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Editorial ¿Cómo alcanzar a la tortuga? “Siempre estoy haciendo cosas que no puedo hacer, así es como puedo hacerlas.” Pablo Picasso

Nuestro saber popular es abundante en falacias que, no obstante, se viven como ciertas y condicionan nuestros actos. Así por ejemplo, durante épocas de crisis como las que nos toca vivir, se pluralizan, a forma de consuelo, slogans del estilo de “por suerte tenemos trabajo”, “hay que lucharla, otra no queda”, “gracias a Dios que por lo menos estamos vendiendo algo”. Y al pronunciarlos y escucharlos, nos brindan la sensación que, mantenernos en movimiento (cuando podríamos estar quietos), es positivo. La percibimos como si se tratase de una instancia previa al éxito, algo así como el precalentamiento para la carrera que luego finalmente se largará y que nos permitirá llegar a la meta. Lo cierto es que, en la mayoría de los casos, ese “luego” no llega nunca. Vivimos siempre en los preparativos (de la misma forma que nuestro país pareciera vivir siempre en tiempos de crisis y proponiéndose metas que después no conquista). Moviéndonos, sí, pero a una velocidad que no logra forjar el cambio, que no consigue el objetivo. Dicho de otra forma: hacer cosas no es sinónimo de eficacia, uno puede caminar (¡o incluso correr!) toda la vida, y jamás alcanzar a la tortuga. Decía Borges: “Aquiles, símbolo de rapidez, tiene que alcanzar la tortuga, símbolo de morosidad. Aquiles corre diez veces más ligero que la tortuga y le da diez metros de ventaja. Aquiles corre esos diez metros, la tortuga corre uno; Aquiles corre ese metro, la tortuga corre un decímetro; Aquiles corre ese decímetro, la tortuga corre un centímetro; Aquiles corre ese centímetro, la tortuga un milímetro; Aquiles el milímetro, la tortuga un décimo de milímetro, y así infinitamente, de modo que Aquiles puede correr para siempre sin alcanzarla.” Así que dejemos de pensar que precalentar es “estar en carrera”. No le demos más ventaja a la tortuga. La largada no está en el futuro. Ya aconteció. Hace rato. Y para salir victoriosos no bastará hacer lo que hicimos siempre. No podremos ir a velocidad crucero. Ni siquiera a nuestra habitual máxima velocidad. Tendremos que superarnos. Explotar nuestras potencialidades. Descubrir la forma de ir más allá de lo que creíamos posible. Solo corriendo al 110% de su capacidad, Aquiles alcanzará a la tortuga.

Martín M. Lo Coco Director PROASIA  Septiembre / Octubre 2020

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Contenidos P r o A s i a

Las oportunidades de las finanzas islámicas

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Más compromisos, menos enfrentamientos

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El comercio exterior en tiempos de pandemia

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¿Cómo lograr que Pakistán nos mire?

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Volver al trabajo en pandemia

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Director: Martín M. Lo Coco

¿Cómo vender en China?

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Crecer a tasas filipinas

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Jefa de Redacción Estefanía Balaguer

Vivir en Japón

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staff

Colaboradores del presente número: Julio Delfino Felipe Frydman Alfonso Jozami Nicolás Laiño Irene Lo Coco Rodolfo Martin Saravia Nicolás Proganó Ricardo Proganó Ezequiel Ramoneda Vichael Angelo D. Roaring Valeria Rodano María Schargrodsky Mario Schuff Arte y Diseño: Estefanía Balaguer Los editores no se responsabilizan por las opiniones vertidas en los artículos firmados, las cuales corren por cuenta de los autores. Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de la revista mediante cualquier método, sin autorización expresa y por escrito de los editores.

06 36 La producción y comercialización de alimentos con certificación Halal pueden ser un catalizador del desarrollo de servicios como el logístico, el de seguros y el financiero. Esto se debe a que la certificación Halal resguarda no sólo la salud y apariencia física del creyente musulmán, sino, sobre todo, su bienestar espiritual.

Me costó aprender a descifrar a los japoneses. Ellos no se expresan de forma directa. Si algo les molesta intentarán hacértelo entender sin decirlo, porque ser confrontativo es visto como una falta de respeto. Es muy importarte saber interpretarlos, “adivinarles” la intención. Tienen una expresión para ello: “leer el aire”.

PROASIA es una publicación de la Cámara de Comercio Argentina para el Asia y el Pacífico. www.camaradelasia.org

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www.lisdero.com.ar

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Las oportunidades de las finanzas islámicas para el comercio exterior Por Lic. Ezequiel Ramoneda Director del Capítulo Binacional Argentina-Indonesia de la Cámara del Asia La certificación Halal tiende a asociarse usualmente con los procesos de control de la adecuación de la faena de animales, principalmente ganado vacuno, ovino y aves de corral, según la normativa islámica o Sharia. Pero reducir está solamente a esa cuestión, aunque importante, implica desatender un conjunto de oportunidades. La certificación Halal, en tanto establece aquello que es apto o está permitido para el consumo y uso del creyente musulmán (diferenciándolo de Haram, o aquello que no es apto o no está permitido), puede ser aplicada no sólo para la elaboración de alimentos sino también para la producción de vestimentas, cosméticos y 6

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medicamentos. Ahora bien, debido a la importancia de evitar la contaminación de los mismos por contacto con productos prohibidos, existen complementariedades con otras actividades económicas, especialmente servicios. Así la producción y comercialización de alimentos con certificación Halal pueden ser un catalizador del desarrollo de servicios que se adecuen a la Sharia, como el logístico, el de seguros y el financiero. Todo esto se debe a que la certificación Halal resguarda no sólo la salud y apariencia física del creyente musulmán, sino, por sobre todo, también su bienestar espiritual. Teniendo presente lo dicho, las siguientes líneas tratarán sobre

la complementariedad entre exportaciones de alimentos con certificación Halal y las finanzas islámicas, con especial foco en Asia. Mercados de Consumidores, y Mercados de Capitales Cuando se piensa en mercados musulmanes, viene a la mente en principio los países de la región de la Península Arábiga y el Golfo Pérsico, cuna del Islam, a los cuales se suman, por carácter transitivo, los países del Norte de África. De acuerdo al Pew Research Center (2009) en estas regiones habitan cerca de 315 millones de creyentes musulmanes, de un alto nivel de ingresos. Pero


el Islam se expandió más allá, llegando al continente asiático. Actualmente en Asia habitan aproximadamente 972 millones de creyentes musulmanes, cerca del 62% del total del planeta, con un creciente nivel de ingresos. Cuatro de los cinco países con las más grandes poblaciones musulmanes son asiáticos, a saber en orden de importancia Indonesia (202 millones), Pakistán (174 millones), India (160 millones) y Bangladesh (145 millones), seguidos luego por Egipto (78 millones). El sistema financiero islámico viene creciendo y expandiéndose rápidamente a nivel mundial en las últimas décadas. Esté puede ser subdividido en sectores, a saber la banca, el mercado de capitales, de bonos, de fondos y de seguros. De acuerdo a Thompson Reuters (2017), el tamaño del mismo para el año 2017 se estima en aproximadamente 2.202 billones de dólares estadounidenses en activos, dividido en 1.599 billones para la banca, 43 billones para seguros, 345 billones para bonos, 91 billones para fondos y 124 de otras instrumentos financieros islámicos. Como es de suponer, varios de los principales países musulmanes referentes en finanzas islámicas se encuentran en la primera región. No obstante también hay países musulmanes en Asia con sectores de sus sistemas bancario y financiero estructurados en función de la Sharia. Así, de acuerdo a Thompson Reuters (2017), los principales países musulmanes con un sistema financiero islámico son Malasia en primer lugar, seguido por Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Omán, Kuwait, Pakistán en séptimo lugar, Qatar, Irán, e Indonesia en décimo lugar. Mención especial merece Malasia, que

es reconocido por tener el principal sistema financiero islámico del mundo, debido a que se encuentra a la vanguardia en el diseño e implementación de instrumentos financieros islámicos, como parte de un ecosistema nacional islámico sólido con proyección internacional Pero ¿qué son las finanzas islámicas? La aplicación de la Sharia a las operaciones bancarias y financieras conlleva grandes desafíos, pero también importantes oportunidades. No se trata tanto de que los bancos sean de países musulmanes (hay finanzas islámicas en países europeos, o incluso latinoamericanos), sino de los principios económicos particulares en los que se sustentan los productos financieros, independientemente del lugar. Mientras que el sistema bancario y financiero convencional está basado, entre otros aspectos, en el cobro de intereses por el dinero prestado y la especulación, la banca y las finanzas islámicas prohíben, entre otras cuestiones, el cobro de intereses, entendiendo esto como usura, y la especulación. A su vez, las partes involucradas deben tener presente las implicancias morales del emprendimiento. En el Islam se prohíbe la financiación de actividades, como la elaboración y venta de productos porcinos, productos de animales venenosos, bebidas alcohólicas o intoxicantes, tabaco y estupefacientes, armas, productos para adultos con contenidos obscenos o indecentes y juegos de azar. En apariencia estos y otros principios imposibilitarían la realización de operaciones como

las entendemos, pero no es así. Cualquier emprendimiento que recurra al uso de instrumentos financiero islámicos debe buscar efectivamente minimizar el riesgo y la incertidumbre, pudiendo las partes disponer de conocimiento de las cantidades, de las descripciones, y de las especificaciones de los productos y servicios. A su vez, tener control de la existencia y disponibilidad reales de estos. Todas las operaciones deben tener como respaldo activos reales y existentes, es decir que la banca y las finanzas islámicas están arraigadas en la economía real. Esto se sustenta en que en el Islam el dinero se considera como un medio de intercambio que representa el valor concreto equivalente de bienes o servicios intercambiables, pero no tiene valor en sí, por lo que no puede utilizarse para generar dinero. De aquí que la manera aceptable de evitar que el dinero se devalúe no es por medio de la especulación o el atesoramiento, sino por la inversión en emprendimientos productivos. En reemplazo de la relación prestatarioprestamista, surge una especie de asociación entre ambas partes o socios que acuerdan mutuamente compartir los riesgos del emprendimiento, con las consecuentes ganancias obtenidas o pérdidas incurridas por el respectivo éxito o fracaso del mismo. Es de esta manera que se llevan adelante la financiación de emprendimientos considerados apropiados por el Islam. En lo que hace instrumentos financieros islámicos, existe una gama muy diversa ofrecidos por bancos y fondos de inversión, dentro de los cuales se puede destacar Murabahah, por el cual el banco compra un bien por indicación de un cliente y se PROASIA  Septiembre / Octubre 2020

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lo revende a esté por un valor que incluye el capital original más un porcentaje de beneficio previamente acordado, o Sukuk, que pueden ser entendidos como acciones de empresas o bonos de gobierno en conformidad con la Sharia. Es importante tenerlos presentes ya que pueden utilizarse para atraer inversiones extranjeras o realizar operaciones de comercio exterior con contrapartes musulmanes. Los emprendimientos agroganaderos que adecuan su producción y comercialización a los requerimientos del Islam presentan grandes oportunidades de inversión para fondos islámicos. En principio, la certificación Halal agrega valor al producto comercializado, y carecer de ella al tratar de insertar el mismo en mercados musulmanes puede operar como una traba no arancelaria. Ahora bien, como varios países musulmanes son importadores netos de alimentos, especialmente carnes, debido a los condicionamientos geográficos y climáticos, además del crecimiento cuantitativo y desarrollo cualitativo de sus respectivas poblaciones, asegurar el aprovisionamiento de alimentos con certificación Halal se convierte en una cuestión estratégica que hace a la seguridad alimentaria de sus poblaciones. De ahí que las inversiones no solo buscan aprovechar oportunidades sino reasegurar el aprovisionamiento. De ahí que se genera un complemento entre las exportaciones, especialmente de alimentos, con certificación Halal hacia los países musulmanes, árabes y asiáticos, y las finanzas islámicas, lo cual abre importantes oportunidades. Las exportaciones de alimentos y las finanzas islámicas en 8

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Sudamérica Contrariamente a lo que puede suponerse, los principales proveedores de alimentos a los países musulmanes son países no musulmanes, dentro de los cuales se encuentran, a pesar de su reducida comunidad musulmana, Brasil y Argentina. Brasil es uno de los principales exportadores de alimentos con certificación Halal no sólo de América Latina, seguido en un lejano segundo puesto por Argentina, sino también a nivel mundial. Pero Brasil, a diferencia de Argentina, ha avanzado en complementar esto con finanzas islámicas. Como ejemplo, en 2014 el fondo de inversión Abu Dhabi Equity Partners (ADEP) utilizo instrumentos financieros islámicos para comprar 70 mil cabezas de ganado por U$ 25 millones comercializado por un grupo de operadores de ranchos en los estados de Goias y Sao Paulo, que luego de unos meses de engorde, bajo supervisión especial en una sección separada de los establecimientos, fueron vendidos a las compañías de procesamiento de carne a un precio valor mayor. Ese mismo año el Banco de Brasil creó un fondo de inversión en conformidad con la Sharia de hasta U$ 500 millones en asociación con el Banco Islámico de Asia con sede en Singapur (uno de los principales centros mundiales de finanzas islámicas en países no musulmanes), el cual asistió en el establecimiento de las reglas y en la composición de la cartera, para invertir en acciones de empresas brasileras de productos agro-ganaderos, entre otros sectores, que cotizan en la bolsa de valores de Sao Paulo. Los rendimientos de las acciones negociadas deben originarse en los resultados de los productos vendidos

o servicios prestados por las empresas. La experiencia de las empresas exportadoras de agro-ganaderos con certificación Halal de Brasil, siendo un país no musulmán extra-regional, bien podría ser inspiración para que sus pares argentinas puedan también complementar sus actividades con las finanzas islámicas. A su vez, avanzar en el intercambio de experiencias y cooperación en la materia con países del Sudeste Asiático, como Malasia y Singapur, podría impulsar el desarrollo del ecosistema económico islámico en Argentina, y eventualmente atraer fondos islámicos. Se generaría así una sinergia que podría profundizar la inserción comercial argentina en los mercados musulmanes árabes, como también asiáticos. Contacto:

cap.indonesia@camaradelasia.org


www.osmita.com.ar

Osmita Salud

Osmita

Obra Social MITA. (R.N.O.S. Nº 402202 / R.N.E.M.P. Nº 1251)

Órgano de Control de Obras Sociales y Entidades de Medicina Prepaga. 0 800 222 SALUD (72583). Línea gratuita para consultas, reclamos y denuncias. PROASIA  Septiembre / Octubre 2020

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Más compromisos, menos enfrentamientos Por Emb. Felipe Frydman El COVID se sumó a la crisis de la relación entre los Estados Unidos y China. Los conflictos comerciales entre los dos países fueron encaminados en el Acuerdo Fase I alcanzado en el mes de febrero por el cual China se comprometió a incrementar las importaciones y profundizar la apertura de su economía. La trágica expansión del COVID 19 en los Estados Unidos, la cantidad de fallecimientos y las consecuencias negativas sobre las posibilidades de reelección del Presidente Donald Trump en las elecciones de noviembre intensificaron el enfrentamiento político donde se cruzaron graves acusaciones incluyendo definiciones ideológicas ajenas al manejo de las relaciones internacionales. Los últimos cuatro años 10

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quebraron la tendencia de colaboración iniciada con la visita del Presidente Richard Nixon en 1972 y reafirmada con el viaje de Deng Xiaoping en enero de 1979 donde el anfitrión fue el Presidente James Carter. En esa oportunidad ambos países acordaron el establecimiento de relaciones diplomáticas poniendo fin a la Guerra Fría iniciada con el ascenso de Mao Tse Tung al poder en octubre de 1949. Los Estados Unidos y China emprendieron un período de intensa cooperación económica, comercial, militar y también política para contener la expansión de la Unión Soviética. El Presidente George Bush otorgó en diciembre de 2001 el trato permanente de NMF (Nación más favorecida) abriendo el camino para el ingreso de China a la OMC. Miembros del Congreso

presentaron una moción contra la decisión presidencial de normalizar las relaciones comerciales, pero fue derrotada por 259 a 169. La tendencia de fortalecer los vínculos con China contó con el aval de republicanos y demócratas que vieron una oportunidad para consolidar la distensión, pero también una forma de beneficiarse de la inserción del mercado más grande a la economía global. En esos años, Estados Unidos exportaba a China USD 19.182 millones e importaba USD 102.278 millones con un saldo negativo de USD 83.096 millones. En 2019 las exportaciones se multiplicaron por 5,6 para alcanzar USD 106.447 millones. Las importaciones sumaron USD 451.651 millones. Es decir, 4,4 veces del año base. En 2018, en los comienzos del


conflicto, las importaciones habían llegado a USD 539.243 millones para disminuir al año siguiente un 17%. En estos 19 años los Estados Unidos acumularon un déficit comercial con China de USD 5.062.679 millones cercano a la cifra del total del superávit de China en su comercio global. En los primeros seis meses de este año las exportaciones fueron de USD 49.490 millones, mientras las importaciones ascendieron a USD 181.207 millones. La comparación con igual semestre del año pasado muestra una caída del 4,6% para las exportaciones y del 17% para las importaciones. La disminución podría adjudicarse en parte al COVID pero también refleja una continuidad con los datos de 2019, cuando Estados Unidos implantó el aumento de aranceles para forzar una mayor apertura del mercado de China. La normalización de las relaciones comerciales en 2001 constituyó también un fuerte impulso para las inversiones de las empresas multinacionales para aprovechar las ventajas impositivas, el menor costo de la mano de obra y el acceso al mercado interno de China. El flujo de inversiones directas norteamericanas en China desde el 2001 fueron USD 1.037.830 millones, y en especial tomaron impulso durante esta última década. El año pasado y a pesar de las advertencias formuladas por el Gobierno de los Estados Unidos las inversiones directas llegaron a USD 116.200 millones. La expansión de la economía china alentó la participación de las empresas multinacionales para estar presente en un mercado con una demanda creciente de productos de mayor calidad y por la apertura de nuevos sectores (servicios) que hasta el momento estaban reservados a capitales nacionales.

Las inversiones chinas en los Estados Unidos disminuyeron fuertemente en 2019 como consecuencia de las advertencias formuladas por el Gobierno y las posibilidades de revisión cuando se trata de sectores de alta tecnología considerados prioritarios. Los mecanismos implementados por el Gobierno tienen el objetivo de limitar la transferencia de tecnología a través de adquisición o jointventures. La postergación del encuentro del 15 de agosto entre los dos países para la revisión del Acuerdo Fase I, sin acordar una nueva fecha, no fue una buena noticia; la última reunión entre el Vicepremier Liu He, el Representante Comercial Lighthizer y el Secretario del Tesoro Mnuchin tuvo lugar el 8 de mayo. Los compromisos de China de adquirir USD 77.000 millones adicionales sobre la base 2017 no se han concretado por las demoras producidas por la crisis del COVID 19 y no por la falta de voluntad de las autoridades chinas, según las declaraciones del asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow. La campaña electoral en los Estados Unidos abre un paréntesis para predecir el futuro de las relaciones entre ambos países. No todo lo que se dice durante las contiendas debe ser tomado en serio ni representa el verdadero pensamiento de los candidatos. La política de Donald Trump osciló entre un mayor compromiso pero fue acentuando su belicosidad a medida que las encuestas mostraban una diferencia a favor del contrincante demócrata, y es posible que en la última etapa se recurra a un lenguaje más agresivo. Las cifras del intercambio comercial y de las inversiones muestran que existe una clara

interdependencia de ambas economías y que el sector privado prefiere una política de cooperación sin dejar de reconocer los problemas que surgen de una creciente competencia. Los 40 años de involucramiento tuvieron un efecto positivo sobre la economía mundial aun reconociendo que China fue el principal beneficiario de la globalización. Tanto el Partido Demócrata y el Partido Republicano comparten la preocupación por la creciente influencia de China en el escenario mundial y los efectos negativos de la desindustrialización por los mayores incentivos ofrecidos por ese país para promover el traslado de empresas. La plataforma de John Biden enfatiza más la implementación de una política interna para aumentar la productividad y un mayor gasto en inversión y desarrollo y al mismo tiempo fortalecer las relaciones con los países aliados para la elaboración de una política internacional de consenso. La personalidad del candidato demócrata pareciera más permeable al diálogo que a la confrontación que caracteriza el estilo del actual presidente. El mundo enfrentará un largo período de reconstrucción para recuperar todo lo perdido en este año. Los esfuerzos requerirán un mayor compromiso y la deposición de las ambiciones de hegemonía. El sentido común no es un producto abundante pero quizás pueda surgir un liderazgo que permita reconducir los conflictos por el camino de la cooperación. Contacto: ffrydman@hotmail.com

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El comercio exterior en tiempos de pandemia Por Dr. Alfonso M. Jozami * Desde principios de este año, el mundo está inmerso en una crisis sanitaria y económica sin precedentes, motivado por la pandemia del COVID-19. Partimos de una situación no esperada por nadie, sin un plan trazado de cómo debíamos reaccionar. En enero de 2020, los barcos no pudieron efectuar operaciones de descarga de mercaderías en China debido a la cuarentena impuesta por su gobierno. Los buques quedaron atracados en los puertos con la carga de importación abordo, lo cual interrumpió el ciclo operativo de carga y descarga que tenían programado en otros puertos a nivel global. Las pérdidas y la incertidumbre decantaron en que los charteadores no renovaran el alquiler de los buques, produciendo ello una sensible baja de la oferta de bodega y una fuerte caída de la demanda y 12

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carga (la carga y los barcos están sincronizados, si cae uno, cae el otro). Tanto la OMI (Organización Marítima Internacional) como la OMA (Organización Mundial de Aduanas) y la OMC (Organización Mundial del Comercio), junto con prácticamente la totalidad de las organizaciones que nuclean a los actores que intervienen en la cadena logística del comercio exterior, estuvieron de acuerdo en dos cosas: había que atender la emergencia de la pandemia resguardando la salud, pero sin entorpecer el flujo del comercio. Teníamos que alentar la manutención del funcionamiento de la economía y buscar con ello paliar la crisis, tomando los recaudos sanitarios correspondientes. Hoy, con el diario del

lunes, podemos decir que la emergencia se está sobrellevando ordenadamente. El comercio exterior mantuvo su flujo, pero costó muchísimo trabajo coordinado entre el sector público y privado, bajo el paraguas del “Comité de Crisis Prevención COVID-19 en el Transporte Fluvial, Marítimo y Lacustre” creado por resolución ministerial actuante bajo la órbita de la Subsecretaría de Puertos, Vías Navegables y Marina Mercante. Tanto Sanidad de Fronteras como la Prefectura Naval Argentina, se convirtieron en piedras angulares de la gestión de nuestro comercio exterior, habilitando y coordinando el ingreso de los buques a los puertos argentinos. Fue destacable la labor de las autoridades federales de los Ministerios de Transporte, Seguridad y Salud, que recibieron positivamente las sugerencias de los privados,


trabajando a distancia, en la nueva normalidad, para llevar adelante distintos protocolos que garantizaron y ordenaron la actividad, sorteando con ello distintas trabas que algunas decisiones provinciales, municipales y sindicales inicialmente aplicaron a nuestro comercio exterior. Marco normativo. Medidas generales. A partir de los primeros DNU, básicamente lo que se estableció fue la declaración de Emergencia Sanitaria; posteriormente el cierre de fronteras; y finalmente la declaración del aislamiento social público y obligatorio (ASPO). Dentro de las excepciones al ASPO y de la ratificación como actividades esenciales, la normativa contempló la producción, distribución y comercialización agropecuaria y de pesca; el transporte público de pasajeros, de mercaderías, petróleo, combustibles y GLP; y, por supuesto, las actividades impostergables vinculadas al comercio exterior. A partir de ahí, el “Comité de Crisis Prevención COVID-19 en el Transporte Fluvial, Marítimo y Lacustre” liderado por la Subsecretaría de Puertos, Vías Navegables y Marina Mercante, en el cual el Centro de Navegación tiene una participación activa por lo que refiere a la generación de protocolos, trabajó para garantizar el flujo operativo de los barcos desde y hacia nuestros puertos y de esta manera, permitir que la economía nacional se mantuviera viva. Problemáticas asociadas al COVID-19 El 90% del comercio exterior se mueve por agua, entonces, teniendo en cuenta el cierre de fronteras y el aislamiento, rápidamente se generaron preguntas que la Administración

Pública debía responder. Necesitábamos saber si podían ingresar los buques a los puertos, si podían transitar las tripulaciones, si los baquianos que reciben a los buques transatlántico podían subir los buques para atracarlos, etc. A nivel aduanero, nadie estaba preparado para asumir una pandemia de estas características. No se contaba con todo el personal para poder abastecer o hacer funcionar los distintos puntos de control y recaudación portuarios. A su vez, aparecieron normas contradictorias con lo que era el espíritu esencial de la normativa nacional, que de alguna manera puso en tela de juicio el flujo del comercio exterior, diciendo que se iba a atender con personal aduanero exclusivamente las importaciones relacionadas con las actividades de servicios esenciales, dejando afuera a la actividad exportadora. Automáticamente, la Aduana corrigió esto por medio de otra normativa. Entre otras modificaciones, se estipularon aranceles diferenciados de importación y eximición de pago de tasa de estadística en lo que hacía a insumos críticos, respiradores, tapabocas, test médicos, etc. No obstante ello, cierta problemática de nuestro comercio exterior anterior a la pandemia, todavía subyace. Así, por ejemplo, siguieron vigentes las retenciones a las exportaciones de bienes y servicios (más allá de alguna reciente morigeración), y se mantuvieron en vigencia el sistema de licencias no automáticas de importación, lo mismo que la tasa de estadística del 3% a las importaciones extrazona, todo lo cual desalienta la actividad productiva nacional y el atractivo para recibir inversiones, siempre considerando que

una gran mayoría del flujo de importaciones constituyen insumos y capital de trabajo para las exportaciones. Crisis es oportunidad Sin embargo, son interesantes algunas oportunidades de mejora que se registran a nivel país, a partir de la crisis del comercio mundial originada por la pandemia. Así, por ejemplo, tuvimos récords de exportación de oleaginosas, lo que generó en ese producto, un importante aumento de ingreso de divisas, tan importante para la economía argentina. Otro caso es la implementación de sistemas de transferencia electrónica de datos. Para cumplir con el distanciamiento social, sistematizamos procesos y disminuimos lo máximo posible el uso de papel y visitas presenciales en agencias marítimas y despachos aduaneros. Digitalizar fue -y es- fundamental. El primer paso ya lo dimos con la Aduana hace dos años con la implementación del nodo “Mercuria”, desarrollado por el Centro de Navegación como plataforma informática para cumplir con las declaraciones aduaneras sumarias correspondientes a la Información Anticipada de los Manifiestos de Carga de Importación. Pero todavía faltan implementar el B/L electrónico, las certificaciones de fletes, los libres-deuda, los libros de contenedores, etc.; y la pandemia aceleró el trabajo mancomunado que, en este sentido, venimos llevando adelante junto con el Centro Despachantes de Aduana de la República Argentina, la Asociación Argentina de Agentes de Carga Internacional, y el Centro de Agentes de Transporte Aduanero de la República Argentina; y con quienes hemos logrado una reciente y muy interesante interlocución con las autoridades aduaneras, quienes nos escucharon y PROASIA  Septiembre / Octubre 2020

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comprometieron su apoyo para llevar adelante estos desarrollos. Debemos seguir profundizando la implementación de la VUCE, convencidos de que la mejor forma de hacerlo, es mediante el trabajo en cooperación públicoprivado. Próximos objetivos en materia de logística marítima y aduanera Ahora preocupa el vencimiento de la licitación de la hidrovía el próximo año, que es la arteria principal de nuestro comercio exterior. El 80% de nuestro comercio marítimo pasa por esta arteria que viene de Brasil, Paraguay, Bolivia, bajando por los ríos que confluyen en el Paraná y en el Río de la Plata, hasta la salida al océano. Desde hace más de 20 años, una exitosa política nacional, brindó más calado a la hidrovía, permitiendo la circulación de buques más grandes, potenciando así las exportaciones agroindustriales a granel, y el transporte de contenedores y de pasajeros de cruceros. Hemos planteado al gobierno nuestras sugerencias, avaladas por 25 años de experiencia, para replantear el nuevo contrato procurando una tarifa del peaje más competitiva y conveniente para todos los actores de la cadena productiva, haciendo más eficiente el uso de los recursos allí donde los suelos, pasos y cruces lo requieran, con el fin de evitar congestionamientos y disminuir el tiempo de tránsito, carga y descarga de los buques. Asimismo, la Argentina tiene la oportunidad de generar mayor competitividad por medio de la relicitación del Puerto de Buenos Aires, prorrogada hasta 2022. Del mismo modo, deberíamos seguir trabajando en la implementación de medidas correspondientes al Acuerdo de Facilitación de Comercio y del régimen de “Operador Económico Autorizado”. 14

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Pero además, resultaría fundamental implementar otras medidas de fomento de nuestro comercio exterior, tales como contar con un sistema de control selectivo inteligente basado en una matriz ponderada de riesgo; distender la política arancelaria, buscando eliminar las retenciones a las exportaciones de bienes y servicios, y reemplazar la tasa de estadística a valores razonables, acorde a la naturaleza del servicio prestado; y modernizar nuestra legislación de zonas francas, instrumento facilitador de la producción con valor agregado. Por último, cabe mencionar la necesidad de entablar acuerdos estratégicos de libre comercio fortaleciendo el MERCOSUR como eje central. En definitiva, el comercio exterior argentino precisa de un plan estratégico que apunte a generar mayor competitividad, y que acompañe y potencie un plan económico de crecimiento. Algunas conclusiones La incertidumbre global va cediendo poco a poco. Las cargas van retomando sus volúmenes anteriores (aunque aún no quedó definida una tendencia, por los rebrotes del COVID-19). En nuestro país, debemos fomentar los fletes a futuro, y la mejor forma de hacerlo es preocuparnos por generar hoy el volumen de cargas necesario para mantenernos en la región como puerto atractivo o puerto base para los principales tráficos globales. El comercio exterior constituye uno de los motores fundamentales para nuestro desarrollo económico y social. Mantener el flujo del comercio exterior en su conjunto resulta de carácter esencial para combatir el COVID-19 y mitigar la crisis económica, para impulsar nuestras exportaciones

y preservar el empleo; pero por sobre todas las cosas, para permitirnos volver a dar comienzo de una buena vez al postergado crecimiento sostenido de la Argentina. * El Dr. Alfonso M. Jozami es abogado especialista en empresas y comercio exterior. Es Gerente General del Centro de Navegación y autor de un libro "Ley de actividades portuaria revisada, ordenada y comentada". Contacto:

ajozami@centrodenavegacion.org.ar


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¿Cómo lograr que Pakistán nos mire? En la diplomacia argentina, quien ha ostentado el tiempo continuo más largo en el exterior en calidad de Embajador ha sido Rodolfo Martin Saravia. Él ha cumplido su función durante 12 años en Islamabad, Pakistán. Siendo además el Director del Capítulo Binacional Argentina-Pakistán de la Cámara del Asia. ProAsia lo entrevistó para conocer más de ese país de 220 millones de personas. ¿Podría hacernos una síntesis de su carrera diplomática? Si bien mi ingreso al Ministerio de Relaciones Exteriores fue en el año 1969 donde presté funciones en varias áreas de la Cancillería y fui durante 3 años Correo Diplomático, lo que me permitió conocer el mundo y todos sus continentes, luego, en el año 1976, ingresé a la carrera a través del Instituto del Servicio Exterior de la Nación, y el año 2016 al cumplir 70 años me jubilé. Fueron 40 años dedicados a la diplomacia, 16

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donde tuve diferentes destinos en el exterior tales como Dinamarca, Corea del Sur, Grecia, Uruguay, Vaticano y finalmente Pakistán. Durante mis tiempos en Argentina, fui, entre otros cargos, Director de Protocolo, y Subdirector Nacional de Ceremonial en el momento de mayor exposición de Argentina al mundo (gobierno de Carlos Menem) lo que me obligó a viajar mucho. También fue el período, en números comparativos, más brillante de nuestro comercio exterior (esta alta exposición

del país la tuvo también, en menor escala, el gobierno de Mauricio Macri), de modo que fueron años muy intensos de labor. Luego fui destinado a la Embajada ante el Vaticano, y de allí volví a la Argentina donde fui Subdirector de Asia y Oceanía hasta el 2004, año en que fui designado Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en Pakistán, y concurrente en Afganistán y Tayikistán. Estuve 12 años cumpliendo esa función desde Islamabad (en los últimos 5 años fui, además, Decano del Cuerpo


Diplomático en Pakistán y Decano de los Embajadores no residentes en Kabul). ¿Cómo han sido las relaciones políticas entre Argentina y Pakistán? Son de larga historia. Del lado de Pakistán fueron prácticamente desde su inicio como Estado Nación. Es un país joven, nacido el 14 de agosto de 1947, a partir de una decisión del Gobierno Británico de dejar el Virreinato de la India. El motivo de la escisión del Subcontinente Indio fue de naturaleza religiosa, de allí que el nombre adoptado por el nuevo país haya sido República Islámica de Pakistán. En 1950 la Argentina establece Relaciones Diplomáticas con Pakistán, abriendo una delegación diplomática en la ciudad de Karachi, que por entonces era la Capital del país asiático. Argentina fue, así, el primer país latinoamericano en reconocer su Independencia y el primero en establecer relaciones. Los pakistaníes han agradecido siempre ese inmediato apoyo. En el 2010, estando yo en funciones como Embajador en Pakistán, celebramos los 60 años de las relaciones diplomáticas, con varios eventos culturales. Este año 2020, se van a celebrar los 70 años y para ello estoy colaborando con el actual Embajador de Pakistán en nuestro país, Ejaz Muhammad Khalid, para la realización de varios eventos culturales y comerciales, que serán de manera virtual en caso de continuar esta larga cuarentena. La relación bilateral a lo largo de estos años ha sido muy amistosa. Durante mi gestión se firmaron diversos Acuerdos y

Memorandas de Entendimiento que afianzaron esa mutua confianza, y aceleraron los vínculos en muchos ámbitos. Al inicio de mi gestión, se produjo la única Visita Oficial de un Jefe de Estado de Pakistán a la Argentina. Esta visita del Presidente General Pervez Musharraf no solo fue muy importante, sino que sirvió como disparador de una muy dinámica relación bilateral. Con su visita se firmaron dos acuerdos: el que establece el Mecanismo de Consultas Políticas Bilaterales de Alto Nivel y el Acuerdo de Exención de Visas para pasaportes diplomáticos y oficiales de ambos países. ¿Y en cuanto a las relaciones comerciales? Justamente a partir de esta visita presidencial se llevaron a cabo una serie de Comisiones Mixtas de Economía y Comercio bajo el marco del Acuerdo de Cooperación Económica Bilateral. Se propuso, y más tarde se firmó, el Acuerdo Marco de Cooperación entre Pakistán y el Mercosur, que aún está estancado. Las relaciones son buenas. Sin duda que podrían ser mejores, pues hay mucho potencial. Durante mi gestión hubo un incremento importante del intercambio comercial. Más tarde esta bonanza se vio opacada por las trabas a las importaciones de la gestión del Secretario de Comercio Guillermo Moreno. Muchos importadores argentinos, debieron esperar meses para liberar sus contenedores en el puerto, por trabas aduaneras, no siempre muy claras, lo que terminó desalentando la actividad, y con ello la consiguiente caída en los

números. Para que el comercio exterior sea fuerte, debe ser de ida y vuelta, facilitando tanto las importaciones como las exportaciones. No obstante ese retroceso, se fueron creando una serie de pautas en la Argentina a partir de la firma y posterior ratificación del Acuerdo de Cooperación Comercial anteriormente citado. Las tres Co-Mixtas comercialeseconómicas (dos en Pakistán y una en Argentina) fueron el disparador de varios proyectos e iniciativas. Uno de los temas que más se negoció en estas reuniones, de suma importancia para las empresas asociadas a la Cámara del Asia, fue la posibilidad (aún abierta) de exportar, llave en mano, plantas frigoríficas para el procesamiento de carne (desde ya bajo el régimen Halal, por ser un país musulmán). Pakistán tiene una importantísima cantidad de cabezas de ganado, pero el faenado está muy mal organizado, y allí Argentina tiene un mercado potencial enorme y, como dije, ya negociado. El producto final de alto estándar que resultaría de esta transferencia de tecnología no sería sólo para el consumo interno, sino para exportar a los países circundantes. Por tanto, este negocio puede resultar de gran interés tanto para nosotros como para Pakistán. ¿Cómo es el empresario pakistaní? Es noble. Un poco desconfiado al principio, pero una vez que se lo convence es directo y comprometido. No obstante ello, el empresario argentino que busque establecer acuerdos de largo alcance con alguna empresa pakistaní, debería comenzar estableciendo PROASIA  Septiembre / Octubre 2020

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pautas societarias. Encontrar un abogado leal que conozca la jurisprudencia pakistaní y establezca un contrato justo pero sobre todo con reglas de juego bien claras. Esto evita problemas posteriores. En términos generales, una vez fijado el acuerdo, las relaciones comerciales avanzan sin escollos. El laboratorio que Bagó construyó en Lahore es un ejemplo exitoso (la mayor inversión argentina realizada en Pakistán, y, a la vez, la planta más importante de Bagó fuera de la Argentina) y que es prueba contundente de la cultura de negocios pakistaní que acabo de describir. Bagó creó un Joint Venture con la firma pakistaní Ferozsons Laboratories, para la transferencia de tecnología y la fabricación de productos biotecnológicos y oncológicos de última generación, a fin de cubrir las necesidades terapéuticas y patológicas principales de ese país. El Presidente de Ferozsons, Osman Waheed demostró ser, a través de los los años, un hombre absolutamente leal y competente, una enorme satisfacción para sus socios argentinos, en particular para el Director Rallys Pliauzer. ¿Algún otro caso testigo u áreas de interés para Argentina? Una empresa argentina de telecomunicaciones, ICondor, hizo inversiones importantes en la provincia Khyber Pakhtunkwa (principalmente en la ciudad de Peshawar). Allí establecieron torres para comunicaciones de internet. El sistema del GNC fue, durante muchos años, el área comercial y de inversiones argentinas más importante en Pakistán, 18

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toda vez que el número de usuarios particulares y de estaciones de servicio de GNC en Pakistán llegó a superar los de nuestro país. Hubo una gran participación de empresas argentinas vendiendo equipamiento y tecnología (compresores, surtidores, kits, cilindros de almacenamiento, etc.). Empresas tales como Galileo, Inflex, Aspro, Agira y otras vendieron durante años muchos equipos y material, como así también suministraron el know how muy demandado en ese país. Lamentablemente durante los últimos años de mi gestión, Pakistán entró en una seria crisis energética lo que motivó una caída enorme en la utilización del GNC y por consiguiente una reducción de sus compras. Estoy convencido que esta es una situación temporal, toda vez que Pakistán está trabajando fuertemente en volver a desarrollar el fluido de gas. Por motivos medioambientales y económicos volverán a consumir en forma masiva el uso del GNC. Si bien hay competencia internacional, Argentina tiene en este sector un nicho de negocio muy importante, además de un enorme prestigio bien ganado. Nuestras empresas proveedoras de equipos tienen que estar alertas y listas para que, una vez que se abra nuevamente el juego, se posicionen primero y le ganen de mano a la competencia internacional. Lo importante siempre es tener un buen producto para exportar, ya que Pakistán tiene muy pocas barreras comerciales. Las más complicadas quizás sean las sanitarias. Actualmente se está negociando un acuerdo de fitosanitario para el ingreso de carne argentina. El SENASA y su contraparte paquistaní

deben ponerse de acuerdo, para arribar a un marco técnico legal. Si de ambas partes hay interés político en comerciar, se logrará. Otro rubro que ya ha tenido éxito en el pasado, y podría tenerlo en el futuro, es la venta de equipos y material en el área de la aeronáutica militar. Hace unos 10 años aproximadamente, la Fuerza Aérea pakistaní tomó contacto con el suscrito para adquirir de nuestra Fuerza Aérea un “par de alas externas de un avión C-130 Hércules” que Pakistán necesitaba para reemplazar las de un avión pakistaní que estaba inhibido de volar por fatiga de material. Sabiendo que Argentina tenía un Hércules en desuso logré que las compraran a un muy buen precio. Poco tiempo después de esta operación, volvieron a contactarnos proponiendo adquirir otro par de alas externas, pero esta vez, no conseguí que la Fuerza Aérea Argentina se las vendiera, alegando que pensaban utilizarlas, algo que nunca hizo. Pakistán sigue utilizando aviones similares a los modelos que utilizamos y han solicitado en algunas ocasiones adquirir repuestos o partes de aviones a nuestra Fuerza Aérea que podría traducirse en un importante ingreso de divisas para nuestro país. En otro orden, Pakistán es un gran productor de material de cirugía y odontología de muy buena calidad y precio muy económico. Argentina importa mucho dicho equipamiento, pero no de forma directa, sino triangulando desde países europeos. Lo que deberían hacer nuestros importadores es contactar a los productores pakistaníes y comprarles los productos en forma directa. Aunque los mismos sean


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gravados con los altos aranceles aduaneros que le impone nuestro país a esos productos, la operación beneficiara a ambos lados del intercambio. El exportador de Pakistán podrá vender a un mayor precio y el importador de Argentina podrá comprar a un valor menor que el que paga importando desde Europa el mismo producto. ¿Es importante viajar para cerrar negocios? Considero que es muy importante la promoción de Misiones Comerciales sectoriales o multisectoriales en ambas direcciones y que estén integradas por importadores y exportadores. La participación en Ferias y Exposiciones de cualquier sector permite dinamizar y aumentar las posibilidades de intercambio. Así por ejemplo, la Argentina participó en varias ferias de GNC, como así también en algunas del sector agrícola. Tradicionalmente, el comerciante argentino quiere salir al exterior cuando ya tiene vendido el producto. Tiene que cambiar el concepto. Tiene que salir con su valija a explorar el mercado y tratar de vender. Aunque la primera vez venda al costo, pero gane el mercado, y se haga conocido, insertando su producto en un lugar donde antes no estaba. Pakistán es un país receptivo para realizar este tipo de actividad. Argentina, en el sector agropecuario, y en el sector alimenticio tiene productosestrella. Si toma la actitud proactiva de ir a mercados sin explorar, de ir a seducirlos (y no solo porque tiene ya la venta hecha o a punto de cerrarla) las posibilidades de éxito son muy grandes. Ese es el problema de Argentina con Pakistán, 20

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como con cualquier otro país del mundo, el argentino es muy cómodo y se queda con los mercados que ya tiene. Pakistán no es un país menor, no nos olvidemos que tiene 220 millones de habitantes. Con tamaña población, los alimentos y los medicamentos (Argentina es fuerte en ambos) siempre serán requeridos, uno puede prescindir de comprar un traje nuevo pero no puede alimentarse hoy y dejar de hacerlo mañana.

Contacto: cap.pakistan@camaradelasia.org


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Volver al trabajo en pandemia Implementación de protocolos de seguridad contra el COVID Entrevista a la bioquímica Valeria Rodano ¿Podrías hacernos una breve síntesis de tu carrera y explicarnos cómo esta te terminó llevando al programa Lenor Sano? Soy bioquímica graduada de la Universidad de Buenos Aires e inicié con una beca como investigadora en la misma universidad, en la cátedra de Fisiopatología Humana. Más tarde, trabajé en el INGEBI (Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular) donde, junto a un equipo de químicos, trabajamos en el desarrollo de nuevas tecnologías específicamente para el desarrollo de biosensores. Luego me desarrollé en el ámbito privado, realizando consultorías y trabajando en un laboratorio de ensayos orientado a medio 22

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ambiente y geoquímica de superficies. Finalmente, me especialicé en certificación de productos, realizando evaluación de seguridad y calidad de juguetes, productos gráficos, caños y accesorios, y otros productos. Por cuestiones de la vida llegué a Lenor, donde actualmente trabajo, inicialmente en el Organismo de Certificación de Lenor, que era mi área de especialización, para luego desarrollarme en otros espacios de trabajo. Ahora formo parte del equipo de Lenor Sano, un servicio que inicia con la pandemia, donde con un equipo interdisciplinario nos enfocamos en armar protocolos sanitarios COVID para diferentes rubros y actividades. Este servicio tuvo un abordaje regional, y participan hoy los

profesionales de nuestras sedes en otros países también. De este modo, se incorporaron los marcos regulatorios de cada país para extender geográficamente el servicio de Lenor Sano en la región. Así es como empezamos a realizar protocolos sanitarios muy robustos, ya que recolectan lo mejor del saber regulatorio regional e internacional. Pero el servicio no termina en el protocolo, esto es solo una pequeña parte del programa Lenor SANO. ¿Con qué obstáculos se encuentran las empresas a la hora de reabrir sus plantas? Hoy por hoy, hay mucha información tanto en los medios masivos como a nivel científico, y esto genera grandes obstáculos ya que las empresas tienen que realizar una gran


inversión de tiempo y dinero para adaptarse a medidas adicionales, capacitación del personal, etc. Es fundamental que los protocolos estén enfocados en medidas prácticas y específicas a cada sector y organización. Para eso hay que entender que debemos elaborar protocolos que mitiguen los contagios en la organización y a la vez mantengan la sustentabilidad de cada negocio o actividad. Si se trata de un gimnasio, por ejemplo, se puede imaginar una clase en donde los participantes son separados en círculos de 2 mts. de diámetro; pero si en la práctica esa distancia no se respeta o no es funcional, ya que las personas no se mueven sincrónicamente, entonces esa medida de distanciamiento puede ser insuficiente. En otro extremo un peluquero, donde mantener una distancia de 2 metros con su cliente sería imposible para cortar el cabello, e incluso no sería seguro. Por lo tanto, no existen soluciones generales o que apliquen a todos por igual. Se tiene que evaluar a la empresa, a su quehacer, y cómo realiza ese quehacer particular. Para que el protocolo COVID sea asertivo tiene que estar adecuado a la realidad de esa organización. Podemos diseñar un protocolo sanitario perfecto, pero si a vos no te permite llevar a cabo tu actividad, lo único que vamos a lograr es el quiebre de tu empresa. Porque el protocolo COVID perfecto sería que nadie fuera a trabajar, pero eso no genera sustentabilidad en los negocios. Tenemos que llegar a una armonía entre resguardar a las personas, cuidarlas, y que podamos mantener nuestro negocio activo. Porque si sólo nos enfocamos en evitar contagios, lo cual es valioso y loable, no estaríamos cuidando los puestos laborales, y esto sería un problema para el trabajador, para su familia y para la empresa que

no puede seguir adelante. Debemos crear un equilibrio. Y no sólo diseñar estrategias preventivas sino también buscar la manera de trasladarlas a la acción. Cuando nos reunimos con referentes de una organización evaluamos en profundidad sus actividades, sus costumbres. Desde allí se realiza un análisis de las actividades que pueden sostenerse o las que van a prohibirse (o modificar para la seguridad de todos). Revisamos absolutamente todo. Hemos visto empresas que, en la desesperación de querer hacer algo, terminan, por ejemplo, adquiriendo instrumental o equipamiento como termómetros digitales que no son los adecuados y teniendo un mayor impacto económico negativo. Realizan inversiones en vano por falta de información apropiada. ¿Cómo se lleva a cabo todo el proceso? El primer paso de este servicio es diseñar un protocolo que se ajuste a las actividades de la organización, utilizando elementos de protección y medidas de seguridad que puedan ser adquiridas sin altos costos y que a su vez generen el beneficio que buscamos. Pero siempre cumpliendo con los requisitos legales de la jurisdicción donde nos encontramos situados. El segundo paso es capacitar. Un protocolo escrito es una carta de buenas intenciones; no significa que esto después se lleve a la acción. Tenemos claro que capacitar genera conciencia, contiene a las personas involucradas y les da un espacio para resolver todas las dudas, sean tanto sobre el COVID o sobre las medidas tomadas. Se genera un espacio de diálogo que termina siendo un espacio de contención, de integración y de respeto, y que a su vez proporciona a estos

equipos de trabajo la confianza para llevar adelante estas medidas en la inmediatez si ya están trabajando o en el futuro para aquellos que todavía no han vuelto a trabajar. El tercer paso es lo que llamamos "proceso de certificación" donde un tercero, independiente de la organización, releva el grado de implementación alcanzado del protocolo sanitario. Básicamente. un auditor de nuestro equipo releva las actividades de la organización in situ. Esta observación, junto al diálogo con las personas del equipo de trabajo, son fundamentales para determinar el nivel de avance que la empresa tuvo desde la implementación del protocolo. De esta manera se trabaja desde el corazón de la organización para poder detectar posibles desvíos, acciones, o elementos necesarios de ser reforzados (un ejemplo es la colocación de la señalética). En otros casos son simplemente oportunidades de mejora, como cambiar una alfombra sanitaria, o un espacio nuevo que se pasó por alto. Por ejemplo, hay edificios que tienen espacio fumador y quizás en la entrevista inicial no se acordaron de mencionar este sector, pero cuando va el auditor lo detecta. Simplemente con realizar turnos para salir a fumar, quizás sea suficiente. Esta auditoría permite buscar posibles fallas, que en el futuro podrían propiciar los contagio. El esquema de certificación incluye una auditoria inicial para la obtención del certificado y el sello Lenor SANO y una segunda etapa de mantenimiento con auditorias mensuales más cortas. ¿Por qué vamos todos los meses? Porque es una forma de no distraerse, de no flexibilizarse demasiado, seguir teniendo la vara alta hasta que los cambios se conviertan en hábitos. Porque el ser humano, por PROASIA  Septiembre / Octubre 2020

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costumbre, tiende a volver a los viejos hábitos. Romper las viejas costumbres para reaprender nuevas nos cuesta mucho. Por eso es que son necesarios estos mantenimientos. ¿Cómo se deberían hacer las cosas para no retroceder en las fases? Hacer las cosas bien significa tres acciones básicas: garantizar el distanciamiento, llevar adelante un aislamiento cuando sea necesario (cuando tengo síntomas compatibles con COVID) y usar los elementos de protección para mitigar contagios, tales como el barbijo, la máscara, el lavado de manos y el alcohol en gel. Por ejemplo, si voy al banco o al supermercado y tengo que darle la tarjeta de crédito a alguien puedo apoyarla en la mesa y que la otra persona la tome, en lugar de entregarla en mano. De esa manera estamos garantizando el distanciamiento en esos pequeños actos. Si estamos al aire libre, que tan bien hace para la salud emocional y física, tenemos que estar atentos en las esquinas donde suele aglomerarse más personas en el semáforo y siempre usar el barbijo. También hay que tener en cuenta que el lavado de manos no es reemplazable por el alcohol en gel. Existen medidas que podemos implementar y llevar adelante para cuidarnos y no tener que retroceder a fases anteriores. Es importante que entendamos que no vamos a poder evitar estar en contacto con el virus, porque eventualmente estaremos en contacto, pero podemos minimizar la exposición a una carga viral excesiva y así cuidar nuestra salud y de aquellos con quienes vivimos y convivimos a diario. ¿Cuán consciente somos de nuestras acciones respecto de los protocolos? 24

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Muy poco. Menos de lo que pensamos. De hecho, a nuestro método lo bautizamos “Selfie”. Le pusimos este nombre ya que nos dimos cuenta que uno no sabe de sus acciones hasta que las observa. La mayoría del tiempo estamos actuando de manera automática. De modo que una manera de ser consciente de cómo actuamos es utilizar nuestro teléfono en modo selfie para grabar una secuencia cotidiana y observarla a conciencia. Por ejemplo, un individuo se graba a sí mismo entrando al edificio, luego al ascensor, ingresando a la oficina, en reuniones con los clientes, etc. Y con esto se pueden identificar situaciones de riesgo, o generar más atención en acciones automáticas potencialmente peligrosas en términos de contagio. Con este método, empezamos a generar conciencia de lo que hacemos y de lo que hacen otros, para mitigar esos potenciales focos de contagio. ¿Qué importancia tiene lo comunicacional dentro de las organizaciones, para la aplicación de estos protocolos? La comunicación y el diálogo son fundamentales para transitar este momento. Se necesitan de diálogos honestos y sinceros en los equipos de trabajo, tanto de manera grupal como en uno a uno, poniendo foco en qué significa trabajar en esta pandemia, el modo en el que afecta nuestras interacciones, y como podemos apoyarnos mutuamente en este proceso. Acompañando a los que vuelven a trabajar tanto como aquellos que están transitando la enfermedad. En el contexto de la epidemiología organizacional no vamos a poder evitar que, tarde o temprano, alguien se enferme. Lo que es importante es como se actúa en esas circunstancias y realizar las evaluaciones necesarias para

mitigar el contagio a su mínima expresión con protocolos de acción específicos, tales como hisopados, o rotación de personal, manteniendo las funciones vitales de la empresa activas. Este programa de Lenor Sano puede ser aplicado a una variedad de organizaciones. Desde una terminal portuaria, hasta una cadena de hoteles o un taller de cerámicas. No está reservado a grandes empresas, sino que se puede desarrollar desde micro, pymes, medianas y grandes empresas, ya que lo que todas tienen en común es que sus dueños o representantes quieren garantizar la salud y seguridad del espacio para sus empleados y clientes. Contacto: lenorsano@lenorgroup.com


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¿CÓMO VENDER EN CHINA? María Schargrodsky se dedica al desarrollo de negocios y trading internacional con foco en Asia, particularmente en China donde vivió durante un lustro. Estudió primero Relaciones Internacionales, para luego hacer un Master en Comercio Exterior y otro posgrado en Agronegocios. Desde hace casi dos décadas trabaja en ello, inicialmente desde el Ministerio de Economía con PyMes, y luego de manera privada con medianas y grandes empresas. En esta entrevista nos cuenta su experiencia empresarial en Asia, revelándonos importantes conocimientos necesarios para ingresar al Gigante Asiático con nuestros productos. Un artículo especial para actuales y potenciales exportadores. ¿Cómo llegaste a China? Algunos sucesos se fueron concatenando. En el año 2000 había empezado a leer mucho sobre China, sentía que se venía al galope el crecimiento de un gigante dormido, así que cuando nadie estudiaba el idioma chino, comencé a hacerlo tomando clases particulares con la hija de un diplomático. Luego, sin nada de práctica, olvidé todos los caracteres y el vocabulario durante casi una década. En 2009, el Instituto Confucio lanza su primera beca para viajar 26 ProAsia *

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a China y estudiarlo allí. Tuve la suerte de ser una de las elegidas capacitándome durante un mes en la “Jilin University”, al norte de China, ¡bien frío! Había supuesto que el idioma inglés sería utilizado durante las clases, pero… ¡no! Cuando llegué allá, me encontré con que las clases solo se darían en la lengua local. De hecho, la mayoría de los profesores no hablaban inglés, ni ninguna otra lengua a excepción de la nativa. ¡Inmersión total obligatoria! El primer día de clases no entendí nada después del “nihao”

[“hola”] inicial. Pero de manera casi mágica, mi cerebro se terminó adaptando y terminé entendiendo y aprobando el curso. Luego aproveché que estaba allí y visité las ciudades de Shanghai y Beijing. Quedé muy impactada (creo que ningún occidental puede evitar la sorpresa cuando pisa China, ni los más escépticos). Superó todas mis expectativas. ¡Recuerdo ver la construcción de una estación de subte con todo su recorrido hecha en tan solo un mes! Al regresar a Buenos Aires, supe que algún día iba a volver. Y


resultó que fue mucho antes de lo esperado... ¿Cómo llegaste allá y cómo regresaste? En aquel entonces había empezado a trabajar en la mesa FOB de la empresa Los Grobo, debutando en el mundo de los Agronegocios. Al poco tiempo, me convocaron desde el Grupo Cañuelas para ocupar una posición corporativa trabajando para distintas empresas. Acepté el desafío. Tenía que presentar nuevos negocios de cereales y otros cultivos a la mesa FOB, a la vez que transformar el formato de compras e importación de más de 500 ingredientes alimenticios, y buscar alternativas de compra de films y materia prima para envases flexibles. La mayoría de los productos de compra venían mayormente de Asia, así como el mercado de exportación era el más interesante a desarrollar. Tres meses después de mi ingreso en la empresa, me ofrecen hacer lo mismo que hacía, pero… ¡desde China! Otra vez acepté. Me mudé a Shanghai en marzo de 2011 llevándome solo dos valijas y el objetivo en mi cabeza de abrir la sede de la empresa allí. Tomó seis meses hacerlo y mientras se esperaba la aprobación para tener oficina propia, compartía una con 6 chinos de los cuales 4 hablaban “chinpañol” porque habían vivido unos años en Colombia. ¡Todo muy gracioso y bizarro! Así me fui, motivada con el desafío, pero totalmente desconcertada respecto del

resultado que alcanzaría, soltera, hablando inglés y portugués. Volví 5 años después, hablando chino, casada, embarazada de nuestro hijo (quería que mi hijo naciera en Argentina), con un enorme aprendizaje personal y laboral, y habiendo logrado muchos resultados, así como asimilado muchísimo de la cultura e idiosincrasia asiática tan importante para el éxito de los negocios. Desde ese momento, todo esto siempre me acompaña y se ha convertido en una de mis principales fortalezas. ¿Podrías explicarnos qué tareas debías desarrollar al instalarte en China sin boleto de regreso? En cuestión de prioridades, lo primero con lo que tuve que lidiar fue con la apertura de la empresa. Un gran desafío. No todas las compañías pueden abrir una filial en China, sino sólo aquellas autorizadas por el Gobierno en base a la actividad que realicen y su trayectoria, entre otros ítems. A las empresas extranjeras se les solicita mucha documentación y cumplir una infinidad de requisitos. En el proceso no pude más que aprender cómo funciona la famosa burocracia china y sortearla para llegar a destino (¡no olvidemos que Kafka le dedicó un cuento memorable!). Luego vinieron casi dos años, muy intensos, en que hube de focalizarme en compras y desarrollo de proveedores. Al ser ingredientes alimenticios, la compra de nuevos productos conlleva varios meses para dar con el proveedor, realizar testeos, mejorar la calidad,

hacer adaptaciones (textura, granulometría, colores, sabor, etc.). Todo ello se engloba dentro del concepto “desarrollo de proveedores sustentables”. Hasta mi llegada a China, la empresa no compraba de manera directa, sino localmente o a través de traders. Estando allí cambió totalmente la operatoria, lo cual se reflejó en un notable ahorro de tiempo y dinero. Se pasó a comprar FOB en lugar de CIF, sin intermediarios, directo con el proveedor, sin romper stock, pluralizando las alternativas de compra, y acotando notablemente los tiempos de toda la operatoria. Incluso, durante todo el proceso se desarrollaron nuevos negocios que no habían sido inicialmente proyectados, como ser el caso de una levadura seca que finalmente la empresa la terminó importando desde Argentina, y luego también su filial de Brasil y Uruguay, donde se convirtió en un negocio de distribución para ambos, el cual hoy continúa. Además de ingredientes y productos alimenticios, tuve que ver maquinarias, agroquímicos y fertilizantes, films de polietileno y polipropileno, así como materia prima para el packaging flexible que produce otra empresa del grupo: Cañuelas Pack. No todos estos productos estaban en China así que esto último lo trabajé con países de Medio Oriente. Basada en Shanghai, viajaba por toda la región. Luego de este período de desarrollo de proveedores y compras, mi trabajo se enfocó al desarrollo de nuevos negocios para la mesa FOB de exportación PROASIA  Septiembre / Octubre 2020

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de granos. Trabajé en todo lo que era agronegocios de commodities para Asia: soja, maíz, cebada, sorgo, premezclas, etc. Algunos negocios se hicieron, otros no. Se supone que los commodities, en esencia, son productos comunes, pero sin embargo según la localización suelen tener ciertas características distintivas. ¿Qué podés decirme al respecto de la soja, nuestro producto estrella? En línea general, diría que los commodities agrícolas tienen sus características generales acordadas de manera internacional. En el caso de la soja, según el grado al que pertenecen (I o II). Pero sí existen características distintivas que vienen dadas por la ubicación geográfica de las plantaciones, los suelos, el clima, los agroquímicos y fertilizantes utilizados, así como el tipo de semillas y la inversión realizada en su genética. Por ejemplo, desde hace algunos años la industria sojera argentina viene sufriendo la pérdida de proteína de la soja. Si bien en los últimos años la tendencia mundial es a la baja proteica en este cereal, producto de una degradación general del medio ambiente, siempre se prefiere la soja con mayor cantidad de proteína. En este sentido, la soja brasilera, que cuenta con un mayor contenido proteico, suele tener mayor recepción en los mercados mundiales, particularmente el chino, donde la utilizan en mayor medida como forraje. Sin embargo, en el caso de la soja no transgénica, es decir aquella 28

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que no ha sido genéticamente modificada, al tratarse de un producto de consumo humano que termina en la mesa de las familias, la cuestión del color es muy preciada más allá del contenido de proteína. Hago la aclaración de que el color claro, que transpolándolo a la soja no GMO sería el hilo blanco, es muy importante para la cultura asiática, sobre todo en relación a los alimentos. Con esta soja se produce leche, tofu, postres, los cuales el consumidor solo identifica y está dispuesto a comer en tanto el color sea claro (¡cuanto más, mejor!) Entonces, en este sentido, este tipo de soja argentina tiene mayor recepción que la brasilera, ya que su color es más claro. Brasil tiene suelos más terrosos o de color rojizo lo cual tiñe el cereal al ser cosechado. ¿Podrías contarme respecto de las documentaciones, certificaciones y otros trámites que precisan superar nuestros productos para ingresar a China? Bueno, cuando se trata de un producto retail que va directo al consumidor final a través de la góndola de un supermercado, hay muchísimos requisitos fijados por la AQSIQ (General Administration of Quality Supervision, Inspection and Quarantine), actualmente reemplazada por la “General Administration of Customs” (GAC). Esta oficina gubernamental establece las condiciones sanitarias de ingreso para los productos de origen animal, así como las fitosanitarias para los productos de origen vegetal.

El primer paso a cumplir sería aprobar la Auditoría de Fábricas. Las plantas productoras en el exterior (es decir, los proveedores de China), tienen que estar auditadas y aprobadas por el gobierno chino que envía a sus inspectores cada un determinado período de tiempo, en general cada 4-5 años, a auditar las fábricas bajo un riguroso protocolo sanitario. Casi es de rigor que no aprueben inmediatamente el establecimiento, sino que, indiquen una serie de adecuamientos que la empresa deberá implementar en el trascurso de 3-6 meses. Cumplido ese tiempo, la encargada de visitar la fábrica será su par local, en nuestro caso, SENASA. Si todo está correcto, informan a la GAC quién habilitará la planta por un período determinado que suele ser alrededor de 5 años. Al mismo tiempo, debe iniciarse el Registro del Producto ante el organismo correspondiente, en el caso de los Agroalimentos será el Ministerio de Agricultura. Este proceso se basa en presentar distinto tipo de documentación y cumplir con una larga y exigente lista de diversos tipos de testeos a realizarse en el país por la empresa, terceras partes que oficiarán de auditores, y finalmente también por el laboratorio de la entidad competente en China. La aprobación final de cada producto requerirá de la coincidencia de los resultados obtenidos en cada caso por todos los entes fiscalizadores. Este proceso suele ser largo y puede suceder que en el trascurso el Gobierno chino


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cambie la regulación, lo cual trae aparejado nuevos testeos con sus respectivos costos asociados y notables extensiones en los tiempos. ¡Hay que contemplar esto de entrada y ser lo más expeditivos posible! Por último, está el Registro de Marca, fundamental para que la misma no sea copiada cuando el producto esté en el mercado, o al menos se tenga una instancia legal a la cual reclamar. Este registro se lleva a cabo a través del Bureau de Marcas de China (la versión china de nuestro IMPI), en Beijing. Quisiera aclarar que todo este procedimiento aplica al formato de exportación tradicional que todos conocemos. Pero si la exportación es con fines exclusivos de e-commerce, a través del programa “Cross Border Trade e- commerce”, en tanto el producto esté habilitado, los requisitos de admisión, costos, y tiempos implícitos son mucho menores. Dado el impacto que puede tener en el negocio que la marca sea copiada o incluso expropiada, ¿consideras necesario registrar la marca? ¡Sí! Si bien una empresa puede comercializar cualquier producto sin tener la marca registrada, a medida que gane mercado va a estar cada vez más expuesta a que se la copien. Algo que puede pasar de todas formas con el registro hecho, pero, con el respectivo respaldo legal, podría revertirse, mientras que es casi imposible o extremadamente oneroso lograrlo si no hemos realizado previamente ese proceso. 30

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¿Quiénes son los que, comúnmente, se hacen de nuestra marca? Es difícil señalar con el dedo. Lo que sí podría decir es que sobran los casos en que los mismos importadores se han apropiado de la marca o bien otros clientes directos. Puede suceder que el importador registre la marca en China sin previo aviso para resguardarse de competidores locales. Mientras la relación comercial entre ambas partes fluya esto no es necesariamente un inconveniente, pero si la relación comercial se ve disuelta o se complica, nuestro cliente, si fuera deshonesto, contaría con herramientas como para hacernos un fuerte daño comercial. Una vez que la marca adquiere relevancia y los productos se hacen conocidos, puede resultar muy apetecible adueñarse de la misma y seguir comercializándola como si fuera propia. Esto ha pasado y aún suele suceder en China ya sea con alimentos, productos de belleza, marroquinería, u otros. Recomiendo que, tanto para el registro de producto como para el de marca, se hagan a través de un agente (gestor) con base en China en primer lugar, por una cuestión de idioma y porque, en la práctica, es el accionar con mayor recepción desde los organismos del gobierno. Dicho esto, hay que seguir el proceso muy de cerca y cerciorarse, a través de las progresivas devoluciones e intercambios que se van teniendo, que los registros se estén realizando bajo el nombre de la empresa, ya que

también ha habido casos en los cuales el registro ha quedado a nombre del agente, quién en definitiva pasa a ser el dueño de los mismos y puede comercializarlos. En resumen, ¡hay que seguir el proceso con todos los sentidos bien alertas! Y respecto del Packaging… ¿Qué tendrías para contarnos? ¿Podrías darnos algún ejemplo? Este es otro tema fundamental para el éxito del negocio. Muchas empresas, en nuestro país, creen que por vender localmente o en países Latinoamericanos pueden aplicar los mismos criterios en mercados tan disímiles como los asiáticos, en particular el chino. En la mayoría de los casos es una falacia. Por ejemplo, en el mundo occidental de los negocios el color negro está asociado a lo Premium como lo utilizan las tarjetas de crédito o las aerolíneas para sus clientes más exclusivos bajo la categoría “Black”. En China, por el contrario, el color negro no tiene una buena connotación, menos aún si se aplica a productos alimenticios. Es menester conocer tanto el concepto general como la aplicación particular. A veces, como en el caso del color dorado, se trata de un color que el pueblo chino adora y aplica a un sinfín de productos. Sin embargo, en determinados envases de alimentos como podrían ser los de alimentos para mascotas, no le gusta. En estos productos, los chinos prefieren imágenes donde prime la belleza de la naturaleza con montañas


frondosas, cataratas, praderas atravesadas de ríos o lagos con agua transparente. Imágenes que trasmitan buen clima (teniendo ellos tantos problemas de polución) para asociarlos con ambientes saludables en los cuales se produce el alimento para sus mascotas.

Contacto: Maria Schargrodsky Experta Desarrollo de Negocios y Trading Internacional Directora Comercial de Mas Wise Ltd. maria.schargrodsky@maswise.com linkedin.com/in/mariaschargrodsky

¿Cómo uno se entera de estos patrones culturales aplicados al marketing internacional? Si bien hay consultoras locales o en Hong Kong que se dedican a esto y pueden orientar, ¡nada más efectivo que viajar y apreciarlo por nosotros mismos! También es importante preguntar, leer, conseguir feedback de nuestros clientes, ir a ferias comerciales y eventos del sector, chequear sitios de e-commerce, pero mejor aún: ir a los supermercados, a las tiendas, y a los mercados donde se venden productos similares al nuestro. Recorrer la ciudad, ver qué se compra, hablar con el vendedor; el chino es muy amigable y curioso en ese sentido, le divierte hablar con los extranjeros, así que seguramente nos contará qué es lo que compra el cliente. Yo solía hablar con los encargados para que me cuenten, no solo si les interesa comprarlo, sino, tal vez lo más importante: cómo lo quieren consumir. Para vender en China hay que saber observar, escuchar, ser paciente, asertivo, y estar muy informado. En resumen, como todo en la vida, caminar y fogonearse.

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Crecer a tasas filipinas Filipinas viene ostentando tasas de crecimiento significativas durante los últimos años, y ni siquiera la pandemia mundial pareciera detener su crecimiento. Conversamos con Vichael Angelo D. Roaring, Consejero Comercial de la Oficina de Promoción de Negocios de Filipinas para Latinoamérica. ¿Por qué los argentinos deberíamos elegir a Filipinas para hacer negocios? Filipinas cuenta con robusta infraestructura, zonas económicas especiales para tecnología de la información y comunicación, telecomunicaciones vibrantes y altamente escalables. Tenemos recursos humanos talentosos, incentivos para inversiones competitivas, alto nivel de vida y acceso a los mercados regionales. Me gustaría al respecto, explayarme sobre algunos de estos puntos: Se destaca la localización estratégica del país, dentro de dos importantes rutas 32

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comerciales: el Océano Pacífico y el Mar del Sur de China; ventaja geográfica que hace de Filipinas un punto de entrada natural a 600 millones de personas que conforman el mercado del Sudeste Asiático. Disponemos de recursos humanos altamente calificados, con una tasa de alfabetización del 95,7% y cerca de 534 mil graduados universitarios al año, en un amplio espectro de disciplinas. Algo muy importante para los negocios: más del 70% de la población domina el idioma inglés. Idiosincráticamente somos el único país asiático con herencia española. Aunque lamentablemente hemos

perdido la lengua española, los argentinos podrán sentirse muy cómodos en Filipinas, compartiendo la misma fe, una cultura similar y una gastronomía con muchos paralelismos (de hecho, Filipinas y Argentina comparten muchas palabras relativas a la cocina). Un estilo de vida de primera clase nos convierte en un “segundo hogar” para extranjeros que aprecian la compañía de la gente más cálida de la región, que disfrutan de la diversidad cultural, los buenos precios de viviendas, de instalaciones modernas y creativas, de instituciones educativas con estándares internacionales, centros de


negocios, hospitales, entre otros. Los argentinos ocupan el tercer lugar de turistas latinoamericanos, cifras en crecimiento en los últimos 5 años. Desde la llegada a la banca presidencial de Rodrigo Duterte, hace 4 años, la economía del país creció a un promedio de más del 6% interanual. Pronósticos prepandemia situaban a Filipinas como la 16va economía del mundo y la 5ta economía en Asia en 2050. Hoy día, a pesar de las dificultades de la economía global, la debilidad del sector agrícola, el aumento de los precios del petróleo y la inflación elevada, el país sigue mostrando cifras de crecimiento económico. Nuestras proyecciones para este año, nos colocan por encima de países como Italia y Portugal. El ingreso per cápita, también se encuentra en franco en crecimiento, y se calcula que el país ostentará un promedio de ingreso medio-alto, tres años antes de lo que se proyectaba. Si seguimos invirtiendo correctamente nuestro capital humano y financiero, podremos erradicar la pobreza en el lapso de una generación. ¿Podrías comentarnos sobre los incentivos a la inversión que poseen y darnos algunos números sobre las inversiones que se vienen recibiendo y aplicando? Un Plan de Prioridades de Inversión (IPP) identifica las industrias y proyectos claves que pueden obtener incentivos fiscales y no fiscales desde el inicio de actividades comerciales hasta la madurez de sus operaciones. Éstos incluyen la exención de impuestos sobre la renta, tasa impositiva especial sobre ingresos brutos, importación libre de impuestos

de capital y suministros productivos y exportación libre de impuestos de materias primas. Este paquete, explicó un aumento del 70% en las solicitudes de inversión extranjera, equivalente a USD 4 mil millones, mostrando optimismo hacia la economía filipina. Bajo el programa Build Build Build estamos entrando en una Edad de Oro en el impulso de la infraestructura en el país. Se estima una inversión de USD 170 mil millones entre 2017 y 2022, en varios proyectos que están mejorando la capacidad productiva y la resiliencia frente a desastres naturales y cambio climático. Se busca una mayor conectividad entre las islas, mejorar la conectividad hacia el mundo a través de aeropuertos, puertos, líneas de trenes, metros y puerto, como así también descongestionar las ciudades más grandes. Las inversiones aprobadas en 2019 por la Junta de Inversiones de Filipinas (BOI, la principal agencia de inversiones y promociones de la industria del país) superaron su objetivo anual de 1 billón de pesos filipinos al alcanzar (Php 1,14 billones o su equivalente: USD 22,8 mil millones). El número más alto en los 52 años de la agencia. A pesar de los desafíos provocados por la pandemia, la previsión económica de la ASEAN para la nueva normalidad sitúa a Filipinas en el tercer puesto del grupo, detrás de Vietnam e Indonesia. Lidiamos con la pandemia abriendo la economía gradualmente, creciendo en las áreas de transporte y almacenamiento, construcción e infraestructura, bienes raíces y viviendas colectivas, energías renovables y manufactura. Durante la pandemia, pudimos

generar 27.000 nuevos puestos de trabajo. Aunque con un descenso de las exportaciones en mayo y una inflación moderada, promedio de 2,5% en enero y luego dentro del rango del 2% al 4%. El gobierno intenta sostener el crecimiento económico sin descuidar la tasa de empleo. Pretende que las personas tengan ingresos, y así pujen la demanda para producir más oferta. Para ello ofrece estímulos económicos para mantener los puestos de trabajo, programas para ayudar a las PyMEs con préstamos blandos de capital de trabajo. También otorga apoyo no financiero tales como capacitación y asesoría en emprendimientos, programas de modelos de negocios, comercio electrónico y consultoría financiera. Asimismo, está fomentando a redirigir la fabricación de productos esenciales para apoyar a los líderes de la salud, aumentando el suministro local de suministros y dispositivos médicos críticos. ¿Podrías comentarnos sobre el comercio exterior filipino? Nuestro país es actualmente un importador neto, el valor de las exportaciones es menor que las importaciones. En este caso los últimos 5 años hemos tenido un incremento de las mismas. Las mejores exportaciones de Filipinas están dominadas por bienes industriales, específicamente electrónicos. Esto se debe principalmente a que está íntegramente dentro de la cadena de valor global de la electrónica. Otros sectores son los minerales, el transporte, los insumos eléctricos y los alimentos procesados. Nos encontramos en constante búsqueda de la diversificación, PROASIA  Septiembre / Octubre 2020

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desarrollando otros sectores de nuestra industria. Tenemos mucho intercambio comercial con América Latina. Nuestro principal socio es Brasil, en segundo lugar está México y en el tercer lugar Argentina. Para las empresas argentinas es de potencial interés saber que Filipinas importa muchos productos agrícolas. En el 2019 el comercio bilateral fue de USD 417 millones, las exportaciones a Argentinas USD 78 millones y las importaciones desde Argentina fueron de USD 339 millones. Lo que más exportamos a Argentina fueron cajas de cambio (el sector automotriz es muy fuerte en Filipinas), juegos de cables para bujías de encendido y demás juegos de cables de los tipos utilizados en los medios de transporte, unidades de entrada y salida, algas, carragenina y coco deshidratado o fresco. Las principales importaciones desde Argentina, en cambio, fueron tortas y demás residuos sólidos de la extracción del aceite de soja, incluso molidos o en pellets, trigo, concentrados de proteínas y sustancias proteicas texturadas, maíz, mandarinas, clementinas y cítricos en general. En cuanto a inversiones filipinas en LATAM, tenemos a: International Container Terminal Services Inc., que opera terminales marítimas en Argentina (TecPlata), Brasil, Colombia, Ecuador, México y Honduras; IMI (subsidiaria de Ayala Corp.) en México, uno de los 50 mayores proveedores a nivel mundial de servicios de manufacturas de electrónicos; y Emperador Inc., la mayor compañía filipina de licores, que adquirió las marcas mexicanas “Presidente”, “Azteca de Oro” y “Don Pedro”, convirtiéndose así en el mayor productor de brandy a nivel mundial. Por el lado de las inversiones latinoamericanas 34

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en Filipinas, destacan: Farmesa, empresa argentina de manufactura de productos de carragenina; Qualfon, proveedor de servicios BPO (Business Process Outsourcing); y Binbit, un desarrollador de software. ¿En qué sectores o productos observa oportunidades comerciales para el intercambio entre Argentina y Filipinas? Si hablamos de productos que Argentina podría comprar, tienen potencialidad aquellos relacionados con el cuidado personal, productos de bienestar, mobiliario y decoración del hogar, electrónica, electrodomésticos, alimentación, medicamentos e insumos médicos. Filipina es líder en la exportación de abacá, una fibra natural. Exportamos muchos muebles, joyería, regalos, accesorios de decoración. Y nuevas categorías como, carbón activado, tensioactivos de coco para formulaciones cosméticas, equipo médico e insumos, equipos de protección personal. Muchos de estos productos se promocionan actualmente, debido a la pandemia, en ediciones virtuales de las ferias más importantes del país. Respecto de lo que Argentina podría vender a Filipinas, hay mucho potencial en el sector servicios. Uno de los sectores más importantes en Filipinas es el sector TIC (Tecnología de la Información y Comunicación), particularmente el sector de business process management, los call center; en el 2010 Filipinas superó a India en el sector de outsourcing de call center del mundo. Estamos interesados en compartir este expertise en el sector con Argentina. El salario anual

promedio del sector ronda los 8.000 dólares en Filipinas. También estamos buscando cooperación en industrias creativas: publicidad, cine, animación, desarrollo de juegos. Durante las dos últimas décadas hemos crecido en industrias creativas. Otra oportunidad es el intercambio de franquicias entre los países. Las filipinas Potato Corner, Jollibee y Chowking, ya tienen sucursales en el mundo. Filipinas está generando negocios dentro de la nueva normalidad. Hay un dicho chino que dice: "donde hay riesgo, hay oportunidad" entonces, en plena pandemia, es menester estar listos para aprovechar y disfrutar de las oportunidades. Nuestra oficina comercial de Filipinas para toda Latinoamérica tiene sede en México. Desde allí nos ponemos a disposición de los socios de la Cámara del Asia en Argentina, para auxiliarlos con Business Matching en línea, listas de proveedores, verificación de empresas, business inteligence, misiones comerciales, participación en ferias, seminarios, conferencias, consultorías en tema de comercio e inversión y representación en asuntos comerciales. Contacto:

VichaelAngeloRoaring@dti.gov.ph


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Vivir en Japón Nicolás Proganó es argentino pero desde hace más de un lustro reside en Japón desempeñándose como profesor universitario. Accedió amablemente a contarnos su experiencia. ¿Podrías relatarnos cómo se inició tu interés por el país que hoy has elegido como tu hogar? Empecé a estudiar japonés el último año de la secundaria, cómo hobby. Quería estudiar un idioma nuevo y me gustaba la cultura japonesa gracias a mi padre, que me llevaba al jardín japonés todos los domingos cuando era chico. Durante la secundaria, pensé en aprender un tercer idioma y me debatía entre chino y japonés, y por tener más afinidad con Japón, me decidí por este último. Por la misma razón comencé a estudiar la carrera de Estudios Orientales y allí descubrí una beca de posgrado del Ministerio de Educación japonés. Cuando me gradué trabajé unos años en la Cámara de Comercio China mientras preparaba la beca. Finalmente, la obtuve y llegué a Japón en el 2013 para estudiar en la Universidad de Wakayama. 36

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Hoy en día vivo en Osaka y trabajo en la Universidad de Wakayama, donde hice un máster y un doctorado en turismo. El primer año estuve como oyente, luego entre 2014 y 2016 cursé el máster y entre 2016 y 2019 hice el doctorado. El tema de la tesis, que también desarrollé en publicaciones y conferencias, es una comparación entre turistas japoneses y australianos en Kumano Kodo, un camino de peregrinaje en Wakayama, y las diferencias y similitudes de por qué visitaron este lugar. Actualmente mis clases y temas de investigación giran alrededor de la relación entre turismo y sitios religiosos, patrimonio cultural y turismo en Asia. ¿Podrías darnos un ejemplo de algún choque cultural que hayas tenido? Antes de venir ya tenía una idea

de lo que era Japón, porque había hecho la carrera de Estudios Orientales, pero lo que más me costó fue adaptarme a la dinámica social, es decir: aprender a manejarme con los japoneses. Por ejemplo en cuanto a la flexibilidad frente a imprevistos: en Japón les cuesta improvisar y adaptarse a situaciones inesperadas o nuevas, en tanto que, en Argentina estamos más acostumbrados (casi que el cambio es la norma). Si surge algo nuevo, algo se nos va a ocurrir para resolverlo. Cuando vivía en Wakayama fui a un banco a hacer un trámite. Cuando llego a casa veo muchas llamadas perdidas y al rato me llaman de nuevo: era un empleado del banco diciendo que me olvidé 50 yenes, lo que es equivalente a medio dólar. Les iba a decir que no importaba, que lo dejaran como cambio porque era engorroso trasladarme de nuevo hasta allá tan


sólo por 50 centavos. En Argentina esto sería fácilmente entendible. Acá no. Así que, simplemente para corresponder el buen trato, volví al banco y me estaban esperando 3 o 4 empleados para devolver aquella “fortuna olvidada” y pedirme sinceras disculpas. También me obsequiaron una lapicera por el error. Los japoneses por lo general son amables y tienen un excelente servicio al cliente. Trabajan mucho pero les cuesta adaptarse si surge algo imprevisto, ya que tienen un protocolo a seguir que no admite muchos cambios, especialmente si son repentinos. El argentino ante un problema se las ingenia para solucionarlo, como sea. La demostración de afecto también es muy diferente. El argentino es cariñoso y afectuoso, mientras que el japonés lo es, pero puertas adentro. Puertas afuera, las muestras de afecto no son socialmente bien vistas. Me costó aprender a descifrar a los japoneses. Acá no te dicen lo que piensan y básicamente tenés que adivinar, leer a la persona. Hay una expresión para eso que dice “leer el aire”. Esto es muy importante porque generalmente los japoneses no te van a decir algo muy directo. Si algo les molesta intentarán hacértelo entender sin decirlo, porque ser confrontativo es visto como una falta de respeto. Siendo los japoneses pocos flexibles ¿podrías decir que son ineficientes? Los japoneses apuntan a hacer sus tareas con un grado de perfección alto. Pero la eficiencia ya es otra historia. De hecho, en 2015 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico​(OCDE) publicó un ranking que mide la productividad laboral y Japón está en el puesto 20 de 35 países medidos, a pesar de las extensas horas de trabajo. Los trámites en general son complicados y burocráticos. Mucho papelerío. Desde trámites bancarios hasta cuestiones del día a día. Por ejemplo, hace poco quería tirar un futón, pero para eso hay que seguir un proceso determinado: entrar al

sitio de la municipalidad, anotar específicamente lo que se desea descartar y solicitar un turno para que vengan a buscarlo en una fecha determinada. Pero no termina ahí. Yo reservé mi turno, me quedé en casa esperando que vinieran a buscarlo pero nunca aparecieron. Entonces volví a investigar el tema y me entero que después de reservar el turno tenía que ir a pagar 200 yenes y retirar un sticker para pegarle al futón. Recién ahí sacar el futón a la calle y pegarle el sticker para que lo retiren. Todo tiene un proceso burocrático extenso que debe seguirse pie de la letra. Si algo no funciona y planteas una forma alternativa para hacerlo, te vas a encontrar muchas veces con la negativa. Los cambios toman tiempo. ¿Las jerarquías también son rígidas? En el ámbito educativo, los profesores no tienen el tipo de jerarquía tan rígida de las empresas. Sí, hay respeto y colaboración entre colegas, pero cada uno hace su trabajo de investigación por su cuenta. En general, diría que uno, como extranjero, no participa tanto en las jerarquías sociales japonesas, porque en última instancia ya está de cierta manera afuera por el hecho de ser foráneo. Y eso no está del todo mal, porque navegar como un nativo una jerarquía social dentro una cultura diferente puede ser complicado. En última instancia, uno no es japonés y tratar de serlo es una tarea imposible. Pienso que es mejor participar de la sociedad y del sector laboral, con el aliciente de ser un extranjero que conoce el idioma y la cultura. De todas formas, esas jerarquías se relajan un poco en el after office. Aquí, el alcohol ayuda a desinhibirse y formar relaciones, convirtiéndose en un elemento social importante. ¿Podrías decirnos algunas palabras sobre el lugar que ocupa la mujer en la sociedad japonesa? Es un tema peculiar y muy

diferente al de Occidente, ya que Japón tiene procesos culturales e históricos completamente distintos. Hay que pensar que la cultura occidental irrumpe hace menos de 140 años en el archipiélago, así que es relativamente nueva para ellos. Por ello, los roles de hombres y mujeres naturalmente difieren a lo que nosotros pensamos en Occidente. Hoy, en el ámbito educativo hay programas que promueven específicamente el trabajo de profesoras, pero es cierto que aún no se ven muchas mujeres en cargos ejecutivos. El gobierno ha tratado de incluirlas en el mercado laboral en parte para paliar la falta de mano de obra, con resultados discutibles. Generalmente, la mujer que sí quiere tener un cargo ejecutivo es la que está más internacionalizada, aquella que por lo general habla inglés y mantiene un contacto fluido con el extranjero. Otras mujeres también tienen una fuerte impronta en el mercado laboral pero generalmente en industrias relacionadas a la moda, productos de belleza, etc. ¿Cómo es tu semana típica en Japón, qué es lo que hacés? Vivo cerca de la estación, así que me levanto a las 7 am y a las 8 me tomo el tren. Dependiendo del día preparo y dicto clases, corrijo y edito manuscritos, escribo artículos o hago trabajo de campo. En un día promedio tomo el tren de vuelta a casa a las 6 y llego a las 7 a cenar en casa o afuera si tengo alguna reunión social. Me gusta pintar, así que cuando llega el fin de semana voy a clase de pintura y luego tengo el resto libre para salir con amigos. Viviendo en Osaka tengo acceso directo a otras ciudades como Nara, Kyoto o Kobe, todo en un radio de 40 minutos. Suelen ser famosos los pequeños espacios habitacionales japoneses, ¿son así? Teniendo en cuenta el estándar argentino, sí, acá las viviendas son chicas. Mi departamento consta de un pasillo, un cuarto para el PROASIA  Septiembre / Octubre 2020

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inodoro y otro para el baño (donde está el lavamanos, el lavarropa y la ducha), la cocina y la habitación. Por lo general estoy poco en mi casa, siempre estoy haciendo algo afuera, pero igual tuve que hacer una adaptación al espacio y aprender a ser minimalista. No compro cosas que no necesito, trato de no acumular y tengo un ebook en vez de libros. En Osaka no se vive tan “apretado” como en Tokio, pero tengo que destacar que, a pesar de la cantidad de gente, todo el mundo es considerado, se respetan las filas y nadie te empuja. Si bien estás un poco apretado, hay mucho orden y eso compensa. ¿La vida social en Japón guarda similitudes con la nuestra? En general, se podría decir que es diferente a lo que conocemos. La puntualidad en Japon es importante. Se llega un poco antes al lugar acordado, y se espera al horario fijado para ingresar. En Argentina somos más relajados (o más laxos) con el horario. Desde ya, el encuentro se proyecta con tiempo, como si se tratara de una cita con el doctor. Nada de los acostumbrados arreglos sobre la hora de Buenos Aires, ni, mucho menos, de las visitas sorpresa. Para cualquier tipo reunión, los japoneses ponen un gran esfuerzo en que todo salga bien. Así, por ejemplo, si decidimos ir de paseo a otra ciudad, ellos se ocupan de buscar los horarios exactos del transporte. Hay una percepción de que el japonés es tímido, pero no siempre es el caso. En distritos de entretenimiento y compras, incluso, vas caminando por la calle y encontrás gente que te invita a pasar a sus negocios. No es que ten dan un volante y vos seguís tu camino, sino que te siguen e intentan persuadirte de que entrés a su negocio, bar o restaurante. Los japoneses son reservados, pero pueden ser frontales según la situación. Allí, ¿se escucha hablar de Argentina o de otros países sudamericanos? En Japón creo no hay un claro registro de nuestro país. Sí se 38

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escucha hablar de Brasil y de Chile, en el primer caso pues poseen una comunidad japonesa muy importante y en el segundo por su vino. De Argentina te suelen mencionar a nuestro ícono deportivo: Messi (la gente más grande te nombra Maradona) y en menor medida el tango, o nuestra carne. Existe una comunidad de inmigrantes latinos en Japón que son mayormente de Brasil y Perú. Algunos nikkei (los descendientes de japoneses) vienen a trabajar en fábricas en zonas industriales, en las afueras de las grandes ciudades. En cuanto al turismo, según datos de la Japan National Tourism Organization, toda Latinoamérica envió apenas 111.200 turistas durante 2019, siendo la segunda región que menos visita Japón. En comparación, China envió cerca de 9.500.000 de turistas durante el mismo año. ¿Podrías decirnos unas palabras sobre el índice de pobreza y la seguridad en Japón? Actualmente se calcula que el país tiene un 16% de pobres, aunque el número puede haber variado después del COVID-19. Cerca de donde vivo está Nishinari, que es uno de los tres barrios pobres más grandes de Japón. De hecho, una de mis investigaciones está centrada en este lugar. Pero la inseguridad no existe como la entendemos en Argentina. Aquí te sentís muy seguro, a cualquier hora y lugar. Hay unos muy pocos robos, pero no son violentos, y si hay un crimen es en general un tema pasional. No hay delincuencia de tipo “entraderas” o robos en comercios como en Argentina. Económicamente, con el coronavirus, el PBI ha bajado al menos un 7%. Frente a la situación, el gobierno ofreció subsidios y ayuda económica. Si eso soluciona o no la problemática, se deberá evaluar después. El turismo doméstico, por ejemplo, ha recibido importantes subsidios del gobierno, como también otros rubros, para que el impacto sea menor. Los estudiantes estuvieron entre los más afectados, porque los trabajos de medio tiempo en rubros gastronómicos y

de indumentaria sufrieron por su relación con el turismo. El numero de turistas internacionales cayó a prácticamente a cero desde abril, y no se espera una recuperación importante hasta el próximo año. ¿Qué amás de Japón? Cuando uno viene a Japón generalmente llega atraído por la cultura tradicional, que es lo más publicitado y lo más conocido afuera. El gobierno le ha dado mucho énfasis a promocionar estas tradiciones (como la ceremonia del té o las artes tradicionales), y creo que son unos de los principales elementos que atraen a la gente hacia Japón. En lo personal, me gusta mucho la pintura japonesa. Además, me resulta un lugar muy rico socialmente, siempre hay cosas nuevas por hacer o por conocer. La gente también es interesante y amable. Tienen una excelente red de trenes y transporte así que podés conocer lugares nuevos muy fácilmente. Japón también es un punto ideal para recorrer Asia, por el tipo de cambio favorable y las distancias cortas de viaje. He visitado Hong Kong, Macao, Taiwán y Corea. Para el año que viene, tengo programado visitar Tailandia para participar de una conferencia. Japón me ha ayudado mucho a desarrollar primero mis estudios y luego mi trabajo. En Argentina no habría podido desarrollarme profesionalmente con la misma profundidad, en parte porque mi trabajo de campo sería difícil de llevar a cabo. En ese sentido estoy agradecido con este país y contento viviendo acá. Contacto: nprogano@wakayama-u.ac.jp


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