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Boletín de análisis internacional Año 2 N° 03

DESAFIOS DEL INTERVENCIONISMO HUMANITARIO

Boletín de análisis internacional Año 2 Número 03, junio 2014 1


Las intervenciones internacionales de carácter humanitario son cada vez más usuales en la política internacional. Al ser visto en ocasiones como el único recurso para salvar y proteger la vida de civiles en situaciones de conflicto, cuando sus propios gobiernos no pueden hacerlo, no cabe dudas de que se constituye en la actualidad una de las instituciones internacionales más importante y al mismo tiempo controvertida. Esto último se debe a lo cuestionable de sus métodos, objetivos y posibilidades de éxito, dado que sus implementación tiene efectos en ocasiones de largo plazo no solo a nivel social sino político y económico. En este boletín, los miembros de INTERNACIA buscan analizar los distintos aspectos del intervencionismo humanitario. Luciano Quispe expone los distintos argumentos en torno a la naturaleza y efectividad de dicha práctica en la actualidad. Carlos Wiegering analiza el aspecto institucional del intervencionismo humanitario que propone la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH). Priscilla Coria, por su parte, expone el desarrollo jurídico del concepto de intervencionismo y las excepciones que establece, para aplicarlo al caso de la intervención rusa en Crimea. Finalmente, Roberto Rondo y Luciana Chamochumbi analizan los motivos y las consecuencias en el plano humanitario de la intervención militar de Francia en dos países africanos: la República Centroafricana y Mali, respectivamente. Comisión de INTERNACIA

Investigación

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Boletín de análisis internacional Año 2 N° 03

CONTENIDO

Debates en torno al intervencionismo humanitario Por Luciano Quispe...……………………….….…..….…....p3

ElLa OCAH: Institucionalidad e intervención humanitaria Por Carlos Wiegering.…...………………………………….p5

El principio de no intervención y sus excepciones en el caso de Crimea Por Priscilla Coria….…..………….…………………..….....p7 Crisis humanitaria en la república centroafricana Por Roberto Rondo..……………………………….……….p9

Intervención militar en Mali Por Luciana Chamochumbi..……….………………….…p11

Boletín elaborado por: Comisión de Investigación de INTERNACIA Luciano Quispe [Director]; Viviana Baraybar, Priscilla Coria, Adrián Lauer, Luciana Chamochumbi, Marcy Castro y Roberto Rondo. Diseño: Comisión de Investigación de INTERNACIA Contacto: investigación@internacia.org Búscanos en Facebook y Twitter 2


Boletín de análisis internacional Año 2 N° 03

Debates en torno al intervencionismo humanitario Por Luciano Quispe Robles, Licenciado en Ciencia Política de la PUCP

Fuente: AFP El intervencionismo humanitario es uno de los conceptos más controversiales dentro de la práctica y la teoría de las relaciones internacionales. Al ser, un comportamiento cada vez más recurrente desde el fin de la Guerra Fría, los especialistas han planteado por lo menos tres debates importantes: el primero, sobre el carácter legal, que examina la compatibilidad y contradicción entre distintos principios y doctrinas internacionales; el segundo, sobre el carácter político/moral, donde el intervencionismo humanitario es guiado por intereses estratégicos nacionales; y el tercero, en torno a la efectividad o necesidad de la intervención humanitaria para lograr resguardar la vida de civiles en situaciones de conflicto. A través de los años, el intervencionismo humanitario ha ganado legitimidad por parte de la comunidad internacional. El surgimiento repentino de conflictos étnicos y nacionalistas en países en desarrollo y países ex comunistas a inicios de los años 90 concitaron la atención de la comunidad internacional: algunos Estados son incapaces de hacer frente a conflictos de gran magnitud en su territorio para proteger a su propia población, por lo que es necesaria la intervención de otros países con capacidad suficiente para poner fin a la violencia y resguardar la mayor cantidad de vidas posibles. Las crisis humanitarias vividas en Somalia, Ruanda, Bosnia y Kosovo durante los años 90 fueron los primeros casos donde la comunidad internacional decidió dejar de lado la inacción e intervenir para proteger la vida de los civiles, aunque con resultados no necesariamente positivos. Así, la práctica recurrente del intervencionismo humanitario dio paso al surgimiento de una doctrina en base a este principio: la responsabilidad de proteger (R2P) que, si bien no tiene el rango de una ley internacional, es invocada con regularidad por distintos Estados debido a su alta legitimidad y su concordancia con los principios de la Carta de las Naciones Unidas referente al régimen de protección de derechos humanos. Dicha doctrina, que fue invocada para las intervenciones en Timor Leste, Sierra Leona, Darfur y Libia, justifica la intervención internacional en tanto se den casos de genocidio, limpieza étnica, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra.

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Boletín de análisis internacional Año 2 N° 03 Un primer debate, de carácter legal, surge a raíz de una aparente paradoja entre una práctica que busca proteger uno de los principios centrales de la política internacional como el respeto a los derechos humanos, pero que al mismo tiempo viola otros principios como el respeto a la soberanía y la no intervención en asuntos de otros países. En efecto, justificado o no, el intervencionismo humanitario contribuye a la erosión del rasgo estado-céntrico que sufre el actual sistema internacional. En ese sentido, se propone una transición del concepto de “soberanía como posesión” a “soberanía como responsabilidad”; es decir, dejar la noción westfaliana de soberanía por una que priorice el bienestar de los ciudadanos. Sin embargo, dicha propuesta no ha estado exenta de críticas, entre ellas las que advierten de la desaparición de fronteras1. De lo anterior se deduce también otro de los cuestionamientos más usuales al intervencionismo humanitario: que su despliegue obedece, más que a una genuina motivación humanitaria, a una determinada política del poder2. En ese segundo debate, y partiendo de un enfoque realista, no podría entenderse la intervención en Kosovo sin tener en consideración los intereses occidentales en reducir la influencia rusa en los Balcanes. El pedido de intervención humanitaria en Siria solicitada por el gobierno del Reino Unido o la justificación humanitaria de Vladimir Putin en Crimea son casos más explícitos de intervenciones motivadas por objetivos estratégicos. Y en ocasiones, las intervenciones humanitarias terminan facilitando (si no lo hacen directamente) la deposición de gobiernos, como pasó en Libia en 2011. Una intervención humanitaria no solo puede ser moralmente cuestionable sino que puede significar altos costos para los Estados; en ese sentido se enmarca el tercer debate : ¿Es siempre conveniente intervenir militarmente en un país para proteger a civiles? Esta pregunta no solo gira alrededor de los costos que usualmente sufren los interventores (el retiro de tropas norteamericanas de Somalia es emblemático) sino para los civiles en el conflicto, durante la intervención o post intervención. Según Western y Goldstein, se requieren ciertas condiciones para una intervención efectiva (es decir, aquella en donde se protege la vida de civiles), tales como la celeridad en la actuación, la suficiente fuerza militar para doblegar adversarios, una adecuada planificación, legitimidad internacional y un plan de salida (para evitar escenarios caóticos y violentos como la Libia post Gadafi). Charli Carpenter3 resalta de entre esos requisitos el carácter multilateral de la intervención y la necesidad de gozar de una amplia legitimidad: si las intervenciones occidentales en Bosnia post-Srebrenica o en Kosovo fueron efectivas, fue debido básicamente a un amplio, mas no unánime, respaldo internacional; mientras que el intento de intervención estadounidense en Siria, que tenía un claro componente unilateral, habría conducido a un escenario de violencia mucho más alto4. Visto esto, la intervención humanitaria parece ser un recurso imprescindible para la protección de derechos humanos pero puede al mismo tiempo generar efectos negativos y contraproducentes como el incremento de la violencia durante o después del conflicto. La minimización de los riesgos debería ir, entonces, en dos sentidos: compatibilizar y actualizar las doctrinas de gobernanza internacional referentes a los DDHH y la soberanía internacional (lo cual resulta necesario en tanto se ven erosionados por las nuevas prácticas internacionales), así como evaluar las causas de las intervenciones fallidas para evitar escenarios más violentos o limitar las políticas de poder de países con motivaciones poco humanitarias.

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Trobianni, Ricardo. “Have the norms of sovereignty altered to provide for humanitarian interventions?”. http://www.e-ir.info/2014/01/31/have-the-norms-ofsovereignty-altered-to-provide-for-humanitarian-interventions/ 2 Zimmerman, Dominik. “Why is the practice of the humanitarian intervention so controversial?”. http://www.e-ir.info/2014/04/30/why-is-the-practice-ofhumanitarian-intervention-so-controversial/ 3 Carpenter, Charlie. “Dont Call this a humanitarian intervention”. http://www.foreignpolicy.com/articles/2013/08/30/don_t_call_this_a_humanitarian_intervention 4 Western, Jon. “Nota ll interventions are the same”. http://www.whiteoliphaunt.com/duckofminerva/2013/08/not-all-interventions-are-the-same.html

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La OCAH: Institucionalidad e Intervención Humanitaria Carlos Wiegering Valcárcel, Licenciado en CCPP por la PUCP

Foto: Flickr

En la última década han surgido diversos debates sobre la efectividad del accionar de la ONU. Es usual escuchar que el rol de la ONU en la gobernanza global es limitado e incapaz de solucionar grandes problemas de fondo. Estas críticas se basan en el diseño institucional que tiene la ONU, sobre todo por el poder de veto que tienen los miembros permanentes del Consejo de Seguridad que limita su intervención en importantes conflictos armados. No obstante, la ONU ha demostrado ser muy eficiente en situaciones de intervenciones humanitaria. A lo largo de las décadas, este organismo internacional ha acumulado mucha experiencia y destreza en la logística e implementación de operaciones de emergencia ante distintas crisis humanitarias como desastres naturales y conflictos armados. El siguiente artículo trata sobre cómo actúa el Sistema de Naciones Unidas ante emergencias humanitarias, haciendo un especial énfasis en la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH). El Sistema de Naciones Unidas está compuesto por distintos organismos que velan sobre diferentes campos del desarrollo humano. Mucho de ellos, son fundamentales ante una emergencia humanitaria, ya que cubren ejes fundamentales como la seguridad alimentaria, la dotación efectiva de alimentos y medicinas, la gestión de los refugiados, etc. Cada organismo es autónomo y tiene sus propios objetivos y planes de acción. Sin embargo, un desastre natural puede suceder en cualquier momento, por lo cual estos organismos deben cooperar, para que la intervención humanitaria sea lo más rápida y efectiva posible. Para ello, se creó la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH), que se encarga de “movilizar y coordinar la acción humanitaria en colaboración de los agentes nacionales e internacionales a fin de aliviar el sufrimiento humano en situaciones de desastre y emergencia5”. La OCAH es una oficina que se encuentra adscrita a la Secretaría de Naciones Unidas y su director tiene el título de Secretario General Adjunto de Asuntos Humanitarios y Coordinador del Socorro de Emergencia. 5

NACIONES UNIDAS, Las Naciones Unidas Hoy (2009), pp.34.

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Boletín de análisis internacional Año 2 N° 03 La OCAH debe armonizar los esfuerzos de los gobiernos, los organismos de la ONU y las ONGs. La efectividad de la OCAH es tal que tiene una capacidad de respuesta de 12 a 24 horas desde que se produce la emergencia para la evaluación, reunir información, determinar las necesidades y armonizar la asistencia internacional. Por otra parte, la OCAH se encuentra haciendo consultas permanentemente a los Estados Miembros para acordar las prioridades de acción y vigila la situación de las contribuciones aportados por diferentes donantes e interesados6. Durante una situación de guerra civil o desastre natural es importante la protección de los niños y asegurar el restablecimiento de servicios básicos, abrir escuelas, proporcionar vacunas, medicamentos y otros suministros a poblaciones vulnerables. Para que ello sea posible, la UNICEF7 debe coordinar con el PMA8 y la FAO9 para la dotación efectiva de alimentos y la implementación de planes de seguridad alimentaria. Por otro lado, debe coordinar con la OMS10 para ejecutar programas de control de epidemias y campañas de inmunización. Además, se debe realizar coordinaciones con el ACNUR11 y la OIM12 en caso haya refugiados y desplazados para que colaboren con una gestión migratoria efectiva 13. Asimismo, la UNFPA14 puede colaborar con información pertinente sobre las poblaciones como estadísticas de natalidad, situaciones sanitarias, etc. La actuación de la OCAH asegura una respuesta interinstitucional coherente a situaciones complejas de emergencia, guerras civiles y de desastres naturales y ambientales. Entre las principales emergencias que atiende actualmente la OCAH se encuentran los conflictos en Siria, la República Centroafricana y Sudán del Sur15. Cabe destacar que la referida oficina también se encarga de elaborar políticas para asegurar que se aborden cuestiones de índole humanitarias, incluidas las que no entran plenamente en el mandato de ningún otro organismo existente. Por ejemplo, en la crisis humanitaria de Darfur, la ayuda se tuvo que enfocar en distintos ejes claves. No obstante, algunos ejes no fueron cubiertos por ninguna organización internacional; ya que éstas no se arriesgan a asumir responsabilidades fuera de sus mandatos, como por ejemplo en el saneamiento del agua. Ante estas falencias en el sistema de intervención humanitaria, la OCAH evalúa la capacidad de respuesta de las organizaciones internacionales y propone diferente estrategias para hacerle frente. Por último, la Oficina Regional de la OCAH para América Latina y el Caribe se encuentra en Panamá, mientras que Colombia es el único país en Sudamérica que cuenta con una misión permanente. Es preciso resaltar que la misión en la región se concentra principalmente en el tema de desastre naturales como terremotos, huracanes e inundaciones, prestando ayuda a México, Argentina y Brasil, mientras que en Colombia la OCAH apoya al gobierno al proporcionar asistencia y protección en zonas fuera de su alcance, y mediante la promoción del respeto del derecho humanitario internacional y los derechos humanos16.

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NACIONES UNIDAS, Las Naciones Unidas Hoy (2009), pp.311. Fondo de Naciones Unidas para la Infancia. 8 Programa Mundial de Alimentos. 9 Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. 10 Organización Mundial de la Salud. 11 Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados. 12 Organización Internacional para las Migraciones 13 La OIM no pertenece al Sistema de Naciones Unidas. 14 Fondo de Población de las Naciones Unidas 15 www.unocha.org 16 www.unocha.org/where-we-work/colombia 7

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El principio de no intervención y sus excepciones en el conflicto de Crimea Artículo escrito por Priscilla Coria, estudiante de Derecho de la PUCP La intervención de la República Federal Rusa en Crimea es un caso altamente complejo en el que es difícil de determinar si se vulnero o no el “Principio de no Intervención”. Dicha intervención involucra factores de índole social, económico y político, además se tiene que considerar el factor demográfico ya la población ucraniana es de variado origen étnico. A ello se suma el interés que suscita su ubicación estratégica, ya que es un importante enclave marítimo. En el pasado, Crimea fue incorporada a Ucrania tras la caída de la Unión Soviética, en una época en que económicamente se hallaba devastada. Actualmente, el dominio de esta región por parte de las fuerzas rusas ha generado conflictos suscitando distintos pronunciamientos en la esfera internacional. Existen diversos documentos consagrados al principio de no intervención; por ejemplo el artículo 2, inciso 7 de la Carta de las Naciones Unidas, la Carta de la OEA artículo 18, la resolución 2131 (XXI), la declaración 36/103 de la Asamblea General y la Resolución 2625 de la Asamblea General de las Naciones Unidas que reseña “(…) todo Estado se abstendrá de cualquier acción dirigida al quebrantamiento parcial o total de la unidad nacional e integridad territorial de cualquier otro Estado”. Por otro lado, es importante resaltar que en el Derecho Internacional existen normas con carácter impositivo o de “ius cogens” (norma imperativa internacional que tutela intereses de carácter público o general).Este principio se encuentra señalado en el artículo 53 de la Convención de Viena sobre los Tratados de 1969 que menciona “Una norma aceptada y reconocida por la comunidad internacional de los Estados en su conjunto como norma que no admite acuerdo en contrario, y que sólo puede ser modificada por una norma ulterior de Derecho Internacional general que tenga el mismo carácter”. Por ello, el principio de no intervención, es una norma imperativa de naturaleza “ius cogens”, de mandato obligatorio para todos los estados sin que puedan modificarlo por su voluntad. El principio de no intervención engloba la conducción de los asuntos internos de un Estado sin injerencias externas que puedan vulnerar la integridad territorial o afectar la libre elección de un sistema político, económico, cultural o de otra índole que sea asunto de competencia exclusiva de un Estado. Este principio está vinculado a su vez con el de libre determinación de los pueblos. Por otro lado el principio de intervención, implica dos elementos: El primero, un elemento coercitivo, consiste en el uso de la fuerza extranjera; y el segundo, el dominio reservado, consiste en la afectación de uno de los elementos del Estado ( territorio, gobierno, y población ). En este caso, el uso de tropas armadas rusas en Crimea constituye el elemento coercitivo que va en contra de utilizar medios pacíficos para resolver un conflicto internacional. Mientras que la ocupación de las tropas en territorio Ucraniano conforma el dominio reservado del Estado. Existen dos tipos de intervención directa e indirecta, esta injerencia, seria de tipo directo, teniendo como precedente el fallo del canal de Corfú de la Corte Internacional de Justicia. En este fallo, se señaló que una intervención de tipo directo se constituye cuando un estado ejerce un acto coercitivo, y en consecuencia afecta a uno de los bienes de dominio reservado. Respecto, el referéndum en Crimea por parte de Rusia

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Boletín de análisis internacional Año 2 N° 03 constituye también una intervención directa: el elemento de dominio reservado lo constituiría la libre determinación política, ello respecto de Ucrania, puesto que se ha realizado y efectivizado un referéndum en Sebastopol, que siendo además una disposición ilegítima a nivel constitucional, por el artículo 73 de la Constitución de Ucrania, todo asunto relativo a un cambio en el territorio Ucraniano debe someterse, exclusivamente, a un referendo celebrado en todo el país. El único órgano estatal facultado para anunciar un referendo de toda Ucrania es “ Verkhovna Rada”, el parlamento. De conformidad con el artículo 134 de la Constitución Ucraniana, la República Autónoma de Crimea forma parte del territorio de Ucrania. Las excepciones al principio de no intervención comprende los siguientes: 1. Intervención solicitada: Se produce a petición libre y expresa del órgano constitucionalmente competente para hacerlo, autorizando el uso de la fuerza. 2. Intervención por democracia: Se da ante la amenaza al Estado o quebrantamiento de la democracia. 3. Intervención por Derechos Humanos, que comprende los siguientes tipos: a) Intervención de humanidad: Intervención de un Estado en otro para socorrer solo a sus nacionales. b) Asistencia humanitaria: Derecho de un Estado de acordar asistencia ante situaciones de catástrofe o indefensión de población. Existe un deber de ofrecerla y de aceptarla. c) Intervención humanitaria: No es realizada por las Naciones Unidas, se utiliza el uso de la fuerza de parte de otro Estado, organización internacional o grupo de Estados con la finalidad de cesar y oponerse a las violaciones de los derechos humanos sobre el territorio de un Estado. d) Injerencia humanitaria: Solo puede ser ejercida de forma única y exclusiva por las Naciones Unidas. Después de la anexión de Crimea, la República Federal Rusa argumento que su actuación está en línea del precedente de Kosovo, y por ende, es válido. Si bien existen similitudes entre Crimea y Kosovo, tales como un marcado deterioro del grado de autonomía que el Estado les había reconocido en épocas anteriores, regiones autónomas con poblaciones diferenciadas del resto del estado. Sin embargo, hay claras diferencias: En el caso de Kosovo el ejército serbio ejerció violencia directa sobre sus nacionales, más conocida como limpieza étnica, que no hubo en Crimea, pues la población rusa no sufre ninguna agresión por parte de la autoridad central de Ucrania. Como recordaremos, Kosovo declaró su independencia de Serbia; hechos como la guerra de Kosovo en 1999 y la constante violencia interétnica (entre serbios y albaneses principalmente), propiciaron intervenciones extranjeras sin autorización de la ONU siendo la violación de derechos humanos un rasgo característico que justifico la intervención humanitaria por parte de la OTAN, mientras que Rusia no puede alegar dicha intervención, ya que en el caso concreto no hubo una vulneración a los derechos humanos en Crimea. En conclusión, la intervención de Rusia en Crimea vulnera el principio de no intervención, el principio de igualdad soberana de los Estados y resolución de conflictos por medios pacíficos, todos ellos considerados como principios fundamentales que se rige la Carta de Naciones Unidas. Asimismo, no cabe ninguna excepción al principio de no intervención en la población de Crimea, ya que no ha sufrido ninguna agresión por parte del estado Ucraniano ni una vulneración de derechos humanos, por lo tanto no es necesario una intervención de ningún estado.

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Crisis humanitaria en la República Centroafricana Por Roberto Rondo, estudiante de Ciencia Política y Gobierno de la PUCP

Foto:Reuters

Un millón de personas en situación de inseguridad alimentaria, 400 000 desplazados y 68 000 refugiados en países vecinos, son algunas de las cifras que dejan ver las consecuencias de la creciente violencia étnicoreligiosa que desde 2012 viene azotando a la República Centroafricana. Al momento de iniciarse la actual crisis, la población de este país, estimada en 5.2 millones de habitantes, estaba compuesta por un 15% de musulmanes, 50% de cristianos (católicos o protestantes) y 35 % de seguidores de creencias autóctonas17. La identidad religiosa en el país está usualmente asociada también con la identidad étnica, siendo el noreste del país la zona de mayoría musulmana con fuertes vínculos familiares con los habitantes del Chad, mientras que el sur es de mayoría cristiana. Desde que consiguió su independencia de Francia, el dominio político del país ha estado en manos de la mayoría cristiana, lo cual ha llevado a que la población musulmana perciba discriminación en su contra; a eso se suma la constante competencia entre musulmanes y cristianos por el control de los recursos naturales del país. El frágil gobierno central de la República Centroafricana tuvo que hacer frente desde 2012 a una coalición de liderazgo principalmente musulmán llamada “Séleka” (alianza en la lengua local Sango). La mayoría de sus miembros, pertenecientes al noroeste o al vecino país del Chad, inicialmente propugnaban por una mayor inversión de parte del Estado en las zonas de mayoría musulmana y una mayor participación de estos en el gobierno18. Sin embargo, la dinámica del conflicto escaló violentamente y en marzo de 2013 este grupo armado logró entrar a la capital, Bangui, y tomar control del gobierno hasta ese entonces en manos de François Bozizé, presidente cristiano evangélico, llevando al poder a Michel Djotodia quien sería el primer presidente musulmán en la historia del país. Desde que logró obtener el poder, Séleka ha llevado a cabo

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CIA World Factbook (April 11, 2014) “Crisis in central Africa”. Congressional research service

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Boletín de análisis internacional Año 2 N° 03 ataques contra comunidades cristianas rurales del noroeste del país, y ha perseguido a los simpatizantes de Bozizé en Bangui. En respuesta, las comunidades cristianas, mediante las “anti-balakas” (milicias comunales creadas durante los noventas), han emprendido también ataques contra la población musulmana, a quienes consideran “extranjeros” provenientes del Chad y que desean apropiarse de los recursos de Centroáfrica19. Naciones Unidas ha reportado que en varias zonas del país la población musulmana está siendo “masacrada”20. Por otra parte, The Lord Liberation army (LRA), una pequeña milicia Ugandesa y cuyo origen está separado de los eventos ocurridos en Centroáfrica, ha venido operando desde 2008 al sur del país 21 en apoyo a los grupos cristianos, aprovechando la inestabilidad y falta de control efectivo en la zona para establecerla como una base segura más allá del alcance del ejército ugandés. Dada la incapacidad del gobierno para controlar efectivamente su territorio, la situación de la población musulmana es particularmente crítica, por lo que observadores internacionales han señalado que las atrocidades en masa que ya vienen ocurriendo en el país tienen potencial de convertirse en un genocidio22. Antes de la resolución 2127 del Consejo de Seguridad que autoriza el despliegue de tropas a Francia y a la Unión Africana en la República Centroafricana con el objetivo de proteger a la población civil, ya existían tropas francesas en la república centroafricana cuyo objetivo era la construcción de capacidad militar en el país, y durante el avance de la Seleka proteger e a los ciudadanos franceses y el aeropuerto internacional de Bangui23. Sin embargo, el gobierno francés se negó a intervenir para proteger al presidente Bozize o, una vez establecido el gobierno del presidente Djotodia, intervenir para ayudar a estabilizar el país. Para setiembre de 2013 la aproximación de Francia hacia la crisis en la República Centroafricana comienza a cambiar aumentando progresivamente su presencia militar; además tuvo un rol clave en las discusiones dentro del Consejo de Seguridad de Naciones. Aunque Francia no posee grandes intereses económicos en el país que puedan justificar su intervención, sus razones para tomar un rol más activo en el país pueden estar motivadas en parte a que la expansión del conflicto, dadas sus características, puede ser fuente de inestabilidad regional principalmente en países de mayor relevancia geopolítica para Francia como Chad o Camerún24. Actualmente la presidencia de la República Centroafricana está a cargo de un gobierno de transición y pese a los esfuerzos desplegados, las tropas internacionales aún enfrentan a enormes desafíos en el terreno para pacificar el país. Las milicias se pueden confundir fácilmente con la población; la infraestructura del país tiene graves carencias, y las instituciones estatales que podrían contribuir a los esfuerzos de estabilización están ausentes. En enero de 2014, embajador francés ante la ONU declaró que las fuerzas francesas y africanas se encuentran en "casi una situación imposible" acerca de "qué hacer, en términos prácticos para ser eficaz para evitar que las personas se maten unos a otros, cuando ellos desesperadamente quieren matarse unos a otros”25. A 20 años del genocidio Ruandés, esperemos la comunidad internacional no repita los errores del pasado.

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Peter Bouckaert (HRW), “The Central African Republic Has Become a Nightmare for Muslims. The Washington Post, March 16, 2014 20 Le Monde, “En Centrafrique, l’exode des musulmans se poursuit,” April 27, 2014. 21 U.N. Radio, “UN Warns of Genocide in Central African Republic,” January 16, 2014 22 On the Heels of Kony: The Untold Tragedy Unfolding in the Central African Republic, June 2010 23 Global Insight, “CAR PM Appeals to France for Security Assistance,” April 18, 2013. 24 “Crisis in central Africa”. Congressional research service 25 Reuters, “Central Africa Republic Religious Hatred Was Underestimated: France,” January 15, 2014.

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Intervención militar en Mali Por Luciana Chamochumbi, estudiante de Ciencia Política y Gobierno de la PUCP

Foto: World Bulletin

Azawad es un territorio al noreste de Mali, de unos 820 mil kilómetros de extensión, con zonas montañosas y desérticas, con un clima que genera golpes de calor mortales y con tierras que sufren la degradación. Toma una porción del Sahel y del desierto de Sahara, zonas en su mayoría inhabitables. Es en esta región donde el Movimiento Nacional por la Liberación de Azawad (MNLA), liderado por la tribu nómade Tuareg, ha montado su lucha por la causa separatista produciendo inestabilidad en todo el país. Esta crisis secesionista, suscitó una rebelión armada en marzo del 2012, volviéndose de interés internacional cuando, como estrategia militar, se formó una alianza entre el MNLA y fuerzas islamitas extremistas y terroristas. Azawad es zona estratégica para el contrabando de droga, el tráfico de armas y el secuestro de extranjeros actividades de financiamiento de las fuerzas terroristas. Ante este escenario, AQMI y MUYAO, organizaciones terroristas ligadas a Al Qaeda no tardaron en desarrollarse gracias a la alianza con el MNLA para asegurar el control militar en las principales ciudades de la región, como: Tumbuctú, Gao y Kidal, donde tienen sus bastiones. En suma, esto ha venido significando una constante amenaza para la población campesina que pasa hambrunas y episodios de violencia extrema debido a este nuevo rebrote terrorista, así como para la integridad territorial de las naciones vecinas. Además, desafía la seguridad internacional debido a la conformación de un centro de poder yihadista (la rama más violenta del Islam) que se consolida a medida que se extiende por el Sahel. Según la ONU, cada estado es soberano y como tal tiene toda la facultad de gobernarse a sí mismo, esa es la racionalidad que rige en el SI cuyo actor principal es el Estado modermo. Sin embargo, Mali, como muchas naciones africanas, se caracteriza por una trayectoria histórica proclive al colapso del estado, la incapacidad del Estado para aplicar la ley en toda la extensión de su territorio y por la inestabilidad política donde las

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Boletín de análisis internacional Año 2 N° 03 juntas militares adolecen de legitimidad en sus regímenes siendo actores clave del poder de facto. Asimismo, los conflictos étnicos derivados de sus fronteras ponen en evidencia un estado incapaz de incluirlos y cumplir con sus funciones estatales básicas de gobernabilidad. Ante esta situación crítica y su repercusión en la seguridad de Mali y otros estados se hace necesaria la asistencia de la comunidad internacional en el conflicto. La primera acción internacional se dio el 20 de diciembre del 2012 cuando el Consejo de Seguridad emitió la Resolución 2085 que inició el despliegue de una misión militar de apoyo por parte de AFISMA (Misión Internacional de Apoyo a Mali con Liderazgo africano) a cargo de la Comisión Económica de Estados del África Occidental (CEDAO) cuyo objetivo principal consistió en ayudar a las Fuerzas Armadas de Mali con adiestramiento en una potencial ofensiva para recuperar el norte y la protección de la población civil. Asimismo, la UE se concentró en dirigir una misión siguiendo el concepto de “gestión de crisis” con el objetivo de capacitar y organizar al ejército maliense en la lucha ofensiva contra los terroristas en el norte. Durante esta acción la ONU instó al apoyo de los estados miembros, las organizaciones regionales e internacionales. Hasta ese momento el Consejo de Seguridad instaba a una planificación militar más detallada antes de iniciar una operación de tipo ofensiva en Mali. Una de las razones de oposición a intervenir, alegada por EEUU, es la crítica situación política interna, debido en buena parte a la serie de alianzas entre sus líderes, cuya inestabilidad hacía dudar el éxito de una intervención militar y más bien elevaba los riesgos durante el desarrollo de la misión. Además, las medidas contenidas en la Resolución 2085 no consideraban acciones inmediatas y especificas del lanzamiento de un ataque ofensivo en el norte de Mali. Sin embargo, la Unión Africana jugó un papel preponderante expresando la urgencia y la importancia del apoyo internacional. Asimismo, su determinación y constante presión para el despliegue de una misión internacional que ocupe el país en crisis logró llamar la atención sobre la preocupante situación. El giro de las acciones de la Comunidad Internacional se da con el ataque a la ciudad de Konna, situada en la región de Mopti, el 9 de enero y el avance inminente de las fuerzas terroristas hacia la capital de Bamako. Es así, como luego de un pronunciamiento de parte del gobierno de Mali a Francia pidiendo acciones inmediatas y con el respaldo internacional, el presidente François Hollande tomó el liderazgo de la crisis e intervino militarmente en una ofensiva fulminante y decisiva desde su arranque. Es importante mencionar que Francia contaba con conocimiento del terreno en Mali, así como de la guerra en el desierto que exige experticia en el desplazamiento y soldados entrenados para los desafíos que esto implica. La reacción francesa en el terreno arrancó el 11 de enero con la Operación Serval y se concentró en primer lugar en tomar el control de la capital y ponerla a resguardo. Además, significó la participación de muchas naciones. Francia desplegó un ejército de 4000 soldados, que se unieron a las del ejercito maliense y a 6000 soldados de la tropa de AFISMA. Asimismo se contó con la contribución de las naciones occidentales (Reino Unido, Bélgica, Canadá y los EEUU) que proveyeron ayuda logística y de inteligencia. Las tropas desplegadas en Chad, Burkina Faso y Costa de Marfil contribuyeron a frenar las incursiones yihadistas que habían tomado los aeropuertos de las ciudades de Tombuctú y Gao. Los ataques por aire incluyeron a la sección paracaidista francesa y sucedáneos bombardeos para eliminar cualquier concentración terrorista. Mientras que las operaciones terrestres lograron llegar al interior del desierto debilitando aún más las bases islámicas hasta convertir el enfrentamiento en una guerra de baja intensidad.

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Boletín de análisis internacional Año 2 N° 03 No obstante, no se ha logrado acabar con la amenaza terrorista que resisten en las zonas montañosas del desierto del Sahara. En la actualidad, la ayuda militar exterior sigue siendo indispensable en Mali. La Operación Serval y las demás ataques contra los extremistas marcan una nueva dirección en el conflicto maliense cuyo reto principal es trabajar en fortalecer sus fuerzas armadas para que pueden garantizar la seguridad y la estabilidad del país. Mientras que en el plano político, iniciar negociaciones con la población Tuareg, tribu líder del MNLA, que permita su inclusión en un proyecto de construcción nacional. Parte de la solución del proceso político interno parte porque los rebeldes Tuareg corten sus vínculos con organizaciones islámicas extremistas y que como una comunidad se integren al territorio del Estado maliense y de allí se inicie un nuevo intento de gobernabilidad con las autoridades en transición para resolver los reclamos de larga data que desquebrajan el núcleo de este país

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Boletín de Análisis Internacional Año 2 Número 03, junio 2014

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