Valencia Misionera Octubre 2017

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VALENCIA

MISIONERA

Número 136 Octubre 2017


Edita: Secretariado Diocesano de Misiones. misiones-valencia@omp.es C/ Avellanas 22-4 46003 Valencia 96 392 24 12 Dep. Legal: V-229-1984 Coeditores: Arzobispado de Valencia Director: Arturo Javier García Juan Sanchís OMP España Juan López Clara Medina Fernando González Laparra Sergio Cánovas OFM (Juan Oliver) Aciprensa Portada: Cartel Domund 2017 Delegación de Misiones Valencia @valenciamision misionesvalencia.blogspot.com.es

VALENCIA

Colaboran en este número:

MISIONERA

Sec retariado Diocesano de Valencia


En esta misión encontrarás... Desde el origen: Sé valiente, la misión te espera ¿Quienes son los valientes de nuestro tiempo? El Delegado de Misiones de Valencia nos presenta a varios valientes.

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La firma invitada: Cuestión de Valentía

6 Javier Carlos Gómez, director diocesano de OMP Valladolid nos

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da las claves para ser valientes cristianos en nuestros días

Testimonios misioneros: Valientes de nuestro tiempo Conocemos dos casos de cómo la misión refleja valentía en nues- tra sociedad.

Fundación Ad Gentes

10 Conocemos como desde Picanya (Valencia) se colabora con

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la Escuela Saint Edouard (Rep. Democrática del Congo).

Francisco Misionero, visita pastoral a Colombia Repasamos los aspectos clave del viaje del pontífice a Colombia, un país con sed de reconciliación Misionews

14 Nos hacemos eco de las noticias más destacadas de los últi-

mos meses en el amplio campo de las misiones

Cartas desde la misión Nos escribe la joven alzireña Clara Medina, misionera salesiana en Cochabamba, Bolivia.

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Un ratito con...Mons. Juan Oliver OFM Repasamos algunas conversaciones con los medios de co- 18 municación del misionero franciscano Juan Oliver

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Jóvenes&Misión Un verano diferente, un verano misionero. EL joven de Torrent, Sergio Cánovas nos cuenta su experiencia en Perú. La Voz de la experiencia Don Juan Sanchis despide con un repaso biográfico al mi- sionero jesuita fallecido recientemente Roberto Costa.

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DESDE EL ORIGEN

SÉ VALIENTE LA MISIÓN TE ESPERA

¿Quién es valiente en nuestra sociedad?

¿Quién sale de su egoísmo y vive para los demás? Muchos, sin duda, pero muy pocos para los que necesitamos, en la sociedad, en la política, en el trabajo, en la enseñanza, en la Iglesia necesitamos a más valientes que no se encierren en su comodidad, en su interés, y su mundo; siempre demasiado pequeño. El valiente es el que confía en Dios, en los demás, que busca el bien común, ayudar, compartir, servir… para esto hay que ser valiente, el egoísmo no necesita valor. Los valientes cambian el mundo, pero no a peor, sino a mejor. Es imposible ser cristiano y no ser valiente, Cristo fue el primer valiente. Don Vicente Berenguer fue homenajeado el 4 de octubre por el Ayuntamiento de Valencia haciéndolo hijo Adoptivo de la ciudad. Ha sido un reconocimiento a 60.000 plazas escolares para niños y jóvenes que ha puesto a disposición de los más pobres en Mozambique. Escuelas de unidad entre musulmanes, cristianos, animistas… inspiradas en el amor a todos que Cristo nos pide. 50 años de misionero pasando por varias parroquias donde ha levantado templos y sobre todo construido comunidades humanas de cristianos. No menos valiente fue Vicente Font en Lima Norte para construir un colegio para de momento 600 alumnos y que va creciendo, este verano he tenido la oportunidad de volver a estar en el colegio, con los niños y familias que en un barrio de lo más pobre tiene un colegio de calidad humana y académica. Y siendo valiente, pues el colegio está funcionando en barracones y hay que construir el edificio.

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También los son Rubén, Ramón y Rafa en Porto Viejo y Manta donde con seis seminaristas valientes hemos estado conociendo la Misión, en barrios muy pobres de Ecuador, y en una parroquia con 50.000 habitantes y una actividad en la catequesis , en culto, los grupos de oración, canto, rescate de personas con problemas, jóvenes, acólitos… Donde nos hemos visto desbordados por el hambre de Dios y la necesidad de pastoral en la que nos hemos implicado todos. Una gran experiencia que nos ha cambiado. Valiente es Don Antonio Cañizares, nuestro arzobispo, que está dispuesto a que nuestra diócesis, siguiendo el impulso de la providencia, pueda ayudar en los Vicariatos Apostólicos de Requena y de San José del Amazonas, ambos en Perú, donde las necesidades de clero y misioneros son grandes. Un Vicariato Apostólico es la presencia de la Iglesia donde está empezando la evangelización. El DOMUND es la campaña que nos recuerda que la Iglesia ha de llevar el Evangelio a todo el mundo a todos los rincones. Por eso debemos rezar, suscitar vocaciones para que muchos quieran ser valientes y lanzarse a la Misión, que sin duda lo que más necesita es de misioneros. Pero también debemos colaborar económicamente, es una colecta que pide el Papa a todas las parroquias, comunidades cristianas, colegios de católicos… Sin estos recursos, que han disminuido en general, pero crecido en las parroquias, no pueden estar los misioneros, ni las diócesis, ni los obispos, catequistas, templos… Es la plataforma, la base para que haya valientes como los que he nombrado y muchos más que construyen en el mundo el Reino de Dios, un reino de justicia, paz y concordia. Arturo Javier García Delegado Diocesano de Misiones

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LA FIRMA INVITADA Por D. Javier Carlos Gómez, Director Diocesano de OMP Valladolid.

Cuestión de valentía < Hay, al menos, dos posibles formas de entender la

valentía. Una primera, que consideramos negativa, está apoyada en la fuerza física, sirve para manifestar la superioridad y se convierte en una manera de dominio u opresión. El valiente, en este caso, es temido. La otra cara de la valentía está en relación con la disponibilidad para hacer frente a las realidades de cada momento e intentar aportar una solución o paliar sus efectos negativos. En este caso, la valentía es liberadora y testimonial. Aquí el valiente es querido y, en algunas ocasiones, hasta condecorado. En estas líneas vamos a centrarnos en algunos momentos puntuales de la actividad misionera de la Iglesia, para destacar cómo aparece reflejada esa valentía para asumir la misión a la que, como creyentes, hemos sido enviados. Jesús impresionó por su valentía Marcos, en su Evangelio, nos presenta a Jesús recibiendo el bautismo de manos de Juan y comenzando inmediatamente la misión: “Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios” (Mc 1,14). Esta va a ser la actividad central de Jesús y a la que va a dedicar todos sus esfuerzos. Es consciente de que ha recibido una misión de manos de su Padre Dios, y a ella se va a entregar con todas sus fuerzas. En virtud de esta tarea misionera, son muchas las ocasiones en las que, en los evangelios, encontramos a Jesús de camino o cruzando el lago para llevar la Buena Noticia a todos los lugares que pueda: “Mientras iban de camino, le dijo uno: «Te seguiré adondequiera que vayas»” (Lc 9,57). Podemos pensar que Jesús, “por ser vos quien sois”, no encontró dificultades en su tarea misionera. Realmente las tuvo y, como sabemos muy bien, tan serias que le llevaron a la muerte. Manifiesta su valentía hablando abiertamente (cf. Lc 12,1-2); poniendo a

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la persona por encima de normas e instituciones (cf. Lc 6,611); clarificando su situación ante el poder político (cf. Jn 19,11); asumiendo su realidad y dando la cara sin reparos (cf. Jn 18,4-8). Sin lugar a duda, podemos afirmar que donde Jesús manifiesta su mayor valentía es cuando, en el huerto de los Olivos, acepta la voluntad del Padre: “Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22,42). Y cuando, en la cruz, perdona a los que le condenaban a muerte (cf. Lc 23,34). Solamente los valientes reaccionan con el perdón. La cobardía conduce a la venganza, al rechazo o al resentimiento. La valentía de los misioneros Desde el momento en que Bernabé y Saulo fueron enviados por la comunidad de Antioquía para la misión en Chipre (cf. Hch 13,1-4), se cuentan por millones los bautizados que han participado en la actividad misionera de la Iglesia. Muchos de ellos han mostrado una gran valentía para dejar su tierra, su casa, sus costumbres, y aventurarse en otros lugares, muchas veces inseguros. Han manifestado su valentía en la temeridad de sus viajes, dada la precariedad de los medios con los que se contaba para los desplazamientos. En la constancia y perseverancia a la hora de aprender lenguas nuevas y adaptarse a culturas tan distintas. En el desafío a enfermedades contagiosas y a poderes políticos que les han perseguido y martirizado. También ha habido un sinfín de personas que, sin salir a ningún lugar, han sido valientes para ver más allá de los muros de sus fronteras y, como Santa Teresa de Lisieux, desear ardientemente que todos conocieran el Evangelio y orar por este motivo. O como los enfermos misioneros, que tienen el valor de ofrecer sus dolores y penalidades en apoyo a los misioneros, conscientes así de su ayuda y colaboración en la misión universal.> Encuentra el texto íntegro en www.omp.es/domund

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TESTIMONIOS MISIONEROS

SÉ VALIENTE...

Con motivo de la campaña del Domund, recogemos dos testimonios de misioneros que han querido hablar sobre el deber de ser valientes. Puedes encontrar esta información en el material para el Domund publicado en www.omp.es/domund/

Desde dentro de la terrible crisis de Siria, con millones de personas que han huido de sus hogares y más de 210.000 que han perdido la vida, la hermana María de Guadalupe Rodrigo, misionera allí, describe:

“Uno no puede imaginar el alcance de la guerra hasta que lo vive. Es el flagelo más horroroso que pueda sufrir un pueblo”. Ella admiraba a las hermanas de su Instituto religioso que se ofrecían para ir a lugares en situación bélica. En Alepo, en medio del conflicto desde hace cuatro años, “sin haber siquiera dudado en quedarme”, añade: “Vivir el día a día junto a estos cristianos es un enorme privilegio. ¡Entre ellos hay mártires y confesores de la fe!”. Para la religiosa, de 43 años, las dimensiones de esta guerra “hacen pensar que solo un milagro podría detenerla”; pero en estas tierras sirias ha aprendido que “los milagros son más corrientes de lo que uno cree”. ¿Por qué está allí? Su respuesta apela a la valentía: “El obispo había pedido a nuestra familia religiosa del Verbo Encarnado ayuda para la atención pastoral de la catedral de Alepo y la dirección de una residencia para jóvenes universitarias pobres. Desatada la guerra, el apostolado tomó otras dimensiones. Las actividades se siguen desarrollando en la medida en que la situación caótica lo permite. Pero, en realidad, lo más importante es ‘estar’. Acompañar, alentar, a veces tan solo escuchar llorar y contar de nuevo la misma historia. Nuestra presencia logra ser una prueba más de esperanza”. Hna. María de Guadalupe Rodrigo

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LA MISIÓN TE ESPERA “Somos Ledi y Gabri, una pareja de recién casados de Ourense. Tuvimos la gran oportunidad de vivir nuestra luna de miel como una pequeña experiencia de misión. Estuvimos mes y medio con el obispo orensano D. Adolfo Zon, misionero javeriano que lleva media vida dedicada a la misión en la Amazonía brasileña. La luna de miel ha sido la excusa, pero la inquietud por la misión es algo que vivimos desde hace tiempo. El testimonio y ejemplo de vida de muchos misioneros siempre nos ha cuestionado; y la experiencia del compromiso en diferentes realidades de exclusión de nuestro entorno nos ha ayudado a madurar y a encontrarnos con Cristo en el rostro de tantos. Esta inquietud por salir de uno mismo ha crecido al compartir la vida y la fe en grupo. Para nosotros es fundamental confrontar lo cotidiano, lo de cada día, con el Evangelio. De ahí surge un camino a seguir, un ideal que conseguir, proyectos, inquietudes, cuestionamientos... Ha sido un tiempo para aprender y desaprender. Para educar el corazón. Para romper un poquito esa burbuja de la indiferencia que nos ciega.Sin duda,la experiencia vivida juntos nos ha enriquecido y unido.” Ledicia y Gabriel

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FUNDACIÓN AD GENTES

Escuela Saint Edouard R.D. del Congo

La educación es un derecho universal que promueve la transformación y construcción de la comunidad. Es un acto de transformación social en sí mismo. Es el mecanismo que tenemos de crear un nuevo estilo de vida basado en el intento de dar respuestas a las necesidades esenciales de cada uno, con independencia de género, posición social y cualquier otro indicador que pudiéramos pensar. Al poco de comenzar el curso 2017-2018, hemos vuelto a escuchar las quejas de los alumnos que padecen aún unas infraestructuras educativas no adecuadas, con aulas en barracones o falta de transporte escolar, y también las quejas de los padres por el negocio de las editoriales de los libros de texto y el desembolso que supone la escolarización de los hijos. Sin que sea excusa para no pedir mejoras locales, podemos plantearnos otras situaciones que no se dan en nuestro entorno, pero que sufren muchos de nuestros hermanos. En los suburbios de Kinshasa, por ejemplo, la mayoría de los niños/as y jóvenes de entre 5 y 15 años no saben leer ni escribir por falta de estructuras escolares del Estado. Su Eminencia el Cardenal Laurent Monsengwo Pasinya, Arzobispo de Kinshasa, ha lanzado una frase clave para su archidiócesis: Levántate, Kinshasa, y brilla con la luz de Cristo. El primer paso, el levantarse, en una sociedad sacudida por tantas crisis como lleva padeciendo la República Democrática del Congo -no solo la última económica mundial-, conlleva una apuesta decidida por el cambio. No se levanta el derrotado ni el esclavo, se levanta el hombre libre que quiere ejercer su libertad, se levantan el vulnerable y el que vive en la extrema pobreza para cambiar su situación y su entorno, porque saben que, a pesar del presente, el futuro les está esperando. Porque hay mecanismos de cambio y hay esperanza. Pero para eso, hace falta la educación. Desde el Servicio Misionero Diocesano y de Animación Rural de Kinshasa se ha puesto en marcha una pequeña escuela parroquial

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de primaria en uno de los suburbios, la Escuela de Saint Edouard, un lugar en el que el desempleo es la norma, la escolarización un deseo, no hay agua potable, no hay desagües, no hay electricidad ni luz por las calles… pero hay niños, niños que nunca han ido a la escuela y que de no ir acabarán en alguna de las muchas mafias que habitan en la zona y trafican con todo lo imaginable y alguna cosa más. Desde Kinshasa nos pidieron, a la Fundación Ad Gentes, una ayuda para esa escuela. En concreto, los bancos para los chicos/as y para las mesas de los profesores. Tienen físicamente el espacio, pero no tienen el mobiliario necesario para que los alumnos puedan estudiar y puedan aprender a escribir correctamente. Es una escuela para los chicos/as pobres y vulnerables, de familias pobres. Algunos de los pequeños presentan diversidades funcionales que provocan con frecuencia el aislamiento social e incluso el rechazo por parte de sus familias, porque en un entorno tan duro los corazones también se endurecen. Esos chicos/as tienen que tener la oportunidad de estudiar, como todos los demás. Por eso, conocedores de la necesidad de la escuela Saint Edouard de Kinshasa, entramos en contacto con la Parroquia Nuestra Señora de Montserrat, de Picanya, a través de su párroco D. Alfonso Ibáñez, conocedores del espíritu y buen corazón de su grupo de animación misionera, que ya en el pasado acogieron alguno de nuestros proyectos. Gracias a ellos, nuestros hermanitos pequeños de Kinshasa van a tener la oportunidad de aprender a leer y a escribir, y de convertirse en los protagonistas de su propio desarrollo. De Picanya a Kinshasa unidos por la globalización del corazón. El siglo XXI, con todos los errores que tiene y tendrá, y todas sus carencias, tiene como poco una cosa maravillosa: permitir estos milagros de cada día. Juan López Fundación Ad Gentes

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FRANCISCO MISIONERO

Papa Francisco en Colombia: Un pueblo orgulloso de sus hijos El pasado mes de septiembre (6-11) el papa Francisco visitó Colombia, país azotado por la violencia que está sediente de esperanza.

El Papa Francisco hizo balance de su reciente viaje apostólico a Colombia en la Audiencia General, en el Vaticano, y emocionado recordó cómo a su paso por las calles de Colombia los padres levantaban con orgullo a sus hijos para que los bendijera. “Yo pensé: ‘Un pueblo que es capaz de mostrar a sus hijos con orgullo es un pueblo con futuro’”. Francisco destacó los esfuerzos del pueblo colombiano para lograr la reconciliación y destacó que “con mi visita he querido bendecir los esfuerzos de ese pueblo, confirmarlo en la fe y en la esperanza, y recibir su testimonio que supone una riqueza para mi ministerio y para toda la Iglesia”. “Colombia, como la mayor parte de los países latinoamericanos –señaló–, es un país en el que existen unas fortísimas raíces cristianas. Y si este hecho hace todavía más agudo el dolor por la tragedia que la guerra ha causado, al mismo tiempo constituye la garantía de la paz, la base firme para su reconstrucción, el sustento de su invencible esperanza”. El Pontífice destacó el deseo de vida y de paz en el corazón de la nación colombiana: “Lo he podido ver en los ojos de miles y miles de niños, muchachos y jóvenes que han llenado la plaza de Bogotá y que he encontrado por todas partes”.

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En Medellín, “el tema era la vida cristiana como discipulado: la vocación y la misión. Cuando los cristianos se empeñan a fondo en el camino de Jesucristo, se vuelven verdaderamente sal, luz y levadura en el mundo, y los frutos se vuelven abundantes”. Uno de estos frutos “son los ‘Hogares’, las casas donde niños y jóvenes heridos de la vida pueden encontrar una nueva familia donde son amados, escuchados, protegidos y acompañados. Y otros frutos abundantes: son las vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada que he podido bendecir y animar con alegría en un inolvidable encuentro con los consagrados y con sus familiares”. “Y, finalmente, en Cartagena, la ciudad de San Pedro Claver, apóstol de los esclavos, el foco se situó sobre la promoción de la persona humana y de sus derechos fundamentales. San Pedro Claver, como más recientemente Santa María Bernarda Bütler, dio la vida por los más pobres y marginados, y así han mostrado la vida de la verdadera revolución, la evangélica, no la ideológica, que libera verdaderamente a la persona y a la sociedad de la esclavitud de ayer y, sobre todo, también de la de hoy”. “En este caso, ‘dar el primer paso’, el lema del viaje, significa acercarse, inclinarse, tocar la carne del hermano herido y abandonado”, concluyó.

Tomado de aciprensa.com

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MISIONEWS Los días 23 y 24 de de septiembre tuvo lugar en Cullera (Valencia) el Encuentro Interdiocesano de Misiones. Agentes de animación misionera de las diócesis levantinas se reunioeron para trabajar en torno a la campaña del Domund. El director nacional de las OMP, D. Anastasio Gil, participó en la jornada del domingo presentando la campaña y presidiendo la Eucaristía final. Además, el Encuentro contó con la presencia del Obispo Auxiliar de Valencia, Monseñor Salinas. Un año más, este encuentro anima a continuar con las labores misioneras parroquiales para poder respaldar a los misioneros ad gentes que tanto necesitan nuestras oraciones.

Liberado el misionero Tom Uzhunnalil

Tras casi 18 meses de suecuestro, el misioneros salesiano Tom Uzhunnalil fue liberado a mediados del mes de septiembre. El día del cautiverio, un comando armado atacó el hogar que atendían las Misioneras de la Caridad en Aden, Yemen. Murieron 16 personas, entre ellas cuatro religiosas, y el padre Thomas Uzhunnall misionero salesiano fue secuestrado. Durante todo este tiempo el mundo entero ha rezado por su liberación y se han celebrado numerosos encuentros para recordar su secuestro y exigir su puesta en libertad. Tras ser liberado, el P. Tom ha dado las gracias a todos los que han rezado por él durante este tiempo. Ha reconocido que la relación con sus captores no era del todo mala y que incluso a veces pudo celebrar la eucaristía. Además, se marchó a Roma para ver al Papa Francisco y ponerse de nuevo al servicio de la Iglesia para con los más necesitados.

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Vicente Berenguer es nombrado hijo adoptivo de Valencia El misionero nacido en Teulada fue nombrado Hijo Adoptivo de Valencia por el Ayuntamiento de la ciudad y el pasado 4 de octubre se celebraró el acto oficial. El pleno del Ayuntamiento valoró la concesión de este título por su trabajo en la escolarización de las generaciones más jóvenes de Mozambique. Cabe mencionar que es la primera persona no mozambiqueña, que ha recibido el premio al Trabajo del Ministerio de Educación de Mozambique. Vicente Berenguer, es un misionero que cuenta con un gran apoyo humano desde sus amigos y familiares. Recordemos ,que a través de múltiples asociaciones de la diócesis se colabora con su causa de forma activa mediante donaciones para la ayuda en la labor misionera que ejerce en Mozambique.

Un año sin la misionera Isa Solà

El pasado mes de septiembre se cumplió un año del asesinato de la misionera Isabel Solà. La religiosa pasó más de 10 años en Guinea y 8 en Haiti, siempre dedicada a los más pobres y en especial a los más pequeños. la Hna Isabel estudió unos años en Valencia y por ello la relación con nuestra diócesis. Ha pasado un año desde su muerte pero en su congregación no la olvidan. Han celebrado una eucaristía en memoria suya y aseguran que la Hna Isabel, desde el cielo, les ayuda a superar su pérdida. Sin duda un gran ejemplo para tantos jóvenes. Un gran ejemplo de valentía. Celebremos en este Domund, la gracia de haber tenido a la Hna Isabel entre nosotros. Sé valiente, la misión te espera.

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CARTAS DESDE LA MISIÓN

FACILITAR LA EXPERIENCIA DE DIOS Salesianas Misioneras

A modo de acercarles más a nuestro estilo de vida misionero, me encantaría compartirles parte de lo que es nuestro carisma como comunidad de Salesianas Misioneras. Lo que vivimos y deseamos vivir. Ante todo es vivir la experiencia de Dios. Y desde esta práctica en el amor, desde nuestra vida comunitaria que nos va sanando, acercando y convirtiendo a Cristo, poder facilitar a otros esta experiencia que nos marca. Nos sentimos llamadas a la dedicación especialmente de los jóvenes, animadas por el deseo de que Él sea todo en todos (1 Cor.15, 28). Precisamente esto último es el lema que nos identifica. Desde mi consagración siento la responsabilidad de ir reconociendo a Dios en todo. De estar atenta de su paso por mi historia y por la vida de los demás. La pasión por Dios y la claridad ante su presencia es un trabajo diario. Además, lo hemos querido perpetuar en el reverso de la cruz que cada miembro de la comunidad tiene. El signo de la cadena con la cruz que cada Salesiana Misionera lleva colgado también es algo del cual les quisiera hablar. En el medio tiene una perla. Para nosotras significa el sentido de nuestra consagración. Es como aquello del Evangelio: dejándolo todo, nos quedamos con la perla preciosa. Para nosotras la perla es la comunidad, es Él. Queremos vivir como esposas de Cristo, en la luz plena. Queremos vivir acercando a los seres humanos de hoy a la experiencia de Dios. Con esta introducción les comparto las novedades pastorales de este mes de Agosto. Hemos recibido en nuestra comunidad

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de COCHABAMBA (Bolivia) a unos 130 jóvenes de la promoción. El lema que escogimos para el encuentro fue: ¿qué buscas? Si buscas, ¿qué eliges? El joven atraviesa momentos de decisión, de reconciliación de la propia historia, de reconocimiento personal. Les invitamos a que vean su vida como una historia de salvación. Los jóvenes llegan en muchos momentos como si les pesara la vida y se van después de unos días de encuentro, no con mucho solucionado pero sí siendo más conscientes de aquello que han de trabajar, de aquello que han de amar más. Cada actividad gira entorno a lo que es la comunidad teniendo como centro a Cristo. Queremos transmitir al joven un pedacito de lo que vivimos, aquello que para nosotras, las hermanas, es un milagro en nuestra vida. Deseamos compartir aquello que nos toca el corazón y nos ha hace decir SÍ AL SEÑOR. Esta alegría se ha de contagiar, se ha de transmitir. Deseamos que la persona que se acerque a nosotras pueda vivir este tipo de experiencias que de sentido y profundidad, que pueda ayudar a acercar a los seres humanos de hoy a la experiencia de Dios. Hna. Clara Medina Serra Salesiana Misionera

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UN RATITO CON...

Juan Oliver, el obispo de los pobres Recuperamos un curioso “juego de palabras” en el que el misionero Juan Oliver definía sus pensamientos para el periódico Levante y el programa de televisión Encuentros (Mediterraneo TV). Juan Oliver, Franciscano y obispo de la región amazónica de Perú (Vicariato de Requería). Calza sandalias, viste el hábito franciscano con el cordón blanco de los tres nudos (que simbolizan los fundamentos de la vida franciscana: obediencia, castidad y pobreza) y la cruz de obispo la lleva oculta entre los ropajes. Juan Oliver tiene 65 años y nació en Carcaixent. Vive en pleno Amazonas del Perú como misionero. Su mirada lo dice todo. Pregunta: Pobreza. Respuesta: Yo nací en Carcaixent y en una familia pobre. Mi padre era labrador y mi madre, ama de casa. Recuerdo ese ambiente familiar de la calle Santa Rita, 35: el trabajo duro de mi padre, mi madre apedazando la ropa; siempre con lo indispensable. Luego, a los doce años, escuché una llamada de Dios a la vida religiosa. Se me ofreció la vida de los franciscanos, donde la pobreza no es un concepto o una abstracción, sino una realidad. No solo la pobreza material, sino también como opción de vida. Para mí, pobreza es ahora compartir la vida con gente pobre que vive en uno de los lugares más abandonados de esta tierra: el vicariato de Requena (Perú). Dignidad. Parece que tenga que ver con cargos, pero para mí dignidad es ser hijo de Dios. Dignidad es ser

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persona; es lo que cada uno merece para poder desarrollarse como tal. Es no hacer distinciones y aceptar a cada uno conforme es. Yo en Requena me encuentro con personas muy mayores sin formación, que no tienen nada. Es importante estar cerca de ellos y nunca tener vergüenza de acercarte, de tocarlos, abrazarlos o besarlos. Para mí son el reflejo de Dios. Revolución. ¡Yo fui joven y se hablaba mucho de revolución: el Mayo del 68, la Primavera de Praga, la muerte de Franco! Era un deseo de cambio social, económico, político, acercamiento a la gente. Hoy entiendo la revolución más como un cambio personal, y también comunitario y social de vida. Debemos vivir permanentemente en una conversión profunda de estructuras sociales, eclesiales, personales. Pero todo cambio, para que tenga efecto, debe pasar por un cambio personal.¿Cómo desarrolla su actividad pastoral en una realidad como esa? Felicidad. Te doy un ejemplo. Es el estado que yo experimento en la tierra donde vivo cuando voy a un colegio que construimos allí para niños de 3 a 5 años, que ha ido creciendo y que tiene 250 alumnos. Felicidad es ver a los niños, y que me llamen por mi nombre: «Hermano Juan». Y vienen y me abrazan. Son momentos de mucha felicidad San Francisco de Asís. Ha sido la persona que más me ha acercado a Jesucristo y el deseo de mi vida es seguir lo que él vivió. Es una referencia de las más importantes para mí. Su vida me lleva al Evangelio. Retos. Enfrentarnos a la increencia, la falta de Fe recordando al diagnóstico que Benedicto XVI trazó para poner en duda el auge del relativismo y la eliminación de Dios de la vida pública, de las gentes y de los pueblos. Texto e imágenes de ofmval.org y vicrequena.org

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JÓVENES Y MISIÓN

Un verano diferente un verano misionero

No puedo empezar este breve testimonio sino dando gracias a Dios por esta experiencia, que ha sido una bendición enorme y, por ello, imposible de resumir en unas líneas. Estuve un mes en el colegio Santo Tomás de Valencia, que está en el asentamiento humano de Adesesep (Perú). Fue un mes entero en el que la confrontación de sensaciones, sentimientos y pensamientos es inexpresable, por la cantidad y variedad. Llegamos llenos de ilusión y ganas, confiados en que el Señor estaba con nosotros e íbamos a realizar una gran labor, pero a la vez, no sabíamos qué nos esperaba allí. Y no fue sino una experiencia de fe. Al menos para mí así lo fue. Nuestra tarea consistía en ayudar en el colegio durante la jornada lectiva en diversas áreas y niveles, continuando por las tardes con unas clases de repaso y participando los fines de semana (y muchas tardes) en aquellas actividades parroquiales en que solicitaran nuestro apoyo. Pero nada más lejos de la verdad. Lo cierto es que a quién se ha ayudado ha sido a nosotros. Cierto que esperamos que nuestra huella, fruto de la inspiración de Dios, marque algo las vidas de aquellos con quién convivimos, pero la gran experiencia y el gran aprendizaje fue la fuerza del amor. El amor y la alegría de los niños, que desde el momento en que cruzamos las puertas del colegio nos transmitieron. Cada día que llegábamos al colegio su recibimiento era casi poético. Abrazos y gritos con tu nombre o “profesor”, que más que referirse a ti, aludía con gratitud a que alguien desde tan lejos se acordara de ellos y decidiera utilizar parte de su tiempo en jugar, reír y aprender enseñándoles. Cada experiencia que teníamos era genuina e inolvidable, fue un regalo que, tal vez no supimos valorar en su momento como tal pero que, mirándolo desde el paso del tiempo, reflexionándolo y rezándolo, nos ha servido para crecer como personas y crecer en la fe. Así, su normalidad pese a su desmejorada situación me marcó

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sobremanera. Parece que desde la distancia se condiciona la vida de los niños y jóvenes de estos países a una vida de miseria y tristeza. Pero son niños como todos, necesitan jugar y lo hacen; necesitan reír y lo hacen y, sobre todo, necesitan soñar y tener ilusiones y, vaya si lo hacen. Son gente normal y válida que, al igual que nuestros paisanos y nosotros mismos, soñamos con ser ingenieros o futbolistas. Eso sí, conocedores de su realidad, pero no por ello dejan de intentarlo. No dejan de trabajar y luchar por ello. ¡Cuánto los ama Dios para darles esta fuerza! Y cuánto nos ama a nosotros por hacernos verlo y comprenderlo, pese a nuestros fallos, pese a nuestra desgana e indiferencia. Con las posibilidades que aquí tenemos y que no sabemos aprovechar… Por ello, nuestra labor allí ha sido preciosa y es totalmente necesario que la gente se anime a realizar este tipo de voluntariados, por los demás y por uno mismo. En mi caso, vuelvo con la firme convicción de, además de seguir participando estas experiencias misioneras, trabajar desde Valencia por luchar contra estas injusticias y desigualdades: económicas, sociales y de fe. No solo en las zonas más desfavorecidas, sino como digo, también desde algunos focos importantes del conflicto que, por medio de la ignorancia, la desidia, la indiferencia y, por qué no decirlo, la avaricia y la maldad, perpetúan que este mundo siga como está. Todo ello, según mi opinión, radica en nuestra falta de fe. El distanciamiento con Dios, nos impide actuar de acuerdo a las únicas leyes por las que deberíamos hacerlo, las del amor. El Señor nos ha amado a través de los más necesitados, nos ha regalado esta experiencia y, por ello, nos debemos olvidar esta máxima para nuestras vidas (Mt 25, 40) “Cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.” Gracias Señor. Sergio Cánovas Nohales Joven Misionero

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LA VOZ DE LA EXPERIENCIA

Roberto Costa: Mi vocación es de servicio

El 11 de julio de 2017 fallecía en Quito el misionero jesuíta Roberto Costa después de una intensa vida de trabajo en favor de los desfavorecidos. Había nacido en 1935 en Benipeixcar del municipio de Gandía, cuyo Ayuntamiento lo declararía “hijo predilecto de la Ciudad” el 26 de noviembre de 2010 con el beneplácito de todos los grupos políticos en reconocimiento a su labor. El Congreso Nacional Ecuatoriano ya le había concedido la Medalla al Mérito y la Organización de las Naciones Unidas le había otorgado la distinción “Word Habitat Award”. Roberto, a sus 18 años, ingresó en la Compañía de Jesús. Después de un tiempo de su servicio en la Provincia de Aragón, en 1981 parte a Ecuador a colaborar en la obra del Hogar del Cristo a cargo del jesuita “el tío Paco” y tras su muerte se hace cargo y aquellas primeras casas de caña y madera serían ya de cemento y ladrillo. Lograría levantar más de 100.000 nuevos hogares y conseguir para ello unos 30.000 créditos, dotando de colegios, centros de salud y otros servicios en los nuevos poblados que aparecían. Guayaquil no va a olvidar al hermano Costa. A su jubilación en 2009 regresa a la comunidad de los jesuitas en Gandía. Pero no logra adaptarse y pronto regresa a Ecuador a la ciudad de Cuenca y allí continúa su campaña de construcción de casas con la Onegé “Viviendas para los sin techo” apoyado por instituciones y sus amigos de Gandía. Atendió allí a los presos y sus familias. Hasta el final fue fiel a su vocación de servicio. Decía: “Los pobres no lo son por su decisión; la po-

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breza no es una opción, pero ayudarlos sí”. Su último año de vida, aquejado por un cáncer, quiso estar entre su gente de Ecuador. Y escribía a sus amigos y familia (tiene dos hermanas religiosas) que no se preocuparan por su salud, que no rezaran por su recuperación. Él se sentía “afortunado” y que deseaba cumplir la voluntad del Señor. Sus restos descansan en la iglesia de la Dolorosa en Quito. La Compañía de Jesús despidió a uno de sus soldados. La máxima autoridad de la Provincia, padre Gustavo Calderón, S.J, destacó la labor del Hermano Roberto Costa, durante la celebración religiosa en la Parroquia La Dolorosa. “A ese Cristo crucificado que tanto describe el Evangelio es el que Roberto predicaba de palabra, pero, sobre todo, lo hacía con su vida, su cercanía y sensibilidad a los que menos tenían” El Gobierno Nacional en Ecuador también envió sus condolencias a través de la Ministra de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, María Fernanda Espinoza Garcés. En un documento dirigido al director general, padre Eduardo Vega, S.J, expresa sus sentimientos de profundo pesar por el sensible fallecimiento del hermano Roberto, a quien describió como luchador incansable de los derechos de las familias. (Revista Hogar de Cristo) Gandía recibió con emoción la noticia de su muerte. Y la alcaldesa de la Ciudad, Diana Morant, expresó sus condolencias a la familia y amigos de Roberto y a quienes habían colaborado en sus obras.

Juan Sanchis Misionero Valenciano

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Sec retariado Diocesano de

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Valencia


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