En este cartel, con motivo del 125 aniversario de la Declaración de Monumento Nacional del Priorato (año 2011) se recogieron los datos esenciales sobre el campanario y sus campanas, por parte del pueblo de Valdabasta para celebrar dicha efemérides.
EL PUEBLO ALREDEDOR DE 1886 El viejo campanario del pueblo se levantó con restos ruinosos del Monasterio entre los años 1885-1886. Justo cuando se procuraba, y se conseguía, la Declaración de Monumento Nacional, aunque con pocos logros efectivos que evitaran las ruinas del Priorato. Era este campanario un paredón de un tercio de piedras de sillería en la parte baja, procedentes sin duda de las ruinas del Monasterio que estaba gritando sus desgracias. El resto de la pared era de adobe, de un metro de grueso, seis de largo y cuatro de alto; con dos ventanales u ojos para las campanas. Estaba cubierto por un tejadillo de teja roja, a cuatro aguas. En los primeros años setenta del siglo XX se fue deteriorando su estructura y se decidió, lamentablemente, derruirlo, (1974/5 ?) y levantar en su lugar una torre cuadrada de ladrillo y lucido de cal y cemento, que tenemos hoy.
Lo único bueno fue que aprovecharon las piedras para la base. (Algunos sueñan todavía que entre esas piedras se esconda la lápida fundacional del Monasterio, desaparecida). Los trabajos los llevó a cabo el albañil del pueblo, Gregorio Rebollo, siendo Alcalde Presidente Heraclio González Blanco, y cura párroco Don Jesús Pérez Díez. Fueron colocadas dos campanas mayores: una de voz gruesa, y la otra de voz plateada; además de la campanilla (también de voz plateada), instalada en la ermita de San Antonio, que fue parroquial del pueblo, en Valdabasta. La campana pequeña, de voz plateada, se había construido para el Monasterio en el año 1804, cuando era Prior Don Tomás Cuebas, aprovechando una anterior campana rota, y añadiendo 837 reales por la refundición. La campana de voz gruesa la mandó hacer el mismo Prior en 1815, al campanero de Vegas (del Condado?), José de Benero. El costo era mayor, de 4.200 reales, y fue pagado a plazos, según el siguiente detalle: - 200 reales en 1915, a la entrega. - 1300 reales en 1816. - 1300 reales en 1817. - 1400 reales en 1826. Cuentas aparte se llevó el badajo, que fue hecho por los herreros de Villanofar, por 313 reales.
Esta campana grande fue refundida de nuevo en 1945, siendo párroco Don José Crespo, y alcalde Luciano de la Varga. La otra campana, (la de voz plateada) conserva su inscripción original, si bien fue refundida también años más tarde. La inscripción respetada dice: "SANTCE MICHAELI ORA PRONOBIS AÑO 1804 SIENDO PRIOR DON THOMAS CUEBAS PUERTA. J.P.H JUAREZ MEFECIT" (Datos extractados del libro de Amado Cancelo García, año 2000: "El Concejo de Val de San Miguel de Escalada")
En el año 1972 estaba aún así de guapo, aunque deteriorado…
Hay ruinas más bellas que las torpes realidades.
Fue una pena perder este hermoso campanario, tan unido a la historia del pueblo y del Monasterio. Pero quizás aún sea tiempo de poner en valor algunos vestigios de su belleza y de su valor, siempre unidos al Priorato, y arraigados a la vida del pueblo. El campanario se puso en este lugar, lejos de lo acostumbrado (a los pies de la iglesia), pero por una razón práctica: que su vista y su sonido dieran a los dos barrios, tan distantes: Casas de Valdabasta y San Miguel de Escalada. Fue por tiempos testigo y voz de la vida del pueblo, con sus toques comunales, resumen de toda la actividad, humana y divina, de sus habitantes.
Hay muchos datos más, y razones entrañables, que nos invitan a su recuperación y digna conservación para el futuro.
Ver vídeo = https://youtu.be/rdMQgjHNbwI
Abril 2021