Cultura elCaribe, SÁBADO 25 DE ENERO DE 2020
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La historia del tétanos en Santo Domingo
Transgresores, un retorno a Colombo y más
La pasión de un buen artista: A. Guadalupe
El doctor Herbert Stern nos habla de cómo se enfrentaba el tétanos en la República Dominicana desde los primeros días de la Independencia. P.2
Delgado Malagón recupera su presentación de “Un Minuto” de Ramón Colombo y resalta el papel de los pensadores irremisiblemente indomables. P.5
Una entrevista al pintor Antonio Guadalupe en la que expone su visión del arte en su más de cuatro dédacas de creatividad. P.11
De acuerdo a Peralta Agüero, esta colección permanente es la más visitada de las colecciones públicas del país. FUENTE EXTERNA
Colección de arte de la Cámara de Diputados La muestra incluye fotografías históricas de la Escuela Abelardo Rodríguez Urdaneta en su forma original MARÍA E. PÉREZ ROQUE meperez@elcaribe.com.do
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a Colección Permanente de Arte de la Cámara de Diputados la componen más de 100 pinturas y esculturas de gran valor, no solo por su calidad estética, sino también por su contenido social, espiritual y humano, que la convierte en un sujeto de reflexión. Esta muestra fue creada en la gestión del entonces presidente, Julio César Valentín en 2007 y se creó dentro del contexto de gestión cultural del Programa de Apoyo a las Artes y las Letras. “Antes de exponer estas obras se rea-
lizó un estudio de la arquitectura interior de la planta física que ocupan las oficinas de la Cámara Baja y, en función de éste, se planificó su distribución”, explicó Abil Peralta Agüero, asesor cultural y coordinador de la Unidad Técnica de Cultura de la Cámara de Diputados, quien informó que, cuando se tomó la decisión de crear la colección, existía una apreciable cantidad de obras de arte de importantes maestros de la cultura dominicana. De acuerdo a Peralta Agüero, en el primer inventario encontraron algunos retratos, que con el estímulo del historiador Euclides Gutiérrez y el apoyo del Archivo General de la Nación (AGN), pudieron descubrir que eran próceres de la restauración de la República.
“El AGN nos envió un informe forense e histórico y cuando hicimos el análisis experticial de esas obras, resulta que fueron del maestro alemán George Hausdorf, uno de los miembros que vinieron en la inmigración europea que se establecieron en el país en 1939. El hallazgo también incluye dos escudos icónicos del maestro del romanticismo dominicano Tuto Báez”, señaló Peralta Agüero, quien diseñó el protocolo curatorial para la adquisición de las obras de arte.
Homenaje La colección cuenta con retratos de los padres de la patria, Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella”.
Esta colección recoge casi un siglo de arte nacional.
Para los fines, la institución se enfocó primero, por disposición Valentín, en comprarle directamente a los artistas vivos para mejorar sus economías, a las familias que habían recibido como herencia obras de grandes maestros fallecidos, y también a las galerías y dealers de arte, que ofertaran obras de superior calidad, así como gestionar, tanto en el país como en el exterior cualquier obra importante que entendían que tenía rango patrimonial. l
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historia de la medicina
salón de la fauna
El tétanos en Santo Domingo
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n 1898 el doctor Narciso Alberti, prestigioso médico español que ejerció por muchos años en nuestro país, especialmente en La Vega, publicó un artículo sobre este tema. De acuerdo al relato del doctor Alberti, la situación sanitaria en nuestro país siempre había sido muy deficiente desde la proclamación de la República en 1844. Decía que el Hospital Militar estaba siempre lleno de enfermos, y que la gran cantidad de luchas y enfrentamientos políticos había producido una enorme cantidad de heridos que en muchos casos perdían extremidades o la vida. De hecho, relata el doctor Alberti que en esos años previos a la anexión a España, el parto era un suceso alarmante debido al alto número de tetanos puerperales, que la cirugía producía tanto miedo, que “los pudientes se marchaban al extranjero y los pobres prefierían no operarse y morir sin operarse debido a que el tétanos es un fantasma que aterra al médico, la familia y al enfermo”. Durante la anexión a España, las tropas militares sufrieron grandes pérdidas por esa enfermedad, sin que el cuerpo médico de sanidad pudiera enfrentarla. La falta de médicos y la falta de formación universitaria relegó el cuidado de los enfermos a prácticos o curanderos. Luego de la salida de los españoles era tan precaria la atención médica en la ciudad de Santo Domingo, que el doctor Alberti afirmaba que se salvaban más pacientes tratados en los campos, que los que requerían asistencia médica en la ciudad. Hacia el 1870 vino al país el doctor Manuel Durán y fundó una escuela de medicina, con pocos alumnos, pero que fue el inicio de una formación de mejores médicos. Más tarde, durante la presidencia de Ignacio María González, los mejores alumnos de las escuelas y del Instituto Profesional, fueron enviados a París a cursar medicina en aquellas mag-
níficas escuelas, lo que motivó toda una camada gloriosa de profesionales conocidos como “los médicos de París”. Según relata Alberti, fue el doctor José de Jesús Brenes, quien consiguió que los campesinos les relataran los remedios que utilizaban, y que luego de estudios meticulosos, de serios razonamientos, empezó a utilizar. Durante mucho tiempo se decía que el doctor Brenes era el único capaz de curar el tétanos en esos años, y que había pasado la receta a un hijo suyo. El doctor Rafael Miranda, en su historia de la medicina dominicana, considera que los casos que se reportaban como curados eran en realidad casos benignos. El tratamiento utilizado en los campos era mediante la planta de anamú, periveria aliácea, cuyo zumo se aplicaba en la zona afectada y además aplicar fumigaciones de “pan de comején”. Esa preparación era utilizada con gran éxito, de acuerdo a distintas versiones de la época. En su escrito el doctor Alberti narra como atendió a un paciente que tras herirse con un hacha se había producido una terrible lesión en el pie izquierdo. El tratamiento que utilizó consistía en aplicar externamente zumo de anamú con manteca, polvo de quina y licor de Wansweeiten laudanizado. En el interior de la lesión utilizó una poción de bromuro de estroncio de potasio, elixir paregórico, valeriana, quina y pepsina. Esa tintura se utilizaba cada hora. El tratamiento duraba hasta doce días y según el doctor Alberti, se salvaban la mitad de los enfermos. También se utilizaban los opiodes y la morfina, y se aplicaban inhalaciones para disminuir los espasmos terribles de la enfermedad. En 1894 finalmente fue introducida en el país la vacuna y el toxoide para combatir esta terrible enfermedad. El doctor Heriberto Pieter, gracias a esas sustancias salvó muchas vidas tras la gran cantidad de tétanos que se reportaron después del paso del ciclón San Zenón. l DR. HERBERT STERN
Van Gogh (DÉCIMA CIBAEÑA) Gran creadoi fue Van Gogh Pintoi de origen holandé Ecribién mai su “passé” Contando que fue un horroi Su padre que fue patoi A predicai lo obligó Con la pintura ecapó De cadena inquisidora Quiso dei mundo vei otra La carita de Maigó.
Vincent pintó con pansión Campo, locoj y hata flore Oividó to lo dolore Que atrá dejó en su mansión En Parí le dio emoción Pintorej y cabaret Le gutó mucho el Monet Manet y también Gauguin Con éi celebró a champán En casa e Toulousse Lautrec. l JOSÉ MERCADER
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Pinturas, esculturas y retratos de gran valor
La colección la compone más de 100 pinturas y esculturas de gran valor, no solo por su calidad estética, sino también por su contenido social, espiritual y humano. FUENTE EXTERNA <VIENE DE LA PORTADA
Murales
La colección cuenta con doce murales transportables producidos sobre tela, que incluye uno del maestro Silvano Lora, creado en 1997, durante la gestión del entonces presidente Rafael Peguero Méndez, que retrata la Constitución de 1963; otro de Fernando Peña Defilló, que fue donado al entonces presidente Hatuey De Camps. También cuenta con uno de Guillo Pérez, que da acceso a la presidencia de la cámara y otro de Cándido Bidó, que representa la celebración del antillanismo y caribeidad. Además, hay un mural de los pintores Ramón Oviedo, que consiste en una conmemoración del origen de la Constitución del año 2010; de Ada Balcácer, que representa la celebración de las luchas por la libertad y por la democracia, a partir de los impulsos revolucionarios del cocimiento 14 de Junio y el movimiento revolucionario de abril de 1965; de Elsa Núñez, sobre el asesinato de las hermanas Mirabal; así como de Roberto Flores, inspirado en el poema Yelida. También se aprecia el mural del arista Antonio Guadalupe, que narra el cruce sincrético, religioso y patriótico que se dio en la matanza de Palma Sola, en San Juan de la Maguana. “Esta colección recoge casi un siglo de arte nacional, que se inicia desde la llegada de los inmigrantes, como José Vela Zanetti, el principal muralista de la República Dominicana, aunque de origen español. Esta obra rinde honor a nuestra raza”, manifestó Peralta Agüero. Además de las obras encontradas y las adquiridas por la cámara, están las obtenidas en donación parcial y total como las del maestro Jorge Severino, Juan Mariano Sánchez, Miguel Coco, así como las del gobierno de Francia del pintor francés Michael Biste, la cual está ubicada que en el área de Protocolo.
La colección fue creada en la gestión del entonces presidente de la cámara, Julio César Valentín en 2007.
Las obras adornan pasillos y salones de la Cámara de Diputados.
paradigma del sistema democrático del país; del coronel Fernández Domínguez, como insignia de la Guerra de Abril, así como del coronel Francisco Alberto Caamaño Deño, símbolo militar de dicha gesta, entre otras obras patrióticas, que fueron colocadas para ambientar el salón Juan Pablo Duarte. La cámara, tiene además una obra que es un homenaje perpetuo a la mujer dominicana, donde aparecen mujeres emblemáticas, que desde la Trinitaria y otros escenarios aportaron a la libertad y soberanía de la República Dominicana. “Tenemos el privilegio de tener una escultura del maestro internacional Bismark Victoria, uno de los artistas más importantes de la cultura Latinoamérica y del mundo, tres de Juan Trinidad, que es una celebración del antillanismo, mulataje y negritud, y de Ramón Ozorio, que es una exaltación de los rasgos mulatos y negros de la etnia dominicana”, manifestó Peralta Agüero. También, cuenta con una colección de retratos de los presidentes de la Cámara de Diputados, donde recoge su historia desde 1944 hasta la fecha, la cual fue creada en la gestión de la entonces presidenta Lila Alburquerque, el presidente Alfredo Pacheco y reactualizado durante la presidencia de Lucía Medina Sánchez. Incluye, asimismo, fotografías históricas de la escuela Abelardo Rodríguez Urdaneta en su forma original, que fue creado por el taller Aybar y “son verdaderos tesoros del arte nacional”. l
Personajes
Recopilación
Cuando se creó la colección, ya existía una apreciable cantidad de obras de arte de importantes maestros de la cultura dominicana”.
La colección fue creada en la gestión de Julio César Valentín en 2007 y se creó dentro del Programa de Apoyo a las Artes y las Letras”.
Colección patriótica
Durante la administración del entonces presidente Abel Martínez, se obtuvo una colección patriótica del retratista Miguel Núñez, en ocasión de la conmemoración del bicentenario del nacimiento de Juan Pablo Duarte, para lo cual se compró un retrato de gran formato del patricio. También se compraron retratos de Francisco del Rosario Sánchez, Matías Ramón Mella, del general Gregorio Luperón en su condición de héroe de la restauración de la República; del profesor Juan Bosch en su condición de
Programa de apoyo a las artes y letras Este programa, no solo cuenta con la colecció de arte de la Cámara de Diputados, sino también de un amplio programa editorial, que incluye visitas guiadas para estudiantes y profesores de escuelas públicas y privadas. También, existe otro programa para dignatarios, diplomáticos, jefes de estado, entre otras personalidades, los cuales son recibidos por el presidente de la cámara en su despacho y que lo maneja, el director de la Oficina Técnica Cultural, Peralta Agüero. La colección ha sido visitada el africano Jacuba Conate, presidente de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, quien vino con una cantidad de curadores y especialistas internacionales; y por la japonesa puertorriqueña Iromi Chiba, expresidenta de la Asociación Internacional de Crítico de Arte de la UNESCO. La muestra, también ha visitada por la embajadora de Estados Unidos, Robert Berstein, “quien quedó impactada con la calidad del arte dominicano”. También por los embajadores de Israel y de Alemania, entre dignatarios internacionales.
Abil Peralta Agüero.
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Memoria y desmemoria de Monterrey (1)
PEDRO CONDE STURLA pinchepedro65@yahoo.es
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omenzaron a llegar en bandadas a partir de 1963 (el año aquel dichoso en que eligieron a Juan Bosch presidente de la República Dominicana), y en bandadas siguieron llegando por un tiempo. Llegaban como en racimo, en grupos de diez y quince y hasta cuarenta estudiantes, y seguirían llegando hasta ser más de cien. Un centenar de estudiantes dominicanos de todos los lugares del país, becados en su mayoría por la Corporación de Fomento Industrial, por el dichoso y visionario gobierno de Juan Bosch y Gaviño que Dios lo tenga en su gloria. Llegaron jubilosos y en tropel, llenos de juventud, llenos de brío y grandes ilusiones a lo que resultó ser una tierra prometida: la surrealista y engañosamente apacible ciudad de Monterrey, sede del TEC. El Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (el ya famoso y prestigioso ITESM), atraía estudiantes de muchos estados de México y de varios países latinoamericanos, y había allí un poco de todo. Docenas de venezolanos, panameños y otros centroamericanos, unos pocos sudamericanos y unos cuantos haitianos. Los dominicanos hicieron liga desde el primer momento con los dos primeros, más parecidos en el habla y las costumbres que los circunspectos mesoamericanos. La amistad con los haitianos, especialmente en lo que respecta a Michael Roy, se convirtió en una hermandad. Los dominicanos provenían de todos los estratos sociales y formaban un grupo heterogéneo, había jóvenes de veinte y otros de treinta años que no habían podido costearse los estudios universitarios, que se ganaban el pan nuestro en empleos mal remunerados, sin esperanzas en un futuro mejor, y a los cuales la beca les cambió radicalmente la vida. Uno de ellos, llamado William Jerez, era marino y era músico y saltó como quien dice del barco para convertirse en pocos años en ingeniero. Dejó de ser marino, pero nunca dejaría ser músico. Otro, llamado Luis Arthur, dejaría de ser empleado público para convertirse también en ingeniero, pero nunca dejaría de ser Luis Arthur. Unos pocos eran de clase holgada, otros de origen modesto, cuando no de origen humilde. Algunos eran avispados y tenían cierto aire mundanal, otros era más bien provincianos y algunos tenían todavía los cadillos pegados de las ropas y las greñas. Pero todos, sin excepción, tenían la inocencia y el asom-
Tecnológico de Monterrey.
FUENTE EXTERNA
bro en los rostros, y sus ojos bailaban de alegría por la oportunidad que se les había presentado. Se distinguieron desde el principio por bullosos, bacanosos, peleoneros, malapalabrosos, incluso indisciplinados, rebeldes, revoltosos. Se distinguieron, en pocas palabras, por lo que se distinguen los dominicanos, pero se distinguirían igualmente por ser buenos estudiantes. Algunos se distinguirían entre los mejores. Algunos, como el inolvidable Miguel Gil Mejía y Dinápoles Sotobello se distinguirían entre los mejores y más prestigiosos estudiantes que alguna vez pasaron por el TEC. El choque de los becarios con el medio no tardó en hacerse sentir. Chocaron primero con el clima que es un clima díscolo, inestable en invierno, con una temperatura que sube y baja a todas horas del día. Chocaron con la comida, que es picante y muy diferente a la dominicana. Chocaron con el idioma plagado de mejicanismos que tuvieron que aprender para comunicarse correctamente y no meter la pata. El día que un dominicano le pidió a una mejicana un chin de agua, la mejicana se ofendió. Había que pedir tantita agua, un poquito de agua y nunca un chin porque la palabra chin se parece a chingada y es bien fea en México, refea, por lo menos entre las personas refinadas, de las cuales había que cuidarse para no ofender oídos sensibles. Las personas más refinadas en algunos lugares de México no dicen nalgas y ni siquiera posaderas, y mucho menos culo como los españoles. A esa parte del cuerpo le llaman delicadamente “las de sentarse”, ni siquiera sentaderas.
En Monterrey hay que agarrar y no coger el teléfono, agarrar y nunca coger a la izquierda o la derecha porque la palabra coger remite vulgarmente al acto sexual y no se usa entre personas decentes. Tampoco se podía coger la guagua y ni siquiera un taxi. En México se le llama camión a los autobuses y los dominicanos podían subirse en ellos pero nunca cogerlos. ¡Por el amor de Dios, qué salvajada! Sin embargo, la primera vez que un dominicano le preguntó a un mejicano qué vaina es esa, el mejicano respondió ¿de qué chingados me hablas? Allí la palabra vaina solo tiene significado en cuanto verdura y la palabra coño es desconocida, igual que la mayoría de los vulgarismos o indecentimos dominicanos. Se le podía decir y le decían impunemente lambefuiche o macañema a un mejicano y parecía cosa graciosa, a menos que no se le explicara el significado. Pero no le fueras a decir pendejo en cierto contexto porque se encojonaba o encabronaba en el sentido en que la gente se encabrona en México y te podía responder de mala manera. En cambio se le podía decir a una muchacha ¡mira nomás que cuero de vieja! y no se ofendía. Le estabas diciendo que era bonita y joven. En la medida en que fueron relacionándose con el medio, en la mente de los becarios fueron desvaneciéndose mitos, ideas, imágenes falsas y preconcebidas de la ciudad y del país al que habían llegado. Descubrieron con asombro que para los mejicanos los dominicanos cantan al hablar y no al revés, como nos parece a nosotros, descubrieron que en realidad cada manera de hablar y cada pueblo tiene su música propia.
Descubrieron que no podían limpiarse los zapatos con un limpiabotas. Que en México le dicen bolero a la persona que limpia calzados y por eso se llama así aquella famosa película de Cantinflas: El bolero de Raquel. Descubrieron, por supuesto, que la mayoría de la gente no anda con sombreros grandes como en el cine y que no todos llevan pistolas ni el tequila es famoso en todas las gargantas. Descubrieron, en fin, que para adaptarse al ambiente cultural tenían que dominar un amplio léxico de modismos y regionalismos como quizás no tiene ningún otro país de América Latina. Había que tirarse al ruedo. Había que familiarizarse con una retahíla de palabras que en México tiene un significado a veces desconcertante. Ya no la mames, güey. Bájale de güevos, cabrón. Había que descifrar y aprender a conjugar en todos sus tiempos los infinitos misterios, significados y significantes del verbo chingar, los sentidos y sinsentidos recónditos de la palabra chingada, que el chingón de Carlos Fuentes o quizás Octavio Paz había ejemplificado a nivel erudito hacía ya un chingo de años. Había que dominar, definitivamente, esa palabra mágica que abre todas las puertas, el código enigma de la palabra chingada y sus derivados, sin los cuales no es posible remotamente ser mejicano ni entenderse con uno. l
https://nuevotallerdeletras.blogspot.com/ Amazon.com: Pedro Conde Sturla: Books, Biography, Blog, Audiobooks, Kindle http://www.amazon.com/-/e/B01E60S6Z0.
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Apuntes de infraestructura
Transgresores (ex post) faltó al encuentro con su tiempo ni con sus ardores. Según los diálogos platónicos, el escribir no pasa de ser una diversión. Como un accidente del lenguaje, la escritura pudo o no haber sido: el lenguaje existe sin ella. La palabra (humo de la boca en el jeroglífico chino) quiere deshacerse en el aire: se la lleva la brisa. Verba volant, scripta manent: las palabras vuelan, pero los escritos permanecen. Claro que sí: como pruebas, como testimonios, como sentencias, como miradas que no se extinguen. En estas moléculas periodísticas, briznas de inteligencia y de agudeza, sobresale la garra del periodista tanto como la intuición mágica del vate. Ramón Colombo es un viejo, entrañable e irrepetible prodigio de nuestro periodismo. Pienso que una compilación de los ‘Minutos’ escritos por él –materia bronca, reacia, humana, vital— nos servirá para escarbar en la íntima antropología del dominicano de este tiempo. Necesitamos recuperar esas partículas de nuestra vida, empedernidas de perspicacia y de coraje. Que retornan ahora de la mano de unas frases (cual navío de Pantagruel, vadeando los mares glaciales en la buena estación) guardadas por el tiempo en los arrinconados linderos de la memoria. *Prólogo del libro ‘Un Minuto’ de Ramón Colombo.
PEDRO DELGADO MALAGÓN
pedrodelgado8@gmail.com
A Lewis Caroll y su Jabberwocky
Existieron antes y todavía se les mira por las calles. No son naturalezas marginales. Únicamente seres que atrapan la realidad con furia implacable de aedas. Desean modificar las cosas. Trocarlas. Mudar los sueños. Pasar la página. Ya hace más de un siglo que Rimbaud y Marx quisieron cambiar al hombre y cambiar el mundo. Lewis Caroll y su navaja de palabras hicieron hilachas con el cortinaje de la razón. Asomado a un canuto lleno de ínfimos espejos triangulares, Pablo Picasso enmendó la línea y el sentido de todo cuanto existe. Los transgresores no mueren. No se ocultan ni desaparecen. Como la energía, apenas se transforman. Son una raza los transgresores. Tal vez una límpida estirpe imprescindible.
Ramón Colombo. FUENTE EXTERNA
La suerte buena de llamarse Colombo*
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Será un humorista o, cuando poco, un burlón que a nada ni a nadie reverencia, que ante nada ni ante nadie se prosterna? ¿O en él existirá, tal vez, un encubierto filósofo practicante de la más oscura patafísica sideral? ¿O acaso un cínico, cuyos balbuceos y divagaciones destripan nuestras más vergonzosas interioridades? ¿Qué contiene, qué habrá en el lenguaje de este impugnante audaz e irreverente, que por más de 25 años (y mucho más de seis mil de los ‘Minutos’) ha hundido su dedo picudo en nuestros ojos, recién abiertos frente a la primera taza de café? ¿De qué Colombo podríamos hablar? ¿A cuál de sus cifras apelar en este espacio? Sólo sé que Ramón Colombo es un rosca-izquierda (con ojos avispados y escudriñadores) en quien el oficio de periodista nunca deja nada que desear. Satiriza contra el poder establecido, hace parodia de las cosas habituales, crea farsas ceremoniales para representar el engaño, tanto como apela a lo grotesco cuando en lo serio y lo risible reclama la misma sonrisa de alegría y de temor. Cabal prosista, con cicatrices de poeta, salta en él la ‘greguería’ pintada de sarcasmo, la realidad armada de ‘jitanjáforas’. Una vez dije: “Sepan ustedes que Colombo es hombre de mar y de adjetivos. Varón de epítetos y borrascas. Cristiano bueno para el halago, el homenaje, la bendición de
Es la intimidad, animal…
Óleo de Jonathan Báez. FUENTE EXTERNA
Dibujo de Luis Hidalgo. FUENTE EXTERNA
formas y solemnidades. Es mi aliado y, cascado yo por la pena, acabo de escribirle una carta. Claro, el correo no trabaja en estos días melancólicos, por lo cual apelé al viejo recurso de la botella flotante. Un espeso botellón, bien tapado, en cuyo interior irá el manuscrito. Cuestión, nada más, de lanzarlo al mar Caribe, que la corriente y la brisa hacen el resto. Aguardar, luego, tres o cuatro abriles hasta que el frasco encalle en las dunas ardientes de Jamaica”. “Ayer, al caer la tarde, lancé la botella. Aproveché una ola magnífica y tiré con todas mis fuerzas. Pude ver la vasija cuando iniciaba el fatigoso trayecto. Se columpiaba, se hundía, reaparecía, y poco a poco ganaba distancia. Al cabo de media hora perdiose en la espumante lejanía, como si un invisible cordelillo tirara de ella desde el horizonte. Pero las botellas mensajeras no siempre llegan a su destino. El océano las manosea, las hechiza, las adormece de azul y de sosiego. Y suavemen-
te extraviadas, en aquella anchura de gaviotas y confines, casi nunca acuden a la cita”. Aunque Colombo sí llegó puntualmente a su cita. Está presente en ella desde que abrió los ojos y entendió los primeros trozos de la vida. Por eso escribió las verdades, las cosas ciertas, las esencias del sueño y de la dureza del vivir. Nunca
Cuelga (¿cuelga?) en Santo Domingo una curiosa muestra de dibujos y grabados: “Intimidad animal”. Desde una traza ontológica quizá distinta de la que guía al mexicano Francisco Toledo, dos muchachos de aquí (Luis Hidalgo y Jonathan Báez) proyectan, con desenfreno riguroso e intenso, esbozos de animales imposibles que atraviesan la iconografía de un vodevil decrépito y furtivo (quizá otra escritura del bestiario). Serán hembras tiránicas y rollizas (en dibujos de Hidalgo) las que transcriban aquí (con antifaces y pistolas) unos códigos sibilinos que Sade/Masoch jamás habrían soñado grabar sobre la rozagante topografía carnal de las ‘demoiselles’ de Peter Paul Rubens. Y nos parecerán residuos de un sueño ancestral aquellos caracteres bestiales (en óleos y grabados de Báez), así emergidos de la hondura del inconsciente y del instinto. Con algo en las manos que, de algún modo, podría entenderse como presagio de agudezas y exudaciones estéticas post-Botero, lo cierto es que estos chicos abrieron troneras al muro de nuestras supersticiones canónicas. Han traspasado, de lado a lado, el grosor de esa muralla que, con eficacia, nos aísla de incontables certezas, a la vez que nos confina a un cepo mental repleto sólo de pedestres ofuscamientos. Por atrevidos, por certeros, celebro la apertura de estos tragaluces de tan merecida libertad. l
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La relevancia de la historia en la sociedad ANTONINO VIDAL ORTEGA CENTRO DE ESTUDIOS CARIBEÑOS PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA MADRE Y MAESTRA.
antoninovidal@pucmm.edudo
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os acontecimientos mundiales derivados de la crisis política que vivimos, la carencia de liderazgos sociales íntegros y la erosión de la institucionalidad democrática ante la actitud extractivista de las élites dirigentes, obliga a elaborar una reflexión en torno al papel necesario que debe cumplir la historia y el historiador en la sociedad. Hoy en día, los múltiples impactos ocasionados por esta situación, en el orden económico, social, político y ambiental trae a colación un largo historial de políticas públicas con resultados nulos o muy cuestionables, solo en teoría, implementados para atender las necesidades de la sociedad en educación, salud, estímulos para la economía nacional y familiar, protección del estado de derecho y de la propiedad, justicia, lucha contra la corrupción y seguridad pública. Rubros todos obligados de proteger por los representantes políticos del estado, según recoge el ordenamiento jurídico constitucional. Así pues, los historiadores estudiando el pasado, evidenciamos la crisis presente de un estado nación que transita, sin rumbo alguno, por un pasaje de la historia que cuestiona su supervivencia, debido a que sus marcos jurídicos no se ajustan a una revolución tecnológica donde las grandes corporaciones internacionales no respetan las leyes nacionales, no pagan impuestos y deterioran el medio ambiente a un ritmo frenético que empieza a cuestionar la supervivencia de la propia especie, en definitiva, una grave crisis de valores que nos empuja de ser ciudadanos con derechos políticos a consumidores sin libro de reclamación. Un sistema político liberal en proceso de demolición. Lo que se desprende de esta situación política es el debilitamiento progresivo del presente régimen de poder y su legitimidad ante la sociedad, y con ello la ausencia de un proyecto político de nación consensuado y puesto en práctica que implique la unidad nacional de todos los sectores sociales, sin exclusión. Las sensaciones que vivimos son de incertidumbre, escepticismo y lejanía, de una separación cada vez mayor de la sociedad y sus representantes que practican un corporativismo cerrado y excluyente que como prueba este año despertó una oleada de movimientos sociales, todavía de poca influencia tangible pero que cuestionan lo evidente, la honestidad y los comportamientos ilícitos de los grupos de poder. Para muestra de ello recordemos lo vivido en Chile, Ecuador, Colombia, Nicaragua, Líbano, Irak, Hong kong o incluso en la cuna del liberalismo la avanzada Francia. En este escenario, es donde los historiadores nos ubicamos con nuestras herramientas y las dificultades de nuestra profesión, reflejo por otra parte de
la propia sociedad como sostiene el historiador mexicano Abel Padilla y que obliga a que la historia y el historiador proporcionen el suficiente conocimiento a la sociedad con el fin de alimentar su consciencia social y su participación en los asuntos centrales de la vida nacional. La historia, siguiendo a Enrique Florescano, está obligada a crear valores compartidos y ayudar a general identidad de grupo, debe reconocer la diversidad y conocer lo extraño y lo remoto, registrar los cambios y transformaciones sociales, entender el pasado desde el presente, hacer juicios del pasado con responsabilidad y ver la historia como proveedora de arquetipos que obedecen a intereses concretos. Para ello y para difundir sus ideas los principales medios son el libro, los museos, los mass media y el mundo digital que ha proporcionado unas posibilidades inmensas a la divulgación de nuestro conocimiento. La reconstrucción crítica del pasado es más necesaria que nunca. El objetivo de la historia es el estudio del pasado y del hombre, pero su acepción y formas han cambiado con el transcurrir del tiempo. Hasta que la historia se volvió una disciplina profesional la interpretación de la historia, respondía por lo general a los intereses de los grupos dominantes. Por ejemplo, en la antigüedad se hacían apologías de reyes y héroes,
en la edad media Dios era el centro del mundo, en la Ilustración el hombre y la razón se convirtieron en el punto central de atención. Mientras en el siglo XIX y XX se ligó a la necesidad del proyecto político de imaginar y construir el estado nación con la selección intencionada de ciertos acontecimientos del pasado. Con la profesionalización de la historia su objeto y su método se transformó, aunque sin desprenderse totalmente de las viejas formas anteriores. Desde entonces imperó la búsqueda de la verdad y la aplicación del método científico. La proliferación de su enseñanza en la universidad y la profesionalización del oficio puso su principal atención en la reconstrucción crítica y razonada del pasado. Con un método que contempla las siguientes fases, selección de fuentes documentales, sistematización y elaboración de las mismas, y presentación de resultados. Por tanto, en la actualidad el profesional de la historia tiene un sofisticado rigor metodológico. Aunque es verdad que existe un consenso entre la comunidad científica que no existen verdades absolutas y así los resultados pueden ser reinterpretados en cada época. Ello ha llevado a que los historiadores tengan una mayor presencia en las universidades, lo medios de comunicación y en las redes sociales. Nuestras reflexiones son por tanto
más necesarias que nunca, sobre todo, en un mundo heredado del neoliberalismo que, centrado en la búsqueda de la ganancia económica como sentido único, olvidó al hombre en su totalidad con el consiguiente descrédito de los sistemas políticos representativos, la deshumanización de la sociedad y un terrible ecocidio del que todos somos responsables por nuestros insostenibles hábitos de consumo. Las ciencias sociales son mas necesarias que nunca y de hecho es alentador ver cómo los grandes centros de producción de conocimiento de los países avanzados la vuelven a incluir en sus programas de formación. En este contexto subrayamos la importancia del doctorado de Historia del Caribe que acaba de abrir su segunda cohorte en la PUCMM, y que trata de crear un espacio para formar historiadores profesionales que produzcan nuevo conocimiento y que con sus investigaciones puedan aportar valores, cohesión social y un cambio de relato que permita la supervivencia de nuestras sociedades en las mejores condiciones de bienestar. Subrayar que este proyecto es fruto de la tenacidad, compromiso y liderazgo académico de la historiadora Mu Kien Sang Ben y su equipo de investigadores que creen firmemente en la necesidad que la sociedad dominicana debe formar una nueva generación de historiadores profesionales. l
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San Julián Despradel, unos de los héroes de la Guerra de Restauración de agosto de 1863 Este venerable soldado fue conocido en La Vega cariñosamente como “Papá Llan” SERGIA MERCADO • smercado@elcaribe.com.do
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ació en Dajabón en 1836, pero al cumplir sus dos años de edad sus padres se trasladaron con él a La Vega donde vivió toda su vida hasta el momento de su muerte, fecha que desconocemos. Realizaba la labor de platería en su propio taller, y a sus 27 años formó parte del grupo de hombres que luchó por la separación del país de la anexión a España, junto a los generales don Marcos Trinidad, Miguel Custodio, José Abreu, Manuel Mejía y Gregorio Luperón, entre muchos otros. A continuación copiamos textualmente un documento escrito por el señor Jovino A. Espínola Reyes, que narra varios aspectos de la vida de don San Julián Despradel. “Este venerable anciano de quien la Patria debe sentirse orgullosa, jamás reclamó sus derechos como soldado de la Guerra de Restauración, pues él fue uno de los héroes de la inolvidable noche del 26 de agosto de 1863. A los cinco días de esa memorable noche, las fuerzas españolas se vieron obligadas a retirarse de esta ciudad, siendo ocupada por nuestros héroes restauradores bajo el mando de los generales don Marcos Trinidad, Miguel Custodio, José Abreu y Manuel Mejía, seguido apareció el célebre general Gregorio Luperón que se encontraba por la Jagua sección de esta Común. Lo primero que hicieron nuestros generales restauradores fue la organización de un batallón de soldados disciplinados para lo cual se ofrecieron los hombres de toda la clase social. Fue nombrado capitán el joven Cristóbal de Moya, nuestro soldado aunque armados con viejos fusiles, estaban desprovistos de municiones, San Julián se propuso a fabricar estas municiones, para esto comunica la feliz idea a sus compañeros de arte (platería), que eran los señores Juaquinito Gómez, José A. Persia (Toñé), Esteban Viloria y Jacinto Díaz, para tal finalidad San Julián llevó de su casa al cuartel, leña y una paila en que se fundió el plomo con que estaban confeccionadas las pesas de las plazas del comercio y la carnicería , también fue utilizado el plomo de los alambiques y todo el que ofreció la gente, el cual alcanzó a más de un quintal… fundidas las primeras balas, el comercio y todos los cazadores que tenían pólvora ofrecieron la muy entusiásticamente en la que se confeccionaron los primeros cartuchos, bajo la dirección de San Julián, que a este le había enseñado a fabricar un artillero dominicano (viejo soldado). Una porción de estos pertrechos que fueron los primeros que aquí se fabricaron, las llevó el célebre general mocano Manuel Rodríguez (El Chivo) a la capital. El joven Cristóbal que comandaba el batallón como capitán, por este otro merito nombró en este acto imponente co-
mo el caso lo requería, con el grado de Sargento Primero a Don San Julia, grado que él supo honrar. En una ocasión, el sargento Despradel se negó a hacer una patrulla en la cual se tramaba hacérsele una desconsideración, este fuese a Dajabón en donde prestó muy valioso servicio, peleó mucho en Montecristi y en otros lugares de la Línea Noroestana. Él siempre decía “para servir a la Patria, cualesquier lugar me es igual. Cuando el prócer Ramón Matías Mella atravesó la Cordillera Central, salió de San Juan para Dajabón, Don Julián le acompañó hasta Guayubín, pues habían sido amigos desde años anteriores; se habían conocido en casa del famoso Orfebre Don Cirilo Gratereaux, maestro de San Julián. El General Mella estaba enfermo a causa de haberse alimentado con jengibre durante la travesía; fue llevado a Guayacanes a casa del general Antonio Gómez (Tño), y de ahí a la casa del general Gaspar Polanco que vivía más allá, San Julián volvió de ahí a Montecristi. El general Mella fue llevado a Santiago en donde murió a los pocos días. Yo siempre he creído que don San Julián Despradel, el último de los restauradores veganos es acreedor a una pensión puéstale por nuestro gobierno, ya que hay otros no más meritorios que él, que son bien atendidos; él jamás la solicitaría, pues aún cree ser un hombre fuerte capaz de ganarse la vida, su delicadeza no le permite hacer tal cosa reclamo, pero es mi parecer que el Gobierno cuanto antes pensionara como merece a éste héroe, que en la actualidad cuenta con 106 años, para la época de la Restauración, es decir en el 1863, tenía 27 años”. Entre las muchas cosas que me ha contado este buen viejo, me ha llamado mucho la atención los diferentes sistemas de alumbrados que él ha visto o vivido en el transcurso de sus años, y esto es lo que en esencia me ha movido a escribir este artículo. Decíame él, que en su mocedad llegó a ver a la gente pobre alumbrarse con fogatas o hachos de cuaba, que para tal fin tenían una piedra plana (laja) un ladrillo ancho colocado en medio del Bohío, en donde era encendida esta madera resinosa, por medio de la cual en la noche podían gozar de la claridad. La gente rica se alumbraban con velas de cera, las cuales blanqueaban y adornaban a gusto, puestas en candelabros o palmatorias de plata, metal plateado o dorado. Los menos pudientes, es decir, los que mediaban entre el rico y el pobre usaban candil o lámpara de aceite de coco o de higuereta, manteca de sebo de vaca, etc. Al que se le apagaba su lámpara o candil, que consistía en una mecha de pabilo de algodón en un recipiente con el aceite, tenía que ir a encenderla en casa del ve-
Foto proporcionada por los descendientes de San Julián.
cino, la más de las veces iban a encenderla a la que había siempre en la comandancia de Armas, la cual era muy grande y nunca se apagaba, puesto que siempre tenía suficiente aceite y mechón muy grueso, estaba siempre muy bien atendida. Corrientemente esto le pasaba a la gente que tenían aderezo, el cual consistía en un pedazo de pedernal, un eslabón de acero y un mechón de pabilo de algodón; su funcionamiento consistía en frotar bruscamente el eslabón contra el pedernal, acercando lo suficiente el mechón para que la chispa desprendida incendiara el mechón, de esta manera se hacía el fuego para encender las velas, las lámparas, hachos, etc. Mucho tiempo después aparecieron los fósforos de tablitas, los cuales venían en forma de peine, eran muy peligrosos, pues a veces se encendían solos y despedían un olor a azufre muy desagradable. En el 1874, se inició un gran acontecimiento, pues en esa fecha memorable el progresista don Esteban Valencia trajo el Petróleo a esta ciudad (La Vega), un farol grande fue instalado e inaugurado en el centro de la plaza del Mercado que dio origen al primer alumbrado público y particular por este sistema en La Vega; desde entonces se generalizó hasta nuestros días, no habiendo hogar que por humilde que sea, ya en la ciudad o en el campo, no tenga un quinqué. Pero como todas las cosas creadas por el hombre evolucionan, éste evolucionó, y en unos treinta y ocho años atrás nuestro H. Ayuntamiento de entonces dotó a nuestro hermoso parque Duarte de un potente alumbrado de manguito o manteles incandescente por petróleo y aire comprimido, (a estas lámparas se le llamaban farolas). Pocos años después, el licorista puertorriqueño don José García instaló en el “Club Porvenir”, más tarde “Club Unión”, un alumbrado de alcohol y manguitos incandescentes o manteles a semejanza del de petróleo. Por el 1908 al 1909, vino por primera vez el alumbrado de Acetileno (Carburo de calcio), más tarde, por el 1915, nuestro alumbrado público de petróleo fue sustituido por alumbrado de gas acetileno por encargo que nuestro Honorable Ayuntamiento le hiciera al fabricante de aparatos de destilación y de alumbrado de acetileno, don An-
drés Teruel, el cual aún reside en esta ciudad; el alumbrado ofrecido por el Sr. Teruel fue a entera satisfacción de la municipalidad de esos días, puesto que era superior al petróleo. Cuando en el 1887 quedó instalado el ferrocarril desde Sánchez a esta ciudad, un ingeniero de la Compañía ferrocarrilera le encargó a don San Julián fundir un clavo de plata, el cual fue clavado frente a la estatua del más célebre de los hombres progresista del Cibao, don Gregorio Riva Fonder, este clavo clavado por el mismo don San Julián , este ingeniero Mr. Rouser le informó a don San Julián que un norteamericano había logrado meter la luz del relámpago a eléctrica dentro de una botella que en materia de alumbrado era la última novedad, que esta era una verdadera esclava del hombre, pues se manejaba a voluntad, sin necesidad de aderezo ni fosforo, que solo bastaba con apretar un botón y como una sirvienta dócil, aparecía instantáneamente haciendo la noche día, que había sido inventada poco años antes de 1879, por un tal Thomas Alba Edison a quien habían juzgado loco, pero otros le llamaban el mago de Menlo Park. Al tan gratas informaciones, don San Julián le dijo al ingeniero Mr. Rouser mi amigo… ¡Para mi concepto ese hombre es excepcional, es el más inteligente de este siglo! Años después, el Gobierno de Lilís, fue don San Julián a la capital en gira de negocios comerciales y tuvo la feliz oportunidad de conocer el alumbrado eléctrico, que para ese entonces se encontraba instalado en esa metrópolis. Pero no solamente podía quedarse ese gran progreso en la ciudad capital, su difusión se imponía en todo el país; no habiendo ni una sola aldea en el presente que no goce de los magníficos beneficios que nos ofrece la luz eléctrica, aun las carreteras verdaderas arterias de circulación en las más obscuras noches, son rasgadas sus tinieblas por los potentes reflectores eléctricos de los automóviles que en todo momento de la noche circulan apresuradamente. Para terminar este trabajo, debo hacer constar, que este honorable viejo veterano de la Restauración, también ha alcanzado el modernísimo alumbrado eléctrico fluorescente, debido a la genialidad creadora de George Inman, investigador que trabaja en los laboratorios del General Electric Co, situados en Cleveland. En la actualidad don San Julián cuenta con 106 años, está completamente bien de sus facultades mentales, es un patriota olvidado, tronco de una de las familias más distinguidas del país, es muy inteligente, quiere vivir para admirar el desarrollo de las ciencias en todas sus manifestaciones. ¿Alcanzará otro sistema de alumbrado? No es dudoso, el viejo es de buena madera?” Dr. Jovino A. Espínola Reyes La Vega, abril – 1942 l
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Cultura
cds
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ruta gastronómica
La comida de Fiyi Todo lo que tengo ARTISTA: PASIÓN VEGA GÉNERO: MELÓDICO DISQUERA: CULUMBIA RECORDS
Esta producción discográfica cuenta con 13 canciones entre las que se incluyen: “Natural”, “Querer por querer”, “Volver a volar”, “Canto y río”, “Lamento de lavandería” y “Valió la pena”.
20 años de amor ARTISTA: TAMARA GÉNERO: MELÓDICA DISQUERA: UNIVERSAL MUSIC GROUP
Este es un disco recopilatorio de Tamara, celebrando dos décadas de música. Además de canciones que han sido parte de sus grandes éxitos, se incluyen dos nuevos como material inédito.
dvds
El curry de pollo es uno de los platos más tradicionales de Fuyi. Para disminuir su sabor picante se le añade leche de coco. F.E
Platos tradicionales JESSICA BONIFACIO jbonifacio@elcaribe.com.do
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aunque pocos conocen de Fiyi, un país que pertenece al continente oceánico. Hay muchas razones por las cuales deberías interesarte en visitarlo, por ejemplo, por su gastronomía. Los principales ingredientes de la cocina fiyiana son el coco, el pescado, arroz, taro (yautía coco), batatas, yuca y duruka (un alimento parecido al espárrago).
Curry de pollo fiyiano. Consiste típicamente en cocinar pollo en una salsa hecha con cebolla, curry, ajo, jengibre, cebolla, sal, verduras, tomate, también suele añadírsele leche de coco para disminuir su sabor picante. Kekoda (ceviche). Este es un plato muy similar al ceviche. Se prepara con pescado blanco crudo marinado con crema de coco, limón, cebollas y tomates. El ácido de los limones en el pescado es fundamental, pero el coco también para darle un sabor cremoso.
Guiso de cerdo y taro (yautía coco). Este caldo se elabora con costillas de cerdo, ajo, cebollín, yautía coco y almidón de maíz (maicena). Lovo. Es una comida tradicional fiyiana cocinada en un horno subterráneo. Para preparar el plato, las carnes como el pescado y los víveres se envuelven en hojas de plátano. Rourou. Es un plato fiyiano hecho de hojas de yautía coco. Las hojas se cocinan o se guisan en leche de coco. Este alimento se sirve como una sopa que a menudo va acompañada de un pescado. l
el escape Reliquias submarinas en Centro Cultural Banreservas The Informer DIRECTOR: A. DI STEFANO INTÉRPRETES: JOEL KINNAMAN DISTRIBUYE: AVIRON PICTURES
La vida de Pete tiene dos facetas. Por un lado disfruta de una vida feliz con su familia, pero por otro trabaja desde hace nueve años como infiltrado de la policía sueca con el nombre en clave de Paula.
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cho piezas de porcelana de la Dinastía Ming (China del siglo XII), figuran entre los objetos que integran la exposición “Tesoros Submarinos, Antiquísimos Pecios Rescatados de los Mares”, inaugurada en el Centro Cultural Banreservas. En representación del administrador de Banreservas, Simón Lizardo Mézquita, estuvo el subadministrador de empresas subsidiarias, Rienzi Pared Pérez, quien destacó que esta entidad financiera apoya la preservación de los patrimonios culturales y sociales del país.
El acto de apertura estuvo a cargo del director de Patrimonio Cultural Submarino, Juan López, y el gerente del Centro Cultural Banreservas, Juan Freddy Armando, quienes animaron, sobre todo a los estudiantes y artistas, a visitar la muestra que estará abierta durante todo el mes de enero, en la sala Ada Balcácer de dicha institución. El doctor López sostuvo que la exposición persigue educar al público sobre la importancia de la labor de rescate y catalogación de las piezas expuestas, rescatadas de naufragios acaecidos en los siglos VI, y XVII y XVIII.l
La exposición estará disponible en este mes en la sala Ada Balcácer del Centro Cultural Banreservas. F.E
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crítica arte LILIAN CARRASCO lilycarrascor@hotmail.com
Desde La Habana III
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na vez en el Hotel Ambos Mundos, hay que seguir a la Plaza de Armas, uno de los lugares más representativos, ya que fue la primera y más importante de las plazas creadas en la ciudad de San Cristóbal de La Habana. Allí se encuentra el Palacio de los Capitanes Generales, sede del gobierno español en la isla, funcionando además como ayuntamiento de La Habana y como oficina del historiador de la ciudad. En la actualidad es un museo sobre la historia de Cuba. Una curiosidad es que el trazo peatonal frente al Palacio, es en madera. Se dice que a su señoría los carruajes y las personas que pasaban sobre la media noche le perturbaba el sueño, por lo que, con el fin de reducir el ruido mandó a que se rehiciera el paseo completamente en madera. Es un deleite caminar por el parque
en cuyo centro reposa la escultura de Carlos Manuel de Céspedes, primer presidente de la República de Cuba en Armas. Al costado del parque, tenemos el Palacio del Segundo Cabo, en la actualidad Instituto Cubano del Libro, una obra arquitectónica esplendorosa que conserva en sus muros un estilo barroco caribeño. Qué decir del “Templete”, una pequeña, pero significativa construcción de estilo grecorromano. Cuentan que, en este espacio bajo el amparo de una ceiba, se ofició la primera misa del cabildo de la ciudad de San Cristóbal de La Habana un 16 de noviembre de 1519. Es tradición desde el siglo XVII dar tres vueltas alrededor de la ceiba, tocando el árbol cada vez y, a seguidas, ir a la iglesia y tocar tres veces la representación de San Cristóbal. El referido ritual, se considera de buena fortuna. Otra de las edificaciones que conforman la Plaza de Armas es la Casa de los Condes de Santovenia, la cual acoge el Hotel Santa Isabel. Asimismo, se encuentra el Museo de Historia Natural y la Biblioteca Rubén Martínez Villena, donde más de una vez estuve revisando sus estantes consultando su valioso patrimonio bibliográfico. Continuará. l
crítica cine ETZEL BÁEZ etzelbaez@gmail.com
Alias Grace
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n Netflix. Impresionante miniserie de seis episodios. Basada en la historia real de Grace Marks, una joven inmigrante irlandesa de 15 años y empleada doméstica en el Alto Canadá que fue condenada por el asesinato de su jefe, Thomas Kinnear en 1843. Grace dice que no recuerda el asesinato, pero los hechos son innegables. Una década después, el Dr. Simon Jordan intenta ayudar a Grace a recordar su pasado. Pues bien, lo del crimen sucumbe a una narrativa perfecta sobre la política y la vida de Canadá de mediados del siglo XIX. La puesta en escena se auxilia del personaje Grace contando la historia de ella y su familia con el obvio objetivo de sumergirnos en los hechos mediante su mirada (que es la mirada del autor) y explicar los conflictos y guías de su tiempo que motivan la trayectoria de las resoluciones de una justicia de clase, principalmente en lo que atañe al trato machista de una sociedad en pleno auge de intencionalidad de los valores patriarcales. El caso es demostrativo del nacimiento de las luchas feministas que enfrentaron la falta de libertad de la mujer y su opresión que anticipa en lo que se ha convertido
la realidad de la mujer en sociedades iguales o nacientes de la que le tocó vivir a Grace Marks: un mundo donde la mujer existía para ser utilizada y profanada. No equivalentes a un ser social, eran usadas como putas, sirvientas o reproductoras. Ningún hombre jamás sufrió cualquier castigo por el maltrato a la mujer. La narrativa está construida con un tempo parsimonioso y minucioso que procura no perder detalles y motivos de cada acción de los personajes muy bien delineados y con absoluto dominio de la la infraestructura emocional sugestionada en la fluidez de los diálogos, y que muestran en los hechos en una configuración paralela entre el presente y el pasado en que ocurre el crimen. Así se nos presenta la trama despojada de explosiones dramáticas superfluas. El alma de la época, su espíritu, se explicita con los gestos, vestuario, personajes secundarios, modos de vida, captados con una cinematografía minimalista. En este sentido, la dirección cuida que los personajes expresen sus emociones plantando semillas de sentimientos por doquier. Ese es un modo que convence más por el sentir que por razones. Puede parecer un truco dramático, pero es el mejor acierto para crear dilema y suspense que nos mantiene sujetos al discurrir de cada escena y cada episodio. l HHHHH GÉNERO: Triller histórico. DURACIÓN:
45 minutos cada episodio.
el libro vive
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obras
FRANK NÚÑEZ fnunez01@gmail.com
¡Hola, Vejez!, de Gianni Paulino
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n tema que se torna cada vez más interesante es el de la creciente longevidad en el mundo, gracias al avance de la medicina y los estilos de vida con ejercicios y alimentos adecuados para la edad, junto a la reducción de los riesgos laborales. ¡Hola, Vejez!: Guía para vivir muchos años, es una obra en la que la escritora y abogada Gianni Paulino aborda las particularidades de la llamada Tercera Edad, con descripciones y recomendaciones para acercarla a una experiencia satisfactoria. Contrario al concepto griego de que “los preferidos de los dioses mueren jóvenes”, la autora se empeña en demostrar que si se lleva con optimismo, el ciclo vital se convierte en un privilegio existencial. Con prólogo del escritor y publicista Efraím Castillo, el libro de Paulino cuenta con el patrocinio de la aseguradora AFP Popular y la Fundación Manos Arrugadas. De acuerdo con el prologuista, ¡Hola, Vejez!, “además de ser un maravilloso consejero didáctico, conduce al lector no solo a razonar, sino también a aprender, aquilatar, cuidar y festejar la ancianidad humana, arropándolo en un círculo donde la reciprocidad, por un lado, y la comprensión del vivir, por el otro, lo vinculan a un ardoroso amor”. Castillo valora las exhortaciones reiterativas en el ensayo de “cuidar a nuestros ancianos, no ya como un sentimiento compasivo, sino como una responsabilidad que debe compartir con su familia y la comunidad, reafirmando que nuestros longevos nos dieron la vida y por eso debemos cuidarlos, devolviéndole el cariño recibido”. Al mismo tiempo, censura el rechazo de la posmodernidad a los viejos, como la maternidad en las mujeres, por lo que el texto “llega a la conciencia social como un estremecimiento, como una invitación a sentir y vivir la vejez, asintiéndola a manera de un inmaculado brillo de amor para alcanzar las estrellas”. No hay dudas de que se trata de un libro de mucha actualidad, que podría incluirse en las lecturas recomendadas para estudiantes de psicología, especialistas en geriatría y el personal de las instituciones que trabajan con la ancianidad. l
EL planeta inhóspito Este sobrecogedor relato de cómo estamos precipitando el planeta hacia su Armagedón nos descubre amenazas inimaginables hasta en nuestras peores pesadillas. AUTOR: DAVID WALLACE EDITORA: DEBATE VENTA: LIBRERÍA CUESTA PRECIO: RD$1,450.00
La princesa Todo empieza con el principado que heredamos las mujeres: un par de cromosomas XX que marca nuestro camino para siempre y sentencia algunos hitos de nuestra vida. AUTOR: LORETO SESMA EDITORA: ESPASA VENTA: LIBRERÍA CUESTA PRECIO: RD$995.00
La ruta del conocimiento La historiadora Violet Moller rastrea los caminos que tomaron las ideas de tres de los más grandes científicos de la Antigüedad -Euclides, Galeno y Ptolomeo. AUTOR: VIOLET MOLLER EDITORA: TAURUS
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CERTIFICO Y DOY FE
Cartas Pastorales de 1960 y 2020 RAMÓN DE LA ROSA Y CARPIO ARZOBISPO DE SANTIAGO
Introducción
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ueremos traer a la memoria dos párrafos de las Cartas Pastorales de los Obispos dominicanos: uno de la Carta Pastoral de 1960, enfrentando la tiranía de Trujillo; el otro justamente de 60 años después, en 2020. 1. La Carta Pastoral de 1960, referente de respeto y promoción de la vida y la dignidad humana.
“La raíz y fundamento de todos los derechos humanos está en la dignidad inviolable de la persona humana. Cada ser humano, aún antes de su nacimiento, ostenta un cúmulo de derechos anteriores y superiores a los del cualquier Estado. Son derechos intangibles, que ni siquiera la suma de todas las potestades humanas puede impedir su libre ejercicio, disminuir o restringir el campo de su actuación. Por eso, la Iglesia Católica, Madre universal de todos los fieles, ha sido en todo momento la defensora más ardiente y más sufrida de esos sagrados derechos individuales. En pro de ellos ha escrito las Encíclicas más sabias; en pro de ellos sus hijos han derramado la sangre; en pro de ellos está siempre dispuesta a dar, como su Divino Fundador, elocuente “testimonio de la verdad” (Jn. XVIII, 37). En efecto, ¿A quién pertenece el derecho a la vida, bien radical de todo ser que aparece sobre la faz de la tierra, sino únicamente a Dios, Autor de la vida? De este derecho primordial brotan todos los demás derechos inherentes a la naturaleza humana, dado que todo hombre está ordenado a la procreación y a la vida social, puesto que así es como logra alcanzar su perfección y su fin último, que es Dios. De aquí, el derecho a formar una familia, siguiendo cada cual, en la elección del cónyuge respectivo, los dictados de una sana conciencia, recta y libre. De aquí, el derecho al trabajo, como medio honesto de mantener el hogar y la familia, y del cual no puede privarse a nadie. De aquí, el derecho a la emigración, según el cual, cada persona o familia pueden abandonar, por causas justificadas, su propia nación para ir a buscar mejor trabajo en otra nación de recursos más abundantes o gozar de una tranquilidad que le niega su propio país. De aquí, el derecho a la buena fama,
tan estricto y severo que no se puede pública o privadamente, no solo calumniar, sino también disminuir el buen crédito que los individuos gozan en la sociedad bajo fútiles pretextos o denuncias anónimas, que sabe Dios en qué bajos y rastreros motivos pueden inspirarse. No queremos, amadísimos hermanos, entretenernos en señalar y comentar brevemente los demás derechos naturales que acompañan a los arriba aludidos, pues es bien sabido cómo todo hombre tiene derecho a la libertad de conciencia, de prensa, de libre asociación, etc., etc. Reconocer estos derechos naturales, tutelarlos y conducirlos a su plena perfección material y espiritual, es misión sublime de la Autoridad civil y de la Autoridad eclesiástica, trabajando cada cual desde su propia esfera y con sus medios propios. Lo contrario a eso, constituiría una ofensa grave a Dios, a la dignidad misma del hombre- hecho a imagen y semejanza del Creador-, y acarrearía numerosos e irreparables males a la sociedad. Para evitar y alejar de nuestra querida Patria los males que lamentamos, y para conseguir toda suerte de bienes espirituales y materiales, a los cuales todo hombre tiene perfecto derecho, elevamos a la Santísima Virgen de la Altagracia nuestras preces fervorosas, a fin de que Ella continúe siendo la esperanza y el vínculo de unión entre los dominicanos, especialmente en estos momentos de congoja y de incertidumbre. Con estas oraciones comunes imploramos a Dios misericordioso que la auspiciada concordia y paz llegue a establecerse, y que los sagrados derechos de la convivencia humana, que tanto contribuyen al bien de la verdadera sociedad, sean por todos debidamente reconocidos, legítima y felizmente ejercidos. Antes de concluir la presente Carta, no podemos sustraernos al grato deber de comunicaros que, acogiendo paternamente vuestros llamamientos- que hacemos nuestros-, hemos dirigido, en el ejercicio de nuestro pastoral ministerio, una carta oficial a la más alta Autoridad del país, para que, en su plan de recíproca compresión, se eviten excesos, que, en definitiva, sólo harían daño a quien los comete, y sean cuanto antes enjugadas tantas lágrimas, curadas tantas llagas y devuelta la paz a tantos hogares. Seguros del buen resultado de esta intervención, hemos prometido especiales plegarias para obtener de Dios, que ninguno de los familiares de la Autoridad experimente jamás, en su existencia, los sufrimientos que afligen ahora los corazones de tantos padres de familia, de tantos hijos, de tantas madres y de tantas esposas dominicanas”. 2. Sesenta años después: 2020.
“Con motivo de la festividad de Nuestra Señora de la Altagracia, como es tradición, presentamos unas líneas doctrinales como pastores del pueblo de Dios. Da-
La conmemoración de los sesenta años de su publicación es ocasión propicia para que todos juntos, más allá de coyunturales diferencias, reafirmemos el compromiso solemne de continuar aportando lo mejor de lo que somos y tenemos en la construcción de una mejor República Dominicana”. da la coyuntura actual del presente año 2020, marcada por un intenso proceso electoral, que inicia con las elecciones municipales de febrero próximo y ha de concluir con los comicios generales de mayo, el tema se impone por sí mismo, pues no se trata de un evento cualquiera sino de la elección, mediante el ejercicio del sufragio, de las nuevas autoridades que dirigirán los destinos del país en el próximo cuatrienio. De ahí la importancia de lograr el éxito de los primeros comicios, para obtener garantías de éxito en los segundos. En este contexto consideramos oportuno retomar el espíritu de nuestra Carta Pastoral de enero de 1960, cuya fuerza y aliento, sesenta años después, palpita en nosotros, fieles al ejercicio de nuestro ministerio episcopal. Aquel emblemático e histórico documento trató de irradiar luz en un momento crítico del acontecer nacional, caracterizado por el sufrimiento generalizado, impuesto por la tiranía, que imperó por tres décadas. Es cierto que vivimos en una época distinta donde, gracias al sacrificio y entrega de muchos dominicanos, se han logrado conquistas apreciables en el ejercicio de las libertades individuales y el desarrollo humano integral, impensables en aquellos días. No obstante, restan aún muchos obstáculos por superar para alcanzar una mejor calidad de vida para todos, y una recomposición social. La política no puede estar al margen de la moral si no quiere convertirse en una de las más nefastas actividades por sus implicaciones para la sociedad. Consideramos que en estos momentos es necesario recordar principios esenciales de la ética que no pueden ser ignorados, especialmente por aquellos que aspiran a cargos ejecutivos. De la misma forma se impone un llamado a estudiar y reflexionar acerca del acontecer nacional, con sus complejas realidades y sus enormes desafíos, motivándonos a compartir un mensaje en el cual expresamos nuestras preocupaciones y esperanzas en relación con la presente coyuntura, al tiempo que proponemos algunas ideas y posibles líneas de acción, confiados en que su acogida sirva de aporte en la impostergable tarea de continuar transformando las condiciones de vida del pueblo dominicano y la consolidación de sus instituciones.
A finales de 1959, debido a inéditos cambios suscitados en el contexto mundial y regional, el régimen de Rafael Leónidas Trujillo comenzó a dar señales de agotamiento y decadencia. Parte importante de la juventud dominicana, hombres y mujeres en continuidad con nuestra fecunda tradición libertaria, entregó lo mejor de sus sueños y anhelos en aquellas horas sombrías, abonando con su sangre y sacrificio el difícil camino de la libertad. Como era de esperarse, el régimen despótico recurrió con más intensidad a la violencia y al autoritarismo incrementando la angustia y el desasosiego en la familia dominicana hasta límites insospechados. En el ejercicio de su misión profética los seis obispos de entonces, Ricardo Pittini, Octavio A. Beras Rojas, Hugo Eduardo Polanco, Francisco Panal, Juan Félix Pepén y Tomás F. Reilly, firmaron la memorable Carta Pastoral de enero de 1960. La Carta Pastoral asumió sin reserva la defensa de los derechos humanos, constituyendo así un eco renovado de aquel memorable sermón de Fray Antón de Montesinos. La Carta afirmaba: “cada ser humano, aun antes de su nacimiento, ostenta un cúmulo de derechos anteriores y superiores a los de cualquier Estado. Son derechos intangibles que ni siquiera la suma de todas las potestades humanas puede impedir su libre ejercicio, disminuir o restringir el campo de su actuación.” La exhortación fue dirigida a las autoridades, puntualizando: “hemos dirigido, en el ejercicio de nuestro pastoral ministerio, una carta oficial a la más alta Autoridad del país, para que, en un plan de recíproca comprensión, se eviten excesos, que, en definitiva, sólo harían daño a quien los comete, y sean cuanto antes enjugadas tantas lágrimas, curadas tantas llagas y devuelta la paz a tantos hogares”. La Carta de 1960 constituyó para la población atribulada de aquellos días ominosos lo mismo que para la juventud perseguida y torturada que clamaba libertad, un faro de luz y un bálsamo de esperanza. Un innegable referente en la lucha incesante por el respeto y la promoción de la dignidad humana en nuestro país. La conmemoración de los sesenta años de su publicación es ocasión propicia para que todos juntos, más allá de coyunturales diferencias, reafirmemos el compromiso solemne de continuar aportando lo mejor de lo que somos y tenemos en la construcción de una mejor República Dominicana”. Conclusión
CERTIFICO que los contenidos de mi trabajo fueron extraídos literalmente de las Cartas Pastorales de 1960 y 2020. DOY FE en Santiago de los Caballeros a los cinco (23) días del mes de enero del año del Señor dos mil veinte (2020). l
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Antonio Guadalupe ARTISTA Con más de cuatro décadas dedicadas a la plástica dominicana, a través de las cuales ha realizado más de 20 exposiciones individuales y decenas de colectivas, Antonio Guadalupe es un consagrado pintor criollo cuya labor está cimentada sobre la corriente
artística del expresionismo figurativo. Desde temprana edad estuvo ligado al mundo del arte. En su natal Moca, recibió las primeras lecciones del profesor Poncio Salcedo, y posteriormente fue descubierto “artísticamente” por la poeta y crítico de ar-
te Aída Cartagena Portalatín y el prominente poeta Máximo Avilés Blonda, quienes estimularon sus primeros pasos. Guadalupe fue presidente del Colegio Dominicano de Artistas Plásticos (CODAP) en tres ocasiones.
“Para ser buen artista la pasión es fundamental” MARCOS RODRÍGUEZ FOTO: KELVIN MOTA
l ¿Cómo se inició en el arte? l Comencé en el arte a muy temprana edad en mi natal Moca. Al lado de mi casa vivía Poncio Salcedo, un gran artista mocano que se convirtió en mi primer profesor. Yo iba y me sentaba cuando él pintaba. Admiraba demasiado su trabajo. Ir a ver su labor se convirtió en una rutina para mí, al punto que terminé ayudándolo a separar los lienzos y a darle fondo a los cuadros. l ¿Cómo siguió su proceso? l Me mudé a Santo Domingo en el 1962. Me inscribí en Bellas Artes, pues aproveché la oportunidad que le daban a aquellos que eran de provincias en esa época para estudiar artes a través de becas. Allí encontré un gran maestro, Gilberto Hernández Ortega, que me enseñó mucho sobre el arte y la vida. Lamentablemente, no logré graduarme, porque la abandoné. Sin embargo, tenía las nociones fundamentales. Luego de eso, me fui a vivir a la ciudad de Nueva York, donde pasé un buen tiempo. l Cuéntenos sobre su proyecto en su natal Moca l Después de haber adquirido un poco de experiencia en Estados Unidos, retorné a Moca. Eso fue antes del 1965. En ese momento, motivado fundamentalmente por Aída Cartegena Portalatín y Máximo Avilés Blonda, quienes me motivaron a fortalecer mi carrera como artista, fundé la Academia de Artes Vincent Van Gogh, lo que hoy es la Escuela de Bellas Artes de la ciudad de Moca. La razón por la cual le puse ese nombre fue porque admiro profundamente a ese gran pintor. A través de esta academia pudimos realizar exposiciones en parques y otros espacios comunales. Varios de los que fueron mis alumnos, hoy día son valiosos artistas e inclusive ocupan puestos directivos en entidades ligadas a la cultura. l Háblenos sobre sus exposiciones l A lo largo de mi labor artística de más de cuatro décadas, he llevado a cabo más de 20 exposiciones individuales, y decenas de colectivas. Tengo un premio de la Bienal de Arte Plástica del año 1983, y tuve la oportunidad de llevar mi
Antonio Guadalupe fue presidente del Colegio Dominicano de Artistas Plásticos (CODAP) en tres ocasiones.
Dedicación La pintura es mi vida. Creo que he tenido una participación muy hermosa dentro del campo de la cultura de nuestro país”.
Desafío En los años anteriores, en la década de los 60, 70 y hasta los 80, dedicarse al arte era muy difícil. Ya no, las cosas son más suaves”.
obra a bienales a lugares como Italia, Cuba, Cuenca, Venecia, entre otros. Una de mis más recientes exposiciones fue “Hombre y fauna”, que trata sobre la convivencia del ser humano con los animales. Esta exposición es un fiel indicador de que el hombre jamás podrá vivir sin la comunión de todo aquello que nos rodea, naturaleza viviente. Podría describir “Hombre y fauna” como magia en líneas, discurso y fantasía, ambientación de manchas que se acercan al abstraccionismo, que nos brindan un deleite y fascinación visual en todo su conjunto. Otras de mis exposiciones individuales han sido “Sátira Loca”, “Cristo x Todos”, “Cristo en la Capilla”, “Proyecto escultórico”, “Fantasía Dos”, y “Toro de tres cabezas”. l ¿Cuál es su concepto artístico? l Lo que expreso en mi obra está cimentado sobre el expresionismo figurativo, a pesar de que he participado en varias corrientes artísticas. Una de las exposiciones donde más recojo este tipo de corriente es en una sobre Villa Altagracia, que fundamentalmente trata sobre los
asentamientos en las montañas de ese lugar y su evolución, pero también cómo el establecimiento de casas fue causando deforestación. Sentía la necesidad de narrar eso en mis pinturas: una narrativa histórica. La pintura es mi vida. Creo que he tenido una participación muy hermosa dentro del campo de la cultura de nuestro país, y eso lo he seguido desarrollando, porque me he guiado de la determinación y la pasión, porque para ser un buen artista la pasión es fundamental. l ¿Qué aconseja a quienes comienzan en el arte? l A pesar del sufrimiento que se pasa cuando se es artista, la inquietud y la creatividad hacen que esta labor se ame intensamente. Mi único consejo es que sean persistentes, y así lo lograrán, sobre todo ahora. En los años anteriores, en la década de los 60, 70 y hasta 80, dedicarse al arte era muy difícil. Ya no, las cosas son más suaves, porque estamos en la época del conocimiento, de la interrelación humana, del internet, y tienes a la mano el conocimiento a la mano para realizar un buen trabajo. l