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Introducci贸n Vivienda Energ铆a Agua Residuos Movilidad Patrimonio

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introduccion Navarra, desde una perspectiva de la ordenación del territorio, se encuentra limitada y atacada por dos fenómenos de gran importancia que conllevan diversos impactos negativos. Uno de ellos hace referencia a la histórica obsesión de la jerarquía española de separar el territorio de la Alta Navarra del resto de territorios de Euskal Herria en un claro intento por impedir la viabilidad de este espacio como alternativa institucional de corte nacional. Ello tiene su versión más explícita en el nacimiento de UPN, partido actualmente mayoritario en Navarra y fundado con el objetivo de mantener la imposición del actual estatu quo a toda costa, tarea que no se circunscribe exclusivamente al campo institucional sino que lo extiende a otros como el de la ordenación del territorio en todo su amplio espectro de trabajo. El otro es el de la visión desarrollista y especuladora que del territorio tiene la derecha navarra. De ese modo se encarga de gestionar los intereses de los sectores capitalistas, especuladores y fundamentalistas de este territorio (como el OPUS DEI) con unos resultados demoledores en terrenos como el de las infraestructuras, el patrimonio histórico, la vivienda… En este sencillo trabajo queremos hacer una exposición del panorama que ofrece en este campo la actuación del búnker (asociación de intereses político-económicos que abarca a sindicatos como UGT, CCOO y UAGN, a la patronal CEN, a partidos políticos como UPN, PP y PSN, a la asociación de promotores o al OPUS DEI y sus infraestructuras básicas como la Universidad de la Iglesia de Navarra y la Clínica Universitaria) y del panorama que nos pretende ofrecer para los próximos años. Para ello, desbrozaremos lo que denominamos como ordenación del territorio en varios de los campos de actuación que esta disciplina representa: vivienda, energía, agua, residuos, movilidad y patrimonio histórico y natural.


 Antes definiremos someramente el concepto de ordenación del territorio y realizaremos algunas críticas a la Estrategia Territorial de Navarra elaborada por el Gobierno de UPN-CDN. La Carta Europea de Ordenación del Territorio de 1983 la definió como: La expresión espacial de la política económica, social, cultural y ecológica de toda sociedad, con multitud de objetivos, entre ellos el desarrollo socioeconómico y equilibrado de las regiones, la mejora de la calidad de vida, la gestión responsable de los recursos naturales, la protección del medio ambiente, y por último, la utilización racional del territorio. Es a la vez una disciplina científica, una técnica administrativa y una política concebida como un enfoque interdisciplinario y global, cuyo objetivo es un desarrollo equilibrado de las regiones y la organización física del espacio según un concepto rector. Todo esto tiene un marco de soporte legal representado en leyes de entre las que cabe destacar la Ley Foral 35/2002 de Ordenación del Territorio y Urbanismo. Dicho de otra manera, la ordenación del territorio es la política pública mediante la que, a través de numerosas decisiones administrativas y legislativas, conformamos la implantación humana y sus actividades en nuestro territorio y establecemos las implicaciones de éste con otros territorios de relación.




Decíamos que la derecha navarra ha optado por impulsar una implantación de las actividades que desarrolla la población sujeta a una visión puramente económica del territorio (desarrollismo) con un fuerte componente de especulación. Pues bien, si existe un sector económico en el que podamos apreciar un impacto más destacado de la especulación ese es el de la construcción, fundamentalmente en su vertiente inmobiliaria. La compra de suelo y la construcción masiva de viviendas se han convertido en estos últimos años en la mejor y más rápida forma de enriquecerse en Navarra. Una alocada carrera solamente frenada por la crisis global que nos azota. Actualmente se calculan entorno a las 20.000 viviendas vacías en Iruñerria y hay previsión para la construcción de alrededor de unas 70.000 nuevas en esta próxima década (los cálculos podrían ser más abultados pero el dato ya es suficientemente significativo). Si el incremento de población estimado para esta Comarca por el Instituto de Estadística de Navarra es de 40.000 personas para el 2022, ¿para qué queremos tantas viviendas?




Ahora, en plena crisis debido al pinchazo de la burbuja inmobiliaria, aunque se ha dejado de construir de forma casi radical, el precio de la vivienda apenas sí ha bajado respecto de su artificial precio especulativo y sigue muy lejos del verdadero precio de mercado. ¿Quién sostiene artificialmente estos precios?

En todo este asunto hay una cuestión muy curiosa que cabe destacar. Hasta ahora, el número ingente de viviendas construidas (en un número hasta dos y tres veces superior a la demanda real) se justificaba por la especulación. Muchos inversores dedicaban sus negocios a la compra-venta de vivienda, sin más objetivo que el de obtener la plusvalía que el simple paso del tiempo le reportaba. Sin embargo, ahora, en plena crisis debido al pinchazo de la burbuja inmobiliaria, aunque se ha dejado de construir de forma casi radical, el precio de la vivienda apenas si ha bajado respecto de su artificial precio especulativo y sigue muy lejos del verdadero precio de mercado. ¿Quién sostiene artificialmente estos precios? ¿Por qué a la vivienda no le ocurre como al tomate, que al incrementarse el número de kilos ofertados desciende su precio? ¿Por qué en este caso no funciona la famosa ley de la oferta y la demanda? Sencillamente porque el mercado de la vivienda está trucado. Lo que ha supuesto el mayor robo social de la historia de Navarra tiene entre sus mayores valedores a los bancos (curiosamente los creadores de la crisis económica). Metidos en amparar, impulsar y beneficiarse de todo el proceso especulativo montado entorno a la vivienda, se encuentran en estos momentos con una cantidad impresionante de suelo y pisos que nadie puede comprar. No puede comprar porque los bancos no dan créditos. ¿Pero como los van a dar si ellos son los vendedores y saben perfectamente que el precio está inflado y, de proseguir la crisis, tendrían que volver a quedárselos?




Llegados a este punto cabe preguntarse por el papel que ha jugado durante todo este tiempo el Gobierno de Navarra. Mientras ha durado la orgía de especulación no ha realizado ni una sola actuación para controlar este desaguisado. Más bien al contrario, se ha lanzado a realizar o a impulsar una serie de operaciones que retroalimentaban el fenómeno. Gendulain y Ripagaina son pelotazos urbanísticos equivalentes a casi 20.000 viviendas promocionados por el Gobierno mediante sendos PSIS de los que únicamente cabe destacar el beneficio potencial de los promotores, porque el social no aparece por ningún sitio. Por no hablar del desastre que suponen ambos en términos de planificación urbanística. Además, este Gobierno también ha dado el visto bueno a planes urbanísticos como el del Valle de Egues que prevé la construcción de 9.400 viviendas. Si tenemos en cuenta los antecedentes de corrupción destapados o fenómenos como el de la entrega de Mendillorri para su integración en Iruñea por falta de capacidad en la gestión de su alta población, ¿para qué pretende este Ayuntamiento de UPN construir una cantidad tan bárbara de viviendas? Se pueden apuntar algunas otras cuestiones curiosas, como la que ha producido la Ley de Medidas Urgentes en materia de Vivienda y Urbanismo. Entre otras cuestiones, esta Ley aborda la posibilidad de que, en determinadas circunstancias (casualmente las que se corresponden con promociones paralizadas como Ripagaina o el Soto de Lezkairu con unas 12.000 viviendas previstas), se pueda elevar el número de viviendas sin elevar el número de metros de parque, plaza o dotaciones, transformando un número determinado de viviendas libres en viviendas protegidas. El objetivo resulta evidente: permitir que el negocio siga fluyendo al permitir, sin coste añadido alguno, incrementar el número de viviendas y que estas sean de las que en estos momentos más posibilidades de venta tienen (hay que tener en cuenta que el cambio no es de una por otra, sino que a cada libre le corresponde más de una de VPO). Pero, rizando un poco más el rizo, nos encontramos con otra curiosidad dentro de esta curiosidad. Es conocido cómo entre el Ayuntamiento de Iruñea (UPN) y el Gobierno de Navarra (UPN) maniobraron para que




el Plan Municipal de Iruñea se aprobase con anterioridad a la actual Ley Foral de Ordenación del Territorio y Urbanismo por muy poco tiempo (ambas son del año 2002). La razón era impedir que este Plan se viese afectado por la obligación de la nueva ley de destinar un 50% de las nuevas promociones de vivienda a vivienda protegida. De ahí surgió la posibilidad de diseñar el nuevo barrio del Soto de Lezkairu con apenas un 17% de VPO. Es más, en palabras de UPN, con ello se aseguraba la promoción de un barrio de calidad (idea clasista donde las haya). Pues bien, ahora la crisis y la Ley de Medidas Urgentes nos enseñan la cruda realidad. No solamente se va a incrementar el porcentaje de vivienda protegida en este futuro barrio, sino que se hace aumentando el número total de viviendas sin que por ello mejore el estándar urbanístico del barrio. Y ¿cuál es la razón? ¿Mejorar el diseño urbano o el acceso a la vivienda? Está claro que no. El objetivo sigue siendo que siga fluyendo el negocio. Y ahora viene la aprobación este mes de abril de la nueva Ley de Vivienda de la que lo más destacado en términos de debate parlamentario ha sido el rifi rafe entre UPN y PSN (una vez más) por cuestiones de forma entorno a un tema de gran interés para ambos. Se trata del coope-




rativismo en manos de UGT y CCOO, es decir, el clientelismo que tanto gusta y necesita para sobre vivir el PSN y que UPN cree importante para mantener la salud del búnker. Lo de abordar el fondo de la cuestión y resolver el gravísimo problema de la vivienda se ha dejado para mejor ocasión. A estas alturas está perfectamente demostrado que el uso y abuso de la vivienda como mecanismo para hacer negocio es una estafa social de magnitudes gigantescas, es un grave problema de despilfarro ecológico, que genera una economía ficticia e improductiva y apuntala los sectores más mafiosos de la sociedad. Nunca se había producido una transferencia de recursos económicos desde las familias hacia el capital privado a cambio de un bien de primera necesidad. Urge, por tanto, avanzar a pasos agigantados sobre una verdadera política pública de vivienda que pivote de forma decidida sobre el alquiler social público, que rescate el suelo residencial del mercado especulativo y que promueva la rehabilitación.


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La derecha ha convertido a Navarra en una provincia traidora a la demanda internacional de colaborar en pro de un planeta más justo, menos contaminante y viable medioambientalmente. Parapetados tras la cortina de los molinos de viento, en Navarra lo único que se ventilan son las cuentas de los grandes productores de energía. Es solamente mirando a ellos como el Gobierno de UPN planifica este campo de actuación tan importante. Hasta tal punto es así que el primer Plan energético se modificó para integrar la propuesta de las eléctricas de construir dos centrales térmicas en Castejón. Pero también se han realizado operaciones oscuras con implicación del Gobierno de Navarra. Recientemente se ha dado ha conocer a través de la prensa un caso de estos. Se trata de la compensación económica entregada a Esteban Morrás por valor de 42,5 millones de euros en virtud de un contrato firmado en 1996 siendo máximo responsable de EHN, a pesar de que lo que tuvo que desembolsar entonces fue la cantidad de 1,943 millones de euros. Un enorme pelotazo avalado por el precio de mercado. Según este contrato, Morrás se reservaba el 1,39% de las acciones de la empresa que estaba controlada entonces por el Gobierno de Navarra a través de Sodena y Caja Navarra (38% y 10% respectivamente, mientras que Iberdrola y Cementos Pórtland tenían el 37% y el 15%). Ahora ha procedido a capitalizar esas acciones y la agradable sorpresa es que el pasaje de los panes y los peces son una broma al lado de semejante transformación. Pero aquí no queda la cosa. Siguiendo con lo ya publicado y haciendo una extrapolación del beneficio obtenido por Morrás, si el Gobierno de Navarra no hubiera vendido en 2004 a Acciona la empresa EHN, la participación representada por Sodena y la CAN y entonces valorada como precio de venta en 390,5 millones, esa misma participación valdría


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hoy unos 1.528 millones de euros. Dicho de otra manera, el Gobierno de Navarra abrió una dinámica económica de gran beneficio y perspectiva de futuro y, cuando estaba madura, la vende para que manos privadas hagan el negocio. Habrá que reconocer que si Morrás, experto en la materia, se había quedado con una participación pensando en que obtendría una buena recompensa a través de su revaloración, el propio Gobierno de Navarra podía haber llegado a esa misma conclusión. Y no será por falta de confianza en lo que opinaba esa persona. El hecho cierto es que participó junto a Miguel Sanz y Barcina en una viaje a EEUU para contar precisamente la experiencia navarra en materia de energías renovables. La conclusión parece evidente. Esfuerzos públicos, beneficios privados. El esfuerzo en las renovables se parece más a operaciones mercantiles que en verdaderas apuestas energéticas. Pero esta cuestión de la apuesta energética real de la derecha caciquil la vamos a descubrir repa-

La conclusión parece evidente. Esfuerzos públicos, beneficios privados. El esfuerzo en las renovables se parece más a operaciones mercantiles que en verdaderas apuestas energéticas


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El Plan Energético 2005-10 en vigor, es la plasmación de esa tendencia de favorecer intereses privados y de la irresponsabilidad de este Gobierno para con el cambio climático, una de las prioridades internacionales

sando brevemente el Plan Energético y la práctica de este Gobierno. El Plan Energético 2005-10 en vigor, es la plasmación de esa tendencia de favorecer intereses privados y de la irresponsabilidad de este Gobierno para con el cambio climático, una de las prioridades internacionales. Se configuró como mera acta de las demandas empresariales. Para este año 2010 la previsión era que los gases que desde Navarra emitamos a la atmósfera contendrán 8.156.629 toneladas de CO2, de las que casi 3 millones corresponderán a las centrales térmicas de Castejón. Si comparamos estos resultados con lo esperado en el primer Plan Energético, que apostaba por el autoabastecimiento mediante renovables y la reducción de las emisiones de CO2 en un millón de toneladas/año, podemos descorrer la cortina y ver el verdadero rostro de la derecha contaminante. El propio Plan prevé para este año 2010 un aumento de un 102,83% con respecto al Plan anterior. Pero es que mirando los datos de un estudio sobre la sostenibilidad en el conjunto del Estado español, Navarra aumentó sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) un 49,9% entre los años 1990-2005. Eso representa un aumento superior en cuatro puntos a la media estatal, a lo que hay que añadir que el Estado español posee el triste honor de ser el segundo estado donde más crecen las emisiones después de Turquía.


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Si a todo lo anterior le sumamos la dinámica que se sigue en el tema de la movilidad que más adelante analizaremos con elementos como el TAV o la apuesta por el vehículo privado como el rey del asfalto, la tendencia con la que nos encontramos no puede ser más nefasta. Otro dato que merece ser destacado es que Navarra es bastante ineficiente en materia energética en que el incremento del consumo de energía está por encima de la tasa de crecimiento del PIB. Las centrales térmicas de Castejón o las autopistas eléctricas de Lizarraldea y la de Esteribar son una buena muestra de hasta qué punto las grandes compañías eléctricas patean nuestro territorio sin miramientos y con el consentimiento del búnker, generando innumerables perjuicios ambientales y de salud pública.


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Hablar del agua en Navarra sin mencionar todo lo que representa la construcción del binomio pantano de Itoiz-Canal de Navarra es imposible. Y hacerlo sin recordar que los máximos dirigentes navarros en aquellos tiempos, que tanto apostaron por esta obra pública, terminaron anegados por la corrupción es más difícil todavía. Una obra que dio pie a una de las luchas populares más amplias y extendidas en el tiempo. Aunque cierto es que fue languideciendo en la misma medida en que su judicialización apartó inconscientemente la presión social. Pero sobre todo fue determinante la política de hechos consumados y la compra de voluntades en base a inversiones dotacionales en la zona. Quizás también esta obra represente como nadie la fotografía del búnker a través de lo que entonces se denominó como la Plataforma del Agua. Esta se constituyó a principios de la década de los años 90 con la finalidad de defender los proyectos del embalse de Itoiz y el Canal de Navarra frente a la oposición social que tomaba cada vez más fuerza. Se constituyó bajo la presidencia de la UGT, agrupando a diferentes partidos políticos (UPN, PSN, CDN), a la Confederación de Empresarios de Navarra, a UCAN y al sindicato agrario UAGN. Se anunciaron ingentes beneficios para la sociedad navarra pero, ¿que ha aportado en realidad todo este gasto? El coste de la obra conjunta del pantano y el canal se prevé en unos 1.200 millones de euros (200.000 millones de las antiguas pesetas) pero ya sufre importantes incrementos. La construcción de la presa ascendió a 165,59 millones de euros, un 68% más de lo presupuestado. Los resultados serían un notable incremento del potencial del sector agrario, agua de boca para 350.000 personas y energía eléctrica. Sin embargo, el pasado mes de marzo la Asociación de Regantes y


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Usuarios de Agua en Navarra (ARUNA) rechazó un posible cambio en el sistema del canon por el uso del agua en las zonas regables del Canal de Navarra, pues calcularlo por superficie regable y no por consumo de agua supondría una subida “abusiva y nefasta” para los agricultores. Y es que el gran problema es que nadie se atreve a realizar grandes inversiones por la situación tan difícil del sector. No deja de ser una de tantas protestas de quienes deberían máximos beneficiarios y que obedece a necesidades de recalcular la relación coste-equilibrio ante la evidencia de su delicado equilibrio. Que no salen las cuentas, vamos. En cuanto al agua de boca como justificación de este pantano cabe decir que la Comarca de Iruñerria hacia donde se dirige este esfuerzo tenía alternativas muchísimo más económicas y ecológicas que, curiosamente, nunca se analizaron técnicamente por negativa política. Entre otras, mejorar las conducciones del pantano de Eugi, construir redes de reutilización de agua para usos industriales y riego o valorar la puesta en marcha de la balsa de Zolina. Del que si se tiene noticia, para vergüenza de propios y extraños, es del uso como trasvase para que la Expo de Zaragoza pudiese mostrar unas cuantas barcas navegando por la zona.


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En Navarra estamos transitando desde una situación relativamente satisfactoria hacia la crisis actual en la que asoma como amenaza la incineración de las basuras. La razón última de este deterioro la encontramos en un desprecio absoluto por la verdadera cuestión de fondo en esta materia: el freno a la producción de residuos. El debate acerca de su tratamiento, siendo como es muy importante, no debe despistarnos ni desviarnos de los aspectos troncales. Decimos esto porque el problema fundamental y la primera pregunta a la que hay que responder no es qué hacemos con las basuras sino cómo hacemos para producir menos residuos, reutilizar más y mejor y en última instancia reciclar todo lo más posible. De esta forma, haciendo un debate falso sobre la forma de recoger y ocultar las basuras, la opción de la incineración es altamente peligrosa. Y no tanto por las emisiones nocivas que puede generar, que también, sino sobre todo por el mensaje nefasto que lanza a la sociedad: ya hemos solucionado el problema de las basuras; produce toda la basura que quieras porque luego la quemamos y asunto olvidado. En realidad, detrás de esta cuestión está en tela de juicio toda una forma de entender nuestra forma de vida y de relación y explotación de los recursos. Del mismo modo, evidentemente, que el resto de cuestiones que estamos analizando en este trabajo. Por esa razón, la opción de la incineración que se viene insinuando no es sino la punta de un iceberg que nos anuncia una situación conformada por varios factores: una torpe gestión administrativa, una gran falta de sinceridad en el mensaje que se lanza y una evidente falta de valentía en el tratamiento de este tema. Decíamos que la gestión en esta materia está siendo un desastre y a los hechos debemos remitirnos. El proyecto de la planta de biome-


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tanización de Ararazuri es ya un monumento a la arrogancia y la chapuza política. Solo la ceguera y el desprecio a la ciudadanía han podido causar un mal de semejante envergadura con una pérdida de tiempo y de dinero impresionante. En 1996 la Mancomunidad de Iruñerria apostó por un sistema de tratamiento de residuos mediante la biometanización y el compostaje. Con un retraso considerable, las obras del correspondiente proyecto se iniciaron en 2004, pero tanto el Concejo de Arazuri como el Ayuntamiento de la Cendea de Oltza interpusieron un recurso contencioso-administrativo debido a que el proyecto no respetaba la distancia mínima legal a los núcleos de población. Cuando las obras ya estaban ejecutadas al 70%, el Tribunal Supremo anuló definitivamente el proyecto, lo que supuso una pérdida de 11 millones de euros y también de las subvenciones europeas. Un proyecto que tenía sobre sus espaldas otras decisiones negativas que lo ponían en

El problema fundamental y la primera pregunta a la que responder no es qué hacemos con las basuras sino cómo hacemos para producir menos residuos, reutilizar más y mejor y en última instancia reciclar todo lo más posible


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Existe una interrelación entre el modelo que elijamos para la selección de las basuras y su recogida con la posibilidad cada vez mayor de que se termine implantando el modelo de plantas de incineración

entredicho: el ubicarse lejos de la planta de tratamiento de Góngora, con lo que iba a crear un trasiego nada ecológico de camiones, primero para llevar la basura de allí a Arazuri y, después, para llevar el sobrante del proceso de biometanización a Aranguren; la decisión incomprensible de no colocar un contenedor único para la materia orgánica, lo que no garantizaba en absoluto la obtención de un compost de calidad; convertirlo, junto con Aranguren, en planta de referencia para todo el norte de Navarra, despreciando otras opciones más interesantes de resolución in situ del problema de determinados residuos de las zonas más rurales. Abundando en esta última cuestión cabría hacer un pequeño apunte para evitar confusiones. No es lo mismo una política unitaria y coordinada en el tratamiento de los residuos que una unificación costosa e inadecuada que es lo que está haciendo el Gobierno de Navarra. A la malograda planta de biometanización de la Comarca de Iruñerria se le suma la de Tudela, esta sí realizada y a pleno rendimiento. La necesidad de establecer sistemas alternativos de selección y recogida de basuras: Aunque sea de sobra conocida, tenemos que volver a subrayar la teoría de las tres erres (reducción, reutilización y reciclaje), a las que ya se suman otras que deben movernos a la reflexión para valorar la profundidad del debate sobre los residuos, un debate sobre el modo de vida que hemos asumido en este denominado primer mun-


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do y del que somos fiel exponente en Navarra: repensar todo el modo de vida para poder diferenciar las necesidades básicas de las superfluas, reestructurar el sistema económico para que no se produzcan bienes superficiales y redistribuir los recursos del planeta de forma equitativa para que no haya necesidades básicas insatisfechas. Existe una interrelación entre el modelo que elijamos para la selección de las basuras y su recogida con la posibilidad cada vez mayor de que se termine implantando el modelo de plantas de incineración. Parece ser que en ciertos estamentos se ha dado la batalla por perdida y, aunque se insista formalmente en el reciclaje, lo cierto es que de no variar el actual sistema nunca va a ser efectivo en términos de reciclaje y recuperación de basuras. Para eso nos quieren hacer creer que, a la vista de que todo nos empuja a grandes vertederos de basura y teniendo en cuenta que estos son tan generadores de problemas de salud pública o medioambiental como las plantas incineradoras, existe un debate razonable sobre la posibilidad de trabajar sobre uno u otro modelo. Pero eso encierra una trampa. Quieren que desistamos en la búsqueda de sistemas más eficientes, saludables y sostenibles de afrontar el fenómeno de las basuras y su tratamiento. La basura se ha convertido en un grave problema por dos razones: porque cada vez se genera más y porque su tratamiento no es el más adecuado. A pesar de que el 95% de la basura que producimos es reciclable con el actual sistema de tratamiento de los residuos sólidos urbanos no soluciona el problema, fundamentalmente porque en su recogida se produce una excesiva mezcla. Algo que ver tienen en todo esto las partes implicadas en esta actividad, empezando por las empresas del sector que hacen de esta actividad su negocio como, por ejemplo FCC. Es cierto que existe, por tanto, un grave problema pero no es menos cierto que también existen alternativas para tratar de resolverlo con la menor afección posible al medioambiente y a la salud de las personas. Pero debemos ser honestos y reconocer que aunque se pueden producir


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cambios importantes en el problema de las basuras estos han de contar con una importante colaboración ciudadana. Ahí reside la clave. Aunque en los ayuntamientos no se dispongan de todos los medios que nos gustaría, eso no quiere decir que no haya experiencias con las que empezar a trabajar: el autocompostaje, el compostje comunitario en los pueblos más pequeños y la recogida puerta a puerta. Esta última fórmula persigue y consigue una selección de las basuras en origen (las casas, empresas,…) suficiente como para garantizar unos niveles de reciclaje muy superiores a los actuales. Contando con la ciudadanía y una pequeña variación en los hábitos diarios se puede invertir de forma notable la tendencia. ¿Por qué se consiguen tan buenos resultados con este sistema? En primer lugar, se eliminan los contenedores que crean la falsa sensación de que los solucionan todo. Después se reparte en días de la semana la entrega separada de diferentes tipos de basura en atención a la forma en que se reciclan (orgánico, papel y cartón, plásticos, envases…). Y también se reserva un día para lo que no se puede reciclar. En la medida en que cada cual tiene su propio lugar de colocación de los residuos que genera, se pierde el anonimato y se convierte esta actividad en otro más de los compromisos ciudadanos con la comunidad, garantizando ayuda de la administración para una correcta separación. Y, finalmente, tras una preparación suficiente donde toda persona sea consciente de la importancia de esta actividad y de la forma en que hay que realizar, se debe proceder a crear normas de cumplimiento en esta materia.


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Después de haber escuchado al ya dimitido presidente de la CEN decir que la construcción de la infraestructura del TAV es un clamor social a uno le cabe la duda de si después de manejar los hilos de esta tierra personajes como él y otros del repetidamente mencionado búnker durante tanto tiempo no les ha ocasionado una especie de enajenación mental transitoria por exceso de soberbia. Que desde el ámbito político no se ha realizado un debate de interés es algo constatable. Que, en consecuencia, la ciudadanía no sabe muy bien en qué consiste el beneficio social que se predica de esta infraestructura también. Pero decir que la sociedad está reclamando de forma casi unánime y a voz en grito que llegue el TAV a Navarra es una majadería y una manipulación de la realidad de tal calibre que sorprende por su desparpajo y desprecio a la inteligencia. En Navarra, además del TAV existen, otros problemas de movilidad que interesa analizar, siquiera brevemente, pero vamos a empezar por este asunto. No pretendemos en este trabajo realizar un análisis exhaustivo de esta infraestructura ya que existe abundante material ya escrito y publicado. Tan solo señalaremos de forma resumida los aspectos más relevantes. En realidad los datos sobre el TAV no son precisamente una invitación al optimismo. Los miles de millones de las antiguas pesetas que se pretenden gastar en esta infraestructura es un despilfarro de dinero público tan difícil de justificar que no lo han hecho. ¿Por qué va a ser beneficiosa la instalación de una nueva red de ferrocarril apta para el TAV? Pero sobre todo, ¿qué beneficio va a obtener la ciudadanía en general?


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El TAV no sólo será incapaz de amortizar los elevados costes de construcción, sino que tendrá una explotación comercial deficitaria, por lo que requerirá financiación pública permanente para su funcionamiento.

Lo único que queda claro es que el beneficio directo lo van a obtener esos pocos que van y vienen a Madrid cada poco tiempo, los empresarios constructores que van a realizar las obras y… hasta ahora, los promotores que se animaban al pelotazo de Etxabakoitz donde, a cuenta de que se va a construir la estación del TAV, se montaban un desarrollo urbanístico como nunca se había conocido en Navarra. Esa previsión se correspondía con los tiempos de vino y rosas de la especulación y la crisis ha venido a aguarles la fiesta, por lo que están apurando hasta el límite la explotación económica de los suelos del ámbito en una operación que cada vez deja más en evidencia el carácter especulativo e instrumental de este desarrollo urbano en relación a la construcción de la estación del TAV. Otro aspecto a subrayar es la marginación de un sector mayoritario de la población, ya que el TAV es un sistema de transporte caro por naturaleza y dirigido claramente al segmento de la población con mayor poder adquisitivo. El sistema de gestión de precios de los billetes se basa en una hipótesis de ingresos por tráfico de viajeros, por lo que nos encontramos frente a una apuesta fuerte por un cambio radical del modelo ferroviario que, de esta forma, deja de ser un servicio público para convertirse en un negocio privado. Además, a pesar de que los precios serán elevados, el TAV presenta una rentabilidad económica negativa. A este respecto, el propio Ministerio de Fomento señala que “los resultados financieros son negativos para todos los escenarios y todas las hipótesis de explotación”. Es decir, no


sólo será incapaz de amortizar los elevados costes de construcción, sino que tendrá una explotación comercial deficitaria, por lo que requerirá financiación pública permanente para su funcionamiento. Pero reparar en el TAV como proyecto significa lanzar la mirada a toda una concepción neoliberal e hiper-desarrollista de la sociedad y su economía que tendría en nuestro país unas repercusiones brutales. El TAV supone dar la espalda a una ordenación territorial equilibrada y descentralizada porque es un medio de comunicación diseñado para ser enlace entre grandes aglomeraciones urbanas que margina los pueblos y comarcas que atraviesa a su paso. Esta idea nos la confirma el propio Plan de Infraestructuras (PEIT) del Gobierno español cuando nos dice que “la alta velocidad facilita la concentración y centralización de la actividad económica en un número reducido de grandes núcleos, con un debilitamiento de las áreas de menor potencia en beneficio de las áreas dominantes”. El TAV pretende impulsar un modelo territorial metropolizado que tiene como consecuencia convertir nuestro país en un gran nodo urbano en el sistema de grandes ciudades europeas. El presidente de la Agrupación Vasco-Navarra de Arquitectos-Urbanistas nos habla de la megaciudad vasca, a través de la plasmación práctica del modelo de la alta velocidad de convertir “en megápolis territorios incluso transregionales, territorios o ciudades que distan entre sí cientos de kilómetros, como ocurre de hecho ya en Japón. El Golfo de Bizkaia sería como la Bahía de Chicago”.

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El TAV supone dar la espalda a una ordenación territorial equilibrada y descentralizada porque es un medio de comunicación diseñado para ser enlace entre grandes aglomeraciones urbanas que margina los pueblos y comarcas que atraviesa a su paso. Esta idea nos la confirma el propio Plan de Infraestructuras (PEIT) del Gobierno español.


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En lo que a consumo de energía se refiere, el TAV se halla a la par que el automóvil o el avión, ya que consume 6 veces más que un tren convencional: un coche consume aproximadamente 5-6 litros de gasolina por pasajero cada 100 kilómetros (con una ocupación de 1,6 viajeros); un avión 7,9 (ocupación del 60%). [Fuente: Wolfang Zangl, “ICE: Die geister Bahn”, 1993]. El incremento de la velocidad conlleva el incremento exponencial (razón de 3) del consumo energético. El proyecto prevé locomotoras de hasta 10.000 KW. A esta cuestión del consumo se le debe añadir una larga lista de daños irreparables al medioambiente (paisajísticos, de salud pública como el ruido, a determinados grupos animales, a la agricultura, a los acuíferos en los innumerables pasos subterráneos…). La otra cuestión que querríamos señalar en este trabajo es el de la movilidad en la Comarca de Iruñerria como muestra inequívoca a su vez de la apuesta general de corte desarrollista que practica la administración navarra. Acorde con un modelo desestructurado víctima de la etapa especulativa atroz que se ha vivido en estos últimos años, la Comarca de Iruñerria es pasto de las grandes infraestructuras viarias, las rotondas y los atascos. Planteamientos futuros como el de una super ronda por detrás del monte Ezkaba están en los planes de quienes apuestas por mantener este modelo comarcal desarrollista. Para ello abandonan la opción de un sis-


tema de movilidad sostenible y dirigido a la sustitución paulatina del uso del vehículo privado en las áreas urbanas por el transporte público, la bicicleta y los itinerarios peatonales. El transporte público resulta cada vez más obsoleto y menos efectivo sin llegar en ningún caso a ser factor de sustitución del uso del vehículo privado y, en muchas ocasiones, todo lo contrario. En 2008 se presentó un informe encargado por el Gobierno de Navarra para evaluar las posibilidades de implantar el tranvía o alguna otra modalidad alternativa de transporte público para mejorar el actual sistema. Sin realizar una defensa cerrada del tranvía, resultaba curioso observar las razones esgrimidas entonces por el Gobierno para descartar esta posibilidad. A pesar de que el informe encargado concluía que la instalación de tranvía podría tener muchas posibilidades de éxito y de que se valorasen como aspectos positivos de su implantación que sea ecológico (no desprende ningún gas, ya que funciona con electricidad, en una ciudad en la que desde la década de los 80, la polución se ha visto triplicada), que resulta perfectamente accesible para minusválidos, que es silencioso, rápido y muy puntual, moderno, que daría un gran impulso al comercio y la economía de Iruñerria o que consolidaría la comunicación de la comarca, el Gobierno puso como elementos para descartar esta opción el alto coste de la inversión (3 millones de euros más barato el kilómetro cuadrado que en el caso del TAV), el impacto sobre el espacio urbano (por lo de las catenarias) y el impacto negativo de las obras públicas a realizar. La consejera del ramo Alba concluyó este recha-

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Acorde con un modelo desestructurado víctima de la etapa especulativa atroz que se ha vivido en estos últimos años, la Comarca de Iruñerria es pasto de las grandes infraestructuras viarias, las rotondas y los atascos.


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zo al tranvía valorando que dado el actual periodo de crisis económico se ha considerado “necesario explorar posibilidades más accesibles que puedan ajustarse de forma más adecuada y eficaz a las necesidades actuales”. Y solo en pagar los intereses que precisan para adelantar las obras del TAV nos van a costar 45 millones de euros en tres años. En el fondo el problema es que el tranvía ayuda a reestructurar el diseño viario como consecuencia de un nuevo modelo de movilidad y eso no es del agrado de la derecha. No obstante y más allá del debate específico sobre el tranvía como alternativa de transporte público lo que llama poderosamente la atención es la argumentación utilizada por lo que de hipócrita tiene si se compara con la defensa que realizan del TAV. Con una enorme diferencia, el tranvía beneficiaría a miles de persona usuarias al día y aportaría de forma decisiva al cambio de modelo de movilidad en la Comarca de Iruñerria, mientras que el TAV es elitista y no aporta nada al cambio de modelo de transporte. Por otro, lado y en lo que a la bicicleta respecta, está resultando, especialmente en Iruñea, una tomadura de pelo que demuestra el desprecio de la derecha hacia este modelo de movilidad. No es que no se haga gran cosa en este tema, sino algo peor. Se está haciendo tan mal que están generando una sensación de que este asunto es difícil, problemático y poco útil.


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A partir del primer cuarto del siglo XX la derecha navarra decidió que la identidad propia de Navarra era negativa para el desarrollo de su proyecto político caciquil. Se iniciará entonces un combate sin cuartel contra hechos históricos, símbolos y patrimonio. O para eliminarlos o para distorsionarlos. Así, es difícil encontrar lugares con tantas muestras de sumisión como las que aparecen en Navarra. Sírvanos algunos de estos ejemplos que comentamos a continuación. La estela dedicada a Roldán que se erigió en el siglo XX en el alto de Ibañeta, lugar de la famosa batalla. Roldán, sobrino del gran Carlomagno y uno de los jefes del ejército franco, sucumbió a un levantamiento histórico de nuestros antepasados en defensa de la soberanía del territorio tras haber arruinado el ejército de Carlomagno las murallas de Iruñea al negarle la posibilidad de colocar a gobernantes francos en Iruñea. Contra el más elemental sentido común, en 1934 se hizo la primera propuesta de colocación del monolito aprovechando los actos conmemorativos de los 100 años del manuscrito de Oxford (pieza considerada la más antigua de la Chanson de Roldan). Entre otras cosas se organizó un recital de la Chanson en el Gayarre que recibió abucheos por jóvenes nacionalistas. También caldeó el ambiente un artículo que reproducía el Diario de Navarra del fascista Ernesto Giménez Caballero elogiando las figuras de Roldán y del Emperador Carlomagno. “Carlo Magno”, afirmaba, “vino a luchar contra los separatismos irredentistas de las tribus ibéricas -los vascos- unidos a los bolcheviques moros”. Una barbaridad que se parece bastante a lo que tenemos que escuchar hoy en día. Monumento a Ignacio de Loyola, soldado de España. Pero también es sorprendente que exista un monumento en Iruñea colocado durante el franquismo en homenaje a Ignacio de Loyola herido en la guerra de Navarra, una guerra que finalmente supuso nuestra pérdida de la inde-


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A partir del primer cuarto del siglo XX la derecha navarra decidió que la identidad propia de Navarra era negativa para el desarrollo de su proyecto político caciquil. Se iniciará entonces un combate sin cuartel contra hechos históricos, símbolos y patrimonio.

pendencia. Era un mando del ejército castellano y resultó herido de un cañonazo por el ejército navarro en su intento por recuperar Iruñea. Y la historia de las estatuas del Paseo de Sarasate en Iruñea es de traca. En 1887 se procedió a repartir un montón de figuras de reyes españoles o relacionados con la corona española (hasta 108) que se habían esculpido en piedra blanca de Colmenar para instalarlas en el Palacio Real Español porque el arquitecto Sabatini decidió que estropeaban la estética general del edificio. Como con la lotería recayeron en un buen montón de ciudades del estado y también en Iruñea. Fueron seis y nadie sabía quienes eran. En 1972 alguien tuvo la delicadeza de cambiar dos de ellas: se devolvieron a Madrid a cambio de otras dos que se trajeron y que representan a los reyes de Navarra Felipe III de Navarra (esposo de Juana II de Navarra) y García Ramírez. Los otros cuatro siguen siendo anónimos. No obstante lo cutre de estos episodios, no dejan de ser casi anécdotas frente al sistemático expolio al que nos ha sometido la propia derecha navarra. La agresión injustificada al Palacio Real de Navarra, al conjunto arqueológico de la Plaza del Castillo y a tantos otros elementos pertenecientes a la memoria histórica de este país es inagotable. Haremos, por su actualidad y porque demuestra que esa dinámica destructora está más viva que nunca, una referencia a la última agresión al patrimonio y a la memoria histórica realizado por el Ministerio de Defensa español con


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el consentimiento del gobierno de Navarra contra el Fuerte de Ezkaba (Fuerte de Alfonso XII). Procedió hace unos meses al derribo y eliminación de las construcciones realizadas para adaptar una edificación pensada como fuerte que nunca llegó a ser, a lo que realmente llegó a ser: presidio político inhumano que produjo centenares de muertes y los acontecimientos conocidos como la fuga del monte San Cristóbal. Con el objeto de hacer desaparecer todo rastro de lo que en realidad fue este Fuerte se pretende tapar las vergüenzas de la represión política y del papel que históricamente ha jugado en Navarra el ejército español, en este caso afectando tanto a personas de aquí como a luchadores políticos del conjunto del estado español. De momento, esta última hazaña del ejército español ha sido denunciada por colectivos en defensa de la memoria histórica y se espera que puedan depurarse responsabilidades. Finalmente no podemos cerrar este capítulo sin hacer mención a otro de los pasajes más vergonzosos de la sumisión del búnker a Madrid y que hace referencia a uno de los Parques Naturales más emblemáticos de Navarra, declarado Reserva de la Biosfera y que por obra y gracia de esta clase política decadente la tiene secuestrada por un polígono militar del ejército español dedicado al entrenamiento en bombardeos aéreos de los que luego permiten intervenciones como las de la guerra de Irak. No solamente permiten que nuestro suelo sea enajenado de manera tan bochornosa sino que además se hace para usos tan deplorables como el de las guerras imperialistas.



Destruccion del medio ambiente