a rutina suele ser absorbente y bastante celosa cuando se trata de permitir algo que implique salir de ella. No obstante, y a pesar de que es inevitable vivir bajo las reglas de la cotidianidad, resulta un acto casi reflejo buscar lugares de remanso, grandes o pequeños, lugares físicos o emocionales, a veces hasta imaginarios. Lo importante es saberse en un lugar seguro y donde nadie podrá interrumpir, en el que las obligaciones se vuelvan una nube dispersa que no molestará mientras dure el escape. Después de seis años de trabajar en un material discográfico que parecía no terminar, Jaime Ades pensó al respecto: “estaba en el ojo del huracán. En cuanto pude detenerme a pensar en lo que estaba pasando en esos años de mi vida, y pude apreciar cómo todo puede cambiar en un ratito, empecé a darme cuenta de que este disco era distinto, que tenía muchas historias que contar”. Estas historias vueltas canciones parecieran haber comenzado a cobrar vida y a exigir a su creador no sólo salir al mundo, sino hacerlo de una manera muy particular: “Cuando recibí el máster estando en Nueva York, y escuché [el disco] por primera vez completo, fue el momento de catarsis. Quedé afectado por horas de toda la lluvia de recuerdos que traía este material encima. Cuando regresé a México, de repente ya tenía en mis manos la tarea de ver cómo lo empacas para empezar a difundirlo y venderlo. En ese momento me di cuenta de que estamos viviendo un cruce de caminos extraño en el que sacar nada más un cd no tenía sentido; la gente lo va a recibir, no va a tener ni siquiera dónde ponerlo y empecé a masticar qué era lo que tenía que hacer, qué caminos eran los que tenía que abrir”. Así surgió El arrullo sideral para llegar a ser lo que ahora conocemos: un bello libro lleno de emociones que se juntaron para ser música y letra, con un título, en palabras de su autor, “muy adecuado para lo que cuento. Según yo, es tratar de ver la trama de la vida de cerquita, y ver cómo es una danza gigante que de repente te atropella y de repente te levanta, te encumbra, te aleja o te acerca”. Para seguir dándole forma, o tal vez abriéndole el camino a sus canciones, y después de visitar una exposición de M. C. Escher, en la que hay un arrullo sideral en imágenes, en texturas, como ésas que observó en aquellas obras. Buscó así algún cómplice que pudiera ilustrar sus ideas, y dio
EL ARRULLO SIDERAL Jaime Ades FORO DEL TEJEDOR / INTOLERANCIA