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exhibir hasta: 05-dic-13

GBN $52.00

MVN


DIRECTORIO PRESIDENTE CECILIA VELASCO MARTÍNEZ

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EDITORA Y COORDINADORA GENERAL JIMENA GÓMEZ

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DIRECTOR DE ARTE ULRICH SANTA MARÍA

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DISEÑADORA GRÁFICA ESTEFANIA ARGOTE

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EDITOR WEB ROBERTO GONZÁLEZ CLAPÉS

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MVN 116 :: SILENCIO :: WU-TANG CLAN

MARVIN TV PABLO SEGOVIA

CONTACTO

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COLABORAN EN ESTE NÚMERO Luis Arce, Wenceslao Bruciaga, Luis Clériga, Ejival, Hugo García Michel, Alejandro González Castillo, Jorge Grajales, Feli Gutiérres, Juan Carlos Hidalgo, Vicente Jáuregui, Pedro Langerhaus, Alejandro Mancilla, Azul Ramírez, Rafael Toriz y Regina Zamorano. CONSEJO EDITORIAL Manú Charritton, Arturo Flores, Artemisa Hernández, Juan Carlos Hidalgo, Alejandro Mancilla, Leonora Milán, Mónica Ornelas, Humberto Polar, Nacho Rettally, Antonio Romay, Rafael Toriz, Nahum Torres, Carlos Verástegui.

Cozumel #61-4. Col. Roma Norte CP 06700. México DF. Tel. (55)1998 0808 (55)1998 1818 Contacto: contacto@revistamarvin.com Suscripciones: suscripcion@revistamarvin.com

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MARVIN es una publicación mensual de Milvoces, S.A. de C.V. con domicilio en Calle Cozumel, 61 int. 4, Col. Roma Norte, C.P. 06700, Delegación Cuauhtémoc, México D.F. Tel/Fax:: (55) 1998 0808/1818.

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Título de la publicación: Marvin Música • Cine • Arte Editor Responsable Cecilia Velasco Martínez. Edición 116 correspondiente a: NOVIEMBRE 2013. Prohibida la reproducción parcial o total por cualquier medio físico o electrónico sin el permiso expreso de los editores. Los contenidos de artículos y colaboraciones firmados son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión de los editores. Certificado de Licitud de Título y Contenido: 15372. Certificado Reserva de Derechos al uso Exclusivo del Título: 04-2011-100610180100-102. MARVIN es una Marca Registrada.

Fe de erratas: En la edición MVN:: 115 :: On The Road:: Zoé, correspondiente al pasado mes de octubre, el artículo “Foals, una entrevista con la banda que lleva (casi) seis años en gira” contiene un error en el primer párrafo: Jamie Smith es descrito como el vocalista de la banda, cuando en realidad éste es el guitarrista. Asimismo, en el artículo central del mismo número titulado “Zoé y el camino a Prográmaton”, las imágenes fueron capturadas por el fotógrafo Carlos Álvarez Montero, quien no aparece en el crédito. Ofrecemos una sincera disculpa por estos errores.


POR

EN

MVN

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CONTENIDO

6 — BREVIARIO Perfiles y noticias de música, cine y arte

MÚSICA

16 — NEW KID IN TOWN Porque la moneda del hype tiene dos caras: BANKS 18 — ESTRATOSFERA Propuestas emergentes interesantes: San Petersburgo 20 — Sleigh Bells. El perturbado espíritu adolescente 22 — Juana Molina. La estridencia del alba 24— Blood Orange. No es nuestro salvador 26 — Danny Brown. La excentricidad vibrante de otro hip-hop 58 — DE CULTO La Orquesta Silenciosa. Memorias de improvisación y pausas sonoras

FESTIVALES

28 — Corona Capital 2013. La necesidad de estar ahí, presente 30 — MUTEK México. La convergencia de la música con la tecnología 32 — #ACL con azul. Austin City Limits: energía sonora en tres días y tres noches

MODA

65— Marvin by Mandatory: Mutismo 40 — MARVINISMO Cuatro piezas que representan al silencio

de fondo

48 — El silencio en las letras. Por Rafael Toriz 50 — Los sonidos del silencio. De Cage a Talk Talk. Por Ejival

CINE

80 — Los Insólitos Peces Gato. Vivir a medias 60 — DE CULTO: El abismo del silencio cinematográfico. La bondad del cine mudo

ARTE

52 — GALERÍA Anna Bedyńska. White Power 56 — CÓMIC Sshh. Por Marco Colín 62 — DE CULTO El arte y su sosiego. Cuando el autor es vacío

COLUMNAS

69 — BAJO PRESUPUESTO: El silencio es oro. Columna de Hugo García Michel 70 — AGUARRACES PORTEÑAS: Donde habitan las estrellas. Columna de Rafael Toriz

72 — Discos

RECOMENDACIONES

79 — Libros

80 — Cine

82 — Estilo

83 — Tecnología

84 — EL PILÓN: Indio festeja 120 años con un libro sobre tribus urbanas en México.


CARTA EDITORIAL

El silencio, estricta y prácticamente, hablando, no existe. No es un estado o condición, sino que se trata más bien de una idea. Ésta, además de moverse en el plano familiar de los sonidos, es capaz de denotar en diversos ámbitos, en algunos, como la música, de manera explícita y en otros, como la plástica, la literatura y la filosofía, de modo abstracto. Esta edición, cuyo principal motor fue plasmar las múltiples encarnaciones posibles, se enfrentó al reto de representar algo que en sí es nada (ausencia, pausa, blancos, negros, vacíos… silencio). Al hacerlo las posibilidades de contemplación se volvieron infinitas y de repente mirásemos a donde mirásemos, escuchásemos lo que escuchásemos, el silencio se hacía presente. Justo como Cage afirmó que el ruido es la máxima constante de nuestras experiencias sensoriales –si es que nos permitimos percatarnos de él–, la idea a la que le dedicamos estas páginas inundó cada rincón de nuestros pensamientos. De repente, y como si hubiese vuelto alguna de mis aulas en CU, discusiones filosóficas, semánticas y acústicas tomaban lugar en nuestro pequeño y humilde búnker editorial. El concepto, pronto, se me reveló abrumador. ¿Cómo hacerle justicia a tan poética e inasible noción? ¿Cómo pretender dedicarle una exploración editorial, ni qué decir musical, en tan limitado espacio, con tan limitado tiempo? Sucumbir a la ansiedad me pareció la única opción lógica, afortunadamente en Marvin rara vez reaccionamos lógicamente. Así que mejor se optó por una profunda investigación, la cual –en menos tiempo de lo pensado– comenzó a arrojar los nombres de otras mentes a las que la idea del silencio enloqueció. No estábamos solos, y lo que es mejor, estábamos en muy buena compañía: Yves Klein, Toru Takemitsu, Elbert Hubbard, Rimbaud, Pound, Talk Talk y muchos más. Fue entonces, como suele y ha de seguir sucediendo, que la revista se reveló a sí misma, debía tener hojas en blanco (éstas se las encontrarán, queridos lectores, en la sección de Marvinismo y no, no son errores de impresión); se debía hablar de Cage, pero también de otros músicos y experimentalistas que le han dedicado odas sonoras (o insonoras) al silencio; en el arte la visión de la fotógrafa Anna Bedyńska y sus retratos de personas albinas –sobre fondos blancos, usando sólo ropa blanca– documentaron lo ausente para nuestra páginas. Sin embargo, la portada permaneció como una interrogante por largo tiempo. De nuevo, y como si el ciclo macabro del que pensé ya había salido volviese a empezar, la ansiedad se hizo presente. Sin más opciones ilógicas a la mano, me entregué a mi relajante placer de escuchar hip-hop en noches de insomnio, fue entonces –mientras el crujir de la ajuga me hacía consciente del silencio– que recordé que era noviembre. Mes de muchas cosas, y del 20 aniversario de Enter the Wu-Tang (36 Chambers), obra maestra de la historia del rap y de Wu-Tang Clan (en ese orden). También recordé que el colectivo al que el hip-hop le debe más que a nadie, tenía agendado un cese al silencio programado con la salida de A Better Tomorrow, su primer álbum de estudio en seis años. De inmediato la idea de tenerlos en portada me pareció perfecta, y segundos después, arriesgada e irreal. ¿Marvin con Wu-Tang Clan en portada? ¿Será posible pensar que en un país como el nuestro al que el hip-hop (en mayor o menor medida) le sigue siendo ajeno, una idea como ésta resultaría ser una buena estrategia de marketing? ¿Podemos ya dejar de negar, como público y medios, que el hip-hop es el género más emocionante actualmente? ¿Es momento de cesar el silencio ante la revolución musical de nuestra generación toma lugar? ¿Podrán 4 minutos y 33 segundos de silencio ser música? ¿Por qué no? Jimena Gómez Alarcón @jimena_blue


PERSPECTIVA

silencio La afonía posee diversos significados en el mundo; la concepción occidental de la ausencia de imagen vocal casi siempre tiene una connotación negativa, sin embargo, en otras culturas es signo de inteligencia y respeto.

Japón

Estados Unidos

A las personas de pocas palabras se les considera de confianza, sobre aquellas con facilidad en el acto locutivo. Los japoneses optan por no hablar frente a situaciones de confrontación, pues consideran que la palabra es una debilidad.

Los indios dakota sioux relacionan al silencio como el perfecto equilibrio del cuerpo, la mente y el espíritu. Como un acto de cortesía, los indios nunca interrumpen a una persona cuando está hablando. Los apaches occidentales de Arizona no entablan conversación alguna durante periodos de cortejo, con el fin de evitar decir cosas inapropiadas. Las mujeres consideran este acto como un signo de modestia. La tribu de los Pies Negros acostumbra guardar cinco minutos de silencio al inicio de una visita social, de modo que antes de convivir se debe callar.

Canadá Los indios atabascos no son amantes del excesivo uso de palabras, utilizan largas pausas y no hablan del futuro, pues consideran que hacerlo augura mala suerte. Además, les es irritable cuando los occidentales hablan apresurados y no respetan las pausas.

Nigeria El pueblo Igbo valora al silencio como muestra de aceptación. Cuando alguien propone matrimonio a otra persona, como señal positiva ésta se retira en vez de responder explícitamente.

República Centroafricana Para los Gbeya de este país el habla es causa de conflictos y el silencio es paz. Durante la comida no se cruzan palabras, y menos cuando hay invitados, pues el consumo de alimentos es señal de hospitalidad. Cuando visitan a enfermos, sólo está permitido hablar con las personas alrededor, nunca con el desahuciado.

Finlandia-Suecia Se les cataloga como los países europeos más reservados. Sus habitantes contemplan al silencio como indicio de relajamiento, afirman que es mejor hablar sólo cuando hay algo que decir, predisponen a la observación sobre la intervención verbal y respetan la privacidad del individuo y la opinión ajena.

Referencia: Mateu, Rosa. El lugar del silencio en el proceso de la comunicación. Universidad de Lleida, Departamento de Filología Clásica, Francesa e Hispánica, Lérida.


BREVIARIO

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FILUX contará con más de 80 talentos, nacionales e internacionales, que realizarán proyecciones sobre fachadas, obras digitales, conciertos, intervenciones lumínicas y conferencias. Los cuatro recorridos nocturnos alrededor de las obras serán completamente gratuitas. Para más información visita filux.info.

e d o n i m a c r e m i r el p la ciudad luz en

l Festival Internacional de las Luces México (FILUX) es el primer evento en América Latina creado con la intención de involucrar el espacio público en la presentación de diversas manifestaciones artísticas de la luz. Esta interesante propuesta, que se llevará a cabo en la Ciudad de México del 7 al 10 de noviembre, surgió de la sociedad civil y se ha alimentado con el apoyo de varias instituciones y empresas. David Di Bona, el hombre que dirige este proyecto, llegó a nuestro país hace casi diez años y ha tenido a su cargo la producción de diversos espectáculos y festivales como Distrital. Su ambición más reciente fue imaginar a la ciudad intervenida por caminos de luz y nosotros tuvimos la oportunidad de conversar con él al respecto:

¿Cómo es el proceso para llevar a cabo un festival? David Di Bona: Lo importante es pensar qué historia contar; es como cuando se hace una película, siempre

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es importante tener un guión, pensar qué quieres decir y a quién quieres comunicar, de ahí se van trazando todas las líneas. Lo que yo hago es pasar en papel esas ideas y trabajar sobre la identidad del proyecto. Si bien no estás inventando el hilo negro, tienes que trabajar pensando que sí porque el festival es algo distinto, y siempre estar agradecido por cada granito de arena que toda persona aporte.

FILUX suena muy interesante, ¿cómo surge la idea? DDB: Nació hace unos seis o siete años. Fuimos a distintos festivales de la luz en el mundo y ahí descubrí que la mayoría tiende a iluminar una fachada o a cambiarle la luz a un monumento, una cuestión meramente ornamental. Yo sabía que lo nuestro no iba por ahí, la Ciudad de México y su historia es muy rica, entonces me imaginé lo interesante que podría ser que las paredes hablaran y tomé como punto de partida una deconstrucción cinematográfica. En lugar de que tú estés sentado frente a una pantalla viendo cómo

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pasan los cuadros, tú vas a ir armándote tu propia película en un recorrido por las fachadas. Es una idea muy romántica y linda, pero a la hora de realizarla es un tanto inviable.

Y entonces, ¿qué pasó? DDB: Nos dimos cuenta que en el muralismo había una manifestación artística que tenía que ver más con estos grandes formatos. Otra cosa que me parecía muy interesante del festival era involucrar a quienes habitan el espacio. La idea en FILUX es hacer un festival artístico en donde se trabaje con el lenguaje de la luz en sus distintas expresiones o manifestaciones, tendremos proyecciones sobre fachadas, iluminación arquitectónica y, tal vez, hasta una pieza realizada con velas. La intención del festival es hacer un recorrido nocturno durante cuatro noches para conocer distintos recintos, comenzando en el Laboratorio de Arte Alameda, pasando por la Alameda Central y después en alguna pieza sobre otra plaza. La gente

tendrá un mapa y durante la noche podrá recorrer las distintas creaciones de los artistas. ¿Las proyecciones en fachadas tienen algo que ver con el mapping? DDB: En realidad la palabra mapping en esta primera edición no la vamos a utilizar, dicha técnica se me hace algo grandilocuente que deja al espectador en estado pasivo, nosotros no iremos tanto hacia esa cosa tan espectacular y efímera, estamos en busca de algo más íntimo. Sé que cuentan con la ayuda de varias instituciones, ¿fue difícil conseguirla? DDB: No ha sido difícil porque el proyecto gustó mucho, es atractivo y afortunadamente contamos con el apoyo de la autoridad del Centro Histórico, del Gobierno del Distrito Federal, CONACULTA, el INBA y de varios complejos de la UNAM. Todos ellos han colaborado desde donde pueden y poco a poco se han ido sumando las piezas.


BREVIARIO

C

J&B es uno de los whiskies más famosos y vendidos de todo el mundo. Fue fundado en 1749 en el Reino Unido por el italiano Giacomo Justerini y George Johnson. J&B es una de las cosas que nunca debe faltar en las fiestas. Evite el exceso.

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ada año se realizan en nuestro país increíbles conciertos, tanto de bandas legendarias como de atractivas propuestas, y mejor aún, festivales en donde se reúnen ambas, pero el destino normalmente nos aplica malas jugadas y no nos permite asistir a todos los eventos. Sin embargo, J&B y Marvin queremos que vivas la música cuantas veces quieras con el Pasaporte Marvin, un pase asegurado a los mejores espectáculos para que tú seas el que cuente cómo estuvo la fiesta.

¿Te imaginas asistir al Vive Latino, al Carnaval de Bahidorá y también al Festival Marvin? Con el Pasaporte Marvin tendrás la oportunidad de asistir a éstos y más shows junto a un acompañante totalmente gratis (así es, lo leíste bien, ¡gratis!). Escucharás y cantarás, junto a miles de eufóricos fanáticos, esas canciones que han marcado tu vida y, por qué no, también bailarás al ritmo de cada vibración emanada de las bocinas del recinto, una experiencia que no sólo disfrutarás una vez, sino hasta cinco veces, pues el Pasaporte Marvin incluye acceso total a cinco de los festivales y conciertos más esperados en México. Para ganarte este espectacular Pasaporte Marvin, presentado por J&B, deberás participar en

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se hayan organizado en territorio mexicano. Pero ésta sólo fue una pequeña probada de lo que el Pasaporte Marvin ofrecerá a su esperado ganador. No te pierdas ningún detalle del concurso (sólo para mayores de edad) para poder ganártelo, mantente al pendiente en nuestro portal www. marvin.com.mx y en nuestras redes Facebook. com/RevistaMarvinOficial, Twitter.com/@ RevistaMarvin y Vine.com/ Revistamarvin.

re Bola Led Homb

T u p a s e a l o s m e j o r e s conciertos

una divertida dinámica que se realizará durante el mes de noviembre, protagonizada por la Llama Marvin. Nuestra amiga actualmente está viajando por todo el mundo, descubriendo nuevas cosas, principalmente sonidos que le emocionen y que en cuanto regrese nos revelará para difundirlas y ampliar el bagaje de todos nosotros los melómanos. Para calentar los motores de este emocionante concurso, la Llama Marvin estuvo documentando en octubre pasado todo lo vivido en su travesía por el globo terráqueo a través de nuestras redes sociales, enfocándose en aquellos países de donde provenían los artistas y bandas que conformaron el cartel del Corona Capital 2013. Con ayuda de la Llama, algunos de nuestros lectores fueron los afortunados en presenciar en directo uno de los más ambiciosos line-ups que


BREVIARIO

D ece n a s de r e l a t o s e n m o v i m i e n tO

A

EL 11º FICM fue posible gracias al Gobierno del Estado de Michoacán, Cinépolis, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, la Filmoteca de la UNAM, Canal 22, OnceTV México y Fundación Televisa.

SILENCIO

ño con año el estado de Morelia realiza una gran cantidad de eventos culturales con el fin de construir un nexo entre el arte y las personas. Uno de los principales eventos es el Festival Internacional de Cine de Morelia, en el que se exhiben importantes producciones del país y de otras partes del mundo, además de diversas actividades, entre conferencias con reconocidos directores, mesas redondas sobre nuevo cine y talleres de apoyo al talento joven que busca plasmar sus historias en la pantalla grande. Del 18 al 27 de octubre

se llevó a cabo la onceava edición del FICM, que contó con la enérgica participación de realizadores nacionales dentro de las competencias Sección Michoacana, Cortometraje, Documental y Largometraje Mexicano. Participaron 23 documentales, 12 cintas y 43 cortos provenientes de Oaxaca, Veracruz, Michoacán, Puebla, Guerrero, Baja California y el Distrito Federal, demostrando la calidad artística que existe en cada rincón de la República Mexicana. Los participantes fueron calificados mediante una rigurosa metodología que analizaba cada detalle de los proyectos. Entre los nombres que conformaron el jurado de esta ocasión se encontraron Hélène Auclaire, directora del departamento de cine de la Semana de la Crítica de Cannes; Karen Cooper, directora del Film Forum de Nueva York, Chris Fujiwara, director del Festival Internacional de Cine de Edimburgo y Todd

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McCarthy, crítico principal del Hollywood Reporter y un insigne del periodismo cultural en Estados Unidos. 2013 fue un año de reconocimientos y aniversarios en el FICM, comenzando con la presencia de Alejandro Jodorowsky, Robert Rodriguez, el director francés Bruno Dumont y el realizador estadounidense John Sayles, siguiendo con las retrospectivas del actor Burt Lancaster y del mexicano Arturo de Córdova, un tributo al escritor José Rubén Romero, así como una selección de cortometrajes del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) a propósito de sus 50 años de existencia como una casa que prepara a las nuevas generaciones de directores y guionistas. Cinépolis Morelia Centro y Las Américas fueron las dos principales sedes en donde el público se adentró a descubrir las nuevas perspectivas del cine, desde la aclamada Gloria del chileno Sebastián

Lelio, el surreal Amor Índigo de Michel Gondri, Behind the Candelabra de Steven Soderbergh y Los Insólitos Peces Gato de Claudia Sante-Luce. Otros complejos también ofrecieron sus espacios para las narraciones audiovisuales, entre ellos la Plaza Benito Juárez, el Aula Máter del Colegio de San Nicolás de Hidalgo, la Casa Natal de Morelos y el Teatro José Rubén Romero (recinto en donde se llevaron a cabo conferencias magistrales). Entre las tantas proyecciones y actividades relacionadas con el cine, fue imposible disfrutar de todo lo dictado en el programa, pero no es de preocuparse, ya que el FICM viajará a los Cinépolis de la Ciudad de México del 1º al 7 de noviembre, también se presentará en la Cineteca Nacional los días 2 y 3 y en el Centro Cultural Universitario del 8 al 10 del mismo mes. Así que no hay pretexto, ni geográfico ni temporal, para ver películas de calidad y fomentar el desarrollo del séptimo arte.


BREVIARIO

Antes del lanzamiento oficial de El Silencio, Caifanes recibió la oferta de ser telonero del concierto de The Cure en el Palacio de los Deportes; sin embargo, Saúl y compañía rechazaron la oferta tras argumentar que no querían hacer nada hasta que su disco estuviera a la venta. Sin embargo, se dice que la razón real fue que no querían ser víctimas de una comparación (en tiempo real, ya que desde el principio las similitudes abundaron) con el grupo británico.

SILENCIO

U n p a u s q u r e s o n e l h i s t o r i

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a a e ó n a a

ace más de dos décadas Caifanes lanzó su disco El Silencio, que tras un consenso de varios años, tanto fanáticos de hueso colorado como la crítica (mundos tan ambivalentes que en pocas ocasiones logran congeniar) han catalogado como la obra cumbre de esta banda. Como todos los grandes nombres, dicho álbum eliminó de sí toda temporalidad para establecerse en el inconsciente colectivo como una revalorización del rock latino, de la creatividad en México y de la identificación espiritual.

El Silencio fue el último material grabado por la agrupación en forma, con Saúl Hernández, Alejandro Marcovich, Sabo Romo, Alfonso André y Diego Herrera, cinco músicos que para 1992 simbolizaban la apuesta musical de todo un país que deseaba establecerse como el más importante musicalmente hablando, y que estaba harto de vivir tras la sombra de Argentina y su Soda Stereo (curiosamente, un año antes ambas agrupaciones habían compartido escenario en el Palacio de los Deportes). Para la grabación del disco Caifanes se trasladó a Wisconsin, en donde se reunieron con Adrian Below (de King Crimson), quien sería el guía de una creación pensada –sin vacilaciones– para llegar más alto que lo alcanzado por trabajos previos, un homónimo y

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un Volumen II. Lo logró, sin embargo, y con todas las satisfacciones que la música y el éxito procuran, la banda no logró escapar de la maldición del éxito, sus integrantes se aislaban cada vez más y ejes creativos marcaban rumbos distintos. Tal tensión llegó a su punto máximo cuando la interacción cesó y el mutismo asaltó a los músicos, mas no a sus creaciones, pues es en esta producción en la que el proyecto experimenta con sonidos más agresivos y folclóricos. Las letras de El Silencio fueron el único recurso que Saúl tuvo para comunicarse con sus compañeros: “Nos Vamos Juntos” fue escrita como una total declaración de unión entre un par de amigos que la ambición había separado; así como “No Dejes Que”, canción que demuestra

la desesperación de encontrar una cura para el egoísmo y la soledad. Pero también las drogas parecieron ser un tópico que afectaba a Caifanes, pues se dice que “Piedra” y “Metaforméame” reflejan el caos interno por el que pasaba Saúl a causa de los narcóticos. Como se planeó desde un inicio, el álbum comprendió éxitos que se propagaron rápidamente y la radio (un medio que los apoyó desde los primeros años) no cesaba de transmitirlos. Tal es la contundencia en “Nubes”, “No Dejes Que”, “Para que no digas que no pienso en ti” y “Hasta Morir”, que su eco aún altera de manera positiva a sus contemporáneos y educa –sin prepotencia de por medio– a una juventud que no ha visto una revelación como la vivida en 1987, en un bar de mala muerte denominado Rockotitlán.


BREVIARIO

s o ñ a : 120 sidad

! a t s e i f a l a te

O r I e v D i a d IN m ú de S ¡ C t á d y g m p

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Hay alrededor de 100 millones de botellas con las 120 etiquetas inspiradas en las tribus urbanas disponibles en los distintos puntos de venta y centros de consumo a lo largo y ancho del país.

SILENCIO

o m p l et a u l b u m i g i t a l

a n a u ch o s r e m i o s

NDIO cumple este año su 120º aniversario y, como parte de la celebración, realizó su cuarto concurso de etiquetas edición especial, en esta ocasión, inspirado en las tribus urbanas que han dejado huella en nuestro país. Fueron 120 las etiquetas elegidas provenientes de diversos estados de la República, en las que de manera única se retrata la esencia de cada subcultura, un tributo digno para quienes

han ayudado a construir y llevar a cabo cambios sociales a favor de la diversidad. La fiesta de INDIO se traslada también a las redes sociales, en donde se llevará a cabo Los 120s, una antología digital con la que se puede ganar increíbles premios, desde merch oficial de INDIO, así como lentes de sol, tenis, pósters, audífonos, fundas personalizadas para tu smartphone, bocinas, cuentas de Spotify por un año, patinetas y el libro edición limitada 120 años celebrando la diversidad en México, el cual fue editado por Revista Marvin. Para ganártelos lo primero que debes hacer es entrar a www. indio.com.mx/los120s y registrarte con todos tus datos. Cada uno de los

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premios requiere de un cierto número de puntos, que puedes obtener de dos formas: 1) Busca alguna subcultura en su contexto natural y tómale una foto, después súbela a la misma página de internet y recibe tus puntos. 2) Descarga la app oficial de Los 120s de INDIO, captura las etiquetas edición especial con tu cámara y llena por completo tu álbum digital. Entre más fotografías de tribus y capturas de etiquetas reúnas, más puntos y posibilidades tendrás para llevarte los fabulosos premios que INDIO tiene para ti. No pierdas ningún detalle de la fiesta de INDIO, la cerveza que reconoce la importancia de la multiculturalidad en cada rincón de México.

Descarga la aplicación móvil, captura todas las etiquetas en tu álbum digital y gana puntos.


Sabemos que a diario te dicen qué está de moda y a quién debes escuchar. En esta sección, nos damos a la tarea de poner las cosas en perspectiva y valorar por qué o por qué no debes escuchar al nuevo chico de la cuadra.

Banks

PRO

— Lo que Banks viene a proponer no es nuevo y mucho menos distinto a lo que muchas chicas vienen haciendo con teclados CASIO desde hace años: semi atrevidas baladas electrónicas. No, no es nada nuevo, la diferencia es que Banks lo hace mejor. La fórmula existe, y Banks acaso le brinda más cuerpo, lo anterior se le debe agradecer a su voz, la cual va de lo rasposo a lo francamente sensual y dulce. Su estilo musical, incluso, limita el potencial vocerrón que a esta chica se le podría sacar. Sus influencias se encuentran en los primeros años de Fiona Apple, en la crudeza de Tracy Chapman, el terciopelo de Lauryn Hill, e incluso en la ira inocente de una Alanis Morissette adolescente; entiende su voz y juguetea con ella. Como base nos encontramos con tonadas electrónicas que van del dubstep al electrónico lo suficientemente experimental como para resultarnos interesante, y lo suficientemente accesible como para pegar en la radio. Detrás de esta chica, que sin duda tenía pósters de Whitney Houston en su cuarto, hay una precisa maquinaria en funcionamiento; en su video sale en diversas etapas de semi desnudez y sus redes sociales, según notificó la propia Banks, son manejadas por su management, ya que ella no se le da tanto eso de la tecnología (como dato curioso, vale señalar que sí publicó su número de celular para que los fans le pudieran marcar por si algo se les ofrece). Con todo, no puedo evitar sentirme un poco mal por Banks, y es que ella, la que en el fondo quiere ser una artista de R&B, probablemente no sobreviva a las garras de una industria que quiere producir Lanas del Rey como pan caliente. TXT:: JIMENA GÓMEZ @jimena_blue

CONTRA

— Llámenme ignorante, califíquenme como un vulgar, pero no puedo evitarlo. Toda vez que escucho alguna canción de Banks me imagino a Ninel Conde bailando en un antro de moda. Así, alzando los brazos y con los ojos cerrados, con un vestido ligero para pronunciar su curvas y calzando tacones con punta de flecha, sonriendo, con un trago en la mano. Es una visión patética que viene a mi mente, directo, sin escalas, y el asunto me perturba, por supuesto. Y me pone mal porque, además, de pronto descubro que miles de escuchas no sólo gozan de las tonadas de la responsable de “Waiting Game”, sino que la idolatran al grado de considerarla una figura a la cual vale la pena seguir. Vaya miseria. Porque cuando esta chica se “prende” provoca bostezos, y cuando susurra –supongo que pretendiendo contagiarnos con su cachondería (?)– no hace más que causar repulsión. Así que, ¿por qué habríamos de atender esta música barata habiendo ya tanta porquería colmando los cestos de basura del pop? ¿Porque Katy Perry nos lo recomienda vía Twitter? Llámenme ignorante, pero dudo mucho que Ninel y Katy difieran mucho en gustos musicales y creo que ya todos tenemos suficiente con las fotos de Miley Cyrus semi desnuda sacando la lengua como para tener que soportar baratijas sonoras de esta calaña, porque, se supone, éste sí es “buen” pop. TXT:: Pedro Langerhaus

SILENCIO

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ESTRATOSFERA

Reportes de bandas, disqueras y medios de distintas ciudades de México y el mundo.

REPORTE

St. Petersburgo

Pinkshinyultrablast

Si antes era posible distinguir características, digamos, regionales, en grupos no occidentales, ahora incluso en la música, la globalización infecta a cada rincón del mundo: lo mismo en Londres, Ghana, el D.F. o St. Petersburgo. De esta última ciudad les presentamos a un grupo de shoegaze y noise-pop donde no podía faltar una bella chica etérea en las vocales. Su lema es "¡Давайте будем жрать!" ("¡vamos a comer!") y tocan pop cubierto de capas ensoñadoras y no, no les tocó la Guerra Fría. ¿De dónde son? Pinkshinyultrablast son de los suburbios de город Санкт Петербург y hacen un hermoso ruido distorsionado con guiño a la cultura pop, entre ellos a Godzilla y a unos cuantos zombies felices que pasan lista. ¿Integrantes? El grupo está integrado por Roman Parinov, Lyubov Soloveva, Ivan Kostin (tiene SILENCIO

que haber –a fuerzas– un Ivan en un grupo ruso) y Sergey Kudryashov.

punk psicodélicos surgidos en tierras de los hermanos Karamazov.

Suenan a… (cantan en inglés, supuestamente porque el noise pop no se oye bien en ruso). Sus influencias van desde My Bloody Valentine hasta Ride, pasando por el seminal grupo ruso Grazhdanskaya Oborona, quien fuera uno de los primeros combos

¿Qué diablos significa su nombre? Literalmente quiere decir “Explosión rosa ultra brillante”, pero en realidad lo tomaron de una canción de sus ídolos, Astrobrite. Su nombre va muy en la onda de Lovesliescrushing y bandas dream pop similares.

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De las desventajas de ser de St. Petersburgo: Se aburren y además los instrumentos son muy caros. Escucha en su Bandcamp el EP Happy songs for happy zombies, lanzado hace unos años.

pinkshinyultrablast. bandcamp.com


TXT:: ALEJANDRO MANCILLA / @nosoymoderno

St. Petersburgo город Санкт Петербург: Donde los inviernos son eternos las bandas comenzaron a adoptar un carácter menos crítico y a adaptarse a un mercado (literalmente) antes inexistente por su carácter socialista. Fue así como en la ciudad surgieron bandas alternativas como MangoMango, Pilot y Kovcheg y hasta una suerte de The Cure locales: Strange Games. Todo eso es historia. Hoy, la segunda ciudad más grande en Rusia, St. Petersburgo, es considerada la meca de la cultura nacional y una importante terminación nerviosa del país. Actualmente, en menos tiempo de lo que te toma decir la palabra “vodka”, se puede vislumbrar una escena vanguardista que recibe oxígeno de una ciudad de casi 5 millones de personas. Con el internet, las bandas pueden dar a conocer su música a

Hubo una época en la que existió algo llamado URSS. Si tienes la edad suficiente, seguro recuerdas los tenis perestroika (de Canadá), la Guerra Fría o a Gorbachov, quien se decía era el anticristo por su marca en la frente. Quizás también ubiques a Gorky Park, la única banda mainstream de la época (al menos la que llegó a México) que tocaba hardrock. Claro que antes de eso hubo auténticos héroes como Yuri Morozov, que en los 60 ya hacía rock progresivo bajo la cortina de hierro; Piknik en los años 80; y de St. Petersburgo, tenemos que mencionar a grupos pioneros como DDT, Aquarium y Zoopark. Llegados los 90, se empieza a definir el estado actual de la música en la zona, debido a que en esa época post-soviet,

unos Sugarcubes del futuro). Ahora que si quieres escuchar algo bizarro, desde el nombre hasta el sonido, existió una banda llamada Tequila Jazz que tocaba, obvio, jazz fusionado. ¡Qué ironía! Es como si a algún grupo mexicano se le ocurriera ponerse algo así como URSS bajo el árbol. Los lugares que los chicos y chicas rusos recomiendan para escuchar buena música en St. Petersburgo son el Orlandina, donde puedes escuchar reggae, ska y punk rusos (¿a qué sonarán estos ritmos caribeños en una ciudad más fría que el hielo donde los inviernos son eternos?) y si lo que quieres es escuchar hip-hop en el idioma de Rasputín o música electrónica producida en la localidad, el lugar ideal es el club Griboedov.

través de todo el mundo y, vía algunas clases de Harmon Hall, exportar shoegaze casero en inglés o pop, punk y música rara/experimental para los estándares occidentales pseudo-intelectuales. Así, tenemos bandas como Aukyton, agrupación que sí canta en ruso y que ha tenido éxito en países como Alemania gracias a su estilo “difícil de describir”; Dva Samolyota, otra banda rara (alternative reggae no es un término común); Happy Birthday, que parecen ser los gemelos de The Doors; Kolibri, una banda muy recomendable de pop barroco que continúa en activo; Neformal’noe Ob’edinenie Molodezhi (NOM), el grupo indie más divertido de St. Petersburgo según sus propias palabras (Googléalo y lo comprobarás, son como

A L GU N A S R E C O M E N D A C I O N E S

Follow The White Rabbit Extraños y un tanto densos. Esta banda apuesta por un viaje atmosférico con vocales asombrosas y momentos de lucidez, donde destacan la guitarra y las texturas sónicas. La banda es obsesiva e hipnótica y ellos mismos se definen como “fantasía humana hecha carne”. ¿Algo pretenciosos? Sí, pero muy buenos. facebook.com/ FTWRband

Bitting Elbows

Морэ & Рэльсы

7he Myriads

¿Punks con look de Village People o Patrulla Motorizada versión hipster? Sólo en St. Petersburgo. Estos tipos pálidos tienen suerte de no haber sido punketos durante los 80, si no de seguro los hubieran mandado a Siberia, pero no por punks, sino por poperos. Pero al final del día, suenan mejor que cualquiera de los últimos discos de Green Day.

Loops e instrumentos bien conectados al cerebro (electrónica con alma) son los elementos que otorgan la suficiente calidez para hacer de esta banda un sobresaliente representante del sonido electro cosmopolita de la ciudad. Funk elegante, space-rock, sintes análogos y un rechazo a los grupos de laptop, son el sello de esta agrupación local.

vk.com/more_relsy

soundcloud.com/ the-myriads

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Más cerca de los videos virales que del MTV de la generación anterior, este grupo indie logró que más de 9 millones de personas vieran online su video con look de Playstation de la canción “Bad Motherfucker” (en el que un Godínez ruso que se aloca con un arma, es el protagonista junto a unas rusas en bikini que noquearían de emoción al mismísimo Iván Drago). La banda se formó en Moscú, pero tienen mucho éxito en St. Petersburgo.

brittingelbows.com/


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En aquella irreverente caricatura llamada Animaniacs, había un segmento dedicado a Katie Ka-boom: adolescente de cabello corto, leggings rosas, valerina púrpura; hermana mayor de un chiquillo adicto a los videojuegos y al béisbol, hija de los típicos padres que ahorraron bien y lo suficiente para hacerse de una hermosa casa en algún suburbio norteamericano. La vida de Katie era la de cualquier chica de 16 años, con una habitación rosa y pósters de los grupos de moda pegados en las paredes (boy bands y uno que otro conjunto con guitarras). Katie era encantadora, excepto cuando perdía los estribos; si sus padres la regañaban, su amiga le decía que lucía gorda o, peor aún, su novio llegaba un minuto tarde, las hormonas de Katie explotaban provocando que ella gritara: “¡Ustedes no me entienden, soy sólo una adolescente!”; sus ojos se hinchaban de tanta sangre acumulada, su cuerpo se ensanchaba en las mismas proporciones que Hulk. Katie literalmente hacía “¡Ka-boom!”, convirtiéndose en ese feroz e incomprendido monstruo que, en menor o mayor medida, todos los adolescentes llevan dentro. La potencia de Sleigh Bells, representada en samplers crujientes y sucios, que sirven de base para unas vocales femeninas, dulces y delicadas, es el espíritu incomprendido de Katie Ka-boom traducido a música con la dosis de furia alternativa que en primera impresión sólo los jóvenes pueden entender y disfrutar, como las primeras masturbaciones frente a esos pósters eróticos adheridos a las paredes. S I L E NCIO

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Sleigh Bells se une a ese minimalismo escénico de géneros que tan en boga puso The White Stripes hace tiempo; es decir, chico y chica haciendo música desmadrosa: ella es Alexis Krauss, la vocalista, oriunda de Nueva Jersey, con una bonita adicción por los grupos compuestos por adolescentes cuyo ritmo se debate entre la fiesta y los primeros ligues, de niña apareció en un comercial para el canal Nickolodeon, estudió la licenciatura en Ciencia Política, y entre grabaciones y conciertos, da clases de español a niños del Bronx en Nueva York, según

declaró a David Marchese de la revista Spin el año pasado. Él es Derek Miller, nacido en la costa de Florida, Estados Unidos, a los 17 años ya era el vocalista de una banda de hardcore, Poison the Well, la cual abandonó tras un año de éxito playero. Decidió moverse a hipsterlandia, mejor conocida como Williamsburg, Brooklyn, para encontrarse con simpatizantes musicales con los cuales compartir cervezas, intereses y demos. Mejor dicho, para armar las relaciones públicas necesarias con el fin de editar un primer álbum. Su historia de formación encaja perfectamente en esa fantasía de la fama al estilo rockstar tan anhelada por los egos teenagers. Según cuenta Derek para Melene Ryzik del New York Times, corría el verano de 2008 cuando él trabajaba de mesero en el restaurante-bar Miss Favela, cuando una jovencita de cabello largo y look hip-hop retro (a la mitad de la primera Neneh Cherry y Salt-n-Pepa) ocupó una mesa, se trataba de la misma Alexis acompañada de su madre. Entre platos de primeros y segundos tiempos, tragos y postres, Derek les confesó que, como casi todos los meseros de locales cool del mundo, lo suyo no era la industria del servicio, sino la música, y que andaba en busca de una vocalista para sus demos. El reportaje del New York Times titulado “Enjoying the Sweet Pains of Success” cuenta que fue la misma madre de Alexis quien le dijo: “Pues, ¿por qué no le haces la prueba a mi hija?”. El sueño que muchos persiguen en Hipsterlandia se volvía realidad, ¡y de qué forma tan irónica! No obstante, Sleigh Bells poco o nada tiene que ver con ese cada vez más chocante y predecible afán indie-sound de las bandas que quieren gestarse en las calles de Williamsburg (el mundo no necesita otro The National con sintetizadores por ejemplo), el pasado hardcorero de Derek y su paso por conciertos caóticos –de una Florida a la que no llegan los actores latinos de telenovelas cursis que hablan una especie de spanglish costero–, en conjunto con la sensibilidad de Alexis para comprender e incluso simpatizar con la cotidianeidad de los jóvenes del Bronx, fue el coctel con la dosis de dinamita necesaria para espabilar la morriña, a estas alturas prefabricada, zona de confort del indie Williamsburgiano.

Para empezar, su producción de samplers orgullosamente lo-fi es capaz de desquiciar el sistema nervioso de una audiencia acostumbrada a las guitarras tibias del tipo Whitest Boy Alive, Phoenix, fun. o The Noah and Whale. Las canciones de su primer EP, grabado para Mom + Pop Records y editado en octubre de 2009, era una aventura antes que otra cosa, un ejercicio de ruidero desvergonzado que iba del sonido hip-hop más elemental al hardcore que recordaba los escasos minutos que duraban las canciones de Circle Jerks o Minor Threat (de hecho muchas de las canciones de aquel EP y de su primer álbum, Treats, apenas rebasan los dos minutos 30 segundos de duración), y del pop medianamente accesible al industrial motorizado; momentos de garage rock con fuerte olor a gasolina, y todo esto vocalizado con el acaramelado tono de Alexis, que aun cuando grita no pierde su aliento a chicle tutti-frutti; aunque su presencia escénica recuerda a la ira contenida de Katie Ka-boom, sobre todo cuando en los conciertos lleva puestos los mismos leggins rosas de Katie. Los críticos, al sentir que las etiquetas se les acumulaban en la cabeza como bolas de papel bond conforme las canciones de Sleigh Bells seguían su caótica continuidad, optaron por definirlos como una banda de noise pop. Y nunca antes una categoría había sido sencillamente acertada. Treats, su primer disco, fue un álbum alabado por su brutal honestidad sonora y pocas ganas de encontrar el hilo negro de las emociones humanas, sus letras son meros desmenuzamientos cotidianos en la vida de adolescentes de clase media, a veces no muy afortunados, pero no por ello se hacen del azote una tesis académica para ingresar a Cambridge. Ese sentimiento de hervidero adolescente y ganas de devorarse al mundo sin pensar en las consecuencias lo entendió muy bien Sofia Coppola, no por nada la cineasta escogió a “Crown on the Ground” como el principal fondo musical del trailer de The Bling Ring y también la chillante melodía con la que empieza la cinta, acompañando al grupo de jóvenes mientras éstos se dedican a comprar ropa y joyas con tarjetas de crédito robadas.

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En ese sentido, Sleigh Bells es una banda que también puede clasificarse en el ámbito del rock urbano. Inquietos como suele ser la juventud, en 2010 sacaron Reign of Terror, una continuación del bullicio juvenil de su álbum debut que no le fue tan bien como esperaban (apenas un par de buenas críticas y medianas ventas). Y apenas en octubre pasado, los Sleigh Bells lanzaron al mercado un tercer disco oficial, Bitter Rivals, que suena más a un cumplimiento de contrato con Mom + Pop Records que a una avaricia por darle continuidad a un sonido que lograron consolidar con tan sólo dos álbumes. Con muchos paisajes de pop prendido, pareciera que intentan convencer a esos hipsters de Williamsburg que su estilo no es tan agresivo. Pero, por fortuna, siguen siendo jóvenes. M

“No somos la clase de banda que se da palmaditas en la espalda. Cualquier éxito que hemos tenido es seguido de todas las críticas que encontramos. Siempre hay algo. Yo soy ese tipo, sólo veo y escucho las fallas”. —Derek E. Miller

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Acabo de escuchar Wed 21 y me parece un material particular, ¿me podrías platicar más sobre el eje creativo, concepto…? JM: Lo nuevo es una guitarra eléctrica y una caja de ritmos que me proporcionaron mundos tímbricos diferentes, pero todo lo demás es lo de siempre. Usé un teclado que tengo desde el 96, un china cymbal (platillo) que conseguí hace un par de años y que cuando me invitan a cantar con otros artistas siempre lo llevo, el resultado es increíble. Parece que no te gustan las entrevistas… JM: En realidad es algo que… Es que cuando me dicen que tengo una digo “¡Ay, no!”, después, cuando estoy en la entrevista me la paso bien. Es una actitud de predisposición, pienso que podría estar haciendo otra cosa, pero ya en la conversación no tengo problema, de repente mejora mi estado de humor, me divierto, surge un interés por las preguntas que me plantean, incluso, me hacen reflexionar sobre cosas que yo ni siquiera había pensado. S I L E NCIO

Es curioso que en Latinoamérica no seas tan reconocida como en Europa y Estados Unidos; sin embargo, eso no te detiene para cantar en español… JM: También podría cantar en francés, lo manejo perfecto debido a que viví en Francia muchos años. El problema es el inglés, me percibo insegura, siento que no es mi propio lenguaje. Al contrario, me gusta cantar en español porque sueno a mí. ¿Por qué tus canciones no siguen una estructura tradicional? JM: De hecho las canciones de Wed 21 son muy parecidas a los primeros demos de mi primer disco Rara (1996), recuerdo que en esa época sufría de una inseguridad por creer que todo lo que hacía era una porquería y me señalaban por tocar todo con un mismo acorde, entonces decidí insertarle fuerza a la mayoría de los temas, agregándoles estribillos y coros, dándoles un carácter más tradicional en forma. Después comprendí, con ayuda de las críticas y comentarios

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El caso de Juana Molina es peculiar. Cuando dejó la televisión en los 90 para dedicarse a la música, muchos de sus fans y conocidos le dieron la espalda. Y no fue hasta que apareció David Byrne en su vida que sucedió una especie de salvación mediática internacional; el ex líder de Talking Heads quedó impactado por la arriesgada paleta de sonidos que la argentina aplicaba en cada una de sus composiciones. Ganarse tal reconocimiento dejó en claro –para sí misma y para el público– que su nueva carrera era una decisión seria y que no pararía, con o sin audiencias. Este año lanzó su sexto disco de estudio Wed 21, en el cual muestra un rostro más creativo y augura el éxito en el mercado anglosajón, y esperemos que también, por fin, en el latino. A propósito de la salida de su álbum, tuve la oportunidad de hablar con ella y no mentiré, tuve un leve temor de que las cosas no salieran como esperaba, pues Juana es conocida por no ser amante de las obligaciones que imperan en la industria, como la de dar entrevistas. Pero el trabajo es trabajo y los dos teníamos que cumplirlo; al final la predisposición fue desechada. Pronto nos dimos cuenta de que no hay mejor entrevista que la que encuentra su rumbo cuando los silencios dejan de ser incómodos.

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a mi alrededor, que debía reflexionar a profundidad sobre mi música y lo que quería hacer, no tener temor y dejar que las cosas se desenvolvieran naturalmente. Así que en Segundo (2000) ya no caí en lo mismo.

¿Sientes rencor por los que te atacaron? JM: No, porque me parece lógico lo que pasó, fue un comportamiento natural de aquellos que no les gustó mi música, estaban acostumbrados a algo, y me fui de la televisión en el momento más alto de mi carrera.

Me enteré que tu debut musical no fue tan positivo como lo esperabas, ¿cómo superaste eso? JM: Me costó bastante, tuve que soportar muchas cosas. Yo era muy conocida en Argentina por mi trabajo en televisión y comenzar una carrera distinta era arriesgado. Recuerdo que en mis primeros shows asistió un gran número de gente, pero no por mi música, sino porque era Juana Molina de la tele, lo malo es que a la mitad del concierto se iban porque no entendían nada de lo que escuchaban, pero la poquita gente que se quedaba le interesaba lo que yo estaba haciendo sobre el escenario. Fueron años de tener la prensa en contra, tenía que avanzar quitándome todo peso de encima. Cuando salió el primer disco me sacaron una nota doble en el diario más importante de Argentina, la nota se llamaba “Rara como Encendida”; sin embargo, no hablaban del disco en todo el artículo, sino del porqué había dejado la televisión y todas esas cosas, era difícil luchar, pero era eso o morir. Cuando me enteré que pasaban mi música en una radio universitaria de Los Ángeles, me fui para allá, hacia una ciudad a la que no le importaba lo que yo había sido, en donde no tenía pasado… Fue liberador. Después me encerré componiendo Segundo y pasaron los años y otros discos, años de trabajar medio dormida. Nunca fui un boom, que de golpe me pasó todo, apenas estoy haciendo mi sexto disco y recién comienzo a tener un nombre…

Tal vez se sintieron traicionados, ¿no crees? JM: Exacto. Pensaron que era un capricho de típica actriz que le dio la locura de sacar un disco y después regresa a la actuación. No fue mi caso, lo que hice fue volver a la música, yo había traicionado a la música por la televisión. Era momento de volver a ella. ¿Qué importancia tiene el silencio en tu trabajo? JM: Mi lema es: “¡Viva el silencio!” Para mí es la clave, no sólo para componer, sino para vivir; el mundo me parece tan estridente que me tuve que ir a vivir fuera de la ciudad; una cosa es el ruido inevitable de la urbe que emite la industria y sus máquinas, y otra es el ruido que la gente agrega. Algo que no tolero es que las personas usen a la música para alfombrar el ambiente, ¿con qué objetivo? Para mí es mejor escuchar los sonidos que la gente produce, estar en un restaurante desayunando y percibir el ruido de los cubiertos, las conversaciones, etc., lo importante es que el ruido ocasional transcurra sobre una base de silencio. Sin embargo, creo que no todos comparten esta audición del mundo, la gente no soporta estar callada, les resulta incómodo. Yo no puedo hacer ruido constantemente porque sufro, de hecho ya casi no voy a fiestas porque ponen la música a un volumen tan alto que me es imposible disfrutarla. Otro caso es el de los festivales, si observas bien a los músicos te darás cuenta que crean sonidos con tapones en los oídos, ¿no es una enorme contradicción? ¡Es de locos! ¿O yo estoy loca? Si eres sonidista y no soportas el volumen que manejas, ¿por qué simplemente no le bajas? La alegría y el baile no dependen del volumen; claro, debe ser fuerte, procurando no lastimar tus oídos y quedarte sordo, como muchos músicos que conozco, amantes de los altos decibeles.

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Y entonces, ¿cómo eres tú en el estudio? JM: Yo trabajo con el volumen bajo, un nivel que llene la habitación pero que no se apriete en las paredes; me gusta sentir la música, los graves, las percusiones, etcétera, cuidando que el oído nunca se perturbe por un medio o un agudo como esos que tanto les gusta poner a la mayoría de los compositores, es como si ese sufrimiento les causara alegría. Para mí un mundo feliz es un mundo en silencio, en donde hay eventos a los que puedes prestar atención, en el que pones un disco y lo escuchas, vas a una fiesta y escuchas la música que ponen, vas a la calle y escuchas el ruido de los autos. No es necesario tener tanta información que, incluso, te puede llegar a aturdir la mente, y no lo digo porque soy mayor, me pasó siempre igual, y es que la gente cree que las manías aparecen a causa de la edad, pero eso no es cierto, uno posee cierta manera de ser para toda la vida, lo que pasa es que de viejo todo se pone peor, con los años todas las particularidades se convierten en defectos, éste es el punto de vista desde el mundo occidental. Perdón por darte lata con todo esto, pero tocaste un punto importante de mi vida. M

“Yo había traicionado a la música por la televisión. Era momento de volver a ella”. —JUANA MOLINA

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Dev Hynes no es un hombre moderno. Desde su fascinante y aterciopelado Coastal Grooves, un alma vieja y atormentada se hizo presente bajo el nombre de Blood Orange. Sus atmósferas pertenecían al lugar más oscuro y nostálgico de los 80, su voz resonaba en los panteones más agudos del R&B y su figura, envuelta en el imaginario de la cultura gay de Nueva York de antaño, nos cantaba –desde el primer coro del primer corte de su primer disco–: “Yo no soy tu salvador”. Dos años han pasado, Miley escandaliza con su lengua, Kanye es Dios y la marea del hype ha traído y ahogado más nombres de los que valdría la pena contar. Él, sin embargo, ha permanecido detrás del escenario produciendo para Sky Ferreira, Solange y Britney, al tiempo que componía su propio material. Quizá tenga razón, quizá no nos pueda salvar, pero si “Chamakay” –sencillo de su nuevo disco– nos dice algo, es que mínimo está intentando hacer del mundo un lugar más bello.

Todo logro público empieza en privado, y el viaje de Hynes hacia su segundo material comienza con una contemplación personal de identidad. El punto de inicio es Georgetown, capital de la República Cooperativa de Guyana. Ahí encontramos a un chico flaco de raza negra sosteniendo un papel con una dirección y una teórica conexión sanguinaria con el suelo que pisa. Dev, hijo de inmigrantes centroamericanos, recorre las calles de una ciudad que le es tan ajena como la década que tanto añora, y la cual, irónicamente, su madre abandonó en 1988. Busca a su abuelo de 90 años que jamás conoció, busca respuestas a preguntas que seguramente por años acalló con beats reminiscentes a tiempos más simples. Esta búsqueda es retratada en el video de “Chamakay”, primero oída de Cupid Deluxe, álbum a lanzarse este 11 de noviembre. La canción empieza ahogada en percusiones de geografías borrosas, que lo mismo nos llevan al sur del continente que a una África que se antoja exótica y seguramente irreal, las primeras palabras llegan en susurros e interrogantes (“Si el dar me ha hecho solitario”) y nos damos cuenta de que a Blood Orange aún le gusta hablar de amor. En Cupid Deluxe, Dev se retuerce en una espesa y pegajosa sustancia que algunos llaman romance. Los resultados van, como habría de esperarse, de la profunda tristeza hasta llegar a una alegría pueril. Pero hay más que romance en este disco. Antes de los viajes en busca de los ancestros, antes del crédito de productor en discos de pop, antes de su nueva encontrada fama, tan sólo era un muchacho incómodo que siempre se encontró entre razas, países e influencias disímiles, constantemente intentando reconocerse en el pasado. Las once canciones contenidas en este disco son paradas obligadas en un recorrido circular al que al parecer le va a dedicar toda su carrera. La música es suave y precisa, lenta al compararla con el flujo hiperactivo al que la música actual nos tiene acostumbrados; ideal para disfrutarse en la playa si es que a uno le gusta ponerse melancólico con arena entre los dedos. Es en este material donde el cantante y productor demuestra sus habilidades

colaborativas, buscando el talento de almas similares que ha encontrado en su camino, entre ellas podemos mencionar a Dirty Projectors, cuya capacidad melódica se antoja perfecta para el estilo particular de R&B que lo obsesiona, también un poco de rap de la mano de Clams Casino, Despot y Skepta, y la voz dulce de Samantha Urbani, quienes junto con la mente filosa de Adam Bainbridge, mejor conocido como Kindness, cierran un tracklist capaz de remover la fibra de la música popular contemporánea. Así con un trayecto de total descubrimiento personal, Hynes sin pensarlo nos da suficientes razones para una vez más asumir que es nuestro salvador. Una expectativa pesada que no le deseo a nadie, ni siquiera a aquellos tan aventurados para asumir papeles de deidades, pero si Blood Orange nos acostumbró a algo con su trabajo hasta ahora, fue a recibir una brisa de aire fresco, a escuchar canciones que recuerdan a algo que aún no existe. Nostalgia futurista, ése habría de ser su género y si alguien decidiese acuñarlo, seguro pronto a sus filas se sumarían nombres ya conocidos como Twin Shadow e incluso Frank Ocean. Con una promesa de honestidad a sí mismo, más que a nosotros o sus futuros o ya asiduos escuchas, Cupid Deluxe podría parecer un disco un tanto extraño para su momento, es difícil clasificar su sonido y no se diga agruparlo con otras propuestas de sus contemporáneos, fenómeno que podría explicar por qué su nombre aún no goza del reconocimiento que otros han cosechado en el supuesto resurgimiento de esta corriente, pero en el que también se encuentra su mayor virtud y fuerza. Pues a pesar de recibir sin pausa llamadas de disqueras que lo buscan para crear alguna fugaz canción de radio, Blood Orange crea para sí mismo, lejos de las líneas y encerrado en algún paisaje de sol opaco y atemporal. Tal vez el truco para sumergirse en este espacio musical sea justo apreciar su rareza, esa condición de inadaptado que él mismo no logra sacudirse y que lo convierte en destello valioso dentro de un saturado y monocromático momento sonoro. Si mirásemos al pasado con la frescura que este disco es capaz, el futuro del pop (aunque aún incierto) no se auguraría tan desolado. Pero, como

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bien dicen, para poder ser salvados primero tenemos que buscar serlo y alejarnos de íconos falsos que nos venden plástico e ideas compradas y rebajadas. Un poco de pureza y sutileza, eso que nos falta y podemos encontrar aquí. M

“Me gusta desnudar la música, trato de hacerla lo más cómoda posible. Encuentro en la simplicidad la herramienta más importante para construir algo hermoso, por ello hay canciones que sólo son bajo y batería, así puedo obtener sólidos Bloques de color”. —DEV HYNES

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A estas alturas resulta absurdo fingir que existe algún género que viva un momento más emocionante en el mundo que el hip-hop, y si bien los mexicanos nunca le hemos entrado de lleno y cargamos con preconcepciones ignorantes y años de retraso, lo anterior no deja de ser cierto y Danny Brown, hombre despeinado sin un par de dientes, no deja de ser la cara de este instante musical.

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ientras Danny Brown estaba en la cárcel, mientras vendía drogas en las calles de Detroit, mientras –siendo un niño– veía a su tío fumar crack sobre la mesa de la cocina… sólo un pensamiento permanecía constante en su mente… Él iba a ser un rapero. De esto han pasado años, varios intentos y engañosos roces con la fama (como cuando 50 Cent lo iba a firmar, pero el look de Brown no era lo suficientemente gangsta para su gusto), hasta que en 2011, de la mano de la disquera Fool’s Gold de A-Trak, lanzó el álbum titulado XXX, el cual voló la mente del público y bloggers por igual. Se trataba de un sucio y rápido flow que lo mismo hablaba de comida y mujeres, como de Hendrix y meterse químicos y venderlos. Su personaje aunque se muestra en un constante estado estrafalario, se percibe honesto. Él con su sonrisa incompleta, sus versos rápidos y cargados de humor, él al que le faltó todo y ahora

sólo quiere un poco de Adderall, él, heredero directo de ODB (Ol’ Dirty Bastard), nerd que sin duda atesora sus primeros LPs de rap, no puede ser un estratega de marketing, tampoco puede ser el destello de luz que se refleja del Rolex perfectamente pulido de Jay Z: Brown es demasiado raro para ser cualquier otra cosa más que real. Esa cualidad que los hip-hoperos afirman apreciar más que nada en la vida. Ser rudos y ser reales, ése es el nombre del juego. Pero Brown no acaba de convencerse: “Se supone que todos somos muy gangsta, pero apenas pasa algo y todos nos convertimos en pequeñas perras y chismeamos todo el día sobre eso. Los raperos, fans, periodistas; todos los involucrados en el negocio. Actuamos como si fuéramos tan cool, pero al final nos comportamos como colegialas”. Además, como él bien dice, el gangsta rap tiene un punto de caducidad: “No he vendido drogas en 10 años, no voy a seguir rapeando sobre esas cosas”. Él es un anomalía del juego,

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por ende tiene la capacidad de transformarlo y lo sabe. En Old, su nuevo disco cuyo nombre hace referencia a su edad (es un nuevo talento de treinta y tantos años), Danny comienza con una bofetada; no toma ni 30 segundos para que un torrente de flow invada todo, el énfasis old school, la ira, las reglas por la ventana. El disco pareciera estar hecho para escucharse de corrido, los cortes parecen tan sutiles como el respirar de Brown entre verso y verso, 57 minutos, 19 canciones, colaboraciones con Purity Ring, Charli XCX, un huracán de ideas que decantan en la magnífica y totalmente novedosa “Break It (Go)”. Es con Old, que Brown toma su lugar en la foto de su generación, al lado de A$AP Rocky, Death Grips y el mismo Kendrick Lamar, en estas filas se vuelve evidente que Danny es el payaso de su clase, el chico raro que ha repetido año varias veces, el loco encantador que, sin esforzarse, resuelve la ecuación más difícil en un segundo: un bruto genial. M


FES TIVA LES

Comienza una nueva etapa para el Corona Capital. Las ediciones pasadas nos brindaron el placer de escuchar y ver a bandas que de otra manera no hubiéramos visto, y este año el festival nos ha enseñado una valiosa lección: que no importa cuán independiente y/o contracultural sea un movimiento musical, de cualquier forma será víctima de la seducción comercial, que en su obligación de representar a miles de firmas y generar un determinado número de ganancias, intentará mantener sus principios sin ningún resultado favorable. Asimismo, con la fórmula medida y comprobada, la industria reproducirá cuidadosamente un producto listo para el éxito, uno que pedirá al público levantar las manos y al voltearse, obligarlos a ver el logo brillante de su contratista en la espalda de su chamarra de piel. Pero que las marcas y el dinero fluya por la venas de un festival cuyo cartel continúa haciendo realidad los sueños de miles fans, no es algo necesariamente malo. Sólo invita a la pertinente reflexión, a la necesidad de distinguir entre la experiencia musical y la consumista, la diferencia entre consumir cultura en un festival o consumir sólo una idea. Lo cual me lleva a mi primer punto, el CC13 fue un ambiente de tensión: entre las propuestas y las leyendas, entre los fans de hace años y los que apenas comienzan a alejar la mirada de lo totalmente mainstream. Dos audiencias El Corona Capital 2013 estuvo dividido en dos tipos de asistentes: los que fueron a ver a Dinosaur Jr. y quienes no pudieron dormir de la emoción por escuchar en vivo a Vampire Weekend; quienes agradecieron a todos los dioses la participación de The Breeders y los que aseguran que Savages son las primeras mujeres en rockear duro; los que no se cansan de escuchar a The xx y los que a Travis aún les remueve todo tipo de sentimientos. Una batalla entre nostálgicos y los que aman el refresco bien frío.

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Los headliners A partir de la segunda edición del Corona, como en muchos otros festivales del mundo, los organizadores han tenido problemas al jerarquizar a las bandas del cartel. Desde ese vergonzoso segundo lugar de Portishead frente a la “importancia” de The Strokes, o la incoherencia de priorizar a The Black Keys sobre New Order. Esta edición no vaciló en nombrar a Deadmau5 como el gran acto de su primer día de actividades (el DJ más indie del clan Guetta); en colocar a Imagine Dragons –banda de la cual no


and Kim, Robert Delong, Palma Violets y hasta Nguzunguzu, por citar algunas, terminaron por provocar litros de sudor y sonrisas a quienes buscaban desahogar sus problemas a través del baile.

sabíamos nada– antes de Blondie; sobrevalorar aún más a Queens of the Stone Age, al considerarlos para cerrar “con broche de oro”, o minimizar el nombre de Squarepusher en el cartel, daño que pasó desapercibido para todos menos los fans a los que el corazón se les despedazó al saber de su cancelación. Pero también hubo movimientos inteligentes que marcaron esta cuarta edición, comenzando con el brutal show de MIA, lleno de éxitos, baile y delirio (toda la gente peleaba por estar lo más cerca de la exótica cantante); la fiesta electro-dark que The Presets protagonizó utilizando graves que te obligaban a ejecutar pasos discordantes pero congruentes; Jake Bugg y Gary Clark Jr., proyectos que demostraron que no toda la juventud está obsesionada con Ableton y que las guitarras aún tienen provecho que sacar; la primera visita de

Stereophonics en México, grupo que se disculpó de tantos años de ausencia con un potente set que concluyó con “Dakota”; y la impredecible actuación que TOY ofreció, concluyendo con una versión alucinante de “Kopter”. Música fácil Demasiados nombres nuevos en el line up llegaron a provocar mucha especulación a quienes esperábamos mucho de él, y hubo otros que cumplieron y sobrepasaron las expectativas regidas por la actualidad. Por desgracia, algunas terminaron por hacer uso de clichés para animar el ambiente (o de plano no provocaron nada), ejemplos sobran: MS MR, Peace, Nostalghia y Deap Vally. Por sorpresa otra camada de propuestas salieron bien libradas de la negatividad forever y la indiferencia mirrey, logrando congeniar a toda la diversidad de opiniones gracias a ritmos alegres, Capital Cities, Matt

Recuerdos instantáneos Sigur Rós pagó su deuda con los fans mexicanos con una presentación enérgica y a la vez delicada, llena de éxitos y nuevos temas que enfriaron la piel. Lástima que su belleza fue opacada en más de una hora por el desesperante ruido emitido por Arctic Monkeys, banda a la que le ha funcionado el tocar agresivamente (como si así tratara de ocultar el hecho de que no es más que el ejemplo perfecto de la perturbación del arte por fama). Sin embargo, los seguidores de Jónsi y compañía hicieron lo posible para que el exterior no contaminara la luz blanca que se emanaba al entornar “Vaka”, “Sæglópur” o “Hoppipolla”. Kurt Vile and the Violators sonaron como se esperaba: rock cristiano (sin intenciones de convencer a ejercer dicha religión) que motivaba a apreciar la linda y calurosa tarde desde la perspectiva de Dios y el célebre compositor que tiene su propio día conmemorativo en Filadelfia. Fuck Buttons, por el contrario, retumbó por todo el Bizco Club con agresivas secuencias y sintetizadores, convirtiendo cada minuto en imágenes fuera de foco por tanta vibración.

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A pesar de no tener un aforo como el que se piensa que una banda legendaria debería tener, The Breeders se desenvolvió con naturalidad en cada track de Last Splash (álbum que cumplió su 20º aniversario e interpretaron en su totalidad) y hasta ofreció dos temas más –“Safari” e “Iris”–. Otro nombre establecido, pero con una trayectoria más larga, hizo sentir al Corona como una fiesta ochentera de mala muerte pero muy elegante: Blondie. Durante más de una hora, Debbie Harry y su banda –a pesar de su avanzada edad– soltaron bomba tras bomba que provocaban la locura y la mejor de las coordinaciones en cuanto a movimientos de brazos y canto. Cuando sonó “Heart of Glass” el mundo pareció estar en armonía por fin. Cuando se llevó a cabo la primera edición del Corona en 2010, si bien su cartel no era el mejor, se respetó la importancia de los nombres que lo conformaban, el ambiente era amigable gracias a los marcados límites entre el branding y el aire libre, y “propositivo” era una palabra que comenzaba a tomar forma. En esta cuarta ocasión, el objetivo de internacionalizar el evento es más claro y está muy cerca de conseguirlo, pues tanto el cartel como la calidad de audio y logística de horarios fue excepcional, sin olvidar el constante apoyo con transportes nocturnos que se les ofreció a las personas que viven lejos del Autódromo. Fallas siempre habrá, lo importante es superarlas. M

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FES TIVA LES

FOT :: O RQUÍDEA VÁZ QUEZ

Hay algo inmensamente satisfactorio en el poder que tiene la música electrónica en convergencia con las artes visuales. La era digital en la que vivimos ofrece estímulos y experimentaciones que antes no eran posibles, que se adentran en el lado más sensible e inexplorado del alma humana, penetrando en lo feroz y en lo cognitivo simultáneamente, alzando preguntas existencialistas sobre el estar y la verdadera esencia de la realidad. Aunque el hombre mismo es aquel que genera estas experiencias que distorsionan la realidad, hay cierta belleza metafísica que se desprende de esto, algo que se percibe más allá de la naturaleza, la aceptación de que la línea entre lo orgánico y lo artificial cada vez es más delgada, y que en algún punto se disolverá. El mundo se mueve demasiado rápido, es imposible estar al tanto con la tecnología y las infinitas propuestas musicales, resulta inconcebible estar involucrado y en contacto con todas las nuevas tendencias artísticas y formas de expresión. Es abrumador saber que, por más que te esfuerces, en verdad no sabes nada y que, por más que “estés al tiro”, hay millones de sensaciones y situaciones que te cambiarían la vida, pero muy probablemente

SILENCIO

nunca llegues a experimentar. Sin embargo, es alentador saber que estás en la búsqueda de lo nuevo, con la intención de descubrir y de compartir. El festival Mutek, una vez al año, se encarga de paralizar los avances hiperactivos de la mente creativa para poner en perspectiva el presente y dibujar un panorama hacia el futuro, y lo hace muy bien. En su décima edición en México, durante una semana,

presentó un cartel impresionante que sirve para ayudarnos a asimilar las maravillosas posibilidades del terreno audiovisual, tanto en México como en el resto del mundo. Además, para complementar su ya extenso programa, por primera vez se presentaron una serie de simposios que sirvieron como herramienta para esclarecer ciertas inquietudes de manera colectiva. Con invitados de trayectoria significativa, en

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esta ocasión el intercambio de ideas y curiosidades osciló en el tema de Creatividad e Innovación en el Espacio Público, en un formato que fomentó la discusión entre los ponentes y el público. Mutek Lab, nombre que se le atribuyó a esta iniciativa, fue la forma ideal para prepararnos para el festival, haciendo que nuestro cerebro comenzara a expandirse con conceptos e ideas que viviríamos en carne propia durante las siguientes noches.


FOT :: FEL I G UTI ÉRRES

Toda esta parte teórica fue complementada por el programa Intersección, que propició el diálogo entre gente especializada en el campo creativo de la industria de la música, arte y tecnología. La oferta fue amplia y cubrió una gran cantidad de disciplinas, tan específicas como un vistazo a la colección de sintetizadores de Peter Mogt y Ramón Amezcua de Nortec; o una aproximación al mundo de la animación gráfica y digital presentado por Carsten Nicolai y Olaf Bender, el dúo mejor conocido como Diamond Version. Esta unificación de las actividades dentro del festival es totalmente incluyente y se desarrolla de forma colaborativa. El Mutek no es envidioso de sus conocimientos, al contrario, busca llevar la inspiración a otros rincones para seguir creando, tejiendo nuevas redes para apoyar a la gente que tiene una necesidad de explorar su propio universo creativo. La misma interconectividad que se aprecia entre la música y el arte visual en el festival se traspasa a las relaciones humanas. Pues la mejor forma de innovar y progresar es a través del intercambio, compartiendo experiencias y entendiendo los obstáculos y las facilidades que se presentan en el proceso.

FOT :: A zul R amírez

El Mutek, además, es un festival que se desarrolla en diferentes puntos de la ciudad, proponiendo nuevos espacios de expresión como el Foto Museo Cuatro Caminos en el Estado de México, lugar que gozó de las partículas sonoras de actos excepcionales como Actress, James Holden, The Field, Strobe y Delorean, entre otros. En modalidad de dos escenarios, la gente se pudo mover libremente de un lado a otro, bebiendo a precios accesibles y bailando en espacios amplios, pero íntimos. El festival también tuvo sede

en El Plaza Condesa para su segunda noche estelar, en donde le sacaron jugo a la altura del lugar para colocar proyecciones visuales que de manera vertical respondieron al ritmo de la música de Mount Kimbie, Ikonika, Kode 9, Den5hion, Falty DL y más. También cabe resaltar la inclusión de recintos como el Teatro de la Ciudad, el Papalote Museo del Niño y La Faena, que dieron cabida a presentaciones inolvidables, entre las que se encontraron las de Baillat Cardel & fills, The Brandt Brauer Frick Ensemble, HD XD y Ñaka Ñaka. Quizás la noche más comentada y memorable de esta edición fue la que tomó lugar en el Campo Marte con Amon Tobin y su espectacular show ISAM Live 2.0; un viaje extraterrestre con altibajos que provocaron reflexiones sobre las inseguridades del ser humano y las cualidades diminutas y vulnerables de su existencia. Estas sensaciones, de alguna manera, definieron la esencia del festival. En dos funciones al hilo, Amon Tobin jugó el papel de capitán en una aeronave espacial para mostrarnos nuevos mundos recargados de asombro en los cuales lo maquinal y lo natural conviven en armonía y la realidad se asemeja a aquella generada por un computador. Discretamente este show logró reconfortarnos con la idea de que cuando se disuelva la línea entre lo artificial y lo orgánico, al menos no estaremos perdidos. M

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FES TIVA LES La energía se mide en un sinfín de maneras, se mueve en planos perceptibles e imperceptibles por igual, se transforma y se puede intercambiar. En Austin City Limits 2013, ésta estaba presente en cada paso; desde el sol inclemente, pasando por el sudor de la frente de cada músico, hasta en la entusiasta experiencia que dos ganadores de Marvin y Azul Centenario pudieron obtener y compartir. En Austin todo se podía medir en entalpía, esa magnitud que te dice qué tanta energía intercambia un sistema con su entorno; en este caso, el público con las bandas, las bandas con el vibrar del suelo verde y éste con las nubes más blancas imaginables. Tres días de termodinámica sonora en su más alta expresión. Un line up capaz de complacer a cualquier tipo de melómano y un escenario tan bello y raro como un pueblo irreal en una cinta de Lynch y justo como si de esta clase de narrativa se tratara, las experiencias de ACL y Austin traían consigo una cualidad surreal y maravillosa, envueltas en mini milagros y acompañadas de chilli con carne. Aquí un recuento de días azules.

SILENCIO

Música para días soleados

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Desde los primeros segundos del mediodía, miles y miles de asistentes llegaban al verde paisaje con sillas de acampar, bloqueador y mochilas en las cuales se escondían botellas heladas de agua que –con largos popotes– garantizaban la hidratación móvil de quienes las portaban. Un ejército de fans sonrientes equipados para el apocalipsis desértico. Al comienzo del festival, es decir, cuando las primeras bandas estrenaban alguno de los siete escenarios y tents, la sensación era casi como la de un día de campo pero, claro, acompañado de un increíble soundtrack. El primer día, el viernes 4 de octubre, la música resonó gracias a Savages, Desert Noises, Bells of Joy y Jimmy Eat World, entre otros. Mientras el sol pasaba del amarillo luminoso a un cálido naranja, la música comenzaba a vibrar más fuerte: Electric Six, recordándonos que siempre es mejor saltar que estar parado, y luego Jake Bugg, quien llegó a argumentar que estar sentado es preciso cuando hay que reflexionar.

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El sábado la música comenzó con una saludable dosis de hype. HAIM dio un directo vivaz y bien ejecutado, demostrando que el único parámetro bajo el cual habríamos de juzgarlas es el de su sonido, algo que parece ridículo tuviesen que demostrar, tan ridículo como leer reseñas de su set que comienzan con la frase: “El grupo de chicas sedujo a su audiencia”. En fin, la música del mediodía continuó con Deap Vally, quienes a pesar de invertir mucha energía no


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llegó a concretar un momento de éxtasis colectivo. Logro del que pueden presumir Portugal the Man y Silversun Pickups; sin embargo, la gran sorpresa fue Passion Pit, que de algún modo y con las letras más tristes de 2012, consiguió levantar a cada asistente para hacerlo corear feliz, energía positiva que se desprende de profunda tristeza, uno de los primeros pequeños milagros del festival. A éste le siguió uno de mis descubrimientos del line up: Vintage Trouble, grupo que suena justo a lo que uno se imaginaría al escuchar su nombre; nostálgicos, una dosis sana de foreverismo y brutal presencia en el escenario.

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El tercer y último día del primer fin de semana del ACL presentó bajo los rayos del sol a la nostalgia sepia de Foxygen, seguido del dúo de R&B inclasificable, MS MR. Pero, sin duda, lo mejor del día fue Noah and the Whale, cuyas melodías auguraban un atardecer perfecto. The National consumó las predicciones y nos dejó a todos cargados de energía, temblando y saltando mientras el crowdsurfing tomaba lugar. La cosa sólo se pondría mejor: Franz Ferdinand, Phosphorescent y Tame Impala, directos muy distintos que uno habría de cazar alrededor de festivales y ciudades, shows que deberían verse semanalmente.

Música para noches azules

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Decir que hay gente dispuesta a cruzar océanos para ver a Depeche Mode no debería resultarle extraño a nadie. En ACL, la corriente depechiana del fanatismo se manifestó explícitamente. De pronto, y como si a otra dimensión se entrara, el público asistente de torsos bronceados y pelo rubio fue sustituido por un mar de fans vestidos de negro, con botas y playeras del Devotional Tour, entre ellos se encontraba mi hermano, fan férreo que viajó justo para ver esto (y que, causal, un día antes se había tatuado la rosa del Violator, tras una reglamentaria noche de borrachera austiniana). Depeche no transmite o comparte energía, sino que es la energía misma. Un show brutal que consumió cualquier otro destello que Purity Ring, Queens of The Stone Age o incluso Muse, lograron producir esa misma noche.

Si bien The Cure invocó a gran público, entre ellos fanáticos de médula colorada, el set de dos horas, quizá en parte por deficiencias en decibeles, se quedó un tanto plano. Smith sudaba con particular entusiasmo y casi nadie le puede reclamar nada al setlist, pero algo simplemente no fluyó, la conexión entre arriba y abajo del escenario era intermitente y pronto los ánimos comenzaron a dispersarse. Kings of Leon hizo lo propio en su escenario; rock de fácil consumo que emociona a oídos no tan exigentes. Sorprendentemente, lo mejor de esta noche vino de Kendrick Lamar, esa promesa con apetito de controversia que en vivo se reencarnó en rockstars de tiempos pasados.

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Arrancó con Neko Case y Shuggie Otis, ambos de belleza absoluta; después de eso a correr para ver un poco de Phoenix, saltar y recordar la secu y el niño que te gustaba pero no te hacía caso, hasta que en una fiesta con “If I Ever Feel Better” te dio un beso. Después es tiempo de madurar, afilar el oído y entrarle de lleno a las capas de Atoms for Peace, que sonaron increíbles (alguien que le dé un premio Nobel del bajo a Flea). “Rabbit In Your Headlights” fue el momento donde todo Austin sintió la energía que una súper banda debe y puede producir. Pero la noche aún era joven, y como si por el mismo ciclo de la vida avanzase, era momento de invocar al adulto contemporáneo que todos llevamos dentro e ir a Lionel Richie. Al llegar y bajo la genial batuta de Miguel Solís y Ceci Velasco (presidenta de esta revista) se organizó una fila de conga al ritmo de “All Night Long”, cientos de gringos y una fina comitiva de mexicanos zigzagueando en un mar de gente que podría quedarse en Austin no sólo toda la noche bailando, sino toda la vida. Para cerrar, la última canción, del último acto de todo el festival: “We Are the World”. Perfección, energía de paz… mundial. El último milagro. M

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SILENCIO

Yves klein:

symphonie monotone - silence Yves Klein tuvo una sola gran idea en su vida. Ésta resultó ser tan vasta y compleja que de ella se desprende un catálogo de pensamiento y obra capaz de enfrentar a la cultura popular con las proposiciones más poderosas e inaccesibles: la contemplación de la monotonía como vacío y éste –a su vez– como materia, como objeto, obra plástica, performance y como música. La vida de Klein es la historia de un hombre genial obsesionado con la aparente nada. A los 19 años, cuando él y sus amigos decidieron, a modo de juego mientras tomaban el sol en las playas del sur de Francia, dividirse el mundo, Klein tomó posesión del aire, el cielo y el gas, de lo imperceptible y constante que rodea todo. El camino de Yves hacia el vacío es claro en su obra plástica; lo que comenzaría como experimento de obras monocromáticas, pronto decantaría en un solo tono: el azul, el azul de Klein (International Klein Blue), color que marcaría gran parte de toda su obra y que representaría la profundidad estética de ver una sola cosa en su estado puro. A sus famosos canvas azules, los cuales variaban en forma (Yves experimentaba con distintas maneras de aplicar pintura, químicos y texturas, además de jugar con fuego y utilizar cuerpos como pinceles) mas nunca en contenido, les siguió la exposición nombrada La spécialisation de la sensibilité à l’état matière première en sensibilité picturale stabilisée, Le Vide (La especialización de

la sensibilidad en el estado de materia prima en la sensibilidad pictórica estabilizada, el vacío). Una muestra donde la galería se encontraba completamente vacía, ahora sus obras compuestas de todo eran invisibles. Alrededor de 1947 y 1948, Klein comienza a materializar la idea de componer una pieza musical capaz de dialogar con su obra plástica e incluso trascenderla. “Symphonie Monotone-Silence”, 20 minutos de un solo acorde sostenido (tocado “energética y continuamente”) seguidos de 20 minutos de silencio. La pieza está hecha para ser tocada por una orquesta completa y muy pocas veces es interpretada. Incluso, el mismo Yves nunca llegó a verla como la ideó (una vez se interpretó esta obra cuando Klein seguía con vida, en ella participaron 10 músicos). Tocar la pieza es en extremo difícil, pues además de interpretar el silencio, los músicos deben permanecer inmóviles al hacerlo. Escucharla provoca un trance placentero y quizás un tanto perturbador, ya que, oponiéndose a toda la lógica posible, ciertas melodías parecen comenzar a dibujarse mientras un solo acorde flota firme en el aire. Después de su sinfonía, Klein afirmó que esta obra representaba lo que él quisiese fuera su vida; un equilibrio perfecto, un estado puro y cohesivo, caras sin tiempo y un acto igual de simbólico que hermoso. La esencia de la existencia misma, entonces.

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TXT:: JIMENA GÓMEZ ALARCÓN

4 P I EZ A S Q U E R E P R E S E N T A N A L S I L E N C I O

MARVINISMO


: lein k ves Y

silence - one t mono onie h p sym

NÓCRALA ZEMÓG ANEMIJ ::TXT

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MARVINISMO

Cuatro minutos y treinta y tres segundos de silencio absoluto. Estás sentado en una elegante sala de conciertos atestada de individuos que visten ropas finas y presumen ser apreciadores de las bellas artes. El director de orquesta está parado firmemente e inmóvil frente a un grupo de músicos que descansan sus instrumentos sin hacer un solo ruido, sin moverse, viendo sus partituras en blanco. Tres movimientos conforman esta pieza. Termina el primero, los músicos dan vuelta a sus hojas, el director cambia de posición por un instante y retoma su postura inicial. No hay sonidos emitidos por las cuerdas ni los vientos ni las percusiones. Te sofocas, te hundes en un momento frágil en el que tratas que tu respiración sea imperceptible, que tus movimientos no cobren notoriedad. Intentas guardar formalidad y rectitud. Aparentemente no hay nada a lo que puedas dirigir tu atención; sin embargo, después de un rato te das cuenta de que puedes escuchar el diminuto crujir de los nudillos al mover tus dedos, la sangre deslizándose por las paredes de tus venas, tus ropas emitiendo sonidos al doblarse y zumbidos que no sabes de dónde provienen; quizás también escuches un avión sobrevolando el lugar o unas gotas de lluvia comenzando a caer sobre el techo de la sala. Es incómodo, tienes ganas de toser o hacer algo que te saque de este trance que modifica tu forma de estar y de escuchar, que te provoca ansiedad. Estás en un estado de contemplación, de atención plena,

SILENCIO

absorto en una situación que nunca habías experimentado. Te das cuenta que el silencio absoluto no existe, que siempre hay música generándose a partir de los sonidos ambientales, que de aquí a tu último suspiro estarás percibiendo ruido inescapable –e inevitable– de alguna forma u otra. “Donde sea que estemos, lo que escuchamos es, principalmente, ruido. Cuando lo ignoramos, nos perturba. Cuando lo escuchamos, nos resulta fascinante”, dijo alguna vez John Cage, quien en 1952 presentó al mundo su composición silente 4’33’’, la cual lo iría a perseguir por el resto de su carrera, ya que es tan brillante como podría parecer ridícula. Es una de las piezas más controversiales en la historia de la música; llegando al extremo de no ser considerada música, sino una obra conceptual filosófica. Cage, aunque fue un excepcional compositor, quizás dejó un legado más grande como libre pensador. Poco antes de 4’33’’, declaró que el sonido y el silencio son co-iguales en la música, y que la estructura musical puede estar basada, enteramente, en el tiempo. Por eso la canción lleva en su título una duración específica que fue definida por ser el estándar de la música envasada. Con esta reflexión sobre el inexistente silencio absoluto, John Cage nos enseñó a escuchar de forma diferente y, más importante, a cuestionarnos la verdadera esencia de la música. No por nada Yoko Ono afirmó que la historia de la música occidental puede dividirse en a.C. (antes de Cage) y d.C. (después de Cage).

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TXT:: ROBERTO GONZÁLEZ CLAPÉS

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MARVINISMO

SILENCIO

también sufrieron compositores como Felix Mendelssohn, Franz Schreker, entre otros. Fünf Pittoresken es un arreglo dividido en cinco episodios. El primero de ellos, “Foxtrott”, posee un optimismo inocente como el que Erwin reflejaba en su niñez cuando su familia lo alentaba a convertirse en un músico imprescindible, o en aquel momento cuando tocaba en teatros y animaba al público con sus partituras irreverentes, convirtiendo instrumentos clásicos en objetos surrealistas. En “Ragtime”, segundo episodio, las suaves partituras contradicen su adjetivo al emanar una tétrica miseria vivida en la hostilidad de la contienda o la misma que uno sufre al ver a su madre morir. Y luego “In Futurum”, vacío de un minuto 38 segundos compuesto de silencios, sirve como memorándum de la represión del arte en la historia, o como acto simbólico para la propia muerte de Schulhoff, la cual se suscitaría a causa de tuberculosis en un campo de concentración. Este episodio, ausente y dramático, cobró sentido hasta la posteridad, cuando la música comprendió que los sonidos no sólo deben acomodarse en estrictos acervos, sino que deben correr libres o incluso no correr en lo absoluto. El final es dulce y amargo, sincopado y ambientado por el dualismo comprendido por “One-Step” y “Maxixe”, una marcha en la que suena alto el nombre de Erwin Schulhoff como precursor, víctima y médium de la innovación.

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Las predicciones en

Fünf Pittoresken de Erwin Schulhoff

T X T : : PA B LO P U L I D O

Poseer riqueza y talento sólo puede dar como resultado algo: una vida prodigiosa. Erwin Schulhoff estudió con los mejores maestros y se rodeó de la aristocracia artística que se divertía retando los convencionalismos culturales de la Europa del siglo XX. Pero Schulhoff no había gozado siempre del placer de una mañana soleada y de una mente capaz de producir incesantemente obras maestras. Su existencia se vio marcada de pausas usurpadas por la guerra, la persecución, el rechazo y, la más dolorosa: la muerte; sin embargo, la inestabilidad de su bienestar a causa de estas ausencias auguró el espíritu experimental de su música y su subsecuente necesidad de reestructuración, ya fuera ésta social, creativa o privada. Tras combatir en la Primera Guerra Mundial, donde fue herido de bala en una mano y sufrió de traumas que lo marcarían de por vida, se mudó a Alemania para declararse un seguidor y pionero mismo del dadaísmo musical, en el cual creía fervientemente por su carácter revolucionario como un estado puro del arte y de la mejoría humana en general. En 1919, compondría su auto alocución Fünf Pittoresken, pieza en la que desentrañó los distintos episodios pasados de su vida y que representaría también los agresivos altibajos de su futuro como judío en una Alemania antisemita que llegó a censurar su trabajo (considerándolo como “música degenerada”), atropello que


en icciones d re p as L

en k ores t t Pi nf ü F off hul h c S in wr E e d

O D I L U P OL B AP : : T X T

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MARVINISMO

aproximaciÓN a

FROM ME FLOWS WHAT YOU CALL TIME

En el Tibet diversas telas de colores cuelgan sigilosamente de un lado de la montaña hasta el otro. Cada una representa un elemento, y cada una inspira una alegoría distinta del alma humana en su mayor estabilidad y completa plenitud. Si nos acercáramos para escuchar el sonido que el viento traduce en estos colores al pasar a través de ellos, posiblemente escucharíamos una parte secreta del silencio. Audible únicamente en el entramado confuso de las emociones. La bellamente titulada From Me Flows What You Call Time, recibe su nombre del poema “Clear Blue Water”, escrito por el poeta japonés Makoto Ooka; que toma su idea de las cinco diferentes banderas de colores que representan los elementos fuego, aire, agua, tierra y cielo en la cultura tibetana. De hecho, el número cinco resulta muy relevante en la estructura de la pieza. El motivo consiste en cinco notas y los aspectos “rítmico” y “estructurales” sobredesarrollados por ensamble de percusión de cinco piezas. Takemitsu dirige cada componente del conjunto bajo un objetivo común: la fluctuación de una coherencia vacía. En su mayor parte, escuchamos texturas vagas, interrumpidas abruptamente por percusiones que parecen escapar, guiadas por el azar, de la estructura. No es que la soledad de su aparición las transforme en incoherentes fragmentos de notas, sino que el autor permite que suenen y puedan evocar en su totalidad

SILENCIO

la pieza. Takemitsu se permite crear grandes vacíos donde sólo el resonar de una campanilla nos indica que la pieza aún continúa. De alguna manera, podemos decir que a pesar de su silencioso desenvolvimiento, la pieza nunca deja de suceder. En todo ello, podemos imaginar el último compás como un disolverse meditativo y profundo que aguarda en el otro extremo de la sonoridad como las banderas conducen al extremo contrario de la montaña: un silencio fabricado, dislocado y eterno en la perfecta manufactura de su extensión emocional. Esto implica necesariamente que el silencio, en sí, no supone un vacío, mucho menos una soledad, sino el desequilibrio ideal de la forma que el silencio ha tomado en nuestra mente. En el espacio de la música, como en el de las emociones, dos objetos pueden ocupar el mismo espacio, siempre y cuando trasciendan hacia una comunión mayor. Incluso, cuando este espacio parezca vacío. Ritualística y espiritualmente, esto se corresponde con cierta filosofía del silencio: El porvenir de una emoción que se mira desdibujado en las demarcaciones del pensamiento. No hay nada por decir, no precisamente porque todo se haya dicho con anterioridad o porque aquello que pensemos decir carezca de rigor o valor conceptual y/o crítico, sino porque, ahora mismo, frente a este vacío, callar resulta, en toda medida, mucho más valioso. M

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TXT:: LUIS ARCE

de tori takemitsu


a N Ó imaci x ro p a

E M I T L L A C U O Y T A WH S W O L F E M M O R F su t emi k a t ori t e d

ECRA SIUL ::TXT

etimrep es ustimekaT .azeip al olós ednod soícav sednarg raerc allinapmac anu ed ranoser le núa azeip al euq acidni son ,arenam anugla eD .aúnitnoc us ed rasep a euq riced somedop al ,otneimivlovnesed osoicnelis .redecus ed ajed acnun azeip somedop ,olle odot nE sápmoc omitlú le ranigami ovitatidem esrevlosid nu omoc le ne adrauga euq odnuforp y dadironos al ed omertxe orto necudnoc sarednab sal omoc al ed oirartnoc omertxe la ,odacirbaf oicnelis nu :añatnom atcefrep al ne onrete y odacolsid nóisnetxe us ed arutcafunam acilpmi otsE .lanoicome ,oicnelis le euq etnemairasecen ohcum ,oícav nu enopus on ,ís ne le onis ,dadelos anu sonem amrof al ed laedi oirbiliuqesed ne odamot ah oicnelis le euq .etnem artseun ed oicapse le nE sal ed le ne omoc ,acisúm al nedeup sotejbo sod ,senoicome ,oicapse omsim le rapuco nadneicsart odnauc y erpmeis .royam nóinumoc anu aicah oicapse etse odnauc ,osulcnI acitsílautiR .oícav aczerap es otse ,etnemlautiripse y aífosolif atreic noc ednopserroc anu ed rinevrop lE :oicnelis led odajubidsed arim es euq nóicome led senoicacramed sal ne adan yah oN .otneimasnep etnemasicerp on ,riced rop noc ohcid ayah es odot euqrop euq olleuqa euqrop o dadiroiretna rogir ed aczerac riced somesnep onis ,ocitírc o/y lautpecnoc rolav o a etnerf ,omsim aroha ,euqrop adot ne ,atluser rallac ,oícav etse M .osoilav sám ohcum ,adidem

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DE FONDO

Para conjurar el desencanto y mantener a raya la angustia, decidimos vivir engañados. Nos contamos historias al respecto de la libertad que poseemos –aunque la realidad nos doblegue– y decidimos creer que poseemos más voluntad sobre nuestros actos de la que verdaderamente tenemos (porque parece mentira, la verdad nunca se sabe). T X T: : R A FA E L TO R I Z

SILENCIO

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ontrario a lo que se piensa, la práctica de la escritura reduce y limita el ámbito de lo posible, puesto que nos obliga a decidir, lo que implica resignar. Al trazar una inscripción, escoger un color o seleccionar una nota, vamos erigiendo los límites de una mazmorra. Algo suena y algo dice, pero la forma elegida cancela la existencia de la multiplicidad posible. En nuestros días, donde la velocidad desaforada es la moneda de cambio y el bullicio no permite la introspección, ejercer el derecho al silencio implica una toma de conciencia y una postura política que marcha a contrapelo del mundo circundante: como nadie está escuchando vivimos instalados en el grito y la indolencia. Bien pronto olvidamos que callar, lo mismo que renunciar, es otra forma de ejercer y exigir la libertad.

Enjoy the silence En el mundo occidental, ha sido el arte el que ha tocado más de cerca las posibilidades expresivas del silencio, ya sea a la manera de Elbert Hubbard, quien publicó un libro con hojas en blanco titulado Essay on silence, o a la manera del compositor norteamericano John Cage con su mítica pieza 4’33’’, quien influido por el budismo zen, ejecutó por el silencio en un concierto. Y aunque pocos individuos son tan refractarios al silencio como los poetas –no hablo de políticos y publicistas porque me interesa discutir con individuos que sí valen la pena– es en ellos donde se adivina los esplendores de dicho magisterio.

Uno escribe sobre el silencio sólo para decir que lo escrito dice menos que lo que dice.

La literatura está poblada de personajes que consiguieron despeñarse en sus entrañas, explorando desde distintos flancos la materia sensible de lo que calla. Las obras de escritores como Hölderlin, Rimbaud, Radiguet, Toole, Salinger o Rulfo así lo demuestran. En ese contexto, es célebre el escrito del austríaco Hugo von Hofmannsthal, quien en 1902 escribiera “La carta de Lord Chandos”, texto con el que renunciaría a la poesía (y por ende a la escritura) aduciendo la insuficiencia del lenguaje como medio de expresión, puesto que sabe que las palabras no corresponden a la realidad y que jamás podrán hacerlo. Los silencios de Rulfo y de Salinger, por ejemplo, van de la incertidumbre a la perplejidad, tocando el misterio sin proscribir el miedo. Por razones desconocidas, pero respetables, ambos decidieron dejar de publicar. Tanto El guardián entre el centeno como Pedro Páramo fueron obras que tornaron célebres a sus autores antes de los cuarenta años. No me parece aventurado creer que lo arrebatado de su éxito fuera una causa probable, pero con seguridad no la única. A la pregunta sobre por qué no escribía otro libro, Rulfo respondía que la persona que le contaba las historias, su tío Celerino, había muerto. Por su parte Salinger, decidido misántropo, hizo lo contrario del mexicano. Publicó en años subsecuentes cuatro libros más y desde 1963 se empeñó en guardar silencio (posteriormente se sabría que Rulfo destanteaba y que Salinger nunca dejó de escribir).

En el caso de Raymond Radiguet, autor de El diablo en el cuerpo, su silencio es de clausura, ya que morirá a los 20 años víctima del tifus, el mismo año en que se publicaba su célebre novela (1923). Póstumamente Jean Cocteau editaría El baile del conde de Orgel, novela inconclusa que el mismo Cocteau terminó por retocar. John Kennedy Toole tampoco llegaría a pintar las canas. Su muerte, ocasionada por fumarse el escape de su coche en una carretera de Biloxi Missisipi, lo silenció para siempre. Y si bien cada quien escribe lo que quiere como mejor puede, luego de leer La conjura de los necios –y habiendo levantado esa joya de juventud que es La biblia de neón– uno queda con la inquietud de lo que habrían sido las aventuras de Ignatius Reilly desquiciando a Nueva York. Finalmente llegamos a los poetas que escriben poemas, Hölderlin y Rimbaud, quienes a su modo continúan multiplicando sentido con sus distintos silencios. Según la crítica, Hölderlin habría dejado de escribir no como una consumación de su obra, sino como una persistencia de su proyecto literario. En su caso, el silencio es la continuación de la poesía por otros medios (un susurro entre la noche). Rimbaud, por su parte, es la consumación del cuidado del sí y de la vida como una experiencia estética. Rimbaud se escribe a sí mismo y redefine, con sus actos, las posibilidades de la creación.

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Su vida es el ejemplo del poeta que invita sin quererlo a leer su existencia como obra literaria. A la porfiada sentencia de Octavio Paz sobre su creencia de que la vida del poeta está en sus poemas y no en su biografía, Rimbaud responde vendiendo oro y traficando marfil en las convulsas tierras de Abisinia. Por tal motivo, me parece inconclusa la opinión que sólo considera digna de análisis la labor escrita del francés, concibiendo sus andanzas, después de la publicación de las Iluminaciones, como meras banalidades mundanas o caprichos idealistas. En Rimbaud, como en unos pocos, pactan nupcias mortales la literatura con la antropología. Al discutir el silencio como discurso y como escritura creativa, la presencia de dos pilares deja sentir su presencia: Ezra Pound y Stephan Mallarmé son los hacedores por antonomasia del poema callado que rebasa el sentido. Su poesía funda un lenguaje acaso más importante que el verbal: el del silencio filosófico. Sus obras, como sostiene Maurice Blanchot –El libro que vendrá– son “para quien sabe penetrar en ella(s), una rica morada del silencio, una defensa firme y una muralla alta contra esa inmensidad hablante que se dirige a nosotros apartándonos de nosotros”. No deja de ser paradójico y llamativo que, siempre que se alude al silencio, sea necesario explayarse copiosamente y casi a los gritos, lo cual, además de ser contradictorio, es infecundo. Uno escribe sobre el silencio sólo para decir que lo escrito dice menos que lo que dice. Por eso ahora acaso convenga callar y escuchar todo aquello que, no estando escrito, nos invita a mirar el resplandor estrellas: una consideración de la más callada y elocuente de las musas. M

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DE FONDO

De Cage a Talk Talk

TXT:: EJIVAL

El silencio no existe, como lo descubrió John Cage cuando penetró una cámara anecoica y el sonido del latir de su corazón casi lo hace enloquecer. En la praxis el gesto de su composición 4’33” llevó al límite el silencio en la música y su consecuencia, el ambient, el alrededor y lo demás, ilustró la posibilidad del silencio como base sonora, como aproximación al todo y la nada, como una apertura a un universo mayor. Al final de cuentas, en la otredad, el no estar ahí es la única oportunidad para presenciar lo que falta. Al margen de un caprichoso universo en expansión, o en desintegración, sólo queda la radiación cósmica, el frío, el vacío, como espectadores de un silencio intermitente lleno de claros y oscuros. SILENCIO

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i las vejaciones de Eric Si alguien puede ofrecer una los más políticos, Wilco, Boards of Satié dieron cuenta de narrativa de espacios entre el Canada y Sigur Rós los más breves, esto con anterioridad, audio y la imagen en movimiento con Télépopmusik, Yves Klein y fue más bien como una propuesta es David Lynch, que entre Milosh como los más extensos. estética, acentuada en la secuencias de sueños y Quizás la pieza que más ilustra magnificación de la brevedad, despliegues de subconsciente el poder del silencio y la voz como en la cadencia arrítmica de la ofrece espacios entre el aquí un todo absoluto y misterioso más belleza en las teclas del piano y y el allá. Su “Club Silencio” allá de su verdad científica es I Am su vanguardia. Porque entre el en Mullholland Drive, es la Sitting in a Room de Alvin Lucier, espacio, la pausa y el descanso, antesala de la contemplación, quien graba con su voz un párrafo lo que resulta es una inigualable la memoria entre la vida y la de texto que explica lo que está belleza, una apreciación de muerte: “No hay banda, no hay haciendo, para luego volver a grabar intenciones que se sofocan en orquesta, todo es una ilusión”. la misma grabación una y otra vez una intensidad que promueve Es una lástima que sus discos hasta que esas palabras, esa voz, momentos para reflexionar. Como de “rock” y “electrónica” hagan esas cadencias, espacios y pausas lo realizó David Sylvian en su caso omiso a su más grande se destruyen al irse degradando con Secrets of the Beehive o Talk Talk logro, el uso del silencio como cada grabación y se convierten en en su Laughing Stock, piezas histrión y consecuencia. frecuencias, armonías, ecos y delays Toda visión no dicha, escrita monumentales para entender el de sonido que se expanden en algo rock en cámara lenta. Porque más o escuchada es la base de los nuevo, drone y ambient, la resonancia allá del minimalismo, la repetición sonidos del silencio de Simon natural del espacio articulada por la sensible, lo que se quiere lograr es & Garfunkel, que ocultan la voz y el silencio. Una fotocopia del un enfoque en donde el descenso frustración y la verdad de dioses tiempo, del momento, transformado en sea intencional y profundamente de neón, perdidos en el arrebato memorias irreconocibles. Y como ironía a la dinámica vertiginoso, como Miles Davis en el del olvido. Y en el entendimiento primer corte de su Ascenseur pour de lo que el lenguaje no puede de teléfono descompuesto de Lucier, l’echafaud o en la totalidad del disco codificar, Depeche Mode invita lo aleatorio e impredecible del Cartographies del músico noruego mejor a callar y a disfrutar del decaimiento de la tecnología, con esos Arve Henriksen. silencio, porque las palabras sólo viejos PBX industriales que disparan El silencio también puede pueden dañarnos. El lenguaje es un llamadas telefónicas fantasmas a ser sexy, como lo atestiguaron los virus del espacio exterior, como lo desprevenidos usuarios que contestan germanos Einstürzende Neubauten, definió William S. Burroughs, y el para escuchar el silencio eterno de la comprobando que después del ruido, silencio es la mejor defensa. máquina. No son amantes abandonados, Y en una afronta directa, la violencia, lo industrial, el rezago del ni perversiones atoradas, sino el espectro olvido ofrece un borrón y cuenta nueva, como posicionamiento ideológico de la máquina queriendo cantar. Porque el dejándose llevar por nuevas caderas o intención conceptual, el nombrar silencio, más allá de amplificar y abstraer tambaleantes y susurros jadeantes. como canciones a distintos espacios el motivo musical de cualquier obra, es Porque después de la destrucción, de tiempo grabados en blanco tiene la máxima prueba de que alguien o algo después de que el último edificio haya una gran tradición histórica, que omitió sonar intencionalmente, dejando caído, como muestra de audio a samplear, precede y antecede a John Cage, ver que no es el silencio lo que hay que también se cuela la cavilación del silencio. siendo Crass, John Lennon y Yoko Ono observar, sino todo su alrededor. M

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white power El tabú es el principal tema en el trabajo de la fotógrafa polaca Anna Bedyńska, quien ha capturado mundos ocultos para los ojos al exaltar aquello que está ausente. En su serie White Power, compuesta por retratos de personas que padecen albinismo, Anna decide redimir esta enfermedad a través de la estética y el uso del blanco sobre blanco. Los protagonistas exponen con orgullo la ausencia de pigmento en su piel, cabello y ropa, recobrando confianza y dejando atrás la discriminación que los mantenía en afonía. Gracias a este proyecto, Anna ganó el World Press Photo 2013, agregando un logro más a su prestigiado historial. Bedyńska también ha retratado la vida nocturna gay, las relaciones de trabajo en burdeles y las hazañas de hombres y mujeres que ejercen la prostitución. www.annabedyndka.pl S I L E N C IO

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MC ÚÓSMI ICCA

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MÚSICA

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memorias de improvisación y pausas sonoras Hay muchas formas de abordar el silencio, como a través de experimentos meditativos –no tan cerca ni tan lejos del arte–, que a su vez se han plasmado en la obra de un sinfín de compositores a través de los tiempos. En la contemporánea tenemos fuertes ejemplos en los que movimientos son dictados por sus crescendos, clímaxes y las pausas del sonido. Estas últimas como un fenómeno que se vuelve recurso en prácticamente todos los géneros de nuestros días, y aquí el silencio juega un papel fundamental en la música. Para analizar el silencio y sus usos en la música experimental podríamos hacer un repaso al trabajo de grandes clásicos o experimentalistas del siglo pasado que perfeccionaron técnicas al respecto, pues hay un océano de compositores que han jugado elegantemente con la ausencia de sonido a lo largo de su obra. Sin embargo, en esta ocasión fijemos la atención en un ensamble de culto, multigeneracional y multicultural: La Orquesta Silenciosa.

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ormados en la Ciudad de México hace unos años, su alineación de base contó con Antonio Domínguez en los visuales, Manrico Montero como director artístico (y músico en escena), Arthur Henry Fork en la guitarra eléctrica, Alexander Bruck en la viola, María Lipkau en el cello y, según disponibilidad, Julio Clavijo y Paul Marrón (Childs) en las guitarras; además de colaboraciones variantes con diversos músicos que se iban sumando en el camino, como Alan Santos (Woodmade Sounds1 y actualmente Centavrvs). El ensamble comenzó actividad en 2007 —aquel mágico y productivo año para la música— con sesiones periódicas en Casa Vecina. Su premisa era la experimentación audiovisual en tiempo real, haciendo uso de elementos electroacústicos, por mezclar instrumentos acústicos y orquestales con medios electrónicos y análogos. A la música también se le refirió como digiacústica, ya que, desde ese entonces, Manrico coordinaba a la par el netlabel Mandorla, sello enfocado en liberar colaboraciones de música experimental de forma digital. Uno de los grandes logros de La Orquesta Silenciosa fue el poder reunir a tantos músicos de diferentes disciplinas y de diversas escenas en un ensamble centrado en la improvisación. Los artistas tenían la misión de incorporar ruido alrededor de los silencios, generado al instante; una labor nada simple, ya que el resultado era música bastante compleja para el público general y que de alguna manera exigía del escucha algún tipo de reflexión o un cambio de actitud respecto a la música generada al instante. Un juego mental tanto para los músicos involucrados como para el público presente. El ensamble fue creciendo y gradualmente llegó a presentarse en gran cantidad de foros. Hubo un primer concierto en el que se incorporó

una marimba chiapaneca, en el espejo de agua frente al Museo Rufino Tamayo. El público pasaba a ver un instrumento considerado “de mercado” totalmente fuera de contexto, como una intervención que desconcertaba a incautos tanto por el repertorio de instrumentos empleados como por la detonación sonora que generaban. Pero además, La Orquesta Silenciosa dio un único concierto en el que, de alguna forma, se contó con un guión (o lo que sería más aproximado a una partitura); mismo que fuera la presentación de la pieza llamada STROOM en el prestigioso Festival Radar2. En esa ocasión específica el ensamble tuvo varias sesiones de ensayos con los visuales y, aunque seguía siendo improvisación, los músicos contaron con un mapa de tensión que se debía dibujar a través de tres movimientos. En el resto de los conciertos de la historia del colectivo, la cita era el día de las presentaciones y todo sucedía en ese instante, sin ensayos ni anticipaciones, formas libres conviviendo con métodos. La guía de Manrico Montero generaba contrastes puesto que el ensamble daba presentaciones que eran todo menos silenciosas. Paisajes de sonidos ambientales, con cambios repentinos y exploraciones. Hicieron dinámicas que entendían el silencio como un lienzo en blanco para la creación sonora, más relacionadas con la repentina ruptura del silencio para dar lugar a nuevas situaciones. El ensamble cesó actividad un par de años más tarde, pero no sin dejar una huella dentro de la música experimental mexicana. En el sentido colectivo y de espíritu de colaboración, fue un punto de encuentro para un par de generaciones de experimentalistas, ya que se invitaban músicos jóvenes, pero a la vez figuraron también colaboraciones de artistas de la talla del percusionista Chris Cogburn, el cantante Juan Pablo

Villa, el ruidista Mario de Vega o el flautista Wilfrido Terrazas, que ahora lidera la Generación Espontánea3. Actualmente, los integrantes de La Orquesta Silenciosa siguen relacionados en diversos proyectos de experimentación acústica, música contemporánea o improvisación. Arthur Henry Fork se presenta frecuentemente con explosivos conjuntos de free jazz caótico. María Lipkau es parte de la Filarmónica de Puebla y se puede escuchar su viola en infinidad de brillantes colaboraciones. El líder y fundador, Manrico Montero, actualmente se dedica a la investigación de la Bioacústica y Ecología del Paisaje Sonoro, en Bolivia, además de seguir editando discos internacionalmente. Este 2013 lanzó un interesante LP colaborativo con Daniel Aspuru y Steven Brown (Tuxedomoon) para el sello Sub Rosa. En el acontecer reciente, lo más cercano que se ha visto a una reunión de La Orquesta Silenciosa fue el reciente evento de 60 minutos, en el que se convocó a 60 artistas audiovisuales a hacer un minuto de improvisación. En este evento participaron Antonio Domínguez (www.betabelle.org) y Alexander Bruck, que actualmente lidera el ensamble Liminar y retoma por igual composiciones de avantgarde mexicano como la estética de John Cage. A fin de cuentas, nos encontramos con un interesante laboratorio sonoro que ganó un lugar especial dentro de la música de culto por crear una experiencia cinemática en vivo. Las presentaciones de La Orquesta Silenciosa en diversos museos, galerías y casas de cultura, rompieron algunos moldes de lo que se estaba haciendo a nivel colectivo en México, a su vez pavimentando caminos y abriendo algunas ventanas en la manera en la que se puede percibir un paisaje sonoro en tiempo real. Memorias

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de improvisación y pausas sonoras, guiadas por el silencio. 1 Woodmade Sounds: proyecto de Alan Santos que conjuga instrumentos hechos de madera con música electrónica. 
 2 Festival Radar: evento que durante muchos años presentó lo mejor de la improvisación, música experimental y ruidismo en México. 3 Generación Espontánea: trascendente ensamble experimental liderado por Wilfrido Terrazas en el que se hace uso de la composición e improvisación al instante.

Compositores recomendados: Debussy, Haydn, Ligeti, John Cage, Conlon Nancarrow. M

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CINE

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Desde que las películas hablaron por primera vez en 1927, hemos naturalizado el mutismo en el cine como algo propio de sus inicios. Esto ocurre a tal grado que cuando se realiza cine silente hoy día muchas veces se hace siguiendo el esteticismo que nos hemos formado del cine mudo: fotografía en blanco y negro deslavada, celuloide estropeado, música de piano, intertítulos, ambientación en las primeras décadas del siglo pasado. La cinta francesa El Artista de Michel Hazanavicius y la española Blanca Nieves de Pablo Berger son dos buenos ejemplos de ello, que lograron obtener no solo premios, sino también un éxito en el mainstream. Lo cual deja en claro que el silencio está, de nueva cuenta, en boga.

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xisten aún más ejemplos de lo anterior como para colocar esta reinterpretación del cine mudo dentro de una corriente postmoderna de lo silente. Y sin duda su practicante más avezado es el canadiense Guy Maddin, que si bien no todas sus películas son mudas, utiliza el lenguaje fílmico de la era silente para subvertir nuestras ideas acerca del cine para contar historias de una manera innovadora y familiar a la vez, con la ausencia de diálogos que privilegian el diseño en los intertítulos, como en su adaptación de la conocida novela de Bram Stoker a una ópera muda Drácula Páginas del Diario de una Vírgen o su impresionante corto –homenaje por igual al Fin del Mundo de Abel Gance y al cine ruso de principios del siglo pasado– El Corazón del Mundo, que fácilmente podría ser confundido con algo realizado en los años 20. Este estilo tan singular de Maddin se deja sentir fuertemente en la deslumbrante película argentina de corte fantástico La Antena, en donde su director Esteban Sapir nos narra la historia de La Ciudad Sin Voz y sus habitantes que están a merced del tiránico Sr. TV, quien no contento con dominar los medios, les ha robado también a la gente la capacidad de hablar. La única manera de comunicarse es a través de textos que surgen de sus bocas, como si fueran globos de texto de un cómic. Sin embargo, el despótico gobernante planea robarles esa comunicación también por medio de la única persona con capacidad de hablar, una cantante conocida como “La Voz…” Si bien el lenguaje visual de esta película es reminiscente de Maddin, Sapir no sólo logra salir avante de la comparación,

sino que consigue hacer uno de los filmes –mudo o no– más singulares y únicos de lo que va de este siglo XXI. No obstante, es muy claro que para muchos realizadores esta incorporación de los tropos del lenguaje fílmico silente es lo idóneo para hacer homenaje a las películas de esa era. Y no es tampoco un fenómeno reciente. Ya en 1966 una película independiente y de bajo presupuesto realizada por Louis McMahon, El Capitán Celuloide vs. Los Piratas de Películas (Captain Celulloid vs. The Film Pirates), rendía un afectuoso y humorístico tributo a los seriales cinematográficos sin utilizar pizca de diálogo alguno. Diez años más tarde, Mel Brooks haría lo propio con su comedia La Última Locura de Mel Brooks (Silent Movie); por su parte, el cineasta japonés Kaizo Hayashi en su ópera prima de 1986, Dormir para Soñar (Yume Miruyoni Nemuritai), honra al cine silente japonés magistralmente, con largos momentos realmente desprovistos de música y sonido, dejando que el silencio lleve la voz cantante en la historia de un detective que intenta buscar a una hija perdida de una antigua estrella de cine mudo. Pero esta estética derivada de nuestra asimilación posmoderna del cine mudo no es la única manera de hacer una película inundada de silencio. Si bien el coreano Kim Ki-duk es un verdadero maestro a la hora de resolver narrativas con el menor número de diálogos posibles hasta llegar al completo silencio en Moebius, su más reciente filme– eso sí interrumpido por frecuentes

gritos–, la tenue frontera entre el cine experimental y el cine psicotrónico es donde más se encuentran las posibilidades del silencio cinematográfico. En Indefensa, Una Sinfonía de Sangre (Defenceless: A Blood Symphony), el australiano Mark Savage sigue el molde de dos clásicos filmes de explotación, El Día de la Mujer (I Spit On Your Grave) y La Última Casa a la Izquierda (The Last House on the Left), para crear una brutal y sanguinolenta historia de violación y venganza sui géneris; las palabras están demás en el surrealista filme belga de Thierry Zeno, Vase de Noces, en donde un hombre que sólo vive acompañado por animales de granja logra preñar a una cerda con su semilla; el silencio ensordecedor es el ruido de fondo en dos películas de temática post-apocalíptica muy similares: la española Animales Racionales de Eligio Herrero y la belga The Afterman de Rob Van Eyck; mientras que el filme de vampiros Deafula no sólo es la primera película realizada con el lenguaje americano de señas, también la primera en ser pensada para un público sordo y. por ende,

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la cinta carece por completo de sonido. Pero es el corto documental del cineasta experimental Stan Brakhage, El Arte De Ver con los propios Ojos (The Art of Seeing with One’s Own Eyes), el que se lleva el premio al silencio más incómodo en la historia del cine. Realizado en 1971, el corto de 35 minutos de duración muestra tres autopsias que nos enfrentan inexorablemente a nuestra propia mortalidad sin ningún dejo del sensacionalismo encontrado en videos similares. El opresivo silencio que acompaña las imágenes es difícil de soportar, dejando al desnudo el tremendo poder de las imágenes en movimiento carentes de sonido y que a su vez dejan enmudecido al público espectador. Ése es el verdadero silencio de los inocentes. M

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ARTE

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Desde obras invisibles hasta obras que reemplazan la vida, el silencio inspira cuestionamientos, deserción, crítica y pavor, entre otros conflictos internos. Sin embargo, existen aquellos que pueden encarar el vacío con la mesura necesaria. Aquí cuatro ejemplos de artistas que no le tuvieron –tanto– miedo a la ausencia del sonido.

SILENCIO

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NADA QUÉ DECIR La historia de Tehching Hsieh es peculiar. Nació en Taiwán en 1950, como uno de los 15 hijos que tuvo un hombre severo con cinco esposas. Desde joven, Hsieh se interesó por el arte, pero no estudió en prestigiosas academias, sino con un profesor privado. Rápidamente se aburrió de la pintura, pues sentía que le faltaba algo más; que le gustaría “hacer”, en vez de crear imágenes. Entonces se compró una cámara Super 8 y se filmó saltando de una ventana, tal como Yves Klein en su famoso Salto al vacío (1960), excepto que Hsieh nunca había oído hablar de Klein ni del performance y se rompió los dos tobillos. Aburrido de Taiwán y con el sueño de convertirse en artista, se formó como marinero y en 1974 zarpó en un barco petrolero que lo llevó hasta Filadelfia. Apenas puso un pie en suelo gringo, detuvo un taxi y le pagó 150 dólares para que lo llevara a Nueva York. Entonces comenzó su pesadilla americana. En vez de codearse con artistas incipientes, recibir becas o pertenecer a la contracultura, el taiwanés terminó lavando platos 12 horas al día, con los tobillos aún maltrechos y el ánimo por lo suelos. Y no fue un “trabajito” de seis meses, su lucha duró cuatro años. Al salir del trabajo, se dirigía a su pequeño estudio en TriBeCa y pasaba horas pensando qué obra podría hacer, hasta que un día se dio cuenta de que no necesitaba buscar afuera, que él mismo era arte. Su madre, que siempre lo apoyó, aunque no lo entendía, le dio 10 mil dólares para financiar su obra. Y así fue como Tehching Hsieh pudo renunciar a su trabajo y armar la jaula de madera en la que permanecería por un año, sin hablar, sin leer ni escribir, sin oír el radio o ver la televisión. En completo aislamiento y reclusión. En silencio.

hay curadores que han admitido que fue ignorado por su origen asiático, hoy, a pesar de que su silencio artístico perdura, le han dedicado varias retrospectivas: en el MoMa, el Guggenheim e incluso con una monografía de 500 páginas. Nada mal para un hombre que ha optado por la afonía creativa.

Un asistente iba a darle de comer y a tirar sus “desechos”, y una vez cada tres semanas, su estudio, donde había construido la celda (de 3.5 x 2.7 metros), estaba abierto al público. Durante su encierro, Hsieh no hizo más que pensar en la vida, el arte, el paso del tiempo, en la libertad y en su propio aislamiento como extranjero inmerso en una cultura que no le había abierto los brazos. “Cage Piece” (19781979) fue el primero de sus One Year Performance, cinco obras (todas con duración de un año) que abordaron distintos aspectos de la condición humana: el tiempo, la soledad, las relaciones y la alienación. No es fácil vivir del arte, pero, ¿qué tal vivir en el arte 24/7, los 365 días del año, checando una tarjeta de fábrica cada hora, incluso en la noche? ¿Qué tal pasar 12 meses atado a una desconocida con una cuerda, obligado a vivir a la intemperie, sin importar la estación del año? Para su quinto año de performance, “No Art Piece” (1985-86), Hsieh redactó otro de sus manifiestos: “No haré, hablaré, leeré, ni veré arte”. Su obra consistió en olvidarse del arte por completo durante ese año y “dedicarse a vivir”. Le siguió otro trabajo silente, esta vez de trece años, de 1986 al último día de 1999 que resumió en “haré arte pero no lo mostraré públicamente”. Al final, lo que entregó el artista, a quien Marina Abramovic ha calificado de “maestro” del performance, fue una hoja de papel que decía en letras recortadas: “Me mantuve con vida. Sobreviví al 31 de diciembre de 1999”. Después enmudeció por completo. Hsieh abandonó el arte. Su propia condición de inmigrante ilegal (su situación se legalizó hasta 1988) lo destinó al silencio, al anonimato eterno y al olvido. Pero en 2009 resurgió el interés por su obra, y aunque

EL PIANO MUDO “Cage Piece” nos recuerda al performance de Joseph Beuys titulado I like America and America likes me (1974), durante el cual se encerró tres días con un coyote. Del aeropuerto, sin pisar suelo estadounidense, Beuys fue llevado en ambulancia a una galería donde se envolvió en fieltro, uno de sus materiales favoritos, y pasó ocho horas al día sin decir palabra, al lado del animal salvaje. Luego, sin haber pisado las calles de “América”, la ambulancia lo transportó de nuevo al aeropuerto. Otra de las obras de Beuys relacionadas con el silencio; Infiltración homogénea para piano de cola (1966), presenta un instrumento musical completamente mudo. El artista lo envolvió en fieltro gris y le cosió dos cruces rojas, simbolizando el potencial sonoro que queda atrapado bajo la tela y el silencio como condena. La cruces de emergencia advierten que si optamos por callarnos, no podremos evolucionar. Así, el espectador se ve confrontado tanto a su propio silencio, como al de su especie: la humanidad. En 1964, el artista apareció en la televisión alemana, ordenándole a sus asistentes escribir “El silencio de Duchamp está sobrevalorado” sobre un papel grasiento. Beuys desaprobaba el hecho de que Duchamp abandonara el arte en 1920 para dedicarse al ajedrez, que este último calificaba como “mucho más puro que el arte, pues no puede ser comercializado”. Para

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Beuys el silencio del creador de los readymades era una deserción, pues veía el arte como la única forma de cambiar el mundo. SILENCIOS QUE HACEN RUIDO Dos escándalos se gestaron en los años 50, a partir de la ausencia del silencio. El primero, en el Black Mountain College, en 1951, cuando Robert Rauschenberg realiza sus White Paintings, siete paneles de blanco puro, en franca oposición a la tendencia expresionista que reinaba en Estados Unidos. El segundo, cuando John Cage compone su obra 4’33”, en 1952. El músico describió los cuadros de Rauschenberg, precursores del minimalismo –si bien Kazimir Malevich había pintado su Blanco sobre blanco en 1918–, como “aeropuertos para la luz, las sombras y las partículas”, y siguiendo el mismo principio, su obra era un espacio de tiempo donde cualquier sonido podía aterrizar. Al hablar de sus pinturas, Rauschenberg ha confesado que le dio pavor hacerlas y que aún le causan temor: “Fueron íconos de excentricidad; excepcionales porque no encajaban en el mundo del arte de la época, las hice para ver cuán lejos se puede llevar un objeto sin que éste pierda su sentido”. A pesar de los ejemplos que hemos mencionado, el silencio no es de los temas favoritos de los artistas, quizá porque estar a solas, sin llenar el espacio visual, espacial o auditivo, los confronta tanto con las omisiones como con las cacofonías, quizás el silencio dice lo que no queremos oír. Pero alguien tiene que atreverse a hacerlo. En palabras de John Cage: “No tengo nada que decir y lo estoy diciendo”. M

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TALENTO: Santiago Saracho para Paragon Model Management. Pa単uelo: Brooks Brothers.

MU TIS MO

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SILENCIO

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TALENTO: Ekin y Ann Ward para Paragon Model Management. Mascadas: Gucci


Fotos Gustavo Dueñas para REVOLVER PRODUCTOR Miriam Valverde para REVOLVER Asistente de foto Fátima Castellanos para REVOLVER Postproducción CALIBRE www.calibre.com.mx COORDINACIÓN DE MODA Esteban Arzate y Karla Beltrán para KWA Vestuario Make up Y PEINADO Elenka Cornejo para FRUSZIA DIRECCIÓN DE ARTE Fidel Castañeda Carmona

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SILENCIO

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TALENTO: Nathalie Martinez para Paragon Model Management . Mascada: Gucci.


Nosotros no lo decimos, son ellos.

COLUMNAS

El silencio es oro BAJO PRESUPUESTO TXT:: HUGO GARCÍA MICHEL Columnista de Milenio Diario. @hualgami

“C

alladito te ves más bonito”, suelen decirme con cierta asiduidad aquellos que no gustan de mis opiniones políticas y musicales. Quisieran que mis palabras se mantuviesen dentro de los límites de lo políticamente correcto y que no fuera yo tan contreras (para decirlo con finura). Pero como jamás les hago caso, terminan por desear y hasta exigir que calle lo que digo y lo que escribo. En una palabra: que mi destino sea el silencio. El silencio como sinónimo de censura. “Silence is Golden” se llamaba una canción que fue un gran éxito de los Tremeloes a mediados de los años sesenta (claro, del siglo pasado). Se trata de una vieja frase que supuestamente contiene una gran sabiduría: el silencio es oro. Esto puede ser cierto… y no. Por supuesto que saber callar a tiempo nos salva de problemas con los demás. Muchas veces la imprudencia nos hace hablar más de la cuenta y nos mete en dificultades. Sin embargo, la audacia de los imprudentes es necesaria y muchos avances de la humanidad se deben precisamente a esos imprudentes. Oscar Wilde fue un gran imprudente, un hombre que nada se callaba y hoy no podemos concebir a la cultura occidental sin sus aportes. Lo mismo podemos decir de Voltaire, de Emil Cioran, de Charles Bukowski o de Frank Zappa (quien este diciembre cumple 20 años de muerto). Magníficos imprudentes todos, para quienes el silencio habría significado óxido en lugar de oro. “The Sounds of Silence” es otra composición sesentera, debida ésta al talento del gran Paul Simon y cuyo título esconde una paradoja filosófica y hasta metafísica. ¿Cómo suena el silencio? Si el silencio es la ausencia de sonido, ¿suena a algo de todos modos? Yo diría que no sólo suena, sino que hasta puede ser ruidoso, estruendoso. Recordemos aquel hecho histórico impresionante que fue la manifestación del silencio, durante el movimiento estudiantil de 1968 en México. Al contrario de las marchas escandalosas y hasta violentas que últimamente hemos padecido sobre todo

en el Distrito Federal, aquella manifestación multitudinaria que avanzó por la avenida Reforma en el más absoluto de los silencios fue algo que retumbó en todos los ámbitos de la sociedad mexicana, y aún se le recuerda con emoción. Fue un acontecimiento trascendente, una muestra de imaginación, de esa facultad del cerebro de la cual tanto se carece hoy. Esa vez, los sonidos del silencio resultaron atronadores y sacudieron hasta sus cimientos a las enmohecidas estructuras del cerrado sistema político y social que padecíamos. Entonces, ¿el silencio es recomendable o indeseable? Depende de las circunstancias. Guardar silencio por obligación o por censura es cosa despreciable. Guardarlo con inteligencia (y en esto las filosofías orientales son muy sabias) muchas veces puede ser lo más efectivo y saludable. Mencioné dos canciones que hablan acerca del silencio, ambas por cierto muy hermosas. Ello me hizo recordar, por contraste, que en el ya mencionado año 68 del siglo veinte, John Lennon y Yoko Ono grabaron su álbum Unfinished Music No. 2: Life with the Lions que aparecería en mayo del año siguiente y cuyo cuarto track se intitulaba “Two Minutes Silence”. Eso era precisamente: dos minutos de absoluto silencio en el LP, en los que lo único que se escuchaba era el ruido de la aguja del tocadiscos sobre la superficie del acetato. Aunque hoy pueda provocar una sonrisa y parecernos un acto naïve, en su momento fue toda una provocación vanguardista que causó fuertes críticas de los reseñistas más convencionales, mientras que el sector avantgarde aplaudió tan revolucionaria osadía. Así pues, el silencio puede ser un arma de doble filo, un objeto a veces peligroso e indigno y a veces provocador e imprescindible. Yo, por ejemplo, esta vez he escrito mi columna rodeado por un profundo silencio ambiental, sin la música con que suelo acompañarme cuando trabajo ante el teclado de mi computadora. Debo decir que eso me ayudó a concentrarme mejor y a disfrutar de la escritura. El silencio.

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COLUMNAS

Nosotros no lo decimos, son ellos.

DONDE HABITAN LAS ESTRELLAS AGUARRACES PORTEÑAS T X T : : R a f ael tori z Escritor y Vagabundo @ninyagaiden I L U S T : : F E R NA N DA C O L I N

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ntre las maravillas que pueblan el noroeste argentino, una de las más simbólicas es la Quebrada de Humahuaca, valle montañoso que atraviesa la provincia de Jujuy con colores que van del verde pistache al salmón, pasando por un rojo ardiente semejante al culo de un mandril. La Quebrada comienza 39 kilómetros al norte de San Salvador, la ciudad capital, y se extiende 170 kilómetros hasta llegar a la Quiaca, la ciudad colindante con Bolivia. El camino está regado de poblados pintorescos hermosos –Purmamarca, Tilcara, Humahuaca– que durante el verano austral suelen recibir mochileros, hippies, familias y toda suerte de viajeros empeñados en comprobar el evangelio de los lugareños: donde termina Buenos Aires comienza, en su complejidad, la vastísima Argentina. Es curioso, para el mexicano ignorante, descubrir no sólo que el legendario “Carnavalito” es de manufactura argentina, sino también comprobar que este país es profundamente indígena, tornando la imagen del porteño emigrado como un espejismo que limita y circunscribe la riqueza cultural de la nación al acoso de las fantasías capitalinas. Luego de visitar Jujuy, llama la atención que un pueblito discreto con unos montes descarnados –conocidos por sus impresionantes variaciones multitonales como “la Paleta del Pintor”– se entregue el primero de enero a una fiesta colectiva en la que el vino, la cerveza y la música no dejarán de correr un solo momento. La Chayada del Mojón Lo primero que pensé al llegar a Maimará, debido a un par de borrachos, fue que la Chayada del Mojón no sería otra cosa que una romería en la que habría que andarse con cuidado. Al calor de las copas las situaciones suelen complicarse.

Caminaba el pueblo buscando el lugar el mojón, un montículo de plantas al que se le riega con vino y cerveza. La función del mojón consiste en indicar el lugar en el que está enterrado el Diablo, una estatuilla minúscula que se libera sólo en esa fecha, motivo por el cual la población está de fiesta: se bebe y se baila porque el chamuco anda suelto. Pasada la festividad es necesario enterrarlo, de lo contrario el año entero se perderá por las caricias del alcohol. De súbito una banda comienza a tocar a todo pulmón, con desafinadísima precisión. Entonces turistas y locales nos volvemos un mismo cuerpo que comparte el vino y la cerveza, que misteriosamente aparecen por todos lados. Se baila en círculos y en pareja, un verdadero carnaval de muchedumbres: la fiesta ha comenzado y sólo horas después habré de percatarme que no tiene para cuándo acabar. Los músicos podrían tocar hasta morir. Veo a una señora bailando con un conejo y a mujeres hermosas que me rodean con sus bailes circulares; veo a una mujer en todo su esplendor bailando con el borracho más borracho del pueblo y luego le doy trago a un duende. Bebo vino rebajado con cerveza y rebajo la cerveza añadiéndole vino. Veo a un chino bailando solo y comparto un tetrapak con un obeso cubierto de cal. Veo cómo bailan los perros, distingo a un niño de cuatro años empuñando una caguama y me siento en un torbellino de sensaciones confusas y placenteras que disuelven el yo y me religan la tierra. Me doy cuenta perfectamente de que para representar esta experiencia sería necesario disponer de otros sentidos, más vastos y plenos. Más nuevos. Sonrío con todo el cuerpo, toco las montañas al alcance de mi mano y me doy cuenta de que nunca en la vida había estado tan contento. Miro la noche perfecta horadada por las estrellas: su luz inmensa me asegura que están alegres y borrachas.

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La lucha entre los seres humanos y una generación avanzada de inteligencia artificial derivada de las máquinas, es un asunto que ha interesado al cine, la literatura y, sí, a la música. Esta curiosidad quedó magistralmente y profundamente plasmada en Blade Runner (1982) –dirigida por Ridley Scott–. La cinta, a su vez, parte de la novela de Philip K. Dick titulada ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968). Se trata de un distopía que transcurre en Los Ángeles durante 2019 y en ella se plantea la posibilidad de que los replicantes (seres fabricados a través de la ingeniería genética) pudieran llegar a enamorarse, es decir, a desarrollar sentimientos y emociones. Mientras dejo sonar el nuevo proyecto de Nicolas Jaar llamado Darkside, transcurren en mi mente las escenas de ese mundo futuro. Pienso que el planeta podría volver a un estado semi-primitivo, de devastación total, pero en el que subsiste la tecnología avanzada. Un escenario tecno-tribalista en el que los "más humanos que humanos" deberán recomenzar. ¿Necesitaremos entonces la invención de dioses?, ¿de música para los dioses? Al asumir “humanidad” estos seres entrarían en contacto con conceptos como la fe y también requerirán del arte. De ser éste el caso estoy convencido de que Psychic, debut de Darkside que aparecerá a través del sello del propio Jaar, Other People, y Matador Records, funcionaría como la banda sonora ideal al momento de refundar nuevos rituales. En tales ceremonias, llevadas a cabo por seres híbridos, habría un sentido primitivista del ritmo, aunque se genere con cajas de ritmo y secuenciadores. Existe algo misterioso en la música que conecta tiempos antiguos con las expresiones más futuristas. Quizá sea un Aleph que aparezca espontáneamente. Así lo imagino con esa entrada percusiva de “Heart” que bien podría imitarse con bordones chamánicos. En esta incursión, el norteamericano crecido en Chile no está solo, se acompaña por el guitarrista y productor Dave Harrington (nacido también en Estados Unidos); juntos buscan elaborar una música con densidad y cierto misticismo. Una mixtura en la que confluyan electrónica espacial, psicodélia en expansión y alguna partícula de ADN del rock progresivo o el kraut. Es evidente que buscaron explotar las posibilidades hipnóticas de su material (alcanzando una versión avanzada y electrosa del trance al estilo vudú). Hoy día –cuando la memoria suele ser corta– es oportuno recordar los antecedentes de una propuesta de este tipo. En las ocho piezas que lo conforman encontraremos reminiscencias de Mike Oldfield (creador de Tubular Bells), de The Orb y –hay que aceptarlo– de Pink Floyd. Temas como "The Only Shrine I've Seen" inician con ese tamborileo que en alguna aldea llaman a la guerra o a ritos religiosos. No importa si en el pasado era un cuero percutido o ahora procede de una fuente digital. Se da una convocatoria a un impulso básico. En contrasentido, la pareja de músicos explica su obra de un modo más complejo: “Un ciclo de canciones ritualistas que explora los más lejanos márgenes cósmicos del rock a través del prisma inmersivo e incitante al movimiento del cuerpo del house y el techno del siglo XXI”. Dos años les llevó sacar adelante tales conceptos, pues Jarr se distingue por un acabado preciosista como ya lo dejó en claro con Space Is Only Noise (2011). Ahora se da tiempo en Psychic para desarrollar progresiones de largo desarrollo desde el primer corte“Golden Arrow”, que dura 11 minutos. ¿Cuál será la música religiosa de un hipotético futuro? ¿Los rituales se resignifican cuando los realizan androides o cyborgs? Dave Harrington y Nicholas Jaar nos introducen a J suupropia Odisea del espacio, a una Solaris sobrepoblada. La puerta de lia H o lter entrada a dicha experiencia está al alcance de nuestras llama Psychic. Traga la pastilla sonora ahora mismo. Lo u dmanos C i ty ySse o ng D O MI NO

cio en sil

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O ne o h trix Point Ne v e r —— R

4.5

P lus S e v en

——

Warp

Daniel Lopatin ha creado un viaje cinemático. Ha pensado cada movimiento de la imagen, le ha otorgado continuidad a cada uno de los elementos y ha visto en esta relación la materia fundamental de la creación instrumental: todos los elementos han de crear un sentido de flujo. Así como los filmes de Georges Schwizgebel –cuyo estilo característico ilustra la portada de R Plus Seven–, Lopatin se ha dado a la tarea de buscar axiomas que se destruyan el uno al otro, esto porque en el material con el que trabaja no existe una sola proposición que pueda ser asumida como cierta. El efecto transforma nuestra percepción de cada pieza mostrando quiebres dinámicos en contenido, pero concretos en estructura. Así, de forma contraria al imaginario que rodea al álbum, escuchamos las ideas de Lopatin con suma atención, perplejos ante su movimiento, pero cautivos de la intención que plantean: así ha de sonar nuestra inmersión en aquella era que decidimos llamar digital, y suena muy bien. TXT:: LUIS ARCE

Mountains Centralia

Tim Hecker Harmony in Ultraviolet

Una obra electrónica que busca evocar cierta totalidad, consigue, en ocasiones, encontrarse con el paisaje completo, así R+7, así Centralia.

Hecker es también un experto en el diseño de paisajes destrozados en el código de su tecnología.

F or e st Swords —— E ng r av i ng s ——

4.5

Arp The Soft Wave

Un álbum capaz de avanzar entre los extensos acordes en sintetizador hasta la abstracción más hermética de quiebres melódicos.

Tri A ngle

Sobre la música de Matt Barnes podemos afirmar dos cosas: sucedió desde una aparente nada y su manufactura no es correcta o incorrecta. La creación musical ocurrió más como una alternativa que como una decisión frontal. Visto desde este ángulo, el álbum adquiere un significado preciso en cuanto a visión, y esto se respeta incluso en el desarrollo de la música, que avanza con claridad entre cambios abruptos y microcomposiciones que se revelan a sí mismas en la imaginación de su autor. El cuidado es visual, pero la ejecución está enfocada en la necesidad de crear una marca que pueda considerarse única. Esta misma exploración fue realizada con anterioridad en Dagger Paths (2010), pero nunca con la cohesión que hace sentir cada pista en Engravings como una dirección que fluye desde la médula difusa del conjunto. Al final, lo que Barnes plantea surge de un ejercicio que transforma el planteamiento de cada canción en un formato de consecuencias elípticas. El efecto, por supuesto, es hipnótico. TXT:: LUIS ARCE

Shackleton Music for the Quiet Hour/The Drawbar Organ EPs

burial Untrue

Uno de los pocos clásicos instantáneos que nos dejó la década pasada.

Eluvium —— E luvi u m ——

A veces el sonido ha de quebrarse en favor de una imagen más definida.

Temporay Residence

Matthew Cooper lleva diez años y siete álbumes explorando las posibilidades del ambient y vaya que ha encontrado distintos derroteros; desde un sutil minimalismo pop a una vertiente más expresionista. El rango en el que se mueve es amplio, por lo que no extraña que ahora acometa con un disco doble. El sucesor de Similes (2010) podría tomarse como una revisión de su corpus musical a partir de un sentido autocrítico. 14 cortes en los que el de Portland examina su relación con el binomio perfección-error. Y sale bien librado, además de que nos sorprende con la presencia de Ira Kaplan de Yo La Tengo en el tema que cierra la entrega: “Happiness” (única presencia de voz). ¿Qué es lo que ha logrado en el camino? Mayor precisión compositiva y técnica, y mayor serenidad proyectada. Dejémonos llevar por la fugaz aparición de algún piano, por las sutiles capas de sintetizadores que de repente van en crescendo. Se trata de una experiencia cinemática que ocurre al interior de cada escucha. TXT:: JUAN CARLOS HIDALGO

Eluvium Copia

Brian Eno Ambient 4: On Land

De la serie de obras fundacionales del ambient como género musical.

En 2007 alcanzó uno de sus puntos más altos de inspiración.

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Boards of Canada Music Has the Right to Children Algo de ellos me viene a la mente con Eluvium.

m ar vi n. co m .m x

3.5

Un ejercicio para nuestro imaginario en cuanto a electrónica.

Dean Blunt & Inga Copeland Dean Blunt & Inga Copeland


Paul Mc Cartn e y —— Ne w ——

4

H ear M usic

¿La genialidad se extingue? ¿O es que los artistas de calibre supremo están capacitados para producir obras maestras hasta su lecho de muerte? ¿Será que este inglés puso la vara tan alta con The Beatles que jamás logrará rozar aquel nivel? ¿Su condición de genio es la que nubla el corazón y la razón a todos los que se empeñan en criticar cada uno de sus movimientos? ¿Estarán Mark Ronson, Paul Epworth, Giles Martin y Ethan Jons –productores de este plato– conscientes de lo que significa para sus carreras el haber trabajado con Paul? ¿Estás tú, amable lector, consciente de que este disco está firmado por una de las mitades que confeccionaron el cancionero más célebre de la historia de la música (la otra se apellida Lennon)? ¿Debemos ponernos todos de pie y aplaudir que este tipo siga haciendo canciones con entraña y trama? Muchas preguntas, todas sin respuesta; la única certeza por ahora es decir: “Salud, Paul. Por seguir cantando, por estar aquí con nosotros. Vivo”. TXT:: Alejandro González Castillo

Paul McCartney Band on the Run

Paul McCartney Driving Rain

Escuchen “Rinse the Raindrops” y agárrense, porque se trata de un trote aguerrido y salvaje.

Gran ejemplo de maestría post-Beatle, aquí tenemos a Paul en un momento brillante.

A arón Bautista —— X III ——

Paul McCartney Flaming Pie

Una obra melancólica de emotividad pasmosa. Uno de sus mejores platos, definitivamente.

Independiente

Acá tenemos a un músico desatado, alguien a quien le importa poco lo que la gente opine de su temario; un cosmos perturbado y melancólico que refleja –sin ningún temor– su personalidad. Se trata de un LP sin estructuras tradicionales ni rimas comunes, de producción osada (cortesía de Hugo Quesada) que, sin embargo, presume pasajes de los más amables –alguna melodía con gancho, ciertos trucos de la música ranchera y guitarras que recuerdan, ligeramente, a Nos Llamamos– que no hacen de ésta una obra inasible. Algunos comparan el debut solista de Aarón con lo hecho por Syd Barrett, mientras otros consideran que el guitarrista desconoce la diferencia entre disonar y desafinar; en realidad, estamos ante un trabajo muy interesante, poco común en México, que hace esperar con atención una continuación, la constancia de que esto es más que un capricho pasajero. 3 TXT:: Alejandro González Castillo

Robota Robota

Nos Llamamos Nos Llamamos

En este grupo, Aarón se desempeña como guitarrista al tiempo que lleva la voz delantera.

A nna Calvi —— O n e

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Aquí, Hugo Quesada solía comportarse como el marido sin transistores de la Robota.

B re ath

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Joe Meek Joe Meek

Si usted planea extraviar la razón, este disco es una buena forma de dar el primer paso.

D omino

En 2011, Anna Calvi encontró la elegancia y el garbo suficientes para entregar un álbum cuya atmósfera no sólo encantara por la impresión que causaba, sino que ofreciera espacio necesario para cultivar en las composiciones un perfecto balance entre sensibilidad y ambición. En One Breath la balanza se ha inclinado. Aunque Calvi es sumamente precisa en los alegatos que su música manifiesta, ha sometido su forma de composición, no sin cierta habilidad, a una ecuación de resultados más aventurados, expandiendo el chamber pop tan eficiente de su primera producción. Como varias de sus contemporáneas, Calvi posee el talento para reafirmar su intimidad a través de un sentido estilístico. Aunque sus posibilidades de creación no están reducidas a esto, One Breath sí trabaja en plenitud con la estructura compositiva haciendo que, en ocasiones, el álbum suene intranquilo y difícil de abordar. Aun así, la franqueza del material puesto aquí es lo suficientemente minuciosa como para preservar la ambición y la postura de la autora en el efecto lenitivo que de antemano plantea. TXT:: LUIS ARCE

Esben and the Witch Wash the Sins Not Only the Face

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Una de las sorpresas más agradables del año, encuentra en las intenciones de Anna Calvi una postura estética que, en conjunto, pueden crecer.

Tegan and Sara the Con

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En este álbum Tegan and Sara encontraron una complejidad escritural que nunca antes habían explorado. Curiosamente les sentaba muy bien.

BOY Mutual Friends

Melódico, pero introspectivo, este álbum ofrece una versión más accesible y alegre de lo planteado por Calvi.


Lee R analdo A nd The Dust —— L a st

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N i g ht On E a r th

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Matador

En 2004, la edición gringa de la Rolling Stone calificó a Lee Ranaldo como el guitarrista número 33, según su conteo de los 100 mejores de la historia. Pero vayamos más lejos aún: con este nuevo disco (el noveno en su carrera como solista), el pupilo de Glenn Branca demuestra que sus credenciales como songwriter están a la altura de sus reflejos para estallar en excursiones de sicodelia noise (el balance adecuado entre esos dos mundos deriva en canciones que duran un promedio de siete minutos). Con una voz muy parecida a la de Michael Stipe, el disco abre con "Lecce, Leaving", track que anticipa una colección de temas de estructura dinámica, con giros rítmicos impredecibles que escupen en la monotonía del formulismo. Para "Key-Hole", los golpes de alientos resultan toda una sorpresa en una canción que inicia después de un minuto de soft-drone. Para la generación shuffle, una canción de nueve minutos como "The Rising Sun" será tan incomprensible como fascinante para alguien que recién descubriera a The Velvet Underground. El tema homónimo del disco es como un homenaje (?) a la odisea espacial de Bowie, aunque con guiños country que añaden cierta credibilidad. Quizá sea "Late Descent #2" la joya de este álbum de título apocalíptico; en ella, el pop barroco se teje con un clavecín que contrapuntea con acordes folk (como si Bach hubiese crecido en los pastizales de Eisenach). En resumen, se trata de un disco sin mayor pretensión que oxigenar el cancionero de uno de los guitarristas más influyentes de la generación sónica. TXT:: Vicente Jáuregui

Glenn Branca Lesson #1 For Electric Guitar

Sonic Youth Rather Ripped

En este álbum, la banda liderada por Thurston Moore se inclinó por una producción menos garage.

Otro de los pilares estéticos para la generación sónica.

R.E.M. Fabbes of Reconstruction

La voz de Ranaldo es muy parecida a la de un Michael Stipe punk en 1985.

Ryuichi Sakamoto / Taylor Deu pree —— Di s a ppe a r a n ce ——

3.5

12 k

Éste es un disco emblemático para el presente número dedicado al silencio, porque en él es tan importante lo que no hay como lo que puede escucharse y lo que está más allá de nuestra percepción auditiva. Taylor utilizó sus herramientas digitales para grabar el ambiente, la estática de los micrófonos, los sonidos incidentales, e incluso el piano preparado que tocaba Sakamoto –un amante del vacío y la dosificación de las notas–. El proyecto surgió después de que fueran invitados por John Zorn para actuar en directo en The Stone, el club del que este último es propietario. Sakamoto encuentra en el diálogo con artistas procedentes de la electrónica experimental la veta para oxigenar su lado más minimalista. Así los residentes de Nueva York completaron cinco piezas que funcionan como mantos atmosféricos en los que impera la ligereza. Deupree registró hasta el crujido del banco en el que tocaba Ryuichi en busca de convertir al mundo entero en música. No en vano se dice que lograron revisar “los difusos límites entre el silencio y la percepción sensorial”. Apenas hacia el final, en “Curl to Me”, aparece una voz; se trata de la participación de Ichiko Aoba, una cantante con la que el dúo ha trabajo anteriormente. He aquí un súmmum preciso y afortunado de pianos esquivos y acordes errantes. ¿Quién dijo que el ambient estuviera agotado? TXT:: JUAN CARLOS HIDALGO

Ryuichi Sakamoto Bricolages

Ryuichi Sakamoto + Alva Noto Vrioon

Se trata del disco de remezclas de Chasm, primera colaboración formal con Deupree.

El creador del soundtrack de Feliz navidad, Mr. Lawrence amplió sus horizontes al colaborar con el experimentalista alemán.

cio en sil

76

Taylor Deupree / Kenneth Kirschner Post Piano 2

Al fundador del sello 12k se le da bien la combinación de glitches con pianos acústicos.


G HOST B.C. —— IN F E STI S S UMAM ——

3

UNI VERSAL

Todavía no sé si éste es un disco que deba escucharse en serio o en broma. Porque si bien desde su nacimiento hace tres años, Ghost B.C. se presenta como un grupo de doom metal y, como parte de la escena escandinava de ese metal con tintes diabólicos, al escuchar su música y a pesar de las letras satanistas, la supuesta violencia de su propuesta no se oye por lado alguno y lo que tenemos es un sonido más emparentado con el progresivo a la Dream Theater o el pop metal que hacía Deep Purple en sus inicios. El sentido armónico y melódico le gana al quinteto sueco y éste, su segundo disco, después del Opus Eponymous de 2010, aterra tanto como la casa de los sustos de Chapultepec; lo cual no es necesariamente malo, al menos para quienes no somos fanáticos del metal noruego o sueco y sus historias de sangre y muerte. Al final, Infestissumam resulta hasta agradable y nos hace pensar que si así es el infierno, entonces las cosas en la casa de Lucifer no están del todo mal. TXT:: HUGO GARCÍA MICHEL

DREAM THEATER IMAGES AND WORDS

DEEP PURPLE IN ROCK

Una obra maestra del quinteto británico, una piedra de toque de los inicios del metal sinfónico.

ALI CE SMIT H —— SH E ——

4

Con el vocalista James LaBrie al frente, el segundo disco de los neoyorquinos es brillante.

WOLFMOTHER WOLFMOTHER

El álbum debut de estos australianos es una buena muestra de su poderío retrometalero.

RAI NWATER

Opacado por la exposición mediática que se le da a cantantes como Beyoncé o Rihanna, hay un grupo de intérpretes afroamericanas con una propuesta menos comercial y mucho más interesante, y quienes, sin llegar a la asombrosa genialidad de una Janelle Monáe, son capaces de producir música de altísimos alcances artísticos. Una de ellas es Alice Smith, quien a sus 35 años (nació en Washington D.C. en 1978) y apenas un par de discos grabados (antes de She apareció el magnífico For Lovers, Dreamers & Me de 2006), demuestra no sólo un precioso rango vocal, sino una versatilidad que la hace recorrer, con enorme naturalidad, una diversidad de géneros que van del soul al rock y del blues al pop, sin dejar de visitar el R&B y el jazz. She es un gran disco: sobrio, variado, sutil, lleno de alma y de fuego, de sensualidad y buen gusto. Temas como “Cabaret”, “Another Love”, “Fool for You” o “Be Easy” son muestras claras del talento de Smith, una artista en toda la extensión de la palabra. TXT:: HUGO GARCÍA MICHEL

MACY GRAY COVERED

N’DEA DAVENPORT N’DEA DAVENPORT

El único disco de la ex integrante de The Brand New Heavies, una joya perdida.

BE ST COAST —— FADE

4

Un disco de covers, sí, pero qué manera de hacerlos suyos y recrearlos con toda el alma y el fuego que posee esta cantante.

AWAY

——

ME’SHELL NDEGEOCELLO PEACE BEYOND PASSION Cuando el funk y el R&B adquieren cualidades etéreas, ensoñadoras y celestiales, sin dejar de ser terrenales.

BRAT T Y BC

Algo tiene esta mezcla de surf rock con noise que seduce y entusiasma al mismo tiempo. Con apenas cuatro años de existencia, el proyecto encabezado por Bethany Cosentino y Bobb Bruno regresa a los terrenos discográficos luego de su larga duración The Only Place (2012). Esta vez lo hace con un EP contundente y sin contemplaciones, en el que las paredes de sonido de las guitarras y los secos golpes de batería sirven como marco perfecto para la voz de Cosentino. Siete piezas sin desperdicio conforman a este Fade Away, temas que tienen en común una energía rocanrolera que se combina con un fuerte sentido del mejor pop y hace pensar en Phil Spector y los girl groups vocales de principios de los años sesenta, sólo que pasados por el tamiz del rock alternativo de los noventa, en algo así como las Shirelles se encuentran con The Vaselines. Canciones como “Who Have I Become” o “Fear of My Identity” bastan para mostrar que Best Coast vive un gran momento y que su joven existencia promete extenderse por muchos años más. TXT:: HUGO GARCÍA MICHEL

SHE AND HIM VOLUME 2

cio en sil

El segundo álbum del dueto conformado por Zooey Deschanel y M. Ward, puede resumirse en una sola palabra: entrañable.

VIVIAN GIRLS SHARE THE JOY

El mejor de los tres discos que hasta ahora ha puesto en circulación este trío femenino de noise pop.

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WAVVES KING OF THE BEACH

Los de San Diego, California, en un tercer álbum de punk noise con paradójicos toques de un pop encantador.


Paul Auster —— Po es í a

c o m ple ta —— Ed. Seix Barral

El autor de La trilogía de Nueva York ha demostrado que se mueve bien en varias disciplinas –el cine incluido–, aun así no deja de provocar polémica. Sus detractores son tan intensos como sus incondicionales. Así que el hecho de que publique su poesía reunida (en edición bilingüe) no pasará desapercibido. Auster posee la sagacidad para superar sus propios retos. No teme, incluso, mostrarse confesional: “Desterrado, pero siempre en el corazón de este silencio solidario, pules las piedras de tierra invisible y allanas tu lugar entre los lobos". El norteamericano nos permite descubrir su poética intimista en la que el azar y el destino son detonantes fundamentales. TXT:: JUAN CARLOS HIDALGO

Paul Auster Leviatán

Barry Gifford Barry Gifford

Otro avezado narrador dando muestra de un trabajo poético potente.

Una de las novelas que mayores reconocimientos le ha traído.

Ale del Castillo y Moisés Castillo —— Lo s

Paul Auster Sunset Park

Auster da cuenta aquí de sus primeros años en Brooklyn.

na d i e —— Grijalbo

Si Werner Herzog tuviera este libro en sus manos, descubriría que hay suficiente carnita en él como para producir un puñado de mórbidos documentales. Y algo similar le ocurriría a Lars Von Trier; tras leer estas páginas sonreiría al notar en ellas el grado de podredumbre que se percibe en un basurero llamado humanidad. ¿Una palabra para definir esta obra? Miseria. Porque esas siete letras unen a todas las historias que aquí pasan lista –29 en total–, donde aborto, bullying, anorexia, bulimia, narco, mobbing, discriminación y demás linduras se pasean por los calendarios de sujetos con el futuro podrido. TXT:: Alejandro González Castillo

Oscar Lewis Los hijos de Sánchez Marginación, pobreza e ignorancia; la ruta de la familia Sánchez es épica como pocas.

Un disparo cerrado entre los Panchitos y los Sex Greñas, historias de euforia y descontrol.

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Martín Roldán Ruiz Generación cochebomba

Coctel asesino de rock, terrorismo y miseria en Perú durante los años 80.

m ar vi n. co m .m x

Jorge García-Robles ¿Qué transa con las bandas?


pulido

La vid aa

pablo

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El ser no está preparado para la muerte, y si la desesperanza no fuera lo suficiente negativa, tenemos como único entrenamiento la enfermedad y los accidentes. En el mejor de los escenarios, hacer caso omiso de la desdicha puede traernos una migaja de felicidad pero, ¿no significaría esto la pérdida de nuestra humanidad? Los Insólitos Peces Gato, escrita y dirigida por Claudia Sainte-Luce, explora las únicas dos posibilidades que se tienen frente a la desgracia: la indiferencia y la lucha. Aquí no hay débiles ni fuertes, sólo personas que buscan sobrevivir con las mínimas heridas posibles. imena Ayala (Perfume de Violetas, Malos Hábitos) desarrolla el papel de Claudia, una joven sin pasado ni presente, ahogada en la oscuridad laboral y existencial que la clase baja parece estar destinada a sufrir por siempre. Al parecer, el único momento emocionante que habrá de experimentar Claudia será el de padecer apendicitis. Cuadros grises rodean a este personaje constantemente y la imposibilidad de manifestar emociones aumenta con la destrucción de sus anhelos. Se trata de una historia a la que no le sobra ficción, una que se desenvuelve por debajo de la monotonía y que encuentra su apoyo estético en la vaguedad de la oscuridad. Rodeada de un frío excluyente, Claudia se mira de repente en un hospital, allí se encontrará con Martha (interpretada por Lisa Owen), la única persona en el lugar consciente de su existencia –cosa que es tradicional cuando se está al borde del precipicio–. La amistad surge entre las dos como último recurso para mantener alguna conexión con la felicidad, y para la sorpresa de ambas, también como apoyo moral para aquellos que las rodean. Martha padece SIDA, virus que continúa siendo polémico para la población mexicana, pues se conoce su existencia más no su realidad. Quizá éste sea el mayor logro de Sainte-Luce: traducir en imágenes la invisibilidad de un tabú sexual y los problemas que rodean no sólo a su protagonista, sino a terceros. La película guarda suficiente espacio para abordar el conflicto que genera la enfermedad a los hijos de Martha interpretados de manera admirable por Sonia Franco (Incendios, Bosques), Wendy Guillen (a quien esperamos ver más a menudo en la pantalla grande), Andrea Baeza y Alejandro Ramírez Muñoz. Como es tradicional en este tipo de relatos, uno esperaría recibir enseñanzas sobre aprovechar cada segundo de nuestra existencia, sin embargo, la realizadora, que si bien hace uso de estos recursos narrativos optimistas, se inclina hacia un tipo de crudo realismo que cuestiona nuestra actitud frente a la adversidad, ¿somos de los que damos la mano o la espalda? Claudia Sainte-Claude no sabe la respuesta, pero al menos intenta que esta cinta nos obligue a todos a plantearnos la pregunta.

Las Buenas Hierbas María Novaro La historia de una mujer que debe sobrellevar los problemas de su madre que padece de Alzheimer. Contiene un final sorprendente.

la Délicatesse David y Stéphane Foenkinos

Audrey Tautou da vida a una mujer que pierde al amor de su vida en un accidente. Sin esperarlo, en el camino encontrará a una persona que la ayudará a superar sus penas.

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Der Freie Wille Matthias Glasner

Tras cumplir su condena por violación sexual, un hombre intenta readaptarse a la sociedad, objetivo que se complica cuando se enamora de una misteriosa mujer.


Moda para todos

Se acaba el año y Aéreopostale lo cerrará con muy buenas noticias, comenzando con la apertura de 30 puntos de venta en la Ciudad de México y área metropolitana, así como la inauguración en Santa Fe de una boutique, todas estrenando el concepto de Studio Design, una renovada forma de comprar que envuelve por completo a los seguidores de la firma. Aéreopostale conoce tus exigencias para esta temporada y por ello seleccionó diseños, colores y materiales que te harán ver con todo el estilo, sin importar las dificultades climáticas que amenazan a nuestro guardarropa. Los tonos de esta temporada son el blanco, el negro, el gris, el rojo y el azul, distribuidos en una colección vanguardista para hombre y mujer. Más detalles en www.aeropostale.com.

Calzado sustentable

Para no sentir el frío

Se acerca la época en la que nos ponemos todo el clóset para soportar las bajas temperaturas, pero no olvides que, aunque puedes estar abrigado hasta el cuello, el calzado también es importante. Por eso Nike lanzó su nueva línea Sneaker Boots, en la que mezcla todo el estilo tradicional de la firma con las exigencias del clima. Diseños vanguardistas y materiales de gran calidad, los Sneaker Boots son perfectos para soportar las condiciones del invierno sin perder movilidad y estilo a la hora de caminar. La colección incluye la tecnología All Conditions Gear, eso significa que tus sneakers soportan todo tipo de uso, es decir que puedes saltar sobre el agua, subir montañas o correr por la ciudad sin ningún problema. Los Sneaker Boots están a la venta exclusivamente en tiendas Nike. Visita www.nike.com para más información.

Mientras en la ciudad nos congelamos, en la playa la vida es mejor. Muchos dejarán atrás la caótica urbe para disfrutar del sol, la arena y las olas, pero hasta en vacaciones uno debe lucir genial. Reef presentó la colección Otoño-Invierno de Coastal Cruiser, dirigida a los hombres que gozan de viajar cómodos y a la moda. Olvídate de las para nada elegantes sandalias y usa los modelos de la colección Otoño-invierno, que vienen con una plantilla hecha de cojín con cera moldeada, suela de goma, tejidos personalizados, suave lona y una corta cinta vulcanizada, que garantizan la durabilidad del calzado. Son nueve puntos en los que ya puedes conseguir tus Coastal Cruiser, conócelos en www.Reef.com. cio en sil

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Un apoyo para la música independiente

En octubre de este año se presentó Band Bond, la nueva plataforma que apoya a la música realizada en nuestro país. La fiesta de lanzamiento se llevó a cabo el pasado 11 de octubre en la histórica ciudad de León, Guanajuato, en donde más de 500 personas se reunieron en el Indra Timeless Music para escuchar y bailar en compañía de las propuestas que están haciendo eco en la actualidad. En punto de las 11:30 de la noche, los asistentes conocieron el potencial de Candy Colors, banda que poco a poco construye un prestigio gracias a su calidad dentro y fuera del escenario. Posteriormente la fiesta se puso mejor gracias a los beats mezclados por un DJ residente, quien preparaba los ánimos para el acto siguiente: Ruido Rosa. Rock de la mano de cuatro mujeres que hicieron retumbar cada esquina del venue y se llevaron la ovación del público. Band Bond demostró la importancia de apoyar al talento nacional a través de su plataforma en la que nuevos nombres pueden difundir su música de manera exitosa. Escucha los sonidos que se están produciendo en México en Bandbond.com.

Millones de canciones a tu disposición

¿Te imaginas acceder a tu música de una manera fácil y ordenada? Mejor aún, ¿te gustaría conocer a nuevas bandas? ¿Sabías que Google te ofrece un catálogo con millones de canciones para disfrutar? Conviértete en un verdadero melómano con la renovada plataforma musical de Google Play, con la que podrás organizar tus archivos a la par de conocer sonidos que nunca habías escuchado y encontrar el catalogo de las leyendas que nunca nos cansamos de escuchar. Google Play Music te ofrece el servicio de música en una calidad excepcional, además puedes comprar las canciones que más te gusten a un precio muy accesible. Por si esto fuera poco, la plataforma pone a tu disposición miles y miles de estaciones de radio, completando toda una nueva experiencia de percibir tus canciones.

Construye tu propio robot

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m ar vi n. co m .m x

El futuro cada vez se muestra más impresionante, ahora con la noticia de que ya será posible diseñar e imprimir tu propio androide. Esto será realidad gracias a la tecnología desarrollada por Intel, y las compañías MAKE, MakerBot y Autodesk. A partir de una impresora 3-D y un código abierto, los usuarios podrán construir su robot Jimmy, el cual tendrá 60 cm de altura y poseerá inteligencia artificial programada para hacer cualquier tarea, como apoyo académico o asistente en el hogar. El Jimmy Robot tendrá un costo menor a los 500 dólares y será distribuido en un kit especial.


INDIO FESTEJA

CON UN LIBRO SOBRE TRIBUS URBANAS EN MÉXICO

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a celebración de INDIO y su más de un siglo de existencia continúa, recordándonos su valor como la cerveza más importante de México y que ha visto el andar de nuestro país a través de los diversos cambios sociales, los cuales nos han convertido en una sociedad más tolerante y siempre abierta a las nuevas ideas. Dichos procesos han tenido como actores fundamentales a las tribus urbanas, que por su naturaleza contestataria, se les considera el motor que impulsa los cambios en pro de la equidad y convivencia entre distintos. Entre todas las actividades que INDIO organizó por su aniversario, se encuentra el libro 120 años celebrando la diversidad en México, editado por nosotros, Revista Marvin, en el que exploramos a profundidad el entorno e ideología de cada una de las tribus que han formado parte de la contracultura nacional. Durante meses de investigación descubrimos los matices culturales que sólo una tierra tan rica como la nuestra podría gestar; aprendiendo las sutiles diferencias entre un Mirrey y un fresa, así como exactamente qué es un flogger y por qué, cuando se trata de paisajes sociales, México cuenta con la más grande y alegre pluralidad. Este ambicioso proyecto editorial es una celebración, así como un texto de consulta y retrato de las muchas caras que la cultura mexicana puede tomar. El libro contiene el contexto general, momento histórico y personaje representativo de cada tribu urbana; en sus casi 200 páginas a todo color se explica la filosofía de rockeros, punks, góticos, ravers, rude boys, lolitas, hip-hoperos,

beatniks, otakus, pachucos, magonistas, entre otros, reuniendo a más de 70 subculturas (muchas conocidas y otras no tanto). INDIO, en colaboración con nosotros, hizo un dedicado esfuerzo para plasmar en papel cada dato importante, para convertirse también en una herramienta que reafirme el orgullo de quienes se habla. Asimismo, el ejemplar incluye los diseños ganadores de la cuarta edición especial de etiquetas, cuya convocatoria se llevó a cabo a principios de este año. En ella participaron miles de diseñadores y artistas nacionales que plasmaron su perspectiva de una tribu en particular. Fueron 120 propuestas las que un grupo de jueces (liderado por “El Cha”) eligieron como las ganadoras, debido a su creatividad al fusionar el espíritu de cada subcultura y el logo de cerveza INDIO. 120 años celebrando la diversidad en México dedica también sus páginas a la interesante historia de Cerveza INDIO, escrita a puño y letra por el reconocido periodista Rogelio Villarreal, así como un amplio desglose de las diferentes sorpresas que incluyó esta nueva campaña de cerveza INDIO. Dentro de las cuales vale mucho la pena mencionar a la serie de documentales titulada, Diversidad Nacional, producida por Vice México y disponible a través del canal de Youtube de INDIO (www.youtube. com/cervezaindio) Si quieres ser acreedor de uno de estos libros de edición limitada ingresa cuanto antes a www.indio.com.mx/los120s y empieza a juntar puntos. M

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F OT : : GA B R I E L A F E N TON

FOT :: GABRI EL A FEN TON

FOT :: DAN IE L U RIB E

F OT : : GA B R I E L A F E N TON

F OT : : GA B R I E L A F E N TON

FOT :: RO D RI G O JARD Ó N

FOT :: GABRI EL A FENTO N

FOT :: RO D RI G O JAR DÓN


Marvin 116