La arquitectura megalítica

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LA ARQUITECTURA MEGALíTICA ALMUDENA DOMÍNGUEZ ARRANZ MARÍA JOSÉ CALVO CIRIA

INSTITUTO DE ESTUDIOS ALTOARAGONESES DIPUTACION DE HUESCA


Director: BIzÉN

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Redacción: INSTITUTO DE ESTUDIOS ALTOARAGONESES

Los «CUADERNOS ALTOARAGONESES DE TRABAJO» tienen, sobre todo, una vocación didáctica; están concebidos para enseñar -si es posible, deleitando- de una manera sencilla; pretenden poner al alcance de cuantos se asomen a ellos los más variados temas de la realidad pasada y presente del solar en el que nacen, tierras llanas y quebradas de Huesca. Mas, a pesar de su sencillez, no renuncian ni un ápice a la rigurosidad de sus contenidos. Los «CUADERNOS ALTOARAGONESES DE TRABAJO» no desdeñan los datos y detalles pequeños y elementales, siempre necesarios para el tratamiento analítico de cualquier tema, pero se interesan también, y mucho, por las ideas y los métodos de trabajo. Tienen, por lo tanto, otra intención: la de alentar el espíritu crítico. Los «CUADERNOS ALTOARAGONESES DE TRABAJO» hablarán de cosas múltiples. De piedras seculares y de odres para aceite y vino; de valles y plantas medicinales; de gentes anónimas y sus comidas, juegos y refranes. De los ríos, tal vez... Los «CUADERNOS ALTOARAGONESES DE TRABAJO» quieren incitar a recorrer, recoger, guardar y admirar; a preguntarse por las cosas, a que cada cual, movido por la curiosidad, trabaje a su manera por defender la cultura de todos.

Edita: Instituto de Estudios Altoaragoneses Autoras: Almudena Domínguez Arranz M.1José Calvo Ciria Maquetación: Agustín Ubieto Arteta Foto portada: Dolmen de Aguas Tuertas ISBN: 84-86856-2b-4 Depósito Legal: HU-159/90 Imprime: GRAFIC RM COLOR, S. C. C/. Comercio, parcela I, nave 3 Tel. (974) 24 54 64 - 22006 Huesca Impreso en España / Printed in Spain


ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN

2 2. PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LAS INVESTIGACIONES 6 a) Especulaciones en torno a su origen b) Alcance regional de la investigacion actual

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3. EL MEDIO GEOGRÁFICO Y EL PAISAJE

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4. ARQUITECTURA MEGALÍTICA

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a) Dólmenes de cámara simple

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b) Dólmenes de corredor

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c) Túmulos

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d) Cromlechs o círculos pirenaicos 5. FUNCIONALIDAD

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6. EL POBLAMIENTO 7. CRONOLOGÍA RELATIVA Y ABSOLUTA

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8. EXCURSIÓN A TRAVÉS DE LOS SEPULCROS MEGALÍTICOS DEL PIRINEO CENTRAL a) El área más oriental b) El valle del Gallego c) El valle del Aragón d) El valle del Aragón Subordán y Aguas Tuertas 9. ESTRUCTURAS MEGALÍTICAS DEL PREPIRINEO OSCENSE a) La comarca de Ribagorza b) La sierra de Guara 10. CONSERVACIÓN Y RECUPERACIÓN 11. VOCABULARIO BÁSICO 12. BIBLIOGRAFÍA

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1. INTRODUCCIÓN Dólmenes, túmulos, ..., sorprendentes estructuras de significación controvertida son estos montículos descarnados o masas de piedra tan familiares en nuestro paisaje montañés que algunos han llamado «monumentos vivos para la muerte». Como decía Juan MALUQUER, «el túmulo era para sus constructores lo que daba la medida verdadera de la grandiosidad del monumento y no la magnitud de las losas, que debían de permanecer ocultas». Punto de mira de excursionistas y montañeros amantes de la Naturaleza, excelentes refugios de pastores en todo tiempo y lugar, objeto de especulaciones encontradas en el terreno de la investigación, han sido, por otra parte, permanente objeto de expolio y destrucción. Es tiempo de urgir soluciones. De proteger los megalitos que quedan en pie aún. De emprender una rigurosa búsqueda y catalogación. De concienciar a las instituciones y a la opinión pública sobre el interés patrimonial e histórico que representan.

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a) Monumentos megalíticos: problemática general Es ésta la nomenclatura en uso para hacer referencia a las formas tumulares que acogen en su interior estructuras arquitectónicas, más o menos monumentales, o bien depósitos funerarios. Por primera vez se utilizó el vocablo a mediados del siglo xix en una publicación británica, Cyclops Christianus, haciendo fortuna en el ámbito científico a partir de la celebración del Primer Congreso Internacional de Antropología (1867). En otros momentos han merecido tal calificación espacios definidos simplemente por ortostatos o piedras de talla diversa que sugerían una finalidad simbólica o ritual. El origen, cronología y significado de esta manifestación cultural que afecta a un gran ámbito europeo, desde los países nórdicos hasta el Mediterráneo abarcando toda la fachada atlántica, ha sido constante preocupación de los prehistoriadores desde el siglo pasado y la posición de la

Península Ibérica de vital importancia para desentrañar el punto de partida y difusión del fenómeno. La construcción de los monumentos megalíticos fue atribuida durante casi medio siglo a egipcios, fenicios o romanos, y en muchos casos se identificaron con templos o altares de druidas. En nuestro país, el erudito R. MITJANA fue uno de los primeros en asociarlos con el culto de los sacerdotes celtas, tras estudiar en 1847 las estructuras funerarias malagueñas. Desde luego, la idea de una intervención de celtas o galos, común a otros fenómenos culturales de la Prehistoria, no se vio superada hasta bien avanzado el siglo xx. Este paso adelante se pudo dar cuando el conocimiento de nuevas técnicas permitió investigar sobre la antigüedad del hombre en la Tierra. Despejada la incógnita de la cronología de estos sepulcros gracias a sofisticados sistemas de datación, la atención se centró preferentemente en las causas que influyeron en el desarrollo de tal fenómeno en un área geográfica muy concreta, su función y ambiente cultural.

Se pueden suponer distintos sistemas de arrastre de un gran monolito, entre los que no se descarta el uso de palancas, rodillos o bien la fuerza humana proporcional al peso del mismo.

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b) Cuestiones terminológicas Estas construcciones presentan una gran variedad por su aspecto y así han recibido denominaciones diversas. Los tipos más habituales en el ambiente occidental europeo son los calificados como menhir, cromlech y dolmen, términos etimológicamente relacionados con el bretón (dol= mesa, men y lech= piedra, hir= largo, crum = curva). El menhir es el elemento más simple, y a partir de él se construyen las demás estructuras, de manera que si varios menhires se presentan alineados se habla de un alineamiento (espectaculares son los de Bretaña), y cuando delimitan un espacio elíptico, circular, semicircular o rectangular se trata de un cromlech. Una modalidad de esta última estructura se reconoce por todo el Pirineo, en tanto que los ejemplares de menhir co-

línea, resulta una galería cubierta o el más complejo dolmen de corredor, en el cual hay una diferenciación por anchura, y a veces altura, de sala y pasillo. Hay otros vocablos de origen local para aludir a la misma estructura o a su cubierta tumular. Así, mamoa o anta, como se le conoce en Portugal y Galicia; garita o arca, en Extremadura; to/a o tavola en Córcega. No obstante, en el mundo mediterráneo el término más común es el de dolmen.

c) La interpretación popular: creencias y leyendas La imagen se ha desarrollado ampliamente al calor de estas construcciones de enorme tamaño que llamaron tanto la atención de nuestros investigadores del siglo pasado. Frecuentemente aparecen rodeadas de una aureola de fantasías, su-

Espectaculares alineamientos de Menec (Bretaña).

nocidos son dudosos. Sí, en cambio, son importantes en la fachada atlántica, incluyendo Portugal; en Cataluña, estos monolitos aislados se concentran fundamentalmente por las comarcas costeras, al este de los ríos Llobregat y Cardoner, coincidiendo además con las estructuras de mayor antigüedad. La forma dolménica es la más habitual. Cuando tres o cuatro soportes, tabulares por lo general, se presentan cubiertos por una gran losa formando una especie de caseta (término muy frecuente en Huesca) hablamos de dolmen simple. Si varias de estas estructuras se yuxtaponen en 4

persticiones, leyendas o creencias locales ante las vacilaciones en torno a su origen y antigüedad. En todo tiempo no han faltado las alusiones a dioses, brujas, demonios, gigantes y personajes legendarios o mitológicos como los responsables de su erección. De ahí expresiones tan habituales en todo el ámbito europeo como La Piedra del Diablo, La Mesa del rey Arturo, La Piedra de Odín. En Navarra, existe la creencia popular de que los menhires fueron enormes piedras lanzadas por el legendario Roldán desde el Pirineo con dirección al Moncayo, quedándose hincadas a mitad de camino.


En algunas localidades se tenía la convicción firme de que al atardecer las brujas o hechiceras acudían a bailar y realizar sus exorcismos sobre la gran losa de cubierta (son especialmente elocuentes las denominaciones de Caseta de las Brujas de la sierra de Guara, Sorginetxe y Chabola de la Hechicera en el País Vasco). Otras denominaciones se hallan en relación con la creencia de que su antigüedad se remonta a un período de fuerte cambio cultural relacionado con invasiones externas, entendido también como el momento de mayor antigüedad en la historia de ese pueblo. Muy significativo es el término hunebedden o lechos de los hunos, como se les conoce en Holanda. Eran también sepulcros de gentiles (en vasco existe Gentillerri) o de moros...; así, es habitual hablar de Losa de la Mora, Sepulcro del Moro, aunque más común es unir esta atribución a cavidades, en razón de lo que suponen de ocultas o misteriosas como las historias que emanan de ellas mismas. Múltiples y hermosas son las leyendas que van unidas a la Losa Mora de Rodellar. Una muy

romántica y a la vez dramática es la que se refiere a un rey moro que se enamoró de una cristiana y decidió raptarla, por lo que fueron objeto de persecución por parte de los correligionarios de ésta; la infortunada joven muere y el enamorado, transido de dolor, decide enterrarla bajo un túmulo de piedras. Seguidamente retrocede hacia sus perseguidores dejándose matar por ellos, que así vengan el honor perdido. En otras ocasiones son expresiones relacionadas con un accidente en el paisaje. En vasco, Murkoa o Armura significa amontonamiento de piedras en medio de un campo; así, el dolmen de Urrezulo'ko-armura; aquí el Camón de las Fitas y quizás La Caseta de las Guixas Qguijas o guijarros?). Igualmente se han prestado a supersticiones o costumbres curiosas relacionadas con la fertilidad de los recién casados, la curación de enfermedades o, en sentido negativo, con terribles castigos. En la mitología vasca se conserva la tradición de hacer a las «lamias», divinidades rondadoras de cuevas y dólmenes, responsables de desgracias merecidas.

«Hunebedden» del Drente, región donde se concentra la práctica totalidad de las galerías megalíticas descubiertas en Holanda. Pueden llegar a tener más de 20 m de longitud.

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Históricamente no se ha superado la creencia de que esconden tesoros estupendos. De nuevo son denominaciones a tener en cuenta las que en nuestro país vecino incorporan la palabra Diruzulo o Urrezulo. Esta idea ha provocado destrucciones irreparables y expolios sistemáticos con el objeto de apoderarse de algo que nunca existió, salvo el «tesoro» que supone para el arqueólogo hallar los estratos de tierras in situ y las estructuras intactas desde su uso en el pasado.

2. PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LAS INVESTIGACIONES El análisis de la investigación de la arqueología megalítica en el Pirineo aragonés nos introduce dentro de una problemática general que afecta a gran parte de Europa occidental. Tesis orientalistas y esquemas occidentalistas representan algunas de las posturas tradicionales defendidas por los estudiosos hasta que, entre otros, los alemanes Georg y Vera LEISNER apuntaron la idea de una evolución autóctona de estos enterramientos, es decir, reconocen una importante tradición megalítica local e indígena. También la revolución del radiocarbono supuso un importante giro en las interpretaciones sobre el origen y desarrollo del fenómeno.

a) Especulaciones en torno a su origen Durante bastante tiempo la mayoría de los investigadores se mostraron partidarios de que los monumentos megalíticos procedían del Mediterráneo oriental. Desde aquí los prospectores de metal (a modo de conquistadores o misioneros) se encargarían de difundir la idea al resto de Europa, en relación con el comercio del cobre. La tipología de las tumbas sirvió para dibujar las vías de difusión relacionando los distintos núcleos dolménicos por alejados que estuvieran. Así, los tho/oi del sureste peninsular debían de ser una réplica de los micénicos. Evidentemente, ésta no fue la única tesis. El investigador catalán P. BoscH GIMPERA fue el gran impulsor de la idea occidentalista. Defendía el origen de los megalitos europeos desde la evolución de las cistas portuguesas en el cuarto milenio. Venía a ser un difusionismo en sentido contrario, de oeste a este. La serie de cronologías absolutas que surgen en la década de los sesenta va a incorporar nuevas respuestas al problema. Glyn DANIEL, seguido de otros estudiosos, propugna el origen poligénico del megalitismo. Señala que el monumento megalítico no debe contemplarse como una construcción uniforme y diacrónica. Se viene a demostrar así que los megalitos tendrían varios

Losa de la Mora (Rodellar).

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lugares de origen, independientes entre sí, y en esta dirección la Península debió de ejercer un papel muy importante. Desde luego, desde comienzos de siglo se tenía el firme convencimiento de que en la Península el megalitismo era un fenómeno reducido a los ámbitos portugués y andaluz con una pequeña prolongación de aquél hacia la parte occidental de la Meseta, donde la investigación estaba escasamente desarrollada aún.

Los trabajos emprendidos por los equipos de T. ARANZADI en el País Vasco y de J. SERRA y L. PERICOT (autor de una adecuada síntesis sobre el megalitismo en el Pirineo) en Cataluña, además del Primer Congreso Internacional de Estudios Pirenaicos de 1950, fueron determinantes para variar esta idea tradicional. Permitieron valorar un nuevo foco dolménico en los Pirineos, hasta el punto de que PERICOT defendería una «cultura pirenaica», idea superada hoy día, y su vinculación con los núcleos ya conocidos comenzó a ser tema de discusión. Las hipótesis que son esgrimidas entonces reflejan la influencia de las tesis hiperdifusionistas regionales, buscando a toda costa los elementos de enlace entre estos nuevos conjuntos y los más occidentales.

b) Alcance regional de la investigación actual Afortunadamente la orientación de la investigación ha dado un giro favorable en cuanto que la información empieza a ser más numerosa y rigurosa. Se dirige hacia un mejor conocimiento y valoración de la propia personalidad de los grupos megalíticos del interior de la Península, poniendo de relieve Jos rasgos culturales que les son propios. Es decir que, comprobada la antigüedad de los monumentos, la discusión no se va a centrar tanto en determinar el origen cuanto en establecer la secuencia cultural o sistematización en un plano nacional y, sobre todo, regional. No cabe duda de que los modelos explicativos sobre el origen y la sistematización del megalitismo en el Pirineo Central se integran desde entonces en los presupuestos generales establecidos. Uno de los pioneros en estas investigaciones fue M. ALMAGRO BASCH desde los años cuarenta. Actualmente, las síntesis más completas las debemos a la pluma de T. ANDRÉS y, desde hace aproximadamente doce años, ha crecido el interés por la búsqueda de nuevos monumentos y hábitats. Al menos en lo que se refiere a los primeros se ha conseguido modificar el panorama tan pobre de nuestra región.

Restos del túmulo y dolmen del Cardal, en el interior del valle de Aguas Tuertas.

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3. EL MEDIO GEOGRÁFICO Y EL PAISAJE

Guarrinza y Aguas Tuertas). Se ha dicho que su distribución coincide con el final de los congostos o caminos que utiliza la trashumancia.

La distribución peninsular de los conjuntos megalíticos queda concentrada en Portugal, Noroeste, País Vasco, Pirineo Central, Cataluña y Andalucía. Falta desde la orilla derecha del Ebro, a excepción de los riojanos, hasta Salamanca, León y Extremadura, núcleos que constituyen una prolongación del foco portugués siguiendo las grandes vías fluviales. Este menor arraigo del fenómeno en la Meseta debe explicarse también por la inferior dedicación a la búsqueda sistemática de estas estructuras. Hay un gran vacío al este de la Meseta, parte meridional de Cataluña y área levantina.

Poco o nada se ha avanzado sobre las características del paisaje vegetal propio del momento en el que se levantaron los megalitos. Es muy posible que fuese más húmedo que el actual, como se demuestra de los análisis antracológicos y palinológicos efectuados en Cataluña.

En la cuenca media del Ebro el núcleo más representativo en cuanto a número y diversidad de estructuras es el que corresponde a la vertiente mediterránea del Pirineo Occidental, descendiendo hacia la Llanada Alavesa y Navarra Media. El Pirineo central y Prepirineo, poco atendidos en las publicaciones sobre el tema, empiezan a cobrar interés desde la intensificación prospectora que se produce en las últimas décadas, lo que viene a confirmar una distribución ajustada a la mitad septentrional de la provincia oscense. La vertiente derecha del Ebro es menos prolífica. En los útimos años se ha descubierto un conjunto de enorme interés en La Rioja y un caso aislado en Soria que permiten establecer lazos con los grupos de la parte alavesa y Meseta. Altitudes en las que se encuentran: el 25 % de los vascos coincide en estaciones de montaña entre los 1000 y 1200 m sobre el nivel del mar; actualmente los descubrimientos no descartan alturas más bajas. Naturalmente hay que pensar que los más próximos a zonas bien pobladas han tenido más probabilidades de desaparecer. En la provincia de Huesca hay una coincidencia de localización entre los monumentos de mayor tamaño en niveles inferiores a los 800 m, en tanto que los más pequeños sobrepasan esta altitud. Por ahora, el más alto es el túmulo de Astún, sobre los 2 000 m. El medio geográfico en el cual se construyen los dólmenes aragoneses es la alta montaña pirenaica y las Sierras Exteriores. Son terrenos de series calcáreas, conglomeráticas y, a veces, con importantes afloramientos de areniscas; éstas y las calizas facilitan buenas y grandes losas tabulares listas para colocar sin esfuerzo de labra. Se deben buscar en valles abrigados y bien comunicados preferentemente (buenos ejemplos son 8

4. ARQUITECTURA MEGALÍTICA Se pueden distinguir en el Pirineo aragonés varios sistemas constructivos. Básicamente son túmulos, círculos de piedra, dólmenes de cámara simple, dólmenes de corredor y un caso dudoso de menhir. La forma que más llama la atención de un profano es el dolmen o «caseta» que sobresale descaradamente en el paisaje, menos en todo caso la estructura formada de piedra y/o tierra que la debió de cubrir. De hecho, cuando esta última prevalece, su descubrimiento tarda más en producirse por cuanto aparece oculta por la vegetación que crece en torno de ella, o porque frecuentemente es confundida con accidentes naturales. Las piedras utilizadas son las locales próximas. Normalmente se mantiene su estado natural. Las losas de Cornudella constituyen un buen ejemplo de la utilización de las pudingas o bloques conglomeráticos alisados por la erosión glaciar. Normalmente, estos sepulcros aparecen aislados. Las únicas agrupaciones se dan en el valle del Aragón Subordán, como veremos más adelante, pero de cualquier modo no se parecen nada a los conjuntos megalíticos de Cataluña.

a) Dólmenes de cámara simple Presentan dimensiones muy variadas y aproximadamente superan el metro cuadrado en planta. Pero, en general, llama la atención el tamaño tan pequeño de algunos, como el de la entrada del valle de Aguas Tuertas o el de Belsué. Los ortostatos que delimitan la cámara dolménica se colocaban realizando una pequeña fosa a una profundidad no reglamentada para encajarlos, o bien hincándolos en el terreno se entibaban con grandes cantos. Algunos sepulcros catalanes están construidos dentro de trincheras practicadas en las pendientes de suave inclinación. Otros sobre ranuras talladas en la roca misma.


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Mapa de la distribución espacial de los conjuntos megalíticos oscenses.

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La cubierta es adintelada. No se conoce la falsa cúpula ni las galerías excavadas en la tierra, como en el Sur peninsular. En algún caso se empleó el aparejo de sillarejo, aunque es relativamente fácil confundir éste con transformaciones debidas a tiempos posteriores.

Los suelos de los dólmenes podían aparecer enlosados por piedras planas, irregulares y angulosas, como puede apreciarse en una de las cámaras de Guarrinza y en La Caseta de las Guixas.

Se presentan a veces delimitados por un peristalito de piedras hincadas. En Cornudella son visibles anillos de piedras concéntricos rodeando la cámara y, posteriormente, cubiertos por el tú-

Es ésta una denominación de origen más reciente pero de aplicación más amplia en el tiempo y el espacio. Aunque hace referencia a la forma que adopta la cubrición de los enterramientos mencionados, sigue en uso en períodos cronológicos posteriores y no necesariamente asociada con arquitecturas pétreas, sí con otros ritos de enterramiento.

mulo. En los dólmenes simples o pequeñas cistas que tenemos en el Pirineo Central se reconocen plantas rectangulares o poligonales cortas.

Procediendo a levantar la planimetría de una cámara dolménica.

b) Dólmenes de corredor Son monumentos compuestos de una cámara de grandes losas y un pasillo delimitado por piedras quizás de dimensiones inferiores que conduce a la entrada del túmulo. La cámara, como en la modalidad anterior, se cubre con una gran laja de piedra y el corredor con otras más pequeñas. Seguramente, como se ve en los vascos o catalanes, una o dos losas verticales hacían las veces de puerta de acceso a la cámara. Debía de ser nítida la diferenciación entre sala y pasillo en alzado. Ahora sólo la podemos percibir en planta, ya que los dos ejemplares que ilustran esta variante, en el Camón de las Fitas y el Puerto de Escalé, carecen de cubierta y están parcialmente arrasados. Este problema es común al País Vasco y Navarra. No en La Rioja alavesa, donde hay grandes e importantes ejemplos de sepulcros de corredor coincidiendo con una situación de permanencia o asentamiento estable de la población.

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c) Túmulos

El Camón de las Fitas. Durante mucho tiempo se ha discutido sobre la existencia de túmulos ocultando las cámaras dolménicas. Hoy es generalmente admitido que la mayoría de los sepulcros de la época consisten en una cámara en el centro de una estructura tumular, aunque el aspecto actual de ésta sea la mayor parte de las veces un amontonamiento de piedras derrumbadas en derredor. La presencia ocasional de tierra con cenizas alrededor de la construcción hace pensar en que previamente a ésta se debía efectuar la tala y roza de la vegetación original. T. ANDRÉS distingue tres técnicas de construcción: — La erección sobre la misma roca o galgal, sin preparar previamente el terreno o excavar zanjas. Aquí antecede la formación del túmulo al de la cámara interna, sirviendo aquél para deslizar los ortostatos. — La técnica de anillo pétreo interno. Primero se encajan los ortostatos, éstos se refuerzan


con una o más subestructuras pétreas y, finalmente, se terminan de cubrir con un túmulo artificial. Esta técnica puede ir unida o ser independiente de la utilización de un círculo peristáltico de refuerzo exterior delimitando la formación tumular. — La tercera viene a ser una combinación de las dos anteriores. Se prepara el terreno abriendo zanjas para introducir y asegurar la horizontalidad de las losas laterales y la suje-

ción de la cubierta. Posteriormente se oculta la estructura con un montículo artificial de tierra y piedras bien trabadas. La posibilidad de diferenciar una u otra técnica está directamente relacionada con la conservación del monumento y la práctica de una buena excavación. La primera y tercera se observan en ejemplares de Guarrinza, y la segunda es muy clara en la Cabaneta del Forno de Cornudella.

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Tres hipótesis acerca de las técnicas de construcción de los túmulos.

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d) Cromlechs o círculos pirenaicos

tal desconocimiento de las motivaciones ideológicas que condujeron a la construcción de estas estructuras en general.

Estas construcciones de piedra hincadas a poca altura sobre el terreno son de dimensiones más modestas que las de Bretaña francesa e inglesa y distinta funcionalidad; por ello, no resulta muy adecuado el término bretón. Aquí pueden confundirse con los peristalitos que hemos visto se construyen en asociación con los túmulos; sin embargo, es de general aceptación aplicar esta nomenclatura a aquellos ejemplares en los que no hay asociación con forma tumular.

Respecto a los de la fachada atlántica se han lanzado ideas de índole diversa (quizás santuarios, observatorios astronómicos o lugares de predicción de los eclipses(, desde luego no comprobables hoy por hoy.

Circulo de piedras hincadas en el valle de Guarrinza.

Son habituales en ambas vertientes del Pirineo Occidental, coincidiendo en las mismas zonas geográficas de los dólmenes de alta montaña, sobre todo entre las provincias de Guipúzcoa y Navarra. También los hay por el alto Aragón Subordán; un grupo de importancia es el de Guarrinza y en las proximidades del Ibón de Acherito. J. M. ELÓSEGUI menciona uno por Tramacastilla de Tena y T. ~rus otro en el Ésera, entre las localidades de Chía y Plan. En el terreno de la investigación presentan un gran problema, pues los sondeos arqueológicos no han proporcionado nada o materiales muy pobres, algunas huellas de incineración y, a veces, restos de empedrados. Así, sabemos muy poco acerca de su filiación cronológica, origen, finalidad funeraria o de crematorio y tipología. Para T. ANDRÉS, deben estar encuadrados culturalmente en el ámbito de las sepulturas de incineración de la Primera Edad del Hierro.

5. FUNCIONALIDAD Es problemático definir la función del menhir y cromlech pirenaicos y, por supuesto, hay un to12

Para T. ANDRÉS, la finalidad y función de los círculos del Pirineo Occidental no está muy clara. Pueden ser tanto tumbas como crematorios, o quizás desempeñaron estas dos funciones indistintamente según los lugares y las épocas. Están

Objetos en silex y cuentas de collar del ajuar funerario de La Capilleta.

situados en lugares altos, asociados con rutas actuales de trashumancia pastoril. Para BARANDIARAN, se trata de tumbas de incineración de la Edad del Hierro. Los dólmenes parecen tener una función sepulcral por lo menos hasta finales del segundo milenio. Su cronología se ha podido establecer por el ajuar que acompañaba a los cadáveres. No obstante, hay problemas para efectuar tales afirmaciones, puesto que la mayoría de los dólmenes se han localizado ya expoliados. Cuando aparecen huesos, éstos están muy fragmentados, y aun sabiendo que se enterró más de un cadáver, constituye un problema establecer el número. Hasta ahora el que más indicios ha proporcionado es el de la Capilleta, unas seis personas. El deterioro de los restos no favorece las explicaciones sobre el ritual de inhumación, si se enterraban acostados o encogidos como era la forma habitual en el Neolítico, si era de tipo primario o secundario. Enterramientos primarios serían aquellos en los que la deposición del cadáver se realizaba desde un principio junto a los objetos (recipien-


tes cerámicos, útiles de cortar, armas de caza) y adornos personales que constituían el ajuar.

lb. Las tumbas pueden estar agrupadas también en un cementerio próximo al hábitat.

Otros de carácter secundario o selectivo se han detectado en Cataluña. Los muertos eran previamente desarticulados antes de ser introducidos en el interior de la tumba, donde se procedía a su organización.

lc. Otras veces un sepulcro colectivo es utilizado por una misma comunidad.

¿Hubo una deposición acumulativa por limitación del espacio? Difícil respuesta. La investigación se orienta a considerarlos sepulturas usadas como depósito colectivo durante un período largo de tiempo.

ld. Un cuarto modelo presenta concentrados en el mismo lugar el poblamiento y las sepulturas. 2a. En este caso aparece el hábitat y enterramientos dispersos pero en asociación mutua. 2b. Modelo de enterramientos concentrados en un lugar mientras el poblamiento se supone disperso. 2c. Finalmente, la consideración de que un mismo sepulcro puede ser utilizado por comunidades dispersas por toda la zona. En nuestro territorio no se ha localizado ningún hábitat en relación con estos sepulcros, por lo cual es problemático definirse por cualquiera de las hipótesis presentadas. Sin embargo, como en otros momentos de la Prehistoria, valiéndonos del análisis comparativo sería posible deducir un modelo de enterramiento múltiple y un tipo de ocupación habitacional dispersa (quizás los supuestos 2a o 2b) en función del sistema económico propio de esta montaña: la ganadería y, en algunos sitios, agricultura complementaria.

Dolmen de Ibirque. +

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Ceremonias rituales complementarias eran los grabados en las rocas (aquí sólo en la Capilleta), tan habituales en los portugueses y noroccidentales, y el encendido de hogueras, para 1. BARAN DIARAN ofrendas de l uz y fuego.

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El investigador anglosajón CHAPMAN ha realizado un estudio general de distribución y relación entre las tumbas megalíticas y el hábitat, el cual nos puede servir de orientación para la interpretación aquí. Partiendo de la base de que asentamientos y enterramientos deben encontrarse en el mismo medio geográfico, por lógica y por hechos demostrados en distintos lugares, el autor reconoce diferentes tipos de relación entre la situación de unos y otros: la. El primer modelo presenta las tumbas dispersas a lo largo de un territorio con poblamiento concentrado.

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6. EL POBLAMIENTO Es un tema complejo de explicar en la situación en que se encuentra la investigación en nuestro ámbito.

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7. CRONOLOGÍA RELATIVA Y ABSOLUTA Las fechas absolutas obtenidas en los últimos años por carbono catorce o termoluminiscencia han permitido revisar la cronología mantenida durante bastante tiempo para este fenómeno y la tendencia a asimilarlo culturalmente a la Edad del Bronce. Se proponen como más antiguos dentro del ámbito general europeo los conjuntos bretones, entre el 3890 y 3500 a. de C.; los daneses, irlandeses y portugueses, en torno al 3500; en tanto que las construcciones en el Mediterráneo oscilan entre finales del tercer milenio y el 1200 a. de C. Su construcción se extiende, por tanto, desde el cuarto hasta el segundo milenio, aunque su uso tiene una mayor vigencia. Para el territorio peninsular la mayoría de las fechas radiactivas proceden del sureste y Portugal. Pero no son las únicas. El grupo meseteño manifiesta también una notable antigüedad, con dataciones que se instalan en el último cuarto del cuarto milenio. En el País Vasco, después del análisis del túmulo de Kurtzebide (Letona), se puede afirmar que los constructores megalíticos pueden remontarse a mediados del tercer milenio. En La Rioja logroñesa, la datación reciente de Peña Guerra II establece conclusiones muy parecidas, puesto que la primera ocupación se sitúa en el 2690 a. de C.

do una fecha clave procedente de un túmulo de corredor de Espolia, de la segunda mitad del cuarto milenio; por tanto, coincidente con las más antiguas vascas. Puesto que faltan en el territorio oscense, es prácticamente imposible precisar en términos absolutos la cronología inicial de este fenómeno cultural. Así debe deducirse por comparación con otras arquitecturas paralelas y la presencia de ajuar similar al de otros conjuntos arqueológicos datados. Hoy es de reconocimiento general la mayor antigüedad de los sepulcros de corredor portugueses. Esta idea constructiva se pudo extender por parte del ámbito peninsular, pero sin rechazar otros focos originarios como el almeriense, o relaciones con otras zonas atlánticas o transpirenaicas, que pudieron hacer llegar esta arquitectura y usos funerarios a zonas más nororientales. Así surgirían los focos vasco-navarro y riojano —en conexión cultural con el meseteño—, aragonés y catalán. Culturalmente, la construcción y el primer uso de los sepulcros megalíticos se sitúa en las etapas finales del Neolítico, con reutilizaciones (pero no construcciones) de una buena parte y pervivencia del ritual funerario durante el Eneolítico. En algunos casos y en algunas zonas ocupa también todo el desarrollo de la Edad del Bronce.

En Cataluña, son al menos una buena referencia las datas que proceden de cuevas en relación con un ritual de inhumación colectiva similar al practicado en los túmulos megalíticos, que remontan la práctica al mismo momento. Recientemente los investigadores catalanes han aporta-

Valle de Aguas Tuertas.

8. EXCURSIÓN A TRAVÉS DE LOS SEPULCROS MEGALÍTICOS DEL PIRINEO CENTRAL Calota craneana procedente del dolmen de la Losa de la Campa (Tella).

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Vamos a proceder a efectuar un amplio recorrido por los principales conjuntos megalíticos pirenaicos.


En los cuatro itinerarios trazados, los monumentos han sido agrupados por valles fluviales, puesto que por ellos discurren las grandes vías de penetración que usaremos para nuestra visita. Cada uno de estos valles puede contener gran diversidad de megalitos, siendo especialmente notable en este sentido la ruta más occidental, del Aragón Subordán, que reúne asimismo el número más elevado de restos dolménicos.

a) El área más oriental Empezamos nuestro recorrido desde las cuencas altas de los ríos Noguera-Ribagorzana, Ésera Restos del supuesto dolmen de Aneto (Bono).

ofrecen y la falta de datos arqueológicos hacen albergar serias dudas sobre su autenticidad. En la Alta Ribagorza, en el pueblo de Aneto (Bono), los miembros del Instituto de Estudios Ilerdenses J. I. RODRÍGUEZ y J. R. GONZÁLEZ identificaron recientemente una construcción con una losa de cubierta de grandes proporciones situada en el lugar llamado Prado de Pujol. En la misma comarca, pero en el municipio de Benasque, F. de la HERA descubrió hacia 1975 otra estructura con apariencia megalítica en el valle de Estós.

b) El valle del Gállego "Dolmen" de Estós en Benasque.

y Cinca. Aquí son escasos los hallazgos de estas construcciones; destaca únicamente el monumento de Tella; aunque la bibliografía cita otro de paradero desconocido en Avellaneda. El acceso a este dolmen se realiza por la carretera HU640, que conduce desde Aínsa a la frontera francesa. Para acceder a la localidad de Tella, tomamos un desvío existente entre Hospital de Tella y Lafortu nada. La Piedra de Vasaro Losa de la Campa, como se le conoce en el lugar, se localiza a unos 700 metros antes de llegar a Tella y a 1225 m de altitud. Fue explorado y excavado por A. BELTRAN en septiembre de 1954, apoyado por miembros de la Escuela Militar de Montaña de Jaca. Consta de una cámara rectangular abierta al este, cuya losa de cubierta mide 3 por 1,85 m. Se conocen huesos muy descompuestos y en gran abundancia, producto de la excavación, además de un cráneo incompleto que a comienzos de los años setenta A. CONTE depositó en el Museo Provincial de Huesca. No dejaremos de mencionar aquí otras dos estructuras «megalíticas», aunque la apariencia que

Esta ruta que emprendemos ahora nos va a conducir al valle de Tena, en la parte central de la provincia, donde se pueden visitar algunos de los primeros monumentos conocidos. Circulando por la carretera C-136 llegamos a Biescas, población desde la que vamos a iniciar nuestro recorrido. El acceso desde ésta es cómodo. Hacia el norte y a 4 km, aproximadamente, cruzamos el río para seguir por la pista que conduce a la ermita de Santa Elena. En la base del monte tomamos el camino que se adentra en la planicie de Santa Engracia, donde estaban ubicados dos dólmenes. El hallazgo fue realizado por el Dr. Roque HERRAIZ en 1933 e inmediatamente se dieron las pri-

meras noticias sobre la existencia de estos monumentos. Antes de 1936, el historiador M. ALMAGRO BASCH y el mismo descubridor realizaron la investigación arqueológica.

Santa Elena I Es una cámara simple orientada al sol naciente. Mide 1,45 m de longitud, 0,72 de anchura en el lado W y 1,50 de altura. M. ALMAGRO dice en su estudio que fue una sepultura colectiva, aunque

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por lo muy destruidos que aparecieron los huesos no se puede aportar nada de las características antropológicas de los inhumados. El ajuar que dio consiste en un colgante elaborado con diente de ciervo, una punta foliácea de 53 mm de largo y un botón de perforación en «uve».

Santa Elena II Situado a unos cincuenta metros del anterior, era de menor tamaño. Cuando se iniciaron los trabajos de excavación estaba cubierto por piedras abundantes y vegetación y la losa de cubierta desplazada. Presentaba parecida tipología a partir de losas de tamaños diferentes. La lateral derecha medía 1,70 m de longitud, la izquierda 1,30 m, y la de cabecera 0,60 m. Según su investigador, la cámara, que abría al este y debía de medir metro y medio de altura, se halló desfigurada por el derrumbe de la losa lateral derecha, que arrastró tras de sí y desplazó la losa de cubierta. El sepulcro, repetidas veces saqueado, dio restos óseos y ajuar muy deteriorados. Se sabe de una punta de flecha en sílex blanco de 0,25 mm, una cuenta de collar en piedra blanca, un fragmento de azabache y un hueso pulimentado.

Ambos mgnumentos fueron destruidos y arrasados por completo durante la guerra civil y las losas utilizadas en nuevas construcciones. En la actualidad, el monumento de mayores dimensiones puede observarse reconstruido, ya que en septiembre de 1975 el director del Museo Provincial de Huesca, con ayuda de personal del Ayuntamiento de Biescas, procedió a su nuevo levantamiento con las losas que se encontraban desperdigadas por la zona.

c) El valle del Aragón En el presente itinerario se distinguen dos zonas. La primera de ellas se sitúa en la misma cabecera del río, y en su cuenca alta la segunda. El acceso adecuado es por la carretera N-330 de Jaca a la frontera francesa por Canfranc. Para llegar al primero de estos monumentos, el túmulo de las Truchas, nos situamos en la Casa de Astún, complejo de servicios de la estación invernal; el recorrido lo hacemos utilizando los caminos de la misma estación hasta las proximidades del ibón de Las Truchas o de Astún. En una altitud próxima a los 2000 m y en una cota algo más baja que el lago está el monumento.

Vista del valle de Astún y del túmulo de las Truchas en proceso de excavación.

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A. DOMÍNGUEZ realizó en 1986 el estudio científico. De la cámara se conservan cuatro de las losas laterales y la de cubierta, caídas en torno al área central, y otras dos desplazadas hacia la pendiente. Tipológicamente parece corresponder también al dolmen de estructura simple, con túmulo conservado que mide 9,20 m en el eje N-S y 7,20 m en el eje E-W. Al haber sido violado en tiempos pasados, el monumento no aportó restos óseos o ajuares de las inhumaciones. Continuamos nuestro camino siguiendo el curso del río Aragón y nos adentramos en el pueblo de Villanúa, a cuyo término municipal pertenecen los dólmenes que vamos a ver a continuación. Todos ellos, investigados por T. ANDRÉS y V. BALDELLOU hacia los años setenta, aparecieron igualmente vacíos de contenido arqueológico.

Dolmen de Las Guixas Entrando en el pueblo, e inmediatamente después de atravesar el pequeño puente sobre el Aragón, tomamos a nuestra izquierda el antiguo camino a Canfranc que corre paralelo a la orilla izquierda del río. Es preciso seguir este camino durante unos 200 o 300 m para llegar al dolmen,

que se sitúa a nuestra derecha y en el centro de unos prados. Este dolmen conserva todos sus elementos, con una notable capacidad cameral y un pavimento de enlosado de grandes lajas. El túmulo, especialmente notable, llega a cubrir hasta la losa de cubierta; se encuentra probablemente recrecido para su aprovechamiento como margen de los prados donde se halla. Las medidas que da el túmulo son 11,30 m de diámetro en el eje N-S, por 9,80 m en el eje E-W.

Dolmen de Letranz Nos situamos de nuevo a la entrada del pueblo para utilizar la pista que conduce al Apeadero de Villanúa, que dejamos a nuestra izquierda, y seguimos unos 2 km hasta alcanzar los 1 160 m de altitud. Son unos treinta minutos de recorrido cómodo a pie. El monumento aparecerá a nuestra izquierda, formando parte de la pared de piedra seca que protege a un pequeño prado. Conserva cámara y parte del túmulo. Aquélla es de pequeñas proporciones con tres losas verticales y la de cubierta. No es posible observar con detalle el túmulo, pues se halla medio oculto por la vegetación.

En el dolmen de Letranz se aprecia la losa del cierre parcial de la entrada y restos del túmulo que lo cubría. 17


Actualmente se encuentra amenazado de hundimiento. Las losas, inclinadas hacia el interior de la cámara, están a punto de plegarse como un castillo de naipes. Esta situación se agrava por la frecuente costumbre de los visitantes de situarse sobre la losa de cubierta.

tra senda se verá interrumpida al llegar a la vía férrea, pronto la recuperaremos. Existe, desde luego, la posibilidad de acercarnos con automóvil por una pista que desgraciadamente no siempre está en buenas condiciones, en especial su tramo final.

Dolmen de Tres Peñas (Villanúa).

Dolmen de Tres Peñas Desde el centro de Villanúa hay que tomar el camino o senda que en dirección S-SW lleva a la partida de Diezcampanas. Si decidimos realizar el recorrido andando, la ascensión no durará más de unos veinte o treinta minutos, y aunque nues-

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No hay aquí indicios del túmulo, sí de la estructura pétrea, orientada al mediodía, de la cual quedan dos lajas verticales y una losa en la cubierta. Unos muros de piedra seca justifican el habitual uso del monumento como cabaña hasta tiempos recientes.


d) El valle del Aragón Subordán y Aguas Tuertas La próxima ruta nos lleva al valle de Hecho y nos adentra en la zona megalítica más rica e interesante del Pirineo Central. Circulando por la carretera nacional N-240, a la altura de Puente la Reina, se toma la dirección al pueblo de Hecho. Desde aquí y pasando por Siresa alcanzamos la Selva de Oza, donde comienza nuestro recorrido. En el camping aparecen las primeras muestras en dos enormes monolitos que debieron de pertenecer a una de estas sepulturas megalíticas. Las primeras noticias sobre la zona las debemos al mismo ALMAGRO, en los años cuarenta. Se refería a los monumentos explorados por él, principalmente al dolmen de corredor conocido como Camón de las Filas. A. BELTRÁN inició diez años más tarde una intensa prospección por Guarrinza, Aguas Tuertas, barranco de Las Fo-

yas y zonas próximas, con la ayuda de la Escuela Militar de Montaña de Jaca. En fechas más cercanas, a partir de 1972, T. ANDRES reconoció y localizó nuevos grupos iniciando un estudio completo de los megalitos situados en Guarrinza, que se complementa con otras noticias proporcionadas por montañeros y gente de la zona. En el valle del Aragón Subordán vamos a ver tres zonas megalíticas situadas en el valle de Hecho y pertenecientes a los términos municipales de Ansó y Hecho: Aguas Tuertas, Guarrinza y Acherito. En la misma cuenca fluvial veremos el ejemplar de Aragüés del Puerto.

Conjunto de Aguas Tuertas La cabecera del río Aragón Subordán, en la bella zona de Aguas Tuertas, nos proporciona dos interesantes ejemplares. Por un lado el incompleto dolmen de corredor de las proximidades del puerto de Escalé, junto a la senda que

Cámara de corredor cerca de la entrada del puerto de Escalé.

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conduce a Francia y no lejos de la que por las faldas de la sierra Bernera nos acerca al ibón de Estanés. En el extremo opuesto, al final de la planicie de Aguas Tuertas, es visible una cámara de pequeñas dimensiones abierta al SE-NW que conserva completa su primitiva estructura; se le conoce como dolmen de Aguas Tuertas.

Los grupos de megalitos estudiados por T. ANDRÉS se encuentran entre los 1 200 y 1 444 m de altitud, sobre todo en la orilla derecha del río. Su distribución sigue sensiblemente la misma dirección de la senda que por Escalé lleva a Francia. Situándonos en la Casa de la Mina y edificios próximos, los monumentos se extienden a lo lar-

Túmulo de Guarrinza.

Conjunto de Guarrinza

go de 4 km, hasta el barranco de Barcal en la orilla izquierda.

Dejamos atrás las tortuosas aguas para descender hacia Guarrinza. En la zona de contacto entre ambas existe un gran túmulo que fue excavado por T. ANDRÉS y V. BALDELLOU a finales de los años setenta.

En la orilla derecha del río son mayoría los círculos de piedra, de los que se han identificado una treintena de ejemplares. Pueden verse diez túmulos, dos de ellos con cromlech, y tres galgales, uno con cámara central vacía; hay un solo

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ejemplar de cista y otro más de cámara megalítica. El monumento más interesante es el citado sepulcro de corredor situado sobre la morrena glaciar erosionada por el río, en el Camón de las Fitas o Puntal de las Mentiras. Desde la excavación del monumento, la erosión ha avanzado de tal modo que sólo queda una piedra en pie y otras cuatro tumbadas a punto de caer por la pendiente al río.

de la misma Casa de la Mina. Por este punto pasaba la antigua vía del Puerto del Palo. Siguiendo a J. NAVARRO CHUECA en este barranco, afluente por la orilla derecha del Aragón Subordán, encontramos tres dólmenes y un círculo de piedras. Situados entre las cotas de los 1600 y 1800 m se distribuyen por ambas vertientes del barranco. Nominados Acherito la IV, destaca de

Dolmen con galgal junto al ibón de Acherito. En la orilla izquierda del río podemos observar cuatro círculos y tres túmulos seguros. En esta zona, no obstante, son muy abundantes los túmulos de aspecto dudoso.

Conjunto de Acherito El acceso a la zona megalítica de Acherito puede hacerse siguiendo la senda que parte des-

entre todos el que se conoce como Acherito IV Se trata de un dolmen muy bien conservado que mide en conjunto 18,30 m en el eje N-S y 18,10 m en el eje E-W; la cámara abre al sur; conserva la losa horizontal en su disposición original y parcialmente cubierta por el túmulo. Habrá que esperar los resultados del estudio antropológico que se está llevando a cabo a partir de los pocos fragmentos óseos hallados en la investigación arqueológica.

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Dolmen de Lízara Volveremos a Puente la Reina y por la carretera local HU-212 nos acercaremos a visitar el dolmen de Lízara, en Aragüés del Puerto. Desde esta localidad se ha de tomar una pista hasta los Llanos de Lízara; en el centro del praderío se encuentra el mencionado a 1 715 m de altitud y en las faldas del monte Visaurín.

El estudio del monumento, efectuado en 1972 por J. M. ELÓSEGUI y F. de LEIZAOLA, nos sitúa ante un túmulo de unos 15 m de diámetro y una altura de 1,50 m. En el centro del montículo se halla lo que queda de la cámara dolménica, puesto que algunas de las cinco losas laterales y de cubierta que la conformaban se han caído y desplazado.

Losas en pie del dolmen del Prado de Lízara (Aragüés del Puerto).

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9. ESTRUCTURAS MEGALÍTICAS DEL PREPIRINEO OSCENSE Dos grandes zonas han sido establecidas en el Prepirineo: la primera, situada en la comarca de Ribagorza, se refiere a unos monumentos de los que se tuvieron noticias muy tempranas; la segunda, conocida más tarde, presenta dificultades de acceso y deben seguirse rutas muy diversas. Ambas poseen una gran unidad tipológica en sus megalitos.

a) La comarca de Ribagorza Nuestra próxima ruta girará en torno a la Rivera del Vall para conocer la estación megalítica de Cornudella de Valiera, así llamada por pertenecer a ese antiguo municipio que hoy aparece fusionado con Arén. Circulando por la N-230 de Benabarre a Francia por Viella, y en el trayecto entre Arén y Sopeira, tomamos un desvío que nos conduce a los caseríos dispersos de Rivera del Vall. Nuestra ruta debe seguir el recorrido del barranco de Sobrecastell; la pista discurre pegada a

este curso de agua y nos conduce hasta la Casa L'Hostalet. Desde aquí partimos hacia el robledal próximo donde se encuentran los dólmenes. La Cabaneta del Forno y Cabaneta del Tancat d'Alt

eran ya conocidos en la primera mitad de este siglo. Fue, sin embargo, hacia 1973 cuando T. ANDRÉS realizó el estudio científico en ambos.

Cabaneta del Forno La Cabaneta del Forno, el más occidental y próximo a Casa L'Hostalet, se orienta en dirección NW-SE, con probable entrada por el sureste. Conserva tanto la cámara como el túmulo, aunque este último se encuentre incompleto y posiblemente cortado en uno de sus lados por un muro de cantos. Estas divisiones pétreas, de fabricación reciente, son muy abundantes por todo el robledal. En la excavación arqueológica, la cámara se encontró ya violada por los excavadores clandestinos. Únicamente se localizaron unos pocos objetos en sílex y cerámica prehistóricos, otros de época reciente y nada de las inhumaciones.

Cabaneta del Forno.

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Cabaneta del Tancat d'Alt

A unos 300 m, y algo más alejado del caserío, está la Cabaneta del Tancat d'Alt. El megalito fue construido con losas de conglomerados procedentes de la morrena sobre la que se asienta, alisadas por la erosión glaciar.

dispuso. El contenido sepulcral presenta las mismas características del anterior debido a las remociones antiguas de la cámara. Resalta la ausencia de huesos humanos y la escasa presencia de objetos en piedra o cerámica. En la zona existen vestigios abundantes de otras construcciones megalíticas. Destaca un posible menhir hincado a 200 m del último dolmen

Cabaneta del Tancat d'Alt, en Cornudella.

La cámara, orientada al este, está completa. Conserva parcialmente el túmulo artificial en la zona SW; para el resto se pudo aprovechar la propia estructura del terreno sobre el que se

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mencionado. Asimismo, en el camino que sube hacia Soperún, fuera del robledal, A. BIERGE observó otra construcción megalítica que se conoce como «dolmen de Soperún», no investigado.


Dolmen de La Capilleta (PaĂşles de Surta).

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b) La sierra de Guara Vamos a realizar el último recorrido por las rutas dolménicas de la provincia de Huesca. La zona comprende las vertientes norte y sur de la sierra de Guara. Los monumentos se sitúan a lo largo de los valles de los ríos Flumen, Guatizalema, Alcanadre-Mascún y Vero. Coincide con las hoces y profundas gargantas abiertas por estos ríos al atravesar las sierras calizas. El acceso lo practicamos desde la local HU322, carretera que enlaza Lanave con Boltaña, para luego tomar la pista hacia Nocito. Por este trayecto visitaremos la Caseta de la Bruja y el dolmen del Palomar. Luego, desde la carretera nacional 240 y enlazando con la HU-340 nos acercaremos a la Caseta de las Balanzas, la Capilleta y Losa de la Mora. Finalmente, desde Huesca, por la carretera HU-324, visitaremos el dolmen de la Piatra.

La Caseta de la Bruja (Ibirque) El lugar se encuentra por encima de los 1000 metros de altitud y entre las poblaciones de Ibir-

que y Lasaosa, por lo que también se le nomina con estos topónimos. Para visitar la zona deberemos tomar la pista desde las proximidades del Molino de Villobas hasta Nocito. Tras atravesar el río Guarga, la pista asciende a coger el collado de Cuello Bail, hacia la derecha y pocos metros más adelante está el monumento. Es un dolmen simple, con cámara de grandes proporciones y un túmulo muy rebajado que deja la mayor parte de la estructura cameral al descubierto. En 1949, M. NAVARRO GARCÍA dio cuenta de su existencia. Los trabajos arqueológicos los realizó A. BELTRÁN pocos años después, poniendo al descubierto restos óseos de cuatro individuos.

Dolmen del Palomar (Santa Eulalia la Mayor) Aun perteneciendo al término municipal indicado, se localiza más próximo a Nocito, pueblo al que tradicionalmente se le ha venido asignando. Desde Nocito tomamos el antiguo camino que conducía al Mesón de Santa Eulalia. Andan-

Dolmen del Palomar, en la sierra de Guara.

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do cerca de una hora por esta senda que sigue la orilla derecha del río Guatizalema llegamos al barranco del Palomar, donde se encuentra el dolmen.

Conserva completo el túmulo, que mide 10 m en cada uno de sus ejes. De la cámara permanecen tres losas in situ y la de cubierta se halla des-

BELTRÁN hizo mención de este megalito cuando dio a conocer sus trabajos sobre el dolmen de la Caseta de la Bruja. La estructura megalítica está completa, salvo la losa de cubierta, que según cuentan las gentes de Nocito fue despedazada por un rayo hace algunos años.

Caseta de Las Balanzas (Almazorre)

Hacia 1985 R. GUIRAL dio a conocer la existencia de este monumento y el de Paúles, excavados seguidamente por M.ª José CALVO. El monumento que nos ocupa se encuentra en la partida de La Selva, en la orilla izquierda del río Vero. Se accede por una pista que se trazó siguiendo en parte la senda que conducía de Almazorre a Paúles de Sarsa. El lugar, situado en el centro del carrascal, es de difícil localización y los últimos quince minutos del recorrido deben hacerse necesariamente a pie.

Caseta de las Balanzas (Almazorre): planta. plazada sobre el túmulo. En la excavación aparecieron numerosas piezas dentarias, a pesar de que el sepulcro había sido violado en tiempos pasados.

Caseta de las Balanzas (Almazorre).

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La Capílleta (Paúles de Sarsa) Se sitúa en las proximidades del pueblo de Paúles, al borde del monte de La Selva. Objeto de destrucción al poner en cultivo las tierras colindantes, actualmente podemos ver en pie dos losas y parte del túmulo, el cual tendría un radio aproximado de 4 ó 5 m.

Círculo grabado en una de las losas del dolmen de la Capilleta.

En la excavación se exhumaron restos óseos correspondientes a unos seis individuos y algunos elementos del ajuar. Es de notar que en la cara interna de una de las losas aparece un círculo grabado, único descubierto en relación con estas sepulturas en la provincia.

Cuando M. ALMAGRO acudió al lugar en 1934 para proceder a su investigación, encontró que el sepulcro había sido abierto; sin embargo, pudo recuperar algunos restos. A través de este autor sabemos del descubrimiento de elementos de sílex y metal, así como de restos óseos correspondientes a varias personas.

Planta y alzado de la Losa de la Mora.

El megalito se conserva completo y en muy buen estado de conservación. Las medidas generales son: 12 m en el eje E-W y 12,45 en el eje N-S.

Losa de la Mora (Rodellar)

Dolmen de la Matra o del Gargantal (Belsué)

Desde el pueblo de Rodellar bajamos a la fuente de Mascún para subir por el barranco de Andrebot hasta el Vallón de Los Moros; desde allí nos acercamos al dolmen que se sitúa entre los pueblos abandonados de Nasarre y Otín. El tiempo que hay que invertir en este recorrido, que debe realizarse necesariamente a pie, es aproximadamente de una hora.

Situado en el límite del término con Apiés, podemos llegar hasta él desde esta última localidad por la carretera que conduce al pantano de Belsué; aproximadamente en el km 17 detendremos el vehículo. Desde allí se termina el recorrido andando unos quince minutos por una pista muy pendiente y en mal estado que se sitúa a nuestra derecha.

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Este dolmen conserva su estructura completa, aunque la losa de cubierta presenta fuerte inclinación hacia el noroeste. La cámara, de 1,75 m de longitud y 1,40 m de anchura máxima, se orienta al sureste. La excavación del monumento, descubierto casualmente por J. J. GENERELO LANASPA en 1979, la efectuaron A. DOMÍNGUEZ y M.2 J. CALVO dos años más tarde. Los resultados fueron negativos ante la inexistencia de depósito arqueológico.

Por otra parte, son demasiado numerosos los ejemplos de destrucción sistemática en los tiempos modernos por trabajos agrícolas (éstos ya desde la época medieval), extracción de bloques de piedra para la construcción o las instalaciones industriales. Sin embargo, el despoblamiento, la baja demografía o la vocación menos agrícola de las áreas de montaña han podido actuar de factores determinantes para su conservación en mejores condiciones. No, desde luego, para su expolio, que parece ser circunstancia común a estas estructuras funerarias.

Estructura dolménica de la Piatra, en el límite de término entre Apiés y Belsué.

10. CONSERVACIÓN Y RECUPERACIÓN Uno de los mayores problemas con que se enfrenta el estudioso de estos particulares yacimientos arqueológicos es su estado de conservación. Los usos diversos a que han estado sometidos históricamente los monumentos megalíticos han afectado notablemente a la conservación de su estructura y contenido. Ya se ha visto.

Es habitual afirmar que escasean o son menos frecuentes en las zonas bajas. Pero se ha demostrado que se conservan más tumbas en aquellas zonas menos afectadas por la agricultura. Así, en Bretaña, la gran proporción de tierras yermas ha garantizado su conservación. Este estado de cosas supone un límite para realizar afirmaciones generalizadoras en torno a su distribución geográfica, forma, medidas y orientación de una tumba, posición y orientación de los cadáveres, colocación y categoría de los ajuares.

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Continuas alusiones a la falta de los restos de las inhumaciones nos sitúan ante un tema clave: la escasez de estudios antropológicos en orden a fijar los componentes raciales, calcular el sexo, nivel de supervivencia o quizás patologías de los inhumados. Respecto al primer aspecto, los estudios más próximos a nosotros son los efectuados en el País Vasco. Se distinguen aquí dos tipos básicos: el pirenaico occidental y el mediterráneo grácil, y otros ocasionales que confirman los intercambios transpirenaicos.

ción con su posición social o es problema de disponibilidad de espacio? Ambos puntos estarían contestados si dispusiéramos de los ajuares y las tumbas sin tocar. Parece más que probable que el cálculo de medidas y la morfología de las tumbas debían estar directamente relacionados con la estructura social. La investigación carece aún de bases sólidas para determinar el modelo socioeconómico de las comunidades que usaron y generalizaron este rito de enterramiento.

Una pregunta comprometida: el número de los enterrados en un monumento, ¿está en rela-

El megalito de Las Guixas conserva gran parte de la estructura tumular

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Cornudella de Valiera (Aran).

11. VOCABULARIO BÁSICO Carbono 14 (C14). Método de datación absoluta que se aplica a materias orgánicas procedentes de yacimientos prehistóricos. Cromlech. Espacio a menudo circular o pseudocircular delimitado por ortostatos de piedra, muy común en Bretaña; cuando es rectangular se ha utilizado la palabra témenos (recinto sagrado). Distinto tamaño y función parece tener el cromlech que en el País Vasco llaman baratz (espacio cercado), y en el Pirineo oscense, círculo. Dolmen. Estructura formada por varios ortostatos verticales cubiertos por una losa horizontal. Galgal. Amontonamiento de piedras o «galgas» de tamaño mediano, propio de terrenos pedregosos. Megalito. Vocablo de origen griego. Monumento espectacular erigido con piedras de gran talla.

Menhir. Término de origen bretón que hace referencia a un gran monolito de piedra hincado verticalmente en la tierra. Ortostato. Laja o bloque de piedra que actúa de pared de los dólmenes. Peristalito. Anillo de piedra dispuesto sólo o con otros concéntricamente en torno a algunas cámaras dolménicas, actuando como refuerzo del túmulo. Termoluminiscencia (TL). Método de datación absoluta que se aplica básicamente a las arcillas cocidas prehistóricas y protohistóricas. Tholoi. Sepulcros de cámara circular cubierta con falsa cúpula. En la Península Ibérica están bien representados en el sureste y Portugal. Túmulo. Montículo artificial construido de tierra y/o piedras que acoge una estructura arquitectónica y/o ajuar funerario. A veces reforzado por peristalitos.

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12. BIBLIOGRAFÍA

Libros: Actas de la Mesa Redonda sobre Megalitismo Peninsular. XV Aniversario de la Asociación Española de Amigos de la Arqueología (España-Portugal, 8-14 de octubre de 1984), Madrid, 1986. - Actas de la Mesa Redonda sobre El megalitismo en la Península Ibérica, Ministerio de Cultura, Madrid, 1987. - ANDRÉS, T., Estudio tipológico-arquitectónico de los sepulcros del Neolítico y Calcolítico de la cuenca media del Ebro, Universidad de Zaragoza, 1978. - BOSCH GIMPERA, Etnología de la Península Ibérica, Barcelona, 1932. - PERICOT, L., Los sepulcros megalíticos catalanes y la cultura pirenaica, C.S.I.C., Barcelona, 1950.

Artículos: ALMAGRO, A., La cultura megalítica en el Alto Aragón, «Ampurias», IV (Barcelona, 1942). - ANDRÉS, T., La estación megalítica de Guarrinza (Huesca). Nuevas investigaciones, «Misc. Arq. dedicada al prof. Beltrán» (Zaragoza, 1975), pp. 69-84; La estación megalítica de Cornudella (Arén, Huesca) «Noticiario Arqueológico Hispánico», Prehistoria, 4 (Madrid, 1975), pp. 39-77; Las estructuras funerarias del Neolítico y Eneolítico en la Cuenca Media del Ebro: consideraciones críticas, «Príncipe de Viana», 146-147 (Pamplona, 1977), pp. 65-129. - ARRIBAS, A., Estado actual de la investigación del megalitismo en la Península Ibérica, «Scripta Praehistorica. Francisco Jordá Oblata», Salmanticae, 1984, pp. 63-112. BALDELLOU, V.; CALVO, M.5 J. y ANDRÉS, T., El fenomen megalític a l'Alt Aragó, «Cota Zero», 3 (Vic, 1987), pp. 26-35. - CASADO, R, Notas para el estudio del dolmen de Rodellar, «Estudios», II (Zaragoza, 1973), pp. 25-32. - CHAPMAN, R. W., Megalitisme i Arqueologia: problemes, teoría e investigació, «Cota Zero», 3 (Vic, 1987), pp. 93-109. - DOMÍNGUEZ, A., Hallazgos prehistóricos en el Prepirineo oscense: el dolmen de la Piatra y la Cueva Artica, «Caesaraugusta», 61-62 (Zaragoza, 1985), pp. 119-129. - ELÓSEGUI, J. M. y LEIZAOLA, F., Nue-

vo dolmen en el Pirineo oscense, «Munibe», XXVI (San Sebastián, 1974), pp. 99-102. RODRÍGUEZ, J. I. y GONZÁLEZ, J. R., Troballa d'uns monuments megalitics a l'Alta Ribagorpa, «4.2 Col. d'Arq. de Puigcerdá» (Puigcerdá, 1982), pp. 135-144. - VIVANCO, J. J., Orientación y tipología de las cámaras de los dólmenes de montaña y del valle, «Est. de Arq. Alavesa», 10 (Vitoria, 1981), pp. 67-144.

Nota: La documentación gráfica procede, en su mayor parte, de los archivos personales de las autoras. Se agradece la aportación de material fotográfico por parte del Arxiu Fotográfic de l'Institut d'Estudis Ilerdencs sobre el dolmen de Bono y de F.

J. NAVARRO CHUECA

para ilustrar el conjunto de Acherito; tam-

bién la colaboración del Museo Provincial de Huesca, J. M. PESQUE LECINA y J. MURILLO COSTA (dibujantes) y F.

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ALVIRA LIZANO

(fotógrafo).


TÍTULOS DE LA SERIE

La siguiente no es una relación cerrada. No obstante, para dar una idea global de su contenido, se indican algunos de los títulos previstos, sin orden de prelación, excepto para los ya publicados o los de inminente aparición. 1. El monasterio dúplice de Sigena. 2. Nuestros árboles 3. La Laguna de Sariñena, lugar de encuentro 4. Los museos altoaragoneses 5.* Guía monumental y artística de Serrablo 6. Las aves acuáticas del Altoaragón 7. ¿Por qué fue importante Costa? 8. Roda de Isábena, ex-sede y catedral ribagorzana 9. Guara, aula de la naturaleza 10. Fiestas tradicionales del Altoaragón 11. El Altoaragón antes de la Historia (Edad de Piedra) 12. El Altoaragón antes de la Historia (Edades de los Metales) 13. Fósiles del Altoaragón 14. La arquitectura megalítica 15. La casa tradicional altoaragonesa 16. Artesanos de hoy —Los insectos del Altoaragón —Alquézar, resto vivo del pasado —Setas y hongos del Altoaragón —Plantas medicinales de ayer y de hoy —Los despoblados y su porqué —Los ríos altoaragoneses —Loarre, castillo románico en pie —Los periódicos oscenses —San Juan de la Peña, panteón y símbolo —Juegos tradicionales altoaragoneses —Ferias y mercados oscenses — Gastronomía altoaragonesa — Historia geológica altoaragonesa —Biblioteca básica para comprender el Altoaragón —La industria en la provincia oscense —L'Aínsa y sus caminos —El valle de Echo


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