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AÑO 11 • NÚMERO 140 • ENERO 2021

a c i j o d a r a p d a Felicid

· Entrevistamos a Don Winslow, Jesús Lemus y Caleb Femi, Socorro Venegas y Juan Casamayor · "La felicidad no llega con métodos", Tania Karam · "La alegría es nuestro estado natural", Paramahansa Yogananda · John le Carré, el escritor que vino de la Guerra Fría (In memoriam) · El lado obscuro de la moda · Descarga un adelanto de Las memorias de Fenrai de Claudia Ramírez Lomelí

PRECIO AL PÚBLICO 25 PESOS

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Tema del mes:

Índice 5 Entrevista con Tania Karam Yara Sánchez De La Barquera

6 [El librero de] Mónica Romero 8 Compra, aunque sea lo último que hagas Rodrigo Coronel

10 Entrevista con Socorro Venegas y Juan Casamayor / José Luis Trueba Lara

12 Una conversación con Don Winslow Rodrigo Coronel

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Directora General y editora

Felicidad paradójica

Entrevista con el hermano Satyananda

Yara Sánchez De La Barquera

16 Una conversación con Jesús Lemus Rodrigo Coronel

18 La poesía urbana de Caleb Femi Gilberto Díaz

19 [Para ver y oír] /Adrián García 20 John le Carré: El escritor que vino de la Guerra Fría/Gilberto Díaz

21 Hoy es el mañana de ayer Óscar de la Borbolla

22 El lado obscuro de la moda Código Academia

23 Vocaciones que arrebatan /Rodrigo Coronel 24 La biblioteca perfecta/José Luis Trueba Lara 26 [Jóvenes] / Fabián V. Escalante ¡Anúnciate con nosotros!

Yara Sánchez De La Barquera Vidal

EDITORIAL

E

yara@revistaleemas.mx

n muchas ocasiones, la rebelión carece de sentido. Lo que se piensa como contestatario, revolucionario o abiertamente contrario al sistema no tiene la fuerza para escapar de él. Hoy, una buena parte de las actitudes rebeldes se han transformado en una simulación incapaz de provocar una crisis. Prácticamente todos los seres humanos –sin importar el género, la preferencia o la condición– estamos condenados a seguir las reglas del consumo. Y, cuando imaginamos que las rompemos, sólo las fortalecemos con nuestros actos. La ilusión de la rebeldía es una mercancía que podemos adquirir a la vuelta de casi cualquier esquina. Las personas que aman la música no comercial están dispuestas a pagar más que los fanáticos del Billboard; los que buscan la comida orgánica también desembolsan más por un alimento, y los integrantes de las tribus urbanas son capaces de gastar sumas significativas para diferenciarse de los otros. Ellos, los que aparentemente están en contra del sistema, son tan consumistas como los integrados a quienes critican. Y, tal vez, es posible pensar que ellos aprendieron que la rebelión sólo es una ansiedad por el estatus, una manera de comprar una diferencia, un método que les permite imaginarse como seres que escaparon del sistema. Ante estos hechos vale la pena preguntarnos por el consumo depredador, por las ansias de poseer que nos enajenan, por una sociedad que se sostiene gracias al espectáculo y la fugacidad. La moda nos iguala –no importa si somos parte de una tribu urbana–, la música nos homogeneiza y con el cine ocurre algo muy parecido aunque soñemos que cada una de las notas y las imágenes nos alejan de esa condena. Por esta razón Britney Spears está en nuestra portada, cosificada, “popped”, absorbida por el sistema, y nos obliga a reflexionar sobre una sociedad que en realidad se consume a sí misma. +

Coeditor José Luis Trueba Lara jtrueba@revistaleemas.mx Director de arte y editor audiovisual Edwin Reyes Maya edwin@revistaleemas.mx Difusión Cultural Beatriz Vidal de Alba Marketing Fabián Vásquez Escalante fabian@revistaleemas.mx Editor de mascultura.mx Rodrigo Coronel rodrigo@revistaleemas.mx Editor de contenido Gilberto Díaz Consejo editorial Alberto Achar Jorge Lebedev

En portada:

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Britney Spears Diseño para Lee+ por Edwin Maya

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Editor responsable: Yara Beatriz Sánchez De La Barquera Vidal, Información y Ventas Publicidad: (55) 5335 1327. Editado por www.taraediciones.mx contacto@revistaleemas.mx, Distribución: Librerías Gandhi, S.A. de C.V., Dirección: Benjamín Franklin 98, Piso 1 y 3, Escandón, Delegación Miguel Hidalgo, 11800, Mexico, D.F. Número de Reserva al Título ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2009-051820092500-102. Certificado de Licitud de Título No. 14505 y Certificado de Licitud de Contenido No. 12078 expedidos en la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. Registro Postal EN TRÁMITE. Preprensa e impresión: Multigráfica Publicitaria S.A. de C.V. en Democracias no. 116, col. San Miguel Amantla, Azcapotzalco, C.P. 02700, Ciudad de México. Título incorporado en el Padrón Nacional de Medios Impresos de la Secretaría de Gobernación. Queda prohibida la reproducción parcial o total, directa e indirecta, por cualquier medio o procedimiento, del contenido de la presente obra, sin contar con la autorización previa, expresa y por escrito del editor, en términos de la legislación autoral y, en su caso, de los tratados internacionales aplicables, la persona que infrinja esta disposición se hará acreedora a las sanciones correspondientes. El contenido de los artículos es responsabilidad de los autores. Librerías Gandhi y la casa editorial se deslindan de los mensajes expresados en los espacios publicitarios cuya responsabilidad pertenece al anunciante. Hecho en México. También encuentra la revista aquí: FILIJ • FIL GDL • FIL Minería • FIL Zócalo • Cine Tonalá • Cineteca Nacional • Universidades, preparatorias CDMX y área Metropolitana • Orquesta Sinfónica de Minería • OFUNAM •Teatro de la Ciudad Esperanza Iris • Colegio Nacional • UNAM • Universidad IBERO • Universidad ANÁHUAC del Norte • Biblioteca José Vasconcelos • Museo Nacional de Culturas Populares • Centro Cultural España • CONARTE (Monterrey) • CENART• MUAC • Museo Jumex • Museo El ECO • MUCA Roma • Museo Universitario del Chopo • Museo Soumaya “Loreto”• Museo Rufino Tamayo • Museo Franz Mayer •

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T

ania Karam es economista, maestra espiritual y conferencista internacional. Autora de los bestsellers: Una vida con Ángeles y Tiempo de Arcángeles. En esta ocasión nos habló de su más reciente libro, RenaSer, para enfrentarnos con la vida que hemos creado y preguntarnos qué tan real es la felicidad que tenemos, y mejor aún estar en crisis y… renacer. +++ Lee+: En RenaSer nos comentas que la vida es un proceso, no un método, y eso es algo que te caracteriza muy bien, es un discernimiento importante que tiene que tener la gente, ya que ahora hay mucho oportunismo. Tania Karam: Gracias por decirlo Yara, por eso hice RenaSer. La mayoría de las personas me dicen: “una pregunta rápida” y esperan una respuesta rápida. Es como “pásame la receta”, así casual. Tú puedes dedicarle un minuto a leer un post en redes sociales y eso es lo que vas a recibir, porque eso es el tiempo que le estás invirtiendo a tu realización. Si nada más te dedicas a pasar los mensajes en el Facebook, ese minutito es lo que recibes de abundancia, porque en realidad para renacer, para verdaderamente tener buenas relaciones de pareja y con tus hijos, tener lo que deseas, yo siempre digo: “es un proceso”. Lo que realmente estorba para una verdadera transformación y este renacer, es la prisa. No puedes tener prisa para tu realización, es como decir: “Voy a pasar al automac y lo que me den está bien”, eso es lo que le estás mandando de señal al Universo. Yo les digo: “Acepta el proceso que la vida te está trayendo, porque en éste te va cincelando la vida, Más bien tienes que verte a ti misma como una obra de arte y no menos; me tengo que ver como este respiro de Dios aquí en la tierra.” Ver cómo está mi salud, mis relaciones y empezar a entregar eso a algo mayor porque no sé cómo transformarlo, pero basta con decir: “Estoy dispuesta a que suceda esta transformación, ese proceso sí lo quiero, no le voy a dedicar nada más un minuto en pasar de un mensajito a otro en el Facebook”, porque realmente lo que le estás diciendo al Universo es que no tengo más tiempo para mí, ni para mi realización, ni para el proceso que tú me quieres dar. Lee+: En este libro nos cuentas periodos muy complejos de tu vida. Tania Karam: Me tardé más de un año en escribirlo, quise ser súper honesta y ponerme en el lugar de la persona que quiere renacer. He estado en ese lugar de crisis y más en este año, por eso me tocaba escribir este libro para el 2020; lo entregué en diciembre de 2019 porque sabía que el 2020 iba a ser pura crisis para transformarse para quien estuviera listo. Comienzo este libro diciendo: “no siempre he estado en el lugar de la luminaria, de la paz constante”. La paz es algo que se trabaja a diario, la paz no es algo que ya logré y ya tengo equilibrio hoy y mañana. No está asegurado. Por eso tienes que entregar tu mente para volver a elegir la paz hoy, mañana y siempre. Para saber cómo llegar a ese equilibrio los invito a que vean este proceso, que además les platico de varios años, que además de ser maestra espiritual elegí cinco cosas al mismo tiempo, entonces no sólo era la transformación como mujer, de vivir el tema de la maternidad, el transformar tu cuerpo, o una maternidad que no se dio, un tema de divorcio, un tema de fraude. Muchas cosas juntas para decirles “no te estoy hablando de una transformación a la ligera, te estoy hablando de que verdaderamente brilles con toda tu luz”, y eso toma tiempo. La mayoría de las personas quieren una receta rápida, si quieres una receta rápida es pedirle limosnas al Universo. No le pidas limosnas al Universo, pídele renacer. Lee+: Es muy duro decir “soy maestra espiritual”. A nuestra sociedad le tomó mucho tiempo respetar a los guías espirituales y me imagino que por ser mujer es más complicado aún.

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Tania Karam: Qué bueno que lo mencionas. Yo les puse este ejemplo cuando comienza el libro porque les hago la pregunta: “¿Cuántos maestros espirituales conoces?”. Todos me contestaban: Jesús, Buda o hasta el párroco de su iglesia; pero nunca me contestaban una mujer, y la única mujer que me lograron contestar fue la madre Teresa de Calcuta y además esa es la imagen de una maestra espiritual que se sacrifica, que es mártir, que dice que ayudar duele. Siendo hombre o mujer ya habla de una misión de vida que recorrer, y el hecho de que no haya el título de maestra espiritual es algo que me ha costado ganarme. Lee+: Mencionas que no toda la gente puede renunciar a su fuente de dolor porque cree que es su fuente de amor. Tania Karam: Me hacen todo tipo de preguntas: “¿Cómo sé si este negocio va a funcionar o no?, ¿cómo sé si Margarito es mi príncipe o no?” Les digo: “mientras no salgas de esa relación que ni te está dando lo que quieres, ni te sientes apreciada, y estás en una mala relación sin darte cuenta que es tu fuente de dolor, pero no conoces otro tipo de relación”. Yo les pongo varios ejemplos, es como si una niña estuviera en un antro y pasa un chavo y bueno, la chava se mega emociona, el chavo la ignora completamente, apenas la voltea a ver, y aun así la chava se emociona porque la volteó a ver. Si se le preguntara a esa chava qué fue lo que le encantó, no sabría qué contestar. Pero en realidad, lo que le fascina de ese chavo es que la ignoró, y se siente tan familiar sentirse ignorada que se siente como en casa. Lee+: Otra que me gustó mucho, que lo decías bastante en el libro, es hablar sobre las incongruencias. Tania Karam: La congruencia no sólo es que lo que hablas y haces esté relacionado, aclaro eso porque yo les pongo en el libro el ejemplo: tú puedes ser súper misógino y decir “odio a las mujeres, hablo mal de las mujeres y las golpeo”, y parece que serías una persona muy coherente. Pero no basta con que concuerden estas tres cosas, yo lo llevo al siguiente nivel en el libro porque les digo: “Ser coherente, de entrada, empieza por conocerte a ti, conocer tus heridas para saber qué requieres para ser feliz, porque de otra forma estarás pidiéndole a otra persona que te dé lo que tú no te puedes dar, y además para ser realmente coherente necesitas no ponerte el cuerno a ti mismo”. Les pongo este otro ejemplo en el libro: “No quieres ir a comer con una amiga, pero sino asistes esa amiga se va a sentir mal; entonces terminas poniéndote el cuerno para que esa persona no se sienta mal, en lugar de tener la comunicación adecuada, la congruencia y decirle no”. Este 2021 es un año para renacer, y quien todavía no renace les voy a decir por qué: la vida es un proceso. Esta es la puntita de iceberg, pero la gente no se ha dado cuenta. Esta es una guía que yo se las escribí de todo corazón. Espero puedan verse allí y se tengan el amor y la paciencia para retomar su vida e invertir en una felicidad profunda, verdadera y real. Porque si no vivimos para eso, ¿para qué engañarse? +

Para mayor información puedes consultar: taniakaram.com

Una conversación con Tania Karam

Por: Yara Sánchez De La Barquera

Fotografía: Marcelo Álvares

La felicidad no llega con metodos


El librero de Mónica Romero

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M

ónica es una cómplice sin redención. Ella es editora de literatura infantil y juvenil, y esto –sin duda alguna– le otorga esa peculiaridad. Gracias a sus artes y sus acciones las palabras de los escritores y los trazos de los ilustradores se transforman en libros, en los ejemplares que llegarán a manos de los lectores que, en más de un caso, comienzan a andar en los caminos de la literatura. Asomarse a su librero es una tentación.

Sin pensarlo dos veces, te puedo decir que mi colección nació cuando estaba en la universidad. Yo estudié literatura inglesa en la unam y tenía que leer muchos libros, algunos los debíamos comprar porque, además de ser de lectura, eran de consulta para nuestras clases y nuestros trabajos; justo como sucedía con las antologías que contenían obras de los escritores que analizábamos. Siempre que podía los hacía míos, aunque a veces esto era difícil. Esta colección fue creciendo y aquí, en mi casa, sólo tengo algunos de los libros de esos días... eran tantos que muchos se quedaron en el hogar de mis padres. Sólo me traje los más entrañables, los que más utilizo; todavía, cuando voy a su casa, vuelvo a verlos, recuerdo su lectura, y en más de un caso me regresan las ganas de volver a sus páginas. Cuando esto me sucede, los voy trayendo para acá, poco a poco, muy lentamente, como si fuera una especie de robo hormiga. En el momento en que esta colección comenzó a formarse, no había un plan específico para crearla; sin embargo, en esos días también descubrí que debía ser organizada con mis libros; los podía ordenar por autores, por temas o de acuerdo con las materias que estudiaba en la universidad. Al terminar la carrera me di cuenta de que ya tenía una buena colección de literatura inglesa, es más, en el librero de casa de mis padres ocupaban un buen espacio y, para muestra de mi orgullo, los suyos los ponía en la fila de atrás con tal de que se vieran los míos. El más antiguo que tengo son las Obras completas de William Shakespeare, editadas por Aguilar en 1971; este ejemplar me lo regaló mi mamá. Ella sabía que yo quería tener todas sus obras, pues ellas son una exaltación de las pasiones. Este hecho no es poca cosa, cada vez que yo tengo problemas con las pasiones, vuelvo a Shakespeare para entenderlas y entenderme. Hoy no tengo un sistema especial para ordenarlos. A lo más, en algunos espacios tengo las obras académicas, los libros infantiles y juveniles, los álbumes. Lo mismo me ocurre con los catálogos de ilustradores y, por supuesto, con los libros que dieron origen a mi colección y que leí por primera vez en la universidad. Sin embargo, 6

cuando diseñé mi librero quería que los libros académicos fueran los primeros que siempre viera al abrir la puerta. No sé cuántos libros tengo, nunca me había puesto a pensar en eso. La verdad es que a mí me gusta comprarlos, traerlos a casa, acomodarlos en su lugar y, por supuesto, leerlos. El sitio en el que se encuentran es el más acogedor de mi casa, en él entran y salen historias, mientras que sus personajes se convierten en mis familiares. Es curioso, tampoco he contado el número de familiares que tengo. Los libros, sin importar su número, son algunos de los acompañantes de mi vida, son el hogar de los personajes que no podría dejar ni olvidar. No hay un autor del que específicamente tenga más libros. Hay algunos que me gustan mucho, como Sylvia Plath que es una de mis favoritas, ella es alguien a quien admiro en la vida independientemente de su trágica existencia. Ella fue alguien que vivió la pasión por la poesía, por la literatura y, por supuesto, logró plasmarla en su obra. Creo que tengo casi toda su obra; incluso, en la pasada fil de Guadalajara encontré unos ensayos cuya existencia ignoraba. Y también tengo muchos de Ted Hughes, su esposo. Tener las obras de ambos me gusta, es como tener la posibilidad de unir sus pasiones, sus vidas. Sin embargo, cuando leo a Ted no puedo dejar de pensar en el engaño a Sylvia. En el caso de ella, cuando descubrí que había escrito un libro para niños la amé mucho más, pues gracias a este libro se unieron mis pasiones por sus letras, por su vida y, por supuesto, por la literatura infantil. Otro grupo de libros importantes que tengo son los editados por Peter Hunt, quien ha impulsado la publicación de textos académicos dedicados a la crítica de la literatura infantil y juvenil. Yo no presto libros, prefiero darlos. Si alguien me pide un libro que es fácil de conseguir, se lo puedo prestar, aunque la verdad es que me cuesta mucho trabajo pedirle que me lo devuelva. Los siento como un regalo que di, pero insisto: esto sólo lo hago con los libros que son fáciles de conseguir; en cambio, los otros no los presto y, justo por eso, prefiero que la gente venga a mi casa a leerlos. +


Leer un fragmento


Tema del mes

Compra, aunque sea C

ientos, miles de consumidores esperan ansiosos la apertura de los centros comerciales. Es temprano para filas así, largas y variopintas. Aquí una madre con carriola, allá una adolescente con el ombligo al descubierto, acá un hombre maduro con el pelo entrecano. Entre ellos no hay más que medio metro de distancia. Cansados, miran a su alrededor y descansan su peso en una pierna, luego en otra. Están hablando de ellos y lo saben. Las cámaras de televisión peinan las largas colas que se han ido sedimentando en el acceso restringido de las plazas. Un reportero describe lo que todos miran y su descripción no puede evitar un cierto tufillo conminatorio. ¿Lo sabrán quienes esperan? Desde luego. La mayoría mira inevitablemente sus celulares y en Twitter y Facebook son la diana de las críticas, los enemigos de turno. Más tarde, quién sabe, el rostro y nombre del villano será otro, pero por ahora, ellos son el objeto de las miradas y los odios. Podrían sentirse aliviados al pensar que no son los únicos. En Francia o en Estados Unidos –el “primer mundo”– otros como ellos hicieron lo mismo. Esperaron por horas la apertura de los centros comerciales y, cuando finalmente abrieron, se lanzaron sobre ropa, artículos de cocina, lo que fuera. Lo que encontrarán del otro lado de la entrada es un misterio. Ahí, detrás de un extraño tapete negro y un tripié que sostiene algo parecido a un telescopio recortado se encuentra la “nueva normalidad”. +++ Parecían imágenes de otro mundo, uno menos incierto. Parecían los “otros” tiempos, en los que el cubrebocas sólo lo utilizaban los enfermos y tomarse de las manos o dar un beso era un acto cotidiano, no un agravio mortal. Pero no. Fue en “estos” tiempos. Esas imágenes fueron un retrato abrumadoramente certero de quiénes somos y lo que hacemos: comprar. Que la primera actividad colectiva haya sido precisamente esa, luego de los miles de muertos e infectados, habla mucho de su importancia social. Tras los duros meses del confinamiento, comprar o, al menos, acudir a las plazas comerciales reafirmó su significación social. Adquirir algún producto era tanto como estar vivo, su manifestación más absoluta. Toda una declaración de principios: “Estoy vivo, por ello compro; entonces, comprar es vivir”. Las inéditas disyuntivas que trajo a cuento la pandemia aportaron más ejemplos sobre la importancia del consumo para el funcionamiento social. Mientras el mundo miraba el avance de un virus desconocido, los gobiernos se enfrentaron a una decisión crucial: ¿Detener la economía y pedirle a la población que se resguarde en sus casas de manera estricta o permitir la circulación de las personas para que la maquinaria económica siguiera su curso con los graves riesgos sanitarios que esa opción implicaba? En otras palabras: ¿La vida o el negocio? Hasta donde queda claro, al menos porque así lo aseguraron numerosos jefes de Estado, se procuró un cierto equilibrio entre las variables. Las consecuencias de esas acciones y las consideraciones que las orientaron hacia un lado o el otro quedan para la posteridad. Lo relevante, en todo caso, es la equiparación tácita entre la procuración de la salud y el mantenimiento de la maquinaria económica. El gran rey: el consumo Las restricciones impuestas a la movilidad tuvieron consecuencias sustanciales, tanto que trastocaron los hábitos de las personas. Por ejemplo, las compras por internet se dispararon. Por ejemplo,

en China, epicentro de la pandemia, 78% de la población elevó su consumo a través de la red. Brasil, Alemania, Turquía, Rusia, Suiza y Sudáfrica¹, entre otros países, también registraron un aumento importante en este rubro. El mundo tal y como lo conocíamos se desmoronaba, pero el consumo no perdía impulso; por el contrario, aumentaba en todo el mundo. Desde luego que las restricciones a la movilidad obligaron a que el acceso a bienes y servicios indispensables fuera posible únicamente a través de Internet. Sin embargo, al margen de ciertos artículos vitales para la vida diaria, el aumento en el consumo de otros bienes quizá podría calificarse de inesperado. Por ejemplo, en buena parte del mundo más de 50% de las compras online fueron de cosméticos, entretenimiento y moda. No hay condena en ello, ni la más mínima. Lo que no deja de llamar la atención es esa vocación casi natural por el consumo. Las paradojas de la felicidad “¿Qué es el ser humano?”, pregunta un maduro profesor universitario de saco oscuro y camisa blanca, sin corbata. Nerviosos, sus estudiantes se miran

8 ¹Datos obtenidos de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (unctad).


lo ultimo que hagas Ro d r i

unos a otros. Buscan, sin encontrarla, una mano levantada, milagrosa, que los ayude a salir del vergonzoso silencio que ha caído sobre la clase. “¿Nadie?”. Silencio. Discretamente desesperado, el profesor se aclara la garganta y dice: “El ser humano es un consumidor. El ser humano es, eminentemente, un consumidor”. El profesor no es otro más que Gilles Lipovetsky y sus pasmados alumnos somos todos nosotros. En La felicidad paradójica (Anagrama) se resume una de las ideas centrales en el pensamiento del sociólogo francés. Las gestas colectivas han terminado; los grandes proyectos colectivos del siglo xx degeneraron en dictaduras abominables. Sin utopías en el horizonte, el futuro ha perdido encanto y el pasado parece un mal sueño. Somos puro presente, un momento que nos consume y arrebata. Habla Lipovetsky: La vida en presente ha reemplazado a las expectativas del futuro histórico y el hedonismo a las militancias políticas; la fiebre del confort ha sustituido a las pasiones nacionalistas y las diversiones a la revolución. […] El vivir mejor se ha convertido en una pasión de masas, en el objetivo supremo de las sociedades democráticas, en un ideal proclamado a los cuatro vientos.

go Co ronel En ese presente continuo, alcanzar, por encima de cualquier consideración material o moral, la satisfacción más absoluta es tarea del consumo. Su estatuto ha logrado una naturaleza central para la vida social y económica. En la medida en que la economía se desplazó de la oferta a la demanda, el consumo o, mejor dicho, su expansión, el hiperconsumo. Todo cambió. Antes que ciudadanos –la identidad colectiva que nos heredó la Ilustración y sus actualizaciones– ahora somos hiperconsumidores. Los bienes y servicios a nuestra disposición son vastos y accesibles, pero bien podrían resumirse en uno solo: felicidad. Pero la felicidad que nos ofrecen, empaquetada y producida en serie, se antoja diluida y débil, empañada por su fugacidad. Es la “felicidad paradójica”, un fruto de nuestros tiempos. Otra vez Lipovetsky: La inmensa mayoría se declara feliz, a pesar de lo cual la tristeza y la tensión, las depresiones y la ansiedad forman un río que crece de manera inquietante. […] Nos curan cada vez mejor, pero eso no impide que el individuo se esté convirtiendo en una especie de hipocondríaco crónico. Los cuerpos son libres, la infelicidad sexual persiste. Las incitaciones al hedonismo están por todas partes: las inquietudes, las decepciones, las inseguridades sociales y personales aumentan. Los antiguos códigos referenciales del materialismo los tenemos claros: un amor enfermizo por las joyas, la ansiedad por ir siempre a la moda, etcétera, son viejos conocidos del ideal consumista. Ahora, el mercado se ha desplazado, pero antes que hacia productos tangibles, el hiperconsumo ha logrado mercantilizar las experiencias, más específicamente las experiencias espirituales. Éstas, antes un antídoto ante la vacuidad o superficialidad, son ahora terreno propicio para el mercadeo. No son gratuitos el alud de discursos sobre el desarrollo personal, el emprendedurismo o la emergente popularidad de las religiones orientales que, al llegar a Occidente, arriban diluidas o como francos sucedáneos de las reales. ¿Hay salidas? Aunque sombrío, el diagnóstico de Lipovetsky también rezuma optimismo, pero uno cauto y, si se quiere, maduro. No hay ingenuidad en su planteamiento. Ni siquiera condena: “Contra la postura hipócrita de gran parte de la crítica del consumo, es preciso reconocer los elementos positivos que trae la superficialidad consumista”. El cambio, si se da, hacia estadios mejores, más conscientes sobre la idoneidad de consumos responsables y sostenibles, será gradual. La época de los grandes rompimientos ha terminado; para Lipovetsky, más allá de revoluciones, lo que nos espera es un proceso de “reestabilización de la cultura consumista y el de la reinvención permanente del consumo y los estilos de vida”. +++ Al momento de terminar estas líneas, hace apenas unas horas que la Ciudad de México volvió al confinamiento de los primeros días de la pandemia. A las puertas de los centros comerciales se han arremolinado multitudes. Son “compras de pánico”. En breve ya no se podrá comprar más. Este será el último acto de masas del 2020. Y otra vez se tratará de comprar. Aunque siempre se puede hacer desde el celular. +

Rodrigo Coronel es editor y periodista. Pero antes que otra cosa es lector.

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L

a publicación de Vindictas no es poca cosa. Se trata de una antología que nos obliga a repensar la literatura española y latinoamericana. Hasta antes de su aparición, las grandes cartografías del cuento apenas mostraban la mitad de sus territorios: en ellas, la presencia masculina era absolutamente avasallante y las escritoras sólo eran una tierra ignota, una ausencia constante, una mudez casi absoluta. Gracias a los trabajos arqueológicos de Socorro Venegas y Juan Casamayor —los editores de la Universidad Nacional Autónoma de México y Páginas de Espuma— nuestras viejas ideas sobre el cuento están condenadas a transformarse gracias a una nueva luz, pues ellos lograron reunir una espléndida muestra de los cuentos de algunas escritoras de primera magnitud que se habían transformado en fantasmas, en palabras casi silentes a las que era necesario leer. Conversar sobre este trabajo arqueológico era fundamental y aquí van las voces de dos editores y un preguntón. Lee+: Vindictas me obliga a recordar un momento muy especial del Renacimiento, el Decamerón de Boccaccio. Mientras la pandemia asolaba al mundo, Socorro y Juan se encerraron en sus casas —que apenas están separadas por el Atlántico— y se dedicaron a contarse cuentos. Gracias a esto, ellos lograron crear un primer mapa de los cuentos escritos por mujeres de ambos lados del océano. Ante estos hechos, la primera pregunta es obligada: ¿cómo le hicieron para cartografiar esta tierra ignota? Socorro Venegas: Vindictas no busca transformarse en un nuevo canon y tampoco puede verse desde la perspectiva de las antologías más frecuentes. Es un libro que a Juan y a mí nos gusta pensar como un gran ventanal por el que entra la luz, justo como se muestra en su portada. Eso es lo que quiere ser este libro: una ventana que se abre, una puerta que invita a entrar. Lo importante, además, es que un esfuerzo como este se convierta en algo innecesario en el futuro, cuando la mirada machista que ha prevalecido en el canon literario ya sólo sea un recuerdo. Las 20 autoras que reunimos en Vindictas comparten una cualidad: todas fueron dejadas de lado. Yo no quisiera decir que fueron

Fotografías: Isabel Wagemann

Una conversación con Socorro Venegas y Juan Casamayor

s a l e d a i g o l La arqueo olvidadas. Eso implicaría que trabajaron en las mismas condiciones y circunstancias que los escritores varones, algo que no ocurrió. Por esta causa fue especialmente complicado y difícil encontrarlas. Debido a esto, sus obras sólo podían encontrarse en las librerías de segunda mano, en algunas bibliotecas que conservan los ejemplares de las editoriales casi marginales. Ninguna de ellas estaba en los catálogos vivos de las editoriales y tampoco ocupaban un lugar en la memoria de los lectores. Así pues, esta antología es una manera de asumir que las mujeres pueden y deben escribir en voz alta,

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s a d a i c n e l i s voces que tienen un linaje literario y que existe un camino hacia nuestras antecesoras, hacia las pioneras de la palabra. Lee+: Y a ti, Juan, ¿cómo te fue en tus excavaciones en libros viejos, en suplementos, en las editoriales marginales? Juan Casamayor: Yo tenía que adentarme en una tierra ignota, en una mitad que apenas se alumbraba debido las sombras del silencio y la invisibilización. Estarás de acuerdo conmigo en que nadie en su sano jucio puede creer que, si una persona formula un listado de los principales cuentistas o novelistas a lo largo del siglo xx, no se muestre una escritora. Evidentemente, algo sospechoso pasa con estas ausencias. Por lo tanto había que comenzar a escarbar, a hacer arqueología para exhumar a las 20 escritoras que integran Vindictas. Para lograr esto, Socorro y yo tuvimos una ayuda fundamental: se creó una red de escritoras, académicas y jóvenes profesoras que nos fueron dando claves de nombres y cuentos. Ellas nos aluzaron una buena parte del camino. Y, a partir de esto, se inició un trabajo para recuperar sus libros y sus cuentos. La gran mayoría tuvieron tirajes con muy pocos ejemplares o fueron publicados por editoriales efímeras. Así, una vez a la semana, Socorro y yo nos reuníamos —como los personajes del Decamerón— a conversar sobre nuestros hallazgos y caminos para integrar esta antología. Lee+: Permítanme contarles lo que me pasó cuando leía Vindictas, en el momento en que me encontré con María Luis Puga fue como si me dieran dos cachetadas… Hace años, ella acababa de publicar Las posibilidades del odio, un libro que era extrañísimo: estaba escrito por una mexicana y transcurría en Kenia; después vinieron otros de sus libros y, lentamente, ella se borró de mi memoria. Volverla a encontrar no sólo era un regalo, sino una muestra de mi desmemoria, de la desmemoria que tal vez marca a otros lectores. ¿Por qué se nos olvidaron? Socorro Venegas: Hace unos días, un periodista nos preguntaba cuáles eran las evidencias de que las escritoras que reunimos en Vindictas fueron marginadas. La evidencia de que esto ocurrió está en nuestros libreros, en nuestra memoria lectora que se alimenta con la presencia constante de un autor o una autora de una manera casi cotidiana. No es descabellado suponer que muchas veces se piensa que las obras de las escritoras se han enfrentado a una fecha de caducidad más corta que la de los escritores, con ellas nos cuesta menos trabajo olvidar y que sobre sus libros se acumulen capas de polvo. El caso de María Luis Puga es ejemplar: ella no dejó de publicar ni de escribir, pero —en tanto que era considerada como una autora “extraña” y que no procuraba estar en los círculos sociales y literarios de su época— su trabajo se fue quedando relegado, como también sucedió con María Luisa Elío y las demás creadoras que reunimos. De María Luisa sabemos más por razones extraliterarias —como sucede con la dedicatoria de Cien años de soledad— que por su propia obra. Debido a esto, una antología como Vindictas impele a los lectores a hacer un esfuerzo para seguir andando y encontrar el resto de la obra de estas escritoras del siglo xx.

José Lu is

T r ueb a L

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Juan Casamayor: En realidad no tendrías que preocuparte por tu desmemoria, como editores nosotros también sentimos la desmemoria y la maravilla del hallazgo. Llevo más de 20 años publicando cuentos y, al terminar la antología, me di cuenta de que en ella estaban 17 escritoras que no conocía. Es más, cuando terminamos la selección, la comentamos con investigadoras, con narradoras y periodistas… todas se sorprendieron por los hallazgos, por la cantidad de nombres que no conocían. En el caso de Socorro y mío, esto ha provocado una doble perplejidad: una ha sido el hallazgo continuo y el placer de leer a estas escritoras. En el fondo, nosotros sabíamos que las debíamos encontrar pues era imposible que no existieran. En cambio, la segunda perplejidad era mucho más dura: cada vez que las hallábamos, que teníamos noticias de su bibliografía y asumimos la certeza de su valor indiscutible, las preguntas nos sonaba en la cabeza: ¿Por qué nos las habíamos perdido?, ¿qué tipo de lectores somos?, ¿cómo llegamos hasta aquí sin haber leído esto?, ¿qué hubiera pasado si Socorro o yo hubiéramos leído a estas escritoras cuando tenían 19 o 20 años?, ¿qué tipo de editores seríamos hoy? La literatura de estas autoras no es extraña, sino desconocida y fascinante. Lo extraño es la situación en la que se encuentran y la ventana aluzada de Vindictas nos ayuda a volver a mirarlas. + 11


Una conversación con Don Winslow

Para escribir hace falta la ira

Ro d r i

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on Winslow es un escritor de carrera larga. Más que de sprints, sus libros están hechos de pura resistencia. Su trayectoria está repleta de novelas extensas y series entrañables. Como su más reciente y celebrada trilogía de “El cartel”, compuesta por El poder del perro, El cartel y La frontera: cerca de dos mil 200 páginas de violencia, traiciones, lealtad y tráfico de drogas. Rotos (Harper Collins México), el nuevo libro de Don Winslow, reúne en buena medida algunos de los temas que han acompañado al escritor a lo largo de su muy larga bibliografía. En esta suerte de introducción al “universo Winslow” se permiten algunos registros humorísticos no tan comunes en sus libros, como en “El zoo de San Diego”, la historia de un chimpancé que escapa de su cautiverio con un revólver en la mano; aunque también haya espacio para la rabia y la indignación, como en “La última carrera”, un cuento ambientado entre las jaulas que encerraron a cientos de niños latinoamericanos en la frontera entre México y Estados Unidos. Lee+: Tienes cerca de 20 libros publicados. ¿Cuál dirías que son tus libros favoritos? Don Winslow: Creo que la respuesta a esa pregunta siempre es el libro en el que estás trabajando, del mismo modo en el que tienes que estar enamorado de la mujer con la que estás bailando. Escribir una novela es como un compromiso a largo plazo, casi como un matrimonio y es mejor mantenerte enamorado de tu esposa. En todo caso, mi primer libro, Un soplo de aire fresco, siempre será especial porque no tenía idea de lo que estaba haciendo, pues era mi primer libro. Y después El poder del perro, porque me lanzó a esta odisea de 20 años. El libro me tomó seis años escribirlo y fue muy difícil, por eso ocupa un lugar especial. Lee+: Hablemos un poco de la trilogía de “El cartel”. ¿Cuáles fueron tus fuentes de información para escribirla? Don Winslow: ¿Cuánto tiempo tenemos? Mira, pasé una tercera parte de mi vida escribiendo esta trilogía. Cuando comencé a escribirla no sabía nada acerca del mundo de las drogas y los carteles. No era una materia que me interesara, entonces desde el principio tuve que encontrar una forma de investigar. Así que empecé con los libros, leí sobre historia, porque quería tener un conocimiento profundo, particularmente cultural. Después fui al periodismo y a los documentos: registros policiales, transcripciones de juicios y reportes de la dea y el fbi. Una vez que tuve una base de conocimiento, y que no le haría perder el tiempo a la gente, salí y hablé con ella. No especificaré con quién hablé, por su seguridad y la mía, pero la gente que entrevisté cruzó el espectro de ese mundo: desde policías, fuerzas antidrogas, agentes del fbi, pandillas y traficantes. Lee+: Seguro fue un momento muy divertido en tu carrera. Al menos uno muy interesante. Don Winslow: No lo describiría como divertido, ciertamente intenso y fascinante. También profundamente triste, hubo momentos de mucha furia y miedo. Lee+: Entremos a Rotos, tu más reciente libro. Lo sentí como una gran introducción a toda tu obra. ¿Estás de acuerdo con ello? Don Winslow: Sí, eso tiene algo de verdad. Lo que Rotos me permitió hacer fue regresar sobre algunos temas que no había tocado

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en muchos años, regresar a algunos personajes a los que no había visitado en mucho tiempo. Me permitió escribir de una manera divertida, lo cual no había hecho en muchos años. Así que fue divertido tomar todo el espectro para jugar y ser capaz de tocar diferentes “notas” en el mismo libro. Concebí este libro casi como un álbum musical. Quería comenzar y terminar con temas desconectados entre sí, y en el medio atravesar por diferentes tipos de música. Sé lo pretencioso que se escucha, pero eso era realmente lo que quería hacer, quería mostrar al lector diferentes mundos, diferentes estados de ánimo, música diferente, aunque manteniendo una temática uniforme. Espero que haya funcionado. Lee+: De todos los cuentos de Rotos, ¿cuál fue el que más coraje te provocó escribir? Don Winslow: “La última carrera” es el cuento que más coraje me dio escribir. Y fue el enojo el que me motivó a hacerlo. Pensé que había terminado, y que el libro tendría cinco cuentos. Entonces, pasó lo que ocurrió en la frontera¹ y me sentí obligado a escribir sobre eso. Es uno de los actos más vergonzosos en la historia de Estados Unidos. Podemos llamarlo crisis, pero en realidad fue un crimen. Recientemente nos enteramos que separar niños de sus padres fue una estrategia deliberada e intencional para aterrorizar a la gente. Si eso no nos molesta, no tenemos corazón. Al día de hoy nos han dicho que hay 660 niños –creo que son más– que no pueden encontrar a sus familias. Comienzo a tartamudear porque esto se encuentra más allá de lo creíble y me enfurece. Cualquiera que hiciera esto, la persona que está en el gobierno, tuvo un comportamiento sociópata y maligno, y uso deliberadamente estas dos palabras. Realmente me molesta. Lee+: ¿Crees que la literatura deba enseñar algo en circunstancias así? Don Winslow: No necesariamente. Creo que la literatura tiene muchos roles diferentes, y no creo que los escritores estén obligados a nada más que a escribir bien. Habiendo dicho esto, los temas de los que yo usualmente escribo demandan una respuesta política. De otra manera me temo que yo sólo sería un voyeur, haciendo dinero a partir del sufrimiento de otras personas. +

¹ Don Winslow se refiere a la crisis humanitaria detonada por la decisión del gobierno estadounidense de encerrar niños en jaulas y separarlos deliberadamente de sus familias para desalentar la migración latinoamericana hacia Estados Unidos.


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Don Winslow


Una conversación con el hermano Satyananda Fotografía courtesía de Self-Realization Fellowship, Los Angeles, Calif.

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La alegría es nuestro “[…] descubres que, aun cuando no lo sabías, ha existido desde siempre en tu interior algo verdaderamente grandioso.” Paramahansa Yogananda

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aramahansa Yogananda (1893-1952) es reconocido como uno de los más grandes emisarios a Occidente de la antigua sabiduría de la India. Fue un gurú hinduista, precursor del Kriya–Yoga en Occidente. Introdujo a muchas personas en las en¯ señanzas de la meditación y, gracias a sus viajes, miles de personas conocieron por vez primera la filosofía oriental en su famoso libro Autobiografía de un yogui. Es uno de los más queridos maestros espirituales de los tiempos modernos; ha inspirado a millones de personas a través de las enseñanzas de la organización Self-Realization Fellowship (SRF). Entre 1924 y 1935, Yogananda viajó por todo Estados Unidos –y también México– dando numerosas conferencias ante un público que llenaba muchos de los más grandes auditorios del país, desde el Carnegie Hall de Nueva York hasta el Philarmonic Auditorium de Los Ángeles. El diario Los Angeles Times informaba el 28 de enero de 1925: “El Philarmonic Auditorium presenta el extraordinario espectáculo de miles de personas [...] que, una hora antes del comienzo de la conferencia, han sido informadas de que no podrán entrar, pues la sala de tres mil asientos ya se encuentra repleta”. Sus viajes lo llevaron a conocer e iniciar en Kriya–Yoga a personalida¯ des como Mahatma Gandhi. Cuando George Harrison viajó a la India a estudiar con Ravi Shankar, alguien le obsequió una copia de Autobiografía de un yogui. Sintió tal conexión con Yogananda que insertó en la portada del Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band a Yogananda y a su grupo de gurús. Se decía que ese era el único libro que tenía Steve Jobs en su iPod y que cuando murió 500 ejemplares se distribuyeron en su funeral.

Las enseñanzas de Yogananda continúan siendo fuente de inspiración y de luz para personas de todas las razas, culturas y credos. La calidad de sus enseñanzas es muy diversa y profunda. A lo largo de su vida, el gurú fundó diversos centros espirituales en California; uno de ellos es Lake Shrine, cerca de Santa Mónica. Para quien necesita una mano, ofrecen pláticas y clases en línea, además de aprender a meditar de manera gratuita. El hermano Satyananda nos permitió compartir un momento de paz y de sabiduría para explorar el trabajo que realizan. Satyananda ha dado servicio a la comunidad monástica (SRF) durante más de 40 años, ha inspirado a audiencias en todo el mundo con sus presentaciones dinámicas sobre la filosofía antigua del Yoga y la ciencia de la meditación consagrada por el tiempo. Actualmente reside en el Santuario del Lago en Pacific Palisades, California, donde se desempeña como ministro a cargo. +++ Lee+: La pandemia nos podría cerrar el corazón, y es importante encender la empatía y decir a otros “esto también pasará”. Hermano Satyananda: Hay una cita de Yogananda que siempre tengo frente a mí en mi lugar de trabajo: “Prestar ayuda física a un vecino es bueno, darle ayuda mental y moral para que pueda autoayudarse es mejor y darle conciencia divina así como la liberación de la ignorancia para su enaltecimiento espiritual es lo mejor”. Todos contamos con espíritu de servicio, podemos pedir a Dios que nos bendiga y que nos ayude a reconocer esas necesidades, pero la más importante es la necesidad espiritual. Todos pueden tener un mayor impacto espiritual en las vidas de aquellos que se encuentran a nuestro alrededor, no tanto con lo que predicamos sino con lo que hacemos y cómo lo hacemos con la actitud, con el respeto y el amor que nos damos unos a otros, y esto inspira a la gente a vivir de manera más elevada. Lee+: El mensaje de amor dado por diversos iluminados permanece porque es una verdad universal y esto es parte de la misión que tienen ustedes, la de conseguir reunir a la gente en un sitio especial donde la fe pueda ser esparcida al igual que la alegría. Hermano Satyananda: Sí, ese fue un distintivo de la vida de Yogananda y su enseñanza. En el corazón de todas las religiones y de las vidas de todos los profetas que han tenido inspiración divina, está la experiencia directa de Dios. En el espacio donde se experimenta esa calma, convergen todas las religiones y es donde pueden encontrar unión, así que una vez que aceptamos esto como principio universal podemos encontrar inspiración donde quiera que vayamos. Lee+: Están celebrando su aniversario número 100. Hermano Satyananda: 100 años de que Yogananda fundó el primer (SRF) en 1920, que fue cuando llegó a Estados Unidos y dedicó su vida a propagar las antiguas enseñanzas de su tierra natal. SRF no es hinduismo, es el resurgimiento de un antiguo conocimiento y enseñanza con énfasis en la ciencia de la meditación y el Kriya–Yoga, ¯ que busca liberar la conciencia humana del cuerpo mundano. Lee+: La meta es ampliar la conciencia y vivir en congruencia con ella, no sólo tomar cursos o leer libros, sino realmente llevar esto a la práctica en la vida cotidiana. Hermano Satyananda: Sí, esa habilidad la tuvo Yogananda, la de explicar verdades muy elevadas al nivel de la acción. De hecho, afirma que “la verdad sin acción no conduce a la autorrealización”, así que siempre hay que insertar acción, tenemos la verdad y la pregunta siempre es “¿cómo la aplico?”, lo cual a mí siempre me ha resultado muy emocionante, porque de otra manera la verdad es sólo una pero ¿qué es lo que estás haciendo con ello?


estado natural En India la acción espiritual se llama sadhana, en sánscrito significa: ‘la verdad que viene del gurú, aplicada en la vida cotidiana, conlleva la liberación’. Así que estamos poniendo la verdad en acción y con ello creamos autorrealización. Venimos aquí con el potencial de autoliberarnos; sin embargo, no nos sentimos empoderados con una mera filosofía intelectual a la cual atendemos, sino que requerimos de un estilo de vida que en efecto transforme cómo vivimos. Lee+: Esto se relaciona con el concepto de la rueda kármica en la cual se encuentra inserta la humanidad. Hermano Satyananda: Sí y con la causa y el efecto. Todo lo que pensamos y hacemos tiene un resultado, una vez que entendemos esto podemos de forma consciente hacernos cargo de nuestro propio destino. Es hermoso el mensaje que Yogananda da cada nuevo año: “Tal vez el año anterior no fue productivo para ti, pero tú estás a cargo de tu propio destino y de hacer de forma consciente tus propias elecciones”. Así que nosotros iniciamos las cosas y cosechamos los resultados de aquello que haya sido lo que iniciamos. Siempre le digo a los jóvenes que tengan cuidado con lo que dicen, que utilicen un buen lenguaje, uno positivo, porque incluso las palabras que utilizas tienen una vibración que tendrá un efecto no sólo en otros sino en ti mismo. Lee+: ¿Qué es lo que la gente puede aprender con SFR sobre la oración? Hermano Satyananda: Enseñamos primero a meditar. La meditación tiene la habilidad de callar nuestras emociones, nuestra mente, porque con frecuencia el primer obstáculo para lograr una oración efectiva es no saber cómo rezar o por qué rezar, lo que aporta la meditación en la oración es concentración. Si meditamos en silencio, aunque sea por 15 minutos, acallamos el corazón y la mente, y luego iniciamos la oración, la necesidad inmediata más importante resultará muy clara ya sea que se trate de una necesidad de nosotros mismos o de alguien querido. Usualmente la oración puede salir de tu corazón; puede tratarse de una oración para aprender alguna lección para ti mismo, o para ayudar a alguien más de alguna manera, así que creo que la meditación aporta el enfoque más adecuado y de ahí sólo seguimos a nuestro corazón. Cuando rezamos por otros, si realmente queremos que reciban el mayor efecto de nuestra oración, es bueno rezar por ellos con todo el corazón para que sean bendecidos por Dios o para que superen una situación difícil específica por la que atraviesen. Yogananda dice: “es muy bueno rezar por otros con todo el corazón, pero es también importante enviar la energía sanadora”. Por ejemplo, en el ashram somos 16 personas y dos veces al día nos reunimos a meditar por unos 45 minutos, después tenemos un período de oración y pedimos por cada persona que específicamente haya solicitado recibir oraciones y también por aquellos que lo necesiten. Una vez que rezamos mentalmente, también les enviamos energía sanadora, sentimos la paz dentro de nosotros, el amor dentro de nosotros y la presencia energética, así que alzamos nuestras manos y cantamos om, enviando nuestra energía sanadora a aquellos que lo necesitan. Se trata de una sanación en todo nivel, en cuerpo, en corazón, mente, en despertar espiritual. Los seres humanos necesitan sanación en tres niveles, no sólo en el físico sino también en el mental y el emocional. Esto es despertar espiritual, con frecuencia los problemas físicos pueden tener su origen en problemas emocionales. Cuando alguien manifiesta algún problema físico, mi oración suele ser: “Señor, permíteles tener sanación en el nivel en que más lo necesiten”, de tal

Para mayor información: https://yogananda.org/es/

Ya ra S D e L a á nc he z B a rq u er a

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forma que si están experimentando un asunto emocional que les esté causando algún padecimiento físico, si se resuelve el asunto emocional, lo físico también sanará.” Lee+: ¿Será que estamos por vivir un cambio real como humanidad? Hermano Satyananda: Absolutamente. Tiene que haber un periodo de ignorancia y obscuridad antes de que comencemos a entrar de lleno en la luz. Mucho de lo que estamos viendo emerger, deja claro que lo que se necesita es un cambio en cómo podemos mejorar la forma en que vivimos, cómo nos tratamos unos a otros. Si bien este es un momento doloroso, no deja de ser una etapa importante para el crecimiento que debe venir. Lee+: El momento más obscuro es justo antes del amanecer. Hermano Satyananda: El poeta siempre tiene la razón. Yogananda a veces se ríe y dice: “Todos estamos un poco locos, pero no todos los saben”. Gradualmente estamos adquiriendo autoconciencia. La visión de la verdad lo ve todo, meditando podremos ver el espectro completo, nuestras fortalezas y lo que necesita ser cambiado. Cuando tenemos esta visión integral, realmente hay una imagen muy bella. Creo que las conclusiones a las que llegará la gente en los próximos meses sentarán el escenario para el tipo de cambio social que el mundo necesita en la actualidad. No podemos permanecer en negación. Comenzaremos a ser responsables de nuestras acciones y el mundo responderá de una nueva manera. Estamos montando el escenario para ese tipo de crecimiento. Ahora es el momento. +


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a valía de un periodista puede medirse por la magnitud de las reacciones que provoca. El tamaño del castigo suele ser proporcional al tamaño de la verdad revelada. Si en México las cárceles son, por decir lo menos, estaciones del infierno, que un periodista pare en ella por las intrigas del poder da una idea exacta de la calidad de sus investigaciones. A Jesús Lemus lo encerraron en una cárcel por hacer su trabajo: reportear. El ardid se gestó en los pesados escritorios del poder, en los pisos más altos de un edificio de gobierno. Detrás de los legajos judiciales, de esa trampa gestada desde muy arriba, estuvo la entonces poderosa mano de un hombre: Genaro García Luna. El licenciado. García Luna, Calderón y el narco (Harper Collins México), de Jesús Lemus, es un reportaje extenso y bien tejido sobre un personaje con múltiples personalidades. Por un lado, la del servidor público eficiente y discreto; por el otro, la de un hombre corrupto y corrompido por las fuerzas que debió contener. Un extenso perfil sobre un protagonista indispensable para entender la corrupción del Estado mexicano en una coyuntura especialmente delicada. +++ Lee+: Luego de la detención de Genaro García Luna en Estados Unidos, vieron la luz muchos otros libros sobre el personaje. ¿Cuál dirías tú que es la diferencia entre El licenciado y todos los demás? Jesús Lemus: Sin duda alguna la ventaja comparativa que tiene El licenciado frente a otros libros, igualmente muy importantes y de muy buenos periodistas, es la búsqueda de la información desde lo subterráneo. Yo pude platicar con narcotraficantes que fueron sus socios, que fueron parte de la estructura criminal de Genaro García Luna; conocí y hablé cara a cara con algunos narcotraficantes; me entrevisté con miembros del crimen organizado en activo, miembros del Cártel de Sinaloa, del Cártel de los Caballeros Templarios, de los Zetas. Fui a buscarlos a los lugares desde los que operan. Creo que esa es la importancia del libro, es una radiografía de García Luna no vista desde la superficie; esta vez me brinqué la barrera, fui al ruedo y platiqué para conocer su historia y saber cómo se ve desde el interior del narcotráfico, y no desde la Secretaría de Gobernación,

Por: Rodrigo Coronel

El licenciado, un ajuste de cuentas

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Una conversación con Jesús Lemus


recibe capacitación de la dea, y por parte de la cia recibe capacitación para combatir a los grupos del terrorismo que comenzaban a surgir en México. […] Cuando ponen en operación el famoso “Plan Mérida” en el gobierno de Calderón, Estados Unidos le suelta chorros de dinero que van a las bolsas de García Luna sin ningún tipo de comprobación, para que con eso García Luna capacite a sus elementos en tres ejes: combate a la delincuencia, al narcotráfico y al terrorismo, y también adquiera servicios de software y hardware para la intercepción de comunicaciones y espionaje. Y de ese dinero, hablamos de 8.3 millones de dólares que nunca fueron fiscalizados, nunca entregó cuentas. Así podemos entender por qué Genero García Luna está en Estados Unidos, porque Estados Unidos se siente herido en su orgullo. Lee+: Ya tenemos la imagen que tienen de Genero García Luna el narcotráfico, los servicios de inteligencia mexicanos y el gobierno estadounidense, ¿cómo lo resumirías tú como personaje y funcionario público? Jesús Lemus: Sin entrar en los terrenos de la psicología, que para eso me valí de criminólogos que me ayudaron a definir su perfil desde niño hasta que llegó a la corte en Nueva York, creo que Genero García Luna es un ser con doble personalidad. Por un lado se presentaba impoluto, blanco, nítido ante la opinión pública, su familia o el presidente de la República; pero por el otro, llegó a ser de lo peor hablando en términos de criminalidad, pues hay antecedentes de que ordenó ejecuciones, de que por instrucciones directas de él hubo asesinatos entre algunos de sus más cercanos colaboradores. Fue un personaje que se plantó ante los mexicanos con la imagen pública de “súper policía”, pero detrás de esa fachada era verdaderamente “el Licenciado”, como lo conocían en el Cártel de Sinaloa. Y “el Licenciado” no tenía amigos; cuando actuaba era rencoroso. Muy hábil, siempre fue muy inteligente, muy calculador y frío; metódico hasta la exageración. Era un ser controlador. […] Yo resumiría que, en algún momento determinado, García Luna jugó a ser Dios. Lee+: ¿Considerarías que esta investigación fue un ajuste de cuentas entre tú y Genaro García Luna? Jesús Lemus: El ajuste de cuentas no fue de parte mía, sino de parte de la historia hacia él. […] Al final de cuentas, la historia se encargó de ajusticiarlo de manera muy correcta y precisa. Y todavía no termina. Tengo fe en que la historia va a hacer lo suyo y, por supuesto, la justicia. +

¹El cisen como institución de seguridad nacional desapareció con la llegada de Andrés Manuel López Obrador al gobierno de México. Sin embargo, las funciones del cisen pasaron a ser ejecutadas por el Centro Nacional de Inteligencia.

de la de Seguridad Pública o la barrera de los medios de comunicación. El trabajo viene desde abajo y desde abajo comencé a hurgar. Lee+: En términos generales, ¿cuál es la imagen que tiene el narcotráfico de Genaro García Luna? Jesús Lemus: Es una imagen de sociedad, amistad, de una relación comercial. El narco tiene una imagen de que habló de igual a igual con otro narcotraficante, con otro miembro del crimen organizado. No hay algo como lo que se pensó, que tenía un estatus y que siempre se le veía hacia arriba. Incluso planteo que el narcotráfico llegó a ver a Genaro García Luna como un empleado o subalterno. Tal es el caso de Ismael Zambada García o Joaquín Guzmán Loera, “el Chapo”, quienes tuvieron a García Luna como un subordinado, un empleado y, consecuentemente, el entonces presidente de la República, Felipe Calderón, fue un peón dentro del tablero de ajedrez del narcotráfico. Lee+: ¿Cómo ven los agentes de los servicios de inteligencia mexicanos a Genaro García Luna? Jesús Lemus: Tuve la oportunidad de platicar con varios agentes activos e incluso algunos exagentes de lo que fue el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (cisen)¹. Entre los que están en activo hay una especie de orgullo herido; se le ve como un traidor a los valores del cisen, porque dentro del cisen existe un gran amor, lealtad y servicio a la patria a través de los servicios de espionaje e información. Entonces, al conocer cómo fue la forma en que Genaro García Luna se fue desplazando al lado obscuro de la delincuencia, lo ven como un traidor. En el caso de los exagentes, creo que hay muchos que incluso le dan algún punto de comprensión; hay quienes consideran que fue una forma de cobrar los servicios prestados a la nación. Es algo muy ambivalente. Por un lado se le ve como traidor, y por el otro, de alguna forma se le justifica. También tuve la oportunidad de platicar con agentes de la cia y excolaboradores de la dea, de Estados Unidos; ellos lo ven como un traidor, como alguien que no nada más abusó del poder para aliarse con el narcotráfico, sino como alguien que traicionó la confianza del presidente de la República y de los propios mexicanos. Lee+: Al menos en Estados Unidos era de alguna manera respetado, incluso fue galardonado allá. Jesús Lemus: Eso es algo que planteo en este libro, y no a manera de hipótesis, creo que es una de las muchas conclusiones a las que puede llegar el lector cuando ve que la carrera de García Luna se hizo en función del respaldo que tuvo del gobierno de Estados Unidos. Por que hay un momento en esta historia en la que García Luna no nada más recibe apoyo financiero, también recibe capacitación por parte del fbi sobre la logística para combatir al crimen organizado, para combatir a los grupos del narcotráfico

La mejor investigación publicada en 2020 sobre Genaro García Luna, escrita por un periodista torturado y encarcelado durante el gobierno de Felipe Calderón.


Poesía

Gilber to

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e d a n a b r u La poesia

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ómo es crecer en un lugar donde el mismo oficial de policía que le dijo a ti y a tus compañeros de sexto de primaria que eran especiales y tienen el potencial para hacer cosas grandes, te detiene y te registra a los trece años porque “encajas con la descripción de un hombre”, y donde es posible caminar tres kilómetros a través de una unidad habitacional de mil 444 departamentos sin tocar el piso? Se sabe que el hip hop nació como una forma de expresión de los problemas, angustias, alegrías y sueños de las juventudes provenientes de comunidades marginadas. Lo hizo primero en El Bronx de Nueva York, para expandirse después hacia ciudades con grandes diferencias sociales entre orígenes raciales, credos y procedencias –como París o Londres–, lugares que cargan con la deuda de un pasado colonial y que se refleja en sus barrios periféricos de comunidades migrantes africanas y musulmanas. En el siglo xxi, la improvisación que hiciera popular al hip hop pronto debió abandonar ese frívolo nicho musical repleto de ostentación, para no perder la esencia por la que nació originalmente el movimiento: expresar lo duro que es vivir en una sociedad en la que debes abrirte paso a tu manera, simplemente porque las diferencias sociales y raciales no te lo dejan fácil. El caso Femi Caleb Femi no necesita un dj para expresarse, no recurre a sampleos ni al beat de una caja de ritmos para hacer sentir su voz y lo que viven a diario los jóvenes del barrio londinense de Peckham. Él contempla las maneras en las que son denunciados por un entorno construido de muros de concreto y barrios gentrificados, escribe historias codificadas y casi míticas de las personalidades y sagas de su juventud en el sur de Londres, y rinde homenaje a los raperos y artistas que hablaron sobre esa vida. Pero llamar a Caleb Femi una estrella en ascenso sería descartar cuán lejos del suelo ya está. Se ha dedicado a producir arte en diversas formas durante años: cine, fotografía, prosa y poesía, y es sólo hasta ahora que personas fuera de esos círculos se han percatado de su talento, pero sólo lo han hecho como para “ponerse al día”. En 2016 fue reconocido con la primera selección del Young People’s Laureate –un reconocimiento que premia el uso creativo de la poesía en contextos sociales–, por su promoción sobre el poder de la poesía en las escuelas y organizaciones juveniles de Londres. Mientras, al mismo tiempo, creaba cortometrajes, dirigía videos y comenzaba a trabajar en su primera compilación de poesía, reflexiva y sin adornos, titulada simplemente Poor, publicada a finales de 2020. En Poor (PENGUIN), Caleb Femi combina su poesía con su trabajo fotográfico. Es un libro que va de lo mundano a lo majestuoso, pasa de la magia a la astucia, pero sobre todo revisita las vidas y sucesos ordinarios en la existencia de los jóvenes negros que habitan en la periferia urbana de Londres. Es un homenaje al mundo que dio forma al poeta y a las personas que se forjaron en la vida difícil y que encuentran magia en ella. Tal como escribe Femi en uno de los poemas finales del libro: “I have never loved anything the way I love the endz” –’Nunca he amado nada de la manera que amo a mi barrio’–. Así habla Femi “Las historias existían antes de que yo las pusiera en papel, eran historias de los barrios”, me dice. “Me encantaría decir que poemas como ‘La pintura sobre un muro de cemento’ fueron producto de mi

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imaginación, pero esa fue una historia que ocurrió, como ocurre con la mayoría de las historias allí, por lo que estoy concentrado en mi próxima colección, porque seré yo incursionando en mi fantasía e incursionando en mi folklore, mis historias sumergidas en una imaginación surrealista. [Poor] es en realidad sólo un reflejo de lo que ya existe dentro de esta comunidad”. Por supuesto, esta no es la primera vez que se representa en ficción la vida en las unidades habitacionales marginales de Londres, pero la originalidad y clarividencia de Poor proviene de los esfuerzos de Femi por reflejar una dimensión diferente del día a día sin romantizar ni caer en clichés ni exageraciones. “Todo está estructuralmente en contra de la clase trabajadora, y yo estoy escribiendo sobre cómo existen a pesar de ello. Así son sus buenos momentos, así es como escapan de su condición mental, espiritualmente, y a veces también físicamente, esto es lo que hacen a pesar del dolor y todas esas cosas, así es como celebran los cumpleaños, así es como se enamoran, esto es lo que hacen cuando tienen un mal día, así es como chismean, ¿sabes? Todo ese tipo de cosas”. “Eso es lo que realmente me interesa, supongo que lo que quiero hacer es capturar el ‘despecho’ de la clase trabajadora, cómo es que existen a pesar de todo lo que está sucediendo estructuralmente en su contra, todo lo que está disminuyendo su nivel de vida y destrozando su calidad de vida. Estoy escribiendo lo que sucede y cómo existen a pesar de eso y cómo prosperan a pesar de ello”. A propósito de Poor Poor no sólo contiene una poesía sorprendente, sino conmovedoras imágenes en blanco y negro que complementan los poemas. Con todo lo que crea, Caleb se considera un archivista, un catalogador: “[alguien que] documenta la vida y la época de las personas que viven en mi imaginación, tanto en la realidad como en la fantasía […] y algunas veces para capturar la esencia completa de una historia, de una comunidad, de un pueblo, hay que incursionar en varias formas de comunicación”. Dentro de las figuras hay otras —técnicas, poéticas— que un poeta debe abordar o, en ocasiones, ignorar. No todas las formas se adaptan a la expresión deseada, y Caleb, como amante de la literatura cuya tesis universitaria se centró en la poesía, menciona: “Si no se ha hablado lo suficiente de tu narrativa, ¿las formas que han existido antes podrían contenerla por completo? Si sostienes lo que estás tratando de comunicar, entonces debes buscar una manera de encontrar nuevas figuras, nuevas métricas, nuevas estructuras que reflejen los momentos que estás tratando de capturar. La forma en que la gente habla en mi barrio es diferente y no necesariamente puede estar contenida en un pentámetro yámbico, de la misma manera que los poetas tuvieron que cambiar el estilo del soneto italiano por el estilo del soneto inglés para reflejar la forma en que esa sociedad digería y hablaba la poesía y todo eso.” El mundo como inspiración No escasean los lugares para que personas como Caleb busquen y encuentren inspiración, visto positiva o negativamente. Una pregunta obvia de hacerle es sobre un momento de consternación mundial, como el asesinato de George Floyd, o sobre cómo los contextos sociales que están en constante cambio afectarán la percepción de la poesía: cómo se leerá o si ésta se puede consumir al margen de todo esto.

Gilberto Díaz es comunicólogo, productor de radio cultural; y actualmente se encuentra desarrollando un proyecto de análisis y divulgación histórica de cine mexicano.


i m e F b e l a eC

Güeros (Dir. Alonso Ruizpalacios)

“¿Sabes? –reflexiona Caleb–, creo que una de las mejores cosas de la literatura es que, debido al contexto cambiante de nuestras vidas, cada vez que leemos o releemos algo, está ligeramente influenciada por nuestro contexto social actual, por lo que es algo natural que suceda. Y no creo que los lectores más asiduos vean mi trabajo con alguna diferencia, porque siempre ha sido así [...]. Cualquiera que haya cambiado por George Floyd es porque son jóvenes y esto es algo de lo que ahora son capaces de prestar atención, o porque simplemente estuvieron bastante desconectados de la realidad, porque esto ha estado sucediendo durante mucho tiempo. Antes los habría rechazado por eso, pero supongo que todos tienen que comenzar por algún lado.”+

Aburridos por el paro en la universidad, Sombra (Tenoch Huerta), Tomás (Sebastián Aguirre) y Santos (Leonardo Ortizgris) se enfrascan en una búsqueda a contrarreloj para encontrar a Epigmenio Cruz, un legendario músico del rock nacional quien se encuentra en sus últimos días de vida. Al mismo tiempo, Sombra intenta conseguir el amor de Ana (Ilse Salas), una locutora que forma parte activa en la huelga universitaria. Güeros es la opera prima del director Alonso Ruizpalacios. Rodada en blanco y negro, y apoyada con un despliegue visual hermoso, este filme es prácticamente un clásico instantáneo del cine nacional. Con un ritmo vertiginoso y actuaciones destacadas, esta roadmovie sobresale entre otras del mismo género, mostrándonos los distintos mundos que convergen en la Ciudad de México: desde los pueblos que rodean Santa Fe hasta Ciudad Universitaria. Por su calidad, fue ganadora de cinco premios Ariel, dos de ellos en las categorías de mejor director y mejor película.

Wind And Wunthering Genesis

“todas las [casas] en las que he vivido yacen en mi caja torácica con caras de mendigos sueño con mi autopsia desabrocho mi piel y pregunto a cada [casa], qué eres: una madre, una escultura, un prado sin movimiento”

Caleb Femi

Wind And Wunthering es el octavo disco de la banda británica Genesis, el cual estuvo marcado por ser el último en el que colaboró Steve Hackett como guitarrista. Este material consta de nueve temas en los que se aprecia un sonido clásico, con repentinos toques de jazz y algunos experimentos, como en “Your Own Especial Way”, que se compuso en tres partes distintas, luego ensambladas. A pesar de ya no contar con Peter Gabriel en las vocales, y que en su lugar estuviera Phil Collins, puede apreciarse el típico virtuosismo de la banda que entonces ya contaba con fama mundial. Al final, Wind And Wunthering siempre será recordado como un punto de inflexión para Genesis. Entre los temas a destacar se encuentran: “One For The Vine” y “Eleventh Earl Of Mar”. + 19

Por Adrián García 19 @the_noche_


John le Carré

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M E M O R I A M

(1931-2020)

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urante ese conflicto no tan silencioso que fue la Guerra Fría, se hizo popular un género literario derivado del misterio y los claroscuros de la novela negra, acorde con la tensión, angustia y esquizofrenia propias de la confrontación entre el mundo capitalista y la utopía comunista: la novela de espías. Entre las plumas destacadas del género se pueden contar las historias de suspenso y conspiración política de Edgar Wallace, Graham Greene, Ian Fleming y las del objeto de este texto: David John Moore Cornwell, mejor conocido como John le Carré.

El escritor que vino de la Guerra Fria ¿Smiley o Bond? Si bien las historias de espionaje no son exclusivas de ese contexto histórico, pues algunas se remontan cuando menos al siglo xix –otro periodo de transformaciones, en el que el Estado-Nación se convirtió en el actor social principal–, con historias enmarcadas en la unificación italiana, el “caso Dreyfuss”¹ y las nacientes rivalidades geopolíticas, es precisamente durante las guerra decimonónicas que los espías adquirieron un papel central en la ficción, al ser narradas por autores que trabajaron en los servicios de inteligencia. Tal es el caso de John le Carré, quien de 1952 a 1964 estuvo en activo en el MI5 y el MI6 –los servicios de inteligencia interiores y exteriores del Reino Unido, respectivamente–. Durante sus últimos tres años en activo comenzó a escribir las historias protagonizadas por George Smiley, un oficial de inteligencia veterano, poco elegante y mal vestido, un antihéroe que le Carré creó como una antítesis del glamour y sofisticación de James Bond, pues creía que éste proyectaba una idea inexacta y dañina sobre la vida de cualquier espía, por lo que su personaje tendría que ser una especie de antídoto. Smiley tendría su primera aparición en Llamada para el muerto (1961) y protagonizaría cuatro novelas más: Asesinato de calidad (1962), El topo (1974), El honorable colegial (1977) y La gente de Smiley (1979), aunque también tendría algunas otras participaciones en diferentes libros. En las novelas protagonizadas por Smiley, éste tiene que lidiar constantemente con los problemas éticos que involucran al espionaje y, además, recurrir a tácticas inmorales para lograr sus objetivos, una exploración que obedece más a las motivaciones personales del autor que a razones de orden político. En 1963, le Carré publicó su tercera novela, El espía que vino del frío, una historia que se desarrolla en la ahora extinta Alemania Oriental y que retrata los métodos de espionaje del mundo occidental como algo moralmente incompatible con nuestra representación de la democracia y los valores occidentales. De alguna manera, el libro revolucionaría este subgénero literario al mostrar que los servicios de inteligencia, tanto de naciones orientales como occidentales, ejercen el mismo tipo de amoralidad en nombre de su seguridad nacional. Con el éxito inmediato de la novela, le Carré se dedicó de lleno a escribir El espejo de los espías (1965), que terminó por ser una 20

respuesta, al menos en la percepción de algunos, al libro anterior, porque mientras el autor pretendía enviar el mensaje de que el espionaje es un asunto moralmente ambiguo y peligroso, a la vista de muchos lectores terminaba siendo la historia de un héroe trágico. En realidad, El espejo de los espías es la sátira de una misión cada vez más peligrosa y mortal, aunque carente de sentido. El método le Carré John le Carré utilizó todos sus recursos narrativos para señalarnos, en el contexto de la Guerra Fría, que los espías son simples funcionarios conscientes de la ambigüedad moral de su propio trabajo, lo que le permitió enfocarse en el aspecto psicológico de sus personajes, dejando de lado la frivolidad aventurera de playboys de clase mundial. Recurrentemente, sus novelas nos hablan de lo falible de las democracias en el mundo “occidental”, y concluye que en muchas ocasiones la correlación entre el bien y el mal en la narrativa de los poderes, –llámese Occidente contra Oriente, liberalismo contra populismo o derecha contra izquierda–, resulta la misma desde ambos lados, por ello los conflictos de sus personajes son internos, invisibles, pero capaces de provocar graves consecuencias para todos los involucrados. Con el final de la Guerra Fría y el mundo bipolar en 1989, las novelas de le Carré se adaptaron a las nuevas formas que adquiría el mundo político, enfocando sus novelas hacia temáticas relacionadas con la influencia de Estados Unidos en el lavado de dinero, la corrupción de autoridades, el terrorismo y el tráfico de drogas. En octubre de 2019, el autor publicó la que se convertiría en su última novela, Un hombre decente, descrita como una “novela sobre los tiempos del Brexit”. Con ella cerró una bibliografía en la que el mundo del espionaje simplemente era “una metáfora sobre la condición humana”, como él mismo afirmó. +

¹ Alfred Dreyfuss fue un militar francés, de origen judío, que fue objeto de una injusta investigación judicial que lo señaló como culpable de espionaje y traición. En realidad, su condena y persecución tuvo un trasfondo antisemita. El affaire Dreyfuss duró doce años, de 1894 a 1906.


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Tema del mes

Hoy es el manana de ayer

Óscar de la Bo

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o peor que puede sucederle a una utopía es materializarse, pues, lo que en el diseño parecía deseable, se revela insufrible cuando paga la cuota de existir: ningún proyecto pasa a la realidad tal cual; se mezcla, se combina con los imponderables del momento e invariablemente le ocurre lo mismo que a todo lo que aparece en este mundo: se destartala, se pudre, se echa a perder. La nueva Atlántida de Francis Bacon, con su asombrosa Casa de Salomón llena de inventos, hoy se encuentra en cualquier tienda de autoservicio y por ningún lado aparece la anhelada felicidad que habrían de traernos los artefactos baconianos: televisores, teléfonos, etcétera. Y otro tanto ocurrió con las utopías igualitarias que fundaban el sueño socialista: al realizarse devinieron en todo salvo en sitios donde se quisiera vivir. Pero no sólo las grandes utopías de la modernidad fallaron, sucedió otro tanto con las modestas utopías personales, incluso con las más mediocres y podadas al ras de lo posible: miro hacia todas partes y sólo encuentro, en el mejor de los casos, personas satisfechas de tiempo parcial. A nadie le duran sus sueños cuando ya están sobre la tierra. Y ni qué decir de aquellos que soñaron en grande. Pareciera haber en el mundo una ley sádica, pues mientras más, en cualquier sentido, sea aquello que se quiere, más grande es el barranco que se interpone para alcanzarlo o mayor la decepción en caso de lograrlo. El futuro que ya fuimos Hubo futuros que se concibieron en el pasado y que hoy son visitables: el presente de cada uno de nosotros es eso: lo que imaginábamos que íbamos a ser cuando fuéramos grandes aquí está ya, en la vida que cada quien ha hecho. El presente de cualquiera de nosotros contiene no sólo lo que es, sino un contraste —las más de las veces lamentable— entre lo que nos propusimos ser y lo que conseguimos realmente. Hagamos hoy un corte: nuestro presente es la materialización de nuestra utopía personal, el resultado de lo que diseñamos para nosotros y hoy somos eso, nos guste o no. Supongo que todos estamos —al margen de nuestras respectivas edades— con algo o con mucho entre manos, quiero decir que acariciamos un proyecto, queremos algo o buscamos algo todavía. Esto significa que aún esperamos, que vivimos con la coartada de que tenemos un futuro delante y eso nos sirve para ver la vida con gesto retador y, sobre todo, para sentir que el punto en el que estamos no es definitivo, que todavía nos falta. Sin embargo, el futuro es este momento en el que estamos, pues el ahora es siempre el mañana de algún ayer. Siempre estamos ya en el futuro o dicho de otro modo: vivimos en ese diseño que planeamos en una estación que quedó atrás. En algún momento la cuenta de cada quien quedará cerrada y habremos sido eso: una utopía trunca, un sueño a medias; porque la realidad o, mejor aún, la realización entraña el principio de la ruina y, por eso, ni a Dios le salió bien el mundo y, por eso también, sólo en el territorio intangible de nuestros sueños nos es dable concebir la perfección; aquí las cosas son lo que son: pocas y breves; deficientes, insatisfactorias, incompletas, carcomidas y a un paso de pudrirse… Felices quienes no lo comprenden aún. +

Óscar de la Borbolla. Escritor y filósofo, es originario de la Ciudad de México, aunque, como dijo el poeta Fargue: ha soñado tanto, ha soñado tanto que ya no es de aquí. Ha sido profesor de Ontología en la FES Acatlán por décadas y, eventualmente, se le puede ver en programas culturales de televisión en los que arma divertidas polémicas. Su frase emblemática es: “Los locos no somos lo morboso, sólo somos lo no ortodoxo... Los locos somos otro cosmos”.

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Código Academia

El lado obscuro de la moda C

ada año la industria del deseo se pone nuevamente en marcha. Con la Semana de la Moda para Hombre y la Semana de la Alta costura se reanuda un sistema que, desde el siglo xx, ha mantenido al sector produciendo, a los diseñadores creando y a los consumidores en una carrera despiadada por tener siempre lo más nuevo.

De lo natural al derroche En principio, las temporadas primavera-verano y otoño-invierno obedecían a necesidades concretas; así nos lo cuenta Guillermo León, diseñador de moda y uno de los pocos especialistas en México en el análisis histórico-teórico de la moda: “El sistema de temporadas tiene que ver con las condiciones del medio ambiente. Se trata de crear indumentaria para climas específicos –frío, calor y lluvia –y permitir que las telas y estructuras de la ropa nos protejan”. En la práctica, ese mismo sistema ha contribuido a generar algunos de los efectos más nocivos de la moda: el alto consumo de recursos y energía, la producción descomunal de desechos y contaminantes –sólo en España al año se desechan entre 10 y 14 kilos de ropa por persona–, las precarias –cuando no inhumanas– condiciones de trabajo de gran parte de los trabajadores de la industria de la moda y un consumismo desenfrenado y derrochador. Cada cambio de temporada un ejército de compradores se prepara para cambiar su guardarropa con nuevas piezas, la mayoría de las veces de fast fashion, aunque también pueden ser de marcas de lujo. Los problemas, señala León son: “en primer lugar, la poca duración que tienen las propuestas, en el sentido de que lo que usaste esta primavera no lo querrás usar la próxima; y, en segundo lugar, que no existen campañas que eduquen al consumidor para que visualicen la moda como algo atemporal”. La moda post Covid-19 Sin embargo, las condiciones actuales ocasionadas por la pandemia del Covid-19 perjudicaron a este sector que, incluso en crisis anteriores, se había mantenido en crecimiento. Según datos del State of Fashion 2020 –el reporte más completo en la materia–, la desaceleración de la economía global impactó gravemente a la industria de la moda, de tal modo que durante el 2020 cayó 93%. Para la mayoría de las empresas de moda ni el decrecimiento ni las múltiples voces que denuncian sus costos ambientales y sociales los han llevado a replantear

sus códigos de ética. Por el contrario, el mismo reporte indica que la moda “aún no ha tomado sus responsabilidades ambientales en serio”. Y, de hecho, su respuesta ante la pandemia ha sido acelerar la venta en línea, redirigir sus mercados a la región Asia-Pacífico y replantear sus propuestas omnicanal, es decir: su único propósito continúa siendo la venta. Desde el punto de vista del consumo, nos cuenta León, “desafortunadamente en la medida que nos alejamos del punto crítico de la pandemia, podemos ver que los hábitos de los consumidores no han cambiado, [por lo que] las marcas y las tiendas tienen la necesidad de mover la mercancía de temporadas anteriores, lo que ha hacho que haya muchas ofertas [que promueven el consumo]”. “La sosteniblidad —afirma— no es algo que está de moda, sino que es una necesidad. Urge que los industriales de la moda entiendan que es importante modificar los modelos de negocio para hacerlos sostenibles. También necesitamos que los diseñadores de México y del mundo levanten la voz y visibilicen las cifras oscuras de la moda, como cuántas personas mueren en las fábricas o cuánto ganan los obreros en países como China; cuántos litros de agua se desperdician para producir un solo jean o una camiseta blanca, etcétera”. Todo este panorama deja claro que no podemos esperar a que las grandes marcas cambien sus objetivos de la noche a la mañana. Es necesario que, como consumidores, tomemos consciencia. Si antes de consumir o desechar una prenda, nos preguntamos “de dónde llegó esta ropa, cuál fue el proceso para producirla, cuánto ganó el obrero que cosió nuestra camiseta de 150 pesos, o cuánto ganó el obrero que hizo la tela”, podremos empezar a marcar la diferencia. Hay además, dentro del mismo sector, alternativas cuyos objetivos no son expoliar recursos ni explotar trabajadores. Movimientos como el slow fashion –’moda lenta’, a diferencia de la fast fashion–, zero waste –’cero residuos’– o cradle to cradle –’de la cuna a la tumba’, en la que se diseña buscando crear la menor huella ecológica tomando en cuenta la producción, el transporte y la degradación de un producto–, y campañas como la de “Quién hizo mi ropa”, son buenas alternativas si nos decidimos por el consumo responsable. Aquí te enumeramos algunas recomendaciones para empezar a consumir moda de manera consciente: —Cuando adquieras un producto de moda, analiza qué prendas necesitas y reduce tu consumo. —Busca piezas atemporales. —Prioriza la calidad y no la cantidad. —Infórmate sobre las condiciones de producción y los códigos de ética de las marcas que te gustan. Elige la moda ética y sostenible. —Prefiere productos artesanales y marcas locales. —Prefiere fibras naturales. +

Aprende más sobre moda, arte, arquitectura y diseño, de la mano de especialistas activos y reconocidos. PRÓXIMOS CURSOS —Historia de la moda —Cine latinoamericano —El arte e instituciones: una relación difícil —México y sus utopías arquitectónicas —Mujeres y cine + info: www.revistacodigo.com/academia-codigo WhatsApp: 55 4967 3973


Rodr igo Coro

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Artículo

Vocaciones que arrebatan nel

as memorias inconclusas de Rita Macedo son una afirmación inequívoca de su vocación: la de artista. Con ellas, regresa a escena. El tablado es sólo suyo, los demás apenas son un pretexto para que ella se muestre intensa y poderosa. Alrededor de Macedo van y vienen personajes, unos se estancan y otros se desarrollan con mejor o peor fortuna. Antes que protagonista, Macedo es la historia misma. Mucho podría decirse de sus amores y la intensidad que les prodigó, en particular a uno, Carlos Fuentes; pero su pasión última, la definitiva, fue la de la actuación. Macedo, por encima de cualquier otra cosa, era actriz y en Mujer en papel –el acertado título de sus memorias– lo deja claro. Quien se acerque a Mujer en papel tendrá ante sí un camino de muchas vías. Por un lado es un entretenido paseo por el cine mexicano, sus luces y miserias. Macedo trabajó con algunas de las personalidades más atrayentes de su época: María Félix, Emilio “El Indio” Fernández, Pedro Infante y Pedro Armendáriz son los felices convidados a su historia. De ellos desliza sabrosas anécdotas y algunas observaciones maliciosas, como aquella incómoda revelación sobre la ropa interior rota de la Félix, el mal genio de Armendáriz o el insaciable apetito carnal de “El Indio”, que tenía todo un harem a su servicio. Pero no todos son recuerdos luminosos de una época brillante; Macedo narra con dolorosa franqueza las vicisitudes por las que debió atravesar para mantener a flote una carrera que en no pocas ocasiones parecía terminada, no tanto por la carencia de talento –sambenito que mantuvo en vilo la autoestima de la actriz–, sino por las enviciadas reglas del juego: las alianzas entre productores y actrices, los amoríos utilitarios o, a veces, la pura suerte. Así, detenida por las intrigas tejidas a su alrededor o por la pura competitividad del medio, Macedo llegaría a ejercer de prostituta, identidad asumida sin ambages ni eufemismos. Aun así, y a despecho del pesimismo, la actriz también se da tiempo para la amistad. Ahí están sus numerosas referencias al legendario Luis Buñuel, de quien confirma su talento y generosidad. Algunos de sus papeles más memorables se los debe al director español, como el de Andara en Nazarín, o Patricia Terrazas en Ensayo de un crimen, protagonizada junto a su amigo Ernesto Alonso, más tarde conocido como “El señor telenovela”. También queda plasmado su reconocimiento a lo mucho que hizo Julio Bracho por su desarrollo como actriz, aunque éste, en algún punto de la relación, echara a perder la simbiosis creativa que habían desarrollado juntos. Para otros, las memorias de Macedo son un vistazo a la agitada vida cultural de la época, de la que fue protagonista junto con su marido, Carlos Fuentes. La actriz narra su vida conyugal junto al escritor con nostalgia y cariño, aunque sin dejar de señalar las heridas infligidas. Probablemente la mejor época de Fuentes como escritor la vivió al lado de Macedo; su consolidación como un autor

de alcance internacional y su lento ascenso en el panorama literario lo hizo junto a la actriz. En Mujer en papel quedan registradas las muchas facetas de Fuentes como intelectual: su compromiso con la Revolución cubana, su ideología de izquierdas y sus conocidos hábitos de trabajo, en los que la disciplina era parte indispensable. Sin embargo, lejos de los oropeles o la “máscara” pública del escritor, gracias a Macedo los rasgos de Fuentes se humanizan hasta la ternura –como cuando retrata a la pareja como un par de gnomos regordetes en pijama– aunque en el proceso también se asome un perfil no precisamente halagador. Vistas en conjunto, las memorias de Macedo debieron representar todo un reto editorial. Muchas fueron las restricciones que debieron superarse para que Mujer en papel viera la luz. Destaca por ello la amorosa labor de Cecilia Fuentes, hija de Macedo y Fuentes, quien tuvo a su cargo el trabajo de edición y la recopilación de las más de 300 cartas que su padre enviara a su madre y que fueron incluidas hábilmente en el cuerpo de las memorias. No debió ser sencillo. La intimidad de los padres suele ser un terreno inhóspito. ¿Qué son las memorias? De momento, un género resbaladizo y paradójico. Sin la obsesión de la imparcialidad, el periodismo le viene chico, no lo explica; sin las estructuras de la novela, la ficción le viene floja, le supera. Lo que queda más allá de toda duda es su culpabilidad, o mejor sea decir su no inocencia: las memorias nunca son inocentes. Ya sea que la venganza o la reivindicación las acompañen, las memorias son poderosos instrumentos de autoconfirmación. En Mujer en papel queda bien establecido. Por encima de cualquier identidad, Macedo era actriz. Ahora habita su propia obra. +

Rita Macedo 23


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La biblioteca perfecta T

ú no eres el único que los padece casi en silencio, yo también tengo mis deseos inconfesables. Un dark side del que apenas hablo de cuando en cuando, pues la mayoría de las personas podrían pensar que estoy chiflado. A pesar de esto, hoy estoy dispuesto a revelarlo. Mientras miro mis libreros, algunas tardes ansío que ahí estuvieran algunos de los ejemplares que jamás tendré: un volumen del Necronomicón que rivalizara con el ejemplar que posee la Universidad Miskatonic no estaría nada mal para comenzar, y si a él se sumaran otros grimorios —como el De Vermis Mysteriis, el Libro de Eibon (también conocido como el Liber Ivonis) o el Unaussprechlichen Kulte— la cosa estaría muchísimo mejor. Gracias a ellos tendría el poder absoluto que dan las invocaciones y los saberes oscuros. Frente a ellos, el Malleus Maleficarum, el tratado más importante que se publicó durante la cacería de brujas, apenas podría mirarse como un tierno ejemplo de la literatura infantil y la ñoñería. El hecho de que pagara con mi vida y mi alma la lectura de esos libros seguramente valdría la pena. A estas alturas es imposible negarlo: algo de fáustico hay en los que padecemos el mal del libro. A pesar de que mi imaginación se desboca a ratos, no me queda más remedio que asumir lo irrefutable: la realidad es dura, inclemente, y no se preocupa por mis fantasías y

mis deseos. Por más fuertes que sean, debo aceptar que mis anhelos inconfesables carecen de valor y ni siquiera tienen una pizca de importancia. Si fuera sensato, tal vez debería conformarme con los seis mil 760 libros que una persona normal puede leer a lo largo de su vida. Es cierto, debo asumir que ninguno de aquellos volúmenes ocupará un lugar en mis libreros. Desde siempre, el nombre del autor del Necronomicón —Abdul Alhazred— me ha alertado sobre lo imposible: el eco de la expresión all has read (que en este caso podría interpretarse como “el que todo lo ha leído”) me obliga a aceptar mis limitaciones y, para acabar de empeorar mi situación, también me pone delante de las obras inexistentes que nacieron en las páginas de H. P. Lovecraft y en las de algunos de los miembros de su círculo de seguidores y corresponsales. La historia del Necronomicón escrita por H. P. sólo es una fantasía. Supongo que mi caso no es único, en los anaqueles de los fans de Sherlock Holmes también brillan por su ausencia los textos indispensables: Sobre las diferencias entre las cenizas de diversos tabacos, La utilidad de los perros en el trabajo del detective y Acerca de la escritura críptica son algunos de los títulos que ansían tener y leer. Desgraciadamente, esos libros apenas existen en las obras de Conan Doyle. Los libros imaginados no son la única ausencia en el sueño de una biblioteca perfecta: hay otros que apenas son un murmullo, un zumbido que no abandona mis oídos. En unas pocas líneas que sólo invocan el deseo, Aristóteles habla sobre la existencia de una tercera obra de Homero: el Margites, que narraba la vida del demente que inauguró las comedias con todas las de la ley. De este poema nada queda más allá de los susurros que se conservaron en los rollos de papiro. Sin embargo, en mi librero —justo entre La Ilíada y La Odisea— hay un espacio que lo aguarda y me permitirá


José Lu is

adentrarme en los versos que nadie ha leído o escuchado desde hace milenios. A veces me gusta pensar que la vida de este poema se alargó mucho más y tuvo el mismo destino del libro envenenado de El nombre de la rosa, pero yo sé que ese incendio jamás ocurrió y todo lo que en él sucede es resultado de la razón y la sabiduría: Cuando encendíamos una hoguera en el prado —cuenta Umberto Eco—, mi mujer me acusaba de no saber mirar las chispas que se elevaban entre los árboles y volaban a lo largo de los cables de la electricidad. Cuando luego leyó el capítulo sobre el incendio, me dijo: “¡Pero entonces sí mirabas las chispas!”. Y yo le respondí: “No, pero sabía cómo las hubiera visto un monje medieval”. En mi biblioteca perfecta, el Margites apenas se revela como una más de sus carencias casi infinitas: los poemas de Safo que llevaron a los asustadizos a censurarla por erotomaníaca y desaparecieron sin dejar rastro, son otras páginas que debería leer antes de que la muerte me alcance. Y exactamente lo mismo me sucede con las obras completas de Esquilo que terminaron en Alejandría gracias a una turbiedad que no logró salvarlas del fuego. Mi sueño de leerlas tuvo el mismo destino que el de los Ptolomeos que intentaron crear la biblioteca absoluta. Con los dramas de Sófocles y Eurípides me ocurre exactamente lo mismo, la mayoría de sus páginas jamás serán recorridas por mi mirada y apenas puedo imaginarlas gracias a las pocas pistas que quedan de ellas. Mi lectura está condenada a ser fantasmal y, en este caso, sólo me queda el consuelo de releer las palabras de Irene Vallejo: “El paisaje de la tragedia griega es hoy tierra arrasada. Sólo nos ha llegado un puñado de obras, pero se cuentan entre las preferidas de los atenienses de entonces”. Además de los libros asesinados, en mi biblioteca hacen falta los libros perdidos, los que por alguna razón no conocieron la caricia de la imprenta y apenas conocemos gracias a sus pálidas menciones. A comienzos de los años veinte del siglo pasado, Ernest Hemingway extravió una maleta en la que estaban el manuscrito y todas las copias al carbón de uno de sus relatos: Up in Michigan. Hasta donde tengo noticia, él hizo cuanto pudo para tratar de recuperarla, le reclamó a quienes estaban dispuestos a escucharlo, y —según se cuenta— publicó un anuncio en la prensa para ofrecer una recompensa a la persona que le devolviera sus páginas. Sus esfuerzos fueron en vano. Up in Michigan se perdió irremediablemente. De él apenas sabemos que a Gertrude Stein le pareció malísimo. Sin embargo, a un siglo de distancia, la opinión de Stein no me parece relevante: bueno o malo, en mi librero hacen falta esas hojas mecanografiadas que serían un ejemplar único y merecerían la más cuidada de las encuadernaciones y un ex libris marcado en su portada. El deseo de tener un ejemplar único —da igual si es imaginario, fantasmal, perdido o real— puede dar paso a anhelos y acciones siniestras. Cuando Heinrich Himmler era un veinteañero, se topó

T r ueb a L

a ra

con una traducción de la Germania de Tácito y nada pudo detener su lectura hasta que llegó a la última página. El antiguo libro lo impresionó brutalmente y en uno de sus cuadernos escribió unas cuantas líneas en las cuales lo calificó como un “maravilloso retrato de lo elevados, puros y capaces que fueron nuestros ancestros. Y así es como volveremos a ser de nuevo, o, al menos, [esto ocurrirá con] una parte de nosotros”. Sus palabras eran terribles y pronto se convirtieron en una realidad escalofriante. Si los investigadores tenían dudas más que razonables sobre la mayoría de las las afirmaciones de Tácito —quien al parecer era tantito mentirosillo—, al nazi no le importaba un comino. Según él, en la Germania estaban las señas de identidad de los arios más puros. Años más tarde, Himmler no había olvidado el libro y se enteró que en Italia se conservaba un manuscrito medieval que lo contenía. De inmediato envió un cuerpo especial de las SS —la brigada Ahnenerbe, cuyo nombre significa “herencia ancestral”— para apoderarse de los pergaminos. Para desgracia de los nazis y fortuna de la humanidad no los encontraron, y sólo al cabo de varias décadas esas páginas reaparecieron. En mis libreros también se nota la ausencia de los libros que no merezco conocer y he soñado tener en mis manos. Los tomos elusivos existen, y de cuando en cuando sus noticias aparecen en los recuerdos de los lectores. Abdelfattah Kilito —uno de los mayores estudiosos de Las mil y una noches— cuenta que, durante su visita a una universidad estadounidense, se topó con la traducción de Richard Francis Burton publicada en 1885 y 1886, y que junto a ella estaban los siete tomos del Suplemento editado desde 1886 hasta 1888. Por menos de 100 dólares, él podía comprar la versión de Las mil y una noches que Borges tenía en la mejor estima. Sin embargo, no la adquirió en su primer impulso: “yo no merecía conocerla — escribe Abdelfattah—, los que la habían tenido en sus manos eran de otro temple, seres excepcionales”. Efectivamente, los lectores sabemos que existen libros que no merecemos tener y nos eluden para recordarnos nuestra medianía. Así pues, para que mi biblioteca sea perfecta, ella no sólo debe contener los libros que tiene y los que se incorporarán gracias a las novedades y los hallazgos. Si gracias a un milagro llegara a existir y adquiriera su forma babélica, a esos volúmenes se agregarían los textos imaginados, las obras asesinadas, los manuscritos perdidos, los ejemplares únicos y los que tendríamos aunque no los merecieramos. Es más, también le harían falta los libros que se soñaron y jamás se escribieron. Sé bien que todos mis estantes están llenos de vacíos, de espacios que nunca podrán llenarse, pues la historia total de la literatura es también la historia de la pérdida de la literatura. La biblioteca perfecta es imposible; por más poderosos que los artilugios tecnológicos parezcan, jamás lograrán llenar sus huecos. Y, a pesar de que la red me ofrece millones de textos, ninguno tiene la capacidad para sanar la certeza de que mi biblioteca perfecta siempre será algo inexistente. +

José Luis Trueba Lara, escritor, editor y profe. Colabora en la radio y de pilón sale en la tele. Duerme la siesta con su esposa y ha publicado varios libros. Es un lector que ha llegado al extremo de trabajar para pagarse el vicio. @TruebaLara

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Jóvenes

Fabián V. Escala nte

La novia fantasma Yangsze Choo

(Editorial Hidra) Malasia, 1893. La novia fantasma nos muestra algunas de las, al menos para nosotros, sorprendentes tradiciones asiáticas: Li Lan es una joven que desconoce su compromiso con el integrante de una familia muy rica. Sin embargo, esta unión quizá sea una salida a la mala racha en la que se encuentran ella y su familia. Por desgracia, su matrimonio no se concreta: su prometido muere de una manera misteriosa antes de la ceremonia. La estabilidad económica de la familia de su prometido parece estar perdida, hasta que su suegro le propone a Li si quiere convertirse en una “novia fantasma”, un antiguo ritual que puede ser mortal… La traición, los misterios, los asesinatos y el amor son la vertiginosa mezcla de este ritual. Li Lan, sin entender lo que sucede, es acechada por el espíritu del joven fallecido y la ambición de su familia.

La vida invisible de Addie LaRue V.E. Schwab

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(Umbriel Editores) Addie LaRue es una niña que desea vivir libre, sin prejuicios, sin temores y sin reglas. Sin embargo, en la Francia de 1714 el único futuro al que puede aspirar pasa por conseguir un buen esposo y ser madre. La incertidumbre sobre su futuro la orilla a buscar la inmortalidad, pero todo acto tiene consecuencias. Su deseo es escuchado, pero el “pacto” que establece la condena a la vagancia. Ser inmortal no es más que un robo; su existencia pasará desapercibida a pesar de la vida eterna: tendrá que vivir al día y comenzar de nuevo cada mañana. Su recorrido ha sido largo, sin darse cuenta han pasado 300 años y su camino en la historia la ha convertido en musa de cientos de artistas, pero al final sólo es una musa olvidada. Ese largo camino la lleva hasta una librería de segunda mano, donde por primera vez alguien la recordará. +


NO FICCIÓN

FICCIÓN

DE ANIMALES A DIOSES Yuval Noah Harari DEBATE

MUJERES DEL ALMA MÍA Isabel Allende PLAZA JANÉS

Isabel Allende bucea en su memoria y nos ofrece un emocionante libro sobre su relación con el feminismo y el hecho de ser mujer, al tiempo que reivindica que la vida adulta hay que vivirla, sentirla y gozarla con plena intensidad. En Mujeres del alma mía, la gran autora chilena nos invita a acompañarla en este viaje personal y emocional desde la infancia hasta hoy.

EL TRAIDOR Anabel Hernández GRIJALBO

PLAGIO: UNA NOVELA Héctor Aguilar Camín PENGUIN RANDOM HOUSE

El lunes anunciaron que se había ganado un premio literario. El martes lo acusaron de haberse plagiado unos artículos periodísticos. El jueves lo acusaron de haberse plagiado también el tema de la novela premiada. El lunes de la siguiente semana le llevaron la grabación de una llamada entre su mujer y su rival. El jueves su rival amaneció acuchillado. El viernes lo visitó la policía.

Un libro sobrecogedor, potente e inspirador que busca ayudar a todas aquellas personas, cuyos traumas les impiden vivir en plenitud los instantes de su existencia. Al igual que su mentor, Viktor Frankl, Edith Eger es una superviviente. Su experiencia vital y trayectoria como psicóloga le han permitido ayudar a miles de personas que viven incapacitadas por sus cicatrices emocionales.

LA CIUDAD DE VAPOR Carlos Ruiz Zafón PLANETA

Carlos Ruiz Zafón concibió está obra como un reconocimiento a sus lectores que le siguieron a lo largo de la saga iniciada con La sombra del viento. El eco de los grandes personajes y motivos que animan a las novelas de El cementerio de los libros olvidados resuena en los cuentos de Carlos Ruiz Zafón —aquí reunidos por primera vez, y algunos de ellos inéditos— en los que prende la magia del narrador que nos hizo soñar como nadie.

CONFIANZA CIEGA John Katzenbach EDICIONES B

Vuelve el maestro del thriller con una nueva novela de acción trepidante en la que nada de lo que ocurre es lo que parece ni nadie es quien dice ser. Cuando Maeve desaparece sin dejar rastro, su hija Sloane no se sorprende: si su madre tenía que desaparecer, sólo podía ser en extrañas circunstancias. Sin embargo, esta vez es distinto. ¿En quién puede confiar ahora Sloane?

BALADA DE PÁJAROS CANTORES Y SERPIENTES Suzanne Collins OCÉANO GRAN TRAVESÍA

UNO SIEMPRE CAMBIA AL AMOR DE SU VIDA (POR OTRO AMOR O POR OTRA VIDA) Amalia Andrade Arango PLANETA

La historia de este reportaje se remonta a 2011, cuando Anabel contactó a uno de los abogados de Vicente Zambada, el “Vicentillo”, quien enfrentaba un juicio en Chicago. Él le entregó varios documentos del narcotraficante: un inquietante autorretrato como payaso y los diarios que escribió durante sus negociaciones para colaborar con el gobierno norteamericano. En esas páginas, el capo reconstruyó su historia y la de uno de los cárteles más poderosos.

UNA TIERRA PROMETIDA Barack Obama DEBATE

LA BAILARINA DE AUSCHWITZ Edith Eger PLANETA

JÓVENES

Hace 100 mil años al menos seis especies de humanos habitaban la tierra. Hoy sólo queda una: la nuestra. ¿Cómo logró nuestra especie imponerse en la lucha por la existencia? ¿Por qué nuestros ancestros se unieron para crear ciudades y reinos? ¿Cómo llegamos a creer en dioses o en naciones; a confiar en el dinero, en los libros o en las leyes? Harari traza una historia de la Humanidad y las tres grandes revoluciones que nuestra especie ha protagonizado.

HARRY POTTER Y EL LEGADO MALDITO J.K. Rowling SALAMANDRA

Un relato cautivador y personal de la historia del presidente que nos inspiró a creer en el poder de la democracia. En este extraordinario primer volumen de sus esperadas memorias presidenciales, Barack Obama narra la historia de su sorprendente evolución, cómo pasó de ser un joven en busca de su identidad a convertirse en líder del mundo occidental, describiendo con increíble detalle tanto su formación política como los momentos cumbre del primer período de su histórica presidencia.

EL CLUB DE LAS 5 DE LA MAÑANA: CONTROLA TUS MAÑANAS, IMPULSA TU VIDA Robin Sharma GRIJALBO

Robin Sharma desarrolló el Club de las 5 de la mañana hace más de veinte años gracias a los revolucionarios hábitos que le permiten a sus clientes incrementar la productividad, mejorar su salud y afrontar con serenidad la época en que vivimos. Este libro, de profundo impacto personal, nos descubrirá las rutinas que han hecho posible que muchas personas alcancen grandes resultados al tiempo que nuestra felicidad y vitalidad aumenta.

TIENDE TU CAMA Y OTROS PEQUEÑOS HÁBITOS QUE CAMBIARÁN TU VIDA Y EL MUNDO William H. Mcraven DIANA

Si quieres cambiar el mundo, comienza por tender tu cama. Si tiendes tu cama al despertar, habrás cumplido con tu primera tarea. Tendrás una sensación de orgullo y te alentará a cumplir un objetivo más, después otro y otro. Esa pequeña labor se convertirá en muchas metas cumplidas. ¡Los logros más trascendentes están hechos de pequeños pasos!

TRES PROMESAS Lesslie Polinesia MONTENA

EL PRÍNCIPE DEL SOL Claudia Ramírez Lomelí PLANETA


ELECTRÓNICOS

ARTE Y RECREACIÓN

PEQUEÑO CERDO CAPITALISTA Sofía Macías AGUILAR

En este libro Sofía Macías enseña de manera sencilla cómo obtener el mejor beneficio del dinero. Incluso para quienes creen que son un desastre en finanzas. Con Pequeño cerdo capitalista tendrás las herramientas más efectivas para ahorrar, invertir y usar de la mejor manera tus ingresos.

LA CIUDAD DE VAPOR Carlos Ruiz Zafón PLANETA

Carlos Ruiz Zafón concibió está obra como un reconocimiento a sus lectores que le siguieron a lo largo de la saga iniciada con La sombra del viento. El eco de los grandes personajes y motivos que animan a las novelas de El cementerio de los libros olvidados resuena en los cuentos de Carlos Ruiz Zafón —aquí reunidos por primera vez, y algunos de ellos inéditos— en los que prende la magia del narrador que nos hizo soñar como nadie.

GAMBITO DE DAMA Walter Tevis ALFAGUARA

La serie de hoy. El libro del momento. El personaje de tu vida. Desde su primera publicación en 1983, esta novela se convirtió en un libro de culto para ajedrecistas y amantes de la gran novela americana. Un secreto que de repente explotó a finales de 2020 con el estreno de la serie basada en esta historia, conquistando en tiempo récord al mundo entero.

PANDEMIA BIZARRA Alejandro Rosas / Julio Patán PLANETA

¡Qué bizarra resultó esta nueva anormalidad! ¿Llevas días con los mismos pants, se te quemó el panqué de plátano y te cacharon en calzones en un Zoom? Te entendemos, maldita pandemia. Mientras tanto, unos changos roban muestras de sangre infectada, loquitos beben cloro para matar al virus y surge una nueva raza humana: los covidiotas. Léase con cubrebocas.

SALVAR EL FUEGO Guillermo Arriaga ALFAGUARA

Premio Alfaguara de novela 2020. Una historia de violencia en el México contemporáneo donde el amor y la redención aún son posibles. Marina, una mujer casada, con tres hijos y una vida familiar resuelta, coreógrafa de cierto prestigio, se ve involucrada en un amorío improbable con un hombre impensable. Salvar el fuego retrata dos Méxicos completamente escindidos. Una obra que retrata los absurdos de un país y, también, las contradicciones de la naturaleza humana. Una novela de amor que termina por brindar esperanza.

NIÑOS JUGUEMOS A LEER. LIBRO DE LECTURA Y CUADERNO DE EJERCICIOS Rosario Ahumada EDITORIAL TRILLAS

MI LIBRO MÁGICO LECTOESCRITURA (CLÁSICO) HARRY POTTER NUEVA EDICIÓN Y LA PIEDRA FILOSOFAL Carmen Espinosa Elenes De Álvarez J.K. Rowling GRUPO EDITORIAL ONCESETENTA SALAMANDRA

VIDA MÍA Sereno Moreno GRIJALBO

Que Vida mía pueda encontrarse en tus manos no es una coincidencia. Es tu oportunidad para descubrir la magia de la cultura mexicana. No sólo conocerás México a través de sus paisajes cautivantes, sus tradiciones únicas y su naturaleza extraordinaria: también serás responsable de darle a esta historia un toque de color. Comienza esta nueva aventura y déjate llevar por tu creatividad. Vive este libro al máximo y hazlo tan tuyo como desees.

IMAGEN, ACTITUD Y PODER Lucy Lara AGUILAR Utilizando como modelo su vasta experiencia como editora de revistas, Lucy te ofrece los mejores consejos para que tengas una presencia impactante, desde cómo dominar las emociones, hasta cómo sortear el infame “techo de cristal” al que nos enfrentamos las mujeres en nuestras carreras profesionales.

MANDALAS: LIBRO DE ARTE PARA COLOREAR Larousse Editorial NUEVA IMAGEN En este libro encontrarás más de sesenta mandalas hindúes para colorear y crear hermosos mosaicos, que puedes conservar en el libro o convertirlos en parte de la decoración de tu lugar favorito. Aquí no hay límites: ilumínalos con plumones, acuarelas o con lápices de color. Solo tienes que elegir la mejor técnica y dejar volar tu imaginación. Al final, ¡tu libro de arte será único!

MAPA SUBJETIVO DE VIAJE Aniko Villalba / Maria Luque PLAN B

Cómo usar este diario: Viaja Cerca, lejos, por unos días, sin fecha de vuelta, a un lugar nuevo o a uno que conozcas de memoria. Documenta, escribe, dibuja o inventa técnicas nuevas para llenar estas páginas. Las consignas son sólo sugerencias. Olvídate de los imperdibles y llena los mapas de cada lugar con tus experiencias personales.

MANDALAS. NATURALEZA Y ANIMALES NUEVA IMAGEN En esta obra encontrarás más de 60 ilustraciones sobre la naturaleza y los animales para colorear y crear hermosos mosaicos. Gracias a ellas podrás encontrar la serenidad, la paz interior y, por supuesto, darte un momento para ti y tus sueños, tus pensamientos y para el encuentro con tu mismidad.

CUENTOS DE BUENAS NOCHES PARA NIÑAS REBELDES. 100 MUJERES MIGRANTES QUE LOS COMPAS Y LA CAMBIARON EL MUNDO CÁMARA DEL TIEMPO ELENA FAVILLI Timba VK PLANETA MARTINEZ ROCA


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Lee+ 140 Felicidad paradójica  

En muchas ocasiones, la rebelión carece de sentido. Lo que se piensa como contestatario, revolucionario o abiertamente contrario al sistema...

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