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Desfibrar la penca de lo yucateco en el sosquil de una idea, por muy ¡Way! que sea, es una utopía, lo sabemos de sobra, pero Yucatán bien vale una misa, ¡y hasta una procesión! , por eso mantenemos el alma limpia—que para eso nos damos nuestros baldados de humor—, y el espíritu dispuesto—que esta tierra nos aviva la capacidad de asombro— para permanecer firmes frente a los vendavales de la fortuna, a veces prodiga, a veces mezquina, divulgando a los cuatro vientos la riqueza invaluable de esta cultura que por un azar inexplicable nos ha sido legada y que hoy más que nunca, en estos tiempos cibernéticos, tenemos el deber moral de preservarla y enriquecerla para transmitirla a las futuras generaciones. ¡Way! Dirección general: Ileana Reyes l Artes: Cobá divulgaciones l Concepto creativo: Javier Covo Torres (Covo) l Diseño: Sara Covo l Ventas: 1955843 . Way Publicidad + Humor. Febrero 2014. Año 2, Número 25, es una publicación mensual editada por Cobá divulgaciones. Calle 22 #121A, Colonia Loma Bonita. Mérida, Yucatán. Se distribuyen 10,000 ejemplares en forma gratuita en la zona norte de la ciudad de Mérida. Queda prohibida la reproducción parcial o total de los artículos o las ilustraciones y/o personajes de la revista, sin previa autorización de la misma. El editor no se hace responsable de daños y perjuicios ocasionados por el contenido de los anuncios publicitarios impresos en esta revista. Las opiniones expresadas no reflejan la postura del editor de esta publicación. Certificado de licitud en trámite.

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DOS AÑOS, SETECIENTOS TREINTA DÍAS, DIECISIETEMIL QUINIENTAS VEINTE HORAS, UN MILLÓN CINCUENTA Y UN MIL DOSCIENTOS MINUTOS, SESENTA Y TRES MILLONES SETENTA Y DOS MIL segundos, éste es el tiempo de vida de ¡Way!, una existencia que sólo ha sido posible por el apoyo y la confianza de quienes hasta este día nos han acompañado en este maravilloso viaje al corazón de la yucataneidad, porque más que los diez mil ejemplares de una revista mensual y los ya casi cincuentamil amigos que nos siguen en facebook, Way es un concepto, una idea, un pensamiento que busca, busca y —por desgracia— no busca la manera de abarcar la totalidad de lo que significa andar por los caminos de esta piedra caliza rodeada de mar casi por todas partes, y pertenecer a un mundo que se quedó a mitad de camino entre lo maya y lo español y aprendió a ver el mundo detrás del velo mágico de una palabra indígena que los conquistadores nunca entendieron y que bautizaron como “Yucatán”.

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“Federico”

l boxito dio el madruguete en el consultorio del psiquiatra. Y eso es mucho decir porque él no se levanta de su hamaca hasta pasadas las diez de la mañana. Eso en época de calor, porque con los nortecitos estos de febrero, empata la despertada matutina con el reposo de la siesta. Digo esto para mostrar lo preocupado que debía estar para ir a sentarse tan tempranito en la sala de espera del doctor Tornillo, especialista en el ajuste psicológico de piezas safadas. ¡Hasta había perdonado su desayuno dietético de huevitos motuleños con chilito y horchata de arroz! Con lo que le gustaba hacer chuc en esa salsa de tomate tamulado con chícharo y habanero. A la legua se notaba que traía los nervios retentados; la secretaria veía cómo le saltaba el hombro antes del tic que le hacía guiñar el ojo y torcer la boca en una mueca grotesca. No lo miraba mucho porque sabía que esas morisquetas podían encerrar un comportamiento obsesivo-compulsivo y hasta agresivo. Así que respiró aliviada cuando el doctor Tornillo entró con un “¡Buenaaaas!” que delataba su bonhomía yucateca y que a la vez era el pretexto para hacer un primer “escaneo” psicológico a su paciente,

como en efecto lo hizo esta vez, con resultados preocupantes, dada la urgencia con que lo pasó a consulta y la señal que le hizo a su secretaria para que llamara a los “amansalocos”, unos enfermeros tipo escaparate que tenía reservado para casos extremos. “Cuénteme lo que le pasa”, le preguntó al boxito justo cuando le atacaba el tic de la morisqueta. “Verá doctor, a la mejor son estas fechas de navidad que le retientan a uno el estrés, pero el caso es que en mi casa ya no me aguantan, por eso vine a verlo”. El doctor, circunspecto, preguntó: “¿Y de qué se quejan?”, “es que dicen que yo no sé decir ´Federico´”, explicó el boxito. El doctor quedó cuadrado. “A ver: ¿Que no sabe decir Federico? Diga: Federico”. “Federico”, dijo el box. “Repita: Federico”, insistió el doctor. “Federico”, repitió el boxito. El doctor se le quedó mirando y le dijo: “En su casa le están viendo la cara. Usted está perfectamente bien”, y dio por terminada la consulta. Cuando regresó a casa y su mujer le preguntó cómo le había ido, el respondió “de maravilla”, mientras se acostaba en su hamaca; y cuando vio pasar a hijo Manuel rumbo a la cocina, le gritó “¡Manolo, abre el Federico y tráeme mi Jamaica!”

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“Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando”- Rabindranath Tagore


Si hubieras nacido en Yucatán

Mick

Jagger

Hace más de 70 años, nació este dzirulito, el cantante de los Rolling Stones, la banda más escandalosa del rock. Mick Jagger es la verdadera estrella de rock, con sus amores tormentosos, su tambache de drogas y sus cuartos de hotel destrozados. ¡Que cumplas muchos años, ninio! si hubieras nacido en Yucatán no te verías así, como un chilibito. Estarías embarnecido a punta de salbut y chocolomo, echándote un mut’sito en tu hamaca frente a las playas de Chicxulub, contento de que no te pase lo que le pasó a otros dinosaurios. Máa, ya quiero yo a los setenta estar como tú, cantando tu Satisfaction mientras corres sobre un escenario perseguido por tus fans, todos en moloch.

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“A un gran corazón, ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa” - León Tolstoi


La quema del mal humor

—¡Jala, ninio, que ya viene el Carnaval! —Maare, donia Way, si yo todavía no me repongo de las pachangas de fin de año y la fiesta de la rosca de reyes. —¿Y te vas a perder el Carnaval? Es una de las fiestas más populares de la tradición española. —¿Acaso la inventaron en la madrastra patria? —Los romanos difundieron esta fiesta por toda Europa y en el siglo XV los navegantes españoles y portugueses la trajeron a América en sus barcos. —¿Y por qué hacer un festejo con bailongo y música? —Eso viene de las fiestas paganas de Grecia, que se hacían para adorar a Dionisio, el dios del vino o a Saturno, el dios de las cosechas. —Lo de las cosechas no lo entiendo, ninia, pero lo del vino sí que amerita adoración, ¿masinó? —Es más, hay quien dice que los carnavales se remontan a miles de años, cuando los egipcios le hacían los honores al buey Apis, el dios del sol y de la fertilidad. —De la fertilidad, seguro. Hay que ver la cantidad de chamaquitos que nacen nueve meses después del Carnaval. —¿Ya te pusiste tu disfraz? ¡Estamos llegando a la Plaza Grande!

—¡Qué me importa, al cabo yo no quería venir a juntarme con esta chusma! —¡No te quejes tanto, ninio, y termina ya de ponerte el disfraz que te hice, que tenemos que subir a la tarima del rey Momo pa’leer el bando. —¿Nosotros vamos a leer el bando? ¡Helé, lo leeras tú solita, porque a mí no me entra este disfraz! —¡Te queda precioso, purux! ¿Cómo te lo sientes? —Me queda perex. Tengo toda la piel estirada y hasta las lonjas se me prensan. ¿Ya viste mi cara? Se me ve toda aplastada y me veo como si tuviera retentado mi wah. —De eso se trata, boxito, el tuyo es un disfraz del mal humor. Ven, sube que están leyendo el bando. —“… y para dar inicio a la alegría de estas fiestas, condenamos al mal humor y para demostrarlo vamos a quemarlo delante de todos aquí en la Plaza Grande” —¡No, a mi noooo! ¡Auxilio, auxilio; que llamen a los bomberos! —¡Cálmate purux! Parece que tienes una pesadilla. —¡Way! es cierto. Pero por si las moscas quiero jurarte que vo’ a quemar mi mal humor y que más nunca en tu vida me vas a ver con el wah retentado.

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“La peor prisión es un corazón cerrado” - Juan Pablo II


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“Los que de corazón se quieren sólo con el corazón se hablan” - Francisco de Quevedo


Maravillas de Yucatán VALLADOLID

La virgen de las Candelas

Siglo XVIII. Un boxito maya regresa de su jornada en el campo. Ha sido provechosa, a juzgar por la carga de palmas que trae a lomo de mula. Pero ha sido larga. Entra a Valladolid cuando la noche lluviosa cubre la villa con un velo de estrellas que descienden al mundo en el titilar luminoso de unas luciérnagas que regalan su luz al aura sagrada de una bellísima dama que carga a un niño y porta una vela encendida. —Mi hijo y yo nos mojamos—le dijo al box—constrúyeme un techo con las palmas que llevas a la ciudad. El boxito tuvo un ataque de acecido, le dio su mareo y azotó. Cuando despertó al otro día se metió al monte para cortar madera y cumplir con la petición. En esas tareas taladoras estaba cuando vió a un compañero de hacienda y le pidió ayuda para construir el techito de la señora. —Maare box—le preguntó el amigo—¿ ‘Tas seguro que antes de ver a la dama no te tomaste tus lamparazos en la cantina de don Ucho? —Lo juro. Además yo en la cantina de don Ucho, sólo panucho.

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“Por muy lejos que el espiritu vaya, nunca irá más lejos que el corazón” - Confucio


—¿Y el techito es gratis?—preguntó curioso el amigo. —Maare, no había pensado en eso, tú—contestó el box— pero no me atrevo a cobrarle. Esa dama es la virgen de la Candelaria…¿No ves que hasta su candela lleva? —Si es la virgencita a lo mejor hasta nos paga con un milagrito. Hagámos rápido el techo porque el patrón se va a mosquear si no nos ve en la hacienda. Y así construyeron el techito. El mayordomo los estaba esperando y aunque no les creyó una

palabra de lo que decían, los acompañó al lugar donde habían dejado el techito. Se hubiera ido de espaldas sino se postra ante aquella improvisada palapita que resguardaba de la lluvia la bellísima imagen de la virgen con su hijo en brazos y su vela encendida. El mayordomo, turulato y medio cirilo llegó exaltado ante los dueños de la hacienda quienes lo serenaron con agüita de chaya para que contara lo que había visto. Cuando escucharon el relato, ordenaron la construcción de un camarín para la virgen y la nombraron “Virgen de las Candelas”, por la vela encendida. Esta una imagen con el niño en brazos recuerda el día en que Jesús fue presentado en el templo por su madre. Desde ese día se le rinde tal culto a la Candelaria en Valladolid, que con el paso del tiempo se ha convertido en uno de los más importantes de Yucatán.

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“El corazón tiene razones que la razón ignora” - Blaise Pascal


Los dos alborotaban en plenilunio, que compadres losen lasaluxesmilpashacíany elsusalmajugarretas de los ancestros mayas retozaba en la ...y la Xtabay enramada. —Maare tú…no te va a gustar lo

El sol empezaba a caer en el horizonte prendiendo fuego al cielo de Yucatán. El pájaro tho regresaba a su gruta, el wech a su madrigera y en un alboroto vocinglero bandadas de golondrinas ocupaban las ramas del pich y el xcanlol que se cubrían con el manto de la noche que llegaba vistiendo de metales azules los senderos de la selva yucateca donde la luz de la luna llena sorprendió a dos caminantes que iban, aterrados y estremecidos, por los caminos del Mayab. —Ya es de noche purux—dijo tembloroso el chilib, uno de los dos boxitos, quien por cierto, tenía bien puesto el nombre por su aspecto enjuto y seco de carnes. —No me sueltes, chilib—respondió el purux, aferrado al brazo de su amigo. Si no fuera por el miedo fantasmal que infunden las noches de la jungla con sus alaridos remotos, sus cigarras pertinaces y las luces diminutas del kookay, sería risible la escena de estos dos compadres, uno chaparro y regordete y otro flacucho y estirado, caminando en medio de la espesura juntitos para darse valor y agarraditos de la mano, horrorizados y a punto de tirixtá. Y no era para menos; sabían que, como los locos, los espíritus de la selva se

que te vo’a decir, chilib—la voz del purux se apagó en el ulular de una lechuza.—Estoy sintiendo ahora una presencia—alcanzó a musitar. —Mejor ni me lo digas, ninio, que ya me está dando mi acecido—respondió la voz quebrada del purux. El suelo era laja pura que brillaba con la luna. Cuando dieron vuelta al recodo el mundo quedó inmóvil. El viento se detuvo, se callaron las cigarras y el paisaje quedó suspendido en el tiempo inerte de una pintura con un camino solitario bajo el ramaje oscuro de una ceiba gigantesca inundada en claridad lunar. La quietud del mundo sólo era turbada por la voz hipnótica y seductora de una mujer que cantaba peinando sus largos cabellos reclinada en el tronco de aquel árbol sagrado. —¡Way!...¡C...reo...q…que..eees—farfulló el chilib. —¡La Xtabay!—aulló el purux y corrieron los compadres como si hubieran visto, como veían, un ánima en pena. La Xtabay rasgó la quietud del aire buscando a sus víctimas.

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“Al primer amor se le quiere más, a los otros se les quiere mejor”. - Antoine de Saint-Exupery


—¡Corre, purux! Yo me vo’a subir en este ciricote. —¡‘Pérame, dame la mano, que no puedo!—gritó el purux mientras el chilib escalaba el árbol. —¡Eso te pasa por embutirte de cochinita y chocolomo!—le gritó a su compadre desde la copa. Viendo que se acercaba la horrenda figura, el purux no halló estrategia mejor que hacerla de muertito. Aspiró profundo y se tiró al piso boca abajo justo cuando el espectro apareció a su lado. La Xtabay tendió sus manos sobre él y lo suspendió en aire, pero el purux ni respiraba porque de puro miedo se había quedado sin aire, el cuerpo se la había puesto rígido y se le habían espantado los colores del rostro. El espíritu gruñó de ira cerca al oído del purux, que se mantenía más tieso que un chacá. Lo dio por muerto y se desvaneció con una carcajada diabólica envuelta en un torbellino de polvo lucífero. El chilib, tembleque y patidifuso bajó del árbol y levantó a su amigo preguntándole: —Compadre, la Xtabay te habló al oído. ¿Qué te dijo, ah? —Maare tú—respondió el purux—me dijo que me cuidara de esos amigos que en una mala hora son capaces de dejarte abandonado a tu suerte en lugar de ayudarte, porque en el peligro es donde se reconoce a los verdaderos amigos. Agarró su sombrero, se colgó su lec y siguió su camino en medio de la noche sin esperar al chilib que desde atrás le gritaba: —¡’Pérame purux, no me dejes solo, mentecato!

Cuando miro por la noche tus ojazos de X’Tabay, se me eriza todo el cuerpo y corro gritando: ¡Way!

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“Te amo para amarte y no para ser amado, puesto que nada me place tanto como verte a ti feliz” - George Sand


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Cuento de Carnaval

Mucho ha llovido desde finales del siglo XIX, cuando empezaron los carnavales en Mérida. Los ha habido buenos y no tan buenos; sabrosos y sandungueros o parcos y comedidos, pero lo cierto es que este alegre festejo popular se viene celebrando año tras año con su algarabía, su desfile regional y esa mezcla de culturas donde relumbra el esplendor del terno de las mestizas y las prendas de su boxito, sombrero y paliacate incluido. Los carnavales dejan historias que se van perdiendo en el olvido, como el famoso coche alegórico de don Avelino Montes; una carroza estilo Luis XIV, dorada y deslumbrante con sus caballos de tiro, sus dos cocheros y sus cuatro edecanes; o como la carroza tipo cascada que mandó hacer un señor García Fajardo, el mismo que afirmaba que los carnavales eran hechos por los ricos para que se divirtieran los pobres. Ya nadie recuerda aquellos lustros de confeti y serpentinas, pero hay cuentos en la memoria de los mayores, como este que nos contó don Remigio con una sonrisa que se le abría de oreja a oreja cuando recordada los disparates de sus años moceriles. “En ese carnaval iban los amigos de siempre, pero ese día se les juntó Alonso Dzipirisnais, un amigo de todos que alternaba con los círculos más cremosos y natudos de la ciudad. Debe ser que en tiempo de carnaval se aburría la aristocracia porque él prefería dejar sus lujos y achuchones para venir al relajo con los amigotes que pasaban las carnestolendas alternando entre la juerga y la pachanga. ¡Y bueno que era el Dzipirisnais! Se le medía a todo; desde los juegos mecánicos hasta la rumba y el cha cha

chá en la Plaza Grande, un parrandón en el que hubieran amanecido si uno de los amigos no hubiera recordado la fiesta de disfraces en el club de Pepita Mendielizábal. Les pareció de maravilla lo de los disfraces y entraron en una tienda donde alquilaban trajes de fantasía para toda ocasión. Empezaron a buscar sus trajes mientras el Dzípiris encendía su puro en un mecedor viendo a sus amigos con aire socarrón. —Ponte un disfraz, no puedes ir así a la fiesta—le decían. —No necesito traje—respondía entre el humo de su puro. Y empezó la guasa con el mestizo dueño del local:—Oye mesticito, llévale ese vestido de charro a Luis, que le queda que ni mandado a hacer. Y seguía: —Mesticito, ¿viste el traje de pirata? Llévaselo a Pedro, pero dile que se ponga el parche en la boca. Y reía mientras se burlaba: —Mesticito, llévale este traje de payaso a Francisco para que se lo pruebe, y continuó la chacota con mesticito por acá, mesticito por allá, hasta que pidió un traje para él mismo:—Mesticito, ¿tienes un traje de “mamila”? —¿Para quién, don Alonso? respondió el mestizo. —¿Para quién, mesticito? ¡Para mí!—dijo el Dzipirisnais . —Si lo tengo, don Alonso—dijo el mestizo muy serio— pero maare, le quedaría chico, ¿ah? Los amigos soltaron la carcajada, le pusieron una capucha al Dzipirisnais y salieron para el baile”. Don Remigio terminó su cuento y nos despidió en la puerta de su local. Después de cerrar se apagó en la marquesina el letrero luminoso que decía: “Trajes de fantasía para toda ocasión”.

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“Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal” - Madre Teresa de Calcuta


Cupidito, el dzirulito

—Donia, yo creo que tengo algo en el corazón… —¡Way! No te vaya a dar tu infarto. ¿Qué sientes, ah? —Un como piquetito, linda hermosa…como si Cupido me hubiera zampado su flechazo, ¿ya te fi’aste? —¿Y tú de cuando acá sabes tanto de Cupido, box? —Desde que me enteré que era un dzirulito encuerado que le tiraba flechas de amor a la gente. —A ti ni que te tiren una lanza, purux, que lo único que te importa es tu cochinita y tu frijol con puerco. —Yo también tengo mi corazoncito, y flechado, ninia, por eso me tienes chancleteando las escarpas, linda hermosa. —Te voy a dejar chancleteado, pero tu bobox, pa’que dejes tus babosadas. Te vo’ a contar la historia de Cupido: ¡Óila, puruxón! —Cupido era el dios del amor de los romanos. Es hijo

de Venus, diosa del amor, y Marte dios de la guerra…maare, una parejita disfuncional, ¿ah? Pero a Cupido no le afectó, porque como ayudante de su mamá le dieron la encomienda de traernos amor a nosotros los mortales… —Maa, se me hace que no ha hecho su chambita el ninio. —Ni creas que para el Cupido todo era tirar flechas y enamorar. También hacía sus mentecatadas tirándole a los enamorados sus flechas de indiferencia. —Esas te las tiró a ti, que ni te mosqueas con mis serenatas. —Pero Cupido terminó tomando agua de su mismo pozo: quedó prendado de una muchachita requetebonita. Se llamaba Psique, que es el alma, purux. Decían que era más bonita que Venus. ¡Si vieras lo celosa que se puso la diosa cuando lo supo! —¿Y se hicieron novios? ¡Cuenta el chisme completo! —¡Y qué novios! Era un amor como por Whatsapp,

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“Amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad”- Gottfried Leibniz


porque podían oírse y sentirse, pero no verse, porque ella no era inmortal como él. Ella se desesperó y ¡pum!, se atrevió a mirar la cara de su amor. Por eso él la abandonó diciendo que el amor—osea, él—no podía vivir si no había confianza. —Maa, se me…’stán aguando los ojos. ¿Qué pasó después? —Que ella se pasó del tingo al tango buscándolo y superando todas las trabas que le ponía la celosa de Venus. La última que le puso fue que le ordenó llevar una cajita al inframundo para la esposa de Plutón, pero prohibiéndole abrir la bendita caja. Psique, rebelde como era, la abrió y de ella salió el sueño profundo, que la dejo dormidota. Lo bueno fue que Cupido la encontró y la despertó. —¡Ay chuuch! Le dio su beso como a la bella durmiente. —Cuando Venus los vio tan enamorados, agarró y convirtió a Psique en diosa. Por eso es que el alma y el amor han quedado juntitos y haciendo loch por los siglos de los siglos. —Maare, saliste premiada, ninia, porque tú eres las dos cosas: mi amor y mi alma. Vengache pa’que le de su bechito —¡Y yo te vo’a dar un bofetón que tu alma va a salir volando por un lado y tu amor por el otro. ¿A lo viste, ah?

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“Es al separarse cuando se siente y se comprende la fuerza con que se ama”- Fiodor Dostoievski


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1 Reina

2 Toloc

3 Zombie

4 Rumbera

5 Hobbit

6 El chino

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“El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos”- Proverbio turco


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Dímelo en huiro Chucherías del habla yucateca

Nohoch Cuando un yucateco dice que algo está grande, dice que está nohoch. Goliat, por ejemplo, era un filisteo bien nohoch.

¡Si no le das con eso en la chola, te presto mi tirahule, ninio!

ENRIQUECE TU

Yuca bulario 1— ESCORAR A) Acomodar algo B) Esconder dinero C) Ladear el barco D) Acorazar

2— CHOYA A) Planta B) Cabeza C) Vasija D) Hondonada

3— TRABAR A) Engañar B) Marear C) Encerrar algo D) Fortalecerse

4— CH’ARAK A) Bofetón B) Cartera, bolso C) Resbalar, escurrirse D) Cuentas de collar

5— POCH A) Aplastar B) Asa de la jarra C) Dulce, golosina D) Goloso, deseoso

6— T’IRICH A) Trampa, engaño B) Estómago C) Delgado, flaco D) Estirado

1) A. 2) B. 3) A. 4) C. 5) D. 6) A.

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“La amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad”- Sir Francis Bacon


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“Un padre es un tesoro, un hermano es un consuelo: un amigo es ambos”. Benjamín Franklin


Revista ¡Way! 25 Febrero  

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