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Esta es la historia de cuatro personas que suscitan en los demás un sentimiento de entusiasmo hacia la vida, e inculcan con nobleza y experiencia el mensaje de que los límites sólo son trampas de la mente

Patricia Sulbarán Lovera psulbaran@el-nacional.com Producción Marisela Delgado mardelgado@el-nacional.com Fotografías Ricardo Robles roblesmo@gmail.com

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“La clave es que yo siempre competí y me formé con personas convencionales”

OMAR MONTEROLA Campeón paralímpico en atletismo Los viajes en autobús desde Barlovento a Caracas son sinónimo de sopor y modorra. No hay mayor novedad; el viento entra por las ventanas si no hay tráfico y el sueño se impone, así suene de fondo un reguetón a todo volumen. Omar Monterola, ganador de la medalla de bronce en la final de 200 metros planos de los Juegos Paralímpicos celebrados este año, subió junto a su madre y otros familiares a una de esas busetas de rutina. Iban a la capital desde su pueblo, Curiepe, para participar en un homenaje al atleta. La mamá orgullosa se aferraba a la pequeña cajita negra y discreta que contenía nada más que una medalla olímpica. Pasó lo que nadie desea que pase: la dejaron en el bus. “Le pedía al Niño Jesús de Curiepe que apareciera. Omar se puso muy triste y todos lloramos”, dice María Aponte de Verdú, la abuela de una familia numerosa y sencilla. “No podía creer que tanto esfuerzo se perdiera así”, expresa Monterola, mientras una sonrisa blanca e impecable delata el final de la historia. “Un señor la encontró y me contactó. Pienso que fue un milagro”. Para sus familiares, ver a un niño correr con tanta rapidez y agilidad luego de que le diagnosticaran parálisis cerebral a los cuatro años de edad, también fue un milagro. “La clave es que yo siempre competí y me formé con personas convencionales”, dice Monterola, cuyo gran sueño es participar en los Juegos Olímpicos. El atleta de 25 años, especialista en 100 y 200 metros planos, y

cuarto en el ranking mundial, se entrena ocho horas diarias y espera completar dos a tres ciclos olímpicos más antes de retirarse y ser entrenador. Curiepe celebró el oro que logró en los Parapanamericanos de Guadalajara en 2011, pero con los Paralímpicos el furor fue especial. “Fue demasiado bonito. Montaron una tarima frente a la casa y se me encaramaban encima”, dice Monterola, con un sentimiento que vale más que mil medallas. 55 TED -


“Me sentí feliz en la exposición. Me encantó vender y por mí, yo sigo vendiendo”, dice Jahn con una humildad genuina

DANIELA JAHN Pintora Un día Daniela y su madre veían una de las tantas películas de su colección personal, y en una escena un niño recibía como regalo de navidad una bicicleta. “Mami, yo quiero dibujar bicicletas, ¿cómo las hago?”, le consultó ilusionada. “Yo hice el mejor intento de pintarle la forma y al tiempo se convirtió en una constante en su pintura”, dice Conchita Cano, su mamá, también artista plástica y modelo de muchas de sus creaciones. Con 27 años, Jahn, quien nació con Síndrome de Down, ya ha expuesto en Estados Unidos, hay dos libros sobre su obra, ha colaborado con Fundadown y está representada por la galería online Visual Art Sur, creada para integrar y promover a artistas latinoamericanos en el mercado estadounidense. “Me sentí feliz en la exposición. Me encantó vender y por mí, yo sigo vendiendo”, dice Jahn con una humildad genuina, que le impide admitir que también trabaja y estudia en Asodeco (Asociación para el Desarrollo de Educación Complementaria). Mientras se concentra pintando unas ruedas con marcador morado en una hoja, Cano explica que su hija pinta desde muy chiquita, y con la plena libertad de quien tiene un hobby que lo hace feliz. “Parece una maquinita, son resmas y resmas de hojas las que acumulo con sus dibujos y bocetos”, dice. Para pintar sobre el lienzo con 56 TED -

materiales como acrílicos y acuarelas, recibe desde siempre la enseñanza de su abuela, la reconocida artista Conchita Firgau, a quien visita todos los agostos en el Instituto de Arte de Weston, en Miami. “Mi mamá la ayuda a poner los colores en la paleta, pero sobre todo, establece la atmósfera para que fluya su arte”, dice Cano, rodeada de girasoles, bicicletas y estrellas que Jahn ha decidido compartir desde su mundo maravilloso.


“Me gusta crear la ilusión de que la música sale de las pantallas y no de las cornetas”

TOMÁS SANTANA Vj Mute Algunos dicen que los audífonos son uno de los grandes inventos del hombre. Musicalizan el transitar cotidiano y sirven para ilustrar ánimos y sensaciones desde la privacidad. Para Tomás Santana son un instrumento hacia la posibilidad. “Los uso porque requiero de mucho volumen para escuchar los sonidos, y si lo hago desde las cornetas atormento a los demás”, dice quien se ha puesto el seudónimo de Vj Mute como una proclamación a una condición que está muy lejos de apenarle: perdió 80% de la capacidad auditiva luego de enfrentar una meningitis a los dos años. “En el papel de Vj, participo en conciertos masivos con sonidos muy poderosos, ¡que tienen el volumen a mi gusto!”, comenta riéndose este video joker que se ha presentado con Dj’s como David Ghetta y Carl Cox en el trabajo de proyectar y crear videos en vivo al ritmo de la música. “No sé expresarme en lenguaje de señas, pues desde pequeño aprendí a leer los labios y me desenvolví en ambientes donde el único sordo era yo”, comenta el diseñador gráfico egresado de la Universidad Nueva Esparta que aprendió en las fiestas de la adolescencia a asociar la música con el estilo de baile. “Hoy en día compongo música experimental y me gusta mucho breakdance, bailar merengue, salsa, tambores, ¡hasta folklore catalán!”, dice 58 TED -

con un efervescente sentido del humor, aunque también se enseria para hablar de inclusión. “Creé un evento llamado ‘De fiesta, no somos sordos’, cuya característica es que en los videos aparecen intérpretes de la lengua de señas traduciendo la letra de las canciones”, explica quien también creó un blog de vivencias personales (www. unsordovenezolano.blogspot.com )como mecanismo para la comprensión.


“Quiero ganar, pero si no puedo, quiero ser valiente en el intento”

ALBERTO SASSON Deportista de las Olimpiadas Especiales “Quiero ganar, pero si no puedo, quiero ser valiente en el intento”. Es el mantra que desde el año 1994 se repite a sí mismo Alberto Sasson –quien tiene Síndrome de Down–, cuando asistió a las primeras de seis Olimpiadas Especiales que ya acumula con apenas 30 años. Un talento innato por la práctica deportiva lo ha motivado a practicar las más variadas disciplinas: atletismo, natación, bochas, caminata sobre nieve, y sus favoritas, fútbol, tenis y hockey sobre piso. “Del primero, soy delantero y capitán del equipo. Del segundo, me gusta que requiere de mucho esfuerzo físico y resistencia, y en el tercero hay que tener buenos reflejos para esquivar los palos”, conversa con la calma de quien persevera hasta lograrlo. Además de sus entrenamientos diarios como preparación para los Juegos de invierno y verano que ocurren cada dos años, Sasson trabaja como oficinista y recibe reforzamiento académico, clases de teatro, yoga y danza en Apoye (Asociación Audaz Para Orientación y Estímulo de Personas con Necesidades Especiales). Recuerda con especial atención los países que ha podido visitar en el marco de las ediciones de OE, pero sobre todo, a los personajes que pudo ver en persona. “Me gustó cuando fueron Nelson Mandela, U2 y Arnold Schwarzenegger”, comenta sonreído. El que también forma parte de la Junta 60 TED -

Directiva de la Fundación de Olimpiadas Especiales en Venezuela y fue escogido como Asesor de atletas líderes para América Latina, viajará junto al equipo de hockey en enero a la ciudad de Pyeongchang, en Corea del Sur, para las próximas Olimpiadas invernales. “Nos pasa que al llegar y ver nieve, nos provoca lanzarnos y jugar, pero luego nos enseriamos”, dice Sasson con una ilusión que se renueva cada año.

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