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OPINIÓN

El modelo educativo universitario y el liderazgo de la PUCP

U

na de las características más singulares de la Pontificia Universidad Católica del Perú es su modelo educativo, compuesto por estudios generales (2 años), pre grado (3 años), maestría (2 años) y doctorado (3/4 años) y caracterizado por la formación integral, la alta exigencia académica y su estrecha relación con las necesidades del país y de la región. Nuestro modelo se ha ido conformando a lo largo de cincuenta años, para resolver problemas y para lograr ciertos objetivos: 1. Enfrentar el ingreso de estudiantes que vienen insuficientemente preparados del sistema educativo peruano. 2. Formar a las personas de una manera integral con una base amplia de conocimientos, con principios éticos y dotándolos de ciertas competencias necesarias para enfrentar el mundo actual. 3. Ofrecer una formación y educación con estándares internacionales, condición para integrarse a la sociedad y la búsqueda de trabajo en un mundo globalizado. Los estudios generales, introducidos hace casi 50 años, por el Rector Padre Felipe McGregor, constituyen la piedra fundamental de nuestro modelo, pues permite que los alumnos que vienen de los colegios, en general con 16/17 años, puedan compensar el déficit formativo que da una secundaria de sólo cinco años. Paralelamente, estos estudios les permiten madurar como personas y, en el camino, incorporar en su formación pensamiento crítico, apertura de espíritu, ética ciudadana, además, les permite confirmar su vocación o también cambiarla. Los estudios generales son recordados por nuestros egresados como los dos años que marcaron su formación. Cuando los estudiantes pasan a estudiar su carrera, por fin se encuentran con los temas sobre

los cuales quieren especializarse y profesionalizarse. La PUCP ofrece 51 carreras de pregrado. Todas tienen programas de estudio con los mayores estándares académicos, lo que hace que sus egresados les sea muy fácil encontrar empleo al egresar y, sobre todo, ser cotizados por su calidad. Hace tres décadas que la PUCP decidió impulsar los estudios de posgrado, hoy tenemos más de cien maestrías y diplomaturas de especialización y 16 doctorados, todos con niveles internacionales y muy conectados a los pregrados y a institutos y laboratorios donde se investiga y con muchos programas de intercambio académico y de formación, con más de 200 universidades del exterior. La fórmula más importante para lograr que este modelo haya podido tener los resultados que nos son reconocidos es muy simple: tener buenos alumnos y buenos profesores. Esto sólo es posible por medio de la selección, pues para ingresar a cualquiera de los niveles educativos de la PUCP se pasa por pruebas de admisión y, los profesores, concursan en base a méritos académicos, para entrar a la docencia y para lograr promociones. La calidad es fundamental y sólo se puede lograr a través de mecanismos de selección. Obviamente, nada de esto sería posible si la PUCP no hubiera desarrollado un modelo de gestión y de financiamiento, también único para una universidad privada sin fines de lucro, que es el soporte material de su modelo educativo. Es este el modelo de universidad que nos ha hecho líder de la educación universitaria en el Perú y que es reconocido en todos los rankings internacionales y nacionales.

Efraín Gonzáles de Olarte Vicerrector Académico

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CRÓNICA PUCP

LOS WISCONSIN BOYS: DE LAS AULAS A LA REVOLUCIÓN EDUCATIVA El sólido liderazgo que posee hoy en día la Facultad de Derecho fue propiciado por la iniciativa de un entusiasta grupo de educadores que se enfrentó a diferentes situaciones adversas a fines de los años sesenta. “Tenemos la primera Facultad de Derecho del Perú”, declaró en una entrevista del año 2008 el Dr. Jorge Avendaño Valdez, emblemático docente de la Universidad Católica y una de las eminencias de la jurisprudencia de nuestro país. Razón no le faltaba. No en vano la Facultad de Derecho de la PUCP hoy por hoy está posicionada como la mejor escuela de estudio de leyes en el Perú y, según el ranking de la consultora educativa Quacquarelli Symonds, se ubica como séptima a nivel latinoamericano. A mediados de los años sesenta y setenta en la Facultad de Derecho, ubicada en el Instituto Riva Agüero del centro de Lima, se produjo un punto de inflexión de la reforma educativa impulsada por una política universitaria de cambios profundos en la enseñanza de leyes que generó posturas divididas en una otrora muy conservadora casa de estudios. A partir de la innata motivación y el dinamismo de un grupo heterogéneo de jóvenes por complementar su formación profesional con su ingreso a la docencia y las gestiones de un novel Jorge Avendaño al mando del

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decanato de la Facultad Derecho, en 1964 se firmó un convenio suscrito entre la PUCP y la Universidad de Wisconsin, suceso que marcó la reforma más importante del derecho que se hizo en el Perú. Sin embargo, no fue hasta 1968 que este proyecto universitario comenzó a regir, generando en ese lapso de tiempo un ambiente de arduo debate y fuertes críticas en las aulas de la PUCP de Plaza Francia. En buena medida, reveló grandes fisuras dentro del orden del claustro académico y se llegó a identificar a tres grupos dispares: profesores y alumnos conservadores, que se oponían rotundamente a la reforma; radicales y progresistas, quienes apoyaban el cambio del método de enseñanza; y el tercero, los de posición neutra, enfocados en simplemente acabar sus estudios y dictar clases. A ello se sumó la expulsión de dos alumnos y delegados estudiantiles ante la Facultad (Fernando Berckemeyer Conroy y Víctor Porras Melgar), quienes radicalizaron su postura de resistencia a los cambios y asumieron actitudes agresivas frente a las autoridades académicas de la


CRÓNICA PUCP

universidad. Empero, la intervención del Dr. Avendaño y Felipe Osterling, elegido como decano para el posterior periodo 1969-1972, en la difusión de los beneficios de la discutida reforma fue fundamental para el apoyo masivo del tercer grupo y la implementación del convenio a inicios de 1968.

doctrina y las leyes para privilegiar el método de casos que colocaba al estudiante como protagonista de un proceso de permanente aporte. “Incluía reducir los cursos de anuales a semestrales y añadir diversos tipos de asignaturas electivas”.

El Dr. Avendaño, en una mesa de debate por Lorenzo Zolezzi Ibárcena, actual profesor el inicio del semestre académico de la Facultad principal del Departamento de Derecho y de Derecho de 2011, comentó que una de las uno de los denominados ‘Wisconsin Boys’, finalidades de la reforma era la inducción que explica que el convenio con la universidad realizaba el alumno. “A partir de entonces, estadounidense buscó dotar de calidad y los exámenes eran con libros y códigos de excelencia a la enseñanza del Derecho. “Esta leyes a la mano: ya no era relevante que los concepción iba más allá de los códigos y las alumnos memoricen, importaba el análisis. leyes, puesto que A los estudiantes el derecho era y es, y profesores La reforma en buena medida reveló de entonces no en su conjunto, un grandes fisuras dentro del orden les agradó, y la orden social por encima del mundo del claustro académico y se llegó catedra repetitiva, normativo; y, a identificar a tres grandes grupos donde el alumno además, teniendo no p a rticip aba dispares: conservadores, radicales y ni cuestionaba en cuenta que el progresistas, y los de posición neutra. derecho debe ser ni interrogaba, un instrumento de quedó obsoleta”. cambio que evoluciona con la realidad social, De ahí a que, señala Javier de Belaúnde, los le corresponde cuestionar permanentemente Wisconsin Boys promovieran la investigación el orden legal vigente”. jurídica, publicando artículos, documentos e informes. Este ambicioso programa, que contó con el apoyo financiero de la Fundación Ford, Eduardo Ferrero Costa, exministro de reestructuró la malla curricular de la carrera Relaciones Exteriores y agente de Perú ante de Derecho e introdujo el método de casos y la la Haya en el conflicto marítimo con Chile, valoración de los precedentes jurisdiccionales, egresó en el año 1970 y al siguiente se tituló de manera que los estudiantes tuvieran la de abogado. Toda su vida académica participó capacidad de analizar, comparar y formular activamente en la política estudiantil de la planteamientos originarios en base a una Universidad Católica: primero como dirigente lectura crítica de los materiales de enseñanza estudiantil, luego como presidente del Centro y requerir otras fuentes de información y no Federado de Derecho, posteriormente como basarse exclusivamente en las normas legales. primer representante estudiantil ante el Para Javier de Belaúnde, presidente de la Consejo Directivo del programa académico FEPUC del año 1969 y uno de los miembros de Derecho, y, finalmente, como el primer del clan denominado ‘Wisconsin Boys’, se representante estudiantil ante la Asamblea trataba de desterrar la memorización de la universitaria. El año 1972 fue seleccionado

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CRÓNICA PUCP

para formar parte del programa estudiantil y enseñar en el futuro el curso de Derecho Internacional Público. “Yo tenía una beca para el King’s College de Londres y para la Universidad de New York, pero escogí esta beca porque me pareció la más interesante ya que estaba dentro de un proyecto de reforma de la enseñanza de la PUCP y yo realmente sí quería ser profesor. Además, era una persona muy vinculada por mi pasado estudiantil”. La modalidad de participación de los profesores en el programa de pasantía de la Universidad de Wisconsin se dio bajo dos formas: uno extenso, que podía llegar a un año académico, y otro breve, de hasta dos meses de estadía. Para la primera modalidad se estableció cuatro grupos de docentes. El primero partió en 1968 y estuvo integrado por Armando Zolezzi Ibárcena, Luis Pásara Pazos y Francisco Oliart. El segundo grupo viajó en 1969 con Domingo García Belaúnde, acompañado de Luis Carlos Rodrigo Mazuré y

Baldo Kresalja Roselló. El tercero, que viajó en 1970, estuvo compuesto por Jorge Santistevan de Noriega, Mario Roggero Villena y Miguel de Althaus Guaderas. Finalmente, al año siguiente participaron Javier de Belaúnde, Eduardo Ferrero Costa y Alfredo Ostoja LópezAlfaro. En la modalidad de pasantía breve, viajaron en el primer año Héctor Cornejo Chávez y Roberto Mac Lean Ugarteche. En el segundo, Carlos Fernández Sessarego y Fernando de Trazegnies. En el tercero, Felipe Osterling Parodi y Enrique Normand Sparks. Y en el último, Juan Armando Lengua Balbi y Juan Arce Murúa. Para el jurista Javier de Belaúnde, el viaje implicó que los jóvenes profesores de su generación asistieran a un seminario de enseñanza legal, prepararan una metodología de enseñanza y materiales didácticos para impartir a su regreso a la Facultad de Derecho. “En realidad, el contraste era enorme porque en la Universidad de Wisconsin se enseñaba

Lorenzo Zolezzi, Alfredo Ostoja y Javier de Belaunde. Foto: Archivo PUCP

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CRÓNICA PUCP

en base a método de casos y los alumnos participaban activamente en clases El Derecho se veía en diversas opciones que el intérprete tenía adelante, y había que escoger en base a opciones derogativas. Era un cambio radical en la manera de entender el derecho y de enseñarlo”, señala.

el curso de Personas Jurídicas en Wisconsin y enseñé el curso en la PUCP al volver. Los primeros alumnos fueron: Guillermo Gómez Huambachano, Martha Chávez, Francisco Eguiguren, Amalia Ortiz de Zevallos, Jorge Picasso, Jorge Bryce, Mario Montalbetti y Jorge Callón”, recuerda Javier de Belaúnde.

A su regreso de la pasantía y con la experiencia académica abstraída del claustro americano, Javier y Eduardo fueron contratados por la PUCP para dictar los cursos de Personas Jurídicas y Derecho Internacional Público, respectivamente, los cuales enseñaron por más de 40 años. “Como profesor a medio tiempo por bastantes años, le enseñé a Roberto Dañino, asesor jurídico principal del Banco Mundial; a Diego García Sayán, expresidente de la CIDH; a Alberto Bustamante, expresidente del Consejo de Ministros. Y en la maestría, a María del Carmen Tovar, Javier Tovar y Martha Chávez”, comenta el jurista Ferrero Costa. “Preparé

Antes, durante y después de la implementación del programa académico, se generó una reacción adversa de un grupo conservador de la universidad al cambio de metodología. Producto de aquello se adjetivó al grupo de profesores jóvenes como ‘Wisconsin Boys’ y se les identificó con clara connotación peyorativa como un conjunto de docentes con orientaciones neo-marxistas y comunistas. A Eduardo Ferrero Costa nunca le disgustó el término y recuerda con gran añoranza esa importante etapa de su vida. Sin embargo, a Javier de Belaúnde al inicio sí le molestó, pero con el pasar del tiempo y con los resultados de la reforma, lo aprecia con agrado.

Entrada de la antigua Facultad de Derecho y Ciencias Políticas en Plaza Francia. Foto: Archivo PUCP.

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SOLVENCIA INSTITUCIONAL

¿CRISIS DE LA GOBERNABILIDAD EN EL PERÚ? tiempo que opté por ser un universitario y no

Hugo Neira Dr. Ciencias Sociales por la EHESSS de París. Profesorinvestigador USMP/ URP.

un político. Ambas vocaciones son respetables. Siempre y cuando no se confundan. En otras palabras, no pretendo ser un ideólogo. Lo cual en nuestro país es raro. Comprender al otro, en el Perú, es lo que menos se hace. Perdonable en el caso de ciudadanos corrientes, no en docentes e investigadores. ¿Conocen un pensador alemán que se llama Eric Voegelin (1901-1985)? Lo menciono

Hoy estamos en la era de la ideología como manipulación de la realidad. En un tiempo de posverdades, que me parece peligroso. decadente. ”

E

n primer lugar, comienzo por agradecerles su invitación a escribir para su plataforma informativa Brújula. He dic-

tado cursos en su universidad a mi retorno de Europa. Y les envío esta nota, un tanto corta. En sociología, mi escuela es la de Max Weber, desde el Verstehen de los alemanes. Es decir, la «comprensión del otro». Por eso escribo y pienso sin odios ni emociones. Hace mucho

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HUGO NEIRA

El nivel de los que antes se llamaban diputados se ha desplomado. Somos menos cultos que en 1960 o 1940. La democracia, Sartori lo dice, es el mejor de los sistemas, a condición de que el ciudadano sea culto.”

nos sociales: la fe ciega, el dogma, la subjetividad y su consecuencia, la intolerancia. Todo eso es en lo que se convirtió el marxismo después de Marx. Seguro que saben lo que dijo Karl Marx en vida, cuando lo visitó, en su exilio de Londres, un dirigente obrero. – «Si eso que usted me dice es marxismo, entonces yo no soy marxista». Hoy estamos en la era de la ideología como manipulación de la realidad. En un tiempo de posverdades, que me parece peligroso y decadente. De modo que comencemos. Su intitulado ya es un error. ¿A qué crisis se refieren? Si es la vacancia de PPK —que me dio lástima por su persona—, ¿cuál crisis?, cuando se ha usado el principio legal, y que es un procedimiento universal, de sustituir un mandatario por un vicepresidente. Eso es un sistema racional-legal. ¿Por qué tanto escándalo? ¿No se

porque fue el autor de Die politischen Religionen. A las ideologías las llama las «religiones políticas» de nuestro tiempo. Les doy mis fuentes porque no soy de esos que toman una idea ajena y se visten con ella. Decirles a ustedes que ideología es una mala palabra en la sociología europea tal vez los sorprenda. La religión, para la sociología, que es una ciencia laica y nacida tras la modernidad con la revolución industrial en el XIX, quiere decir todo aquello de lo que querían distanciarse los primeros que pensaron en térmi-

usa en los Estados Unidos, por ejemplo? ¿No es el impeachment que se aplicó a Richard Nixon? Soy sociólogo. Vayamos a las placas tectónicas de la sociedad peruana. Por casualidad, miren lo que dice Enrique Bernales, este lunes 14 de mayo, en El Comercio, sobre el tema de Estado y el bicameralismo. «El sistema unicameral en el Perú adolece de un problema estructural insoluble, la deficiente representación». Yo lo aplaudo. Bravo Quique. ¿Se dan cuenta de lo que está diciendo? Es un juicio valorativo terrible. ¡Toca a todas las bancadas! Dice lo que ca-

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SOLVENCIA INSTITUCIONAL

cultura. Que no abre nunca un libro. Ni duda.

La sociedad peruana ha cambiado para bien, por un lado. Pero, por otra parte, hay una feroz regresión”

Hoy, cualquier tipo puede ser presidente. ¿Qué les estoy diciendo? Que la crisis no se produce estructuralmente en las instituciones ni los partidos. No está arriba. La sociedad peruana ha cambiado para bien, por un lado. Pero, por otra parte, hay una feroz regresión. Lo digo en uno de mis artículos. «En la segunda mitad del siglo XX, la sociedad peruana no solo pasó de ser rural a urbana, sino de ser andina a ser costera. En 1940, el 65% de la población vivía en la sierra, el 28% en la costa (…) Desde el 2007, la costa alberga al 55% de la población total; la sierra,

llamos. El nivel de los que antes se llamaban diputados se ha desplomado. Somos menos cultos que en 1960 o 1940.

La democracia,

Sartori lo dice, es el mejor de los sistemas, a condición de que el ciudadano sea culto. Yo estudié en un colegio nacional, se entraba por concurso en el Melitón Carvajal, y las grandes unidades escolares, pese a que eran una creación bajo un régimen militar (el de Odría), eran inmensamente superiores a los mejores colegios privados. Desde esa formidable secundaria, entré a San Marcos, me fue estupendamente bien y llamé la atención de los investigadores franceses, al punto que me propusieron que fuera a trabajar a París con ellos. Cuando he vuelto, he visto muchas cosas que han mejorado, pero la educación es un desastre. Alguien con coraje, Nicolás Lynch, como ministro, escribió un libro de primera, Los últimos de la clase. Y claro está, dejar la pésima secundaria de este momento, por áreas y no por asignaturas, sin enseñar conocimientos básicos sino lecciones moralizantes sobre los valores y otros inventos de los constructivistas, requiere de tiempo y de dinero. Para que no tengamos la actual «deficiente representación» que bien ha mencionado Bernales, no tenemos que cambiar de sistema político, sino cambiar de pueblo. Desde abajo y de las nuevas clases medias viene gente sin

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al 32%; y la selva al 13%» (C. E. Aramburú, 2009). En resumidas cuentas, el Perú actual es más bien costeño. (Y por si acaso, yo nací en Abancay.) Eso es lo real, más allá de mitos étnicos y «buscando un inca», o esperando que el Inkarri, etc. Mayoritariamente, costeños y urbanos.» (El Montonero, 14.05.18) La regresión está en que nos llevamos por las emociones. ¿Conocen la obra de Isaiah Berlin? Entre «los seis enemigos de la libertad humana» está la educación que no enseña al hombre a razonar. Si no lo hace, nos deshumanizamos. «La razón es la misma en todos los hombres, es lo que une. Las emociones son lo que separa» (Berlin). Seamos francos. En la educación secundaria han desaparecido los cursos de lógica y las humanidades. Y la actual vida política peruana se funda en emociones. El anti-Keiko, el antiaprismo, el antiizquierdismo, acumulación de sentimientos, de prejuicios, de supersticiones desenfrenadas. Reina un nefasto consenso emocional. La esencia del hombre es saber pensar. ¡Y por su cuenta! La objetivi dad, el realismo, es el resultado de una larga adaptación humana que se llama educación. Pero en el Perú, en primaria y en secundaria, mandan los profesores ideológico-emocionales. Se entiende que no podamos deshacernos de la subjetividad. Siempre y cuando no nos


HUGO NEIRA

impida la necesidad de comprender. Culturalmente, nos hemos puesto en la cola, estamos detrás de Ecuador o Bolivia. No pueden ustedes imaginarse qué es el mundo universitario en México. Gozan de una vida intelectual y política que no tenemos. Y, menos aún, cómo es Europa. Les enseña métodos de trabajo. Cómo se comenta un texto. Cómo se piensa escribiendo. ¿Lo tienen ustedes? La democracia nace en Atenas. En una cultura que inventa la polis y la política, el saber pensar. No es nuestro caso. La emocionalidad sin contraparte es parte hoy de nuestras costumbres, y está provocando mayor caos y anomia. Vamos hacia una sociedad criminal. Arriba y abajo. No es la hambruna lo que produce los asaltos. Hablo de lo real. Que no apruebo pero entiendo.

El anti-Keiko, el antiaprismo, el antiizquierdismo, acumulación de sentimientos, de prejuicios, de supersticiones desenfrenadas. Reina un nefasto consenso emocional”

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PERSPECTIVA GUBERNAMENTAL

EL TRAUMÁTICO NACIMIENTO DEL GOBIERNO VIZCARRA Jorge Bruce

Psicología 69’ Psicoanalista. Licenciado en Psicología por la PUCP. Magíster en Psicopatología y Psicoanálisis de la Universidad de París.

ciente. Aunque no se puede hacer una extrapolación mecánica de la situación individual a la política, es lícito partir de lo que uno conoce para analizar la situación del Gobierno actual. Se trata de un régimen que accede al poder como fruto de una situación que bien podríamos diagnosticar como traumática. La renuncia forzada del Presidente y su gabinete, como producto de unos videos obtenidos mediante artimañas, lo cual canceló las posibilidades de sortear el escollo de la votación por la vacancia presidencial, encumbró al Presidente Vizcarra y su Premier, César

Este inicio turbulento y plagado de sospechas -¿hubo una conspiración? ¿Vizcarra fue parte de ésta? ¿lo fue Villanueva?”

Villanueva. Este inicio turbulento y plagado de sospechas -¿hubo una conspiración? ¿Vizcarra fue parte de ésta? ¿lo fue Villanueva?- le añade una dimensión shakesperiana a este inusual proceso de cambio de mando. A lo anterior conviene añadir que el Gobierno anterior venía desgastado hasta el hueso como producto de sus propios errores, de un lado, y de la feroz oposición de Fuerza Popular (FP), a la que el citado régimen no tuvo el coraje de enfrentar cuando esto era posible. Lo cual, a la postre, le fue fatal.

1. Un inicio ambivalente

PPK dejó el poder en un clima de oprobio y

El síntoma, decía Freud, está multidetermi-

restos de esa desconexión con las urgencias

nado. En esa complejidad yace la dificultad del desafío que plantea al trabajo del psicoanalista, así como su riqueza y potencial para acceder a las estratificaciones de lo incons-

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un hedor de corrupción. Vizcarra asume los populares, beneficiándose de su estilo provinciano, alejado de los fastos de clase alta que desbordaban cada día más impúdicamente al entorno de su predecesor. Adicio-


JORGE BRUCE

nalmente, FP ha decidido –ignoramos si en

soledad será patente. Máxime cuando la si-

connivencia con el nuevo Gobierno- apoyar-

tuación económica parece estar pasando del

lo en marcado contraste con la beligerancia

estancamiento al declive. Su margen de ma-

previa. Esta necesidad perentoria de desha-

niobra es estrecho y breve.

cerse de una imagen obstruccionista y, en buena cuenta, narcisista (en la medida que esa oposición cerril no estaba vinculada a diferencias programáticas, sino a una lucha por un poder que su lideresa, Keiko Fujimori, siente que le fue arrebatado con malas artes) le da oxígeno a Vizcarra y su entorno. No obstante, es como un

Como en esas películas de acción de Hollywood, en donde la nave tiene escasos segundos para escapar al espacio sideral antes de que se cierre definitivamente el portal y quede atrapada en el seno del mal. En esa carrera, el nuevo timonel debe entender que su capital se agota cada día, tal como ya lo revelan las encuestas. Este proceso inexorable, en el

submarino que, tarde

que la gente aguarda resulta-

o temprano, deberá

dos tangibles en asuntos ta-

emerger a la super-

les como seguridad, salud,

ficie. Ahí donde lo aguarda,

educación, justicia y, más

impa-

que nunca, lucha anti-

ciente, la opinión

corrupción, es un desa-

pública. El

fío considerable porque

asunto

es,

ninguno de estos eter-

pues, que ese pac-

nos problemas es de

to implícito –tanto

corto plazo.

con FP como con la

gente-

La

tiene

fecha de caduci-

narse

dad. Mientras sea funcional

a

sus

no

sación

de-

de

inercia

y

falta de reflejos. Todo el mundo está aliviado

dencia ni los anta-

de haberse deshecho del

gonice, se inhibirán

Gobierno de lujo –que en

de acorralarlo. Entreprocurarán

cualquier

cepción de las ma-

muestre indepen-

tanto,

en

yorías, en una sen-

gobernar.

Mientras

mo-

momento, en la per-

intereses, FP lo dejará

bonhomía

queguana puede tor-

la práctica terminó sien-

resta-

blecer su magullada imagen. No solo debido a su oposición destructiva al régimen previo: la cantidad de escándalos de corrupción, falsedades y una alarmante mediocri-

do un Gobierno para el lujo de unos cuantos- pero eso tiene un límite. La indulgencia inicial de la opinión pública no es plenaria.

dad han sido mucho más costosos de lo que habían previsto. Pero todos advertimos que esto no puede durar hasta el 2021. Al mismo tiempo, es un Gobierno sin partido ni, en la práctica, bancada. En algún momento esa

2. El retorno de lo reprimido Es ahí que el trauma de nacimiento 1

pue-

de reaparecer. En psicoanálisis trabajamos

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PERSPECTIVA GUBERNAMENTAL

viertan en la vida cotidiana de las personas,

Las marchas y contramarchas que se han observado en estas primeras semanas pueden ser atribuidas a la novedad del cargo. Sin embargo, no auguran un manejo firme”

esa bomba de tiempo se puede reactivar. Asimismo, si llega –y llegará- el tiempo de la contienda que suceda a la actual pax fujimorista y Vizcarra y Villanueva no demuestran ser capaces de capear ese temporal y evitar un nuevo naufragio, el malestar que ya es palpable puede convertirse en una ola de protesta cuya virulencia nadie puede calcular con certeza. Este escenario es mucho más peligroso que el retorno de la animosidad de FP. Así como el Gobierno necesita conquistar con sus actos el apoyo de la calle, no puede olvidar –y la intoxicación del poder induce amnesia política- que si frustra las expectativas populares más allá de cierto umbral de tolerancia, ésta se volverá ineluctablemente en su contra.

3. La duda que tormentosa crece con la noción del après-coup (se le suele ci-

Se dice que Julio César, el emperador de

tar en francés, en nuestra lengua se conoce

Roma, tenía en las ceremonias públicas a

como acción diferida o a posteriori). Alude a

un esclavo cuya función era recordarle cada

la relación entre un acontecimiento signifi-

cierto tiempo, cuando la multitud lo aclama-

cativo, el cual no puede ser asimilado debido

ba, su condición de mortal. El poder, como

a su carga traumática y por eso el aparato

queda dicho, tiene la capacidad de produ-

psíquico difiere su resignificación para un

cir un aislamiento beatífico, entre cuyos

momento posterior. Hay pues una relación

pliegues anida la muerte. La muerte políti-

intrínseca entre el trauma y el après-coup.

ca vendrá si Martín Vizcarra y su equipo no

Tomándonos de nuevo la licencia de llevar

están a la altura de los formidables desafíos

este concepto de la psicología individual al

que enfrentan. El Presidente ha pedido seis

ámbito colectivo, político, podemos imagi-

meses para demostrar que sí se puede.

nar que ese acontecimiento que llevó a Martín Vizcarra a palacio, puede resurgir con esa carga patológica. A saber, si el Presidente no demuestra una eficiencia en los desafíos arriba citados, exhibiendo logros que se ad-

Dudo que le sean concedidos. Antes de ese plazo será preciso exhibir logros en la lucha contra la pobreza y la corrupción, en particular. Estas son tareas hercúleas en una so-

1 Se trata de una idea de Otto Rank, uno de los discípulos de Freud, quien postuló que dicho trauma era más significativo que el Complejo de Edipo, lo cual le valió caer en desgracia ante los ojos del fundador del psicoanálisis.

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JORGE BRUCE

ciedad de precaria institucionalidad como la nuestra. El beneficio de la duda, gracias al estrepitoso fracaso del Presidente que lo llevó en su plancha, se está agotando y convirtiéndose en lo que el vals Hermelinda describe como “la duda que tormentosa crece”. Las marchas y contramarchas que se han observado en estas primeras semanas pueden ser atribuidas a la novedad del cargo. Sin embargo, no auguran un manejo firme ni capacidad para

emprender

reformas

indispensables.

Lo sabremos con certeza cuando se presente la primera crisis grave. En el Perú como sabemos, la palabra “crisis” es menos signo de oportunidad, como reza el cliché, que de normalidad.

Este proceso inexorable, en el que la gente aguarda resultados tangibles en asuntos tales como seguridad, salud, educación, justicia, es un desafío considerable”

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SOCIEDAD Y ESTADO

DESESPERANZA E INDIGNACIÓN Sobre la coyuntura política actual Miguel Giusti

Filosofía 71’

Doctor en Filosofía. Profesor principal del Departamento de Humanidades de la PUCP

L

a situación política que atraviesa nuestro país llama ciertamente a la desesperanza.

Pareciéramos

experimentar

una secuencia de pactos bochornosos que se hacen pasar por acuerdos astutos o legítimos, y que son al mismo tiempo pactos de impunidad. El presidente Kuczynski pretendió salvar su pellejo con una maniobra política que más de un despistado analista consideró “magistral”, mintiendo con descaro y canjeando bajo la mesa, con una facción del fujimorismo, un respaldo efímero por el otorgamiento de la libertad al ex presidente. Siguiendo esa misma lógica torcida en que el fin justifica los medios, el fujimorismo más duro le devolvió el golpe tendiéndole la trampa de las grabaciones ocultas y obligándolo a renunciar. Todo nuevamente con ma-

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MIGUEL GIUSTI

las artes. Ahora parece que el nuevo gobierno también fue producto de una componenda entre aquellas mismas fuerzas políticas con el propósito de canjear favores y, sobre todo, de protegerse recíprocamente de las denuncias de corrupción. La justicia, por su lado, demuestra una miopía grotesca y sospechosa que no es sino el corolario o el efecto secundario de la anterior secuencia de pactos de inmoralidad. Inmoralidad e impunidad. Lamentablemente, no se trata solo de un fenómeno de la epidermis política, sino de un virus que se extiende por todas las capas de la sociedad. Las huellas de la corrupción se detectan en muchas instituciones y organismos, y existe ya un claro dispositivo de retroalimentación entre las redes mafiosas locales o regionales

Las huellas de la corrupción se detectan en muchas instituciones y organismos, y existe ya un claro dispositivo de retroalimentación entre las redes mafiosas locales y los partidos políticas”

y los partidos políticos que reclutan de ellas a sus representantes, en especial el fujimorismo. La normalización de estas prácticas es además la explicación de por qué la población termina por elegir a estos dirigentes, creyendo quizás que ese es el único modo de obtener algún beneficio de la perversión generalizada de las relaciones sociales. Se trata de un círculo vicioso que parece imponerse sin tregua. Naturalmente, la cuestión de la inmoralidad de los políticos no es una novedad. Fue Maquiavelo quien sostuvo de manera explícita que el político debe tener una doble moral. En el capítulo 18 de El Príncipe, titulado “Si los príncipes (los gobernantes) han de mantener la palabra empeñada”, afirma que ellos, los gobernantes, deben en realidad practicar sistemáticamente el engaño, empeñar, sí, por supuesto, la palabra, pero no cumplirla sino cuando les convenga. Dado que lo más importante es preservar el poder y garantizar la estabilidad de sus prebendas, no pueden someterse a los principios de la moral pública sino deben más bien cultivar

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SOCIEDAD Y ESTADO

En contra del maquiavelismo político, hay una vieja tradición democrática que exige de todos, también de los políticos, el respeto de la ley”

En contra del maquiavelismo político, hay una vieja tradición democrática que exige de todos, también de los políticos, el respeto de la ley. Se recoge en la más clásica versión liberal, que se funda en el acatamiento de un pacto social que consagre el estado de derecho y el trato universalmente igualitario. Contravenir ese pacto no solo es inmoral, sino, además, contraproducente, porque termina por dañar el entero tejido social. Decía por eso Kant que “hasta un pueblo de demonios” estaría dispuesto a someterse a la ley, a sabiendas de que lo contrario, la impunidad, traería consigo más costos que beneficios para todos. Pero la moralidad de la política se recoge también, en otro senti-

otro tipo de “moral” que consiste en la técnica o el arte de gobernar, para los cuales la otra moral es un obstáculo. Pero, eso sí, deben fingir que se atienen a la moral pública y acomodar su discurso a las circunstancias, para sembrar la ilusión entre los ciudadanos de que creen en algo que con plena conciencia no cumplen. Por eso precisamente dice Maquiavelo que el político debe ser mitad hombre (que respeta la ley) y mitad bestia (que usa la fuerza del león y la astucia del zorro). Para que esta interpretación funcione, el pueblo debe ser considerado ignorante, ingenuo y manipulable. Eso también creía Maquiavelo, como puede comprobarse en sus escritos. Pero lo que ya no se halla en él, pese a la sangre fría con que defiende el cinismo de Estado, es que el político deba promover la corrupción. Esto debe resaltarse porque en las componendas llevadas a cabo en nuestro país se pretende, superando a Maquiavelo, hacer pactos de impunidad que exculpen de responsabilidades legales a los políticos involucrados en actos notorios de corrupción, a costa de la población, de la institucionalidad democrática y del imperio de la justicia.

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do, en la tradición republicana, es decir, en la conciencia de que debemos promover un bien común, una sociedad justa y equitativa, con la participación activa de ciudadanos comprometidos con el interés general. En un sentido o en otro, se ha logrado desarrollar en el tiempo una cultura ciudadana, una convicción universal de que la política debe someterse a principios éticos y genuinamente democráticos, y esta cultura se ha plasmado en numerosas convenciones internacionales de las que nuestro país es signatario. Para que un país progrese, escribió hace ya unos años el filósofo Richard Rorty, es necesario que no se deje derrotar por la desesperanza. La desesperanza es la expresión de una forma de fatalismo que equivale en cierto modo a la pérdida de la autoestima, no solo la personal sino también la nacional. No cabe duda de que la autoestima de los peruanos está hoy por los suelos. Pero si algo puede rescatarnos del fatalismo es el sentimiento de indignación que vive una buena parte de la población y que en fecha reciente se ha hecho escuchar en calles y plazas. Porque la indignación es un sentimiento moral: es una protesta ética vital contra el engaño y la traición de los políticos.


MIGUEL GIUSTI

Naturalmente, la indignación sola no es su-

de que no tenemos más remedio que seguir

ficiente o, mejor dicho, ella debe poder tra-

eligiendo el mal menor, que es un mal cada

ducirse en acciones constructivas o canali-

vez mayor, retirar el respaldo a los políticos

zarse por vías institucionales. Hay mucho

corruptos, y promover formas y movimientos

por hacer para luchar contra la desesperan-

nuevos que nos devuelvan la fe en la conduc-

za. Es preciso, en primer lugar, dirigir las

ción de la vida social. Siempre debe quedar-

energías a hacer cumplir en pequeña escala

nos, en fin, el recurso a la protesta pública, a

–en las instituciones de las que formamos

la expresión de nuestra indignación. Porque

parte– las exigencias del estado de derecho,

en ella, en la indignación ciudadana, se ex-

a fin no solo de combatir la corrupción, sino

presa la autoestima de una nación: la con-

también de revertir el efecto de contagio que

vicción de que nuestro orgullo es superior a

esto trae consigo, es decir, a fin de promover

nuestra vergüenza, de que no tenemos por

un círculo virtuoso de reproducción de for-

qué resignarnos a vivir bajo condiciones de

mas respetuosas de la legalidad. Es necesario

impunidad sino que nos merecemos un país

además desprendernos de esa fatal creencia

mejor.

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Temas de Educación - Revista Brújula Noticias - Julio, 2018  
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