El Sol de San Telmo

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OSVALDO GIESSO SUS ANTEPASADOS LIGURES Y SU RAIGAMBRE SANTELMIANA: 155 AÑOS

HISTORIA DE LA ILUMINACIÓN VIAL

Alumbrar es permitir una buena visión en la vía pública, la iluminación tiene que ver con resaltar determinadas fachadas, monumentos, iglesias, puertas, etc.

LOS INCONSULTOS LIDIA BORDA ARCÁNGEL

Lo destacado es que la mayoría de nosotros, los vecinos, los inconsultos, los que recorremos las calles del barrio y lo vivimos todos los días, en ningún momento de la entrevista fuimos mencionados.

“Lidia Borda es un arcángel con el don del bel canto que, con su arte, se elevó al olimpo de las grandes damas del tango de todos los tiempos.”

N úmero 158- A ño 15-B ue N os A irese jempl A r gr A tuito ENERO 2023
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Nuestra Misión:

El Sol de San Telmo es un periódico no-partidario dedicado a fortalecer y celebrar el barrio de San Telmo y el Casco Histórico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.. Definimos nuestra visión editorial como periodismo comunitario. Valoramos toda comunicación que genere un foro abierto de participación y diálogo para las muchas voces que constituyen la comunidad de San Telmo. Reconocemos que vivimos en una época en la cual los medios (tanto masivos como independientes) ocupan cada vez más el espacio de intercambio y comunicación que antes ocupaban nuestros espacios públicos-las plazas, parques y veredas donde nuestros abuelos se juntaban para conectarse con el mundo y con sus comunidades. Por eso queremos revalorar el intercambio y la conexión humana a través de un periódico cuya identidad, contenido, y espíritu se definen a través de la participación activa de sus lectores y colaboradores. Todos los que viven o trabajan en el barrio, o simplemente le tienen cariño, están invitados a formar parte del debate sobre San Telmo: su patrimonio tangible e intangible, su pueblo y su futuro.

Propietaria / Dirección y Edición: Isabel Bláser

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Diseño: Samanta Cardo / sbcardo@gmail.com

elsoldestelmo@gmail.com elsol.desantelmo@yahoo.com.ar Isabel.elsol@yahoo.com.ar www.elsoldesantelmo.com.ar El Sol de San Telmo @elsoldesantelmo Carlos Calvo 717 - CABA

Agradecemos la colaboración desinteresada de: Imeretta Hermosilla / Mario Briski / Martín Giesso / Néstor Sachi / Horacio Cacciabue / Norman Briski / Alberto Martínez / Hugo Céspedes / Cristina Fernández / Graciela Fernández

El arte de nuestro logo es un fileteado del maestro Martiniano Arce

wISSN: 2313 9722 DNDA 63939703

I mpresión: Editora del Plata S.R.L. Neyra 75 - Gualeguaychú - E2820DQAEntre Ríos - Argentina

El Sol de San Telmo es una publicación cultural de carácter comunitario y distribución gratuita mensual de 3000 ejemplares, orientada a la difusión de la historia y actividades barriales del barrio de San Telmo y el Casco Histórico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se autoriza la reproducción total o parcial de las notas citando la fuente. Los artículos firmados son de exclusiva responsabilidad de los autores.

Catherine Mariko Black y Marcelo Ballvé

OSVALDO GIESSO, sus antepasados ligures y su raigambre santelmiana: 155 años

E¡n este artículo quiero presentar información sobre los antepasados de mi padre, el arquitecto Osvaldo Giesso, que vivieron en San Telmo desde la segunda mitad del siglo XIX.

wCuando mi padre compró la casa de la calle Cochabamba 360, CABA, donde instaló su estudio de arquitectura -en el año 1966San Telmo empezó a formar una parte importante de nuestra vida. Aunque en las proximidades vivían varios familiares cercanos de apellido Elena (una prima de su madre y primos segundos), en ese momento no sabía que 100 años antes (1866) ya vivían 4 bisabuelos suyos en el barrio. O sea de su largo pasado santelmiano.

En los últimos años, con la ayuda de dos genealogistas (Giorgio Rombo, en Génova y Amalia Vázquez Jelenick, en Buenos Aires) pudimos reconstruir parte de esa historia familiar que une a Génova con San Telmo. Un libro bilingüe italianoinglés está disponible al público interesado (Bonifacio Giesso, 2022). Otro libro que ayuda a entender la historia de la inmigración ligur a San Telmo es “San Telmo y su pasado histórico” , de Manuel J. Sanguinetti, pág. 289-295. Ahí se recalca

tre 1845 y 1870 eran genoveses, de acuerdo a los archivos de bautismo, casamiento y defunción de la parroquia (p.289).

BÚSQUEDAS GENEALÓGICAS: ¿CUÁNDO LLEGARON?

La búsqueda de nuestros antepasados se puede llevar a cabo con una computadora; hay algunos sitios online claves para empezar a hacerla. Si la persona llegó antes de 1855, en el censo municipal de dicho año (familysearch.org) figura cuánto tiempo hace que su familia vive en Argentina. Este importante dato se puede corroborar con los listados de barcos (entradadepasajeros.com.ar). Si llegaron entre 1855 y 1869 figuran en el primer censo nacional sin fecha de arribo -solo se puede determinar en listado de barcos mencionado anteriormente: entradadepasajeros …-.

Cuando mi padre compró la casa de la calle Cochabamba 360, CABA, donde instaló su estudio de arquitectura -en el año 1966- San Telmo empezó a formar una parte importante de nuestra vida.

la presencia elevada de ligures en el barrio desde el censo de 1836, cuando un 67% de la población de San Telmo eran extranjeros (p.289) y 75% del total de la población en -

Finalmente, si la persona llegó a Buenos Aires entre 1869 y 1882 no hay listado de arribos o sea que solo se puede estimar al figurar en un acta de iglesia. Por último, a partir de 1882 hay un registro muy completo (cemla.com/buscador) que indica día de llegada al puerto de Buenos Aires, edad, lugar de origen, oficio o profesión, nombre del barco, proveniencia. También se puede consultar el archivo de

LIC. SUSANA TOROK

PSICOLOGA (UBA) - PSICOANALISTA ZONA BARRACAS Y SAN TELMO ADULTOS ADOLESCENTES PAREJAS

TERCERA EDAD (ATENCION DOMICILIARIA Y ONLINE)

''UN ESPACIO PARA ABORDAR DIFICULTADES'' 15-5875-1112 susanatorok09@gmail.com

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Fundadores: Osvaldo Giesso

barcos del CISEI (Centro Internazionale Studi Emigrazione Italiana) ciseionline.it; entre otros. No nos tenemos que olvidar de las actas en papel; para ello Patricia -secretaria del archivo de la parroquia de San Telmo- nos ha ayudado, gentilmente, para ubicar datos que no se encuentran online.

BISABUELOS LIGURES

Los 8 bisabuelos de mi padre nacieron en Liguria, en la costa noroeste de Italia. Aunque el término “genoveses” se usa más comúnmente, prefiero utilizar “ligur”, ya que varios nacieron en localidades de la provincia de Liguria y no en la capital. Mi padre no conoció a ninguno de sus bisabuelos, solo a 2 de sus 4 abuelos (los maternos), el resto había fallecido antes que él naciera. De los 8 bisabuelos, 4 se instalaron en San Telmo, de acuerdo al primer censo nacional de 1869 (Elena-Gaibisso-Cuneo-Schenone), 1 -viudo- se ubicó en otro barrio de Buenos Aires (Grattarola) y los otros 2 no emigraron (Valle- Campodónico).

Considerando que estas emigraciones formaban cadenas: el emigrante iba tras los pasos de algún pariente o amigo cercano, es muy probable que en San Telmo ya hubiera -antes de 1869- otros Elena, Gaibisso, Cuneo y/o Schenone. Algunos de estos apellidos figuran en el censo municipal de 1855, pero todavía no pudimos probar ninguna conexión que indique una antigüedad aún mayor.

Una tatarabuela, María Arcángela Serafina Airaldo de Gaibisso, nacida en 1817 o 1821, es la inmigrante de más edad registrada hasta el momento. Figura en el bautismo de su nieta Serafina en San Telmo en 1882 y en el censo de 1895, viviendo con sus nietos, después del fallecimiento de su hija María Catterina Gaibisso de Elena.

LAS PRIMERAS EVIDENCIAS EN SAN TELMO

El primer censo nacional de 1869 documenta la presencia de 2 familias: los Elena -con la primera vocal acentuada, en italiano- (Giovanni Battista, nacido en 1840 en Alassio, Liguria y su esposa Catterina Gaibisso, nacida en 1846 también en Alassio, donde se casaron en 1865) y por otro lado Luigi Cuneo (1824) y Rosa Schenone (1836), de la localidad de Cornia, cerca de Moconesi, aunque vivieron en otras loca -

lidades pequeñas de la región oriental de Liguria (Riviera del Levante) como Ognio. Estos últimos eran los padres adoptivos de Bonifacio. Luigi, Rosa y sus hijos italianos llegaron a Buenos Aires el 20 de junio de 1865 (entradadepasajeros.com.ar).

El censo de 1869 también documenta que una hija, Berlantonia o Borlantina Elena, nació en Buenos Aires en 1867, hasta ahora no encontramos registro en San Telmo del bautismo. La niña probablemente falleció pocos años después (¿Durante la fiebre amarilla?) ya que no figura entre los hijos adultos conocidos de Elena-Gaibisso. El 20 de septiembre de 1871 nació Pedro Cuneo, el primer hijo argentino de Luigi Cuneo y Rosa Schenone, que fue bautizado en San Telmo el 11 de agosto de 1871. Padres y padrinos vivían en la calle Comercio (actual Humberto Primo) #83. Los padrinos son Bonifacio (italiano, 21 años) y su hermana adoptiva Luisa Cuneo – María Luigia Rosa (italiana, 16 años).

CARACTERÍSTICAS DEMOGRÁFICAS

De las actas parroquiales -que en la iglesia de San Telmo se remontan a 1806- se extraen direcciones (cambio en dirección implica movilidad real y/o social), edades al casarse, oficio de los cónyuges, edad al momento del bautismo, matrimonios endogámicos (misma nacionalidad y/o región) o exogámicos (cónyuges de diferente nacionalidad), nombres, nacionalidades y direcciones de la madrina y el padrino. La costumbre ligur de dar el nombre del padrino o madrina al bautizado o a la bautizada continúa acá entre padres inmigrantes y se abandona entre los padres nacidos en el país. Con todos estos datos se pueden ver las redes de parentesco, amistad y patrón/ cliente de la comunidad ligur de San Telmo de fines del siglo XIX.

También observamos la costumbre de poner el nombre de un/a hijo/a fallecido al nacido después de esa muerte, a veces 2 veces, como Serafina Elena (1870, 1881 y finalmente 1882).

CONCLUSIÓN

La búsqueda genealógica nos permite adentrarnos en el pasado y encontrar elementos de nuestros antepasados que nos pueden servir para entender mejor nuestro presente. Estos datos en particular son un recordatorio de la existencia de una comunidad italiana en Buenos Aires anterior a la “Gran Inmigración” que se inicia alrededor de 1880, cuando los emigrantes viajaban en barcos a vela que tardaban varios meses en cruzar el Atlántico.

Espero que leer esto motive a quienes tienen curiosidad por saber cuándo llegaron sus antepasados a San Telmo y cómo re/ construyeron su vida acá.

Referencias:

-Rombo, Giorgio; Amalia Vázquez Jelenick y Martín Giesso. 2022. An esposto and his reinvention through emigration, Bonifacio Giesso. The meteoric rise of an immigrant and his family’s remarkable journey. Casa Italia, Stone Park, Illinois. -Sanguinetti, Manuel J. 1965. San Telmo y su pasado histórico. Ediciones República San Telmo.

EL SOL DE SAN TELMO ENERO 2023 - 3 LIC. MARIEL RASCOVAN Psicóloga UBA NM 52696 Psicoanalista ATENCIÓN PRE S ENCIAL EN S ANTELMO V A DISTANCIA CUALQUIER ZONA 1 icma riel rascova n@gma i l.com +54 11 6 523 5657
Familia Giesso, 1906 Maria Catterina Gaibisso de Elena alrededor de 1890 Juana, Valentina, Serafina y Antonia Elena alrededor de 1896-1899 Giovanni Battista Elena

HISTORIA DE LA ILUMINACIÓN VIAL

Introducción:

Al tratar el tema del alumbrado público en calles, avenidas, parques y paseos, tomamos en consideración varias ideas, una de las cuales es la diferencia entre alumbrar e iluminar. Alumbrar es permitir una buena visión en la vía pública para quienes la transitan, mientras que la iluminación tiene que ver con resaltar determinadas fachadas, monumentos, iglesias, puertas, etc..

1) Período Prehistórico, hasta la llegada de los españoles al Río de la Plata (año 1536)

Para los habitantes de esta zona -los nómades querandíes-, la fuente primordial de luz era el sol. Los primeros intentos de iluminación artificial incluyeron el fuego, tanto para evitar las tinieblas de la noche como para el interior de las tolderías donde encendían antorchas de llama corta (para no quemar los cueros del toldo). Otros tipos de iluminación en este período pudieron ser el candil y la tea. Las teas eran muy simples, astillas de madera resinosa que ardían con facilidad (algunas se conocen como “cuelmos”). Los tizones se hacían con paja o estopa envolviendo la madera, a veces untada con cera de abeja o resina. Otros recursos primitivos serían el uso de aceites y a veces un cuenco con piedras y grasa, a modo de linterna primigenia.

2) Desde la fundación de Buenos Aires (1536) hasta el funcionamiento del Puerto de Barracas Sur (1870)

Los europeos que llegaron al Río de la Plata a mediados del siglo XVI -principalmente desde España-, traían el conocimiento de los sistemas de alumbrado de las sociedades de donde venían. Los faroles (del latín “parís”, a su vez del griego “pharos”) se conocían desde hacía mucho tiempo en Arabia y también en China; las velas eran usadas por los egipcios 1000 años A.C. El primer registro histórico de alumbrado público es del año 1500, en Francia, con la primera ordenanza y después en Londres, en 1807 y 1818, para reglamentar el alumbrado público a gas.

Durante el Virreinato del Río de la Plata, el Virrey Juan Francisco de Güemes ordenó a las pulperías encender faroles por la noche. Esta es una de las primeras acciones de alumbrado público, aunque en las calles ya había faroles a vela de sebo. Se encendían con el toque de oración (puesta del sol) hasta las 22 horas; en esa época hubo 160 faroles.

Este no era un servicio público, ya que se encargaban de mantenerlo los vecinos. Una de estas pulperías estaba en el llamado “Hueco de la Residencia” (actual Plaza Dorrego), de modo que esa ordenanza determinó el primer alumbrado que tuvo el barrio San Telmo.

Era sabido que el grado de iluminación de una casa definía el estatus socioeconómico de la familia en la vieja aldea: “La gente importante, iluminada; los humildes, a oscuras”. Las candilejas, pequeños recipientes con aceite y una mecha, se usaban desde el 1600 y su abundancia también era símbolo de estatus.

Muy común en los hogares era el uso de candelabros portátiles, para sostener las velas que podían

durar toda la noche. También se usaban en ceremonias religiosas.

Dentro de ese mundo se va consolidando la necesidad del alumbrado público para la seguridad y el bienestar de las zonas urbanas, en relación con el tránsito de carros, carretas, caballos, la circulación peatonal y también para el interior de las iglesias.

En 1777, el Virrey Vértiz (a quien llamaron el “Virrey de las Luces”) nombra al empresario Juan Antonio Ferrero para la instalación de faroles de madera con velas de sebo, protegidas primero con papel y más tarde con vidrio.

El alumbrado, que no era gratuito, se extendía desde la Plaza Mayor (actual Plaza de Mayo) hasta el Bajo de Las Catalinas y a lo largo de la hoy calle Defensa. Era un servicio bastante costoso: 2 reales por puerta. Se apagaba a las 12 y los vecinos eran los encargados de volver a encenderlo; su mantenimiento, en 1780, estaba a cargo de un vecino cualquiera. Más tarde, Vértiz tuvo en cuenta que los faroles se ennegrecían y decidió resolver el problema nombrando personal especial; así surge la figura del farolero. A veces, las velas eran reemplazadas por aceite.

En 1782, Miguel de Azcuénaga, quien formaría parte de la Primera Junta, vivía en una casa vecina a la Catedral donde, años después, se instalaría un gasómetro, iniciándose el alumbrado público a gas.

Ya había buena iluminación a lo largo de las hoy llamadas calle Defensa y Plaza Dorrego, pero el Lezama era muy oscuro, tanto que los paseantes debían ir acompañados. Con carbón de hulla importado de Inglaterra, llega -en 1799- la iluminación a gas.

3) Desde 1810 hasta el levantamiento del tranvía a caballo, en 1902

Con la Revolución de Mayo cambia la historia en muchos aspectos, también en el alumbrado público y por supuesto la iluminación.

A lo largo de la historia siempre han coexistido diferentes sistemas, los más nuevos con los antiguos. Los faroles con velas protegidas por vidrio conviven en esa época con los que usan aceites, tanto vegetales (nabo) como de potro o ballena, como los que había en la calle Reconquista (hoy Defensa). Y mientras tanto, se sigue oyendo el pregón

familiar: “Vendo velitas para alumbrar las casitas, vendo velas y velones para alumbrar los salones”

Pero con un farol por cuadra todavía no era suficiente caminar, sin peligro, por la calle y los transeúntes eran precedidos por un niño esclavo: el “negrito farolero” que los alumbraba para evitar que sus “amos” tropezaran o se cayeran por culpa de los pozos o zanjones.

“Negrito candombero, no dejes de alumbrar, prende los faroles porque también los negros queremos festejar. Esta noche hay fiestas en todos los salones, por esa Patria nueva que está por nacer” decía el pregón. Por contraste, la casa donde se cantó por primera vez el Himno Nacional, en 1813, tenía una araña de plata de veintisiete velas de industria nacional. Eran ricos, pero patriotas.

Un pregón develaba la existencia de otro elemento: la antorcha. “Aquí vengo con mi antorcha para encender su farol. La luz que pongo en su calle se parece a la del sol”

importada de Inglaterra, coexistía con los faroles a kerosene o alcohol.

A mediados del siglo XIX existían los Faroleros, encargados del mantenimiento de las farolas de kerosene. Estos servidores públicos, también llamados serenos (“Las once han dado y sereno…”), constituían un cuerpo de vigiladores que funcionó entre 1864 y 1872. Cumplían varias funciones: se ocupaban de los faroles y a la vez de la seguridad, munidos de una escalera, un chuzo -palo con una púa de hierro a modo de lanza para ataque o defensa-, un silbato, una linterna, una alcuza y paños (“El sereno encendió la luz de la escalera, cerró el portal y volvió, dando golpes con el chuzo contra el suelo”).

Muchos de ellos venían de Galicia, España, vestían camiseta de punto, pantalón bajo la rodilla (sobre el típico calzón blanco, ancho), faja de colores y alpargatas blancas. Su tarea principal era cargar los faroles con kerosene y limpiarlos.

A determinada hora encendían los faroles con una caña que tenía -en la punta- una esponjita embebida con aguardiente. Esto ocurría en las zonas alejadas del centro, donde no entraban en escena los faroleros de gas y luego los de electricidad.

Los del cuerpo de vigiladores (primeros vigilantes) se daban voces entre sí, gritando la hora y el clima: “¡Noche clara y serena!”. Cumplían así otra función, la de pronosticadores del tiempo.

Si necesitaban auxilio tocaban el silbato y también aprehendían malhechores y avisaban cuando había un incendio o un accidente. La zona en la que actuaban, lejos del centro, era bastante ignorada por el intendente de entonces, Alberto Casares (1855-1906), quien municipalizó el alumbrado eléctrico entre 1902 y 1904. Esto explica la demora en el paso a sistemas más modernos de iluminación. Funcionaron hasta 1953.

El motivo por el cual en las calles alejadas del centro se siguiera usando luz de kerosene era, también, la resistencia de las empresas de gas a instalar cañerías donde las calles no eran adoquinadas. No era el caso de Defensa que ya estaba con este tipo de pavimento, porque pasaba el tramway (tranvía a caballo). Allí sí había alumbrado a gas, por lo menos hasta el actual Parque Lezama.

El candil, lámpara de aceite, era otro elemento que usaban los gauchos allí donde no llegaban los sistemas más modernos.

Aparece “una clase trabajadora”, la de las fábricas de velas, una de las primeras industrias nacionales del país. Tanto los vendedores de velas como los despabiladores -encargados de apagar las velas ahogando la llama con un elemento especial- estuvieron entre los primeros a quienes el alumbrado público proporcionaba trabajo.

En 1823, Santiago Bevans (arquitecto inglés / 1777-1832), contratado por el presidente Bernardino Rivadavia, instala 350 lámparas alimentadas a gas. Se inicia así otra era en el alumbrado, la de la iluminación a gas. Con este nuevo sistema, gracias al gasómetro instalado en el predio donde se encuentra la Torre de los Ingleses en Retiro, se iluminó la Plaza de Mayo de tal modo que tuvo una enorme repercusión.

La Compañía Primitiva de Gas fue la primera empresa de alumbrado público a gas en Buenos Aires. La dirigía el Ing. Guillermo Bragge.

El alumbrado a gas, que se hacía con hulla

Cuando se instaló la iluminación a gas se pusieron medidores, que -como en la actualidad- despertó las protestas de los vecinos, lo cual determinó que se los retirase. Esta falta de control llevó a su uso desmedido. En San Telmo, una de las calles más iluminadas era Bolívar.

En 1856, los obreros del gas hicieron su primera huelga y la ciudad quedó a oscuras, salvo en las calles que aún se alumbraban con faroles a kerosene.

Otro motivo de malestar entre los vecinos, en 1858 (presidencia de Justo José de Urquiza), era el impuesto del alumbrado a gas: $ 5 por familia y $ 10 los comercios o establecimiento, lo que derivó en que muchos prefiriesen el viejo alumbrado a kerosene.

En 1864, durante la presidencia de Bartolomé Mitre, nace “La Gas Argentina de Corrales”. El alumbrado de la ciudad de Buenos Aires avanza en modernización. En 1890 se registran nuevas compañías de luz a gas: “La Nueva”, “La Río de

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Faroles en la Costanera Pescante.

la Plata” y “Belgrano”, con cuatro gasómetros. El proceso de renovación tecnológico se potencia con el desarrollo del alumbrado eléctrico. Durante esos años se realizan experiencias con el nuevo tipo de iluminación. El primer ensayo llega de la mano de Juan Etchepareborda -un dentista que ya había estudiado y experimentado con la electricidad en París- quien, en 1853, hizo la primera demostración de iluminación eléctrica en su casa y en los festejos de Mayo de 1854 puso dos reflectores en la Recova, produciendo un fenómeno inolvidable, que alguien describió como “una aurora boreal”, iluminando además la casa de su amigo el Ing. Felipe Senillosa, en Defensa y Belgrano.

Pero, como no podía ser de otra manera, junto con el asombro de ver la noche convertida en día, llegó la contraparte: por un lado, nació una “grieta” con el alumbrado público a gas,

cerse gracias a que su dueño, Francisco Roverano, era un admirador de la iluminación eléctrica. Enseguida surge un emulador; el empresario Walter Cassels, titular de la empresa de electricidad Brush Electric Co. -cuya usina estaba en el Mercado del Centro, donde hoy se alza el Monumento a Julio A. Roca- ilumina con luz eléctrica y en forma gratuita, las calles Perú y Florida.

La llave eléctrica se ha encendido y ya no se apagará. En 1887 (presidencia de Miguel Juárez Celman) la Municipalidad contrata a Rufino Varela para instalar 28 focos eléctricos en el Parque Tres de Febrero. Hasta ese entonces, el alumbrado público era principalmente a gas (5.079 faroles) o a kerosene (3.160 faroles). Un año más tarde se iluminan los Mataderos Municipales, se agregan 77 lámparas en el Parque Tres de Febrero y se ilumina Puerto Madero.

A fines de 1891 ya es evidente el avance de la luz eléctrica, tanto en la Av. de Mayo como en muchas plazas, entre ellas la Dorrego en San Telmo.

es una consecuencia directa de los medios de que hoy se vale el capital para obtener los mayores beneficios, pues en la actualidad estas poderosas agrupaciones han encontrado en el monopolio o en la unión una base más segura y productiva para obtener intereses mayores que aquello que les ofrecía hasta ahora la competencia entre sí”

Durante esta gestión se radican en Buenos Aires varias compañías de electricidad: 1) La Compañía Italo-Argentina de Electricidad; 2) La Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad (más tarde sería la CHADE); 3) La Compañía Hispano-Americana de Electricidad; 4) La CADE, Compañía Argentina de Electricidad.

Al comienzo, la potencia instalada era de 12 caballos de fuerza y en 1910, luego de diez años de gestión de Jorge Newbery, ya era de 140.000 caballos de fuerza.

tenido importantes desarrollos en ciudades de Estados Unidos y otros países- y dio paso a los grandes juegos de iluminación, en especial en los monumentos, pero que no tuvo en cuenta la iluminación de esa otra cara de la ciudad, que siguió en penumbras.

Las formas de alumbrar más habituales eran: 1) Columna con un farol arriba; iluminación especial en Avenidas y Parques; 3) En muchas calles, incluidas las que todavía eran de tierra, el alumbrado se hacía con faroles que colgaban de cables en el medio de calle o en las esquinas que sufrían roturas por lo que fueron protegidas con tulipas llamadas canopias; 4) Con pescante (pieza saliente de la pared para colgar el farol) y 5) Con pescante unificado con columna.

que -hasta ese momento- mantenía el monopolio; por otro lado, fue tan impresionante el salto para los vecinos que los asustó: era demasiada luz. Esta respuesta y los intereses creados en torno al gas, permitieron -incluso- la instalación de un gasómetro en el barrio.

Estábamos muy lejos del reinado de la luz eléctrica y así es como, en 1856, la “Compañía Primitiva de Gas” (inglesa) ya tenía usina en Retiro e iluminaba con gas el Cabildo, la Catedral, la Municipalidad y la Recova. Hasta 1860 (presidencia de Santiago Derqui) las opciones eran dos: luz a gas y con kerosene o alcohol, estas últimas en las zonas alejadas del centro y sin adoquinado.

En 1873 se instalan columnas de hasta cinco farolas a gas en las plazas y surge “La Compañía”, situada en Belgrano 1876.

En 1884 se iluminan “a giorno” Constitución y la demolición de la Recova en Plaza de Mayo. Para los festejos patrios, en mayo de ese año se colocan 25 reflectores en el techo del Club del Progreso (Sarmiento 1334, CABA). Seguía el monopolio del gas, apoyado por la Municipalidad, que decía: “Se hizo la luz”.

En 1880 se ilumina, por primera vez, la Avenida de Mayo con el sistema de alumbrado a gas. Buenos Aires sigue con miedo a la electricidad. En esa misma época, en cambio, la ciudad de La Plata, que no estaba dominada por los intereses de la producción de luz a gas, toma la delantera: su intendente Dardo Rocha (1838-1921) invita a Walter Cassels (1826-1907) para adoptar el sistema eléctrico de alumbrado público (1882, presidencia de Julio A. Roca).

La invención de la luz eléctrica seguía dando pasos. Thomas A. Edison (1847-1931) descubrió la lámpara incandescente y en 1882 la firma Fabry y Chauncy, con la licencia de la marca Edison, hace una demostración que es toda una paradoja: ilumina completamente la “Confitería del Gas”, en Rivadavia y Esmeralda -CABA- con luz eléctrica. Esta muestra poderosa pudo ha-

En 1893, la “Compañía General de Electricidad” inaugura el alumbrado público con lámpara de arco, instalando 36 lámparas en Plaza de Mayo; el encendido aún no era automático. En 1894 (presidencia de José F. Uriburu) se colocan faroles ornamentales, especialmente en Av. de Mayo y en 1899 en Plaza de Mayo. En 1902, la “reconversión” le llega a la Compañía Primitiva de Gas, que inicia la provisión de energía eléctrica para el alumbrado. Esta masividad en el uso de la energía eléctrica tuvo una consecuencia muy importante para el transporte público, al hacer posible la llegada del tranvía eléctrico. Las estadísticas arrojan datos elocuentes del triunfo de la electricidad: en 1936 había 43.151 focos eléctricos, 39 de gas y, desde 1931, ninguno de kerosene.

En 1910, todas las empresas de gas se fusionan en una sola: la Compañía Primitiva de Gas; la ciudad contaba con doce gasómetros. Ese mismo año se termina la colocación de casi todas las luminarias en las principales avenidas y parques. Todavía se podía ver a los faroleros, pero solamente los de faroles a gas.

El alumbrado eléctrico, como dijimos, tuvo mucha importancia para el flamante servicio del tranvía eléctrico. Se aprovecha esta circunstancia para renovar algunos faroles que, en su mayoría, eran ornamentales. El tranvía era usado por miles de pasajeros a diario; contaba con una buena iluminación en su interior y su sola existencia lograba que la Municipalidad se ocupara de mejorar la luz de las veredas en las que descendía la gente.

En 1913 se inicia la instalación de artefactos para el Alumbrado Público con el diseño francés “Val d’Osne”. Estos modelos, más que elementos para iluminar eran pequeños “museos” al aire libre y conformaron un patrimonio escultórico urbano, con columnas de tres o cinco brazos, mástiles, esculturas y copones todo de fundición. Eran un conjunto abigarrado y excesivo, pero era el gusto de la época ya que habían ganado medallas de oro en exposiciones de París. Fueron instaladas en la Av. de Mayo, Plaza de Mayo, Congreso y las Diagonales Norte y Sur, quedando incorporadas a la identidad porteña.

La electricidad había hecho, a su vez, un importante recorrido en el mundo, a medida que se iba perfeccionando. Primero fue la lámpara de arco con electrodos de carbón a corriente alterna, que generaba mucho calor y necesitaba demasiado mantenimiento, por el desgaste de los electrodos. Luego vendrían -de la mano de Edison- otros tipos de lámpara, como la incandescente con filamento de carbono y al vacío que duraba 48hs.; el tubo fluorescente y las actuales lámparas de bajo consumo.

En el año 1938 se retira la última farola a gas. En 1945 termina la Segunda Guerra Mundial y se producen muchos cambios, entre ellos el aumento del parque automotor. En Buenos Aires se incrementa el tránsito de vehículos y por razones de seguridad vial la iluminación de las calles debe ser replanteada. La ornamentación cede el paso a la funcionalidad, tanto en calles como avenidas, túneles y pasos bajo nivel.

El avance en la modernización da un nuevo paso, al implementarse el sistema de encendido y apagado automático de las luces. El invento de las fotocélulas permite este nuevo prodigio, ya que las lámparas se encienden solas tanto al llegar la noche como al caer la oscuridad por un fenómeno natural, como un eclipse. La ciudad ahorra energía y les dice adiós a los “encendedores”.

Las mejoras técnicas en el alumbrado público continúan al aparecer, en la década de 1960, distintos tipos de lámparas que permitían un consumo más bajo. (por la relación entre los lúmenes, que es la unidad de medida de luminotecnia, y los wat, unidad de medida de consumo de energía eléctrica). También hacen su aparición la lámpara de vapor de mercurio o de mercurio halogenado, la lámpara de vapor de sodio, las lámparas SBP (sodio a baja presión), el SAP (alumbrado con sodio de alta presión) y las más recientes lámparas LED.

En la actualidad hay 112.000 columnas de iluminación, de las cuales 11.000 son farolas peatonales y se siguen desarrollando nuevos tipos de iluminación eléctrica.

Consideración final:

Cada vez que trato el tema de los servicios públicos en la Argentina surge una misma pregunta: ¿Quién debe brindarlo, el Estado o el “Mercado”?

4) Desde 1902. Inicio del tranvía eléctrico, hasta su levantamiento

El tranvía eléctrico tuvo gran influencia en dos desarrollos urbanos: la formación de nuevos barrios y la extensión del sistema de alumbrado público.

En 1900 asume como director del Servicio de Alumbrado de la Ciudad de Buenos Aires el notable Jorge Newbery, quien había sido alumno de Thomas A. Edison. Newbery, gran defensor de los intereses nacionales, introduce la lámpara de filamento de tungsteno, que reemplaza la de carbón. Son muy claras sus ideas sobre la municipalización del alumbrado en Buenos Aires: “La necesidad de tal intervención defensiva

En 1921, con la llegada de la electricidad a algunos barrios, surge el gremio de los “Encendedores”, versión nueva de los faroleros de kerosene. Su función era abrir y cerrar la llave de paso de luz -a la que los vecinos no podían acceder- que iluminaba calles (una llave por cuadra), avenidas, parques y paseos.

En 1925, Carlos Noel (intendente de Buenos Aires, 1922-1927) pone en marcha el programa urbanístico llamado “Plan Noel” inspirado en iniciativas europeas; se imponía la cuadrícula pública mediante un sistema continuo de avenidas y parques y en él se incluía la iluminación. En esa época la ciudad presentaba dos caras (como ahora): un centro luminoso y una ciudad de extramuros bastante oscura.

Noel propuso la “Beautiful City” -que había

Creo que -tanto en el caso del transporte (ferrocarriles, subtes, tranvías, etc.-), agua corriente, cloacas, autopistas, baños públicos, alumbrado público, etc.- el Estado debe ser responsable de dar el servicio. No se puede dejar en manos de quienes solo se preocupan por sus negocios, la cobertura de necesidades tan básicas. Jorge Newbery lo entendió muy bien y actuó en consecuencia. El alumbrado, en este caso, no debe ser un privilegio de quienes pueden, sino un derecho de todos.

Y así, mientras vemos cómo hacer para que alumbrar sea lo mismo que iluminar -iluminar el camino para que todos puedan disfrutar de la luz, sin importar de qué sector social provengan-, nos imaginamos como en el tango: “Un farol recostado en la barrera y un misterio de adiós que siembra el tren”.

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LIDIA BORDA / ARCÁNGEL

Piel blanco de zinc, labios color membrillo, manos de hilandera furtiva.

Lidia Borda es un arcángel con el don del bel canto que, con su arte, se elevó al olimpo de las grandes damas del tango de todos los tiempos.

Nació en los arrabales arbolados del conurbano, que recorría en largas caminatas sin destino cierto. “Mi infancia la pasé en una ciudad chica con todos los códigos de lo urbano; mi madre había venido del interior, tenía esa cosa sencilla de lo criollo, que tiene tanto que ver con lo mío” recuerda, como una forma de religar lo terrenal de su origen con lo trascendente de su arte.

Entre la cocina de su casa y los deberes de la escuela, un Wincofon la conectaba con el canto de los juglares que acercaban, en forma de disco, sus hermanos mayores. Allí encuentra Lidia su pasión por el canto, que va a estudiar con ahínco.

La praxis vendrá con el rock y el blues en los sótanos de la Buenos Aires posmoderna de los años noventa.

En 1995 su hermano Luis Borda -guitarrista de culto- la vincula con el tango a través de Elvio Vitale, quien le otorga un lugar en el escenario del mítico Gandhi de la calle Corrientes, junto a Luis Cardei.

Ese encuentro la marcó a fuego. Luisito, el gnomo que sacudió al tango desde lo simple, hizo entender a Lidia que podía abordar su canto sin tener que ponerse pantalones por encima de la pollera.

“Cuando empecé a cantar la gente decía que no tenía voz para el tango. Y era porque no recordaban que había minas que lo habían cantado con un estilo bien delicado, con toda la sobriedad que puede tener una mujer. Busqué en las cantantes de las décadas del veinte y el treinta: yo trataba de rescatar, pero también de inventar, una estética con una sensibilidad definida de ser mujer”, decía la Borda.

Lidia aportó al tango tradición y originalidad a la vez. Su canto se vuelve decisivo y la cátedra la pondrá en un lugar elevado entre sus cultoras: María de la Fuente, Mercedes Simone, Azucena Maizani, Rosita Quiroga.

Su diáfana voz, formada en el rigor del bel canto, se junta con la “mugre” de la calle plena de nocturnidad, en la amargura del dolor del hombre común.

“En mis clases de canto aprendí a aceptar mi propia voz. Escucharla, reconocerla, aceptarla. Tu voz tiene que ver con tu geografía y con tu entorno histórico y social. Eso es identidad”, dice nuestro arcángel.

El arcángel vive en estado de gracia religando lo terrenal con lo trascendente. Tal vez será su voz… seguramente será su dulce

voz que va a resonar y sobresalir en todos los escenarios de la ciudad.

Participa en el Festival Internacional del Tango y será la voz de la orquesta El Arranque. También va a cantar en grandes escenarios del mundo: Festival Grec en Barcelona; Outono - Japón; Extremo Do Mundo, Portugal; Cité de la Musique - Palacio de Chaillot en Francia; Romaeuropa Festival, Italia; Goethe-Institut - Múnich; Festival de Dresden, Alemania y el Bergen International Festival - Noruega.

de barro y pampa”, un disco donde aborda el cancionero atípico de Homero. “Me gusta ese registro, percibí que su poesía tiene límites muy imprecisos. Él viene del campo y descubre la ciudad, desde una mirada, para adentro”.

Manzi enlaza la ciudad con el campo, como Lidia Borda lo vino haciendo con su canto.

Consolidada como la gran cantante del tango de su tiempo, asume el riesgo de grabar un disco de música nativa con obras de Ata-

obras inéditas del mismo Manzi, Celedonio Flores y García Tuñón musicalizados por El Tata.

“Cuando empecé a cantar nunca pensé que iba a ser cantante, porque lo hacía naturalmente, no lo pensaba como una profesión. Creo que lo mejor que puedo hacer es cantar, no como un mérito, sino como lo que me tocó hacer. Como un destino”, dice nuestro arcángel del tango.

Archángelos, en griego, refiere a un espíritu celestial, elevado de y entre los ángeles.

En 2011 Lidia Borda llega a la gloria del premio Gardel, por su disco en vivo en el teatro Coliseo.

En 2019, siempre con Daniel Godfrid en el piano, presentan “Caramelos Surtidos”; desde lo sublime interpretan a Charly García, al flaco Spinetta, a Chico Buarque. Ese año, en la ciudad de Mendoza, recibirá nuevamente el premio Gardel y el reconocimiento como Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y Personalidad destacada de la cultura de la Provincia de Bs. As.

Lidia Borda está por mérito y valores en la monarquía del arte, pero rechaza las alfombras rojas del poder para estar con la gente de su pueblo, unida por un hilo invisible.

“El hilo invisible” es el disco que publicó -vía Acqua Records- el gran músico Luis Borda junto a su hermana Lidia y que presentaron en el Centro Cultural Kirchner, en diciembre 2022.

El hilo expresa esa red que se va armando en las relaciones humanas y que logra tejer una especie de urdimbre que trasciende al tiempo y a la muerte”, explica Lidia.

La muerte específica a la que alude es la de Alejandro Borda, hermano de ambos, que partió en 2020 y a quien dedican el disco. “Teníamos un lazo entre los tres, muy fuerte y también con nuestra madre, que era modista y fue cosiendo el vínculo, la trama amorosa con hilo invisible entre los hermanos”.

En 2002 su voz y su canto llegarán a lo sublime, interpretando “Será una noche” en la ceremonia de apertura de la Biblioteca de Alejandría, Egipto.

“Lo que más me gusta de las giras es volver” dice.

Lidia Borda, con la dirección -desde el pianode Daniel Godfrid, realizó “Manzi, caminos

hualpa Yupanqui, a quien dice admirar desde siempre, pero que también inspira un respeto frente al que pocos se atreven. Lidia se atrevió y ahí nació su Atahualpa, que fue presentado en el Salón del Libro de París.

“Me animé a hacer algunas cosas que yo habitualmente no cantaba, chacareras o canciones no identificadas con el tango”. Con el mismo espíritu aborda al Tata Cedrón en

Luis vive en Berlín y sufre el desarraigo que vuelca en su música y letra en una obra de ocho piezas eclécticas que Lidia canta con dolor ancestral.

Los Borda cantan “Vuelvo al sur” de Piazzolla y Solanas y encuentran en San Telmo el nudo gordiano de su hilo invisible.

Vivo en San Telmo, en Buenos Aires / va recorriendo lunas y calles / buscando amores, mugres, coraje. Vivo en San Telmo.

EL SOL DE SAN TELMO ENERO 2023 - 7
Texto e ilustración: HORACIO -“INDIO”- CACCIABUE
“Cuando empecé a cantar la gente decía que no tenía voz para el tango. Y era porque no recordaban que había minas que lo habían cantado con un estilo bien delicado, con toda la sobriedad que puede tener una mujer...”

CONVOCATORIA A AUDIENCIA PÚBLICA

27 de febrero de 2023

Con el objeto de que los interesados expresen las opiniones que consideren pertinentes con relación a la Ley inicial publicada en el BOCBA N° 6506 del 23 de noviembre de 2022, referente al Expediente N° 1967-D-2022 por la cual: Artículo 1º.- Denomínase “10 de diciembre de 1983” a la calle circular sin denominación o cial que se encuentra frente a la Plaza del Congreso, entre las calles Hipólito Yrigoyen y la Avenida Rivadavia.

25/01/2023 22/02/2023 a las 12:00 hs.

En https://participacion.legislatura.gob.ar/. En caso de no encontrarse operativo el sitio web o cial de la Legislatura, los/as ciudadanos/as deberán seguir el siguiente procedimiento: 1) Enviar un correo electrónico a "p.ciudadanalegislatura@gmail.com" y a “pciudadana@legislatura.gob.ar”, solicitando el formulario de inscripción. 2) Remitir a esa misma dirección los datos consignados en dicho formulario, y adjuntar una fotografía del frente y dorso del DNI para proceder a su inscripción. Es de estricto cumplimiento acreditar identidad con DNI, LC o LE el día de la Audiencia Pública. Las personas jurídicas deberán hacerlo únicamente a través de sus representantes legales acreditando personería jurídica por mail a p.ciudadanalegislatura@gmail.com / pciudadana@legislatura.gob.ar o personalmente en la DG. de Gestión y Participación Ciudadana de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sita en Perú 160. Primer Piso O cina 110, teléfono (011) 4338-3151 de 10 a 17 hs.

Las Audiencias se realizarán en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sita en Perú N° 160, y su vez, serán transmitidas en vivo a través del canal o cial de la Legislatura de la plataforma www.youtube.com: www.youtube.com/legisCABA o www.youtube.com/LegisCABA2. en el sitio web https://participacion.legislatura.gob.ar/ . Alternativamente, se podrá solicitar una copia digital por correo electrónico, debiendo enviarse tal solicitud a p.ciudadanalegislatura@gmail.com y a pciudadana@legislatura.gob.ar . Asimismo, el expediente estará disponible en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sita en Perú N° 160.

DG. De Gestión y Participación Ciudadana: p.ciudadanalegislatura@gmail.com o pciudadana@legislatura.gob.ar o al teléfono (011) 4338-3151 de 10 a 17 hs.

El presidente de la Legislatura, o quien se designe conforme lo dispone el Art. 11° de la Ley N.º 6 (texto consolidado por la Ley N.º 6.017).

Comuna 1 mixta 10 cms. x 15 cms. 11/01/2023

8 -ENERO 2023 EL SOL DE SAN TELMO
El Vicepresidente Primero a cargo de la Presidencia de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Emmanuel Ferrario, convoca a la siguiente Audiencia Pública bajo la modalidad mixta:

LOS INCONSULTOS

El pasado 15 de diciembre, próximo a las horas del mediodía y de forma casual, vi una alegre entrevista televisiva que le estaban realizando al jefe de Gabinete del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Dr. Felipe Miguel.

El tema era “las obras vinculadas a la Transformación avanza en San Telmo”. Entonces el jefe de Gabinete, con una amplia sonrisa, estratégicamente parado frente al hoy mal llamado Mercado de San Telmo se explayó...

“Pusimos en valor edificios históricos para resaltar el patrimonio histórico, readoquinamos calles para favorecer la identidad cultural; nivelamos calzadas con veredas para crear espacios de convivencia; reforzamos la iluminación para mayor seguridad y para crear un entorno más amigable; derivamos todas las líneas de colectivos hacia el corredor del Metrobús de la 9 de Julio y del Bajo para favorecer la peatonalización y mejorar la experiencia de viaje…” y unos cuantos conceptos más que apuntaban a promover y a incentivar el turismo y la gastronomía.

Me pregunte: ¿De qué habla este señor?

Lo destacado es que la mayoría de nosotros, los vecinos, los inconsultos, los que recorremos las calles del barrio y lo vivimos todos los días, en ningún momento de la entrevista fuimos mencionados.

Lo concreto es que los funcionarios de turno adolecen de un error conceptual tremendo, y lo estamos pagando.

Lo que han hecho es destruir nuestra identidad, disfrazando el paisaje urbano solo para interés del turista de paso, nivelando veredas con calzadas para incentivar la creación de un gran polo gastronómico a cielo abierto.

Esta acción puntual de reciclar, repito, el hoy mal llamado Mercado de San Telmo -ya que no es más un mercado- ¿Es poner en valor nuestros edificios históricos? No es así. Con esta acción han favorecido al patrimonio o han favorecido a los dueños del lugar que día a día multiplican sus ganancias, a costa del pago de nuestros impuestos.

¿Sobredimensionar con farolas la iluminación del corredor de la calle Bolívar, con un tránsito peatonal nocturno semanal muy menor, justifica tremendo gasto de energía cuando pregonan -y con razón- que la cuidemos?

Y el traspaso de todas las líneas de colectivos que circulaban por las calles internas al Metrobús de la 9 de Julio y del Bajo merece un capítulo aparte. Muchos vecinos deben caminar más de siete cuadras, algunas con pendientes pronunciadas, bajo condiciones climáticas muchas veces adversas, gente mayor, imposibilitada en algunos casos, con

LA ORDEN DEL ADOQUÍN

El 11 de diciembre/2020 la República de San Telmo celebró -como es costumbre- la reunión anual de su Comisión Directiva. En ella se renovaron, por un periodo más (2 años), los cargos de: Cultura (Gladys Tomoyose); Comunicación (Cristina Fernández); Seguridad (Maximiliano García) y Medio Ambiente (Fernando Valdovinos).

Además se creó, por unanimidad de sus miembros, la “Orden del Adoquín”, distinción anual que consiste en homenajear a persona o institución que brega por los intereses sociales, culturales y económicos de nuestro barrio. Esta primera entrega fue para el Geólogo / Historiador José Sellés-Martínez, quien el 22 de diciembre dio una charla sobre “Empedrados Porteños: un paseo por sus mitos y certezas” en el bar El Colonial.

Néstor Sachi - Secretaría

el agravante de no contar con alternativa alguna ¿A esto le llaman mejorar la accesibilidad y la experiencia de viaje?

Se terminó el año 2022, un año donde el descuido y el menosprecio por lo nuestro avanzó impunemente con el título de “La transformación no para”

Esta es la realidad, no la que nos pretenden “vender” en entrevistas complacientes y con títulos engañosos.

Arq. Alberto Martínez

EL MURO DE LOS LAMENTOS

Hace más de seis meses “desapareció” la placa de mármol -de 1.10m de altura y alrededor de 60cm de ancho- que estaba ubicada en la esquina de Venezuela y Pje. 5 de Julio.

Cerca de allí hay otra del mismo material, colocada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, sobre un pedestal de cemento, que no ha sido quitada.

Otra pérdida en la vía pública y nadie sabe nada al respecto... ¿No hay en la zona cámaras de seguridad y/o vigilancia? ¿Se puede reponer?

Texto y foto: Hugo Céspedes

ESTATUA

EL SOL DE SAN TELMO ENERO 2023 - 9
Mercado de San TelmoBolívar y Carlos Calvo- Lic.
ROTA EN EL LEZAMA ¿QUÉ NOS PASA QUE TENEMOS QUE ENSUCIAR O ROMPER TODO?
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Bujías (Los grilletes de la esclavitud)

Solo los mexicanos fueron capaces de vivir en la oscuridad. Sabían de fosforescencias y de miradas de reptiles y cetáceos hasta que la abuela se enteró de que sus nietos mataron al ciervo de seis puntales que no era otro que su amante. Un nieto en la huida llegó a la velocidad de la luz y de Sol desde entonces y el otro, luna, llegó oscuro y sin las bujías de su hermano en una órbita cercana. Desde entonces el miedo cundió. De la noche buscaron la luz diurna en la nocturna y del fuego alumbró las cuevas y las carnes cocidas. El fuego por ser fuego se apaga y afanosamente los alquimios a pura grasa y alcohol de patata le dieron con la mecha de yute… la vela de parafina de las abejas que entró en la magia. Desde entonces no hay más locura ni pánico solo veladas diurnas y caminos largos. La vida con tanta luz se volvió ilustración, pantalla.

El farolero indicaba el camino a su amo y a quien pagara por su velón prediciendo dentro de la farola que estrenaba insectos y mariposas de vida corta. El farolero de nombre Lucio, de una década y media, prendía su farol en la leña de la cocina. Y he aquí al gran porque de la dependencia todo llegaba al virreinato por los barcos de la España de Fernando. Caballos, vacas,

corderos, botas y zapatos, perros, ratas de los barcos, bombillas de los mates, vajillas, porcelanas, sillas y chocolate y la parafina y llegaban los barcos y la gente esperando con los portuarios.

Así llegaron los pares de Lucio como esclavos. Ya las especies no eran el fetiche ni la seda. Entonces el oro y la plata y el negocio de los esclavos. De lo único que nos salvamos los rioplatenses fue de los genocidios por el oro. Y Lucio el negrito fue el primer trabajador de barrido y alumbrado. Con uniforme de farolero, conocía las calles que todavía ni tenían empedrado y ubicaba los perros rabiosos y los curas nocturnos del pecado. Lucio se volvió indispensable para los patriotas que solo se reunían a la noche y también conocía a la loca que salía con la luna y subía a los techos de tejas portuguesas. Ubicaba los perros rabiosos y no salía los días de luna llena. Lucio toleraba la lluvia y el viento y eludía los sapos originarios.

Las noches de entonces eran un concierto de cigarras, lechuzas, relinchos y ronquidos de los gallegos. Lucio por vivir de noche perdió el sueño y por indicar tanto el camino cambió su temperamento. Cerraba las cortinas y contestaba mal a sus dueños, fumaba y tomaba mate hasta mearse sin

llegar al hueco. El uniforme le dio elegancia y distinción y las jovencitas hijas de los esclavos lo querían por su presencia y los encuentros nocturnos le dieron a Lucio una nueva razón para la noche. Y la noche le dio virtud de poder emanciparse con Candela, la niña que sabía dónde quedaba Montevideo y Martín García y cómo cruzar el Atlántico. Y le dijo a Lucio que sabía que la noche era hermana del sueño. Deberían escapar y que por la noche no serían huérfanas las palmas anunciarían su cercanía a los hermanos africanos y que un día un blanco llamado Moreno se daría cuenta de tanta ignominia. Ninguna creencia solo rebeldía de los dos nocheros que hicieron de la noche el día.

Los cuatro ojos supieron ver la vida y la virtud divina de mirar el horizonte donde están todos los sueños (los bellos cielos africanos).

OÍD MORTALES EL GRITO SAGRADO:

¡GOOOOOL!

Cuando la adrenalina bajó, cuando los cánticos se acallaron, cuando la fiesta inconmensurable de la victoria está apagando -de a poco- sus enormes reflectores que pusieron el foco en Argentina por la victoria inapelable de nuestro seleccionado, comencé a recordar y analizar detalladamente los momentos que tuvieron que vivir para lograr ser Campeón del Mundo de Fútbol.

¿Por qué digo esto? Porque hubo análisis referidos al desempeño del seleccionado argentino que sonaban a derrota cuando lamentaban no haber ganado la Copa en los 90 minutos, siendo que hasta los 79 iban 2-0, jugando un fútbol deslumbrante. Seguramente hacían estos comentarios porque les hubiera gustado que nuestros muchachos “pasaran por arriba” al seleccionado francés.

Pero se olvidaban de que no jugaban solos, que el otro equipo era el que estaba defendiendo su título y al ver “pisoteados” sus pergaminos, se rebeló a perder “por paliza”, reaccionó como un león herido y en dos zarpazos fulminantes los albicelestes recibieron el impacto y aturdidos, pero no vencidos, se dieron cuenta que cuando uno

cree

Eso pasó una y otra vez y también una y otra vez el seleccionado argentino al verse acorralado, pero sabiéndose superior tanto en

el juego como en su carácter y condición de equipo, desde los jugadores hasta su cuerpo técnico, nunca se rindió ante las adversidades que iban surgiendo y de la mano del mejor jugador del mundo sin duda alguna -por su trayectoria de casi 20 años en el candelero mundial, sus indiscutibles reconocimientos dados por sus pares, su hambre de gloria a los 35 años donde solo algunos pocos llegan a competir eficientemente en ese nivel de élite- logró ser un contundente ganador.

En resumen, el seleccionado argentino en un partido insuperable dio, primero, una clínica “a la argentina” de cómo se juega a ese maravilloso juego llamado fútbol, luego una muestra acabada y contundente de carácter frente a las adversidades que sufrió y, por último, sacó a relucir su eficiencia y templanza para afrontar la enorme presión del final y coronarse como un GRAN CAMPEÓN.

Desde San Telmo… ¡GRACIAS! Por habernos brindado un inolvidable partido de fútbol y poder mostrarle al mundo que en la República Argentina ese deporte es -literalmenteuna pasión inexplicable de multitudes.

EL SOL DE SAN TELMO ENERO 2023 - 11
que todo lo puede hacer “de taquito” muchas veces la vida nos da un sacudón, para ubicarnos.
Mural de Lionel Messi en Bolívar al 900 / Foto: Imaretta Hermosilla

PAISAJE BARRIAL

Como no podía ser de otra manera, San Telmo le rinde homenaje al rey PELÉ de la mano de Antonio aka Xoxu (Xoxuport).

Bolívar al 1300, CABA.

12 -ENERO 2023 EL SOL DE SAN TELMO