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VOL 37

DIC 2016


EDITORIAL

Inbox magazine revista

Mientras planificábamos los temas para los números venideros de INBOX, me puse a pensar y cuestionar sobre cuál es la fuerza que motiva la realización y vigencia deésta revista.

presentamos revela el entusiasmo por mostrar la riqueza cultural y transmitir mediante un relato la belleza de cada rincón del país, de sus detalles, de las experiencias de viaje en todas nuestras visitas, la pasión que nos despierta promover las buenas acciones de prevención de desastres naturales y el cuidado de nuestro medio ambiente, todo esto reflejado en una nueva edición digital de INBOX y que tratamos de transmitir a nuestros lectores.

Realizando el análisis de cada uno de los miembros que conforma INBOX advertí que cada uno tiene diversas aptitudes, diversos gustos, y definitivamente, diversas formas de captar y apreciar la realidad. Entonces: ¿Cuál es el punto en común entre toda esta diversidad, si cada uno tiene -probablemente- un objetivo distinto? Daniel Castro V. Después de varios años de llevar hacia adelante el proceso de construcción de nuestra revista -con algunos percances en el camino-pude darme cuenta que podemos encontrar el punto que nos une y a través de ése punto el “motor”, las causas y la idea que equiparan todos esos motivos para seguir adelante en cada nota, en cada reportaje y aporte en general. Ese punto es la pasión, las ganas de realizar una nueva y diferente lectura de la realidad social y cultural que cada uno dedica a los diferentes sectores. El involucrarnos con las temáticas que


SA M U R Á I

INDICE

O B S E S I VO

A R M A D O R . . .

06 E L

DA Ñ O Una pluma a la vez

R E M E D I A N D O

S E Ñ O R E S !

Y A M O R Crónica de las jugueras.

T R A BA J O

05

AG R O F L O R I ,

¡ P I Q U E S I TO ,

D E

04

E S PAC I O S

L A AC H ACA N A Una especie que sorprende con sus “peculiaridades

Coleccionista de aviones, tanques, automóviles y motocicletas en miniatura.

CO L ECC I O N I S TA ,

R U R A L

Y armonía con la naturaleza

T U R I S M O

01

VACA S ,

02

E L

S E R

Del antiguo Japón a la actualidad.

U N

03

07


Re p o rt aje

1 REDACCI ÓN : I N GRI D ROMÁN LÓ PE Z FOTOGRAF Í A: DAN I ELA PARRA ARZ E

ACCIÓN QUE DESIGNA AL GUERRERO HAN SERVIDO DE INSPIRACIÓN A GRANDES RODAJES FÍLMICOS ASÍ COMO NOVELAS E HISTORIETAS DESDE TIEMPOS INMEMORABLES, SIN EMBARGO, LOS ORÍGENES DE LOS SAMURÁI DATAN ALREDEDOR DEL SIGLO X, SIENDO EL MOMENTO DE MAYOR REPRESENTATIVIDAD A PARTIR DE LAS CONTINUAS PUGNAS DE PODER ENTRE DISTINTOS CLANES, “EL PERÍODO DE LOS ESTADOS EN GUERRA” No sólo han existido samurái en Japón, durante el transcurso de la historia esta disciplina revolucionaria se ha ido dispersando por diferentes partes del mundo de tal forma que ha llegado hasta Sudamérica, no haciendo falta ya de un “jokamachi” dónde poderse organizar. Llegamos a la ciudad de La Paz, el clima que aguardaba en pleno centro se sentía agradable, algunas gotas de lluvia nos acompañaron en el tránsito al lugar en

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el que debíamos realizar una sesión fotográfica a uno de los principales grupos que práctica de “iaido”, -el arte del manejo de la espada japonesa- en Bolivia. Cuando pensamos más a fondo sobre el manejo de la espada japonesa, nos remitimos a la existencia de los samurái, esos personajes que siempre se caracterizaron por mantener un estilo de vida ecuánime, siguiendo rutinas y normas establecidas dentro de sus clanes y fortaleciendo y perfeccionando una de sus principales actividades, la meditación, además manteniendo un estricto código de conducta, el “bushido”. Los samurái poseían la particular lealtad y la familiaridad dentro de su disciplina. De acuerdo a algunas fuentes, los samurái pertenecían a una clase inferior de la nobleza, sirviendo militarmente a un shogun o señor feudal que se remonta a un período comprendido entre los siglos XII a XIX. Uno de los más curiosos datos que podemos encontrar en la búsqueda de información es que antes de un combate, los samurái gritaban su nombre seguido por el de sus antepasados, alardeando de alguna manera sobre sus hazañas heroicas. En cuanto a reconocimiento, un samurái es, quizás uno de los personajes más representativos del Japón, junto a la Geishas, por ellos se comprobó históricamente el gran sentido honorífico japonés, elegir la vida o muerte siempre con honor. Pero ¿quién podría imaginar tener en frente a un samurái?, si acaso fuera posible, supongo que nos remontaríamos a repensar la historia de “El último samurái” o algún otro filme en el que


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se representa a un personaje lleno de violencia y un exorbitante empeño justiciero o vengador…En ésta oportunidad tuvimos la extraordinaria experiencia de conocer a varios aprendices de samurái bolivianos. De esta forma ingresamos en un salón de práctica –“dojo”- en el que nos aguardaban cinco personajes vestidos de negro, llevaban el característico traje samurái, cada uno de ellos practicando y perfeccionando el manejo de la espada. Cuando nos aproximamos a saludarlos, el “senpai” nos detuvo, pidiendo amablemente que nos quitáramos los zapatos. Dentro de la cultura japonesa, es importante además el prestarle atención al sonido y movimiento tanto del cuerpo como de la espada, por eso los movimientos deben ser practicados con gran rigurosidad. Envainar, desenvainar y esgrimir la espada son tan importantes como guardar la postura necesaria para evitar accidentes de corte. Una vez emprendida la práctica de iaido, el senpai ordenó en el idioma japonés el comienzo de un momento de meditación, seguido por un saludo de rigor, la práctica consistió en el control del manejo de la espada en su totalidad. Comenzamos con una demostración utilizando el “bokken” –espada de madera- seguida por una demostración exclusiva sólo para fotografía utilizando “katana” Si bien, una de las primeras etapas es la práctica del buen mando de la espada japonesa, la siguiente es el cómo realizar un corte, que depende del buen manejo del cuerpo (taisabaki) junto al trabajo de los pies (unsoku) para poder tomar las prácticas de cortes con makiwara o kumitachipara llegar al iai perfeccionado que compromete a un oponente.


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Por supuesto no pudimos dejar de sentirnos intimidadas durante la sesión realizada, nos encontramos varias veces con el filo de la espada apuntando a la cámara o el flash, en muchas ocasiones dejando rebotar lineales haces de luz. Como cualquier ser humano, los aprendices de samurái tienen todas las actividades cotidianas programadas, las noches son testigo de su disciplinada entrega a la orden de cumplir con la meditación, algunos siguen el régimen vegetariano, variando la dieta alimenticia cada semana.


D ia rio d e viaje s

2 REDACCI ÓN Y FOTOGRAF Í A: F RAN Z BI L BAO VIG NAUD

OLVIDARSE DE TODO, ALEJÁNDOSE DE LA CIUDAD INBOX MAGAZINE

YA D E S D E E L N O M B R E P O C O COMÚN, “VACAS”, LA REGIÓN SE HACE ATRACTIVA. VACAS VIENE DE LAS VOCES QUECHUA Y AYMARÁ, “W’AKA” QUE HACE REFERENCIA A UNA DIVINIDAD O LUGAR SAGRADO. Y es que en la época del incario, Vacas era un lugar de paso entre poblaciones incas como Incallajta o Samaipata con el resto del imperio, el hecho de estar rodeada de lagunas influyó en ello. Durante la colonia se españolizó el nombre por Bacas y después adoptó el nombre actual, Vacas. Actualmente Vacas es una población que busca tornarse en un destino enfocado en el turismo rural y ecológico.


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Vacas se encuentra a 85 kilómetros de la ciudad de Cochabamba, se puede llegar en automóvil por una carretera asfaltada en un 95%. La población es pequeña, pero el municipio abarca un gran territorio que contiene interesantes atractivos para quien disfruta del aire libre y la naturaleza. En ella destaca una pequeña plaza y el templo católico de Santa Bárbara, que se encuentra en los alrededores, lo hace más importante. Dentro el municipio se encuentran seis lagunas: Juntutuyo, Parco Khocha, Acero Khocha, QhollpaKhocha, Pilahuit’u y Yanatama, la mayoría navegables y con la posibilidad de pesca. Además de ser el hábitat de diversas aves y especies vegetales. A pocos kilómetros se encuentra el complejo turístico Toro Wharku, un complejo de cabañas que permite albergar a visitantes. Cerca se encuentra una cascada que lleva el mismo nombre, una caída de agua de aproximadamente 50 metros que con los años formó una cañada con un microclima al interior, el estanque formado al pie de ésta dispersión invita a los visitantes a un chapuzón, eso sí de agua fría. Partiendo del complejo existen rutas de senderismo que conducen a distintos lugares, entre ellos bosques de kewiñas, miradores de aves, comunidades donde se puede participar de la vida cotidiana de los pobladores o sitios donde se encuentran las míticas Puya Raimondi. Como el lugar está rodeado de lagunas, estas invitan a navegarlas o a practicar la pesca, de hecho los platos típicos de la región se basan en pescados, el más tradicional, el pejerrey; aunque también se pueden encontrar carpas, truchas y otras especies.


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Algo es seguro, Vacas es un lugar que invita a ser visitado e incita a regresar muchas veces. Con certeza el ambiente y la naturaleza envolverรกn al visitante y lo alejarรกn de la vida y el ruido de la ciudad.


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E sp e c ie s

3 REDACCI ÓN Y FOTOGRAF Í A: Y ÉS I CA Z AMBRANA MIRANDA

UNA EXTRAÑA Y PECULIAR NATURALEZA ENVUELTA EN UNA ESPECIE INBOX MAGAZINE

UNA ESPECIE EXTRAÑA EN TODO ASPECTO. LAACHACANA SORPRENDE A MUCHOS NO SOLO POR SU LLAMATIVA APARIENCIA, UN TANTO “DIFERENTE”; SINO TAMBIÉN POR SU NATURALEZA, SU COSECHA Y SU CONSUMO EN PLATOS TRADICIONALES. SOLO AL VERLA UNO LLEGA A PREGUNTARSE ¿CÓMO SE PUEDE COMER ESO?; PERO UNA VEZ QUE LA PRUEBAS Y LA CONOCES LAS RESPUESTAS SON INFINITAS. El Altiplano Boliviano siempre se ha caracterizado por presentar condiciones climáticas en las que la agricultura no puede desarrollarse plenamente. La altura, el viento, el frío y el ambiente seco y árido son características de esta zona; sin embargo, tanto personas como especies vegetales y animales llegaron a adaptarse a este ambiente andino. También fueron las situaciones históricas,


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sociales y culturales que hicieron que el cultivo sea algo difícil, pero no imposible. Dentro de estas especies vegetales se encuentra la Neowerdermannia Vorwerokii, conocida popularmente como Achacana. La Achacana es un tubérculo o raíz silvestre perteneciente a la familia de los cactus, presente en Bolivia dentro de las regiones de La Paz, Oruro y en especial Potosí. Se la encuentra año redondo en muchas de las regiones apartadas de este departamento; pero son algunas temporadas especiales en las que su cosecha, comercio y consumo se eleva, por ejemplo, en Todos Santos. La Achacana es el ingrediente central del tradicional Ají de Achacana; pero muy pocas personas saben que también puede consumirse de otras formas. Se puede consumir como fruta añadiéndole azúcar-extrayendo las espinas y piel-, también se puede hervir y servirse como refresco. Su uso es muy frecuente no solo por tradición, sino por los altos niveles de nutrientes (fósforo, calcio, etc.), fibra y antioxidantes que proporciona. En busca de la achacana Es muy fácil encontrar la raíz cocida a la venta durante las fiestas de los muertos en Potosí. Su aspecto, a primera vista, no es el más atrayente de todos, es por eso que muchas comerciantes han optado, también, por venderla directamente molida. Las “caseritas”, en su mayoría, la compran de forma cocida de los que cosechan, pues esta cocción implica no solo, sacar las espinas y cáscara, sino también lavarla al menos cinco veces y hervirla alrededor de un día entero para poder eliminarsu sabor amargo. Por este motivo es difícil encontrar la raíz en su estado natural; pero con la ayuda de una de las pocas comerciantes y también cosechadoras pudimos llegar


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a una de las zonas de crecimiento. La Achacana, debido a su origen silvestre, no es un tubérculo que se pueda producir con facilidad, solo se cosecha a medida que va creciendo y reproduciéndose de manera natural. Este tubérculo crece en grandes alturas, en terrenos pedregosos, áridos y ventosos, se lo puede encontrar en lugares como Tinguipaya, Cantumarca, Challapata y otras áreas de características similares, propicias para cosecharlo. Entre ellos también se encuentra el cantón de KimsaArancancha, al cual doña Rosalía Alá Estrada nos condujo. Antes de empezar el cultivo doña Rosalía advirtió que encontrar Achacana es como buscar una aguja en un pajar. No pudo ser más acertada. Al llegar a KimsaArancancha encontramos a distintas especies altiplánicas, como cactus y paja brava, combinadas con muchas piedras y un viento que por momentos desequilibra. No pasó más de diez minutos para que Rosalía encontrara su primera Achacana enterrada en medio de otras plantas espinosas, casi imperceptible, menos para ojos tan acostumbrados como los de ella, quien cosecha Achacana desde que era una niña. La Achacana se encuentra casi totalmente enterrada y en la mayoría de los casos cerca de otros cactus, mimetizada, como si realmente buscara esconderse. Lo único asomado por la tierra son sus tallos redondos y llenos de espinas, unas pocas muestran más belleza exhibiendo pequeñas flores de color rojo o rosado. Se debe escarbar a su alrededor, empujarla un poco hacia afuera y arrancarla cuidadosamente con la mano. En su mayoría, a cada una, la acompaña de cerca su “pareja”. Como si no fuera lo suficientemente difícil encontrarla, en el mismo terreno existen los que doña Rosalía denomina

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como K´okos, una planta de aspecto muy similar a la Achacana; pero que es “falsa”. Después de más de una hora de búsqueda en la que acompañamos a doña Rosalía y más de veinte K´okos encontrados, ninguna Achacana pudo ser divisada por nuestro equipo, ni por la misma hija de Doña Rosalía. En cambio, ella ya llevaba en su bolsa más de quince Achacanas cosechadas. Después de encontrar uno de los tubérculos, Doña Rosalía y esa experiencia nos hicieron entender que la cosecha de la Achacana está más llena de historia y tradición que de ciencia.

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Curio sid ad e s

4 REDACCI ÓN Y FOTOGRAF Í A: Y ÉS I CA Z AMBRANA MIRANDA

TENGO ESTA ENFERMEDAD MÁS DE 50 AÑOS INBOX MAGAZINE

ALBERTO CLAURE O COMO ÉL PREFIERE SER LLAMADO “DON BETO”, ES UN OBSESIVOARMADORYCOLECCIONISTA DE AVIONES, TANQUES, AUTOMÓVILES Y MOTOCICLETAS EN MINIATURA. ÉSTE HOMBRE DE 72 AÑOS LLEVA MÁS DE MEDIO SIGLO HACIENDO LO MISMO. ¿CUÁL SERÁ SU MOTIVACIÓN?, O, ¿POR QUÉ LO HACE? SON ALGUNAS P R E G U N TA S Q U E S U R G E N A L MOMENTO DE CONOCERLO, PERO ÉL SIMPLEMENTE CONTESTA: “ESTA ES MI ENFERMEDAD. ME ENCANTA”.

Todos los días separa un espacio de su apretada agenda para armar o leer acerca de los siguientes modelos a ensamblar. En su habitación, frente a su cama,se encuentra su mesa de trabajo, un mueble que no supera el metro cuadrado y sobre ella utensilios como desarmadores, pequeños botes de pintura, pinceles,


una lámpara de antaño que desprende una luz amarillenta; un equipo básico y necesario para ese escritorio. Sus mayores reliquias y/o trabajos se exponen en ocho vitrinas que decoran su sala y parte de su habitación. “Cuando éramos chiquitas no nos dejaba tocar sus aviones, siempre los mantenía con llave”, comenta Virginia, su hija. Don Alberto es el hijo de Juan Claure, u n f a m o s o c o r re d o r d e c o c h e s , campeón en varios torneos nacionales e internacionales, a quien el mismo Víctor Paz Estensoro, entonces presidente, le otorgó plaquetas de reconocimiento por sus éxitos en el automovilismo. Fue una inspiración para “don Beto”. Comenta que alguna vez codició ser corredor pero la economía no le favoreció por el elevado costo que demanda esa profesión, entonces se dedicó a la mecánica de automóviles y motocicletas. En el década del 60, estudió mecánica en la Universidad de San Andrés, no concluyó sus estudios por razones personales. Su casa la adquirió el 94, es una infraestructura de antaño con unos pasillos angostos, fríos, oscuros que guardan cientos de historias y habitaciones con techos elevados y aire fresco corriendo por esos pasillos acompañadosdel aroma a tabaco (uno de los vicios de Beto). “No podía armar mi taller de autos, no tengo garaje, así que aquí solo me dedico a las motos”. Una de sus habitaciones que conecta con la calle, la convirtió en taller de motos. Todos los días repara, mantiene, y mejora la calidad de este transporte de dos ruedas. Cada pieza que los “autitos armables” que él colecciona, fue fabricado cuidadosamente para que quien los ensamble tenga conocimiento del lugar correcto donde colocar de cada pieza. Sus estudios en ingeniería mecánica y su

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amplio conocimiento del rubro le facilitan su trabajo y alimenta su “enfermedad”. El tiempo que invierte en ensamblar es de una semana, dependiendo de su obsesión. “El armar es una cosa, después viene el pintado. Ahí me tardo más porque tenemos que cuidar de las huellas o elegir el color ideal para cada pieza. Moroso es”, argumenta. No sólo es amante y coleccionista de estos objetos, que según cuenta, le ha cambiado la vida; también es un historiador amateur, tiene un amplio conocimiento sobre la segunda guerra mundial y, obviamente, la vida de Adolf Hitler, figura emblemática de Alemania. Hasta la fecha ha armado más de mil piezas. Ha perdido la cuenta del número de veces que expuso su trabajo. Invierte entre una a dos horas diarias para dedicarle tiempo a seguir “engrandeciendo su enfermedad”. Como don Beto, existen cientos de personas coleccionistas, es por eso que en Cochabamba se creó la Sociedad de Modelismo Estático –Cochabamba (SOMEC)- que cuenta con 20 miembros fijos. “Cada vez realizamos diferentes exposiciones en las cuales algunos miembros los ponen a la venta, otros simplemente por hobby. Tratamos de crear políticas para que lo que hacemos también sea valorado por la sociedad”, expresó Pablo Gallardo, el presidente de SOMEC.


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Gat o N e g ro

5 REDACCI ÓN : F RAN Z BI LBAO VIG NAUD FOTOGRAF Í A: ULI S ES CABRE RA ANTO NIO

ESPACIOS DE TRABAJO Y DE AMOR: CRÓNICA DE LAS JUGUERAS. INBOX MAGAZINE

E N B O L I V I A , CO M O E N OT R O S PAÍSES LATINOAMERICANOS, LA DEMANDA LABORAL CREÓ PUESTOS DE NEGOCIO PORTÁTILES; ENTRE ELLOS SE ENCUENTRA LA VENTA DE JUGOS DE QUINUA Y MANZANA. JUNTO A LA UTILIZACIÓN DE NUEVAS ESTRATEGIAS DE MERCADO… LAS FAMOSAS “JUGUERAS” DEL MERCADO SON, ENTONCES, QUIENES UTILIZAN SUS ENCANTOS PARA CONQUISTAR A SUS CLIENTES, UTILIZANDO UN DISCURSO PROMETEDOR JUNTO A UN TONO DULZÓN PARA VENDER MÁS Y, TAL VEZ, ENCONTRAR EL AMOR DE SU VIDA. Mario le dio un beso muy cerca de los labios antes de despedirse. La joven, que de ahora en adelante llamaremos Elena, susurraba mirando al suelo: -“Mañana, ¿vas a venir nove?”, Él, sin responderle, se alejó lentamente.


Todo ocurrió al caer la noche, antes de Verde -a siete minutos de La Cancha-, que Elena, quien trabaja como juguera, se toma su tiempo. guardara su carrito en un almacén. La cantidad de jugo de quinua que usualmente prepara para vender en la mañana es de 10 litros, que equivale a cinco jarras de dos litros, cada vaso de jugo tiene el valor de dos bolivianos, equivalente a un pasaje de transporte público.

Elena nació en Challapata (Potosí), pero tuvo que migrar a Cercado (Cochabamba) porque le dijeron que tendría mejores oportunidades e ingresos económicos, vino a probar suerte. Tiene apenas 18 años, mide 1,60 mtrs de estatura, tiene la piel canela y los ojos grandes, viste una chompa tejida de lana, una pollera azul y un mandil, -todo muy “limpiecito”. Su primera parada es un depósito de la calle Brasil casi avenida San Martín, Su primer trabajo fue en la plaza de donde guarda su herramienta de trabajo, comidas “Las Palmeras”, frente a la aquel carrito que adquirió el 2014 de su estación de tren ubicada en la calle amiga Martha; quien se casó, -en realidad Tarata, zona La Cancha, pero su amiga se “concubinó” -, y ya tiene dos “wawas”, la convenció a ingresar al negocio de un recién nacido y otro de dos años, venta de jugos y le pasó el puesto. razón por la que no tiene tiempo para vender. Ahora solo se dedica a atenderlos Se despierta todos los días a las 4:00 en casa, mientras su marido trabaja en de la madrugada. Su especialidad es construcción, a quien por cierto conoció el jugo de quinua con sabor a manzana en el negocio de refrescos. que ella misma prepara, a veces noche antes y otras el mismo día. Se dirige a su negocio apresuradamente porque sus compradores la esperan ansiosos, algunos llegan antes que ella, pero como tiene la ventaja de vivir en Cerro

El carrito de Elena es de color verde absenta, de un metro de alto por un metro de ancho, dos ruedas delanteras que se asemejan a las de una bicicleta montañera. Parecería que esta herramienta de trabajo

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fue creada para cumplir estas funciones en el rubro, porque de un lado del carro existen dos orificios donde se acomodan dos recipientes de agua que se usan para lavar los vasos y en la parte superior tiene un porta vasos de ocho unidades; por último un letrero incorporado con la frase “Delicioso Jugo de Manzana, refrescante y natural”. El carrito es a prueba de todo terreno, como para movilizarse en este sector de la ciudad. Dos de las seis vendedoras que se instalan en la esquina de las calles Punata y San Martín son adultas, oscilan entre los 30 a 35 años de edad; otras dos son jóvenes madres, portan a sus hijos en aguayos; curiosamente, la mayoría de sus clientes, son gente adulta; mientras que las restantes vendedoras jóvenes y solteras atienden únicamente a jóvenes varones y son las primeras en retirarse. “La Martha debería venir a vender aquí en las mañanas, bien le iría”, comentó Elena en un tono burlesco, refiriéndose a la persona que le pasó el negocio.

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La lógica de venta, en este rubro, es sencilla: Ellas, con sus encantos y su buen trato conquistan a sus consumidores. Algunos quieren tomar sólo un vaso, pero ellas insisten hasta lograr que el consumidor adquiera una segunda ración. Las “jugueras”, son conocedoras del poder de la adulación, emiten frases utilizando el idioma quechua y en tono dulzón, se dirigen a sus clientes convenciéndolos con un: “Ujtawan tomay… a” (toma uno más, pues)”, quienes suelen quedarse a consumir otro vaso de jugo. Después de su jornada matutina, Elena se dirige de vuelta a su hogar para descansar, reponer fuerzas y a preparar más jugo, por la noche le espera otro turno de trabajo. Segundo turno Acaban de dar las 18:30, comienzan a aparecer los carritos jugueros, pero esta vez son 17. Las vendedoras forman una fila en la calle Tarata hacia las avenidas Pulacayo y Barrientos, -frente a la parada de micros con destino a la zona sur-. Esta vez hay una separación de dos metros de carrito a carrito. Los jóvenes que se dan cita en ese lugar lucen sus mejores prendas, visten -en algunos casos- camisas de colores llamativos, “chillones” y -en otrospolos con extrañas figuras y peinados extravagantes. Los clientes, en su mayoría, son trabajadores de la construcción, que se dan una vuelta después de su jornada laboral, aglomerándose en las esquinas, al parecer para planificar de cuál manjar disfrutar o a quién cortejar. Algunas de las comerciantes de jugo están maquilladas, unas portan aretes, manillas y hasta collares llamativos, otras se conforman adornando la cabeza y trenzas con vistosas trabas y sujetadores.

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Carmen, una de las “jugueras” más jóvenes, exhibe un adorno particular en la parte superior de la mejilla que se asemeja a una lágrima, similar a las joyas que lucen las mujeres hindúes, parte de la estética y moda de la que hacen uso las cholitas en la actualidad. Al promediar las 19:00 horas los carritos comienzan a llenarse de clientes, excepto dos, que llevan a sus bebes envueltos en aguayo. Cada joven se queda más de media hora en el puesto, bebiendo su jugo lentamente, - “Ya pues Casimira, tanto te haces rogar, dame tu número pues”, se oye entre las conversaciones. Elena, nuestra joven protagonista, se instala sobre la Av. Barrientos esquina Pulacayo, alrededor de las 20:30 termina dos jarras de jugo y va por la tercera. Edson, un cliente fiel desde hace más de un año, le trajo un regalo, un par de aretes dorados. No sería la primera vez que el lozano pretendiente le hace este tipo de detalles, quien, al momento de cancelar el producto, la tomó de la mano y no la soltó durante un par de minutos -“mañana salí más temprano pues”,- dijo y se retiró.

Cada uno de los puestos tiene clientes permanentes que oscilan entre tres a cinco, todos varones. “Mientras más amable seas más clientes vienen”, menciona Elena. Mario, aquel que casi besó los labios de Elena, mide aproximadamente 1,70 mts, viste un pantalón negro y una camisa roja, manga corta con figuras llamativas. Antes enamoraba con Sencida, otra de las jovencitas vendedoras de jugos. Sencida comentaba que a consecuencia de esa relación no lograba vender sus jugos, le costaba terminar su producto, al parecer ése fue el motivo para concluir su relación. Ahora Mario, pretende algo con Elena, pero ella está consciente de que tiene que cuidarse, para no correr con la misma suerte que su amiga. “Claro que me gusta él, pero aún no quiero nada”, mencionó Elena. El reloj marca las 21:15, Elena decide retirarse, esta vez ha terminado las cinco jarras preparadas durante la tarde, se dirige al depósito para guardar su carrito, descansar unas horas y pueda continuar con su rutina a la madrugada siguiente

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Una mirada antropológica del coqueteo y el galanterío Según el antropólogo y docente de la Universidad Mayor de San Simón, José Rocha, “los jóvenes buscan espacios y tiempos para encontrar pareja, dependiendo al movimiento y los principios de las sociedades”. En el mundo andino, dichos espacios de enamoramiento se dan en el trabajo, “por ejemplo cuando van a pastear animales y se aprovecha estos momentos para enamorar por más corto que sea”. En áreas rurales los varones suelen decomisar el sombrero de la mujer que le gusta y/o le atrae, y si el sentimiento es correspondido, ella debe ir a reclamar su prenda al siguiente año. Este acto simbólico es la aceptación para formalizar su relación. Punto de vista Sea cual sea la razón de estos espacios de trabajo, que traen consigo muchas prácticas culturales, y según muchos transeúntes los jugos son realmente deliciosos “dan ganas de pedir uno y otro y otro” indican algunos. ¿Será por el sabor?, o ¿la amabilidad?, o quizás por los encantos de las muchas jugueras que existen en el sector de La Cancha, nadie sabe con exactitud, lo cierto es que en ese lugar se genera un movimiento especial, donde se puede asegurar que se respira amor.

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E l Pic ad o

6 REDACCI ÓN : I N GRI D ROMÁN LÓ PE Z FOTOGRAF Í A: WI LFORD CAL ANI L AURA

¡PIQUESITO, SEÑORES! CRÓNICA DE PERSECUSIÓN Y DEL BUEN SABOR. INBOX MAGAZINE

Es muy bien sabido que Cochabamba ha sido coronada como la capital gastronómica de Bolivia, quien no ha degustado una amplia variedad de platillos en el corazón de Latinoamérica no tiene en cuenta el verdadero recorrido que los cochabambinos realizamos para lograr satisfacer nuestro gusto culinario. “¡Cómo es muchachos!, ¿nos vamos por un piquecito?”; Es la frase más trillada que debemos utilizar los buenos sibaritas cuando se trata de buscar uno de los platillos más reconocidos de la gastronomía cochabambina. Es que un buen sibarita cocha la puede atravesar la ciudad de extremo a extremo e incluso tomar carreteras que lo conduzcan a una provincia para lograr satisfacer su antojo. En esta ocasión nos tocó hacer un pequeño recorrido con el afán de encontrar un buen “pique macho”.


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No pudimos sino apurar los términos de la reunión a la que habíamos asistido y afanarnos a emprender camino en busca del que llegaría a ser nuestro punto de encuentro para poder disfrutar de este platillo. Al parecer, muchos restaurantes ya habían cerrado sus puertas. Buscamos en varios lugares el platillo que nos habíamos propuesto deleitar, de esta manera llegamos al Boulevard de la Recoleta, donde logramos encontrar uno de los restaurantes más reconocidos a nivel local aún con las puertas abiertas, la “Casa de Campo”. Una vez acomodados y con la carta en mano, encontramos que entre los ingredientes principales de todo pique macho están las papas fritas, trozos de carne, chorizo, huevo y una ensalada preparada a base de tomate, cebolla y locoto que acompaña a este platillo en casi en todas las presentaciones, algunas variaciones vienen acompañadas de pequeños trozos de ubre, otros de tripa, chorizo criollo, queso, aceitunas e incluso morcilla; recibiendo diferentes denominativos como el pique macho, pique lobo, pique a lo chancho, pique bombón, etc. Escogimos entonces el pique lobo, un plato gigantesco del que pueden compartir varios comensales,este pique se caracteriza por llevar las papas fritas, chorizo y la carne ahogados en su jugo, lo que lo hace apetecible a cualquier cliente que se asome por el restaurante. Una vez sumergidos en la contemplación de nuestro platillo y conmovidos por haber logrado nuestro objetivo, cada uno se puso a deleitar los componentes que caracterizan este singular preparado, unos trozos de carne, jugosas papas, algunos pedazos de chorizo, definitivamente un goce al paladar de todos los presentes.


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Terminado el banquete, nos predispusimos a concluir con el cierre, un brindis con una copa de una deliciosa cerveza fría. Quien quiera degustar de esta deliciosa y accesible oferta, sólo debe aproximarse a alguno de los muchos restaurantes que de seguro podrá encontrar distribuidos en toda la llajta.


Lag art o Ve rd e

7 REDACCI ÓN : Y ÉS I CA Z AMBRANA MIRANDA FOTOGRAF Í A: F RAN Z BI L BAO VIG NAUD Y YÉSICA Z AMBRANA MIRANDA

PLUMAS QUE ESCONDEN LA INCONCIENCIA SOCIAL INBOX MAGAZINE

¿SE IMAGINAN TENER A MÁS DE 300 AVES DIFERENTES A SU ALREDEDOR? EL REFUGIO DE AVES AGROFLORI TE PERMITE VIVIR ESTA EXPERIENCIA. PERO, MÁS ALLÁ DE SORPRENDER A LA VISTA, EL LUGAR TE MUESTRA QUE CADA JAULA, CADA AVE, LLEVA TRAS ELLA UN PASADO MANCHADO POR LA INCONCIENCIA HUMANA, COMO SI FUERA PARTE DE LOS BELLOS COLORES DE CADA UNA DE SUS PLUMAS. Agroflori es el nombre de este invaluable parque dedicado, principalmente, a cumplir la función de refugio para diferentes especies de aves rescatadas de una situación de maltrato o tráfico. El refugio cuenta con más de 300 aves de diferentes especies que lo llenan con sus cantos y ocurrencias; pero también brinda un hogar a otros animales rescatados como tortugas, peces e iguanas.


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El refugio nació como aviario hace más de 20 años atrás, bajo la iniciativa de Marcelo Antezana y su sobrina Soledad Vargas, quienes hasta ahora son los principales guías en este lugar. No hace más de 5 años se consolidó formalmente como un refugio de aves, debido a que era el único lugar adecuado para que instituciones como la Gobernación de Cochabamba y POFOMA (Policía Forestal y de Medio Ambiente) dejaran a las aves decomisadas y rescatadas. Desde hace algunos meses la población entera, y no solo colegios, pueden disfrutar del privilegio de visitar Agroflori los fines de semana. Las visitas además de ser una experiencia deslumbrante, tienen la función de educación y concientización sobre la tenencia de aves. Un aviario para la educación y la investigación. La dedicada labor de rescate, consolidó a Agroflori como el aviario más completo de toda Bolivia debido al gran número de especies de aves que refugia. Este es el caso de la colección de faisanes que logró agrupar. Los faisanes son aves de origen asiático y europeo, poseen una tradición exótica relacionada a su aspecto. Además de esto muchas de las aves de Agroflori son especies raras e incluso en peligro de extinción. Dentro de estas se destacan los PionitesLeucogaster, quienes, a raíz de su fácil domesticación, son altamente solicitadas en el mercado ilegal. En cuanto a las especies en peligro de extinción se destacan dos la Amazona Tucumana y, la más sobresaliente, la Paraba Frente Roja. La Paraba Frente Roja es una especie nativa de Bolivia, de la cual su población fue reducida a un promedio de solo 500 ejemplares contados, por lo que se estima que en


5 años aproximadamente la especie podría declararse extinta. Casos como estos hacen que la labor del parque atraiga a más de un científico especializado en esta rama de la naturaleza. Pero no son solo científicos los que buscan acceder a este lugar. La educación y concientización constante a colegios y al público en general es una de las principales funciones del parque. Con esto se busca formar a las nuevas generaciones y hacer entender a la población que la tenencia de animales silvestres es un fomento más en ese ciclo de tráfico y maltrato a la naturaleza. Historias llenas de inconciencia La caza y tráfico de animales a favor del comercio, junto con una visión totalmente errada de la población, que considera a los animales un objeto coleccionable, son los principales peligros para todas las especies. Esta fue la razón por la cual Marcelo Antezana decidió abrir el refugio en primer lugar, por todos los casos de los que fue testigo años atrás, cuando ni siquiera las leyes iban en contra de ello. Hoy en día a pesar de que la situación social ha cambiado, casos como los de ese tiempo no dejan de llegar a Agroflori. Encontramos por ejemplo a un Ara Militaris, que perdió un ojo cuando intentaron cazarlo; sin embargo, ahora se encuentra recuperado y soportando los “tratos” de su pareja, otra Ara Militaris, llamada Camba. También está Oso, un tucán al que le cortaron tanto las plumas que su cuerpo está deforme y no puede volar; pero ahora es el rey del suelo entre los tucanes. Imponente en su jaula, también nos topamos con un águila mora, que fue rescatado de electrocutarse en cables de alta tensión. Ya recuperado, se volvió uno de los más curiosos amantes de las cámaras.

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Las historias también se repiten en varios casos. Uno de los más tristes es el de aquellos que perdieron a su pareja por distintos motivos, ya sea porque murió traficada (muchas veces, 18 de 20 aves mueren durante el tráfico), porque no pudo adaptarse, etc. La mayoría de las especies de aves son monógamas, por lo tanto, cada ave que queda sola se queda así para siempre, el caso de un Pionusleucogaster, llamado Precioso. La domesticación también da lugar a otro tipo de casos. Encontramos por ejemplo una gran cantidad de loros e incluso un tucán con las mandíbulas fracturadas. A ellos se les debe controlar el crecimiento de sus picos de forma manual o no podrían comer. También existen los que sufren traumas o problemas psicológicos, lo cual provoca que se quiten sus plumas, se golpeen o no quieran comer. Uno de los casos de rescates domésticos es el de “Los Doctores” una pareja longeva de guacamayos rojos. Ellos tuvieron un par de gemelos, quienes son los primeros en la lista para iniciar un posible protocolo, adecuado y completo, de reinserción a la vida natural en un futuro. Las condiciones ambientales también son el origen de casos como los de los flamencos rosados, rescatados de la sequía del Lago Poopó. Sin embargo, todos los casos tienen una nueva esperanza de vida sana gracias al cuidado constante que se les proporciona en este lugar. Muchas de las aves ya se encuentran tan adaptadas que interactúan con la gente de forma natural, es el caso de la estrella del parque Flori, la lorita. El ambiente proporcionado por Agroflori espropicio para que varias especies silvestres y salvajes puedan vivir en este hogar de forma natural, como varios picaflores que hacen sus nidos en los árboles del refugio.


Labor adecuada y desinteresada Es indudable que Agroflori dedica una labor más que nada adecuada al cuidado de estas aves y otros animales rescatados. Debido al conocimiento de cada especie el cuidado es especializado. Las jaulas son adecuadas al habitad de cada una y pensando en sus necesidades. En un futuro más aves serán habilitadas una vez que termine su adecuación. La alimentación y los cuidados también están en manos de personas que brindan su ayuda desinteresada. Tal es el caso de la veterinaria especializada en aves Fabiana Benavides, encargada de la salud de cada animal. Por otra parte, el conocimiento, cuidado y control sobre cada especie queda a cargo del biólogo especializado Mauricio Herrera. Agroflori brinda toda la ayuda posible. El personal se hace cargo tanto de aves traficadas como de las abandonadas, desde las silvestres hasta gallináceas, desde los huevos recién puestos hasta las aves más longevas- como Los Doctores-, de los más enfermitos y en cuarentena a los más adaptados -como Flori. Todo en base a donaciones, voluntarios, apoyo y trabajo desinteresado. Soledad Vargas considera que el refugio cumple una función más allá del rescate, con la educación y concientización que también brinda. Sin embargo, la solución, como ella dice, no se encuentra en crear más refugios, ni solo apoyar a los que ya existen; sino está en la lucha contra la caza, tráfico y tenencia de animales. Leyes como la Nº 700 ayudan bastante, siempre y cuando sean ejecutadas al pie de la letra; pero una manera más simple es evitar la compra de estos animales, cortando la cadena de maltrato. “En el momento en el que se pone en cautiverio a un ave es una condena absoluta, no importa la suerte que tenga a futuro”

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