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Tela Ficción Convertidos en nómades virtuales, todos asistimos a revoluciones materiales que no logramos descifrar en las prendas que llevamos puestas. La ingeniería del confort y la salud, la fusión electrotextil y la sustentabilidad son los tres pilares de la revolución textil que sucede. Cómo la consultora británica BioCouture lidera en el uso de microorganismos para hacer tela. Para comprender mejor hacia dónde se dirige la actual revolución textil necesitamos entender los cambios sociales que se están viviendo. La tecnología permite al ser humano aventurarse tanto en el mundo físico real como en el mundo virtual. En los últimos años, las personas comenzaron a convertirse en lo que se podrían denominar nómades virtuales, con algunos pocos puntos de referencia. Ya no importa el tiempo en su cantidad, sino en su calidad. La percepción del espacio y del tiempo interactúan con la subjetividad, la búsqueda de identidad y de pertenencia. Por ello se necesita experimentar e indagar el espacio extraterrestre, la microcirugía, la ingeniería genética, la investigación de nuevos microambientes. La intersección del arte, la ciencia, la tecnología, la industria y la sociedad es el punto de partida esencial para el desarrollo de la innovación e invención. Así es como este modo de exploración permite una forma de 12

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Buena parte de la innovación material de BioCouture va a las grandes marcas, que ya palpitan su biofuturo. Es que el foco de la consultora es estrictamente biológico. Aplicación en chaquetas de la línea Calvin Klein.

visualizar y trazar el posible escenario futuro: el objetivo consiste en convertir la actual ciencia ficción en la realidad de mañana. Actualmente los textiles del futuro se crean trabajando en grupos interdisciplinarios que investigan las nuevas direcciones de la tecnología y sus efectos en la sociedad. Hoy la revolución textil se basa en tres pilares conectados muchas veces entre sí: —I La ingeniería del confort y la salud, que incluye todos aquellos desarrollos enfocados en la protección y la salud en general.

—II La fusión electrotextil, que facilita los nuevos desarrollos avocados a generar conectividad en todos los sentidos y, además, se ocupa de integrar la tecnología electrónica a la vida cotidiana. —III La sustentabilidad, que favorece desarrollos cuyo objetivo es priorizar la calidad de vida, basándose en la observación de la naturaleza para el desarrollo de productos éticos, preocupados por el impacto ambiental. Con respecto a este último concepto es de destacar la labor de BioCouture, una consultora de innovación en diseño con sede en Londres dedicada a investigar los últimos adelantos en biomateriales, así como los procesos de biomanufactura. Su rasgo diferencial se basa en la investigación y el estudio de materiales sustentables y microorganismos, tales como bacterias, hongos y algas, que tienen potencial de aplicación para la elaboración de los futuros productos de consumo, entre innovación y creación.


02 El principal componente de la caparazón de los cangrejos es el “chitin”, utilizado para hacer chitosan, un protector biodegradable. Ideal para cascos y partes automotrices. 03 Ya hay versiones materiales provenientes de la familia de hongos mycelia, con buenísimas aplicaciones para la moda. 04 Qué tal si en vez de plásticos o metales “criamos” las carcazas de nuestros teléfonos. 05 El diseñador Alex Luxat, (Wefunk) creó un skate con “curran” un biocompuesto derivado de las zanahorias.

Suzanne Lee, su fundadora, es diseñadora de indumentaria y ha sido investigadora senior del departamento de Indumentaria y Textil del Central Saint Martins College of Art & Design. Comenzó su trayectoria investigando, junto con una bióloga y un grupo de científicos, la utilización de una celulosa obtenida a partir de bacterias y microbios, permitiéndole proyectar el futuro textil desde una mirada diferente. Para la obtención de este biomaterial textil se inspiró en una antigua receta de una bebida utilizada en Rusia y China denominada Kombucha. La receta consiste en preparar una gran cantidad de té verde con mucho azúcar que se vierte en una bañera para luego añadir un cultivo mixto de levaduras, bacterias y otros microbios. La solución se tapa, y se deja reposar y fermentar durante dos o tres semanas a una temperatura constante. Al cabo de este tiempo se puede observar que en la superfi-

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cie se forma una especie de membrana o capa de celulosa flexible separada del líquido. El material que resulta de este proceso es de aspecto delicado, semitransparente y puede ser utilizado como tela o cuero vegetal para confeccionar chaquetas, vestidos, pantalones, entre otras prendas. Se lo puede utilizar como si fuese un trozo de tela convencional o bien colocarlo humedecido sobre una forma tridimensional de madera para moldearlo y de esta forma darle el volumen deseado. Entre las ventajas ambientales del material se destaca que puede teñirse muy fácilmente con colores provenientes de tintes naturales y que requiere muchísimo menos colorante que otras fibras. Además, como es íntegramente biodegradable, de no utilizar más la prenda se la puede añadir al compost y convertirla en abono orgánico. BioCouture convoca a profesionales innovadores y productores para explorar una

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BioCouture www.biocouture.co.uk

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06 Proceso de secado de las láminas de hongos, cultivadas en té verde con azúcar. 07 Prendas frescas logradas a partir de millones de pequeñas bacterias: 100% natural. 08 Aplicaciones de biomateriales con estampa.

vía ecológica y sustentable de la moda del futuro. Produce reportes que sintetizan estas tendencias y permiten a las empresas comprender mejor el significado en relación con su filosofía en particular. Asimismo, a través de workshops personalizados estimulan a los empleados de las empresas a reflexionar acerca de cómo estos nuevos materiales y procesos emergentes pueden ser aplicados en sus propias marcas. Cultivar la propia ropa es para BioCouture una realidad posible, e investigar otros orígenes para la obtención de fibras permite que el proyecto llegue a más disciplinas, más allá del ámbito de la moda. Por eso, impulsan la creatividad al estudiar cómo aprovechar el caparazón de un cangrejo para convertirlo en un casco de protección para ciclismo, considerando que el principal componente de su esqueleto es similar a la celulosa y a la queratina. O bien, la posibilidad de convertir materiales 14

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de residuos en biomateriales compostables con posibilidades de aplicación en artículos de moda, o cómo crear tablas de patinetas a partir de la celulosa que se obtiene de los residuos del cultivo de zanahoria. La naturaleza es una fuente inagotable de recursos y, si bien la celulosa microbiana que BioCouture cosecha no es un material que se proponga reemplazar al algodón o a las demás fibras y tejidos convencionales, sí puede significar un complemento inteligente y sustentable de ellos. El desafío en la investigación textil hoy empuja a que proyectos pioneros de estas características se multipliquen, de manera de ayudar a las marcas de moda, de artículos deportivos y de lujo a repensarse a sí mismas, y por ende, a diseñar escenarios que les posibiliten imaginar un futuro biodiseñado, donde a partir de la reutilización de residuos y recursos renovables puedan cultivar sus propios materiales.

cv Susana Conforti Diseñadora textil (FADU/UBA). Especialista en Gestión Estratégica de Diseño, FADU/ UBA junto al Politécnico de Milán. Magíster en Gestión de la Comunicación en las Organizaciones, Universidad Austral.


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