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2 Entrevista

“La persistencia del conflicto es lo que mantiene firme a la Comunidad de Paz” La Comunidad de Paz de San José de Apartadó representa lo que cuesta declararse neutral en medio del conflicto. Ha enfrentado la presencia de los actores armados en su territorio, incluso a los del Estado. No hablan con medios porque se sienten “estigmatizados”. Hicieron una excepción con De La Urbe Urabá.

Un cerramiento diferencia las viviendas de la Comunidad de Paz ubicadas en San Josecito del resto del corregimiento de San José de Apartadó.

Alejandra Machado Estudiante de Comunicación Social - Periodismo alejandra225588@gmail.com Fotografías: Alejandra

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a década de 1990 fue la más cruel en toda la racha de violencia que vivió San José de Apartadó. Para la fecha, las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá se sumaban a la disputa territorial entre el Ejército y las Farc, que había comenzado en los años 70 con el asentamiento del V Frente de las Farc en el corregimiento. Los enfrentamientos provocaron el desplazamiento de cerca de 1.000 campesinos hacia el Coliseo de Apartadó, asesinatos selectivos, masacres y violaciones sistemáticas a los derechos humanos. El 23 de marzo de 1997, tras dos masacres perpetradas (septiembre 1996 y febrero 1997) por militares aliados con las autodefensas en contra de líderes campesinos señalados de ser guerrilleros, los habitantes de una pequeña porción de ese territorio crearon la Comunidad de Paz: tomaron distancia y se declararon neutrales frente a cualquier grupo armado, establecieron límites espaciales y pidieron a esas organizaciones, incluidas las fuerzas de seguridad del Estado, no transgredir los límites demarcados.

No. 04 Apartadó, diciembre de 2016

La Comunidad de Paz se estableció en el casco urbano de San José. Planeaban salvaguardarse unos cuantos meses hasta que el conflicto armado en la zona redujera su intensidad. Ya cumplieron casi 20 años esperando a que esa misma guerra termine. A pesar de su posición de neutralidad, sus líderes actuales afirman que muchos de sus integrantes han sido asesinados por la guerrilla, los paramilitares y la Fuerza Pública. En medio de la disputa de los violentos por su territorio, los habitantes de la comunidad han sido señalados de ser colaboradores de uno u otro bando. Según sus propios registros, las acciones violentas suman más de 560 que incluyen más de 165 asesinatos. No aceptan delegaciones del Estado, no suelen recibir periodistas –dicen que los medios los han “estigmatizado”–, no presentan denuncias ante la Fiscalía. Ya no creen en las instituciones del Estado. Arley Tuberquia, miembro de la Comunidad, habló con De La Urbe Urabá sobre el papel de esa organización en el territorio, las implicaciones de declararse neutral en medio de la guerra y su posición ante el Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las Farc. ¿Cuál es el papel de la Comunidad de Paz en el territorio? La persistencia del conflicto es lo que mantiene firme a la Comunidad. La función de nosotros es buscar que los derechos humanos se respeten. Todos estos años han sido de mucho dolor y sufrimiento. Si sabemos que en cualquier


3 vereda se están vio¿Apoyaron la opción del SÍ o la del NO en el Pleque se les restituyan sus derechos lando los derechos o se les repare por los daños que ha biscito para refrendar el Acuerdo? humanos y la gente provocado la guerra? Nosotros como Comunidad nunca votamos, por nadie pide acompañamienEl haber hecho ruptura nos ha ni por nada. No creemos en ese tipo de procedimientos. to, nosotros vamos. servido más. Cuando dejamos de haEstamos de acuerdo en que el diálogo es la salida, pero no El derecho a vivir es cer declaraciones ante las instancias participamos en política y ese Plebiscito lo volvieron política. de todos. Los parajudiciales, dejaron de coger miembros ¿Y cómo recibieron el triunfo del NO? militares, el Ejército y de la Comunidad. No ir a declarar ¡ha Quedó un sinsabor. Aunque no nos cogió esto por la guerrilla han hecho salvado vidas! Dígame, ¿qué derechos sorpresa porque desde hace rato estamos denunciando la masacres y torturas a tienen los que no son de la Comuniparamilitarización de la sociedad, de la conciencia de las la comunidad. Pero dad de Paz que ahora estén en mejores personas, y esos resultados muestran que eso es cierto. cuando dicen que hay condiciones que nosotros? Entonces, La gente prefiere el camino de la guerra y no el de la paz. paramilitares tirados, ¿de qué oportunidades hablamos? Es una vergüenza que el país haya obtenido ese resultado muertos, que se los Tener esa ruptura nos ha dado fuercuando se estaba tratando de la paz. están comiendo los za. Nosotros estamos alejaditos aquí, Pero es curioso que ese resultado les genere un gallinazos, nosotros vamos y los traemos porque ellos tamnadie puede decir que somos de un bando u otro. Donde sinsabor porque ustedes han mantenido una postura bién merecen una cristiana sepultura. no ha ido el Ejército ni la Policía ni el Estado, ha ido la distante del proceso y los Acuerdos. En un contexto como el de San José de Apartadó, Comunidad de Paz. Como Comunidad hemos tenido esa postura porque en donde hacen presencia la guerrilla, los paramilitares y Esa posición también ha provocado que los estigel campo político solo se ve corrupción; nosotros queremos la Fuerza Pública, es inevitable que las comunidades maticen, que se les acuse de colaborar con uno u otro estar alejados de eso. Cuando digo que es un desaire, lo digo tengan contacto con los actores armados. ¿Qué tipo de actor, ¿qué implica vivir con ese estigma? por el resto de la gente. A nosotros como comunidad, lo únirelación han tenido ustedes con ellos? Muchos prejuicios. Pero la situación nos acostumco que nos dice eso es que lo que hemos dicho es cierto: la Sí se puede evitar cualquier tipo de relación. Hasta bró. Si mañana los medios o el coronel [comandante de sociedad está paramilitarizada y lo que quiere es el triunfo de 2005, la comunidad estuvo en San José (casco urbano). la Brigada XVII del Ejército] dicen que somos guerrila muerte y de los asesinos. ¿Cómo es posible que después de Después de la masacre de siete miembros, Álvaro Uribe lleros, pues ya estamos cansados de recibir los mismos 50 años de guerra la gente le siga apostando a eso? puso una base militar. Uribe que la pone y la comunidad señalamientos y de enterrar a los que nos matan. Lo que ¿Y qué percepción tienen sobre el nuevo Acuerdo, que se sale. Nosotros dijimos que no íbamos a convivir con sí puedo decir es que cada vez que nos señalan, nos esresultado de la renegociación? los asesinos y nos vinimos para acá, a San Josecito, a cinco tigmatizan y nos matan, lo que hacen es darnos fuerza. Evidentemente hay una voluntad política de ambas parminutos de la parte central del corregimiento. Hace un par ¿Cuál es la posición de la Comunidad de Paz sobre tes para buscarle fin a la guerra. Las modificaciones buscan de meses, la guerrilla fue a un asentamiento, colocó unos los acuerdos entre el Gobierno y las Farc? incorporar a los del NO y a las demás partes. Dicen que este afiches donde está “Timochenko” con Santos dándose la Nuestra percepción es que el diálogo es el único caes mejor que el anterior, o sea que el anterior no era tan brimano; la comunidad los arrancó y les metió candela. Y hace mino, ese es el que ellos han escogido, es lo mejor que han llante como ellos decían, así que más adelante podría surgir un par de semanas los paramilitares fueron a Arenas Altas, hecho. Lo que no solucionaron en 52 años a plomo, lo reuna propuesta mejor. Pero insistimos en que, como Comuse asentaron en la escuela y nosotros fuimos y les dijimos: solvieron en cuatro años hablando. El diálogo es la salida, nidad, no estamos de acuerdo con el modelo de justicia que ‘Se van. No los queremos aquí’. ¿A quién le pone uno la pero lo que han acordado no beneficia a la población victiallí se plantea. No creemos que vaya a haber justicia, de eso queja?, ¿qué va a hacer la Fiscalía? Se necesita valor y coraje, mizada. En el tema de justicia va a haber impunidad, se dice somos conscientes, por eso intentamos caminar de forma y más que eso, se necesita estar dispuesto a morir civilmenque quien confiese no va a pagar cárcel. Aunque tampoco distinta, no creemos en este sistema perverso del país. te para defender nuestros derechos. creemos que la solución sea encerrar a la gente en la oscuriCuando alias “Samir” se desmovilizó, habló de dad para siempre. la Comunidad de Paz. Dijo que ustedes colabora¿Qué lectura tienen sobre los puntos ban con la guerrilla… que se negociaron? Ese tema es paradójico. Cuando “Samir” era comanLes tenemos muchos reparos a esos dante de la guerrilla, mató a varios miembros de la Comuseis puntos. Sobre todo, en el tema de la nidad porque, supuestamente, eran informantes del Ejérjusticia. Eso no responde a lo que la Cocito. Eso sí no lo dijo por los micrófonos. Asesinó a una munidad ha querido en estos 20 años. Es señora en El Porvenir y a sus dos hijitos. Decía que la Coun tema de impunidad, al igual que con los munidad era informante de los paramilitares, que éramos paramilitares: en ocho años pagaron centede las Convivir. Para nosotros, “Samir” es sencillamente nares de crímenes y siguen como si nada. La un asesino, un tipo despiadado al que la Comunidad jamás única forma es que no cometan más crímese le quiso arrodillar; por eso nos cogió rabia. nes; pero, ¿quién le garantiza a uno que no Varias entidades del Estado dicen que ustedes son van a seguir matando? Los beneficiados son anti-institucionalidad, ¿por qué esa ruptura con el Estado? los violentos porque confiesan y listo. Pero a Cuando la Comunidad se fundó daba muchas declarala población y a las comunidades, nos toca ciones ante la Fiscalía y todas las instancias judiciales. En esa seguir ‘camellando’ para seguir vivos. época, nuestros líderes se reunían en la Brigada XVII con los altos mandos militares para poner denuncias. Y resulta que cuando volvían estaban los paramilitares esperándolos. ¿Cómo es posible que volviendo los mataran? En 2002, la Comunidad exigió que se creara una Comisión de Evaluación de la Justicia; eso duró como seis meses. Ante esa Comisión fueron como 120 personas a declarar, y al que no lo mataron, lo hicieron ir. Rompimos relaciones con el aparato judicial en el año 2004. La comunidad decidió no volver a declarar más; no tiene caso seguir yendo allá a que nos maten. Cuando ocurrió la masacre de 2005, rompimos relaciones con todas las instituciones. Únicamente se mantuvo una relación con la Defensoría del Pueblo, por un corto tiempo. La Comunidad colocó cuatro condiciones para restablecer esa relación: que el Gobierno pida perdón por la matanza de 2005 porque, además, Uribe calificó a la Comunidad de guerrillera. Que el Gobierno acepte la conformación de una Comisión de Evaluación de la Justicia para que estudie por qué tantas muertes y ni una sentencia condenatoria. Que el Gobierno acepte zonas humanitarias que son sitios donde pueden ir los campesinos para refugiarse en momentos de combate. Y que reubiquen las bases de la Fuerza Pública. Esa revoltura no está bien, no queremos convivir con aquellos que nos han hecho tanto daño. ¿Y no creen que esa ruptura La declaratoria de neutralidad y la creación de la Comunidad de Paz ocurrió en 1997, luego de dos masacres contra líderes del corregimiento de San José de Apartadó. con la institucionalidad impide

La sociedad está paramilitarizada y lo que quiere es el triunfo de la muerte y de los asesinos.

Estamos de acuerdo en que el diálogo es la salida, pero no participamos en política y ese Plebiscito lo volvieron política.

Facultad de Comunicaciones Universidad de Antioquia


4 Opinión Editorial

La paz

Comité editorial: Patricia Nieto, Ana Cristina Restrepo Jiménez, Heiner Castañeda Bustamante, Raúl Osorio Vargas, Gonzalo Medina Pérez

es del pueblo

Dirección: César Alzate Vargas Dirección edición regional: Juan David Ortiz Franco Asistencia editorial edición regional: Wilmar Vera Zapata Equipo de redacción: Alejandra Machado, Luz Danibia Taborda, Enrique Mena, Juan Arturo Gómez, Karen Bejarano, Leidy Salas, Dayana Martínez, Sebastián Puerta, Sebastián Campo, Sergio Gutiérrez, Aura María Estrada, Liseth Zúñiga, Lina María Arias, Edwuin Solar Corrección de estilo: Alba Rocío Rojas León Diseño gráfico: Sara Ortega Ramírez Impresión: La Patria, Manizales Circulación: 2.500 ejemplares Sistema Informativo De la Urbe Coordinación general y de Radio: Alejandro González Ochoa Coordinación Televisión: Alejandro Muñoz Coordinación Digital: Walter Arias Coordinación Especiales: David Santos Gómez Corresponsal en el Suroeste: Leidy Yurany Arboleda Vélez Corresponsal en Urabá: Luisa Fernanda Gómez Rincón Calle 67 N° 53-108, Ciudad Universitaria, of. 12-122 Tel: (57-4) 219 5912 delaurbe.udea.edu.co delau.prensa@gmail.com facebook.com/sistemadelaurbe twitter.com/delaurbe Medellín, Colombia Acorde a los postulados sobre derecho a la información y libertad de expresión consagrados en la Constitución Política y las leyes de Colombia, las opiniones expresadas por los autores no comprometen a la Universidad de Antioquia ni al Sistema Informativo De la Urbe. Universidad de Antioquia Mauricio Alviar Ramírez, Rector Ximena Forero Arango, Decana (e) Facultad de Comunicaciones Juan David Rodas Patiño, Jefe (e) Departamento de Comunicación Social

Capítulo Antioquia

ISSN 16572556 Número 04 Diciembre de 2016

Fotografía de portada: Angélica Cardona Gómez

No. 04 Apartadó, diciembre de 2016

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l 2 de octubre de 2016 marcó un antes y un después en la historia de Colombia. La victoria del NO en el plebiscito para refrendar el Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las Farc dividió aún más a un país que durante más de 60 años se ha desangrado por una guerra que no admite más superlativos. Después de ese día, un panorama de zozobra quedó en el aire. Ni siquiera un partido de la Selección Colombia pudo ocultar la incertidumbre ante el riesgo de que se perdiera la oportunidad de cerrar un capítulo de un conflicto que ha dejado viudas, huérfanos, desplazados e innumerables desaparecidos. Pero, entonces, los ciudadanos de varios países del mundo expresaron su deseo de paz para Colombia. Las principales capitales y regiones del país no se quedaron atrás y, en marchas multitudinarias, insistieron en la consigna de ¡Acuerdos ya! Urabá se cansó de poner los muertos y de callar ante una guerra inescrupulosa. El 14 de octubre, en un acto simbólico, enterramos la guerra en la Gran Marcha por La Paz, convocada por estudiantes universitarios y por la Mesa de Víctimas. A las 5:00 de la tarde, en el Parque de Los Artistas, en Apartadó, alrededor de 5.000 personas de toda la subregión se dieron cita, vestidas con camisetas blancas y portando carteleras y velas, para exigir la implementación de los acuerdos con las Farc. Ese día, como ya había ocurrido en varias capitales, la paz se llevó a la calle. Porque ella le pertenece al ama de casa, al vendedor ambulante, a la señora de las empanadas,

al campesino, al bananero y a todos los que, de una u otra forma, han sufrido las infamias del conflicto. El clamor de Urabá, de Colombia y de gran parte del mundo fue escuchado. El 12 de noviembre se firmó un nuevo Acuerdo con el que, ahora sí, se podrá hablar de un después, de la oportunidad de escribir una nueva historia. Independientemente de si los cambios en el texto dejan contentos a muchos o a pocos sectores de la política, se trata de una ganancia de todos los ciudadanos que, en las calles, hicieron su propio aporte y exigieron celeridad en la renegociación. Pero lo es, en general, para un país que verá a un grupo armado dejar los instrumentos con los cuales ha contribuido a manchar con tinta roja el libro de la historia colombiana. Urabá tiene varios capítulos en esa historia de la guerra, pero la región ha sabido reponerse. Es ejemplo de que sí se puede crecer después de la violencia, de que se puede soñar y construir un mejor futuro, de que se puede perdonar. Eso lo demostró la región ese 2 de octubre: 10 de los 11 municipios de Urabá, con la autoridad de haber vivido la guerra y de no solo haberla visto por televisión, le dijeron SÍ a la reconciliación y a la paz. La paz es de ellos, de los que votaron SÍ, de los que votaron NO: de todos. Decidir sobre su destino no les corresponde solo a quienes, con violencia o con poder político, se la han querido arrebatar a la gente. No se consigue únicamente con la firma de unos cuantos; pero ese es el punto de partida para que la construyamos nosotros, los ciudadanos, con quienes se ha llorado la guerra. La paz no la tenemos que rogar; la tenemos que exigir. No es ningún ministerio político o religioso: la paz es del pueblo, la paz es el pueblo.

Se trata de una ganancia de todos los ciudadanos que, en las calles, hicieron su propio aporte y exigieron celeridad en la renegociación.


Opinión

De la ley del embudo y otras enfermedades colombianas Cínico: la persona que miente con descaro y defiende o practica, de forma descarada, impúdica y deshonesta, algo que merece general desaprobación.

Karen Lorena Bejarano Parra Estudiante de Comunicación Social - Periodismo karenbeja@gmail.com

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Reconocer al otro es entender que las realidades de los demás ciudadanos son diferentes a las propias y que, si en las manos de cada uno está la posibilidad de contribuir a que el territorio compartido sea un lugar más justo con todos, es bueno que se dé uso a ese cartucho, el de la buena voluntad. Pero el fanatismo, al no permitir un paisaje distinto al que pinta su centro ideológico, impide que se logre una construcción social en aras del bienestar común. La actitud del fanático es la de aquel que defiende, a capa y espada, una idea a la que se le ha comprobado que no es del todo acertada o positiva y que, para colmo de males, no concibe posibilidad alguna de cambio, atropellando el interés colectivo de reinventar su realidad. En medio del panorama desalentador, surge el reclamo de una parte de la sociedad que pide respeto por quienes deciden no estudiar la posibilidad de una transformación; la condición humana permite ciertas licencias, entre ellas, el sentimiento de superioridad moral de quien siente que va por el camino correcto. Héctor Abad Gómez en Manual de tolerancia plantea que no se nace siendo fanático ni tolerante, ya que estas dos actitudes mentales se van formando en el transcurrir de la vida, como resultado de la educación que se recibe en la familia y en la sociedad. De manera que, no resulta fácil abrirse a la oportunidad de escuchar y acatar las posturas del otro, más cuando vienen acompañadas de insultos y mensajes descalificadores de parte de ambos lados, en medio de una actitud hostil que también se le atribuye a la condición humana. De todo hay que lavarse las manos. Estaría bien preguntarse hasta dónde llega la tolerancia y cuándo se raya en el cinismo. Para que haya cambio, hay que cambiar. Básico. “Es evidente que, como en todo, ambos extremos pueden ser perjudiciales para el individuo y para la sociedad. Si toleramos todo no podemos ser consistentes en nada y no habría forma de conservar una personalidad o una sociedad sin tener convicciones firmes sobre algunas cosas. Pero una cosa es firmeza racional y consistencia ideológica y otra cosa es fanatismo”, escribió Abad. Todo esto sin olvidar que los medios de comunicación están involucrados en el arraigo de este fanatismo que no ha permitido la prosperidad de los de a pie. A modo de conclusión, los ciudadanos que buscan la transformación social son más que los que promueven la inflexibilidad ideológica y la parálisis del desarrollo, pero no cuentan con la complicidad de los medios colombianos para informar, a su manera, a los ciudadanos, como sí lo hacen los que sienten que todo está bien como va, que no hay nada qué cambiar. Semejante artimaña es la máxima prueba del cinismo en el periodismo tricolor y en la sociedad que manifiesta su deseo de paz marchando y no votando.

Estaría bien preguntarse hasta dónde llega la tolerancia y cuándo se raya en el cinismo. Para que haya cambio, hay que cambiar. Básico.

El cangrejo de la discordia

La Alcaldía de Turbo ha querido ponerle un “moño” a la intervención del sector que ahora es conocido como Playa Dulce. Se trata del monumento al Cangrejo azul que, se estima, costó cerca de $220 millones. Sin embargo, mientras las playas han tenido muy buena acogida por parte de los habitantes del municipio, el cangrejo no ha contado con la misma suerte y varios actos vandálicos han amenazado con volverlo escombros. El alcalde, Alejandro Abuchar, habló de intervenciones de seguridad y de, incluso, pedirle a la Armada que patrulle la zona. ¿Qué tal si mejor se trabaja en cultura ciudadana para que la gente se apropie de lo que ya le pertenece?

Entre gustos...

El respeto al derecho ajeno es la paz. Benito Juárez

i hay algo que no deja avanzar a Colombia es el cinismo, de todos. Hace unas semanas quedó demostrado, en el pobre plebiscito: el país no sabe qué es lo que quiere. Pero no es porque no sepa qué rumbo tomar, sino porque se deja meter los dedos a la boca con una naturalidad que asusta. Se llegó a pensar que la era del cinismo electoral estaba empezando a desintegrarse; pero No, el monstruo volvió a sorprender. Toda la campaña de ambas posturas, Sí y No, pasó por las redes sociales y los medios de comunicación, sobre todo en estos últimos que se encargaron de enredar, a más no poder, a los millones de colombianos que no han desarrollado la capacidad de generar un criterio propio, ya sea porque no les importa mucho lo que pase en esta esquina suramericana o porque las circunstancias de la vida los han hecho más influenciables. El periodista y el ciudadano comparten un valor social cuyo significado es, sin duda, un motor que podría contribuir a formar una mejor ciudadanía si fuera bien aplicado: el reconocimiento del otro. Es tan simple como entender que lo normal sería que se haga el bien entre todos y para todos. Aunque cualquiera pueda ser periodista, según la Constitución, en verdad no cualquiera puede serlo; pueden ser reporteros, camarógrafos, fotógrafos, entrevistadores, presentadores de televisión y hasta presidentes de canales. Pero, periodistas no porque para el desarrollo del oficio se necesitan una serie de entregas personales a las que no se hace fácil renunciar. Así, ya se ve que al exceso de “doctores” que hay en Colombia, se le suma el de “periodistas”. El negocio de la información permeó todo, hasta a una que otra emisora comunitaria, de esas que a veces se ‘chispotean’ y terminan en manos de narcotraficantes, enredadas en promesas de grupos políticos que dizque luchan por los ideales del pueblo. Entonces, se desvirtúa el concepto de periodismo que se tenía en los tiempos de antes, como dicen las doñas, ya que ahora, como escribió Ryszard Kapuscinski en Los cínicos no sirven para este oficio, “la información se ha separado de la cultura: ha comenzado a fluctuar en el aire; quien tenga dinero puede cogerla, difundirla y ganar más dinero todavía. Por tanto hoy nos encontramos en una era de la información completamente distinta”. El periodismo de ahora no tiene intenciones de cambio o movimiento social, ya no se busca la verdad para el cambio, sino la información para el espectáculo. En muchos casos, ustedes saben, ocultan lo que pasa y maquillan la realidad para recibir humildes incentivos económicos. Bien lo dice Kapuscinski, los cínicos no sirven para este oficio.

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Mientras la playas de Turbo se llenan de extranjeros que llegan para buscar un exótico bronceado caribeño, la pista de hielo en el centro comercial Nuestro Urabá, en Apartadó, casi que se derrite por todo el calor corporal de los urabaenses, que hacen fila expectantes por una patinadita navideña. Pues bueno: Pastor López pa’ los de playa y Jingle Bells pa’ los de nieve.

El sueño de Leones se marchó de Urabá

Ni las advertencias ni la buena voluntad ni una hinchada creciente, que sentía como propio a Leones de Urabá, pudieron evitar que el equipo se marchara de la región. La decisión de la Gobernación de Antioquia de no continuar con el patrocinio que la anterior administración le entregaba al club, forzó a sus directivas a buscar apoyo en la empresa privada y en otras instituciones. Pero, ante la negativa de muchas de ellas, tomaron una decisión que ya venían anticipando: empacar es irse a otra parte. Con Leones se fue la ilusión del fútbol profesional en Urabá. También la oportunidad de conformar una cantera que le haga honor al talento de muchos futbolistas urabaenses que, una vez demuestran sus condiciones, han tenido que marcharse para sobresalir.

¿Lógica ideológica?

¿Cómo entender a quienes promueven, defienden y hasta pontifican por líderes políticos que públicamente demuestran que van en contravía de sus intereses como personas o como colectivo? Como quien siendo inmigrante en Estados Unidos vota por un xenófobo como Donald Trump. O como aquel que, siendo víctima del conflicto, defiende a quienes tratan de perpetuar la guerra. Solo falta que los veganos hagan una fiesta con chuletas de cerdo y churrasco para que quede completo el cuadro de la lógica ilógica.

No es un cumplido, es abuso

En Urabá ya es común que las mujeres tengan que caminar por la calle a la defensiva. Que eviten los lugares poco concurridos. También se ha hecho “normal” que soporten silbidos, piropos, miradas incómodas. Parece que la tierra caliente calentara también las hormonas. No puede seguir sucediendo que un hombre decida masturbarse en el transporte público mientras mira a una mujer. Menos, que no exista sanción social contra esas acciones y que, ante la agresión, la única respuesta sea el silencio cómplice.

Abuchar vs. los pick up

La arremetida de la Alcaldía de Turbo y la Policía contra los famosos equipos de sonido conocidos como pick up, se está convirtiendo en un problema de orden público. Con el fin de cumplir lo estipulado en el nuevo Código de Policía, la administración municipal ordenó decomisar los pick up que perturben la convivencia. Pero a la molestia que esa decisión generó en algunos sectores de la población, acostumbrados a asistir a ese tipo de fiestas, se han sumado los insultos y los mensajes en redes sociales amenazando con agredir al alcalde, Alejandro Abuchar, o con destruir bienes públicos del municipio. La primera de ellas la cumplió alguien que arrojó varias piedras contra la vivienda de Abuchar. Hasta ahora solo es una ventana rota, pero ¿seguirán algunos turbeños expresando su desacuerdo con violencia?

TrabajoSocial,¿enlascienciasdelasalud?

Estudiantes, egresados y profesores de Trabajo Social en todo el país han expresado su molestia por una circular del Ministerio de Educación y una resolución del Dane que ubican esa disciplina en las ciencias de la salud. Para los profesionales de esa área, la decisión es descontextualizada y desconoce la historia del Trabajo Social en Colombia. Preocupa, porque si bien la salud es uno de sus ámbitos de acción, esa clasificación no tiene en cuenta el aporte de esa profesión en otros frentes, como la pedagogía social, el fortalecimiento comunitario, la investigación, el conflicto armado y los derechos humanos.

Facultad de Comunicaciones Universidad de Antioquia


6 Economía

El Waffe, locomotora marítima

de la economía de Turbo

Una sola empresa de transporte de las que operan en El Waffe vende 118 mil tiquetes en promedio cada año. Fotografía: Elkin Villalobos

El muelle concentra en la actualidad buena parte la dinámica del transporte fluvial y marítimo en Urabá. Esto cambiará en 2017 con la construcción de un nuevo terminal.

Luz Danibia Taborda Montoya Estudiante de Comunicación Social - Periodismo danilu1993@hotmail.com

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l Waffe es el muelle de carga y pasajeros del municipio de Turbo. Por el lugar, circula la mayoría de las embarcaciones con materiales, madera, víveres y personas que se desplazan a diferentes sitios del departamento del Chocó, el mar Caribe, el río Atrato, Panamá, incluso Estados Unidos. Además, es una de las 10 zonas portuarias más importantes de Colombia. Es uno de los dos muelles que conforman el puerto de Turbo y cubre las necesidades de la región de Urabá en materia de transporte marítimo y fluvial. En la actualidad, según el administrador de El Waffe, Fabricio Marín, diariamente se movilizan entre 200 y 300 personas que viajan a destinos como San Francisco, Triganá, Sapzurro, Unguía, Acandí, Bajirá, Tanela, La Miel, entre otros. Sin embargo, agrega Marín, “con el fenómeno que hay de los migrantes, las cifras han aumentado considerablemente; por ejemplo, el 12 de agosto salieron 865 personas en 25 embarcaciones”. De acuerdo con el consolidado del administrador de El Waffe, desde el 18 de marzo hasta el 13 de agosto, cuando se dio por superada la crisis de migrantes que desató el cierre de la frontera con Panamá, salieron por ese lugar 48.301 personas en 1.610 embarcaciones; de ese total, 23.158 fueron ciudadanos extranjeros.

No. 04 Apartadó, diciembre de 2016

Entre las empresas de transporte marítimo que operan en el muelle, la más grande es la Cooperativa de Transporte Marítimo y Fluvial (Cootransflumar), con 50 embarcaciones afiliadas. Además, desde el mismo lugar prestan sus servicios Brisas del Mar, Sasardí, Islas Galápagos, Tipal y Catamarán, la cooperativa más reciente. Cuentan con embarcaciones de 38, 40, 52 y 65 pasajeros, pero otras pueden transportar hasta 70 personas. Según Emer Vaca, representante legal de Cootransflumar, esa cooperativa tiene un promedio de 180 salidas y 145 entradas de pasajeros en un día. Esto representa cerca de 118 mil tiquetes vendidos en el año. Respecto del proceso de recaudo, por cada pasajero que se transporta desde El Waffe se cobraba una tasa portuaria de $1.000, incluidos en el tiquete, precio que, en palabras del administrador Marín, “es irrisorio porque el muelle de Capurganá cobra $2.000 por cada viaje y a las embarcacio-

nes, por sacar los pasajeros, les cobra $4.000”. Sin embargo, con un Acuerdo municipal de Turbo, aprobado este año, la tasa portuaria se estableció en $2.750 para los pasajeros y el muellaje para las embarcaciones tiene ya un costo de $10.380. “La idea es que esa plata se invierta en el muelle, ya que con las utilidades que actualmente provee apenas alcanza para el sostenimiento de los tres empleados, los vigilantes y el pago de los servicios públicos de las instalaciones”, explica Marín. El Administrador de El Waffe aclara que no se manejan cifras exactas sobre la carga que se moviliza por el muelle. Empero, advierte que alrededor de 1.300 toneladas de víveres, elementos de construcción, herramientas de motocicletas y demás productos se transportan semanalmente hacia el Chocó. Por su parte, Amanda Escobar, técnica administrativa de Corpourabá, explica que por ese lugar circula el 95% de la madera proveniente del departamento de Chocó, la cual se distribuye, principalmente, en ciudades como Barranquilla, Bogotá, Medellín y Villavicencio.

Alrededor de 1.300 toneladas de víveres, elementos de construcción, herramientas de motocicletas y demás productos se transportan semanalmente hacia el Chocó desde El Waffe.


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Según Corpouraba, por el El Waffe circula el 95% de la madera proveniente del departamento de Chocó para ser comercializada en el resto del país. Fotografía: Juan David Ortiz Franco

Aunque el municipio de Turbo tampoco posee cifras puntuales respecto de la dinámica económica de El Waffe, el muelle es un importante corredor tanto de embarque como de desembarque de mercancías y pasajeros; también, una de las principales fuentes de trabajo que existe en el municipio. A su alrededor, se puede encontrar multiplicidad de oficios: desde las labores administrativas de varias empresas, o el comercio en los negocios aledaños, hasta las actividades informales de los vendedores de minutos, agua, bolsas para cubrir el equipaje de los viajeros y otros artículos. Sus principales clientes son, justamente, los usuarios de El Waffe. Arsecio Quejada Navarro es motorista y dueño de la embarcación “Solo Dios”. Comenta que en su barco transporta abarrotes, alimentos, muebles, materiales de construcción y madera. Tiene una capacidad de 20 toneladas y viaja dos veces por semana a diferentes municipios del Chocó. Por su parte, el auxiliar administrativo de la ferretería Turbo Pesca, Diego Ramírez Martínez, comenta que cada fin de semana su empresa puede movilizar entre 15 y 40 millones de pesos en productos como repuestos de moto, accesorios electrónicos e implementos de ferretería que son enviados desde El Waffe hacia poblaciones como Unguía, Acandí, Riosucio, Santa María, Bajirá, Tanela, Capurganá, Brisas, Triganá y Sapzurro. Según Ramírez, el aceite de motos dos y cuatro tiempos es el producto que más solicitan para estas localidades y representan el 60% de las ventas.

El nuevo terminal tiene un presupuesto de $6.505 millones y se estima que estará terminado para 2017.

Nuevas instalaciones en El Waffe El 18 de marzo de 2016 entraron en funcionamiento las nuevas instalaciones del muelle que fue reestructurado en su planta física con un costo de $900 millones, aproximadamente. Las obras tuvieron una duración de más de tres años. Con las nuevas instalaciones, también hubo un

cambio en las políticas de operación, lo cual creó cierto malestar entre las personas que circulan o trabajan en torno al muelle. Antes, propios y visitantes ingresaban a realizar cualquier tipo de diligencia o solo para distraerse en juegos de azar. Pero la nueva administración implementó reglas que no estaban establecidas y el panorama de El Waffe tomó otra dinámica. En palabras de Fabricio Marín, “antes todo el mundo entraba y salía; ya no. Aquí solamente entra quien va a viajar, las comisiones de picos y despidos se tienen que quedar a fuera. Eso le da más seguridad al turista”. Las nuevas instalaciones tienen una sala de espera con televisión, sillas, servicio de WiFi gratis, el acompañamiento de autoridades como la Policía, la Armada Nacional, la Estación de Guardacostas, la Dirección General Marítima, el Instituto Colombiano Agropecuario y, próximamente, tendrá un punto de Primeros Auxilios. Con respecto a esa remodelación, Margelia Correa, quien trabaja en una distribuidora de la zona, dice que “antes no había dónde meter las motos y así mejoró la movilidad”. De igual manera, Dominga Palacios, vendedora de pescado alrededor del muelle, manifiesta: “Lo hemos sentido bien, con tal que no lo molesten a uno para que se quite, todo está bien”. De otro lado, Pedro Murillo, quien lleva 12 años como motorista en esa zona, manifiesta que hay dificultades con el techo de la nueva infraestructura. Asegura que los viajeros se mojan al bajar de las embarcaciones. Un nuevo terminal Aun con las remodelaciones, desde hace varios años persiste el reclamo por un terminal marítimo de mejores condiciones. Por ello, en junio de 2016, el Fondo Nacional de Turismo (Fontur) y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo firmaron, junto a los contratistas, el acta de inicio de las obras de construcción del nuevo Terminal Turístico Comercial que estará ubicado entre el sector de Casanova y Brisas del Mar. Según el coordinador del Banco de Programas y Proyectos de la Alcaldía de Turbo, Carlos Milán, la obra tiene un presupuesto de $6.505 millones y se estima que estará terminada para 2017. No obstante, de acuerdo con el administrador de El Waffe, las instalaciones de ese muelle seguirán con su operación normal hasta que el nuevo terminal entre en funcionamiento y luego será destinado solo para embarcaciones de carga.

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8 Cultura

La bulla eterna que formó El 22 de mayo de 2016 murió La Sabo, una de las más importantes exponentes del bullerengue en Urabá. Quedan sus canciones y el recuerdo de su vida sobre las tarimas de todo el Caribe colombiano.

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Enrique Mena Moreno Estudiante de Comunicación Social - Periodismo enriquemena21@yahoo.es / @Fmena1 Fotografías: Enrique

Ramita de tamarindo timbró, pero no cayó”, corean a gritos los espectadores enardecidos en el fondo de la calle principal de Necoclí, el 12 de octubre de 2014. En medio de la vía, una mujer mueve sus caderas en círculo y pone las manos en el vientre. Un hombre la rodea, le sonríe, levanta las cejas y hace movimientos similares; parece que le coqueteara. En tarima, una mujer negra, con su pollera, aretes y turbante que tienen los colores de la bandera de Colombia, toma el micrófono y entona un bullerengue, baile cantado del Caribe colombiano: “¡Ay!, cuando me acuerdo de mi mata, no sé lo que a mí me da. / Ramita de tamarindo timbró, pero no cayó. / ¡Ay!, me acuerdo, ¡ay!, Pello, no sé lo que a mí me da. / Ramita de tamarindo timbró, pero no cayó. / Ele…, la Bello; ele…, madre mía, / aquí tienes a tu hija que te va a hacé´ respaldá´”. Parece que estos versos no se articularan entre sí, pero ella los entona con mucha exaltación. Parece que goza: alza su mano al cielo, cierra los ojos, tira el pecho para atrás, lo trae adelante y lanza un rugido: “¡Óyelo!”. Mueve sus pies de adelante hacía atrás, al compás del sonido del tambor alegre. En un momento, levanta sus hombros, lleva la mano derecha cerca de la cara y pega un brinco, parece que levitara de alegría; en el fondo, se escucha: “Ese es el brinquito de La Sabo, ¡carajo!”. La mujer que está entonando ese canto y contagia a la multitud de alegría es Sabina Escudero Bello a quien por cariño le dicen La Sabo, cantadora tradicional de bullerengue del grupo Bananeras de Urabá, de Turbo. Es integrante de la numerosa familia Escudero Bello, quienes fueron unos de los primeros habitantes del barrio Chucunate, en 1880. Hombres que han ofrecido su vida a la pesca y a tocar el tambor, y mujeres que se han dedicado al cuidado de la casa, además de cantar y bailar bullerengue, actividad que, a raíz de los años, la han visto como algo natural. “Esto nos corre por las venas”, dice Leudo, hijo de Sabina, quien es bailador desde que nació. Seguro ya se movía con cadencia antes de salir del vientre de La Sabo. En la tarima, Sabina tiene a la derecha a su hijo Leudo y a Yarley Escudero, uno de sus sobrinos conocido en el mundo bullerenguero como “Japi”, quienes hacen los co-

ros. Más adelante está Jhon Escudero, quien interpreta el tambor alegre y, en medio de la tarima, la popular Maché baila como lo ha hecho toda su vida, con un estilo muy tradicional que la ha hecho merecedora de diferentes premios nacionales en este género. Al otro lado, se halla Liseth, su sobrina, quien será la heredera del legado cultural. Cuando se agarraba a cantar “Con unos tarritos, nos poníamos a cantá´. Yo era la cantadora y Marcelina, la hermana mía, era la que me buscaba invitación. Ahí nos agarrábamos a cantá´ y las peladas a bailá´. Cuando venían de pescar, mis tíos dejaban ese pesca´o allá en la chalupa y las mujeres lo sacaban pa´ sala´lo. Y era cante y cante”, recuerda Sabina, un 2 de abril de 2016, sobre sus inicios en la música, sentada en el patio de la casa, donde ensayaba lo que más le gustaba: cantar bullerengue, quehacer al que le dedicó 62 de sus 70 años de vida. Sus tíos, después de traer la comida a la casa, seguían la parranda de sábado a sábado. Salían a tocar bullerengue por el pueblo y a los lugares donde llegaban, les daban uno que otro billete que lo iban acumulando en un listón de madera y empezaban a cantar: Ya salió el fandango, ya salió a paseá´, las calles son libres pa´ parrandeá’. “Ustedes saben que el bullerengue se va muriendo. Se va muriendo la gente y van metiéndose otros; quedó mi mamá y Martina Balceiro. Andé (sic) con esa viejita tan… to´oo. Mi ma´e la quería y ella quería a mi mamá…, tan así que, cuando murió, mi madre le dijo: ─ ¡Ay, Marti!, yo me voy a morir, ahí dejo mis hijas contigo. ─Tranquila que a tus hijas no les pasa nada. ─ ¡Ay, cuídame mi hija! Yo me voy a morí´, Marti, pero te dejo mi repuesto. Sabina, te la dejo de repuesto porque pa´ eso le enseñé a mi hija a cantá´ bullerengue. ─ Y yo le voy a enseñá´ más. No tengas miedo, Sabo, que aquí estoy yo y usted ya canta.


9 Martina le decía, mediante unos versos, a Sabina: ¡Ay, Sabina!, no tengas miedo. ¡Ay, Sabina!, no tengas miedo. ¡Elee, ioea!, señores, no tengan miedo. ¡Ay!, sigue con el bullerengue, señores, no tengan miedo. ¡Eleeeeee, Balceiro!, señores, no tengan miedo. ¡Ay, Sabina!, no tengas miedo, señores, no tengan miedo. Aquí tienes a Balceiro, aquí tienes a Balceiro, señores, no tengan miedo. ¡Óyelooo! ¡Ay!, cuando Balceiro se muera, señores, no tengan miedo. ¡Ay!, quedará sola Sabina, ¡ay!, no dejes el bullerengue, señores, no tengan miedo; no dejes el bullerengue, señores, no tengan miedo. ¡Ay!, sigue adelante, Sabina. ¡Eleee, ioea!, ¡Upajé!, señores, no tengan miedo. ¡Ay!, estoy enferma, no aparentes, señores, no tengan miedo. Señores, me estoy muriendo, señores, no tengan miedo, ¡ay!, me dan gana´ de llorá’. “Yo aprendí muy chiquita, toda mi raza es de bullerengue”, dice Sabina con su acento marcado, mezcla entre chocoano y costeño. Sabina, a simple vista, parece estar de mal genio; pero cuando habla brota nobleza, sencillez y júbilo. Logró erizar la piel de quien la escucha. Vivía por y para el bullerengue, le andaba por las venas, “porque cuando yo abrí mi ojo, conocí el bullerengue”, recuerda sobre su vida en el barrio Chucunate, en Turbo, considerado el pequeño Palenque,

lugar donde nace el bullerengue en este municipio y el gran legado cultural de la familia Escudero Bello. “Me le dicen a mi madre / que le manden, que le manden, / que aquí la estoy esperando / que le manden, que le manden / arriba de esta tarima / que le manden, que le manden / la tarima de mi vida, / que le manden, que le manden”, entonó Sabina en el Festival Nacional de Bullerengue de Puerto Escondido (Córdoba) el 30 de junio de 2015. Fue su última presentación en este municipio caribeño que durante años le entregó diferentes reconocimientos por glorificar el canto bullerenguero y dejar en alto la tradición. “¡Canta, Sabina, canta!”, gritaba enardecido Ameth Enrique Valdés, director de Bananeras de Urabá, grupo al que Sabina le entregó su vida: fue su escuela y su casa. Se van las cruces “Aquí donde me ven, estoy enferma. Estaba en el hospital; allá dejé todo y les dije que ya iba. ¿Por qué me vine? Porque me gusta, porque es de mi sangre. Espero que mañana el bullerengue sea mejor y que a uno le aporten y lo tengan bien”, comentó Sabina el 14 febrero 2016 en una reunión en la Casa de la Cultura del municipio de Turbo sobre el abandono en que han vivido los artistas. Recostada en su cama, con una piyama azul y el cabello trenzado en moñas, cuando el 17 de mayo de 2016 se le preguntó cómo seguía con su enfermedad, respondió con una enorme sonrisa: “Entre la muerte y la vida, pero con el Señor”. La alegría de Sabina nunca se opacó. A pesar de estar enferma, siempre se mantuvo contenta. Esta mujer marcó un hito en el bullerengue de Colombia. En Marialabaja y Puerto Escondido, ganó muchos premios, “trofeos” como ella los llamó. Pero esos reconocimientos no le valieron para recibir un poco de apoyo en su compleja enfermedad. El cáncer, que la aquejó por meses, extinguió su voz la mañana del 22 de mayo de 2016. ¡Óyelo, Sabo! “La Sabo ya no está; se fue pa´ descansa´, era una gran cantadora de la zona de Urabá”, canta Urabá Ruiz Tabares, por la pérdida de una gran intérprete que dejó en alto este

género. El día de su muerte, la familia y sus colegas se reunieron en la casa, donde pasó los últimos días, para despedirla como ella lo pidió en vida: a son de bullerengue. Durante toda la noche, sus hijos, nietos, hermanos, sobrinos y colegas le hicieron un homenaje cantando a todo pulmón las canciones y los versos que ella compuso. Así, como lo hicieron en tarima en los festivales de Colombia, su familia se reunió para despedir a la jefa. “No sé qué tiene mi pecho que la voz no me levanta”, entonó “Japi”, el sobrino de Sabina, además de cantar gran parte del repertorio de su tía: Pobrecitos muchachitos, Colombia quiere la paz, se han quedado sin sus padres, Colombia quiere la paz. La violencia los mató, Colombia quiere la paz. ¡Oyeeee!, viva Colombia, Colombia quiere la paz. ¡Oye!, los colombianos, Colombia quiere la paz. Pobrecitos secuestrados, Colombia quiere la paz, los tienen encadenados, Colombia quiere la paz, cómo se fueron matando, Colombia quiere la paz. ¡Favor, suelten a esa gente! Su velorio fue una fiesta, una fiesta para alegrar las penas. Bullerengueros de todo Urabá y de Colombia se reunieron para despedir a Sabina Escudero Bello, la del brincho de alegría que levitaba de gozo. “´Toy enferma, pero la lengua no la tengo enferma”. Y era verdad, en todos los rincones del barrio El Bosque, de Turbo, las palabras de la mujer se volvían como un presagio que meneaban las olas del golfo y las plataneras de Urabá. Ella no se quería ir, permanecerá por siempre… Aún vive en su bulle, bulle, bullerengue.

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10 En lente

La paz

en la calle De La Urbe delau.prensa@gmail.com Fotografías: Angélica Cardona Gómez lamarietacardona@gmail.com

F

ue el 14 de octubre. Iban dos semanas de incertidumbre. Solo 12 días habían pasado desde que la mayoría de la minoría que salió a votar le dijo NO a los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc. Ese resultado sacó a miles de personas a las calles, primero en las capitales, luego en las regiones. Urabá también marchó. 5.000 personas se reunieron en Apartadó para insistir en que es suficiente, en que decir que ya es momento de ponerle fin a la guerra no puede seguir siendo una consigna vacía. Poco menos de un mes después, el 12 de noviembre, los negociadores del Gobierno y las Farc firmaron un nuevo acuerdo. Lo hicieron luego de escuchar a quienes votaron NO. También a quienes votaron SÍ, pero lo hicieron con reservas y reparos sobre el contenido del acuerdo inicial. Más allá de los cálculos políticos, ese nuevo acuerdo es la victoria de quienes llevaron la paz a la calle.

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12 Perfil

Henry Acosta, ‘el h Juan Arturo Gómez Tobón Estudiante de Comunicación Social – Periodismo atgoz@hotmail.com

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998. Henry Acosta Patiño se encontraba en un viaje por la Cordillera Central en el Valle del Cauca. Trabajaba como consultor, pretendía conocer la zona y, así, buscar recursos internacionales para implementar un proyecto que evitaría el desplazamiento de campesinos a las ciudades. Fue retenido por un grupo de hombres armados. Le ordenaron que los acompañara donde el ‘camarada’. Ese día fue el primero de muchos encuentros entre Henry Acosta y Jorge Torres Victoria, alias “Pablo Catatumbo”. Sería, también, el primer momento de varios años de acercamientos que llevarían al proceso de paz entre el Gobierno colombiano y las Farc. Acosta es un paisa de carriel, sombrero aguadeño y camisa blanca de manga larga. Sus gustos musicales van desde el tango, pasan por la música clásica hasta cantantes como Julio Jaramillo y Olimpo Cárdenas. Es un asiduo lector de temas de economía, historia, filosofía y literatura. Cuando tenía seis años, leyó todos los tomos de Historia del mundo, del escritor español José Pijoán. Asegura que su padre le inculcó el amor por la lectura. Aunque no se considera militante de ningún partido, es de formación liberal. Tatiana Acosta dice sobre su papá que “es un hombre que ha dedicado su vida a la construcción de una patria digna, equitativa y con justicia social”. Un asomo a la guerra En 1949, ocurrió algo que marcó el destino de Henry Acosta. Tenía apenas ocho meses y vivía con sus padres en una típica fonda caminera paisa en Génova, Quindío. Hasta allá llegó una cuadrilla de conservadores armados y quemó la estancia. Sus padres, Jorge Acosta y Rubiela Patiño, pasaron la noche en vela, en medio del monte, con su hijo de brazos. No lo recuerda, pero ese episodio fue su primer contacto con el drama de la guerra. Entre la escuela, el Seminario Menor y las fincas cafeteras donde trabajó pasaron su niñez y adolescencia. Cuando terminó el bachillerato en Calarcá, Quindío, su padre, quien aún vive, viajó a Bogotá a buscarle estudios superiores. Lo inscribió a Economía en la Universidad Nacional. Acosta presentó el examen de ingreso y fue admitido. Entre los “ires y venires” de la convulsionada Universidad de finales de los 50 y principios de los 60, se movió entre organizaciones de izquierda y coincidió con dos líderes estudiantiles: Guillermo León Sáenz y Jorge Torres Victoria. Estos jóvenes idealistas se convertirían luego, amparados en el discurso de “la combinación de todas las formas de lucha”, en los jefes guerrilleros conocidos con los alias de “Alfonso Cano” y “Pablo Catatumbo”. Faltaban todavía más de tres décadas para que el destino lo pusiera de nuevo, cara a cara, con “Catatumbo” en las montañas del Valle. Pero, su paso por Bogotá no duró mucho. Por la inestabilidad académica en la Universidad, Henry Acosta se trasladó a Cali, donde obtuvo el título de Economista en la Universidad de Valle. Recién egresado, y con 25 años de edad, fue nombrado gerente de la Cooperativa de Caficultores del Occidente. Fue entonces cuando conoció a un joven de 22 años, quien era el representante de Colombia ante la Organización Internacional del Café, su nombre: Juan Manuel Santos Calderón. El camino del diálogo Además de Economista, Acosta es magíster en Administración de Empresas y Dirección Financiera, y especialista en Cultura de Paz y Derecho Internacional Humanitario. A sus 68 años, ha sido Secretario General para Latinoamérica de la Fundación Konrad Adenauer, y consultor de la OIT y la FAO en África, Europa y Latinoamérica en proyectos productivos de economía solidaria para población vulnerable en el sector rural. Ha trabajado en países tan distantes y desconocidos como Guinea Bissau. En 1999, viajó por encargo de OIT a esa nación africana para capacitar a pequeños productores en la creación de microempresas. Sus conocimientos lo llevaron también al estado de Sergipe, en el nordeste del Brasil, una de las regiones más pobres de ese país. Allí

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trabajó con campesinos en la creación de cooperativas agrícolas. Su esposa, Julieta López, dice que “su vida ha sido una eterna lucha por mejorar las condiciones de vida de los campesinos del mundo”. Esas experiencias lo llevaron a entender la importancia de insistir en un contacto entre Santos y “Catatumbo”. Ya lo había intentado en otros gobiernos, pero fueron esas dos personas, que había conocido en contextos tan diferentes y que ahora estaban en orillas distintas de la guerra, quienes dieron los pasos necesarios para iniciar los diálogos exploratorios que luego llevaron a la instalación formal del proceso de paz de La Habana. Según sus propias cuentas, ya son 14 años llevando “chasquis” –la palabra viene del quechua y con ella se denominaba a los mensajeros en el imperio Inca– entre las Farc y los gobiernos de Uribe y Santos. Es así como con su trabajo silente y constante se ha granjeado calificativos como “el Quijote de la paz”, “el hombre clave” –como se titula el libro que lanzó en septiembre con los detalles del proceso– o, simplemente, como “el facilitador”. No ha sido fácil. Durante años ha recorrido trochas y pernoctado en selvas y páramos. Su esquema de seguridad han sido de los campesinos por los que ha trabajado; sus únicas compañías: la convicción y la eterna compañera de brega, su esposa Julieta, a quien, en el Gobierno y las Farc, conocen como “Dulcinea”. Ambos han sufrido seguimientos, ‘chuzadas’ y chantajes de los organismos de inteligencia del Estado. Alguna vez los amenazaron: “Si no nos dan un positivo de alto rango, los empapelamos”. Estuvieron a punto de exiliarse. A pesar de todo esto, en sus palabras, el objetivo de insistir en los acercamientos era que las partes entendieran que “esta confrontación armada no iba a tener fin. 50 años de guerra así lo demuestran”. ¿Y después del Plebiscito? El desconcierto también se apoderó de Acosta la tarde del 2 octubre cuando supo del fracaso de la refrendación de los acuerdos de La Habana. Recuerda que se preguntó, como millones de colombianos: “¿Y ahora qué?”. En ese instante, no tenía una respuesta; pero de algo sí estaba seguro: de que no exageran quienes afirman que si en esta oportunidad no se logra el fin de la confrontación armada, el conflicto podría recrudecerse y llevar a una guerra civil. En medio del proceso de renegociación decía que “el cese al fuego es frágil, muy frágil”. Su mayor temor es “que pesen más las elecciones de 2018 que la paz. Cada día que pase menoscaba la credibilidad del proceso de paz a nivel internacional y pone en peligro los recursos internacionales para implementar los acuerdos”, explicaba Acosta. Sin embargo, estuvo en primera fila entre los invitados al acto del 12 de octubre, cuando los negociadores del Gobierno y las Farc firmaron el nuevo acuerdo producto de la renegociación. Participó en ese proceso luego del 2 de octubre. Su labor fue ser el pararrayos con polo a tierra en medio de la tormenta. Decía que “los dirigentes de las Farc, como el guerrillero raso, están ansiosos. Su compromiso es irrestricto, pero son claros en que esto no es una rendición: es un acuerdo de paz y el presidente Santos reconoce la urgencia de un acuerdo nuevo”.

Ahora, desde su experiencia en el sector solidario y rural, Acosta asegura que “para construir la paz en regiones tan golpeadas por la violencia como Urabá, el primer paso es dejar el individualismo porque es el germen de la guerra y el conflicto”. Agrega que es necesario trabajar unidos: “Debemos retomar las prácticas ancestrales que nos dejaron los abuelos, como la minga indígena y el convite. Para consolidar la identidad de región, debemos reconocernos como comunidad, sin dejar atrás que el Estado y la sociedad deben devolverle al campesino su dignidad”.


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hombre clave’ Hace 14 años, Henry Acosta asumió el papel de servir como mensajero entre las Farc y el Gobierno. Su objetivo: concretar una negociación de paz. Así es el hombre anónimo que sentó a los guerreros en la misma mesa. Escanee el código con su celular y lea la entrevista con Henry Acosta publicada en la edición de octubre de De La Urbe Medellín.

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14 Investigación

El Diamante de Beisbol debería haber sido entregado el pasado mes de octubre. Sin embargo, las obras continúan y no hay una fecha precisa para su culminación.

Dos medallas olímpicas y un Parque Estadio que no avanza El Parque Estadio Caterine Ibargüen está en los planes de los urabaenses desde los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Pero la idea de un escenario con el nombre de la primera medallista olímpica de la región, es hoy el centro de una controversia política y, apenas, una promesa.

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Dayana Martínez Sevilla da Felipe Cañizales quien, para la época, era el gerente del Instituto Municipal de Deportes de Apartadó. Estudiante de Comunicación Social – Periodismo Fue luego de ese evento cuando el presidente Juan dayana.martinez@udea.edu.co Manuel Santos aseguró que el Gobierno Nacional aporta ría los recursos necesarios para las obras. El anterior alcalSebastián Puerta Ortiz de de Apartadó, Luis Gonzalo Giraldo, dice que “se buscó Estudiante de Comunicación Social – Periodismo que fuera en un lugar donde realmente tuviéramos la nesppuerta@gmail.com Fotografías: Leidy Salas

L

os Juego Olímpicos de Londres 2012 fueron históricos para Colombia y, en especial, para Urabá. En esas justas, Caterine Ibargüen se convirtió en la primera deportista de la subregión en ganar una medalla olímpica. El revuelo fue tal que, desde ese momento, empezaron las promesas de nuevos escenarios para mejorar las condiciones de entrenamientos de los deportistas de la zona. El anuncio más importante fue el de un proyecto para construir en Apartadó un parque estadio de atletismo que llevaría el nombre de Caterine quien, cuatro años después, en Río 2016, consiguió su segunda medalla y la primera de oro para la región. Sin embargo, ni así ha sido posible destrabar las obras. “Inicialmente, se hizo un evento con Coldeportes y con el Comité Olímpico después de los Juegos de Londres 2012. Este evento se hizo como reconocimiento a los deportistas que nos representaron en estas justas, fueron 14 en total, y allí aprovechamos para mostrar a estas instituciones las condiciones en las que se encontraban los escenarios en Apartadó en los que se entrenaban los jovencitos que se estaban proyectando para reemplazar a Caterine Ibargüen y a los otros deportistas de la subregión”, recuer-

cesidad de espacios deportivos; por eso se llevó al Barrio Obrero. Inicialmente, se proyectó un estadio de atletismo; pero, además, en el mismo lugar, un estadio de béisbol. Al constatar las medidas, nos dimos cuenta que no era viable hacer las dos obras en este mismo proyecto. Por eso, debimos cerrarlas e iniciar el trámite de separación de los dos complejos deportivos; por un lado, el estadio de atletismo y, por el otro, el estadio de béisbol”. Así empezaron las complicaciones de un proyecto que continúa estancado más de cuatro años después de los primeros anuncios. De cancha de sóftbol a estadio de béisbol En el sitio donde se construiría el parque estadio, había una cancha de sóftbol que fue construida durante la administración de Osvaldo Cuadrado, en el periodo 20082011. El escenario había sido pensado como estadio profesional de este deporte; pero, realmente, se entregó una obra inconclusa que no cumplía con las medidas reglamentarias. Fue por ello que, con la promesa de la construcción del parque estadio de atletismo, se pactaron también las obras de un estadio de sóftbol que haría parte de este nuevo escenario. Pero, más tarde, el proyecto se modificó y se anunció que, en realidad, se construiría un estadio de béisbol. Sin embargo, esa obra tampoco se pudo desarrollar. “Al constatar las medidas y al verificar la información técnica en el año 2015 para avanzar en la ejecución del proyecto, nos dimos cuenta que no


15 era viable. Por eso, nos tocó hacer la separación de las obras –comenta el exalcalde Giraldo–. Nos tocó, inmediatamente, buscar otro sitio para el estadio de béisbol. Pero como ya se había firmado un convenio con el Departamento para la Prosperidad Social para los recursos, no podíamos salirnos de ese sector”. Entonces, según explica el exmandatario, la administración hizo un canje con una empresa privada, de un lote de propiedad del municipio por otro con la capacidad requerida, también en el Barrio Obrero, donde pudiera ejecutarse la obra. Los contratos Pasaron más de tres años, desde que Caterine Ibargüen ganó la medalla en Londres, para que el 25 de septiembre de 2015 la Alcaldía de Apartadó firmara con la empresa Convial S.A.S. el contrato de construcción del diamante de béisbol por un valor de $3.907 millones. Dos días después, firmó con el Consorcio Estadio Apartadó 2015 el contrato para el Parque Estadio Caterine Ibargüen, con una inversión de $6.380 millones. Entonces, la construcción del Parque Estadio comenzó el 10 de noviembre de 2015. Sin embargo, la obra se

La polémica En lo corrido de su periodo, el alcalde de Apartadó, Eliécer Arteaga, ha hecho varias declaraciones en las que asegura que la administración anterior calculó mal el costo de ambas obras. En una entrevista con un medio radial, dijo que “en ese momento, a las carreras, lo diseñaron y estructuraron y dijeron que el costo era de 6.200 millones de pesos. Hoy el parque no se ha terminado y en Coldeportes nos dijeron que no tienen plata para terminarlo”. Además, en septiembre le dijo al periódico regional El Heraldo de Urabá que “este era un proceso que estaba bastante enredado, porque ese proyecto inicialmente se planteó como una pista atlética recreacional”. Sin embargo, esa afirmación no coincide con el objeto del contrato firmado el 27 de septiembre de 2015 para el “suministro, transporte e instalación de pista atlética standard de 8 carriles (…). Tapete última generación (…). Demarcada con todas las normas. Homologada y certificada IAAF, para campeonatos Mundiales y olímpicos. Colores por acordar. Incluye carril salto largo, triple, garrocha y zona salto alto”. En otras palabras, el contrato inicial por $6.830 millones sí estipulaba la construcción de una pista profesional.

Según la Alcaldía de Apartadó, para el Parque Estadio y el Diamante de Beisbol faltan cerca de $7.000 millones que no fueron presupuestados al inicio de las obras.

detuvo en dos ocasiones: “Cuando hubo cambio de administración suspendieron la obra, retomamos en abril y ese mismo mes se volvió a suspender por el contrato de interventoría. Se volvió a retomar a finales de mayo”, afirma Yonatan Vásquez, ingeniero interventor del proyecto. Por otra parte, el 22 abril de 2016 empezó la construcción del Diamante de Béisbol que, según lo estipulado en los diseños, contará con camerinos, baños, sala de prensa, zona comercial, graderías, entre otros espacios, en un área que supera los 1.400 metros cuadrados. Sin embargo, las obras ya tienen un retraso de casi dos meses, pues en el acto de colocación de la primera piedra de la obra, el subdirector del DPS, Nemesio Roys, y el alcalde de Apartadó, Eliécer Arteaga, aseguraron que el estadio terminado sería entregado a la comunidad en octubre pasado. Ahora, el problema es de recursos. De acuerdo con Henry Palacio, director del Imder de Apartadó, para el Diamante de Béisbol hacen falta cerca de $2.000 millones y para el Parque Estadio, $5.000 millones. Por esa razón, el funcionario sostiene que solo si el Gobierno Nacional desembolsa el dinero necesario para el escenario de atletismo, la obra podría estar terminada en su primera parte en la fecha prevista: finales de 2017.

“En el parque estadio faltan casi $5.000 y en el estadio de béisbol $2.000 millones. Es un proyecto que no está bien calculado, no sabemos qué pudo haber pasado”.

Sin embargo, Henry Palacio, gerente del Imder Apartadó, insiste en que faltan recursos. “En el parque estadio faltan casi $5.000 y en el estadio de béisbol $2.000 millones. Es un proyecto que no está bien calculado, no sabemos qué pudo haber pasado. Inicialmente, decían que estaban los recursos; pero cuando llegamos nos damos cuenta que es falso. Este gobierno no cambió de constructor ni de interventor, no cambió a nadie”, dice el funcionario. Por su parte, Felipe Cañizales, el exdirector de esa misma dependencia, asegura que los cálculos fueron desarrollados por expertos tanto de las firmas contratistas como de Coldeportes: “No entendemos cómo descubren que hay esas falencias ocho o nueve meses después de firmado el contrato y de iniciada la obra. Nosotros creemos que algo no está bien porque estamos hablando de unos sobrecostos exageradamente altos. La comunidad en Apartadó y toda la dirigencia tiene que estar muy atenta. Ya instauramos las respectivas denuncias ante los entes de control para que hagan un seguimiento cercano o permanente a esas obras, de tal manera que se protejan los recursos que hay allí”. Mientras se resuelve la controversia por los sobrecostos y aparecen los recursos que hacen falta, los deportistas y, en general, los habitantes de Apartadó parecen tener que conformarse con unas obras que avanzan a media máquina y que hoy, a pesar de los triunfos y las medallas de dos olimpíadas consecutivas, siguen siendo apenas una promesa.

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16 Deporte

“Quedé ‘picao’. Voy por el oro en Tokio 2020”: Yuberjen Martínez

Hasta hace poco, entrenaba en un ring improvisado en Chigorodó; ahora es el pugilista que ha logrado el mayor éxito en la historia del boxeo olímpico colombiano. Yuberjen Martínez habló con De La Urbe sobre su experiencia en Río y su intención de estar en lo más alto del podio en las próximas justas. “Hago mucho énfasis en la historia de David, quien fue un guerrero de Dios. ¿Y yo por qué no serlo?”

Fotografía: Leidy Salas

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Sebastián Elías Campo Pérez Estudiante de Comunicación Social - Periodismo elias.campo@udea.edu.co Sebastián Puerta Ortiz Estudiante de Comunicación Social - Periodismo sppuerta@gmail.com

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uberjen Martínez, o “El tremendo” como le gusta que le digan, es ya el boxeador más importante en la historia olímpica colombiana. Es el cuarto pugilista en ganar una medalla en unas justas olímpicas y el primero en obtener una de plata. Lo logró en la categoría minimosca, 49 kg (108 lb), el 14 de agosto. Además, es el segundo urabaense en estar en un podio de unos Juegos Olímpicos. La primera en conseguirlo fue Caterine Ibargüen. Luchador en el ring y fuera de él. Sus manos no solo han portado guantes de boxeo; también conocen algunos de los trabajos más difíciles por los que un habitante de la subregión puede pasar. Tal vez el trabajo duro y sus creencias religiosas han forjado a un hombre que, como él dice, no tiene nada de ‘semáforo’ porque, a pesar de que la vida en estos momentos le sonríe, asegura que poco ha cambiado. Con 25 años, tiene aún mucho para darle al deporte colombiano. Lo sabe y, por eso, desde ahora se prepara para los Juegos Olímpicos Tokio 2020. Hablamos con él en su salsa y en donde ha derramado sudor para conseguir la gloria en su deporte y, de paso, ayudar a su familia a dejar atrás las dificultades económicas. Este es un round con el medallista olímpico Yuberjen Martínez. Usted era predicador en una iglesia y dejó de serlo para dedicarse al boxeo. Además, su padre es pastor. ¿Cuál fue la reacción de él con su decisión? La verdad, muy duro, como todo padre. Al principio, me decía que no; pero le hice entrar en razón de que era lo que me gustaba y él lo aceptó. Y desde ahí todo viene marchando bien, gracias a Dios. ¿Cómo ha hecho compatibles sus creencias religiosas con el deporte que practica? Hago mucho énfasis en la historia de David, quien fue un guerrero de Dios. ¿Y yo por qué no serlo? ¿Cómo fue su infancia? Yo viví en Turbo, Arboletes y Chigorodó. Mi infancia fue difícil, ya que mi padre se lesionó la cintura trabajando; entonces, tuve que empezar a trabajar. Mi mamá también empezó a trabajar. No se iban dando las cosas. Fue artesano, lavó motos, tuvo varios trabajos para ayudar en su casa y, actualmente, es mecánico de bicicletas. ¿Lo está ejerciendo aún? Sí. Soy técnico en mecánica de bicicletas. De vez en cuando voy al taller y me pongo a arreglar una que otra cicla. ¿Cuál de todas esas labores que ejerció fue la más difícil? Trabajé en una bananera. Es un trabajo rústico, por decirlo así: es haciendo canales, tirando pala. Muchas veces esa tierra cuando hay verano, se pone melcochuda; otras veces, dura. Eso es un caos (risas).


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En este improvisado ring de boxeo entrenó hasta hace poco el medallista olímpico Yuberjen Martínez. Fotografía: Sebastián Campo

¿Cuáles son los pasatiempos de Yuberjen Martínez? Yo hago de todo. Soy hiperactivo. Molestar a mi mamá (risas). Salgo muy poco a rumbear, solo en casos especiales. Su nombre es poco común. ¿Quién lo bautizó así? Me lo puso mi padre. La verdad, nunca le he preguntado por qué me pondría ese nombre; pero le doy gracias a Dios. Es un nombre que pocos conocen y muchos quisieran conocer. ¿Cómo ve hoy el ring improvisado a base de cemento, con tierra encima y rodeado de llantas en el que entrenaba en Chigorodó? Nosotros venimos de abajo, somos personas humildes… Y cuando ese polvero se levanta, se le mete por los ojos, por la nariz y queda uno con las paticas rucias (risas). Pero, a pesar de lo difícil, en ese ring me hice. Fueron cinco años de entrenamiento. Viajó a los Olímpicos de Río con el propósito de ganar una medalla para así darle una casa a su madre; el Gobierno se la prometió. ¿Cuándo se la entregarán? Han dicho que para febrero estará la casa lista. Esperamos que las cosas se den, confiando en Dios de que así va a ser. Agradecido mucho con el alcalde y con la doctora Elsa Noguera por toda la labor que vienen realizando. Solo perdió una pelea en los Juegos de Río. ¿Qué sucedió en ese combate final contra Dusmatov?, ¿cuál fue el centavo pa’l peso que faltó para que usted ganara esa pelea? Ahí juegan muchos factores como la preparación. No tuvimos mayores fogueos como, quizás, los tuvo Cuba, Venezuela, México, Uzbekistán, Rusia. La preparación de nosotros fue aquí. Hicimos mucho con poco. Solo tuvimos el campeonato clasificatorio donde tuvimos cuatro peleas, en el cual me coroné campeón; y ese fue el mayor fogueo con el que llegué a los Olímpicos. Otro factor es que estaba bastante cansado. Yo hablaba con el profe de que ya me sentía mermado, ya no sentía la misma fuerza con la que empecé en la primera pelea. Además, el contrincante llevaba dos peleas menos. Creo que eso lo favoreció bastante. ¿Cómo vivió la experiencia de esos Juegos Olímpicos? ¿Hay una mayor presión para los deportistas en ese certamen? Sí. Hay una presión bastante grande, una responsabilidad. Hay que saber manejar eso, es lo más importante para poder hacer las cosas bien. ¿Por qué Abelardo Parra, quien fue su entrenador, no lo acompañó a los Juegos Olímpicos? Esto es por etapas. Primero, estamos con el entrenador municipal; luego, pasamos a manos del entrenador departamental, que es Abelardo; y, después, pasamos al entrenador nacional, que selecciona a los deportistas de alto rendimiento. En este caso fue Rafael Iznaga. ¿Cómo cambió su vida al ganar una medalla de plata en los Juegos Olímpicos? Mucho, ya que los medios y todo el mundo me apetece, todo el mundo me conoce, después de que nadie sabía quién era yo. La verdad, me ha cambiado mucho la vida.

¿Tiene miedo de que en algún tiempo muchos olviden que fue usted quien logró esta medalla para el deporte y para el boxeo colombiano? Muy poco, Dios da y Dios quita. Yuberjen, muchas personas salieron a reclamar como propia su medalla. ¿A quién verdaderamente le agradece el apoyo que lo llevó a ser medallista? Primero, a Dios; a mis familiares y a cada uno de mis entrenadores porque ellos también hicieron parte de eso, estuvieron apoyándome. ¿Será que lo ocurrido con Yuberjen Martínez en Río ayudará a impulsar el talento urabaense? Sí. Pienso que es un aporte que doy para que la gente no vea la mala imagen de Urabá como muchos lo piensan, sino una hermosa como lo es esta región. En estos momentos, usted es el boxeador más importante de la historia olímpica de Colombia, ¿qué se siente cargar con ese peso en sus hombros? Es algo maravilloso. Me he convertido en un ídolo. He hecho historia y eso me llena de emoción. Aprovechó muchas de sus salidas en los medios para pedir que se mirara mucho más a Urabá. ¿Cuáles son las principales necesidades que, según usted, tienen los deportistas de la región? Escenarios. La región carece mucho de escenarios y de implementación porque aquí hay mucho material humano que nos esmeramos bastante por salir adelante. Esta es una población que muchos no conocen y que otros conocen solo por la violencia, y no es así. ¿Ha pensado en dar el paso al boxeo profesional? Todavía no. Pienso seguir en el amateur porque quedé ‘picao’ y he pensado ir a Tokio 2020 por esa medalla dorada. Entonces, ¿a trabajar estos cuatro años por lograr ganar la medalla dorada? Por supuesto que sí. ¿Qué sintió al estar al lado de deportistas como Mariana Pajón, Óscar Figueroa o Caterine Ibargüen? Es un orgullo saber que son colombianos. Al igual que yo, son guerreros y luchan a diario para cumplir sus sueños. Me sentí muy honrado por estar al lado de ellos. ¿Quién es el deportista a quien más admira? Admiro mucho a Caterine y al profesor Antonio Mendoza. ¿Por qué quedarse en Urabá luego de convertirse en un personaje tan importante en el país? Es mi región. La amo. ¿Pero no cree que en otras ciudades tendría más oportunidades? Sí. Pero esta es mi región, aquí nací y aquí moriré. Los Olímpicos le dieron la posibilidad de conocer muchos lugares, ¿qué fue lo que más le gustó? Podría decir que conocer otras costumbres, otros dialectos. Eso siempre me ha llamado la atención.

Facultad de Comunicaciones Universidad de Antioquia


18 Crónica

De usuario a ‘pirata’: una jornada Tomar una mototaxi, luego una buseta, caminar, ‘piratear’. Así es el transporte en el Eje Bananero de Urabá visto desde un viaje cotidiano de un estudiante a la Universidad.

en el transporte de Urabá

Sergio Gutiérrez Pacheco lides Muñoz, esta administración tiene previsto insistir en esa obra; pero, por ahora, es apenas una iniciativa. Estudiante de Comunicación Social – Periodismo Intenté pagar los $1.000 de la carrera con un billete de sergio.gutierrezp@udea.edu.co Fotografía: Sergio

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ran las 7:27 de la mañana cuando salía, casco en mano, desde una casa ubicada en la zona céntrica de Turbo. La intención era realizar el recorrido que acostumbra cualquier persona que deba viajar de un municipio a otro de Urabá en un día normal de estudio o trabajo. A esa hora, los locales comerciales empezaban a abrir y las personas se movilizaban para sus actividades diarias. Portar el casco en un viaje, sin tener moto, tiene dos explicaciones: la primera, que voy a abordar una mototaxi, el medio de transporte más utilizado en el área urbana del municipio de Turbo para el transporte de pasajeros. Y la segunda, que mi viaje de regreso pienso hacerlo como es común entre muchos de los estudiantes de la Universidad de Antioquia que residen en un municipio distinto a donde estudian: ‘piratean’, echan dedo o en auto-stop, como dicen los mochileros. Muchas veces, quienes más fácil acceden a llevar gratis a alguien son los motociclistas. En ese caso, llevar casco propio resulta indispensable. Los mototaxistas abundan, casi a cualquier hora del día, en las calles de la zona céntrica y de los barrios de Turbo; pero a esta hora, extrañamente, no había muchos. Es la forma de transporte más frecuente porque, aunque el municipio posee servicio de taxi, los costos son muy diferentes. El precio por servicio en una mototaxi durante el día es de $1.000 por recorrido, mientras que una carrera en un taxi convencional cuesta $5.000. Esto es suficiente para que casi nadie se detenga a pensar que el servicio de mototaxismo es ilegal, ya que no tiene la reglamentación exigida para el servicio público. En la administración anterior, el alcalde William Palacio –quien fue capturado cuando estaba en el cargo y continúa preso–, pretendía crear un registro municipal de transporte para estos vehículos. El Decreto 488 de 2013 estableció que los propietarios de las motos tendrían una calcomanía que los identificara como mototaxistas; hoy, nadie la porta. En definitiva, tomé una mototaxi, me puse el casco y me dirigí a La Oriyana, una estación de servicio en una de las vías principales del municipio. Frente a este lugar se parquean las busetas de servicio público que salen hacia Apartadó. Voy hasta allí porque, si bien los colectivos intermunicipales tienen sitios de acopio, las busetas solo tienen un parqueadero cerca de la Plaza de Mercado, en un área no muy segura. Esto ocurre porque Turbo no dispone de una terminal de transporte, a pesar de que el proyecto para construirla está contemplado desde hace dos periodos de gobierno. Según me dijo el secretario de Gobierno, Emé-

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$10.000, pero el mototaxista no tenía dinero para devolverme, así que tuve que cruzar la calle para cambiar el billete en la estación de servicio. Después, por recomendación de algunos compañeros de la Universidad, aparté $3.000 “menudos” para pedir rebaja en la buseta, como acostumbran muchos usuarios. El recorrido de unos 30 kilómetros cuesta normalmente $4.300 en buseta y $5.600 en taxi colectivo. Un precio elevado si se compara con los $3.500 que cuesta un pasaje para el trayecto entre Medellín y Guarne, de 32.8 km de distancia, con una topografía más compleja (más subidas y más gasto de combustible) y un peaje en la vía. Pero lo cierto es que pedí la rebaja y el ayudante del bus aceptó sin ningún problema. La buseta tardó unos tres minutos en partir mientras el ayudante intentaba meter, literalmente, empujados a los últimos pasajeros para salir pronto. Así empezó el recorrido, pero la buseta se detenía cada tanto para recoger más usuarios. Dentro del vehículo, no había un timbre para anunciar la parada ni una tabla de precios visible, como lo estipula la reglamentación. Sin otra opción, cuando un pasajero se acercaba a su destino se escuchaba el grito de “¡Paradaaaaa!”. A los 17 minutos de haber partido, ya habíamos pasado el corregimiento de El Tres y comenzaban a aparecer desvíos y tramos destapados en la vía debido a las obras civiles de ampliación y mejoramiento, como parte del proyecto de las “Autopistas de la Prosperidad”. Sin embargo, algunos puntos donde se iniciaron los trabajos hace varios meses, hoy se encuentran paralizados. Eran las 7:58 a.m. cuando llegamos al corregimiento de Currulao, a unos 17 kilómetros de Turbo. Hasta ahí no habían sido muchas las paradas e íbamos unos 10 o 12 usuarios en el vehículo. El sol ya empezaba a calentar con más fuerza. Hasta ese punto del recorrido, a diferencia de otros que había realizado por esa misma esta vía, no aparecieron puestos de control de la Policía y menos de la dirección de Tránsito y Transporte. Y eso que desde esta dependencia, en la respuesta a un derecho de petición, me explicaron que desde el inicio de 2016 y hasta el pasado 10 de octubre, habían realizado 11.272 comparendos y 7.765 inmovilizaciones solo en el tramo entre Turbo y Chigorodó. Además, hasta esa misma fecha, la Policía contabilizó 114 accidentes que dejaron 91 heridos y 19 personas muertas. El viaje continuó y, a pesar de que el Código de Tránsito en el artículo 81 estipula que “los vehículos deberán transitar siempre con todas sus puertas debidamente cerradas”, la buseta nunca las cerró. Algo que se asume como normal en la región. Eran las 8:23 y ya llegábamos al Sena de Apartadó, cerca de la entrada a ese municipio. Tan solo seis minutos después ya estábamos en la salida hacia Chigorodó. Digo “tan solo” porque, de acuerdo con los usuarios, ese tramo de

1,5 kilómetros para atravesar a Apartadó es uno de los más lentos del trayecto: se suele recorrer entre 15 y 20 minutos. En una entrevista que le había hecho hacía unos días a Fredwin Muñoz, coordinador de agentes de tránsito de ese municipio, me decía que la congestión se debía a falencias en la infraestructura y que el municipio había crecido mucho en los últimos años. Esto ha hecho que el puente sobre el río Apartadó, con un carril en cada dirección, se haya quedado pequeño. Además, tanto Fredwin como Luis Enrique Carvajal, director Técnico de Seguridad Vial del municipio, coinciden en que los agentes de tránsito son pocos ante el crecimiento del parque automotor. Actualmente, Apartadó tiene 18 efectivos que se dividen en dos turnos, lo cual significa que, en un día normal, solo entre seis y nueve funcionarios son los que ejercen el control del tránsito en el municipio más poblado de Urabá. Moto, buseta, caminar o ‘piratear’: transporte ‘multimodal’ El recorrido termina en SuperMaz, un supermercado ubicado en la salida de Apartadó hacia Carepa. En el caso de los estudiantes de la U. de A., es allí donde pueden abordar una buseta para recorrer el kilómetro que separa ese sitio de la Ciudadela Universitaria. Aunque no es un recorrido extenso, aquellos que caminan este tramo, deben hacerlo casi sobre la vía. No hay senderos peatonales y, en ocasiones, es imposible no invadir el carril de los automóviles arriesgándose a sufrir un accidente. Yo, en esta ocasión, decidí pagar los $1.000 que me cobraron por llevarme esas poco más de cuatro cuadras. Luego de terminar el día de clases, decidí, entonces, emprender mi viaje ‘pirata’. No tiene nada que ver con el transporte ‘pirata’ de municipios como Turbo y Apartadó: vehículos particulares que no están reglamentados como de servicio público, pero que transportan pasajeros en horas de la noche, cuando algunas de las empresas formales dejan de prestar el servicio. Sobre esto, Luis Enrique Carvajal, el director Técnico de Seguridad Vial de Apartadó, me había dicho que “de alguna manera se les tolera ese servicio porque es para beneficiar a la comunidad que se queda sin transporte”. Pero mi viaje ‘pirata’, entonces, no era otro asunto que el popular auto-stop. Una práctica frecuente entre los estudiantes de la región para movilizarse entre municipios sin tener que pagar. Fue solo llegar a la carretera a la salida de la Universidad para que otra estudiante que salía en moto, al verme con el casco en la mano, me preguntara hacia dónde iba. Aceptó llevarme hasta la zona del Sena para, desde allí, hacer mi recorrido de regreso a Turbo más fácilmente. Es en ese lugar desde donde parten más vehículos y, según los estudiantes que llevan tiempo ‘pirateando’, es más factible que se detengan. Hasta ese momento, ya me había ahorrado los $1.000 pesos que me habría costado ese último desplazamiento desde la Ciudadela Universitaria. Ahora estaba parado haciendo señas con la mano para ver quién se decidía a llevarme. Cinco minutos después, se detuvo una joven de unos 27 años en una motocicleta azul. Me dijo que solo iba hasta El Tres. Acepté porque luego encontraría la manera de terminar el recorrido. El viaje fue cómodo: no hubo paradas ni empujones de los ayudantes. Y lo más importante para mí: no sufrí el calor que se siente en las busetas, a pesar de que eran las 4:00 de la tarde y el sol brillaba con fuerza. Luego de llegar a El Tres, la primera moto a la que le hice señas se detuvo. Era una Yamaha XTZ 250 que recorrió, en 5 minutos (en varios tramos se desplazaba hasta a 103 km/h) lo que en buseta se hubiera demorado 15. Así llegué hasta Turbo y, aunque no supe muy bien con quién me montaba, puedo asegurar que fue más cómodo y más económico que en cualquier transporte formal de los que abordé. Si empezamos por el precio, la diferencia se siente: $5.000 de ida (eso pidiendo rebaja en el bus porque en la mototaxi es imposible) contra el viaje gratis de regreso. Si seguimos con el tiempo de desplazamiento, la diferencia fue de apenas cinco minutos más en el ‘modo pirata’ frente al de ‘modo usuario de buseta’. El viaje de ida se tomó 45 minutos y el de regreso, 50. Y si evaluamos la comodidad, tiene cada uno su punto a favor: en moto, el riesgo es la lluvia y la posibilidad de un accidente grave, mientras que en una buseta, a veces con sobrecupo, el calor es insoportable. No es fácil estar encerrado en un automóvil en una zona donde la humedad relativa ronda el 75% y la temperatura fácilmente supera los 36°C. Este es, en conclusión, el panorama del transporte que, día a día, toman miles de personas para desplazarse entre los municipios de Urabá.


Educación

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Las app’s

de los estudiantes de Carepa para mejorar la vida en su pueblo Con varios software especializados y aplicaciones para la accesibilidad digital, grupos de jóvenes de Carepa tratan de optimizar algunos procesos en el municipio y mitigar necesidades académicas y recreativas. Edwuin Solar Escalante Estudiante de Comunicación Social Periodismo edwuinsolar35@outlook.com Fotografía: Cortesía

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que a su hijo también le gusten las matemáticas, ─cuenta doña Cecilia mientras contempla la foto en sus manos. Enseguida, el celular de Carlos interrumpe el momento, lo saca de su bolsillo y exclama: ─¡Ah!, el gimnasio.

arlos Felipe Tapia, estudiante del Instituto Uniban de Apartadó, asumió con tres de sus compañeros el desafío de diseñar la aplicación para dispositivos móviles Matemáticas para mi gente Como cada martes y jueves, que, mediante juegos y concursos, busca potendrá 20 minutos para alistarse tencializar las competencias matemáticas de y recorrer en su bicicleta las siete la comunidad estudiantil y solucionar procalles que lo separan del gimnasio blemas aritméticos. que frecuenta. Pero, como buen La App está alojada en un metaportal al estratega, hace cambios en la marque los usuarios acceden luego de crear una cha. Decide posponerlo para atencontraseña. De esa forma pueden retomar su der lo que él llama sus “negocios”. uso de acuerdo con sus avances. Está basada ─¡Ah!, sí. Él sabe bien que, en una serie de juegos como rompecabezas aunque tenga 15 años, debe ser y sudokus, que implican que el usuario apliresponsable con sus cosas desde que fórmulas lógicas y operaciones básicas. ahora ─asiente su madre mientras La complejidad incrementa por cada nivel. recoge el pocillo de la mesa y caAsí, el propósito de la aplicación es facilitar a mina hacia la cocina. los estudiantes el aprendizaje del universo de los números. Sus creadores esperan que, tan Enseguida, Carlos descarta el pronto se concrete la venta oficial del producrecordatorio en su teléfono, toma to, el comprador se encargue de ponerlo a sus lentes y aprovecha para conEquipo de trabajo de Matemáticas para mi gente. De izquierda a derecha: Juan Camilo Giraldo (Docente), disposición de los usuarios en Play Store o en vertir la conversación en una espeCarlos José Trujillo, Renato Rodriguez, Carlos Felipe Tapia y Juan José Eguis. otras plataformas de distribución. cie de rueda de negocios. El proyecto tiene la asesoría de ges─¿Usted ya ha ‘cacharreado’ tores de la Gobernación de Antioquia la aplicación? Venga le muestro… (profesionales en sistemas, matemáticas, lantando labores de capacitación digital a adultos mayores e Abre Matemáticas para mi gente, obra arte e ingeniería) y es parte de la estrategia Industrias integrantes de comités y asociaciones locales”. de sus propias manos, muestra tangible de esa pasión por las Creativas del programa Antioquia Territorio Inteligente: Uno de estos semilleros avanza en el desarrollo de una matemáticas que tanto disfruta y que comparte con Renato, Ecosistemas de Innovación. Se trata de una iniciativa de aplicación que permita dinamizar los ciclos de asignación de Juan José y Carlos, sus colegas de proyecto y compañeros ciencia y tecnología que se desarrolla en 90 municipios turnos en el municipio para el programa Más Familias en Acde colegio. Entre la charla, cita algunos casos de éxito para de las nueve regiones del departamento. Fue puesta en ción, de la Secretaría de Salud y Protección Social. La idea es posicionar su producto. Y describe, con particular propiemarcha en marzo por la Secretaría de Educación de Anque el software les notifique, vía celular, los horarios de atendad, a sus amigos y familiares, cómo le ha ido contagiando tioquia en alianza con UNE. ción correspondientes a los usuarios registrados en la lista de también el gusto por las matemáticas y el emprendimiento. “Estas son cosas que le cambian la vida a uno. A mí, espera del sistema. El objetivo es mitigar las filas en la Alcaldía ─…Entonces, en medio de la multitud, el secretario de me enorgullece cuando veo que algún compañero del colemunicipal y evitar el desplazamiento de adultos mayores y perEducación se nos acercó, nos preguntó que cómo íbamos gio o de otra institución aprende algo con Matemáticas para sonas con discapacidades motrices hacia dichas instalaciones. y, con la mano, nos hacía señas como de que le mostrárami gente. Mis papás, incluso, me apoyan mucho porque samos la aplicación. Y yo, que soy dizque tan ‘hablón’, ´amá, ben que en el Semillero también hay un modelo de negocio Genio y figura de las matemáticas ¡estaba con una pena!, que como que me demoré mucho en y que me puedo beneficiar mucho”, expresa Carlos Trujillo. ─¡´Amá, ya llegué! ─avisa emocionado Carlos Felipe contestar ─confiesa sonriente. Por su parte, Rafael Julio, integrante del Club Digital mientras acomoda a su visita en el sofá de la sala. ─Pero, ¿y pena de qué, mijo? ─exclama doña Cecilia. Hecho, de la Institución Educativa José María Muñoz, en Un par de comentarios rompehielos, después aparece ─¡Ah!, como es una persona tan importante, pues... Carepa, dice que se trata de una oportunidad importante doña Cecilia con un tintico mañanero, justo en su punto. No, pero ahí mismo Renato intervino, lo saludó, le comenporque “nos permiten a los jóvenes direccionar nuestros ─¿Cuántas de azúcar? ─pregunta Carlos con su atenta tó de dónde veníamos y eso. Y ya luego que entramos como proyectos de vida mientras aprendemos y aportamos a la matemática. en confianza, ahí sí me animé a hablar. Y le enseñamos el solución de algún problema del municipio”. Pero antes de cualquier respuesta, su mamá saca del manejo y los beneficios de la aplicación. Juan José Largo, coordinador de la estrategia Indusbolsillo del delantal un pequeño recipiente con azúcar, lo Ese encuentro fue en el Innovalab. Carlos asegura que trias Creativas, señala que “a nivel general, en todas las pone sobre la mesa y saluda con su sonrisa anfitriona. si bien no concretaron algún negocio: subregiones ha habido una muy buena respuesta al progra─¿Sí ve? Todo fríamente calculado ─comenta él. ─Sí hubo mucha gente interesada en el producto. Ojalá ma” y que los semilleros de Urabá participaron en octubre nos vaya bien con eso. pasado en ruedas de negocios dispuestas en Innovalab, un Medio tinto más tarde, ya en confianza, doña Cecilia evento científico que se desarrolla periódicamente en Metoma de una estantería un retrato familiar antiguo y coApenas terminaba su frase, cuando recibió una llamada. dellín. El programa tiene el objetivo de conectar 1.858 semienza a describir, con orgullo, las habilidades que su hijo Era su profesor de Semillero Digital. Carlos levanta su índice des educativas en el departamento. mostraba para los números desde la primaria. Recuerda para anunciar su retiro mientras atiende. De inmediato, doña Carolina Hernández, gestora en el área de psicología de esos inolvidables talleres y exámenes encabezados con 5.0 Cecilia se levanta de la mecedora y trata de relevar a su hijo en los clubes digitales en Carepa, señala que “pese a que en el y felicitaciones. Él, modesto, solo asiente con la cabeza y la conversación. En tanto lo observaba al teléfono, exclama: municipio no hay ciudadela educativa, es evidente que los sonríe de tanto en tanto. ─Vea, es que hasta pinta de científico tiene mi hijo, jóvenes, incluso los de las veredas como Piedras Blancas y ─Una vez llegó todo emocionadito del colegio porque ¿no? Es que es la misma estampa del papá. Genio y figura… El Silencio, se interesan por asuntos de ciencia y tecnología. el profesor lo invitó a participar en el Semillero de MatemáSi acaso un minuto después, Carlos regresa a la sala con Prueba de ello es que ya han conformado 22 clubes digitaticas. Le contamos a Luis cuando llegó del trabajo y esa fue, la vista dilatada y una sonrisa reluciente: les activos en el municipio, de los cuales cinco están ademejor dicho, la noticia del día. A él, siempre le ha gustado ─¡Uy, amá!, ¡qué dicha! Como que salió cliente.

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20 Economía

“Dile que no estoy, que pase mañana” Los créditos inmediatos con la modalidad del “gota a gota” son un esquema ilegal, que presta dinero a altos intereses y “ahorca” a miles de personas en todo el país.

Aura María Estrada Galeano Estudiante de Comunicación Social – Periodismo aura.estrada@udea.edu.co Fotografías: Frank David Zúñiga

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s domingo y los negocios empiezan a abrir sus puertas con la ilusión de que sea el mejor día para sus ventas. Son las 7:00 de la mañana en Necoclí y el movimiento de mototaxis y busetas se empieza a sentir. De una moto, se baja el parrillero con su sombrero vueltiao y el poncho atravesado en su cuello. Otros viajan en UAZ: el capacete del carro parece un florero con los pasajeros que no alcanzaron un puesto dentro del campero. ¡Pero de que llegan, llegan! Las cantinas ambientan el sector y con el vallenato ¡Ay, como la mamá de uno no hay!, que suena a todo volumen, contagian de energía las calles del pueblo. En la avenida principal, atento al flujo vehicular, espera Mario* para cruzar la calle. Apoya su brazo en el exhibidor de icopor donde abundan estilos y colores de gafas para niños y adultos. Dando los buenos días y con un “bien, manito” llega a su negocio, descarga sus productos y se agacha para abrir los candados y subir la persiana. El polvo se asoma y, como de costumbre, El Mono, su gato, lo recibe con un ¡miau! y con un meneo de cola. Mario empieza a sacar sus vitrinas. Es la mercancía que vende hace cerca de ocho años. Relojes, joyería de fantasía, películas, música y un teléfono para llamadas a celular. Con un

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dulceabrigo rojo, este comerciante de 40 años de edad, estatura baja, pero con un perrenque grande, comienza a sacudir sus accesorios. Con un atomizador, esparce agua bendita para que entren las buenas energías y atraiga a la clientela. Sus agüeros parecen tener efecto. A medida que corre el minutero del reloj, los clientes llegan, unos a preguntar por la película de Rambo y otros, por las rancheras de Vicente Fernández. Está la turista que observa las gafas y él, muy atento, le ofrece el espejo mientras otra clienta, Teresita, realiza una llamada y, luego, paga $1.000. Las ventas fueron exitosas, $20.000 más se suman al cajón del dinero. Al lado del negocio, hay una panadería que Mario frecuenta todas las mañanas. Pide un perico y una empanada como mediamañana y, mientras tanto, deja a uno de sus hijos al cuidado de su negocio. Sentado allí, un poco distraído, saca de su bolsillo varias tarjetas de empresas de préstamos, unas de color amarillo; otras, verdes, y otras, rosadas. Sirven para hacer seguimiento a los pagos, todos con un interés del 20%. Hace cuatro años empezó utilizar ese tipo de créditos. Pasados unos minutos, llegan dos hombres jóvenes, altos y robustos. Portan camisetas azules marcadas con el logo de la empresa para la cual trabajan. Sin quitarse el casco, cruzan miradas con Mario. Él les entrega una de las tarjetas con los $40.000 del día. Su préstamo fue por $1 millón, a un plazo de 30 días. Los hombres reciben el dinero y se marchan. El ánimo de Mario no es el mejor: los “gota a gota” le han quitado la tranquilidad y, también, se han llevado la rentabilidad de su almacén. Y es que según Arlem Miguel Bolaño,


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coordinador del Semillero de Emprendimiento de Necoclí, en ese círculo vicioso que generan los créditos que superan las tasas de usura, han caído miles de personas que van desde amas de casa hasta funcionarios de instituciones del Estado. Pero la visita de aquellos dos muchachos que Mario recibe en la mañana no sería la única de ese día. En la tarde, llega una señora de pelo castaño quien, con algo de elegancia, le dice: “Don Mario, ¿me tiene lo mío hoy?”. Él le pide un momento para ir en busca de la tarjeta, se la entrega; ella marca el día, recibe su dinero y se va dejando el lugar perfumado con su loción. Así, poco a poco, fueron llegando otros cobradores. Las ventas estaban quietas y aún había algunas ‘culebras’ por pagar, así que Mario decide hacer un recorrido con sus productos por las playas, esperando encontrarse muchos turistas. Toma su exhibidor de gafas, se cuelga unas cadenas en el brazo izquierdo y pone varios relojes en los dedos de la misma mano. A cargo del negocio ha dejado a su hijo, lo llama y le dice: “Mijo, la situación se me está volviendo dura. Ya las ventas no me alcanzan para cumplir con los ‘gota a gota’. Te voy a dejar en el cajón los $20.000 de este muchacho y en la agenda está la tarjeta amarilla. Voy a darme un ‘vueltón’ por El Pescador a ver qué se vende por allá. Y al que venga a cobrar le dices que yo no estoy, que no hay plata, que la cosa está muy dura. La verdad, estoy alcanzado. Si algo, que me encuentro viajando”. Mario se marcha y en la esquina comienza a decir en voz alta: “¡Lleve las gafas baraticas. Los relojes acuáticos. Las cadenas inoxidables! ¡Aproveche, aproveche!”. Un fenómeno que parece expandirse En las calles de Necoclí, la cultura de los préstamos informales parece tomar cada vez más fuerza. Muchos son los comerciantes, propietarios de restaurantes, panaderías, tiendas de abarrotes, legumbrerías, minuteros, mototaxistas y vendedores ambulantes que acuden a los “gota a gota” para que los saquen de apuros. Muchos de ellos lo hacen convencidos de que es la única alternativa para surtir sus negocios. Por eso es que, a diario, los “inversionistas” se ven en la plaza de mercado del pueblo, puesto por puesto. “Más son las tarjetas que tienen los dueños de estos locales que las cuentas o créditos que pueden adquirir en un banco”, expresa Luz Dary Mejía, mientras despacha unas legumbres en su negocio. Esta modalidad de préstamos no es nueva, opina Rubén*, un prestamista dedicado al “gota a gota” desde hace cinco años. “La letra de cambio aquí vale más que la palabra. Yo tengo esta alternativa, no como negocio, sino como un rebusque. Las personas necesitan préstamos de inmediato. Hay unos de $2 millones o de $1 millón, pero la mayoría son de $500.000. Los intereses van del 10 al 12%. Pero la gente muchas veces se alcanza y no cumple. Esa platica se va perdiendo”.

Pero en realidad, detrás de estas deudas, cuando alguien no puede pagar, suelen venir amenazas e intimidaciones. “Si una persona no pagan y es un empleado o es ‘buena plata’, se le hace un embargo. Si es ‘poca plata’, se mira que da por las deudas, a las buenas o a las malas”, dice otro prestamista. De regreso al negocio de Mario, Felipe, su hijo, atiende la cacharrería. Conoce los movimientos del local. Una clienta se acerca y pregunta por música de Julio Jaramillo. Después, llega un joven de contextura delgada, quien lleva una gorra en su cabeza: se sienta y espera. Luego, cuando se desocupa, Felipe le entrega la tarjeta con los $20.000 de la cuota, el cobrador la marca. Con él, terminan los cobros, al menos por hoy.

En ese círculo vicioso que generan los créditos que superan las tasas de usura, han caído desde amas de casa hasta funcionarios de instituciones del Estado.

¿Hay alternativas? Entidades financieras como Bancamía o la Banca de las Oportunidades han implementado programas enfocados en combatir los préstamos informales. Ofrecen microcréditos por montos similares a los que entregan los “gota a gota”, con facilidades de pago y con intereses mucho más bajos. Con esos programas, el sector financiero tiene el propósito de arrebatarle ese espacio, no solo a los prestamistas, sino a grandes organizaciones delincuenciales que, en muchas zonas del país, están detrás de los créditos inmediatos que superan los intereses que permite la ley. También, a quienes en muchas oportunidades acuden a las amenazas y a la violencia para cobrar las deudas de quienes se quedan sin alternativas para pagar. Sin embargo, los esfuerzos todavía se quedan cortos, a pesar de que en 2015 el Gobierno Nacional expidió un decreto para facilitar que los bancos ofrezcan préstamos de bajo costo a las personas de menores ingresos. Y es que, de acuerdo con el Estudio de Demanda de Inclusión Financiera en Colombia, presentado a finales de 2015 por la Superintendencia Financiera y la Banca de las Oportunidades, el 6% de los colombianos y el 9% de los microempresarios acuden a la modalidad del “gota a gota”. Mario ha pensado por qué no ha acudido a otras opciones para salir de sus deudas. Quizás ha sido por el miedo a los requisitos, a conseguir un fiador, a no tener una propiedad que soporte el crédito o a ser reportado a las centrales de riesgo. Tomó el camino que creyó más fácil. Un camino donde tuvo que prestar para pagar y pagar para prestar. *Nombres cambiados para proteger la identidad de las fuentes.

La plaza de mercado de Necoclí es un lugar que frecuentan los cobradores de los “gota a gota”. Allí reciben los pagos de los comerciantes que acceden a sus créditos.

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22 Perfil

, a b o d r ó C e t Vicen un “dinosaurio” informativo de Urabá Locutor empírico, periodista, comunicador. Vicente Córdoba es la voz de las noticias en la región. Historia de una vida frente a los micrófonos. Liseth Zúñiga Batista Estudiante de Comunicación Social - Periodismo liseth2193@gmail.com / @LisethAndrea21 Fotografías: Liseth

…Doce del día dieciséis minutos. Ya volvemos con más en Radio Noticias del Litoral…”. En la buseta, todos escuchaban la voz potente y resonante del pasajero, quien sostenía un celular en su mano derecha y un computador portátil sobre las piernas. Sin duda, era Vicente Bladimir Córdoba Mena, locutor y periodista de Radio Litoral, en el municipio de Turbo. Su pasión por narrar los deportes, las canciones y una que otra cuña radial han sido sus motivaciones. Lo descubrió en 1973, a los 11 años. Estaba de vacaciones donde su mamá, en Turbo, y en la escuela San Martín vio cómo los locutores de la época, Gil Antonio Pacheco Vargas y Juan Bautista Ortiz, narraban un partido de baloncesto en la emisora Ondas del Darién. Al año siguiente, regresó a Quibdó, la ciudad donde nació y donde vivía con su papá, un funcionario de la Procuraduría. Pero por las venas ya le corría ese ímpetu por las comunicaciones: “Empecé a escuchar las noticias en las emisoras Brisas del Citará y Ecos del Atrato. La radio era mi compañía, todo el tiempo ensayaba y hacía locución en el colegio. Me volví un locutor empírico, tuve la oportunidad de incursionar en la radio desde que estaba en octavo de bachillerato, hasta la fecha”, cuenta Vicente. Ecos del Atrato tenía un espacio dominical para niños llamado Mundo Infantil. “Yo fui un día a decirle al cura, que era el dueño de la emisora, que me gustaba la locución y, atrevidamente, le dije que yo era mejor que muchos de los que tenía ahí. Y el padre me dijo: ‘¡Sí! Tráigame un casete para escucharlo’. Se hizo el concurso para escoger locutor; quedé como locutor del espacio dominical junto a Carlos Arturo Buenaños Palacios. Sin embargo, a mi compañero lo dejaron en ese horario y a mí me ubicaron de lunes a viernes a las 5:00 de la tarde, horario donde cambié el tiempo de recreo por idas a la biblioteca para prepararme, y una hora de clases todas las tardes, porque salía a las seis, pero yo me iba más temprano para la emisora”. Todero Durante dos años combinó las clases de Fundición y Mecánica, que recibía en su colegio, con la emisión de los ‘tips’ de Guinness World Records y la programación musical en la emisora: “No me pagaban. Me gustaba y siempre me emocionaba cada vez que en la calle decían: ‘¡Te escuché!, ¡qué bien!’. Ese era mi pago. También me gustaba la narración deportiva; pero ahí no tenía espacio. Fue cuando decidí ir a Brisas del Citará, la emisora de la competencia, donde me permitieron ir al estadio y hacer camerinos en las trasmisiones. Así empecé con todo el cuento de la narración que me encanta”, puntualiza.

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Terminó el bachillerato. Vicente siguió motivado con la locución y las comunicaciones. Decidió volver a Turbo donde había dos emisoras: Radio Prosperidad y Ondas del Darién. Se presentó y dejó sus datos en Radio Prosperidad; pero fue en Ondas del Darién donde lo contrataron en 1979. Le pagaban el mínimo de la época, alrededor de $3.450 mensuales más un adicional de $600 por dominicales y festivos. La emisora le permitió comprar espacios y decidió hacer dos programas: uno de vallenatos y otro de deportes. “Así tuve la oportunidad de quintuplicar mi sueldo”. Combinar periodismo y comunicación El tiempo cambió y llegó la inconformidad, vendieron la emisora y los nuevos dueños no permitían la compra de espacios por los locutores. Las condiciones laborales se volvieron desfavorables. Dejó ese empleo e incursionó en las comunicaciones. En 1987, empezó como secretario auxiliar de la Secretaría de Deportes de Turbo, hasta 1990, cuando fue nombrado administrador de la Unidad Deportiva. Desde ambos cargos, ejercía como comunicador. Al mismo tiempo, en Ondas del Darién empezó un noticiero y el nuevo director, William Martínez, lo llamó: “Era la oportunidad que siempre había esperado –recuerda Vicente–. En las mañanas, mientras estaba en la Unidad, organizaba las noticias, iba al mediodía, las presentaba y, como no tenía jefe, por las tardes iba a entrevistar funcionarios. Grababa, entonces, con una grabadora de casete y, entre la noche y la mañana, descargaba y hacía las noticias”. “En Urabá y el Caribe, Todelar es noticia con Vicente Bladimir Córdoba”, recuerda con su voz potente. Todos los mediodías empezaba el noticiero con ese cabezote. “Así pasé todo el tiempo: entre noticiero, trasmisiones deportivas, entrevistas y jefe de prensa en todos los eventos deportivos del municipio”. Hoy cree que esa trayectoria le ha permitido pulirse en el periodismo y en su gusto por redactar, porque también enviaba a medios nacionales los reportes de todas las actividades deportivas que se realizaban en el municipio. En 1995, asumió la jefatura de Comunicaciones de la Alcaldía. Combinaba las dos labores; pero su noticiero ya no era en Ondas del Darién, sino en Turbo Estéreo. No hacía reportería y convocó a otros locutores para llenar el espacio de dos horas. Como estrategia de comunicaciones, abrió un espacio en las noticias donde la comunidad se quejaba de la administración y él contactaba al funcionario encargado para que atendiera las inquietudes de las personas en el noticiero. “Es importante que la gente sepa de la voz de quien sabe del tema, del experto y no del alcalde solamente. Hoy en día, hay comunicadores del alcalde y no de las Alcal-

días; tienen el complejo de Adán: todo es histórico. Estando en la Alcaldía, me topé con muchos colegas periodistas que creen que por serlo se eximen de la ley, no quieren hacer filas, cumplir con los paz y salvos, en fin. Somos periodistas, sí, pero seguimos siendo personas normales, comunes y corrientes”, dice Vicente. Las amenazas, la autocensura y la mordaza económica Después de salir de la oficina de Comunicaciones en 1998, continuó de lleno con las noticias; pero en 1999 tuvo que irse de Turbo: “Me amenazaron. Cuando hacía el noticiero en Turbo Estéreo criticaba al alcalde de turno. Recibí una llamada, pero no presté atención. Después, a los 15 días, me encontré con un amigo que me dijo: ‘Vicen, lo de la llamada es cierto, ¡ponte pilas con eso!’. Me tocó irme. Gracias a los contactos que uno hace en el medio, me fui para Los Córdobas a crear empresa. Pero me di cuenta que no nací para eso porque me fue peor que a perro en misa. Monté una emisora y, a pesar de que era el único locutor, no era rentable. Competía con un megáfono que tenía el enemigo político de mi amigo. La competencia se iba para allá y no pautaba en la emisora mía”, cuenta Vicente. La emisora no le daba lo suficiente para vivir. Recuerda que tuvo que vender minutos con un teléfono de EDA. “Lo paradójico del caso es que, siendo obligado a salir del municipio por los que denominé ‘sapos del alcalde’, podía viajar cada 15 días para ver a mi familia, sin ningún percance; aprovechaba lo barata que era la comida y les llevaba mercado. También pude resolver mi situación y así regresar a Turbo con tranquilidad”, explica Vicente. En el 2000, volvió a tener un noticiero en Urabá. Esta vez en Caribe Estéreo. Hoy, sobre esa época de amenazas, dice que lo más grave no es que un periodista tenga que abandonar la región por la presión de un grupo armado, asegura que no han dejado de existir y que “con ellos se ha aprendido a cohabitar, a pesar de los diferentes actos de violencia”. Lo más grave, dice, es que “se vea limitado nuestro trabajo por la simple razón de no caerle bien a un político o empresario. Esa mordaza perjudica al periodismo como profesión”. Tráfico de noticias, la guerra del centavo En Urabá, la situación de los comunicadores y periodistas en ejercicio no ha sido fácil. Además de las presiones de grupos armados o de algunos sectores de la política, también han enfrentado una precaria situación económica. “El comerciante ha creído que pautar en las emisoras o medios es hacer un favor. ¡Por Dios! Hemos llegado al colmo de tener que salir a ‘llorarle’ a un empresario para


23

Vicente Bladimir Córdoba junto a su hijo menor, David Alejandro Córdoba, quien narra fútbol e imita a su papá en la locución de noticias.

que paute en este u otro programa. No me ha tocado, por fortuna; pero sí he visto a muchos que inician esa carrera. O somos periodistas o somos negociantes. Pero el empresario de los medios de comunicación es el culpable directo del declive de la labor periodística”, dice Vicente sobre la guerra de centavos en la que se han tenido que enfrascar muchos periodistas de la región. No es profesional, pero asegura que se ha capacitado y que por eso insiste en que lo primero que debe buscar un periodista es ser respetuoso con sus audiencias. Desde 2006, coordina Radio Noticias del Litoral y hoy asegura que, a pesar de que en muchas ocasiones las noticias en Urabá dependieron de lo que publicaran El Colombiano, El Mundo y uno que otro noticiero nacional que se sintonizaba en la radio, la labor siempre se ha hecho. Ahora su sueño es trabajar en prensa escrita. En 2014, creó un medio llamado Contravía. “Me empecé a sentir limitado en la emisora; acá puedo decir lo que pienso. Los noticieros se han vuelto una máquina de publicidad, ajena a lo que debe ser un medio de comunicación. En Colombia, hay muy buenos periodistas; lo que no hay es buenos medios de comunicación”. Entonces, además del noticiero y de su periódico –que nació con la idea de que fuera mensual pero ahora solo circula ‘cuando puede’–, en la radio conduce también Debatiendo por el Litoral que, como él lo define, “es una apuesta muy arriesgada”, ya que ni la emisora ni él ganan algo por

la realización de ese programa. Sin embargo, asegura que la sintonía es muy alta. “Empezó a principios de diciembre de 2011 con mi compañero Edgar Genes. Es un programa donde opinamos de lo que pasa con los funcionarios de las Alcaldías y los invitamos para que hagan parte y la comunidad pueda preguntar. Somos responsables del programa y no tenemos pauta porque pierde total independencia”. Su voz corre por el Urabá y llega hasta el Darién chocoano; incluso, según cuenta Vicente, le han ofrecido instalarse en esa región. Eso, por ahora, no está en sus planes; pero está convencido de que “el buen periodista siempre encuentra de dónde hacer noticia” y cree que para serlo, “además de ser buena persona, debe ser osado y con mucho compromiso. De nada sirve que alguien sea periodista porque no había nada más que hacer: será mediocre; al periodista le debe gustar el oficio. Ojalá, y en un futuro, se pueda unir un ‘dinosaurio’ como yo con la experiencia suficiente y un grupo de egresados a montar empresa para comunicar, informar y educar de la mejor manera a la sociedad y a Urabá que me hizo periodista”. “…Doce del día veinte minutos. Regresamos con la información en Radio Noticias del Litoral…”.

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24 Música

Luego, con un repertorio más completo, tocaron en un evento llamado Terror night, en Chigorodó, en octubre de 2012. Allí tuvieron una mayor aceptación entre los jóvenes rockeros que poguearon al ritmo del punk. Desde entonces, siguieron tocando en los eventos regionales y ganando seguidores. En 2013, volvieron a ser invitados a la Lunada universitaria y a un evento contra la privatización de la educación. “Trabajas para otro, por ti son sus riquezas, tu sueldo no te alcanza, pero no les interesa. Sostienes tu familia, tus hijos y tu esposa. Tienes varios empleos y no tienes casa propia”. Éste es un fragmento de la canción Pendejo uno de los primeros trabajos compuestos por Juan David Rodríguez. Ha logrado ser la canción más reconocida de la banda entre la comunidad rockera urabaense. Está inspirada en los trabajadores explotados. Lo irónico es que la canción expone cómo, tanto el trabajador como el jefe, piensan que el otro es el “pendejo”. Finalizando 2013, Lox Infiltradox ya habían logrado su objetivo: ser la primera banda de punk en Urabá con reconocimiento entre los jóvenes y tocar en todos los eventos de rock como una de las bandas más aclamadas entre el público.

Elkin Cuesta, Sebastián León y Jeison Álvarez, integrantes de Lox Infiltradox. Fotografía: cortesía

Lina María Arias Hernández Estudiante de Comunicación Social - Periodismo lina.ariash@udea.edu.co

L

ox Infiltradox es una agrupación que inició en 2012 con el sueño de tocar un género escaso en la región; un punk agresivo y contestatario que reclamara por las injusticias sociales, la corrupción y las violaciones a los derechos humanos. Esta música, que surgió en Inglaterra en los 70 como mecanismo de desahogo para la juventud de la clase obrera, llegó a Colombia en los años 80, principalmente a Bogotá y Medellín; pero fue en esta última ciudad donde se consolidó como movimiento. Allí, ofrecía a los jóvenes marginados un grito de rebeldía contra la violencia y el narcotráfico. Aunque el rock and roll llegó a Urabá desde la década de los 50 y hasta los 70, con los acetatos que traían los buques que atracaban en las costas de la región, su acogida fue mínima. La mayoría de los habitantes se inclinaban más por la música del Caribe y, al combinarla con ritmos tradicionales, se forjaron muchos sextetos. Tuvieron que pasar casi tres décadas desde que finalizó esa oleada de influencias rockeras para que en la región, concretamente en Turbo, surgiera un grupo de este género. Fue a finales de 1998 con Sweet Venom. Solo tocaban ‘covers’, pero pasaron tres años y, por cuestiones académicas o laborales, los jóvenes que lo integraban tomaron rumbos diferentes. Camilo Morales, uno de ellos, intentó formar otras agrupaciones; pero esas bandas tampoco sobrevivieron mucho tiempo. Luego, en Chigorodó, surgieron cuatro bandas: Esfinge, Código X, Sobredosis y Giros, formadas en los años 1999, 2000 y 2002. Código X tocaba desde música parrandera hasta rock. Esfinge ejecutaba ‘covers’ de Metallica y Nirvana, y de bandas de rock español. Sobredosis interpretaba temas de Korn y System of a down. Giros sí tuvo temas propios que se basaban principalmente en las experiencias de sus integrantes. Entre sus letras, hubo una que se refería a la violencia de ese entonces. Carlos Enrique Henao, antigua voz de la banda, recuerda que ayudó a componerla. Fue sobre la muerte de otro músico. “Mi amigo y baterista de Esfinge y Código X fue asesinado por una bala perdida. Él estaba ahí en el momento en que unos paramilitares le iban a dar a otro; pero estaban

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forcejeando con el arma y se disparó: le dieron a él que estaba al otro lado de la carretera”, cuenta Carlos. La escena del rock siguió su curso. Tres años después de que estas primeras bandas surgieran, varios jóvenes inspirados en los acordes de una guitarra y el estruendo de una batería decidieron producir música en Chigorodó, Turbo, Apartadó y Carepa. En 2012, en Turbo, se escuchó por primera vez el punk de Lox Infiltradox. Su primer líder, Juan David Rodríguez (guitarrista), escribía algunas letras durante el bachillerato sin pensar que unos años después las tocaría junto a Elkin Cuesta (baterista), Niver Hurtado (vocalista) y Lisbeth Navaja (bajista). No fue fácil para estos sacar la banda adelante en un lugar con una cultura diferente y donde los prejuicios rondan a la vuelta de la esquina, entre las iglesias y sus seguidores, las personas del común que miran por el rabillo del ojo a lo que es diferente y policías que piden requisas esperando encontrar con armas o drogas a jóvenes que solo llevan botas militares, crestas y ropa negra. “No creíamos recibir el apoyo de nadie por los prejuicios que existen sobre los rockeros. Solo queríamos tocar y que los poquitos que nos escucharan les gustara lo que hacíamos”, dice Juan David. Encontraron, finalmente, un espacio en el Instituto para la Protección de la Niñez y la Juventud (Imupronj) en Turbo. Allí les brindaron un salón y una batería, pero hubo varias complicaciones. “No había espacio para nosotros, teníamos problemas con los horarios, a veces la batería no estaba completa o estaba encerrada en un cuarto y no encontraban las llaves. Cuando, por fin, nos dieron un salón solo para nosotros con batería disponible siempre, uno de los trabajadores de la UAO (Unidad de Atención y Orientación a Población en Situación de Desplazamiento) abría la puerta de atrás y nos insultaba hasta más no poder. Ahí tome la decisión de comprar la batería e ir a estorbarle a mi papá: él, por lo menos, nos apoyaba”, recuerda el líder de la banda. ¡Escucha lo que te digo! Su debut frente al público fue en la Universidad de Antioquia, en un evento llamado Lunada universitaria, en 2012. Solo tenían canción y media para tocar, y los nervios al cien, igual que sus ganas de mostrarse. Los estudiantes los miraban raro por su forma de vestir, de tocar y por lo poco que entendían de las palabras que salían de la voz desgarrada del vocalista. Sin embargo, sintieron que lo hicieron muy bien.

La metamorfosis de un sueño La banda tomó otro rumbo en 2014, con la salida de Niver Hurtado y la llegada de Jeison Álvarez como reemplazo en las voces. Este joven, estudiante de Gestión Cultural en la Universidad de Antioquia, no solo cantaba; también compuso canciones junto a Juan David. Tomaron como ejemplo bandas guerreristas y sus letras agresivas. Principalmente, Los Muertos de Cristo, un grupo español que escribía inspirado en las violaciones a los derechos de los trabajadores y contra la explotación de las empresas en su país durante los años 80. Lox Infiltradox tomaron estas letras y las alinearon a las situaciones de los bananeros y los camioneros. Hicieron ‘covers’ de esa agrupación y escribieron letras sobre las injusticias sociales que azotan a Urabá. “Caminando por las calles de esta gran región, la muerte está rondando con desesperación, asesinando inocentes, cercenando las familias, sembrando el terror pues la sangre es su comida”, dice una de las canciones de Lox Infiltradox, dedicada a los jóvenes que no tienen nada que ver con la guerra entre pandillas, pero que han sido asesinados en ‘limpiezas sociales’. En ese nuevo proceso, lograron salir a tocar fuera de Urabá. Viajaron a El Carmen de Viboral, Copacabana y Guaduas (Cundinamarca) a tocar en bares y festivales. Sin embargo, poco después, por razones académicas, se desvinculó Lisbeth Navaja. Sebastián León, un estudiante de Licenciatura en Música, ocupó su lugar como bajista. Pero en 2015, desertó Juan David Rodríguez, dejándole el liderazgo a Jeison, pero con la condición de que sus letras no fueran tocadas. Entonces, Lox Infiltradox se quedaron sin guitarrista ni segunda voz, y sin muchas de sus canciones. El grupo entró en una pausa. Dejaron de tocar en público. Sin embargo, “seguimos el proceso con las canciones que ya teníamos y, en la actualidad, compongo de manera individual. El baterista es la segunda voz y el bajista pasó a ocupar el lugar de Juan. Estamos sin bajista”, explica Jeison. En agosto de 2016, regresaron a los escenarios. Fue en el evento Con rock vamos al parque, apoyado por la Alcaldía de Apartadó. El objetivo de sus integrantes es continuar. “Urabá es una tierra que ha sufrido muchísimos cambios, ha estado bajo dominios guerrilleros y paramilitares, dejando una marca en la región. Queremos que en nuestras palabras se muestre que hay jóvenes que hacen arte para que no haya más silencio. Más que crear un impacto local, buscamos crearlo a nivel nacional para que se vea que, en una región tan abandonada, hay gente que no tiene miedo de decir las cosas tal cual son”, dice Jeison. Ahora están gestionando los recursos para hacer su propia maqueta musical y aspiran grabar un primer disco para lograr reconocimiento nacional para su punk de marca urabaense.

De la Urbe Urabá 4  
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