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R E V I S T A D E C U LT U R A Y P E N S A M I E N T O D E L A B U A P • N Ú M E R O 1 • S E P T I E M B R E - N O V I E M B R E 2 0 1 0 • $ 2 5 . 0 0 P E S O S

Los

nuevos

Según Michel Maffesoli, Edgar Morin y Moscovici • Ignacio Padilla: El ser latinoamericano • Jorge Volpi: La lengua y la ciencia • Gilberto Castellanos: Adiós poeta • René Valdiviezo: Información y elecciones • Martín Peregrina: Universo personal


N

Ú

M

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O

1

Michel Maffesoli Edgar Morin Serge Moscovici Ignacio Padilla Jorge Volpi Gilberto Castellanos René Valdiviezo Martín Peregrina


Í

N 5

directorio

Dr. Enrique Agüera Ibáñez Rector

P ARANINFO

Dr. Ramón Eguíbar Cuenca Secretario General Dr. Jorge David Cortés Director de Comunicación Institucional Pedro Ángel Palou Director

P RESENTACIÓN Barbarie y Universidad

7

La barbarie de la civilización Edgar Morin

Miguel Maldonado Subdirector

D P LURAL 44 Insularidad y exilio: la isla del no lugar Ignacio Padilla

48 Sobre Omnívaga Gilberto Castellanos

13 Barbarie de rostro

Germán Montalvo César Susano Diseño

humano

Javier Velasco Distribución y comercialización

Michel Maffesoli

Jorge Volpi

21 Los Apofáticos

consejo editorial

Entrevista a Serge Moscovici Rafael Argullol Jorge David Cortés Moreno Luis García Montero Fritz Glockner Corte Michel Mafessoli José Mejía Lira Francisco Martín Moreno Edgar Morin Ignacio Padilla Alejandro Palma Castro Eduardo Antonio Parra Herón Pérez Martínez Francisco Ramírez Santacruz Vicenzo Susca Jorge Valdés Díaz-Vélez René Valdivieso Sandoval David Villanueva

50 Science in Spanish?

Por Estéphane Hugon

35 La transmutación

54 Comentarios a dos ediciones del IFE René Valdiviezo

C ULTURA BUAP

del monstruo

Vincenzo Susca

26 Martín Peregrina

Número de certificado de licitud de título: en trámite Número de certificado de licitud en contenido: en trámite

REVISTA DE CULTURA Y PENSAMIENTO DE LA BUAP • NÚMERO 1 • SEPTIEMBRE-NOVIEMBRE 2010


I

C

E

T ALLER Reseñas editoriales

Literatura en México

y

universitarios

Laura Herrera

61

¿Quiénes son los

Evelyn Evelyn

verdaderos monstruos?

Mariana Rizo

Israel Aguilar

Cine

59

Linguística

de estudiantes

Música

58

61

62

Un diccionario de los

Cine Manifiesto

mexicanos para los

Rubén Mendoza

mexicanos

Nancy Granados

Televisión

59

Descubriendo el Nerd que

Entre canon te ves o entre

todos llevamos dentro

canon te verás

Carolina V. Escobar

Alfredo Godínez

Libros

60

63

64

Manual de

Puebla: Un viaje

gramática histórica

a través del tiempo

Erika Pérez Lezama

Montserrat Báez

Portada: Kriss Poison en la Convención Anual de Tatuajes celebrada en Londres, septiembre de 2009. Fotografía de Oli Scarff / Getty Images


Pensar la unidiversidad. Pasillo central del Complejo Cultural de la BUAP.


Presentación

En una institución como la nuestra, el debate y la crítica son centrales. Poner en crisis los discursos es el papel de la Universidad. Hacerlo desde lo plural, lo diverso, es convertir en discusión y sobre todo en diálogo los saberes y las prácticas. Se trata, en fin, de pensar la Universidad sin condición. La UNIdiVERSIDAD que somos de cara al siglo xxi. La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla inicia con esta revista una nueva etapa en materia de difusión de la cultura. Lo hace abriéndose al mundo y al tiempo. Lo hace, además, sabiendo que es dentro de la institución donde mejor se piensa, pero es fuera de la institución, también, desde donde se conversa con el mundo, se lo trae a las aulas. Y no otra cosa es esta revista que un aula abierta. Un nuevo centro fuera del centro que descentra la realidad. Que nos renueva. Manantial de conocimientos, de pensamiento crítico, y aún más, radical, es la Universidad. Radical porque se atreve a ir a la raíz de las cosas, de la discusión, y lo hace con propuestas concretas y firmes. Como se titula una sección: Plural. Ese es nuestro derrotero: diversa, amplia, incluyente. Aquí dialogan lo mismo los grandes filósofos de nuestro tiempo con textos inéditos en español —Edgar Morin, Michel Maffesoli, Moscovici—, que los alumnos de nuestra casa de estudios que ya tienen cabida en estas páginas que son también un taller permanente, como lo muestra el diseño mismo de la revista. Les doy la bienvenida a sus páginas, una nueva cátedra de la BUAP, nuestra institución siempre cambiante pero siempre fiel a su espíritu intelectual y académico. Pensar bien para vivir mejor: Unidos en la diversidad que somos.

Dr. Enrique Agüera Ibáñez Rector

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Barbarie y civilización

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Edgar Morin

Barbarie no solamente es lo contrario a civilización, también puede ser su causa o su efecto. La civilización produce barbarie, particularmente de la conquista y de la dominación. En lo concerniente a Europa, hay que evitar a todo precio la buena conciencia, que siempre es una falsa conciencia. Al ejercitar la memoria vemos la obstinación con que aparece la barbarie: esclavitud, trata de Negros, colonizaciones, racismos, totalitarismos nazi y soviético. Obsesión que, al formar parte de la idea de Europa, ha integrado la barbarie en la conciencia europea; condición indispensable si queremos superar los nuevos peligros de la barbarie.

La barbarie no sólo es un elemento que acompaña a la civilización; es de hecho, una parte integral. La civilización produce barbarie, particularmente de la conquista y de la dominación. La conquista romana, por ejemplo, fue una de las más bárbaras de la antigüedad: el saqueo de Corinto en Grecia, el cerco de Numancia en España, la destrucción de Cartago, etc. Sin embargo, la cultura griega se infiltró en el interior del mundo romano, convertido en imperio. Sentido de la famosa expresión del poeta latino: “La Grecia vencida venció a su fiero vencedor.”1 Barbarie produjo

así civilización. La conquista bárbara de los romanos desembocó en una gran cultura. En 212, el edicto de Caracalla otorga la ciudadanía romana a los residentes de su vasto imperio que cubría África del Norte, una gran parte de Europa del Este e Inglaterra. Si se me permite un paréntesis, ya que no estoy obligado a dar un discurso lineal, los invito a reflexionar estos momentos históricos. Me gustaría recordar que Simon Weil, en un artículo aparecido en Cuadernos Nuevos, publicado en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, predecía después de la conquista nazi, un

[Se refiere a Horacio, poeta latino. El verso inicia así: Graecia capta ferum victorem cepit (La Grecia vencida venció a su fiero vencedor); y

termina: et artis intulit agresti Latio (y llevó las artes al rústico Lacio). —Trad.]

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Edgar Morín. Fotografía de Anthony Rabisse.

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nuevo imperio europeo; florecería dos siglos después de la victoria alemana, en base al modelo que Roma produjo. Esto no le impidió, como ustedes saben, comprometerse con convicción con la Resistencia. No queda duda que esta idea inspiró a socialistas y pacifistas, convertidos en colaboradores al principio de la guerra, cuando todavía no era mundial, pensando que la Alemania nazi dominaría Europa de forma duradera. Muchos creyeron, trágicamente, que al colaborar con la Alemania hitleriana, colaboraban por una Europa socialista. Hago alusión al artículo porque me influenció, no en lo tocante a la Alemania nazi sino a la Unión Soviética. En 1942, a los 22 años, conocía los peores aspectos de la URSS, no olvidaba los procesos de Moscú, había leído a Trotski y Suvarine. Pensaba que la victoria de la Unión Soviética permitiría que los gérmenes de la ideología socialista (comunitaria, igualitaria, libertaria) florecieran en una era maravillosa de armonía social. Con la guerra fría y el regreso de la glaciación estaliniana, comencé a desencantarme. Hoy día no descarto la idea de una Unión Soviética que pudo sembrar los ideales y los fermentos de una civilización que su barbarie, desde un principio, enterró. Las conquistas bárbaras pueden desembocar en el florecimiento de una civilización, sin que por supuesto tengan que ser retrospectivamente justificadas ni cubiertas por el olvido.

Barbarie religiosa y el destino de Europa Existe, igualmente, una barbarie religiosa. En la Antigüedad, cada pueblo en Medio Oriente tenía su dios de la guerra, despiadado con los enemigos. No obstante, en Grecia como en la Roma antigua, el politeísmo permitió la convivencia de diferentes deidades. El politeísmo griego acogió un dios aparentemente bárbaro, violento, dios de la ebriedad, de la hybris: Dionisos. La extraordinaria obra de Eurípides, Las bacantes, muestran la llegada destructiva, enloquecida, de este dios. Dionisos se integró a la sociedad de dioses griegos. En el siglo xix, cuando Nietzsche se preguntaba sobre el origen de la tragedia, resaltó el doble aspecto de la mitología griega: por un lado Apolo, símbolo de la mesura; por otro Dionisos, símbolo del exceso. Dualidad y complementariedad de Apolo y Dionisos que ilustra la declaración de Heráclito: “Unir lo que concuerda y lo discorde.” El imperio romano se caracterizó, antes que el cristianismo, por la tolerancia religiosa, se dieron los cultos más diversos: a los dioses de la salvación, el 8

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culto a Osiris, el culto a Mitra y el orfismo eran perfectamente aceptados.Al monoteísmo judío, más tarde cristiano, lo acompaña su propia intolerancia, igual que su universalismo en potencia. Barbarie fundada en el monopolio de la verdad de su revelación. Efectivamente, el judaísmo no concibió a los dioses romanos sino como ídolos sacrílegos. El cristianismo, a través de un proselitismo de voluntad universal, no podía sino acentuar esta tendencia. Mientras el judaísmo permaneció en el interior de sí mismo, bajo la alianza privilegiada que creía tener con Dios; el cristianismo finalmente destruyó a los demás dioses y a las otras religiones. Por otro lado, cuando se reconoció como la única religión de Estado, produjo el cierre de la escuela de Atenas y puso fin al intento de una filosofía autónoma. Una de las armas de la barbarie cristiana, Satán, encarna al separador, al rebelde, al negador; enemigo mortal de Dios y de los hombres. Quien no está de acuerdo y no renuncia a su diferencia, se encuentra fuertemente poseído por Satán. Con una maquinaria argumentativa delirante, el cristianismo ha ejercido la barbarie. Bien entendida, no cuenta con la exclusividad de Satán: hoy día vemos más que nunca que Satán regresa en el discurso virulento del Islam. El cristianismo triunfante congregó en su seno diversas corrientes de pensamiento, distintas interpretaciones del mensaje original. En lugar de tolerarlas, elaboró una ortodoxia despiadada: denunció la diferencia de herejía, persiguió y destruyó con odio en el nombre mismo de la religión y el amor. Estas observaciones muestran que si bien Europa no posee el monopolio de la barbarie, ha manifestado las formas de barbarie de las sociedades históricas que he descrito. Por demás, se dieron de manera durable, masiva y, sin duda, innovadora. Innovación ligada a la formación de las naciones europeas modernas: España, Francia, Portugal, Inglaterra. Las naciones son profundamente diferentes a los imperios y a las ciudad-Estado; son poblaciones más diversas: una nación como Francia, por ejemplo, integra una notable diversidad de etnias. La verdadera diferencia con el imperio es la actividad integracionista del Estado-Nación que unifica elementos diversos dentro de una identidad nacional común. Si Europa Occidental fue el foco de la dominación bárbara en el mundo, igualmente ha sido, gracias al desarrollo del humanismo, hogar de ideas emancipatorias, como los derechos del hombre y del ciudadano. Ideas retomadas por los representantes de los pueblos colonizados: a partir de los derechos de los pueblos, derechos del hombre y derechos de Holocausto en Auschwitz.


las naciones, los procesos de emancipación tuvieron lugar. La globalización, fenómeno con fecha simbólica de nacimiento en 1942, se caracterizó por la trata de Negros y numerosas formas de esclavitud. Pero una segunda forma de globalización se puso en marcha: los derechos de la humanidad, el derecho de las naciones y la democracia. Hoy día estamos frente a una globalización contradictoria: los progresos fantásticos de la globalización técnico-económica suscitan, pero también acallan, una globalización ciudadana y humanista.

El fenómeno totalitario La emergencia de totalitarismos es un fenómeno europeo moderno. Se critica, a veces, el uso que se da a la palabra “totalitarismo” para calificar sistemas diversos, como puede ser el estalinista y el hitleriano. Creo que hay que adoptar un punto de vista complejo que subraye las diferencias, las oposiciones, así como las semejanzas y las analogías; sin apurarse a justificar un totalitarismo rojo y condenar uno marrón. El modo de reflexión que me guía impide tener un pensamiento unilateral y maniqueo. Me niego a idealizar como a satanizar Europa, sabiendo en todo momento que produjo a la vez lo mejor y lo peor. En el mismo orden de ideas, me niego a distinguir una ciencia “buena” y una “mala”. No creo en absoluto que haya una “buena” globalización y una “mala”. Debo decir, en primer lugar, que no se creó una corriente de pensamiento sobre el totalitarismo, como sí del capitalismo (Marx), de la democracia (Montesquieu, Tocqueville) y de la dictadura. El totalitarismo surgió al margen de todas las previsiones; fruto de un proceso histórico: el accidente enorme que fue la Primera Guerra Mundial, desencadenamiento de una barbarie mortífera y acto suicida para Europa. Evaluemos recíprocamente la cuestión de los totalitarismos hitleriano y estaliniano. Pronto se observa una diferencia evidente en los fundamentos ideológicos de los dos sistemas. La ideología comunista es internacionalista, universalista, igualitaria; la nazi es racista. Las cartas del nazismo se muestran en la obra Mein Kampf, mientras que la ideología fraternal del comunismo, descrita en el evangelio del Manifiesto del partido comunista de Marx, enmascaró durante mucho tiempo los crímenes del totalitarismo soviético. Millones de seres humanos se persuadieron de que los soviéticos eran libres y felices. Otro punto de comparación se refiere al nacionalismo, está en el origen del nazismo, mientras que el internacionalismo 10

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se encuentra en el fondo de la revolución soviética. En el nacionalismo nazi, el antijudaísmo juega un papel fundamental; ha servido, de alguna manera, de base al sentimiento nacional, según la lógica del chivo expiatorio descrita por René Girard. Aunque el internacionalismo no faltó en la ideología nazi: al final de la guerra existía un europeismo de los SS [escuadrones de defensa nazi]: algunos eran noruegos, otros franceses, etc. Compartían el mito de una Europa nacional socialista, siempre en la base de un racismo excluyente que rechazaba cualquier elemento heterogéneo. El socialismo soviético no fue en su origen nacionalista, y el antijudaísmo fue prácticamente inexistente. En el seno del partido bolchevique había un numero importante de judíos, comenzando por Trotski. Por otro lado, la Liberación, ante el horror creciente por el descubrimiento de los campos de exterminio, impide los fenómenos de rechazo que ya comenzaban a manifestarse. Sin embargo, los judíos fueron marginados progresivamente del Komintern (Estalin preveía, después del supuesto complot de las blusas blancas, su deportación a Siberia). Durante la guerra fría, el antijudaísmo, la denuncia del cosmopolitismo judío, no se ocultó más. Se observa la barbarie de la intolerancia y de la exclusión de parte de dos sistemas que, pese a ser de inspiración totalmente diferente, terminaron por converger. Para terminar, me gustaría insistir en la idea de evitar el pensamiento binario, es decir: un pensamiento obnubilado por un solo polo de atención, en detrimento de otros. Si se insiste únicamente en Auschwitz, se corre el riesgo de minimizar, maliciosamente, el gulag, y de pasar por alto otras barbaries. Si uno se limita al simple factor cuantitativo: el número de muertes provocadas por el sistema de campos de concentración soviético ha sido, por mucho, el más importante. El gulag duró mucho más que el periodo de exterminio nazi, iniciado en 1942 y concluido a principios de 1945; llegó a su fin a través de una hecatombe llevada a cabo en unos cuantos días. El tifus, las largas y agotadoras marchas bajo la conducción de los SS para huir del avance de los Aliados, fueron terriblemente mortales. Cuando los aliados llegaron a las puertas de Dachau y observaron el amontonamiento de cadáveres, surgió la impresión de que el horror del nazismo se limitaba al efecto de este amontonamiento de cadáveres. En realidad significaba que la maquinaria de exterminio y eliminación se había detenido. Si los hornos no funcionaban, los cadáveres tendrían que apilarse. El horror se debe menos al amontonamiento de los cuerpos que al funcionamiento de una perfecta


maquinaria de la muerte. No hay que permitir que una la continuación de la guerra mediante los medios imagen, por muy expresiva y terrible que sea, oculte la clásicos, si se calculan las pérdidas que se sufrirían realidad. Suele suceder: el genocidio judío nos parece por la sola toma de Okinawa. En principio, estas cimás horrendo que la exterminación masiva que hizo fras fueron voluntariamente aumentadas, pero sobre el gulag, de la cual no tenemos imágenes y fue ocultada todo no hay que temer a poner sobre la mesa un por mucho tiempo. Todo lo anterior para decir que la factor que fue decisivo en la decisión de recurrir a tendencia a negar el gulag en provecho de Auschwitz, la bomba atómica. En la conciencia del presidente o bien a la inversa, no tiene ningún sentido. Hay que Truman y de numerosos americanos, los japoneses desconfiar de la barbarie mental que a fin de negar no eran sino ratas, seres sub-humanos, inferiores. Por conciente o inconcientemente otro lado, hay un hecho de los crímenes del estalinismo guerra que contiene un ingrehace del hitlerismo el horror diente de barbarie suplemensupremo y absoluto. taria: la ciencia al servicio de Adónde deberían desemla eliminación tecno-científica bocar las experiencias trágicas de una parte de la humanidad. del siglo xx, hacia una nueva Lo repito, lo peor siempre es reivindicación humanista: que posible. la barbarie sea reconocida por Así, en lo concerniente lo que es, sin simplificaciones o a Europa, hace falta evitar a falsificaciones de ninguna clase. todo precio la buena concienLo que verdaderamente imcia, que siempre es una falsa porta no es el arrepentimiento, conciencia. El ejercicio de la es el reconocimiento. Reconomemoria debe permitir que cimiento que debe pasar por fluya hacia nosotros el recoel conocimiento y la conciennocimiento de la obstinación cia. Es necesario saber qué con que aparecen las barbapasó realmente. Hay que tener ries: esclavitud, trata de Neconciencia de la complejidad gros, colonizaciones, racismos, de esta colosal tragedia. Recototalitarismos nazi y soviético. nocimiento que le concierne a Obsesión que, al formar parte todas las víctimas: judíos, nede la idea de Europa, ha hecho gros, zíngaros, homosexuales, que integremos la barbarie en armenios, la colonización de la conciencia europea; condiArgelia o de Madagascar. Es ción indispensable si queremos Satán. necesario si queremos vencer superar los nuevos peligros. a la barbarie europea. Pero como la mala conciencia Hay que ser capaces de pensar la barbarie europea también es una falsa conciencia, hace falta una doble para superarla, pues lo peor siempre es posible. Por conciencia.A la conciencia de la barbarie debe integrarlo pronto nos encontramos bajo la relativa protecse que Europa ha producido a través del humanismo, ción de un oasis, en medio de un desierto de barbarie del universalismo, de la creciente conciencia planetaamenazante. Pero estamos en condiciones historicoria, los antídotos contra su propia barbarie. Esta es la político-sociales que hacen que lo peor se vislumbre condición necesaria para superar los riesgos siempre en el horizonte, particularmente durante los periodos presentes de nuevas, peores barbaries. paroxísticos. Nada es irreversible, las condiciones democrátiLa barbarie nos amenaza, incluso detrás de las cas y humanistas deben regenerarse con frecuencia, estrategias que supuestamente se crearon para de no ser así se degeneran. La democracia necesita oponerla. El mayor ejemplo es Hiroshima. Hablé de recrearse continuamente. Pensar la barbarie significa Auschwitz y del gulag, no hay que olvidar Hiroshima. contribuir a regenerar el humanismo. Esto es, por tanJustifica esta nueva barbarie la lógica aparente que to, sostenerlo. hay en el balance de los 200 mil muertos debidos a la bomba y los dos millones que hubiese costado [Miguel Maldonado: traductor.] UNIDIVERSIDAD

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Barbarie de rostro humano: las tribus posmodernas

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Michel Maffesoli

Las tribus posmodernas serán, en adelante, parte del paisaje urbano. ¿Son acaso la expresión del bárbaro que regularmente regresa a fecundar un cuerpo social un tanto débil? Muestran que lo propio del hombre en las sociedades posmodernas no se resume a lo cognitivo, lo racional; es más bien un complexio oppositorum que se podría traducir por un conjunto, un tejido de cosas opuestas. Todo esto conviene saber apreciar en la efervescencia tribal contemporánea. Saber que tanta inmanencia desemboca en una verdadera transfiguración de lo político. Las tribus posmodernas son ahora parte del paisaje urbano, después de haber sido objeto de una conspiración del más estricto silencio, ¡cuánta tinta habrán hecho correr! Todo para relativizarlas, marginarlas y negarlas. Hagamos una simple pregunta: ¿Estas tribus no son la expresión del bárbaro que, regularmente, regresa a fecundar un cuerpo social un tanto débil? Cuando un vínculo social se satura, otro (re)nace; esto sucede siempre con temor y temblor; ocasiona

que muchas almas buenas se desconcierten ante este (re)nacimiento que altera de algún modo la moral establecida. Asimismo, algunas “almas bellas” se pueden ofuscar: las tribus en general no tienen nada que hacer dentro de la primacía de lo Político. Lo he dicho en otros escritos: política o juego. La preeminencia de este último vuelve evidente que la política se haya teatralizado y convertido en objeto de burla; en breve: ha sido contaminada por lo lúdico.

Emo, una tribu urbana. imagen tomada de http://www.eemos.com

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Cualquiera que sea el sentimiento que nos embargue, las tribus posmodernas están allí. A menos que se exterminen, lo que parece difícil pues nuestros hijos forman parte, hay que convivir con ellas; acomodarse a sus maneras de ser y de aparecer, a sus piercings y diversos tatuajes, a sus curiosos rituales, a su música explosiva; en pocas palabras: a la nueva cultura donde éstas son sectarias avezadas y dinámicas. Cierto, no deja de ser desconcertante la (re) emergencia de una nueva manera de estar juntos; como todo lo que le pasa al individuo, se puede traducir como un simple proceso de compensación: la civilización moderna se homogeneizó, se racionalizó a ultranza, olvidando el choque cultural que le dio nacimiento. Se sabe que “el aburrimiento nació de la uniformidad.”1 La intensidad de ser se pierde cuando la domesticación se ha generalizado. Cuando un ciclo se termina, surge un mecanismo de compensación. Poco a poco la heterogeneidad gana terreno. En lugar de una razón soberana, el sentimiento de pertenencia recobra su carta de ciudadanía. El estado de efervescencia, denominado así por Durkheim, elemento estructurante de toda comunidad, se confronta con la aburrida y apaciguada existencia y se coloca, con fuerza, al frente de la escena social; el gusto por el riesgo, de una manera difusa, reafirma su vitalidad, el instinto doméstico tiende a volverse salvaje. En breve: bajo diversas maneras, el bárbaro nos remite a un buen recuerdo. Acaso habría que recordar de dónde proviene esta preocupación tenaz y constante por la domesticación: de la tradición judeo-cristiana, o si se prefiere de la ideología semítica; o simplemente de la naturaleza corrompida del ser humano. Esto funda la moral y, lo que viene a ser lo mismo, la política de la modernidad. Durante el lento proceso de secularización, la Iglesia, luego el Estado, cuyo brazo armado es lo político y la tecno-estructura, han tenido como función esencial corregir el Mal absoluto y original. Misión que más tarde revelaría su hipocresía y, bajo diversos nombres, irrigaría la vida publica occidental. Proyecto prometéico, nunca será suficiente decir que encontró su origen en el mandato bíblico de “someter a la naturaleza” (Gen. 1:28); en el aspecto ambiental: flora y fauna, pero igualmente en el control del individuo y lo social. Lógica de la dominación [Se refiere a una parte del verso de Antoine de La Motte-Houdar, así reza completo: “l’ennui naquit un jour de l’uniformité”; tomado de su fábula: “Les amis trop d’accord”. —Trad.]

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que elabora el mito del Progreso y su corolario directo, el igualitarismo. Por decirlo en términos familiares, las tres matrices de este proyecto fueron el higienismo (o riesgo cero), la moral y la sociedad “Nickel”. Hay que agregar, y no está de más, la particularidad cultural que creó el Universalismo: lo que fuera exclusivamente una tradición de algunas tierras del Medio Oriente y después parte de un pequeño cantón de Europa, había de servir de criterio para el mundo entero, desde San Pablo, en el punto de vista teológico, hasta las Luces, en una perspectiva filosófica. Es necesario subrayar el fanatismo que hay en tal pretensión. Fanatismo que permitió, a finales del siglo xix, que estos valores se convirtieran en universales. Mientras el emperador Meiji abría sus puertos a los navíos europeos y Brasil inscribía sobre su bandera la célebre fórmula de Augusto Comte: “Orden y progreso”, la homogeneización del mundo alcanzaba su apogeo como nunca antes se había visto. Pulsión de dominio que no debe ignorar la existencia de una patogénesis. Sin hablar de los etnocidios y otros genocidios culturales. Tampoco es vano recordar por una parte, el vínculo entre el mito del Progreso y la filosofía de las Luces; por otra, los campos de concentración (en nombre de la pureza de una raza o una clase) y las guerras devastadoras y suicidas del siglo xx.

“La inocencia del devenir” A fuerza de poner el acento en la moral, fundada en la lógica del deber-ser, se ha desembocado en excesos imprevisibles. Actitud que recibe el nombre de heterotelia: obtener lo contrario de lo que se desea. Por ejemplo: la tentativa de domesticación del animal humano conduce al ser bestial; dan testimonio los diversos campos y gulags del siglo pasado. Efecto perverso empecinado en la búsqueda de la perfección. Aquí también la sabiduría popular, seguida de Blaise Pascal, nos puede ser de utilidad: “quien quiere hacer un ángel, hace la bestia”. No lo diré sino alusivamente: hay dos vicios en el enfoque de quienes sostienen el universalismo, o lo que es igual, en los protagonistas de la filosofía de las Luces: la hipocresía y el autoengaño. Koselleck ha señalado que siempre se desea gobernar en nombre de una nueva moral (El reino de la crítica, 1979). Hablar en nombre de la Humanidad y de la Razón es particularmente pérfido, se enmascara (apenas) que la motivación real de estos “moralistas” es, así de simple, el poder; el poder económico, el político,


el simbólico, son los fines comunes de la filosofía de centes”, instintivas, algo animales y, a buen seguro, la historia y de las filosofías morales. Siempre se comuy vivas. meten las peores infamias en el nombre del Bien, del Efervescencia tribal Ideal, de lo Humano, de la Clase y de otras entidades abstractas. Siempre hay dormido en los moralistas La modernidad que hoy toca su fin, en sentido estric“¡un hombre lleno de resentimiento!” to, tiene “desenervado” el cuerpo social. El higienismo, He aquí de dónde venimos, esto constituye el la secularización, la racionalización de la existencia, las cerebro reptiliano del hombre moderno, subyace prohibiciones de todo orden, despojaron al cuerpo en el fundamento del pensamiento establecido y individual o al cuerpo colectien las instituciones sociales. vo de la capacidad de reacción Pero esta bella construcción, para su propia supervivencia. en apariencia indemne, se enPareciera, en una expresión cuentra fracturada en todas de Georg Simmel, que con la sus partes. Debido a esta poposmodernidad se asiste a la rosidad, las tribus posmoder“intensificación de una vida de nas son a un tiempo la causa nervios.” y el efecto. El instinto, el primitivismo, Qué expresan las trisignifican dar su lugar a los bus sino lo que Nietzsche “nervios”. Considerar que la llamó: “la inocencia del devehumana naturaleza no se resunir.” Aceptación del amor fati. me a lo cognitivo, a lo racional, Consentimiento a esta tierra, sino a un complexio oppositoa este mundo. En oposición a rum que podría traducirse en la doctrina judeo-cristiana, el un conjunto, un tejido de cosas mundo no encuentra su oriopuestas. Conviene aprender a gen en una creación ex nihilo; observarlo en la efervescencia pero allí está, un mundo dado tribal contemporánea. Algunas con el cual conviene, bien que de sus manifestaciones, lo he mal, acomodarse. ¡Esto es lo Michel Maffesoli. dicho, nos apenan y ofuscan; que el bárbaro, un tanto pamuestran, de una manera a vegano, se aplica a recordarnos! ces malhecha, que existe una bondad intrínseca en el Cierto, no se hace mediante un acto de conciencia, ser humano, y el contexto donde se sitúan, la tierra, es tampoco se verbaliza como tal; más bien se vive a igualmente deseable. través del regreso a las tradiciones religiosas o esInmanentismo que desemboca en la caída de la pirituales; en el ejercicio de solidaridades cotidianas, política. Más bien, se transfigura, se vuelve doméstien la reviviscencia de las fuerzas primitivas. Lo que ca, ecológica. Domus, oikos, términos que designan la conduce a la (re) valoración de los instintos, las éticasa común que conviene proteger de los saqueos a cas, las etnias. los que la modernidad nos acostumbró. Las maquiNueva sensibilidad, o si se prefiere nuevo paranaciones de este hombre, “maestro y poseedor del digma, creando un potente inmanentismo que toma universo” según la expresión de Descartes, desemlas formas más sofisticadas o triviales. El hedonismo, bocó en la devastación que conocemos. Las tribus, los placeres del cuerpo, el juego de apariencias, el mucho más prudentes, precavidas, se ocupan menos presenteismo, están allí como si fuesen la manifestade “maquinar” sobre los otros y la naturaleza. La mación no de un activismo voluntario sino la expresión quinación política se origina en el miedo a la nueva de una real contemplación del mundo. Diciéndolo manera de estar juntos. Miedo que engendra, como en otros términos: aceptación de un mundo que es siempre el caso con este sentimiento, las exageno es el cielo sobre la tierra, ni mucho menos el raciones que leemos aquí y allá, concernientes a los infierno en la tierra, sino la tierra sobre la tierra. múltiples desmanes cometidos por tribus bárbaras, en Con todo lo que tiene de trágico (amor fati) pero particular en las “ciudades” y los barrios urbanos. La de júbilo también. Dejar hacer, dejar vivir, dejar ser, prensa de toda ralea, no sólo la sensacionalista, hace podrían ser las palabras maestras de las tribus “inoUNIDIVERSIDAD

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su agosto con este asunto. Muchos son los efectos que se utilizan para hacer llorar a Margot; en el francinglés contemporáneo, se llama la búsqueda del scoop. La expresión utilizada para estigmatizar el fenómeno tribal es “comunitarismo”. Como todo estigma, resultado del miedo ante lo que es, se basa en una forma de pereza y corre el riesgo de pagarse muy cara; muletilla ampliamente usada, tanto a la izquierda como a la derecha; forma también de la estulticia. En efecto, de nada sirve suprimir o negar lo que no podemos comprender. Actitud infantil, igualmente, como la encantación: se repiten palabras

Después de todo, ¿por qué no tener previsto que la res publica, la cosa pública, se organizará a través del ajuste, a posteriori, a estas tribus electivas? ¿Por qué no admitir que el consenso social, en su etimología más cercana (cum sensualis), significa compartir sentimientos diversos? vacías de sentido y se piensa que así se arregla un problema. ¿Pero más allá del miedo, pereza, torpeza y puerilidad, qué hay de hecho? La modernidad redujo toda cosa a la unidad; trató de eludir las diferencias, homogeneizar las maneras de ser. La expresión de Augusto Comte: reductio ad unum, ideal que se resume en la República: Una e Indivisible. Es innegable que se trató de un verdadero ideal cuyos resultados, culturales, políticos y sociales, están a la vista. Pero, a la larga, las historias humanas enseñan que nada es eterno. No es la primera vez que observamos la saturación de este ideal unitario: imperios romano, inca, azteca, en fin, se podrían multiplicar al infinito los ejemplos de organizaciones centralizadas que acaparan las realidades. Realidades que nos obligan a constatar, como lo indiqué alusivamente, que la heterogeneidad está de regreso; lo que Max Weber denominó “el poli-

teísmo de los valores”: reafirmación de la diferencia, diversos localismos, particularidades lingüísticas y culturales, reivindicaciones étnicas, sexuales, religiosas, múltiples reagrupaciones en torno a un origen común, real o mitificado. Todo es bueno para celebrar estar juntos, el fundamento es menos la razón universal que la emoción compartida, el sentimiento de pertenencia. El cuerpo social se difracta en pequeños cuerpos tribales. Cuerpos que se teatralizan, se tatúan, se hacen piercing, se erizan los cabellos o se cubren de mascadas, de kipás, turbantes o de otros accesorios, como el pañuelo Hermes. En breve: ante el gris cotidiano, la existencia se colorea de nuevos matices, traduciendo la multiplicidad fecunda de los hijos de los dioses. ¡Porque sabemos que hay muchas casas en la morada del Padre! Esto es lo que caracteriza el tiempo de las tribus; sin importar que sean sexuales, culturales, incluso políticas, ocupan el espacio público; son una constante que sería pueril e irresponsable negar y malsano estigmatizar. Estaríamos mejor inspirados si fuésemos fieles a la sabiduría popular y acompañáramos a esta mutación a fin de evitar que se vuelva perversa, y más tarde inmanejable. Después de todo, ¿por qué no tener previsto que la res publica, la cosa pública, se organizará a través del ajuste, a posteriori, a estas tribus electivas? ¿Por qué no admitir que el consenso social, en su etimología más cercana (cum sensualis), significa compartir sentimientos diversos? Puesto que están allí, por qué no aceptar las diferencias comunitarias, ayudar a su cohesión y aprender a componer con ellas. El juego de la diferencia, lejos de empobrecer, enriquece. Después de todo, una composición así, participaría en la gran melodía social con un ritmo que, aunque quizá un poco entre-cortado, gana en dinamismo. El juego de mezclas de la música tecno ilustra la forma actual de nuestra cultura. Peligroso que en nombre de una concepción un tanto caduca de la unidad nacional, no se reconozca la fuerza del pluralismo. El centro de la unión se vive en la conjunción, a posteriori, de valores opuestos. A la armonía abstracta de un unanimismo de fachada, está sucediendo, a través de múltiples ensayos-errores, un equilibrio conflictivo, causa y efecto de la vitalidad de las tribus.

Internet: iniciación a un nuevo orden comunicativo No hay lugar para ser viejos gruñones, obnubilados por los “buenos viejos tiempos” de la Unidad cerrada

Santiago Xalitzintla, Puebla, 2008. Fotografía de John O´leary S.

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sobre sí misma. Lo que los filósofos de la Edad Media los sitios comunitarios. Myspace y FaceBook permillamaban unicidad, refiriéndose a un todo coherente ten a los internautas tejer lazos; intercambiar ideas y y abierto, podría ser una buena manera de comprensentimientos, pasiones, emociones y fantasmas. Asider el vínculo, el lazo social fundado en la disparidad, mismo, YouTube favorece la circulación del video, de el policulturalismo, la polisemia. Aquello que, a buen la música y de otras creaciones artísticas; y para seguro, apela a la audacia intelectual: saber pensar la cerrar, Lively tiende a “federar” la vida en línea de viriditas de un ideal comunitario en gestación. Momensus usuarios. La expresión maestra, declinándose to para poner en marcha un pensamiento a la altuhasta la saciedad, es la vida comunitaria. El miedo al ra, capaz de aprehender las nuevas configuraciones comunitarismo es un fantasma de otra era, se ensociales. No nos podemos cuentra desfasado del munconformar con conceptos do real, de quienes hacen la autistas, cerrados sobre sí sociedad de ahora y, a buen mismos; lo que en italiano se seguro, de mañana. llama, con justa razón, conGracias al Internet, un cetti, miradas del espíritu. En nuevo orden comunicativo se breve: no se puede, y este es pone en marcha: favorece los el pecado preferido del inreencuentros (los fenómenos telectual, crear el mundo a flashmob lo constatan); ya sea imagen y semejanza de lo que para cosas fútiles, serias o polínos gustaría que fuese. ticas, aparecen y desaparecen El ideal comunitario de movilizaciones en el espacio las tribus posmodernas sigurbano y virtual. Lo propio nifica el regreso a una sosucede con los streetbooming lidaridad orgánica sólida y que permiten a través de Inrizomática. Paradoja que no ternet, en la grandes megaes menor: esta cosa vieja que lópolis contemporáneas, en son las tribus y sus antiguas las junglas de piedra que faformas de solidaridad vividas vorecen el aislamiento, que la en lo cotidiano y ejercidas en gente se encuentre, se hable, lo más próximo, nacen, se exse conozca, creando así una presan, se conforman, gracias nueva manera de estar juntos, a diversas redes electrónicas. fundada en el intercambio que Punks. De ahí la definición que puepermite la creatividad. de darse de posmodernidad: Las redes sociales en lísinergia de lo arcaico y desarrollo tecnológico. nea, y los encuentros que inducen, deberían volverRecordando, por supuesto, que lo arcaico, en su nos más alertas a esta socialidad donde el placer sentido etimológico, aquello que es primero, fundalúdico conforma una simple funcionalidad. Por otro mental, ampliaría sus efectos debido a los nuevos lado, es interesante reparar en el término de iniciados medios de comunicación interactiva. A imagen de lo para caracterizar a los protagonistas de estos sitios que fueron las circunnavegaciones en la aurora de de encuentro. Iniciación a nuevas formas de generolos tiempos modernos, la navegación era la causa y sidad, de solidaridades en minúscula que nada tienen el efecto de un nuevo orden mundial (Carl Schmitt que ver con el Estado providente y su visión arroganla llamó el “Nomos de la tierra”), algunos sociólogos te. Como indica Hélène Strohl, conocedora de este muestran cómo la circunnavegación propia del Interproblema, “El Estado social no funciona más” (Albin net está creando nuevas maneras de ser, de cambiar, Michel, 2008); se debe a que el fenómeno comunitaa profundidad, la estructura del lazo social (www. rio se encuentra en la base, gracias a las técnicas inteceaq-sorbone.org; Gretech: grupo de investigación ractivas que difunden la ayuda mutua en sus diversas sobre tecnología, dirigido por Stéphane Hugon). formas. Curioso retorno a un orden simbólico que se No es necesario ser un apasionado de las creía superado. nuevas tecnologías interactivas para comprender la A fin de comprender bien este orden, hay que importancia de lo que conviene llamar, justamente, ejercer no solamente un pensamiento crítico, es de18

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cir judicativo, sino también un cuestionamiento más radical, capaz de aprehender los arcanos de la socialidad. Hay en el corazón mismo del desarrollo histórico, como en la acción política, un principio secreto que falta saber descubrir. ¿El punto es que se conozca la verdad en su origen griego: aletheia, lo que revela lo escondido? ¡Incluso es necesario que sepamos respetar lo oculto! Extraña paradoja del pensamiento radical: saber decir claramente lo complicado, reconociendo que los “pliegues” del ser individual o colectivo permanecen insuperables. Lección de las cosas que continuamente nos da la existencia. Esto es lo que constituye el misterio de la vida.

nas; siempre es el indicio de una exigencia de reconocimiento. Contra los patricios romanos, el pueblo apela por sus derechos. Lo propio sucede en nuestros días. La demanda implícita, silenciosa, que tiene dificultades para formularse, necesita que hagamos una suerte de geología de la vida social. Entrando en materia, significa encontrar las estructuras heterogéneas que la constituyen. Pero sigamos con la ambivalencia, la bipolaridad entre lo que se encuentra en retirada y lo que se muestra; lo que al replegarse se vuelve más evidente. Recordemos aquí el comentario que hace Lacan del cuento de Edgar Allan Poe, “La carta robada”: debido a que está ahí, sobre la Buscar lo esencial en carpeta de la chimenea, el colo inaparente de las misario no logra verla.Y como apariencias un eco, escuchamos el consejo de Gastón Bachelerd: “no hay El romanticismo, luego el suciencia sino de lo oculto”. rrealismo y los situacionistas Precisando, claro, que lo de los años sesenta del siglo oculto nos saca los ojos. Por pasado, emprendieron la búsmuy poco que tomemos en queda de este mítico pasaje serio la teatralidad de los fehacia el noroeste, abriendo nómenos, theatrum mundi de una infinidad de horizontes. antigua memoria, las nuevas Para lograrlo llevaron a cabo formas de vida en gestación una psico-geografía, o desvío, saltan a la vista. Más allá de descubriendo que más allá de nuestras certidumbres y conla simple funcionalidad de la vicciones (políticas, filosóficas, Bárbaro, Orlando Larrondo. ciudad existe un laberinto de religiosas, científicas) conviene lo vivido; más profundo y que acomodarse simplemente, huasegura, invisiblemente, los fundamentos reales de manamente, a lo que se hace notar. Buscar lo esencial toda existencia social. en lo inaparente de las apariencias, en la vida cotidiaSe podría extrapolar este cuestionamiento poétina, en los pequeños placeres de poca importancia que co-existencial y los arcanos de la ciudad, a fin de que constituyen el terreno donde crece el estar-juntos. sean útiles para comprender la estructura tácita que, ¿No es eso la cultura?: “Los aspectos más importanen ciertos momentos, asegura la persistencia de la tes se ocultan a causa de su banalidad y su simpleza” ciudad. Tácito: que no se expresa verbalmente, que es (Wittgenstein). Quizás a partir de este principio de un sobreentendido; implícito: que hace su nicho en los incertidumbre se podría hacer un buen pronóstico. pliegues del misterio y de la inconciencia colectiva. Es decir, tener la intuición de los fenómenos, visión Jean Baudrillard, en su momento, prestó atención del interior que tanto le hace falta a la frecuente a esta “sombra de mayorías silenciosas”, al “vientre paranoia de las elites. Fatídico, puesto que no somos flácido” de lo social. De mi parte, de diversas maneamos y señores. Viene de muy lejos y no se dejará ras he analizado la centralidad subterránea, la sociadominar por la pequeña razón instrumental de la modernidad. Nudo arquetípico cuya fecundidad es lidad bajo la mesa y otras metáforas que señalan la importante señalar. retirada del pueblo al Aventino. La orfandad de la tradición mística regresa, subrepticiamente, al menú del [Miguel Maldonado: traductor.] día. Tal repliegue es frecuente en las historias humaUNIDIVERSIDAD

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Los apofáticos Entrevista a Serge Moscovici

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Stéphane Hugon

El bárbaro es una de esas definiciones que se regodea de las definiciones; que necesita, por decirlo de algún modo, que despavilemos la mirada. Serge Moscovici evadió a los bárbaros y prefirió la duda a la definición. Un recorrido, por tanto, que interroga a la barbarie a fin de rozar el saber donde se aloja. Acaso es una categoría del espíritu, una figura necesaria de nuestro imaginario, un poco de nosotros, un momento de nuestra historia; incluso un momento de la historia sociológica.

París bajo la lluvia. Entro a casa, los pensamientos me habitan. Vengo de conversar con el profesor Moscovici, me recibió en su casa a fin de entrevistarlo. Me alegró la solicitud de los responsables de la revista, puesto que en los textos de Serge Moscovici se encuentra, a mi parecer, la imagen diluida de la barbarie: la que segrega, por principio, la multitud (L´age des Foules, 1981), la naturaleza (Essai sur l´histoire humaine de la nature, 1968; Homme domestique, homme sauvage, 1974); también la barbarie interior a la que se accede por el psicoanálisis (La psychanalyse, son image, son public, 1975). Con sutileza y voz firme, Serge Moscovici evadió a los bárbaros y prefirió la Ban Ban & Little One, 2006 Foto: Christian Poveda.

duda a la definición. Un recorrido, por tanto, que interroga a la barbarie a fin de rozar el saber donde se aloja. Acaso es una categoría del espíritu, una figura necesaria de nuestro imaginario, un poco de nosotros, un momento de nuestra historia; incluso un momento de la historia sociológica. Desde su vagabundeo, sostiene esta bella idea: en otro tiempo, las sociedades se organizaban en torno a sus creencias; así sus instituciones eran legítimas; hoy día se cree en otra cosa. La sociedad ha necesitado del miedo —economía del miedo— como retórica de administración. Ahí se esconde, probablemente, la barbarie. UNIDIVERSIDAD

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Serge Moscovici. Cuando usted me habló del tema, me pareció que existían dos nociones difíciles de aprehender: la del bárbaro y la del nómada. Me pregunto hasta qué medida el “bárbaro” no es un concepto dentro de un corpus de conceptos y no remplaza al “primitivo”. Es decir: la imagen de lo salvaje, haciendo una especie de puente entre lo primitivo y lo bárbaro. Pero también existe en la figura del bárbaro otra que proviene de esta clasificación, y que parece universal dentro de las humanidades: el autóctono y el extranjero. Dentro de la teoría de Durkheim, notablemente, se tiene esta dualidad de lo sagrado y lo profano, de lo bárbaro y lo civilizado. Es otra forma de hablar de lo extranjero, de la extrañeza, de los grupos humanos con los cuales no queremos compararnos. Me parece más una categoría moral que una descriptiva o epistemológica. En la sociedad contemporánea se tiene el hábito de considerar a la humanidad en bloque. Pero la humanidad no es un grupo concreto [Risas], aún si se abarca toda, no es algo asible. La barbarie permanecerá como todo aquello que no está unificado en esta tendencia a unificar. Se podría utilizar un lenguaje bergsoniano y decir: todo aquello que está todavía cerrado en una sociedad que se desea abierta. Pero esta categoría es imperfecta. Su objeto se resiste. Como ves, hay misterios en todo. Existe una dicotomía entre problema y misterio, la encontramos tanto en la teología como en la ciencia. El problema se refiere a lo que se puede resolver, analizar, y lo que nos confronta con una pregunta que no sabemos si podremos contestar o no. Se encuentra esta oposición en autores que han escrito sobre religión y en escritores como Chomsky, quien se pregunta si tenemos las capacidades cognitivas para asir y responder cualquier pregunta. Se piensa que puesto que existe una pregunta podemos resolverla. Probablemente más tarde tendremos los medios para hacerlo [Risas]. Pero el bárbaro no es solamente una distinción. Habría que introducir una variante: la relación con el otro. El bárbaro es otro, pero no sabemos qué es eso otro. El extranjero es otro, continúa siéndolo al ser lo distinto de lo autóctono. Pero no es el caso del bárbaro, puesto que no se define dentro de esta relación. Stéphen Hugon. ¿Así como lo propone Jean Baudrillard en su idea de la alteridad radical; una alteridad que no se coloca únicamente dentro de un intercambio y una condición de la existencia de lo autóctono? 22

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Serge Moscovici. Sí, puesto que al bárbaro, dentro de su modo de alteridad, no podemos reconocerlo. Stéphan Hugon. ¿Desconocimiento que nos da una medida de la categoría del bárbaro? Serge Moscovici. No, no pienso aquí en términos de categorías o clasificaciones. No estoy seguro que seamos capaces de hacerlo. La categoría y el concepto pertenecen a los instrumentos de una lógica, de un pensamiento. La vida cotidiana y el sentido común no los utilizan, utilizan los prototipos, las ejemplaridades, pero no las clasificaciones estrictas.Tenemos la tendencia intelectual a transponer estos ejemplos en términos de clases, de categorías. Pero disponemos de las imágenes, las metáforas, y eso es suficiente para poder vivir. Lo esencial es la vida, el valor de vivir.Y bueno, eso es [Risas]. Stéphen Hugon. ¿Entonces, el bárbaro es un fantasma? ¿Una imagen necesaria? Serge Moscovici. Un fantasma que podemos vivir de manera específica; una especie de subjetividad particular: no poder conocer totalmente, presentir siempre una forma frontera. Es la coacción durkheniana en su extremo [Risas]. La barbarie no está jamás ligada a una imagen de la libertad o de la espontaneidad; o de paradoja, como el extranjero que es y no es como nosotros. El bárbaro no es como nosotros, exige distancia. Stéphan Hugon. ¿Pero entonces, la barbarie es un vínculo imposible y cristaliza nuestros propios límites? Serge Moscovici. Sí, por supuesto. Es algo que se manifiesta y aparece al mirar una realidad o un grupo que nos parecía racional, que creíamos que podríamos controlar y entender a través de un mecanismo de medios y fines, como lo dicen los economistas. Pero hay momentos, notablemente en el curso de estas crisis, donde la racionalidad no existe más, donde no es operante. Por otro lado, Keynes, a quien invocamos continuamente estos días, decía que la bolsa sustituye a la psicología de la masa. Puede ser que frente al bárbaro seamos enviados a esta misma subjetividad, y tenemos miedo. Es lo que se llama la crisis del otro lado. Puede ser que el miedo a los bárbaros, para nosotros, es un signo, una causa, una presencia, un presentimiento de crisis. Stéphen Hugon. ¿En consecuencia el bárbaro sería un analizador histórico que nos informa sobre la institución, la sociedad?


Marcha por las muertas de Ciudad Juárez.

Serge Moscovici. Sí, pero puede ser que las dificultades se deben a que aparecen bajo la forma de conceptos. Cuando se leen las teorías críticas en sociología, o en otras ciencias, es sobre problemas conceptuales, o de referencias a los conceptos y al lenguaje. Pero raramente sobre nuestra corporeidad, nuestra experiencia. Como si lo que nos pasa no tocara nuestro cuerpo, sino solamente una parte, si se puede decir, nuestro cerebro [Risas]. Efecto de sobredimensionar el cerebro, lo cual es ya una barbarie. Me pregunto si alguien ha abordado esta cuestión, en estos términos, además de Merleau-Ponty quien ha escrito bastante sobre el cuerpo. Me desconcierta el hecho de que, dentro de los análisis críticos, las evaluaciones de la sociedad son raramente cuestión del cuerpo, lo que el cuerpo sufre, lo que lo hacemos sufrir. Que es lo peor. Stéphen Hugon. ¿Se puede entender aquí al cuerpo dentro de una dimensión colectiva? Serge Moscovici. Como sabes, cuando hablamos de enfermedades, de obesidades, de dolores, hacemos alusión al cuerpo colectivo. En consecuencia, puede ser que tenga que ver con un cambio normativo. Teníamos muchas prohibiciones concernientes al cuerpo y nuestros veredictos médicos crean otras prohibiciones, que en cierto sentido se contraponen a lo que tenemos permitido, pienso en lo sexual, en la desnudez. Creo que la barbarie está ligada a la corporeidad. Por ejemplo: la exterminación, los campos de concentración son una barbarie, siempre hemos hablado así. Más que en cualquier otra parte, aquí, el cuerpo colectivo toma sentido.

Stéphen Hugon. En el imaginario contemporáneo existen cosas que resurgen y que pertenecen probablemente al orden de la barbarie, pienso en experiencias de masa, pero de la masa gozosa. Lo vemos en los grandes encuentros festivos, carnavalescos, los desfiles urbanos. Con esas imágenes de naturaleza… Serge Moscovici. ¿Por qué el bárbaro y no el salvaje? ¿Si se piensa, la barbarie es a causa de la misma dimensión del fenómeno? Es un poco el caso, por ejemplo, de una ciudad de cuarenta millones de habitantes, mezcla de violencia y de masa crítica. Llega cierto momento en que el orden es incontrolable. No se sabe qué se debe hacer, y esto toma una dimensión bárbara [y no salvaje]. Por ejemplo: el evento en que grupos de personas en un estadio silbaron la Marsellesa, no se sabía qué hacer. Se dijo que habría que detener los juegos. Pero es una cuestión sin solución. Se habla entonces de lo festivo, imagen luminosa que se desliza a otra cosa y sentimos que se nos escapa. Stéphen Hugon. ¿Precisamente en estas grandes ciudades, donde se ha perdido la dimensión del control de la razón, surge el momento de la barbarie? Pienso en el lienzo de Goya. El sueño de la razón engendra monstruos. Serge Moscovici. Sí claro, pero inversamente, en el control del espacio. La ciudad, para retomar nuestro ejemplo, es precisamente una forma de barbarie que nos reenvía a la cuestión de la ecología. Testimonio de UNIDIVERSIDAD

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nuestro espacio compartido y las relaciones que mantenemos con éste; y se vuelve barbarie cuando no se sabe qué hacer. Se trata de otro aspecto de la racionalidad: la domesticación de la naturaleza de los espacios. El hombre se dice controlador y poseedor de la naturaleza, lo que se prolonga en la concepción ecológica de hoy: tecnificación y racionalización de la naturaleza, presentada como algo amenazante. La cuestión del clima es altamente simbólica. Pensar que controlamos el clima, es una idea delicada de tratar [Risas]. Por supuesto no se controla el clima.

regresar a nuestra época, ya que la gente habla de invasiones bárbaras, ningún grupo antes pensó vivir sobre la superficie de todo el planeta. De manera imprevista, hoy existen dos fenómenos que, paradójicamente, van a la par: al mismo tiempo que se da la globalización —prefiero llamarla planetarización, global es un poco ambicioso— surge una especie de localidad. Stéphen Hugon. ¿Existe hoy día lo que se puede llamar: la actualidad de la barbarie?

Serge Moscovici. Sí, el sobreconsumo de miedo. Usted Stéphen Hugon. ¿La barbasabe, estuve en el movimiento rie está ligada a la domesticade la ecología política, estaba ción del espacio? ¿Del espacio contra la propagación de la cultural? ¿Y qué encontramos ecología como medio del mieen la etimología de la palabra do. Hoy existe el argumento de bárbaro? la catástrofe, frecuentemente recordada. Un sobreconsumo Serge Moscovici. Sí, como de miedo que engendra más usted sabe, pasé mi infancia y miedo. Esa es la invasión de los adolescencia en Rumania, donbárbaros. Con ellos no se puede hay todo tipo de gente dide hablar, ni esperar la posibiferente, como los gitanos. Pero lidad de un buen trato, de una no era la noción de bárbaro la alianza. El mundo del miedo es que asignábamos. Podría ser también un mundo sin persque el bárbaro fuese alguien pectiva, sin espíritu. ¿Pero por que vive lejos. Usted conoce al qué? Puede ser que el bárbaro, poeta rumano Ovide, quien esesta referencia a lo bárbaro se Huehue, Huejotzingo, Puebla. tuvo exiliado en Constanza, en inscriba en el uso del miedo el Delta del Danubio. Cuando como fuente de disciplina sodescribe el mundo de allá, es un mundo deshabitado; cial, como técnica de manipulación del cuerpo. Miedo y cuando hablamos de invasiones bárbaras, hablamos que toca continuamente los problemas del cuerpo, de de poblaciones que vinieron del lejano Norte y se la vida. Existe una especie de doble bind, se piensa esparcieron en diferentes direcciones. que se está a salvo porque se habla de los bárbaros. Recientemente, me encontré con un colega de PorStéphen Hugon. ¿Y ocasionalmente despiertan a tugal, me interrogó sobre la edad, puesto que tengo las culturas adormecidas? ¿No será acaso la figura cierta edad. Hablé de este doble bind. Lo vemos en dionisiaca de la que habla Michel Maffesoli? el discurso sobre los viejos: se tiene y no se tiene el derecho de ser viejo. Se tiene cuando se glorifica a Serge Moscovici. Sí, se le considera liberadora. la ciencia, a la experiencia; pero cuando se quieren Creo que la figura de Dioniso está ligada al extranjeresolver los problemas inmediatos, los problemas ro. Por ejemplo: los metecos [extranjeros residentes económicos, se dice que hay muchos viejos [Risas]. en Grecia] de Atenas hacían un ritual a su culto, del ¡Viven mucho tiempo! Y eso pasa por un miedo, un cual hablo en un pequeño libro. Hombres doméstimiedo impuesto del exterior. Las prohibiciones vecos y hombres salvajes. La categoría de salvaje es algo nían de la cultura, de la familia, de la tradición; ahora particular: encarna la paradoja de ser como nosotros vienen de la ley, la comunicación. Lo que venía del sin ser como nosotros. ¿Entonces está ligada a la viointerior ahora viene del exterior. lencia? ¿Una violencia excepcional, pero siempre en relación con el cuerpo, una agresión corporal? Para [Diana Avilez: traductora.] Imagen utilizada por el grupo escosés The exploited.

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La transmutación del monstruo

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Vicenzo Susca

La invasión bárbara ya no se refiere a una oleada que ataca del exterior, sino a una serie de burbujas emergiendo del mismo centro de la vida social y propagándose por contaminación. Contacto táctil con el bárbaro, al estar impelido por los deslumbramientos excesivos y fantásticos de su imaginario, se acelera la implosión del mundo moderno. El bárbaro cesa así de ser simplemente el agresor externo al sistema, sujeto balbuciente o incapaz de expresarse, y toma los rasgos de un hábil prestidigitador del lenguaje capaz de roer las barreras del lenguaje social.

Rédozoubov. —¿Piensas que no ves lo que pasa? ¡Son los franco masones... Son los bárbaros, los violadores! Te alborotan todo, todo con ellos se destruye... Bogaievskaya [con un ligero bostezo]. —Más vale pensar que todo estaba mal construido. —Maxime Gorki, Los bárbaros.

El bárbaro es, como lo sugiere la etimología del término, un extranjero y un ser balbuciente: el que habla otro idioma y viene de otra tierra; pone la cultura en sus límites expresivos y acelera la crisis y la saturación. El imaginario colectivo lo representa bajo rasgos horripilantes, ataviado con una barba, inculto, provisto de olores repugnantes y de parentesco dudoso, reuniendo así la ecuación de bárbaro y bastardo. En el discurso de las almas bellas, el monstruo se sitúa entre la “gentuza” y, a la vez, en los espacios domésticos Vicenzo Susca, fotografía: Michaël V. Dandrieux.

del consumo desenfrenado, como los juegos de video donde las estéticas de la disipación prevalecen por encima de las buenas maneras y lo que dice el manual de urbanidad en turno. Esta lógica conlleva a describir al hacker como un pirata o delincuente del ciberespacio (incluso si la diferencia entre éste y un cracker es muy clara). Lo que más altera la conciencia y la tranquilidad del orden instituido es la propensión de los nuevos bárbaros a huir. Evasión que no es sinónima de abandonar un territorio sino, de una manera más inquietante, de fundar a partir de las anomias y las efervescencias que caracterizan a los neo-nomadismos y las tribus que los cobijan y les dan fuerza. No se puede, en adelante, reducir el caos de la vida cotidiana a ningún orden, a ninguna lógica ni paradigma que no se caracterice por la pluralidad, la movilidad y la tendiente autoorganización de las subjetividades emergentes. Como ejemplo, cuando se intenta prohibir que se comparUNIDIVERSIDAD

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tan catálogos musicales o videos, como en el caso de por contagios sucesivos de manera cada vez más amNapster, o poner en escena contenidos violentos o plificada, en tanto que las formas civiles que lo invispornográficos, esas mismas situaciones, rápidamente ten están envejeciendo. La invasión de los bárbaros después de haber sufrido y pagado las consecuencias, no corresponde a una oleada que ataca del exterior se reproducen bajo nuevas formas que escapan a los al interior, sino a una serie de burbujas que emergen mecanismos de control. del centro de la vida societal a fin de propagarse Las distensiones de los nuevos bárbaros remiten por contaminación. Es el contacto táctil con el bára una búsqueda de sentido totalmente idiosincrásica baro, el hecho de estar impelido por los deslumbraen relación a la gran mayoría de los valores transmimientos excesivos y fantásticos de su imaginario, lo tidos por la modernidad. Búsque acelera la implosión del queda que inmediatamente mundo moderno, lo que hace molesta, precisamente porque cambiar de piel. El extranjero es huidiza, interna y exterior está en todas partes y en nina las fronteras que franquea gún lado, en el fondo de nues—recordando así su precarietra alma, allí donde habita una dad, su arbitrariedad—. Según inexplicable pulsión latente Maffesoli: “Tal desconfianza se hacia la otredad. Demos la encuentra en los romanos una palabra al poeta: vez que establecieron su impeVive tu vida. No seas vivido por rio en el mundo conocido. El ella. En la verdad y el en error, miedo al bárbaro proviene de en el placer y en el aburrimiensu nomadismo, de su ‘aptitud to, que sea tu ser verdadero. de movimiento’. Se encuenAsí, no serás sino un soñador, tra incluso en la fobia contra porque tu vida-real, tu vida el cambio y lo que sea móvil. humana, es aquella que, lejos El bárbaro viene a trastocar la de pertenecerte, le pertenece quietud del sedentario. Potena los otros. [Fernando Pessoa, cialmente, representa el romPiratas cibernéticos. Maneras del bien soñar.] pimiento, el desbordamiento, en breve, lo que no es previsiLa invisibilidad recíproca del imperio y de sus conble. Este es el nudo del problema: al poder escaparse tra-poderes vuelven el juego más complejo (el desen cualquier momento, el bárbaro afirma la soberanía arraigo de la dialéctica en que reposó durante varios sobre su vida. Su ‘escapismo’, esta capacidad de escaaños), creando zonas de autonomía temporal donparse, predispone en todo momento el cambio radical de los planos del discurso no están relegados a no del orden establecido.” coincidir, sin embargo cada discurso vive verdaderaBurbujas mente de manera separada y elabora mundos más y más incomunicados, irreconciliables. Si se ve bien, el Si tomamos en serio, como conviene hacerlo, la probárbaro, antes que atacar a su enemigo, piensa en sí blemática de los nuevos bárbaros desde el ángulo de mismo, en sus pasiones, las vocaciones que lo habisus relaciones con la civilización, de la que escapan, tan, las redes a que pertenece y en las que ha creado los persigue y exilia, situación que va de la integrauna comunidad; no hay búnker que tomar por asalto ción al exilio, debemos agregar otros elementos de ni palacios a conquistar, sino una constante sed de complejidad en el arquetipo del Imperio Romano. vida que hay que satisfacer. “Revoloteo”, reunión y Estos elementos, además de los ya mencionados, se conexión con el otro que lleva a la epifanía. liberan a partir de la porosidad de las fronteras, la Cada que estas pulsiones son entrevistas por los poliedricidad e invisibilidad en el vasto campo de lo agentes del orden establecido, la potencia aglomeravisible. Tomando en cuenta la evidente dilución de da en las redes y sus juegos lingüísticos se vuelcan en las fronteras entre el interior y el exterior, lo civil y agresiones, violencia simbólica o no, subversiones calo no civil, la barbarie se insinúa sin dificultades en el paces de regenerar la autonomía y la libertad de cirseno mismo de los territorios de lo civil y los infecta culación. Estamos más allá de los proyectos utópicos, 28

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ante un deseo irreprimible de comunicación-comunión, causa y efecto de cada “communicracia” naciente. El bárbaro deja así de ser el agresor exterior del sistema, sujeto balbuciente o incapaz de expresarse; toma, más bien, los rasgos de un hábil manipulador del lenguaje —tan extranjero como refinado—, capaz de roer las barreras del Lenguaje Social. Encarna la extrañeza desde el interior mismo del mundo que ataca, pues no es extranjero sino “nativo”. Si pensamos, más particularmente, en las pantallas de la cultura de masas, en los territorios del consumo, la diversión y el espectáculo, en las redes de comunicación global, interactiva y numérica, podemos darnos cuenta que el hacker, el surfer, y todo miembro de una tribu urbana, son los habitantes y los constructores de este mundo en gestación, más que tener el rol de anfitriones. En realidad, según Abruzzese: “hoy día los nuevos bárbaros —bárbaros del presente, y por tanto peligrosos— son nativos de los territorios mediáticos, sujetos subalternos, culturalmente y socialmente, pero capaces de utilizar para su propia ventaja los medios con los que cuentan. Sujetos que deben estar confinados a los márgenes del mundo civil; quienes deben, precisamente, definirse como los bárbaros de la cultura de masas. Los testigos y reguladores de los sistemas pre-mediáticos asisten a un conflicto que, esta vez, se expresa y se realiza más en el espacio inmaterial de las imágenes televisivas, de los deshechos del consumo generalizado, que en el espacio material de las relaciones directas, en los actos concretos del poder, la violencia colectiva y las armas.” Comprendemos que la naturaleza del conflicto se transforma, paralelamente, con el cambio de los lugares en los que se desarrolla y las razones que lo detonan. El espacio de flujo, como lo llama Manuel Castells, y su vaivén perpetuo en los lugares de lo cotidiano, está hecho del amontonamiento de los cuerpos, tan densos e intensos que ocupan toda la escena, sin abrir sus poros a la infiltración de saberes y de poderes exteriores a la experiencia del que vibra en una comunicación-comunión determinada. Se trata de lugares a la altura de lo cotidiano que se cristalizan en manifestaciones donde no se percibe la presencia del soberano y su discurso; y cuando se produce, se convierte en el ruido de fondo de un festín en el que el colectivo danza y juega. Podemos constatar el revés de la perspectiva en el discurso sobre la civilización y el extranjero, ciudadano y no-ciudadano, escritor y lector, alfabeto y analfabeto. Los principios subversivos que animan la

cibercultura —y en general la cultura posmoderna— se activan, maduran y residen en los intersticios donde la civilización no tiene margen de maniobra, donde ha debilitado su fuerza al mostrar su punto de saturación. La Web y sus diferentes articulaciones —hasta la Web 2.0—, una de las conquistas tecnológicas más grandes de la sociedad moderna, concentra con más y más fuerza la posibilidad de que proliferen virus que roen el poder establecido, hasta convertirse en el vientre dentro del cual maduran sensibilidades susceptibles de hacerlo explotar completamente y ceder el lugar a la invasión del otro: “¿Cómo terminará esto?” Todos nos lo preguntamos. “¿Por cuánto tiempo soportaremos este pesar y este tormento? El palacio ha atraído a los nómadas, pero no ha podido apartarlos. La puerta permanece cerrada; la guardia que en otras ocasiones entraba y salía avanzando solemnemente, se ha quedado tras las verjas. Se nos ha confiado la defensa de la patria, a nosotros, artesanos y comerciantes, pero no estamos a la altura de las circunstancias; ni nos hemos ufanado de estarlo. Es un malentendido, y nos llevará a la ruina.” [Franz Kafka, En la galería.]

Sensibilidades Transpolíticas El hecho de no estar animados, la mayoría de las veces, por pulsiones políticas y apetito de poder; y fundados en instintos vitales estrechamente ligados al hedonismo, a la pasión y al placer, los bárbaros llevan a cabo un nuevo éxodo, huyendo de la perspectiva lineal, abstracta y de emancipación que caracterizó a las élites que se sucedieron durante la modernidad. Este aspecto, en apariencia no político (así lo parecería si nos esforzamos en considerar lo político dentro de su paréntesis moderno), es en realidad el portador de una sensibilidad que funda una nueva manera de habitar, de referirse al otro y de canalizar la potencia instituyente, que no se proyecta hacia un poder establecido, se derrocha y libera a fin de proliferar en los espacios donde uno y muchos grupos vibran juntos, estableciendo así una ley que, si bien temporal, es vivida, compartida, auto-elaborada y altamente exigente. La mirada de las instituciones no comprende las “razones” que empujan a las nuevas tribus urbanas o virtuales a aventurarse en las actitudes excesivas, los arrebatos emocionales de pasión o de violencia, engendrados por los fenómenos de imitación y adaptación. Hecho insólito para una sociedad habituada a pensar en términos de individuos separados y amos de sí mismos. UNIDIVERSIDAD

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Una vez que se mostró que los nuevos bárbaros son más “nativos” que extranjeros, habitantes de los “otros lados” donde la civilización no puede entrar sino es de manera estéril y contraproductiva para ella misma; estamos llamados a retomar la fenomenología del extranjero y de la alteridad, de las cuales se sirvió la modernidad para establecer sus fronteras y proyectar su producción (producción discursiva y producción a secas). Los estereotipos que abordaron los temas de la democracia, de lo posmoderno y de las redes sociales han recurrido precisamente a la idea de que los factores de la barbarización, los agentes destructores, vienen de fuera, del exterior:

El bárbaro es la otra cara de todo proceso de civilización, el motor que la impulsa. El punto crítico de la democracia italiana, por ejemplo, se identificó por su débil resistencia a las hordas bárbaras televisadas del pueblo de Berlusconi. encarnados dentro de las tecnologías consideradas como violentas y desprovistas de memoria, culturalmente inexpertas y pobres en tradición y civilización; o encarnados, igualmente, en los deseos y las experiencias de una sensibilidad instintiva e inculta, hedonista y pasional, violenta como el consumo, imbuida en imaginarios y tecnologías por las cuales se siente atraída. El espacio intersticial, espacio en blanco a la deriva, considerado como detritus por cada civilización, se autoconstituye en el interior de sus fronteras estatutarias. Lugar expiatorio, segregario, misterioso, más acá y más allá de la diferencia entre el bárbaro y el civilizado: al que no se le reconoce ninguna capacidad expresiva y el que tiene una habilidad discursiva que lo aventaja. Significa que, frente a un sujeto vivo y más allá de su vida desnuda (W. Benjamin), se constituyen morales y estéticas capaces de encuadrar al hombre en un discurso y una forma de experiencia sin que se ponga atención a los intersticios, a los desechos y las sombras que se desatienden o se intentan gobernar. Así, la ciudadanía —lo que madura y yace en el interior de su en-

cierro entre muros— al incluir e integrar una franja determinada de humanos, volviéndolos ciudadanos, excluye a los otros. La civilización constituye el campo de cultivo de la barbarie en tanto que que distingue lo que es evolucionado de lo que es primitivo. El bárbaro es la otra cara de todo proceso de civilización, el motor que la impulsa. El punto crítico de la democracia italiana, por ejemplo, se identificó por su débil resistencia a las hordas bárbaras televisadas del pueblo de Berlusconi. Pero su verdadero punto de quiebra reside en no saber y no querer leer la naturaleza de esta súbita invasión y devastación que precisamente hoy día sucede a nivel global con la emergencia de las ciberculturas y de las culturas posmodernas. Los bárbaros son aquellos excluidos que, por ello mismo, están secretamente invitados a transgredir y a pasar por alto los muros de la fortaleza. Este es el punto central: después del rol de marginados, reagrupados en otro tiempo en nudos sociales, capaces de compartir y de laborar un imaginario y un mundo imaginario, dispuestos a manipular lenguas, relaciones y símbolos, se descubren a sí mismos como otros con respecto a quienes los han excluido, dispuestos a que su mundo deje en ruinas al otro. En realidad, se concede al bárbaro, así como al extranjero, márgenes de trasgresión que los nativos pueden difícilmente igualar; pero al mismo tiempo recaen en él las formas de vigilancia y de marginalización del orden civil: leyes punitivas, estrategias de inclusión, bombardeos mediáticos... ¿Pero hasta qué punto funciona efectivamente? ¿Y en qué medida, por contrario, se convierte en efecto bumerang que refuerza la resistencia? ¿Hasta dónde, en realidad, el discurso del poder establecido puede quebrantar el desorden armonioso de los distintos MySpace y Facebook que proliferan en las redes sociales y los espacios urbanos?

Diasporas Si nos referimos al Imperio Romano, y más aún, si analizamos la arqueología de la barbarie a lo largo de la historia de las civilizaciones, no podemos impedir reconocer que el bárbaro es un elemento regenerador de toda civilización en crisis: constituye el dispositivo simbólico que, al destruir, renueva. Toda tentativa de atacarlo termina por regresarse contra sí misma, recordando constantemente su potencia y la fascinación secreta que la civilización siente por la alteridad que la atraviesa y que, en el fondo, necesita. Hay algo de

San Nicolas de los Ranchos, Puebla (faldas del Volcán Popocatépetl), 2006. Fotografía de John O´leary S.

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barbarie en la reforma protestante con respecto al catolicismo, en el iluminismo y en la burguesía con respecto a la aristocracia, en el inmigrante europeo en territorio americano y, lo mismo, en el ciudadano americano contra el europeo. El bárbaro disuelve códigos y hábitos que de por sí están en camino a degradarse, aporta substancias y formas nuevas que aparecen, en un primer tiempo, como violentas, de mal gusto, infundadas, kitsch, vergonzantes; pero se traducen enseguida en normas, hábitos, costumbres y reglas. Espiral de todo proceso de civilización que ha sido también la espiral televisiva. La anomia, la diversidad o la insubordinación no son fenómenos engendrados por los desechos de la estructura social, se convierten verdaderamente en factores culturales. Elementos compartidos que generan y reúnen de manera horizontal, imaginarios, modos de vida y sentidos tendentes a ser autónomos y autoorganizados, que ya no se caracterizan por el sentimiento de culpabilidad o se intimidan por el Leviatán. Como lo sugiere Abruzzese: “¿Habría que saber leer los procesos televisivos, que han convertido la vida privada y cotidiana, detrás de la escena, en socialmente transparentes? ¿Del mismo modo, habría que evaluar los procesos de las redes mediáticas, no más lineales que elípticos e interrelacionados, fundados en una tecnología tan sofisticada como permeable a culturas distintas al lenguaje de la tradición moderna? O acaso ha llegado el momento de hablar de una ruptura, en lugar de una simbiosis entre los civilizadores y los bárbaros. Sustraer a los bárbaros del espíritu de conquista del civilizador.” El punto crucial reside, precisamente, en la capacidad de las nuevas formas societales de atravesar las formas culturales que les precedieron y que les son exteriores, sin arrastrar con ellas un discurso dialéctico, tendiente hacia la síntesis o el compromiso. Por contrario, tal hormigueo desordenado se organiza de manera espontánea e irreflexiva, elaboración —que es también contemplación— de sensibilidades puramente transpolíticas, capaces de traducir la completitud de lo cotidiano, con toda la sombra que lleva, en un imaginario denso de eficacia material (ya no simples sueños sino experiencia vivida). Se vuelve necesario retomar la figura del extranjero, tan apreciada por G. Simmel y Walter Benjamin, quienes, nada fortuito, han sido los teóricos y los analistas de un tabú para los saberes institucionales y un paradigma de la educación cívica: la moda. Busquemos al extranjero que hay en cada uno de nosotros, cuya barbarie nos pertenece; antes 32

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que estigmatizar superficialmente sus últimas encarnaciones —más allá del gran descubrimiento de la experiencia metropolitana: el conocimiento del otro—, el bárbaro es uno de nuestros mundos vitales, y lo reprimimos en nombre de poderes externos a nosotros mismos. No es sino a partir de esta consideración que conviene señalar que lo posmoderno se encuentra en el umbral de un desorden peligroso; que el mundo de la experiencia vivida es rica y profunda, pero representa un cúmulo de riesgos donde proliferan las acciones, pasiones y formas expresivas no racionales; es decir, que pertenecen a otro régimen de sentidos, sin situarse en los límites del sentido. No es sino comprendiendo la naturaleza tan compleja y múltiple de la subjetividad posmoderna que podremos, en principio, asir plenamente el valor de sus extensiones tecnológicas y, enseguida, su acción en el mundo. Partiendo de este nivel de análisis, es innegable que las culturas en gestación señalan, en su movilidad frenética imprevisible y sobre todo incesante a través de todas sus conexiones y vínculos eróticos, la desconexión del cuerpo del Leviatán; evocando la imagen del éxodo, de la diáspora ancestral. A mayor intensificación de las nebulosidades afectivas o de las redes sociales (más allá del sentido de lugar y de identidades cristalizadas) mayor será la ruptura con el pacto de representación política y la disolución del contrato social. Hormigueo de la vida ordinaria que revela cada vez más el desapego a sensibilidades que pertenecen a los sistemas del saber y del poder que intentan gobernarlas: Me desconcertaba que la vida moderna se caracterizara no tanto por su crueldad, ni el sentimiento de inseguridad que se percibía, sino más bien por ese vacío, esa apatía incolora. Si se mira alrededor, se dará uno cuenta que la vida no tiene nada en común ni con el torrente de mentiras que escurre de las pantallas de televisión, ni con el programa ideal del Partido. [...] El ideal difundido por el Partido era algo inmenso, terrible, escandaloso: un mundo de acero y hormigón armado, máquinas monstruosas y armas aterradoras, un pueblo de guerreros fanáticos que marchaban en perfecta armonía con sus intenciones, todos pensaban de la misma manera y tarareaban el mismo slogan; ocupados, del alba hasta el crepúsculo en trabajar, luchar, triunfar, reprimir. [Orwell: 1984.]

[Miguel Maldonado: traductor.]


Imaginarium • Pintura y arte objeto, Martín Peregrina

Íntimamente universal* D

ueño de un lenguaje medido y pesado, joven maestro, Martín Peregrina se ejercita en el arte de la analogía universal: esto es como aquello. Claro, sin serlo exactamente. Esta es la tragedia: las correspondencias no son exactas y cada quien dará una versión distinta de los hechos. Martín Peregrina entiende la tragedia. No la entiende, se sirve de ella, es su motor. Si no fuese por las pequeñas diferencias entre una cosa y otra, no tendría una visión distinta del mundo: cuatro pinzas para ropa sobre un tendedero son un cuarteto de fugitivos en la cuerda floja; el aspersor casero es el gallo giro del cuarto de limpieza; la vaina entreabierta de un árbol de jacaranda es una boca que reclama su imperio. Sin embargo, como sucede en toda obra, la vaina pintada no es la vaina misma, ni la boca gritona. La analogía universal siempre se malogra y qué bueno, al lado de su muerte surge siempre algo nuevo, una nueva trama: el universo personal de Martín Peregrina.

Octavio Paz calificaba de “metaironía” la obra de Marcel Duchamp, en especial sus ready made, objetos de la vida cotidiana que al ser presentados en un contexto distinto obtenían cualidades estéticas diferentes. Lo propio puede decirse de Peregrina, su obra es “meta-metafórica”, los objetos cumplen una doble metáfora: representan a un objeto de la vida diaria y además presentan una historia dista a su función en la realidad. Hay un desdoblamiento de funciones mayor al de la simple analogía. Entre los grandes que hicieron hablar a los objetos triviales un lenguaje distinto a su función directa, está Cezanne, en especial su botella en el “Bodegón con botella de licor de menta”, prosopopeya en que los objetos son dueños de su propia fabulación. Toda cosa, nos recuerda Guy Davenport, siempre nos regala un instante para que podamos contemplarla. En los alimentos, es ese tiempo entre su reposo sobre la mesa y el momento en que los aprovechamos; en los objetos, el tiempo en que dura su uso. Pocos entienden este momento único, y Peregrina es uno de ellos.

* Las obras forman parte de la exposición del artista presentada en el Museo Casa de los Muñecos de la BUAP. 34

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Martín Peregrina. Fotografía de Carlos Varillas, 2009.

En pocas palabras, los objetos anodinos que rodean nuestra vida cotidiana son transfigurados por Martín Peregrina en otro tipo de objetos y participan en otra historia. En este caso, en un sin fin de historias, pues cada obra se despliega como pergamino o se repliega como cajas chinas. Al ensamblar objetos distintos para crear un sólo objeto, como juego de bloques, al hacer que un objeto haga las veces de otro, Martín Peregrina nos muestra un universo siempre en expansión. Claro, su íntimo universo. La correspondencia universal, baudelairiana, se vuelve una metáfora personal, borgiana: pues de entre todas las posibilidades metafóricas eligió la más suya, una canica bigotuda es un astro reluciente, esta elección se vuelve su marca personal. Tal como Borges describe la metáfora perfecta de Chuang Tzu, quien no sabía si soñaba que era una mariposa o era una mariposa que soñaba ser un hombre. Quizá no haya otro animal que se parezca al estado de ensoñación más que la imagen de una mariposa. “Por ello Chuang Tzu no soñaba que era un tigre o era un tigre que soñaba ser un hombre”, concluye Borges con humor. UNIDIVERSIDAD

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La gritona, Acrílico / tela, 2003, 140 x 170 cm.

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Criollo, Acrílico / lino, 2009, 100 x 80 cm.

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Los antiguos, Acrílico / tela, 2002, 170 x 140 cm.

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El último héroe, Acrílico / tela, 2009, 170 x 140 cm.

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Odonto, Acrílico / lino, 2009, 50 x 120 cm.

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Insularidad y exilio: la isla del no lugar Ignacio Padilla

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n su estudio de las islas del Persiles, Christian Andrés ilustra el carácter infernal del espacio isleño. En la antigüedad, afirma, la idea de un infierno isleño se habría visto reflejada en lugares como la isla de Circe o las Islas Bienaventuradas. Aquella imagen se enlazaba con los conceptos de lejanía o de falta de contacto con el mundo sugerida por la frontera de las aguas primordiales. Con todo, el infierno como isla fue siempre mucho menos popular que los infiernos subterráneos en tiempos de Miguel de Cervantes, cuando apenas podía hablarse de una isla diabólica. Los autores renacimentales se muestran no obstante sensibles al carácter no continental y fragmentario que, de acuerdo con los cronistas, presentan aquellos lugares gélidos o selváticos que van siendo descubiertos por la época. Andrés ubica por lo menos quince islas septentrionales en el Persiles, y considera que semejante profusión opone la instabilidad y multiplicidad isleñas a la seguridad y la unicidad continentales. Con el progreso de las comunicaciones, la sociedad hiperconectada sacude esta dicotomía que tiene ecos evidentes de lo que Rómulo Gallegos habría entendido como la contraposición entre civilización y barbarie. Ahora, cuando ha desaparecido el campo brutal de Doña Bárbara y don Segundo Sombra, el aislamiento es pandémico y ajeno a la geografía. La paradoja comunicacional no podía ser más estridente: con la desaparición de los límites 42

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intercontinentales, la tierra firme se fragmenta en una no vista cantidad de islas físicas y anímicas. La civilización hoy contiene a la barbarie como el continente a la isla. El viaje es más sedentario que nunca: el vértigo de la movilidad nos paraliza, nos convierte en Ulises telemáticos capaces de enfrentar al Cíclope desde la comodidad de nuestra casa. Pero en estas circunstancias el Cíclope ya nunca es vencido de forma definitiva: un botón puede revivirlo, desangrarlo en la consciencia de que estamos frente a un juego infinito donde siempre habrá otro mar, otra isla. En este panorama el exilio deja de ser una particularidad para volver a ser un estado del alma. Morir, como clamaba Vallejo, sólo parece atractivo cuando ocurra bajo el aguacero de París, nunca en mitad de la tormenta araucana o amazónica. Nuestra era ilustra cuán precaria fue la ilusión de ser incluidos en el mundo merced a los milagros del progreso.Volvemos así a la casilla uno: incapaces de dominar a los elementos o ineptos para optimizar nuestro desciframiento de la materia, regresamos al tiempo en que la humanidad entera se sabía expatriada del Edén en esta isla hostil que es la Tierra. De allí que las fronteras, la migración y el desarraigo sean hoy el tema cotidiano de las artes, el pensamiento y la política. Complemento ideal de la filosofía de las esferas y las espumas superaislantes de Sloterdijk, el pensador francés Marc Augé se cuenta sin duda entre los estudiosos que más y mejor han analizado las paradojas de la insularidad contemporánea y las manifestaciones del exilio como característica del

César Vallejo. Imagen tomada de www.santiagodechucosantamonica.com/historia.html


hombre actual. A él debemos el cuño reciente de la idea del non-lieux, que cifra la excesiva neutralización de ciertos espacios físicos en la sociedad moderna. Estos no lugares son a la modernidad lo que ciertas islas habrían sido para el mundo premoderno: espacios de transición y marginación donde el espíritu se detiene en el trance de reabastecerse. Supermercados, aeropuertos, hoteles, autopistas, máquinas y telepantallas son para Augé espacios paradigmáticos y autosuficientes donde hasta el tiempo se anula. El mundo desfila allí sin ser tocado: lo cercano es inasible y está tan lejos como en cualquier otro lugar. En los no lugares los individuos experimentan el rebosamiento de la espuma social de la que habla Sloterdijk: proximidad de las burbujas sin comunicación posible, insularidad no sólo en el continuo tiempoespacio sino en la noosfera, esa colectividad solitaria que parodia la Comunión de los Santos y nos lleva a considerar que cada persona es por sí misma una isla y que su conjunción sólo podrá ocasionar un hondo sentimiento de pérdida o de soledad. Antes de que el pensamiento ultramoderno amonedase estas metáforas de la insularidad contemporánea, la experiencia y la literatura de nuestras latitudes las habrían intuido planteando diversas formas de aislamiento de los latinoamericanos en el destierro. Tras descubrir en Macondo, Santa María o Comala que la isla es antes una condición anímica que una realidad geográfica, los narradores latinoamericanos llevarían al extremo la anemia espiritual y aislante de sus congéneres en el exilio. La experiencia de Oliveira en París o las que describen los diversos personajes de Extraños peregrinos, de Gabriel García Márquez, son botones de una muestra amplísima y constituyen por sí solos un nuevo archipiélago de soledades donde el no lugar presuntamente civilizado se convierte en no lugar telúrico y bárbaro. Un ex presidente latinoamericano se descubre encerrado en sí mismo y en su enfermedad, una casa encaramada en una colina se llena de fantasmas, un escritor se descubre solo y anegado en un aeropuerto cercado por la tormenta, la mujer de un mago llega por accidente a un manicomio donde descubre que siempre ha estado cautiva, dos niños en la árida Madrid se ahogan en un departamento inundado de luz, se incendia un prostíbulo, se matan los náufragos en la ciudad. En estos relatos tampoco parece haber escapatoria de la isla ni de la nostalgia de un continente que siempre ha sido isla porque la habitan irremediables robinsones. Agobiada por la soledad de sus noches de manicomio, María pregunta: “¿Dónde 44

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estamos?”. Una voz grave y lúcida le responde: “En los profundos infiernos.” A juzgar por la experiencia exiliar del latinoamericano, que añora siempre un terruño al que en realidad aborrece y no quiere regresar, la insularidad exiliar transforma toda congregación latinoamericana en un desencuentro similar al que describe Buñuel en El ángel exterminador: Sartreanos, los latinoamericanos pueden hacer de las calles de París o de la sala de su casa una pesadilla aislacionista. El patriotismo con el que impostamos nuestra nostalgia cuando estamos fuera viene siempre cargado de una ineptitud brutal para acomodarnos. Pésimos migrantes, gritamos vivas a la patria a la que guardamos rencor, y esa paradoja nos impide estar en ningún sitio. En el temperamento latinoamericano, esta sensación de vivir en un eterno exilio del Paraíso original se traduce en una noción del continente como isla y de la existencia como exilio. Esto es visible aún o sobre todo entre la propia experiencia histórica de América Latina, incluidos sus dictadores. Si Paraguay, como hemos visto, fue para el doctor Gaspar Rodríguez Francia una oportunidad para atraerse el poder del aislamiento, la misma isla paraguaya habría sido un infierno para Artigas, quien se exilió allí sólo para descubrir que nunca podría escapar de esa prisión insular en tierra firme. No es descabellado pensar que Gabriel García Márquez pensaba en esto cuando ubicó, en el reino de podredumbre de su patriarca, aquel farallón isleño al cual iban a parar los dictadores latinoamericanos caídos en desgracia. Exiliado en una isla que no es isla, muere Pablo Neruda escasos días después del golpe de estado en su país natal: el poeta en Isla Negra está dentro, cautivo y desarmado como los dictadores latinoamericanos lo habrían estado bajo el gobierno del Doctor Francia o en la isla apática del patriarca otoñal. Al náufrago latinoamericano le es escamoteada la felicidad, se le escapa la comunicación con el orbe: su sino es no poder abandonar jamás sus falsas islas no deseadas hacia bellas islas soñadas. Caja china o juego de espejos, estas islas son campo fértil para una epidemia de progresivos aislamientos que conducen al aislamiento del alma misma, un alma personal o nacional castrada para la solidaridad y reducida al atroz encuentro consigo misma. Más que isla, es la mise en abîme de un archipiélago de soledades: el último reducto para el exilio de un conjunto de naciones y personas que nacieron exiliadas del Edén, descastadas de la felicidad, condenadas a peregri-


nar siempre en busca de una dicha que los evade y tes de Santa María. Si el destino le hubiese ayudado, que hace que cualquier lugar sea pantanoso, fugitiJeremías Petrus habría sido emperador de Santa Mavo, como la existencia misma, como la democracia, ría, Endur y Astillero, un nuevo patriarca, “nuestro como la historia. amo, velando por nosotros, nuestras necesidades y Siempre periferia, siempre perímetro sin centro, nuestra paga desde el cilindro de la torre del pael latinoamericano y su terruño parecen llevar a cueslacio.” Naturalmente, Petrus fracasa: está destinado tas su insularidad: el palacio ducal es tan isla como a fracasar. Justamente cuando los nietos del prócer Barataria, y la realidad es tan aislante como el palaparecen dispuestos a ceder, las autoridades deciden cio. No hay escapatoria de la isla cuando uno mismo declarar monumento histórico el palacio de Latorre, es la isla. Alejados de la vida y “comprarlo para la nación y de la belleza, sabemos que el dar un sueldo a un profesor peregrino se convierte en isla, suplente de historia nacional y que cuando al fin salgamos que lo habitara e hiciera indel no lugar aeroportuario, la formes regulares sobre gotetormenta seguirá esperándoras, yuyos amenazantes y la nos y la bella seguirá dormida, relación entre las mareas y la inaccesible. solidez de los cimientos”. Desde el aislamiento de Cuando es visto desde el la propia condición de ser lano lugar, el paraíso ansiado es tinoamericano, acudimos a la también fantástico. Sabemos construcción permanente de que en el fondo la nostalgia Utopías que en el fondo sadel terruño desde el exilio es bemos irrealizables. Buscando una quimérica: la vuelta a casa una salida al mar, sólo podemos es la vuelta a la muerte. Esa es la sensación que transmite fundar un infernal Macondo: Cortázar en otro de los granbuscando al padre, morimos des relatos isleños de la traaplastados por la tierra de Codición latinoamericana. En “La mala o enfriados por nuestros isla a mediodía” un sobrecarrecuerdos de Trujillo en la Isla go, viajero y exiliado en el no de Santo Domingo. lugar por excelencia, alimenta Este desarraigo no impigradualmente su enamorade que sigamos soñando con Pablo Neruda. miento por una isla griega. la posibilidad de un reflejo Mientras atiende viajeros de especular de nuestra isla intodas las latitudes, se concede unos segundos para fernal, esto es: una isla paradisíaca, un Caribe amaobservar esa isla pequeña y solidaria rodeada con el ble, una isla virtual superpuesta a la isla brutal en intenso azul del Egeo. Marini ve las playas desiertas, la que nos tocó vivir. Desde la metrópoli babilónisu mancha plomiza cerca de la playa del norte, quizá ca o desde el avión, pensamos que en alguna parte un grupo de casas tan primitivas como seductoras. debe estar esperándonos una isla dichosa que reciba Poco a poco, el viajero se obsesiona por la isla y nuestros huesos cuando nos cansemos de desandar detecta en ella un carácter evasivo en el continuo selvas, llanos, montañas, callejuelas, subterráneos. espacio-tiempo semejante al de la isla de Morel. FiFrente al resplandor celeste de una casa pobre, allá nalmente, Marini logra —o cree hacerlo— llegar a en la costa ignorada, el desapacible Petrus de Onetti la isla. Se ha sustraído al fin del no lugar. Allí cierra mira el Palacio de Latorre, ubicado en una pequeña los ojos para no mirar el avión, pues no quiere deisla próxima al puerto de Santa María. Desde tierra jarse “contaminar por lo peor de sí mismo.” Pero firme, el viejo habla con los descendientes del dueño lo peor está en él: el avión pasa, se estrella. Marini de aquel castillo, los adula, los intriga, los soporta y acude al rescate de uno de los supervivientes para les ofrece dinero con la ilusión de adquirir la isla y descubrir que es él mismo. Agonizando en la playa, fundar su paraíso personal en su torre circular y en Marini entrega el alma, lo peor de sí mismo, escupida su palacio de paredes rosadas. Petrus piensa que esa a la muerte isleña, sin remedio. isla podría modificar su historia y la de los habitanUNIDIVERSIDAD

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Sobre Omnívaga* Gilberto Castellanos

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on la publicación de Omnívaga, que apareció en octubre del año pasado y se presentó hace dos semanas, el 12 de enero en el Paraninfo de la UAP y ahora en México, he tenido la oportunidad de entregar a los lectores el libro más apegado, podríamos decir más personal de lo que ha sido mi producción. Es resultado de etapas difíciles; entreverando los momentos en que una salud mermada, me ha permitido retomar su ritmo; y largos periodos de fatiga por esa enfermedad. De modo que el susto del que habló la maestra Colchero en Puebla, ese miedo que caracteriza al personaje que habla en Omnívaga, es un espejo mío donde está, probablemente gran parte de esta imagen de la condición en la que me encuentro. Dice: Perdido en la sed como no encontrarte con el fuego donde se restaura el alma, vuelvo ahí donde sólo el amor podría rehacer los esplendores de mi fragua.

Es el primer poema del libro. Consta de 72 fragmentos agrupados en tres partes, pero ¿a quién le habla * Palabras del poeta Gilberto Castellanos en su homenaje en el Palacio de Bellas Artes, sala Adamo Boari, el 25 de enero de 2010. Castellanos, nacido en julio de 1945, falleció el 7 de abril de 2010.Versión estenográfica trascrita por Moisés Ramos Rodríguez. 46

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este personaje? Omnívaga es el libro que en el nombre tiene el significado de errancia sin fin, de un deambular interminable por diferentes rumbos; adonde la claridad, la naturaleza, el entorno social, la calle, los compromisos, lo que vamos haciendo constituyen un llamado; y a veces hacen que la sensibilidad, el interés se desvíen para volver a comenzar y hacer otro intento de alcanzar el deseo, de alcanzar la felicidad. Entonces, a quién le habla el personaje cuando le dice: “Eres pilar de los esquemas”: ¿le habla al amor que todo lo permite, que todo lo genera, que siempre ha sido un poder que impulsa el quehacer del hombre? ¿Le habla a un Ser omnipotente, omnisciente, omnipresente que todo lo sabe, que nos rodea, que está en todas partes? ¿A ese ser por el que, siempre, todas las religiones del mundo prometen algo que constituye una esperanza, fundamento de la religación; y fundamentalmente la confianza del existir haciendo las cosas y teniendo esa fe? Ese sería el segundo grande de los cauces por donde camina esta errancia, que es la errancia del pensamiento, la errancia de la sensorialidad. El tercero: el personaje, en el texto, expresa una preocupación con el lenguaje, habla con el lenguaje, dialoga con el lenguaje, habla con las palabras, quiere oír las palabras; habla con el poema, el poema habla con el poeta… En ese afán de reencuentro, el poeta, a base de corregir constantemente puede llegar a configurar un texto lapidario y definitivo, pero siempre el entorno o la realidad le pone una incógnita que le hace seguir escribiendo para saber qué es lo que


Gilberto Castellanos.

dirá la poesía. Entonces la poesía se convierte en algo inatrapable, en un llamado presente que siempre se le escapa al poeta y que lo obliga constantemente a expresarse. Sucede como con el científico: tiene un camino, llega, descubre una verdad, arma una Ley y todavía no la aplica cuando la naturaleza ya le puso enfrente otra incógnita que va a generar otra investigación, otras vidas apasionadas entregadas a ese descubrimiento. Y así vendrá y así ha venido a lo largo de los siglos la evolución del pensamiento abstracto que interpreta el entorno. Entonces, Omnívaga es, pienso, ese afán de movilidad, esa necesidad de reencuentro y siempre en una sustentación del amor que no culmina nunca. Marcel Proust dice: “Todo gran amor trae consigo una decepción.” Quiere decir que a partir de esa decepción vuelven a caminar los sentidos, vuelve a caminar la sensibilidad para volver a enamorarse, para sentir que el amor genera, impulsa lo que la persona desea realizar.

A lo largo del texto, ese miedo tiene una liberación: al mismo tiempo que es un viaje es, ¿qué se puede decir?, una forma de sobrellevar ese peso existencial. Entonces, en el último fragmento de la primera parte, está el personaje dialogando con alguien de esos tres, o caminando por alguno de esos rumbos y le dice: “Nunca fuiste…” Al final el libro tiene unas líneas que dicen, con respecto a la realidad en la que nosotros nos realizamos, nosotros logramos, hacemos (el peso de la calle, el encuentro con el otro, el enamoramiento, la conquista, todo lo que significa la vida diaria): “…mi noche / de piedras es aquí, no en el lugar del místico, donde con su espada de nube ha tocado el cráter.” Y el hombre, mientras más ama, mientras más cree, mientras más se expresa, mientras más vive, transparece. [En el libro, la estrofa citada dice: “…mi noche / de piedras es aquí, no caldera de augurios / ni espada de nubes que pueda herir al cráter, / como el místico que cuando loa, transparece”.] UNIDIVERSIDAD

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Science in Spanish* Jorge Volpi

M 1.- Disclaimer

i presencia en esta mesa obedece, me temo, a un equívoco. Un hermoso equívoco, en el mejor de los casos. Debo confesar en primer término, y no sin cierto mohín de vergüenza, que no soy un científico: no me correspondería hablar, pues, sobre el uso actual del español en la ciencia.Y mucho me temo que —ay— ni siquiera soy un lingüista o un lexicólogo de carrera: estudié primero derecho y luego literatura, lo cual significa que tampoco tendría la menor competencia para disertar sobre la manera cómo los términos asociados con las disciplinas científicas y tecnológicas de nuestro tiempo han encontrado cabida, o no, en el español actual. Desconozco qué porcentaje de los artículos científicos que se publican en el mundo han sido escritos originalmente en español —aunque lo asumo mínimo—, ni cuántos sitios de Internet se publican en este idioma frente a aquellos —que aventuro mucho más numerosos— aparecidos en inglés. La ciencia ha sido, sí, una de las grandes pasiones de mi vida, pero una pasión un tanto vicaria y frágil, * El texto se presentó en ocasión del V Congreso Internacional de la Lengua Española; Panel: Naturaleza y Lengua: El Español y la Ciencia Actual. México: UNAM. 2010. 48

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dado que, como he dicho, no soy un científico profesional. Siempre he mirado la ciencia como un aficionado casi sordo, o al menos muy duro de oído, que asiste a la ejecución de una sinfonía de Mahler: soy capaz de reconocer, e incluso de conmoverme, ante sus prodigios, pero con la dolorosa convicción de que la mayor parte de sus sutilezas se me escapan de forma irremediable. Como fuere, desde que tuve la imprudencia de publicar una serie de obras de ficción centradas en el mundo de la ciencia o, más bien, en las vidas de unos cuantos científicos reales e imaginarios, he tenido la excéntrica fortuna de ser invitado a hablar sobre este tema en toda suerte de foros, algunos tan insignes como éste. En todos los casos me embarga la misma zozobra, la misma comezón íntima: ¿y qué hago yo aquí? Al parecer, la verosimilitud a la que aspira un novelista llega a su culminación cuando el autor se descubre de pronto en el mundo que antes sólo había imaginado.

2.- Provocación Intento aclararme. No es que la cuestión sobre el estado actual de las relaciones entre la lengua española y la ciencia me parezca ocioso, y ni siquiera aburrido; se trata, más bien, de un asunto un tanto estéril, o si no estéril al menos superfluo, semejante a las discusiones sobre el número de ángeles que pueden caber en la cabeza de un alfiler que tanto arrebataban a los escolásticos medievales. No es la primera vez que un Congreso Internacional de la Lengua Española le deQuijote de Antonio Saura.


dica una mesa al asunto, y el número de foros univermentar el número de textos científicos en español? sitarios que incluyen discusiones sobre la materia no ¿Cómo podemos frenar el avance de nuestros eneha dejado de multiplicarse en los últimos años. La senmigos históricos?” sación que me queda, luego de revisar someramente Cierto tufillo a imperialismo trasnochado contalas opiniones vertidas al respecto, es la de que hay mina estas preguntas en apariencia delicadas y sinceras. alguien en verdad muy preocupado por este tópico. No es casual que también se las planteen los france¿Quién? No los científicos ni —creo— los filólogos ses y, en menor medida, los alemanes: ciudadanos de o los mismísimos académicos de la lengua. ¿Entonces? viejas potencias en declive que quisieran escuchar sus Difícil decirlo: quizás esos entes elusivos que se dediidiomas en muchas más bocas —sobre todo en bocan de tiempo completo a la cas de científicos—, como en organización de coloquios y el pasado. Los hablantes del congresos. español nos comportamos, Son esos fantasmas —u en cambio, como nuevos ricos otros seres aún más enigmá—por nuestros cuatrocientos ticos— quienes le confieren a millones de hablantes—: auneste tema un sesgo un tanto que nunca le concedimos a la incómodo. Si uno los escucha ciencia un interés siquiera simcon atención, lo cierto es que bólico, de la noche a la mañana no pararan de quejarse. Quiexigimos un lugar privilegiado zás esto es lo que más me en sus dominios. Imaginen lo perturba: sus imprecaciones que ocurriría si este fuera el silenciosas. Su nostalgia y su criterio de los chinos: ya tenenvidia. Si pudiésemos descidríamos clases obligatorias de frar sus murmullos, dirían algo mandarín desde el primer gracomo esto:“¿Cómo es posible do de primaria. que la hermosa e insigne len3.- Lingua franca gua española, hablada por más de cuatrocientos millones de Durante siglos fue el griepersonas, sea tan poco utiliWilliam Shakespeare. go, luego el latín; más tarde zada en las comunicaciones —mucho más tarde—, el itacientíficas? ¿Cómo es posible liano y el francés, durante unos pocos decenios el que la dulce lengua de Cervantes sea sobrepasada alemán, y por fin, sin la menor duda, el inglés: idiomas de manera tan deshonrosa por la atiplada lengua de que debido al poder real de sus hablantes, o al presShakespeare?” tigio de su cultura, superaron al ámbito de sus resSi uno pudiera confrontarlos, esos espectros capectivas naciones y se convirtieron en instrumento llarían o se retractarían de sus palabras —“no, jamás de comunicación internacional. Claro, desde cierta insinuamos tal cosa”—, pero en el fondo es fácil reperspectiva, podemos catalogarlas como lenguas imconocer su lógica retorcida. Su argumento es, básicaperiales que se impusieron por la fuerza sobre otras; mente, numérico: cuatrocientos millones de personas pero, desde otro punto de vista, también podemos merecen más ciencia en español. (Siempre me deja asumir que se trata de emanaciones de la cultura perplejo este extrañísimo orgullo hacia nuestra cahumana que, al escapar de sus territorios originarios, pacidad reproductora.) “Conformamos una vigésima terminaron por convertirse en patrimonio de comuparte de la población total del mundo: para ser justos, nidades más extensas. al menos una vigésima parte de los papers —perdón: La omnipresencia del inglés en nuestros días se de los artículos— científicos deberían escribirse en debe, sin duda, al poder político y económico de nuestro idioma. Pero ni a eso llegamos. Los efluvios Inglaterra y luego de Estados Unidos a lo largo de del inglés lo inundan todo. Universidades, coloquios los dos últimos siglos, pero ya no podemos asumir académicos, revistas canónicas, índices de citas, suque se trata de un idioma que sólo les pertenece marios, abstracts.” Y entonces las voces anónimas, a sus pobladores. Más allá de las antiguas colonias con más alarma que prudencia, se preguntan: “¿Qué que lo conservan, el inglés se ha convertido en una podemos hacer para evitarlo? ¿Cómo podemos au50

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utilísima herramienta para la humanidad: cualquier persona que busque comunicarse con un habitante de otro país tiene muchas más posibilidades de lograrlo si lo emplea. No se entienda este alegato como una defensa de la globalización anglosajona, sino como la aceptación de una realidad inevitable de la que pueden extraerse, sin embargo, múltiples ventajas. ¿Y por qué el inglés y no el español?, preguntarán los espectros que nos convocan hoy. Ciertamente, no existe una respuesta satisfactoria. También podría haber sido el mandarín, o el árabe, o el hindi. Ninguna lengua es mejor que otra. Pero resulta que, en nuestro tiempo, sólo el inglés conserva esa condición de lingua franca. ¿Tendríamos los hispanohablantes que librar una batalla para arrebatarle esta posición de privilegio? Creo, sinceramente, que no. A diferencia de otros idiomas, el español es una lengua vital, extendidísima, que no debe tenerle miedo alguno al bilingüismo. No estamos amenazados. Cuatrocientos millones de personas hablan nuestra lengua, y el número sólo va en aumento. Además, el español ha ganado cada vez más prestigio, no por la relevancia internacional de nuestros países —bastante limitada desde el siglo xvii—, ni por nuestras innovaciones científicas o tecnológicas, sino por nuestra cultura. Mi propuesta es muy simple: olvidemos esta guerra inútil. Sigamos hablando español en la vida cotidiana, escribamos literatura en español, pensemos y soñemos en español. Y, en el ámbito de la ciencia, formemos científicos auténticamente bilingües —o trilingües o plurilingües—, capaces de investigar e imaginar en español, de escribir brillantes libros o artículos de divulgación en nuestra lengua, y de comunicar sus descubrimientos a sus colegas en todo el mundo no en un inglés rudimentario, torpe, pragmático —el inglés internacional que no incluye más de dos mil palabras—, sino en un inglés fluido, rico, literario. Éste sería el verdadero reto.

4.- Breve intervención de Perogrullo Los países hispanohablantes no tendríamos que dedicar nuestros esfuerzos a defender la posibilidad de hacer ciencia en español, sino más drástica y urgentemente, de hacer ciencia y punto. La investigación jamás ha sido una de las prioridades de nuestros países, y la historia nos lo ha cobrado caro. Necesitamos más y mejores científicos, capaces de competir —aquí sí— con los científicos de cualquier otro país. Promover

comunidades científicas locales, autónomas, florecientes. Invertir en recursos, en formación y en tecnología al mismo nivel que otras naciones. Y esperar que, con los años, ese ejercicio provoque de manera natural que el español sea cada vez más utilizado en el ámbito científico.

5.- La literatura como ciencia, la ciencia como literatura Llego aquí, al fin, a mi materia. No soy científico ni lingüista —lo he dicho hasta el cansancio—, pero soy un escritor en lengua española que ama la ciencia. Y desde hace mucho esta pasión me impulsa no sólo a tratar de compartirla a través de mis novelas, sino a librar una batalla para que ciencia y literatura dejen de ser vistas como disciplinas, si no antagónicas, al menos lejanas. Una y otra son vehículos de conocimiento, capaces de complementarse entre sí; por supuesto, las verdades de la ciencia no son como las verdades de la ficción, pero en sus respectivos terrenos aspiran a lo mismo: desentrañar los misterios del universo y, en especial, de la condición humana. En nuestra cultura hispánica aún es necesario luchar día con día para que la odiosa división formulada por C. P. Snow hace varios decenios entre “las dos culturas”, la humanista y la científica, se borre de una vez por todas. ¿Cómo? En primer lugar, en el ámbito de la enseñanza. No sólo es absurdo, sino ridículo, que los estudiantes de filología y literatura carezcan de una formación científica. Materias como matemáticas avanzadas, física, química y biología diseñadas para humanistas —para poetas— tendrían que aparecer en todos sus planes académicos. Y, a su vez, los científicos tendrían que adentrarse más en la historia, la filosofía y la literatura. Sólo así formaremos científicos y humanistas integrales, capaces de salir de sus reducidos ámbitos y de entender sus respectivas especializaciones desde una perspectiva más amplia, más auténticamente humana. La ausencia de la ciencia como tema en la literatura escrita en español sólo puede ser vista como una consecuencia más del desinterés de nuestros países hacia esta disciplina. El remedio es el mismo: no vale la pena esforzarse en impulsar la escritura de novelas científicas, sino la mera pasión científica en todos los niveles. Sólo cuando se convierta en un tema central para nuestros gobiernos, y en un tema natural en nuestra vida pública, podremos aspirar a que se escriba más ciencia en español, sea desde la precisión académica o desde la ficción literaria. UNIDIVERSIDAD

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Comentarios a dos ediciones del IFE* René Valdiviezo

D

esde 1999, en que la Dirección Ejecutiva de Organización Electoral del IFE presentó aquel primer disco de estadística, gráficas y mapas, sobre las elecciones federales desde 1991 hasta 1997, el IFE nos acostumbró a esperar con ansia, con impaciencia, el disco, el sistema, en el que nos presentaba los resultados de una elección federal. Esto es muy importante, y es importante porque cambió la forma de analizar y estudiar elecciones. Recuerdo una plática allá por el otoño de 1989, en Chapala, Jalisco. Comentábamos en el marco de una reunión del Grupo Especializado en Estudios Electorales, del Consejo Mexicano de Ciencias Sociales, sobre el famoso libro coordinado por Don Pablo González Casanova: Las elecciones en México, editado por Siglo XXI Ed. y el IIS-UNAM, en donde varios autores hacían análisis de elecciones anteriores, tanto federales como locales. La Dra. Silvia Gómez Tagle, del Colegio de México, proponía que se hiciera un libro sobre la elección presidencial de 1988, y decía que a ella le iban a pasar de Gobernación los resultados,“oficiales” decía yo. Finalmente no se armó el libro desde una visión de los estados, pero a Silvia sí le pasaron * Comentarios a los discos: “Sistema de consulta de la estadística de las elecciones federales 2008-2009” y “Atlas de resultados electorales federales 1991-2009”; IFE, Dirección Ejecutiva de Organización Electoral, México. 52

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los datos y publicó un texto sobre la controvertida elección de 1988. Esta era la realidad que vivíamos en la academia y en el terreno del análisis electoral: o nos conformábamos con los datos que conseguíamos con algún buen contacto, con los riesgos y falsedad que ello implicaba, o sencillamente no publicábamos nada, no hacíamos análisis electoral. Esta situación tan difícil y tan real, tan patética fue, hasta la creación del IFE y la edición en 1999 del primer CD con información oficial, la situación en la que se desarrollaba tanto el análisis electoral en el terreno académico como el de los partidos políticos, especialmente de oposición. Vale la pena señalar que efectivamente había una fuente importante de resultados electorales: las actas de casilla, pero también hay que reconocer la realidad en torno a la presencia de los partidos en las casillas. Hasta hace muy pocos años, ningún partido, con excepción del PRI, tenían representantes en todas las casillas instaladas, por lo que lo más que se podía hacer era ponerse de acuerdo con el encargado electoral de otro partido a fin de intercambiar actas después de cada elección, lo cual por lo general no sucedía. En conclusión: no teníamos cómo hacer para hablar con conocimiento y autoridad de los resultados de una elección. Por supuesto que siempre contábamos con las actas de los colegios electorales (congreso federal y congresos de los estados), pero esas actas no siempre estaban disponibles y, en todos los casos, ya habían pasado por la calificación siempre mayoritaria, del todopoderoso partido oficial.


Este panorama se volvía más difícil en el terreno local. De entrada, los institutos electorales se crearon entre 1994 y 2001, si no me equivoco. Hubo entidades, como Coahuila, en donde se reconoció la necesidad de tener una autoridad independiente para la organización, implementación y vigilancia del proceso electoral, hasta este milenio. En nuestras entidades, conseguir información electoral era una gran hazaña. O se trabajaba con las actas de los congresos de los estados, o con los datos que algún buen amigo del PRI o de gobernación nos entregaba, asegurándonos siempre que eran los reales, lo cual siempre agradecimos pero nunca creímos. Así fue nuestra realidad electoral hasta que se empezaron a dar algunos esfuerzos, en general ligados a sectores académicos, de entrada en Michoacán y más tarde el IFE nos obsequió ese primer disco compacto, en 1999, sobre las elecciones federales. Fue el mejor regalo que nos daba el instituto, sin duda alguna. Hoy nos reunimos para recibir y presentar un nuevo disco, el del proceso de 20082009, que viene además con un atlas electoral a partir de la elección de 1991, es decir con los resultados de todas las elecciones que le han tocado al IFE. Buena noticia que nos alegra a quienes nos dedicamos a este tipo análisis. Cierto, los resultados se encontraban, hace tiempo, en la página web del IFE; aunque ahora los tenemos por casilla, acompañados siempre de la cartografía y los cuadros estadísticos que enriquecen la presentación. Además, se hace algunas acotaciones relacionadas con el recuento de ciertas casillas, lo cual da mayor riqueza al disco. Un primer comentario que comparto, es que me parece más amigable esta versión en que presentan el disco. El manejo, búsqueda, revisión y comparación de resultados, a todo nivel, se realiza más fácil en este disco que en los anteriores. En ese mismo tenor, poder guardar en nuestros equipos, cuadros, mapas y gráficas, es un valor adicional del CD. Aunque siempre he criticado un punto: sigue presentándose en la cartografía referente a la participación ciudadana, una escala de colores que a quienes no tenemos buena vista, nos causa mucho problema. Sin duda los que arman esta parte no tienen todavía problemas visuales.

Deseo realmente que no los tengan, como deseo fervientemente que ya no sigan presentando cartografía con esos tonos de colores. Enseguida, deseo ahodar sobre los grandes temas que nos permite desarrollar este valioso material que nos entrega el IFE, y que me parece han crecido en el país gracias a estos discos.

Estudios comparados Los estudios comparados dejaron de realizarse en las ciencias sociales y, especialmente, en el estudio electoral. Los datos que nos presenta el IFE, nos han permitido caminar en dirección de desarrollar ampliamente, de nueva cuenta, los estudios comparados. Muchos autores lograron grandes descubrimientos haciendo comparaciones y esto no lo podemos soslayar. En estudios electorales, las comparaciones deben ser, sobre todo cuando se tienen claramente definidas las unidades de estudio y se dispone de la información adecuada, uno de los ejes de análisis bajo el cual se podrán identificar variables y constantes que nos ayudan a construir mejores esquemas de análisis.

Geografía electoral Desde la aparición del importante libro coordinado por Gustavo Emmerich: Votos y mapas, la utilización de la cartografía para fines electorales empezó a tomar fuerza hasta hacerse de un lugar inamovible en la reflexión electoral. Dicen los geógrafos, y dicen bien, que cuando podemos establecer una o más variables en un mapa, es que entendemos bien esa variable, pues el mapa nos da, de una sola vista, la imagen que queremos expresar de las variables estudiadas. Incluso el comportamiento electoral, de elección a elección, expresado en mapas, nos permite de una sola mirada identificar las zonas o regiones que merecen estudio detallado. Para los partidos políticos ésta es una herramienta muy útil, permite orientar y reorientar sus estrategias, acciones, tácticas y programas, de acuerdo a su presencia y desarrollo visto cartográficamente. Incluso, cuando se pueden reflejar en un mapa los


resultados de secciones y casillas es posible ubicar cómo va un partido y candidato en una colonia, barrio, rumbo de la ciudad, etc., como ha sucedido en varias ocasiones y se ha visto con claridad desde 1988.

Análisis estadísticos inferenciales El uso de técnicas estadísticas sofisticadas sólo es posible si tenemos todos los datos, si éstos están bien ordenados y las unidades de análisis son iguales. Lo que tenemos con la información que nos proporciona el IFE en el disco, hace posible la realización de pruebas estadísticas novedosas, probabilísticas, que nos muestran otros comportamientos y evolución de las votaciones y de la participación electoral. Es cierto que muchos estudiosos se quedan en el mero porcentaje, lo cual aunque sea estadística no nos aporta mucho. De ahí las limitaciones de las encuestas preelectorales, que sólo presentan, mejor dicho venden, dos o tres datos útiles, consumibles, aunque a veces tienen otros objetivos más ambiciosos. Cuando las encuestas se relacionan estadísticamente con series de datos y con cartografía y demás herramientas, adquieren mucha riqueza y permiten, a los ecuestólogos, que no se estén mordiendo las uñas antes de los resultados oficiales, por esperar a ver si le atinaron. En esta parte vale la pena referir los estudios de prospectiva, con base estadística, los cuales se pueden realizar gracias a los datos ordenados y clasificados que nos da el IFE.

Historia electoral En esta parte debería decir, con mayor precisión, historiografía electoral: de entrada, con la información disponible, sólo podemos hacer estudios en el tiempo de manera descriptiva. No está de más señalar que el análisis histórico debe incluir otros elementos, se puede hacer y eso debe quedar muy claro sobre la base de la descripción estadística de varios procesos, tal y como nos la presenta el IFE. De ahí su enorme utilidad para la construcción de la historia. 54

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5. Participación electoral Este es un tema clave, sobre todo cuando en nuestro país la participación ciudadana en los procesos electorales ronda sobre la mitad de los electores. Incluso ya vivimos, en la elección que nos presenta el disco, el “auge” del voto nulo. Gracias al registro y presentación de estos resultados, es posible analizar este tema, no sólo por su importancia coyuntural, como supuestamente la tuvo en la elección referida, sino porque abona al tema preocupante del comportamiento del elector, especialmente cuando éste se aleja de las urnas. El que los discos del IFE incluyan de fijo el tema de la participación, nos da otro elemento importante en el estudio de la conducta de grupos y sectores en determinadas regiones. Cada vez más encontramos estudiosos que abordan el tema de la participación/abstención con la importancia que ésta tiene en la construcción de nuestras instituciones y de la democracia representativa que todavía aspiramos a mantener. Por ello la importancia de la información que nos aporta el CD. Estos temas sólo son indicativos y, sin duda aquí habrá quienes sugieran más temas e incluso los hayan desarrollado, me parece que a la luz de lo que se presenta en congresos internacionales y en los congresos nacionales de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales, A.C. (Somee), aquí están buena parte de los tópicos relevantes. Habría que señalar que hay derivaciones muy importantes en el análisis electoral, por ejemplo la Geografía Electoral, en donde se incluyen aspectos socio-económicos, para lo cual se relacionan las bases de datos que ofrece el IFE con las que proporciona el INEGI, así hemos encontrado estudios con un nivel de detalle enorme y con gran riqueza, los cuales han sido de utilidad a los estrategas políticos. Estudiar, analizar, revisar elecciones es una actividad de gran importancia para los políticos, pero lo es también para la academia, sobre todo para quienes creemos que las universidades son un espacio para la reflexión y la crítica, así como para la propuesta. Ojalá estas experiencias de organización y presentación de datos sean replicadas por los institutos electorales estatales.


U P


taller*RESEÑAS

Taller presenta reseñas de libros, música, cine y televisión, hace honor a su nombre: son los estudiantes de la BUAP quienes la escriben y se ejercitan en el oficio de la escritura.Al modo de la reseña de Mariana Rizo,“Evelyn Evelyn”, donde las siamesas parecieran cansarse de su espejo diario y en vez de la inmóvil decepción surge la música, la creación,Taller es un espejo en que los estudiantes, a fuerza de trabajo, de ensayos y errores, cansancio a veces, crean sus propias criaturas.

MÚSICA Evelyn, Evelyn

Evelyn Neville y Evelyn Neville, Evelyn Evelyn [producido por Amanda Palmer y Jason Webley]. Washington: Eleven Records/8ft. Records, 2010.

Comparten tres piernas, dos brazos, dos corazones, tres pulmones y un hígado, tocan el ukulele y lograron entrar en la mente de cabaret de Amanda Palmer (The Dresden Dolls). Evelyn y Evelyn Neville son dos mujeres siamesas nacidas el 11 de septiembre de 1985 en una granja de Kansas, Colorado. Las gemelas han viajado por Norte América con el circo Dillard & Fullerton’s Illusive Traveling Show, y encontrado inspiración en bandas como Joy Division, Guns N’ Roses o The Andrew Sisters, logrando un estilo único que fusiona lo cómico con lo trágico. Evelyn Evelyn es un material discográfico producido por Amanda Palmer (de la banda The Dresden Dolls) y Jason Webley (músico de Seattle), con las participaciones de Frances Bean Cobain y Tegan & Sara. El proyecto tomó alrededor de tres años para terminarse, teniendo como resultado una obra de arte con una atmósfera oscura pero divertida, llena de arreglos que llegan hasta la médula del que escucha. Evelyn Evelyn es un material que llena la mente de imágenes extrañas y atractivas, similares a un freak show: desde el hombre de las gallinas en “Chicken Man”, la mascota de las gemelas en “Elephant Elephant” o la 58

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trágica historia de “Sandy Fishnets”. Simplemente no puede dejarse de oír. La historia de estas dos gemelas es fascinante y todos los matices llevan a una emoción distinta; la vida de las gemelas es explicada de una manera brillante, el disco comienza con una especie de diálogo entre ellas, en el cual expresan sus sentimientos respecto a la condición física que tienen. Entre otras sensibilidades, cuentan que crecieron más cerca que nadie en el mundo, que usan la misma ropa e incluso deben tomar decisiones en base a lo que la otra piensa; al dormir, se sienten como fantasmas por ver su reflejo inerte. Vivir al costado de otra persona convierte la privacidad en un concepto lejano y prácticamente imposible; las decisiones que se toman afectan a quien está en el mismo cuerpo. Las gemelas, al final de la primera canción, comienzan a discutir diciendo que no eligieron nacer así, pidiéndo una a la otra que se vaya, que la deje vivir sola; resignándose al final de la canción, repitiendo “Evelyn, Evelyn” hasta llegar a un silencio que da paso a la orquesta, dando un toque de dramatismo. Después de la primera pieza, llega “A Campaign of Shock and Awe”. Representa la vida de las gemelas en el circo, los comentarios de la gente, el ritmo acelerado del negocio del entretenimiento y la frialdad de las personas al ver a las gemelas como un objeto que puede ser explotado de cualquier modo. El tono sombrío de la segunda canción se ve acentuado en la tercera, titulada “The Tragic Events of September ––Part I”. Las gemelas comienzan a contar su historia, partiendo de su nacimiento, pasando por eventos macabros y complementando su narración con un tono monótono en la voz. En este track no cantan, sólo hablan, acompañadas con música de piano. Los tracks 3, 6 y 10 son los que hablan de los “Eventos trágicos de septiembre”, la historia de las gemelas. Son las piezas más oscuras del disco, cuentan eventos que rayan en lo macabro y contrastan con el tono festivo y circense de las otras canciones. Las hermanas Neville hacen descripciones precisas de cada uno de los hechos y logran mantener atento a cualquiera. La esencia de Evelyn ––al cuadrado–– es plasmada de una manera increíble: se puede apreciar el

tormento de nunca estar solo, la compañía obligada de otra persona, vivir en un espejo sin dejar de verlo. El abuso sexual, la gravedad, las caídas, la marginación y el contacto por medio de MySpace son puntos clave en la historia de las hermanas. Sin embargo, no caen en desgracia, retoman los aspectos antes mencionados como medio para llegar a una obra hermosa que refleja la cuerda floja sobre la cual todos caminamos a lo largo de nuestra existencia. Evelyn Evelyn no sólo es un material discográfico, sino una obra de teatro que encuentra un final perfecto en una versión de “Love Will Tear Us Apart”, de Joy Division. Canción que seguro está entre las favoritas de las hermanas y es la cereza en el pastel; deja un rastro morado con amarillo ––los colores favoritos de Evelyn y Evelyn–– mientras flota en el aire, llenando el ambiente con ondas sonoras que difícilmente salen de la cabeza. Evelyn Evelyn es una pesadilla convertida en sueño, huele a algodón de azúcar y rocetas de maíz; viaje al circo mezclado con la esencia del cabaret de Amanda Palmer. Es una unión de costado, una lágrima compartida, una sonrisa de complicidad, un acordeón sobre la mesa y maquillaje brillante sobre el rostro de la tristeza. Las lágrimas se deslizan sobre las mejillas hasta llegar a una sonrisa perfectamente maquillada. El show comienza y los espectadores observan con asombro dos cuerpos en uno, la mujer de dos cabezas, abominación de la naturaleza. No hay fuerza humana o sobrehumana que logre separar un ente bicéfalo, un hígado compartido, una idea, una imagen, un reflejo. La oscuridad invade el cuarto donde se escucha el disco. Sin embargo, es una sensación agradable. Evelyn, Evelyn y Amanda Palmer llegan al inconsciente y logran traspasar los límites del morbo, volviendo cada acorde en una caricia prohibida, cada palabra en un significado distinto, dando como resultado un sueño lleno de tul, elefantes y plumas de gallina que danzan delicadamente con el viento. “Evelyn”, nombre originado por dos más, puede ser partido; sin embargo, si esto se hace, el nombre se pierde, se pierde la idea del circo: no es lo mismo “Eva y Lynn” que “Evelyn”. Mariana Rizo Abascal


CINE Cine Manifiesto*

Homenaje a Fellini, a Buñuel y a cuántos más que acaso el director también ignora, es La sociedad del semáforo, largometraje del cineasta colombiano Rubén Mendoza que pronto estará en salas. La trama es sencilla pero truculenta, va de lo tierno a lo tremendo o viceversa, o los dos a un tiempo, tal como es la vida: un * En la presentación a su largometraje: La sociedad del Semáforo, Cannes, 2010.

TELEVISIÓN Descubriendo el Nerd que todos llevamos dentro

indigente decide convencer a los artistas ambulantes y a los “mendigos” (vendedores, malabaristas, callejeros y lisiados del fuero común) de que alarguen la duración de la luz roja de los semáforos, tendrán mucho más tiempo para hacer su espectáculo y recolectar dinero, mucho dinero, dice el personaje principal: La gente de la calle.

El cine es la vocación de los que no tenemos vocación. La casa de los sin casa. Es la plastilina de los grandes. Se cocina en íntimos colectivos. La misma cámara que le arrebató a la vanidosa literatura la gloria, es un objeto humilde, desdibujado, profanado. Divino igual. La cámara sin embargo es una herramienta. Yo con la cámara me siento aguitarrado, enrevolverado, armado. El cine es un venenito, una bomba atómica de bolsillo que garantiza Lunes distintos; un techo incierto pero un techo al fin. Un burladero para torear la realidad, para coquetearle, para pintarla. La base del cine fue la química, la alquimia, y ahora que no interesa el celuloide, la alquimia y la química tienen que pasar al trabajo del director con el actor, director con cámara, director con carretera, con paisaje. En el cine, desde el inicio, siempre ha sido más importante la química que el talento. Ahora más que nunca.Yo primero hago una amistad, una enemistad, una indiferencia, luego las filmo. Es un acto reflejo, para evitar estar de director.

Chuk Lorre y Bill Prady (productores), The Big Bang Theory [Serie de televisión: La teoría del Big Bang]. New York: CBS. Tercera temporada, 63 episodios, 2009.

En los años 70’s, Timothy Charles Paul acuñó un término a fin de designar a las personas enfocadas al estudio, la labor científica e intelectual, incapaces de realizar actividades deportivas, físicas o sociales: nerd. En 1984, el cineasta Jeff Kanew lo llevó a la pantalla grande y lo volvió un éxito comercial: La venganza de los nerds. Aunque las 3 secuencias no fueron igual de afortunadas. En 2007, los nerds volvieron y esta vez para quedarse. The Big Bang Theory es una sitcom transmitida por la cadena de televisión CBS en los Estados Unidos, y por Warner Channel en Latinoamérica; recientemente por Canal 5, en versión doblada al español. Se estrenó el 24 de septiembre de 2007. Sus creadores, Chuck Lorre (Two and a half men) y Bill Prady (Gilmore Girls), son los responsables de reivindicar la imagen del nerd en televisión. Sin necesidad de un argumento complicado, la serie nos presenta a dos jóvenes

Como director siempre se pierde uno de las mejores cosas de hacer cine, de la gente deliciosa. Yo por eso no soy director, soy cómplice. La gente más interesante del oficio del cine siempre está en los puestos secundarios, terciarios. Nunca es uno. El director y las cabezas de equipo siempre se pierden de la materia vibrante y de la vida rodando. Por eso rodar tiene que parecerse a vivir. Usted amigo músico decía que no quería hacer música sino ser música; yo le digo que no quiero hacer cine sino serlo. Filmar sin cámara. Las películas tienen que ser una consecuencia de la vida, y no la vida volverse una consecuencia del cine, de hacer cine.Y el cine tiene que dejar de pretender universalidad. El cine es el arte intraducible por excelencia. Nada se puede traducir de verdad, por jerga, por gestos, por costumbres, y el cine las tiene al frente todas. El cine puede ser un arte tonto, imperfecto, pero si algo hace de manera única, es fundir vida y arte. Sobre todo por la noción de realidad, de movimiento. Una verdad que se hace con 24 mentiras por segundo. Es más, en mi caso por 23.98 mentiras por segundo. Una ilusión que en Colombia es una desilusión y eso hace el placer de escribir, de encontrar, de descubrir, de ensayar, de filmar, de editar, de hacer sonar más bellos. Nadie lo necesita para vivir, como ningún arte, y por eso es poderoso, por inútil, por innecesario. Rubén Mendoza

brillantes, amigos y compañeros de casa: Leonard Hofstadter (Johnny Gaelecki), miope e intolerante a la lactosa; y Sheldon Cooper (Jim Parsons), neurótico obsesivocompulsivo. Ambos son físicos, uno experimental y otro teórico. Sus metódicas y enajenadas vidas cambian cuando la sexy rubia tonta, Penny (Kaley Cuoco), deseosa de ser actriz de cine y por falta de una oportunidad trabaja como mesera en The Cheescake Factory, se muda al departamento contiguo. Casi como el encuentro de dos mundos, esta situación desencadenará una serie de acontecimientos hilarantes en la vida de la linda chica y sus nuevos amigos, todos ellos inadaptados sociales. Cargada de ironía y muchos estereotipos: el pervertido hijo de mami que no puede dejar una relación codependiente, la rubia sexy y tonta ––y por ello centro de atención del sexo opuesto––, el neurótico obsesivo que no acepta mas opinión que la suya ––incapaz de ver mas allá de su razonamiento, que por demás padece síndrome de Asperger: carencia de empatía, ceguera emocional––, el inseguro que busca desmedidamente el UNIDIVERSIDAD

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amor y la atención que no tuvo de niño, y el chico extranjero que lucha por adaptarse a su nuevo hogar. La trama no ofrece mayores complicaciones: los episodios se desarrollan en el departamento de Leonard y Sheldon, lo que hace más evidente el aislamiento y la inadaptabilidad de los protagonistas. Además, ofrece una mirada rápida por el enajenante mundo de los nerds. El toque humorístico se ve aderezado por la lucha de adaptarse a un mundo que desconocen. Lo interesante es que tanto el concepto como la palabra nerd, propios de la cultura estadounidense, se adoptaron en casi todo el mundo occidental. The Big Bang Theory fue la serie de comedia más popular en Latinoamérica en 2009. Esto es interesante, sobre todo hoy día que somos más dependientes de la tecnología, las redes sociales, o simplemente estamos encasillados en un

área del conocimiento. Nos especializamos profesionalmente sin enriquecernos con la experiencia y las ideas de otros. Curiosamente, estos graciosos y superdotados personajes buscan integrarse en la sociedad, cosa que resulta un reto bastante complicado; Penny, por su parte, es quien trata de darles el toque humano, es la conexión entre ellos y la sociedad que no conocen. Los cuatro adorables nerds son también un puente entre Penny y el conocimiento “científico”. Las teorías presentadas en la serie están desarrolladas en términos bastante coloquiales, ella representa la apatía y el consumismo que también nos ataca como sociedad moderna. Los personajes están bien construidos, las historias son livianas. Después de tres temporadas siguen vigentes, uno de sus atractivos es que hacen referencias a numerosas

páginas de Internet, grupos y aplicaciones de Facebook, historietas, superhéroes, series y películas bien recibidas por el público. Un humor sencillo, inteligente, sin muchas pretensiones, situaciones hilarantes, teorías y principios científicos bellamente digeridos y coloquiales, ropa mal combinada y extravagante. Proyección de nuestra sociedad: hablada en lenguaje sencillo, universal y bastante adictivo. Cada episodio nos muestra lo difíciles que son las relaciones humanas en una sociedad cada vez más encasillada y neurótica. Más que sobre nerds, es una serie donde se ven retratados muchos problemas sociales, derivados de nuestra incapacidad de escuchar y atender, es un buen ejercicio para reflexionar y sobre todo reírnos de nosotros mismos. ¡Bazinga!

LIBROS

de sus habitantes? ¿Cuáles han sido las necesidades de la ciudad a través del tiempo? Un lugar, múltiples actores que comparten su pertenencia a un sitio y una temporalidad delimitada por la existencia de la propia ciudad, son elementos que generan reflexión y la necesidad de responder nuevas interrogantes. Estampas de la vida angelopolitana, ensayos de historia social del siglos xvi al siglo xx es la última publicación del cuerpo académico de estudios históricos del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso Vélez Pliego, en ella se refleja el interés de preguntarse los cómos, porqués y cuándos de una ciudad que desde su existencia ha merecido la atención de cronistas, historiadores, viajeros y curiosos. Publicación editada por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y el Colegio de Tlaxcala; resultado de un coloquio celebrado en el verano de 2009, tuvo por temática ahondar en la historia social de la Puebla de los Ángeles. Se presentaron diversos trabajos que enriquecieron la reflexión, generando una publicación heterogénea en la que cada artículo nos devela una particularidad de la vida de la ciudad: los gobiernos indígenas de los inicios de la colonia, los colegios de la ciudad, la vida religiosa, los cementerios y su configuración, la industrialización, los medios de transporte, la salud y los hospitales, el agua y la iglesia; tópicos importantes para comprender a la ciudad y a sus habitantes a lo largo de los siglos. Los participantes, especialistas en sus temas, nos presentan el resultado de sus investigaciones en artículos cortos y sintéticos, así nos adentramos en aspectos de la vida poblana desde el siglo xvi hasta nuestra

cotidianidad inmediata. Para conocer las características de la ciudad y sus habitantes, los investigadores acudieron a fuentes de primera mano en archivo, rescataron y replantearon los aportes de antiguos cronistas e historiadores, y se sirvieron de fondos documentales públicos y privados; todo con el objetivo de cuestionar y construir nuevas interpretaciones de la historia de Puebla. Resalta el trabajo de Gloria Tirado Villegas: “El impacto del transporte terrestre en los conceptos de tiempo y espacio de la Puebla decimonónica”; con información sobre la modernización de los medios de transporte, documenta el cambio de hábitos y costumbres entre los habitantes, quienes modificaron su vida al disminuir el tiempo de traslado entre distancias. Puntualidad, horarios laborales, acceso a nuevos medios de comunicación y los divertimentos vacacionales fueron algunos aspectos de la vida que registraron un cambio sustancial. Éste y otros trabajos no sólo aportan fechas y datos, si no que proponen una reconstrucción de la manera de vivir y pensar de los poblanos, a fin de lograr cierta empatía con ellos y comprender la evolución de su pensamiento. Estampas de la vida angelopolitana..., aunque elaborado por especialistas en el tema, es accesible para cualquier lector interesado en profundizar sobre Puebla, conocerla y desentrañar su historia. Los resultados de las investigaciones publicadas por los autores de los catorce artículos tienen este fin último: acercar, conocer, amar a Puebla.

Puebla: un viaje a través del tiempo

María de Lourdes Herrera Feria (Coord.), Estampas de la vida angelopolitana, ensayos de historia del siglo xvi al siglo xix, México: BUAP, El Colegio de Tlaxcala, 2010.

La ciudad de Puebla es un lugar que bulle por su propia historia y la de sus habitantes, tradiciones y costumbres. Puebla hoy y Puebla hace cuatrocientos setenta y nueve años. ¿Cómo ha cambiado? ¿Cómo se ha modificado la vida 60

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Carolina V. Escobar

Montserrat Andrea Báez Hernández


Linguística y Literatura en México

Everardo Mendoza Guerrero, Maritza López Berríos, Ilda Elizabeth Moreno Rojas, (coords.) Lengua, literatura y región. México: Universidad Autónoma de Sinaloa.

¿Quiénes son los verdaderos monstruos?

¿Cuál es el rumbo que sigue actualmente la literatura en México?, ¿qué implica hablar de “literatura regional”?, ¿de qué manera visualizamos el español que se habla en las distintas regiones del país, en el Norte, por ejemplo? Son éstas algunas de las tantas preguntas que pueden plantearse en torno al tema de la Lingüística y la Literatura en México. Afortunadamente, esta materia no ha sido abandonada por los investigadores; al contrario, existen textos que arrojan resultados respecto al tema; tal es el caso de Lengua, literatura y región, libro que contiene artículos que son muestra del trabajo de investigación realizado en universidades del noroeste de México, sobre el habla y la literatura de la región, así como de la literatura mexicana. Los artículos de Lengua, literatura y región permiten un acercamiento a la literatura y al habla de la región del noroeste del país. En todos ellos se expone un panorama general, a manera de introducción, del tema a tratar; es decir: cada autor ubica en tiempo y espacio su tema de investigación, explican sus objetivos y la teoría o los autores en que se apoyarán para argumentar sus afirmaciones; así, María Rita Plancarte Martínez, con su artículo “Camino de Babel: la modernidad literaria en la novela mexicana de los años sesenta”, presenta sus objetivos y explica cómo entiende el concepto de “modernidad”, esto según el autor al

que ella sigue (José Joaquín Brunner); Marta Piña Zentella, quien escribe “Notas preliminares sobre la narrativa sudcaliforniana contemporánea”, antes de exponer sus reflexiones acerca de varios autores sudcalifornianos, ubicados en diferentes épocas, da cuenta de cómo entender la literatura regional. Se explican también las diferentes metodologías que siguen los autores para obtener sus resultados, esto permite comprender mejor la manera de trabajar del investigador y las conclusiones a las que éste llega; tal es el caso de Andrés Acosta Félix quien expone su metodología, su fuente de datos, etc. Lengua literatura y región, como se ha dicho, permite un acercamiento a una realidad mexicana: la literatura y el habla de la región noroeste, tema que nos es ajeno para la mayoría de los habitantes mexicanos, y más si se trata de explicar nuestra lengua, la cual implica toda una manera de percibir y concebir el mundo. La investigación lingüística en México es trabajo reciente, sin embargo, el avance que se ha logrado es considerable, prueba y ejemplo de ello es el libro del que se ha hablado; ejemplo es también para investigaciones posteriores que quieran hacerse respecto a las otras regiones que conforman nuestro país.

J. R. R. Tolkien, Los Monstruos y los críticos y otros ensayos. España: Planeta De Agostini.

blando: la fantasía. Entiéndase por fantasía no sólo lo que tiene que ver con magia, espadas, caballeros, monstruos y aventuras, sino también con una imaginación desbordante. Sin embargo, este género se ha convertido en el filón de oro para la industria fílmica. Todo gracias a una de las mayores producciones de estos tiempos: El señor de los anillos. Su éxito ha sido tal que son pocas las personas que no conocen el título. Desgraciadamente ha sido ese mismo éxito el que ha sepultado el nombre de su autor: J. R. R. Tolkien, fanático de la mitología, las lenguas, el medievalismo y la fantasía. Si se pregunta ¿quién fue el creador de El señor de los anillos?, la mayoría responderá con orgullo: Peter Jackson. Por el contrario, si se pregunta quién es y qué escribió Tolkien, la respuesta será, en el mejor de los casos: El señor de los anillos, algunos más dirán El hobbit, pero casi nadie hablará del resto de su obra. Tal vez no haya sido un escritor muy prolífico, pero su obra es importantísima para aquellos interesados en conocer la literatura medieval y fantástica. El libro que aquí comento, incluye siete de sus mejores ensayos, producto de

Con frecuencia hemos escuchado la frase “soy poblano de corazón”, que bien puede aplicarse al campo de la política, la religión, etc., sin alterar su más elemental significado: quien la dice es un fanático. Pero ¿hasta dónde llega ese fanatismo? La respuesta se encuentra cada domingo durante los encuentros deportivos —sobre todo si se trata de un clásico de fútbol—, o en las peregrinaciones a diferentes sitios de culto: Chalco, Juquilita, la Basílica; incluso en las campañas políticas que nunca pasan de moda. Estas costumbres son “admiradas” y vistas con sorpresa por gente de otros países que no comparten este comportamiento. Sin embargo, el fanatismo por las letras escasea en nuestro país. Irónicamente, en esos países que nos miran con extrañeza es donde el amor por las letras ha encontrado mayor número de fanáticos. Pero aún entre éstos, son pocos los que se colocan del lado de un género que hoy día es menospreciado, literariamente ha-

Laura Herrera García

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diferentes conferencias impartidas por el autor. En sus páginas, el lector podrá conocer, de mejor manera, diferentes historias, como la actualmente muy conocida de Beowulf —también llevada al cine recientemente —, o la narración casi olvidada de Sir Gawain y el caballero verde, que se ubica en la fascinante época del Rey Arturo. A través de sus páginas,Tolkien reprueba a los críticos que tranquilamente escriben sobre las obras mencionadas sin antes tomar en cuenta la verdadera riqueza de las mismas, considerándolas obras menores, sin

importancia. Postura que los ha convertido en verdaderos monstruos que destruyen obras sin siquiera darse cuenta, o lo que es peor, con toda la intención del mundo. Puede decirse que en las páginas de este libro se anticipa una sátira común, manejada recientemente en la cinta de animación Ratatouille: los críticos son los malos de la película. Además, uno de estos ensayos es el único donde el profesor de Oxford habla de su obra de manera académica. Es un libro para todo tipo de público, incluso para aquellos que no están fami-

liarizados con los temas allí tratados, por ejemplo: el de las lenguas inventadas o el mundo medieval literario; así como con el fanatismo del autor por la literatura fantástica, quien por cierto manifestó que “los cuentos de hadas no fueron escritos para niños”. Así pues, vale la pena adentrarse en las páginas de este maravilloso libro. Si “en un agujero vivía un hobbit…”, ¡qué de cosas no habrá en estas páginas repletas de crítica y conocimiento.

Un diccionario de los mexicanos para los mexicanos

es necesario alejarse de sus propios juicios para intentar ser lo más objetivo posible. Estoy de acuerdo con ella, es una tarea ardua pero la intención y el propósito del diccionario son bastante claros: recopilar el español hablado en México, hacer un diccionario que contenga las palabras propias de los mexicanos y que les dé la sensación de que el lenguaje ya les pertenece, ya que esto no era posible en los textos peninsulares que hacen sentir a los hispanos como bárbaros: expertos deformadores de la lengua. El director del diccionario fue Luis Fernando Lara, quien cabe mencionar es un reconocido lingüista a nivel mundial, con una amplia trayectoria en lexicografía y una serie de publicaciones que son la base de la lexicografía mexicana, puesto que es difícil encontrar libros de esta materia recientes y, sobre todo, publicados en español. Al leer la introducción del diccionario y sus propósitos, quedé asombrada: son bastante ambiciosos, buscan llegar a un amplio público, prácticamente a cualquier mexicano que tenga dudas relacionadas con su lengua materna. Creo que los objetivos se cumplen, esta segunda edición vio la luz en el año de 2009, con una portada renovada y una amplia introducción que explica sus objetivos. El diccionario incluye entradas (palabras) propias de un lenguaje culto pasando por un nivel estándar hasta llegar a un nivel más popular; tomando en cuenta palabras que pueden llegar a “herir” la moral de algún hablante, es importante el registro de éstas porque forman parte de la cultura y de nuestro entorno tal como dice el autor del texto. También se explican los conflictos de la “ñ” y la “ll”, que fueron eliminadas por la academia de la lengua pero defendidas en este texto ya que la “ñ” es una peculiaridad del español, y no es fácil simplemente ignorarla. El diccionario busca registrar las palabras que son propias del habla cotidiana, dar una correcta representación de lo que es el espa-

ñol de México, por lo que se recopilaron textos literarios, científicos, libros de textos, así como datos adquiridos a través de la realización del atlas lingüístico dirigido por Juan M. Lope Blanch. Al elegir las palabras, se buscó que aparecieran mínimo diez veces en estos textos, quizá haya palabras que son típicas de nuestra lengua y no aparecen, ahí es donde nos enfrentamos a las limitaciones del texto y de la disciplina de seguir una metodología. El diccionario está muy completo, incluye tablas con las conjugaciones gramaticales de verbos regulares e irregulares, explicaciones de ortografía y puntuación, escritura de números, así como gentilicios del país y de Hispanoamérica. También ofrece una serie de ejemplos de las entradas recurriendo al contexto, esto ayuda al hablante a comprender mejor el significado así como a entender su posible uso. La tarea de recabar información y de definirla no es nada sencilla, ya que también se describen movimientos sociales que han marcado la historia del país, por lo que debemos tomar en cuenta que la objetividad es un ideal difícil de alcanzar, pero no imposible. El equipo lexicográfico también es consciente de sus limitaciones, no es posible abarcar todos los regionalismos del país puesto que tenemos una amplia gama de palabras propias de cada estado, razón por la cual exhortan al lector a cooperar en la elaboración de las próximas ediciones, ya que al director le interesa que el diccionario sea una real y completa representación del español usual hablado en México. En conclusión, me atrevo a decir que como mexicanos es necesario acercarse a textos como éste, a decir del autor: nos permiten sentir el español como algo nuestro y no como un objeto que nos permitimos robar y deformar a nuestro gusto y agrado. Este diccionario busca mostrar y entregar su español propio a los mexicanos.

Diccionario del español usual de México. Dirigido por Luis Fernando Lara. Ed. Colegio de México.

Buscando un libro a fin de escribir esta reseña, me di a la tarea de comentar alguno que se relacionara con el área de la Lingüística, a la que soy más afín. Pero encontré que la mayoría de estos libros ya no estaban en fecha de ser reseñados, así llegué al Diccionario del Español Usual de México, dirigido por Luis Fernando Lara, quien trabajó en conjunto con un brillante grupo lexicográfico, me atrevo a decir “brillante” porque se encuentran miembros como Carmen Delia Valadez, Francisco Segovia y Luz Fernández Gordillo. Por su parte, Luz comentó, en una conferencia realizada en el edificio Carolino, lo difícil y arduo que es definir las palabras usuales en México, como lexicógrafos 62

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Israel Aguilar

Nancy Granados Reyes


Entre canon te ves o entre canon te verás

Alejandro Palma Castro y Felipe Ríos Baeza (Editores), Con/versiones en la Literatura hispanoamericana, México: BUAP, 2009.

El canon literario es algo de lo que siempre se habla en las licenciaturas enfocadas a la Literatura. El canon –según el típico diccionario de la RAE- es una regla o precepto, una lista o catálogo. Literariamente el canon podría definirse como la existencia de un modelo o una proporción ideal al momento de considerar las obras literarias. Nazaret Fernández Auzmendi, en su texto El canon literario: un debate abierto, cita a Enric Sullà quien nos dice que el canon literario no es otra cosa que “una lista o elenco de obras consideradas valiosas y dignas por ello de ser estudiadas y comentadas.” Más adelante, en este mismo texto, se pregunta: ¿quién designa qué obras son dignas de ser estudiadas y por qué? y a través de Sullà nos ofrece una respuesta: los filólogos, pues serían los más capacitados de comentar y analizar un texto literario desde todas las perspectivas que éste ofrezca al lector. Establecer un canon, sin embargo, es muy subjetivo. No existe o al menos a mí nadie me ha presentado una lista oficial de

obras aceptadas por un número determinado de escritores, filólogos y lectores a nivel mundial o mexicano. Sí he oído de las obras que deben ser leídas antes de morir, según Fuentes, Pitol, Monsiváis, Pacheco, Palou,Volpi, etc. Además, caso curioso en la crítica literaria y academicista: cada autor cuenta con una serie de críticos ––la mayoría ex-alumnos o amigos personales–– que se encargan de difundir y analizar la obra de manera concisa, precisa, adecuada y aceptada por el mundo literario y lector. Pareciera también ridícula la organización de congresos y foros literarios pues quienes participan raramente son los especialistas en x o y autor, sino los lectores de esos especialistas. Lo que volvería a los congresos de literatura un escupidero sin discreción de academicistas que citan a otros, que a su vez ya citaron a otros, ad infinitum. Sin embargo, el pasado junio de 2008, en la ciudad de Puebla se realizó el único congreso que realmente reúne a personalidades de la crítica literaria nacional e internacional, así como a los aprendices, me refiero al xxxvii Congreso Internacional del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana. En dicho encuentro se pudieron escuchar una diversidad amplia de voces, temas y propuestas. Comúnmente la mayoría de los congresos quedan en experiencias para los participantes y asistentes, pocas veces se registran los textos ahí presentados y cuando se hace sólo son ofrecidos a los ponentes participantes. Rara vez un congreso deja resultados inmediatos y propositivos. En el caso de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP, los resultados fueron vertidos con una prontitud casi inmediata, pues hace no mucho apareció publicado el libro: Con/versiones en la Literatura hispanoamericana, el cual reúne un número importante de artículos que fueron presentados en el marco del congreso. Cada uno de estos textos fue trabajado para su publicación, pues su lectura es amena, a pesar de la presencia de un lenguaje academicista. Una edición variopinta, pues no sólo presenta los análisis de obras de autores conocidos como: Alfonso Reyes, Carlos Fuentes, Roberto Bolaño o Pedro Ángel Palou, también se rescatan a otros autores del olvido como es el caso de: Isabel A. Prieto de Landázuri, José Pablo Almendaro, Alejandro Meneses y Alejandra Rodríguez Arango.

Uno de los análisis destacados es el presentado por Felipe Ríos Baeza ––profesor e investigador del Colegio de Lingüística y Literatura Hispánica (BUAP) ––, cuyo tema principal es el escritor Roberto Bolaño. Dicho texto se titula: “Los poetas bajaron del Olimpo. La desacralización literaria en el volumen Llamadas telefónicas de Roberto Bolaño”. Aquí, Ríos Baeza hace una interesante indagación en el proceso creativo y narrativo que Bolaño ejerce en la colección de cuentos Llamadas telefónicas, y busca el vaso comunicante que une a este texto con otros como: Los detectives salvajes, 2666 o Nocturno de Chile. Con ritmo y humor, Ríos Baeza lleva al lector por un viaje interesante, en cual comprenderá con precisión cómo se da el proceso de desacralización en la obra bolañesca. La desacralización, dice Ríos Baeza, significa: “en su amplio espectro, dejar de ser reverencial con lo que tradicionalmente se ha asumido como sagrado”. La desacralización se implantará en casi toda la obra de Bolaño y se ve registrada al plasmar en éstas su crítica literaria y la sátira que ejerce a los personajes de la literatura, o al mezclar elementos tan populares como la Lucha libre, así como hacer participes de sus novelas a determinados escritores. Quizá, otro de los hallazgos interesantes que aparece en el texto presentado por Ríos Baeza, es el rastreo que hace del personaje más emblemático en las obras de Bolaño: Belano. Pues éste, comenta Ríos Baeza, “aparece esbozado en Estrella Distante, luego se define con mayor exactitud en Llamadas telefónicas y se vuelve protagonista insigne en Los detectives salvajes, para terminar siendo el narrador maduro en 2666”. Lo que hace de Roberto Bolaño un autor completo y del cual no podría descifrarse del todo su obra, sin antes conocer bien a bien su vida. Certezas como éstas llevarán al lector a entender más y mejor las nuevas tendencias analíticas por las que está pasando la literatura y a las que se está enfrentando la academia literaria; así como a valorar la obra de cada uno de los autores aquí analizados y aprender a colocar, en los lugares indicados, la obra literaria; aprender a valorar cada una bajo el contexto que la misma obra propone, deshaciéndose ya de todo canon. Alfredo Godínez Pérez

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Manual de gramática histórica

Concepción Company et Javier Cuétara, Manual de gramática histórica, UNAM, México, 2008.

En 2008, La Universidad Nacional Autónoma de México publicó el manual de gramática

histórica de Concepción Company y Javier Cuétara, libro que permite adentrarnos al mundo de la historia de nuestra lengua, recomendado no sólo a estudiantes de carreras afines sino también a todo aquel que esté interesado en aprender un poco acerca del idioma. El nombre de “Manual” nos dice mucho sobre esta interesante obra: el libro es sumamente didáctico, precisamente porque va paso por paso e incluso uno puede observar, al final del texto, un apéndice en el que se brindan algunos cuadros (con posibilidad de ser enmicados), permitiendo el análisis del cambio fonético de nuestra lengua, curiosidad y elemento didáctico del libro. El manual está dividido en tres partes: la primera tratará de todo el marco teórico necesario para entender los fenómenos que se estudiarán, lo cual permite a cualquier persona acercarse al libro sin ninguna dificultad; la segunda es posiblemente la más importante, se describen con lujo de detalle y teoría todos los cambios que ocurrieron en nuestra lengua desde su antecedente más próximo, la lengua latina, hasta el español de nuestros días, observando sus cambios durante el Medioevo y otros importantes periodos históricos. Esta parte permite conocer de manera metódica y clara los pasos que siguió el español en su recorrido histórico para llegar a nosotros tal y como es, independientemente de que los fenómenos

analizados no solamente ocurrieron en el pasado sino que se siguen observando en nuestro hablar cotidiano. Finalmente, la tercera parte ofrece una serie de temas muy interesantes acerca de las innovaciones respecto del cambio del latín al español, es precisamente esta parte la que proporciona un elemento importante al libro; si la parte anterior es la columna vertebral, ésta vendría siendo la cara particular, lo que permite que el libro sea distinto; facilitando que el lector se adentre en los principios más básicos de la sintaxis española. Si por una parte es cierto que el libro contiene lo que muchos libros de etimologías grecolatinas te pueden brindar, hay algo que lo revaloriza: contiene una selecta bibliografía lingüística y filológica y una selección de artículos novedosos que permiten tener un valioso punto de vista acerca de los fenómenos de la lengua. Digo con seguridad, que este Manual no puede faltar en la cabecera de todo estudiante de letras hispánicas y de todos los interesados en el área, pues da pauta a muchas respuestas y también a muchas posibles preguntas, lo que lo hace realmente rico. Erika Marcela Pérez Lezama

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Revista de pensamiento y cultura de la BUAP

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