Page 1

Cuesta mucho darse cuenta de que estás enamorado, quizás, mucho más si lo estás de alguien quien era un gran amigo. Como todos, este amor llegó sin avisar: dos amigos que contaban el uno con el otro para todo, quedaban, lloraban, reían, paseaban...cada vez haciéndose más y más grande su amistad, como si fueran uña y carne. Ellos eran Mamen y Javi. Todo era perfecto, los días para ellos eran estrellas fugaces, todo pasaba deprisa hasta que la chispa saltó en Mamen. Ella se dio cuenta de que lo que sentía por él no era una amistad cualquiera, sino un escalón o dos más adelantado de lo que eran anteriormente, algo tan fuerte como el aire que respiraba ese día en su habitación. Al pasar un tiempo, Javi le contaba sus historias y amores con otras chicas, ya que no sabía nada de lo que Mamen sentía por él. Además le contó una de sus intenciones, a lo que ella le ayudó intentando que él fuera feliz y a su vez haciéndose un poco menos ella, ya que ella no quería fastidiar la relación que tenían juntos de amistad, porque si se declaraba y el no le respondía lo mismo...nunca volvería a ser lo mismo que era. Llegó un día inesperado, Javi pasó a buscar a Mamen para salir con los amigos. Mientras ellos hablaban, Mamen salió fuera a echarse un cigarrillo tranquilamente, no contenía más la angustia que sentía dentro, viendo al chico al que amaba delante suyo sin poder decírselo todo. Sin darse cuenta, él había salido detrás de ella y mientras ella juraba en voz alta lo que no le podía decir a la cara Javi la escuchó quedándose totalmente anonadado. Mamen huyó, corrió a su casa... no podía creer que Javi hubiera oído todo lo que pensaba sobre él. De repente sonó el timbre. Ella bajo. Había una nota, decía: Hola Mamen, Si, te he oído, pero no entiendo el por qué de tu huida. Yo siempre he sentido algo muy fuerte por tí, y tu siempre has estado con pareja. Ahora te has dado cuenta tu y yo ya tenía mi vida hecha.... pero me da igual. Te espero en 5 minutos en el puente. Un beso, Javi. Ella fue corriendo ilusionadisima, llovía, era tarde, y estaba solitaria la carretera, pero en esos momentos a Mamen le daba igual el tiempo, la hora y lo que se interpusiera en su camino, solo quería llegar a ver a Javier. Cuando llegó él no estaba.. buscó y buscó, hasta que al final noto dos manos suaves rodeandola, un aliento en su nuca que le hacía sentirse protegida y que finalmente le dijo... yo también te quiero. Sobraron más palabras

carta de amor victoria garrido