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ESTUDIOSDEL PATRIMONIO CULTURAL

10 abril 2013. www.sercam.es

PATRIMONIO

EN CASTILLA Y LEÓN

INDUMENTARIA

LITÚRGICA

FLAUTAS DE PAN ENTERRAMIENTOS EN ENTERRAMIEN

PALAZUELOS NICAS

UN SELLO

PAPAL

VALLE DEL ESLA SS. XVIII-XXI

BAALBEK


EPC

10 5 I EDITORIAL 6 I

Castilla y León: el patrimonio más vasto de España.

18 I

Indumentaria litúrgica de los siglos XVI y XVII en la iglesia parroquial de Cogeces del Monte.

26 I

De tubos de caña y bloques de madera. Las flutas de Pan de la Europa antigua a través de las evidencias históricas.

44 I

La historia de los enterramientos en Santa María de Palazuelos (Valladolid)

Francisco José García Gómez

Consuelo Escribano Velasco, Manuela Gutiérrez López y Miguel Herguedas Vela

Edgardo Civallero

Arturo Balado Pachón y Ana B. Martínez García


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54 I

DOSSIER FOTOGRÁFICO Nitratos de Castilla, S.A. El sueño de una noche de verano.

76 I

Un sello papal a nombre de Gregorio XI en la iglesia de la Peregrina, Sahagún

82 I

Economía y sociedad en el valle del Esla. Villaveza del Agua, ss.XVIII-XXI

J. Álvaro Arranz Mínguez

Francisco Javier Moreda Blanco, José Ramón Sola Alonso, Rosalía Serrano Noriega y Francisco Javier Marcos Herrán.

María Pilar Valderas Sastre

100 I FRAGMENTOS ESCOGIDOS Una tumba “insignificante” en el Líbano


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ESTUDIOS DEL PATRIMONIO CULTURAL Nº 10 Abril de 2013 ISNN 1988-8015 Edita SERCAM, Servicios Culturales y Ambientales, S.C. Consejo editorial Alicia Gómez Pérez (SERCAM, S.C.) Roberto Losa Hernández. José Ramón Almeida Olmedo. Colaboradores en este número Arturo Balado Pachón Edgardo Civallero Consuelo Escribano Velasco Francisco José García Gómez Manuela Gutiérrez López Miguel Hergedas Vela Francisco Javier Marcos Herrán Ana B. Martínez García Francisco Javier Moreda Blanco Rosalía Serrano Noriega José Ramón Sola Alonso María Pilar Valderas Sastre Diseño y maquetación Roberto Losa Hernández Foto portada Capilla de Santa Inés. Santa María de Palazuelos. Foto: A. Balado y A. B. Martínez Distribución digital en www.sercam.es Para colaboraciones o información envíe un email a: epc@sercam.es Estudios del Patrimonio Cultural permite la reproducción parcial o total de sus artículos siempre que se cite su procedencia. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores. Estudios del Patrimonio Cultural no se responsabiliza ni se identifica necesariamente con las ideas que en ellos se expresan.


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EDITORIAL

Terminaba la editorial de EPC 09 con una frase para nada premonitoria como era mi pretensión: “La amapola, la gota de color en un océano de ceniza, resistirá los embates del viento y del sol abrasador porque aquí va una parte de nuestro pasado y de nuestras conciencias de personas que aman la Cultura. Y, por supuesto, nuestro futuro”. Qué lejano va quedando esto cuando has visto a tantos amigos y compañeros orillarse en el camino o vagar de la nada a la nada más absoluta en una especie de travesía del desierto donde no hay un puerto claro de arribada. O, ni siquiera, existe esa posibilidad de fondeadero al socaire de los peores vendavales que ahora soplan. Y, cuanto peor cuando el torpedo ha tocado de lleno en la línea de flotación. Ya no somos esa empresa cultural que animaba a reinventarse para buscar nuevas vías de trabajo y, menos aún, reivindicar la imaginación como medio de evolución empresarial. Estamos en un periodo crítico donde se ha impuesto el ahorro (el no gasto) frente a la calidad o la efectividad emocional y didáctica de las intervenciones. Nos encontramos en un momento donde la llamada “baja económica” prima sobre el resto de criterios. En muy pocos años hemos dado un paso de gigante hacia atrás y hemos regresado a los inicios de la década de los noventa. La diferencia es que entonces todo estaba por hacer y, además, teníamos veinte años menos. ¡Menudo cómo pesan! Las musealizaciones son ridículas, las excavaciones arqueológicas casi inexistentes, las investigaciones asunto de “científicos locos”, autosuficientes y autónomos. El componente de empresa –un grupo de profesionales trabajando juntos- es insostenible. Como la película de 007 Panorama para matar, o para morir. El vagabundeo profesional al que me refería anteriormente

Se ha impuesto el ahorro frente a la calidad o la efectividad emocional y didáctica de las intervenciones. es un ir y venir esperando algo que no llega. El paisaje cultural que nos rodea, sembrado siempre en tierra pobre pero con enormes y sabrosos frutos gracias al trabajo y esfuerzo, se está secando por falta de riego. Quizá tendremos que llorar para que nuestras lágrimas rocíen las extenuadas semillas a falta de lluvia o de canales y acequias que traigan el agua necesaria de otros lares. Aunque llorar ¿cómo y ante quién? Esa es otra historia. No quiero finalizar estas líneas dejándoos mal sabor de boca y un poco más de tristeza del que ya tenéis/tenemos. Estamos en el plenilunio de primavera y los ansiados “brotes verdes” han comenzado, no los que esperamos sino los otros, los que corresponden al ciclo vital. Quizá sea lo que nos queda, iniciar otro periodo o etapa. Los historiadores, de esto algo entendemos. Prometo que si volvemos a vernos en esta misma sección de otro EPC no hablaremos de la crisis.


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CASTILLA Y LEÓN:

EL PATRIMONIO MÁS VASTO DE ESPAÑA

Francisco José García Gómez Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Valladolid, Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor de la Universidad Europea Miguel de Cervantes I fjgarcia@uemc.es

El ingente catálogo patrimonial de Castilla y León supone un acervo cultural que se transforma en un complejo y costoso aparato de gestión para un momento como el actual. En dicha gestión intervienen múltiples factores, desde declaraciones internacionales y nacionales de parte de nuestro patrimonio, pasando por la problemática de su gobernanza y los inciertos planes de nuestra administración para hacer frente a su presente y su posible futuro. Es momento de hacer una reflexión sobre un panorama complicado que puede tornarse de un problema en una ventaja estratégica para hacer frente a una realidad ciertamente adversa como la actual. Palabras clave: patrimonio; conservación; gobernanza; intervención; puesta en valor.


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El valor de una civilización se mide no por lo que sabe crear, sino por lo que sabe conservar.

Edouard Herriot

Reflexionar sobre patrimonio y su gestión facilita, casi siempre, una crítica constructiva, dado que el tema plantea cuestiones que todos, más tarde o más temprano nos hemos hecho alguna vez nos gusten más o menos las piedras viejas. Recientemente diferentes casos de expolio han sacado a la palestra un tema que nos preocupa al tratarse, incluso por definición legal, de una propiedad de todos. El robo del mosaico burgalés de la villa romana de Baños de Valdearados, el histriónico caso del paseo del Codex Calixtinus, en Gerona intentaron meter un gol olímpico con un pastiche digno del mejor trilero, en una clara maniobra publicitaria del propietario de la finca, por no pensar en un patinazo mayúsculo de algunos especialistas catalanes. Por si el catálogo de los heraldos del esperpento parecía escaso, una octogenaria aragonesa daba una lección de cómo crear un recurso turístico con un paquete de rotuladores, una caja de témperas y, en vista del resultado, sin las gafas de cerca. Ponía además en evidencia que el descuido del patrimonio no es una exclusiva de nuestra comunidad, sino de nuestro país que, ante quienes quieren desterrar una herencia cultural como la de los toros, reivindica la genética necesidad de refrendar que seguimos necesitando un ministerio de la sevillana y la pandereta para hacer frente a tanta españolada. Visto lo visto, lo que nos tiene que preocupar, entonces, no es la prima de riesgo sino toda la familia entera.

El objeto patrimonial El patrimonio cultural se define como el conjunto de bienes heredados por una sociedad, que conforman el testimonio y legado cultural de la misma, lo que ha de suponer la máxima expresión cultural de dicha sociedad. A nadie escapa que a partir de este reconocimiento de los bienes patrimoniales de una sociedad a la que pertenece un individuo cualquiera, le hace copropietario de los mismos. Ello implica que se tenga un derecho absolutamente inalienable a disfrutar de los mismos. Sin embargo para que ese derecho se lleve a cabo de una manera ordenada, es necesario el planteamiento de una estructura de gestión adecuada. Tenemos derechos pero no somos propietarios legítimos sino depositarios de unos bienes que debemos trasmitir obligatoriamente, en las mejores condiciones posibles, a las generaciones venideras. En una división admitida nos encontramos con el Patrimonio Material (tangible, desde los grandes monumentos a las más pequeñas obras artísticas, pasando por las obras literarias, los archivos y bibliote-


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Izq. Monasterio de Santa María de Rioseco, Manzanedo (Burgos). Dcha. Atauta (Soria).

cas) e Inmaterial (manifestaciones culturales no tangibles que se transmiten de una generación a otra y que se recrean de manera continua por las comunidades o grupos en función de su entorno). La legislación categoriza estos objetos patrimoniales en: monumento, jardín histórico, conjunto histórico, sitio histórico, zona arqueológica, conjunto etnológico y vía.

El porqué de las definiciones En resumidas cuentas, para tener el conocimiento exacto de lo que consideramos de verdad patrimonio y que no. En qué debemos invertir o lo que debemos proteger y lo que no. Los estados y las diferentes administraciones aceptan este tipo de términos para poder unificar criterios en la elaboración de leyes y decretos propios. Son fundamentales para llevar a cabo acuerdos, o convenios y poder participar en declaraciones y actuaciones en general con instituciones que exceden sus límites geográficos, tanto en el plano nacional como en el internacional. En definitiva, para tener una herramienta con la que hacer frente a la problemática real del patrimonio. La Unesco, el Consejo de Europa, el ministerio de turno o la consejería que corresponda tendrán una serie de competencias sobre un grupo de objetos patrimoniales enmarcados bajo estas definiciones. Asimismo, cualquiera de nosotros tendrá unos derechos y obligaciones respecto a los mismos. Evidentemente, nunca será lo mismo el temple pintado por la anciana de Borja que un Picasso, aunque mantengan un cierto parecido estético. A partir de este contexto general se despliega un catálogo de declaraciones de recursos patrimoniales que pretenden darles una cobertura legal en la que quedan englobados. Las más importantes son: Bien de Interés Cultural (BIC): Supone la máxima categoría de protección de nuestro sistema legal para cualquier recurso patrimonial. Bien de Interés Turístico (BIT): que protege la esencia de un recurso que turísticamente se distingue para representar a la administración que formule esta declaración. Patrimonio Nacional: Declaración de los recursos patrimoniales que la casa real española ha cedido al estado, conservando su derecho de uso y propiedad. Patrimonio de la Humanidad: Declaración sancionada por la UNESCO a cualquier recurso de patrimonio cultural que le sea propuesto, bajo un muy alto coste económico. Su adjudicación no supone ninguna vinculación legal sino un simple aspecto crematístico de promoción a nivel mundial. En casos extremos se utiliza la definición de Bien Semoviente: Aquel que pudiendo ser desplazado, no se le permite, en ningún caso, atravesar físicamente las delimitaciones geográficas de la administración


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Las metopas de la Acrópolis, depositadas en el British, nunca abandonarán Inglaterra.

declarante. Se asigna a bienes especialmente sensibles para una sociedad por su significación histórica o social. Nunca se prestarán, por ejemplo, para una exposición. Las razones principales: que no se pueden permitir su deterioro o desaparición o, y este es el caso más extendido, porque su procedencia no está legalmente clara y al salir del territorio que le protege legalmente puede ser devuelto a sus legítimos dueños. Las metopas de la Acrópolis, depositadas en el British, nunca abandonarán Inglaterra. Algo así se intentó en nuestra comunidad para evitar la salida de los famosos “Papeles de Salamanca” pero se llegó tarde para evitar la perfidia preparada, con total alevosía, por el español que presidió la UNESCO y que responde a las iniciales FMZ.

Marco de actuación A nivel Internacional se habla de la UNESCO cuyo papel se amplía con colaboraciones con organismos especializados no gubernamentales como el ICOM (Consejo Internacional de Museos), el ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Históricos) o el ICCROM (Centro Internacional de Conservación y Restauración de Monumentos) y otra serie de reuniones especializadas de diversa índole a las que impulsa y sanciona, y que dan lugar a otro tipo de acuerdos útiles para diferentes áreas más concretas como las cartas de restauración (la última vigente es la elaborada en Cracovia en el año 2000) que, aplicadas en las leyes, marcan las pautas en este campo de intervención patrimonial. En el intrincado caso de España, la responsabilidad es piramidal. Desde la más amplia circunscripción: el Estado, a cargo del Ministerio de Cultura de turno y sus diferentes departamentos e institutos, pasando a las consejerías regionales, entidades provinciales y locales.

¿Quién sanciona y gestiona? En el caso de la Comunidad de Castilla y León la situación se plantea de una manera muy compleja, dado el enorme catálogo patrimonial que poseemos. De forma resumida. Los edificios de titularidad nacional dependen del Ministerio que corresponda, siempre sujetos a la ley de Patrimonio Nacional de 1985. A partir de aquí las titularidades regionales, provinciales, locales y privadas dependen de sus regidores para la gestión, pero bajo el amparo y control de la Ley de Patrimonio de Castilla y León de 2002. Estas entidades proponen normas, reformas, usos, recursos de explotación, o cualquier obra que se pretenda lle-

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Izq. Boos (Soria). Dcha. Ermita de Villabuena (Soria).

var a cabo pero siempre bajo la supervisión y permiso de la Dirección General de Patrimonio, la cual puede incluso actuar de oficio, como ocurrió con el caso del conocido aparcamiento de la Antigua de Valladolid, que nos ha dejado una magnífica escombrera en el centro de la ciudad. De la gestión privada dependen en algunos casos convenios y conciertos como los elaborados con la iglesia católica a través de la Conferencia Episcopal, o instituciones privadas, sobre todo fundaciones, que gestionan su propio patrimonio histórico o se hacen cargo del patrimonio de otros, fundamentalmente la iglesia católica. Este es el caso de las iglesias románicas del Norte de Palencia con la Fundación Santa María la Real, o las iniciativas de otras fundaciones y obispados para la gestión del Románico Soriano o de Zamora capital. Quizá el caso más conocido de intervención de estas fundaciones sea el que lleva a cabo la Fundación Las Edades del Hombre, con el patronato de los 9 obispados y 2 arzobispados de Castilla y León, y el apoyo financiero de empresas privadas y la propia Junta de Castilla y León. La iniciativa privada puede también intervenir en sus propiedades con una inversión propia o subvencionada por empresas o particulares pero siempre bajo el control de la Dirección General de Patrimonio. No son pocos los casos en los que estas intervenciones se llevan a cabo, algunas mantenidas solapadamente por el erario público. En el polo opuesto no se puede obviar la actuación de D. Javier Cortes. El carácter altruista de este saldañés hizo que contemos en nuestro catálogo patrimonial con una las mejores villas romanas de la Europa Occidental.

El problema de la gobernanza. Este particular término hace referencia a la propiedad y gestión de un bien, en definitiva, debe aclarar quién decide sobre un recurso patrimonial. En Castilla y León tenemos Patrimonio de la Humanidad, recursos dependientes de Patrimonio Nacional, del estado, de la Junta, diputaciones, ayuntamientos, de la iglesia, fundaciones, cofradías, órdenes regulares, además del patrimonio privado... Poner orden en este entramado complejo no es sencillo, pero a nivel fáctico somos nosotros los que más le padecemos. Cuando visitamos el patrimonio y queremos hacer uso del derecho de disfrutar de algo nuestro, nos encontramos con que hay horarios de visita diseñados con muy mala intención o incluso y eso es en la mayoría de las ocasiones, con las puertas cerradas. Observamos cómo se restauran unos edificios y otros no, se promocionan las visitas a ciertos recursos y se dejan de lado otros de más prestancia histórico - artística. Ello se debe a la gobernanza, que determina este babel de la propiedad y la gestión patrimonial.


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Despoblado de Castril. Miño de San Esteban (Soria).

Objeto de intervención ¿De qué catálogo hablamos? Castilla y León se enfrenta al gran reto, problemático en gran medida, de la conservación de una enorme cantidad de patrimonio declarado. Una serie de datos nos lo confirma: el segundo conjunto patrimonial más cuantioso del mundo detrás de la Toscana. En nuestra Comunidad se encuentra cerca del 60% de todo el patrimonio existente en España. Estos datos incluyen 8 bienes patrimonio de la humanidad, 4 de Patrimonio Nacional, 1.800 Bienes de Interés Cultural, 112 conjuntos históricos, 400 museos, más de 500 castillos, 11 catedrales, 1 concatedral, y la mayor concentración de arte románico del mundo. Además se contabilizan, a partir de las cartas arqueológicas: 23.000 yacimientos arqueológicos inventariados y 200.000 bienes muebles del inventario eclesiástico. Estas circunstancias han hecho que hayamos heredado un patrimonio ingente, a pesar de las circunstancias y de los ignorantes que con el patrimonio en sus manos y con la permisividad de las autoridades cometieron todo tipo de tropelías con una serie de bienes que nos pertenecían a todos. No olvidemos que las primeras leyes de protección del patrimonio se promulgaron ya a principios del siglo XIX.

Tratamiento histórico Alguien ha dicho con frase certera y exacta que “de todas las fuerzas del cielo y la tierra la más destructora de las obras artísticas es el alma que no las siente”. La evolución de este patrimonio ha llevado sus propias normas en una tierra como la nuestra, con una historia llena de vicisitudes de signo variado y contradictorio. A la lógica evolución de los cambios estilísticos y las nuevas necesidades que renovaron muchos edificios en diferentes épocas, se unió el mayor desastre para nuestro patrimonio: Hablamos de tapar un desproporcionado agujero en las cuentas públicas. Ello se hizo con el reparto obligado, a través de la especulación, la extorsión y la expropiación, en definitiva: el fenómeno de la Desamortización. Llevada a cabo por los dirigentes menos inteligentes, quizá es que no hubiera otros, se realizó en diferentes épocas y terminó por aniquilar gran parte del patrimonio del clero secular, el regular y los ayuntamientos. Dicho patrimonio pasó a manos de caciques ignorantes y aprovechados que salvo escasísimas excepciones solo vieron el patrimonio artístico como objeto de mercado o estorbo que generaba excesivos gastos de mantenimiento. Era una carga que entraba en los exagerados

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Izq. Ermita de Villardefrades (Valladolid). Dcha. San Román de Hornija (Valladolid).

lotes de tierra que adquirían a precios de ganga. Esta situación derivó en un siglo XX que mal restauró mucho patrimonio a principios de siglo y que, por si fuera poco, recibió el duró impacto de una guerra devastadora. Un siglo en el que auténticos ignorantes mantenían un patrimonio excepcional que utilizaban para recoger ganado o almacenar grano, sin ningún tipo de interés en mantenerlo. Al contrario, en cuanto pudieron lo vendieron como ocurrió con uno de los ejemplos más denigrantes de la historia mundial del expolio patrimonial en la ermita de San Baudelio de Berlanga (Soria). Escalofriante caso en el que a pesar de su declaración como Patrimonio Nacional, el cruce de sobornos, la inoperancia política y judicial por parte incluso del Tribunal Supremo, permitieron que acabasen fuera de España las pinturas que en su día ornaron esta peculiar iglesia. Y como no podía ser de otra manera el beneficio fue para el intermediario del mercadeo y el abogado de unos gañanes que acabaron desplumados. Más perdimos nosotros que la banda de muertos de hambre que esperaban hacer el negocio de su vida. Pero también instituciones públicas y académicos se aprovecharon de situaciones de ignorancia nacional firmando oficialmente las salidas del claustro de Santa María de Sacramenia para que se convirtiera en un pastiche yanqui en Miami dedicado a servir de salón de bodas horteras en la capital de la Florida. O la salida de urgencia del ábside de San Martín de Fuentidueña hasta los Cloisters de Nueva York para solaz de Míster Rockefeller. Claro que menuda cruz esta para los yanquis que gastan periódicamente un montón de dólares en restaurar las piedras segovianas a las que el clima del Fort Tyron Park no les sienta bien. Pero tuvo mejor futuro que el monasterio de Matallana que acabó como cantera de obras públicas. De esta época derivan las colecciones que abarrotan algunos museos y colecciones privadas españolas, extranjeras y fincas sin identificar como la que recientemente ha sido portada de todo tipo de medios. En los años centrales de este siglo Valladolid salió de un dilatado letargo emulando a la pequeña Alicia cuando decidió perseguir a un extraño conejo para vencer el aburrimiento. En nuestro caso se persiguió tenazmente a la ignorancia, con la especulación en el zurrón, para situar a la ciudad en el top mundial de la destrucción patrimonial. De los aproximadamente 150 palacios catalogados hasta mediados de siglo en el centro de la ciudad, apenas si quedan poco más de media docena. Hoy en día, a orillas del Pisuerga y sobre la oculta Esgueva tenemos que ver con espanto las declaraciones locales que se preparan de algunos mal llamados monumentos modernos o contemporáneos, o esperpénticas decisiones que con exceso de celo y cierto cargo de conciencia histórica, conservaron retazos de un pasado descontextualizado como el lienzo de la cerca medieval, mientras se dilapida, bajo el incómodo diseño de la plaza de San Miguel, un conjunto arqueológico que evidencia uno de los enclaves


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Santervás de Campos (Valladolid).

originales de Valladolid como villa de importancia.

En conclusión Son muchas las dificultades que acucian a nuestro patrimonio arquitectónico. Su estado general no es bueno, protegido por la ley de 2002 y afectados sus muros por la ley de la gravedad. Ni siquiera aprendemos de los desastres del pasado pudiendo aprovechar los resultados de lo que llamaríamos fructíferos fracasos o desastrosos éxitos. Se puede decir de una manera poco estricta que en Castilla y León tenemos muchas ruinas y edificios en claro estado de abandono. Sin embargo esta preocupación es mínima cuando ese análisis, hecho de una manera más profunda, nos lleva a observar la falta de una política cultural concreta. No se siguen pautas claras, las que se plantean no tienen un programa de continuidad y no se atienden a los aspectos coyunturales reales de nuestra comunidad. La falta de miras hace que la inversión sea escasa, ya que no se ve la verdadera dimensión de nuestro patrimonio, el cual es entendido como una carga más que como un beneficio. Ello lleva a que se busque la productividad de la inversión en otros sectores, desdeñando los elementos porcentuales que la propia administración maneja en los que el turismo, apoyado en nuestro patrimonio, aporta el 10% del PIB de la Comunidad Autónoma. Se prefiere seguir apostando por subvencionar el enchufado coche con un diseño propio de un film de Tim Burton. La falta de perspectiva y de recursos suficientes dificulta la aplicación estricta de la ley, provoca un reparto ilógico en los fondos públicos, con asignaciones restrictivas y repetitivas: como la ingente inversión en Atapuerca y el Museo de la Evolución Humana, que cierra la posible inversión en otros yacimientos arqueológicos, que deben ser tapados u olvidados. No se diseña una posible política de población, una estructuración realista de la administración local y provincial. Se producen inversiones fútiles, a veces duplicadas, debido a la falta de coordinación y previsión, se pagan estudios de restos arqueológicos para el catálogo de un municipio, se paga lo mismo para otro estudio de la Dirección general o el ministerio de cultura y si pasa por allí el AVE o una autovía se paga por tercera vez el mismo estudio, que a veces es una copia de un retro artículo de la Wikipedia o peor. La falta de motivación económica o rentabilidad en una promoción política inmediata, quedan encubiertas en la definición técnica de ausencia de puesta en valor, frenando intervenciones que llevan a la más absoluta obsolescencia y abandono, con consecuencias irreparables en demasiados edificios históricos. El patrimonio eclesial, casi un 80% de nuestro catálogo total, se reserva una serie de situaciones no sujetas a la legislación civil en cuanto a los estamentos eclesiales en general. Por otro lado el mantenimiento de

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Las adversas circunstancias actuales pueden ser favorables para plantearse cambios en la estructura productiva.

exenciones particulares que marcan las relaciones con la administración pública de ciertas órdenes regulares, propietarias de importantes conjuntos muebles e inmuebles hace que estos escapen a los mecanismos de control. Estas situaciones impiden diseñar políticas y mapas de explotación de producto turístico conjunto. La falta de previsión aludida ha ocasionado problemas directos en el patrimonio arquitectónico. La galopante despoblación de zonas, perfectamente identificadas en nuestra comunidad, ha provocado que, como consecuencia de la falta de explotación del regadío o la ganadería y del propio consumo humano, las capas freáticas se hayan elevado e infiltrado en muchos edificios históricos, así como la acción erosiva de plantas y líquenes. Es una paradoja que este año nos tengamos que alegrar por la sequía, que está dando un cierto respiro a parte de nuestro patrimonio más afectado. Recientemente, los acontecimientos acaecidos en torno a repetidos casos de expolio, nos demuestran que debe haber otras medidas que sean más acordes con la realidad que vivimos. Medidas adoptadas en otros países y que funcionan con éxito, pueden ser aplicadas, como el traslado de restos a museos o centros de población de cierta entidad. Las adversas circunstancias actuales, en las que la realidad económica puede limitar las actuaciones, pueden ser favorables para plantearse cambios en la estructura productiva. A falta de recursos energéticos y dada la gran cantidad de patrimoniales que tenemos a nuestro cargo, disponemos de suficientes recursos como para plantear una política con planes y programas globales que ayuden a crear un auténtico tejido industrial en su entorno, suficiente como para cubrir otra serie de necesidades estratégicas en el territorio, donde la investigación, la formación y la profesionalización aportarían un rango distintivo a la explotación coherente de un recurso estratégico básico. La política actual ha dejado un tejido industrial que por la falta de previsión está creando un auténtico caos entre las empresas que dependen de la conservación del patrimonio. El cierre masivo de estas empresas dedicadas a la restauración es un clarividente ejemplo y una clamorosa desgracia por el alto nivel de cualificación que han alcanzado en sus medios técnicos y humanos y la importancia estratégica de las mismas en la conservación del patrimonio. La investigación Patrimonial no tiene ninguna prioridad en los programas de la Comunidad. Muchos investigamos en el Patrimonio de otros y lo que hacemos aquí, a través de instituciones privadas, duerme el sueño de los justos en cajones públicos. La ausencia absoluta de voluntad de promoción, de control exhaustivo y de educación de nuestro patrimonio son, a veces, demasiado evidentes. No se pueden permitir determinadas situaciones bajo ninguna justificación. La octogenaria de Borja ha salido a la luz, pero ¿cuántas no tendremos en Castilla y León sin saberlo? Vemos de continuo, incluso en obras insignes en las capitales, no en pueblos perdidos, como

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Vega de Valdetronco (Valladolid).

se fija, limpia y da esplendor a las esculturas con algodón y “don limpio”. Los que saben dirían que es mejor darle con el hacha, después se restauran mejor. O pagamos cantidades importantes en restauraciones de obras que sufren de continuo con actos rituales, que además de antihigiénicos, provocan múltiples deterioros. Hay que preguntarse entonces: ¿Dónde está el control y la aplicación de la ley? La situación del patrimonio artístico en estos tiempos convulsos está siendo objeto de revisión por parte de las máximas autoridades autonómicas. El propio Presidente de la Comunidad, Juan Vicente Herrera, propone la creación de un Consejo para Políticas Culturales, tocando a rebato a todos los agentes implicados en materia patrimonial para intentar dar un impulso serio a la verdadera importancia de nuestro patrimonio cultural. La experiencia demuestra que lo único necesario, ahora, es qué y para que sí sirva de precedente, al menos por una vez, realmente esta propuesta pase de la foto a la práctica. Para un tema fundamental como el del patrimonio, estaría bien empezar exigiendo la máxima cualificación y especialización, compromiso y sensibilidad a los gestores delegados por nuestros gobiernos. En definitiva, es fundamental que todas las organizaciones tomen partido en el proceso que debe dar un nuevo sentido al patrimonio de Castilla y León. Los verdaderos expertos no deberían quedar al margen de este importante compromiso social, en un momento en el que la situación demanda investigaciones, planes de gestión y estudios especializados para desarrollar diferentes estrategias, más adecuadas para llevar a cabo una gestión equilibrada y productiva. El patrimonio es nuestra responsabilidad y debemos dejárselo a las generaciones futuras, no dejemos que tengan la misma opinión sobre nosotros que la que nosotros tenemos de nuestros ancestros más bárbaros, reclamemos, denunciemos y exijamos, en definitiva: ayudemos a cambiar la cara al futuro triste y sombrío que nos espera si seguimos por este camino. •


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BIBLIOGRAFÍA

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INDUMENTARIA LITÚRGICA DE LOS SIGLOS XVI Y XVII

EN LA IGLESIA PARROQUIAL DE COGECES DEL MONTE.

Consuelo Escribano Velasco I Manuela Gutiérrez López I Miguel Herguedas Vela I GIHEC. Grupo de Investigación Histórica y Etnográfica de Cogeces del Monte

Palabras clave: indumentaria; Cogeces del Monte; liturgia; tallas.


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Introducción La indumentaria litúrgica católica es hoy en día bastante desconocida para gran parte de los fieles y la casi totalidad de los visitantes de museos en los que se conservan vestiduras, así mismo, los tejidos históricos han ocupado un lugar secundario en los estudios artísticos de patrimonio. A raíz del Concilio Vaticano II, muchas de estas prendas cayeron en desuso y tal vez esa sea la principal causa del desconocimiento. El arte textil constituye una importante parcela dentro del Patrimonio. En nuestro país existe una tradición y herencia que se ha materializado en innumerables obras que se encuentran a lo largo de toda la geografía. A pesar de que ha habido una considerable pérdida de este patrimonio, existe afortunadamente una considerable cantidad de tejidos artísticos y bordados eruditos. Cada población disfruta en mayor o menor medida de alguna obra textil. Algunas de ellas gozan de un indiscutible valor histórico y artístico, otras poseen, quizás menor calidad técnica pero con una gran carga y valor etnográfico que ilustran su historia, y, así, todos ellos participan de una herencia cultural que es necesario preservar para las futuras generaciones. No sólo existe una obra de indumentaria textil religiosa, sino que también la hay civil y popular con sus diversos complementos: objetos, piezas decorativas como banderas y estandartes, tapices, alfombras, diferentes ropajes…, que muestran nuestro pasado. Generalmente están elaborados con materiales muy heterogéneos y de distinta naturaleza que incluyen materias orgánicas e inorgánicas como fibras textiles, colorantes, metales, pedrería, papel, cartón, etc., cuya interacción complica su estudio y también su conservación.

La muestra Durante el primer fin de semana del mes de agosto de 2012 el GIHEC (Grupo de Investigación Histórica y Etnográfica de Cogeces del Monte) preparó una muestra de tejidos y antiguas vestimentas litúrgicas que se conservan en la iglesia parroquial de Cogeces del Monte, especialmente de los siglos XVI y XVII. Se trata de las vestimentas y ropajes más antiguos que se conservan en la iglesia parroquial y el interés del grupo es dar a conocer y motivar el aprecio por los propios vecinos de la localidad y cuantas personas puedan interesarse en el tema. En la selección se abordan en dos aspectos diferentes: los vestidos de la Virgen de La Armedilla y las vestimentas litúrgicas empleadas por el sacerdote.

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Virgen de La Armedilla.

Las imágenes para vestir

En la muestra, además de ofrecer una variada muestra de vestidos, también se ha expuesto la talla románica de la Virgen de La Armedilla, que actualmente se encuentra en la iglesia, con la estética inicial del siglo XII. No obstante, hasta bien entrados los años sesenta del siglo XX, la imagen estuvo expuesta al culto con una serie de ropajes y ajuar que cambiaba totalmente su concepción estética. Esto ha ocurrido con un montón de imágenes en nuestro país, especialmente en tallas de la Virgen María. Las imágenes de culto a la Virgen María son, a lo largo de la Edad Media, esculturas realizadas sobre piedra o madera policromadas. Santa María, trono de la Sabiduría, Madre de Dios, pasará a partir del XVI y fundamentalmente a lo largo del XVII a tenor de la cuestión sobre su Concepción Inmaculada y su Asunción al cielo, a ser representada de forma completamente diferente, adornándose con ricas telas y ornato. Muchas imágenes se convierten en meros soportes y bastidores de estas imágenes de vestir, mientras que en otros casos, las antiguas tallas medievales son transformadas para adaptarse a los nuevos gustos estéticos en su presentación y veneración. Este es el caso de la talla de la Virgen de La Armedilla, una imagen tallada en madera de estilo románico, en la que la policromía expresa sus rasgos faciales, vestidos y trono (estética propia de la Virgen Theotokos). Adaptarla a los nuevos usos suponía ocultar el Niño Jesús original sentado sobre sus piernas, una necesidad de darle mayor altura, nuevas manos y vestidos apropiados: un enaguado superpuesto, un mandil o vestido, capa a juego, un rostrillo de plata sobredorada y la corona de bronce transformaban completamente su imagen externa. El rostrillo de la Virgen de La Armedilla es un óvalo de filigrana de plata de gran calidad técnica aderezado con perlas y cristales de colores: blanco, verde y rojo fundamentalmente. Aunque no es posible determinar su autoría ni cronología, pues carece de marcas visibles, proponemos de forma poco fundamentada y basándonos en criterios estilísticos, una fecha del siglo XVII para su fabricación aunque fácilmente puede datar del siglo XIX, ya que estas tallas con motivo de las guerras de ese siglo y las normativas de exclaustración sufrieron una dispersión considerable de todo su patrimonio. La corona de la Virgen, así como la que se le puso al Niño Jesús de Malinas (estilo tardogótico) está realizada en bronce y parece de finales del XVII. Consta de un aro sencillo con motivos vegetales simétricos alternando piedras incrustadas que actualmente no se conservan. El canasto con forma troncocónica, tiene decoración propia barroca formada por motivos vegetales mezclados, el interior de los gallones está decorado con labor a buril y tenía también piedras incrustadas que han desaparecido la mayoría. De los

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Rostrillo y vestido de la Virgen de La Armedilla.

imperiales de la corona, se conservan tres de seis, siguen el modelo del aro de la corona alternando motivos vegetales simétricos con pedrería incrustada, que actualmente no se conserva. El resplandor de la corona está formado por una diadema que se adosa a la corona. Está formado por rayos ondeantes que se alternan con estrellas en su interior. Había un total de veintiocho de las cuales se conservan dieciséis.

El vestido de la virgen.

Encomendado a las llamadas camareras, el cato de vestir y desvestir o cambiar de vestido a las imágenes de la Virgen iba directamente ligado a las mujeres devotas. Los vestidos solían ser regalos y donaciones que se han perpetuado a lo largo de los siglos, hasta la actualidad. La selección de piezas, para su exposición, se ha basado en dos equipos completos de mandil y capa de los siglos XVI y XVII: El primero está formado por un manto y mandil negros de la Virgen de la Armedilla. Éste sigue una estética y técnicas propias del siglo XVI. Sobre seda natural negra con plata se expone bordado el mandil y manto sobre algodón de seda y plata: • Tejido de tafetán de seda y plata • Forros: lino y seda • Encaje de algodón negro, blanco y plata. • Estilo sobre bastidor, de almohadilla. • Puntos: bordado y encaje de aguja Los motivos se dibujaban sobre pergaminos finos o sobre sarga de algodón a mano alzada. Se tejen primero los motivos florales en algodón pasando después el hilo de plata, cuando éstos completaban el patrón de la prenda, se ponían sobre la base previamente cortada y se unían después unos con otros en éste caso en negro, remate de encaje de bolillo en plata. Los telares en esa época solían medir de entre 30 y 80 centímetros de anchos. Los bastidores se ajustaban a la necesidad del trabajo. El otro conjunto de seda y plata con encaje plateado en el centro del mandil y viseando la capa, elaborado en encaje de bolillo. Este conjunto es muy sencillo, el detalle del mandil, se centra en dos tiras de encaje: • Tafetán de seda y plata, encaje de bolillo en plata, • Forros: seda y plata, el manto tiene añadido otro dibujo en el encaje.


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Ropaje de Liturgia. El vestido de los oficiantes.

La función principal de la indumentaria litúrgica es la dignificación del rito. La actualización de unos acontecimientos que son sagrados para los fieles, requiere que todos los objetos utilizados en dichos actos sean acordes a la ocasión. Por ello existe un repertorio de colores litúrgicos, diferentes prendas para oficiar, procesionar o administrar los sacramentos. Una pequeña parte de esta indumentaria es la que se ha querido dar a conocer. Primeramente se destaca una casulla negra bordada con calaveras y tibias cruzadas sobre seda carmesí que data de principios del siglo XVII. Sus características técnicas: • Brocado negro, posterior tejido industrial. • Motivos: florales, huesos, calaveras. • Bordado: puntos planos, lanzado, ajedrezado, pasada o repaso, pluma, cordoncillo, relieves con hilos, gruesos en seda rellenos de perfilados con hilos de oro y plata. La parte más antigua es la cenefa bordada con temática alusiva a la muerte. Este bello trabajo utiliza varios colores. Para la calavera hilo blanco de seda y plata, para la sombra de ojos y nariz, negros y grises, perfilando la forma de de las cuencas de los ojos y nariz, con hilo de oro, la dentadura se perfila con hilo de plata gruesa y se rellena con hilo más fino a cordoncillo. Medallón y tibias: medallón a cordoncillo en oro fino y grueso, huesos en plata. Adornos florales: sedas en azul cobalto, verdes, amarillas, rosa palo, se perfilan todos los contornos, hilo amarillo de oro y seda. Para los motivos florales se utiliza punto de pluma o matizado en espiga. Con este sencillo método de puntada se logran los efectos bellísimos. Esta casulla era utilizada hasta mediados del siglo XX, especialmente para los funerales, oficios de difuntos y Viernes Santo, por su temática relacionada con la muerte y el color negro. La parte más antigua es la cenefa central donde se encuentra la iconografía, el resto de la casulla, de tipo guitarra, más actual debido al uso que se la ha dado. Esta casulla aparece descrita en uno de los libros de fábrica de la iglesia parroquial, en la capellanía que el doctor Vitoria funda para la iglesia de Cogeces del Monte1 . Una de las piezas más bellas, relacionadas con la iconografía y los detalles decorativos es el paño de atril de la Virgen de la Asunción y Concepción de Nuestra Señora. Este paño es probable que proceda de una antigua dalmática que posteriormente se haya transformado. Se muestra en los bordes del paño dos escenas relacionadas con la vida de la Virgen María, por un lado su Concepción donde aparece la Virgen re1

Archivo General Diocesano. Cogeces del Monte, caja 10, Libro 1.

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Rostrillo y vestido de la Virgen de La Armedilla.

presentada como la mujer apocalíptica y en el otro lado el tema de la Asunción a los Cielos, donde la Virgen, en forma orante es asunta al cielo por un grupo de ángeles que se encuentran a su alrededor. Los bordados datan del primer cuarto del siglo XVII y están bordados sobre una tela negra damasquinada posterior, de “telar industrial”. Los motivos superpuestos antiguos están bordados en terciopelo carmesí con remates de tiranas de seda, tejidas en telares de caja estrechos, preparados para este menester. Los materiales empleados en los talleres de bordadores, cordones tironas y flecos, pasamanerías de encajes, como anteriormente se ha descrito se denominan fornituras. Base: terciopelo de seda color carmesí. Apliques superpuestos: seda de distintos gruesos. De trama y urdimbre. El superpuesto donde se estampa las figuras de las escenas de la Virgen en lino y seda en un tejido finísimo. Se perfilan las figuras con cordón en oro de distintos gruesos y cordón de seda azul cobalto. Se marcan las guirnaldas con hilo de oro en punto plano, sujeto con puntada formando el ajedrezado. Los motivos florales como el superpuesto de los jarrones son de seda y encima bordados, encima de éstos y ribeteados con cordones en oro, puntado a mano el efecto de sombreado para la perspectiva y el volumen, imitando las joyas que pueden adornar. Se dan puntadas en rojo a punto cruzado “festón”. Las cariátides que adornan las guirnaldas son de seda, la urdimbre es más gruesa, las facciones están pintadas y marcadas encima con “un punto atrás”- pespunte. Se advierte el relleno en los carrillos de las caras con hilo grueso de seda. El pelo, tanto de la Virgen María como de los ángeles y las cariátides se bordan con un hilo finísimo a cordoncillo en hondas, hilo de oro y cordón azulo cobalto.

Medallón de la Virgen de la Asunción. Caras y manos de ángeles y Virgen, se trabajan a “bordado perdido”. Se borda y se superpone tela de lino en los ropajes de los ángeles y las caras y manos se dejan en la base del primer superpuesto del medallón. Se pintan las facciones y se pasan después a cordoncillo. En el trabajo de los ropajes se juega con distintos puntos a pluma, pasada, punto cruzado, ajedrezado, hilos de seda azul cobalto, conjugando con azules para darle volumen y perspectiva, punto lanzado o “matizado” trabajando con colores verdes en varias direcciones. Las alas de los ángeles, punto de pluma, punto lanzado en espiga, dividiendo a cordoncillo en medio para dar la sensación del centro del ala. Los ropajes de ángeles están superpuestos en seda amarilla dando


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Medallón de la Virgen de la Asunción.

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Concepción de Nuestra Señora.

movimiento y volumen con hilo de seda azul a punto cruzado “testan”. Se ribetean los motivos con hilo de oro y de seda azul para lograr el movimiento.

Concepción de Nuestra Señora. La factura del bordado es como la anterior, destacando en esta figura el color verde del manto y el trabajo de la corona con los efectos de los jarrones de la figura anterior. Los rayos de luz que salen de por detrás de la figura, están rellenos con hilos de seda gruesos, cubiertos con hilo de oro grueso, teniendo en cuenta el efecto de mayor a menor. Finalmente, uno de los ejemplos más valiosos que conserva la iglesia parroquial es uno terno bordado con diferentes motivos decorativos que data del último cuarto del siglo XVI. De él se conserva la casulla, la capa pluvial, la estola, el manípulo, dos dalmáticas con sus collarinos, un paño de atril, un velo del cáliz y un porta corporales, a juego todo ello. Es, tal vez, el terno más antiguo que se conserva en la iglesia parroquial y es de excepcional calidad gracias al virtuosismo que emplea en el tejido y el buen estado en que algunas de sus piezas se conservan. Características técnicas: • Bordado en colores S. XVI. • Bordado sobre tela blanca de seda en telar de entre 70 y 80 cm. de ancho.


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• Seda salvaje a doble pedal o leva. • Hilos: cordón de algodón y oro para rellenar hilos de seda gruesa blancos para el relleno. Los hilos de seda se teñían, posiblemente en el taller de bordados, bajo la supervisión del maestro y trabajan con los colores deseados. Se bordaba por metro repitiendo el motivo o por patrones en bastidores cuadrados o rectangulares como ya se ha explicado. Colores: rosa palo, verdes, marrones, caramelo, amarillos y oros, azules cobalto, carmesí. Motivos: florales, hojas de acanto, granadas, uvas, dragones, leones rampantes, águilas, coronas imperiales y soles. Bordado: punto lanzado, ajedrezado, punto en espiga, para los motivos florales, leones, pájaros, soles, dragones, para estas ejecuciones se combina el punto ajedrezado con los puntos de pluma. Para trabajar el volumen se utilizaban rellenos de lana, musgos secos o hilos de seda o algodón, sobrantes en el taller, son los llamados “hilos de deshecho”, líquenes… Se destaca en estas tres piezas los empalmes de pieza de telar, se disimula con tiras bordadas in situ con punto ajedrezado en hilo de oro. Para la consistencia de las piezas del terno se ha utilizado yute, lino y algodón. El forro es de seda de finísima calidad. Éste acabado da consistencia a las prendas. La catalogación previa de estas piezas y de todo el vestuario litúrgico que se encuentra en la iglesia se ha hecho de forma digital por varios miembros del grupo de investigación con el fin de facilitar y mejorar el estudio de estas piezas así como la difusión y socialización de éstos a través de los medios virtuales. La exposición tuvo lugar en una capilla de la iglesia parroquial de Cogeces del Monte y además de centrar el discurso en el trabajo técnico que estos materiales requieren también se incidió en su importancia estética y artística así como en el valor patrimonial que estas piezas poseen en un determinado espacio por ello, se abre a un conocimiento más amplio que incide en los antiguas formas de celebración de las fiestas o funerales o la religiosidad en un determinado lugar hacia una imagen de la Virgen y el tipo de ofrendas que ésta recibe.•

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CAÑA MADERA

DE TUBOS DE Y DE BLOQUES DE LAS FLAUTAS DE PAN DE LA EUROPA ANTIGUA A TRAVÉS DE LAS EVIDENCIAS HISTÓRICAS

Edgardo Civallero I edgardocivallero@gmail.com

El artículo recorre la historia temprana de la flauta de Pan en tierras europeas a través de las evidencias arqueológicas y artísticas que registran su presencia en distintas sociedades y en diferentes momentos. Partiendo de los primeros esbozos paleolíticos, el relato zigzaguea entre tumbas de la Edad de Hierro, estatuas griegas, sítulas etruscas y mosaicos romanos hasta llegar a las evidencias directas de las flautas galas y britonas. Un recorrido fascinante que sigue pequeñas pistas desenterradas aquí y allá o detalles incluidos en reconocidas obras de arte de la Antigüedad. Palabras clave: Aerófonos antiguos - Flautas de Pan – Syrinx – Fistulae – Instrumentos grecoromanos


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1. Prehistoria La flauta de Pan es un aerófono o instrumento de viento formado por un conjunto de tubos (o, en algunos casos, de conductos) generalmente cerrados por uno de sus extremos y abiertos por el otro, que pueden tener distintas longitudes y diámetros y estar organizados de formas diversas (manojos, hileras ordenadas, etc.). Debido a la diferencia de dimensiones, y de acuerdo a los principios acústicos que rigen el sonido de este tipo de instrumentos musicales (Fletcher 2005), cada tubo proporciona una nota determinada y, mediante ciertos recursos interpretativos, una serie variable de armónicos. Las evidencias arqueológicas sugieren que las flautas de Pan habrían estado entre los primeros instrumentos musicales empleados en Europa, probablemente debido a la simplicidad de su estructura, a la facilidad de su construcción e interpretación y a la amplia disponibilidad de materiales para su elaboración. En los yacimientos del Paleolítico Superior europeo (ca. 30000-10000 a.C.) han aparecido, habitualmente en grupos, un número nada despreciable de tubos de hueso de distintas especies animales y de varias longitudes. Aunque muchos historiadores les hayan asignado funciones tan dispares como estuches para agujas o dispositivos para soplar y esparcir sustancias colorantes, la tentación de considerarlos como los componentes de las primeras flautas de Pan sigue resultando irresistible. Entre esos conjuntos de tubos se encuentran los de hueso de mamut de Dolní Věstonice (República Checa, 24000 a.C.), un asentamiento de cazadores de la Edad de Hielo; los 2 tubos de hueso de ave de Kostenki I (Rusia, 30000 a.C.); y los 4 tubos de la Grotte du Placard (Francia, 16000 a.C.). Del Neolítico (ca. 7000-3600 a.C.) datan los tubos de ulnas de grandes aves descubiertos en la Cova de l’Or (España, 5500 a.C.) y en otros yacimientos ibéricos contemporáneos (Martí Oliver et al 2001). En el otro extremo de Europa, los miembros de un grupo de cazadores y pescadores de la cultura del Bajo Don también utilizaron huesos de ave para construir flautas de Pan. Así lo prueba una serie de 7 tubos hallada en un enterramiento colectivo en Mariupol (Ucrania). Los tubos están decorados con finas líneas grabadas que, en ocasiones, los rodean por completo. Se ha señalado que el instrumento podría ser un artículo de lujo, dado que estaba colocado junto a los restos del hombre con mayor cantidad de adornos personales encontrado en esa necrópolis. Su antigüedad podría remontarse a la segunda mitad del quinto milenio a.C., en una etapa de transición entre el Neolítico y el Calcolítico o Edad de Cobre (Makarenko 1933; Häusler 1960; Buchner 1980; Kotova 2010). Del este de Europa provienen también algunos tubos de características similares a los de Mariupol, concretamente los que aparecieron en un cementerio de la cultura yamna vecino al pueblo de Skatovka

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Izq. Algunos de los tubos de Skatovka. Fotografía tomada de Häusler (1960). Dcha. Los tubos de Wicklow. Fotografía de Gowen (2004) tomada de Associação Gaita-de-Foles (http://www.gaitadefoles.net/artigos/4000pipesenglish.htm).

(Rusia). Si bien los enterramientos yamna eran bastante pobres en lo que a cultura material se refiere, una de las tumbas de Skatovka sorprendió a los arqueólogos con un rico ajuar que incluía 8 tubos de hueso de ave. Hallazgos semejantes se han producido en los kurgan o túmulos funerarios del yacimiento de Berezhnovka (Rusia) (Sinicyn 1959). Durante la Edad de Bronce europea (ca. 3600-1200 a.C.) los escultores de la civilización cicládica (islas Cícladas, Grecia) crearon un buen número de magníficas estatuillas de mármol que, en muchos casos, representan músicos (2500 a.C.). Si bien en su gran mayoría se trata de intérpretes de arpas o liras que tocan sus instrumentos sentados en sillas y taburetes, hay al menos tres ejemplares que muestran individuos de pie ejecutando flautas de Pan de silueta levemente rectangular, y otros tantos en los que los aerófonos aparecen solo esbozados (Getz-Preziosi 1981; Haas 1985; Getz-Gentl 2001). Éstas son las representaciones iconográficas más tempranas de este tipo de flautas en Europa, y las primeras que las exponen en manos de sus ejecutantes. De la Edad de Bronce británica (2000 a.C.) data la serie de 6 tubos de madera de tejo descubiertos durante el invierno de 2003 en un fulacht fiadh del condado de Wicklow (Irlanda). Los denominados “tubos de Wicklow” miden entre 30 y 60 cm. de largo y 2 cm. de diámetro, están abiertos por ambos extremos y sus bordes superiores están biselados. Probablemente correspondan a los restos de una flauta de Pan, aunque aún existen encendidos debates sobre ese punto. Actualmente son considerados como los instrumentos musicales de madera más antiguos de Europa (Gowen 2004). Durante el periodo de transición entre las edades de Bronce y de Hierro se desarrolló la cultura lusaciana, ubicada entre las actuales Alemania y Polonia. De uno de sus yacimientos, el de Przeczyce (Polonia; siglo VIII a.C.), procede un hermoso ejemplar de flauta de 9 tubos, encontrada junto a los restos de un hombre de unos sesenta años. Los curiosos elementos elaborados en hueso acumulados en su tumba, que no aparecen en ninguna otra de las más de ochocientas con las que cuenta la necrópolis de Przeczyce, han hecho pensar que se trataría de un individuo de especial relevancia, tal vez un chamán. Los tubos, de huesos de óvidos o cápridos, tienen entre 3,4 y 8,7 cms. de longitud. Cabe destacar que fueron encontrados en total desorden; quizás las fibras vegetales que los mantenían juntos se descompusieran, o puede que, al enterrar a su dueño, lo rompieran cuando lo depositaron a su lado con el fin de “matarlo”, una costumbre tradicional en muchas culturas del mundo que busca que el instrumento (un elemento con vida propia) siga a su propietario al otro mundo (Szydlowska y Kaminski 1965; Waldman y Mason 2006).

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Detalle de los músicos de la Sítula de Vače. Fotografía tomada de Fotografije Mirko Pukl (http://www.vace.si/FOTOGRAFIJE-MIRKO-PUKL.htm).

2. Edad de Hierro A lo largo de la Edad de Hierro europea (ca. 1200-400 a.C.), el continente fue incorporándose progresivamente a la Historia propiamente dicha, es decir al periodo en el cual comienzan a manejarse documentos escritos. En Europa Central, durante la etapa temprana de esta Edad se desarrolló la cultura de Hallstatt (800-450 a.C.), seguida en la etapa tardía por la cultura La Tène (450-50 a.C.). La cultura de Hallstatt se extendió desde Hungría a Francia y desde Alemania a la región alpina; agrupó sociedades independientes y étnicamente distintas (referidas a menudo como pueblos Hallstatt) que, sin embargo, compartieron algunos rasgos materiales. En el sitio arqueológico que le da nombre (Austria) se halló un grupo de tubos de hueso que podrían haber sido parte de una flauta de Pan (Megaw 1968). Entre los pueblos Hallstatt se contaron los ilirios, que habitaron el occidente de los Balcanes. La vecina cultura Villanova, del norte y centro de Italia, y su continuadora, la cultura etrusca, estaban asimismo íntimamente vinculadas con la zona nuclear de la cultura de Hallstatt (situada al norte de los Alpes), con la que mantenían fluidas relaciones comerciales e intercambios culturales. Una de las características del área que hoy ocupan Eslovenia e Italia septentrional fue la producción de situlae (o sítulas). Estas enormes vasijas de bronce se utilizaron como contenedores de bebidas en contextos ceremoniales y, en ocasiones, como urnas funerarias. Su decoración incluía escenas de la aristocracia de la época participando en fiestas, procesiones y banquetes, celebraciones en las que la presencia de los músicos parece haber sido casi obligatoria (Waldman y Mason 2006). En al menos tres de esos recipientes metálicos aparecen representaciones de flautas de Pan de 5 tubos en orden decreciente. Una de las vasijas, la famosa Sítula de Vače (Eslovenia), es obra de un artesano del pueblo ilirio. Elaborada hacia el 600 a.C., presenta tres frisos en los cuales se desarrollan varias escenas, entre ellas la de un dignatario ejecutando una flauta de Pan (Kastelic, 1956). Los otros dos ejemplos se encuentran en la Sítula de la Certosa de Bolonia y en la de Bolonia/Providence. La literatura académica no termina de ponerse de acuerdo con respecto a su origen y, dependiendo de las fuentes, han sido asociadas con la cultura de Hallstatt, con la de Villanova e incluso con el pueblo véneto. Sin embargo, basándose en el contexto en el que fueron descubiertas, varios autores señalan que fueron obras de la temprana cultura etrusca. Los vénetos, antiguos pobladores del actual Véneto italiano (siglos VI-I a.C.) y estrechamente relacionados con los cercanos ilirios, incluyeron flautas de Pan de tubos escalonados en varias de las estatuillas de bronce que usaron como ofrendas funerarias. La mejor conocida es la de un músico sentado en una


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La flauta de Pan aparece mencionada en La Ilíada adornando el escudo de Aquiles.

silla plegable, del siglo V a.C., hallada en Sesto al Reghena (Italia). La silueta triangular de la flauta ha sido descrita como una lira por algunos autores (Càssola Guida 1989). Piezas vénetas parecidas han sido desenterradas en Torcello (Tombolani 1981) y en la necrópolis de Dosso del Pol (Mastrocinque 1987). La cultura La Tène, que superó a su antecesora en términos de extensión territorial y se enriqueció merced a la influencia de etruscos y griegos, empleó asimismo flautas de Pan, como la de 5 tubos de distintas longitudes unidos entre sí mediante resina, que fue encontrada dentro de una urna en el cementerio de Kleinkühnau (Alemania) (Behn 1954; Hoops y Beck 1968-2007). Los restos arqueológicos reseñados hasta aquí permiten suponer que durante la Edad de Hierro europea la flauta de Pan estuvo en manos de músicos cuyo rol en festejos y celebraciones fue lo suficientemente importante como para que sus figuras (y sus instrumentos) quedaran plasmadas en numerosas obras de arte, algunas de ellas cargadas de significados ceremoniales y votivos.

3. Grecia Mientras en el centro de Europa la cultura de Hallstatt alcanzaba su máximo apogeo, en los Balcanes echaba a andar la civilización griega arcaica (750-480 a.C.). En todos los territorios que los griegos llegaron a controlar (incluyendo sus muchas colonias, esparcidas por toda la cuenca mediterránea) estuvo presente la flauta de Pan, a la que denominaron syrinx, término genérico que originalmente hacía referencia a una pieza de caña. A partir del siglo V a.C. las fuentes escritas coinciden en usar el plural de syrinx, syringes, para designar de forma inequívoca a las flautas de Pan. En la Antigua Grecia, la syrinx no gozó del aprecio de los estratos más cultos de la sociedad debido a la rusticidad del instrumento. A pesar de todo, la flauta de Pan aparece mencionada en La Ilíada adornando el escudo de Aquiles. Y en La República de Platón, solo la lira y la cítara en la ciudad y la flauta de Pan en el campo escaparon a la prohibición que pesaba sobre los instrumentos musicales en la poleis ideal. Fuera de los ámbitos míticos, los atenienses tenían al aerófono en muy poca estima. De ahí que cuando aparece en la cerámica o en estatuillas y esculturas, casi siempre lo hace en manos de seres mitológicos o en representaciones legendarias, y raras veces en escenas de la vida cotidiana. Por la misma razón, dramaturgos y poetas apenas se hicieron eco de la syrinx en sus obras, salvo como un rasgo pintoresco para describir los ambientes campesinos y subrayar el carácter bucólico de los paisajes rurales (Landels 1999). Si bien durante el periodo arcaico es Hermes quien habitualmente maneja la flauta (el Himno Homérico dedicado a ese dios le atribuye su invención), a partir del periodo clásico (480-323 a.C.) quedará asociada


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a Pan, su hijo. La versión más conocida del mito que explica su aparición es la del poeta romano Publio Ovidio Nasón, que la incluye en el primer libro de su Metamorfosis (8 d.C.). Según este autor, Syrinx era una ninfa cazadora de la región de Arcadia. Un día, cuando bajaba del monte Liqueo, se tropezó con Pan, que comenzó a requebrarla y perseguirla. Tratando de escapar de él, la ninfa llegó a orillas del río Ladón y pidió ayuda a las náyades, que la transformaron en un cañaveral justo cuando el dios se le echaba encima. Pan se encontró abrazando un manojo de cañas, y el suspiro que lanzó al descubrirlo provocó en ellas una música suave y quejumbrosa. Para mantener vivo el recuerdo de Syrinx, cortó siete tubos con los que se fabricó una flauta, y desde aquel momento siempre la llevó consigo. La syrinx griega tenía, por lo general, forma rectangular (West 1992; Sadie y Tyrrell 2001), al igual que su probable antecesora de las islas Cícladas. Para construirla se usaban tubos de caña, hueso, madera o metal de diámetros y longitudes similares, en los que se introducía cera o a los que se perforaba a cierta altura hasta lograr la nota deseada (Gow 1934). Otro método consistía en cortar cada tubo a una altura determinada, lo que daba como resultado un instrumento con tubos alineados en orden decreciente, cuya silueta recordaba a la de un ala. Este modo de construcción fue el preferido por la cultura de Hallstatt y otras sociedades relacionadas con ella y contemporáneas de la griega, como la etrusca y la romana. Quizás debido a los constantes y fructíferos intercambios culturales que mantuvieron con todos sus vecinos, los griegos también terminaron optando por esa forma, sobre todo durante el periodo helenístico (323-146 a.C.). El número de tubos de la syrinx osciló entre 3 y 9 durante el periodo arcaico, 4 y 10 durante el clásico, y 4 y 18 durante el helenístico. Los tubos podían atarse o bien adherirse entre sí con cera (syrinx kerodetos); en todos los casos, la estructura del instrumento se reforzaba con bandas de tela o tiras de madera o caña. A lo largo del periodo helenístico también se construyeron algunas flautas de Pan perforando conductos en un bloque sólido de algún material duro, como el marfil o la madera de roble o de boj. Muchos de los datos esenciales que hoy conocemos sobre la estructura de la syrinx fueron extraídos de las descripciones incluidas en algunos textos literarios griegos que describían la vida pastoril. Entre ellos, quizás los más útiles sean los poemas de Teócrito (siglo III a.C.). En sus versos se recoge que la syrinx era un instrumento rectangular y de nueve notas, fabricado con caña cálamos y cera kerós; la cera, al parecer, le daba a la flauta un característico olor a miel. Los intérpretes eran denominados syriktaé, y el verbo más usado para referirse a la acción de “tocar la syrinx” era syrízo. Estas descripciones vienen reforzadas por el abundante material iconográfico presente, entre otras, en la cerámica, la escultura y la orfebrería griega.

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Detalle de Dioniso con pantera y sátiro, conservado en el Museo Nazionale Romano (Italia).

Una de las ilustraciones más conocidas de una flauta de Pan en la cerámica de la Grecia antigua es la que se ve en el Vaso François, una bellísima crátera pintada por Clitias en Ática (Grecia) hacia el 570 a.C. Posee seis frisos decorados con más de doscientas figuras que protagonizan varias escenas míticas. En una de ellas puede observarse, claramente identificada por una etiqueta, a la musa Calíope tocando una syrinx rectangular de 9 tubos (Brown 1981). Antecedente del Vaso François es un vaso dinos del 580 a.C., pintado por Sophilos, en el que están representadas la misma historia y la misma musa sujetando un instrumento similar. Además del anterior, en el Museo Británico se exhibe una hydria ática fechada entre el 540 y el 480 a.C. En su superficie blanca y negra figuran una ménade con una lira acompañada por dos faunos, uno de los cuales lleva consigo una flauta de Pan. Finalmente, otra ilustración famosa es la que aparece en la Crátera de Ceglie, datada hacia el 400 a.C. Las flautas de Pan también están presentes en las esculturas griegas de gran porte, muchas de las cuales han llegado hasta nosotros gracias a copias romanas. Constituyen ejemplos clásicos los instrumentos que se aprecian en el Dioniso con pantera y sátiro y en el conjunto de Pan y Dafne. También el que tiene en la mano la estatua espartana de mármol del dios Pan, del siglo II a.C. (Museo Arqueológico Nacional de


10 I ESTUDIOS DEL PATRIMONIO CULTURAL Izq. Torso de piedra caliza de las ruinas de Idalion (Chipre) conservado en el Museo Británico (http://www. britishmuseum. org/collectionimages /AN 00853/ AN00853994_001_l. jpg). Dcha. Detalle de la Sítula de la Certosa de Bolonia. Fotografía tomada de Forum Gallicum (http://forum.hassiaceltica.de/).

Atenas), y el que acompaña a la figura de bronce de Apolo, datada en el 500 a.C. y expuesta en el Museo Británico. Por otro lado, son numerosas las figuras y estatuillas griegas de pequeño porte, de terracota, que sostienen syringes de silueta rectangular. Una de ellas es la de un actor disfrazado de hetaira vieja; se trata de uno de los pocos casos en los que el instrumento no aparece en manos de una deidad o de un ser mitológico. Procede de Beocia (Grecia), data del 350 a.C. y se encuentra en el Museo Británico. Allí mismo se exhibe otra del dios Pan hallada en Gela (Sicilia, Italia) y cuya antigüedad se remonta al 410 a.C. Por su parte, el Museo del Louvre cuenta con un bronce que representa a un pastor-músico; descubierto en el santuario del dios Pan en Arcadia (Grecia), data del siglo V a.C. Existen, además, imágenes de flautas de Pan rectangulares en el reverso de ciertas monedas, como los óbolos de la Liga Arcadia (370-300 a.C.) y los de Siracusa (344-336 a.C.). Los objetos artísticos que se producían en las colonias griegas ubicadas en la periferia del área mediterránea tomaban como modelo a los originales del mundo egeo. De esta forma, pueden verse flautas de Pan en varias figurillas de estilo helenístico desenterradas en Asia Menor, así como en estatuas de piedra caliza encontradas en la isla de Chipre (ruinas de Idalion), datadas en el 350-300 a.C. y conservadas en el Museo Británico. Entre estas últimas, quizás la más interesante sea la del santuario de la deidad helenofenicia Resheph-Apolo. Connelly (2009) señala que en la isla de Yeronisos, al suroeste de Chipre, han aparecido amuletos de piedra caliza con motivos chipriotas tradicionales, como la flauta de Pan y el árbol de la vida, asociados a otros procedentes del Egipto Ptolemaico de finales de la época helenística. Más lejos aún del núcleo heleno, los artesanos de Kharayeb, en el actual Líbano, también incluyeron la flauta de Pan en sus obras, como lo demuestra una terracota del periodo helenístico que pertenece a la colección del Museo Nacional de Beirut. Fue precisamente en las lindes del mundo griego en donde se encontró el hasta ahora único ejemplar completo de una syrinx. Fue localizado en una necrópolis de la colonia dórica de Mesembria, hoy Nesebar (Bulgaria); posee 17 tubos de bronce del mismo tamaño, ha sido datado en el siglo IV a.C., y está expuesto en el museo de sitio de ese yacimiento. Las coincidencias entre el ejemplar de Mesembria y el representado en Kharayeb son más que notables.

4. Etruria Coincidiendo con el periodo arcaico griego, otra civilización surgía en la orilla opuesta del Adriático. Los etruscos (700-100 a.C.), ubicados originalmente en la actual Toscana, llegaron a ocupar todo el centro y

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Izq. Urna cineraria del Museo Etrusco Guarnacci de Volterra. Fotografía tomada de Wikimedia (http://commons.wikimedia.org/ wiki/File:Museo_guarnacci,_urnetta,_terza_serie_09.JPG). Dcha. Pan soplando una flauta. Fotografía tomada del Museo Británico (Reino Unido) (http://www.britishmuseum.org/collectionimages/AN00256/AN00256736_001_l.jpg)

el norte de la península itálica. Dueños de un lenguaje único y autores de unas magníficas obras de arte, el mundo antiguo les reconoció un gusto refinado y un profundo amor por la música (Martinelli 2007). Como la mayoría de las sociedades mediterráneas contemporáneas, ellos también contaron con flautas de Pan, probablemente heredadas de las culturas de Villanova y de Hallstatt. Su uso se habría visto potenciado merced a los contactos con la Magna Grecia: las colonias griegas asentadas en Sicilia y en las áreas costeras del golfo de Tarento, al sur de Italia. Los instrumentos etruscos poseían, por lo general, forma de ala, y se conocen únicamente a través de fuentes iconográficas. Gracias a ellas se sabe que tenían un número de tubos que oscilaba entre 5 y 13. Se supone que, al igual que las syringes griegas de la época, debieron de fabricarse con caña, madera, arcilla o bronce, los materiales más utilizados entonces para la construcción de aerófonos (Powley 1996). Entre los objetos arqueológicos etruscos más significativos en los cuales aparecen representadas flautas de Pan se cuentan dos situlae desenterradas en una de las tantas necrópolis que, a partir del siglo VI a.C., comenzaron a rodear la antigua Felsina (actual Bolonia, Italia), uno de los principales núcleos urbanos etruscos. Descubierta bajo el cementerio de la cartuja (certosa) de Bolonia, la Necrópolis de la Certosa albergaba numerosas sítulas, entre ellas la célebre Sítula de la Certosa, que fue usada como urna cineraria en un enterramiento femenino del primer cuarto del siglo V a.C. (500-475 a.C.). Posee cuatro frisos en los cuales se despliegan varias escenas de la vida de la clase aristocrática; en una de ellas se observa a dos músicos sentados y enfrentados, tocando una flauta de Pan y una lira respectivamente (Montero 1980; Román Ramírez 2009). Otra fue la sítula conocida como de Bolonia/Providence (600 a.C.), que incluye en su decoración un flautista de Pan interpretando el aerófono en solitario y sentado. Escenas similares a las anteriores se repiten en otras situlae halladas en este mismo lugar. Flautas de Pan de gran tamaño figuran en varias urnas cinerarias de piedra expuestas en el Museo Etrusco Guarnacci de Volterra (Toscana, Italia). Estas urnas, rectangulares y cubiertas de relieves y pequeñas esculturas, exhiben en sus laterales episodios míticos. En aquellas en las que se que representa la historia de Odiseo y sus aventuras con las sirenas, éstas últimas aparecen acompañando su hechicero canto con instrumentos musicales como la flauta de Pan, el aulos y la cítara (Fleischhauer 1964). Los etruscos incluyeron estos característicos aerófonos en otras producciones artísticas. Tal es el caso de un relieve en bronce del 450-400 a.C. que representaría al dios Pan o a un fauno soplando una flauta de silueta rectangular, y que está expuesto en el Museo Británico. O el de la famosa lámpara colgante de

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bronce que se encuentra en el Museo dell’Accademia Etrusca de Cortona (la Curtun etrusca; Toscana, Italia). Se cree que sus dieciséis quemadores estaban destinados a iluminar algún edificio sacro de la Etruria centro-septentrional de los siglos V-IV a.C. Su superficie inferior está decorada con arpías/sirenas y silenos, los cuales tocan flautas de Pan de 7-8 tubos. En la Etruria meridional, las flautas aparecen en algunos de los murales de las doscientas “tumbas pintadas” que se han hallado en la necrópolis de Monterozzi (Lacio, Italia), perteneciente a la antigua ciudad etrusca de Tarquinia. Quizás la más conocida sea la que figura en la pared derecha de la Tumba de los Malabaristas, datada hacia el 510 a.C. Al igual que hicieran vénetos e ilirios, y a diferencia de la tradición griega, los etruscos representaron la flauta de Pan en manos de sus intérpretes, que por lo general la ejecutaban en contextos ceremoniales. Sin embargo, en algunos casos el aerófono puede observarse también en escenas míticas protagonizadas por dioses y héroes griegos, probablemente debido a la influencia de esa cultura. La costumbre se extendería posteriormente a lo largo y ancho de Italia.

5. Roma La civilización etrusca fue asimilada por los romanos, pueblo que heredó de aquella, entre otras cosas, el gusto por la música e instrumentos como las flautas de Pan, a las que llamaron fistulae (literalmente, “tubos” o “flautas”). Para los romanos no eran solo un instrumento pastoril: también se utilizaban en las pantomimas. A comienzos del siglo II d.C., Luciano de Samosata, en su Sobre la danza, refería que las palabras del drama, expresadas a través de gestos por el pantomimo, eran cantadas por un coro acompañado por distintos instrumentos, entre ellos la flauta de Pan. No obstante, y al igual que ocurriera en Grecia, el aerófono no gozaba de gran estima entre las clases altas (a las que tampoco gustaba demasiado el género pantomímico). En un principio (monarquía romana, 753-509 a.C., e inicios del periodo republicano, 509-44 a.C.), las fistulae eran rectangulares, como las syrinx griegas. Más adelante, en cambio, se construirían con forma de ala (tubos escalonados), o perforando conductos en bloques macizos de madera (finales del periodo republicano y periodo imperial, 44 a.C.-395 d.C.). Todas ellas solían tener entre 7 y 10 tubos o conductos del mismo diámetro. Las flautas “en ala” fueron las preferidas en toda el área oriental del Imperio, especialmente en territorio griego: así lo señala el retórico y lexicógrafo del siglo II d.C. Julio Pólux de Náucratis en su Onomasti-

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La flauta de Pan aparece repetidamente vinculada a Atis, un dios de la vegetación.

con. Explica además que los tubos (hechos de distintos tipos de caña o de cicuta) se adherían entre sí con cera y se aseguraban con finas bandas de lino, y, curiosamente, atribuye la invención del instrumento a los celtas. El poeta lírico latino Albio Tibulo, en su Libro II, ya había descrito la flauta en similares términos en el siglo I a.C. Por su parte, las flautas “en bloque” fueron las más extendidas en las provincias de la mitad occidental del Imperio (Galia, Germania, Hispania...); sin embargo, en la propia península itálica no se ha hallado ningún ejemplar. En los territorios provinciales de la Roma imperial, ese modelo de instrumento sería adoptado por los pueblos bárbaros, especialmente por los galos. Existía una variante exclusivamente romana, de la que dan cuenta varias fuentes iconográficas, la cual consistía en cierto número de tubos de igual longitud junto con otros de altura escalonada. Landels (1961) sugiere que quizás esos aerófonos combinaran tubos cerrados y abiertos para aprovechar las particulares cualidades sonoras de ambos. Las representaciones iconográficas de flautas de Pan romanas (en todas sus formas) son relativamente abundantes, sobre todo en escenas míticas o en estampas de dioses y seres legendarios. La tradición etrusca de representar flautistas ejecutando sus instrumentos (es decir, situaciones de la vida real) perdió protagonismo en Roma. Quizás las fistulae más conocidas sean las que figuran en los frescos de la villa de Pompeya (siglo I d.C.). Las obras catalogadas como Sátiro tocando la flauta de Pan y ninfa amamantando una cabra (hallada en la Villa de los Misterios) y Pan tocando su flauta (hallada en la Casa de Jasón o del Amor Fatal) incluyen flautas de Pan rectangulares como detalles accesorios. El aerófono también aparece en Polifemo y Galatea (hallada en la Casa de la Caza Antigua), pintura que representa a la mítica pareja besándose. El Museo della Civiltà Romana (Roma, Italia), además de muestras pictóricas, exhibe un par de ejemplares de flautas de Pan de bronce descubiertos durante las excavaciones en la propia Pompeya. Se trata de instrumentos gigantescos y profusamente decorados, con la particular silueta de tubos combinados (iguales y decrecientes). Algunos autores opinan que la talla descomunal de estos elementos imposibilitaría su ejecución, y que podría tratarse, en todo caso, de objetos de adorno o de partes de otra clase de instrumentos (p.e. un hydraulis u órgano de agua). La presencia de las flautas de Pan puede rastrearse en numerosas creaciones artísticas y culturales romanas, al menos desde el periodo republicano. Al igual que ocurriera en los territorios griegos, los particulares perfiles de las fistulae pueden apreciarse en algunas monedas (p.e. los denarios de plata del 80 a.C. denominados denarius serratus por su característico borde); la sección numismática del Museo Británico

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ofrece varios ejemplos. En las salas de esa institución se conservan también distintos objetos de la vida cotidiana del periodo imperial medio (siglos I y II d.C.) en los cuales figura, asimismo, la flauta de Pan. Se la ve en camafeos (generalmente hechos de pasta de vidrio coloreada, imitando alguna piedra semipreciosa), alhajas y gemas labradas, lámparas de arcilla, copas y jarras metálicas, y piedras-sello. En todos ellos, el instrumento está asociado a sátiros, faunos o el mismísimo dios Pan. La distribución geográfica de estos bienes en los territorios controlados por Roma fue muy amplia, como lo demuestran las lámparas de El Fayún y Oxirrinco (Egipto, 50-100 d.C.) o la estatua de mármol del dios Pan encontrada en el templo romano de Afrodita en Cirene (Libia). En las obras del periodo imperial tardío (siglos II y III d.C.), la flauta de Pan aparece repetidamente vinculada a Atis: un dios de la vegetación, consorte de Cibeles, la Gran Madre, cuyo culto orgiástico se expandió desde su Frigia natal (actual Turquía) a Grecia y Roma (Wille 1967). Un ejemplo de esta asociación lo provee la famosa Pátera de Parabiago (Italia), un plato de plata de la segunda mitad del siglo IV d.C. que cubría una urna cineraria. Sus relieves representan a Cibeles y su esposo (provisto de una flauta) montados en una cuadriga tirada por leones y rodeados por varias figuras míticas. No obstante, conviene señalar que en esa misma época se sigue encontrando a la flauta en manos del dios Pan, de sátiros, de faunos y de otras entidades silvícolas, como lo demuestran varios relieves de mármol y estatuillas de bronce conservados en el Museo Británico, o algunos sarcófagos con procesiones báquicas esculpidas en sus laterales. Aunque tal vez la prueba más espléndida sea el mosaico de principios del siglo II d.C. desenterrado en la Casa del Atrio de Daphne, un suburbio de la antigua Antioquía del Orontes (actual Antakya, Turquía). Perteneciente a la serie El concurso de bebida entre Heracles y Dionisio, representa a un sátiro bailando con una flauta de Pan en la mano (Becker y Kondoleon 2005). Hacia el siglo IV d.C., cerca ya de la desaparición del Imperio Romano como tal, las fistulae figuran en una escena sin relación alguna con el universo mitológico. Aparecen en la base del llamado Obelisco de Teodosio, un pilono egipcio colocado en el hipódromo de Constantinopla (actual Estambul, Turquía) en el 390 d.C. por órdenes del emperador Teodosio I. El pedestal de mármol sobre el que se lo emplazó incluye cuatro bajorrelieves; en uno de ellos, el Emperador ofrece la corona de la victoria al ganador de las carreras de carros, en presencia de alegres espectadores, bailarines, un intérprete de hydraulis y un músico provisto de una enorme flauta de Pan. Esta imagen proporciona información valiosa acerca del uso del aerófono durante el periodo de desintegración de Roma como unidad política. Su supervivencia en el Imperio Romano Oriental o Imperio Bizantino (330-1453 d.C.) viene delatada por algunas lámparas de arcilla del 500-600 d.C. encontradas en Éfeso (Turquía), las cuales llevan grabadas flautas de Pan.

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Detalle del monumento funerario de Lucius Poblicius. Fotografía tomada del Römisch-Germanisches Museum de Colonia (http:// www.bildindex.de/obj20392361.html#|home).

6. Galia y Britania En los territorios del Imperio Romano de Occidente, la continuidad de la flauta de Pan estaba garantizada: las legiones romanas habían difundido el instrumento más allá de las fronteras de la península itálica, sobre todo entre los pueblos celtas conocidos como galos, herederos de la cultura La Tène, que la incorporaron a su tradición. La Galia correspondía a las actuales Francia, Luxemburgo, Bélgica, Suiza, y las secciones de los Países Bajos y Alemania al oeste del Rin. Los cinco siglos de dominio imperial (51 a.C.-486 d.C.) condujeron al surgimiento de una cultura mestiza galo-romana que sobrevivió a la desaparición del Imperio y dio paso a nuevas estructuras socio-políticas y culturales. Alfred (2009) describe en detalle todas las flautas de Pan desenterradas hasta el momento en yacimientos arqueológicos galo-romanos. Su investigación incluye las dos del campo militar de Aalter-Loveld, en Bélgica; las de Uitgeest-Dorregeest, Oosterhout y Einhoven, en los Países Bajos; las del sitio romano de Alesia, Metz (Homo-Lechner 1987), Bon-Encontre y Rouhling, en Francia; la del sitio romano de Tasgetium, en Suiza; y las de Barbing-Kreuzhof (Ulbert 1961) y Rheinzabern, en Alemania. Wardle (1981) ofrece algunos datos complementarios sobre tamaños y afinaciones. La mayoría de ellas se ajustan al modelo típico de flautas de Pan galo-romanas: instrumentos de madera de boj con una serie de conductos perforados, líneas grabadas como única decoración y un pequeño orificio para colgarlos. La silueta más común es la de un rectángulo con una de sus esquinas inferiores cortada en diagonal. Además de la madera se usaron también la arcilla y, circunstancialmente, el metal. La más famosa de las enumeradas arriba es, sin lugar a dudas, la encontrada en el pozo de agua de la Casa del Sileno del sitio de Alesia, y datada entre los siglos II-III d.C. Con 11,5 cms. de largo y 7,7 cms. de ancho, posee 7 conductos perforados en un bloque de boj decorado con incisiones paralelas y semicírculos concéntricos (Reinach 1906). Esos mismos adornos se repiten, de manera casi idéntica, en el instrumento hallado en 1959 en Barbing-Kreuzhof, una flauta de madera que conserva únicamente 4 conductos. La flauta de Uitgeest-Dorregeest (siglos II-III d.C.) fue hallada en 1982. Elaborada a partir de un bloque de boj, tiene 8 conductos y está adornada con líneas paralelas verticales (Woltering 1999). La de Oosterhout (94-100 d.C.) fue descubierta en un pozo de agua. Se trata de un fragmento del instrumento original, realizado en una pieza de boj. Se conservan únicamente 3 tubos. El instrumento desenterrado en Eindhoven es, quizás, el más curioso. Se trata de una miniatura de arcilla marrón-rojiza (4,7 cms. de largo y 3,4 cms. de ancho) que apareció partida en tres piezas; está dotada de 5 conductos y exhibe una misteriosa


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inscripción (“DE / VIH”) en una de sus caras. Los aerófonos de Bon-Encontre y Rouhling fueron recuperados entre los restos de sendas villas. El primero es una flauta de bronce de 7 tubos. El segundo (siglo III d.C.) es de piedra y tiene 9 cms. de alto y 23 cms. de ancho (Vendries 1993). La flauta de la antigua Tasgetium (Römerweg, cerca de Eschenz) fue datada en el siglo II d.C. Está fabricada en madera de boj, posee 7 conductos y una decoración que consiste en series de líneas paralelas horizontales y un par de pequeños círculos, sumados a un agujero para colgarla (Brem 2008). Se trata del instrumento más antiguo y mejor conservado encontrado en Suiza. Finalmente, en Rheinzabern se hallaron moldes para elaborar flautas de Pan, probablemente vertiendo en ellos metal fundido. Un instrumento construido a partir de ellos habría alcanzado los 9 cms. de alto, habría tenido 13 tubos y habría llevado estampadas las letras “POTTALVSFE” (Woltering 1999). Las fistulae aparecen en varias representaciones iconográficas de la época de ocupación romana de las Galias, destacando por su espectacularidad la que figura en manos de un sátiro en uno de los relieves de un enorme monumento funerario del 100 d.C. Dedicado a un veterano de la V Legión, Lucius Poblicius, fue hallado en Chlodwigsplatz (Alemania) y se conserva actualmente en el Römisch-Germanisches Museum de Colonia (Ginsberg-Klar 1981). Este museo se levantó sobre una villa romana del siglo III d.C., descubierta en 1941 mientras se estaba construyendo un refugio anti-bombas al lado de la catedral. La sala principal de esa casa contaba con un majestuoso mosaico de 75 m2 de superficie, conocido hoy como Mosaico de Dioniso. Actualmente es una de las principales atracciones de la institución e incluye una representación de una flauta de Pan en manos de Sileno (Doppelfeld 1964). También en Colonia, en la Basílica de Santa Úrsula, se encontró una tumba del siglo II-III d.C. en la que descansaban los cuerpos de dos jóvenes esclavos; uno de ellos, Sidonius, es descrito como un joven flautista en la extensa (y ampliamente conocida) inscripción de su sarcófago (Galsterer 1965). Del mismo periodo histórico procede el sarcófago de Julia Tyrrania, una joven de 20 años apasionada por la música (Pendle 2001). Hallado en la impresionante Necrópolis de los Alyscamps de Arlés (Francia), se conserva en el Musée Départamental Arles Antique. Sus laterales, de piedra caliza, están decorados con una amplia variedad de instrumentos musicales tallados. Entre ellos se distinguen una lira, una pandura, un hydraulis y una flauta de Pan que parece estar colgada en una pared. Entre el 43 y el 410 d.C., los romanos ocuparon el centro y el sur de la actual isla de Gran Bretaña. Durante aquel periodo se desarrolló, en la provincia de Britania, una cultura insular mestiza romano-británica bastante similar, en líneas generales, a la galo-romana continental, con la que compartió el uso de las fis-

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Detalle de uno de los platos pequeños del Tesoro de Mildenhall, conservado en el Museo Británico. Fotografía tomada de Wikimedia (http://en.wikipedia.org/wiki/File:British_Museum_Mildenhall_Bacchic_Dish_A.jpg).

tulae. Seguramente estos instrumentos llegaron a la isla de la mano de las tropas que fueron movilizadas para ocupar guarniciones en sus principales ciudades. Procedentes de Batavia y Frisia (Países Bajos y norte de Alemania), esos soldados (generalmente de origen galo) se asentaron en tierras britanas y muchos de ellos se casaron con mujeres britonas. En las representaciones iconográficas, la flauta es mostrada como un instrumento de 7-10 tubos, con una silueta que en algunas ocasiones recuerda a sus pares galo-romanas (aunque su estructura no sea la misma), y que en otras es idéntica al modelo propiamente romano (tubos de igual longitud y de tamaños escalonados). Está presente en celebraciones báquicas en las que participan el dios Pan, faunos, sátiros y otros seres mitológicos. Por su parte, los dos instrumentos romano-británicos desenterrados hasta el momento corresponden al modelo galo-romano: rectángulo de madera o arcilla con varios conductos perforados, decoración a base de líneas grabadas, orificio para colgar el instrumento y una esquina opcionalmente cortada en diagonal. Probablemente las diferencias entre los instrumentos reales y sus representaciones se deban a que éstas últimas aparecen sobre objetos que no solían ser elaborados en la propia Britania sino que eran traídos desde Roma por las familias ricas; o que, de ser británicos, eran fabricados de acuerdo a las modas y los modelos impuestos desde la gran urbe. Los instrumentos reales, en cambio, estarían en manos de familias romanas o britonas modestas, que los construirían según el patrón que fue desarrollándose en la isla. Entre las representaciones, destacan las flautas de Pan que pueden admirarse en los bellísimos mosaicos descubiertos en las villas romanas de Brading (siglo II d.C.) y Chedworth (362 d.C.); tanto el tipo de mosaico como las escenas y las flautas que aparecen en ellos son muy parecidos a los hallados en Antioquía del Orontes. Distintos elementos de uso cotidiano en las villas de Britania muestran, al igual que lo hicieran sus pares de tierras continentales, algunas flautas de Pan. Es el caso de un cuenco de cerámica procedente del sitio romano de Lindum (actual Lincoln; siglos II-III d.C.). Elaborado en terra sigillata roja romana, incluye en su decoración al dios Pan con su flauta en la mano. Un par de copas de plata encontradas en Hockwold cum Wilton están adornadas con motivos báquicos y hojas de hiedra entre las cuales aparecen también algunas flautas de Pan. Finalmente, el aerófono está presente en el Gran plato de Neptuno y en los dos platos pequeños que forman parte del célebre Tesoro de Mildenhall, un lujoso servicio de mesa de plata romano del siglo IV d.C. hallado cerca de Mildenhall (Painter 1977). En la primera pieza se observa un tíaso o procesión báquica y el clásico concurso de bebida entre Hércules y Baco, mientras Pan, Sileno, las ménades y los sátiros bailan


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El modelo galo-romano recibió en España el nombre de zampoña.

por doquiera, con flautas en las manos. En una de las otras, Pan toca las fistulae y una ménade, el aulos. Los instrumentos representados en ambos casos tienen entre 10 y 15 tubos, son de gran porte (en comparación a las figuras que los interpretan) y siguen el modelo que combina tubos de tamaño similar con otros escalonados. Uno de los escasos instrumentos musicales romanos que se han recuperado prácticamente completos en las islas Británicas (se conservan los restos de 7 conductos, aunque originalmente habría tenido 8) es una flauta de Pan de arcilla encontrada en la granja de Shakenoak. Ese ejemplar, del siglo II d.C., es de pequeño tamaño (12,4 cm. de largo y 9,6 cm. de ancho) y lleva grabados en su superficie, en una cuidada escritura latina cursiva, los nombres de sus dueños, Bellicina y Catavacus (Hands 1974; Walker 2001). Por otro lado, en 1989 se desenterró la mitad de una pequeña flauta de Pan de madera de boj en el sitio arqueológico de Thames Exchange (Londres); es la única de ese material hallada hasta el momento en el Reino Unido (Clare 1993). De pequeñas dimensiones (12 cm. de alto y 4 cm. de ancho), posee únicamente 4 conductos; su decoración consiste en líneas paralelas semejando bandas de sujeción y círculos concéntricos, y se asemeja a la de las flautas de Alesia y Barbing-Kreuzhof.

7. Herederas... El modelo galo-romano fue el adoptado por las sociedades medievales del occidente europeo para sus propias flautas de Pan, las cuales quedaron inmortalizadas en miniaturas y, fundamentalmente, en los capiteles de catedrales e iglesias. Los franceses las llamaron frestel, y los españoles, zampoñas. Sus siluetas perduraron hasta el siglo pasado en el norte de España (apitos de afiadores, chifres, xiplas, xipras, chiflos de capador, siulets de crestador), el área pirenaica (bufacanyes, sonaveus, sanatruges, txilibitu) y todo el Mediodía francés (frestèu, xiulit de sanaire, siulet de cresto-porc, piharet, pihurlèc, shiulet crestader, fieould, flahuto del crestaire); en todas esas áreas fueron usadas como silbato en manos de algunos trabajadores itinerantes (afiladores, capadores, paragüeros...). El modelo de tubos de caña grecorromano clásico también sobrevivió, sobre todo en la Europa central y oriental (aunque también lo hizo en Francia y en España; p.e. las castrapuercas castellanas). Las hileras de tubos en orden descendente se emplearon en el norte de Italia (firlinfeu), en Polonia (multanki), en Ucrania (rebro) y en Rumania y Moldavia (nai). Las hileras simétricas (tubos cortos en los laterales y largos en el centro) se desarrollaron y utilizaron en Austria y Alemania (fotzhobel), en Eslovenia (trstenke) y en Croacia (trstenice).

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En la actualidad, las flautas de Pan europeas por antonomasia, las más comunes y extendidas entre los intérpretes de música no-tradicional, son las rumanas. Curiosamente, la nai deriva del muscal otomano, que proviene a su vez del miskal persa, el cual, en su origen, fue un préstamo tomado de las colonias griegas clásicas del Asia Menor. Es una larga trayectoria histórica y geográfica para un instrumento que, de las manos de los dioses de la fiesta y el placer y de las de los campesinos, recorrió un largo camino de cambios y adaptaciones hasta llegar a las fiestas populares, los grandes teatros y los pequeños escenarios de hoy.

8. Agradecimientos A Sara Plaza Moreno, por el apoyo y la ayuda durante la investigación y redacción de este artículo, por sus sugerencias y aportes, y por su cuidadosa revisión y corrección del original.•

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HISTORIA DE LOS ENTERRAMIENTOS

EN SANTA MARÍA DE

PALAZUELOS VALLADOLID

Arturo Balado Pachón I Arqueólogo I unoveinte@unoveinte.com Ana B. Martínez García I Arqueóloga I anabmar120@hotmail.com Asociación de Amigos del Monasterio de Santa María de Palazuelos

La historia de Santa María de Palazuelos es similar a la de tantos monasterios cisterciences que, por el devenir histórico del XIX español, acabaron siendo desmantelados y el valioso patrimonio que atesoraban desperdigado, cuando no destruido. Pero éste que nos ocupa no era uno más, ya que durante 300 años fue la cabeza del Císter peninsular y en él se celebraban los Capítulos Generales de la Orden. La importancia de Palazuelos quedó también plasmada en su historia funeraria que, desde los primeros pasos del mismo, constituyó uno de sus aspectos más notables. Palabras clave: Palazuelos; monasterio; cisterciense; enterramientos.


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Vista exterior desde la cabecera de Santa María de Palazuelos. Foto: Balado y Martínez.

Los restos del Monasterio se encuentran muy próximos a Cabezón de Pisuerga, repartidos entre los términos municipales de este último y los de Corcos del Valle, en de la margen derecha de un meandro del río Pisuerga, entre éste y el Canal de Castilla y a escasos 12 kilómetros al norte de la capital vallisoletana. Sus orígenes datan del siglo XIII y fue promovido por Don Alfonso Téllez de Meneses, que donó las tierras y propició el monasterio bajo la advocación de Santa María, como es habitual en las fundaciones bernardas. El único edificio que hoy se mantiene en pie es la iglesia, pero en su día constituyó un complejo monacal, con dos claustros y el resto de las dependencias propias de un centro cisterciense. La iglesia conserva gran parte de la estructura original, en estilo románico, desprovista de cualquier decoración, respondiendo así a la exigencia de pobreza de la Orden. El monasterio estuvo en uso hasta el siglo XIX, cuando la Desamortización de los bienes de la iglesia, terminó con la vida monacal y supuso la destrucción de las dependencias del monasterio, con excepción del templo, que continuó en uso como iglesia parroquial, hasta que avanzado el siglo XX, se abandonó definitivamente. Gracias a su uso como parroquia, podemos hoy ver en pie la iglesia y en ella las huellas del paso del tiempo, en su fábrica y en las reformas arquitectónicas. Si hay un suceso recurrente en el devenir histórico de Palazuelos, más allá de su evidente carácter religioso, es su utilización como lugar de enterramiento. Y esta naturaleza le viene concedida desde sus pro-

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pios orígenes, ya que sus fundadores, Alfonso Téllez de Meneses y Teresa Sánchez, ya fueron enterrados en su templo. Muy posiblemente estos dos nobles sufragaron la construcción del cenobio con la intención de que fuera utilizado también como lugar para el descanso de sus restos, costumbre ésta bastante extendida durante toda la Edad media y la Edad moderna. En efecto los grandes señores patrocinaban estas construcciones monásticas como parte de la «buenas obras» que en vida les harían ganar la salvación eterna y a la vez servía de panteón familiar en lugares sagrados. Alfonso Téllez había conseguido en 1213, que Alfonso VIII le concediese la villa de Palazuelos por su colaboración durante la batalla de Las Navas de Tolosa. Con la ayuda del obispo de Palencia (su hermano Tello Téllez de Meneses) inició junto a su segunda esposa, Teresa Sánchez (hija bastarda del rey Sancho I de Portugal) los movimientos para trasladar el monasterio existente en San Martín de Valvení, bajo la advocación de San Andrés, al propio Palazuelos. Este de San Andrés, distante unos 9 kilómetros del actual, parece ser que había sido en origen un centro de la regla de San Benito, para pasar a la órbita del Císter en la segunda mitad del siglo XII, como centro dependiente de Santa María de Valbuena. El interés de Alfonso Téllez y Teresa Sánchez debió ser sincero, pues en 1226 ya se había consagrado el altar, lo que debía significar que la cabecera ya estaba concluida y en 1254 se había concluido el traslado definitivo desde San Martín de Valvení. Sabemos que tras los fundadores, otros miembros de la familia Téllez de Meneses escogieron Palazuelos para su inhumación. Se trata de noticias inconcretas que nos hablan del entierro en el lugar de «personajes importantes» pero que no especifican su nombre. Hasta que llegamos a una nieta de los fundadores, Mayor Alfonso de Meneses, madre de la reina Doña María de Molina. Mayor Alfonso se casó en segundas nupcias con el infante Alfonso de Molina, hermano de Fernando III de Castilla y León. Tradicionalmente se viene diciendo, sin demasiado fundamento, que este infante fue enterrado en Matallana. Sin embargo el hecho de que su esposa Mayor fuera depositada en Palazuelos y que en uno de los sepulcros de éste último, que en su día se encontraba en el presbiterio en el lado de la epístola, figure la inscripción OBIIT ALLEFONSO DECIMO, ha hecho pensar a la profesora Ara Gil, que el Infante también fue enterrado en Palazuelos. Debemos tener en cuenta que Alfonso de Molina era hijo de Alfonso IX de León y que si su hermano Fernando no hubiera heredado las coronas de ambos reinos (León y Castilla) a aquel le hubiera correspondido ser Alfonso X de León. Estos enterramientos de personajes ilustres, durante la Edad Media, pueden rastrearse por buena parte de las dependencias que aun subsisten del Monasterio. Durante siglos sabemos que algunos de ellos, con sepulcros y cubiertas de piedra labrada, se distribuyeron por distintas zonas de la iglesia y en la deno-

Vista general de Palazuelos con el cementerio contemporáneo en primer plano. Foto: Balado y Martínez.


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Interior de la cabecer de Santa María de Palazuelos. Foto: Balado y Martínez.

minada capilla de Santa Inés. Con el tiempo estos sarcófagos han ido cambiando de ubicación, de manera que hoy en día se encuentran recolocados (más bien deberíamos decir amontonados) y descontextualizados, dentro de la propia capilla de Santa Inés o en otros lugares. En total se han inventariado en Palazuelos 10 sepulcros completos, o partes de los mismos, tres de los cuales fueron trasladados en 1964 al Museo Catedralicio, por lo que siete permanecen en esta capilla de Palazuelos. De éstos conocemos únicamente el nombre de otro de sus ocupantes, por una inscripción que lo adorna: Aquí yace Gonzal Ivañez, hijo de Juan Alfonso[...]. Se trata de Gonzalo Ibáñez, bisnieto de Alfonso Téllez. La Capilla de Santa Inés es una construcción románica, que no desentona del estilo arquitectónico del resto del conjunto, por lo que parece ser que su obra fue realizada prácticamente a la par que el resto de las dependencias monásticas originales, y planificada desde el origen. Tiene las características propias de una capilla funeraria y es, más que probable, que estuviera destinada y albergara los sepulcros de sus fundadores, sepulcros estos que deben aun permanecer en la misma, entre el amontonamiento de sarcófagos y tapas que allí existe, sin que sepamos bien cual les corresponde.

Pero no fue esta capilla el único lugar de enterramiento del monasterio durante la Edad Media, por todas las dependencias hoy en día conservadas, se pueden ver distintos arcosolios, todos con arcos góticos y claramente funerarios. Contamos al menos 10 de ellos, tanto en el interior de la iglesia como al exterior, en el espacio que daba al claustro principal. Desconocemos quienes podrían ser sus ocupantes, aunque sí hay referencias a distintos personajes, ajenos a los Téllez de Meneses, enterrados en Palazuelos, ya desde el siglo XIII. En 1284 Rui Gómez de Camargo dona 1500 maravedís anuales por las misas anuales suyas y de sus esposas (Toda López y Urraca Fernández) y construye un altar dedicado a Santa Catalina, delante del que fueron enterrados los tres. En 1295 el abad otorga sepulturas para Francisco García Delgadiello y a sus cuatro hijos en atención a los servicios prestados al monasterio. Por último se recoge la noticia de que Juan Veintemilla y su mujer María Gracia Pastora, mandaron en 1490 ser sepultados en la iglesia, «donde acordasen los monjes». En los siglos posteriores, en el interior de la iglesia, solo se tienen documentados los enterramientos de algunos abades de la comunidad y superiores del Císter, que escogen para su reposo las zonas aledañas al presbiterio. Se trata de cuatro lápidas sepulcrales de los años 1779, 1781, 1786 y una más de la década de los 30 del siglo XIX. La más antigua es de Ambrosio Alonso, monje de Carracedo (CARRACEDENSIS MONACHVS), al que en la lápida se le denomina como «maestro de la congregación cisterciense en España» (HISPANIAE CON-

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Izq.: Sarcófago de la Capilla funeraria de Santa Inés. Centro y dcha.: Sarcófagos procedentes de Palazuelos en el Museo Catedralicio de Valladolid. Foto: Balado y Martínez

GREG. CISTERC. MAGIST.) y Reformador General de la Orden (REFORMATOR GENERALIS). La de 1781 corresponde a un monje vallisoletano, originario del Monasterio de Matallana de nombre Miguel Herrero (MICHAEL HERRERO MATAPLANENSIS MONACHVS PINTIANVS) que como el anterior, fue Reformador General de la Orden. El enterrado en la tumba de 1786 es Isidoro Morales, del que desconocemos el origen y que también fue Reformador General de la Orden. La última lápida pertenece al enterramiento de Felipe Cándamo, originario del monasterio de Santa María de Huerta (PHILIPUS CANDAMO HORTENSIS MONACHUS), siendo él abad, se celebró el último Capitulo General de la Orden en Palazuelos, en 1832. La fecha de este enterramiento no está clara en la lápida, aunque en la misma se lee MDCCCXXX, estando deteriorado el resto. Es evidente que su fallecimiento hubo de producirse entre 1832 y 1835, cuando se acomete la exclaustración. La presencia en Palazuelos de estos enterramientos de abades de los siglos XVIII y XIX no es casual y obedece a la importancia que dentro de la orden bernarda fue adquiriendo el Monasterio, ya que todos ellos eran, además Reformadores Generales de la Regular Observancia de la Congregación de Castilla, una de las tres existentes en la península (junto con la de Aragón y Navarra y la de Alcobaça). Aquí se celebraron los Capítulos Generales del Císter español desde el año 1551, hasta la exclaustración en 1835 y, durante esos siglos, albergó también el Colegio de la Orden. Ello hizo que sus máximas autoridades tuvieran aquí su residencia y en él fueran enterrados a su fallecimiento. Con la desamortización de 1835 se inicia un nuevo capítulo, también en la historia de los enterramientos de Palazuelos. Pese a la desaparición de los monjes y la subasta de los monasterios, las iglesias de los mismos, como lugares de culto, pasaron a depender directamente de las diócesis. En el caso de Palazuelos, ésta paso a ser iglesia parroquial para los pocos habitantes de la entonces granja y de la cercana de Aguilarejo (sabemos por el Diccionario de Madoz -1846-1850- que la Granja de Palazuelos tenía tres casas y la de Palazuelos no sería mayor), alguno de los cuales llegó a enterrarse en los años siguientes en su interior. Hoy en día podemos observar dos tumbas en la nave de la iglesia, realizadas en la segunda mitad del siglo XIX. Quizás la más antigua (aunque la fecha no es en la actualidad legible) sea la de Zeonila Betes Corcuera, cuya lápida reza así: AQUÍ YACEN LOS RES(TOS) DE DA ZEONILA (BE)TES CORCUERA (ES)POSA QUE FUE DE (C)IRIACO CONTRERAS (FALL)ECIO EL 9 DE ABRIL DE 18(..) A LA EDAD DE 35 AÑOS. Hemos encontrado una partida de bautismo de Juan Arturo Contreras Betes, hijo de ambos (Zeonila o Ceonila y Cirico), que fue bautizado el 11 de mayo de 1862 en la parroquia de Nuestra Señora de la Victoria de Valladolid. Si bien no conocemos el año de su enterramiento en Palazuelos, podemos aproximarnos al mismo,

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Interior de la capilla funeraria de Santa Inés. Foto: Balado y Martínez.


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Interior de la capilla funeraria de Santa Inés. Foto: Balado y Martínez.


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Sepulcros provenientes de Palazuelos en el Museo Catedralicio de Valladolid. Dcha. Arcosoleos góticos de la nave evangelio. Foto: Balado y Martínez.

ya que sabemos que hubo de ser después de 1862 y no muchos años más tarde, ya que falleció a los 35. Seguramente se trate de trabajadores de la granja (o de Aguilarejo) que con posterioridad a 1862, cuando sabemos que residían en Valladolid, se trasladaron aquí a vivir. De Ciriaco conocemos también su origen, por su partida de bautismo, que nos indica que había nacido el 7 de agosto de 1832 en Villalón de Campos (Valladolid) y de Zeonila sabemos el nombre de sus padres Juan Antonio Betes y Josefa Cristina. El otro enterramiento de la nave de la iglesia corresponde, sin duda alguna, a un trabajador de Aguilarejo, ya que la lápida se lee perfectamente y dice: «E(n) P(az) D(escanse) AQUI YACE. JULIAN BENITO. MUERTO POR UNA TURBINA. EN LA FABRICA HABANA. DE AGUILAREJO. EL 15 DE MARZO DE 1878. 53 AÑOS DE EDAD. SU VIUDA» Desconocemos a que instalación industrial hace referencia la turbina de la fábrica Habana pero seguramente deba corresponder a alguna factoría, quizás de harina, de las instaladas para aprovechar la fuerza del Canal de Castilla a la altura de la esclusa 40, ubicada junto a Aguilarejo y donde aun subsisten, aunque ya abandonadas, diversas instalaciones industriales. Parece claro que hasta 1878 el interior de la iglesia del viejo monasterio fue utilizado como cementerio. No sabemos si su uso fue esporádico y se combinó con el del camposanto, que hoy en día subsiste al exterior de la fachada norte del templo, o si el cementerio es anterior, y estos dos enterramientos de la segunda mitad del XIX son excepcionales. La existencia de esta necrópolis, como el resto de los modernos cementerios españoles, se corresponde con la normativa higiénica de carácter Ilustrado, de prohibir las inhumaciones en el interior de los templos, promulgada por Carlos III en 1784. Es bien sabido que estos primeros intentos ilustrados tuvieron muy poca eficacia, y que las parroquias continuaron enterrando a los difuntos en el interior de la iglesia hasta bien entrado el siglo XIX. En el caso de Palazuelos esto fue así hasta la exclaustración, como queda atestiguado por la tumba del abad Cándamo, si bien, y siguiendo la costumbre cisterciense, es razonable pensar que el común de los monjes sería enterrado en el cementerio de la comunidad, situado al exterior, habitualmente al norte de los templos conventuales. La existencia de este lugar de enterramiento aquí queda probada por la presencia de una puerta (hoy en día cegada) en

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Izq.: Lápida de Ambrosio Alonso de 1779. Centro: Lápida de la tumba Zeonila Betes Corcuera. Dcha.: Lápida de la tumba Julián Benito. Abajo: Lápidas de los abades Isidoro Morales y Felipe Cándamo. Foto: Balado y Martínez.

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Izq.: Puerta de Difuntos. Centro y dcha.: Cementerio de Palazuelos. Foto: Balado y Martínez.

el paramento norte, que no creemos pueda tener otra explicación que la de ser la denominada Puerta de Difuntos. Para la ubicación del moderno cementerio del siglo XIX se escoge el lado norte del templo, precisamente junto a donde durante siglos se situó el camposanto de los monjes. No creemos que esto se deba a una casualidad, ya que para las gentes de las granjas vecinas que lo levantaron, debía ser aun bastante evidente la presencia de las tumbas monacales. Por ello escogieron este punto, que se sitúa junto a las mismas, pero sin invadir el viejo espacio cementerial. •

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epc I dossier fotográfico

NITRATOS DE CASTILLA, S.A. EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO Texto y fotografías de J. Álvaro Arranz

Cuando en septiembre de 1993 la fábrica de fertilizantes Nitratos de Castilla, S. A. cerraba definitiva y dramáticamente sus puertas, terminaba el ciclo primario del apático proceso industrializador de Castilla y León, dentro, eso sí, del contexto de profunda reconversión industrial a que fue sometida toda España bajo los auspicios de la Comunidad Económica Europea. Una reconversión traumática que llevó a una situación postindustrial agónica, revelada aún más profunda con la presente crisis económica y social. NICAS, situada en los límites fronterizos de los términos municipales de Valladolid y Santovenia de Pisuerga, se construyó en la segunda mitad de la década de los cuarenta, comenzando su andadura en octubre de 1947 e inaugurada oficialmente por el general Franco el tres de marzo de 1950. En aquella España, que comenzaba su tibio despegue económico, la creación de estos “polos de desarrollo” suponía un rápido y drástico crecimiento humano colmado, principalmente, por gentes procedentes de un excedentario agrícola elevado y nutrido tras la “pertinaz sequía” y la inexistente reforma agraria del campo español. No olvidemos que en aquellos años la capital vallisoletana no contaba más allá de 120.000 habitantes. Solo los planes de regadío parecieron aliviar momentáneamente el inexorable éxodo rural. La andadura de esta fábrica, base sustancial de un agro castellano y leonés necesitado de fertilizantes químicos para mejorar y aumentar su castigada producción tras milenios de cultivo continuado, quedaría truncada en los albores de la década de los noventa cuando los directivos de la corporación empresarial Fertiberia, propietaria de la misma, decidieron cerrar algunas instalaciones del grupo siendo la de Valladolid la que portaba todas las papeletas ganadoras por encontrarse en una zona con un perfil humano exiguo y poco conflictivo, a pesar de localizarse en el corazón de una región eminentemente agrícola. Con el presente dossier fotográfico, cuya elaboración se llevó a cabo durante el desmantelamiento de las abandonadas y ruinosas estructuras industriales trece años después del cierre de las instalaciones, no pretendemos ser reivindicativos de nada. El tiempo de ello ya pasó. Ahora, veinte años después de la inevitable y emotiva convulsión social que supuso el despido y prejubilación de cientos de trabajadores, solo nos queda rendir homenaje y servir de inquisitoria memoria poética de lo que fue y significó NICAS para esta tierra en un tiempo ya pasado.

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Foto: OSEPSA (empresa constructora) Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 1949 Esta primera imagen realizada en 1949 revela unas iniciales y poco usadas instalaciones localizadas en la vega del Pisuerga, prácticamente a la orilla del río y junto a la línea de ferrocarril Valladolid-Santander. Pa

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06/05/2007 Foto: J. Álvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2007 Hubo un tiempo no muy lejano en que la fábrica estuvo unida a un entorno eminentemente agrícola, tanto por el objeto de su producción como por su localización en el extrarradio de la capital. Un área de transición entre el campo y la ciudad.

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06/05/2007 Foto: J. Ă lvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2007

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29/10/2006 Foto: J. Álvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2006 Ruina sobre ruina. Lo que primeramente se llevó la industrialización, un campo pobre de cereal y adobe, se reemplazó décadas después por el escombro y la chatarra provenientes de la crisis post 1992.

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15/09/2006 Foto: J. Álvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2006 El anagrama de la empresa, omnipresente, junto a las prohibiciones y recomendaciones de seguridad en el trabajo, convivían con las infraestructuras de producción propiamente dichas.

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25/09/2006 Foto: J. Álvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2006 El contraluz de la imagen no permite apreciar la parálisis de la factoría. Sólo la chatarra acumulada en primer plano permite intuir el desastre.

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15/09/2006 Foto: J. Álvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2006 Poco a poco fueron desescamando al monstruo, quitándole las capas superficiales, la piel, para mostrar sus entrañas débiles y heridas.

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23/09/2006 Foto: J. Álvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2006 Como juegos de artificio o construcciones de mecano, el complejo de tuberías, válvulas, depósitos, llaves de paso… acabó desmontándose apremiado por las cortantes tenazas de las máquinas de derribo.

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11/09/2006 Foto: J. Ă lvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2006 La herrumbre del metal contrasta con la estampa veraniega del rastrojo a los pies mismo del complejo industrial, que ya denotaba un abandono en los aĂąos previos al cierre definitivo.

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11/09/2006 Foto: J. Álvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2006 Desde la lejanía, la fábrica aún conserva un cierto apresto con sus chimeneas enhiestas desafiando al viento, símbolo de su anterior arrogancia.

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11/09/2006 Foto: J. Ă lvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2006 La impasibilidad de la infraestructura se acentĂşa por la ausencia del movimiento constante que imprime el ser humano. Entonces el tiempo lo engulle todo y lo degrada, paso a paso, sin prisa.

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11/09/2006 Foto: J. Álvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2006 En otro tiempo la fábrica amenazó al campo circundante, invadió su espacio. Ahora éste reclama su territorio ocupando los intersticios del abandono.

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15/09/2006 Foto: J. Álvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2006 La corrosión del abandono se extiende como la gangrena en el cuerpo enfermo. Ya todo es inevitable, el final está a las puertas.

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15/09/2006 Foto: J. Ă lvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2006 Los edificios van desapareciendo, dejando huellas vacĂ­as con el abigarrado entramado fabril. Las amputaciones son continuas.

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23/09/2006 Foto: J. Álvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2006 El desmoronamiento de las otrora orgullosas torres, carcomidas desde la base por las termitas mecánicas, supone la pérdida de la verticalidad y el equilibrio arquitectónico de una infraestructura que fue agrandándose con el tiempo.

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29/10/2006 Foto: J. Álvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2006 Aunque herida de muerte, la zona primigenia de la fábrica aún resiste. El hormigón y el ladrillo frente a las estructuras metálicas, que fueron las primeras en caer por la avaricia de la chatarra.

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19/10/2006 Foto: J. Ă lvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2006 La magnitud de la obra no es entendida por el profano hasta que no se contrapone con la figura de referencia. Las termitas lo corroen todo.

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25/09/2006 Foto: J. Álvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2006 El avance imparable de la destrucción dejó la fábrica como territorio de guerra, ruinas sobre ruinas.

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29/10/2006 Foto: J. รlvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2006 Pareciera que el desierto se lo fuera tragando todo. El avance de la soledad frente al antiguo fragor de las mรกquinas, en el epicentro del apocalipsis.

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29/10/2006 Foto: J. Álvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2006 Los restos del naufragio. La chatarra y el escombro invaden el campo de batalla. Es el final de una época, la destrucción definitiva del sueño industrial de esta tierra.

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25/09/2006 Foto: J. Álvaro Arranz Valladolid-Santovenia de Pisuerga I 2006 Al igual que el mobiliario de una casa queda esparcido cuando deviene la ruina o el mar devuelve a la playa los restos del desastre, así quedaron tendidos en el solar de lo que fue la fábrica de Nitratos de Castilla las leves huellas de su existencia pasada.

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UN

SELLO PAPAL A NOMBRE DE GREGORIO XI EN LA IGLESIA DE LA PEREGRINA, SAHAGÚN

Francisco Javier Moreda Blanco I Arqueólogo I j.moreda@arqueologiaforamen.com José Ramón Sola Alonso I Arquitecto I j.ramonsola@gmail.com Rosalía Serrano Noriega I Arqueólogo I rosalia@arqueologiaforamen.com Francisco Javier Marcos Herrán I Arqueólogo I titiritituturutu@hotmail.com

Este artículo pretende dar a conocer un sello de plomo a nombre del papa Gregorio XI hallado durante los trabajos de lectura muraría realizados con motivo de las obras de restauración del convento de san Francisco de Sahagún (iglesia de la Peregrina). Palabras clave: Sello; plomo; Gregorio XI; Peregrina; Sahagún.


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Iglesia de la Peregrina. Sahagún, León. Foto: autores.

Este artículo pretende dar a conocer un hallazgo acaecido durante los trabajos de lectura muraría realizados con motivo de las obras de restauración del convento de san Francisco de Sahagún (iglesia de la Peregrina) y su trasformación en centro de documentación del Camino de Santiago. En concreto, se trata de un sello de plomo a nombre del papa Gregorio XI, localizado entre los restos momificados de un individuo situado en uno de los arcos que ornamentaron el ábside de dicho templo1. La iglesia de la Peregrina, declarada Conjunto Monumental en 1931, se sitúa en la falda Norte del alto de San Bartolomé, un otero (845 metros) a las afueras de Sahagún, cabeza comarcal de la tierra de campos leonesa. Próxima al casco urbano, el acceso tiene lugar a través de una rampa que conduce a una pradera inclinada sobre la que se asienta. La fundación del convento de san Francisco ocurre mediante bula del papa Alejandro IV, de julio de 1257, por la que se confirma un asentamiento extramuros que, a instancias de Alfonso X, había donado el abad de san Benito de Sahagún a la comunidad de frailes. La ceremonia de colocación de la primera piedra tendrá lugar el 30 de mayo de 1260 (Pérez; Sánchez; Sola 2002: 650). La mayoría de los autores coinciden en señalar que la edificación del nuevo templo se inició, como es habitual en las iglesias cristianas, por la cabecera o ábside hasta completar en fases el resto de la iglesia. En su construcción se empleó una técnica mixta de ladrillo y hormigón de cal; el primero para el acabado del interior, la fábrica vista, mientras que el hormigón se reserva para el cimiento, el primer tramo y el ánima de toda la fábrica. Una vez finalizados los trabajos en la cabecera, las obras continuaron con el añadido de diferentes cuerpos de la nave central, como lo muestran claramente las líneas interfaciales existentes entre ellos. Así, entre finales del siglo XIII y principios del XIV (Moreda; Serrano; Marcos 2011: 59) se añaden los tres primeros tramos de la nave mientras que el resto de la centuria se emplea en completarla con la construcción de los tres cuerpos situados a los pies del templo. La diferencia fundamental es que estos últimos se levantan al mismo tiempo, sin que se aprecien interfacies entre ellos (Moreda; Serrano; Marcos 2011: 61-62). De todo lo anterior se desprende que el ritmo de las obras no debió ser demasiado rápido; en un intento de agilizar la finalización, el 8 de septiembre de 1358 el papa Inocencio VI concedió indulgencias a todos aquellos fieles que contribuyesen por medio de sus limosnas a la conclusión de la iglesia (Pérez; Sánchez; Sola 2002: 657), un acontecimiento que tuvo lugar a finales del siglo XIV. 1

Depositado en el Museo de León con el número de expediente 2007/38/II/0001


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Izq.; Cata muraria 3. Localización. Dcha.: Arcosolio con ataúd de madera y motivo heráldico en relieve. Foto: autores.

La lectura muraria. El hallazgo del depósito funerario. Como se ha indicado en el preámbulo de este artículo, la restauración de la iglesia de la Peregrina conllevó una lectura muraría de todo el edificio que se complementó con la realización, en la zona interior del ábside, de cinco catas que permitieron analizar la génesis y evolución arquitectónica de esta pieza del convento. Individualizadas del 1 al 5, la cata 3 fue la que proporcionó el depósito funerario donde se halló el sello papal. Ubicada en el lado de la Epístola, se planteó con unas dimensiones de 2 metros de altura por 1,50 metros de anchura. Como no podía ser de otra manera, los trabajos comenzaron con la eliminación minuciosa de las capas de yeso y cemento de cronología moderna y contemporánea. Bajo ellas se disponía un murete de ladrillos dispares, recibidos con barro, que enmascaraba un arcosolio o lucillo ojival decorado en el fondo con un motivo heráldico en relieve, parcialmente mutilado, realizado en yeso. Este vano albergaba en su interior un ataúd de madera depositado sobre una plataforma de obra que colmataba la zona inferior del lucillo. El ataúd (1,81 x 0,51 x 0,31 metros) se encontraba en buen estado de conservación, cerrado mediante una tapa del mismo material asegurada con clavos de forja, de manufactura preindustrial y perfil en T. El acabado exterior, liso, tosco y sin ornamentación, únicamente presentaba marcas de azuela. Una vez abierto se pudo comprobar la existencia de restos cadavéricos pertenecientes a tres individuos. El sujeto principal, posiblemente momificado de forma natural debido a las condiciones ambientales, ocupaba casi la totalidad del espacio. A ambos lados de su cabeza se depositaban los cráneos de otros dos individuos mientras que por la zona inferior de la caja se repartían restos óseos sin orden ni conexión anatómica. Los estudios antropológicos y paleopatológicos efectuados sobre los restos han sacado a la luz datos relevantes. Así, el cadáver momificado, un hombre entre 45 y 55 años y una talla de 1,70 metros, estaba depositado en decúbito supino con la cabeza hiperextendida y la boca abierta. Las extremidades superiores se disponían sobre el pecho con los codos flexionados, situándose el antebrazo derecho por encima del izquierdo. Por su parte, las extremidades inferiores estaban extendidas y paralelas. En cuanto a los restos esqueletizados, pertenecen a dos mujeres, una de ellas adulta joven (entre 21 y 35 años), con una talla de 1,56 metros +/- 2 centímetros, y la segunda una adulta madura (entre 36 y 50 años) y una talla de 1,61 metros +/- 2 centímetros (Pastor et alii 2011: 105-108).

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Arriba: Ataúd de madera. Izq.: Restos cadavéricos hallados en el interior del ataúd. En el centro, cadáver momificado bajo el que se halló el sello de plomo. Foto: autores.

Sin embargo, el dato más relevante desde el punto de vista histórico fue el hallazgo bajo el cadáver momificado de un sello de plomo a nombre del papa Gregorio XI2. Se trata de un disco de 38,23 milímetros de diámetro, 4,93 milímetros de grosor y un peso de 51,31 gramos que conservaba parte de la cuerda de cáñamo y los hilos que lo unirían al documento. En el anverso se representan los bustos afrontados de san Pedro y san Pablo orlados por puntos, flanqueando una cruz potenzada sobre vástago; mientras que el retrato de Pablo muestra barba y pelo liso, el de Pedro es rizado en ambos casos. Sobre ellos, se dispone la leyenda en línea: SPASPE (Sanctus Paulus, Sanctus Petrus). Por su parte, el reverso es epigráfico, con leyenda en tres líneas: en las dos superiores, el nombre del papa y en la tercera las iniciales PP (Papa) seguidas del ordinal correspondiente: GRE/GRORIUS/PP.XI. Vinculados a los documentos papales denominados “bulas”, ambos elementos serán conocidos con ese mismo nombre en época bizantina. El origen de la palabra procede del término latino bulla que hacía referencia a la burbuja que flota en el agua. Por analogía pasó a identificarse con cualquier objeto artificial redondeado y de tamaño relativamente pequeño: botones, discos de cinturón, cabezas de clavo… Sin embargo, la bulla por excelencia en la antigua Roma era un objeto de adorno con connotaciones mági2 El papa Gregorio XI (1370-1378), nacido Pierre Roger de Beaufort, vino al mundo en torno a 1330 en el castillo de Maumont, diócesis de Limoges, y murió el 27 de marzo de 1378 en Roma; fue el séptimo y último papa de la corte de Avignon. Sobrino de Clemente VI, le nombró cardenal diácono en 1348 y como tal fue alumno de la universidad de Perugia donde se doctoró en Derecho y Teología. Tras la muerte de Urbano V fue elegido por unanimidad en Avignon con el nombre de Gregorio XI aunque su consagración hubo de ser retrasada al no haber tomado las órdenes sacerdotales. Durante su papado fracasó en el intento de reconciliar a Francia e Inglaterra, inmersas en la Guerra de los Cine Años, pero, en cambio, consiguió forzar la pacificación de Castilla, Aragón y Navarra a través de diferentes alianzas matrimoniales. La continuidad en el nombramiento de obispos franceses al frente de las diócesis italianas le supuso numerosos enfrentamientos y traslados de la corte papal de Avignon a Roma. Finalmente, su fallecimiento en esta ciudad en 1378 le impidió el retorno a Francia; fue sucedido por Urbano VI, con el que se inició el Cisma de Occidente.


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Anverso Reverso. Foto: autores.

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Ilustración: autores.

cas que solían llevar los jóvenes nobles durante la infancia. Sellos de plomo se documentan ya en la Grecia helenística y, desde allí, se extienden por todo el mundo romano. En época imperial se encuentran ejemplos asociados al embalaje de objetos y mercancías. A partir del siglo IV d. C. se registran sellos con impresión en ambas caras, realizada mediante acuñación, siendo éste un tipo que pasará al Imperio Bizantino donde alcanzará una difusión sin igual hasta el momento (De Francisco; Novoa 2008: 26). El modelo al que se adscribe nuestro ejemplar se fija en 1099 durante el papado de Pascual II (Chacón; Canorea; Salamanca 2008: 26) y con él unos tipos que, de clara influencia oriental, se harán tradicionales en forma, tamaño e iconografía hasta la época contemporánea. Suponían la garantía y validez de los documentos emanados por la cancillería vaticana; el piombatore pontificio era el responsable de los sellos papales hechos de plomo, oficio reservado en numerosas ocasiones a los artistas plásticos3 quienes serán los responsables de la evolución estilística del modelo fijado en el siglo XI.•

BIBLIOGRAFÍA

CHACÓN GÓMEZ-MONEDERO, F. A.; CANOREA HUETE, J.; SALAMANCA LÓPEZ, M. J.: Catálogo de la sección institucional del archivo de la catedral de Cuenca. I. Siglos XII-XIV. Cuenca, 2008 DOLCE, L.: Diálogo de la pintura. Madrid, 2010 FRANCISCO OLMOS, J. M. de; NOVOA PORTELA, F.: Historia y evolución del sello de plomo. La colección sigilográfica del Museo Cerralbo. Madrid, 2008 MOREDA BLANCO, F. J.; SERRANO NORIEGA, R.; MARCOS HERRÁN, F. J.: Iglesia de la Peregrina (Sahagún). Lectura muraria. Resumen y conclusiones, en Santuario de la Peregrina de Sahagún. Estudios y restauración. Pp. 58-74. León, 2011. PASTOR VÁZQUEZ, J. F.; BARBOSA CACHORRO, M.; PAZ FERNÁNDEZ, F. J. de; GARCÍA VELASCO, M.; FERRERO INFESTAS, E.; GUTIÉRREZ REGUERA, B.; ESTEBAN CASADO, R.; CORTEJOSO HERNANDO, A.: Estudio antropológico y paleopatológico de los restos humanos hallados en la intervención arqueológica de la iglesia de “La Peregrina”, Sahagún (León), en Santuario de la Peregrina de Sahagún. Estudios y restauración. Pp. 104-109. León, 2011. PÉREZ GIL, J.; SÁNCHEZ BADIOLA, J. J.; SOLA ALONSO, J. R.: El convento de San Francisco de Sahagún y su iglesia de la Peregrina, en Archivo Iberoamericano LXII, 243. Pp. 643-711.

3 El caso más significativo es el de Sebastiano del Piombo (nacido Sebastiano Luciani en Venecia en 1485 y muerto en Roma el 21 de junio de 1547) cuyo apelativo procede del cargo de responsable de los sellos de plomo del papa Clemente VII (Dolce 2010: 197).


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ECONOMÍA Y SOCIEDAD EN EL

VALLE DEL ESLA

Villaveza del Agua, ss. XVIII-XXI

María Pilar Valderas Sastre I Licenciada en Geografía magari@arroyodelaencomienda.es

La estructura demográfica y económica que presentan los pequeños pueblos de Castilla y León en la actualidad puede entenderse mejor a la luz de los documentos existentes en los archivos civiles y eclesiásticos. Un recorrido histórico desde el Antiguo Régimen, con el Catastro de Ensenada, hasta nuestros días a través de testimonios de eruditos de la historia local.

Palabras clave: Villaveza del Agua; Catastro de Ensenada.


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1. Estructura económica actual El municipio de Villaveza del Agua pertenece a la comarca de Benavente-Los Valles en Zamora. Se encuentra a 711 metros de altitud sobre una terraza fluvial del río Esla, y dista 50 km de la capital. La población ha seguido una evolución descendente consecuencia de los flujos emigratorios hacia el medio urbano habidos desde la década de los 60. En los últimos doce años este paulatino e imparable descenso ha llevado la población desde los 278 habitantes censados en 1999 hasta los 225 que recoge el censo de 2012. Una población muy envejecida, ya que la población mayor de 65 años supone el 44% del total, y apenas hay niños y jóvenes. Durante el año 2009 sólo nació un niño en el municipio, sin embargo fueron cuatro los vecinos que fallecieron. Respecto a la actividad económica, cabe señalar que es el sector primario el predominante, ya que de las 2.641,40 has. de que consta el término municipal el 65% es cultivado mayoritariamente en secano (1.722,81 has), con importante presencia de explotaciones de regadío 421,12 has. El resto del terrazgo lo constituyen los pastos, monte alto y bajo y el núcleo urbano (783,04 has). Según el Censo Agrario de 2009, había en el municipio 52 explotaciones agrícolas, de las cuales 15 son superiores a 50 has, 22 tienen entre 10 y 50 has y 15 son menores de 10 has. Respecto a la ganadería, existen 10 explotaciones de porcino con 4.152 cerdos y 11 de ovino con 2.478 cabezas. El resto de las actividades económicas del municipio se reducen a un taller de metal, dos empresas de construcción y varios negocios de hostelería y comercio. (Fuente: http://www.sodeza.es/Informes_Municipios/Villaveza_del_Agua.pdf)

2. Situación del municipio en 1957 En el archivo parroquial de Villaveza del Agua, entre partidas de bautismo, aparece un manuscrito redactado por D. Emilio José Prieto González, presbítero, que refleja la situación del municipio en 1957, fecha en que elabora su trabajo. El minucioso examen de los libros eclesiásticos le permite elaborar una historia del pueblo desde el año 1569, en que data el más antiguo, hasta ese año. La situación económica que recoge este momento es la previa al éxodo del campo a la ciudad que se producirá posteriormente, y sirve para analizar la evolución/regresión que han experimentado los pequeños pueblos de la región así como la llegada al agro castellano de los primeros avances tecnológicos, la mecanización, el regadío y los cultivos industriales. “Al final del kilómetro 28 y principio del 29 (en este hay hasta ahora una sola casa) de la carretera de Villacastín a Vigo a León, colindando con ella por la parte de arriba (por la de abajo hay también solo otra casa próxima al plantío) está sito el pueblo de Villaveza del Agua, de la provincia de Zamora y partido de Benavente. Según costumbre de aquellos tiempos, hasta el 1671 se escribía con “c” en vez de “z” el nombre del pueblo, pero con un rasgo en forma de espiral o con una rayita debajo de la c, así “Ç”, y hasta el 1685 no se le denominó del Agua sino del Barco o del Varco como más frecuentemente lo escribían. Linda actualmente con el término de Barcial por el Norte, con los de Santovenia y Bretó por el Sur, con los de Villafáfila y San Agustín por el Este y con los de Milles y Arcos por el Oeste. Y digo actualmente porque en tiempos ya lejanos no fueron estos sus linderos por haber existido entre este pueblo y el de Santovenia otro llamado Santa Elena con el que lindaba por el Sur y cuyos límites describiré en el capitulo 4º. Es Ayuntamiento propio con un Secretario común para este y el de Barcial del Barco, con residencia en este de Villaveza. Se compone de seis concejales más el alcalde cuando no es concejal, como lo era el actual cuando fue nombrado Alcalde. El Alcalde es nombrado directamente por el Ministro de la Gobernación a propuesta del Gobernador de la provincia de entre los vecinos del pueblo. Los concejales son de elección popular y por mayoría de votos por los grupos que se dirá. Es alcalde Laurentino Gutiérrez Beneitez y concejales por el grupo de cabezas de

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10 I ESTUDIOS DEL PATRIMONIO CULTURAL familia Emilio Prieto Prieto y Aurelio Vicente Pérez; por el Representación sindical Anastasio Fidalgo González y Francisco Rodríguez Ruiz, y por el de Entidades Laurentino Gutiérrez Beneitez y Leopoldo Merino Valderas, es secretario D. Hilario Lozano Santamaría y alguacil Pedro Rodríguez López. Además de la entidad Ayuntamiento hay otra con arreglo a la nueva y vigente Ley denominada Hermandad de Labradores con derechos y deberes propios, que consta de dos secciones, económica y social, y sus componentes son elegidos por mayoría de votos. Es Jefe Joaquín Miguel Martín y Secretario Octavio Peña de la Huerga. Son miembros de la Sección económica Joaquín Miguel Martín por el grupo de cereales, Sebastián Pequeño Peña por el de ganadería; Amós Labra Álvarez por el remolachero, Francisco Rodríguez Ruiz, por el de la vid y Antonino Fernández Fernández por el de productos hortícolas. Los de la social son Justo Rodríguez Diez, Prisciliano Rodríguez Diez, Adrián Charro Alija, Saturio García Merino y Vicente Fernández Dueñas; es alguacil Salvador Merino Rodríguez y todos juntos forman el cabildo de la Hermandad. Es Juzgado propio. Es Juez propietario Eliseo Rodríguez Prieto y suplente Geminiano Prieto Fidalgo, Fiscal Laurentino Beneitez Fidalgo y suplente Juvenal Parra Neches, Secretario Egidio Prieto Prieto y alguacil el del Ayuntamiento, Pedro Rodríguez López. Es partido médico con un anejo –Barcial- y es médico D. Ricardo Sesma Ballesteros. Tiene dos escuelas sitas en la calle de García de la Serna, antes del Oro, en el mismo edificio casa del Ayuntamiento, una de niñas en la planta baja y otra de niños en la alta, regentadas por los consortes Dª Carmen Cavero Iglesias y D. Antonio Tejedor Cordón, respectivamente con una matricula media en el año 1955 de 68 niñas y 57 niños. Los locales son amplios, bien ventilados y soleados, de iguales dimensiones 10 metros y 10 centímetros de largo, por 6,50 de ancho y 3 y 60 de alto, con seis ventanas grandes cada uno. El de niñas –planta baja- fue construido y destinado desde un principio para escuela, cuando esta era mixta, no así el de niños que es la sala de sesiones del Ayuntamiento. Según noticias proyecta el Ayuntamiento comprar la mayor parte de la casa parroquial, vieja y ruinosa pero muy espaciosa para construir en ella otras dos escuelas, casas para los maestros y casa para el médico. La casa-Ayuntamiento es un edificio de muy sólida construcción, levantado el año 1(espacio vacío) sobre las ruinas del anterior en dicha calle de la Serna. Consta de dos pisos o plantas de unos 7 metros de alto por unos 18 de largo y 7 de ancho, con local también para el Juzgado. Tiene dos puertas grandes de entrada, una al Sur y otra al Norte con 4 ventanas grandes en la planta baja y 5 al Sur en la alta. La puerta del Sur sirve de entrada a una pequeña estancia, a la izquierda de la cual está la puerta de entrada para el Juzgado y de frente hacia la derecha la escalera para el piso alto con dos descansos esta, y a la derecha del último la entrada para el Secretario, y a la izquierda para la sala de sesiones, ahora también escuela de niños, como se ha dicho. La puerta del Norte da entrada a otra pequeña estancia y a la escuela de niñas. Para este pueblo y para el de Barcial hay un cartero Erminio Barrientos, que vive en este de Villaveza y recoge dos veces al día la correspondencia en la estación de Barcial, una a las 11 del tren descendente y otra a las 16 y media del ascendente. Tiene un censo de población según el de 1954, de 764 de D. y 738 de H. (el más anciano es Longinos Diez Cordero de oficio pastor; tiene 82 años). El censo infantil hasta los 15 años de edad es de 103 niños y 112 niñas, distribuidos por edades en la forma siguiente; de 2 a 4 años 16 niños y 12 niñas; de 4 a 6 – 20 y 20; de 6 a 12 años 37 niños y 60 niñas, y de 12 a 15 – 30 y 20 respectivamente. No tengo datos de niños hasta los dos años. Tiene este pueblo un Pósito creado el 19(espacio vacío)... con un capital inicial de (espacio)… aportado por el Estado más otras 5000 aportadas por el Ayuntamiento que se reparten todos los años entre los peticionarios en el primer mes en cantidades que no exceden de 500 pesetas y abonando un interés de un (espacio)… Tiene alumbrado público desde el año 19(espacio vacío) servido por la central de Benavente, sucursal de Saltos del Esla, y su representante en este pueblo hasta este año en que murió, lo fue el vecino del mismo

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10 I ESTUDIOS DEL PATRIMONIO CULTURAL Filemón Velasco Martinez. Hay dos cafés, uno al juego de pelota y de la iglesia de Gerardo Rodríguez López, y otro a la Silera de Isidro Galende Ruíz. Un estanco que administra Clemente García, una panadería servida por Esteban Donado, dos comercios de ultramarinos uno de Clemente García y otro de Isidro Galende Ruíz, un carretero Maximiliano (espacio)… un maestro albañil Agustín Bruña, una barbería servida por Gerardo Rodríguez López y dos fraguas servidas por Cándido Peña y Fortunato. Es este pueblo pueblo agrícola con una extensión superficial, según datos que me facilita el secretario del Ayuntamiento, de 2638 hectáreas incluido el poblado que se distribuyen así: 1873 y 84 áreas de secano; 186 y 60 declaradas oficialmente de regadío – en realidad hay bastantes más- ; 143 y 11 de viñedo; 35 y31 de arbolado; 240 y 55 de praderas y pastizales; 54 y 31 de erial; 100 y 28 de caminos y demás y 4 de poblado. El poblado lo componen 129 viviendas mas otros 83 edificios destinados a otros usos – bodegas, pajares, etc. Hay 8 palomares. Produce unos 125 mil litros de vino. La vega o parte baja del término, de 370 hectáreas, parte de ellas de regadío, es de terreno en general fértil y bastante productivo. Con motivo del nuevo cultivo de la remolacha azucarera que tanto interesaba hasta hace no mucho al Estado, este pueblo juntamente con el de Barcial fue el primero entre los de las inmediaciones incluidos los de Campos, que se dedicó a su cultivo, aprovechando muy oportunamente los precios altos y el pugilato entre las tres fábricas azucareras – Veguellina, La Bañeza y Toro- que pusieron en la estación del f.c de Barcial una báscula cada una para la recepción de la remolacha. Los precios altos empezaron a pagarlos cuando el Estado mostró interés por su cultivo, que fijó el mismo Estado, porque en un principio eran bajos. En el año 1931-32 primer año de la siembra (fui yo el primero y el único en los primeros años) me pagaron la tonelada a 83 pesetas sobre estación, con un descuento de un 7 o de un 8%, y a 158 el año 1941 último año de siembre por mi cuenta. Cuando el Estado se interesó por su cultivo algún año la pagaron a 1100 pesetas la tonelada incluida la prima por estar esta zona incluida en la primera categoría por su riqueza en azúcar; este año la han pagado a 675. Conceptúan los labradores bajo este precio y ha disminuido notablemente su siembra que han sustituido por el trigo híbrido Pané de gran rendimiento. Como el precio de mil pesetas era muy remunerador y proporcionó grandes beneficios tanto al propietario como al productor por pagar aquel a este jornales a precios altos, los vecinos poseedores de alguna parcela en la vega, en propiedad o en colonia, se apresuraron con actividad febril a seguir mi ejemplo abriendo muchos pozos para regar con norias , o con motores eléctricos o de gasolina sus fincas, permutándolas provisionalmente o asociándose unos a otros hasta reunir una hectárea que exigía el Estado había de tener como mínimo la finca para tener derecho al contrato. Así, con estos ingresos que bien podemos llamar extraordinarios , este pueblo de muy antiguo de baja posición económica pudo desenvolverse y cancelar las deudas contraídas por las muchas compras hechas tanto por nuestros antecesores como por los actuales moradores , porque todo o la mayor parte del terreno como consta de documentos antiguos que reseñaré en el curso de estas breves notas perteneció a la Iglesia, Cofradías de aquí y de fuera de aquí, entidades, casa condal de Benavente, etc, etc, hasta la desamortización , y después de esta o del gran latrocinio (en expresión del eminente historiador , gloria de nuestra Patria , Menéndez Pelayo, cuyo centenario de su nacimiento acaba de celebrarse y conmemorarse como merece el insigne polígrafo) a forasteros desaprensivos que las compraron por cantidades irrisorias como todos los bienes de entidades religiosas y aún las del Estado. Nuestros antepasados compraron los terrenos llamados Villachica y parte del de arriba del pueblo, excepto el perteneciente a la dehesa, y redimieron un foro que tenía la casa del conde de Patilla de Benavente. Desde el año 1921 para acá se han hecho las siguientes importantísimas compras entre otras de menos importancia. Las llamadas de los Pascuales en 50.000 ptas, en noviembre de 1921. Las de los Gutiérrez o señoritos en 25.000, al año o dos años siguientes; la llamada dehesa de Santa Elena en 25.000 a pagar en dos años; las de los Maragatos _ D. Eduardo y Dª Vicenta Alonso en otras 25.000 pesetas en 10 de octubre de 1927, últimamente en 1953 en más de ¡un millón de pesetas! excesivamente caras - son menos de la mitad de

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10 I ESTUDIOS DEL PATRIMONIO CULTURAL fanegas que las otras maragatas que compré yo en 1927 para mis sobrinos y Baudilio Ferreras este con una cuarta parte.- otro quiñón de las llamadas maragatas, todas de vega, excepto parte de las de la dehesa. Hoy solo queda una porción de terreno pequeña en poder de forasteros. De entre las praderas – el Tiesto de 7 H. y prado de la eras de 4 H,71 a- merecen mención especial la del Sotanjo y la dehesa de Santa Elena. El Sotanjo, de una superficie de 169 Has y 25 áreas, está sito a la orilla del río Esla entre este y una remanga del mismo que lo aisla del término vega del pueblo, y linda por el Oeste con prado comunal de Arcos y por el Norte con otro de Barcial. En él mantiene el pueblo gran parte del año el ganado vacuno bravo y a temporadas el de labor, el caballar, mular y asnal, aunque ahora no en tanto proporción ni con tanta holgura como antes por venir en ayuda suya el de la dehesa de la parte baja. La dehesa comprada por el pueblo en 250.000 pesetas a D. Mateo Silvela y su esposa Doña Rafaela de Tordesillas, hija de los Condes de Patilla de Benavente, de quienes la heredó en 1889 por muerte de su madre que a su vez la había por muerte de su padre el Marqués de casariego en 1875 y este por compra al Duque de Osuna, hace 983 hectáreas,82 áreas y 19 centiáreas según escritura, la mayor parte terreno alto, secano. Hasta el 20 de abril de este año la praderas comprendía la parte baja al camino de Bretó de 34 Has y 75 áreas (antes de comprarla hacia más), la del otro lado del río lindando con Milles de 12 Has y 78 a, y el llamado prado de Majasolanas de 7 H, 42 a y 91 ca, a la raya de Villafáfila. Comprada, fue distribuida entre los compradores en 51 quiñones a 5.000 ptas uno incluidos los gastos de escritura, etc. quedando proindiviso parte de la pradera del camino de Bretó , que hasta este año y desde tiempo inmemorial dedicaban al aprovechamiento de sus pastos con el ganado de labranza desde el 3 de mayo, día de Santa Cruz, hasta el verano y desde las 12 del día en adelante- en este tiempo no trabajaban más que hasta las doce desde hora muy temprana-, con el bravo en el verano y con el lanar en invierno. En el año 1953, por disconformidad entre los partícipes, partidarios unos, los menos, de su roturación y oponiéndose otros, los más, a estas pretensión se movió pleito que se sustanció en este años de 1956 a favor de los primeros y repartida entre los 51 quiñones algunos han sido ya roturados y sembrados este mismo año, Con esto y quedando solo para pastos el prado del Sotanjo ha disminuido ya el número de cabezas de ganado vacuno principalmente que tantos ingresos proporcionaba al pueblo. Si, como se dice, levantan siete metros o más la presa de Saltos del Esla, o en su sustitución construyen otro salto en Riego del Camino, es indudable que, al menos en las grandes crecidas, se inundará toda o gran parte de esta pradera causando en ella grandes perjuicios al arrastrar la tierra una vez roturada. Es igualmente pueblo ganadero. Los ricos pastos del Sotanjo principalmente con los de la dehesa hacían que este pueblo tuviese mucho ganado vacuno y lanar especialmente a muy poco coste, fuente la más o de las más importante de riqueza. Según el censo de 1954 había en ese año 82 cabezas de ganado vacuno de labor y 125 de bravo; 87 de caballar, 126 asnal 40 mular, 1735 de lanar y 185 de cerda, aunque de este último hay muchas más. Cruzan el término varios caminos en varias direcciones además de la carretera. Es el principal, en la parte baja, el Zamorano o vereda general en dirección a Santovenia. Al llegar a la praderas- dehesa de Santa Elena- parte de él otro para Bretó conocido con el nombre de este pueblo y a la salida de este de Villaveza como a unos doscientos metros otro en dirección S.O antes senda del Castillete. Hacia el Oeste sale otro de la carretera hacia la mitad del pueblo, que a los pocos metros se bifurca en dos, uno a la dehesa que pasa y divide las dos lagunas – la de arriba y la de abajo- en dirección al Sotanjo llamado el de Arcos, y otro a la izquierda más hacia el Sur en dirección al prado de las Eras, que a unos 60 metros se parte en dos perdiendo el nombre de camino del Prado para tomar el de la Barca el de la izquierda y el del Puente o del Sotanjo el de la derecha .A la salida del pueblo en dirección a Barcial del Barco, otro hacia la izquierda , el de Benavente, hoy casi perdido y sustituido por la ya de tiempo inmemorial llamada senda del Molino en dirección el río y vado de Santa Colomba. Del centro del pueblo y calle San Juan en dirección Norte, parte otro el de San Juan, el cual a corta distancia tuerce en dirección Este a enlazar casi la vereda de arriba llamada de Villafáfila o de Villarrín, pues con los dos nombres es conocida y lo era en tiempos pasados. De este camino, al perder la dirección N para tomar la

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del E, arranca el de arriba de Barcial antes más comúnmente llamado el de Castrogonzalo. El de San Juan, al partir en dirección E, está ya casi perdido, es ahora una senda como también el del Barrero a la raya de Barcial. De la calle central del pueblo- la del monte- en dirección Este, sale otro camino que a no mucha distancia del pueblo se bifurca en dos, uno hacia la izquierda, el de Villalobos, y otro hacia la derecha que al llegar a la vía férrea se bifurca en otros dos, uno en dirección a Villafáfila y otro a San Agustín, conocidos con estos dos nombres. Al juego de pelota y proximidades de la iglesia el camino de Villarrín, del cual poco antes de llegar a la vía férrea parte el del Valle en dirección Sur, continuando el de Villarrín hasta enlazar con la Vereda alta de este nombre que guía a Benavente por el puente de Castrogonzalo. Es de advertir que al decir y nombrar la vereda los documentos antiguos entienden la de arriba o de Villarrín o Villafáfila, pues la de abajo la llaman siempre camino Zamorano. ¿Cuántos vecinos tendría Villaveza por los años de 1700? No hay datos concretos o estadísticas para contestar con exactitud a esta pregunta.De los entresacados de los libros parroquiales podremos deducir sino el número exacto sí el aproximado; desde luego pocos y pobres a pesar de la mucha extensión de terreno y de su fértil y productiva vega, principalmente. Fijándonos en los apeos de 1629 y 1673 se ve que la mayor parte del terreno pertenecía a la iglesia, cofradías – la mayor parte de estas de fuera de aquí-, hospital y casa ducal de Benavente, etc,etc. Algunas fincaspocas- lindan con propietarios de aquí o de Santovenia o Bretó, siendo los principales Manuel Prieto y Miguel y Tomás Ruiz, y desde el 1769 lo es Casto Aliste por haber tomado en censo enfitéutico una de las propiedades de la iglesia en el precio o renta anual de 15 cargas y 5 heminas de centeno. Y que eran pobres lo prueba el que todos los años en las cuentas de Fábrica figura una partida- mayor o menor- de granos prestados para la siembra y cuando el párroco D. Juan Antonio Fernández Maseda, por los años 1770, trata de hacer obras de gran importancia, como se dirá en su lugar, en la iglesia, aunque esa tiene bastantes granos prestados a los vecinos y también al Ayuntamiento pero no se atreve a pedírselos por no irrogarles perjuicios económicos graves y prefiere pedir dinero prestado hipotecando las 15 cargas y 5 heminas del censo de Casto Aliste. Su extensión y límites, La extensión y límites del poblado – no del término- la podemos fijar en los términos siguientes: partiendo de la iglesia, camino de Villarrín, por la calle de las afueras del pueblo en dirección al O. hasta la carretera , antes camino Zamorano; de aquí siguiendo la carretera hacia el N. hasta la reguera del camino de San Juan, de esta en dirección E. hasta la calle de san Juan a enlazar con la de Benavente a la Silera y de aquí por la misma calle a la iglesia aunque quizás al llegar a la casa Ayuntamiento se desviase a la izquierda y en él vivirían los 20 o 25 vecinos que tendría por aquellos años el pueblo de Villaveza. Para fijar estos límites o linderos me fundo en cuanto que no llegaba más que hasta la carretera, como ahora, en las frecuentes crecidas del río, que aún ahora llegan en algunas al borde de la misma mucho más llegarían antes y harían peligroso construir viviendas por bajo del camino Zamorano, y en cuanto a fijar los de la parte alta hasta la Silera me fundo en el deslinde que hace el apeo del 1673 de los tres silos que en aquel entonces tenía la iglesia. Dicen así: “Tres silos en el casco de este lugar, do llaman la Silera, que uno hará diez y ocho cargas de Pan, otro doce y el otro nuebe, lindan con silo de Herederos de Angela Herrero vezina que fue de Santovenia, y otro de Herederos de Fernando Fernández de este lugar, y con senda que guía a la Iglesia de el”. Fijémonos que están en el casco del pueblo sí, pero que lindan con senda, es decir con un sendero que harían como ahora he visto en las afueras del pueblo detrás de las casas del barrio nuevo para acortar distancias, pero no con calle o camino lo cual indica que todo lo de arriba por lo menos de la calle de Benavente, desde la Silera era campo cultivable o por lo menos no poblado. Además la finca número 1 del aniversario de Lorenzo Rodríguez dice que está fundada sobre esta tierra (y otra) centenal tras la Iglesia al camino que guía a Villarrín y hacia Barcial frenta con el camino de San Juan. Según estos linderos –año 1673- la calle de San Juan llegaba hasta la iglesia a enlazar con el camino de Villarrín y no existía la ahora de Benavente. En los documentos antiguos se cita el camino de Benavente pero no calle, su nombre será moderno.

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10 I ESTUDIOS DEL PATRIMONIO CULTURAL Por último, consta del libro de matrícula de vecinos y habitantes de 1823-34 que en este año había sólo 52 vecinos y 217 habitantes, si bien he de advertir que en 1823 eran 75 y 254 respectivamente, no constando el porqué de esta baja en 1834 cuando todos los pueblos de ordinario- al menos hasta ahora- tienden a crecer como lo he notado y anotado en Santovenia y Bretó; no es pues aventurado fijar en veinte el número de vecinos por los años de 1700. Y digo al menos hasta ahora porque en estos momentos actuales debido a las ventajas de la ciudad sobre el campo y principalmente a las muchísimas obras que se están realizando por Corporaciones oficiales y en particular por el Estado- hidráulicas, de repoblación forestal, ferrocarril, barcos, carreteras, etc, etc, el agro español, al menos el zamorano, se resiente de la escasez de brazos, empiezan a ausentarse familias enteras y ya hay algunas casas cerradas en Santovenia.” Archivo Parroquial de Villaveza del Agua. Manuscrito Inédito. D. Emilio José Prieto González. 1 de mayo de 1957.

3. Estancia de Alejandro Lerroux en Villaveza. Siglo XIX. La situación económica y social de un municipio también se puede abordar desde el testimonio de aquellos que vivieron en él y que han transmitido sus impresiones y vivencias referidas a ese territorio. No son datos de economía o demografía cuantificables ni exactos, pero sirven para caracterizar un espacio desde el punto de vista de las emociones, lo cual no deja de ser un forma de conocimiento. Una aproximación a la sociedad de Villaveza en el siglo XIX la encontramos siguiendo la pista del manuscrito de D. Emilio José Prieto, que, en la pág 48 vuelta correspondiente al Capitulo 11: Sacerdotes que han regentado esta Parroquia, nos indica que el número 62 fue Don Manuel García González, párroco del 15 de agosto de 1864 al 2 de julio de 1886. En una llamada a pie de página, se indica que este párroco “era natural de Audanzas del Valle. De D. Manuel fue sobrino el tristemente célebre (al menos en sus primeros años) Alejandro Lerroux García, que tanta y parte tan activa tomó en la semana trágica de Barcelona. Huérfano de padre, a él y sus otros 8 hermanos, su madre y su tía Marta los recogió su tío D. Manuel. Ministro de Estado con la Republica huyó al extranjero al final de la Cruzada, amnistiado regresó del exilio. Murió en Madrid reconciliado con la Iglesia” (27 de junio de 1949). La consulta de la autobiografía de Alejandro Lerroux García nos dice que nació el 4 de marzo de 1864 en La Rambla (Córdoba). Hijo de padre militar de origen madrileño y de madre vallisoletana, su abuelo materno fue médico militar y al retirarse del Ejército se estableció en la zamorana localidad de Benavente. Del resto de su familia, Lerroux nos cuenta “conocí también en la familia materna a mi tía-abuela doña Dominica, a la hermana de mi madre, Marta y a un tío, don Manuel García González, sacerdote y párroco de Villaveza del Agua, a dos leguas de Benavente, su partido judicial, en la provincia de Zamora, arciprestazgo de Villafáfila, diócesis de Astorga” (Lerroux 1963:18). A la edad de cinco años el pequeño Alejandro conoce Madrid, ciudad en la que había nacido su padre, y a la familia que allí tenía. Su padre es destinado a Pamplona y hacia esa ciudad se dirige toda la familia, pero antes la madre quiere ver a su familia que estaba en Villaveza del Agua. El viaje se hace en tren, de Madrid a Medina del Campo y de aquí a Zamora. “Nevaba. De Zamora a Villaveza hay ocho leguas. Ochenta debían parecer entonces. No podía utilizarse otro vehículo que la carreta de bueyes. El camino, entonces pasaba por pueblos de nombres muy sonoros, romancescos: Cubillos, Montamarta, Riego del Camino, Granja de Moreruela, Santovenia del Conde…”. Al atardecer llegan al pueblo, les esperan su tío D. Manuel, su tía Marta y el secretario del Ayuntamiento.

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Tras una breve semblanza de su pariente, el autor de la autobiografía describe Villaveza del Agua. Por la edad que tiene entonces, cinco años, se refiere al pueblo tal como lo conoció en 1869: “Villaveza del Agua tenía por entonces alrededor de noventa vecinos o familias. Mirando al pueblo desde lejos, y esto sucede con frecuencia en Castilla, daba la sensación por su área, de que era mucho mayor de lo que pudiera deducirse del vecindario. Casonas grandes, de adobes, vastos corrales, amplias paneras, establos, cochiqueras, pajares, huertecillos…Era un pueblo pobre, aunque no miserable. La desamortización no lo había despojado del todo. Tenía un gran prado comunal, a orillas del río Esla, donde la mula forrajeaba todo el año. Hacía poco tiempo los vecinos se habían repartido terrenos, segregados de un monte, también comunal, que una vez descepado lo convirtieron en viñas, y ya los majuelos empezaban a nutrir las bodegas, las cuales eran socavones practicados en laderas inmediatas o en el mismo solar de las casas. El monte era un encinar, no muy grande, donde la carrasca ofrecía la leña indispensable para los hogares de campana. También tenía el procomún un vivero de árboles, llamado El Plantío, y a las puertas del pueblo, pequeños huertos cercados, de hortalizas y frutales. Abundaba el ganado lanar y vacuno. Ningún vecino dejaba de criar un par de cerdos, uno por lo menos para el consumo de la casa. No conocí ningún mendigo profesional, joven ni anciano, avecindado en el pueblo. Me detengo en estos detalles para explicar que Villaveza del Agua, con noventa vecinos, pudiese sostener Ayuntamiento, juez, escuela (a temporadas), iglesia y cura párroco”. Alejandro Lerroux se encuentra en la casa parroquial con su tío y su tía Marta, su abuela y la hermana de su abuela, Dominica, en la cocina de aquella casa que recordará pasados los años y que tanto influiría en su personalidad, tal como puede deducirse de sus palabras: “Después he comprendido que la impresión producida por el pueblo y por la morada de mi tío, una más entre las de Villaveza, tuvo parte en las sensaciones que me inspiran las casas rurales castellanas: intimidad, acogimiento, espíritu hogareño, rasgos esenciales que siempre me conmueven.” Entre 1875 y 1877, el pequeño Lerroux vivirá en Villaveza, cuando cuenta entre 11 y 13 años de edad. Dedica el Capítulo IV de sus memorias a este tiempo y lo titula: La marca castellano leonesa. “Al recordar a Villaveza del Agua, pueblo humilde y pequeño, desprovisto de encantos, donde tuve que vivir después de 1875, creo que allí se formaron el cimiento de mi naturaleza moral, la base de mi conciencia y la determinación del impulso que me ha empujado en los caminos de la vida”. “En Villaveza fui escolar, sacristán y campesino. Aprendí a montar a caballo con firmeza y cierta habilidad; desde que tenía pocos años me había familiarizado con los caballos, los quería y aprendí muy pronto a sostenerme y las reglas elementales de la equitación. Físicamente me endurecí por el clima, la alimentación, el aire puro, los juegos arriesgados y también las riñas a las que me entregué en compañía de los chicos de mi edad”. Otro de los cometidos del joven Lerroux era el de campanero, en una época en la que las campanas eran una forma de comunicación muy importante en la sociedad rural: “otro de mis cometidos era repicar las campanas: había dos. Llegué a repicar bastante bien. Comenzaba con un doble golpe y seguía con notas alternas , tres o cuatro, y en seguida, en series alternadas también, y después fantaseaba, repicando sin cesar, ayudándome con una especie de baile en que se movía todo el cuerpo, menos los pies. A veces me tenían que llamar la atención a pedradas desde la calle, porque me olvidaba de concluir. Otras veces prolongaba el repique por miedo a concluir, a la hora de la oración; la de los duendes, trasgos y murciélagos. Aquel campanario me quitó a mí muchos miedos y preocupaciones, pero me hizo pasar terribles angustias. Una lechuza me causó tremendo pánico; otras veces, los murciélagos me rozaban la cara… pero fui venciendo con esfuerzo y con lentitud, todo sea dicho, mis miedos.” Su estancia en Villaveza le hizo estar en contacto con la naturaleza y las faenas del campo, el final del Capítulo 4 recoge sus impresiones acerca de la siega: “En el pueblo, y en ello participó mi tío, se desarro-

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10 I ESTUDIOS DEL PATRIMONIO CULTURAL lló mi amor a la Naturaleza: animales, plantas, árboles….Aprendí agricultura sobre el campo. Llegué a llorar porque una planta de patatas que yo había cultivado en el corral de casa fue devorada, cuando ya florecía, por la burra del arcipreste que periódicamente iba a Villaveza del Agua. Para entonces yo traducía mejor o peor a Virgilio, y por mi larga estancia conocía todas las faenas agrícolas, desde la siembra a la recolección. Pasada la primera afición a la santidad del cenobio, habíase apoderado de mí con verdadera pasión, jamás disminuida desde entonces, el amor al campo. En sus soledades majestuosas me he sentido a mí mismo, y en sus labores primarias he adivinado toda la grandeza del esfuerzo humano, y toda la magnífica inmensidad de su porvenir”. La estancia en el pueblo le marcó hondamente, tal como puede deducirse de sus palabras: “Al salir de Villaveza iba lleno de alborozo. Cuando perdí de vista el campanario de la iglesia, se rellenaron los ojos de agua. Esta es la naturaleza humana”. La autobiografía de Alejandro Lerroux continúa narrando los avatares de su vida posterior a su estancia en el pueblo, su ingreso en el ejercito, su etapa como soldado en Melilla, o el intento de acceder a la Academia Militar de Toledo, truncado porque su hermano Arturo pierde en el juego el dinero destinado a pagar la cantidad para el ingreso. Tras este episodio, Alejandro no vuelve al Ejercito, es un desertor que toma el nombre de su tío cura: Manuel García. En estas circunstancias, vuelve a Villaveza y recoge en su Autobiografía el hondo sentimiento que le produce: “Pocos días después tomé el tren hasta Veguellina, cerca de Astorga, donde la familia de mi madre tenía amigos. Allí me prestaron un caballejo en el que bajo una regular nevada, continué viaje todo el día hasta Benavente. Y desde aquí, por la barca de Villanuevica, pasé el Esla y me fui a pie, dos leguas hasta Villaveza del Agua, donde me acogió mi tío párroco del pueblo, mi antiguo maestro de latín, cuyo nombre había usurpado. Así terminó esta primera etapa de mi vida fuera de la ley, al pie de la iglesia donde ayudé a misa durante dos años, a la sombra de la torre cuarteada cuyas campanas repiqué tantas veces en la modesta casa rectoral donde vivió y murió mi abuela materna y mi tía-abuela Dominica, que me había enseñado a rezar, y donde algunos años después falleció aquel buen hijo, aquel buen sacerdote, aquel buen hombre que tenía capacidad para volar más alto y quiso quedarse al ras de la tierra para sostener una familia desheredada, único patrimonio que le legara su padre, mi abuelo, médico de Benavente”. De acuerdo al manuscrito de D. José Prieto, el párroco tío de Alejandro Lerroux falleció el 2 de julio de 1886, cuando su sobrino contaba 22 años.

4. Respuestas Generales del Catastro de Ensenada. Año 1752. Los datos que le faltaban a D. José Prieto sobre el año 1700 se encuentran en los archivos civiles, en el Archivo de Simancas, Sección Osuna, Catrasto de Ensenada. Respuestas Generales, libro 654-130, leg 1842-6, donde aparecen los referidos a Villaveza del Agua. El Abecedario de las relaciones que comprende este libro de Seglares correspondiente al lugar de Villabeza del Agua del año 1752 del Archivo Histórico Provincial de Zamora hace una relación de todos los vecinos del lugar. Según este documento, el lugar de Villaveza contaba con 56 vecinos, es decir, cabezas de familia, que posiblemente estuvieran constituidas por más de cuatro personas lo que supone al menos unos 224 habitantes, cifra similar a la de 2012.Estos pobladores ocupaban 53 casas, 2 estaban vacías y además había 16 paneras,5 palomares, 1 establo y 14 solares. Las Normas Urbanísticas de Villaveza del Agua aprobadas en 2008 recogen la especial protección de los palomares existentes en la actualidad. La estructura del territorio está minuciosamente reflejada en las Respuestas Generales, si bien las unidades de medida utilizadas en ese año de 1752 deben ser traducidas a las actuales hectáreas. Comprendía el término 1.801 cargas (2.641,40 has en la actualidad) de las cuales 930 poco más de la mitad eran de se-

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cano, 3 se dedicaban a huertas y 204 a pastos de regadío, es decir, un 10% del terrazgo frente al 20% actual más los pastos naturales. Poco antes del año 1752 se había plantado un Plantío “A la sexta dijèron que en tierras de la que lleban declarando se halla el plantio hecho de horden de S.M. que es de Alamos, Chopos, Paleros y negrillos”. Todavía en la actualidad, las cortas realizadas en esta plantación constituyen una de las fuentes de ingresos del Ayuntamiento. La relación de oficios que recogen las Respuestas Generales refleja el carácter eminentemente agrícola y ganadero del municipio: labradores (propietarios de las tierras o arrendatarios de las propiedades eclesiásticas o concejiles), pastores, criados, zagales y jornaleros forman el elenco de población activa. Otros trabajadores de la villa son el clérigo, un notario, un barbero y un herrero. Además hay un mesonero y un tabernero que llevan en arriendo propiedades municipales. Suponemos la existencia de un pescador ya que “La pesca del río que también le pertenece, trahela en renta Joseph Fernandez en treszientos y setenta y dos reales y medio, considerarle de utilidad ziento y zincuenta”. Si volvemos al principio, en el año 2012 comprobamos que de los pocos negocios que hay en el municipio uno es un taller de herrería, dos establecimientos de hostelería y dos empresas de construcción. Hasta fechas recientes uno de sus vecinos era pescador, y el resto se dedican a la agricultura y ganadería. Y no hay pobres de solemnidad. “Del análisis de los datos recogidos en la Memoria Informativa y de Diagnostico del Proyecto de las Normas Urbanísticas se desprende que la evolución de la población presenta un carácter regresivo, apareciendo una pérdida de población constante y paulatina, o estacionaria en el mejor de los casos como consecuencia del retorno de algunos oriundos a la localidad”. “Teniendo en cuenta las dimensiones del municipio y su proximidad a Benavente, los servicios comunitarios de que dispone Villaveza del Agua, aunque relativamente pocos, se consideran suficientes para satisfacer las necesidades de la población”. “El equipamiento destinado a espacios libres es generoso, cabe destacar los espacios asociados al edificio de la iglesia parroquial de San Salvador y del Regato de la Laguna”. El río Esla funciona como elemento estructurador del territorio: “ha determinado la vida de los núcleos que surgen en su entorno y las tierras que riega son fuente de riqueza para sus habitantes”. A falta de una perspectiva favorable de crecimiento para el núcleo, el objetivo debe ser “el afianzamiento de la población residente, la protección del patrimonio y de su medio natural “ (Normas Urbanísticas 2008).•

Fuentes y bibliografía

Archivo Parroquial de Villaveza del Agua: Manuscrito inédito de D. Emilio José Prieto González. 1957. Archivo General de Simancas. Sección Osuna, Catastro de Ensenada, Respuestas Generales, libro 654-130, leg 1842-6 Archivo Histórico Provincial de Zamora: Abecedarío de las relaciones que comprende este libro de Seglares correspondiente al lugar de Villabeza del Agua. 1752 Boletín Oficial de la Provincia de Zamora. Aprobación definitiva de las Normas Urbanísticas de Villaveza del Agua. 31 de diciembre 2008. LERROUX GARCIA,A.1963: Mis Memorias. Afrodisio Aguado Editores. Madrid Informe Socioeconómico Municipal de Villaveza del Agua. SODEZA, en http://www.sodeza.es/Informes_Municipios/ Villaveza_del_Agua.pdf [consulta 01/02/2013].

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ANEXO INTERROGATORIO QUE HAN DE SATISFACER BAJO JURAMENTO, LAS JUSTICIAS Y DEMAS PERSONAS QUE HARÁN COMPARECER LOS INTENDENTES DE CADA PUEBLO 1. Como se llama la población A la primera pregunta del interrogatorio dijeron que este Lugar se llama Villabeza del agua tierra de la villa de Benavente. 2. Si es de Realengo , ù de Señorío: à quièn pertenece: què derechos percibe, y quanto producen: A la segunda dijeron que este dicho Lugar es de Señorío y perteneze a el Conde de Benavente. Perzive los derechos de Alcavalas, con la de la Pesca del Río, Pedido de Marzo, Martiniega, Casa Diezmera de Rey, medio carro de paja de cada vecino Labrador y un foro por los arrotos. El derecho de Alcavalas son la del río produze nobezientos y zinquenta y quatro reales. El Pedido de Marzo treinta y siete , La Martiniega veinte y quatro, el medio carro de paja por diez y seis vezinos Labradores ocho;regulado cada uno a onze reales; La casa Diezmera en un quinquenio dos cargas de trigo, quatro y media de zenteno ;siete y media de zebada y quatro cientos y quarenta reales,a que aszenderán los diezmos menudos. El foro por arrotos diez y ocho cargas y fanega de trigo y zebada por metad anualmente. 3. Què territorio ocupa el Termino, quanto de Lebante à Poniente, y del Norte al Sur y quanto de circunferencia, por horas y leguas: què linderos,ò confrontaciones; y què figura tiene, poniéndola al margen. A la Tercera dijeron que el termino de este Lugar y su territorio ocupa a su parezer y regulando ora por legua. Una desde Lebante a Poniente media desde el norte al sur, y tres de zircunferencia. Que sus confrontaciones son al Lebante con el termino de Villafáfila y el San Agustín, al Poniente con ell del Lugar de Arcos, al norte con el del Lugar de Barzial y al sur con el Despoblado de Santa Elena. Y en cuanto a su figura se remiten a la que hiziere el Agrimensor. 4. Qué especies de Tierra se hallan en el Termino; si de Regadio, y de Secano, distinguiendo si son Hortaliza, Sembradura, Viñas, Pastos, Bosques, Matorrales, Montes y demàs, que pudiere haver, explicando si algunas, que produzcan mas de una Cosecha al año, las que fructificaren solo una, y las que necesitan de un año de intermedio de descanso. A la quarta dijeron que las Espezies de tierra que se hallan en el referido Lugar y termino son el de regadio, huertas de hortaliza, de sembradura de secano, Prados de Pasto, monte alto, heras tierras incultas por naturaleza y desidia, que las expresadas de regadio, algunas de secano con nombre de herreñales; Los Prados de Pasto y el monte produzen todos los años y las demas con uno de descanso. 5. De cuantas calidades de Tierra hay en cada una de las especies, que hayan declarado, si de buena, mediana, è inferior. A la quinta dijeron que otras Espezies de tierra de regadio herreñales que han declarado y las heras son de buena calidad, y la demas de secano, de buena, mediana e infima.Los Prados de Pasto de buena, mediana e infima; el monte de mediana y las tierra incultas y por desidia de infima. 6. Si hay algun Plantio de Arboles en las Tierras, que han declarado, como Frutales, Moreras, Olivos, Higueras, Almendros, Parras, Algarrobos, etc. A la sexta dijèron que en tierras de la que lleban declarando se halla el plantio hecho de horden de S.M. que es de Alamos, Chopos, Paleros y negrillos. 7. En quales de la tierras estàn plantados los Arboles, que declararen.

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A la septima dijeron que dichos arboles estan plantados en tierra conzejil de buena calidad. 8. En què conformidad estàn hechos los Plantíos, si extendidos en toda la tierra, o a las margenes : en una, dos, tres hileras o en la forma que estuvieren. A la octaba dijeron que dicho Plantio está estendido en hileras y se compone de treinta y tres. 9. De que medidas de Tierra se usa en aquel Pueblo: de quantos palos, o varas Castellanas en quadro se compone que cantidad de cada especie de Granos, de los que se cogen en el Termino, se siembra en cada una. A la nobena dijeron que la medida de tierra de que se usa en este Lugar es de carga y esta se sompone de doze heminas y cada hemina de quatro zelemines, que ocupa el terrazgo de ziento y treinta y tres Estadales de a tres baras cada uno castellanas en quadro, y en carga de treinta de secano de la primera calidad, se la hechan para su siembra, si de trigo quinze heminas si de zebada veinte y quatro. En la de segunda calidad onze heminas de trigo, o diez y ocho de zebada, y en la de terzera para dicho efecto se la hechan ocho heminas de zenteno 10. Que numero de medidas de tierra havrà en el termino, distinguiendo las de cada especie y calidad: por exemplo tantas fanegas o del nombre que tuviese la medida de Tierra de sembradura, de la mayor calidad; tantas de mediana bondad, y tantas de inferior; y lo propio en las demas especies que huvieran declarado. A la dezima dijeron que a su parezer ocupa el termino y casco de este lugar mil ochozientas y una carga de tierra de la expresada medida y en esta forma nobezientos y treinta de tierra de secano, las ciento y treinta de buena calidad que siembran por mitad trigo y zebada, treszientas de medianan calidad de las que se siembran ziento de trigo y dos zientas de zebada y las quinientas de infima de zenteno. Los Prados doszientos y quatro, setenta de buena calida, ziento de mediana y treinta y quatro de infima, los huertos tres cargas de buena, los herrañales ocho de la misma. Las heras zinco cargas de la misma calidad. De tierras incultas por desidia dos zientas, por naturaleza ziento y diez. El Rio, Lagunas y Cascajales ziento y ochenta, los Caminos y sendas zinquenta, el plantio una, el monte ziento y el casco de este Pueblo diez, que todas componen dichas mil ochozientas y una cargas. 11. Que especies de Frutos se cogen en el Termino. A la undezima pregunta dijeron que en esta poblazion y su termino se cogen por sus frutos hortaliza, trigo, zenteno, zebada, lana y añino. 12. Que cantidad de Frutos de cada genero, unos años con otros, produce, con una hordinaria cultura, una medida de Tierra de cada especie y calidad de las que huviere en el Termino, sin comprender el producto de los Arboles que huviesse. A la duodezima dijeron que los frutos que produze cada carga de tierras de huertos, hortaliza con una hordinaria cultura es al año en el quinquenio treszientos reales, la de secano de buena calidad de igual cultura seis cargas de trigo o diez de zebada, la de mediana calidad quatro de trigo o seis de zebada y la de inferior que regularmente lleba zenteno dos cargas. Dos Prados de los conzejiles estan arrendados y dan de Producto al Conzejo a diez y seis reales por carga, las demas se utilizan en el Venefizio de los Ganados , por lo que no se les considera cosa alguna. El monte alto se da corta cada diez años, produze ochenta carros, consideran cada carga de tierras de las que ocupa ocho carros cada año, y estas a dos reales y medio cada uno, a el pasto de el no le consideran cosa alguna por servir para los Ganados, y por no produzir bellota, tampoco hazen considerazion de ella a cada carga de hera, la considetran de utilidad veinte reales por carga, las tierras incultas por naturaleza por ser laderas, agrias y descarnadas sin pastos no las dan utilidad alguna.

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10 I ESTUDIOS DEL PATRIMONIO CULTURAL 13. Que producto se regula daràn por medida de Tierra los Arboles que huviere, según la forma en que estuvilere hecho el Plantio, cada uno de especie. A la dezima terzia dijeron que el plantio no produze cosa alguna por estar nuebamente puesto de horden de su Magestad. 14. Que valor tienen ordinariamente un año con otro los Frutos que produzen las Tierras del Termino, cada calidad de ellos. A la dezima quarta dijeron que los frutos que produzen las tierras del termino anualmente tienen de valor el trigo sesenta reales carga, el zenteno a quarenta, la zebada veinte y zinco, la lana a veinte y dos arroba, y la de añino a veinte y seis por veinte y zinco libras cada una. 15. Que derechos se hallan impuestos sobre las Tierras del Termino, como Diezmo, Primicia, Tercio-Diezmo, ù otros, y a quien pertenecen. A la dezima quinta dijeron que los derechos que se hallan impuestos sobre la tierras de este termino son: -El Diezmo, de diez una en las espezies en practica diezmables, y este perteneze igualmente al Cura Parrocho de este Pueblo, y al Prior de Nuestra Señora de la Puente, dando de situado cada uno a la Santa Yglesia Cathedral de Astorga por su obra mayor zinco fanegas de zenteno. -La Primizia, que es en llegando a diez y ocho heminas dos de cada espezie, perteneze a la fabrica de la Yglesia de este Lugar. -El voto de Santiago a su santa Yglesia , y una Casa Dezmera del Rey, perteneze al Conde de Benavente y no hay otros interesados. 16. A què cantidad de Frutos suelen montar los referidos derechos de cada espezie, ò à que precio suelen arrendarse un año con otro. A la dezima sexta dijeron que los referidos diezmos aszienden en un quinquenio a diez cargas de trigo, zincuenta y quatro de zebada y veinte y ocho de zenteno y mil seiszientos zincuenta reales por diezmos menudos anualmente partibles entre dicho cura y el Prior, de los que corresponden a dicha obra mayor de la Santa Iglesia de Astorga diez fanegas de zenteno. La Primizia diez cargas de zenteno, por estar convenidos pagarla en esta espezie. El voto de Santiago siete cargas de zenteno, este está arrendado en el demas del Partido no saben a quien ni en que cantidad. La casa dezmera del Rey asciende a las dos cargas de trigo, siete y seis heminas de zebada, quatro y seis heminas de zenteno y quatro zientos y quarenta reales de los menudos como tiene declarado en la segunda pregunta, tienen noticia está arrendada, no saben a quien. 17.Si hay algunas minas, salinas, molinos harineros, de papel, batanes, ù otros artefactos en el termino, distinguiendo de que metales, y de què uso, explicando sus dueños, y lo que se regula produce cada uno de utilidad al año. A la dezima septima dijeron que en este lugar no hay minas, salinas, ni otra cosa alguna de las que contiene. 18. Si hay algun esquilmo en el termino, à quien perteneze, que numero de ganado viene al esquileo à el, y que utilidad se regula dà a su dueño cada año. A la dezima octaba pregunta dijeron que en esta dicha poblacion y termino hay esquilmos de ganados Lanares, Bacar, Yguar, Pollinar, Colmenas, Palomares pertenezientes a sus dueños , y a cada res lanar por la cria, lana, añino y leche la consideran de utilidad siete reales a el año, al carnero o borrego por la lana quatro reales, al bacar por el de la cria quarenta y quatro, a la yeguar por lo mismo dos zientos y zinquenta por la misma varon, a la pollina veinte, a la zerda por lo propio veinte, a cada pie de colmena por la zera y miel seis reales, al palomar de Juan López por las crias y abono zinquenta, a el de Miguel Ruiz por lo mismo treinta, a el de Manuel Prieto por lo mismo quarenta, a otro del dicho diez y por otro también de dicho Manuel seis reales, todo anualmente. Y que no biene ganado alguno al esquileo al termino.

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19. Si hay colmenas en el termino, quantas y à quien pertenezen. A la dezima nobena dijeron que en este termino hay veinte y ocho pies de colmena, las veinte y dos pertenezen a Miguel Ruiz y las seis a Manuel Prieto. 20. De què especies de ganado hay en el pueblo y termino, excluyendo las mulas de coche, y cavallos de regalo, y si algún vecino tiene cabaña o yeguada, que pasta fuera del termino, donde y de que numero cabezas, explicando el nombre del dueño. A la pregunta veinte dijeron que las espezies de ganado que hay en este pueblo son Bueyes, Bacas, Novillos, Novillas, Jatos, Yeguas, Pollinos, Zerdas, Zerdos, Colmenas, Palomas, Obejas, Corderos, Carneros, Vorregos, Vazias, y ningun vezino tiene Yeguada ni Vacada que paste fuera del termino. 21. De què número de vezinos se compone la Población, y quantos en las casas de campo, ò alquerias. A la veinte y una dijeron que este dicho lugar tiene zinquenta y seis vezinos todos en su población, y no hay casa de campo ni alqueria. 22. Quantas casas havrà en el pueblo, què numero de inhabitbles, quentas arruinadas, y si es de Señorio, explicar si tienen cada una alguna carga que pague el dueño, por el establecimiento del suelo, y quanto. A la veinte y dos dijeron que este dicho pueblo se compone de zinquenta y tres casas havitables, otra casa zerma, y un quarto de casa sin havitador, diez y seis paneras, cinco palomares y catorze solares y un establo. Y aunque es de señorio por el establecimiento del suelo no le pagan cosa. 23. Que propios tiene el Común, y à què asciende su producto al año, de que se deberá pedir justificación. A la veinte y tres dijeron dijeron que los propios que tiene esta poblazión son la taberna, el rio, el mesón, Prados que arrienda y una hera, catorze cargas de pan mediado, trigo y zebada, que perzive el Conzejo de los vezinos Labradores por lo que cada uno labra, una heredad de tierras en este término y por ella perzive zinco cargas de pan mediado por vez anual, que todo ello asziende a dos mil ochozientos y dos reales. Remitense a la zertificación que diese el fiel de fechos. 24. Si el Común disfruta de algún arbitrio, sissa, ù otra cosa, de que se deberá pedir la concesión, quedándose con copia, que acompañe estas diligencias: què cantidad produce cada uno al año, à que fin se concedió, sobre què especies, para conocer si es temporal, o perpetuo, y si su producto cubre ò excede de su aplicación. A la veinte y quatro dijeron que este referido Lugar no usa, ni disfruta arvitrio alguno con facultad ni sin ella. 25. Què gastos debe satisfacer el Común, como salario de Justicia y regidores, Fiestas del Corpus, ù otras: Empedrado, Fuentes, Sirvientes,&c. De que se deberà pedir relación authentica. A la veinte y cinco dijeron que los gastos que satisfaze el común de este Lugar son los de -ilegible- conjuros, refacción al Parrocho, conduzion de bulas, nombramiento de Justizias, potes de medidas, contadores, regidores , toma de quentas de Propios, limosna para la casa Santa Redempción de Cautivos, Audienzia de la Mesta, Casa de Inocentes, campanero, réditos de un zenso que todo ello aszenderá anualmente a la cantidad que resulte de la certificazion que diese el fiel de fechos de este Lugar. 26. Què cargos de Justicia tiene el Común, como Censos, que responda, ù otros, su importe, por que motivo, y a quien, de que se deberá pedir puntual noticia. A la veinte y seis dijeron tiene este Pueblo contra si un zenso de Prados de tres mil y tres zientos reales en fabor del conbento de Religiosas de Sancti Espiritu de la Ziudad de Astorga por lo que se les paga nobenta y nuebe reales cada año a tres por ziento, y este zenso se tomó para defender un pleyto sobre propiedad de pastos y está tornado sin facultad Real.

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10 I ESTUDIOS DEL PATRIMONIO CULTURAL 27. Si està cargado de Servicio Ordinario, y Extraordinario, ù otros, de que igualmente se debe pedir individual razón. A la veinte y siete dijeron que este dicho Pueblo paga cada año por el servizio hordinario y extrahordinario dos zientos y diez y ocho reales y quatro maravedies y por utensilios nobenta y un reales. 28. Si hay algún Empleo, Alcabalas, u otras Rentas enagenadas: à quien: si fuè por Servicio Pecuniario, ù otro motivo, de quanto se deberán pedir los Titulos, y quedarse con Copia. A la veinte y ocho dijeron que ellas son: derecho de Alcavalas, Pedido de Marzo, Martiniega, Arrotos, el medio carro de paja de cada Labrador, y el de la una Casa Dezmera está enagenado, perteneze al Conde de Benavente, como lo tiene declarado en la segunda pregunta, ignoran el motivo de su conzesión, remitense a los Privilegios que dicho conde de Benavente tenga. 29. Quantas Tabernas, Mesones, Tiendas , Panaderias, Carnicerias, Puentes, Barcas sobre Rios, Mercadso, Ferias &c. Hay en la población y tèrmino: a quien pertenecen, y que utilidad se regula puede dar al año cada uno. A la veinte y nuebe dijeron que en esta dicho Lugar hay una taberna que trahe arrendada Santiado Lopez, perteneze a este Pueblo y paga en cada un año setezientos reales y regulan utilidad en ella quinientos reales. Un mesón que trahe arrendado Cayetano de Prada en tres zientos setenta y tres reales también por año considerale de utilidad zinquenta. La pesca del río que también le pertenece, trahela en renta Joseph Fernandez en treszientos y setenta y dos reales y medio, considerarle de utilidad ziento y zincuenta. La Barca que está sobre dichas Aguas deste Lugar perteneze al Prior de Nuestra Señora de la Puente, trahela arrendada Antonio Bueno vezino del Lugar de Arcos en nobezientos reales y la utilidad de este arrendador resultará en la operación del referido Lugar de Arcos, y que en esta Poblazion no hay mercados ni ferias, panaderias, carnizerias ni Puentes. 30. Si hay Hospitales, de que calidad, que renta tienen, y de que se mantienen. A la treinta pregunta dijeron que en este Pueblo no hay Hospital alguno. 31. Si hay algún Cambista, Mercader de por mayor, ò quien beneficie su caudal, por mano de Corredor, u otra persona, con lucro, e interés; y que utilidad se considera le puede resultar a cada una al año. A la treinta y uno dixeron no hay en esta Pueblo cosa alguna de lo que contiene. 32. Si en el Pueblo hay algún Tendero de Paños, Ropas de Oro, Plata y Seda, Lienzos, Especería, ù otras mercadurias, Médicos, Cirujanos, Boticarios, Escrivanos, Arrieros, &c. Y que ganancia se regula puede tener cada uno al año. A la treinta y dos dijeron que en este dicho lugar hay un Barbero sangrador llamado Gerónimo Rodriguez vezino de el, gana doze cargas de zentno cada año, un notario llamase Mathias González Romano y le regulan gana quatrozientos reales cada año, y que no hay otro ofizio de los que contiene la pregunta. 33. Que ocupaciones de Artes mecánicos hay en el Pueblo, con distinción, como Albañiles, Canteros, Albéitares, Herrero, Sogueros, Zapateros, Sastres, Perayres, Texedores, Sombrereros, Manguiteros y Guanteros, &c. Explicando en cada oficio de los que huviere el numero que hay de Maestros, Oficiales y Aprendices; y què utilidad le puede resultar, trabajando meramente de su oficio, al dia a cada uno. A la treinta y tres dijeron que en esta Poblazión hay un herrero llamase Sebastian Alonso el qual gana veinte y dos cargas de zenteno, y ocho pastores mayores y a cada uno les consideran por dia ganan dos reales. Bartolome Ruiz, Labrador tiene dos hijos mayores de diez y ocho años. Francisco Rodriguez de –ilegible- Labrador tiene uno. Juan Lopez, Labrador tiene otro, Maria Nieto viuda Labradora tiene un hijo mayor, cuyos hijos asisten a los referidos sus Padres al benefizio de su labranza por que les consideran de utilidad con conside-

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10 I ESTUDIOS DEL PATRIMONIO CULTURAL ración de la comida y vestido a real y medio por dia cada uno, a un criado de Don Manuel Alonso Hordas cura Parrocho de este lugar por la comida y soldada, le consideran dos reales diarios, a un hijo de Matias González Romano, Notario también vezino de este dicho Lugar de Villaveza del Agua que es mozo servizial le consideran por la comida y soldada dos reales diarios , a un criado de Manuel Ruiz Labrador a dos de Joseph Fernandez Prieto a uno de Joseph Merino , a diez y seis criados de Manuel Prieto, también Labrador , a siete criados de Miguel Ruiz Labrador, a sos de Miguel Albarez, a otros dos de Thomas Ruiz Labrador y a un criado de Maria Prieto Labradora que estan en casa y servizio de dichos sus Amos les consideran de utilidad a dos reales cada uno por dia. A un hijo mayor de Manuel Zenteno jornalero, a dos hijos mayores de Manuel de Otero y a otro hijo mayor de Pedro Prieto también jornalero les consideran de utilidad a cada uno dos reales vellón por cada dia. Hay nuebe zagales, regulan les ganan real y medio por día, a los Labradores que cultiban por si sus heredades les consideran a un real y medio por dia. 34. Si hay entre los Artistas alguno que teniendo caudal, haga prevención de Materiales correspondientes à su propio Oficio, ò à otros, para vender à los demàs, ò hiciere algún otro Comercio, ò entrasse en Arrendamientos; explicar quienes, y la utilidad, que consideran le puede quedar al año à cada uno de los que huviesse. A la treinta y quatro dijeron que en este dicho Lugar no hay artistas y en quanto a arriendos se remiten a lo que tienen dicho en la pregunta veinte y nuebe. 35. Que numero de Jornaleros havrà en el Pueblo, y à còmo se paga el jornal diario à cada uno. A la treinta y zinco dijeron que en el dicho Lugar hay catorze jornaleros que se mantienen de su trabajo diario a real y medio por dia. 36. Quantos Pobres de solemnidad havrà en la Población. A la treinta y seis dijeron que en este Pueblo hay quatro pobres de solemnidad. 37. Si hay algunos individuos que tengan Embarcaciones que naveguen en la Mar, ò Ríos, su porte, ò para pescar quantas, à quien pertencen, y què utilidad se considera da cada una a su Dueño al año. A la treinta y siete dijeron no hay en este lugar algunos de los comprendidos en la pregunta. 38. Quantos Clerigos hay en el Pueblo. A la treinta y ocho dijeron que en este Pueblo no hay más que un clérigo es el Parrocho , llamase Don Manuel Alonso Hordas. 39. Si hay algunos Conventos, de què religiones, y sexo, y què numero cada uno. A la treinta y nuebe pregunta dijeron no hay en esta Poblazion ni su termino combento alguno. 40. Si el Rey tiene en el Termino, ò Pueblo alguna Finca, ò Renta, que no corresponda à las Generales, ni à las Provinciales, que deben extinguirse: quales son, còmo se administran, y quanto producen. A la quarenta ultima dijeron no comprende a esta Pueblo su contenido. A todo lo qual los nominados de Justicia y Peritos con asistenzia de dicho Parrocho, declararon ser la verdad a su saber y entender sin haver hecho agravio a interesado alguno, so cargo del juramento que tienen hecho en el que se afirmaron y ratificaron y en esta diligenzia se han ocupado en este dicho día veinte y seis de Marzo de mil setezientos zinquenta y dos. Firmaronlo con su señorìa los que supieron y por el que no, un testigo, y yo el escribano en fe de ello, Don Francisco Gonzalez de Villegas= Manuel Prieto= Juan Lopez = Diego Ruiz= Joseph Manuel Ruiz= Testigo Fernando Alonso= Ante mi Antonio Espada Serrano.

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Don Francisco Gonzalez de Villegas UNICA CONTRIBUCIÓN LUGAR : VILLAVEZA DEL AGUA Año 1752 Archivo Histórico Provincial de Zamora. Abecedario de las relaciones que comprende este libro de Seglares correspondiente al lugar de Villabeza del Agua. Jurisdicción de Benavente Andrés Rúiz Apolinario Posada Ambrosio Fernández Antonio Garcia Antonio Carbajo Antonio Campo Ana verán Manzano Antonia García Andrés Fernández Bartolomé Ruíz Bernarda Carro Bernarda del Prado Cayetano de Prada Diego Ruíz Domingo Guerrero Esteban Carbajo Francisco Rodríguez Fernando Ruíz Francisco Fernández Gerónimo Ruíz Gerónimo Rodriguez Gabriel Rodríguez Gerónima Múñoz José Fernández Prieto Juan López José Manuel Ruiz José Merino Joseph García Juan Otero Juan Antonio Badallo José Fernández Grande Lorenzo Fidalgo Manuel Prieto Miguel Ruiz Miguel Albarez Miguel Fernández Manuel Ternero María González Román Manuela Ferrero Manuel Hotero Mateo Juárez María Prieto María Ana Ruíz María de la Cuesta María Hierro Pedro Fernández Pedro Prieto Santiago López Santiago del Campo

Sebastián Alonso Theresa Vicente Thomas Ruíz MENORES Andrea Guerrero Serafina Ferreras Fernando Ferreras Manuela Carbajo Lorenzo Rodriguez José Manuel Ruíz Fernando Alonso Estanislao Fernández Miguel Villar Fernando Rodriguez FORASTEROS D. Casimiro Osorio vecino de Madrid D. Alonso Escobar vecino de Valladolid Domingo Ferreras vezino del lugar de Varcial del Varco José Morán vecino de –ilegible- de Alba Manuel Blanco vecino de Castropepe Manuel Ríos vecino de Castrogonzalo Andrés Fernández vecino de Valderas Antonio Bueno vecino del lugar de Arcos El Conde de Benavente Dña Manuela Josepha Salzedo vecina de la ciudad d Valladolid


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epc I Fragmentos escogidos

UNA TUMBA “INSIGNIFICANTE” EN EL LÍBANO Jesús Álvaro Arranz Mínguez

En la llanura de la Bekaa, en el Líbano profundo, aún perviven las majestuosas ruinas de la ciudad grecorromana de Heliópolis syriae, la Baalbek antigua y moderna, santuario y morada predilecta de la triada de los omnipresentes dioses Júpiter, Baco y Venus. Nada mejor que las palabras del diplomático español Antonio Bernal de O’Reilly que hacia 1865 describía este territorio: En el centro de estas dos cordilleras (el Líbano y el Antilíbano) existe la llanura más fértil y hermosa del mundo, regada por ambas vertientes y el abundante rocío de la noche. Los autores profanos la llamaron Caelesyria; la Biblia el valle del Líbano y los árabes la llanura de la Beka’a. Sin embargo los alrededores de Baalbek los describe como tierra ingrata de suyo y también poco cultivada. En ese escenario se levantó la ciudad de referencia. La magnificencia de lo conservado permite intuir la gloria de su pasado, el trasiego continuo de gentes tras el oráculo, de las deidades propiciatorias, de las caravanas comerciales con la vecina Palmira y otros lugares de la opulenta Siria imperial. Y, como perdidos en el inmenso territorio, insignificantes si los comparamos con las ruinas del santuario de la divinidad principal del Olimpo, la llamada cúpula de Douris se yergue en la planicie como un punto geográfico de referencia de la misma o, quizá, esté definitivamente perdida e ig-

norada dentro de ese entorno de temerosa reverencia que impone la magnificencia de los templos cercanos. Este edificio funerario fue erigido en el siglo XIII reutilizando materiales romanos de la vecina ciudad. Sus ocho columnas forman un octógono que, en origen, debió cubrirse con cúpula, seguramente intentando imitar la mezquita de la roca de Jerusalén. La imagen escogida, como ocurre siempre en esta sección de EPC, tiene la misión de la evocación, de recreación de la realidad a través de nuestras propias experiencias, lecturas o, simplemente, sueños. Varias fueron las seleccionadas: las imágenes deterioradas que en 1842 tomara Girault de Prangey, las famosas vistas de Félix Bonfils de 1870 o, incluso, una imagen del ejército australiano durante la II Guerra Mundial. Sin embargo, nos hemos decantado por una anónima postal, sin fecha, en la que se observa al solitario viajero acompañado por guía y criado haciendo un alto antes de arribar al otrora imponente emporio de Heliópolis, en busca de su acontecido glorioso. Las ruinas del monumento, los exploradores, camellos y caballos, la cordillera del Antilíbano con sus cumbres blanquecinas al fondo… la remembranza del pasado. Bernal de O’Reilly, A. 1888: En el Líbano o cartas-relaciones sobre la Siria. Madrid.


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Templo de Douris. Baalbek, Líbano.

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EPC 10 I abril 2013 I www.sercam.es

Estudios del Patrimonio Cultural 10  

Número correspondiente a abril de 2013

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