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VALENCIA

MISIONERA Número 132 Octubre 2016


Edita: Secretariado Diocesano de Misiones. misiones-valencia@omp.es C/ Avellanas 22-4 46003 Valencia 96 392 24 12 Coeditores: Arzobispado de Valencia Director: Arturo Javier García Colaboran en este número:

Delegación de Misiones Valencia @valenciamision misionesvalencia.blogspot.com.es

VALENCIA

Juan Sanchís Arturo Ros Juan López Jesús Martínez Fernando González José Lorenzo Martínez Vicente Cervera Javier González

MISIONERA

Secretariado Diocesano de Valencia


En esta misión encontrarás... En portada...

DOMUND 2016 Domingo Mundial de las Misiones: ¡Sal de tu Tierra!

Editorial: ¡Sal de tu tierra!

4 El Delegado de Misiones de Valencia nos anima en nuestra labor misionera para la Jornada Mundial de la Misiones.

Desde el origen: Comunición y misión

6 El nuevo obispo auxiliar Arturo Ros se dirije a todos los mi-

sioneros valencianos.

¿Se

puede bendecir hoy a Dios en Venezuela? El sacerdote misionero Jesús Martínez Gutierrez nos desgrana la actualidad de la Iglesia en el país sudamericano.

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Francisco Misionero

11 Repasamos los puntos más importantes del mensaje del Papa para la Jornada del Domund 2016.

Fundación AdGentes: Una luz en medio de la oscuridad Tras el terremoto en Ecuador, los misioneros son los encar- gados de iluminar la vida de los más pobres.

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Éxito rotundo en las jornadas de animación misionera

14 Un año más se reúne la familia misionera de Valencia, Cas-

tellón y Alicante para trabajar su dimensión misionera.

Brasil: Un verano con los más pobres entre los pobres. El sacerdote Vicente Cervera nos cuenta su experiencia en las favelas de Rio de Janeiro.

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Dios cuenta contigo por lo que eres, no por lo que tienes Regresan de misiones los jóvenes de la Delegación de Va- 18 lencia. Sus vidas ya no han vuelto a ser las mismas. Misión en Honduras. Cómo dejar que Dios cambie tu vida José Lorenzo, joven voluntario, nos relata su experiencia misio- nera del pasado verano.

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A la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá Don Juan Sanchis nos repasa la JMJ de Polonia y nos anima 22 a participar en la próxima edición


¡SAL DE TU TIERRA!

Queridos amigos de las misiones: Desde Santiago de los Caballeros, Rep. Dominicana os escribo, estoy aquí visitando al misionero de nuestra Diócesis David Téllez, misionero del IEME que con 88 años sigue prestando su servicio en la medida que puede, que no es pequeña. También mañana visitaré a Ramón Domínguez, rector del seminario Redemptoris Mater de Santo Domingo, también diocesano de Valencia al servicio del Camino Neocatecumenal. El mes pasado estuve también en Lima, Perú, con jóvenes voluntarios en el colegio de Santo Tomás de Valencia que fundó aquella diócesis estando Vicent Font, y que sigue necesitando de nuestro apoyo. Fue una buena experiencia, los jóvenes muy contentos, creo que estos servicios a la misión pueden cambiar una vida, y es como un buen “remojón” en el Evangelio y por tanto en Jesucristo, en todos sus aspectos. Ellos serán unos buenos embajadores para el DOMUND de lo que hace la Iglesia en toda misión. También han ido a Honduras con las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús y María, que desde su comunidad de Alfara nos han ayudado a preparar esta misión joven, así como en Marruecos y otros lugares. Y tres seminaristas han estado casi un mes en Lima conociendo lo que allí hacen los misioneros diocesanos en el Colegio de santo Tomás, en su parroquia de Santa Rosa y capillas, en Santa María de la Providencia y con Francisco Ferrer en su parroquia del Señor de los Milagros. Tres parroquias distintas dentro de la realidad de la diócesis. También visitaron a Los Cooperadores de la Verdad en el colegio donde sirven en la zona portuaria del Callao y también en esa diócesis a don Antonio Garciandía. En este mes de octubre estamos metidos en la animación misionera del DOMUND, tanto en Perú como en Santiago de los Caballeros, y en todo el mundo, ya están preparando ese mes misionero, y anunciando actividades, es el DOMUND de la misericordia y no la hay mayor que llevar a Cristo donde no lo conocen, es mucho el empeño de estas comunidades americanas, donde ya hay un buen número de cristianos y ciertas estructuras de servicio, que necesitan

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ayuda, pero que quieren ayudar a las diócesis más pobres, las que dependen del DOMUND, de OMP. Rezar por las Misiones Ad Gentes, pedir vocaciones para esos lugares donde los cristianos son muy pocos, y aún son menos los misioneros y sacerdotes, recoger dinero para esas misiones que están empezando es llevar la misericordia de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, pues dónde hay misioneros crece la educación, la salud, los derechos humanos, la fe que Dios mismo en Cristo nos ha revelado. Debemos pensar muy bien como animar a nuestras comunidades y parroquias a poner lo máximo para este DOMUND, pues privar de nuestra oración, de recursos humanos y económicos a la Misión nos separa de Cristo que nos pide ir a todo el mundo y anunciar el Evangelio. Desde Santiago me llevaron a la frontera con Haití y entramos en el país, sientes impotencia ante esa realidad de pobreza, pero sé que ahí está la Iglesia, OMP sosteniendo a los misioneros, en la medida que recibe, pues haya terremotos o no, sean perseguidos o no, les maten o no, sean los más pobres o algo menos, con el DOMUND la Iglesia les apoya siempre en su tarea. Esto no quiere decir que no haya que apoyar otras campañas y proyectos, organizaciones… hay que estar más presentes desde todas las instituciones que podamos y rezar más, enviar misioneros y dinero cada vez más, pues en nuestra sociedad se derrocha todavía mucho y se puede enviar a mucho más, lo importante es sumar, la envidia es una ceguera que divide y destruye y no ayuda. Que nadie tenga la tentación de quedarse con la campaña que es para todos misioneros, principalmente religiosos, pero también diocesanos, ¡qué importa! Por eso la Iglesia que es madre y nos enseña, hace que esta campaña y colecta sea obligada para todo el mundo, para todas las comunidades, colegios, instituciones… toda la Iglesia unida en la figura del Papa que está respaldando a los misioneros, a todos, tengan o no padrino. Pido a Dios con la intercesión de la Virgen María madre de la Iglesia, y de todos los santos, que esta sea una gran campaña del DOMUND en todo, como expresión de la más completa Misericordia. Arturo Javier García Delegado Diocesano de Misiones

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Comunión y Misión Arturo Pablo Ros Murgadas nació en Vinalesa el 10 de junio de 1964. Fue ordenado sacerdote en 1993. Durante estos años ha ocupado diversos cargos y ha ejercido como párroco en varios municipios valencianos. Desde el pasado mes de Junio es obispo auxiliar de Valencia. Mi buen amigo y hermano Arturo García me ha pedido, insistentemente, que escribiera unas palabras para poder saludaros a todos, a los lectores, pero muy especialmente a los queridos y admirados misioneros y misioneras, hijos de esta bendita tierra y que camináis por el mundo anunciando y, sobre todo, viviendo la “alegría del evangelio”. Me siento especialmente unido a todos vosotros en la oración, en la comunión y en la misión y os agradezco, con toda el alma, el hermoso trabajo que realizáis dando a conocer a Jesús, siendo testigos de su amistad, portadores de su Buena Noticia, sembradores de la paz y servidores humildes y fieles del Evangelio. El pasado 3 de septiembre fue el día de la consagración episcopal, desde ese día, pido especialmente al Señor que me haga siervo humilde, y recito con devoción las palabras del salmo que tanto os gustan a vosotros: “No pretendo grandezas que superen mi capacidad, sino que acallo y modero mis deseos como un niño en brazos de su madre” El lema episcopal elegido “Properate adveniam offerre”, es la traducción de las palabras que mi abuelo el Beato Arturo Ros Montalt, dijo a su mujer y a sus hijos antes de entregar su vida por Cristo: “Afanyeu-se a perdonar”. Es todo un proyecto de vida para mí: vivir el perdón y la misericordia, ser testigo del amor misericordioso del Padre, ser profeta de amor y de esperanza, ser cauce de reconciliación y de caridad. Tal vez es demasiada la exigencia, pero me pongo en

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manos de Dios, en Él confío, para ser capaz de cumplir su voluntad y poder ser un pastor bueno y santo. Os cuento que hace unos días estuve en Roma participando en el curso para nuevos obispos que organiza la Congregación correspondiente. Fue un regalo poder saludar personalmente al Papa Francisco. Y fue una experiencia enriquecedora poder conocer a hermanos obispos de todo el mundo, especialmente de los países donde el sufrimiento es mayor y el Evangelio está más vivo y encarnado y donde vosotros hacéis una extraordinaria labor. ¡Que el Señor os colme de bendiciones! Muchas gracias a todos. Contáis con mi oración y mi afecto. Os pido que recéis por mí para que sea siempre fiel a la misión que la Iglesia me ha encomendado. Arturo Ros Murgadas Obispo Auxiliar de Valencia

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¿SE PUEDE HOY BENDECIR A DIOS EN VENEZUELA? En ninguna nación de América latina se pide la bendición a familiares, padrinos, personas mayores, sacerdotes, como en Venezuela. Es el pueblo de la bendición. Pero ante la situación que se está viviendo de escasez, de hambre, de colas interminables, de inseguridad…la gente se queja, sufre, se desespera, llora, maldice. Poniendo en práctica la palabra de Jesús a los Apóstoles: “Dadles vosotros de comer”, hemos organizado este año en los domingos de Pascua, grupos de unas 100 personas en 152 plazas estratégicas de todo el país. Nos anima la palabra del Papa Francisco de ir a las periferias geográficas y espirituales. De buena mañana se montaban unas tarimas, se probaban los altavoces, colocaban un toldo para el sol, sillas para los mayores, un atril con flores, alfombras, etc. Todo presidido por un gran icono de Jesucristo. Comenzaban a cantar y a bailar los jóvenes y daban testimonio de como el Señor había salvado sus vidas y les daba paz, esperanza y el poder amar y perdonar. Después en dialogo con los presentes, un dia se daba una catequesis sobre “¿Quién es Dios para ti, existe Dios?”; otro día “¿Qué sentido tiene tu vida, para que vives?”. Y así hasta que se anunciaba el kerigma y la conversión. Sin pretenderlo, se empezaba a dibujar el icono de una nueva Venezuela donde el Señor Jesús destruye las diferencias que separan a los hombres y que nos llevan a odiarnos y matarnos. A final invitábamos a los que querían a continuar las catequesis durante varias noches. En esas noches veían la belleza y la proximidad a su vida de la Palabra del Señor. Como dice San Jerónimo: “Conocer las escrituras es conocer a Cristo”.

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En una zona próxima al río Orinoco, se predicó en siete poblaciones y en una parroquia quedaron diez personas, en otra siete, en otra nueve, en total cincuenta y nueve personas. Se daba la circunstancia de todos eran pobres de solemnidad: no tenían casa, ni trabajo, ni pensión, ni nada. Era gente que dormía en los cementerios y las plazas y a quienes el Señor había ido a visitarles en su propio territorio. La carestía actual, no era novedad para ellos. Como buscábamos comenzar con ellos una iniciación cristiana e integrarlos en pequeñas comunidades, les ofrecimos ir a una convivencia de tres días y aceptaron. Nunca se habían sentido tan importantes. Decían a todos sus conocidos: “el viernes me voy de convivencia con los hermanos”. Llegaron a la convivencia y cada parroquia proveyó a sus pobres de ropa nueva, calzado, champú, pasta de dientes…Alguno era la primera vez que se ponía una corbata. Se cumplía la palabra del evangelio que dice que los invitadoa a la boda se excusaron y los mensajeros

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llamaron a los indigentes al banquete y recibieron un traje de boda. La convivencia fue un pequeño Pentecostés. Apareció la Gracia del Señor. Hicimos una celebración de la Penitencia, que fue una fiesta. Todos sus pecados eran públicos y no tenían nada que ocultar. Lloraban al confesarse y sentirse perdonados y amados. También estaban conmovidos los confesores. Escuchaban atentamente y, cuando había que hablar, todos querían intervenir y contar su vida. En los cantos litúrgicos había que frenarles, pues les salía acompañarlos con ritmo de salsa: “un pasito pa adelante, dos pasitos pa atrás”. Al segundo día algunos empezaban a sentir el deseo del alcohol o de la droga, pero el Señor les ayudo a superarlo. En la celebración de la Eucaristía, con que emoción adoraban el cuerpo de Cristo depositado en sus manos. El Señor los había dignificado. ¡Eran hijos de Dios y hermanos de Cristo! Al acabar la convivencia, todos dijeron que querían comenzar esta iniciación cristiana en pequeñas comunidades y los introdujimos en las últimas comunidades de cada Parroquia. Y allí permanecen “hasta el sol de hoy” que dicen en Venezuela. Se cumplía el canto de María: “A los hambrientos el Señor los colma de bienes”. P. Jesús Martínez Gutierrez Misionero Valenciano itinerante en Venezuela

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Mensaje pontificio para el Domund: Iglesia misionera, testigo de misericordia

A continuación repasamos algunos fragmentos del mensaje del Papa Francisco para esta Jornada del Domund El Jubileo Extraordinario de la Misericordia, que la Iglesia está celebrando, ilumina también de modo especial la Jornada Mundial de las Misiones 2016: nos invita a ver la misión ad gentes como una grande e inmensa obra de misericordia tanto espiritual como material. Él es el Dios bondadoso, atento, fiel; se acerca a quien pasa necesidad para estar cerca de todos, especialmente de los pobres; se implica con ternura en la realidad humana del mismo modo que lo haría un padre y una madre con sus hijos. La Iglesia es, en medio de la humanidad, la primera comunidad que vive de la misericordia de Cristo: siempre se siente mirada y elegida por Él con amor misericordioso, y se inspira en este amor para el estilo de su mandato, vive de él y lo da a conocer a la gente en un diálogo respetuoso con todas las culturas y convicciones religiosas. Muchos hombres y mujeres de toda edad y condición son testigos de este amor de misericordia,como al comienzo de la experiencia eclesial. La considerable y creciente presencia de la mujer en el mundo misionero, junto a la masculina, es un signo elocuente del amor materno de Dios. En este Año Jubilar se cumple precisamente el 90 aniversario de la Jornada Mundial de las Misiones, considero oportuno volver a recordar la sabias indicaciones de mis predecesores, los cuales establecieron que fueran destinadas a esta Obra todas las ofertas que las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, asociaciones y movimientos eclesiales de todo el mundo pudieran recibir para auxiliar a las comunidades cristianas necesitadas y para fortalecer el anuncio del Evangelio hasta los confines de la tierra.

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UNA LUZ EN MEDIO DE LA OSCURIDAD

Fue el 16 de abril, sobre las 18.58 hora de Ecuador, cuando la tierra comenzó a temblar. El epicentro estaba en la provincia de Manabí, pero fue tan violento que se sintió incluso en Colombia y Perú. Manta es una ciudad de la provincia de Manabí y posee el puerto más importante del país. En esta ciudad fue tan violento el terremoto que incluso la torre de control del Aeropuerto Internacional Eloy Alfaro se vino abajo. Fue la localidad con más fallecidos de toda la provincia. En esta ciudad vive y trabaja el misionero valenciano P. Ramón Peris Plà. Al P. Ramón le habíamos conocido unos meses antes, cuando estuvo por Valencia presentándonos un proyecto para la parroquia de San Patricio: la finalización de un albergue para el voluntariado y sala de catequesis. Desde la Fundación Ad Gentes se aprobó apoyar ese proyecto, que ya contaba con el esfuerzo de la comunidad y de diversos benefactores, y en proceso de materializar la ayuda estábamos cuando nos enteramos de que la tierra había decidido poner a bailar aquel rinconcito de planeta, con las horribles consecuencias que ya conocemos. Cuando sucede una cosa así, todos los planes se nos vienen abajo, como los edificios. Los proyectos que teníamos, las ilusiones, cambian en cuestión de segundos y, cuando vuelve la calma, apenas hay ánimo para hacer balance de daños. Cuando pudimos recibir comunicación del P. Ramón supimos de su espanto, pero también de su esperanza. Supimos que en medio de la noche y el dolor atisbaban la luz pascual del Señor resucitado. Nos hablaba de días sin agua y sin luz, en medio de los cuales había encontrado la solidaridad de los hombres, volcándose en la ayuda a los que nada tenían. La experiencia durísima de la muerte golpeando a familias enteras, del vacío y la desesperación, la presentaba como una razón más para mirar a Dios y unirse al salmista: “El Señor es mi luz y mi salvación. ¿A quién temeré?”. Nos pusimos a su disposición. Obviamente, el proyecto que en

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su momento se presentó ya no se vivía como una prioridad: la tragedia había reorientado las necesidades. Hace poco volvimos a estar con el P. Ramón. Nos traía su prioridad, el proyecto que ocupa el sitio del albergue que quería construir para voluntarios y catequesis. Aquél era un proyecto para conseguir que las personas que iban a ayudar en la labor con los más pobres tuvieran un sitio digno en el que estar. El nuevo proyecto también es una construcción, pero aún más importante: conseguirle un sitio digno en el que estar al Santísimo. Una de las iglesias a su cargo había quedado en tal estado con el terremoto que les obligaban a derruirla. El terremoto que a tantas personas dejó en la calle, también dejaba en la calle a Jesús. Uno más de nosotros, uno más con nosotros, sufriendo el sufrimiento del hombre desde su abajamiento

como Dios, acompañando al hombre en su realidad más oscura. Desde la Fundación Ad Gentes ayudaremos al P. Ramón en la reconstrucción de la Iglesia de San Juan Bosco, que ya está en fase de derribo. Animamos a todos aquellos que quieran colaborar a que se pongan en contacto con nosotros (la obra es costosa, puesto que debe construirse con un sistema antisísmico que evite nuevos problemas) en el correo adgentes@fundacionadgentes.org o bien a través del teléfono 963.910.537. Juan López Fundación Ad Gentes

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Éxito rotundo en las jornadas de animación misionera El pasado fin de semana, 24 y 25 de septiembre, se celebraron en Cullera las Jornadas Interdiocesanas de animación misionera. La Infancia Misionera fue el tema central de este encuentro. La jornada del sábado comenzó con la intervención de Efrén Zuluaga, párroco de Ayora y natural de Colombia. Este sacerdote confesó que su vocación comenzó cuando siendo niño formaba parte de los grupos de Infancia Misionera. Su intervención terminó orando por los niños del mundo, acompañado por su ukelele. La mañana continuó con una mesa redonda, en la que los asistentes pudieron disfrutar de las experiencias de la Madre Mª Paz, del Colegio San José de la Montaña de Cheste, quien expuso las actividades de Infancia Misionera que llevan a cabo en sus Grupos Cristianos con los alumnos del colegio. También intervino en la mesa redonda la Hna Amparo Checa, natural de Cheste y misionera desde hace 8 años en Togo. Sin duda, este fue uno de los momentos más entrañables del encuentro. Conocer la realidad de los niños en este país africano y lo que hacen con ellos las Hnas Servidoras del Evangelio de la Misericordia impactó mucho a los asistentes. La mesa redonda quedó más enriquecida si cabe con

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la presencia de la Comunidad China en Valencia. José Kao expuso como se reúne una comunidad tradicionalmente perseguida por su condición cristiana.. Tras la comida, los asistentes pudieron escuchar el testimonio de jóvenes que han participado este último verano en una misión en Adesesep (Perú). Los voluntarios, expusieron su trabajo con los niños del Colegio Santo Tomás de Valencia en una de las zonas con menos recursos de Perú. La última intervención formativa corrió de parte de Juniors M.D. El Secretario de Acción Social, Pablo Solsona, puso en práctica recursos para la animación misionera con niños. La jornada terminó con el rezo de vísperas y la celebración de la Eucaristía. El domingo pudieron conocer al misionero Enroque Molina, quien entrega su día a día como párroco en Juigalpa (Nicaragua). Las Jornadas terminaron con la presentación del Domund de mano del director nacional de OMP, Don Anastasio Gil. La eucaristía y envío puso el punto y final a este encuentro, donde los participantes disfrutaron de las ponencias y trabajaron la dimensión misionera.

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BRASIL: Un verano con los más pobres entre los pobres

Inmenso Brasil: en él cabe 16 veces España; y con una población de casi 200 millones de habitantes se convierte en el mayor país católico del mundo. Aquí el índice de pobreza es muy alto, y hay una gran corrupción entre la clase política. Hasta la presidenta Dilma Roussef ha sido destituída recientemente acusada por sus corruptelas personales. Todo esto y más, hace que Brasil ahora esté inmerso en una profunda crisis económica, con una deuda pública creciente, grave recesión, desempleo rampante y una inflación descontrolada. Todo esto se ceba en los más débiles, generando gran delincuencia, prostitución, drogas entre los jóvenes en paro permanente. Y es aquí donde la Iglesia católica actúa a través de Cáritas, intentando erradicar toda esta miseria a través de protocolos de acción formativa, alimentación e higiene; y cómo no: la evangelización. Las directrices de la Mitra (arzobispado) son muy claras: primero educar y llenar el estómago. Y ya sobre este terreno de dignidad humana, lo más importante desde la fe: EVANGELIZAR. Y todo esto se hace con el “dízimo”, como llaman aquí al diezmo de los fieles, pues el estado no da ni un real. Mi trabajo este verano (aquí es invierno) es muy activo, con el equipo de pastoral de las favelas. Visitamos las chabolas donde se asientan los más marginales,llevándoles una palabra de aliento con charlas y eucarístías. Sin olvidar llenar un poco el estómago con las típicas “feijoadas” (guisado de alubias y carne), que es lo único que comen muchos niños

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Rio tiene ahora unos 12 millones de habitantes (más que al-


gunos países europeos) y en las distintas favelas malviven más de 300.000 personas. Aquí la iglesia católica es muy respetada, incluso por los mafiosos, dada su gran labor caritativa y social. Donde no llega el Estado corrupto, llega la labor constante de esta iglesia humilde y pobre. La única referencia a la religión (oh paradoja!) está en los billetes de 10, 20 y 50 reales donde está escrito este lema: “Deus seja lauvado” (Dios sea alabado), equivalente al “In God we trust” norteamericano. En Brasil el 90% de la población son católicos, aunque están proliferando muchos grupos evangélicos, y sectas de todo tipo. Las misas son muy festivas. Con frecuencia después de proclamar el evangelio y la homilía, los fieles arrancan en aplausos, y se ponen de pié gritando “obrigado, muito obrigado”, o sea, muchas gracias. El cardenal-arzobispo de Rio , Joao Oraní, es un monje cisterciense, algo raro en la iglesia. Hombre de Dios, muy cercano y afable con el que concelebro algunos domingos en la catedral o en las favelas. Como aquí estamos en invierno, la temperatura media es ideal, no más de 25º. Algo bueno tiene la misión! Y en Valencia calor y bochorno veraniego! Y para terminar por hoy, sugiero podáis ver en DVD la película brasileña “Ciudad de Dios”, muy fuerte y violenta, rodada en una favela del mismo nombre, donde se refleja muy bien el dia a dia de estos “anawim”, estos pobrecitos de Yahvé, tan necesitados de una palabra de aliento, y que la iglesia atiende como el buen samaritano. ¡A paz do Senhor seja con vocés! Eu tudo posso naquele que me fortalece! Vicente Cervera Sacerdote valenciano

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“Dios cuenta contigo por lo que eres, no por lo que tienes” Tras un verano misionero muy intenso, los jóvenes valencianos que apoyan a nuestros misioneros han regresado cargados de aprendizaje y de espíritu misionero. Descubrimos una reflexión de uno de ellos. “Servir con amor y con ternura a las personas que necesitan ayuda nos hace crecer en humanidad”. Esta frase la publicó el papa Francisco en su perfil de Twitter hace tan solo unos días. Y ese era el motivo por el que durante el mes de julio y parte de agosto decidí viajar a Perú: crecer en humanidad, hacer crecer a la humanidad y poner mi tiempo al servicio de las personas que más lo necesitan. Durante los 30 días que estuvimos allí, pudimos conocer la realidad que viven los alumnos del Colegio Santo Tomás de Valencia, situado en uno de los distritos más pobres y marginado de Lima. Estos niños viven en chabolas hechas de madera y cartón, sin agua corriente, situadas en un paisaje desértico donde el alcoholismo y la violencia doméstica están a la orden del día. Ellos son conscientes de la realidad en la que viven, saben que sus vidas no son como la de la mayoría de niños europeos, pero no por ello se rinden. Sus ojos tiene un brillo especial, algo que yo no había visto antes. Su fe en Dios es inmensa, a pesar de las circuns-

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tancias que les rodean, cada mañana agradecen al Señor ese nuevo día, esa nueva oportunidad de cambiar y mejorar su entorno. Con ellos he podido comprobar y confirmar que, muchas veces, los avances no son sinónimo de evolución. Fui con la idea de pasar un mes entre los pobres y retorno sabiendo que los pobres, realmente, somos nosotros. Quizá no tengan todas las comodidades, quizá solo un grupo extremadamente reducido tiene un ordenador, quizá sus recursos económicos sean casi inexistentes; pero saben cuál es el verdadero valor de todo lo que les rodea. Son conscientes de que estudiar es un lujo, de que hay abrazos que curan aunque no los recete un doctor y de que el amor es la única fuerza motriz que puede cambiar el mundo.

Fui allí para intentar mejorar su vida y han sido ellos quienes han mejorado la mía, porque como dijo el papa Francisco, “Dios cuenta contigo por lo que eres, no por lo que tienes. A sus ojos, vales, y lo que vales no tiene precio”. Javier González Voluntario en Lima (Perú)

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Misión en Honduras, o cómo dejar que Dios cambie tu vida “A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota” Inspiradoras y sencillas palabras las de la Madre Teresa de Calcuta, que han cobrado en mí un grandísimo significado después de mi primera experiencia misionera en Honduras. Prácticamente me uní al grupo de jóvenes que iban a realizar la misión casi en el avión, pues los conocí en la última convivencia que hicieron antes de marchar. Aún no sabía a dónde iba a ir ni con quién, pero Dios sabía perfectamente qué personas había de poner en mi camino y cada paso que daba, afianzaba mi decisión y me daba mayor seguridad. La realidad de Honduras te golpea fuertemente después de pasados unos días desde tu llegada, en un primer momento la primera sensación es que las cosas no están tan mal. Pero conforme van pasando los días te haces consciente de la precariedad de la situación, un país con uno de los índices más altos en criminalidad, gobernado por las ‘maras’ (pandillas delictivas) y que tienen comprado tanto al gobierno como al cuerpo policial y militancia. Un gobierno al que le cuesta atender las necesidades básicas de la ciudadanía hondureña, que gana aproximadamente una media de 3.000 lempiras al mes (lo que equivaldría a unos 100€ aprox.), y que no hace nada por reforzar un precario sistema educativo y sanitario. Las ‘maras’ pronto captan a los jóvenes, que ante las dificultades económicas o movidos por encontrar una protección frente a una fuerte desestructuración familiar, son sucumbidos y utilizados como camellos o banderillas. Y que desgraciadamente, muchos de ellos acaban muriendo por algún conflicto entre ‘maras’ o por las propias drogas. Además de ello y una de las cosas que más causo mi atención, fue el fuerte machismo visible en el día a día de la sociedad. Algo que

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a día de hoy aquí se ha ido poco a poco erradicando, allí me sorprendió en el momento en que una niña pequeña me preguntó con cara sorprendida qué estaba haciendo al verme lavar mi ropa, reafirmándome sobre mi propia acción esta me respondió que los hombres no lavaban pues esto era tarea de las mujeres (así como cocinar, limpiar o todo aquello que tuviese relación con cualquier tarea del hogar). Desde este momento, incremente aún más e hice más visibles mis tareas del hogar en la misión. Frente a todo esto, la pregunta era clara: ¿qué puede hacer una única persona ante esta desesperante situación? Me di cuenta que lo principal era no dejarse llevar por la desesperación y mantener siempre una actitud de predisposición, positivismo y entusiasmo. Debíamos irradiar en cada uno de nuestros gestos, nuestras palabras y acciones que las cosas pueden ir siempre a mejor, que verdaderamente existe la luz al final del túnel y que con un granito de arena detrás de otro se puede construir un bonito castillo. Evidentemente nada de esto resultaba tan fácil como plasmarlo en la pantalla del ordenador, me acuerdo de cada uno de los momentos en que la situación hacia que se produjese un nudo en nuestras gargantas. Y fue en este momento dónde entendí la importancia de la oración, momentos en los que Dios se hacía presente y nos consolaba, nos daba paciencia, fuerza, alegría, fe… Aquello que más necesitábamos en cada momento. Son innumerables las veces que me pregunté allí cuál era el sentido de mi misión, ¿Por qué Honduras? ¿Por qué esa colonia en concreto y esa gente? ¿Cómo debía actuar o que debía hacer?... Al final entendí que únicamente debía dejarme llevar y no hacer mi voluntad, sino la que Dios precisaba en cada momento. También aprendí que no siempre es necesario recorrer 9.000 km para hacer misión, la misión la podemos realizar en nuestras casas, con nuestras familias, en nuestra comunidad, con nuestros amigos y amigas, con nuestra pareja, esposo/a… En definitiva, como decía la Madre Teresa de Calcuta se trata de ser esa gota que hace que el mar sea cada día un poquito más hondo. José Lorenzo Martínez Pérez Voluntario en Honduras

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A LA JMJ DE 2019 EN PANAMÁ Unos 2000 valencianos han participado en la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia, la tierra de Juan Pablo 2º. El domingo de la Clausura, 31 de julio, recibía yo en casa la visita de los primos hermanos Amparo y Vicente que tenían a una docena de sus hijos y nietos en Polonia en este Encuentro; ellos los habían acompañado con su oración y les esperaban con alegría para recibir sus testimonios. Sin duda esta experiencia habrá sido una bendición de Dios para su familia. Fuimos muchos los que, a través de los medios de comunicación, nos gozamos con el entusiasmo de los jóvenes al escuchar las palabras del Papa Francisco al decirles: “Nos hemos reunido aquí para encontrarnos con Cristo”. Estas Jornadas suponen una fuerte experiencia de fe, a través de las Catequesis, Via Crucis, Vigilias de oración, Santa Misa, que crea en los jóvenes una cercanía con Jesucristo, con la Iglesia, al sentirse que no están solos, miembros de un gran pueblo. Sabemos de las dificultades en el trabajo pastoral con la gente joven con las tantas atracciones que les ofrece el mundo de hoy.

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Hasta quienes reciben la Confirmación normalmente ya pierden su contacto con la Iglesia al domingo siguiente. ¿Cómo propiciarles fuertes experiencias de fe? Bene dicto XVI en “Deus charitas est” ya nos decía que hoy se es cristiano “si hay un encuentro con Cristo”, más allá de ideas y de actitudes morales. Estamos atendiendo a la gente mayor e invirtiendo esfuerzo y dinero en la manutención de nuestros edificios y ornatos de los templos. ¿Pensamos en el futuro? ¿No sería posible que cada comunidad parroquial pensara en ir descubriendo al menos alguna pareja de jóvenes para la próxima JMJ de 2019 en Panamá? Siempre habrá algunos que manifiesten una inquietud religiosa a los que se les podría animar para que participaran en este Encuentro. Con tres años por delante ver de conseguir ayuda para el viaje y que contactaran con quienes han tenido ya esta experiencia. Es necesario lograr equipos de laicos en cuyas manos quede la evangelización de las generaciones futuras. Panamá tiene también sus atractivos. Es punto de encuentro de las dos Américas. Es puente entre los dos océanos: el Atlántico y el Pacífico. Es un pueblo acogedor como los hispanos. Yo recuerdo aquel 25 de diciembre de 1960, cuando en viaje en el Andalien hacia Chile con Juan Luis Orquin, celebramos la Misa de Navidad cruzando el Canal en una noche maravillosa. Pero el gran atractivo de estas JORNADAS es el sentir la cercanía de Dios y el ser miembros de la Iglesia. Juan Sanchis Misionero Valenciano

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2.000 

Los seis años de formación de un seminarista

1.000 

Tres años de preparación de un futuro sacerdote

350 

Un curso académico de un seminarista o novicio/a

Secretariado Diocesano de Valencia

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