MR Nº 14 - Extraterritorial

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LITERATURA | FOTOGRAFÍA | TERRITORIO

DIRECTOR REVISTA

CRISTIÁN RAU

DIRECTOR EDITORIAL

JOSÉ TOMÁS LABARTHE

DISEÑO Y MAQUETACIÓN

MICAELA CABRERA ARTUS

CORRECCIÓN DE TEXTO

DARÍO PIÑA

FOTÓGRAFOS

BLANCA ZUÑIGA | CARLA MCKAY ELDE GELOS | LEONORA VICUÑA MAURICIO VALENZUELA | SAMUEL SALGADO CRISTIÁN LABARCA

FOTOGRAFÍA DE ARCHIVO

© COLECCIÓN MUSEO O’HIGGINIANO Y DE BELLAS ARTES DE TALCA

IMÁGENES DE CUBIERTA

GONZALO CARDEMIL

EDITORES

MARÍA PAZ RAU | DANIEL ROZAS CRISTIÁN RAU | JOSÉ TOMÁS LABARTHE

EDITORIAL

33 1/2 ORIENTE 1176, TALCA, CHILE

UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL MAULE

EDICIONES@UCM.CL


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CONTENIDOS

EDITORIAL

PÁGINA 13

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PALIMPSESTO URBANO

POR: CATALINA PORZIO

PÁGINA 16

ÁRIDOS

POR: CLAUDIO MALDONADO

PÁGINA 45

ENTREVISTA A MAURICIO VALENZUELA

POR: DANIEL ROZAS

PÁGINA 53

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FOTOS MOVIDAS DE PROVINCIA

POR: JORGE POLANCO

PÁGINA 64

ALGUNA LUZ SOBRE ESTOS CAMPOS

POR: PEDRO GANDOLFO

PÁGINA 79

ENTREVISTA A BLANCA ZÚÑIGA

POR: CRISTIÁN RAU

PÁGINA 93

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LITERATURA FRONTERIZA EN EL NORTE GRANDE

POR: RODRIGO RAMOS

PÁGINA 105

ALGUNA VEZ SALÍ VESTIDA DE PLUMAS Y TACOS AGUJAS

POR: SILVIA FALORNI

PÁGINA 130

VEINTE AÑOS DE PROVINCIA

POR: JONNHATAN OPAZO

PÁGINA 145

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EDITAR DESDE EL AQUÍ

POR: YANKO GONZÁLEZ

PÁGINA 163

ENTREVISTA A SERGIO MANSILLA

POR: MARÍA JOSÉ CABEZAS CORCIONE

PÁGINA 175

SUTURAR LAS CONFIANZAS

POR: ROSABETTY MUÑOZ

PÁGINA 185

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ENTREVISTA A EGON MONTECINOS

POR: STEFANO MICHELETTI

PÁGINA 194

LA CULTURA EN TIEMPOS CONSTITUYENTES

POR: PAULO SLACHEVSKY

PÁGINA 209

OBSCENO, DESCARNADO, ENORME

POR: LUCY OPORTO VALENCIA

PÁGINA 220

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E D I T O R I A L Celebramos la importancia que se le ha dado

procedimientos y prácticas provincianas y

últimamente al concepto «territorio» y al

valientes, que buscan como bien dice Yanko

ejercicio de valorar las prácticas pensadas y

González, por aquí,: «dar la batalla como si

realizadas desde lugares lejanos del centro

sirviera».

mismo del poder. Eso sí, presentimos,

Un par de pispeos.

también, que se corre el riesgo de que de

Hace poco un destacado periodista pedía a

tanto manosear el concepto puede volverse

su fanaticada no usar más la palabrita e inter-

romo, inocuo; hasta carne de meme. Así que

cambiarla por barrios, villas, poblaciones, pla-

intentaremos circundar el asunto —evitando

zas, etcétera ya que este «suena a asamblea

ojear la expresión— discutiendo en torno a

de militantes o algo deshabitado y lejano». El

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escritor sureño Óscar Barrientos, por el con-

postulamos simplemente para recordar que

trario, la defiende, y lo hace por motivos más

no toda producción cultural debe mostrar obli-

bien prácticos ―las otras opciones no le con-

gadamente las marcas, con pelos y señas, del

vencen―: «regionalización» tiene un tufillo

lugar de donde proviene. No es necesario exhi-

militar que conviene a toda costa sortear, y,

bir la Denominación de origen como muestra

la otra, «provincia», está demasiado pasada a

de calidad o de prueba de blancura; y por lo

humo, nostalgia y caminos de tierra.

pronto, no todo lo que se hace debe repetir

«El mapa no es el territorio» rezan los ta-

procedimientos que se reconocen como ade-

tuajes —o la descripción en Instagram (que

cuados. «Tráiganme clichés nuevos» decía un

viene a ser lo mismo)— de los feligreses más

culturoso de provincia.

convencidos. El mito dice que la frase fue acu-

Ahora bien, y esto es lo importante y lo

ñada por un militar que recorría el campo de

que nos convoca: el postular que las ideas y

batalla mapa en ristre y pese a su atenta lec-

creaciones excéntricas ―fuera del centro—

tura, terminó dentro de una zanja enemiga,

no deban trazarse en base a tópicos manosea-

porque, claro, en la cartografía no aparecía

dos y con olor a precariedad impostada, no

la trinchera específicada. La máxima, que

quiere decir que haya que ir a buscar tramas

sirve de comodín culto en casi todos los cam-

y conceptos fáciles y pensados para el cen-

pos intelectuales existentes, en estas lides la

tro. «Postergo el momento de escribir porque

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no encuentro la palabra con que se abren las

este presente, en que vivimos, sin duda, una

montañas», nos ayuda Guadalupe Santa Cruz.

crisis de valores morales y formales proponemos ir

La propuesta del hacer desde el acá, o desde un

más allá del lenguaje dado por nuestro paisaje,

poco más allá, debe buscar armar una nueva

rescatando, raspando, releyendo y poetizando

forma de relatar y de comprender los bordes,

en torno a prácticas situadas ―a veces ópacas

cierta poética afincada.

y silenciadas―, pero que dan cuenta de una

El título de este número —extraterri-

forma de hacer única; artilugios y oficios que

torial— lo tomamos prestado del crítico

se relacionan y nutren de la ceguera centrista.

George Steiner, quien propuso que una de las

Este número, entonces, pretende hilvanar

características únicas de la revolución del len-

una especie de base, un par de pilares media-

guaje dada a partir de la «crisis de valores mo-

namente firmes, en torno a los cuales seguir

rales y formales» que antecenden a la Primera

pensando los modos de producción desde es-

Guerra Mundial fue la aprición de una «caren-

tos lugares. Les pedimos a autoras y autores

cia de patria». Autores brillantes ―léase Na-

quitar el tupido velo, desnudar, mostrar la

bokov, Kristof, Borges o Beckett—mutaron

estructura, los hilos invisibles que rigen la

de idioma —superando eso de que la patria es

forma en que piensan y producen. Echar «al-

la lengua, dicho por Adorno desde el exilio―

guna luz sobre estos pueblos» como propone

amplificando de manera radical sus obras. En

Pedro Gandolfo.

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PALIMPSESTO URBANO

por Catalina Porzio | fotografías Carla McKay

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No hallarás nuevas tierras, no hallarás otros mares. / La ciudad te seguirá. / Vagarás por las mismas calles. / Y en los mismos barrios te harás viejo; / y entre las mismas paredes irás encaneciendo. / Siempre llegarás a esta ciudad. [Cavafis, 2000: 17]

Venía de las selvas inextricables del jabalí y del uro; era blanco, animoso, inocente, cruel, leal a su capitán y a su tribu, no al universo. Las guerras lo traen a Ravena y ahí ve algo que no ha visto jamás, o que no ha visto con plenitud. Ve el día y los cipreses y el mármol. Ve un conjunto, que es múltiple sin desorden; ve una ciudad, un organismo hecho de estatuas, de templos, de jardines, de habitaciones, de gradas, de jarrones, de capiteles, de espacios regulares y abiertos. Ninguna de esas fábricas (lo sé) lo impresiona por bella; lo tocan como ahora nos tocaría una maquinaria compleja, cuyo fin ignoráramos, pero en cuyo diseño se adivinara una inteligencia inmortal. Quizá le basta ver un solo arco, con una incomprensible inscripción en eternas letras romanas. Bruscamente lo ciega y lo renueva esa revelación, la Ciudad. Sabe que en ella será un perro, o un niño, y que no empezará siquiera a entenderla, pero sabe también que ella vale más que sus dioses y que la fe jurada y que todas las ciénagas de Alemania. [Borges, 1974: 558]

La historia comienza al ras del suelo, con los pasos. Son el número, pero un número que no forma una serie. No se puede contar porque cada una de sus unidades pertenece a lo cualitativo: un estilo de aprehensión táctil y de apropiación cinética. Su hormigueo es un innumerable conjunto de singularidades. Las variedades de pasos son hechuras de espacios. Tejen los lugares. [De Certeau, 2008: 5]

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En las grandes ciudades, tanto los espacios como los lugares son diseñados y construidos: caminar, observar, estar en público, son parte del diseño y propósito como estar dentro para comer, dormir, hacer zapatos o el amor o música. La palabra ciudadano tiene que ver con ciudad, y la ciudad ideal se organiza en torno a la ciudadanía: en torno de la participación de la vida pública. (...) Caminar por las calles es lo que vincula la lectura del mapa con la propia vida vivida, el microcosmos personal con el macrocosmos público; permite entender el laberinto alrededor. [Solnit, 2015: 269]

Ciudad se deriva del latín civitas, civitatis, civitatem y tiene el más noble significado para el género humano, por cuanto cada palabra obedece a una cosa nueva, y civitas, civitatis o civitatem implican la primera forma de organización en sociedad, el primer salto de las palizadas lacustres o las cavernas agresivas hasta la aglomeración de las familias con fines de mutua ayuda, cooperación, etcétera. [Edwards Bello, 2009: 591]

Las ciudades están llenas de sorpresas, llenas de lo inesperado, de extraños encuentros, llenas de respuestas que no esperabas a tus preguntas. Tal vez por esta razón es que en su origen las ciudades eran lugares de intercambio. En contraste con la ciudad está el campo, tan diferente. El campo está lleno de lo que no sorprende. Al contrario, está lleno de lo esperado, de espera. [Berger, 2007: 32]

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Llorábamos, porque habíamos sido expulsados de la antigua Edad de Piedra a la nueva Edad de Piedra, de las estepas al fango de los ríos, de la noble cacería de los mamuts y los bisontes al esclavizante escarbar por tallos, de la libertad al masticar. Llorábamos porque estábamos cumpliendo la condena de esperar sentados, en el granero, el lapso de tiempo entre la siembra y la cosecha, por lo tanto, en habitar en casas. [Flusser & Onetto, 2017: 13]

Una profecía muy señalada del período 1880-1920 ve en las ciudades el espacio de las sensaciones inexploradas, ya no solo el disolverse en la multitud como huida de control parroquial, ni las licencias que permite el consumo de alcohol, juego y prostitución, sino el aprendizaje de lo urbano como «naturaleza de relevo», el gusto por los paisajes insólitos, los cambios permanentes, las aglomeraciones, el encanto de la sordidez, las señas desastrosas del avance de la industria, la pérdida del sitio fijo que cada uno ocupaba en pueblos y pequeñas ciudades. [Monsiváis, 2000: 207]

Una ciudad: piedra, cemento, asfalto. Desconocidos, monumentos, instituciones. Megalópolis. Ciudades tentaculares. Arterias. Muchedumbres. ¿Hormigueros? ¿Qué es el corazón de una ciudad? ¿El alma de una ciudad? ¿Por qué se dice que una ciudad es bonita o fea? ¿Qué tiene de bonito y de feo una ciudad? ¿Cómo se conoce una ciudad? ¿Cómo conoce uno su ciudad? (...) Nunca nos podremos explicar o justificar la ciudad. La ciudad está ahí. Es nuestro espacio y no tenemos otro. Hemos nacido en ciudades. Hemos crecido en ciudades. Respiramos en ciudades. Cuando cogemos el tren es para ir de una ciudad a otra ciudad. No hay nada de inhumano en una ciudad, como no sea nuestra propia humanidad. [Perec, 2001: 99-100]

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Hay unos niños que salen al patio de la escuela en fila de a dos. Hay una mansión de finales de siglo completamente sola en medio de grandes edificios de cristal. Hay unas pequeñas cortinas de vichy en las ventanas, unos consumidores en las terrazas de los cafés, un gato que se calienta al sol, una señora cargada de paquetes que llama a un taxi, un centinela que monta guardia ante un edificio público. Hay unos basureros que llenan unos volquetes, unos revocadores de fachadas que instalan un andamio. Hay nodrizas en las plazoletas, libreros a lo largo de los paseos; hay cola ante la panadería, hay un señor que pasea a su perro, otro que lee su periódico sentado en un banco, otro mira a los obreros que están demoliendo una manzana de casas. [Roudinesco, 2019: 35]

Las ciudades también son lugares inventados por la voluntad y el deseo, por la escritura, por la multitud desconocida. [Arroyo, 2016]

La forma de la ciudad cambia más rápido, ay, que el corazón de un mortal. [Baudelaire]

Así —dice alguien— se confirma la hipótesis de que cada hombre lleva en su mente una ciudad hecha solo de diferencias, una ciudad sin figuras y sin forma, y las ciudades particulares la rellenan. [Calvino, 1998: 47]

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La historia del psicoanálisis es también la historia de un geopsicoanálisis cuyo territorio arquelógico sería el de las ciudades, todas parecidas y todas distintas unas de otras. (...) Me gustan las ciudades, me gustan los ruidos de la ciudad, la multitud, los cafés, los restaurantes, y por lo tanto me gusta que el psicoanálisis esté implantado en las ciudades, incluso en las megalópolis, donde la angustia va a la par de la interrogación del sujeto sobre sí mismo. Explorar el propio inconsciente siempre implica soltar algo, a costa de conservar su huella en el inconsciente: un territorio, una tribu, una familia y por lo tanto una soberanía ligada a la raza, a la nación. Es también soñar con una ciudad o incluso soñar una ciudad. [Roudinesco, 2019: 100]

Quizás todo consista en saber qué palabras pronunciar, qué gestos hacer, y en qué orden y con qué ritmo, o bien baste la mirada, la respuesta, el ademán de alguien, baste que alguien haga algo por el solo placer de hacerlo y para que su placer se convierta en placer de los demás: en ese momento todos los espacios cambian, las alturas, las distancias, la ciudad se transfigura, se vuelve cristalina, transparente como una libélula. [Calvino, 1998: 163]

Las ciudades son vastos depósitos de historia que pueden ser leídos como un libro si se cuenta con un código apropiado; son como sueños colectivos cuyo contenido latente se puede descifrar; espacios simbólicos a los que Jung y los surrealistas se habían asomado incipientemente. Los pasajes son cruceros no solo de transeúntes y cosas, sino de pensamientos y voluntades con múltiples orígenes. [Arroyo, 2016]

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A veces siento tanto / lo que siento por ti que / me meto en uno de esos / pasajes por los que no pasa / nunca nadie y hay puros zurcidores / japoneses y afiladores de tijeras y me / pongo a llorar mirando un ovillo de lana. [Bertoni, 2018: 63]

Así como una estantería de libros puede mezclar poesía japonesa, historia mexicana y novela rusa, los edificios de mi ciudad contenían centros zen, iglesias pentecostales, salones de tatuajes, tiendas de abarrotes, locales de burritos, palacios de cine, restaurantes chinos. Hasta las cosas más ordinarias me llenaban de asombro, y la gente en la calle ofrecía miles de atisbos de vidas parecidas y totalmente diferentes a la mía. [Solnit, 2015: 262]

La gran ciudad tiene un aspecto polifáceo; la pequeña es simplemente monofácea, o de una sola cara. Por eso las cosas y las ideas manifiestan aquí una tendencia irresistible a la uniformidad. [Edwards Bello, 2009: 587]

Aquí no hay glamour / ni bares franceses para escritores / solo rotiserías con cabezas de cerdo / zapatos de segunda / cajas de clavos. martillos. alambres y sierras / guerras entre carnicerías vecinas y asados pobres / este no es el paraíso ni el anteparaíso. [González, 2019: 9]

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«Ciudad» y «visualidad» son dos palabras que riman y a la vez dos conceptos que no se pueden despegar. (...) Si me dicen, igualmente, «piense en la ciudad», imagino de inmediato un recorrido. Se trata de un trayecto específicamente santiaguino. No pienso en ese momento en Londres de mi interés, ni Estambul de los cuentos, ni siquiera en el Buenos Aires de mi apego. Santiago es la ciudad. Aparece, observada desde un automóvil que entra en ella por el acceso sur, de noche. Hay explanadas, barreras, y sobre el asfalto fosforescencias amarillas, una infinita hilera de pequeños focos empotrados, manchones de petróleo, parches de alquitrán. Es posible que antes de que la carretera se sumerja bajo los puentes sucesivos haya avistado bloques de departamentos: ahí están las luces de los interiores, la vida que no me pertenece pero que pretendo reconocer. [Merino, 2012: 37]

En el terreno visual, la Ciudad de México es, sobre todo, la demasiada gente. Se puede hacer abstracción del asunto, ver o fotografiar amaneceres desolados, gozar el poderío estético de muros y plazuelas, redescubrir la perfección del aislamiento. Pero en Distrito Federal la obsesión permanente (el tema insoslayable) es la multitud que rodea a la multitud, la manera en que cada persona, así no lo sepa o no lo admita, se precave y atrinchera en el mínimo sitio que la ciudad le concede. Lo íntimo es un permiso, la «licencia poética» que olvida por un segundo que allí están, nomás a unos milímetros, los contingentes que hacen de la vitalidad urbana una opresión sin salida. [Monsiváis, 2012: 17]

La aparición de estas caras en la muchedumbre; / pétalos sobre húmeda, negra, rama. [Pound, 1981]

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Bajo la bruma agitada por los vientos, la isla urbana, mar en medio del mar, levanta los rascacielos de Wall Street, se sumerge en Greenwich Village, eleva de nuevo su cresta el Midtown, se espesa en Central Park y se aborrega finalmente más allá de Harlem. Marejadas de verticales. La agitación está detenida, un instante, por la visión. La masa gigantesca se inmoviliza bajo la mirada. Se transforma en una variedad de texturas donde coinciden los extremos de la ambición y degradación, las oposiciones brutales de razas y estilos, los contrastes entre los edificios creados ayer, ya transformados en botes de basura, y las irrupciones urbanas del día a día que cortan el espacio. A diferencia de Roma, Nueva York nunca ha aprendido el arte de envejecer al conjugar todos los pasados. Su presente se inventa, hora tras hora, en el acto de desechar lo adquirido y desafiar el porvenir. [De Certeau, 2008]

No puede haber una soledad como una que nos abandona rodeados de innumerables rostros que parecen no tener voz ni expresión, entre miradas sin número que nos contemplan sin juzgarnos, entre apresuradas figuras de hombres y mujeres que vienen y que van sin que tengan sentido ni sus prisas ni sus movimientos, y que parecen máscaras de locos, ciudadanos fantasmas. La sensación de inmensidad que produce Londres desde el interior se ve alimentada también por la descomunal extensión de barrios y por los constantes destellos que hacen suponer, en cada esquina, otros barrios de extensiones comparables. La espesa atmósfera que se vislumbra al final de cada enorme avenida envuelve su final en una especie de sombra incierta. [De Quincey, 2012: 195]

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Como en el teatro y en el cine, en el metro es de noche. Pero su noche no tiene esa ordenada delimitación, ese tiempo preciso y esa atmósfera artificialmente agradable de las salas de espectáculos. La noche del metro es aplastante, húmeda de un verano de invernáculo y además infinita, en cualquiera de sus puntos o de sus horas la sentiremos prolongarse en los tentáculos de los túneles, en cualquiera de las estaciones que bajemos estará latiendo uno de los muchos corazones del inmenso pulpo negro que subtiende la ciudad. La noche del metro no tiene comienzo ni fin, allí donde todo se conecta y se transvasa, donde las estaciones terminales son a la vez llegada y partida; llamarlas terminales es una de las muchas formas de defensa contra ese temor indefinido que espera en la penumbra del primer corredor, del primer andén. [Cortázar, 2009: 285]

Desventurados los que divisaron / a una muchacha en el Metro / y se enamoraron de golpe / y la siguieron enloquecidos / y la perdieron para siempre entre la multitud / Porque ellos serán condenados / a vagar sin rumbo por las estaciones / y a llorar con las canciones de amor / que los músicos ambulantes entonan en los túneles / y quizás el amor no es más que eso: / una mujer o un hombre que desciende de un carro / en cualquier estación del Metro / y resplandece unos segundos / y se pierde en la noche sin nombre. [Hahn, 2004: 23]

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Las ciudades levantadas por los modernos son también «topografías míticas» movidas simultáneamente por la fascinación y el desencanto, máquinas que seducen con interminables promesas frecuentemente incumplidas. Los territorios citadinos están unidos por un hilo civilizatorio que se proyecta en el tiempo, pero se distinguen en la sociedad burguesa por su estado siempre provisional. Allí se encuentran los tinglados de tránsito y realización donde se entrecruzan amos y esclavos, formando con su vida la peripecia cotidiana que da contenido y dimensión a la existencia común, dejando a su paso una profusa constelación de signos casi siempre imperceptibles para quien se encuentra inmerso en ellos. [Arroyo, 2016]

Las siglas son un talismán fatal para la imaginación de todo niño crecido en los años sesenta. Son la unidad de base de una quimera sinóptica que cree que confabulando números y letras se puede reducir el sentido y la complejidad del mundo a un juego de coordenadas unívocas. Pero si las siglas de Brasilia despertaron en mí los ecos de una infancia intacta, es porque en ese idioma impronunciable resonaba el imaginario que tejió mi niñez, la niñez típica del hijo de la cultura de masas: el imaginario de la ciencia ficción. [Pauls, 2017: 127]

Hay que guardarse de decirles que a veces ciudades diferentes se suceden sobre el mismo suelo y bajo el mismo nombre, que nacen y mueren sin haberse conocido, incomunicables entre sí. En ocasiones hasta los nombres de los habitantes permanecen iguales, y el acento de las voces, e incluso las facciones; pero los dioses que habitan bajo esos nombres y en esos lugares se han marchado sin decir nada y en su lugar han anidado dioses extranjeros. [Calvino, 1998: 43-44]

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Por ello, las ciudades, aunque duran siglos, en realidad son grandes campamentos de vivos y muertos en los que quedan algunos elementos, como señales, símbolos y advertencias. [Edwards Bello, 2009: 31]

En un corredor vi una flecha que indicaba una dirección y pensé que aquel símbolo inofensivo había sido alguna vez una cosa de hierro, un proyectil inevitable y mortal, que entró en la carne de los hombres y de los leones y nubló el sol en las Termópilas y dio a Harald Sigurdarson, para siempre, seis pies de tierra inglesa. [Borges, 1974: 798]

Pero la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en las esquinas de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, cada segmento surcado a su vez por arañazos, muescas, incisiones, comas. [Calvino, 1998: 25-26]

Lo que tenía la ciudad jardín de idea verdaderamente mala es eso: coger una hoja en blanco y crear un mundo nuevo. Eso es artificial; no puedes hacer un nuevo mundo sin el viejo. [Jacobs, 2019: 93]

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Con las ruinas, una ciudad se libera de sus planes y se convierte en algo tan complejo como la vida, algo que puede explorarse pero quizá no cartografiarse. Es la misma transmutación que aparece en los cuentos de hadas en los que las estatuas, los juguetes y los animales se vuelven humanos, aunque a estos se les insufla vida, mientras que, con las ruinas, a la ciudad se le insufla muerte, pero una muerte generadora, como la del cadáver que sirve de alimento a las flores. [Solnit, 2020: 77-78]

Mi ciudad es la ciudad de los británicos melancólicos —Dickens, Gissing, Johnson, especialmente Johnson—, aquella en la que no vamos a ningún sitio, sino que ya estamos allí; nosotros, la gente normal y corriente que vaga por estas miserables y maravillosas calles en busca de un yo reflejado en los ojos de un desconocido. [Gornick, 2018: 13]

Vivo en un bello barrio en Santiago de Chile. Es un barrio en que los papás no han desaparecido aún y en la botillería les fían a todos los vecinos. Vivo en un bello barrio con bengalas, extintores y gente alegre, las mujeres acá usan sables y son bellas como la curaíta de la Chuki. Y hay iglesias evangélicas y hay canutos y hay canutos y hay canutos y la tontera fascista al interior de todas estas casas. (...) Vivo en un bello y enérgico barrio en la zona sur de Santiago. Su belleza es tal que mi hermano lo graba con su celular y por la noche le muestra los videos a su guagua para hacerla dormir. (...) Aquí nadie discrimina a los flaites, porque somos todos flaites. Aquí nadie discrimina a los haitianos, porque todos somos haitianos. Aquí nadie discrimina a las guatonas, porque somos todas guatonas. Aquí nadie discrimina a los pokemones, porque somos todos pokemonos. Aquí nadie discrimina a los que hacen portonazos, porque aquí todos hacemos portonazos. [Carreño, 2020: 116-117]

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Y si uno cuenta que vio la primera luz del mundo en el Zanjón de la Aguada, ¿a quién le interesa? ¿A quién le importa? (...) Una ribera de ciénaga donde a fines de los años cuarenta se fueron instalando unas tablas, unas fonolas, unos cartones, y de un día para otro las viviendas estaban listas. Como por arte de magia aparecía un ranchal en cualquier parte; como si fueran hongos que por milagro brotan después de la lluvia, florecían entre las basuras las precarias casuchas que recibieron el nombre de callampas por la instantánea forma de tomarse un sitio clandestino en el opaco lodazal de la patria. [Lemebel, 2015: 45]

Las calles de esta ciudad no tienen nombre. Existe una dirección escrita, pero solo tiene un valor postal, se refiere a un catastro (por barrios y por bloques, de ningún modo geométricos) cuyo conocimiento es accesible al cartero, no al visitante: la ciudad más grande del mundo está, prácticamente, inclasificada, los espacios que la componen en detalle están innominados. (...) Esta ciudad solo se puede conocer por una actividad de tipo etnográfico: es necesario orientarse en ella no mediante un libro, la dirección, sino por el andar, la vista, la costumbre, la experiencia; una vez descubierta, la ciudad es intensa y frágil, no podrá encontrarse de nuevo más que a través del recuerdo de la huella que ha dejado en nosotros: visitar un lugar por vez primera es como empezar a escribirlo: al no estar escrita la dirección, será preciso que ella misma cree su propia escritura. [Barthes, 2007: 45-49]

No lograr orientarse en una ciudad aún no es gran cosa. Mas para perderse en una ciudad, al modo de aquel que se pierde en un bosque, hay que ejercitarse. Los nombres de las calles tienen que ir hablando al extraviado al igual que el crujido de las ramas secas, de la misma forma que las callejas del centro han de reflejarle las horas del día con tanta limpieza como un claro en el monte. [Benjamin, 2011: 5]

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Y de pronto, la calle, la calle lisa y que parecía destinada a ser una arteria de tráfico con veredas para los hombres y calzada para las bestias y los carros, se convierte en un escaparate, mejor dicho, en un escenario grotesco y espantoso donde, como en los cartones de Goya, los endemoniados, los ahorcados, los embrujados, los enloquecidos, danzan su zarabanda infernal. [Arlt, 2008: 58]

Y vacas por las calles: vacas que caminaban mezcladas con la multitud, que se acurrucaban entre los acurrucados, que deambulaban entre los deambulantes, que detenían su marcha entre los que se detenían: pobres vacas cuya piel se había vuelto de barro, obsecadamente flacas, algunas pequeñas como perros, devoradas por los ayunos, con la mirada eternamente atraída por los objetos destinados a una desilusión sin fin. Era casi de noche y ellas se acurrucaban en los cruces, junto a algún semáforo, ante los portales de algún desordenado edificio público, montones negros y grises de hambre y desconcierto. [Pasolini, 2017: 19]

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La polución turística no es un problema menor en Perú. Además del desgaste que ese ejército de borceguíes made in Primer Mundo inflige a la delicada contextura de las ruinas incas, intenso pero nunca tan persistente como el que ejercen las lluvias y vientos (y que obligarán en un futuro no muy lejano a techar Machu Picchu), además de las restricciones que acarrea (han limitado el cupo para hacer el camino del Inca, y ahora hay que reservar lugar con un año de anticipación), la afluencia de extranjeros tiene el efecto adicional, bastante extraño, de eclipsar las atracciones locales. No solo porque para contemplar un espejo hecho con una palangana de piedra o la perfección de un muro de mil años siempre hay que sortear una cortina de nucas y sombreros de europeos madrugadores —siempre más madrugadores que uno—, sino lisa y llanamente porque son tantos, tan diversos y visibles, y tan constantes con el contexto, que ellos pasan a ser la verdadera atracción. Ellos, o más bien la escena de ellos contemplando, admirando, respetando, consumiendo todo lo que la zona más vieja del Nuevo Mundo tiene para ofrecerles. [Pauls, 2012: 19]

El turista sabe que no sabe nada, por eso compra los souvenirs horribles y hace los tours de a pie por las ciudades (el de Jack el Destripador en Londres está buenísimo: quien no lo hace por considerarlo un lugar común me da pena). El viajero no: no quiere guías. Ni en persona ni en libros. Creen que la ignorancia es la libertad y desprecian a la gente que ha estudiado para enseñarle a los demás la historia de su país. (...) El viajero padece, también, de romantización de la pobreza: son tan amables y alegres en África Oeste, dicen, no pueden creerlo, cómo sonríen a pesar de la miseria y la malaria (la enfermedad, no estoy usando lunfardo); qué felices están en comparación con los amargos europeos. [Enríquez, 2020: 446-447]

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Hay un maravilloso montón de conversaciones en Roma. / Camino por ellas / moviéndome en zigzag, / separándolas como un peine, / escuchándolas / enredarse / a mis espaldas. / Entrata. / Uscita. [Carson, 2018: 13]

Comencé a caminar las calles de mi propia ciudad cuando era una adolescente, y las caminé por tanto tiempo que ellas y yo cambiamos. La marcha desesperada de la adolescencia, cuando el presente parecía una eterna ordalía, dio paso a los reflexivos paseos e innumerables trámites de alguien ya no tan ensimismado, tan aislado, tan pobre, y mis paseos suelen volverse hoy revisiones de mi historia y su relación con la de la ciudad. Espacios vacíos se transforman en nuevos edificios, bares de veteranos son invadidos por jóvenes hipsters, las discotecas de Castro se vuelven tiendas de vitaminas, calles y vecindades enteras cambian su rostro. Hasta mi propio barrio ha cambiado tantas veces que a veces parece como si me hubiera mudado dos o tres veces de la ruidosa esquina desde donde partí poco antes de cumplir los veinte. [Solnit, 2015: 296-297]

Cuando todos se vayan a otros planetas / yo quedaré en la ciudad abandonada / bebiendo un último vaso de cerveza, / y luego volveré al pueblo donde siempre regreso / como el borracho a la taberna / y el niño a cabalgar / en el balancín roto. [Teillier, 2001: 46]

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Si algo está curvado en esta ciudad, no se debe a una planificación específica, sino porque Pedro I era un delineante descuidado, cuyo dedo se deslizaba a veces fuera del borde de la regla y el lápiz lo seguía, como también sus atareados subordinados. La ciudad descansa en verdad sobre los huesos de sus constructores tanto como sobre los pilares de madera que encajaron en el terreno. Así ocurre, hasta cierto punto, en casi cualquier otro lugar del Viejo Mundo, pero es que la Historia se ocupa perfectamente de los recuerdos desagradables. San Petersburgo resulta ser demasiado joven para tener una mitología balsámica y, siempre que se produce un desastre natural o premeditado, se puede descubrir —de entre una multitud— una cara pálida, algo hambrienta y sin edad y oír el susurro: «¡Te digo que este lugar está maldito!». Nos estremecemos, pero un momento después, cuando intentamos echar otro vistazo al que ha hablado, la cara ha desaparecido. En vano nuestros ojos recorrerán las multitudes que se arremolinan despacio, el tráfico que avanza como una tortuga: no vemos nada, excepto al transeúnte indiferente y, a través del oblicuo velo de la lluvia, los magníficos rasgos de los grandes edificios imperiales. La geometría de las perspectivas arquitectónicas de esta ciudad es perfecta para perder las cosas para siempre. [Brodsky, 2006: 72]

La noche de nuestras ciudades ya no se asemeja a ese ulular de los perros de las tinieblas latinas, ni a los murciélagos de la Edad Media ni a esa imagen de los dolores que es la noche del Renacimiento. Es un inmenso monstruo de chapa metálica atravesado por mil cuchillos. La sangre de la noche moderna es una luz cantante. [Aragon, 2016]

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Es un hecho maravilloso y digno de reflexionar sobre él, que cada uno de los seres humanos es un profundo secreto para los demás. A veces, cuando entro de noche en una ciudad, no puedo menos de pensar que cada una de aquellas asas envueltas en la sombra guarda su propio secreto; que cada una de las habitaciones de cada una de ellas encierra, también, su secreto; que cada corazón que late en los centenares de millares de pechos que allí hay, es, en ciertas cosas, un secreto para el corazón que más cerca de él late. [Dickens, 2017]

Para tener confianza en una ciudad extraña se necesita un espacio cerrado sobre el que ostentar un cierto derecho donde se pueda estar solo cuando el barullo de voces nuevas e incomprensibles aumente. Ese espacio ha de ser silencioso: nadie debe vernos cuando nos cobijamos en él, nadie cuando lo abandonamos. Lo más hermoso es escabullirse en un callejón sin salida, permanecer de pie frente a un portal del que se posee la llave en el bolsillo, y abrir sin que mortal alguno pueda oírlo. [Canetti, 2017: 43]

berlín acoge sin seducir, sin exhibir, sin tentar. ciudad antihistérica por excelencia, y por eso extraordinariamente descansada. hay en esa forma de asilo una austeridad y una falta de puesta en escena que no pierden nada a cambio, que solo autorizan. sensación eufórica y a la vez inquietante de estar por primera vez en una ciudad utópica, capaz de asilar y dejar en libertad al mismo tiempo. (...) barrios como kreuzberg parecen tener el régimen de iluminación que tenían hace treinta años. ¿deprimente? todo lo contrario: caminar por la calle es un ejercicio furtivo: sombras, cuchicheos, el sonido de una bicicleta que aparece de golpe, la llamarada de un encendedor. todo tiene la exaltación sofocada de lo clandestino. [Pauls, 2012: 132-137]

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A la caída del sol todas las ciudades parecen maravillosas, pero unas más que otras. Los relieves se vuelven más suaves, las columnas más rotundas, los capiteles más ensortijados, las cornisas más resueltas, las espiras más rígidas, los nichos más hondos, los discípulos tienen más pliegues, los ángeles van por el aire. En las calles oscurece, pero todavía es de día para la Fondamenta y para ese gigantesco espejo líquido donde botes a motor, vaporetti, góndolas, esquifes y barcazas, «como zapatos viejos desparramados», pisotean con celo fachadas barrocas y góticas, sin omitir la suya ni tampoco el reflejo de una nube que pasa. [Brodsky, 1993: 72-73]

Esta noche, los jardines erigen sus enormes y penumbrosas plantas, que parecen campamentos nómadas en el corazón de una ciudad. Unos cuchichean y otros fuman en silencio sus pipas, mientras que otros no caben en sí de amor. Los hay que acarician las blancas murallas, los hay que se acodan en la necedad de las cercas en tanto que las mariposas nocturnas revolotean entre sus capuchinas. Hay un jardín que es un adivino que te echa la buenaventura; otro es un vendedor de alfombras. Conozco las profesiones de todos: cantante callejero, pesador de oro, ladrón de praderas, saqueador, piloto en el mar de los Sargazos, tú, marino de aguas dulces, tú, tragador de fuego, y tú, tú y tú, vosotros, vendedores ambulantes de besos, charlatanes y astrólogos, con vuestras manos llenas de falsos presentes, imágenes de la locura humana, jardines de musgo y de mica. Todos reflejan las vastas tierras sentimentales por donde deambulan los salvajes sueños de los urbanitas. [Aragon, 2016]

La enorme ciudad se extiende en el paisaje como los restos de una gigantesca catástrofe caídos en los bosques en un orden azaroso; y una niebla surge de ella, como si todo eso no hubiera pasado hace mucho tiempo. [Handke, 2019: 221]

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ÁRIDOS por Claudio Maldonado | fotografías Elde Gelos Desde Graneros (la tierra del Coca Mendoza y del Gordo Pelotón) vendrá un furgón con chofer a buscarnos. Traerá a mi hijo, a su madre y de acá nos vamos todos a pasear a la laguna Querquel. Le cuento esto al Jota Opazo y dice que muy bien. Le aviso a la Profeta de bares y lo encuentra total. Su novio ajedrecista ―que se autodenomina Sertal― suelta el caballo. La idea es avisarle a Pipe Montaña, pero este anda montañeando en Vilches. Estoy en mi patio estrecho, pero que a punta de compost y terrazas de barro lo he estirado hasta darle espacio a tres paltos, un manzano, un durazno, un parrón, unas flores de la risa y una casa para el gato Román. Acá es donde vivo, en una villa levantada por esas inmobiliarias que hacen casas como poleras de marca en el retail. Llegué desde el Wallmapu poco después del último terremoto, y de tanto buscar conseguí un arriendo acá: en las Puertas de Igualilandia, una zona perdida entre

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Acá es donde vivo, en una villa levantada por esas inmobiliarias que hacen casas como poleras de marca en el retail. Llegué desde el Wallmapu poco después del último terremoto, y de tanto buscar conseguí un arriendo acá: en las Puertas de Igualilandia, una zona perdida entre Talca y la comuna de Maule.


Talca y la comuna de Maule, un triángulo

volver siempre a esa laguna que estaba a vein-

cruzado por el estero Cajón, un curso de agua

te kilómetros de Igualilandia. Querquel era

polifuncional como el Coca, servil como el

un pedazo de tierra baja, vecina e inundada

Gordo Pelotón, para el regadío de las áreas

por la cuenca del río Maule, tapada toda con

verdes municipales y el descanso de neu-

árboles y al lado contenida por un murallón

máticos, sillones, lavadoras y uno que otro

de piedra que caía en picada sobre el brillo del

colchón marital. Pero bueno ―parafraseo a

agua y el dorado de sus atardeceres flojos.

Cheever―, ¿para qué celebrar el vertedero?

El furgón ya venía en San Rafael y Pro-

¿Para qué explayarme sobre el pequeño de-

feta de bares con Sertal entraban con vinos,

sastre? Aquí en Igualilandia, Correos de Chile

comistrajos y un chal gigante. Jota venía en

no se hace cargo de la entrega de las ficcio-

el minibús desde San Javier de Loncomilla,

nes retorcidas de Mihovilovich o de alguna

donde los viejos toman hasta que les flotan

exalumna que caída en la pasta me manda su

los ojos, y donde la fábula orwelliana de la

primer poemario desde Tongoy. Se pierden

planta chanchera Cerdirica se chupa el agua

los libros, nomás. Es que no soy de Talca ni

y el aire con su tecnología holandesa de alta

de Maule, y esto, antes sí pudo haber sido el

gama. «Hay que equilibrar el empleo y el am-

paraíso de infinitas extensiones de tomates y

biente amigable», dice Santiago Azado, nu-

choclos, cuando no estábamos nosotros ayu-

triólogo de los chanchos y chanchas, en una

dando a percolar.

nota exclusiva a la revista Agrocampo.

Era la primera primavera de pandemia

La primera vez que fui a Querquel me lle-

de un sábado con cara de verano y el furgón

vó un taxista enano que manejaba mejor que

granerino ya estaba por llegar. ¿Por qué ir a

Toreto en tonariles. Fue a fines de marzo y

Querquel? Me sonaba por esos días un lado b

de vuelta saqué muchos racimos de uvas que

de Virus, «¿Qué hago en Manila?», «Todo el

plagaban todo el cerro, las parras se aferra-

tiempo quería más que nunca estar enamora-

ban locas a los arbustos y a los árboles silves-

do de algo», decía Moura, y me pegaba duro el

tres. La segunda vez que fui me llevó una si-

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cóloga que primero se confundió y llegó hasta

al rojo, que calcinados a todo ritmo dejaron

el fondo del fundo Colín. Había algo así como

el cielo nuclear en las semanas del verano

una hostería y le preguntamos la dirección

2017. Quizás de ahí partió el no retorno y el

a un campesino. Nos dijo: «No po, na que

jaguar ya no pudo con las moscas. Llamé a

ver, la Querquel está pal otro litro, tendrían

Gandolfo para invitarlo al paseo, pero me dijo

que pasar por ese camino, pero el auto no les

que estaba en Santiago, en el cerril y cerruco

aguanta con tanta piedra». Después supimos

Santiago.

¿Por qué ir a Querquel? Me sonaba por esos días un lado B de Virus, «¿Qué hago en Manila?», «Todo el tiempo quería más que nunca estar enamorado de algo», decía Moura, y me pegaba duro el volver siempre a esa laguna que estaba a veinte kilómetros de Igualilandia. Querquel era un pedazo de tierra baja, vecina e inundada por la cuenca del río Maule, tapada toda con árboles y al lado contenida por un murallón de piedra que caía en picada sobre el brillo del agua y el dorado de sus atardeceres flojos.

que el único cliente que se tomaba un vino y

Jota Opazo llegó y en el acto le pregunté

que paraba la oreja dentro de la hostería era

si le había avisado del paseo al Nano Negro-

Pedro Gandolfo, el crítico literario que tiene

ni, su amigo fotógrafo. Me dijo que le había

una columna en un diario nacional y que se

cortado la llamada. Yo, por algún motivo,

reía extrañado de esos pajarones que insis-

imaginé a Negroni enojado porque a la Car-

tían en la posibilidad de tomar el atajo entre

los González (una población que está cerca de

los cerros, rodeados de cerros, apegados a los

Igualilandia) le decimos la San Guano por el

cerros, cerros y no colinas, cerros y cerros

buqué que tiran sus piletas depuradoras de

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agua con mierda. «Es que ahí vive mi papi y

de esos andurriales al mundo detonado, para

me ofende», nos dijo una vez Negroni en un

luego caer finamente en la derrota. Recordé

carrete. Llegó el furgón y abracé a mi hijo,

un pedazo inolvidable de Explicación de todos

saludé a su madre y al chofer me lo presen-

mis tropiezos:

tó como su novio. Todo listo. Nos subimos. Partimos y a las dos cuadras mi hijo sacó la

¿Por qué estaba como un náufrago con las

guitarra y empezó a tocar sus canciones, sa-

manos en los bolsillos parado bajo un letrero

lieron los tarros de cerveza y los primeros hu-

luminoso que me cambiaba el color del rostro

mos. Pasamos Unihue y ya todo era jarana:

de púrpura a granate? ¿Por qué me hacía en

«Esta semana no supe nada, rompí los cables

los pantalones y no me avergonzaba de sentir

de la radio telechat». Cantábamos y aparecía

la orina convirtiéndose en hielo en mis pier-

Numpay, Ovejería negra. Profeta de bares no

nas? ¿Por qué estuve mirando durante quizás

se hacía dramas por no llevar traje de baño.

cuánto tiempo el sendero del meado rumbo a

«Por ahí me las arreglo», dijo, y ya íbamos

la cuneta? Algo se quebró dentro de mí, supon-

por el Chivato, medios volados, bordeando las

go. Tal vez había cambiado. No lo sabía, que

faldas del cerro Santa Rosa. Con la «Bengala

ya no era el mismo y que nunca lo iba a ser.

perdida» de Spinetta llegamos a la tierra de Óscar Bustamante: Santa Rosa de Lavaderos.

Pasamos por el estero La Mina, donde antes

Pensando en esos caseríos de barro y piedra,

llegaba gente de todos lados a hacerse la pi-

Bustamante se motivó a escribir su primera

nocha buscando oro. Al entrar por el camino

novela Asesinato en la cancha de afuera, una

a la laguna el furgón patinó, al subir la loma

ficción basada en un crimen que ahí ocurrió

aparecieron las retroexcavadoras. El ruido

y que causó revuelo en la región. La risa trá-

se mezcló con el polvo arenoso, montículos

gica de Bustamante seguro que nació de esos

de ripio, letreros y mallas naranjas. El fur-

pagos llenos de campesinos acoquinados y a la

gón aserruchó lo más que pudo y una pala

vez agalluchos, seguro que brotó del escapar

mecánica tuvo que dar el paso. Llegamos a la

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entrada y el chofer estacionó el furgón. Nos

ayuda hasta que llegáramos a la explanada

bajamos con los bolsos y mochilas. A todos

mayor. Pero ya no había agua que sortear

les había advertido que en el primer tramo

en la entrada. Al bajar el nivel caminamos

de caminata, los que anduvieran con pan-

por una pista de lodo. La gente era siempre

talones tenían que arremangárselos hasta

la misma, algunos asaban unos pollos bajo

donde más pudieran.

un sauce, otros escuchaban reguetón en un

Al chofer, que también era el novio de la

sitio con pasto. Había niños chapoteando

madre de mi hijo y que por alguna desgracia

en el agua y ciclistas pedaleando su ruta. La

cojeaba afirmándose en un bastón, le ofrecí

gente se adaptaba a la mutación del siste-

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ma perforado. Sertal, el ajedrecista, era feliz

braceada, intenté un buceo profundo y al salir

con el paisaje y tomaba fotos de un carancho

a flote me llegó el bajón. Llegué a la orilla, me

que picoteba un saco naranjo relleno de algo

acerqué a mi hijo y a modo de chunga, como

que de lejos olía a pelo quemado. Profeta de

no quería mojarse entero, le armé una cere-

bares reía y mi hijo, al lado de su madre, vigi-

monia espiritual: «Desde las aguas del Quer-

laba los pasos vacilantes del chofer. Al llegar

quel, donde todo brota y brota como el mus-

a la explanada, donde antes vivían musgos

guito en la piedra, yo te bautizo, hijo mío».

La risa trágica de Bustamante seguro que nació de esos pagos llenos de campesinos acoquinados y a la vez agalluchos, seguro que brotó del escapar de esos andurriales al mundo detonado, para luego caer finamente en la derrota.

y helechos resbalosos, había un socavón del

Como un fanático delirante le hundí la cabeza

tamaño de una piscina infantil. De a poco se

hasta el fondo y emergió bañado en santidad.

había llenado de botellas, latones, mascarillas

La tarde fue cayendo. Llegó la hora de volver

y pedazos de ropa. En la ribera los mordiscos

a Igualilandia. Había unas carnes que asar en

de una gran piraña metálica se habían tragado

la parrilla. Desandamos el camino, pasamos

llantenes, manzanillas, tréboles, hualos, qui-

por el lodo y nos subimos al furgón que no

las, aromos y huiros. Nos acercamos y como

patinó. Las retros parecían descansar. Llega-

pudimos acomodamos los trastes en las toscas

mos a la casa y nos lanzamos al jolgorio. Los

partidas y nos echamos a tomar y a fumar y

días pasaron y luego fueron siempre iguales,

a conversar. Parece que Sertal fue el primero

volaban como treiles, escapaban del olvido de

en mojarse los pies, luego se metió mi hijo y lo

esa tarde dominguera en que anduvimos res-

seguí en el acto. A lo Tiburón Contreras di una

pirando las heridas de Querquel.

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©

Mauricio Valenzuela

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LA MEMORIA ES NIEBLA

entrevista a Mauricio Valenzuela por Daniel Rozas

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mauricio me mostró las foto-

grafías que aparecen aquí: son extra fomes, ciegas, mudas,

niponas y poco espectaculares. fotografías

—como

dice enrique

lihn refiriéndose a la pintura de edward hopper— de una ausencia de acontecimiento. si cartier-bresson toma una fotogra-

fía cuando pasa algo, mauricio toma una cuando no pasa nada.

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NICANOR PARRA MACUL CON IRARRÁZAVAL A 3 O 4 CUADRAS DEL PEDAGÓGICO BRUMO (BRUMA Y HUMO) CARABINEROS ARMADOS HASTA LOS DIENTES UNA MUJER ESCARBA LA BASURA AUTOS PASAN EN TODAS DIRECCIONES Y LOS TEMIBLES PLÁTANOS ORIENTALES ESTA CIUDAD ESTÁ CONDENADA A DESAPARECER.

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Para Mauricio Valenzuela (1951) la fotogra-

zación de los individuos a través del consumo,

fía empezó desde cabro chico. El primo de

la derrota de la izquierda y el triunfo del mo-

su padre Enrique Alfonso era parte del Foto

delo neoliberal que impuso la Junta Militar

Cine Club de Chile; el primo de su mamá Tito

junto a los Chicago Boys.

Vázquez era un fotógrafo conocido; y su papá

Por eso decidió irse a vivir a Quintero,

también fue fotógrafo. Cuenta que se junta-

donde vivió en un conventillo, hizo bolsos de

ban los tres y hablaban de fotografía mien-

cuero y arregló zapatos.

tras él gateaba por la casa entre los ejempla-

Cuando volvió a la capital se embarcó en

res de las revistas Life. Siendo un niño allí

un proyecto personal que lo convirtió en autor

leyó el legendario reportaje «Country Doc-

de dos fotolibros míticos: Mauricio Valenzuela

tor», de Eugene Smith, uno de los primeros

(1983) y La niebla (2011).

ensayos modernos sobre fotografía.

Hoy vive en el casco antiguo de Santiago

Su papá le enseñó a revelar. Lo sentaba en

Centro, cerca de Cienfuegos, calle que aparece

una cubeta y Mauricio veía cómo aparecían

en su libro La niebla. Cuenta que vivió durante

las imágenes. Pese a todo ese bagaje familiar,

años en el Palacio Larraín con su mujer e hijos,

Valenzuela no quería ser fotógrafo. Su sueño

ambos fotógrafos. «Pertenezco a este barrio.

de joven era ser pintor porque tenía facilida-

A pesar de que he salido por épocas, siempre

des para el dibujo. Entró a estudiar Pintura en

vuelvo porque me marcó».

la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de

Llegó en tiempos de dictadura, pasó por la

Chile el año setenta, pero eso duró hasta que

época neoliberal de la Concertación y dice que

llegó el golpe militar del 11 de septiembre de

ahora, después del estallido social, el sector

1973. Ahí se quebró el mundo de la Unidad

se parece más al barrio antiguo, cuando Va-

Popular y vino la nada.

lenzuela recién se instaló. «Cuando llegué al

Estuvo un par de años perdido. Le fue difí-

barrio vivíamos en piezas con baños comunes

cil soportar el peso de la realidad que impuso

y en comunidad. Estaban los bares, los droga-

la dictadura, la violencia de Estado, la atomi-

dictos de la esquina, las viejas, los verduleros».

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Dice que durante las revueltas sociales

Vemos fotografías en medio de la bruma,

quemaron un supermercado en el barrio, y

como si fueran sueños, carteles de cines

se volvió a la economía informal que sostiene

antiguos, personas encorvadas caminando

a Chile y que nadie reconoce. «Si dejara de

por bermas, gente desorientada, árboles mo-

existir, la cantidad de pobres se multiplicaría

chos, mujeres chilenas caminando apuradas

en números insospechados».

rumbo al colegio o el trabajo, esquinas del

De joven se ganó la vida pintando letreros,

centro de la capital, peladeros, el río Mapo-

trabajó en una tornería, y hacía fotos, pero

cho, neblina, figuras solas, autos que pare-

no para vivir profesionalmente de la foto-

cen sacados de los años cincuenta.

grafía. Eso hizo que Valenzuela no le tuviera

Escribe Antonio de la Fuente: «La memo-

que rendir cuentas a nadie con sus imágenes.

ria está hecha de niebla y estas fotos de Mau-

Tomaba fotos como un modo de vida.

ricio Valenzuela son pura memoria».

Afirma que su mejor trabajo fotográfico es La niebla porque fue un instrumento de reflexión que no se guiaba por temas, sino

DEAMBULAR FOTOGRÁFICO

que por sus estados anímicos. Publicado por Ediciones La Visita y ad-

Mauricio cuenta que, entre 1980 y 1983, de-

mirado por fotógrafos famosos como el bri-

jaba a su hijo Emiliano en la guardería hasta

tánico Martin Parr, las fotos de Valenzuela

la hora de almuerzo y se lanzaba a deam-

son en su mayoría retratos de las calles de

bular por las calles del centro de Santiago,

Santiago, en particular del barrio Mapocho.

cesante, sin un peso: «Lo que pasaba por mi

Son imágenes líricas, existencialistas,

cabeza en ese tiempo era un poco comple-

elípticas, que a través de la neblina que cu-

jo. Vivía en una pieza, había construido mi

bría la capital durante las mañanas ochen-

cama, compré una estufa a parafina y to-

teras en dictadura muestran la vida en un

das esas cosas estaban enlazadas. Las idas

territorio opresivo, gris y triste.

a comprar el pan, llevar a la guardería a mi

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hijo o las conversaciones que tenía con mis

enorme palacio. Era la bodega donde deja-

amigos. Éramos una familia y vivíamos de

ban los aperos de los caballos. Los dueños

una manera precaria, pero al mismo tiem-

eran Larraín, pero en esa época ellos vivían

po llevábamos una forma de vida original.

en otro lugar de Santiago. Y estos caserones

Nuestra casa quedaba en el Palacio Larraín

no los podían demoler porque eran monu-

(en calle Moneda) y nos venían a ver ami-

mentos históricos, entonces arrendaban

gos fotógrafos como Lucho Prieto, Óscar

las piezas. La vida estaba conectada con la

Wittke, Claudio Bertoni, Felipe Riobó, Paz

fotografía y con la forma en cómo yo vivía».

Errázuriz, Leonora Vicuña o Álvaro Hoppe. Pasaban por mi casa y, como en ese tiempo se hacía fotografía análoga, todo estaba conectado. Yo tenía un pequeño laboratorio donde hacía copias para sobrevivir. Entonces claro: al hacer copias tenía químicos frescos, tenía papeles que les compraba a las personas que me pedían tres o cuatro copias para una exposición, y me pedían contactos. Como Claudio Bertoni no tenía laboratorio y no sabía revelar, yo le hacía las copias. Incluso recuerdo haberle revelado a Gertrudis de Moses (fotógrafa y escritora chileno-ale-

MIENTRAS LA MAYORÍA DE LOS FOTÓGRAFOS DE LOS AÑOS OCHENTA BUSCABAN IMÁGENES DE DENUNCIA, FOTOS DE PROTESTAS, TÚ CAMINABAS POR SANTIAGO Y FOTOGRAFIABAS LA DICTADURA INTERIOR. TRAZASTE UN MAPA VISUAL INTRANSFERIBLE. REGISTRASTE UNA CAPITAL PRECARIA, SIN GRANDES ACONTECIMIENTOS. CREASTE UN TERRITORIO PERSONAL. ¿ESTÁS DE ACUERDO?

mana). Y había fotógrafos que iban a revelar a mi taller porque yo tenía un cuarto oscuro.

Yo no puedo explicar la fotografía de los

Este cuarto oscuro era en realidad una pieza

demás, pero mi fotografía, en mi reflexión,

que estaba abandonada y que en otro tiempo

tiene que ver con un proceso muy doloroso

había pertenecido a la servidumbre de ese

de ser una persona de izquierda, derrotada,

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y tener que vivir en una dictadura de dere-

quiebre generacional e ideológico. Entonces

cha que invadía toda mi existencia. No es

nuestras preguntas eran si las herramientas

que yo me haya planteado un plan de tra-

con que se enfrentaba un fotógrafo eran las

bajo. Más bien mis reflexiones surgían de

correctas o no. Y en esas respuestas esta-

las conversaciones que tenía con mis amigos

ban los gérmenes de una fotografía que tenía

con respecto a cosas concretas de la fotogra-

que ver con los individuos. No éramos una

fía. Como esas conversaciones continuas en

generación homogénea. Hay una serie de

el tiempo que tuve con Claudio Bertoni.

fotógrafos, diciéndolo de forma muy genérica, que participaban de la protesta social. Por ejemplo, Álvaro Hoppe y Chino López

¿DE QUÉ HABLABAN CON BERTONI?

son fotógrafos que tienen personalidades distintas. Y otros fotógrafos eran simple-

Nos interesaba la fotografía. En ese mo-

mente free lance: trabajaban para agencias

mento la fotografía en Chile estaba en una

extranjeras y había toda una red que yo des-

situación de desarrollo. Las cámaras foto-

conozco porque no me metí. Políticamente

gráficas eran casi imposibles para gente de

estábamos en la misma trinchera, pero esas

clase media. Y yo era pobre. Me acuerdo que

reflexiones que cruzaban por el lugar donde

llegaron unas máquinas rusas, las Zenit, que

yo vivía ―porque yo no me alejaba mucho

eran asequibles. Eso hizo que la fotografía

de mi casa― se transferían a mi deambular

fuera posible. Y no hay que olvidar que el

por la fotografía. Y mi reflexión fotográfica

país venía saliendo de tres años de Unidad

era respecto a la vida, la muerte, la tortura,

Popular, donde la cultura se había democra-

la dictadura, la condición existencial. Pero

tizado. Las personas en esa época nos sen-

más que una reflexión teórica era un estado

tíamos con el derecho a pensar en la foto-

anímico. Como yo era buen dibujante, la fo-

grafía. Los planteamientos que se hacían, las

tografía para mí era una forma de grabado.

preguntas que surgían tenían que ver con el

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¿EL HILO CONDUCTOR DE LAS IMÁGENES, ES DECIR, EL CIELO SATURADO POR LA NEBLINA MATUTINA FUE UNA DECISIÓN PREMEDITADA?

imaginas una cápsula del tiempo. Es una cópula entre una imagen y lo que uno recuerda o siente. Y esa relación es tan natural en nuestra vida cotidiana que se reproduce en la imagen. Ese es el arte de la fotografía.

El hilo conductor de la niebla era porque mi estado de ánimo hacía que todas las cosas que yo veía fueran de un color así. Comprendía el mundo de esa forma. Hay que entender que la fotografía tiene que ver mucho con el tiempo. No con el tiempo del reloj, sino que con el tiempo en el que uno vive, cómo se desarrollan los

PERO TU FOTOGRAFÍA SE DESMARCA DE LO QUE ESTABAN HACIENDO LOS REPORTEROS GRÁFICOS EN LOS OCHENTA. NUNCA BUSCASTE LA FOTOGRAFÍA DE LA PORTADA.

núcleos de memoria y cómo se engarzan entre ellos. Y yo veía que las cosas eran muy difíciles

Creo que hay una diferencia importante en la

en ese tiempo, que desaparecían personas a mi

militancia ideológica en la fotografía. De al-

alrededor, que la gente se tenía que esconder

guna manera siento que la fotografía es ideo-

en casas para no ser detenidas o torturadas.

lógica en la manera en cómo entendemos el mundo. Mi formación de clase, política, me llevó a tener una visión de la fotografía que

BERTONI DICE QUE TUS FOTOS SON MUDAS, CIEGAS. EN TUS FOTOGRAFÍAS DE LA NIEBLA NO APARECEN ROSTROS. ¿POR QUÉ?

tú la caracterizas de esa manera. Esa era la respuesta. Mis fotografías tienen esa forma porque había algo que yo tenía muy claro: las ideologías producían estados de ánimo y los estados de ánimo eran las formas de compren-

La fotografía trabaja con la memoria. Cuan-

der la realidad de ese tiempo. Yo viví tres años

do piensas en el pasado o en el futuro, te

de Unidad Popular, donde se ideologizó la rea-

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lidad chilena a un grado máximo. Todo era

me dijo que pusiera las fotos escritas. Y las

ideología. Teorizamos sobre la realidad, y yo a

coloqué. No te podría decir muy bien por qué

pesar de ser de izquierda vivía en un submun-

escribí esas fotos. Lo he hecho toda mi vida.

do. Siento que los intelectuales de esa época

Pero nunca he mostrado lo que he escrito. No

nunca hemos hecho un mea culpa. Debiéramos

soy un publicista.

decir: «La cagamos».

¿POR QUÉ ELEGISTE EL BARRIO MAPOCHO COMO TERRITORIO FOTOGRÁFICO?

¿HACIA DÓNDE DIRIGÍAS TU MIRADA EN ESA ÉPOCA? Mis fotos son sobre la ciudad. Santiago como

Hay una cosa que es mágica y que la gente no

metáfora de mi generación, los que vivimos

se da cuenta. Y es que, en ese sector, no hay

en dictadura. Toca lo político, pero es lo po-

cables eléctricos como en las poblaciones. La

lítico a través de lo personal. Mi trabajo lo he

electricidad va bajo tierra, entonces cuando

hecho fundamentalmente con cámara aná-

tú inundas con niebla ese cielo abierto, la luz

loga porque trabajo con el tiempo. A medida

blanca puede ser brutal contra el cemento.

que avanzo en la edición, las voces que definen mi fotografía son voces bastante oscuras.

SÉ QUE CUANDO NO TOMABAS UNA FOTO, LA ESCRIBÍAS. SON FOTOS SIN CÁMARA INCORPORADAS EN EL FOTO-LIBRO LA NIEBLA.

TE ESCUCHÉ DECIR QUE TE SENTÍAS MÁS CERCA DE ROBERT FRANK QUE DE CARTIER-BRESSON. ¿POR QUÉ RAZÓN?

Escribía las imágenes en papel y Felipe Riobó,

Cartier-Bresson fue muy lúcido al hablar del

que fue el editor de Ediciones Económicas,

instante que él llamó «decisivo». El instante

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que llamó decisivo tiene que ver con que las fo-

Tiene que ver con una cosa espiritual. A mí

tos pueden girarse y siempre van a estar equi-

me influenció mucho el zen. Leí sobre el zen

libradas desde el punto de vista de la armonía

gracias a Bertoni. Claudio se acercó a mí y me

visual. Cartier-Bresson tenía una estética

dijo que mis fotografías eran zen. Los poetas

muy depurada. Pero esos instantes que iba

americanos de los sesenta como Gary Snyder

capturando, que para él eran decisivos, a mí

o Allen Ginsberg también estaban conectados

me parece que tenían una prefabricación pre-

con el zen. Y no sé cómo llegó a mis manos

cisamente por su gran capacidad estética. Sus

unos ensayos sobre el budismo zen que escribió

imágenes eran una representación del mundo

Daisetsu Teitaro Suzuki. Él había llegado a Oc-

que, al ir juntándose, a la vez se iban alejando

cidente y había escrito ensayos para explicar el

de la relación que tenían los objetos entre sí.

zen. Gracias a esas lecturas tuve acceso a algo

En cambio, la fotografía de Robert Frank a mí

que buscaba desde chico. Cuando yo era un

me impactó cuando la conocí. La relación que

niño, mi madre me pasó un libro de Jean-Paul

existe con el tiempo y con el espacio en Frank

Sartre que se llama Los caminos de la libertad,

no es una burbuja esteticista, sino que tiene

sobre el existencialismo, y me marcó. Y en los

una relación que toca la realidad directamen-

tres años de la Unidad Popular tuve acceso a

te. Y no te hablo de la fotografía de Los Ame-

una cantidad portentosa de lecturas. Tenía la

ricanos. Robert Frank tiene un segundo libro

Antología de la poesía surrealista de Aldo Pelle-

donde las imágenes son mucho más cercanas

grini que era una maravilla. O libros de poetas

porque son crudas. Por ahí tengo mayor afini-

como Rimbaud o el conde de Lautréamont.

dad con Frank y con Sergio Larraín.

¿QUÉ TE INTERESA DE LA OBRA DE SERGIO LARRAÍN?

¿QUÉ POETAS CHILENOS TE GUSTAN? De mi generación, Rodrigo Lira. Primero lo conocí porque él estaba dentro de esta

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pequeña ola generacional en la cual yo vivía,

que quería publicar. Fue alucinante porque

esta manada vagabunda de intelectuales en

me dejó tomarle tres negativos. En una de las

dictadura hambrientos y apaleados, que andá-

fotografías él aparecía con los ojos cerrados.

bamos por todas partes pululando. Él me fue

Y Lira me dijo: «Quiero esa, la que salgo con

a visitar a un lugar donde yo vivía en Ñuñoa,

los ojos cerrados». Yo perdí los negativos, pero

una especie de casa okupa. Él estaba enamo-

él como poeta me gusta cuando escribe esas

rado de una pendeja que vivía ahí y de hecho

actas, esas declaraciones y deambula por esos

me pidió que le tomara una foto para un libro

senderos del pensamiento tan extraños.


FOTOS MOVIDAS DE PROVINCIA

©

colección museo o'higginiano y de bellas artes de talca

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Jorge Polanco


FOTO ANÁLOGA

el niño está en el centro del encuadre las primas en la mesa el niño es tomado por la hermana mayor lo sostiene desde la cintura

la mejor amiga lo observa con una cuchara en la mano su padre no ha llegado pasa toda la noche trabajando la madre se encarga de hacer la foto en la puerta cuelga un calendario y una virgen del carmen volando sobre una iglesia la puerta tiene una ventanilla al estilo de las cárceles de alta seguridad una niña sonriente mira atenta la cámara todos se ven alegres bajo la cortina roja y la televisión a color la estufa gris contrasta con las paredes verde agua las poses están siendo guardadas para el futuro hoy es el futuro el padre todavía no llega a buscar a su hija trabaja arduamente para la policía secreta

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Una foto siempre es algo extraño. Me cuesta

en especial una inundación que invadió la

reconocerme en el cuerpo que habito. Elijo

casa de madera cercana a un estero. Creo que

al azar una imagen que evoca una sensación

mi hermana aprendió a encender la estufa

grata, aunque no tengo clara la razón. Atrás

para los dos. Quizás sea un falso recuerdo.

aparece el televisor que mi padre trajo de un

¿A quién estaré mirando? ¿Quién habrá sa-

viaje a Sudáfrica, ¿o fue Panamá? No lo sé.

cado la foto? En los rumores de mi interior

Eran los primeros televisores a color que lle-

percibo juegos, varias personas, algarabía,

garon al barrio. Supongo que tenía cuatro o

una pequeña celebración. ¿Habrá sido luego

cinco años, a comienzos de los ochenta. De-

de la operación? ¿Un cumpleaños? ¿Cuál es

trás asoma la cortina roja que me acompañó

el mapa de nuestro territorio?

hasta la adolescencia, cuyos motivos parecen figuras de Paul Klee pero en serie popular, y la silla arreglada por un vecino, ubicada al lado del sillón. Me encantaba la jardinera que traía puesta en la foto. Creo que la sacaron luego de una operación por la que estuve en

Perdí lo escrito sobre la segunda foto. En el

cama durante algunas semanas. Por la pose

análisis asomaba de nuevo la cortina roja, la

y cierto relampagueo de la memoria, supon-

lámpara que mi madre trajo de Catemu y las

go que me pusieron a bailar. Vivíamos en El

imágenes de S, mi amiga que no mira a la cá-

Belloto; el color verde agua de las paredes lo

mara, cuyo padre trabajaba en la cni ―lo

tengo presente, una ráfaga vívida, junto con

supe después, reconstruyendo el pasado―;

las sillas pequeñas ―una de las cuales aso-

gracias a testimonios cercanos pude recom-

ma en la imagen― donde jugábamos con mi

poner su historia y la de algunos de los per-

hermana; la estufa que servía de soporte a la

sonajes de la población. Relaté parte de su

tele abre los recuerdos y sensaciones de los

vida en una narración acerca de un ceneta

fríos inviernos de esa «ciudad dormitorio»,

pobre que vendía pájaros en la feria. En la

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foto asoma también un primo que se quemó

una cita en mis apuntes. «La salud como lite-

en la cocina y no pudo reponerse del daño

ratura, como escritura, consiste ―advierte

que sufrió en el cuerpo, se decía que había

Deleuze― en inventar un pueblo que falta.

quedado retardado ante la quemadura. Asocio

Pertenece a la función fabuladora de inven-

la foto a la responsabilidad de los niños, la

tar un pueblo». La foto que miro resuena,

crueldad, la culpa y cierto tono de celebra-

prolonga las imágenes en televisión de los

ción en la imagen. Escribí un poema.

desastres naturales: calles inundadas en Val-

Los colores impresionan en las fotos aná-

paraíso cual ríos que aumentaban su caudal

logas, ofrecen la sensación de pertenencia a

cada noche. El amarillo de la foto despierta

un tiempo exiliado. La puerta es la entrada

la sensación de proximidad húmeda con el

de la casa en El Belloto, ¿o será el patio? Re-

verde; musgos de paisajes y memorias que

cuerdo que este era grande y teníamos un pe-

se hunden hacia un lejano interior. Asimilo

queño cuarto con herramientas. Mi hermana

la casa de El Belloto a una lluvia torrencial;

aparece con la cara mirando hacia el lado y

quizás porque el canal que pasaba cerca se

mi madre asoma con la misma pose. Tenía-

desbordó mientras dormíamos, despertamos

mos una cámara vertical; eran singulares en

con los juguetes nadando y las camas asedia-

ese momento: pequeñas y con un soporte al

das por el agua. En esos espacios asomaban

costado, podía capturar veinticuatro fotos.

igualmente perros y gatos, cuya forma de

Es una escena de felicidad en el rectángulo

habitar no era como las actuales mascotas,

de la toma que abre la materialidad de la mi-

sino compañías más próximas a nuestra bes-

rada. La experiencia se construye, también,

tialidad; los niños que merodeábamos entre

a partir de la imaginación; a veces me agota

las casas de la población. John Berger escribió

que nuestra literatura propenda a la temati-

un hermoso texto donde habla sobre el modo

zación de lo real e incluso a una moralidad del

cómo miran los animales; quizás estén más

realismo. Quizás sea la historia de los daños

unidos a la infancia porque hay una remota

a la que todavía le falten relatos. Encuentro

conexión con la lejanía de los adultos, tan ex-

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traños e inhóspitos. A mi abuela paterna la

finitivamente. Cuestiona en sus libros auto-

veía como una amenaza; una distancia que

biográficos la idealización de la clase obrera,

replicaba la propiedad y la agresión, donde

el feminismo culto y burgués, la proyección

los niños funcionaban como objetos de sen-

de los deseos de los intelectuales en la confi-

tido y sobrevivencia. ¿Qué habrá pasado con

guración política y, sobre todo, se interroga

esas niñas y ese niño a mi costado que no re-

a sí mismo, al regresar al pueblo con la carga

conozco en la foto? Sus pantalones denotan

de su experiencia, después de la muerte de

la procedencia de clase a la que pertenece-

su padre. Identidad y rechazo, pertenencia

mos, la movilidad de los rastros de la vida que

y exilio, conversión y negación, vergüenza y

se extienden en el habla, los gestos y la ironía

desapego, llaman mutuamente a la puerta de

sobre las precariedades económicas. ¿Qué

su reconocimiento como persona. Tránsfuga

significa el territorio interior? ¿De dónde

de clase, dice de sí mismo, y en cierta medi-

surge la imaginación?

da le otorga un rasgo distintivo: su distancia con Foucault y Bourdieu proviene del lugar de procedencia. Eribon cuestiona a sus maestros, sobre todo a Bourdieu, por ensalzar a rufianes del barrio como movilizadores sociales, cuando eran justamente aquellos los

Didier Eribon regresa a Reims. No quería vol-

que lo golpeaban por ser gay; le cuestiona

ver a ese pueblo al que pertenecían sus pa-

su ingenuidad y la necesidad, del intelectual

dres. Joven gay, se fue a estudiar a París con

burgués y parisino, de buscar una cierta pu-

Bourdieu y Foucault, y se dedicó a dar cuenta

reza en clases sociales que no conocen. Pero

de esta lucha, distanciándose de los obreros

también Eribon muestra en su experiencia

de su barrio quienes lo maltrataban por su

corporal y social el significado de la perte-

identificación sexual. No tuvo necesidad ni

nencia y distancia del lugar donde nació.

ganas de volver; se alejó de su familia, casi de-

Aunque siempre alberga una huella mné-

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mica del espacio vital de crecimiento de sus afectos, no podría haberse quedado a vivir allí. Es el territorio que habitan actualmente muchos estudiantes chilenos, primera

En La sociedad como veredicto, siguiendo a An-

generación en la universidad, que portan

nie Ernaux, Eribon compara a sus abuelas

el doble filo del conocimiento que exilia y

con su admirada Simone de Beauvoir. Des-

al mismo tiempo integra estos procesos en

carnado, da cuenta de la distancia provocada

las bisagras de transformación social. Per-

por los lugares de clase. Recurre a la autobio-

tenencia de clase que no se olvida, aunque

grafía como método sociológico, y le da un

algunos la quieran borrar; desplazamiento

valor epistemológico al relato despreciado

de clase en un lenguaje que se articula en

por las escuelas de los datos, las estadísticas

cuotas precisas de distanciamientos, aunque

y estándares en rúbricas. La reconstrucción

algunos la quieran simular. Es la elaboración

genealógica del espacio de la memoria en las

que no necesita del arraigo, es decir, aquel

clases proletarias ―a diferencia de la pro-

territorio como identificación unitaria que

sapia de la clase alta― indica un enfrenta-

excluye a quienes no pertenecen a ese es-

miento con una memoria ruinosa, albergada

pacio, desde el cual se piensa la patria, una

en una oralidad difusa; y también imbrica un

cierta unidad espiritual de la comunidad o

confuso proceso de incubación de violencias

el auténtico conocimiento y arraigo en una

populares transmitidas por los padres. Eri-

ciudad; la concepción de lo Uno y lo Otro

bon muestra, además, los modos en que una

de los fascismos, derivada de la noción de

clase obrera comenzó a votar por la extre-

pueblo como unidad y apropiación identita-

ma derecha, permeada por la ideología de la

ria. Eribon escribe sus autobiografías en las

competencia con los inmigrantes, o el deseo

ambivalencias de un territorio desterrito-

de consumir objetos que no corresponden a

rializado, donde el pueblo es una invención

la imagen que ciertos intelectuales tienen

a la que le falta un nombre.

del «pueblo proletario». En Chile, esta his-

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toria de corto alcance está construida por

interesa justamente por la afición imagina-

nuestras lagunas propias de huacherío. Mi

tiva de mi abuela a combinar en la lectura el

abuela paterna era violenta, golpeaba a mi

registro milenario con el de la novedad: «La

madre, a su esposo, y se unía a mi padre en

pobreza no se define ―dice Rancière en La

sus rituales de tortura alcohólica. Nunca me

noche de los proletarios― en la relación de la

interesó rearmar su pasado santiaguino. Lo

pereza con el trabajo, sino en la imposible

intuyo: la historia abrumadora de los lugares

elección de su fatiga». A veces un nombre

de nacimiento y crianza, los daños psíquicos

es una pequeña constelación o la seña de un

profundos, las estrategias de sobrevivencia

mundo contenido. La brevedad de su nombre

y aquellas formas de defensa subjetivas en

de pila, Rosa, evoca el paisaje del pueblo cam-

un orden situado, un mundo donde deben

pesino de antaño. Pasaron largos años para

aprenderse castraciones afectivas con ra-

intentar comprender su historia ―todavía

pidez para no sucumbir. Su alzhéimer final

no lo logro completamente―, a través de los

resultó una paradójica indefensión. La para-

relatos de un tío y mi madre; en completa

doja ―leí alguna vez― presenta en su eclipse

impunidad, su primer esposo y mi abuelo

lógico la posibilidad de un mundo paralelo:

fue asesinado. Hace pocos años, cuando me

haber tenido una vida diferente a lo real

puse a indagar, recién supe su nombre y pude

dado. Comprensión, es una palabra difícil

conseguir una foto. Pensar en su asesinato, a

de volverla cuerpo. ¿Estaré construyendo

la edad de treinta y cinco años, en 1948, me

un mundo distinto? ¿Hasta dónde continuó

hizo sopesar las desapariciones anteriores

esa violencia íntima y externa? Mi abuela

a la dictadura. La cantidad de campesinos,

materna, por el contrario, era una mujer de

humillados y ofendidos, que han quedado

campo, generosa, habituada a la vez a labores

así como espectros de un territorio, sin que

exigentes y a ocupar sus tiempos libres en las

logre uno comprender la historia personal

lecturas del diario y la Biblia. Doy con una

y social; constituyen uno de los aspectos de

cita, quizás no calce en este lugar, pero me

esa «violencia que se quiere legítima», como

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©

colección museo o'higginiano y de bellas artes de talca

decía Armando Uribe. En Chile, esta rela-

también esta experiencia de desalojos, expro-

ción es inextricable: la memoria individual

piaciones y extrañezas que remontan a este

coincide con la colectiva porque se encuen-

«consabido secreto» y, por ende, no sabido,

tra casi fuera de la memoria, de archivos

que podríamos contemplar en la historia de

inexistentes, instituciones de héroes y so-

estas fotos del álbum familiar chileno. Una

ciedades historiográficas. Das Unheimliche,

serie de expropiaciones de la memoria íntima

lo ominoso, lo inquietante, lo familiar que

que se vuelve extraña en el silencio de bru-

se vuelve infamiliar, dice Freud, conforma

talidades, sueños y animitas de la provincia.

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entramos a la casa de adobe el abuelo, tendido en la oscuridad, murmura algo sobre sus hijos callamos lo suficiente y lo escuchamos escondidos desde el rincón de la pieza el abuelo está solo tendido en la puerta con sangre en las manos la madre espera en la cocina tiene dos años con pasos erráticos pide que la subamos en brazos en las sombras de la habitación el abuelo dice su nombre la madre agarrada a mis piernas pide que la cuide le digo que todo está bien que la vida es vasta y que el abuelo de 35 años sobrevivirá la acurruco

JUAN ENRIQUE SALINAS LAZO

luego de hacerla dormir le doy un beso en la frente: una pequeña luz se refleja en su pupila la miro desde arriba como se mira una hija en la cuna la abrigo: es invierno, el cerro ensombrece la ventana

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En la tercera foto aparecemos con mi her-

una agresión. En ese periodo, mi madre tuvo

mana luego de la operación. Arriba está el

un aborto terapéutico. Una vez hablamos so-

oso de peluche, no sé si era de mi madre o

bre lo mejor que fue para esa niña no haber

mi hermana; las zapatillas son las clásicas de

nacido en el ambiente en el que vivíamos. Mi

ese entonces y muestran quizás un buen mo-

madre funcionaba como muro de contención

mento. Están los juguetes que me regalaron

a la violencia paterna que reproducía la cade-

después de la operación y que algunos niños

na anterior, y que en cierta medida expresa

robaron en el patio; el avión y la patrulla de

la falta de contención, a su vez, de ese niño

policía que una vez un tío ―tratando de arre-

explotado desde chico, quien fue su esposo

glarla― terminó quemando. Las frazadas

a los dieciocho y logró controlar después de

y la cama son jeroglíficos de una memoria

la mitad de la vida, y con muchas dificulta-

extraña; aunque creo recordar cuándo las

des, sus arrebatos de ira. ¿Ganó experiencia

trajeron, esta foto me da una sensación oní-

en el arrepentimiento al ver nacer a sus nie-

rica. Desperté en el hospital y luego en casa,

tas? ¿Será que la natalidad como apertura

cuidado por mi madre y acompañado por mi

de mundo ―que Hannah Arendt opone a la

hermana más cercana en edad. Tengo una

política del ser para la muerte― permite no

sensación grata de ese momento. Supongo

solo a los recién llegados empezar de nuevo?

que los regalos provienen del esfuerzo mater-

Quizás la ausencia de su padre ―mi abuelo

no. Las zapatillas llaman la atención porque

asesinado― y las habituales golpizas de su

mi hermana tuvo meningitis y pasó mucho

padrastro a mi abuela hayan habituado a mi

tiempo con médicos tratando de intervenir

madre a esta «cultura de la resiliencia». Es

su crecimiento, probando alternativas a sus

la historia de la vida como sometimiento en

piernas. Tiene un pie más pequeño que el

la provincia chilena (dicho sea de paso, gran

otro debido a las operaciones. Sus piernas

parte de Santiago también es provinciano); el

siempre fueron un asunto, incluso cuando se

traslado de la brutalidad a todos los niveles en

las fracturó al saltar del techo arrancando de

este largo y angosto campo de concentración.

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Una experiencia colectiva que practica golpes

mientos escrituras que no tienen origen fijo

de estado cotidianos, sedimentando resenti-

o autenticidad impoluta. Algo pasa con la

mientos de larga data. Con todo, me resisto

identidad en este país terremoteado, se nota

a la idea de cierto realismo que propende a

en quienes detentan su prosapia en apellidos

quitarles imaginación a las clases proletarias;

y repartos de tierras ―a un profesor docto-

las sustrae de la potencia de la ficción y re-

rado en Inglaterra le gustaba indicar su ge-

corta los relatos a una mera reproducción de

nealogía frente a nosotros, los provincianos

lo que puede o debe representarse, justamen-

proletas―, mientras que la historia del hua-

te como proyección de las clases altas sobre

cherío barrunta esta borradura inicial. Es el

las miserias de los de abajo (¿dónde quedaría

otro comienzo de la letra: mi madre guarda

alojado el humor y sus desvíos?). Me da la

sus cuadernos desde cuando empezó a escri-

impresión que es lo que ha ido pasando con

bir. Caligrafías en gótico, manuscritas y con

ciertas lecturas estereotipadas sobre Bolaño

tinta en hermosas curvas y paralelas, cuya

y las provincias latinoamericanas, pero tam-

dedicación da cuenta de cierta protección que

bién con escrituras que ocupan los poblados

generaba la enseñanza. La lengua materna se

para prebendas individuales o convenientes

cultivaba en el colegio. Mi abuela tuvo once

simulacros en periódicos de circulación na-

hijos, los más grandes quedaban a cargo de

cional, que en los últimos años, con las re-

los más chicos, mientras ella trabajaba todo

des sociales y la pandemia, parecen copias

el día; la ensoñación de las composiciones de

vetustas de sí mismas. Quizás por esto me

esa niña que luego fue mi madre, expresa la

agota la literatura de campo cultural. Prefie-

importancia de los profesores y la hermana

ro el movimiento continuo entre el territo-

mayor que la cuidaba. ¿Desde dónde viene la

rio y la desterritorialización (Deleuze suma

imaginación? Palabras, imágenes y territorio

la reterritorialización como tercer eje en

interior se sedimentan también, expandien-

el flujo), que vuelve al eterno retorno de lo

do la cuadratura del cuaderno. A veces una

desconocido, indicando con estos desplaza-

ventana se abre y anima los relatos de cada

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espacio, cada dibujo de la letra, permitiendo

en medio de la nada. Su amiga tenía corderos,

salir de la asfixia territorial de la realidad.

gallinas y todo lo necesario; la conversación

¿Las líneas de los cuadernos de caligrafía ha-

se concentró en las humitas y el puma que

brán sido como los espacios apaisados de la

había matado algunos de sus animales. El en-

zona central?

cuentro entre las amigas estuvo ambientado con risas y anécdotas. Muy mayor, la anciana vivía en la soledad y riqueza natural; ¿quiénes habrán sido sus hijos? Lo digo todo en pasado porque la descripción de estos paisajes se ha modificado; los regímenes de explota-

¿Qué habrá soñado mi abuela? ¿Cuáles fue-

ción han secado canales y ríos; los deseos es-

ron los deseos que tuvo para sus hijos y nie-

tán entramados de deudas y el pinochetismo

tos? El pueblo donde vivió, Cerrillos, era

campea en varios familiares. Algunos primos

una sola calle adonde se entraba como en la

cambian sus autos todos los años y al mismo

ilustración infantil de un castillo. Un canal

tiempo ―supongo― les gustaría una nueva

separaba la entrada del antiguo fundo, la

Constitución, no por convicciones seguras

casa enorme ―ya en decadencia― cubría

(¿quién las tiene en esta época?), sino por el

un vasto terreno con una piscina que se veía,

deseo de «igualar oportunidades». Pero estas

a los lejos, rodeada de hermosas palmas chi-

ambivalencias no impiden plantear las pre-

lenas; luego venía lo demás: la fila de casas

guntas de otro modo. La acumulación de los

de los inquilinos. El canal era caudaloso, las

daños se enlaza tal vez a cierto duelo; en la

acequias cruzaban distintas construcciones

persistencia de la destrucción se atisba una

de adobe y la calle no tenía iluminación. Una

nueva provincia digital, compleja y hetero-

vez fuimos a visitar a una amiga de mi abuela,

génea. El consumo se une a la necesidad de

caminamos largas horas por cerros y terre-

colectividad. La extrañeza es un lugar sin

nos negros de minas, hasta llegar a una casa

alambradas; síntomas donde se pierde la lo-

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calización de la herida. La escritura socava

de la reparación. Alguien se va derrumbando

un acontecimiento que desvalija; testifica en

en su interior, lleva sobre sí los escombros,

Chile distintos derrumbes. A menudo la es-

y construye al frente una escollera entre el

critura pasa por un vacío, el crecimiento de

océano y la tierra. La partición del espacio

su territorio se cultiva en una ausencia. La

es una sensación que procede de cuerpos

ficción indica una promesa, quizás. Imagino

desaparecidos, olvidados y espectrales que

a mi amiga con su padre de la cni. ¿Qué ha-

merodean en las habitaciones. Mutilación,

brá soñado esa niña? ¿Cómo se repara lo irre-

quiebres y rajaduras por donde las rendijas

parable? ¿Cómo nos hemos hecho huéspedes

del lenguaje dejan sentir la desolación mis-

de lo inhospitalario? ¿Los exiliados ―pre-

traliana. El término de Rivera Garza, «ne-

gunta Bonnefoy en El territorio interior― dan

croescrituras», pareciera tener que ver con

testimonio contra el lugar del exilio?

todo esto, pero no creo que sea lo mismo. No sé si calce la cita, opto por dejarla en suspenso, aunque me da la impresión que existe un espíritu parecido sobre el retorno de los muertos. ¿Un vacío anterior que crea en el silencio un hospedaje? Sin este desfonda-

Observo la última foto. Ahora viene de un

miento, ¿aparecerá la escritura? En Puerca

sueño: están mis hijas, mi madre, mis her-

Tierra, Berger aborda esta experiencia de

manas, mi abuela materna; en otro lugar, los

vínculo y barrera; el lugar de la escritura

retratos retocados a color que mi abuela tenía

como un espacio sin territorio propio. La

de sus hijos y su primer esposo. En lugar de

extraterritorialidad es la comunicación de

una escena primordial ―écfrasis de la me-

una experiencia abierta, remite al pasado

moria―, asoma la imagen borrosa de una

de generaciones anteriores y sus expecta-

promesa. La provincia es el apaisado de un

tivas, continuadas por el retorno espectral

cuadro común, imaginativo y experiencial

y utópico de sus desapariciones. Ausencias

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colección museo o'higginiano y de bellas artes de talca

y violencias a las que aún les falta nombre.

vincia heideggeriana, todavía tiene ese olor

Cuesta tanto hablar. Cuesta tanto escribir.

a la clausura del suelo paterno (la patria),

Vuelvo a Deleuze en La literatura y la vida,

aunque siempre hubo algo que la traspasaba

sin coincidir del todo en su alegría: «La li-

y derrumbaba; un poema parece un hori-

teratura está más bien del lado de lo infor-

zonte que está atrás de quien escribe, una

me, de lo inacabado. Escribir es un asunto

casa a cada rato terremoteada; doy la vuelta

de devenir, siempre inacabado, siempre en

y veo un segundo el deterioro chileno como

vías de hacerse, y que desborda toda materia

la mujer de Lot. Nuestra larga herencia de

vivible o vivida». La casa del lenguaje, la pro-

animitas y huacheríos.

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colección museo o'higginiano y de bellas artes de talca


ALGUNA LUZ SOBRE ESTOS CAMPOS 1

En principio la idea fue escribir una crónica personal de mi lugar ―una modesta justificación acerca de por qué he permanecido tan insensatamente arraigado a él durante sesenta años―, pero el duende de la escritura parece entretenerse en desviar a los caminantes cuyo punto de destino es demasiado nítido. Las palabras son sus balizas imprecisas y escurridizas: camino, canal, cerros, culebra, coloso, cocina, Culenar, compadre, Conti, Colín, van resonando en este valle, con su minúscula aldea, ubicado a unos kilómetros al sur poniente de la ciudad de Talca, y me guían y desparraman por él y hacia fuera de él. Por si se anima, aunque en tiempos del gps quizás las siguientes recomendaciones sean superfluas, de 1 Este texto forma parte del libro Alguna luz sobre estos campos, a publicarse en 2022 por Ediciones ucm.

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por Pedro Gandolfo

Las palabras son sus balizas imprecisas y escurridizas: camino, canal, cerros, culebra, coloso, cocina, Culenar, compadre, Conti, Colin, van resonando en este valle, con su minúscula aldea, ubicado a unos kilómetros al sur poniente de la ciud ad de Talca, y me guían y desparraman por él y hacia fuera de él.


cualquier modo, viniendo desde aquella ciu-

lla de carretas―, una de las rutas empleadas

dad ―el centro urbano al cual mi lugar está

por los viajeros que después de pasar por Tal-

referido— es común tomar la hoy avenida

ca continuaban hacia las ciudades del sur y

Ignacio Carrera Pinto, antes avenida Carlos

se aprontaban a cruzar por uno de sus pasos

Schorr por deferencia al fundador de la an-

principales ―no había puentes―, el corren-

tigua fábrica de papeles y cartones Schorr y

toso río Maule. El perfil de ese viejo cami-

Concha ubicada antaño en su vereda ponien-

no en la antigua cartografía es el que sigue

te. Esa avenida, de cerca de un kilómetro y

exactamente la populosa avenida de hoy y

medio de largo, surge al sur poniente de la

ello explica por qué, al contrario de la norma

ciudad a partir del punto donde la avenida

urbana general de diseño de la ciudad, esta

En mi niñez, hace unos cuarenta y cinco años, para los escasos propietarios de automóviles de esos tiempos (los ricos), y siempre que la ruta no estuviese cortada por temporales u otro impedimento, todo el trayecto se recorría en poco más de media hora. Dos Sur finaliza al tropezar con el célebre

avenida en su tramo inicial y final mantiene

estero Piduco.

un recorrido sinuoso y curvilíneo, ya que a

En el diseño original de Talca (1742), la

medida que la población de Talca fue crecien-

ciudad terminaba hacia el poniente justo en

do y desbordando su planta original se fueron

ese punto —la calle Dos Sur en su intersec-

trazando calles y edificando construcciones

ción con el referido estero— y desde allí se

a su alrededor, siempre con el esquema de

iniciaba un camino en medio del campo hacia

manzanas en damero, pero sin alterar el di-

el sur, parte del Camino Real —un nombre

seño de ese camino. En una ciudad de planta

pomposo para señalar poco más que una hue-

geométrica estricta como Talca —un amigo

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ironizaba diciendo que podría haberla dise-

unos ocho kilómetros de marcha. Esa vía fue

ñado Wittgenstein— estas irregularidades

de tierra hasta mediados de los años sesenta,

son siempre indicios de una vía rural preur-

pavimentado parcialmente durante el gobier-

bana. Hoy el trazo anómalo de esa avenida,

no de Frei padre —curiosamente solo el lado

a través de la matemática ciudad, subsiste

izquierdo de la calzada— y el resto asfaltado

como el único vestigio del camino antiguo

hace muy poco.

rodeado ya densamente por villas habitacio-

En mi niñez, hace unos cuarenta y cinco

nales, estaciones bencineras, universidades,

años, para los escasos propietarios de auto-

supermercados, bancos, almacenes y centros

móviles de esos tiempos (los ricos), y siempre

comerciales de todo tipo. Existe incluso en

que la ruta no estuviese cortada por tempo-

sus bordes un café Kafka y un bar gótico, lla-

rales u otro impedimento, todo el trayecto se

mado conde Lulo.

recorría en poco más de media hora.

Al final de la avenida Ignacio Carrera Pin-

Hoy ha disminuido la distancia (al revés

to, para llegar a mi valle, es preciso tomar a

del tiempo de recorrido) entre Talca y Colín,

mano derecha la antigua ruta a Maule, ape-

ya que, siguiendo el destino de todas las ciuda-

nas señalizada, que, como dije, no es más que

des de provincia, Talca ―San Agustín de Tal-

la continuación de aquel Camino Real hacia

ca― se derramó pródigamente en las últimas

el sur. Cuando unos trescientos metros más

décadas devorando con celeridad kilómetros

adelante, pasado el caserío de Culenar, se en-

cuadrados de tierra agrícola, convirtiéndo-

cuentre con el cruce donde hoy se levanta el

los en población, cúmulos de casas idénticas

mastodóntico colegio Santo Tomás, es preci-

con sus reducidos antejardines, pasajes y el

so desviarse otra vez hacia la derecha. Esa vía

rutinario tramado de calles en damero. La

lateral —en nomenclatura vial, la K 610—

ciudad de Talca hacia el sur–poniente, direc-

que se adentra hacia el sur poniente en di-

ción en que el valle no le opone el obstáculo

rección hacia la costa es, en rigor, «el camino

de ningún río o cerro, creció desde el barrio

a Colín», pueblo al cual se arriba después de

de La Florida, La Florida talquina ―el límite

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inconmovible campo-ciudad durante toda mi infancia y juventud―, hasta más allá del caserío del Culenar, ya en vías de desaparecer por completo, aproximándose al de Talca Chico, superponiéndose a la comuna de Maule, haciendo sucumbir bajo el cemento los fundos de los Ide, los Reyan, los O’Ryan, parcelas más pequeñas, árboles, chacras, caserones y ranchos de adobe; el recuerdo de las personas que los habitaron, padecieron y murieron en ellos y las historias que podrían contar y ya nadie contara. Talca ya está al lado nuestro. Colín, Colinas, compadre, campesinos, chacras. Apenas puede mi retina reconstituir el paisaje que hace no más de cinco años se perfilaba en el lugar donde hoy se instaló el vasto estacionamiento encementado y las moles del Homecenter y el Tottus o, más al sur, los colegios Montessori, Santo Tomás, San Agustín, el cementerio Parque del Maule, las sucesivas villas de apretadas casas para clase media o viviendas sociales. El grupo poblacional más adelantado de la ciudad hacia el campo —llamado popularmente «las casas amarillas»― es la Villa Carlos González Cruchaga, población de no muy buena fama por


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ser el sitio en que viven uno que otro narco y pato malo, cuyo nombre recuerda a un obispo católico, un monseñor rangoso que, junto al obispo Camus y el cardenal Silva Henríquez, destacó en la oposición a la dictadura del general Pinochet. Pero Talca no termina hoy en un punto, no hay una frontera precisa que la separe del campo, no hay muro ni cercado: se deshilacha, meramente se deshace o, más bien, se encuentra permanentemente en marcha, haciéndose ―y deshaciéndose― cada mes, cada día, penetrando en medio de los potreros por una lonja o un rectángulo, desapareciendo y reapareciendo a manchones disparejos. La frontera entre Talca y el campo se

En mi niñez, hace unos cuarenta y cinco años, para los escasos propietarios de automóviles de esos tiempos (los ricos), y siempre que la ruta no estuviese cortada por temporales u otro impedimento, todo el trayecto se recorría en poco más de media hora. Hoy ha disminuido la distancia (al revés del tiempo de recorrido) entre Talca y Colín, ya que, siguiendo el destino de todas las ciudades de provincia

asemeja a las orillas de los ríos en este sector, bajos de caudal en el verano, que no vienen

sin calles ni poblaciones, bordeado a menu-

encausados por un lecho definido, sino que

do por modestos o presuntuosos chalets en

ocupan un espacio incierto que se modifica

sus orillas que surgen en medio de álamos y

por las subidas y aluviones anuales, aunque

zarzamoras. ¿Estamos ya en el campo? Así

cada vez menos potentes, domesticadas ya

lo parece si el ojo se queda en la superficie

sus aguas por las grandes represas de la pre-

de las cosas, pero si se pudiera hablar de «un

cordillera. Todavía, con todo, de pronto la

espíritu de la ciudad», de su prolongación

ciudad se acaba y el camino ahora de asfalto

inmaterial como cultura, habría que reco-

se interna dando giros por un terreno llano

nocer que engloba a Colín (y quizás todo),

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el cual, como lo contaré más adelante, a su

global, un tipo nuevo y desde luego bastante

vez, despertó urbanamente en las últimas

movedizo, mestizo en muchos sentidos y sin

tres décadas y comenzó también a ponerse

pertenencia clara porque aquellos dos nítidos

en marcha no sabría decir si en pos de Talca o

polos de antaño ―campo y ciudad― tam-

huyendo de ella. Me imagino que este acerca-

bién han perdido precisión e inmovilidad.

miento o acoso o invasión o, ya simplemente,

No queda aquí, quién sabe si para bien o

absorción, lo vienen practicando las grandes

mal, casi nada del campesino a la antigua, del

urbanizaciones de la zona central respecto de

habitante rural de hace cincuenta años, el

sus caseríos periféricos desde hace décadas.

peón o inquilino de fundo, los patrones y ca-

Esta indeterminación de los límites en-

pataces también se han extinguido o mutado

tre campo y ciudad, empero, no solo es físi-

hasta tornarse irreconocibles. Muy de tarde

ca y urbanística, sino también cultural. Por

en tarde, por ejemplo, se ve a alguien mon-

esa irregular y mutante orilla de ciudad, ni

tado a caballo: el jinete en su cabalgadura es

propiamente ciudad ni campo, pululan mon-

ya casi un exotismo que brota de pronto, por

tones de gente, es un territorio nómada, de

ejemplo, para una festividad religiosa, como

emigrantes haitianos y colombianos, tempo-

la Purísima. En cambio, se usa la bicicleta,

reros urbanos, estudiantes, campesinos se-

cada vez más el automóvil ―muchos sin pa-

miurbanizados y habitantes de la ciudad me-

peles al día― y la micro de recorrido ―la

dio huasos que viven en el borde, cuyas casas

tradicional Talca-Linares de Perales, con

limitan con una autopista y luego con potre-

un horario en la mañana y otro en la tarde,

ros donde pastan unas vacas o donde tras las

partiendo del terminal de buses Lorenzo Va-

panderetas de los patios corre un canal sucio

roli―, a la cual se han añadido cada hora las

con sus sauces y después vienen las chacras

micros Taxutal que llegan al centro de Colín

y pastizales. La gente de estos bordes y de

y recorren las poblaciones del Colín Nuevo.

Colín mismo es también así, un engendro,

De vez en cuando se ve un taxi colectivo ha-

mezcla curiosa entre urbana y rural, local y

ciendo una carrera pirata, porque solo hasta

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«la Carlos González», esa avanzada de la ciu-

me vino a la cabeza lo que me dijo una amiga

dad, hay itinerarios autorizados y llegan allí

arquitecta al ver los potreros que rodean Co-

varios buses más de recorrido. Un circuito

lín, llanos y arbolados todavía perdiéndose

casi en desuso es el que va del centro de Co-

en suaves lomajes hasta un horizonte lejano:

lín, doblando hacia el sur en el cruce donde

«Dentro de menos de veinte años todo esto

se ubica el retén de Carabineros ―nuestro

estará construido». No niego la posibilidad

«barrio cívico»― y, después de atravesar la

de que acaso, en una buena dosis al menos,

línea del tren, tomando a la derecha por la

ese pasado merezca morir y estoy consciente

llamada «esquina borracha», sigue el camino

que el tono lastimero que usted, quizás, haya

escabroso que atraviesa el cerro conduciendo

advertido es solo una «estructura de senti-

a Querquel y Santa Rosa de Lavaderos, un

miento», una ilusión nostálgica, que se repite

hermoso rincón que se extiende como un cu-

de tiempo en tiempo cuando alguien mira re-

chillo entre los cerros de Maule y Colín y el

trospectivamente el lugar en que vive.

río Maule, su frontera. Por todas estas vías

Hoy solo el 14 % de la población de Chile

ya pocos caminan a pie, salvo distancias cor-

vive en zonas rurales y el aporte de la agricul-

tas, con la excepción de don Manuel Lara,

tura suma, a lo más, el 13 % de la economía

quien merece una nota aparte, una especie

nacional. La inmigración campo-ciudad se

de reliquia viva de otro tiempo, los tiempos

produjo bruscamente a partir de finales del si-

del inquilinaje.

glo xix. Los campesinos emigraron en masa,

Al escribir estas notas que están afligidas

huyendo de la malas condiciones materiales y

por la velocidad de los cambios y por la desa-

morales que padecían en las haciendas, atraí-

parición completa de lo que existía antes de

dos hacia el norte por el auge minero y hacia

ello ―paisajes, personas, costumbres, mo-

los centros urbanos mayores por la oferta de

dos de pensar, hacer y creer―, un antes, a

empleo y las mejores condiciones de vida que

su vez, superpuesto sobre otros estados ante-

prometía la industrialización generada en las

riores desaparecidos hace mucho tiempo, se

primeras décadas del xx, principalmente en

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Santiago. Entre los años veinte y sesenta, el ritmo de la emigración continuó alentado entonces por la industrialización urbana impulsada ahora por el Estado. La ciudad, en vez de cumplir las promesas de prosperidad, relegó a los excampesinos a conventillos y a las barriadas marginales: las poblaciones callampa. Los gobiernos y las distintas instituciones políticas concentraron su atención y acción sobre la indigencia urbana que, antes de la segregación actual en barrios, era próxima, visible y gravitante electoralmente. El resto de gente que iba quedando en el campo fue entregada a su suerte y hasta bien entrado el siglo xx, el poder central había dejado un vacío en la zona que los propietarios de las tierras venían ocupando sin contrapesos desde mediados del siglo xviii. Las leyes sociales, a partir de los años treinta, incompletas y tardías para el campo, fueron ineficaces

Si bien en la actualidad la región del Maule conserva una alta tasa de ruralidad y en esta comuna es todavía mayor, en el valle de Colín la forma de habitar el paisaje ha cambiado radicalmente en las últimas décadas porque la política del Estado ha promovido la desaparición del rancho aislado, concentrando al hombre de campo en pueblos con una estructura urbana, a esca la menor, muy semejante a lo que podría ser una población de viviendas sociales de Santiago o de otra gran ciudad de provincia.

para modificar costumbres y culturas seculares que perduraron hasta bien entrada la

central en la política, la literatura y la cul-

década del setenta.

tura de los dos primeros tercios del siglo, y

No obstante esta merma cuantitativa y

reventará violentamente a fines de los años

creciente de la importancia del mundo rural,

sesenta cuando ya menos de un tercio de la

la relación entre el campo y la ciudad será

población vivía en los campos.

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Si bien en la actualidad la región del Mau-

nostalgia del habitante de la ciudad y de los

le conserva una alta tasa de ruralidad y en

pequeños pueblos rurales, una sensibilidad

esta comuna es todavía mayor, en el Valle de

que es un remanente ectoplasmático de la

Colín la forma de habitar el paisaje ha cam-

migración del campo a la ciudad.

biado radicalmente en las últimas décadas

Así, a veces puedo palpar esa sensibilidad

porque la política del Estado ha promovido

todavía en estos días, por ejemplo, cuando

la desaparición del rancho aislado, concen-

converso con taxistas santiaguinos que me

trando al hombre de campo en pueblos con

llevan al terminal de buses o a la estación de

una estructura urbana, a escala menor, muy

ferrocarril, al oír las historias de su padre o

semejante a lo que podría ser una población

su abuelo emigrados a Santiago desde el cam-

de viviendas sociales de Santiago o de otra

po y la bucólica y pastoral descripción de la

gran ciudad de provincia.

zona rural de donde provenía su familia e,

El nuevo campo, el campo de Colín, subiste

incluso, de las vacaciones que, de tanto en

de un modo muy diferente al campo antiguo,

tanto, pasan en las tierras de algún tío o fa-

presetentero, aquel cantado por la literatura

miliar descendiente de los que se quedaron.

criollista y que sobrevive como congelado en

El colmo fue hace poco cuando tomé en pleno

la mentalidad de tantos habitantes de la urbe

centro a un taxista, una suerte de caricatura

y en el recuerdo de los colinenses más viejos.

del huasamaco, que cuando logré interrum-

Ese antiguo campo chileno, el que se re-

pir su verborrea payasesca, temeridad en que

construye en septiembre en Santiago duran-

jamás incurro, y le pregunté «¿Señor, usted

te «la semana de la chilenidad», ha muerto

vive en el campo?», me respondió: «No, pero

acá en Colín, pero es aún una potente ilusión

mi taita de niño me contaba de su vida en el

fantasmagórica del citadino, una construc-

sur y yo, le prometo, soy feliz en medio de las

ción simbólica y compleja, alimentada man-

vacas y los caballos y, le cuento, que si usted

comunadamente por los afanes de cierta éli-

sigue derechito por Carmen hasta el final,

te, por políticas culturales del Estado y por la

en La Pintana, cuando la calle ya no se llama

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Carmen, va encontrar mi solar [sic], donde

cano, español o criollo, socialista o liberal,

tengo una yegua y dos caballos, con su pese-

civilizar consiste en crear ciudades y pueblos,

breras y todo y, le digo más, que si mi mujer,

y el campo, más todavía hoy, que demográfi-

que no es mi señora, conviviente nomás, se

ca y económicamente pesa poco, es un terri-

me pone mañosa, yo pesco todas mis cositas

torio difuso, difícil de promover a través de

y me voy a la pesebrera a dormir con los ca-

políticas, sin contenido preciso, más bien un

ballos». Y mientras me seguía contando con

telón donde proyectar ficciones y nostalgias,

su lenguaje artificialmente pintoresco su vida

que no ha sido ni es prioridad. Eso no signifi-

de huaso en Santiago, pensaba en la fuerza

ca, sin embargo, que ciudad y campo hayan

que poseen estas ideologías capaces de cons-

funcionado desconectados ni que el campo

truir personajes como Luis Valentín Ferrada

presente rasgos del todo opuestos o inde-

o Manuel González, el chofer que conducía

pendientes de aquella, sino que siempre se

mi taxi, cuyo vínculo real con el campo era

ha dado una continuidad a veces más visible y

nulo (acaso el de su taita también era puro

directa, otras más subterránea y oblicua, en-

cuento) y, sin embargo, había logrado plas-

tre ambos. Colín ―que en documentos más

mar en él un prototipo que lo fascinaba y

antiguos aparece como «Collin» o «Collin-

moldeaba por entero.

hue»― inesperadamente, a medida que es-

¿Qué de verdadero y qué de falso hay en

cribo este libro, me ha ido resultando un mi-

esa imagen del campo y del huaso chileno a

crocosmos ejemplar ―quizás el instrumento

la antigua? ¿De dónde surge su atractivo,

óptico adecuado― para mostrar el cariz y el

cómo y cuándo surgió el mito? ¿Cuál ha sido

matiz de algunas de esas movedizas, aunque

y cómo ha cambiado el vínculo social, eco-

siempre promiscuas, relaciones y preguntas,

nómico y cultural entre la ciudad y el campo

forzándome a avanzar y retroceder y, sobre

en nuestra historia? ¿Cómo concurrió la li-

todo, a mezclar, con tensión y fuego, memo-

teratura y el arte a estas transformaciones?

ria e historia, recuerdo personal e indagación

Para el Estado chileno colonial o republi-

acerca de esa cosa extraña llamada Chile.

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BLAN

©

Carlos Piña

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NCA ZÚÑIGA por Cristián Rau

«Me parece que esa vitalidad es lo que tenemos en común en estos entornos, en donde la obsolescencia no es tan castigada como en las grandes ciudades» mr | 93


Tres señores de edad, uno

cemento; unos yuyos que des-

rios en espacios públicos «no

con chupalla y dos con jockey,

puntan en la sombra y, más

oficiales». El frontis de un al-

todos con sus buenas parkas,

atrás, unas casas con rejas de

macén de barrio, las graderías

miran a la cámara y medio

malla de gallinero y cubiertas

de una cancha de fútbol, el re-

que sonríen. Están sentados

de zinc. Ambas fotos, la pri-

fugio de un arriero arriba en

en un paradero, de esos con

mera tomada en Casas Viejas

la cordillera o un puesto con

tejas de arcilla, la estructura

y la otra en Chanco, están im-

sombra, pasan a ser utilizados

hecha en rollizos impregna-

presas en un sobrio blanco y

como lugares donde las per-

dos y los muros de cemento,

negro, sin gran saturación de

sonas, sin pensarlo demasia-

generalmente pintados en co-

contrastes; sin ampulosidades

do, confluyen y comparten.

lores crema-chillones, típicos

estéticas.

Crean communitas, postula

de las zonas rurales maulinas.

El libro Espacio público ru-

Zúñiga en el epílogo, pro-

Da la impresión de que no es-

ral (Sa Cabana, 2021), de la

poniendo que en este tipo de

peran a ninguna micro ni bus,

arquitecta y profesora de la

resignificación de escenarios

más bien parece que están

Escuela de Arquitectura de la

por parte de los habitantes de

matando la jornada. En la foto

Universidad de Talca Blanca

un sector, las fronteras que

anterior, una pareja de vieji-

Zúñiga, muestra a través de

separan a los miembros desa-

tos aparecen sentados —a

una serie de fotografías (to-

parecen, la identidad se cede

una distancia prudentemente

madas en su mayoría por sus

para asegurar la superviven-

pudorosa—; él de sombrero y

alumnas y alumnos), acom-

cia común.

bastón, ella con un delantalci-

pañadas de algunas sucintas

Estas reflexiones sobre la

to coquetón y medias tejidas.

reflexiones, cómo los habitan-

apropiación de ciertos espa-

No sonríen, pero parecen a

tes de los sectores periféricos

cios que no fueron pensados

gusto. La banca y ellos están

de las ciudades y de las zonas

ni propuestos por el apara-

apoyados en un muro de la-

rurales de la región del Maule

taje estatal ―o por la arqui-

drillos; se deja ver una calle de

transforman ciertos escena-

tectura—, sirvió además

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para establecer cierto punto de contacto entre varias publicaciones recientes y más o menos locales que han sistematizado dudas, cavilaciones similares y que tienden a especular sobre las formas de construir/habitar espacios que, por estar situados en lugares alejados de las ciudades y sus posibilidades, han internalizado en sus soluciones pragmáticas ―constructivas o de habitabilidad— sus rutinas, oficios y prácticas vitales.

HAY UN ASUNTO QUE ME PARECE INTERESANTE COMO PUNTO DE PARTIDA. PESE A QUE EL LIBRO SE LLAMA ESPACIO PÚBLICO RURAL VARIOS DE ESTOS LUGARES, O ESCENARIOS, ESTÁN EMPLAZADOS EN SECTORES QUE PODRÍAMOS DEFINIR COMO URBANOS (O URBANIZADOS). ¿CÓMO DELIMITAS ESA LÍNEA ENTRE LO URBANO Y LO RURAL?

Pensamos, por ejemplo, en

incluso algunas ciudades de la región, tales como Curicó o Linares, debieran ser consideradas rurales. Pero si nos vamos a lo más esencial, son lugares que aún conservan una manera de habitar que se cocina a fuego lento. Pueden tener ya ―y al fin— calles asfaltadas, pero tienen un transitar pausado... Desde mi manera de ver contienen un reloj biológico interno como grupos humanos, que habilita a sus habitantes a generar estas instancias que fueron

Ruina (Bifurcaciones, 2021),

Hay una definición de urba-

de Jonnhatan Opazo, Del te-

no en nuestro país, que está

rritorio al detalle (Bifuraciones,

operativa desde el 2010, mo-

2021), editado por Germán

mento en que Chile pasa a ser

Valenzuela, Vivienda rural en el

miembro de la ocde, y dice

Valle Central (arq Ediciones,

que para ser considerados

2017), de Felipe Alarcón, y

urbanos, el sector debe conte-

Donde la arquitectura no llegó:

ner un centro poblado de más

conversaciones abiertas con Gru-

de 200 000 habitantes. Si lo

po Talca (A2, 2021).

vemos desde esa perspectiva

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retratadas en el libro.

MÁS ALLÁ DE LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES, EN ESTAS «CIUDADES INTERMEDIAS» HAY UN TRÁNSITO MUY FLUIDO ENTRE AMBAS ALMAS QUE LA COMPONEN (RURAL


Y URBANA; MODERNA Y ARCAICA) Y POR ENDE ENTRE RELOJES BIOLÓGICOS DISTINTOS. ¿QUÉ RESCATAS DE ESTE MOVIMIENTO OSCILANTE ENTRE AMBOS LUGARES? Creo que a ratos esos relojes biológicos se contraponen. Para nosotros, los citadinos, el tiempo es un recurso escaso, por lo tanto, un bien valioso. Me parece que en lo rural funciona distinto, por eso para nosotros esa manera de relacionarse entre sus habitantes se cubre de extrañeza hacia nuestros ojos. Sería maravilloso que esa lentitud fuese una condición que permeara a nuestra existencia cotidiana.

GIULIANO PASTORELLI, EN EL PRÓLOGO A DONDE

LA ARQUITECTURA NO LLEGÓ: CONVERSACIONES CON GRUPO TALCA, SE CUESTIONA EN TORNO A «SI TIENE O NO SENTIDO CENTRAR LA PRODUCCIÓN DE PENSAMIENTO DENTRO DE LOS LÍMITES URBANOS EN UN PAÍS CON TANTA RURALIDAD» Y «CUÁLES SERÍAN LOS APORTES DESDE NUESTROS CONOCIMIENTOS SI DICHA DESURBANIZACIÓN INTELECTUAL SE LLEVARA A CABO» ME PARECE QUE ESTE TRABAJO CLARAMENTE BUSCA ESE FIN. ¿QUE PIENSAS EN ESE SENTIDO?

nera maravillosa lo que ha sido esencial para nosotros como Escuela en la formación de arquitectos desde sus inicios: el territorio. Eso, en el entendido de que la potencialidad de lo que tenemos no está necesariamente en las ciudades de la región, sino que en todo aquel saber hacer que está en lo no-oficial, en los márgenes de lo reconocido. Aquello que se hace sin un afán estético, sino que nace desde su íntima verdad.

EN LA VISIÓN DE GRUPO TALCA HAY UNA GRAN PREPONDERANCIA Y RESPETO POR LOS SABERES Y LOS OFICIOS. ¿CÓMO SE Me parece que tanto Mar- APLICA EN LOS ESPACIOS tín del Solar como Rodrigo QUE TRABAJASTE? Sheward, los miembros de Grupo Talca, lograron em-

En esos espacios los saberes

paparse y cristalizar de ma-

u oficios son clave, pues no

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PARADEROS, VEREDAS, CANCHAS DE TIERRA, EL FRONTIS DE UN BAZAR DE BARRIO O LA LOMA DE UN CERRO SON ALGUNOS DE LOS ESPACIOS QUE SE RETRATAN EN ESTE LIBRO. ¿QUÉ ES LO VALIOSO DE ESTOS LUGARES?

son un asunto de opción. Se

interior. Quizás me apoyo

construye con lo que se tiene

en el concepto griego de la

y cómo se sabe construir. El

alétheia que trabaja Heideg-

saber hacer muchas veces vie-

ger, en donde la verdad nace

ne fuertemente relacionado a

desde el desocultamiento,

los oficios. Nosotros como ar-

desde cuando la verdad en

quitectos aprendemos de esa

realidad es una revelación de

relación y la tratamos de tras-

la existencia en sí misma. En

ladar a nuevos lugares, pero

la manera y el modo en el que

es sin duda en estos espacios

los usuarios se presentan a sí

en donde ese saber hacer tie-

mismos frente a los otros, en

Nada y todo. Los espacios que

ne origen. Como decía antes,

lo público, pareciera haber

ahí se consolidan no son en sí

no es una opción.

una verdad que les es propia.

mismos. La tienda de varie-

A tal punto que el modo y la

dades es solo una excusa que

manera de estar en lo públi-

atrae a sus fieles día a día y

co, entre un poblado y otro,

desde ahí se generan las ins-

no revisten necesariamente

tancias de reconocimiento, de

las mismas características.

encuentro, de consolidación

Claro que estas maneras, en sí

de lo público; como aquella

mismas, seguramente siguen

instancia en la que todos te-

Me refiero a que hay una in-

una estética que les es propia,

nemos algo valioso que com-

fluencia muy potente desde

pero pareciera no estar tan a

partir. Es desde ahí que tam-

la cultura de masas que dicta

merced de una cultura de ma-

bién uno puede comprender

el cómo deben lucir las cosas.

sas que es incapaz de ver, y

que desde esa empatía entre

De alguna manera, estos lu-

por lo tanto reconocer, estas

aquellos que se encuentran

gares mantienen su verdad

excepcionalidades.

frecuentemente, esté la capa-

PERMÍTEME VOLVER SOBRE UNA PARADOJA QUE MENCIONASTE: ESTÉTICA VERSUS VERDAD. ¿PODRÍAS PROFUNDIZARLA?

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©

Nicolas Ahumada


QUE LOS PROCESOS construirse como comunidad, za. No son objetos repetibles CONSTRUCTIVOS? cidad de ellos de organizarse,

¡Exacto!, y ahí reside su belle-

en el sentido del communitas

infinita cantidad de veces.

de Esposito, en donde cada

No porque sean muy exito-

Me parece muy interesante tu

uno se debe al otro, en don-

sos como espacios públicos,

ángulo, pues desde tu mirada

de el yo es menos prioritario,

en una ocasión lo serán en

son dos asuntos, el habitar

quizás, que el nosotros. Es de

otra locación, pues no son

el espacio y el proceso cons-

ahí que el lugar en sí mismo

en sí mismos. Como sociedad

tructivo. Cuando en el libro se

no es lo importante, sino que

nos debemos muchas veces a

identifica un lugar, ese lugar

lo que es capaz de albergar.

la producción en serie. Nues-

está compuesto del cobijo y de

tro legado fordista ha traído

lo cobijado, son una sola cosa.

como consecuencia la necesi-

No existe el espacio público

dad de que una vez consegui-

sin sus bordes, y no existe el

do un éxito, hay que repetirlo

espacio habitado sin sus for-

una innumerable cantidad de

mas de ser habitado. Es una

veces, y con ello hemos per-

simbiosis que, al menos para

dido la capacidad de observar

mí, es indivisible.

LA ELECCIÓN DE ESTOS ESPACIOS POR PARTE DE SUS USUARIOS PARECE SER AZAROSA, EN TANTO QUE SON REFUGIOS PASAJEROS, A VECES SIMPLES TECHOS PARA VER PASAR EL TIEMPO. ¿CUÁL ES EL VALOR DE ELLOS EN TÉRMINOS ARQUITECTÓNICOS? TE LO PREGUNTO PORQUE PARECEN NO SEGUIR NINGÚN «PROGRAMA» DADO.

con detención y desde ahí

En ese sentido creo que el

operar. Estos lugares van en el

español nos hace separar con-

sentido absolutamente opues-

ceptos. El idioma inglés hace

to a los procesos de seriación.

una linda síntesis que nos sir-

¿PARECE, ENTONCES, QUE SON MÁS IMPORTANTES LAS FORMAS DE HABITAR ESTOS ESPACIOS mr | 100

ve para este caso, en donde el verbo «to be» engloba en un vocablo dos definiciones que son pertinentes a esta conversación: ser y estar. Me parece


que estos lugares tienen esas

medios económicos, que les

que ella contenía en tanto

dos condiciones en un solo lu-

dan más autonomía sobre

fue capaz de albergar todas las

gar. El ser en su condición abs-

sus opciones a los propios

ideas que para nosotros aún

tracta y el estar en una condi-

habitantes, pero hay un

son claves como sociedad.

ción más concreta. Estos son

asunto central. Estos lugares

los lugares del «to be».

guardan una riqueza enorme.

ME GUSTÓ MUCHO QUE LAS FOTOS TENGAN UN SENTIDO DESCRIPTIVO, QUE SIMPLEMENTE NOS MUESTREN LOS ESCENARIOS, Y QUE NO HAYA UN AFÁN POR ESTETIZAR LO SIMPLE Y A VECES PRECARIO.

En el solo acto de tener la oportunidad de sentarse en una sencilla banca de madera a ver el tiempo pasar, y desde ahí esperar a un potencial (o no) encuentro. Ahí, justo ahí, estamos frente a algo que para nosotros es un lujo. Yo diría que el bien más escaso de todos, el tiempo, y eso es algo

ESTOY DE ACUERDO. EN ESE MISMO SENTIDO, ¿CÓMO CREES TÚ QUE SE DEBIESEN PENSAR ESTOS LUGARES PARA EL FUTURO COMPRENDIENDO QUE LO IDEAL NO SERÍA TRANSFORMARLOS EN CIUDADES Y MANTENER SUS CARACTERÍSTICAS, SUS RIQUEZAS?

que hay que reconocer. La poQuizás ahí difiero, pues si

breza no está necesariamente

Ahí creo que no tengo una

bien los escenarios están

en no tener bienes materia-

respuesta concreta para en-

simplemente mostrados ―y

les. Creo que un ejemplo de

tregarte, pues, para comen-

no pretendo romantizar en

ello es que uno pudiese decir

zar, antes de saber el cómo se

lo absoluto la pobreza rural,

que la cabaña de Heidegger en

deben pensar también lo que

pues sigue siendo pobreza―

la Selva Negra era tremenda-

está relacionado a quienes lo

creo que ahí hay una dis-

mente pobre por lo sencillo de

debiesen pensar, entonces

tinción que hacer. En estos

su materialización, pero creo

es difícil definir en términos

lugares hay una pobreza de

que es innegable la riqueza

metodológicos cómo se pen-

mr | 101


sarán si no se sabe quiénes lo pensarán. En lo concreto, es diferente el escenario de pensarlos desde un gobierno regional (top down) a pensarlo desde las comunidades (bottom up). Creo que la clave está en lograr vincular ambas

LIBRO, ¿NO? CELEBRAR LA CREATIVIDAD EN TORNO A CÓMO SE SOLUCIONA CON LOS ELEMENTOS QUE SE TIENEN A LA MANO LOS PROBLEMAS URGENTES. CIERTA CHISPEZA DEL CHILENO.

miradas para definir el deve-

mos también a su merced al momento de hacernos cargo de nuestros hábitats. En estos lugares rurales aún se conservan algunas de estas lógicas de la autogestión del hábitat cotidiano, esa chispeza a la que tú aludes, no es más que ver lo que hay alrededor

nir de estas lugaridades, y eso

Es que creo que en los últimos

y saber operar con eso como

como figura hoy no existe.

cien años, al menos en Chile,

materia de base. Parece sen-

ha ocurrido un fenómeno bas-

cillo, pero no lo es tanto para

tante característico en nues-

alguien que nunca ha vivido

tras sociedades: pasamos de

en ese estado de las cosas. Al

ser gestores y constructores

parecer esa capacidad de re-

de nuestros entornos do-

accionar y salir ganando con

mésticos y productivos a ser

lo que tengo a mano se acer-

consumidores de ellos; terce-

ca bastante a lo que cotidia-

rizamos el «saber hacer» que

namente se denomina inno-

nos hacía capaces de autoges-

vación, solo que aquí no hay

tionar nuestros espacios. Y

patentes de por medio.

GERMÁN VALENZUELA PROPONE QUE UNA DE LAS CARACTERÍSTICAS COMUNES EN LA PRODUCCIÓN ARQUITECTÓNICA LATINOAMERICANA RECIENTE CONSISTE EN «LA INTELIGENCIA CON QUE SE CONSIGUE MUCHO CON POCO». ME PARECE QUE ESTE ES UNO DE LOS ASUNTOS FUNDAMENTALES DE TU

con eso, como sociedad, nos

PODEMOS PERCIBIR za enorme, pues dependemos CIERTO HILO CONDUCTOR siempre de otros (maestros, EN ALGUNAS IDEAS Homecenter, etcétera) y esta- PUBLICADAS hemos sumido en una pobre-

mr | 102


RECIENTEMENTE Y EN CIERTA FASCINACIÓN POR LO PEQUEÑO, POR LO DESPRECIABLE —SE AVENTURA A DECIR GREGORY COHEN EN LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO—. «ARQUITECTURA DE ESCASEZ» LO LLAMA GERMÁN VALENZUELA O «ESTACIÓN TERMINAL» —EL USO ÚLTIMO E IMPENSADO QUE SE LE DA A ALGUNOS OBJETOS EN EL MUNDO RURAL— QUE SOSTIENE TOMÁS ERRAZURIZ. ¿COMPARTES ESTA IMPRESIÓN?

paz de arribar a sistemas de

relación dialéctica, en don-

innovación incluso; es desde

de hay siempre una que in-

donde los hábitats nacen y,

forma a la otra, en un loop

con ello, las comunidades ahí

que es tan continuo como

albergadas.

la vida misma. Habitamos y

LA ÚLTIMA. MÁS ALLÁ DE ESTAS CARACTERÍSTICAS SOBRE LAS QUE HEMOS ESTADO CONVERSANDO —NECESIDAD, INGENIO, OFICIO, ETCÉTERA—, ¿PODRÍAMOS RECONOCER CIERTAS FÓRMULAS COMUNES EN LA FORMA DE CONSTRUIR PRIMERO Y DE HABITAR LUEGO, EN ESTAS ZONAS RURALES? («CULTURA Y PAISAJE SE VINCULAN COMO Interesante, yo creo que con EXPRESIÓN CONSTRUIDA» lo que describes, más que una PROPONE FELIPE estación terminal es la esta- ALARCÓN). ción germinal, pues es desde

desde ahí construimos lo que luego habitaremos, etcétera. Esta lógica, yo creo, que hace que lo construido se encuentre siempre en medio de un proceso de cambio, pues lo entiendo como una extensión de la vida de quienes lo habitan, y esta rara vez se mantendrá en una constante invariable, sino que todo lo contrario. Los ciclos vitales nos cambian, y con ello nuestros requerimientos con el entorno construido. Me parece que esa vitalidad es lo que tenemos en común en estos entornos, en donde la obsolescencia no es tan cas-

esa mirada creativa sobre las

Entre el construir y el habi-

tigada como en los entornos

cosas del entorno que soy ca-

tar me parece que hay una

de las grandes ciudades.

mr | 103


mr | 104


NEONORTINOS

LITERATURA FRONTERIZA EN EL NORTE GRANDE por Rodrigo Ramos Bañados | fotografías Samuel Salgado

mr | 105


LOS NEOCHILENOS como una banda de ladrones, salimos de arica y cruzamos la frontera de la república. por nuestros semblantes hubiérase dicho que cruzábamos la frontera de la razón. y el perú legendario se abrió ante nuestra camioneta cubierta de polvo e inmundicias como una fruta sin cáscara, como una fruta quimérica expuesta a las inclemencias y a las afrentas.

ROBERTO BOLAÑO


O

E

l denominado norte

Puede decirse que «Norte Grande» es un

grande es un territo-

concepto acuñado después de la novela ho-

rio anexado a chile

mónima de Andrés Sabella. La denomina-

tras la violenta gue-

ción ha sido cuestionada con el tiempo desde

rra del pacífico o del

la literatura, como veremos más adelante,

guano. entendemos

«porque el norte de Chile de grande tiene

por el Norte Grande la zona geográfica que

poco», escribió el poeta Luis Moreno Pozo,

comienza en Arica y termina en la ciudad de

en una metáfora de desencanto.

Taltal. Las conexiones comerciales y la con-

El desarrollo del comercio, a través de

finidad cultural, en este caso la literaria, nos

tratados y carreteras, bautizó al citado te-

permiten visualizar a otro norte, desde el

rritorio como la Zona de Integración del

punto de vista chileno, en los últimos quin-

Centro Oeste de América del Sur (Zicosur).

ce años. Este territorio abarca el sur de Perú,

De esta manera, Zicosur se ha transforma-

incluyendo Arequipa y especialmente Tacna;

do en una palabra para catalogar todo tipo

además de Cochabamba, en Bolivia, y en me-

de actividades transfronterizas comercia-

nor medida Salta, en Argentina.

les con un alcance que llega hasta Para-

mr | 107


guay. En el área cultural de

Roberto Bolaño desarrollado

surgimiento de nuevas edito-

Antofagasta, por ejemplo,

en Arica, con el anexo de una

riales y a la creación litera-

el apellido Zicosur lo lleva

presentación en Tacna de los

ria, es el eje Arica y Tacna el

una feria del libro, un festi-

ganadores y escritores perua-

más prolífico de este Nuevo

val de teatro y un festival de

nos. La actividad se realizó

Norte Grande. Luego Iqui-

orquestas. Hasta antes de la

por cuatro años consecutivos,

que, y en menor medida An-

pandemia, la feria del libro

cuestionando el simbolismo

tofagasta, que en los últimos

era el principal evento cul-

de la frontera en un territorio

años ha estado concentrado

tural de Antofagasta, por su

con intereses comunes.

como un importante polo de

cantidad de asistentes y por

Arica y Tacna pueden ser

el respaldo económico de la

entendidas como un área

gran minería y del Estado,

metropolitana que alberga

a través de financiamientos

alrededor de un poco más de

para la cultura. La excusa

medio millón de habitantes.

era el libro para desarrollar

La frontera, en este caso,

una feria donde se vendían

cumple más bien un rol buro-

R etrocedamos en el tiempo.

hasta jabones.

crático. Más al sur de Arica

Antes del conflicto bélico, en

El vínculo literario al que

se encuentran Iquique, Toco-

las medianías del siglo xix,

nos referiremos en este texto

pilla, Calama y Antofagasta,

Iquique era un puerto mayor

es más profundo y silencioso,

ciudades unidas por la Pana-

para Perú; Arica había sido

pero a finales de la segunda

mericana, que mantienen el

fundada en 1541 y Calama

década de este siglo logró una

común denominador de estar

ya era capital provincial en

visibilidad nacional.

emplazadas en el desierto

1540, bajo la bandera boli-

más seco del mundo.

viana. Antofagasta, puede

Puede considerarse como

gestión literaria y cultural.

un hito mayor la premiación

Si podemos cuantificar el

decirse, es la única ciudad

del concurso para jóvenes

impulso literario respecto al

novel surgida en la década de

mr | 108


1860 como puerto utilitario

evidenció con mayor fuerza

extractivismo privado y es-

para la floreciente industria

esta ola inmigratoria pro-

tatal ha invertido lo mínimo

minera que comenzaba a ex-

veniente mayormente del

en la región.

tenderse cerro arriba.

sur de Chile y de países li-

En ese territorio en mo-

Todas estas ciudades, a las

mítrofes y europeos, espe-

vimiento de principios del

que podemos sumar a Tacna,

cialmente balcánicos. De

siglo xx, la imprenta cum-

en los años posteriores a la

esta manera se va confor-

ple un rol fundamental para

guerra experimentaron un

mando una identidad social

manifestar las molestias,

proceso de «chilenización»,

más acorde al momento de

demandas y propiciar el

a veces solapado y en otras

la Revolución Industrial, di-

debate. Surgen diarios: en

cruento. El punto más ex-

ferente al Chile del sur, don-

las paredes son desplegados

tremo lo encontramos en las

de prima una oligarquía te-

avisos de las más diversas ín-

Ligas Patrióticas, una suer-

rrateniente y conservadora

doles. A medida que avanza

te de clanes paramilitares

que se acomoda en el poder

el siglo, las malas condicio-

amparados por la autoridad

a través de la política.

nes laborales en la minería

para expulsar por la fuerza a

Desde el centro del país,

son denunciadas a través de

peruanos, bolivianos y todo

donde históricamente se han

folletos. Las imprentas, en

lo que pudiera ser considera-

tomado las decisiones, estas

manos de las organizaciones

do de «rostro andino».

tierras de riquezas insospe-

obreras, cobran un real pro-

La floreciente industria

chadas son vistas como un

tagonismo comparable a las

salitrera atrajo inmigrantes

botín de guerra. Surge en el

actuales redes sociales.

de todas las nacionalidades

norte una fuerte crítica hacia

De estas imprentas rela-

a los nuevos territorios chi-

el centralismo, opinión que

cionadas al quehacer de los

lenos. Es en Antofagasta

se extiende hasta nuestros

trabajadores surge en Iqui-

donde el crecimiento fue

días. El caso más patente es

que la que para algunos es

más explosivo y donde se

el de Antofagasta, donde el

considerada la primera no-

mr | 109


vela fundacional del norte.

periódico llamado El Pueblo,

Garafulic. Carnalavaca hace

Se trata de Tarapacá (1903),

cuya línea editorial era de-

referencia a una gran mina

escrita bajo el seudónimo de

latar las malas condiciones

de cobre que cambiará la

Juanito Zola.

laborales de los obreros en

historia del país. La alusión

contraposición a los privile-

es a Chuquicamata. Con un

gios de la clase adinerada de

discurso crítico y político,

Iquique, visible en espacio-

Garafulic aboga por la nacio-

sas casonas de pino Oregón

nalización del cobre que en

de la calle Baquedano, toda-

Carnalavaca está en manos de

La anécdota que rodeó a la

vía muy bien conservadas.

capitales estadounidenses. El

novela resume las conse-

La novela, a su modo, se ade-

mérito de esta novela es que

cuencias de la aparición de

lanta a la fatídica matanza

proyecta el actual mapa de la

una obra crítica hacia la in-

de la Escuela Santa María, el

minería en el norte de Chile,

dustria minera y las clases

21 de diciembre de 1907. Ta-

donde a excepción de Codel-

privilegiadas que emanan

rapacá lleva las ideas críticas

co, todas las minas son pri-

de esta. En este caso, el li-

del periódico a la literatura.

vadas. Carnalavaca padeció el

bro fue inmediatamente si-

Las opiniones posteriores

silenciamiento en su tiempo,

lenciado. Luego, incluso, se

sobre la calidad del texto

especialmente en los medios

atentó con fuego contra la

son dispares, sin embargo,

de la propia región minera.

imprenta y hasta con la vida

lo valioso es que retrata muy

El crítico literario Yerko Mo-

de los autores. Pero vamos

bien una época de profundas

retic, en un artículo de épo-

por parte.

divisiones sociales.

ca, puntualiza que «a causa

Nicanor López y Osvaldo

Más adentro del siglo pa-

de razones obviamente polí-

Polo dieron vida al seudóni-

sado, un caso menos extre-

ticas, ha sido olvidada o sub-

mo Juanito Zola. Ellos man-

mo lo padeció la novela Car-

estimada por la mayor parte

tenían una imprenta y un

nalavaca (1932), de Andrés

de los críticos».

mr | 110


Un relato más amable es

L a literatura nortina pre-

los une la raíz comunista, en

la novela Norte Grande (1944)

dictadura es generosa. Las

una época en que la intelec-

del carismático poeta Andrés

temáticas comunes pueden

tualidad nortina simpatizó

Sabella Gálvez. A diferencia

englobarse en la minería con

con las ideas que acuñaron

de las novelas anteriores,

las alabanzas hacia su traba-

los obreros del salitre y luego

Norte Grande ha sido muy di-

jador; un hombre rudo que

del cobre.

fundida en esta zona a través

soportó desventuras sociales

Bahamonde se transfor-

de la cofradía literaria que

y climáticas para arraigarse

ma en una figura funda-

el escritor formó durante su

en la hostilidad del desier-

mental dentro de lo que se

vida. Si bien el nombre de

to. Hay frases significativas

puede hablar de identidad.

Sabella está más relacionado

como «el hombre que domó

Mezcla un trabajo poético,

a la poesía, aquí incursiona

el desierto». Siempre la fi-

ensayístico y en prosa. La

en la prosa con una obra que

gura masculina en el pedes-

mayoría de sus cuentos es-

en su momento generó todo

tal, dejando a la mujer en un

tán basados en este hombre

tipo de reacciones por eng-

segundo plano o sumida a

nortino, a ratos vivaz, ale-

lobar la crónica, la poesía,

labores de esposa, cantinera

gre, violento y otras veces

la historia y, por cierto, la

o prostituta. En menor me-

triste, que abrió camino en

prosa. El libro sigue provo-

dida, la literatura hace refe-

la pampa agreste. De Baha-

cando polémicas por la omi-

rencia al mar, especialmente

monde es la frase que dice

sión de cruentas matanzas,

con Salvador Reyes en sus

que «el nortino es hijo legí-

sin embargo, es una pieza

cuentos de El incendio del as-

timo de la aventura», que se

fundamental en la historia

tillero (1964).

desmarca de los pueblos ori-

literaria de aquel territorio

Los narradores que me-

ginarios y hace referencia a

del país. Norte Grande contó

jor reflejan estos tópicos son

quienes poblaron el norte

la historia del salitre con sus

Mario Bahamonde y Luis

pese a todas las inclemen-

logros y desesperanzas.

González Zenteno. A ambos

cias climáticas y laborales.

mr | 111


La cita de Bahamonde per-

de la visibilización de la lite-

elogios de Parra, Pablo Neru-

manece vigente en el tiem-

ratura nortina a nivel nacio-

da y del mismo Andrés Sa-

po al revisar las nuevas mi-

nal. La frase de Pablo Neruda

bella por su poesía. También

graciones, especialmente de

es clara: «Mientras Sabella

cultivó la narrativa y apare-

colombianos y venezolanos

nortiniza la literatura, yo la

ció en varias antologías.

que se han asentado en dicha

ensurezco». En Antofagasta

zona. Bahamonde también

es, sin duda, el escritor más

podría decir de ellos que son

influyente, en una ciudad

nortinos, «hijos legítimos de

que siempre lo buscó y en-

la aventura».

contró como maestro, poeta

El iquiqueño Luis Gonzá-

E n Arica surge Tebaida, una

y amigo.

lez Zenteno, cuyo legado es

Yolanda Nana Gutiérrez,

revista literaria-poética que

poco conocido, reflejó muy

poeta de Arica que vivió gran

va a transcender. Aparece en

bien el movimiento obrero

parte de su vida en ese lugar,

1966, pero hay que esperar

de Luis Emilio Recabarren en

es una autora a quien le faltó

hasta 1968 para ver editada

las obras Caliche (1954) y Los

más reconocimiento nacio-

su primera publicación con

pampinos (1956). Al igual que

nal en vida o, por lo menos,

ese nombre, bajo el alero de

Bahamonde, y tantos más

eso dicen las crónicas sobre

Alicia Galaz y Oliver Welden,

como Homero Bascuñán, su

ella. Sus poemas, que caben

donde sobresalen las xilogra-

trabajo no ha sido rescatado

en lo que Nicanor Parra de-

fías de poesía visual de Gui-

ni conectado con las nuevas

sarrolló como antipoesía,

llermo Deisler. Este último es

generaciones de lectores.

recorrieron el mundo; fue-

una figura trascendental en la

Es Andrés Sabella, con su

ron recopilados en The South

primavera de las artes plásti-

labor de articulador en los

America of the Poets (1970)

cas en Antofagasta, a finales

medios de Santiago y caris-

con traducciones al inglés,

de la década del sesenta y

ma, el principal responsable

francés e italiano. Recibió

principios de los setenta. Fue

mr | 112


académico de Artes Plásticas

tiempo en un referente poé-

Norte Grande hasta la segun-

de la sede Antofagasta de la

tico de Antofagasta, cuya pe-

da década del siglo xxi, te-

Universidad de Chile, época

queña obra, en cantidad, ha

niendo a Arica, nuevamente,

que coincidió con Mario Ba-

conectado generaciones por

como escenario.

hamonde como jefe de Exten-

su sutileza.

sión de esa sede.

Un hecho importante de

El nombre Tebaida provie-

Tebaida es el vínculo con Perú,

ne de Tebas como concepto,

el más prolífico que se había

una fortaleza en el desierto,

dado entre ambos países, a

«un desierto de amistad», se-

través de autores como Wins-

E n dictadura la edición de

ñaló Galaz en una de sus en-

ton Orrillo, José Luis Ayala,

libros decrece, como es de

trevistas.

Alberto Varcárcel, Omar

suponer, por las propias li-

En Tebaida, que conectó

Aramayo, Rosa del Carpio,

mitaciones de la época. Ariel

los setecientos kilómetros

Arturo Corcuera, Alejandro

Santibáñez es perseguido y

que separan Arica de Anto-

Romualdo, entre otros auto-

desparecido; Eduardo Díaz

fagasta, participaron, en-

res. El grupo además organizó

Espinoza es proscrito y per-

tre otros, los poetas Óscar

numerosas actividades como

seguido; y Andrés Sabella

Hahn, Ariel Santibáñez,

talleres de poesía y recitales.

es sacado de su cátedra de

Guillermo Ross-Murray, An-

No solo es referencia a nivel

la Universidad Católica del

drés Sabella, Miguel Morales

nacional, sino que interna-

Norte, liderada por un mi-

Fuentes, el tocopillano Luis

cional a través de Guillermo

litar, por razones políticas.

Moreno Pozo y Héctor Cor-

Deisler. Esto transformó

Las carreras humanistas van

dero. Miguel Morales Fuen-

al trabajo de Alicia Galaz y

desapareciendo y, a su vez,

tes, conocido bajo el apodo

Oliver Welden en quizás el

surgen otras enfocadas hacia

de Tipógrafo Huraño, se ha

proyecto literario de mayor

los negocios y la minería. Sa-

transformado con el paso del

trascendencia acuñado en el

bella se refugia en su casa de

mr | 113


calle Uribe en Antofagasta,

fesor Huberto Plaza, Osval-

El Norte Grande como

donde continuó escribiendo

do Maya o Mauricio Ostria,

concepto es cuestionado.

artículos, algunos crípticos

quienes durante décadas sis-

Luis Moreno Pozo escribe

contra la dictadura, para re-

tematizaron el trabajo de los

en un poema: «Yo descubro

vistas como Hoy, y reunién-

escritores y escritoras de ge-

todo un norte diminuto, em-

dose con sus discípulos.

neraciones anteriores, y fue-

polvado de hambre, sombra

En un aciago panorama

ron capaces de hacerlos circu-

y silencio, gimiendo con olor

para la edición de libros so-

lar a las nuevas generaciones.

a perros».

bresale la novela Ruta Pana-

Destacados de los años

Andrés Sabella fallece

mericana (1979) de Mario

ochenta, en Iquique, son los

en Iquique el 26 de agosto

Bahamonde, que puede con-

poetas Cecilia Castillo, Jai-

de 1989, terminando una

siderarse la primera «novela

me Ceballos y Juvenal Ayala,

de las más sobresalientes

contemporánea del norte»,

quien también se ocupó de la

carreras literarias en la

es decir, una novela cuyo leit

investigación literaria. A me-

historia del norte. Dejó un

motiv no es la minería y to-

diados de esa década surgió

legado profundo y brillante,

dos sus vericuetos. El texto

una peña conocida como La

aunque sin buscarlo opacó

puede leerse como una me-

Guayaba, que fue escenario

la carrera de otros autores

táfora de un viaje al desa-

para trovadores, algunos ins-

menos carismáticos.

rraigo o al exilio; o tal vez,

pirados en la poesía de Miguel

la referencia a la dictadura

Hernández. En Antofagasta,

y el viaje sin retorno.

por su parte, sobresale la poe-

No podemos dejar de men-

ta Nelly Lemus, cuyas letras

cionar la labor de varios ensa-

inspiraron canciones del gru-

yistas e investigadores como

po Illapu, como «Arrurrú la

E l regreso a la democracia

Sergio Gaytán Marambio,

faena», «Morena Esperanza»

marca a nivel nacional un

Germana Fernández, el pro-

o «Escribo», por ejemplo.

reinterés por nuevas voces

mr | 114


narrativas. Las editoriales

publicó su libro de relatos en

En la misma década, en

multinacionales buscan au-

una editorial multinacional

1994, aparece publicada La

tores y, de esta manera, co-

y fue cronista del diario El

reina Isabel cantaba rancheras

mienzan a fijarse en escrito-

Nortino de Iquique, momen-

(1994), de Hernán Rivera

res que vienen llegando del

to donde pude conocerlo per-

Letelier, novela que puede

exilio o de zonas periféricas

sonalmente en mi calidad de

considerarse como el primer

del país, como Punta Arenas.

estudiante en práctica.

best seller del Norte Grande y

Patricio Riveros Olava-

Entremedio destaca en

el inicio de la carrera de uno

rría es un autor que viene

Antofagasta el prolífico Víc-

de los escritores más vendi-

retornando del exilio. A me-

tor Bórquez Núñez. Este, que

dos, traducidos e importan-

diados de los noventa regre-

ya despuntaba en los años

tes en los últimos veinte años

só a Iquique para radicarse

ochenta como discípulo de

en el país. El mayor mérito

en el barrio El Morro, luego

Andrés Sabella, genera un

de Rivera Letelier es generar

de vivir afuera, primero en

relato urbano, detallista, de

una gran obra sobre la pam-

Holanda y luego en Cuba.

atmósfera, muy influenciado

pa salitrera, a través de un

Tras casi un año en el exte-

por su pasión que es el cine.

anecdotario que combina los

rior, Riveros Olavarría zafó

Un cuento suyo fue llevado a

problemas sociales con el hu-

de la expulsión con ingenio.

cortometraje por la falleci-

mor negro, en una suerte de

Junto a su tío propiciaron

da cineasta Adriana Zuanic.

picaresca. Todo esto, a través

que un conocido empresa-

Uno de los grandes méritos

de una singular prosa poética

rio de derecha enviara una

de Bórquez es abordar la

que ha sido elogiada a nivel

carta a un diario de Iquique,

temática homosexual. Es el

internacional, como también

afirmando que Riveros era

primer autor que se dedica

criticada de cursi por algunos

un extremista. La misiva le

exclusivamente al tema en

críticos nacionales.

significó asilo político en Eu-

el Norte Grande, con ciertas

ropa. A fines de los noventa

excepciones en su obra.

mr | 115

Antes de La reina Isabel, Rivera Letelier era un poeta


pampino cuyos textos no eran

tura en varias ocasiones, sin

del Norte. En adelante, Jara

desconocidos en el ambiente

éxito hasta la fecha.

se transforma en un actor

literario de Antofagasta y

Uno de los momentos li-

importante de la literatura

María Elena de finales de los

terarios más vibrantes lo

en Antofagasta, corriendo

años ochenta. Sin embargo,

produjo la desaparecida uni-

por un carril distinto al de

su destino de escritor auto-

versidad privada José Santos

Hernán Rivera Letelier. Jara,

didacta, como le gusta defi-

Ossa (ujso), a través de un

con un tono preciso, riguro-

nirse, cambia totalmente al

inédito programa de literatu-

so y en momentos amparado

publicar su primera novela.

ra encabezado por la acadé-

en investigaciones histórica,

Luego vienen Himno del ángel

mica Patricia Bennett. Aquí

sobresale desde dicha ciudad

parado en una pata (1996) y la

se publicaron libros con una

a nivel nacional. El interés

que es quizás su mejor obra,

edición cuidada y un diseño

por la historia genera obras

Fatamorgana de amor con ban-

que sobresale. Destaca, entre

notables como El Sangrador

da de música (1998).

otros, el autor Patricio Jara,

(2002) o Quemar un pueblo

La presencia de Rivera

que se había hecho conocido

(2009), que abordan una

Letelier es parte del paisaje

a nivel del underground como

Antofagasta anterior a la

urbano de Antofagasta. El

fanzinero de metal. Llega

Guerra del Pacífico.

escritor habitualmente toma

a la literatura influenciado

Las temáticas en narra-

café en la peatonal Prat,

por autores como Lovecraft

tiva dan cuenta de un nor-

oportunidad donde comparte

o Stephen King, además del

te urbano, con personajes

con sus lectores, firma libros

incentivo del profesor Hu-

que evaden la realidad y, en

y se da tiempo para sorpren-

berto Plaza. Sus cuentos so-

otras ocasiones, cometen

der a más de un transeúnte

bresalen en las primeras ver-

actos propios de cuento ne-

con su peculiar sentido del

siones del naciente concurso

gro. En los relatos hay un

humor. Ha sido postulado al

de cuentos para escritores

concreto cuestionamiento

Premio Nacional de Litera-

de la Universidad Católica

hacia la condición de ciudad

mr | 116


de paso minera o universita-

es Francisco Schilling. Este

ñas para libros. El arribo de

ria, con su población flotante,

autor antofagastino se radica

un nuevo director al diario,

nombre de una antología. La-

en Santiago, donde publica la

Arturo Román Herrera, sacó

mentablemente en el mejor

novela Los Héroes (2015), so-

de circulación a la revista al

momento de este proyecto

bre la Batalla de la Concep-

calificarla carente de interés.

editorial, la universidad es

ción. Esta revisión de auto-

El círculo Manuel Durán

vendida y pasa a ser parte

res nortinos sobre la Guerra

Díaz siempre se mantuvo

de la cadena de la Universi-

del Pacífico se complementa

presente en medio de los

dad del Mar. Patricio Jara se

con la novela Prat (2009) de

años noventa, con Eduardo

radica en Santiago. El res-

Patricio Jara y la antología

Díaz a la cabeza y una gene-

to de los autores como Juan

Pacífico: historias de la guerra

ración de poetas como Ro-

Luis Castillo, José Ossandón

(2020), donde, entre otros,

gelio Cerda, Miko Cepeda,

o Enrique Pizarro no sigue

participan Jara y Schilling.

Eduardo Farías Alderete,

publicando, a excepción de

La época del programa de

Álvaro López Bustamante y

Iván Ávila, quien con el paso

literatura de la ujso coin-

Esperanza Díaz, entre otros,

del tiempo interactúa como

cide con la aparición del

que se mantuvieron aparte

guionista y escritor. Ávila

suplemento «Sabella» de El

por una posición más críti-

retoma las publicaciones en

Mercurio de Antofagasta, que

ca o política en algunos ca-

los últimos tres años, con un

fue una revista originada

sos. Y, en otros, puramente

nuevo impulso a través de

por el director Marco An-

estética. El círculo Manuel

Ediciones Hurañas, edito-

tonio Pinto y el periodista

Durán Díaz generó publica-

rial cuyo trabajo revisaremos

Sergio Concha Gamboa, que

ciones como fanzines y li-

más adelante.

dio la posibilidad de publicar

bros durante esos años, sin

Más joven, pero conecta-

textos literarios a autores lo-

embargo, su fuerza radicó en

do con este nexo de la ujso y

cales, como también fue un

los recitales poéticos. Fuerza

los talleres de Patricio Jara,

espacio de entrevistas y rese-

que se mantiene hasta la ac-

mr | 117


tualidad, con otros nombres pero quizás con más camara-

residencial que los cobijó.

en 2009 en una antología

Una aparición fugaz en

virtual de escritores de Ari-

la escena literaria de Anto-

ca y Antofagasta, impulsada

En los próximos años, la

fagasta fue la del Colectivo

por la editorial Cinosargo de

literatura en Antofagasta en-

Nueva Nortinidad, donde

Arica, cuya edición estuvo a

tra a una fase donde interesa

participan autores como Ál-

cargo de Daniel Rojas Pa-

más la gestión cultural.

varo López, Kamila López,

chas, siendo un enlace entre

Juan Luis Castillo Yupanqui,

autores de ambas ciudades

Eduardo Farías Alderete,

después de Tebaida. El tra-

Víctor Escobar y quien escri-

bajo puede encontrarse en

be. El objetivo de este grupo

Google.

dería entre sus integrantes.

fue proponer temas que cru-

La gran minería, a través

E n 2005 Antofagasta es

zan a las ciudades del norte,

de sus recursos destinados a

sede del Segundo Encuentro

los cuales, en muchos casos,

la cultura, se transformó en la

de Poetas Jóvenes. La activi-

no habían sido descifrados

plataforma para que gestores

dad, organizada por el poeta

como un fulgurante nacio-

culturales organizaran gran-

Eduardo Cuturrufo, contó

nalismo provocado por la in-

des proyectos, especialmente

con la presencia de Tomás

migración, el diario vivir en

en Antofagasta y, en menor

Harris, Teresa Calderón,

una población periférica y

medida, en Iquique. Estos mi-

Miguel Morales Fuentes y

la nueva clase media aspira-

llonarios recursos, sumado al

Juan Malebrán, entre otros,

cional, efecto de la minería y

aporte estatal para la gestión

además de cincuenta poetas

la narcocultura. El colectivo

literaria, se concretaron en la

provenientes desde Arica

propuso tres manifiestos, un

Feria Internacional del Libro

hasta La Serena. Hubo po-

ciclo de cine, carretes y lue-

Zicosur, Filzic.

nencias, recitales poéticos y

go se diluyó. Parte de los au-

El evento, organizado por

una recordada bohemia en la

tores del grupo participaron

el poeta e ingeniero comer-

mr | 118


cial Patricio Rojas Figueroa,

en sus últimas versiones fue

res antofagastinos con los de

surgió con el objetivo de en-

la abundancia de comercio

provincias peruanas, diálogo

lazar diversas expresiones

ajeno a la cultura. Un stand

que coincidió en cuanto a la

artísticas en torno al libro. Y

con libros podía ser vecino

crítica hacia el centralismo de

esto, con una variada oferta

de uno que vendía jabones u

Santiago y Lima.

artística, transformó a la fe-

otro con quesos artesanales.

A una menor escala sur-

ria en un esperado panorama

Claramente se había perdido

gió en Antofagasta la Fe-

de entretención cultural en

la esencia.

ria del Libro Crea, Arma

Antofagasta. La Filzic logró

Un momento alto de Filzic

tu Libro, organizada por el

sus mejores momentos cuan-

se logró en agosto de 2013,

poeta Danilo Pedamonte.

do se organizó en el patio de

cuando Antofagasta, como

A diferencia de la grandilo-

la empresa de ferrocarriles

ciudad y sorprendentemen-

cuencia de Filzic, esta feria

en dicha ciudad, oportuni-

te como referencia literaria

dio cabida a editoriales in-

dad en la que participaron

chilena, fue invitada a la Feria

dependientes de Santiago y

autores de la talla de Leonar-

del Libro de Lima. La delega-

de regiones, lo que permi-

do Padura o Gioconda Belli,

ción nortina fue encabezada

tió un diálogo concentrado

entre otros. La amistad en-

por Hernán Rivera Letelier

solo en la literatura. La fal-

tre Patricio Rojas Figueroa

y Víctor Bórquez. Junto a

ta de recursos desvaneció

y Hernán Rivera Letelier

ambos autores viajaron alre-

al evento, después de tres

permitió a este último trans-

dedor de treinta artistas, de

versiones. Pedamonte más

formarse en el anfitrión de la

diversos géneros, quienes se

tarde se transformó en un

feria. La poeta antofagastina

presentaron en el escenario

reconocido librero, además

radicada en Santiago, Sole-

de la actividad. Fui como pe-

de continuar con su labor

dad Fariña, también fue una

riodista acompañando a la de-

de poeta, cronista y pintor,

invitada habitual. La crítica

legación. Lo que rescato más

transformándose en una de

que se le hizo a la actividad

fue la conexión de los escrito-

las personalidades carismá-

mr | 119


ticas del ambiente literario

por la misma minera. Esta

ro López y Patricio Riveros

antofagastino.

inusitada cantidad de dinero

Olavarría. Sin embargo, la

por escribir un cuento gene-

deuda de este evento es con

ró masivas participaciones.

el género femenino. A la fe-

La minería, a través de empresas como sqm y Escondida, levantó una serie

Un ganador que se repitió

cha no hay ninguna mujer

de concursos de cuentos,

en estos concursos fue el es-

que lograra el primer pre-

con premios millonarios que

critor Andrés Olave, bajo el

mio, considerando una serie

contrastaron claramente con

seudónimo de Sebastián Fu-

de autoras que participan

la realidad de otras ciudades

rios. Olave, quien es un lec-

constantemente como Aida

de Chile. Es decir, en un mo-

tor empedernido y seguidor

Santelices, quien sí ha sido

mento, y esto a principios

de autores estadounidenses

destacada en otros certáme-

de la década de 2010, Anto-

como Thomas Pynchon, se

nes literarios.

fagasta era una suerte de El

radicó en San Pedro de Ata-

Dorado literario. Por ejem-

cama. Publicó una novela de-

plo: dos millones de pesos al

nominada La tienda de regalos

primer lugar del concurso de

(2015) por la editorial Ab-

cuentos de la pampa, impul-

ducción de Santiago. De es-

sado por sqm, con Rivera Le-

tos concursos, solo sobrevive

A finales de la primera dé-

telier como jurado principal;

el de la Universidad Católica

cada del 2000, Arica man-

un millón y medio de pesos

del Norte para escritores de

tiene una comunidad lite-

para el primer lugar del con-

la zona comprendida entre

raria bastante activa que

curso de cuentos de la Uni-

Arica y La Serena, y que ya

puede revisarse en la anto-

versidad Católica del Nor-

lleva veintitrés versiones.

logía Heptadárica (2001),

te, auspiciado por Minera

Ganadores de este concurso,

donde participaron autores

Escondida, y los consabidos

ente otros, han sido Patricio

como Rodolfo Kahn, Reinal-

«100 palabras», apoyados

Jara, Sergio Moya, Álva-

do Hugo, Jorge Cannobbio

mr | 120


y Markos Quisbert, entre

rar hacia al norte, de pro-

literario Tea Party, que en

otros. La actividad literaria

fundizar la frontera, en vez

un lapso de cinco versiones

también estuvo presente en

de dirigirse hacia el centro

llevó a Arica un centenar de

la labor del grupo Rapsodas

de Chile como lo propone Fi-

poetas latinoamericanos, que

Fundacionales, con diversas

lzic en Antofagasta, es el en-

cimentó un espíritu de con-

publicaciones en narrativa y

cuentro Guillotina en 2011,

fraternidad.

poesía.

que propiciaron Daniel Rojas

Cinosargo es el proyecto

A mediados de la década

Pachas y Gatica. Guillotina,

de página web y posterior

irrumpió en el panorama ari-

desde su origen, encadenó

editorial de Rojas Pachas,

queño el escritor chileno-pe-

un trabajo asociativo entre

que comienza a desarrollar

ruano Daniel Rojas Pachas.

autores de Arica e Iquique

un catálogo que llama la

El autor estudió Pedagogía en

con Perú y Bolivia, logran-

atención a nivel nacional, a

Lengua en la Universidad de

do réplicas en Arequipa y

pesar de las desprolijidades

Tarapacá. Junto a él, otros jó-

La Paz. En los encuentros

en la edición. Genera espa-

venes ariqueños como Mauro

circularon editoriales como

cios para textos de narrativa

Gatica, Rolando Martínez y

Canita Cartonera de Iquique;

que se sumergen en los vi-

Tito Manfred, por mencio-

Yerba Mala de Bolivia; Dra-

deojuegos, la ciencia ficción

nar a algunos, provocaron

gostea, Cuadernos del Sur y

y especialmente el terror, a

una nueva renovación del

Cascahuesos de Perú; ade-

través del autor Pablo Es-

panorama literario ariqueño.

más de la naciente editorial

pinoza Bardi quien exalta

Gatica proyecta una mirada

Cinosargo. De aquellos nexos

una versión del género muy

cruda de vivir una nacionali-

y la participación de autores

explícita donde confluyen

dad impuesta en un contexto

como Juan Malebrán, Mille

el canibalismo y el gore, lo

de frontera.

Torrico, Martín Zúñiga, Ro-

que le ocasiona una serie de

Un hito trascendente que

lando Martínez, entre otros,

fans tanto en Chile como en

representa el interés de mi-

surgió luego el encuentro

Perú. Sin duda es un autor

mr | 121


que quizás por la aspereza

del otro lado se hacen conoci-

(1990) y Corazón a tientas

del tema no ha sido valorado

das en el norte chileno. Una

(2002).

en su real magnitud.

de estas editoriales es Cua-

El galardón al poeta iqui-

La editorial Cinosargo y

dernos del Sur, liderada por

queño Óscar Hahn como

después La Liga de la Justicia,

el carismático autor peruano

Premio Nacional de Litera-

encabezada por Mauro Gati-

Willy González.

tura, el año 2012, se miró

ca y Tito Manfred, editan sus

A principios de los años

desde lejos de Iquique, pues

libros en Tacna. El propósito

2000 el panorama literario

el autor hacía años que había

es abaratar los costos. A tra-

en Iquique está remitido al

dejado la ciudad. Algo simi-

vés de un trabajo hormiga,

ya mencionado autor Pa-

lar sucedió en 2014 cuando

los libros en mochilas llegan

tricio Riveros Olavarría y a

el narrador antofagastino

a cuentagotas a Chile, en un

la Universidad Arturo Prat

Antonio Skármeta recibió el

tránsito con un sabor hasta

(unap). La publicación más

mismo reconocimiento. Su

romántico. Rojas Pachas,

popular de los años noventa

relación con Antofagasta se

por ejemplo, hasta arrienda

tuvo relación con la crónica

remitía a sus primeros años

una bodega en Tacna. A ve-

sociológica, como el libro Del

de vida.

ces viaja dos o tres veces a la

Chumbeque a la Zofri (1970) de

En Santiago, el iquiqueño

semana a buscar libros.

Bernardo Guerrero. Esta obra

Diego Zúñiga publica la no-

El nexo con Perú se hace

se transforma en un fenóme-

vela Camachanca (2009), la

estrecho. Autores del otro

no que revalora la historia de

cual relata el viaje de un jo-

lado de la frontera como

la ciudad.

ven con su padre hacia Tac-

Kreit Vargas son publicados

A los anteriores autores

na. Al igual que Patricio Jara,

en las editoriales de Arica.

se suma el trabajo silencioso

Zúñiga desarrolla su carrera

Cinosargo se inserta en el

del poeta Pedro Marambio,

literaria en la capital. En am-

circuito de ferias del sur de

quien ha publicado libros de

bos casos se desprende la idea

Perú. Mientras, editoriales

poesía como Reinos extraños

de que quedarse en provin-

mr | 122


cia significa estancarse. Los

res de Iquique, en particular

cándose a la gestión cultu-

dos publican en editoriales

en los locales Democrático,

ral desde el centro cultural

multinacionales y cuentan

Colocolo y Cupurucho. Apa-

Matadero, donde lleva a

con una red de medios a ni-

recen poetas como Juan Ma-

cabo un intenso intercambio

vel local e internacional, que

lebrán, Danitza Fuentelzar,

cultural entre ambos países,

constantemente destaca su

Juan Podestá y Roberto Bus-

dando a conocer autores a

trabajo. Zúñiga reconoce que

tamante. Se genera un diálo-

ambos lados de la frontera.

Iquique, donde pasó la infan-

go entre distintas instancias

Gatica, en cambio, junto a

cia, es su lugar, su obsesión.

artísticas, enriqueciendo la

su pareja Patricia Requiz,

Patricio Jara, al igual que

calidad de las obras. En con-

poeta boliviana, emprende

Hernán Rivera Letelier, tiene

traste a Antofagasta, donde

la editorial cartonera Elec-

una calle con su nombre en

el arte y la gestión cultural

trodependiente, desde don-

Antofagasta. A diferencia de

dependen del paladar de la

de publican a autores chile-

Hahn y Skármeta, cuya obra

empresa privada, en Iquique

nos y bolivianos, a través de

literaria tienen poco y nada

se proyecta una creación más

un sobresaliente trabajo de

de guiños a sus ciudades de

crítica y, por ende, vanguar-

encuadernación artesanal.

origen, Jara y especialmente

dista. La conexión con los au-

Esto provoca un renovado

Zúñiga, cuya obra alcanza in-

tores de Arica se profundiza,

interés de parte de lectores

sospechados caminos, siem-

a diferencia de Antofagasta,

bolivianos hacia obras de au-

pre regresan a Antofagasta e

donde lisa y llanamente no

tores del norte de Chile.

Iquique, respectivamente, en

hay vínculos.

A mediados de la década

Con el tiempo, el poeta

pasada, los poetas Roberto

Es a finales de la primera

Juan Malebrán y el poeta

Bustamante y Juan Male-

década del año 2000 donde

ariqueño Mauro Gatica se

brán organizan el Festival

se produce un movimiento

radican en Cochabamba,

Literario Matute. El nombre

literario acuñado en los ba-

Bolivia. El primero dedi-

hace referencia a la bolsa

sus textos.

mr | 123


matutera, donde se traslada

mi autoría, Namazu (2013)

con énfasis en la frontera de

mercadería entre ciudades

y Pinochet Boy (2016), y dos

Arica y Tacna.

fronterizas. Matute, junto

novelas de Daniel Rojas Pa-

Un hecho destacable se

a Tea Party, cumplen el pro-

chas, de las que más adelan-

produjo en el marco de la

pósito de generar lazos entre

te hablaré.

premiación 2013 del Rober-

autores fronterizos, además

to Bolaño en Arica, cuando

de irrumpir en espacios pú-

se lanza la antología Nunca

blicos con el fin de difundir

salí del horroroso Chile (2013)

los textos.

―nombre en alusión al poema de Enrique Lihn―,

Es Juan Podestá con su libro de cuentos Playa panteón

Arica con el paso de los años

de Cinosargo, que incluyó

(2015) quien devuelve la na-

se consagra como centro de

a autores de ambos lados de

rrativa a Iquique, después de

la literatura joven nacional,

la frontera, además de un

Patricio Riveros Olavarría.

bajo el afán del Ministerio

grupo de Santiago al sur,

Podestá, con una fijación en

de la Cultura por descentra-

con presentaciones tanto en

el cuento negro, crea his-

lizar. La ciudad es sede por

Tacna y Arica. Los viajes a

torias entre el desierto y la

varios años consecutivos de

esta ciudad peruana son un

frontera. Un antecedente

la premiación del concurso

cuento aparte para los au-

importante es que este es el

para escritores jóvenes Ro-

tores de Santiago. Algunos,

primer libro de autores nor-

berto Bolaño. Otra razón

por desconocimiento, se sor-

tinos que publica la edito-

más subjetiva para desarro-

prenden con la interacción

rial de Valparaíso Narrativa

llar este evento puede tener

fronteriza. Tacna les resulta

Punto Aparte, con la edito-

como antecedente el poema

una vía de escape donde pa-

ra Marcela Kupfer. Poste-

de Roberto Bolaño «Los neo-

rece estar todo permitido, a

riormente y con el mismo

chilenos», donde el escritor

diferencia del frío y marcial

sello vendrán los libros de

narra un viaje hacia el norte,

Chile de la capital, o del sur.

mr | 124


En la segunda mitad de

yecto editorial del poeta y

en los valles de Arica. Sin vi-

década pasada surge en Ari-

profesor ariqueño Rolando

sualizarlo, y quizás solo des-

ca la editorial Lusevo, del

Martínez Trabucco, que se

cribiendo su entorno, Rojas

narrador Luis Seguel Vor-

propuso sostener un catá-

Terán creó uno de los textos

phal ―de ahí el nombre de

logo exigente de poesía, en-

poéticos más potentes apa-

la editorial―, que en el úl-

sayo y crónica con autores

recidos en los últimos años

timo tiempo ha sobresalido

de diversas partes de Chile.

en el norte.

por abordar en sus novelas

De los autores nortinos des-

Iquique en la actualidad

temas como la contamina-

tacan Juan Malebrán, Juan

mantiene dos interesantes

ción por el plomo en Arica

Podestá, Rodrigo Rojas Te-

proyectos editoriales, Nava-

y el abuso en la Iglesia ca-

rán, la peruana Estefanía

ja y Sismo. La primera es li-

tólica. Es en Lusevo donde

Bernedo y Mauro Gatica, de

derada por el poeta Roberto

el académico antofagastino

cuyo libro nos referiremos al

Bustamante y mantiene un

Benjamín Guzmán publica

final de este texto. La cuida-

catálogo con autores locales

su Proyecto Citadelle (2019).

da edición y la distribución

y de otras partes del país.

Se trata de un ensayo sobre

de los libros le dieron una

Sismo, a cargo del poeta e

memoria, política y violen-

notoriedad nacional a esta

investigador literario Jona-

cia sustentado en cuatro

editorial. Uno de los textos

than Guillén, también ha

novelas del norte que son

más emblemáticos de Apar-

apostado por los autores re-

Random de Rojas Pachas,

te es el poemario Cumbia

gionales y, en especial, por

Los Héroes (2015) de Pablo

ácida (2020), de Rojas Te-

las nuevas voces femeninas,

Schilling, Los Tambores de

rán, donde utiliza la cum-

a través de Áridas: mujeres

Doménico Modugno (2015) de

bia chicha, muy escuchada

poetas emergentes (2020). Es

Luis Seguel y Ciudad Berraca

en el norte de Chile, para

en Sismo donde Bustaman-

(2018), de quien escribe.

revelar entre otras cosas la

te publica su libro de poemas

explotación laboral agrícola

Zaire (2021), en cuyas pági-

Editorial Aparte es el pro-

mr | 125


nas hace referencia a hechos

de los libros más destacados

de África, a sus dictadores,

de Hurañas es Geografía del

Debemos mencionar

sus luchas, para enrostrar-

desastre (2015) de Jorge Ci-

también a tres narradoras

nos en la cara lo parecidos

fuentes, quien compone un

antofagastinas: María Luisa

que somos en Chile o en Sud-

entramado literario como

Córdova y Andrea Amos-

américa.

una vía de escape ante una

son, ambas provenientes

En Antofagasta surge

decepcionante ciudad, don-

del periodismo. La primera

Ediciones Hurañas, cuyo

de ni siquiera los bares ni

es oriunda de Copiapó y se

nombre es un homenaje al

la droga tienen un buen sa-

da a conocer con su novela

poeta Miguel Morales Fuen-

bor. La distribución es local

Mamerta (2017), que descri-

tes, conocido como el Tipó-

y puede considerarse como

be el proceso de la materni-

grafo Huraño, a cargo de la

exitosa, si el éxito se puede

dad. Amosson, después de

académica de Periodismo

medir en ediciones agotadas

un periplo por varias ciu-

de la Universidad Católica

de alrededor de trescientos

dades de Chile y el mundo

del Norte, Constanza Cas-

cincuenta ejemplares. Los

por estudios, se radica en

tro. Son publicados auto-

libros son vendidos dentro

Estados Unidos, donde pu-

res locales como Jorge Ci-

del circuito de librerías y

blica varios trabajos, pero

fuentes, Verónica Arévalo

especialmente en los bares

es su novela Las mujeres de la

e Iván Ávila, o el rescate de

de Antofagasta, como La

guerra (2019) la que le da no-

la obra de Miguel Morales

Leonera, que al igual que el

toriedad nacional e interna-

Fuentes, con una traduc-

Democrático en Iquique, o el

cional. La autora adopta el

ción al inglés. Sobresale la

Pacífico en Arica, se trans-

tema de la Guerra del Pacífi-

antología Zona de sacrificio

forma en un reducto litera-

co desde el punto de vista de

(2019), con cuentos que re-

rio. Iván Ávila, reconocido

las mujeres. La tercera es la

tratan la, a ratos, fútil vida

periodista y guionista, es

poeta Zuleta Vásquez, quien

en una ciudad minera. Uno

quien mejor vende sus libros

con una sobrecogedora sen-

mr | 126

en el circuito de bares.


sibilidad ha desarrollado una

do Ossandón. Salvo en el

potente y cruda para disec-

silenciosa y valorada obra

caso de Aparte, cuya apuesta

cionar este territorio fron-

poética. Sus trabajos de a

es a nivel nacional, las edi-

terizo impuesto, cuyo origen

poco se han dado a conocer

toriales locales pueden sub-

está en una cruenta guerra

en otros lugares del país.

sistir dentro de los circuitos

por intereses económicos.

La gestión de Ediciones

locales, sin mayores proble-

Gatica escribe: «En un Baño

Huraña y de las iquiqueñas

mas, lo que de alguna ma-

Público del Terminal Inter-

Sismo y Navaja permite sos-

nera permite a los autores

nacional», dice, «Imagino

tener que ya no es necesario

escribir desde y para sus te-

un Chile / sin chilenos».

mirar al centro para mante-

rritorios. El intercambio con

ner un proyecto editorial en

escritores de Perú, Bolivia y

provincia. A esto se suma la

Argentina se propicia en en-

importancia, en ambos ca-

cuentros como Matute o Tea

sos, de generar clubes de

Party, y en una mayor escala

lectura regional.

en Filzic. Ciertamente para

A modo de conclusión, el

la literatura de este Nuevo

panorama actual de la lite-

Norte Grande las fronteras

ratura en este Nuevo Norte

son imperceptibles, pero sus

Grande es de constante re-

letreros, sus hitos y su his-

troalimentación entre las

toria hacen referencia a la

ciudades. Una muestra de lo

procedencia de limitar vio-

anterior, a nivel de difusión,

lentamente el territorio.

es el Ciclo de Escritores y

Quizás Mauro Gatica en

Creadores del Norte, gesta-

su libro La Comarca (2021),

do por Roberto Bustamante

que se presenta como un en-

y el artista plástico Fernan-

sayo poético, sea la voz más

mr | 127




ALGUNA VEZ SALÍ VESTIDA DE PLUMAS Y TACOS AGUJAS POR SILVIA FALORNI mr | 130


«traduttore, traditore», dice el famoso proverbio italiano. Especialmente tratándose de literatura, no pareciera extraño pensar que sea prácticamente imposible traducir un texto sin «traicionarlo». Es evidente que, además de la narración, son muchos los elementos que componen y caracterizan un libro: la forma en que el autor o la autora utiliza las palabras, construye las frases, inserta elementos culturales y describe lugares y personas; y hasta el efecto que la lectura produce en quienes leen está ligado a las culturas involucradas. En muchas oportunidades, comentando mi trabajo de traducción de obras del autor chileno Pedro Lemebel, me han preguntado: «¿Cómo lo haces? ¡Debe ser imposible traducir a Lemebel!». ¿Imposible?, no. ¿Difícil?, por supuesto. ¿Dolores de cabeza?, sin la menor duda. Para más claridad, voy a citar a la traductora del mismo autor en lengua inglesa, Gwendolyn Harper: «Siempre que le digo a alguien aquí en Chile que estoy traduciendo a Pedro Lemebel, la noticia provoca tanto admiración como algo similar a la piedad». Pero al final, cuando tocan el timbre y vienen a dejar las copias del libro recién impresas, no hay nada más emocionante que abrir el paquete y tocar con la mano el producto de tanto sacrificio: oler las páginas frescas, con olor a tinta, e imaginarse a todas las personas que, gracias a esa traducción, tendrán acceso a un pedacito de mundo chileno. Porque la traducción construye puentes, y sí, merece la pena. Conocí la obra de Lemebel después de terminar mis estudios de pregrado en Mediación Lingüística en Italia, donde nací y viví hasta hace pocos años atrás. Tenía alrededor de veintitrés

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años cuando, aburrida de la eterna búsqueda de trabajo posuniversitaria, decidí participar en un laboratorio de traducción que tenía el objetivo de publicar una recopilación de crónicas escogidas entre las contenidas en Háblame de amores (2012), de Lemebel. Fue amor. Quedé atrapada en esa escritura tan coloquial y rebuscada a la vez, tan metafórica, tan cortante, tan violenta y delicada al mismo tiempo. Lo primero que hice después de la publicación del libro fue volver a estudiar, y en 2017 estaba terminando el magíster en Lingüística y Traducción Literaria en la Universidad de Pisa. Mi tesis, la traducción de otro libro de Lemebel: De perlas y cicatrices (1998). Ahora sí estaba sola; no tenía el apoyo y la guía que había tenido en la oportunidad del laboratorio, y me enfrenté con un proceso de traducción mucho más complicado. Un día me senté con una compañera para almorzar en la placita frente al edificio del departamento de Idiomas. Comentábamos nuestros trabajos, y recuerdo mi preocupación por lo desesperante que se me estaba revelando la traducción. Mi compañera me recordó que había llegado un correo que anunciaba una beca para una pasantía y se podía escoger el lugar según la necesidad. Me dijo: «¡Deberías postular!». La idea me pareció de lo más descabellada y, obviamente, al final postulé el último día antes del cierre. Fue así que algún día de octubre me compré un pasaje, hice las maletas y llegué a Santiago con la sensación de que todo fuera un sueño. Uno que dura todavía cuatro años después, mientras escribo esto en Talca donde vivo con mi pareja, tres gatos, mis libros traducidos y un tanto de incredulidad. Lo que pasa es que en Chile ocurrió algo mágico: cada día me sentaba en el patio de un hostal en Ñuñoa, a dos pasos de la Universidad de Chile, y leía las palabras de Lemebel sobre el río Mapocho, el bar Las Lanzas, el garaje Matucana 19, el barrio Bellavista o el cerro San Cristóbal. Tan solo tenía que tomar una micro para conocer esos lugares, caminar por las calles que él describía en el libro que tenía entre mis manos, mientras respiraba el mismo aire de los y las protagonistas de las crónicas. Fui al barrio Lastarria, donde Lemebel vivía, y conocí a sus amigos y amigas. Miré los mismos programas en televisión, escuché la mis-

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ma radio, canté las mismas canciones, tomé la misma micro. Estaba en el libro mientras lo traspasaba a mi idioma, en una suerte de catarsis que hacía que las páginas pasaran a través de mis ojos a mi cuerpo, me llevaran por la ciudad y luego me trajeran de vuelta al patio del hostal, para que las palabras volvieran a aparecer en mi computador, traducidas al italiano. No obstante, tampoco fue un proceso fácil. Sin duda la escritura de Lemebel es un rompecabezas para cualquier traductor o traductora: empezando por lo más básico, como los chilenismos, la comida (¡ay, qué asombrosa variedad de mariscos!) y los modismos, hasta enfrentarse con problemas más serios a la hora de describir esas personas caracterizadas por rasgos lingüísticos que las distinguen sin tener que decir más: las señoras cuicas, los huasitos, el flaite y su lenguaje codificado; ni hablar de la variedad de expresiones fantasiosas para designar a una persona homosexual y todo el vocabulario que viste «de plumas» la escritura del autor en torno al tópico. ¿Y qué tal las referencias semiocultas al cancionero popular? Miren estos extractos ―tomados de las crónicas «República Libre de Ñuñoa» y «Los Prisioneros»―, poniendo atención a lo que ven subrayado y en negrita: Desde Ñuñoa, el habitante puede creerse afortunado de corretear en bicicleta por sus anchas avenidas sombreadas de árboles, y ostentar cierta libertad de provincia, cierta pituquez de pueblo chico, donde no hace falta casi nada: ni las plazas, ni la municipalidad, ni el estadio, ni las universidades, ni tampoco esos colegios clasistas con nombre de santo inglés, donde los hijos de Ñuñoa aprendieron las vocales con acento extranjero. Esos Colleges, Academys, School, donde estudiaron juntos, hicieron la cimarra juntos, se pajearon juntos, y se fumaron sus primeros pitos escuchando a Silvio Rodríguez, y luego y pronto y después, terminaron allegados a la casa familiar, hippientos y solterones bostezando los cuarenta. Ellos hicieron bailar la protesta con las cuatro notas de su poético pop, su sencillo pop, su irónico pop, y la lírica resentida de sus letras burlándose de los que no se llamaban ni González ni Tapia.

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Leonora Vicuña



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Leonora Vicuña


Tenemos una mezcla de chilenismos, invenciones, y una referencia a la famosa canción de Los Prisioneros. Se darán cuenta enseguida (o mejor dicho, ¡altiro!) que ciertas expresiones representan un desafío traductológico que tal vez puede obligar a tomar decisiones que favorecen un elemento a costa de otro, y es donde hay que admitir que, a veces, no se puede «salvar todo». Pero, ¿es necesario salvar todo? ¿Qué significa, en realidad, traducir? La palabra «traducir» tiene una etimología hermosa: del latín traducere, el lema se compone de trans («de un lugar a otro») y ducere («guiar»). Guiar de un lugar a otro. Lo encuentro fantástico. ¿Qué es la traducción, sino un medio para acompañar a las personas en un maravilloso viaje? Cuando viajamos a un lugar que no conocemos, donde se habla otro idioma, se come otra comida y se vive de otra manera, la única forma de tener una experiencia enriquecedora es abrirse a las novedades, aprender sobre esa cultura, su historia, su arquitectura, sus calles, sus perfumes. Eso es lo que la traducción de un libro debería regalarles a quienes leen. Para lograr eso, retomando mi precedente pregunta, no es estrictamente necesario «salvar todo», sino encontrar el balance entre el estilo de la escritura, la historia que se nos cuenta a través de ella y la comprensibilidad en el nuevo idioma. Construir un puente sólido. En la práctica, no es fácil, pero se puede. ¿Cómo encontrar ese balance? Es importante no «domesticar» el texto donde no es necesario. Para hacer un ejemplo banal, ¿qué suerte de experiencia les estaría ofreciendo a quienes leen si todas esas variedades de mariscos que mencioné antes las redujera a un par de vongole (almejas)? ¿O si, simplemente, borrara todo el vocabulario colorido usado e inventado por Lemebel? Hay términos que no se pueden perder en el camino; sin embargo, si se fijan en el siguiente ejemplo, se van a dar cuenta de lo complicado que puede ser lograr ese objetivo (y ojalá el problema mayor fuera el marisco). Los que siguen son nombres travestis escogidos del listado al final de la crónica «Los mil nombres de María Camaleonte», contenida en Loco Afán (1997):

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la pinche la maricombo la putifrunci la ilusión marina la yo no la no se fía la pide fiado la loca de la cartera la multimatic la maría lui-sida la sui-sida la depre-sida la insecti-sida la ven-sida

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En suma, harto difícil, pero debemos entender lo que hace del libro ese libro y trasmitirlo al otro idioma para que sea comprendido en su verdadera esencia. Como ya he destacado, en mi caso fue fundamental (y lo sigue siendo) mi estadía en Chile, pero no es siempre posible viajar físicamente al lugar de procedencia del libro. A veces, teniendo suerte, se puede hablar con el autor o la autora. Pero la verdad es que en algunos casos no se puede hacer nada de nada, y una simplemente se queda con el libro en la mano y su computador. ¡Y menos mal que ahora existe Google! En el pasado hubo tiempos bien difíciles para quienes quisieran dedicarse a la traducción. Ni quiero imaginármelo. A este propósito, recuerdo lo que nos enseñó un muy buen profesor que tuve en la universidad. Durante un taller hicimos un ejercicio sobre un libro que él mismo estaba traduciendo: Exit West de Mohsin Hamid. Lo que el profesor hacía era, prácticamente, un análisis científico del libro, en el que iba anotando y clasificando distintos elementos textuales. Personajes, lugares, las acciones y cualidades asociadas a estos, y más. Un tremendo trabajo que le permitía deconstruir y reconstruir el entramado del libro, como si fuera a quitarle el revestimiento para buscar la estructura y luego volver a ponérselo, pero de otros colores. Esto también venía acompañado de un trabajo de estudio del contexto de producción de la obra y de su autor. Lo encontré genial. Ya se estarán dando cuenta de cuánto trabajo, esfuerzo y dedicación se esconden detrás de este oficio. Cualquiera sea la técnica o la estrategia utilizada, lo que importa es bajar en las profundidades del libro. Entender lo que se esconde entre las líneas, pensar en quién, cuándo y cómo lo escribió. Solamente así se puede transmitir el contenido de un texto sin traicionarlo, ofreciendo una lectura enriquecedora y construyendo ese famoso puente. El trabajo de traducción, de esta forma, les ofrece una oportunidad única a quienes traducen: sumergirse y llegar a formar parte, a través del libro, de la cultura de procedencia del mismo, y aprender como nadie sobre el territorio que lo vio nacer y que es contenido en él. En particular, las crónicas de Pedro Lemebel representan un tipo de escritura tan entre-

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lazada con el territorio y la urbanidad chilena que, podríamos decir, son una de las mejores lecturas para conocer el país en todos sus aspectos. Al menos lo fueron para mí. Los textos contenidos en De perlas y cicatrices ofrecen fotografías nítidas de la sociedad chilena que cuestionan la herencia cultural del Chile de la Transición. Dicho cuestionamiento se revela a través de una voz que recorre diferentes espacios sociales, siempre desde el punto de vista de la marginalidad, y que saca a la luz la segregación y jerarquización haciendo uso de un género literario, la crónica, que nació como instrumento para contar las grandes gestas de los guerreros en la antigüedad. El uso de la crónica de Lemebel representa un acto de rebelión, y toda su poética escritural se mezcla con los coros de las revueltas sociales que ocurrieron en el país a partir de octubre de 2019. Cabe mencionar también que su estilo de escritura reproduce la oralidad y representa, prácticamente, un manual de instrucciones (nunca tan obvio, pero sí es un corpus muy abundante) para hablar el español chileno. También contiene expresiones poéticas y gusto por la palabra, todo ello insertado en una mirada trágica, a veces melodramática y a la vez irónica e irreverente. Por todas estas razones, muchas veces he pensado que leer y traducir a Lemebel es como tirarse al agua helada. Sus crónicas son como el océano chileno: agua heladísima, pero extremadamente rica en minerales y biodiversidad. Lectura (y traducción) difícil, pero generosa. Y a propósito de agua, ¿se acuerdan de Ranma ½? Ese joven que un día cayó al estanque encantado y que si tocaba agua fría se transformaba en mujer. El anime japonés. Bueno, ya que estamos con metáforas, podemos decir que la traducción es casi lo mismo que tirarse a un estanque encantado, pero nunca sabemos en qué nos vamos a transformar. Alguna vez salí vestida de plumas y tacos agujas. Alguna vez salí llorona. Alguna vez salí asesina. Alguna vez salí víctima.

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Alguna vez salí enamorada. Alguna vez salí cantante. Alguna vez salí encapuchada. Alguna vez salí bailarina. Alguna vez salí pájaro. Alguna vez salí creyéndome toda una escritora y me puse a copiar a lemebel en mi artículo sobre lemebel.

Aparte del intento de chiste, esto es en serio. La traducción nos transforma, y cada vez que trabajamos con un texto nuevo le agregamos un pedacito a nuestra alma. Aprendiendo nuevos lenguajes, nuestra identidad también se transforma un poco. Personalmente, es con mucho orgullo que me atrevo a decir, al cabo de años de estudio, que ya estoy toda una chilena po, ¿cachai?


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Leonora Vicuña


foto de Elde Gelos intervenida por Asma Brath


Una modesta proposición:

VEINTE AÑOS DE PROVINCIA EN UN PUÑADO DE LIBROS pesquisas imposibles, mapas sin territorio, cementerios y nómades mr | 145

Jonnhatan Opazo


Antes de partir, una precisión metodológica para sortear este breve paseo lleno de baches y moras salvajes venidas de la imaginación de Lovecraft: no proponemos de ninguna forma un canon ni mucho menos un ranking, adicciones propias de una época de velocidades varias que modula su rapidez en listas para el consumo de fin de semana. No somos el Reader’s Digest ni la Revista de Libros. Aclaración necesaria en tiempos que el ímpetu de consumista se disfraza de crítica literaria, redes sociales mediante: «impresentable que no esté la novela de Perico los Palotes», dirá el estudiante de Literatura o Periodismo que salvó dos años de su vida con una beca dedicada al estudio de escritores que son la promesa mejor guardada de su cuadra. Comentamos los libros que tenemos a mano, algunos rastreables rápidamente en el tráfago del marketing de las editoriales indie; otros, para mala fortuna de sus autores, esperando ser encontrados por investigadores y adictos a la petite histoire. La lista, como el Santuario de sor Teresa, está incompleta. Dicho eso, podemos comenzar.

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LA PROVINCIOLOGÍA COMO UNA DE LAS BELLAS ARTES Ambos libros compendian un trabajo de hor-

Por ejemplo: «Según se dijo en cierta reseña,

miga realizado por años. En el caso de Mario

si Julio Iglesias Meléndez hubiese tenido que

Verdugo, Arresten al santiaguino! Biblioteca de

elegir entre sus propios libros y una mujer

autores regionales (Overol, 2018) es, en pa-

bella, aun la más bella del mundo, se hubiera

labras del mismo autor, «la cara infame de

quedado de seguro con los libros».

una investigación» que busca «indagar en las

Viaje al fin de la noche de la provincia que

escalas locales de intelección y experiencia li-

consigna a excéntricos varios, desapareci-

teraria, en la construcción simbólica de los te-

dos, uno que otro contemporáneo y, cómo

rritorios no metropolitanos, en las narrativas

no, poetas. Malos o buenos, da lo mismo. La

estereotípicas sobre las provincias de Chile».

poesía chilena, a pequeña o gran escala, suele

A pesar de la infamia, la contratapa del li-

acumular historias esperpénticas para el uso

bro no escatima en colocarlo «en la tradición

del detective o el ilustrador.

de autores como Wilcock, Plutarco, Max Aub

Territorios invisibles (Inubicalistas, 2017),

o John Aubrey». Modestia aparte, los perfi-

de Felipe Moncada, toca una tecla similar

les que Verdugo ofrece son indagaciones en

aunque algo alejada de las infamias propias

torno a obras tan particulares como desco-

de la investigación de posgrado. Moncada,

nocidas. Yosuke Kuramochi, Pepita Turina

como Verdugo, se sirve del dispositivo libro

y León Ocqueteaux son algunos de los escri-

para compendiar un trabajo de años. Estos

tores a los que Verdugo resucita como a un

territorios inubicables que Moncada foto-

Lázaro en su lecho. Cadavéricos y algo apo-

grafía, sin embargo, respiran de otra forma.

lillados, estos autores regionales gozan de una

Sin la cortapisas de la prensa —la mayoría

segunda vida en la que pueden campear a sus

de los textos de Mario Verdugo aparecieron

anchas, no sin ser agarrados para el chuleteo.

inicialmente en The Clinic y otros en estas

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mismas páginas—, Moncada se permite

portón de alerce con bisagras de madera».

devaneos y vagabundeos varios en donde la

Milagros de la autoedición, que cuando no

anécdota histórica se encuentra de cara con

es un estrepitoso fracaso logra artefactos que

la digresión epistemológica o el arte sublime

son la consumación de un afecto vital del que

de irse por las ramas.

la escritura no es más que uno de sus tantos

A diferencia de Verdugo, Moncada escoge

epifenómenos: «Así el libro es el fragmento

un corpus viviente y en desarrollo: la mayoría

de una vieja casa en miniatura y los dedos del

de los autores que aparecen en el libro, dis-

lector al pasar de papel en papel (otra forma

persos todos desde la frontera norte hasta los

de la madera), podrían ser los pasos de un cu-

canales australes, siguen activos como poe-

rioso que asoma a pasillos y corredores, oye

tas, críticos o ensayistas. Bernardo González,

voces en la penumbra, se tropieza con obje-

Américo Reyes, el mismo Verdugo —mise en

tos en desuso, de manera que el objeto-libro

abyme—, Ricardo Herrera, Alejandro Lavín

posibilita estimular la imaginación para in-

o Chiri Moyano son algunos de los citados

ternarse más allá de la lectura, en el lenguaje

La cercanía con los estudiados le posibili-

de la materia».

ta a Moncada, si nos permiten la expresión,

Libros para provinciólogos y curiosos de

un acercamiento aurático a esos libros cuya

las tramas invisibles de un territorio lleno de

circulación es limitada y espectral. Miremos

poetas, narradores, chamulleros, luchado-

esta descripción de Casa deshabitada (Edi-

res, memoriosos; gente, en fin, con ganas de

ciones del Herrero, 2010) de Pablo Araya:

contar algo, de hacer cortocircuitos con el

«Usando sus conocimientos de artesano de la

lenguaje o sencillamente atizar los carbones

madera, ha construido la extensión del con-

de la memoria antes que caiga la noche.

tenido del libro en una bella autoedición, de

A modo de posdata habría que consignar

manera que el esqueleto externo del libro (la

«Perdidos leyendo traducciones», la colum-

caja que lo contiene) es la persiana de una

na de Cristóbal Gaete en la revista La palabra

ventana, el marco de una puerta, o un viejo

quebrada. Cristóbal, todo sea dicho, habría

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estado mucho más capacitado que nosotros

el arte de escribir cuentos». En el punto

para acometer esta tarea. En esa columna,

número once, a modo de digresión, escribe:

como un Juan Forn del Cardonal, vagabun-

«Libros y autores altamente recomendables:

dea en libros poco o mal leídos, vendedores

De lo sublime, de Seudo Longino; los sonetos

de cuneta, escritores secretos, poetas sui-

del desdichado y valiente Philip Sidney, cuya

cidas. A ratos parece una continuación en

biografía escribió Lord Brooke; La antología de

clave no ficción de Crítico (Garceta, 2016).

Spoon River, de Edgar Lee Masters; Suicidios

En otros, un ajuste de cuentas con la me-

ejemplares, de Enrique Vila-Matas».

moria personal, atado porfiadamente a la

No sabemos cuántos cuentistas leyeron a

literatura. En cualquier caso, es un corpus

Lee Masters, pero sí podemos calcular ―a

que todavía se está escribiendo. Quizás lo

vuelo de pájaro― cuántos poetas chilenos

tengamos en nuestros estantes haciéndole

lo hicieron y se sirvieron del procedimiento

compañía a Valpore (2009; Garceta, 2015)

para darles voz a canallas, migrantes desdi-

y Motel ciudad negra (Hebra, 2014). Quién

chados, cazadores de recompensa, pastaba-

sabe. Quizás Cristóbal quiera dejar esos tex-

seros y exploradores. Ya no a la manera del

tos dispersos y diseminados en papel diario.

Canto general, sino a la manera de los cuchi-

Ya veremos.

cheos en voz baja. Partamos por el norte. «Bienvenidos al cementerio más viejo de Chile». Esa frase abre

PUEBLOS INVENTADOS, POLIFONÍAS ESPECTRALES: PASEO POR UN PAÍS IMAGINARIO

La comarca. Ensayo sobre el desarraigo (Aparte, 2021) de Mauro Gatica. Antes de esta nueva edición, La comarca circuló en una edición cartonera a cargo de Fugitiva Ediciones. En

Faltaban seis años para su muerte. Con va-

ese limitado tiraje, encuadernado a mano

rias ruedas pinchadas, en 1997, Bolaño es-

con hojas de oficio, Gatica empujaba su obra

cribe una lista de recomendaciones «sobre

hacia el libro-objeto: a medida que avanzá-

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bamos en los poemas, aparecían mapas de la

voces fisuran la inocencia perversa del rela-

frontera, fotografías, transcripciones de ar-

to nacional para revelarnos su anverso: una

chivos del siglo xix, además de una infinitud

ciudad fronteriza donde se trafica cocaína en

de epígrafes que nos avisaban que teníamos

ovoides y el Morro de Arica, postal turística

en nuestras manos el trabajo de archivista

por excelencia, es el lugar donde los suicidas

poseído por los fantasmas del desierto.

saltan al vacío.

El texto vuelve a nosotros sin esos recor-

El libro archiva voces que están en el bor-

tes, algo más higienizado, pero sin perder el

de de los relatos oficiales. Se transforma así

sistema nervioso que anima este monstruo

en el gemelo oscuro del himno nacional con

deforme armado con cuerpos de soldados

sus versitos naïve. Como se apunta en el poe-

muertos en batallas de violencia absurda,

ma «En un baño público del terminal inter-

chicos que roban osamentas del cemente-

nacional»: «Imagino un Chile / sin chilenos».

rio, entre otros.

Pienso una novela de corte futurista: en

«De Chile nos botaron por peruanos / y acá

un Chile sin árboles ni ríos, las toponimias

nos despreciaban por chilenos. // Llegamos

mapuche han sido reemplazadas por nombres

a Lima / a sufrir lo imposible», leemos en el

en inglés. En ese país devastado, el castellano

poema «Olga Contreras Taucare». Mauro

es una seña lejana, cosa de viejos y eunucos

Gatica ―esto lo supimos en una conversa

románticos perdidos en un pasado ectoplas-

con él hace un par de años― escribió este

mático. En ese futuro imposible podría estar

libro contra el patriotismo de cuneta de una

Black Waters City (Nuevenoventa, 2018) de

ciudad encajonada entre desierto, mar y

Américo Reyes, que los neochilenos consig-

frontera. Un espejismo hecho de calaminas,

narían como «ciudad de las aguas negras» ig-

palmeras y prostíbulos. Muchos de los poe-

norando la lengua que les dio el nombre.

mas son transcripciones de relatos encontra-

Antología de Black Waters City (2018) es va-

dos en la biblioteca de la ciudad donde vivía

rias cosas a la vez: Américo revisita su obra,

antes de migrar hacia Bolivia. Todas esas

recicla sus poemas y les asigna otras auto-

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rías. Multiplica el yo poético en una variedad

donde los migrantes europeos de segunda

de heterónimos que cuentan las miserias y

llegan con promesa de Jauja y se van con las

alegrías pobres de un Curicó que es más real

manos vacías o derechamente no se van por-

que el Curicó en que Américo Reyes dilata

que se quedan acá, muertos: «¿Qué estamos

sus días. Más real porque sabemos que ese

haciendo aquí Franz, August, Bernard, / en-

mundo posible terminará por devorarse los

tre cuatro palos parados, borrachos como

murmullos del día a día.

polillas / que se desploman de la luz al licor,

A esta antología se le podría aplicar una cita de Borges que usa Zambra en la contra-

mientras el viento / y la lluvia tocan sus polonesas sobre el barro?».

tapa de otro libro que nombraremos más ade-

Como reza el coro de cierta cancioncita

lante: «Es una lástima que la palabra poeta

pop, «estamos viviendo en tierra robada».

haya sido dividida en dos», a propósito de los

Los colonos que Sanhueza trae a la vida mue-

poetas que cantan y los que cuentan histo-

ren en tierra robada, sin gloria.

rias. Américo maneja ambos oficios, los sub-

En el caso de Animitas, Díaz Wentén hace

sume a su imaginario de porno de matorral

cantar a esas grutas que, diseminadas a lo

y fisura el Maule patrimonial con su pueblo

largo y ancho del Chile real e imaginario, nos

barroco y dicharachero.

recuerdan que caminamos sobre huesos. Díaz

Un poco más al sur de este imaginario

a ratos nos recuerda a Violeta Parra: además

polifónico, Colonos (Cuneta, 2011) de Leo-

de recopilar historias, su prosodia es la de las

nardo Sanhueza y Animitas (Gramaje, 2015)

cantoras campesinas. Su repertorio de sím-

de Yeny Díaz Wentén funcionan como un

bolos también: «Hay noches en que vemos pa-

coro de fantasmas. En el caso de Sanhueza,

sar al diablo / con su hocico lleno de nombres,

las pellejerías de los migrantes europeos en

baila / y su sombra enciende la luna. // Por las

la Araucanía durante el siglo xix. Colonos

noches nos colgamos del brazo de algún ca-

rastrea en las miserias de una República he-

minante / y lo dejamos en su casa, para que

cha con tres listones y una plancha de zinc

vuelva / todos los días por el mismo caminito».

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El libro también es un tributo a sus muer-

más hermoso de Chile (Cuarto Propio, 2008)—

tos, a los muertos del extractivismo salvaje

es el Spoon river más austral de nuestro terri-

que campea a sus anchas a lo largo y ancho

torio. Formoso, a la manera de un arquitecto

del territorio (Víctor Mendoza Collío, «¡Ay!

de lugares imposibles, piensa el volumen como

Que balas por la espalda. / ¡Ay! Que rabia de

un paseo por distintos pabellones.

mil perros.»); a los muertos de la dictadura

El ejercicio acá es similar a Colonos y La

militar (Víctor Lidio Jara Martínez, «Pobre

comarca: el poema funciona como un registro

vine y como pobre morí / con los huesos al

de oralidades espectrales que son resucitadas

aire / y sin manos mi guitarra quisiera to-

en esta singular danza macabra. El fantasma

car, / tocar al Dios de mis canciones y / pre-

como reverso le permite al autor jugar tam-

guntarles por qué»); a los suicidados y su

bién con los reversos delirantes de la consti-

tragedia antigua (Antenor Casio Sánchez

tución identitaria de Punta Arenas. Sirvan de

Quintero, «lo pillaron colgado del cerezo

ejemplo estos versos: «“Punta Arenas es una

junto al camino de las Dianas. Dicen que sus

tremenda / oportunidad de negocios / porque

deudas con el cielo eran infinitas y su mujer,

se trata del cementerio / más hermoso de

Toda Vitalia, huyó hacia el norte con su her-

Chile” // El ejecutivo local / señaló que Mc-

mano Cleofe de la Cruz»).

Donald’s / Cementerio garantiza / calidad y

El mote de «cementerio más lindo de Chi-

servicio / como en otros países (…) Por ello

le», dice Christian Formoso, viene de la tra-

la empresa / tiene presencia / en el 97,7 % / de

dición oral puntarenense. Puntualiza: «Re-

los grandes / cementerios chilenos».

conozco en el patetismo del mito local, los

El sueño de la razón produce monstruos de

elementos de la lengua-geografía representa-

diversa ralea. Las mutaciones perturbadoras

dos, no por símbolos tradicionales (bandera e

que el modelo neoliberal introduce en nues-

himno en el caso chileno) sino (…) por aquella

tros territorios reales e imaginados, como si

misma almohada sobre la que todos hemos de

de una semilla de legumbre sometida a ra-

soñar». El libro en cuestión —El cementerio

diación y agrotóxicos se tratase, son abor-

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dados por las obras citadas como un modo de

vivos o no, que nos hablan de una permanen-

conjurar la subjetividad que esa devastación

cia y una memoria territorial común, ya sea

produce a mansalva. Todos estos cemente-

en el valle de Huasco o en el Aconcagua.

rios, pueblos inventados, coros de fantasmas,

Entre el cambio climático y la constante

en fin, son un poco eso: el murmullo enlo-

migración campo-ciudad, las prácticas de los

quecido del viento que sopla por igual entre

sectores campesinos del país van desapare-

el cableado eléctrico, los pinos radiata y un

ciendo o adaptándose. Oficios campesinos del

roble huacho que pronto van a talar.

valle del Aconcagua (Inubicalistas, 2017) de Cristian Moyano Altamirano se detiene en estas dinámicas como antropólogo y arqueó-

INVESTIGADORES DE OFICIOS Y OTRAS HIERBAS

logo cultural para «poner en valor» ―que se repite en este tipo de trabajos― los diversos oficios de distintos caseríos de la zona del

Una definición que nos parece adecuada para

Aconcagua. Moyano es explícito en sus mo-

tratar estos trabajos es la que propone Vania

tivaciones: «El arraigo que siento hacia mi

Cárdenas en Tierras blancas de sed. Cartografía

pueblo, es la inspiración y motivación para

oral del valle de Huasco (Inubicalistas, 2019):

revivir parte de la historia de Quebrada Al-

«Más allá de las líneas rojas con las que en el

varado y sus alrededores, escudriñando y

mapa se encuadra la nominación del terri-

desempolvando retazos de estas».

torio y sus límites físicos, existen espacios

El lector encontrará en este libro, que ya

que el cartógrafo ha dejado en blanco como

cuenta con una segunda edición, testimo-

esperando ser escritos desde el tránsito de

nios, fotografías y gráficas que ilustran los

sus habitantes, desde sus movimientos».

resultados del trabajo de Moyano, sea para

Movimientos, migraciones, que se suceden

oficios extintos como para aquellos que si-

al ritmo de las transformaciones productivas

guen vigentes. Así, por ejemplo, nos entera-

de cada zona del país, pero también oficios,

mos del trabajo de los pozos neveros. Como

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el nombre lo indica, el oficio consistía en al-

fijas. Formas de ser que desafían los identaris-

macenar la nieve que caía en el cerro Punta

mos fijos que ponen la pauta en el siglo xxi.

Imán en unos hoyos cavados en zonas altas

Pero Cárdenas toca un punto clave: la

del cerro. Los trabajadores, además de cavar,

tarea de recoger el testimonio y enmarcar-

debían volver en invierno a apisonar la nieve.

lo dentro de una continuidad histórica nos

Llegada la primavera, los trabajadores iban

permite una lectura política. La vida de estas

cerro a arriba, sacaban la nieve de los pozos,

pequeñas comunidades como ejemplos de re-

la cortaban en grandes cubos y la transpor-

sistencia ante el modelo económico que hoy

taban con tropas de burros. La lista de oficios

hace aguas por todos lados. La autora cierra

continúa con hortelanos, pajareros, trabaja-

el libro con una expresión de Walter Ben-

dores del adobe, entre otros.

jamin: «La humanidad se frota los ojos». El

El ya mencionado libro de Vania Cárdenas

gesto de quien se despereza y puede ver más

va en una línea similar. Los testimonios, en

allá, sea hacia el futuro o hacia un pasado que

este caso, permiten reconstruir una geogra-

destella en un momento de emergencia.

fía sensible de una población trashumante cu-

Leticia Zapata, Jonathan Vera y Loreto

yos oficios los obligan a llevar una vida al día.

Arias publicaron Oficios del río Maule. Rescate,

Pero discuten también como un modo de re-

promoción y valoración de las prácticas culturales

presentación, literario e historiográfico, que

de la cuenca del río Maule (2017). A diferencia

ha relegado al norte imaginario a la actividad

de los dos libros comentados más arriba, este

salitrera y al minero que encontramos en Sa-

título, desarrollado con un fondo estatal, no

bella o en las crónicas de Homero Bascuñán.

cuenta con los canales de distribución edito-

Cárdenas habla de formas de vida de hombres

rial tradicionales. Es el caso, lamentablemen-

y mujeres que, a lo largo y ancho del Valle de

te, de muchas investigaciones de este tipo.

Huasco, van ejerciendo de arrieros, agriculto-

Nosotros logramos conseguirlo a través de

res o mineros. Su trabajo permite conformar,

un website de Facebook que promocionaba

en sus palabras, mapas sensibles sin fronteras

las actividades del proyecto.

mr | 154


Lamentable, decimos, porque el objeto li-

sis de grado de la arquitecta Daniela Vilches.

bro es de buena factura y trae un apartado de

Tuvimos noticias del trabajo a través de redes

fotografías antiguas que hacen que la investi-

sociales y para cuando quisimos adquirir un

gación tenga un espesor mucho mayor. Junto

ejemplar ya se habían agotado. Conseguimos

con el trabajo de entrevistas y caracteriza-

el pdf con la autora ―práctica subterránea

ción histórica ―estamos hablando de un ofi-

y efectiva de circulación que a estas alturas

cio que comienza a finales del siglo xviii―,

es una institución en sí misma― y lo con-

la mezcla de testimonio y fotografía permite

signamos acá por las mismas razones que los

acceder a una dimensión distinta de la me-

títulos anteriores: Vilches traza una carto-

moria común. Que hayan sido tomadas en un

grafía sensible de una pequeña comunidad

tiempo en que la fotografía análoga reducía

de la zona central chilena con dos objetivos

la posibilidad de disparos nos habla un poco

visibles: levantar un puñado de información

de la importancia del oficio en la constelación

dispersa sobre Lo Figueroa y densificar su pe-

del relato familiar: el trabajo como construc-

queña historia con un trabajo que aporta una

tor de una subjetividad que está ligada a un

mirada histórica, pero también archivística

modo de vivir lo común.

y, por qué no, artística. De este modo, el li-

Huella al mismo tiempo espectral, en un

bro ofrece una mirada compleja cuyo interés

país ―y un territorio― donde las transfor-

no es exclusivamente académico: «Veintiséis

maciones históricas vienen acompañadas

años después vuelvo a este lugar, esta vez con

de la mutación de las matrices productivas

una mirada diferente ―nos dice en el pró-

y, con ello, la disolución de estas comunida-

logo―. Me asombro a descubrir cosas que

des. En el caso de Constitución, nos dicen los

antes no vi, la imagen es la misma, pero esta

autores, el golpe de Estado del 73 y la insta-

vez hay más cosas por ver».

lación de la celulosa Arauco.

La investigación como una cuestión vital,

Algo similar ocurre con Lo Figueroa, paisaje

que despliega potencias que permiten que

cultural (2021). El libro corresponde a la te-

los habitantes de un lugar reconstruyan tra-

mr | 155


mas vitales. Daniela, en este caso, explora

Club Deportivo Unión Figueroa, que según un

la dimensión del paisaje como un elemen-

documento presente en el libro fue fundado en

to que atraviesa el relato de la comunidad

1932. En la serie de fotografías podemos ver

investigada: «En esta localidad se distingue

los distintos uniformes que cada generación

la fuerte influencia de la actividad econó-

de jugadores acuñó para su época, así como el

mica sobre el territorio. Aquellos tejidos y

paso del tiempo proyectado en los cortes de

tramas de cultivos que matizan junto con la

pelo y el uso de patillas a la vieja usanza.

configuración del habitar doméstico». En las

A modo de coda: la lista de investigacio-

fotografías, que la autora logró recopilar a

nes con enfoque similares merecería un tra-

través de trabajo de campo, vemos cómo

bajo de archivo en sí mismo. Es cosa de mirar

esta ligazón entre trabajo, identidad y te-

la cantidad de proyectos Fondart y afines que

rritorio se traduce en formas de vida: en una

año a año, en diversas líneas, levantan rela-

fotografía cuya fecha aproximada es 1960,

tos, archivos o investigaciones en torno a la

vemos a cuatro mujeres. Al centro, la madre

multiplicidad de temáticas que emergen en

lleva un vestido oscuro y carga en brazos a

cada rincón de este angosto pasillo que co-

quien suponemos es su hija menor. La acom-

necta el desierto con el mar austral.

pañan dos niñas vestidas de manera similar aunque con colores claros ―el blanco y negro no nos permite saber esto―. Las muje-

LAS RUINAS DE VALPARAÍSO

res están rodeadas de matas de choclo aún en crecimiento y atrás, justo a su derecha,

Si en los libros anteriores acusamos recibo

vemos un árbol que tal vez sea un ciruelo.

de un trabajo por recuperar las memorias lo-

Las fotografías que se suceden reproducen

cales, sea en oficios, prácticas o archivo, los

una estructura similar: son estampas de la

ensayos de La destrucción de Valparaíso. Escritos

vida campesina del Maule. La secuencia más

antipatrimonialistas (Inubicalistas, 2020), de

interesante corresponde a una serie sobre el

Pablo Aravena, lee entre líneas estas estra-

mr | 156


tegias contemporáneas por recuperar simbó-

vena dice: «Se deshacen de una ciudad que

licamente modos de vida que materialmente

no les brinda nada más que la escenografía

han sido destruidos o desplazados. Valparaí-

melancólica de sus vidas desperdiciadas. ¿Y

so, podríamos argumentar, es apenas un sín-

los “valores patrimoniales”? Pues será cosa

toma de un fenómeno que se viene dando a

de turistas, emprendedores de la cultura, el

gran escala en Chile. A saber, la patrimonia-

Ministerio respectivo y de esos micronacio-

lización como estrategia del Estado para ha-

nalismos que practican el culto chauvinista

cerle un saludo a la bandera a un pasado que

a la ciudad».

discursivamente es afirmativo del statu quo.

Volvemos a lo que decíamos al principio:

La reflexión de Aravena nos recuerda a

hay que leer este libro y preguntarse si la des-

otros teóricos que han advertido este fenó-

trucción de la sociabilidad popular y el exceso

meno que se multiplica en diversos lugares

de patrimonialismo no terminará por trans-

de la cultura. Simon Reynolds, por ejemplo,

formar nuestras ciudades en cáscaras hue-

trabaja esto largamente en Retromanía (Caja

cas, simulacros de un mundo del que queda

Negra Editora, 2012). La adicción del pop a

una maqueta y algo más.

su propio pasado, sirviéndose, entre otras cosas, de ideas como los futuros cancelados de su amigo Mark Fisher. El horizonte reflexivo

DOS LIBROS AUSTRALES

de Aravena discute con las consecuencias que a una ciudad portuaria con un pasado prole-

Puede que el frío y la lluvia del sur chileno

tario e intelectual potente le significaron la

hagan que sus escritores se inclinen por el

persecución política en 1973 y la declaración

arte sublime de contar historias. Raúl Ruiz,

del turismo como actividad esencial en los

quizá el más excelso exponente del arte de la

noventa.

evocación verbal, habla en varias entrevistas

Vale la pena citarlo. Cuando habla del 18 de octubre del 2019 y los saqueos, Ara-

de su infancia chilota junto al radioteatro y las historias de brujos.

mr | 157


Paganas patagonias (Lom, 2018) de Óscar

reconstruir el catálogo de un museo pata-

Barrientos es un libro que revitaliza esta tra-

gónico que fue misteriosamente quemado.

dición tan vieja como la presencia humana en

Con ese pie forzado, un poco a la manera

la Tierra. Los relatos reunidos en este volu-

de los ejercicios de la Oulipo, Ghigliotto va

men son un bestiario de excéntricos, paisajes

narrando poliédricamente la Patagonia en

hostiles y monstruos imaginarios. Barrientos,

su versión más macabra: coto de caza para

por supuesto, se permite también una suerte

hombres blancos y europeos que acabaron

de crítica cultural en clave ficción al describir

con los habitantes originales de esa zona

las prácticas absurdas de los mercanchifles

austral; tierra incógnita para personajes

del turismo y la academia. Así, por ejemplo,

como Magallanes, Darwin y Bruce Chatwin;

nos encontramos con un grupo de autoayuda

campo de concentración durante la dictadu-

que promueve las bondades del devenir-cas-

ra militar; refugio de nazis que sortearon los

tor o un agente turístico que necesita salvar

juicios posguerra y envejecieron para servir

a toda costa el turismo en temporada baja a

de soldados a Pinochet; y así.

partir de prácticas contra natura. Una mala

Un libro que a todas luces es heredero de

lectura podría catalogar el libro de heredero

In Patagonia del ya mentado Chatwin, en

del realismo mágico, cuando lo cierto es que

tanto supone un viaje al fondo de ese sur

a través de la parodia y el esperpento lo que

austral imaginario. Libro, todo sea dicho,

Barrientos hace es fisurar esa representación

poco usual en Chile, que parece tener tanto

para mostrarla desnuda y medio indigna en

cobre como novelas confesionales. El museo

su condición de puro simulacro.

de la bruma, pensamos, se parece mucho más

Una memoria negra de la Patagonia es la

al cine documental de José Luis Torres Leiva

que presenta Galo Ghigliotto en El museo de

o de Tiziana Panizza que a otras obras lite-

la bruma (Laurel, 2019). La premisa del libro

rarias que se publicaron ese año. Todavía

es sencilla: un grupo de investigadores ―se

más: libro que nos invita a pensar un poco

nos dice en las primeras páginas― quiere

―como no se suele hacer por estos lados―

mr | 158


en torno a esa dicotomía nefasta de civili-

comprometida no debería serlo tanto por su

zación y barbarie, que aparecería con tanta

explícita adscripción como por el compromiso

frecuencia en ciertos cronistas chilenos tras

de contar esas vidas mínimas que el olvido se

la revuelta de octubre.

traga. Las crónicas de este volumen narran las

Dos libros sobre un sur austral que tiene

peripecias de la militancia política de izquier-

tantas capas como líquenes los bosques de

da en un pueblo como Parral, que como otros

la Patagonia.

del Valle Central llevan sobre sus hombros el peso de la cultura patronal. El Chile que muestra la crónica de Rivera es

LA CONJURA DE LOS FANTASMAS

el Chile que el relato neoliberal ahogó rápidamente con sus guirnaldas de plástico y la vida

El informe Rettig debería tener un anexo

en cuotas. El nacimiento del campamento 21

donde se consignen a todos los torturado-

de noviembre, fundado entre otros por el pa-

res ―militares, carabineros, otras Fuerzas

dre del autor ―«ninguna calle lleva el nom-

Armadas― que murieron tranquilamen-

bre de mi padre», dice Vladimir mirando a la

te en sus casas sin recibir ninguna clase de

cara a la Historia―, los militantes de izquier-

condena. Un deseo quimérico en un país de

da acribillados y arrojados al río Putagán, los

criminales que cada cierto tiempo son recor-

compañeros de curso que terminaron de mili-

dados por los hijos o nietos de las víctimas de

cos o devorados por la depresión. El libro es un

torturas y desapariciones.

caldo de natre con alquitrán y tripas de gato:

En el pueblo hay una casa pequeña y oscura (La

un trago amargo de memoria en el país de los

Pollera, 2021), del narrador y guionista Vla-

emprendedores que dan vuelta la hoja y miran

dimir Rivera Órdenes, es un ajuste de cuen-

hacia adelante.

tas doloroso con su pasado y, por añadidura,

Libro militante, decíamos, con una memo-

con el fantasma de impunidad y violencia que

ria personal que se construyó dándose cabeza-

ronda en las calles de Parral. Una literatura

zos contra un muro de plomo. Como Vladimir,

mr | 159


varios, muchos, tantos, en el coro trágico que de vez en cuando vuelve y hace temblar las vitrinas, las comisarías y los carros policiales con rabia vieja.

AL CIERRE No por culpa sino por amor al oficio, consignamos acá algunos libros que nos habría encantado colocar en esta lista si el tiempo y el acceso a los libros nos fuese menos mezquino. —Coyhaiqueer (Ñire Negro, 2019) de Ivonne Coñuecar —Desove (Cagtén, 2018) de Claudia Jara Bruzzone —Spandau (Tácitas, 2013) de Gloria Dünkler —Sentido de lugar (Komorebi, 2021) de Sergio Mansilla —Escribir & tachar. Narrativas escritas por mujeres en Chile (1920-1970) (Overol, 2020) de Ana Traverso y Andrera Kottow —Ciudad berraca (Alfaguara, 2018) de Rodrigo Ramos —Tríptico de Cobquecura (Liberalia, 2007) de Andrés Gallardo —Explicación de todos mis tropiezos (Uqbar, 1995) de Óscar Bustamante —Isla Riesco (Jamspter, 2019) de Mariana Camelio


©

colección museo o'higginiano y de bellas artes de talca

mr | 161


mr | 162


DAR LA BATALLA COMO SI SIRVIERA:

EDITAR DESDE AQUÍ por Yanko González | fotografías Elde Gelos

mr | 163


P

ara comenzar, so

que arrastro desde cabro, que es la de escribir

pena de majaderías

poemas y ganarme la vida como antropólo-

diacrónicas, quiero

go. Digo, fui arrojado a la edición ―y a una

compartir algunas

bastante singular, la universitaria― debido

minucias del pasado

a mi bibliofilia, pero, sobre todo, por la ver-

local —porque si no

güenza. La vergüenza de estar en una uni-

es en Medio Rural, ¿dónde?― que, debido a

versidad con más de sesenta años de historia,

su presencia eminentemente oral, requieren

formadora intelectual de gran parte del sur

registrarse de algún modo. Seguidamente,

austral de Chile y epicentro de movimien-

conformado el contexto y algunos casos,

tos culturales y literarios cardinales para la

quiero abordar ciertas derivas reflexivas so-

propia intelección territorial, huérfana de

bre la edición «situada». Ahora bien, debo

un sello editorial, desabrigada imperdona-

advertir de plano que no me formé, ni quise,

blemente de libros propios. Desde mi punto

ni estaba en mis mejores pesadillas oficiar de

de vista, aquello era más que una omisión bu-

editor, aun a tiempo parcial. Me basta larga-

rocrática de cariz económico o un sesgo de la

mente con el enredo y la sospecha que susci-

derecha antiintelectual o agropecuaria. No.

ta, mayormente en la academia, el embutido

Era tanto una traición a la idea de universi-

mr | 164


dad humanista ―idea grabada a fuego por su

sas sin criba ni criterios de calidad científica

rector fundador, un mestizo penquista, «fe-

o creativa de las obras a publicar y desligada

deralista», discípulo de Alejandro Lipschutz

de toda la jodida cadena eslabonada de la edi-

y mirado en menos por la germanidad local,

ción (evaluación, gestión de derechos, arte y

como lo fue Eduardo Morales Miranda―

diseño, distribución, promoción, etcétera).

como también un desprecio por el objeto y

En rigor, hasta bien entrada la década de

por el soporte libro en todas sus poliédricas

los setenta la producción de libros litera-

formas, y que, para más remate y como se

rios o de «literatura de imaginación» desde

sabe, ha sustentado históricamente a la uni-

el aquí ―Valdivia y parte del sur de Chi-

versidad como institución desde el Medioevo

le― era escasa si descontamos esa prensa

(sin los editores venecianos no conoceríamos

de tipos alzados y devenida en offset de la

un ápice de lo que escribieron y tradujeron

Universidad Austral de Chile. Al menos,

los sabiondos de la Universidad de Padua).

ahí salieron algunos títulos autoeditados,

En fin, una vulgaridad que por vergüenza me

como los del propio grupo Trilce. Después,

lanzó a batallar y a colaborar con las ganas

el golpe de Estado no hizo más que conver-

de colegas, amigas y amigos para impulsar

tirla en una prensa de informes, arqueos y

una editorial. Por muchos años la universi-

boletines. Pero hacia fines de la década los

dad mantuvo una imprenta (la «Central de

setenta, se articula desde algunos colecti-

Publicaciones»), donde se imprimieron in-

vos de escritores y artistas plásticos (los

formes, catálogos de carreras y discursos y

grupos Matra e Índice fundamentalmente)

donde, con el apoyo del rector Félix Martínez

una incipiente actividad de publicaciones.

Bonati, brotó de sus prensas una de las más

Una pequeña imprenta tarjetera sirvió como

bellas revistas de arte y creación literaria de

única infraestructura de Ediciones Siglo xv

la década de los sesenta, Trilce, de la mano

Artesanía Gráfica, animada por el narrador

del grupo homónimo. Pero se trataba de una

Pedro Guillermo Jara y el artista plástico

imprenta, no de una editorial. Es decir, pren-

Ricardo Mendoza. Su sello publicó algunos

mr | 165


libros, como el poemario de Jorge Ojeda

llos relevantes, como Polígono en la ciudad

Águila Chatarra (1982), y diversas revistas

de Puerto Montt, entre otros. No obstante,

culturales, como los primeros números de

creo que Ediciones El Kultrún se destacará

Oh Valdivia y Caballo de Proa. A poco andar,

por sostener una actividad editorial siste-

a comienzos de los ochenta, el mismo Ricar-

mática y progresiva, apostando de manera

do Mendoza junto a otros artistas fundan

deliberada por literaturas territorializadas

en Valdivia Ediciones El Kultrún, de larga

o de producción situada, interpelando críti-

historia y calado, clave en el desafío de des-

camente la subordinación político-escritu-

concentración cultural y literario del país.

ral, inscribiendo gran parte de su esfuerzo

A finales de los años ochenta y principios

en una fricción con las literaturas fijadas y

de los noventa se le sumarán las pequeñas

sacramentadas por la recepción del mercado

editoriales literarias, como Paginadura, di-

o el prestigio de la escucha académica san-

rigida por los críticos y poetas Óscar Galindo

tiaguina. No es casual que bajo su firma apa-

y David Miralles, y Barba de Palo, comanda-

rezca casi la totalidad de las obras de Maha

da por el poeta Jorge Torres. A esas alturas

Vial, Jorge Torres, Rosabetty Muñoz, Cle-

temporales, estos sellos conviven con otros,

mente Riedemann, Mario Contreras, entre

como Alborada de Jorge Santamarina o Ma-

otros autores fundamentales de la literatura

risa Cuneo Ediciones, dedicadas a publica-

reciente del sur de Chile. Como se sabe y sal-

ciones de divulgación científica, y algunas

vo por su desdén por el comercio de libros, el

imprentas que fungen a veces como edito-

funcionamiento de El Kultrún se emparenta

ras, como la del poeta Mario Contreras en

con las primeras editoriales de Occidente.

Castro o la imprenta Cóndor en Ancud. A

El criterio que la guía responde a las filias

mediados de los noventa se suma otro sello

y fobias de su único responsable y editor,

prolífico que arriba a Valdivia, Editorial Fér-

Ricardo Mendoza, que cual Aldo Manucio

til Provincia, liderado por Heddy Navarro y

funge además de crítico y lector, de diseña-

Bruno Serrano, y más allá surgirán otros se-

dor y conceptualizador visual de cada título,

mr | 166


dotando de una fuerte presencia identitaria a

crónico con un nutrido, inédito y auspicioso

sus libros. Así, por su pertinacia, continuidad

campo editorial provincial, con sellos ya ma-

y cualidad, Ediciones El Kultrún ha sido y es

duros o en proceso, como Arte Sonoro Aus-

un excepcional hito geocultural, pues ha po-

tral, Komorebi, Libros Verde Vivo, Trafún

sibilitado contar fuera de la centrópolis con

Ediciones, Austrobórea Editores, Ediciones

uno de los mejores editores del país, tanto

A89, entre otros, los cuales están articulán-

por sus altos conocimientos en composición,

dose en un colectivo de editoriales del sur

prensa y gráfica, como textuales, estéticos y

austral de Chile. Un breve paréntesis: resul-

literarios. Por lo mismo, Mendoza aunó, en

ta muy importante desde el punto de vista

un tiempo de extrema precariedad formati-

del desarrollo, espesor y desconcentración

va, a tres o cuatro sujetos en uno. Es cierto

editorial y literaria la experiencia de Ofqui

que parte del quehacer de todo sello lo dejó

de Temuco ―con un catálogo objetual muy

fuera casi desde sus inicios, como lo es una

cuidado y deliberadamente territorial―,

expedita distribución y comercialización de

Cartonera Helecho de Puerto Montt, Ñire

sus libros, pero como toda microeditorial

Negro en Coyhaique y la refortalecida Edi-

atendida por su propio dueño, esas labores

torial de la Universidad de Magallanes. Es

excedían las propias fuerzas o su interés.

notable en este sentido la presencia y cons-

Al mismo tiempo, debido a los imperativos

tancia de Austrobórea Editores y Ediciones

de sobrevivencia del sello, se autoimpuso la

A89, ambos sellos situados en la comuna de

publicación de libros por encargo que, con

Paillaco ―«provincia de provincia»― y no-

todo, no opacaron su magisterio y curatoría

tablemente activos.

en la edición de libros altamente relevantes

Como se colegirá, son demasiadas dé-

para la literatura chilena reciente más allá de

cadas que la Universidad Austral de Chile,

San Bernardo. Con todo y con casi trescien-

responsable no solo de diseminar o extender

tos títulos publicados, El Kultrún ha sido un

conocimiento, sino de provocarlo, suscitarlo,

ejemplo que ha fungido como un eslabón dia-

incorporarlo, soportarlo y hacerlo transitar,

mr | 167


estaba ausente y muchos de sus miembros o

metropolitanos de boutique. Es decir, se trata-

autores publicaban en editoriales universi-

ba de resolver un cruce complejo que pasaba

tarias o comerciales de Santiago o el extran-

por la exigencia de ser un sello universitario,

jero. En el intertanto, decenas de universi-

situado en un espacio periférico, con un pre-

dades en Chile ya contaban o comenzaban a

supuesto y capacidades limitadas y rodeado

contar con editoriales. Resultaba evidente

de una progresiva y activa producción edito-

que la fundación de editoriales en el seno de

rial independiente y universitaria, pero em-

estas instituciones ―véase el caso de Eudeba

plazado en territorios con precarios circuitos

en Argentina, ediciones de la unam en Mé-

de circulación, metabolización y absorción de

xico, para no hablar de Oxford University

lo producido.

Press― ha sido, históricamente, la verifica-

«Dar la batalla como si sirviera» fue y es

ción pública de su vocación pública y, en to-

el lema de este trance, pues implicaba la obli-

dos los casos, expresión de su consolidación,

gación primera de una detención reflexiva:

proyección y compromiso social.

entender que no se puede competir con las

Así, de manera tardía, la Universidad Aus-

transnacionales que saturan por volumen los

tral publica finalmente su primer título bajo

escaparates de las cadenas de librerías (lo que

su propio sello editorial hacia 2014. Desde

genera, entre otros pesares, que cualquier li-

ese año, lo que vino fue menos la ansiedad

bro se convierta en un yogurt: caduca rápido

por «ponerse al día» con todo lo que la uni-

y velozmente es remplazado). Tampoco po-

versidad había dejado de publicar en sesenta

demos competir con las editoriales universi-

años, que la urgente cavilación sobre el lu-

tarias metropolitanas con presupuesto hol-

gar, el estar allí de la edición. Cuestión que

gadísimo, o con editoriales de la centrópolis

nos pareció crucial para no terminar en una

con acceso histórico y privilegiado a la hoy

desaliñada imprenta de actas de congresos,

esmirriada y desfalleciente prensa cultural,

fardos de papers envueltos en tapas, o repli-

o con editoriales situadas en instituciones de

car acríticamente otros proyectos editoriales

investigación cuyos miembros escriben libros

mr | 168


y se han sublevado sistemáticamente contra

cultural donde opera en una jaula fetichista,

la tiranía del paper. Igualmente, se hacía ne-

monologante y chovinista, empecinada en

cesario entender, bajo estas limitaciones, que

satisfacer su propio ego y espejo territorial.

el desarrollo de un catálogo no podía estar se-

Curiosamente, si queremos lograr el predica-

cuestrado por servirse a sí misma, publicando

do político-territorial, creando, fortalecien-

solo a sus docentes (problema grave en mu-

do y desconcentrando autorías y lectorías, el

chas editoriales universitarias). De la misma

camino debe sostenerse no en un equilibrio

forma, entendimos que una editorial univer-

ramplón entre lo propio y lo ajeno, sino en

sitaria, de vocación pública y «situada», está

un énfasis extraordinariamente dinámico y

mandatada a articularse al ecosistema del

dialógico, entre el aquí, el allá y el mucho más

libro territorial, es decir, no replicar ―res-

allá. Esto es lo que ha ido guiando nuestro

tando las escasas fuerzas― las colecciones

catálogo y creo que es clave en la actual hora

y líneas de otras editoriales del acá (como la

de la edición desde el aquí.

vital colección de poetas y narradores del sur

Ejemplos en esta frecuencia conocí en el

de Ediciones El Kultrún), más bien lo opues-

mundo de la edición inglesa y catalana, pero

to: servir al resto de editoriales independien-

muy distante de nuestras condiciones ob-

tes o microeditoriales, libreras, libreros y

jetivas. Por lo mismo, déjenme acudir muy

mediadores, cuyas coordenadas, más allá de

brevemente a un par de casos más cercanos

nuestros síes y noes estéticos y curatoriales,

para cualificar esta mirada. Quiero referirme

fortalezcan el espesor simbólico y lectoría

al caso de la editorial Vox ―ahora llamada

de sus espacios como un modo abiertamen-

Vox-Lux―, dirigida por Gustavo López des-

te politizado de corregir las desigualdades

de Bahía Blanca. Gustavo comenzó hacia el

culturales infranacionales, pero también

año 1993 a editar básicamente poesía, desde

infrarregionales. Finalmente, y aunque pa-

un espacio similar por lejanía y configuración

rezca una paradoja, un sello ―universitario

socioespacial a algunas ciudades intermedias

o no― no puede traducir la identidad geo-

del sur de Chile. Todo indicaba que sería un

mr | 169


intento, como otros, destinado a potenciar

Homero Pumarol, entre muchos otros, y en

y repotenciar la producción poética local,

cuidadas y primeras ediciones. De tal forma

levantando de algún modo las banderías a

y por casi una década, si te querías enterar

veces quejicas y ensimismadas ante el vór-

de la poesía argentina y buena parte de la

tice porteño o rosarino que todo lo borra, lo

poesía latinoamericana joven, debías pasar

abduce o sacraliza con su canon y sus mil edi-

de largo, pararte en Bahía Blanca y descifrar

toriales de poesía. López y la patota lírica que

el catálogo vivo que Vox estaba vertiginosa-

lo apañaba hicieron una ruta peculiar para el

mente construyendo y comunicando. Un

momento: comenzó a publicar autogestiona-

solo movimiento político-curatorial y te-

damente lo más granado de la poesía joven

rritorial ―no de musculatura económica ni

latinoamericana y de Bahía Blanca, es decir,

institucional― desordenó y desconcentró el

construyó un catálogo donde Marcelo Díaz,

canon y, simultáneamente, lo más importan-

Lucía Bianco, Mario Ortiz, Sergio Raimon-

te, reveló y relevó las enormes voces propias.

di, entre otros bahienses, convivían mano a

En nuestro caso, junto con abrir las obliga-

mano y sin pasar por Buenos Aires, con lo

das colecciones científicas y académicas, re-

más destacado de la poesía emergente con-

servamos el estrecho margen presupuestario

tinental. En poco tiempo estaba publicando

que quedaba para articular en libros algunos

una antología de poesía joven chilena, pero

de estos puntos de vista que he compartido:

también belga, alemana, e hizo circular por

abrimos colecciones ausentes en nuestro te-

varios países (Gustavo con gran esfuerzo in-

rritorio y parte del país y que creí muy nece-

tentaba viajar acompañando a sus autoras

sarias en tanto compromiso social de la uni-

y autores) a los bahienses junto a los hoy

versidad para la mediación y fomento lector,

reconocidos Arturo Carrera, Fabián Casas,

como los libros sobre libros, la lectura y la

Laura Wittner, Martín Gambarotta, Mari-

cultura escrita; otras que disputan en el ám-

na Mariasch, Daniel Samoilovich, Washin-

bito del ensayo contingente los nudos críticos

gton Cucurto, Alejandro Rubio, Luis Chávez,

en la relación conocimiento especializado/

mr | 170


sociedad, y una de las últimas colecciones y

Antin en castellano, sabrán que su ojo lector

con la cual queremos honrar estéticamente al

tendrá que viajar hasta el sur de Chile para

objeto libro a través de su diseño y materia, la

capturar a Antin y de paso al poeta valdiviano

colección Caballo de Proa ―tributo a la desa-

y patiperro Andrés Anwandter, quien lo tra-

parecida revista homónima y «más pequeña

duce. Lo propio ocurrirá con el excepcional

del mundo» que dirigía desde Valdivia el fa-

poeta alemán Helmut Heißenbüttel, práctica-

llecido narrador Pedro Guillermo Jara― de

mente inédito en nuestra lengua y traducido

traducciones de literaturas contemporáneas

desde Valdivia por Breno Onetto. Claro, eso

excepcionales, vertidas, algunas por primera

implica un largo trabajo curatorial que hemos

vez, al español y preferentemente hechas por

ido haciendo con muchos amigos y cómplices

escritoras/escritores del sur de Chile, de tal

que forman parte de nuestro comité de cola-

modo de domiciliar esas voces y encomiar las

boradores de esta colección y de esta quimera,

autorías territoriales. Así, la editorial cubre

pero ese es el motor de la edición territorial:

espacios débiles en cuanto al conocimiento

dar la batalla como si sirviera.

de literaturas relevantes, desconocidas o au-

Finalmente, y a la luz de estas señales,

sentes en nuestra lengua y tradición; abre

vale la pena insistir en que este artilugio de-

otras lecturas formativas ―la mayoría son

venido códex o epub es, fundamentalmente,

antologías cuyo diseño se enfoca a lectores

una máquina para pensar, aun mucho antes

jóvenes― y las coloca a disposición de ma-

que se escriba e imprima. A pesar de todas las

nera prioritaria en el territorio. Ahora bien,

debilidades de la historia, de las «condiciones

no somos ingenuas ni ingenuos: hay un «efec-

objetivas del aquí», editar libros desde el aquí

to colateral» muy interesante desde el punto

supone deberes reflexivos que anteceden a

político en el campo de fuerza socioliterario:

la mera elección o criba e impresión: supone

si el poeta y ensayista Luis Felipe Fabre en el

transformar el proceso en énfasis y los libros

d. f. o el crítico argentino Edgardo Dobry en

en un punto de vista, política y territorial-

Barcelona quieren leer al maravilloso David

mente interpelante.

mr | 171




SERGIO

mr | 174 mr | 174


O MANSILLA por María José Cabezas Corcione | fotografías Samuel Salgado

«La “suralidad” es un sentir y una condición: un habitar entre el hoy y el ayer, pero asumiendo que se habita solo en el aquí y el ahora» mr | 175 mr | 175


El académico y poeta Sergio

lación entre editor y autor, le

bitos y actuar en función de

Mansilla publicó, en 2021, el

pedimos a María José Cabe-

ellos. Tener hábitos es actuar

libro Sentido de lugar: ensayos

zas Corcione, de Komorebi

ante determinadas circuns-

sobre poesía chilena de los te-

Ediciones, que entrevistara

tancias de un modo reitera-

rritorios sur-patagónicos en la

a Sergio Mansilla para pro-

tivo y familiar. Los lugares

editorial valdiviana Komore-

fundizar sobre esta valiosa

son circunstancias espaciales

bi Ediciones, un interesantí-

propuesta y cómo aporta al

que nos obligan a adaptarnos

simo y extenso ensayo donde

necesario rescate de las poé-

a ellas. Y adaptarnos impli-

escudriña y propone nuevas

ticas del sur de Chile.

ca crear modos de acción que

visiones respecto a la poe-

hacen que nuestro acontecer

sía del sur y sus diferentes

diario se torne familiar y con

denominaciones de origen. El volumen está compuesto por veintidós textos que recorren la obra de destacados autoras y autores desde la selva valdiviana hasta la Patagonia, donde resaltan autores como Maha Vial, Verónica Zondek, Jaime Luis Huenún, Bernardo Colipán, Ivonne Coñuecar, Marlene Bohle, Christian Formoso,

DESDE UN ÁMBITO MÁS GENERAL, Y TOMANDO EN CUENTA LA IDEA DE QUE «LOS POETAS SABEN Y SIENTEN QUE EL LUGAR QUE HABITAN AL MISMO TIEMPO LOS HABITA A ELLOS», ¿PODRÍAS PROFUNDIZAR A QUÉ TE REFIERES CON ESTO Y CÓMO LO DESARROLLAS EN SENTIDO DE LUGAR?

entre otros.

sentido. Siempre ocurre así; lo que sucede es que a menudo los lugares donde estamos o habitamos no son lugares fuertes, es decir, los vivimos simplemente como circunstancias externas en las que hemos sido depositados por el destino, por la vida, por decisiones con frecuencia puramente pragmáticas. Existen, sin embargo, lugares cargados de un aura identitaria

Convencidos de que algo

Habitar en su sentido más

poderosa, por distintos mo-

particular se trama en la re-

primario alude a crear há-

tivos; por ejemplo, porque

mr | 176


tienen una larga historia,

Y dado que eso es así, creo

transitividad desarraigada,

porque poseen paisajes de

que es lícito sostener que

marcada por el nomadismo o la

extraordinaria belleza, por-

los lugares nos habitan, una

sola provisionalidad del vivir,

que en ellos hay ya instala-

formulación metafórica para

como lo sería un hospital, una

da una tradición identitaria

decir que nuestras estructu-

cárcel, un campo de concen-

marcadora de diferencias

ras de sentir se hacen en y con

tración. Así es como he conce-

sustanciales en relación con

nuestras experiencias de lu-

bido la noción de «no-lugar» en

los demás. Chiloé podría ser

gar, solo que tales experien-

el libro, si bien no dejo de hacer

un ejemplo de este último

cias no se reducen ya a la sola

mención a Marc Augé, quien

caso. En Sentido de lugar par-

percepción de la espacialidad

acuñó el concepto en el campo

to de la idea de que el sur y la

física, sino que incluye toda

antropológico y sociológico.

Patagonia son lugares fuertes;

la trama social, cultural, fa-

y no es una idea puramente

miliar, vital que acontece

arbitraria, pues al revisar la

en los lugares donde trans-

poesía escrita en y desde esos

curre nuestro vivir. Desde

lugares, diversas marcas de

este punto de vista, el lugar

lugar ingresan a la escritura

es también un acontecimien-

a modo de huellas referencia-

to. Y en tanto tal, puede ser,

les que nos obligan a transi-

como muchas veces lo es, un

tar recursivamente entre el

acontecimiento flotante, no

texto y su espacialidad (o es-

arraigado a ninguna geogra-

pacialidades) referida, nom-

fía en particular que tenga

brada, mencionada, evocada.

un sello de singularidad no

Creo haber puesto en eviden-

intercambiable, sino justa-

cia este punto en los ensayos

mente al revés: un aconteci-

que componen el volumen.

miento que habla más de una

mr | 177

EN EL LIBRO ABORDAS LA ESCRITURA DE POETAS QUE VAN DESDE LA SELVA VALDIVIANA HASTA LA PATAGONIA. ADEMÁS, REFLEXIONAS A PARTIR DE OBRAS DE AUTORAS Y AUTORES QUE EN CIERTA FORMA DISTINGUEN UN «LUGAR» —POR MENCIONAR, LA CIUDAD QUE HABITO (KULTRÚN, 2012; APARTE, 2021) DE


VERÓNICA ZONDEK, TERRITORIO CERCADO (KULTRÚN, 2015) DE MAHA VIAL O REDUCCIONES (LOM, 2012) DE JAIME LUIS HUENÚN—, PERO A SU VEZ EXHIBES A OTROS AUTORES MENOS CONOCIDOS Y QUE SE DISTANCIAN DEL CANON METROPOLITANO O CENTRALISTA. A PARTIR DE ESTO, PODRÍAS COMENTARNOS LA MOTIVACIÓN POR RESCATAR A ESTOS AUTORES, POR EJEMPLO, RAMÓN QUICHIYAO Y SU «POÉTICA DE LOS BOSQUES», O MARLENE BOHLE Y SU PARTICULAR VISIÓN COMO MUJER SOBRE LA COLONIZACIÓN ALEMANA, Y QUÉ SIMBOLIZA ESTA INCLUSIÓN, DESDE EL SENTIDO Y CONSTRUCCIÓN DE UN LUGAR.

Mi interés por los poetas

misferio norte. Siempre me

no metropolitanos, ligados

ha interesado la poesía de

a territorios periféricos, a

todas partes del mundo en

la provincia, viene de muy

lo que concierne a mis lec-

atrás. Es parte de mi propia

turas como escritor, pero a

experiencia de vida. Me for-

la hora de estudiar sistemá-

mé como escritor en la pro-

ticamente a autores u obras,

vincia; en la provincia me

he preferido siempre aque-

formé como crítico. Incluso

llos y aquellas que denotan

en los tiempos en que estu-

periferia, no centralidad (ni

dié en los Estados Unidos,

geográfica ni canónica), si

lo hice en una universidad

bien puede que algunos de

que geográficamente se ubi-

esos autores lleguen a ser

ca en el noroeste de ese país,

más tarde figuras paradig-

cerca ya de la frontera con

máticas. Y si mis trabajos

Canadá. Seattle es una ciu-

en algo contribuyen a ello,

dad grande, pero por su ubi-

habrá valido la pena el es-

cación y por su historia (se

fuerzo. Se trata, podríamos

funda en el siglo xix) está,

decir, de una opción cultu-

podría decirse, en los um-

ral-política en el sentido de

brales de la nación estadou-

poner atención en quienes

nidense. Su paisaje se parece

no necesariamente la han

mucho al del sur de Chile, de

tenido fácil para llegar a

modo que las circunstancias

convertirse en escritores, no

de la vida me han llevado al

solo por el hecho de que es

sur incluso estando en el he-

naturalmente trabajoso ha-

mr | 178


cerse de un lugar en el cam-

entorno-lugar-comunidad.

co. Aquí no es ni lo uno ni lo

po literario sino, sobre todo,

Quichiyao habla de la selva

otro. Es, nada más, el espa-

porque han tenido que bata-

valdiviana, aunque no desde

cio del transcurrir de vidas

llar a veces duramente para

una perspectiva meramen-

signadas por una memoria

asegurar la sobrevivencia

te paisajística: propone una

trágica de despojos causa-

propia y de los suyos. Natu-

especie de conversación con el

dos por procesos de coloni-

ralmente, situaciones como

bosque cuyos interlocutores

zación intranacionales (siglo

estas las hallamos en todas

son los árboles y los huma-

xix principalmente). En el

partes; pero mi interés por

nos que han vivido o viven

caso de Bohle, me llamó la

el sur y la Patagonia arranca

en él. De manera que su

atención su mirada femeni-

también del hecho de que es-

poesía es una incursión en

na sobre las mujeres de su

tos territorios han sido y son

la memoria, en su memoria,

pueblo de origen, Salto Chi-

mi casa geográfica, mi casa

en la de su comunidad, mas

co, cerca de Puerto Montt.

simbólica, mi casa de memo-

también es una incursión en

Sobre todo, porque explora

ria. Escribir sobre poetas de

la botánica, en la geografía.

situaciones asociadas con

estas latitudes es también un

Veo en la mirada de Quichi-

la colonización alemana o

reconocimiento a los míos.

yao una forma simbólica de

germánica, que revelan una

En este contexto es que

relacionarse con la naturale-

cara nada conocida de ese

he puesto atención en Ra-

za que va a contracorriente

proceso: el rol subalterno

món Quichiyao y Marlene

del modo más conocido de

de las mujeres, no solo de las

Bohle. Se trata de autores

tratar la naturaleza en la

de origen germánico, sino

nada estudiados hasta aho-

literatura latinoamericana:

de todas quienes, por una

ra, con obras de muy escasa

como expresión o represen-

razón u otra, no han sido

circulación, pero que, desde

tación de la barbarie, de lo

las vencedoras de ninguna

mi mirada, ofrecen podero-

monstruoso. O bien al re-

historia: las locas, las suici-

sas representaciones de su

vés: como un espacio idíli-

das, las infieles, las mujeres

mr | 179


solas después de los cuarenta años, las oficiantes de trabajos paupérrimos, las que se convencen de sus propias fantasías. Estas situaciones también son las marcas identitarias del sur de Chile.

UNO DE LOS ASPECTOS QUE ABORDAS Y PROBLEMATIZAS CORRESPONDE A CONCEPTOS QUE ESTÁN PRESENTES EN LA LITERATURA CONSIDERADA «DEL SUR» Y QUE HAN DEVENIDO EN CLICHÉ DURANTE LOS ÚLTIMOS AÑOS, TAL COMO «SURALIDAD», «LARISMO» O «TERRITORIO». SE PUEDE ENTENDER QUE A LO LARGO DE ESTOS ENSAYOS INTENTAS DISCUTIR Y PONER EN TELA DE JUICIO

ESTAS PRELECTURAS Y APORTAR OTRA MIRADA DESDE DONDE ABORDAR LA ESCRITURA DE ESTOS LARES. SI PUDIERAS EXPLICARNOS DE QUÉ SE TRATA ESTA IDEA O BÚSQUEDA POR DESMITIFICAR LAS NOCIONES USUALMENTE ASOCIADAS A «LO SUREÑO».

ránea del sur. Riedemann reparó hace ya un tiempo en el efecto pernicioso de este estereotipo de lo lárico para comprender y apreciar la poesía chilena sureña en su diversidad y polivalencia. Introdujo, creo que con enorme acierto (lo digo en el libro), el concepto de «suralidad». Y yo me apropio de este hallazgo teórico,

Los lugares necesitan ser

pero hago un esfuerzo por

cartografiados de alguna

complejizarlo un poco más

manera para diversos efec-

de manera que el resulta-

tos. Para la literatura chi-

do final sea no un simple

lena sureña, en particular

rechazo a los estereotipos,

para la poesía, el peso de la

sino un esfuerzo por ver la

tradición lárica es enorme y

dimensión de verdad y de no

a veces no deja respirar, en

verdad que puedan tener ta-

cuanto que a lo lárico se lo

les estereotipos y las propias

suele tratar como una marca

categorías analíticas utili-

registrada total e indeleble-

zadas, confrontados ambos

mente caracterizadora de la

con una visión historizada

identidad y naturaleza de la

de la realidad de la que la

poesía chilena contempo-

poesía se hace cargo. Si lo

mr | 180


conseguí o no, eso lo deci-

lidad material de los lugares

dirá el lector. El ejercicio de

y no como simple extensión

desmitificación es esencial a

de una cierta tradición poé-

la crítica, y la crítica litera-

tica? Existe también lo que

ria no es ajena a esta tarea,

se suele llamar afinidad de

por supuesto. Pero tampoco

sensibilidades, que obedece

hay que perder de vista que

a respuestas similares ante

la desmitificación puede vol-

circunstancias similares,

verse también otra forma de

aunque puedan pertenecer

mitificación. Mi esfuerzo, en

tales circunstancias a tiem-

consecuencia, propone una

pos muy diferentes. Esta es

forma de leer que opere en

la tesis que deslizo en un ca-

varias dimensiones, de ma-

pítulo cuando sostengo que

nera que lo que se ve válido

el «larismo» sureño (que no

en una dimensión, no nece-

define en absoluto a toda

sariamente lo es si cambia-

la poesía de esta latitud) es

mos la dimensión de la mi-

más una «coincidencia» de

rada. ¿Lo lárico tiene validez

circunstancias con las de

como marca singularizadora

Rilke en su tiempo, que una

de al menos cierta poesía del

simple prolongación de la

sur? Sí lo tiene, lo cual no

poética teillieriana.

O «TERRITORIO» DE LOS POETAS, Y QUE SE INSINÚA EN SENTIDO DE LUGAR, ES LA CONCEPCIÓN Y VALOR QUE TIENEN LOS SÍMBOLOS Y EXPERIENCIAS ASOCIADAS A LA INFANCIA. SABEMOS TAMBIÉN QUE EN TU FORMACIÓN COMO POETA, EL HABITAR EN CHILOÉ FUE DETERMINANTE EN TU ESCRITURA Y EN LA REFLEXIÓN DE OTRAS POÉTICAS. EN ESE SENTIDO, ¿CÓMO CREES QUE INFLUYE EN TU INFANCIA CHILOTE EL CONCEPTO DE «CHANGÜITAD»?

quiere decir que sea «copia»

Changüitad es en realidad un

de la estética de Teillier, y

topónimo. Alude a un sector

si aun lo fuera, ¿por qué no

rural ubicado a unos cuatro o

OTRO ELEMENTO pensarla como resultado de ATRACTIVO QUE SE PUEDE un modo de tratar con la rea- ASOCIAR AL «LUGAR» mr | 181

cinco kilómetros al norte de Curaco de Vélez por la costa,


en la isla de Quinchao. Ahí

también con facilidades ini-

ética, sino solo un sentimien-

me crie («me crecí», diría-

maginables en mi infancia:

to que aparece y desaparece

mos en Chiloé). Hace ya mu-

caminos pavimentados, luz

como los catricos, esos ríos

chos años que no vivo ahí. La

eléctrica, comunicaciones

subterráneos que asoman a la

casa de infancia, construida

globales, apertura al turismo

superficie de tanto en tanto.

por mi abuelo probablemen-

a gran escala, acceso mucho

La «suralidad» es un sentir y

te en la década de 1920, ya

más masivo a la educación

una condición: un habitar en-

no existe. Solo la tierra per-

avanzada. Soy de aquella

tre el hoy y el ayer, pero asu-

manece, librada ahora de sus

parte de la humanidad que

miendo que se habita solo en

habitantes que la cultivaban,

ha sido testigo de la desapari-

el aquí y ahora en realidad.

que la rozaban, que le arran-

ción de su mundo de infancia

La literatura en este entorno

caban los necesarios frutos y

y la sustitución de este por

con frecuencia es un home-

bienes para sostener la vida

un mundo nuevo, con todo

naje a la memoria de esos se-

humana en un lugar paisa-

lo bueno y lo malo de ambos

res humanos que sufrieron el

jísticamente muy bello, pero

mundos. Por eso la memo-

territorio o el lugar, que a su

también muy hostil, sobre

ria, la conciencia de lugar,

manera trabajaron para que

todo en una época como las

transita entre mundos anta-

sus descendientes no vivan

de los años de 1960 cuando ir

gónicos, y, en consecuencia,

las estrecheces y sacrificios

a la escuela nada más era un

a menudo nuestra literatura

que ellos vivieron.

esfuerzo enorme. Debía yo

parece contradictoria, osci-

caminar una hora para ir y

lante entre la nostalgia y la

otra para volver por la playa.

aceptación de un presente en

Ese mundo ya no existe. Ha

el que no llegamos nunca a

sido reemplazado por formas

sentirnos completamente en

de vida propias de la moder-

casa. Tampoco la nostalgia es

nidad consumista, aunque

la solución estética ni menos

mr | 182


mr | 183


©

colección museo o'higginiano y de bellas artes de talca

mr | 184


COORDENADAS CONSTITUYENTES:

SUTURAR LAS CONFIANZAS por Rosabetty Muñoz

mr | 185


TODO SE JUEGA EN EL TERRITORIO DEL LENGUAJE

de imágenes mundos más amplios. Es el entendimiento lírico que está en las canciones de Víctor Jara, en la poesía de Violeta Parra,

Las palabras armarán la trama de las nuevas

en las crónicas de Lemebel, todo ese lenguaje

relaciones, del nuevo habitar, de la nueva con-

que ha saltado las vallas de lo enmascarado

vivencia. Por eso es tan importante que haya

y ha usado las figuras para taladrar la costra

saberes distintos, variadas hablas, decires que

superficial y acceder a verdades tan necesarias

han estado postergados, como la de pueblos

como el agua.

ancestrales o las mujeres o las comunidades

Se habrá de escribir una Constitución que

que viven en lugares muy apartados de los

podamos comprender todos, que podamos

centros de poder, o las de poblaciones que

contar a los niños, que podamos leer con emo-

sufren los costos del mal llamado progreso y

ción, sintiéndonos parte.

que son asumidos como lugares de sacrificio,

El lenguaje no puede crear contra la reali-

aceptados como daños colaterales del sistema.

dad, el tan ansiado encuentro con otros no se

El desafío es desplazar el lenguaje de exper-

puede dar en el cuerpo muerto de un escrito

tos jurídicos o de la vociferación de lo econó-

sin sangre.

mico como lo fundamental hacia otras formas de comunicar; eso se hará llenando los vacia-

Por eso, los constituyentes trabajarán en el abierto espacio de la creación:

dos de palabras, se construirá persiguiendo

Primero, hay que afinar el oído, la com-

los significados, los sentidos, repasando una

prensión, sintonizar con lo que expresa la

y otra vez cómo se entiende cada concepto.

gente en las calles, en las poblaciones, en los

Discutir el lugar de las palabras, recupe-

pueblos perdidos del largo territorio; hay que

rar la simpleza. Eso que ya sabe nuestra gen-

sintonizar permanentemente para recono-

te más sencilla: el valor de la poesía. Porque

cer cuando las cosas están dadas para cons-

sienten que aunque las ideas sean complejas,

truir realidad.

la metáfora sirve para comprender por medio

mr | 186

Segundo, rectificar el lenguaje. Lo que ex-


presa debe ser lo que significa porque si no

sus profundas capas vivas y que guarde la fra-

es así, se queda sin hacer lo que necesitamos

gancia de lo que hemos sido en distintas épo-

con urgencia. Si no se corrigen las palabras,

cas, un Chile que es múltiple y que es capaz de

el decir, se falsean expectativas, se obscurece

transformarse sin dejar sus maravillas atrás.

la confianza.

Vivenciar (como decía Mistral) a los pue-

Tercero, buscar lenguaje inspirador que

blos originarios, raíces de nuestra cultura;

eleve el tono interior, que convoque a actuar

a los inmigrantes que enriquecen nuestro

según códigos que nos mejoren, nos devuel-

quehacer, nuestra comprensión de la rea-

van la dignidad, ya no por decreto o por ac-

lidad, a los distintos habitantes que no han

ción del Estado, sino por nuestras propias

tenido voz ni han participado de lo que en-

acciones y decisiones.

tendemos como país. Reparar en la cantidad de términos que se han ido abriendo camino y conquistan áreas

DESMONTAR LA MAQUINARIA QUE SAJÓ EL TEJIDO SOCIAL

que parecen lejanas, reparar en cómo fueron permeando, colonizando la cultura o en la educación, la salud. ¿Por qué debiésemos ha-

Una tarea imprescindible será escuchar esa

blar de consumidores culturales o industria

historia que está sepultada en la calle y en los

cultural, o déficit hospitalarios o clientes en

cuerpos. Después de largas décadas sin consi-

clínicas y escuelas? En estos meses de pande-

derar las vidas mínimas, se debe atender a lo

mia es determinante cómo nos enfrentamos

particular, a la historia local; no es tiempo de

a una situación extraña y remecedora: todo

grandes discursos, sino de atención a lo pe-

el aparato informativo vomita números. La

queño que, sumado, va formando comunidad.

muerte es un número, los cuerpos enfermos

Tenemos la posibilidad de soñar un Chile

son números. Sabemos que podemos armar

que acoja la enorme diversidad de culturas

un nuevo pacto social porque el trato inhu-

que conviven en el territorio común, que abra

mano todavía nos asombra, todavía no cru-

mr | 187


zamos la barrera de la indiferencia. Estamos

pacto social buscará cómo decir un país que

en un momento crucial en que podemos des-

privilegia otra manera o maneras de ser hu-

bancar una legitimada forma de palabreo, esa

mano, donde es más importante la persona

que ha ido oscureciendo y degradando otras.

que los bienes y es más importante armar for-

Como la poesía, o la filosofía.

mas de ser con los otros, una celebración de

Se fue formando una masa de palabras para guiar al rebaño ―digámoslo así―, llevándolo

estar juntos, una forma de resolver los problemas en forma comunitaria.

a considerar que solo aquello que nos trae éxito dentro del sistema nos define: si logramos

RESPETAR EL HABITAR DE LAS grado «ser alguien». Todo lo que queda fuera COMUNIDADES tener, depositar, cuantificar, es que hemos lo-

de las cifras es puesto en duda, marginado. Se constituye un espacio de solos que compiten,

Se trata de una misión preciosa: es constituir

que van desdibujando los límites de los valo-

lo que queremos, fundar una sociedad distin-

res que traían generaciones anteriores, se va

ta, diversa, plural. Desde los principios bási-

difuminando la frontera entre lo bueno y lo

cos, la idea es sembrar la metáfora de lo que

malo, lo correcto y lo incorrecto.

realmente tiene valor considerando quiénes

Heidegger enseña que la palabra es la casa del ser. De modo que si el lenguaje se desmo-

somos, quiénes queremos ser y cómo queremos habitar estos lugares.

rona, se desmoronan modos de pensar y de

Crear un nuevo contrato social exige revi-

existir. El lenguaje es un tejido fino y sedoso

sar y conocer las distintas comunidades que

en el que se da forma al mundo.

componen un mapa del que solo se han dibuja-

En un país que fomenta la competencia y el

do los contornos generales. Habrá que ir com-

individualismo, las palabras se van sumando

poniendo con las voces de sus representantes,

a ese paradigma y ahondan en la brecha, la

las vidas ignoradas de tantas localidades para

rotura de las confianzas. Entonces, el nuevo

situarlas en relieve.

mr | 188


Hasta ahora no había espacio para pensar

visión bucólica; no somos y no debiéramos ser

el desarrollo desde las especiales formas de

los guardianes de un supuesto paraíso natural

vida en las provincias, por ejemplo. Más bien

donde los seres humanos son mejores que en

formábamos parte de un país cuyas leyes im-

el centro o las grandes urbes. Más allá de los

piden maneras de relacionarse en forma ar-

estereotipos y prejuicios nuestro esfuerzo ha

mónica con la naturaleza/el medio natural,

de ser «decir el sur», pero uno diverso, con

que dificultan el organizarse, que no permiten

las puntas afiladas, con todas sus impiedades

que las pequeñas y dispersas comunidades re-

y también maravillas.

suelvan sus problemas de acuerdo a su manera

Entonces, los constituyentes habrán de

de entender la realidad. Volver al respeto por

respetar la diversidad y defender las particu-

la propiedad comunitaria y resguardar bienes

laridades de los territorios a la hora de pensar

esenciales como el agua, el mar, las semillas.

en las políticas públicas. Cuidar que la toma

Que no pertenezcan a privados. Pensar Chiloé

de decisiones políticas considere siempre los

(de nuevo la lírica) como metonimia, como un

valores y voces locales.

espacio político, territorial: que permita a to-

Se requiere disponer la mesa para que sean

dos tomar decisiones ligadas a sus problemas

los invitados los que hablen. Disponer el en-

específicos y vinculadas con el patrimonio.

cuentro, pulir las palabras y celebrar con ellas

Resguardar la riqueza humana y natural por

un encuentro.

medio de la voz ciudadana reunida, consejos de ancianos que toman decisiones atingentes a la comunidad. Y todo esto en permanente

EL PORVENIR NUESTRO ESTÁ ALLÁ ATRÁS

diálogo, atentos a la evolución del tiempo en otras latitudes. Somos parte de un sistema

Quiero pensar en el ejercicio de la memoria

mayor y complejo, eso hay que considerarlo.

como patrimonio. Más allá de las huellas ma-

Quiero decir que no somos, o no debiéramos

teriales, de los objetos o construcciones que

ser, los vivientes del sur, los defensores de una

son señas de una determinada cultura (tam-

mr | 189


bién importantes de considerar), pienso en las

territorios de palabras perdidas y con ellas,

manifestaciones afectivas, emotivas, que fue-

un mundo por decir: ¿cómo nombraban el

ron conformando el tejido cultural de nues-

goce de ver encenderse los ñires? ¿Cuál era

tras distintas culturas. Todos esos elementos

la forma en que compartían el milagro de ver

que parten de la gente y han dado cuerpo a un

abrirse los fiordos frente a ellos? ¿Cómo de-

imaginario particular, una forma de entender

cían la majestad de los hielos, la dulzura de

el mundo que es significativa e identificable

un canal manso? ¿Cuáles eran sus palabras

frente a otros modos de ser y vivir.

para el amor? ¿Se demoraban nombrando el

Hay tantas comunidades que se fundan

paisaje del deseo o solo respondían a la urgen-

sobre una masa de palabras no dichas, de un

cia de la carne? ¿Tenían voces para el miedo,

silencio preñado que sostiene la lengua. Que

para la profunda indefensión de sus cuerpos

mira a los que no están, que los sigue recor-

desnudos? ¿Cómo sentían el aire purísimo, la

dando. La palabra es un gesto límite, signos

suavidad de las aguas, la enormidad de los ris-

que permiten fijar el escurridizo tiempo, el

cos? ¿Nombraban de cuántas formas al viento

aire, ciertas formas de mirar, contar, amar.

que doblaba las copas de los árboles, al que sil-

Cuando se van los antiguos, ¿qué queda de sus

baba furioso alrededor de su choza, al que les

palabras? ¿Cómo se decía…?

murmuraba mensajes de sus muertos al oído?

Su espíritu se fundió con el de todos los de sus antepasados y ese denso aliento permane-

¿Cómo señalaban el azul de todas las formas que el agua y el hielo desplegaban?

ce suspendido en la composición del aire nues-

Toda esa materia vital, el encuentro pri-

tro. Respiramos el polvo dorado de los que no

mario con un mundo imponente, de belleza

están, somos ellos en la finísima materia que

extrema, no ha desaparecido. Todo ese tejido

se adhiere a las fosas nasales, que entra en

de voces da forma a la sombra que nos sigue,

oleadas al aterciopelado paisaje interior.

aunque no queramos verla/sentirla.

Detrás de nuestros gestos, entonces, repo-

Es central el reconocimiento de las cultu-

sa el silencio espeso que heredamos. Enormes

ras ancestrales. Reconocer y abrazar nuestra

mr | 190


historia que sabemos milenaria.

desde las voces antiguas de nuestros pueblos

El derecho a la cultura es interdependien-

originarios. Se trata de pensar un país que

te de otros derechos como la educación o la

respeta su espacio natural y convive armo-

autodeterminación, que permitirá que cada

niosamente con las especies que no son suyas,

territorio responda a sus propias necesidades

sino parte de un ecosistema que a todos nos

y formas de vida. Así no volverán a perderse

permite vivir y prosperar.

ricas tradiciones o manifestaciones culturales

Hemos visto la dicha del agua evaporar-

por el obligado cambio de vida de los habitan-

se, hemos visto camiones aljibes repartiendo

tes, según modelos impuestos que nada tienen

litros en casas, a los animales sedientos ba-

que ver con su propio proceso histórico.

beando en las pampas. No puede hablarse de progreso si hay familias que no tienen agua potable. No se puede hablar de desarrollo si el

LA DICHA DEL AGUA

agua tiene propietarios y si la explotación de algunas empresas contamina nuestro líquido

Estamos compuestos de agua. Esta es la gran

vital.

metáfora sobre la que se funda la idea del país

Caminando hacia el buen vivir, con el agua

que queremos armar: aquello que es vital no

como elemento primordial para el ecosistema,

puede ser objeto de transacciones comerciales

avanzamos hacia todo aquello que representa

ni estar expuesto a la propiedad, no se puede

la dignidad que tanto se ha pedido/exigido en

privar de su uso o beneficio a nadie. Cualquier

las calles: respeto a los derechos humanos, ha-

diálogo posible, parte del cambio del eje que

bitación, trabajo, jubilación, salud igualitaria

sostiene la estructura del cuerpo total del país

y de la mejor calidad posible. Los derechos sociales básicos están conte-

y esa imagen del agua, la fuente de vida, nos recuerda que hay temas intransables.

nidos en esta metáfora esencial. Sin esta agua

Como zahoríes buscando sentido, el concepto del «buen vivir» fluye fresco y nutritivo

propia de la vida no es posible siquiera pensar en el porvenir.

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INTERCAMBIAR SABERES QUE NOS AYUDEN AL BUEN VIVIR

Para que exista un verdadero desarrollo, la educación tiene que participar formando ciudadanos críticos, responsables, comprome-

Y entrar de lleno a pensar en una educación

tidos, que se sientan llamados a compartir el

que piense orgánicamente en otra forma de

bien común aun desde los lugares más remo-

enseñar, de aprender los saberes de las co-

tos, no en la estrechez con que se estigmatiza

munidades y al mismo tiempo dialogar con el

lo provinciano, sino en la capacidad de com-

mundo abierto fuera de nuestros territorios.

partir el destino de pertenecer a un territorio

Hay experiencias aisladas, hay esfuerzos par-

que se recrea constantemente.

ticulares, pero falta una orientación general, una columna vertebral que nos sitúe en el futuro sin abandonar la rica cultura ancestral.

EL ARTE, UN PAN EN TODAS LAS MESAS

Dibujar un país que cuide a sus ciudadanos dándoles educación pública de calidad, que

El arte es fundamental a la hora de recoger

les garantice una formación y un derecho a

nuestra memoria patrimonial. En estos días

la felicidad. Formar almas como decía Gabrie-

de peste nos ha quedado claro que necesita-

la Mistral y no trabajadores para la economía

mos de las resoluciones colectivas, de la unión

o intereses empresariales. Sin colegios que

y la cooperación comunitaria. No es en sole-

ahonden la desigualdad y la separación entre

dad como podremos vencer esta pandemia,

sus ciudadanos.

sino en conjunto, entre todos. Tal vez sea la

Una educación pertinente nos impulsará a

oportunidad para volver a pensar en nuestra

soñar un sur libre y soberano. Que tiene con-

cultura ancestral, tan llena de recursos, para

ciencia de sus orígenes y desde allí se dispara,

resistir en entornos duros con un clima feroz.

respondiendo con imaginación, reflexión,

Sostener el ánimo, la energía, la pasión aun

creatividad, al necesario diálogo con otros

en medio de una pandemia, fue una labor de

territorios.

todos: hablar desde la esquina y señalar «allá

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está el porvenir que soñamos» mientras la ca-

la idea de un centro que administre la legiti-

lle mostraba su cruda carne de desesperación

midad de los discursos. El reconocimiento del

y desamparo.

valor que tienen las distintas obras es esencial

Es necesario un arte que comunique, abra canales de exploración para reconocernos y

para el desarrollo artístico desde las diversas culturas que componen nuestro largo país.

comprender el mundo que habitamos. Ese

Queremos un país donde esté representa-

goce profundo del descubrimiento no puede

da toda la riqueza del gran tapiz que somos.

estar concentrado en élites o tratado como

Desde octubre del 2019 asistimos al desplie-

suntuario; tiene que garantizarse un acceso

gue de una cultura colorida, rica en ternuras

universal a todas las expresiones artísticas y a

ancestrales, antiguas memorias que buscan

los espacios públicos liberados para el libre de-

las formas de sanar las heridas que provoca

sarrollo de las artes. Puesto que las expresio-

un sistema injusto: escuelas de rock, mura-

nes artísticas son reflejo de nuestras culturas,

lismo, danzas pintadas, música, poesía, toda

creemos que los artistas y actores culturales

una resistencia que ha servido para hilvanar

deben ser parte de nuestra familia, de nuestro

esta fuerza vital que ahora debe ser declarada

presente y nuestro porvenir.

y valorada en el nuevo pacto social.

Desde los espacios locales, la creación artís-

Reconocer, entonces, la diversidad que so-

tica tiene desafíos propios. Hacer arte desde

mos y permitir que se desplieguen cuerpos,

las provincias nos exige una alerta constante

imaginarios, territorios, enriqueciendo la vida

para no caer en folclorismos, pero tampoco

comunitaria, es nuestro empeño hoy. Como

puede ser complaciente con sus propios cote-

un archipiélago unido por las aguas de una

rráneos que igual trampean con la idea de la

cultura común.

belleza superior de nuestro territorio. El tejido cultural del que formamos parte es complejo y representar su densa carne es un reto, por eso es tan importante borronear

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EGON MONTEC ©

Eduardo Mardones y Carlos Toledo

mr | 194 mr | 194


CINOS por Stefano Michelet Dellamaria

«La reforma a la descentralización se parece mucho a la Hidra de Lerna: le cortaron la cabeza al intendente y aparecieron el gobernador regional y el delegado presidencial» mr | 195 mr | 195


¿CUÁNTO HA INFLUIDO LA VIVENCIA máximos expertos chilenos en descentraliza- DEL PUEBLO CHICO EN TUS BÚSQUEDAS ción. Vive en Valdivia, pero nació en Pichi- PERSONALES Y PROFESIONALES? Egon Montecinos Montecinos es uno de los

rropulli, una localidad rural de la comuna de Paillaco, que en mapudungun significa «pueblo

Ha sido fundamental para darle un sello a lo

pequeño». Académico de la Universidad Aus-

que investigo, hay mucho de proximidad en

tral, fue intendente de la región de Los Ríos

mi vida y en la agenda de investigación que

entre el 2014 y el 2017. Es un fanático del re-

desarrollo. Por ejemplo, el estudio de caso

gionalismo y de Colo-Colo: «En el fútbol y en

siempre es mi método. Y en la dimensión de-

el amor no importa descentralizar», nos acla-

mocrática igual; me crie en dictadura, nací

ra de inmediato. Se define como un «animal

en 1973, y me acuerdo que viví ahí hasta los

territorial» porque se movió durante casi toda

veintiséis. Entonces, gran parte de mi vida la

su vida en un radio de doscientos, trescientos

viví en un pueblo chico en dictadura y veíamos

kilómetros a la redonda. Como si Pichirropulli

de manera muy periférica la política global,

fuera su centro de gravedad. Inquieto con los

pero sucedían cosas que eran propias de ese

temas de la política, es irónico para expresar

tiempo, como el soplonaje. Afortunadamente,

sus ideas y usa muchas metáforas para hacer

en el pueblo no hubo desapariciones, estuvo

comprensible la jerga académica. «Cada acto

cerca. Pero mucho soplonaje, líderes políti-

público debe ser un acto de pedagogía», afir-

cos a los que no les resultaban las cosas por

ma. Como de costumbre en estos tiempos, nos

ser de territorios marcados, en la periferia.

encontramos en una plataforma virtual, a la

Todo esto ha definido mi investigación y mi

distancia, para conversar sobre territorio, re-

forma de ser, las relaciones cara a cara son

gionalismo y descentralización.

fundamentales.

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¿Y EN LA POLÍTICA?

a la pelota. Tuve el privilegio de ejercer el rol de capitán del equipo acá en la región donde

En lo político también, uno de mis sellos fue

nací y me crie, siendo un hijo de la periferia.

darles un lugar protagónico a los sectores

Eso me emociona. No tengo ganas incontro-

apartados, alejados. La política para mí siem-

lables de volver a la política, tampoco una

pre ha sido una tangente, está ahí porque la

negación de lo que hice, muy por el contra-

estudio ―especialmente los temas locales y

rio, estoy orgulloso de haber implementado

regionales―, me gusta, pero para observarla,

innovaciones en democracia participativa que

jugar cuando se puede, pero no para hacerla

quedaron, como el Fondo Regional de Inicia-

una forma de vida. Ahí me falta algo, quizás lo

tiva Local Participativo.

que para algunos se llama ser un «animal político». Debe haber algún gen o algún virus que se te mete y te transforma en animal político y

¿CÓMO CREES QUE LOS CIUDADANOS DE A considero un animal político, pero un gato, PIE ENTIENDEN LA NOCIÓN DE TERRITORIO? hace que te dediques a eso toda tu vida. Yo me

no un león. Me meto cuando puedo, cuando quiero y por supuesto cuando me invitan. No

Explicar el territorio es complicado, porque

acostumbro meterme donde no me invitan,

en el imaginario está asociado a la comuna,

cuando me nombraron intendente no me fui a

a la provincia, a la región. Es decir, a límites

ofrecer a La Moneda. Me apasiona mucho más

administrativos, no a construcciones sociales.

investigar, sistematizar, explicar, comprender

A veces la gente lo asocia a «identidad». En-

procesos asociados a todo eso que se juega en

tonces las personas no lo conceptualizan como

la política. Me siento como esos comentaristas

territorio, sino a «cómo somos en regiones»:

deportivos que tuvieron la posibilidad de jugar

el chilote, el valdiviano, el unionino, el riobue-

mr | 197


nino, etcétera. Nosotros, los regionalistas,

con las señales del día a día, con la capaci-

les agregamos otros elementos: el poder, lo

dad de diálogo permanente. En general, la

económico, las vocaciones productivas. Y

masculinización de la política tiene que ver

ahí ya se me pierde la ciudadanía. Cuando

con la imagen del gerente preocupado de

hablas de territorios ganadores, perdedores,

los grandes temas; ese ideario, en mi con-

competitivos, la gente se pierde y nosotros

cepto, está en retirada. Ricardo Lagos es la

también. En general el regionalista tiene

expresión de eso, pensando al país en cin-

un problema grande: no sabe explicarle a la

cuenta años más. Hoy la gente en regiones

gente de Liquiñe, Neltume, de Pichiquema,

quiere, además de eso, otra cosa: escucha

de los territorios apartados, qué diablo está

y solución a sus problemas. El movimiento

defendiendo de su vida cotidiana. Como re-

regionalista en Chile también es elitista y

gionalistas tenemos una misión: ciudadani-

no traduce sus conceptos en el lenguaje de la

zar esto para que sea efectivamente un tema

vida cotidiana, no logra seducir al habitante

de agenda pública, no de élite.

común de regiones. Si ya el tema de la descentralización es de élite, los regionalistas lo hacen aún más. No saben explicar, y digo

¿NO LOGRA ENTONCES EL MOVIMIENTO REGIONALISTA CONECTAR CON LA CIUDADANÍA?

«no saben» porque a mí me gusta explicarle a la gente qué es esto del regionalismo y la descentralización. Pero tampoco es un tema que a la gente le seduzca mucho, como para

Creo que no. Una de las críticas que les hago

que se tome la sobremesa de un almuerzo

a los movimientos regionalistas en Chile y

familiar el día domingo o una conversación

a quienes estudiamos el regionalismo es que

entre amigos con el asado. El tema no está

estamos plagados de hombres y se pierde

ahí: hoy importan las pensiones, la educa-

la dimensión femenina del territorio, que

ción gratuita, la mala calidad de la salud, la

tiene mucho que ver con la proximidad,

corrupción en la política, etcétera.

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A PROPÓSITO DE ESTO, EL ESTALLIDO SOCIAL DEL 2019 SE PUEDE ENTENDER COMO UNA CRISIS DE LO COTIDIANO. ¿CUÁNTO CONTARON LAS REIVINDICACIONES TERRITORIALES? ¿FUE LA DESCENTRALIZACIÓN UN TEMA?

2017― una reforma descentralizadora. El tema estaba tan aislado que fracasó. Fracasamos. La reforma a la descentralización se parece mucho a la Hidra de Lerna: le cortaron, metafóricamente, la cabeza al intendente y aparecieron el gobernador regional y el delegado presidencial. Este último es la ex-

No mucho. Sería muy fanático si te dijera que

presión del centralismo, de negarse a perder

la descentralización fue parte de los diez te-

poder, control. La presidenta Bachelet planteó

mas que estaban en la agenda pública al mo-

la elección directa de la principal autoridad

mento del estallido social. Probablemente,

regional, el intendente. En ese entonces, lo

fue en la racionalización del estallido social

único que no se definió descentralizar fue la

cuando aparecieron los alcaldes y otros líde-

cuestión de la seguridad interior, ahí estamos

res políticos diciendo que el centralismo los

todos de acuerdo. Pero solo eso, no la gestión

tiene agobiados y que también en regiones van

y la coordinación de los servicios. Y hoy día el

a protestar. Pero acá en Valdivia, en Puerto

delegado tiene capacidad de gestión de servi-

Montt, la gente protestaba porque la salud, la

cios públicos: significa priorizar agenda, de-

educación, las pensiones son miserables. Por-

signar y coordinar seremis, ser el responsable

que el petróleo, la bencina, está allá arriba. No

político de vialidad, de los caminos indígenas,

fue el tema central. Cuando en noviembre de

etcétera. Ahí fracasamos como centroizquier-

2019 se firmó el Acuerdo por la Paz Social y la

da. El problema es que en esta materia de la

Nueva Constitución, allí recién se racionaliza-

descentralización el progresismo es muy con-

ron los problemas que teníamos acumulados.

servador en Chile. Yo me considero progresis-

Sin embargo, era un tema que desde hace

ta, de centroizquierda ―no de izquierda―,

un par de años estaba en la agenda política,

pero parezco ultraprogresista al lado de estos

luego de que se discutiera y aprobara ―en

gallos que son muy conservadores a la hora de

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distribuir poder en el territorio. Jaime Quinta-

exposición mediática, menor importancia

na, Guido Girardi, por ejemplo, u otros como

país, podría haber mayor colaboración. En

la mayoría de los senadores democratacristia-

los sectores donde la ciudadanía tiene un

nos, algunos socialistas. La mejor expresión

rol protagónico en la gestión pública puede

de lo que te estoy diciendo es que en el Senado

haber más colaboración, porque puede ser

la bancada regionalista es transversal, desde la

el cable a tierra y decir: «Oigan, déjense de

udi hasta el Frente Amplio, pero es minorita-

pelear y preocúpense de los temas impor-

ria. Ese es el progresismo en Chile.

tantes». Pero en Santiago va a existir un problema de cohabitación política muy im-

MUCHOS DICEN QUE TENDREMOS UN «MONSTRUO DE DOS CABEZAS» CON EL GOBERNADOR REGIONAL Y EL DELEGADO PRESIDENCIAL COGOBERNANDO. ¿CÓMO CREES QUE SE CONSTITUIRÁ EL NUEVO ESQUEMA DE GOBERNANZA REGIONAL? ¿COLABORACIÓN? ¿COHABITACIÓN TENSA? ¿CONFLICTO ABIERTO?

portante. Por más o pocas atribuciones que tenga el delegado, ahí vas a tener una dinámica política nacional instalada en la región Metropolitana, que es muy conflictiva en temas de orden público. El gobernador regional va a ser un jugador de veto que se va a unir mucho con la ciudadanía, va a estar en sintonía con sus demandas. Y el delegado va a ser un «presidente chico» para disolver marchas, etcétera, como lo era el intenden-

Primero, yo creo que no va a ser un mons-

te, pero con menos exposición mediática.

truo de dos cabezas. Las regiones nunca han sido monstruos, son ovejitas. Se van a poder dar diversos escenarios, va a depen-

¿DÓNDE SE ORIGINA ESTE PROBLEMA?

der mucho del territorio, de cómo son las dinámicas políticas de las regiones. Yo me

Yo creo que lo complejo acá es que la función

imagino que en territorios que tienen menos

de gobierno no se deja completamente esta-

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blecida en el gobernador regional, se com-

Ahora, el paso había que darlo con otros pa-

parte. La legitimidad ciudadana claramente

sos secundarios que no se dieron, como, por

está del lado del gobernador, pero una par-

ejemplo, dejar al delegado presidencial redu-

te de la capacidad de gestión va a estar por

cido a funciones de seguridad interior o de

el lado del delegado, primero. El delegado

fiscalización de servicios públicos. Así era

puede nombrar a los seremis, es el encar-

el diseño original de la reforma: que coor-

gado de coordinar a los servicios públicos

dinara las policías, extranjería y fiscalizara

desconcentrados y deberá hacer presente a

si un seremi anda dejando en la mañana al

las autoridades nacionales competentes las

hijo o hija en la escuela con el auto fiscal o

necesidades de la región de manera oportu-

si maneja tomado. Fiscalizar, que es distinto

na. Es una gran fragilidad de este modelo,

a coordinar. Ahí creo que está la principal

que creo va a producir relaciones poco coo-

falencia de la reforma política.

perativas.

¿SE PUSO LA CARRETA POR DELANTE DE LOS BUEYES AL COMENZAR POR LA ELECCIÓN DE GOBERNADOR REGIONAL, CUANDO HAY UN CONJUNTO DE CUESTIONES QUE AÚN NO ESTÁN REGULADAS?

¿Y A NIVEL FISCAL? Después debería haber venido la parte fiscal: aumentar el fndr (Fondo Nacional de Desarrollo Regional) o fortalecer la capacidad de decisión del gobernador para cambiar partidas presupuestarias de recursos que ya están asignados centralmente. Pero no,

Si aplicamos la teoría secuencial de la des-

sigue siendo el ministro. En mi concepto se

centralización, somos un país atrasado en

debía dar el paso, pero se dio de manera in-

términos de descentralización política. Por

completa. Como dice el colombiano Leyva

lo tanto, yo creo que había que dar este paso.

Botero, la mayoría de los procesos de des-

mr | 201


centralización en América Latina fracasan

Y transmitamos este mensaje: si vamos a

porque le dan mucho énfasis a la autonomía

seguir con un modelo unitario, el delegado

política y poco a las relaciones entre los ni-

presidencial no tiene por qué tener atribu-

veles de gobierno.

ciones de gestión.

¿LA RECIENTE REFORMA ES EL TREN POSTRERO? SI NO FUNCIONA, ¿TENDRÁ SENTIDO SEGUIR HABLANDO DE DESCENTRALIZACIÓN, LUEGO DE DÉCADAS DE PROMESAS INCUMPLIDAS?

¿ES EL FEDERALISMO UNA VÍA POSIBLE? Si vamos a pasar a un modelo federal, asignémosle un propósito. No como el federalismo de los argentinos, de los venezolanos, de los brasileños, que no lo tienen. Nosotros sí

Si no hubiese existido el proceso constitu-

podríamos construir un federalismo con pro-

yente, mi respuesta habría sido que hay que

pósitos, como la reivindicación indígena, la

probar y profundizar esta reforma, al menos

desigualdad territorial. O avanzar en un mo-

durante uno o dos períodos, y hubiese in-

delo regional como el italiano, el español o el

sistido mucho en reducir las funciones del

colombiano, que me gustan mucho. He con-

delegado presidencial. Pero con el proceso

vencido a un par de amigos a que incidamos

constituyente, creo que esta reforma tiene

en el proceso constituyente y que dejemos que

muy poca vida. De hecho, he evitado todos

esta reforma avance. Que Piñera pase a la his-

los llamados de los regionalistas a mejorar-

toria en este tema como lo hace en los otros,

la. Es una guerra pirriana que yo no estoy

es decir, implementando algo que nunca qui-

dispuesto a dar. La gran batalla se está dan-

so apoyar. Hay que tener los ojos puestos en

do por allá en la constituyente, ¿y nosotros

la gran batalla, no insistir tanto en mejorar

queremos ir a dar una pequeña batalla? Me-

esto, creo yo, porque este gobierno no tiene

jor incidamos en lo constituyente, hombre.

vocación por mejorarla.

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EN UNA RECIENTE COLUMNA ESCRIBISTE QUE DESCIFRAR LA IDEA DE DESCENTRALIZACIÓN EN CIERTOS ACTORES POLÍTICOS ES IGUAL A DESMENUZAR LA IDEA DE «PAZ PARA EL MUNDO», DADO QUE TODOS QUEREMOS PAZ, PERO ALGUNOS LA QUIEREN A PUNTA DE «BALA Y TANQUE». ¿CÓMO RECEPCIONA LA INSTITUCIONALIDAD POLÍTICA REGIONAL ESTE PROCESO? ¿SERÁ CAPAZ DE CONSTRUIR POLÍTICAS PÚBLICAS SI NUNCA LO HA HECHO REALMENTE?

que la institucionalidad política no ha discutido cuál es el propósito que le quieren dar a la distribución del poder en el territorio. ¿Qué queremos resolver? Todo el espectro político, de izquierda a derecha, quiere descentralizar. Pero cuando tú comienzas a conversar con políticos de derecha y les dices: «Ok, pero ¿en qué consiste tu idea? ¿Vas a aumentar el gasto subnacional de 14,5 % a 27 %, para ponernos a la par de la ocde?», te responden: «Mira… sí, pero con instrumentos que permitan sostener el control del centro». Bueno, entonces tú no quieres descentralizar, quieres seguir administrando las formas de distribución

Sin proceso constituyente, hubiésemos teni-

territorial del poder político que instauró la

do que hacer un gran esfuerzo. Con proceso

Constitución de 1980, que produce actores

constituyente, los únicos que la van a pasar

subnacionales débiles. La dictadura quería te-

mal en términos políticos son los nuevos go-

ner competidores débiles a nivel subnacional

bernadores regionales. Van a tener tres años…

en la salud y la educación para que el merca-

olvídate: el primer año no van a tener presu-

do hiciera lo suyo. Colombia tiene un mode-

puesto propio, recién el segundo año van a

lo neoliberal como el nuestro, pero también

elaborar su presupuesto. Solamente en 2023

Estados regionales tan fuertes que financian

los gobernadores elegidos ahora van a tener

las universidades regionales hasta el 70 %.

su sello. Y el 2023 capaz que tengan que re-

¿De qué estamos hablando cuando hablamos

hacer la estructura organizacional regional.

de descentralización a nivel territorial? ¿Del

Este primer período va a ser horrible. Yo creo

modelo chileno perfeccionado, es decir, sin

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gobierno regional fuerte, para que el mer-

Sería muy optimista si te dijera que sí; pero

cado entre y haga lo que quiera? No, ahí es

al menos le va a hacer algo de contrapeso a

donde la derecha no quiere y la izquierda se

la captura política de los intermediarios con

queda pasmada. La distribución territorial del

el gobierno nacional, que son hoy día los par-

poder político es ideológica. La institucionali-

lamentarios y algunos alcaldes con más peso.

dad política local poco ha procesado esto, y los

Pero no creo que con esto se sane el clientelis-

regionalistas también: cuando te pones agudo

mo político, incluso lo puede llegar a reprodu-

emerge su visión conservadora, apocada, de

cir. Pero este es un análisis más de aula, por-

quien ha tomado la descentralización como

que si lo dices públicamente los detractores

un eslogan. «No te pongas comunista, no te

del proceso te van a decir: «¿Viste? Va a ser

pongas extremo», me dicen. De inmediato

lo mismo». No se va a acabar la captura polí-

aparece ese complejo de hablar de ideología,

tica y el caudillismo que hay en regiones, pero

de hablar de política en los temas políticos te-

las fuerzas políticas se van a descentralizar de

rritoriales. Es como si un futbolista te dijera:

alguna forma, van a haber bolsones electora-

«Ya po’, no te pongas jodido. No hablemos de

les en que van a tener que ir a negociar y no

fútbol, no futbolicemos la discusión». Es un

a imponer. Probablemente esto va a llevar a

poco contradictorio.

que descentralicemos también los partidos políticos. Por ejemplo, hoy día, para inscribir

MUCHO SE HABLA DEL CLIENTELISMO EN LAS MUNICIPALIDADES Y POCO DEL CLIENTELISMO EN LOS GOBIERNOS Y CONSEJOS REGIONALES, A LA HORA DE DISTRIBUIR LOS RECURSOS DESTINADOS AL TERRITORIO. ¿ESTE PROCESO AYUDARÁ A CAMBIAR CIERTAS DINÁMICAS?

a un candidato de la comuna de Maule, Calbuco o San Juan de la Costa, al candidato a concejal de esa comuna lo tiene que inscribir su presidente nacional del partido, en Santiago. Es decir, el presidente regional no tiene ninguna incidencia, al menos formal. Eso es una distorsión, porque si hubiera una reforma política que define que los partidos a nivel re-

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gional pueden llegar a acuerdos e inscribir los

en Aconcagua, son demandas provincia-

candidatos en el Servel regional, otra cosa pa-

les. Yo tengo una tesis, de que ―en una de

saría. Se comenzarían a empoderar las élites

esas― con la constituyente vamos a volver

regionales, que hoy día no pasa. Una reforma

a las veinticinco provincias, que fueron las

de este tipo ayudaría a hacer contrapeso.

que generaron identidad y son capaces de cohesionar. Pero nunca el propósito ha sido

¿ES LA ESCALA REGIONAL UNA BUENA ESCALA PARA DESCENTRALIZAR? CREO QUE ES UNA DIMENSIÓN ENGAÑOSA, DIFÍCIL DE COPAR PARA LA SOCIEDAD CIVIL. ¿QUIÉNES TIENEN LA POSIBILIDAD O LA CAPACIDAD DE SER ACTORES A ESCALA REGIONAL?

empoderar territorios, nunca habíamos elegido autoridad regional. No hay rendición de cuentas. En Chile las diferencias se dan a nivel comunal, no a nivel regional. Mi respuesta no es taxativa, exhaustiva, pero claramente nunca hemos tenido la posibilidad de construir territorios regionales desde abajo, si no, hace rato tendríamos federalismo o un Estado regional. Las regiones siem-

Otra vez: depende del propósito. Cuando se

pre se han construido desde arriba, y esa es

crea la Corfo, se territorializa el país. Diseña

su gran dificultad para tener élites políticas

territorios de planificación económica para

y sociedad que las sostengan. Entonces la

reconstruir Chile. Luego la Odeplan hace lo

actoría social es más comunal. Mi esperanza

suyo, pero también con una lógica de arriba

es que los gobernadores sean gatillantes de

hacia abajo, para el desarrollo económico.

identidades regionales.

La dictadura persigue la seguridad interior y tiene fines geopolíticos. Nunca hemos construido territorios con fines democráticos a nivel regional, jamás. Las demandas de Los Ríos, de Ñuble, las que se están fraguando

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©

Felipe Contardo y Antonio Chaparro

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LA CULTURA EN TIEMPOS CONSTITUYENTES por Paulo Slachevsky | fotografías Cristián Labarca

I. LA CULTURA COMO FUERZA TRANSFORMADORA El mundo de la cultura ha jugado siempre un rol muy relevante en todos los grandes avances en favor de una sociedad más democrática. Basta recordar los años sesenta y setenta, momentos de una verdadera explosión creativa en los más diversos ámbitos, y también los ochenta, donde las más diversas expresiones culturales se entrelazaban en la protesta social contra la dictadura. Como entonces, desde octubre del 2019 podemos ver cómo la calle en insurgencia se expresa en los muros de la ciudad, la música, la poesía, la fotografía, el teatro, el audiovisual, etcétera. Canciones como «El derecho de vivir en paz» o «El baile de los que sobran» vienen a transformarse en símbolos del movimiento, himnos contra la brutal represión, puentes también entre diversos momentos

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históricos donde la esperanza se refleja en

La cultura, en su sentido amplio como en

las voces y en el brillo de los ojos de las y los

su sentido referido a las expresiones cultura-

manifestantes.

les propiamente tales, es básica para avanzar

Lamentablemente, como sucedió en los

hacia una sociedad más justa, fraterna, igua-

años ochenta, los sectores populares, la calle

litaria y libertaria. Requerimos un profundo

y la cultura misma, verdaderos motores de

cambio cultural en la forma de hacer política,

los cambios, quedan de lado, y en la institu-

en la manera de relacionarnos con la natura-

cionalización del nuevo período se les asigna

leza y con el prójimo, liberándonos de la cul-

un rol totalmente secundario. Meros espec-

tura de la competencia, de la dominación, de

tadores unos, teloneros los otros.

la cultura de explotación de unos sobre otros,

En el momento constituyente que vivimos

de la cultura patriarcal.

no debemos repetir la misma historia. Ni

Los desafíos de la cultura, como del libro

los sectores populares ni la cultura pueden

mismo, son transversales a muchos de los de-

quedar ausentes si queremos hacer realidad

safíos que enfrentamos como país y es fun-

los anhelos de una vida digna que reclama

damental integrarlos en un lugar central de

el país. No pueden ser una vez más los mis-

nuestra vida política y social. La educación

mos de siempre, los que han administrado

que tenemos, la baja participación democrá-

el modelo por más de tres décadas, quienes

tica, nuestra condición de simples exportado-

dominen la constituyente. Y no se trata solo

res primarios donde domina la lógica extrac-

de un tema de forma, de asignarles espacios

tivista que arrasa con la naturaleza, la brutal

en la Convención Constitucional a represen-

desigualdad, están estrechamente vinculadas

tantes de los movimientos sociales, de los

a déficits culturales y a una mentalidad polí-

pueblos indígenas o al mundo de la cultura.

tica que reduce la estrategia de desarrollo a

Es un tema de fondo, del país que queremos

una serie de índices macroeconómicos. ¿Es

y de las posibilidades de construirlo que nos

acaso posible pensar en una real democracia

otorgará la nueva carta magna.

sin sujetos activos, pensantes, críticos; me-

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jorar nuestra educación sin elevar los niveles de comprensión lectora; romper el cepo que nos limita a exportadores primarios sin fomentar una ciudadanía creativa y productora que pueda potenciar toda la riqueza de nuestras mentes? Parafraseando a Antonio Gramsci, quien señala que «somos todos intelectuales» en sus notables Cuadernos de la cárcel, somos todos creadores, productores culturales. Todos tenemos una mente capaz de tener su propia visión del mundo, «participar activamente en la producción de la historia del mundo, ser guías de sí mismos», si logramos liberarnos de «una concepción de mundo “impuesta” mecánicamente por el ambiente externo, y por lo tanto por uno de los tantos grupos sociales en los cuales cada cual se encuentra automáticamente incluido desde su entrada en el mundo consciente». Para una vida digna, es fundamental potenciar esa capacidad de ser sujetos activos, constructores de la vida cultural, social y política. Como individuos, comunidades y como países. También, para evitar reflujos reaccionarios, como en los años treinta del siglo xx,

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como hoy en día con los Trump y Bolsonaro,

como un elemento sin mayor relevancia.

hay que democratizar la cultura, el libro, ha-

Gran diferencia con las constituciones de

cerla accesible a todas y todos, no solo a las

países como Ecuador, Bolivia y Colombia,

élites. Lograr una mayor densidad cultural en

donde la palabra cultura está presente de

el conjunto de la población, activar todas las

manera transversal: ciento veintinueve en

mentes, no solo es un buen antídoto contra

la de Ecuador, cinco de las cuales como di-

las demencias, sino también contra el auto-

versidad cultural; veintinueve en la de Co-

ritarismo y la pérdida de sentido y valor de

lombia; noventa y nueve en la de Bolivia.

la democracia

Desde el mismo preámbulo y el artículo 1

Para un mejor vivir, un vivir con los otros

de la Constitución del Estado Plurinacional

y no contra los otros, con la naturaleza y no

de Bolivia, vemos la importancia que se le

sobre la naturaleza, se requiere, de manera

da al concepto: «Bolivia se constituye en un

urgente, un profundo cambio cultural, po-

Estado Unitario Social de Derecho Pluri-

ner en un lugar central a la cultura, en toda

nacional Comunitario, libre, independien-

su amplitud de sentidos como en sus expre-

te, soberano, democrático, intercultural,

siones concretas. Y ello debe reflejarse en la

descentralizado y con autonomías. Bolivia

nueva Constitución, condición necesaria,

se funda en la pluralidad y el pluralismo

aunque evidentemente no suficiente.

político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador del país». Más adelante, entre otras refe-

II. LA CULTURA EN LA NUEVA CONSTITUCIÓN

rencias, el artículo 98.1 señala: «La diversidad cultural constituye la base esencial del Estado Plurinacional Comunitario. La

No es casualidad que en la Constitución

interculturalidad es el instrumento para

del ochenta esté ausente la cultura, apenas

la cohesión y la convivencia armónica y

aparece cuatro veces a lo largo del texto y

equilibrada entre todos los pueblos y na-

mr | 212


ciones. La interculturalidad tendrá lugar

de Derechos Económicos, Sociales y Cul-

con respeto a las diferencias y en igualdad

turales de 1966 de las Naciones Unidas, el

de condiciones». Queda así explícita, en la

que parte del concepto mismo de dignidad.

misma Constitución, la radical importancia

Este señala: «Reconociendo que, con arre-

de la cultura. Se trata de un derecho básico,

glo a la Declaración Universal de Derechos

y no puede quedar a merced de los intereses

Humanos, no puede realizarse el ideal del

y voluntades de los gobiernos de turno.

ser humano libre, liberado del temor y de la

De hecho, el derecho a la cultura ya

miseria, a menos que se creen condiciones

está presente en los artículos 22 y 27.1 de

que permitan a cada persona gozar de sus

la Declaración Universal de los Derechos

derechos económicos, sociales y culturales,

Humanos de 1948: «Toda persona, como

tanto como de sus derechos civiles y polí-

miembro de la sociedad, tiene derecho a la

ticos».

seguridad social, y a obtener, mediante el

Lamentablemente, en tiempos de he-

esfuerzo nacional y la cooperación interna-

gemonía neoliberal, se tiende a confundir

cional, habida cuenta de la organización y

los derechos con el acceso, con el consu-

los recursos de cada Estado, la satisfacción

mo. Como si la participación democrática

de los derechos económicos, sociales y cul-

fuera solo el voto. En los mismos diálogos

turales, indispensables a su dignidad y al

ciudadanos del proceso constituyente de

libre desarrollo de su personalidad»; «toda

Michelle Bachelet, la palabra cultura se

persona tiene derecho a tomar parte libre-

reducía al derecho al acceso a la cultura.

mente en la vida cultural de la comunidad,

Pero es mucho más que un tema de acceso,

a gozar de las artes y a participar en el pro-

el mismo pacto de 1966 reconoce el dere-

greso científico y en los beneficios que de él

cho de toda persona a «participar en la vida

resulten», siendo considerado un derecho

cultural» y hace explícito la necesidad del

humano de segunda generación, protegido

«desarrollo económico, social y cultural».

y garantizado por el Pacto Internacional

Es fundamental entender los derechos cul-

mr | 213


III. LA CULTURA EN LA sonal; a nivel de las comunidades locales; a CONSTRUCCIÓN DE FUTURO turales en un sentido amplio: a nivel per-

nivel de los pueblos, como es el caso de los pueblos indígenas; y a nivel de los países:

En tiempos de protestas y pandemia, cuando

el derecho a la protección y fomento de sus

tanto se habla y condena la violencia de los

expresiones culturales.

manifestantes, encarcelando injustamente

Para hacer efectivo ese derecho a nivel

a muchas/os jóvenes cuya lucha posibilitó el

de los pueblos y naciones, y haciendo frente

momento constituyente presente, hay que

a la concentración, la uniformización y do-

ser conscientes de que hace tiempo vivimos

minio de un tipo de expresiones culturales

cotidianamente en la sociedad toda, y en el

que potencia el mercado, las que a su vez

ámbito cultural en particular, tres «pande-

marginan y anulan las expresiones cultura-

mias» que han ejercido una violencia bestial

les locales, se elaboró y aprobó la Conven-

sobre todas y todos, y sobre nuestras expre-

ción sobre la Protección y la Promoción de

siones culturales:

la Diversidad de las Expresiones Culturales de Unesco del 2005. Esta ayuda a enfrentar

El colonialismo, y en particular el colo-

una división internacional del trabajo que

nialismo cultural, que ayer y hoy margina

fortalece los tratados de libre comercio, que

nuestra creación y producción cultural.

busca consolidar un modelo con países pro-

La dictadura cívico-militar y su brutal re-

ductores a nivel intelectual y cultural mien-

presión contra el otro, la crítica, el pensar

tras otros, meros exportadores primarios,

y el arte, que provocó un abrupto corte en

quedan como consumidores en la materia.

nuestro desarrollo político, social y cultu-

Los países tienen el derecho y el deber de

ral en el largo camino de conquista de los

proteger y fomentar sus expresiones cultu-

derechos, y cuya mentalidad represiva

rales, y eso es necesario consagrarlo en el

sigue instalada en la base legal y mental

texto constitucional.

de nuestra institucionalidad y sociedad.

mr | 214


Y el neoliberalismo, que entre otros ha

dianamente, garantizando sus derechos so-

mercantilizado la producción cultural,

ciales para una vida digna, como la salud,

concentrando en manos de multinaciona-

la educación, la previsión, etcétera. Como

les «lo que vende», enfatizando la lógica de

país, una y otra vez celebramos a Gabrie-

la competencia y los concursos que termi-

la Mistral y Pablo Neruda, pero ¿cómo es

nan anulando los sentidos de comunidad,

posible potenciar nuevas y nuevos Mistral,

excluyendo y limitando la bibliodiversidad

Parra y Neruda si excluimos su creación

como la diversidad cultural misma. Ese

porque no vende? Es urgente liberar a la

dominio tiende a desactivar igualmente el

cultura del mercado, fortaleciendo un eco-

sentido liberador y trasformador del que-

sistema diverso y justo, que plasme en la

hacer cultural, al reducirlo todo a simples

Constitución la relevancia del tema y le dé

mercancías. Toda la potencia cultural del

continuidad en una institucionalidad cultu-

qué se dice, se esfuma en la maraña del

ral potente, que lejos de considerar un gasto

dónde y cómo se dice.

los recursos en cultura, una pérdida, se asuma como una apuesta de presente y futuro

Para revertir esas fuerzas poderosas que

para la comunidad que construimos, en un

marcan nuestras mentes, se requiere pen-

pilar central de la estrategia de desarrollo

sar y trabajar culturalmente en los diversos

del país, que nos permita salir de su lógica

niveles, y sentar bases en la propia Consti-

extractivista. Que integre transversalmente

tución, como un Estado social de derecho,

los desafíos culturales en la institucionali-

plurinacional, democrático, garante de los

dad toda, como por ejemplo en el Ministerio

derechos políticos, sociales, económicos y

de Educación, el cual debería jugar un rol

culturales, que proteja y promueva la diver-

central, enfrentando el colonialismo cul-

sidad de nuestras expresiones culturales.

tural que le domina, valorando la creación

Es imprescindible revalorar la cultura

propia y de países hermanos. Como decían

y también a quienes se dedican a ello coti-

las huelguistas de la industria del textil a

mr | 215


principios del siglo xx, queremos pan, pero

virtuosos a nivel creativo, donde las diver-

también rosas. La cultura es el espacio para

sas instituciones y programas vinculados se

que florezcan las rosas.

comprometan verdaderamente con un ob-

Basta en tal sentido de seguir gastando

jetivo común. Para todo ello, desde la Cons-

en tanques, carros y tecnología para afinar

titución hasta las políticas públicas mismas,

el control ciudadano y la represión, basta

es básico y necesario recuperar el habla, el

de gastar el dinero de todos los chilenos en

diálogo, la primacía del bien común; arti-

escopetas y proyectiles antimotines que

cular iniciativas, intercambios, y no seguir

arrancan los ojos a nuestros jóvenes. Debe-

funcionando como islas en cada ámbito, en

mos contar con recursos para que se multi-

cada área, donde prima más la competencia

pliquen los libros, el canto, la danza, la fo-

que el trabajo mancomunado.

tografía, las producciones audiovisuales, las obras de teatro, los muros vivos que vemos

IV. A TERMINAR CON TODO rales que siguen emergiendo, potenciando APARTHEID CULTURAL desde octubre y tantas expresiones cultu-

una sociedad creativa, con la mirada atenta, productora a nivel intelectual en los más di-

Cuando iniciamos Lom en marzo de 1990,

versos ámbitos y disciplinas.

en momentos que terminaba la dictadura y

Y al igual como fue la experiencia de la

se abría el camino de una larga transición,

Política Nacional de la Lectura y del Libro

sin verdadero arcoíris, sin destape posdicta-

2015-2020, que se elaboren e implementen

torial, dominaba el gris de en la medida de lo

de manera participativa políticas cultura-

posible. Se fueron esfumando los tejidos de

les generales y por área, donde se vinculen

la resistencia antidictatorial, apagando las

también estrechamente los recursos en esos

voces independientes en los medios de comu-

ámbitos con la política misma ―cosa que no

nicación y los medios y espacios autónomos

ha ocurrido―, permitiendo abrir círculos

mismos. Cada uno parecía armar su propio

mr | 216


camino de sobrevivencia en el reino de la jun-

ral y surge la Alianza Internacional de Edi-

gla neoliberal en que se transformó Chile. Y

tores Independientes, que reúne a muchas

si bien era posible hacer cosas, aportar desde

editoriales independientes de diversas lati-

otras lógicas, en esa senda individual poco se

tudes. Desde esos espacios, se aunaron las

lograba cambiar; en gran medida cada uno

voluntades para un trabajo de largo aliento

quedó limitado a ser una voz testimonial de

en favor de revalorar y reconocer la impor-

«El sur también existe». En nuestro caso,

tancia de la creación local, de un intercam-

el cruce de caminos con Ediciones Trilce,

bio diverso y equilibrado a nivel cultural, de

Txalaparta y era en el Salón Iberoamerica-

potenciar ecosistemas locales del libro, don-

no de Gijón que organizaba el escritor Luis

de el mercado no puede dictar el modelo y

Sepúlveda, posibilitó aunar energías para un

la ley, donde es imprescindible recuperar el

trabajo conjunto en el ámbito del libro, en

sentido público y de bien común que tiene el

resistencia desde la edición independiente

quehacer cultural. La propuesta Una Política

contra el dominio de un sello comercial, co-

de Estado para el Libro y la Lectura, fruto

lonial y de concentración por sobre el senti-

de la Mesa del Libro en la cual Editores de

do cultural y liberador del trabajo —valga la

Chile jugó un papel central, puso el énfasis

redundancia— con el libro.

en la necesidad de tener políticas públicas

A ese encuentro y el desarrollo de ini-

sistémicas en la materia. Esta iniciativa es-

ciativas conjuntas, le siguió ―junto a siete

tuvo a la base de la primera Política Nacional

editoriales locales― la fundación de la Aso-

del Libro y la Lectura, nunca implementada,

ciación de Editores Independientes de Chile,

así como la que se elaboró e implementó de

hoy Editores de Chile, que reúne actualmen-

manera participativa en el segundo gobierno

te a cerca de cien editoriales independientes

de la presidenta Michelle Bachelet.

y universitarias; así también, junto a otras

Sin duda estos esfuerzos colectivos cons-

asociaciones del mundo de la cultura, nace la

tituyen pequeños «corrimientos de cerco»

Coalición Chilena para la Diversidad Cultu-

en un sistema que posibilita un brutal do-

mr | 217


mr | 218


minio de una industria del entretenimiento que, como señala la carta abierta «¿Qué se dice y dónde se dice?: carta abierta de las y los editores independientes a los autores, autoras e intelectuales comprometidos con un mundo más justo» de la Alianza Internacional de Editores Independientes, de julio de 2020, limita la fuerza transformadora del trabajo cultural. Creemos que es necesario fortalecer ese trabajo desde abajo, desde los artífices del quehacer cultural, en una acción conjunta de estos en cada sector y entre los diversos ámbitos, en favor de una real democratización cultural, de consolidar ecosistemas sustentables en cada área. No nos cabe duda que son caminos lentos y que se hace necesario realizar el trabajo de las hormigas, pero hoy más que nunca tenemos la oportunidad de dar un salto cualitativo y cuantitativo al plasmar en la Constitución misma la cultura como uno de los ejes que nos permita establecer un piso diferente, una mirada diferente, verdaderamente democrática, multiplicando desde la diversidad, desde el espacio público, desde la independencia, desde lo territorial, las capacidades creativas de todas y todos, que posibiliten terminar con todo apartheid cultural. Los desafíos de la cultura y de la educación, el derecho democrático a la información y la comunicación, al acceso al conocimiento, a la diversidad cultural, la lucha por una vida digna, como la protección de nuestra biodiversidad, son desafíos interrelacionados, no mundos separados, que tienen que ver con el tipo de democracia que queremos, de ciudadanos y sujetos activos o simples y limitados consumidores. Démosle a la cultura, en este momento histórico, toda la potencia liberadora, comunitaria y constructiva que tiene.


OBSCENO, DESCARNADO, ENORME

por Lucy Oporto | fotografías Cristián Labarca

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mr | 221


no, ninguno tenía un alma.

JUAN DE QUINTIL


cosa, en efecto, terrible y voluble es

el

discurso

sofismas, los

y

oídos

humano ,

agudo,

para

vario

en

penetrando

en

imprimirse

en

la

mente y dominarla; una vez que ha persuadido a quienes ha arrebatado

a que lo amen como verdadero, allí dentro permanece, por más falso y engañoso

que

sea,

imperando

como

un prestidigitador, que tiene por aliado al mismo que ha embaucado.

discurso de a

san

de

acción

gregorio

orígenes

de

de

gracias

taumaturgo alejandría


ESPÍRITU E INSTINTO Desde octubre de 2019, Chile viene precipi-

El punto de partida es aquí la cultura en-

tándose de modo manifiesto hacia la barba-

tendida como objetivación del alma arraigada

rie y la crisis total: moral, espiritual, política,

en el espíritu de la profundidad, y en considera-

social, institucional, económica y sanitaria.

ción de este, en oposición a cualquier forma

Tales aspectos apuntan a dimensiones de la

de barbarie, ignorancia y decapitación de la

cultura entendida, en principio, como lo pro-

conciencia. El presente ensayo examina de-

pio del ser humano en lo relativo a la transfor-

terminados eventos y expresiones en confron-

mación de su mundo y de sí mismo.

tación con esta proposición.

Las relaciones y tensiones entre instinto y espíritu intermediadas por arquetipos y símbolos han sido ampliamente estudiadas por

CULTURA Y BARBARIE

C. G. Jung. Dicho espíritu, en cuanto hiperconciencia y saber absoluto superior y ante-

En el curso de la historia de Occidente, el

rior a los seres, aunque insondable, puede ma-

término «cultura» ha tenido dos significados

nifestarse como fuerza, potencia, energía en

principales. Por un lado, refiere a la formación

movimiento, presciencia, inteligencia y crea-

del ser humano en orden a su mejoramiento

ción, haciendo posible la objetivación del alma

y perfeccionamiento. Y, por otro, al producto

humana a través de imágenes, arquetipos y

de dicha formación; esto es, «el conjunto de

símbolos, para que esta pueda conocerse a sí

los modos de vivir y de pensar cultivados, ci-

misma. De ahí que la elaboración del instinto

vilizados, pulimentados a los que se suele dar

solo sea posible a través de las imágenes arque-

también el nombre de civilización».1

típicas, y que la primacía del instinto, sin más,

El primer significado de «cultura», relativo

solo conduzca al automatismo de un estado de

a la formación del ser humano singular, corres-

inconsciencia carente de conocimiento.

ponde a la paideia de los griegos y a la huma-

mr | 224


nitas de los romanos de la época de Cicerón y

lucionada como las formas de vida social más

Varrón. Ambas concebían la educación del ser

toscas y primitivas».5

humano en el horizonte de la plena realiza-

Ahora bien, antiguamente las humanidades,

ción de su naturaleza, a través de la búsqueda

las humaniores litterae, comprendían el estudio

de la verdad, del conocimiento de sí mismo y

del griego y del latín, la gramática, la retórica,

de su mundo. Y, en ambas, la filosofía tenía

la poesía y la historia. Las «Letras humanas»

una importancia fundamental debido a su re-

eran así llamadas porque se consideraba que

lación con la investigación.2

humanizaban al ser humano, puliéndolo, ci-

En cuanto al segundo significado, relativo

vilizándolo y apartándolo de la animalidad.6

al producto de dicha formación, el término

En confrontación con este horizonte, y dada

«cultura» ha sido empleado sobre todo en los

la actual crisis, es pertinente considerar el

ámbitos de la sociología y la antropología,

origen de los términos «barbarie», «bárbaro»,

en el sentido de «conjunto de modos de vida

«vandalismo» y «anomia».

creados, aprendidos y transmitidos por una

«Barbarie» deriva del latín barbaries. Signi-

generación a otra, ante los miembros de una

fica «falta de cultura o civilización» y «fiereza

sociedad particular».3 En este caso no se trata

y crueldad». Por otro lado, «bárbaro» deriva

ya de «la formación de un individuo en su hu-

del latín barbarus, y este del griego βάρβαρος

manidad o en su madurez espiritual», sino de

(bárbaros). Es una voz de origen onomatopé-

«la formación colectiva y anónima de un gru-

yico, a partir del sonido bar.7 «Bárbaro» es la

po social en las instituciones que lo definen».4

expresión con que griegos y romanos nom-

Tal entendimiento de la cultura ha sido consi-

braban a los extranjeros, en oposición a civis,

derado útil en los campos de la sociología, la

«ciudadano». Después, dado que «los bárbaros

antropología y la filosofía contemporáneas,

estaban generalmente menos adelantados en

ya que no hace referencia «al sistema de los

civilización que los romanos, bárbaro pasó á

valores al que orientan estos modos de vida»,

significar lo opuesto de humanus, esto es in-

abarcando así «tanto la civilización más evo-

culto, grosero, ó ignorante, opuesto á doctus;

mr | 225


y, por último, el que habla mal, opuesto á di-

dinava ó germánica (…), formado del alemán

sertus, diserto».8

wandelen, andar, caminar». «Vandalismo» ha

Y aunque «bárbaro» y «cruel» pueden ser

sido entendido como «sistema destructor de

entendidos como sinónimos, existe una dife-

las ciencias y las artes; por alusión á los ván-

rencia entre estos. «Cruel», crudelis, deriva del

dalos, pueblo bárbaro, que habiéndose hecho

latín cruor, que antiguamente se usó en caste-

dueños de Roma en el año 455, saquearon

llano, y significa «sangre derramada». Sanguis

aquella capital, y destruyeron todas las obras

«es la sangre que mantiene la vida, la sangre

maestras del arte que allí se conservaban».13

que circula». En cambio, cruor «es la sangre

Por último, «anomia» significa «ausencia

cuajada, la que se derrama, la que sale de una

de ley» y «conjunto de situaciones que deri-

herida». De ahí «crudeza», «crudo» («que

van de la carencia de normas sociales o de su

todavía tiene el cruor; esto es, no cocido»),

degradación».14 Deriva del griego ἀνομία (ano-

«crueldad» y «cruentamente» (esto es, «con

mía): «Falta de leyes; desprecio de las leyes,

derramamiento de sangre»), entre otros.9

injusticia, maldad».15

«Cruel», crudelis, «es el que no tiene piedad, ni compasión; el que se complace en hacer sufrir á sus semejantes».10 No obstante, «uno es bar-

OBSCENO, DESCARNADO, ENORME

barus por su origen, por sus costumbres, por su falta de cultura intelectual, por su idioma; y el

El actual devenir de Chile en su hundimien-

crudelis lo es por instinto, por mala índole».11

to, ostensible en su barbarie, vandalismo y

En relación con los anteriores, «vandalis-

anomia, corresponde a una especie de clima

mo» designa la «devastación propia de los ván-

interior, al presentimiento de algo obsceno,

dalos» y, de modo general, «espíritu de des-

descarnado y enorme, pero indeterminado e

trucción que no respeta cosa alguna, sagrada

incomprensible de suyo: la posibilidad de

ni profana». El término deriva de «vándalo»,

una instintividad sin espíritu; esto es, una di-

y este de wandle, «nombre de una tribu escan-

sociación radical, una ausencia y un vacío

12

mr | 226


espiritual en que la pregunta por el senti-

ecuestre fue incendiada, en el marco de una

do de la vida sería superflua, porque la vida

nueva jornada de desórdenes, y tras meses

misma, en su forma noble y autoconsciente,

de intentos de destruir definitivamente el

sería imposible.

monumento por hordas que venían reunién-

La corrupción, disolución y banalización

dose en la plaza Baquedano y sus inmedia-

de expresiones como «cultura», «resignifica-

ciones periódicamente, incluso desde antes

ción» y «dignidad», entre otras, constituyen

de octubre de 2019. Días después, y luego

una manifestación más de este proceso de

de un intento de cortar las patas del caballo

precipitación en la barbarie que ha venido

Diamante con un esmeril, el Consejo de Mo-

brotando desde dentro de Chile tras una in-

numentos Nacionales hizo retirar la esta-

cubación indeterminada e invisible, en últi-

tua de la resignificada «plaza de la Dignidad»,

mo término, como si el oscuro marasmo que

para beneplácito de quienes solo esperaban

mostraba su superficie hubiese ocultado un

ganar un trofeo y, así, tener la satisfacción

monstruo, un espíritu inmundo o un no-ser.

de haber podido ejercer su miserable pe-

Dichas expresiones han exhibido sus límites

queño poder, al modo de las barras bravas y

e, incluso, su impostura, con ocasión de los

otras hordas estúpidas e ignorantes, como

eventos de octubre de 2019, seguidos de la ex-

los saqueadores y los linchadores.

tensa peste mundial. Ambos, acontecimien-

Y ahora, ¿qué viene? ¿Cuál sería la esme-

tos disolventes en vistas a la descomposición

rada y profunda propuesta cultural de la hor-

y la muerte.

da? ¿En qué consistiría la triunfal «dignidad»

Un ejemplo de esta degradación cultural se

de estos seres?

relaciona con el monumento al general Ma-

La permanencia o no de monumentos his-

nuel Baquedano (1928), del escultor chileno

tóricos en un determinado lugar puede ser

Virginio Arias (1855-1941), debajo del cual

objeto de discusión, pero que estos sean sis-

yace la tumba del Soldado Desconocido.

temáticamente vandalizados durante meses,

El viernes 5 de marzo de 2021, la estatua

y a vista y paciencia de la fuerza pública, es

mr | 227


inaceptable. En este terreno de lo indiferen-

Toso, académico de la Universidad de Chi-

ciado y disolvente, los monumentos, estatuas,

le, quien justificó la quema de la estatua de

iglesias, centros culturales, universidades,

Baquedano en los siguientes términos: «Hay

hoteles, la red del metro y otras instalacio-

un cuestionamiento de la idea y de la historia

nes, tanto públicas como privadas, están en

del Estado-nación de Chile, centralista, ho-

un mismo nivel respecto de la descarga im-

mogeneizador, excluyente, con conducción

pulsiva e instintiva colectiva, indiferenciada

oligárquica la mayor parte del tiempo, y de

y anónima que, en efecto, acabó destruyén-

sus símbolos».16

dolas con ocasión de los eventos de octubre

¿En serio? Pero cuestionar la idea y la his-

de 2019 y posteriormente (entre muchos

toria del Estado-nación supone la facultad

otros, el Museo Violeta Parra, el Centro Arte

de pensar, razonar y analizar, así como una

Alameda, la Universidad Pedro de Valdivia y

capacidad de conciencia y autoconciencia

el Hotel Principado de Asturias, que fueron

que los perpetradores de estos y otros hechos

incendiados; todos, en las inmediaciones de

similares no han demostrado tener. No obs-

la plaza Baquedano). Constituyen formas de

tante, para Grez, esta «desmonumentaliza-

barbarie y, hasta la fecha, los afectados por

ción de facto por parte de los manifestantes

esta violencia sistemática a lo largo de Chile,

en distintas ciudades del país», acontecida

en ciudades devastadas y arruinadas como

«con el denominado estallido social», ad-

Valparaíso, por ejemplo, continúan siendo

quiere un carácter épico: «Hay que entender

mayoritariamente ignorados o considerados

las historias y memorias colectivas como un

en el último lugar tanto de las prioridades so-

campo de luchas entre fuerzas opuestas que

ciales como en los asuntos de debate público.

tratan de significar o resignificar determi-

Un caso ejemplar de ceguera ante la

nados personajes, símbolos o períodos de la

evidencia de la pendiente a la barbarie y

historia. Hay una lucha por la memoria que

la escalada de la violencia en curso son las

es constante y dinámica».17

declaraciones del historiador Sergio Grez

mr | 228

Ahora bien, conforme a sus declaraciones,


dicha significación o resignificación está en

una de estas se desplomaba, la horda vito-

función del «presente con perspectiva de

reaba extasiada ante el penoso espectáculo.

futuro», porque «lo que manda es el futuro,

Poco después, el 23 de octubre de 2020, dos

lo que ordena el relato y la reconstrucción

días antes del plebiscito de entrada al proceso

histórica no es el pasado en sí, sino la pers-

constituyente, una intervención digital fue

pectiva de futuro que de manera consciente o

publicada en YouTube:19 durante una nueva

inconsciente los historiadores e historiadoras

jornada de desórdenes en la plaza Baqueda-

quieren dar a ese relato e interpretación».18

no, aparece un helicóptero transportando

«Resignificar» y «resignificación» son

una enorme estatua del perro llamado Negro

términos bastante usados actualmente en

Matapacos, el ídolo teriomorfo de esta horda

ámbitos tales como la psicología, la historia,

de perros y su santificada «otredad». Dicha

la educación, el arte, la política, la economía

estatua es puesta encima del monumento,

y el campo de la cultura en general. Deno-

mucho más pequeño, el cual desaparece ins-

tan la concesión de una nueva significación,

tantáneamente y sin señales de destrucción

orientación o valor a determinados acon-

o de «efectos colaterales», aplastado bajo el

tecimientos, conductas, hechos históricos,

peso de aquella.

costumbres, tradiciones, obras o maneras de

¿Es este un ejemplo de resignificación en el

enseñar, entre otras manifestaciones, confor-

marco del saber? ¿Es esta una forma de re-

me al devenir o el surgimiento de nuevas con-

significar «personajes que la masa identifica

cepciones o interpretaciones en el marco del

como símbolos del Estado-nación», en tér-

saber, aunque también con fines ideológicos.

minos de Grez? Y, si esto es así, ¿cuál sería

El 18 de octubre de 2020 fue celebrado el

la diferencia fundamental entre la imagen

primer aniversario de la «primavera de Chi-

del denostado general Baquedano en una

le», que incluyó, entre otros hechos violentos,

época que no es la suya, y la del santifica-

el incendio de dos iglesias decimonónicas en

do perro Negro Matapacos surgido en esta?

el centro de Santiago. Mientras la cúpula de

¿Son intercambiables para «la masa»? Y, por

mr | 229


último, ¿cuál sería, en este caso, la «pers-

«DIGNIDAD», FASCINANTE VIOLENCIA

pectiva de futuro» que «manda» el relato o interpretación histórica?

El término «dignidad» significa, entre otras

Si, en último término, la reconstrucción

acepciones, «cualidad de digno», «exce-

histórica depende de la arbitrariedad de la

lencia, realce», «gravedad y decoro de las

masa y su vacío del pensamiento, y si hay

personas en la manera de comportarse».20

historiadores funcionales a su voluntad en-

Deriva del latín dignitas, que significa, asi-

vilecedora, entonces no hay verdad históri-

mismo, «valor personal, dignidad, mérito»,

ca, y «resignificar» se acercaría, más bien, a

«virtud», «consideración, estima», «con-

«mentir», «tergiversar», «acomodar», «falsi-

dición, rango, honor», «sentimiento de la

ficar» y «manipular» los hechos de la realidad.

dignidad, honradez», «belleza majestuosa,

Incluso a «posverdad», término ampliamente

magnificencia».21 Las principales acepcio-

difundido que acusa tanto la disolución de la

nes de este término y su etimología indican

necesidad misma de buscar la verdad como el

que la dignidad es un valor superior, cuyo

cinismo que se place en esta decadencia. Así las

horizonte es el florecimiento, perfecciona-

cosas, los historiadores, igualmente capricho-

miento y ennoblecimiento de lo humano,

sos, podrían ofrecer cualquier visión, pues solo

mediante el autoconocimiento y el desarro-

desempeñan una función, a saber, «ordenar el

llo de sus mejores facultades.

relato de manera consciente o inconsciente» en

A partir de octubre de 2019, el término

vistas a un hipotético futuro determinado por

«dignidad» se posicionó con la sustitución

la masa. Es decir, sin ningún cuidado por inda-

del nombre «plaza Baquedano» por el de

gar en la naturaleza de esos hechos, ni mucho

«plaza de la Dignidad», correspondiente a

menos en sus propias motivaciones, conscien-

uno de los focos de más intensa, sosteni-

tes o inconscientes. Pues, al parecer, ni siquiera

da y visible destructividad en el centro de

los hechos cuentan, sino tan solo «el relato» y

Santiago. Así, paradójicamente, la dignidad

sus efectos manipuladores según convenga.

fue exigida de modo abyecto, mediante la

mr | 230


destrucción, la barbarie, el vandalismo y la

corrompido junto con el de «cultura», de-

inmundicia, sin mayores demostraciones

viene repugnante, vomitivo, ya que ha sido

de escándalo público ante estos hechos. Es

pervertido, deformado y convertido en

más, se ha ido posicionando con toda natu-

una máscara conveniente, una impostura,

ralidad, incluso entre personas ilustradas y

una forma de encubrimiento del lumpen-

del ámbito académico, la idea de que esta

fascismo,22 y una forma de legitimación de

violencia sórdida e impune habría hecho po-

la barbarie, a través de la victimización, la

sible la realización del plebiscito de entrada

manipulación, el cinismo, el desprecio por

al proceso constituyente del 25 de octubre

la búsqueda de la verdad, y la incapacidad

de 2020 y a las elecciones para la Conven-

de hacerse cargo de las responsabilidades

ción Constitucional de los días 15 y 16 de

personales, cómodamente delegadas en la

mayo de 2021, como si estos eventos, por sí

horda de vándalos y su épica rastrera, opor-

mismos, debiesen ser considerados ya en el

tunista y falsa.

cumplimiento de la vociferada transforma-

En suma, el uso del término «dignidad»,

ción de Chile. ¿Es que acaso parte de dicha

despojado de su espíritu, encubre una fór-

legitimación consiste en postrarse ante la

mula representativa del lumpenfascismo,

barbarie y sus agentes como acción de gra-

manifestada a través de aquel movimiento

cias? Sin embargo, esta es otra manifesta-

pretendidamente liberador: «Si los podero-

ción de ceguera y fascinación provocada por

sos pueden abusar, robar, saquear, depredar,

el apetito de poder asociado al despliegue

invadir, destruir, incluso violar y matar im-

de la barbarie, y otra forma de manipula-

punemente, ¿por qué no nosotros, “los más

ción que, una vez más, niega el peso real de

vulnerables”?».

sus devastadoras consecuencias, en favor

Así se cierra el círculo de la fascinante violencia, de los prestigios de la barbarie

de su deificación. Peor aún, a la luz de estas consideraciones, el término «dignidad», tal vez el más

con su anhelada impunidad y poder, de la instintividad pura y su imposible espíritu.

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NARCOFASCISMO, PSICOPATIZACIÓN, PSEUDOHUMANIDAD

salidad de la dominación y su emancipación, legitimadoras de la barbarie, desde «los más vulnerables» hasta los grandes amos invisi-

Una de las manifestaciones más siniestras de

bles, unidos por la avidez y el devoramiento,

esta paulatina destrucción y corrupción de la

tanto de objetos como de seres humanos: la

cultura es el fenómeno del crimen organizado,

ilimitada realización, sin principio ni fin, del

el sicariato y el narcotráfico, cuya expansión,

hedonismo de la sociedad de consumo, el verdadero

transnacional incluso, viene manifestándose

fascismo, en términos de Pasolini. La autoani-

abiertamente en Chile desde antes de octu-

quilación de Chile.

bre de 2019. El término «narcocultura» es,

Fuegos artificiales hasta altas horas de la

por sí mismo, aberrante, pues concede a este

madrugada, ráfagas, animitas levantadas en

fenómeno un estatuto y una dignidad que no

recuerdo de adolescentes asesinados, conver-

corresponden a la cultura en su antigua con-

tidos en sicarios, que asesinan o se asesinan

cepción, cuyo foco era la formación integral

entre ellos, y «narcovelorios», «narcofunera-

del ser humano a través del conocimiento y el

les» o «funerales de alto riesgo» escoltados por

autoconocimiento. Aunque tal vez sí corres-

la fuerza pública, además de su penetración

ponda al moderno entendimiento de cultura,

en el mundo político y la presencia de cárteles

capaz de nivelar distintos modos de vida, ig-

extranjeros operando en Chile, son algunos

norando los sistemas de valores y jerarquías

de sus aspectos visibles, signos obscenos de su

asociados a estos.

prepotencia y poder corruptor y disolvente.

El crimen organizado, el sicariato y el

¿Qué harán las ciencias naturales y socia-

narcotráfico, con su pseudoestética, su pseu-

les, el derecho, la pedagogía, las artes, lo que

dopensamiento y su pseudohumanidad, vul-

aún queda de las humanidades, la teología y

garidad, ostentación y estridencia, constitu-

la filosofía ante este fenómeno? ¿Tendrán,

yen la culminación del lumpenfascismo y su

acaso, el descaro de «resignificarlo»? ¿Lo es-

industria del envilecimiento; esto es, la transver-

tudiarán o pensarán, para combatirlo o para

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legitimarlo? ¿Surgirán disciplinas y filosofías

EL ESTADO DE LAS COSAS

prontas a justificar su pretendida dignidad cultural y su «otredad»? ¿Es que ya existen?

Según Jung, el acontecer histórico es una oca-

El crimen organizado, el sicariato y el nar-

sión para que la fuerza del inconsciente colec-

cotráfico no son una cultura. Son, cabal-

tivo o lo desconocido psíquico se manifiesten.

mente, manifestaciones de la psicopatización

Los elementos aquí presentados apuntan a

terminal de la sociedad chilena: un pensamien-

una progresiva descomposición en varios ni-

to que no piensa, un vacío del pensamiento

veles, correspondientes a la crisis en curso.

habitado por el mal en su vileza constitutiva,

Tales elementos son, primero, la corrupción

ínsita en su abismo, sus tinieblas, su promis-

del lenguaje, que se muestra a través de térmi-

cuidad expansiva, indiferenciadora, carente

nos como «cultura», «resignificación» y «dig-

de sentimientos, y su monstruosa ausencia de

nidad», cada vez más espurios y despojados de

alma y espíritu.

su espíritu, irradiación y fuerza. Segundo, la

Peor que la dictadura, peor que la peste, peor que

desolada ruina del monumento al general Ba-

la miseria, peor que la muerte, peor que la crisis en

quedano, debido a la instintividad de la horda.

curso, peor que el nigérrimo abismo: instintividad

Tercero, las ciegas declaraciones del historia-

pura y barbárica, enteramente ajena al espíritu y

dor Grez, justificando la vandalización de los

contra el espíritu. Narcofascismo: la transgresión

monumentos. Y cuarto, la extraña y siniestra

absoluta, el mal absoluto.

adoración colectiva a la imagen del perro Ne-

¿Qué hará este país cruel, frívolo y vil,

gro Matapacos, que apunta a un poderío de

negligente y autocomplaciente en su desi-

lo meramente instintivo, en vistas a su rea-

dia, junto con su educación paupérrima, sus

lización futura. Estas situaciones, imágenes

algoritmos triunfalistas y su costoso capital

y declaraciones son manifestaciones de una

humano avanzado, frente al crimen orga-

destrucción de la cultura, en mayor o menor

nizado, el sicariato, el narcotráfico y sus

grado, y validaciones, abiertas o encubiertas,

lacras abominables?

de la barbarie en curso. Casi se diría que la fas-

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cinación e hipnosis provocadas por la violencia

ilumina, como una irradiación latente y sote-

desatada a partir de octubre de 2019 ha per-

rrada, hasta que aquella vuelve a reactivarse

manecido hasta ahora, aunque de otro modo.

con ocasión de alguna crisis profunda de lo

El caso del historiador Grez, entre otros

humano? ¿Es la barbarie inherente a la na-

intelectuales y académicos chilenos y extran-

turaleza humana, más bien que la necesidad

jeros, es particularmente inquietante, pues se

de conocer, crear y construir a través de la

trata de una persona educada e ilustrada que

cultura? ¿Es la violencia que busca legitimarse en

aparece validando la degradación, la barbarie

la historia, referida por Armando Uribe, una

y la anomia. Lo peligroso es el alto grado de

forma autónoma de barbarie e instintividad

irracionalidad encubierta presente en sus de-

sin espíritu?23

claraciones. Es una muestra de que el proceso

¿Y qué hacer en medio de estas duras

en curso es inconsciente, regresivo, maligno,

tensiones? ¿Qué queda? Tal vez, solo perse-

destructivo y disolvente del pensamiento.

verar en silenciosos esfuerzos constructivos

El futuro es incierto y siniestro, a pesar

personales y de pequeñas comunidades, don-

del triunfalismo que ha despertado en algu-

dequiera que estén, a pesar de la precariedad

nos la merecida derrota de la derecha y la ex

material y, sobre todo, humana. Y nunca, ni

Concertación de Partidos por la Democracia

siquiera en medio de lo peor de lo peor, re-

en las elecciones para la Convención Cons-

nunciar a pensar ni abjurar de la capacidad

titucional y demás. De ahí la necesidad de

de conciencia. Porque una vida sepultada en

perseverar en interrogantes relativas a las

la miseria espiritual, moral y material, en la

relaciones entre espíritu, instinto, cultura y

abyección y la inconsciencia; una vida sepul-

barbarie: ¿es posible recomponer los nexos

tada en la barbarie, el fascismo y la maldad

entre instinto y espíritu, en orden a un autén-

sin límites, no merece ser vivida ni ser con-

tico desarrollo de la cultura? ¿Subyace fatal-

siderada vida. Porque una vida sin espíritu, o

mente la barbarie a la cultura? ¿Permanece la

contra el espíritu, es y será el infierno, el cruento

barbarie como un fuego negro que arde pero no

vacío de la aniquilación y extinción de lo humano.

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NOTAS AL FINAL 1

Abbagnano, N. (1993 [1961]). Diccionario de filosofía. «Cultura». Fondo de Cultura Económica, p. 272.

2

Cf. Op. cit., p. 272.

3

Op. cit., p. 276.

4

Ibid.

5

Op. cit., p. 277.

6

Cf. Monlau, P. F. (1856). Diccionario etimológico de la lengua castellana. «Humanidades». Imprenta y

estereotipia de M. Rivadeneyra, pp. 300-301. 7

Real Academia Española (2001). Diccionario de la lengua española. «Barbarie», «bárbaro». Vigésima

segunda edición. 8

Diccionario etimológico de la lengua castellana. «Bárbaro», p. 209.

9

Op. cit., «cruel», p. 239.

10

Op. cit., «bárbaro», p. 209.

11

Op. cit., «bárbaro», pp. 209-210.

12

Diccionario de la lengua española. «Vandalismo».

13

Diccionario etimológico de la lengua castellana. «Vándalo», «vandalismo», p. 450.

14

Diccionario de la lengua española. «Anomia».

15

Pabón de Urbina, J. M. Diccionario Manual Griego. Griego Clásico-Español. Vox, p.53.

16

Entrevista de Claudia Carvajal G. a Sergio Grez Toso (https://radio.uchile.cl/2021/03/06/sergio-grez-y-fue-

go-a-monumento-a-baquedano-hay-un-cuestionamiento-de-las-historias-oficiales-hegemonicas/): «Se entiende mejor el papel jugado por ciertos académicos en el extravío de muchos jóvenes. En estado de éxtasis ante la posibilidad de materializar, por fin, la soñada toma del poder por los revolucionarios, han dado soporte ideológico al frenesí,

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sin mayor preocupación por converger con los delincuentes. Esos académicos, en todo caso, se han cuidado de observar la marcha de la historia desde un lugar protegido. Su propio pellejo no ha estado en riesgo. Tampoco el sueldo que les paga el Estado Nación». (Muñoz Riveros, S. «Los padrinos de la violencia». En La Tercera, 10/3/2021, https://www.latercera.com). 17

Entrevista de Claudia Carvajal G. a Sergio Grez Toso, op. cit.

18

Ibid.

19

«Momento exacto. Intervención digital sobre plaza Dignidad»: https://www.youtube.com/watch?v=hXmr-

9JeBlw4&t=297 20

Diccionario de la lengua española. «Dignidad».

21

Diccionario ilustrado latino-español /español-latino. «Dignitas». Bibliograf / Vox, p.141.

22

Cf. Oporto Valencia, L. (2015). La maduración de la Serpiente. En Los perros andan sueltos. Imágenes del

postfascismo. Editorial Usach, pp. 249 y ss. 23

Cf. Oporto Valencia, L. (2015). Espíritu fascista y teratocracia infernal. En Los perros andan sueltos.

Imágenes del postfascismo. Editorial Usach, pp. 177 y ss.

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COLOFÓN

CRÉDITOS OTRAS FOTOGRAFÍAS

P.172 CARLOS PIÑA | P.178 NICOLÁS AHUMADA P.184 EDUARDO MARDONES Y CARLOS TOLEDO P.196 FELIPE CONTARDO Y ANTONIO CHAPARRO

ISBN

978-956-6067-34-4

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