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entornointeligente.com – 06 diciembre 2013 Cultura de evaluación El informe sobre evaluación y categorización de las instituciones de educación superior del Ceaaces, ha despertado enorme interés en el país. También ha provocado reacciones de descontento en varias universidades que consideran que los resultados no corresponden a su realidad. Ha habido desde reclamos hechos con mucha altura y solidez, hasta el insulto puro y duro. En todo caso, las repercusiones son grandes. Inclusive, los datos del informe podrían influir en el resultado de algunas elecciones internas universitarias. Pero, más allá de los reclamos, justificados e injustificados, debe considerarse un asunto de fondo. El informe es un paso importante en el establecimiento de una cultura de la evaluación de la educación superior en nuestro país. Hasta hace no mucho, las universidades y politécnicas no admitían ser evaluadas. Unas querían vivir del peso del pasado y de lugares comunes. Otras, sobre todo privadas, trataban de convencernos de que la calidad es proporcional a la cantidad de plata invertida en marketing. La sociedad ecuatoriana que las sustenta a todas, tenía derecho a conocer el nivel de las instituciones. Había que comenzar a medir la calidad. El informe presentado por Arturo Villavicencio como presidente del Conea en 2008 fue un hito histórico. Tuvo, sin duda, limitaciones y vacíos, pero por primera vez planteó al país un esbozo de medición de calidad, que puso a las instituciones en el trance de mejorar. Con ese informe comenzó una tendencia de depuración y de elevación del nivel que no debe detenerse. En esto debe colaborar, no solo todo el sistema universitario, sino la sociedad ecuatoriana. Para ello, se necesita garantizar independencia en los procesos. Este nuevo informe, sobre todo por su carácter general, no está libre de vacíos y falencias. Es claro que resulta especialmente difícil medir la calidad y los contenidos, cuando solo pueden obtenerse y procesarse datos cuantitativos. Pero es un avance en el establecimiento de esa cultura de la calidad académica que reemplaza a la medianía y el predominio de la propaganda. Su principal resultado debe ser el compromiso de mejorar, no solo para todas las instituciones, de la A a la D, sino para el propio Ceaaces, a cuyo Presidente le he oído varias veces que en el futuro se examinarán las experiencias y se corregirán vacíos y errores, lo cual es muy positivo. Casi todo el debate público se ha centrado en si las instituciones debían estar en las más altas categorías. Desde otro punto de vista, me parece que debe considerarse un aporte sustancial que el informe haya puesto en su sitio, es decir en la categoría más baja, a instituciones que dejan mucho que desear y cuyo nivel debe conocer la ciudadanía. Hay algunas universidades, felizmente no muchas, en especial una particular "cofinanciada", que luego de haber recibido por años decenas de millones de dinero público, tienen las peores calificaciones. Las cosas no pueden seguir así. Hay que hacer algo.


entornointeligente.com – 06 diciembre 2013 La investigación los mantuvo en la A

Son diminutos, algunos per− ceptibles solo bajo el microscopio. Crecen sobre placas de vidrio y controlar su desarrollo y comportamiento es la misión del Centro de Investigaciones Biotecnológicas del Ecuador (CIBE). De estos microorganismos, que analizan alumnos y profesores investigadores en el laboratorio de Fitopatología, saldrán descubrimientos que aportarán a la agricultura, a la industria y a la salud. Un ejemplo es la optimización de un biofungicida para combatir la Sigatoka negra, un virus causado por un hongo que afecta a las plantaciones de banano. "En el primer semestre del 2014 ya estaremos listos para presentarlo como patente. Es un producto que emplea microorganismos del país y que ha mostrado una capacidad de control muy elevada", explica Esther Peralta, directora del CIBE. Y tienen proyectos en lista, como la identificación de microorganismos en la Antártica. Con tecnología avanzada hurgan en el glaciar para encontrar enzimas y bacterias que podrían aplicarse como antibióticos. Este centro es parte de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol). Sus logros, como los de otros 13 centros de investigación, sumaron puntos para que la universidad sea la única de la Costa en mantenerse en la categoría A del informe del Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceaaces). En ese primer grupo también se encuentran la Universidad San Francisco de Quito y la Escuela Politécnica Nacional. El rector Sergio Flores asegura que la investigación y la docencia son los fuertes de la Politécnica del Litoral. La institución tiene un presupuesto anual de USD 50 millones, aproximadamente. Parte de ese monto va a investigaciones científicas, 90 ejecutadas desde el 2010 hasta ahora. "Somos fuertes a nivel nacional, aún no en lo internacional. Para ser competitivos nos


falta hacer muchas más publicaciones e investigación". Para conseguirlo, la Espol incluye en su plan de mejoras fortalecer aún más su programa de capacitación docente. Actualmente, 88 de 296 profesores titulares tienen títulos de PhD. Otros 60 se están formando en el exterior, en universidades como Gante en Bélgica, el Politécnico de Milán en Italia y la Universidad Libre de Bruselas. "Ahora estamos buscando convenios con las universidades de Campinas y la de São Paulo de Brasil, las mejores de Latinoamérica", dice Flores. La vicerrectora académica, Cecilia Paredes, dice que tienen estrategias de preparación. La principal es a través de las becas de la Senescyt, de hasta USD 140 000. "Y la universidad da ayudas económicas. A los docentes se les facilita el 50% de su sueldo y una beca por costo de vida, según el país al que vayan. Esta puede ser de hasta USD 1 750 mensual. A los alumnos que ganan becas también los apoyamos con hasta USD 500 al mes", indica Paredes. Otro método por el que apostaron es uno que se estrenó en los años 70: reclutar a los mejores estudiantes como becarios en el exterior. Algunos están en Stanford, MIT y otros centros que son parte del top 50 de las mejores universidades, según el ranking de Shanghái. "Se están preparando, especialmente, en las áreas en que ya empezamos a tener problemas porque los docentes se están jubilando. Esto es en Ingeniería Eléctrica en Potencia, Ingeniería en Petróleos, Ingeniaría Química, Civil, Mecánica". Algunos ya están regresando al país con maestrías y doctorados. Y dentro de poco, la Politécnica hará un concurso de méritos para incorporarlos como maestros titulares; hay cupo para 37. Gonzalo Luzardo obtuvo una beca en el 2007. Hizo una maestría en Medios y Tecnologías de la Información y se especializó en Multimedia y Visión de Computador en un centro de investigaciones de España. El ecuatoriano cuenta que desarrolló un 'software' para una empresa de marketing española. "Consistía en poner cámaras en la entrada a un centro comercial y contabilizar cuántas personas ingresaban. Así sabían cuál era el mejor sitio para colocar una valla o un anuncio publicitario". Esas ideas ahora las perfecciona en el Centro de Tecnologías de la Información (CTI) de la Espol, donde es líder de proyecto y docente. Ahí trabaja con Projection Mapping, una técnica para proyectar imágenes multicolores y de distintas formas sobre superficies tridimensionales. Las obras Finalizar el Parque del Conocimiento (Parcon), un espacio que agrupará a 10 centros de investigación, es tarea pendiente para las autoridades de la Espol. USD 80 millones es el presupuesto aproximado para su construcción, que está paralizada desde el 2011, cuando se inauguró el edificio del Centro de Tecnologías de la Información. Se busca apoyo para vías y servicios básicos.


El Universo – 06 diciembre 2013 La evaluación de las universidades Fernando Balseca

En la coyuntura actual en la que el Gobierno ha cuestionado al sistema universitario en su conjunto (de 54 universidades solo 5 alcanzan la máxima categoría) no es dable que ambas partes sigan exhibiendo posturas extremas, pues no se trata de saber quién es más fuerte para ganar una pelea –el Gobierno lo es, pues ejerce un control total sobre los poderes del Estado–, sino quién exhibe una capacidad de reacción en favor de un debate con conceptos y principios que lleven al mejoramiento de la calidad que se imparte a nivel superior. Y la amenaza principal es que las universidades y el Gobierno puedan empantanarse en el simplismo. Es puro simplismo oponerse al deber del Estado de evaluar a las universidades. Es correcto y necesario ir enraizando la cultura de la evaluación y la autoevaluación. No se entendería un centro educativo que no se mire con lupa a sí mismo. Sin duda, hay universidades buenas y universidades malas, y hay que señalarlas. Pero también es simplismo que los responsables gubernamentales de la educación se queden satisfechos con el sistema de información que han aplicado y con la concepción de un único modelo ideal que sería al que las instituciones deban aspirar para ser consideradas de excelencia. Esto va en desmedro de la diversidad universitaria. Ahora que se avecina una evaluación de las carreras y de los programas, convendría que ambas partes reacomodaran sus puntos de partida; los universitarios tienen mucho que aprender de los organismos del Estado pero, sobre todo, los evaluadores no deben actuar como si estuvieran más allá del bien y del mal, como si ellos no fueran parte del problema y también de las posibles soluciones, como si ellos mismos no hubieran pasado por las universidades ecuatorianas en las que, a pesar de declaraciones facilonas sobre esto, aprendieron bastante. El Ceaaces no está por encima de las universidades; tampoco por debajo. La universidad ecuatoriana es un sistema –realmente debería serlo– en donde los logros de una institución deben ser asimilados por otra, y las dificultades de una deban serlo también de las consideradas mejores. Asombra, por eso, la terquedad de ciertas autoridades que insisten de modo obsesivo en el papel preponderante, para jerarquizar las universidades, de los rankings, pues estos son hechos por empresas con fines comerciales. Es muy simple quejarse de que ninguna universidad ecuatoriana aparece entre las mil mejores universidades del mundo, y muy irresponsable prometer que en cinco años una aparecerá, sin preguntarse quién hace esas listas y con qué fines. Si el Gobierno persiste en su comprensión de que la universidad ecuatoriana es la causante de muchos males, será difícil prever un futuro digno para la educación superior. No hay que olvidar que la universidad ha asumido, desde muy atrás, el lugar de la crítica, en el sentido de que hace público lo que sus integrantes piensan, sin cortapisa alguna. La universidad está obligada a publicar sus posturas, sus críticas y sus demandas. ¿Sabemos qué significa que en la categoría A estén dos escuelas politécnicas, dos universidades exclusivamente de posgrado en humanidades y ciencias sociales, y una universidad privada cara? Como se ve, hay tela para largo.


elmercurio.com.ec – 06 diciembre 2013 Universidad

María Eugenia Moscoso C. La Universidad Ecuatoriana esta atravesada por una profunda crisis. Los Organismos Centrales de Educación -CEAACES y SENECYT- acaban de establecer una nueva categorización para los Centros de Educación Superior y, es así cómo, la Universidad de Cuenca y la Universidad del Azuay han descendido de la “A” a la “B”. Esta nueva ubicación ha causado verdadero escozor en las distintas instancias académicas y universitarias. Convencidos estamos los cuencanos que los poderes centrales están integrados por cuadros formados en un elevado nivel académico y profesional, en las universidades mencionadas y que, constituyen un soporte fundamental en la estructura pública nacional. No cabe duda, en torno a vacíos y carencias en infraestructura física, laboratorios, bibliotecas e investigación, especialmente si comparamos con los estándares internacionales. En esta situación, es imprescindible considerar dos aspectos que van ligados al tema universitario: 1. Se construyen cuatro nuevas universidades públicas en el país, concretamente, en la dimensión de la Educación, quedarán a futuro dos, geográficamente cercanas: la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación de la Universidad de Cuenca y la Universidad Nacional de Educación, UNAE en Chuquipata. ¿Cuál prevalecerá, a futuro? 2. ¿Cómo no pensar que la matrícula abultada de las universidades públicas, no ha incidido en el proceso de enseñanza-aprendizaje? ¡Estaremos atentos a la proyección que tomen las Universidades que han descendido de categoría, cuando simultáneamente estaban desplegando su proceso de Acreditación!


El Comercio – 06 diciembre 2013 12 carreras técnicas se suman a oferta de educación superior

Minería, transporte, mecatrónica, 'software', seguridad ciudadana, atención primaria de salud, plásticos y tecnología de desarrollo infantil. Estas son algunas de las nuevas carreras técnicas que podrán escoger los bachilleres desde el 2014. La Secretaría de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Senescyt) aprobó 12 carreras de este tipo que aportarán al cambio de matriz productiva en el país. La secretaría subrogante de Educación Superior, María del Pilar Troya, explicó que la formación del talento humano es el reto para pasar de una economía agrícola a otra basada en la ciencia. "Hemos identificados unos 50 sectores que requieren oferta de formación técnica y tecnológica. Los desarrollaremos junto con las empresas". Esto a través de formación dual. Es decir, quienes se inscriban en los 40 institutos públicos -que están siendo reestructurados con una inversión de USD 308 millones-, no solo asistirán a clases. También harán prácticas en empresas. Estas carreras tendrán una duración de entre dos y tres años. El análisis de la oferta académica se extiende a las universidades, ya que hoy solo el 27% de su oferta de grado se ajusta al cambio de matriz productiva. Hay 619 carreras, la mayoría, se vinculan con lo social (educación, comercio). Troya recalcó que es necesario no solo dar impulso a las carreras tradicionales (Medicina, Leyes, Administración), sino conjugarlas con áreas como Informática, Nanotecnología y Genética. Actualmente, los institutos técnicos captan un 12% de la matrícula en educación superior. Al 2017 la Senescyt espera abrir 120 000 cupos nuevos. Y para el 2019 la meta es llegar


al 25%, similar a países como Alemania y Francia, según puntualizó María José De Luca, coordinadora zonal de la Senescyt. Para afianzar este nuevo modelo educativo, ayer en Guayaquil se realizó el primer comité regional consultivo de planificación de la educación superior (Corcoples) de las zonas 5 y 8, que abarcan Guayas, Los Ríos, Santa Elena, Bolívar y Galápagos. Esta región suma alrededor de 4,8 millones de habitantes y el 32% de la población económicamente activa. Al taller asistieron delegados de universidades y de ministerios como Educación, Sectores Estratégicos, Industrias y la Secretaría Nacional de Planificación. En rondas de trabajo analizaron la pertinencia de la oferta académica actual, la apertura del mercado para profesionales técnicos y mejorar sus remuneraciones. Según datos de la Senescyt, el sueldo promedio de un técnico es USD 288. De Luca especificó que para las zonas 5 y 8 se afianzarán las áreas de Agrotecnología, Metalmecánica, Maricultura y Biotecnología. En Guayaquil, por ejemplo, se abrirá la carrera de Tecnología en Plásticos, en el Instituto Simón Bolívar. Los institutos 282 institutos están registrados en el país. En el 2012, luego de un proceso de depuración, fueron cerrados 125. 50 nuevas carreras técnicas y tecnológicas son la meta de la Senescyt para el país. El Gobierno destinó USD 113 millones para el equipamiento de los institutos.


entornointeligente.com – 07 diciembre 2013 Estudiar en Londres cuesta $ 70 mil

Al mirar los perfiles de varios amigos en Facebook, se encontrará con un alto porcentaje de ellos que estudia en el extranjero. Si bien no hay cifras totales de cuántos ecuatorianos se forman en universidades del mundo, tanto por recursos propios o con préstamos, la Senescyt ha entregado en seis años 5.590 becas para cursar estudios internacionales. Está previsto que el próximo año se entreguen dos mil becas más. Conociendo el deseo de jóvenes y profesionales adultos ecuatorianos por aprender fuera del país, la Embajada de Educación Británica organizó una feria de universidades inglesas, en Guayaquil y Quito. Según Mónica Ingarévalo, oficial de Educación de la embajada británica, la feria fue visitada por más de cinco mil estudiantes y público en general, quienes llegaron para conocer la oferta de estudios y programas de becas de los 26 centros superiores participantes. Con respecto a la obtención del visado de estudios estuvieron autoridades británicas en la feria para proveer información y requisitos. DATOS El monto de inversión en becas de la Senescyt desde 2007 hasta septiembre de 2013 ha sido de $ 578 millones. La Senescyt ofrece el servicio de becas para maestrías en países de Latinoamérica y el Caribe, por hasta $ 65 mil. En el caso de un posgrado la Secretaría puede cubrir estudios por $ 161 mil. Para conocer los requisitos y más información, puede ingresar a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. . Al evento acudió Vanessa Almache, estudiante del último año del Liceo Fernández Madrid, quien cree que ahora existen más becas y oportunidades para formarse en el extranjero. "Yo no descarto aplicar a una porque tiene más mérito el que viajes por ser buen estudiante". No acaba el último año de bachillerato, pero analiza la posibilidad de cursar en Europa un pregrado en estudios internacionales. Aplicar a una beca también es la primera opción para Lenin Erazo, quien antes estudió su pregrado de agronomía en Honduras. El joven de 26 años quiere aplicar a un MBA o maestría en negocios. Ingarévalo expresó que la mayoría de asistentes averiguó por estudios de maestría y pregrado. Reconoció, además, que aumentó el interés por cursar un PhD. Héctor Piedra, representante del Hult International Business School, estuvo presente en esta feria que ofertó más de 350 carreras. "Es curioso ver que del número de candidatos que tenemos a nivel latinoamericano, Ecuador es el tercer país con más número de aplicacsiones, y es el único en América Latina que tiene montos tan elevados para préstamos y becas estudiantiles", manifestó. Estudiar en el Reino Unido puede costar entre 20 mil y 70 mil dólares por año, esto depende de las carreras a las que se apliquen. En Chile, un estudio de cuarto


nivel bordea los ocho mil dólares y tiene una duración aproximada de un año y medio. Mientras que en Canadá o EE.UU. supera los 80 mil anuales. La Senescyt oferta becas para maestrías en países latinos y del Caribe. En el caso de Europa, las becas para estudios de cuarto nivel superan los 100 mil dólares. Nina Macrinov, coordinadora general de la Oficina Internacional para América Latina de la Universidad de Nottingham, es chilena pero vivió y estudió en Inglaterra. Ella destacó la necesidad de formación académica que requieren quienes deciden estudiar fuera de su país de origen. También dijo que la experiencia de vivir en el extranjero lleva al profesional a conocer otra cultura, otro ambiente, pero sobre todo a conocerse a sí mismo. "En las universidades extranjeras, alrededor de 25% de los alumnos son internacionales. Nosotros tenemos 14 estudiantes ecuatorianos con becas", expresó Macrinov. En el futuro, Isabel Salazar, quien tiene 15 años, se ve estudiando una maestría y un PhD en nanotecnología. "Quiero conocer otros proyectos en la materia, aprender a vivir sola, eso me hará apreciar de otra manera el mundo", dijo la joven.


El Telégrafo – 08 diciembre 2013 Universidades dejaron de usar $ 700 millones en 3 años Marcelo Cevallos, miembro académico del Consejo de Educación Superior, niega que no existan fondos para la investigación. Las instituciones que invirtieron más de lo exigido por la ley están en las primeras categorías del Ceaaces. En general, la producción científica está por debajo de niveles internacionales. Entre 47 países con producción científica de impacto, Ecuador está en la posición 12. Tiene una creación de proyectos de investigación de 564 documentos, según el ranking SJR citado en el informe final del Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceaaces). Las universidades del país poseen menos de la décima parte de la producción de Colombia. Precisamente, la medición del Ceaaces consideró entre sus indicadores el factor de investigación para ubicar a las universidades en las categorías A, B, C o D (en proceso de acreditación). Los centros superiores en categoría A presentan un desempeño de investigación superior al promedio. Pero la “producción científica de alto impacto se concentra en un reducido número de docentes investigadores y está por debajo de los niveles internacionales”, explica el informe del Ceaaces. La evaluación evidencia que en la academia ecuatoriana la falta de investigación es una constante. Los rectores de las universidades se defienden y aseguran que en estos centros sí se investiga. Presupuesto Para algunos estudiantes como Lenin Heredia (23), quien asiste a la facultad de Turismo Histórico Cultural de la Universidad Central, la falta de presupuesto sería una de las razones para que exista poca investigación. El informe del Ceaaces concluye, por ejemplo, que 23 universidades de pregrado y posgrado no alcanzaron mayores niveles en investigación y se ubicaron en categoría B. Marcelo Cevallos, miembro académico del Consejo de Educación Superior (CES), afirma que la falta de presupuesto no es un pretexto. “Solo las universidades públicas en 3 años tuvieron una subejecución de 700 millones, que son presupuestos no gastados y comprometidos”, explica. Para Cevallos la cifra desmitifica la idea de que las universidades públicas no cuentan con fondos suficientes. “La Universidad Central tiene un promedio de subejecución de 50 millones de dólares anuales, que es altísimo”, dice.


Los mejores ubicados La Universidad Politécnica Nacional también es pública y fue una de las 3 instituciones (pre y posgrado) ubicadas en categoría A, con la Espol y San Francisco de Quito. El rector Alfonso Espinosa comenta que la universidad “tiene un presupuesto anual de 56 millones de dólares”. Solo en Geofísica hay un proyecto de investigación por 6 millones de dólares. También asegura que más del 90% de presupuesto en biblioteca se destina a bases de datos, para conocer las últimas publicaciones indexadas e investigaciones. El rector de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), Sergio Flores, enfatiza que ellos también han priorizado la investigación. Un ejemplo, dice, es el área de biotecnología aplicada a la agricultura o acuicultura.


Según Flores, la Espol tiene 299 publicaciones en revistas indexadas, y en Scopus, considerada de alto nivel, tiene 92 bibliografías. Otros ámbitos de investigación en la Espol son el Centro de Tecnologías de la Información (CTI) y el Centro de Investigaciones Biotecnológicas del Ecuador (CIBE). La directora del CIBE, Esther Peralta, explicó que en el lugar se realizan proyectos de biotecnología, fitopatología y microbiología junto a un equipo de 6 investigadores y estudiantes. En términos de publicaciones, hasta septiembre de 2013 el CIBE realizó 15 artículos en revistas indexadas Este año la Universidad Católica Santiago de Guayaquil (UCSG) conservó su lugar en la categoría B. La UCSG posee el Sistema de Investigación y Desarrollo (Sinde) para la elaboración de proyectos científicos y tecnológicos. La directora del Sinde, María Eloísa Velásquez, explica que la UCSG tiene 3 revistas indexadas: una de Medicina, que desde 1994 presenta publicaciones trimestrales, otra alternativa, con información general publicada desde 2000, 2 veces al año y una tercera de arquitectura, que desde 2008 realiza 2 publicaciones por año. Una universidad que logró mejor ubicación fue la Casa Grande, de Guayaquil; pasó de D en 2008 a B. Marcia Gilbert, rectora de la universidad, explica que entre 2010 y 2011 se contrató una asesoría colombiana para crear un Departamento de Investigación. Actualmente hay 14 proyectos vigentes, dirigidos cada uno por un docente investigador. Se maneja un presupuesto de 300 mil dólares anuales para la investigación. También hay casos opuestos como la Universidad de Guayaquil, que tiene un 0% de impacto en sus publicaciones según reportes del Consejo de Educación Superior (CES). René Ramírez, titular de la Senescyt, indicó luego de la recategorización que “en promedio, las universidades categoría A publican 76 artículos anuales en revistas indexadas; las de categoría B, 14”. Docentes y formación Para Francisco Cadena, presidente del Ceaaces, en los últimos años se está impulsando la investigación con leyes concretas y becas. Reconoce que los rezagos de años en los que no se estimuló la investigación, causan remezones en la academia. Explica que en este año recién se expidió el Reglamento de Carrera y Escalafón del profesor, en el que se plantea un cambio de paradigma. Ahora el profesor no solo transmite conocimiento, también lo genera. “Es cierto que no todos podemos ser investigadores, pero todos debemos tener un espíritu investigativo que significa actualizarnos, tener inquietud por descubrir las cosas”, expresa Cadena.


Según el CES, las universidades de excelencia deben tener al menos un 11,50% de profesores con Ph.D. En la Espol hay 290 profesores titulares, de los cuales 55 son Ph.D a tiempo completo y otros 50 se preparan en el extranjero para obtener el doctorado. Mientras que en la Universidad Casa Grande hay 3 profesores con Ph.D en jornada completa, y 6 en tiempo parcial. En la UCSG hay 11 profesores con doctorado y otros 68 se encuentran en el proceso de preparación. Cadena reconoce que las ofertas de Ph.D en el país son escasas, y que eso influye en la falta de investigación. De hecho, explica que existen más opciones de doctorado en ciencias sociales que en carreras técnicas y científicas.


El Comercio – 07 diciembre 2013 Hora de autocrítica Milton Luna Tamayo La Universidad ecuatoriana, con sus excepciones, desde hace décadas vive una crisis profunda. Todos queremos su cambio radical. Sin embargo, ¿a qué cambio nos referimos? Hasta hoy no tenemos una discusión seria y sostenida que caracterice la crisis. No se ha dialogado ni consensuado sobre un concepto de calidad educativa e indicadores que guíen la transformación. Se habla de calidad y de excelencia, pero de ¿qué calidad hablamos? Hay múltiples conceptos de calidad. ¿Calidad que brota de la experiencia fabril o empresarial? o ¿de la calidad que construye conocimientos y habilidades inspirada en el Sumak Kawsay, en la pertinencia territorial e histórica y en el desarrollo integral?... ¿Nueva matriz productiva? ¿Quién la discute? ¿Quién la conoce?, ¿Cómo conectarla con la reforma educativa? Sin entender los conceptos, sin comprender la complejidad de la crisis educativa ni el contexto histórico ni las demandas del futuro, se dan "soluciones" en función de un modelo de universidad eurocéntrica o norteamericana, concebido y aplicado en la premura, en la audacia y en distancia a la diversidad, la interculturalidad y la epistemología andina. Entonces, frente a un qué difuso, se establecen unos cómos parciales e inciertos aunque inspirados por parámetros más cercanos a una visión de mercado que a enfoques desprendidos de los DD.HH., la transformación social y la productividad. Por ejemplo: ¿queremos solo un buen médico? o ¿un buen médico, pero también sensible y comprometido con la sociedad? Ahí está la diferencia del modelo de formación y universidad que queremos. Hoy no se evalúan contenidos técnicos y sociales ni procesos de aprendizaje, de investigación, sino cantidades de PhD o publicaciones indexadas. ¡Reduccionismo! Otro ejemplo, se consolida una evaluación y acreditación que establece un 'ranking' que construye un sistema de universidades de primera, segunda… y cuarta clases. La evaluación es valiosa si sirve para remediar, formar y construir, pero no como instrumento punitivo para sancionar o desacreditar públicamente. El 'ranking' es un mecanismo para "competir"… Mercado puro que refuerza la discriminación. Varios criterios de evaluación utilizados por el Ceaaces están bien. Rebajar puntos a las universidades que pagan mal a los profesores o que no tienen suficientes docentes a tiempo completos forzará a esas entidades a descartar la sobreexplotación docente. No es hora de lamentos. Es hora de autocrítica y ajustes. Pero también de propuestas de cambio. Censurable el silencio y miedo de la mayoría de rectores y el mutismo de los docentes. Con excepción de los argumentados artículos de Arturo Villavicencio y Carlos Castro, el pensamiento libre y alternativo de las universidades no se ha hecho presente. Solo algunas consignas y lugares comunes. Muy preocupante.


eltiempo.com.ec – 07 diciembre 2013 La evaluación universitaria Por: Manuel Neira C.

La nueva categorización de las universidades divulgada recién por el Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación, Ceaaces, ha causado grande impacto en los centros de educación superior, dado que, de las 50 universidades existentes, solo a tres de ellas las mantiene en la categoría A, mientras a otras las desciende, las sube o las conserva en su ubicación anterior... El descenso ha producido verdadera conmoción, cosa que se entiende por el grave desmedro que causa al prestigio de las universidades y, en el caso de las universidades públicas, porque incidirá en el monto de las asignaciones presupuestarias... Hay consenso en la necesidad de la evaluación universitaria, evaluación ponderada desde luego; mas, de lo que se conoce, al proceso de evaluación efectuado por el Ceaaces le han faltado, reglas claras, reglas permanentes, transparencia, lo que ha llevado a algunas universidades, como la de Cuenca y la Central de Quito, inconformes con sus resultados, a cuestionar su validez y solicitar, y con razón, la rectificación de la clasificación... Entre los factores determinantes de la categorización sobresalen investigación científica, profesores a dedicación exclusiva, infraestructura, factores en los que la evaluación de las universidades públicas ha encontrado debilidades, que se explican por la escasez presupuestaria; sin embargo, la evaluación no ha considerado esta realidad y ha desestimado, además, la calidad de la docencia y la formación profesional de sus graduados. Mejorar la calidad de la educación, llenar vacíos y carencias, de la educación universitaria en particular, es una apremiante exigencia nacional; para ello, tras este remezón, la universidad ecuatoriana, sus dirigentes, profesores, estudiantes, en acción conjunta, sin escatimar esfuerzos, tendrán que afrontar este desafío que no es otro que la búsqueda de la excelencia; mas, para ello, el Estado está en el deber de incrementar en justa proporción las rentas de las universidades. Paralelamente, las evaluaciones tienen que realizarse, con rigurosidad es cierto, pero, de acuerdo con la realidad ecuatoriana y según parámetros bien definidos y oportunamente conocidos por la comunidad universitaria. En cuanto a la Universidad de Cuenca, la sociedad, que conoce de cerca su trayectoria y su trabajo, le expresó su respaldo a través de una marcha multitudinaria realizada el jueves anterior.


elmercurio.com.ec – 08 diciembre 2013 Gremios contra categorización de universidad

El directorio del colegio de Abogados del Azuay y la Asociación de Empleados y Trabajadores de la Universidad de Cuenca (AETUC) expresan, mediante cartas y manifiestos, su solidaridad y rechazo a la evaluación del Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceaaces) a la Universidad ecuatoriana, sobre todo a las universidades de Cuenca y del Azuay. El Colegio de Abogados no entiende los criterios o parámetros para la categorización. “Que sea el gobierno quien califique a las Universidades atenta al principio de autonomía universitaria, pues dicha calificación resultaría ser interesada o cuando menos subjetiva a los parámetros del interés del gobierno; peor, si se conoce que el reglamento para esta categorización ha sido recién elaborado…”, detalla el documento. En tanto, la AETUC indica que retomará el debate de aspectos como: la pérdida de la autonomía universitaria, la imposición de un modelo educativo no consensuado, la vigencia de leyes, normas y reglamentos con varias contradicciones, el incumplimiento de los derechos laborales, y otros. Para la organización la tipología de las universidades profundiza el error de la LOES y su Reglamento. No desconoce los problemas y falencias del sistema universitario y creen que una evaluación es necesaria.


entornointeligente.com – 08 diciembre 2013 El reto de la Universidad Central

Si solamente tres universidades lograron permanecer en el sitial de honor de la categoría A, en el ámbito del pregrado, luego de la exigente prueba a la que fueron sometidos los centros de educación superior, la noticia de la baja de categoría de la Universidad Central fue un balde de agua fría. La histórica Central, localizada en Quito pero bautizada del Ecuador, simboliza el núcleo de la educación superior que convoca a estudiantes que provienen de diversos lugares del país. La institución carga con el fardo pesado de la masificación y estuvo inoculada por la lucha política, más determinante aún en tiempos de la Guerra Fría. 'Chinos' y 'cabezones' se disputaban las elecciones. Eran los representantes de Pekín o Albania, por una parte, y de Moscú, por la otra. La encarnizada disputa ideológica atormentaba a los miles de estudiantes con un debate bizantino que distraía lo esencial: el nivel académico del alma máter ecuatoriana. Hoy, años después y superado aquel escenario, la política vuelve con otras formas a propósito de la disputa por el rectorado. En el debate habrá alguna vieja reminiscencia de aquel pasado pero se impondrá la coyuntura. La recategorización será, para aquel académico que goce de la confianza del electorado, una meta inclaudicable, para restaurar el sitial perdido y dar a la Universidad Central el rumbo que merece, acogiendo los retos de los tiempos.


El Comercio – 08 diciembre 2013 Gustavo Noboa: Me 'avergüenza' lo que sucede con la Universidad Estatal de Guayaquil

¿La categorización de las universidades que presentó el Gobierno a través del Consejo de Evaluación (Ceaaces), confirma que la educación superior está en crisis? Esta situación no podía tener a nadie contento. Los partidos de extrema izquierda se tomaron la universidad en el Ecuador, bajo el argumento de que iban a impulsar una reforma que sacaría adelante al país. Nunca hubo tal revolución y la universidad quedó convulsionada. La Universidad Estatal de Guayaquil tuvo recién un cambio con León Roldós (1994-2002). Que en 11 años se diluyó... No creo que está diluido pero va en ese proceso. Ese centro pasó a la categoría D, ¿qué más puede pasar? La excelencia académica es para mantenerla. El problema surge cuando el MPD se tomó la universidad y allí están los resultados. Por eso había que realizar este cambio. ¿Cree que el actual Gobierno lo está haciendo? Ha tenido dos ventajas: ha durado en el tiempo, porque en el corto plazo solo se pueden hacer reformas incipientes y la del Gobierno es una reforma importante. La otra ventaja es que es un Gobierno fuerte, con una Asamblea a su favor. El Presidente habla de las universidades de zaguán. Este es un término fuerte, pero claro. Si una de las ventajas de este Gobierno es que ha permanecido en el tiempo, ¿por qué en siete años no se percató del deterioro de la Estatal, que es la más grande del país?


Yo no creo que el Gobierno deba ser el niñero de las universidades. Cuando Roldós llegó a esa Universidad puso todo su esfuerzo por sacarla de la desgracia. En son de broma se decía que allí se hablaban dos idiomas: el español y el 'osheísmo', porque todos decían: 'oshea profeshor'. En la Estatal se había degenerado hasta el idioma. Más bajo no podíamos quedar. ¿Si el Gobierno no es niñero de las universidades, por qué decide intervenir en esta y en las otras de categoría D? Está bien que la gente se queje. La reacción de la sociedad y de las universidades ha sido ejemplar. Los padres quieren que sus hijos vayan a estudiar, no a las huelgas. Había profesores que de las tres horas de clase que tenían solo daban una. Eso se llama estafa a los estudiantes y a la sociedad. ¿Y por estos casos se debe juzgar la calidad universitaria según el número de profesores PhD, cuando el país no permite formar tantos docentes de este nivel? La verdad es que el profesorado ecuatoriano era del grupo 'ventu'. Es decir que el decano decía: ven tú, ven tú, ven tú. Todos eran amigos y los decanos duraban 20 años. El grupo 'ventu' se transformó en una verdadera mafia. ¿La única vía para lograr la excelencia académica es reclutando profesores PhD? Había profesores que iban a dar clases de 7 a 8 de la mañana, y no volvían más, en parte porque los salarios te obligaban a trabajar en varios sitios. Esos profesores no investigaban, no iban a la universidad, no absolvían consultas de los estudiantes. Esa realidad no construye excelencia como tampoco el tener por tener profesores PhD. ¿Por qué? Si se piensa en que habrá un mago que nos diga que de la noche a la mañana vendrán los PhD, estamos equivocados y que proliferen esos títulos es peligroso. Un doctorado demanda años completos de estudio para un estudiante que seguramente llega a su adultez sin haber participado en una actividad económica. ¿No es contradictorio tener ese tipo de docentes en un país donde la principal urgencia es dinamizar y fomentar el empleo? En las grandes universidades, los profesores están todo el tiempo en sus facultades. Allí están los expertos en los laboratorios, los que se ganan los premios Nobel. La UDLA, que está en la categoría C, asegura que el 90% de sus profesionales encuentra trabajo. ¿No es este un factor que reconocer, más allá de cuantos PhD den clases? Es de esperar que el Gobierno busque mejorar los métodos en este proceso de evaluación. ¿Es rígido el modelo que ha aplicado el Ceaaces: solo priorizar el desarrollo científico cuando la universidad latinoamericana tiene 30 años de retraso en esta materia?


Es un modelo riguroso y estoy de acuerdo en ello. Hemos sido muy manga ancha y hay que meterle una virada a la tuerca. No podemos seguir produciendo mediocres, porque si el Ecuador los exportara ese sería el tercer rubro, luego del petróleo o los camarones. ¿La universidad ecuatoriana es mediocre? No toda. No daré nombres, pero hay universidades que de esa palabra no han tenido nada, ¡por favor! ¿Y en qué categoría están las mediocres: en la B, C o D? No tengo idea. El Gobierno creó esas letras y clasificó a las universidades. Está bien la calificación. De los parámetros que se usaron conozco poco y ese no es mi problema. ¿El Gobierno tiene que ponerle letras a las universidades? En otros países lo hacen instancias independientes. Es cierto y esas acreditaciones a veces las busca cada facultad, ni siquiera la universidad. Pero eso no limita lo que ha hecho el Estado. Al Estado le toca velar por la educación, pues invierte mucho dinero. ¿Por qué la Universidad Católica Santiago de Guayaquil, de la cual usted fue rector, sigue en la categoría B? Porque no tiene una amplia investigación. Y lo tiene que hacer más, a pesar de que la investigación científica es muy costosa. Yo llegué a ser presidente de la Comisión de Investigación Científica que existía en el Ecuador. En tres o cuatro momentos, teníamos que vetar a investigadores ecuatorianos que copiaban las investigaciones de otros. Yo tenía que engrapar ambas investigaciones para decir que no era más que una copia vulgar. ¿Puede eso ser un profesor? También hay funcionarios y políticos que falsifican títulos o a los que se les acusa de haber plagiado sus tesis… Yo no estoy hablando de políticos, sino de la Universidad. Si la investigación es costosa y el país no ofrece las condiciones para fomentarla, ¿no es injusto que las universidades reciban un sello por eso y desciendan en categoría? Las universidades tienen sellos y se los ponen los alumnos. Mi nieto quiso ir a la Universidad San Francisco de Quito a estudiar Derecho. Le dije que en Guayaquil hay buenas universidades en esa carrera, pero él me dijo: yo quiero la mejor. ¿Cuánta gente puede estudiar Derecho ahí, que es la más cara de Quito? Eso es otro tema. Lo que yo digo es que el estudiante y el profesor ponen un sello a las universidades. Siempre hay la opción de la beca, de la matrícula diferenciada, y por allí es donde se debe mover para impulsar maestrías y doctorados.


¿El Gobierno ha impulsado la beca como política pública? Entiendo que sí. En los años 60 se aprobó el libre ingreso y al masificarse la presencia de estudiantes decayó su calidad. ¿Cuando este Gobierno dispuso la gratuidad total también se afectó el concepto de excelencia? El libre ingreso propició el libre egreso: el facilismo. Llegaron más estudiantes y con ello, más profesores. No había aulas sino galpones. Llegó la presión por graduar a todos: ya no se entregaba el título de Doctor en Derecho, sino de Abogado. El alumno no quería ni dar exámenes. Medio siglo de retraso. Usted se graduó en la Estatal de Guayaquil. ¿Qué siente al verla en la categoría D? Me avergüenza, como universitario me avergüenza. La crisis no es solo por el libre ingreso. Vino el gobierno paritario: igual número de estudiantes, de trabajadores, de profesores. ¿Acaso los trabajadores, con el respeto que se merecen, tienen la misma categoría que un académico? ¿El joven que está en primer curso y que acaba de tener la fiesta del novato puede tener el mismo voto que un profesor? La culpa de todo esto tiene la misma universidad. Ella se autodestruyó. ¿Cuál es su opinión ante la queja de varias universidades que señalan que esta evaluación pasó por alto esfuerzos importantes como la construcción de laboratorios por privilegiar indicadores tan rígidos como la falta de PhD? Siempre, el que pone una nota, puede equivocarse. Yo no puedo juzgar a ninguna universidad. Lo que sí es importante es que este proceso permita posibilidades de reivindicación para que las universidades cambien de categoría. Las universidades tienen derecho a ser recalificadas. ¿Más allá de los plazos que ha puesto el Gobierno? La exigencia de meterle una vuelta más a la tuerca ha sido válida. Pero, dada ya esa vuelta, podría echársele un poco de grasa, para hacer más flexible el proceso. ¿Esos errores o excesos pueden ser malintencionados? Yo siempre pienso bien. Usted saluda la determinación de este Gobierno en la reforma universitaria. ¿Por qué cuando usted era Presidente no hizo lo mismo? Yo tomé un país quebrado, destruido. Tenía que recuperar la economía, impulsar la dolarización, pacificar este país. No podía abrirme un frente tan difícil como este. Pese a ello, impulsamos una ley en el Congreso que mejoró ligeramente las cosas. ¿Los parámetros con los que el Régimen mide a la universidad son realistas? ¿No se peca de cierto esnobismo al traer referentes internacionales? ¿Cuál es la realidad ecuatoriana? ¿La mediocridad?


Eso no lo puedo aceptar. Hemos sido muy laxos, muy flexibles. Hay universidades que no pueden investigar, otras que tienen una máquina de hacer títulos profesionales. Además, otro de los problemas que tiene la universidad es su falta de financiamiento, porque investigar es muy costoso. La universidad gratuita solo se puede dar en países millonarios. Aquí no hay ni gente que haga donaciones... Con esa reflexión, ¿qué futuro les espera a la Estatal y a la Central de Quito, que son las más grandes del país? Es un problema muy grave. Todo joven cree que la universidad es su futuro y no todo joven está preparado. Cometemos un grave error. Hay un déficit terrible de mano de obra y de técnicos. Este es un problema que le compete a los colegios; pensarse más como técnicos y no solo como bachilleres. ¿Por qué, entonces, no empezó el Gobierno por allí? Esto es una sinfónica. Los cambios a la educación básica, media y superior se manejan a la vez. Hoja de vida Quién es: Jurista, de formación salesiana, formador de jóvenes, catedrático universitario. Fue Presidente de la República entre el 2000 y el 2003. Su punto de vista. Aplaude la reforma universitaria en marcha. Hay que terminar con la mediocridad en la educación superior.


entornointeligente.com – 09 diciembre 2013 Qué Universidad se quiere Más allá del último informe de evaluación que por mandato legal y constitucional hiciera el Ceaaces interesa definir hacia dónde se camina y qué universidad se quiere. Mucho se habla del rumbo a la excelencia pero debe ser demostrado en la práctica y en los hechos, aunque esto llevará varios años. Cuando en el mundo se camina en forma dinámica hacia la calidad, quedan grandes desafíos por cumplir en ese campo. Si bien son necesarios los títulos, los PhD y el cuarto nivel, no constituyen una garantía plena para la formación primero de seres humanos, con una filosofía humanista, cultural y científica, que entiendan la problemática del mundo contemporáneo, se adapten a realidades diversas, con una formación democrática, de respeto a las instituciones y con principios éticos. La formación de profesionales con sólidos conocimientos pero con pensamiento crítico, sin miedo a expresar sus tesis e ideas, con el ejercicio de libertad académica, lo que no significa anclarse en el pasado y quedarse al margen de la dinámica actual. Uno de los grandes desafíos representa la rigurosidad de las instituciones en el planteamiento y desarrollo de sus planes de estudio, apegados a las grandes tendencias y a las grandes demandas de sociedades en desarrollo. Uno de ellos la investigación, sin la cual no habrá sustanciales avances. El investigador inglés Lord Kelvin, Premio Nobel de Física, decía lo que no se mide no existe. La Universidad como centro del pensamiento no puede sustraerse de los grandes debates nacionales, que pueden ser hoy la explotación petrolera en una parte del Yasuní o el cambio de la matriz productiva. Cuál es el aporte al análisis de la construcción de la institucionalidad democrática. Dialogar, debatir y rectificar, cuando sea necesario, resultan necesidades ineludibles. Si bien han existido grandes deficiencias en el sistema de educación superior, no implica que todo haya sido malo porque las generalizaciones son malas. Tampoco es correcto pretender una universidad controlada, sumisa y disciplinada, con una cultura de obediencia y sometimiento. Una cosa es la regulación y la rendición de cuentas que deben dar y otra cosa tratar de uniformar con un pensamiento único. En qué quedaría el espíritu de la Constitución vigente (art. 27) que establece que la educación se centrará en el ser humano y garantizará su desarrollo holístico, en el marco del respeto a los derechos humanos, al medio ambiente sustentable y a la democracia; será participativa, obligatoria, intercultural, democrática, incluyente y diversas, de calidad y calidez; que impulsará la equidad de género, la justicia, la solidaridad y la paz; que estimulará el sentido crítico, el arte y la cultura física, la iniciativa individual y comunitaria y el desarrollo de competencias y capacidades para crear y trabajar.


eltiempo.com.ec – 10 diciembre 2013 Universidades reciben detalles de evaluación

El presidente del Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior, Ceaaces, Francisco Cadena, visitó la ciudad para reunirse con los representantes de las universidades y explicar cómo se cumplió el proceso de evaluación. Cadena indicó que el modelo de evaluación se basó en el que manejó el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior del Ecuador, CONEA , en el año 2009, aunque se incluyeron algunos avances necesarios por el avance del sistema de calidad y otras por imperativo de la ley. Entre estos cambios se encuentra la ponderación de las publicaciones científicas para saber en qué tipo de revistas publican los docentes de las universidades. Cadena señaló que las categorías son diferentes a las que se establecieron en el año 2009, debido a que cada vez los modelos tienen que ser más exigentes. Además aseguró que en un nuevo proceso se eliminará la categoría D, y las universidades se clasificarán en tres categorías la A, B y C, hasta una siguiente valoración, donde se eliminará la categoría C. Carreras

El presidente del Ceaaces indicó que están elaborando el reglamento para la evaluación de las diferentes carreras universitarias, que está programado para el primer trimestre del


próximo año y que iniciará con las carreras de Medicina, sobre la cual advirtió que en caso de no superar la evaluación se cerrará por un lapso de 10 años. Cadena agregó que los institutos técnicos, tecnológicos y pedagógicos fueron ya evaluados y los resultados se conocerán a inicios del 2014. Pedido

Fabián Carrasco, rector de la Universidad de Cuenca, manifestó que la reunión que mantuvieron con el presidente del Ceaaces, fue buena debido a que dieron a conocer varios de los aspectos que consideran incorrectos dentro del proceso. Carrasco agregó que la universidad todavía espera una respuesta por escrito por parte del Ceaaces con respecto a la impugnación y al pedido que hicieron para que les entreguen los resultados de las otras universidades y así saber cómo fueron comparadas. Comparación

El Rector considera que la universidad tiene una deficiencia en el ámbito docente con PhD, pues de los 1.216 maestros con los que cuenta, 40 tienen PhD y 650 maestrías. Carrasco señaló que no saben cuál es el déficit con relación a las universidades de categoría A, debido a que las autoridades del Ceaaces no les permiten revisar los resultados de la evaluación a las otras universidades. Según datos de la cuenta de Twitter de René Ramírez, titular de la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología, e Innovación, Senescyt, el porcentaje de docentes con PhD de la U. de Cuenca es de 2,8 por ciento, mientras que el promedio de las universidades de categoría A es del 15 por ciento. En el caso de los docentes con maestría, el promedio de la Universidad de Cuenca es de 43,8 por ciento y el de las universidades de categoría A es de 55,4 por ciento, según los datos de Ramírez. Con respecto a la evaluación de las carreras que el Ceaaces anunció para el próximo año y que iniciarán con las carreras de Medicina, el rector de la Universidad de Cuenca indicó que no están de acuerdo con este nuevo proceso, hasta que se elabore el reglamento y que antes de la evaluación se conozcan todos los parámetros que se aplicarán. Carrasco dijo que la Universidad de Cuenca cuenta con un plan de mejoras continuo en el que seguirán trabajando, debido a que fue revisado por el Ceaaces y que le permitirá retornar a la categoría A. Evaluación La evaluación de las diferentes carreras iniciará con Medicina en el primer trimestre del próximo año. Se elabora el reglamento. Pedido Las autoridades de la Universidad de Cuenca esperan que el Ceaaces les entregue los informes de las otras universidades.


entornointeligente.com – 09 diciembre 2013 Los riesgos de la acreditación El informe del proceso de evaluación, acreditación y categorización de las 54 universidades y escuelas politécnicas ecuatorianas, elaborado por el Ceaaces, ha desencadenado una serie de críticas que han girado en torno, mayormente, al modelo seleccionado, al agrupamiento en categorías y a la supuesta politización de los resultados. Los criterios de evaluación adoptados (academia, eficiencia académica, investigación, organización e infraestructura) son usuales, se podría decir incluso que universales; sin embargo, algunas personas consideran que este favorece a las universidades "particulares y más pequeñas"; que desconoce la importancia de la experiencia práctica de los profesores universitarios, al exigir un alto número de profesores a tiempo completo con PhD, algo considerado innecesario en ciertas áreas donde el "hacer" es lo fundamental y "teorizar" o "investigar" es secundario. Afirman, también, que no se tomó en cuenta la "historia" o la ubicación geográfica; algún rector incluso ha llegado a afirmar que desconocía los criterios de evaluación. La categorización en letras también ha sido objeto de críticas. Se sostiene que esto no se hace en ninguna otra parte del mundo porque causa un grave daño a las instituciones, a los profesores, estudiantes y graduados, consideran que la estigmatización y el señalamiento derivado del agrupamiento no contribuyen al mejoramiento del sistema educativo. Algunos consideran que el proceso responde a razones políticas, esto pondría en entredicho a todos los resultados. El descenso de categoría de algunas universidades −públicas y privadas− se presenta como resultado de alguna clase de "retaliación"; incluso se advierte el riesgo de que la acreditación (y la categorización) sea usada para "chantajear" a los opositores, contradictores o críticos del Régimen y/o del proceso de reforma universitaria. Al Ceaaces le corresponde responder a las críticas. Esperemos que no deje duda de la corrección de lo hecho por el bien del país, todos sabemos la importancia que tiene para el país la mejora de la calidad de la educación, por ello deben extremarse las medidas para asegurar que estos procesos no se contaminen por la incompetencia, la incapacidad o la politiquería. Un primer paso es la entrega y difusión de los informes correspondientes a cada IES, así se podrá controlar lo realizado y usar la evaluación como un apoyo al mejoramiento de todas las entidades evaluadas, incluso de aquellas que se encuentran en la categoría A. El siguiente paso es la acreditación a las carreras. Es de esperarse que este proceso, además de transparente y técnico, sea llevado con el máximo respeto a la pluralidad, diversidad de enfoques y perspectivas presentes en la educación superior ecuatoriana. El verdadero riesgo es que se trate de convertir a las universidades en funcionales a un proyecto político y no a un proyecto de país.


El Comercio – 10 diciembre 2013 La Universidad Iberoamericana

Luis Rivadeneira Játiva

La Universidad Iberoamericana del Ecuador -Unibe- ha subido a la categoría B, lo cual es digno de felicitación, especialmente a su fundador: Dr. Jaime Castro Segovia y su equipo de trabajo, quienes han logrado cambios sustanciales y de calidad, con el fin de que el Ceaaces tome una resolución acertada y justa. La Unibe es una universidad pequeña, no masificada, de carreras no tradicionales, lo cual es importante para el desarrollo del país. Debe ampliar su oferta de carreras siguiendo las pautas trazadas por el Gobierno con carreras que tengan que ver con la productividad. La Unibe debería tener un Instituto Tecnológico adscrito con carreras que tengan que ver con la nueva matriz productiva del Ecuador, que forme tecnólogos en productividad, en diferentes áreas, que vayan a la Unibe a obtener su Ingeniería. Ser una universidad pequeña o mediana es una ventaja, ya que se las puede administrar de mejor manera y su desarrollo debe ser sustentable. Es un nuevo tipo de universidad, pequeña, pero de calidad.


El Comercio – 10 diciembre 2013 1 100 millones para 4 nuevas universidades ecuatorianas

La creación de las cuatro universidades: De las Artes, Yachay, Nacional de Educación e Ikiam se difundió en 14 provincias. Para la construcción y financiamiento de estos centros superiores se destinarán USD 1 100 millones, entre el 2013 y el 2017. La inversión en Educación Superior, desde el 2006 al 2013, ha sido de USD 7 348 millones. El presupuesto para las cuatro nuevas universidades se debe principalmente a que se dedicarán a profundizar en investigaciones. Este ítem fue uno de los criterios principales que utilizó el Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceaaces), para ubicar a las 54 universidades del país en cuatro categorías (A, B, C y D), en noviembre. El propósito es que en cada nueva universidad se eduquen entre 20 000 y 25 000 estudiantes, en carreras de artes, ciencias de la vida, de la tierra, medioambiente y formación de educadores. Sus operaciones comenzarán desde marzo a septiembre del 2014, en terrenos de hasta 80 000 hectáreas. En estos espacios se ubican las facultades por módulos. Estas cuatro universidades se suman a las 54 existentes en el momento. Inicialmente serían de categoría A, grupo en el que están tres universidades de pregrado, posgrado y dos de cuarto nivel. 5 carreras son la oferta de la UArtes Cine y Artes Audiovisuales y Artes Literarias Interculturales. Con estas dos carreras se estrenará la Universidad de las Artes, en marzo del 2014. A esta oferta se sumarán, hasta el 2017, Artes Escénicas, Artes Visuales y Aplicadas, y Artes Musicales y Sonoras. Su sede es Guayaquil y tiene


un presupuesto de USD 250 387 650 (de 2011 a 2017). Por ahora están en análisis las mallas curriculares para cada carrera. Y su infraestructura se termina de acoplar. En el edificio de la Gobernación del Guayas, tres antiguos bloques se transforman en cabinas de edición, estudios de filmación, salas para maestros, oficinas de decanato, aulas. Carlos Sandoval, exgerente del proyecto de UArtes, dice: "Hay chicos que estudian cine, teatro, literatura pero tienen que emigrar; están en Francia, en Argentina, en Cuba, pero son unos pocos". En Ecuador, según el Ministerio de Cultura, 23 universidades ofrecen carreras vinculadas al arte (seis son públicas). Y 29 institutos y academias ofrecen Bachillerato en Artes. Sandoval dice que solo en cine el año pasado hubo más de 20 películas de tipo comercial. Hace cuatro años había una o dos". La sede de esta universidad se articulará con extensiones en los Conservatorios Superiores de Música de Quito, Cuenca y Loja. En Guayaquil, el proyecto genera expectativa, especialmente en el Instituto Tecnológico de Arte Ecuatoriano (ITAE), entidad pública desde el 2009, que prepara a 300 jóvenes artistas y que tiene propuestas para fusionarse con la nueva universidad. Para su rector, Saidel Brito, la UArtes es un proyecto histórico. Sus carreras durarán ocho semestres y luego se abrirán los posgrados. Trabajará con docentes del país y del exterior. La adecuación del campus demandó USD 60 millones. En el centro de Guayaquil, a más del edificio de la Gobernación, se sumará el edificio de la Superintendencia de Compañías (donde se habilitará biblioteca y oficinas para maestros e investigadores). El Museo Nahím Isaías se usará para actos culturales y el edificio de Correos del Ecuador será la residencia de los universitarios. La Unae funcionará desde marzo La primera fase de la construcción de la infraestructura de la Universidad Nacional de Educación (Unae) está lista. En marzo próximo, los alumnos que aprobaron la evaluación del Sistema de Nivelación y Admisión (SNA) empezarán las clases de nivelación. Este primer módulo ocupa 3,2 hectáreas, en la parroquia Javier Loyola, en el cantón Azogues. Hay 13 aulas, siete laboratorios, comedores, áreas verdes, auditorio, parqueadero… con capacidad para 800 estudiantes en doble jornada. En total, el terreno adquirido por el Estado es de 47 hectáreas para levantar todo el campus. El próximo año se avanzará en la segunda fase. En la primera, el Gobierno invirtió USD 4,2 millones en el terreno, la infraestructura y el equipamiento. Las aulas son modernas, con pizarras digitales, infocus (proyector) y mobiliario. Según el gerente de la Unae, Andrés Miño, para el inicio ofertaron 200 cupos, sin embargo aún no conoce el número real seleccionado por el SNA. Además, están en el proceso de selección de los docentes. Un total de 15 000 aplicaciones de docentes, incluidos de Europa, ha recibido esta entidad, de los cuales se escogerá a los mejores perfiles que tengan título de cuarto nivel y PhD. Para Miño, el objetivo es formar con excelencia. Inicialmente, la UNAE ofertará las licenciaturas en Educación General Básica, Matemáticas y Lengua. "Se priorizó por las necesidades del sistema nacional educativo, pero la proyección es contar con 10 licenciaturas para atender otras áreas". Como pedagogía usarán un modelo que vinculará al docente en la investigación y la sociedad. La proyección de la UNAE es, en dos años más, contar con todo el campus universitario para albergará a 7 200 estudiantes.


Los alumnos que obtuvieron sobre 800 puntos en la evaluación del Sistema de Nivelación y Admisión son aceptados. Los de menor puntuación irán a un curso de nivelación para rendir un nuevo examen para una segunda oportunidad. El Régimen convocó a maestros españoles para que se postulen a este centro. Las aulas de U. Yachay están listas Las 4 aulas y 33 residencias para acoger a los primeros alumnos de la Universidad de Investigación de Tecnología Experimental Yachay, en Imbabura, están prácticamente listas. Según la planificación, en marzo del próximo año se iniciará la nivelación general emblemática. Es por eso que hasta febrero deberán estar amoblados los salones de clases y las villas para alojar a los estudiantes y los profesores. Así explica Jorge Cabrera, funcionario de la Empresa Pública Yachay, mientras recorre por las instalaciones rediseñadas, de la exhacienda San José, del cantón Urcuquí. "La sede administrativa estará ubicada en lo que fue la casona. Mientras que las aulas ocuparán las excaballerizas, que fueron rediseñadas. Cada una mide 33 m² y acogerá de 10 a 15 estudiantes", señala Cabrera. Son estructuras de paredes de adobe y revestidas de hormigón. Los techos son de teja, lo que conjuga con el entorno campestre. Además tienen ventanas panorámicas que permiten disfrutar de los jardines y bosques del entorno. También están equipadas con dispositivos eléctricos, de telecomunicaciones y de seguridad industrial, como por ejemplo para alertar incendios. Por lo pronto, un salón de clases y una residencia estudiantil han sido amobladas, para mostrar a los visitantes. Uno de ellos fue Roger Rojas, que fue seleccionado entre los 250 bachilleres que aprobaron. Este estudiante del Colegio Juana de Dios, de Machala, aspira a convertirse en ingeniero. Natalia Pabón, analista administrativa de Yachay, comenta que esta nueva ciudad que se construye se ha convertido en un atractivo más de Imbabura. Asegura que la semana anterior arribaron 400 personas entre estudiantes, inversionistas, profesores y curiosos. La Universidad Yachay fue aprobada el 12 de noviembre último. Este plantel estará enfocado en tecnología e innovación industrial. En el sitio oficial de Yachay se habla de programas y servicios. "Te esperamos a que formes parte del Proyecto de U. de Investigación de Tecnología", se dice en la página. Conocimientos tecnológicos en Ikiam Conocimientos sobre patrimonio natural renovable y no renovable por medio de la tecnología son las apuestas de la Universidad Regional Amazónica Ikiam. Su sede principal será en Tena y otras dos subsedes se ubicarán en El Eno (Sucumbíos) y El Pangui (Zamora Chinchipe).


Su infraestructura será construida en 80 000 hectáreas. En ellas, según informó la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional, funcionarán tres escuelas: Ciencias de la Vida, Ciencias de la Tierra y Ciencias Geográficas. La asambleísta Gina San Miguel, quien expuso el proyecto, explicó que el centro de estudios trabajará en investigaciones para desarrollar alternativas tecnológicas para usar "racional y responsablemente los recursos naturales de la región". Así, Ciencias de la Vida se concentrará en la investigación del patrimonio biogenético, Ciencias de la Tierra se especializará en petróleo y minería y Ciencias Geográficas, en el manejo ambiental y la armonía con la humanidad. Para la implementación de la infraestructura y la inversión en la parte académica se manejará un presupuesto anual de USD 217 millones, hasta el 2017. Está previsto que las clases se inicien en septiembre del 2014. Las autoridades del proyecto sostuvieron que la universidad nace de la necesidad de proteger e investigar la biodiversidad, de crear una red global de espacios protegidos, entre otros fines. La estructura de la universidad utilizará tecnología amigable con el ambiente. Por eso se creó el concurso Arquitectura Salvaje, en el que se presentaron 16 proyectos. Estos se exhibirán en el Parque Intercultural de Tena, hasta el 22 de diciembre, y en Quito en el bulevar de la avenida Naciones Unidas desde el 4 de diciembre. Hasta el 7 de diciembre pasado, en Misahuallí, se realizó un taller con 12 pedagogos ecuatorianos y con 56 expertos internacionales. El fin fue elaborar con ellos la malla curricular, la estructura organizacional y las estrategias de investigación para el centro. Su creación fue aprobada el 12 de noviembre.


entornointeligente.com – 11 diciembre 2013 'Ranking'

Ha causado conmoción la publicación de la categorización de las universidades como resultado de la evaluación realizada por el Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceaaces). Sin duda existirán objeciones sobre la metodología utilizada y los estándares que se han tomado en cuenta para otorgar los respectivos puntajes pero, no cabe duda, se pone de manifiesto una realidad palpable que es la gran crisis por la que atraviesa la Universidad ecuatoriana, tanto las públicas como las del sector privado. Coincidentemente en estos últimos días, el Diario El Comercio de Lima publica un 'ranking' de las universidades latinoamericanas. En el mismo, entre los mejores 250 establecimientos de educación superior del subcontinente, apenas aparecen unas pocas del Ecuador. Diferentes habrán sido los parámetros para realizar estas evaluaciones. Lo que de lejos es evidente y es un llamado de atención del que no nos podemos abstraer, es que la Universidad latinoamericana en general se encuentra muy lejos de los estándares de las de países desarrollados, lo cual profundiza la brecha de conocimiento y tecnología colocándonos en una situación de desventaja ante los nuevos retos del mundo global. La oferta académica, como ha sido tradicional, se encuentra divorciada de los requerimientos reales de nuestros países. Se sigue privilegiando los estudios tradicionales en desmedro de ampliar la oferta y promover el estudio de carreras técnicas, tan necesarias para la formación de personas con las habilidades y conocimientos para enfrentar desafíos. Seguimos formando profesionales que, al terminar sus estudios, no encuentran plazas de trabajo y que se frustran fácilmente porque lo que estudiaron no les facilita integrarse plenamente al mundo laboral. Tampoco hemos podido dejar de lado esa práctica en que algunas de las universidades regentadas con dineros del Estado se convirtieron en generación de procesos políticos de determinada índole, postergando el conocimiento y el análisis de cara a la realidad. Muchas no pudieron escapar de convertirse en botín de grupos políticos, que las deterioraron y medraron de sus fondos para beneficio de grupo. La calidad académica quedó de lado, para simplemente dar paso a la formación de activistas que luego de haberse tomado los campos universitarios impartieron doctrinas que nada tenían que ver con el quehacer científico, sino con la mera difusión de propaganda. De cualquier forma hay que volver los ojos hacia la Universidad. No se la puede abandonar, porque de ella dependerá la calidad de ciudadanos que tendremos en el futuro y, por ende, la suerte que le depare a nuestras sociedades. Hay que estar claros además que ningún estamento oficial podrá decir de forma inobjetable cuál universidad es buena y cuál no. Será la sociedad la que al final preferirá unas de otras, a sabiendas del resultado que tendrán en la formación de nuevos profesionales.


El Comercio – 11 diciembre 2013 Más sobre la Universidad ecuatoriana En el ampuloso escenario nacional que ocupa estos días la Senescyt (René Ramírez) y el Ceaaces (Francisco Cadena) y, al término del arduo trabajo de evaluación y categorización, se ha hecho pública la ubicación asignada a cada universidad, como si se tratara del cuadro final de un concurso al que han sido sometidas las instituciones educativas de nivel superior en el conocimiento y enseñanza de profesiones. Estas ya tienen orientación desde el poder político, lo que en otras épocas provenía de la llamada "vocación". En paralelo, la Asamblea Nacional, iluminada por la mayoría que ocupa las curules de Alianza País -sin que analicemos la titulación universitaria que esos representantes poseen o no- se apresuró a aprobar la creación de cuatro universidades. Estas flamantes instituciones son: 1.- Tecnológica Experimental Yachay, con sede a construirse en Urcuquí-Imbabura, inspirada en la Ciudad del Conocimiento de Corea del Sur; ya comenzó algún edificio y hay problemas de expropiación de haciendas particulares. 2.- Universidad Nacional de Educación en Cañar. 3.- Universidad de las Artes en Guayaquil. 4.-Universidad Amazónica en Tena. Los principios, casi centenarios, de la autonomía administrativa y la libertad de cátedra que ya comenzaron a lesionarse el 2009 a través del Consejo de Evaluación -Conea- de esa época, han sido arrinconados en las universidades públicas y también alcanzará a las privadas. El superponer los cuatro centros superiores creados con evidente sello gubernamental, nos permite visualizar un inmediato futuro de absorción política que eliminará corrientes contrarias, lo cual demolerá al pluralismo que alimenta la democracia. Las universidades clásicas y centenarias como la Central, la de Guayaquil, de Cuenca y de Loja, que poseen campus para docenas de facultades y múltiples carreras, que a lo largo de muchos años dieron al país productos profesionales óptimos, junto a otros mediocres en estas últimas décadas, sentirán ese impacto. ¿Qué pasará con ese capital humano docente, con su infraestructura física, laboratorios y equipos, muchos reemplazados con los avances tecnológicos? ¿Habrá suficiente dotación de fondos que garanticen la gratuidad total de la enseñanza superior? En el recorrido de esta época reformista ya advertimos el desplazamiento de docentes de 70 años de edad, sin considerar su aportación o también su caída en la mediocridad. Como no se ha previsto reemplazar con nuevos profesores, porque esa tarea prioritaria no estuvo prevista por el Senescyt en estos cuatro años que se aplicó el plan de evaluación y categorización, se está cubriendo ese vacío con docentes importados de España, en mayor porcentaje, otros de Cuba y hasta de Venezuela. Un último elemento de análisis proviene de la interrogante: ¿tendrán los titulados, los de maestría, los de especialización, plazas de trabajo en la burocracia estatal o en la empresa privada? O, ¿será una decepción para nuestras juventudes?


El Comercio – 11 diciembre 2013 La Universidad Católica decide impugnar su categorización La Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) hizo pública hoy, 11 de diciembre de 2013, la decisión de impugnar el informe del Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceaaces). Los resultados de las evaluaciones del organismo estatal ubicaron a la PUCE en la categoría B, cuando hace cuatro años había sido categorizada en el grupo A. El Consejo Académico de la institución de educación superior, después de la sesión que mantuvo hoy, encomendó al Rector Manuel Corrales que presente la respectiva impugnación al organismo estatal, según consta en boletín difundido entre los medios de comunicación. En este documento se enumera una serie de fundamentos jurídicos y técnicos detrás de la medida tomada. Los primeros están relacionados con lo que consta en el artículo 82 de la Constitución de la República sobre "el derecho a la seguridad jurídica" y de carácter técnico obedecen al hecho de que el Ceaaces ha tenido varias fallas tanto en el ejercicio del método como en los parámetros, procedimientos y recursos técnicos utilizados. Además, fundamentan la impugnación mencionando que en el listado de las universidades latinoamericanas mejor calificadas que QS World Unviersity Rankings publica anualmente, la PUCE ocupa el puesto número 83. Y es la mejor universidad ecuatoriana según el mismo ranking. La semana pasada la Universidad Central del Ecuador y la Universidad de Cuenca presentaron sus impugnaciones al Ceaaces y expusieron sus resoluciones, aún fuera del plazo permitido para realizar solicitar rectificaciones.


El Comercio – 11 diciembre 2013 La doble omisión Patricio Quevedo Con intenso debate nacional que se ha desatado a propósito de la 'calificación' de las universidades, se ha presentado un paradójico fenómeno colectivo de noticias. Es el caso que han ocurrido al menos dos tipos de omisiones, ambos son injustos y ninguno apropiado dentro de la presente circunstancia del país. Una clase de tales omisiones se da cuando se cree que una cierta realidad colectiva es archiconocida y que entonces no necesita que se la recuerde o destaque, mientras que la otra clase de omisión corresponde simplemente a desconocimiento. Así se advierte con el dato de que hay una universidad ubicada en la categoría 'A'. Propiamente no solo una, al decir de los encargados oficiales de las categorizaciones, pero verdaderamente solo una puesto que las otras entidades mencionadas, en el mismo nivel, pertenecen a otras clases sea por el origen de los profesores, el tipo de financiamiento u otros factores. De suerte pues, que solamente la Universidad San Francisco de Quito se pertenece a la categoría 'de privilegio', si imitamos los calificativos que suele usarse en el fútbol. De hecho, un plantel como la Universidad de las Américas u otro como la Universidad Internacional del Ecuador podría aspirar a la misma condición, pero aquí el resultado queda librado al criterio subjetivo de los encargados de efectuar la apreciación desde el ámbito gubernamental. Dicho de otra manera y desde un punto de partida distinto, cabe sostener que fue desde hace unos 25 años cuando comenzaron a abrirse las primeras ventanas y a soplar las primeras bocanadas de aire fresco y de renovación, sobre la estancada atmósfera de la universidad ecuatoriana. Notablemente desde cuando el doctor Santiago Gangotena con intrepidez y decisión, se lanzó a la aventura de crear una nueva universidad que fuera distinta de todas las precedentes, pese a los riesgos y peligros que suponía una alteración tan radical de lo hecho hasta entonces. Hay que reconocer sin ambages el mérito y si se quiere la audacia del propósito, junto naturalmente con la decisiva colaboración de otro físico nuclear, el doctor Carlos Montúfar y un selecto grupo de componentes de un estado mayor imaginativo y desprovisto de temores hacia el cambio. Inclusive yo de manera personal puedo testimoniar varios proyectos y episodios que se aluden, puesto que gracias a las fervorosas gestiones de la importante prehistoriadora doctora María del Carmen Molestina, acepté enrolarme en el proyecto, desde una fecha temprana como el segundo semestre del año 1991. Entiendo que a Santiago Gangotena y a su equipo se les ha preguntado muchas veces por el secreto de su éxito. Hombre de muchos saberes, inquietudes y actividades, -inclusive la gastronomía-, el Canciller de la USFQ ha recalcado sobre uno y otro elementos de la receta, pero yo supondría que el fondo del asunto se vincula invariablemente con el decisivo énfasis acerca de las 'artes liberales' como la finalidad de todo el esfuerzo relativo al hiperprofesionalismo, sino a las inconmensurables posibilidades de la forja de la personalidad de los miles de chicas y chicos que se han confiado a este esquemático y singular propósito.


ecuadorinmediato.com – 11 diciembre 2013 Ex Presidente del CONEA: Categorización de universidades está siendo utilizada como un arma de control

Considera necesaria una reforma a la Ley de Educación Superior Arturo Villavicencio, ex presidente del Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior del Ecuador (CONEA), considera que el informe del CEAACES está siendo empleado como un arma de control y vigilancia para las universidades ecuatorianas. Villavicencio aseguró que la institución de evaluación "prácticamente no tiene autonomía", pues "es una dependencia del Gobierno". Villavicencio manifestó que ha leído con detenimiento el informe del CEAACES, precisando que hubiera esperado un análisis de la situación de la universidad ecuatoriana. “Han transcurrido 4 años desde que se realizó el último informe, en el tiempo transcurrido se han aplicado algunas reformas que han cambiado el sistema de educación superior, entonces, era el momento de hacer un análisis, una reflexión de qué se ha logrado, qué es lo que queda por hacer”, indicó. Para Villavicencio, “se trata de un informe neobarroco de categorización” llenó de “cuadros, tablas, coloridos”. “Pero dice muy poco de los logros de la universidad, de su problemática y, sobre todo, evidentemente, de sus deficiencias”, detalló. Recordó que cuando aún estaba de Presidente del CONEA, aseveró que había un riesgo de convertir a la institución en una “policía académica”.


“Lamentablemente, nos estamos encaminando a eso, es decir, se está confundiendo, estamos entrando en una evaluación de las universidades como sinónimo de control, como sinónimo de vigilancia, como sinónimo de disciplina a las universidades”, precisó. Según dijo, el asunto es grave porque la institución de evaluación “prácticamente no tiene autonomía”. “En la práctica, es una dependencia del Gobierno, entonces, creo que la categorización está siendo utilizada como un arma de control, de vigilancia y de disciplina a las universidades y eso es bastante grave”, puntualizó en declaraciones para Ecuavisa. Arturo Villavicencio precisó que la idea de evaluar a los centros de estudios no es categorizarlos. La función del CEAACES no debe ser establecer ranking de universidades. “Me parece que se está confundiendo los medios con los objetivos, creo que la idea de todo esto es la acreditación de las universidades, es decir, la garantía que da a la sociedad una institución del Estado de que las universidades están operando al amparo de normas, reglamentaciones y leyes legítimamente establecidos y eso no se está haciendo”, criticó.


entornointeligente.com – 12 diciembre 2013 La misión de la Universidad

Hace años, don José Ortega y Gasset exploró, con su habitual claridad, la misión de la Universidad en un libro que alude al tema que ahora ocupa a la opinión pública, y cuyo título tomo prestado para bautizar a esta nota. Ortega, por cierto, propuso el asunto desde una perspectiva distinta, más profunda y certera para su tiempo y para el nuestro, porque el debate, desde siempre, se quedó anclado en los prejuicios, en las visiones cortas, en las empobrecedoras ideologías, y en la mediocridad que es el hilo argumental de este drama. ¿Cuál es la misión de la Universidad? ¿Tiene alguna tarea, más allá de incorporar bachilleres a dudosos sistemas de profesionalización? ¿Debe ser un cenáculo ideológico, un foco revolucionario, una industria de doctorados, ingenierías, licenciaturas y posgrados? ¿Debe pensar o solo diagnosticar, debe proponer o solo repetir? ¿Debe ser universal, tolerante, liberal, o dogmática, socialista y militante? 1.− La Universidad es "universalidad".− Desde que nació, allá en la Edad Media europea, la Universidad se entendió como un foro apropiado para pensar, difundir, cuestionar, debatir. En el viejo foro de Salamanca se plantearon dudas sobre el derecho de conquista, la naturaleza humana de los indígenas y los derechos de los reyes, todo ello en los tiempos de la plenitud del absolutismo monárquico. El Renacimiento y el liberalismo político acentuaron después la idea de institución universal e introdujeron el concepto de tolerancia, la ética del respeto al pensamiento ajeno, la tesis de los límites del poder, los fundamentos de la representación, las interrogantes acerca de la obligación de obedecer. Mientras la Inquisición hacía de las suyas fuera de los claustros universitarios, las universidades pensaban, y porque pensaban, fray Luis de León, insigne profesor de Salamanca, pudo decir, al retornar de la cárcel al aula, aquello de "como decíamos ayer." La Universidad latinoamericana del siglo XX, con ejemplares excepciones, se politizó, santificó algunos dogmas provenientes de las doctrinas comunistas y renegó de la universalidad. Propició el "pensamiento único", negó la diversidad y se transformó en foco revolucionario. La tarea ya no era pensar, era imponer, descalificar al adversario, rizar el rizo del absurdo y justificar a los Estados totalitarios, ocultar la verdad de los gulags soviéticos. La ciencia y la cultura quedaron atrás. Adelante estaban las consignas, los estribillos, los enemigos, que, a la vez, paradójicamente, eran compañeros y hermanos. 2.− La Universidad es élite.− La Universidad, por principio, es y debe ser élite, dirigencia, pensamiento innovador, selección rigurosa, excelencia. No es, ni puede, ser masificación, ni simplificación de profesiones. La Universidad nunca debió renunciar al compromiso de ser la avanzada que entienda a la sociedad, que la piense, la critique, y que no abdique de aquello de crear núcleos de innovadores con vocación de líderes. La Universidad no puede ser masa, término medio; no puede renunciar al rigor. Debe rescatar el hecho innegable de que las sociedades giran en torno a minorías selectas, y asumir que tiene la tarea moral, cultural e intelectual de conducir, de marcar las rutas, de buscar la verdad. La Universidad tiene la tarea grande, la misión irrenunciable, de propiciar dirigencias. No debe tenerle temor al concepto de élite conductora. No debe afianzar el concepto de masa, de uniformidad sin crítica, de libre ingreso sin examen, de multitudes invadiendo las aulas y anulando la dura tarea de enseñar. Lamentablemente, un mal entendido "democratismo" ha inducido, por


cálculo o por miedo, a hacer todo lo contrario, pensando quizá que las lógicas electorales y los sistemas para elegir diputados o concejales, debían aplicarse en la selección de profesores, de decanos, de rectores, de investigadores. Grave error que pervirtió la excelencia, que endiosó a la mediocridad y que inauguró un perverso "populismo académico". 3.− La Universidad es duda y pensamiento.− La misión de la Universidad es múltiple: investigar, pensar, generar cultura, transmitir cultura y profesionalizar a la gente. La Universidad puede y debe ocuparse de la política como ciencia, aterrizarla en el país, generar ideas y dejar que los docentes y los alumnos elijan, en el mayor ejercicio de la libertad intelectual, una convicción o una alternativa. La militancia política es tema de las personas, no asunto oficial de la Universidad, que por ser esencialmente liberal, debe asegurar la tolerancia, la posibilidad de escoger y la tarea de discrepar. La Universidad debe estar marcada por la duda, no por los dogmas, por las discrepancias intelectuales, no por las afirmaciones partidistas. 4.− La Universidad es excelencia.− Si la tarea está marcada por un irrenunciable elitismo intelectual y moral, entendido como dirigencia y liderazgo, la excelencia es la meta en la investigación y en la formación. La mediocridad no cabe en la Universidad, y en ese empeño, los centros de educación superior deben ser intransigentes. Toda condescendencia es mortal. La experiencia de la Universidad ecuatoriana es un doloroso testimonio, que debería servir de lección para enderezar los pasos muy lejos de la masificación, de la ceguera y de la politiquería que orquestaron la anunciada y casi irreparable tragedia de algunas entidades ilustres, que no merecía esa suerte. 5.− La Universidad es cultura.− La cultura es producto del individuo y resultado de su convivencia. La tarea de la Universidad es entender esa cultura, identificar sus instituciones, preservar sus valores y propiciar su desarrollo. Cultura son los libros, es la memoria, es la ciencia, son las ideas, las creencias, las costumbres. Es Eugenio Espejo, es Montalvo, son las coplas y los decires montubios; es la música, es la comida. La tarea es entender qué es cultura, separarla de las frecuentes contaminaciones que le aquejan, entender la globalización del pensamiento, abrir las mentes, asumir el pasado sin renunciar a lo propio ni negarse a lo ajeno. La Universidad debe ser un transmisor de cultura. 6.− El retorno.− Entendida en esa forma la misión de la Universidad, corresponde iniciar el camino de retorno de la masificación y la mediocridad, a la selección y la excelencia. Camino duro, reto que coloca a docentes y alumnos frente a un desafío en el que se juega la suerte de la institución y el destino de las carreras. La pregunta es si habremos iniciado ese camino. Si se estará entendiendo que la tarea no es solo graduar profesionales, que es mucho más, y que es mucho más difícil.


cronica.com.ec – 12 diciembre 2013 La evaluación a las universidades César Correa Jaramillo En 1968 ingresé a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Loja, cuando llevaba 4 años de profesor en el Colegio Nacional "Bernardo Valdivieso" y pensaba hacer carrera en la docencia. Durante el primer trimestre todos los catedráticos dictaban la materia y al terminar diciembre en nuestros cuadernos teníamos en total la ínfima cantidad de unas 9 páginas por asignatura. Al comenzar el segundo trimestre, con la mayor cortesía posible, en una de las clases solicité la palabra y comenté que el dictado era el peor método que se podía utilizar en la enseñanza, que era inadmisible que en la Facultad destinada a formar maestros se siguiera dictando la materia y que por favor en adelante se acudiera a otros métodos. Me sorprendió por completo la reacción de mis compañeros, pues todos protestaron airadamente por mi propuesta y le suplicaron al profesor que siguiera dictando. Y durante todo el resto del año se siguió dictando. Debo testificar que en los seis años anteriores, entre 1961 y 1968, en la Facultad de Derecho, ningún catedrático dictó la materia y nunca algún estudiante pidió que se lo hiciera. Esta anécdota no es la única deficiencia que puedo mencionar en relación con el desenvolvimiento de la Universidad de Loja. Muchos alumnos de Jurisprudencia estábamos insatisfechos con el nivel de la enseñanza y en consecuencia luchamos por una transformación radical de la Universidad. Nuestra lucha obligó a las autoridades a aprobar la "Ley de Tacha", un reglamento que podrían utilizar los estudiantes para que fueran separados del cargo los profesores, cuyo desempeño no fuera satisfactorio. (Por supuesto, esa "Ley de Tacha" no sirvió para extrañar a algún profesor, porque era inaplicable, no fue más que un producto de la viveza criolla). Lo que ocurría en la Universidad Nacional de Loja también afectaba a las demás universidades del Ecuador, conforme lo comprobábamos en los congresos estudiantiles y los debates electorales de las distintas filiales de la FEUE. La situación en las pocas universidades particulares era peor, por lo que la lucha se extendió hacia ellas bajo la inspiración de los planteamientos que se hacían en las estatales. Pasaron más de 4 décadas y las universidades no hicieron nada trascendental para transformarse, y en lo que se refiere a la selección de catedráticos el sistema ser pervirtió más para asegurar la estabilidad y permanencia del grupo que las controlaba. No se logró pasar de ser una mediocre reproductora de la ideología y los aportes técnicos elaborados fuera de nuestras fronteras, con grandes retrasos y vacíos; no se llegó a constituirlas en centros de investigación científica, que estudiaran los problemas de nuestra realidad y les encontrara soluciones. La universidad ecuatoriana no tiene descubrimientos científicos de importancia para exhibir como sus logros. A los métodos pragmáticos aplicados para controlar las universidades por tiempo indefinido, que no se compaginaban con el interés nacional, se sumó el interés de las clases dominantes, de negarle a la juventud de bajos recursos económicos, el derecho a tener una educación superior de calidad, para lo cual los gobiernos dieron rentas cicateramente, como para asfixiar a las universidades, lo que agravó al máximo desde que llegó a la Presidencia de la República el Arq. Sixto Durán Ballén, con su crudo neoliberalismo, que entre otras cosas impuso la "auto gestión", para encarecer los servicios de las universidades y así marginó a centenares de miles de bachilleres pobres. Por fin ha llegado la voluntad política de rectificar la trágica trayectoria de la educación superior. Con una nueva ley y otras medidas, como la evaluación a las universidades se han creado las oportunidades para que el Ecuador pueda tener verdaderas instituciones consagradas a la investigación científica. La iniciativa merece todo el respaldo de los ciudadanos y la vigilancia para que la oportunidad sea aprovechada. Las vacas sagradas han tenido la desfachatez de protestar, mostrando una actitud alejada del espíritu científico, que es el de reconocer la realidad en toda su intensidad, aunque no guste.


hoy.com.ec – 13 diciembre 2013 U. de Guayaquil: profesores cobraron años sin trabajar El Gobierno anunció ayer un programa de rescate para la Universidad Estatal de Guayaquil. En una primera fase, destinará $42 millones para ejecutar un grupo de soluciones contempladas en el Plan de Excelencia Académica, que le permita, en menos de dos años, recuperar la categoría B o A, hoy calificadas en la categoría D. A este bajo nivel se llegó por varios factores, según explicaron ayer miembros de la Comisión Interventora y del Consejo de Educación Superior, que hablaron en Guayaquil. Entre otros: la falta de investigación científica, la mala infraestructura, el bajo número de profesores con masterado y a tiempo completo... Jorge Kalil, jefe del equipo interventor, incluso denunció que, durante varios años, algunos profesores cobraron sueldo "sin ni siquiera haber pisado la universidad", mucho menos haber dado clases. El gasto presupuestario en sueldos para docentes es elevado, en comparación con otros centros universitarios. El Plan de Emergencia fue presentado ayer en la Casona Universitaria por el presidente del Consejo de Educación Superior, René Ramírez; el presidente de la Comisión Interventora, Jorge Kalil, y el ministro Coordinador de Talento Humano, Guillaume Long, ante la comunidad universitaria. El rescate se sostendrá en tres pilares: excelencia, gratuidad y transparencia. En el área académica se ordenará la oferta actual de carreras según la necesidad nacional. En el área de la investigación, se potenciará con la inyección de recursos para desarrollar programa y proyectos alineados con las áreas priorizadas por el interés nacional. Se ejecutarán procesos meritocráticos, con la apertura de concursos de oposición y méritos para la docencia. En el área de gestión administrativa y financiera se plantea la redistribución de presupuestos por facultades; para garantizar la transparencia financiera se conformarán comités de ética, así como mecanismos permanentes de rendición de cuentas. Enrique Santos, delegado del Consejo de Educación Superior, manifestó que no darán respiro a la impunidad. Anunció que, en pocas semanas, habrá más despidos en al menos cinco cabezas, sin adelantar nombres ni confirmar si el rector está en lista. Como medida de fondo se reestructurarán carreras universitarias, se aumentará de 76 a 1 200 el número de maestros a tiempo completo, con un sueldo promedio de $1 700 mensuales. Además pasarán de seis a 60 doctores o titulados con un PhD; asimismo se invertirá en tecnología y adecuación de aulas. Como parte del plan también se realizarán cambios en la infraestructura de los servicios que ofrece el centro de estudios. Estas modificaciones se ejecutarán durante los primeros seis meses del próximo año. La propuesta es de inmediata ejecución, a partir de hoy. En la hoja de ruta se contempla la contratación de nuevos maestros, la salida de trabajadores, mejoras en infraestructura, renovación de pénsum y pago a los jubilados.


"Se abrirán inmediatamente los concursos de méritos y oposición para que tengamos los mejores perfiles en base a todos los programas de apoyo que ha hecho el Gobierno Nacional para que vayan talentos y que regresen ya talentos formados", señaló Kalil. "No vamos a tener una universidad con los famosos 'profesores taxis', que van de un lugar a otro, que en la mañana son profesores, que al mediodía tienen un restaurante, que por la tarde tienen otra actividad", aseguró Long. Un programa de becas para beneficiar a 225 mejores estudiantes de los últimos cuatro años es parte de este programa. Kalil y Santos analizan la posibilidad de extender la intervención de la Universidad hasta noviembre de 2015. La Universidad de Guayaquil tiene un presupuesto de $180 millones anuales, cifra superior a los presupuestos de 24 de los 25 cantones del Guayas, con excepción de Guayaquil, dijo Ramírez. De ese monto, el 70% se destinaba a gastos administrativos y salarios; mientras que el 30% restante para inversión. Estudiantes como Jorge Salazar, de Administración, y Consuelo Alvear, de Economía, consideran que hay que trabajar más para que la Universidad de Guayaquil llegue a estar ubicada en las primeras categorías de la evaluación del Ceaaces. 180 millones de dólares anuales es el presupuesto general de la Universidad de Guayaquil $67 millones fueron los excedentes no utilizados en 2012 por la Universidad de Guayaquil, según el CES


hoy.com.ec – 13 diciembre 2013 Creación de universidades Claudio Mena Villamar Que el Estado se preocupe de la situación y desarrollo de las universidades dentro del territorio nacional, no deja de ser un trabajo necesario e ineludible, pues la universidad como entidad no puede desarrollarse en forma independiente y a su modo, sin principios ni acciones fundamentales que condicionen sus metas y su acción. Es lamentable que los gobiernos durante mucho tiempo no se hayan preocupado de la universidad ecuatoriana, en el sentido de revisar y analizar sus funciones, así como los resultados de su acción educativa y académica. En consecuencia, la universidad ha sido dentro del Estado, una acción libre e independiente, con muy pequeña acción estatal sobre su trabajo académico. Según informe parcial, el régimen actual ha emprendido la creación de cuatro universidades: De las Artes, Yachay, Nacional de Educación e Ikiam, mediante inversiones que se acercan a 3,8 del PIB, o sea una inversión de 1.100 millones de dólares para los años 20l3 y 2017. La universidad Yachay se construye en la parroquia Javier Loyola del Cantón Urcuquí que pertenece a la provincia de Imbabura, visitada hace corto tiempo por quien escribe esta nota. El primer módulo ocupa 3,2 hectáreas que pertenecieron a la antigua hacienda San José. Actualmente se encuentran listas 4 aulas y 32 residencias que acogerán a los alumnos, profesores, aulas, así como medios de comunicación y otros espacios para actividades específicas. La universidad Regional Amazónica Ikiam se construye con sede en la ciudad de Tena con dos sub-sedes en el Eno (Sucumbíos) y el Pangui en Zamora Chinchipe. Según un informe de la comisión de Educación de la Asamblea Nacional, funcionarán tres escuelas: Ciencias de la Vida, Ciencias de la Tierra y Ciencias Geográficas. La acción gubernamental para la creación de este conjunto de universidades ha sido vista y analizada por el Gobierno sin realizar todavía una mayor difusión periodística. Este emprendimiento ha sido conocido por los ciudadanos cuando diversas e importantes acciones ya se han realizado. Es verdad que los gobiernos anteriores, en general, no llegaron a ejecutar acciones fundamentales en el desarrollo de la universidad ecuatoriana. La acción estatal ha sido débil en este importante campo de la educación a nivel superior. Los jóvenes que salían de la educación del bachillerato, con un nivel endeble y pocas veces de buena calidad, ingresaron a los estudios universitarios sin ninguna preparación y en numerosos casos, sin una verdadera vocación. Por último, si se ha llegado a la creación de universidades como las que arriba se refirieron, es importante que los lectores y ciudadanos puedan conocer todos los demás temas conexos, sobre todo porque se trata de una acción iniciada e impulsada por el Estado, cuya importancia no puede ser desconocida. Las tensiones según una acepción de esta palabra en el diccionario, son “estados de oposición u hostilidad latente entre personas o grupos humanos”. Las podemos encontrar en diferentes casos como ocurre a veces por la llamada “mala práctica médica” que suele aparecer en no muchos casos del tratamiento médico. Esto ocurre pocas veces, especialmente cuando el facultativo no tiene los conocimientos adecuados para un tratamiento. y cuando ocurre el médico tensión podemos encontrarla en el campo penal, donde puede aparecer en algún caso claro, lo cual en el campo médico no suele aparecer con frecuencia. Uno de los temas que apareció en la revisión del nuevo Código Penal es el relacionado con la llamada “mala práctica médica” que alguna vez puede aparecer cuando el médico es responsable por tratar mal a un paciente en la práctica de curación. No es fácil para quien estudia el caso la decisión que se haya adoptado por desconocimiento médico, por mala práctica y otras razones semejantes.


argenpress.info – 13 diciembre 2013 Si la U vive una crisis, ¿quién la causó?

El sistema de educación superior ha tenido un retroceso, producto de las políticas públicas. Así piensa Gloria Vizcaíno, directora de Evaluación Interna de la Universidad Técnica de Cotopaxi (UTC), alma mater que pese a no haber bajado de categoría, no se siente satisfecha con los resultados obtenidos, pues se mantiene en la categoría C. “La concepción, el modelo de evaluación, los métodos y técnicas aplicados, responden a una política que, lejos de contribuir al mejoramiento y cumplimiento de la función social de las universidades como difusoras de la cultura de los pueblos, ha sometido a la universidad ecuatoriana a una suerte de homogenización, sin contemplar las particularidades de las instituciones y menos aún con la intención de potenciarlas a todas, de manera equitativa, independientemente de su categoría”, afirma. Según la académica, hoy se evidencia un fracaso de la política universitaria aplicada por el gobierno, por cuanto en el 2009, en el Mandato Constituyente 14, las universidades “clase A” alcanzaron cerca del 90% de cumplimiento, y ahora lograron un poco más de 60%. “¿Se puede considerar acaso que esto significa un avance para las universidades?”, se pregunta. “Tomemos en cuenta, además, que de manera injusta a las universidades clase A el gobierno les ha entregado más de 300 millones de dólares. La Universidad Central, por ejemplo, recibió 116 millones, y la Universidad de Cuenca 53 millones. Esta asignación inequitativa de recursos, hoy demuestra que no ha contribuido al desarrollo universitario”. Y en ello coincide Jorge Lara, docente de la Universidad Central: “Nos ha hecho falta un plan de mejoramiento continuo, porque todos sabíamos cuáles eran las reglas del juego. En el periódico Latitud Central de nuestra universidad, correspondiente a agosto-septiembre, la presidenta de la Comisión de Evaluación Interna, la doctora Walquiria Aguilar, dice que como universidad alcanzábamos el 83,76%, sin considerar que cuando nos autoevaluamos no somos tan rigurosos como cuando vienen los evaluadores externos, o sea que de hecho había que esperar que esto fuera a bajar, y una muestra de la sobrevaloración que nos hicimos corresponde a la Investigación: sobre 15 puntos nos autoevaluamos con 13,5, que significaría que en esa materia estamos en un nivel de excelencia y esa no es la realidad de la universidad”. Según Lara, en esta ocasión hay una mesura en las declaraciones de los funcionarios del CEACCES porque no les conviene que universidades de enorme prestigio, como la Central, tengan una reacción que desestabilice el sistema. “De hecho el CEACCES, y antes el CONEA, han pecado de falta de transparencia en cómo se evalúa, en decir cuál es la escala para la categorización; ¿qué tan cerca o qué tan lejos estamos de la A?” Por su parte, Fernando Carrillo, también docente de dicha institución, afirma: “Los parámetros de evaluación están establecidos. Donde se le quiere dar un enfoque político al asunto es aquí, en la Universidad Central, específicamente por parte del Movimiento Nueva Universidad, que ha sacado unas hojas volantes diciendo que quienes están en contra del rector Edgar Samaniego fueron al CEACCES a presionar para que se categorice de ese modo a la Universidad, lo cual no tiene sentido, porque si bien se puede cuestionar si la evaluación es perfectible o no, no creo que el CEACCES se pueda prestar para este tipo de cosas”. Gloria Vizcaíno sostiene que la responsabilidad de esta situación de las universidades es del gobierno. “Como académicos, sabemos que si todo un curso de estudiantes se encuentra con bajo desempeño, no es precisamente el estudiante el responsable. Algo en quien dirige el proceso está fallando. Tal vez su dominio científico, su metodología, sus formas e instrumentos de evaluación y hasta las relaciones interpersonales. Eso ha sucedido hoy, nunca se emitieron los pesos de los indicadores, o sea, saber cuánto alcanza en valor cada pregunta. Hasta hoy, las universidades no contamos con esa información. El procesamiento de los datos se convirtió en sigiloso, nada transparente”. En Cotopaxi, la UTC tiene un gran respaldo de la población. “Hoy más que nunca nos afirmamos en el compromiso con nuestra provincia. Porque la UTC está acreditada gracias a la unidad de docentes, empleados, estudiantes, autoridades, quienes con su capacidad han defendido a esta institución. Y la mayor acreditación, lograda por nuestra universidad, es la que se encuentra en el corazón de los cotopaxenses, de aquellos estudiantes de bajos recursos económicos que hoy son profesionales de elevado desempeño”.


El Universo – 13 diciembre 2013 La educación es cosa seria Luis Cueva Pérez Una de las noticias que más sobresalieron días atrás fueron las voces de protesta de varios sectores sociales del país contra los resultados de la evaluación a 54 universidades y escuelas politécnicas que ejecutó el Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceaaces). La respuesta del presidente Correa no se hizo esperar y desde Arenillas respondió a sus detractores de manera tajante: “Tenemos que tratarnos duro. Ocultando la verdad, los problemas no se resuelven. Vayan y busquen en cualquier ranking universitario, a nivel mundial, si entre las mil mejores universidades hay una ecuatoriana. Entonces este es un problema de Ecuador y de América Latina, porque entre las cien mejores universidades no hay una sola de América Latina”. El tema estaba en boca de estudiantes, profesores, catedráticos y mientras leía las noticias pude hablar con una estudiante universitaria de Educación a distancia, que recién había rendido un examen de la Universidad de Loja en el colegio La Providencia. Hablamos acerca del bajo nivel de las universidades del Ecuador, que en cierto modo el jefe de Estado tenía razón, ya que no existen universidades latinoamericanas que gocen de la suficiente calidad para tentar siquiera ser los últimos entre los primeros. –Con honestidad…, le pregunté, ¿con nuestros títulos profesionales usted cree que podríamos tener la tranquilidad de ejercer nuestras profesiones en otros países? –No, me contestó; hablamos otra cosa. La educación y la salud siempre han sido el talón de Aquiles de nuestra región, pero es necesario que tengamos en cuenta que la carencia de buenos niveles en educación en nuestro país nunca fue una decisión de nuestro pueblo, y es porque simple y llanamente, esta deficiencia educativa es el resultado de una permanente política de inequidad en las relaciones económicas que practican los países del primer mundo capitalista contra nuestros países. Nuestras economías dependen y siempre dependieron de las decisiones de los países desarrollados. Ellos son quienes ponen las pautas, las cuales siempre nos ponen en desventaja y, por ende, son los causantes de no solo tener un sector educación atrasado, sino también repercute en las aéreas de la salud, la industria, etc. Por eso, los especialistas saben muy bien que la historia de la educación, de las universidades del mundo está estrechamente relacionada con el desarrollo socio-económico de los países. Si revisamos la historia del nacimiento de la primera universidad, podemos ver que nace bajo este contexto. Era el año 304 en la ciudad de Constantinopla bizantina, días en que esta ciudad gozaba de una excelente economía, época en la cual se le consideró como la más rica de Europa, y en medio de la opulencia y el bienestar, florece la cultura y se ubica como la mejor del momento. En medio de estas condiciones favorables, el emperador Constancio II creó la primera universidad. Sin embargo, siglos más tarde, nace la primera universidad registrada de manera institucional, era la universidad de Bolonia (o Bologna), en Italia, en el año 1317. Esta universidad nació en medio de una ferviente evolución social y económica, gracias a las crecientes actividades de producción y comercial empujada por las agrupaciones artesanales de la época. Pero el ejemplo más espectacular de cómo las universidades han consolidado el progreso económico y social de una nación se desarrolla después de la Segunda Guerra Mundial, en los Estados Unidos. Hasta los primeros años del siglo XX, el país del norte no tenía ninguna universidad que sobresaliera en las especialidades científicas, no obstante, el Estado calamitoso en el que habían quedado las naciones europeas a causa de la guerra, sobre todo Alemania, provocó el fenómeno social denominado “Fuga de cerebros”, que fue absorbido por el sistema universitario de los Estados Unidos. A partir de este momento, los científicos más famosos del mundo le dieron un espectacular impulso cualitativo y cuantitativo a las universidades norteamericanas, y Estados Unidos se consolidó aún más como la primera potencia mundial. Actualmente, este país sufre graves problemas en su economía, y la explicación del deterioro económico que dan muchos especialistas concluye que los sectores de educación y salud ya no son los mejores del mundo. Si Ecuador ha iniciado un plan de desarrollo en estos últimos años con la meta de ser un país desarrollado, necesita disponer de la mejor educación universitaria del mundo, sí o sí.


andes.info.ec – 13 diciembre 2013 Ecuador plantea plan de excelencia para la Universidad de Guayaquil

El Consejo de Educación Superior (CES) presentó, el jueves anterior, el Plan de Excelencia para la Universidad de Guayaquil, que tratará de dar soluciones a los problemas relacionados con cobros indebidos, falta de calidad académica, entre otros, informó la entidad rectora de la educación superior en Ecuador. Tras el diagnóstico respectivo y la delegación a la Comisión Interventora para formular las estrategias de excelencia para el centro universitario más numeroso del país, el CES consideró la implementación del proyecto. Al respecto, el ministro de Conocimiento y Talento Humano, Guillaume Long, sostuvo que lo público debe ser lo mejor y la universidad de Guayaquil debe ser de las mejores del Ecuador. “Es momento de empujar a la universidad ecuatoriana con firmeza, sabemos que hay problemas complejos, pero es momento de sacar adelante a la institución”. El Plan plantea ordenar la oferta actual de carreras conforme a la pertinencia nacional, es decir con criterios hacia la formación profesional y científica que demanda el país, garantizar la transparencia administrativa y reestablecer el normal funcionamiento institucional y precautelar el respeto a los derechos de estudiantes, cuerpo docente y administrativo.


El Universo – 15 diciembre 2013 La investigación es materia difícil para las universidades Independiente de la categoría en la que fueron ubicadas, de su especialidad u oferta académica, hay una materia común que para las universidades del país es difícil aprobar satisfactoriamente: la investigación. Este fue uno de los cinco parámetros considerados por el Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de Educación Superior (Ceaaces) dentro del proceso de categorización de las universidades y en el que se obtuvieron menores puntajes (en promedio 0,2 sobre 1). Los otros factores establecidos fueron academia, eficiencia académica, organización e infraestructura. Luego del informe sobre el nivel de desempeño de las universidades que hizo el extinto Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación (Conea) en el 2009, por disposición del Mandato 14 de la Asamblea Constituyente, el Ceaaces inició un segundo proceso de evaluación para acreditar y categorizar a los centros de educación superior. Se analizó a 54 instituciones y, según el informe presentado el pasado 27 de noviembre, solo la San Francisco de Quito (USFQ), Escuela Politécnica Nacional (EPN), Escuela Politécnica del Litoral (Espol), con oferta de pregrado y posgrado; Flacso y Andina Simón Bolívar, con oferta solo de posgrado, pasaron la base de los 60 puntos para ubicarse en categoría A. Otros 23 centros están en la categoría B, con una puntuación de entre 45 y menos de 60; 18 en la categoría C, entre menos de 45 y 35; y 8 en la D, con menos de 35 puntos. En esta evaluación la academia e investigación fueron los criterios que mayor peso tuvieron, 40 y 20 puntos, respectivamente. Según el Ceaaces, en lo académico las universidades mejoraron, pero la parte investigativa seguía por debajo de estándares internacionales. En investigación, el puntaje de los centros categoría A varía entre 0,4 y 0,6 sobre 1, debajo de lo exigido para su categoría (0,6 o más); en la B va de 0 a 0,2, cuando se exige de 0,45 a 0,6. En general, según la oferta académica, se midieron entre 42 y 46 indicadores, como producción científica, remuneraciones, formación de posgrado, calidad del gasto, cada uno con un peso porcentual distinto. Holger Capa, presidente de la Comisión de Evaluación y Acreditación del Ceaaces, explica que se miden funciones de utilidad que permiten dar una valoración entre 0% y 100% a cada indicador. Los criterios generales se aplican internacionalmente, pero algunos, dice Capa, se ajustaron a la realidad del país, como el porcentaje de doctores en la planta docente. Esto en otros países no se mide porque se considera un requisito cumplido. Otro estándar que se ajustó es la obligación de los docentes de publicar al menos un artículo científico al año. “Si lo incluimos casi todas las universidades calificarían con cero”, dice. ¿Por qué la investigación es un punto débil de la universidad ecuatoriana? El analista Felipe Burbano de Lara da tres motivos: falta de recursos para investigar, la calidad de la planta de profesores y la decisión de algunas universidades de concebirse como de docencia y no de investigación. “Hasta hace poco la planta docente estaba integrada por profesores con licenciatura y maestría, no con Ph.D., cuando en las universidades del mundo la investigación la desarrollan los Ph.D. y los doctores”, dice. Según el Ceaaces, de 33.151 maestros del sistema de educación superior, 756 tienen Ph.D. Édgar Samaniego, rector de la U. Central, que pasó de la categoría A a la B, reconoce que la investigación es el talón de Aquiles histórico de la universidad local, por eso cree que no fue el mejor camino metodológico darle un peso tan grande. Desde el 2010, la Ley de Educación Superior dispuso que las universidades destinen al menos el 6% de su presupuesto a publicaciones indexadas (de investigación y que estén en base de datos de consulta mundial),


becas para docentes e investigaciones. Las de categoría A destinan entre 10 y 20% pero aún así los rectores consideran insuficiente para desarrollarla. Arturo Villavicencio, expresidente del Conea, dice que a más de los recursos se deben generar mecanismos y oportunidades desde el Estado para que la investigación local sea insertada en proyectos de desarrollo. El Ceaaces tomó cuatro criterios para evaluar el nivel de las universidades al generar nuevo conocimiento a través de la investigación: planificación, investigación regional, producción científica y libros revisados por pares. Según el informe de SCImago Research Group, manejado por cuatro universidades de España y que se basa en el sistema Scopus para medir la publicación internacional de universidades, la USFQ publicó 352 artículos en revistas indexadas entre el 2007 y 2011; la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, 247; la EPN, 136; la Espol, 83; y, la Central, 77. Pero la producción investigativa respecto del contexto internacional es reducida. Según el indicador SRJ (SCImago Journal Rank), Ecuador está en el puesto 12 entre 47 países de Latinoamérica con una producción de 564 documentos. Capa dice que por “ser flexibles” esta vez también se incluyeron catálogos de revistas de latindex, que no son indexaciones, pero que en una nueva evaluación no lo harán. Para Santiago Gangotena, presidente fundador de la USFQ, uno de los problemas es la falta de una masa crítica que permita el diálogo científico. “Un físico en Estados Unidos publica en un año lo mismo que una universidad ecuatoriana, con todas sus áreas, en cinco años”, dice. Ecuador tiene 106 investigadores (incluye alumnos de doctorado) por cada millón de habitantes y produce 1,9 patentes por millón de personas al año, según el informe sobre Desarrollo Humano 2013. “Llegar a un posicionamiento internacional implica tener profesores con experiencia y una preparación en investigación, los fondos para hacerlo y asociarse en función del expertise de cada uno. Es aporte estatal y privado”, señala Sergio Flores, rector de la Espol. Juan Ponce, director de Flacso, dice que para desarrollar investigación se requiere tener una masa crítica permanente, profesores a tiempo completo, buena infraestructura y buenos procesos de gestión. En la EPN, indica su rector, Alfonso Espinosa, tener el 80% de docentes a tiempo completo y aglutinarlos en departamentos para profundizar el estudio en un área determinada les ha dado buenos resultados en carreras como Vulcanología, Matemáticas, Metalurgia. Las universidades Católica de Santiago de Guayaquil (UCSG) y Casa Grande (UCG), ambas en categoría B, también se encaminan a reforzar la investigación. Marcia Gilbert, rectora de la UCG, destaca que esta evaluación “fue más profesional” y que cuentan con un departamento de investigación que desde el 2010 es asesorado por el Centro de Investigaciones de la Universidad de Manizales, Colombia. Mauro Toscanini, rector de la UCSG, sostiene que en el país se requiere generar una cultura de producción científica y que una de sus prioridades será la formación de posgrado de los docentes y los proyectos de investigación.


entornointeligente.com – 15 diciembre 2013 Holger Capa: 'En 10 años veremos cambio profundo'

Holger Capa, presidente de la Comisión de Evaluación, Acreditación y Categorización de universidades del Ceaaces, dice que todas las instituciones, incluso las de categoría A, deben presentar un plan de mejoras y las que quieran recategorizarse pueden hacerlo en el plazo de un año. Las de categoría D deben hacerlo obligatoriamente en dos años. ¿Por qué la investigación es el punto débil de la universidad? Es una cuestión estructural. Eso no depende solo de la universidad, sino del país. La investigación no se desarrolla por sí sola en los campos universitarios, es una responsabilidad del Estado. Hasta casi el inicio de este Gobierno solo Haití invertía menos en investigación que Ecuador. Si el Estado no da recursos, es imposible que las universidades hagan investigación. ¿Tienen las universidades presupuesto necesario para poder investigar? El Ecuador está invirtiendo bastante en educación superior, en investigación. Creo que hay unos problemitas organizativos en investigación entre las universidades y el Gobierno. Pero la forma actual de repartición es importante. Antes se repartía una buena cantidad a partes iguales, entonces tanto la pequeña como la grande recibían lo mismo. Ahora la fórmula está dada por nuevos parámetros. Hay unos valores básicos que tienen que ver con el número de estudiantes, pero lo importante es el tipo de carrera que se está impartiendo, rendimientos, desempeño, eficiencia, en qué categoría está. ¿El 6% del presupuesto que por ley una universidad dedica a la investigación es suficiente? Pueda que no sea suficiente, pero el problema está en que a veces ni siquiera ese 6% es utilizado. Entonces cómo puedo pedir más si lo que tengo no soy capaz de invertirlo. ¿En cuánto tiempo estima que la universidad ecuatoriana será de excelencia? Si vamos rápido, yo creo que en unos diez años tal vez ya veremos cambios profundos. Esta es una política no a corto plazo. No se pueden solucionar los problemas de hoy para mañana, pero es bueno que hayamos empezado.


hoy.com.ec – 15 diciembre 2013 Palabras mágicas Cristina Burneo Salazar* La palabra tiene el poder de conjurar. Algunas poseen el poder de alterar la realidad, por lo menos en los mundos brujos, que tanto se subestiman en los tan seguros de sí mismos universos del conocimiento. En ellos, los abracadabras son otros. Por ejemplo, está la "universidad", símbolo de aquello que nos llevará "del cambio en la matriz productiva al cambio en la matriz cognitiva", según lo expresa en una entrevista para El Telégrafo el pensador René Ramírez (Orlando Pérez, 13 dic). Mientras el mundo académico de avanzada cuestiona las publicaciones indexadas, las modas en investigación obedientes del mercado, los ránkings y la bibliometría, aquí corremos tras la idea de lo que era la academia contemporánea hace diez años. Es urgente revisar la situación de la universidad ecuatoriana, y sin duda el clima creado por el Gobierno ha favorecido la discusión al respecto. Consolidar la calidad de la educación por medio del sistema de acreditación traerá, quizás, un proceso que nos haga más conscientes de lo que demandamos como sociedad, pero esto es apenas uno de los requisitos para el desarrollo de una universidad coherente con la vida del país y de sus jóvenes. Me pregunto qué pasa con las niñas madres que no pueden ir a la secundaria. Con un índice de 21% de embarazo adolescente en Ecuador, su educación termina con su primer embarazo, a veces a los 12 años, que no pueden interrumpir porque no es legal ni gratuito. Esas niñas no irán a la universidad. Me pregunto qué sucede con los estudiantes que pierden su cupo si protestan en horas de clases y no pueden reincorporarse a sus colegios. Quizás, tampoco irán a la universidad. Una universidad que quiera ser más que un laboratorio no puede ignorar estas correlaciones. El mundo del conocimiento se hace en el pensamiento honesto, plural y paciente. Quienes creemos en la universidad como espacio de reflexión, rechazamos que ese mundo, en el que se privilegia la palabra profunda, en que se pueden usar tanto la imaginación y el rigor como armas contra la ignorancia y el autoritarismo, sean pervertidos por la técnica y la repetición irreflexiva de jergas de otros lares que, además, pretenden disimular una realidad despótica. Un país que miente a sus jóvenes, que los llama terroristas, que los embauca en iniciativas ambientales y luego les dice que el mundo nos falló, un país que ve morir a jóvenes amazónicos e ignora a sus mujeres, un país que tolera la pedofilia y la violación, no desarrolla talento humano, sino que perpetúa el oscurantismo. Una universidad no se hace con obedientes, se hace con jóvenes como los de Luluncoto, como los del Central Técnico, se hace con las jóvenes que protestaron en la Asamblea en octubre, se hace con una sociedad libre para pensar y para disentir. Esas sí son palabras que nos convocan.


hoy.com.ec – 15 diciembre 2013 El bajón de la U Por: Darío Terán* Todos queremos educación de calidad, es obvio. En el 2009 la Universidad Central, la de Cuenca y la Católica se ubicaron en categoría "A", ahora "bajaron a la B". Las autoridades del gobierno han mencionado que "no es que estas universidades bajaron de categoría, sino que los estándares subieron y por lo tanto el promedio también subió… para que regresen a la categoría en la que estaban deberán acelerar la aplicación de la reforma" Las respuestas del gobierno frente al nuevo ranking de las universidades son contradictorias. Se supone que el CEAACES es el encargado de evaluar y acreditar asegurando la calidad de la educación superior, pero lo que hace mediante su informe es jerarquizarlas y categorizarlas acentuando las brechas y provocando profesionales de primer a cuarto orden según la carrera que estos deciden estudiar y la universidad a la que logran acceder; por lo tanto el problema no es la función original del CEAACES, sino el modelo de educación superior que se trata de imponer con la reforma y que está asegurado en gran parte con la publicación de la LOES en 2010, este modelo apunta a la existencia de universidades estatales de excelencia: Yachay e Ikiam, que estarán dedicadas a la investigación, producción y comercialización de conocimiento (tecnociencia) y serán las de más alta categoría en el sistema nacional de acreditación ¡no puede ser de otra manera! ya que sus recursos y proyectos están garantizados! Estas universidades están concebidas para ser el centro del sistema nacional de educación superior y son las que marcan desde ya el terreno para que las otras universidades públicas y privadas ocupen una posición marginal en la producción de conocimiento; es entonces que la educación pública de calidad deja de ser un derecho y se transforma en un privilegio por cuanto elitista y antipopular ya que el acceso a las universidades de "excelencia" será mínimo. La acreditación de las universidades nacionales no debería responder a estándares homogenizados, sino a las especificidades históricas propias de la realidad, a la composición de las distintas carreras y especialidades, y a su diversidad. Bajo el modelo de evaluación utilizado por el CEAACES el Estado desvaloriza la forma de hacer ciencia propia de la región y el país que mezcla la teoría con la práctica en la creación y producción de conocimiento. La universidad que queremos depende de nuestra capacidad de movilización por mantener los avances de la I y II Reforma Universitaria, por ser críticos y no creernos el cuento de que una III reforma universitaria está en marcha y por defender el concepto de universidad pública siempre para el pueblo. *Estudiante de Sociología en la U. Central


prensa-latina.cu – 16 diciembre 2013 Reconocen avances de sistema de Educación Superior en Ecuador

El sistema de formación universitaria en Ecuador ha mejorado sustancialmente, afirmó hoy un funcionario del gobierno, a partir de los resultados del Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceases). Según el ministro coordinador de Conocimiento y Talento Humano, Guillaume Long, se aprecia con la evaluación del pasado mes, entre otros logros, un incremento del número de profesores con postgrados, maestrías, a tiempo completo en las aulas y aumento de publicaciones. También se refleja una democratización del sistema gracias a la gratuidad para fomentar el ingreso a los centros de altos estudios de las poblaciones más desfavorecidas, añadió en entrevista transmitida en el espacio informativo de CNPlus. Por tanto, se ha podido unificar las dos grandes tendencias, calidad académica y democratización, lo que es sin dudas un proceso transformador y revolucionario, resaltó. El titular lamentó la falta de capacidad académica que han tenido las universidades en esta nación suramericana. Ello ha propiciado las pocas instituciones que se han dedicado a la investigación científica, dijo. "Heredamos en 2008, etapa de la nueva Constitución de la República, un 60 por ciento de los profesores sin un postgrado, cuando en países como en Estados Unidos y muchos naciones de Europa, incluso en Asia oriental, era una exigencia fundamental", reconoció. Con esta situación no se puede tener una cultura de investigación, y esa realidad se aprecia en las tesis de grado de los estudiantes, afirmó Long. Al decir del funcionario, todas estas presiones que se ejercen desde los distintos entes del Estado, con exigencias de maestrías, postgrados, entre otras cuestiones, van a crear condiciones más idóneas para fomentar una cultura de la investigación en el país. El Ministro Coordinador resaltó que los estudiantes y profesores en esta nación se están esforzando para llevar la universidad hacia la excelencia.


El Universo – 16 diciembre 2013 U. de G: ¿Universidad? o ¿Community College? León Roldós “Universidades que dan clase de 7 a 9 porque los alumnos y los profesores trabajan, en Estados Unidos ni siquiera son universidades, son llamados Community College”. Rafael Correa. Enlace Nº 350, Nov. 30, 2013. Arenillas. Estoy optimista. Y no es que me limite a pensar en el llamado Plan de Excelencia anunciado por la Comisión Interventora en la Universidad de Guayaquil, sino porque es un imperativo, para la comunidad universitaria, maestros, jubilados, profesionales, estudiantes y servidores no docentes y sus entornos familiares y de relación de vida, seguir siendo Universidad. El libre ingreso, 1969 La fuerza de la demanda estudiantil potenciada con la represión del asalto de la fuerza pública a la Casona Universitaria de Guayaquil el 29 de mayo de 1969 precipitó el libre ingreso en la universidad ecuatoriana. En el caso de la Universidad de Guayaquil, de una matrícula que apenas excedía a doce mil estudiantes, el número se elevó a más de sesenta mil alumnos, sin condiciones académicas ni materiales para atenderlos. Las cosas siguieron para peor: Por algún tiempo se estableció el gobierno paritario y tripartito: docentes, estudiantes y servidores no docentes. Los gobiernos militares (1972 – 1979) usaron la vía de la descomposición universitaria por la violencia. El grupo más identificado fue el de los “atalas” en Guayaquil. La crisis no pudo ser superada hasta inicios de los años 90, en que aparecen rectificaciones importantes. La U. de G, 1994 Fui elegido rector de la Universidad de Guayaquil el 31 de octubre de 1994. Entonces, la U. de G tenía algo más de cuarenta mil estudiantes. A mi retiro, julio del 2004, cerca de 60.000 alumnos. A Nov. 1, 1994, para nada había dinero, se debían meses de remuneraciones, estaba por terminar la instrumentación de un convenio de purga de mora con el IESS y los atrasos de pagos de facturas promediaban seis meses. Sus instalaciones, en elevado número – la Casona, un caso–, estaban en riesgo de ruina. Una rápida racionalización de recursos llevó a que desde el 31 de enero de 1995 – y hasta julio del 2004– nunca se atrase un día el pago de las remuneraciones. Todos los otros pagos se normalizaron en el primer semestre de 1995. La U. de G no se cierra Febres Cordero era alcalde de Guayaquil (1992 – 2000). Con él yo no tenía diálogo alguno. Más allá de las diferencias del tiempo de la Presidencia de Jaime Roldós, fui severamente crítico de su gestión presidencial, que incluso me llevó a escribir el libro El abuso del poder, el de mayor circulación nacional el último trimestre del 1986. Yo requería el apoyo de la ciudad. Un amigo facilitó el diálogo, diciembre de 1994. Su sugerencia inicial fue “haga lo que yo hice cuando me posesioné de alcalde –agosto de 1992– que cerré por un tiempo la Municipalidad. Cierre la Universidad por lo menos un año”. Le expliqué: “no puedo hacer ese mal a los sectores que no tienen otro espacio para estudiar, que son los que prevalecen en la matrícula de la Universidad, por eso ni un día se cierra”.


Febres Cordero, alcalde, ayudó y mucho a la U. de G, lo he relatado en esta columna varias veces. Luego, también Nebot. Desde el 2000, Febres Cordero retomó su agresividad contra mi persona. Todas las unidades fueron equipadas para la enseñanza y la práctica en informática aplicada a la respectiva carrera. En lo académico, se tomaron decisiones y acciones muy importantes, pero quedó mucho más por hacer, sobre todo ante la necesidad de facilitar el acceso a los posgrados universitarios y la investigación. En 1994, el Presupuesto de la Universidad en sucres de entonces no llegaba a USD 30 millones, al cambio de entonces. A pesar de la crisis fiscal por los gastos de guerra por los incidentes con el Perú de 1995, la crisis por el cierre de los bancos, 1998 – 1999, con macro inflación del 103,7% anual, a junio del 2000, y macro devaluación desde USD 4.500 a enero de 1998 a USD 25.000 a enero del 2000 (más de cinco veces), el presupuesto de la U. de G del 2003, el último año cerrado de mi gestión, fue de USD 111.7 millones. En mayo del 2004 hicimos el balance de las cuentas con las que terminaba el Rectorado, más de USD 8 millones de fondos propios universitarios y más de USD 31 millones para continuar la expansión y el equipamiento del Hospital Universitario (ya entonces estaban construidos los pabellones que en la actual administración del Ministerio de Salud, por la entrega que le hizo este año 2013 la U. de G, están en uso y además pagado el 80% de su equipamiento médico). ¿Qué pasó los últimos años? Sobre lo publicado en negativo de la U. de G no tengo información de otras fuentes. Lo único que espero es que se salga de la generalización a la singularización de infracciones e infractores, de ser el caso, con nombres y apellidos. No puede ser que las faltas de unos signifiquen la generalización del descrédito de otros, que no lo merecen. Y, lógicamente, debe haber la posibilidad de defensa y descargo de los que sean imputados. En lo puntual Más allá del pensamiento presidencial de que cuando se enseña o se estudia sin dedicación exclusiva no es posible dar jerarquía a la Universidad, siempre habrá instituciones en que la dedicación exclusiva será imposible, porque un profesional de pleno ejercicio puede ser mejor que el titulado Ph.D. y no va a abandonar su profesión. Para solo fijar un ejemplo, Jorge Zavala Baquerizo, quizá sea el mejor profesor de décadas, en ciencias penales, a más de tratadista de obligada referencia. En cuanto al estudiante de universidad pública usualmente requiere trabajar. Y lo digo por mi propia vivencia. Pasión por la Universidad A mis 71 años, ratifico mi pasión por la Universidad. No para disputar espacios, sino para invitar a que nadie se resigne a perderla. Soy producto de la educación fiscal del Ecuador, desde la escuela a la Universidad. Por los compromisos laborales cuando egresé de la carrera de Derecho –yo venía trabajando desde que estuve en sexto curso del colegio, iniciándome como vendedor de libros– no tuve oportunidad de seguir posgrado alguno. Además, trabajé en educación desde el nivel escolar hasta el universitario, por cerca de 45 años, jubilándome el año 2006.


La pasión negativa del odio, el resentimiento social, la revancha, la prepotencia y la soberbia, envenena el alma. Esa, lector, a rechazarla. La pasión positiva, en cambio, intenta siempre rescatar lo bueno, pero con ñeque, fuerza y energía. Esta pasión invoco que alimente su espíritu. “..ratifico mi pasión por la Universidad. No para disputar espacios, sino para invitar a que nadie se resigne a perderla”.


hoy.com.ec – 16 diciembre 2013 Una evaluación necesaria Diego Araujo Sánchez La evaluación y recategorización de las universidades a cargo del Ceaaces causó reacciones dispares; en algún caso, el ascenso del centro de enseñanza superior entre la anterior evaluación y la actual se celebró con desfile de vehículos y banderas al viento; en otros casos, se rechazó el descenso o la insatisfactoria categorización con pronunciamientos y expresiones de protesta. Y hasta no faltaron voces iracundas que consideraron el resultado obtenido por la universidad local como una ofensa a la patria chica. Más allá del júbilo o el disgusto, se debe reconocer la necesidad de evaluar a las universidades. Con todas las limitaciones y reparos que se señalen al sistema aplicado por el Ceaaces, las áreas evaluadas y los indicadores que utilizó permiten formarse una idea relativamente completa de la situación de las universidades. La evaluación es un proceso técnico que merece apoyo que debe perfeccionarse y tener continuidad. Estos balances siempre tienen un margen de relatividad. Y hay que tomarlos así. Pero son necesarios. Y se los debe utilizar como mecanismos habituales para mejorar la calidad de la enseñanza superior y hasta como una suerte de rendición cuentas a la comunidad por parte de las universidades. Más aún, son procesos cuyos resultados llevan inevitablemente a la comparación. Por ello son cada vez más frecuentes las evaluaciones de las universidades en cada país y las clasificaciones regionales y en todo el mundo. Las miras del mejoramiento de la calidad de la enseñanza superior en el país deben poner los ojos en los estándares internacionales. Las universidades latinoamericanas están todavía lejos de ofrecer la calidad de enseñanza universitaria de las mejores universidades del mundo. Por ejemplo, no se ubican entre las 100 mejores en el Ranking de Universidades de la empresa investigadora londinense Quacquarelli Symons (QS), muy seria y reconocida, que lleva más de una década en este tipo de evaluaciones. Sin embargo en el Ranking de Universidades de América Latina de 2013 de la misma empresa, entre las 100 mejores la única universidad ecuatoriana que clasifica es la Pontificia Universidad Católica; y dos de las cinco en la categoría A del Ceaaces solo se ubican entre las 200 de ese Ranking. Los valores cuantitativos de la evaluación y recategorización del Ceaaces muestran de qué pie cojean las universidades: los niveles de investigación son bajos, incluso los de las que se ubicaron en la categoría A, y en el área académica, tienen aún un largo camino que recorrer para mejorar el ejercicio de la docencia, el tiempo dedicado a ella y a la investigación y la formación académica de los profesores. En algunos casos, se tiende a destinar mayores presupuestos a los edificios y a una infraestructura hasta suntuosa y faltan los presupuestos o ni siquiera los hay para la investigación y para ofrecer a los profesores mejores remuneraciones y condiciones de trabajo y vinculación estable con las universidades; sabiendo de qué pie cojean, hay que administrarles la corrección que requieren. Y para ello es esencial dar continuidad al proceso de evaluación de las universidades.


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