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Junta Editora: Alexandra Pagán Vélez { Directora Anto Gamunev Sonia Cabanillas Martín Cruz Santos María José Moreno Mónica Lladó Ortega { Lectora externa Hugo Viera { Consultor, lector externo

Junta Asesora: Roxanna D. Domenech { Presidenta Sugelenia Cotto

Portada: El espacio mientras Aydasara Ortega en colaboración con Rubén Rivera Matos,

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índice Eugenio María 1898-1900

Hostos

de

y la

Liga

de

Patriotas Puertorriqueños,

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Wilkins Román Samot The

Seoul as a century: The mirrors

story and transformation of

20

th

spaces during the

political theater and of its public of

Korea, Part 1

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Carolina E. Santiago Álvarez

El

dujo invisible

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Laurie Garriga

Las

transformaciones y el mito en la poesía de

Olga Nolla

34

Manuel Martínez Maldonado

¿Qué

voy hacer

con tantos años en el cuerpo?

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Mayra R. Encarnación

Concierto Educativo

La

de la

Orquesta Sinfónica

de

46

colonia duele

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Miguel Adrover

La

Puerto Rico

arena

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Miguel Adrover

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Eugenio María de Hostos y la Liga de Patriotas Puertorriqueños, 1898-1900 Wilkins Román Samot

1. A modo de introducción En este artículo nos proponemos estudiar la relación histórica entre la Liga de Patriotas Puertorriqueños, la Guerra Cubano-Hispano-Estadounidense-Filipina1 y la eventual invasión de los Estados Unidos de Norteamérica (Estados Unidos) a Puerto Rico a mediados de 1898. Con ese propósito, nos hemos propuesto examinar tanto la 1 Antonio Gaztambide Géigel, “El imperio ‘bueno’ del 98: Una comparación entre los nuevos imperios europeos y el estadounidense”, Pasión por la libertad, San Juan: Editorial de la U.P.R., 2000 (Félix Ojeda Reyes y Paul Estrade, eds.), p. 100. 6


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participación como las propuestas sociales y políticas de Eugenio María de Hostos (1839-1903), antes y después del establecimiento en Puerto Rico del régimen militar de los Estados Unidos, así como tras la concreción de un nuevo tipo de gobierno civil bajo dicha autoridad.2 Antes de abordar el tema; sin embargo, quisiéramos aclarar de manera simple y breve cierta terminología que es a nuestro entender esencial para comprender el texto que hemos elaborado. El primer término por aclarar sería el de anexionista-independentista. Con este solo queremos significar a aquellos políticos que mientras abogaban por la separación de España, aspiraban a la anexión con los Estados Unidos. El segundo término, al cual abordaremos en la discusión final es el de independentista y anexionista condicional. A través de este pretendemos resaltar que contrario al liderato político-partidista de la época bajo estudio (y vale decir que también los de la época actual), los miembros de la Liga condicionaron su participación en el debate público. Un tercer término es el de Partido Revolucionario Cubano y Puertorriqueño. Esta fue una agrupación de clubes revolucionarios fundada el 10 de abril de 1892 bajo la dirección de José Martí. El Partido apoyaba, principalmente desde Nueva York la lucha por la independencia que libraban o librarían Cuba y Puerto Rico, respectivamente contra España.3 Tras Martí morir en batalla contra los españoles4, el cubano independentistaanexionista Tomás Estrada Palma asume la dirección del Partido bajo la promesa de que también habría de abogar por la retirada de los españoles de Puerto Rico en caso de que aconteciese la partida de estos de Cuba.5 El último término que me interesa aclarar es el de la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano. Esta se constituyó, el 22 de diciembre de 1895 con el propósito de propiciar la participación de los puertorriqueños en las determinaciones que articularían la lucha por la independencia en Puerto Rico.6 Ese mismo día, unos cincuenta y nueve exiliados puertorriqueños adoptaron la que hoy se ha conocido, aunque no oficialmente (y entiéndase bien), como la bandera nacional de Puerto Rico7. El Dr. Julio J. Henna Pérez, puertorriqueño independentista-anexionista ___con el endoso esencial del Dr. Ramón E. Betances___, tuvo en sus manos en todo momento la dirección de la Sección. 2 Sobre la Ley Foraker del 12 de abril de 1900, ver: María Dolores Luque de Sánchez, La ocupación norteamericana y la Ley Foraker, Río Piedras: Editorial de la U.P.R., 1986; Carmen I. Raffucci de García, El gobierno civil y la Ley Foraker, Río Piedras: Editorial Universitaria (U.P.R.), 1981; Lyman J. Gould, La Ley Foraker: Raíces de la política colonial de los Estados Unidos, Río Piedras: Editorial Universitaria (U.P.R.), 1975. 3 Loida Figueroa, “Antecedentes, fundación, gestión y disolución del Partido Revolucionario Cubano y Puertorriqueño”, Cuadernos de la Revista Caribe, Bayamón: Revista Caribe, 1995, Núm. 1, p 11. 4 José Martí, Poesía Completa, Madrid: Alianza Editorial, 1995, p. 51. Martí muere el 19 de mayo de 1895 en la llanura de Dos Ríos, provincia de Oriente en Cuba. 5 Figueroa, supra n. 3, p. 20. 6 Reece B. Bothwell y Lidio Cruz Monclova, “Sobre las actividades de la Sección de Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano, del 8 de diciembre de 1895 al 2 de agosto de 1898”, en Los documentos... ¿qué dicen?, Río Piedras: Editorial Universitaria (U.P.R.), 1974, p.433. En la reunión previa a su constitución, el 8 de diciembre de 1898, el Dr. Henna señala que “los móviles de la reunión eran someter a la consideración de los compatriotas presentes los trabajos preparatorios verificados por él y sus compañeros, en pro de la Independencia de Puerto Rico, y congregar a una sola voluntad las energías de los puertorriqueños amantes de su patria.” 7 Id., p.434. “La Presidencia dio a conocer el sentido de la correspondencia recibida de la patria y de otros países que fue muy bien recibida. Terreforte, uno de los supervivientes del grito de Lares, presentó la nueva bandera que es de la misma forma que la cubana, con la diferencia de haber sido invertidos los colores: franjas blancas y triángulo azul en vez de rojo, con la misma estrella blanca solitaria en el centro”. 7


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2. Viejos caminos hacia viejos objetivos: Puerto Rico El 27 de abril de 1898, Hostos salió de Santiago de Chile junto a su familia rumbo a Caracas, Venezuela8, donde se entera del fin de las relaciones diplomáticas entre España y los Estados Unidos9. La nueva situación lo lleva a adelantar su regreso a Nueva York10, con el propósito de unirse a Henna y Roberto H. Todd, presidente y secretario, respectivamente, de la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano11. Mas no es hasta el 16 de julio que llega a Nueva York12, luego de enfrentar problemas económicos y de transportación13, así como de efectuar una visita de agitación política a Curazao14. Una vez en Nueva York, el 18 de julio discute con Henna y Todd su idea de coordinar con Washington el envío de una comisión asesora de civiles puertorriqueños, la cual debía acompañar a las tropas norteamericanas encargadas de invadir a Puerto Rico15. La propuesta de Hostos se sumó a otras gestiones que, tras la voladura del Maine en La Habana, Cuba, el 15 de febrero de 189816, Henna y Todd habían realizado al margen de la Sección, aunque no al margen del Partido17. Como cuestión de hecho, tan temprano como el 20 de marzo, Henna se había reunido con el presidente de los Estados Unidos, William McKinley, con la idea de convencer a los norteamericanos de las bondades militares y económicas de una intervención en Puerto Rico en caso de guerra con España, así como de la viabilidad de una anexión de la Isla con la anuencia de los puertorriqueños. 8 Juan Mari Brás, “Vigencia de la propuesta hostosiana un siglo después”, Barco de papel, Mayagüez: Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, 1998, Vol. II, Núm. 2, p. 112. 9 José Trías Monge, Historia constitucional de Puerto Rico, Río Piedras: Editorial U.P.R., 1980, T. I, p. 143. El 21 de abril de

1898 España rompe sus relaciones diplomáticas con los Estados Unidos y tres días después le declara la guerra (24 de abril). Por su parte, Estados Unidos declara la guerra a España el 25 de abril de 1898, pero retroactiva a cuatro días antes (21 de abril).

10 Américo Moreta Castillo, “El Señor Hostos en Santo Domingo”, Barco de papel, Mayagüez: Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, 1997, Vol. II, Núm. 1, p. 68. 11 Mari Brás, supra n. 8, p. 112. 12 Figueroa, supra n. 5, p. 50. 13 Antonio S. Pedreira, Hostos, Ciudadano de América, en Obras Completas, San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1970, T. II, p. 603. 14 Moreta Castillo, supra n. 10, p. 68. 15 Mari Brás, supra n. 11, p. 112. 16 Trías Monge, supra n. 9, p. 140. 17 Edgardo Meléndez Vélez, “La Sección Puerto Rico, el Partido Revolucionario Cubano y la independencia de Puerto Rico”, artidos, política pública y status en Puerto Rico, San Juan: Ediciones Nueva Aurora, 1998, p. 287. 8


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Es por demás curioso que cuatro días antes de la llegada de Hostos a Nueva York (12 de julio), una Asamblea de la Sección había derrotado una propuesta de Henna dirigida a aprobar sus gestiones previas con funcionarios washingtonianos y encaminada a posibilitar la participación del organismo en la eventual invasión estadounidense a Puerto Rico18. A pesar de esta situación, Hostos acuerda con Henna y Todd reunirse el 25 de julio con William R. Day, secretario de Estado de los Estados Unidos. Mas la audiencia fue suspendida el mismo día por la propia Secretaría de Estado, puesto que las tropas del general Nelson A. Miles estaban próximas a invadir a Puerto Rico19. Entonces deciden regresar a Nueva York, y una vez allí, el 2 de agosto se reúnen en Asamblea de la Sección, acuerdan disolver la misma20 y sentar las bases, por petición de Hostos, de la Liga de Patriotas Puertorriqueños21, de la cual fue proclamado presidente22.

3. Los objetivos de la Liga de Patriotas Puertorriqueños

La Liga de Patriotas se constituyó con un objetivo político y otro social. El objetivo político iba encaminado a promover la inmediata transición “del gobierno militar por el civil; el establecimiento del gobierno temporal tan pronto como el Congreso se reúna; la más pronta exaltación de Puerto Rico a la categoría de Estado” y a reservar “el derecho del plebiscito para cuando la situación política de los Estados Unidos favorezca este propósito”23. Por otra parte, el objetivo social iba dirigido a “poner en actividad los medios que se necesitan para educar a un pueblo en la práctica de las libertades que han de servir a su vida, privada y pública, industrial y colectiva, económica y política, moral y material”24. Es decir, mientras el objetivo político de la Liga 18 Id., pp. 288-289. 19 Pedreira, supra n. 13, p. 603. 20 Figueroa, supra n. 12, p 38. 21 Meléndez Vélez, supra n. 17, p. 290. 22 Moreta Castillo, supra n. 14, p. 68. 23 Eugenio María de Hostos, Madre Isla, en Obras completas, San Juan: Editorial de la U.P.R. (Compilación de Vivian Quiles Calderín, revisión y anotaciones por Julio César López y Vivian Quiles Calderín), 2001, Vol. V, T. III, p. 28. 24 Id., p. 23. 9


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era el de encauzar el derecho de los puertorriqueños a tomar control de su presente y a determinar su futuro, el objetivo social era el de dar paso a la formación de una sociedad civil que estuviese dispuesta a resolver sus problemas cotidianos por sí misma25. Estas proposiciones serían defendidas y difundidas por medio de la organización de los capítulos de la Liga en cada municipalidad; de la discusión de un decreto “de personalidad ante las naciones civilizadas del mundo”; de la solicitud al Congreso “de un Gobierno temporal y del reconocimiento del derecho de plebiscito”; y de la presentación de una petición rogada al Tribunal Supremo federal para que

25 Id., p. 112. “Para entrar en la Unión americana, como para prepararse a formar en la Confederación Antillana, nuestra Isla tiene que americanizarse. Americanizarse en todo esto: Modificar la organización social; Cambiar de régimen económico; Sustituir uno por uno los principios de organización política a la española con la organización completa del sistema americano de gobierno; Simplificar toda la administración pública, empezando por la Justicia y acabando por la tributación; Reformar la instrucción y transformar la educación pública; Modificar las costumbres sociales y políticas; Llenar de instituciones jurídicas y culturales el país entero.” 10


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interpretara la situación de Puerto Rico a base de las enmiendas nueve26 y diez27 de la Constitución de los Estados Unidos.28. En palabras de Hostos, el caso de Puerto Rico buscaría “establecer jurisprudencia” en torno a sí en el “derecho público de los Estados Unidos” cabía “la posesión de un territorio que no” había “sido cedido por su único, verdadero y legítimo dueño y poseedor”, así como si en “los antecedentes históricos del pueblo americano” cabía “la conquista”29. En tal caso, que se afirmara lo que para Hostos era una barbaridad, la pregunta a hacer sería si en dicho derecho cabía la dominación. Las gestiones en Washington, tanto en el Tribunal Supremo como en el Congreso serían delegadas a un grupo de puertorriqueños electos por el pueblo, quienes, como independentistas o anexionistas condicionales, debían agotar todos los remedios posibles para hacer valer la voluntad de Puerto Rico. El decreto de personalidad nacional se haría con el propósito de resaltar “la injusticia que se cometía con una transferencia de dominio, en virtud de una guerra hecha por los Estados Unidos contra España, en favor de Cuba, en la que la autonomía de Puerto Rico quedaba lesionada sin haber motivos fundamentales para ello”30.

4. Hostos en Puerto Rico: Díaz y noches de amor y de guerra

El 11 de septiembre de 1898, Hostos llegó a Puerto Rico tras treinta y cinco años de ausencia (1863-1898) con el propósito de advertir y orientar sobre el derecho de los puertorriqueños a concretar su propio Estado31. Ya en su discurso a la Asamblea Constituyente de la Liga en Nueva York, el día antes de su llegada, Hostos había planteado como necesidad urgente, ir al “plebiscito para ser o no ser ciudadanos americanos, y para seguir siendo o dejar de ser ciudadanos de nuestra patria geográfica e histórica; buscar y seguir el ejemplo del pueblo americano, para dejar de ser representantes del pasado y ser hombres de nuestro tiempo y sociedad del porvenir, esos son los deberes de nuestra historia en este instante”32. Con ese objetivo, el 23 de octubre se organiza en Juana Díaz el primer Capítulo de la Liga33. Ese mismo día, el Consejo de Secretarios del Gobierno Autonómico de Puerto Rico, bajo la dirección de Luis Muñoz Rivera, emite un mensaje en el que sostienen que luego de haber renunciado a sus puestos: [...] El general Brooke estima que debemos seguir prestándole nuestro concurso en el despacho de los asuntos del Gobierno de la Isla y ocupar las secretarías que subsistirán mientras no legislen para el país las cámaras de Washington. Y como queremos corresponder a tan hermosa 26 Carmen Ramos de Santiago, El desarrollo constitucional de Puerto Rico: Documentos y casos, San Juan: Editorial de la U.P.R., 1997, p. 50. La enmienda IX establece: “La inclusión de ciertos derechos en la Constitución no se interpretará en el sentido de negar o restringir otros derechos que se haya reservado el Pueblo”. 27 Id. La enmienda X establece: “Las facultades que esta constitución no delegue a los Estados Unidos, ni prohíba a los estados, quedan reservados a los estados respectivamente o al pueblo”. 28 Pedreira, supra n. 19, pp. 606-607. 29 Hostos, supra n. 25, pp. 77-78. 30 Pedreira, supra n. 27, p. 607. 31 Id., p. 604. 32 Hostos, supra n. 29, p. 25. 33 Pedreira, supra n. 31, p. 605. 11


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prueba de confianza, permaneceremos en nuestros puestos, aceptando durante este período transitorio las responsabilidades que nos crea. Y nuestra posición se funda, desde luego, en la elección con que nos distingue el ilustre representante de la República. Rotos los viejos moldes de la Colonia, disueltas las agrupaciones políticas, no somos ya hombres de partido, somos hombres de gobierno [...]34 Más adelante en el mensaje, el Consejo comunica su voluntad de someterse “sin reserva a los hechos consumados”, así como de servir “a la nueva Metrópoli, que nos asegura el bienestar y el derecho, y a la tierra en que radican nuestros afectos y nuestros intereses”35. No obstante, este mensaje contrasta con otro que, apenas seis meses antes (el 22 de abril), ese mismo Consejo emitiera. En ese primer mensaje, el Consejo aseguraba que: Si defendimos altivamente a la Metrópoli en los tiempos oscuros del sistema colonial, la defenderemos bravamente en los tiempos felices del sistema autonómico. Entonces nos impulsó el afecto; ahora nos impulsa el afecto y la gratitud. Abiertos a la esperanza todos los horizontes, cumplidos en la ley todos los ideales, la generosidad castellana aquilata la lealtad puertorriqueña. Y si antes nos pareció un oprobio la tacha de traidores, hoy nos parecerá un oprobio y una mengua la tacha de traidores y de ingratos.36 Esta actitud oportunista nos es propia del Consejo, pues según este, “los funcionarios del orden judicial, el alcalde y otros empleados del Estado y del Municipio de la Ciudad de Ponce han permanecido en ella, después de su ocupación por tropas de la nación beligerante”37. Los funcionarios a los que hace referencia el Consejo eran “todos los miembros del ayuntamiento, menos los naturales de España”38, quienes desde el 28 de julio permanecían solos en sus respectivos puestos administrativos. Por ello, el 13 de agosto el Consejo hace público en la Gaceta del Gobierno de Puerto Rico, que había ordenado “la suspensión en el pago de haberes correspondientes a los funcionarios y empleados, que del Estado lo reciben, en la ciudad de Ponce”39. Por su parte, el 12 de septiembre, el Ayuntamiento ponceño reaccionó nombrando una Comisión al mando del alcalde Luis Porrata Doria40. Su propósito era gestionar ante las nuevas autoridades militares “un reconocimiento jurídico que le reconociese mayores atribuciones”41 de las conferidas por España. A ello convino por escrito quien hasta entonces era el comandante del área sur, general Guy V. Henry, pero no así el general John R. Brooke, quien al asumir la gobernación se reunió con otra comisión enviada por el Ayuntamiento. A sus miembros les comunicó que el acuerdo no se ajustaba “a sus ideas acerca de las funciones de las municipales de

34 Negritas nuestras. En Loida Figueroa, Breve Historia de Puerto Rico: Desde el crepúsculo del dominio español hasta la antesala de la Ley Foraker, Río Piedras: Editorial Edil, 1983, T. II, p. 495. 35 Id. 36 Id., p. 459. 37 Fernando Picó, “Alcaldes, militares, ‘tiznaos’ y periodistas: Desencuentros en el Ponce de 1898”, en Cien años de sociedad: Los 98 del gran Caribe, San Juan: Ediciones Callejón (Antonio Gaztambide Géigel, Juan González Mendoza y Mario R. Cancel, eds.), 2000, p. 92. 38 Id., p. 91. 39 Id., p. 92. 40 Id., p. 93. 41 Id., p. 91. 12


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Puerto Rico”42. Más aún, Brooke les exigió no acordar nada “haciendo uso de las atribuciones conferidas según dicha memoria” y les exhortó a esperar por la eventual legislación del Congreso de los Estados Unidos43. Pero los ponceños no se quedaron cruzados de brazos44. En esta ocasión optaron por sumarse a Juana Díaz, Peñuelas, Adjuntas y San Juan, quienes en las asambleas municipales de la Liga escogieron los delegados que habrían de conformar la Comisión que expondría en Washington sus aspiraciones45. Los comisionados escogidos fueron Eugenio María de Hostos y los doctores Rafael del Valle, Julio J. Henna y Manuel Zeno Gandía. Una vez electa la Comisión, con un mandato que eventualmente el propio Hostos reconocería como poco representativo del pueblo de Puerto Rico46, el 11 de diciembre, Hostos y Zeno Gandía embarcaron rumbo a Nueva York para 42 Id., p. 93. 43 Id. 44 Id., pp. 93-94. Señala Fernando Picó: “Molesto por esta contestación, Luis Porrata Doria, quien había tomado el relevo en la alcaldía de Colom, renuncia, pero al parecer reconsidera, y el 11 de noviembre reasume el puesto. Pero ya el aire no hinchaba las velas. El 21 de noviembre, diecisiete concejales presentaron su renuncia y el 25 el gobernador militar nombró sus reemplazos. El 4 de enero de 1899 el ayuntamiento volvió a ser renovado, esta vez por instrucciones de Henry, quién había relevado a Brooke como gobernador, y quería que los barbosistas estuviesen representados.” 45 Pedreira, supra, n. 33, p. 610. 46 Hostos, consiente de la pobre capacidad representativa de los Comisionados de la Liga, en el verano de

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unirse a Henna, no empece a que Del Valle no podía acompañarlos. En Nueva York se dieron a la tarea de estudiar los alcances y consecuencias de la situación a plantear, lidiaron con los informes a presentar y transcribieron por acuerdo las peticiones jurídicas, económicas, agrícolas y educativas. Tras lo convenido viajaron a Washington y en audiencia con el presidente McKinley, el 20 de enero de 1899 insistió en que ante “los americanos, en general, y ante el Congreso, en particular, no es prudente proceder de un modo irregular y caprichoso, cuando existen modos regulares y normales de proceder para delegar facultades y poderes. El modo de proceder, que es el que los hijos del Derecho practican para toda representación de una voluntad colectiva, es lo que ellos llaman una Convención, y aquí se llama una Asamblea. En ella, después de convenir ___pues por eso se llama Convención___ en el propósito que se quiere realizar, se delega expresamente en tantos cuantos representantes de la voluntad delegada se requiera, el poder de hacer lo que ella quiere. No bastan comisiones de dudoso origen y de incierta representación: es necesario que origen y representación sean fidedignos. En el caso en que estamos, y tratándose de averiguar incidentalmente si Puerto Rico está por la federación definitiva o por un gobierno temporal, el origen de la delegación ha de ser el pueblo entero de Puerto Rico, y la representación ha de ser del pueblo puertorriqueño.” En Hostos, supra, n. 32, pp. 103-4.

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1899, los comisionados demandaron, según Zeno Gandía, que se reconociera el “derecho de los puertorriqueños a una patria libre, y la sanción a un plebiscito que expresara cuál era su voluntad”47. En Washington y Nueva York, Zeno Gandía y Henna, respectivamente, se mantuvieron en Comisión permanente48. Por su parte, Hostos retornó a Puerto Rico con el propósito de continuar la labor de difusión a través de los capítulos constituidos de la Liga, tanto en los medios de prensa disponibles de la época como en la tribuna pública. Publicó sobre cuarenta artículos y dictó unas veintisiete conferencias desde el Ayuntamiento de su natal Mayagüez. En los artículos trató de atender el problema que a su entender era el que más afectaba a Puerto Rico, el estatus, mientras que en las conferencias comunicó sus conocimientos sobre el Derecho público norteamericano y, en un fútil llamado a la concordia, lo aplicó a Puerto Rico.

47 Pedreira, supra n. 45, p. 611. 48 Id., p 612. 15


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5. Debut y despedida: Hostos desde Quisqueya Perturbado por la renuencia que mostró la clase política49 ante una nueva manera de atender los problemas políticos y sociales del País50, el 19 de septiembre escribe Hostos a su amigo Horacio Vásquez, entonces presidente de la República Dominicana: La patria se me escapa de las manos. Siendo vanos mis esfuerzos de un año entero por detenerla, el mejor modo de seguir amándola y sirviéndola es seguir trabajando por el ideal, que, independientemente Cuba y restaurada Quisqueya en su libertad y en su dignidad republicana, ni siquiera es ya un ideal; tan en la realidad de la historia está la Confederación de las Antillas.51 Termina Hostos la carta al presidente anunciando su disponibilidad para servir en el gobierno de la hermana Antilla, pero pide tiempo para “hacer aquí algún esfuerzo a favor de mi país preparando lo que haya de impedir que se derrumbe la obra comenzada”52. De ese modo, en enero de 1900 se aparta a dicho país para servir 49 Respecto a la “clase gobernante”, dice Hostos: “El patriotismo (hablo orgullosamente del deber, no del sentimiento aparatoso y embustero), el patriotismo exige que se vea la realidad tal cual ha sido, tal cual tiene que ser y tal cual es. La realidad ha sido que Puerto Rico no tenía, no ha podido tener y no tiene, una clase gobernante, ni un pueblo gobernable, simple, necesaria y naturalmente, porque no le permitieron jamás el ejercicio normal de los derechos que forman al pueblo, ni la disputa racional del poder que forma las clases gobernantes. Esa enorme responsabilidad de España pesa desventuradamente, como un hecho incontrastable, sobre los hombros de la generación que se encuentra ante el problema del momento. Tanto pesa, que, en vez de resolver el problema, la generación llamada a resolverlo ha abandonado la solución a un extraño, y cuando un propio, cuando un hermano viene a decir: ‘Pero puertorriqueños, ¿qué habéis hecho de la dignidad de nuestra patria?’, tanto son los que extrañan la pregunta, que prueba es de bondad el que no lo hayan lapidado. Hablo de lapidación materia: de la lapidación moral, se fabrican razones, argumentos y pruebas en pro del patriotismo impasible, que estando en la realidad, ve que es imposible un gobierno del pueblo en donde no se han cuidado de formar al pueblo; y que, estando en la verdad, siente que es necesario amar a la triste patria hasta el punto de sacrificarle el sueño dorado de haber hecho por sí mismo una patria de hombres libres y hombres buenos.” En Hostos, supra, n. 46, pp. 105-106. 50 Juan Bosch, Hostos el sembrador, Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1994, p. 187. Es para este período cuando se celebran en las sesenta y seis municipalidades las conocidas “elecciones de los cien días”. En estas elecciones, los hasta hace poco autonomistas liberales, se reagrupan en el Partido Federal Americano y los autonomistas ortodoxos, se reorganizan en el Partido Republicano Puertorriqueño. Los primeros aspiraban a retener en lo posible el control de las municipalidades (eran mayoría al momento de la invasión), mientras que los segundos tienen como agenda el sustituir a los primeros en dicho poder. Para ello disputan entre sí, no empece a que ambos tras la invasión norteamericana se consideran anexionistas. Para un análisis de los resultados, ver: Fernando Bayrón Toro, Elecciones y partidos políticos de Puerto Rico, 1809-2000, Mayagüez: Editorial Isla, 2000, pp. 105-117. Para conocer el clima social que permeó en las primeras elecciones que se desarrollaron bajo la presencia norteamericana, ver: Ángel G. Quintero Rivera, Conflictos de clase y política en Puerto Rico, Río Piedras: Ediciones Huracán, 1986; Mariano Negrón Portillo, Las turbas republicanas, 1900-1904, Río Piedras: Ediciones Huracán, 1990; y Fernando Picó, 1898: La guerra después de la guerra, Río Piedras: Ediciones Huracán, 1998. 51 Eugenio María de Hostos, Los rostros en el camino, San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña (Selección y Prólogo, Julio César López), 1995, p. 162. 52 Id., p. 163. 16


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como Inspector General de Enseñanza53. Mas aún desde Santo Domingo permanece atento a la nueva situación que atravesaba su Madre Isla. Así, luego de la aprobación de la Ley Foraker, el 27 de junio brinda la siguiente respuesta a quienes desde Puerto Rico le piden la palabra: Que manejen el arma de dos filos. Que aprendan a manejarla, si no saben. Que se decidan a manejarla, si se pueden decidir a algo.54 En ese mismo comunicado, Hostos les señala que “la Ley Foraker no hace otra cosa que dar fuerza de ley y apariencia de procedimiento constitucional al hecho de la sujeción de Puerto Rico por la fuerza armada de los Estados Unidos”55. Acto seguido les recomienda “blandir por el otro filo la Ley Foraker”. Para ello, tanto los independentistas como los anexionistas condicionales deberían asegurarse de elegir a un Comisionado que tenga el firme propósito de “entablar inmediatamente ante el Congreso y ante la Corte Suprema de los Estados Unidos el litigio al que están llamados todos los puertorriqueños que no acepten la situación favorecida por los anexionistas de fuera y dentro del país”. Entendía Hostos que a pesar del Gobierno civil que se creaba por medio de la nueva legislación, “Puerto Rico se ha salvado del peligro que había sido la entrada en la Unión como un nuevo territorio de ella”. No habiendo ello sucedido, el país mantenía “su derecho de plebiscito y estaba en aptitud de declarar su voluntad”. En ese mismo sentido les recuerda una vieja conversación que él sostuviera con “un vehementísimo americano, que pensaba como él: [...] ‘Bien están las cosas como están ahora. Desde la guerra civil, las armas han establecido que la Unión combata siempre contra la separación’.”56 En la misiva asegura haberlo visto siempre de esa manera, razón por la “que empezó por pedir el plebiscito puro y simple”. Ello fue así, aun cuando tuvo “fe en la fuerza y la virtud de las instituciones y tradiciones americanas”, de las que no había dudado hasta haber “visto convertido en hecho tal atentado como el ‘bill Foraker’ 53 Bosch, supra n. 50, p. 190. 54 Hostos, supra n. 49, p. 191. 55 Id., p. 192. 56 Id., p. 193. 17


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en contra del espíritu de las leyes americanas”. Por ello les enfatiza en que debían “insistir en la política del plebiscito”. Dos días después, en otro comunicado sugiere las cuestiones a plantear al Tribunal Supremo: ¿Es constitucional el status creado en Puerto Rico por la Ley Foraker? No siendo constitucional ¿obliga a Puerto Rico? No obligando a Puerto Rico, no habiendo podido referirse a Puerto Rico un tratado de paz hecho en París, sin conocimientos ni aquiescencia del pueblo de Puerto Rico, entre los Estados Unidos y España, que obliga a Puerto Rico a lo que ni por Derecho de Gentes ni por la common law ni por el derecho público de los Estados Unidos, pudo ser obligado el pueblo de Puerto Rico, ¿tiene éste o no tiene el derecho de plebiscito, que la ley de las naciones reconoce a los pueblos que se pueden encontrar en la situación en que se halló Puerto Rico desde el 28 de julio de 1898 hasta el 14 de abril de 1899? Conviniendo a Puerto Rico pactar con los Estados Unidos un modus vivendi duradero, que empiece por un gobierno temporal de los Estados Unidos en la Isla, y que acabe con un tratado de alianza y amistad perpetua entre los dos países, ¿está Puerto Rico en aptitud de iniciar el pacto de modus vivendi, aceptando como hecho consumado la imposición de la Ley Foraker?57 Planteado de ese modo el caso de Puerto Rico, el 5 de julio les invoca a constituir una mayoría en la Cámara Legislativa que se crea tras el Gobierno civil. Esa mayoría tendría la agenda de convertir “en leyes o en proyectos de ley o en resoluciones, aunque sean objetadas y votadas por el Gobernador, todas las que deben ser convicciones del país”58. Como tales convicciones propone, entre otras: convenir “durante veinticinco años” con los Estados Unidos un gobierno temporal en la Isla59; crear leyes sin reconocerle facultad de veto al Congreso ni al Presidente de la Unión60; implantar la ciudadanía puertorriqueña, pero como una exclusiva de los nacionales del Pueblo de Puerto Rico, así como de los extranjeros residentes que opten por adquirirla; exigir que “en caso de guerra de los Estados Unidos con cualquiera otra nación el ejercicio del derecho de neutralidad será absoluto para el pueblo de Puerto Rico”; legislar para que “el derecho de ser nombrado, promovido y beneficiado en los empleos públicos”, se someta “al origen, al domicilio, a la competencia y al conocimiento de los idiomas españolinglés”61; asegurar al pueblo de Puerto Rico el derecho de convocar al plebiscito el 1ro. de noviembre de 1925; y que en ese plebiscito pueda determinar el “ulterior destino de la Isla, ya como aliada perpetua de los Estados Unidos, ya como Estado de la Unión”. 57 Id., pp. 194-195. La respuesta oficial a los planteamientos de Hostos, en cierta medida nos las brinda el Juez Henry B. Brown, autor de la opinión mayoritaria en Downes v. Bidwell, 182 U.S. 244 (1901). Este señala: “La isla de Puerto Rico no es parte de los Estados Unidos según aquella disposición de la Constitución que declara que ‘todos los derechos, impuestos y arbitrios serán uniformes en todos los Estados Unidos’”. Sin embargo, añade: Hay una clara distinción entre las prohibiciones de la Constitución que van a la raíz misma del poder del Congreso para legislar, sin importar el tiempo o lugar, y las que son efectivas solo a través de los Estados Unidos o entre los distintos Estados”. En Ramos de Santiago, supra, n. 27, p. 399. 58 Hostos, supra n. 57, p. 196. 59 Id. 60 Id., p. 197. 61 Id., p. 198. 18


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6. Breves notas finales Sin embargo, ni una mayoría de independentistas o anexionistas condicionales se concretó en Puerto Rico, ni un modus vivendi o gobierno temporal por veinticinco años se acordó con los Estados Unidos. Por el contrario, ocurrió, y cabe afirmar que aún hoy sigue ocurriendo, que los que aprendieron y se decidieron a manejar la nueva “arma de dos filos” fueron los neo-incondicionales “hombres de gobierno” 62. Estos predominaron en el escenario público e hicieron de su presencia en él una excusa necesaria para solucionar, entre otros problemas, el estatus, su modus vivendi63. 62 Bayrón Toro, supra n. 49, p. 115. Al celebrarse las elecciones generales para elegir al Comisionado Residente y a los miembros de la Cámara de Delegados, según dispuesto por la Ley Foraker, el 6 de noviembre de 1900, los federales se abstuvieron de participar por diferencias con el gobierno “en cuanto a la división de los distritos electorales y otras circunstancias”. Téngase en consideración que la divergencia no es respecto a cómo valerse de la butaca, sino en quien de acuerdo con la “división de los distritos” tiene probabilidades de ocuparla. Entre los republicanos electos a la Cámara, se encuentran: Roberto H. Todd (Mayagüez), exsecretario de la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano, y Manuel Zeno Gandía (Arecibo), ex Comisionado de la Liga de Patriotas Puertorriqueños. Por otra parte, Hostos muere auto-exiliado en la República Dominicana, el 11 de agosto de 1903, y Henna, permanece domiciliado en Nueva York. 63 Me cuento entre los que sostienen que en Puerto Rico no hay que lograr consenso alguno para solucionar el cacareado problema del estatus. Esta posición se debe a que estamos convencidos de que ya hay consenso en torno a que el estatus es una extraordinaria justificación para el modus vivendi de nuestro pasado y presente liderato político-partidista. Es decir, en Puerto Rico no hay ninguna falta de consenso, lo que sí hay es una total ausencia de la integridad moral que se necesita para aceptar que al problema del estatus nuestro liderato político-partidista le encontró una simpática solución. Cuando afirmo que nuestro liderato político-partidista, hago referencia a los sopla-potes que han abordado y abordan los partidos coloniales. Y a mi entender, partidos coloniales son aquellos partidos que desde 1898 participan en las elecciones coloniales, excepto el Partido Nacionalista de Puerto Rico (que al igual que para José Luis González, tampoco es santo 19 de toda mi devoción).


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En síntesis, la Liga de Patriotas Puertorriqueños fue la propuesta política y social de Eugenio María de Hostos y algunos de los puertorriqueños agrupados en la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano. Entre sus miembros hubo simpatizantes de la independencia y anexión condicional a los Estados Unidos, quienes como objetivo político se plantearon encauzar el derecho de los puertorriqueños a tomar control de su presente y a determinar su futuro, y como objetivo social se propusieron dar paso a la formación de una sociedad civil que estuviese dispuesta a resolver sus problemas cotidianos por sí misma. Pero esta otra manera de atender los problemas políticos y sociales del País, debido a la renuencia mostrada por nuestra clase política, y quizá también por la poca paciencia de Hostos, no se llegó a concretar.

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The story and transformation of Seoul as a political theater and of its public spaces during the 20th century: The mirrors of Korea, Part 1 Carolina E. Santiago Ă lvarez

Introduction: Cities and their public spaces are the mirrors of their nations. Take for example European cities like Paris, and Rome. Their multilayered facets and landscape paint a real reflection of their imaginary nation. Seoul, the capital city of South Korea and its public spaces are also the arenas and theaters from where Korea as a whole is mirrored to the world. I (and my mother) had the opportunity to reside in Seoul during the summer of 2019 because I had the honor of attending a 3-week intensive language program at Seoul National University (SNU). I quickly fell in love with the city piece by piece. Every street and every corner offers an exciting new adventure and its public spaces filled my eyes with wonder. Public Spaces such as; the traditional markets of Gwangjang and Namdaemun to the palaces of Gyeongbokgung and Changdeokgung, to the monuments of King Sejong and Admiral Yi Sun Sin that watch over Gwanghwamun Plaza, and the world famous Namsan Tower, all of them filled me with a sense of belonging and inclusion in Korean History, Tradition and Culture and left a lasting deep impression in my soul. Public spaces, as we know them today by their western outlook, began appearing during the French Revolution in Paris. Open spaces, parks and streets were used by the French in order to become French, during the rise and fall of the Republic, the Reign That is me, dressed in my very own 22

traditional Korean costume of Hanbok


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of Terror and during the Second French Empire where Baron Haussmann rebuilt Paris. After this, public spaces in cities were also used by other European nations like Rome in Italy under Mussolini and the two Berlins after World War II, in order to convert the people into people of the nation. I understand that it is a delicate situation comparing Seoul to the European cities whom mirror their own nations. Edward Said in Orientalism, makes it very clear that the oriental world must not be understood or comprehended as western. However, it cannot be ignored that Seoul, much like European Cities was fundamentally present in constructing the Korean nation as we know it. This being said, I would like to point out that it followed its own pattern and its own panorama, quite different from the western example. Academically, western cities and public spaces are observed and studied more than Asian cities. Due to lack of popular interest, fear of implementing Orientalism or the sheer amount of overwhelming information that surrounds Asia. Likewise, I believe that Asian cities and their public spaces, deserve more than our current attention. For Seoul and its public spaces, like them, are also mirrors of their nation. The city of Seoul and its public spaces during the 20th century, were political theaters that witnessed firsthand the changes that were occurring in the Korean peninsula and echoed them in return. The landscape of the city and its public spaces became arenas and stages from where change, reformation and struggles, whether wrong or right, played out in dramatic or subdued fashion. This short research will present just how much from Seoul’s time as a colonial city under the Imperialist Theater, to after the Korean War. Section I; discusses how Seoul was torn up in hunger by the Imperialist Powers. Section II analyzes Seoul’s participation during the colonial period of Korea under the Japanese Empire. Section III presents the short period before the Cold War where Seoul witnessed confusion and detachment. Section IV discusses how Seoul suffered from being torn apart and juggled back and forth. Finally, Section V, discusses how Seoul developed in the modern world just like a multifaceted and multilayered city would.

The Monument to King Sejong and the entrance to the King Sejong and Admiral Yi Sun Sin Museum in Gwanghwamun Plaza

The Monument to Admiral Yi Sun Sin in Gwanghwamun Plaza


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Preface. Seoul has had many names throughout Korea’s past, and each corresponds to different periods in its history as it was ruled by different dynasties or kingdoms.1 During prehistoric times, Seoul was a village established on the Han River. After a while came the Three Kingdoms Period, in which the kingdoms of Goguryeo, Baekche and Silla ruled over the peninsula. During this period, Seoul was named Wiryeseong. At first, it fell under Baekche and served as its capital. Later on, Goguryeo took control of the territory and of the city. Silla however, absorbed both her neighbors and Seoul was named Hanyang and remained an important center, fortress and a small capital city on the Han River. Next came the Goryeo Dynasty, who unified the peninsula, and renamed the city Namgyeong2. It served as the southern capital, and flourished as a political center with its own summer palace.3 During the Joseon Dynasty (1392-1910), Seoul was renamed Hanyang and served as the capital for almost 600 years. Joseon’s first king, Yi Song-gye rebuilt Hanyang and incorporated an oval wall surrounding the whole city with four gates corresponding to each cardinal point. He also built the main great palace of the Joseon Dynasty; Gyeongbokgung. Hanyang became a strong political center with a dense population by the 17th century.4 1 2 3

Todd A. Henry, Assimilating Seoul (Berkeley: University of California Press, 2014), ix.

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Todd A. Henry, Assimilating Seoul (Berkeley: University of California Press, 2014), 23-24.

Michael J. Seth, A Concise History of Korea (Lanham: Rowman and Littlefield, 2016) xiv-xix.

Korean Overseas Information Service, Ministry of Culture and Information. A Handbook of Korea (Seoul: Samwha Printing Co., Ltd., 1979), 72-76.

Gwanghwamun Gate, the main entrance to Gyeongbokgung Palace as seen from Gwanghwamun Plaza Me and my mother dressed in Hanbok and the Throne Hall of Gyeongbokgung Palace The Throne Room and the throne of Gyeonbokgung Palace, the main seat of power of the Joseon Wang 24


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Section I: Seoul in the Imperialist Theater (1840-1905). During 1840-1905, Seoul and her spaces were the centers from where China, Japan, Russia, the United States, Great Britain, France, Germany and Korea’s own Joseon Dynasty carried out their colorful imperial interests that mirrored their intentions on Korea. Seoul was used during this time period as a stamping ground from where power could be exerted upon Korea. The western powers along with Japan did so by pushing a rapid modernization and changing of social, economic and political aspects and appropriating themselves of it, while China tried to seize Seoul and Korea to integrate the country once again as a vassal state. Joseon used Seoul and her public spaces in a failed attempt to proclaim itself an independent Empire as a way to break tradition and fight against the imperialist western agenda. Seoul is the face in the Korea’s mirror and this is where she first takes on her façade. Russia, the United States, Great Britain, France and Germany tried their best to force Korea to open up its shores for trade, and many times through Seoul. For example, France sent a letter to the King in the Seoul court asking about trade, while a German Merchant called Ernest Oppert sailed to Korea in order to steal the body of the King’s grandfather (which was buried in Seoul) to use it to force the royal court to open trade. The United States made an attempt by sending to Kangwha island (an island near Seoul) 1,200 men and 5 ships demanding the Seoul court to explain what had happened to the U.S.S General Sherman, a ship that had been previously sent to open trade and that the Koreans had burned and sank. Meiji Japan was successful with another aggressive attempt carried out from Kangwha island in 1875, and the Treaty of Kangwha was signed. This increased Japan’s power in Korea and China, jealous that her long accustomed vassal state was in Japan’s hands, began intervening more in Seoul, where Japan had a tight grip. Tensions built between them, and fighting broke up in the streets of Seoul which ultimately led to the first SinoJapanese War, of which Japan resulted victorious. The rest of the western powers took an interest in checking the island empire’s power and became more involved in Korea and Seoul. Seoul suddenly became filled with European white men who did not only arrive for political reasons, but also to establish their own businesses, and to live in. They also started controlling every “modern” aspect of Seoul, with the trains being financed, built and controlled by the United States, Russia and Japan. Buildings were built with western facets, such as the embassies and legations of the different countries. It even went so far that Russia (who grew extremely close with the crown) built an underground passageway connecting Gyeongbokgung Palace to the Russian Legation.5 The landscape of the city was changing and not necessarily because Seoul wanted to. After the assassination of the Queen at the hands of the Japanese, King Gojong ruled from the Russian legation and decided to fight back the tearing apart of the city by imposing his own measures in the landscape. Two years after her death, King Kojong proclaimed a new Empire, the Korean Empire, and made himself Emperor. Seoul became Hwangseong 6, an imperial city. It is important to point out that he did so in a more or less desperate attempt of cleaning and shaping Seoul to project that Korea was capable of taking care of herself and building, in a certain way, “nationalist symbols” that were meant to legitimize Joseon’s role in history and her history as well. Hwangseong, was cleaned, its streets widened and electrified and filled with railway cars. An American, James Morse, was responsible for building a railway that led from Hwangseong to Incheon. The city was being modernized, and not only that, but its public spaces were changing as well. One of the gates of the city, the Yeongeunmun Gate, which was the gate that the Chinese used to enter Korea, was replaced with a newly built Independence Gate, to symbolize Korea’s position 5 6

Todd A. Henry, Assimilating Seoul (Berkeley: University of California Press, 2014), 27. Ibid, ix.

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as an independent Empire. The gate was used for later rallies of the newly formed Independence club, who also funded the creation of the gate.7 The China Adoration Hall, was proclaimed to be the Independence Hall, and held debates every Sunday on Joseon national affairs.8 Seoul was soon ringing with telephones, typewriters, and telegraphs.9 It seemed that Seoul would rise and triumph as the capital of the Empire, but after Japan took control of Gyeonbokgung Palace in Seoul, the trumpets of the Russo-Japanese war, the turning of Korea into a protectorate and later colony under Japan, left Seoul in the hands of a colonial, imperial and nationalist regime. Section II: Seoul during the colonial period (1910-1945). Seoul’s role and that of her public spaces during the colonial era were the seat of colonial power from whence Japan could carry out a process of nation/empire building using assimilation that mirrored and extended through Korea. Japan erased all traces of Hangeul (Korea’s own unique highly scientific and efficient writing system developed by King Sejong in the early Joseon Dynasty, a writing system that Korea is very proud of), forced the use of the Japanese language and removed all Korean names from streets, places, and Seoul itself (the city was renamed Keijō). Japan forbade Korean religion and established the Shinto shrines and the Japanese Emperor as a deity. They built Japan’s Government Building in front of the Throne Hall in Gyeongbokgung Palace, from where Joseon Wang (kings) had ruled, overshadowing it completely. We can see how Seoul’s public spaces played out in the colonial period through Todd A. Henry’s work: Assimilating Seoul. In a general overview, he states that Keijō became the Japanese Empire’s showcase city, and that its public spaces were written for establishing Japanese rule and control. Keijō’s infrastructure, shrines and palaces became targets and contact zones for Japanese rule. In order to convert Keijō into a showcase city for the Empire, it had to be redesigned. The colonial government tried to remake the skeletal and aesthetic frames of the city and clean the city’s main arteries. The transformation of the city began with the reconstructing or repurposing its palaces. Changgong Palace was turned into a royal empire museum and zoo, the Kyong’un Palace housed a western art style museum, Gyeongbokgung Palace was turned into the Government General Building while the sacred Ring Hall altar was converted into the Chosen Hotel. The Resident Governor General’s building was built in front of the Throne Hall of Gyeongbokgung Palace, in front of this palace, a new plaza was constructed: Kōgane-machi and a new boulevard: Taihei. Kōgane-machi and Taihei had the purpose of connecting the Japanese resident centers in Keijō to the main commercial area. The Japanese resident centers were to the south of Keijō, across the Han river, while most of the native Koreans lived in the north. The Taihei was extended southward and a bridge was built in 1917 for the benefit of the Japanese, but little to nothing was done to improve the conditions of the northern section of the city were the Koreans lived. Out of the 42 new roads that Japan planned to build, only 15 were done, all with interlocking system of centers which privileged the Japanese residents. They used France and Germany as antecedents. In Tokyo, the Urban Research Association was formed as well as the Urban Planning Research Association and the Keijō City Planning Research Association. In order to accomplish their plans, an enormous land readjustment was done, people were torn from their homes, lands were re-divided and parks were uprooted from the ground, all to create organized blocks. On top of Namsan Mountain in southern Seoul they built an elaborate Shinto Complex with two Shinto Shrines; the Seoul Shrine and the Korea Shrine. 7 8 9

Michael J. Seth, A Concise History of Korea (Lanham: Rowman and Littlefield, 2016), 266. Ibid. Michael J. Seth, A Concise History of Korea (Lanham: Rowman and Littlefield, 2016), 267. 27


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This is very important, for Namsan Mountain was and is considered sacred by the Korean people. From 1931 onwards there was an annual Shinto procession revolving around the two shrines. Schools had to bring their students to the shrines and they had to bow down to the goddess Amaterasu and to the Emperor of Japan. During the Second World War colonialism period in Seoul (1938-1945) the use of public spaces for religious assimilation cut deeper. Japan during War time colonialism, wanted to rule Koreans and Japans as one body, as one people. Which automatically implied turning them into “one people”, and “one nation”. Mi religión es su religión. My religion is your religion. Therefore, since you worship my emperor, my deities, and practice my religion you are one of my people (this is part of Benedict Anderson’s Imagined Communities10). Take for example, the Sacred Torch Relay. In the Sacred Torch Relay 56 children, out of which 41 were Korean and the rest Japanese, carried a torch flame from Ise Shrine in Japan to Korea Shrine on top on Namsan in Seoul. 11 Public Spaces were also used to create displays of modernization and the Empire’s benefits to Korea. Three of these displays that played out in Seoul were the Keijō Exhibition of 1907, the Exhibition of 1915, and the Korea Exposition of 1929. All of them had two purposes; to expose the full range of the colony’s economic development and present the participation of Koreans as subordinated subjects. The Keijō Exhibition of 1907 took place on Kōgane-machi Avenue. Its exhibitions favored heavily on the Japanese settlers, as it had only 23 Korean displays and the participation of 160 Japanese merchants. The Exhibition of 1915 took place on Emperor Meiji’s birthday at the grounds of the Gyeongbokgung Palace. Japanese flags and martial arts performances dotted the hallways, displays of Japanese superiority over backward Korea were present everywhere. The Japanese destroyed 123 palace buildings and presented them to the crowds as ruins and made a spectacle of the new buildings, modeled after western architecture they had constructed for the Exhibition. The Korean past was closed, while the Japanese industrial future was open. Promotional posters for the exhibition were many, and schools were “invited” to attend. The Korea Exposition of 1929 took place in the finished Administration Complex built in 1925 built inside Gyeongbokgung Palace. It focused on showcasing 20 years of colonial “progress” and on promoting the industrial education of the population. The Japanese invited important Tokyo officials so they could see the products made by the colony’s industries and encouraged Japanese entrepreneurs to invest in Korea.12 During the Second World War, Seoul’s population increased from 375,000 in 1936 to 1.1 million in 1942, due to the fact that suburban areas of Seoul were incorporated into the city. Seoul also saw more transformations and events play out due to wartime mobilization. In 1940, a great birthday celebration was held to commemorate the Japanese Empire’s 26,000 year and 11,000 events were carried out to celebrate this birthday. One of the events was the Great Keijō exposition, held in a suburban location inside Seoul. The most impressive site of the exhibition, was a tower mimicked after the Miyazaki Tower in Kyūshū (where supposedly Amaterasu’s grandson Ninigi, the ancestor of Japan’s imperial line descended from). The Miyazaki tower was meant to “unify the eight corners of the world” (including Korea) under Japan. Also present were dioramas presenting the reconstruction of the ancient city of Puyo (the last capital of ancient Baekche in Korea) as a Shinto city. A war memorial was also part of the exhibition, were items of deceased Japanese soldiers who had fought in the invasion of China and the second Sino-Japanese War were put on display. Such items were weapons and bloodstained uniforms. Also 10 11 12

Benedict Anderson, Imagined Communities (New York: Verso, 2006). Ibid, 170-175. Todd A. Henry, Assimilating Seoul (Berkeley: University of California Press, 2014), 92-129.

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included in the exposition was the Military Rationing Hall and the Outdoor Display of Military Weaponry. In the first one, charts were used to explain the superiority of Japanese food rations in China during the war compared to the low-quality food of their western enemies. In the second, a great show of Japanese weaponry of tanks, aircrafts and cannons was put on display, along with lectures given out to mandatory schoolchildren visits. The 1941 festival in Seoul, included a new dance that payed homage to the three Japanese Imperial symbols: the sword, the mirror and the jewel, and a warrior procession.13 Namsan became the center of war time colonialism and mobilization. This peak hosted 500 military organizations. The Government General created the Domestic Affairs Bureau in Seoul in order to support the building of Seoul Nation- Protection Shrine on Namsan, which was dedicated to entertaining memorial services for all the fallen soldiers. The building, which began in 1940, was carried out by military personnel, sixty thousand students and members of neighborhood associations for three years. The opening ceremony in 1943 invited the surviving families from all over the peninsula on a complete expense paid trip of the 549 fallen Korean men installed in the shrine and elevated them to national heroes. In 1939, Namsan became the home of a seventeen-meter imperial subject oath tower, which was constructed by “schoolchildren donations”. The tower had 1.4 million copies of the oath written by Koreans, as a sign of “their loyalty”.14 The oath, established in Hildi Kang’s Under the Black Umbrella, says: “We are the subjects of the great empire of Japan. We shall serve the emperor with united hearts. We shall endure hardships and train ourselves to become good and strong subjects of the Emperor.”15 Section IV: Seoul during the Intermediate Era (1945-1950). We now reach the second half of the 20th century. Korea was free of its colonial chains in August 15, 1945 after Japan surrendered unconditionally and the peninsula was plunged into a period of uncertainty. Nevertheless, one fact remained certain; that Seoul was Seoul. In other words, that the political entity that Seoul had been, and was, was still very well understood. Even if the 38th parallel separating North and South Korea was drawn arbitrarily by the US forces after the Soviet Union began penetrating the peninsula at the end of WWII, Seoul was purposely kept in the South. The U.S military forces and later the USAMGIK stationed themselves in Seoul in order to assume control in the South. The exiled Korean government along with future president and exiled nationalist Syngman Rhee purposely arrived in Seoul after the War was over. The multiple political parties created in Korea, all had their headquarters in Seoul, even those political parties created in North Korea. The Soviet Army and the communists in North Korea, sought to turn Pyongyang into a mirror of Seoul. Also as an interesting fact, Seoul was written as the official capital city in North Korea, not Pyongyang. The United Nations established their little assembly and their commission in Seoul. It was also in Seoul that the American-Soviet commission formed by the United Nations met to solve the division problem. It is in Seoul that a National Assembly and a President is established and it is from where they exercise their power. Thus, among all the chaos, the only entity that remained solid was Seoul itself. The physical changes that the city underwent are due to the rise of Syngman Rhee as the first president of South Korea and the flourishing of nationalist sentiment in the newly established South Korea. Todd A. Henry in Assimilating Seoul, tells us that immediately after Korea became independent, the remaking of Seoul quickly 13 14 15

Ibid, 182-183. Ibid, 184-187. Hildi Kang, Under the Black Umbrella (New York: Cornell University Press, 2001), 115. 29


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began. This process started with none other than the complete elimination of the Shinto shrines on top of Namsan Mountain. However, this wasn’t by angry Koreans mobs, it was done by the Shinto Priests themselves, who were worried that Koreans would tear down the temple, as demonstrations in the streets built up against the shrines and burning of them was promulgated throughout the city. In place of the shrines on Namsan, a Korean music school stood for a while. Namsan also became the home of anti-colonialism, anti-Japanese and national monuments. For example, memorials to An Chung-gun (a Korean independent activist who killed the Japanese Governor-General Itō) sat on top of the mountain. Syngman Rhee, in a similar agenda to Napoleon Bonaparte, sought to place himself in history, and he unveiled an 80-foot statue of himself to celebrate his eightieth birthday in Seoul. Coincidentally the opening ceremony of this statue ran parallel to the celebrations of National Foundation Day (October 3th) and Liberation Day (August 15th).16 Another of Seoul’s contested spaces and problems was the Government-General Building smacked right in front of Gyeongbokgung’s Throne Hall. The building was an eyesore, but removing it was incredibly costly. Debates also circulated on whether to destroy it or not. For some destroying the building could mean a setback in restoring the whole of Seoul, while others argued that eliminating it meant eliminating all the other Japanese buildings built during colonial times, which was (according to critics) quite unwise when the buildings could be used and repurposed for creating own Korean (South Korean now) national sentiment. Nevertheless, the Government-General building was converted into Seoul’s Capitol Hall from where Syngman Rhee and South Korea’s following leaders till 1986 governed. Gyeonbokgung Palace, which revolved around this new Capitol Hall was now turned into a space to advocate and celebrate nationalist activities. It was here that the first-year anniversary of South Korea’s constitution was celebrated, as well as yearly festivities revolving around Liberation Day and National Foundation Day. Echoing the exhibitions held by the Japanese during colonial times, these festivities included cultural and traditional activities.17 16 17

Todd A. Henry, Assimilating Seoul (Berkeley: University of California Press, 2014), 205-208. Ibid, 210-211

Panmunjeom, the site where the two Koreas meet, looking toward North Korea 30


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Bibliography Anderson, Benedict. Imagined Communities. New York: Verso, 2006. Benson, Sonia G. Korean War: Almanac and Primary Sources. The United States of America: UXL, 2002. Benson, Sonia G. Korean War: Biographies. The United States of America: UXL, 2002. DiMarco, Luis. Concrete Hell. Oxford: Osprey Publishing, 2012. Dudden, Alexis. Japan’s colonization of Korea: Discourse and Power. Honolulu: University of Hawaii Press, 2006. Henry, Todd A. Assimilating Seoul. Berkeley: University of California Press, 2014. Holborn, Hajo. A History of Modern Germany 1840-1945. New Jersey: Princeton University Press, 1969. Hutton, Patrick H. Historical Dictionary of the Third French Republic 1870-1940 M-Z. Westport: Greenwood Press, 1986. Jung, Inha. Architecture and Urbanism in Modern Korea. Hong Kong: Hong Kong University Press, 2013. Korean Overseas Information Service, Ministry of Culture and Information. A Handbook of Korea. Seoul: Samwha Printing Co., Ltd., 1979. Kang, Hildi. Under the Black Umbrella: Voice from Colonial Korea, 1910-1945. New York: Cornell University Press, 2001. Sandler, Stanley. The Korean War: An encyclopedia. New York: Garland Publishing, Inc.,1995. Seth, Michael J. A Concise History of Korea. Maryland: Rowman & Littlefield, 2016. Spurr, Russel. Enter the Dragon: China’s undeclared war against the U.S. in Korea, 1950-1951. New York: Newmarket Press, 1988. Walker, Brett J. A Concise History of Japan. Cambridge: Cambridge University Press, 2015. Yonhap News Agency. Korea Annual 1984. Seoul: Yonhap News Agency, 1984. Yonhap News Agency. Korea Annual 1986. Seoul: Yonhap News Agency, 1986. Yonhap News Agency. Korea Annual 1987. Seoul: Yonhap News Agency, 1987. *All pictures belong to the author: Carolina E. Santiago Álvarez

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El dujo invisible Laurie Garriga

En su ensayo “El viaje”, incluido en Los países invisibles (2008), Eduardo Lalo cuenta su regreso a Londres quince años después de su primera visita. El viaje anhela convertirse en un viaje. Es decir, en una oportunidad de ver más que cadenas de tiendas o restaurantes. En su esfuerzo de “ver algo”, el narrador sustituye las vitrinas de las “high streets” por las del British Museum. Casi por casualidad en una de salas distingue con dificultad la presencia de un hermoso dujo taíno tallado en madera… mal iluminado y peor descrito. La placa anuncia escuetamente que proviene de Jamaica y perteneció al pueblo que habitaba la isla cuando ‘llegó’ Cristóbal Colón. “Apenas cuentan las palabras”, escribe. “Los taínos quedan aquí innombrados, confundidos con pueblos dejados también sin identificar” (13). El British Museum toma forma con los miles de artefactos del gabinete de curiosidades del doctor británico Sir Hans Sloane (1660-1753). Se ha comprobado que Sloane, quien dona su colección de objetos, manuscritos y antigüedades al rey George II y a la nación en 1753, se benefició directamente de la trata de esclavos y que amasó parte de sus ‘curiosidades’ expoliando tierras como la jamaiquina (de donde, sin duda, sacó el dujo en cuestión). Hoy día sus ‘tesoros’ siguen expuestos junto a otros miles. El British Museum presume su esfuerzo pionero y su esplendidez: “[The British Museum is] the first national public museum in the world”, presume. “From the beginning it granted free admission to all ‘studious and curious persons’. Visitor numbers have grown from around 5,000 a year in the eighteenth century to nearly 6 million today”, lee su catálogo. Poca mención hay del origen de sus artefactos o los modos en que se adquirieron. Más allá de su pertenencia como potingue del doctor Sloane, el dujo ha sido desvestido de información, de contexto y de importancia. Tal vez gane una cierta prominencia, pensarán algunos, solo por ocupar el lugar que ocupa aún en su imperceptibilidad. Giorgio Agamben ha elaborado sobre la sacralización de las pinacotecas, y de aquellos objetos profanados y expuestos en sus escaparates. El filósofo italiano aduce se celebra una suerte de ritual de divinización al pasarlos de una esfera humana a otra –como un rito sacramental– y de esta manera, se les ‘museifica’. En este sentido, la galería es el templo de la veneración. La museificación no se limita a instituciones culturales, como es, en este caso, el British Museum. Se museifican destinos, ciudades, objetos, arte, personas, religiones y hasta la filosofía. “Everything today”, señala, “can become a Museum because this term simply designates the exhibition of an impossibility of using, of dwelling. of experiencing” (84).

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Eduardo Lalo no ve en el dujo antillano expuesto en el British Museum una exaltación o una atracción. Su vitrina parece cimentar su invisibilidad: la de la historia caribeña y la de Jaimaica. El dujo está, pero no está. Yo misma visité este museo hace un año. No encontré la sala que menciona Eduardo Lalo. La muchedumbre y el cansancio me permitió ver algunos retazos de su inacabable acervo, como la impresionante estela fragmentada de la piedra de Rosetta y sus tres escrituras; y varias habitaciones repletas de sarcófagos egipcios –expoliados en su mayoría y desnaturalizados–. No recuerdo mucho más. El saqueo británico (el que nos atañe en esta columna) en su exceso y su institucionalismo es también invisibilizador en obra y en omisión. Han pasado casi 15 años desde aquella visita de Eduardo Lalo a Londres (durante el verano del 2005) y unos 10 desde que se publicara el libro. En una actividad de lectura y preguntas de su obra, celebrada en febrero de 2019 en Boston, el autor retoma el argumento de “El viaje”, no ya para hablar de artefactos indígenas, sino para equiparar la invisibilidad a la dominación. Sin mencionar a Agamben extiende el término, lo generaliza. Se domina lo que se silencia, arguyó. Se invisibiliza desde todos o cualquiera de los puntos del planeta. Luego de leer “El viaje” visité el portal web del British Museum. Pude confirmar que su colección incluye, entre otros objetos taínos, unos cemíes provenientes de República Dominicana y Puerto Rico. Los artefactos han sido agrupados bajo el muestrario “Lost Kingdoms: Central America”. La invisibilización museificada también ha logrado hasta desplazarnos del Caribe y el mapa. Una versión de esta columna fue publicada en Claridad.

Copyright Trustees of the British Museum

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Las transformaciones y el mito en la poesía de Olga Nolla Manuel Martínez Maldonado

1.

La historia de lo sexual, lo erótico y el amor en la literatura es un tema que ha apasionado a muchos

escritores, investigadores, historiadores y antropólogos. En su libro A history of Erotic Literature (Bookthrift, NY, 1982), Patrick J. Kearney destaca algunos de los rasgos evolutivos de la literatura que transita entre lo erótico, lo sensual y la pornografía. Este último no ha sido evadido ni aún por magníficos poetas. Apollinare editó algunos tomos que podrían catalogarse como pura pornografía, pero sabemos que el amor erótico ha sido tema lírico desde que se escribe. Piensen en el Kamasutra, que data posiblemente de 400 años antes de la época cristiana. En este ensayo, sin embargo, no tenemos que preocuparnos que el tema de la pornografía surja. Primero, porque la poesía de Olga Nolla, no tiene nada que ver con lo concupiscente para causar las emociones que espera azuzar la pornografía. Con sus libros no tendrán que hacer como el famoso diarista inglés, Samuel Pepys, quien leía los poemarios y novelas licenciosas de su época, pero luego las quemaba para que nadie las fuera a encontrar en su biblioteca después de su muerte. 34


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2.

Hace casi veinte años escribí en la revista Cupey (Vol. XV-XVI, 2001-2002) de esta universidad un artículo de cómo la poesía olganollana evolucionó, desde el punto de vista de sus emociones amorosas, sensuales y sexuales, a través de su época temprana como poeta, que va desde su primer poemario hasta Dulce hombre prohibido. Argumenté que la poesía de Nolla está más interesada en el sexo que en lo erótico. Tengo que aclarar que la narradora en la poesía de Nolla concentra en el sexo que ella controla y, curiosamente, en lo erótico que la poeta conjura, ya que el hombre —la pareja—, muchas veces es irreal o imaginario. En su poesía, Nolla crea un hombre que en muchas ocasiones está subyugado a lo que ella quiere hacer desde el punto de vista sexual. Uno de los poemas de Dulce hombre prohibido (de aquí en adelante Hombre) dice que a ella le “encanta ser “objeto sexual”, pero según avanzamos por muchos poemas, es el hombre que resulta ser el objeto que ella domina. En El caballero del yip colorado (de aquí en adelante Caballero) Nolla desata una fantasía antropomórfica sobre esos vehículos que nos sorprende por su erotismo, pero que completa la idea de que lo amado es un objeto sexual. Con los hombres que describe, que como he dicho, muchas veces son imaginarios, no hay la lubricidad ni la lascivia que despliega la poeta con los yip. Más bien, le da rienda suelta a la imaginación sensual que es su deseo por un objeto que es potente, rápido y voluminoso. La referencia a “caballero” parece ser más bien un pensamiento arcaico que añora. Es un concepto que dejó de existir hace mucho tiempo, que ya no existía en el sentido que las ilustraciones del libro —de caballeros en armadura y cascos plumados—quieren plasmar (la edición de Editorial Cultural, 2000). La idea del protector idealizado de las damas en apuro (“damsels in distress”), el caballero en armadura brillante (“a knight in shinning armor”), murió con la Gran Guerra de principios del siglo XX, la última en que esos caballeros de la vieja Europa participaron y murieron. Contrario a la realidad, el caballero nollano se desplaza como si fuera un fantasma en su “corcel” (el yip), que ella parece codiciar más que a quien lo monta. Lo descubre en todos los lugares por los que transita: en la autopista, en la playa, en el centro comercial, en el cañaveral, en la plaza de Ponce, en los cafetales, en montes inundados de lluvia, y lo compadece: les desea “un buen hombre al volante”, una metáfora del acto sexual: el hombre sobre la mujer. El objeto del deseo es imposible de ignorar: es predominantemente rojo (a veces es de otros colores), y, es creación de la Segunda

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Guerra Mundial. Ese dato es un detalle en el poema titulado “Para no perder la costumbre”, que abre el poemario. Probablemente es una coincidencia que los “caballeros” que montan esta creación particular, nacieron durante o después de esa guerra y son con los que ahora Nolla disfruta del sexo. Esa nueva generación de hombres se despojó de las apariencias románticas y regresó, en este hemisferio y particularmente en Puerto Rico, a la dura realidad de un mundo que había vivido sin ellos por cinco años. Tanto el país, como ellos, solo querían recordar el triunfo, y pasar las páginas de los sufrimientos. El caballero andante para ellos, dejó de existir en las costas de Normandía e Iwo Jima, y una vez que el ruido de rifles y cañones enmudeció, el globo sufrió las distorsiones sociales. La situación antropológica del mundo también transita por Nolla y se revela en su preocupación por el bienestar del yip, que metafóricamente representa los hombres que sobrevivieron la guerra, y ahora resulta que el yip usurpa su sexualidad. Son los yip a los que desea la narradora olganollana. Es para el yip transformado que Nolla se suelta el cabello. Coquetea y le hace el amor a la máquina, conversa con ella como si le pudiera responder, y la mima como pocas veces lo hace con el hombre de carne y hueso que habita sus poemas. Estos hombres, que saltan de un poema a otro, residen entre la fantasía y la transfiguración. Ese ser imaginario capitanea una serie de vehículos que parecen emerger de la nada, vehículos que logran manifestarse en una quimera de metal con crines, y de ellos emerge un hombre que besa a la protagonista, pero ese hombre no existe nada más que en el yip donde ella lo imagina.

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Nada en esa metamorfosis puede ocultar la armadura que disfraza la imagen. En ella se ve Nolla acogida por los mismos misterios de los romances de caballería como si los leyera junto a Quijote y se perdiera en la fantasía que abrumó al “caballero de la triste figura” y fuera ella la Dulcinea que, a su vez, hace del caballero demente, el héroe que la reclama en la calle Sol. El hombre que reside en el yip, que puede ser imaginario, es un objeto del deseo que añora Nolla a pesar de ser un espejismo. La poeta es el centro de la nostalgia que se materializa como su “otra mitad” que se ha perdido. Es la mitad que tiene la licencia poética para llevar a cabo la prestidigitación que crea una máquina-hombre carente de la voluntad férrea que muestra la poeta. En muchas ocasiones, se borra la imagen del hombre y, según ella descansa su cabeza sobre un hombro imaginario, este se convierte en una metáfora que vuelve a dejarla sola, porque ese hombro de hombre es solo un concepto.

3.

Doce años transcurren entre los poemarios Clave de sol (1977) y Dafne en el mes de marzo (1989). La referencia a Dafne, la ninfa que por accidente fue objeto de la ira de Eros, es pertinente a las dos obras de Nolla en las que concentra en este ensayo. El relato de Dafne, parte de la mitología griega, aparece en La metamorfosis de Ovidio, cuenta que Apollo, dios de las artes y la música, irritó a Eros (Cupido) diciéndole afeminado, y burlándose de que estuviera jugando con un arco y una flecha. Como bien sabemos, el amor puede ser irascible. Por eso, Eros le clavó una flecha de oro en el corazón de Apolo para que este se enamorara perdidamente de Dafne. Mas, a ella, le clavó una de plomo, que causó que ella odiara a Apollo. Este la persiguió incansablemente, pero al alcanzarla, Dafne se convirtió en un árbol (un laurel) y él no pudo saciar el deseo que sentía por ella. Sin embargo, le concedió al árbol estar siempre verde como muestra de su amor eterno. La Olga que habita sus poemas, también es inalcanzable y se ha trasformado, no solo en poeta, sino, por así decirlo, en “constructora de hombres”. Al igual que la conversión de Nolla en un Pigmalión femenino, que queda claro en el poema con ese nombre en Caballero, que crea hombres que la quieren, ella también ha transfigurado el Yip en una creación erótica-sexual que no responde a su cariño. Ha subvertido el mito de forma que, de ser Dafne, es ella la que persigue, a Apollo o el yip, un ser olímpico que le sirve de transporte a hombres que son incidentales e imaginarios. Son ellos los que la satisfacen, pero la máquina es la que parece inducir el deseo. La flecha de plomo se ha clavado en el corazón del yip y cuando Nolla quiso alcanzar el hombre de sus sueños, este se convirtió en máquina, en mole metálica que solo la satisface con su presencia. A pesar de eso, como si el Yip fuera el laurel en que se convirtió Dafne y que Apollo adornara luego de podarlo, Nolla lo “baña” en un estado de éxtasis erótico que pocas veces depara para un hombre de carne y hueso: Enjabono tus lomos y tus curvas te froto las esquinas, los bordes inferiores y los ojos redondos; acaricio tus formas, esa piel de fuego. […] luces soberbio, un rey bien colorado arropado de espuma. Te disparo un chorro de agua clara. “El yip enjabonado”, en “El caballero del yip colorado”. 37


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Esa espuma y el disparo de agua clara, presumimos de una manguera, cuyo pitón es decididamente fálico, como lo es también el yip “bien colorado”, convierte la escena en una especie de eyaculación de grandes proporciones, pero que proviene de un Pigmalión transformado en mujer. Súbitamente, Nolla nos declara que lleva a cabo este ritual erótico, no porque prefiere el yip, sino porque prefiere a “su señor”. Todo se convierte en un extraño menage-a-trois: el caballero imaginario, el yip y la Pigmalión mujer. Esa transmutación queda aún más clara en el poema “Pigmalión” que ya he mencionado. En él, Nolla señala directamente la “estatua que se encarna”, que es el hombre deseado, Nolla hace el amor “de pie”, sugiriendo que no la ha de “acostar”, que es ella la que está en control de algo que ha creado y que, a pesar de desearlo físicamente, no está dispuesta a dejarse controlar. Su deseo erótico no es óbice para su deseo de control. Todo lo contrario: es el arma de control.

4.

El mito es algo que permea la imaginación sexual de Nolla. El de Adán y Eva establece, en la mitología

judeocristiana, que fueron los primeros dos humanos en copular y rendirse al placer de “esa fruta prohibida”. El paraíso aparece, en el extraño poema “Y me encogí de hombros” (en Caballero), trasplantado al patio de la casa de la poeta. Lo que asombra es que la proverbial serpiente se ha convertido en un Diablo seductor y moderno que viene “vestido de cantante de rap”. Tiene tanto encanto que ella hace “Todo lo que él quería que yo hiciera…”, pero ese “todo” le parece aburrido. Aún en el paraíso, Nolla tiene más experiencia sexual que el diablo, quien, en este caso, ha dejado de saber, no importa cuan viejo sea. En otro poema Zeus, disfrazado de toro la trata de raptar como hizo con Europa, pero la heroína toma en mano una capa y lo torea, como si fuera uno de lidia. Eventualmente se rinde a su poderío y él se la lleva al Olimpo donde la posee en su “almohada de nubes”. Nuevamente la conversión de una quimera en un hombre domina la apreciación íntima que en vez de conducir al amor, solo alberga el deseo sexual. Lo deseado puede y suele ser misterioso y peligroso. Dando un salto de forjadora de hombres que están hechos a su medida y a sus caprichos, encontramos una narradora que sufre la inseguridad, la constante carga que pone en juicio las aptitudes sociales de la Pigmalión femenina. Ahora sus orgasmos y su dicha sexual están a la merced de la “fuerza viril” de un hombre que, según dice, “la amaba a su manera”, y que la dejaba con la gran duda de la sinceridad de sus sentimientos. Tanto así que en “Elipse de amor y muerte” (Hombre) hay un nuevo menage-a trois más siniestro, más oscuro que el que ya describí: esta vez los dos amantes se acuestan con la Muerte, pero la segadora no está interesada en el amado, sino en la poeta narradora: es a ella a quien “le muerde los pechos y el vientre”. ¿Es esa la petite mort que induce el orgasmo? Mas cuando la Muerte se marcha, una salida a ese paraíso que ya sabemos que reside en el patio de la poeta, la redime de revivir en su memoria un amor que “duró veinte años” sin que supiera si era correspondido. En otras palabras, el orgasmo es placer, pero no se sabe son incluye amor, que era lo que la poeta ansiaba. Aparece en Hombre otro mito que ha mutado de género. En varios poemas la poeta Nolla nos habla de un tal Calixto que salta la tapia de su huerto y la toma entre sus brazos, o ella abre la “puerta del corazón” del intruso, y, para él, quiere estar desnuda. Parece ser el mismo que en “Poema para leerse por teléfono” la llama para decirle que está desnudo, aunque, en ese estado, puede cortar flores y perseguir mariposas. Con ese hombre imaginario reproduce la famosa pintura de Manet: Almuerzo sobre la yerba. Nuevamente hay una subversión de género: en 38


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el cuadro de Manet es la mujer la que está desnuda. ¿Mas, quién es este hombre, aunque sea imaginario? Hubo tres Papas de nombre Calixto, pero no creo que con ninguno hubiese querido estar Nolla sobre la yerba. Sí está la leyenda en la mitología griega de Calisto, una cazadora del cortejo de Artemisa, la diosa de la caza. Era muy bella y, como le sucedió con Europa, Zeus se enamoró de ella y, para seducirla, asumió la forma de Artemisa y la dejó embarazada (curiosamente, en la superficie, una relación lésbica que produce un hijo). Tratando de ocultarla de su mujer Hera, Zeus la convirtió en una osa, aunque Ovidio relata la versión alterna que fue Artemisa la que llevó a cabo la transformación porque Calisto incumplió su voto de castidad. Al morir Calisto, Zeus la transformó en la constelación de la Osa Mayor, para salvar a su hijo —Arcas— quien llegaría a ser rey de Arcadia. Esa Arcadia o paraíso puede ser también el patio de la casa de Nolla. Nos sorprende, por lo tanto, que el tal Calixto sea (por eliminación, parece ser el caso) una versión masculina de la bella cazadora Calisto, y es el que persigue a la poeta. Ya hemos visto la metamorfosis de los yip en el objeto sexual o deseo de Nolla. Es como si el yip fuera un “transformer” (los de la serie cinematográfica) que encierra en su forma no solo la relación de lo antropomórfico con los sexualerótico y el mito, sino con la fluidez de género que reconocemos hoy.

5.

La voluptuosidad en la poesía olganollana esconde un desapego en las relaciones que tiene porque la mujer se distancia del hombre, tanto así que su amor más intenso lo reserva para máquinas y seres imaginarios. La narradora nollana es despiadada, y sus amantes son objetos de su codicia y sexualidad. No es tanto la distinción entre lo sexual o lo erótico, sino que la diferencia parece residir en la idea de lo que es el amor. Tal parece que Nolla nunca encontró un hombre que cumpliera con todas las características que ella hubiese querido que tuviera su amado. Siendo así, las traspasó a hombres imaginarios y a una máquina que no puede emitirle una declaración de amor. No hay, sin embargo, que pasar juicio sobre la diferencia emotiva entre lo personal y lo escrito, sino reconocer y aceptar que lo que llamamos amor es cambiante y caprichoso, y que está rodeado por una valla de defensa que muchas veces no se puede traspasar, con la poesía; ni tan siquiera con la embestida de un yip. El ensayo fue parte del XIII conservatorio Olga Nolla, en la Sala Puertorriqueña Olga Nolla, Biblioteca UAGM el 17 de septiembre de 2019.

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¿Qué voy hacer con tantos años en el cuerpo? Mayra R. Encarnación

Primer día Se encerró en su habitación. Cerró cada una de las ventanas y apagó la luz. Sofía miraba el techo, buscando respuestas o señales divinas… Contó hasta cien. Nadie se asomó. La puerta permanece cerrada, la habitación en penumbras… Mira al techo en espera de una voz omnipresente o el castigo celestial y nada pasó.

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Segundo día Se encerró en su habitación. Cerró cada una de las ventanas y apagó la luz. Sofía miraba el techo, buscando respuestas o señales divinas… Contó hasta cien. Nadie se asomó. La puerta permanece cerrada, la habitación en penumbras… Se quitó toda la ropa lentamente y repetía en voz alta: Tengo doce años. ¿Qué voy hacer con tantos años en el cuerpo? Empezó a desplazar sus dedos por la cara. Se miró en su espejo imaginario, pero la penumbra y la duda le acompañaron. Saltó de cama, rodillas al suelo: Padre Nuestro que estás en los cielos…

Tercer día Se encerró en su habitación. Cerró cada una de las ventanas y apagó la luz. Sofía miraba el techo, buscando respuestas o señales divinas… Contó hasta cincuenta. Nadie se asomó. La puerta permanece cerrada, la habitación en penumbras… Se metió debajo de la sábana y besó el cuerpo alto, esbelto… acarició su espalda… respiró su néctar a paleta de melón… El cuerpo sobre su cama no tiene fin. La cobija en su regazo, le tararea al oído. Imagina qué dirían sus compañeras de colegio. Envidiarían el encuentro, las caricias y el olor a melón. Un ruido interrumpe la escena: ¡Sofía, abre la puerta! Saltó de cama, rodillas al suelo: Padre Nuestro que estás en los cielos…

Cuarto día Se encerró en su habitación. Cerró cada una de las ventanas y apagó la luz. Sofía miraba el techo, buscando respuestas o señales divinas… Contó hasta veinticinco. Nadie se asomó. La puerta permanece cerrada, la habitación en penumbras… Abrió el guardarropa. Seleccionó el traje rojo sin nada que tapara sus intimidades y bailó toda la noche con él. Su olor a melón se le impregnó en la sien y cada vez latía más incandescente, insoportable… Estalló su curiosidad y le tocó cada uno de sus dedos; acarició cada hendidura de su mano de hombre celestial. Él cantaba su canción favorita, mientras ella admiraba cada hebra de su cabeza. El cuarto anochecido se iluminaba con los latidos de su corazón y las ansias de su desesperación. Nada calmaba su sed. Él se marchó. Sofía cerró el guardarropa y se preparó para ir a misa, domingo en la mañana.

Quinto día Se encerró en su habitación y apagó la luz. Sofía miraba el techo, buscando respuestas o señales divinas…. Nadie se asomó. La puerta permanece cerrada, la habitación en sombras… 43


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Abrió la ventana de su cuarto y se paró desnuda frente a la noche. ¿Qué voy hacer con tantos años en el cuerpo? Un aire frío la acariciaba y con el viento el olor a melón. Cubrió su cuerpo por descubrir con la sábana y frente a la ventana, lo recibió enjugado de aire tibio. El golpe de su presencia le recuerda que es un desconocido. Sin embargo, el olor a melón la transporta a un paraje de flores silvestres. Cada flor cambia de dirección cuando ella pasa, como si anunciaran su paso o su encuentro. Olvida el porqué de su inquietante camino y escucha la voz que la llama con intensidad y a coro: SOFÍAAAAA… De repente, su madre abre la puerta. Saltó de la cama, rodillas al suelo: Padre Nuestro que estás en los cielos…

Sexto día Se encerró en el baño. Bajo el agua fría limpiaba sus impurezas. El jabón la conducía a descubrir sus cavidades inhabitadas. Sus manos se desplazaban por el pecho y sintió como su epidermis sufría agitación. Lentamente, bajó sus manos por el vientre y enjugó su higiene con la aceptación de las sensaciones prohibidas. Súbitamente, se quitó el jabón una y otra vez… Derramó todo el fluido por su cuerpo para olvidar la piel.

Séptimo día Llegó corriendo a la casa, se encerró en el cuarto. Libre de ataduras se lanzó a la cama y debajo de la sabana palpó su vientre y descubrió el universo que habita entre sus piernas. El cuarto se arropó de olor a melón intenso. Sofía respiraba la edad de su piel. P.D. Mientras desayunaba, escucha la voz de su madre: “Sofía tenemos que conversar de mujer a mujer”. (La madre cargaba con la sábana de Sofía y el manchón de color púrpura.)

Todas las fotos son del proyecto Beauty in Blood (http://www.beautyinblood.com/) de Jen Lewis. 1. Bursting True 2. The Cobra 3. If I Bleed Blue

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Concierto Educativo de la Orquesta Sinfรณnica de Puerto Rico

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La colonia duele Miguel Adrover

Crepita nucleótida, Late la mancha—requinta amerindia, Retumban las tumbas de una guasábara; Crepitan nucleicas llamas del milquinientosonce— Pero perdimos el tren, la que hay son muecas de rebelión, Demagogia & sóchalmidia. Crepitan canciones nucleótidas en códigos gulembos…. ¡Epifenómeno & pico!;

Retumban guasábaras más viejas que el frío, Retumba el hierro en la globina;

Dónde éste se resbale se mata un cabro.

Hematíe azul si es cefalópoda (Roja es la que baña mis neuronas).

Late el tajo ecuatorial, cinturón de clorofila. & la tinta de la mata es verde que te quiero ver— Que los fotones te bendigan. [][] Late el tajo cromatóforo, Emergen peces de colores & hologramas de los próceres; Laten fechas que son bellas— Terruños luzbellanos Fulgurando al son luciferasa. Requinta la tinta & Santa María pinta la mancha quijana (Manchegos los plátanos de la memoria; Manchegos los plátanos de la memoria).

Requinta la tinta Desde la lonja de la jutía & la cotorra; Desde pisadas de megafauna en piedras coloradas.

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La arena Miguel Adrover

Canta cantos de nácar & vidrio, Canta cantos de sal & agua, Canciones de sangre, tiempo & vaivén; La arena cuenta las cuentas de un collar sagrado & baila un grano en la piel de un bivalvo: Baile helicoidal...florece una perla—

Cuerpos celestes bailan En las olas hipertónicas de una ciénaga... La arena toca la lava & besa un volcán, Fluido que toca lo frío & besa un glaciar; Su forma aborrece el cristal, no se pone pal oLden; El baile de grano & sal engendra la aberración: El

La arena es sagrada, puñeta. [][] Ver rielar planetas En las playas sagradas de la Tierra (En Ponce hay una, imagina nadar en Naxos);

[Lente. [][][] Ver rielar planetas en La Ciénaga de Machucal, La Playa Híperreal: Los Vestigios de Ocean Park.

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La revista Cruce está recibiendo colaboraciones para la

Edición Especial: Ecología, ecopedagogía y ecoagricultura. El paradigma ecológico emergente encuentra resonancia en dos movimientos afines: la ecopedagogía y ecoagricultura. La ecopedagogía integra la vertiente crítica de la pedagogía, especialmente la promulgada por Paulo Freire (2005), y los fundamentos del pensamiento de la complejidad (Morin, 1998), para enfrentar la globalización neoliberal con la articulación de un proyecto político global alterno (Kahn, 2010, Leff, 2000, Gadotti, 2000). Formula una nueva mirada integral, relacional, auto organizacional, sensible y compasiva que motive a la acción preventiva contra las agresiones a la comunidad de la vida. Propone nuevas formas de gobernabilidad basadas en el diálogo y en la participación democrática. Se muestra como una nueva pedagogía solidaria que empodera a los ciudadanos para la construcción de una cultura sostenible, una cultura que valora la convivencia fraterna entre los seres humanos y entre éstos y las demás especies que conforman el planeta. Para Gutiérrez y Prado (1999), teóricos fundacionales del movimiento, “aprender es mucho más que comprender y conceptualizar: es querer, compartir, dar sentido, interpretar, expresar y vivir”. Esta visión pedagógica vincula la sensibilidad artística con las actividades cotidianas y nuestro modo de ver y vernos en el mundo en relación con otras formas de vida y el ambiente. En esa mirada y acercamientos, la Revista Cruce convoca a participar en esta edición especial para insertarnos en estas problemáticas que a su vez nos dirigen a la discusión del calentamiento global, el cambio climático y; asimismo, el activismo ecológico que se viene gestando desde varias décadas por los movimientos campesinos, indígenas y recientemente, diversas figuras que han alcanzado una exposición masmediática como Greta Thunberg. De allí, que integremos la ecoagricultura por la relación directa que tiene con lo que nos propone la ecopedagogía y por entender, que la práctica agroecológica es fundamental en la construcción del conocimiento y de la praxis en la equidad social. La ecopedagogía se dirige a la justicia y soberanía alimentaria que busca la ecoagricultura y que, por lo tanto, es vital vincular estos saberes a todas las áreas disciplinarias. Para tales fines, convocamos a toda nuestra comunidad lectora y de colaboradores a que sometan ensayos, reseñas de libros relacionados, así como todo tipo de texto creativo o pieza artística que explore temas afines a la ecopedagogía y ecoagricultura desde las distintas disciplinas.

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El espacio mientras...

Política y sociedad:   • la ecopedagogía y ecoagricultura en la economía y las prácticas políticoeconómicas que fomenta • ecofeminismos • las respuestas del Estado desde o a la ecopedagogía y ecoagricultura • perspectivas históricas en el desarrollo de la ecopedagogía y ecoagricultura • acción social de la ecopedagogía y ecoagricultura Arte:   • expresiones escritas y piezas plásticas que partan o se instalen en el eje temático en cuestión  • análisis de las diversas manifestaciones y expresiones artísticas  que cuestionan y reflexionan en y desde la complejidad de la ecopedagogía y ecoagricultura • foto-ensayos o documentación relativos Letras:   • mirada historiográfica  de la ecopedagogía y ecoagricultura como tema en la literatura  • recopilación de crónicas, microhistorias y testimonios que partan o se instalen en el eje temático  en cuestión  Cine:   • reseñas de películas alusivas  

El plazo para someter las colaboraciones es hasta el 28 de octubre de 2019. Invitamos a todxs lxs interesadxs en participar en esta convocatoria a enviarnos sus manuscritos y piezas.  Para más información pueden contactar editorescruce@suagm.edu.   

Caricatura de Ángel Boligán Corbo (boligan.com)

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Edición Especi John Blacking ha propuesto que mediante la organización y otorgación de sentidos a los sonidos los seres humanos han creado música. No debe extrañarnos, entonces, que esta haya sido instrumento de expresión de la experiencia humana y elemento indiscutible de nuestra existencia en el tiempo. Esta universalidad, sin embargo, contrasta con los contextos históricos particulares donde surgen, experimentan y se les da sentido a las músicas en sus ámbitos individuales, comunitarios y sociales. La junta editorial de la Revista Cruce convoca a especialistas interesados en explorar los mas diversos aspectos de la música. Consideraremos ensayos, reseñas de libros relacionados, así como todo tipo de texto o pieza artística que explore temas afines desde las distintas disciplinas. Contamos con la colaboración de Dr. Hugo René Viera Vargas (hviera-vargas@ncf.edu) como editor invitado.   Política y sociedad:   • músicas e identidades (étnicas/raciales/genéricas/generacionales/nacionales…) • músicas y movimientos sociales/políticos en América Latina, el Caribe y Puerto Rico • aproximaciones críticas a la historiografía musical de America Latina, el Caribe y Puerto Rico • la economía de la música popular • gestión cultural y espacios musicales • música y medio ambiente • aproximaciones teóricas y metodológicas sobre el estudio de la música • música y performance • música como expresión sociopolítica Arte:   • expresiones escritas y piezas plásticas que partan o se instalen en el eje temático de las prácticas musicales   • análisis de las diversas manifestaciones y expresiones artísticas que cuestionan y reflexionan en y desde la complejidad de las prácticas musicales  • foto-ensayos o documentación relativa a las diversas prácticas musicales • novelas gráficas o textos ilustrados alusivos al tema en cuestión • análisis sobre la relación entre el cine y la música 


ial: Música(s) Letras:   • mirada historiográfica de la música como tema en la literatura  • acercamientos al lenguaje en su práctica musical como mecanismo ante las violencias • la musicalidad del lenguaje en la literatura • acercamientos a la crítica musical • la música y la metalingüística • recopilación de crónicas, microhistorias y testimonios que partan o se instalen en el eje temático en cuestión  • la transmutación de la música en textos Cine:   • reseñas de películas alusivas o a musicales El plazo para someter las colaboraciones es hasta el 21 noviembre de 2019. Invitamos a todxs lxs interesadxs en participar en esta convocatoria a enviarnos sus manuscritos y piezas. Las fotos, pinturas, entre otros formatos de imagen deben ser enviados en alta resolución. Los textos deben presentarse con el siguiente formato:  Letra Times New Roman, 12 puntos, doble espacio, tamaño carta, en formato de Word, identificado con el o la autor(a). Los artículos no deben exceder de las 12 páginas. Las reseñas de libros no deben superar las 6 páginas. Los textos creativos tendrán un límite de 8 páginas. No se recibirán manuscritos que superen estos tamaños. Debe incluir una foto y una biografía del autor que no exceda las 200 palabras. Los textos y piezas deben enviarse a editorescruce@suagm.edu. Si se incluyen mapas, ilustraciones, tablas o cualquier tipo de gráfico explicativo dentro del documento, deben estar en alta resolución (en formato jpg o png con el título con el cual será identificado en la publicación) y el o la suscribiente debe contar con los permisos de uso o regirse por la Ley de Derechos de Autor.   Para más información pueden contactar a editorescruce@suagm.edu.   


5 de octubre de 2019

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