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Cultura

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Cultura elCaribe, SÁBADO 7 DE DICIEMBRE DE 2019

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La historia de la El significado boleta electoral de la Navidad dominicana de siempre

Historia sobre la serigrafía y el arte en RD

Floralba Jiménez continúa con su serie sobre la evolución, luces y sombras en el panorama electoral dominicano P.7

Lilian Carrasco conversa con Félix Gontier sobre sus inicios junto a Alfredo Cordero en el mulndo de la serigrafía artística. P.11

Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio otra vez recrea su visión sobre la Navidad y sus valores en la historia de la cristianidad. P.10

LEANDRO A. SÁNCHEZ lsanchez@pandora.com.do

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Un rincón que rinde tributo a lo más nuestro, a lo autóctono, reflejado en cada una de las piezas que exhibe y en lo acogedor que resulta. ADOLFO FLORENTINO

Desireé Cepeda

Artesanía e Interiorismo Enclavado en pleno corazón de la Zona Colonial, este espacio que lleva por nombre el de su propietaria, invita a redescubrir nuestra cultura y artesanía desde una visión mucho más amplia y estética.

aminar por las calles de la que se considera la primera ciudad del Nuevo Mundo, sin lugar a dudas tiene su encanto, una magia que hechiza. No es sorpresa entonces que en 1990 la Zona Colonial de Santo Domingo fuera declarada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura, UNESCO, como Patrimonio de la Humanidad. Sus rincones, paredes, casas y edificaciones tienen mucho qué contar; nos esperan con los brazos abiertos, ávidos de mostrarnos sus riquezas, mismas que maravillan a los innumerables turistas que transitan por este casco antiguo, de sol a sol. Y a pesar de que veíamos cómo se venía abajo, gracias a distintas alianzas de carácter público-privado, poco a poco está recuperando su esplendor. Precisamente en este plan de remozamiento, reestructuración urbana y apertura de nuevos comercios y espacios públicos que se viene dando hace pocos años, nace en una de sus calles más emblemáticas, Las Mercedes, un recinto dedicado a la promoción de nuestra artesanía, Desireé Cepeda, que desde su entrada llama la atención hasta del más huraño gracias a su decoración y artículos que muestra. Pareciera que entramos a la casa de nuestra abuela, esa que nos espera siempre en todo momento. Un culto a lo ancestral. Exalta la dominicanidad

Tomando como punto de partida la cultura, esta tienda-taller busca difundir lo mejor de nuestros artesanos, a quienes la propia Desireé, dado sus conocimientos y experiencia de más de dos décadas en al área, incentiva constantemente a mejorar sus producciones, algo muy necesario para dar vida y brillo a esta rama artística que de una u otra forma se percibe “inferior”, aunque para nada no lo sea, al menos la que allí presentan. Se trata de un espacio de colaboración en el que las creaciones de la propia Cepeda son materializadas gracias a su profesional equipo, quienes en conjunto elaboran arte-objetos en materiales como fibra, guano, tela, madera, hierro y barro. l


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historia de la medicina

salón de la fauna

El Juro Médico

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l Juro Médico Dominicano que nació con la Independencia de la República Dominicana, como herencia del Jure Medical Haitiano, fue el organismo gubernamental regulador del ejercicio de las profesiones médicas. Se formalizó como un reglamento en 1882 y como Ley en 1883. Sin embargo, desde el momento de la independencia se autorizaban farmacias y médicos desde los ayuntamiento y se promulgaron reglamentos en 1846 y 1857. El doctor Pedro Delgado fue un gran protagonista de esa institución, ya que el Juro Médico el otorgó en 1844 el nombramiento de médico de tercera clase, en 1845 como médico de segunda clase y en 1860 como médico jefe del Hospital militar Presidente del Juro Médico. En 1882 se emitió un reglamento para el Juro Médico que incluía por primera vez a un boticario. De igual forma establecía con claridad que nadie podía dedicarse a la profesión de Boticario o Farmacéutico sin el titulo correspondiente. En ese reglamento se prohibía a los profesionales de la medicina establecer boticas, regentearlas ni expender medicamentos bajo pretexto alguno, a menos que se encontrasen en una población o lugar en donde no existan boticas. Entonces les podían suministrar a los enfermos aquellas medicinas indispensables para su curación. En 1883 el Juro Médico impidió el ejercicio profesional del doctor Juan Justo Osorio, quien se dedicaba a la Medicina General y Oftalmología en Santiago de los Caballeros. Tanto el doctor Osorio como el Licdo. Savarit, publicaron anuncios en la prensa en noviembre del 1883, luego de que el representante del Juro Médico, doctor Eusebio Pons aprobara sus documentos. Esos médicos provenían de Cuba y España. También se registra gracias a los reportes del Juro Médico que en 1887 vinieron un grupo de médicos ingleses a trabajar en Sán-

chez, de ellos el más importante fue el doctor Joseph Eldon, quien residió por largo tiempo en nuestro país. El presidente del Juro Médico desde la promulgación de la ley de 1883 fue el doctor Juan Bautista Alfonseca que falleció en 1900 y le sustituyó el Licdo. Rafael Delgado y se nombró Secretario al doctor Luis M. Betances. Eran vocales los doctores Salvador Gautier, Ramón Báez y Ernesto Lyon, así como los Licdos. Manuel Mallen, Alfredo Rodríguez y Virgilio Lamarche. En cuanto al ejercicio de la profesión medica, el Juro Médico en su reporte del 1901 hace escasa referencia a la situación de la Ciudad de Santo Domingo, sin embargo, se aprecia mucho detalle en las provincias. En particular, el doctor Morín de Aragón, médico español radicado en Moca y quien era delegado del Juro Médico en la provincia Espaillat se quejaba de las terribles condiciones en que se encontraban los servicios médicos y de la presencia de “curanderos, brujos, adivinos, mediums, curiosos, parteras ad hoc y expendedores de medicinas oficinales y de patentes, en toda pulpería, tienda o garita de pueblos y campos”. Lo peor era la actitud desafiante de esos personajes y la dejadez de las autoridades para hacer cumplir la Ley. En Samaná existía un solo médico, el doctor Bienvenido Pou, que era a su vez el delegado del Juro Médico. En Sánchez solo había un Médico titular, el doctor Alberto Gautreau y en Sabana de la Mar un Farmacéutico, el Lic. Francisco Lizardo. En la Provincia de Barahona ejercían el doctor Francisco González y el doctor Salustiano Fanduiz. En la Provincia Duarte estaban registrados en 1901 los doctores Juan Justo Osorio, Luis Corona, Rafael Pérez y Ramón Rosas. Las leyes sufrieron frecuentes modificaciones para favorecer la autorización al ejercicio a personas sin los requerimientos formales, pero que eran amigos de los alcaldes de las diversas poblaciones. l DR. HERBERT STERN

Richard Williams (DÉCIMA CIBAEÑA) William fue animadoi De muñequitoj famoso Ei conejo muy goloso Roger Rabbit e lo mejoi Bucado poi saitiadoi De Jésica se enamoró A tuei que lo vio encantó E la magia dei dibujo E como si fuera embrujo Ei cine no caducó.

De Diney Richai salió Para solito volai Y así podei dibujai Lo que ei se imaginó La Pantera Rosa animó “Ei ladrón y ei zapatero” No se pudo vei entero Poi faita di uno billete El Aite con su grillete Que al aitita deja en cuero. l JOSÉ MERCADER


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Una muestra de la cultura dominicana

Para la interiorista, artesana y gestora cultural Desireé Cepeda, este espacio es un sueño hecho realidad que espera siga evolucionando. FUENTE EXTERNA. <VIENE DE LA PORTADA

Más que una tienda

Artesanos de los reglones textil, madera, bisutería y pintura convergen de la mejor forma en una propuesta de piezas únicas que exalta y rinde tributo a nuestras costumbres. Uno de los puntos que más llama la atención del lugar a todos sus visitantes es su acogedor y coqueto patio interno, en el que se han dispuesto mesas donde pueden degustar las delicias del Fogón de la Luna, una línea de conservas preparada especialmente para su asiduo público, que incluye desde sancocho, berenjenas sobre casabe, mollejas al ron, bacalao y molondrones con coco, hasta yaniqueques y jalea de batata, por solo mencionar unos cuantos platos. Todos con un toque gourmet, a pesar de ser recetas de nuestra cocina tradicional regional; en esta ocasión equilibradas en ingredientes, forma de elaboración y presentación, ideas de la misma Desireé. Respecto a las bebidas, cuentan con una variedad cócteles tropicales y tradicionales como la Mamajuana, así como varios estilos de café dominicano.

En su tarea de exhaltar nuestra cultura en todas sus manifestaciones, Desireé Cepeda organiza con frecuencia paseos guiados por la Zona Colonial, conlos que propone un recorrido por puntos claves que hacen de la misma una zona privilegiada y de ensueño, gracias a su exclusivo emplazamiento. Se recorren sus calles, apreciando el trazado urbano, así como las viviendas icónicas. Pero más que eso, su interés radica en que los participantes entiendan cómo se vive en la zona, al tiempo que conozcan sus leyendas.

Buena acogida

La creadora de este concepto, que ya tiene dos años de historia, agradece el respaldo recibido por locales y extrajeros, especialmente de los intelectuales y artistas dominicanos. Destaca además que le sorprende la cantidad de jóvenes que acuden al espacio y manifiestan con entusiasmo que regresarán con sus familiares, lo que entiende se deba al carácter de nostalgia que despierta el mero hecho de atravesar la puerta de entrada. En este aspecto, cabe destacar que el Clúster Turístico de Santo Domingo llevó a cabo la premiación MYPE Colonial, resultado este espacio ganador del primer lugar en la categoría Comercio. Esta iniciativa es un reconocimiento a las micro y pequeñas empresas del Proyecto de Revitalización Comercial y Urbana de Ciudad Colonial que se realiza con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo a través de su Laboratorio de Innovación BID Lab. l

Punto turístico

Se ha convetido en un punto de encuentro para amantes del arte. FUENTE EXTERNA.

Por su particularidad en materia de arquitectura, decoración y productos que ofrece, resulta un imperdible de la zona para los turistas, donde pueden conocer a fondo nuestras raíces como pueblo”.


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Irreverencias y profanaciones de Mark Twain (4) PEDRO CONDE STURLA pinchepedro65@yahoo.es

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na parte importante de la vida y la obra y las ideas políticas de Mark Twain quedó más o menos oculta o disimulada, o más bien censurada, y no fue conocida por sus contemporáneos. El mismo Twain escribió o dictó una especie de autobiografía bajo el acuerdo de que no fuera publicada hasta cien años después de su muerte. La intención de Mark Twain era no herir susceptibilidades y poder escribir con “una libertad que no podría tener de ninguna otra manera”. Cuando la obra salió a la luz pública en 1910 tuvo un éxito arrollador. Otro tipo de censura fue la que ejerció su amante esposa, su consejera espiritual, que fue además su más íntima crítica literaria. Ella lo aconsejaba, a veces quizás lo amonestaba, pero las decisiones de dar o no dar algún escrito a la prensa se tomaban al parecer de común acuerdo. En cambio, después de la muerte de Mark Twain, sus herederos suprimieron ciertos textos de carácter religioso o mejor dicho antireligiosos, irreverentes, sacrílegos. Entre ellos “Cartas desde la Tierra”, que no se conoció hasta 1962, “El misterioso extranjero”, que se publicó en 1916, y “La pequeña Bessie”, que tuvo que esperar hasta 1972 para llegar a manos del público y darse a querer. En esta ultima obra Mark Twain pone un poco en ridículo el cristianismo y al terrible dios de la Biblia, pero es posible que Mark Twain sólo tuviera problema con el dios de las religiones oficiales, establecidas y no con su dios personal. No era siempre un creyente, pero no era siempre un descreído.Su hija Clara -la única de los cuatro hijos e hijas que tuvo con Olivia Langdon y que no vio morir, aparte de ver morir a Olivia Langdon“comentó que hacia el final de la vida su padre pensó mucho sobre el tema de la vida después de la muerte: ‘A veces creía que la muerte lo acababa todo, pero la mayor parte del tiempo estaba seguro de una vida más allá”’. La censura propiamente dicha la sufrió Mark Twain cuando trabajaba como periodista en el periódico “The califor-

Mark Twain. FUENTE EXTERNA

nian” de San Francisco. Los editores no sólo se negaron a publicar unos artículos sobre la discriminación y abusos que sufrían los chinos y sobre la brutalidad policiaca en esa ciudad, sino que también lo echaron del trabajo. Sin trabajo y sin dinero, Mark Twain cayó en un estado depresivo que por poco lo conduce al suicidio. De hecho, según se afirma, llegó a ponerse una pistola en la sien. La censura más arbitraria y probablemente frustrante y al mismo tiempo indignante fue la que le aplicaron a un breve texto, un luminoso relato, una “Oración de guerra”, imbuida del más hondo y auténtico sentido humanista, que Mark Twain escribiera a propósito de la guerra filipino-estadounidense en1905. Esta vez no se trataba de censura religiosa, a pesar de las apariencias, sino de censura política. La más burda censura política. Una oración de guerra que cualquier escritor hubiera deseado escribir. Mark Twain se sentía asqueado por la intervención de los Estados Unidos en la guerra de España contra sus últimas colonias con el propósito de adueñarse de todas, como en efecto hizo: Filipinas, Cuba, Puerto Rico, y escribió un relato pacifista que como todos los grandes relatos pacifistas era en verdad incendiario, una “Oración de guerra” que es una oración de paz.

Mark Twain envió la oración a sus editores de “Harper’s Bazaar” el 22 de marzo de 1905 y se la rechazaron. Le dijeron que no era apropiada para “una revista para mujeres”. Mark Twain escribiría amargamente : “No creo que la oración se publique en mi tiempo. Solo a los muertos se les permite decir la verdad’: ‘Como el autor tenía un contrato en exclusiva con la editorial Harper & Brothers, que se negó a publicarlo por su carácter polémico en la época, Oración de guerra permaneció inédito hasta 1923”. Lo que sigue a continuación es la primera parte del relato, que no se entiende cabalmente sin la segunda, un relato que pertenece a un tipo de literatura que de alguna manera dignifica, enaltece de muchas formas posibles la condición humana: Oración de Guerra (primera parte)

Mark Twain Fue una época de gran exaltación y emoción. El país se había levantado en armas, había empezado la guerra y en cada pecho ardía el fuego sagrado del patriotismo; se oía el redoble de los tambores y tocaban las bandas de música; tiraban cohetes y un montón de fuegos artificiales zumbaban y chisporrotea-

ban. Allá abajo, a lo lejos, de las manos, tejados y balcones, ondeaba al sol una espesura de banderas brillantes. De día, por la ancha avenida, los jóvenes voluntarios desfilaban alegres y hermosos con sus uniformes; a su paso los orgullosos padres, madres, hermanas y enamoradas los vitoreaban con voces ahogadas por la emoción. De noche, en las concurridas reuniones se escuchaba con admiración la oratoria patriótica que agitaba lo más hondo de sus corazones, y que solía interrumpirse con una tempestad de aplausos, al tiempo que las lágrimas corrían por sus mejillas. En las iglesias los pastores predicaban devoción a la bandera y al país, y en favor de nuestra noble causa imploraban ayuda al dios de las batallas con una elocuencia tan efusiva y fervorosa que conmovía a todos los oyentes. De hecho, era una época próspera y alegre, y los pocos espíritus temerarios que se aventuraban a desaprobar la guerra y a albergar alguna duda sobre su rectitud, enseguida reciban un castigo tan duro y severo que, para su propia seguridad, inmediatamente retrocedían espantados y no volvían a ofender en ese sentido. Llegó el domingo por la mañana. Al día siguiente los batallones partirían hacia el frente; la iglesia estaba a rebosar. Y allí estaban los voluntarios, con sus rostros iluminados por visiones y sueños milicianos. El austero avance de tropas, el ímpetu incontenible, el ataque desenfrenado, los sables relucientes, la huida del enemigo, el tumulto, el humo envolvente, la búsqueda feroz y la rendición. Y luego, de regreso al hogar, los héroes condecorados, bienvenidos, venerados, inmersos en un mar de oro de gloria. Al lado de los voluntarios se sentaban sus seres queridos, orgullosos, contentos y envidiados por los vecinos y amigos que no tenían hijos o hermanos a quienes enviar al campo de honor, para vencer por la bandera o, caso contrario, sucumbir a la más noble de las muertes nobles. El servicio religioso continuó. Se leyó un capítulo del Antiguo Testamento sobre la guerra y se rezó la primera plegaria, seguida de un estallido del órgano que sacudió el edificio. Y de un impulso la congregación se levantó con brillo en los ojos y latidos en el corazón: ¡Dios Todopoderoso! ¡Tú que ordenas, el trueno es tu trompeta y el rayo tu espada! Después vino la oración larga. Nadie recordaba algo semejante por lo apasionado de la súplica y lo conmovedor y bello de su lenguaje. En esencia, la oración pedía al Padre de todos nosotros, benigno y siempre misericordioso, que velara por nuestros nobles y jóvenes soldados y les proporcionara auxilio, consuelo y ánimo en el afán de su patriótica tarea; que los bendijera y protegiera con Su poderosa mano en la batalla; que los fortaleciera y les diera confianza para que fueran invencibles en el ataque sangriento; que les ayudara a aplastar al enemigo y les concediera, tanto a ellos como a su patria y su bandera, la gloria y el honor imperecederos. l https://nuevotallerdeletras.blogspot.com/ Amazon.com: Pedro Conde Sturla: Books, Biography, Blog, Audiobooks, Kindle http://www.amazon.com/-/e/B01E60S6Z0.


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Apuntes de infraestructura

Recorridos de la apetencia PEDRO DELGADO MALAGÓN

pedrodelgado8@gmail.com

Confieso que mi estómago no se acostumbra a la nueva cocina. No puedo soportar una molleja de ternera que nada en una salsa salada, y me es imposible, comer un picadillo, compuesto de pavo, de liebre y de conejo que pretenden hacerme ver como una sola carne (…). En cuanto a los cocineros, no soy capaz de soportar la esencia de jamones, ni el exceso de morillas y de champiñones, de pimienta y de nuez moscada con los cuales disfrazan unos manjares muy sanos por sí mismos. VOLTAIRE Los norteamericanos se comerán hasta la basura, siempre que la rocíes profusamente con ketchup. Henry MILLER

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a historia de la cocina, en última instancia, es una historia del apetito, de las costumbres y del gusto. La cocina procede de dos fuentes: una es popular; la otra, sabia. Existe una comida campesina (plebeya, del ama de casa o de la modesta cocinera doméstica) y una cocina de profesionales que sólo creadores ardorosos, y con dedicación exclusiva, pueden realizar. La primera tiene a su favor el ser una culinaria del terruño, del mercado, que explota los productos de la región y según la temporada. Todo en estrecha relación con la naturaleza y basada en un ‘saber hacer’ hereditario, transmitido por las vías inconscientes de la imitación y la costumbre. Como decir: fórmulas de cocción ya probadas, pacientemente aplicadas, y en estrecha dependencia con cierto instrumental de cocina ya arraigado por la tradición. Este tipo de cocina ‘no viaja’ o ‘viaja mal’, esto es, se corrompe con los desplazamientos culturales y geográficos. La segunda (la ‘cocina de autor’) se basa tanto en los hallazgos y los intercambios como en la experimentación. La historia de la gastronomía es una sucesión de permutas y dificultades, de abandonos y reconciliaciones entre la cocina corriente y la cocina con arte. El arte, aun siendo creación personal, es imposible sin una base artesanal. Si la cocina es un refinamiento de la alimentación, la gastronomía es un perfeccionamiento de la cocina misma. Un chef que no empieza por cocinar y combinar

los productos básicos de la cocina, por lo menos tan bien como un ama de casa, es un impostor. La gran cocina no pertenece imperiosamente a los privilegiados. Las clases ricas, las naciones ricas, no siempre son las que mejor comen. En muchos pueblos pobres se elaboran platos exquisitos y asombrosos, como la ‘barbacoa’ de los indios de México (cabrito cocido lentamente bajo tierra caliente), o el ‘mole poblano’, también de México (guiso de pavo al chocolate). Con la nación más opulenta del planeta como paradigma, Octavio Paz ha dicho: “La cocina norteamericana tradicional es una cocina sin misterios: alimentos simples, nutritivos y poco condimentados (...) El placer es una noción (una sensación) ausente de la cocina yanqui tradicional”. Pero si el nivel de vida no basta para suscitar el gran arte, tampoco una tradición gastronómica es capaz de resistir una miseria muy dura y prolongada. La tradición no puede perpetuarse sin una práctica cotidiana, y no habrá consagración de los hábitos sin un mínimo de bienestar o desahogo. “La comida del dominicano —una vez dije— no es la ‘cocina de palacio’, sino un producto de la etnología, o de una mezcla de biología y etnología”. Desde el siglo pasado, el dominicano de clase media almuerza cotidianamente lo mismo: arroz, habichuelas, carne (de pollo, de cerdo o de res) y plátano: los cuatro cuarteles de la voluntariosa ‘bandera dominicana’. El arroz y la habichuela se ligan, en ocasiones, para producir el ‘moro’. El arroz y la carne también hacen mezcla y provocan un sabor obstinado: el arroz con pollo. Una o dos veces a la semana, si acaso, se prepara el ‘sancocho’: de ‘víveres’ o de habichuelas rojas. Comerse un pato o una guinea guisada al vino es cada vez más infrecuente y exótico. Salvo en las poblaciones costeras, los dominicanos de clase acomodada ingieren muy poco pescado. La preparación del pescado frito, o de la ‘minuta’ o del ‘pescado con coco’, resulta habitual únicamente en Samaná, Sabana de la Mar, Miches, San Pedro de Macorís, Barahona y otros pueblos a orillas del mar. El chivo guisado con orégano es un plato corriente tan sólo en las mesas del noroeste o del sur profundo. Cerca de la frontera, el chivo se hace acompañar de ‘chenchén’, suerte de engrudo que los haitianos fabrican con harina de maíz muy gruesa. El ‘puerco asado a la puya’, tradicional o ‘chilindrón’ (relleno de moro), aparece como un manjar para ocasiones especiales y, claro está, en las Navidades. La dominicana —sencilla, estática; aunque, en ocasiones, mágica— es una cocina con líneas rezagadas de la culinaria medieval. Así, la fuerza de las especias, de los azúcares y de los ácidos (y más que nada su mezcla) tiende a matar todo

Arroz, habichuela, carne y plátano: “la bandera dominicana”. F.E.

gusto diferente. La revolución gastronómica ocurrida en Europa durante los siglos XVII y XVIII supuso, en principio, una búsqueda de sabores más refinados —del verdadero sabor natural de cada producto— frente a esa voluminosa artillería gótica. Los primores de aquella subversión coquinaria no llegaron, por desdicha, hasta un islote que sobrevivía entonces gracias a la limosna bochornosa del ‘situado’. Es evidente que la gran cocina ‘sabia’ surge y se desarrolla en aquellos lugares donde existe ya una buena cocina tradicional, deleitable y variada, que le sirve de fundamento. Nuestra cocina cotidiana —aquella que se basa en los productos del suelo y aparece vinculada a una sabiduría patrimonial— ha evolucionado muy poco en los últimos cien años. Los grandes cocineros nacionales (que los hay, y estupendos) consagran su arte preferentemente a la elaboración de platos para entendidos, para gourmets, con un pronunciado sesgo hacia la gastronomía francesa, italiana o española. Salvo excepciones no siempre honrosas, carecemos de restaurantes y establecimientos donde la tradición culinaria nacional sea objeto de innovación y ensayo, bajo la tutela de grandes artífices. El deseo de remediar una cierta pobreza, una determinada monotonía en la culinaria propia, nos ha llevado a importar platos extranjeros de marcada sapidez. Pero estos no solamente representan comidas exóticas, sino también fabricaciones de origen popular o campesino. Es el caso, por ejemplo, de la pizza napolitana, de la lasagna a la boloñesa, del cus-cús marroquí y argelino, de la paella española, de la feijoada brasileña, de los tacos y moles mexicanos, del roast-beef a la inglesa, de las berenjenas a la turca, del chofán y el chopsuey del Chinatown californiano, de los sushi y sashimi japoneses. Estas comidas regionales, en tanto satisfacen los apetitos globalizadores de la clase media nacional —sus veleidades internacionalistas—, ahogan el florecimiento

de una verdadera gastronomía cimentada en los productos y usos del país. Imposible pasar por alto, además, que las revoluciones gastronómicas son igualmente revoluciones en la terminología. Como fuera el caso de la ‘nueva cocina francesa’ —la nouvelle-cuisine—, se trató más de un aparato verbal, de una prosopopeya que de una verdadera transfiguración gastrológica. El periodista Honoré Bostel se burló, en 1978, de las innovaciones retóricas de esta escuela (poco menos que extravagante e insípida en sus resultados). Escribió él: “Veamos cómo hay que proceder para disfrutar de estos últimos gritos de la moda si se desea proponer un menú ‘in’: 1-Bautizar las entradas con nombres de postres. Por ejemplo, para empezar, Sorbet de fromage de tête (sorbete de cabeza de jabalí). 2-Invertir el nombre del plato principal, sobre todo en lo que concierne a carnes y pescado. Ejemplo: Rumsteak de sole (Solomillo de lenguado) o Darne de boeuf mode (Zarzuela de vísceras). 3-No olvidar que los pasteles sólo pueden ser de legumbres o pescado (y preferiblemente pequeños). 4-Reconvertir el nombre de los postres en nombres de entradas. Por ejemplo: Soupe de figues o de fraises (Sopa de higos o de fresas). De esta forma no será el plato sino la sutileza de la sintaxis la que llamará la atención”. Nuestras flamantes élites económicas concurren asiduamente a restaurantes franceses, italianos y españoles. En ocasiones se procura tan sólo la excitación del menú, la provocación del nombre, la musicalidad ocasionada por el título de un plato: lengua de ternera en gelatina, áspics de crestas y riñones, chaud-froid de faisán, darnes de salmón, galantinas de merluza en mantequilla de Montpellier. Henri Bergson escribió: “Así, cuando yo degusto un plato de reconocido prestigio, su nombre, además de su éxito, se interpone entre mi sensación y mi conciencia, hasta creer que el sabor me agrada, mientras que un mínimo esfuerzo de atención quizá me probaría lo contrario”. La gastronomía, como toda costumbre, cambia y ordena sus valores con el tiempo y los contextos. La cocina nuestra, la entrañablemente propia, de verdad, muy poco ha variado y muy poco levanta hoy la cabeza. Recluida inapelablemente en el hogar, casi desterrada de los lugares públicos, la culinaria nacional exige de brotes lozanos, de renuevos iluminados por el talento y la fantasía. Porque con tanto fast-food en las calles y plazuelas, con tanta pizza y hamburguesa trashumantes, vivimos el riesgo de perder lo poco que aún nos queda (custodiado en la memoria, tal vez, por la fragancia recóndita de aquella mesa servida otrora por la abuela…). l


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El Caribe desde el golfo de México ANTONINO VIDAL ORTEGA Investigador centro de Estudios caribeños PUCMM antoninovidal@pucmm.edu.do

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ace veinte años, cuando recién acabé de concluir mi tesis doctoral, que posteriormente se editó en un libro llamado Cartagena de Indias y la región histórica del Caribe 1580-1640, tuve la oportunidad de viajar a ciudad de México donde amablemente fui invitado por dos investigadoras del Instituto José María Mora, que sin duda alguna, durante los largos años de mi investigación doctoral habían sido un referente en mis lecturas y en la construcción conceptual de mi óptica del Caribe, que ya en ese momento saltaba de las concepciones nacionales a una región más amplia que incluía las islas y las costas continentales, aquello que los norteamericanos de la era de Reagan empezaron a llamar en los años ochenta del siglo pasado, la gran cuenca del Caribe. Las dos investigadoras mencionadas son Johanna Von Granfenstein, autora de texto tan relevantes como El golfo Caribe y sus puertos y el Caribe en los intereses imperiales y Laura Muñoz, que publicó trabajos destacados como El golfo Caribe, de límite a frontera de México y México y el Caribe. Vínculos, intereses, región. Ambas me ofrecieron un espacio en un seminario de investigación que por entonces tenían y me permitieron presentar mi trabajo doctoral centrado en el Caribe de la primera mitad del siglo XVII, tiempo en el que la ciudad puerto de Cartagena de Indias se convirtió en el eje articulador del comercio de la región desplazando a la ciudad de Santo Domingo, que lo había sido durante la primera mitad del siglo XVI. Fue una oportunidad inolvidable para mí exponer en uno de los centros de investigación que por aquel entonces ya tenía una de las producciones más notables de estudios de la región. Eso no ha cambiado durante los últimos veinte años, el instituto Mora es el referente principal de la academia mexicana en los estudios del Caribe y tanto su producción académica, como en la formación de personal de investigación su labor es más que notable. Los días 28 y 29 de noviembre se celebró, una vez más, uno de sus seminarios de más larga data que mantiene, El Caribe, visiones históricas de la región, coordinado por la doctora Laura Muñoz, que inició como seminario interinstitucional en el año 2002. Desde entonces ha logrado consolidar un gru-

po de trabajo que se reúne de manera presencial una vez al año, integrado por investigadores de diversas disciplinas y provenientes de variadas instituciones internacionales que coinciden en el objetivo de tratar de entender mejor al Caribe, a sus sociedades, sus políticas, su historia, su cultura y su evolución económico-social. En esta ocasión, el centro de estudios caribeños de la PUCMM fue invitado y estuvo representado por la doctora MuKien Sang Ben y el que suscribe, teniendo con ello la oportunidad de presentar el doctorado en Historia del Caribe, la maestría en estudios caribeños y el proyecto de investigación Conneted Wordls de la Unión Europea en el que participamos junto a catorce instituciones europeas, caribeñas y latinoamericanas.

La mayoría de los trabajos presentados durante todos estos años se enmarcan, tomando las palabras del historiador Pedro L. San Miguel acerca de las Visiones del Caribe, en uno de cuatro metarrelatos: la geopolítica, los dilemas de los procesos económicos, la identidad y las resistencias de los subalternos. Quizá, todos inmersos en un relato mayor: el de la dualidad de civilización y barbarie en sus diferentes manifestaciones”.

En esta ocasión, compartimos el espacio con especialistas tan destacados como el colega puertoriqueño Pedro L. San Miguel, los dominicanos Juan Alfonseca y Elisa Lister, los cubanos Juan Abreu y Yolanda Wood, y colegas mexicanos como María Teresa Cortés Zabala, de la Universidad de Michoacán; Gabriela Pulido, del Instituto de Antropología e Historia; Margarita Vargas, Enrique Camacho e Isabel de León, de la Unan; Margaret Shrimpton, de la Universidad de Yucatá, Ana Elvira Cervera, Rafal Reichel, Alvaro Alcántara y varios estudiantes de posgrados que alimentaron las discusiones con sus nuevas propuestas investigativas. La mayoría de los trabajos presentados durante todos estos años se enmarcan, tomando las palabras del historiador Pedro L. San Miguel acerca de las Visiones del Caribe, en uno de cuatro metarrelatos: la geopolítica, los dilemas de los procesos económicos, la identidad y las resistencias de los subalternos. Quizá, todos inmersos en un relato mayor: el de la dualidad de civilización y barbarie en sus diferentes manifestaciones. Según el primero de tales metarrelatos, el Caribe se concibe como un espacio definido fundamentalmente por fuerzas geopolíticas. La segunda de esas metanarraciones sostiene que la economía ha tenido un papel más determinante aún en los imaginarios sobre el Caribe. En el tercero, que gira alrededor de las identidades, el color, la etnicidad o los orígenes nacionales actúan como factores cardinales en la configuración de las interpretaciones identitarias del Caribe. Finalmente, las resistencias, en particular de los subalternos, remiten a las formas de oposición a los sectores dominantes y a las estructuras de poder, sobre todo el colonialismo, que históricamente han operado en la región. Los diferentes trabajos presentados a lo largo de los años muestran las tendencias en la investigación, el predominio de ciertos temas, los que se ponen de moda, pero también, las ausencias, los silencios, que también revelan los intereses de los caribeñistas. Para nuestro proyecto es un reto y un desafío participar en estos espacios internacionales de alto nivel académico, donde uno puede nutrirse de las experiencias y trabajos de los colegas internacionales en diálogos donde predomina el pensamiento crítico y se construyen nuevas interpretaciones y avances en el entendimiento de una región, tan rica como compleja, que por demás necesita conocerse y quererse un poco más. De otro lado, también mencionar el esfuerzo que hacemos por hacer presente nuestra producción científica desde las ciencias sociales a pesar de las dificultades que ello implica en un país como República Dominicana, donde inexplicablemente el desarrollo de las ciencias no es una prioridad de gobierno, y los pocos gestores de la ciencia que hay tienen un concepción limitada y pobre de que esta solo se circunscribe a las ciencias duras, como si no entendieran el mundo actual y las graves consecuencias sociales y ambientales que tiene esa mirada limitada. ¿Será verdad como sostenía Max Weber que política y ciencia son incompatibles? l


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La boleta electoral: Evolución, luces y sombras en el panorama electoral dominicano (2) 1962-2000 FLORALBA JIMÉNEZ • fjimenez@elcaribe.com.do

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ontinuamos en esta segunda entrega con nuestro recorrido revisando las distintas modificaciones que ha sido sometida la boleta

drían todos los requisitos mandados a observar por el artículo 101 de la Ley Electoral. Los candidatos y agrupaciones políticas que participaron fueron: Doctor Rafael Abinader, por la Alianza Social Demócrata; doctor Joaquín Balaguer, por el Partido Reformista; Narciso Isa Conde, por el Partido Comunista Dominicano; el senador Salvador Jorge Blanco, por el Partido Revolucionario Dominicano; el doctor Jaime Manuel Fernández, por el Movimiento de Conciliación Nacional; el ex presidente Juan Bosch, por el Partido de la Liberación Dominicana; el general retirado Elías Wessin y Wessin, por el Partido Quisqueyano Demócrata y el señor Rafael (Fafa) Taveras, por una coalición de partidos de la Izquierda Unida. El ganador de estos comicios fue el doctor Salvador Jorge Blanco.

electoral.

Elecciones 1978

Para las elecciones de mayo de 1978, y con el lema “Votar es el primero de los deberes ciudadanos”, la Junta Central electoral inició la labor de difusión de todo lo relativo al proceso que culminó con la celebración de los comicios de mayo de 1978. Además, dispuso el sistema de voto a regir en las mismas, el cual consistió en la impresión de dos boletas para cada partido, las cuales estaban separadas por una línea perforada que permitía desprenderla fácilmente a voluntad del elector, de manera que el votante pudiera seleccionar las candidaturas presidencial y vicepresidencial de un partido y las candidaturas locales de otro partido, en caso de que así lo decidiera. El diseño consistió en una boleta pequeña para las candidaturas nacionales, presidente y vicepresidente de la república, y otra más grande para las demás candidaturas: Síndicos y Regidos y sus suplentes, Senador y Diputados. Estas boletas tenían impresas la foto del candidato aspirante a la presidencia de la República. Los partidos que concurrieron a las elecciones realizaron una intensa labor educativa a su militancia para adiestrarlos a este nuevo sistema de votación. Los candidatos y partidos que participaron fueron los siguientes: Joaquín Balaguer, en ese momento presidente y que buscaba un cuarto mandato constitucional por el Partido Reformista, con el apoyo de tres partidos del sistema; Antonio Guzmán Fernández, por el Partido Revolucionario Dominicano; Francisco Augusto Lora, por el Grupo de Oposición Unida, integrado por el Movimiento de Integración Democrática, Movimiento de Conciliación Nacional y el Partido Quisqueyano Demócrata. El Partido Revolucionario Social Cristiano, postuló a Jorge Alfonso Lockward; por el Movimiento de Salvación Nacional, Luis Julián; Juan Bosch; por el Partido de la Liberación Dominicana, por el Partido Comunista Dominicano, Narciso Isa Conde,y finalmente por el Partido Demócrata Popular, Luis Homero Lajara Burgos. Estas elecciones fueron ganadas por el Partido Revolucionario Dominicano.

Elecciones de 1986 Foto del facsímil de la campaña educativa de la JCE, de abril de 1986, que muestra el diseño de la boleta, así como la forma de ejercer el sufragio. FUENTE EXTERNA

Elecciones 1982

El 15 de diciembre de 1981 el debate para la definición del tipo de boleta que se debía utilizar en los comicios de mayo, se tornó bastante interesante, al punto que nueve partidos políticos y cinco movimientos independientes sugirieron a la Junta apoyar el sistema de boleta única, bajo el alegato de que el mismo ahorraría al país recursos y aportaba diafanidad al proceso. Solo el Partido Reformista y Unión Cívica Nacional, se opusieron al nuevo mecanismo de votación planteado oficialmente por técnicos de la Junta Central Electoral. Un grupo de 51 abogados advirtió que la Junta Central Electoral (JCE) incurrirá en “un exceso de poder” si utilizaba el sistema de la boleta única en los comicios, sin antes ser modificada la vigente ley Electoral. Sin embargo, después de varios meses creando expectativas sobre la posibilidad de instaurar la boleta única para esos comicios, una aspiración de varios partidos desde hacía dos décadas, la JCE sucumbió ante las presiones y hasta “amagos de chantaje” formulados por el Partido Reformista, y en enero de 1982 decidió mediante resolución que las mismas se imprimieran en una sola hoja con una serie de perforaciones que las hicieran fácilmente separables, y que conten-

Estos comicios se vieron también envueltos en la polémica, que como pudimos observar en la primera entrega de este trabajo, fue una constante a la hora de la toma de decisión relativa al tipo de boleta más adecuada en cada certamen. La resolución 6-85, del 28 de junio de 1985, la JCE dispuso, previo acuerdo con los partidos, adoptar el sistema de Boleta Única, la cual consistía en una hoja de papel grande que destacaba con claridad las imágenes, colores, símbolos y número de cada partido y movimiento independiente, lo que hacía más fácil la selección de los candidatos participantes. El votante haría una cruz, o una raya, o una equis en el recuadro de la imagen del candidato de su preferencia, con una de cuyas señales arrastraría a todas las demás candidaturas del partido o agrupación. Con este nuevo sistema el votante no podía fraccionar el voto, se eliminaba la compra y venta y se ahorraba recursos que se requerían para la impresión de boletas para cada partido. Finalmente, el 6 de marzo de 1986, el presidente del supremo tribunal electoral, doctor Caonabo Fernández Naranjo, expresó que la boleta de votación no sufriría ningún tipo de variación. Los candidatos fueron Juan Bosch, por Partido de la Liberación Dominicana; Marino Vinicio Castillo, por la Fuerza Nacional Progresista; Joaquín Balaguer, por el Partido Reeformista Social Cristiano; Narciso Isa Conde, por el Partido Comunista Dominicano; Jacobo Majlu-

ta por el Partido Revolucionario Dominicano y La Estructura y Jorge Martínez Lavandier, por el PDN. Estos comicios los ganó el doctor Joaquín Balaguer. Elecciones 1990

Nueva vez el tema del diseño de la boleta de votación para las elecciones de mayo de 1990 volvió a concitar críticas por la aparente “torcedura de brazo” a la Junta Central Electoral ante las presiones de los partidos mayoritarios para que fuera modificado el modelo de triple rayado que se implementaría para esos comicios. La resolución 13-89 del 12 de septiembre de 1989, emitida por la Junta Central Electoral, para sustituir la boleta tipo arrastre por la boleta integrada de triple rayado, con la que se permitiría al elector votar por tres opciones diferentes, ya sea por el aspirante a presidente de un partido, por los aspirantes a diputados y senadores de otro y por los candidatos a síndicos y regidores de los Movimientos Políticos Independientes, originó una enorme intranquilidad en la alta dirigencia de los principales partidos tradicionales y sostenedores del sistema. El 28 de abril de 1990, la JCE, informó a la ciudadanía y a los partidos políticos que a partir de la fecha no se admitirían cambios de ningún tipo en el modelo de la boleta electoral de triple rayado que se utilizaría en los comicios del mes de mayo. Finalmente, las elecciones se celebraron bajo la modalidad de boleta única y de triple rayado. Los partidos que concurrieron al certamen fueron: el Partido Reformista Social Cristiano y aliados, y su candidato el doctor Joaquín Balaguer; el Partido de la Liberación Dominicana, con su candidato el profesor Juan Bosch y aliados; el Partido Revolucionario Dominicano, candidato José Francisco Peña Gómez y aliados; el Partido Revolucionario Independiente, y su candidato licenciado Jacobo Majluta y aliado; Fuerza Nacional Progresista, candidato doctor Marino Vinicio Castillo; Partido Acción Constitucional, con el doctor Rafael Abinader; Partido Comunista de la República Dominicana, su candidato Luis Adolfo Montás. El ganador, con un estrecho margen, fue el doctor Joaquín Balaguer, con lo cual agotaría un quinto período al frente de los destinos del país. l Continuará la próxima semana


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cds

ruta gastronómica

Mi tiempo señorías

Los platos costarricenses que debes probar

ARTISTA: ROSENDO GÉNERO: ROCK DISQUERA: RCA RECORDS

Esta producción discográfica cuenta con dos CDs más un DVD. “Aguanta el tipo”, “Muela la muela”, “Cosita”, “El ganador” y “No dudaría”, son algunas de las canciones del artista.

#Lagira de #Eldisco ARTISTA: ALEJANDRO SANZ GÉNERO: POP DISQUERA: UNIVESAL MUSIC

Este álbum del artista español recoge algunos de sus éxitos. Entre las canciones que contiene están: “Hoy que no estás”, “Aquello que me diste”, “Te canto un son”, “Mi persona favorita” y “Corazón partío”.

dvds

JESSICA BONIFACIO jbonifacio@elcaribe.com.do

L

a gastronomía de Costa Rica no tiene nada que envidiarle a las demás, ya que contiene un amplio menú que permite a los comensales degustar de diferentes sabores. Casado. Es el plato más típico en Costa Rica. Se compone de habichuelas, arroz, pimientos rojos y cebollas cortados en cubitos; plátanos fritos, una ensalada de repollo con tomate y zanahoria, y, por último, pollo, pescado, carne de cerdo o de ternera con cebollas asadas. Gallo Pinto. Es el desayuno típico de los costarricenses. Consiste en lo que nosotros los dominicanos llamamos moro de habichuelas negras. A este plato le añaden huevos fritos o revueltos, carne picada, plátanos fritos y tortillas. Una costumbre popular es verter una salsa sobre la comida. Olla de carne. Es un guiso elaborado con enormes trozos de carne, papas, zanahorias, tayota, yuca, batata, plátanos verdes, etc. Chorreadas. Son tortillas hechas a base de maíz tierno. Son dulces, húmedas y esponjosas. Chifrijos: Es básicamente un tazón de arroz, habichuelas, pico de gallo, chicharrones y guacamole (salsa preparada con aguacate). Picadillo. Este plato consiste en ve-

DIRECTOR: HANS P. MOLAND INTÉRPRETES: LIAM NEESON, DISTRIBUYE: LIONSGATE/ SUMMIT

Un conductor de quitanieves lleva una vida tranquila hasta que el asesinato de su hijo hace que se vea envuelto en una guerra entre narcotraficantes.

getales cortados en dados, siendo uno de los más comunes, la tayota. Éstos son sancochados y luego fritos con cebolla, zanahoria, ajo, en ocasiones, con un poco de carne molida.

El ceviche tico. El pescado (típicamente la lubina) se corta en pequeños cubos, se mezcla con cebolla roja picada, cilantro y un poco de pimiento rojo. Luego se marina en jugo de cítricos l

el escape Inauguran exposición “Aún recuerdo” MARÍA E. PÉREZ meperez@elcaribe.com.do

Venganza bajo cero

Casado es uno de los platos más populares de Costa Rica. Contiene arroz, vegetales, carnes y pescado. F. E.

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on el auspicio de Grupo SID, la artista plástico Kilia Llano celebró sus 25 años en el arte con la exposición “Aún recuerdo”, su primera exposición retrospectiva, que nace con la finalidad de mostrar al público su evolución creativa. De acuerdo a sus palabras, en esta selección, la cual contó con la participación del curador Jorge González, se encuentran sus mejores obras, realizadas en diferentes áreas como la ilustración, el muralismo y las artes plásticas.

“Esta exposición recoge 25 años de trabajo arduo, de éxitos y de fracasos también, pero sobre todo la experiencia ganada de un cuarto de siglo desarrollándome en estos campos”, manifestó Llano. En su discurso, Ligia Bonetti, presidenta ejecutiva del Grupo SID afirmó que “Kilia no es una artista tradicional, su trabajo trasciende el simple arte de dibujar o crear. A lo largo de su carrera de 25 años, ha sido capaz de diferenciarse del montón, y ha manifestado en sus obras, una línea gráfica y estética que marcan un estilo único, distintivo y en continua innovación”. La apertura de la exposición retrospectiva se realizó en el Monumento Fray Antonio de Montesino, donde permanecerá hasta el 10 de diciembre. l

José Miguel Bonetti, Ligia Bonetti, Kilia Llano y Jordi Portet. JOHNNY ROTESTÁN


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crítica arte LILIAN CARRASCO lilycarrascor@hotmail.com

Sufro la mengua de los afectos

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uando me encontraba a la mitad de la carrera de Historia del Arte, tuve un momento muy difícil, porque había pasado de estudiar el arte clásico, para entrar en la modernidad y, a seguidas, a la postmodernidad. Me había enamorado de la hermandad prerrafaelita, aquellas copias cuasi perfectas de la realidad, estructuradas en gran medida por el nivel de detalle, me han venido seduciendo hasta hoy. Y es que el estudio de la naturaleza se hacía cada vez más minucioso en las obras de John Everett Millais, Dante Gabriel Rossetti y William Holman Hunt. De modo que, luego de haber tenido la oportunidad de repasar las hermosas obras de este colectivo, de enamorar de todos los impresionistas, al detener la mirada, por ejemplo, en una pieza de Marcel Duchamp, se convertía en una pesadilla. Encontrarme con obras a simple vista sen-

cillas, donde se ausentaban cada vez más los elementos de los denominados fundamentos de la forma, me parecía que estaba llegando a una etapa de decadencia, hasta que comprendí gracias a las instrucciones de la maestra María Elena Jubrías que estábamos frente a una mengua de los afectos. Me tomó mucho descifrar a qué se refería mi profesora de arte postmoderno con esto. Todavía me cuesta comprenderlo, pero creo que en la actualidad he podido configurar una idea más clara al respecto, en base a la propia expresión del estudioso Fredric Jameson, quien, al referirse a la mengua de los afectos o como él mismo lo denomina: “el ocaso de los afectos”, se advierte el fin del yo burgués. El hombre ha vivido siempre para sí, el egoísmo es parte de su empaque, solo se libera de su propia complejidad cuando el amor penetra en su ser, mientras, se mantiene como ente frívolo, espacial, carente de espiritualidad. Los últimos días, por una extraña razón, me hacen reconsiderar todo lo expuesto ¿será que el declive cultural promueve la real mengua de los afectos? Pues el fin mismo de todo elemento tendente a conectar con el yo, debe disparar al interior, ahí no solo está lo bello, sino también sublime. l

crítica cine ETZEL BÁEZ etzelbaez@gmail.com

The Irishman (2 de 2)

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nnovar en el lenguaje es reservado a directores con un alto sentido para describir espacios dramáticos en los que se puedan crear varias líneas narrativas manteniendo un alto control estético. Las tres líneas narrativas sindicadas por Robert De Niro, Joe Pesci y Al Pacino, cuentan que Pesci como Russell Bufalino es quien gestiona el buen tránsito colaborativo entre la mafia y grandes entidades empresariales, sindicales y del gobierno. Así es como recluta a Frank ´El Irlandés´ Sheeran, interpretado primorosamente por De Niro, a quien le descubre su competencia como sicario y lo coloca al lado del líder sindical Jimmy Hoffa, encarnado por el resplandeciente Pacino. Todos se deben a individuos superiores a ellos a quienes les sirven, tienen cheque en blanco para actuar en sus empresas mafiosas y obtienen total impunidad siempre que se arrodillen a instancias de un esquema de Poder. Los personajes son envueltos en una dinámica de nostalgia, del pasado de una vida de traiciones. Es un elemento importante porque esa añoranza justifica los vaivenes del presente al pasado con maravillosos flashbacks que no boicotean el normal ritmo de un montaje grácil, ligero y renovador del len-

guaje. Como el filme tiene sus dimensiones dramáticas muy cargadas y bien delimitadas, la narrativa elegida fue el formato de crónica, como si El Irlandés estuviera rememorando un diario de vida. Y esto empieza en el inicio con el planosecuencia de una casa de retiro de ancianos donde él vive, la cámara se acerca y él va contándonos –y así mismo termina con otra secuencia donde les niega la verdad a unos agentes del FBI, pero sí nos la cuenta a nosotros: su vida de aprendiz que asimiló con alto sentido del deber ante la mafia su rol de sicario–. Su crónica de su vida con su visión muestra la visión gansteril de la historia reciente norteamericana mientras Sheeran-De Niro da el pasaje del tiempo envolviendo su historia con los acontecimientos políticos y los gobiernos de Eisenhower, Kennedy, Johnson y hasta llegar a Nixon. La frase “oí que pintas casas” es una fábula sobre la conversión de su vida de veterano de guerra acostumbrado a matar, luego su trabajo como chofer sindicalizado y ladrón de poca monta hasta un golpe de suerte que lo convierte en todo un señor de horca y cuchillo. Pues bien, una de las particularidades que hace del cine un arte único es su capacidad para forjar y experimentar emociones y empatías como si surgieran del fondo de nuestra alma, y no, ¡es el sello del arte! En Netflix. l HHHHH GÉNERO: drama épico. DURACIÓN: 209

minutos. H H H H H EXCELENTE | H H H H MUY BUENA H H H BUENA | H H REGULAR | H MALA

el libro vive

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obras

FRANK NÚÑEZ fnunez01@gmail.com

Alcimé y el coloquio lírico de Alfonso Trinidad

U

n sendero transitado por el gigante de la poesía norteamericana, Whalt Whitman, al llevar a sus versos las voces de los sin nombres, lo siguieron aquí Federico Bermúndez, Los humildes; Francisco Domínguez Charro, Viejo negro del puerto; Tomás Hernández Franco, Yelidá; Incháustegui Cabral, Niña la de Paya y Gatón Arce, Magino Quezada, por solo mencionar algunos. Alfonso Trinidad, patriarca indiscutido de la poesía romanense, nos revela ahora el poema Alcimé, autoría de su coterráneo José López Larache, inspirado en la vida de un brasero haitiano, toda una leyenda del batey, quien fuera para los niños de Higüeral “el abuelo de los sin abuelos”. Alcimé: desde la casa del ensueño, es el nuevo libro de Trinidad, donde recoge juicios críticos sobre el poema de López Larache plasmados por escritores como Bruno Rosario Candelier, Mu-kien Adriana Sang Ben, Justiniano Estévez Aristy y el propio compilador. El texto, dice el colofón, “fue escrito, a raíz de la muerte del aquel baluarte de la magia y el movimiento, para despertar sus ojos y alentar sus petrificaciones desde el milagro del verso y la gratitud del recuerdo que lo reivindica y lo eterniza”. “Alcimé, voy a hablarte,/ si es que aún en la penumbra de tu adiós/ me puedes oír”, expresa el primer canto. El poeta lo recrea como “viejo caudillo labrador del hacha./ de anatomía en las maderas duras; escultor del arte de los árboles/ en el talante de los días lluviosos. Carpintero”. El microcosmos del batey queda develado al cantar: “Alcimé, leyenda de muchachos correteando/ en el Higüeral de los juegos y las risas./ Tu cara: alegría y arrugas de las penas,/ espejo del golpe y el luchar de los años”. En la obra, publicada por Editorial Santuario, se hace constar que el poema, rico en estética y profundidad humanística, se hace constar que Alcimé “fue físicamente del batey, hábitat de sus vicisitudes y de sus alegrías, reflejadas en las nostalgias de sus años”. Se trata de un libro sin desperdicios. l

El testamento En esta brillante secuela de “El cuento de la criada”, la aclamada autora Margaret Atwood responde a las preguntas que han cautivado a los lectores durante décadas. AUTOR: MARGARET ATWOOD EDITORA: ALAMANDRA VENTA: LIBRERÍA CUESTA PRECIO: RD$1,325.00

El instituto En mitad de la noche en un barrio tranquilo de Minneapolis raptan a Luke Ellis, de doce años, tras haber asesinado a sus padres. Una operación que dura menos de dos minutos. AUTOR: STEPHEN KHING EDITORA: PLAZA JANES VENTA: LIBRERÍA CUESTA PRECIO: RD$1,395.00

Mañana tendremos otros nombres Esta obra es una mirada a las relaciones sentimentales desde una óptica sociológica. Asimismo, trata el amor en tiempos de redes sociales. AUTOR: PATRICIO PRON EDITORA: ALFAGUARA VENTA: LIBRERÍA CUESTA PRECIO: RD$995.00


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CERTIFICO Y DOY FE

Navidad de siempre RAMÓN DE LA ROSA Y CARPIO ARZOBISPO DE SANTIAGO

Preámbulo

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esde que soy adolescente escribo algo para la Navidad. Mi primer trabajo, recogido en mi libro “Navidades nuestras”, titulado “Navidad, cultura y comercio” fue en 1981. La presente introducción fue escrita y publicada hacia 1989. Los trabajos que les entrego hoy son de 2014 y 2015, 2018 y 2019. Introducción

“Las navidades llegan cada año, remueven todo, pasan como el Yaque del Norte desbordado y dejan sus efectos y abonos. Son hermosas y refrescantes. En el fondo, las llevamos dentro. Y somos nosotros mismos quienes las hacemos llegar anualmente. A veces quisiéramos adelantar la época de su venida. Por eso nos hacemos cómplices del comercio cuando lo hace. Deseamos que cada día fuera Navidad. Las navidades forman parte del alma de nosotros como pueblo. Se ha hecho cultura nuestra, carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre. De ahí que, aunque se celebre en todo el mundo, tenga nuestro sello, un rostro propio dominicano. La identificación del rostro de las navidades dominicanas es el propósito de éste opúsculo. Un rostro que, al buscar presentarse con belleza renovada para la fiesta anual, se ha visto desfigurado por afeites que no le son apropiados, que no expresan su ser, que traen confusiones sobre su identidad. Tal vez no hayamos logrado delinear de modo perfecto ese rostro, pero aquí están, consideramos, los trazos principales. Luego, cada una lo completará colocándole ese “aire de pascua”, ese color tropical de nuestro diciembre (brisa fresca, sol brillante, verde intenso), ese toque típico dado por el espíritu festivo, afectuoso, cristiano, de los dominicanos a sus navidades, que no puede evidentemente, ponerse del todo por escrito, ni dibujarse totalmente, ni captarse en todos sus detalles en fotos”. I Jesús bebé Poema

¡A María le ha nacido un bebé! “Su nombre es Jesús”, proclama José. El ángel lo anuncia: “¡Está en Belén!” Los pastores van, lo adoran con fe.

¡A María le ha nacido un bebé! En una cueva con burro y buey, el Dios con nosotros, el Emmanuel. ¡Hay una Virgen Madre en Israel! ¡A María le ha nacido un bebé! Lo comenta su gente en Nazaret y Magos de Oriente en Jerusalén lo están buscando como a Dios y Rey. ¡Feliz Navidad de Jesús bebé! Pon su foto en tu casa, en la pared: la Altagracia, la Altagracia de Higüey, el Niño Dios, María y José. 2014 II Sal al encuentro Ensayo breve

En Navidad, Dios salió al encuentro del ser humano, de todos los seres humanos, y se juntó con ellos en un rinconcito del mundo, en la cueva de Belén, en torno al Divino Niño, que nació de María Virgen. El encuentro Dios-hombre hizo saltar de felicidad a la creación entera, el universo se llenó de luces, los ángeles gozosos entonaron cantos nuevos proclamando: Gloria a Dios en el cielo y Paz en la tierra a los hombres que ama el Señor y por todas partes se dejaron oír villancicos nuevos y viejos en todos los idiomas. En Navidad, la Palabra de Dios vino a su casa y muchos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, de ser luces y ser felices. En Navidad, los pastores salieron de prisa al encuentro de Cristo, el Salvador, y lo encontraron envuelto en pañales y acostado en un pesebre, junto a San José y María, su Madre. Después de este encuentro los pastores se volvieron alegres y felices, alabando y glorificando a Dios. En Navidad, los Reyes Magos salieron de país lejano al encuentro del Rey de Reyes y lo encontraron en la casa con María, su Madre. Le ofrecieron oro, incienso y mirra. Luego, llenos de inmensa alegría, habiendo encontrado al que es Ca-

mino, Verdad y Vida, se retiraron a su país por otro camino. En Navidad, salgamos al encuentro de Cristo, de la familia, de los amigos, de la comunidad, de los pobres, de los cercanos y lejanos, cara a cara, por teléfono o por internet, y los encontraremos junto a María, la Virgen de la Altagracia. Entonces, después de estos encuentros, repicarán alegres campanas en nuestro interior, habrá sonrisas a flor de labios, perdones y felicitaciones y, al menos, ese rinconcito del mundo, donde nos hemos encontrado, será mejor, menos oscuro y más alegre. En Navidad, sal al encuentro, aunque algunos no te reciban, y serás auténtico hijo de Dios, tu luz brillará como un mediodía y serán felices tú y los tuyos. ¡FELIZ NAVIDAD! 2015 III Devolver lo robado Cuento

Había en América Latina un hombre que recibió sobornos de Odebrecht librándose impunemente de los tribunales. Se enteró de que el Divino Niño, como de costumbre en Navidad, se paseaba por la ciudad en Navidad y tenía inmensos deseos de conocerlo. En su niñez su padre lo había abandonado y su madre no tenía recursos. No había recibido regalos en el día del nacimiento del Niño Dios, ni de los Reyes Magos ni de San Nicolás (Santa Claus). Así que se apostó en una calle, por donde iba a pasar. Al verlo, Jesús le dijo como a Zaqueo, que igualmente había recibido sobornos y era corrupto: “Hoy tengo que hospedarme en tu casa”. El hombre aquel lo recibió gozoso. Entonces todos, incluidos algunos discípulos del mismo Jesús, empezaron a criticarlo por las redes digitales y otros medios diciendo: “Se ha ido a casa de un corrupto”. Mientras conversaban, sentados en la sala, de repente abrió su corazón y se ex-

presó así: “Voy a devolver en estas navidades todo lo que he robado”. Me gustaría entregarlo al Gobierno, a través de algunos de mis amigos, pero no confío en todos ellos. Así que lo haré de la siguiente manera: Lo entregaré a los pobres, a los sin casa, a los desvalidos, hogares de niños abandonados, asilo de adultos mayores, huérfanos o viudas, de modo incógnito, a través de Fundaciones y Patronatos, que serían como mis Reyes Magos. Más aún: me vestiré de san Nicolás para repartirlo, como él, sin que sepan que soy yo. El Divino Niño, pues, dijo referente a él: “Hoy ha llegado la felicidad a esta casa y por primera vez celebrarán la Navidad como se debe, porque también este hombre es hijo de Dios. Y yo he venido a salvar lo que estaba perdido y corrupto”. ¡Feliz Navidad a mis hermanos y amigos, pecadores, pero no corruptos! ¡Feliz Navidad también para los corruptos que devuelven lo robado! ¡Feliz Navidad para los que comparten sus bienes producidos honradamente, con los niños y otros necesitados! ¡Ellos serán su Divino Niño, sus santos Reyes y su san Nicolás! 2018 IV La fuerza de la paz Cuento

Cuentan que un día de Navidad iba Jesús por los caminos polvorientos del mundo, encontrando guerras, conflictos, iras, violencias aquí y allá. En medio de tanto desorden, buscaba un lugar donde subirse para predicar, como aquella vez cuando subió a una montaña o a una barca. Vio un enorme letrero con la palabra PAZ. Trepó a él, se colocó sobre la letra “A” y se puso a predicar. Allí le encontraron Mahatma Gandhi, Nelson Mandela y Martin Luther King. Descubrieron que de la palabra “Paz” salía una fuerza. Inventaron, entonces, el método de la “no violencia activa” y con la fuerza de sus acciones pacificas llevaron la libertad a la India, Sudáfrica y a los negros de Estados Unidos. El canto de los ángeles la noche de navidad “Paz en la tierra a los hombres que ama el Señor” se hacía realidad por la acción de los pacíficos. Entonces se oyó una voz que gritaba desde el Evangelio: “Bienaventurados los pacíficos, los que trabajan por la paz y con la fuerza de la paz” 2019 Conclusión

CERTIFICO que los textos traídos en mi artículo Navidad de siempre son de mi autoría y han sido transcritos literalmente. DOY FE en Santiago de los Caballeros a los cinco (5) días del mes de diciembre del año del Señor dos mil dieciocho (2019). l


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Félix (Cocó) Gontier y Alfredo Cordero ARTISTAS DEL GRABADO Al adentrarnos en el universo de Félix (Cocó) Gontier y Alfredo Cordero, de inmediato surge el deseo por saber cómo se inclinan por el arte. De ahí que, visitamos su taller para saciar la curiosidad. Don Cocó inicia el diálogo contándonos lo siguiente: “disfrutaba dibujar y aplicar colores, así que decidí inscribirme en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Era muy joven, debía

LILIAN CARRASCO FOTO: FUENTE EXTERNA

l ¿Por qué en la Zona Colonial? l Fue algo que no tiene que ver con la planificación, diríamos que se trató de algo fortuito. Alfredo vivía aquí con su familia, donde ahora tenemos el taller. Llegó el momento en que necesitábamos tener un local, así empezamos en 1967. l ¿Ha tenido éxito la serigrafía? l Aquí ha gustado mucho el grabado y ha tenido buena aceptación, sobre todo, a través del apoyo de un hombre que supo entender el valor de la serigrafía, Roberto Nicolás Nader. Él pasaba por aquí para ir a su galería, cuando esta parte se transitaba. Un día se desmontó para ver lo que estábamos haciendo y nos invitó a pasar por su oficina. Cuando fuimos, le encantó lo que le llevamos. Nos dijo que hiciéramos tantas obras de este artista y de este otro. Así comenzó, en 1980 un momento de esplendor para nosotros y para el arte dominicano. l ¿Con cuáles artistas iniciaron? l En ese entonces, hicimos serigrafías de Ramón Oviedo, de Ada Balcácer, de Teté Marella, de Alberto Lestrand, de Jorge Severino. Prácticamente de todos los artistas. De Cándido Bidó hicimos joyas, de Guillo Pérez, de Alberto Ulloa, de Dionisio Blanco y de Iván Tovar. De Iván Tovar fue con él directamente, le gustaba venir a hacer sus grabados con nosotros. Tovar lo que hacía era tirar dos colores y, luego, intervenía las líneas con lápices de colores en tonos pasteles. Hacía una maravilla. Se tomaba mucho tiempo colocándole los colores a las serigrafías, las intervenía de forma individual. Cada una terminaba siendo una obra diferente. l ¿Además de Tovar, algún otro artista ha venido al taller? l Los artistas normalmente no vienen a aplicar o seleccionar color, esto le corresponde a Cocó. Gustavo Fermín, ha sido de los pocos jóvenes artistas que se ha interesado en venir a aprender el proceso de la serigrafía. Andrés, el hermano de Cocó siempre ha venido de visita, últimamente está integrado y da gusto ver el trabajo que hace. l ¿Alguna anécdota por compartir sobre el proceso de impresión? l En una oportunidad había un color que no le encontrábamos definición visual, pasó por aquí la artista, así que le pregunté cómo consiguió ese color en su paleta. Pero muchas veces, los artistas introducen el pincel y, cuando toman otra muestra, puede quedar un poco de la pintura que habían seleccionado previamente, por lo que generan otro color. Entonces, me dijo que no le preguntara eso, que lo sacara como pudiera. Estaba reconocien-

tener entre 12 ó 14 años, por lo que no querían aceptar mi inscripción”. No obstante, apuntó que el director era el maestro José Vela Zanetti y, al saber que era nieto de Narciso Félix, le dijo: “ven mañana, que estarás inscrito. Mi abuelo y el maestro Vela Zanetti fueron buenos amigos, se conocieron en Europa, cuando mi abuelo se desempeñaba como cónsul dominicano

en Burdeos, Francia. De manera que, gracias a esa amistad inicié mi carrera como artista”. Explicó que con el tiempo, se fue a España, se inscribió en la Academia de San Fernando, pero no pudo quedarse, entendiendo que debía estar en su país ante la contienda de Abril de 1965, “en este interregno es que me reencuentro con Alfredo Cordero, mi socio.

“Aquí el grabado ha tenido muy buena aceptación”

Gontier y Cordero se interesaron en la serigrafía, después de la muerte de Trujillo.

do que no recordaba, a través de qué combinación compuso el color. l ¿Y qué hicieron en ese caso? l En el tiempo, hay una cosa que enseña que es la práctica. Basado en ese criterio, fuimos agregando elementos a la impresión en lo que tiene que ver con la tinta, los cuales no eran componentes de serigrafía, no estaban contenidos en ninguna norma. Por ejemplo, José Cestero, tiene una gran libertad en su expresión pictórica, ese es su sello. Él comienza una línea, la corta, sigue por aquí, por allá, los colores básicos los aplica más fuertes en un lado y, en otros, los difumina. A la perspectiva en primer plano, no le da profundidad. De lo que se trata es de superponer planos, pero cuidado, que él es un maestro de la perspectiva. Nosotros reprodujimos una guagua de la OMSA que había pintado, que lo único que pedíamos era que no se le fueran los frenos a ese vehículo. Al estar en una bajada, pensamos que

iba a salir del cuadro. (Risas). La valorización de ese gran artista será luego, con el tiempo ¡eh Cocó! l ¿Cómo inicia la amistad entre Alfredo y Cocó? l Estando en la escuela, nos convocaron a un desfile en tiempos de Trujillo. En el receso converso con Jacques Viau, un amigo de nacionalidad haitiana. De pronto, Jacques llama a Cocó. Yo siempre me quejaba con él de que Cocó me parecía un niño rico engreído. Jacques insistió, le dijo ven acá”. Jacques y yo estábamos en contra de la dictadura. Él era hijo de un exiliado haitiano, que había sido precandidato presidencial. Qué sucede, Jacques hablaba conmigo contra Trujillo, peligrosísimo, también hablaba con Cocó de lo mismo, pero yo no sabía. En ese momento susurró yo voy a amistar estas dos personas, - luego vociferó- Cocó, cuando te vayas, escucha Radio Habana en 45 o búscala en 31. Al decir eso, confirmo que Cocó es tam-

bién antitrujillista, porque esas emisoras conspiraban contra el régimen. Desde ese momento, ya Cocó no era un muchachito bien peinado con los zapatos lustrosos, sino un confidente en torno al antitrujillismo. Al poeta Jacques Viau Renaud le agradecemos mucho, fue un gran amigo, un gran luchador por la democracia. Se unió a la causa constitucionalista de nuestro país, durante la Guerra de Abril de 1965, donde murió como combatiente. l ¿Cómo es que ambos se interesan por la serigrafía? l En un exilio voluntario, después de la muerte de Trujillo, muchos jóvenes nos fuimos del país, no éramos exiliados económicos, ni políticos, sino un grupo medio aventurero, por lo que, instalado en Nueva York, empiezo a trabajar serigrafía como obrero. Cuando regreso al país, el esposo de mi hermana Lilian me propuso trabajar en su taller “Serigrafía dominicana”, ya Cocó era jefe del Departamento de Arte, yo entro como impresor. Luego, me surgió la idea de formar un taller con Cocó. Él había ganado un premio en el concurso de E. León Jimenes, el equivalente en metal de su premio lo tenía en el banco. Si me hubiese caído a mí, hace tiempo no habría quedado nada. (Risas). Ese iba a ser su aporte y preguntó qué tenía yo, a lo que respondí que tenía un martillo, un serrucho (todo eso era simbólico), un destornillador, un alicate y, algo más; una gran voluntad de trabajo. Eso fue suficiente para que entendiera, y así iniciamos, con su dinero y mis voluntades. l ¿Podría referir algún encargo comercial? l Trabajamos para las elecciones de 1970. Realizamos cincuenta mil carteles. El volumen, el gasto físico es mayor en la producción comercial. Ahora con los plotters es más rápido, porque trabaja con cuatro colores básicos, en cambio, nosotros debemos trabajar, según la cantidad de colores que tenga la obra, uno a uno, color por color, impreso a mano. La serigrafía no ha evolucionado mucho, sigue tan rural, tan primitiva en términos de impresión, siendo justamente lo que le da mérito, por eso se numera y la UNESCO reconoce hasta 150 tiradas con un valor primario, después de ahí tiene otra apreciación. l


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