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Editorial

ECCE LIGNVM CRVCIS... Editorial........................................ 3 Eco Parroquial.............................. 4 Entrevista...................................... 6 Reflexiones................................... 10 Noticias......................................... 19 Identidad Cofrade........................ 28 Nuestra Historia............................ 32 Soleras Bibliográficas.................... 40 Revista informativa de la Cofradía de la Santa Vera Cruz (MONTILLA) Número 17 - Año XVI

En el pórtico de nuestra semana mayor, la Semana Santa, cuando ya son pocos los días que restan para celebrar y rememorar a través de las distintas hermandades y cofradías, la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, una nueva edición de nuestra revista Vera Crux ve la luz en un año con una connotación especial, pues con motivo del 450 aniversario de la muerte de San Juan de Ávila, el 125 aniversario de su beatificación y el 50 aniversario de su canonización, se celebrará un nuevo año jubilar en torno a la figura de este Maestro de Santos nombrado recientemente Hijo Adoptivo de Montilla por el Excmo. Ayuntamiento de nuestra ciudad. Decía San Juan de Ávila: «Quien de esta semana tiene parte, tiene parte en todas las otras fiestas del año; quien de esta semana no tiene parte, no tiene parte en su nacimiento, ni en su ayuno, ni en su oración, ni en sus azotes, ni en su muerte, ni en su resurrección, ni en su ascensión; no tiene parte en cuanto ha hecho y hará, si no tiene parte en esta semana». En nuestra Cofradía no sólo tenemos ocasión de poder vivir intensamente y tener parte de esta semana, la Semana Santa, sino que también podemos tener parte durante todo el año, de las distintas actividades y actos que se organizan desde la hermandad acontecimientos que quedan plasmados en las páginas de esta nueva edición- y que no tienen otro fin que el de situar a nuestros Sagrados Titulares, el Santo Cristo de Zacatecas y María Santísima del Socorro, en el centro de nuestras vidas para que nunca dejen de ser el impulso de nuestra fe y sigamos fortaleciendo nuestro vínculo como hermanos en la pasión, en la muerte y en la resurrección de Cristo siguiendo así el testimonio que nos entregara San Juan de Ávila.

COLABORACIÓN: 2 euros EDITA Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz, Hermandad del Santo Cristo de Zacatecas y Santa María del Socorro, Madre de Dios y Señora Nuestra Parroquia de Santiago Apóstol - C/ Iglesia, 6 - 14550 Montilla (Córdoba) - ESPAÑA Correo-e: veracruzdemontilla@gmail.com http://www.veracruzdemontilla.com - Dirección: Miguel Navarro Márquez - Maquetación: Juan Antonio Prieto Velasco - Redacción: Antonio Luis Jiménez Barranco - Rafael Portero de la Torre - Juan Antonio Prieto Velasco - Consejo Asesor: José Félix García Jurado - Carlos Morales Fernández - Fotografía: Jaime Luque - Rafa Salido - Archivo Cofradía - Belén Córdoba Rafael García Carretero - Rafael Guijarro Imprime: Imprenta Gráfica MC - 14550 Montilla (Córdoba) La Cofradía de la Santa Vera Cruz no comparte necesariamente las opiniones de sus colaboradores Prohibida la reproducción sin permiso escrito de los editores © 2019 Todos los derechos reservados. ISSN 2254-1268 Depósito Legal CO – 232 - 2009 FOTO PORTADA: JAIME LUQUE DISEÑO PORTADA: Imprenta Gráfica MC


Eco Parroquial

José Félix García Jurado Párroco de Santiago y Consiliario de la Cofradía

SALUDA DE NUESTRO CONSILIARIO «Piensa en un paso de la pasión cual tú quisieres; desmenúzalo, mira el amor con que Cristo lo padecía por ti, mira el tormento, las lágrimas, la sangre que por ti derramó; piensa en esto… piensa en Jesucristo asado en fuego de tormentos por tu amor. Vete luego a confesar. Después de confesado, piensa antes que recibas el Santísimo Sacramento el paso mismo que pensaste antes; haz cuenta que tienes a Jesucristo delante de tus ojos atormentado, como le pensaste antes en tu rincón». [San Juan de Ávila. Sermón en la octava del Corpus]

Queridos hermanos del Santo Cristo de Zacatecas y Santa María del Socorro: En 2019 se cumplen 450 años de la muerte de san Juan de Ávila en Montilla y 125 años de su beatificación, y en 2020, 50 años de su canonización. Para conmemorar estos aniversarios, se ha solicitado a la Santa Sede la concesión de un Año Jubilar, que comenzará el 6 de abril de 2019 y concluirá el 31 de mayo del siguiente año. Una nueva propuesta religiosa y cultural, Vitis Dei, envuelve esta celebración

Conjunto escultórico de San Juan de Ávila en la Mezquita-Catedral de Córdoba, obra de Antonio Bernal Redondo (2013).


para descubrir Montilla y su Siglo de Oro, en el que personajes ilustres tejen su historia en torno al Maestro Ávila, sacerdote, humanista, fundador de colegios, inventor, escritor, consejero influyente y doctor de la Iglesia. El nombre, tomado del latín, significa «Viña de Dios» en alusión a la vid y el vino, que caracterizan a nuestra ciudad y que tantas resonancias bíblicas tienen. Evoca también la tradición de las coplas de Solano: «Montilla fue la escuela donde aprendieron a ser santos, los santos que hay en el cielo», con san Juan de Ávila como maestro. Y es que nuestra ciudad conserva buena parte de la historia de este Maestro de Santos. Los muros del Palacio de Medinaceli recuerdan la gran amistad que se forjó con los marqueses de Priego y sus hijos. Él los llevó a Dios y ellos lo trajeron a Montilla. El monasterio de santa Clara guarda la memoria del Maestro, que atendió con esmero a la comunidad de clarisas. La iglesia parroquial de Santiago es testigo de su ministerio sacerdotal. Numerosos fieles acudían allí a escuchar sus predicaciones, confesar con él y recibir sus consejos. La casa donde vivió y murió se conserva en la todavía conocida como «calle de la Paz» con el mismo espíritu y aspecto original de entonces. En ella dedicaba muchas horas a la oración y escribió numerosas cartas, los Memoriales para el concilio de Trento, revisó el Audi Filia y la vida de santa Teresa de Jesús y recibió a muchas personas que venían a pedirle consejo y orientación para sus vidas. La iglesia de la Encarnación, actual Basílica Menor Pontificia, alberga su sepulcro y sus reliquias. La celebración de este nuevo Año Jubilar pretende un mayor acercamiento al Señor a través de la figura y obra del Maestro Ávila, cuya fidelidad a Jesucristo y su Iglesia, le hacen merecedor de ser propuesto a los fieles de todos los tiempos. De san Juan de Ávila nos dicen sus biógrafos que tenía un crucifijo ante el que pasaba las horas en oración, agarrado al clavo de los pies. Así recibió favores singulares, como el que ha recogido la

D. José Félix García Jurado, consiliario de la Cofradía, en el compás de entrada al Monasterio de Santa Clara.

tradición iconográfica de haber oído de labios de Cristo crucificado: «Juan, tus pecados te son perdonados». El Año Santo pretende que volviendo nuestro corazón a Dios, podamos experimentar esa misericordia divina guiados por el Maestro Ávila, al que hemos de redescubrir como un tesoro escondido en esta tierra que le vio nacer para el cielo. Que la contemplación de las sagradas imágenes de nuestros titulares encienda nuestros corazones en el fuego de amor que llevó a Jesucristo, el hijo bendito de María, nuestro Socorro, a entregarse por nosotros: «Señor, ¿cómo se sufre vos pobre y yo rico, vos con trabajos y yo con descanso, vos deshonrado y yo honrado, vos con cruz y yo sin ella? ¡Quién pudiese recibir, Señor, esos azotes por vos! ¡Quién pudiese recibir esa corona! ¡Quién pudiese echar a sus cuestas esta cruz! ¡Quién perdiese la vida por vos, que me la distes, perdiendo la vuestra!» [San Juan de Ávila. Plática a las monjas del monasterio de la Cruz de Zafra]. Recibid mi afecto y bendición.


Redacción

Entrevista

LA PARROQUIA DE SANTIAGO EN OBRAS: ENTREVISTA A MARA PORTERO

A través del patio de los limones se accederá al futuro despacho y archivo parroquial desde la calle Yedra.

Cuando hace cinco años se acometieron las obras de rehabilitación de gran parte de las cubiertas de la Parroquia de Santiago, éstas se enmarcaban dentro de una serie de intervenciones encaminadas no solo a la consolidación estructural del edificio, sino también a la puesta en valor y recuperación de sus distintos espacios.

ciegos que albergaron antiguos altares laterales. No obstante, ya en aquel momento se planteaba la necesidad de una segunda fase en la que se interviniese en otras estancias del complejo parroquial para evitar su progresivo deterioro y conseguir su puesta en valor para fines religiosos y culturales.

En aquella ocasión, además de en las citadas cubiertas, se actuó en el interior del templo dotándolo de una nueva iluminación y pintura, y se recuperaron algunos elementos que en los últimos tiempos habían permanecido ocultos, como es el caso de la primitiva puerta del lado de la Epístola o las hornacinas y arcos

A día de hoy ya podemos ver cómo esta segunda fase es una realidad. Si durante la anterior intervención vivíamos inmersos en el Trienio Jubilar con motivo de la declaración de San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia, a las presentes obras les seguirá un nuevo Año Jubilar Avilista durante el cual nuestra Parroquia


se convertirá en centro de peregrinación y de reencuentro con la figura del «Maestro de Santos». Es por ello que, al igual que ya hicimos en 2014, desde la redacción de la revista Vera+Crux nos hemos puesto en contacto con la arquitecto montillana Mara Portero Delgado, responsable del proyecto y de la ejecución de las obras, para que nos cuente algunos detalles sobre éstas.

- Mara, a grandes rasgos, ¿en qué partes de la Parroquia de Santiago se ha intervenido en esta segunda fase de las obras? En resumen, se ha actuado en mayor o menor grado en cinco zonas del edificio: - El denominado «Arciprestazgo» se está habilitando para Sala de Audiovisuales y contará con un acceso a través de la calle Puerta del Sol. El espacio libre que ocupa la fachada a esta calle se está adecuando como patio previo, respetando la vegetación existente. Se ha arreglado un aseo para minusválidos. - En la zona conocida habitualmente como «antigua sacristía de Dios» es donde se ha producido la mayor intervención, ya que presentaba problemas estructurales. Los forjados de madera se encontraban apuntalados y las cubiertas en mal estado. Las estructuras se han reparado y se han adecuado los espacios para despacho parroquial, archivo público, archivo privado y aseo. Desde la calle Yedra se ha recuperado una puerta que existía para acceder a un espacio libre que comunica directamente con esta zona del edificio, y por tanto, este espacio libre también se ha arreglado como patio, respetando la vegetación existente. - Se ha reformado la sala anexa a la Capilla del Rosario para su uso como futuro museo de orfebrería.

- Se ha actuado sobre uno se los paramentos verticales del baptisterio, con el objetivo de eliminar las humedades. - La antigua capilla del Chantre se ha adecuado para que los visitantes puedan disfrutar de un holograma sobre el milagro de Juan de Ávila (Cristo de la Tabla).

- Teníamos conocimiento de que la antigua «Capilla de Ánimas», que actualmente alberga la pila bautismal, se encontraba en estado crítico. ¿Qué intervención se ha realizado en ella? ¿Ha sido solo estructural o también se ha actuado en el interior mejorando su estética? En la zona que ocupa la pila bautismal solo se ha actuado sobre uno de los paramentos verticales interiores. Este presentaba problemas de desprendimiento del revestimiento debido a las humedades, ya que parte del muro está a cota inferior a la calle. Pero, evidentemente, este espacio necesita mejorar su aspecto; las actuaciones que se han realizado aquí a lo largo de los años han dejado una mezcla de materiales en solerías, aplacados, techos de diferentes épocas y estilos... Queda pendiente su adecuación para una siguiente fase.

Recuperación del patio de acceso a la nueva Sala de Audiovisuales desde la calle Puerta del Sol.


- Se ha puesto en valor un espacio abierto con acceso desde la calle Puerta del Sol y en el que se alzan dos cipreses centenarios fácilmente reconocibles en el skyline de Montilla, ¿de qué manera se ha actuado en él y con qué finalidad? El muro que conformaba la alineación con la calle estaba en precario y se ha renovado, con un diseño de huecos enrejados que abren el espacio interior y crean una permeabilidad al espacio público. Se han diseñado unos caminos hasta las puertas de acceso a la edificación con solerías de granito y, los espacios donde se sitúan los cipreses y demás vegetación existente (que se ha respetado toda) se han terminado con jabre. Se pretende generar un recorrido accesible al edificio y una entrada directa a la nueva Sala de Audiovisuales.

- Y en el entorno de este patio, ¿ha sido necesaria hacer alguna otra reforma para cumplir con los requisitos de zona de recepción de peregrinos? El itinerario accesible, así como un aseo que cumple el reglamento que regula las normas para la accesibilidad en la edificación.

- En las dependencias anexas a la Capilla del Rosario se pretende instalar un espacio museístico donde se expondrán algunas de las piezas más interesantes que conserva la Parroquia. ¿Cómo se ha adaptado esta zona para ello? Se ha demolido un tabique que dividía el espacio en dos, así como un armario empotrado que existía. Han sido medidas necesarias para que la sala adquiera unas dimensiones adecuadas para el uso museístico. Se ha renovado la iluminación de la habitación resultante.

- En cuanto al cuerpo anexo conocido como «Sacristía de Dios», era posiblemente la parte que se encontraba en peor estado de todo el complejo parroquial, permaneciendo apuntalado durante

Trabajos de eliminación de humedades en el baptisterio.

estos últimos años por peligro de derrumbe. ¿En qué ha consistido su rehabilitación? ¿Realmente era tan alarmante su estado? Ciertamente presentaba peligro de derrumbe. Se ha desmontado parte del forjado existente, respetándose las vigas de madera, y construyéndose encima de éstas, y solidaria con ellas, una losa de hormigón armado. La cubierta, de cerchas de madera, tras su reconocimiento viga a viga, se ha decidido mantener su estructura en su estado original (aunque algunas cabezas de vigas se han tenido que reparar); la tablazón de ladrillo se había corrido y se ha desmontado, sustituyéndola por paneles de madera; finalmente, se ha terminado el tejado con las tejas recuperadas. Las solerías, que se encontraban en mal estado y eran muy dispares según la sala (terrazo y


gres de poca calidad), se han sustituido. Se ha renovado el aseo existente en esta zona.

- Y ¿cómo quedará esta zona de la Parroquia y que novedades presentará desde el punto de vista funcional? En la planta baja se situará el archivo público y será visitable. También el despacho parroquial, desde donde arranca una escalera que sube a una primera planta, donde se ubicará el archivo privado. Estas dependencias comunican directamente con la Iglesia, pero también tienen una entrada por el nuevo patio que se ha habilitado, con acceso desde la calle de la Yedra.

grandes dimensiones y sin acabar, que sería ideal para construir un columbario. Cito estas dos intervenciones por ser las más relevantes. Mara, muchas gracias por tu atención, y recibe de parte de la Cofradía de la Vera Cruz nuestra más sincera enhorabuena por todos estos trabajos llevados a cabo en nuestra Parroquia, así como por todo tu quehacer por nuestro patrimonio.

- Con estas obras se culmina un proyecto ambicioso de puesta en valor del complejo arquitectónico que forma la Parroquia de Santiago. En tu opinión, ¿queda pendiente alguna futura intervención más? Por supuesto. Los acabados del Baptisterio quedan pendientes. Bajo el presbiterio existe una cripta de

Rehabilitación de los forjados y cubiertas de la Sacristía de Dios.


José María Portero Castellano Presentador de la Exaltación de las Siete Palabras 2017

Reflexiones

EL CRISTO DE ZACATECAS EN MI VIDA Accedo gustoso a la petición que la Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz me hace para que exponga lo que en mi vida he sentido hacia esta Hermandad y sus Santos Titulares. Comienzo haciendo alusión a mi buen padre. Él formó parte de la primera Junta Directiva en 1943 y supo inculcarme una especial devoción religiosa. El primer recuerdo que tengo en la mente es la noche que mi madre me despertó para que viera la procesión. Yo era muy pequeño. Gran cantidad de hermanos penitentes, entre ellos mi padre, con vestimenta oscura y normalmente corbata negra, acompañaban con sus velas al Titular. Teniendo en cuenta que la calle del Santo, donde vivíamos, es estrecha, me impresionó ver (casi palpándolo por su proximidad) la Sagrada Imagen del Cristo de Zacatecas. Mi padre, con mucha frecuencia, me hablaba durante mi niñez de su hermandad, de su asistencia a los Quinarios y de todo lo relativo al Señor de Zacatecas. Pasaron los años y en 1961 entre los números de la revista Vida joven, editada por el «CENTRO SOLANO» (Centro juvenil con sede en la Residencia de los PP. Jesuitas), se publicó un especial de «Semana Santa». El consejo de redacción estaba compuesto por Francisco Solano Márquez Cruz, Manuel César Márquez y yo. Al distribuirnos los artículos correspondientes a las procesiones de cada uno de los días de la Semana Santa, me confiaron, entre otros, el «Martes», y lo titulé: «¿Por qué está vacío el Martes Santo?». Comencé con la siguiente frase: «A mí me da pena hablar del Martes Santo en Montilla. Las causas todos las sabemos. ¿Qué pasó con la procesión del Cristo de Zacatecas? Tradicionalmente venía saliendo en ese día, hasta que un año todo fue

trocado. Es quizás una de las procesiones que más mella han dejado en mí». Transcurrieron los años y sentí una gran ilusión cuando conocí al nuevo equipo que, con especial empeño, supo constituir la Junta de la Hermandad, dándole el impulso que merecía y realizando las mismas actividades de antaño, e incluso potenciándolas con nuevas actividades espirituales dignas del mejor de los elogios. Enhorabuena.

Presentación de Manuel Ruz feria como Exaltador de las Siete Palabras en 2017.


caían y, arrodillados, con gran devoción rezaron (rezamos). Aproveché para explicarles, lo mejor que pude, los años en que la Sagrada Imagen estaba entre los montillanos, su procedencia y salida procesional en los Martes Santos, etc… Para mí fue una vivencia imborrable.

Un hermano costalero observa la muchedumbre que se agolpa en la calle para ver el Calvario de la Vera Cruz.

El 17 de marzo de 2017 tuve el honor de presentar a mi querido amigo Manuel Ruz Feria, como Exaltador de las Siete Palabras, acto que organiza la Cofradía anualmente. Manolo Ruz consiguió impactar en todos los asistentes los mensajes espirituales de acercamiento a Jesucristo, y lo que Él nos transmitió en sus últimas palabras en la Cruz. Sin duda fue muy emotivo, máxime teniendo en cuenta la especial sensibilidad en el uso de la palabra que le caracteriza. Para mí, fue una oportunidad más para acercarme de lleno al Señor de Zacatecas y a Santa María del Socorro.

Finalmente quiero comentar que, en 1943, se constituyó la Hermandad y era conocida como la Hermandad de los Excombatientes. Pienso y siempre he entendido que Cristo nos quiere y atiende a todos cuantos acudamos a Él, tanto si es bajo las advocaciones montillanas de «ZACATECAS», «del AMOR», «del PERDÓN», «de la MISERICORDIA», «de la YEDRA»…

Hace unos meses me ocurrió una anécdota, pienso que digna de ser contada. Pasaba por el Arco de Santa Clara y el conductor de un coche se detuvo preguntándome si sabía algo de un Cristo (que le habían dicho que estaba en Montilla) llamado Zacatecas. Venía con su mujer y dos hijos de mediana edad. Me dijo que estaban de vacaciones para conocer España y que eran de Zacatecas de México. Les indiqué el templo donde podían visitarlo, pero preferí acompañarles a la Parroquia. Siendo por la mañana, la Iglesia estaba cerrada, y conseguí que la abrieran. Me sigue impresionando cuando recuerdo el semblante de ese matrimonio y sus hijos, al estar delante de su Cristo de Zacatecas. Las lágrimas les

Nuestros titulares recorren las calles de Montilla la noche del Martes Santo.


Reflexiones

Francisco Solano López Hidalgo Pregonero de la Semana Santa de Montilla de 2005

LA IMPORTANCIA DE LA ADVOCACIÓN DE LA ‘VERA+CRUZ’ «En cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo!» (Gálatas 6:14) Recuperamos la advocación más antigua de la Semana Santa… Así comencé, hace ya algunos años, una ‘perorata’ cofradiera ya en el recuerdo. Con ella quería reclamar la relevante importancia que la advocación de la ‘Vera+Cruz’ ha tenido, tiene y tendrá en la Semana Santa sea de la ciudad que sea o del pueblo que sea. Primero, por la propia advocación en sí dentro de nuestras creencias, origen de nuestra Fe, que no es otro que la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor. Santa Cruz que, como nos enseñan todas las hermandades de esta advocación, no es reflejo de martirio, sino camino de salvación. En segundo lugar, por el rango y abolengo que tiene la misma dentro de la Semana Santa. No sería aventurado afirmar que hablamos de

Instante de la salida de la cruz de guía, pieza anónima del siglo XVII, de madera policromada, y que alberga la pintura de un crucificado.

la primera o primeras advocaciones de la cristiandad y de las primeras hermandades de carácter penitencial en aparecer y organizarse. Pertenecéis, hermanos de la Vera+Cruz, y os unís junto a otras advocaciones como las de ‘Jesús Nazareno’, ‘Santo Entierro’, ‘Cautivo o Preso o Medinaceli’, a lo más genuino de la Historia de la Semana Santa. No me remontaré a leyendas que narran la búsqueda del Santo Madero, como aquella emprendida por Helena de Constantinopla, ni tan siquiera a la leyenda dorada de Santiago de Vorágine de cómo en el monte de la Calavera (Gólgota) fue encontrado el venerado lignum crucis hoy en la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén, en Roma, Santo Toribio de Liébana, en Camaleño (Cantabria), o en Caravaca de la Cruz (Murcia) entre otros. Y digo no me remontaré a esas leyendas, pero sí a la antigüedad de la advocación y, por lo tanto, a la responsabilidad que todas y cada una de las hermandades de la Vera+Cruz tienen para cuidar, perpetuar y transmitir su culto. Han sido y deben ser hermandades referentes y guías para todas las demás. Como nos recuerda todos los años el hermano mayor de mi Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla El Silencio en su fervorín previo a la salida: «rememorando a aquellos hermanos que nos precedieron, vamos a hacer la estación de penitencia». La Vera+Cruz es también ‘Madre y Maestra’, guía espiritual y religiosa, germen penitencial y —por qué no decirlo— también debe ser mentor formativo. Hermandades que muestren el ser y el deber ser para con sus miembros y para todos, como modelo de hermandad y cofradía desde la cruz de guía hasta el último hermano ataviado con su hábito nazareno. Y debe ser así, porque como otras muchas hermandades soportáis este peso desde el mismo nacimiento de las cofradías de disciplinantes allá por el siglo XIV, si no


de su misma advocación en su nombre; extendiéndose de ahí por toda España, por ejemplo, a Sevilla y todo su arzobispado. De hecho, la hermandad sevillana, aunque fundada en 1448, aprueba sus reglas y recibe carta de hermandad con la orden franciscana en 1543 o, la propia hermandad montillana fundada en 1535. De la misma época, reglas seguramente de 1553, presentaría la cercana de Aguilar de Frontera. En todo este peregrinar por la Historia, la invasión francesa fue sin duda determinante en su continuidad y no pocas fueron las cofradías de la Vera+Cruz extintas, pero también los últimos años nos han traído su recuperación, su revitalización. Así, nos encontramos a la misma Vera+Cruz de Sevilla en 1942 o nuestra Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz y Devota Hermandad del Santo Cristo de Zacatecas y Santa María del Socorro, Madre de Dios y Señora Nuestra o el año pasado la de Alcalá de

Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Sevilla, titular de la hermandad homónima, fundada en 1448.

antes, para dar culto a Cristo en su Pasión. Origen tras las duras epidemias de peste negra entre 1348 y 1350. Penitencia en forma de Via Crucis que nace con aquellas cofradías penitenciales por obra de los franciscanos de Tierra Santa o dominicos. Las hermandades de la Vera+Cruz habéis sido protagonistas, actores de la misma Historia y como tales, tenéis que sentiros orgullosos y protectores de esa tradición que nos traslada al siglo XVI. Y de esta manera, la advocación de la Verdadera Cruz se extendió por España, sobre todo a raíz de un Vivae Vocis Oraculo del papa Pablo III en 1536, a petición de la cofradía toledana en la que se concedían indulgencias a la misma cofradía e incluso a todas las

Retrato del papa Pablo III, obra de Tiziano en 1543, conservado en el Museo de Historia del Arte de Viena (Austria).


Guadaira. Podía leerse en ABC, edición de Sevilla, del 25 de septiembre de 2018 cómo el número de hermandades con la advocación de la Vera Cruz llega ya a 450 en toda la geografía nacional. Semanas Santas que tienen la suerte de disfrutar de una advocación tan señera, tan antigua, tan enraizada con la cristiandad. Montilla es afortunada por contar con una de las más genuinas, con una de las más añejas que suma a su advocación de la Vera+Cruz la de la Fe en su amantísimo Titular, el Santísimo Cristo de Zacatecas. Este es el «peso», la responsabilidad que asumís siempre con orgullo: vuestra Historia, nuestra Historia. Vuestra advocación, nuestra advocación. Vuestro legado para mantener el ejemplo a ser, a mostrar, a transmitir, a enseñar a vuestro pueblo: Montilla. Y ser Madre y Maestra de hermandades y cofradías. Ya no camináis con lienzo crudo, ni soga a la garganta y a la cintura. Ya no bajáis desde la ermita a golpe de azote con severa y ruda disciplina.

Que el Santo Madero se alce no como muestra de un martirio si no como prueba ineludible de salvación eterna. Te acompañará tu Historia, en tu salida, por cada calle, siempre en cada esquina, en cada mirada y en cada rezo. También lo harán tus hermanos, tus nazarenos con túnica negra, de negro dolor, rememorando una muerte de Cruz. Y repletos de liturgia y enseñanza cubrirán su rostro de vida, de verde Victoria: triunfo de Nuestro Señor. Así han sido vistos desde tiempo inmemorial. Así seguirán caminando, Siendo, mostrando el triunfo de la Santa y Verdadera Cruz.

Atrás quedaron las limosnas de reales de vellón para una bolsa de entierros, misas de difuntos para Navidad y para San Juan y los ocho maravedíes para el muñidor. Hoy tañen las campanas de ‘Santiago’ abierta queda su puerta. Se renuevan tradiciones, se renuevan compromisos. La Historia viva sale a nuestro encuentro, la más antigua, la más señera. La Santa Vera+Cruz podemos verla enmarcada por un dintel de piedra. ¡Paso adelante, hermano penitente! ¡Silencio, solo silencio! Que Montilla ya te acoge como antaño ya lo hiciera.

Imágenes titulares de la Cofradía de la Vera Cruz dispuestas en su Solemne besapié y besamanos del Viernes de Dolores.

CAJA RURAL


Ildefonso Casas Nieto (SDB) Exaltador de las Siete Palabras de 2018

Reflexiones

LA CRUZ DE LA GLORIA ES LA SANTIDAD «Pues hemos sido salvados en esperanza» (Rm 8,24) En este tiempo que estamos a punto de vivir, el Señor nos vuelve a decir que hemos sido salvados. Que todo lo que estaba perdido… Él ha venido a darle cumplimiento. Que siempre tendremos una nueva oportunidad. Dios nos llama a todos a la santidad, a volver la mirada hacia Aquel que dio la vida ante Dios. Aquel que miró al frente contra toda desesperanza. Hoy resuena algo extraño esto de que Dios nos llama a ser felices, a vivir unidos, a ser santos, e incluso algunos ven esto del camino a la santidad como una meta alienante o de un espiritualismo que evade de la realidad. Y es todo lo contrario, se trata de un modo de vivir ordinario, sencillo, común. En el contexto de hoy, con los riesgos y dificultades que El papa Francisco saluda a los fieles congregados en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

entraña el vivir cada día, sin más retos que los que el camino nos va ofreciendo. De ahí que el Papa Francisco en su mensaje de cuaresma de este año nos invita a ver cómo todo el mundo ha sido creado para la felicidad y, de cómo el hombre, a causa del pecado, ha podido romper esa paz, esa armonía que reinaba. De ahí, entiende el Santo Padre que solo el arrepentimiento, la misericordia y las buenas obras harán cambiar el mundo y, por tanto, al ser humano. Y todo esto no se consigue de la noche a la mañana. El Señor Jesús tuvo que padecer mucho para alcanzar la corona que no se marchita. No se trata de aceptar el bien y rechazar el mal sin más. No es una meta a la que se llega fácilmente, sino que se trata de ir subiendo y bajando. En este camino hacia la Pascua, hacia la vida eterna hay que subir. El Señor nos lo hace ver a lo largo de los Evangelios. Subir a Jerusalén, subir al monte Gólgota, subir para luego bajar. Es un camino progresivo, lleno de mucha paciencia, de tropiezos, desencuentros, negaciones y abandonos. En definitiva, el camino que nos propone Jesús en esta cuaresma no es otro que un camino de humanización, de poder cumplir hasta el extremo las bienaventuranzas, de bajar para entender lo que es subir. Él fue elevado hasta el monte, Él bajó hasta el momento del mayor dolor con una madre que estaba al pie de la cruz. A lo largo de la historia de la salvación encontramos hombres y mujeres que, con su propia vida, han sido ejemplos, faros que han iluminado a otros muchos hermanos. Son, como los llama el Papa Francisco,


«santos de la puerta de al lado». Son testimonios de la Resurrección de Cristo, son ejemplo de las palabras de Pablo cuando dice «Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí» (Gal. 2,20). Y sin duda, hay otros muchos hermanos nuestros que siguen haciendo el camino de la calle de la amargura hacia el Gólgota diario de sus vidas. Son hermanos nuestros que nunca estarán en los altares ni en las hojas de un almanaque. Es la santidad de una madre, de un padre que lo ha dado todo por sus hijos; es la santidad de pie de calle, es la santidad de aquel que se ha desgastado por el otro. María fue una mujer que supo estar al pie de la cruz, que supo estar en todo momento. María estuvo en el pesebre acogiendo a su hijo en brazos, como al descender de la cruz. Ella supo encarnar el misterio de Dios. Supo aprender a confiar, aprendió a esperar y, sobre todo, aprendió a amar con un corazón fuerte, duro, sensible. Qué bien nos iría si nuestro corazón fuera más un corazón de carne que un corazón de piedra. En muchos momentos se nos endurece el alma y también el corazón. En alguna ocasión, somos muy duros y críticos con el otro. El Señor Jesús nos demuestra con su paso en la cruz, y a lo largo de toda su vida, que no hay que hacer acepción de personas. Por encima de la ley, la norma, la costumbre, está el amor y el respeto al ser humano, al otro, a mi hermano. Y aquí entra esa parcela o porción por la que el Señor siente debilidad: los jóvenes, los niños…Ellos son sencillamente los preferidos por Dios. Ellos son a los que hemos de enseñar a mirar a la cruz, a entender con sentido y fundamento lo que en estos días celebramos. El porqué de esos dos maderos, el para qué de una madre que, postrada ante la cruz, llora y acompaña en ese momento en el que ve cómo se pierde la vida de un hijo.

«si el grano de trigo no muere en tierra es imposible que de fruto». Son jóvenes que persiguen un sueño, que quieren alcanzar un ideal, que han renunciado a su propia vida a fin de mantenerse fieles al Evangelio de Jesús y dar la vida, si fuese el caso, por Él. Son tantos los jóvenes que derramaron su sangre desde los primeros siglos del cristianismo y tantos los que siguen hoy derramando su vida por hacer llegar el testimonio de Jesús. Baste recordar a Santa María Goretti y tantos adolescentes y jóvenes, como Santo Domingo Savio en la tradición salesiana, que han alcanzado la gloria de la santidad.

Y es por ello que todavía hoy hay jóvenes que desgastan su vida, que han entendido aquello de que

Ha sido hermoso escuchar el testimonio de tantos jóvenes en este último sínodo. Donde ellos No

Dolorosa (1660). Óleo sobre lienzo de Bartolomé Esteban Murillo (Museo de Bellas Artes de Sevilla).


Creemos que son otros tantos caminos los verdaderos, pero no el de la cruz. Y no es así. Hay que saber mirar fijamente a la cruz, saber afrontarla, llevarla cada día con delicadeza y aceptándola. Solo así podremos llegar al monte Calvario con la misma dignidad con la que llegó nuestro Señor. Solo así podremos pronunciar también nosotros las siete palabras que conducen a la santidad.

Instante del paso de nuestros titulares por el Pozo Dulce.

soportaban sufrimientos, tormentos. Ellos han vivido y han sabido también ponerse al pie de la cruz. Ellos han tenido que soportar las siete palabras que les eran pronunciadas en situaciones de extrema complejidad. Y todo por ser cristiano y por vivir plenamente la única vocación válida: el amor. Es la única ley que no supone contradicción, la única ley que no entiende de preceptos o normas, la única ley que es universal y que no necesita mayor idioma que lo que late en el corazón. Ya lo dijo el apóstol: «Dios es amor y quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él» (1Jn 4, 16). Dios actúa hasta por caminos complicados, imprevisibles. Dios siempre escoge la calle de en medio y nosotros parece que queremos coger siempre el atajo más corto, aquel que lleva más cómodamente a nuestro destino. Nosotros no queremos entender de comodidades ni de cruces. Por eso el camino de la cruz no gusta, no es apetecible.

En primer lugar, hay que ser fuertes y perseverantes. Los discípulos al ver el mayor milagro de la historia se mantuvieron unidos, asiduos en la oración y constantes. Creo que es el mejor antídoto para alcanzar esta meta, este camino de la santidad. El Señor Jesús nos invita a vivir unidos los unos con los otros. La unión hace la fuerza dice el dicho popular. No hay que dejarse llevar por el miedo y el desánimo. En este mundo a muchos cristianos se les infunde miedo, temor para que no hables, para que no te manifiestes, para que no digas aquello en lo que crees o sientes. El miedo es el peor de los enemigos. Jesús nos dijo que «la verdad os hará libres» y en ello nos movemos y existimos. No tengáis miedo –nos dice el Señor– yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo. En tercer lugar, tendríamos que ser contemplativos en la acción, es decir, personas que miremos a Cristo como lo miraba su madre en todo momento; no solo cuando estemos en la tranquilidad y serenidad de una hermosa oración, también somos contemplativos cuando tenemos que arremangarnos los brazos y actuar ante una dificultad. También en esas circunstancias podemos ser contemplativos y ver el rostro de Dios. En cuarto lugar, hemos de ser personas comprometidas, activas, responsables. Qué bonito es ver a tantos hermanos nuestros colaborando, echando una mano en tantas tareas diferentes del campo de la iglesia. Qué bonito es ver a tanta juventud metida en este mundo de las hermandades y cofradías. En ellos está el germen de una vida donada, entregada por el otro. En ello se nos va el tiempo.


No tengamos miedo a que Dios nos pida demasiado. Nunca nos va a pedir más de lo que podamos ofrecerle. Y, sobre todo, nunca te guardes para sí el talento que Dios te regala. Y en esto, las hermandades y cofradías tenemos la suerte de ser una gran cantera para el mañana. En estos días que se nos presentan tenemos una oportunidad única para crecer en santidad, para demostrar al mundo que la santidad también es algo para ti y para mí. Tenemos una oportunidad durante la cuaresma y los días de Semana Santa para vivir la vida como un lugar de encuentro con Dios, desde la calle, en los templos y en mi interior. Es un tiempo para vivir haciendo el bien como se debe hacer. Son días para hacer un poco más de oración y cuidar nuestro diálogo con el Señor. Y como no, la Cuaresma es un tiempo para cuidar nuestro testimonio, nuestras relaciones. También en el diálogo con el otro, en la cercanía se afianza nuestra santidad y nuestro camino de salvación. Solo así podremos hacer nuestras las bienaventuranzas que

el Señor nos propone. Solo así podremos ascender, como Jesús, a lo más alto y crecer con pequeños gestos, cotidianos, sencillos. La historia de la Iglesia está llena de gestos cordiales, afables y, sobre todo, sencillos, como gustaba a Jesús. Hemos de dejar traspasar en nuestra vida el pesimismo, el derrotismo. Algunos piensan que esto no tiene sentido. Algunos veían en la entrega de Jesús un sinsentido, un absurdo. No tenían la mente en el mañana, sino más bien en el hoy. Jesús nos invita a mirar al mañana, a dar la vida pensando que lo que parece inútil tendrá su recompensa el día de mañana. En esta cuaresma, en estos días santos, tenemos una oportunidad más para crecer, para alzar el vuelo y ver que es posible un mundo mejor, aunque para ello tengamos que dar la vida o, al menos, un poquito de nuestra vida en favor de los demás. Feliz Cuaresma y Feliz Semana Santa. Que el Santo Cristo de Zacatecas y su bendita Madre Nuestra Señora del Socorro nos ayuden a hacer camino y un camino que lleve a la gloria.

Los hermanos de luz alumbran el discurrir del cortejo procesional por la calle Gran Capitán.


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EL CORONEL ANTONIO R. BERNAL MARTÍN ASUME EL MANDO DEL REGIMIENTO ACORAZADO «CÓRDOBA» Nº 10 Tras dos años al frente del Regimiento Acorazado «Córdoba» nº 10, perteneciente a la Brigada «Guzmán El Bueno X» y Hermano Mayor Honorario de nuestra Cofradía, el Coronel Álvaro Capella Vicent ha cedido el mando al Coronel Antonio R. Bernal Martín, quien ejercerá de manera honorífica el cargo de hermano mayor durante los próximos dos años, como jefe del Regimiento. El pasado 14 de diciembre de 2018 se oficializó el traspaso de poderes en la base de Cerro Muriano, a la que miembros de la Junta de Gobierno fueron invitados en virtud del hermanamiento que nos une al RAC «Córdoba» nº 10. El acto estuvo presidido por el General de Brigada Aroldo Lázaro Sáenz, Jefe de la Brigada «Guzmán el Bueno» X. La Cofradía está convencida de que nuestra colaboración con el Regimiento continuará sólida y estrecha durante el mando del Coronel Bernal, al que desde estas páginas damos nuestra más cordial bienvenida, pues así la han procurado quienes lo han antecedido en el cargo a

Vista general de la base de Cerro Muriano durante el acto de relevo en el mando del Regimiento Acorazado Córdoba nº 10.

Instante en el que el Coronel Bernal toma posesión de su cargo y recibe la bandera del Regimiento Acorazado Córdoba nº 10.

lo largo de estos años de hermanamiento y colaboración. Unos días antes, el 9 de noviembre, en el marco de la despedida de nuestro querido Coronel Capella, recibimos su visita en nuestra ciudad, durante la cual nos acompañó a la celebración de la Eucaristía en la Iglesia del Convento de Santa Ana, visitamos el museo del Convento de Santa Clara y, finalmente, compartimos una copa de vino de la tierra tras cursar una visita a la bodega y almazara del Lagar Los Raigones. Es justo reconocer la cordialidad que D. Álvaro Capella siempre ha dispensado a la que ya considera su hermandad, para la que solo tuvo palabras de gratitud, y desearle todo lo mejor en el nuevo destino que su carrera militar le depara. El RAC «Córdoba» nº 10 fue creado el 27 de febrero de 1566, como Tercio de Figueroa. El 1 de julio de 2015 se inicia una nueva reorganización y el Regimiento cambia de denominación, pasándose a llamar, a partir del 1 de enero de 2016, Regimiento Acorazado Córdoba nº 10 integrado en la Brigada «Guzmán el Bueno» X.


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CONTINÚAN LOS TRABAJOS DE TALLA DEL PASO En estos días previos a la Semana Santa los hermanos de la Vera Cruz y los devotos en general del Santo Cristo de Zacatecas y de Santa María del Socorro volvemos a aguardar con expectación ante las novedades que podremos encontrar en su paso el próximo Martes Santo. Y es que el proceso de ejecución de un paso de esta envergadura suele prolongarse a lo largo de años, por lo que, aunque todos soñamos con el día en que lo veamos salir a la calle totalmente concluido, de momento podemos ir disfrutando los pequeños grandes logros de este proyecto que poco a poco y con gran esfuerzo por parte de la Cofradía se van materializando. El paso de nuestros titulares, cuya fase de carpintería se concluyó en 2008, se encuentra actualmente inmerso en las fases de talla de su ornamentación. Si echamos la vista atrás, podemos recordar que estas abores de talla del paso comenzaron en el año 2015,

estrenándose aquel Martes Santo los trabajos realizados en la parte frontal. Posteriormente, en el año 2016, se acometió la talla de la trasera, con idénticos motivos que la frontal. Tras estas dos fases no se ha vuelto a trabajar en la talla del paso hasta el presente año, si bien en 2017 se estrenaron los cuatro faroles que lucen sobre éste, en su fase de carpintería. Ahora correspondía comenzar a tallar los laterales, los cuales al ser de mayores dimensiones requerían un esfuerzo económico algo mayor. Sin embargo, el dilema a la hora de abordarlos giró en torno a la conveniencia o no de ejecutar un lateral antes que otro, o si era preferible esperar al próximo año para poder sacar los dos laterales ya tallados. Ante esta cuestión se ha optado por actuar este año de forma parcial pero de idéntica manera en ambos lados del paso.

Frontal del trono en el que se aprecian las tablillas talladas en fases anteriores del proyecto.


LA COFRADÍA REPARTE CASI 75.000€ EN EL SORTEO DE NAVIDAD La suerte vuelve a sonreír un año más a los montillanos. Con el número 07.447, cuyas dos últimas cifras son coincidentes con las de El Gordo, que recayó en el 03.347, la Cofradía ha repartido casi 75.000 € en premios: 120 € al décimo y 14.40 € a la participación.

Detalle de una de las tablillas laterales talladas con motivos de hojarasca.

De este modo los trabajos de talla que se estrenaran el próximo Martes Santo serán los de los fondos rectangulares existentes entre las capillas que conforman el cuerpo principal del paso. Se trata de unas piezas cuya ornamentación a base de hojarasca con simetría vertical mantiene la línea clásica del conjunto, y que una vez talladas vienen a ser los únicos elementos calados del paso. En cada lateral existen ocho de estas piezas, por lo que en la fase de este año se han tallado un total de dieciséis, que sumadas a las cuatro ya existentes en el frontal y a otras tantas de la trasera suponen un total de veinticuatro de éstos idénticos motivos que se repiten rítmicamente a lo largo de todo el paso. Así pues, tras esta última intervención, ambos laterales quedan pendientes de una próxima fase en la que se concluirá su talla y que esperamos se pueda llevar a cabo el próximo año. Poco a poco vamos viendo cómo este ambicioso proyecto se va materializando, y como desde la devoción a nuestros titulares se hace realidad este dignísimo trono de sus imágenes.

Este año, ante la gran demanda de lotería del sorteo extraordinario de Navidad, la Cofradía había decidido poner a la venta los décimos y participaciones nada más terminar el verano, lo que ha permitido a los montillanos adquirir la lotería de manera anticipada y volver a probar suerte en este tradicional sorteo. Con este son ya varios los años en que la Cofradía ha repartido suerte entre los numerosos montillanos que a través de sus décimos y participaciones colaboran con los proyectos de nuestra Cofradía.

DONATIVO EN FORMA DE FLORES PARA NUESTROS TITULARES Son muchos los hermanos de la Vera Cruz los que desde hace tiempo desean realizar una ofrenda floral al Cristo de Zacatecas y su bendita Madre de cara a la Estación de Penitencia del Martes Santo en agradecimiento por alguna gracia recibida o como prenda de la gracia que se desea alcanzar. Así, para dar mayor realce al exorno floral, la Cofradía pone a disposición de fieles y devotos las parcelas de flores en las que se ha dividido el calvario en el que procesionan. Se han fijado un total de 80 parcelas, que, por un donativo de 10 €, pueden ser asignadas a un hermano o familia devota del Cristo de Zacatecas y Santa María del Socorro. Las parcelas estarán disponibles los días del Solemne Quinario, durante la retirada de la papeleta de sitio, así como durante la tarde noche del Viernes de Dolores.


La Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz y Devota Hermandad del Santo Cristo de Zacatecas y Santa María del Socorro, Madre de Dios y Señora Nuestra

dedica a sus Amantísimos Titulares el próximo 12 de abril, Viernes de Dolores, a partir de las 20:00 horas, en su sede canónica y Parroquia Mayor de Santiago Apóstol, Devoto Besapiés y Besamanos

Sábado de Pasión, 13 de abril a las 20:00 horas, Solemne Vía Crucis de Traslado y Entronización

del Señor Crucificado de Zacatecas por las calles de la feligresía parroquial.


La Cofradía de la Santa Vera Cruz canónicamente establecida en la Parroquia Mayor de Santiago Apóstol

en cumplimiento del Artículo IV.1.b. de su Estatuto y Regla realizará el próximo día 16 de abril, Martes Santo Estación de Penitencia acompañando a sus Sagrados Titulares

Santo Cristo de Zacatecas y Santa María del Socorro, Madre de Dios y Señora Nuestra

Dará comienzo a las 20:30 horas y tomará el siguiente itinerario: Iglesia, Gran Capitán, Llano de Palacio, Paseo de Cervantes, Cuesta del Muladar, Llanete de la Cruz, Juan Colín, Plaza de Munda, Ancha, San Francisco Solano, Ballén, Corredera, Plaza de la Rosa, Arcipreste Fernández Casado e Iglesia, concluyendo a las 01:15 horas en el templo parroquial de Santiago.


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CAMPAÑA DE PROMOCIÓN Y VENTA DE DULCES A BENEFICIO DEL MONASTERIO DE SANTA CLARA Los dulces elaborados por la comunidad de clarisas franciscanas del Monasterio de Santa Clara han estado más presentes que nunca en las calles de nuestra ciudad gracias a la campaña de promoción y venta llevada a cabo por nuestra Cofradía e impulsada desde su Vocalía de Caridad. Durante el tiempo de Adviento y las fiestas de Navidad y en respuesta a la petición formulada por la Madre Abadesa, sor María Jesús Blanco, la Cofradía instaló una tienda itinerante en distintos puntos de interés del centro de Montilla para acercar las numerosas especialidades navideñas elaboradas con las recetas tradicionales y las manos artesanas de las madres clarisas.

consecuencias del desgraciado robo sufrido por las religiosas, de forma que los sabores y aromas más propios de estas fechas han vuelto a las calles de Montilla cada sábado de Cuaresma en forma de pestiños, roscos, tortas de aceite, magdalenas y panecillos de San Antonio para endulzar este tiempo de penitencia y abstinencia. Aprovechamos estas líneas para agradecer a todos los que han colaborado adquiriendo los dulces de Santa Clara, ya que con su ayuda hemos contribuido humildemente al sostenimiento de la comunidad y del inmenso y valiosísimo patrimonio que atesoran.

Tejas de almendra y nevaditos, las afamadas yemas de Santa Clara, los exquisitos corazones de San Juan de Ávila y los más que tradicionales polvorones, alfajores o mantecados se cuentan como los dulces que más aceptación han tenido entre los exigentes paladares de los montillanos. No en vano los nevaditos de almendra fueron galardonados con el 3º premio en el XII Concurso provincial de dulces navideños «Patios de Córdoba» 2018 organizado por la Asociación de Patios Cordobeses Claveles y Gitanillas. Han sido más de 500 las cajas de las diversas especialidades las que la Cofradía ha logrado vender gracias a la intensa labor de difusión realizada en los distintos medios de comunicación locales y a través de las redes sociales, en las que se han popularizado el hashtag #EsteañolosdulcesdeNavidadsondeSantaClara y #EndulzalaCuaresmaconSantaClara. No en vano, durante la presente cuaresma, se ha vuelto a poner en marcha esta actividad con el fin de paliar las

Stand de venta de dulces a beneficio del Monasterio de Santa Clara instalado en el hall del Teatro Garnelo.


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LA FUNCIÓN DE REGLA, BROCHE DE ORO PARA EL SOLEMNE QUINARIO consiliario de la Cofradía, D. José Félix García Jurado, y por el vicerrector de la Basílica Pontificia de San Juan de Ávila, D. Carlos Morales Fernández, con asistencia de seminaristas y diáconos del Seminario Conciliar San Pelagio de Córdoba, que acompañaron en la celebración en el marco de la campaña del día del Seminario. Durante estos días hemos tenido la oportunidad de reflexionar sobre el significado de estos cuarenta días preparatorios previos a la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo Señor Nuestro, así como sobre la necesidad de practicar el ayuno y la abstinencia, la limosna y la oración para acercarnos así más a Dios para la conversión de nuestros corazones y creer con firmeza y esperanza en el Evangelio.

El Coronel Bernal en un instante de la Eucaristía celebrada con motivo de la Función de Regla.

El comienzo de la Cuaresma montillana viene marcado por el inicio de los solemnes cultos a nuestros sagrados titulares. Como cada Miércoles de Ceniza, el pasado 6 de marzo, dio comienzo el Solemne Quinario al Santo Cristo de Zacatecas y María Santísima del Socorro. Los cinco días del quinario, que recuerdan las cinco llagas de Nuestro Señor, han sido celebrados por el

El Domingo Primero de Cuaresma culminó el quinario con la Solemne Función de Regla, como señalan nuestros Estatutos, en la que se dieron cita numerosos hermanos y devotos y en el curso de la cual se impusieron las medallas de honor de nuestra Cofradía a D. Antonio R. Bernal Martín, nuevo Coronel Jefe del Regimiento Acorazado «Córdoba» nº 10, y a D. Francisco Montes Tubío, catedrático de la Universidad de Córdoba y exaltador de las Siete Palabras de 2019, como muestra de agradecimiento por la estrecha colaboración que han dispensado a la hermandad. La eucaristía contó con las voces, hechas oración, del Coro de Santiago, gracias al cual la celebración gozó de un tono solemne que imbuyó a los congregados en torno a la mesa del Señor del verdadero sentido penitencial de este tiempo litúrgico que nos invita a la conversión y a creer en el Evangelio.


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D. FRANCISCO MONTES TUBÍO EXALTA LAS SIETE PALABRAS DE NUESTRO SEÑOR En esta ocasión es un hermano de nuestra Cofradía el encargado de acercarnos a estos siete mensajes de Cristo y con sus palabras hacernos reflexionar sobre cada uno de ellos. Se trata de don Francisco Montes Tubío, un lucentino de nacimiento que desde hace años reside en Montilla y que se ha hecho un hueco muy especial en el panorama sociocultural de nuestro pueblo. Francisco Montes es catedrático de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y de Montes de la Universidad de Córdoba, de cuyo Departamento El catedrático D. Francisco Montes Tubío agradece al hermano mayor la imposición de la medalla de la Cofradía.

Otro año más, con la cuaresma, la Cofradía de la Vera Cruz vuelve a ser fiel a sus estatutos y a congregar a sus hermanos y demás fieles en uno de sus actos más singulares y con más reminiscencias de su historia. Si a través de los cultos y manifestaciones de fe de este tiempo litúrgico intentamos acercarnos al misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, para esta Cofradía una de sus citas más importantes viene a ser la que nos ayuda a reflexionar sobre el último mensaje de amor Nuestro Señor nos legó ya desde la Cruz. Así, el antiguo «Sermón de las Siete Palabras», en el que el sacerdote desgranaba cada una de las siete citas evangélicas sobre las palabras que Jesucristo pronunció ya crucificado, se saca cada año de la liturgia y, sin perder la seriedad y el respeto que merece, se convierte en «Exaltación» para que diferentes personas nos hagan partícipes de su testimonio sobre ellas.

Cartel anunciador de la XVII Exaltación de las Siete Palabras.


La salida de nuestros titulares de la Parroquia de Santiago congrega a numerosos devotos a las puertas del templo mayor de Montilla.

de Ingeniería Gráfica y Geomática ha sido director durante doce años, así como miembro del Consejo de Gobierno de dicha Universidad.

Y durante estos meses también está al frente del último ciclo de conferencias organizado por el Casino Montillano.

Pero más allá de su amplísimo currículo como docente e investigador, nuestro exaltador es un entusiasta de la cultura de nuestra ciudad, lo que le ha llevado a centrar un importante número de las tesis doctorales dirigidas por él en motivos relacionados con Montilla.

Pero más allá de su categoría profesional y de sus inquietudes culturales, el doctor Francisco Montes es una persona de un perfil cristiano y humano capaz de realizar esta labor de exaltar las palabras de Cristo.

Fruto de estos trabajos son las numerosas jornadas que ha organizado junto con el Ayuntamiento de Montilla, y en las que se han abordado ampliamente motivos y personajes de nuestra historia, con interesantes ponencias de sus alumnos, doctorandos u otros profesores de universidad.

Aunque cuando escribimos estas líneas aún estamos expectantes por escuchar la Exaltación de las Siete Palabras de esta cuaresma, no nos cabe duda de que nuestro hermano Francisco Montes hará vibrar a todos los asistentes a la Parroquia de Santiago cuando en la noche del 29 de marzo nos acerque un poco más a esos siete testimonios que Cristo nos dejó justo antes de morir.


Álvaro Capella Vicent Coronel de Infantería

Identidad Cofrade

LA GRATITUD EN SILENCIO NO SIRVE A NADIE

El coronel Capella, como hermano mayor honorario, en la presidencia de la Estación de Penitencia del Martes Santo de 2017.

Cuando la Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz y Devota Hermandad del Santo Cristo de Zacatecas y Santa María del Socorro me ofreció la posibilidad de escribir unas letras en su revista, mi respuesta fue claramente afirmativa. Tras reflexionar me pregunté, ¿qué puedo yo aportar a esta cofradía montillana que no se haya escrito ya? Y aquí estoy, intentando relatar algo que os sea útil y nos una un poco más, si cabe, como cristianos, amigos y hermanos.

Como sabéis, somos Hermanos, Regimiento y Cofradía, desde el 10 de febrero de 2008 cuando en la parroquia montillana de Santiago, durante la función principal de Regla y tras la homilía oficiada por D. Miguel Varona y D. Antonio León, el Hermano Mayor de la Cofradía, D. Antonio Luis Jiménez Barranco procedió al nombramiento del Regimiento «Córdoba» nº 10 como Hermano Mayor Honorario. Pero realmente este vínculo entre Cofradía y Regimiento se inició un poco antes. Fue un Martes Santo de 2006, lluvioso si os acordáis,


cuando los primeros componentes del Regimiento participaron en la Estación Penitencial del Martes Santo. Desde entonces, ya son trece años, nuestra unión se ha ido incrementando y mejorando, y el paso cada dos años de un nuevo Coronel, unido al cambio de Hermano Mayor, no ha hecho más que afianzar esta unión que espero y deseo perdure en el tiempo, con independencia de las personas que tanto en el Regimiento como en la Cofradía estén al mando. Llegados aquí, quiero acercaros una reflexión que tuve al conoceros aquel primer día en el que me entregasteis la medalla de la Cofradía y que, con posterioridad, tuve muchas ocasiones a lo largo de los dos años al mando del Regimiento para ratificarla fehacientemente. La acogida que recibimos aquel primer día, en la función principal de Regla, me hizo pensar en que actualmente en la sociedad donde vivimos es difícil aprender a tener amigos gratuitamente y corremos el riesgo de convertir todas nuestras relaciones en un puro intercambio de servicios. Pero lo que allí recibimos de los cofrades montillanos solo fue amistad, cercanía, confianza y alegría interior,

ofrecidas claramente sin esperar nada a cambio. Si os acordáis, los primeros cristianos, al hablar del amor y la amistad utilizaban la palabra ágape, precisamente para subrayar más esta dimensión de gratuidad, en contraposición a la amistad entendida solo como eros y que tenía para muchos una resonancia de interés y egoísmo. Todo esto nos lo recordó Jesús con sus palabras: «Haced el bien… sin esperar nada». Y esa es una de las grandes cualidades que reconocí en vosotros, esa gratitud desinteresada que solo las buenas personas son capaces de ofrecer y que tanto parecido tiene con uno de los sentimientos más castrenses. Este sentimiento tan castrense no es otro que el que definimos nosotros como «la íntima satisfacción del deber cumplido»; sentimiento que nos va impregnando el corazón y mejorando nuestro espíritu de servicio a nuestra Patria, que empezamos a cultivarlo el día que juramos defenderla besando nuestra Bandera y ofreciendo, si así se nos solicita, nuestra vida por España, y que llevamos con nosotros hasta el final. Esta unión, anidada por la gratitud, que empezó hace trece años debe mantenerse de forma perenne en el tiempo para que pueda en un futuro convertirse en


tradición y quedar arraigada en la Cofradía, en el Regimiento y en Montilla. Para ello debemos siempre mantener esa amistad y unión como algo puro y sin esperar nada a cambio, teniendo claro que solo buscamos «la íntima satisfacción del deber cumplido». Sabéis que Semana Santa y Milicia están unidas en nuestra historia y que, precisamente en Andalucía, esta simbiosis de Religión y Milicia está todavía más arraigada en la sociedad. Nadie entiende en estas tierras una Semana Santa sin su Ejército, sin sus soldados desfilando y escoltando a sus Sagrados Titulares. Y nada tiene esto que ver con la aconfesionalidad del Estado y su laicidad. Ser soldado no se contradice con ser cristiano, pero nadie le exige a este serlo. Ser soldado es estar dispuesto a entregar su vida en defensa de su Patria y de todos sus ciudadanos con independencia de su religión y creencias y, además, aporta esa vocación, lealtad, seriedad, disciplina y capacidad de sufrimiento y esfuerzo que toda sociedad debe tener entre sus valores y virtudes. Nuestra participación en procesiones, siendo voluntaria, solo busca el servicio a su sociedad y el recibir el reconocimiento de esta, pues al fin y al cabo estamos dispuestos a dar nuestra vida por vosotros. El Regimiento Acorazado «Córdoba» nº 10 se siente orgulloso de ser Hermano Mayor Honorario de

vuestra Cofradía, de desfilar cada Martes Santo junto a vuestros Sagrados Titulares, el Santo Cristo de Zacatecas y Santa María del Socorro, y hacerlo con devoción y voluntariedad y delante de todos los montillanos, recibiendo de estos ese agradecimiento y reconocimiento que como soldados merecemos y que nos ayuda a seguir fortaleciendo nuestro espíritu para poder cumplir con nuestro deber. Finalmente quiero haceros llegar otra reflexión, nacida también de ver en vosotros esa capacidad de superación en momentos difíciles que también nos une a Regimiento y Cofradía como Hermanos y que debe ser una de las virtudes para seguir manteniendo esta hermandad. La empiezo con una cita que leí en su día y que la considero vital para poder conseguir tus sueños: «Sé la mejor versión de ti mismo. No podrás vivir en auténtica pasión, si te conformas con una vida que es menos de la que eres capaz de vivir». Ese afán de superación del ser humano, ya sea por el espíritu competitivo o por el deseo de superar un reto físico o intelectual, constituye la base para la realización de sus logros y metas. Es lo que nos lleva a conseguir nuestros objetivos para, una vez alcanzados, buscar los siguientes y más difíciles. En cualquier actividad humana, existen personas que se atreven a intentar realizar sus más ambiciosos


La presidencia del cortejo procesional en un instante de recogimiento en la casa natal de San Francisco Solano.

anhelos, y aquí estamos nosotros, la Cofradía y el Regimiento, hermanados, buscando nuestros anhelos y con un gran afán de superación. Para ello debemos actuar con intensa dedicación, aprendiendo a lo largo del arduo camino y de la experiencia de nuestros predecesores, con determinación, con perseverancia pero, sobre todo, con mucho cariño a lo que realizamos. Durante todo este proceso debemos hacer caso omiso de las críticas destructivas y envidias, siendo creativos y gozando intensamente de cada momento. Así creo que conseguiremos nuestras metas, no sin sufrimiento ni esfuerzo, atreviéndonos a ser los mejores en nuestra vida en busca de nuestros objetivos. Para terminar estas palabras quiero haceros llegar mi más sincero agradecimiento a todos y cada uno de los componentes de esa querida Cofradía por vuestra manera tan amigable, cariñosa y sincera con la que habéis tratado al Regimiento, a mi persona y a mi

familia. Sé, como os he adelantado, que vuestro trato ha sido de corazón y espero que os haya llegado que el mío procedía exactamente del mismo sitio. Como dije aquel día en el que nos despedisteis, nos fuimos con la pena en que unos amigos se despiden sin saber ciertamente si se volverán a ver, pero cuya amistad perdurará en el tiempo. Los buenos recuerdos no se olvidan y nuestro paso por Montilla estará siempre presente estando todos vosotros reflejados en ellos. Os deseo una feliz Cuaresma, llena de trabajo, amistad, respeto y cariño, pues recordad que estos días hay que vivirlos con sentimiento y fe y que, si lo hacemos de forma compartida y en familia, todavía será más reconfortante. «No siempre sabemos lo que Dios planea para nosotros, solo sabemos que sus caminos no son nuestros caminos, pero sus caminos siempre son los mejores». Un fortísimo abrazo a todos. Vuestro Coronel.


Antonio Luis Jiménez Barranco

Nuestra Historia

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LA ERMITA DE LA VERA CRUZ Se cumplen dos siglos de la construcción del primer cementerio de carácter permanente que tuvo Montilla. Como es sabido, este nuevo recinto ocupó el solar del llano y ermita de la Vera Cruz, además de heredar su nombre. Este proceso, que se prolongó a lo largo de las dos primeras décadas del siglo XIX, fue paralelo a la pérdida de uno de los templos más antiguos y populares de nuestra ciudad, en una lenta e inexorable agonía cuyos factores y causas sociales coetáneas contribuyeron a su definitiva desaparición. La ermita de la Vera Cruz ocupaba la parte central de un amplio llano existente entre la muralla (o cerca) meridional del Castillo-Alhorí y la margen izquierda de casas construidas entre la cuesta de la Vera Cruz (actual cuesta del Silencio) y el Valsequillo (actual acceso al colegio Salesiano, nuevamente reabierto, por la calle San Juan Bosco). Su planta mantenía la orientación este-oeste, siguiendo la primitiva

costumbre cristiana de colocar la cabecera del templo hacia oriente, al igual que la parroquia de Santiago. En el espacio limítrofe al norte, la ermita tenía anexa la casa del santero con un amplio patio (o corral) cercado y medianero con la muralla del castillo. En su lado sur, la iglesia abría dos puertas laterales hacia la explanada por la que se accedía a través de la cuesta de la Vera Cruz y el Valsequillo. Por las noticias que hemos recabado hasta la fecha, suponemos que las dimensiones del templo eran similares a las de la iglesia de San Sebastián. Al igual que ésta, disponía de tres naves, y tenemos constancia de dos ampliaciones de calado, una en 1615, y otra en 1714 cuando fue acrecentada la capilla mayor, indicio de la creciente afluencia de devotos en los siglos barrocos. Además de la cofradía de la Vera Cruz –ramificada en varias hermandades– también tuvieron su sede en la ermita la Venerable Escuela de Cristo (que se fundará allí en 1671), la cofradía de la Caridad y la hermandad de Ntra. Sra. de Araceli. El siglo XIX y la epidemia de fiebre amarilla Con la llegada del siglo XIX la suerte de la ermita cambiaría. En 1800 la fiebre amarilla afloraba en Cádiz, procedente de América. Para intentar detener la propagación de la epidemia hacia el interior peninsular las autoridades organizaron Juntas de Sanidad.

Detalle del dibujo realizado por Juan Antonio Camacho en 1723 para el alzado del Alhorí del Duque de Medinaceli sobre las ruinas del Castillo, donde el alarife plasmó el llano y ermita de la Vera Cruz.

En Montilla, una de las medidas preventivas fue ejecutar la Real Cédula de 3 de abril de 1787, expedida por Carlos III, en la que se instaba a los regidores locales a construir un cementerio público. La Junta


Vista aérea del colegio Salesiano (c. 1960) que nos muestra una clara panorámica del edificio y patio del externado, cuyo perímetro estuvo ocupado por el llano y ermita de la Vera Cruz hasta la segunda década del siglo XIX.

de Sanidad montillana comisionó para ello a Plácido de Higueras, Vicario de la ciudad, y al coronel de infantería Francisco Javier Venegas de Saavedra. En esta época el entorno del Valsequillo se va despoblando paulatinamente, es por ello que los encargados de buscar un espacio idóneo donde ubicar el camposanto considerasen «muy oportuno y conforme a las disposiciones prevenidas en la citada Real Pragmática, tanto por la ventilación del terreno y su exposición al Norte, cuanto por unir las ventajas de hallarse separado de la población y al mismo tiempo a una distancia corta que no puede causar incomodidad al Clero y Pueblo asistentes a los entierros; resultando también la conveniencia de que la ermita de la Vera Cruz sirva de capilla para decir el oficio de sepultura y tener el cuerpo presente»1, como así lo rubricaron en su informe de 7 de octubre de 1800. Cuatro años después la epidemia azotó a la población montillana y la Junta

de Sanidad determinó ubicar el cementerio provisional más alejado de la población, concretamente en unos terrenos colindantes al deshabitado convento franciscano de San Lorenzo, en cuyo interior se improvisó un lazareto. Pasada la epidemia, las condiciones sanitarias de la población se hallaba en una situación crítica, dado que los «templos y principalmente la Iglesia Parroquial se hallan atestados de cuerpos, y con tan pestífero hedor que no solo retraen a los fieles de su asistencia a ellos, sino que en los casos en que la Religión la constituye obligatoria, o la devoción les hace pasar por el riesgo de respirar aquella pestilencia, se exponen a las consecuencias más fatales»2. Una vez se colapsaron las sepulturas de las iglesias, la Junta de Sanidad ordenó en 1805 que los difuntos fueran inhumados en los patios y corrales colindantes a las ermitas de la Vera Cruz, San Blas, San Sebastián, San Roque y San José, que pronto quedaron


saturados. Un año después, el vicario Cristóbal Villalba y Lara daba aviso al Corregidor del escaso espacio libre existente en el patio de Vera Cruz, y le instaba a adquirir «unos terrenos inmediatos al lado izquierdo de la expresada ermita, propios de la hermandad de Ntra. Sra. de la Rosa y Cofradía de las Ánimas»3 para ampliar el camposanto provisional. Por el contrario, la Junta de Sanidad proponía al Vicario que hiciera las gestiones necesarias con la comunidad de frailes agustinos para que cedieran a tal efecto «el corral grande cercado propio del Convento de Señor San Agustín de esta Ciudad»4. Finalmente, acordaron ampliar el improvisado cementerio de la Vera Cruz hasta tanto se iniciaran las obras de uno permanente de mayores dimensiones, que sería financiado a partes iguales por la Fábrica Parroquial, el Ayuntamiento y el Duque de Medinaceli, como receptor de los diezmos de la ciudad. Pero la situación económica no era la más favorable y la inversión comprometida no terminaba de llegar, así que el proyecto se quedó estancado en las buenas intenciones, lo que prologaría la existencia de la ermita durante unos años más. En agosto de 1806 la Junta de Sanidad propuso al Vicario que, hasta tanto no arrancaran las obras, se utilizaran interinamente los patios y corrales de las ermitas extramuros de Belén y las Mercedes, opción que fue desestimada por el alarife público, al comprobar que en la primera de ellas el terreno era piedra «de tosca blanca dura» y en la segunda el patio era muy pequeño y tenía un pozo5.

por Francisco de Paula Gómez Ruiz, José Cuello y Joaquín de Molina y Angulo, para que reconocieran un lugar idóneo donde ubicar el nuevo cementerio permanente. Después de visitar varias zonas de la población y exponer sus razonamientos científicos y técnicos, concluyeron que «en vista de lo cual nos parece que incluyendo el cementerio actual, el corral de la ermita de la Vera Cruz, tirando una línea desde la parte baja de éste hasta el Matadero, y de aquí hasta arriba, hasta el camino o senda que atraviesa a todo el Llano del Valsequillo y que era una calle de la antigua población, siguiendo lo largo dicha calle hasta la esquina de la referida ermita, podrá formarse un cementerio que sea capaz con suelo suficiente»7. En abril de 1807 la Junta acordó construir el nuevo camposanto según las indicaciones de los facultativos, confiando para ello al agrimensor Cristóbal de Baena un proyecto que incluyera mil ciento setenta sepulturas y «seguidamente se calcule el costo de la pared o cerca de dicho cementerio, y la habilitación del solar de parte de la ermita de la Vera Cruz, que está contigua, para dar sepultura a los Eclesiásticos seculares y regulares, y Religiosas, y aún a los párvulos, y también para el osario», como establecía la Pragmática de Carlos III.

Finalmente se optó por continuar sepultando a los difuntos en la ermita de la Vera Cruz «en la parte destechada, en el mismo campo, que ha de quedar cercado»6. El cementerio permanente, primer proyecto En diciembre de ese año, la Junta de Sanidad creó una comisión de «profesores de medicina» compuesta

Detalle del plano a escala alzado por José Mª Sánchez-Molero en 1868, quien sitúa la ubicación exacta del cementerio de la Vera Cruz y el entorno despoblado del Valsequillo.


En julio de ese año, el Vicario se volvía a dirigir al Corregidor para que urgiera a los peritos públicos a realizar el proyecto «lo cual hago presente a V. para que en ningún tiempo se me culpe de oculto en asunto de tanta gravedad»8. Un año después, el Rector de la parroquia, Rafael Sánchez de Feria y Castillo, retoma las conversaciones con el Corregidor expresándole que hasta la fecha no se había avanzado en la ejecución de las obras9, por lo que cabe pensar que aquel primer proyecto no pasó del papel. El desalojo de la ermita y la invasión francesa Entre tanto, la ermita continuaba en su lento proceso de deterioro, ante la falta de criterio y actuación. El 8 de enero de 1809, Pedro Antonio de Trevilla, obispo de Córdoba –conocido por sus convicciones afrancesadas y su oposición a la religiosidad popular– dictaba al Vicario de Montilla que «extrajese de la hermita de la Vera Cruz que estaba ruinosa, las Sagradas Imágenes y las trasladase a lugar decente. En la Visita que he hecho personalmente de aquella hermita he observado con el mayor dolor la indecencia con que están las Santas Imágenes, y el estado poco Religioso de la hermita. Para libertar unos defectos de tanta consideración prevengo a Vm. que en toda esta semana disponga la extracción de las Imágenes, y la demolición de la hermita, dejando las paredes para que continúe de enterramiento común como lo es ahora aprovechando todos los materiales a beneficio de la Fábrica Parroquial… dándome aviso de todo»10. A lo largo del mes de enero de aquel año el Vicario ordenó a las hermandades establecidas en la Vera Cruz trasladar las imágenes de sus titulares, ubicando la mayoría de ellas (Santa Cena, Prisiones, Ecce Homo, Columna, Zacatecas, Socorro, San Juan, Magdalena) en la Parroquial de Santiago, y el resto en la ermita de la Rosa (Resucitado y Araceli). Según un inventario que ha llegado hasta nuestros días, un mes después, retiraron de la maltrecha ermita el resto «de los bienes pertenecientes a las Imágenes y Hermita de la Vera Cruz, que se trasladaron a esta Iglesia Parroquial con licencia del Ilmo. Sr. Obispo de Córdoba en el mes de

Febrero del presente año de 1809, cuyos bienes están en depósito en la Sacristía del Santísimo»11. Esta interesante recopilación nos ofrece un valioso testimonio, dado que hace referencia a los enseres y ornamentos litúrgicos existentes en la sacristía, así como el ajuar de los altares de las imágenes. Igualmente, muchos de los bienes inventariados contienen apostillas, con otro tipo de letra y tinta, especificando el nuevo destino de aquellos, junto a la fecha y rúbrica de quien lo efectuó12. La ocupación napoleónica se hizo efectiva en Montilla el día 24 de enero de 1810 «como a hora de las cuatro de su tarde, entraron los franceses y conquistaron este pueblo de Montilla, más de cuatro mil de a caballo y de infantería. Estuvieron aquí tres días y tomaron la posesión. Saquearon y hicieron muchas tropelías así en casas como en las mujeres»13. Los munícipes afrancesados acordaron en cabildo celebrado el 25 de octubre de ese año iniciar la «construcción de un cementerio fuera del pueblo» determinando como lugar adecuado «el sitio llamado la Silera de la Escuchuela que está fuera de poblada a sota viento de los vientos reinantes en esta ciudad»14, sitio que contó con el beneplácito de las autoridades religiosas. Para la construcción del mismo, al día siguiente, solicitaron al Vicario «los materiales de la iglesia de la Vera Cruz». El eclesiástico, a su vez, requirió la autorización del prelado cordobés a quien expuso la situación del templo en los siguientes términos: «Con motivo de haber mandado el gobierno francés se haga cementerio fuera de esta ciudad me propuso el Corregidor necesitaba de los materiales de la Iglesia de la Vera Cruz; esta ermita está arruinada, y sólo su capilla mayor sin ruina pero hoy secularizada, y la que tiene el material útil que me piden… también las paredes de fuera de la Capilla dicha tiene material útil, y dos puertas que juzgo querrán apropiar alguna de ellas para la puerta del futuro cementerio»15.


La respuesta del obispo Trevilla –que el año anterior había ordenado clausurar el templo– no se hizo esperar: «Convengo gustoso en que se tomen los materiales de la Iglesia de la Vera Cruz para la obra del cementerio, que de orden del gobierno se ha mandado construir en esa ciudad»16. A pesar de la buena disposición inicial de las autoridades afrancesadas para construir el nuevo cementerio en la «Silera de la Escuchuela», por lo que dejan entrever las actas capitulares de los años de la invasión, las prioridades del gobierno napoleónico fueron tornando a necesidades más urgentes, como la ubicación y abastecimiento de tropas, por lo que el camposanto proyectado parece que no llegó a su fin, a pesar de que en varios cabildos reiteran la obligación de acometer las obras. En cuanto a la clausurada ermita, hay autores que han apuntado a su posible utilización por parte de las tropas napoleónicas de guarnición en nuestra ciudad. Nosotros no hemos hallado ningún documento que así lo acredite. De los años de la invasión, tan sólo hemos localizado el testimonio del alarife público Antonio Benítez, que realizó una serie de intervenciones en la zona a instancias de las autoridades municipales, que acordaron en cabildo de 23 de agosto de 1811 la reparación del portazgo y fortificación de la ciudad «por lo que respecta a las escalas y mojinetes hundidos y demás obras y reparos que necesiten las murallas por toda su circunferencia»17. Entre los meses de agosto y noviembre el citado alarife llevó a cabo una serie de intervenciones en el perímetro del llano de la Vera Cruz y Valsequillo, a fin de flanquear toda la zona y consolidar el sellado de la ermita para evitar incursiones y expolios, como se deduce de su «relación jurada, de los gastos hechos en tapar las dos puertas de la iglesia que fue de la Vera Cruz, con otro portillo que cae al Valsequillo, y igualmente cubrir las paredes con mojinete, y haber quitado algunos

escombros, con su cerramiento de aldabón, cerraja y llave… en quitar el escombro que había arrimado a la pared de la Vera Cruz… para componer la pared de la calle de la Vera Cruz, que linda con el cementerio… con el castillo y zanja a la espalda la pared de la Vera Cruz»18. Examinadas y contrastadas estas noticias, consideramos que las tropas francesas no ocuparon la ermita, dado el estado de ruina y uso que presentaba, además de la inmediatez del cementerio provisional cuyas condiciones de salubridad dejaban mucho que desear, como lo venían denunciando los eclesiásticos desde años atrás. En marzo de 1813, ya liberada la ciudad de la intrusión francesa, continúa imparable el deterioro de la ermita de la Vera Cruz, cuyos materiales se estaban extrayendo para reutilizarlos en otras obras públicas de la ciudad. Así lo manifiesta el incidente acaecido entre el Vicario, Rafael Sánchez de Feria, y el nuevo Alcalde del ayuntamiento constitucional, Francisco Martín Tinoco, quien había ordenado la saca de sillares de piedra de la ermita sin la necesaria licencia episcopal. El eclesiástico no dudó en paralizar la obra hasta conocer las causas y autorización para ello. Por su parte, el primer edil alegaba que «las piedras que se han sacado de las ruinas de la Hermita de la Vera Cruz y se han aplicado a componer los poyos de la Plaza son el número de diez y ocho, y el Alarife regula podrán valer de real y medio cada una» a lo que añadía que los anteriores corregidores habían usado este material sin problema alguno: «y habiendo advertido que la Ciudad en tiempo de Dn. Miguel de Alvear arruinó dicha Hermita haciendo la obra que tuvo por conveniente, que Dn. Nicolás de Pineda y otros se han llevado materiales sin que nadie se los haya opuesto, creí que tampoco se opusiese nadie a que la Ciudad usase ahora de dichas piedras para el beneficio del común de vecinos»19. A pesar del incidente, el Vicario dudaba de la tasación que se había realizado a los sillares extraídos, tal cual


apurado el Alcalde constitucional las piedras que restaban tanto fuera de la hermita que fue de la Vera Cruz, inclusa en el cementerio provisional, como dentro cesó de sacar de ella los materiales por no acomodarle los restantes para el fin sin que hubiese producido efecto el oficio que le pasé».21 Un año después, el mismo eclesiástico comunicaba a la corporación municipal «que era indispensable que el Ayuntamiento dispusiese se hiciere la obra de la pared del cementerio de que se habían hundido como unas doce varas»22, lo cual nos indica el deterioro que sufría el saturado cementerio provisional. Segundo proyecto y demolición de la ermita Ante esta situación, la corporación municipal decide en septiembre de 1816 retomar el proyecto de construir un cementerio permanente y capaz de cubrir las necesidades de la población.

Interesante estampa de la parroquia de Santiago a principios del siglo XX. En primer plano aparece la fachada sureste del cementerio y la portada de acceso, rematada por una bella cruz de hierro forjado que hoy corona la cúpula del baptisterio parroquial.

se lo comunicaba al Obispo: «Estas piedras que tampoco aprecio merecen en el concepto del Sr. Alcalde son sillares de tres cuartas en cuadro y más de tercia de grueso. Más no es del caso su justo valor si no el haber entrado de su propia autoridad a valerse de ellas, no lo es tampoco que otros hayan hecho semejante usurpación que nunca cohonesta la suya. La que cita fue hecha en tiempo del anterior Vicario, y en el del gobierno intruso en el cual la Iglesia estaba en su mayor depresión»20. Días después, el Vicario volvía a comunicar al palacio episcopal que el Ayuntamiento había dejado de extraer piedras de la ermita: «Muy Sr. mío: luego ha

El día 9 de ese mes el síndico Juan de Luque había presentado un informe donde recogía las quejas del vecindario «habiendo notado el disgusto general y desconsuelo de las familias, cuyos individuos se han enterrado en un cercado o corral de la ermita arruinada nombrada de la Vera Cruz». Para ello, volvieron a reconocer el lugar donde «se principió a construir en el sitio que llaman de la Escuchuela y advertí no ser apropósito para el caso». Finalmente, el síndico se decantó por el llano de la Vera Cruz, como así lo expone: «traté de reconocer otro sitio y hallé que en el baldío y campo que nombran de la Vera Cruz hay extensión sobrada para la construcción de un cementerio, que su terreno es proporcionado por profundidad cuanto según para los enterramientos, que es sitio bastante ventilado, cercano a la Parroquia, y a una regular distancia de las casas de los vecinos». Al mismo tiempo, y al igual que el primer proyecto, añadía la posibilidad de restaurar la capilla mayor de la ermita para los servicios fúnebres: «y que al mismo tiempo ofrece la comodidad y menor gasto para la capilla que debería formarse por poder aprovecharse para ella la ermita cuasi arruinada de la Vera Cruz»23.


restaurada, como lo manifiesta el informe final emitido por el interventor de la obra, Francisco Anastasio Panadero: «para dar mayor extensión al dicho cementerio, y aumentar sepulturas, ha sido preciso escombrar diferentes sitios de los comprehendidos en el cementerio y señaladamente sacar las ruinas de la hermita y las de sus cimientos con la de las paredes y reparación de las que han quedado»25.

Construcción del primer edificio del colegio Salesiano (h. 1905). En primer plano, a la izquierda, aparece parte del cementerio donde aún se mantienen varias bovedillas. A la derecha, se aprecia el osario, cercado en triángulo.

Tras emitir el informe, en los meses siguientes pasaron a reconocer el lugar los peritos del Ayuntamiento y una comisión de médicos, cuya resolución fue rotunda: «hemos visto y confesamos que solamente puede construirse en el sitio llamado el llano de la Vera Cruz y Valsequillo. Que no pueden menos advertir que el referido sitio no dista más que treinta o cuarenta pasos de algunas casas pero es cierto que fuera de él todo el terreno que le sigue a mucha distancia es desigual muy pendiente y absolutamente inútil para dicho objeto… En vista de todo lo cual les parecía que incluyendo el cementerio actual, el corral de la hermita de la Vera Cruz, y todo el llano que se extiende delante de dicha hermita según el plano adjunto podía formarse un cementerio capaz con suelo suficiente para hacer los enterramientos profundos y con separaciones ya para las diversas clases del pueblo, y ya para algunos años»24. Una vez aprobado el proyecto por el gobierno municipal, se solicitó el beneplácito del Duque de Medinaceli y del Obispo de la diócesis, quienes contestaron afirmativamente, en los primeros meses de 1817. Con ligeras variantes del proyecto original, el primer cementerio permanente de Montilla fue una realidad en 1819. La capilla mayor de la ermita no fue

La descripción precisa del camposanto de la Vera Cruz –también llamado cementerio viejo– nos la ofrece el historiador José Morte Molina en sus Apuntes históricos, la cual tomamos a la letra: «Afecta la figura cuadrangular en cuyas paredes están colocadas las bovedillas. En su dilatada planicie tiene dos cuerpos también con bovedillas y por toda ella se reparten varios enterramientos. Obstenta en el centro una cruz grande de piedra. Un pequeño reciento de figura triangular en la parte posterior y sobre el cerro de la calaveras sirve para huesario. Cuando se edificó hubo que derribar una ermita que ocupaba parte de la superficie… con el nombre de la VeraCruz, la que con otras casas que tampoco existen ya, formaban una calle que iba a terminar cerca del Matadero de reses»26. Gracias a la precisión del médico e historiador Luis Mª Ramírez de las Casas Deza conocemos la inscripción que contenía la portada de acceso al cementerio, situada a mitad de la calle de subida al castillo, cuyo texto recogemos de su Corografía: «El cementerio es bastante capaz y está situado cerca de la parroquia, y aunque dentro de la población en paraje elevado, y sobre su puerta se lee la siguiente inscripción: Se construyó este cementerio reinando S.M.C. El Sr. Don Fernando VII siendo Duque de Medinaceli el Excmo. Sr. D. Luis Fernández de Córdoba y corregidor Don Antonio Pimentel y Valenzuela el año de 1819»27. Así fueron los últimos días de la existencia de una de las ermitas más antiguas de nuestra ciudad, cuyos imprecisos orígenes se cimentan en la época bajomedieval. De nada sirvieron las súplicas del predicador franciscano Fr. Francisco de Soto y


Martínez ante los Duques de Medinaceli en los funerales del traslado de los restos de los marqueses de Priego desde el arruinado convento de San Lorenzo al nuevo de La Encarnación el día 6 de mayo de 1815, como dejó impreso en su Oración fúnebre: «Notoria es a todos la necesidad que hay en Montilla de un auxilio poderoso, que restablezca las casas de Dios. Aún en nuestros cortos días hemos visto venirse a tierra, y acabarse del todo, o por las circunstancias de tan calamitosos tiempos, o por la falta de un celoso Nehemías, las ermitas del Santo Cristo de los Caminantes, de Santa Brígida, y la que en todas partes se venera con particular devoción, que es la de la Vera Cruz: esto es, fuera de otras de que hay memoria»28. Por su parte, las advocaciones y hermandades originarias de la Vera Cruz procuraron mantener viva la llama de la devoción a las centenarias imágenes en su nueva casa, la parroquia de Santiago, a pesar de los recios vientos que soplaron a lo largo del siglo XIX. Pero eso es otro capítulo de la dilatada historia de esta antigua cofradía, merecedor de un profundo estudio en el que ya estamos trabajando. FUENTES DOCUMENTALES Archivo Histórico Municipal de Montilla (AHMM). Caja 2. Exp. 54A. Actas de la Junta de Sanidad. Año 1800. 2 Ibídem. 3 AHMM. Actas Capitulares, 1806. Lib. 107 4 Archivo Parroquial de Santiago de Montilla (APSM). Expediente promovido a consequencia de carta orden del Ilmo. Sr. Obispo de Córdoba mi señor, sobre los Cementerios, provisional y permanente de esta Ciudad, en consequencia de las Reales Órdenes, fol. 4v. 5 Ibíd., fol. 21. 6 Ibíd., fol. 15. 7 Ibíd., fols. 22-24. 8 Ibíd., fol. 24v. 9 Ibíd., el expediente contiene cuatro hojas sueltas, [s.n.]. 10 Archivo General del Obispado de Córdoba (AGOC). Despacho Ordinario. Sig. 7270/01. Leg. 35. Exp. 5/72. 1

APSM. Relación de los bienes pertenecientes a las Imágenes y Hermita de la Vera Cruz, que se trasladaron a esta Iglesia Parroquial con licencia del Ilmo. Sr. Obispo de Córdoba en el mes de Febrero del presente año de 1809, cuyos bienes están en depósito en la Sacristía del Stmo. 12 No hemos entrado a realizar un estudio profundo de este valioso inventario porque consideramos que requiere un trabajo monográfico, ya que muchos de los bienes descritos pueden ser localizados en la actualidad. Lo abordaremos más adelante. 13 Esta referencia está recopilada de un libro-manual de mayordomía de la cofradía de Jesús Nazareno, que conserva nuestro paisano Agustín Jiménez-Castellanos, el cual contiene numerosos apuntes de noticias locales de los siglos XVIII y XIX. 14 Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque (FBMRL). Ms. 63. 15 AGOC. Op. cit. 16 Ibíd. 17 FBMRL. Op. cit. 18 AHMM. Caja 380B, exp. 3. Cuentas: portazgo y fortificación. Año 1811. 19 AGOC. Op. cit. 20 Ibíd. 21 Ibíd. 22 AHMM. Actas Capitulares. Lib. 111. Cabildo de 5 de febrero de 1814. 23 AHMM. Leg. 913B, exp. 1. Expediente formado a instancia del Síndico Personero sobre la construcción del Cementerio. Año de 1816. [s.n.] 24 Ibíd. 25 Ibíd. 26 MORTE MOLINA, José: Montilla. Apuntes históricos de esta ciudad, págs. 72-73. Montilla, 1888. 27 RAMÍREZ DE LAS CASAS DEZA, Luis Mª: Corografía histórico-estadística de la provincia y obispado de Córdoba, T. II, pág. 339. (edición de 1986). 28 SOTO, Fr. Francisco de: Oración Fúnebre que en las Solemnísimas Exequias celebradas en la iglesia del convento de San Francisco de la ciudad de Montilla el día… en la traslación que se ha hecho de los huesos de los primeros Marqueses de Priego… Madrid, 1815. FBMRL. Reg. 13912 11


Soleras Bibliográficas

Redacción

RECUERDOS VIVOS DEL AÑO 1952

El curso de la historia nos revela anécdotas que merecen quedar escritas. Este es el caso de un gran cofrade y hermano nuestro: Pedro Navarro Aguilar. Cuando se reorganizó la cofradía no dudó en sumarse al renovado proyecto de volver a ver al Señor de Zacatecas transitar las calles de Montilla. Mantenía un recuerdo familiar imborrable que deseaba unir a la memoria de sus progenitores. En el hogar de Pedro y Cristobalina la Semana Santa era la fiesta anual más celebrada. De pequeño, recuerda como su madre le contaba que él había nacido el día 20 de marzo de 1951, Martes Santo, justo a la hora que la procesión del Señor de Zacatecas y Ntra. Sra. del Socorro transitaba por su casa, en la calle Corredera, llamada entonces Teniente Gracia. Su padre era hermano de la cofradía, al igual que sus tíos Pepe y Santiago, y al tiempo del alumbramiento portaban el trono del Calvario que al filo de la madrugada se dirigía hacia la parroquia de Santiago, acompañado de la banda de Romanos de Jesús Nazareno.

Pero la providencia le deparaba una sorpresa más a nuestro hermano Pedro. Hace unos meses, mientras removía viejos papeles familiares, encontró el testimonio impreso del fervor que sus padres profesaban a los titulares de la Vera Cruz, cuando halló el recibo del pago de la cuota correspondiente al año 1952 con su nombre. Siguiendo esa saludable costumbre montillana, Pedro había sido inscrito en sus primeros días de vida en la cofradía devoción de sus mayores, que por aquellos años de posguerra había sido asumida por la hermandad de excombatientes, como evidencia el sello de tinta que conserva el insólito documento. Su padre había entregado «en concepto de cuota voluntaria anual la cantidad de 10 pesetas» al entonces tesorero Rafael Vilaplana Riobóo. Pedro Navarro no ha dudado en comunicarnos el hallazgo y autorizar su publicación en las páginas de nuestra revista, a quien agradecemos su actitud en la confianza de que otros montillanos imiten su proceder y nos permitan rellenar las páginas olvidadas de la dilatada historia del Crucificado de Zacatecas y su bendita madre María del Socorro.


Manuel Luque Velasco Revista de Semana Santa en Montilla, 1946

STMO. CRISTO DE ZACATECAS. ASÍ ES Pero en tu rostro, Señor, veo algo que no entiendo. Así decía un anciano, postrado al pie del Cristo, llevado allí por el deseo de conocer la verdad del misterio de la Cruz, en aquellos ojos en continua tristeza. Larga ha sido mi vida, y en su curso lento, en la vejez, contémplote en la Cruz como único alivio a las congojas de mi corazón que ha vivido en contacto con hombres buenos y sencillos, con los seres más queridos de mi hogar. Yo, madera antigua -continuó el anciano- vengo a contarte mi vida con sencillez y hechos verdaderos, porque soy de otro tiempo y no entiendo de modernismos. Cuenta el anciano su niñez y juventud envueltas en aquellas buenas costumbres, y acercándose, dice así: Tú sabes mi buen Dios las últimas palabras de mi madre, que no las olvidaré nunca, porque jamás se

borran de la mente estampas tan sublimes. ¿Recuerdas su cara? Lágrimas como perlas caían de sus ojos, pasaban sus pálidas mejillas y parecían acompasar aquella dulce voz que me decía: Hijo mío: Dios me llama. No olvides nunca que tus buenas obras serán lo único que servirá para hacer sonreír a ese Dios que murió clavado en la Cruz y cuyos ojos estarán tristes hasta que salves tu alma. Enjugóse las lágrimas el anciano mientras decía que el resto de su vida había sido conforme al último consejo de la que expiró; se acerca a la cara del Cristo y pregunta: ¿Por qué tus ojos siguen tristes a pesar de haber seguido en mi vida los caminos de Dios? La muerte hubiese preferido el anciano, que contemplar como el Cristo movía su cabeza y dando vida a sus labios decíale con solemne voz de esta manera: Hijo mío muy amado; mías fueron las últimas palabras de tu madre, porque le di la vida para pronunciarlas. Tu alma se salvará porque has obrado conforme a los designios de mi Padre, pero mis ojos no pueden alegrarse Portada de la Revista de Semana Santa en Montilla, publicada en 1946


puesto que aún sigo padeciendo la insensatez de quienes no reconocen en mí, que todo un Dios murió en esta Cruz por salvarles el alma. Tú, anciano de esta vida, no sabes que tus ojos sólo ven las apariencias y que tu experiencia, la que ha puesto hilos de plata sobre tu cabeza, sólo te dice de lo que ves, que en gran parte es hipocresía; muchos de los de estos tiempos, se engañan miserablemente creyendo que sus obras deben ser juzgadas por sus semejantes y no por mí. Lloran mis ojos, sí, porque no me aman. ¡Cristo mío! exclamó el anciano. ¿Que no te aman y asisten a tus templos, te rinden cultos y te pregonan por doquier? ¡Hipócritas! interrumpió el Cristo; sus visitas son a veces meros formularios de la más detestable cortesía; porque no deben ignorar que sé y conozco sus obras; sé que asisten a mis templos; pero no recuerdan que media hora más tarde se dedican a vivir del hambre de los pobres, cuyos hijos son tan nobles y dignos como los hijos de los potentados. Me ofenden, sí; y no me aman, porque olvidan muchos, que igual que

resucité al hijo de la viuda de Naim o a la hija de Jairo, libro de la muerte a sus propios hijos en terribles enfermedades, sólo por una oración sincera. No quieren entender del amor para con el prójimo y aun siendo hermanos, sacuden de sus corazones los deseos de caridad que a veces reemplazan por simples intereses a sabiendas de que el día que por mí sean llamados, sólo sus buenas obras tendrán valor. Sí, lloran mis ojos porque no pueden contemplar la corrupción en las costumbres; se practican los vicios, no se obedecen la voz y los mandatos de mis Ministros, que son mi voz y mi ley; nada agradecen a quien puesto por mí para regirles los destinos de la Patria, les salva de las tremendas guerras que desencadenan los hombres con sus odios al apartarse de mis Mandamientos y que destruirían sus hogares y haciendas. Como ves pobre anciano, mis ojos no pueden alegrarse ante el olvido de los hombres. Pero tan grande es mi corazón, que puedes decir a esos, que como focos corren por fuera de mi camino, que los espero en esta Cruz en la que por ellos di mi vida, para otorgarles el perdón y premiarles su arrepentimiento con una gloria eterna.


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