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D IÓ C E SI S DE C ÚCUT A

VALOR $ 500 DOMINGO 29 DE AGOSTO DE 2021 | SAN JOSÉ DE CÚCUTA, NORTE DE SANTANDER, COLOMBIA | FUNDADO EN 1956

D A D VER

Como la posibilidad de conocer los hechos que hacen parte de una situación que causó dolor y que, a través del ejercicio del perdón, permita resignificarlos para la transformación de la realidad.

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A través de un ejercicio de diálogo que contribuya al reconocimiento mutuo para la construcción de acuerdos desde el sentido de la justicia y de respeto por los derechos humanos.

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Como proceso que permite transformar una postura de confrontación frente al otro y la otra, que hagan posible la construcción de una sociedad más incluyente, democrática y equitativa.

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Año de San José

Diócesis de Cúcuta Periódico La Verdad Emisora Vox Dei

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Semana por la Paz 2021

Editorial

Bienaventurados los que trabajan por la paz de todo cristiano, ayudar a que todos vivamos en paz. Llegar a trabajar por la paz presupone que reinen en nuestro corazón las demás bienaventuranzas. Cuando tengamos la confianza puesta solo en Dios desde la pobreza evangélica, cuando tengamos el alma limpia de todo pecado, comenzamos a tener paz en nosotros mismos y también la podemos ofrecer a los demás. Por: Mons. José Libardo Garcés Monsalve, Administrador Apostólico de la Diócesis de Cúcuta

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a paz les dejo, mi paz les doy. Una paz que el mundo no les puede dar” (Jn 14, 27), son las palabras de Jesús en el discurso de despedida y que nos indican que tenemos que trabajar intensamente por tener en la vida a Nuestro Señor Jesucristo que nos conduce a la verdadera paz. Esta paz interior y exterior no depende de nuestro esfuerzo y méritos, sino de la gracia de Dios. Durante la celebración de la eucaristía el sacerdote dice: “Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles ‘la paz les dejo, mi paz les doy’, no mires nuestros pecados sino la fe de la Iglesia y conforme a tu palabra concédele la paz y la unidad”. Luego extiende las manos y nos dice: “La paz del Señor sea siempre con ustedes”. ¿Qué es esta paz? Es un maravilloso regalo que Jesucristo ha ganado con su Sangre para nosotros y que nos quiere dejar para que vivamos en comunión y unidad. De nuestra parte está la responsabilidad de aceptarla, acogiéndola como don de Dios para nuestra vida. Cuando aceptamos a Jesucristo en la vida personal y familiar, brota del interior el deseo de trabajar y construir la paz; como consecuencia de ello seremos llamados por el mismo Señor, bienaventurados. Así lo expresa Jesús en el sermón de la montaña: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt 5, 9), esta es la tarea

la paz, nos hace hijos de Dios y hermanos entre sí. Mientras no tengamos este principio cristiano bien anclado en el corazón, todos los esfuerzos meramente humanos que hacemos por conseguir la paz, quedan a mitad de camino y desfallecen en la mitad del sendero.

Se necesita amar la paz, que en la vida concreta es amar a Jesucristo, prínciQuienes trabajan por la paz son pe de la paz y tenerlo en el corazón de bienaventurados, porque primero hijos de Dios. En este trabajo intenso tienen la paz en su corazón y des- y desde el corazón, tenemos la certeza pués procuran ambientes de paz de un premio: “bienaventurados los entre los hermanos que trabajan por la paz, “[La paz] es un que están en diporque serán llamados visión y conflicto. maravilloso regalo hijos de Dios” (Mt 5, 9), Para trabajar por la que Jesucristo ha sabiendo que el Padre de paz y transmitirla a todos es solamente Dios, ganado con su los otros, se necesita y no se puede entrar a Sangre para tener en el corazón nosotros y que nos formar parte de su famitodas las cosas ordequiere dejar para lia, si no vivimos en paz nadas, dejar entrar entre todos por medio de que vivamos en todas las virtudes, la caridad fraterna, trabadesde la fe, la espe- comunión y unidad”. jando por crear armonía ranza y la caridad que y unidad en nuestro ennos ponen en paz con Dios y luego torno. las demás virtudes que rigen toda la vida del creyente y lo ponen en acti- Esta es la misión de Nuestro Señor Jetud de acogida del hermano. Desde un sucristo, conducirnos a la paz, reunir corazón que está limpio, que está en a los que están dispersos y divididos gracia de Dios, es posible trabajar por y establecer la paz entre los que crean la paz, recibiendo cada uno la paz que divisiones. Sobre todo, su misión es Jesucristo nos ha dejado y que nos devolvernos la paz con Dios, perdiconduce al encuentro con Él. Del 5 al 12 de septiembre celebramos la semana por la paz, en donde nos disponemos a rezar por la paz tan anhelada por todos y a trabajar para que vivamos en familias perdonadas, reconciliadas y en paz. Se necesitan corazones perdonados y reconciliados con Dios y con los hermanos para que podamos tener una paz verdadera, estable y duradera. Todos queremos la paz y hacemos grandes esfuerzos por conseguirla. En Colombia sabemos de la necesidad que tenemos de la paz, pero no podemos olvidar que es un don de Dios y que trabajar por Presidente Mons. José Libardo Garcés Monsalve, Administrador Apostólico Director Pbro. Diego Eduardo Fonseca Pineda

da a causa del pecado, poniendo en nuestro corazón la gracia para vivir en la presencia permanente de Dios, sabiendo que somos pacíficos cuando en nosotros no hay nada que se oponga a Dios y todos estamos cerca del Señor, así lo expresa el Apóstol san Pablo: “mas ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que en otro tiempo estaban lejos, han llegado a estar cerca por la sangre de Cristo. Porque Cristo es nuestra paz… para crear en sí mismo… un solo hombre nuevo, haciendo la paz, y reconciliar con Dios a ambos en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, dando en sí mismo muerte a la enemistad. Vino a anunciar la paz: paz a ustedes que estaban lejos, y paz a los que estaban cerca” (Ef 2, 13 - 15). Nuevamente Jesucristo necesita que lo dejemos obrar en nuestro corazón y que lo dejemos entrar en nuestra vida: “mira que estoy a la puerta y llamo. Cuando alguien me oye y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y el conmigo” (Ap 3, 20), esta es la clave para vivir perdonados, reconciliados y en paz en nuestras familias y en la sociedad. Para todos, mi oración y mi bendición.

Curiosidades

En casa de herrero, cuchillo de palo. Más vale pájaro en mano, que un ciento volando. Perro que ladra, no muerde. Por: Pbro. Onofre Quien siembra, cosecha. Peñaranda, columnista Candil de la calle, oscuridad de su casa. Dime con quién andas y te diré quien eres. Barriga llena, corazón contento. Quien a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija.

Equipo de Redacción C.S. Isabel Obando Sepúlveda Pbro. Samuel Alexis Arias Meza Pbro. Roberto Alfonso Garzón Guillén

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Cada cual recoge lo que siembra. Caras vemos, corazones no sabemos. Río revuelto, ganancias de pescadores. Cuando el río suena, piedras lleva. El que no oye consejos, no llega a viejo. El diablo predica pero no se convierte. Martes ni te cases, ni te embarques.

Diseño y diagramación Harold Antonio Castellanos Mojica Fotografía CCDC / Internet

Impresión Vanguardia Liberal


Semana por la Paz 2021

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Presentación

n el marco de conmemoración del 9 de septiembre, día de los Derechos Humanos en el país, desde 1987, la Semana por la Paz se ha consolidado como un espacio para el intercambio de experiencias y saberes en torno a la manera en que las diferentes comunidades dignifican la vida en su labor cotidiana y contribuyen en la búsqueda de igualdad y justicia en sus territorios. En este sentido, la Semana por la Paz es un proceso de movilización ciudadana que tiene por objetivo visibilizar el esfuerzo de miles de colectivos, organizaciones, instituciones, personas, líderes y lideresas que trabajan en la construcción de la paz mediante la consolidación de relaciones fraternas y solidarias.

mos’, esta trigésimo cuarta versión busca invitar a las comunidades a tomar un rol protagónico en la construcción de una cultura para la paz mediante espacios de reflexión y diálogo social, basado en la acogida consciente y respetuosa de la verdad que todas y todos debemos conocer para poder transformar nuestras realidades. Para ello, se propone hacer énfasis en la verdad y la reconciliación, como procesos y metas que nos permiten resignificar la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás. De tal manera que se configure un pacto de recuperación social mediante la convivencia, la resolución pacífica de conflictos y el compromiso de la defensa y ejercicio de los derechos humanos.

Bajo el lema ‘Verdad que pode-

Este año 2021, el país ha conta-

do con importantes retos que, si bien han generado situaciones de tensión e incertidumbre, también son una oportunidad para incentivar procesos de reflexión que permitan el encuentro, la unión y prácticas de solidaridad. De esta manera, la verdad y la reconciliación deben ser entendidas como partes de la cultura del cuidado y de resiliencia individual, social y comunitaria, que promuevan mecanismos de resistencia a las violencias, visión de presente y futuro en armonía con la naturaleza y la vida. La Iglesia Católica y el Secretariado Nacional de Pastoral Social Cáritas Colombiana, en el marco de su labor pastoral, anima la voluntad de seguir construyendo y fortaleciendo estas iniciativas a nivel territorial, con el fin de

aunar esfuerzos y ser partícipes de la experiencia de vivir y actuar por una sociedad justa, sostenible y en paz. El presente contenido pedagógico “Artesanos de la paz y de la cultura del encuentro”, es una propuesta que busca ser contextualizada de acuerdo a las realidades y necesidades socioculturales de los territorios y las comunidades de las Jurisdicciones eclesiásticas, basada en un contenido pastoral, teórico y metodológico que incentive la disertación y aprendizaje personal y comunitario respecto a las temáticas de verdad, reconciliación, trabajo en solidaridad, movilizar la palabra y cuidado de la casa común, como aporte al desarrollo de competencias y capacidades para la construcción de paz desde lo local.

Artesanos de la paz y de la cultura del encuentro

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l 2021 ha sido un año de grandes e importantes dinámicas de convulsión social, política y económica para Colombia, las cuales se han expresado en tres fenómenos que han afectado la situación humanitaria del país y han contribuido a que un creciente número de población se encuentre en condición de vulne-

rabilidad: Primero, el impacto de la pandemia de la COVID-19, que ha aumentado los casos de letalidad y que implica una importante tarea en materia de salud pública para la atención y mitigación de la emergencia sanitaria; Segundo, la escalada de violencia y estigmatización entre la población civil de varias zonas del país en medio del proceso de movilización social del paro nacional después de cumplir más de tres meses desde que inició; y, Tercero, la reconfiguración de dinámicas de conflicto armado de cara al escenario electoral que tendrá el país en el 2022.

mana vuelva a ser lo primero. La construcción de paz en sociedades como la nuestra, que son y han sido afectadas por dinámicas de conflicto armado, exhorta la articulación entre mecanismos de verdad y reconciliación, que den lugar a subsanar las fracturas producidas por la violencia. Esto implica transformar una postura de confrontación frente al otro y la otra, a través del desarrollo de procesos de diálogo y construcción de consensos que permitan resignificar las acciones que causan dolor; y con ello, configurar alternativas de convivencia para el ejercicio de ciudadanía, basados en el reconocimiento de la diferencia y la resolución pacífica de conflictos.

Este complejo escenario demanda una importante labor en la reconstrucción de la confianza y del tejido social, la cual, necesariamente requiere de la solidaridad y fraternidad de todas y todos para que la dignidad de la vida hu-

La paz y la reconciliación son elementos propios de la misión de la Iglesia, es por esto que la labor pastoral toma un papel fundamental a la hora de animar espacios de diálogo que permitan un acercamiento a la realidad, incentivar una disposición a la búsqueda del bien común y un intercambio sin-

cero de perspectivas para alcanzar la comprensión mutua y la disposición para ceder o conceder acuerdos que ofrezcan soluciones a las divergencias. Sin embargo, el potencial transformador del diálogo sólo toma relevancia cuando se fundamenta en una participación profunda de toda la sociedad colombiana, donde “nos corresponde a nosotros, emprender con valentía y perseverancia la tarea de ser artesanos de la paz, abiertos al diálogo, para superar la violencia que nada soluciona y que, en cambio, sólo produce sufrimiento y muerte (…) acudiendo a la fuerza de la oración humilde y confiada, porque la paz es, ante todo, un don de Dios” (CEC, Comunicado 066, 2011). De esta manera, el potencial transformador de la evangelización requiere aprender a construir conocimiento y a fortalecer nuestras capacidades desde la experiencia y sobre la práctica pastoral. Para ello, en el marco de la celebración de la Semana por la Paz propo-


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nemos el desarrollo del presente contenido pedagógico, para que podamos reflexionar acerca de las herramientas con las que cuentan las comunidades para la construcción de paz, aportar a la verdad y a la reconciliación en el territorio.

Objetivo Promover en las comunidades de las jurisdicciones eclesiásticas ejercicios de reflexión sobre el compromiso cristiano en la construcción de paz y la reconciliación, desde la transformación de relaciones consigo mismo y con el otro, a partir del reconocimiento de la diversidad y como aporte para el fortalecimiento del tejido social en la búsqueda del bien común. Para su desarrollo, la presente cartilla mantiene una secuencia didáctica que retoma los tres pasos del método pastoral de la siguiente manera: Ahora que conocemos las temáticas a abordar ¡cuéntanos tu opinión!!!!

Ver - Evocación de la vida En cada uno de los temas se retoman algunas iniciativas o casos de las comunidades donde se lleva a cabo la labor pastoral; esto con el fin de evidenciar las experiencias con las que se aporta a la construcción de la paz a nivel territorial, partiendo de las particularidades y la vida misma de los y las participantes.

Juzgar - Comprensión y discernimiento de la vida Momento en el que las experiencias de los y las participantes son enriquecidas e iluminadas desde la fundamentación teoríca, biblica y magisterial a partir de los valores del Reino como criterio de lectura.

1. Para ti, ¿qué significa construir paz?

2. ¿De qué manera tú y tu comunidad contribuyen a la construcción de paz en el territorio?

Actuar - Celebración de la vida A través del juego, se busca que los y las participantes incorporen los conocimientos abordados, y desde esta dimensión profunda la persona realice acciones en las diferentes dimensiones que lo integran para transformar su realidad.


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Con este objetivo, el Secretariado Nacional de Pastoral Social, Cáritas Colombiana, propone la reflexión en torno a tres temas claves para discernir sobre las prácticas y acciones que contribuyen a la construcción de la paz a nivel personal, familiar, espiritual, educativo, sociopolítico, ecológico y virtual. Estos son:

Como la posibilidad de conocer los hechos que hacen parte de una situación que causó dolor y que, a través del ejercicio del perdón, permita resignificarlos para la transformación de la realidad.

D A D R VE

Como proceso que permite transformar una postura de confrontación frente al otro y la otra, que hagan posible la construcción de una sociedad más incluyente, democrática y equitativa.

N Ó I C A I L I C N O C E R

A través de un ejercicio de diálogo, que contribuya al reconocimiento mutuo para la construcción de acuerdos desde el sentido de la justicia y de respeto por los derechos humanos.

A L R A Z I L I MOVALABRA P


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Semana por la Paz 2021

Tema 1. La verdad como proceso de memoria y transformación II. “Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en Él, y les dijo: —Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Jn 8, 31-32).

Ver – Evocación de la vida a través del arte en Tumaco (Nariño)

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n el extremo sur occidental del país hay una joya invaluable de diversidad cultural y paisajística que poco ha sido reconocida: San Andrés de Tumaco, municipio del departamento de Nariño. Las dinámicas de conflicto armado han tenido un lugar trascendente en las formas de relacionamiento de las comunidades que habitan este territorio, ya que históricamente ha sido escenario de disputa por parte de diferentes actores armados, con el fin de ejercer control territorial para establecer rutas comerciales en el desarrollo de economías ilegales como el narcotráfico y la minería ilegal. A pesar de ello, líderes y lideresas del territorio han reconocido la importancia de resignificar el papel de las comunidades ante los hechos de violencia, e incentivar espacios de diálogo y participación que permitan la reflexión crítica de sus realidades para identificar aspectos a transformar. En los últimos años, con el apoyo del SNPS/CC y la Diócesis de Tumaco se ha impulsado la creación de varios comités de trabajo como la Mesa permanente de soluciones, con el fin de exigir sus derechos ante las autoridades locales.1 Para ellos y ellas, la verdad es un proceso de memoria que permite recuperar las prácticas comunitarias que son propias de su cultura, entre ellas, expresiones artísticas y musicales. Este es el caso de María Presentación Estacio, quien a través de cantos y coplas realiza composiciones que hablan de la paz, la reconciliación y la verdad. Te invitamos a escuchar sus composiciones en: www.diocesisdecucuta.com

III. “Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio” (Flp 4, 8).

Juzgar – Comprensión y discernimiento de la vida ¿Qué es la verdad? La verdad es un derecho, al que las personas que han sido victimizadas o vulneradas pueden acceder a procesos que les permitan conocer qué ocurrió, por qué, cómo se dieron los hechos, y quiénes son los responsables de los mismos. Esto implica el reconocimiento por parte de la sociedad y de las diferentes instituciones de su condición; de tal forma que puedan implementarse estrategias y desarrollarse acciones que eviten nuevos hechos de vulnerabilidad. En comunidades que han sido afectadas por dinámicas de conflicto armado y violencia, la verdad está relacionada con mecanismos de justicia y reparación que permiten a las víctimas poder superar los hechos que les han causado dolor, y, restablecer su vida y las relaciones con su comunidad. Sin embargo, este es un largo proceso que implica no sólo el acceso a derechos y garantías de que los hechos victimizantes no volverán a ocurrir, sino el acompañamiento espiritual y psicosocial que brinde consuelo y acompañamiento a la transición que implica la pérdida o un duelo y

la posibilidad de generar un ejercicio de perdón. El Estado es el principal garante de este derecho a través de todas sus instituciones, en especial aquellas relacionadas con la administración de justicia como la Fiscalía, los juzgados y las cortes. También, aquellas destinadas a esclarecer los hechos tales como la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría u organismos como la Jurisdicción Especial para la paz, creada especialmente para esta labor (Comisión Colombiana de Juristas, 2006). 1Si deseas profundizar sobre esta experien-

cia, te invitamos a revisar nuestro especial “Tumaco, Diálogo social por la vida y la justicia” https://especiales.caritascolombiana.org/tumaco-dialogo-social-por-lavida-y-la-justicia/

Reflexionemos un poco sobre el ejercicio de verdad en la construcción de paz a la luz de la experiencia cristiana. Lee y analiza los siguientes textos:

Fundamentos bíblicos de la Verdad I. “Solo el de conducta intachable, que practica la justicia y de corazón dice la verdad; que no calumnia con la lengua, que no le hace mal a su prójimo ni le acarrea desgracias a su vecino” (Sal 15, 2-3).

IV. “Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad” (II Tm 2, 15).

Fundamentación magisterial “Reencuentro no significa volver a un momento anterior a los conflictos. Con el tiempo todos hemos cambiado. El dolor y los enfrentamientos nos han transformado. Además, ya no hay lugar para diplomacias vacías, para disimulos, para dobles discursos, para ocultamientos, para buenos modales que esconden la realidad. Los que han estado duramente enfrentados conversan desde la verdad, clara y desnuda. Les hace falta aprender a cultivar una memoria penitencial, capaz de asumir el pasado para liberar el futuro de las propias insatisfacciones, confusiones o proyecciones. Sólo desde la verdad histórica de los hechos podrán hacer el esfuerzo perseverante y largo de comprenderse mutuamente y de intentar una nueva síntesis para el bien de todos. La realidad es que «el proceso de paz es un compromiso constante en el tiempo. Es un trabajo paciente que busca la verdad y la justicia, que honra la memoria de las víctimas y que se abre, paso a paso, a una esperanza común, más fuerte que la venganza». Como dijeron los Obispos del Congo con respecto a un conflicto que se repite,


Semana por la Paz 2021 «los acuerdos de paz en los papeles nunca serán suficientes. Será necesario ir más lejos, integrando la exigencia de verdad sobre los orígenes de esta crisis recurrente. El pueblo tiene el derecho de saber qué pasó»”. «La verdad es una compañera inseparable de la justicia y de la misericordia. Las tres juntas son esenciales para construir la paz y, por otra parte, cada una de ellas impide que las otras sean alteradas. […] La verdad no debe, de hecho, conducir a la venganza, sino más bien a la reconciliación y al perdón. Verdad es contar a las familias desgarradas por el dolor lo que ha ocurrido con sus parientes desaparecidos. Verdad es confesar qué pasó con los menores de edad reclutados por los actores violentos. Verdad es reconocer el dolor de las mujeres víctimas de violencia y de abusos. […] Cada violencia cometida contra un ser humano es una herida en la carne de la humanidad; cada muerte violenta nos disminuye como personas. […] La violencia engendra violencia, el odio engendra más odio, y la muerte más muerte. Tenemos que romper esa cadena que se presenta como ineludible» Papa Francisco (Encíclica Fratelli Tutti, 226-227)

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2. De acuerdo con la lectura ¿Cómo crees que la verdad puede contribuir a los procesos de reconciliación en tu comunidad?

Actuar – Celebración de la Vida Juguemos…. Tangram de la verdad El tangram es un rompecabezas conformado por figuras geométricas, colorea las piezas y conforma la imagen correcta, de manera que asocies los colores y las palabras relacionadas con el derecho a la verdad. ¿Logras identificarlas? ¡Muy bien, vamos a jugar!

Derecho Paz Resignificar Perdón

Transformación Apoyo

Conocer

Cuéntanos tu opinión

1. Por favor compártenos, ¿qué te parecieron estas composiciones?

Hemos identificado algunos elementos claves en relación con el derecho a la verdad, ¿Te diste cuenta que no hay una única forma de acoplar las figuras? Al igual que el juego, no existe una única verdad ya que depende de la manera en que cada persona la construye de acuerdo a sus vivencias y trayectoria de vida. Esto implica un proceso importante de diálogo y organización entre los diferentes miembros de la comunidad, ya que es a través del reconocimiento de otras posturas que podemos aportar y llegar a consensos que nos permitan buscar el bienestar colectivo.


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Semana por la Paz 2021

Tema 2. Reconciliación lizada en el tema. A esta persona se le conoce como árbitro y actúa como juez en la solución de la controversia. El resultado de este proceso es un Laudo Arbitral que es un fallo con efectos legales.

Ver – Evocación de la vida a través del fortalecimiento de capacidades en resolución de conflictos en Sardinata (Norte de Santander)

Amigable composición: En este caso, las personas sumidas en un conflicto otorgan el poder a amigables componedores, quienes son personas que tienen conocimiento sobre el tema y una larga trayectoria al respecto para que sean ellos quienes lleguen a una conciliación y finalicen el desacuerdo.

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n medio de montañas y ríos de la cordillera nororiental se encuentra ubicado Sardinata, un municipio de la región del Catatumbo que ha sido denominada “Casa del trueno” en la legua de la comunidad indígena Barí. Su ubicación estratégica, la hace una región rica en paisajes y biodiversidad, así como corredor natural entre la zona fronteriza, la costa caribe y el centro del país. En razón de estas características, el territorio se ha consolidado históricamente como un lugar de tránsito y colonización de campesinos, a la vez que ha sido escenario utilizado por parte de diferentes actores armados para la producción y comercialización de economías ilegales. No obstante, las comunidades del municipio de Sardinata le han hecho frente a la violencia y marginación mediante la apuesta por la vida, la dignidad humana y procesos organizativos para el fortalecimiento de capacidades en resolución de conflictos y economías de paz. Esta es la experiencia de Luz Estella Torres, lideresa de la Asociación de Mujeres Trabajadoras Tierra Hermosa para Todos (Asomutihert), una organización de mujeres víctimas del conflicto, que, a través de la esperanza y valentía, vieron la oportunidad de crear emprendimiento desde hace 8 años con el fin de reducir el impacto ambiental de este municipio del Catatumbo. Para Estella, la reconciliación es un proceso que construye comunidades a través de diferentes niveles: personal, comunitario y sociopolítico, este último asociado a restablecer la concordia a pesar de hechos victimizantes ocurridos en el marco del conflicto armado. De esta manera, para ella, la re-

conciliación implica la transformación de las relaciones sociales a través de la resolución pacífica de conflictos. Sin embargo, también reconoce la importancia de llevar a cabo un proceso interior de perdón y sanación para resignificar los hechos que han causado dolor. Su aporte a la paz, así como el de este grupo de mujeres de Asomutihert, ha sido replicar sus conocimientos con apoyo del Proyecto Participaz, en torno a la implementación de mecanismos alternativos de solución de conflictos en diferentes corregimientos del municipio.

Juzgar – Comprensión y discernimiento de la vida Hemos conocido la experiencia de Luz Estella, pero ¿qué son los Mecanismos Alternativos de Solución de Conflictos - MASC? Son herramientas que permiten encontrar un desenlace sencillo y viable para dos o más personas que se encuentran envueltas en un conflicto. De esta manera, se puede hallar una solución sin tener que acudir a autoridades judiciales. Así, las instancias judiciales son el último recurso a utilizar para dar solución a un conflicto. Entre los tipos de MASC más comunes podemos encontrar los si-

guientes (Lesmes, 2019; Cámara de comercio de Bogotá, s.f): Mediación: Es la intervención de una tercera persona en medio de un conflicto, esta debe ser una persona imparcial y neutral a pesar de conocer el caso. Si bien esta persona no tiene un poder de decisión, su acercamiento busca encontrar un camino para llegar al acuerdo entre las partes. Este tipo de MASC no se encuentra regulada por la ley, pero puede ser utilizada en escenarios comunitarios no judiciales. Conciliación: Para el desarrollo de este MASC también se busca la intervención de un tercero - conciliador, que contribuya a la búsqueda de una solución al conflicto. El resultado de este proceso se plasma en un acta de conciliación, la cual, cuenta con efectos a una sentencia judicial o es entendida como si la situación presentada tuviera el carácter de cosa juzgada. Esto quiere decir que, en caso de haber incumplimiento por alguna de las partes puede exigirse el acompañamiento judicial y no podrán ser discutidas en otra instancia. Arbitraje: En este modelo a través de un proceso de demanda, las partes envueltas en un conflicto asignan la solución a una tercera persona la cual es especia-

Existen diversas autoridades con las que puedes solicitar apoyo u orientación para la implementación de alguno de estos mecanismos, entre ellas están los presidentes de Junta de Acción Comunal de tu comunidad, autoridades o gobernadores de tu cabildo indígena o consejo comunitario, personeros municipales, cámaras de comercio de las diferentes ciudades e incluso centros de conciliación más especializados en materia laboral, civil y administrativa. Reflexionemos un poco sobre el ejercicio de reconciliación en la construcción de paz a la luz de la experiencia cristiana. Lee y analiza los siguientes textos:

Fundamentos bíblicos de la reconciliación I. “Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo” (Ef 4, 32). II. “Esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación” (2 Cor 5, 19). III. “Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados,


Semana por la Paz 2021 seremos salvados por su vida!” (Rom 5, 10).

Fundamentación magisterial “El perdón y la reconciliación son temas fuertemente acentuados en el cristianismo y, de diversas formas, en otras religiones. El riesgo está en no comprender adecuadamente las convicciones creyentes y presentarlas de tal modo que terminen alimentando el fatalismo, la inercia o la injusticia, o por otro lado la intolerancia y la violencia. Jesucristo nunca invitó a fomentar la violencia o la intolerancia. Él mismo condenaba abiertamente el uso de la fuerza para imponerse a los demás: «Ustedes saben que los jefes de las naciones las someten y los poderosos las dominan. Entre ustedes no debe ser así» (Mt

Cuéntanos tu opinión

20, 25-26). Por otra parte, el Evangelio pide perdonar «setenta veces siete» (Mt 18, 22) y pone el ejemplo del servidor despiadado, que fue perdonado, pero él a su vez no fue capaz de perdonar a otros (Cf. Mt 18, 23-35). Sin embargo, cuando reflexionamos acerca del perdón, de la paz y de la concordia social, nos encontramos con una expresión de Jesu-

cristo que nos sorprende: «No piensen que vine a traer paz a la tierra. ¡No vine a traer paz, sino espada! Vine a enfrentar al hijo contra su padre, a la hija contra su madre, a la nuera contra su suegra y así, los enemigos de cada uno serán los de su familia» (Mt 10, 34-36). Es importante situarla en el contexto del capítulo donde está inserta. Allí queda claro que el tema del que se está hablando es el de la fidelidad a la propia opción, sin avergonzarse, aunque eso acarree contrariedades, y aunque los seres queridos se opongan

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a dicha opción. Por lo tanto, dichas palabras no invitan a buscar conflictos, sino simplemente a soportar el conflicto inevitable, para que el respeto humano no lleve a faltar a la fidelidad en pos de una supuesta paz familiar o social. San Juan Pablo II ha dicho que la Iglesia «no pretende condenar todas y cada una de las formas de conflictividad social. La Iglesia sabe muy bien que, a lo largo de la historia, surgen inevitablemente los conflictos de intereses entre diversos grupos sociales y que frente a ellos el cristiano no pocas veces debe pronunciarse con coherencia y decisión»”. Papa Francisco (Encíclica Fratelli Tutti, 237-240)

Actuar – Celebración de la Vida Juguemos…. Reflexiona y compone En nuestras comunidades existen diversos espacios o elementos que simbolizan procesos de convivencia, paz y reconciliación, bien porque son lugares de diálogo y encuentro o porque se han configurado como iniciativas que aportan al reconocimiento de la diversidad y el trabajo conjunto entre diferentes grupos de población, que en el pasado se enfrentaban y se percibían como enemigos.

1. ¿Cuáles son los principales conflictos que se presentan en tú comunidad y de qué manera los resuelven?

2. De acuerdo con la lectura, ¿cuál consideras que es el aporte del evangelio en tu vida para llevar a cabo procesos de reconciliación?

En este espacio, te invitamos a escuchar la canción “Pido perdón”, de la agrupación La Iguana y Lyda Cortés con el apoyo de la Agencia para la Reincorporación y Normalización, la cual es una composición inspirada en historias de personas excombatientes del conflicto armado colombiano y que puedes encontrar en el siguiente link https://www.youtube.com/watch?v=xDNPweket9k Posteriormente, te invitamos a realizar una composición, canción, copla, cuento o dibujo, en el que representes los elementos de tu territorio que simbolizan procesos de reconciliación. Si lo prefieres, también puedes compartirnos fotos de tu comunidad, con la que nos cuentes actividades o acciones que se realizan como aporte a la reconciliación.


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Semana por la Paz 2021

Tema 3. Movilizar la palabra

Ver – Evocación de la vida: movilizando la palabra por nuestros derechos

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a compleja situación que enfrenta el país en términos humanitarios y las dinámicas de movilización social que han tomado un fuerte protagonismo en lo corrido del año, han hecho evidente la necesidad imperiosa de darle voz a los diversos grupos de población que históricamente han sido vulnerados y excluidos de los escenarios de toma de decisión. A través de diversas formas de expresión, jóvenes, mujeres, ancianos, comunidades campesinas, afrocolombianos, indígenas, entre otros grupos de población, han visibilizado la importancia de movilizar la palabra como oportunidad y reflejo de cambio para la búsqueda y garantía de los derechos humanos y el ejercicio ciudadano en el país. A pesar de la gran agitación social, la actual coyuntura nos ofrece la posibilidad de reconocer en los procesos de diálogo una herramienta fundamental de aprendizaje para una cultura de paz, verdad y reconciliación, al permitirnos reflexionar frente a las grandes inequidades e injusticias que se han represado a lo largo del tiempo.

Pero también, como una oportunidad de encuentro y reconocimiento de las diferencias para construir, a partir de ellas, estrategias de transformación de las realidades de nuestras comunidades. Bogotá ha sido uno de los puntos de mayor concentración de estos procesos, es por ello que Sara Puentes, una lideresa juvenil de la localidad de Suba, nos cuenta cómo ha sido su experiencia movilizando la palabra por sus derechos. Para ella, movilizar la palabra es una manera de dignificar la vida, ya que trasciende los ejercicios de marcha y plantones, para dar paso a la construcción de espacios de diálogo y reflexión en torno al bienestar colectivo y a la búsqueda de condiciones de equidad e igualdad en el ejercicio de derechos. Más allá de un ejercicio de exigencia, Sara considera que el diálogo es una oportunidad de reconocimiento del otro y de la otra, donde las individualidades toman valor en su integralidad y desde la diferencia se configuran posibilidades de intercambio y trabajo articulado para la transformación social. Sin duda, la experiencia de Sara sólo es una de las miles de experiencias que se han fortalecido

en diferentes escenarios del país, donde los ejercicios asamblearios y mesas de trabajo han permitido la construcción de propuestas a nivel local, regional, nacional e incluso internacional.

ción de paz a la luz de la experiencia cristiana. Lee y analiza los siguientes textos:

Sin embargo, este escenario más allá de un estallido social, ha generado un proceso de largo alcance que ha buscado incluso la construcción de agendas programáticas que permitan abordar de manera estructural las necesidades en materia de educación, salud, vivienda, trabajo, reforma rural, garantías en la implementación de los acuerdos de paz, entre otras necesidades que requieren de la incidencia ciudadana y reflejan una nueva visión de país que está en proceso de consolidación y que requiere del esfuerzo de varias generaciones.

“No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan” (Ef 4, 29).

Fundamentos bíblicos de la palabra

Fundamentación magisterial

Ante el escenario de crisis social en el país, la Iglesia Católica ha jugado un papel fundamental, no sólo brindando acompañamiento espiritual y psicosocial para las personas que se han visto afectadas, sino animando y propiciando espacios de diálogo desde los roles de mediación, garantía y facilitación.

“El sentarse a escuchar a otro, característico de un encuentro humano, es un paradigma de actitud receptiva, de quien supera el narcisismo y recibe al otro, le presta atención, lo acoge en el propio círculo. Pero «el mundo de hoy es en su mayoría, un mundo sordo […] A veces la velocidad del mundo moderno, lo frenético nos impide escuchar bien lo que dice otra persona. Y cuando está a la mitad de su diálogo, ya lo interrumpimos y le queremos contestar cuando todavía no terminó de decir. No hay que perder la capacidad de escucha». San Francisco de Asís «escuchó la voz de Dios, escuchó la voz del pobre, escuchó la voz del enfermo, escuchó la voz de la naturaleza. Y todo eso lo transforma en un estilo de vida. Deseo que la semilla de san Francisco crezca en tantos corazones».

Reflexionemos un poco sobre lo que implica movilizar la palabra como aporte en la construc-

Al desaparecer el silencio y la escucha, convirtiendo todo en tecleos y mensajes rápidos y an-

Juzgar – Comprensión y discernimiento de la vida


Semana por la Paz 2021 siosos, se pone en riesgo esta estructura básica de una sabia comunicación humana. Se crea un nuevo estilo de vida donde uno construye lo que quiere tener delante, excluyendo todo aquello que no se pueda controlar o conocer superficial e instantáneamente. Esta dinámica, por su lógica intrínseca, impide la reflexión serena que podría llevarnos a una sabiduría común.

Cuéntanos tu opinión

Podemos buscar juntos la verdad en el diálogo, en la conversación reposada o en la discusión apasionada. Es un camino perseverante, hecho también de silencios y de sufrimientos, capaz de recoger con paciencia la larga experiencia de las personas y de los pueblos. El cúmulo abrumador de información que nos inunda no significa más sabiduría. La sabiduría no se fabrica con búsquedas ansiosas

por internet, ni es una sumatoria de información cuya veracidad no está asegurada. De ese modo no se madura en el encuentro con la verdad. Las conversaciones finalmente sólo giran en torno a los últimos datos, son meramente horizontales y acumulativas. Pero no se presta una detenida atención y no se penetra en el corazón de la vida, no se reconoce lo que es esencial para darle un sentido

11

a la existencia. Así, la libertad es una ilusión que nos venden y que se confunde con la libertad de navegar frente a una pantalla. El problema es que un camino de fraternidad, local y universal, sólo puede ser recorrido por espíritus libres y dispuestos a encuentros reales.” Papa Francisco (Encíclica Fratelli Tutti, 48-50)

Actuar – Celebración de la Vida Juguemos…. La receta del diálogo: aporta a la olla comunitaria En diversas regiones del país, las ollas comunitarias son formas de organización que contribuyen a los procesos de movilización y fortalecimiento del tejido social, a través de la preparación de alimentos en un espacio público entre amigos y vecinos. Se ha consolidado como un lugar de encuentro y solidaridad donde cada participante aporta lo que puede, pero también como un escenario de trabajo colectivo, de ayuda y cuidado mutuo.

1. ¿Qué espacios de diálogopara movilizar la palabra hay en tu comunidad?

Aunque históricamente se han asociado a una tradición rural de las comunidades campesinas, afros e indígenas, en el actual proceso de movilización social, las ollas comunitarias han tomado un valor fundamental de resistencia y de oportunidad para movilizar la palabra, no solo brindando alimento para aquellas personas más vulnerables por los impactos económicos que dejó la pandemia, sino en torno al encuentro para el diálogo y la construcción de propuestas. Ayúdanos a construir nuestra olla comunitaria. Para ello, identifica en tu comunidad por lo menos 10 valores, acciones o iniciativas que aporten a los procesos de construcción de paz, verdad y reconciliación, escríbelas en forma de receta y agrégalas para formar nuestro “sancocho de la paz”.

1. Dos tazas de solidaridad 2. 3. 4. 2. De acuerdo con la lectura ¿Cuál consideras que es el aporte del evangelio en tu vida para llevar a cabo procesos de diálogo?

5. 6. 7. 8. 9. 10. 11.


TEATROS POR LA PAZ

Obra: El miedo, el dolor y el dufrimiento son como el agua. Autor: Jhorman Tariba. Exposició colectiva ‘Teatros por la Paz’ 2021


Teatros por la Paz 13

Teatro entre la paz y la crisis ¿Qué retos y problemas particulares surgen en la convivencia diaria en la ciudad fronteriza de Cúcuta? ¿Cómo se percibe el aumento del número de migrantes venezolanos?

Por: Britt Weyde Fotografía: Bianca Bauer

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ntrevista con Utz Ebertz sobre la situación en la frontera colombo-venezolana y el “Teatros por la Paz”. No sólo desde la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente del vecino país, los problemas en Colombia y Venezuela han marcado la vida en la ciudad fronteriza de Cúcuta. Después del fin oficial del conflicto armado en Colombia, se experimenta ahora la migración de cientos de miles de personas desde Venezuela como resultado de la crisis económica y social. Mientras tanto, el “Teatros por la Paz” intenta reunir personas de diferentes orígenes en el arte participativo, a pesar de, o en contra, de las circunstancias adversas. El trabajo conjunto propicia el diálogo y hace posible una confrontación con las propias vivencias y traumas. Utz Ebertz es especialista del Servicio Civil de Paz de la AGEH (Asociación para la Ayuda al Desarrollo) y apoya el proyecto. Para el Periódico La Verdad, informa sobre los proyectos actuales y los efectos de la crisis actual.

¿Con qué grupos trabaja usted en Teatro por la Paz y cuál es la visión del proyecto? Nosotros trabajamos principalmente con tres grupos desde el año 2016. El objetivo siempre ha sido abrir espacios de diálogo para ofrecer nuevas perspectivas a las víctimas del conflicto armado, a desplazados internos y a otros. En una primera intervención, nosotros acompañamos al personal de varios proyectos de la “Pastoral Social”. En este proceso, ellos adquirieron herramientas del teatro participativo, que se refuerzan en su trabajo. Además, el Teatro por la paz trabaja con un grupo muy heterogéneo proveniente de zonas periféricas desfavorecidas de la ciudad, sobre el aspecto de la inseguridad en su vida cotidiana. Igual que con el primer gru-

Teatros por la Paz es responsabilidad de la oficina de Pastoral Social (Pastoral Social) de la Diócesis Católica de Cúcuta y cuenta con el apoyo del Servicio Civil de Paz de la AGEH y del servicio de personal de los católicos alemanes para la cooperación al desarrollo. Desde hace décadas, la AGEH apoya proyectos de teatro por la paz en diversas partes de Colombia con gran éxito y ha hecho una importante contribución de forma a la implementación de este trabajo en el país. Teatros por la Paz Cúcuta, que ahora entra en su cuarto año, también sigue esta línea de tradición.

po, pudimos representar con ellos nuestras obras participativas de teatro en diferentes lugares de la ciudad y, de este modo, sensibilizar a un amplio público sobre los problemas de los participantes. Un tercer grupo objetivo está formado principalmente por jóvenes rurales de las regiones conflictivas del departamento que están fuera del control del Estado colombiano. Ellos reflexionan, por medio del teatro, sobre las dinámicas de la violencia y las experiencias de la guerra en sus vidas todavía jóvenes. El proyecto quiere permitir nuevas perspectivas en historias de vida plagadas de conflicto para, de esta manera, ayudarles a desarrollar nuevos planes para el futuro.

La ciudad de Cúcuta ha crecido rápidamente en las últimas décadas. Los nuevos asentamientos actuales se deben en gran medida a los recién llegados del país vecino, que a menudo llegan sin nada más que lo que ellos y sus familiares tienen sobre el cuerpo. El número de venezolanos que se instalan en Cúcuta es todavía pequeño para los estándares nacionales. De las decenas de miles de personas que cruzan alguno de los pasos fronterizos hacia Cúcuta diariamente (la mayoría se desplaza y regresa por la noche), sólo unos pocos miles permanecen en la ciudad. Incluso, la mayoría de estos relativamente pocos migrantes, después de una breve estancia en Cúcuta, continúan a pie hacia las ciudades colombianas de más de un millón de habitantes o hacia los países vecinos. Sin embargo, vale la pena señalar que en Cúcuta conviven muchas realidades, algunas de las cuales, como extranjeros que trabajamos en el sector social, podemos conocer. Una de las realidades es la de la


14 Teatros por la Paz clase alta acomodada, que conoce solo muy poco las necesidades y a veces las penurias de los colombianos. El contacto de muchos miembros de la clase alta con migrantes venezolanos se restringe frecuentemente a los encuentros en los cruces de calle con los limpiavidrios y padres con niños pequeños que deben pedir limosna. En general, la xenofobia aumenta en la ciudad. Al mismo tiempo, hay ejemplos impresionantes de integración exitosa. Un problema que no se puede descartar, que es agravado por la situación del colapsado Estado vecino, es el aumento de la inseguridad en la inmediata zona fronteriza con el área metropolitana de Cúcuta. Allí, bandas rivales luchan por los beneficios del lucrativo contrabando y el control de los territorios. En los meses pasados ha habido intercambio de disparos, ataques con granadas y asesinatos bestiales en la proximidad directa de los pasos fronterizos legales e ilegales.

¿En qué medida esta situación se refleja también en el proyecto teatral? Muchos de los migrantes venezolanos se instalan en barrios desfavorecidos de los que también proceden numerosos participantes del proyecto. En las escenas teatrales que se trabajan se sumergen los conflictos cotidianos entre ambos grupos sobre los puestos de trabajo, los prejuicios y las carac-

terísticas culturales. En marzo del año pasado, el proyecto organizó un evento teatral de varios días de duración a pocos kilómetros del puente internacional “Simón Bolívar” sobre el tema de las fronteras, en el cual también fueron acogidos equipos de otros proyectos financiados por la AGEH en Colombia. Los participantes, procedentes de regiones fronterizas con Venezuela como la Guajira y Arauca, pero también de la frontera con Ecuador en el Pacífico colombiano, examinaron las fronteras geográficas, pero también las mentales “en la cabeza” con la ayuda del teatro. Uno de los resultados de este encuentro fue que la frontera no sólo contiene un elemento de separación, simbolizado por las torres de vigilancia y los muros, sino que también contiene siempre el momento de lo nuevo, lo inexplorado, que ofrece posibilidades para el futuro.

¿Planea usted un proyecto con migrantes venezolanos? ¿Qué tiene exactamente en mente? El proyecto entra en una fase de prórroga hasta septiembre de 2021, que se basará en el exitoso trabajo anterior. Existe el deseo de tener un mayor impacto en las zonas rurales, pero también de seguir trabajando con el grupo de los barrios periféricos de Cúcuta. Nos gustaría ampliar este enfoque con nuevos elementos. Mi función consistirá en una mezcla de consulta, ejecución y coordinación;

las decisiones fundamentales se tomarán siempre en consenso con la dirección de Pastoral Social. Entre las medidas completas está la ampliación del grupo de teatro, que está compuesto por hombres, mujeres y niños de todas las edades, alrededor de un grupo igualmente fuerte de participantes de origen venezolano. El objetivo es crear, con ayuda del teatro participativo, espacios seguros que les ofrezcan a la población de acogida y a los recién llegados la posibilidad de enfrentarse y resolver sus conflictos de forma pacífica. No pocos de los “migrantes venezolanos” son en realidad colombianos que se fueron a Venezuela en los tiempos del conflicto armado y que ahora regresan a causa de la crisis, ¿cómo se reflejan estas cuestiones de identidad en la obra de teatro? Los próximos dos años mostrarán exactamente cómo será la interacción entre colombianos(as) y venezolanos(as). Los talleres piloto ya han demostrado que la cuestión del origen nacional parece haber pasado a primer plano entre la población venezolana de Cúcuta, como resultado de la experiencia migratoria. Se espera que el nuevo elemento del proyecto contribuya a ello y que las diferentes personas se conozcan en la adversidad de sus identidades, en el espíritu de nuestro lema: “Teatro por la paz es... mirar el corazón del otro”.

¿Qué le pareció el gran concierto propagandístico

de finales de febrero en el que Guaidó quiso impulsar la entrega de ayuda a Venezuela contra viento y marea y en el que estuvieron estrellas del pop internacionales (también colombianas)? ¿Fue este también un tema en el proyecto de teatro y cómo fue recibido?

Mi familia y yo dejamos deliberadamente la ciudad el fin de semana del 22 y 23 de febrero de 2019. No era simple saber cómo evolucionaría esta situación. Volvimos a Cúcuta al día siguiente para recabar información sobre el terreno y hacernos una mejor idea sobre nuestra situación. Incluso antes y durante los días posteriores al evento, nos molestó la fuerte presencia de helicópteros militares, aviones de combate y grandes aviones de transporte que sobrevolaban el centro de la ciudad cada hora. Aquí y en toda la zona fronteriza de Norte de Santander, los grupos ilegales no fueron finalmente beneficiados en el evento. Después del cierre de los pasos fronterizos oficiales, pudieron maximizar sus beneficios gracias al control del tráfico fronterizo ilegal. Tanto las Naciones Unidas como la Cruz Roja Internacional se distanciaron desde el principio de la designación “entregas de ayuda” y subrayaron el carácter político de la acción. Tras la controversia, el New York Times retomó las numerosas pre-


Teatros por la Paz 15 guntas sin respuesta en torno a los sucesos de Cúcuta y la escenificación mediática internacional. En la semana posterior al suceso, los integrantes del proyecto teatral reunimos a varios expertos en seguridad del sitio con los participantes en el proyecto de la ciudad y el país para evaluar las consecuencias. Para la gente del proyecto, era claro que ellos serían principalmente los más perjudicados por las nuevas escaladas. En ese momento, todavía circulaban públicamente escenarios que implicaban una intervención militar

estadounidense en suelo colombiano. Esto ya se ha confirmado desde entonces, ya que una relativa calma ha regresado de nuevo a la zona urbana. Lo que ha aumentado sobre el terreno es el poder y la influencia de las bandas ilegales.

En su proyecto, ¿hay muchas relaciones transfronterizas (familiares) con Venezuela que ahora son más difíciles a causa de la crisis o la gente sigue encontrando formas y medios? La vida en Cúcuta siempre se ha ca-

racterizado por las relaciones transfronterizas. Casi todo el mundo tiene familia o negocios al otro lado de la frontera. Todo el recorrido de la frontera entre Venezuela y Colombia, desde el Caribe hasta el Amazonas, es incontrolable. Incluso desde los puentes internacionales de Cúcuta se pueden ver que los pasos fronterizos ilegales están a tiro de piedra. El que quiera cruzar la frontera puede hacerlo en cualquier lugar y en cualquier momento con un cierto grado de riesgo. A pesar de los inconcebibles sucesos ocurridos en el país vecino y la consiguiente migración de millones de personas, los problemas de fondo del

lugar han permanecido iguales. En las zonas rurales, todos los posibles actores armados libran fuertes combates; probablemente esté justificado hablar de conflictos armados en este contexto, que actualmente alcanzan de nuevo un triste apogeo. Para la Pastoral Social y el proyecto teatral, siempre ha sido una preocupación estar presente en estos lugares y ofrecer esperanza y posibilidades. A pesar de todos los avances, esto sigue siendo una constante. Utz Ebertz es experto en paz del Servicio Civil de Paz de la AGEH en Cúcuta. La entrevista fue realizada a través de correo electrónico, por Britt Weyde.

Empezar por uno mismo Crear un cambio social con teatro participativo Por: Utz Ebertz, experto en ZFD de la AGEH en la Diócesis de Cúcuta. Fotografía: Tobías Kaeufer

general “los peligros y la seguridad de la vida cotidiana”. Al igual que el proyecto en su conjunto, utilizan el método del teatro participativo.

E

l 21 de mayo se celebra el “Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo”. La jornada pretende destacar la contribución de artistas y trabajadores culturales al diálogo intercultural y a la coexistencia armoniosa de diferentes personas y grupos sociales. ¿Cómo el trabajo teatral puede ayudar a las personas a afrontar los retos sociales? Colombia es uno de los países con mayor número de personas desplazadas de sus hogares en el propio país. Además, tras el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC, el país se encuentra en el inicio de un proceso de paz en el que todavía están completamente abiertas muchas cuestiones de aplicación concreta, sobre todo cómo lograr una paz sostenible e integral que pueda ser percibida también por amplios sectores de la población. Cúcuta, ciudad fronteriza con el vecino Estado de Venezuela en crisis y capital del departamento de Norte de Santander, vive en la actualidad una situación especialmente difícil. Con la crisis en el Estado vecino y la emergencia económica que la acompaña,

la antes floreciente ciudad se ha transformado y ahora tiene la segunda tasa de desempleo más alta de Colombia. Aunque Cúcuta se considera oficialmente una estación de tránsito hacia otras partes del país, la afluencia de personas de origen venezolano está aumentando notablemente en toda la ciudad, y especialmente en algunos barrios que están poblados principalmente por desplazados internos. Se trata tanto de ciudadanas venezolanas refugiadas y desplazadas como de las llamadas repatriadas, es decir, personas que se encuentran en posesión de papeles colombianos -ya sea por su propio

origen o por el de sus padres- y que abandonaron su patria colombiana desgarrada por la guerra durante la bonanza venezolana para volver a cruzar ahora la frontera, viniendo de nuevo desde Venezuela. Para las personas cuyas vidas están marcadas por los reasentamientos violentos, se trata de un nuevo reto adicional. El proyecto “Teatros por la Paz” de la Diócesis de Cúcuta quiere apoyar a estas personas para que afronten los retos de forma constructiva y no violenta. Las reuniones con este grupo, que se celebran con una media de dos veces al mes -y que comenzaron a finales de marzo-, tienen como tema

En esta forma de teatro interactivo procedente de América Latina, la distinción entre espectadoras y actrices se disuelve. Las llamadas co-actrices utilizan el lenguaje simbólico y emocional del teatro para debatir cuestiones sociales, políticas y espirituales. El teatro es siempre un medio para provocar el cambio social, también llamado transformación social. La base de una transformación tangible y sostenible de la sociedad es el individuo que, habiendo tomado conciencia de su importancia, utiliza los medios y las posibilidades de que dispone para cambiarse a sí mismo, a sus semejantes y a su entorno. Al principio -y en el centro- de un proceso de teatro transformacional está la experiencia de que la toma de decisiones y la acción individual hacen posible el cambio, que las personas están conectadas y se comunican entre sí en relaciones sistémicas, y que, en consecuencia, las acciones de un individuo pueden desencadenar el cambio social. A través del trabajo de sensibilización y de la dinámica del grupo, surgen imágenes y obras teatrales en proce-


16 Teatros por la Paz

sos creativos colectivos que extraen su fuerza de las experiencias personales compartidas por los participantes y que reflejan sus realidades de vida y abordan sus problemas, preocupaciones, conflictos, alegrías y esperanzas. En las presentaciones para los miembros de la comunidad que no participan directamente en el proceso creativo de las pinturas y obras, el diálogo artístico se expande entonces al espacio público. El grupo está por el momento en la fase de iniciación del proyec-

to, cuyo lema es “mira lo que vemos; escucha lo que oímos; siente lo que tocamos”.1 En esta fase debemos despertar una comprensión y un interés inicial y superar nuestras insuficiencias en la percepción y los sentidos cotidianos. El segundo paso es una introducción al lenguaje simbólico del teatro, un lenguaje del cuerpo y de las emociones. Un objetivo a mediano plazo del proyecto es que los participantes apliquen en la vida cotidiana de sus barrios, las habilidades y experiencias de transformación de conflictos que han adquirido en el taller.

Otro eje del proyecto es la formación del propio personal de la pastoral social en métodos de teatro participativo. Además, hay un seguimiento del proyecto que ancla las herramientas de Teatro para la Paz en otros proyectos de la organización asociada. El trabajo de teatro participativo puede dejar claro que sólo la aceptación del presente -el “aquí y ahora”-, por muy complicado y a veces doloroso que sea para el individuo y la comunidad, puede conducir a un futuro imaginado, “mejor”, es decir, más saludable. Para la zona urbana de Cúcuta,

los retos del “aquí y ahora” son innegables: Según la información disponible, la tasa de suicidio entre jóvenes, un grupo potencialmente objetivo del proyecto, está aumentando rápidamente. Las causas no están claras. El ya elevado índice de casos de robo a mano armada en la ciudad sigue aumentando y no se detiene ante los compañeros de trabajo de la Pastoral Social, ni ante los asaltos a bancos a plena luz del día en las zonas comerciales del centro de la ciudad. La preocupación general en la ciudad es palpable y la gente está cada vez más preocupada por su seguridad. Para que haya una paz tangible para la gente de Norte de Santander y también de otras regiones “abandonadas” es necesario un mayor esfuerzo. Por ejemplo, en la educación para la paz o en el trabajo de la memoria, para que un país con menos actores armados se convierta en un país en el que la gente esté dispuesta a perdonarse por lo infligido en el pasado, debe reconciliarse entre sí. Y aquí es donde entra en juego el proyecto ‘Teatros por la Paz’: un elemento central del trabajo de


Teatros por la Paz teatro participativo es la creación de lo que llamamos en la jerga “espacios seguros”, es decir, lugares donde la gente puede reunirse para dialogar, ¡que es algo diferente a la simple discusión! Y en barrios como Los Olivos, “seguro” también significa que los participantes descansan de sus preocupaciones cotidianas, un respiro, por así decirlo, y que también reciben un pequeño refrigerio en forma de emparedado y

una bebida para fortificarse para los procesos (teatrales) físicamente exigentes. Leandro, uno de los participantes en el taller, describió la experiencia de un “espacio seguro” en el círculo de cierre de un día de ensayo, al relatar de forma convincente dos ejercicios sistémicos de grupo que se habían realizado juntos durante la tarde. Mientras que el primer ejercicio -titulado “Miedo y protectores”simbolizaba, desde la perspectiva

de Leandro, la búsqueda de seguridad en un aquí y ahora amenazante, el participante encontró así algo parecido a un hogar en un momento del ejercicio “guiar a los ciegos”, realizado posteriormente en grupos de dos, en los que uno de los participantes mantiene los ojos cerrados y finalmente se gritan “a la caza” mediante sonidos producidos con la respiración. Este momento, al realizarse, encontró resonancia en el padre de

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siete hijos de tal manera que pudo convertirse en un símbolo de un “espacio seguro” para él, creado por la presencia física y acústica de las otras participantes del proyecto, a través del poder del teatro participativo. 1 Diamond, David 2013: Theater zum Leben. Über die Kunst und die Wissenschaft des Dialogs im Gemeinwesen; traducción de Armin Staffler. Stuttgart:ibidem.

Actores por la paz Por: Von Burkhard Birke Fotografía: Paul Smith

C

asi tres años después del fin del conflicto armado en Colombia, el proceso de paz entre el gobierno y las fuerzas armadas es inestable. En Cúcuta, en la frontera con Venezuela, refugiados y personas de barrios marginales hacen teatro para dejar atrás el difícil pasado. Para la trabajadora social Sandybel, mirar en el corazón del otro es la esencia del “teatro para la paz”. La joven colombiana anima a la gente de barrios desfavorecidos a ponerse espontáneamente en escena para representar conflictos del día a día. ¿Insistencia obstinada en reglas o flexibilidad? Aquí dos colegialas discuten con una maestra. Sandybel: “Nosotras defendemos antes que nada lo lúdico. Hacemos diferentes juegos y ejercicios. Al final, hacemos un círculo que posibilita que todos hablen entre sí de igual a igual. Esto es muy importante, tal como en las comunidades indígenas que siempre se reúnen alrededor del fuego”. ¡Hablemos con los otros en lugar de discutir y luchar! El proyecto se basa en la idea de “Theater for Living” del canadiense David Diamond, quien utiliza todas las técnicas del teatro participativo para promover el diálogo social

entre personas de una comunidad. En Cúcuta Sandybel y el alemán Utz Ebertz trabajan con personas en situaciones de vida difíciles. Decenas de miles de refugiados del conflicto civil y cientos de miles de venezolanos han desembarcado en la ciudad fronteriza con Colombia: muchos de ellos están traumatizados por las privaciones, la miseria y, sobre todo, la violencia.

El público asume el papel del actor “Algunas víctimas simplemente gritan su dolor, otros representan espontáneamente situaciones de la vida. Los roles cambian el público: los actores se convierten en espectadores, el público asume el papel del actor”, dice Sandybel. “Nosotros vamos a representar una situación de crisis. Luego el público se pone en el papel del actor y preguntamos: ¿cuál escena, cuál rol quieren cambiar? Luego trabajamos con eso”. El conflicto de las estudiantes se resuelve a través de una profesora menos obstinada. La mayoría de los actores nunca han visto en su vida un teatro por dentro ni han actuado en un teatro. ¡No hay guion, solo ideas! Los propios participantes desarrollan la historia. Un jardín, una sala grande o un salón comunitario a menudo sirven como escenario. Lo que cuenta es la espontaneidad y la disposición para abrirse. Con


18 Teatros por la Paz el programa apoyado por la Iglesia Católica, las personas deben aprender otra forma para resolver los conflictos.

Fondos de desarrollo de Alemania para el teatro Por pedido de la Diócesis de Cúcuta, el presbítero Abimael Bacca Vargas, coordina también el proyecto apoyado con fondos de desarrollo de Alemania. ‘Teatros por la Paz’ es una estrategia para la reconciliación, con el fin de evitar que los delincuentes delincan y promover la convivencia en las comunidades y con el fin de para hacer cumplir los derechos de las personas vulnerables y víctimas del conflicto armado”. Durante generaciones, en el grupo ‘Olivos’, niños de ocho años juegan junto a ancianos de 80. También hay un proyecto especialmente para los jóvenes en el municipio de Sardinata y otro

para trabajadores sociales, a quienes se les proporciona nuevas herramientas para la vida cotidiana a través de la vida cotidiana representada. “Tuvimos casos de xenofobia y la gente ha dicho: ¡no! Todos somos seres humanos y queremos ser tratados como tales. También hubo casos, en los que las personas han abandonado su actitud agresiva debido a una palabra de calma”. Pues solo cuando la paz funciona a pequeña escala, en la vida cotidiana, también el proyecto de paz puede hacerse realidad a gran escala. En todo caso, la trabajadora social Sandybel ha recuperado su confianza. “Vuelvo a creer en la humanidad cuando veo a estas personas. Las personas quieren la paz, aunque haya un conflicto armado y la situación en Cúcuta empeore a causa de los refugiados. Pero la paz comienza en la vida cotidiana”.

Ilustraciones surgidas en el proyecto ‘Teatros por la Paz’


Teatros por la Paz 19


VERDAD QUE 2021 PODEMOS

Lunes 6 de septiembre 9:00 a.m. a 10:00 a.m.

Martes 7 de septiembre 9:00 a.m. a 10:00 a.m.

Ponencia

Conversatorio

Verdad que podemos: Verdad

Verdad que podemos: Reconciliarnos

Miércoles 8 de septiembre 9:00 a.m. a 10:00 a.m.

Jueves 9 de septiembre 9:00 a.m. a 10:00 a.m.

Panel

Conversatorio

Verdad que podemos: Movilizarnos por los derechos

Verdad que podemos: Trabajar en fraternidad y solidaridad

Viernes 10 de septiembre - 9:00 a.m. a 10:00 a.m. Panel

Verdad que podemos: Conservar el medio ambiente Encuentros virtuales y transmisión en vivo

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Edición 893  

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