se muestra.

Director Responsable: Silvio Marinelli Secretaría: Centro San Camilo A.C. Diseño: Ldg. Jorge Soto García

Colaboradores: Óscar Ernesto Velasco Ruiz Jesús Humberto del Real Sánchez Victoria Molina Luz Elena Navares Moreno Cliserio Rojas Santes Yolanda Zamora Fabiola Navares Moreno Eduardo Casillas González Judith Jiménez López Patricia Medina Segura Teresa Millán Anahí Madrigal Figueroa Omar Olvera Cervantes Mario Martínez Barone Georgina Hernández José Carlos Bermejo Higuera Marisa Chávez Correa Marlon Fernando Viana Hortensia Beatriz Amador Ochoa Jesús Ma. Ruiz Irigoyen Luis Aranguren Francesc Torralba Julian del Olmo Martha Villaceros Ana Castellano

Suscripciones: Tel: (33) 3640-4090, De Lunes a Viernes de 8:30 a 4:30pm sancamilo@prodigy.net.mx La Revista se puede bajar de internet en la página www.camilos.org.mx Revista impresa en los talleres de: Centro católico de Comunicaciones 2,000 ejemplares


Editorial Pbro. Silvio Marinelli Director del Centro San Camilo A.C.

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¿BUSCAR EL SENTIDO O CREAR SENTIDO?

l sentido no es algo inherente a las cosas o acontecimientos: somos nosotros quienes “damos” sentido a una situación feliz o difícil. Cada uno de nosotros, más que “buscar” un sentido ya predestinado, que estaría fuera de nosotros y escondido a una mirada superficial, es “creador” de sentido, llamado a “producir” sentido y a “inyectarlo” en las situaciones de la vida. Con esta postura se evita una actitud fatalista de quien afirma que: “¡No hay nada que hacer: esta situación no tiene sentido!”. Algunas propuestas de eutanasia reflejan esta dificultad a “crear sentido” en las situaciones de la enfermedad terminal: visto que no se logra crear sentido, sería mejor terminar con una vida sin sentido. El problema radica en que el sentido “no se encuentra”, al contrario “se crea”, “se genera” tal vez con una actitud paciente y perseverante. Al mismo tiempo, es oportuno volver a precisar que este generar sentido donde aparentemente no lo hay, se puede lograr no sólo en los casos de enfermedad, discapacidad, envejecimiento y muerte física, sino también en todas las ocasiones en las que experimentamos nuestros fracasos, nuestra limitación, la falta de recursos, la dificultad en desarrollar nuestras aptitudes en un medio hostil. El “dar sentido” es tarea de toda la vida en toda situación. Quizá ésta sea la característica más creativa y creadora del ser humano: puede crear sentido también en el sufrimiento, la carencia, la privación, la aniquilación de todo. De cierta manera, participa de la actividad creadora de Dios. El filósofo catalán Francesc Torralba observa que el ser humano siente la necesidad de dar sentido a su vida, a su existencia. No tiene bastante con estar o con subsistir, o con permanecer en el ser, sino que, además de ser, desea permanecer en el ser con sentido. Y si detecta que esa permanencia no tiene sentido, que vivir carece de sentido, que es algo absurdo, estúpido, insulso puede, incluso, desear no ser, hacerse nada. Descubrir nuevos valores, apreciar la vida como un misterio, vivir el sufrimiento como ocasión para madurar, pueden ser puntos de luz que, si bien no solucionan completamente el ansia de sentido, pueden marcar una ruta para vivir su situación. Entre los valores, quizás, lo más apreciado, es el mundo de las relaciones afectivas, es decir, el sentido de comunión, la experiencia de no estar solo en medio de la soledad existencial que caracteriza la condición humana y que puede hacer experimentar

un sabor amargo en medio de las dificultades de la vida. De aquí la especial importancia que toma el mundo de las relaciones en el sufrimiento, la calidad de las mismas, su grado de autenticidad y profundidad, el lenguaje de los gestos y de los símbolos, el mundo de las pequeñas cosas que se convierten en grandes. Cada uno de nosotros, en efecto, puede decidir cómo comportarse en las situaciones de sufrimiento: de una manera egoísta, narcisista, demandante y tiránica, con mal humor y manifestaciones de agresividad y envidia hacia quien cuida o intenta ayudar; o, al contrario, de una manera amable, respetuosa, colaborativa y agradecida hacia quien cuide. La decisión está en la libertad del sujeto que puede desarrollar o rechazar particulares actitudes. En este número de la Revista nos detendremos a reflexionar sobre el “sentido de la vida”, un tema y una problemática que nunca se acaba; una tarea siempre pendiente, en todas las etapas y vivencias. Nos ayudarán en esta reflexión algunos autores de la Revista “gemela” Humanizar del Centro de Humanización de los Religiosos de San Camilo de España. La pregunta del título encuentra una respuesta clara: el sentido se crea, se da, se produce; no lo encontramos fuera de nosotros ya preparado. Para los creyentes – citando a un teólogo contemporáneo (Bruno Morriconi) – “La cruz es la revolución de todos los conceptos que podamos construirnos sobre Dios. De ella, pues, aprendemos que Él no es indiferente, sino sufriente; no es frío, sino tierno; no es imperturbable sino vulnerable; no es alejado, sino acongojado ... En los caminos pulverulentos e insidiosos de este mundo que lo condujeron al sufrimiento y a la muerte, el Hijo de Dios no ha venido ‘como héroe’, ni ‘como Dios’, a pesar de que era y permaneció tal, sino en la condición de hermano de los hombres que no puede sustraerse a la muerte… Verdadero compañero de cada persona que sufre, de quien lo conoce, de quien nunca ha oído hablar de él y también de quien lo rechaza, Él tiende la mano a todos. A quien tiene la gracia de darse cuenta, le aligera el sufrimiento, porque quien mira al Cristo crucificado puede decir (con un poeta) ‘no lloro más de un llanto sólo mío’, porque llora conmigo también el Hijo de Dios”.

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SOCIEDAD Y SALUD

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Mario Martínez Barone


PUNTO DE VISTA

Ing. Mario Martínez Barone

¿QUÉ TE HACE MÁS FELIZ?

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odemos decir que existen cuatro niveles de felicidad, por tratar de poner en un contexto lo complejo de este tema. Me gustaría cuestionar al lector sobre cuál de estos niveles cree que es más importante para ser feliz, o cómo los acomodaría, para que cada quien, de acuerdo con sus prioridades, los practique para que se acerque lo más posible a lo que podríamos decir que es la felicidad. Iniciemos con el primero: éstas son todas las cosas externas que nos rodean, tener dinero para comprar una buena casa, o un buen auto, o buena ropa, o joyas o viajes, tecnología; en fin, todo lo que se pueda comprar y genere un nivel de felicidad; aunque efímera, pero la genera. Igualmente, otro tema externo es tener salud: es difícil sin salud tener felicidad y, por esto, en la actualidad se favorece mucho este tema; a través del ejercicio, de la nutrición, de suplementos, etc. También podríamos decir que a través del conocimiento o la cultura se llega a la felicidad; mucha gente podría pensar que teniendo estas cosas externas ya estamos del otro lado. Pero te encuentras con el segundo concepto y sería el tema de las relaciones. El estudio más extenso sobre este tema fue elaborado por una universidad ( Harvard), después de 70 años de estudiar a muchos tipos de personas durante sus vidas: gente que tuvo poder (entre ellos 2 expresidentes de Estados Unidos y directores de grandes empresas), gente con trabajos comunes, con diferentes tipos de familias, gente que vivió casada, muchos otros que se divorciaron; en fin, más de 700 personas estudiadas a lo largo de años, todo para llegar a la conclusión de que lo que hace más felices a las personas son la calidad de las relaciones que tienen con

sus más cercanos: con su pareja, hijos, padres, hermanos, amigos, etc. ¿Qué opinan?, ¿será ésta la clave de la felicidad? Tenemos el tercer concepto que consideran los genetistas hoy en día: y es que los genes determinan el nivel de bienestar o felicidad y, a lo que más que se puede aspirar, es a topar el nivel predeterminado con el que nació la persona; es decir, si alguien nació con una genética para ser feliz de entre 3 y 5, quizá viva en su promedio de 4 aspirando a máximo 5; y otros que nacieron entre 6 y 8 aspiren máximo al 8 ¿será la genética entonces la que rige nuestro estado de felicidad?

qué es lo que le parece que tiene más fuerza para llevarlo a una felicidad continua, o si ya no hay nada qué hacer. Una vez que lo piense y reflexione, invito al lector si está convencido a que empiece a practicar ese concepto o conceptos y los ponga en marcha; para que pueda acercarse y acercar a sus seres queridos a este estado de felicidad que, al fin, sin querer o conscientemente, todos estamos buscando de forma permanente.

Después tenemos otro concepto; y será el que nos enseña muchas de las religiones: ¿Qué sentido le das a tu vida? a todas esas cosas cotidianas que te suceden, incluso el dolor, el sufrimiento, el cansancio; puedes a través de darle un sentido a tu vida lograr la felicidad, aunque las cosas que te estén sucediendo no sean buenas; puedes a través de tener un sentido cambiar el signo negativo de las cosas por positivo. No cabe duda de que en el punto en el que enfoquemos nuestro interés se podrá mejorar. Hay que tener en cuenta que en algunos casos los beneficios son aparentemente inmediatos, como cuando compras algo; y en algunos otros los beneficios serán a largo plazo, como construir una familia. Aquí les dejo diferentes claves para que el lector piense MARZO - ABRIL 2020

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SOCIEDAD Y SALUD

Dr. Jesús Humberto del Real Sánchez

LOS DERECHOS HUMANOS Y EL DERECHO A LA SALUD

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os derechos humanos (DH) pueden ser definidos como “los mínimos políticos, sociales y económicos que los gobiernos deben otorgar a sus gobernados a fin de que éstos puedan llevar una vida digna”. Estos son básicamente un compromiso del Estado hacia sus ciudadanos. En otro artículo se ha discutido sobre la fundamentación de los derechos humanos (, Vida y Salud, Marzo-Abril de 2019), en esta presentación nos limitaremos a discutir los alcances y límites de los mismos, especialmente en lo relativo al derecho a la salud.

Derechos de primera generación

Son parte de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América (1776) y de los Derechos del Hombre proclamados por la Revolución Francesa (1789), y se refieren especialmente a los derechos civiles y políticos que en buena parte corresponden a las garantías individuales de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos tales como el derecho a la libertad, a la libre expresión, de creencias, etc.

Derechos de segunda generación Surgieron después de la segunda guerra mundial y se concretaron con la fundación de la Organización de la Naciones Unidas (ONU), dentro de los cuales tenemos derecho a la educación, a la salud, a la vivienda, etc.

chos de tercera generación, dentro de los cuales estarían el derecho de los pueblos como respuesta a la necesidad de cooperación entre las naciones y los distintos grupos que las integran.

Derechos humanos y ciudadanía

A un que e x is ten algunos indicios previos en Inglaterra, el reconocimiento de los derechos humanos se inicia a finales del siglo XVIII con la Independencia de los Estados Unidos en la que se declara que todos los hombres nacen libres; y la Revolución Francesa en la que se proclama que la legitimidad del poder emana del pueblo y no del soberano, con lo que dejamos de ser súbditos para convertirnos en ciudadanos. Sin embargo, debe de hacerse mención de que lo anterior fue más retórica que realidad, ya que estos derechos eran aplicables sólo a los hombres libres, blancos e ilustrados, mientras que los esclavos seguían siendo esclavos. Los derechos humanos se fundamentan en la inalienable (irrenunciable) dignidad humana, por lo tanto poseen vigencia universal; esto implica que ninguna persona puede ser privada de los mismos; deben ser respetados por todos los Estados; han de servir como marco de referencia para organizar la vida social y política; han de constituir el código básico de justicia de todas las naciones y el derecho internacional

Derechos de tercera generaLímites y alcances de los DH ción Para los universalistas, los Existe una gran discusión sobre la existencia de los llamados dere-

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derechos humanos deben de tener vigencia irrestricta en todos los paí-

ses, a pesar de serias objeciones que han hecho los llamados relativistas quienes argumentan que los derechos humanos no respetan las diferencias culturales. Los universalistas quieren homogenizar culturalmente a la humanidad a imagen y semejanza del hombre, europeo anglo-americano, blanco e ilustrado, que afectaría especialmente a los usos y costumbres de los indígenas, bajo el argumento de que aquéllos que no acaten estas disposiciones son pueblos bárbaros (no civilizados), situación que es apoyada por reconocidos autores como Jürgen Habermas, mientras que los relativistas argumentan que los derechos humanos deberían ser válidos en forma universal, pero que deberían admitir ciertas limitaciones dependiendo de las culturas (Menke, C. y Pollmann, A: Filosofía de los derechos Humanos, Herder, Barcelona, 2010).

Responsabilidad de los DH

La responsabilidad del cumplimiento de los derechos humanos es competencia exclusiva de los gobiernos de cada Estado, y no de los gobiernos de los países desarrollados, de la llamada comunidad internacional. En todo caso, éstos verán lo que


Dr. Jesús Humberto del Real Sánchez puedan hacer, pero como “caridad”; no como un compromiso hacia los países pobres, a los que tradicionalmente han explotado. Como ejemplo de lo anterior, ¿debiera existir el derecho a la migración?

Alcances de los DH

En el caso del derecho a la salud y la educación, el Estado sólo estaría obligado a proporcionar educación básica y superior en forma gratuita, pero no la educación superior, lo mismo aplicaría al derecho a la salud, en el Estado sólo estaría obligado a proporcionar cuidados médicos de primer y de segundo nivel, pero no de alta especialidad, el llamado tercer nivel, que aunque comprende sólo un 4% de la atención médica, representa el 50% de los gastos, lo cual que puede causar graves daños a la economía de muchas familias. Para ejemplificar lo anterior, basta mencionar que el costo de un día cama en terapia intensiva es de por lo menos de unos 50 mil pesos diarios, más lo que se acumule.

SOCIEDAD Y SALUD entendido como el compromiso de proporcionar servicios médicos en forma gratuita, no existe.

El derecho a la salud, según la OMS

“El derecho a la salud no significa el derecho a gozar de buena salud, ni tampoco a que los gobiernos de los países pobres tengan que establecer servicios de salud costosos. Significa que los gobiernos han de establecer

DH: ¿Derechos o recomendaciones?

Es frecuente escuchar decir que, de acuerdo a los Derechos Humanos y a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, todos los mexicanos tenemos derecho a la salud, entendiendo como tal el compromiso del Estado de proporcionar atención médica, independientemente de su capacidad de pago; lo cual no es verdad, para sustentar lo anterior veamos que nos dicen textualmente los artículos relativos. Artículo 22 de Derechos Humanos. “Tenemos derecho a que nuestras necesidades humanas de salud, educación, medio ambiente y servicios públicos sean satisfechas. El Estado tiene la obligación de hacer su mayor esfuerzo para que estos derechos sociales y económicos, se puedan satisfacer progresivamente en razón de los presupuestos disponibles”. Lo que este artículo establece es que, los mencionados derechos a la salud, a la educación, a la vivienda, etc. se cumplirán en la medida de que el Estado “pueda”, y yo agregaría que “quiera”, por lo que más que una ley, es una recomendación. Artículo 4º Constitucional. “Toda persona tiene derecho a la protección a la salud. La ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios médicos de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del artículo 73 de esta Constitución”. La ley de salud y demás reglamentos relativos señalan que el Estado garantiza los servicios médicos a aquéllos que tengan un “seguro médico” como el IMSS, el ISSSTE, y otros, y que para aquéllos que no lo tengan el Estado hará lo que “pueda”, y que estos servicios estarán sujetos a una “cuota de recuperación”. Como puede verse en lo dispuesto en los artículos 22 de Derechos Humanos y el 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el derecho a la salud

políticas y planes de acción destinados a que todas las personas tengan acceso a los servicios de salud”. Lo anterior se refiere a que el gobierno tiene la obligación de fomentar la creación de hospitales y otros servicios médicos, públicos o privados. El problema está en que los públicos son insuficientes; y los privados están fuera del alcance de la mayoría.

El Seguro Popular y el Insabi

Al inicio del presente año el Presidente López Obrador ha anunciado la desaparición del Seguro Popular (SP), creado durante el gobierno de Vicente Fox, el cual será substituido por el Instituto Nacional para el Bienestar (Insabi), diciéndonos que la atención que antes prestaba el SP ahora será dada en las instalaciones médicas federales, que en Jalisco, nadie sabe cuáles son, ni dónde están ubicadas, dejando al 50% de la población en la incertidumbre. Los servicios de atención gratuita que prestaba el SP, es quizás la mayor pérdida de derechos sociales que se haya dado en una reforma de la salud pública en México. El SP había significado quizás el mayor salto en cobertura en salud que se había dado. La desaparición del SP suprimió de un plumazo el derecho a la atención gratuita, especialmente la del tercer nivel, que atiende enfermedades que requieren de servicios médicos especializados, cuyos costos pueden arruinar el patrimonio de la familia de los pacientes (Aguilar-Camin, H. Milenio, Enero 15 de 2020). MARZO - ABRIL 2020

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TANATOLOGÍA EDUCATIVA

Mtro. Omar Olvera Cervantes

EL SENTIDO DE LA VIDA ANTE LA MUERTE

«Como una obra teatral, así es la vida: importa no el tiempo sino el acierto con el que se ha representado. No atañe a la cuestión el lugar en que termines. Termina donde te plazca, tan sólo prepara un buen final»

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Séneca

uando se inicia la experiencia de la vida, en el nacimiento, tendemos a considerar el hecho como una bendición: no nos angustian los posibles problemas futuros, la vida nueva en lo general todavía entusiasma a los testigos, a los padres, y es motivo de fiesta, de felicitaciones y celebraciones. Cada sujeto en su proceso de desarrollo irá apropiándose de su existencia, de su ser como individuo; escribirá su propia historia, configurando el conjunto de valores culturales, sociales y espirituales, de acuerdo a su temperamento y carácter; a su propia forma de percibir y relacionarse con los otros, la naturaleza y el mundo. Hacemos la tarea continua de fundamentar un sentido a la propia existencia; resolvemos en gran medida la pregunta por este sentido mediante el hacer, buscamos una forma de sustento mediante una actividad profesional que en muchos casos corresponde a una concreción de gustos asumidos desde los elementos culturales del lugar donde vivimos. Elegimos vivir solos o en pareja, tener hijos o consagrar la vida a una actividad por el bien a otros. Pero todo esto, sin un sentido profundo sólo es un “hacer”, es sólo una forma de ocupar el tiempo. Sin embargo, estos actos concretos no resuelven la pregunta por el sentido fundamental de la existencia. La vida misma nos presentará un sin número de experiencias que nos confrontarán directamente con este misterio. Durante la adolescencia y juventud, muchas pretensiones se apoderan de nuestra persona, creemos que vivir en el mundo será fácil y que nuestros ideales y actos “heroicos” lo cambiarán, pecamos de imprudencia y, en muchos sentidos, las consecuencias de las malas decisiones nos acompañarán quizás el resto de la vida. Pero esos actos, ese sufrimiento bien administrado nos ayudará a madurar y a poner los pies sobre la tierra. Un elemento que nos golpea y provoca grandes cuestionamientos, es principalmente la muerte de los otros, la muerte de los más próximos es la que tiende incidir abriendo abismos de sentido.

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Nos damos cuenta de que algunos de los valores que hemos exaltado de nuestra cultura contemporánea sólo nos alejan de nosotros mismos, impidiendo una vida profunda, ya que estos valores como el hacer, el tener, el aparentar, el dominar… tampoco resuelven esta pregunta. Una vida enfocada en solventar los deseos y necesidades que genera nuestra cultura se aleja de sí misma reduciendo a la persona a un producto, a una matrícula, a un número de seguridad social, a una cuenta bancaria, a un individuo que realiza tales o cuales tareas. Nos son aislados los casos de las personas que al final de su vida laboral se enfrentan a un sinsentido, a un desconocimiento de sí mismos, de su pareja y familia. Este fenómeno aparece cuando se le dio a un “hacer” el grado de sentido existencial. Todo puede desaparecer en un momento de desgracia. De ahí que Séneca escribiera al respecto de la brevedad de la vida: «Nadie se pertenece a sí mismo, cada cual se consume por otro…; nadie es dueño de sí mismo». «¿Por qué pierden tanto tiempo? Porque viven como si tuvieran que vivir siempre; nunca piensan en su fragilidad; no miden el tiempo que ya ha transcurrido; lo pierden como si tuvieran un repuesto enorme y abundante… Temen todas las cosas como mortales, y todas las desean como inmortales». «El hombre agobiado de quehaceres se ocupa de todo menos de vivir. Y eso que la ciencia del vivir es la más difícil». «Es muy corta la vida de los muy atareados». «No has de decir


Mtro. Omar Olvera Cervantes

TANATOLOGÍA EDUCATIVA

que fulano vivió mucho porque tiene canas o arrugas; no vivió mucho, sino que duró mucho». La idea de la próxima muerte se hace presente; si bien tenemos una vida más longeva no necesariamente se vive exenta de las molestias de la vejez. En realidad, la muerte no es temible, sino la idea que nos formamos sobre ella será nuestra decisión enfrentarnos a ella con una buena cara. Mientras que en nuestra cultura actual la vejez tiene una connotación negativa, Cicerón escribió que la vejez le quitó el deseo de beber y comer en exceso, pero aumentó su deseo de conversar. La vejez llega de una forma lenta y la podríamos disfrutar más porque en el camino de la vida hemos aprendido algunas cosas: a ser menos impulsivos y pacientes, a intensificar lo que nos hace gozar (en muchos casos se han abandonado las pretensiones, abiertamente nos damos cuenta de que muchas cosas de la vida fueron sólo accesorias), se les quita importancia a las cosas que en realidad no la tienen, se goza de los logros y de los tesoros que existen en la memoria.

Lucrecio decía que, si uno ha tenido una buena vida, debe despedirse como cuando nos retiramos de un banquete, con gratitud y saludando. Y si no se ha tenido una buena vida, ¿de qué lamentarse? “¿Por qué el anhelo de prolongar los infelices días?”. Le tememos a la muerte porque finalmente, lo queramos reconocer o no, somos vulnerables y puede llegar en cualquier momento, no necesariamente como parte de la vejez. De todas formas, cada uno de nuestros actos puede ser el último y, también, cada uno de los actos de nuestros seres queridos, puede ser el último. Algunos temen a la muerte por la incertidumbre que produce la posibilidad de que exista otra vida en el “más allá”. Para el ateo, sin embargo, el temor no se basa en ese tipo de misterio religioso, sino en la posibilidad de padecer una agonía larga y dolorosa, en el aniquilamiento de la individualidad y en el carácter irreversible de la muerte, su solución es el aceptar la muerte después de una vida

racionalmente ética o la de vivir sin límites porque sólo se vive una vez… Nos parecemos menos en nuestros deseos que en nuestros temores y, por eso, la muerte quizá sea un lazo invisible que nos hermana a todos los seres vivos, especialmente a aquéllos que, como los humanos, tenemos conciencia de la muerte. Norbert Elías, nos dice que: “Lo que crea problemas no es la muerte, sino el “saber” sobre la muerte”. Pensar de vez en cuando en la muerte, implica también pensar en la fragilidad de la vida, en la temporalidad… Séneca también nos ofrece una reflexión al respecto del transcurrir y del sentido del tiempo vivido; «En tres épocas se divide la vida: la que fue, la que es y la que será; de estas tres, la que vivimos es breve, la venidera es dudosa y la que hemos vivido es cierta y irrevocable». «Sólo el que siempre actuó bajo la censura de su propia conciencia puede mirar al pasado sin arrepentirse de nada». «El pasado es la parte de nuestro tiempo sagrada e irrenunciable, exenta de todas las eventualidades humanas, sustraída al imperio de la fortuna, imperturbable a los ataques de la pobreza, del miedo y de las enfermedades (…). Su posesión es perpetua y limpia de toda zozobra… Todos los días del tiempo pasado, cuando se lo manden, acudirán a su llamada, y dócilmente se presentarán a su examen, y en él se detendrán todo el tiempo que quisieran; pero esto no lo pueden disfrutar los que se pasan la vida absortos en tonterías y minucias». Y Horacio en sus Odas: “Habremos de dejar la tierra, el hogar, la dulce esposa. Basta saberlo para valorarlo más durante la vida”. El “sentido” de la vida no existe, no existe en el formato de una fórmula, una receta, ni siquiera como la máxima de algún filosofo o teólogo. Ningún gurú, nos ahorrará el trabajo de vivir la propia vida y construir su sentido viviéndola: el sentido de la vida quizás es ese trabajo, darle significado a cada momento, a cada acontecimiento bueno o malo, a las alegrías y al sufrimiento, a las relaciones con y para los demás. Al final de todo, somos polvo y el viento se lleva al polvo; a esta frase responde Carl Sagan: polvo, sí; pero polvo de estrellas. MARZO - ABRIL 2020

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PSICOLOGÍA Y DESARROLLO HUMANO

Victoria Molina / Psicoterapeuta

ALGUNAS OBSERVACIONES ACERCA DE LA AUTOESTIMA

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ara entender mejor lo que es la autoestima, es pertinente aclarar otro término que, aunque íntimamente relacionado, tiene distinto matiz: se trata del autoconcepto. Podemos entender el autoconcepto como la conciencia de uno mismo que sirve como modelo o marco de referencia desde el cual se percibe la realidad. Y, como lo señalara Rogers, la realidad es la percepción que cada persona tiene de ella, puesto que no es posible observarla de otro modo que no sea a través del filtro de nuestra propia mente. Si el autoconcepto es el conjunto de ideas que creemos que nos definen, de la combinación de estas ideas y creencias surge el concepto del “Yo”. El autoconcepto, entonces, es la vertiente cognitiva de nuestra manera de vernos, mientras que la autoestima es el componente emocional y valorativo desde el que nos juzgamos. La autoestima necesita ser construida y apuntalada desde que nacemos hasta que morimos. La meta sería lograr un grado de autoestima óptimo – saludable – porque, como Luis Hornstein considera, la autoestima refleja una necesidad básica que actúa como el sistema inmunológico del MARZO - ABRIL 2020

psiquismo, proporcionándonos resistencia, fortaleza y capacidad de recuperación. Para lograrlo, es necesario contar con varios ingredientes; veamos algunos de los más importantes. Es necesario contar con padres (o cuidadores) que acepten al hijo tal como es; es necesario que lo quieran y además hacerlo sentir bienvenido a este mundo. El hijo necesita verse reflejado en los ojos de sus padres (o cuidadores) con orgullo por tenerlo; necesita su comprensión, su apoyo, su protección, cariño y cuidado. Necesita que, a pesar de ser pequeño, le hagan sentir que es importante. Necesita que le introduzcan a las realidades de este mundo con esperanza, pero sin exagerar ni los peligros ni las posibilidades. Necesita que le ayuden a procesar, nombrar y modular sus emociones. Necesita que, con su actitud, le enseñen que las dificultades pueden ser enfrentadas sin colapsar. Necesita que le enseñen a valorar sus virtudes y aptitudes sin magnificarlas y que le ayuden a ver sus limitaciones y defectos con ecuanimidad y aceptación. Necesita que lo estimulen a explorar sin que se burlen de los inevitables fracasos y torpezas. Todo esto y mucho más necesitamos desde que nacemos y es precisamente por esto, por la enorme

complejidad de este proceso de conformación de nuestra autoestima, que observamos con tanta frecuencia problemas en esta área.

Pero no sólo puede haber problemas por las omisiones o fallas de los padres respecto de las necesidades tempranas de los hijos; Rogers explica que nuestra sociedad también nos reconduce con sus condiciones de valía. A medida que crecemos, tanto los padres, como maestros, familiares, amigos, etc., sólo nos dan lo que necesitamos cuando demostramos que lo “merecemos” (más que porque lo necesitamos). Este condicionamiento nos lleva a tener una auto-valía positiva condicionada. Empezamos a querernos si cumplimos con los estándares que otros nos aplican. Y dado que esos estándares no fueron creados tomando en consi-

deración las necesidades individuales (nuestra sociedad no está sincronizada con las necesidades de cada individuo y estamos forzados a vivir bajo condiciones de

valía que no pertenecen a la valoración personal) y que sólo recibimos recompensas positivas condicionadas, entonces tenemos que desarrollar un ideal: el “ideal del yo”. Ese ideal, como su nombre lo dice, no es real, es algo que está siempre fuera de nuestro alcance. Ese ideal es lo que lo que “deberíamos ser ” para cumplir con las expectativas de los demás (padres, maestros, jefes, autoridades, amigos, sociedad...). Creemos que si logramos llegar a ese ideal seremos aceptados, amados y valorados. Pero, como se mencionó, es algo irreal. El problema es que no somos conscientes de que nos manejamos de esta manera, lo que provoca el que no podamos complacer esas


Victoria Molina / Psicoterapeuta exigencias y, por tanto, no podemos lograr un buen nivel de autoestima. Al espacio comprendido entre el ‘Yo’ (yo soy) y ‘el ideal del yo’ (yo debería ser) se le llama incongruencia. A mayor distancia, mayor será la incongruencia. Cuando nos encontramos en un momento en el que existe una incongruencia entre el Yo y el Ideal del yo, vamos a percibir una situación amenazante o muy estresante. Al percibir esta amenaza sentimos ansiedad. Cuando el Yo difiere significativamente del Ideal del yo, la persona se sentirá permanentemente insatisfe-

PSICOLOGÍA Y DESARROLLO HUMANO

percepción valorativa y confiada de uno mismo, que motiva a la persona a manejarse con propiedad, manifestarse con autonomía y proyectarse satisfactoriamente en la vida. Apreciamos, entonces, que la autoestima no es sólo la palabra de moda para “sentirnos bien”, va mucho más allá, abarcando a la totalidad del individuo para su desarrollo integral. El nivel de autoestima no se adquiere de manera definitiva en la infancia. Puede crecer durante el proceso de maduración o se puede deteriorar. Hay gente cuya autoestima era más alta a los diez años que a los sesenta o al contrario. La autoestima puede aumentar y decrecer; y aumentar otra vez a lo largo de la vida. La autoestima de una persona no se ve, se infiere a partir de la conducta evidente. Las personas con alta y baja autoestima tienen diferentes expectativas para el futuro y tienen diferentes estilos básicos para enfrentar el estrés.

cha e inconforme, y viceversa. Dicho de otra manera, Rogers define la congruencia como el grado de equilibrio que impera entre la experiencia, la comunicación y la conciencia. Un grado alto de congruencia implica que la comunicación (lo que se expresa), la experiencia (lo que ocurre, lo que se vive) y la conciencia (lo que se percibe) sean casi iguales. En esta situación, las observaciones propias y las de los demás, resultarían bastante coherentes. Por lo tanto, se puede decir que la capacidad de percibirse con claridad y, al mismo tiempo, aceptarse, representa un signo de salud mental. La autoestima es uno de los factores más relevantes para el bienestar personal y una clave para relacionarnos con el entorno que nos rodea de una manera adecuada. Para Gastón de Mézerville, la autoestima es la

Una persona con alta autoestima no se considera el centro del universo o mejor que los demás. Simplemente, conoce muchos aspectos de sí misma, tiene auto-respeto y tiene conciencia de su propio valor como persona. Reconoce sus cualidades, pero no se cree perfecta, al contrario, puede ser que esté muy consciente de sus defectos y del hecho de que comete errores, pero no ve sus defectos y errores como representativos de alguien sin valor, los entiende como representativos del ser humano. La mayoría de los autores concuerdan en que las personas saludables gustan de sí y se respetan, son tanto optimistas como realistas acerca de la estimación personal de su potencial, tienen una imagen realista de los atributos y habilidades personales, pueden experimentar orgullo honesto de sus logros y pueden aceptar limitaciones sin culpa, vergüenza o

desconcierto. Les puede gustar estar solas pero también les gusta estar con otras personas; son felices con lo que son la mayoría del tiempo; escuchan a las demás pero deciden por sí mismas, son capaces de ser firmes y no sienten la necesidad de someterse, rebelarse o escapar; pueden dar y recibir amor; pueden tolerar la ira de las demás y mostrarse ecuánimes; tienen más facilidad para perdonar; son capaces de gozar su individualidad; pueden invertir emociones y entusiasmo en personas, causas y cosas; les importa este mundo y aprecian su papel y responsabilidad como parte de él. La autoestima baja sería, obviamente, la cara opuesta y las personas que la padecen tendrán una gran sensación de inseguridad acerca de sí mismas. Generalmente, basan su autoestima en lo que creen que las demás personas piensan o esperan de ellas, lo cual lesiona su autonomía e individualidad. Algunas de las características que se observan en estas personas pueden ser: agresividad, timidez, alarde, impaciencia, competitividad, arrogancia, crítica, rebeldía ante figuras de autoridad y perfeccionismo, entre otras; las cuales propician conflictos en las relaciones interpersonales. Otras actitudes que indican una baja autoestima son: autocrítica severa, hipersensibilidad ante la crítica, indecisión generalizada, deseo constante por complacer, culpabilidad exagerada o irracional, hostilidad o irritabilidad, tendencias defensivas, negativismo generalizado y una incompetencia para disfrutar de la vida. Podemos concluir diciendo que los déficits en la autoestima emanan de convicciones muy arraigadas de defectuosidad, de inferioridad, de inadecuación. Es necesario, por lo tanto, concientizar dichas convicciones invalidantes para poder empezar a cuestionarlas.

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RINCÓN MÉDICO

Dra. Luz Elena Navares Moreno

EL CORONAVIRUS

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l 31 de diciembre de 2019 se comunicó a la OMS de varios casos de neumonía en Wuhan, una ciudad situada en la provincia China de Hubei, causada por un virus, distinto a los conocidos; lo cual resulta preocupante porque se desconoce de qué manera puede afectar a las personas. Una semana más tarde, el 7 de enero, las autoridades chinas confirmaron que habían identificado un nuevo coronavirus, una familia de virus que causan el resfriado común y enfermedades como el MERS (Síndrome Respiratorio del Este Medio) y el SARS (síndrome respiratorio agudo severo). Este nuevo virus se denominó, provisionalmente virus 2019-nCoV. Tiene un genoma diferente a los demás y era desconocido hasta hora; con una tasa de mortalidad del 7.8%

¿Qué es el coronavirus chino? Los coronavirus son una familia de virus que producen fundamentalmente infecciones respiratorias. “Los coronavirus pueden provocar infecciones leves como los catarros, pero también otras más graves, como neumonías”, explica a El Periódico Juan Pablo Horcajada, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital del Mar de Barcelona y miembro de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

¿Cómo se contagia el virus? Aunque inicialmente se pensaba que se contagiaba de animales a humanos (el brote se inició en un mercado de animales de la ciudad china de Wuhan), ahora sabemos

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que se puede contagiar de persona a persona, mediante gotas de saliva al toser o estornudar. Recientemente, se ha sabido que también se contagia durante la fase de incubación, mientras la persona todavía no ha desarrollado los síntomas. Desde el momento en que fue informada del brote, la OMS ha estado trabajando con las autoridades chinas y con expertos de todo el mundo para obtener más información sobre el virus, sus efectos sobre las personas infectadas, su tratamiento y las medidas que pueden adoptar los países para hacerle frente.   Lo que se conoce sobre este virus, es que causa síntomas respiratorios, el número de personas infectadas incrementa día a día y el 25% de los casos confirmados han presentado síntomas graves. Por el momento, no se conoce la fuente de la infección —si bien, muy probablemente, se trate de un reservorio animal— ni el alcance del contagio entre personas.  Esas infecciones suelen cursar con fiebre y síntomas respiratorios (tos y dificultad para respirar). En los casos más graves, pueden causar neumonía, síndrome respiratorio agudo severo, insuficiencia renal e, incluso, la muerte. Hasta el momento son 24 los países que registran personas infectadas. El coronavirus ha alcanzado todo el territorio de China y hay 12 países asiáticos con casos registrados. En Europa hay registradas 28 personas contagiadas en nueve países; Francia, Alemania, Italia y Reino Unido, entre ellos. El último caso conocido es el de un turista alemán en España. Por su parte, Estados Unidos ha prohibido la entrada a los viajeros que hayan estado recientemente en China.


Dra. Luz Elena Navares Moreno

Recomendaciones de la OMS

Las recomendaciones estándar de la OMS dirigidas al público en general a fin de reducir la exposición a distintas enfermedades, así como su transmisión, son las siguientes: • Lávese las manos frecuentemente con un desinfectante de manos a base de alcohol o con agua y jabón; • Al toser o estornudar, cúbrase la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo. Tire el pañuelo inmediatamente y lávese las manos; • Evite el contacto físico con cualquier persona que tenga fiebre y tos; • Si tiene fiebre, tos y respira con dificultad, busque atención médica lo antes posible e informe a su médico de los lugares a los que ha viajado anteriormente; • Si visita mercados de animales vivos en zonas donde se han registrado casos del nuevo coronavirus, evite el contacto directo sin protección con animales vivos y con las superficies en contacto con dichos animales; • Evite el consumo de productos animales crudos o poco cocinados. La carne cruda, la leche o las vísceras de animales deben manipularse con cuidado a fin de evitar la contaminación cruzada con alimentos no cocinados, con arreglo a las buenas prácticas en materia de inocuidad de los alimentos.

¿Hay algún tratamiento disponible? El tratamiento principal es la atención continua: asegurarse de que el paciente reciba suficiente oxígeno y, si es necesario, usar un ventilador para llevar aire a los pulmones. Los pacientes deben descansar y beber

muchos líquidos mientras el sistema inmunitario hace su trabajo y se cura por sí mismo. No se ha probado la efectividad de ningún medicamento, hasta el momento sólo se está experimentando con un medicamento para tratar el VIH. Las autoridades de China han cerrado ya casi todas las vías de transporte en todo el país. Los servicios de autobuses y los viajes al extranjero se han reducido. El gobierno está construyendo dos nuevos hospitales —que estarán listos en dos semanas aproximadamente— para atender a pacientes con coronavirus. En Wuhan se prohibieron las reuniones públicas grandes y los eventos masivos, y el gobierno anunció que todos los residentes debían usar máscaras en público para ayudar a prevenir la propagación de la enfermedad. Las salas de cine están cerradas en gran parte del país. Los gobiernos de todo el mundo han estado examinando en sus puertos de entrada a los pasajeros que llegan de Wuhan, y Estados Unidos está ampliando su inspección de pasajeros procedentes de China. El gobierno chino y la OMS han acordado el ingreso al país a grupos internacionales de científicos para ayudar a evaluar y contener el brote Es impresionante la manera en que, a pesar del alcance de transmisión del virus entre las personas y su propagación en todo el país, sobre todo ante el gran número de pobla-

RINCÓN MÉDICO ción, el ser conscientes de realizar los cercos sanitarios para evitar la propagación con todo los implementos modernos y el personal a cargo de organizar, planear y actuar incluyendo servidores de la salud, han evitado que este mal sea mayor.

Cerco Sanitario

Un cerco sanitario, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), son las acciones realizadas por las autoridades sanitarias y preventivas que se aplican en la población, con el fin de disminuir o evitar la propagación de enfermedades (virales). Este “cerco” se activa en ciertos casos sospechosos, tomando como referencia el domicilio del afectado probable o confirmado, censando a las familias en un área de tres manzanas alrededor del caso, 49 manzanas en total o de 1 a 5 Km, área que puede ampliarse si se encuentran más casos; así como el lugar donde labora la persona infectada, y los lugares donde estuvo para revisar a todos los posibles contactos, aislarlos y monitorearlos por varios días. Desde mi punto de vista muy personal, creo que el comportamiento del gobierno y los ciudadanos en China, ante la amenaza de la salud de todas las personas en el mundo y en solidaridad con su mismo pueblo, ha sido sorprendente. Me queda claro que no estoy padeciendo de manera directa el problema, y son muchos los hermanos en China que están sufriendo ya pérdidas de todo tipo: humanas, económicas, laborales, emocionales, sociales y espirituales. MARZO - ABRIL 2020

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VIDA CON SENTIDO Jesús Ma. Ruiz Irigoyen - De Humanizar 167, pag. 3

hombres, ya la ha dado por medio de su Hijo ahora. Esa Vida está en el Hijo: quien tiene al Hijo tiene la Vida; quien no tiene al Hijo no tiene la Vida plena, abundante, perdurable. Esta vida también tiene su sentido.

Según la Biblia, un día Dios creó el mundo. Creó también el tiempo al establecer que hubiera mañana, tarde y noche, no a la vez en los dos hemisferios, sino complementariamente. Para iluminar la mañana y la tarde creó el Sol, y para alumbrar la noche pensó en la Luna. Así pues, en un mundo tenebroso hasta entonces, empezó a haber vida, luz, orden, tiempo, belleza... La vida era, lógicamente, pasajera, temporal, pues el tiempo es la forma de vivir propia de las criaturas, así como la eternidad es

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la forma de vivir propia del Creador. Hace muchos siglos, unos sabios de Israel, desde su fe, escribieron que la existencia del hombre es efímera y mortal: se parece a la hierba del campo que por la mañana es verde y al llegar la tarde se seca. Hoy sabemos que aquellos sabios hablaban de la vida con símbolos. Pero, como decía Paul Ricoeur, “eso de los símbolos da mucho que pensar’’. Por eso hay gente a la que le da por pensar sobre el sentido de la vida, que lo entendemos mejor con símbolos e imágenes. Unos lo hacen desde la filosofía, otros desde la ciencia. A otros les ocupa pensar y escribir desde la teología y hoy hay quienes también exponen y dan conferencias sobre el sentido de la vida, pero desde la ecología. Parece que sí, que el tema de la vida y el de su sentido da para mucho. Otro día, andando el tiempo, el Hijo de Dios se hizo hombre y nos trajo a los humanos no la vida temporal, que ya la teníamos, sino su vida, su propia vida. Una vida plena, abundante, perdurable. En la primera carta que San Juan, el apóstol, escribe a aquellos cristianos, les dice sin ambages: Aquél que es la Vida y había prometido darla a los

Marta Villacieros – Responsable Investigación CEHS De Humanizar 167, pag. 4

El sufrimiento es una respuesta negativa de ansiedad, estrés o sensación de pérdida inducida por dolor y/o por miedo. Se sufre malestar debido a la amenaza de pérdida de la propia integridad. Se distingue del dolor, ya que las personas que padecen dolor declaran que éste se convierte en sufrimiento cuando su origen es desconocido, cuando no hay alivio o cuando su significado es funesto. Es un estado afectivo y cognitivo complejo, caracterizado por los sentimientos de incapacidad para hacerle frente. De ahí que sea tan importante para las personas comprender su origen o encontrar una vía de salida al malestar. El mejor de los casos es el de dotarle de un sentido, que lo haga llevadero, que permita a la persona pensar que al menos sirve para algo. Desde las distintas corrientes psicológicas y filosóficas se ha estudiado mucho sobre la capacidad

REPORTAJE

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el sentido de la vida se viene hablando y escribiendo mucho, probablemente desde que hombres y mujeres empezaron a pensar. En nuestros tiempos, esta cuestión del sentido parece preocupar también como en épocas pasadas. Lo mismo que la Tierra gira alrededor del Sol y lo mismo que una rueda gira alrededor su eje, así también el sentido de la vida es una cuestión humana que va y vuelve, abordada desde diferentes puntos de vista. Algo tendrá el tema en cuestión cuando tan a menudo lo tratan unos y otros.

El sentido del sufrimiento. Escala Humanizar breve

JESÚS MA. RUIZ IRIGOYEN / MARTHA VILLACIEROS

Desde el primer siglo de nuestra era, o lo que es lo mismo, desde el siglo 1 después de Cristo no han faltado los que han entendido que el sentido de su vida consiste en ir poniéndola y exponiéndola gratuitamente por el bien de los otros. Esa es la belleza del amor que se manifiesta en el don a los demás.


del ser humano de dotar de sentido al sufrimiento. En el 2013, en el Centro San Camilo, publicábamos nuestra Escala Humanizar sobre el sentido que puede tener el sufrimiento. Pero desde entonces, nosotros también hemos investigado cómo mejorarla y en ese camino hemos visto que el sufrimiento se puede enfocar como oportunidad de cambio y crecimiento o como castigo o imposición sobrevenida. Así que en 2018 publicamos la Escala Humanizar breve, de tan sólo 14 items.

SENTIDO DE LA VIDA

Esta escala es tan sólo un instrumento para detectar algo que con el acompañamiento cercano de las personas en sufrimiento también se puede ver. Hay un sinfín de situaciones a las que jamás les veremos el sentido: el fallecimiento de alguien demasiado joven, la violencia ejercida sobre personas indefensas... Pero mientras haya otras que se puedan vivir de manera diferente dependiendo del enfoque que se les dé, entendemos que merece la pena intentarlo. Si quieres conocer el sentido que puede tener para ti el sufrimiento, lo podrás encontrar en la web de Humanizar, en la pestaña de investigación (http://www. humanizar.es/ investigacion.html). En ella encontrarás los siguientes items, que tendrás que valorar del 1 al 5 en función de tu opinión o grado de acuerdo: 1. Sufrir puede ser algo trascendental, puede llevar a una vida nueva;

que sumar el valor dado a los items 1, 4, 5, 7, 8, 10, 11, 13. Cuanto mayor es la suma, más sentido o utilidad se le otorga al sufrimiento como palanca o motor de cambio positivo. Puede ser como experiencia de trascendencia o como energía necesaria que moviliza una búsqueda personal y que lleve a un crecimiento interior o a una vida nueva. Para calcular tu puntuación en el sentido que le das al sufrimiento como carga a sobrellevar tienes que sumar la puntuación dada a los items 2, 3, 6, 9,12,14. Cuanto mayor es la suma, más sentido se le dota a sobrellevar la carga que supone el sufrimiento. La utilidad estaría en la aceptación de la carga como sacrificio o esfuerzo, dado el reconocimiento que se hace de que el sufrimiento es consecuencia de los actos irresponsables, malas acciones cometidas, faltas morales, deseo, egoísmo o alejamiento de lo Divino.

El sentido en las situaciones límite Luis Aranguren Gonzalo De Humanizar 167, pag. 5

La pregunta por el sentido nunca es teórica; siempre acontece en medio de las situaciones que vivimos cotidianamente. Las personas somos “seres en situación” y en cada una de ellas nos debatimos sobre quiénes somos y hacia dónde vamos

2. El ser humano debe pagar por sus actos irresponsables, por eso sufre; 3. El sufrimiento es consecuencia de las acciones malas que se han cometido en la vida; 4. El sufrimiento es necesario para aprender; 5. El sufrimiento es un obstáculo a vencer y así lograr la paz interior; 6. El origen del sufrimiento es el deseo, el egoísmo; 7.

El sufrimiento es una señal de que uno debería cambiar algo;

8. El sufrimiento está íntimamente ligado al amor; 9.

El sufrimiento llega debido a la oposición o alejamiento de lo divino;

10. El sufrimiento se debe a la no aceptación del dolor, a la lucha interna; 11. La experiencia de sufrimiento sirve para cambiar la manera de ver la vida;

14. Ya que existe una cantidad de sufrimiento, si yo tomo mi parte, al resto le queda menos.

Pero hay un tipo de situación especial donde los seres humanos podemos dar lo mejor de nosotros mismos. No hablamos del éxito profesional, de la dicha familiar, de haber hecho fortuna o de cualquier otra buena noticia. Más bien, planteo la travesía por las situaciones límite que encontramos a lo largo de nuestra vida y ante las cuales nos tenemos que redefinir y reconstruir como seres humanos.

Para calcular tu puntuación en el sentido que le das al sufrimiento como oportunidad de cambio, tienes

Fue el psiquiatra y filósofo alemán Karl Jaspers quien nos habló del término situación límite. En ella, la

12. Lo provocan los ancestros ofendidos por los delitos cometidos o faltas morales; 13. El sufrimiento es una fuente de energía para buscar lo que te falta;

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Abrir horizontes El límite nos conduce a la imagen de frontera. Somos seres fronterizos, y en la frontera no sólo nos topamos con una raya infranqueable, sino que habitamos un espacio de posibilidad, donde la carga negativa de tanto sufrimiento puede ser cruzada y habitada desde la búsqueda esperanzada de sentido aun en los lugares de vacío y sin sentido. Probablemente el sentido de la vida no se adquiera de una vez y para siempre. Es la misma vida la que a cada paso nos recuerda e interpela por el sentido que le estamos dando, por cómo la estamos tratando, con quién la estamos compartiendo, hacia dónde la estamos dirigiendo y qué costes nos está suponiendo. Vivir es abrir horizontes de sentido incluso en aquellas situaciones que nos resultan más incomprensibles.

Hacerse a sí mismo Y, al mismo tiempo, las situaciones límite representan para cada ser humano una ocasión privilegiada para hacerse a sí mismo. Allí, donde fallan todos los procedimientos usuales con los que solemos modificar una circunstancia dada, colisionamos nuestras seguridades, pero también ese choque nos abre a la posibilidad de recrear nuestra propia existencia personal. Después de sufrir enfermedades graves, muchas personas han sentido que nacían por segunda vez y verbalizaban que debían aprovechar esa segunda oportunidad; es decir, se preguntaban y respondían sobre qué tipo de fundamento y dirección debían retomar sus vidas: es la pregunta por el sentido. De algún modo, nos hacemos a nosotros mismos al entrar en las situaciones límite con los ojos abiertos, preguntándonos por el sentido de ese fracaso, de ese sufrimiento, o tal vez por el sinsentido del mismo. La apertura al sentido, en estos casos, conlleva la capacidad de abrirse al fondo de la propia existencia personal, para de ese modo poder acceder a la fuente interior donde atesoramos los mejores sentimientos y capacidades humanas, y que tienen que ver con el agradecimiento, el perdón, la reconciliación o la fe en uno mismo y en los demás. “La grandeza del hombre depende de aquello que llega a ser en la experiencia de las situaciones límite”, afirma Jaspers. En el enfrentamiento con este tipo de situación, la persona puede convertir el sufrimiento en logro; “aun en una situación sin salida, -afirma V. Frankl-, a la que el hombre se enfrenta inerme, puede, bajo ciertas circunstancias, encontrar un sentido”. Donde abundó el fracaso, el sufrimiento inevitable o la culpa, sobreabundó el sentido. En medio de la situación límite, puede haber renacimiento personal. Anclados en lo peor, aun cabe decirnos, que lo mejor está aún por llegar. Estamos a tiempo de recrear vínculos antes perdidos, y tantas otras formas de reconstruir un sentido

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Vacío y sentido Ana Castellano De Humanizar 167, pag. 7

Nos inquietan más que nunca estas preguntas: ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Qué sentido tiene mi dolor, mi jubilación, mi ruptura... en definitiva, mi pérdida? Concebimos el sentido, entre sus muchas acepciones, como significación de nuestra existencia: ¿Por qué, para qué? también como orientación: ¿Hacia dónde? Con la perdida, nuestra realidad se queda a la intemperie, nos aferramos al vacío que deja la ausencia (de salud, trabajo, ser querido...). Eso produce, más allá del dolor, sufrimiento. Y nos quedamos bloqueados, literalmente petrificados. Como los dos hermanos del cuento de los Grimm, “El Agua de la Vida”. Los dos primeros príncipes parten en busca de esa agua que sanaría a su padre. Pero su ambición no les permite escuchar la petición de la vieja que les sale al encuentro, suplicando algo de comer. Es el tercer príncipe el que atiende a la anciana y le ofrece su pan. En este desprendimiento, al dejar salir de su control lo que le es propio, es donde recibe la respuesta: la viejita conoce el camino que lleva al Agua de la Vida, que todo lo cura. El descubrir la orientación no significa que se acaben las penalidades del joven. Al contrario; le aguardan muchas adversidades, incluida la traición de sus hermanos, a los que libera del encantamiento que los tenía convertidos en piedra (petrificados). Pero todas estas penurias ahora tienen una dirección, un sentido. El príncipe no cabalga desbocado: sostiene firmes las riendas. No ha dejado de ser lo que era, pero abraza su fortuna, que al final le conduce hasta esa Agua sanadora.

LUIS ARANGUREN / ANA CASTELLANO / JULIAN DEL OLMO

La toma de conciencia de nuestra condición de inacabamiento existencial hace que la situación límite se presente ante nosotros, en primer lugar, como una realidad eminentemente negativa, de forma tal que se convierten en algo insoportable para continuar viviendo, y provocan en la persona verdadera angustia y desesperación.

esperanzado de y en la vida que vivimos aquí y ahora.

REPORTAJE

persona toca fondo y se topa con su propia finitud (no podemos con todo), su fragilidad (no somos tan fuertes) y su provisionalidad (no vivimos eternamente). Es la experiencia de la culpa, del fracaso existencial, del sufrimiento, de la enfermedad grave, de la muerte de seres queridos y de la propia muerte, en el caso de protagonizar enfermedades avanzadas. También es la experiencia del que es despedido fulminantemente, de la familia que ha sido desahuciada de su casa o del migrante que ha cruzado un continente durante tres años sin saber si llegará a algún lugar seguro.


La lámpara de barro arde en el corazón de la noche Julián Del Olmo De Humanizar 167, pag. 16

Consentido, pero sin sentido

SENTIDO DE LA VIDA

“La ley lo permite, pero la ética no”, decía mi profesor de moral refiriéndose a las grandes diferencias que existen en el mundo en general y en nuestra sociedad en particular. Hoy, como ayer, se puede decir lo mismo porque las cosas siguen igual y, en algunos casos, peor. El uno por ciento de los ricos del mundo acumula el 82 por ciento de la riqueza global. Mil millones de personas pasan “legalmente” hambre, mientras unas pocas disponen “legalmente” del dinero del mundo. La brecha entre países desarrollados y en vías de desarrollo es abismal y se sigue profundizando. Esto no tiene sentido, pero “legalmente” esta consentido. Algunos no se han enterado de que al otro mundo no se puede llevar nada material porque “la mortaja no tiene bolsillos”.

de espera para que las escuche, las bendiga y rece con ellas. ¿Qué voy a hacer? Sencillamente lo que siempre hice: servir, amar, creer, agradecer, rezar, esperar y ser feliz (que lo soy).

La persona, por encima de todo Roberto es un enfermero de mi ambulatorio. Es humano y servicial. Cura el cuerpo de los pacientes con profesionalidad y su espíritu con consejos saludables. Los pacientes están encantados porque entran a la consulta como pacientes y salen como amigos. “Para mí, la persona es el centro de todo y si no somos humanos, ¿entonces qué somos? La persona es la que da sentido a mi trabajo y a mi vida y no soy creyente o sí lo soy, no sé, pero hay cosas que no se pueden hacer sólo por dinero y esta profesión es una de ellas. Mi actitud es ponerme en el lugar del paciente y tratarlo como me gustaría que me trataran a mí, ni más ni menos. Yo ‘curo’ a los enfermos, pero ellos me ‘curan’ a mí, y el hecho es que cuando termino el trabajo estoy mejor que cuando empiezo”.

El sentido de la vida Alejandro tiene 76 años, dos hijos y tres nietos. Acompañó a su mujer en su dura y larga lucha contra el cáncer y cuando murió, Alejandro se quedó sin ocupación y sin sentido en su vida. Los hijos y conocidos le daban consejos para ayudarle a llenar el vacío: “apúntate a un centro de mayores”, “dedícate a viajar”, “sal con los amigos”, “búscate un perro de compañía”, “ocúpate de los nietos” ... Un vecino le hizo una propuesta de mayor calado: “¿Por qué no vienes conmigo a dar comidas a las personas que acuden al comedor social que yo voy?”. Y le dio argumentos: “Es un trabajo muy gratificante y sólo hace falta tener ganas de ayudar a la gente que está peor que tú. Vienes un día, ves el comedor y te presento a los voluntarios, y luego tú decides”. Dicho y hecho, Alejandro fue, vio y se entusiasmó. “Cuando me pongo el delantal para servir la comida me olvido de todo lo que me pasa y sólo me preocupo de atender lo mejor que puedo a las personas que vienen a comer, que también tienen lo suyo y no se quejan”.

Soy jubilado, ¿y qué? Con retraso y fuera del tiempo reglamentado, me jubilé. La gente bien intencionada me pregunta: “¿ahora qué vas a hacer?”. Tengo varias respuestas a mano: un cura nunca se jubila (el servicio pastoral no tiene fecha de caducidad), cuidaré la salud del cuerpo y del alma (con visitas programadas a los especialistas y a mi director espiritual), me purificaré de la gloria y el barro que se me pegó al cuerpo en el camino de la vida, asesoraré en temas de comunicación a alguna ONG, trataré de vivir la vejez y lo que conlleva con galanura de espíritu y, si tengo tiempo, descansaré. Hay muchas personas en lista MARZO - ABRIL 2020

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ENFRENTARSE AL VACÍO EXISTENCIAL

Sentirse lleno

Este sentirse lleno es, paradójicamente, la consecuencia de

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Vacío y absurdo

La plenitud tiene que ver con el sentido, mientras que el vacío, con el sinsentido, con lo absurdo. La percepción de plenitud tiene efectos emocionales beneficiosos para la persona: se siente bien consigo misma, con lo que hace, con los quehaceres que ocupan su tiempo vital y, por extensión, con las personas que forman su círculo afectivo. La percepción del vacío existencial, en cambio, tiene consecuencias perjudiciales para el bienestar emocional: uno se siente incómodo consigo mismo, experimenta desazón, intranquilidad, no halla sentido a lo que hace y esto afecta gravemente a los vínculos interpersonales y la calidad de las relaciones sociales y laborales. En nuestra época, el vacío existencial es una experiencia meramente individual, como una especie de sentimiento marginal que atañe a un numeroso segmento de población .

Como un virus...

Los analistas sociales, los filósofos de la cultura y los terapeutas del alma, en sus distintas modalidades, constatan que el vacío existencial es una experiencia común que afecta a un amplio segmento de la ciudadanía, independientemente de su edad y género, una vivencia que, como un virus, se contagia y tiene graves efectos en el estado de ánimo colectivo. Desde la publicación de La era del vacío, de Gilles Lipovetsky, ya ha transcurrido un cuarto de siglo, pero todos los indicios revelan que el vacío existencial no se ha evaporado del cuerpo social. Está presente en él, ha penetrado en

FRANCESC TORRALBA

L

a plenitud es, por lo contrario, una percepción subjetiva, interna, que cada cual vive en lo que María Zambrano llama “sus adentros”. Uno se siente colmado, pleno, cuando no echa nada en falta, cuando se siente reconciliado con su existencia, con su propio ser, con su actividad principal. Esto no significa que no tenga nuevas aspiraciones, nuevos horizontes por los que luchar, pero, más allá de la hipotética realización de los mismos, que siempre está en el terreno de la incertidumbre, uno experimenta que lo que ocupa su tiempo le llena de verdad. No percibe huecos en su vida.

darse a sí mismo, de poder proyectar lo que es y lo que piensa a los otros. No se colma al ser humano con objetos, ni con estímulos externos, tampoco con infor ma ciones de todo tipo. De este modo, se le puede s a t u r a r, pero no llenar. La expresión yo saturado, tan frecuente en los análisis del ciudadano actual desde Richard Sennet, revelan la situación de un yo vacío que busca llenarse, pero, en lugar de colmarse, se satura, hasta tal extremo que ya no se reconoce a sí mismo. Lo que colma es, precisamente, la práctica de la donación, el don de sí, la realización de la propia vocación en el mundo. Cuando falta este elemento, irrumpe el vacío bajo distintas modalidades. Uno siente entonces que le falta algo, que carece de algo, que nada acaba por llenarle. El error consiste en concebir el yo como un recipiente vacío que debe colmarse desde fuera, cuando lo único que puede verdaderamente colmar ese yo es salir de sí mismo y expresarse en el mundo, descentrarse, dar lo mejor de sí a los otros.

REPORTAJE

Francesc Torralba De Humanizar 167, pag. 18-20

El vacío existencial es una profunda herida del alma casi tan cruenta y hostil como la desesperación. Es callado, discreto, se extiende por rutas subterráneas de la vida humana, como el torrente de una caverna, pero lo acaba empapando todo y, por consiguiente, afecta tanto a la exterioridad como a la interioridad. Se opone, por definición, a la plenitud.


estructuras muy distintas y, manifiesto o encriptado, está presente en el entorno cultural, social, educativo, empresarial, religioso y hiere, fatalmente, el alma. Si el filósofo es el médico del alma, le corresponde a el no sólo la difícil tarea de elaborar el diagnóstico y la etiología de la enfermedad; también, en la medida de sus posibilidades, señalar las líneas terapéuticas, los caminos de curación.

SENTIDO DE LA VIDA

Una herida para el alma

No sólo Lipovetsky ha explorado el angosto y sombrío valle del vacío existencial a partir de una suma de indicios culturales y sociales. También desde la logoterapia existencial de Viktor Frankl y desde la psicología humanista, se ha puesto de relieve la hondura que representa esta herida para el alma. Los analistas del nihilismo contemporáne o lo han abordado desde un plano distinto, el ontológico, sin indagar las consecuencias que tiene en la vida emocional, mental y social. El vacío existencial no sólo tiene efectos en el interior de la persona; se irradia hacia afuera y, por consiguiente, afecta a su modo de obrar, de producir, de consumir y, también, a sus interacciones. El vacío es, ante todo, una experiencia, es la percepción de que nada llena, nada colma el anhelo de plenitud que late en lo más hondo del ser humano. El vacío existencial es percibir la propia existencia como insípida, sin sal y sin sentido.

“Esta limitación me duele”

Quizás uno de los filósofos contemporáneos que ha expresado en primera persona esta enfermedad del alma contemporánea de un modo más patético y claro, simultáneamente, es Agustín Basave (Agustín Basave Fernández del Valle, filosofo, fue rector de la Universidad Regiomontana y presidente emérito del Centro de Estudios humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León). Escribe el pensador: “Al cabo de algún tiempo mis cenizas podrían caber en una cajetilla de cigarros. El mundo seguirá su ruta acostumbrada y yo habré desparecido. Otras generaciones vendrán después de mí y transitarán por las calles de las ciudades, por las playas de los balnearios, por los centros de esparci-

miento y por los trenes que yo he conocido. Pero yo habré desaparecido. Ahora mismo se divierten unos hombres como yo; en Berlín asisten a un concierto de sinfónica un grupo de personas y en Madrid se charla alegremente en el café. ¿Por qué estoy aquí y no allí? ¿Por qué no puedo vivir a la vez la vida de tantas ciudades agradables que conozco y la de tantas otras que no he conocido y que probablemente no conoceré? Esta limitación me duele” (A. BASAVE, Hacia una filosofía del hombre, en Espíritu 109 (1994) 137).

Mi paso por la Tierra

Y concluye: “En China, en Francia, en Suecia, muchos hombres que nazcan después de que yo haya muerto pensarán sobre los mismos problemas que yo he pensado, y tendrán vivencias similares a las mías, sin que tengan noticia de que yo haya existido. Me duele su ignorancia, su indiferencia para con mi persona y mi paso por la tierra. Y me duelen también esas muchedumbres anónimas que han estado afanándose por hacer algo y por ser alguien, que han trabajado y proyec tado, que han reído y llorado, que han tenido decepciones y dolores de cabeza como yo. ¿Qué sentido tienen estas vidas?” (Ibídem). Ahí está la cuestión. El antídoto al vacío existencial radica en el sentido, en hallar una razón que justifique el existir, una respuesta que no se pueda consumir a granel ni se pueda tomar prestada de otros, como quien se agenda un vehículo. El filósofo puede y debe ofrecer narrativas de sentido a sus conciudadanos, modos de dar plenitud a la vida humana, pero, en el fondo, no puede hacer otra cosa que suscitar la pregunta y expresar, a través de su testimonio individual, su propia forma de resolver tamaña cuestión. Nadie está a salvo de la pregunta. No existen respuestas científicamente correctas, empíricamente fundadas. La búsqueda del sentido es individual y dialogal simultáneamente. Subjetiva e intersubjetiva, pues el modo como los otros se curan del vacío y colman su existencia no es baladí en el proceso de búsqueda personal. MARZO - ABRIL 2020

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CULTURA

Yolanda Zamora / yolandazamora@hotmail.com

EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO

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ncontrar el sentido de la existencia es un reto que enfrenta, prácticamente, todo ser viviente. El hombre, desde los albores de su existencia y no sin angustia, siempre se ha interrogado por el sentido de la vida… y de muerte. Muchos autores como el argelino, filósofo existencialista, Albert Camus (Pre-

mio Nobel de Literat u r a 19 57 ) , han construido su pensamiento precisamente sobre la pregunta: ¿tiene sentido, o no, la vida? Es ésta, por supuesto, una interrogante fundamental de la filosofía. Albert Camus, sensibilizado por el dolor de la posguerra, parte de lo absurdo de la existencia, de la angustia y la zozobra, para elaborar el corpus de su pensamiento. Sin embargo, y ante su premisa del absurdo de la vida, abre una puerta y concluye en que el hombre debe rebelarse contra el absurdo y ser él mismo quien dote de sentido a su propia vida, afirmando su naturaleza humana. Recae, entonces, sobre el hombre la responsabilidad de dotar de sentido a su propia existencia. Para Camus, perder la propia vida es terrible, pero aún lo es más perder “el sentido de la vida”, y ver cómo desaparece nuestra lógica. Es imposible vivir una vida sin sentido. Esto es insoportable. Pero ¿cómo hacerlo? ¿en qué consiste el dotar a la vida de sentido?

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“Recae sobre el hombre la responsabilidad de dotar de sentido a su vida” Podríamos extendernos, disertando sobre las diversas concepciones filosóficas que versan sobre el sentido de la vida. Elijo, sin embargo, por su profundidad y compromiso humano, al neurólogo y psiquiatra Víctor Frankl, quien consigna en su libro El hombre en busca de sentido, y a partir de un hecho biográfico, una dolorosa y personalísima experiencia en un campo de concentración, a la que, contra todo pronóstico, sobrevivió. Él se preguntó: ¿Por qué sobrevivimos algunos y otros no, ante las mismas condiciones extremas? Su conclusión fue precisamente que “el hombre debe encontrar una razón para vivir” aún en las peores circunstancias que enfrente. Finalmente, sostiene Frankl, el hombre posee libre albedrío, y la última de las libertades consiste en elegir “como reacciono” ante una circunstancia difícil, que no puedo cambiar. Este libro El hombre en busca de sentido fue publicado por primera vez en Alemania en 1946. Está construido, como lo mencioné, sobre un relato autobiográfico, es decir, las vivencias del propio Víctor Frankl en Auschwitz: cómo fue despojado de todo, hasta de su nombre, y convertido en un número tatuado en un brazo; comparte en primera persona, cómo afecta a un prisionero (a él y a muchos más) el perderlo todo: su casa, su familia, su trabajo, su identidad, sus manuscritos de toda una vida, su confianza, su esperanza… Sólo quedó para él, como su única posesión –narra- “su existencia desnuda”.


Yolanda Zamora / yolandazamora@hotmail.com Ante esta circunstancia extrema, ni siquiera había lugar para consideraciones éticas o morales. La única consigna era “mantenerse con vida”. Y sobreviene entonces una apatía que tiene que ver con el adormecimiento de las emociones como mecanismo de defensa y única manera de sobrevivir. Frankl observa entonces que, aún en las condiciones más extremas, “el hombre es capaz de acostumbrarse a cualquier cosa”. No se trata aquí de describir los horrores que vivió Frankl, y que se viven en un campo de concentración; para ello remito al lector al libro en cuestión El hombre en busca de sentido. Abrevio, entonces, y recupero el más grande aprendizaje que Frankl nos comparte en su libro: Cómo, siendo prisionero y ante el horror inenarrable experimentado cada día, él empezó a refugiarse en su pensamiento, y a evocar a las personas que amaba (en su caso, su joven esposa. Él ignoraba si estaba viva o no), y observó que muchos de los prisioneros que seguían con vida (y que, a la postre, sobrevivieron), se nutrían del amoroso recuerdo de sus familiares, aferrándose a este sentimiento de amor. Víctor Frankl lo vivió así, y observó, a su alrededor, la presencia del amor como elemento definitorio para la vida, para la resistencia, para la sobrevivencia, y concluyó: “La verdad es que el amor es la meta última a la que puede aspirar el hombre, el amor trasciende a la persona física amada, y encuentra un profundo significado en su propio espíritu que se fortalece en la capacidad –que nada ni nadie puede arrebatarle- de amar”. Y es esa libertad de amar, lo que concede sentido y propósito a la vida.

CULTURA

No importa qué tan difíciles puedan ser las circunstancias, la opción por el amor, por la dignidad, por la generosidad… está a nuestro alcance. Cada uno de nosotros tendrá, sin duda, sus propias respuestas…

¿Soy capaz de ir más allá de mí mismo, más allá de mi dolor, más allá de mi sufrimiento… en busca del rostro del otro, que me interpela, que sufre también y me necesita?

“La salvación del hombre está en el amor y a través del amor” Si el hombre, en situación extrema, aun así, posee la libertad humana para elegir su respuesta, su actitud personal ante su circunstancia, ante un problema, ante la exigencia de una realidad difícil que a veces se nos antoja insoportable, podemos afirmar que es el ejercicio de esa libertad y la capacidad de amar lo que nos confiere una dignidad inalienable. Para quienes somos creyentes, esa dignidad, esa capacidad de amar (porque sabemos que primero fuimos amados), significa un don que crece conforme hacemos conciencia de él, lo practicamos y lo compartimos. Todos, seguramente (unos más, otros menos), habremos vivido episodios difíciles, dolorosos, casi insoportables, durante los cuales estuvimos tentados a “abandonarnos”, a renunciar a seguir luchando, a dejar en manos de “alguien más” nuestra capacidad de decisión. Preguntémonos: ¿qué nos permitió sobrevivir? ¿por qué estamos aquí? ¿cómo comparto mi fuerza, mi confianza, mi esperanza…? MARZO - ABRIL 2020

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JÓVENES

Marlon Fernando Viana S. / Voluntario de Amigos de San Camilo

A UNO NO LE ENSEÑAN ESO

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La primera vez que lo leí me generó una reacción: tal vez sentía que en sus libros existe un mensaje con el que me identifico; por lo que empecé a seguirlo y a leer sus libros y a emprender una lucha personal, que todavía hay quienes no entienden o comprenden porque les podrá parecer inútil empezar a ver “como todo está diseñado para embrutecernos, para mantenernos empantanados en una mediocridad afectiva, moral, política, intelectual, física”. Hace falta ver cómo se van encargando de irnos moldeando para que jamás pensemos o hagamos reflexión de cómo estamos viviendo la vida: la televisión, los noticieros, la cultura del entretenimiento, el concepto de belleza, el consumismo aberrante, la xenofobia creciente, etc. El mejor libro en que aborda todo esto, “Buda Blues”, es descrito como “su libro más explosivo. De él se desprende un desgarrador aullido contra la sociedad y la especie, contra la desigualdad y la brutalidad, contra el capitalismo fallido y sus vergüenzas, contra el American Way of Life, contra todas las “convenciones”, contra “La Cosa” y sobre el cual en ocasiones profundizo, releo, ya que en él se describe como este sistema quiere llevarnos a que vivamos de una manera cómplice con su actuar, que no cuestionemos, que no denunciemos, que no luchemos, que no resistamos, que sigamos participando de un camino en el que el día que no seamos útiles nos tiraran, seremos basura., desechos.

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Fuente: Daniel Berehulak Premio Pulitzer en fotografía

ario Mendoza es uno de los escritores que sigo, dada su manera de escribir o de resistir como él lo llama, a través de la escritura y su lectura de la realidad. A partir de hechos que se pueden comprobar, crea personajes e historias que de una manera fascinante va entrelazando y contando, para poner al lector al tanto de realidades que desconocemos y frente a las cuales debemos reflexionar. Quiero compartir algunas de ellas.

De hecho, en algunos lugares ya somos tratados de esta manera, como basura: un ejemplo de esto pasa en Calcuta, dice Mario, una ciudad en la que las personas en situación de calle viven una realidad desgarradora; es que en las horas de la madrugada, pasa un camión y unos hombres van acompañando el camión, llevan varas de bambú y van tocando a los que están sobre la acera o los andenes y si hay quien esté vivo pues reacciona, pero quien no responda o reaccione, estos hombres comprueban si realmente está vivo y si no, entonces es levantado y echado al camión, porque ha muerto ahí. No es sólo recoger un cuerpo, es el camión de la basura donde los depositan. Uno puede pensar que también es por un tema de salud y prevención porque esto puede generar una epidemia, pero también, ese camión es el camión de la basura donde los colocan. Este es no sólo el presente de estas personas, sino que también es el futuro, “un sistema que crea nuevos desechos: seres humanos”. El mismo andén donde se camina en el día para ir al trabajo, para ir a la universidad, para ir de compras; en la noche se convierte en la casa de alguien, en la habitación del papá o un hijo, de una madre, en el comedor. Hay otra realidad también igual o más impactante en esta misma ciudad, la gente no aguanta la miseria, el hambre, la sed. Y se transforman en mendigos, porque no soportan


Marlon Fernando Viana S. / Voluntario de Amigos de San Camilo esta situación y, para ello, sucede algo: la gente se mutila, se saca un ojo, se corta una mano, una pierna, para que les den dinero en los semáforos y no morir de hambre. Niños, mujeres, ancianos, jóvenes visitan un lugar donde los convierten en mendigos, en ese lugar hay alguien que les hace esto, los mutila y ellos deben pagar luego por eso. Este escritor llama a la indiferencia “supra-ego”; es decir, “alteridad cero, es que el otro, no me interesa” que, si están pasando necesidades, hambre, sed, no tienes dónde pasar la noche, “ese no es mi problema, resuélvelo como puedas, no tienes con qué hacer mercado hoy, no me interesa, no es mi problema”. No nos han enseñado lo contrario, a uno no le enseñan eso. Cuántas personas hoy están viviendo en este estado de no importarle la condición de alguien que no tiene dónde pasar la noche o padece hambre y sed. Quizás en algún lugar, en este momento estén enseñando a ver al otro como alguien igual a mí y no sentirme superior, a saludar al otro que me sirve la comida, a la señora que hace el aseo, a compartir con los que no tienen nada o que son estigmatizados por su condición; lo que ve uno es la preocupación por ser competitivos, el desprecio por el otro. Me pregunto si algunos de estos signos de alteridad cero se han vivido o se empiezan a vivir en Guadalajara. Esto es un experimento de ese sistema depredador que no es fácil de detectar, de alteridad cero, que significa que hay gente que es desechable. Pensemos entonces ahora en nuestros países latinoamericanos, en la gente que ustedes han visto en su ciudad, en las calles,

JÓVENES

esas calles que caminamos en el día para ir al trabajo, a la universidad u oficina, al hospital, plaza; esos espacios que en la noche se convierten en el hogar de una persona, ese es el lugar donde el otro habita para ejercer los voluntariados. Vamos a ayudarnos, a darnos la mano, vamos a resistir, a buscar la paz, la solidaridad hacia el otro; debemos enseñarle, no a las nuevas generaciones sino a ésta, sobre esto, sobre el sentido profundo de la vida: “ lo fundamental es cuál es el sentido profundo de tu existencia y a eso tienes que entregarte; puedes ser el deporte, el servicio a la comunidad, la música. Algún día vamos a estar en un consultorio y vamos a salir del consultorio y nos van a decir tienes cáncer, te quedan tres meses de vida y ¿de qué te agarras cuando sales?, ¿del dinero?, ¿de las propiedades?, ¿de la fama?, ¿del prestigio?, ¿de qué te sirve tu ego ahí? Absolutamente de nada, todo se pone en su justo lugar y te queda el sentido profundo de tu vida y, en el caso mío, ese sentido profundo es escribir y leer”. ¿Cuál es tu sentido profundo de tu existencia? ¿de la mía? Hay una parte de esta generación que se resiste, que no cede a este sistema, que está viviendo en los límites, que no se han quedado en el centro, que también es un extremo que puedes elegir y en el cual tienes el derecho a crecer, reproducirte y morir. Quienes deciden romper y vivir en los límites como sus territorios cotidianos sienten el verdadero estremecimiento al defender la vida, las vidas desaparecidas de sus familiares, por tanta violencia, el perdón, la naturaleza y de tener sentido sus vidas al tomar partido y vivir, repito, al límite, aunque por momentos parezca una batalla perdida. El compromiso es de todos, buscar el sentido profundo de nuestras vidas, porque ellas no sólo no salvan a nosotros, sino a otros. Fuente: Daniel Berehulak Premio Pulitzer en fotografía Fuente: Infobae – march por el planeta 2019

Fuente: Infobae – marcha por el planeta 2019

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NATURALEZA

Biól. Fabiola Gpe. Navares Moreno

¡SOS, PLANETA EN LLAMAS!

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ada año, los incendios forestales consumen miles de hectáreas de superficie arbórea en la Tierra. Lo que no terminamos por comprender, es el daño irreparable que esto ocasiona como lo son las pérdidas humanas y de fauna; la cuales no se pueden sustituir, además de destruir ecosistemas que tardaron miles de años en formarse. Pero ¿cuáles son las causas de los incendios? Sabemos que pueden existir los incendios naturales, es decir, aquellos que son provocados por la naturaleza misma, por efecto de algún rayo o bien, por la erupción de algún volcán o por alguna sequía prolongada. Pero eso no representaría ni la décima parte; el hombre, por intereses personales, provoca incendios para modificar el uso del suelo a su conveniencia. Según el informe de la ONU y de la OMM (Organización Mundial Meteorológica), en los últimos 5 años se han liberado a la atmósfera 400 megatoneladas de dióxido de carbono a causa de incendios, lo que agrava en gran medida al calentamiento global. Haciendo un breve recuento mundial, en los últimos dos años tenemos, por ejemplo, la Amazonía, en la que se origina el 20% de oxígeno a nivel mundial: el año pasado observamos con horror que esta preciada selva era arrasada. De igual forma ocurrieron grandes incendios en África, Siberia, Alaska, Tailandia, las Islas Canarias, Australia y, por su puesto, México.

de 106 millones de dólares. En el Ártico, los incendios han liberado más del doble de dióxido de carbono que el Estado emite a causa de la quema de combustibles fósiles. Y en Australia, los efectos nocivos latentes en el aire ya alcanzaron Sudamérica. En México, La CONAFOR y el Centro Nacional de Manejo del Fuego en su reporte de Incendios durante el 2019 nos informan la terrible realidad. En México durante el 2019 se registraron 7410 incendios en 32 entidades federativas afectando una superficie de 633,678 hectáreas. Las entidades con ma-

La Agencia Espacial Europea (ESA) publicó en febrero del 2019 que los incendios aportan del 25% al 35 % de emisión de gases de invernadero, con una afectación aproximada de 4.9 millones de kilómetros cuadrados. El lado oscuro es que muchas políticas públicas y económicas, en lugar de favorecer el cuidado del ambiente y su desarrollo sustentable; hacen todo lo contrario. Ejemplo de esto son los recortes de presupuestos para prevenir desastres. Así sucedió en Siberia donde, debido al cambio en la política económica de incendios, las autoridades eran quienes decidían si era viable económicamente o no extinguir un incendio, lo que derivó en que muchos de éstos se extendieran rápidamente, dañando 11,500 millas cuadradas con pérdidas por más

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yor número de incendios fueron: México, Michoacán, Chihuahua, Jalisco, Ciudad de México, Chiapas, Puebla,


Biól. Fabiola Gpe. Navares Moreno Tlaxcala, Guerrero y Oaxaca representando el 76 % del total nacional. Así que debemos ya de despertar esa conciencia dormida, sacudirnos esa apatía y ponernos a trabajar, comprometernos con acciones que no solamente nos salven a nosotros de un final atroz, sino las generaciones por venir. En Jalisco no nos fue nada bien; ya que tuvimos 587 incendios con una afectación de 72,268 hectáreas. La CONAFOR clasifica los incendios de acuerdo con el tipo de daño generado: Daño mínimo: Se afecta menos del 20% de la masa forestal y el tiempo de recuperación es de 1 a 2 años. Daño moderado: Se afecta del 21 al 50% de la masa arbórea y el daño va de 5 a 10 años. Daño severo: más del 51% de la copa quemada, con daño en fustes y con árboles muertos con consumo de biomasa y, por lo tanto, recuperar el área tarda más de 10 años. Jalisco se encuentra dentro de los 5 primeros estados con mayor número de incendios, así como México, Michoacán, Chihuahua y Cd. De México. Finalmente, el Centro Nacional de Manejo del Fuego reportó que de los 7410 incendios 4946 tardaron en sofocarse 1 día, 1674 tardaron de 2 a 3 días en extinguirse, 531 de 4 a 7 días y 259 más de 7 días. Las causas son las siguientes: Incendios intencionales (30%), Actividades agrícolas (22%), Fogatas salidas de control (12%), Desconocidas (11%), Actividades pecuarias

NATURALEZA (9%), Cigarro (6%), Cazadores (3 %), Actividades productivas (2%), Causas naturales (2%), Quema de basura (2%).

Así que concluyendo: el planeta nos pide ayuda urgente para salvarlo ¿Qué es lo que tenemos que hacer? • No hacer fogatas; • No tirar basura, ¡ya basta! ni el bosque, ni el campo, ni las carreteras, ni las playas necesitan basura, así que dejemos de producirla; • Consumir menos productos que de forma casi inmediata se conviertan en basura, por ejemplo, bolsas de plástico, empaques, envases; • Cuidar el agua, no desperdiciarla; • Plantar árboles y plantas: comprométete a cuidarlos; ya que se estima que por cada • 100 plantados sólo sobreviven 5; • Si ves un incendio, repórtalo inmediatamente a las autoridades; • Juntos, sumando esfuerzos, lograremos un ambiente sano y sustentable.

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ÉTICA COTIDIANA

Eduardo Casillas González / Máster en Bioética

BIOÉTICA Y DISCAPACIDAD

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s sabido, en el ámbito de antropología cultural, que el principio estructural del organismo humano es la estación erecta; en otras palabras, el cuerpo humano está hecho para que pueda permanecer en pie y moverse por este medio; esta estación erecta se refiere, antes que nada, desde un punto de vista fenomenológico, a la trascendencia del hombre sobre la realidad mundana que lo circunda y la apertura al diálogo con sus semejantes. La evolución habría obedecido a este principio toda vez que desde la noche de los tiempos y sus proyectos secretos ha puesto manos a la obra un proceso complejo de ascenso hacia las alturas. En efecto, bajo la mirada de sus padres se repiten en el comportamiento de los pequeños, sobre todo en los primeros meses de vida y antes de los dos años de edad, los esfuerzos milenarios de la evolución creadora como la llamaba Bergson, o de la creación emergente como la llamó Karl R. Popper. El cuerpo erecto se gana de esa manera un espacio mundano, una esfera de acción social y simboliza de por sí una trascendencia que va más allá del espacio y supera a la sociedad. La discapacidad, motora, sensorial o mental golpea esta estación erecta; la capacidad de interactuar y dialogar con la sociedad es quizá derivada de esta compleja aspiración de estar en pie, del estar a la par, por lo que la discapacidad golpea las profundidades de la persona y la estructura moral misma del sujeto. La reacción inconsciente y profunda de parte de aquellos sujetos sanos frente a la discapacidad es explicada por los estudiosos como la reacción inconsciente del individuo y la colectividad frente al fracaso del proyecto del organismo, imaginado y pensado en sentido evolutivo. La emotividad colectiva percibe una contradicción que amenaza el sentido de seguridad en el proceso biológico. Es así que se explican las reacciones en el mundo antiguo -grecorromano- cuando se mandaba a la muerte al niño deforme e inclusive, en algunos pueblos primitivos, también a la madre, como culpable de haberlo generado, y se explican de alguna forma ciertos eventos más cercanos en el tiempo en los cuales se programaba la esterilización de portadores de factores de enfermedades hereditarias, y quizá en esta especie de demonización del no progreso se debe encuadrar la mentalidad selectiva y de eugenística contemporánea; que está entre las más despiadadas en la caza del malformado en fase prenatal y neonatal.

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Afortunadamente, la persona humana posee en sí, por gracia de un Yo espiritual y creativo, una dimensión y capacidad en grado de trascender al cuerpo, de transgredir la corporeidad; y cuando la discapacidad mental impide esta consciente reconquista de la corporeidad, por su valor intrínseco de persona que supera y trasciende al mismo funcionamiento cerebral y las capacidades mentales, el discapacitado interpela a la comunidad, por decirlo de alguna manera, provoca a la sociedad, sacándola de su eventual utilitarismo y obligándola a ponerse de pie y expresar frente a él la respuesta de la solidaridad. Porque, cuando una persona cae, hay otras cercanas que deben ponerla en pie como uno a la par y de frente. Para estar en condiciones de afrontar adecuadamente el tema de las implicaciones éticas de


Eduardo Casillas González / Máster en Bioética la discapacidad y evitar resbalar hacia los tonos de la conmiseración y lar retórica, es necesario profundizar gradualmente nuestra reflexión, que debe ser objetiva y justificada siempre por razones válidas sobre algunos argumentos de gran actualidad y decisiva importancia, toda vez que se va abriendo camino una teoría utilitarista, no por sutil menos aberrante; en ocasiones proclamada y en ocasiones simplemente aceptada, según la cual la verdadera prevención de la discapacidad está en el diagnóstico prenatal dirigido al aborto selectivo. De esta forma, mientras que de una parte se conforman sectores cargados de solidaridad a favor del discapacitado, por otra parte se elimina con el favor de las tinieblas; es decir, de la normatividad permisiva y laxa. Con la palabra discapacidad, el término discapacitado comúnmente se entiende como un menoscabo de carácter no pasajero que impide la autonomía personal y la inclusión social. Existe una dificultad para definir a aquél que tiene una discapacidad permanente física y mental; esta dificultad se refleja también en campo médico, donde el discapacitado es considerado como un usuario a medias de los servicios sanitarios: no es un enfermo si no se encuentra en fase aguda o por razones de otras enfermedades específicas y se dificulta localizar en las estructuras sanitarias la colocación idónea y la recuperación apropiada, así como el personal específicamente adiestrado en nuestros hospitales, especialmente para ciertas categorías de discapacitados, salvo casos afortunados, más allá de las críticas que ha recibido el sistema por las bondades de que goza para deducir impuestos como institución; me refiero a los Centros de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT), los cuales estoy convencido que más que desventajas, han acarreado mucho mayor número de ventajas para aquellos sectores de la población más desfavorecidos, y con el peso ulterior de tener a por lo menos uno de sus miembros con una determinada discapacidad o mutilación congénita, por mencionar sólo dos ejemplos. Por otra parte, la definición abarca categorías de personas que sufren dificultades diversas en tanto que es imposible definir una medicina para discapacitados toda vez que existen diversas tipologías y, lo que es más, todo discapacitado es un caso en sí mismo. El personalismo y la personalización en medicina han sobre todo en estos casos un vasto y variado campo de aplicación. Por lo regular, se distingue a los discapacitados en cuestiones motoras, sensoriales y neuro-psíquicas. La primera exigencia de orden antropológico y ético es, precisamente, la de reconocer al discapacitado, independientemente de su condición, la plena dignidad de persona humana. Ello es claro desde el momento que la dignidad deriva a toda persona del simple hecho de ser hombre. Esta posición radical, propia de la cultura personalista, ha sido explícitamente reafirmada por el derecho internacional y por todos los documentos que

ÉTICA COTIDIANA han elaborado los derechos del hombre y es especialmente acorde para los discapacitados de todo tipo, incluidos los mentales; de manera particular, la Declaración sobre los derechos de las personas discapacitadas aprobada por la Asamblea General de la ONU el 9 de diciembre de 1975 y la Declaración sobre los derechos de las personas retardadas mentales aprobada por la misma Asamblea en 1971.

Declaraciones Declaración sobre los derechos de las personas discapacitadas, artículo 9: El discapacitado tiene derecho al respeto de su dignidad independientemente del origen, naturaleza, gravedad de sus trastornos y deficiencias, tiene los mismos derechos de sus conciudadanos coetáneos, lo que implica principalmente gozar de una vida decorosa, desarrollada al máximo de sus capacidades. Y por lo que tiene que ver con el discapacitado mental, en la Declaración sobre los derechos de las personas retardadas mentales, proclamada por la ONU el 20 de diciembre de 1971, se enuncia: El discapacitado mental debe gozar en toda la medida posible de los mismos derechos de los demás seres humanos. También la Iglesia Católica, en ocasión del Año del discapacitado (1981), ha publicado un documento destinado a aquellos que se dedican al servicio de este sector de la población en el cual se afirma que El primer principio que debe ser afirmado con claridad y vigor es que la persona discapacitada (…) es un sujeto plenamente humano, con los correspondientes derechos innatos, sagrados e inviolables. El derecho al reconocimiento de la intrínseca dignidad es afirmado también por la Convención de la ONU de 2006 en el artículo 1: 1. Objetivo de la presente Convención es promover, proteger y garantizar el pleno e igual goce de todos los derechos humanos y de todas las libertades fundamentales de parte de las personas con discapacidad, y promover el respeto a su intrínseca dignidad. 2. Por personas con discapacidad se entienden aquéllas que presentan discapacidades perdurables físicas, mentales, intelectuales o sensoriales que en interacción con barreras de diversa naturaleza pueden obstaculizar su plena y efectiva participación en la sociedad sobre la base de igualdad con los demás. De estos principios surge lógicamente el principio de socialidad-subsidiariedad: si todos los hombres son iguales en dignidad y derechos, quien, por una circunstancia de discapacidad, no puede beneficiarse por sí mismo de la plena expansión de su personalidad, deberá ser ayudado por la entera sociedad. Tal ayuda deberá estar concebida según el principio de subsidiariedad por el cual se deberá dar más ayuda a quien tiene menos recursos físicos y humanos.

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BUENOS HÁBITOS

Lic. en Nutrición Judith Jiménez López

ADULTOS SIN MOVIMIENTO ¡QUÉ MIEDO!

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no de los temas indispensables en los cursos sobre salud y nutrición es el ejercicio. Cuando se promociona el bienestar, la calidad de vida, el peso adecuado, el equilibrio en los niveles de glucosa, etc., indiscutiblemente hablaremos del gasto energético y con ello del movimiento. En lo personal, me parecía importante hacer especial énfasis durante mis cursos o en la consulta, en que un cuerpo dotado de articulaciones, grupos musculares y bombas de contracción y relajación está diseñado para moverse. Pero no caí en cuenta del porqué debemos hacer tanto hincapié en ello, hasta que dando una clase para niños mi perspectiva de los adultos cambió. Estaba dando una clase acerca de los huesos, de qué están hechos, sus funciones, tamaños y de lo que debemos hacer para mantenerlos sanos; entre esas recomendaciones por supuesto estaba el comer sano, reducir los dulces y hacer ejercicio. De pronto, les comenté que el sedentarismo es realmente malo para el cuerpo. “¿ S e d e n t a r i s m o ? ” preguntaron. Al explicar a qué me refería, sus caritas mostraban una expresión

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de rareza que no había visto antes. Y es que simplemente no podían imaginar que una persona no se moviera lo suficiente durante el día. ¿Cómo?, ¿los huesos se adelgazan y se rompen porque cuando eres grande no te mueves?, ¿Estás acostado o algo así, todo el tiempo?, ¿No juegas?, pero eso pasa ya de viejitos, ¿no? De pronto, supe porque su preocupación, porque su resistencia a creer que alguien no se mueva. Es algo que no conciben. Es un mundo distinto… A su edad y en el lugar correcto (es decir, con quien lo permite) aprovechan todo el tiempo posible para salir corriendo y jugar, trepar, bailar, saltar, girar, zapatear, colgarse de aquí y allá, usar patines, hacer casitas de cartón, repostería con lodo e inventar toda clase de juegos al azar. Moverse es parte natural en ellos. Se persiguen gritando y descubren la socialización (aunque aún no lo sepan) en el patio, los columpios y el arenero. Los niños gastan una cantidad de energía (calorías) que llega incluso al doble de los adultos y no es sólo porque estén creciendo, sino por esta increíble necesidad de mantenerse en movimiento. Todo dentro de ellos está moviéndose, cambiando. ¿Y por qué no? Es la naturaleza de los seres vivos. Nada está estático a

menos de que esté muer to. Entonces reflexioné: esto del sedentarismo es cosa de adultos. En nuestro mundo, debemos hacer un espacio en la apretada agenda para salir a caminar, debemos encontrar el gimnasio o la clase que nos motive para que se vuelva un hábito. Debemos creer que es importante. ¿Notan la diferencia? Para los pequeños esto es simplemente algo que no logran entender. Es importante moverse… Una buena pregunta sería: ¿Cuándo dejó de serlo? ¿Cuándo dejamos de movernos?, ¿cuándo perdimos el gusto por la carrera instantánea en el pasillo o el baile improvisado?, ¿cuándo comenzamos a ser acartonados y fue visto como algo “bueno”? Incluso ahora - si lo piensas - parece algo malo. Andar por ahí moviéndose. Debe haber un lugar para ello, una fiesta para animarnos a saltar a la pista, un salón con espejos, un parque, y otros que hagan lo mismo. Algo que lo justifique. Tristemente, nuestra sociedad promueve el sedentarismo: «Estate quieto», «siéntate ya», «te paso la Tablet para que guardes algo de silencio»,

«deja de correr», « no gires que te vas a marear», «te pongo una peli, mientras platico con mi amiga», « no trepes, te vas a caer», “estate en paz”, “en casa no se corre”, etc. Quizá queremos algo de silencio, paz y cuidarlos, claro. Quizá venimos del estrés del día de trabajo, del tráfico, de la oficina, del trabajo de la casa que no termina. Pero estamos educando para la quietud. Comienzo a comprender porque en las clases con mis alumnos mayores de edad debo recordarles que tienen un cuerpo articulado diseñado para estar activo. Que deben incluso despertar los neurotrasmisores para encontrarlo agradable y enfocarse al gasto máximo en el tiempo mínimo; y logren disfrutar algo que era parte de un mundo por el que todos pasamos y hemos olvidado. Imaginen cómo suena eso si ustedes tienen entre 4 y 9 años: hoy eres


Lic. en Nutrición Judith Jiménez López

completamente activo y mañana tendrán que convencerte de salir de la cama p a r a c o r r e r. Imaginen cómo suena la regla del mínimo de ejercicio 3 por 3 a estos pequeños. 30 minutos 3 veces por semana. ¿Y el resto qué haces? Por supuesto que cada niño es distinto y hay pequeños intrépidos y aquellos que disfrutan el silencio y de jugar sentados. Pero incluso éstos últimos no están quietos todo el tiempo, la característica curiosidad les gana. Estaba viendo un documental que rompe el mito de que, entre más edad, aprendes menos. O como se dice popularmente: Gato viejo, no aprende trucos nuevos. En realidad, la neurociencia ha comprobado que no es que aprendamos menos, es que ponemos menos tiempo en ello. Cuando somos niños y queremos tocar un instrumento o aprender trucos con la pelota, todo el tiempo que tenemos lo dedicamos a ello. Lo que hace que nuestra actividad tome entre 4 y 6 horas al día. De adultos somos multi-tareas y sólo le damos una hora al día, si tomamos una clase y la pagamos, o menos si la motivación es poca. Es natural que tardemos mucho más tiempo. O no lo logremos.

BUENOS HÁBITOS

de ciertos impulsos para cada paquete muscular. Nada de esto lo saben los niños y quizá les sea poco interesante, pero debemos hacerlo interesante para nosotros los adultos. Para los pequeños, esta última lista es experiencial, ellos saben que son felices al jugar o correr, disfrutan perseguirse, mejoran día a día la vuelta de carro, la precisión para golpear una pelota con el bate, el movimiento para columpiarse o la patada para el mejor gol. Hacen rondas para esperar turnos y dar lugar a otros para ir primero en la víbora de la mar. Aprenden, y su cuerpo va guardando eso en su memoria muscular. ¿Alguna vez han asistido a esos retiros empresariales donde los organizadores hacen juegos, cantos, competencias? nos sentimos algo incómodos al principio por tener que participar. Y después de “romper el hielo”, todo mundo está divertido y el objetivo que era salir de la rutina y aprender con la experiencia se logra. Me sentí bendecida de que mis pequeños alumnos me recuerden lo que es estar conectada con el momento presente y hacerlo mío. Y que jugar es parte de ser, que debemos promoverlo como algo natural y no sólo eso, que debemos retomarlo. Vivirlo. El beneficio a largo plazo es la salud y la calidad de vida. No sé si eso sea poco. Además, los seres humanos más interesantes, son los que mantienen el alma de niños, siempre en movimiento. “Si no puedes volar, corre; si no puedes correr, camina; si no puedes caminar, gatea. Sin importar lo que hagas, sigue avanzado hacia adelante”; nos recuerda Martin Luther King Jr.

Un cerebro lleno de cosas por hacer no pone la misma energía en el aprendizaje de un nuevo idioma, por ejemplo. Entonces, puede ser que de adultos el ejercicio, el juego, el movimiento pase a ser una tarea más de la lista, por lo que le demos poco tiempo y energía para llevarlo a cabo. Se dice que un aprendizaje que involucre el cuerpo es un aprendizaje más duradero. Entonces, estamos evitando el movimiento cuando podríamos utilizarlo a nuestro favor todo el tiempo. El ejercicio no sólo gasta energía y nos ayuda en mantener el peso y los niveles de triglicéridos, colesterol y glucosa en su sitio. Activa la producción de dopamina que reduce la ansiedad, mejora el ánimo, eleva la energía y la motivación. Construye caminos neuronales ya que para movernos requerimos MARZO - ABRIL 2020

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DISCAPACIDADES

Mtra. Rosa Georgina Hernández Abarca

LA IMPORTANCIA DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

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a discapacidad representa un momento de lucha, ya que al perder las capacidades se presentan nuevos paradigmas existenciales que se deben de fundamentar en un desarrollo teórico y de normatividad ya sea adquirida o de nacimiento. Viéndolo o entendiéndolo así, se hace hincapié en que las personas con alguna discapacidad pueden contribuir a la sociedad sin olvidar la inclusión y el respeto a lo diverso.

y la igualdad que propician el derribar barreras y dan lugar a una verdadera inclusión social. En este modelo se tienen como principios la autonomía personal, la no discriminación, la accesibilidad universal, la normalización del entorno y un verdadero diálogo civil incluyente para las personas con algún tipo de discapacidad, en donde se brinden verdaderas oportunidades para cada persona y de acuerdo con sus capacidades.

Podemos decir que en la discapacidad se desarrolla un modelo donde se relacionan los valores más esenciales que fundamentan los derechos humanos; tales como la dignidad humana, la libertad personal

Además, no podemos olvidar que la discapacidad fomenta una construcción social; no es sólo una deficiencia que crea la misma sociedad y que limita e impide que las personas con algún tipo de discapacidad se incluyan,

decidan o desempeñen con autonomía su propio plan de vida en igualdad de oportunidades y derechos. En este sentido, la sociedad mexicana ha estado viviendo graves conflictos que influyen negativamente en las personas con discapacidad: pensemos en la inseguridad y la falta de empleo. De tal forma que surge la necesidad de ubicar e incluir a estos grupos bajo la visión de los derechos humanos, que consiste e implica controlar las trasgresiones por parte de las instituciones públicas, así como actos particulares y de algunos grupos privados que igualmente los agreden. En vez de esto, sería mejor impulsar a las personas con discapacidad en las actividades cotidianas y animarlas a que tengan roles similares a los de sus compañeros que no tienen una discapacidad. Esto es lo que se conoce como «inclusión de personas con discapacidad en un medio social». Lo anterior daría  como resultado buenos  frutos, hechos y objetivos alcanzados por las personas con algún tipo de discapacidad, pudiéndolas catalogar como personas activas y productivas para la sociedad. Esto nos llevaría a una mayor participación en roles y actividades de la vida que son socialmente previstos, tales como ser estudiantes, trabajadores, amigos, miembros de la comunidad, parejas, esposos o padres. Dichas actividades

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socialmente previstas también pueden incluir participación en actividades sociales, uso de recursos públicos como transporte y bibliotecas, desplazarse dentro de comunidades, recibir atención médica adecuada, relacionarse con otras personas y disfrutar de múltiples actividades. Cabe resaltar que las   personas con algún tipo de discapacidad, en calidad de ciudadanos, poseen derechos al igual que las demás personas, incluido el derecho a un trato digno y equitativo, así como el derecho a una vida independiente y a participar plenamente en la sociedad como un integrante más.  El principio de universalidad de los derechos humanos no encaja de manera uniforme en el contexto actual en el que se desarrolla, experimenta y vive este grupo de personas en situación de vulnerabilidad. La aplicación de los derechos humanos que no considere la especificidad  y la realidad social de esta población contradice el principio constitucional que garantiza la igualdad real y el trato preferente para las personas con algún tipo de discapacidad. Las personas con discapacidad actualmente tienen presencia en el ámbito de los derechos humanos, como titulares plenos de derechos dentro de una sociedad. Por ello hay que redefinir los derechos; dotándolos de contenido concreto, hacerlos visibles, vinculantes, exigibles y regular mecanismos sencillos y expeditos de protección de tutela que garantice su efectividad. Es decir, debe producirse el tránsito de ciudadanos visibles, impedido por las enormes barreras a las que se enfrentan continuamente las personas con discapacidad, considerándolos ciudadanos iguales y participativos por su integración en la vida de la sociedad y de su comunidad.

DISCAPACIDADES eran entendidas casi como beneficencia; a la percepción actual de las personas con alguna discapacidad como un colectivo que se encuentra en una especial situación de desventaja social, debido a que la sociedad ha construido un entorno  preparado sólo para determinado estándar de personas, con determinadas características y, para solucionar esa situación, lo que se ha de reconocer  son los derechos de igualdad y no discriminación de este grupo de personas, pues se trata de lograr, por consiguiente, que sea la sociedad la que se adapte para dar espacios adecuados a toda clase de personas. La imagen social de las personas con discapacidad se ha convertido en un elemento de preocupación y de análisis permanente para lograr una verdadera integración social. Existen indicios y evidencias de que las organizaciones de la economía social (asociaciones y fundaciones, empresas sociales, cooperativas, sociedades laborales y mutualidades) están desempeñando un fructífero y destacado papel en la inserción laboral de las personas con algún tipo de discapacidad. Debería ser uno de los desafíos más grandes de la sociedad civil y gubernamental el remover los obstáculos que se opongan a la integración social de las personas con discapacidad a través del trabajo, ya que existe una muy alta tasa de desempleo, a pesar de ser personas productivas para nuestra sociedad sin olvidar que estos empleos deberán de estar acordes a la capacidad de cada una de las personas y según sea su tipo de discapacidad. https://www.ecestaticos.com/imagestatic/clipping/108/3dc/1083dc37595b501e7becd0161879fcd3/ desiree-vila-de-gimnasta-a-atleta-por-culpa-de-una-negligencia-medica.jpg?mtime=1579565836

Mtra. Rosa Georgina Hernández Abarca

Los activistas de la discapacidad enfrentan la tarea de recrear la cultura de la diferencia; se plantean debates muy intensos sobre la relación entre conceptos de equidad, de igualdad, de diferencia, de similitud, y su relación con los debates sobre la discapacidad. También es cierto que hemos de comprender que en la actualidad se está pasando de la percepción de las personas con algún tipo de discapacidad como personas enfermas, que debían de superar carencias y deficiencias a fin de adaptarse lo mejor posible a la sociedad existente, para lo que se les ofrecía el adecuado tratamiento médico o, en su caso, prestaciones económicas  o sociales, que MARZO - ABRIL 2020

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VOLUNTARIADO

Psic. Hortensia Beatriz Amador Ochoa

EL SENTIDO DE SERVIR

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n la actualidad, la sociedad está inmersa en una abundancia creciente, no únicamente en lo material, sino también en la estimulación constante que existe en los medios. Esta explosión de información conlleva a una exploración de nuevos retos, en el que se involucra el discernimiento para no caer en una confusión y se pueda elegir entre lo más trascendental y aquello que no es; lo sensato y lo que no tiene sentido; para ello se debe ser selectivo y discriminar. El anhelo más íntimo del ser humano es la felicidad; si bien no lo tiene claro, está en constante búsqueda de la plenitud que lo satisfaga. Por tal razón, cualquier sujeto es feliz cuando desempeña su vocación personal y descubre lo que realmente es, al desarrollar sus capacidades internas que lo hacen sentirse vivo, de tal manera que lo hace vibrar totalmente con su ser, en el encuentro con la vida y, sobre todo, con el amor. Por ello el hombre se caracteriza, ante todo, por la búsqueda de significado, más que de sí mismo; cuando se olvida de sí, se entrega a una causa que lo humaniza. Desde este matiz, en el continuo trascender del ser humano, se involucra en una entrega hacia los demás que pone en práctica su libertad y vocación al actuar de manera altruista en actividades de servicio; con lo que se dispone para los otros; manifiesta su esfuerzo y dedicación hacia acciones de la cotidianidad que al final del día cumplen una meta que compensa sus motivaciones intrínsecas al lograr dar un sentido a su vida. Esta concepción es parte primordial en la motivación, ya que pone de expreso, como hecho esencial que generalmente las personas se esfuerzan en encontrar y satisfacer un

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sentido y propósito de vida. Ese significado debe buscarse, no puede darse. Decir que es algo que ha de encontrarse, equivale a señalar que es preciso descubrirlo y no inventarlo. Es uno mismo quien debe buscar la propia conciencia, como medio para “recuperar” tal significado.

Vocación de servicio El considerar al otro sin esperar nada a cambio es una cualidad que logra identificar al ser humano; en conclusión, tener vocación de servicio es poseer una actitud de vida y de colaboración para con los otros. Esta aptitud es toda una experiencia. Si tienes este gusto, es reconocer que aparte de ser un valor, en sí, es todo un arte. Es la cualidad sincera que puede nacer del hombre para servir. Es tener afinidad con el resto, es compromiso real de ayudar desinteresadamente a los demás. También, significa que hay proactividad, es decir, no esperar recibir indicaciones y efectuar alguna acción que cumpla las expectativas del otro. Al contrario, se adelanta a los hechos. Si generas empatía, ya sea con un conocido, amigo, pariente, compañero de trabajo, etc., tienes la mitad del camino ganado. Más, ¿qué es tener empatía? es comprender y acoger al otro. De la misma manera, es asistir a los demás como te gustaría que te traten. Encontrar el sentido en el servir es tener claro que se adquie-

re un compromiso y una disposición para acoger al otro en cualquier circunstancia, sin establecer ninguna discrepancia; es decir, superar algún tipo de “barrera” ya sea personal o social que lo lleva a una amabilidad que ofrece en todas partes. El arte de servir seguramente se adquirirá con la vocación, placer y alegría que cada uno brinda a lo demás. Esta frase puede para ayudar a comprender este concepto: toda la naturaleza es anhelo de servicio. Sirve la nube, sirve el aire, sirve el surco. En función del planteamiento anterior, es indiscutible que contribuir con otros convida a las motivaciones internas que influyen a estar pendientes de las necesidades ajenas; lo cual lleva a cultivar la humildad. No cabe duda de que sin esta virtud es difícil brindar la ayuda que se entrega; simultáneamente a esto se despliega el amor hacía las personas, al igual que se aprende a renunciar al tiempo y algunas situaciones que ayudan a comprender al prójimo por lo que resulta más fácil servir a los demás.


Psic. Hortensia Beatriz Amador Ochoa Hay que destacar que la cualidad del servicio engrandece al ser humano y lo concibe mejor, al dar un pleno sentido a su vida en el compromiso con los necesitados.

El sentido de servir En el viaje de la vida frecuentemente se pueden tener diversas preguntas, de manera primordial, aquéllas que hacen reflexionar sobre el ser y el hacer de la existencia; comparto algunas con las que quizás alguna vez se cuestionan. ¿Dónde estoy? ¿Con qué personas convivo? ¿Realmente soy feliz? Esto responde hacia una visión de lo que se deseó concebir. Es un hilo conductor el cual seguramente el tiempo, a medida que se madura y se crece en experiencia y habilidades, logra abrigar nuevos intereses que llevarán a modificar y adaptar esa meta. Lo que es lo mismo, es ese motor que motiva e impulsa a buscar que emprender en la vida. Sin embargo, jamás hay que dejar de soñar. Adicionalmente, hay que hacerse nuevas interrogantes, ¿qué misión tengo? ¿a qué vine al mundo? ¿cuál es el regalo que yo soy para los otros? ¿por qué hago lo que hago? Permanentemente, se debe manifestar esas y otras interrogaciones, pues ayudan a pensar en el sentido de lo que se efectúo. Desde la perspectiva de Viktor Frankl el hombre siempre está en búsqueda de un significado de su experiencia, sobre todo cuando se trata de expresar su sentir y sus vivencias; lo que lo hace asumir una responsabilidad que conlleva un elemento externo hacia la ayuda de los demás y encuentra el para qué, en el deseo de contribuir al hacer una diferencia en el mundo y en el bienestar de los otros. Como se precisó en párrafos anteriores, la tarea que todo ser humano tiene es buscar principalmente vivir en el servicio al otro, en el cual puede apreciar al amor de una forma privilegiada, en el instante en el que piensa en la necesidad de los demás,

VOLUNTARIADO

buscando dar ayuda, tender la mano y escuchar; así mismo fortalecer al que necesita y dar apoyo a quien viene detrás, cuando se enseña lo que se aprendió. De esta diversidad de actos que se logran realizar a lo largo de la vida, sin duda, los más valiosos, significativos y gratificantes para todo hombre son los de servicio; me refiero con estos en la asistencia a los demás, sin acepción de sujeto alguno lo señala muy claramente el proverbio chino: “Haz todo lo que puedas, con todos los medios que puedas, en todas las maneras que puedas, en todos los lugares que puedas, en todo el tiempo que puedas, a todas las personas que puedas, cada vez que puedas.”

mismo para poder contribuir y participar en algo. No hay que olvidar que este tipo de acciones alcanza a descubrir una esencia particular de cada ser humano que permiten que brille ese reflejo de sí mismo que es el que motiva a los demás a involucrarse y participar.

Servir es estar al servicio de los demás: es manifestar de verdad una apertura hacia la escucha y ayuda en lo que está al alcance; esto debiera ser una meta, un fin en sí mismo, se trata de ser útil para alguien, de la misma forma que es fundamental permanecer atentos a lo que realmente interesa y necesitan los sujetos en todo instante. Por tanto, la pregunta esencial es ¿en qué puedo ayudarte?

No obstante, esto puede experimentar cambios y transformaciones a lo largo del tiempo. En este sentido, se toma como un ingrediente significativo en el momento de examinar la responsabilidad hacia la labor de ayuda, ya que, sin estimulación en particular, los individuos se comienzan a retirar de las diversas acciones.

Cuando un hombre o mujer deciden ser voluntarios con el fin puro y sincero de auxiliar a los otros por gusto, y con la única intención de dar sin esperar nada a cambio, florece un sentimiento de satisfacción y hasta de magia que nutre y enriquece inmediatamente. Las destrezas propias se optimizan y la comprensión se mejora al lograr que todos adquieran un beneficio. Simultáneamente, cuando una persona labora voluntariamente en una organización y da su tiempo con agrado y dedicación, es un sujeto caritativo, con valores y gran sentido de compromiso. Aunque también aprende, se acerca a individuos igualmente distinguidos y de este modo se siente bien consigo

Motivación al compromiso La motivación es un componente esencial en el trabajo con lo demás y en el propósito de cada hombre, por lo que conservarla en óptimas condiciones es un sinónimo de compromiso y persistencia, principalmente en una estabilidad en el ejercicio del voluntario.

Encontrar este estado implica una interiorización que conduce al sujeto hacia metas o fines que ellos determinan y los mueven a realizar tareas que están muy relacionadas con el interés y la voluntad. En general, el voluntariado enseña a colaborar con grupos multidisciplinarios, fortalece la toma de decisiones, genera empatía y comprensión de la realidad social, y aumenta la seguridad personal, la confianza y la concentración.

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LOS DERECHOS DE LOS PACIENTES

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Psic. María Azucena Valtierra Madera

a condición de salud y enfermedad debe de ser analizada y comprendida desde la perspectiva de que como seres humanos no somos islas: estamos inmersos en un sistema político, económico y social, en una cultura determinada. “La calidad de vida” depende de muchos factores, sin embargo, existe un margen de libertad para elegir qué decisión tomar ante determinadas circunstancias. Cuando una persona enferma, en especial si es de gravedad, en muchas de las ocasiones surgen fuertes sentimientos de aprehensión surgida de la propia debilidad: impotencia y fragilidad que en muchos de los casos se vive como una regresión (el paciente se infantiliza), encerrándose en sí mismo, concentrándose en su cuerpo, desinteresándose por los demás y volviéndose demandante de amor, cuidado y protección. En ocasiones, estas demandas de atención se manifiestan de manera pasiva: el paciente se muestra incapacitado o mimoso. O bien, se manifiesta con actitudes exigentes: a través de protestas y quejas. En el fondo se revelan la

angustia ante la pérdida del control del propio cuerpo y de la propia vida. Es común ver en nuestro medio un trato técnico, y a veces deshumanizado, que conlleva a la despersonalización y deshumanización que

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caracteriza al mundo “desarrollado” que actualmente estamos viviendo. Por esto es t an impor t ante entender que la “calidad de vida” que los enfermos reclaman remite a un concepto de salud integral, que entiende al ser humano como un ser bio-psico-social y también espiritual, y no verlo solamente como un conjunto de órganos y sistemas. Hablar y luchar por los derechos de los enfermos requiere entender lo antes mencionado; pero también se requiere apertura para quererse educar y abrirse a un cambio de mentalidad y de actitud que conlleve a una maduración, incluyendo la espiritual. Es importante hacer un esfuerzo para que los derechos a la salud se contemplen y se protejan; tener un cuidado escrupuloso para que se sigan ejerciendo aquellos que ya se disponen. Desarrollar una especial sensibilidad y atención para tratar que las personas enfermas lleven su situación con el máximo de dignidad, integridad, apoyo humano e institucional. Y una cobertura afectiva que soporte la gama de sentimientos relacionados con la angustia: fragilidad, debilidad, dependencia de otros, la impotencia de valerse por sí mismos, las carencias y la inminencia de la propia muerte, y para esto se requiere la colaboración de todos.

El Artículo 4° Constitucional establece que todos los ciudadanos mexicanos tienen derecho a la protección de la salud y a un medio ambiente sano y adecuado para su desarrollo y bienestar; tenemos derecho a: recibir atención médica adecuada; recibir trato digno y respetuoso; recibir información suficiente, clara, oportuna y veraz; decidir libremente sobre su atención; otorgar o no su consentimiento válidamente informado y a rechazar tratamientos o procedimientos; ser tratado con confidencialidad; contar con facilidades para obtener una segunda opinión (esto es sólo enunciativo y no limitativo, se pueden pedir todas las opiniones que se requieran); recibir atención médica en caso de urgencia; contar con un expediente clínico; ser atendido cuando se inconforme por la atención medica recibida; recibir información sobre los procedimientos que rigen el funcionamiento de los establecimientos para el acceso y obtención de servicios de atención médica; no cubrir cuotas de recuperación específicas por cada servicio que reciban; presentar quejas ante los Regímenes Estatales de Protección Social en Salud o ante los servicios estatales de salud, por la falta o inadecuada prestación de servicios.


Camilo de Lellis A.C.

CONTACTO:

Valor: “el compromiso”

El valor del compromiso va más allá de cumplir con una obligación. Pone a prueba tus capacidades para sacar adelante todo aquello que se te ha confiado. “Una persona comprometida es aquella que cumple con sus obligaciones haciendo un poco más de lo esperado”. El que asume compromiso vive, piensa y sueña con sacar adelante a su familia, su trabajo, sus proyectos de vida, su estudio y todo aquello en lo que ha empeñado su palabra. La persona que abraza el valor del compromiso, lo asume de manera íntegra. En algún momento de la vida se tiene que asumir un compromiso. La persona comprometida no espera que le supervisen, que le vigilen su cumplimiento, sino que actúa correctamente y con responsabilidad conforme a sus convicciones. El valor del compromiso nos lleva a analizar el pro y los contras en cada circunstancia al asumir una responsabilidad. Porque cuando la persona comprometida consigo misma y con los demás asume una responsabilidad, sabe que debe cumplirla. Debes procurar asumir compromisos serios con tu vida que no sólo mejoren tu propia situación personal, sino que contribuyan a elevar la calidad de vida de los demás.

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“Quien ayuda al prójimo, mejora a sí mismo” No se trata sólo de un eslogan, sino de una experiencia que podemos experimentar, por diferentes razones. Veamos algunas de ellas. Quien ayuda al prójimo, redimensiona sus sufrimientos. El encuentro con quien sufre cuestiona nuestros pequeños sufrimientos y frustraciones, redimensiona nuestros pequeños e insignificantes dramas cotidianos; pone a luz nuestra inmadurez que exagera nuestras dificultades y transforma los pequeños altibajos en grandes problemas.

Quien ayuda al prójimo, se capacita y adquiere una mirada más profunda sobre la sociedad. El voluntariado exige formación para hacer frente a los desafíos. Las necesidades que se descubren, junto con el descubrimiento de nuestra incapacidad para hacerles frente, nos obligan a buscar nuevos mé-

Quien ayuda al prójimo, se hace agente de transformación social. La acción voluntaria nos pone en contacto con las múltiples injusticias sociales y nos ayuda a detectar las señales del sufrimiento escondido y darnos cuenta de que muchas realidades no son dignas de la persona humana: suscita una sana indignación que se convierte en motor de una acción de transformación social.

Para el voluntario eso significa un desarrollo de todas sus facultades.

Vida y Salud

Quien ayuda al prójimo, promueve la contracultura del involucrarse y comprometerse con el prójimo. Queremos acercarnos con afecto, de persona a persona con quien sufre una dificultad, con empatía y calidez, con amor y cariño.

“La Relación de Ayuda”

Quien ayuda al prójimo, aprende a vivir y colaborar con los demás. Ser voluntarios nos obliga a trabajar codo a codo con colegas, a discutir, a buscar juntos formas de intervención más adecuadas. El voluntario se fragua en la dialéctica del diálogo, del debate con los demás; nos vemos como obligados a escuchar puntos de vista y estrategias diferentes; nos educa a encontrarnos, a planear juntos, a determinar los pasos futuros, a verificar los logros y los fracasos.

Quien ayuda al prójimo, reduce su propio egoísmo y egocentrismo. El sufrimiento ajeno nos desinstala de nuestras comodidades y se convierte en un “llamado” a salir de nosotros mismos y de nuestro egoísmo; es una “pro-vocación” a hacer algo, a compartir lo que podemos y, por lo menos, nuestro afecto con quien necesita apoyo y cercanía. todos de intervención, a cuestionar prácticas obsoletas, a innovar y a ser creativos. Quien ayuda al prójimo, desarrolla todas sus potencialidades. La práctica exige la conyugación de la mente, el corazón y las manos; llama en causa la capacidad de afecto, de amor desinteresado, la capacidad concreta de cuidar.

El número 105

(Mayo - Junio 2020) de la Revista

Quien ayuda al prójimo, es promotor de esperanza para todos. El voluntariado va contracorriente: es una proclama de esperanza, un himno al futuro; cultiva el optimismo. El voluntariado es animado por la esperanza, entendida como la actitud activa de quien no se resigna, de quien es capaz de entrever entre rendijas nuevas posibilidades, de quien busca sin desanimarse hasta encontrar soluciones viables.

será dedicado a

Suscripciones secretaria@camilos.org.mx para enviarse por vía electrónica

El equipo de Redacción de la Revista y el Centro San Camilo A.C., expresan su más sentido agradecimiento a los bienhechores y patrocinadores: Ignacio y Marina Jiménez Ma. Eugenia Villaseñor M. Q.D.E.P

Tequila San Matías Mónica Gómez Flores Antonio Salles Ramírez Fundación Stella Vega, A.C.

¡QUE EL SEÑOR LES PAGUE!

RELIGIOSOS CAMILOS AL SERVICIO DE LOS ENFERMOS Religiosos de la Orden de San Camilo Somos religiosos unidos por el mismo ideal: servir a los enfermos y a los que sufren.

Para jóvenes varones, solteros, de 17 a 29 años ¡Quieres descubrir tu vocación? ¡Estás interesado en un acompañamiento vocacional? Religiosos Camilos Guadalajara, Jal. Tel. 33-3640-4090 sancamilo@prodigy.net.mx www.camilos.org.mx ENERO- FEBRERO 2018

34 ENERO - FEBRERO 2020 San Camilo de Lelis

San Camilo nació en Italia en 1550, se convirtió a los 25 años, consagró su vida atendiendo a los enfermos más pobres y desasistidos, fundó en 1586 la Orden de los Ministros de los Enfermos (Religiosos Camilos). Eligió como distintivo la cruz roja. La intuición de San Camilo fue fundar una “compañía de hombres piadosos y de bien que, no por dinero, sino voluntariamente y por amor a Dios, sirvieran a los enfermos con aquel

amor y cariño de una madre hacia su hijo único enfermo”. Elaboró las reglas para servir con esmero y toda perfección a los enfermos. Adoptó nuevos medios para mejor servir al enfermo. Creó un modo original de estar frente a Dios, inspirado en el Evangelio de San Mateo: ‘Cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron’.

¡Tú también puedes ser Religioso Camilo!

¡VEN y VERÁS!

El Centro San Camilo A.C. agradece sus donativos en la cuenta número 0131442279, en cualquier sucursal de Bancomer. Se expiden recibos deducibles de impuestos. Tel. (33) 3640-4090 / sancamilo@prodigy.net.mx / http://www.camilos.org.mx

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Sentido de la Vida  

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