Page 1

el prado 2

l “Dame una gran fe en ti” Antonio Chevrier

ASOCIACIÓN

DE

uuu

SACERDOTES

DEL

PRADO

Publicación periódica - Abril-Junio 2013 / Núm. 215


"EL PRADO" Publicación periódica Nº 1906-Refª 1999

DIRECCIÓN: MANUEL JOSÉ BARCO ESTÉVEZ Higueras, 35, 1º 28011 MADRID Tf 91 470 07 17 Email: pradoe@asociacionsacerdotes.e.telefonica.net Web: http://sacerdotesprado.wordpress.com REDACCIÓN: FRANCISCO JAVIER GARCÍA CADIÑANOS C/ Barrantes, 11 bajo 09003 - BURGOS Telf. 947482988 ADMINISTRACIÓN: Asociación Sacerdotes del Prado Higueras, 35, 1º 28011 - MADRID Tf 91 470 07 17

PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN: Suscripción anual normal.......15 € Suscripción de apoyo........... 19 € Suscripción al extranjero...... 19 € Número atrasado................... 4 €

ENTIDAD BANCARIA Caja de Madrid Cebreros, 40 28011 - MADRID 2038 1195 02 6800013086

IMPRIME: Mangel print. Gamonal, 3 / 28031 - Madrid. Tl: 91 778 54 35 Dep. Legal: B 3721 - 1968


“DAME UNA GRAN FE EN TI”

¡

Qué mejor introducción a este número de la revista que la oración del P. Chevrier!

La centralidad de Jesucristo, su experiencia de la belleza y grandeza del Señor, su deseo de seguir por el camino del conocimiento y del amor: “conocerle y amarle”; la conciencia de que ese conocimiento y amor a Jesucristo es una gracia, lo mismo que la fe en Él que hemos de pedir y saber acoger.

Chevrier sabe que el conocimiento del Verbo encarnado nos lo da el evangelio y que el encuentro con la persona de Jesucristo es de donde arranca el seguimiento y la misión ya que Jesucristo es el verdadero ENVIADO y el Primer MISIONERO.

Jesucristo es la Luz, el único Señor y Maestro cuyas palabras son vida, alegría y la felicidad. Pero hemos de dejarnos hacer por su Palabra escuchándola, meditándola, practicándola… Es decir, hemos de dejarnos configurar por Cristo, dejarnos cristificar.

Para Chevrier “Jesucristo lo es todo” y por eso manifiesta hacia Él todos esos profundos deseos de conocerle, amarle, recibir un rayo de esa divina Luz que es el mismo Cristo.

Os dejo, pues, con la oración de Chevrier, pues estoy convencido de que, haciéndola propia, ayudará a fortalecer la fe y a tener las mejores claves de interpretación de los artículos de este número de la revista. ¡Oh Verbo! ¡Oh Cristo! 1


. “Dame una gran fe en ti”

¡Qué bello y qué grande eres! ¡Quién acertara a conocerte!

¡Quién pudiera comprenderte! Haz, oh Cristo, que yo te conozca y te ame. Tú, que eres la luz,

manda un rayo de esa divina luz sobre mi pobre alma, para que yo pueda verte y comprenderte. Dame una fe en ti tan grande,

que todas tus palabras sean luces que me iluminen, me atraigan hacia ti y me hagan seguirte

en todos los caminos de la justicia y de la verdad. ¡Oh Cristo! ¡Oh Verbo!

Mi Señor y mi único Maestro!

Habla, que quiero escucharte y poner en práctica tu palabra.

Quiero escuchar tu divina palabra, que sé que viene del cielo. Quiero escucharla, meditarla, practicarla,

porque en tu palabra está la vida, la alegría, la paz y la felicidad.

Habla, Señor. Tú eres mi Señor y mi Maestro. Quiero escucharte sólo a Ti.

(oración de Antonio Chevrier)

2


LO NUCLEAR EN LA MISIÓN ES EL ANUNCIO DE JESUCRISTO h

F

Fausto Franco Martínez

austo Franco, sacerdote de Zaragoza, comparte con nosotros una sencilla, pero importante experiencia, que tiene su origen en la apuesta por conocer más a Jesucristo en el evangelio. Es la experiencia de un grupo de sacerdotes que viven en una residencia sacerdotal. El testimonio nos ayuda a salir al paso del peligro que podemos tener de leer el evangelio en claves moralistas y no entrar en la dimensión más teologal, tratando de encontrarnos personalmente y como comunidad con Jesucristo. Otra clave que nos ofrece el testimonio es la de contemplar a Jesucristo como el primer evangelizador y, por lo tanto, leer y contemplar el evangelio sabiéndoos enviados al anuncio de Jesucristo. “Nadie podrá hacer verdadero anuncio de Jesucristo si no renueva continuamente la experiencia de encuentro personal con él”.

SITUACIÓN ESPECIAL

Desde hace tres años estoy retirado de la vida pastoral activa debido a problemas de salud. Vivo en la residencia sacerdotal diocesana junto con unos cincuenta sacerdotes y seis seglares; la gran mayoría de los sacerdotes tenemos ahora más de 75 años y algunos más de ochenta; son contados con

-Y condición esencial para el anuncio, es el encuentro personal con él-

“Cuando sueñas solo, sólo es un sueño; cuando sueñas con otros, es el comienzo de la realidad.” (Helder Cámara)

3


. Lo nuclear en la Misión es el anuncio de Jesucristo

Fausto Franco Martínez

futuro de la misión.

los dedos de una mano los que tienen menos de 70. Este es el marco en que me muevo. Espero que esta nota introductoria sirva para entender mejor lo que sigue.

Y con el Papa Francisco, una corriente de aire limpio ha entrado en la Iglesia. Nadie lo hubiera podido imaginar hace unos meses; pero con su elección como obispo de Roma, se han abierto nuevos horizontes. Los gestos de sencillez evangélica y los pequeños pero significativos detalles que nos va ofreciendo, se convierten ya en motivos fundados para que podamos mirar hacia adelante con esperanza firme de renovación. ¿Estaremos dando pasos hacia una Iglesia más parecida al Evangelio? ¿Será verdad tanta belleza? Renacen expectativas que parecían sepultadas para siempre. Es como si el reloj misterioso de la historia hubiera vuelto a dar la “hora de soñar”, y de soñar juntos. Casi nos habían secuestrado tan hermosa posibilidad. Por tanto, soñemos con ilusión. Soñemos con la conversión personal y, -¿Por qué no?- también con la conversión pastoral1 y, consecuentemente, con la transformación de instituciones eclesiales y eclesiásticas.

OPORTUNIDADES Escribo estas reflexiones bajo el saludable influjo de los acontecimientos que hemos vivido los últimos meses. Me parece que todos somos conscientes de dos hechos, íntimamente relacionados, que han dejado una marca indeleble en la historia reciente de la Iglesia: la renuncia de Benedicto XVI y la elección del Papa Francisco. El primero, con ese gesto valiente de dejar vacante la silla de Pedro, nos ha dado una lección inolvidable. Nos ha dicho bien claro, sin formularlo en encíclicas, que ni esquemas jurídicos ni costumbres inveteradas adquieren legitimación y valor inalterable por tener a sus espaldas una historia de siglos; podrán adquirir legalidad por otras razones, pero nunca por el mero hecho de venir repitiéndose a lo largo de los tiempos. Esto me parece importantísimo para el

1 “Obispos, presbíteros, diáconos permanentes, consagrados, consagradas, laicos y laicas, estamos llamados a

asumir una actitud permanente de conversión pastoral, que implica escuchar con atención y discernir “lo que el Espíritu está diciendo a las Iglesias” (Ap 2,29) a través de los signos de los tiempos en los que Dios se manifiesta.” (Doc. Aparecida 365)

4


. Lo nuclear en la Misión es el anuncio de Jesucristo

Fausto Franco Martínez

da y sincera. Uniendo lo anterior a la celebración del año de la fe, nos pareció que podríamos dar algún paso mediante “el Estudio de Evangelio”; pero realizado con determinadas condiciones.

LOS ANTECEDENTES DE LA EXPERIENCIA

Durante la preparación del Sínodo de los obispos, un grupo de sacerdotes, la mayoría vinculados al equipo de “el Prado Tarazona-Zaragoza, tuvimos algunas reuniones para estudiar el “Instrumentum laboris”. Entre otros muchos aspectos que se destacan en dicho documento, nos impresionó la insistencia y hondura con que allí se plantea la necesidad de renovación de toda la Iglesia. Nadie debería quedarse anclado en el pasado, creyendo que las posibilidades de crecimiento y de acción se hayan agotado. Otro asunto que nos llamó la atención, relacionado con la nueva evangelización, fue la necesidad que tenemos todos de ser evangelizados; no sólo una vez sino continuamente, siempre.

Partiendo de dichos presupuestos, y hablando con unos y con otros, se llegó a formular una invitación a todos y cada uno de los residentes. Debía quedar claro que todos estábamos invitados, pero nadie obligado. Repartimos una hoja explicando la propuesta con algunas sugerencias para ser analizadas. EL PROYECTO CONCRETO Objetivos que nos marcamos

• Reavivar el encuentro personal con Cristo, haciéndonos mejores discípulos

Por otra parte, algunos sacerdotes de la Residencia habíamos comentado, de manera informal, que corríamos el peligro de encerrarnos en esta “periferia existencial” que somos los jubilados; y, por tanto, que deberíamos poner empeño en salir del aislamiento, construyendo entre nosotros ámbitos de relación más profun-

En la exhortación apostólica de Benedicto XVI sobre la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia, “verbum Dómini” encontramos una llamada especial a “reavivar el encuentro personal y comunitario con Cristo, Verbo de la vida que se ha hecho visible, y a ser sus anunciadores para que el don de la vida divina, la comunión, se 5


. Lo nuclear en la Misión es el anuncio de Jesucristo

extienda cada vez más por todo el mundo” (Verbum Dómini, 2) Esta será la finalidad primera de estos encuentros semanales. Todos sabemos que “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”, pero necesitamos afianzarnos en la vivencia de que la Palabra de Dios prosigue su encarnación a través de nosotros.

Fausto Franco Martínez

- Todos los participantes podrán expresar sus puntos de vista y sus experiencias en relación al relato evangélico, sin entrar en debates o discusiones. Por tanto, será mejor que no se hagan alusiones directas a lo que otros han dicho.

- El tiempo disponible para cada intervención será de tres a cuatro minutos, para no hacerse demasiado pesados.

• Desarrollar la fraternidad mediante la mutua escucha, atenta y respetuosa

Desarrollo de la reunión - Comenzar con un canto que no sea muy largo, o con la lectura de un breve texto oracional (como máximo 8 o diez líneas) que despierte en nosotros el interés por escuchar y acoger la Palabra de Dios.

Lo que se pretende es ofrecer un espacio en el que podamos encontrarnos y compartir. De esa forma, aprenderemos de lo que cada uno ponga en común al comentar su experiencia del Evangelio. En el acto de escuchar, esforzándonos por valorar positivamente lo que dice cada uno de los compañeros, se nos brinda a todos un camino de fraternidad real.

- Proclamación del evangelio correspondiente al domingo siguiente.

- Según sea el número de participantes en la reunión, dividiremos el tiempo disponible, de manera que puedan intervenir todos los que lo deseen; en general, no más de tres o cuatro minutos, porque no se trata de hacer una homilía.

Normas de funcionamiento - La reunión se tendrá los viernes, de seis a siete de la tarde, en torno al Evangelio del domingo correspondiente. 6


. Lo nuclear en la Misión es el anuncio de Jesucristo

que seguíamos quedándonos a veces en ideas y doctrinas. Estamos muy condicionados por los esquemas moralistas; y necesitamos que el Espíritu nos ayude a vislumbrar los dinamismos de cambio y de transformación institucional que la persona y el mensaje de Jesús llevan consigo. Nos cuesta superar los moldes trillados a la hora de encarar las páginas del Evangelio. Aún así, llegamos a la conclusión de que era provechoso y que valía la pena continuar, porque nos servía para descubrir mejor la novedad del Evangelio, y para revitalizar nuestro encuentro personal con el Señor.

- Entre una y otra intervención pueden quedar momentos de silencio o con música de fondo, para la reflexión-oración de cada uno.

- La reunión terminará con preces espontáneas y una breve oración.

En la primera reunión convocada para el día 22 de Noviembre de 2012, con asistencia de 24 sacerdotes, debatimos entre todos las reglas del juego, y quedaron aprobados lo puntos que han sido detallados. EVALUACIÓN

El proyecto descrito se está convirtiendo en experiencia de vida. Comenzamos el 29 de noviembre del 2012, y hasta el momento en que escribo esto, a la mitad del mes de mayo del 2013, nos hemos reunido ya veintitrés veces con una asistencia media de entre diez y doce sacerdotes en cada sesión. Cuando habíamos completado unos diez o doce encuentros hicimos una pequeña evaluación. En ella, vimos que esa reunión semanal era una oportunidad para compartir vivencias personales y expectativas, pero

Fausto Franco Martínez

NUEVAS PERSPECTIVAS

7

Teóricamente todos sabemos que “el anuncio de Jesucristo es lo nuclear en la Misión”. Entonces, ¿por qué volver sobre ello? Creo que, en el horizonte de la Nueva Evangelización, tiene pleno sentido planteárselo. Nadie podrá hacer verdadero anuncio de Jesucristo si no renueva continuamente la experiencia de encuentro personal con él. Es verdad que siempre hubo en la Iglesia personas que intentaron todo esto; y tanto ellas como sus segui-


. Lo nuclear en la Misión es el anuncio de Jesucristo

Fausto Franco Martínez

encuentro real, una relación con Jesucristo. Transmitir la fe significa crear en cada lugar y en cada tiempo las condiciones para que este encuentro entre los hombres y Jesús se realice. El objetivo de toda evangelización es la realización de este encuentro, al mismo tiempo íntimo y personal, público y comunitario2.” Me parece genial esta perspectiva. Es el gran reto para todos y cada uno de nosotros. A veces pensamos que lo sabemos todo o casi todo; en otros momentos, bajo el peso de nuestras limitaciones y carencias, creemos que ya no es posible asimilar las “novedades de Dios” y que no podemos hacer nada. Pero, reflexionemos juntos; desechemos todo lo que suene a triunfalismo mundano dentro de la Iglesia; hagámoslo sin amargura, sin acritud, pero con firmeza y constancia. Cuestionemos todo lo cuestionable. El dejar de lado estructuras caducas no es capricho de unos pocos; es una exigencia del Espíritu3. Por tanto, si queremos construir el reino de Dios, estudiemos nuevas posibilidades;

dores más cercarnos hicieron lo posible por llevarlo a cabo, - así ocurrió con un Francisco de Asís, un Ignacio de Loyola, un Antonio Chevrier y con tantos otros hombres y mujeres excepcionales -; pero muchas de las instituciones de la Iglesia estaban demasiado mediatizadas y continuaron inamovibles. El encuentro personal con Jesucristo quedó reducido, en muchas ocasiones, a la repetición de tradiciones y moldes cuadriculados, sin aliento ni vida propia. Durante siglos se fueron acumulando tantos oropeles en los andamiajes de la Iglesia y tantas zarandajas en la vida de los creyentes, que resultó muy difícil hacer del encuentro personal con Jesucristo y de su consecuente anuncio el punto de arranque y el motor de conversióntransformación en toda la Iglesia.

Ahora bien, el mundo en que vivimos exige hoy planteamientos radicales. “La fe cristiana no es sólo una doctrina, una sabiduría, un conjunto de normas morales, una tradición. La fe cristiana es un

2 (Cfr. Sínodo sobre la Nueva Evangelización, “Instrumentum Laboris”, n. 18) 3 “La pastoral de la Iglesia no puede prescindir del contexto histórico donde viven sus miembros. Su vida acontece en contextos socioculturales bien concretos. Estas transformaciones sociales y culturales representan naturalmente nuevos desafíos para la Iglesia en su misión de construir el Reino de Dios. De allí nace la necesidad, en fidelidad al Espíritu Santo que la conduce, de una renovación eclesial, que implica reformas espirituales, pastorales y también institucionales.” (Aparecida n. 367; cfr. Ibid. 366))

8


. Lo nuclear en la Misión es el anuncio de Jesucristo

redescubramos el Evangelio, y siempre podremos encontrar alternativas.

Fausto Franco Martínez

coraje de recomenzar cada día el camino que nos lleva a ese encuentro personal con Jesucristo…, entonces estaremos en condiciones de contribuir realmente a la conversión-renovación de la Iglesia, y podremos anunciar al mundo la dicha de acogerlo a él y hacer vida su mensaje.

Si somos capaces de ver que nos falta mucho aún para vivir lo esencial…, si aceptamos nuestra radical indigencia a la hora de redescubrir nuevas oportunidades de encuentro con el Señor…, si estamos dispuestos a dejarnos sorprender por aquel que “hace nuevas todas las cosas” (Ap 21,5)… , si, al mismo tiempo, tenemos el

Fausto Franco Martínez

9


EL ANUNCIO DE JESUCRISTO, LO NUCLEAR DE LA MISIÓN h

Ignacio Peláez Pizarro

S

uscitar en las personas la fe en Jesucristo, vivencia del encuentro con Jesucristo, lo esencial de la fe es la persona de Jesucristo, la presencia de Jesús en nuestra vida, es la experiencia de su presencia amorosa y activa, una experiencia que ilumina la vida, etc, etc Son expresiones cargadas de fuerza con las que Ignacio va compartiendo su testimonio al tiempo que nos invita a entrar en lo nuclear de la fe: ¡Jesucristo!. Nos habla de la dificultad de vivir la fe en este mundo, nos anima a entrar y permanecer en este dinamismo. Su testimonio es un testimonio de esperanza a pesar de las objetivas dificultades: Nos dice: “es la hora precisa de propiciar, con nuestra palabra y testimonio, el encuentro con Cristo.

1.- Me pide el Prado un testimonio proclamado por Benedicto XVI en su carta apostólica “Porta Fidei”. “La puerta de la fe que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia”. Es por ello la fe la base y esencia de todo vivir cristiano. Y además “atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida” (Porta fidei, 1).

sobre que el anunciar a Jesucristo es lo esencial de la misión. No me puedo negar a ello y trataré de exponer mi pobre experiencia sobre este asunto, que constituye, sin lugar a dudas, el fundamento y la justificación de nuestra existencia como sacerdotes. Estamos en el “Año de la fe”,

10


. El anuncio de Jesucristo, lo nuclear de la misión

Ignacio Peláez Pizarro

mi adhesión a Cristo. Lo ha deja-

2.- Por ello, la fe y su cultivo cons- do dicho El mismo: “Porque éste

es el designio de mi Padre: que todo el que conoce al Hijo y le presta adhesión tenga vida definitiva, y lo resucite yo el último día” (Jn 6, 40).

tituyen la tarea esencial ineludible en nuestro diario vivir. Lo cual quiere decir que todo trabajo de apostolado tiene que ir dirigido a suscitar en las personas la fe en Jesucristo; quiere decir que la obra misionera debe estar orientada a presentar a los oyentes la persona de Jesucristo y a despertar en ellos la vivencia del encuentro con Jesús.

Lo esencial de la fe es el encuentro personal con la persona de Jesucristo; es la experiencia, íntima y real, de la presencia de Jesús en nuestra vida, es la vivencia de su presencia amorosa y activa.

En todos los meses que llevamos del presente curso he tratado de centrar mi estudio de evangelio en la “alegría que se siente al seguir a Jesús”. He fallado muchos días en hacer ese estudio, pero debo confesar que cuando lo he realizado, he tenido esa alegre vivencia de estar enraizado en Jesús.

No es fácil explicar lo que es una vivencia; se quedan cortas las palabras. Las vivencias se entienden si se viven. Pero tenemos la ventaja de que todo el mundo tiene vivencias, experiencias: de amor, de alegría, de pena,…Es un sentimiento que te coge por dentro, que influye poderosamente en tu vida, que enciende luces en tu corazón.

Pues tener fe, creer, principalmente no es aceptar unas verdades religiosas. Es verdad que al creer aceptamos como verdaderas unas creencias: que Dios existe, que la muerte no es el final, etc. Eso es verdad. Pero no es lo esencial de la fe.

Pues de este género es el encuentro con Jesús, en que consiste la fe. Se produce en lo más íntimo de nuestro ser; notas con viveza la presencia íntima de Jesús; se ilumina tu vida; brotan en tu hontanar unas fuerzas que te admiran; se adueñan de ti un sentimiento de paz y una fuerte

3.- Lo esencial de la fe es la adhesión a la persona de Jesucristo; es 11


. El anuncio de Jesucristo, lo nuclear de la misión

Este hombre líquido del s. XXI, cuyos pies no pisan terreno firme, que cifra su vida en tener y consumir sin jamás saciarse, necesita más que nunca razones para vivir y para esperar; necesita con urgencia encontrarse con el Ser, encontrarse consigo mismo, encontrarse con el Tú que nos envuelve, nos plenifica y nos trasciende. Necesita, sin saberlo, encontrarse con Jesucristo.

alegría silenciosa y serena. 4.- No corren tiempos propicios para una fe así entendida, pues hay una profunda crisis de fe en nuestra sociedad; crisis que se nos mete por las ventanas del alma casi sin darnos cuenta y va minando nuestro ser cristiano y nuestra misión apostólica.

Pero por ello mismo, nuestra sociedad necesita hombres de feencuentro con Xto., pues esta sociedad nuestra se ha como deshumanizado, ha perdido el norte, ha convertido a la persona en <productor-consumidor”, la ha despojado de su dimensión social, encerrándola en un individualismo estéril y chato.

Nuestro mundo actual está más necesitado que nunca del Cristo liberador; del Hombre así con mayúscula que abrió un horizonte de esperanza a todo ser humano; que fue el primer defensor de la dignidad de toda persona; que puso a ésta por encima de toda norma, ley o religión: “Si vas a presentar tu ofrenda y te acuerdas que tu hermano”…; que dijo otro día: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré”; y también: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”.

Ignacio Peláez Pizarro

5.- De ahí la urgencia de nuestra

misión. Es la hora precisa de propiciar, con nuestra palabra y testimonio, el encuentro con Cristo. Y el camino para tener ese encuentro con Cristo es El mismo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie se acerca al Padre sino por mí”.(Jn 14, 6)

Es la hora precisa y preciosa de llevar al mundo y, en especial, al mundo obrero y del trabajo, el mensaje liberador y socializador de Jesucristo, y de llevar a la iglesia las inquietudes, problemas y sufrimientos de ese mundo del trabajo, como decimos en la HOAC.

Para propiciar ese encuentro vivencial con Cristo y para cultivarlo, he utilizado unas prácticas, 12


. El anuncio de Jesucristo, lo nuclear de la misión

pio Jesús un día: que lo que mancha al hombre no es lo que entra desde fuera, sino lo que sale de dentro, del corazón.

que imagino pueden ser útiles para otros. Prácticas que hay que poner en juego constantemente, sin desfallecer, pues somos limitados y hay que insistir una y otra vez para caminar e ir cubriendo etapas.

Y por tanto, si dentro de nosotros está todo, eso significa que dentro de nosotros también está Dios. Por eso, el entrar dentro de uno mismo es condición sine qua non de encontrarnos con Dios.

6.- La primera de esas prácticas es

entrar dentro de sí mismo, meterse en el propio interior, bucear en el hondón del propio ser, tratar de conocerse a sí mismo en profundidad. Y eso no es fácil, ni corriente el hacerlo, pues vivimos aturdidos por infinidad de reclamos que nos llegan de fuera; reclamos que nos llaman al consumismo, al individualismo, a lo intranscendente en definitiva. Vivimos volcados al exterior, de cara a la galería y bailamos al son que nos tocan. Por ello difícilmente la persona puede entrar dentro de sí y conocer todos sus recovecos.

Sin embargo, no debemos ignorar que dentro de nosotros está todo nuestro mundo: dentro de nosotros están la pena y la alegría, el coraje y el desánimo, la solidaridad y el egoísmo, el interés y el desinterés, el amor y el odio,… Dentro de nosotros está la vida y la muerte. Ya lo dijo el pro-

Ignacio Peláez Pizarro

7.- Mas para entrar en nuestro interior necesitamos algo imprescindible: el silencio. Y ésta es la segunda de esas prácticas para el encuentro con Jesús.

Necesitamos ratos de silencio en medio de esta sociedad tan ruidosa, para poder entrar en nuestro corazón. El silencio tiene en nuestra vida una importancia decisiva, tanto para el bien como para el mal, para la vida como para la muerte. Pues hay silencios de vida y hay silencios de muerte. Silencio de vida es el de los nueve meses que pasamos en el vientre de nuestra madre, o el que vive el artista concibiendo su obra de arte, que luego nos admira. Y silencio de muerte es, por ejemplo, la falta de diálogo en un matrimonio, que termina matando la convivencia conyugal; o el 13


. El anuncio de Jesucristo, lo nuclear de la misión

Ignacio Peláez Pizarro

práctica y sencilla de hacer que la Palabra ilumine y dinamice nuestra vida.

silencio del padre que no refuerza el acto bueno de su hijo pequeño.

Necesitamos ratos de silencio para conocernos mejor, en mayor profundidad; para abrirnos al Espíritu; para vivir la experiencia del encuentro con el Trascendente.

Oración que alcanza su punto culminante en la Eucaristía: memoria agradecida, memoria dolorida y memoria subversiva de Jesucristo. “Agradecida”, pues eso significa la palabra “eucaristía”: agradecemos en ella todo lo que Cristo ha hecho por la Humanidad. “Dolorida”, pues en ella recordamos y nos unimos a todas las víctimas de la historia. “Subversiva”, pues cada Eucaristía debe ser un compromiso de luchar por una sociedad más justa y solidaria.

8.- Y la tercera práctica para poder llegar al encuentro con Jesucristo, que es en lo que consiste realmente la fe, es la oración. Que es la principal de las tres y a la que conducen y ayudan las otras dos.

Oración frecuente, que es un abrirse a Dios, un contarle nuestros problemas y preocupaciones, un agradecerle cordialmente toda su bondad, un exponer nuestra vida a la luz del Espíritu para que la ilumine, la fortalezca y la dirija.

Anunciar a Jesucristo con nuestra palabra y con nuestro testimonio; propiciar así que los hermanos puedan encontrarse con Jesús, es, sin lugar a dudas, lo nuclear de la misión.-

La práctica del “estudio de evangelio”, que propone El Prado, es muy eficaz: eso de leer y meditar la Palabra a la luz de una pregunta previa, es una manera

Ignacio Peláez Pizarro

MOTRIL

14


LA CENTRALIDAD DE LA FE EN EL CARISMA DEL PRADO h

Antonio Bravo

E

S

n este “año de la fe” los pradosianos hemos querido releer nuestro carisma desde el contenido que se nos ofrece a toda la iglesia y ver cómo podemos aportar, con toda sencillez y humildad, algunos aspectos de la experiencia de la fe desde el carisma pradosiano que el Espíritu ha regalado a la Iglesia a través la persona del Beato Antonio Chrevier, fundador de “la asociación de sacerdotes del prado”. Este artículo se lo hemos pedido a Antonio Bravo, quien subraya en su reflexión la “dimensión trinitaria de la fe” en la vida evangélica y evangelización de los pobres hasta «dar la vida por nuestra fe».. no». El P. Chevrier fue un hombre de fe profunda. De todos es conocida su expresión: «Un poco menos de devoción y un poco más de fe en Jesucristo1 .»

e me ha pedido una reflexión sobre cómo «el año de la fe» nos interpela a vivir mejor el carisma del Prado. Después de pensarlo detenidamente, he decidido enfocar mi aportación bajo esta perspectiva: «la centralidad de la fe en el carisma pradosia-

Creyó y vivió con esta convicción: Dios se sirve de lo débil y

1 El texto se encuentra en el apartado, Sígueme en mis predicaciones,. He aquí la pregunta que se hace el catequista de los pobres y la respuesta que se da. «¿A quién debemos predicar? A Jesucristo. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti único Dios verdadero, y al que enviaste, Jesucristo. (Jn 17, 3). No conozco más que a Jesucristo y Jesucristo crucificado, es el fundamento de todas las cosas. Su divinidad. Este es uno de los puntos principales. Predica, predicad el Evangelio. (Mc 16, 15). Un poco menos de devoción y un poco más de fe en Jesucristo» (VD 449).

15


. La centralidad de la fe en el carisma del Prado

Antonio Bravo

(V D 45-46) Chevrier nos reenvía así desde su experiencia y escritos a una fe viva y existencial. Sólo se puede dar «toda su confianza» cuando se cree en el otro de manera incondicional. Entonces abrimos la puerta del corazón de par en par, dejamos que Cristo entre dentro de nosotros, le damos plena «autoridad» para que conduzca nuestra existencia. En esto consiste precisamente el riesgo de la fe. El «yo» acepta morir para caminar en el amor y libertad del «Tú».

frágil para llevar a cabo su obra salvadora entre los que no cuentan a los ojos del mundo. Creyó que lo imposible para los hombres, era posible para Dios. ¿No es este el secreto de la verdadera audacia de los pobres y humildes? Por la fe, el creyente se entrega a la Palabra que tiene poder de realizar lo que enuncia. Significativa es, en esta perspectiva, la petición de su oración «¡Oh Verbo! ¡Oh Cristo!»: «Pon en mí una gran fe en ti, a fin de que todas tus palabras sean para mí otras tantas luces que me iluminen y me hagan ir a ti, y seguirte, en todos los caminos de la justicia y de la verdad».

La fe, como enseña san Ambrosio, es la puerta por la que dejamos a Cristo, Palabra viva de Dios, penetrar en nuestro corazón para compartir su Pascua. «Si cierras la puerta de tu alma, dejas fuera a Cristo… Dichoso, pues, aquel a cuya puerta llama Cristo. Nuestra puerta es la fe… Por esta puerta entra Cristo… Si quieres alzar los dinteles de tu fe, entrará a ti el Rey de la gloria, llevando consigo el triunfo de su pasión.» (Oficio de Lecturas 7 Dic) El P. Chevrier enseña cómo debemos abrir la puerta de nuestro corazón de para en par, para que sea Cristo quien dirija toda nuestra vida. Entonces «es el amor que le (al discípulo) guía y nada más». E

En la apertura de su libro, El Verdadero Discípulo, A. Chevrier señala cómo el discípulo de Jesucristo es una persona que «le da toda su confianza». Y esta confianza le lleva a conocer, amar y seguir al Maestro; a escucharlo y poner en práctica su palabra, a servirle de manera incondicional. «Un discípulo, es un amigo que sigue a otro, que toma a otro como su maestro y que le da su confianza, su corazón y su voluntad». «Nuestro primer trabajo es, pues, el de conocer a Jesucristo para luego ser totalmente a él». 16


. La centralidad de la fe en el carisma del Prado

Antonio Bravo

1 LA CONFESIÓN DE FE TRINITARIA El primer capítulo del VD aborda de entrada, aunque de forma breve, el misterio de la Trinidad. Lo mismo hace el Papa en PF. La originalidad y especificidad de la fe cristiana brota del misterio insondable de Dios. El P. Chevrier concluye su pequeña introducción con estas significativas palabras: «Y una vez comprendidas estas primeras nociones (sobre «la Trinidad inmanente» en el lenguaje de la actual teología), podemos decir ahora lo que es Jesucristo». En efecto, a éste sólo se le puede «conocer» plena y vitalmente en la confesión de la fe trinitaria. «El Verbo encarnado», centro del carisma pradosiano, reenvía al misterio trinitario. «Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo2.» (Jn 17, 3; cf. Ef 3, 14; VD 113)

inmediatamente añade el catequista de la Guillotière: «Alma sumisa y generosa, no dice: esto es difícil, es imposible, es algo opuesto a la prudencia, al actuar común, nada de todo esto; el Maestro lo ha hablado, el Maestro lo ha dicho, esto basta.» Sólo desde la fe se puede conocer, seguir y anunciar de forma vital a Jesucristo.

Para comprender la centralidad de la fe en la vida, escritos y obra del P. Chevrier conviene ir más allá del lenguaje y expresiones en las que plasma su experiencia y mensaje, pues son, como no podría ser de otra manera, tributarios de la cultura teológica y religiosa de su tiempo. El carisma es una realidad viva: manifiesta su novedad y hondura en el tiempo, en culturas y comunidades muy variadas. Teniendo esto en cuenta, me pareció interesante releer algunos textos y momentos de la vida del P. Chevrier en relación con el Evangelio y con algunos pasajes de la carta apostólica de Benedicto XVI, La puerta de la fe.

Benedicto XVI inicia así su carta apostólica: «La puerta de la fe» (cf. Hch 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios

2 Estas palabras del evangelio de san Juan habían penetrado hondamente en el corazón de A. Chevrier, pues las repite con mucha frecuencia en latín. Es, sin duda alguna, una de sus referencias privilegiadas.

17


. La centralidad de la fe en el carisma del Prado

Antonio Bravo

Espíritu de la verdad (cf. Jn 16, 7). Cuando la misión de Jesús se sustrae del misterio de comunión, que es la Trinidad, pronto se eclipsa la verdadera identidad de su persona, así como el sentido de su palabra y acción. Como la gente bien intencionada de su tiempo, también la respuesta sonaría así: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas». Todavía no ven la persona y misión de Jesús en el horizonte de la fe apostólica. La salvación viene del «Mesías, el Hijo del Dios vivo». (Mt 16, 14)

y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros… Profesar la fe en la Trinidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo– equivale a creer en un solo Dios que es Amor (cf. 1 Jn 4, 8): el Padre, que en la plenitud de los tiempos envió a su Hijo para nuestra salvación; Jesucristo, que en el misterio de su muerte y resurrección redimió al mundo; el Espíritu Santo, que guía a la Iglesia a través de los siglos en la espera del retorno glorioso del Señor.» (PF 1) Es importante recalcarlo: Dios es Amor en cuanto es comunión de personas. Cuando esto se oscurece en la conciencia del discípulo y del apóstol, la fe se diluye en una vaga religiosidad o en un sistema ya sea de corte ideológico o ético.

He aquí un segundo ejemplo. Si queremos captar el dinamismo y originalidad de la pobreza evangélica, tal como la comprendiera A. Chevrier, necesitamos volver nuestra mirada a la relación existente entre Jesús y su Padre en el Espíritu Santo. La cita es un poco larga, pero merece la pena meditarla. «Todo lo que es mío es vuestro. Y Nuestro Señor expresa muy bien en dos palabras, cómo debemos conducirnos en relación a las cosas de la tierra, cuando hablando de las relaciones de bienes que él tiene con el Padre, dice: Todo lo que es mío es tuyo y todo lo que es tuyo es mío (Jn 17, 10). Para entrar en esta disposición de espíritu,

Esta perspectiva trinitaria es esencial para una comprensión correcta del carisma del Prado, para desarrollar la dimensión mística y misionera de nuestra vocación. Pongamos dos sencillos ejemplos. Jesús fue ungido con el Espíritu y enviado por Dios a evangelizar a los pobres (cf. Lc 4, 16-21; Jn 10, 36-38). El Enviado reenvía siempre al Padre que lo envía en el Espíritu. La misión de Jesús es darnos a conocer al Padre (cf. Jn 17, 25-26) y enviarnos el 18


. La centralidad de la fe en el carisma del Prado

Antonio Bravo

descubierto un hombre verdadero. Todo esto es hermoso y bello, puede constituir un camino para la fe; también puede ser un freno para abrirse plenamente a la fe. Chevrier enseña: «el verdadero discípulo» se sitúa decididamente en el filo de la fe. Cierra su comentario al prólogo del evangelio de Juan, con expresiones como estas: «Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. ¡Oh inefable misterio! Dios está con nosotros… Él mismo ha tomado la forma de hombre para habitar con nosotros y tener el tiempo de hablarnos y decirnos todo lo que el Padre quería enseñarnos por él. Nosotros no somos seres abandonados por Dios» (VD 62-63). El tercer capítulo, dedicado a la divinidad de Jesucristo, concluye con esta frase tan evocadora: «No olvidar el gran acto de fe en Jesucristo, Verbo de Dios e Hijo de Dios» (VD 82).

debemos considerar todas las cosas como pertenecientes a Dios y a los pobres; ante Dios, no somos dueños de nada, propietarios de nada, somos solamente los administradores de Dios y los distribuidores de los bienes de los pobres.» (VD 288) Esta perspectiva nos permite: superar la casuística sobre el uso de los bienes de la tierra, a la que tan proclives somos; abrazar el estilo de vida de los pobres como una exigencia intrínseca a la evangelización, es la condición para desarrollar «la caridad de las palabras y de la obras» (NMI 50); crecer en una auténtica «imaginación de la caridad», como un verdadero compartir fraterno, de manera que la solidaridad con los pobres llegue a ser «comunión en Cristo»; comprender que lo único necesario para nosotros es la evangelización de los pobres desde la libertad y los medios pobres, como Jesús, pues hemos sido ungidos con su mismo Espíritu.

«El verdadero discípulo» no es un simple admirador de Jesús, es un creyente. Jesús, en el momento de confiar sus discípulos al Padre, antes de su Pascua, dice de ellos: «han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado» (Jn 17, 8). Si el discípulo no se sitúa en la fe, ter-

2 DISCÍPULOS DE JESUCRISTO Muchos admiran a Jesús como un profeta, como un maestro de sabiduría, e incluso como un modelo ético o religioso a imitar: en él han 19


. La centralidad de la fe en el carisma del Prado

Antonio Bravo

fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada» (la cursiva es mía). (Jn 15, 5) Como el Hijo no es exterior al Padre, el discípulo tampoco puede serlo al Maestro, a Jesucristo resucitado. Después de prometer el Espíritu de la verdad, Jesús añade: «Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros» (Jn 14, 19-20). Estamos en el núcleo de la revelación y, por tanto, de la fe.

mina siendo, en el mejor de los casos, un seguidor exterior a Jesús. Aquí radica precisamente la distinción entre «el exterior» y «el interior» que tanto preocupó y ocupó al P. Chevrier. Pablo, el verdadero discípulo y apóstol de Jesucristo a sus ojos, da testimonio de su experiencia en estos términos: «Estoy crucificado con Cristo; vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí. Y mi vida de ahora en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí» (Gal 2, 19-20). Juan, el discípulo amado, recuerda: No es el discípulo el que ha elegido al maestro, sino el Maestro al discípulo (cf. Jn 15, 16). El discípulo, por tanto, debe permanecer en Cristo como el sarmiento en la vid para producir fruto. Es necesario insistir en esta perspectiva, condición indispensable para desarrollar «la gracia místico apostólica» del Prado (P. Ancel). «Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da

Benedicto XVI expresa de diversas formas en PF la importancia de la fe en la vida del discípulo. «Se cruza ese umbral (el de la fe) cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma» (PF1). El camino de la vida nueva comienza con el bautismo (cf. Rom 6, 4), pues por la fe somos engendrados para la vida nueva y por el bautismo somos dados a luz3, ya que en él somos sumergidos en la Pascua del Hijo,

3 El P. Chevrier insistió reiteradamente en la necesidad de renacer del agua y del Espíritu. Pero cabe preguntarse cómo podemos renacer de nuevo de Dios, esto es, llegar a ser un nuevo ser. He aquí una bella respuesta. «Este nuevo ser lo engendra la fe; la regeneración del bautismo lo da a luz; la Iglesia, cual nodriza, lo amamanta con su doctrina e instituciones y con su pan celestial lo alimenta; llega a la edad madura con la santidad de vida; su matrimonio es la unión con la Sabiduría; sus hijos, la esperanza ; su casa, el reino; su herencia y sus riquezas, las delicias del paraíso; su desenlace no es la muerte, sino la vida eterna y feliz en la mansión de los santos.» (San Gregorio de Nisa, Sermón primero sobre la resurrección de Cristo. Oficio del Lecturas, lunes V de Pascua)

20


. La centralidad de la fe en el carisma del Prado

Antonio Bravo

manera incondicional a la Palabra, pues tiene poder de hacer lo que enuncia. El verdadero discípulo cree que el Espíritu puede engendrar a Cristo en su corazón, como lo hiciera en las entrañas de María4.

para vivir para Dios. Por ello el Papa recuerda: «Gracias a la fe, esta vida nueva plasma toda la existencia humana en la novedad radical de la resurrección» (PF 6). Para afirmar más adelante: «La fe, en efecto, crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como de gracia y gozo» (PF 7). Al igual que los discípulos de la primera generación, llegamos a una fe madura y radiante cuando hacemos la experiencia de encontrarnos con el Viviente, con Cristo resucitado. Entonces brota en el discípulo la fe en su amor y la pasión gozosa de darlo a conocer, de dar testimonio en el Espíritu de la verdad de Dios y del hombre nuevo.

Cristo vino a nuestro encuentro para recrearnos en la verdad, el amor y la libertad, para que reproduzcamos su imagen en lo concreto de la historia. El «estudio del evangelio» y «la lectura de fe» de la realidad tienen como objetivo primordial «el conocimiento de Jesucristo», esto es, la comunión con su vida, misión y destino. Necesitamos conocer su amor para amarlo y darlo a conocer con gozo a los hermanos. No podemos guardarnos para nosotros la fuente de la vida y libertad. Es un acto de justicia y amor darlo a conocer a los que pobres de la tierra. La «unción del Espíritu» hace posible que hagamos nuestras las palabras de la primera carta de san Juan: «Eso

Ya no se trata de «copiar» a Jesús como si fuera «un modelo ético», ni seguirlo del exterior como a un personaje del pasado. El discípulo deja vivir a Jesucristo en él, como lo hiciera Pablo. Con María se abre y entrega en la fe de

4 Benedicto XVI, inspirándose de san Ambrosio, nos abre a perspectivas de gran trascendencia para renovarnos en «el estudio de nuestro Señor Jesucristo» a la manera del P. Chevrier. Contemplando en la Madre de Dios una existencia totalmente modelada por la Palabra, también nosotros nos sentimos llamados a entrar en el misterio de la fe, con la que Cristo viene a habitar en nuestra vida. San Ambrosio nos recuerda que todo cristiano que cree, concibe en cierto sentido y engendra al Verbo de Dios en sí mismo: si, en cuanto a la carne, sólo existe una Madre de Cristo, en cuanto a la fe, en cambio, Cristo es el fruto de todos. Así pues, todo lo que le sucedió a María puede sucedernos ahora a cualquiera de nosotros en la escucha de la Palabra y en la celebración de los sacramentos. (Verbum Domini 28)

21


. La centralidad de la fe en el carisma del Prado

para salir de sí y encaminarse hacia Jesús resucitado, necesita de la gracia, abrirse a la acción del Espíritu Santo. El camino firme y oscuro de la fe, como recuerda la experiencia de los primeros discípulos, sólo podemos recorrerlo bajo la luz y fuerza del Espíritu de la verdad.

que hemos visto y oído os lo anunciamos, para que estéis en comunión con nosotros y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os anunciamos esto, para que nuestro gozo sea completo.» (1Jn 1, 3-4) La comunión con la fe apostólica es fuente de alegría e impulso renovador para anunciar a Jesucristo a los pobres de la tierra.

A. Chevrier recalcó la necesidad de llegar «a ser un hombre nuevo por un nuevo nacimiento del Espíritu Santo» (VD 216). Es necesario llenarse del buen espíritu, del Espíritu Santo (cf. p 217). «Poner el exterior sin el espíritu de Dios es un cuerpo sin alma. comenzar por lo exterior es construir en el aire, sin fundamento, es hacer máquinas, veletas. Ante todo es necesario poner la fe, el amor de Dios, la savia interior. El Espíritu es quien da la vida; la carne no sirve para nada (Jn 6, 63)» (VD 221) Junto a la afirmación «conocer a Jesucristo es todo» debemos colocar esta otra: «¡El Espíritu de Dios es todo!». El estudio de nuestro Señor Jesucristo y la oración buscan, en la perspectiva del P. Chevrier abrirse al Espíritu para caminar en él. «Dios mío, dame tu Espíritu, es la oración que debemos hacer continuamente y siem-

3 CAMINAR EN EL ESPÍRITU SANTO «Conocer a Jesucristo lo es todo». «Quien ha encontrado a Jesucristo ha encontrado el mayor tesoro. El resto es nada». La lógica de la fe, como vemos en Pablo y los místicos, se mueve entre «el todo» y «la nada». «Por él lo perdí todo, y todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo y ser hallado en él, no con una justicia mía, la de la ley, sino con la que viene de la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios y se apoya en la fe.» (Flp 3, 8-9) La fe hace que todo sea relativo al conocimiento de Jesucristo, el bien supremo.

La adhesión vital a Jesucristo exige ponerse en camino hacia él, pues sólo él tiene palabras de vida eterna. Pero el discípulo,

Antonio Bravo

22


. La centralidad de la fe en el carisma del Prado

Antonio Bravo

Cuerpo de Cristo, ni una auténtica familia espiritual. El Espíritu hace que caminemos con alegría y esperanza en medio de las pruebas y trabajos de la misión. Sólo cuando actuamos en el Espíritu podemos comunicar la fe en Jesucristo y Jesucristo crucificado.

pre, en cada instante; ¡el Espíritu de Dios es todo!» (V D 511).

¿Por qué es tan necesario el Espíritu de Dios para desarrollar una vida de discípulo y apóstol de Jesucristo? Sin el Espíritu Cristo ni será formado en nosotros ni podremos hacerlo nacer en el corazón de los hombres y de las comunidades. Sin Espíritu la misión se convierte en propaganda. El Espíritu nos da la sabiduría y fortaleza para llevar adelante una vida según el Evangelio, para llevar la buena nueva del Reino al corazón de los pobres de la tierra. Él nos introduce en la verdad plena y nos da la posibilidad de aportar la verdad liberadora a los hombres y mujeres de nuestro tiempo. El Espíritu es el verdadero testigo de Jesucristo. Él confiesa y proclama en nosotros: «¡Jesús es Señor!» (1Cor 12, 3). Él clama en nosotros: «¡Abba, Padre!» (Rom 8, 15; Gal 4, 6). Sólo él nos capacita para un ministerio de vida, justicia y libertad (cf. 2Cor 3, 1-18). Él derrama el amor en nuestros corazones para que hagamos presente al Buen Pastor en medio de su pueblo pobre y disperso. Sin el Espíritu no hay verdadera comunión en el

Pero existe siempre en nuestras vidas el riesgo del espejismo, pues podemos confundir el Espíritu de Dios con nuestro propio espíritu. Por ello insiste A. Chevrier que la búsqueda, discernimiento y acogida del Espíritu debemos hacerla en el estudio asiduo de Jesucristo y su palabra en la comunión eclesial. «Es necesario apoyarse en Jesucristo y su palabra; éste es el fundamento inquebrantable y sólido sobre el que se puede uno sentar tranquilo: Jesucristo y la Iglesia.» (V D 511). Pero por otra parte, como enseña Benedicto XVI, el Espíritu Santo «guía a la Iglesia a través de los siglos en la espera del retorno glorioso del Señor».

Necesitamos, una vez más, volver sobre el misterio trinitario. El Espíritu permite al discípulo 23


. La centralidad de la fe en el carisma del Prado

Antonio Bravo

Santo el que capacita para la misión y fortalece nuestro testimonio, haciéndolo franco y valeroso.» (PF 10)

vivir la misión en la comunión del Padre y del Hijo5. El Espíritu es don y es al mismo tiempo quien nos conduce hacia la verdad plena y existencial. De esta forma la fe hace que el discípulo se mueva en la comunión y misión trinitarias, cuyo icono en medio del mundo es el misterio de la Iglesia.

El discípulo y apóstol de Jesucristo, mediante la oración y el discernimiento personal y comunitario. estará abierto a la novedad y creatividad del Espíritu. Él es el garante de la verdadera Tradición proveniente de Dios; y que en modo alguno se confunde con la repetición. Dios se dirige a hombres y mujeres situados en la historia. El Espíritu nos precede en el corazón de las personas, acompaña nuestra acción y la prolongará en el tiempo. A nosotros nos toca colaborar con el verdadero protagonista de la misión, el Espíritu Santo. Hemos sido ungidos con él para dar la buena nueva a los pobres, que viven en nuestro mundo globalizado. La unción del Espíritu permanece en nosotros, para que permanezcamos en Cristo de modo que él prosiga su misión de

Comentando Rom 10, 10; Benedicto XVI afirma: profesar la fe «implica un testimonio y un compromiso público. El cristiano no puede pensar nunca que creer es un hecho privado. La fe es decidirse a estar con el Señor para vivir con él. Y este «estar con él» nos lleva a comprender las razones por las que se cree. La fe, precisamente porque es un acto de la libertad, exige también la responsabilidad social de lo que se cree. La Iglesia en el día de Pentecostés muestra con toda evidencia esta dimensión pública del creer y del anunciar a todos sin temor la propia fe. Es el don del Espíritu 5

El Padre Chevrier, en una página densa y sugerente, escribe: «¡Qué acuerdo entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo en Jesucristo! Y nosotros, ¿Qué tenemos que hacer? Estudiar a nuestro Señor Jesucristo, escuchar su palabra, examinar sus acciones, a fin de conformarnos con él y llenarnos de su Espíritu Santo… Sus palabras, sus acciones son como otras tantas luces que el Espíritu Santo nos da desde el pesebre hasta el calvario… El que quiere llenarse del Espíritu de Dios debe estudiar a nuestro Señor cada día: sus palabras, sus ejemplos, su vida; he aquí la fuente donde nosotros encontramos la vida, el Espíritu de Dios.» (V D 225-226). El Espíritu nos conduce a Jesucristo y Jesucristo nos conduce al Espíritu. Quien ve a Jesucristo ve al Padre y también de alguna forma al Espíritu (cf. Jn 14, 1-31)

24


. La centralidad de la fe en el carisma del Prado

Antonio Bravo

ranza en medio de las luchas por el Evangelio.

salvación en y a través nuestro (cf. 1Jn 2, 26-28).

El Papa, por otra parte, nos invita a retomar «la historia de nuestra fe», pues nos hallamos inmersos en la caravana de los peregrinos y testigos de la fe. El capítulo 11 de la carta a los Hebreos contempla cómo la fe es la sustancia y garantía de la esperanza dinámica y arriesgada de los siervos del Señor. Desde el justo Abel hasta el verdadero justo, Jesucristo, los hombres gratos a Dios caminaron en la fe. Benedicto XVI, inspirándose en dicha carta, nos invita a contemplar el camino recorrido desde Jesús por María, la verdadera creyente, los apóstoles, mártires, hombres y mujeres de ayer, hoy y mañana. La vida cristiana es un peregrinar con Jesús hacia la meta que se encuentra en él mismo. Por ello concluye el Papa: «También nosotros vivimos por la fe, para el reconocimiento vivo del Señor Jesús, presente en nuestras vidas y en la historia» (PF 13)

4 SIEMPRE DE CAMINO «Atravesar esa puerta (de la fe) supone emprender un camino que dura toda la vida. Éste empieza con el bautismo (cf. Rom 6, 4), con el que podemos llamar a Dios con el nombre de Padre, y se concluye con el paso de la muerte a la vida eterna, fruto de la resurrección del Señor Jesús que, con el don del Espíritu Santo, ha querido unir en su misma gloria a cuantos creen en él (cf. Jn 17, 22).» (PF 1) El discípulo es un peregrino. Está llamado a recorrer el camino con la mirada fija en aquél que «inició y completa nuestra fe», Jesucristo (Hb 12, 2). Con él y en él lucha contra el pecado, sin rehuir los trabajos y las pruebas inherentes a la evangelización de nuestro mundo, en particular de los pobres. Y esto con buen ánimo. «Caminamos en la fe y no en la visión» (2Cor 5, 7) «Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: Creí, por eso hablé, también nosotros creemos y por eso hablamos» (2Cor 4, 13). La fe en la resurrección funda nuestra gozosa espe25

Jesús nos ha dicho: «En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre» (Jn 14, 12). El verdadero discípulo


. La centralidad de la fe en el carisma del Prado

Antonio Bravo

crece creyendo. El amor crece amando. La esperanza crece esperando. La adhesión vital a Jesucristo culmina en la comunión con su itinerario para llegar a ser buen pan para la vida del mundo. El P. Chevrier lo expresaba en estos términos: «El sacerdote es, igual que Jesucristo, un hombre despojado, un hombre crucificado, un hombre comido; pero para ser comido por los fieles, hay que ser un buen pan bien cocido en la pobreza, en el sufrimiento y en la muerte, como el Salvador, nuestro modelo; entonces todo lo nuestro servirá de alimento a los fieles: nuestra palabras, nuestros ejemplos; nos desviviremos como una madre se desvive por dar de comer a sus hijos» (Carta 56) «La unión y conformidad con Jesucristo» o es progresiva o no pasa de ser un puro espejismo. Es preciso dejar hacer al Espíritu para que Cristo brille en nuestros corazones, palabras, acciones, oraciones y entrega.

vive en Cristo y Cristo vive en él. Por la fe se entrega sin reservas a la obra de Dios y se lanza «en aventuras» que superan sus posibilidades humanas. Por la fe, A. Chevrier se lanzó a seguir más de cerca de Jesucristo, para mejor anunciar el evangelio de la paz y libertad a los pobres. Por la fe se arriesgo a comprar el Prado y fundar la obra de la primera comunión. Por la fe abandono el camino de las seguridades clericales y aceptó la incomprensión y descalificación. Por la fe se entregó a la formación de apóstoles pobres para los pobres. Por la fe avanzó con los ojos puestos en Jesús, pobre y humilde en el pesebre, muerto e inmolado en la cruz, entregado y comido en la Eucaristía. Por la fe se sentía amado y elegido de Dios para llevar a cabo su obra en medio de los pobres con la fuerza del Espíritu Santo, al que invocaba sin cesar.

El camino de la fe es un camino progresivo. En efecto, el discípulo camina siempre detrás de su Maestro y Señor, el cual desciende hasta el lugar del último de los esclavos para conducirnos a una vida auténticamente filial. La fe

Creer es dejar que la Palabra penetre y despliegue sus posibilidades en nuestros corazones y vidas. Quien cree dirá con Chevrier: «Si tienes necesidad de 26


. La centralidad de la fe en el carisma del Prado

Antonio Bravo

necesario lo formula así: «Esto único necesario para nosotros es el catequizar bien y orar, el resto es nada». Y añade más adelante: «Un sola cosa es necesaria: amar a Dios, para todos nosotros; instruir a los pobres, para los sacerdotes y a aquellos que a esto están destinados. Instruir y curar, el resto es nada». En esta dinámica del amor, «quien tiene el espíritu de pobreza, tiene siempre demasiado, tiende siempre a recortar; quien tiene el espíritu del mundo, nunca tiene suficiente, jamás está contento, siempre necesita algo más. El verdadero pobre de Jesucristo siempre va recortando, disminuyendo.» (ver páginas p. 290-299). La justicia de la fe nos introduce en el dinamismo de la encarnación, un camino progresivo hacia los últimos para dar la vida a todos. El amor se hace pobre para enriquecer a todos con su pobreza, como lo hiciera Jesús (cf. 2Cor 8, 9). «En la pobreza el sacerdote encuentra su fuerza, su poder y libertad.» (V D 519). «Cuanto más pobre se es, más se glorifica, se ama a Dios y se es útil al prójimo». Tal es el camino que la fe nos invita a recorrer a lo largo de nuestra vida de

un pobre, ¡aquí estoy yo! Si tienes necesidad de un loco, ¡aquí estoy yo! Aquí estoy, oh Jesús, para hacer voluntad: ¡Soy tuyo!» (V D 122). Apoyado en «la fe de Cristo» deja de considerar la vida según el Evangelio como algo difícil o imposible, opuesto a la prudencia humana. Entonces, como recuerda la experiencia de Pablo, vivirá con alegría lo único importante: «Conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección, y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte, con la esperanza de llegar a la resurrección de entre los muertos.» (Flp 3, 10-11)

Muchas son las consecuencias que podrían extraerse de este camino progresivo de la fe, que nos lleva a vivenciar con alegría el derroche de amor que es nuestro Dios, tal como se ha revelado en Jesucristo por el Espíritu. Sólo indicaré una perspectiva señalada de modo especial por A. Chevrier y particularmente importante en una sociedad que anhela tener más, poder más, saber más. Frente a la tendencia del mundo, «el apóstol pobre de la Guillotière», habla de «la regla de lo necesario». Y para él lo 27


. La centralidad de la fe en el carisma del Prado

discípulos y apóstoles Jesucristo entre los pobres.

Antonio Bravo

significativa del Cuadro de SaintFons: «Dar la vida por nuestra fe». Por la fe, Cristo vive en nosotros y nosotros en él. Por la fe permanecemos en Cristo, la vid verdadera, y producimos sus mismos frutos. Por la fe el Buen Pastor sigue dando, en nosotros y a través nuestro, la vida abundante a los que va liberando de los diferentes rediles donde yacen presos. Por la fe entramos en el dinamismo de la encarnación redentora para evangelizar las culturas desde dentro y en ellas de modo particular a los pobres. Por la fe ofrecemos al mundo la gozosa esperanza de que Dios está por nosotros, que nada ni nadie puede ya separarnos del amor de Cristo. Por la fe nos ponemos siempre de camino al encuentro de los oprimidos, ignorantes, pobres y pecadores para anunciarles un año de gracia, para decirles que la puerta del reino de Dios se ha abierto para ellos. Por la fe llegamos a ser «buen pan» en Cristo para la vida del mundo. Por la fe reconocemos el rostro de Cristo en el rostro de los pobres, escuchamos a Cristo en las nuevas situaciones de pobreza, y somos consciente de servirlo en ellos. Por la fe colabo-

de

CONCLUSIÓN En este «año de la fe» no podemos dejar de interrogarnos si caminamos realmente «por la fe» en la vida evangélica y evangelización de los pobres. El misterio de la encarnación nos invita a seguir al Verbo de Dios en su descenso hasta los últimos, para llamarlos a la fe. «Iré en medio de ellos y viviré su propia vida; esos niños verán más de cerca lo que es el sacerdote y les daré la fe». ¡Dar la fe! ¡Qué atrevimiento!. Así son los apóstoles pobres y humildes, pero animados por la fe. Es la audacia de los pobres según Dios. No ignoran que la fe es «don de Dios»; pero «creen y por eso hablan»: quieren «llevar la fe», la alegría de la fe, al corazón de los hombres y mujeres de su tiempo. Creen en Dios y creen también en las posibilidades de los pobres. Éstos son, recuerda Chevrier, los mejor dispuestos para acoger la revelación que el Padre hace su Hijo en el Espíritu Santo.

Para terminar, comentemos brevemente una expresión muy

28


. La centralidad de la fe en el carisma del Prado

ramos con el Espíritu en la realización de unos cielos nuevos y una tierra nueva. Tal es el poder de la fe apostólica. Por «nuestra fe» en Jesucristo, el poder de su resurrección sigue plasmando nuestra vidas de discípulos y apóstoles suyos, al tiempo que crece la esperanza de la creación «liberada de la esclavitud de la

Antonio Bravo

corrupción, para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.» (Rom 8, 21) Señor, «¡Auméntanos la fe!» (Lc 17, 5) para que sigamos dando tu Vida a nuestro mundo. Antonio Bravo

29


LA COMUNIÓN ENTRE JESÚS Y EL PADRE. ELLA DA LA POBREZA A CRISTO (EN EL EVANGELIO DE MARCOS)

h

J

Joán Ramón Marín

oan Ramón Marín nos ofrece este estudio de evangelio con el que nos ayuda a entender la comunión de Jesús con el Padre en el evangelio de Marcos. Una experiencia profundamente humana y divina. Recogemos como entrada a este estudio de evangelio algunas notas que el mismo autor nos ofrece en la síntesis. “La comunión tiene múltiples facetas: Buena Noticia y fundamento de todo, mucha “complacencia en...”, cercanía-actualidad, corresponsabilidad, proximidad de corazón, complicidad, mirada común. Destaca una cualidad importante de la comunión: es comunión de acción.

Jesús está en comunión con el Padre porque hace lo que él hace. En el ejercicio de su misión (de su venida, de su venida en la gloria del Padre) Jesús muestra con quien está en comunión. Tanto por la profundidad del origen de la misión como por la profundidad de los destinatarios de la misión. Lo que define el fondo de todo es la pobrezadignidad que conlleva la comunión. No hay comunión sin pobreza”.

La comunión entre Jesús y el Padre tiene muchas implicaciones. Me ha interesado rastrear en el evangelio de Marcos una de esas implicaciones: la pobreza con que Cristo queda configurado por esa comunión. La riqueza

de la comunión se convierte en riqueza de la pobreza de Jesús. Por eso, ya desde el inicio se ve que la comunión entre Jesús y el Padre es comunión también con nosotros, con los pobres. 30


. La comunión entre Jesús y el Padre. Ella da la pobreza a Cristo Joán Ramón Marín

des con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo» (1,7-8). Como dice Jesús mismo en una discusión en el templo: «Mientras enseñaba en el templo, Jesús les propuso: «¿Cómo es que los maestros de la ley dicen que el Cristo es hijo de David? David mismo, hablando por el Espíritu Santo, declaró: “Dijo el Señor a mi Señor: ‘Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.’ ” Si David mismo lo llama “Señor”, ¿cómo puede ser su hijo? La muchedumbre lo escuchaba con agrado» (12,35-36). El hijo es señor. En la pobreza va incluida la dignidad. La muchedumbre se complacía con él.

1. Jesucristo, el Hijo de Dios. La comunión entre Jesús y el Padre se plasma como filiación nada más empezar. Esta filiación tiene una enorme profundidad. Porque es evangelio. Es una Buena Noticia que Jesús esté en comunión con el Padre y viceversa. Más aún: en la comunión-filiación empieza todo.

1.1 Comienzo del evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios. En esa base fundamental está la pobreza evangélica: grito, desierto, sendas torcidas que hay que enderezar… Así se presenta Juan… pidiendo conversión…

1.2. Sucedió como está escrito en el profeta Isaías: «Yo estoy por enviar a mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino.» 3 «Voz de uno que grita en el desierto: “Preparen el camino del Señor, háganle sendas derechas.”»

Ahora bien, en la pobreza va incluida la dignidad. Jesús tiene un mensajero delante de él, que le prepara el camino. Como dice Juan, el bautista: «Después de mí viene uno más poderoso que yo; ni siquiera merezco agacharme para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a uste-

Cuando Jesús es bautizado, se oye una voz que decía: «Tú eres mi Hijo amado; estoy muy complacido contigo» (1,11). Vamos comprobando que la iniciativa de la relación es del Padre. No solo porque es él quien declara a Jesús su Hijo, sino porque se complace en él. mucho. Comunión = complacerse mucho con alguien. Comunión = complacerse mucho con Jesús. Normalmente entendemos nuestra propia comunión con Jesús porque nos situamos como hijos junto al Hermano 31


. La comunión entre Jesús y el Padre. Ella da la pobreza a Cristo Joán Ramón Marín

hecho, para Dios todo es posible (10,27). Dignidad de la pobreza: Los ángeles le servían. Elías y Moisés también sirven a Jesús. En la montaña conversan con él. ¡Qué bien! Una nube les cubre y se oye una voz: «Éste es mi Hijo amado. ¡Escúchenlo!» (9,7). El complacerse en Jesús se ha convertido en una invitación-orden a escucharle. De repente, cuando miraron a su alrededor, ya no vieron a nadie más que a Jesús (9,8). Habla, Señor. Tu eres mi Señor y mi Maestro. Quiero escucharte sólo a Ti. Escuchar sólo a Jesús, si lo practicamos con buen criterio, lejos de ser una muestra de desprecio por otros que hablan también perfectamente claro y bien, es un signo de comunión con el Señor. Y es un signo de que sabemos referenciar toda palabra-gesto, venga de donde venga, a Jesús. Por pura comunión.

Mayor. Bien. Pero también podemos entender nuestra comunión con Jesús porque nos complacemos mucho en él. Pobreza evangélica de la comunión: Inmediatamente el Espíritu que ha bajado sobre Jesús como una paloma le impulsa a ir al desierto, para ser tentado; vivía entre las fieras. Dignidad de la pobreza: los ángeles le servían (1,12-13). En el huerto de los Olivos se entiende con más claridad el alcance del empuje del Espíritu. «Yendo un poco más allá, se postró en tierra y empezó a orar que, de ser posible, no tuviera él que pasar por aquella hora. Decía: “Abba, Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú” (…) Una vez más se retiró e hizo la misma oración» (14,35-39). Juan bautista decía: “Detrás de mi viene el que es más poderoso que yo”. Jesús dice: “Abba! Padre! Todo es posible para ti.” Tú lo puedes todo. Tú tienes todo el poder. Como Padre. Algo de esto también sale en el episodio del joven rico. “Entonces, ¿quién podrá salvarse? … Para los hombres es imposible, aclaró Jesús, mirándolos fijamente, pero no para Dios; de

Todo eso no evita (a lo mejor lo comporta) que algunos vean en la comunión entre Jesús y el Padre una blasfemia. Jesús perdona los pecados al paralítico al ver la fe de los que lo han acercado. Los maestros de la Ley murmuran: « ¿Por qué habla éste así? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?» 32


. La comunión entre Jesús y el Padre. Ella da la pobreza a Cristo Joán Ramón Marín

(2,7). Hay una interpretación tendenciosa de lo que Jesús dicehace. Tendenciosa pero acertada: Jesús hace lo que Dios Padre hace. Comunión. Pobreza evangélica de la comunión: ¡Está blasfemando! El mismo reconocimiento en el endemoniado de Gerasa. «Mientras subía Jesús a la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le permitiera acompañarlo. Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: “Vete a tu casa, a los de tu familia, y diles todo lo que el Señor ha hecho por ti y cómo te ha tenido compasión.” Así que el hombre se fue y se puso a proclamar en la Decápolis lo mucho que Jesús había hecho por él. Y toda la gente se quedó asombrada.» (5,18-20). Diles todo lo que el Señor ha hecho por tu-compasión. El endemoniado se puso a proclamar lo mucho que Jesús había hecho por él. Lo que el Señor ha hecho. Lo que Jesús ha hecho. Pobreza evangélica de la comunión: A pesar de ello los de la ciudad piden a Jesús que se marche de su tierra. Tanto aquí como con el paralítico la gente se queda asombrada. Allí se asombran y comienzan a alabar a Dios: «Jamás habíamos visto cosa igual.» Han visto lo que Jesús ha

hecho. Pero comienzan a alabar a Dios. Jesús, el Hijo del hombre. Dignidad evangélica de la comunión: El Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (2,10). Para hacer lo que Dios hace. En Gerasa la gente se queda admirada. ¿No comienzan a alabar a Dios? ¡Lástima por lo que no ven!

Otra acusación de blasfemia. En el interrogatorio ante el Sanedrín. «Poniéndose de pie en el medio, el sumo sacerdote interrogó a Jesús: “¿No tienes nada que contestar? ¿Qué significan estas denuncias en tu contra?” Pero Jesús se quedó callado y no contestó nada. “¿Eres el Cristo, el Hijo del Bendito?” le preguntó de nuevo el sumo sacerdote. “Sí, yo soy”, dijo Jesús. Y ustedes verán al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso, y viniendo en las nubes del cielo.” “¿Para qué necesitamos más testigos?” dijo el sumo sacerdote, rasgándose las vestiduras. ¡Ustedes han oído la blasfemia! ¿Qué les parece?” Todos ellos lo condenaron como digno de muerte» (14,60-63). No ven lo que hay que ver en Jesús. Y eso les lleva a postular la muerte. Jesús, el Hijo, es vida. 33


. La comunión entre Jesús y el Padre. Ella da la pobreza a Cristo Joán Ramón Marín

sí: «Si respondemos: “Del cielo”, nos dirá: “Entonces, ¿por qué no le creyeron?” Pero si decimos: “De la tierra”… Es que temían al pueblo, porque todos consideraban que Juan era realmente un profeta» (10,28-32). Esa es la cuestión: ¿Por qué no le creyeron? Jesús ante el jefe de la sinagoga al que se le ha muerto la hija: «No tengas miedo; cree nada más» (5,36). El padre del poseído Jesús: «Muchas veces lo ha echado al fuego y al agua para matarlo. Si puedes hacer algo, ten compasión de nosotros y ayúdanos. “¿Cómo que si puedo? Para el que cree, todo es posible.” “¡Sí creo!” exclamó de inmediato el padre del muchacho. “¡Ayúdame en mi poca fe!” (9,22-24). Jesús toma al joven por la mano y lo levanta (9,27), como ha hecho con la niña del jefe de la sinagoga (5,41). Cercanía del Reinado de Dios. Tocando. Levantando. La fe que hace tocar y levantar. La fe que hace vivir. Es lo que sucede en la muerte de Jesús: «”Que baje ahora de la cruz ese Cristo, el rey de Israel, para que veamos y creamos”. También lo insultaban los que estaban crucificados con él. Desde el mediodía y hasta la media tarde quedó toda la tierra

2. Comunión desde la misión, desde lo que uno hace. Jesús hace lo que hace Dios. Jesús empieza su ministerio anunciando la Buena Nueva de Dios. El tiempo se ha cumplido. El Reinado de Dios Padre está cerca. Así lo siente y lo vive Jesús. Por eso invita a creer en la Buena Nueva (1,14-15). Adherirse a ella. Fundamentarse en ella. Comunión = cercanía. Cercanía de Jesús con Dios Padre y su Reino. La fe comporta esa cercanía. Pobreza evangélica de la comunión: Juan bautista ha sido encarcelado.

En la cercanía está la autoridad de Jesús. Los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y los ancianos discuten acerca de la autoridad de Jesús para “actuar así” como lo hace. Tal y como lo plantea Jesús, todo se resuelve otra vez en la fe, en la adhesión, en la cercanía. «¿Con qué autoridad haces esto?”, lo interrogaron. “¿Quién te dio autoridad para actuar así?” “Yo voy a hacerles una pregunta a ustedes”, replicó él. “Contéstenmela, y les diré con qué autoridad hago esto: El bautismo de Juan, ¿procedía del cielo o de la tierra? Respóndanme.” Ellos se pusieron a discutir entre

34


. La comunión entre Jesús y el Padre. Ella da la pobreza a Cristo Joán Ramón Marín

Familiaridad con Dios. Por lo que uno hace. «En eso llegaron la madre y los hermanos de Jesús. Se quedaron afuera y enviaron a alguien a llamarlo, pues había mucha gente sentada alrededor de él. “Mira, tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan”, le dijeron. “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?” replicó Jesús. Luego echó una mirada a los que estaban sentados alrededor de él y añadió: “Aquí tienen a mi madre y a mis hermanos. Cualquiera que hace la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre”» (3,31-35). Cualquiera que hace la voluntad de Dios. La gente, mucha, está sentada alrededor de Jesús. La madre y los hermanos de Jesús buscan a Jesús y envían a alguien a llamarle. No están sentados alrededor de Jesús. Están fuera. Jesús ha echado una mirada a los que tenía alrededor. ¿Quién había allí? Había quien había. Aquellos que Jesús ve. Así Jesús puede añadir una constatación básica: “Aquí tienen a mi madre y a mis hermanos”. Siempre con ese “plus” de profundidad ¡Y todo depende de hacer lo que Dios hace! Lo que Dios quiere hacer. Lo que Dios quiere. Su voluntad. ¿No es eso el

en oscuridad. A las tres de la tarde Jesús gritó a voz en cuello: “Eloi, Eloi, ¿lama sabactani?” (que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”). Cuando lo oyeron, algunos de los que estaban cerca dijeron: “Escuchen, está llamando a Elías.” (…) Y el centurión, que estaba frente a Jesús, al oír el grito y ver cómo murió, dijo: “¡Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios!”» (15,3235.39). En su misión Jesús se siente desamparado de Dios. ¿Cercanía? Pobreza evangélica de la comunión. Ver y creer. Jesús sigue haciendo lo que Dios hace: el centurión, al oír el grito y ver cómo murió… Ya estaba claro que no había que escuchar a Elías y Moisés, solo al Hijo (9,7-8). Ahora el evangelio puede terminar. No porque acabe, sino porque llega a su término: (1,1) Empieza el evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios; (15,39) Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios. El evangelio llega a su término pero aún queda camino.

En la vivencia de cercanía del Reinado de Dios Jesús incluye la cercanía de la familia de Dios. Familiaridad de Dios.

35


. La comunión entre Jesús y el Padre. Ella da la pobreza a Cristo Joán Ramón Marín

todos y el servidor de todos.” Luego tomó a un niño y lo puso en medio de ellos. Abrazándolo, les dijo: “El que recibe en mi nombre a uno de estos niños, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, no me recibe a mí sino al que me envió”» (9,35-37).

Reinado de Dios cercano? La parábola del sembrador ilustra muy bien la familiaridad del Reino: «Pero otros son como lo sembrado en buen terreno: oyen la palabra, la aceptan y producen una cosecha que rinde el treinta, el sesenta y hasta el ciento por uno» (4,20). Es lo que estaba haciendo la mucha gente que Jesús ve sentada a su alrededor: Escuchar – Aceptar – Dar fruto. Pobreza evangélica de la comunión: identifican a Jesús como alguien que actúa por el poder de Belcebú, el príncipe de los demonios. Sus parientes decían que Jesús estaba fuera de sí (3,21-22). Comunión desde lo que uno hace. Oposición e incomprensión desde lo que uno hace. Como la semilla que crece sin que el sembrador sepa cómo (nadie controla los tiempos) o el grano de mostaza que es la más pequeña de las semillas (4,26.30). Dignidad de la pobreza: el grano lleno en la espiga. Cosecha. Se convierte en la más grande de las hortalizas… (4,28.32). Dignidad de la pobreza: en la misión algo hace de Jesús el primero. Es el servicio. «Entonces Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo: “Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de

Abrazándolo. Cogiéndolo de la mano, levantándolo, dándole vida. Acoge al que me envió en misión. Cercanía y dignidad. Del que es servido. Ver en el que es servido al primero de todos. Por eso, «si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles» (8,38). Parábola de los viñadores homicidas: «Le quedaba todavía uno, su hijo amado. Por último, lo mandó a él, pensando: “¡A mi hijo sí lo respetarán!” Pero aquellos labradores se dijeron unos a otros: “Éste es el heredero. Matémoslo, y la herencia será nuestra.” Así que le echaron mano y lo mataron, y lo arrojaron fuera del viñedo. ¿Qué hará el dueño? Volverá, acabará con los labradores, y dará el viñedo a otros. ¿No han leído ustedes esta Escritura: “La piedra 36


. La comunión entre Jesús y el Padre. Ella da la pobreza a Cristo Joán Ramón Marín

nión y corresponsabilidad. A Jesús le corresponde justamente el título de pastor. «Cuando Jesús desembarcó y vio tanta gente, tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor. Así que comenzó a enseñarles muchas cosas» (6,34).

que desecharon los constructores ha llegado a ser la piedra angular; esto es obra del Señor, y nos deja maravillados”?» (12,6-11). A mi hijo sí lo respetarán. Es el hijo amado. ¡Pues no lo respetan! Más bien lo matan con la intención de quedarse la herencia. Curiosa manera de pretender heredar algo, a no ser que se sientan miembros de la familia. Se aprovechan del hijo en vez de ponerse a su servicio. ¿Quién es mi familia? Cualquiera que hace la voluntad de Dios. Esto es obra del Señor y nos deja maravillados. Dignidad de la pobreza: la piedra desechada es la piedra angular. Jesús es el primero. Está al servicio del fruto que el Padre pide.

Corresponsabilidad con el Padre que ha despedido a los pastores que abusan de las ovejas y las viene a pastorear él mismo (Ez 34). Sólo hay que mirar y ver la gente. Y volver a mirar, ahora con más profundidad: eran como ovejas sin pastor. Entonces, después de esa doble mirada, se lleva a cabo la misión entendida como servicio: comenzó a enseñarles.

3. ¡Yo sé quien eres tú! Algunos no han interpretado bien la acción de Jesús, su comunión con el Padre: Blasfema, ha perdido la cabeza, actúa por el poder del príncipe de los demonios…

La misión de Jesús: venir, pero venir en la gloria del Padre. Si alguien se avergüenza de aquel que tiene que servir, no puede ser el primero en nada. Jesús sentado a la derecha de Dios. Cercanía y co-responsabilidad. «Después de hablar con ellos, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Los discípulos salieron y predicaron por todas partes, y el Señor los ayudaba en la obra y confirmaba su palabra con las señales que la acompañaban» (16,19-20). Misión = comu-

Otros pretenden saber quién es Jesús. «De repente, en la sinagoga, un hombre que estaba poseído por un espíritu maligno gritó:

« ¿Por qué te entrometes, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a des37


. La comunión entre Jesús y el Padre. Ella da la pobreza a Cristo Joán Ramón Marín

quién es Jesús sin querer ninguna comunión con él. «Cuando Jesús entró en casa, sus discípulos le preguntaron en privado: “¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?” “Esta clase de demonios sólo puede ser expulsada a fuerza de oración”, respondió Jesús» (9,28-29). Pobreza evangélica de la comunión: la gente cree que Jesús se entromete, que los quiere destruir, que los atormenta. Dignidad de la pobreza: ¡que esta situación lleve a la oración!

truirnos? Yo sé quién eres tú: ¡el Santo de Dios!” “¡Cállate!” lo reprendió Jesús. “¡Sal de ese hombre!”» (1,23-25). Sabía quién era, y Jesús lo cura. Lo cura de su sabiduría que le lleva a decir: no te entremetas, Jesús. Eso evidentemente no es comunión. Sí lo es que Jesús sea el Santo de Dios. No lo es que se considere eso una intromisión en nuestra vida. La acción de Jesús consiste en una conminación a callar y a salir. Eso se repite a continuación (1,34; 3,11; 5,6-8): no los dejaba hablar porque sabían quién era él. A raíz de eso Jesús sale y va a un lugar solitario a orar. A reforzar su comunión con el Padre. «Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros salieron a buscarlo. Por fin lo encontraron y le dijeron: “Todo el mundo te busca”» (1,35-37). Es lo que ha hecho Jesús: buscar al Padre. También después de la multiplicación de los panes Jesús va a orar (6,46). Comunión con el Padre. Por lo que acaba de hacer. No es extraño, pues, que Jesús invite a rezar para poder expulsar el maligno que pretende saber

4. Lo que Dios ha unido Muchas veces, demasiadas, las instituciones, especialmente aquellas que apelan a la comunión con Dios, acaban provocando lo mismo que los espíritus inmundos: el rechazo de Dios. Jesús desenmascara esa situación buscando siempre la comunión.

La tradición. La pureza. Comer con las manos puras o no. «Así que los fariseos y los maestros de la ley le preguntaron a Jesús: “¿Por qué no siguen tus discípulos la tradición de los ancianos, en vez de comer con manos impuras?” “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me 38


. La comunión entre Jesús y el Padre. Ella da la pobreza a Cristo Joán Ramón Marín

“Cualquier ayuda que pudiera haberte dado es corbán” (es decir, ofrenda dedicada a Dios). En ese caso, el tal hijo ya no está obligado a hacer nada por su padre ni por su madre. Así, por la tradición que se transmiten entre ustedes, anulan la palabra de Dios. Y hacen muchas cosas parecidas» (7,10-13). Lo mismo acerca del divorcio. Pero el problema sigue siendo la comunión vital. ¿Moisés y la Ley no fomentan la comunión? Pues habrá que apelar a la comunión de Dios. «En eso, unos fariseos se le acercaron y, para ponerlo a prueba, le preguntaron: 2¿Está permitido que un hombre se divorcie de su esposa?” “¿Qué les mandó Moisés?”, replicó Jesús. “Moisés permitió que un hombre le escribiera un certificado de divorcio y la despidiera”, contestaron ellos. “Esa ley la escribió Moisés para ustedes por lo obstinados que son”, aclaró Jesús. “Pero al principio de la creación Dios `los hizo hombre y mujer`. “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.” Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”» (10,2-9).

adoran; sus enseñanzas no son más que reglas humanas.” Ustedes han desechado los mandamientos divinos y se aferran a las tradiciones humanas. Y añadió: “¡Qué buena manera tienen ustedes de dejar a un lado los mandamientos de Dios para mantener sus propias tradiciones!”» (7,5-9). Su corazón está lejos de mi. Dejan a un lado los mandamientos de Dios. Y eso no viene de un rechazo explícito y descarado de Dios: me honran con los labios; mantienen sus tradiciones. ¡Qué necesaria es la comunión para no quedarse en la superficialidad! Pobreza evangélica de la comunión: los discípulos, en casa, le preguntan a Jesús sobre lo que ha dicho. Ellos tampoco pueden entenderlo (7,18). Dignidad de la pobreza: no es lo que entra sino lo que sale de dentro lo que contamina (7,15). El problema de anular el mandamiento de Dios afecta la comunión vital. Jesús lo ilustra perfectamente: «Por ejemplo, Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre”, y: “El que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte”. Ustedes, en cambio, enseñan que un hijo puede decirle a su padre o a su madre:

39


. La comunión entre Jesús y el Padre. Ella da la pobreza a Cristo Joán Ramón Marín

a Jesús allí donde él encuentra la comunión con el Padre.

Obstinación y esclerosis del corazón.

Las instituciones pueden poner de manifiesto la identidad de Jesús si hay comunión: él es el médico que sana a los pecadores. «Cuando los maestros de la ley, que eran fariseos, vieron con quién comía, les preguntaron a sus discípulos: “Y éste come con recaudadores de impuestos y con pecadores?” Al oírlos, Jesús les contestó: “No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. Y yo no he venido a llamar a justos sino a pecadores» (2,16-17). «En otra ocasión entró en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano paralizada. Algunos que buscaban un motivo para acusar a Jesús no le quitaban la vista de encima para ver si sanaba al enfermo en sábado» (3,1-2). Pobreza evangélica de la comunión que cura: buscaban un motivo para acusar a Jesús; no le quitaban la vista de encima. Jesús se enoja y se entristece peor su dureza de corazón. Dignidad de la pobreza: Jesús es el señor del sábado; el sábado se hizo para el hombre (2,27-28). Jesús es el novio que come con los invitados, más aún, que da motivo a los invitados para comer y celebrar.

Las instituciones deben ser un testimonio de la comunión entre Jesús y el Padre. El leproso purificado. «Jesús lo despidió en seguida con una fuerte advertencia: “Mira, no se lo digas a nadie; sólo ve, preséntate al sacerdote y lleva por tu purificación lo que ordenó Moisés, para que sirva de testimonio.” Pero él salió y comenzó a hablar sin reserva, divulgando lo sucedido. Como resultado, Jesús ya no podía entrar en ningún pueblo abiertamente, sino que se quedaba afuera, en lugares solitarios. Aun así, gente de todas partes seguía acudiendo a él.» (1,4345). Parece que el leproso no se ha presentado al sacerdote ni ha ofrecido lo que ordenó Moisés. Jesús tiene que quedarse en lugares solitarios. Poco antes se nos da la explicación: en los lugares solitarios Jesús ora, alimenta su comunión con el Padre (1,35). Aunque el sacerdote, el templo, la Ley no hayan sido en esta ocasión testimonio, todo el mundo sigue buscando a Jesús. Pobreza evangélica de la comunión: Jesús no puede entrar abiertamente en ningún pueblo. Dignidad de la pobreza: la gente acaba buscando 40


. La comunión entre Jesús y el Padre. Ella da la pobreza a Cristo Joán Ramón Marín

Jesús les dijo: “En todas partes se honra a un profeta, menos en su tierra, entre sus familiares y en su propia casa”» (6,1-4). Pobreza evangélica de la comunión: el profeta deshonrado en su propia tierra. No saben escuchar su palabra. El hombre rico que se acerca a Jesús no sabe acoger la palabra de Jesús, a pesar de haber escuchado y guardado los mandamientos (palabra del Señor) desde joven. «Cuando Jesús estaba ya para irse, un hombre llegó corriendo y se postró delante de él. “Maestro bueno”, le preguntó, “¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?” “¿Por qué me llamas bueno?, respondió Jesús. “Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: `No mates, no cometas adulterio, no robes, no presentes falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre.´” “Maestro”, dijo el hombre, “todo eso lo he cumplido desde que era joven.” Jesús lo miró con amor y añadió: “Una sola cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme”» (10,17-21). Una sola cosa te falta para la comunión-bondad. Esa es la relación entre Jesús y el Padre.

«Al ver que los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban, algunos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Cómo es que los discípulos de Juan y de los fariseos ayunan, pero los tuyos no?” Jesús les contestó: “Acaso pueden ayunar los invitados del novio mientras él está con ellos? No pueden hacerlo mientras lo tienen con ellos. Pero llegará el día en que se les quitará el novio, y ese día sí ayunarán”» (2,18-20). Pobreza evangélica de la comunión nupcial: el novio se les quitará. Jesús es el profeta que no puede hacer ningún milagro en Nazaret, excepto sanar unos pocos enfermos. La palabra del profeta que llama a la justicia! «Salió Jesús de allí y fue a su tierra, en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga. “¿De dónde sacó éste tales cosas?”, decían maravillados muchos de los que le oían. “¿Qué sabiduría es ésta que se le ha dado? ¿Cómo se explican estos milagros que vienen de sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María y hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están sus hermanas aquí con nosotros?” Y se escandalizaban a causa de él. Por tanto,

41


. La comunión entre Jesús y el Padre. Ella da la pobreza a Cristo Joán Ramón Marín

También repartió los dos pescados entre todos. Comieron todos hasta quedar satisfechos» (6,4142). Con el sordomudo igual. «Luego, mirando al cielo, suspiró profundamente y le dijo: “¡Efatá!” (que significa: ¡Ábrete!). Con esto, se le abrieron los oídos al hombre, se le destrabó la lengua y comenzó a hablar normalmente. Jesús les mandó que no se lo dijeran a nadie, pero cuanto más se lo prohibía, tanto más lo seguían propagando. La gente estaba sumamente asombrada, y decía: “Todo lo hace bien. Hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos”» (7,34-37). Como cuando Jesús es bautizado, que el cielo se “abre”. Mirar al cielo. Mirar al Padre. Una mirada de comunión. Mirada que prevé un gesto de complicidad con lo que Jesús hace. Un consiliario dijo una vez: “Mirar como Dios mira para ver lo que Dios ve.” Eso es lo que hacemos en la Revisión de Vida. Y Jesús nos enseña a hacerlo en el momento del Ver. Pero también en el momento del Actuar. Todo lo ha hecho bien. Hace oír y hace hablar. Pobreza de la comuniónmirada de complicidad: «Llegaron los fariseos y comenzaron a discutir con Jesús. Para

Sólo Dios es bueno. Pobreza evangélica de la comunión-bondad: el hombre no sigue a Jesús porque no renuncia a sus bienes dándolos a los pobres. ¿Identificación del Jesús pobre? Seguramente sí! Ir con / seguir a los pobres. Ir con / seguir a Jesús.

Jesús cita las Escrituras (“mi casa”) para identificar el templo como “su casa”. Jesús es el que viene en nombre del Señor, el Reino que está llegando. Hosanna en las alturas (al Padre). Entra en el templo. «También les enseñaba con estas palabras: “¿No está escrito: `Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Pero ustedes la han convertido en `cueva de ladrones”» (11,9-10.15.17). Porque Jesús es el templo. Pobreza evangélica de la comunión: cueva de ladrones. Dignidad de la pobreza: casa (de oración) para todas las naciones.

5. Mirando al cielo Un par de veces Jesús tiene un gesto significativo. «Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, mirando al cielo, los bendijo. Luego partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los repartieran a la gente.

42


. La comunión entre Jesús y el Padre. Ella da la pobreza a Cristo Joán Ramón Marín

Cuando rezamos «Qué bello y qué grande eres» nos sentimos en comunión con el Señor Jesús. Reconocimiento de una belleza que atrae. Comunión. Luz «para que yo pueda verte y comprenderte.» Importante comprender lo que se ve, a quien se ve. Palabra-luz que «me atraigan hacia ti y me hagan seguirte en todos los caminos de la justicia y de la verdad.» Atracción. Comunión. «Habla, que quiero escucharte y poner en práctica tu palabra.» Familiaridad. Los que hacen la voluntad del Padre. Comunión. Practicar, llevar a cabo la misión, en tanto que es vida, alegría, paz, felicidad. La misión no solo da esos dones sino que consiste en esos dones. Vida de Jesús. Alegría de Jesús. Paz de Jesús. Felicidad de Jesús. «Quiero escucharte solo a Ti», para practicar esos dones.

ponerlo a prueba, le pidieron una señal del cielo. Él lanzó un profundo suspiro y dijo: “¿Por qué pide esta generación una señal milagrosa? Les aseguro que no se le dará ninguna señal”» (8,11-12). ¿No ha habido ya suficientes señales de la comunión de Jesús con el Padre en las dos multiplicaciones de los panes?

Conclusión La comunión tiene múltiples facetas: Buena Noticia y fundamento de todo, mucho complacimiento en, cercanía-actualidad, corresponsabilidad, proximidad de corazón, complicidad, mirada común. Destaca una cualidad importante de la comunión: es comunión de acción. Jesús está en comunión con el Padre porque hace lo que él hace. En el ejercicio de su misión (de su venida, de su venida en la gloria del Padre) Jesús muestra con quien está en comunión. Tanto por la profundidad del origen de la misión como por la profundidad de los destinatarios de la misión. Lo que define el fondo de todo es la pobrezadignidad que conlleva la comunión. No hay comunión sin pobreza.

Descubrimiento de la comunión entre Jesús y el Padre en el grupo de la JOC. Una militante del equipo de Rubí-Terrasa se propone como objetivo personal a principio de curso: disfrutar de todo en el grupo y en la federación y estar atenta a que el resto de militantes también disfrute lo que hace. Preparamos la oración 43


. La comunión entre Jesús y el Padre. Ella da la pobreza a Cristo Joán Ramón Marín

asumiera nadie? Ha salido en una oración de grupo: ante los problemas en el trabajo (recortes por parte de la administración), sorprende que nadie se mueva para ir todos a una. Hacemos una Revisión de Vida sobre la Campaña; pregunta: mi compañero que hace lo mismo que yo, ¿no está haciendo “acción” porque no es de la JOC? En la oración de grupo damos gracias por el Encuentro Nacional de Iniciación: por la implicación a tope de muchos militantes. En una Revisión de Vida nos preguntamos: ¿qué amor tenemos por lo que hacemos y por las personas con las que lo hacemos? Queda pendiente de hacerse una Revisión sobre la nula relación de una del grupo con su padre.

para la asamblea federal: decidimos que sea sobre lo que cada uno aporta a los demás. Revisamos si una militante del grupo asume una responsabilidad federal: nos estamos planteando un relevo porque la anterior responsable ha “desaparecido”; asumo la responsabilidad porque no hay nadie, pero me hace una ilusión enorme; certificado por todos los demás del grupo; opción por “creer” en los chavales de iniciación: provechoso para ellos, provechoso con ellos; las cosas son más fáciles cuando las haces con alguien acompañándote que solo; más de un compañero no entenderá mi implicación, ¿Cómo se lo explico que lo entiendan?; en la responsabilidad serán muy importantes las reuniones pero por encima de todo están las personas con todo lo que les pasa; si alguna vez me sale un grito pidiendo auxilio, por favor, responded! Otra reflexión: en los campamentos de verano nuestra federación asumió pocas tareas; las asumió otra federación; ¿hubiera sido mejor que no las

Bendito eres, Señor Jesús, por la comunión con el Padre que nos has concedido y nos has encomendado de re-vivir. Danos pobreza para llevarla a cabo. Joan Ramon Marín

44


EL JUSTO VIVIRÁ POR LA FE h

P

Pedro Sandi

edro Sandi, el autor de este estudio de evangelio, pone la atención de su búsqueda en distintos libros de l la biblia. En un primer momento se centra en el padre Abrán, pasando después por el profeta Habacuc y deteniéndose en San Pablo y la carta a los Hebreos.

Es un estudio de evangelio que nos ayuda a situar en la centralidad de la fe. El justo, obediente al Padre, pasa muchas pruebas y solamente siendo constante en las mismas y teniendo lo ojos fijos en Jesucristo puede perseverar y vencer la tentación del abandono. Ese fue el camino de Jesús y al que nosotros estamos invitados. Estamos en tiempos nada fáciles, aunque eso no quiere decir que no sean tiempos de gracia. Esta es una razón más p ara acoger la llamada a fortalecer la gracia de la fe en las pruebas de la misión. “Sólo la fe traspasada por el amor puede transformar en alegría y en gozo hasta las mismas amarguras de la misión”. 10) y también “Habla, Señor, que tu siervo escucha”. Vinieron a mi corazón las palabras que me dijo Mons. Ancel hace 39 años, en un momento difícil que estaba pasando, en ese año de gracia que fue el año pradosiano…

Introducción: 1. Ante la petición de Manolo de este estudio de evangelio sobre “El justo vivirá por la fe”, le he dicho al Señor, como el profeta Samuel: “Aquí estoy, Señor porque me has llamado” (1Sm 3, 845


. El justo vivirá por la fe

Pedro Sandi

Entonces profundizad en vuestra fe. Pongamos nuestros ojos en Cristo en el guía de nuestra fe, en Cristo, nuestro sumo sacerdote. Es una llamada también para nosotros, recogida por Benedicto XVI al convocar el año de la fe.

“Confianza, confianza, confianza. Tenemos que aprender a caminar en la noche”. Creo que esta llamada a la confianza en el Señor en la noche es lo que sobresale en este pequeño estudio de evangelio. Junto con otras llamadas que iré comentando.

Más que una carta es una homilía larga que constituye un verdadero tesoro, lleno de riquezas doctrinales y espirituales. Aprovechemos estos meses que aún nos quedan para recibir toda la gracia que nos espera en esa “homilía”. Me ceñiré a compartir el comentario a la frase propuesta como Estudio de evangelio y a sus principales raíces.

2. Es curioso que el texto de la carta a los hebreos, (donde se encuentra la cita del profeta Habacuc: (“Mi justo vivirá por la fe”) no contiene ninguna designación precisa de sus destinatarios. Va dirigido a unos cristianos, antiguos (Heb 3, 14; 5, 12) pero el autor no indica ni la región en que viven, ni su pertenencia étnica. Tampoco habla de lo que eran antes de su conversión. La única realidad que llama su atención es su vocación cristiana, intentando favorecer su desarrollo con todas sus fuerzas. Se han adherido a Cristo con todo entusiasmo. Pero resulta que, con el correr de los años, ante las dificultades y ante esas persecuciones que se vislumbran en el horizonte empiezan a descorazonarse. ¿Os sentís desconcertados por la evolución actual de las cosas, por las dificultades que surgen?

3. Comenzaré por la fe de Abrahán, citada en Heb11, 8-19 y más abundantemente explicada en el libro del Génesis. Seguiré por la fe del profeta Habacuc, fuente también principal de la cita de Hebreos 10, 38-39. Continuaré con la fe de Pablo, que añade un nuevo sentido a la cita en Rom 1, 17 y Gal 3,11 Y finalmente concluiré con la fe de los ojos fijos en Jesús (Heb 12, 14). 46


. El justo vivirá por la fe

Pedro Sandi

eso nos asombra más la grandeza de espíritu de éste pastor, capaz de dar, a sus años, un nuevo rumbo a su vida, guiado por Dios y confiado en su palabra.

I: LA FE DE ABRAHAM, MAS ALLÁ DE LO IMPOSIBLE (Gen 11,27-12,9; 15, 1-19; 22, 1-19; Heb 11, 8-18). Dios espera en donde están las raíces. (Rilke).

1.1. El Señor, Dios, sale a su encuentro con una orden y una promesa: “El Señor dijo a Abraham: Sal de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, y vete a la tierra que yo te indicaré. Yo haré de ti un gran pueblo, te bendeciré y haré famoso tu nombre…por ti serán benditas todas las naciones de la tierra” (Gen 12, 1-3)

1. En los orígenes del pueblo de Israel y del nuestro, del pueblo de la Nueva Alianza, hubo un hombre que con su fe inauguró y nos enseñó una nueva manera de entender la vida del hombre y de la historia: Vivir poniendo en Dios el centro de nuestra vida, en una actitud de confianza incondicional en El y de obediencia a su Palabra: Abraham.

En la orden, tres expresiones que indican lo absoluto de la renuncia: Sal de tu tierra, de tu casa, de tu familia, todas sus seguridades.

El no conocía a Dios, tal como nos recuerda el libro de Josué, Cap. 24, 2-3: “Así dice el Señor, Dios de Israel: Vuestros antepasados, Teraj, padre de Abraham y de Najor, vivían antiguamente en Mesopotamia y servían a otros dioses. Pero yo tomé a vuestro padre Abraham de Mesopotamia y le hice recorrer toda la tierra de Canaán…”.

En la promesa todo queda en la lejanía de la esperanza.

Abraham no discute con Dios, responde a su llamada confiando y obedeciendo: “Partió Abrán, como le había dicho el Señor”.(Gen12, 4). Abrán cree…y en su gesto cabe toda la audacia del creyente: confianza, aceptación del riesgo, (deja lo seguro por lo posible, confiando en Dios que le habla) marcha hacia lo desconocido, obediencia. “Se

Cuando Dios le llama por primera vez, tiene 75 años. Está casado con Sara, estéril. No tiene hijos. Aunque posee rebaños, carece de pastos propios. Humanamente pocas cosas pueden ya cambiar en su vida. Por

47


. El justo vivirá por la fe

puso en marcha, sin saber a dónde iba”. (Heb.11, 8). “Cuando llegaron a Canaán Abrán atravesó el país hasta el lugar santo de Siquén… “El Señor se apareció a Abrán y le dijo” A tu descendencia le daré esta tierra. Y Abrán levantó allí un altar al Señor que se le había aparecido. De allí siguió hacia las montañas al éste de Betel y plantó su tienda. (Gen 12, 8-9)…

En una visión nocturna el patriarca reprocha al Señor, que a pesar de su palabra, un extraño va a ser su heredero y el Señor le responde que no, que será un hijo de sus entrañas. Y Abrán cree a pesar de que sigue sin hijos, Sara es estéril y cada día son más viejos Después el Señor le dijo: “Levanta tus ojos al cielo y cuenta si puedes las estrellas. Y añadió: Así será tu descendencia. Creyó Abrán al Señor y el Señor lo anotó en su haber (15,6) Después le dijo el Señor: “Yo soy el Señor que te sacó de Ur de los caldeos para darte esta tierra en posesión (Gen 15, 1-7) El inacabable retraso no oscurece su fe. Abrán acepta que sea Dios el que vaya dirigiendo su vida.

1.2. Pero la gran prueba de lo imposible es cuando Dios le pide

Pedro Sandi

el sacrificio de Isaac su hijo, el depositario de las promesas. Sin él la descendencia prometida desaparece, la tierra se queda sin destinatario, fama y nombre resultan imposibles. Abrán se ve ante un dilema: o las promesas de Dios o el Dios de las promesas. Si sacrifica a su hijo único, destruye por obediencia la prueba que sostiene su fe; se ciega voluntariamente para aceptar a Dios en la oscuridad. Pero el Señor le devuelve vivo a Isaac. ¡Ahora sí que ese hijo es don gratuito! La fe ejemplar de Abrahán se apoya sólo en la palabra de un Dios que un día le prometió y le dio un hijo y otro día estuvo a punto de quitárselo. De esta forma se sublima la disponibilidad absoluta del creyente que conduce a sacrificar lo más valioso que uno tiene en aras de la obediencia al Señor. “Dios quiso poner a prueba a Abrahán y lo llamó: - ¡Abrahán! – El respondió: “Aquí estoy- y Dios le dijo: “Toma a tu hijo único, a tu querido Isaac, ve a la región de Moria y ofrécemelo en holocausto, en un monte que yo te indicaré”. Se levantó Abraham de madrugada, aparejó su asno, tomó consigo dos siervos y a su hijo Isaac; partió la leña para el holocausto y se encaminó


. El justo vivirá por la fe

Pedro Sandi

al lugar que Dios le había indicado” (Gen22, 1-3)

lugar “donde Dios proveerá”. Su obediencia es la expresión de su confianza. Por la confianza sabe que no perderá su hijo, aunque no sepa el modo. Su evasión ante el hijo, y su refugio en el “Dios proveerá” es la respuesta adecuada del que sabe el qué y deja el cómo a la disposición de Dios.

Eran palabras que hundían a Abrahán en la noche, que lo arrastraban al abismo de la desesperación. Pero Abrahán se detuvo al borde de aquel abismo, y como si viera lo invisible, se decidió a correr hasta el final la aventura de creer.

“Llegados al lugar que Dios le había indicado, Abrahán levantó el altar, preparó la leña y después ató a su hijo Isaac, poniéndolo sobre el altar encima de la leña. Después Abrahán agarró el cuchillo para degollar a su hijo, pero un ángel del Señor le gritó desde el cielo: ¡Abrahán, Abrahán! El respondió: Aquí estoy! Y el ángel le dijo: No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ya veo que obedeces a Dios y que no me niegas a tu único hijo.

“Al tercer día alzó Abrahán los ojos, y alcanzó a ver de lejos el lugar. Entonces dijo a sus siervos: Quedaos aquí con el asno, mientras el muchacho y yo subimos allá arriba para adorar al Señor; después regresaremos junto a vosotros.

Abrahán tomó la leña del holocausto y se la cargó a su hijo Isaac; él llevaba el fuego y el cuchillo, y se fueron los dos juntos.

Isaac dijo a Abrahán, su padre:¡Padre! –El respondió: - Aquí estoy, hijo mío.

Abrahán levantó la vista entonces y vio un carnero enredado por los cuernos en un matorral Tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo (Gen 22, 9-14)

Dijo Isaac: “Tenemos el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?

Abrahán puso a aquel lugar el nombre de “el Señor provee”.

-Dios Proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío! (Ge 22, 48) La fe, la confianza total en Dios le hace ver que el Moria es el

49

El que escribió este relato intenta trasmitirnos la grandeza y el valor de esa actitud de disponibilidad total, de abandono


. El justo vivirá por la fe

Pedro Sandi

go la confianza infinita que tienes en el Padre… poder vivir contigo y sentirme envuelto en la ternura y el amor del Padre y entregarle la vida contigo y como Tú. Qué alegría poder decirle contigo al Padre: “Padre, me pongo en tus manos. Haz de mi lo que quieras. Sea lo que sea te doy las gracias. Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo con tal de que tu voluntad se cumpla en mí y en todas tus creaturas…Ponerme en tus manos sin medida, con una infinita confianza, porque Tú eres mi Padre.

en las manos de Dios, de total confianza. Y pone en boca de Dios esas palabras que encierran una admiración emocionada: “Juro por mí mismo, palabra del Señor, que por haber hecho esto y no haberme negado tu único hijo, te colmaré de bendiciones y multiplicaré inmensamente tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena de las playas” (Gen 22, 15-17)

1.3. Oración: Padre, como Abrahán, quiero responder a tu llamada a confiar totalmente en Ti, sin condiciones ni previas ni posteriores, a vivir desde Ti y desde tu Palabra. Dame la gracia de que toda mi vida se fundamente en el dialogo contigo, dejándome guiar y modelar por ti. La gracia de obedecerte lleno de confianza y de total disponibilidad a tu voluntad…

II: LA FE DEL PROFETA HABACUC, ESPERAR CONTRA TODA ESPERANZA (Hab 1-3) 1. Entre la caída de Asiria y el ascenso de Babilonia (Años 625621) la historia de Judá se ha convertido para el profeta en un misterio insoportable: ¿Cómo se puede decir que Dios la guía si lo que se ve es que en ella domina la injusticia?

Gracias, Padre, por este modelo de fe, de tu siervo Abrahán… que me recuerda y actualiza la entrega absoluta de Jesús tu Hijo.

Jesús, tú nos dijiste que Abrahán se alegró con el sólo pensamiento de que iba a ver tu día. (Jn 8,56) ¡qué alegría tan grande poder vivir contigo cada día resucitado y compartir conti-

50

Viene un pueblo para hacer justicia y al momento se convierte en opresor. Parece una clara alusión a los caldeos, tan funestos para Judá como los anteriores dominadores, los asirios. ¿Acaso la historia es una sucesión de


. El justo vivirá por la fe

Pedro Sandi

auxilio, sin que tú me escuches? ¿Hasta cuándo te gritaré “No hay más que violencia sin que Tú me salves? (Hab 1, 2). “Cómo puedes contemplar en silencio a los traidores? ¿Soportar al malvado que devora a quien es mejor que él? Tratas a los hombres como a peces del mar… ¿Seguirá utilizando sus redes asesinando sin piedad a los pueblos? (Hab 1, 14-17)

opresores? El profeta le pide a Dios que le explique su extraña manera de gobernar el mundo. ¿De qué lado está Dios? ¿Está también con los opresores? ¿Los elige como instrumento? ¿Cómo es posible que un pueblo cruel e injusto sea escogido para hacer justicia? Si al Señor le resulta insoportable la opresión, ¿Cómo puede ahora servirse de un pueblo opresor, para restablecer la justicia? ¿Cómo puede guardar silencio viendo que el malvado devora al justo? (Hab 1, 14-17)

Su fe y el curso de la historia le sitúan en una situación dramática. La acción de Dios en la historia se le torna incomprensible.

Al profeta le duelen las injusticias y la opresión de los fuertes: “Ante mí no hay más que rapiña, violencia, pleitos y contiendas”. La ley no se aplica, no se hace justicia. El malvado acorrala al justo, la justicia está pervertida” (Hab 1,3-4) “Tú que tienes los ojos demasiado puros para mirar el mal y la opresión te resulta insoportable…” (Hab1,13)

Pero le duele aún más la aparente pasividad del Señor: “¿Por qué me haces sentir la maldad, mientras tú contemplas impasible la opresión?” (Hab 1, 3) Le pesa el silencio de Dios cuando la situación reclama su urgente intervención, porque la justicia está pervertida. “¿Hasta cuándo, Señor, pediré

2. En actitud de escucha y vigilancia Habacuc espera la respuesta, una respuesta que va a ser importante. Por eso hay que registrar la visión por escrito, con letra legible: “Y el Señor me respondió: Escribe la visión, grábala en tablillas, con caracteres bien legibles, porque la visión tardará en cumplirse, tiende a su fin y no fallará. Aunque parezca tardar, espérala, pues se cumplirá en su momento. El malvado sucumbirá, pero el justo vivirá por su fidelidad”. (Hab 2, 4) Esta es la respuesta: el malvado sucumbirá y el justo vivirá por su fidelidad. La muerte y el

51


. El justo vivirá por la fe

Pedro Sandi

la vida y no se agota en la confesión de los labios.

fracaso del malvado serán ampliados en las cinco maldiciones contra el opresor: (Hab 2, 5-20)

3. El himno del cap.3, 1-19 es una explicitación del contenido de la confianza y fidelidad del justo, enunciadas en Hab 2, 4, y es una celebración del señorío absoluto de Dios sobre la creación y sobre la historia.

Este es el mensaje del fiel Habacuc: Encuentra la palabra clave en la fidelidad y la confianza. Fidelidad del justo que responde a la fidelidad de Dios, real, a pesar de las apariencias. El Dios que dio pruebas de fidelidad en el pasado es el mismo Dios en quien confía el profeta. El Señor continúa siendo su única fuerza. Podemos decir que Habacuc nos enseña a esperar contra toda esperanza.

Está unido con los capítulos 1 y 2, como parte de la respuesta del Señor a las dos quejas del profeta, formuladas con el “¿Hasta cuándo?”.

A pesar del miedo que infunde el castigo histórico infligido por el Señor, el justo espera tranquilo, porque la angustia será para los enemigos. Aunque fallen los ritmos de la naturaleza, haciéndola estéril y yerma, la confianza del justo está puesta en Dios Salvador: El da la fuerza y es capaz de abrir un camino imposible. La fidelidad ha sido puesta a prueba pero no ha sido vencida: “Al oírlo mis entrañas se estremecen, mis labios tiemblan, un escalofrío recorre mis huesos y vacilan mis pasos. Mas yo espero tranquilo que venga el día de la angustia sobre el pueblo que nos oprime”. (Hab3, 16).

La vida del justo es consecuencia de su fidelidad, de la confianza que ha puesto en el Señor.

La versión griega de los LXX tradujo fe, donde el texto hebreo leía fidelidad, provocando así un ligero desplazamiento de acento. De esta versión griega depende Pablo en el uso que hace del texto de Habacuc en Rom 1, 17 y Gal 3, 11. Una interpretación reductiva de la afirmación se dio en la doctrina de la justificación-salvación por la sola fe. El acento del texto hebreo, puesto sobre la fidelidad invita a pensar en la autenticidad que se manifiesta en toda

52


. El justo vivirá por la fe

Pedro Sandi

“Aunque la higuera no eche sus brotes, ni den su fruto las viñas; aunque falle la cosecha del olivo, no produzcan nada los campos, desaparezcan las ovejas del aprisco, y no haya ganado en los establos, yo me alegraré en el Señor, tendré mi gozo en Dios mi Salvador. El Señor es mi señor y mi fuerza; El da a mis pies la ligereza de la cierva y me hace caminar por las alturas” (Hab 3, 17-19).

Tú me llamas a contemplar más y más tu fidelidad y a consolidar mi convicción de que jamás has defraudado la confianza puesta en Ti Pablo nos ha enseñado que todo en la vida, contribuye al bien de los que te aman, de los que Tú has amado y llamado según tu designio. (Rom 8, 38). Que nada absolutamente podrá separarnos del amor que Tú nos tienes manifestado claramente en tu Hijo Jesús. (Rom 8, 38).

Tal vez la clave para aprender a esperar está en caminar por las alturas del Dios fiel, desde donde todo se ve distinto.

Señor, me identifico más con ese himno de Habacuc en su cap.3. que tu iglesia nos propone en su liturgia de alabanza los viernes de la segunda semana… “El Señor soberano es mi fuerza., El me da piernas de gacela y me hace caminar por las alturas”.

(Ver Comentario al A.T de Pedro Jaramillo, tomo II Pags 359363, editado por La casa de la Biblia.)

4. Oración: Señor también a mí me deberían doler más, las injusticias y la opresión de los más fuertes, como a tu profeta Habacuc. Y tu silencio y aparente pasividad. Pero ¿Quién soy yo para pedirte cuentas cuando a lo largo de mi vida no has hecho más que expresarme de mil maneras tu gran e incomprensible amor?

¡Felices los que esperan incondicionalmente en Ti, porque el gozo de tu encuentro y de tu amor coronará la fidelidad de la confianza y de la espera! III: LA FE DE LOS “HEBREOS”, SUPERAR LA PRUEBA DEL TIEMPO. 1. El autor de la carta a los Hebreos escribe a una comuni-

Me identifico más con la confianza y fidelidad de tu profeta.

53


. El justo vivirá por la fe

Pedro Sandi

tuvisteis que sufrir tormentos; otros os hicisteis solidarios con los que tales cosas soportaban. Tuvisteis, en efecto, compasión de los encarcelados, soportasteis con alegría que os despojaran de vuestros bienes, sabiendo que teníais mejores y más duraderas. No perdáis pues, esta confianza que os proporcionará una gran recompensa. Pues tenéis necesidad de perseverar, para que cumpliendo la voluntad de Dios, alcancéis la promesa. Porque “dentro de poco, de muy poco, el que ha de venir, vendrá sin retraso y mi justo vivirá por la fe, más si se echa atrás cobardemente, ya no me agradará. Pero nosotros no somos de los que se echan atrás cobardemente y terminan sucumbiendo, sino de aquellos que buscan salvarse por medio de la fe”.(Heb10, 37-39)

dad que está atravesando un momento difícil. Son cristianos que pasan una crisis típica de la segunda generación: indolencia y descuido (Heb 5, 11; 6, 12) poco aprecio de la salvación (Heb.2, 3), abandono de las reuniones de la comunidad (Heb 10, 25). El autor califica esta situación como grave, ya que constituye una merma importante en la fe (Heb 3, 12) y se puede llegar a una verdadera apostasía (Heb.6, 4-6) que no tendría ya solución (Heb 10, 26-31). La carta es una vibrante llamada a intensificar la fe y la esperanza en Jesucristo, Salvador eficaz y definitivo.

2. El contexto en el que se encuentra la frase “Y mi justo vivirá por la fe” (Heb 10, 38; 11, 1-40,) se fija en la fe, que en su pasado les hizo soportar con valentía y constancia, con total fidelidad, un combate grande y doloroso, (Heb10, 32-39) y que ahora no pueden dilapidar por cansancio o negligencia.

Una fe vinculada especialmente con la esperanza, con la posesión de los bienes futuros invisibles, como la que vivieron los grandes campeones de la fe del A.T. Una fe que hace presente ya lo que se espera, que es un anticipo de lo que se va a recibir y es a la vez el fundamento, la garantía, el medio de saber y comprobar eso que aún no se percibe visiblemente: “La fe es el

“Acordaos de los días primeros, en los que después de haber sido iluminados, sostuvisteis un combate tan grande y doloroso. Algunos fuisteis públicamente escarnecidos y

54


. El justo vivirá por la fe

Pedro Sandi

res, esperando la segunda venida del Mesías que vendrá sin retraso. 3. Como nuevo incentivo para que aquellos cristianos y nosotros permanezcamos de modo perseverante en la fe, el autor presenta la fe de los creyentes del A.T. lleno de hombres y mujeres que hicieron en su vida grandes sacrificios para obedecer a Dios, convencidos de que las promesas hechas por Dios se cumplirían puntualmente: Dios es fiel.

fundamento de lo que se espera y la prueba de lo que no se ve” (Heb 11, 1).

El pasado de una fe inquebrantable debe ser estímulo para el presente. Un pasado que es descrito como el momento de la iluminación, el momento inicial de la conversión a la fe que sería presentada como luz, o el momento del bautismo, que en el N.T. es descrito también como iluminación (Heb 10, 32) Fue el tiempo heroico de la comunidad en el que permanecieron fieles, llenos de confianza y valentía, superando las dificultades y consecuencias de la persecución. Para llegar a alcanzar la promesa deben permanecer fieles, ahora, en el cumplimiento de la voluntad de Dios, que nos pide fidelidad a la palabra dada. La cita del profeta Habacuc, “Y mi justo vivirá por la fe” habla de una fe unida a la constancia, a la fidelidad. Esta fe - fidelidad es la que debe determinar la conducta en los tiempos difíciles que están viviendo.

Una fidelidad porque “somos valientes que buscan la salvación”, con la confianza y la disponibilidad para el testimonio supremo que tenían los márti-

a) La vida de todos ellos estuvo determinada por la fe. Más aún, su muerte fue entendida desde la fe y estuvo anclada en ella. En el momento de morir se afianzó su confianza en lo esperado. Y eso a pesar de que murieron sin haber visto cumplidas las promesas. Las vieron desde lejos, como el peregrino que contempla la meta de su caminar sin tener acceso a ella. Los patriarcas encontraron su patria en Dios, a quien pertenecían por su fe y las promesas que de Dios habían recibido (Heb 11, 1-22).

55

b) Después de la fe de Abrahán en la que nos hemos detenido anteriormente, el


. El justo vivirá por la fe

Pedro Sandi

A veces me parecían de una actualidad terrible, sobre todo pensando en los refugiados guatemaltecos, a los que tuve la gracia de visitar en 1983 en las montañas del departamento de Tapachula… “llevaron una vida errante, cubiertos de de pieles de ovejas y de cabras, desprovistos de todo, perseguidos, maltratados. Aquellos hombres de los que el mundo no era digno, andaban errantes por los desiertos, por los montes, por las cuevas y cavernas de la tierra”.

autor nos ha presentado el ciclo de Moisés, introduciendo un dato nuevo: la fe como elemento superador de todos los sufrimientos y tribulaciones que inevitablemente lleva consigo la fidelidad a Dios. (Heb 11, 22-31) La fe de Moisés inicia, mueve y culmina toda la aventura del éxodo y la conquista de la tierra, acontecimientos cruciales en la historia del pueblo de Dios. Sin la fe no se explica esa historia y tampoco podría explicarse la del pueblo cristiano.

“Y sin embargo, todos ellos tan acreditados por su fe, no alcanzaron la promesa, porque Dios con una providencia más misericordiosa para con nosotros no quiso que llegasen sin nosotros a la perfección final” (v 37b-40)

c) Después el autor enumera personas y situaciones muy brevemente, y para poner de relieve la firmeza y fortaleza que proporciona la fe en las más variadas circunstancias. La fe es garantía de pleno éxito, tanto para alcanzar la gloria como para afrontar las más duras dificultades. Algunos de los suplicios mencionados en esta enumeración (Heb 11, 32-40) no aparecen en los libros del A.T., pero sí en los libros apócrifos, que a su modo se hacen también eco de los personajes bíblicos. Personalmente me impresionan los versos 35b hasta el 40,

4. Oración. Señor, gracias por la fe de esta comunidad de cristianos, llamada como nosotros a una fe más viva, más profunda, a volver a la fe del primer amor, de la primera esperanza. ¡Tantas gracias a lo largo de nuestra pequeña historia de salvación y tan débilmente correspondidas! ¡Gracias por tu amor incondicional, por 56


. El justo vivirá por la fe

Pedro Sandi

IV: LA FE DE PABLO, CRECER SIN CESAR EN LA FUERZA SALVADORA DE JESUCRISTO EL SEÑOR Y SU PALABRA. El justo por la fe vivirá.

tu fidelidad, por tu paciencia incansable, por la inmensa esperanza que tienes en nosotros! ¡Gracias por el testimonio de esa fe - fidelidad de tantos creyentes en la historia de nuestra salvación, en los que ha brillado tu misericordia sin fin! ¡Gracias por su valentía y constancia en el combate de la fe, por su confianza en tu palabra y en tu promesa, por su fidelidad, aunque tendría momentos y etapas con altos y bajos, como los dientes de una sierra! ¡Gracias por esa fe que hace presente ya lo que se espera, y es anticipo difícil y maravilloso de lo que vamos a recibir!

¡Gracias por esa firmeza y fortaleza que nos proporciona la fe y la fidelidad a tu palabra y a tu amor! ¡Gracias porque el Padre y Tú trabajáis sin cesar en nuestro corazón con vuestro Espíritu, aunque tantas veces estamos distraídos! Nada es más fácil, para tu amor que estimular constantemente nuestra vida, incluso sin que nos demos cuenta, y si permanecemos fieles a tu amor, a la fidelidad y entrega a Ti. La fe en tu amor y en tu fidelidad se convierte así en la fe en la acción incesante de tu amor. ¡Gracias! 57

1. Hay dos textos de Pablo que recogen la cita de Habacuc, y que le han movido a desplazar el acento original del profeta: En lugar de “el justo vivirá por la fe fidelidad, Pablo formula “El justo por la fe, vivirá”. Como hemos dicho, la versión griega de los LXX tradujo fe, donde el texto hebreo “leía fidelidad”. De esta versión griega depende Pablo en el uso que hace del texto en Rom 1, 17 y Gal 3, 11. “No me avergüenzo del Evangelio que es fuerza de Dios para que se salve todo el que cree tanto si es judío como si no lo es. Porque en él se manifiesta la fuerza salvadora de Dios a través de una fe en continuo crecimiento, como dice la Escritura: “Quien alcance la salvación por la fe, ese vivirá”. (Rom 1, 16-17) Para Pablo la justicia de Dios, no es propiamente justicia distributiva o vindicativa. Es la justicia que salva. (Por eso la casa de la Biblia traduce justicia de Dios por fuerza salvadora de Dios). Se trata de una salvación que alcanza a todo el hombre y


. El justo vivirá por la fe

Pedro Sandi

Por otra parte apela al testimonio de la Sagrada Escritura. (Autoridad decisiva en cualquier asunto). En efecto, Abrahán, considerado por todos como modelo perfecto en lo que respecta a las relaciones entre Dios y el hombre, se puso en camino de salvación, no por cumplir la ley, que no existía todavía, sino por creer en Dios y fiarse de Él.

que supone, sobre todo, una liberación del pecado y de la muerte física y espiritual. El papel de la fe en el proceso de salvación es capital. Es la respuesta integral del hombre a Dios que se revela como su Salvador y esta respuesta no es solo entrega de toda la persona a Dios, sino también aceptación del mensaje salvador de Dios y confiada sumisión a su Palabra. Si Dios no llama y habla, nada puede hacer el hombre. Pero una vez que Dios llama, toca al hombre responder con la fe, y ésta se convierte en el punto de encuentro entre la impotencia del hombre y el poder salvador de Dios. “Dios salva al hombre, no por el cumplimiento de la ley sino a través de la fe en Jesucristo…” (Gal 2, 16-20)

2. Pablo dice que “viviendo en la Ley, murió a la Ley para vivir en Dios” (Gal 2, 19) El, que decía que la aceptación de la ley producía por sí misma (Ex opere operato) la vinculación con Dios, por su conversión muere a esa concepción pelagiana de lo religioso. Por el contrario, la vida cristiana está por así decirlo por encima del “yo”: “Estoy crucificado con Cristo y Ya no vivo yo, sino que es Cristo es el que vive en mí” (Gal 2, 20) No se trata de una sustitución, ni mucho menos. Es la experiencia salvadora de Cristo que ha hecho de él una nueva criatura gratuitamente. “Ahora, en mi vida mortal, vivo creyendo en el Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí” (Gal 2, 20).

El 2º texto Gal 3, 11: “Que en virtud de la Ley nadie alcanza la salvación es manifiesto, pues quien alcance la salvación por la fe ese vivirá”. Pablo apela por una parte a la experiencia cristiana de los Gálatas. Han experimentado la presencia vigorosa del Espíritu, no por haber cumplido la ley de Moisés, que les era desconocida, sino por haber aceptado mediante la fe el mensaje cristiano 58

Pablo dice que la muerte y resurrección de Cristo se han rea-


. El justo vivirá por la fe

Pedro Sandi

en su Padre, en el sentido de confiarse totalmente a Él y de obedecerle filial e incondicionalmente. Por esta fe el Hijo de Dios nos justifica, nos salva, porque ella le hace llevar a cabo su misión salvadora. Esta afirmación sería paralela a la de Rom 5, 19: que atribuye la justificación - salvación a la obediencia de Cristo: “Y como por la desobediencia de uno solo, todos fueron hechos pecadores, por la obediencia de un solo, todos alcanzarán la salvación”. Los 3 sentidos están de acuerdo con la doctrina paulina: la fe de Cristo, del Hijo de Dios, sin ser idéntica a nuestra fe, es el objeto, la fuente y el modelo de la nuestra.

lizado y se realizan en él. El objetivo de esta unión con Cristo crucificado es la comunión con su Resurrección. Gracias a esta comunión, Pablo vive para Dios y su servicio. Al mismo tiempo que evoca su experiencia personal, define la existencia cristiana como comunión con el Hijo de Dios, como convivencia con Cristo. Esta existencia no es la vida del “yo carnal” que se enorgullece de sus prerrogativas (Flp 3, 4-11). Este yo carnal ha muerto: “El mundo está crucificado para mí y yo para el mundo” (Gal 6, 14). Sin embargo esta vida es todavía vida en la condición mortal del hombre pecador -vida en las carne- pero es ya vida del Cristo glorioso en el creyente. La fe abre al hombre al amor gratuito y salvador del Hijo de Dios.

3. Esa fe en el Hijo de Dios es la que le hace decir al apóstol “No pretendo decir que haya alcanzado la meta o conseguido la perfección, pero me esfuerzo a ver si la conquisto, por cuanto yo mismo he sido conquistado por Cristo Jesús. Yo, hermanos no me hago ilusiones de haber alcanzado la meta; pero eso sí, olvidando lo que he dejado atrás, me lanzo de lleno a la consecución de lo que está por delante y corro hacia la meta, hacia el premio al que Dios me llama desde lo alto por medio

Vivo creyendo en el Hijo de Dios: Habitualmente los comentaristas interpretan como genitivo objetivo: Jesucristo es el objeto de la fe de Pablo. Pero Pablo también podría decir “Jesucristo es la fuente de nuestra fe, el que nos da el creer en El y el modelo de nuestra fe, que sería un tercer sentido: La fe es una actitud del mismo Jesucristo (Genitivo subjetivo). Jesucristo tiene una fe total

59


. El justo vivirá por la fe

Pedro Sandi

de tu muerte y Resurrección. Una fe en continuo crecimiento, que irradie la obra que Tú vas haciendo en nuestra vida, en el ejercicio de nuestro ministerio.

de Cristo Jesús”.(Flp 3, 12-14). La fe es un motor de la vida, una fuerza que desinstala de toda seguridad o falsas ilusiones, de todo apego, y nos hace caminar hacia delante, hacia le plenitud de esa misma fe, de esa salvación, pero permaneciendo firmes en lo que hemos alcanzado, (Flp 3, 16) y “esperando ardientemente con la certeza de que no he de quedar de ningún modo defraudado sino que con toda seguridad, ahora, como siempre, tanto si vivo como si muero, Cristo manifestará en mi cuerpo su gloria” (Flp 1, 20).

Que se nos note en los ojos que Tú vives en nosotros. Que la fuerza de tu amor se manifieste sin cesar en nuestro mutuo amor, en el compromiso incansable de anunciarte vivo a todos, no sólo con la vida sino con el don de poder hablar bien de Ti, como Pablo. Esa fe que nos hace vivir y andar enamorados de Ti, renunciando a todo lo demás. Esa fe para seguir ahondando en tu misterio y descubrirte cada día con una luz nueva y en tu permanente novedad. Esa fe de la que Tú eres la fuente que mana noche y día y nunca se agota, aunque es de noche. Esa fe en tu amor, que tanto impactaba a Pablo, que no quería saber otra cosa más que a Ti crucificado, ese amor que tanto le apremiaba. Esa fe que se arraiga cada día más en la comunión de tu Palabra y de tu Cuerpo y de tu Sangre, de tu vida en la Eucaristía y que nos hace vivir incesantemente de Ti y por Ti y en Ti Esa fe que nos hace nacer de nuevo cada día para vivirte en plenitud, para seguir dando

Con la misma confianza puesta en Cristo, con el mismo dinamismo de la fe, Pablo animará a su discípulo inseparable, Timoteo, (2Tim 1, 6-14) a reavivar sin cesar el Don de Dios recibido por la imposición de las manos, a no avergonzarse de dar testimonio del Señor y a sufrir con Pablo por el evangelio… Pablo sabe muy bien en quien ha puesto su confianza y está persuadido de que tiene poder para asegurar hasta el último día el encargo que le dio. 4. Oración: Señor, danos esa fe viva en tu fuerza salvadora, en la fuerza salvadora de tu evangelio,

60


. El justo vivirá por la fe

Pedro Sandi

fundamental. Para Pablo es uno de los rasgos distintivos del apóstol: “Las características del apóstol: una paciencia a toda prueba…” (2Cor12, 12) “en toda ocasión nos comportamos como ministros de Dios, aguantando mucho, sufriendo, pasando estrecheces y angustias, soportando golpes, prisiones, tumultos, duros trabajos, noches sin dormir, días sin comer” (2Cor 6,4-6).

fruto, mucho fruto, a pesar de nuestra pequeñez. V: CONCLUSIÓN: LA FE DE LOS OJOS FIJOS EN JESÚS 1. “Por tanto, también nosotros, ya que estamos rodeados de tal nube de testigos, liberémonos de todo impedimento y del pecado que continuamente nos asedia, y corramos con constancia en la carrera que se abre ante nosotros, fijos los ojos en Jesús, autor y perfeccionador de la fe, el cual, animado por el gozo que le esperaba, soportó sin acobardarse la cruz, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Pensad, pues, en aquel que soportó en su persona tal contradicción de parte de los pecadores, a fin de que os dejéis abatir por el desaliento” (Heb12, 1-3)

La prueba principal de la misión no es la prueba como tal, sino la constancia en la prueba, la resistencia para no tirar la toalla. Los desengaños amortiguan la viveza de la fe, la tristeza quita las ganas del contacto con los demás y las miserias de la edad hacen difícil la paciencia.

La tentación es abandonar el combate, por el desgaste de tantas pruebas inesperadas, por las jugadas sucias, por los resultados tan flacos… por los fracasos… por las disputas y desencuentros con quienes te tenían que ayudar más… por los propios fallos que nos hacen sentir nuestra propia miseria… por el pecado que continuamente nos acosa… ¿Cómo correr con constancia en la carrera cuando se encuentran tantos obstáculos?

El autor de la “homilía” nos hace una vibrante exhortación a la constancia, a perseverar en el combate de la fe, resistiendo activamente. Utiliza la imagen clásica de la carrera en el estadio, tan querida a Pablo (1Cor 9, 24-26; Flp 3, 13-14) y para la que hay que despojarse de todo aquello que dificulta la agilidad, en este caso del pecado que es el obstáculo

61


. El justo vivirá por la fe

Pedro Sandi

Sólo hay un remedio posible: fijar los ojos en Jesús, autor y perfeccionador de la fe, el cual, animado por el gozo que le esperaba, soportó sin acobardarse la cruz, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Pensad, pues, en aquel que soportó en su persona tal contradicción de parte de los pecadores, a fin de que os dejéis abatir por el desaliento”

abatir por el desaliento.

Sólo la gracia y la misericordia de participar en el dinamismo del amor de Jesús: “El poder glorioso de Dios os hará fuertes hasta el punto de que seáis capaces de soportarlo todo con paciencia y entereza y llenos de alegría, dando gracias al Padre que nos ha hecho dignos de compartir la herencia de los creyentes en la luz” (Col 1, 11-12)

Sólo la fe traspasada por el amor puede transformar en alegría y en gozo hasta las mismas amarguras de la misión. (2Cor 7, 4) “Tengo gran confianza en vosotros y estoy tan orgulloso de vosotros y tan lleno de consuelo que la alegría supera todas nuestras tribulaciones”.

Sólo la fe y la voluntad del apóstol de permanecer junto a la cruz de Jesús, con su madre que estaba junto a Él. Sólo la fe y la voluntad de completar a favor del cuerpo de Cristo, que es la iglesia, lo que aún falta al total de las tribulaciones cristianas. (Col 1, 24) puede darnos la resistencia perseverante, a fin de no dejarnos

Pedro Sandi

62


ASAMBLEA DEL PRADO DE ESPAÑA

La Asociación de Sacerdotes del Prado en España, mantendrá durante los días 3 al 10 de agosto de 2013 la asamblea nacional, en el Cites de Ávila, Apdo. 139 - 05080 ÁVILA, teléfono: 920352240, con el tema: “La evangelización de los pobres, fuente de espiritualidad” ORGANIZA: Asociación de los Sacerdotes del Prado de España

ASISTENTES: Sacerdotes Pradosianos

INVITADOS: Instituto Femenino del Prado (IFP) y laicos asociados

EJERCICIOS ESPIRITUALES

Desde el lunes, 26 al viernes 30 de agosto, tendremos los ejercicios espirituales. Estarán dirigidos por Josep Escós, Sacerdote Pradosiano de la diócesis de Vic. La temática gira en torno a “DESCUBRIR LA RIQUEZA DE JESUCRISTO, RECIBIDA DEL PADRE Y TRANSMITIDA A TODOS POR EL ESPÍRITU”. ORGANIZA: Asociación de los Sacerdotes del Prado de España

ASISTENTES: Sacerdotes en general

LUGAR: Colegio Mayor Magistral Antonio de Honcala,

Avda. de la Inmaculada, 9 - O5005 ÁVILA, teléfono: 920352116.

SESIÓN DE FORMACIÓN

Sesión de espiritualidad del Prado durante los días lunes, 26 de agosto a viernes, 30 de agosto de 2013 en el Colegio Mayor Magistral Antonio de Honcala, Avda. de la Inmaculada, 9 - O5005 ÁVILA, teléfono: 920352116.

Va dirigido a Sacerdotes diocesanos y seminaristas con los estudios eclesiásticos concluidos.

Pretendemos ofrecer las referencias apostólicas que animan el ministerio de los sacerdotes del Prado. La metodología será en pequeños grupos con ejercicios prácticos de “Estudio de Evangelio” y “Revisión de Vida”, en un clima de convivencia fraterna, oración y reflexión. Comenzaremos la sesión con un día de Retiro Espiritual.

Para todo ello, más INFORMACIÓN, INSCRIPCIÓN Y RESERVAS, llamando a los teléfonos de la Asociación del Prado: 914700717 y 679182135. Y en el correo electrónico: jtortosa43@gmail.com

Attmente: José Mª Tortosa Alarcón Responsable de formación del Prado de España


SUMARIO

“Dame una gran fe en ti”......................... 1

r Testimonios

Lo nuclear de la Misión es el anuncio de Jesucristo..................... 3 Fausto Franco Martínez El anuncio de Jesucristo, lo nuclear de la misión......................... 10 Ignacio Peláez Pizarro

r Artículo de fondo

La centralidad de la fe en el carisma del Prado..........................15 Antonio Bravo

r Estudio del Evangelio

La comunión entre Jesús y el Padre Ella da la pobreza a Cristo................... 30 Joán Ramón Marín

El justo vivirá por la fe.............................. 45 Pedro Sandi

215  
215  
Advertisement