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P E R I O D I S M O U N I V E R S I TA R I O PA R A L A C I U D A D

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MEDELLÍN, JUNIO DE 2013 ISSN16572556

Medellin Camaleonica

AÑO 13

FAC U LTA D D E C O M U N I C AC I O N E S / U N I V E R S I D A D D E A N T I O Q U I A


2 Seguridad

Medellín, ¿ciudad segura? La pujante, la emprendedora, la que vende, sigue siendo, también, la Medellín insegura, sin “hogar para la vida” ni para la tranquilidad.

El conflicto en cifras Carolina Saldarriaga caris-18@hotmail.com Santiago Castro sa.castro93@hotmail.com Jaime Flórez jaime_afs@hotmail.com

M

edellín es la ciudad más innovadora del mundo y, también, una de las más peligrosas. Según el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, Medellín aparece en el puesto 24 entre las 50 más violentas del mundo, debido a sus 52 asesinatos por cada 100 mil habitantes. A esta cifra, se le suman delitos como secuestros, extorsiones y desplazamientos forzados, entre otros. La delincuencia común organizada en combos agrava la situación de la ciudad. Hay aproximadamente 133 grupos delincuenciales, cifra que resulta alta. Si se divide entre las 16 Comunas, se estima que en cada una hay entre 8 y 9 combos. Sin embargo, un informe de la Personería dice que no se conoce el número exacto de combos que operan en la ciudad debido su variabilidad. Hay absorción de combos por parte de otros más grandes, bandas que se desarticulan por capturas y bajas de las autoridades o por la disputa con otras bandas. Para el expersonero de Medellín, Jairo Herrán Vargas, por las dinámicas del conflicto en la ciudad ya no se hace carrera de ‘capo’ sino que hay muchos mandos medios disputándose el liderazgo. También afirma que se está dando un proceso de reorganización de territorios y una confrontación entre ‘La Oficina’ y ‘Los Urabeños’. En el plano de la delincuencia actual, aparecen combos ya tradicionales como ‘Los Mondongueros’ y ‘Los Bananeros’ que dominan las Comunas 5 (Castilla) y 6 (Doce de Octubre), donde se calcula que operan más de 35 grupos delincuenciales. Y otros nuevos como ‘La Divisa’ y ‘La Agonía’, en la Comuna 13 (San Javier), donde el número de combos llega a 32 aproximadamente. Una de las medidas que la Fuerza Pública ha implementado es el Plan Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes. Un cuadrante es un sector geográfico fijo al que se asignan cierta cantidad de policías, mínimo tres, con responsabilidades como la prevención, la disuasión, el control de delitos y contravenciones y la educación ciudadana en seguridad y convivencia. Para Herrán, esta estrategia no funciona y debe ser replanteada desde la Administración Municipal. La medida está acompañada de un componente tecnológico, una aplicación desarrollada por Ceiba Software, que le permite al ciudadano ubicar al agente de Policía más cercano con un toque en la pantalla que activa una señal de alarma. En el país, hay 1.557 cuadrantes, de los cuales 184 operan en Medellín. Todavía hoy, entre las principales ciudades del país, Medellín ocupa el sexto lugar en número de policías por cada 1.000 habitantes, detrás de Cartagena, Bucaramanga, Cúcuta, Cali y Bogotá. En la Comuna 13, hay una amplia presencia de Fuerza Pública: 750 efectivos, siete estaciones de Policía, tres Centros de Atención Inmediata (CAI, dos periféricos y una central) y 12 bases militares.

Homicidios

Durante 2012, hubo 1.249 homicidios (3, 4 por día) en Medellín. Se cometieron 400 menos que en 2011, según la Alcaldía. Las Comunas 10 (La Candelaria) y 13 fueron las más afectadas. Si bien la cifra disminuyó, 52 es la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, sigue siendo alta frente a la de otras capitales como Bogotá con 16 o Barranquilla con 29,1, aunque menor que la de Cali con 82,2. Según fuentes de seguridad, luego de la captura de alias ‘Carlos Pesebre’ su organización ha usado el homicidio como método para salvaguardar su estructura criminal. Esta es una de las causas por la cuales los asesinatos están aumentando este año, al punto de que, según Medicina Legal, hasta marzo iban 295 homicidios, 40 más que en el mismo periodo de 2012.

Comerciantes y transportadores, en la mira

La extorsión al sector transportador y a los pequeños comerciantes constituye uno de los principales ingresos de los grupos armados ilegales. Según cifras de Fenalco Antioquia, más de 25 mil comerciantes son extorsionados en la ciudad, lo que representa un ingreso de más de 10 mil millones de pesos mensuales, en ‘vacunas’ que pueden oscilar entre los 10 mil y 100 mil pesos. Ninguna de las 43 empresas de buses que tiene la ciudad se salva de las extorsiones a sus conductores, las cuales oscilan entre los 60 mil y los 320 mil pesos al mes, dependiendo de la ruta. En promedio, según la Policía Nacional, cada uno de los 3.200 buses que circulan por Medellín paga alrededor de 144 mil pesos al mes,

No. 64 Junio de 2013

lo que da un total de 460 millones de pesos mensuales. Sin embargo, debido a las amenazas y asesinatos de los que son víctimas los transportadores, se presume que muchos casos no son denunciados y, por ende, las pérdidas pueden ser superiores. Los taxistas tampoco se salvan. Por ejemplo, en la Comuna 8 (Villa Hermosa), el taxi que ingrese después de las nueve de la noche (hora del ‘toque de queda’ impuesto por los combos) debe hacerlo con las luces exteriores apagadas, la interior encendida y pagar mil pesos por carrera a cada combo que se encuentre en el camino.

Menores en el conflicto

Según cálculos de la Defensoría del Pueblo, en la Comuna 8 los grupos delincuenciales están conformados en un 70 por ciento por niños (desde los 7 años) y adolescentes, que son utilizados para transportar armas, vender drogas y servir de campaneros. Hay niñas que son usadas para el ejercicio de la prostitución y para atraer a las víctimas que luego son ejecutadas en otros lugares. En muchas ocasiones, los menores son inducidos al consumo de alucinógenos y son utilizados para cometer homicidios. Para otros analistas y para algunos ciudadanos, en la Comuna 13 las actividades cívicas de la Policía Nacional son un potencial factor de riesgo para la población infantil y adolescente de la zona, pues con el impulso de la Policía Cívica Juvenil −de la cual hacen parte cerca de 300 jóvenes quienes reciben uniforme y formación en diferentes temas− se expone a los menores a posibles retaliaciones de los grupos armados ilegales que los podrían ver como informantes. Esto va en contra del numeral 29 del artículo 41 del Código de Infancia y Adolescencia que señala como obligación del Estado “abstenerse de utilizarlos en actividades militares, operaciones psicológicas, campañas cívico-militares y similares”. Según cifras concertadas por organismos estatales, los casos de menores asesinados en Medellín disminuyeron en el año 2012 con respecto al 2011: hubo una disminución de 65 homicidios. Si bien desde la Administración Municipal ha habido avances en seguridad, para Fernando Quijano, director de Corpades, el Alcalde debe ponerse al frente de la situación y no delegar a nadie y escuchar voces diferentes sobre lo que pasa en Medellín. “Además, debe revisar y confrontar la información que recibe, la cual puede estar viciada, pues parte de la institucionalidad está trabajando para mafias y el narcotráfico”.


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El Centro, tierra de conflicto Yarleidis Madariaga yarlemaba@gmail.com Luz María Vélez luzmavegaa2009@gmail.cm Estefanía Carvaejal lacocinadeolivia@gmail.com Daiana González mdianagonzalez@gmail.com María Paula Rubiano maparubiano93@gmail.com

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arlos* amontona los abanicos de colores, los gorros de lana y las medias escolares que tiene sobre el plástico que hace barrera entre la mercancía y la empolvada acera de La Playa, en el Centro de Medellín. Es de noche y, a excepción de un casino abierto hasta la madrugada, todos los locales comerciales están cerrados. Cuando termina de arrumar su mercancía y se da vuelta, nota que le han robado su chaqueta. El hurto es parte de la cotidianidad de la Comuna 10 (La Candelaria). El raponeo, los ‘escaperos’, el ‘fleteo’ y el paquete chileno son algunas de las modalidades de robo que se presentan allí. En su mayoría, estas actividades son controladas por los más de 42 grupos ilegales que delinquen en la zona, según la Defensoría del Pueblo. “Los ladrones se ven más que todo por las mañanas, sobre todo el fleteo. Después de las 10:00 aparecen los ‘escaperos’ que se roban la mercancía de los carros que descargan en los almacenes”, cuenta Carlos Castrillón, vendedor informal del Centro. Esta es una zona con más de 25 mil venteros informales donde puede haber unas 30 agrupaciones Convivir que involucran, más o menos, a unos 550 hombres, según la Corporación para la Paz y el Desarrollo Social (Corpades). Para Fernando Quijano, director de Corpades, el límite entre la legalidad y la ilegalidad en la que se mueven estos grupos existe y ha sido legitimado para garantizar la ‘seguridad’. Astrid*, comerciante del sector Alhambra, afirma que ‘los muchachos’ (como les dicen a los miembros de las Convivir) le generan un sentimiento de seguridad, ya que constantemente ‘patrullan’ las calles, a diferencia de la Policía que, según ella, hace presencia de manera escasa y poco oportuna. Astrid y otros vendedores del Centro, que prefieren ocultar su identidad, aseguran que la Policía permite el funcionamiento de las Convivir y, en muchas ocasiones, colaboran con ellos. “En la Policía, la corrupción es como un cáncer que hace metástasis”, explica Alexandra Vélez, fiscal de la Unidad de Vida de la Fiscalía. Aunque cambien a los policías de Estación o se judicialicen algunos casos, los miembros de las bandas delincuenciales presionan a los nuevos agentes con amenazas y sobornos, aclara la abogada.

Los muertos son de nadie

Según los registros de 2012, la Comuna 10 ocupa el segundo lugar en homicidios en la ciudad. Durante el primer trimestre de este año hubo un registro de 45 homicidios, 17 más que en el mismo periodo de 2011. El mayor Germán Garzón, encargado de la estación de Policía de La Candelaria, asegura que los fines de semana y especialmente la madrugada del domingo, son los días de mayor registro de homicidios. De acuerdo con la Defensoría del Pueblo, las principales víctimas de estas acciones violentas han sido los habitantes de calle. En este tipo de población “se presentan riñas y resultan muertos, o también hay limpieza social. Han encontrado habitantes de calle metidos en costales o en bolsas: los ejecutan (...). Otros homicidios tienen que ver con los expendios de droga, como guerras entre jíbaros”, detalla la fiscal Vélez. Además, agrega que los homicidios en el sector de Barbacoas se deben principalmente a peleas entre los miembros de la comunidad LGTBI. El mayor Garzón sostiene, sin embargo, que los asesinatos en el Centro de Medellín se deben exclusivamente a las riñas entre habitantes de calle, y que los casos de desmembramiento y otros homicidios mayores todavía están siendo investigados. Estas investigaciones son para la Fiscalía un rompecabezas al que, en muchas ocasiones, les hacen falta varias piezas. “A nivel testimonial, es muy complicado que la gente se comprometa. Si es en un bar: ‘Yo estaba borracho’, ‘yo estaba volteando el disco’, ‘yo estaba bailando’; nadie vio qué fue lo que ocurrió. Si son las Convivir los que matan la gente por alguna razón, menos. Si es en la Minorista, menos”, dice la fiscal Vélez. A pesar de que el Centro está custodiado por 250 policías que se dividen en 40 cuadrantes, hay sensación de inseguridad en muchos sectores. No lo es así en El Hueco, la zona del comercio. Juan Pablo Giraldo, presidente de la Asociación de Comerciantes, Corbolívar, afirma que la seguridad depende de la articulación de los ciudadanos con la Administración Municipal y la Fuerza Pública. “Realmente, quienes conocemos la información de todo somos nosotros que vivimos todos los días este ambiente”, dice. Ese ambiente que cambia a lo largo del día, ese lugar que genera entornos, que se mueve con más de un millón de transeúntes diarios, que al llegar la noche lo abandonan y lo dejan quieto, como un pueblo fantasma, como una tierra de nadie, está vigilado por cámaras de seguridad y tiene dos de las estaciones de Policía más grandes de la ciudad, en la Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia. *Nombres cambiados para proteger la identidad de las fuentes.

Una ciudad flagelada por los fleteros Juan Manuel González, Daniela Botero María del Mar Giraldo Rendón

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pesar del aumento de la violencia en Medellín, ahora solo se reportan a la aseguradora Sura 3 o 4 carros robados al mes. Antes la cifra era de 10 a 20. Así lo afirma María Ester Builes, analista de riesgos e inversiones y asesora de seguros en esa compañía. Aclaró que, en contraste, el autorrobo va en ascenso. Las cifras en torno al hurto continuado de automóviles en la ciudad difieren según la fuente. En septiembre de 2012, de acuerdo con la Policía Metropolitana, en la ciudad habían sido denunciados 800 robos de vehículos. Esto representó un aumento del 12 por ciento con respecto al 201, tal como aseguró un artículo publicado en “El Colombiano”, el primero de ese mes del año pasado. Sin embargo, según los datos de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda), para finales de 2012 Medellín fue la ciudad con mayor cantidad de robo de automotores: 962 de los 2.674 casos registrados en el país. . Esto corresponde al 36 por ciento de los hurtos registrados hasta septiembre del año pasado en Colombia, cifra superior a los reportes policiales. Las diferencias en las cifras se explican, en parte, porque no todos los automóviles están amparados por un seguro. Fasecolda estima que solo el 35 por ciento del parque automotor de Colombia posee una garantía en caso de hurto, lo que deja a cerca de cuatro millones de unidades sin respaldo ante este tipo de delitos. Jairo Gutiérrez, habitante del barrio Prados de Sabaneta, cuenta que hace poco menos de un año le robaron un Renault 9 gris modelo 95, que podía valer entre 4 y 5 millones de pesos. El carro nunca apareció: “Según me comentaron las autoridades, estos carros los cogen cuando ven que están en buen estado, para poder llevárselos y montar otros autos del mismo modelo. ‘Engallan’ otro carro con el carro que se roban. Para ellos es más fácil robar los repuestos que ir a comprarlos”. A Mónica Montoya y Federmann Ushima les robaron un Renault 4 modelo 90 en junio del 2012 en el mismo barrio. “Sacamos el carrito del parqueadero de la casa para poder meter uno nuevo que habíamos comprado en obra negra. Solamente lo dejamos afuera una noche desde que lo tenemos, y no amaneció”. Agregaron que estos robos ocurren “porque los repuestos son muy escasos. Las partes no se consiguen ni nuevas ni de segunda en los almacenes. Lamentablemente se las tienen que robar para poder surtir otros autos”. Con respecto a esto, María Ester Builes dice que la causa principal de los robos de automóviles es la facilidad con la que algunos de estos pueden pintarse y convertirse en taxis o venderse por partes como repuestos para esos vehículos de servicio público. Por eso, entre los carros más robados están el Chevrolet Spark LT, el Renault Symbol, el Hyundai 10, el Toyota Corolla y algunos modelos de Kia. En cuestión de vehículos de gama alta, agrega: “A la guerrilla le gusta todo lo que sea Toyota Carevaca, eso es un carro listo para la guerrilla porque les aguanta el monte; inclusive los seguros son costosos porque esos se los roban mucho. Hay muchas compañías que ni siquiera les gusta asegurar esos Toyota porque saben que es robada segura”. Las compañías, aclaró la asesora, tienen diferentes tarifas de aseguramiento que dependen de la marca y el modelo del automóvil. Los carros que son más ‘robables’ tienen tasas más costosas de aseguramiento; además, la facilidad y accesibilidad a los repuestos es determinante, usualmente los carros costosos, necesitan de repuestos costosos. Cuando un vehículo es hurtado, comúnmente la aseguradora paga al dueño el 100 por ciento del vehículo; no obstante, los valores de referencia son los registrados en Fasecolda. “Nunca me van a pagar el carro en lo que lo compré, me lo van a pagar siempre a valor Fasecolda”, concluye Builes.

Facultad de Comunicaciones Universidad de Antioquia


4 Editorial

Hidroituango: dos visiones

de desarrollo

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esde hace más de un año, cerca de 300 familias, entre campesinos, agricultores, barequeros y arrieros, originarios de la zona de influencia del megaproyecto hidroeléctrico Ituango, defienden sus derechos fundamentales de identidad, respeto por la diferencia y por las minorías, territorio y usufructo de los En la orilla opuesta se defiende una política energética que promete multimilloríos como recurso natural y forma de supervivencia. narias ganancias para todo el continente como parte de la estrategia de inserción de A la fecha sabemos de ellos porque, algo más de 250 personas, se cruzan en Suramérica en el mercado global mediante la explotación de recursos naturales, la nuestro camino, se sientan en los alrededores de las cafeterías o hacen excursiones megaminería y el tránsito de mercancías. furtivas por los bloques en un intento silencioso por llamar la atención. Desde el Pero, a la hora de afrontar las demandas, la discusión se desvía hacia la ilegiti21 de marzo pasado, los campesinos de Ituango, “alojados” en el coliseo deportivo, midad de aquellos que se le atraviesan al desarrollo y perjudican el interés común. Se hacen parte de la cotidianidad de una Universidad de Antioquia inmersa en tareas les judicializa y se les asocia con la subversión al tiempo que el Consorcio Hidroelécy debates que no dejan tiempo suficiente a ningún estamento para comprender un trica Ituango S.A. ESP ofrece a cada barequero reclamante una compensación de problema que refleja la actitud indolente con la que apartamos de la vista el conflicto 8 millones 360 mil pesos. Desde entonces no hay avances y el gobernador Fajardo y la desigualdad. argumenta que “ya han tenido demasiada paciencia”. Más allá de que Universidad y sociedad nos mostremos solidarios con su causa Frente a dos visiones del desarrollo tan opuestas y una interpretación de la jusy de que autoridades e inversionistas de Hidroituango negocien un posible retorno, ticia tan estrecha, es necesario que desde la sociedad civil y desde la Universidad lo que subyace como prioridad es que todos nos percatemos del trasfondo de esta tomemos postura, nos acerquemos al tema y aboguemos por el tratamiento paciente lucha: el rechazo a las represas y trasvases, la defensa del Agua, de los Ríos, de la y tolerante del conflicto y su especificidad, por al auténtico diálogo, por la interlocuVida y de los Territorios, reivindicaciones que en Anción y no por la descalificación, por el estudio y la comtioquia son representadas por el Movimiento Nacional prensión del fenómeno desde contextos tan poderosos ¿Por qué no se admite el respeto a los derechos en Defensa de los Territorios y Afectados por Represas como el derecho humanitario, el derecho ambiental y “Ríos Vivos”. el reconocimiento cultural para que minorías como los humanos, económicos, sociales y culturales como “Ríos Vivos” pertenece a la Red Latinoamericana cañoneros del Cauca no carguen con la responsabilidad punto de partida para negociar un acuerdo? de Afectados por Represas (LAR) y recoge antecedentes de probarse a sí mismas como víctimas ya que luego de desde México hasta la Patagonia chilena, territorios dos meses, la Defensoría del Pueblo accedió por fin a en los que se han construido represas reconocidas por recibir su declaración como tales. la Comisión Mundial de Represas como uno de los facHace poco la Gobernación de Antioquia y la Altores generadores de mayor desplazamiento forzado en el mundo. En Colombia, caldía de Medellín anunciaron inversiones por 100 millones de dólares en la zona. recordamos la masacre cultural y ecológica desatada por la represa de Urrá en CórNo obstante, la plata no contesta preguntas esenciales como: ¿Qué ha pasado con la doba que desterró a la comunidad Emberá Katío y acabó virtualmente con la cultura resolución judicial de 15 masacres ocurridas allí en los últimos 15 años? ¿Por qué el pesquera en el bajo Sinú. Finalmente, en El Huila, se denuncia un plan maestro de conflicto se ha agudizado al mismo ritmo que crecen los reclamos de los afectados? privatización de la Cuenca del Magdalena. Además de la Hidroeléctrica de Betania y ¿Por qué no se admite el respeto a los derechos humanos, económicos, sociales y culEl Quimbo, en este departamento se tienen proyectadas otras 9 represas. turales como punto de partida para negociar un acuerdo?

Opinión

De La Urbe sin sede

verbalmente a Jorge Ignacio Sánchez, Director del Sistema, que el Museo necesitaba el espacio y había notificado el desalojo mediante un “acuerdo perentorio”. De este modo, hoy es un laboratorio errante. Durante 14 años DE LA URBE ha sido la escuela para la formación de varias generaciones de periodistas. En ese tiempo pasó de contar con dos profesores, sus computadores y algunos voluntarios, a ser un equipo de seis docentes y cinco auxiliares administrativos que hacen posible la publicación del trabajo de 240 estudiantes en prensa, radio, televisión y página web. Este Sistema fue reconocido como laboratorio por el Consejo de Comité de Carrera de Periodismo Facultad, mediante la resolución 509 del 12 de diciembre de 2008. Sus profesores y estudiantes han ganado premios nacionales e internacionales. Es la columna vertebral del Redacción De La Urbe pregrado, único en el país en universidades de carácter público. Sin embargo, pareciera que, con esta situación se le ha dado la espalda a un espacio que requiere fortalecerse en infraestructura, recursos humanos y tecnologías de la información y las comunicaciol 24 de mayo, personal de servicios generales de la Universidad de Antioquia nes, para cumplir a cabalidad su labor docente. DE LA URBE tiene el mismo derecho a montó en una volqueta los equipos, archivos, muebles y parte de la dotación contar con una sede digna, como los demás laboratorios de la Universidad. de oficina de DE LA URBE para trasladarlos del Museo Universitario a la ¿De qué sirve, entonces, la reciente Acreditación de Alta Calidad que el Ministerio oficina 12–122, donde laboran cuatro profesores. Sobre los escritorios y en las zonas de Educación Nacional dio al programa de Periodismo? Para el Ministerio, una de de circulación se arrumaron los enseres del Laboratorio de Periodismo de la Facultad las principales fortalezas del pregrado es justamente el Sistema DE LA URBE, ya que de Comunicaciones. No es claro cuánto tiempo permanecerán allí. “…además de permitir una relación directa con la comunidad, apoya al proceso de La oficina 12-122 fue la sede del Sistema Informativo DE LA URBE durante sus enseñanza-aprendizaje del Periodismo… lo que ha transformado el perfil del profesioprimeros años, pero debido a su crecimiento y a la necesidad de un espacio más apropianal actual. El Sistema vincula a estudiantes, profesores y egresados interesados en la do para una sala de redacción, en 2010 la Facultad ofreció como alternativa su traslado investigación sobre hechos y procesos de la sociedad contemporánea y en la publicación al Edificio de Extensión, donde se pagó arrendamiento durante tres años, según las de sus hallazgos en medios de impacto ciudadano.” políticas de la Universidad para las dependencias que funcionan allí. El año pasado, la DE LA URBE es consciente del déficit de espacios físicos en Ciudad Universitaria. Facultad informó al Sistema que era necesario trasladarse nuevamente. Por eso, desde Es un problema estructural, sí. Pero ¿es posible que la Facultad evalúe, en el menor julio de 2012 la sede fue el sótano del Museo Universitario. tiempo posible, las alternativas que el Sistema ha planteado y tome cartas en el asunto? El 30 de abril último, el Decano de la Facultad, Jaime Alberto Vélez Villa, notificó La solución es urgente y, también, estructural. De lo contrario, será muy difícil garantizar el desarrollo normal del segundo semestre académico.

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Número 64 Junio de 2013

Director (e) Periódico: Juan Diego Restrepo E. Coordinación editorial: Jenny Alejandra Echavarría Robledo, Juan David López Morales. Redacción: Juan Manuel González, Daniela Botero, María del Mar Giraldo R., Carolina Saldarriaga, Santiago Castro, Jaime Flórez, Yarleidis Madariaga, Luz María Vélez, Estefanía Carvajal, Daiana González, María Paula Rubiano, Juan David López M., Jenny Alejandra Echavarría R., Carolina Sánchez, Dafna Vásquez, Andrea Orejarena, Paula Lotero, Estefanía Henao, Luisa Saldarriaga, María Flórez, Daiana González, Elizabeth Otálvaro, Juan Fernando Velásquez, Luisa Fernanda Mejía, Julieth Camila Gómez, Maily Yiseth González, Andrea Uribe Yepes, Miguel Ángel López, Daniela Melguizo Múnera, Juan Manuel González C. Infográfico: Edwin Ángel. Corrección: Alba Rocío Rojas. Colaboración: Wálter Arias, Rafael González, José Guarnizo, Natalia Cruz, Julio C. Londoño A., Jorge Ignacio Sánchez, Luis Carlos Hincapié, Ramón Pineda, David E. Santos, Elkin Naranjo. Fotografía: Natalia Cruz, Juan Carlos Talero, María Flórez, Juan Diego Restrepo E., Róbinson Úsuga, Carolina Sánchez, Jenny Alejandra Echavarría R., Estefanía Henao, Sara Jurado, Daiana González, Julieth Camila Gómez, Luisa Fernanda Mejía. Caricatura: Ricardo Cortázar. Portada: Natalia Cruz. Impresión: La Patria, Manizales. Circulación: 10.000 ejemplares. Director Sistema Informativo: Jorge Ignacio Sánchez. Director TV: Jorge Alonso Sierra. Director Radio: Luis Carlos Hincapié. Director Digital: Wálter Arias. Comité editorial: Luis Carlos Hincapié, Patricia Nieto, Elvia Acevedo, Ramón Pineda, Raúl Osorio, Jorge Ignacio Sánchez, Gonzalo Medina, Ximena Forero Arango. Universidad de Antioquia, Bloque 12, oficina 122. Universidad de Antioquia. Rector: Alberto Uribe Correa. Decano Facultad de Comunicaciones: Jaime Alberto Vélez. Jefa Departamento de Comunicación Social: Deisy García Franco. Las opiniones expresadas por los autores no comprometen a la Universidad de Antioquia. delaurbe.udea.edu.co, delaurbe@comunicaciones.udea.net.co, delau.prensa@gmail.com, www.facebook.com/sistemadelaurbe, www.twitter.com/delaurbe

No. 64 Junio de 2013

FACULTAD DE COMUNICACIONES Ciudad Universitaria Calle 67 N° 53-108 Medellín - Colombia


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Fe de erratas

En la página 4 de la edición pasada publicamos un artículo sobre los premios de periodismo del Círculo de Periodistas de Bogotá entregados a la profesora Patricia Nieto y al egresado Juan Sebastián Zuluaga. Sin embargo, publicamos la foto de un homónimo, también periodista. A Juan Sebastián, el egresado, pedimos disculpas por el error.

Hacer lo imposible, lo impensable

La Mane es una mesa amplia, pero no unida. Pese a convertirse en la cara visible de los estudiantes colombianos, otras caras, incluyendo las no visibles, no se hallan conformes ni dentro ni fuera del espacio. Lo cierto es que logró lo impensable, avanzar en un Proyecto de Ley, con el precedente de que en Colombia no se ha sancionado ninguna ley por iniciativa popular. Aunque todo está por hacer, se ha hecho más que antes.

Vecino molesto

Parece que al gobierno Santos se le está saliendo de las manos el que hasta ahora fuera uno de sus elementos más fuertes: la política internacional. El recibimiento pomposo a Capriles y la intención manifiesta de acercarse a la OTAN han convertido al Presidente en un vecino incómodo para la región, y han dejado a la Canciller en la incómoda posición de estarle apagando los incendios. A todas estas, ¿qué pretende Santos, quien no da puntada sin dedal?

Mientras no estuvimos

Opinión

Gobierne

El desplazamiento en San Cristóbal, Iván Cepeda y los paraísos fiscales de los Uribe, Chávez y Maduro, el papa Francisco, Santa Madre Laura, los camioneros, los papicultores, los cafeteros, el Procurador… pasaron tantas cosas durante los meses de retraso de esta edición, que necesitaríamos una página completa de zonas de distensión. Desafortunadamente y pase lo que pase, el mundo se mueve para seguir igual, con un chiste malo tras otro, y la necesidad de reír para no llorar.

quien gobierne

ron a los homosexuales, quienes ardían de rabia e indignación en el Stonewall de las primeras manifestaciones LGBT. Los jóvenes tampoco se rindieron en sus protestas ante la beligerancia de su país, que destruía una tierra extranjera con toneladas de napalm. Algunos calificarían aquella década convulsionada como un “momento histórico”. Cincuenta años después, en Colombia, los senadores del Congreso de la República formaron coaliciones para hundir un proyecto de ley que permitiría los matrimonios enJulio C. Londoño A. tre parejas del mismo sexo. Su justificación: no es el “momento histórico” para legislar en esta materia. La pregunta: ¿cuándo se sabe el momento preciso, la fecha señalada jcmtv13@gmail.com para garantizar la igualdad de derechos entre ciudadanos que no son ni de segunda ni de tercera categoría? Sus apelaciones a un derecho natural -que desconoce que el hombre ha perdido su stados Unidos, 1959: Mildred y Richard Loving consuman su matrimonio desnudez natural para cambiarla por un vestir cultural-, su negligencia a cumplir el en Washington D.C. A su regreso a Virginia, estado natal de ambos, las audeber de legislar para garantizar los derechos de los ciudadanos que los eligen y encamitoridades declaran su amor un delito que atenta “contra la paz y dignidad de narse hacia una sociedad más justa e igualitaria -si es que aquello es posible-, su negativa la Mancomunidad de Virginia”. Son declarados culpables, en un estado cuyo escudo a permitir un matrimonio entre dos hombres o dos mujeres, sólo son la confirmación de es el triunfo de la virtud sobre la tiranía. la frase común de que el pueblo anda dos pasos adelante de sus gobernantes. La pareja escapa para evitar la cárcel, deja atrás Virginia, sus familiares y amigos, No fueron los homosexuales los que perdieron una batalla. Al fin de cuentas, como sus vidas. La señora Loving contacta a ‘Bobby’ Kennedy, entonces Fiscal General de los lo dijo la señora Martha Lucía Cuellar, madre de uno de nosotros, ante los congresistas, Estados Unidos; lo convierte en cómplice de su crimen, de su amor delictivo y “antina“con el respeto, pero con la vehemencia de una madre, con ustedes o sin ustedes, esto tural”. Las armas con las que los Loving amenazaban a la Mancomunidad de Virginia sigue”. Pierde la democracia que se empeñan en vender como una de las más antiguas no eran otras que las de ser un hombre blanco que quiso desposar a una afroamericana del mundo. Pero la gente sigue con sus vidas, sigue amando, sigue trabajando, sigue de ascendencia indígena. sufriendo y riéndose, indignándose y resignándose. El contacto con Kennedy fue el primer paso de una escalonada batalla de los Loving Los gobernantes apelan a la protección de unos principios democráticos que acomocontra el Estado de Virginia, que tuvo como colofón una sentencia del Tribunal Supredan a su antojo, hablan de la regla de mayorías, olvidando su correquisito de defender mo de los Estados Unidos que, el 12 de junio de 1967, le restituyó a Mildred y a Richard los derechos de las minorías. Dicen también que las minorías quieren instaurarles una su legítimo derecho amarse y conformar un matrimonio. dictadura de la diversidad, como lo expresó el concejal de Bogotá, Marco Fidel Suarez, Desde entonces, cada 12 de junio se celebra el Loving Day, en memoria de aquella cuando lo que ya está instaurado es una tiranía de “mayorías imaginadas”, reforzadas batalla librada por el primer matrimonio interracial de la historia estadounidense. En con hilos de retórica y falacias, de apelaciones a un pueblo al que traicionan entre micos una de esas celebraciones, la ya viuda Mildred, rodeada de hijos y nietos, daría un disy al que exacerban en épocas electorales. curso a la memoria de su esposo muerto: Pero eso es cuento sabido… Dicen las mujeres más sabias que conozco, mis tías: Mi generación estuvo amargamente dividida en algo que debió de haber sido muy claro gobierne el que gobierne, mañana hay que madrugar a trabajar. y correcto. La mayoría creía que el plan de Dios era mantener a la gente separada, y que el gobierno debería discriminar en contra de la gente enamorada. Pero los miedos y los prejuicios de las viejas generaciones han cedido, y la gente joven de hoy se da cuenta que si alguien ama a alguien tienen derecho a casarse. Rodeada, como hoy estoy, por hijos y nietos maravillosos, un sólo día no pasa sin que piense en Richard y en nuestro amor, nuestro derecho a casarnos, y cuanto significó para mí tener la libertad para casarme con la persona ¿Cuándo se sabe el momento preciso, la fecha indicada para preciada, aunque otros pensaran que él era “el tipo equivocado de persona” para mí. Creo que todos los estadounidenses, sin importar su raza, sin importar su sexo, sin importar su garantizar la igualdad de derechos entre ciudadanos que no son ni orientación sexual, deberían de tener la misma libertad para casarse. de segunda ni de tercera categoría? Como ellos, las mujeres tampoco dejaron de reclamar el derecho sobre su propio cuerpo, ni de tomar la píldora que las liberaba de su rol de simples reproductoras de la especie. Las persecuciones legalizadas por el Estado tampoco acorralaron ni extermina-

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Facultad de Comunicaciones Universidad de Antioquia


6 Ilegalidad

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Memoria

Memoria inconclusa

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Después de dos años y tras la inversión de más de 25 mil millones de pesos, la ciudad no sabe qué le depara al Museo Casa de la Memoria. La obra, pionera en el país en políticas de memoria para las víctimas del conflicto, tiene más de un año de retraso y no tiene presupuesto para funcionar.

Detrás de la fachada se encuentran las obras sin terminar, así como al interior, donde no se ha podido establecer la sala permanente.

Juan David López Morales juda1026@gmail.com

La Memoria es un derecho, un deber, un arma; duelo, trauma, catharsis, trabajo de memoria, piedad, son su cortejo. Con la memoria se reactiva, por decirlo de algún modo, algo de la antigua Mnêmosunê griega: su poder de evocación del pasado en el presente. François Hartog

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n junio de 2011, la edición 53 del periódico De La Urbe abría con un artículo titulado “Medellín, una casa de memorias”, en el cual se informaba que en diciembre de ese año, cuando terminaba la administración del alcalde Alonso Salazar, se inauguraría el Museo Casa de la Memoria, una obra que ha despertado más de una querella por los inconvenientes para su construcción y que, dos años después, aún no está terminada.

La memoria: un proceso

Las obras físicas comenzaron en agosto de 2011 con una inversión inicial de 17 mil millones de pesos. La finalización estaba planeada para mayo de 2012. El 16 de diciembre de 2011, se hizo la primera inauguración de la obra física. Así, la administración de Salazar entregaba simbólicamente, por medio del montaje de la ópera urbana Memoria, un destierro del olvido, un espacio que ya no le correspondía terminar. Si en cinco meses la obra estaba en un 35%, era de esperar que en otros cinco que faltaban no estuviera listo el otro 65%. La Empresa de Desarrollo Urbano de Medellín exigió al contratista repetir parte de la obra en 2012, debido, entre otras razones, a un problema de coherencia entre el diseño del Museo y el concepto museográfico. Estas adecuaciones costaron 500 millones de pesos. El guion museográfico se construyó de manera colectiva. En ésta fue fundamental la Corporación Región, a través de varios procesos como el de la consulta ciudadana, de la cual estuvo a cargo la investigadora Luz Amparo Sánchez. Como ella cuenta, la consulta se realizó en todas las comunas y corregimientos de la ciudad, teniendo en cuenta varios criterios que les dieran representatividad: territorial, sectorial, gremial, poblacional. Así estuvieron incluidos los jóvenes, los indígenas, las negritudes, las poblaciones con divergencias sexuales y de género, artistas, empresarios, etc. Sánchez cuenta que los resultados de estas consultas arrojaron una preocupación fundamental de las víctimas: no se debe hacer memoria sobre algo que ya pasó, sino sobre hechos que siguen sucediendo, incluso a ellos mismos. Por parte de los académicos, se planteó la necesidad de asumir como sociedad una vergüenza sincera y un compromiso ético de no repetición. Los artistas criticaron el diseño del Museo, pues para ellos el túnel no se traduce como algo acogedor. Otras posiciones, que son minoritarias según la investigadora, se oponían a la construcción del Museo por la implicación de éste con un espacio que antes tenía otros habitantes que fueron desalojados a la fuerza y porque consideraban que esos recursos podrían ser utilizados para otro tipo de atención a las víctimas. En ese sentido, el guion museográfico se venía preparando desde 2011; entonces, no se entiende por qué al año siguiente se tuvieron que repetir obras por esta razón. La obra se detuvo entre septiembre y octubre de 2012. Quizás por esto, al alcalde Aníbal Gaviria se le ocurrió que el edificio, ubicado en el Parque Bicentenario, en el cordón imaginario que marca el perímetro del Centro de Medellín, podía ser destinado para un observatorio de políticas públicas, hábitat y vivienda. Estas declaraciones fueron hechas frente a representantes de Naciones Unidas; Gaviria ha demostrado que le gusta ‘chicanear’ por fuera con una ciudad que no conoce desde dentro. Sus declaraciones prendieron inmediatamente las alarmas de todas las personas que habían hecho parte del proceso del Museo, especialmente a través del Comité Asesor, conformado por organizaciones no gubernamentales, voceros de las víctimas, representantes de la academia, artistas y funcionarios públicos. Se reunieron con Gaviria para poner en práctica la misma pedagogía social de sensibilización que habían aplicado en la consulta ciudadana sobre la importancia del proyecto. Para Luz Amparo Sánchez, lo que hay detrás de todo este conflicto, que parece meramente administrativo, es la memoria como un tema en disputa, al hacer públi-

cos temas que, desde lo privado, parecían no incomodar a nadie, al darle al dolor de las víctimas una dimensión política. Finalmente, que logren poder sobre sus pasados les da también un fuerte potencial para la construcción de sus futuros. La obra se reanudó, fue entregada el 1º de diciembre y reinaugurada 10 días después. En noviembre de 2012, el portal VerdadAbierta.com aseguró, sustentado en declaraciones de Yomer Benítez, entonces subsecretario de Derechos Humanos de Medellín, que solo faltaba la dotación del Museo y que en marzo o abril de este año se podría “apreciar en toda su dimensión el Museo”. Aunque el portal del Museo Casa de la Memoria anunció, en una nota sin fecha que hace referencia a diciembre de 2012, que según la Empresa de Desarrollo Urbano de Medellín, la obra física ya se encontraba terminada, y que solo faltaban la dotación museográfica y los muebles, en este momento, la obra se encuentra adelantada aproximadamente en un 60 por ciento, como lo afirma Carlos Uribe, director del Museo desde diciembre de 2012. Falta la parte trasera del túnel, que conecta directamente con la zona pública de influencia directa del lugar, y que, junto con el resto del Parque Bicentenario, abarca cerca de 20 mil metros cuadrados con bosque, senderos, plantas ornamentales y un espejo de agua. Esto indica que, entre la primera y la segunda inauguración de la obra, la construcción solo avanzó un 25%. En ese 40% faltante quedará, principalmente, el área administrativa del Museo. Terminarlo cuesta casi 8 mil millones de pesos, distribuidos por mitades entre la operación y la museografía. Uribe asegura que la obra no estará lista sino hasta 2014, a pesar de que en algún momento se pensó en que estuviera lista para las sesiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que se realizaron en Medellín en marzo de 2013. Los 3.800 metros cuadrados del interior del Museo, por donde se espera que transiten los visitantes, siguen siendo área de dominio de obreros y vigilantes. Apenas en la última planta hay una sala acondicionada para reuniones donde quedará el Centro de Documentación del Conflicto Armado, que se basará principalmente en los trabajos realizados por el Instituto Popular de Capacitación (IPC) y la Corporación Región, a lo largo de las últimas décadas.

Cambio administrativo

La Secretaría de Gobierno ya no es la encargada directa de la obra, sino la Secretaría de Cultura Ciudadana. Uribe explica que esto obedece a que se pretende darle una dimensión de formación ciudadana, y que el cambio no implica desarticularlo de las demás dependencias, sino que cada una asume un papel distinto. Pero, con este cambio, el Museo está atravesando una crisis de financiación. Este año viene funcionando con casi 10 mil millones de pesos menos y solo 5 funcionarios en su equipo de trabajo, en contraste con las 20 personas que trabajaron en 2012. Esto deja abiertos dos interrogantes: ¿la obra fue demasiado ambiciosa desde su concepción y no consideró las capacidades reales de la Alcaldía para su implementación y funcionamiento?, ¿falta voluntad política para que las víctimas y la ciudad tengan un lugar donde se reconstruya la historia no contada del conflicto? Para los próximos años, se espera que el Museo deje de depender de la Alcaldía y que pueda ser apropiado por la sociedad civil, a través de una figura mixta que funcione como corporación, de la cual hagan parte las mismas instancias que hacen presencia en el Comité Asesor. Esto podría, por lo menos, ayudar a garantizar la independencia del Museo de los intereses de cada Gobierno municipal, pese a la presencia de empresas privadas con ánimo de lucro. “Uno propendería porque el espacio fuera neutral, digamos ideológicamente, pero de todas maneras el Museo tiene una apuesta política, en el sentido de que tiene que incidir en la transformación social”, afirma el Director del Museo. Aclara que no se refiere a una política partidista ni de Gobierno: “Neutral en el sentido de que tiene que acoger las diferentes posiciones y no sesgar la lectura de una sola perspectiva”. Hasta 2012, el gran reto del Museo Casa de la Memoria era convertirse en un lugar amable, atractivo y esperanzador, como dice su Director: “Un Museo que va a contar la historia de la ciudad, desde otro guion y desde otra lógica, pero que puede ser el gran recinto de la historia urbana, de la memoria urbana”. Hoy, el gran reto es que se termine, que sus puertas abran al público y que se garantice su funcionamiento, pues de esto depende la presencia de los ciudadanos, especialmente de aquellos que no se consideran víctimas directas del conflicto armado.

Facultad de Comunicaciones Universidad de Antioquia


En lo corrido del año se han manifestado diferentes movimientos sociales, sobre todo de origen campesino. ¿Qué esta sucediendo en el país para que se den estas movilizaciones?

2013, ¿un año de

Fotografía: Estefanía Henao Arboleda

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efervescencia social? Los afectados por el proyecto Hidroituango en la marcha del 21 de marzo de este año.

Dafna Vásquez Carolina Sánchez dafnavasquez@gmail.com karoline.323@gmail.com

de la Universidad de Antioquia, junto con sus compañeros, para exigir el reinicio de la Mesa de Diálogo con la Gobernación de Antioquia y EPM. La problemática que exponen por la construcción de la represa es, principalmenn el primer semestre de 2013, diferentes sectores sociales y gremios como te, el desplazamiento de las personas del territorio a las que EPM les compraría sus el cafetero, el cacaotero, el camionero, el papero, el estudiantil y el docente predios. Al respecto, Fabio Muñoz, líder del municipio de Briceño, alega que no hay se han visto en la necesidad de reivindicar sus derechos mediante movilinegociación y a algunas personas les ofrecen $170.000 por metro cuadrado. Además zaciones para así mostrar su inconformismo frente a diferentes aspectos, y exigir de esto, exponen que el proyecto traerá impactos negativos en su economía, que está soluciones a una serie de problemáticas. basada en la minería artesanal, agricultura y pesquería, así como fuertes consecuenLos métodos de protesta utilizados constan de una marcha y la suspensión de cias para el medio ambiente. las actividades laborales y académicas. ¿Qué está sucediendo en el país que se están Para Urán, gran parte de las dificultades económico-políticas en Colombia se presentando estas movilizaciones? deben a la problemática del sector agrario, en donde los propietarios de las tierras Los movimientos sociales son colectivos de personas con una agenda en común son grandes agricultores y algunos campesinos no poseen nada. “Tenemos un modeque, además de promover las ideas y los intereses socio-políticos de sus integrantes, buslo agrario, que ha desplazado al campesinado, basado en la concentración de tierra, can recuperar los espacios públicos de la ciudadanía, con el fin único del cambio social. poco productivo, y amenazado por el Tratado de Libre Comercio (TLC) y la minería”. En Colombia, ha habido una gran actividad social y popular que tuvo auge en Tanto el TLC, puesto en marcha desde el 15 de mayo de 2012, y la ‘locomotora’ los años 50 y 60 debido a la violencia bipartidista. La crisis de representatividad de minera que ha sido la base del modelo económico en la última década, son dos faclos partidos políticos generó situaciones de tensión, que impulsaron a las personas a tores que han influido fuertemente en estas movilizaciones sociales. Por el lado del luchar por recuperar los espacios públicos de la ciudadanía y la reivindicación de sus TLC, es debido, especialmente, a la falta de competitividad que tienen los producintereses políticos, sociales y económicos. tores locales frente a los internacionales por precios y tecnificación. En cuanto a la Así, a pesar de la crisis y la violencia contra la izquierda, siempre hubo acciones. minería, se debe, principalmente, al desplazamiento de tierras y a la modificación Sin embargo, Raúl Zelik, doctor en Ciencias Políticas, plantea que a finales de los del uso de los suelos, pues esta práctica, además de ser fuertemente contaminante, años 80, la desmovilización y la ruptura de algunas fuerzas de izquierda, así como requiere grandes extensiones de tierra. la guerra sucia (asesinatos y desapariciones) en contra de los movimientos sociales, Sin embargo, no todos los movimientos sociales están ligados al sector agrario. provocó una crisis dentro de estos. También hacen presencia los que han tenido una trayectoria de manifestaciones En la administración del presidente Álvaro Uribe, las movilizaciones fueron lomuy amplia y que, constantemente, han presentado inconformidades y peticiones en cales y el fin de su mandato “hasta cierto punto, significó un alivio para los movidiferentes ámbitos, como el docente con la Asociación de Institutores de Antioquia, mientos sociales porque, si bien siguen los asesinatos paramilitares y todavía hay una ADIDA. Ésta lleva más de 60 años movilizándose para respaldar las garantías de política represiva, de pronto no es tan vertical como hace 10 años”, explica Zelik. trabajo, apoyar la educación pública, denunciar los atropellos laborales y exigir una José María Henao, uno de los líderes del Movimiento Dignidad Cafetera, asegunormatividad justa para regular a los maestros. ra que antes de iniciar el paro que duraría 11 días, habían sostenido diálogos con el Actualmente, ADIDA está trabajando en el Pliego de Peticiones, que renueva Gobierno, en los cuales no se pudo tener ningún avance. cada 2 o 3 años, y en el Estatuto Único Docente, que pretende unificar las dos norEl pliego de peticiones constaba de 6 puntos: un precio de sustentación, una mas que rigen a los educadores en Colombia: la estabilidad del Decreto 2277 de 1979, solución a las deudas de los cafeteros, el control del valor de insumos, la regulación a que regula las funciones de los docentes nombrados antes del 2003, y la remuneralas importaciones, el cese de la minería en zonas cafeteras y la reestructuración de la ción económica del Decreto 1278 de 2002, que reglamenta a los maestros nombrados Federación Nacional de Cafeteros. De estos, se solucionó el primer punto mediante a partir del 2003. un subsidio de 145.000 pesos, lo cual permitió dar fin a las movilizaciones, con el La serie de movilizaciones ocurridas en los últimos meses se debe, en gran medicompromiso de continuar en la Mesa de Diálogo para evaluar los puntos restantes. da, a una acumulación de tensiones y contradicciones sociales que no son recogidas La movilización cafetera, explica el sociólogo Omar Urán, tiene la particularidad por los partidos políticos o entes gubernamentales. “Al no funcionar como mediación de unir bajo unos mismos intereses económicos a pequeños y grandes caficultores, política institucional, esas demandas colectivas se expresan por canales como las por lo que no se podría caracterizar como una movilización con una política común movilizaciones o manifestaciones”, explica Urán. de largo plazo, pues en ella confluyen diferentes posturas, por lo que se ve un moPor otra parte, explica Zelik, los medios de comunicación muchas veces deslegivimiento social defensivo más no progresivo, pues se está pensando en soluciones timan las formas de protesta que se dan en el país, pues las grandes empresas de la a corto plazo. Es distinto, por ejemplo, al movimiento frente al problema del agua, información están en manos de las familias ricas. “Los medios existentes no están como Ríos Vivos, que además de que se oponen a grandes represas, también están interesados en ampliar la democracia, sino en legitimar esa democracia tutelada en proponiendo soluciones de cómo repensar la economía, configurándose, ideológicaque estamos. La riqueza es muy concentrada y la libertad de prensa u opinión existe mente, más homogéneo. más que todo para los ricos”. El Movimiento Ríos Vivos es un colectivo que agrupa a mineros, campesinos, La desigualdad y la distribución de la riqueza es, a su vez, una de las grandes incomerciantes, docentes, arrieros y paleros que luchan en defensa de los territorios y conformidades que se reflejan en estos movimientos sociales. Según el índice de Gini, personas afectadas por la implementación de represas. Este movimiento la distribución de ingreso de Colombia es de 0.58 (0 significa igualdad que comprende a los departamentos de Antioquia, Córdoba, Valle del y 1 desigualdad absoluta), el cuarto más alto en América Latina, y la Desde un punto de Cauca, Caldas, Huila, Santander, entre otros, construye proyectos enerinequidad en el campo, entre 0.85 y 0.89. géticos alternativos “de y para los pueblos”. Desde un punto de vista macro, explica Urán, el hecho de que vista macro, explica Luis Emilio Arango recorrió más de 170 kilómetros desde Ituango haya movilizaciones es un buen síntoma de la dinámica social y poUrán, el hecho de que hasta Medellín, en compañía de otros 250 campesinos y barequeros, lítica del país. “Muchos creen que es un problema de gobernabilidad para realizar una marcha pacífica en contra del megaproyecto Hidroipero, por el contrario, desde un punto de vista democrático es una haya movilizaciones tuango liderado por Empresas Públicas de Medellín (EPM), que se gobernabilidad más consultada. Cuando hay movimientos sociales es es un buen síntoma de inició en el 2010. Tiene un costo 5.508 millones de dólares y afecta a porque hay un espacio que permite que se movilicen, esto quiere decir los habitantes de 12 municipios del Norte antioqueño. Su voz pausada, que la gente está participando”. la dinámica social y pero sin titubeos, demuestra que este señor de 70 años y cabello blanAsí, estaríamos en un contexto favorable para la movilización soco, está completamente convencido de tener razones suficientes para cial, con una estructura política semiabierta, que no es permisiva ni política del país. que, luego de caminar hasta la ciudad, decidiera alojarse en el Coliseo cerrada del todo, donde se abren unos espacios que la permiten.

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9 en el barrio El Poblado. Los gritos de Isabel Cristina, que pedía ayuda, fueron ignorados por los vecinos. “Había un edificio al frente, habitado, con portero, y nadie quiso ayudarla”, recuerda Betty Cárdenas. El 26 de noviembre de ese mismo año, por medio del Acuerdo Municipal número 44 de 2008, el Parque donde la joven bailarina profesional de ballet fue asesinada, pasó a llamarse Parque de la Bailarina Isabel Cristina Restrepo Cárdenas. Allí, los 15 de cada mes, se llevan a cabo diferentes actividades artísticas como rechazo a la indiferencia y a la inseguridad. Desde la Corporación Artística y Cultural Alas de Mariposa, Betty Cárdenas, junto con un grupo de artistas y profesionales, ha buscado apropiarse de los espacios públicos con manifestaciones artísticas. Esculturas humanas y obras de arte se toman los parques y calles para concientizar a las personas de que no hay ningún pretexto que pueda explicar la violencia de género y los altos índices de feminicidios en el país. “Todas nuestras manifestaciones son pacíficas. Todo es para todos sin fronteras. Nos mostramos de una manera muy respetuosa y muy elegante”. Así es como la Corporación de Betty Cárdenas resiste a la violencia contra las mujeres en la ciudad. Cada una de las obras, danzas, esculturas y otras manifestaciones artísticas, además de los talleres de arte-terapia, reflejan “lo que somos, lo que soy. Si le horroriza su imagen, cámbiela. Si su imagen es la correcta, pues siga. Esa es nuestra resistencia para poder generar ese cambio”, afirma esta mujer a quien le es inevitable sonreír mientras habla. En su mente, conserva un fragmento de la canción de Mercedes Sosa Soy pan, soy paz, soy más, porque expresa lo que ella y la Corporación Alas de Mariposa hacen a través del arte genuino, honesto, de denuncia y transformación: Vamos, decime, contame todo lo que a vos te está pasando ahora, porque si no cuando está tu alma sola llora hay que sacarlo todo afuera, como la primavera nadie quiere que adentro algo se muera. Fotografía: Cortesía Corporación Nuestra Gente

Resistencia civil y pacífica:

un derecho

a ser y a existir Las personas que habitan las Comunas de Medellín viven sumergidas en un conflicto armado, en una guerra que lleva más de treinta años. Con la intención de mejorar la seguridad en las comunidades, un Líder Juvenil de la comuna 13 y algunas corporaciones realizan actividades que promueven la no violencia por medio de la lúdica y el arte.

Para Betty Cárdenas, el dolor más grande es el que produce la muerte de un hijo. Ella no ha dejado de extrañar a su hija. Cada que ve una función de ballet piensa en que su hija debería estar ahí. Ese hecho que marcó su vida la ha llevado a pensar que lo único que sirve para hacer algo en contra de la violencia “es la acción, o la resistencia. Hay que llevar el mensaje, poner ese espejo y para eso sirve el arte. Cuando yo te confronto con tus realidades, con tus pensamientos, con tu vida y con esta sociedad de pronto podés cambiar, o te queda la semillita”.

La casa amar-i-lla

Los sonidos de la comparsa, los colores, los antifaces y disfraces se toman el teatro y las calles del barrio Santa Cruz, Comuna 2 de Medellín. Desde La Corporación Cultural Nuestra Gente, conocida por muchos como ‘La casa amarilla’, el teatro, la danza, la música, las comunicaciones, las artes plásticas y las muchas otras formas de hacer arte, se presentan como las posibilidades de hacerle frente al conflicto, de forma pacífica y creativa. Con funciones teatrales los domingos, lunes, martes y miércoles, cuando la mayoría de los teatros del Centro de Medellín están cerrados, los artistas de la Corporación representan las problemáticas y conflictos sociales. Luego, con conversatorios que se desarrollan al final de la obra, los actores y la comunidad exponen sus conclusiones, aprendizajes, temores o tristezas. Lo único “obligatorio” para ver las funciones es hacer el trueque: intercambiar comida o ropa por arte. La Corporación Nuestra Gente, más que una experiencia de resistencia, refleja una comunidad que pervive. “Pervivir es creer y estar convencidos que vivimos en un territorio que sí está en medio del conflicto, pero que nosotros como Corporación no nos metemos porque sabemos que hay otras formas de construcción de territorio”, narra Gabriel Berttín, quien hace cinco años se vinculó como comunicador de la Corporación. En la Comuna 2, opera la Organización Delincuencial Integrada al Narcotráfico (Odín) denominada “Los Triana”. En el 2011, fue asesinado uno de los cabecillas de esta organización. Ante este hecho, las autoridades del sector, por seguridad, ordenaron el cierre de los establecimientos; pero la Corporación, en forma de rechazo, se tomó la calle 99 con la carrera 50, justo donde está ubicada su sede, para hacer ensayos de teatro con los niños, niñas y jóvenes participantes de los procesos artísticos. La Corporación Nuestra Gente celebra cada año, en noviembre, el Encuentro Nacional de Teatro Joven, como una apuesta cultural y social. Más de 600 artistas se unen con la comunidad en medio de comparsas, gritos, cantos, risas y color como rechazo a la indiferencia, a la violencia y la inseguridad. También se expresa en obras de teatro como La gata y el ratón que habla sobre la importancia del aprender; como Te toca, una invitación a reflexionar; o como Domitilo, el rey de la rumba, que evoca la mixtura de etnias, el folclor y la alegría. “¿Qué sería de este barrio, de esta comuna sin la Corporación?”, se ha preguntado varias veces Gabriel Berttin. Después de pensar unos segundos, responde: “Es una pregunta compleja, pero diría que no sería lo mismo porque esta es otra posibilidad de afrontar la vida”.

“Reivindicar un territorio sin armas”

Bajo el mural donde están dibujadas las caras de cinco raperos asesinados en la Co-

Andrea Orejarena muna 13 de Medellín, se alcanzan a ver las letras de un panfleto que escribieron “Los Urabeños”: “Muerte a los pesebres”. Este dibujo, aunque parezca insignificante, es un rechazo andreaorejanera@gmail.com

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esistir contrarresta el miedo y la parálisis que generan la violencia y la inseguridad en Medellín. Estar en contra de algo no significa utilizar las armas, el amedrentamiento o el terror. Para una comunidad oponerse de forma pacífica es sinónimo de fortaleza y de creación de vínculos colectivos dispuestos a desafiar el control y el poder que, para ellos, es injusto y absurdo. Durante el Encuentro Internacional “La resistencia civil: estrategias de acción y protección en los contextos de guerra y acción, el sociólogo William Tolosa, se refirió a la resistencia civil “como apuestas colectivas de acción, en reivindicación de su derecho a ser y a existir”. Es decir, cada manifestación artística, muestra cultural o discurso que rechaza la violencia, son formas de contrarrestar las intimidaciones y las amenazas de los grupos criminales que se hacen presencia en las comunas de la ciudad. Los habitantes de Medellín, durante los años 80 y 90, fueron testigos y víctimas de la guerra del narcotráfico y el sicariato y, en la última década, del conflicto entre las bandas y los combos delincuenciales que se enfrentan y controlan sus comunas. Ahora, adultos, jóvenes, niños y niñas utilizan el arte y la cultura como medios de confrontación, desprecio, represión y resistencia ante la inseguridad, las extorsiones y los asesinatos.

El arte en la calle, el arte de la resistencia

La noche del 15 de junio del 2008 Betty Cárdenas supo que dos hombres habían asesinado a su hija Isabel Cristina Restrepo Cárdenas, en el antiguo Parque Astorga, ubicado

a la violencia que se vive en este sector de la ciudad. “Pintar un grafiti, donde antes había un panfleto de ‘Los Urabeños’, es una estrategia de resistencia muy sutil” y una forma de “reivindicar un territorio sin armas”, narra Julián Marín, líder juvenil de la Comuna 13 de Medellín. Desde el proyecto denominado Jugandi, este estudiante de Trabajo Social de la Universidad de Antioquia, le ha apostado a la no violencia desde el arte. Por medio de obras de teatro, grafitis, conciertos y proyecciones de películas en lugares controlados por los grupos armados, la comunidad se une para “ejercer condiciones de derechos humanos y denuncia”. Esto es a lo que le apuesta Julián Marín desde Jugandi y desde la propuesta conocida como Jornada por la Paz y la No Violencia, en la Comuna 13, donde participan jóvenes raperos y artistas del sector. Para Julián Marín, la Fuerza Pública carece de legitimidad en el territorio ya que “no está actuando de forma correcta porque utiliza la fuerza frente a un asunto de argumentos”. Desde su experiencia, este líder juvenil cree que para garantizar la paz no es necesario militarizar zonas o fortalecer la estructura policial y militar, como se hizo en la Operación Mariscal y en la Operación Orión en el 2002. A través de expresiones artísticas pacíficas, Julián Marín y la mayoría de los habitantes de la Comuna 13 exigen el respeto y la garantía de sus derechos como ciudadanos. Desde Jugandi se toma la palabra para decir: “Hay que garantizar empleo digno y bien remunerado para la gente; calidad y permanencia de los jóvenes en la educación secundaria, primaria y universitaria; que las familias tengan buenos ingresos y que la participación política sea más democrática”. Así es como ellos aseguran que se deben contrarrestar la violencia y la inseguridad en la ciudad.

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10 Historia

La Curva

del Diablo: Fotografía: Róbinson Úsuga

Durante seis años, los habitantes del barrio Moravia tuvieron el tiradero municipal de basura justo frente a sus casas. Era el lugar donde, de manera oficial, iban a parar los desperdicios de toda la ciudad. Pero cerca de allí, a un par de manzanas, la mafia del narcotráfico de mediados de los ochenta y los noventa tuvo la ocurrencia de tener su propio tiradero de cadáveres.

Jenny Alejandra Echavarría Robledo jennya93@gmail.com

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ste lugar tétrico y peligroso, que en los tiempos de Pablo Escobar era utilizado como el terreno en donde se arrojaban los muertos de la ciudad, fue llamado por los habitantes del sector como La Curva del Diablo. Desde los carros, que pasaban por la Avenida Regional, eran arrojados a las orillas del Río Medellín, cerca de la estación Caribe del Metro, cadáveres torturados, quemados, abaleados o sin algún miembro del cuerpo. Cada vez que había un cadáver en La Curva del Diablo, Olga Henao Quintero salía de su casa a ver cómo estaba el muerto. “Donde había un muerto estaba yo. Es que a mí me gustaba mucho ir a ver eso”, narra Olga, como si para ella ver muertos hubiera sido parte de su rutina. Recuerda el día en que, como era costumbre, se metió entre el tumulto de gente a ver el “nuevo muerto”. Era una muchacha joven, “tenía unos 19 o 20 años. Estaba vuelta nada, parecía que la hubieran violado. Eso me marcó mucho”. A sus 61 años, Olga ha dejado de ir a ver los muertos que arrojan en La Curva del Diablo pues dice que ya se siente “cansada”. Pero recalca que, si por ella fuera y si su cuerpo se lo permitiera, cada vez que escuchara los rumores de que allí hay un difunto, ella sería una de las que se agolparía para verlo.

Cementerios informales

Tras el auge del narcotráfico y el sicariato en la década del 90, la violencia en la ciudad cada vez tomaba más fuerza. Todos los días eran hallados cuerpos en fosas clandestinas: La Curva del Diablo, La Cola del Zorro (en El Poblado), la vía a Las Palmas, la Avenida del Río, la vía a San Cristóbal, la vía a Santa Elena y el cerro El Volador. En febrero de 1993, el grupo clandestino “los Pepes” (Perseguidos por Pablo Escobar) asesinó a Juan Yepes Flórez, alias “John Lada”, uno de los hombres de confianza de Pablo Escobar en la zona del Magdalena Medio. Su cuerpo fue hallado en La Curva del Diablo y, como era costumbre, se formó un círculo de habitantes del sector para saber quién era o cómo estaba el muerto. Falner Taborda, a diferencia de Olga, no se iba a La Curva del Diablo cada que escuchaba que había un muerto. Se enteraba por las habladurías de sus vecinos y por los carros de Medicina Legal que se estacionaban a orillas del río, mientras recogían el cuerpo, o los cuerpos, que se hallaban entre la maleza y la tierra. “Una vez se llevaron un man todo inflado ya. Eso allá, más que un matadero, era el botadero de los muertos; parecía una carnicería”, recuerda Falner. En La Curva del Diablo, no solo se arrojaban, se arrojan, cadáveres de hombres pertenecientes a las bandas delincuenciales de la ciudad. En junio de 1993, fue encontrado el cuerpo baleado del campeón nacional de moto-cross, Ángel Alberto Tamayo. Hombres armados entraron a su casa y lo sacaron a la fuerza de su apartamento en Envigado; su cuerpo fue arrojado como N. N., como la mayoría de los cuerpos que han tirado allí. Hablar de muertes y cadáveres en La Curva del Diablo era algo rutinario en los alrededores del barrio Moravia y por más de dos décadas en la ciudad. Fueron pocas las veces en las que Vanessa Taborda estuvo en allí viendo los muertos que

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el otro botadero

en Moravia

arrojaban. “Todo el mundo iba corriendo a ver por allá porque siempre había mucho muerto. Yo me acuerdo una vez que iba para mi casa en el bus, cuando paró a chismosear porque decían que habían amarrado unos muertos en las columnas del Metro”. A pesar de que La Curva del Diablo era y es considerado uno de los lugares más respetados y lúgubres de Medellín, Vanessa recuerda que muchas veces este fue el lugar en donde los niños y niñas de Moravia recibían sus regalos de Navidad. “Llegaban camionetas todas lujosas desde el Poblado y repartían regalos. Eso era una cosa de casi todos los días”. Aunque en la época de Pablo Escobar, Medellín fue señalada como una de las ciudades más violentas del mundo con 6.349 homicidios en 1991, es decir, 381 muertos por cada 100 mil habitantes, entre el 2008 y 2010 la guerra entre las bandas de la ciudad ha dejado alrededor 6.904, según datos del Instituto de Medicina Legal. El hecho más reciente ocurrió el 10 de noviembre del 2012 cuando fueron arrojados, desde una camioneta Hilux, cuatro cuerpos, entre ellos el de una mujer. Tres de estos cuerpos llegaron a Medicina Legal sin ser identificados, como era común encontrarlos en La Curva del Diablo; solo uno portaba un documento de identidad con el nombre de Leoncio Antonio Álvarez, un joven tatuador de 22 años. Aunque en La Curva del Diablo se siguen arrojando los cuerpos de hombres y mujeres baleados, torturados o quemados por venganza, cobro de deudas, o rivalidades, los casos son aislados comparándolos con los de las décadas del ochenta y noventa. Después del episodio ocurrido en noviembre, la Policía ha hecho presencia en el sector y, hasta el momento, no han presentado un nuevo reporte. Ahora, a lo largo de la orilla del río Medellín y cerca de La Curva del Diablo, se han construido conjuntos residenciales que le dan un nuevo aire; poco a poco, ha disminuido la sensación de miedo que producía caminar por este lugar. Aunque en horas de la noche, los transeúntes y conductores la recorren con sigilo por temor a ser atracados, pues su vasta vegetación y escasa luz lo vuelven el escondite predilecto para los ladrones. Sus alrededores han sido ocupados por indigentes y viciosos “que esperan cualquier oportunidad para robarle al que vaya por allá”, como lo advierte Vanessa. Para cambiar la terrorífica imagen que se tiene del sector, se construyó un altar a la Virgen y se puso un letrero al inicio de La Curva, en el que se lee: “La Curva de la Virgen”. Sin embargo, en la memoria de los habitantes de Moravia, y de los que conocen su historia, perdura la imagen de este rincón de la ciudad como la de un “tiradero” de cadáveres, donde en un solo día se encontraban, apiñados, más de tres cuerpos.


Intimidad Natalia, estudiante de intercambio de la Universidad Nacional Autónoma de México, trans, se adentró en la cotidianidad y las historias de Barbacoas, sector que hace poco fue intervenido por la Alcaldía de Medellín como medida contra las ‘plazas’ de droga.

Natalia Cruz Cruz natalia.lane@hotmail.com

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aricas, raros, voltiaos, areperas, marimachas, pansexuales… travestis, todos se desplazan por ese sector que parece una lombriz: la más larga, la más torcida, la más fea. Barbacoas es una de esas calles que transgrede, seduce y acecha la vida nocturna de Medellín. Bolívar, Palacé, Perú, Bolivia, Argentina son como pequeñas cicatrices que arbitran lo “heterosexual” del paisa, ese que a la primera de guaro dice “¡Nunca!”; a la segunda, “Tal vez”, y a la tercera, desfoga su calentura en esos cuerpos imperfectos, andróginos… prohibidos de la ciudad. Acá las noches de las maricas huelen a sexo, algo incierto las hace deambular por las calles mirando la fruta prohibida. Pareciera que todas las travestis asumen cierta valentía en esas noches de infinitos riesgos, contoneando esas caderas imperfectas, exhibiendo sus culos inyectados y sus tetas postizas. “¿Se me nota el bulto?”, me pregunta, el frío de la madrugada no parece importarle con esa ombliguera roja que deja entrever sus pezones. Pestañas sepultadas en rímel, lentes de contacto, labios rosados, pelo largo a base de extensiones y una cola espectacular que se contonea por la calle Argentina…, ella, una de las chicas más exitosas de Barbacoas, se parece a Natalia París: mona, delgada y exuberante. Ni una arruga, ni un rastro de celulitis, con su metro sesenta y cuatro de estatura y la insolencia que reflejan sus 21 años, Michell es toda una ‘pollita’. “¡Oigan a éste!, el cucho me quería dar 40 mil, ¡jum!, no, mija, entre más viejo el cliente se le cobra más”, me dice. Ella parece la vedette del grupo: lentejuelas, shorts y escotes pronunciados, esta mona participa en todas las conversaciones, arbitra la autoestima de esta o aquella loca que se cruza en su camino, su belleza es inquietante e incómoda para las demás chicas. Sus ojos dan un ‘visaje’ rápido por la entrepierna del muchacho, él se mira esa parte pensando que tiene la cremallera abierta, pero no es así; sin embargo, esas pupilas se clavan fijamente en ese lugar. Entonces, el ‘pirobo’ se da cuenta del coqueteo, disimula y gira la cabeza, camina unos cuantos pasos, se recarga en la vitrina esperando que la mona se acerque y el cortejo comienza… “¿Qué más pues?, ¿cómo te llamas?, ¿vamos o qué?”. Él se acomoda el bulto y se hace el simpático, ambos dan vueltas y buscan un lugar más oscuro. Entre basura y el pavimento mojado, Michell suelta la ‘tarántula’ erecta entre la mezclilla del hombrecito, quien arropado en ese fuego erótico de las manos, se entrega al balanceo genital de la ‘pollita’. Después de unos minutos, el chico desfoga todo su sexo húmedo goteando en la cola de la monita. Entonces, la indiferencia vuelve a sus ojos, de un momento a otro el ‘pirobo’ se ha ido y la mona regresa con cartera en mano. “¡Ah no, marica, yo llegué acá a Medellín siendo un cacorro! El pelo me creció, me empecé a inyectar, a ponerme guapa y, entonces, me quedé a trabajar acá, porque en Manizales casi no se ve la plata. Las maricas sufrimos mucho por allá, los policías son unos hijueputas, ¡jum!, si pudieran te chuzan los malparidos”. Al preguntarle por su padre, algo en su voz la delata, pareciera que hablar de su familia le lastima, es cortante y evasiva. Ella prefiere hablar de sus brackets con liguitas rosadas, me dice que ha invertido mucha plata en arreglarse los dientes, se siente orgullosa de su sonrisa, esa con la que negocia con los clientes: “Quince mil pesos la mamada o 30 mil por la culiada”, dice sin tapujos. “Mis clientes me dicen que me parezco a Natalia París, ¡solo que en versión marica digo yo! ¡Ja ja!”, En sus palabras noto cierto grado de satisfacción. Y es que Laura Michell Tamayo Sarmiento, como en realidad se llama, cumple con el prototipo ideal de la mujer paisa: mona, pelo largo, delgada, culona, tetona.

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¡Barbacoas

las maricas! es de

“¡Esta marica parece un maniquí, de esos todos voluptuosos que ves en El Hueco o en Junín!”, me dice la Paola; ella es todo lo contrario a Michell: morenita, alta, plana y con unos profundos ojos negros. Ambas se mantienen en la calle de Argentina, caminando, seduciendo, provocando como un desfile de la star top, posando como si llevaran un Cristian Dior, un Victoria’s Secret o un Dolce & Gabbana; las dos son inseparables, hasta parecen representar dos imágenes prototípicas de la colombiana: la rubia y la morena. En la esquina de Palacé con Bolivia, esa calle aplastada por las luces cálidas de los alumbrados públicos, La Raza, Las Delicias y Bar Palacé son sus cómplices. Aquí, el lenguaje de las travestis habla por sí mismo: tacones altos, vestidos diminutos, escenas teatrales de nombres ficticios, identidades anónimas de miedo, angustias y rabias, todas ellas desembocan en robos, peleas, baile, coqueteo y oferta sexual. El Majestic, El Calipso, Trópical, El 55, El Colonial, El Amistoso…, El Amoroso, todos estos lugares son sus confidentes, hoteles donde las maricas cristalizan su trabajo, donde las rivalidades, el frío de la noche y lo público queda abolido. Espacios donde el tú y el yo se construyen en un intercambio de placeres, gemidos y caricias que acaban con los fluidos derramados en la piel, el látex o la boca. Yuliana, Xiomara, París, Samantha…, todas dicen ser “las madres” de esta o aquella marica, ellas chicanean que las protegen, las cuidan y les enseñan a putear. Su discurso no cambia cuando algún ingenuo reportero o estudiante de Periodismo las entrevista, siempre la misma cantaleta: “¡Huy!, mija, acá las apoyamos con ropita, comida o hasta clientes, pa´que las maricas no se sientan solas”. Pero ‘La Perú’ −como la llaman las travestis− es un espacio de territorialidades… “¡Hum!, acá las travestis no esperamos nada del cliente: ni memoria, ni las gracias ¡mucho menos lo vamos a esperar de otras maricas!”, me confiesa Zulay Cardona, más paisa que el aguardiente, cabello negro, tez blanca y ojos grandes. “A ellas, tenemos que darles liga, invitar guaros o cigarros; cuando no lo hacemos… nos chuzan; y si bien nos va, mija, nos arrastran. ¡Hum!, no, marica, esas no son madres ¡la única madre que tengo es la que me parió! La rivalidad entre ellas está presente en todo momento: implantes, narices, mejillas, frentes, colas, piernas… ¿Quién es la más guapa?, ¿quién tiene el mejor culo?, ¿el mejor cuerpo?, ¿la mejor lipo? Sus charlas giran en torno a esto y otros temas (‘pirobos’, clientes y dinero). Palacé fue nombrada así porque recuerda la primera batalla entre patriotas y realistas en la guerra de Independencia. En ésta, las fuerzas republicanas derrotaron al ejército comandado por el gobernador español Don Miguel Tacón. Años más tarde, el poeta Jorge Isaacs en su canto A la tierra de Córdoba dijo en elogio: “Fueron así los siervos y señores (…) hermanos al nacer. En Palacé afilaron sus garras de leones, los igualó la gloria primero que la ley (…)”. Hoy las travestis de Palacé son siervas y señoras de la noche, siguen afilando sus garras como leonas, librando batallas contra la doble moral, retando la normalidad de Medellín. Entre la Avenida Oriental y la carrera Sucre, está el segundo bar gay más viejo de Medellín, El Machete, inaugurado por los hermanos Óscar y Orlando Gómez en 1984. Se concibió primero como un bar hetero, pero poco a poco las mesas fueron ocupándose por otro tipo de “clientela”. Hoy El Machete, esa herramienta tan típica del macho antioqueño, es uno de los referentes gays más antiguos de Medellín. El Paisa, la K-nekita, el Azúcar, las Noches Alteradas…, Controversia: todos nombres coloridos, todos espacios para rumbear al ritmo de los Black Eyed Peas, J Balvin y Thalía. En Barbacoas, emerge y se mezcla lo diferente: ranchera, cumbia, vallenato, música electrónica y circuit; la rumba es heterogénea como sus visitantes: gays,

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12 Intimidad lesbianas, bisexuales y travestis. En Barbacoas, las travestis son aves de paso que vuelan a otras ciudades, con su aparecer temporal en las calles Perú, Argentina, Bolivia y la carrera Palacé. Las gaviotas se distinguen de las urracas, los cuervos, las guacamayas y cualquier otra ave de rapiña, por su belleza. Lo mismo sucede con ellas, el respeto no sólo se gana por la belleza, sino por el dinero: si eres fea, robusta y encima estás jodida, no hay opciones para ti. El sueño de las travestis de Palacé no es diferente al de las demás travestis del mundo: ponerse tetas, inyectarse culo y operarse la cara. Algunas ahorran cada peso para lograrlo, otras lo gastan en perico, marihuana y basuco; mientras tanto, se dejan inyectar aceite por “La Chichón”: 100 mil pesos el medio litro y aparte el material, desde ese que cuesta 15 mil pesos hasta el más caro de 150 mil. “‘La Chichón’ primero te anestesia con xilocaína, ya después te mete la silicona en varios puntos de las nalgas… ¡Huy!, parce, eso duele mucho, pero, marica, es eso o nada. ¡Ah, eso sí! Le tienes que pagar primero. Ni se te ocurra quedarle a deber porque te busca y te mata. ¿Yo? ¡jum!, no, marica, yo no me inyecto las tetas porque dicen que a ‘La Chichón’ se le han muerto varias porque no aguantan tanto líquido”, me confiesa Zulay. Hoy el territorio de estas aves se encuentra en peligro, la policía de Medellín les ha negado la única fuente de empleo que tienen: el comercio sexual, impidiéndoles el paso a Barbacoas y negándoles la posibilidad de vivir en los hoteles circundantes. De acuerdo con la Corporación Transcity, estas mujeres han sido maltratadas bajo el pretexto de un operativo por parte de la Alcaldía de Medellín para erradicar la venta y consumo de droga. A pesar de ello, esa lombriz retorcida entre Perú y Bolivia, sigue seduciendo con sus calles y flujos hasta al paisa más macho, de esos que a la primera de guaro dicen “¡Nunca!”; a la segunda, “Tal vez”, y a la tercera, desfogan su calentura en esos cuerpos prohibidos que todas las noches huelen a sexo.

Besos

intercambiables Solo había una certeza: no teníamos nada claro y, por el contrario, como algo inevitable, muchas dudas y precauciones. Estábamos preocupadas hasta por la ropa que debíamos usar; lo irónico era que no importaba. Sabíamos que la desnudez, total o parcial, era un requisito, que ello hacía parte del ritual. Luisa Saldarriaga Estefanía Henao Arboleda luisafsalda@hotmail.com estefaniahenao.a2@gmail.com

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iércoles 5 de noviembre, 10:00 p. m. Una frente a la otra, en silencio. Con el afán de liberarnos en el menor tiempo posible de los prejuicios, recurrimos a algunas ayudas didácticas para dejar el miedo en donde estábamos sentadas. Una cerveza tras otra hasta llegar a cuatro, pero el reloj seguía corriendo y se hacía necesario salir. Íbamos para La Piscina, uno de los clubes swinger más conocidos de Medellín. El punto de referencia era el centro comercial El Diamante, queda justo detrás. El taxista, aportando un poco de suspenso a la escena, no tenía ni la menor idea de dónde quedaba. Encontramos fácilmente la dirección que, a falta de un aviso, tenía números grandes pero discretos, como un código secreto que solo podía ser descifrado por quienes tenían claro hacia dónde se dirigían. Parecía la entrada de un parqueadero, una fábrica o una bodega. El taxista preguntó inmediatamente, “¿Están seguras que esta es la dirección? ¿Qué es eso, pues?”. No estábamos seguras y evadimos la pregunta pagando rápidamente la carrera. El ritmo cardiaco empezó a acelerarse ¿Cuál era el protocolo para entrar? Un golpe de suerte. De la puerta que coincidía con la dirección, salió un tipo vestido con un bluyín y una camisa blanca. Respiramos, reímos y entramos. La cara de novatas era notoria, los empleados de este tipo de lugares ya saben cómo identificar a quienes llegan por primera vez. “¿Saben cómo funciona esto? Aquí pueden hacer lo que quieran, si no quieren, no hacen nada, y si alguien les falta al respeto me avisan. En el fondo está Luisa, ella las va a ayudar y les va a explicar todo”. Pasamos por la zona de fumadores, un par de muebles blancos y un cenicero. Dos parejas estaban allí y solo los cubría una toalla blanca. Fue un alivio, ninguno se encontraba del todo desnudo. La sala terminaba con un árbol de navidad decorado con dados y luces de colores. El suelo una cubierta de plástico, con pequeños círculos en una especie de relieve. Luisa no se encontraba en la barra. El encargado en ese momento era John. Nos entregó las llaves del casillero 18 y procedimos como nuestro sentido común mejor nos lo indicó. Escribió un nombre en el listado de clientes, “Juliana”. El cómo se llame el visitante poco importa. Había dos toallas en el casillero, una con el logo del motel Punto Cero. El vestier se encontraba a pocos pasos de los casilleros, pequeños cubículos que separaban el interior del exterior con una cortina. Pedimos dos cervezas Club Colombia y entramos, miramos al rededor. Muebles rojos y negros con una mesa en el centro, mesas de sombrilla. Varias parejas y un grupo. A un costado, había una cama que mantenía los tonos de color representativos del sitio, negro, rojo y blanco. En un televisor, pasaba una escena porno entre dos mujeres y un hombre. Todos bailaban -desnudos o semi desnudos- al ritmo del “reggaeton”. “Es una esquina de la disco, la vi bailando sola en la pared, y rápido dije esa es la que es, y hablando claro yo no fantasmié, yo vine y me pegué. Estaba frontiando y con su mini mini mataba, parece que eso a ella le gusta, eso se le ve”. Cada mesa tenía botellas de ron, aguardiente y cerveza, y la mayoría de las sillas estaban vacías. ¿Dónde está la gente? Empezamos a caminar, al lado izquierdo, una cama doble con un colchón rojo le abría paso a las escaleras, a unos cuantos metros el sauna, se veía el vapor a través del vidrio, las luces navideñas en la parte superior y

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13 siluetas de cuerpos desnudos en la inferior. En la esquina derecha un “jacuzzi” y al fondo los baños y las duchas. Tomamos un par de sillas y nos sentamos cerca de una de las mesas. Comenzamos a hablar para no llamar la atención, íbamos observando con detalle la situación. Una pareja se acercó a la mesa. “La pillé”, y efectivamente me descubrió poniendo la cerveza en su mesa. Era hora de romper el hielo. Nos presentamos y la conversación inició. − ¿Ustedes vienen mucho? −preguntamos. −Es la tercera vez que venimos. Nos gusta el lugar, pero no participamos; somos una pareja estable. Llevamos 7 años viviendo juntos y tenemos un hijo de dos años. −Esta es la primera vez que venimos. Teníamos mucha curiosidad, este es el tipo de lugares que hay que conocer antes de morir. “Mami, pon la webcam y enséñame alguito, aunque sea de lejitos. Mami, pon la webcam que me tienes mal y haciendo cerebrito”. Las mujeres iban y venían, algunas entaconadas y la mayoría descalzas. Nos explicaron qué había en el segundo piso y nos insinuaron que, siendo la primera vez, no era muy conveniente subir solas, seguramente nos acecharían. Era la desinhibición de sala voyerista lo que nos esperaba arriba. En el centro del primer piso, una tarima redonda roja y negra hacia de escenario de la rumba. Las mujeres se subieron y empezaron a bailar, los hombres haciendo un círculo en la parte de abajo las tocaban y las incitaban a hacerlo con más sensualidad. “Mai’, yo sé lo que tú quieres. Un ritmon de fornaris que tire algo con el kapuni. Empezó el party. Tú quieres. Que se te note ese escote, que syko no es un come mierda y con la música se bote. Tú quieres, tu wiskysito con tónica y un poco de limón pa’ que después te pongas biónica. Quieres, una pastilla maravilla que prendan una varilla pa’ coger la caramilla”. Unos observaban en silencio la escena y otros aprovechaban para tocarse. Tres de las cinco mujeres que bailaban se pasaban una bolsa de plástico, sacaban una pastilla y seguían con el baile, no se alcanzaba a ver el color desde donde estábamos sentadas. Nos dirigimos a la zona de fumadores y descansamos un rato. La pareja nos invitó al segundo piso y aceptamos subir. Se conservaban los colores del nivel anterior pero las personas estaban más desinhibidas. Tenían sexo por todas partes, parejas y grupos contra las paredes y sobre los muebles, sincronizados con la música. Sabían exactamente qué hacer. En el fondo, una película porno diferente a la del primer piso, una pareja esta vez. Se escuchaban los gemidos en todos los timbres de voz y pocos conservaban la toalla. Llegamos a la habitación. Una cama doble y cinco personas en la cama. Tres hombres y dos mujeres, uno de ellos las acariciaba mientras los otros dos las penetraban. “En mi casa hay una fuga de gas y de agua, qué tu quieres ver chica mala, quieres ver gas o ver gotas”. La banda sonora era perfecta para la escena, las letras “reguetoneras” se acomodaban a lo que pasaba en los rincones del club, como una especie de voz en “off”. La habitación tenía puerta, pero estaba abierta al público. Una pareja bailaba “reggaeton” contra la pared mientras observaba la cama. Una especie de olor a vómito se sentía por ratos en el ambiente. No sabíamos qué hacer. Nos concentramos en la cama y la pareja con la que subimos empezó a besarse al otro extremo de dónde estábamos. Se acercaron y la mujer nos dijo: −Se tienen que quitar la toalla porque si se dan cuenta que son novatas se van a aprovechar. La siguiente sensación fue su mano recorriendo la espalda de una de nosotras. Todo era muy confuso. Entraron tres personas más. Una mujer arrojó a una de nosotras a la cama, mientras la otra, inmóvil, se armaba de valor para decirle que no siguiera tocándola. Es como caer en un agujero, no se siente el fondo y es difícil reaccionar rápidamente, al principio es algo natural dejarse llevar, hasta que es imposible no percatarse de lo qué se está haciendo y dónde. Mientras una se paraba de la cama, la otra rechazaba a los hombres que se le acercaban. Después de un “piensa rápido” siguió un “solo venimos a observar, es nuestra primera vez”, nos tomamos de la mano, nos besamos y dejamos de ser el centro de atención. Definitivamente volvimos a la zona de fumadores. Este fue el mejor cigarrillo de la noche y el que se consumió más rápido. La mayoría de las parejas usó la frase de ser una pareja estable, que era la segunda o tercera vez que iban pero que no habían hecho nada. Ya habíamos aprendido del error, les seguíamos el juego y huíamos después de conversar un rato. El hombre que nos recibió en la barra, al entrar, nos preguntó cómo íbamos, era un secreto a voces que éramos novatas. −Es la noche de parejas y es la noche en la que más gente viene. −Nosotras pensamos que por ser miércoles casi no venía nadie. −Es por el cover, las mujeres no pagan. Y la noche de solos y solas que son lunes y martes, tampoco. Son los días que más se llena esto. Los jueves son de tríos y los viernes y sábados fiestas temáticas, por lo general. Los domingos son los días del Club de la Masturbación. − ¿Y cómo se han sentido? −Es difícil al principio porque solo venimos a mirar y es incómodo decir tantas veces que no queremos hacer nada hoy.

“Solo aprovéchame, hazme el amor que es lo que quiero. Aprovéchame, pero no te enamores que no quiero compromiso”. Se acaba el cigarrillo y decidimos entrar por tercera vez al baño. Empaques de condones en el suelo y gente entrando y saliendo. Entramos al sauna y estaba solo. Las luces se colaban entre el vapor. Una pareja entró. Empezamos a hablar entre nosotras, se sentía la tensión. Otra propuesta, nos pareció imposible entrar allí y salir sin al menos una propuesta. La mujer empezó a observarnos y efectivamente empezó a susurrarnos cosas. Después del momento incómodo teníamos la excusa. “Es nuestra primera vez y venimos solo a observar”. Todos bajaban la guardia y se disminuía la tensión sexual, esta no fue la excepción. − ¿Ustedes son esposos? −preguntamos. −Somos amigos chéveres. Ella es mi empleada y yo soy el mejor amigo del esposo de ella¬. −¿Hace cuánto vienen al club? −Es la tercera vez que vamos a un club swinger y la primera vez que venimos a éste. La pareja salió y entró uno de los hombres que estaba en la cama de la sala voyerista. Se sentó muy cerca y empezó nuevamente la conquista. Era periodista y ya había desistido de la idea de hacer algo sobre los swinger para el periódico en el que trabajaba. Después de una conversación de quince minutos, en la que nos resumió su vida, nos preguntó dónde vivíamos, a lo que respondimos que cerca de allí. Se ofreció a llevarnos y aceptamos después de que nos insistiera. Nos fumamos un cigarrillo. Era la hora de salir. Faltaba media hora para cerrar. Nos vestimos en tiempo récord y pagamos las cuatro cervezas que nos tomamos mientras estuvimos ahí. −Vuelvan pronto −nos dijeron los dos de la barra y el de la entrada, mientras que en la zona de fumadores seis personas intercambiaban números. Dos prepagos ofrecieron sus tarjetas y se despidieron con apasionados besos en la boca. Es una práctica común, los hombres no pueden entrar solos y contratan prostitutas. Suele suceder que lo que intercambien sean prostitutas. Una fila de taxis esperaba afuera. Subimos a uno. −¿Vienen mucho? −nos preguntó el taxista. −Estábamos haciendo un trabajo −nos salimos del papel que interpretamos por casi tres horas. −Ahí viene mucha gente a hacer investigaciones. Si necesitan conocer o saber algo, pueden decirme. Yo soy swinger hace dos años. Mirándonos con frecuencia por el retrovisor, en el camino nos habló del “Gangbang”, orgía en la que una mujer mantiene relaciones sexuales con tres o más hombres; de la “Lluvia Dorada”, en la que a la pareja se le orina el rostro, el cuerpo, en ocasiones, incluye beberla; del “Glory Hole”, un agujero en la pared en el que los hombres van introduciendo el pene para que desde el otro lado les den sexo oral; y otras prácticas sexuales que había conocido y experimentado en los clubes swinger de Medellín y Bello. −Yo he ido a todos. En Medellín hay cuatro y en Bello hay uno muy bueno. Incluso me tocó una vez en La Piscina presenciar una escena, bajo cuerda porque está prohibido, de sexo entre dos hombres, entre mujeres sí está permitido. Muchas veces salen parejas muy calientes y me preguntan si pueden seguir cogiendo en la parte de atrás del carro, obviamente siempre acepto. Y en algunas veces me invitan a participar. El viaje terminó con una invitación y una tarjeta. “Si quieren saber algo más, vamos a uno que queda en el barrio Colombia”, y oficialmente nos hizo entrega de una tarjeta negra con letras fucsia que decía Dream Swinger Bar. Quedamos de llamarlo si hacía falta información. Salimos del juego de álter egos. Los seres humanos asumimos roles de acuerdo al lugar en el que estamos. El mundo es un escenario y todos somos actores.

Lo swinger “Swinger” o “swinging” viene del inglés, significa «desinhibido»; de swing, «oscilar, columpiar». Se refiere al comportamiento que reconoce y acepta la ampliación del horizonte sexual en pareja, e incluye un amplio rango de actividades eróticas y sexuales realizadas entre dos o más personas. Típicamente, estas actividades ocurren cuando una pareja, casada o de otra forma comprometida, se involucra con una pareja similar o un individuo soltero.

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14 Intimidad

Ir de “cruising” Elkin Naranjo elkin_naranjo@hotmail.com

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a práctica de merodear por sitios públicos a la caza de un desconocido con el cual sostener prácticas homoeróticas, sin necesidad de preguntarle el nombre, incluso sin escucharle la voz, es conocida como “cruising”. Medellín tan pulcra, tan católica, tan un hogar para la vida, no es ajena a estos encuentros sexuales de resistencia. Desde algunos baños públicos en universidades, bibliotecas, supermercados, centros comerciales y administrativos hasta cerros como El Volador hacen parte de los escenarios para el sexo casual entre hombres en Medellín, una práctica que no es nueva ni mucho menos particular de este valle de secretos. El Cerro Ávila y el Parque de los Caobos, en Caracas; el Parque Nacional, en Bogotá; los bajos de los puentes, en París; el Camino Verde y los vagones del metro, en Ciudad de México son apenas unos ejemplos de renombre dentro del mundo del “cruising”.

Mamaditas, baños y manguitas

Cuando era apenas un adolescente, estaba convencido de que estaba enfermo, que no existían más como yo en el mundo y que mi misión en la vida era corregirme, volverme normal. En medio de esos avatares, tomé como refugio la Biblioteca Comfama de San Ignacio, lugar en el que pasé la mayoría de mi tiempo libre desde que mi mamá me dejó montar en bus solo, como a los trece años. Un día, sumergido en mitos y leyendas centroamericanas, mis lecturas favoritas para esa época, hice una parada técnica en el baño. En esa miadita, el mundo gay se reveló ante mis ojos: los señores bigotones tardaban media hora en orinar, ni siquiera lo hacían concentrados en sus propios penes, eran tan amables al sacudir el miembro de los otros, que salí despavorido. El cliché del corazón que late fuertemente se hizo real, me calmé, entré de nuevo, me hice en un rincón y, con mirada cómplice, traté de ganarme la confianza de todos como para que siguieran en lo suyo. Al principio, hubo dudas, pero minutos después presencié la primera mamada de mi vida, ¡no lo podía creer! Los tipos eran horribles, pero era una mamada y eso bastó para que me masturbara como quince días seguidos rebobinando mentalmente esa escena. Nunca más volví a esa biblioteca. Es una lástima el daño que una mamada puede causar en el desarrollo intelectual de un adolescente. Sin embargo, lo confieso, aprendí la forma más silenciosa de ofrecerla: llevarse la mano empuñada hacia la boca; y de pedirla: agarrarse el bulto y mover rápidamente la cabeza hacia abajo como diciendo: “Agáchese”. Un año más tarde, a los catorce viví mi primera experiencia sexual con otro hombre, no desconocido valga la anotación. La locación, bastante agreste, brindaba una atmósfera de peligro que, para dos adolescentes, representaba un escenario ideal. La sensación de estar haciendo algo incorrecto, el peso de la moral que a lidias nos habían impuesto y la posibilidad de ser descubiertos teniendo sexo en un espacio público, hacía del momento una gran aventura. Años más tarde, leyendo el periódico De la Urbe, descubrí que no habíamos sido ni los primeros ni los últimos en rastrojear en ese sitio. En aquel texto, se describía cómo las mangas ubicadas bajo el Viaducto del Metro, entre las estaciones Suramericana y Estadio, eran un lugar para encuentros sexuales furtivos entre hombres. Luego, en conversaciones con amigos, descarté la tesis de que la construcción del Metro había sido la causante, pues pululaban los relatos en los que las mangas al frente del colegio San Ignacio se transformaban en el rematadero de las fiestas gays, o ‘de ambiente’ como se nombraban en la época, que aunque no eran tan abundantes como hoy día, ya tenían un público ganado. El nombre de Jurassic Park le llegó con el Metro y con el estreno de la película homónima de Spielberg en 1993. Con el paso del tiempo, ha ido perdiendo identidad y visitantes. Para sus antiguos asiduos, sigue llamándose igual, algunos más jóvenes la nombran como La Finquita y otros le asignan el nombre del hipermercado vecino: las mangas de Carrefour. La aparición de saunas, clubs y “videos” para hombres que tienen sexo con hombres, con la seguridad y comodidad que ofrecen estos establecimientos, le arrebata popularidad a este espacio a cielo abierto que, sin embargo, tiene como fuerte el poder mantener en el completo anonimato la identidad de sus visitantes y, por supuesto, la sensación de peligro latente.

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Ni las luces del Metro, ni la consolidación del comercio gay, ni el asedio de policías y ladrones, han podido extinguir las prácticas sexuales en estas mangas. Igual podrían nombrarse otros lugares públicos donde el sexo casual sin nombres, entre hombres, tiene lugar y que se niegan a desaparecer. Cuando ya adulto y sin pareja me decidí a regresar a Jurassic Park, quienes se enteraron de mi osadía me pronosticaron de dos a tres puñaladas, robo completo de todo lo que llevara, que pisaría mierda de humano y que me sacaría la policía; sólo las dos últimas se cumplieron. El olor a excremento no me lo pude sacar de la nariz como en tres semanas, tuve que botar los zapatos. La pena por la sacada de la policía sí se me quitó de una, es más, se convirtió en rabia porque en el momento del incidente estaba coqueteando con un chico y poniendo en práctica lo aprendido años atrás en los baños de Comfama, aquello del lenguaje de señas, que ya con la experiencia puedo certificar que funciona a nivel latinoamericano, con australianos y franceses, no me consta si en el resto del mundo. Marihuana, indigencia, sexo y asedio se mezclan para generar el clima de Jurassic Park. El temor de ser atracado, apuñalado o arrestado es constante, pero se va apaciguando con el paso de los minutos, los hombres y los condones. Jóvenes, deportistas, adultos mayores, motociclistas, transeúntes desprevenidos, ‘pirobitos’, adictos al sexo, hombres reservados que no se reconocen como gays y hasta curiosos se dan cita a diario allí.

La curiosidad robó al gato

Cuando empecé a habitar el mundo gay de discotecas y bares, tendría unos 16 años y contraseña falsa, tan falsa que la huella estaba hecha con lápiz de ojos, no es un recurso literario, es cierto. En medio del licor, las fiestas y el remate hasta las seis de la mañana en el sector de Los Puentes −debajo del deprimido de la Avenida Oriental− se fue acrecentando mi interés por ir al cerro El Volador donde tanta gente conocida había tenido el mejor sexo de sus vidas con los ‘pillitos’ de Robledo, los deportistas y los estudiantes de la Universidad Nacional. Un jueves en la tarde de 2004, luego de visitar en la Clínica Bolivariana a la abuela de un amigo, decidí pasar por el Cerro. Subí, según las indicaciones de un amigo. Efectivamente, en medio de los árboles aparecieron los hombres, me recosté contra uno, un árbol, y mientras esperaba sentirme cómodo y entender la dinámica, corroboré que allí también lo del puño y el bulto funcionaba. Poco a poco se fueron emparejando y despareciendo entre la maleza. Ya en medio de la noche, eché a caminar morro abajo para salir a la 65 e irme. De un árbol salió un ‘man’ joven, me saludó, me señaló un amigo y me ofreció un trío. No pienso hacerme el santo, pero nunca había participado de sexo grupal, los ‘manes’, ‘pillitos’ por cierto, no estaban mal. Y con la adrenalina del momento, terminé diciendo que sí, no entraré en detalles; solo diré que cuando a la media hora llegué a la 65, estaba llorando, sin plata, sin ropa y sin saber qué hacer. Mami, perdón, te dije mentiras sobre ese atraco; no fue por Prado Centro. Hace algunos meses me entró la fiebre capitalista de adelgazar, tuvo buenos resultados. El hecho es que tuve que hacer algo de ejercicio y, frente a mi sedentarismo, me dio por caminar dos horas diarias. Cansado de dar vueltas en medio de gente y carros, un domingo cambié de rumbo hacia El Volador. Iba decidido a llegar hasta la cima, pero un hombre, sin camisa, en un sendero desvió mi ruta; detrás del hombre vinieron otros y, entre más me adentraba en el sendero, más se hacía evidente que la fama de El Volador trascendía la complicidad de la noche. En el Cerro, encontré una nueva especie de planta, tal vez me gane un Nobel, es una especie de maleza, entre sus hojas se puede leer “today”. Todo el cerro está infestado de esta especie, algunas tienen aspecto de llevar ahí décadas, otras son tan recientes que parecen haber germinado hace contados minutos. Aquella vez también me abordó un hombre, prototipo ‘pillito’ de Robledo. Como al perro, en este caso al gato, no lo capan dos veces, lo dejé hablando solo, muy a mi pesar. Más bien, en labor periodística, me fui descubriendo uno a uno los lugares a los que conducen los caminitos hechos a fuerza de pasos entre la maleza: todos conducen desde el sendero hacia lo que podrían llamarse oasis del sexo. Cuando en medio del monte y de la vegetación parece que no hay nada más, aparece un claro tapizado de condones y de sus envolturas, uno que otro termo olvidado, gorras y hasta rastros de lo que fuesen camisetas, de pronto la mía, en fin.


Celebración

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Cien años de una

pasión El DIM ha hecho historia en la ciudad. Es una vida centenaria llena de anécdotas, de éxitos y fracasos, que se conjuga con la pasión del hincha, siempre fiel al ‘Rojo’. Guillermo López, aficionado al DIM

Juan Carlos Talero Palacio harry53potter@gmail.com

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l Deportivo Independiente Medellín (DIM) tiene una historia que se puede contar desde cualquier escenario. Medellín y algunos de sus acontecimientos están marcados por el nacimiento prematuro del DIM. Su aparición, en 1913, coincide con el año de la muerte del poeta antioqueño Epifanio Mejía en el manicomio de la ciudad. El autor de la letra del Himno Antioqueño pasó allí varios años tan enajenado, como un hincha de fútbol cuando su equipo marca el gol del título. Con el trasegar por canchas y potreros, el DIM inició aventuras y anécdotas en las cuales el fútbol fue el rey absoluto. Cómo dejar de lado su primer enfrentamiento contra el Sporting F.C, pionero en la ciudad en ese deporte, en abril de 1914, con el marcador desastroso de 11 a 0. O el team del “Cura” Burgos: en su primera aventura por fuera de las montañas del Valle de Aburrá y luego del partido contra Bartolinos de Bogotá, telegrafió a los hinchas: “Como en el fútbol no hay vencedores ni vencidos, empatamos 6 a 0”. No se puede hablar del Medellín y dejar por fuera la “Danza del sol” del dorado del fútbol colombiano, la de los peruanos y Agapito Perales, que le valió un currulao con el mismo título, escrito por el compositor, arreglista y trompetista del Plato (Magdalena), Antonio María Peñaloza e interpretado por Matilde Díaz y la orquesta de Lucho Bermúdez: “Los Pupilos de Agapito dispusieron campeonar… Los Perales y Mejía, Juan Castillo y Esquivel, Félix Mina y Chino Herrera: ya empezó la Danza ‘el Sol, Chano Campos largo a Drago; Navarrete ya hizo el gol, de Felix Mina a Villanueva; largo a Titina... pum... gol”. Cómo olvidar el cierre de la década del 50 y al gran “Charro” Moreno y sus dos estrellas (1955 y 1957), en medio de la dictadura del General Rojas Pinilla. Para seguir rememorando esta historia, es necesario volver a la capital, a la Bogotá de 1966, año en el que fue proclamado presidente de la República el candidato del Frente Nacional, liberal Carlos Lleras Restrepo y presenciar aquel 3-0 que el equipo de Hormazábal le propinaba al “Cardenal” capitalino al finalizar el primer tiempo y que terminó empatado 4-4, para ver, seis juegos más tarde, cómo el “rojo” bogotano se alzaba con el título que para “El Poderoso” DIM comenzaba a volverse esquivo. 1971 es un año que los hinchas no quieren recordar. El equipo amado cambió de nombre, de ciudad y hasta de colores para convertirse en el “Juventud Oro Negro” de Barrancabermeja; la falta de dinero para afrontar el torneo hizo que la ficha se le alquilara a este municipio petrolero del departamento de Santander y que los hinchas paisas hicieran fuerza desde lejos, con la radio y la prensa como aliados. El equipo retornó a la ciudad, en 1972, con un noveno puesto y un título en el torneo de reservas, otrora Copa de la Paz o Copa Colombia. La década del ochenta, años turbios para Colombia por la aparición de los carteles de la droga, están narrados al ritmo del “No necesito que estés arriba...”, del cantante y compositor Gabriel Romero, y del “Grita el pueblo clamoroso...”, de Alfredo Gutiérrez. El esfuerzo del colombo uruguayo Julio Comesaña, exjugador, y, por entonces, director técnico del equipo, y de un buen grupo de futbolistas peruanos, alcanzó la ilusión. Pero todo se esfumó y la “malasqueña”, el gol más hermoso que se ha hecho en el Atanasio Girardot, quedó como el referente concreto del gusto por el buen fútbol de la afición, más reconocida por su aguante y fidelidad que por su triunfalismo.

Fotografías: Juan Carlos Talero Palacio

En diciembre de 1993, cuando la guerra de la droga parecía llegar a su fin con la muerte de Pablo Escobar, irrumpió el sueño de una vuelta olímpica por el torneo colombiano que tan solo duró ocho minutos; un regreso decente a la esfera internacional en la Copa Libertadores de 1994. También se consolidaron nombres ilustres como los de Giovanni Hernández, Jorge Daniel Jara, John Wilmar “Pelusa” Pérez, Oscar Pareja, Luis Barbat y el inolvidable Carlos “El Pibe” Valderrama. Hubo amagos de descenso y desaparición en 1997, y un cierre de siglo con subtítulo a bordo. Pero, indudablemente, la del 2000 fue la década de “El Poderoso”. Con el inicio del nuevo milenio y el estreno de la reelección presidencial en nuestro país, tres títulos llegaron para fijar en cinco el número de estrellas que ahora acompañan al escudo sagrado del DIM. Protagonismo internacional en Copa Libertadores. Bobadilla, Jackson, “Choronta”, Ricardo Calle (único jugador con tres títulos en la historia centenaria) y “Mao” Molina, entre otros, acostumbraron al hincha a la alegría. El 27 de junio de 2004 se convirtió en la celebración absoluta de una hinchada que danzó con el sol, gritó con putería sus goles y frustraciones y que hoy apela a su fidelidad y rexixtenxia, para soportar estoicamente los embistes de la administración que comenzó como un sueño, pero que se convirtió en pesadilla. En 2013, cuando se abre otra década y el decano del fútbol en Colombia dicta una nueva cátedra en fidelidad y resistencia ajustando un siglo de pasión, el equipo parece ser nuevamente del pueblo; los mantos oscuros que parecían una constante en la administración parecen develarse para abrir una nueva era. Así son los 100 años del Deportivo Independiente Medellín: con frustraciones y alegrías, con nombres ilustres y otros para el olvido. Con buenas y muy malas administraciones, pero llena de marcas imborrables en la tribuna, en la cancha, en la piel de sus adeptos, y en los diversos escenarios del fútbol y de la sociedad.

Facultad de Comunicaciones Universidad de Antioquia


16 Ciudad

Se

vende

Fotografías: Juan Diego Restrepo E.

una ciudad

En el esfuerzo por traer empresas extranjeras, escalar ranking y ganar premios muchas cosas se han silenciado en la ciudad tras la fachada de la estética y la infraestructura. Medellín está en venta, y sin reputación corporativa no hay clientes. María Flórez maria16_pk@hotmail.com

L

a “nueva” Medellín se dirige desde las oficinas 302 y 303 del ala norte de Plaza Mayor, un centro de negocios, convenciones y exposiciones que se consolidó como tal en marzo de 2006. En la administración de Sergio Fajardo, el Palacio de Exposiciones y Convenciones de Medellín creció y se transformó en el Centro Internacional de Convenciones. Desde ahí, donde en los últimos años se reunieron: la XXXVIII Asamblea General de la OEA, , la quincuagésima Asamblea del BID y el XIII Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española –con la clausura por los reyes de España–, operan la ACI (Agencia de Cooperación e Inversión de Medellín y el Área Metropolitana) y el Medellín Convention & Visitors Bureau, entidades encargadas de traer a la ciudad grandes compañías, inversionistas extranjeros y turistas de “alto perfil” . Durante 2012 y con un fuerte enfoque de “marketing” de ciudad, la ACI captó negocios por 242 millones de dólares su cifra más alta en los últimos diez años en los sectores minero-energético, hotelero, tecnológico y de aviación comercial, estrategia que va de la mano con Medellín Ciudad Cluster, una iniciativa de la Alcaldía que busca acompañar y fortalecer las empresas de energía eléctrica; turismo de negocios, ferias y convenciones; construcción; confección, diseño y moda; y prestación de servicios médicos y odontológicos. La ACI inició labores en 2002, con cuatro empleados, gestionando proyectos de cooperación internacional. Dos años después, en 2004, el alcalde Fajardo propuso la creación de una línea de internacionalización dentro de la agencia y le inyectó recursos para que realizara convenios que estuvieran en consonancia con el Plan de Desarrollo Municipal, lo cual desembocó en la formulación de la Política Pública de Cooperación Internacional de Medellín, la primera de esa naturaleza en el país. Hoy, la ACI cuenta con un equipo de 42 personas y un presupuesto anual de 10 mil millones de pesos, a los que se les debe la instalación en la ciudad de importantes multinacionales como Kimberly-Clark y Hewlett Packard. El bajo costo de la mano de obra, de la tierra y de los servicios públicos son algunos de los beneficios con los que cuentan las empresas, además de los contratos de estabilidad jurídica y el compromiso que asumió la Alcaldía de formar trabajadores bilingües, fuertemente demandados por el sector de la tercerización. Juan David Valderrama tiene 37 años, es administrador de negocios, especialista en Economía (Universidad de los Andes) y con estudios de alta gerencia en un par de universidades en el exterior. Luego de trabajar en las Empresas Públicas de Medellín y como asesor de la Alcaldía, asumió en 2012 la dirección ejecutiva de la ACI. Según él, gran parte del éxito de la agencia en su tarea de atraer inversión extranjera directa se debe al área de las comunicaciones y la publicidad. “Mucha de la gente que viene hoy a Medellín se lleva una imagen muy distinta de la que tenía en mente. Programas como Buen Comienzo y los Parques Biblioteca, además de la

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infraestructura hotelera y de transporte, sumados a la amabilidad de nosotros los paisas y la facilidad que tenemos para generar confianza, hacen que los turistas se enamoren de Medellín”. El interés de la ACI por vender a una Medellín distinta a la de hace dos décadas, cuando se la consideraba la ciudad más peligrosa del mundo, impulsó la creación de una red virtual llamada SosPaisa –experiencia piloto única en el país– que ofrece herramientas a los antioqueños radicados en otras ciudades de Colombia y el mundo para que hablen bien de Medellín. En Bonn, Varsovia, Viena, Barcelona, Madrid, Seúl, Nom Pen, Pekín, Toronto, Querétaro, Atlanta, New York, Boston, New Orleans y Asunción, entre muchas otras ciudades del planeta, hay más de 10 mil antioqueños hablando de lo “cambiada” y “pacífica” que está Medellín, en lo que parece una versión posmoderna de la colonización antioqueña del siglo XIX, cuando los paisas se fueron –muchos de ellos alentados y financiados por el Gobierno de entonces– a conquistar el occidente del país por culpa de la crisis del oro, el crecimiento de la población y la fragmentación de la tierra. La capital de Antioquia no siempre tuvo que venderse, ni atraer inversión extranjera para fomentar la acumulación de capital. El proyecto político de la región, construido por la élite intelectual criolla en los albores de la Independencia, potenció el desarrollo de la industria durante más de un siglo. Ya en la época colonial la actividad comercial había tenido sus primeros desarrollos, gracias a los flujos de exportación del oro y a la importación de bienes de primera necesidad. Con el declive de la minería de aluvión, a finales del siglo XVIII, debido a la escasez de mano de obra y de alimentos, el agotamiento de los aluviones, las dificultades del transporte y la inseguridad, el visitador Mon y Velarde promovió el fortalecimiento de la agricultura, que se extendió durante los siglos XIX y XX, y permitió el autoabastecimiento de un número importante de alimentos. Esos dos fenómenos, sumados a la construcción de caminos en puntos estratégicos, la creación de los primeros bancos y la consolidación de la clase empresarial, crearon el escenario propicio para la aparición de las primeras actividades artesanales que, a partir de 1860, dieron pie a la industrialización del departamento. La simbiosis entre el Ferrocarril de Antioquia, el comercio del café y la industrialización constituyó el fundamento del desarrollo económico. Sin embargo, las posteriores apuestas del Gobierno nacional, que buscaban liberalizar la economía y asumir las dinámicas de la globalización, acabaron con la industria. Su desmonte dio pie a fenómenos como el desempleo y la informalidad, que significaron para muchos la imposibilidad de ascender en la escala social por la vía del trabajo y de la legalidad. El primer día de octubre de 2012, preocupados por su situación laboral, decenas de trabajadores informales se taparon el rostro con trapos y camisetas, cerraron las calles del Centro y, armados con palos y piedras, destruyeron las puertas y ventanales de los locales comerciales del sector pidiendo explicaciones sobre lo que la Alcaldía llamó el Plan de Intervención Integral del Centro. Al otro día, el alcalde Aníbal Gavi-


17 ria declaró que detrás de las protestas estaban las bandas crimidiarios en la ciudad, lo que da un volumen importante de dinero nales, que se judicializaría a los responsables y que los desalojos que queda en la cadena de prestadores de servicios”. La ausencia o precariedad de los Hay gente que no cree en ese discurso. Marta Restrepo, vincontinuarían para acabar con la microextorsión, el contrabando culada a una organización juvenil que trabajaba por los Derey el microtráfico. ingresos se ha traducido, entre chos Humanos desde los años 80, opina que “ante la incapacidad Parece poco probable que el 47% de la población trabajadora otras cosas, en incapacidad para de responder efectivamente a lo que sucede en la ciudad –a nivel de la ciudad, que es el porcentaje correspondiente a la tasa de de la confrontación armada y del conflicto social– se ha buscado informalidad, esté aliada con el crimen. Jorge Giraldo, decano acceder a una vivienda propia administrar el municipio bajo una política de espectáculo, funde la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Eafit e damentalmente para el consumo externo. Ahí está el Bureau y investigador de los fenómenos de inseguridad, opina que “lo todo lo que hace para vender a la ciudad: pagarle a revistas interque pasa en el Centro es que hay una diferenciación entre el nacionales de viajes y de turismo, y a reporteros gráficos, para que vengan a Medellín, comercio legal y en proceso de formalización, que pagan impuestos, y el comercio inlo que obedece a una estrategia política para favorecer a los grandes negociantes”. formal, que tiene muchos vasos comunicantes con la ilegalidad, que no son directos, Tanto el Bureau como la ACI costean la venida de reporteros extranjeros para porque un vendedor de aguacates o de juguetes no es criminal, pero está sujeto a las que generen free press sobre Medellín. Durante la estadía de los periodistas y según dinámicas de las organizaciones criminales”. su área de cubrimiento –asuntos políticos, contenidos ligados a las áreas de cooEn el Centro, como en el resto de Medellín, la convivencia de estos dos modelos peración y proyección, y programas económicos y financieros, entre otras– ambas económicos refleja la marcada desigualdad social en la que viven sus habitantes. instituciones les ofrecen itinerarios para los viajes de prensa, o press trip, que tienen La informalidad, las malas condiciones laborales y el desempleo –que en el tercer como objetivo obtener publicidad positiva. De esa estrategia han resultado artículos trimestre de 2012 se ubicó en 12%, dos puntos porcentuales por encima de la tasa y producciones televisivas publicados en ABC, The Guardian, BBC, El País, The New de desempleo nacional–, sumados al costo de los alimentos, la vivienda, la educación York Times y el Washington Post, entre otros importantes medios de comunicación, y las comunicaciones, tienen en la pobreza al 19.2% de la población y en la pobreza que aseguran que “Medellín sale de su infierno”. extrema al 4%. Infierno o no, las “salidas” a la violencia urbana que vive Medellín son siempre Medellín Cómo Vamos es “una alianza interinstitucional privada que tiene como “entradas”. La última –la desmovilización de los bloques paramilitares que operaban principal objetivo hacer evaluación y seguimiento a la calidad de vida”. Según sus esen los barrios– ingresó a la ciudad del mundo de las bandas criminales emergentes, timaciones, “la ciudad no alcanza ni la mitad del nivel de condiciones de vida ideal.” como se llama a los grupos de paramilitares que se desmovilizaron durante la presiEn un indicador que va de cero a 100, de menos a más, el promedio de Medellín se dencia de Álvaro Uribe y que volvieron a la guerra, con el fin de llenar los espacios ubicó en 47 puntos a finales de 2011. dejados por los antiguos bloques de las Autodefensas Unidas de Colombia. Ese indicador, que incluye más de 35 variables, recibe los mayores aportes de En 2012, la Policía Metropolitana de Medellín reconoció –tímidamente– la llegacomponentes como la vulnerabilidad, el capital físico del hogar y la calidad de las da a la ciudad de “Los Urabeños”, una organización criminal creada por orden del viviendas. En la Comuna 1-Popular, variables como el hacinamiento, la alimentación, desaparecido paramilitar, Vicente Castaño, luego de la desmovilización del bloque la deserción escolar, el número de vehículos y electrodomésticos, y los materiales de Élmer Cárdenas, de las AUC, a mediados de 2006. Una vez afianzado su poder las casas, están evaluadas entre 7 y 14 puntos por debajo de las de la Comuna 14-El en Urabá y en el Bajo Cauca antioqueño, “Los Urabeños” entraron a Medellín para Poblado. En 11 de los 15 componentes que evalúa el indicador, estas dos Comunas se comprar y someter a los ‘combos’ de “La Oficina de Envigado”, lo que ha tenido mantienen como las de menor y mayor puntuación. diversos efectos sobre la población civil, entre los que se cuentan el desplazamiento Los sectores más pobres afrontan otro fenómeno preocupante: el de las más de intraurbano, los homicidios, las amenazas, las restricciones a la movilidad –tanto de 16 mil personas desplazadas que anualmente –en general por causas asociadas al carácter preventivo como obligatorio–, la deserción escolar y la violencia contra las conflicto armado– se asientan en los cinturones de pobreza. Estos nuevos habitantes, mujeres y los niños. que tienen un bajo nivel eduNo contentos con las rencativo, representan un drama tas provenientes de los granhumano y engrosan las filas des y pequeños negocios ilede la población desempleada. gales, “Los Urabeños” y otras La ausencia o precarieorganizaciones criminales se dad de los ingresos se ha han dedicado a la extorsión. traducido, entre otras cosas, Según el Informe sobre Seguen la incapacidad para acceridad Ciudadana presentado der a una vivienda propia. Y en 2012 por el Observatoaunque entre 2008 y 2011 se rio de Políticas Públicas del construyeron más de 16 mil Concejo de Medellín, “dada nuevas soluciones habitaciola incapacidad del Estado en nales, Medellín Cómo Vamos hacer llegar su institucionaaugura que el sector privado lidad en algunos sectores de disminuirá sus aportes para la ciudad y con esto sus tres la construcción de viviendas monopolios esenciales, a sade interés social. La lentitud ber: seguridad, tributación y de los trámites burocráticos, justicia, se da lugar para que la escasez del suelo y la inselos grupos ilegales o ‘combos’ guridad son algunas de las aprovechen esta falencia para complicaciones por las cuales prestar el servicio de segurilos empresarios dejarían de dad dentro de la comunidad apostarle a las alianzas con el donde se afianzan, a cambio sector público. de un pago con la periodiciTambién está el drama dad que ellos establezcan (...) de los desconectados. Aunque o por dejar que transacciones mucha gente en Medellín se de bienes se realicen”. enorgullece de la cobertura Los taxistas; las mujeres de los servicios de acueducto, que trabajan en el servicio alcantarillado y energía, que doméstico; los conductores de alcanza el 100%, otro asunto bus; las tiendas; las casas de es que todos los hogares tenfamilia; los restaurantes; los gan agua y luz. Aún con los vendedores de tinto, de frutas programas de Energía Prepay de minutos a celular; los nego y Mínimo Vital de Agua, gocios de ropa; las prostitutas 14.268 familias no tuvieron y hasta las cafeterías de la Universidad de Antioquia le tienen que pagar a los crimicon qué pagar más de dos cuentas consecutivas de servicios públicos durante 2011; nales –bajo amenaza de muerte o desplazamiento– ‘vacuna’ o ‘impuesto de guerra’. por eso, EPM los desconectó. Pero pagar no significa estar a salvo, porque el control territorial de las organiEl 28 y 29 de noviembre de 2012, Medellín fue otra. Madonna, el ícono femezaciones no es absoluto. Cuando se presentan enfrentamientos, no hay nadie que le nino del pop, llegó para dar los únicos conciertos que tendrían lugar en Colombia garantice la seguridad a la población civil. En las noches, las balaceras son constantes dentro de la agenda del MDNA Tour. Las 32 mil personas que compraron boletas en en algunos sectores de la ciudad, y no precisamente con pistolas: la guerra se está otras ciudades de Colombia y Latinoamérica dejaron en los bolsillos de los comerciandando con ametralladoras M-60 y otras armas de largo alcance. En los primeros 26 tes 8 mil millones de pesos en menos de una semana. Y los medios de comunicación días de 2013, 12 personas fueron asesinadas en la Comuna 13 y, en las últimas dos locales ocuparon sus portadas con el evento que –según ellos– posicionó a Medellín semanas de enero, al menos 30 familias abandonaron los barrios EL Corazón y El como una de las ciudades más importantes del mundo. Socorro porque las bandas criminales estaban utilizando sus casas como trincheras. Detrás de algunas de las labores operativas, como la promoción de los concierEn un escenario como éste, la Policía y la administración municipal se escudan tos en los mercados nacionales e internacionales y la sensibilización del sector de en la reducción de la cifra de homicidios que pasó de 6.349 en 1991 a poco más de la cadena turística, estuvo el Medellín Convention & Visitors Bureau, una alianza 1.100 en 2012–. Pero lo que no se dice desde la institucionalidad es que la disminupúblico-privada, que en 2006 se convirtió en Fundación, con base en tres unidades ción no depende tanto de la efectividad de la Policía como de los pactos entre bandas de negocio: ferias, reuniones y turismo vacacional. y la consolidación de poderes. En ese esfuerzo, se ha consolidado como una gran captadora de eventos acadéHasta ahora, la estrategia ha sido capturar y dar de baja a los objetivos de alto mico-científicos, tales como la Asamblea de Ciudades Iluminadas, el Congreso Lativalor; sin embargo, los jefes son fácilmente reemplazables y sus muertes solo ocasionoamericano de Sexología, el Congreso Panamericano de Trauma, el Congreso Ibenan nuevas disputas por el control de las organizaciones criminales, que aumentan la rolatinoamericano de Cirugía Plástica y el Congreso Iberoamericano de Urbanismo. confrontación militar. Según Jorge Giraldo, los combos “financian campañas, tienen Para asegurar a Medellín como sede, el Bureau la promociona como una metrópoli capacidad de corrupción de la Fuerza Pública y de la justicia. Además del tema de innovadora, próspera y emprendedora. corrupción, también hay nexos de intereses entre estos sectores y la clase política, Pero de todo esto, ¿qué le queda a la ciudad? Según Paola Piza, quien se desempeporque los políticos le pueden ofrecer a los criminales unas cosas que son muy imñó como directora de Turismo de Reuniones del Bureau, se trata “de un impacto econóportantes: relativa protección, posibilidades de reducir los controles sobre el tipo de mico transversal porque el turismo toca las puertas de muchas áreas. Cuando tú tienes actividades que realizan o, incluso, legalización de esas actividades”, todo a cambio un destino que es bastante visitado, eso genera unos ingresos que van a repercutir en la de dinero. Así las cosas, parece que Medellín se acostumbró a la guerra. A la guerra generación de más empleo, que es calidad de vida para los ciudadanos. Se dice que, en y al silencio, porque la ciudad está en venta. promedio, un visitante a turismo de reuniones gasta, aproximadamente, 250 dólares

Facultad de Comunicaciones Universidad de Antioquia


18 Bizarra

Medellín,

camaleónica y bizarra Rocío Rojas rociorojas792@gmail.com

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os rasgos invisibles de una ciudad se pueden observar en los resquicios de la Medellín camaleónica, reservada y abierta, con los cuales se convive desde siempre. En el ámbito multicultural, que la recorre y la transpira, se encuentra lo que no es convencional, fuera de lo común, lo singular, lo extravagante, lo más extraño y lo excéntrico que no aparecen en las guías turísticas de oficio. Pero que sí se camufla en las manifestaciones de lo culto y lo popular, entre las calles, andenes y espacios habitados, entre lo urbano y sus fronteras. La diversidad, el goce y el disfrute de la singularidad de los personajes, de los espacios y de las escenas urbanas permiten apreciar los detalles y la bizarría de algunos lugares de Medellín. Y para ello, hay que mirar con ojos escrutadores, de lince, cada cuadra, cada espacio, cada puerta entreabierta, cual voyerista pedestre que descubre la ciudad y pone a su servicio los sentidos in situ para narrarla, para degustarla, para temerle o para mirarla de lado. Lo bizarro de una ciudad es su capacidad para reconstruirse y reelaborarse una y otra vez. Estos ejercicios muestran a una Medellín que existe para otros urbícolas, sea habitantes o turistas. En medio del asombro, el miedo, la risa, la vergüenza, lo pintoresco, lo insólito…, aflora esta selección de lugares de rumba, de compras y de servicios de diverso orden espiritual, esotérico, sobrenatural, terapéutico, libidinoso, gourmet, ocioso. Fueron escritos por los estudiantes de Periodismo y de Comunicaciones, con la orientación de la profesora Alba Rocío Rojas, como fruto de un querer narrar sobre lo no referenciado, pero que también es posible conocer y rememorar en la ciudad.

Un gigante del amor en una esquina Julieth Camila Gómez julieth.gomez262@gmail.com

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edellín es un laberinto interminable de subidas y de bajadas. En estas calles hay monumentos de cemento que no solo resisten el tiempo sino que también le dan la cara. Ubicado cerca al viaducto del Metro, entre las estaciones Parque Berrío y Prado, en toda una esquina de una cuadra que muestra un poco el lado oscuro de Medellín, está el Gran Cinema Villanueva. Sus tres pisos, escalera en caracol, taquilla rodeada de vidrio y su entrada elegante, muy al estilo de los mejores años de los grandes teatros, no parecen delatar su naturaleza. A la vista de cualquiera, este cine parece uno cualquiera. La diferencia está en lo que anuncia el gran letrero en su fachada, que aunque no brilla, parece que lo hiciera, dice: “Sala ‘X’ censura 18 años”. El Gran Cinema Villanueva es un cine porno, quizás el más conocido de la ciudad en estos tiempos. Y que aún se levanta imponente cerca al centro de esta ciudad innovadora y de corte conservador. La cuadra en la que está ubicado es uno de esos espacios en Medellín en los que uno encuentra de todo, desde un pequeño mercado de pulgas, ropa, zapatos y bisuterías, hasta restaurantes donde la especialidad es el pollo. En la esquina que le es propia, comparte espacio con un vendedor de minutos y, uno de tintos y chicles; diagonal a éste también venden tomates. Pero a pesar de la competencia que tiene por la cantidad de oferta variada que hay en el sector y quizás la desleal competencia que le hacen las películas piratas que se venden en las calles a 2.000, 3 por 5.000, este cine se mantiene. Y a diferencia de muchos lugares de espectáculo no parece que vaya a cerrar sus puertas prontamente. Antes de ingresar, el visitante puede consultar la cartelera de ese día en unos paneles de madera distribuidos en la parte izquierda de la entrada y que muestran a todo color no solo el nombre de la película, también imágenes que son como breve sinopsis, o al menos dejan muy claro qué tipo de porno es. Para el día en que tuvimos la experiencia de visitarlo, las películas que estaban presentando eran: Placeres depravados y Obscenidades salvajes, que se intercalaban a lo largo del día ocupando la franja de programación que incluye funciones cada dos horas y cuya boleta tiene un valor –sin distinción de público– de 6.500 pesos. A sus funciones asiste mucha gente, lo dicen los cientos de boletas color rosa que se depositan en una urna de cristal después de que el visitante ingresa, luego de recorrer los cinco pasos que hay de la taquilla, donde atiende una simpática mujer de cabello crespo, hasta la entrada donde un joven chico realiza las funciones de guardia de seguridad y se encarga de recoger las boletas. Sentado en un gran sillón de cuero rojo y con su celular en la mano, está dispuesto a continuar jugando cuando ya no quede nadie más para ingresar.

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Yagé y rock Juan Fernando Velásquez fernando velasquez-39@hotmail.com

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esde afuera, el letrero de Bar Restaurante Yagé es fácil de visibilizar. La puerta de acceso se encuentra justo debajo del nombre del sitio, se sube unas cuantas escalas que conducen a un segundo piso. Lo primero que se ve es un largo pasillo que conduce a diferentes sectores de la remodelada casa, que ahora es un local comercial para el sonido rock. En la primera parte, se encuentran dos piezas a ambos lados del pasaje central. En el lado derecho, un balcón con algunas mesas redondas y sillas de madera, las mismas que aparecen de manera ininterrumpida por la habitación hasta terminar a unos metros de un espacio destinado para la ubicación de los diferentes grupos musicales que tocan en el local. Y en el lado izquierdo, otro balcón con escritorios y asientos de madera. Luego, la barra de ladrillo tras la cual las personas atienden el negocio: neveras, estantes, un televisor y la zona de preparación de licores y alimentos. Del techo, cuelgan lámparas y luces tenues dirigidas hacia los asistentes (efecto replicado en posteriores habitaciones). El espacio se inunda con el sonido de la música a alto volumen, el baile de los asistentes y las voces de aquellos que hablan o gritan. Las noches de viernes y sábados, el lugar se inunda con un público heterogéneo, que encuentran en el bar una opción diferente a las tabernas del sector: es cultural, no rinde tributo a un ritmo musical en especial y se construye de acuerdo con la gente que asiste allí. Y la segunda parte de Yagé tiene una habitación donde hay algunos muebles verdes con una mesa en el centro de la habitación. Más allá el corredor central, se halla una habitación contigua y similar a la anterior. Al frente, los baños, uno para hombres y otro para mujeres. Al proseguir por el pasillo, hay una estancia a la derecha con una mesa en el centro y cachivaches. Esta es la última de las tres piezas contiguas: todas convertidas en un espacio para compartir de un momento más íntimo, con sonidos musicales; pero sin tanto alboroto. Y el ambiente de Yagé se termina de crear con las paredes verdes, rojas y los muros de ladrillo sin revocar que se hallan al fondo del lugar. Una terraza es el último espacio del bar restaurante, donde hay sillas y mesas metálicas con logos de la cerveza Pilsen, con un área al fondo sin construir. Éste es el emplazamiento más silencioso de la casa. Se inunda con el humo de aquellos que aprovechan el lugar para prender sus cigarrillos, mientras hablan entre risas. Aquí, personas con diferentes ideologías y gustos, convergen sin problema alguno a departir y a conversar con el trasfondo de las bandas rockeras de música local, nacional e internacional, apartados del bullicio rumbero de la carrera 68, en el barrio Castilla.


19 Una buena forma de llegar al cielo María Daiana González Navas mdaianagonzalez@gmail.com

María Elia defiende su herencia cultural

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ste lugar posiblemente no esté lleno de nubes o de ángeles flotando, aunque la música da la sensación de estar ahí. Su función no es propiamente la de albergar almas, pero sí la de dejarles una gran experiencia. Hace ocho años, Juan Manuel Barrientos salió de Colombia en busca de Iwao Komiyama, un chef que desde sus 12 años ha experimentado con los sabores de Latinoamérica y el Japón. Además, Juan visitó España para conocer las técnicas y la composición de la cocina moderna. De este cúmulo de conocimientos nació el restaurante El Cielo, un lugar en Medellín que redefine las reglas de la cocina y la convierte no solo en una necesidad fisiológica, sino en todo un ritual. Las texturas cambian, los olores dejan de ser convencionales y, a veces, se vuelven indefinibles. El líquido deja de serlo y se convierte en pequeñas cápsulas que luego se deshacen en la boca. Todo esto se logra a través de técnicas de vanguardia como la esferificación, la aceleración por ósmosis, la criococina y la cocina al vacío, que ayudan a estimular los sentidos. El Cielo se especializa en realizar degustaciones, no platos fuertes, que son detalladamente pensadas y reelaboradas cada tres meses desde un taller creativo que estudia cada uno de los sentidos del ser humano, basados en la neurociencia. Por eso, es común que muchos de los platos no sean comida, sino experiencias sensoriales que están creados para estimular solo uno de los sentidos. Tal es el caso del spa de chocolate blanco y limonaria o la chocolaterapia, creado exclusivamente para introducir las manos. Para poder sentir estos momentos el restaurante tiene dos opciones: la experiencia, que es el desarrollo completo de todo lo que hace el chef, consta de quince momentos; y la visita es una síntesis de la experiencia. Cada opción tiene todos los pasos del ritual que El Cielo ofrece: un lavado de manos con una toalla húmeda antes de empezar los momentos; la limpieza de las fosas nasales con la ayuda de esencias para poder preparar el olfato al inicio de la experiencia; los snaks o momentos comestibles; los shervets, que son a base de agua o de leche y sirven para neutralizar el gusto después de haber probado los sabores de mar; y el postre. Y para cerrar el ciclo, una exfoliación con pétalos de rosas e higuerilla para las manos, de tal forma que no quede rastro de olor en ellas. Las bebidas vienen por aparte, pero no por eso dejan de sorprender. “El Cielo tiene la oferta de vinos más grande de la ciudad”, dice Andrea Barrientos, coordinadora del taller creativo y del catering del restaurante. Para aprovechar esta variedad, El Cielo ofrece la opción de mariage: diferentes copas de vino que han sido seleccionadas de tal forma que combinen a la perfección con los platos o momentos. Este lugar, único en Medellín, es la prueba de que el cielo sí existe y que nos recibe a todos con el único requisito de dejarnos sorprender.

Dinero que se compra con dinero Luisa Fernanda Mejía Ramírez luisacomunicacion@hotmail.com

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n la Avenida Primero de Mayo, usted encuentra billetes y monedas que seguramente no reposan en ninguna entidad bancaria del país, ni siquiera en el Banco de la República. No se trata de estampas de colección ni copias falsificadas de dinero, son, en realidad, piezas monetarias de diferentes países del mundo. Al negocio, que atiende Alirio Ruiz, llegan a diario decenas de personas interesadas en billetes de la República Democrática del Congo, Irán, Bolivia, Brasil, República de Fiyi, Macao, Jordania e Israel, entre otros. Los clientes compran billetes que se pagan con billetes. En 1982, Alirio inició este mercado. Dólares, esterlinas, cruzeiros, dinars, patacas, reais, bolivianos, gulden, pesos, centavos, rials, afghanis, colones y muchas más, se exhiben en una vitrina codiciada por los coleccionistas de dinero. Una maleta llena de billetes reposa sobre una mesa, a la vista de miles de personas que cruzan la avenida Primero de Mayo, entre carreras 49 y 50. El catálogo de Ruiz reúne monedas de diversos bancos del mundo, entre los que se destacan los del Banco Nacional Ultramarino de Macao, Banco Central de Irán, Banco Central de Brasil, Banco Central de la República del Congo, Banco Central de Jordania y Banco Central de Iraq. La antigüedad de las monedas o su vigencia determina su valor en pesos colombianos. A finales del 2012, Ruiz vendió la moneda mejor pagada en su recorrido por el mundo de la compraventa: una Granadina de 8 reales que data de 1813, divisa de la Confederación Granadina, que fue valorada en 3,5 millones de pesos. Ruiz siempre carga consigo una moneda de un dólar de 1921 que tiene en una de sus caras una águila que alza vuelo en apología a la libertad de Estados Unidos y talladas las letras In God we trust, que traduce “En Dios confiamos”. Pagó 40 mil pesos para obtenerla, hoy en día su valor rodea los 150 mil pesos. Los gustos de los clientes varían y van de extremo a extremo. Unos optan por coleccionar las denominaciones de países distantes; otros valoran su antigüedad e importancia histórica; algunos se surten para revender en otras ciudades; y de vez en vez aparece algún viajero con urgencia de un cambio.

Maily Yiseth González Ibargüen mayogo01@hotmail.com

M

aría Elia Moreno Ramírez, de 58 años, es oriunda del corregimiento de Santa Bárbara, municipio Río Iró, sur del departamento del Chocó. De allí salió huyendo en 1997, cuando los paramilitares amenazaron a su marido. Él se desplazó hacia Cali y ella se trasladó a Medellín. Sentada en la sala de su casa, en el barrio Nuevo Occidente, recuerda con lucidez el acontecimiento que marcó su vida: “Bajé al río y le dije a Eloy, dueño de una chalupa, que sacara a mi marido del pueblo. A los ocho días casi muero al ser encañonada en el parque del pueblo a manos de los paramilitares”. La violencia la alejó de su terruño y desintegró a su familia, pero no sus costumbres, ritos y símbolos que aprendió en el pueblo. Al igual que a sus ancestros africanos, no pudieron arrebatarle lo más preciado: la herencia cultural. La música y la danza fueron fuente de resistencia. A pesar de vivir en Medellín, ella conserva costumbres aprendidas en su tierra natal, como la preparación de remedios y bebidas tradicionales con hierbas naturales. Asimismo, interpreta cantos fúnebres del Litoral Pacífico: alabaos, chigualo o gualí, heredados de los africanos que poblaron esta zona y que españoles e Iglesia Católica trataron de borrar de su memoria. Estos cantos, acompañados de una danza y un ritual, se hacen en los velorios para despedir a los muertos. Los alabaos son para los adultos y para alabar a los santos; tienen un aire de lamento y melancolía. El chigualo o gualí se le dedica a los niños y se caracteriza por la alegría y el jolgorio. La interpretación lleva instrumentos como el bombo, el redoblante, la tambora y la requinta, entre otros. “Cuando el niño muere, se viste de blanco entero, de tal manera que quede como un angelito. Se mete en una bañera o caja y se monta en un altar. Se hace una rueda de seis mujeres, una va en el centro y empieza a bailar, a cantar y a dar palmas; las otras la siguen. Las cantaoras se visten de faldas largas y anchas de colores fuertes, blusas con boleros y los collares son unos accesorios importantes”, explica Elia. “En Vallejuelos, cuando se moría un niño, me llamaban para que hiciera el chigualito”. En su casa prepara y vende la balsámica, el viche, el vinete, bebidas tradicionales del Chocó que adquiere la población afrodescendiente que habita en Nuevo Occidente. Además, va gente mestiza a buscar rezos y hierbas para las enfermedades. Elia, a pesar de la tragedia y el desarraigo, luce fuerte y orgullosa de sus raíces africanas. Esta mujer es un testimonio vivo de la resistencia cultural que expresan algunas personas y pueblos para no olvidar su conocimiento ancestral.

Cuando la noche se vuelve poesía Elizabeth Otálvaro Vélez eliotalvaro@gmail.com

L

os espíritus de Apolo y Dionisio están vivos. La eterna dicotomía entre la claridad y el éxtasis no encuentra límites cuando el arte es la excusa. Música, danza, fotografía, pintura, ¡poesía! Todas estas manifestaciones artísticas tienen lugar en la Noche de Poesía Líquida, en una madrugada de experiencias sensoriales. Expectantes están los amantes del arte desde el lanzamiento de la primera edición de la revista El Terraplén. La razón es que no solo encontraron una publicación literaria y cultural, promesa de una nueva forma de entender la divulgación artística al quebrar paradigmas del reporterismo clásico, sino que se toparon con una alternativa para sentir a quienes están ávidos de expresar sus ideas y emociones. De este modo, la Noche de poesía líquida nace junto a la línea editorial de la Corporación Artística Reina Madre, materializada en El Terraplén. Cada nueva edición es una nueva noche, un nuevo encuentro de los artistas locales que participan de las convocatorias de poesía, fotografía e ilustración, publicadas en la edición impresa y digital, además de otras expresiones artísticas como el teatro, la música y la pintura, que amenizan los sonidos, los olores y las imágenes de una larga noche de desencuentros y desatinos. Quizá sea algún poeta maldito el que obre como cortina mística o, quizás, la identidad latinoamericana convoque a los artistas y espectadores. De estos últimos hay que decir que no son inertes, pues el objetivo de Reina Madre es una noche vivencial, sin prejuicios, sin recelos. Aquellos que creen que cualquier esfuerzo artístico, en tiempos de la inmediatez, es efímero, pueden contemplar, en la Noche de Poesía Líquida, los matices de la belleza pictórica, la crítica social de la poesía que se levanta en la fuerza de la declamación o alguna propuesta musical visceral y desgarrada. La Noche ha conseguido detractores y admiradores. Así es el arte, radical, sin puntos medios. Lo cierto es que este encuentro bohemio comienza a hacer eco en los escenarios artísticos y se convierte en un trampolín, un terraplén, para aquellos que aún creen en el arte como forma de lucha, como forma de vida, como causa y efecto. No es apta para mentes herméticas, para almas rígidas. La soltura, la libertad, los estados alterados, los cuerpos al natural, las voces disidentes, los trazos de la revolución, todos solubles, se pueden experimentar en una noche, una noche líquida.

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20 Espacios

Del amor y los

salones de té

El silencio libera a la mente de su jaula verbal. Jaime Tenorio Valenzuela Juan Manuel González juanchogonzalescal@hotmail.com Miguel Ángel López miguelopez93@gmail.com Daniela Melguizo Múnera nani_9523@hotmail.es

E

l Centro de Medellín está trazado por calles y carreras que intentan recrear un inmenso tablero de ajedrez, donde todos los ciudadanos, sus peones, han divagado por cada metro de concreto y jugado el juego de la vida. Es una ciudad que se ha tomado el atrevimiento de, más que tener una nomenclatura de sus vías, darle un nombre propio a cada calle, como si fueran sus hijas que nacen, viven y mueren en la misma urbe. Entre la calle 52, llamada también Avenida La Playa, quizás, como piensan varios de los residentes del sector, por el agua de la quebrada Santa Elena que fluye bajo su cemento, y la calle 54 (Caracas) que linda con el Parque Bolívar, se puede caminar por la carrera 49, más conocida como Junín, denominada así por una lejana batalla en la lucha por la independencia nuestra de España. Junín, más que adoptar otro nombre de un evento bélico de las guerras que marcaron la libertad suramericana, se apoderó de un pedazo de la ciudad y, desde sus comienzos en la segunda mitad del siglo XIX, ha representado una zona destinada a la vida social de los medellinenses. Teatros, almacenes, clubes, burdeles y billares han acogido ciudadanos que han vivido en diferentes épocas en esta arteria de la ciudad. Sin embargo, son los salones de té algunos de los lugares más representativos de este pequeño bulevar. El Astor, el salón de té más famoso, fundado en agosto de 1930 cumplió ya sus 82 años: “Un café con leche o un tinto lo venden en cualquier parte, pero un té, es de saber con qué acompañarlo y saber que no en todo lado se vende”, explica Estela Alzate, administradora de este lugar. Pero antes y después de éste, muchos otros establecimientos similares acogieron a las personas que, con sus mejores prendas, se sentaron allí a pedir una taza de esta bebida tenida por largos años como propia de la alta sociedad. Fuente Azul, Regina y Versalles fueron otros “salones de té” que también marcaron la memoria de la carrera Junín. Y de la mano del aroma de este suave elíxir resulta muy fácil recordar y perderse en el pasado, especialmente cuando los recuerdos nos transportan a mejores lugares. Blanca Inés Henao tiene tallados en su rostro todos los momentos que alguna vez marcaron su vida. Las arrugas de una persona de edad tienen una belleza añeja, cargada

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de historias que en los cuerpos jóvenes escasean; además, del aprecio y el apego hacia aquellas memorias que inmortalizan lugares, personas y momentos. Al preguntarle por los salones de té en Junín, sus ojos azules brillan para hablar de sus vivencias. Blanca trabajaba en Sagave, un almacén de electrodomésticos que quedaba en la calle Colombia con la carrera Carabobo; generalmente, salía a almorzar por Junín a uno de sus lugares preferidos: el Salón de Té Astor. Allí podía comer un “ejecutivo” a un precio razonable. Muchas otras tardes, caminaba hasta el Salón Versalles para comer carne preparada al estilo del Río de La Plata y, si iba por el “algo”, las empanadas argentinas eran su primera elección. “Tenían mucha, mucha carne y eran hojaldradas”, comenta. Sin embargo, más allá de las visitas a Junín durante su vida laboral, afirma que esta calle era la “Zona Rosa” del momento y ella siempre terminaba por allá, ya fuera con sus amigas o con su parejo. Recuerda que todos iban siempre muy arreglados porque ir a Junín era a encontrarse con la gente, a ver y a ser visto. Inclusive, la mayoría de personas que frecuentaban el bulevar, encontraron ahí la disculpa perfecta para mostrarse, coquetear, mirar, cortejar y conquistar. Pero Blanca no era de éstas, puesto que ya había encontrado al hombre con quien pasaría el resto de su vida, hasta hace seis años que la muerte llegó para llevárselo. Blanca y Eduardo Zapata, como muchos de su edad, tenían sus citas en el Astor. Allí compraban los clásicos “moritos” y “sapitos” que se acompañaban con jugo de mandarina. “Un día estábamos en el Astor y había una reunión de niños. Nosotros estábamos próximos a casarnos y pensamos lo rico que sería tener un niño. Un niño igualito a uno que estaba en el Astor, que era pelirrojo y pecoso. Y yo dije: “¿Cómo será de lindo tener un niño así?”. La tradición, palabra que identifica al Astor desde 1930, se ve claramente reflejada en la decoración y en la calidad de los productos que allí se ofrecen. Toda la arquitectura es europea pasando por la francesa, suiza e italiana. No obstante, es a Suiza que el Astor –cuyo nombre se debe a un conde suizo, conocido de los fundadores Enrique Baer y su esposa Anny Gippert– le debe no solo su apelativo, sino las recetas de repostería, las exigencias de aseo, la tradición de servicio y atención al cliente, además de la tranquilidad que se encuentra en aquel punto –actualmente “caótico” – de la ciudad. Hoy por hoy, su hija Natalia Zapata, quien vive en Es-


21 tados Unidos con su esposo, siempre compra turrones en este sitio para llevarlos a su nuevo hogar. Esta costumbre nació desde el momento en que Blanca y su esposo tomaron la costumbre de llevar también a sus hijos a “juniniar” y, sobre todo, a comer en el Astor. Ya que este Salón de Té siempre ha sido un poco costoso, Blanca afirma que era un “plan más de domingos”, cuando salían a almorzar, se tomaban una foto en la calle y terminaban allí tomando el consabido “algo”. Pero, más allá de los recuerdos familiares, en este sitio también viven todos los momentos que pasó con sus amigas. Se iban toda una tarde a “vitriniar” y terminaban en un salón de té. Entre ellos, el Astor siempre ocupó un lugar de preeminencia. “Pero no tomábamos té, eso era de los viejitos. Los jóvenes tomábamos gaseosa o jugo de mandarina”. Y la elección no era gratuita, pues desde aquel entonces, este establecimiento fue un oasis de sosiego en el atareado Centro de la capital antioqueña. En este mismo sentido, Estela Alzate afirma que la clientela principal al mediodía es de ejecutivos que van a comprar su almuerzo, ya que en la mañana y en la tarde son las personas de la tercera edad quienes van a disfrutar la tranquilidad de hablar con otra persona, sin música de fondo, a tomarse el primer café del día o a tomar un “algo”, alejados del barullo del sector. En un jueves al mediodía, el parapsicólogo Alberto Restrepo, vestido formalmente con un traje negro, una camisa roja y una corbata negra, aparte de comentar en repetidas ocasiones los percances que afectan su salud debido a una operación –según él– mal hecha en una clínica local, comenta que ha ido al Astor con su amigo –el médico Francisco Gallego– desde hace 40 años por lo menos. Además de la calidad de la repostería y panadería que allí venden, Francisco comenta que “uno no compra ruido ni bulla, acá no hay música y eso es algo que ya no se ve”. “Aunque la música es muy bonita, el silencio es aún más hermoso”, con estas palabras invita a los estaderos aledaños a imitar el ejemplo del Astor. Además de la búsqueda de silencio, los clientes como ellos se acomodan según sus necesidades. La parte delantera es para quien está de afán o desea mirar a los que se sientan a su alrededor y la parte trasera está reservada para aquellos que desean gozar de mayor privacidad o para los que, según la administradora del local, desean ‘tardear’ disfrutando de la repostería y del famoso jugo de mandarina que allí se prepara. Alberto, con sus párpados caídos, su voz temblorosa, vestimenta elegante, pero con una sencillez poco convencional, comenta sus numerosos viajes a diferentes países, argumentando, eso sí, que Medellín es la ciudad más hermosa por el clima y la calidez de las personas. Según él, no hay mejor lugar para disfrutar de la belleza de una buena conversación o para hilvanar recuerdos de otros tiempos cuando las jóvenes se sentaban a su lado a compartir un té en la tranquilidad del Astor. En cuanto a añoranzas, Francisco cuenta con todo un repertorio de anécdotas. Mas, entre risas y alguna sonrisa socarrona, comenta que para él los “fracasos amorosos eran a granel y el éxito para los demás”. De todas formas, no se da por vencido y sigue intentando revertir la mala fortuna de antaño. Para tal efecto, añade que los hombres de su edad ya son una especie de “plantas carnívoras” que se cierran apenas cae la presa. “No perseguimos, esperamos a que caigan”. Tampoco deja de recordar que su plato predilecto en el Astor es el tinto con “sacristán” –un palito de queso–, gracias al cual ha hecho varias bromas como “voy a comer sacristán”. Y, como lo reflejan estos fragmentos de vidas pasadas, mientras la ciudad se expande y el Centro se hace más chico, la nostalgia es quien más se pasea por Junín. Es que los ancianos que alguna vez tuvieron la piel firme, que caminaron por aquel bulevar con su ropa nueva y saludaron a las muchachas entre risas y miradas, son ahora los visitantes protagónicos de aquella céntrica carrera y del Astor, como uno de sus sitios más emblemáticos. Son ellos quienes todavía conjugan el verbo “juniniar” y este Salón de Té es uno de los espacios donde todavía tiene vigencia y cobra sentido pleno aquella palabra en nuestra ciudad.

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22 Glamour Encuentras en la calle mujeres con brillos baratos o labiales rojos mal puestos, distingues a otras con rosa perfectamente untado o algún morado oscuro un poco tosco; a cada paso, ves mujeres con colores distintos en los labios. Todo esto también tiene su historia.

Marilyn Monroe, tomada de: http://www.vogue. es/galerias/las-mejores-fotos-historicas-de-marilyn-monroe/8716/image/621788 Marilyn Monroe fue actriz, cantante y modelo estadounidense. El American Film Institute la posicionó como la sexta mejor estrella femenina de todos los tiempos.

El labial en boca de

poderosas

Andrea Uribe Yepes andreauribeyepes@gmail.com

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Loretta Young, tomada de: http://mercurie.blogspot.com/2013/01/ loretta-youngs-100th-birthday.html Loretta Young fue ganadora como la mejor actriz de los Premios Oscar por su interpretación en la película The Farmer’s Daughter” (1947).

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ace más de 5000 años, en Mesopotamia, cuna del abecedario cuneiforme padre de la actual escritura, de los primeros sistemas de leyes, de la numeración sexagesimal, se comenzó a usar un elemento que aún sigue vigente y que ahora es básico para las mujeres y algunos hombres. En un principio, se elaboraba con joyas semi-preciosas trituradas; hoy es a base de ceras, aceites, pigmentos, emolientes y esencias. Labial, brillo, bilé, colorete, pintalabios, lápiz labial o lápiz de labios. Este cosmético es aún hoy, más de cinco milenios después de usarse por primera vez, uno de los elementos del maquillaje más esenciales para el mejoramiento de imagen: le da color y textura a los labios. Pero, ¿cómo llegó este cosmético a ser tan primordial?, ¿quiénes fueron los personajes emblemáticos que más usaban este elemento y lo volvieron popular?, ¿quiénes llegaron al poder con la boca de color? En una palabra: Cleopatra (69 a. C.-30 a. C.). Ella, aparte de los muchos ornamentos que usaba, pintaba sus labios con escarabajos de carmín que tenían pigmento rojo profundo y hormigas para la base. Pero no era algo exclusivo de la realeza: en Egipto se extraía el tinte rojo de un tipo de alga y se aplicaba en los labios para resaltar la voluptuosidad. También se dice que las mujeres eran enterradas con dos barritas de labial para poder cambiar el aspecto de sus labios siempre que quisieran. Popea Sabina, esposa del emperador Nerón, también siguió con la tradición de usar labial. Aunque no hay datos específicos de con cuáles componentes los elaboraban o de cuáles colores teñían sus labios, se dice que la emperatriz tenía aproximadamente 100 esclavas que se ocupaban únicamente de la estética. En Grecia, también era frecuente el uso de color en los labios, pero, sobre todo, se lo aplicaban las prostitutas durante las bacanales, que eran fiestas en honor al dios Dionisio o Baco en las que el vino, la orgía y el colorido eran casi una ley. La reina Isabel I, en el siglo XVI, era famosa por su cara pálida y sus labios pintados. Con cera de abejas y sulfato de mercurio rojo untaba sus labios de un color oscuro que contrastaba con su rostro emblanquecido y sus vestidos emblemáticos. Y si es de caras blancas y labios pintados, se puede ver a María Antonieta de Austria, reconocida por los vestidos que le confeccionaba Rose Bertín y por los retratos que le dibujaba Élisabeth Vigée Le Brun, con color rosa en los labios que le hacía juego con los tocados y las mejillas coloradas. A pesar de que en 1770 el Parlamento británico aprobó una ley que permitía que las mujeres que usaban labiales fueran juzgadas por brujería, el labial siguió su rumbo en boca de comunes y famosas. Luego de la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, el cine fue uno de los grandes pioneros del uso del labial. Actrices como Elizabeth Taylor, Grace Kelly, Jessica Tandy, Loretta Young hasta Marilyn Monroe, quien con sus labios no sólo movió a un escritor, un beisbolista y un guionista sino a la estética de una época entera. Y no solo estas gobernantes y actrices untaron sus labios con colores llamativos para dar volumen o sutileza. A lo largo de la historia, miles de mujeres han marcado su rostro con lápiz labial como símbolo de “autoconfianza, seguridad, vigor y optimismo”, según el libro Características de personajes sociales y artísticos a través del maquillaje de Carlos Darío Caycedo y Carlos Mario López. El bilé estuvo en la boca de las mujeres que tuvieron el mando, no solo de imperios enteros, sino de estéticas de época. Todas estas mujeres significaron algo importante para la forma en que se vestía y se lucía el rostro en un momento específico de la historia. Son ellas las que, de alguna manera, han hecho que hoy por la calle, se vean rostros de todos los colores con labios de todos los colores.


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Elizabeth Taylor, tomada de: http://www.losproductosnaturales.com/2011/07/ los-ojos-de-elizabeth-taylor-y-el-color.html Liz Taylor fue actriz de cine en Hollywood, fue condecorada como Dama Comandante del Imperio Británico por Isabel II.

Grace Kelly, tomada de: http://www.vogue.es/articulos/las-mejores-imagenes-de-gracekelly-en-el-30-aniversario-de-su-muerte/16928 Grace Patricia Kelli fue actriz de cine y Princesa Gracia de Mónaco al contraer matrimonio con el príncipe Rainero III de Mónaco.

Retrato de la reina Isabel I atribuido a Marcus Gheeraerts y a Isaac Oliver (1600-1602) Isabel I fue reina de Inglaterra e Irlanda durante 44 años.

Carey Mulligan en Vogue Mayo 2013. Británica nominada al Oscar por mejor actriz por su papel en “An Education”, 2010.

“Cleopatra en las Terrazas de Philae” por Frederick Arthur Bridgman (1896) Cleopatra fue la última reina faraona de Egipto.

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24 Reportaje gráfico

El ocaso de la

palma africana María Flórez Juan Diego Restrepo E. maria16_pk@hotmail.com juandire@gmail.com

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a usurpación de tierras a finales de la década del noventa por medios violentos o fraudulentos en áreas de consejos comunitarios del departamento del Chocó, por parte de facciones de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) y de empresarios inescrupulosos, se hizo con el fin de adelantar una intensa siembra de palma africana para extraer aceite a nivel industrial. No obstante, una bacteria que atacó las plantas y el abandono de las tierras por parte de los empresarios significó el fin de este proyecto agrario que rayó con la ilegalidad. Un recorrido por zonas rurales de Llano Rico y Brisas, en Carmen del Darién, permite observar el ocaso de estas plantaciones, que tanto dolor y sangre provocaron entre las comunidades.


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