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Año 3 N° 9 Noviembre 2025


Directora del Instituto para el Matrimonio y la Familia - UCA
Mg. Alejandra Planker de Aguerre
Hablar de la familia como umbral de la esperanza no es reivindicar una forma tradicional de convivencia, sino reconocer el lugar originario donde la vida adquiere sentido, se convierte en promesa y vínculo. En medio de la fragmentación y la incertidumbre contemporáneas, la familia aparece como el espacio humilde donde aún es posible aprender a confiar y donde la gratuidad del amor enseña humanidad.
El término umbral proviene del latín limen, que significa límite o inicio, y alude al punto de paso entre el adentro y el afuera, entre la intemperie y el hogar. Es frontera y comienzo, lugar donde ingresa la luz (lumen), símbolo del nacimiento de algo nuevo. Así, la familia es un concepto umbral: no encierra, sino que abre; permite el tránsito hacia la vida personal, social y trascendente. En ella se aprende que la dependencia se vuelve pertenencia, que el yo se descubre en relación con un tú y que la libertad auténtica consiste en donarse.
La esperanza, del latín spes, es la confianza en un bien arduo pero posible. No es evasión, sino fuerza interior que sostiene en la dificultad. En la familia, cada gesto de cuidado, perdón o comunión encarna esta esperanza.
Decir que la familia es umbral de la esperanza es afirmar que por ella se accede al bien mayor de la vida y la salvación. no solo la existencia biológica, sino el sentido, la la cultura que orientan hacia el futuro.

En Modo Familia
Coordinadora Myriam Mitrece
Asistente de redacción
María Elena Velarde
Difusión
Alejandrina Laprida
Equipo asesor Instituto para el Matrimonio y la Familia
Mariana Kappelmayer
Orientadora familiar Psicóloga Social
Vivir en un tiempo incierto
Vivimos una época en la que el cambio dejó de ser un episodio y se volvió el clima habitual Cada día nos enfrenta transformaciones sociales, culturales y tecnológicas superan nuestra capacidad de asimilarlas
La velocidad de la información, la estimulación constante y la fragilidad de las relaciones generan una sensación compartida de incertidumbre
Necesitamos adaptarnos de forma permanente transformaciones en el campo del trabajo, las instituciones, economía y las relaciones afectivas
En muchos momentos, el pasado se vuelve difuso, futuro incierto y la sensación de control se desvanece; ella, la estabilidad emocional de muchas familias
El filósofo contemporáneo surcoreano-alemán Byung
Chul Han, que se ha convertido en una de las voces agudas en la crítica cultural fenómeno como la sociedad cansancio.
Ya no estamos oprimidos sino sobrecargados por todo lo hacer.



Vivimos bajo la presión de rendir, de mostrar, de estar disponibles Ese exceso de positividad y de hiperactividad termina vaciando nuestra interioridad Según Han, hoy sufrimos un cansancio del alma, una fatiga interior que nace de la imposibilidad de detenernos Vivimos hiperconectados, pero paradójicamente corremos el riesgo de comunicarnos sin conversar, de compartir sin encontrarnos
En esta atmósfera de vértigo, las familias —ese microcosmos donde se condensan las tensiones sociales— son las primeras en absorber el impacto
Acompañar el crecimiento de las familias, como trabajo de nuestro Instituto, es palpar el pulso de este tiempo: identificar cambios en los roles, delimitar expectativas de las nuevas generaciones, reconocer nuevas configuraciones afectivas y laborales, acompañar los duelos que suponen las migraciones y la hiperconexión digital que acorta distancias, pero a veces también acota los vínculos
El desafío al que nos enfrentamos, ya no es evitar el cambio, sino aprender a habitar la incertidumbre sin perder conexión: sostener la presencia en medio de la prisa, la humanidad en medio del ruido y el sentido en medio del caos


“Ya no estamos oprimidos por lo que no podemos hacer, sino sobrecargados por todo lo que creemos que debemos hacer”.

“
El desafío ya no es evitar el cambio, sino sostener la presencia en medio de la prisa, la humanidad en medio del ruido y el sentido en medio del caos.”
adaptación
sistémica propia de la orientación familiar, el estrés no es un enemigo, sino un lenguaje: el lenguaje de la adaptación
La profesora Pauline Boss (2006), referente mundial en estudios sobre resiliencia y pérdida ambigua, nos recuerda que el estrés familiar no es una disfunción, sino una señal de que la estructura familiar se está reacomodando para enfrentar los desafíos de una nueva etapa
Las familias cambian cuando la vida cambia; el estrés aparece cuando las demandas del contexto superan los recursos internos disponibles
En América Latina, y especialmente en Argentina, esa tensión se vive cotidianamente Aquí el contexto de incertidumbre no es un escenario: es un protagonista
La inflación, la inseguridad, la precariedad laboral, las migraciones, los cambios políticos y la falta de contención social crean una sensación permanente de amenaza y fragilidad
Esta tensión se evidencia en todos los sectores, pero se intensifica en los más vulnerables Allí se vive bajo un estrés contextual crónico, una tensión de fondo que no estalla, pero que nunca se apaga Cuando se prolonga, el cuerpo, la mente y los vínculos empiezan a fatigarse
Por eso, nuestro trabajo tanto en la atención personalizada, como en los cursos y talleres, busca visibilizar el estrés, reconocer sus síntomas y brindar herramientas de regulación emocional que permitan garantizar el clima emocional que sostiene la vida familiar
Pero lo que más interpela nuestra tarea hoy, no es la expresión del estrés, sino el corazón de su génesis

Como enseña Pauline Boss, no son los hechos los que determinan la crisis, sino el significado que la familia les otorga.
“No es el hecho en sí lo que define si una familia entra o no en crisis, sino el sentido que esa familia le da a lo que sucede.”

Desde esta perspectiva, acompañar las distintas problemáticas que trae la familia, deja de ser para nosotras un dato objetivo, para convertirse en un proceso relacional de construcción de sentido.
Un mismo acontecimiento una pérdida laboral, una mudanza, una pandemia puede vivirse como catástrofe o como oportunidad, según los valores, la historia y las redes de apoyo que cada familia tiene.
Acompañar la incertidumbre: leer la ambigüedad sin patologizar
En el trabajo con familias, muchas veces lo que llamamos “síntoma” es, en realidad, una crisis de significado.
La ansiedad, la fatiga o la desorganización no siempre indican una falla; a menudo expresan una búsqueda.


llamadas a darle palabra a esa búsqueda: a ayudar a que cada integrante traduzca su malestar en lenguaje, en vínculo, en comprensión mutua.
Porque cada familia interpreta la incertidumbre desde su historia, su cultura, su fe, su contexto social.
Nuestro rol no es eliminar el hecho, sino ayudar a resignificarlo: Nombrar lo vivido desde otro lenguaje.
Reconocer los recursos y aprendizajes que se esconden en cada crisis. Reencuadrar el problema en un contexto más amplio.
Favorecer acuerdos y descubrir soluciones latentes.
Este cambio de mirada nos permite pasar de una lectura moral “la familia está desorganizada” a una lectura contextual “la familia se reorganiza dentro de sus posibilidades y significados” , evitando patologizar conductas que son, en realidad, estrategias adaptativas.
Vivir las transformaciones sin perder la conexión
Pauline Boss subraya que el mayor desafío humano es vivir las transformaciones propias de su tiempo sin perder conexión.
No se trata de eliminar la incertidumbre, sino de aprender a convivir con ella de manera creativa y humana.
La respuesta al estrés en la familia no es el control, sino la flexibilidad; no es la certeza, sino el sentido compartido.

“La realidad nos cambia, pero seguimos siendo familia.”
Cuando una familia logra dar sentido al sufrimiento, a la incertidumbre, al cambio, aunque no tenga control sobre los hechos, aparece la esperanza. La esperanza no niega el estrés: lo integra.
En los contextos actuales, esta perspectiva nos permite descubrir resiliencia cultural en lugar de patología: matrimonios y familias que transforman el “¿por qué a nosotros?”, en “¿para qué seguimos juntos?”; vecinos que redefinen la crisis como oportunidad de comunidad; jóvenes que, pese a la inestabilidad, sostienen vínculos afectivos como forma de resistencia…
La mirada esperanzada no niega la realidad: la interpreta desde un lugar vital. Es un modo de dotar de sentido a lo incierto.
Esperanza: recurso relacional y horizonte de sentido. Desde el marco de trabajo que proponemos, la esperanza deja de ser entonces, un sentimiento ingenuo para convertirse en una fuerza relacional y un

“La esperanza no niega el estrés, lo integra”

La terapeuta familiar Froma Walsh (2016) explica que la resiliencia familiar nace de las percepciones compartidas y del relato común que sostiene el futuro. El psiquiatra Viktor Frankl (1946) enseñó que el ser humano puede soportar casi cualquier “cómo” si tiene un “para qué”.
Y el psicólogo C. R. Snyder (2002) define la esperanza como la capacidad de imaginar caminos y creer que podremos transitarlos.

La mirada que sostiene
Celebrar los 20 años del Instituto para el Matrimonio reconocer una historia que ha sabido sembrar esperanza en y acompañar a las familias en su búsqueda de sentido y conexión

En nuestra comunidad UCA, la esperanza tiene un tono comunitario: no se espera solo, se espera juntos
Es una esperanza tejida en la fe, la solidaridad y el espíritu de equipo; una forma de resistir amando, incluso cuando todo alrededor se vuelve incierto Porque en medio del vértigo, de la ambigüedad y del cansancio, la esperanza es la mirada que restaura el sentido y nos devuelve al otro
Y quisiera cerrar con una frase de Santo Tomas, Suma Teológica , que condensa todo: “la esperanza mira al futuro, pero se apoya en el amor presente” .
Ese Amor con mayúscula , hecho gesto, palabra y vínculo, que habita el corazón de cada familia y da sentido a nuestra tarea.
Macarena Fehleisen
Lic. En Ciencias Políticas

El objetivo de este artículo es reflexionar sobre una exigencia fundamental: la necesidad de imprimirle a la vida social en general, a la actividad política en particular una adecuada visión antropológica que incluye, necesariamente, una visión sobre la familia (su identidad y sus funciones insustituibles).
En una época donde la consciencia antropológica y la consciencia ética se encuentran debilitadas, necesitamos volver a dar razones por las cuales defendemos la familia y los bienes que solo ella puede aportarle a la persona y a la sociedad. Resulta necesario volver a pensar los fundamentos de la política como aquella multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común para que pueda cobrar sentido la protección y promoción de la familia, como sujeto y fin de las políticas públicas. Esta definición de política no es la única pero sí ilumina un aspecto fundamental y urgente: para promover la familia (y tantas otras realidades y necesidades) se necesita del esfuerzo mancomunado de toda una sociedad que se pone al servicio de determinados valores fundamentales, donde la actividad de gobierno cumple la tarea arquitectónica de conducir y dirigir creando las condiciones de posibilidad para regenerar una sociedad vital, dinámica, rica en expresiones sociales,

donde la familia tiene un lugar primordial y sobre todo, donde la familia pueda ser un real proyecto de vida para las generaciones más jóvenes.
Veamos primero que entendemos por cultura de la familia y luego, cuál es el rol de la política.
Qué
“La familia, por su propia naturaleza, es fuente de todo aquello que ninguna otra relación puede dar…”

En primer lugar, relacionamos cultura y familia porque hablar de familia es hablar de la calidad y naturaleza de lo social: solemos decir, y con razón, que la familia es la célula básica y vital de la sociedad En ella está el origen de cada persona singular y el origen de la sociedad humana en general. Esta expresión es muy rica porque reconoce en la familia una realidad originaria pero también original.
La familia, por su propia naturaleza, es fuente de todo aquello que ninguna otra relación puede dar, tiene un aporte insustituible a urdimbre de lo social y se vuelve, de alguna manera, modelo para la sociedad. Podríamos mencionar un conjunto de valores sociales como el respeto, la tolerancia, la paciencia, la generosidad, la creatividad, la empatía, el sentido de justicia, la confianza, la fidelidad, la cooperación y el servicio que nacen en la familia, favorecen a cada miembro de la familia (adultos y niños) y se vuelcan a la sociedad aportando a su pleno desarrollo.
Y esto es así, porque anterior a todos estos valores sociales, debemos sólo en la familia una persona amada por sí misma, solo en servicio y el don de sí son criterio porque emergen a la medida que necesita cuidado y protección

Por eso la familia humanidad”: en familia posibilidad de amar, cuidar, forma mas sincera posible, desplegar la capacidad, persona, de asumir responsabilidades hacia los demás. En una familia consumidores, no somos somos trabajadores, no somos Es un lugar de comunión participación, de intimidad, encuentro intergeneracional, forjando nuestra identidad asociada a nuestra capacidad amado, no de cualquier manera, medida de la dignidad del será visto como un medio, instrumentalizado, nunca será
La experiencia así lo del recién nacido, el vínculo abuelos, la relación entre acompañamiento en la duelo, todos ellos son momentos completamente humanos, que vida plena supone mucho aspecto o dimensión material
En esto radica el fundamento función social de la familia debe ser vista solo en procreadora, sino que ocupa insustituible en la generación sociales que animan una medida de la persona: una familia es una cultura que centro a las personas,


Esta cultura se aleja definitivamente del individualismo indiferente y del colectivismo que aplasta la riqueza de lo social. En definitiva, una cultura que reconoce que somos “con otros” y que nuestra plenitud se alcanza en el marco de redes de relaciones, en el marco de una comunidad. Es tan potente todo esto, que la sociedad no puede ser indiferente a esta realidad: por eso lo que sigue ahora es preguntarnos por el rol de la política.






El rol de la política: conocer la situación
La acción política necesita de visión, pero también debe conocer la situación, la realidad concreta sobre la cual debe actuar
Nos referimos a una situación crítica, que abarca un aspecto cultural y un aspecto socio económico
Respecto a la crisis cultural podemos mencionar el individualismo exacerbado, cultura de lo provisorio, la mentalidad antinatalista, la ideología de género que borra toda diferencia y reciprocidad entre el hombre y la mujer
Respecto a la crisis socioeconómica identificamos los cambios demográficos, cambios en las dinámicas familiares, pobreza y desigualdad, las migraciones provocadas por catástrofes naturales, conflictos políticos y/o crisis económicas (refugiados y desplazados), falta de trabajo, la falta de acceso a servicios de calidad, la falta de acceso a una vivienda digna
En este contexto actual, el Estado puede ni debe substraer a las familias aquellas funciones que le son propias sino favorecer, estimular y sostener posible la iniciativa responsable familias Las autoridades públicas, convencidas de que el bien de la constituye un valor indispensable irrenunciable, deben hacer cuanto puedan para asegurar a las familias todas aquellas ayudas económicas, sociales, educativas, políticas, culturales que necesitan para afrontar de modo humano todas sus responsabilidades


Tal es así, que la Constitución Argentina, en su artículo 14 bis establece la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna.
¿Cómo lograr este apoyo para que las familias se vuelvan verdadero sujeto de políticas públicas? Con políticas públicas con perspectiva de familia. Al hablar de perspectiva, asumimos una nueva mirada sobre las políticas ya existentes (la política de vivienda, la política educativa, la política de salud, la política de desarrollo urbano, la política laboral, la política previsional, la política tributaria, política de seguridad, etc) para identificar el impacto de cada política pública en la dinámica familiar, que es una dinámica relacional. Esto es así, porque esta perspectiva considera que la estructura y dinámica de las funciones de la familia son fundamentales para el desarrollo y bienestar de las personas y de la sociedad. Es un enfoque integral, multidimensional y transversal.
De esta manera las políticas para la familia no son una política meramente social, aunque haya que tener especial y urgente atención hacia las familias más vulnerables (las familias pobres, las familias cuyos padres tienen empleos precarios, las familias que atraviesan violencia, las familias desplazadas, las madres solas, etc.). Creo que por definición la política para la familia debe ser universal y de carácter estratégico, atendiendo no solo a su situación socioeconómica, sino también a la estructura, tamaño y ciclo vital de la familia.

¿Cómo lograr este apoyo para que las familias se vuelvan verdadero sujeto de políticas públicas?
Con políticas públicas con perspectiva de familia.
¿Qué nos indica la realidad? Según estadísticas del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, en Argentina el 21% de los niños no festeja su cumple (32% en los sectores pobres), el 32% de los niños no lee cuentos en familia (46% en los sectores pobres), el 56% de los niños no realiza actividades extraescolares (deportivas artísticas). El 16% de la población en general no tiene proyectos personales, el 28 presenta malestar psicológico y el 15% se siente feliz.
A nivel mundial, 1 de cada 6 personas se siente sola. La pregunta es ¿qué hacemos con esta realidad que, a primera vista, no solamente material, sino que refleja otra dimensión de la vida de las personas?
Cabe mencionar también que esta perspectiva va unida indefectiblemente principio de subsidiariedad expresa la exigencia de tutelar y de promover todas las expresiones originarias de la sociabilidad. Escuela, empresas, clubes, asociaciones, universidad, las Iglesias: toda la sociedad organizada tiene igual responsabilidad frente lo familiar según Volviendo presentaré dos muy superficialmente, políticas públicas cuenta los contextos


Para el caso europeo, y a propósito del invierno demográfico que atraviesa la región actualmente, existen esfuerzos nacionales y mancomunados en la Unión Europea que incluyen, de forma mas o menos coordinada, las políticas de armonización trabajo/familia (licencias parentales, horarios flexibles, home office), las políticas de reducción impositiva según cantidad de hijos, las asignaciones familiares, las políticas vinculadas al acceso a la vivienda y otros bienes familiares, las políticas de movilidad urbana. Estos son ejemplos de intervenciones directas que pueden mejorar la calidad de las relaciones interpersonales dentro de una familia, apoyando funciones específicas, pero también animando proyectos personales generaciones más jóvenes Europa tiene como clave de interpretación aspiraciones familiares (el deseo de tener hijos y la cantidad de hijos tiene efectivamente) lo que da cuenta que la región intenta cerrar dando apoyos de todo tipo para reducir miedos, incertidumbres e inestabilidad mediano y largo plazo
“La vivienda no es solo un lugar de pertenencia. La vivienda es individualidad ensanchada, en sentido físico y espiritual.”
Creo que tenemos que encontrar un modo original de políticas para el caso Latinoamericano, y para el caso argentino Debemos realidad, su cultura y su situación social Vamos a poner el caso de la vivienda La comprensión de la calidad de la vivienda (su tamaño, la sus materiales, su conectividad con servicios, su ubicación en el ejido solo nos conecta con la noción de acceso a un derecho El acceso vivienda digna contribuye a la intimidad, evita el hacinamiento, evita la promiscuidad, la violencia, los abusos. La perspectiva de familia, poniendo luz en los vínculos familiares, nos hace valorar lo profundo del derecho a acceder a una vivienda digna.


El pensamiento de Romano Guardini nos puede ayudar a terminar de comprender esta idea:
“La vivienda no es solo un lugar de pertenencia La vivienda es individualidad ensanchada, en sentido físico y espiritual Es espacio vital, lugar en que la personalidad es, y es ella misma y está en casa De ella sale al mundo A ella vuelve, trayendo consigo lo vivido y ganado fuera La vivienda es el punto de integración, el centro de organización al que se incorpora lo ganado fuera ( ) Es lugar de enraizamiento y de interioridad vigorosa ”
San Juan Pablo II nos decía que “el futuro de la humanidad se fragua en la familia”. La sociedad y la política debe ponerse al servicio de la familia y a su realidad vital, a su ritmo vital. La imagen de fraguar es muy ilustrativa: la realidad familiar es una realidad de entrega, de presencia y de paciencia… por eso el futuro de la humanidad se fragua en la
“…la realidad familiar es una realidad de entrega, de presencia y de paciencia…”




Dra. en Psicología Social
Lic. en Ciencias de la Educación
diccionario nos dice que la vulnerabilidad es esa cualidad que hace que persona pueda ser herida o lesionada. naturaleza humana de por sí, está pero hay también otras vulnerabilidades.
A mí, me gusta simbolizarlas con una imagen sencilla Imaginemos a un hombre que se encuentra parado en una esquina y su hijito de dos años viene corriendo y lo atropella Seguramente el señor se ríe, acaricia al nene y la escena continua
Pensemos ahora que ese mismo señor está saltando y en el momento en que está suspendido en el aire, viene el chiquito corriendo Es muy probable que el hombre se tambalee o se caiga
¿Qué fue lo que lo que lo hace caer?
¿la fuerza del niño o el lugar en el que estaba? Es evidente La embestida que en un momento no pasó a mayores en otra lo derrumba
El hombre estaba en una posición vulnerable Entendámoslo como un momento, un espacio, un lugar que lo hacía débil


Sigamos jugando con la imaginación. Cuando pensamos en la vulnerabilidad lo primero que surge es alguien sumido en la pobreza, un niño que no tiene padres que lo cuiden, un anciano sin familia o un enfermo.
Difícilmente lo asociemos con un hombre y una mujer adultos de clase media, padres de familia. En la actualidad se trata de una vulnerabilidad silenciosa, invisible e invisibilizada.
Todos, a lo largo de la vida, tenemos misiones que cumplir. Teorizando esta realidad, Erik Erikson, utiliza el concepto de tarea evolutiva para expresar el desafío o la crisis psicosocial que una persona tiene que enfrentar y resolver satisfactoriamente en una etapa de su vida para continuar con su maduración.
En cada etapa, la persona experimenta una tensión entre una tendencia positiva y una negativa.

Cuando la resolución de la crisis es la personalidad se fortalece, por el si fracasa arrastra dificultades para las próximas crisis.
Erikson ubica la crisis evolutiva la adultez, en la tensión entre la generatividad y el estancamiento. La tarea generativa consiste en lograr guiar y orientar generación siguiente, dejar una marca en el mundo que contribuya al de los que lo siguen en la .
estancamiento se expresa cuando no logra encontrar una manera de positivamente, acompañado de ensimismamiento, egocentrismo y un sentimiento de ser improductivo.
Este es el sentir de muchos padres, de hoy.

En todas las épocas existió la brecha generacional, un espacio en el que adultos y adolescentes se desencuentran diferenciándose en valores, opiniones, actitudes y creencias que se expresan cotidianamente en gustos, vestimentas, música, modos de diversión o estilo de vida. Lejos de ser visto solo como una fuente de conflictos, la brecha constituye también una oportunidad para aprovechar las riquezas y el intercambio de experiencias y conocimientos de cada generación. Sucede que en la actualidad la brecha parece haberse transformado en un corte.
Hay dos elementos, entre otros tantos que pueden analizarse, que contribuyen al corte generacional: la autodesvalorización del adulto y la hiperespecialización y medicalización de la familia.

Sin embargo, la brecha generacional puede ser una
La autodesvalorización del adulto Es evidente que en la actualidad se está viviendo un aceleramiento en lo que respecta a las tecnologías digitales. Cada vez se tiene menos tiempo para asimilar estas transformaciones y visualizar el impacto real que tienen en el desarrollo humano. La tecnología creció a pasos agigantados mientras que la naturaleza humana sigue siendo la misma.
Los adultos vemos que los chicos se desempeñan fluidamente con la tecnología. Los productos tecnológicos de comunicación y diversión son parte de su vida cotidiana. La globalización de las comunicaciones los pone cerca de culturas distantes y reciben mucha información sobre costumbres distintas y ajenas al propio espacio geográfico y cultural. La virtualidad les permite experimentar mundos de fantasía como si fueran reales.

Por otra parte, los vínculos parecen estar menos atados a formalidades, jerarquías se desdibujan y las relaciones se horizontalizan.
Estas vivencias inducen a falsas creencias que se hacen masivas y terminan siendo compartidas por gran parte de la sociedad: por ejemplo, que los chicos saben más que los grandes, que no existe una verdad universal porque todo depende cultura en la que se vive, que siempre es necesario adaptarse a lo que traen nuevos tiempos y que casi nada de lo que un adulto pueda transmitirles va a en el mundo que viene porque dentro de 20 años todo va a ser distinto.
Y como los límites son difusos y los parámetros cambiantes, lo que resultaba obvio ahora es puesto en duda: no es tan consensuado delimitar qué ser un varón, qué es ser una mujer, qué le corresponde hacer a un niño, qué función cumple la escuela, a qué se denomina familia, cómo debiera ser un buen padre. Desde este lugar ¿Cómo guiar a la nueva generación si aún no encontró el propio camino? ¿Hacia dónde guiar si no hay una referencia objetiva? Y la pregunta crucial: si lo viejo ya no es valioso ¿para qué transmitirlo?
Ahí es cuándo se produce el corte generacional. Presenciamos por primera vez una generación de adultos que considera que el niño sabe más porque


El resultado es que tenemos adultos inseguros, que temen ser juzgados por sus pares por sus hijos, incapaces de aceptar el costo afectivo de la autoridad, que se debaten entre la autoridad el miedo a ser autoritarios, que saben que es importante el diálogo, pero no tienen tiempo... en muchos casos tratando de encontrar su lugar, sin lograrlo.
La contraparte son niños y jóvenes abandonados, manipulables, que tienen autoprotegerse sin haber aprendido recursos, que no toleran frustraciones, ofenden por todo, están extremadamente ansiosos y con escasa motivación para alcanzar bienes arduos, como lograr un trabajo estable aunque no sea del todo placentero, casarse, hijos. Todas ellas situaciones que, aunque gratificantes, exigen compromiso, persistencia, paciencia y a veces relegar
Mientras tanto, los medios sociales y el Estado ocupan adultos que debieran vacantes.
Silvia Obiols decía jóvenes a la deriva” que tenemos que ocupar nuestro generaciones. (...) Debemos mismos, en cada casa, en que otros cubran el lugar adopten a quienes dejamos


La hiperespecialización y la medicalización de la familia
La medicalización es un proceso por el cual aspectos de la vida cotidiana, que antes eran considerados parte de la experiencia común o privada, pasan a ser interpretados y gestionados a través de categorías y saberes médicos, psicológicos o sanitarios.
La educación y crianza de los hijos, es percibida cada vez más como un arte que requiere del asesoramiento de especialistas. Las pautas de crianza se prescripción técnica. Los padres tienen estándares que son definidos por experiencia familiar se ve desplazada por la psicopedagogo.

Los estudios sobre la niñez y la adolescencia avanzaron y se masificaron al punto tal de hacer que muchos padres sientan que ser “buen padre” o “buena madre” ya no alcanza solo con los vínculos afectivos y el sentido común, sino que se necesita ofrecer estímulos educativos de alta calidad, comodidades materiales, saber acompañar y apoyar sin ser sobreprotector, estar siempre disponible, tener actitud de escucha atenta, no etiquetar, ni comparar, ni exaltarse Y si no es así, tienden a sentirse evaluados, vigilados, culpables y dependientes
La crianza se percibe como una tarea “técnica” que se puede hacer “bien” o “mal”, en lugar de una experiencia flexible y diversa que es parte de la vida cotidiana y que tiene que ver con la condición humana falible, finita en la que no siempre se hace lo que se debe o se quiere sino lo que se puede. Esta visión de la crianza genera culpa, presión y sensación de evaluación constante si no se puede cumplir con esos parámetros.



Hoy, en nuestro ámbito las actitudes adolescentes se extienden más allá de lo esperable cronológicamente, nos enfrentamos con una estrepitosa baja de la natalidad y con la dificultad de los jóvenes de lograr vínculos de amor perdurable. Si una de las funciones de los padres es preparar a la siguiente generación para que pueda asumir el compromiso de formar una nueva familia, más allá de las condiciones externas desfavorecedoras, que ya hemos visto, es necesario asumir cierto fracaso generacional.
¿Estamos a tiempo de revertir la situación? ¿Es posible una respuesta para que el adulto de hoy salga de su lugar de vulnerabilidad? Por supuesto Pero no es transferible Es un trabajo personal Cada uno en la situación que le toca, tiene que ocupar su lugar Salir del lugar del victimismo, de la carga que representa la adultez y salir a mostrar lo grandioso de cada día vivido, la experiencia acumulada y las potencialidades aún no desarrolladas. ¿quién querría dejar de ser adolescente si el crecimiento se presenta como un peso agobiante? ¿le estamos mostrando a los jóvenes una imagen deseable de lo que es ser adulto?
Romano Guardini, en su libro La aceptación de sí mismo y Las edades de la Vida dice que recién se puede hablar del adulto responsable cuando se desarrolla lo que se suele denominar carácter: la firmeza interior de la persona Que no es rigidez o endurecimiento de los puntos de vista y de las actitudes, sino que consiste en la fusión entre el pensar, el sentir y el querer vivos, con el propio núcleo espiritual
Cuando hay coherencia, cuando los valores adquieren significado especial: la fidelidad a las obligaciones asumidas cumplimiento de la palabra dada (…) En ese momento es cuando se dice de alguien que es «todo un hombre» o «toda una mujer», cuando aparece bien marcada la personalidad masculina femenina, en la que la vida puede apoyarse porque ya no se llevar por los impulsos inmediatos y por el fluir de los sentimientos, sino que ha entrado en la esfera de lo permanentemente válido Si el adulto de la metáfora está en el aire, es momento de que aterrice firme. Esa posición vulnerable es la de quien perdido el centro. La esperanza radica en regresar al terreno seguro que siempre fue el hogar y la familia hiperespecialización reemplazó la intuición por manuales, tecnología está diluyendo los vínculos cara a cara Pero nuestra













Educación Integral de la Sexualidad
• Diplomado en Fundamentos para la Educación Sexual Integral

Procreación y Fertilidad
humana
Curso:
Planificación Familiar
Natural. Nivel I.
(Reconocimiento de la Fertilidad y Métodos
Naturales)
Trayectos Formativos:
Reconocimiento de la Fertilidad
Métodos de Planificación
Familiar Natural
• Reproducción asistida: claves para pensar

Diplomatura en
Comunicación Efectiva en temas de Vida y Familia
Orientación y Formación Familiar
Curso:
• Orientación familiar en acción. Herramientas para acompañar a la familia.
• Talleres en instituciones educativas
Preparación para el Matrimonio
Curso: Preparación
Inmediata al Matrimonio

Acompañamiento Pastoral Posaborto
• Talleres de Capacitación
• Covisiones de Proyecto Esperanza. Programa radial:
En Modo Familia. por Radiofónicos en vivo
25 de marzo- Misa por el día del niño por nacer
Para información y consultas sobre estos servicios, escribir a: matrimonio_familia@uca.edu.ar, a nuestras redes y sitio web o al 0810 2200 -822 (internos 2827 / 2764)
▪ Gabinete de Enseñanza de Reconocimiento de la Fertilidad y Métodos Naturales
Para solicitar turno: matrimonio_familia@uca.edu.ar o centrodemetodosnaturales@gmail.com
Las consultas se realizan en forma presencial o virtual.
▪ Gabinete de Acompañamiento y Orientación Familiar
Solicitar entrevista y turnos a: matrimonio_familia@uca.edu.ar
• Acompañamiento Pastoral Posaborto
Para turnos y consultas escribir por WhatsApp o llamar al Centro de derivación 011 15 6507 5843 o enviar mail a proyectoesperanza.ar@gmail.com







