ONE Magazine en Español Octubre 2023

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LUCHANDO CONTRA UN CRIMEN EN CONTRA DE LA HUMANIDAD

La iglesia combate la trata de personas

Dios • Mundo • Familia Humana • Iglesia Octubre 2023
español
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ARTÍCULO DE PORTADA

Dos Veces Blanco de Tiro

Protegiendo a las familias vulnerables en Armenia por Gohar Abrahamyan con fotografías de Nazik Armenakyan

ARTÍCULOS

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Un Crimen Contra la Humanidad

La iglesia asume la lucha para acabar con la trata por Olivia Poust

Vulnerables por la Guerra

Caridad ofrece seguridad a refugiados ucranianos por Claudia Ciobanu con fotografías de Konstantin Chernichkin

Carta desde las Naciones Unidas por Hermana Winifred Doherty, R.G.S. con fotografía de Michael Scott

Seducidos por una ilusión

El atractivo de las falsas promesas de prosperidad por Hikma A. Abdulmejid

‘Niña, levántate’

Rescatando a las víctimas de la trata en el Líbano por Arzé Khodr con fotografías de Raghida Skaff

SECCIONES

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Conexiones

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Al mundo de CNEWA

La Última Palabra

16 24 CNEWA.org/es CNEWAenespanol CNEWA

Perspectivas del presidente de CNEWA por Mons. Peter I. Vaccari

t La

6 CNEWA CNEWA1926

Hermana Marie Claude Naddaf, R.G.S., en Beirut consuela a un sobreviviente de la trata.
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Portada: Armine, madre soltera de Armenia, posa con uno de sus tres hijos.

Contraportada: Rem Parshkova, cuyo esposo murió en la guerra de Nagorno-Karabaj en 2020, depende de Caritas Armenia para cuidar a sus tres hijos y a su anciana madre.

Créditos Fotográficos

Cubierta, pág. 3 (arriba derecha), 6, 16-17, 19-23, 38, contraportada, Nazik Armenakyan; pág. 2, 9, 32-33, 35-37, Raghida Skaff; pág. 3 (arriba), CNS foto/Paul Haring; pág. 3 (arriba izquierda), 10-15, Konstantin Chernichkin; pág. 3 (abajo izquierda), 28-29, 31, Abenezer Israel; pág. 3 (abajo derecha), 24, Michael Scott; pág. 4, Oleksandr Savranskiy; pág. 5, CNEWA Canadá; pág. 8, Fethi Belaid/AFP via Getty Images; pág. 26-27, Oliver Weiken/alianza fotográfica via Getty Images; pág. 30, Valeria Ferraro/Anadolu Agency via Getty Images.

ONE en español se publica en línea trimestralmente. ISSN: 1552-2016

CNEWA

Fundada por el Santo Padre, CNEWA comparte el amor de Cristo con las iglesias y los pueblos de oriente, trabajando para, a través y con las iglesias católicas orientales.

CNEWA te conecta con tus hermanos necesitados. Juntos, construimos la iglesia, afirmamos la dignidad humana, aliviamos la pobreza, fomentamos el diálogo e inspiramos esperanza.

VOLÚMEN 1 NÚMERO 3

De los Editores

ILa trata y el flagelo de la esclavitud se han ido convirtiendo en temas primordiales para la iglesia. La venta, reclutamiento y explotación de personas para trabajos forzados, comercio sexual o de órganos son una afrenta a la dignidad inherente del ser humano, creado —como dice la Escritura— a imagen y semejanza de Dios. Este es el principio fundamental de la enseñanza social de la Iglesia Católica.

La trata también destruye nuestras relaciones: quiebra familias y comunidades, pisotea los derechos básicos de todo ser humano a la vida, la libertad, la seguridad, la salud y la autodeterminación, entre otros. Como iglesia, debemos solidarizarnos con quienes sufren.

Como agencia de la Santa Sede, CNEWA ha financiado iniciativas de la iglesia en apoyo a los grupos más vulnerables al tráfico —desplazados, migrantes, refugiados, madres solteras y niños— así como el desarrollo de programas de prevención, rehabilitación, asesoría y alimentación de sobrevivientes, reintegrándolos a sus familias y comunidades, y devolviéndoles la salud.

Publisher

Mons. Peter I. Vaccari

Editorial

Michael J.L. La Civita, Director Ejecutivo

Laura Ieraci, Directora Asistente

Olivia Poust, Asistenta de Dirección

David Aquije, Director Adjunto

Elias D. Mallon, Director Adjunto

Creative

Timothy McCarthy, Administrador de Recursos Digitales

Paul Grillo, Diseñador Gráfico

Samantha Staddon, Diseñadora Gráfica Subalterna

Elizabeth Belsky, Redactora de Anuncios

Oficiales

Cardinal Timothy M. Dolan, Director y Tesorero

Mons. Peter I. Vaccari, Secretario

Oficina Editorial

1011 First Avenue, New York, NY 10022-4195

1-212-826-1480; www.cnewa.org

©2023 Catholic Near East Welfare Association. Todos los derechos reservados. Miembro de la Asociación de Medios Católicos de Estados Unidos y Canadá.

En esta edición dedicada a la trata, presentamos historias de nuestras oficinas en el mundo y de quienes colaboran con nosotros en nuestros diferentes programas, que destacan los esfuerzos de la iglesia para detener el flagelo global de la trata. Leerán artículos sobre Armenia, Polonia, Líbano y Etiopía. En futuras ediciones también encontrarán más artículos sobre esta problemática, provenientes de otras regiones donde trabajamos.

Nos hemos propuesto contar estas historias con el respeto debido, aunque también con franqueza, tras haber discernido que, por más delicado y difícil que pueda ser este tema para muchos de nosotros, ya no podemos permanecer callados si queremos crear conciencia y generar un impacto.

Esperamos que esta edición les brinde información y una perspectiva que quizás no haya considerado antes, y que, después de haber finalizado la lectura, se sienta impulsado a actuar y ayudar.

Apoye nuestra labor como agentes de sanación y esperanza. Llame al 1-866-322-4441 (Canadá) o al 1-800-442-6392 (Estados Unidos), o done en línea en cnewa.org/es.

EDICIÓN ESPECIAL SOBRE TRATA DE PERSONAS 26 16 24
ASOCIACIÓN
PARA EL CERCANO ORIENTE CATÓLICO
PUBLICACIÓN OFICIAL
BIENESTAR
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Conexiones Últimos Informes Sobre el Mundo de CNEWA

Mons. Vaccari en Ucrania

Mons. Peter I. Vaccari, presidente de CNEWA, realizó este verano dos visitas pastorales a Ucrania, en solidaridad con el pueblo ucraniano, víctima de la guerra. Los viajes fueron posibles gracias a la invitación de la Universidad Católica Ucraniana, Caritas Ucrania y miembros de la curia de la Iglesia Católica GrecoUcraniana. En su primer viaje, 4 a 7 de junio, estuvo acompañado por una delegación de CNEWA, que incluyó a Adriana Bara, directora nacional de CNEWA Canadá, y Anna Dombrovska, responsable de los programas de CNEWA Ucrania.

Visitaron proyectos que reciben ayuda de CNEWA, como el Hospital Sheptytsky en Lviv, el seminario y monasterio Basiliano, un centro de cuidado infantil, un centro de distribución de alimentos y el centro para niñas huérfanas o en estado de abandono dirigido por las Hermanas Siervas de María Inmaculada.

En su segundo viaje, 20 a 28 de agosto, Vaccari recorrió el centro y el este de Ucrania. Visitó programas financiados por CNEWA con el apoyo de la curia de la

Beirut, tres años después Tres años después de la explosión en el puerto de Beirut el 4 de agosto de 2020, que mató 200 personas y dejó más de 6,000 heridos, la ciudad está en vías de recuperación, aunque la volatilidad socioeconómica y política complica el proceso, dice Michel Constantin, director regional de CNEWA en el Líbano.

Iglesia Católica Greco-Ucraniana y Caritas Ucrania en Kiev, Bucha, Irpín y Makariv. Vaccari también se reunió con el arzobispo mayor de Kiev-Halych, Sviatoslav Shevchuk, la presidenta de Cáritas Ucrania, Tetiana Stawnychy, y el metropolitano de la Arqueparquía Católica Greco-Ucraniana de Filadelfia, Borys Gudziak, que también estaba en visita pastoral.

“Es importante que nuestros socios sepan que no están solos, que la familia CNEWA en el mundo está comprometida en conocer y apoyar su trabajo, y ponerse de pie solidariamente ante el sufrimiento del pueblo ucraniano, en todos los niveles posibles”, dijo Vaccari a su regreso.

“Estas visitas permiten una mejor comprensión del impacto de la guerra en la iglesia y la gente, y nos brindan una perspectiva más integral para ofrecer un apoyo más eficiente”, concluyó.

Para colaborar con el trabajo de CNEWA en Ucrania, visite: cnewa.org/es/que-hacemos/ucrania.

Se han reparado casas y edificios en calles principales, y reabierto tiendas y restaurantes. Beirut ha tenido más de 2 millones de turistas este verano (casi la mitad de la población de la ciudad), inspirando esperanza en la economía local. Más del 70% de turistas fueron libaneses provenientes de la diáspora.

A pesar de las mejoras, la ausencia del gobierno y sistemas financieros disfuncionales han dejado a muchos sin recibir la asistencia necesaria, dice Constantin. Casi el 80% de la población del Líbano vive en la pobreza. Muchas familias carecen de energía hasta por 18 horas al día, pues no pueden comprar un generador eléctrico.

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En Lviv en junio, Mons. Peter I. Vaccari se reunió con una mujer desplazada a causa de la guerra en Ucrania. Ella acababa de enterarse de que su casa había sido destruida por el colapso de la presa de Kakhovka.

Tampoco tienen recursos para comprar gas propano, medicamentos, buscar atención médica o pagar la matrícula para la educación de sus hijos.

Muere el arzobispo Gervais

Mons. Marcel A. Gervais, arzobispo emérito de Ottawa y fundador de CNEWA Canadá, falleció el pasado 6 de agosto a los 91 años.

El arzobispo Gervais fue ordenado sacerdote para la diócesis de London, Ontario, en 1958, donde llegó a ser obispo auxiliar en 1980. En 1985, Gervais fue nombrado obispo de Sault Ste. Marie, Ontario, y luego arzobispo de Ottawa en 1989. En 2003, aceptó una invitación de la Congregación para las Iglesias Orientales para establecer la oficina nacional de CNEWA en Canadá, siendo su primer presidente.

El arzobispo Marcel Damphousse de Ottawa-Cornwall, actual presidente del directorio de CNEWA Canadá, se refirió a la muerte de Gervais como “una increíble pérdida” y expresó su gratitud “por el importante trabajo que realizó” apoyando a las iglesias orientales.

Nuevos cardenales

En julio, el Papa Francisco convocó a 21 eclesiásticos para ser parte del Colegio Cardenalicio. Entre ellos se encuentra el arzobispo Claudio Gugerotti, prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales, y el arzobispo Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén. Los nuevos cardenales fueron creados en el consistorio del 30 de septiembre en el Vaticano.

CNEWA ha colaborado por largo tiempo con Gugerotti; mientras ocupó un cargo en la antigua Congregación para las Iglesias Orientales y durante sus años como nuncio en Armenia, Georgia, Ucrania y Bielorrusia; y con Pizzaballa desde su elección como Custodio de Tierra Santa. ¡Buenaventura!

Gala de CNEWA en diciembre ¡Marca tu calendario! CNEWA celebrará su segunda gala anual el 5 de diciembre en un club privado de Nueva York. La Gala Sanación y Esperanza destacará el trabajo heroico realizado por la iglesia en la lucha contra la trata y otras formas modernas de esclavitud.

En la gala, CNEWA rendirá homenaje a la Hermana del Buen Pastor Marie Claude Naddaf, que por más de 25 años ha trabajado en la ayuda a víctimas de violencia y en la lucha contra la trata en el Medio Oriente. CNEWA otorgará el Premio Fe y Cultura a John J. Studzinski, C.B.E., por su larga trayectoria en defensa de las víctimas de la trata y la lucha contra este flagelo.

Para más información, llame al 212-826-1480, ext. 550, o visite cnewa.org/events. Si desea ser patrocinador de CNEWA o hacer una donación para su causa, envíe un correo electrónico a gala@cnewa.org

La Civita nombrado ‘lugarteniente’

El director de comunicaciones de CNEWA, Michael J.L. La Civita, fue nombrado ‘lugarteniente’ de la Lugartenencia Oriental de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, que cuenta entre sus miembros a damas y caballeros de Connecticut, Nueva

Jersey, Nueva York, Pensilvania y las Bahamas. El nombramiento se hará efectivo el próximo 14 de octubre. Él fue investido caballero en 2009, ha formado parte de junta de concejales de la Lugartenencia desde 2014 y es canciller desde 2020.

La Lugartenencia es una orden de caballería de la Iglesia Católica que apoya a los cristianos en Medio Oriente a través de escuelas cristianas, programas de servicios sociales y otras iniciativas. CNEWA colabora desde hace mucho tiempo con el trabajo de esta organización y la formación de sus miembros.

Reserva la fecha: 5 de diciembre

Segunda Cena de Gala Anual, Nueva York

Para más información y actualizaciones

visita cnewa.org/es

Y encuentra videos, artículos y las últimas noticias de lo que sucede allí donde CNEWA está presente en cnewa.org/es/blog

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OFFICIAL PUBLICATION OF CNEWA 5
El arzobispo emérito de Ottawa y primer presidente del directorio de CNEWA Canadá, Mons. Marcel Gervais, falleció el pasado 6 de agosto.

Un crimen contra la humanidad

La iglesia asume la lucha para acabar con la trata de personas por Olivia Poust

Cuando la Hermana Abby Avelino, M.M., llegó a Japón para trabajar con migrantes y refugiados, rápidamente supo que su trabajo estaría relacionado con el apoyo a personas vulnerables a la trata de personas.

“Fueron reclutadas, les prometieron muchas cosas, pero terminaron siendo forzadas a la explotación sexual [o] a veces fueron engañadas”, dijo Avelino, miembro de las Hermanas Maryknoll.

Por ejemplo, los reclutadores prometían trabajos en hoteles, pero luego colocaban a los migrantes en las industrias pesquera o agrícola en condiciones más difíciles, explicó.

Las víctimas del tráfico laboral ilícito, frecuentemente en las

fuerza, fraude o engaño, con el objetivo de explotarlas con fines de lucro”.

Según un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, del 2022, el trabajo forzado (38,8%) y explotación sexual (38,7%) representan la mayor parte de los casos de trata. Este último es considerado sinónimo de trata, pero la realidad es más amplia y matizada. Las personas también son traficadas para actividades delictivas forzadas (10,2%), matrimonio forzado (0,9%), mendicidad explotadora (0,7%), adopción ilegal (0,3%) y extracción de órganos (0,2%).

El género de las víctimas ha cambiado en las últimas décadas.

Hermana Jeanne Christensen, R.S.M., defensora de la justicia y cofundadora de las Hermanas Católicas de EE. UU. Contra la Trata. “Las personas vulnerables a veces se verán obligadas a hacer cosas que normalmente no harían para mantenerse a sí mismas y a sus familias”.

Christensen recordó un comentario de dos seminaristas filipinos en una presentación que ella dio sobre el tráfico laboral y los derechos de los trabajadores: “Pero, hermana, esa es la única manera en que podemos ganar dinero para mantener a las familias”.

“¿Cómo respondes a eso?” preguntó retóricamente. “Ese es el callejón sin salida. Pero tenemos que enfrentarlo”.

industrias agrícola o pesquera (29% y 28% de los casos, respectivamente) a menudo quedan atrapadas en su situación laboral. La servidumbre por deudas es la práctica más común que los mantiene atados a estos empleadores, pero “la amenaza de violencia” o castigo también son tácticas generalizadas, según la Oficina Contra la Trata de Personas de Estados Unidos.

Las Naciones Unidas define la trata como el “reclutamiento, transporte, traslado, alojamiento o recepción de personas mediante la

Niños del campamento de verano de las Hermanas Armenias de la Inmaculada Concepción en Gyumri, Armenia, crearon un mural con las huellas de sus manos— un símbolo del movimiento contra la trata de personas.

De 2004 a 2020, según el mismo informe de la ONU, el porcentaje de mujeres traficadas disminuyó un 32%, mientras que el de niñas aumentó un 8%. El porcentaje de hombres víctimas de trata también aumentó en un 10% y en un 14% el de los niños. Sin embargo, las mujeres y los niños siguen teniendo más probabilidades de sufrir violencia en situaciones de trata.

Las crisis globales, como guerras, degradación o desastres ambientales e inestabilidad económica, provocan migraciones, impulsores comunes de la trata. Otros factores incluyen la pobreza, el abandono o separación familiar, la falta de oportunidades económicas y la servidumbre por deudas.

“Si eres pobre, eres vulnerable; ¿cómo está tu vivienda? ¿tu educación? ¿tu comida?” dijo la

Los esfuerzos de las religiosas católicas en la lucha contra la trata, particularmente dirigidas a mujeres y niños, se intensificaron después de la asamblea plenaria de 2001 de la Unión Internacional de Superioras Generales (U.I.S.G.), cuando declararon su compromiso de “trabajar en solidaridad” y “abordar insistentemente todos los niveles de abuso y explotación sexual de mujeres y niños”.

La U.I.S.G. alentó la creación de organizaciones y redes de hermanas religiosas contra la trata de personas, incluida Talitha Kum, una “red de redes” con sede en Roma que se formó en 2009.

Talitha Kum se extiende a 97 países en los cinco continentes y está compuesta por religiosas, sus congregaciones, así como organizaciones contra la trata

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EDICIÓN ESPECIAL SOBRE TRATA DE PERSONAS
“Las personas vulnerables a veces se veran obligadas a hacer cosas que normalmente no harian para mantenerse a si mismas y a sus familias” .
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y otros socios locales e internacionales. En 2022, la red llegó a más de 560.000 personas en el mundo, incluidas 34.463 víctimas y sobrevivientes de la trata de personas.

Avelino es la coordinadora internacional de Talitha Kum desde 2022, después de 16 años en Japón y un año como representante regional de Asia en el Comité de Coordinación Internacional de Talitha Kum.

Estas redes participan activamente en la promoción, prevención,

educación, respuesta, reintegración y empoderamiento. Muchas adoptan un enfoque de defensoría ante las debilidades sistémicas y las causas fundamentales de la trata.

“Si no trabajamos en los sistemas que continuamente oprimen, podemos hacer obras de caridad, pero nunca llegaremos al punto en que la dignidad y el valor de cada persona... no puedan ser oprimidos por esos sistemas”, dijo la Hermana Catherine Ferguson, S.N.J.M., fundadora de UNANIMA International, una organización

Migrantes africanos zarpan hacia Europa. En busca de prosperidad en el extranjero, los migrantes a veces ingresan ilegalmente a Europa o a los países árabes a través de traficantes de personas, lo que los pone en riesgo de ser víctimas de trata.

acreditada por la ONU que aborda cuestiones relacionadas con las personas sin hogar.

Comparó la estructura del trabajo contra la trata con una muñeca rusa. La muñeca más pequeña representa la caridad individual, “donde las personas simplemente se aman unas a otras”, y la más grande el trabajo a nivel internacional, incluidas las Naciones Unidas. Las otras muñecas representan los distintos niveles del trabajo contra la trata, incluida la educación.

“Si una de las piezas no funciona para el beneficio de todos, entonces todo está contaminado, viciado y no necesariamente funciona bien”, afirmó.

El padre Elias D. Mallon, S.A., principal representante de CNEWA en la ONU, señaló que la esclavitud fue parte del mundo cristiano durante siglos.

En el pasado, la Iglesia Católica se alineó con países católicos, como España, Francia y Portugal, que desempeñaron un papel importante en la trata de esclavos en el Atlántico, dijo. En 1814, el Papa Pío VII condenó la trata de esclavos en cartas privadas a los gobernantes europeos, pero pasaron otros 25 años hasta que el Papa Gregorio XVI la condenara públicamente. Luego, en 1888, casi 50 años después, el Papa León XIII condenó la tenencia de esclavos en su encíclica “In plurimis” e identificó la esclavitud como malvado.

Hoy, la Santa Sede se opone firmemente a todas las formas de esclavitud y trata, afirmó. El Papa Francisco expresa claramente esta postura, al igual que sus predecesores inmediatos, Juan

8 CNEWA.ORG/ES/REVISTA

Pablo II y Benedicto XVI. El arzobispo Gabriele Caccia también da a conocer esta posición en el escenario internacional como observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas.

Habiendo descrito la trata como “un crimen contra la humanidad”,

el Papa Francisco designó en noviembre de 2014 el 8 de febrero como Día Internacional de Oración y Concientización Contra la Trata de Personas.

El cuidado de los vulnerables y la dignidad de cada persona son valores centrales para el trabajo contra la trata de mujeres religiosas y otros grupos católicos, como CNEWA.

“En mis visitas a nuestras oficinas regionales y donde trabajamos con socios, me han presentado

repetidamente el trabajo de CNEWA en nombre de estas víctimas”, dijo Mons. Peter I. Vaccari, presidente de CNEWA. “He visto el trabajo heroico de religiosas en las instalaciones patrocinadas por CNEWA en nombre de estas víctimas”.

“Estos grupos reflejan lo que espero que siempre esté vinculado a la identidad de CNEWA”, dijo, “que esta agencia pontificia es una agencia de curación y esperanza”. n

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EDICIÓN ESPECIAL SOBRE TRATA DE PERSONAS
Nayiri Arslanian, trabajadora social de Fuentes de Esperanza en el Líbano, sostiene un cartel contra la trata, junto a un sobreviviente de la trata.
“Fueron reclutadas, les prometieron muchas cosas, pero terminaron siendo... obligadas a la explotacion sexual” . `

Vulnerables por la Guerra

Organización benéfica católica polaca brinda seguridad a refugiados ucranianos

Texto de Claudia Ciobanu

con fotografías de Konstantin Chernichkin

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Acababan de llamar a la policía local para investigar un incidente en la residencia de estudiantes Helios en Lublin, Polonia.

Los oficiales hablaron con los administradores del edificio para recopilar detalles. Varias niñas ucranianas, de entre 10 y 12 años, informaron que un polaco que había estado merodeando por el dormitorio las invitó a su casa a tomar té con galletas. Al darse cuenta del peligro, entraron para avisar a los adultos. Las niñas, claramente asustadas, esperaban con sus padres en el vestíbulo para dar sus declaraciones a la policía.

Lublin está situada a unas 105 millas al sureste de Varsovia y es sede de la Universidad Maria CurieSklodowska, la universidad pública más grande del este de Polonia. El dormitorio está habitado casi exclusivamente por refugiados que huyeron de Ucrania después de la invasión rusa en febrero del año pasado. El incidente fue un ejemplo flagrante de la vulnerabilidad y el riesgo que los refugiados ucranianos, en su mayoría mujeres y niños, enfrentan de ser objeto de trata de personas.

Natalia Volodymyrivna Hulak, de 38 años, vive actualmente en el dormitorio con su hija de 12 y su madre de 59 años. Se refugiaron en Lublin, después de huir del sureste de Ucrania semanas después de que comenzó la guerra.

“Cuando llegamos a Polonia después de haber sido evacuadas de nuestra ciudad, Nikopol, todo el tiempo temíamos que pasara algo malo, que alguien intentara aprovecharse de nosotras”, dice Hulak.

Natalia Hulak, izquierda, su madre y su hija están refugiadas en una residencia universitaria en Lublin, Polonia, desde que huyeron de Ucrania en marzo 2022.

“Escuchamos una historia aterradora de una de las mujeres”, recuerda Hulak. “Dijeron que cuando llegaron a su alojamiento, los anfitriones tomaron sus pasaportes y les pusieron pulseras en las muñecas. Como tenían miedo de ser traficadas, por la noche, las mujeres buscaron sus documentos en el edificio y luego huyeron”.

Nikopol está situada entre Zaporizhzhia y Kherson, una zona en disputa desde el comienzo de la guerra, relativamente cerca de la presa de Kakhovka, volada por las fuerzas rusas el 6 de junio.

Hulak, su hermana y sus respectivos hijos huyeron de sus hogares en marzo del año pasado, cuando supieron que se acercaban tropas bajo el mando de Ramzan Kadyrov, jefe de la República Chechena. Esas tropas tenían la reputación de cometer actos brutales de violencia contra civiles.

Como otros refugiados al inicio de la guerra, Hulak y su familia subieron a un tren de evacuación con destino desconocido, sin escalas y en la oscuridad para evitar ser descubierto por el ejército ruso. Durante todo el camino, no tuvieron control sobre su situación.

“Simplemente hacíamos lo que nos decían”, dice Hulak. “Primero las autoridades ucranianas y luego, cuando llegamos a Polonia, los voluntarios”.

Alrededor de 8,5 millones de refugiados ucranianos han pasado por Polonia desde que comenzó la guerra; hasta 150.000 refugiados llegaron a diario en marzo 2022, según datos de la Guardia Fronteriza polaca. Actualmente, alrededor de 1,5 millones de refugiados ucranianos viven en Polonia.

Al principio de la guerra, era común que personas de buena voluntad, polacas o no, viajaran a la frontera con Ucrania y ofrecieran a los refugiados alojamiento o transporte a su

EDICIÓN ESPECIAL SOBRE TRATA DE PERSONAS
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destino elegido, incluidos países más al oeste. La mayoría de estos refugiados en Polonia se quedaron con familias.

Sin embargo, en medio de ese caos, grupos de derechos humanos advirtieron el alto riesgo de que los refugiados fueran objeto de trata o explotación. En un caso notorio, en marzo 2022, la policía arrestó a un polaco por violar a una mujer de 19 años a la que le ofreció hospedaje en su casa.

La magnitud de la movilización hizo imposible al principio que

Artem Dubenskiy, de 6 años, de Ucrania, se reúne con Yulia Zayarna, especialista en integración de Caritas Polonia en Varsovia. Abajo, refugiados ucranianos esperan reunirse con el personal de Caritas Polonia en Varsovia.

El personal y los voluntarios de Caritas Polonia han recibido formación en la detección y prevención de la trata de personas.

las autoridades realizaran controles de seguridad a cualquiera que condujera o acogiera a los desplazados, dice Aleksandra Szoc, del departamento de inmigrantes y refugiados de la oficina de Varsovia de Caritas Polonia, una organización benéfica de la comunidad católica en Polonia. Sin embargo, conscientes de los riesgos, los voluntarios rápidamente establecieron un sistema preventivo provisional, explica Szoc.

Inicialmente, los voluntarios asignaron el papel de “puntos focales de salvaguardia” a trabajadores humanitarios específicos, quienes registrarían la información demográfica y de registro de automóviles de aquellos que ofrecían transporte o alojamiento a los refugiados. Gracias a la cooperación entre

voluntarios y autoridades, en pocos meses se instaló un sistema en línea y la policía polaca inició controles de seguridad.

Jacek Paniw describe algo similar. Es un empleado municipal responsable de recibir refugiados en la ciudad fronteriza polaca de Przemysl, donde la mayoría de ucranianos llegan en tren.

“Además de las organizaciones de ayuda, llegó un gran número de personas de Europa y Polonia para recoger a los refugiados y ofrecerles transporte, trabajo o alojamiento”, afirma. “Rápidamente decidimos que teníamos que registrarlos. Creamos un punto de registro de este tipo en el centro de recepción de la estación de tren”.

Cuando el sistema estuvo en funcionamiento, la policía intervino y realizó controles de seguridad.

Actualmente, a pesar de los riesgos, el número oficial de casos registrados de trata entre refugiados ucranianos en Polonia es bajo.

“No hemos visto un aumento exponencial en las denuncias de agresión sexual o trata desde que comenzó la guerra”, dice a la revista ONE Antoni Rzeczkowski, portavoz de la policía polaca. “Tampoco hemos observado ningún caso en Polonia de refugiados ucranianos empleados a través de organizaciones que operen ilegalmente”.

En toda Europa, según datos de la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, entre mediados de abril y finales de julio 2022, los estados miembros de la U.E. informaron de más de 80 casos sospechosos de trata, “pero sólo una minoría...

EDICIÓN ESPECIAL SOBRE TRATA DE PERSONAS

fueron confirmados como casos de trata después de una investigación criminal”.

Mariusz Derecki, abogado de Caritas Polonia especializado en protección de refugiados, dice que ha visto casos de intentos de atraer refugiados a la industria del sexo, a veces con pretextos, desde que Rusia invadió Crimea en 2014.

Él comparte la historia de una refugiada que fue entrevistada para un “trabajo interesante en servicios”, según un anuncio, solo para que le ofrecieran un contrato que le habría requerido pagar una multa si no vendía suficientes “chips” para una actividad desconocida que implicaba el uso de fundas protectoras y chat en línea. La mujer mostró el contrato a abogados que trabajan para otra ONG y se le aconsejó no aceptar el trabajo.

“Muchas veces, los acuerdos ofrecidos están en el límite de la legalidad, como en el caso de este complicado contrato”, explica Derecki. “El problema empieza cuando se presiona a una persona a realizar actividades en contra de su voluntad”.

Para ayudar a mitigar los riesgos y circunstancias que facilitan la trata, los voluntarios de Caritas Polonia han recibido formación en detección y prevención. Iryna Alokhina, empleada de Caritas en Lublin, completó su formación en abril. Aprendió a reconocer a una posible víctima de trata entre los beneficiarios de la organización, a hablar con una víctima potencial y ofrecerle opciones de apoyo sin ejercer presión. Caritas Polonia y organizaciones no gubernamentales similares han

cambiado su enfoque de intervención de emergencia en la frontera, al inicio de la guerra, a apoyo a largo plazo para ayudar a los refugiados a establecerse e integrarse en la sociedad polaca. Garantizar que los refugiados tengan empleo legal, condiciones de vida adecuadas y no estén socialmente aislados es clave para reducir su vulnerabilidad a la trata y otras formas de explotación.

En muchos de sus casi 30 centros de ayuda a la migración en Polonia, incluidos Lublin y Varsovia, Caritas ofrece apoyo integral a los ucranianos, incluyendo ayuda legal, apoyo psicológico, cursos de

La refugiada ucraniana Halyna Chokan encontró trabajo con la ayuda de Caritas Polonia como asistente de cocina en un restaurante en Lublin, Polonia.

“Teníamos miedo todo el tiempo de que pudiera pasar algo malo, de que alguien intentara aprovecharse de nosotras”.

idiomas, asesoramiento laboral y actividades de socialización.

En Lublin, Caritas también ofrece asistencia de vivienda, consultas legales sobre los derechos de los refugiados, programas educativos para niños, asesoramiento profesional y ayuda con empleadores locales en la búsqueda de trabajo.

“Cuando comenzó la guerra, ya teníamos mucha experiencia ayudando a refugiados en todo el mundo”, dice el padre Lukasz Mudrak, director de Caritas Lublin, durante un recorrido por el complejo de la organización benéfica.

“Pero esta fue la primera vez que vimos una crisis de refugiados en nuestro territorio. Desde que estalló la guerra, más de 18.000 refugiados se registraron en nuestro centro”.

Para la familia de Hulak, el apoyo ofrecido por Caritas Polonia es clave para su supervivencia. El modesto alojamiento y comida del dormitorio está cubierto por el estado polaco, al menos por ahora. El gobierno comenzó a cobrar a los refugiados ucranianos que viven en viviendas colectivas la mitad de sus costos de alojamiento el 1 de marzo y el 75% de esos costos a partir de mayo. Sin embargo, están exentos los grupos vulnerables, incluidos los niños, jubilados, mujeres embarazadas, familias monoparentales, padres con hijos menores de 12 años y personas con dificultades económicas.

Hulak todavía recibe un estipendio mensual de 700 zlotys ($175) del estado polaco en concepto de subsidio por hijos y estipendio por discapacidad. Su madre tiene problemas de salud crónicos que le impiden trabajar y Hulak tiene dificultades para encontrar un trabajo que le permita seguir cuidando tanto a su hija como a su madre.

Las mujeres dependen totalmente de Caritas para sus necesidades diarias, pero también para cualquier

socialización y asesoramiento. El tiempo que pasaron como voluntarias en Caritas para enviar ayuda a Ucrania o apoyar a otros refugiados les ha ayudado psicológicamente. Hulak y su madre hablan con nostalgia de regresar a casa en un futuro próximo, a pesar de que Nikopol sufre constantes bombardeos y sus apartamentos han sido bombardeados.

En algunos casos, Caritas Polonia ha sido vital para que los ucranianos prosperen y no sólo sobrevivan. Anna, oriunda de Kherson, ha sido traductora voluntaria en Caritas por meses. Está lista para comenzar un trabajo de tiempo completo ayudando a Caritas con su nuevo centro móvil que llegará a refugiados fuera de la ciudad o a aquellos confinados en sus hogares debido a enfermedades o vejez.

Anna, que también habla inglés y ruso con fluidez, fue profesora de inglés en Ucrania y se describe como una persona sociable y extrovertida. Como madre de un hijo de 16 años, quiere quedarse en Polonia para evitar que su hijo sea reclutado. A pesar de las dificultades iniciales, el chico ahora prospera en una escuela secundaria polaca.

“Siempre he sido una persona enérgica”, dice Anna en un inglés impecable. “Y me gusta mucho socializar con la gente. Creo que me ha ayudado a construir conexiones aquí. Pero también se debe a que traje conmigo habilidades de gran valor”.

Anna dice que trabajar para Caritas le permitirá seguir contribuyendo a la causa de su país ayudando a sus compatriotas ucranianos obligados a abandonar su tierra natal por la guerra.

Claudia Ciobanu es una periodista radicada en Varsovia que cubre Europa Central y del Este. Ella ha informado para Reuters, The Guardian y Al Jazeera.

Prevenga el tráfico de refugiados

cnewa.org/es

Conozca a Natalia y al personal de Caritas Polonia quienes ayudan a refugiados ucranianos, en este video.

PUBLICACIÓN OFICIAL DE CNEWA 15

Dos veces blanco de tiro Dos veces blanco de tiro

Protegiendo a las familias vulnerables en Armenia a través de la sensibilización

texto por Gohar Abrahamyan con fotografías de Nazik Armenakyan

Niños que asisten al campamento de verano de las Hermanas Armenias son bautizados en la Iglesia San Gregorio Lusavorich en Tsakhadzor, Armenia.

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Hovhannes se sienta a penas en una cama puesta en el jardín de una casa medio construida, y llena de curiosidad, abre el paquete que su hermano le trajo. Pero su madre lo regaña por llevar comida a casa de una tienda en el pueblo.

“Les he dicho a los dos y a la tienda que no les den nada, pero son niños. Quieren algo y lo toman, y mi deuda aumenta”, dice Armine, agitando las manos, y llena de emoción.

Armine, 40, es madre soltera de tres niños, de 16, 13 y 11 años. Cuando se casó con un pariente lejano hace años, confiaba que todo iría bien. Pero, la feliz vida matrimonial duró hasta que su primer hijo cumplió un año y supieron que tenía una discapacidad auditiva. Las enfermedades de sus dos hijos menores agravaron la situación familiar, y su esposo decidió que la solución era encontrar un mejor trabajo en el extranjero.

“Por unos años iba y venía, ayudándonos con todo. Teníamos todo lo que necesitábamos”, recuerda Armine. “En 2017, me convenció de divorciarme, para hacer una mejor carrera en el extranjero y ayudarnos más. Mucha gente lo hacía, pero él se fue y se olvidó de nosotros”.

Armine continúa viviendo en la casa que construyeron juntos en la región Ararat de Armenia, compartiendo un techo con la madre de su ex esposo. La relación es tensa entre ambas y Armine soporta discusiones diarias.

La suegra ocupa uno de los tres dormitorios; los chicos ocupan otro. La habitación más fría, con techo de cemento, es la de Armine. Las paredes de la casa están descoloridas, como sus sueños. No tienen baño, sino una letrina, que se llena rápidamente.

“A veces simplemente no quiero vivir más”, dice Armine. “Pero miro

a mis hijos y me doy cuenta de que no puedo dejarlos solos en esta vida llena de dificultades”.

“Puedo trabajar y me siento mal por no poder hacer nada”, dice derrotada, ya que sus esfuerzos por mantener un trabajo han fracasado repetidamente.

“Cuando mis hijos eran más pequeños, siempre se enfermaban, dejándome con muchas deudas. Me vi obligada a dejarlos solos por unas horas al día para trabajar, pero regresaba a casa y veía que habían dañado la casa o se habían lastimado”.

El único ingreso de su familia es la pensión mensual por discapacidad de su hijo de 39,000 drams (unos $100) y otros beneficios estatales por una cantidad similar. Ella no recibe la pensión alimenticia mensual de $150 de su ex esposo ordenada por el tribunal. Durante los últimos tres años, Caritas Armenia, la organización benéfica de la comunidad católica de Armenia, le ha proporcionado dinero para servicios públicos, medicamentos, productos de higiene, alimentos y artículos escolares a través de un programa para mejorar las condiciones de las madres solteras.

Armine dice que también se beneficia del apoyo psicológico que recibe de Caritas Armenia y de las discusiones informativas sobre diversos temas, que la han ayudado a superar sus dificultades y evitar la explotación.

Aunque Armenia ha mejorado sus esfuerzos en la lucha contra la trata de personas, queda mucho por hacer en la investigación, juicio y condena de los traficantes, según informes sobre la trata en el mundo.

El Informe de la Trata de Personas 2023 del Departamento de Estado de los Estados Unidos para Armenia afirma que, en los últimos cinco años, “los traficantes explotan a

Armine, de 40 años, posa con dos de sus hijos. La madre soltera lucha por criar a sus tres hijos en la región de Ararat en Armenia.

víctimas nacionales y extranjeras en Armenia, así como a víctimas de Armenia en el extranjero”, incluidos “algunos migrantes armenios que buscan empleo en Rusia a menudo a través del fraude en reclutamiento y servidumbre por deudas relacionadas con la tarifa de reclutamiento por parte de agentes laborales”. Además, los niños, así como los hombres en áreas rurales con poca educación, son vulnerables a la trata laboral.

Tatevik Bezhanyan, experta en programas de migración de Caritas Armenia, señala que la trata es un delito muy disimulado, lo que dificulta mucho la identificación, y que la explotación rara vez se revela.

“Entre el 70 y 75% de los migrantes laborales son hombres, y por lo general no quieren aceptar que han sido víctimas de la explotación”, dice. En 2020, hasta el 87% de todos los migrantes laborales de Armenia eran hombres, según la Organización Internacional para las Migraciones.

“No quieren admitirlo porque lo consideran una vergüenza”, añade.

Aunque Armenia no tiene muchos casos registrados de trata de personas, ha sido clasificada como “país de salida” para la trata y la explotación, explica Bezhanyan. En otras palabras, los armenios que emigran a menudo son víctimas de la trata. También es un “país de entrada”, en el cual las personas que emigran a Armenia pueden ser reclutadas para la trata o la explotación dentro del país, así como un “país de tránsito”, por el que las personas objeto de trata son transportadas a otro país de destino.

Turquía y los países árabes son donde las armenias tienen más probabilidades de ser víctimas del

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“Nuestro mayor problema son los estereotipos. Muchos piensan que algo así no les podría pasar. Sin embargo, todo el mundo puede convertirse en víctima de la trata y la explotación. Nadie está asegurado contra ella, y nadie tiene la culpa”.

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tráfico sexual, mientras que Rusia es donde los armenios tienen más probabilidades de sucumbir al tráfico laboral.

“Desde la independencia de Armenia, solo expertos altamente calificados han emigrado a los Estados Unidos y la Unión Europea”, dice Bezhanyan.

Rusia es el destino más común para trabajadores migrantes armenios. El Servicio Nacional de Estadística de Armenia estima que el 90% de armenios que emigran a Rusia van a trabajar.

“Primero, los dos países fueron [una vez] parte de un estado [Unión Soviética]. Como resultado, la gente todavía tiene conexiones allí”, explica Bezhanyan. “Hay muchos menos problemas relacionados con el lenguaje. El país tampoco requiere visa”.

A pesar de estos vínculos, los armenios no están protegidos de ser traficados o explotados en Rusia.

“En muchos sentidos, no van preparados”, dice Bezhanyan. “Confían incondicionalmente en la

El Padre Hovsep Galstyan, director espiritual de Caritas Armenia. Derecha, Niños que asisten al campamento de verano de las Hermanas Armenias son bautizados en la Iglesia San Gregorio Lusavorich en Tsakhadzor, Armenia.

persona que los invitó. Como resultado, tenemos casos en los que se abusa de la confianza de las personas”.

“Hay casos en los que no se les paga lo prometido. Hay casos en los que no se les paga nada, o en

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El respeto por la dignidad humana es el principio fundamental y la motivación del trabajo de la iglesia para poner fin a la trata de personas.

los que no hacen el trabajo para el que fueron invitados. Hay casos en que el empleador toma el pasaporte y no lo devuelve”.

Bezhanyan subraya la importancia de los programas de sensibilización y prevención que Caritas Armenia está llevando a cabo, en cooperación con el gobierno armenio y otras organizaciones no gubernamentales. Caritas Armenia también ha sido miembro del Grupo de Trabajo de la Comisión Intergubernamental Armenia sobre cuestiones de trata y miembro de pleno derecho de

COATNET (Red de Organizaciones Cristianas Contra la Trata) desde 2006.

“Nuestro mayor problema son los estereotipos”, continúa Bezhanyan. “Muchos piensan que algo así no podría pasarles a ellos. Sin embargo, todo el mundo puede convertirse en víctima de la trata y la explotación. Nadie está protegido contra eso, y nadie tiene la culpa”.

El respeto de la dignidad humana es el principio fundamental y la motivación de la obra de la iglesia

para poner fin a la trata de personas, dice el reverendo Hovsep Galstyan, director espiritual de Caritas Armenia.

La primera encíclica social, “Rerum novarum”, escrita por el Papa León XIII en 1891, aborda la protección de los derechos de los trabajadores, señala. Cada documento papal que aborda cuestiones laborales declara explícitamente “que debemos respetar y proteger los derechos de los trabajadores, y especialmente de los trabajadores migrantes, de lo

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contrario, esto significa explotación de las personas”, dice Galstyan.

La iglesia “no acepta” tal explotación, agrega, y está actuando “de una manera muy práctica” para ponerle fin.

Las Hermanas Armenias de la Inmaculada Concepción han servido en Armenia desde que un terremoto en diciembre de 1988 devastó el norte de Armenia. La comunidad de siete religiosas da la bienvenida a niños de familias

vulnerables a su centro en Gyumri, la segunda ciudad más grande de Armenia. Veinte niños de 3 a 18 años viven actualmente allí, y otros nueve niños están inscritos en su programa de guardería.

“Armenia ha adoptado una política de desinstitucionalización de los orfanatos, pero hay ciudadanos que no pueden cuidar a los niños. Nosotros cuidamos de ellos”, dice la Hermana Narine Simonyan, que dirige el centro de cuidado.

Los niños no están obligados a dejar el centro al alcanzar la madurez. Pueden quedarse después de la secundaria mientras aprenden un oficio o profesión. Otros cursan

estudios superiores en Ereván y residen en el centro de hermanas allí, que actualmente tiene 24 estudiantes. Después de la graduación, los adultos jóvenes a veces se quedan o se casan.

“Así, los mantenemos alejados de la violencia, de ser traficados”, dice. “Garantizamos su seguridad, monitoreamos sus estudios, los ayudamos a navegar en un nuevo entorno”.

Más de 300 niños desfavorecidos se han beneficiado del cuidado de las hermanas, incluyendo niños con conductas de alto riesgo. Hoy en día, estos niños son exitosos y autosuficientes, y han encontrado su lugar en la vida, dice Simonyan.

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Rem Parshkova depende de la asistencia de Caritas Armenia para mantener a sus hijos y a su madre desde la muerte de su esposo.
“La idea de familia fue distorsionada para ellos. Pudimos ayudarlos a aliviar ese dolor ... y promover su participación en una vida familiar saludable”.

“Uno de nuestros hijos trabaja en el consulado en Italia; tenemos cirujanos, dentistas, muchos estudiantes que se graduaron y se casaron, y lo más importante, formaron buenas familias”, dice.

“La idea de familia fue distorsionada para ellos. Pudimos ayudarlos a aliviar ese dolor, comprender la importancia de la familia y promover su participación en una vida familiar saludable. Lo más importante es que el niño pueda tomar el camino correcto en la vida”.

Las hermanas también organizan campamentos de verano para niños de las aldeas fronterizas de las regiones de Tavush y Gegharkunik, así como para hijos de soldados caídos o de familias desfavorecidas.

“Durante los campamentos de 12 días, tratamos de ofrecer vacaciones de calidad para unos 800 niños, y organizar su descanso, nutrirlos física y mentalmente”, dice Simonyan.

“Por supuesto, esto no depende de nuestra fuerza. Es la misión que Dios nos dio, y queremos ser útiles. Nosotras, como hermanas, tenemos la misión de educar y ayudar a los vulnerables. Cuando ayudamos, no sabemos la afiliación religiosa de nuestros beneficiarios. Si tenemos que ayudar, ayudamos. Las personas son el centro de nuestra actividad”, dice, y agrega: “Hago todo por el amor de Dios”.

Gayane, de 32 años, es madre soltera de tres hijos y vive en la región de Lori. Su hijo de 10 años está inscrito en el campamento, lo que es de gran ayuda para ella, que lucha económicamente y sabe que, al menos por unos días, uno de sus hijos tendrá alimentos nutritivos y estará en buenas manos.

Hace unos tres años, el esposo de Gayane se fue a trabajar al extranjero para atender las necesidades de la familia, pero nunca regresó.

“Después que nació mi tercer hijo, decidimos comprar una casa con el dinero asignado por el estado y hacer el pago inicial. Mi esposo se fue al extranjero para ganar el resto del dinero para la casa. Pero, ahora vive allá con otra mujer, y se ha olvidado de nosotros y de los planes de comprar la casa”, dice Gayane entre lágrimas.

Su segundo hijo fue diagnosticado con una hernia doble unos días después de nacer. La hernia no fue tratada a tiempo debido a las dificultades financieras de la familia y el niño desarrolló complicaciones. Ahora con 9 años, el niño tiene problemas de desarrollo. Asiste a la escuela, pero está retrasado en sus estudios y actúa como si tuviera menor edad.

“Hay niños que lo quieren y juegan con él”, dice Gayane. “Hay quienes lo desprecian y no le hablan”.

Al igual que con Armine, el único ingreso de la familia de Gayane es la pensión mensual por discapacidad de su hijo de 9 años de 39,000 drams y la misma cantidad en subsidio por discapacidad. No puede trabajar porque no tiene quien cuide de sus hijos. Ella también se ha beneficiado del programa de Caritas Armenia para madres solteras.

“Me ayudan con todo”, dice. “Me dan comida, útiles escolares, madera, ropa de cama, lo cual es de gran ayuda para mí y mis hijos”.

Como beneficiaria de Caritas, Gayane dice que ha adquirido conciencia de sus vulnerabilidades, riesgos y peligros sociales. Se siente más equipada para enfrentar las dificultades de la vida como madre soltera, y confía que puede protegerse a sí misma y a sus hijos de una vida de explotación.

Especialista en comunicaciones, Gohar Abrahamyan cubre temas de justicia y paz en el Cáucaso para los medios locales e internacionales.

cnewa.org/es

Aprenda más sobre las Hermanas Armenias y su trabajo con jóvenes vulnerables en este video.

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Ayude a las madres solteras a proteger a sus familias de la explotación

Carta desde las Naciones Unidas

Mi trabajo como defensora de víctimas de la trata ante las Naciones Unidas (ONU) comenzó después de muchos años como misionera en Etiopía, donde fui testigo del dolor y trauma que experimentan.

Soy religiosa de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, designada por mi congregación hace 16 años para trabajar como representante de nuestra ONG ante la ONU.

El carisma de mi congregación, de defender los derechos de las niñas y mujeres, está inspirado en San Juan Eudes, sacerdote del siglo XVII que abordó este tema en Francia dando educación y cuidado pastoral a mujeres prostituidas.

Poner fin a la trata no es tarea sencilla. Es complejo, multidimensional e intrincado. La trata es una violación de los derechos humanos y una actividad criminal bien organizada, con una ganancia global estimada de 150 mil millones de dólares anuales.

En mis primeros años como defensora, me preguntaba: “¿Dónde y cómo me inserto en este mundo de la defensa de las mujeres maltratadas de manera que pueda marcar la diferencia?”

Mi objetivo en la ONU ha sido siempre crear conciencia sobre la trata y exhortar la adopción de políticas que aborden sus causas sistémicas, incluida la pobreza y la violencia contra niñas y mujeres.

Me gusta explicar qué hace una defensora de víctimas de trata con la imagen bíblica en Mateo 13, 33 de una mujer que pone un poco de levadura en tres medidas de harina, “hasta que fermenta toda la masa”. Aunque sólo es un poco de levadura, impregna toda la masa.

Por tanto, busco influenciar mediante el ejemplo, con una presencia proactiva, relacional y en redes. No se puede hacer en solitario. Los defensores de las víctimas de trata deben estar tan

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Hermana Winifred Doherty, R.G.S.

bien conectados como los de las redes criminales. Una defensa eficaz ocurre entre personas con ideas afines que coordinan sus resultados.

El surgimiento de defensores sobrevivientes de la trata ha sido para mí lo más notable. Son fundamentales al generar un renovado nivel de conciencia sobre los daños causados por la trata. Mi trabajo en la ONU es más eficaz cuando se basa en información actual sobre avances o retrocesos a nivel nacional, regional o local de parte de defensores sobrevivientes. Presentan múltiples experiencias y enriquecen poderosamente el debate. Su aporte ha sido decisivo para llegar donde estamos hoy.

La defensoría implica afrontar nuevos desafíos. Acceder a un lugar en la mesa de negociaciones de la ONU ha sido fundamental. Igualmente importante es reunirse, construir relaciones con los representantes de los estados miembros, y subrayar la necesidad de adoptar e implementar políticas y legislación conducentes a poner fin al flagelo de la trata. Investigar y organizar la información con recomendaciones claramente establecidas, es otro paso. No obstante, en el mundo posCOVID-19, la confianza necesaria para el multilateralismo se ha roto. Con el surgimiento de regímenes autocráticos en el mundo, hemos visto una reacción intensa contra niñas y mujeres, y retroceso en la eliminación de la pobreza. Eso hace que la lucha contra la trata sea mucho más desafiante.

Las tendencias hacia la normalización y legalización de la prostitución, el proxenetismo y operación de burdeles, impulsadas por conceptos mercantiles de oferta y demanda y el capitalismo neoliberal en su afán de lucro — que incluso defiende el “derecho” a comprar sexo— son antitéticos a la dignidad y derechos humanos. A

esto le llamo la “corporatización” de los cuerpos de las mujeres.

Los avances tecnológicos se han sumado al problema, pues los traficantes los usan para sus operaciones delictivas, identificando y reclutando personas de forma remota, a una escala mayor que la posible mediante esquemas tradicionales.

Características positivas de leyes recientes contra la trata incluyen criminalizar la demanda y un esfuerzo para seguir procesamientos judiciales. Es un cambio respecto a la postura de atribuirle la culpa a la víctima; aunque puede ser muy difícil implementar la ley y procesar a los perpetradores.

abogar por un mecanismo de revisión del Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, adoptado en el 2000, que finalmente se estableció en 2020. Lo menciono para subrayar el extenso trabajo tras de escena —reuniones entre estados para lograr un punto de vista global o el trabajo incansable de los defensores de las ONG—, así como la perseverancia y dedicación que se necesitan para implementar un mecanismo de revisión.

Cuando hablo de estos procesos, recuerdo a las muchas niñas y mujeres que he tenido el privilegio de conocer en tales situaciones: las niñas y mujeres de Etiopía que se dedicaban a la prostitución callejera y, especialmente, la niña de 11 años de Tailandia, a quien conocí mientras acompañé a dos hermanas religiosas cuya misión era visitar burdeles por las noches.

En mis años en la ONU, he visto la evolución de la Resolución de la Asamblea General de 2010, denominada ‘Plan de Acción Mundial para Combatir la Trata de Personas’, evaluada cada cuatro años; el establecimiento del 30 de julio como Día Mundial Contra la Trata de Personas; y la evaluación, cada cuatro años, del Informe sobre la Trata de Personas.

Pero mecanismos globales y días internacionales no son suficientes. Para ser eficaces deben adoptarse e implementarse a nivel regional y nacional, en cada país. En el caso de la trata, esto se complica por el tráfico transfronterizo, que exige coordinaciones entre el país de origen, el de tránsito y el de destino de la persona objeto de trata.

Pasé algunos años yendo a Viena a la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito para

¿Qué tipo de sistema permite que una niña de 11 años esté en un burdel? Pues, los sistemas donde la pobreza es rampante, que permiten la explotación sexual de las niñas con total impunidad y que se benefician económicamente de la aplicación de la oferta y demanda en seres humanos, creando las condiciones para que se produzca el comercio de esclavos de la actualidad.

Cada día conservo en mi corazón y oraciones no sólo a las niñas y mujeres, sino a todos los afectados por estos sistemas y estructuras injustos. Son su sufrimiento y dolor los que me motivan a buscar todas las oportunidades posibles dentro de la diplomacia de las Naciones Unidas para que se respeten sus derechos.

Aquí radica la razón de ser de mi persistente y constante defensa para poner fin a la trata en todas sus formas en el mundo. Aunque no es la única plataforma para la defensoría, la ONU ofrece múltiples oportunidades a nivel global. n

PUBLICACIÓN OFICIAL DE CNEWA 25 EDICIÓN ESPECIAL SOBRE TRATA DE PERSONAS
Poner fin a la trata no es tarea sencilla.

Seducidos por una ilusión

El atractivo de las falsas promesas de prosperidad

Dawit tenía 16 años y vivía solo en Addis Abeba, capital de Etiopía, cuando soñaba con zarpar a través del Mediterráneo hacia la promesa de prosperidad en Europa.

En Addis Abeba, donde la vida avanza a ritmo frenético con gente apresurada en ir a trabajar y vendedores en cada esquina, la supervivencia de los más vulnerables parece imposible, especialmente en medio de las crisis civiles, ambientales y socioeconómicas del país, ahora exacerbadas por la guerra en Ucrania.

Ante esta dura realidad, Dawit, un seudónimo para proteger su privacidad, estaba desesperado por orientación e información. Buscó a alguien que pudiera iluminarlo. Entonces intervino la providencia.

Birknesh Gobena, coordinadora de educación y desarrollo juvenil

del Servicio Jesuita a Refugiados (J.R.S.), supo de los planes de Dawit a través de un contacto mutuo. Ella y su equipo tomaron medidas rápidas, le ofrecieron asesoramiento, organizaron apoyo financiero para aliviar su carga de vivir solo y exploraron la posibilidad de que Dawit viviera con sus amigos.

J.R.S., una organización católica internacional que trabaja directamente con refugiados, muchos de los cuales son víctimas de trata, opera en Etiopía desde 1982.

Desde que conoció a Gobena y a J.R.S., la vida de Dawit ha dado un bienvenido giro inesperado. Ahora con 17 años, Dawit está perfeccionando sus habilidades en el mundo del diseño gráfico, en la Escuela Técnica de los Salesianos de Don Bosco en Mekanisa, un barrio de Addis Abeba.

Inmigrantes que zarparon en junio desde la costa norte de África hacia la isla italiana de Lampedusa.

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Dawit es uno de muchos jóvenes que, solos o en grupos, migran de Eritrea a Etiopía cada año por razones económicas, sociales y políticas, dice Gobena. Dawit viajó solo y no tenía en quien confiar cuando llegó a la gran ciudad.

En medio de conflictos regionales, sequías e inseguridad alimentaria en el Cuerno de África, para muchas personas la decisión de partir es cuestión de supervivencia. Según Gobena, algunos inmigrantes llegan a Addis Abeba con la intención de continuar hacia Libia para llegar a Europa o a los países árabes, con la ayuda de contrabandistas.

La mayoría desconoce los riesgos que enfrentan debido al acceso deficiente a recursos e información. Estos riesgos incluyen ser víctimas de tráfico sexual o laboral en su nuevo país o, posiblemente, morir en su ruta migratoria debido a condiciones inseguras o violencia absoluta.

Un informe de agosto de Human Rights Watch afirma que “al menos cientos” de migrantes y solicitantes de asilo etíopes fueron asesinados por guardias fronterizos en Arabia Saudita, entre marzo 2022 y junio 2023, mientras intentaban cruzar la frontera entre Arabia Saudita y Yemen.

El Proyecto Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones dice que el número reportado de migrantes muertos o desaparecidos en rutas migratorias desde 2014 es más de 58.000, y señala que en gran medida estos incidentes son subreportados. De ellos, más de 2.115 son etíopes.

Según la Organización Internacional del Trabajo, la falta de vías legales para la migración es un factor importante que contribuye al tráfico ilícito y la trata, ambos delitos contemplados en el derecho internacional.

Aunque estos crímenes a menudo están entrelazados y los términos se

usan indistintamente, se distinguen con diferencias significativas. La trata implica la explotación de personas mediante la fuerza, el fraude o la coerción para realizar trabajos, actos sexuales comerciales u otros fines no consensuales. A estas personas se les considera víctimas independientemente de su consentimiento o de su participación en actividades delictivas previas. El tráfico ilícito ocurre cuando individuos voluntariamente tienen acuerdos con contrabandistas para ingresar ilegalmente a un país extranjero, donde las barreras del idioma, diferencias culturales, discriminación y desconocimiento de la ley dejan a los migrantes traficados más vulnerables a la trata.

Aunque los migrantes dan su consentimiento para ser trasladados, y la transacción con el traficante normalmente concluye al cruzar la frontera y pagar al traficante, en algunos casos, las personas objeto de tráfico ilícito son retenidas para pedir un rescate.

Salomón Bizualem, director nacional de J.R.S. en Addis Abeba, dice que “la falta de oportunidades y de educación es un factor importante que contribuye tanto a la trata como a la migración ilegal”.

“Una de nuestras metas principales es saber si los refugiados conocen los riesgos de la trata y la migración ilegal”, explica. “Nos esforzamos por informarles sobre estos riesgos, ayudarles a tomar decisiones informadas y animarlos a permanecer en Etiopía”.

En julio 2023, Etiopía albergaba a más de 930.000 refugiados y solicitantes de asilo, muchos de ellos de Sudán del Sur, Somalia y Eritrea. Estas poblaciones vulnerables, especialmente aquellas que enfrentan barreras económicas y educativas, corren un mayor riesgo de ser víctimas de la trata.

Aunque Etiopía enfrenta una multitud de desafíos, la pobreza es el principal factor que contribuye a

la trata en el país, seguida de los conflictos y los desastres naturales. Según el Índice Global de Pobreza Multidimensional 2023 de la ONU, una parte considerable de la población vive en condiciones difíciles, con acceso limitado a la educación, atención médica y servicios básicos.

“Nuestra organización trabaja principalmente para abordar las raíces de estas causas”, dice Bizualem. “Nos esforzamos por brindar a los refugiados oportunidades educativas, tanto formales como informales, para empoderarlos e infundirles esperanza de un futuro mejor”.

“Nuestro objetivo primordial es reducir su susceptibilidad a la explotación por parte de traficantes de personas dotándolos de habilidades valiosas que están en demanda. Además tenemos un programa especial para proteger a los niños porque sabemos que también pueden convertirse en víctimas de la trata”.

La trata es tema de gran preocupación en las regiones fuera de la capital.

El reciente conflicto en la región de Tigray, en el norte de Etiopía, desencadenó una serie de acontecimientos catastróficos que dejaron un rastro de devastación, incluido un aumento alarmante de la trata, que afectó desproporcionadamente a mujeres y niñas de las regiones de Tigray, Afar y Amhara. A medida que huyen de zonas en conflictos, advierte la ONU, su vulnerabilidad al secuestro y explotación con fines sexuales aumenta exponencialmente.

Quienes se quedan también corren mayor riesgo de ser objeto de trata, ya que el actual acceso humanitario

Niños refugiados juegan en el centro del Servicio Jesuita a Refugiados en Addis Abeba, Etiopía.

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“A sus ojos, la pobreza e inestabilidad política hacen que permanecer en Etiopía parezca un camino peligroso”.

limitado a la región exacerba una situación ya desesperada y fuerza a algunos a recurrir a medios radicales para satisfacer sus necesidades básicas, incluido el comercio de personas humanas.

La Eparquía Católica Etíope de Adigrat en Tigray trabaja para abordar estos problemas sociales y educar a los jóvenes, especialmente sobre los riesgos que implica el tráfico ilícito y la trata.

“Los jóvenes expresan su deseo de emigrar a Europa y a los países árabes”, dice el reverendo Negasi Yohannes, coordinador de la Oficina del Ministerio Juvenil de la eparquía. “Es un desafío convencerlos de que Etiopía ofrece

mejores perspectivas para su futuro”.

“A sus ojos, la pobreza e inestabilidad política hacen que permanecer en Etiopía parezca un camino peligroso, tan grande como los riesgos de muerte y otras consecuencias durante la migración ilegal”.

Yohannes trabaja con grupos parroquiales de jóvenes, incluidos niños de hasta 7 años, para crear conciencia sobre los posibles pros y contras de la migración y las tácticas utilizadas por los traficantes de personas. También presenta las ventajas, oportunidades y el impacto que podrían tener si decidieran quedarse y trabajar en Etiopía.

Un migrante a bordo de un barco que rescató a 194 migrantes en el mar el 4 de agosto. Los inmigrantes habían dejado Túnez rumbo a Europa.

El desafío, entonces, es garantizar que los hechos de la vida en Etiopía respalden más los argumentos a favor de quedarse en lugar de irse, dice. Hasta este punto, su oficina ofrece apoyo social básico y un programa de recuperación de traumas, mientras enseña a los jóvenes cómo ser autosuficientes. También busca abordar otros factores sociales que permitirán a los jóvenes permanecer.

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“Su conocimiento está limitado a algunas historias exitosas que han escuchado sin comprender completamente la realidad de la ruta, las tácticas usadas por los traficantes y los riesgos implicados”.

Su atención se concentra en los estudiantes universitarios, cuyos estudios fueron suspendidos cuando las universidades fueron destruidas durante la guerra. Desde entonces, el aumento del aburrimiento, la pobreza, la desesperanza, la adicción, las tendencias populares en las redes sociales y los planes para ganar dinero rápidamente “animan a algunos jóvenes a caer en trampas” estratégicamente colocadas por los traficantes y a huir de sus hogares hacia estas rutas migratorias sin avisar a sus padres, explica.

Yohannes comparte historias de horror de migrantes que han regresado a Adigrat, en su mayoría desde Arabia Saudita y Yemen, que es “donde más van estos días”.

“Anteayer nos informaron de la muerte de un joven quien viajó a Yemen y fue asesinado allí”, dice a principios de julio. “Hemos oído hablar de muertes en Arabia Saudita y Yemen”.

El sacerdote describe la tortura “estas personas son sometidas a … los encierran y abusan sexualmente de las mujeres. Restringen y atormentan a las víctimas y las obligan a llamar a sus propias familias. Las víctimas gritan y ruegan que sus familias les den dinero a los traficantes”.

Si no se entrega suficiente rescate o “no llega a la persona adecuada en el momento adecuado... pueden incluso asesinar a esos niños, desmembrar sus cuerpos o vender sus órganos por dinero”, dice. “No hay reglas que impidan que estos jóvenes sean maltratados”.

En su deseo de aliviar las dificultades actuales, algunos jóvenes “tienen que engañar y traicionar a sus amigos o familiares” para reclutarlos y venderlos a traficantes, añade.

“Estos traficantes operan dentro de una red, transportando a niños y jóvenes vulnerables a través de Afar y Djibouti, para finalmente

traficarlos a Yemen y Arabia Saudita”, explica.

“Los que han recibido comisiones no se quedan aquí; también aspiran viajar al extranjero, influenciados por las experiencias de sus amigos”, continúa. “Su conocimiento está limitado a algunas historias exitosas que han escuchado sin comprender completamente la realidad de la ruta, las tácticas usadas por los traficantes y los riesgos implicados”.

Estos jóvenes creen en las historias de la pobreza a la riqueza que cuentan los traficantes.

“Pero, los traficantes nunca les dicen las cosas horribles que les han sucedido a otras personas”, dice Yohannes. “Solo se dan cuenta cuando se van y lo ven con sus propios ojos. En ese momento, estarán en un punto en el que no podrán regresar a casa”.

La raíz del problema es la ignorancia sobre las realidades de la migración y sobre la dignidad humana, explica Yohannes.

“La forma que abordamos esto es, primero, hacerlo parte de la misión general de la iglesia a nivel internacional”, dice. “La Iglesia Católica está intentando enseñar sobre la dignidad humana”.

“Lo segundo es solucionar los problemas de la comunidad”.

El sacerdote dice que su enfoque busca empoderar a los jóvenes y ayudarlos a comprender que el tráfico y la trata son “un trato inhumano y una violación de sus derechos humanos básicos”.

“Nuestro objetivo es dotar a los jóvenes de información y educación, permitiéndoles desarrollar una perspectiva equilibrada sobre estas cuestiones críticas”, afirma. “Pero la decisión final y los resultados dependen de ellos”.

Hikma A. Abdulmejid es periodista independiente y profesora de periodismo y comunicaciones en la Universidad de Addis Abeba en Etiopía.

cnewa.org/es

Aprenda más sobre la situación de los jóvenes etíopes que caen en la trata en este vídeo.

PUBLICACIÓN OFICIAL DE CNEWA 31
Apoye los programas de prevención de la trata de personas
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‘Niña, levántate’ Red católica

La

tenía 17 años cuando se escapó de casa en Tartus, Siria, para unirse a una congregación dedicada a promover el bienestar de mujeres y niñas.

“Mis padres se oponían”, dice. “Me encontraron y llevaron de vuelta antes que pudiera llegar al convento y me encerraron en mi habitación, pero convencí a mi padre. Me llevó a Damasco y me compró un vuelo a Egipto, donde hice mi noviciado con la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor”.

Más de 50 años después, el espíritu tenaz de Naddaf continúa sirviéndole bien como coordinadora de Fuentes de Esperanza, una iniciativa regional de Talitha Kum, la red internacional de hermanas religiosas con sede en Roma dedicada a combatir la trata de personas. “Talitá kum”, en español “Niña, levántate”, son las palabras que Jesús pronunció en arameo cuando resucitó a la hija de Jairo de entre los muertos.

Con equipos en el Líbano, Siria, Egipto y Jordania, Fuentes de Esperanza busca prevenir la trata en la cuenca mediterránea y ayudar a los sobrevivientes a sanar y reconstruir sus vidas.

Según las Naciones Unidas, el 87% de las víctimas de trata detectadas en los países del Medio Oriente en 2020, eran mujeres; la mayoría de los casos estaban relacionados con el tráfico sexual y el trabajo forzado.

El personal de 15 miembros y voluntarios de Fuentes de Esperanza en el Líbano se enfoca en “la prevención a través de la concienciación”, dice Naddaf.

“Nuestra meta es preservar la dignidad de las personas, concientizar sobre la trata, encontrar

SPECIAL ISSUE HUMAN TRAFFICKING
PUBLICACIÓN OFICIAL DE CNEWA 33
La Hermana Marie Claude Naddaf, R.G.S., consuela a una sobreviviente de trata en Beirut.
en el Líbano rescata a mujeres de la trata
EDICIÓN ESPECIAL SOBRE TRATA DE PERSONAS
texto por Arzé Khodr, con fotografías de Raghida Skaff

formas de detenerla y ayudar a quienes han sido víctimas de la trata o han sido abusadas”, dice.

La trata y la violencia contra la mujer han preocupado por mucho tiempo a Naddaf. Antes de Fuentes de Esperanza, trabajó por años en el empoderamiento de las mujeres víctimas de violencia doméstica, primero en el Líbano y luego en Siria.

Cuando fue nombrada superiora del convento en Damasco en 1996, comenzó el “Refugio Oasis” para víctimas de abuso doméstico y trata, con línea telefónica de emergencia, y trabajó para crear conciencia sobre estos temas.

El refugio y la línea telefónica fueron pioneros en Siria, donde la situación de las mujeres ha

de Talitha Kum, lo que llevó a la fundación de Fuentes de Esperanza un año después.

La trabajadora social Nayiri Arslanian, una de los primeros miembros de Fuentes de Esperanza en el Líbano, realiza sesiones interactivas para crear conciencia sobre la trata entre las áreas más vulnerables del país. “Desde el primer día, fuimos a la gente. Visitamos los campos de refugiados palestinos, los barrios más pobres, por todo el país”, dice. Arslanian siempre inicia una sesión preguntando a la audiencia qué saben sobre la trata. Al principio, las personas son tímidas para responder. Luego, explica que

“Es la misericordia de Dios”, dice Naddaf sobre cómo las sesiones han ofrecido esperanza y ayuda a las víctimas de trata. “Sin que lo sepan, Dios pone en su camino a una persona, un rayo de esperanza que puede ayudar”.

Sheikah, cuyo nombre fue cambiado para proteger su privacidad, es otra víctima que recibe ayuda de Fuentes de Esperanza.

“Nunca podré sanar de todo lo que he pasado”, le dice a ONE. “Pero cada mañana me despierto y doy gracias a Dios. Estoy agradecido. Podría haber muerto como muchas otras chicas”.

Sheikah fue atraída al tráfico sexual por un reclutador. Fue

empeorado desde la guerra civil de 10 años y se ha visto exacerbada por los terremotos en febrero, según un informe de 2023 del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Las estadísticas de la Red Siria de Derechos Humanos pintan un panorama horrible. Desde 2011, cuando comenzó la guerra civil, hasta 2021, la ONG informó de 11.523 incidentes documentados de violencia sexual contra mujeres y niñas en Siria, 10.628 mujeres y niñas desaparecidas por la fuerza y otras 28.617 mujeres y niñas asesinadas.

Naddaf se mudó al Líbano en 2011, cuando fue elegida para un mandato de seis años como superiora provincial de las Hermanas del Buen Pastor para el Líbano y Siria. En 2018, tras un año sabático, fue invitada a conocer a la Hermana Gabriella Bottani, entonces coordinadora internacional

la trata es cada vez que una persona es obligada a hacer algo en contra de su voluntad. Y espera y observa las reacciones.

En el contexto de una sesión reciente descubrió un caso de trata: una mujer siria no podía dejar de llorar durante la presentación; no sabía que lo que estaba padeciendo tenía nombre ni que alguien la podía ayudar. Había entrado ilegalmente al Líbano, vivía en la calle y era obligada a participar en el tráfico sexual. Fuentes de Esperanza la ayudó con el alquiler de un apartamento propio y la alentó a inscribirse en su programa de empoderamiento de mujeres.

“Nunca es fácil tratar con las víctimas de trata”, dice Arslanian. “Han sido tan engañados que no confían en nadie. En cierto momento esta mujer también trató de ser traficante. Nuestro trabajo no fue fácil, pero logramos que volviera a encarrilarse”.

retenida en una casa contra su voluntad durante seis años por una de las redes de prostitución más poderosas del país. El suyo fue un largo y doloroso viaje hacia la libertad. Más tarde se casó y tuvo una hija, pero su matrimonio fue abusivo. Cuando su esposo intentó matarla, buscó la ayuda de un trabajador social y conoció a Arslanian. Sheikah también se inscribió en el programa de empoderamiento de las mujeres.

La explotación sexual ha aumentado en todos los ámbitos entre las poblaciones migrantes y locales en el Líbano en los últimos años, dice Arslanian. Según el informe sobre la trata de personas 2023 del Departamento de Estado de los Estados Unidos

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La Hermana Wardeh Kayrouz, F.M.M., dirige un centro de cuidado infantil en Nabaa, Líbano.
“Lo mejor para los niños es que estén en la escuela, pero

para el Líbano, el “impacto combinado” de las crisis económicas y financieras del Líbano, y las restricciones por el COVID-19, “aumentaron la vulnerabilidad de los ciudadanos libaneses a la trata”.

Sin embargo, Arslanian observa un particular aumento de la explotación sexual en los trabajadores domésticos migrantes, contratados bajo “kafala” o sistema de patrocinio en los países del Medio Oriente, donde un empleador tiene un control casi total sobre la vida de un trabajador. Estos trabajadores a menudo enfrentan circunstancias difíciles y son vulnerables a la trata y otras formas de abuso.

“Sus empleadores ya no pueden pagarles, y ellos no pueden ganar

lo suficiente, por lo que vemos más y más de ellos en las calles”, explica. “Una vez en las calles, son presa fácil para los traficantes y ahora enfrentan dos problemas al mismo tiempo”.

El trabajo infantil, y el trabajo infantil forzado, continúan aumentando en el Líbano, especialmente en “la población de refugiados sirios”, según el mismo informe del departamento de estado estadounidense.

“El trabajo infantil es considerado trata de personas”, explica Arslanian. “Lo mejor para los niños es que estén en la escuela, pero son enviados a trabajar, y allí, están mal pagados. Muy a menudo son golpeados por su empleador. Tienen que trabajar muchas horas”.

El tráfico de órganos también es preocupante. Arslanian relata el caso de un niño de 11 años que le preguntó a su madre si vender su riñón le daría suficiente dinero para renunciar a su trabajo.

“Muchas veces, termino brindando orientación a los padres”, agrega. “Entiendo que algunas personas realmente necesitan el dinero que ganan sus hijos, pero por lo menos deberían enviarlos a clases por la tarde y verificar si el empleador los está tratando bien”. La tarea por delante es enorme. Fuentes de Esperanza organiza campañas de sensibilización de un día de duración, en colaboración con parroquias, municipios, instituciones de servicios sociales y

pero son enviados a trabajar, y allí, están mal pagados”.

SPECIAL ISSUE HUMAN TRAFFICKING
EDICIÓN ESPECIAL SOBRE TRATA DE PERSONAS

otros grupos religiosos. El programa incluye actividades específicas a la edad y se presta especial atención a las redes sociales ya que es la herramienta principal que utilizan los reclutadores para atraer nuevas víctimas.

“El reclutador que trabaja para un jefe más grande sabe cómo reconocer presas fáciles”, dice Arslanian. “Inmediatamente reconoce a una chica que nunca ha aprendido a decir que no en su vida”.

Cuenta la historia de una niña de 15 años que fue interceptada en la

frontera libanesa gracias a los esfuerzos de Fuentes de Esperanza. Había conocido a un hombre en línea y cayó presa de una red de tráfico sexual.

Enfrentarse a las redes internacionales de trata es peligroso y Naddaf nunca usa un teléfono o correo electrónico personales. Un miembro de su equipo fue atacado una vez después de una sesión de sensibilización para niños. Aún así, el equipo continúa su trabajo. Desde su fundación hace cuatro años, Fuentes de Esperanza ha

ayudado a siete mujeres a escapar de la trata y comenzar su camino hacia la curación. La víctima más reciente fue una trabajadora doméstica que dejó su país de origen en el Cuerno de África hace 15 años para trabajar en un país árabe y luego desapareció. Su madre la buscó, pero sin éxito. Después de que Naddaf recibió una

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La hija de Dalal Atallah asiste a la guardería de las Misioneras Franciscanas de María en Nabaa, Líbano.
“Estamos a su lado, no están solos. Debemos ser fuertes y enfrentar la adversidad juntos”.

llamada telefónica sobre el caso, indicando que la mujer desaparecida podría estar en el Líbano, inmediatamente comenzó una investigación.

“Cuando la encontramos y la reconocimos, no tenía documentos legales”, dice Naddaf. “Trabajamos y Dios ayudó, y pudimos llevarla a su embajada, y luego a su país.

“Su madre envió un mensaje diciendo: ‘Hoy nací de nuevo y me dieron vida de nuevo. Me dieron vida y le dieron vida a mi hija’”.

Empoderar a las mujeres y brindarles el apoyo que necesitan para tener un empleo regular y no ser víctimas de la explotación es el centro del trabajo de la Hermana Wardeh Kayrouz, F.M.M. Ella dirige la guardería de las Misioneras Franciscanas de María en Nabaa, un barrio pobre de Beirut.

La guardería fue fundada en 1966, después de que una hermana franciscana supo que una madre ataba a su hijo en casa porque no tenía quien lo cuidara mientras ella trabajaba. Desde entonces, la guardería ha dado la bienvenida a los niños más pobres del vecindario, independientemente de su raza o credo. Actualmente acoge a 50 niños, de seis meses a 3 años de edad.

“Esta guardería fue creada para ayudar a las madres trabajadoras y para que los niños estén en un lugar seguro”, dice Kayrouz.

A través de los años, muchas empleadas domésticas han inscrito a sus hijos en la guardería, incluida Nancy Kano de Nigeria. Ella y su esposo han vivido en el Líbano durante 16 años.

“Todos mis hijos fueron a esta guardería, los cinco. Las hermanas ayudan mucho”, dice Kano, cuya hija menor está actualmente inscrita allí.

Antes de admitir a un niño, Kayrouz estudia su expediente y visita a la familia. Ella conoce a todas las familias de los niños, y a muchas

otras familias en el vecindario.

Antes de la crisis económica del Líbano, más del 80% de los niños eran de trabajadores migrantes o eran niños no registrados, es decir, niños nacidos fuera del matrimonio y, por lo tanto, sin documentos legales. La guerra en Siria vio un aumento en el número de hijos de refugiados sirios. Pero, este año, por primera vez, los niños libaneses representan casi el 50% de la matrícula desde la fundación de la guardería debido a dificultades económicas.

Se prioriza a los niños que no fueron inscritos al nacer, ya que no tienen ningún documento legal y no encontrarán otra guardería, o más tarde escuela, que los acepte, lo que los hace vulnerables a la explotación. Kayrouz ayuda en el proceso de conseguirles certificados de nacimiento.

“La misión de nuestra congregación es apoyar a las personas en la sociedad en la que vivimos”, dice. “Vemos cómo ayudar y apoyar a las personas que nos rodean dondequiera que estemos”.

Además de su trabajo en la guardería, colabora con un equipo de siete personas, entre ellas dos trabajadoras sociales, una enfermera y una psicóloga, que ofrece apoyo a 270 familias en situaciones difíciles. También organizan viajes familiares y actividades especiales para niños.

“En una realidad muy difícil, ayudamos a las personas a tener una visión diferente de sus vidas y a tratar de encontrar una solución para sus problemas por su cuenta”, dice. “Por supuesto, las necesidades son enormes y lo que hacemos no es suficiente, pero es nuestra forma de decirles: ‘Estamos a su lado, no están solos. Debemos ser fuertes y enfrentar la adversidad juntos’”.

Arzé Khodr es una escritora y dramaturga independiente que vive en Beirut.

cnewa.org/es

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Escuche más de la Hermana Marie Claude Naddaf, R.G.S., en este video.
Apoye el trabajo de las mujeres en la prevención de la trata

La Última Palabra

Perspectivas del Presidente

Dondequiera que viajo por el mundo, donde está CNEWA, veo a la iglesia enfrentar el flagelo de la trata: desde programas preventivos en el Cáucaso y Europa del Este, a esfuerzos por aliviar y restaurar la esperanza en el Medio Oriente, el Noreste de África y el Suroeste de la India.

CNEWA, en respuesta a la pregunta formulada a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?”, ha financiado iniciativas de la iglesia a favor de quienes están expuestos a la explotación; incluyendo esfuerzos por crear conciencia sobre este problema social, programas de protección y sanación para sobrevivientes —con la esperanza de que las heridas abiertas en las víctimas y en la sociedad no tengan la última palabra.

Esta edición está dedicada al problema de la trata y al papel de la iglesia en la guerra contra lo que el Papa Francisco ha denominado “crimen contra la humanidad”.

Olivia Poust, del equipo editorial, inicia esta edición con un breve estudio sobre la historia de la trata y sus múltiples formas; explica los factores sociopolíticos y económicos que la impulsan, y describe el trabajo de la iglesia en ofrecer alivio y esperanza.

En su ‘Carta desde las Naciones Unidas’, la Hermana del Buen Pastor Winifred Doherty escribe sobre los esfuerzos de religiosos católicos y representantes de diversas ONGs para promover leyes y programas para la prevención y erradicación de la trata.

La guerra en Ucrania ha generado preocupación por el crecimiento de la trata. Distintos fenómenos poblacionales —desplazados internos y refugiados ucranianos en países vecinos, la mayoría mujeres y niños— han creado una nueva población vulnerable a la trata. Claudia Ciobanu narra esta trágica historia y da cuenta de los esfuerzos de la iglesia en Polonia para abordar y prevenir este crimen.

En Armenia, el problema crece a medida que los hombres migran para buscar trabajo en Rusia, donde algunos son retenidos contra su voluntad y se les impide regresar. Esposas e hijos quedan desamparados,

“La trata de personas desfigura la dignidad”.

sin cónyuge, sin padre, ni proveedor. Algunas madres han caído en el tráfico sexual, por cubrir las necesidades básicas de sus hijos. Gohar Abrahamyan nos cuenta el valiente trabajo de Caritas Armenia y de las Hermanas Armenias de la Inmaculada Concepción por ayudar a las mujeres a encontrar mejores oportunidades para sostener a sus hijos.

Los disturbios, la inestabilidad socioeconómica y los desastres naturales en el Noreste de África empujan a millones a emigrar en busca de una vida mejor, exponiéndose al peligro de la trata. Hikma A. Abdulmejid nos informa sobre el trabajo de la iglesia en la región, a través del Servicio Jesuita a Refugiados en Addis Abeba, y de la Oficina del Ministerio Juvenil de la Eparquía de Adigrat en la región de Tigray, en Etiopía, mediante sus programas para advertir, educar y prevenir la trata entre los jóvenes.

En todo el Medio Oriente, religiosas como las Hermanas del Buen Pastor y las Franciscanas Misioneras de María han estado a la vanguardia de los esfuerzos para poner fin a la trata. La Hermana del Buen Pastor Marie Claude Naddaf ha trabajado por décadas entre mujeres vulnerables en países como Siria, Líbano y Jordania. Desde Beirut, Arzé Khodr escribe sobre el trabajo de la hermana Marie Claude como coordinadora de Fuentes de Esperanza, la oficina de Talitha Kum en el Medio Oriente, una red de religiosas dedicadas a erradicar la trata y cuidar de los sobrevivientes. Este 5 de diciembre, la hermana Marie Claude será nuestra invitada de honor en la segunda gala anual de CNEWA.

La trata es un fenómeno global, y ponerle fin a un delito de esta magnitud requiere una amplia respuesta de organismos como las Naciones Unidas, asociado con la perseverante y singular voz de la iglesia.

La ONU ha incluido la erradicación de la trata y la explotación humana entre las metas de los 17 objetivos de desarrollo sostenible para el 2030. Para impulsar dichos esfuerzos, es necesario reconocer el papel de la Misión de Observación Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas. Entre sus esfuerzos, organizó un acuerdo de asociación pública entre el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. y el Grupo Santa Marta, que reúne a las fuerzas del orden, la sociedad civil y la Iglesia Católica en la lucha contra la trata y la esclavitud moderna. En el evento del 15 de febrero, el arzobispo Gabriele Caccia, observador permanente de

la Santa Sede ante Naciones Unidas, señaló que “la trata es un delito y una violación de la dignidad de las víctimas, de los derechos humanos y de las libertades fundamentales”.

Por más de un siglo, la Iglesia Católica ha pedido consistentemente que se ponga fin a todas las formas de trata, esclavitud, prostitución, trabajo inhumano, y cualquier otro factor que atente contra la dignidad del ser humano. Los extensos discursos y mensajes de los papas, desde León XIII a Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, han hecho eco de esa voz perenne de la iglesia.

“La trata de personas desfigura la dignidad”, dijo el Papa Francisco durante la ‘IX Jornada mundial de oración y reflexión contra la trata de personas’ de este año. “Y el sistema de la trata se aprovecha de las injusticias e inequidades que obligan a millones de personas a vivir en condiciones de vulnerabilidad... Desgraciadamente, la trata crece de forma preocupante, afectando especialmente a migrantes, mujeres y niños, jóvenes como vosotros, gente llena de sueños y deseos de vivir dignamente”.

Probablemente se pregunte:

“Pero ¿qué puedo hacer?

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Sea tan generoso como le sea posible, ayude a encontrar nuevos donantes y considere unirse a nosotros este 5 de diciembre, cuando rindamos homenaje a dos héroes dedicados a la erradicación de la trata. Ese día nuestra invitada de honor será la Hermana Marie Claude Naddaf; y el destinatario del Premio Fe y Cultura de CNEWA será John J. Studzinski, C.B.E., reconocido defensor de las víctimas de la trata y la esclavitud en todo el mundo. Si desea obtener más información, visite www.cnewa.org/events

¡Gracias! Ustedes ocupan un lugar especial en mis oraciones diarias, y no se olviden de implorar la intercesión de Nuestra Santísima Madre para que proteja a los más vulnerables.

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“Pero ¿qué puedo hacer?”
CNEWA una agencia papal para apoyo humanitario y pastoral 1011 First Avenue, New York, NY 10022-4195 • 1-212-826-1480 • cnewa@cnewa.org 223 Main Street, Ottawa, Ontario K1S 1C4 • 1-866-322-4441 • www.cnewa.ca
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