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- Curso 8: La literatura infantil y la animación a la lectura

Unidad 1

Enseñanza de la Compresión Lectora Modalidad Autodidacta Virtual

Módulo 2 ENSEÑANZA DE LA COMPRENSIÓN LECTORA Curso 8 LA LITERATURA INFANTIL Y LA ANIMACIÓN A LA LECTURA Lic. Vicky Canales

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Unidad 1

Rector Universidad Marcelino Champagnat

Dr. Pablo González Franco

Vicerrector Universidad Marcelino Champagnat

Dr. Nicanor Colonia Valenzuela

Director de Postgrado Universidad Marcelino Champagnat Dr. Marino Latorre Ariño Director Escuela de Negocios y Gobierno UTRIVIUM

José Cogorno Jimeno

Coordinadora General

Sara Dávila

Coordinadora Académica

Lic. Patricia Osorio Dominguez

Profesora

Lic. Vicky Canales

Diagramación y edición de texto

Giuliana Thomas Romero

Edición de Video

Giuliana Thomas Romero

Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú N°______________ Creado, editado e impreso por UTRIVIUM Av. Arequipa 4728, Miraflores, Lima, Perú.

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Unidad 1

PRESENTACIÓN Presentamos el curso Literatura infantil y para adolescentes y animación a la lectura con muchas expectativas, a través de su desarrollo queremos responder algunas interrogantes como ¿cuánto conocemos de la literatura infantil y para adolescentes? ¿Estamos preparados para ser animadores a la lectura? ¿Estamos dispuestos a ser agentes formadores de lectores y a propiciar el cambio? En nuestra realidad actual se discute mucho acerca de los bajos niveles de comprensión lectora y de la falta de hábito lector en general, es por ello que hoy más que nunca es imperativo propiciar la intervención de animadores de lectura bien informados y con buenos hábitos lectores. Se requiere que los facilitadores conozcan, entiendan y amen la literatura para que estén dispuestos a revertir este problema que afecta en mayor medida a nuestra población de niños y adolescentes. Este curso pretende aportar al conocimiento de toda una gama de posibilidades que nos ofrece la literatura infantil y para adolescentes de todos los tiempos así como de las últimas publicaciones. Asimismo deseamos formar animadores a la lectura que manejen diversas técnicas que les permita divulgar la buena literatura y orientar a los niños y jóvenes en el desarrollo de su capacidad lectora. El curso se desarrolla en cuatro unidades: 1. 2. 3. 4.

Introducción a la literatura infantil Una mirada a la historia de la Literatura infantil y para adolescentes Grandes temas en la literatura infantil y para adolescentes La animación a la lectura y el Plan lector

OBJETIVOS 1. 2. 3. 4.

Valorar la función de la literatura infantil en la formación de los lectores. Investigar y conocer la historia de la literatura infantil y para adolescentes en el Perú y en el mundo. Conocer y analizar textos infantiles y para adolescentes. Conocer y crear nuevas estrategias de animación a la lectura.

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Unidad 1

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CONTENIDO TEMÁTICO Unidad 1 Introducción a la literatura infantil 1. Definición y caracterización de la literatura infantil 2. Literatura infantil y libros para niños. 3. Géneros de la literatura infantil y para adolescentes  El cuento y la novela  La poesía en la literatura infantil  El teatro infantil: características, elementos básicos 4. Actividad 5. EOL – Evaluación en línea 6. Lectura: De la producción a la lectura de Regina Zilverman Unidad 2 Una mirada a la historia de la literatura infantil y para adolescentes 1. Origen de la Literatura infantil y para adolescentes. 2. Panorama de la Literatura infantil y para adolescentes desde el siglo XVIII hasta la actualidad. 3. La literatura infantil y para adolescentes en el Perú. 4. Actividad 5. EOL 6. Lectura: “Historia portátil de la literatura infantil” de Ana Garralón Unidad 3 Grandes temas en la literatura infantil y para adolescentes 1. El humor en la literatura infantil y para adolescentes 2. Obras representativas del humor en la literatura infantil.  Pedro Melenas  Max y Moritz  Cuentos en verso para niños perversos  El gato bandido 3. Nuevos temas en Literatura infantil y juvenil. 4. Actividades 5. EOL 6. Lecturas:  El humor en la literatura infantil de Juan Cervera  La elección de la carnada de Marina Colasanti Unidad 4 La animación a la lectura y el Plan lector 1. La importancia de la lectura 2. Clases de libros para niños 3. Animación a la lectura  El animador de lectura  Estrategias de animación a la lectura. 4. Acciones para la implementación del Plan lector. 5. Actividades 6. EOL

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INDICE UNIDAD 1 Cómo gestionar la evaluación de la comprensión lectora

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UNIDAD 2 Evaluación diagnóstica de la lectura y la comprensión lectora

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UNIDAD 3 Evaluación de proceso de la comprensión lectora

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UNIDAD 4 Evaluación de salida de la comprensión lectora

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Unidad

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Introducci贸n a la literatura infantil

Paso 1.- Ver videoconferencia

Paso 2.- Lea texto de esta unidad

Paso 3.- Realice actividad

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Lic. Vicky Canales Licenciada en Educación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, tiene un Diploma de segunda especialidad en Formación Magisterial de la Pontificia Universidad Católica del Perú y ha concluido estudios de una Maestría en Literatura Infantil y Juvenil. Ha publicado seis libros de cuentos para niños y se desempeña como profesora de Comunicación y capacitadora.

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Introducción a la literatura infantil 1.-Definición y caracterización de la literatura infantil El concepto de Literatura Infantil ha sido ampliamente discutido a través del tiempo por diversos autores y críticos. Este género ha sido, en muchos casos, puesto en duda o ignorado en la historia y crítica de la “otra” literatura. En esta discusión, a menudo se han lanzado conceptos disímiles de acuerdo al punto de vista de escritores, pedagogos, críticos literarios, editores, ilustradores y todos aquellos agentes que intervienen en su producción. Se han lanzado preguntas legítimas respecto a su concepción: ¿Será Literatura infantil la creada por adultos, para adultos y que ha sido adoptada luego por generaciones de niños? ¿Debemos entender por Literatura infantil la creada por los niños? ¿O sólo merece ese título la literatura producida por adultos y concebida específicamente para un público lector infantil? Según la investigadora catalana Genma LLuch1, entendemos por literatura infantil y juvenil toda aquella comunicación literaria que se establece entre un autor adulto y un lector infantil o juvenil. También agrega que es una literatura que, además de proponer un entretenimiento artístico al lector, busca crear una competencia lingüística, narrativa, literaria o ideológica. Marc Soriano2, un importante referente dentro de los estudiosos e investigadores de la literatura infantil, la define como “Una comunicación histórica, es decir, localizada en el tiempo y el espacio entre un locutor o escritor adulto, el emisor, y un destinatario niño, el receptor, que por definición, no dispone más que parcialmente de la experiencia de la realidad y de las estructuras lingüísticas, intelectuales, afectivas, etc. Que caracterizan a la edad adulta”. Graciela Montes3, tenaz investigadora de Literatura Infantil, escritora y traductora, también responde a la interrogante: “Primero habrá que despejar el terreno. ¿Qué es “Literatura infantil”? Para empezar, si la literatura infantil merece el nombre que tiene, si es literatura, entonces es un universo de palabras con ciertas reglas de juego propias; un universo de palabras que no nombra al universo de los referentes del mismo modo como cada una de las palabras que lo forman, lo nombraría en otro tipo de discurso; un universo de palabras que, sobre todo, se nombra a sí mismo y alude, simbólicamente, a todo lo demás.” Gianni Rodari4, dice acerca de la literatura infantil: “Por medio de las historias y de los procedimientos fantásticos que las producen ayudamos a los niños a entrar a la realidad por la ventana, en vez de hacerlo por la puerta. Es más divertido y, por lo tanto, más útil.” Cuatro investigadoras argentinas: Ofelia Seppia, Fabiola Etchemaite. María Duarte, María L. de Almada, en su obra “Entre libros y lectores I” afirman: “Se debe entender la literatura infantil y juvenil, a diferencia de estos planteos, como una convención a través de la cual nos estamos refiriendo a un modo de comportamiento posible de la literatura dentro de la cultura. Aún si reconocemos la existencia de un destinatario con características propias y particulares, esto no atenta contra su calidad literaria; sólo determina, a veces, la materialidad del mismo soporte textual”. 1

Lluch, Genma: Cómo analizamos relatos infantiles y juveniles.Bogotá, Norma,2004 Soriano, Marc: La literatura para niños y jóvenes, Buenos Aires, Colihue, 2005 3 Montes, Graciela: El corral de la infancia, México DF, Fondo de cultura económica 2001 4 Rodari Gianni: Gramática de la fantasía, Bogotá, Panamericana 2005 2

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Otros autores, sin embargo niegan la existencia de una Literatura Infantil argumentando que así como no existe la Literatura para ancianos o para adultos, tampoco se puede hablar de una literatura específica para niños. El filósofo Fernando Savater afirma al respecto, en forma contundente que “Literatura infantil es la que los niños leen”. Aunque en la mayoría de las definiciones está presente la naturaleza de la relación escritor adulto/ lector niño, entendiéndose por lector niño al que responde a ciertas características comunes propias de la infancia; la esencia de la literatura infantil va más allá. Responde a una época y a una circunstancia. En oposición a la idea de que el autor de literatura infantil recrea y presenta la realidad de los niños, sus intereses y sentimientos y es capaz de plasmarlos en su obra, B. Atxaga en el libro “Alfabeto sobre Literatura infantil”, afirma que es imposible que un escritor de literatura infantil pretenda catalogar a todos los niños atribuyéndoles los mismos rasgos pues: “no se puede resumir en diez o doce características la infinita variedad de sentimientos e ideas que puede albergar el espíritu de un sujeto cualquiera, sea éste un niño o un adulto” Es importante recordar que la mayor parte de las obras consideradas “Clásicos infantiles” fueron obras concebidas para lectores adultos y que fueron adoptadas por generaciones de niños. Es el caso de la novela “Robinson Crusoe”, en la que no intervienen personajes niños y que se convirtió en un ícono de la literatura infantil a pesar de las críticas escrutiñadoras y a la suma de incoherencias halladas en su trama. Otro ejemplo es el libro “Las mil y unas noches” antigua manifestación de la literatura persa que, ante la demanda del público infantil, ha sido editada con los consiguientes cortes edulcorantes que la hacen “adecuada” a lo que se espera de una obra infantil- juvenil. Otro caso es el de la obra “El diario de Ana Frank” escrito por una niña judía sin pretensiones de llegar a un público infantil- púber y que sin embargo constituye una de las obras más leídas en todas las escuelas. El escritor Juan Cervera5, en su obra “Teoría y crítica de la literatura infantil” nos aclara estas dudas clasificando la literatura infantil de la siguiente forma: - Literatura “ganada”, en la que están consideradas las obras que no fueron escritas pensando en el público lector infantil, pero que tuvieron la preferencia de los niños. En esta literatura considera los cuentos tradicionales, las canciones, los juegos y las adaptaciones de obras para adultos como “Las mil y una noches”. - Literatura creada para los niños, que sí tiene al niño lector como destinatario. En esta literatura se engloban las obras que se han producido y se siguen produciendo en los diversos géneros: cuentos, novelas, poemas y obras de teatro. - Literatura instrumentalizada, conformada por los libros que llevan el rótulo “para niños” y que atienden a necesidades puramente pedagógicas y que no contienen en su interior ningún rasgo literario. En nuestro medio, aún hay mucho que hacer en el campo de la investigación de nuestra literatura infantil, ¿Podemos hablar de Literatura infantil en nuestro país? Francisco

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Cervera, Juan: Teoría y crítica de la literatura infantil, Bilbao, ediciones mensajero 1992

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Izquierdo Ríos, nuestro escritor, autor del entrañable cuento “El bagrecico”, en el año 1969, publica un ensayo en el que da una respuesta a esta pregunta: La literatura infantil en el Perú “¿Existe literatura para niños en el Perú? La respuesta es todavía relativa, como en muchos otros órdenes de la cultura en el país. No existe una literatura infantil orgánica con motivos peruanos. No queremos afirmar con esto que una literatura infantil debe hallarse estructurada única y exclusivamente con motivos nacionales, sino que esos temas deben constituir su parte medular, sin olvidar, por cierto, los ajenos, de carácter universal. Y hay que tener presente aún que los propios motivos nacionales llevan en sí contenido universal. La cultura es patrimonio de todos los hombres. No vamos a discutir tampoco en este ensayo sobre qué literatura infantil es la más adecuada, si la elaborada por los mismos niños, la ofrecida por escritores especializados o las compilaciones de páginas espigadas en las obras de los grandes autores de un país y del mundo. Apuntaremos, sin embargo, que -salvo en el caso de los escritores particularmente dotados- los temas escritos sin previa intención resultan los mejores para niños. Mas, en todo esto, lo fundamental es poner en manos del pequeño lector libros que le interesen y agraden, sean ellos de poesías, de cuentos o de fábulas. La literatura infantil debe proporcionar al niño un alto goce estético, despertando en él amor profundo por la Naturaleza, por la vida, por la Patria, por la Humanidad. Debe ser, en consecuencia, expresión de belleza, de picardía, de ensueño, de realidad, de júbilo, de esperanza, en suma, completa exposición de la existencia. Tenderá a cimentar en el niño, por sobre todas las cosas, fe en sí mismo, en los grandes destinos del hombre, alegría de vivir. Recuerdo a este respecto, por ejemplo, cuánto gozaban los niños – todos ellos mestizos – de una escuelita serrana, que estaba bajo mi dirección, con la vitalísima y chispeante poesía “Simón, el Bobito”, del poeta colombiano Rafael Pombo; gozo, alegría, que eran compartidos por el pueblo, cuando los niños la recitaban con ocasión de algunas actuaciones celebradas en la huerta florida de almas en la escuela o en la plazuela del lugar; o con “El sapito Glo Glo Glo” del poeta argentino José Sebastián Tallón, clara emoción de naturaleza, con la lluvia, el sapito, la casa y el hombre como personajes; o con “El señor cura de la Jalca y el pájaro Quién-Quién”, breve cuento humorístico mío, a base de un motivo folklórico de la sierra oriental peruana. Desde este punto de vista, la literatura para niños no debe ser complicada, estropeada con indicaciones pedagógicas, las que, en vez de facilitar, limitan, entorpecen la captación espontánea del pequeño y ansioso lector. Los niños deben interpretar la naturaleza de los temas sintiéndolos, gozándolos con amplia libertad, a sus anchas. Ya la literatura infantil con moraleja al pie de las composiciones debe pasar a la historia. Por desgracia, muchos de nuestros maestros -demasiado pegados al tibio didactismo- entienden este importante asunto en el sentido de que los libros de lectura deben ser simples textos y opacan la belleza que pueden poseer los temas con una serie de explicaciones metodológicas. Hemos dicho ya que la literatura

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infantil ha de traer un áureo mensaje de belleza, de emoción, el que, sin intervención extraña, influirá provechosamente en el niño, afianzando en él la comprensión, el cariño por todas las cosas del universo. Es el mismo niño quien, cual un descubridor de nuevas tierras, debe descubrir en los temas que se le ofrecen las más secretas resonancias. No hay necesidad de señalarle todavía con el puntero didáctico, docente, el significado del alma de tal o cual composición; el niño debe acercarse a ellas como lo hace ante una mariposa, ante una flor, ante un oculto nido de ave. Puede un maestro, desde luego, aprovechar las sugestiones que brinda un tema para suscitar interés por ciertos conocimientos o utilizarlo como aplicación, según las características, el grado de estudios y la edad de los alumnos. Por eso repetimos, la literatura infantil debe ser esencialmente vital, vasta expresión de la Naturaleza, de la realidad, y, por supuesto, del mundo maravilloso de la fantasía. Sabido es, por ejemplo, que a los niños de menor edad -siete o nueve años- les gustan sobre todo los cuentos de hadas, aspecto que, precisamente, está de acuerdo con el momento sicológico que viven, pronunciadamente inclinados a lo sobrenatural. La literatura infantil debe ser como un hermoso sendero mágico, por donde el niño camine hacia el valle luminoso de la realidad, hacia el conocimiento del verdadero sentido de las cosas”. Han pasado más de tres décadas desde que se publicó este ensayo y sin embargo, en la actualidad, podemos apreciar que muchas de las reflexiones del autor siguen vigentes, y las dificultades que señala, como anteponer el aspecto didáctico en la temática de los libros infantiles, todavía persisten. Nuestro poeta Javier Sologuren publicó en el año 1986 un hermoso libro de poemas llamado “Retornelo” (Editorial Colmillo Blanco) y en la presentación de su obra nos aclara algunas dudas respecto a la literatura infantil: En estas páginas se reproducen casi todos esos textos reunidos por primera vez en libro gracias al empeño cordial de mi amigo el poeta y educador Jorge Eslava quien posee rica experiencia en este campo, tan difícil, de la escritura para niños y en el complementario del trabajo editorial. A él se debe además la inclusión de otros poemas míos, que fueron escritos sin tener en cuenta al lector infantil, tales como, entre otros, “Los balcones…”, “Canción I”, “El paso de los años”. Todo lo cual me dice que hay un punto de contacto y de pasaje entre la obra poética “seria” y la inspirada en el mundo de los niños. Nada mejor, al parecer”. Es interesante subrayar lo que dice el poeta, algunos de los poemas que componen este libro no fueron concebidos pensando en el público lector infantil, su proceso creativo se dio al margen de esta limitación y sin embargo este poemario constituye uno de las más bellos dentro de la poesía infantil, pero lamentablemente no ha tenido mucha difusión en las escuelas.

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El relativo auge de la industria editorial en obras para niños durante los últimos años, nos trae la esperanza de que vayamos evolucionando en producción y crítica de nuestra literatura infantil. En la actualidad, en pleno esplendor editorial de este género sí podemos hablar de una literatura concebida especialmente para niños y publicada atendiendo a las necesidades de estos lectores. Otra discusión importante dentro del campo de la literatura infantil se da en la necesidad de establecer las características comunes entre las obras que tienen como destinatario el público infantil. Al respecto Lurie Allinson, en su obra “No se lo cuentes a los mayores” explica por qué algunas obras Infantiles como “Tom Sawyer”, “Mujercitas”, “Peter Pan” y “Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas”, han trascendido en el tiempo y se han convertido en las favoritas de generaciones de niños y jóvenes: “Estos libros y otros como ellos, recomendados e inclusive famosos, nos transportan a la ensoñación, nos llevan a la desobediencia, a contestar, a escaparnos de casa y a guardar nuestros sentimientos más íntimos, ocultándolos a los mayores que no nos comprenden. Ponen al revés todos los valores de los adultos, burlándose de sus instituciones, como la familia y la escuela. En pocas palabras, podemos decir que son subversivos, al igual que las rimas, burlas y juegos que yo he aprendido en los patios de recreo.” En su obra “Es bueno, es malo” McDowell y Hostetler, estudian la temática presente en las obras infantiles y aportan una aproximación a las características de las obras infantiles: - Relativa brevedad del texto. - Predominio de la acción y del diálogo. - Presencia del protagonista infantil / juvenil. - Desarrollo argumental según esquemas convencionales. - Cierta tendencia moralista. - Tono optimista. - Uso de un lenguaje adecuado para niños. - Predominio de la simplicidad, la magia, la fantasía y la aventura. En cuanto a los temas, muchos autores apuestan por una temática libre de estereotipos y censuras. Se busca que las obras infantiles aborden los problemas familiares, (¿cuántos niños pertenecen a familias disfuncionales o diferentes a la familia tradicional?) los problemas sociales, conflictos tristezas y alegrías son parte de la vida y los niños lo perciben así, por eso prefieren y hacen suyas las obras auténticas, cargadas de humor y naturalidad, que hablan de niños comunes y corrientes que juegan, ríen, lloran, pierden y ganan. El lenguaje usado en las obras infantiles también ha sido objeto de diversas discusiones. Actualmente existe un tipo de “literatura infantil” cuya característica principal es la “adecuación” del lenguaje adulto (el autor) al del niño. Entendiéndose por ello el uso de un lenguaje plano, unívoco, y puramente denotativo, cuando la esencia del lenguaje literario es la plurisignificación y el aspecto connotativo que da la posibilidad de entender la obra de diversas formas posibles y con mayor razón en el caso de las obras para niños.

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Todos hemos sido niños y hemos hablado con ellos. Los niños usan el lenguaje como un juguete más, colmado de juegos de palabras, repeticiones e inventos. Muchas veces los adultos (padres, editores, maestros) ignoran este aspecto y buscan obras de lenguaje simple porque se cree que serán de fácil comprensión y no le crearán ninguna dificultad al niño. Respecto al lenguaje en las obras infantiles, en la obra “Entre libros y lectores”, las autoras hacen una aproximación de lo que generalmente se cree correcto: “En lo que respecta a los chicos, todavía perduran en la escuela y en la sociedad algunas creencias que influyen en muchas ocasiones en la producción y selección de textos para ellos: - El lenguaje del texto debe ser claro y sencillo. - El vocabulario debe adaptarse a la edad del destinatario. - La retórica escapa a la comprensión del niño. - Las oraciones, así como el texto deben ser breves. Ninguno de estos mitos tiene mucho asidero. El lenguaje del niño es por naturaleza sugerente, metafórico y construye su propia realidad. Por eso, a la larga, él mismo rechaza el lenguaje pueril y carente de sentido que le proporciona determinada literatura que se considera “apropiada” para la infancia. Esta opinión es compartida por críticos y escritores contemporáneos”. Graciela Montes, en su obra “El corral de la infancia” reflexiona acerca del lenguaje: “Los primeros vínculos que se entablan con las palabras son siempre apasionados. Todos recordamos de nuestra infancia palabras amadas a veces por su sonido, palabras salvajes, incomprensibles otras, palabras que no se dejaban atrapar, palabras antipáticas o ridículas. Las palabras estaban vivas, eran bichos sonoros que se aparecían de pronto en distintas situaciones de la vida y se teñían de lo que esas situaciones nos significaban.” Respecto a este tema, Javier Sologuren afirmaba:“El lenguaje válido para el niño ha de ser muy concreto, muy dinámico, muy rítmico. Todos los grandes aciertos de este género tienen en ello su razón de ser. Suceden cosas sin cesar y cuando estas brotan del sueño, lo hacen con un relieve y una plasticidad penetrados de esa vida que, en todo instante, el niño está ansioso por descubrir”. El escritor e investigador español Juan Cervera diferencia entre dos lenguajes usados en las obras infantiles: - El lenguaje utilitario, que simplemente comunica y tiene carácter unívoco y denotativo que predomina en los textos narrativos y teatrales y que no requiere de un gran esfuerzo de interpretación del pequeño lector, salvo en la adquisición de un nuevo vocabulario. - El lenguaje artístico o figurado que predomina en los textos poéticos y que se caracteriza por su plurisignificación y su carácter connotativo, lúdico y ambiguo. El autor añade acerca del lenguaje figurado: “La belleza formal está determinada en gran medida por el lenguaje figurado, y éste, lógicamente, condiciona la comprensión del texto literario a la capacidad asociativa del niño. Aquí se sitúa el principio de la formación literaria del niño, labor que, naturalmente, discurre por los cauces de la intuición y el deleite mucho

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antes del estudio programado; labor que no resulta tan difícil como pueda parecer, si se toma en consideración lo que hemos llamado la aproximación lúdica a la literatura infantil. Muchos autores y educadores están preocupados por la comprensión del vocabulario. Es lógico que un texto cuyo léxico exija consulta permanente esté destinado al abandono. Pero el autor ha de estar convencido de dos circunstancias insoslayables: por una parte no puede aspirar que todos los niños lectores conozcan a priori todas las palabras que él escribe. Las experiencias de vocabulario restringido y dosificado por edades roza la utopía (…) Queda claro entonces que la literatura infantil actual, que tiene como destinatario el lector niño, responde a las expectativas que se plantean los adultos respecto a los intereses infantiles, sin embargo las obras de temas audaces, personajes entrañables y contestatarios que no corresponden al “modelo de niño perfecto” se convierten en las favoritas de este sector del público lector. También es importante aclarar que la buena literatura infantil conserva las características estéticas de la “otra literatura” y usa un lenguaje connotativo que contribuye al desarrollo de diversas competencias lingüísticas de los lectores.

2.- Literatura infantil y libros para niños. Cuando visitamos una librería solemos encontrar cantidad de libros dirigidos a los niños, muchos de ellos sin embargo no corresponden a la literatura infantil. Existen ediciones primorosas con atractivas ilustraciones a color, con tapa dura, plastificados que contienen textos instructivos y responden a preguntas como ¿Por qué debo lavarme los dientes? O ¿Por qué debo acostarme temprano? Estos textos solo cumplen una función aleccionadora, mas no contienen elementos literarios. Estos libros son los “Libros para niños”. El autor español Fernando Alonso dice acerca de este tema:“El concepto de literatura infantil se ha convertido en un inmenso y generoso cajón de sastre que lo mismo da cabida a las obras literarias que a los libros didácticos y divulgativos, a los tebeos (cómics) o a esos engendros troquelados que suelen aunar el desprecio a la letra impresa y un gusto estético envilecido. Por ello, cuando se citan cifras de producción (editorial) infantil, se incluye a toda serie indiscriminada de publicaciones. Esto crea una confusión que en nada beneficia a los autores, ni a los editores ni al posible lector; esto puede inducir a pensar que un sector que es incapaz de poner un poco de orden en su propio campo no puede ser tomado en serio”. Juan Cervera, en su obra “Teoría de la literatura infantil” llama a estas publicaciones “Literatura instrumentalizada”:“Bajo este nombre se pueden colocar bastantes libros que se producen ahora sobre todo para los niveles de educación preescolar e iniciales. Propiamente son más libros que literatura. Suelen aparecer bajo la forma de series en las que, tras escoger un protagonista común, lo hacen pasar por distintos escenarios y situaciones: la playa, el monte, el circo, el mercado, el zoo, el campo, la iglesia, el colegio, la plaza… Hay otros textos que se crean como extensión para ejercicios de gramática u otras asignaturas. Está claro que en todas las producciones predomina la intención didáctica sobre la literaria. La creatividad es mínima, por no decir nula. Toman un esquema muy elemental y lo aplican así a varios monográficos que pretenden convertir en centros de interés. No son literatura, aunque a veces así se llamen.

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Un caso diferente e interesante son las publicaciones de obras literarias en ediciones para niños. Se sabe, por ejemplo que en España hay una edición de “César Vallejo para niños”, en nuestro medio se puede encontrar la edición del cuento de Gabriel García Márquez “La luz es como el agua” que pertenece a su obra “Doce cuentos peregrinos”, y que, al ser publicada en formato grande, tapa dura e ilustraciones a todo color, se dirige al destinatario niño y se convierte en “libro para niños” sin que, en su origen haya sido concebida para este segmento del público lector. Lamentablemente en nuestro medio aún no podemos disfrutar de alguna edición de, por ejemplo “José María Eguren para niños”, “Abraham Valdelomar para niños” o “Ricardo Palma para niños”, lo que sin duda sería un gran aporte de la industria editorial a las obras para el público lector infantil

3. Géneros de la Literatura infantil y para adolescentes. En torno a la concepción de los géneros de la literatura infantil también se han dado grandes discusiones y se pueden encontrar diversas clasificaciones. Juan Cervera, afirma respecto a los géneros: “Habrá que admitir, sin duda, clasificaciones provisionales y flexibles, por tanto mutables, según las circunstancias de desarrollo del niño y su progresivo contacto con la literatura. Esto es necesario no sólo para la estructuración del pensamiento del niño, sino también para hacer posible la relación de éste con el adulto, cuando tengan que hablar de literatura. Estas clasificaciones – adopción de denominaciones, serían tal vez más exactas – ante el niño carente de estudios literarios, sólo pueden basarse en la imagen del texto observable por el niño. Pero cuidará el educador – padre, maestro, bibliotecario- de que en su sencillez los términos empleados sean precisos y no necesiten corrección posterior. Pese a lo superficial del procedimiento, el sistema resulta eficaz para distinguir, en su forma externa, la prosa del verso. Y en cuanto al modo de transmisión el texto, aparece clara la singularidad del teatro – distinto del cine y de la televisión-, para cuya identificación pesa más este modo de transmisión que el hecho de estar en prosa o en verso”. En nuestro caso tomaremos como base la clasificación convencional de los géneros narrativo, lírico y teatral y revisaremos las características más resaltantes de cada uno.

El cuento y la novela, características, elementos básicos a) El cuento: En el género narrativo infantil podemos encontrar en mayor proporción los cuentos, aunque algunos autores escriben obras extensas con estructura de pequeñas novelas. Gianni Rodari dice acerca de la importancia del cuento en la literatura infantil: “El primer conocimiento de la lengua escrita no ha encontrado aún ningún itinerario más rico, más lleno de color y más atractivo que el de un libro de cuentos. Los cuentos son todavía la “primera

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materia” para los primeros coloquios entre madre e hijo. Sus palabras tienen un sentido, un peso, una fuerza inigualable, porque ha estado fijada una a una, en un proceso de creación colectiva, única en el mundo por su duración y complejidad. Desde los primeros años de vida el niño ha de tener un instrumento que le ayude a construir sólidas estructuras a su fantasía, a reforzar su capacidad de imaginación.” En cuanto a las características del cuento infantil, añade Juan Cervera: “La duración no excesiva parece una de sus notas. Y cuando se trata del cuento para niños debe tenerse muy presente. Sobre todo si se recuerda el conocido criterio según el cual el cuento es la conversación más larga que se puede mantener con un niño. Pero hay que recordar que la concentración de la trama, exigida por la brevedad y sencillez del cuento, no puede implicar falta de claridad, a la que ha de contribuir la estructura lineal”. Juan Cervera consigna en su obra, la clasificación de Smith Thompson, conocida como de AARNE- THOMPSON: I. Cuentos de animales: domésticos, pájaros, peces. II. Cuentos maravillosos: adversarios, sobrenaturales, esposos sobrenaturales, tareas sobrehumanas, protectores sobrenaturales, objetos mágicos, conocimientos o poder sobrenatural. Cuentos religiosos. Cuentos novelescos. Cuentos de bandidos y ladrones. Cuentos de ogro estúpido y diablo burlado. III. Anécdotas, relatos chistosos. Chistes sobre sacerdotes. Relatos de mentiras. Cuentos de fórmula. Cuentos de chasco. Cuentos no clasificados. El autor de cuentos infantiles usa muchos recursos propios del lenguaje dinámico que cautiva al niño: repeticiones, explicaciones de detalles, derroche de creatividad e incluso comparaciones descomunales que alimentan la imaginación del pequeño lector. También algunos autores insertan canciones o pequeñas rimas dentro del texto (como en el caso de algunas obras de Roald Dalh) Clasificación de los cuentos por edades según Sara C. Bryrant en su libro “El arte de contar cuentos”: De tres a cinco años: - Historias rimadas. - Historias con fragmentos versificados. - Narraciones de historia natural, con intervención de animales personificados. - Cuentos burlescos - Cuentos de hadas (los más sencillos)

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De cinco a siete años: - Folklore (leyendas locales) - Cuentos de hadas y cuentos burlescos. - Fábulas. - Leyendas. - Narraciones sacadas de la historia natural. Para los mayores: - Folklore - Fábulas - Mitos y alegorías. - Historia natural, parábolas de la naturaleza. - Narraciones históricas. - Narraciones humorísticas. - Historias reales b) La novela: Aunque el cuento es la especie más común dentro de la narrativa infantil, también se publican pequeñas novelas, que debido a su extensión y a sus características no entran en la clasificación de cuentos. Dice Juan Cervera respecto a la novela: “En la novela para niños, el asunto puede ser muy variado, pero siempre ha de guardar alguna relación con las necesidades del niño. Debe centrarse en: -

El descubrimiento de sí mismo, El descubrimiento del entorno humano. El descubrimiento del entorno material. El descubrimiento y aceptación de la posible existencia de otras realidades fuera del marco abarcado por el niño.

La insistencia en el descubrimiento no implica intención didáctica, sino participación en el proceso de desarrollo del niño. Literariamente puede interpretarse como una reminiscencia del cuento iniciático. En la narración la caracterización sirve para identificar a los personajes e incluso para la valoración de los mismos y de sus acciones. Sobre todo en las narraciones breves para niños donde resulta difícil la caracterización evolutiva. La caracterización por la nominación de la descripción breve es muy propia del cuento. La caracterización por la descripción, a menudo alerta sobre las acciones de los personajes. La investigadora española Teresa Colomer6, en su obra “La formación del lector literario” atribuye a la narrativa infantil actual las siguientes características: - Novedad temática: se abordan temas sociales y de denuncia., generalmente se defiende a los sectores débiles o diferentes, así como temas que antes no se

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Colomer, Teresa: La formación del lector literario: Barcelona,Fundación G. Sánchez Ruipérez, 1998

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consideraban “adecuados” para los niños, como la muerte, la minusvalía, los problemas familiares o el desamor. Transgresión de las normas sociales e innovación en cuanto a las técnicas de la literatura infantil tradicional. Los temas son abordados de acuerdo a la edad del destinatario. Se destaca la evolución de los niños para tratar algunos temas. Focalización de los conflictos sicológicos: los personajes experimentan conflictos de acuerdo a cada etapa de su desarrollo. Fragmentación de las escenas con la finalidad de ayudar al pequeño lector. En muchos casos ocurren hechos que pueden ser leídos en forma aislada. Inclusión de otras formas textuales. Los personajes pueden escribir cartas, cantar canciones o recitar. Estos textos son planteados en forma humorística en la mayoría de los casos. Mezcla de géneros literarios: suelen combinarse el género realista con el fantástico, policial o humorístico. Uso del orden temporal o lineal: en la mayoría de las obras se usa el orden cronológico y sólo en algunos casos se usan cambios temporales que son anunciados por el narrador. La voz del narrador varía de la primera a la tercera persona. Se advierte que en el caso de obras de temática psicológica es frecuente el uso del narrador personaje.

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La poesía en la literatura infantil. Etimológicamente la palabra “poesía” proviene de la voz griega “poiein” que significa crear, ¿Y quién crea? El poeta que expresa en su obra, su particular manera de ver y sentir el mundo. Cuando la poesía es dirigida a los niños, debe cumplir, además ciertas condiciones, como el uso de un lenguaje adecuado a las competencias lingüísticas de los pequeños lectores., sin que esto signifique una adaptación basada en diminutivos y versos dulzones que no dicen nada. Además debe tener connotación, cualidad inherente a la poesía, debe estimular la fantasía, conmover al lector o en el caso de un niño pequeño, simplemente entretenerlo con juegos de palabras, que traen consigo ritmo y musicalidad y que luego él desee repetir. Leamos ahora los poemas de dos autores peruanos en los que podemos apreciar originalidad y sencillez. Angelitos de madera Angelitos de madera, Ni sienten ni ven tampoco Pero cuando hace calor Se bañan en el arroyo.

Fábula y caricatura del sapo De lo más fresco. Sarcástico Boca dando saltos. Buzón acuático

Y como son de juguete, No tienen corazoncito, Miran de veras, empero Sus grandes ojos tranquilos

Pobre corneta afónica músico despedido De la sinfónica.

Angelitos que no comen Ni se mueven, pero vuelan: Son felices y envidiados Porque no van a la escuela.

Arturo de Corcuera

Luis Valle Goicochea En ambos casos apreciamos un lenguaje claro, sencillo, pero lleno de sugerencias. En el poema de Luis Valle Goicochea se usa un lenguaje dulce, musical y en el poema de Arturo Corcuera los versos están llenos de un humor sutil, y de imágenes claras que apreciamos y disfrutamos tanto adultos como niños. En su obra “La literatura infantil y juvenil en Europa” Denisse Scarpit7: dice acerca de la poesía: “Por los ritmos y juegos de lenguaje que ofrece, por el carácter oral que implica y porque apela a la sensibilidad, la poesía impresiona al niño más fácilmente que la prosa. Esto explica por qué en la mayoría de los países europeos la rima infantil y la poesía fueron, junto con los libros didácticos, la primera clase de lectura que se daba a los niños” Por su parte Marc Soriano, relata una anécdota en su obra “La literatura para niños y jóvenes”, cuenta que un grupo de intelectuales amantes de la literatura, organizaron una 7

Scarpit, Denisse: La literatura infantil y juvenil en Europa, México DF, Fondo de Cultura Económica 1986

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fiesta de poesía, anunciaron con afiches la actividad y colgaron carteles con los poemas escritos. Cuando llegó el día se sorprendieron al ver que no había venido nadie. Se preguntaron qué había ocurrido y concluyeron que el error había sido que no habían invitado a los niños. Dice el autor: “y sólo los niños, tanto en Francia como en la mayor parte de los países industrializados, aman y siguen defendiendo la poesía”. Además añade: “claro está que se trata de un amor que un buen maestro, un maestro entusiasta, uno que guste de la poesía contemporánea y pasada, deberá despertar y alimentar; pero cuando ese despertar se logra, el alumno se pone de inmediato a la cabeza de un gran escuadrón de niños poetas que aprenden a la vez a leer y expresarse por escrito”. Las rimas, las adivinanzas, retahílas, coplas y refranes también pertenecen a este género y tienen su origen en la tradición oral y popular. Esta poesía en particular está muy ligada al juego y pueden servir para la iniciación a la lectura por ser textos breves y con una gran carga de ingenio y humor. Al respecto dice Marc Soriano: “En las fórmulas, el material verbal jamás se utiliza por sí mismo, sólo por su calidad sonora y artística, como podría parecernos en una hojeada superficial, sino siempre por su poder de significación y de evocación. Por otra parte, la brevedad es regla de oro, de modo que se arriba a logros poéticos de una rara excelencia. La novedad de los ritmos y el esplendor de las imágenes se imponen a la memoria del niño y permite que se le fijen. Y el propio adulto, cuando presta atención, queda maravillado por la deslumbrante economía de recursos.” Gianni Rodari, nos enseña a construir diversos textos poéticos, entre ellos las adivinanzas, y se pregunta: “¿Por qué a los niños les gustan tanto las adivinanzas? Tratando de dar una respuesta, diría que en ellas los niños encuentran una forma concentrada, casi emblemática, de su experiencia y conquista de la realidad. Para un niño, el mundo está lleno de objetos misteriosos, de acontecimientos incomprensibles, de figuras indescifrables. Su misma presencia en el mundo es un misterio que necesita una aclaración, un problema que hay que resolver, dándole vueltas alrededor con preguntas directas e indirectas… El conocimiento se da, muchas veces a través del asombro. De aquí nace el placer de ensayar de forma desinteresada, jugando y casi entrenándose, la emoción de la búsqueda y de la sorpresa.” Afortunadamente, en nuestro país tuvimos al poeta Javier Sologuren, que en su obra “Retornelo” nos dejó algunas adivinanzas poéticas: Entre el cielo y la tierra Casa de pajaritos Música en la cabeza, Rica sombra a sus pies, ¡y a pensar o soñar, Pues bien sabrás lo que es! (El árbol)

Hablan sin tener boca Sin estudiar saben todo; Tan chiquititas y cuerdas Tan chiquititas y locas; Sin ellas Será poco lo que sepas Será poco lo que aprendas. (Las letras)

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Por rimas infantiles se entienden las canciones, las coplas, las nanas, refranes y canciones de cuna que han acompañado al niño desde siempre. Estas composiciones están muy ligadas al juego y a la repetición rítmica. La escritora argentina María Elena Walsh en su libro “Verso tradicionales para cebollitas”, ha publicado la recopilación de versos populares hispanoamericanos, entre ellos figuran las coplas cómicas: Todas las mañanitas Del mes de enero Me amanecen las uñas Sobre los dedos.

De las aves que vuelan Me gusta el sapo Porque es petiso y gordo Panzón y ñato.

El humor es un elemento importante dentro de la poesía infantil por eso no podemos dejar de mencionar unos textos breves, disparatados llamados limericks. En 1846, Edward Lear publicó el “Libro del absurdo” con breves estrofas en las que predominaban el humor disparatado y el ritmo en base a una fórmula fija que luego ha sido usada con éxito por otros autores. Nuevamente Gianni Rodari nos enseñará a construir un “límerick” “Había un viejo de pantano Por naturaleza fútil y vano Sentado sobre un tallo Cantaba coplas a un gallo Ese didáctico viejo de pantano. El primer verso contiene una indicación sobre el protagonista (el viejo del pantano). En el segundo verso se indica su calidad (por naturaleza fútil y vana). En el tercero y cuarto verso asistimos a la realización del predicado (sentado sobre un tallo / cantaba coplas a un gallo). En el quinto verso aparece un epíteto final, que deberá ser lo suficientemente extravagante (ese didáctico viejo de pantano) Concluye el autor diciendo que “con los niños, y en su propio interés, sería importante no limitar las posibilidades de lo absurdo. No creo que su formación científica pueda sufrir por ello. También en las matemáticas, si lo pensamos, existen “demostraciones por absurdo”. María Elena Walsh8, en su libro “Zooloco” afirma: “Nadie sabe quién inventó el Limerick. Lo cierto es que a través de los siglos, parece que mucha gente se ha divertido enhebrando, escuchando y repitiendo estos cuentitos que se componen, nadie sabe por qué, de dos versos largos, dos cortos y otro largo”.

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Walsh, María Elena: Zooloco. Santiago de Chile, Alfaguara 2001

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A continuación leamos uno de los límericks del “Zooloco”: ¡Qué vanidad, señor, la del cangrejo, A pesar de ser feo, gordo y viejo! Camina de costado, Mirando con cuidado Por si llega a pasar junto a un espejo. A través de los juegos verbales, canciones y rimas cantados en casa, los niños se acercan sin saberlo a la literatura, aún cuando no entiendan y sólo se dejan llevar por la cadencia de esas frases que no les significa nada más que ternura y protección entre los brazos de sus padres. Con estas lecturas disfrutan y se entrenan para lo que escucharán y leerán más adelante. Es importante que este género sea cultivado y que los maestros identifiquen la buena poesía infantil para que les enseñen a los niños a sentirla y amarla mediante actividades lúdicas que se alejen de la búsqueda del “mensaje” tradicional. Respecto a la enseñanza de la poesía en la escuela, dice la escritora argentina Liliana Cinetto: “Sólo hay que empezar. Reencontrarse con los poetas del pasado y del presente, con la poesía popular y literaria. Acercarla a la escuela para que los niños tengan oportunidad de disfrutar de los poetas universales, sin ningún otro objetivo que el placer de leerlos. Seguramente antes de llegar a los grandes poetas de la humanidad habrá que comenzar con los que escriben poesía destinada a los niños. ¿Existen en Argentina y en el resto del mundo? Sí, existen y son excelentes. Sólo que en este punto el docente tendrá que aguzar mucho más los sentidos para no caer en las trampas de una pseudopoesía, llena de diminutivos, rimas fáciles y pobres con secretas o evidentes alusiones a temas escolares que garabatean aquellos que hacen ejercicio ilegal de la literatura. No, hay que buscar a los verdaderos poetas y exigir a las editoriales que aumenten el porcentaje de libros de poesía de buena calidad. ¿O acaso a alguien le gusta comerse la manzana podrida?”

El teatro infantil: características, elementos básicos Desde sus orígenes en Grecia, el teatro ha sido la expresión del arte en la que se juntan los gestos con el lenguaje verbal. La obra teatral nació para ser interpretada y escenificada, por eso contiene características diferentes a la narrativa o la lírica. Denisse Escarpit, en su obra “La literatura infantil y juvenil en Europa” analiza la trayectoria del género teatral para niños: “Los educadores siempre han dado primacía a la adquisición y manejo del lenguaje; el gesto se halla reservado a la actuación y, en particular, a la actuación teatral. Pero dicha representación es ambigua: el niño actor o espectador lo es casi siempre de una obra escrita por un adulto.

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Hasta el siglo XVI el teatro popular fue sin duda alguna el teatro de los niños. Luego, a medida que se desarrolló la educación, apareció un teatro educativo en los colegios. Los jóvenes adquirían sus conocimientos de latín y de teatro antiguo interpretando las obras de Plauto o Terencio, por ejemplo o escribiendo adaptaciones teatrales de textos antiguos que después escenificaban (…) Un género destinado a los adultos, la pantomima, gozó de gran popularidad en Inglaterra. Si lo mencionamos se debe a que el tema central de esas obras de espectáculo a menudo se tomaba de los cuentos tradicionales, en particular de los de Perrault. Actualmente, no pasa mucho tiempo sin que se escenifique alguna pantomima fantástica para los niños (…) “A partir de la segunda Guerra Mundial se ha producido un cambio. Ciertamente no se olvida que el teatro constituye un instrumento pedagógico. También se utiliza la representación teatral para fines “terapéuticos”: terapéutica de la expresión- el niño crea lo que actúa mediante el gesto y el lenguaje -o terapéutica psicológica- se libera al expresar sus problemas mediante su actuación e identificándose con sus personajes…” A pesar de ser un género que gusta mucho a los niños y trae consigo múltiples beneficios, el teatro no es muy cultivado dentro de la literatura infantil. Bastará revisar las nuevas publicaciones en literatura infantil para darnos cuenta de que no abundan. Todos sabemos cómo los niños se entusiasman cuando se les plantea un juego de roles, una charada, la dramatización de algún cuento leído o una situación cualquiera en la que se le permite por un momento ser otro, si además la actividad consiste en disfrazarse y actuar en un escenario, el disfrute es total. En forma más dirigida, escenificar una obra teatral es para niños y jóvenes motivo de entusiasmo y alegría, esto se explica porque en una edad en la que el cuerpo pide movimiento, las lecturas de obras teatrales y las escenificaciones permiten abandonar el rol pasivo y expresarse a través del lenguaje y del cuerpo. Además el teatro, como la literatura en general, los conecta con el arte, los sensibiliza al “vivir en carne propia” las alegrías y vicisitudes de los personajes. El trabajo en equipo que trae consigo la escenificación les da la oportunidad de organizarse, determinar los roles, discutir, transar, respetar el parlamento del compañero y guardar silencio esperando su turno. A través del teatro, el niño es capaz de hablar desde un escenario, levantar la voz y ser escuchado por todos. Isabel Tejerina Lobo, en su ensayo “Teatro y Literatura Infantil” expresa: “También en el campo de la literatura infantil y juvenil, el teatro, en cuanto texto literario, es el género menos conocido. Junto a su hermana cenicienta la poesía, su limitadísima producción y en muchos casos, la calidad de las obras dramáticas que se dedican a los niños, son razones que explican parcialmente el hecho, pero que en absoluto justifican la marginación que padece. Existen textos dramáticos muy dignos que merecen ser más conocidos y es importante animar a crear para este público a los buenos

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dramaturgos con apoyos institucionales y, sobre todo con lectores y actores. Asimismo extender la investigación y la crítica especializada y estudiar el teatro de manera similar a los otros géneros. En cuanto a sus lectores , reivindico la idea de que el texto dramático constituye asimismo una obra de arte que puede ser analizada y disfrutada como acto estético autónomo, lo cual no olvida el hecho semiológico de que la palabra es sólo uno de los variados sistemas sígnicos que intervienen en la obra y que, efectivamente han de unirse a otros muchos elementos de la naturaleza no verbal (gestos, movimientos, vestuario, luces, música…) para que exista teatro en el sentido pleno, esto es, espectáculo. Análisis y disfrute del texto”. También hace una diferenciación entre las obras de teatro que en su origen pertenecieron a la narrativa y que constituyen las adaptaciones dramáticas y las que en su origen fueron concebidas como obras del género dramático y que constituyen las obras genuinamente teatrales. La misma autora en su ensayo “Teatro, lectura y literatura infantil y juvenil española” dice: “El acto lector de los textos dramáticos exige una gran concentración, porque el diálogo dramático tolera mal las distracciones y dificulta o impide las interrupciones. También requiere, sin duda un cierto esfuerzo. Sobretodo un esfuerzo de imaginación para recrear las escenas, caracterizar a los personajes, etc., a partir de la fusión mental de dos textos: el texto literario y el texto espectacular. El texto literario lo forma el diálogo que mantienen los personajes y el texto espectacular son las indicaciones informativas del autor en el texto, las llamadas dislalias o cotexto: dramatis, personae, acotaciones explícitas e implícitas, prólogo, etc. (bobes, 1987; Alonso de Santos 1998). Pero, por otra parte, existen elementos característicos del género que facilitan y dinamizan esa lectura como son: - el estilo convencional, - la sencillez aparente de su lenguaje literario, - el uso del diálogo, - las frases breves, - la presencia de un conflicto que sostiene la intriga hasta su resolución, - el dinamismo de las situaciones, etc.” Por su parte, Juan Cervera nos habla de cuatro tipos de expresión fundamentales que operan coordinadamente y en forma simultánea en las dramatizaciones: - la expresión lingüística. - la expresión corporal - la expresión plástica - la expresión rítmico musical. En cuanto a los géneros dramáticos afirma: “La tragedia encarna una acción grandiosa, generalmente de lucha entre el hombre y su destino, que siempre produce en el espectador asombro, terror y compasión. Desde el punto de vista temático lo trágico está muy por

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encima de los gustos del niño y difícilmente puede tener cabida en el teatro infantil y menos todavía aparecerá espontáneamente en la dramatización (…) La comedia, situada en el polo opuesto, con su tratamiento festivo y su desenlace feliz, es el género que, a primera vista, se ofrece como más apto para el niño y lo cómico aparecerá a menudo en los ejercicios de dramatización. La tradición de manifestaciones menores, como el paso, el entremés, el juguete cómico, el sainete… hace de lo cómico un género permeable a varias influencias que da cabida a formas asequibles y de duración aceptable. El drama situado en la mente de muchos entre la tragedia y la comedia, carece de grandeza de la primera y tiene el tono cotidiano de la segunda. Sea el que sea su desenlace, triste o feliz, llega por medios naturales. La lógica es la nota más saliente del desarrollo de su argumento. No hay intervenciones de seres superiores como en la tragedia, ni se debe recurrir a la irrealidad, graciosamente aceptada en la comedia. Es importante que los niños puedan cultivar la inclinación por nuevas formas de expresión, la valoración del teatro como juego, así como la representación de clásicos. En nuestro medio, es común la puesta en escena de adaptaciones de cuentos para niños, pero en la mayoría de los casos estas adaptaciones no son hechas por escritores, debido a la escasez de producción de obras teatrales infantiles. La Editorial Universitaria de la Universidad Ricardo Palma ha ofrecido un valioso aporte con la publicación de Teatro Infantil y Juvenil de la autora Adriana Alarco de Zadra, en la que se presentan obras de teatro seleccionadas para ser representadas a nivel escolar. Se puede afirmar que la literatura infantil en nuestro país todavía está en formación con respecto a otros países de abundante producción editorial, es importante que se publiquen libros de poesía y de teatro, pues estos estimulan la sensibilidad de los niños y su participación.

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LECTURA COMPLEMETARIA: “De la producción a la lectura de Regina Zilverman9 La descripción del contenido de la literatura infantil muestra que su dilema proviene de la necesidad de completar una misión no propiamente literaria en su origen y funcionamiento, de lo que resultan cuestionamientos relativos a la oposición entre fantasía y realismo o a la inexistencia de una preocupación experimental. No obstante, cabe observar que la comprensión del género, generalmente no se hace por ese camino. Al contrario, ella se ve clasificada en analogía a la tipificación de las relaciones entre el adulto y el niño, al que se le imputan, por consiguiente, las cualidades atribuidas a la infancia en general, como la minoría de edad, la inferioridad y la etapa de “todavía no” literatura. Tal calificación deriva del desconocimiento de los factores de producción, vinculados todos al adulto, responsable de un circuito que se extiende desde la creación de las historias hasta la edición, distribución y circulación, y culmina con el consumo, controlado sobretodo por padres y profesores. Así, el niño participa apenas colateralmente en esta secuencia, lo que revela la asimetría congénita a los libros a él destinados. Se trata del recurso de la adaptación que indicará los medios de relativizar este hecho; el autor adulto identifica la perspectiva de su pequeño lector y se solidariza con él. Sin embargo es necesario reconocer que permanece la unilateralidad del proceso, tanto como la superioridad y presencia sólida del adulto. Así, los factores de minoría e inferioridad con los que el género es apreciado no son ocasionados por los pequeños consumidores, la tentativa de reproducir la condición de estos por parte del escritor, a fin de superar la asimetría mencionada, convierte el texto en una impostura, que repercute en el debilitamiento de la forma artística, justifica la acusación de simulacro o seudoliteratura y legitima el descrédito. La desigualdad entre el emisor y el lector interfiere, así en el proceso de escritura, restringiendo el campo de creación de la obra. Nuevamente transluce el dualismo de la literatura infantil, la cual ahora evidencia, a partir del examen de su producción, y visto el fenómeno bajo el ángulo de su recepción, nuevas características que le pueden ser añadidas. Que la literatura infantil no puede prescindir de un receptor determinado, fue indicado anteriormente: no sólo la emergencia de la infancia como público diferenciado, careciendo de (in)formación, motivó la aparición del género en una época determinada, sino que este siempre pudo suministrarle un subsidio existencial y cognitivo inalcanzable por la educación doméstica o escolar. Estas dos calificaciones tienen, a su vez, carácter contradictorio, reflejando aspiraciones diversas, la del emisor adulto y la del beneficiario niño, reforzando la asimetría mencionada, generando la adaptación y configurando, de nuevo, una dualidad. De modo que, bajo la perspectiva del destinatario, lo que la literatura infantil tiene que proporcionar debe provenir necesariamente de su inclinación dual, a fin de no desmentir o falsificar su naturaleza.”

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Zilverman, Regina: “El estatuto de la literatura infantil” Cuadernos literarios “Letritas” Universidad Católica Sede Sapience.

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Actividad No Calificada 1 Comentario crítico: tomando en cuenta las lecturas y el material informativo del presente módulo, así como la lectura “De la producción a la lectura de Regina Zilverman, elabora un comentario crítico de una carilla como máximo acerca de “La importancia de la literatura infantil y para adolescentes en la formación de lectores”. Para elaborar tu comentario crítico puedes orientarte por las siguientes preguntas: a) ¿Cuáles son las diferencias entre libros de literatura infantil y libros para niños? ¿Crees que es importante aclarar esta diferencia? b) ¿Cuáles son los beneficios de la lectura de poesía para los niños y jóvenes? c) ¿Cuáles son los beneficios de la puesta en escena de las obras teatrales para niños y adolescentes? d) ¿Cuáles son los factores que intervienen en el proceso de producción de libros de literatura infantil y juvenil? ¿Estás de acuerdo?

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Evaluaci贸n en L铆nea 1 Luego de visualizar los videos y leer los textos, ingrese con su clave al aula virtual: www.utrivium.com para desarrollar la actividad calificada asignada en esta unidad.

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ECOL Curso 8 Unidad 1 Introducción a la literatura infantil