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ESPIRAL

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A R M AND O ARENAS

E spir a l

EDICIONES SIN NOMBRE EDICIONES NOD MÉXICO, 2012

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1ª Edición, 2012 DATOS DE EDICIÓN


I

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A Marina. A Caito. Silvio, de padre a padre, gracias. Vicente Feliu, por las Auroras, por tu casa. Lázaro García, que no requieres tiempo ni motivo. Carlos Galiano, que tus ojos y tu corazón sonrían al mismo tiempo. Antón Arrufat, la atmosfera de tus palabras, estarán en mi corazón. Jorge Mereta, el reencuentro en tu Montevideo hermoso.

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El silencio se desliza bajo la puerta, se introduce por la cerradura, desciende por las húmedas paredes. Paredes blancas, interminables pasillos cambian su curso: derecha, izquierda izquierda, derecha. Pisos blancos, paredes blancas que cambian de piel y desprenden tu rostro. Dibujos ocres, negros, desteñidos, paredes que me llaman, Pasillos fríos. Escucho sus voces que me hablan, mis manos cubren mis oídos. Preso estoy aún, confuso entre imágenes inciertas que se alejan sin responder a este llamado.

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INSTRUCCIONES PARA ABANDONAR UN AMOR

Lo acompañas un buen trecho de regreso, le permites que se desacostumbre a ti,

lo abrazas hasta que se calme el llanto.

Estás con él hasta que llegue el amanecer y se acostumbre a la oscuridad, al frío. Lo besas y abrazas lo suficiente

para que no le falte calor por mucho tiempo en tu ausencia.

Y no lo abandonas en la noche ni en la multitud.

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Te incorporas, lánguida

desprendes el resto de la noche de tu piel, con tu caricia íntima, evocadora. Tus ojos cerrados

concluyen esta historia y vienes de muy lejos

o de hace mucho tiempo. Tus senos tienen el color

cómplice de la penumbra

y tu pubis es apenas un tono mayor al del silencio.

Me recuerdas las antiguas ciudades que despiertan cuando cubres con mínimos tejidos

los sitios de reunión entre el Universo y nosotros, entre tu piel y mi historia. Yo enmudezco

ante mí transcurren

el nacer del mundo, la unicidad del hombre la esperanza

y todas las preguntas, las respuestas. Aquí, en esta casa, así comienza el día. 12


De todas tus virtudes prefiero tu locura. Tu risa inacabada

ama tus ojos de hermana de la noche.

Amo tu boca cuando duermes,

tu cuello, tu espalda que sazona nuestra espalda, tu prolongada paz amurallada.

Comienzo con tu canto la maĂąana

acompaĂąada por tu voz de tiempo.

Cuando fallas te amo, cuando no sabes nada, porque te siento mĂĄs. Amo tu presencia

de naranja y cereal

de todos tus errores

yo soy el que te ama.

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Te llaman las arcaicas voces de mi savia

Si en verdad soy fruto de Dios y del Infierno. Si es que soy ĂĄtomo final y soy primero.

Te habla el hombre que soy,

y los hombres que para hacerme fueron. Si en verdad soy noche y dĂ­a

si la historia soy con piel a dolorida, te llama mi visceral melancolĂ­a.

Te llamo si en verdad el mar amo a la tierra si es que soy hijo del orgasmo planetario y de los soles que brillan, en la noche total.

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A Renée

Así es el amor:

preparar las armas

afilar los cuchillos,

enaceitarse el cuerpo

envenenar la flecha, tensar el arco. Limitar el espacio amar.

Después:

curarse las heridas lamer tu sangre

desprender de la piel el dolor lenta, lentamente.

Beberse una lágrima y morir.

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Para Caito, Susana Alexander y Luis Fernando de Anda

Mis amigos se inventan la vida cada día

y levantan la mañana como se elevan esas cortinas metálicas

de los pequeños comercios.

Mis amigos se ríen al dormirse

y una lágrima les hace compañía. Mis amigos están hechos de pan y de vino,

son millonarios con una cuchara en la mano, leyendo un diario o silbando una canción. Pagan sus cuentas con estrellas. Mis amigos se mueren. Me lo hicieron saber Sergio con su ironía y Orlando con su risa. Ellos que son inmortales.

Mis amigos son valientes; los he visto pelearse con la vida

limpiarse el polvo y erguirse con orgullo.

No le temen al error, al espejo, ni al amor

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Y su abrazo lo mismo me cura de la gripe que del olvido.

Mis amigos cantan y maldicen,

le ganan a los santos en pecados

compiten a ser buenos con el diablo.

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Tienes la frescura de las paredes viejas de mi infancia,

de mis lágrimas tristes

la inexplicable bondad del agua. Te pareces en lo mágico a mi lápiz. Tu beso me cura y limpia más que el baño,

casi como el Padre Nuestro.

Me sorprendes como la toronja en el almuerzo.

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A Verónica Leyton

Verónica, tu sur, lejano sur;

tus pueblos; silencio y viento ¿Dónde está tu gente?

El ocre de tus húmedas paredes,

el rojo de tus pueblos, ¿es sangre? ¿Sangra el recuerdo?

El adobe calienta, protege;

¿y al polvo lo sientes en los labios como acá? Verónica, tus cielos prusia y cobalto ¿son siempre tan limpios?

Las manos de tu gente, ¿rezan? El caserío, las escaleras.

¿Se puede llegar a tus pueblos? ¿Alguien te espera?

Verónica: cuando pintas, ¿lloras?

Las soledades de tus pueblos, ¿son verdes?, ¿amarillas como la tuya?

Te pregunto una vez más: ¿cuando pintas lloras?

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Preso de nada, pero sin besarte. Angustia, madrugada, asfixia, necesidad de tu voz.

Pareciera cárcel mi pecho

y el corazón ruega libertad, descanso, tregua. Las manos prendidas del vacío dibujando tus ojos.

Tantas batallas perdidas ante el silencio, frente el espejo.

¿Escuchas cada noche mi canción de lágrimas? Dime si mi grito te encontró por la mañana. Pregunto a desconocidos, en la calle,

cuál es tu color favorito, qué libro estas leyendo. ¿Cantas en la soledad?, ¿tomas café?

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Un sonido lejano, como un rezo. Un viento triste

o el polvo amargo,

algo, algo te dirĂĄn:

que mis labios repetĂ­an tu nombre y que morĂ­ en tus brazos.

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A Luciana

Tus ojos, donde guardas mis ausencias,

tu piel, dulce de leche quemada de mi pueblo. Tus silencios

me recuerdan a la abuela Carmen y el lugar de donde vino.

C贸mo nos multiplicamos, c贸mo nos dividimos en esta vida aritm茅tica.

Tus ojos me recuerdan las amadas ausencias.

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Te pregunto: ¿así será morir? Tomarte de la mano

hundirme en el sueño

escuchar lejos la película

con su lenguaje cada vez más confuso. Te pregunto: ¿así será morir?

Una oscuridad fría, adormecedora y la certeza de que estás cerca de que fue todo.

Oscuridad, tu mano

una película que escucho apenas unos ojos que no puedo abrir tu mano apretando la mía. ¿Así será morir?

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De estos seres vengo yo: heroicos y cotidianos

reunión de ojos y brazos dolor y palabras.

«Ven, contemplemos juntos el asombro de la vida» –dijo mi padre

y su sed calmó mi madre con su mirar. Hacía frío.

«Ven, partamos en dos el absurdo de la vida» –dijo mi padre.

Como una habitación abandonada abrió su corazón mi madre.

Húmedas paredes, ventanas solas y opacas muebles rotos. Hacía frío.

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De estos seres vengo yo: heroicos y cotidianos

reunión de ojos y brazos dolor y palabras.

«Ven, contemplemos juntos el asombro de la vida» –dijo mi padre

y su sed calmó mi madre con su mirar. Hacía frío.

«Ven, partamos en dos el absurdo de la vida» –dijo mi padre.

Como una habitación abandonada abrió su corazón mi madre.

Húmedas paredes, ventanas solas y opacas muebles rotos. Hacía frío.

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Dices cuatro veces la palabra piel

como los cuatro puntos cardinales. Dices tres veces la palabra sed

como las tres columnas antiguas. Dices dos veces la palabra amor como la dices al espejo.

Dices s贸lo una vez mi nombre

como el dialecto antiguo del viento. Dices mi nombre

como el antiguo nombre del agua, como el antiguo nombre de Dios.

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El espacio entre tu ausencia y el próximo beso. La caída al vacio,

la enfermedad, la muerte. El paréntesis en nuestros días que dejan de ser nuestros

y son tuyos solamente, o míos. Idénticos a los de todos:

intercambiables, confundibles, desechables. El paréntesis de nuestros días. Espacio donde acechan

el miedo, la angustia, el insomnio el miedo, la angustia, el miedo.

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IMÁGENES PARA STEPHANIE

En la cama, dibujado,

impregnado tu cuerpo.

Las paredes son espejo de tu amor

Tus pies, húmedos, pequeños, abandonan el baño La silla retiene tu ropa con amistad de madera. Una luz ilumina tu aliento

recoges del piso tus lágrimas

la almohada colecciona en secreto tus amores solos. Te pierdes en la aurora

sólo queda tu historia, algo que parece un adiós. Tu frío y mi camisa se abrazan escondo del mundo tus besos ahora míos.

Tu recuerdo se va como la noche, se va

Tu beso tiene el sabor amargo de la vida

Mis manos el lastimado camino de tu cuerpo. La sábana cubre nuestro dolor

y nos amamos con lágrimas, como amigos, en silencio.

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Porque contigo la cama me abraza y no s贸lo me contiene.

Contigo la cebolla es cebolla y Dios.

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Despiertas por la mañana y me demuestras

que la vida significa

un poco de pan, un poco de queso un trago de agua y una canción. Esa es la vida

y la política es

que tu te bañes primero y yo caliente el café.

Que la filosofía es, simplemente pactar un trato

y no morir jamás.

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Para Renée

Besará cada noche su universo

dos vías lácteas, dulce y cálido jugo. Tu sonrisa caerá por tu cuello tu mirada,

tu pelo fresco. Su mano acariciará tu oscura pared palpitante suave mar, silente, cercana playa.

Un eco inicial te toma de la mano, los ojos cerrados ensayando vida.

Ríes, sólo ríes o enmudecen tus ojos. Manos tuyas construyendo casa, camino, pan, mundo.

Hilando telas blancas con papel escrito en soledad y lágrima.

Noches insomnes, días estallantes tu voz, la voz del mundo ahora: el amor juega a esconderse.

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Una casa mínima

que huela a tiempo, a pensamiento.

Una habitación, un baño, un piso limpio donde se duerma desnudo y fresco. Un patio con un árbol.

Una cocina con olor a hierbas

a caldos de amor, caldo de frutas. Una puerta para todos una silla y una mesa.

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A Crystal

Ascenderás desde las aguas profundas o de los purificadores fuegos.

Vendrás de lejos, vestida de belleza y luz.

Entonces te seguirán aromas, aves extrañas pretéritos insectos, música.

Entonces tu risa nos nutrirá a nosotros, los mortales. Oiremos en silencio tus cuentos y tus sueños venidos del lugar de siempre y todo. Dormiremos tranquilos,

bajo el alimento necesario de tu voz

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No te quiero a ti, mujer, anochecida Te quiero como un amanecer.

No te quiero como un epitafio te quiero como un poema.

Tus piernas: columnas que sostienen esta casa que es mi vida

las quiero iluminadas de sudor y de añoranza. Hay noches en que faltan besos mañanas en que faltan palabras y yo te espero.

Observo tu cuerpo absoluto y cercano pero no estás, te has ido y yo te espero.

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Una palabra yace a nuestro lado en nuestra cama tiene vida.

Los besos y las palabras tienen vida. Y cuidado,

porque las palabras y los besos nos observan llegar al amor.

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Como un río desbordado nos cubrió el cansancio. Un día, no pudimos levantar los brazos no pudimos con el pesado párpado.

Una noche, no pudimos con su oscuridad. Era el cansancio,

que nos ocupaba como un visitante como una enfermedad

como alguien en la habitación, además de nosotros, mudo, observándonos, comiendo en nuestra mesa, durmiendo a nuestro lado

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Llamas mis aguas torrenciales que vienen desde lejos con tu canto de sirena con tu cuerpo de pez.

Y llegan como las ballenas

de los fríos mares del norte

Se confunden sus cánticos y su lenguaje con tu voz.

Las aguas marinas

las heladas aguas del norte

tu voz de sirena, tu cuerpo de pez el misterioso amor. ¿Cantan? ¿Lloran? ¿Desde dónde vienen las aguas que con tu voz llamas?

Tú, que cantas y lloras, dime

¿qué sucede con las ballenas?

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A Alfonso Padilla

Aquí estoy

en este lugar de vida molecular y muerte humana.

Despierto y aquí están

estos silencios enfermos. Aquí te estoy

en este amanecer de paredes pesadas olores melancólicos y muerte espesa.

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San José de los Remedios es un pueblo misterioso. Nadie sabe si ahí comienza o termina el desierto. Siempre ha sido un pueblo chico porque sus mujeres

paren después de los cuarenta.

Sus gentes pronto conocen la orfandad.

De todos modos, San José de los Remedios, es buen lugar para vivir y después para morir.

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II DÍAS DE PAPEL

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POR QUÉ MUEREN LOS POETAS

Un poeta muere porque se asfixió de flores,

caminó mar adentro porque creyó poder volar.

Un poeta muere porque se terminaron las palabras porque se lleno los ojos de recuerdos muere porque está oscuro

y no lo aman y no duerme Hace frío.

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ESPIRAL  

Libro de Armando Arenas

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