Hay un momento en el que ya no se puede callar. El grito aparece cuando las palabras se agotan, cuando la carne recuerda lo que la historia intenta enterrar. Este mes, nos adentramos en el grito como forma, como urgencia y como lenguaje. Desde la herida abierta de Regina José Galindo, cuya obra protagoniza nuestra portada, hasta los ecos del arte que incomoda, como la famosa e icónica obra de Munch. Reflexionamos sobre esa vibración que no pide permiso: el grito que interrumpe, denuncia, arde. En tiempos de saturación y ruido, preguntamos: ¿qué significa gritar hoy, desde nuestros cuerpos, territorios, y memorias? No es el grito del espectáculo. Es el grito del límite. El que no busca aplausos, sino justicia.