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TT Dramaturgia Boliviana

LA ESCENciA Editorial Digital

Autor:

Fernando Arze Obra:

- El PerdĂłn

(TrilogĂ­a de la Libertad)

Diciembre - 2016 Cochabamba - Bolivia

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El Texto publicado en esta ediciรณn es de propiedad intelectual del autor. para mayor informacion consultur a: Correo electrรณnico: zurda_de@hotmail.com Cochabamba - Bolivia 2 - LA ESCENciA - Editorial Digital


FERNANDO ARZE: Actor, director y escritor de teatro y cine. Nascido en Bolivia. Formado como actor profesional en la American Academy of Dramatic Arts, New York, donde fue invitado a participar de su Compañía de Repertorio. Fue miembro del grupo Metropolitan Playhouse of New York hasta el 2003. En el 2004 volvió al Brasil donde residió hasta el 2012. En Rio de Janeiro dirigió obras como la galardonada “Aos Peixes”, vencedora del Festival de Teatro Cidade do Rio de Janeiro, 2007. Trabajó con directores como Eduardo Wotzik, Zunk Ramos, entre otros. Participó en novelas de la TV Globo e de la Rede Record de TV. En cine, dirigió cortometrajes y actuó con directores como Domingos Oliveira en la galardonada “Primeiro Dia de Um Ano Qualquer”. En Bolivia trabajó en cine, “El Atraco”, “La Cacería del Nazi”, “Carga Sellada”, el “Corazón de Jesús”, “Cuando los Hombres quedan Solos”, entre otras. Hace dos años y medio vive en Bolivia, y ya dirigió, escribió y actuó en varias obras teatrales - entre estas: “El Perdón”, de su autoría, “Excepciones-las 12 Reglas del Amor”, “El Santo y la Chancha”, “Arte”, “El Silencio del Mar”, dirigida por Marcos Loayza, “El Pacto”, vencedora del XXIII Festival de Peter Travesí, “True West”, de Sam Sheppard, fue dirigido por Maritza Wilde, y Jorge Sanjinés e su más reciente película Juana Azurduy. También estrenó en la obra “Todo Blue”’ dirigida por Paolo Agazzi. En diciembre de 2015 estrenó la obra “REC.”, considerada una de las 5 mejores obras del año y ganó el primer lugar en el 48horas festival de cine. En el primer semestre del 2016, estrena junto a los largometrajes, “Carga Sellada”, finalista en cuatro categorías de los Premios Platino, y “Juana: Guerrillera de la Patria”, representa a Bolivia en el Filmapalooza, 48hour Film Festival de Atlanta, EEUU, con el corto “Sullu” y termina el rodaje de “La Entrega”, serie de TV en la que divide guión y protagoniza como actor. En abril del 2016, también presenta cuatro obras teatrales en el FITAZ 2016. Fernando es también profesor de inúmeros talleres de actuación para cine y teatro, es “coach” de actores en proyectos cinematográficos como el largometraje “Engaño a Primera Vista” y está en el exclusivo grupo de becados de la Fundación Bogliasco, en Italia, para creación de dramaturgia, a fines del 2016. Presentemente, Fernando está en el equipo de guionistas, casting y actores de la serie para TV La Entrega y terminó, en julio de este año, su participación en el rodaje de la película El Rio, dirigida por Juan Pablo Richter.

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4 - LA ESCENciA - Editorial Digital


El PerdĂłn

(TrilogĂ­a de la Libertad)

De: Fernando Arze

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EL PERDÓN De: Fernando Arze

Personaje único: HOMBRE

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(En total oscuridad. Luces completamente apagadas. Se escucha un sonido que parecen ser pasos sobre hojas secas. Un hombre empieza a hablar. Luego, encenderá un cigarro y entonces descubriremos que está sentado, en una silla y que el cuarto está vacío). HOMBRE: (Aún en el oscuro) ¿Te sorprende que no te hayan revisado al entrar? No hay nada que merezca la pena leerse. Todo lo que escribas después de esto no valdrá más que los perros que vagan por las noches. A mí me gusta vagar por las noches. Sólo. Por la noche. Por un camino. O por el campo. Un camino. El campo. Un camino, campo, camino, campo (Se oye, de nuevo, un ruido parecido a pasos sobre hojas secas). Lo que quiero es la penumbra de la noche como condición, como algo en lo que me pueda hundir y disolver. Quiero que la oscuridad se infiltre en mis ojos y que mi cuerpo salga flotando para que deje de ser tan nítido: tan importante cuanto insiste en ser. Quiero disolver el límite entre el cuerpo y el no-cuerpo. Despintarme. Ser un simple pasajero del Tiempo. Tiempo. (Él enciende un fósforo y, con este, un cigarrillo. Vemos el rostro de un hombre, flaco, de unos cuarenta años). Me pregunto: ¿les habrá pasado lo mismo a aquellos que se sintieron atraídos por los grandes espacios de este mundo? ¿Marco Polo, Genghis Khan, Miopoliteus, Alejandro Magno, Tuthankamon, Atahualpa? ¿Será que los desiertos, los mares, las montañas, el vacío, fueron también su noche? Ellos que no hicieron nada más que pensar con una ambición mas grande que la mía. Yo, que estoy aquí sentado en una noche fría de invierno, sobre recuerdos congelados, contando minutos sin reloj, estrellas sin ventana. Tú…¿cambiarías todo lo que tienes por una suma insoportable de tiempo? Tiempo. El exceso intolerable de tiempo. Yo estoy aquí por haberme convertido en un experto en la única actividad en que nadie…yo era los restos de un tiempo. Un tiempo olvidado. (Mira hacia adelante y decide dejar de hablar. Él prende algunas velas.) ¿Te importa? Parece que he desarrollado una cierta alergia a la luz fluorescente. (Saca unos chocolates de una bolsa de papel. Come uno. Sigue prendiendo velas durante el próximo monólogo.) No recuerdo cuándo fue la primera vez que comí un chocolate. Recuerdo que tenía un amigo, Federico - su padre era dueño de una fábrica de chocolates. De vez en cuando yo iba a su casa, que era en realidad la fábrica, para devorar los chocolates! De todos los tipos: cuadrados, triángulos, redondos, delgados, gruesos, en polvo, oscuros, blancos, de leche, con licor, sin licor, menta, caramelo, fruta ... BOMBASSSS de chocolate. Era el combustible para nuestras travesuras. Al igual que cualquier otro niño normal. Y, sí, yo era un niño normal. Dramaturgia Boliviana - 7


Federico no. Él era un genio. Federico…era un…Desarrolló un sentido del olfato envidiable. Podía diferenciar los tipos de chocolate sólo por el olor. Al cumplir apenas siete años de edad, se volvió controlador de calidad de la fábrica! Cualquier chocolate pasado, malo, se lo olía al tiro. El era…Yo no. Yo veía colores en todo. Veía, olía, oía colores. Por ejemplo, casi todas las construcciones en el barrio eran hechas de ladrillo y las casas no eran pintadas. Pero a mi no me importaba. Yo veía, olía, oía los colores en todas ellas. Colores amargos, dulces, de leche, blancos, con nueces o castañas, con relleno, sin relleno, con licor o con frutas. Colores. En todo. Es curioso cómo los sentidos maduran de manera diferente en cada uno de nosotros…gracioso como cada uno de nosotros madura de forma diferente. Federico también fue parte de la inteligencia del ejercito. Desarrolló armas letales y no letales, contra protestas. Pero no era lo que él quería ser. Una vez, cuando éramos niños, él hurgaba una de las máquinas prensadoras, de las cajas de chocolates, y su dedo meñique se quedó prendido durante …dos segundos. Dos segundos pueden ser una eternidad dependiendo del dolor que estés sintiendo. El dejó escapar un grito que nunca olvidé. Sus ojos se llenaron de lágrimas pero él no dejó caer una sola gota. Fue sólo ese grito. Un grito color Verde Esperanza. Solamente olió la sangre que le derramaba del dedo, y me dio la mano. Jamás lo olvidé. ¿Qué color le darías tú al grito de dolor de un niño de nueve años de edad? Ahora, él es dueño de una perfumería. Hace unos cinco años, antes de que me…hace cinco años volví por aquellas bandas. Ya no existe la fábrica y todo, para mí, se volvió gris. Sabes, la mayoría de la gente insiste en creer en el libre albedrío y el destino, aunque nadie sabe explicarse cómo pueden coexistir. Aún así, se discute, se lucha, se mata y se muere en nombre de ambos. Y es que hay algunas cosas que no se pueden explicar a no ser que lo involucremos al pendejo del destino. (Pausa) Tú ¿sabes escribir? Porque tú vienes aquí, tú estás aquí para preguntarme cómo es la vida aquí. Y yo te pregunto, ¿por qué me elegiste a mi? ¿Por qué yo? No importa. Tu respuesta no va a cambiar nada. Tú estás aquí para escuchar una historia. Haces parte de un programa internacional humanitario. Quieres una verdad. Pues yo te diré un montón de mentiras, para que tú puedas salir de aquí feliz, con tu cuadernillo lleno. Porque si partimos del principio de que todo es una mentira, entonces estamos siendo honestos con todo lo demás. Y con nosotros mismos. Este detalle es importante. Todo esto es una mentira. Sería más provechoso para ti que vayas a hablar con los más antiguos. Ellos sí tienen historias que compartir. Más sagas que contarte. Mentiras dulces, rosaditas, color goma de mascar. ¿Por qué yo? 8 - LA ESCENciA - Editorial Digital


(Pausa) Pero tu juego es otro. Es otro…es…Tu juego es la extracción de la verdad, pura, sin mentiras. Como el aceite de las olivas, puro: para que te haga tan bien a tu corazoncito! Aceite de olivas: oro cúprico. La verdad. ¿Qué sabes tú de la verdad?

¿Qué color le darías a la confesión de un hombre de setenta años de edad? ¿O al ataque cardiaco de uno de ochentay-cuatro? ¿O al llanto de una mujer de treinta? La verdad. ¿qué sabes tú…? Hay muchas maneras de conseguir la verdad. (Enciendo un cigarro.) (Pausa) La verdad es que sufro de una enfermedad - por eso que estás aquí, ¿no es cierto? Por eso YO estoy aquí - La depresión clínica. Aunque no creo que esto sea una buena razón para ser admitido aquí, he me a mí, después de un sinnúmero de tratamientos médicos, en este pabellón frío, sin alma, sin colores, que parece tan normal ... que se parece en verdad al…se parece... Conozco todos los remedios fabricados para controlar la depresión y todos sus efectos secundarios. La memoria la tengo en mis huesos. La TEC, terapia electro-convulsiva, parece ser la única solución para mí. La cura - digo. La terapia electro-convulsiva. Ironía del destino, sin duda. Dato curioso: hace treinta años, en los años 70, esta modalidad de tratamiento fue abandonada por la psiquiatría en general, principalmente debido a sus efectos secundarios. Nada se comentaba al respecto del propio dolor en el momento de la aplicación del tratamiento ... el dolor que el paciente podría o debería sentir ... ¿Escuchas eso? Ese sonido? Son tonos terracota. Un cuadro: un paisaje. Un desierto, como el Mohave americano o entonces el desierto australiano a la hora de la puesta del sol. La arena dorada, un sol rojo y el cielo anaranjado. Un nómada cruza el espacio en una dirección y su fiel caballo atraviesa el desierto en dirección opuesta. Ambos perdidos. ¿Cuál de ellos morirá primero? La TEC…abandonada por la psiquiatría…los efectos secundarios de la TEC eran inaceptables para el resto de la humanidad que no sufría, supuestamente, de ningún desequilibrio químico-mental. Hoy en día, más de treinta años después, vuelve la TEC como tratamiento para pacientes con depresión clínica. Vuelve la TEC para la desesperación de algunos y, créeme, la felicidad de otros. ¿Qué color le darías al sonido que hace un paciente cuando le aplican una carga eléctrica terapéutica entre las sienes? Pero divago. La depresión. Sí, está asociada con pensamientos de muerte, y sí la depresión aguda, clínica, trae consigo imágenes continuas de suicidio, y sí, mientras estoy aquí, hablando contigo, me vienen este tipo de imágenes. Ahora. Ahora. Ahora…ahora…ahora... Pero no es tan simple. Escribe: La vida del ser humano está organizada en diagnósticos. Dramaturgia Boliviana - 9


(Abre la bolsa de chocolates. Elige uno, y poner en su boca. Mastique lentamente). Es una enfermedad, dicen, una condición, un estado clínico, una psicopatología, un trastorno del estado de ánimo que, supuestamente, no tiene tratamiento, pero que, durante la supuesta búsqueda por un tratamiento ideal, una cura, una píldora mágica, los conglomerados farmacéuticos llenan sus bolsillos con los ingresos de la venta de más de, sorpréndete, cien remedios fabricados para este mal que tanto afecta al ser humano moderno. Esta tortura, genética, algunos dicen, actúa poco a poco, con paciencia oriental, como la tortura de la gota que cae sobre la frente de la víctima, poco a poco, a poco a poco a poco sin dolor…no hay dolor… gota a gota, sin cesar. Sin un porqué de ser. Sin principio, sin fin. La depresión es la peor de las torturas y de tortura yo que entiendo. Pero tú ya sabes todo esto. ¿Por qué estás aquí? Aquí…aquí…donde se supone que se trata al paciente, el nivel de la tortura es tan sofisticado que se equipara al de la habitación 101, del libro 1984. ¿Lo has leído? Pero aquí no hay Gran Hermano, o el “crimen del pensamiento”. Hay un directorio. Sí. La genialidad del método es: aquí puedes pensar lo que quieras. Dejan que tu imaginación se oxigene con conocimiento, te permiten leer libros, ver películas, escuchar música, te inundan con información, tu mundo de fantasía se expande, tu creatividad florece, pero cuando se quiere exponerla de alguna manera, ya sea pintando, escribiendo, cantando, tocando algún instrumento musical, te lo niegan. Es prohibido por el directorio. Comprendes la genialidad del método? Como mierdas quieren que no estemos deprimidos? (Come un chocolate). Este es el mejor remedio contra la depresión. ¡Efectos secundarios: mínimos!, Aparte de correr ... dicen que correr. No me acuerdo cuándo fue la primera vez que comí un chocolate. Recuerdo que cuando era niño mi mejor amigo, Federico... (Asiente con la respuesta. Pausa). ¿Recuerdas la primera vez que pensaste en la muerte? Anota esa fecha en tu cuaderno…nato la fecha! Ahora agrégale setenta años: será la fecha de tu muerte. Yo tenía cinco años de edad. Estaba entrando a una de fútbol del colegio para jugar un partido importante. Llevaba un uniforme blanco, los números bellos y verdes de la camisa, y pantalones cortos, calcetines blancos, el pasto se había cristalizado ligeramente, debido al frio del invierno - el rocío de la hierba congelada creaba una verde translucido que se convirtió en mi color favorito: Verde Esperanza - El olor de la lluvia recién llovida. Me acuerdo, antes que el árbitro iniciara el partido, mientras yo veía el vapor que salía de los hombros de mis amiguitos…mis compañeros de equipo, me vino un pensamiento: un día voy a morir. Metí un golazo ese día. Ángulo superior derecho del arquero! Cinco años de edad. Seguro me preguntarás si es que estoy sufriendo de depresión desde mis cinco años. Por supuesto que no. Yo no sabía lo que era la depresión, ni sabía que existía algo así. ¡Yo tenía cinco años de edad! Entonces me pregunto, para sufrir de depresión, ¿debe uno tener conciencia de ello? ¿Sensibilización y listo? Aquí te elevan la conciencia. Ellos magnifican tu conocimiento. Te hacen sentir una necesidad de expresarte intolerable. Grandes cantidades de conocimiento se convierten en algo insoportable si no tienes alguna manera de expresarte. Te agrandan y encogen tu alma! Al mismo tiempo. Y entonces viene la depresión! Es genial! Te lleva a 10 - LA ESCENciA - Editorial Digital


hacer cosas que no…la depresión te lleva a hacer cosas que no… Como con Federico. No. Federico era un genio. Era bueno. Es bueno. Aún. Si ellos lo tuviesen a su lado. Él se saldría con maneras mucho más ingeniosas… Pero jamás lo haría. Yo sólo quería ser un pintor! Pero escúchame. Tienes que preguntarte, ¿quién está ganando con esta enfermedad? Si el hombre puede llegar a la luna, si podemos encontrar una manera de hablar con alguien que está en el otro lado del mundo, si podemos VER -construir una maquina que nos permite medir el tamaño de un átomo, sacar fotos de cuerpos celestes que NO emiten luz, si tenemos la arrogancia, para desentrañar la edad del universo, si tenemos la capacidad de crear robots y controlar sus impulsos eléctricos, crear chips, pedazos minúsculos de fibra de carbono donde se guardan segmentos de memoria hecha por nosotros…si somos capaces de crear enfermedades como el SIDA, utilizar la energía atómica a nuestro “favor”, ¿realmente crees que no tenemos la capacidad de saber lo que causa esta condición de mierda que tan perfectamente la llaman de “depresión?” El hombre corre cien metros en menos de diez segundos, un mil millones y trescientos millones de habitantes en un país del Oriente son alimentados por día, mas de 10 millones de jóvenes ingresan a la universidad cada año en un país norteamericano, donde el producto interno bruto de la industria farmacéutica llega a 14 mil millones y medio de dólares. Al año. Tenemos la información del mundo en nuestras manos, dicen, todo a nuestro alcance, un futuro prometedor, la casa que huele a pinos salvajes y limones amarillos para todos! Pero aún no han resuelto el problema de la depresión. y no van a resolver el problema de la depresión… ni del hambre ni de la pobreza, ni el de los genocidios, y ¿por qué? Discapacidad? Los electrochoques me están convirtiendo en un panfletista! Para el ser humano - y aquí es donde nos diferenciamos del resto de los animales - para el ser humano: basta querer hacerlo. Este es nuestro gran regalo, el poder de elección. Esa es la base de nuestra libertad. Escucha bien lo que digo. ¡Libertad! El poder de elección. Y la depresión inhibe esta que es nuestra mejor arma. No estoy hablando de la tristeza, la melancolía, la nostalgia. Todo esto es demasiado romántico. La depresión. Un nombre hermoso! DE-PRESIÓN. La ausencia de presión, de ganas, de voluntad, de un querer. Hueco. Vacío. Barro. Inercia. Inmovilidad inértil. La falta de elección. Como el destino. También es la falta de elección. Eso es la depresión. La falta de elección. ¿Destino? La depresión es nuestro destino! ¿Quién se beneficia con la existencia de la depresión? Escribe: El sufrimiento humano es catalogado en el diagnósticos. Estos provienen de los síntomas. Depresión aguda, distemia, la bi-polaridad.

Es… tristeza persistente ansiedad o sentimientos de vacío. Insomnio, despertar de madrugada - somnolencia, dormir mal o demasiado. Pérdida de apetito y / o peso - Exceso de apetito y aumento de peso Disminución de la energía, fatiga - Inquietud, irritabilidad Pensamientos de muerte o suicidio - dificultad para concentrarse y decidir Síntomas físicos persistentes sin diagnóstico Dramaturgia Boliviana - 11


Escribe! Tristeza persistente ansiedad o sentimientos de vacío. Insomnio, despertar de madrugada - somnolencia dormir mal o demasiado. Pérdida de apetito y / o peso - Exceso de apetito y aumento de peso Disminución de la energía, fatiga - Inquietud, irritabilidad Pensamientos de muerte o suicidio - dificultad para concentrarse y decidir Síntomas físicos persistentes sin diagnóstico Es la falta de memoria. ¿Falta de memoria? Yo me acuerdo de todo! Entonces vas al médico porque te sientes mal, y él te mira con una mirada abandonada, una mirada de cojudo porque está pensando en el alquiler que no ha pagado, en su almuerzo, o simplemente en el coche que aún no se ha comprado; se ve confundido, te mira y te dice que tal vez no sea depresión - que tal vez sea una cuestión de orden espiritual - ética, moral. ¿Ética? ¿moral? Pero tú estás aquí, oyéndome, escuchando, llenando su cuadernito. Eso espero. Lo que quiero es la penumbra de la noche como una condición, como algo en lo que me pueda hundir y disolver. Quiero que la oscuridad se infiltre en mis ojos y que mi cuerpo salga flotando para que deje de ser tan nítido - tan importante cuanto insiste en ser. Quiero disolver el límite entre el cuerpo y el no-cuerpo. Despintarme. Las razones para sentirse deprimido pueden ser transparentes o pueden ser una absoluta incógnita. En el peor de los casos, no tener un porqué es lo que más genera angustia. No tener un porqué de estar así. No es mi caso. Mi caso tiene que ver con un amigo. Siempre quise ser pintor. Eramos 16. Madrugada. Invierno. Nos transportaron en un autobús completamente negro a un edificio, uno de esos construidos antes de la Segunda Guerra Mundial. Las ventanas del vehículo también estaban pintadas de negro. Aparcamos en un patio central. Olor a gasolina, a muerte. Los sonidos me hacían recuerdo a tonos oscuros de pinturas góticas. Nos habían vendado nuestros ojos y nos llevaron a una habitación enorme, llena de ecos, y tuvimos que esperar ahí, mucho tiempo, sin saber por qué. Después de un rato empezaron a llamarnos, uno por uno. Yo fui el quinto. Me llevaron a una habitación más pequeña. Me quitaron la venda de los ojos y entonces vi que en el interior de la habitación estaban un teniente, un sargento, y una tercera persona sentada atrás de una mesa, y atada a la silla. Llevaba una capucha y guantes de cuero. El sargento sostenía un martillo con su mano derecha. Él me miró fijamente, y sin decir una palabra, colocó el pulgar del sujeto encapuchado al borde de la mesa, sin sacarle sus guantes, y le dio un golpe. El sargento me miró de nuevo, y yo no dije nada, no sabía qué decir. El encapuchado soltó un grito, aunque le habían instruido que no lo hiciera. Te confieso, me cautivó. Un grito…ocaso púrpuro. Nadie dijo una palabra. Esa misma noche entré a dos otras habitaciones. Procedimientos similares. Volví una, dos, tres, seis noches seguidas. Procedimientos similares. En la séptima, al entrar en la habitación, me di 12 - LA ESCENciA - Editorial Digital


cuenta que el sargento no estaba. El mismo teniente de siempre me miró y me dio el martillo. Yo sabía lo que tenía que hacer. Procedimientos similares. Empecé con el pulgar. Esta ves el grito emitió un color ámbar, como la noche polar. Después de esa noche no me llamaron más. Me mandaron a casa. De vuelta a mi familia, a mi vida. Le di gracias a Dios. Yo quería olvidarme de todo, tenía 22 años de edad, quería olvidarme de todo. Pero de alguna manera, no podía ignorar …no sé si era el miedo a morir, no lo sé, pero por primera vez en mucho tiempo, el miedo me hizo sentir más vivo que nunca. Dos semanas después me llegó, a casa, una nota y un cheque en un sobre. Decía “Por los servicios prestados”, nada más. Yo sabía de quien era. Fue un día feliz! Para los gemelos, ya que se ganaron la coleccion de soldados de plomo que siempre quisieron y para mi esposa porque pude comprar un refrigerador para la casa y el vestido que ella siempre quiso. Y así empezó todo. Cada cheque era un motivo de alegría. Y el tiempo pasó. Remodelamos la casa, los puse a mis hijos en sus clases de francés, en sus clases de fútbol. Y yo sólo quería ser pintor. La fábrica de chocolate, las casas, todas de ladrillo expuesto... y yo les daba a todas ellas, colores. Veía colores en todas ellas – ¡yo oía colores! Mi trabajo en el cuartel se había convertido en una rutina sin sentido. Yo me sentía como un servidor público cualquiera. Nadie me tomaba en serio. Yo no me tomaba en serio. Así que decidí aumentar mi alcance hacia nuevas formas de expresión y empecé a usar nuevas herramientas. Coincidencia, o no, llegaban presos políticos que no deberían ser llevados a ninguna cárcel. Procedimientos similares. Surgieron mis primeros cuadros. Es increíble cómo el sonido emitido por el dolor consciente es completamente diferente al emitido por el dolor inconsciente, y fue la electricidad que me ayudó a jugar con este descubrimiento. El electro-shock alcanza el punto más profundo del alma de una persona, de forma directa. Llega más allá de lo racional. Se convirtió en fruto de mi fascinación. Desde el girar de la manivela hasta el final del último aullido de esa persona que pierde toda percepción de algo tangible. Mediante la colocación de los cables de cobre en el lugar correcto cada sesión se convirtió en un trabajo minucioso. Refinado. Una obra de arte. Por lo general, se comienza con el brazo derecho para ser ligero con el su corazón. El sufrimiento y dolor de la persona no me interesaban. Yo no soy s sádico. Lo que me interesaba era la calidad del color del sonido en el momento de la aplicación. Por ejemplo, un shock en la sien genera un celeste, pero si quiero un azul turquesa voy directo a la planta del pie. Azul cobalto, el pene. Por supuesto, conseguir este tono de azul en una mujer es complicado. Un shock en la vagina por lo general retorna un rojo orquídea, o un rojo Venecia si es que ella está embarazada. Otros rojos están en la boca. Rojo rubí, por ejemplo, en las encías. Sin embargo, las encías son problemáticas porque el cable de cobre generalmente se pega a la mucosa. Rojo Francés: caries. Dientes rotos: rojo de la China, a menos que el nervio esté expuesto. En ese caso te pasas a un marrón terracota. Verdes. Verde musgo: fondo de la lengua, verde esmeralda: párpados, pero si se quema la córnea pierdes tu verde. Dentro del oído, blanco titanio. Algunos tonos de lila se consiguen en las partes externas del cuerpo, los pezones, los dedos, las uñas. Violeta es en los testículos. ¿Y el negro? El negro es en el ano. Ano siempre da color negro. Por supuesto, cada persona tiene sus particularidades. Todos somos individuos. Como estas velas. Cada uno posee una llama diferente. Cada uno se derrite de forma diferente. Pero yo perfeccioné mi técnica de tal forma que podía pintar el cuadro que quisiera con el sonido que quisiera. Mis propias obras de arte. Dramaturgia Boliviana - 13


Fidelidad! Fundamental para el éxito del artista profesional - la fidelidad a su oficio - y yo puedo decir que fui un artista con éxito. Puse comida en la mesa, construí una nueva casa, puse mis hijos en la mejor escuela, y era fiel a todos los caprichos de mi mujer. Después de todo, ¿qué artista hoy en día puede afirmar que sobrevive de su arte? Yo sobrevivo. Sobrevivo. Mi obra maestra fue con Federico. Él también estaba en el ejército. Sector de espionaje. Tal vez porque lo conocía desde nuestra infancia. Un día me lo entregaron, como lo hubieran hecho a cualquier otro. Apareció en mi “estudio”. Yo preparaba mis instrumentos, como lo hubiera hecho cualquier otro día. Pero por algún motivo, ese día empecé con el dedo meñique. Un grito. Reconocí el sonido. Verde Esperanza! Inmediatamente le quité la capucha de cuero: procedimiento equivocado. Estaba irreconocible. Pelo largo, barba ... sangre en la ropa y la cara hinchada. Pero era la mirada de Federico. Nos miramos un largo rato, en silencio, entonces sin decir una sola palabra yo continué….pinté. Él no dejó caer una sola lágrima. Después de ese día nunca más lo vi. Fue el destino que le había traído junto a mi. De alguna manera. Y yo ¿tuve el poder de elección en todo esto? No sé cómo llegamos a estar en lados opuestos. No sé! Pero le soy agradecido. Fue mi mejor pintura. La última. (Tome otra bolsa de papel de chocolate). Hace unos cinco años volví a la fábrica. Me habían contado que él tenía una esposa, tres hijos. Uno de ellos había muerto antes de cumplir un año de edad. Resultado de la polio. Otro diagnóstico. Un año de edad! Sobraron dos hijos. Para él. Y una mujer. Ahora él pinta la vida de la gente con perfumes. Es interesante como los sentidos maduran de forma diferente en cada uno de nosotros. Nunca más levanté un pincel. La depresión, ella ... No hay capacidad o voluntad para buscar ayuda. Ella, se dice, viene de una mezcla de causas: genéticas, psicológicas y ambientales. Genera perdida de memoria. Si es la genética está uno predestinado? Es el destino? Era mi destino pintar con los sonidos? Con estos sonidos? Una causa psicológica podría evitarse? Ambiental - podemos elegir? Recuerdo que yo pensaba mucho en la muerte. Me llevaron a un. Yo era joven. Yo …y Federico estaba…el era un genio. A mi mujer le gustaban los chocolates. Con nueces! Cuándo ella supo lo que yo había… Pero tú estás aquí. ¿Quieres un chocolate? Se trata de una falla química en los neurotransmisores – algo con la serotonina, la dopamina. Vulnerabilidad biológica transmitida hereditariamente. Pero puedes tener depresión sin que nadie en tu familia haya tenido ningún síntoma antes. Hablaba de electro-shock como el tratamiento reactivado y reutilizado. Ironía del destino. No tardarán en venir para 14 - LA ESCENciA - Editorial Digital


llevarme de nuevo al salón celeste, casi blanco. Y yo sé, que estás pensando “lo merece”. Pon esto en tu cuaderno. Hace cinco años fui a la fábrica a ver si aún vería colores en todas las casas del barrio, y todas ya habían sido pintadas. Todas parecían tener su propia historia. Y yo solo veía casas plomas…casi blancas, sin color. El tiempo había hecho lo suyo. Yo…solamente quería oler el chocolate de nuevo. Pedirle perdón a Federico. Me abrió la puerta un muchacho. Me preguntó qué era lo que quería y no supe responderle. Me disculpé por la molestia y me fui. Me fui. Y ahora estoy aquí, sentado, en una noche fría de invierno, contigo, preguntándome sobre una condición…y yo ¿qué sé de lo que quieres saber? ¿Cuando me he vuelto un experto en la depresión?”. A mi me gusta andar, en las noches…solo, por un camino, o por el campo…me imagino que al otro lado de estas paredes, en un horizonte, lejos, hay una montaña, enorme, imponente, una montaña blanca…una montaña de chocolate. No pude hacerlo. No pude pedirle perdón. No supe como hacerlo. Ese muchachito tenía los ojos…la mirada de Federico. La mirada de Federico. Entonces oí los gritos! Color Verde Esperanza. Fui un cobarde. Anota eso. Anota eso en tu cuadernito de mierda! Esta bolsa con chocolates llegó hoy. Así como llegaron otras. Cada quince días una bolsa con chocolates. ¿Tú aquí? Tú aquí. Yo hablando contigo, y la maldita bolsa está llena! (Ofrece un chocolate). ¿Tú? No. No. No, no, no. no… Mejor te vas. Ya van a apagar las luces de afuera. Mejor te largas. Lárgate. ¡Lárgate! Una gran montaña, al otro lado de esta ventana. Y yo, por ahí, voy andando, por un camino, el campo, el camino, el campo camino, campo…camino, campo, camino, campo. Como una fuga…una fuga en Re-mayor… (Fin.)  

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El Perdón

(Trilogía de la Libertad)

De: Fernando Arze

Galeria Fotográfica 16 - LA ESCENciA - Editorial Digital

Fotógrafo: Roberto Dorado


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TT LA ESCENciA Editorial Digital de Dramaturgia Boliviana CONTACTOS:

Jorge Alaniz León – Director Correo Electrónico: jorge.alaniz@gmail.com Teléfonos: (0) 591-4285859 - 70728056 Cochabamba - Bolivia


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