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VALENCIA

MISIONERA

Número 143 Julio 2019


Edita: Secretariado Diocesano de Misiones. misiones-valencia@omp.es C/ Avellanas 22-4 46003 Valencia 96 392 24 12 // 644757662 Dep. Legal: V-229-1984 Coeditores: Arzobispado de Valencia Director: Arturo Javier García Colaboran en este número:

Imprime: Imprenta Nácher s.l. Delegación de Misiones Valencia @valenciamision misionesvalencia.blogspot.com.es

VALENCIA

OMPRESS AVAN Vida Nueva Digital Juan Sanchís Juan López Lucas Blanes César Salvo Sergio Cánovas Nohales

MISIONERA

Secretariado Diocesano de Valencia


En esta misión encontrarás... En portada: Lin Brus, alumno del colegio Santo Tomás de Valencia, Perú Desde el origen: El director diocesano de misiones, con motivo de la inauguración de la Cátedra de Misionología nos habla de la raíz de la misión.

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Francisco Misionero para vivir el próximo “Octubre Misionero Extraordinario”.

6 Presentamos las ocho claves que el Papa Francisco nos regala

Misionews Nos hacemos eco de las noticias más destacadas de los últimos meses en el amplio campo de las misiones.

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Fundación Ad Gentes

10 Tras los testimonios de la Jornada de Valencia Misionera,

recordamos la figura de los confessores fidei y su importancia.

Un ratito con... La misionera Mª Carmen Izquierdo nos cuenta la llamada que sintió y su respuesta a seguir a Dios hasta estar hoy en Perú.

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Jóvenes & Misión Conocemos los proyectos de la delegación de misiones en los que este verano participarán más de 40 jóvenes.

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Desde el Seminario de Valencia con amor A punto de vivir una nueva experiencia misionera, recogemos el testimonio de Lucas el pasado verano en Manta.

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Para pensar y rezar A veces nos enredamos entre tantas palabras. Miremos al 18 mundo desde la Palabra.

Viaje al pasado

20 César Salvo, investigador de la vida del Venerable Fr. Antonio Margil de Jesús nos envía unas líneas entorno a este gran misionero.

La Voz de la experiencia Nuestro colaborador, D. Juan Sanchis nos cuenta algunas claves de la Exhortación Apostólica Chritus Vivit.

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DESDE EL ORIGEN

La raíz de la Misión es que Cristo se nos ha manifestado para hacernos participes de la Vida divina El pasado 20 de Junio fue inaugurada la Cátedra de Misionología, con la presidencia de nuestro Arzobispo el Cardenal Antonio Cañizares. La presentó don Mariano Ruíz, y fue el Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones, don Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona, quien dio la conferencia inaugural. Nos habló de la raíz de la Misión, del por qué, la misión es muy rica y podemos quedarnos en alguna de las aportaciones Arturo en Lima que hace al que la recibe, pero olvidar la última y principal. Es como si amasásemos pan por lo bien que se siente al tocar la masa, al amasarla. Pero entonces ¿ya no es para comerlo el pan? No hacemos misión para que unos superen la superstición, ni para que se disfrute de una liturgia, o para que se construya una civilización cristiana, o se ame la educación, la paz, o para que se pueda vivir una espiritualidad razonable, nunca te sientas solo, ni para fomentar la familia cristiana abierta a la vida, o mejorar los derechos humanos… Todo esto es muy bueno y positivo, pero no es el fin de la misión, la razón última es trascendente, es participar de la vida divina, no morir para siempre y vivir en plena amistad y unión con Cristo, verdadero revelador del Dios creador. “El acontecimiento de la historia de la humanidad dicen que es que el hombre pisó la luna, no -nos dice don Francisco Pérez- el acontecimiento de la historia de la humanidad es que Dios ha pisado la tierra” Para alcanzar una meta hay que ver bien el camino, no despistarse del fin perseguido. Lo que Cristo nos ofrece es mucho más importante, le atañe a todos ¿quién no ha sufrido la muerte desgarradora de un ser querido? Es una experiencia universal, y el misionero no predica la conformidad con la muerte, sino que tiene una gran noticia, rompedora con todo lo demás, Cristo ha resucitado, y si crees en él, te conviertes y te bautizas te salvas de esa muerte eterna. ¿Hay acaso algo más grande que pueda regalarnos Dios en Cristo? Pero el regalo está sometido a la fe, por tanto a la escucha, ¿cómo van a creer si nadie les anuncia? Pues a ti, bautizado, el Papa Francisco te envía. Es lema del Mes Misionero Extraordinario; Bautizados y enviados. “Hace falta una nueva evangelización y una nueva misión. Una misión no acomplejada y abierta a todos, sostenida por la espiritualidad de comunión, vale la pena

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entregar la vida por la misión, ir por el camino entregado de la santidad, santidad y misión cada vez irán más parejas.” Y acaba don Francisco diciendo “Quiero agradecer la labor tan excelente que los misioneros están realizando y el servicio silencioso, pero potente, los misioneros no quieren reconocimientos, solo quieren dar lo mejor poniendo como protagonista a Cristo y su Iglesia. Podemos ser cada uno de nosotros testigos fidedignos de Cristo y de su mensaje de salvación, liberación y gozo auténtico, contribuir a que nuestro mundo sonría con alegría plena de los hijos de Dios, y llegue a constituir una familia unida, en Dios Trinidad, que es la finalidad de la misión que el Verbo encarnado prometió, acompañó, y sigue acompañando a su Iglesia, la raíz de la Misión es Cristo que nos ama.” Nuestro Arzobispo concluyó que una Iglesia autorreferencial aquí sin salir, no es católica, ha de sentirse enviada, pues la Iglesia es misión y si la Cátedra de Misionología no sirve para que de nuestra diócesis salgan más misioneros, no sirve para nada. ¿Es la Iglesia con muchos recursos humanos, sacerdotes religiosos, laicos la que más puede enviar misioneros, o es la Iglesia que envía de lo que no le sobre, la que recibe más vocaciones e impulso misionero dentro y fuera? El evangelio afirma que recibimos según damos, cien veces. Una Iglesia sin misioneros, no es auténtica, no es completa, se empobrece. La fe crece cuando se comparte, una fe verdadera, viva no se puede callar. El Papa nos dice en el mensaje para el Mes Misionero Extraordinario: “Cada uno de nosotros es una misión en el mundo porque es fruto del amor de Dios. Aun cuando mi padre y mi madre hubieran traicionado el amor con la mentira, el odio y la infidelidad, Dios nunca renuncia al don de la vida, sino que destina a todos sus hijos, desde siempre, a su vida divina y eterna. Esta vida se nos comunica en el bautismo, que nos da la fe en Jesucristo vencedor del pecado y de la muerte, nos regenera a imagen y semejanza de Dios y nos introduce en el cuerpo de Cristo que es la Iglesia. En este sentido, el bautismo es realmente necesario para la salvación porque nos garantiza que somos hijos e hijas en la casa del Padre, siempre y en todas partes, nunca huérfanos, extranjeros o esclavos. No puede tener a Dios como padre quien no tiene a la Iglesia como madre.” Arturo Javier García Delegado Diocesano de Misiones 5


Francisco Misionero

“Tú eres una misión” El Papa ha dado a conocer el Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2019, enmarcada en el “octubre misionero extraordinario”. Francisco nos invita a vivirlo bajo el lema ‘Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo’. Recogemos las orientaciones pastorales que el Pontífice hace en su mensaje como 8 claves:

1. Misión no es proselitismo. “Esta vida divina no es un producto para vender —nosotros no hacemos proselitismo— sino una riqueza para dar, para comunicar, para anunciar”. Es una de las primeras ideas que lanza en el mensaje, subrayando la gratuidad de un anuncio que se realiza “sin excluir a nadie” y en comunidad, no en solitario.

2. Una actitud de conversión. El Papa continúa el documento recordando la necesidad de ser una Iglesia en salida que vive en “una conversión misionera constante y permanente”. “Cuántos santos, cuántas mujeres y hombres de fe nos dan testimonio, nos muestran que es posible y realizable esta apertura ilimitada, esta salida misericordiosa, como impulso urgente del amor y como fruto de su intrínseca lógica de don, de sacrificio y de gratuidad”, recomienda el Papa.

3. Tú eres una misión. Francisco no habla de ser misioneros, sino que directamente concibe al hombre y a la mujer de hoy como una misión en sí misma: “Yo soy siempre una misión; tú eres siempre una misión; todo bautizado y bautizada es una misión”. De esta manera, para el Papa, “quien ama se pone en movimiento, sale de sí mismo, es atraído y atrae, se da al otro y teje relaciones que generan vida”.

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4. El bautismo como indispensable. El Santo Padre reivindica el sacramento del bautismo como “realmente necesario para la salvación porque nos garantiza que somos hijos e hijas en la casa del Padre, siempre y en todas partes, nunca huérfanos, extranjeros o esclavos”.

5. La paternidad de Dios frente al secularismo. El Papa reivindica la paternidad de Dios, como aquello que nos hace hermanos. “El secularismo creciente, cuando se hace rechazo positivo y cultural de la activa paternidad de Dios en nuestra historia, impide toda auténtica fraternidad universal, que se expresa en el respeto recíproco de la vida de cada uno”, lamenta el Papa.

6. Se necesitan misioneros ad gentes. Retomando la llamada de Benedicto XV a superar “toda clausura nacionalista”, el Papa recuerda que la Iglesia “sigue necesitando hombres y mujeres que, en virtud de su bautismo, respondan generosamente a la llamada a salir de su propia casa, su propia familia, su propia patria, su propia lengua, su propia Iglesia local”. ¿Con qué misión? “Llaman a la conversión, bautizan y ofrecen la salvación cristiana en el respeto de la libertad personal de cada uno, en diálogo con las culturas y las religiones de los pueblos donde son enviados”.

7. Por una comunión universal. Haciendo referencia al inminente Sínodo Panamazónico, el Papa explicita la urgencia de vivir un “Pentecostés renovado”. Solo así es posible una Iglesia que abra las puertas para que “ninguna cultura permanezca cerrada en sí misma y ningún pueblo se quede aislado, sino que se abran a la comunión universal de la fe”. “Que nadie se quede encerrado en el propio yo, en la autoreferencialidad de la propia pertenencia étnica y religiosa”, reitera Francisco.

8. Las OMP como referencia. En el Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones, Francisco reconoce el trabajo de Obras Misionales Pontificias como “una red global que apoya al Papa en su compromiso misionero mediante la oración, alma de la misión, y la caridad de los cristianos dispersos por el mundo entero”.

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MISIONEWS

Encuentro Valencia Misionera El día 22 de junio se ha vivido en el Seminario Mayor de Moncada el Encuentro de Valencia Misionera donde se dio cita la familia misionera de la Diócesis de Valencia. Misioneros y misioneras, delegados y delegadas Foto del encuentro con V. Amargós de misiones de las parroquias, voluntarios, miembros de grupos misioneros... se reunieron para cotinuar animando el espíritu misionero, tanto de manera personal como hacia los demás, vivificando esa llamada a transmitir el Evangelio que todos tenemos. Esta Jornada vino guiada entorno al tema “Evangelio y revolución” que vertebró las ponencias y que contó con la partitipación de la hermana Susa Peris, misionera del Sagrado Corazón de Jesús en Cuba; D. Vicente Amargós, misionero diocesano en Venezuela; D. Fernando Navarro, Secretario de la Fundación Ad Gentes; y D. Jose Luis Miró, misionero de la Salle, que estuvo en Rumanía. En palabras de los participantes “este encuentro supone siempre un encuentro fuerte con la necesidad de nuestros hermanos y el compromiso que hemos de tener de apoyar la labor de los misioneros”.

Fallece el misionero capuchino Juan Gillart El sacerdote capuchino Juan Guinart, natural de la localidad valenciana de Moncada y misionero valenciano durante más de 50 años en Colombia, falleció ayer en Bogotá a los 84 años de edad. Guinart era director desde 1985 del Hogar del Niño en Valledupar, que incluye un comedor social para más de trescientos niños en edad escolar de familias sin recursos, entre ellos menores indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta. La misa exequial en Valencia por el eterno descanso de Juan Guinart fue oficiada el pasado 21 de junio, por su hermano, el también sacerdote Rafael Guinart, en la parroquia Nuestra Señora de los Ángeles de Mislata. Precisamente, en reconocimiento a su labor en Colombia, el misionero fallecido recibió en 2010 el premio “A toda una vida por la nutrición infantil” otorgado por la Fundación Éxito de Colombia.

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Visita de la familia misionera en Odesa En el anterior número de nuestra revista entrevistamos al jóven matrimonio que junto a su hija marchaba para Odesa en misisón. Ellos mismos, debido a un paso que debían hace con su comunidad, regresaron y nos contaron como están siendo los primeros meses en Ucrania. “Está yendo genial, aunque es muy dura, pues estamos en una zona muy apartada de la ciudad. Luego, muchas veces nos confunden con miembros de sectas -al parecer, muy numerosas allí-.” De momento, a través de los padres de los niños del lugar, se van dando a conocer para luego, con mayor confianza y cercanía, poder comenzar su labor de transmisión de la Palabra. El idioma lo están aprendiendo, aunque poco a poco, gracias a una hermana de su comunidad que les está enseñando. Asimismo, la misión va dando su fruto en varios sentidos. Por un lado, el 11 de febrero iniciaron la segunda comunidad Neocatecumenal de la ciudad, de momento, con tres personas. Por otro lado, nos han informado de que se encuentran a la espera de su segundo hijo que “ha sido verdadero fruto de la misión pues, ya que nos dejábamos guiar por la voluntad de Dios no tenía sentido ponerle trabas en ningún aspecto”. Desde aquí, rezamos por todos ellos y su misión.

Inauguración de la Cátedra de Misionología El proyecto, de la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia en colaboración con Obras Misionales Pontificias (OMP) se presentó el pasado 20 de junio, en un acto presidido por el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, quien dijo que la nueva Cátedra “nos ayudará a profundizar en el ser y quehacer de la Iglesia”. También intervino Mariano Ruíz, primer director de la Cátedra quien dijo: “el objetivo de la Cátedra no es puramente académico sino profundamente apostólico”. Así como Mons. Francisco Pérez, Arzobispo de Pamplona, Obispo de Tudela y presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, quien realizó la lección inaugural señalando en esta que ante momentos difíciles como los que se viven en la actualidad “la misión se hace más urgente (...). No sólo es una nueva evangelización, sino también una nueva misión”. Por último, José María Calderón, Director de OMP en España quiso explicar que la Cátedra de Misionología “se trata de un instrumento que queremos poner al servicio de la Iglesia en Valencia en la formación con el espíritu misionero y con la inquietud de la misión”. Pidamos por la Cátedra para que dé frutos abundantes para la misión.

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Testigos de la verdad De entre las ideas más interesantes que aparecieron en las distintas ponencias de la jornada de Valencia Misionera del pasado día 22 de junio, una de ellas fue cuando, narrando su experiencia en la Rumanía inmediatamente posterior a Ceaucescu, el Hno. José Luis Miró, misionero de La Salle, nos hablaba de los confesores, en comparación con los mártires. Martirio y misión todavía van de la mano en casos como los de la reciente decapitación de la misionera burgalesa de la congregación jesuitina Inés Nieves Sancho; también nos vienen a la mente los salesianos recientemente asesinados en Burkina Faso; resuenan además los ecos de la reciente beatificación de catorce religiosas concepcionistas martirizadas durante nuestra última guerra civil por la cristofobia de las izquierdas, aún más sangrante al ser presentadas por Televisión Española como “desaparecidas al ser sacadas de su refugio por un grupo de milicianos”. El testimonio del testigo hasta el extremo, porque “no es el siervo más que su amo”, no es infrecuente, pero la tradición apostólica del cristianismo primitivo contemplaba también la figura del confesor. Un confesor es aquel que, sin haber sido martirizado, sí ha sufrido por la Fe durante las persecuciones: encarcelado, torturado, exiliado…, siempre sin llegar a serle arrebatada la vida. Es también un testimonio importante, el de estos confessores fidei. Quizá, como señalaba el ponente en la jornada, tan crucial como el de los mártires. En estos tiempos que corren en los que se rehúye el enfrentamiento directo en nuestro mundo occidental, vivimos en un sistema que tiene varios frentes anti-Dios abiertos. La disolución del hombre y la mujer en un constructo social quizá sea el más denunciado, pero no el único: la desaparición del derecho a la vida mediante el asesinato prenatal, la negación de la racionalidad de la fe a través de un falso cientificismo, el abandono de la posibilidad de referente moral apelando a un relativismo mal entendido… P. Vicente Berenguer junto a jóvenes

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En esta época, la figura del confesor vuelve a tener sentido. De nuevo vivimos en nuestro entorno la persecución, no tan violenta como antaño (pero pensemos que, la semana que se quemó Notre Dame en París, otras doce iglesias habían sido quemadas o profanadas en Francia), pero no menos grave: no busca la eliminación física (o no siempre), sino la social y cultural. Me viene al recuerdo un proyecto que nos llegó a la Fundación Ad Gentes ya hace años, allá por 2007, cuando el misionero valenciano P. Vicente Berenguer estaba en Ressano García, en Mozambique. En un ejemplo, si se quiere simple, pero muy ilustrativo de lo que significa esa confesión de la Fe. El P. Vicente nos pedía ayuda para, en su parroquia, poner una campana. La campana quizá incluso la encontremos molesta aquí, pero desde MoCampanario en Mozambique zambique nos contaba el P. Vicente que, ya que desde el minarete el vecino musulmán oía cómo le llamaban a la oración, ¿por qué no tendría el vecino cristiano derecho a ser llamado también, en público y bien fuerte, a encontrarse con el Señor? ¿Por qué ocultar que Cristo está vivo en el Sagrario, si es la mayor de las noticias de la historia?

católicos en Mozambique

La figura del confesor vuelve a tener sentido. No lo perdió nunca, quizá lo dejamos un poco de lado en momentos de la historia en los que parecía que la vida de Fe estaba en sintonía con la sociedad. Hoy que se nos quiere expulsar del entorno social, pintándonos de extremistas cuando no de odiadores profesionales, igual hay que ofrecerle al mundo, ya que no quiere a Cristo, dos tazas. Por eso, se hace buena la canción de Jésed, una comunidad católica de Monterrey, en México, que decía aquello de “salgan todos los cristianos de su escondite”, haciendo énfasis en el “déjate de sonseras y divisiones, // que al diablo le fascinan esas cuestiones”. Juan López Fundación Ad Gentes

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UN RATITO CON

Mª Carmen Izquierdo: El camino se hace al andar Conocemos a Mª Carmen Izquierdo Ferrer, misionera de las Servidoras del Evangelio de la Misericordia de Dios, natural de Manises. Desde 2017 está en Perú, en Caja de Aguas-San Juan de Lurigancho, pero desde que estudió Filología hispánica y Teología ha vivido mucho... ¿Cómo una joven de Manises se “convierte” en misionera? Pues fue un proceso de años, no fue una conversión inmediata. La verdad es que yo no era creyente ni iba a la Iglesia, pero mis amigos sí lo eran. Mi amiga me invitaba a ir a convivencias, pero yo solo iba para salir de casa, dormir fuera y tal. Yo tenía la idea de que los creMª Carmen en la Delegación yentes eran personas frustradas. Y entonces conocí a jóvenes muy válidos, más inteligentes y “mejores” que yo, y esto me hizo dudar de mi prejuicio. No eran creyentes por ser tontos o frustrados o viejos, y esto me puso en camino de conversión. Pero me costó mucho, creía que no podría llegar a creer, “para creer hay que ser humilde y yo no lo soy” decía, pero Dios te da la Gracia. Después de mucho tiempo, poco a poco, fui reconociendo su presencia. Al probarla, nace el deseo de compartirla. Quería enseñar a la gente a hacer un camino parecido al que yo hice. Ese paso de una fe que no te convence a conocer a Dios explícitamente. Y ello me hizo decidirme a ser misionera. ¿Cuál ha sido su recorrido dentro de los Servidores del Evangelio? Yo estaba en Polonia en ese momento y continué allí dos años más –en total ocho-, de ahí fui a Argentina tres años, que es donde estaba el núcleo más grande de nuestra comunidad para conocer la espiritualidad de la congregación más de cerca. Fue un momento muy bonito. Estaba en una diócesis muy misionera y muy humilde, en el Gran Buenos Aires. Y allí había un gran dinamismo y ayuda mutua entre parroquias, donde los jóvenes se dedicaban a misionar cada año una de las parroquias de la diócesis, eligiéndose una con especial necesidad de ayuda. Allí surgió la posibilidad de hacer una fundación en Ucrania, y me hacía mucha ilusión. Yo ya había estado en Rusia en 1994, donde conocí una Iglesia naciente, que resurgía después de muchos años de represión. Había muchos jóvenes que intentaban creer, pero sus familias se lo prohibían. Y me sentí muy identificada. Por eso dije, Señor, si me necesitas para tierras así, encantada. Entonces la fundación de Ucrania fue un “regalazo” y estuvimos allí ocho años. ¿Y qué hicieron allí durante todo este tiempo? El primer año fue para estudiar estrictamente. Primero fuimos al sur, donde unos sacerdotes nos habían pedido que fundásemos allí, luego a Sebastopol –allí sale en un programa de Misioneros por el Mundo-, donde colaboramos en pastoral juvenil y en los campamentos infantiles que organizaban las 7 parroquias de la región.

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¿Estuvieron allí durante el conflicto? Durante la revolución nosotras estábamos en Kiev, pues fuimos también allí a fundar. Pero lo viví muy de cerca y fue una de las cosas más bonitas que me han pasado. Los ucranianos son gente muy tranquila, nunca pensé que fueran a hacer algo así, pues habían tenido la Revolución Naranja que “no les salió bien”, y estaban muy desengañados con la política. Las distintas iglesias cristianas se unían para rezar por un cambio político. Cada manifestación empezaba con una hora de oración, algo que jamás pensaba que pudiese ocurrir en Europa. Recuerdo en san Valentín, única fiesta que celebramos conjunta ortodoxos y católicos, yendo a misa en la Catedral, mientras rezábamos el rosario en una manifestación, la gente tenía los Grupo de jóvenes de la pastoral juvenil en que trabajan adoquines levantados por si la policía venían a echarnos. A la semana siguiente comenzaron los disturbios más fuertes, que fue cuando murieron 100 personas. El presidente huyó y se celebró una oración y misa por los fallecidos. Al entrar en la Iglesia, era muy curioso, pues era un “hospital de campaña”, ya que no iban al hospital pues suponía su detención, y para entrar teníamos que ponernos unos plásticos en los pies por higiene. Al terminar salimos a celebrar la oración donde nos juntamos miles de personas. Fue impresionante participar en algo así. Fue un momento en el que sientes que ser misionero es amar a un pueblo. No es estar políticamente de acuerdo. El Papa escribía recientemente que el Espíritu es el que suscita los cambios en la historia. Y me impactó el modo en que ésta revolución había comenzado, había algo ahí que no era humano. Pero ahora se encuentra en Perú ¿cuándo tuvo que ir para allí? Antes de ir a Perú, la congregación me llamó a ir a Argentina. Donde estuve por 9 meses, pero tuve que volver por una enfermedad de mi padre, y le acompañé hasta que falleció. Entonces se necesitaba un apoyo en Perú y, después de un duelo, me propusieron un lugar que fuese “más sencillo”, donde reponer fuerzas. ¿Y allí, cuál es su labor? Principalmente colaboramos con la pastoral de juventud. Allí los jóvenes son valorados por sus estudios, pero para que puedan estudiar toda la familia tiene que trabajar, incluso ellos mismos. Por esto, las familias apoyan poco la presencia de los jóvenes en las parroquias, puesto que les quita tiempo de estudio. Con ello, dentro de la parroquia, acompañamos a los catequistas de confirmación, pues son muy jóvenes y con poca formación. Es es una labor muy bonita, de acompañamiento formativo y personal. Además, trabajamos en la pastoral universitaria con la Universidad César Vallejo, donde va gente muy humilde, y en la Universidad Nacional Federico Villarreal-. Verdaderamente es una tarea desafiante pero muy bonita.

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JÓVENES & MISIÓN

#VERANOMISIÓN Un verano más, miles de jóvenes viajan durante sus vacaciones de verano para conocer y ayudar a miles de misioneros a anunciar el Evangelio. Desde la diócesis de Valencia, más de 40 jóvenes valencianos se unirán a esta experiencia, tras un curso preparándose en la delegación de Misiones. Conozcamos los grupos de este #VeranoMisión. Perú Siete jóvenes viajarán rumbo a Lima para ayudar en el colegio Santo Tomás de Valencia que hoy cuenta con cerca de 700 niños de los barrios pobres surgidos en los cerros del norte de la capital. Allí, ofrecerán su apoyo en las aulas por las mañanas, realizando labores de refuerzo escolar por las tardes, así como colaborando con las labores pastorales propias del colegio. Además, el colegio es parroquial, y en esta ayudarán en la catequesis tanto de niños como de jóvenes. Honduras De nuevo las Hermanas del Sagrado Corazón acogerán a seis voluntarios que viajarán hasta Honduras. Dos jóvenes en julio y cuatro en agosto -uno de ellos “novato”, el único chico- aportarán su granito de arena en Nuevo San Juan, una colonia formada tras el paso del huracán Mitch en 1998, donde las hermanas, llevan a cabo el proyecto ‘Casa de la esperanza’ que apoya a los colectivos más desfavorecidos y afectados Voluntarias y relgiosas en Honduras por la pobreza del lugar -principalmenre niños, jóvenes y mujeres-. Aquí colaboran principalmente con la pastoral juvenil y de infancia, pero también acompañan a las hermanas y sacerdotes a algunas comunidades más alejadas; colaboran con el dispensario médico así como con el comedor que llevan las hermanas; apoyan al colegio público de allí... República Dominicana Otro grupo de cinco jóvenes partirá, a finales de julio, a tierras dominicanas, más concretamente a la diócesis de San Juan de la Maguana. En esta, se vincularán los primeros días a la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, en Azua. Allí, colaborarán en un centro educativo de La Bombita y realizando actividades y catequesis para niños y jóvenes. Después, acudirán al centro educativo “Aventura” donde ayudarán en labores educativas así como acompañando a los estudiantes, familias y profesorado del mismo.

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Mozambique La parroquia de Nuestra Señora de la Merced de XaiXai es una parroquia extensa con once comunidades, en la que se mantiene un comedor donde desayunan y comen más de doscientos cincuenta niños y adolescentes que acuden a la escuela. En el Barrio 2013, se ha abierto una guardería donde atienden a alrededor de cien niños entre El grupo de jóvenes el pasado verano en Togo tres y cinco años. Además, los mercedarios ya cuentan con tres “casas da criança” donde acogen a niños y adolescentes que viven en la calle, con la ayuda de algunas mujeres. A esta misión acudirán ocho jóvenes entre julio y agosto llenos de energía y amor para compartir. También tres jóvenes acudirán al barrio de Ontupaia, en Nacala, para colaborar en labores educativas con las Hijas de la Caridad. Ecuador Un año más, acudirá el delegado de Misiones de Valencia, Arturo García, junto a siete jóvenes -seis de ellos seminaristas- a Ecuador, primero al Vicariato Apostólico del Puyo y luego a Manta, donde durante más de un mes brindarán su apoyo a la labor que realiza el misionero valenciano Ramón Peris. Cuba Tres de los seminaristas que en otros veranos han acudido a Ecuador, se han decidido a participar en Agosto de las misiones que la Diócesis de Santa Clara, en Banau, en la que participarán casi un centenar de personas. Jóvenes en el Encuentro de mayo del Escorial En esta, los jóvenes acudirán a las comunidades, acompañados de un seminarista o religiosa cubanos. Esta se organiza cada año en un lugar de la Diócesis según considera más necesario. Es una misión “puerta a puerta”, en la que se invita a la gente a participar en las celebraciones que organizan o en encuentros formativos; se hacen catequesis y juegos con valores para niños; se visitan de enfermos; etc. Que el Espíritu del Señor les acompañe para que se conviertan en verdaderos testigos del Evangelio y se encuentren, allá donde estén, con Cristo resucitado en sus hermanos necesitados.

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DESDE EL SEMINARIO VALENCIA CON AMOR

Compartir y fortalecernos en la fe que nos une «Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: “¡Dichosos los ojos que ven lo que veis!”» (Lc 10,23). Efectivamente, dichosos nosotros, discípulos del Señor, que le hemos visto y hemos estado con Él este pasado mes de Agosto, en Manta, Ecuador. Soy Lucas, seminarista de 5º curso del Seminario Mayor de Valencia, y el verano pasado tuve el gran regalo de vivir una experiencia misionera. Desde que entré al Seminario tenía la inquietud por ver y vivir eso de “irse de Misión”, y cuando se ha presentado la oportunidad, no la podía dejar escapar. La semana antes de salir en Misión, en medio de los preparativos y también de unos pocos nervios, nuestros familiares, amigos y aquellos más cercanos no animaban con fuerza: “Adelante, llevad el Evangelio”, y ese era nuestro deseo, pero intuíamos que el Evangelio ya nos estaba esperando allí. Y así ha sido.

Lucas y Sergio con niños en Manta

Lo primero que hemos aprendido es que “ir de Misión” no es ir a arreglar un poquito la vida y los problemas de aquellos hermanos nuestros, sino que la Misión es ante todo compartir y fortalecernos mutuamente en la Fe que nos une. Las ayudas materiales y todas las cosas que hayamos podido hacer, y que ciertamente son necesarias, acompañan y hacen de alguna manera visible la esencia, el motivo profundo por el que decidimos ir hasta allí.

Por eso, con lo que me quedo de este mes es que hemos compartido la vida, la fe y la vocación con la gran comunidad cristiana de Manta, formada por la parroquia de San Patricio y sus seis capillas, aunque ninguna de ellas tiene nada que envidiar a nuestras parroquias, ni en número ni en Fe. También pudimos estar un fin de semana en el Vicariato Apostólico del Puyo, una diócesis en crecimiento, y en el Seminario de Quito, lo cual fue también una gran alegría. La verdad es que esta experiencia ha sido un paso del Señor muy fuerte por nuestra vida y nuestra vocación. A mí personalmente, y creo que a mis compañeros también, la Misión ha sido enriquecedora a todos los niveles: como persona, como cristiano y como seminarista.

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Humanamente, porque allí hemos visto el rostro de Cristo, especialmente en el necesitado y en el enfermo, a los que visitábamos todos los días casa por casa, con una guitarra, con tiempo para dar, pero sobre todo con JesúsEucaristía. Hemos sido testigos de Cristo Buen Samaritano, que consuela y sostiene a quienes son zarandeados por el sufrimiento, la debilidad física y las dificultades familiares. En ninguna casa se nos pidió dinero, solo querían que les habláramos de Dios. Ellos, quienes a los ojos de la carne no tienen nada, nos han recordado que, a veces, la mayor riqueza está en los sitios más pobres. Como cristianos, porque hemos contemplado la belleza y la universalidad de la Fe, que no termina en las puertas de nuestras iglesias. Hemos encontrado una Iglesia joven, muy viva y con ella hemos El grupo de los que viajaron a Ecuador compartido y celebrado el tesoro de la Fe, el regalo de ser cristianos. En cada Eucaristía me acordaba de aquello que les decía San Pablo a los cristianos de Éfeso: “Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todos, que actúa por medio de todos y está en todos”. Y, por último, como seminaristas, y Dios mediante, futuros sacerdotes, nos hemos acercado un poco más a la vida de Cristo Buen Pastor. La labor pastoral ha sido mucha y muy variada: catequesis de niños, jóvenes y adultos, charlas, convivencias, oraciones, vigilias, celebraciones, incluso partidos de fútbol. Con todo ello, el Señor ha confirmado la llamada que un día escuchamos a seguirle más de cerca y a entregar nuestra vida en el ministerio sacerdotal, y hemos podido renovar nuestra respuesta. He vuelto de Ecuador con más ganas de ser sacerdote, y por supuesto, como todo cristiano, de ser santo, pues es lo que la Iglesia necesita. Es verdad que toda la tierra, toda nación y todo pueblo es “tierra de Misión”, empezando por nuestra querida Valencia, pero quiero animar a todos los que podáis, a que viváis una experiencia misionera fuera de vuestro pueblo y comunidad parroquial, pues os aseguro que no será en vano. También os invitaría a que podáis formar grupos de animación misionera en vuestra parroquia y ser así una “alarma misionera”, recordando la urgente tarea que nos corresponde como Iglesia. Porque no sólo tenéis una Misión, sino que sois una Misión para este mundo. Así que si el Señor envío a aquellos 72 discípulos delante de Él a las regiones y aldeas a las que pensaba ir Él y el mundo es muy grande, así que… ¡Adelante! ¡Unidos en la Misión!

Lucas Blanes Seminarista

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PARA PENSAR Y REZAR

“Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío” Jn 20, 21 18


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VIAJE AL PASADO

“Honor del Reyno de Valencia” Así definieron al Venerable P. Fr. Antonio Margil de Jesús, franciscano nacido en Valencia, distinguido en México pero desconocido entre sus conciudadanos, no sólo quién fue, sino qué hizo. Y es que en España no se conoce demasiado la labor evangelizadora que desde el siglo XVI llevó a cabo en el Nuevo Mundo la Orden Franciscana. Nació en Valencia el 18 de agosto de 1657, para dos días después ser bautizado en la Iglesia de los Santos Juanes. Creció en el barrio de Velluters con una especial gracia natural, un carácter desbordante alegría, una sencillez encantadora y un genio perspicaz, además de ser caritativo y humilde. Su devoción fue muy grande desde bien pequeño, y se dice que tenía como un don “divino” y una espiritualidad fuera de lo común. Ingresó en el Convento de la Corona de Cristo el 22 de abril de 1673, con solo 16 años, siendo ordenado sacerdote con 25. Un siglo y medio después de la llegada de Colón, se abre una gran demanda de frailes para evangelizar tan inmenso territorio en el nuevo Mundo. Es en este contexto, cuando el 4 de marzo de 1683, el Prefecto de las Misiones de Propaganda Fide en la Nueva España llegó a Valencia para tratar de conseguir misioneros, aceptando 17 padres más y cuatro hermanos, entre ellos el padre Margil. El 6 de junio llegaron al puerto de Veracruz, desde donde tomó camino a la ciudad de México andando descalzo, algo que siguió haciendo gran parte de su vida en la mayoría de viajes que realizó y que junto a los más de 10.000 kilómetros recorridos en sus periplos por Mesoamérica le valieron ser conocido como el “Fraile de los Pies Alados”. En agosto de ese mismo año el padre Antonio Linaz envió al padre Margil, junto a tres padres más a la iglesia de la Santa Cruz de Querétaro para fundar el Colegio Apostólico de Propaganda Fide, convirtiéndose así en el primer Colegio para la propagación de la Fe fundado en América. Luego fundó varios colegio más. Imagen del franciscano Se dice que cuando nuestro franciscano llegó al lugar clavó en la tierra del patio su cayado y, tiempo después, comenzó a crecer una acacia que todavía existe y que, de manera singular, sus espinas tienen forma de crucifijo. Querétaro fue el primer centro de su actividad. Desde allí comenzó una increíble etapa misionera itinerante. Durante más de diez años, recorrió Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, y todo México, evangelizando a más de 40.000 personas que

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recibieron el bautismo de sus manos. Fundó misiones como las de Dolores, Adaes, San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey y el convento de Guadalupe en Zacatecas. Siguiendo una costumbre misionera, yendo por parejas, cuando llegaban a los pueblos, entraban cantando, y con la cruz levantada, lo que provocaba que las gentes salieran a recibirlos maravilladas a escuchar sus palabras. Difundió en estos, el Ave María y las estaciones del Vía Crucis. Descalzo y sin más avituallamiento que el crucifijo, su breviario y los utensilios para celebrar misa, pasó meses enteros viviendo de la Providencia. Fruto de sus correrías apostólicas, escribió un Diccionario de muchos dialectos indígenas. En 1696 fue nombrado superior del colegio de Querétaro. Fue también Notario Apostólico, Comisario del Santo Oficio y Prefecto de las Misiones de Propaganda Fide en las Indias Occidentales. En 1711 inició otra etapa de expansión misionera en los territorios del norte y llegó hasta Texas, territorio donde fundó en 1718, junto a fray Antonio de Olivares, la ciudad de San Antonio. Sus últimos años transcurrieron en los colegios de Querétaro y Zacatecas. Finalmente enfermó y, lleno de méritos, fue llevado a Ciudad de México, donde coronó su medio siglo de apostolado con una muerte santa, acaecida el 6 de agosto de 1726. Las últimas palabras que entonó a sus hermanos fueron: “Ya es hora de ir a ver a Dios”. Fue enterrado en el Convento de San Francisco de la capital mexicana, aunque sus restos reposan desde el 1 de noviembre de 1983 en el lateral derecho del altar mayor de la Iglesia del Convento de Guadalupe. Se celebraron Exequias en su honor en Ciudad de México unos días después de su muerte y fueron publicadas por José Luis Velasco y Arellano y tituladas: Tierno recuerdo de la incansable solicitud e infatigable anhelo del venerable padre fray Antonio Margil de Jesús. En Valencia también se celebraron solemnes funerales por Fray Margil en 1728, más de dos años después de su fallecimiento. En Guadalupe, durante la inauguración de la plaza que lleva su nombre, en la tarde del 28 de marzo de 2018, pude saludar al prestigioso escultor mexicano Carlos Espino, autor del monumento y al cual me atreví a pedir una réplica de la escultura que se acababa de develar. La conseguí para la ciudad de Valencia, su tierra natal, y la tengo para entregar en 2020 en la Iglesia de los Santos Juanes. César Salvo Cronista de Villar del Arzobispo

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LA VOZ DE LA EXPERIENCIA

¡Cristo Vive! 1/ El Papa Francisco escribe su Carta directamente a la gente joven, entre sus 15 a 29 años, esperando que los padres, educadores y personas mayores comprendamos, acompañemos y miremos con simpatía a quienes hoy constituyen el presente y la esperanza para el mundo y la Iglesia. Es un documento con aire muy juvenil, que respira mucho amor y confianza, queriendo hablar de tú a tú a cada joven con una invitación a que se conviertan en protagonistas en el seno de la sociedad y de la misma iglesia, sin miedos al fracaso o a las dificultades que se les puedan presentar, aprovechando las numerosas posibilidades que tienen por delante y contando también con la gracia de Dios que no les defraudará. 2/ Sabiendo que es una carta para los jóvenes, ¿es bueno, lícito que de cara a los 90 años se sienta uno implicado, tocado por las reflexiones del Pontífice? Cabe hacer una revisión de aquellos sueños del Seminario, de cuando Pablo VI pedía la ayuda a España de 2.000 sacerdotes para América Latina y de los más de 60 años vividos en el ministerio sacerdotal. Al repasar la historia uno encuentra que el Señor nos ha acompañado en todo momento: en los difíciles, cuando se han sufrido, accidentes, operaciones quirúrgicas, desalientos y la debilidad humana se ha manifestado en los fallos, en las tentaciones medio superadas, en las miserias de las que había que pedir perdón al Señor en el rezo del Padrenuestro, al acercarse diariamente al altar, en el sacramento de la Penitencia. Pero uno encuentra también tantas satisfacciones, momentos de alegría y de gozo recibidos del Señor a través de amigos, feligreses, del acompañamiento familiar. En esa balanza de lo vivido, de lo experimentado, damos gracias a Dios y contando con su ayuda de nuevo nos determinaríamos a dejar la barca como Juan y Andrés o el telonio de Mateo para seguir la invitación a seguirlo. Claro que quedaremos muy lejos de la fidelidad de María, de su “Sí” y de su saber estar al pie de la Cruz.

3/ En el capítulo 4º el Papa quiere decirles a los jóvenes lo más importante, lo central de su Exhortación, recordándoles estas tres verdades fundamentales de nuestra fe: “Dios te ama”, “Cristo te salva”, “Cristo vive”. Ellas alimentan nuestra vida cristiana, la de todo cristiano. Cabe que las meditemos, que las hagamos nuestras, como si el Papa nos las recordara en un diálogo personal con cada uno de nosotros. DIOS TE AMA. Hemos oído muchas veces hablar de “Dios amor”, pero como una definición. Pero el Papa lo concreta y nos invita a sentirse interpelados: “Dios te ama” y nos recuerda destellos de esa amor divino en el padre que le da la mano a su hijo para que se levante, en la madre que no puede olvidar nunca al hijo nacido de sus entrañas, en el joven que lleva tatuada la imagen en sus manos de la persona amada, que no somos fruto de la casualidad. Podemos pensar en esa entrega diaria de nuestros misioneros entre los pobres y descartados de la sociedad, dándoles pan, alegría

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y esperanza sin esperar nada a cambio. Estos y tantos destellos nos reflejan el Amor de Dios infinito, gratuito, sin muros “porque es su genio” (diríamos su DNI) y El es Fiel. CRISTO TE SALVA. El abate Huvelin le decía a Carlos de Foucauld: “Cristo ha ocupado el último lugar (equivale a “el primer lugar a la hora de amar y entregarse”) y nadie se lo va a arrebatar”. Porque nos dio la máxima prueba de amor, entregándose en la cruz voluntaria, conscientemente, disculpando a sus verdugos al orar: ”Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. El está dispuesto a perdonarnos “setenta veces siete”, a acogernos con la alegría y banquete como el padre del hijo pródigo, con el cariño que le decía a la prostituta : “ Yo no te condeno. Vete y no peques más”. Sus brazos abiertos en la cruz hablan de su perdón, de su acogida. Por tanto, nos dice el Papa Francisco: “Mira a la Cruz. Aférrate a El. Su amor es más grande que todas nuestras contradicciones. Después de nuestras caídas, nos ayuda a ponernos en pie. Porque la verdadera caída –atención a esto- es la de permanecer en el piso y no dejarse ayudar. Cree firmemente en su misericordia que te libera de tus culpas, que te salva. Así podrás renacer una y otra vez”. “EL VIVE”.. Jesús nos puede salvar, acompañarnos y darnos su mano en nuestras caídas porque vive, venció a la muerte con su resurrección. Nos prometió estar a nuestro lado hasta el fin de los siglos. No fue solo un hombre bueno de hace dos mil años a quien imitar, ni un gran filósofo a lo Platón o un gran teólogo como san Agustín o santo Tomás. Porque resucitó y vive, pude sanarnos, transformarnos, llenar nuestra vida de gracia y luz. San Pablo decía :”No soy yo, es Cristo quien vive en mí”. Esa verdad, cuando se hace experiencia como decía Benedicto XVI en su Encíclica “Deus caritas est”: “se es cristiano no por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con una Persona, entonces da un nuevo horizonte a nuestra vida”. Con Cristo nuestro corazón está arraigado en una seguridad básica: como la de tanta gente sencilla y buena que son “los santos de la casa de al lado”, al igual de nuestros misioneros que no abandonan a su gente en las aguas torrenciales de Mozambique o los claretianos ante las bombas y ataques de Alepo. Con el Eterno Viviente se pueden afrontar los signos de muerte y recibir su Espíritu que nos hace saborear lo maravilloso y bello de su amor, de su presencia.

4/ El Papa firma su Exhortación Apostólica el 25 de marzo de 2019 fiesta de la Encarnación en Loreto, dirigida a los Jóvenes y a todo el Pueblo de Dios. Es interesante hacer una lectura reflexiva y darla a conocer a los amigos y a los mayores “porque toda edad es una gracia permanente del Señor”.

Juan Sanchis Misionero Valenciano

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Secretariado Diocesano de Valencia

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