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A単o 11 - Nro. 24 - Mayo/Julio 2014 Programa de Voluntariado

Con la Humanidad Con el Planeta Con la Paz


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Año 11 - Número 24

Comité Editorial:

Universidad Nacional de Villa María Vicerrectora a cargo del Rectorado Cra. María Cecilia Ana Conci

Dra. Anayra Santory, Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, Puerto Rico.

Lic. Carla Wainsztok, Universidad Nacional de Buenos Aires, Argentina.

Secretaría de Comunicación Institucional Mgter. Santiago Druetta

Lic. Clara Aidrighi, Universidad de la

Programa de Voluntariado ISSN: 1669-0133/ 1851-2976 (en línea)

República, Montevideo, Uruguay.

Dra. Cleria Botelho, Universidad de Brasilia, Brasil.

Arturo Jauretche 1555

5900 - Villa María - Córdoba - Argentina voluntariadoeditorial@hotmail.com Página web: http://webnueva.unvm.edu.ar/index.php?mod=voces

Columnistas:

University, Canton, New York, USA.

Dr. Juan Eduardo Romero Jiménez, Universidad de Zulia, Venezuela.

Dra. Jilma Romero Arrechavala,

Beatriz Caijas José Luis Garcia Marcelo Valko Staff:

Dra. Evelyn P. Jennings, Saint Lawrence

Universidad Nacional Autónoma de Managua, Nicaragua.

Dr. Marcos Montysuma, Universidade Federal de Santa Catarina, Brasil.

Dirección Periodística: Andrés Cañas y María del Rosario Galarza. Edición y Redacción: Andrés Cañas y María del Rosario Galarza. Diseño y Diagramación: Pablo Alejandro von Düring y Guillermo Fracarolli. Dirección de Relaciones Institucionales: María del Rosario Galarza. Colaboradores: Ana María Bracesco y María José Rinaldi.

Dr. Mauricio Archila Neira, Universidad Nacional de Colombia, Colombia. Dra. Méri Frotscher, Universidade Estadual do Oeste do Paraná, Brasil.

Dr. Pablo Pozzi, Universidad Nacional de Buenos Aires, Argentina.

Dr. Román Munguía Huato, Universidad de Guadalajara, México.

Artes Plásticas Las ilustraciones de la portada, contraportada y portadas interiores de la presente edición, corresponden al artista plástico dibujante e ilustrador Hector Julio Páride Bernabó, conocido como “Carybé”, argentino de nacimiento, italiano de formación y naturalizado brasileño.


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Marcelo Valko Hedores de sangre y sueños

Prontuarios y pedestales

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o ocurrido durante la Dictadura Cívico Militar Eclesiástica de 1976: desaparición de personas, secuestro y sustitución de identidad de niños, abusos sexuales, apropiación de bienes y utilización de una red de campos de concentración tuvo un antecedente que guarda una siniestra similitud con lo padecido por los indígenas en el último cuarto del siglo XIX. Como expuse al comienzo de Pedagogía de la Desmemoria “Todo genocidio es heredero de un genocidio anterior. Matanza hereda matanza. La desmemoria hereda olvido. La impunidad traslada el espanto una y otra vez y la invisibilidad se instala”. Precisamente eso es lo que acontece en nuestro país que profesa un culto del olvido, un catecismo de la desmemoria y una celebración de la impunidad mediante una historia oficial creada para justificar hasta las pretensiones más inadmisibles de la elite de turno. Dado el espacio, me limitaré a establecer una serie de puntuaciones para que se adviertan las relaciones entre ambas atrocidades cometidas por el Estado y sus mandantes y demostrar como las desapariciones de personas comenzaron hace más de un siglo. Incluso encontramos una analogía semántica, un correlato simbólico que se expresa con nitidez en el lenguaje castrense de la Conquista del Desierto y de los generales que se propusieron “aniquilar la subversión”. Mientras en el caso de Alsina y Roca se habla de “Barrer toldos” y se cataloga al enemigo como “indios salvajes chilenos” en 1976 los comunicados expresan la necesidad de “desterrar el cáncer de

la subversión” calificando a sus integrantes como “terroristas apátridas de ideología extranjera”. Mientras Roca ordena “expulsarlos de sus madrigueras”, Videla dispone “limpiarlos de universidades y fábricas”, en ambos casos, se escudan tras la máscara de la Patria. Resulta interesante observar como guarda un paralelismo hasta en lo que aparenta ser diferente. Veamos un ejemplo. Estanislao Zeballos, publicista de la campaña roquista, crea un slogan que se cumplirá a la perfección: “La barbarie está maldita y no quedará en el desierto ni el despojo de sus muertos”. Despueblan Pampa Patagonia. Desocupan el desierto. Un absoluto contrasentido. El desierto que conquistan no estaba tan desierto, en realidad construyen uno a medida de los intereses de los ganaderos. Las vacas necesitan pasto y los indios sobran. Por su parte, el golpe de 1976 se hace en aras de salvaguardar la Constitución y la Democracia instaurado

un orden de facto que impide ejercer los derechos ciudadanos en beneficio de los grandes grupos económicos. En ambos casos, conquistar un desierto para despoblarlo o instaurar un Golpe de Estado para proteger la democracia, se trata de un accionar esquizoide y una comunicación patológica que se instauró como una verdad revelada por los escribas de turno. Veamos lo que sucede con los indígenas y el porque del titulo de esta nota. En aras de despoblar el desierto, los indígenas son arriados por millares a Buenos Aires. Roca es tucumano y más que hacerse conocer, necesita demostrar poder a la díscola ciudad porteña, única forma de obtener luego la presidencia. Ese es uno de los motivos de los traslados a los “depósitos de indios” tal como en ese entonces se conocía a lo que hoy se denomina campo de


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Prontuarios y pedestales concentración. Existen “depósitos preliminares” en Viedma, Carmen de Patagones, Junín y Bahía Blanca. En Buenos Aires tenemos datos de los que estuvieron ubicados en la actual calle Hipólito Irigoyen y Sánchez de

exhiben las papeletas donde se les adjudica legítimamente algún chinito o chinita. Durante Videla los 500 niños secuestrados serán repartidos solapadamente aunque también de manera “legal”. Si bien en la actualidad fueron recuperados más de un

Loria, en el Retiro, en los arsenales Navales del Tigre y sobre todo en la isla Martín García, que será el mayor campo de concentracion de la historia nacional, incluso superior a la ESMA en cantidad de detenidos. Si bien durante la Dictadura de 1976 los desaparecidos son invisibles, aquellas “entelequias que no están” como los catalogó Videla, durante la Conquista del Desierto trasladan 19.000 prisioneros a Buenos Aires, se los muestra, se los exhibe, pero luego se los difumina entregando una buena cantidad de niños y mujeres para mandaderos, peones de antecocina y sirvientas para todo uso y el resto a Martín García donde la mayoría encontrará la muerte. Los niños que son arrancados a sus padres ni bien llegan al puerto, son repartidos por las Damas de la Sociedad de Beneficencia a “gente de bien” que obviamente los mandan a bautizarse cambiándoles el nombre salvaje por uno decente occidental y cristiano. En el puerto hasta se producen bataholas entre quienes

centenar de niños dados en adopción durante la Dictadura, en el periodo roquista fueron entregados miles de “pequeños e infelices salvajes” que pierden sus nombres, familias, su grupo de pertenencia, sus vidas. Ninguno fue restituido. Los convierten en ausencias. Ausentifican sus presencias. Con respecto a los bienes, en muchos casos a los desaparecidos les obligaron a firmar bajo tortura la venta de sus departamentos, a los indígenas no les hacen firmar nada, simplemente les quitan las tierras que necesitan las vacas. Las violaciones masivas de mujeres que se producen durante la Expedición al Desierto mencionadas en innumerables fuentes, nos recuerdan los abusos sexuales que las detenidas padecieron en los centros clandestinos. Desgraciadamente, la Historia Oficial premió con pedestales a quienes merecen prontuarios, y de ese modo resulta una consecuencia natural que los delitos de lesa humanidad se repitan en un país que a fines del siglo XIX se consideraba blanco y europeo y que durante 1976 se pensaba como un baluarte de la civilización occidental frente a la subversión.

Sin embargo, más allá de intoxicarse creyendo que todos los argentinos descienden de los barcos, Argentina actualmente posee mayor cantidad de indios que Brasil. Los datos son incontestables aunque los escribas oficiales continúen predicando la pérdida de identidad latinoamericana, la amnesia de nuestros orígenes y haciendo de la tergiversación de los hechos su máximo catecismo. Esa es la madrastra de nuestro imaginario como país. La que lo hizo chiquito, mezquino, enquistado en el puerto de Buenos Aires dándole la espalda al interior y al resto de Latinoamérica. Para los desaparecidos y sobrevivientes de la dictadura de Videla hubo reparaciones con las que se puede acordar o disentir, se realizaron juicios, existen condenas. Incluso tenemos el famoso caso del cuadro de Videla que se quita de la Escuela Militar de la Nación. No ocurre nada parecido con los indígenas. No hay

juicios, reparaciones o condenas. Incluso el cuadro de Roca sigue allí, en el mismo pasillo de donde bajaron al máximo exponente de la Dictadura. Ninguna autoridad democrática solicitó descolgarlo. Del mismo modo que existe un Nunca Más para los detenidos desaparecidos, para los indígenas es Siempre Más como lo demuestra entre otros ejemplos, el caso de los qom en Formosa. Sin embargo, les estamos dando batalla y avizoramos un nuevo tiempo recuperando los ideales de Mayo de una Patria Justa, Inclusiva y Fraterna. Es lento, pero viene...


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ECOLOGIA

PAZ

Alejandro Rebossio: Personifica el drama de los campesinos pobres en Latinoamérica en la figura de Ramona Bustamante. Vanesa Villareal: Evoca al Dr. Andrés Carrasco. Luciano Andrés Valencia: Recorre los orígenes y consecuencias del calentamiento global a partir del siglo XVIII y como resulta de la Revolución Industrial. Leonardo Boff: Aboga por la religación universal: “la gran ruptura con la naturaleza y con el Creador” es para el autor la causa de la “crisis ecológica”. Carlos Rodrigo Zapata: “Viejas fuerzas con redobladas energías -tanto en el centro como en la periferia- se hallan al mando de un proceso de “destrucción no creativa”. Se trata de un esfuerzo renovado y sin parangón de explotar, privatizar y mercantilizar las potencias de la naturaleza”, sostiene el autor y llama a la protección de los bienes comunes. CEMIDA: Anuncian la creación de la Escuela Suramericana de Defensa. José Luis García: En su columna habitual: Desde la carpa y la trinchera da cuenta de la evolución de la cuestión militar desde 1955 hasta nuestros días. Su intención: realizar un aporte a la reflexión para la concreción de un nuevo Sistema de Defensa Nacional. Nada más útil “para juzgar el presente … analizar el pasado”.


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Campesinos que luchan por la tierra y su fruto

Alejandro Rebossio

Dos tercios de los pobres latinoamericanos malviven en el campo, donde además se disputan tierras con grandes y medianos inversores. De los 63 millones agricultores pobres, unos 35 millones incluso carecen de la alimentación básica. ¿Cómo es posible que pasen hambre quienes se ganan la vida cultivando?

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amona Bustamante arrastra sus pies y su bastón para acomodarse en una silla bajo una tienda hecha de unos plásticos que antes usaban terratenientes vecinos como silos para la soja transgénica. Tiene 87 años y hace diez la casa de su campo cercano al pueblo de Puesto de Castro (671 kilómetros al norte de Buenos Aires), en la provincia argentina de Córdoba, fue destruida por las topadoras de unos hermanos vendedores de coches y seguros que decían que habían comprado sus 236 hectáreas. Ella y uno de sus hijos, Orlando, de 58 años, vivieron ocho meses a la intemperie, durmieron en el suelo, entre los perros, hasta que se construyeron dos casas precarias, con plásticos, chapas y adobe, sin las antiguas conexiones para agua caliente y gas en bombona. En esa incertidumbre sobreviven mientras permanece estancada la causa judicial por sus tierras poco fértiles de la región chaqueña, entre algarrobos, chañares, quebrachos, itines, tuscas y otros arbustos. Con cabras, ovejas, gallinas, patos y pavos, no pasan hambre ellos dos ni el joven de 17 años al que crían, Facundo, pero viven la pobreza, como la mitad de los 120 millones de campesinos de Latinoamérica. Dos tercios de los pobres del subcontinente residen en zonas rurales. De los 63 millones de agricultores pobres, unos 35 millones incluso ca-

recen de la alimentación básica. ¿Cómo es posible que pasen hambre quienes se ganan la vida cultivando? Cada quien tiene su respuesta. El representante regional de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Raúl Benítez, opina que “el problema es que algunos sectores campesinos no tienen acceso a buena tecnología, financiamiento o tierra y la poca producción que ellos pueden hacer no alcanza para satisfacer las necesidades de alimentación”. En las últimas tres décadas la agricultura familiar, que apunta a la propia subsistencia y el mercado interno, ha sido desplazada en parte por grandes o medianos inversores que plantan cultivos con destino de exportación, como la soja transgénica o el aceite de palma, con semillas, fertilizantes y plaguicidas provistos por multinacionales. La ganadería a campo abierto ha sido sustituida en parte por los corrales. En algunos casos ha habido compraventa de tierras y en otros, conflictos por terrenos en los que los campesinos han habitado desde hace décadas sin título de propiedad. La hectárea de la finca de Ramona costaba 1.000 dólares (731 euros) en el año 2000 y llegó a multiplicar por diez su valor en 2004 porque inversores comenzaron a apetecer una tierras antes desdeñadas, solo usadas para la ganadería extensiva, y que en ese entonces podían cultivarse con una soja cuya cotización internacional se había disparado por la demanda de China y que, al ser modificada genéticamente, resistía climas menos húmedos que los de la región pampeana, según cuenta Germán Pez, licencia-

do en Comunicación de la ciudad de Córdoba que se mudó hace 13 años a Cerro Colorado (65 kilómetros al oeste de Puesto de Castro), donde vive en tierras que pertenecían al famoso cantautor y guitarrista folklórico argentino Atahualpa Yupanqui. Allí da clases en una escuela secundaria y milita con los campesinos de su provincia. Cuenta que los últimos años de sequía han reducido el precio de la hectárea de Ramona a 6.000 dólares (4.391 euros). “La agricultura empresarial es una forma de producción que tiene su costado bueno y aspectos negativos también”, opina Benítez desde la sede regional de FAO en Santiago de Chile. “Lo positivo es el incremento notable de la producción, el avance tecnológico, la investigación. Ahora bien, en algunos casos trajo exclusión social. En muchos otros, el problema es que han ido comprando tierras pagando un precio justo, sin nada raro, y esos productores que se ganaban la vida con su producción primero venden, se van a las ciudades más importantes del país, ahí hacen un emprendimiento, se gastan todo y después caen en la pobreza”, relata el representante de FAO. De los 63 millones agricultor pobres, unos 35 millones incluso carecen de la alimentación básica Claro que con los impuestos que recaudan los gobiernos latinoamericanos por la exportación agrícola también ha habido beneficios para los más pobres. “Varios gobiernos progresistas de Latinoamérica implementaron di-


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Campesinos que luchan... versos programas sociales y alimentarios que fueron avanzando en la lucha contra el hambre en el campo y la ciudad”, reconoce Diego Montón, integrante de la secretaría operativa de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC)-Vía Campesina (VC). Se refiere a Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador o Uruguay. “En otros países sí hay pobreza extrema en el campo, como Guatemala, Honduras y Paraguay. Lo que tienen en común países progresistas y de derecha son los conflictos por la tierra y los bienes naturales con las corporaciones multinacionales”; alude a las mineras, las petroleras, las comercializadoras de granos en el mercado mundial y las proveedoras de insumos para el campo. “Con la excepción de algunos países como Bolivia o Nicaragua, en general hay un avance del capitalismo financiero en la agricultura sobre las comunidades campesinas”, añade Montón desde sus tierras en la provincia argentina de Mendoza. Una visión contrapuesta es la de las multinacionales proveedoras de semillas transgénicas y herbicidas como Monsanto. En sus oficinas de Buenos Aires, el vicepresidente de la empresa para Latinoamérica Sur, Pablo Vaquero, considera que la solución a la pobreza rural radica en que se ejecuten inversiones en tecnologías que aumenten la productividad, y en la educación, la sanidad y la calidad de vida de los pobladores. “En los últimos 50 años, mientras que la población mundial se duplicó con creces, la producción agrícola casi se ha triplicado y el área cultivada sólo creció 12%”, defiende Vaquero, que considera compatibles y no competidoras la agricultura campesina y la de los negocios. El representante de la FAO también cree en la convivencia, pero considera que la agricultura familiar, que será el lema de la organización este año, requiere de más apoyo institucional. En cambio, Montón opina que la única forma de que coexistan consiste en acotar el territorio de los agronegocios para acabar con la violencia y evitar el contacto con los cultivos transgénicos y las fumigaciones que se esparcen sobre ellos. En un reciente informe de CLOC-VC ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se denunciaron decenas de asesinatos de campesinos en Guatemala, Hondu-

ras, Colombia y Paraguay. Montón también menciona homicidios en Brasil y Argentina. Es jueves en La Rinconada (42 kilómetros al norte de Puesto de Castro), son las 19.00, una hora después de la hora de convocatoria, y comienza una asamblea de 13 campesinos que cuentan los constantes intentos de desalojarlos. Mientras, aturden las chicharras en el atardecer del verano austral. En la zona unos 350 agricultores criaban los animales sueltos en los campos de sus vecinos, sin alambradas de por medio. “Vino un tipo de San Francisco (ciudad de la cuenca lechera de Córdoba) con papeles viejos a reclamar 900 hectáreas al lado de nuestras 1.200”, cuenta María Galán, que con su marido, una hija pequeña y otros siete miembros de su familia habitan aquellas tierras secas donde solo hay algún que otro algarrobo o tamarín, falta electricidad y agua, que las vacas deben buscar a unos 20 kilómetros, atravesando fincas, en el río Dulce. “Puso tres hileras de alambre y movió a nuestros animales”, continúa Galán, cuyos vacunos, cabras y ovejas están acostumbrados a caminar algunos kilómetros para conseguir hierba. “Y una noche le desaparecieron los alambres”, sonríe su marido, Carlos Herrera, que fue denunciado por el nuevo terrateniente por

hay hogar donde no haya jubilaciones, pensiones o la asignación universal por hijo (menor de 18 años)”, destaca Zulema Angulo, pensionista de 66 años que cría cerdos y que confiesa que nunca se ha podido comprar un televisor y que la tensión del suministro eléctrico, que solo llega a la treintena de casas del pueblo, es irregular y a veces quema las neveras. Cuando se le consulta sobre las necesidades de los campesinos, Zulema menciona créditos y subvenciones para comprar semillas o alambres, agua para ellos y los animales, paneles solares o aerogeneradores. “Las ayudas económicas solo llegan a los productores grandes”, repite una queja que también hace propia Benítez, de la FAO. El funcionario elogia el programa de Brasil de compras de alimentos a campesinos para abastecer los comedores escolares. Otros agricultores de La Rinconada piden mejores caminos, pues todos son de tierra por allí, protección legal contra las usurpaciones y jueces, fiscales y policías que no siempre se pongan del lado de los nuevos terratenientes. Juan Barrera, de 63 años, que

supuesta usurpación. Vestidos con camisas a cuadros, bombachas (pantalones) de gaucho, alpargatas, boinas o gorras de marca Puma, los campesinos de La Rinconada reconocen que ya no pasan hambre como en la hiperinflación que sufrió Argentina en 1989 y 1990. También destacan que en diez años de kirchnerismo, así como avanzaron los inversores de mediana monta sobre sus tierras, también aparecieron las ayudas sociales. “Ahora no

vive frente a un campo que pretendía un empresario de la provincia de Entre Ríos pero donde también se esfumaron los alambres, añade otras necesidades: “Herramientas para trabajar, tractores, luz”. La demanda de soja ha disparado el precio de algunos terrenos Aquel día Barrera había recibido la


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Campesinos que luchan... Lic. Vanesa Villarreal

visita de tres de sus seis nietos y no dejaba de jugar con un tractor de juguete hecho de plástico. De sus ocho hijos, solo dos, varones de 27 y 28 años, se han quedado a vivir con él y su esposa. “Hay algunos años buenos, pero otros sin agua. La situación siempre es crítica. Yo tengo 100 hectáreas y no da el tamaño para criar animales encerrados acá. Necesitaría 1.000. Pero acá el hambre todavía no ha llegado, sería el colmo. Lo más (que se gana) es para comer”, cuenta Barrera, que cambia sus cabritos a comerciantes ambulantes que traen de zonas agrícolas patata, cebolla, azúcar o maíz. “También compramos remedios o pagamos para ir a un médico (privado) en Elcano (58 kilómetros al oeste de La Rinconada) porque te atiende más rápido y tiene más ciencia, más práctica”, comenta Barrera, a cuyo pueblo solo va un galeno público tres horas por semana. Pero los alambres que impiden seguir con la tradición de compartir la hierba y el agua están más presentes en Puesto de Castro, donde resiste la anciana Ramona, que en La Rinconada. Con solo dos años de instrucción primaria, ella había firmado antes del desalojo una cesión de sus tierras a los empresarios que las pretendían. “La mami no sabía lo que firmaba. Sabe leer y escribir, pero no el significado, según declaró ante el juez la maestra del pueblo”, explica su hijo. “Están esperando que ella se muera para venir a sacarme la tierra”, añade Orlando. “Por eso yo le pido a Dios que mis hijos se mueran antes que yo”, ruega Ramona. “Para el campesino, los agronegocios son un desastre”, opina Pez, que acompaña a Ramona y otros tantos campesinos en su lucha. “Los dueños no son de acá y tienen un empleado donde antes vivían 20 o 30 familias”, describe este docente de 35 años mientras regresa a los pagos donde vivió y yacen los restos de aquel Yupanqui que advertía: “Los pueblos, los hombres se enfrían por ausencia de espíritu. Pero estamos nosotros, con pedernal y yesca, con melodías y cantares, poemas y reflexiones, alto desvelo y sueños de todo tipo, para entibiar las horas de aquellos que no quieren congelarse todavía”.

Andrés Carrasco PRESENTE Todos coinciden en que se fue antes de tiempo, y en un momento difícil de su carrera científica. En la última etapa de sus investigaciones, debió soportar que sectores del gobierno nacional y de gobiernos provinciales, así como del ámbito académico y del gran poder económico y mediático, desacreditaran y deslegitimaran su trabajo científico respecto de las graves consecuencias del glifosato Concentración en Plaza San Martín, Ciudad sobre los organismos vivos -y sobre Autónoma de Buenos Aires, en el día mundial de lucha contra Monsanto (24-05-2014) los humanos, especialmente-.

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e especializó desde 1990 en embriología molecular, especialmente en el estudio de genes asociados al desarrollo embrionario de vertebrados. Con este programa de investigaciones, confirmó en su laboratorio aquello que ya sabían, desde antes y por experiencias de vida, los habitantes de los pueblos fumigados: que el glifosato tiene efectos nocivos en las personas -en palabras de Carrasco: “no descubrí nada nuevo. Digo lo mismo que las familias que son fumigadas. Sólo que lo confirmé en un laboratorio”-. También comprobó, en este contexto, algo que atañe no ya a las ciencias de la vida sino, especialmente, a las ciencias sociales y políticas que estudian el poder: que el conocimiento científico y la tecnología -mejor dicho, sus productores e innovadoressuelen estar al servicio de grandes corporaciones que financian sus trabajos. Más en general, pudo verificar que el poder económico y el político pueden contribuir decisivamente a sesgar y reorientar el conocimiento producido en las instituciones académicas, científicas y universitarias. En todo esto, también existe, según pudo constatarlo Carrasco, la autocensura por parte de los responsables de producir conocimiento. Fundamentalmente, estos hallazgos llevaron a Carrasco, y nos llevan a todos nosotros, a concluir que la empresa de producción y difusión del conocimiento científico, sin dejar de ser una actividad que presupone criterios de rigor metodológico, es básicamente una empresa política, que puede incidir de manera significativa en la posibilidad de que la realidad social cambie o, por el contrario, conserve su statu quo -permaneciendo intocados sus privilegios y desigualdades sociales-. Eso, nada más y nada menos, contribuyó a hacer Carrasco: recuperar y revalorizar el profundo carácter político de la ciencia -de cualquiera de ellas-, en tanto actividad que debe ser públicamente responsable y relevante, consciente de sus consecuencias sobre la realidad, por acción o por omisión. Los científicos, entonces, deben optar y ser consecuentes con sus opciones, en base a preguntas centrales y decisivas: ¿ciencia para qué, ciencia para quién? Carrasco, por su parte, optó, y fue consecuente con sus opciones. Sus trabajos trascendieron los estrechos espacios de difusión de las revistas especializadas y de los Congresos científicos: fueron reapropiados por los vecinos autoconvocados de los pueblos afectados por las fumigaciones de agrotóxicos y por los movimientos socioambientales, quienes continuarán las indagaciones de Carrasco empleándolas como herramientas para sus luchas y su praxis transformadora. Carrasco murió a los 67 años, contribuyendo, con sus investigaciones y sus tomas de posición a favor de los pueblos fumigados y de las víctimas del glifosato -víctimas, al mismo tiempo, del modelo de agronegocios-, a un debate aún abierto sobre el rol de la ciencia y de la tecnología en nuestras sociedades -sociedades, desde hace varios siglos, dependientes y subdesarrolladas-. Favoreció, asimismo, una reflexión crítica sobre los modelos de acumulación, sobre los modelos productivos y, en general, sobre los patrones de organización económica y social vigentes en Argentina y en América Latina.


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Cambio climático

Luciano Andrés Valencia*

200 años de negación Si bien es cierto que nuestro planeta ha sufrido ciclos de calentamiento y enfriamiento a lo largo de su historia geológica producidos por causas naturales, los actuales procesos de Cambio Climático y Calentamiento Global tienen su origen en el siglo XVIII como consecuencia de la Revolución Industrial, que no solo incrementó la cantidad de gases de invernadero (dióxido de carbono, metano, óxido nitroso) en la atmósfera, sino que también aceleró la destrucción de ecosistemas a fin de contar con materias primas y tierras para la conquista colonial. Es decir, que el Cambio Climático comenzó junto con la expansión del capitalismo industrial en todo el planeta.

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or ello no es de extrañar que el primer debate en torno al tema se diera tempranamente a fines del siglo XVIII. Thomas Jefferson, que participó como representante del Estado de Virginia en la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos (1776) y más tarde fue el 3º presidente del país entre 1801 y 1809, editó en 1799, mientras se desempeñaba como vicepresidente, un libro titulado Notes on the State of Virginia. Allí publicó los resultados de las mediciones climáticas que venía realizando desde el año de la Declaración de la Independencia, consignando todo tipo de fenómenos y anomalías climatológicas. Así llegó a la conclusión que “se está produciendo un cambio en el clima de manera notoria. Los inviernos son mucho más moderados. Las nieves son menos frecuentes y menos copiosas. A menudo no se encuentran por debajo de las montañas más de uno o dos días, y muy rara vez una semana. Los ancianos me cuentan que la tierra solía estar cubierta de nieve unos tres meses al año y los ríos que rara

vez no se congelan en invierno, ahora casi nunca lo hacen. Este cambio ha producido fluctuación entre el calor y el frío, en la primavera de este año, lo cual es fatal para las frutas”. Desde la recién creada Academia de Artes y Ciencias de Connecticut, el editor periodístico y escritor de textos escolares Noah Webster le respondió al vicepresidente Jefferson que sus mediciones no eran válidas por la dudosa precisión de los termómetros, el haber sido tomadas por una sola persona en lugares puntuales, y por apoyarse en creencias populares. Estaba de acuerdo en que la tala de bosques para convertirlos en campos de cultivo había producido un microclima más ventoso, pero el hecho de que se acumulara menos nieve en las tierras roturadas no significaba que estuviera cayendo menos cantidad de nieve de acuerdo al promedio nacional. Webster negaba que la acción humana estuviera provocando un cambio climático, y su discurso terminó por imponerse durante 150 años. En 1904 el sueco Svante Arrhenius pronosticó un cambio climático como consecuencia de la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, pero le

atribuyó consecuencias benéficas ya que crearía un clima planetario más uniforme y estimularía el crecimiento de las plantas y la producción de alimentos. En 1938 el británico Guy Steward Callender discrepó con el optimismo de Arrhenius, pero no obtuvo eco en la comunidad científica convencida de que la gran masa de agua que ocupa dos tercios del planeta actuaría como sistema regulador por su capacidad absorbente de CO2. En 1958 el estadounidense Charles David Keeling instaló una estación

Thomas Jefferson


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Cambio climático... meteorológica en el Monte Mauna Loa (Hawaii) para monitorear la concentración de CO2 en la atmósfera. Ese año los niveles rondaban los 316 partículas por millón (ppm), encima de las 280 registradas a comienzos de la Revolución Industrial. Esto significaba que desde fines del siglo XVIII hasta mediados del siglo XX la temperatura del planeta había aumentado un promedio de 0,5º, lo cual representaba graves consecuencias para algunas regiones. A partir de la década de 1970 el problema del Cambio Climático empezó a ser debatido en diferentes foros. En 1977 el estadounidense Roger Revelle encabezó un panel en la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, que encontró que el 40% del CO2 producido por la acción humana permanece en la atmósfera. Dos tercios de ese CO2 es resultado de la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo) mientras que un tercio proviene de la tala de bosques. El pronóstico era desalentador: si el calentamiento global continuaba el aumento de la temperatura produciría el derretimiento de los glaciares causando inundación y elevación del nivel del mar. En 1988 la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas crearon el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático. Pero tan pronto como comenzó a debatirse el problema del Cambio Climático en la comunidad científica y los foros internacionales, surgió todo una “industria de la negación” interesa en posicionar este tema como una teoría más que como un hecho. Corporaciones petroleras, automotrices, metalúrgicas y

Svante Arrhenius

empresas de servicios públicos -que son las principales responsables del aumento de la temperatura que estamos padeciendo- crearon grupos de presión tales como la Global Climate Coalition y el Consejo de Información del Ambiente, que rápidamente contrataron científicos y especialistas en relaciones públicas para convencer a periodistas, gobernantes y al público en general de que los riesgos del cambio cli-

mático son muy inexactos como para justificar políticas de regulación sobre los gases de invernadero. Anualmente estas empresas gastan miles de millones de dólares en campañas negadoras del Cambio Climático y el Calentamiento Global. Las mismas recuerdan las adoptadas por el lobby del tabaco después de que comenzaran a publicarse estudios científicos que comprobaban que el cigarrillo causaba cáncer. De hecho podemos comprobar una gran similitud entre el lenguaje usado por Phillip Morris y el lobby climático, etiquetando como “ciencia basura” a quienes difunden resultados diferentes a los suyos a los que califican como “ciencia sólida”. Un informe publicado por The Guardian, señala que “estas organizaciones tienen una línea coherente en materia de cambio climático: que la ciencia es contradictoria, las científicos están dividido, los ambientalistas son charlatanes, mentirosos o locos, y si los gobiernos tomaran medidas para evitar el calentamiento global, estarían poniendo en peligro la economía mundial sin una buena razón”. Las estrategias que utilizan estos grupos


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Cambio climático... varían desde utilizar una selección de datos verídicos -como el enfriamiento de la tropósfera- para generalizarlos a todo el fenómeno, hasta la difusión de datos falsos o desactualizados. En 2005 una investigación reveló que la petrolera británica Exxon Mobil financiaba a un grupo de investigadores para que elaborara informes que minimicen los efectos del Cambio Climático. Entre los beneficiarios se encontrarían la organización científica británica Scientific Alliance y el estadounidense Instituto George C. Marshall. Ambos publicaron en enero de ese año un informe que restaba importancia al Cambio Climático. Esta empresa es una de las que más dinero invierte actualmente en campañas de negación. Otros grandes donantes son los hermanos Charles y David Koch, propietarios de Koch Industries, dedicadas al negocio del petróleo, papel y productos químicos en más de 60 países. Esta empresa tiene varias denuncias en los Estados Unidos por derrames de petróleo y vertido de productos químicos cancerosos en los ríos. En 2010 Greenpeace publicó un informe en donde probaba que esta empresa había donado $24.888.282 a organizaciones como American for Prosperity, Fraser Instituto, Independence Institute, American for Tax Reform o Federalist Society for Law and Public Policy Studies, que se oponen al reconocimiento del cambio climático, a las reformas de impuestos progresivas o a la univer-

salización de la salud pública. En 2013 el profesor Robert Brulle, de la Universidad de Drexel, publicó una investigación en donde identifica un muy buen organizado movimiento de negación que es apoyado por 118 entidades y que cuenta con un presupuesto de 1000 millones de dólares. Entre los donantes se encuentra la Exxon, junto con otras corporaciones y entidades “sin fines de lucro” ligadas a causas conservadoras como las fundaciones del Partido Republicano y el Tea Party de los Estados Unidos. En abril de 2007 la Corte Suprema de los Estados Unidos reprendió a la administración de George W. Bush por no regular los gases de invernadero, dos meses después de que el vicepresidente Dick Cheney declarara que “puntos de vista conflictivos siguen estando acerca de la magnitud de la contribución humana al problema (del cambio climático)”. Son conocidas las conexiones entre el entonces vicepresidente con el lobby energético que incluye a Exxon, Conoco, British Petroleum y Shell,

entre otras. Estas han influido para que Estados Unidos rechazara sistemáticamente el Protocolo de Kyoto, aprobado en 1997, para limitar las emisiones de CO2 a la atmósfera. Las mismas corporaciones –junto con industrias de otro sector como las

alemanas Bayer y Basf- son las que financian las campañas de políticos estadounidenses de ambos partidos mayoritarios (el demócrata y el republicano) que niegan el cambio climático. Pero además del sector energético hay otras industrias interesadas en negar el cambio climático debido a los beneficios económicos que le traería. Las asegurados podrían incrementar sus ganancias con el aumento de los desastres socio-naturales que se van a incrementar en los próximos años. Las empresas constructoras se beneficiarían construyendo casas adaptadas a los desastres y con sistemas de ahorro de energía. Las sequías cada vez más frecuentes en inmensas áreas del planeta serían una bendición para las compañías de agua que obtengan la concesión para trasladar un recurso cada vez más escaso, mientras que las grandes compañías agrícolas (Monsanto, Cargill, DuPont, Syngenta) podrían vender cultivos transgénicos resistentes a los cambios de temperatura y a las nuevas plagas. También hay grupos empresarios que especulan con la desaparición de especies, como los acaparadores de marfil que esperan la extinción de los elefantes para subir el precio del producto. Estas empresas llegan incluso a utilizar argumentos de la izquierda o el progresismo, tales como que se quiere evitar que los países pobres utilicen combustibles fósiles compitiendo con los desarrollados, que se quiere obtener ganancias ilícitas a través de los impuestos al carbono, o que es otra forma de disparar


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Cambio climático... una “histeria colectiva” para justificar políticas represivas o de control social. Sin embargo no debemos caer en la trampa, ya que quienes difunden estos argumentos no están interesados en defender los derechos humanos, las libertades individuales o la justicia social, sino las ganancias de las empresas capitalistas explotadoras y contaminantes. Pareciera ser que la campaña negadora viene cosechando buenos resultados. En 2010 se publicaron numerosos estudios sociológicos que muestran que el porcentaje de personas que niegan el Cambio Climático en los países occidentales se han incrementado en los últimos años. Según una encuesta realizada por la Universidad de Yale, el número de negadores en los Estados Unidos se duplicó en dos años llegando al 20%. En Gran Bretaña, ese mismo año, un 78% de los encuestados respondió afirmativamente a la pregunta “¿Cree usted que el clima está cambiando?” frente a un 15% que respondió negativamente, mientras que en el 2005 las cifras habían sido de 91 y 4% respectivamente. Ante una pregunta similar en Alemania, país de un importante movimiento ecologista, solo el 66% respondió afirmativamente frente a un 33% que lo negaba. Pero mientras los grupos de presión continúan con la negación, el resto del mundo sufrimos los efectos del cambio climático. En 2003 el Banco Mundial, a quién nadie puede acusar de simpatías ecologistas o progresistas, reconoció que anualmente morían 150 mil personas como consecuencia de la crisis climática. Desde entonces ese número se ha incremen-

tado como consecuencia de la multiplicación de los desastres climáticos: el huracán Katrina que asoló New Orleans en 2005, los incendios forestales en Australia y Bolivia en 2010, la inundación en Birmania ese mismo año, la sequía que en Somalia mató a 100 mil personas en 2011, las di-

versas inundaciones que se registraron en Argentina entre 2007 y 2013, y el reciente tifón Haiyan en Filipinas que en diciembre de 2013 causó la muerte de 10 mil personas, son un ejemplo de las consecuencias que estamos viviendo. Las víctimas de este crimen brutal del capitalismo contra el planeta son en su mayoría pobres, y los sobrevivientes quedan en una situación de carencia y desamparo que los convierte rápidamente en marginados o en mano de obra desesperada que es fácilmente explotable. El 9 de mayo de 2013 se rebasó la cifra de 400 ppm de CO2 en la atmósfera y, en palabras de Renán Vega Cantor, la humanidad “da un salto hacia lo desconocido, a un punto de no retorno”. La poca cobertura mediática de esta noticia muestra el poder que los negadores tienen en los grandes medios concentrados. Al mismo tiempo el capitalismo continúa incentivando la producción y el consumo de “necesidades” ficticias creadas con ánimo de lucro, la explotación de minerales y combustibles fósiles con técnicas cada vez más conta-

minantes (minería a cielo abierto, hidrofractura o fracking, uso de cianuro, explotaciones en el fondo marino), la tala de bosques, el consumo de carne, y la agricultura intensiva con agrotóxicos y transgénicos. En definitiva, la negación del cambio climático tiene como objetivo salvar al sistema capitalista que lo produjo. A diferencia de lo que sostienen algunos movimientos ecologistas, ambientalistas o seguidores de Al Gore, no es posible pensar un “capitalismo verde”. El afán de lucro permanente del sistema lleva necesariamente a la depredación de los ecosistemas, y el respeto a los ciclos de la naturaleza generaría un enlentecimiento de las ganancias que la burguesía no está dispuesta a tolerar. Como es el capitalismo el culpable del Cambio Climático, la pérdida de biodiversidad y el agotamiento de los bienes comunes, la solución a los problemas ambientales no va a venir de adentro de sus entrañas. La actual lucha contra el cambio climático y el calentamiento global implica emprender necesariamente una lucha de clases contra el sistema capitalista explotador del ser humano y la naturaleza. Solo a través de un nuevo sistema basado en la solidaridad y la igualdad podremos llevar adelante la reconversión hacia fuentes de energías limpias y renovables, una forma de producción que respete los ciclos naturales, y un estilo de vida que no esté basado en el lucro y el consumismo desmedido. * Rebelión


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Bienes comunes, urgencia de protegerlos

Carlos Rodrigo Zapata

La base material de la vida en el planeta se reduce a ritmo acelerado. Viejas fuerzas con redobladas energías -tanto en el centro como en la periferia- se hallan al mando de ese proceso de “destrucción no creativa”. Se trata de un esfuerzo renovado y sin parangón de explotar, privatizar y mercantilizar las potencias de la naturaleza.

E

l problema de fondo se halla en la raíz misma del capitalismo, así como en todas las formas de sobrevivencia que utiliza este sistema de estructuración de las relaciones sociales, incluyendo la conculcación de los derechos humanos y de la naturaleza. Diagnóstico general: la crisis del capitalismo El problema básico que históricamente ha traído consigo el capitalismo a las relaciones sociales se llama acumulación primitiva, que no se limita a una etapa inicial, primigenia o primitiva de acumulación, sino que se refiere a los primeros movimientos de todo proceso de acumulación, incluso de aquellos que precisamente hoy están empezando. La característica esencial de dicho primer paso en todo proceso de acumulación radica en todas las formas de apropiación y expropiación que la mente y los mecanismos capitalistas logran inventar o elucubrar a diario, a fin de realizar su desbocado afán de acumulación. Un acompañante permanente de estos procesos de despojo es la violencia, no importa con qué traje o disfraz se presente, sea legal, ideológico, económico o la tradicional y desembozada violencia ejercida mediante cuerpos legales o mercenarios de cualquier laya. En el transcurrir del desarrollo del capitalismo ha habido intentos y em-

peños por tratar de darle un rostro más humano, más social a este sistema, razón por la que se ha desarrollado una doctrina, un cuerpo de leyes e instituciones que tomen en cuenta las necesidades más elementales de la población particularmente requerida por el sistema. El llamado estado de bienestar y la economía social de mercado son dos ejemplos o manifestaciones de dichos intentos. Por cierto que la población que no cumple con dichos requerimientos es tratada como superpoblación excedente o sobrante, o ejército de reserva, que es dejada a merced de la informalidad o la miseria. No obstante, la crisis económica y financiera actual ha puesto al desnudo los límites de estos intentos de aproximar el modo de producción capitalista y sus reglas de funcionamiento a las necesidades de la sociedad. La tesis marxista acerca de la tendencia secular a la caída de la tasa de ganancia se ha hecho visible y presente como nunca antes, y lo ha hecho de un modo abrupto y masivo, al estallar la crisis financiera catalizada por las subprimes (activos tóxicos o fraudulentos) y todos los enjuagues financieros relacionados. Las masas de capital desempleado andan

a la búsqueda de nuevas oportunidades de realización de su valor. Una de las más importantes que han encontrado radica en la explotación y valorización de los recursos naturales y de todas sus funciones ambientales. Por ello, podemos decir que uno de los ámbitos en los que el capital busca continuar con su desembocada carrera de acumulación, va centrándose cada vez más y con renovada energía en la expoliación de estos recursos. Para lograr este propósito, el capital no se detendrá ante los derechos humanos y los derechos de la madre tierra. Todo el edificio de derechos que se ha venido construyendo a nivel internacional –los derechos humanos, sociales, económicos, ambientales, culturales- y de modo particular después de la segunda guerra mundial, empieza a ser verdaderamente puesto a prueba, ya que fue construido en una fase en la que el capital se creía con poderes tan omnímodos y absolutos que hasta podía darse el lujo de admitir ciertas limitaciones a su poder. En esta nueva etapa, en la que está


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Bienes comunes... haciendo grandes esfuerzos por instaurar una nueva doctrina, una nueva manera de ver el mundo, ha centrado toda su atención en la llamada “economía verde” con el fin de justificar su masiva y agresiva intervención en la explotación de los recursos naturales y la privatización de las funciones ambientales. Si bien el capitalismo nunca se contuvo cuando se trató de explotar la naturaleza, ahora la dimensión y el grado de peligrosidad y de amenaza planetaria que representa un capitalismo angustiado, desbocado, enfrentado de modo radical a sus propios límites y contradicciones, rebasa toda experiencia previa. Por estas consideraciones, es preciso y elemental que las sociedades se preparen para enfrentar los embates que ya se hallan en plena operación. Los ejércitos que se han movilizado para esta hazaña de conquista y sometimiento son incontables y muy diversos, tantos que puede resultar muy fácil subirse al bote equivocado. Hasta aquí hemos dedicado unas reflexiones para describir el problema general. Ahora debemos concentrarnos en el problema específico, el relacionado con la explotación de la naturaleza, es decir, de los recursos naturales y las funciones ambientales. Diagnóstico específico: la verdadera tragedia de los comunes Aquí el término clave es bienes comunes. Los bienes comunes son, por empezar, todos aquellos que la naturaleza nos ha regalado, ha creado o, si se prefiere, ha puesto a disposición para hacer posible la vida. Sin todos esos ingredientes, como el aire, el agua, la tierra, la vegetación, los bosques, la biodiversidad, las funciones ambientales, la vida no sería posible en este planeta, prácticamente la de ningún ser vivo. Ello significa que todos los seres vivos, incluidos los humanos, somos aire, agua, tierra, bosque, y a la vez somos el producto de sus frutos. ¿Por qué enfatizar todo ello?

Simplemente porque si existe alguna forma de aniquilar, de acabar con un adversario, no consiste simplemente en matarlo, sino en liquidar las bases mismas de su vida, sus bases de sustentación y perpetuación. Al presente, a las leyes de funcionamiento clásicas del capitalismo, se han sumado aquellas que operan en su fase de declive y caída en la que se halla actualmente, las que amenazan con arrasar con toda forma de vida conocida. El problema que se avizoró inicialmente en relación con los bienes comunes fue lo que se dio en llamar la “tragedia de los comunes”, con lo cual se quería señalar que sin reglas de funcionamiento apropiadas y respetadas por todos, los bienes comunes -como ser lagos, ríos, praderas de pastoreo, etc.- terminarían siendo presa de nuestra propia acción depredatoria. Si bien fenómenos de ese tipo han podido registrarse en todo tiempo y lugar, la verdadera tragedia de los comunes no radica en la voracidad circunstancial de unos pastores o en la escasa capacidad de concertar reglas de juego de pescadores en un lago o de beneficiarios de una fuente de agua. Esos son problemas que la propia acción colectiva de los pueblos y comunidades del mundo ha ido encarando y resolviendo paulatinamente, unas veces con mejor fortuna que otras, lo cual ha demostrado a su vez que el problema de los bienes comunes no se halla allí. a) La pobreza como pretexto para la depredación: Posiblemente una breve reflexión en torno a la pobreza y la acción

depredatoria que suele asociarse a ella, nos ayude a comprender cabalmente las raíces de la verdadera tragedia de los comunes. Frecuentemente se supone que los pobres no apoyan programas y proyectos de preservación ambiental porque su ejecución les limitaría su acceso a los bienes comunes, lo cual iría en contra de sus intereses, dado que ellos estarían dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de mitigar o resolver su pobreza, por lo que los pobres serían los principales depredadores ambientales. Bien vistas las cosas, son intereses inescrupulosos los que se valen de la pobreza para sus fines de explotación y expoliación, ya que cuentan usualmente con medios y recursos que los pobres no están en capacidad de movilizar. Los mecanismos de cooptación, soborno y muchos otros empleados en estas circunstancias son archiconocidos. De modo general puede advertirse que son intereses ajenos a los pobres los que usualmente se hallan en la base o la raíz de los problemas de depredación y saqueo de la naturaleza. A partir de ello, podemos concluir que la verdadera tragedia de los comunes no radica en el uso depredatorio de recursos comunes por parte de sus directos usuarios, tampoco en la inefectividad de reglas comunes de manejo de dichos recursos por parte de sus beneficiarios, sino en la acción de esos intereses inescrupulosos, mezclados con la lógica de acumulación primitiva, actualmente desbocados por la crisis terminal del capitalismo, que se involucran en la “gestión” de dichos bienes. Es en relación y respecto a dichos intereses, a dichas fuerzas de destrucción, frente a los cuales los pueblos y comunidades deben prepararse para defender su patrimonio ecológico, el patrimonio que verdaderamente interesa preservar en beneficio de todas las especies vivas. b) La privatización y la mercantilización de la naturaleza: Las fuerzas del capitalismo – ahora con nuevos bríos en el marco de su “economía ver-


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Bienes comunes... de” en el centro y del extractivismo en la periferia- apuntan a apoderarse de los recursos naturales, como medio de expropiar las funciones ambientales y todos los acervos y riquezas relacionados con ellos. Si explotan unos minerales, lo hacen por acceder a otros, más raros y escasos, menos conocidos, pero muy apreciados. Si se interesan por unas semillas, es por apoderarse del valor y el esfuerzo de muchas generaciones, introduciéndoles mutaciones que les permitan cobrar por el empleo de las mismas. El acceso a los bosques también es por aprovechar las maderas, pero primordialmente por apoderarse de sus funciones ambientales, su biodiversidad, el banco genético que se halla allí depositado. La investigación de nuevos yacimientos y recursos por supuesto que está también a la orden del día -como es el caso del fracking- todo con tal de maximizar el rendimiento de sus inversiones. De ese modo, de a poco, se va produciendo un proceso de empobrecimiento de la naturaleza y de apropiación y concentración de los recursos de la naturaleza, en una palabra, se va privatizando la naturaleza, y de paso se van expropiando sus recursos y sus servicios ambientales. De este modo, los bienes comunes pasan a convertirse en bienes privados mediante la implantación de diversas formas de exclusión. Aquí es donde aparece en su forma más pura el pensamiento neoliberal y todas las corrientes centradas en el perfeccionamiento de los derechos propietarios, que se ocupan de discernir qué es de uno y del otro, ya que sin poder especificar la propiedad, es decir, sin definir y establecer cercamientos y formas de exclusión diversas, no es posible movilizar el interés individual, por lo que no se puede atraer inversiones, etc. De este modo podemos ver como las reglas de funcionamiento del capitalismo se hallan plenamente operantes en la verdadera tragedia de los comunes. ¿Qué hacer? Mecanismos de defensa de los bienes comunes Como nunca antes la humanidad se halla confrontada con su destino de una manera tan cruel y perversa,

al punto que casi todo lo que haga o deje de hacer puede contribuir a liquidar sus propias bases de sustentación y ello como aliada de las fuerzas más regresivas que se

un conjunto de premisas que puede ayudarnos a ordenar nuestra acción temporal, de modo de evitar que la situación imperante en materia de li-

han desatado alguna vez sobre la faz del planeta. Por ello, ya no hay espacio para la sorpresa ni el asombro, mucho menos para los desentendidos. Lo más complicado y grave del asunto es que el enemigo puede hallarse en nuestras propias historias y experiencias, en nuestras propias formas de pensar, actuar y reaccionar, razón por la que al mejor estilo de los movimientos sociales más avanzados, maduros y consecuentes, debemos empezar por una tarea de descolonización de nuestras formas de pensar, recurriendo incluso a poner en cuestión absolutamente todo y sólo aceptarlo cuando todas la premisas y fundamentos de cada asunto o cuestión hayan sido meticulosamente chequeadas y aceptadas, al estilo de René Descartes, el racionalista francés. Esa tarea no es simple ni rápida, pero el tiempo apremia. Necesitamos respuestas para el corto y mediano plazo. El calentamiento global y su principal secuela, el cambio climático, nos señalan que nos hallamos en cuenta regresiva. Como dice Brad Werner, uno de los científicos más connotados de nuestro tiempo, la catástrofe es casi inevitable, excepto que surja una fuerza de “resistencia” o “fricción” capaz de confrontar el curso actualmente ineludible de las cosas. Dicha fuerza de fricción es la participación ciudadana, sin la cual no es posible ralentizar la máquina económica que “está escapando a todo control”. Si todos los elementos señalados anteriormente son correctos, entonces tenemos

quidación de nuestros fundamentos de vida se agrave y podamos estructurar líneas y estrategias de acción mucho más meditadas y sistemáticas. Recapitulemos brevemente y veamos cuáles son esas premisas: La naturaleza ha puesto a disposición una gama de bienes comunes (como aire, el agua, la tierra, la vegetación, los bosques, la biodiversidad, las funciones ambientales) indispensables para la vida, por lo que todos los seres vivos, incluidos los humanos, somos aire, agua, tierra, bosque, y a la vez somos el producto de sus frutos, por lo que dependemos esencialmente de la forma de gestión de dichos bienes. La magnitud de la crisis actual del capitalismo muestra que está dispuesto a recurrir a toda forma de acumulación que le permita reproducir el capital. La acumulación primitiva se concentra ahora con marcado énfasis en la naturaleza, sus recursos y funciones ambientales mediante el nuevo esquema de la “economía verde” y el extractivismo. Dicha concentración del capital está directamente asociada con la apropiación y expropiación de las energías, activos y potencias que alberga la naturaleza, con su privatización y mercantilización. La conclusión de estas premisas nos indica de modo vehemente que es indispensable la acción colectiva con-


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Bienes comunes... certada de los pueblos, que las bases de sustentación de la vida se hallan comprometidas y que la vida misma en el planeta está en cuestión. Líneas de acción para preservar los bienes comunes Todo lo anterior nos debe inducir a pensar en la gama de respuestas y líneas de acción que se requiere articular para hacer frente a esta hecatombe. Lo primero y fundamental radica en comprender las premisas críticas señaladas y estar de acuerdo con ellas. De otro modo nuestra aceptación o rechazo sería un acto meramente formal o mecánico, sin una base de convencimiento propio. Lo segundo es comprender que no puede haber intervención en la naturaleza que no sea de muchas maneras aceptada y apoyada por los seres humanos y sus legítimas organizaciones. Sin dicha aceptación, no puede ni debe haber intervención alguna. La lógica de esta línea de acción es muy clara y merece unas advertencias. La primera es que la voracidad capitalista y sus esquemas de mercantilización de todo lo que tiene algún valor aprovechable o redituable en el mercado constituyen la esencia del ataque a las bases de sustento de la vida. Aquí no hay contemplación alguna toda vez que un objeto cualquier cae bajo la mirada mercantilista. Una segunda advertencia: la lógica depredadora en la fase actual no es producto únicamente de determinadas limitaciones técnicas, de las exigencias de una supuesta competitividad o la connivencia de gobiernos y corporaciones en relación a los grados de polución o de calentamiento global. En la fase actual es el capitalismo mismo, sus capacidades de reproducción y perpetuación, las que se hallan en entredicho, razón por la que la irresponsabilidad y la mercantilización de todo cuanto pueda arrojar algún valor redituable en el mercado, han ocupado el primer plano de la escena. Tercero, es crucial estudiar y analizar todas las formas de evitar la injerencia, avasallamiento o intervención de fuerzas foráneas, interesadas en mantener a cualquier costo

la reproducción ampliada del capital. Por foráneo no se quiere decir connacional de otro país, sino extraño al interés general de las colectividades. Por ello, parte de la preocupación debe consistir en estar aten-

tos también a los ataques internos, aquellos que vienen de adentro, pues allí también pueden prepararse otros escenarios de avasallamiento. Cuarto, la participación ciudadana es el elemento esencial que permitirá finalmente dirimir el futuro. O se imponen las fuerzas destructivas y regresivas imperantes en aras de su propio rescate y de salvar sus propios esquemas de perpetuación, o es la ciudadanía organizada la que logra preservar las bases de sustentación de la vida y de este modo actúa como defensor intransigente de todas las formas de vida aún existentes. La organización de la acción colectiva cooperativa, el fortalecimiento de todas las organizaciones ciudadanas y movimientos sociales en defensa de la vida y la naturaleza, y la participación de todas estas formas organizadas de defensa de la vida en todos los asuntos en que sea necesario, son apenas algunas de las modalidades en las que hoy más que nunca la ciudadanía está convocada a actuar en todos los frentes que las circunstancias así lo demandan. Quinto, el punto anterior implica a su vez varias cosas de gran importancia. Es importante reflexionar continuamente acerca de las vías, formas de organización y contenidos de las demandas que se emplean en toda acción colectiva, ya que detrás de cada acción pueden estar no sólo los agentes de todas las formas de apropiación, expropiación y mercantilización de la naturaleza, sino también puede haber

esquemas profundamente equívocos que nos conduzcan por vías nefastas y reprochables a poner en bandeja de oro la explotación de las potencias y funciones de la naturaleza a fuerzas regresivas. Pretender que hay una vía nacional, nacionalista o progresista, de naturaleza extractivista, de aprovechamiento de la naturaleza, ya es haber dado mucho más de medio paso para poner la naturaleza al alcance de las fuerzas regresivas y destructivas, simplemente porque la ruta extractivista es la ruta de la degradación, de la entrega, de la pérdida de todo vestigio de soberanía, sea por la vía de la directa extranjerización de los recursos o de la proliferación de infraestructuras de todo tipo en condiciones de dependencia estructural de los mercados derivada de las funciones de producción empleadas en los centros hegemónicos, ya que la economía nacional es convertida en un simple resorte de esas formas de avasallamiento, es ponerla a completa disposición de otros intereses, fuerzas y proyectos de vida. Sexto, aquí frente a esos esquemas, sólo queda la participación ciudadana, la consulta ciudadana, que pasan indefectiblemente por un factor clave y esencial: la manifestación ciudadana, es decir, el deber y la obligación de los ciudadanos de informase, reflexionar y de expresarse, de dar a conocer sus puntos de vista y estar prestos a defenderlos y sustentarlos en cualquier momento. El caso del TIPNIS muestra de cuerpo entero no sólo la lucha que se libra a escala planetaria, sino las fuerzas que se han involucrado, las justificaciones que se han movilizado, los medios y recursos que se emplean, aspectos que nos permiten asistir a un despliegue relativamente inédito o temprano de las armas y medios que salen relucir en este conflicto universal por preservar las bases de sustento de la vida. Pero de algo podemos estar seguros: toda vía de penetración es una vía de expoliación que se activa desde el mismo momento en que se inicia dicha penetración, tanto en el plano físico de construcción de una obra como en los planos ideológico, político, doctrinario, etc. Ello significa que toda forma de aprovechamiento de las potencias y energías que po-


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Bienes comunes... see la naturaleza, debe ser efectuada en el marco del interés colectivo, el cual sólo puede forjarse en función de la preservación de la naturaleza y del equilibrio ecológico. Ello exige a su vez una continua y celosa vigilancia de toda forma de aprovechamiento, lo cual pasa por limitar las intervenciones al mínimo indispensable e inevitable. En todo caso, la actitud vigilante, como la han puesto de manifiesto de modo heroico y valeroso los hermanos del TIPNIS, es un ejemplo sólo comparable a los más emblemáticos que se han registrado en todo el Orbe, como es el caso de las mujeres que se abrazaban a los árboles para evitar su derribe o los luchadores durante la guerra del agua. Séptimo, también es indispensable implantar una gama de medidas y líneas de acción concretas que permitan calificar la participación ciudadana, a fin de construir una mecánica fina en lo relativo a la consecución de las metas y objetivos que se propongan los ciudadanos y sus organizaciones. Entre esas medidas más especificas, pueden mencionarse las siguientes. - Bienes públicos y colectivos. No puede existir una acción colectiva prometedora que prescinda de instrumentos que faciliten y hagan posible dicha acción colectiva. Los bienes públicos y colectivos constituyen un medio importante para la protección de los bienes comunes, ya que permiten complementar los propios recursos y esfuerzos puestos al servicio de la protección de los bienes comunes con otros varios y diversos que usualmente no se hallan al alcance de los participantes. Ejemplos de esta simbiosis son las escuelas de gestión de bienes comunes (pescadores, pastores, recolectores, etc.), desarrollo de tecnologías apropiadas, marcos legales coherentes con el aprovechamiento sostenible de dichos bienes, desarrollo de medios y plataformas de información y de apoyo al desarrollo de una cultura relacionada con la protección de los bienes comunes, etc. Todos y cada uno de estos medios o ingredientes son bienes o servicios públicos o colectivos que facilitan y contribuyen a hacer posible la gestión cooperativa

de los bienes comunes. - Ordenamiento Territorial. Es indispensable aplicar la Constitución Política en lo relativo a los planes y políticas de ordenamiento territorial que deben ser formulados en el marco de una cuidadosa protección de los recursos naturales y el medio ambiente. Bolivia posee mayormente tierras relativamente pobres y frágiles, estamos muy lejos de la calidad de las tierras argentinas. Sólo el 5% del territorio nacional posee buenas tierras, sin limitaciones significativas, por lo que la gestión de todo el territorio es una cuestión estratégica, a fin de evitar su degradación y desertificación. - Prevención de riesgos. De igual modo, es crucial implantar y consolidar de una vez por todas, una política integral de prevención de riesgos de desastres, ya que es indispensable para preservar todas las bases de sustento de la vida y las funciones ambientales derivadas de ellas. Además, es la mejor política social que se puede aplicar, ya que es sabido que los desastres afectan casi exclusivamente a la población más pobre de la sociedad y a los territorios más marginados. - Modelos de participación ciudadana. Uno de los instrumentos esenciales que

poseen las sociedades y las comunidades es su capacidad de participación, ya que sin ella, muchos poderes fácticos y no fácticos fácilmente harían lo que les viene en gana con los recursos naturales. Por ello, es indispensable cuidar y preservar este instrumento, pues no vaya a ser que su permanente menoscabo y desacreditación muevan a la desidia y a la indiferencia de la ciudadanía, lo cual puede ser fatal en las actuales circunstancias. En este marco, es

preciso contar con esquemas y modelos idóneos para cualificar dicha participación. Existen temas y asuntos en los que la participación y toma de decisión puede efectuarse por mayoría simple o calificada. En cambio hay otros temas o asuntos en los que no basta o no es apropiada una aprobación por mayorías, ya que pueden comprometer otros esfuerzos. Ejemplos de ello son la provisión de bienes públicos de reconocido beneficio común, como el escudo epidemiológico, o la provisión de servicios que demandan el concurso colectivo (reforestación, gestión de riesgos, atención de desastres, etc.). La expresión, “la fórmula de la glucosa no se decide por votación” (F. Mayor), posiblemente ayuda a destacar la idea de la necesidad de diseñar modelos o procedimientos pertinentes para cualificar la participación ciudadana. Las nuevas generaciones ya están aquí y van tomando conciencia rápidamente de la situación en que las viejas generaciones les están dejando el planeta. De a poco van construyendo respuestas de todo tipo, desde aquellas que ven una debacle final inevitable a todo el desmadre que hemos producido y en el que nos hallamos, hasta aquellas otras que muestran que no se resignan y dan batalla desde todos los frentes, pasando por todos esos esfuerzos individuales que les permitan armonizar proyectos de vida personales con aportes prácticos y concretos que van desde el cuidado de niños abandonados, hasta el apoyo a pobres despreciados. La defensa, protección y gestión colectiva responsable de los bienes comunes es indispensable en el tiempo actual donde ya no queda espacio para filosofar o polemizar en torno a la responsabilidad o la culpa colectiva. La indiferencia colectiva es fatal para el futuro de la vida en el planeta, incluso a corto plazo, por la pérdida de la diversidad ecológica y de muchas funciones ambientales, todo ello particularmente ligado a la irreversibilidad de las consecuencias de diversas intervenciones.


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Leonardo Boff

La raíz última de la crisis ecológica La ruptura de la re-ligación universal Las causas que han llevado a la crisis ecológica son muchas. Pero tenemos que llegar a la última: la ruptura permanente de la re-ligación básica, que el ser humano ha introducido, alimentado y perpetuado con el conjunto del universo y con su Creador.

T

ocamos aquí una dimensión profundamente misteriosa y trágica de la historia humana y universal. La tradición judeocristiana llama a esa frustración fundamental pecado del mundo y la teología, siguiendo a San Agustín que inventó esta expresión, pecado original o caída original. Lo original aquí no tiene nada que ver con los orígenes históricos de este anti-fenómeno, por lo tanto, con el ayer, sino con lo que es originario en el ser humano, que afecta a su fundamento y sentido radical de ser, por lo tanto, con el ahora de su condición humana. Este pecado tampoco puede ser reducido a una mera dimensión moral o a un acto fallido del ser humano. Se refiere a una actitud globalizadora, por lo tanto, a una subversión de todas sus relaciones. Se trata de una dimensión ontológica que concierne al ser humano, entendido como un nudo de relaciones. Ese nudo se encuentra distorsionado y viciado, perjudicando todos los tipos de relación. Es importante enfatizar que el pecado original es una interpretación de una

experiencia fundamental, una respuesta a un enigma desafiante. Por ejemplo, existe el esplendor de un cerezo en flor en Japón y simultáneamente un tsunami en Fukushima que arrasa todo. Existe una Madre Teresa de Calcuta que salva moribundos de las calles y un Hitler que envía seis millones de judíos a las cámaras de gas. ¿Por qué esta contradicción? Los filósofos y los teólogos han venido esforzándose para encontrar una respuesta. Y hasta hoy no la han encontrado. Sin entrar en las muchas interpretaciones posibles, asumimos una que va ganado cada vez más el consenso de los pensado-

res religiosos: la imperfección como momento del proceso evolutivo. Dios no creó el universo terminado de una vez, un acontecimiento pasado, rotundamente perfecto. Desencadenó un proceso en abierto y perfectible que hará su camino hacia formas cada vez más complejas, sutiles y perfectas. Esperamos que un día llegará a su punto Omega. La imperfección no es un defecto sino una marca de la evolución. No traduce el designio último de Dios sobre su creación, sino un momento dentro de un inmenso proceso. El paraíso terrestre no significa saudade de una edad de oro perdida, sino la promesa de un futuro que está por venir. La primera página de las Escrituras es, en verdad, la última. Viene al comienzo como una especie de maqueta del futuro, para que los lectores y lectoras se llenen de esperanza acerca del fin bueno de toda la creación. San Pablo veía la condición decaída de la creación como un sometimiento “a la vanidad” (mataiótes), no por causa del ser humano, sino por causa de Dios mismo. El sentido exegético de “vanidad” apunta al proceso de maduración. La naturaleza aún no ha alcanzado su madurez. Por eso en la fase actual se encuentra lejos todavía de la meta a ser alcanzada. De ahí que “toda la creación hasta el presente gime y sufre dolores de parto” (Rm 8,22). El ser humano participa de este proceso de maduración gimiendo también (Rm 8,23). La creación entera espera ansiosa la plena maduración de los hijos e hijas de Dios. Pues entre ellos y el resto de la creación existe una profunda inter-


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La raíz última de la crisis ecológica...

dependencia y re-ligación. Cuando eso ocurra, la creación llegará también a su madurez, pues, como dice Pablo, “participará de la gloriosa libertad de los hijos e hijas de Dios” (cf Rm 8,20). Entonces se realizará el designio terminal de Dios. Solamente entonces Dios podrá proferir la esperada palabra: “y vio que todo era bueno”. Ahora, estas palabras son profecías y promesas para el futuro, porque no todo es bueno. Bien dijo el filósofo Ernst Bloch, el del principio esperanza: «el génesis está al final y no al comienzo». El retraso del ser humano en madurar implica un atraso de la creación. Su avance implica un avance de la totalidad. Él puede ser un instrumento de liberación o una traba del proceso evolutivo. Y aquí reside el drama: la evolución cuando llega al nivel humano alcanza el estadio de la conciencia y de la libertad. El ser humano fue creado creador. Puede intervenir en la naturaleza para el bien, cuidando de ella, o para el mal, devastándola. Comenzó, quien sabe si desde el surgimiento del homo habilis hace 2,7 millones de años, cuando creó los instrumentos con los cuales intervenía en la naturaleza sin respetar sus ritmos. Al principio podía ser solamente un acto. Pero la repetición creó una actitud de falta de cuidado.

En vez de estar junto con las cosas, conviviendo, se puso por encima de ellas, dominando. Y ha ido en crescendo hasta nuestros días. Con esto rompió con la solidaridad natural entre todos los seres. Contradijo el designio del Creador que quiso al ser humano como con-creador y que mediante su genio completase la creación imperfecta. Pero éste se puso en el lugar de Dios. Por la fuerza de la inteligencia y de la voluntad se sintió un pequeño “dios” y se comportó como si fuera de verdad Dios. Esta es la gran ruptura con la naturaleza y con el Creador que subyace a la crisis ecológica. El problema está en el tipo de ser humano que se forjó en la historia, más una «fuerza geofísica de destrucción» (E. Wilson) que un factor de cuidado y preservación. La cura reside en la re-ligación con todas las cosas. No necesariamente ha de ser más religioso, sino más humilde, sintiéndose parte de la naturaleza, más responsable de su sostenibilidad y más cuidadoso con todo lo que hace. Necesita volver a la Tierra de la cual se ha exiliado y sentirse su guardián y cuidador. Entonces el contrato natural será rehecho. Y si además se abre al Creador, saciará su sed infinita y obtendrá como fruto la paz.


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Gaza

“El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica. Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí. Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki”. Eduardo Galeano.


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Se crea la Escuela Suramericana de Defensa

CEMIDA

En Paramaribo, Surinam, durante la IX Reunión de la Instancia Ejecutiva del Consejo de Defensa Suramericano (CDS) de UNASUR, se acaba de aprobar la creación de la ESCUELA SURAMERICANA DE DEFENSA (ESUDE) como “un Centro de Altos Estudios de articulación de las iniciativas nacionales de los Estados Miembros para la formación y capacitación de civiles y militares en materia de Defensa y Seguridad Regional de nivel político - estratégico”.

E

sta resolución fue adoptada por los Ministros de Defensa de Argentina, Brasil, Colombia, Guyana, Surinam y Venezuela y los Viceministros de Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay, delegados de sus Ministerios respectivos. Estos funcionarios instruyeron para que se elaboren los Reglamentos Internos de la ESUDE. El representante del Ecuador Carlos Larrea presentó la propuesta impulsada por su país conjuntamente con Argentina y Brasil que contó con el apoyo del resto de los los países de la Región. Esta nueva estructura orgánica de la UNASUR se establecerá sobre la base de los principios de pluralidad y representación equitativa gradualidad, flexibilidad, consenso, complementariedad y calidad a través de la conformación de una red académica que vincule los recursos académicos existentes en cada uno de los Estados Miembros. Además estableció que las actividades programadas por el CDS deberán: “fortalecer la institucionalidad de la UNASUR en todas sus dimensiones, impulsar la cooperación regional y las relaciones extraregionales, desarrollar las capacidades necesarias para afrontar los riesgos que hoy enfrentan nuestros países y fortalecer a Suramérica como una Región de Paz”. Luego de varios días de trabajo de los equipos técnicos el CDS presentó el Plan de Acción 2014, aprobado

por la Instancia de Ministros, en el que se contemplaron las actividades en materia de Política de Defensa, Cooperación Militar, Acciones Humanitarias, Operaciones de Paz, Medidas de Fomento de la Confianza y Seguridad y Visión Compartida de Defensa. Durante el corriente año el CDS impulsará importantes acciones para diseñar esos “mínimos comunes” entre las Naciones Suramericanas a fin de estar en

estratégico. Los principios de flexibilidad, pluralidad, representación equitativa, gradualidad, consenso, complementariedad, cooperación y calidad serán los elementos principales sobre los que se articulará la nueva entidad a través de una red que vincule los recursos académicos existentes en cada uno de los Países Miembros.

capacidad de desarrollar una Estrategia de Defensa Regional que proteja NUESTROS RECURSOS NATURALES, reduzca la dependencia tecnológica y permita enfrentar las amenazas existentes en la actualidad. El objetivo de la ESUDE será capacitar a civiles y militares en materia de Defensa y Seguridad Regional a nivel

El Ministro Argentino de Defensa Agustín Rossi celebró la creación de la ESUDE expresando: “La creación de esta Institución refleja la necesidad de contar con una doctrina homogénea en materia de Defensa para todos los países que conforman la UNASUR. La ESUDE nos per-


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Se crea la Escuela Suramericana... mitirá incentivar las estructuras de defensa que poseen todos los países de la Región y esta iniciativa permitirá consolidar a la Región como Zona de Paz y concebir una Identidad Suramericana de Defensa”. Es muy importante este concepto del funcionario pues parece evidenciar

nada los presupuestos militares; se erosionó el sistema de incorporación de los cuadros; se eliminó el Servicio Militar sin considerar alguna alternativa para disponer de reservas instruidas; y se convirtieron los Institutos de Formación Castrense de todos los niveles en grupos de discusión política general donde se trataba de todo menos lo

un cambio sustancial de los gobiernos argentinos en lo que hace a la consideración de los probables problemas que pueden afectar la Seguridad Nacional y Regional. En efecto, todos los gobiernos a partir de 1983, negaron la existencia de Hipótesis de Conflictos que pudieran afectar la política de Defensa de nuestro país y de la Región. No sólo negaron su existencia sino que llegaron a afirmar que sólo habría “Hipótesis de Confluencia” como si las amenazas que originaba la codicia de algunas de las “Grandes Potencias” sobre nuestros recursos naturales dependieran de un acto volitivo propio que las eliminaban con sólo negarlas. Fue así como casi no existieron previsiones en el área de la Defensa Nacional. Se desmantelaron a través de los años los sistemas industriales de producción para la Defensa; se redujeron a casi

asuntos de la Defensa, por considerar eliminada, por un acto de la propia voluntad, la existencia de amenaza alguna producida por una Hipótesis de Conflicto. En el año 2006 el Ejército, a través de un documento denominado “El Ejército Argentino en el Horizonte 2025” (puede ser consultado en nuestra página web: www.cemida.com. ar), intentó colaborar en la selección de una Hipótesis de Conflicto para asegurar la defensa de nuestros recursos naturales estratégicos, con éxito relativo. Hoy “El Plan de Acción 2014” del CDS le da la razón ya que lo más trascendente de su contenido es la formulación de una Estrategia Regional para PROTEGER LOS RECURSOS NATURALES, reducir la dependencia tecnológica y enfrentar posibles amenazas actuales, verdadera HIPÓTESIS DE CONFLICTO COMÚN PARA LA REGION y punto de partida para el Planeamiento Militar Combinado que asegure, con adecuadas previsiones, la protección y libre dis-

ponibilidad de esos recursos. La estructura orgánica funcional de nuestra actual Escuela de Defensa Nacional no podría tomarse como objetivo ya que funciona sobre la base de un modelo semi enciclopédico de relatos sobre la Defensa en distintos ámbitos, partiendo del requisito impuesto que, por ser Argentina un país de paz, no tiene por qué considerar la existencia de probables amenazas producidas por la codicia imperial. Bastaría una sola lectura de los programas de las materias impartidas así como de la bibliografía de apoyo para corroborar este aserto. El 90 % son obras de “distinguidos autores occidentales y cristianos”. Pero quizá pueda orientar el trabajo por realizar la orgánica impuesta a la Escuela de Defensa por el General Juan Domingo Perón cuando, meses antes de su muerte , designó en 1974 a un grupo de Oficiales Superiores Retirados del CEMIDA para restaurar las antiguas funciones que en otra época le había asignado a la misma: básicamente preparar funcionarios civiles y militares nacionales y provinciales de todas las ramas y especialidades, para acompañar la planificación de la principales medidas de Defensa Nacional, proponiendo Estrategias en todos los campos para superar las amenazas presentadas por la puesta en marcha de la agresión prevista por algún oponente en alguna Hipótesis de Conflicto seleccionada. Así de simple, importante y funcional. En todo caso esta mecánica ha sido puesta en marcha por nuestros compatriotas latinoamericanos que, en aquellas épocas, se asesoraban en nuestras Escuelas. Un ejemplo a tener en cuenta sería considerar el exitoso funcionamiento que tiene la Escuela de Defensa de los países del ALBA que desde hace tres años funciona en Bolivia. Nunca es tarde para volver a las fuentes. Especialmente cuando estas experiencias fueron proporcionadas por un personaje de la trascendencia histórica del General Perón, uno de los precursores de la actual unidad continental. De todos modos ¡GRACIAS UNASUR!


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José Luis García Cnl ®

Desde la carpa y la trinchera EVOLUCION DE LA CUESTION MILITAR DESDE 1955 HASTA LA FECHA

P

ara juzgar el presente es necesario analizar el pasado, por lo determinante que resulta lo sucedido. Haber sido espectador, muchas veces testigo, y otras tantas, protagonista de lo acontecido quizá me habilite para narrarlo. Lo presentaré con la mayor objetividad posible. El golpe de estado de 1955, la “Revolución Libertadora”, instaló una dictadura con prohibiciones de todo tipo y hasta la pena de muerte con fusilamientos ante rebeldías militares. Adscribió al sistema impuesto por los EE.UU para la Región, inspirado en los principios contenidos en la Doctrina de la Seguridad Nacional. Esta situación originó resistencias, no sólo en la población civil, sino también en las FF.AA. En ellas, los que seguían en forma absoluta los dictados de esa Doctrina se proclamaron “Colorados” y los restantes, “Azules”. Esta división dio margen para que durante algún tiempo se establecieran débiles gobiernos constitucionales como los de Frondizi y Guido. El enfrentamiento militar entre ambos bandos se hacía inevitable y culminó con la victoria de los “Azules”, lo que permitió el advenimiento del Presidente Illia y la aparición de un nuevo caudillo castrense, el Gral. Onganía. Éste, al iniciar su gestión, disciplinó a las FF.AA y propuso que su orga-

nización y doctrina se adecuaran a las reales necesidades del país. Estos postulados, novedosos para la época, contrastaban con el bajo perfil del Presidente, que además debía resistir las presiones de aquellos que exigían el inmediato retorno de Perón y las de los que le reclamaban utilizar la misma predisposición represiva que había utilizado la “Libertadora” impidiendo ese regreso. Esta situación se hacía insostenible y la consecuencia final fue un nuevo Golpe de Estado, el derrocamiento de Illia y la instalación de Onganía en otra dictadura. Así los responsables del golpe habían traicionado lo expresado en sus mensajes previos y retomaron las actitudes represivas contra el pueblo, dividiendo nuevamente al Ejército en un sector fundamentalista, al servicio de la Doctrina de la Seguridad Nacional predicada por los EE.UU y otro, clandestino, que pugnó para restituir al pueblo su poder de decisión. Al frente del primero se instaló Lanusse luego de destituir a Onganía ya huérfano de apoyo por su traición. El otro grupo, ahora sin líder pero decidido a lograr sus fines, produjo en el mes de mes de octubre de 1971, el “Levantamiento de Azul y Olavarría”. Triunfó Lanusse; pero su gestión quedó muy debilitada y esto fue explotado por Perón quien, desde su exilio, estableció una alianza secreta con el grupo militar derrotado para colaborar en la planificación de su retorno. A ello se sumó la decisiva presión de todos los sectores políticos para garantizar el regreso de la demo-

cracia y del líder popular. Así regresó Perón. Se apreció que luego de su restauración el gobierno democrático juzgaría o al menos separaría de la actividad a la cúpula militar que había instalado tanta represión en el país; pero Perón sólo envió al retiro a los oficiales superiores más notorios y dejó instalado el sistema de conducción militar organizado por Lanusse y sus seguidores. Parecía un despropósito y, para colmo, sobre la investidura presidencial comenzaron a operar delincuentes políticos al mando de López Rega que desprestigiaron su gestión, y generaron la resistencia de sectores partidarios “progresistas” que esperaban un cambio de rumbo, como se les había prometido desde el exilio. Tantos hechos no esperados, originaron el clima conveniente para el regreso de una nueva dictadura, que estalló poco tiempo después de la muerte del Caudillo. No se sospechó que lo que llegaba, el “Proceso de Reorganización Nacional”, constituiría el Terrorismo de Estado más sangriento en la historia nacional. Aquellos militares que habían colaborado con Perón para su regreso pero que habían quedado al margen de ser reincorporados para afianzar la democracia, no tuvieron oportunidad de actuar. Más aún, muchos de ellos


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Desde la carpa y la trinchera fueron perseguidos, encarcelados y aún asesinados como el Cnl. Bernardo Alberte, arrojado al vacío desde su departamento. Durante la larga y terrible vigencia de la dictadura aquel grupo militar que había optado por

se desarrolló, y al personal superior por su desempeño. d) Procesar a todo militar, en actividad o retiro, enriquecido ilícitamente. e) Promover ante el Congreso Nacional el juicio político por “traidores a la Patria” a los gobernantes de facto, civiles y militares,

la democracia facilitando el advenimiento del gobierno democrático del Dr. Illia decidió mantener enlaces secretos con la dirigencia de algunos de los partidos políticos prohibidos: los peronistas, la UCR y el PI. Sus integrantes apreciaron que la democracia se restablecería en algún momento y que cuando ello sucediera no sería sabio improvisar soluciones como se había efectuado ante el regreso de Perón. De todo lo discutido se elaboró un Pre Acuerdo entre el grupo militar (cuyos integrantes fundarían luego el CEMIDA) con los Doctores Luder, en forma particular, y Alfonsín y Allende en forma general. En él se estableció: a) Retirar a todos los Oficiales Superiores en actividad durante la dictadura, procesando a los acusados de cometer delitos y convocar a la actividad a Personal Retirado, con antecedentes democráticos, para ocupar los puestos claves en cada una de las Fuerzas, b) Procesar a los ejecutores de las órdenes que hubiesen cometido otros delitos al cumplirlas. c) Procesar a las jerarquías superiores que llevaron al país a la Guerra de Malvinas en las condiciones en que

responsables de la destrucción socioeconómica del país y de su entrega a los intereses extranjeros. f) Si se removieran jueces, embajadores, etc. por falta de acuerdo en el Senado, aplicar el mismo criterio con los Oficiales Superiores de las FF. AA así ascendidos durante la dictadura, Luego de la derrota en la Guerra del Atlántico Sur, sumada a la incontenible presión popular, en diciembre de 1983, finalizó la dictadura y asumió el Presidente Raúl Alfonsín, reiniciándose así el proceso democrático. Del “Pre Acuerdo” sólo se cumplió el juzgamiento de los Altos Mandos que integraron las Juntas Militares. Ese juicio, en el cual tuve el alto honor de participar como Perito Militar, logró una gran repercusión. Parecía que la democracia exigiría la total rendición de cuentas. Pero al haber quedado indemne el aparato militar del “Proceso” en contra de lo acordado, éste último apreció que la democracia era muy débil y comenzó a presionar sobre el poder constitucional. Los Oficiales Superiores lograron hacer cesar las investigaciones judiciales de sus conductas y que el Gobierno Nacional diera, para tal fin, Instrucciones a los Fiscales. Luego la emisión de la “Ley del Punto Final”, que dejó al margen de posibles sanciones a la mayoría de los

Oficiales Superiores sospechados. De esta manera los únicos que corrían el riesgo de ser investigados y procesados eran los mandos subalternos, probables ejecutores de los crímenes investigados y que podían ser reconocidos por sus víctimas o testigos de su accionar. Ellos presionaron sobre los altos mandos reprochándoles que se habían salvado con “El Punto Final”; pero que a los subalternos los dejaban a disposición de la justicia. Así nacieron los “caras pintadas,” mandos medios insubordinados a sus superiores y que amenazaban al poder civil. Desataron un alzamiento generalizado y lograron la sanción de la “Ley de Obediencia Debida” que les garantizó la total impunidad. Otra vez el poder militar imponía su voluntad al poder civil. El Gobierno había aceptado, además, que un Tribunal Militar juzgara las conductas de los responsables de la derrota en la Guerra del Atlántico Sur, el que sólo les impuso sanciones leves. Como manifestación de su poder constitucional, el Gobierno Nacional decidió la reducción del presupuesto militar. Ello produjo la caída de los salarios del personal en actividad y el incumplimiento de las previsiones de la Ley para el Personal Militar para los retirados. Consagró así una inequidad en los haberes ya que además abonó con “suplementos no remunerativos” los salarios correspondientes al personal en actividad sin incluir a los retirados. En buen romance, pagos “en negro” a los activos y nada para el retirado. Estas disposiciones dieron origen, además del malestar creciente, a una catarata de juicios por el incumplimiento de la Ley, cuyas sentencias han originado problemas financieros que, hasta hoy, constituyen una rémora en la administración estatal. Nunca se planteó la necesidad de una reestructuración y menos la del reequipamiento militar. Esta situación conflictiva fue aprovechada por los sectores políticos contrarios al Gobierno para dificultar su gestión, lo que, sumado a otros problemas, precipitaron su renuncia antes de que finalizara su período legal. Poco había cambiado en el ámbito de las FF.AA.


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Desde la carpa y la trinchera Lo más destacable fue la sanción de una nueva Ley de Defensa, que sólo autorizó el empleo del poder militar contra la agresión de un enemigo exterior. El Dr. Menem llegó a la Presidencia de la Nación con apoyo popular y del sector militar de los “caras pintadas” Estos apreciaron que el nuevo gobierno sería afín con su objetivo de justificar el Terrorismo de Estado del “Proceso”. El nuevo mandatario se convirtió en el socio más confiable de los EE:UU y en lo militar el más decidido a seguir las previsiones que el llamado SIAD (Sistema Interamericano de Defensa) imponía para los Latinoamericanos y Caribeños y que ahora propugnaba para la Región gobiernos civiles con “Democracias de Baja Intensidad” controlando al poder militar y aceptando el planeamiento, la presencia y la jurisdicción del llamado Comando Sur de los EE UU en la Región. Más aún, la Argentina fue elegida, en 1997, por el Congreso de los EE.UU y a pedido del Presidente Clinton como el único Aliado Extra OTAN de América Latina y el Caribe. Este alineamiento, que se produjo apenas asumió, enemistó a Menem con sus aliados “caras pintadas”, los cuales intentaron imponerle medidas castrenses como lo hicieron con el Dr. Alfonsín. Menem, para sofocar las continuas revueltas organizadas por los militares rebeldes, recurrió al General Balza, quien al frente de un pequeño contingente de personal subalterno, sofocó a los revoltosos y los encarceló dando fin a todo otro intento militar de presionar contra el poder constitucional. Para consolidar su prestigio ante el sector militar remanente, Menem dictó una amnistía generalizada para todas las condenas contra los represores militares del “Proceso”, incluyendo en ella a las emitidas en la Causa Malvinas; pero

no perdonó a los “caras pintadas.” La mayoría de la nueva operatoria militar se basó en nuestra nueva condición de Gran Aliado Extra - Otan, y lejos de cualquier acercamiento regional. Ello aseguró que en otro ámbito le resolvieran los problemas de equipamiento y armamentos requeridos para otra zona de operaciones. Así se explica nuestra presencia en Kosovo y otras regiones y el compromiso de tener alistada permanentemente una Compañía de Paracaidistas en condiciones de ser trasladada en veinticuatro horas a cualquier lugar del planeta, como integrante de la Fuerza de Reacción Rápida de la OTAN. Lo que no se readecuó fue el propio sistema de la Defensa y se mantuvo constante el problema presupuestario y salarial. Lo destacable fue la eliminación del Servicio Militar Obligatorio, aunque no se articuló ninguna previsión para disponer de reservas instruidas disminuidas como consecuencia de esa medida. Concordando con su política de privatizar todo lo estatal, eliminó casi todo el Sistema Industrial de Producción para la Defensa, organizado a través de los años por el esfuerzo de los Presidentes Yrigoyen, Alvear y Perón con el apoyo de los Generales Mosconi, Savio, Baldrich, San Martin y muchos otros. Peor fue lo que per-

dió el país al liquidarse la masa de su aparato productivo industrial. Todo ello desencadenó una crisis, que continuada por los gobiernos de De la Rúa y Duhalde, casi nos hacen desaparecer como Nación. Resultaba absurdo pensar que alguien se ocupara de modernizar la Defensa Nacional, cuando todo lo demás se derrumbaba. El 25 de mayo de 2003 asumió la presi-

dencia el Dr. Kirchner. Durante sus primeros años intentó reconstruir el país formulando un modelo económico - social distinto al determinado por el Consenso de Washington. Ello requirió la unidad con gran parte de América Latina y así se lograron avances nunca antes pensados en lo económico y social por la fortaleza que brindó la acción conjunta. Esa reconstrucción reclamó la máxima atención y los problemas de la Defensa quedaban de lado. Pero el 24 de marzo de 2004 el Presidente de la República asistió a una ceremonia en el Colegio Militar de la Nación, y observó que en los lugares de honor del salón de recepción estaban colgados los cuadros de los ex generales Videla y Bignone, claros responsables del Terrorismo de Estado. De inmediato ordenó al Jefe del Ejército que personalmente los eliminara. Seguramente apreció que con semejantes modelos el sector militar lejos estaba de servir al nuevo sistema democrático que se proponía. Ya apenas asumió su mandato, había enviado al Congreso Nacional sendos proyectos de Ley para dejar sin efecto las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida, así como los Indultos de Menem. Ambas Leyes fueron así anuladas el 21 de agosto de 2003; y los Indultos lo serían, por la Corte Suprema de la Nación, el 13 de julio de 2007 al no haber existido el quórum necesario en el Congreso. De esa manera se facilitaba el saneamiento intelectual y moral del sector militar y sus nuevas generaciones quedaban en condiciones de colaborar en la reconstrucción del país, de su defensa nacional y de sus fuerzas armadas. A partir de esas circunstancias se iniciaron una serie de tareas de reestructuración, poco difundidas y que hemos investigado en el CEMIDA. La realización de esta tarea se basó en datos concretos fáciles de comprobar.


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Desde la carpa y la trinchera Se comenzará con un análisis de la Resolución 1.633/2010 del Ministerio de Defensa, por la cual se aprobó una matriz común para la estructura orgánica funcional de la conducción superior de las FF. AA. Ella resume los contenidos de las Leyes Nº 22.520, 23.554 y 24.498 y los Decre-

procesos, procedimientos, funciones, servicios y actividades relativos al uso o empleo eficiente de los medios militares, y que las FF AA están dedicadas a alistar, adiestrar y sostener sus medios. El Decreto Nº 1.691/2006, Directiva de Organización y Funcionamiento de las FF.AA, determinó que el carácter ineludi-

tos 438/92, del 12 de junio de 2006 y el 1.691 del 22 de noviembre de 2006. El Artículo 21 de la Ley 23.554 determina que la organización y el funcionamiento de las FF AA se inspirarán en criterios de organización y eficiencia conjunta, unificándose las funciones, actividades y servicios cuya naturaleza no sea específica de una sola Fuerza. Además el Artículo 5 de la Ley Nº 24.948 indica que tanto en las previsiones estratégicas como en la organización, equipamiento, doctrina y adiestramiento de las FF. AA. se dará prioridad al accionar conjunto y a la integración operativa El Artículo 8 de esta última Ley prescribe que en la nueva organización a definir se deberán suprimir comandos intermedios carentes de finalidad práctica, y que se deberán reducir al mínimo y normalizar las estructuras administrativas y burocráticas de las fuerzas, además de procurar la máxima integración y estandarización del conjunto de reglas,

blemente conjunto del Instrumento Militar implica a la doctrina, el planeamiento, el diseño de fuerzas, el adiestramiento y la operación militar propiamente dicha, razón por la cual insta al avance en la elaboración del Planeamiento Estratégico Militar y de las readecuaciones necesarias de las estructuras orgánico - funcionales de las fuerzas. Por todo ello se acordó una matriz común para la Estructura Orgánico - Funcional de la Conducción Superior de las FF AA, la que, aplicada a la realidad de cada fuerza deberá imponer que sólo las especifidades ciertas justifiquen un apartamiento de un modelo homogéneo y que resulta oportuno adaptar y adoptar principios y criterios generales de organización aplicables a la Administración Pública Nacional que no atenten contra la eficacia y los imperativos particulares de la función militar. Además se ha tenido en cuenta la propuesta del ESTADO MAYOR CONJUNTO, que no implicó drásticas modificaciones en la creación o supresión de organismos, sino más bien ordenamientos para definir con mayor claridad en los tres ESTADOS MAYORES

GENERALES, los responsables primarios del SOSTENIMIENTO y del ALISTAMIENTO y ADIESTRAMIENTO (un solo COMANDANTE por Fuerza), agrupando las funciones de SOSTENIMIENTO (personal, material, educación, salud, etc.) en una Dirección General para cada área. Por ello EL MINISTERIO DE DEFENSA resolvió: 1. Aprobar una Estructura Orgánico - Funcional de la Conducción Superior del Estado Mayor General del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Las organizaciones inferiores serán completadas por cada Estado Mayor General. 2. Disponer la entrada en vigencia de las Estructuras Orgánico - Funcionales aprobadas para el día 1º de enero de 2011. Para ello, se instruyó a los Jefes de Estado Mayor General de las FF AA a adecuar la doctrina y reglamentos de sus organizaciones correspondientes. 3. Instruir al Jefe del Estado Mayor Conjunto de las FF AA para adecuar la doctrina básica conjunta en función de los criterios de estandarización acordados en la Matriz Común de la Estructura Orgánico- Funcional de la Conducción Superior de ellas. 4. Establecer que las modificaciones a las Estructuras Orgánico - Funcionales deberán ser dispuestas por Resolución Ministerial. Los Jefes de Estado Mayores Generales conservarán la atribución de adecuar las unidades organizativas inferiores, informando previamente al ESTADO MAYOR CONJUNTO y al MINISTERIO DE DEFENSA del ejercicio de esta facultad. En la actualidad las FF. AA. ya han adecuado sus organizaciones de acuerdo con estas previsiones y el futuro dirá de su conveniencia Las


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Desde la carpa y la trinchera vetustas estructuras fracasadas durante el conflicto en el Atlántico Sur quedaron en el olvido. Siempre se señaló la necesidad de efectuar cambios estructurales profundos, no sólo en la mentalidad y contenidos de la educación de los cuadros de las FF AA, sino también en todo lo que hace a la modernización, la organización, procedimientos de instrucción, equipamiento y nuevas técnicas de conducción para ellas, a fin de no sólo capacitarlas para operar sujetándose a las estrictas normas nacionales e internacionales que rigen la conducta de los contingentes militares para asegurar el absoluto respeto de los derechos humanos sino también de la toma de conciencia y adaptación a los requerimientos surgidos de las nuevas amenazas existentes, en el ámbito nacional y en el regional y que es probable se tendrá que enfrentar, ya sea aisladamente o en conjunción, con nuestros aliados de la Región. Para el logro de estos últimos fines resultó fundamental efectuar, en el ámbito nacional, la reglamentación de la Ley de Defensa Nacional, recién lograda en el año 2006, así como la puesta en marcha de las Directivas emanadas del Ministerio de Defensa, especialmente la Resolución Ministerial 574, que originó a la Comisión Ad Hoc de Asuntos Para la Modernización del Sistema Doctrinario de Defensa, y la Resolución 1.633/2010 que aprobó la matriz común para la estructura orgánica - funcional de la Conducción Superior de las Fuerzas Armadas. De esta manera cada una de las fuerzas no sólo reestructuró su organización, sino que adecuó su doctrina de empleo para facilitar el accionar de las nuevas estructuras de combate que pueden requerir la formación de Fuerzas de Tareas Conjuntas, que se

organizaran de acuerdo con la misión por cumplir, y que agrupan efectivos de las tres Fuerzas, las que, una vez cumplida su misión, se reintegran a sus unidades de origen. Estas Fuerzas de Tareas son conducidas, a su vez, por Comandos Conjuntos. En síntesis todas las estructuras orgánicas se han reestructurado y no quedan ni vestigios de las vetustas derrotadas en el Atlántico Sur. Falta ahora completar su equipamiento principalmente con armamento y equipos fabricados en el país y que las habilite a enfrentar las nuevas amenazas existentes. En lo que se refiere a lo regional, es una tarea que está encarando el Consejo Suramericano de Defensa y que parece estar convenientemente encaminada para superar la arcaica OEA y su Sistema Interamericano de Defensa con sus organizaciones, de tan malos recuerdos, entre ellas la Junta Interamericana de Defensa, el Comando Sur y su “Escuela de las Américas”, las aún vigentes reuniones de los Comandantes de las FF AA regionales, y el despliegue de bases militares norteamericanas en nuestros territorios, siempre próximas a los recursos naturales estratégicos, así como la tolerancia, y muchas veces apoyo a la existencia de enclaves coloniales militares tales

como: Malvinas, Georgias, Guantánamo, Aruba, Curaçao, Vieques (Puerto Rico ) y otros, no tan abiertos, sino encubiertos, en nuestros propios territorios. Quizá el indicador más importante de las transformaciones ocurridas, sea la inédita propuesta que el Ejército elevó al Ministro de Defensa en setiembre de 2005, previa-

mente a la reestructuración realizada, encabezada por la frase “Nuestra misión es controlar y defender grandes espacios terrestres dotados de abundantes recursos” Esta propuesta, tan poco divulgada, surgió espontáneamente y sus detalles pueden consultarse en la página Web del CEMIDA: www.cemida.com.ar Aun resta la solución del grave problema presupuestario y salarial heredados y especialmente el reequipamiento ya indispensable, aunque para el próximo Presupuesto se han destinado las primeras partidas para el reequipamiento y el problema salarial se está componiendo; pero no con la profundidad y rapidez que la situación existente requiere .Lo importante es que se ha planificado y se está ejecutando un Plan de Reestructuración y Equipamiento de las FF.AA de la Nación. Esta vez con la colaboración inédita del Ejército y con el propósito de efectuarla en conjunción y acuerdo con nuestros compatriotas de Latinoamérica y El Caribe, satisfaciendo nuevas Hipótesis de Conflicto que permitan defenderse de un agresor externo que amenace a nuestros ciudadanos, nuestro su territorio y sus ingentes recursos naturales estratégicos. Toda una novedad tantas veces buscada y no lograda. Todo ello ante una desinformación demasiado significativa. Aspiro a que cada uno, ante tantas versiones contradictorias y sobre la base de datos concretos establezca sus propias conclusiones y colabore, aunque mas no sea que con su actitud, al pleno y reestructurado funcionamiento del nuevo Sistema de la Defensa Nacional.


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UNIVERSIDAD

EDUCACIÓN

Carlos Skliar: Propone una mirada pedagógica de las diferencias a partir de otros lenguajes: el literario y el filosófico. “Las relaciones de diferencia nada tienen que ver con la exclusión o con la inclusión: se trata de una necesidad por conversar, de usar las palabras para poder estar y quizá hacer cosas juntos. Pero no de cualquier manera: no hay un único modo de estar juntos, estar juntos no significa estar a gusto ¿a quién se le ocurriría semejante idea?”, afirma e interroga el autor. Álvaro Sebastián Koc Muñoz: Comunica: “En este trabajo utilizaremos la revista de la Universidad Obrera Nacional con la finalidad de generar un nuevo aporte en torno a la construcción de una historia cultural de lo político en el campo de la educación técnica en Argentina”. Manuel J. Gómez: A cuarenta años de la experiencia de la Campaña CREAR sostiene: “… fue obra de un gobierno popular y de militantes sociales y políticos que comprendieron el valor de la educación como contribución al proceso de liberación nacional y de organización popular, decidieron comprometerse en la tarea de la alfabetización en distintos roles y funciones. No se puede comprender el desarrollo de la Campaña sin esta premisa”. Beatriz Cajías: Desde su columna habitual Abriendo Sendas propone una mirada a la experiencia educativa del Pbro. Lorenzo Milani, a mediados del siglo XX al norte de Italia: “La Escuela de Barbiana”. Realiza un breve recorrido por la obra colectiva: “Carta a una profesora”, cuya edición en castellano corresponde a Marcha /Shapire, Buenos Aires 1973.


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Lenguaje y alteridad

Carlos Skliar *

“¿Qué son esos parpadeos contra los que la única defensa posible sería una vigilia tan El lector pone a prueba su creencia constante como inhumana? identitaria en la alteridad de la lectu¿No serán tal vez las grietas e intersticios ra: a cada fragmento, la posibilidad por los cuales otra voz, otras voces de una pregunta que comienza siendo hablan a nuestras vidas? exterior y se interioriza hasta confundir ¿Con qué derecho les alteridad con intimidad: ¿de quién son, cerramos nuestros al fin y al cabo, las palabras que decimos; oídos?” las frases que enunciamos; los sentidos J.M. Coetzee que diseminamos? ¿Aquello que se lee

Mirar las diferencias a través de lo literario y lo pedagógico

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ste texto se propone indagar algunas figuras de alteridad, del lenguaje y el preconcepto a través de pasajes de lectura por tres novelas del escritor sudafricano John Maxwell Coetzee: Esperando a los bárbaros (2007), Vida y época de Michel K (2006) y La edad de hierro (2002). Se trata, además, de un intento por comprender los efectos de una lectura pedagógica de la diferencia en medio de otros lenguajes, como lo son el filosófico y el literario.

en la escritura es tanto nuestro lenguaje como lo es nuestro lenguaje? Leer, entonces,

Releer la lectura y la alteridad Leer es releer: “Leer recién empieza cuando se relee. Leer por primera vez no es más que la preparación de esto. Porque hace falta, para que haya lectura, que la lectura se deje de ver a ella misma como una lectura, una actividad específica, distinta del objeto que se va a leer, con la que la primera precipitación tiene a confundirlo, sumiéndose en ella”. (MESCHONIC, 2007, 151). Entre la primera y la segunda lectura, entre la segunda lectura y las siguientes, acontece la diferencia. Una diferencia que da al leer, como al significar, su emergencia, su aparición, el sentido separado de su objeto. Afirmar la lectura como relectura no supone determinar qué es o qué no es el leer, sino más bien el hecho de dotarla del gesto de diferir siempre de sí misma, reuniendo así las varias formas posibles de relación entre lo leído y quien lee. Como si leer estuviese vinculado, al mismo tiempo, a dos tensiones por descubrir: la de comprender qué pasa con el lector cuando lee y la de reconocer qué le pasa a la lectura cuando es leída. En el primer caso, se trata de entrar a la lectura para medirse -y para desorientarse y para perder el rumbo- frente a la alteridad imprevisible del mundo, la alteridad sin fin de la historia, la alteridad enigmática de los cuerpos y la alteridad laberíntica del tiempo.

John Maxwell Coetzee

podría ser una experiencia de alteridad, cuyas consecuencias difieren de lectura a lectura, de lector a lector. En el segundo caso, la lectura tiene que ver con su práctica y su acto, no con un yo que la descifra a partir de su propia identidad: “Ella tiene sus creaciones propias, de sentido, y de sentido de sentido. Sus genios, sus talentos, sus imbéciles. Esas creaciones, entonces, según un ciclo de sentido, vuelven a la escritura” (ibídem: 153). Mientras que en el comprender o pensar qué le ocurre al lector con la lectura se muestra la

potencia de la alteridad -en tanto arroja al lector, solo, en medio de un mundo, sin signos previsibles ni disponibles de antemano-, en el reconocer qué le pasa a la lectura cuando es leída surge la dimensión del sentido que lo hace regresar a la escritura, al sentido de lo escrito -en tanto es allí mismo donde se revela o permanece mudo y no en la exterioridad del texto, en el mundo-. Hemos leído en un seminario de posgrado -cuyo tema central era el de las Políticas Culturales y Poéticas de la Alteridad- la novela Vida y época de Michael K, del escritor sudafricano Coetzee (2006). El propósito de la lectura no era otro que adoptar la novela al interior de la bibliografía de un curso sobre las múltiples y caóticas figuras de la alteridad, el lenguaje y la violencia. Recordemos que se trata de un relato con un personaje principal -Michael K, de quien se dice padece de una cierta debilidad mental y que nace con labio leporino- cuyo único deseo pareciera ser el de intentar pasar desapercibido o inadvertido a lo largo de una larga travesía por una Sudáfrica convulsionada por las guerras. Al poner en común lo leído surgieron algunos comentarios que permiten, tal vez, mostrar la radicalidad de esa tensión entre lo que sucede con el lector y lo que sucede con la lectura y la relectura; he aquí algunos fragmentos escritos por los estudiantes:


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Lenguaje y alteridad... - Se trata de una novela que nos hace pensar en el maltrato y la incomprensión del mundo frente a las personas frágiles o débiles; - Me dejó desolada la parte en que Michael K es internado en esa suerte de centro de reeducación u hospicio; - Quedé consternada por la mala suerte de Michael K, como si nunca pudiera levantar cabeza, como si todo lo saliera mal, siempre; - El autor nos enseña sobre la vulnerabilidad de un hombre joven que no puede ni quiere participar en las escenas de la guerra; - Lo más importante es que el médico del internado se da cuenta que ya no existen en el mundo personas como Michael K; - No comprendí porqué Michael K abandonó su trabajo, y dada sus dificultades, pretendiera atravesar un país en guerra, sin armas materiales ni espirituales como para poder defenderse; - ¿Porqué a las personas con deficiencia mental se las piensa como incapaces de otro trabajo que no sea el de barrenderos?; - Es conmovedora la secuencia en que muere la madre y él esparce sus cenizas y se echa a andar como si nada hubiera ocurrido; - Me perturbó fuertemente la idea de que Michael K se considerase a sí mismo incapaz de transmitir nada; - Los deficientes nunca hacen el amor, siempre tienen sexo; - Lloré sin parar cuando terminé de leer el libro. De alguna manera siento que no puedo separarme ni despedirme de Michael K; - ¿Había necesidad de que a Michael K, con todas sus desgracias, también le pusieran labio leporino? Por cierto, hay aquí una pregunta anterior y obvia en relación a este tipo de lecturas y sus trampas didácticas: ¿qué literatura no es alteridad? –aún cuando la tentación a formular la pregunta, más bien como: ¿qué literatura no es de alteridad?-. Una respuesta incorrecta sería la de entender alteridad como particularidad subjetiva y, en su versión extrema, identificar la alteridad con la locura o con la discapacidad como es frecuente hacerlo. Vendrán a nosotros, así, exten-

sos pasajes de obras literarias de referencia que aluden a esa identificación entre alteridad y demencia o alienación, entre alteridad y ceguera, o cuerpos amputados, cojos, etcétera. Afirmar que la literatura es alteridad -y no de alteridad- supone volver a un provisorio punto de partida y retomar aquellas ideas expresadas bajo la forma de tensión por Meschonic: ¿Qué sucede, entonces, con el lector cuando lee? ¿Qué ocurre con la lectura cuando es leída y, sobre todo, releída? La alteridad de la lectura se hace presente, así, dos veces en el gesto del leer: alteridad

que llega al lector y diferencia se hace presente en la relectura. El lenguaje de la norma y la ausencia de alteridad En Esperando a los bárbaros, Coetzee (2007) retrata un período de la vida de un juez anciano que reside en el juzgado de una pequeña ciudad amurallada. Más allá de los muros del poblado, hay un largo desierto donde se dice que habitan los bárbaros. Todo en el pueblo está organizado y previsto en relación a esa amenaza: las casas protegidas con rejas, la cárcel del juzgado preparada para futuras y masivas reclusiones, los polícias entrenados para resistir la invasión, las

salas de tortura limpias, todo en medio de una tensión extrema y una constante militarización de la vida cotidiana. Los bárbaros no han sido vistos jamás, pero se cuenta de ellos desde hace siglos: se habla de su peligro, de su amenaza, de las barbaridades que cometen a diario. El mito de la existencia de los bárbados ha pasado de generación en generación y el miedo es aquello que hace respirar a una ciudad que cierra su alma cuando cae el sol. La idea de la presencia de los bárbaros impide, por un lado, una vida normal pero, por otro lado, la habilita en la materialidad y existencia del conjunto de instituciones de estado. Por culpa de los bárbaros el día es sólo la planificación de la defensa de lo propio, la tarde se asfixia demasiado temprano y la noche se vuelve un reino de tinieblas, miedo y tensa espera, la inminencia de una invasión, la pesadilla constante de los niños: “Los bárbaros salen de noche. Antes de que oscurezca hay que recoger la última cabra, atrancar las puertas y apostar un centinela en cada atalaya para dar las horas. Dicen que los bárbaros merodean por los alrededores durante toda la noche, resueltos a asesinar y saquear. Los niños ven en sueños cómo se abren las contraventanas y cómo los rostros feroces de los bárbaros les dirigen miradas aviesas. “¡Han llegado los bárbaros!”, gritan los niños, y no hay quien los tranquilice”. (COETZEE: 2007: 178). Pero: ¿existirán los bárbaros, de verdad? Nadie osa preguntárselo en el pueblo, nadie se atrave a semejante duda. Quizá de tanto repetir su existencia, parece que sí, que están y que son. Que no solamente se trata de una apariencia fantasmagórica, sino de una existencia cargada de relatos detallados y certeros: los bárbaros son merodeadores, asesinos, violadores, saqueadores, feroces, inhumanos de mirada aviesa y desencajada. La novela de John Maxwell Coetzee deja abierta la sospecha, el misterio, la tensión: quizá los bárbaros no existan y no hayan existido nunca. Tal vez se trate solo de un relato de exterioridad para justificar la propia interioridad. Pero el mito, la ficción y, sobre todo la ley, ya se han convertido en pura cotidianei-


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Lenguaje y alteridad... dad. Y habrá que sostener ese relato y esa vida desde las instituciones hasta las últimas consecuencias. Lo cierto es que la novela no trata sobre los bárbaros, sino sobre aquellos que esperan a los bárbaros, lo que es muy diferente. Lo que se dice no es sobre los bárbaros, sino sobre el creciente dolor de la existencia durante la interminable y agónica espera del supuesto enemigo, como lo expresa el personaje del juez: “El dolor es la verdad, todo lo demás está sujeto a duda” (COETZEE, 2007: 15). La única solución que se plantea frente al dolor es la ley: la ley que ordena lo confuso, lo ambiguo, la amenaza, lo ambivalente. Habría que pensar si es posible eludir esa obsesión por el lenguaje jurídico; ese lenguaje que está ahí para legislar el orden de las relaciones con tal fuerza que pareciera no existir otra relación posible que la de uno consigo mismo o, en el mejor de los casos, de uno con otros demasiados próximos, sospechosamente parecidos. Resulta al menos curiosa la imagen que se ha establecido acerca de la convivencia entre diferencias, sobre todo en ciertos ámbitos plagados de jergoceo jurídico, como aquella que debe acatar sin más ciertas reglas –no siempre formuladas o apenas sí entredichasque instalan de una vez la idea de una supuesta empatía, calma y ausencia de conflictividad. La insistencia de la razón jurídica, no puede ser sino una desembocadura estrecha donde se prende el movimiento inasible de lo humano; movimiento que, entonces, comienza a aquietarse, a estancarse, a perder vitalidad. La convivencia queda así, como dice Jean-Luc Nancy, irremediablemente partida en dos: “(…) Por un lado la abstracción formal del derecho que (…) ‘da derecho’ (…) a toda particularidad y toda relación” (NANCY, 2006: 63). En efecto, da la sensación que ese derecho no tiene derecho a otra cosa, no puede pretender otro sentido, a no ser, claro está: “(…) que el derecho mismo trate de erigirse como origen o fundamento, bajo los casos de una Ley absoluta” (Ibídem). El cambio de percepción es trascendente, no sólo porque remite a una éti-

ca singular -que consiste en hospedar a todo otro, a cualquier otro, a un otro cualquiera-, sino además porque involucra una responsabilidad, una respuesta, y no simplemente la expresión de una virtud personal, la existencia de una práctica tecnocrática o una fórmula apenas jurídica que pone en marcha los aparatos institucionales: “Responsabilidad u obligación para con el Prójimo que no viene de la Ley, sino que ésta vendría de ellas en lo que la hace irreductible a cualesquiera formas de legalidad mediante las que necesariamente se busca regularizarla proclamándola enteramente como la excepción o lo extraordinario que no se enuncia en ningún lenguaje ya formulado”. (BLANCHOT, 1999: 104). La norma, entonces, deviene prohibición de lo excepcional y el lenguaje jurídico implementa su desmantelamiento a través de un orden que ya estaba formulado antes de su irrupción y reconocimiento o, bien, junto

con él. Si pensáramos la norma en los términos de la lengua de las instituciones políticas, culturales o educativas, permanece la sensación que la relación de transmisión, la lengua del

pasaje de unos a otros, o bien evita la excepcionalidad -que es otro modo de decir la exclusión- o bien la invita a sumarse a un orden preestablecido -que es otra manera de decir la inclusión-. Fuera de esa fórmula sólo permanece lo radicalmente bizarro o exótico, lo completamente extranjero a toda noción de convivencia en la ley de la norma. Toda relación con los bárbaros o bien los hace desaparecer de la vista, o bien alinearse a la mirada de lo normal, para poder ser tolerados por los ojos que los persiguen y controlan. Los otros diferentes Diferencia: una palabra ya pronunciada desde hace un tiempo inmemorial en la filosofía, antes, mucho antes, que se transformara en una palabra-objeto, en una palabra-política, en una palabrapedagógica, en una palabra-sin nadiedentro y sin nadie-al-otro-lado. “El hombre es un animal que juzga”, decía Nietzsche (1976: 173). Y la interpretación de la diferencia resume toda la cobardía de los hombres, toda su incapacidad por estar en el mundo entre otros, toda esa ignorancia resumida en el arrojar un nombre y esconder la lengua. “Yo lo conozco, dijo él orgulloso antes de empezar con su difamación”, escribía Elías Canetti (2005; 98). Y ese es el orgullo mayúsculo de los especialistas: conocer y difamar; atribuir esencias y escaparse a los reductos conceptuales de lo mismo; distanciarse hasta volverse indiferentes. Son los que se enojan toda el tiempo con la alteridad del otro, y separan y juntan a voluntad, encierran por dentro y por fuera: “Todo hombre que ha decidido que otro es un imbécil o una mala persona se enfada cuando el otro demuestra que no lo es”, vuelve a decir Nietzsche (2001: 37). Suponer diferencia en unos pero no en otros resulta de un largo ejercicio de violencia. Usar el lenguaje para atrapar, para enclaustrar, para reducir, para enjaular, para agraviar, para denostar, para empequeñecer, atrapa, enclaustra, reduce, enjaula, agravia, denosta y empequeñece al lenguaje pero, sobre todo,


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Lenguaje y alteridad... a la relación, a la vida. Por que la diferencia no es un sujeto sino una relación. Cuando la diferencia se vuelve sujeto hay allí una acusación falsa y sin testigos de desvío, de anormalidad, de lo incompleto, plagada de discursos autorizados, renovados, siempre actuales, siempre vigilantes y tensos. En La edad del hierro, Coetzee (2002) nos ayuda a pensar la diferencia en ese sentido. Se trata de un encuentro subrepticio entre una anciana y un vagabundo, donde el vagabundo siempre lleva las de perder, porque es el supuesto diferente: la obviedad del diferente para una mirada quieta y aquietada, para la mirada fija y obsesiva, para la mirada adormecida. Si se lo observa de lejos es una amenaza, un peligro, una diferencia a expulsar de nuestra atmósfera de supuesta tranquilidad. Si se lo ve de cerca, lo único que se desea es que sea uno de los nuestros, un semejante. Allí no hay relación. En la novela la anciana -profesora de filosofía, ya jubilada, que vive sola y enferma a la espera de la visita de una hija- ve desde su ventana la llegada amenazante del vagabundo; su deseo inmediato es el de quitárselo de la vista, una primitiva necesidad que la hace llamar a las autoridades para que hagan algo con él. O, un poco más tarde -cuando percibe que es imposible hacerlo desaparecer de su vista- la intención es aproximarse, ofreciéndole trabajos inútiles, casi esclavos. Incluirlo para apaciguar su propio temor por lo desconocido, sentirse en el derecho de opinar sobre la vida del otro: “El olor más desagradable viene de sus zapatos y sus pies. Necesita calcetines. Necesita zapatos nuevos. Necesita darse un baño. Necesita un baño diario. Necesita ropa interior limpia. Necesita una cama, necesita un techo sobre su cabeza, necesita tres comidas al día, necesita dinero en el banco. Demasiado que dar” (COETZEE, 2002: 47). Las relaciones de diferencia nada tienen que ver con la exclusión o con la inclusión: se trata de una necesidad por conversar, de usar las palabras para poder estar y, quizá, hacer cosas juntos. Pero no de cualquier manera: no hay un único modo de estar juntos, estar juntos

no significa estar a gusto ¿a quién se le ocurriría semejante idea? Pero si conversamos, si entramos en una relación que no tenga el ánimo de hacer del otro un insulso semejante, quizá la diferencia valga la pena, quizá la diferencia sea lo que mejor narre lo humano. Y para eso tenemos que tener tiempo. No formas de nombrar: tiempo. No mejores o peores etiquetas: tiempo. Porque cuando no hay tiempo, hay norma. Cuando no hay tiempo, juzgamos. Cuando

no hay tiempo, la palabra es la proclamación del exilio del otro, su indigno confinamiento: “Lo cierto es que, si tuviéramos tiempo para hablar, todos nos declararíamos excepciones. Porque todos somos casos especiales. Todos merecemos el beneficio de la duda. Pero, a veces, no hay tiempo para escuchar con tanta atención, para tantas excepciones, para tanta compasión. No hay tiempo, así que nos dejamos guiar por la norma. Y es una lástima enorme, la más grande de todas” (ibídem: 94). En efecto, al otro lado de lo normal no está el anormal –y esa multiplicidad de figuras de anormalidad que se han inventado y fabricado a lo largo de la historia, la cultura y la lengua- sino el tiempo o, mejor dicho, el tener o no tener tiempo. Si tuviéramos tiempo para darnos tiempo, si en vez de juzgar apreciára-

mos, escucháramos, hiciéramos cosas comunes, no habría ninguna necesidad de nombrar como diferente a los demás. A los que no les damos tiempo, a los que interrumpimos todo el tiempo, a los que transformamos en cuerpos sin tiempo. Decir la diferencia, sí. Escuchar la diferencia. El mundo es una inmensa circunferencia agujereada por las excepciones. Y hay demasiadas palabras para ocultar su derrame, las aguas que no se embalsan, los sonidos disfónicos, el caminar rengo, las espaldas vencidas, el aprendizaje curvo, la memoria azarosa, el cuerpo desatento, los oídos mudos, los ojos que miran en una dirección que no conocemos. Igualdad, equidad, diversidad, anormalidad, discapacidad, necesidad, deficiencia, diferencia, desatención, retraso, inmadurez, autismo. Cuánto hartazgo. El mismo hartazgo que siente y padece, página a página, Michel K, aquel personaje de labio leporino de otra novela de Coetzee. “Lo primero que advirtió la comadrona en Michael K cuando lo ayudó a salir del vientre de su madre y entrar en el mundo fue su labio leporino. El labio se enroscaba como un caracol, la aleta izquierda de la nariz estaba entreabierta. Le ocultó el niño a la madre durante un instante, abrió la boca diminuta con la punta de los dedos, y dio gracias al ver el paladar completo. A la madre le dijo: -Debería alegrarse, traen suerte al hogar” (COETZEE, 2006: 9). En Vida y época de Michael K. Coetzee hace atravesar su personaje por toda una Sudáfrica en guerra, con la única voluntad de esparcir las cenizas de su madre para, enseguida, realizar una travesía de anonimato. Michael K se esconde una y mil veces y no logra cumplir con su deseo de no ser perturbado; prefiere no conversar con nadie, pero es interrumpido por infinitas preguntas, infinitas inquisiciones. Prefiere la soledad, pero siempre hay alguien más que le dirá qué hacer y qué no hacer. Es, también, una metáfora sobre la imposibilidad del quitarse, del preferir no estar y no poderlo, una pesadilla interminable donde nadie parece querer dejarlo en paz. Michael se vuelve un nadie acribillado a incógnitas que otros


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Lenguaje y alteridad... no pueden soportar para sí; es un ser sin nombre al que nadie dejará de nombrar insistentemente: “Quiero conocer tu historia -escribirá el médico de un internado-. Quiero saber por qué precisamente tú te has visto envuelto en la guerra, una guerra en la que no tienes sitio. No eres un soldado, Michael, eres una figura cómica, un payaso, un monigote (…) No podemos hacer nada aquí para reeducarte (…) ¿Y para qué te vamos a reeducar? ¿Para trenzar cestas? ¿Para cortar césped? Eres un insecto palo (…) ¿Por qué abandonaste los matorrales, Michael? Ese era tu sitio. Deberías haberte quedado toda la vida colgado de un arbusto insignificante, en un rincón tranquilo de un jardín oscuro”. (ibídem: 155-156). El desprecio por la diferencia de Michael K es evidente. Como si el ser diferente fuera sinónimo de sobra, de desperdicio. Como si el diferente no pudiera vivir entre los hombres y debiera quitarse de la vista del mundo. Como si fuera imposible enseñarle algo al diferente. Diferente que ya es considerado como ser-muerto y, a la vez, una presencia insoportable que nos hace testigos involuntarios de otros modos de lenguaje, de comportamiento, de aprendizaje, de vida. Y será el mismo médico del internado quien, al fin, logre describir éticamente a Michael K. Un modo de hacer justicia con aquel que no pretende cambiar ni transformarse, ni ser mejor ni peor: “Soy el único que ve en ti el alma singular que eres (…) Te veo como un alma humana imposible de clasificar, un alma que ha tenido la bendición de no ser contaminada por doctrinas ni por la historia, un alma que mueve las alas en ese sarcófago rígido (…) Eres el último de tu especie, un resto de épocas pasadas” (ibídem: 158). Pero aquí se hace presente otra figura de alteridad distinta del diferente: se trata del anónimo, un ser puesto bajo sospecha en la era de la identidad. Es evidente que el imperativo de la identidad fuerza hacia el deber de decir yo soy, soy yo mismo, aquí estoy yo; Tener que sobreactuar la presencia y la existencia; deber ser algo en la vida, anunciarse y enunciarse, tener que

representarse y narrarse a cada minuto; decir presente y dar el presente. Pareciera que nadie puede abandonar el centro, quitarse, replegarse, anonimarse. Nada ni nadie puede asumir para sí invisibilidad, ni arrogarse algún derecho de no pertenecer. Todos y todas en la celebración del nombre propio, a partir del cual todo puede decirse, desdecirse y contradecirse. Razón de la época: si no se es nombre y apellido se es ninguno, se es nadie. Si no hay profesión, actividad, lenguaje jurídico, posición, decisión, ascensión, los demás comienzan con su impaciencia, su exigencia, su reclamación. Ley de la época: no dejar a nadie en paz, hacer de lo común un embudo, un sendero abismado por el vacío y las serpientes y los muchos consejos y las alimañas del progreso. Espíritu de la época: mostrarse, hacerse ver, publicar, producir, proceder, notarse, hablar. No hay espectador que desee, expectante, su anonimato.

Sin embargo: anónimo puede ser otra cosa. No el que no tiene nombre, sino quizá el que no desea opinar cuando se le exige, el que no quiere estar sumergido en el aquí y ahora voraz como un relámpago. Ni mediocre ni perezoso ni tímido. Es otra cosa. Ser anónimo habla de un pedido de silencio hacia uno mismo y sin comentarios después. Habla de una posición indescifrable para los que sólo perciben el mundo como arriba-abajo-medio,

o dentro o fuera, o centro-periferia. Habla, tal vez, de un deseo persistente de no ser molestado, de no ser convocado, de no ser llamado, de no ser involucrado, de no ser partícipe ni participante, de no ser incluido y no por ello quedarse con el mote de excluido. Bartleby, el escribiente, aquel personaje de la novela de Melville, también podría ser una ajustada expresión del carácter anónimo. En su única expresión: “I would prefer not to” (“preferiría no hacerlo”), no sólo habita lo cómico, lo literal, la indisposición, el ceder a otro, el abandono de la conversación, la sospecha de demencia y lo incomprensible de la frase para todos los demás, sino también un deseo de retirarse, de no tener que hacer todo lo que le piden, de no responder siempre con un sí, de no someterse a la repetición de una tarea determinada y ya reconocible y ya exigible. ¿Habrá un lugar, un tiempo, una percepción justa para lo anónimo, una ética y una política del ‘anonimazgo’? Santiago López-Petit escribe: “(…) no sabemos qué puede el hombre anónimo. Este hombre anónimo que somos todos y cada uno de nosotros, ese hombre que se rebela y que, a la vez, negocia con la realidad, que huye de sí mismo porque tiene miedo de su fuerza del anonimato”. Quizá Michael K sea como millones y millones de niños, jóvenes, ancianos: seres singulares que desean apenas susurrar, descontaminarse de su tiempo, imaginar otro tiempo y otro lugar posibles. Seres singulares que, tal vez, no tengan nada para transmitir o para contar. O, simplemente, seres singulares que apresados, como Michael, entre la tiranía paterna y la ausencia mortal de la madre, ya no desean sino ser anónimos. Dejados en paz, fuera de las cosas innecesariamente necesarias de este mundo: “Mi madre fue aquella cuyas cenizas devolví a este lugar (…) Mi padre fue el reglamento del dormitorio (…) Por eso está bien que yo, que no tengo nada para transmitir, pase mi vida aquí, apartado de todo”. *CONICET/FLACSO, Argentina.


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Éramos militantes maestros

“¿Cual es el lugar de la pasión en la educación? En la segunda mitad del siglo XX se han consolidado numerosos desarrollos e innovaciones técnicas en el campo de la educación. Los aportes de la Psicología y de las Ciencias Sociales generaron nuevas estrategias y técnicas. Todos los aportes contribuyeron a un mejor abordaje de los procesos de enseñanza y aprendizaje, esto generalizado en todos los niveles educativos, aun en el campo de la Educación Superior. Pero estos incuestionables avances, lo mismo que la extensión en los tiempos de la formación docente, pueden quedar desdibujados cuando los educadores no se comprometen personalmente, visceralmente, en su papel de constructores cooperativos del crecimiento de sus alumnos”.

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amos a referirnos a una experiencia que justamente, tuvo como signo identitario el compromiso militante de sus docentes, que se entendían a si mismos como artífices de un nuevo tiempo social, constructores de una realidad superadora de la marginalidad en la que vivían sus alumnos. Recuperar la memoria de la CREAR (Campaña de Reactivación de la Educacion de Adultos) del ´73, implica no solo hacer una revisión técnica, valiosa ya en si misma, sino reiterar el componente sustantivo que significa un Maestro, que a partir de su conciencia política y su confianza en las posibilidades de sus alumnos se embarca en la tarea con una entrega que lo compromete y lo involucra en la situación del otro. No es la figura del “docente apóstol” que se negaba a si mismo, sino la de un maestro pueblo, definido por M. Teresa Nidelcoff(1975) como quien “quiere constribuir a crear hombres nuevos y a alumbrar una sociedad nueva, donde se de la promoción de los desposeídos, donde el pueblo sea protagonista. Será un maestro para cambiar, no para mantener”. Quisiera recuperar también la idea de que un educador no es un técnico acrítico, sino alguien que va al encuentro del otro, de los otros; consciente de su propia cosmovisión y llevado por el deseo de ser protagonista desde la posibilidad de generar y acompañar la búsqueda y la realización de su grupo de trabajo. Vamos a hablar de un hecho histórico, que a más de 40 años es recuperado como hito modélico de experiencias posteriores, que no existieron. Si bien haremos referencias a cuestiones vinculadas a la organización institucional y a los criterios pedagógicos, buscaré abordar la cuestión desde otro aspecto, más testimonial, no en clave

Manuel L. Gómez

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exclusivamente personal, sino recogiendo la visión y la actuación de una generación de educadores que fueron los que dieron vida a esta realización. La CREAR fue obra de un gobierno popular y de militantes sociales y políticos que comprendieron el valor de la educación como contribución al proceso de liberación nacional y de organización popular, decidieron comprometerse en la tarea de la alfabetización en distintos roles y funciones. No se puede comprender el desarrollo de la Campaña sin esta premisa. La propuesta de la campaña nace en un punto de encuentro entre dos procesos que venían madurando en forma paralela. La CREAR, fue parte de una estrategia más amplia, fruto de la decisión del Gobierno Nacional de profundizar las acciones de educación de adultos. Debemos mencionar como parte de ese entramado integral los Centros de Nivel Secundario (CENS), los cambios curriculares en las Escuelas para Adultos, la Asamblea Educativa, el Informe Anual Regional. Cada uno de ellos debería ser motivo de estudio y análisis para valorarlos en sus aportes específicos. Esta política se expresa en un concepto del Ministro Jorge


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Éramos militantes maestros Taiana(1973)“Debemos concluir con la separación de los estudiantes intelectuales, universitarios para una minoría selecta y fuerte económicamente y frente a ella una masa de trabajadores postergada y explotada. No hay más obreros. Hay trabajadores estudiantes y estudiantes trabajadores. Unidos en un sólo conjunto transformaremos el país”. Esta perspectiva se asocia y se potencia con la preocupación por el tema de muchos sectores de la militancia social y de educadores, que veían la importancia de acercar nuevas formas de vincular la educación a otras estrategias de organización social, especialmente en lo que hace a la vida barrial y de las bases sindicales. Comparto las preguntas formuladas por M. Rosa Almandoz (2012) en referencia a muchos de quienes formábamos parte de la DINEA-Dirección Nacional de Educacion del Adulto-, “¿Qué cuestionábamos? ¿En que pensábamos?” Desde 1969, con un sistema educativo centralizado, la DINEA conducía la tarea de las Escuelas y Centros Educativos en todas las Provincias. Es decir que la Modalidad se había hecho un lugar en el panorama de la educación. Sin embargo coexistían dos tipos de ofertas; las viejas Escuelas nocturnas, con una propuesta que replicaba la educación para niños y la propuesta modernizadora, con origen en el desarrollismo, de los Centros Educativos, con una curricula más apropiada y ofertas de horarios y lugares que respondían a las posibilidades de los adultos. Para aportar un ejemplo, podemos citar los Centros de Educación Primaria, que funcionaban a las 6 de la mañana en algunos frigoríficos o a las 13 hs en los talleres ferroviarios. Sin embargo, esta suerte de sub-sistema marginal no tenía solidez normativa, ni estaba incorporada a una estrategia pedagógica de fortalecimiento de una educación de adultos, que diera respuesta a las necesidades de los trabajadores urbanos y rura-

les, destinados a no acceder a la educación a causa de la injusticia social y la colonización pedagógica. Era una contradicción constitutiva; la modernización técnica sufría el límite de la dictadura. En el marco de complejidades habituales en la vida social de época, las Maestras y Maestros de esos Centros Educativos devinieron en impulsores de la nueva educación de Adultos y se convirtieron en militantes de los cambios que venían gestando, eran las propuestas que venían discutiendo proponiendo y peleando. Merece una mención la APEA-Asociacion Profesional de Educadores de Adultos- producto de la organización política de los docentes de los Centros

Educativos y que había protagonizado acciones de protesta y lucha., como la toma de la sede central de la DINEA, cuando el Gobierno pretendía cerrar los centros educativos. Éramos jóvenes docentes que desde los más diversos encuadres políticos e incluso ideológicos, coincidíamos en ocuparnos de impulsar el cambio de la sociedad y en vincular el sistema educativo con los procesos de cambio social de América Latina y de nuestra Patria. No fueron ajenos a esta realidad el surgimiento de la nueva organización sindical docente o la tarea de INCUPO en el Nordeste rural. Se conformaba un escenario de conciencia y cambio.

La propuesta de la CREAR, motivó de forma especial a este núcleo, al que se sumaron otros educadores, algunos de las viejas escuelas de adultos y de otros niveles educativos. Y como un sello distintivo de lo que fuera una movilización educativa, convocó esta accion a militantes sociales de los mas diversos sectores políticos y sociales. Militantes barriales, sindicales, de organizaciones rurales, estudiantes universitarios y de los Institutos de Formación Docente, artistas, curas, monjas. Una sumatoria de compromisos que rompió con el molde tradicional sarmientino de una escuela aislada de la comunidad. Vale como ejemplo mencionar que dos sacerdotes católicos fueron referentes provinciales de la Campaña y otros y varias religiosas fueron Coordinadores de Área y alfabetizadores. Del campo del arte podemos mencionar el aporte del maestro y artista plástico Omar Gasparini, que produjo las laminas de las palabras nacionales, y el de la incorporación de actores del grupo que se habían nucleado alrededor de Juan Carlos Gené y que participaron en las actividades de capacitación de los responsables provinciales, incorporando un tipo de abordaje grupal ausente en las estrategias tradicionales de los docentes. Debemos sumar la acción conjunta con las Universidades, con las que se trabajo cooperativamente en el relevamiento vocabular y en la capacitación de los Coordinadores de Área y de Base. Se rompía un molde de aislamiento de la Universidad con otros circuitos educativos. Ese compromiso político institucional con la etapa de cambio de estructuras sociales, sumado al entusiasmo y seriedad que pusieron los alfabetizadores y al cuidado y calidad del trabajo en terreno, generaron un impacto relevante que significó por un lado el éxito pero también la reacción de sectores que como los expresados


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Éramos militantes maestros por la Revista El Caudillo salieron a oponerse explícitamente a estas acciones, las acusaran de promover la “subversión” y motivaron luego, no solo el cierre abrupto de la Campaña

sino en muchos casos la persecución y aun desaparición de compañeros docentes, como el caso de Cristina Bejas, Delegada de la DINEA en la Provincia de Tucumán. Había un eclecticismo en la formación de estos cuadros , en los que se mezclaba una formación pedagógica ortodoxa, propia en esos tiempos del Normalismo, con lecturas políticas variadas que incluían, según la vertiente, a Freire, Perón, Fanon, Marx, Jauretche, Scalabrini, Pichón Riviere, Cooke, Helder Cámara y las influencias de hechos impactantes como la memoria de Evita, la Resistencia Peronista y otros contemporáneos como la Revolución Cubana, el Chile de Salvador Allende y la lucha por la vuelta de nuestro país a la democracia sin proscripciones. El común denominador era el fin de la dictadura, la construcción de una sociedad nueva, la puesta en duda de todo valor de la sociedad burguesa tradicional, la creatividad en la búsqueda de nuevos tiempos.

Esa decisión vivencial se expresaba también en el campo del desarrollo de las estrategias pedagógicas. Se planteaba como objetivo la construcción de una educación de Adultos con fundamentos filosóficos y metodológicos pertinentes con la Modalidad, era plantar una bandera que superara la postergación, no solo social, sino en el adecuado acceso al conocimiento. Era pensar una nueva educación para la organización social y para la formación permanente en el mundo del trabajo. La discusión política incluía la temática curricular, organizacional e institucional. En el caso de la CREAR, desde una mirada más estrictamente técnica, señalaremos la presencia de cuatro aspectos relevantes en la educación de adultos, significativos no solo por su importancia sustantiva en el proceso de aprendizaje, sino porque generalmente no habían sido atendidas adecuadamente, me refiero a la especificidad de la estrategia didácticopedagógica, la formación de los educadores, la calidad de los materiales de aprendizaje-cartillas-laminas- y la institucionalidad pertinente para una actividad de aprendizaje entre adultos. La concepción tradicional entendía el analfabetismo como un déficit en la realización de la persona adulta. Quien no lee, no comprende la realidad social en la que vive, por tanto no puede participar en pie de igualdad, está marginado. Nuestra perspectiva era bien distinta. Valorábamos la historia personal y social de los trabajadores que aun desde posiciones de escasa formación escolar habían construido sus familias, sus comunidades y participado en movimientos sociales, políticos y sindicales que le habían dado forma y vida política a la Argentina. Entendíamos que eran sujetos de la historia con su pro-

pio bagaje de experiencias y visones del mundo, con una identidad cultural específica y valorable. Traemos otro concepto de Taiana “Lo que hay que tomar del pueblo son las expresiones auténticas. La cultura popular tiene que ser el sentir, el accionar y el pensar de un pueblo, y cuando ese sentir, pensar y accionar se transforma, se lo acepta y lo revierte para el pueblo, es realmente cultura popular”. La visión iluminista era reemplazada por una concepción de identidad cultural y de educación permanente, en la que el aprendizaje no ocurre solo en el sistema educativo, sino en el seno de la vida de la comunidad. ”Se trata no tanto de enseñar como de aprender, de llegar a la conclusión de que el mundo no se divide en educadores que saben y educandos que aprenden, sino de reconocer que hay una estrecha interrelación. Nadie enseña en forma absoluta y nadie se limita a aprender” (Taina, Jorge 1973) Este punto de partida llevó a la adopción del método Psico-social de Paulo Freire, “recreado en la realidad socio/histórica/política de nuestro país; fortaleciendo el vínculo con la participación y movilización en las organizaciones sociales, sindicales y políticas.” (Gómez M, 2012). Más allá de haberse originado en Latinoamérica, entendíamos que había algunos aspectos a ser analizados y adaptados. El planteo freiriano nos obligaba a ser fieles a nuestro propio universo cultural. La construcción metodológica requería estar vinculada a nuestra propia historia. Por otra parte, entendíamos que debía fortalecerse la posición del alfabetizador como transmisor de contenidos, como vehículo de la relación del adulto-aprendiente con el conocimiento sistematizado o científico. Moverse del papel de docente opresor, en los términos de la Pedagogía de Freire, no debería implicar un silencio o un segundo plano del educador. La clave estaba en asegurar la relación dialógica inicial, el respeto a la cultura popular, pero también el acceso al conocimiento. Ese re-pensar, se enriqueció notablemente con los aportes de la Psicología Social, concretamente de los


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Éramos militantes maestros grupos de estudiantes y discípulos de E.Pichon Riviere, especialmente en lo que hace a la formación de los alfabetizadores para la coordinación de los grupos. El eje de trabajo era el grupo, no el individuo. El centro estaba en los vínculos de pertenencia y de solidaridad de un grupo de adultos en condiciones de igualdad y en situación de aprendizaje de la lectoescritura, de fortalecimiento de su organización social y de transformación de su realidad. Como se mencionó, fue necesario concretar el relevamiento del universo temático y vocabular que permitiera la selección de las palabras claves necesarias para iniciar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Entendíamos que este componente ponía en juego la fidelidad al método y un cambio sustantivo en lo que hoy llamaríamos el orden curricular. Implicaba nada menos que los contenidos de aprendizaje debían ser seleccionados “en función de las necesidades nacionales, orientados a profundizar la información y organización política, a valorar la unidad nacional y señalar la acción del imperialismo para dividirnos” (Ministerio de Educación, Bases para la Educacion del Adulto, 1973) Este relevamiento diagnostico daría cuenta de las cuestiones significativas “para las comunidades y para las personas que fueran a ser alfabetizadas, de manera que el aprendizaje les fuera significativo y aportara a una transformación de su práctica social, laboral o política” (Gómez 2012) Con este relevamiento en el que colaboraron varias Universidades Nacionales, se construyó un núcleo de problemáticas y palabras comunes para toda la Nación y otro complementario que permitiera reflexionar y organizar la participación en torno a cuestiones más propias de cada una de cinco regiones: Noroeste, Noreste, Cuyo, Centro y Patagonia. Se confecciono una lista de 10 palabras generadoras nacionales, a las que se sumaban las que se diagnosticaran en cada región, llegando a un total de entre 18 y 25 vocablos. Las llamadas “palabras nacionales”

de aplicación en todo el país, agrupadas en por afinidad temática para todo el país fueron: Unidad socio-político-sindical: voto-delegado-compañero-sindicato Unidad socio/político-laboral: campesino- maquina- trabajo Unidad de integración nacional y Latinoamericana: pueblo -gobierno-América Latina unida o dominada. A modo de ejemplo de los restantes vocablos, en el caso de la Región Centro (Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires y La Pampa) las palabras incorporadas fueron: Unidad socio-político de habitación y asistencia: Leche-casa-ropa-zapato-hijo-vecino-villa-escuela-hospital Unidad recreación y comunicación: Televisión o radio - guitarra- fútbol El valioso documental “Uso mis manos, uso mis ideas”, (Ed. Mascaró-2002) muestra magistralmente el funcionamiento del Centro de Alfabetización. El concepto de clase, devenido de la educación formal, estaba superado por el de encuentro. Un grupo de adultos que en un planteo cooperativo posibilitaban el acceso al dominio de la comunicación escrita, pero también a la solución de los problemas comunes. Todos eran participantes, con diferentes roles y responsabilidades. La presencia de cada una de esas “palabras generadoras” estaba justificada en que expresaba una situación significativa para los participantes. Era introducida por una lámina que ayudaba a objetivar el problema, a reconocerlo tal como se manifestaba, anclado más en retratar la realidad que en expresar una imagen del deber ser. A partir de su presentación, se

generaba un diálogo que permitía describir la situación lo más objetivamente posible, profundizar en sus consecuencias para la comunidad, incorporar información para su mejor comprensión y finalizar con la planificación y el compromiso de alguna acción conjunta para superar ese problema. Luego de la presentación de esa imagen disparadora, se sugerían cuatro pasos: “ver”-“apreciar”-“conocer”“resolver”. En el primero, se describía la situación que expresaba la imagen y se la vinculaba con una posible historia compartida. El segundo momento se orientaba a caracterizar cómo se daba esa situación en esa comunidad específicamente y a quiénes afectaba. El momento del “conocer” estaba destinado a profundizar en las causas del problema, en sus responsables sociales y gubernamentales, en las políticas del Estado demandadas para su solución. Finalmente, el cuarto momento conducía a preguntarse qué podría hacer ese grupo, ese barrio, para asumir o promover estrategias o acciones que apuntaran a la solución de la problemática analizada. Así, por ejemplo, al abordar la lámina de la palabra “leche”, el coordi-


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Éramos militantes maestros nador debía generar el diálogo acerca de su valor alimenticio, de las costumbres vinculadas con el amamantamiento y la alimentación de los niños, de las posibilidades de acceder a su compra, al proceso que va desde la producción a la industria lechera, su comercialización, las políticas gubernamentales en la materia, entre otras temáticas. Este abordaje podía concluir en el compromiso de una acción que podía ir desde revisar prácticas familiares, hasta impulsar alguna acción colectiva en la comunidad respecto de la alimentación. Recién entonces, cuando el grupo había logrado expresarse, se pasaba al momento del aprendizaje instrumental de la escritura y la lectura. La progresión del abordaje de las palabras, si bien debía respetar una creciente complejidad, basada en las posibilidades y dificultades de orden lingüístico, respondía al ritmo y requerimiento de cada grupo. El conocimiento, entonces, no era considerado un “enlatado” a transmitir acríticamente, sino una producción cooperativa, en la que el Coordinador integraba una visión más informada o más abarcativa de los procesos, junto con los aportes de cada uno de los participantes. Las nomenclaturas no son inocentes, por el contrario expresan el lugar social atribuido. Por eso se denominaron Coordinadores de Base a los alfabetizadores y Coordinadores de Área a quienes tenían la responsabilidad territorial sobre un núcleo de entre 10 y 15 Centros. Para indicar la relevancia que se le daba al tema, en cada Provincia, se designó un Coordinador de Capacitación, con la tarea específica de impulsar la revisión de la práctica y el ajuste permanente de las acciones. Tanto el Coordinador como el Capacitador provincial poseían experiencia en educación, especialmente en la de Adultos y un compromiso con la filosofía del proyecto, expresado también por su experiencia en organizaciones político o sindicales. Era claro que se trataba de una realización pedagógica en el marco de un proyecto político.

Respecto de los Coordinadores de Base, se aseguró su vinculación con las comunidades locales en las que trabajarían. Históricamente la formación de los docentes de adultos ha sido deficitaria, aun hoy lo sigue siendo a pesar del reconoci-

miento que hace la Ley de Educación de la Modalidad de EPJA. En consecuencia se planificó y desarrolló una acción sistemática en el campo de la preparación de los educadores. Como parte de lo que llamaríamos hoy “formación continua”, la tarea del alfabetizador incluía la evaluación del proceso de su tarea en una reunión quincenal con sus pares y el Coordinador de Área. Un insumo central para este análisis compartido lo constituía el Cuaderno de Registro en el que los coordinadores de base volcaban diariamente observaciones referidas a la evolución de su grupo en el aprendizaje, consignando las principales dificultades registradas y estrategias aplicadas. Este re-

curso se constituyó en un instrumento eficaz y valorado para sostener el circuito acción/reflexión/acción y operar la mejora continua. El paradigma remedial había generado la ausencia de textos y otros materiales de aprendizaje adecuados al aprendizaje de los adultos. Los pocos que había eran artesanales y de escasa calidad de producción. El respeto a la dignidad del participante implicó pensar en materiales adecuados, que facilitaran, pero que también jerarquizaran la acción de la alfabetización. Por esa razón hubo una cuidadosa preparación de dos recursos metodológicos comunes a todos: las láminas motivadoras y las orientaciones para el alfabetizador. Las láminas, que “objetivaban” la situación problemática disparadora, implicaban un código de comunicación entre los participantes del grupo que ubicaba el texto inmerso en la realidad cotidiana y que exponía una serie de contradicciones sociales, políticas y económicas. No presentaban ante el adulto un mundo ideal e inalcanzable sino que, cumpliendo una función de espejo, contextualizaban el diálogo y permitían la profundización en el conocimiento de los propios problemas; también colaboraban en la identificación de los valores de su propia cultura, que, lejos de ser desterrados por la “educación civilizadora”, eran “elevados” a la categoría de mensaje significante para todos, incluido el educador. En consonancia con el diagnóstico de los universos temáticos, el equipo central produjo las láminas correspondientes a las palabras nacionales y los equipos regionales, las específicas de los términos que habían sido seleccionados localmente. Los materiales de apoyo para los educadores hicieron hincapié en remarcar las características del proceso de coordinación y, en especial, las referidas al proceso de reflexión. El Manual para el Alfabetizador incluía los objetivos de reflexión correspondiente a cada palabra clave y los contenidos a ser trabajados. Se le proponían al Coordinador de Base una serie de actitudes centradas en privilegiar la escucha, estimular la partici-


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Éramos militantes maestros pación, intervenir lo más tardíamente posible, incorporar la información pertinente y formular síntesis superadoras. Básicamente, era correr el centro de mira del docente “transmisor” al conductor de un proceso de aprendizaje entre adultos, subordinando la transmisión de la información al proceso de aprendizaje grupal. También avanzaba en la consideración del aprendizaje de la lectoescritura y en la progresión de las dificultades lingüísticas con las que se iría encontrando el grupo. Se efectuaban además, recomendaciones sobre cuestiones acerca de cómo orientar a los participantes en orden a los tipos de escritura, la acentuación de las palabras, el uso de mayúsculas y las relaciones irregulares entre grafías y pronunciación. En todos los casos, se remarcaba la necesidad de considerar la gradualidad en la información que se introducía, de abordar cada caso en la medida en que apareciera en la vida del grupo, de no generar situaciones artificiales y no vulnerar los usos culturales de cada región. Se trataba, a la vez, de salvar la brecha entre una lengua culta “oficial” y el código comunicacional habitual de los adultos, pero también de asegurar el carácter integrador del aprendizaje de la lecto-escritura. Tradicionalmente la educación de adultos era una modalidad “de segunda”; su existencia dependía de los vaivenes de la política educativa y la organización de los servicios era copia de la educación común de niños. La acción de la DINEA en el diseño de la Campaña estuvo marcada por tres factores: solidez de normativa y organización, pertinencia con la Modalidad e intersectorialidad. En consonancia con la convicción de la importancia que le asignaba a la cuestión, el Presidente Perón decretó la prioridad de la CREAR y previoólos permisos necesarios para que los

empleados del Estado Nacional dispusieran del tiempo necesario para concurrir al Centro Educativo. Esta medida era particularmente significativa en la época dado que a la Administración central se le sumaban las empresas estatales como SEGBA, Ferrocarriles, ENTEL, Gas del Estado, entre otras, que agrupaban gran cantidad de trabajadores en todo el territorio nacional. A su vez esta disposición funcionó como modelo para los niveles provinciales y municipales. La idea de movilización social alrededor de la alfabetización ya había sido expresada por Perón en el discurso de ini-

cio del ciclo lectivo de 1955, meses antes de su derrocamiento. Después de 18 años la Argentina estaba en los mismos niveles de analfabetismo. El presupuesto del Ministerio de Educación previó los fondos para la creación de 9000 puestos de alfabetizadores y la estructura de conducción. Por primera vez se establecía que podían alfabetizar quienes no fueran Maestros titulados y que podían sumarse personas que teniendo los conocimientos necesarios estuvieran motivados para ofrecer su compromiso a la comunidad. Esta medida, resistida por los sectores tradicionales de la docencia, priorizaba el

vínculo con el grupo de aprendizaje, por sobre la formalidad de las designaciones. Por algo el lema de la campaña fue “el pueblo educa al pueblo”. El funcionamiento de los Centros estaba previsto en los lugares más pertinentes para los alumnos, esto es el propio lugar de trabajo o espacios comunitarios. Se consolidaba la línea que venían llevando los Centros Educativos de la DINEA. La diferencia estaba en que era la propia comunidad la que proponía el alfabetizador. Se profundizaba un componente que es hoy reconocido como esencial para la educación de adultos como es la intersectorialidad. ¿Cuáles fueron las dificultades? Además de las oposiciones ya mencionadas, debemos apuntar dos cuestiones. En algunos casos hubo desmembramiento del grupo. En general esto ocurrió cuando los participantes percibieron intentos de manipulación política o ideologización del discurso de los Coordinadores. Estaba claro que los adultos querían aprender a leer y escribir y que las decisiones políticas se las reservaban para ellos. Los adultos percibieron que no estaban siendo respetados en sus objetivos y se alejaron de la propuesta. Otra dificultad, ocurridas en algunas Provincias, fue el enfrentamiento, innecesario, con el sistema de educación formal de Adultos. Por diversas razones, no logramos articular y complementar las distintas acciones en el territorio. Quisiera volver al inicio del artículo, estos dispositivos técnicos fueron posibles, desde su diseño a la implementación, porque estuvieron sostenidos por la convicción y el compromiso. Eran producto de discusiones y construcciones colectivas, que iban más allá del horario de trabajo. La épica por un mundo mejor era la estrella que nos guiaba. ¿Es posible enseñar sin esa pasión?.


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anto para Diana QuatrocchiWoisson y Noemí GirbalBlacha en su libro Cuando opinar es actuar las revistas pueden ser consideradas como una fuente legítima para el análisis histórico; toda vez que ellas suelen aparecer como generadoras o transmisoras de cambios significativos en la esfera pública. Las revistas asumen relieve “como historia y como texto”. Registran continuidades poco perceptibles y suelen tener mayor permanencia que los cambios derivados del ámbito político institucional. Sin duda, se presentan como caja de resonancia y tribuna de los debates que acompañaron a este singular, turbulento y complejo siglo XX., ocupan un lugar “a mitad de camino entre el carácter de actualidad de los diarios y la discusión grave de los libros” (GirbalBlacha, N. Y Quatrocchi-Woisson, D., 1999). Por sus objetivos, por el tipo de información que analizan, por sus propuestas y el alcance que tienen, éstas desempeñan una función irremplazable y propia en el mundo intelectual y en la sociedad. No solo porque se encuentran “a mitad de camino entre el carácter de actualidad de los diarios y la discusión grave de los libros”, sino porque son un medio grafico legítimo y particularmente importante para explorar la intersección entre política y cultura. Vemos en ellas una empresa cultural, intelectual; aun en el caso de aquellas que suelen ser expresión de corporaciones e instituciones. Se trata de una empresa destinada a captar un sector de la sociedad, en tanto público consumidor de ese bien puesto en circulación. Las revistas recorren itinerarios, se convierten en estructuras de sociabilidad y hasta se proponen modelar su propio tiempo (GirbalBlacha, N. Y Quatrocchi-Woisson,

Álvaro Sebastián Koc Muñoz

“El presente trabajo realizará una reconstrucción bibliográfica sobre la expansión de la educación técnica en Argentina tomando como punto de partida la conformación de las primeras escuelas de Artes y Oficios por parte de la Iglesia Católica Argentina a principios del Siglo XX, más precisamente luego de la denominada “Semana Trágica”, y como punto de llegada la Universidad Obrera Nacional. Nos centraremos específicamente en el estudio de la revista que publicaba dicha casa de estudios entre los años 1953 y 1955”.

D., 1999). La aparición y la publicación regular de una revista permiten a sus directores y cola-

boradores crear una esfera de influencia nada despreciable en el terreno de las actividades intelectuales. Desde la creación literaria o artística, pasando por la historia, la filosofía, la política o la crítica especializada, una revista es un instrumento muy adecuado en toda estrategia de poder intelectual. No hay actividad profesional ligada al pensamiento que no necesite poseer su propio canal de expresión y es fácil detectar el reflejo corporativo en el surgimiento de toda publicación especializada. En una revista se promocionan libros, autores, conferencias; en una revista se consagran cánones estéticos o epistemológicos a expensas de otros cánones estéticos y epistemológicos. Los fenómenos de moda no son despreciables, pero lo que es constante en esos proyectos es la ambición de poder que signa la empresa. Para fundar una revista hay que estar convencido de tener algo original para decir y comunicar. El mensaje que pretende enviarse a un público determinado aparece como un operativo necesario que justifica la empresa, pero hay otros móviles, que sin ser ocultos no son siempre consientes en quienes identifican la necesidad de una actividad cultural


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La revista de la Universidad Obrera Nacional de esta índole (Girbal-Blacha, N. Y Quatrocchi-Woisson, D., 1999). ¿Qué es una revista? ¿Para qué sirve? La reflexión llevada adelante por el IMEC (Institut Mémoires de l´Edition Contemporaine), creado en Francia en 1988, distingue las revistas de otras expresiones del mundo editorial y de la prensa. “La prensa intenta informar y la revista debatir. La prensa se escribe en modo afirmativo y la revista en modo reflexivo”, nos dice. La revista expresa “una pasión”, individual o colectiva. Toda nueva revista “busca abrir un espacio de sociabilidad literaria e intelectual desde donde se organicen intercambios y confrontaciones”. Son un lugar de reencuentro en la intersección de trayectorias sociales e intelectuales (Girbal-Blacha, N. Y QuatrocchiWoisson, D., 1999). Existe acuerdo en la comunidad académica en señalar que se asiste, en el transcurso de los últimos años, a una renovación en los estudios sobre historia cultural y política que ha propiciado la reconstrucción de los hechos históricos a partir de diversas formas de la experiencia, revisándose la propia naturaleza del discurso histórico y sus modelos explicativos. En este marco, se ha favorecido la emergencia de una nueva aproximación a los acontecimientos del pasado donde el relato y la microhistoria se han convertido en los protagonistas principales del estado actual de la discusión. La historia política ha comenzado a estudiarse a través de empresas culturales llegando, algunos historiadores, a bregar por una “historia cultural de lo político”. En este contexto han adquirido relevancia las investigaciones que miran los sucesos políticos a través de diarios y revistas. Así, los análisis y estudios sobre publicaciones periódicas de cierta relevancia cultural, política e histórica, están adquiriendo cada vez mayor importancia en la historiografía. En este trabajo utilizaremos la revista de la Universidad Obrera Nacional con la finalidad de generar un nuevo aporte en torno a la construcción de una historia cultural de lo político en el cam-

po de la educación técnica en Argentina. Sobre las Escuelas de Artes y Oficios a principios del Siglo XX Según Marcela Pronko en su libro “Las Universidades del trabajo en Argentina y Brasil. Una historia de las propuestas de su creación” es difícil encontrar a principios del siglo XX intentos por parte de los industriales de organizar la formación técnica de sus trabajadores. La industria no había alcanzado ni la importancia económica ni la sofisticación técnica suficiente para exigir una mano de obra calificada. Además, los empresarios manufactureros aún estaban construyendo su identidad como grupo y los esfuerzos colectivos eran prácticamente inexistentes. La mayoría de las iniciativas orientadas a la creación de escuelas profesionales procedían de esfuerzos individuales de miembros de las clases altas, no necesariamente industriales, preocupadas por las consecuencias sociales

de la pobreza y la urbanización, para la estabilidad política y moral del país. La mayor parte de estas organizaciones preocupadas por este sector de la educación no intentaba ningún plan de desarrollo industrial del país. Estas organizaciones -de inspiración

católica- estaban destinadas, inicialmente, a atender algunas necesidades de los trabajadores de modo que fuesen capaces de corregir los abusos del Capital y, al mismo tiempo, distanciar a los beneficiarios de esa actuación de la “sedición socialista”. Una de las instituciones inspiradas en ese ideario fue la Universidad del Trabajo, peculiar institución de enseñanza técnica creada en 1902 -en Charleroi, Bélgica- a medio camino entre la “elevación de los trabajadores a través del acceso al saber” y el control social. De este modo, la historia de la Universidad del trabajo, como propuesta institucional pedagógica que se diseminó por el mundo en la primera mitad del siglo XX, no puede ser disociada de la Iglesia Católica, de la difusión de su doctrina social, de sus múltiples interpretaciones y de las vertientes nacionales de la ofensiva que representó dentro y fuera de la institución eclesiástica. A pesar del carácter innovador de la problemática abordada y de las importantes y duraderas consecuencias prácticas que tuvo, el catolicismo social se caracterizó por un profundo conservadurismo, marca de origen indeleble de la doctrina (Pronko, 2003). Para establecer la armonía social era esencial, desde el punto de vista de la institución eclesiástica, promover la colaboración entre las clases basándose en el espíritu cristiano de justicia y caridad. En este contexto, cabría a los patrones el respeto a la dignidad del obrero (justo salario) y el ejercicio directo a la caridad cristiana; a los obreros, el respeto al patrón y a sus bienes, así como el distanciamiento de la “sedición socialista”, impulsora de la “destrucción social”. A su vez el Estado era llamado a contribuir con el bienestar de los trabajadores dentro de los límites de su poder: protegiendo la propiedad privada, impidiendo las huelgas, protegiendo los “bienes del alma” (a través de la garantía del reposo semanal festivo, por ejemplo), protegiendo el trabajo de los obreros, de las mujeres y los niños, y contribuyendo a la fijación de un salario justo


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La revista de la Universidad Obrera Nacional (Pronko, 2003). En cuanto al programa de acción de la Iglesia, el acento estaba puesto en la asistencia y organización de los trabajadores. Las organizaciones obreras deberían ser reconocidas por el Estado y serían llamadas a prestar importantes servicios a los trabajadores, desempeñando una doble función: de prevención y contención. La solución al problema obrero, entendido como un problema eminentemente moral, solo sería posible a través de la acción coordinada de la Iglesia, el Estado y las asociaciones, sobre todo obreras. Los círculos obreros eran organizaciones de carácter asistencial, pero también de carácter formativo. Este era el tono predominante del circulismo en todo el mundo: la combinación entre una mejora de las condiciones materiales de vida y la formación del “trabajadorcristiano” sinónimo del “buen trabajador” (Pronko, 2003). En el discurso de la Iglesia, la acción educativa de los Círculos Obreros tenía un carácter nítidamente preventivo en el sentido de evitar, a través de la dignificación del trabajo (sobre todo del trabajo manual), la seducción del pecado, del vicio, o más específicamente, la subversión ideológico-política y su consiguiente potencial de conflicto social. La propuesta educacional de los Círculos abarcaba todos los niveles de la enseñanza técnica: aprendizaje, cursos complementarios e, inclusive, enseñanza técnica superior. La actuación de la Iglesia en el campo de la enseñanza técnica contó, en muchos casos, con la colaboración nada desinteresada del empresariado industrial. De hecho, la articulación de intereses eclesiásticos e industriales se venía manifestando desde inicios de siglo en acciones concretas a través, por ejemplo, del apoyo sobre todo finan-

ciero de las organizaciones industriales a las escuelas técnicas dirigidas por la Iglesia Católica (Pronko, 2003). El final de la Primera Guerra Mundial sorprendió a las elites argentinas con una oleada de descontento social. En 1919, una huelga iniciada en un importante taller metalúrgico provocó un conflicto reprimido de manera sangrienta, conocido como la “Semana Trágica”. Miembros de las clases altas, oficiales del ejército y la Iglesia

Católica, preocupados por lo que percibían como falta de autoridad del gobierno para parar la agitación izquierdista, fundaron la Liga Patriótica Argentina con el objetivo de derrotar al movimiento obrero, utilizando la violencia si era preciso. Es en este contexto que surge la primera propuesta de conformación de una Universidad Obrera en Argentina por parte de la Iglesia Católica y la cual quedó documentada en la Carta Pastoral del 8 de septiembre de 1919. En dicho documento queda expresada explícitamente la intención de la Iglesia en cuanto a las funciones que debería llevar adelante esta Universidad. Tenían una doble misión: acrecentar valor a la fuerza de trabajo (para alcanzar mayor eficacia) y apartar a los trabajadores de la desesperación y, por lo tanto, de la sedición socialista, expresando claramente la función preventiva que desempeñaba la enseñanza técnica (Pronko, 2003). En la década de 1920 la protesta social se apaciguó y la Liga se dedicó a la “pacificación” de los trabajadores a través de

mecanismos más sutiles. Inspirados por ideas católicas de armonía social, intentaron cooptar a los trabajadores a través del desarrollo de diversas actividades sociales y prácticas de bienestar. Uno de los instrumentos utilizados en esta estrategia fueron las escuelas profesionales gratuitas creadas por la Liga Patriótica de Señoritas -una sección femenina de la Liga- y destinada a la educación de las mujeres. Estas escuelas se establecían en fábricas y talleres. Aunque muchas mujeres obtuvieron beneficios reales y prácticos de las enseñanzas que recibían en las escuelas de las fábricas, el fin de estas clases no era técnico sino moral. La Liga se había establecido el objetivo de “argentinizar” la clase trabajadora y creía que había que educar a las mujeres para que ellas transmitieran el mensaje al resto de la familia. De hecho la sección masculina de la Liga prestó menos atención a las actividades educativas. Estimuló la creación de Escuelas de Artes y Oficios por todo el país con el objetivo de doblegar cualquier resistencia de los trabajadores. Junto con las enseñanzas técnicas, los estudiantes recibían cursos generales sobre ética y religión. La moralización de las clases populares coincidía con los deseos de los empresarios, pero su organización descentralizada y las rudimentarias técnicas que las escuelas proporcionaban no se ajustaban a las necesidades de los manufactureros (Pronko, 2003). En este trabajo indagaremos en qué medida esta impronta disciplinadora -propia de la tradición católica- impregnó los discursos políticos de la revista de la Universidad Obrera Nacional durante su periodo fundacional. Analizaremos cuál fue el alcance que tuvo en estos discursos aquella preocupación por el problema obrero -entendido éste como un


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La revista de la Universidad Obrera Nacional problema moral- materializado en la fundación de las Escuelas de Artes y Oficios de principios del Siglo XX, y cuya función política fue la de ejercer una acción pedagógica de prevención y contención de la clase trabajadora contra la sedición socialista. Un acercamiento a la Universidad Obrera Nacional a través de su revista La revista de dicha institución fue editada entre septiembre de 1953 y agosto de 1955. Solo fueron editados 13 números. En un principio aparecieron mensualmente, pero, desconocemos porqué razón, la periodicidad fue modificándose a lo largo del tiempo y los últimos números de la misma terminaron siendo de tirada bimensual. Esta revista fue considerada por su propio Secretario de Redacción Fabio Berraute, como un órgano de difusión doctrinaria en su adhesión al Congreso Nacional de la Productividad y Bienestar Social, en 1954 (Revista de la Universidad Obrera Nacional nº11; 14). En la inauguración de la Universidad Obrera, el entonces presidente de la Nación J. D. Perón afirmaba que: “La formación de Universidades de carácter técnico en el país presupone, no solamente la formación de un técnico, sino también la conformación de un ciudadano de la Nueva Argentina. El caldo de cultivo más extraordinario para que proliferen clases de pensamientos y de doctrinas extremistas y de otras ideas extrañas, está justamente en la limitación del horizonte de las aspiraciones de la clase trabajadora. Por eso, compañeros, si yo hubiera de fijar el rumbo en la ejecución de las tareas docentes de esta casa, solamente daría una directiva de muy pocas palabras: tenemos que formar, primero, hombres buenos y del pueblo. En segundo lugar, formar trabajadores, sobre todas las demás cosas. Y, en tercer lugar, formar hombres patriotas, que sueñen con una Nueva Argentina en manos del pueblo, como instrumento del pueblo para

labrar la grandeza de la Patria y la felicidad de ese mismo pueblo […] Lo que necesitamos son hombres leales y sinceros, que sientan el trabajo, que se sientan orgullosos de la dignidad que el trabajo arrima a los hombres, y que, por sobre todas las cosas, sean capaces de hacer, aunque no sean capaces de decir”. (Perón, discurso inaugural de la Universidad Obrera Nacional, Revista de la UON nº1: 15-16). Según Perón, dicha Universidad buscaba la “conformación del ciudadano de la Nueva Argentina”. Esta nueva Casa de estudios, respondería -según el Líder- a la ampliación de los horizontes de las aspiraciones de la clase trabajadora. Pero en este proceso el Estado imprimiría un sentido propio: se realizaría esta “ampliación de horizontes”, o concesión a la clase trabajadora con la explícita finalidad de que no proliferen

clases de pensamientos y doctrinas “extremistas” y otras “ideas extrañas”. Es en este discurso donde quedarían de manifiesto los fines político-pedagógicos perseguidos por la nueva Universidad: formar “hombres buenos” y “del pueblo”; formar trabajadores (y no ingenieros) y formar “patriotas”. Más adelante añade que “lo que necesitamos son hombres leales y sinceros”. Es decir entonces que la Universidad Obrera respondería, por un lado, a una demanda democratizadora de ampliación de aspiraciones de la clase trabajadora, pero por otro lado, no menos cierto es que los fines político-pedagógicos perseguidos por ésta era la conformación de un trabajador pa-

triota, leal y sincero, pero por sobre todas las cosas, un “hombre bueno y del pueblo”, en contraposición a un trabajador inscripto ideológicamente en doctrinas “extremistas”. A este sujeto pedagógico que la Universidad Obrera buscaba constituir es aquel al que hemos denominado “hombre bueno”. Éste sería el “hito” fundacional de la Universidad Obrera Nacional: la formación de una fuerza de trabajo dócil, o en otras palabras, la docilización de la fuerza de trabajo en pos de las necesidades del modelo de acumulación de capital basado en la industrialización por sustitución de importaciones. Esta idea es reafirmada en sucesivas ocasiones por el Rector de la Universidad Obrera cuando manifiesta que: “La Universidad Obrera Nacional creada por el Líder del movimiento revolucionario, General Juan Domingo Perón y que marcha bajo su tutelar indicación, realiza en el orden educacional, la verdadera consolidación del derecho a la capacitación, tantos años negada para la clase trabajadora del país […] La clara visión y la perfecta compenetración de nuestro Líder, del sistema de injusticia social que vivió el país y de la conformación política reaccionaria de quienes gobernaban la enseñanza universitaria y que los que integraban la legión de estudiantes solo cosechaban amarguras y desengaños, fue lo que llevó a crear y dar facilidades a los que hasta el Movimiento Revolucionario Peronista eran rechazados de las universidades por ser “hombres de trabajo y del pueblo”. He aquí lo que los hechos posteriores dan la pauta de la certeza de su acción y de sus palabras [de Perón]: “que la cultura y la ciencia esté en manos de hombres que amen a los hombres y no que preparen su destrucción o su desgracia”. ¡Benditas palabras! Los futuros ingenieros no tendrán la triste misión de organizarse como algunos de ellos lo han hecho, con fines subversivos y para armar bombas explosivas para la destrucción de hombres, mujeres y


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La revista de la Universidad Obrera Nacional niños del pueblo […]”. (C. Conditi, Revista de la UON Nº1; 13). En este fragmento puede advertirse como “los hombres buenos y de trabajo” aparecen posicionados discursivamente en contraposición a hombres que en el pasado, preparaban su “destrucción y desgracia”. Según Conditi, con la creación de la Universidad Obrera los trabajadores ya “no tendrán la triste misión de organizarse con fines subversivos para armar bombas explosivas para la destrucción de otros hombres, mujeres y niños del pueblo”. Aquí puede apreciarse claramente la operación discusiva operada por el peronismo mediante la cual se presentaba a los trabajadores organizados en agrupaciones anticapitalistas (anarquistas, y especialmente socialistas y comunistas) -antes de la llegada de Perón- como hombres que armaban bombas para destruir a otros hombres “del pueblo”. Esta idea es varias veces reafirmada por el Rector: “Aprendí el oficio por vocación y no porque me lo enseñaran, pues si el oficial estaba enojado descargaba sus furias en mí; si era vicioso, en su inconciencia intentaba iniciarme en sus vicios; si era extremista, procuraba inculcarme sus ideas, y así pretendía convertirme, poco a poco, en un ser con odios, rencores y vicios, y sobre todo, en un hombre con un concepto anárquico y de repulsión hacia todo lo que me rodeaba. Hoy gracias a la dignificación del pueblo y a esta magnífica obra de aprendizaje y de orientación profesional, los jóvenes reciben en la Escuelas Fábricas, en sus distintos ciclos, una enseñanza correcta desde el punto cultural y técnico, llena de afectos y con un concepto de solidaridad social, que hará que estos aprendices de hoy sean en el futuro,

hombres buenos, solidarios, capaces y humanos […]”. (Cecilio Conditi, Revista de la UON Nº7; 9). Para Conditi hay una clara identificación entre ser “extremista” y ser una persona con odios y rencores. Ésta sería la caracterización que hacía el peronismo de los

trabajadores que se enfrentaban tanto ideológicamente como en la acción al Capital. El peronismo realizó una operación discursiva moralizante en un binomio “hombres buenos”/ “hombres con odios y rencores”, para desacreditar a los trabajadores inscriptos en las tradiciones políticas de izquierda. En esta misma dirección, el entonces Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Carlos Aloé afirmaba en el discurso del acto inaugural de la Facultad Regional Bahía Blanca: “Con los anteriores gobiernos, el obrero vejado por sus patronos percibía salarios miserables que significaban el hambre en sus hogares. Ese obrero no podía pensar en estudiar, en elevarse culturalmente. Solo engendraba en lo hondo de sus sentimientos, un odio brutal hacia toda la sociedad. Pero con la aparición de Perón, todo se terminó. Comenzó por dignificar el trabajo. Creó la necesidad de un respeto mutuo; dio al trabajador el salario que se merece, y entonces se plasmó en milagro. Surgió un pueblo trabajador, que no solo ha desterrado definitivamente de sus sentimientos ese odio que antes lo torturaba, sino que hoy es feliz y con deseos de

una elevación en sus conocimientos generales. Entonces fue que el Líder encontró el momento propicio para la habilitación de estas universidades obreras, que no son como las antiguas universidades populares, en las que se enseñaba con un librito cómo se hacía un motor pero que en cambio se perdía todo el día pretendiendo inculcar en las mentes de los trabajadores ideas foráneas, que se contradicen con nuestro pensar.” (Revista de la UON nº6; 18). Este fragmento discursivo tiene la particularidad de poner de manifiesto la contraposición entre lo que Aloé denomina como “las antiguas Universidades Populares” en las que supuestamente se perdía todo el día pretendiendo inculcar en las mentes de los trabajadores “ideas foráneas” y la nueva Universidad Obrera creada por Perón.Poco tiempo después, al recibir el título de Primer Profesor Honorario de la Facultad Regional Eva Perón, el mismo aludía que: “Nosotros reconocemos en esas sabias palabras del Conductor toda una guía, todo un objetivo. La Universidad donde el hombre va a capacitarse, a desarrollar su inteligencia, donde el hombre concurre para formar su propio criterio aparte de ilustrarse en las artes e inspirarse en la ciencia, no puede servir como escalón político para nadie, ni puede estar al servicio de una política que esté en contra de la política de la Nación. Por eso las Universidades Obreras, estoy seguro, han de cumplir con este llamado de la Doctrina Nacional, no solamente con la austeridad de esas sencillas palabras sino también con el entusiasmo que brota de nuestros corazones y de nuestras ideas. Ha dicho el General Perón: “Las casas de estudio están obligadas, más que


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La revista de la Universidad Obrera Nacional a formar talentos, a formar hombres buenos”. Y aspiramos formar hombres buenos, porque queremos los argentinos ser solidarios y humanos. Consideramos inspirándonos en la Doctrina Nacional, que es un mal argentino aquel que no puede dar algo de lo que tiene, el que no puede dar el abrazo sincero de desear el bien al compañero. Ese no es argentino ni peronista. […] He ahí la tarea de esta alta casa de estudios. No solamente la capacitación técnica sino la formación de criterios sanos, basados en las virtudes morales del Excelentísimo Señor Presidente.” (Revista de la UON nº 10; 16-17). Aquí vuelve a aparecer nuevamente la idea de formar “hombres buenos”, pero esta vez unida a las ideas de “argentino” y “peronista”, es decir según la lógica de Aloé, ser un “hombre bueno” es sinónimo de ser “un buen argentino” y sobre todo de ser “peronista”. Por otra parte, otra característica de este sujeto pedagógico al que hemos denominado “hombre bueno” es que, éste, además de “ser bueno” no debe ser muy “sabio”. Así lo expresaba el Ingeniero Militar Profesor Hugo A. Quiroga en representación del cuerpo docente de la UON, durante el festejo de cierre del año lectivo de 1953 en la Facultad Regional Rosario, cuando -parafraseando a Perón- decía que: […] “recordad por sobre todas las cosas lo que tantas veces nos ha dicho nuestro Presidente el General Perón, que más que hombres sabios necesitamos hombres buenos […]”. (Revista de la UON nº4; 7). Esta idea fue ratificada por el Profesor Battaglia en el acto de clausura del ciclo lectivo de 1954, en la misma Facultad Regional, cuando expresaba que: “La Universidad Obrera jalona una nueva etapa de la enseñanza universitaria argentina, con sus métodos y renovados sistemas, con la asistencia obligatoria y sobre todo por el alto porcentaje de jornadas laborables, ha de preparar en forma eficiente los técnicos, no muy sabios, pero con la formación humanística y argentinista que la hora presente reclama” […] (Revista de la UON

nº11; 67). Para concluir, creemos importante resaltar la idea de que el Estado, a través de la Universidad Obrera Nacional habría intentado constituir un sujeto pedagógico cuyas características serían regresivas y conservadoras. La acción pedagógica de dicha Universidad habría sido buscar incidir en sus educandos con la finalidad de formar trabajadores dóciles enmarcados dentro de la llamada “Doctrina Nacional Peronista”. La construcción de sentido que se intentó articular desde el Estado, sería la misma que -como demostró Pronko- a principios de siglo, la Iglesia Católica buscaba a través de los Círculos Obreros. Esta idea de claro sesgo moralizante, de formar un “trabajador bueno”, es anterior al peronismo y está inscripta dentro de la tradición católica. No obstante, el Estado la retomaría y ella cons-

tituiría uno de los principios fundamentales de la “Doctrina Nacional Peronista”. Esto quedó claramente expresado en la divulgación del Segundo Plan Quinquenal publicado en la Revista de la UON: “Hoy las metas de la escuela argentina son: 1º entronizar a Dios en las conciencias, exaltando sobre lo material, lo espiritual; 2º suprimir la lucha de clases para alcanzar una sola clase de argentinos: los argentinos bien educados. Educación integral del alma y del cuerpo, educación moral, intelectual y física; 3º unir en un solo anhelo, en una sola volun-

tad, a todos los argentinos. Para que ese sentir nacional se ahonde y tenga profundas raíces en todo el suelo de la República, hemos extendido el ámbito del aula a los cuatro confines de la Patria. El joven argentino debe conocer todo su país, no por referencias, sino por sus propias comprobaciones […].” (Revista de la UON nº8; 38). Los fragmentos discursivos seleccionados tienen la particularidad de expresar no sólo la configuración de sentido que se articuló desde el Estado tendiente a constituir un sujeto pedagógico definido por las características arriba mencionadas, sino también, un fuerte sesgo político caracterizado por combatir y erradicar del movimiento obrero las antiguas lealtades e identidades políticas del mismo, especialmente el socialismo y el comunismo. Así quedaba expresado por Perón cuando afirmaba que: “[…] progresivamente, con la realización de nuestro Plan [Quinquenal], ha ido desapareciendo la reacción comunista, que ha dejado de tener entre nosotros los argumentos valederos que posee”. (Revista de la UON nº8; 51). Y por Juan José Sol, Director de los cursos de extensión peronista de la CNAOP, en su discurso en el Día de la Lealtad, en 1953: “El director de los cursos, Sr. Juan José Sol hizo uso de la palabra. Demostrando cabal dominio del asunto, el disertante se remontó a los orígenes filosóficos y sociológicos de las ideas que imprimieron rumbo equivocado al naciente movimiento obrero, ya que lo alejaron por dilatados del orden natural en que fue encauzado recién con el advenimiento del justicialismo, creación doctrinal de General Perón”. (Revista de la UON nº3; 36). Y nuevamente reafirmado por el mismo Perón, al indicar que: “El dirigente gremial está animado por un fuego que se sustenta en su deseo activo de hacer algo por la felicidad de los trabajadores. No puede ser, por consiguiente, un teórico, un “Doctor” como aquellos que el socialismo ponía en una tribuna para


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La revista de la Universidad Obrera Nacional hacerles decir palabras que ninguna realidad apoyaban. Antes de la Revolución Peronista era característico el dirigente teorizador y falso que pretendía hacer suyos sufrimientos que jamás había experimentado en carne propia […] El dirigente gremial del peronismo representa un valor auténtico que no tiene un solo punto de contacto con su teórico antecesor producto de la oligarquía que en realidad no imponía directivas a nadie y en vez de ser dirigente era dirigido por los enemigos de los trabajadores.” (Revista de la UON nº3; 45). En este fragmento puede advertirse la operación discursiva realizada por Perón mediante la cual se colocaba como enemigos de la clase trabajadora a los dirigentes socialistas, al punto de describirlos como “teóricos”, “doctores”, “falsos” y como un mero “producto de la oligarquía”. En el discurso del Día de la Lealtad de 1954 -al igual que en el discurso en la Bolsa de Comercio en 1944-, Perón vuelve a identificar de forma explícita a los comunistas como enemigos del gobierno: “En este momento, si miramos el panorama de la República en el orden político, vemos tres clases de adversarios: los políticos, los comunistas y los emboscados […] mientras los comunistas sigan tratando de infiltrarse y de destruir las organizaciones del pueblo, mientras ellos no recurran a métodos legales de la política, estarán presos. No importa cuántos son. La tranquilidad del pueblo, el trabajo pacífico de la comunidad y la seguridad de la República bien vale la pena de tener presos a “cuatro perturbadores”. (Revista de la UON nº10; 20). Para concluir creemos necesario resaltar que -a nuestro entender- la Universidad Obrera Nacional, al igual que las viejas Escuelas de Artes y Oficios fundadas por los Círculos Obreros Católicos a principios del Siglo XX luego de la Semana Trágica,

respondería a la misma finalidad política: el disciplinamiento social de la fuerza de trabajo.En un primer momento fue la Iglesia Católica a través de los Círculos Obreros y la Liga Patriótica Argentina la encargada de llevar adelante esta acción. En cambio

durante el peronismo el disciplinamiento social de la clase trabajadora fue una política ejercida desde el Estado. A modo de cierre A lo largo de este trabajo hemos llevado adelante una reconstrucción bibliográfica sobre la expansión de la educación técnica en Argentina tomando como punto de partida la conformación de las primeras escuelas de Artes y Oficios por parte de la Iglesia Católica Argentina a principios del Siglo XX luego de la denominada “Semana Trágica”, y como punto de llegada la Uni-

versidad Obrera Nacional centrándonos específicamente en el estudio de la revista publicada por dicha casa de estudios entre los años 1953 y 1955. Creemos importante destacar que la Universidad Obrera Nacional sería la cristalización -o la expresión estatal- del proyecto educativo cuyo origen se encontraba en los Círculos Obreros a principios del siglo XX, y cuya finalidad político-pedagógica era la misma que la del peronismo: formar “hombres buenos”, con la intencionalidad política de prevenir y contener el conflicto de clase. En aquella ocasión la acción moralizante sobre la clase obrera era una función que asumió como propia la Iglesia Católica, en esta ocasión, el Estado. La principal finalidad de esta Universidad -tomando como base el análisis de su publicación- no habría sido tanto la formación técnica de la clase obrera como sí lo era el disciplinamiento político y social de la misma a través de la llamada “Doctrina Nacional Peronista”. En este sentido, creemos necesario destacar que, la creación de la Universidad Obrera Nacional, respondería a una política estatal más amplia que tenía entre sus principales premisas desplazar las antiguas identidades políticas de la clase obrera especialmente comunista y socialista. Creemos que el análisis de las revistas deja evidenciado que el carácter disciplinador de la Universidad Obrera Nacional estaba inscripto dentro de un objetivo más global del peronismo: la docilización de la fuerza de trabajo mediante la conformación pedagógica del “buen trabajador” o “trabajador bueno”-propia de la tradición católica- y cuya finalidad política habría sido encausarla dentro de los márgenes del Estado y apartarla de las antiguas organizaciones e identidades políticas: el socialismo y el comunismo.


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Beatriz Cajías Abriendo sendas La propuesta de Barbiana

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os profundos cambios que han sucedido en el mundo en las últimas décadas han tenido, entre unos de sus efectos, el que queden en el olvido experiencias y propuestas de la pedagogía crítica, que en su momento buscaban transformar una educación que no respondía a las exigencias de un nuevo mundo, más justo y equitativo, que se deseaba construir. Quiero hoy rescatar de ese olvido una escuela que revolucionó en su momento la educación italiana y promovió muchos debates en el mundo entero: la escuela de Barbiana, impulsada por Lorenzo Milani, un sacerdote comprometido con los habitantes de ese pequeño pueblo de las montañas italianas. El libro que provocó el “escándalo” en el ámbito italiano y, después, en todo el mundo fue “Cartas a una profesora”, escrito por los alumnos de esa escuela de Barbiana en 1967 (edición en castellano de Marcha/Shapire, Buenos Aires, 1973), que describía de manera descarnada y sustentada los graves problemas existentes en la educación italiana de ese momento. Su descripción mostraba la escuela clasista, explotadora, que fomentaba desigualdades, que tendía más a expulsar a los pobres que a educarlos y que favorecía a los ya favorecidos. Luego, planteaba tres reformas “para que el sueño de igualdad no sea un simple sueño”: no aplazar, dar una enseñanza a tiempo pleno a los que parecen tontos y dar una finalidad a los desganados. Creo que hoy podemos aprender mucho todavía de estas propuestas. Aplazar, para los alumnos de Bar-

biana, es la confirmación de las diferencias, porque no son precisamente los hijos de los ricos (los “Gustavitos”, los llaman) quienes son aplazados, sino “Juan”, el niño pobre.

Si te aplazan, aunque pases ocho años en la escuela, no lograrás aprobar los ocho grados que constituyen la educación obligatoria. La dureza con la


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Abriendo sendas

que se dirigen a los profesores está en diversos párrafos que sustentan su primera propuesta, es decir, no aplazar. Por ejemplo: “A un tornero no se le permite que entregue solamente las piezas que le salieron bien. De lo contrario, no harían nada para que le salieran bien todas. Ustedes, en cambio, saben que pueden descartar las piezas según como lo deseen. Por eso, se limitan a controlar lo que sale bien solo, por causas ajenas a la enseñanza. (…) Si cada uno de ustedes supiera que tiene que hacer adelantar a toda costa a todos los muchachos y en todas las materias, se ingeniarían para hacerlos funcionar. Yo les pagaría a destajo. Un tanto por muchacho que aprende todas las materias. O mejor, una multa por cada muchacho que no aprende una. Entonces, sus ojos seguirían siempre a Juan. Buscarían en su mirada distraída la inteligencia que Dios le puso y que es sin duda igual a la de los demás. Lucharían por el niño que tiene más necesidad, descuidando al más afortunado, como se hace en todas las familias. Se despertarían de noche con el pensamiento fijo en él, para hallar una nueva manera de enseñar, a la manera de Juan. Irían a buscarlo a su casa si no vuelve. No se resignarían, porque la escuela que pierde a Juan no es digna de llamarse escuela”. Para que al aprendizaje sea una rea-

lidad, hay que ampliar el horario de clases: “Saben perfectamente que para que todos los alumnos sigan el programa completo no bastan las dos horas diarias de la enseñanza actual. Hasta ahora resolvieron el problema como clasistas. A los pobres les hacen repetir el año. A la clase media le dan lecciones particulares, repitiendo lo que dijeron los profesores. Para la clase alta no tiene importancia: todo es repetición. Gustavito ya oyó en la casa lo que ustedes enseñan. Los cursos especiales son una solución más justa. El muchacho repite, pero no pierde el año, no gasta, y ustedes quedan junto a él, unidos en la culpa y en la pena”. Los alumnos de Barbiana consideran que no se amplía el horario básicamente por responsabilidad de los profesores:

“El horario continuo los asusta. Ya les parece difícil aguantar a los chicos durante esas pocas horas. Pero es porque nunca lo intentaron. Hasta ahora enseñaron con la obsesión de la campana de salida y con la pesadilla del programa que hay que terminar antes de junio. No pudieron tener una visual más amplia, ni apagar la curiosidad de los muchachos, ni ahondar los problemas hasta el fondo. Y así ocurrió que hicieron todo mal y se quedaron tan descontentos ustedes como los muchachos. Es el descontento lo que los cansó, y no las horas. (…) El horario de ustedes es indecente. Un obrero trabaja 2.150 horas por año. Los empleados públicos, colegas


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Abriendo sendas de ustedes, 1.530. Y ustedes cumplen desde un máximo de 738 (los maestros) hasta un mínimo de 468 (los profesores de matemáticas y de lenguas extranjeras). La excusa de que tienen que corregir los deberes en casa (o que estudiar) no vale. (…) el horario de ustedes es un extraño privilegio. Regalo del patrón desde el comienzo, por motivos que él sabrá. No fue una conquista sindical de ustedes. (…)

muchacho nada más que ser un hombre. Es decir, que sirva para creyentes y ateos. (…) El fin justo es dedicarse al prójimo. Y, en ese siglo, ¿cómo se puede amar si no es con la política, con el sindicato o con la enseñanza? Somos soberanos. Este no es ya tiempo de limosnas, sino de tomar posición. Contra los clasistas que son ustedes, contra el hambre, el analfabetismo, el racismo y las guerras coloniales.

Lorenzo Milani Dixit * “Si ustedes tienen derecho a dividir el mundo en italianos y extranjeros les diré entonces que, en ese sentido, yo no tengo patria y reclamo el derecho de dividir al mundo en desheredados y oprimidos por un lado, y privilegiados y opresores por el otro”. Escuela popular: “No tanto para colmar el abismo de ignorancia, sino el abismo de diferencia”. Pueblo: “Hay que meterles en el corazón el horror por todo aquello que es burgués”. “Siento una gran tristeza de pertenecer a una Iglesia cuyas publicaciones nunca llaman a las cosas por su nombre”.

La huelga es un derecho sagrado del trabajador. Pero las de ustedes, con el horario que cumplen, me repugnan. Si estudian a Gandhi, descubrirán infinitas técnicas de lucha. Sustancialmente idénticas a la huelga, pero con otra forma. Una solución podría ser que se afilien al sindicato de magistrados y se declaren en huelga solo cuando trabajan como jueces: llamadas a oral o escrito, escrutinios, exámenes y libretas que llenar. En cambio, cuando tocan esas pocas horas de enseñanza, la gente comprende que a ustedes no les importa nada de nosotros”. ¿No cabría hoy un fin como el que ellos, estos alumnos, proponen? ¿Acaso el mundo ha mejorado lo suficiente para que esta propuesta no se convierta en una búsqueda en nuestras sociedades actuales?: “Habría que poner un anuncio en el diario pidiendo un fin. Que sea honesto, grande, que no presuponga para el

Pero éste es solo el fin último, que hay que recordar de vez en cuando. El inmediato, que hay que recordar minuto por minuto, es comprender a los demás y hacerse comprender. (…) Porque solo el idioma nos hace iguales. Igual es aquél que sabe expresarse y entiende la expresión de los demás. Que sea rico o pobre tiene menor importancia. Con tal que hable…”. Por la extensión de este artículo, me quedo solo con estos ejemplos, pero son suficientes para comprender que, aunque hayan pasado más de 25 años desde que estas palabras fueron escritas, todavía en la educación, muchos países enfrentan los problemas que ellos denunciaron y buscan alternativas para una educación equitativa, justa, que responda a los problemas, particularmente de los más desfavorecidos. Por ello, la voz de los alumnos de Barbiana seguirá resonando y, ojalá, sea escuchada.

“Yo no soy hermano de la gente que hace una ética de la mentira”. “Hay que tener el coraje de decir a los jóvenes que ellos todos son soberanos, por lo cual la obediencia no es más una virtud, sino la más subrepticia de las tentaciones y que no crean que pueden atrincherarse en ella ante los hombres o ante Dios, pues es preciso que cada cual se sienta único responsable de todos”. * “Carta a una profesora” Schapire editor. Colección mira. Bs. As. 1974. Prólogo


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SOLIDARIDAD Salvador Treber: Detalla los acontecimientos con respecto a lo que considera un “último nubarrón” en el horizonte de la deuda argentina: Los fondos Buitre y afirma: “Lo que está en juego es el bienestar del pueblo y lo menos importante es la especulación que se está haciendo, cuando lo único que corresponde es cerrar filas y presentar un frente unido que represente los mejores intereses del país”. Laura Giussani Constenla: Da a conocer, a partir de una emotiva crónica, el proyecto de su autoría: Colección de “Cartas de la Dictadura”, el que puede consultarse en la Biblioteca Nacional, área Archivos y Colecciones Particulares. GAZA Luis Miguel Baronetto: A partir de la memoria personal aporta a la memoria colectiva: “El movimiento de renovación conciliar que en Latinoamérica tuvo una connotación social y política muy marcada, se fue manifestando en múltiples expresiones de sacerdotes y laicos, tanto en pronunciamientos como en hechos concretos de acompañamiento a las luchas populares cada vez más intensas”, sostiene al dar cuenta de la participación de los cristianos en el Cordobazo.


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Salvador Treber*

El ultimo nubarrón en el horizonte: los “fondos buitre” “Al comienzo del Siglo XXI la deuda externa argentina pagadera en moneda extranjera superaba al producto bruto interno y al cabo de poco más de once años queda apenas por resolver un pequeño pasivo que está en siniestras manos. Luego de acordado el importe definitivo y régimen de pagos plurianual para cancelar la deuda pendiente con el Club de París, sólo restaba hacer lo propio con los títulos que poseen en cartera los llamados “Fondos Buitre” en condiciones semejantes a los demás acreedores privados. Estas entidades deben su mote identificatorio por que se especializan en adquirir a muy bajo precio paquetes accionarios de países o empresas que afrontan dificultades financieras y los venden cuando aquellos han superado esa coyuntura, obteniendo así pingues beneficios de neto corte especulativo”.

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os mismos tienen en su mayoría, domicilio legal en Estados Unidos y son muy temidos pues no trepidan en usar cualquier recurso para adquirir “mercadería barata”; al par que procuran aceitar los contactos para lograr sus fines utilizando los servicios de los tribunales neoyorquinos cuando deciden apelar al recurso judicial. Con esa forma de gestión han atraído a su staff, legisladores de los dos partidos mayoritarios y hacen ostentación de un deleznable poderío. El “caso argentino” es para ellos de muy menor cuantía pero se constituye en clave porque pone en duda su omnipotencia y un contraste podría operar como un antecedente que coadyuvaría a declinar la aprensión que generan. Las tenencias de nuestros valores ascienden alrededor de u$s 1.330 millones evaluados según sus respectivos importes nominales. La resistencia argentina los llevó a recurrir a sus “amigos” insertos en el Poder Judicial, consiguiendo un fallo a su favor en primera instancia del anciano e imprevisible juez Thomas Griesa; ratificado después por la Cámara de Apelaciones.

La llegada al ámbito de la Corte Suprema de Justicia se alcanzó tras sucesivas apelaciones argentinas y esa etapa cierra definitivamente el circuito. Claro que el deudor, si llega a poseer bienes embargables en ese país, corre el riesgo, como mínimo, de ser sometidos a inmovilización mediante uno o más embargos. En tal sentido hubo varios intentos que no respetaron siquiera los activos propios de la embajada y otros tantos embates que apuntaron contra áreas que gozan de inmunidad diplomática y extraterritorialidad; los cuales entonces fracasaron. Cabe advertir que el no acatar a un fallo definitivo, pone en serio riesgo al país

aludido de ser declarado en “default” (cesación de pagos) sin tomar en cuenta la relativamente eventual baja proporción de la deuda. Por su parte, la instancia de la Corte la pone a ésta en situación de elegir entre tres vías diferenciales; la que siempre opta por decidir lo que el poder económico vigente cree más conveniente. En esta circunstancia una de las alternativas, la peor para Argentina, era declararse incompetente para dirimir el pleito; una segunda consistía en elevar una consulta al Poder Ejecutivo que, obviamente, por el momento implica una dilación y la tercera, la mejor para nosotros, revalidar los derechos que tiene cualquier país deudor para reconvertir su deuda incluyendo quitas de diversa magnitud cuando existe imposibilidad de cumplimiento. Este amplio abanico de opciones se explica porque, en todos los países del mundo, el máximo Tribunal de Justicia tiene un carácter eminentemente político que contempla los intereses de su respectiva nación.


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El último nubarrón en el horizonte: los “fondos buitre” La intervención del gobierno estadounidense A fines de abril, el Secretario del Tesoro Jack Lew declaró, desde su despacho en Washington, que respaldan las acciones del gobierno argentino y esperaban que el máximo Tribunal de Justicia no eludiera su responsabilidad pues, cualquiera sea su actitud, quedará convertido en un antecedente ineludible para dirimir en el futuro los demás conflictos de esa índole que se ventilen en tales instancias. El citado funcionario, muy cercano y confiable colaborador del presidente Barack Obama, se inmiscuyó en el diferendo a través de la susodicha conferencia de prensa admitiendo “haber considerado el tema” junto a varios colegas de otros países con el objeto de unificar posiciones; aunque también aprovechó para dejar plena constancia que ello no implicaba “avalar de ningún modo a Argentina en otros aspectos”. Al efecto prefirió subrayar que lo expuesto está “acotado a esa materia específica”, poniendo mucho énfasis sobre el sentido de esa aclaración para evitando supuestas pero muy posibles confusiones. Pareciera que los resentimientos que guardan para con nuestro país son muy profundos y nublan la elección de la alternativa más lógica y funcional que tengan a disposición. La crítica situación económicofinanciera de muchos países de Europa y algunos de América, hace suponer fundadamente que no podrán alcanzar un cierto grado de normalización sin apelar a renegociaciones que incluyan quitas; como se advierte en varios planes que están en curso de próximas definiciones. Sin ir más lejos Portugal que recibió una “ayuda” de u$s 78 mil millones, resolvió renunciar a lo que faltaba percibir en tal condición pues no se sienten en condiciones de hacer cortes tan drásticos como los que les exigen tanto en el gasto público como en el plantel de personal. Nuestro principal factor en contra es el acendrado rechazo por todo lo que pueda favorecer a Argentina. Si además de ese tipo de exigen-

cias mediara un fallo contrario a los planteos de Argentina por idéntica causa se tornaría casi imposible adoptar una vía semejante por un número importante de países, lo cual podría precipitar un “default” generalizado; siendo casi equivalente la situación resultante a cuando la Suprema Corte se declara incompetente, pues si bien resta una estrecha instancia de apelación es obvio que el país ya lo hace con la soga al cuello. La gestión y las medidas aplicadas en el gravísimo caso griego ya habían puesto en evidencia que los grandes acreedores privados no se amilanan y no serán fáciles de convencer para que bajen sus pretensiones. La reacción más inmediata fue la de México que, luego de un prolongado silencio, que se interpretaba tenía sentido inverso, en forma sorpresiva e imprevista hizo llegar a la cancillería de

nuestro país una declaración de solidaridad con la posición asumida ante los tribunales de Estados Unidos. Por su parte, Roberta Jacobson subsecretaria adjunta para el Hemisferio Occidental -el más alto cargo en el Departamento de Estado, para la atención de las relaciones con América Latina- en forma pública, aprovechando al efecto las deliberaciones que tuvieron por escenario el Consejo de las Américas, dejó expresamente sentado que entienden “es importante que los países tengan el derecho de reestructurar su deuda”. Pese a ello, una vez, más hizo la aclaración que “Eso no significa que en este caso específico concordemos con las decisiones de la Argentina, pero por una cuestión de principios hemos apoyado su caso” aunque “nos gustaría verla reincorporarse a la comunidad financiera internacional”. Tales declaraciones no responden totalmente a la realidad pues, en esencia, no se trata realmente de una “cuestión de principios” sino a la muy probable concreción de la pers-

pectiva de encarar vías muy semejantes a la que usó Argentina. En esa perspectiva están no menos de una docena de países europeos y el propio México. Por tanto no descartan, más bien aguardan, que ocurran reconversiones unilaterales con sus respectivos acreedores privados para reducir los plazos de saneamiento ampliando los de pago. Y tal cosa EEUU no lo puede desautorizar anticipadamente, mucho menos aún, desde que se ha abierto un enfrentamiento de imprevisibles consecuencias entre la OTAN y Rusia por la anexión de Crimea y la zona circundante. El fallo de la Suprema Corte de EE UU Los miembros de la misma se reunieron para decidir el día jueves 12 de junio. Si bien coincidieron en el fallo postergaron, sin dar ninguna explicación y manteniendo un hermético silencio, el contenido del mismo hasta el siguiente lunes 16 cuando, en horas de la mañana, se supo que se habían declarado incompetentes. Por todo lo antes expuesto, no se trata de una real admisión de límites a su poder sino todo lo contrario, mostraron que sibilinamente saben elegir la forma de decidir según su voluntad. De las alternativas que se han enumerado antes, eligieron la que más puede perjudicar a Argentina; dejándole un pequeña hendija que, tal como se planean las cosas, le puede significar apenas un perentorio respiro de 25 días. Dentro de ese plazo deberá apelar requiriendo una revisión de la sentencia, pero no hay ningún antecedente que en alguna circunstancia haya prosperado. Una segunda posibilidad sería aprovechar el próximo vencimiento de deuda el 30 de junio para negociar directamente con los tenedores de títulos; aunque la chance de tener algún eco es mínima. De todas maneras no deberán realizar pagos vía Nueva York para evitar embargos. Los nuevos pasos son altamente peligrosos pues las eventuales concesiones que se hagan a los “fondos buitres” podrían permitir a los acreedores del 92.7%, que aceptaron las quitas, se pongan en igualdad de


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El último nubarrón en el horizonte: los “fondos buitre” condiciones. Ante una circunstancia como esa y dado que nuestro país tiene un pasivo pagadero en moneda extranjera de u$s 29.200 millones (incluyendo el arreglo con el Club de París), está en condiciones de no aceptar ningún chantaje e ignorar otra forma de arreglo que no sea la de los demás acreedores. Ello podría precipitar una declaración de “default técnico” que nos privaría de inversiones extranjeras, pero sin acarrear otros problemas más. El gobierno actual por boca de la Presidenta de la Nación a las 21 del mismo día 16, poco horas después de

su retorno de la reunión internacional de Bolivia, y respaldada por 3º Foro de Presidentes del Grupo de los 77+China, dejó expresada su reacción y el curso de acción que seguirán ante la emergencia; en la seguridad que será acompañada por los demás países latinoamericanos. Lo más importante es que Argentina seguirá cumpliendo con sus compromisos y el cronograma de vencimientos; al margen de tratar de negociar con los actores que fueron apoyados por la justicia estadounidense pero no se dejará extorsionar. En este momento tan delicado, sorprende que todo el arco opositor en vez de apoyar al país, aproveche la circunstancia para

elevar críticas contra la forma en que se manejó el tema. Lo que está en juego es el bienestar del pueblo y lo menos importante es la especulación que se está haciendo, cuando lo único que corresponde es cerrar filas y presentar un frente unido que represente los mejores intereses del país. Las diferencias partidarias no deben debilitar al gobierno que es el encargado, también por voluntad popular, de evaluar las posibilidades actuales y el futuro cercano. * Comercio y Justicia

Alfredo Zaiat dixit* “El inédito acontecimiento financiero derivado de la orden del juez Thomas Griesa de bloquear el cobro del vencimiento de intereses de deuda soberana a bonistas del canje no es un default. No lo es en términos jurídicos, financieros y económicos. No se trata de un debate semántico, aunque sí político, como queda reflejado en cada una de las opiniones del elenco estable de economistas mediáticos”. “El default es una definición que excede la especulación de si es una estrategia política del Gobierno, que la vulgaridad analítica menciona como la pretensión oficial de negar la realidad o de convertir la situación en una gesta épica, o si es una excusa para concretar habituales negocios en el mercado financiero, como las sentencias de calificadoras de riesgo o las apuestas con los seguros contra default. Pese a la insistencia con títulos catástrofes o evaluaciones interesadas de hombres de negocios dedicados a la comercialización de información económica, no se está en presencia de una cesación de pagos de la deuda argentina. No lo es porque lo que está sucediendo a partir del fallo y la orden de cumplimiento de la sentencia Griesa, no ingresa en esa categoría. No existen antecedentes históricos de semejante extravagancia”. “Es un evento que no reúne las condiciones de un default, a las que es fácil describirlas en base a antecedentes de la historia financiera mundial: en lo jurídico, incumplimientos en el contrato de emisión de bonos del deudor con el acreedor; en lo financiero, no pago de intereses y capital al vencimiento; y en lo económico, insolvencia del deudor. Nada de eso ha sucedido”. “Ninguna de las condiciones (jurídicas, financieras y económicas) para definir un default están presentes en el caso argentino. Otro aspecto relevante es que tampoco existen las circunstancias del ciclo económico doméstico que hacen necesario interrumpir el pago de la deuda. Los defaults han permitido reestablecer el curso de la acumulación del capital a lo largo de toda la historia del capitalismo (de 1946 a 2006 hubo 169 cesaciones de pagos de países, según la investigación de Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart). Este recorrido está marcado por períodos de intensa acumulación, que llevan a la sobreexpansión empujada por el crecimiento del crédito y el aumento de los flujos de capitales. Las crisis bancarias se deben a que las fases alcistas son seguidas por crisis de sobreproducción, con violentas caídas de los precios. La acumulación de deudas por parte de los gobiernos, y su posterior liquidación violenta, no es ajena a esta dinámica, puesto que los defaults de las deudas externas de los países forman parte de la desvalorización de capitales que acompaña toda crisis. El repudio de las deudas es la vía para esas desvalorizaciones. Por eso para reestablecer la acumulación del capital se necesita del default y posterior reestructuración de las deudas. Eso es lo que ha sucedido en Argentina en 2001. Y eso hoy no es necesario en Argentina 2014, economía que no sólo no vive en una burbuja especulativa de deuda, sino que desde 2005 ha desplegado una intensa estrategia de cancelación neta de pasivos externos”. “Por definición jurídica, financiera y económica, y fundamentalmente por el propio funcionamiento del ciclo económico del capitalismo, el acontecimiento financiero provocado por el juez Griesa en alianza con fondos buitre y el ejecutador de la sentencia Daniel Pollack es cualquier otra cosa menos un default”. *Página12


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Laura Giussani Constenla*

La historia ya está escrita “Todo empezó con la muerte de mamá. Había que hacer algo con ésas cajas llenas de papeles. El duelo elige distintas formas, el mío consistió en encerrarme noches enteras a revisar fotos, escritos, cartas. Aparecían como hongos después de la tormenta, en un sucucho arriba del ropero, en la baulera, en las bibliotecas, en los cajones del escritorio. Por las noches, con un vino como única compañía, me tiraba en la cama, rodeada de sobres con escritos varios, en una casa prestada, último piso de un edificio de San Telmo desde el que veía toda la ciudad, el río, los campanarios, la autopista y las torres modernas y espejadas. Un faro del puerto lanzaba de manera intermitente su rayo de luz verde que recorría el cielo y atravesaba la ciudad de un lado a otro. Como si en cualquier momento fuera a aparecer Batman para salvar a la humanidad”.

C

arta a una amiga desaparecida: Abril, 78. Roma. Adriana, Adri querida, querida Ara y Turca. Me hacés falta, me faltás, siento que me faltas desde hace un año y medio, pero hasta ahora fue una falta pasajera, siempre estaba la esperanza, pero ahora ¿por qué? Ahora faltás y para siempre, por qué, por qué vos? Qué decirte, Adri, de tu muerte inesperada o quizás no tanto, qué decirte? Qué explicación dar? Qué razón para justificar tu ausencia? Tu ausencia eterna. Apenas 15 años y ya caíste, el destino te dio solo unas pocas horas para que vivas tus 16. No puedo aceptarlo. Ví cómo pasaste tus 13, compartí plenamente tus 14, me admiré y asusté por tus 15, y ahora, desde mis 17 te miro y no acepto tu muerte... Adriana Kornblihtt, una de mis mejores amigas, moría el día de su cumpleaños dieciséis al explotarle una bomba en la mano, creo que el objetivo era un monumento a Sarmiento -uno de los tantos padres de esta Patria-. Nos conocimos en el colegio secundario, las dos militábamos en la Unión de Estudiantes Secundarios,

agrupación de base de Montoneros. Transparente, simpática, solidaria, algo varonil, pelirroja. La menor de dos hermanas militantes: una morocha de Montoneros y una rubia del ERP. Hermanas multicolor. Negro, rojo y amarillo. Yo estaba exiliada en Roma cuando supe de su muerte-desaparición. Hace unos pocos años apareció su cuerpo y pudimos enterrarla en el cementerio de Chacarita. Estábamos todos, todos los que sobrevivimos. El cajón era chiquito, un cajón de bebé que alguien eligió porque solo había que poner algunos huesos. Cosa rara, eso me impresionó más que todo el resto. A los cuarenta y pico, enterrábamos un cajoncito tamaño bebé de nuestra mejor amiga.

Más de treinta años después volvía a leer aquella carta que no olvidé nunca. Vaso en mano -Adriana Varela cantando tangos, bajito- despatarrada en la cama, sin testigos, leía y leía. Estaba en un no lugar en todo sentido: la casa de María Esther Gilio, maravillosa periodista uruguaya de la vieja época -cuando los que escribían no eran “periodistas” sino personas que escribían, sin técnicas, sin reglas, a pura intuición-. Quiso la casualidad, -que nunca es tan casual- que María Esther, que me recibió con comidas exquisitas en su departamentito de San Telmo al regresar de mi exilio italiano, muriera unas semanas antes que mamá. Otra periodista del Río de la Plata. Dos casas vacías, sin dueño, dos periodistas, dos mujeres, me brindaban cobijo, como siempre. Aquel hermoso y extraño atalaya sobre una ciudad gótica, acompañó largas jornadas de introspección. Reí, lloré, me sorprendí, escribí de ma-


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La historia ya está escrita nera compulsiva mil ideas sueltas en minúsculas libretitas. Maldije mi suerte casi tanto como la agradecí. Tenía frente a mí la vida y la muerte, el recuerdo de mis padres, hermanos, amigos. Fueron las cartas las que más llamaron mi atención. Nueva York, 5 de diciembre de 1977. Laura querida: La semana pasada me llamó a su despacho el jefe de personal de la AP, para comunicarme que había recibido de Nicholson -actual director de la oficina de AP en Buenos Aires- un preocupante informe confidencial de lo ocurrido.Fue bastante parco, pero insistió en que, después de la liberación de Serrat, Nicholson fue citado por Harguindeguy, que lo sometió a un severo interrogatorio de dos horas, evidenciando un especial interés en mi y en mi familia, particularmente mi mujer, a quien atribuyó graves implicaciones en actividades de la guerrilla(…) Por el tono, como ves, esto parecía el preludio de un despido. No llegó a ese extremo pero me pidió que le escribiera un memorando confidencial -“para uso exclusi-

vamente interno”- con todos los datos de interés acerca de los antecedentes míos y de Chiquita (…)Quevedo (mi jefe en la sección latinoamericana) dijo que el memorando probablemente no fuera “de uso interno” sino algo reclamado por el Departamento de Estado… (carta de mi padre después del secuestro de Oscar Serrat, colega y amigo de AP, quien fue secuestrado por haber salido de garante de un alquiler en una casita en el tigre de mis padres, al lado de la de Rodolfo Walsh). Parecía una broma del destino. Fuimos obligados al exilio por culpa de mi padre, el más crítico con los Montoneros de toda la familia, sólo porque alquilábamos una casa en el Tigre -magnífico delta del Plataal lado de la de Rodolfo Walsh, periodista, escritor, montonero. Tan machistas eran los militares que no pensaron que mi madre o mi hermana o yo podíamos ser las “peligrosas”. No. Creyeron que mi papá era una suerte de “célula intelectual de los Montoneros”. Había que ser idiota para pensar eso. Pero, más allá de crueles, los militares argentinos eran unos imbéciles. Difícil saber qué es peor. Los que sobrevivimos a la dictadura sabemos la importancia de aquellas cartas. Solo a través de ellas podíamos enterarnos de cómo estaban las cosas. Las esperábamos ansiosos, los exiliados y los que

quedaron; los presos y los de afuera. Necesitábamos dejar todo escrito, hacerle llegar a compañeros y amigos una señal. Miles de kilómetros y experiencias diversas nos separaban pero sabíamos que había otros, que allí estaban, esperándonos. Pocas veces reparamos en la importancia del afecto en ésta historia. Una pulsión vital, estimulante, que permanecía impertérrita entre tanta sombra. Por ése motivo las conservamos, en cajitas de zapato, en alguna carpeta, escondidas donde fuera. Nunca volvimos a releerlas pero no las tiramos. Aún hoy cuesta enfrentarse a ese legado. Querida y extrañadísima Petisa: Ya recibí una carta más tuya y te pido que me perdones por no escribir antes pero entre el calor, la fiaca y otras cositas no te escribí (…) Mirá Petisa, realmente por tus cartas no creo que vayas a volver muy pronto que digamos y todavía no llego a entender por qué. Ya te dije que yo iba a ser lo posible para ayudarte desde acá pero no me contestaste. Bueno, de última, la que decidís sos vos ¿no? (carta de Laura Feldman, amiga y responsable política, secuestrada un año después, fueron encontrados sus restos hace


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La historia ya está escrita poco, fue velada en el Colegio Carlos Pellegrini y se depositaron en el cementerio de Chacarita). Todo duelo tiene su fin. El mío terminó cuando pude hacer algo con todo eso. Sabía que debía preservarlas. Imaginé, además, que no era la única, debía haber otros que arrastraban sus recuerdos de mudanza en mudanza ¿qué hacer para no perderlas? Garrapaté un proyecto que se llamaba “La historia en una caja de zapatos”: “Ante la muerte, solemos encontrar mensajes cifrados en minúsculas cajas de zapato. Cartas, dibujos, señales, que alguien guardó con la idea de transmitir a su descendencia la identidad que le corresponde. Y la identidad de uno es la identidad de una época. La “descendencia” puede considerarse la humanidad toda. Miles de esas cajas se pierden de manera inexorable. Solo aquellos que poseen fama y trayectoria logran trascender con esos escritos. Los otros, los “ningunos”, mueren de forma definitiva.” El director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, leyó la idea y decidió comprometerse con ese trabajo de recuperación histórica. Así empezó la Colección “Cartas de la dictadura”. Lanzamos la iniciativa a través de correos electrónicos, facebook, redes sociales. Desde distintos puntos del país y del exterior contestaron con entusiasmo. No resultaba fácil dar la confianza suficiente para que se desprendieran de sus cartas familiares. Hasta que empezaron a animarse. Las primeras fueron mujeres. Llegaban con sus cajitas repletas de hojas amarillentas, con manchas, rotosas, al borde de la destrucción, conscientes de que era mejor que alguien recuperara lo recuperable, que su vida entrara a formar parte de una vida colectiva. Me zambullí en otra historia, conmovedora, intensa, trascendente. Cada caja contiene una historia de

familia. Con cada una de ellas podríamos escribir libros enteros. Las bellísimas cartas que las presas enviaban a sus padres, repletas de dibujitos y buenas noticias, de cómo tardaron un año en preparar la fiesta de navidad, con los adornos correspondientes realizados con el papel plateado

de los chocolates o cigarrillos; las obras de teatro que representaban -“Los árboles mueren de pié”, entre otras-, o cómo se sentaban a escuchar las mejores cartas recibidas, las que contaban la última película, o poesías que llevaban siempre el sello de “Censurada” aunque fueran letras de tango o canciones de Sui Generis. Después de leerlas, la cárcel cobra otro matiz, se vuelve colorida y solidaria. Hermosa definición inventa un hermano que escribe: “sé que ustedes son personas libres, por eso las tienen allí, pero no perdieron la libertad, en cambio acá afuera estamos todos presos”. No faltan las de los padres militantes que dejaban un último mensaje para sus hijos: “Si me toca morir, quiero que sepan…”. O las grietas en los Centros Clandestinos de detención que permitieron también salir algunas cartas, recomendaciones para cuidar a los chicos, o un último gesto de cariño. De pronto, surgía vida por todos lados, aún en las peores catacumbas. Porque cuando todo está prohibido, la historia se cuela entre papeles. Siempre, nos queda la palabra.

Firmat, 27 de enero de 1977 Sr. Jefe del 2ª Comando del Ejército Moreno y Rioja De mi consideración: El día 25 de enero de 1976 mi hija fue detenida sin cargos que lo justifiquen en la ciudad de Venado Tuerto(…) ¿A quién reclama el hombre común?¿ A quién le grita su indignación cuando los organismos encargados de velar por su seguridad son quienes se la quitan y lo sumen en la angustia?(…) Hemos escrito muchas cartas y golpeado muchas puertas; las cartas no fueron contestadas y las puertas se cerraron. Sr Comandante ¿qué haría usted si le sucediese lo mismo? Quizás lo que nosotros hacemos ahora, no dejar de buscar, en la esperanza de que encontraremos por lo menos un argentino que se preocupe que en su país haya justicia. Si está a su alcance impartirla, por favor, no tire ésta carta. Celedonio Carlos Risso (Elena Itatí Risso fue monja durante más de diez años, muchos de ellos en clausura, en el 74 abandonó los hábitos para hacer trabajo social en una villa, dos años después fue detenida sin motivo en la cárcel de Devoto. Hoy vive en Rosario). *Los fondos de la familia Giussani Constenla fueron donados en su totalidad a la Biblioteca nacional, área Archivos y Colecciones Particulares, en donde se están recuperando también las Cartas de la Dictadura. Para mayor información: archivosycolecciones@ bn.gov.ar


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Los cristianos en el Cordobazo “Mayo de 1969 tuvo en nuestra historia una significación especial. Los Curas del Tercer Mundo hicieron en Córdoba su segundo encuentro nacional a principios de ese mes. En forma casual pero coincidente en el tiempo, el Episcopado Argentino aplicó a nuestra realidad los documentos del CELAM (Medellín-Colombia). Y tanto estudiantes como obreros durante todo el mes desarrollaron protestas, actos, movilizaciones y huelgas. Allí se sumaron antiguos militantes de la JOC (Juventud Obrera Católica) y otros grupos cristianos alentados por la renovación conciliar”.

P

ero el hito trascendente para la historia social y política del país fue el Cordobazo. El detonante fue la solidaridad sindical con el paro en apoyo al conflicto del gremio de los mecánicos, a quienes se les había quitado el “sábado inglés”, ley del año 1932 por la que se abonaba íntegra la media jornada trabajada en sábado. Por primera vez se decidió un paro activo - a partir de las 10 hs.con concentración en el centro de la ciudad. Pero la reacción popular se agigantó cuando la policía asesinó al obrero mecánico Máximo Mena, en la esquina de Arturo M. Bas y Bv. San Juan. Se sumaron los estudiantes y el vecindario aportó a las fogatas de las barricadas todo cuanto encontró en los techos de sus casas, arrojándolo a las calles. En realidad aquella jornada de protesta resumió un largo proceso, abriendo a su vez una etapa de mayor conciencia y participación en las luchas populares. No sólo por reivindicaciones laborales, sino por el fin de la dictadura militar y la vigencia de instituciones constitucionales. Era motivada por una cuestión sindical, pero con un claro sentido político. Confluyeron los principales dirigentes sindicales de Córdoba; los peronistas Elpidio Torres (SMATA) y Atilio López (UTA) y Agustín Tosco (Luz y Fuerza) de la izquierda independiente. Pero contaron con la participación de todos los gremios nucleados en las dos CGT (de los Argentinos y Azopardo). Aquellos dirigentes del Cordobazo, más allá de las diferencias ideológicas, acordaron decretar la huelga que daría el marco

de la mayor protesta social, tanto por la amplia participación popular como por la intensidad de las acciones de resistencia, que se asemejaron a la insurrección popular. A tal punto fue así que inmediatamente tuvo que renunciar el gobernador de la provincia Carlos Caballero y tiempo después el presidente de facto general Juan Carlos Onganía, ambos miembros activos de los retrógrados “cursillos de cristiandad”. Fue además ratificado el rol de referencia del movimiento obrero para el conjunto de la lucha popular. La revolución fusiladora de 1955 que derrocó a Perón, despojó a los trabajadores de sus conquistas laborales, interviniendo sus organizaciones sindicales, encarcelando a los dirigentes y proscribiendo su identidad política mayoritaria. Desde los albores de la resistencia peronista fueron los

trabajadores los que la encabezaron. Y también las primeras víctimas con los fusilamientos en los basurales de José León Suárez (Bs. As.) en 1956. Luego la represión del Plan CONINTES (1958-1961) que llenó las cárceles de trabajadores. En 1964 se extendió el Plan de Lucha de la CGT con la ocupación de 1200 establecimientos industriales en todo el país. Y en 1968 el surgimiento de la CGTA con Raimundo Ongaro y el sindicalismo de liberación. Fueron jalones de las múltiples protestas en todas las provincias del país. Como sustento político e ideológico de ese largo proceso quedaron los programas de La Falda en agosto de 1957 y Huerta Grande en 1962. Y el Mensaje del 1 de mayo de la CGTA en 1968. El Cordobazo estalló el 29 de mayo de 1969; pero en Córdoba y en otras provincias el rechazo a la dictadura del general Onganía instaurada en junio de 1966, ya tenía múltiples expresiones. El cierre de los ingenios azucareros en el norte del país, la intervención de las universidades, el cierre de los centros de estudiantes y comedores universitarios, la anulación de leyes laborales, etc. motivaron las movilizaciones y protestas de diversos sectores sociales que se fueron articulando en la acción. Los trabajadores cargaron sobre sus hombros las principales responsabilidades de estas largas luchas, pero muchos otros sectores sumaron sus reivindicaciones y participación. Los estudiantes, profesionales, dirigentes barriales y un importante sector del


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Los cristianos en el Cordobazo cristianismo, proveniente del catolicismo y de las principales iglesias protestantes. En Córdoba en 1964 tres sacerdotes en reportajes periodísticos pusieron en escena el debate intraeclesial sobre las reformas conciliares y hubo definiciones explícitas de apoyo al Plan de Lucha de la CGT. Ese año el general Juan Carlos Onganía como comandante en jefe enunció en la Conferencia de Ejércitos Americanos la doctrina de la seguridad nacional afirmando que las fuerzas armadas debían priorizar la defensa de las fronteras ideológicas antes que las geográficas, en resguardo de la civilización occidental y cristiana, en contra del enemigo interno “ateo y comunista”. Dos años después sesenta estudiantes realizaron una huelga de hambre en la Iglesia Cristo Obrero rechazando la política universitaria y exigiendo la renuncia del Interventor designado por la dictadura de Onganía. Mayo del 69 La resistencia a la dictadura tuvo en este mayo hechos de trascendencia en varios lugares del país. En Córdoba apenas se conoció la derogación de la ley del “sábado inglés” reclamada por el empresariado, el sindicato de los mecánicos convocó a asamblea. 6000 trabajadores se reunieron el 14 de mayo en el Córdoba Sport, en el centro de la ciudad. Fueron interrumpidos por las fuerzas represivas. Pero las medidas gremiales de lucha ya habían sido aprobadas. Los trabajadores enfrentaron una batalla desigual. Sin embargo aquella feroz represión incrementó la solidaridad social. Los estudiantes unieron sus reivindicaciones al visualizarse las coincidencias de las políticas antipopulares del onganiato. En esos días los estudiantes de la Universidad Católica tomaron las instalaciones de la calle Obispo Trejo al 300 en solidaridad con sus pares de la nacional. Fueron jornadas de intensos debate sobre la realidad política. En

esas largas noches fue cuando un destacado sociólogo y economista, el sacerdote Milan Viscovich era convocado para desarrollar sus fundamentos del socialismo “humanista” que proponía; calificación que pretendía quitarle algunos vicios que se le criticaban a la versión soviética. El Padre Viscovich volvía a entrar en la Universidad Católica de la mano de los estudiantes. Había sido exonerado como decano de la facultad de ciencias

económicas luego de un extenso reportaje en 1964 en el diario Córdoba donde afirmaba: “entre la Iglesia de la Bolsa de Comercio y la Iglesia de la CGT, me quedo con esta última”. Los estudiantes nucleados en Integralismo de la UNC lograron después que la Universidad estatal le asignara cátedras en Ciencias Económicas. El martes 20 de mayo se realizó una misa en la parroquia del Pilar por los estudiantes asesinados Juan José Cabral y Adolfo Bello en Corrientes y Rosario tres días antes. Al concluir la celebración los sacerdotes Milan Viscovich y Gustavo Ortiz, con Agustín Tosco y demás asistentes se encolumnaron en una marcha para rendir homenaje a Santiago Pampillón, el obrero mecánico y estudiante muerto en 1966. No pudiemos llegar al lugar donde había sido asesinado en la avenida Colón al 300 por el duro enfrentamiento que se produjo con la policía federal. El jueves 29 los obreros de los principales sindicatos se encolumnaron hacia el centro de la ciudad desde sus lugares de trabajo. A su paso fueron agregándose los de los talleres y fábricas más pequeñas. La policía intentó dispersarlos, pero se fueron reagrupando hasta que después del asesinato de Máximo Mena estalló la rebelión popular obligando al repliegue policial. Cuando una de las columnas del SMATA llegó por la calle Vélez Sarsfield a la vieja terminal de óm-

nibus, vecina del Seminario donde yo cursaba estudios eclesiásticos, varios seminaristas nos sumamos aportando al fuego de las barricadas. La ciudad quedó en manos de la civilidad hasta que a las 18 horas entraron tropas del ejército con el “toque de queda” en estado de sitio. Volvimos a los claustros y abrimos las puertas del viejo Seminario del Loreto, atrás del Arzobispado, para cobijar a un grupo que venía escapando de la represión. Casi todos eran de la comunidad de Bella Vista. Allí justamente habían empezado en esa misma época las asambleas de las parroquias con Centros de Alfabetización de Adultos de DINEA cerrados por el gobernador Carlos Caballero. El cura párroco Carlos Fugante en carta a su comunidad denunció el hecho y se preguntó “¿Podemos aceptar como occidental-cristiano a un gobierno que en vez de conducirnos a la libertad evangélica y a la liberación de las esclavitudes sociales, nos somete a la esclavitud del temor, del silencio, de la ignorancia, de la pobreza, etc.? Me hago solidario del dolor que siente el barrio al ser defraudado, y siento con los vecinos la injusticia cometida al no otorgárseles el derecho elemental de aprender a leer y escribir. Como sacerdote pido perdón a Uds., porque estas injusticias sociales se cometen por hombres católicos y en nombre de un gobierno que se dice cristiano”. [1] Especialmente los sectores juveniles del cristianismo mostraban una mayor sensibilidad ante los nuevos tiempos, que aparecían como de cambios profundos, tanto en el país como en América Latina. Después de la Conferencia Episcopal Latinoamericana que produjeron los documentos de Medellín, los obispos argentinos hicieron la aplicación a nuestra realidad en los documentos de San Miguel, en abril de 1969. Allí denunciaban: “la subordinación de lo social a lo económico por imposición foránea” y que “se ha llegado en nuestro país a una estructuración injusta”, afirmando que “La Igle-


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Los cristianos en el Cordobazo sia siguiendo el ejemplo y mandato de Cristo, debe acercarse especialmente a los pobres, oprimidos y necesitados, viviendo en ella su propia pobreza y rechazando todo lo que pueda parecer el deseo de dominio”. [2] Obispos del Tercer Mundo Los católicos a nivel mundial recorrían un proceso de renovación que institucionalizó el Papa Juan XXIII en el Concilio Ecuménico Vaticano II. Aquella magna asamblea realizada en Roma en cuatro etapas desde 1962 a 1965, posibilitó el encuentro de obispos que llevaban como preocupación principal volver a ubicar a los pobres como centro de la evangelización. No fueron estos sin embargo los numéricamente mayoritarios; pero estarían llamados a marcar profundamente la reflexión y la práctica de los cristianos en relación a su tarea de compromiso con las realidades concretas. Desde los pobres estas realidades llevaron a cuestionamientos muy severos al orden establecido generador de injusticias y desigualdades. 18 obispos del llamado Tercer Mundo (África, Asia y América Latina) para señalar las diferencias con el primero hegemonizado por los Estado Unidos y el segundo por la Unión Soviética, firmaron un Manifiesto en agosto de 1967. El documento que tuvo profunda resonancia en los cristianos de los países dependientes fue propuesto por el Arzobispo de Olinda y Recife, en el nordeste brasileño, Dom Helder Cámara, con el propósito de aplicar en sus regiones la Encíclica Populorum Progressio publicada por el Papa Pablo VI el 23 de marzo de 1967. La prensa habló mucho, pero para calificar a Dom Helder como “obispo rojo”, sin dar a conocer el contenido del Manifiesto, que merecía leerse. Decían allí: “Frente a los movimientos profundos que actualmente sublevan a las masas obreras y campesinas del Tercer Mundo algunos obispos dirigen este mensaje a sus sacerdotes, a sus fieles y a todos los hombres de buena voluntad. (1)”…”Un empuje irresistible lleva a estos pueblos pobres hacia su promoción para liberarse de todas las fuerzas de opresión…Los pueblos del Tercer Mundo forman el proletariado de la humanidad actual, explotados por los

grandes y amenazados en su existencia misma por los que, sólo por ser los más fuertes, se arrogan el derecho de ser los jueces y los policías de los pueblos materialmente menos ricos.(2)”. A partir de estas constataciones afirmaban que: “el Evangelio ha sido siempre visible o invisiblemente, por la Iglesia o fuera de ellas, el más poderoso fermento de las mutaciones profundas de la humanidad desde hace veinte siglos(4)”…”Actualmente la doctrina social de la Iglesia, reafirmada por el Vaticano II, la ha rescatado ya de este imperialismo del dinero, que parece ser una de las fuerzas a las cuales estuvo ligada durante algún tiempo.(5)”…”La Iglesia debe no solamente denunciar la injusticia sino además separarse del sistema inicuo, presta a colaborar con otro sistema mejor adaptado a las necesidades del tiempo, y más justo.(8)”.

Abogando por la “fidelidad al pueblo” y citando la encíclica de Pablo VI, agregaban: “Los cristianos tienen el deber de mostrar ‘que el verdadero socialismo es el cristianismo integralmente vivido, en el justo reparto de los bienes y la igualdad fundamental’. Lejos de contrariarse con él, sepamos adherirlo con alegría, como a una forma de vida social mejor adaptada a nuestro tiempo y más conforme al espíritu del Evangelio. Así evitaremos que algunos confundan Dios y la religión con los opresores del mundo de los pobres y de los trabajadores, que son, en efecto, el feudalismo, el capitalismo y el imperialismo.(14)”.

Pero además de esta fundamentación política, sociológica y teológica, los obispos instaban a un protagonismo histórico: “El pueblo de los pobres y los pobres de los pueblos… saben por experiencia propia que deben contar con ellos mismos y con sus propias fuerzas, antes que con la ayuda de los ricos.(18)”. …”No, Dios no quiere que haya ricos que aprovechen los bienes de este mundo explotando a los pobres. No, Dios no quiere que haya pobres siempre miserables. (19)”…”No se puede admitir tampoco que los ricos extranjeros vengan a explotar a nuestros pueblos pobres bajo el pretexto de hacer comercio o industria, como no puede tolerarse que algunos ricos exploten a su propio pueblo.(20)” Terminaban recordando que “los trabajadores tienen el derecho y el deber de unirse en verdaderos sindicatos con el fin de exigir y defender sus derechos: justo salario, vacaciones pagas, seguridad social, salarios familiares, participación en la gestión de la empresa”. Añadían: “No es suficiente que estos derechos sean reconocidos sobre el papel por las leyes…Los gobiernos deben abocarse a hacer cesar esa lucha de clases que, contrariamente a lo que de ordinario se sostiene, han desencadenado los ricos con frecuencia y continúan realizando contra los trabajadores, explotándolos con salarios insuficientes y condiciones inhumanas de trabajo.(22)”. [3] Este Manifiesto tuvo una gran repercusión en Argentina. 500 sacerdotes adhirieron a ese documento. Y ese fue el germen de lo que después la prensa denominó “Curas del Tercer Mundo”. Ellos asumiendo esa realidad se terminaron bautizando como “Sacerdotes para el Tercer Mundo”. Eran algo más del 10 % del clero argentino y su influencia social y política se acentuaría en la escena nacional. Los servicios de inteligencia y las fuerzas represivas comenzaron a denominar a esa corriente peyorativamente como “tercermundismo”, asimilándolo al “comunismo” y otros demonios enemigos de la civilización occidental y cristiana. Lo que esos sacerdotes motivaron en Argentina, otros lo hicieron en


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Los cristianos en el Cordobazo varios países latinoamericanos, especialmente después de la Conferencia Episcopal Latinoamericana en Medellín en 1968, que hizo una lectura para nuestro continente de las conclusiones renovadoras del Concilio. Así surgieron los “Sacerdotes para el Pueblo” en México, los grupos sacerdotales ONIS en Perú, Golconda en Colombia e ISAL en Bolivia. Cristianos por el Socialismo en Chile, los masivos movimientos de las CEBs en Brasil y los movimientos indígenas en Ecuador con Mons. Proaño y en Chiapas con su obispo Samuel Ruiz. La reflexión de aquellos pronunciamientos episcopales provocó una profundización del compromiso de los cristianos en los procesos políticos latinoamericanos. La denuncia de la dependencia del imperialismo norteamericano y el cuestionamiento al sistema capitalista avanzaba proponiendo la liberación nacional y el socialismo como nueva forma de estructurar la sociedad. “No ha dejado de ser la hora de la palabra, pero urge la acción”, decían los obispos. Esa práctica, se transformó en revolucionaria, y en muchas partes adoptó como metodología la lucha armada, donde se involucraron principalmente los laicos. A partir de prácticas concretas las comunidades de base por su parte asumían las reivindicaciones barriales y encausaban una lucha organizada. Se conjugaba la reflexión con la práctica. No eran postulados ideológicos despegados de las necesidades cotidianas del pueblo, como la educación, el agua, la luz eléctrica, la vivienda, la salud y otras necesidades básicas. En todo caso fue a partir de esas realidades que se profundizó en la reflexión; y luego los teólogos y biblistas la sistematizaron en lo que a partir de 1971 se conoció con el nombre de Teología de la Liberación, que fue el título del libro publicado por el peruano Gustavo Gutiérrez a fines de ese año. Los curas y el Cordobazo Los sacerdotes para el Tercer Mundo realizaron su primer encuentro en mayo de 1968. El segundo fue el 1 y 2 de mayo de 1969 en Colonia Caroya, donde se plasmaron “Las coincidencias básicas”. Apenas regresados a sus lugares quedaron sacudidos por el

estallido del Cordobazo. Ya habían ocurrido las movilizaciones en Corrientes, Rosario, Tucumán y le seguirían otras concentradas especialmente en las zonas urbanas del interior del país. Protestas sociales y sindicales duramente reprimidas. Los coordinadores del Movimiento se sintieron interpelados por estos hechos y se convocaron con urgencia otra vez en Córdoba, reuniéndose en Mendiolaza el 27 de junio y emitieron un pronunciamiento contundente, poco conocido: “La masa obrero-estudiantil que marchó por las calles de Córdoba es un símbolo y un anticipo de lo que ha de suceder a no muy largo plazo con toda la masa popular argentina y latinoamericana que aspira a un nuevo orden en lo político, en lo social, lo

económico y lo cultural”. Los sacerdotes concluían su análisis afirmando que: - “Es falso que los incendios y destrozos realizados hayan respondido a un ‘plan premeditado’ para realizar actos de ‘vandalismos indiscriminados’.”. - “Es falso que lo sucedido en Córdoba el 29 y 30 del mes pasado haya sido dirigido por ‘manos extranjeras’ o por ‘grupos extremistas’ que responden a intereses foráneos”. - “Es falsa, asimismo, la imagen de una ciudad dominada por francotiradores que disparaban indiscriminadamente sobre las ‘fuerzas del orden’. Prueba de ello es el hecho de la inexistencia de ciudadanos condenados por francotiradores o de policías y

soldados caídos bajo sus balas”. - “Estimamos que los acontecimientos responden a la reacción espontánea de un pueblo que adquiere día a día mayor conciencia de su dignidad”. - “La ausencia, en todas estas reacciones populares, de las tradicionales banderías políticas, nos hace suponer, con fundamento, que la solución definitiva del conflicto planteado no puede consistir en la vuelta al régimen electoralista en que se ponga nuevamente en juego los intereses de minorías privilegiadas y la imagen de una falsa participación popular”. - “Los acontecimientos de Córdoba, como otros tantos que, en menor escala, ha vivido el país en los últimos tiempos, expresan una profunda aspiración a una vida más humana”. - “De los resultados negativos de esa explosión serán exclusivamente responsables aquellos que pretendan, a toda costa, sostener y apuntalar por la fuerza el actual sistema capitalista, esencialmente incapaz de proporcionar un cauce adecuado a la energía incontenible de una masa con vocación de pueblo”. - “Sostenemos que, desde ahora, y aún en plena lucha, se impone un serio trabajo de reflexión y de profundización, de experimentación y de estudio para ir perfilando las características fundamentales de una nueva sociedad”. - “Formular un llamado ‘a los que detentan el poder’ para que depongan las armas antes de que sea demasiado tarde. La fuerza del pueblo es incontenible. Para quienes se opongan a esta fuerza la batalla está de antemano perdida”. - “A los dirigentes populares: Es necesario que el pueblo se organice desde abajo. Es imprescindible esclarecer los objetivos. No solo el inmediato (luchar contra las estructuras actuales) sino el mediato (construir la nueva sociedad)”. - “A los que se empeñan en ‘ignorar’ esta realidad y que pretenden seguir defendiendo la bondad del imperialismo internacional del dinero aun cuando hechos evidentes demuestren lo contrario. Ejemplo de esto es la visita del señor Nelson Rockefeller por América Latina. A pesar del repudio popular manifestado en todos los países que ha visitado, el gobierno de los


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Los cristianos en el Cordobazo Estados Unidos no parece advertir la profundidad del fenómeno continental de pueblos que aspiran a liberarse definitivamente de la opresión que se ejerce sobre ellos”. [4] El Cordobazo no podía leerse de otra manera. Los sacerdotes apuntaban a los problemas de fondo. Su análisis concluía con una interpelación para diseñar una nueva sociedad y organizarse desde abajo para hacerla realidad. Si bien la rebelión cordobesa reconocía una prolongada historia de luchas populares contra la acentuación de la miseria, las persecuciones a los trabajadores y la proscripción política del peronismo, el desafío era responder a las nuevas realidades que se iban gestando a partir de la resistencia a las dictaduras militares, que también padecían otros pueblos latinoamericanos. El movimiento de renovación conciliar, que en Latinoamérica tuvo una connotación social y política muy marcada, se fue manifestando en múltiples expresiones de sacerdotes y laicos, tanto en pronunciamientos como en hechos concretos de acompañamiento a las luchas populares cada vez más intensas. Cuando todavía humeaban las fogatas y las tropas militares habían concentrado a los detenidos en el Cabildo y en la cancha de Instituto en Alta Córdoba para ser trasladados al 3er. Cuerpo de Ejército y a muchos de ellos someterlos a los Consejos de Guerra Especiales - creados el día anterior -, sacerdotes y laicos de Córdoba emitieron un comunicado, que hicieron llegar al interventor federal general Jorge Carcagno, denunciando torturas y malos tratos a los detenidos durante la represión: “Sin pretender un análisis exhaustivo de los hechos pensamos que en Córdoba se ha dado un verdadero estallido de la ‘Cólera de los pobres’ ya previsto por Pablo VI en su encíclica Populorum Progressio. Atentos a los signos de los tiempos, advertimos el llamado de Dios a superar una situación de pecado en que vive nuestra sociedad.” “Por eso creemos urgente que en respuesta a los hechos ocurridos se acallen los lamentos frente a los efectos y se busquen en cambio suprimir las causas que provocaron ese estallido. No creemos que conduzca a ello

una búsqueda arbitraria de culpables y sí en cambio la decisión de ‘descubrir en las protestas de trabajadores y estudiantes señal de sufrimiento y un llamado a la justicia social’, como urge Pablo VI en su reciente discurso en Ginebra”. “Pero además han llegado a nuestro conocimiento hechos que ciertamente no son camino de solución: torturas a estudiantes y obreros, vejaciones y malos tratos de distinta índole, intimidación a que acuse a personas determinadas como condición para cesar en los apremios, condenas sumarias de detenidos sin que sus esposas, hijos o defensores legales competentes puedan enterarse de los motivos o de su legitimidad, encarcelamiento de dirigentes obreros y estudiantiles, mientras se repite la invitación

al diálogo por parte de autoridades, etc., y como resultado de todo esto: hogares humildes sin sus jefes en un momento en que la economía familiar experimenta el impacto del alza injustificada de los precios, numerosos inculpados por ‘confesiones espontáneas’ y el sordo e impotente resentimiento de muchos inocentes”. “Queremos ser artesanos de la paz. Por eso denunciamos estos hechos y llamamos la atención a todos los responsables: no se puede hablar de diálogo en estos términos. No se puede empezar a construir la paz si esto continúa”. Firmaban la nota: Víctor Acha, Oscar Ávila, Omar Colomé, Nelson Dellaferrera, José Echevarria, Rodolfo

Emma, José Fernández, José Guillermo Mariani, Felipe Moyano, Nagib Nasser, Gustavo Ortiz, Roberto Paz, Justo Irazábal, Mario Juárez, Carlos Pérez Zabala, Luis Salde, Francisco Sorribes, Erio Vaudagna, Milan Viscovich, y muchas firmas más. (Diario Córdoba, 6 de junio de 1969).[5] Si el Cordobazo fue un hecho político con efectos inmediatos por los cambios institucionales que provocó, más trascendencia tuvo por la enorme repercusión en el proceso político que le siguió. Puso en evidencia un estado de situación que exigía cambios sociales urgentes, pero también aceleró el debate en el campo popular sobre proyectos y propuestas que dieron nacimiento a organizaciones y movimientos. Ese fuerte impacto también se hizo sentir en el ámbito de los cristianos deseosos de llevar a la práctica las convicciones y las exigencias de su fe. Era posible, como habían dicho los obispos del Tercer Mundo, “que los pobres y los trabajadores se unan, ya que únicamente la unión hace la fuerza de los pobres para exigir y promover la justicia en verdad”. A 45 años esta rápida memoria debería ayudar a encontrarnos en caminos amplios para avanzar en organización y conciencia, contribuyendo a que el pueblo, y en el los más pobres, sean los protagonistas de su propia historia. Notas: 1 P. Carlos Fugante, Carta a la Comunidad de Bella Vista. Archivo del Autor. 2 Documento de San Miguel, Abril 1969, en Documentos del Episcopado Argentino (1965-1981), Ed. Claretiana, 1982. 3 Manifiesto de Obispos del Tercer Mundo, Respuesta al Clamor de los Pobres, Ediciones Búsqueda, 1968. 4 Documentos, Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Comp. Domingo Bresci, Bs. As, 1994. 5 Archivo Digital del periodista Alexis Oliva.


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CULTUR A

ARTE

MEMORIA

Tomás Várnagy: Recorre la crisis de Ucrania abriendo interrogantes y perspectivas extremas: “¿Qué futuro le espera a esta región del mundo? ¿Qué pasará en el mediano y largo plazo?”. Isabel Rauber: Traza notas a propósito del artículo de E. Gudynas: “La izquierda y el progresismo: la gran diferencia”. Su intención: “Que estas reflexiones contribuyan a promover debates necesarios acerca de la transición hacia el mundo nuevo …”. Marcelo y Andrés Cañas: Analizan la situación actual de Venezuela a la luz de las intervenciones Estadounidenses. Desnudan aquí los complejos motivos de la crisis y los intereses voraces del país del Norte, los que subvierten la cotidianeidad del pueblo venezolano. Código Rauber: Presenta un análisis de coyuntura sobre las experiencias de los movimientos indígenas y populares latinoamericanos en las luchas socio-políticas del último medio siglo. Jorge Falcone: Discurre sobre la actualidad del Cine Latinoamericano y sus potencialidades: “casi todos los países han aprobado ya nuevas leyes cinematográficas y los que no, las están preparando. Además nuestro cine está triunfando. Triunfa en festivales, triunfa entre el público…”, afirma. Rosario Galarza: Evoca a Eva Perón a sesenta y dos años de su muerte. A partir de una foto emblemática para la generación del 70 nos habla de su legado.


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Ucrania, Rusia, Crimea y Argentina Después de tres meses de protestas y más de 80 muertos en las manifestaciones del mes de febrero del año pasado, el presidente ucraniano, Víctor Yanukovich, luego de durísimas negociaciones con los principales líderes de la oposición, mediadas por Europa, capituló a las exigencias y firmó un acuerdo de paz.

A

I. Ucrania: entre Rusia y la Unión Europea

continuación, los manifestantes ocuparon las oficinas del mandatario, quien denunció un golpe de Estado luego de ser destituido por el Parlamento, y se llamó a elecciones adelantadas para el día 25 de mayo. Finalmente, Yanukovich huyó con rumbo desconocido y la opositora Julia Timoshenko fue liberada de la prisión, manifestando que “si alguien les dice que esto terminó, que pueden regresar a sus casas, no crean una palabra”. El Parlamento nombró presidente interino hasta las próximas elecciones a Aleksandr Tuchinov, cercano a la ex primera ministra Timoshenko. La Plaza de Mayo de Kiev

A la capital de Ucrania la conocemos por su nombre ruso, Kiev, pero en ucraniano es Kyiv, con una población de 2.800.000 habitantes, apenas menor que nuestra Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La plaza (maidan en ucraniano) de la Independencia en el centro de Kiev es como nuestra Plaza de Mayo, el escenario de las grandes manifestaciones masivas, desde la independencia de Ucrania en 1991 luego del colapso de la Unión Soviética, la “Ucrania sin Kuchma” en el 2001, la Revolución Naranja en el 2004 protestando contra las elecciones presidenciales por el fraude electoral en el que venció Yanukovich en detrimento de Yushchenko (del partido “Naranja”) cuando los manifestantes se quedaron por semanas en la plaza, lideradas por

Julia Timoshenko, hasta que la Corte Suprema, luego del recuento de votos, dio como vencedor al líder del partido Naranja. El derribo de una estatua de Lenin, en diciembre del año pasado, se convirtió en el símbolo de la revuelta ucraniana. A unas diez cuadras del epicentro de la euromanifestación, un grupo de personas derribó el monumento y lo destruyó a mazazos. No era una muestra de odio contra el pasado, sino el rechazo de lo que para los autores representa: Rusia. “Yanukovich será el siguiente”, decían (La Vanguardia, 9/12/13). El sentimiento antirruso está muy presente y Yanukovich (electo en febrero 2012), fue acusado de “vender” a Ucrania a Rusia tras su rechazo a firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea (UE). El malestar creció luego de una reunión de Yanukovich con Valdimir Putin, el presidente ruso, para cerrar un convenio de “asociación estratégica” entre ambos países, cuyo objetivo sería una unión aduanera liderada por Moscú. Las protestas, que comenzaron a fines del 2013 con manifestaciones masivas para lograr una mayor integración con la Unión Europea, se ampliaron para pedir la renuncia de todo el gobierno del presidente Yanukovich, y después de la dispersión violenta de manifestantes el 30 de noviembre del año pasado hubo “una voluntad de cambio total de la vida en Ucrania” (Euronews, 13/12/13). El 25 de enero de 2014 la protesta también

fue en contra de la cada vez mayor percepción de corrupción gubernamental, abuso del poder y violación de los derechos humanos. Se comenzó a solicitar la renuncia de todos los que detentan el poder en Ucrania: “¡Dimisión! ¡Dimisión!”, de manera muy similar al “¡Que se vayan todos!” de diciembre 2001 en Argentina. Se acusó de “tirano” y “dictador” al presidente legítimamente elegido, Viktor Yanukovich, y el objetivo de algunos grupos era su “expulsión inmediata”. Lo que pareció ser el comienzo de la primera guerra civil en Europa en el siglo XXI, con decenas de muertos, se aplacó en Ucrania con un frágil pacto para formar un gobierno de coalición, elecciones adelantadas y un retorno a la Constitución del 2004 para disminuir las facultades del Presidente Víctor Yanukovich, que no parece tener ningún deseo de renunciar y anunció oficialmente: “Como presidente de Ucrania y garante de la Constitución, hoy estoy completando mi obligación ante el pueblo, ante Ucrania y ante Dios ,en nombre de salvar la Nación, en nombre de preservar vidas de la gente, en nombre de la paz y la calma en nues-


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Ucrania, Rusia, Crimea y Argentina tra tierra”. Los manifestantes seguían instalados en la plaza y no se sabía si aceptarían o no la propuesta gubernamental. De acuerdo a Lecia Bushak, EuroMaidan ya es mucho más que una respuesta de manifestantes enojados porque no se firma el acuerdo con la Unión Europea; se trata más bien de echar a Yanukovich y su gobierno corrupto y tratando de romper con una historia profundamente entrelazada de más de dos siglos de una dolorosa relación con Rusia; y, además, levantarse por derechos humanos básicos, tales como protestar y expresarse libremente sin temor al castigo (Newsweek,18/02/2014).

ción contraria apenas reunió a unas 15.000. Lo que ha sorprendido a muchos analistas es la fuerte vehemencia con la que los manifestantes reclaman la entrada de Ucrania en la Unión Europea. Resulta evidente que los graves problemas económicos y sociales que vive la población, favorecen esta idealización ingenua, pero el ejemplo de Bulgaria y Rumania, donde la en-

Rusia versus Unión Europea El 21 de noviembre de 2013 comenzó el EuroMaidan (literalmente “EuroPlaza”, término que inicialmente se había creado en una cuenta de Twitter el primer día de las protestas y que pronto se hizo popular en los medios de prensa internacionales) o Manifestaciones Europeístas, luego de que el gobierno de Ucrania suspendiera la firma del Acuerdo de Asociación y el Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea. Por un lado, la versión inglesa del periódico ruso Pravda (29/11/13), opinó que se tomó “una sabia decisión en no caer en las redes de la Unión Europea, no sucumbir a los cantos de sirenas, no creer en las falsas promesas de prosperidad, no seguir las equivocaciones de algunos ilusos jóvenes ucranianos que ven en la UE una especie de nirvana. Víctor Yanukovich acaba de salvar a Ucrania de un terrible destino”. Al no firmar el acuerdo protegió a los ucranianos, sus trabajos, sus granjeros, su industria, su agricultura, su sistema educativo y su futuro. En el imaginario de los manifestantes la Unión Europea se asocia al estado de bienestar, la ausencia de corrupción, una moneda y gobierno estables y la facilidad para emigrar a un país comunitario y encontrar trabajo. Por otro lado, de acuerdo al diario ucraniano Unian (4/12/2013) casi el “60 por ciento de los ucranianos apoyan la integración europea” y solamente el 14 por ciento “apoyan la Unión Aduanera con Rusia”. El 8 de diciembre se realizó una manifestación proeuropea que juntó a casi un millón de personas, mientras que la manifesta-

trada en la Unión Europea no ha significado grandes mejoras -e incluso algunos retrocesos, como la desindustrialización de muchas regiones y la desaparición de muchas empresas locales, incapaces de hacer frente a la competencia con el capital alemán y austríaco- tendría que vacunar a los analistas contra todo lo pro unión con Europa. Sólo desventajas Ucrania, comparada con la UE, es un país débil y pobre, y el acuerdo implica un Área de Libre Comercio Profundo y Completo (DCFTA por sus siglas en inglés) que entraña la eliminación de aranceles y barreras comerciales, o sea se trata de mecanismos neoliberales bosquejados para optimizar el dominio mundial del capital radicado en Europa occidental. Implica movilidad de mercancías, servicios e inversiones, pero no necesariamente de personas, ya que no se suspendería la obligación del visado de los ucranianos hacia las zonas del Acuerdo Schengen. Si Ucrania firma el Acuerdo con la UE, fracasaría el proyecto ruso de crear una Unión Euroasiática con Kazajistán y Bielorrusia. La UE desea impedir esta unión para extender su área de influencia hacia el oriente, integrando a estos países en su periferia como proveedores de materia prima y mano de obra barata. Si Rusia bloquea la importación de productos ucranianos y utiliza el suministro de gas y petróleo como armas de negociación, dañaría muy gravemente la economía de Ucrania y ante la amenaza de una guerra comercial con Rusia, la UE fue incapaz de ofrecer alguna garantía al gobierno ucraniano

y, además, le exigió el aumento de un 40% de las tarifas de gas y calefacción, la eliminación de subsidios y barreras comerciales y una congelación salarial con el objeto de favorecer las exportaciones hacia la UE. Por último, la UE también desechó la perspectiva de un diálogo tripartito entre Ucrania, Rusia y la Unión Europea. El problema con Rusia es que no es capaz de atraer a las ex repúblicas soviéticas por su tradición dictatorial y autocrática, su economía de capitalismo precario y Estado-oligárquico y la corrupción instalada en todos los niveles. Pese a la afinidad cultural e histórica entre rusos y ucranianos, la minoría rusófoba no encuentra nada atractivo en Rusia y perciben que una integración con ella no sería más que el fortalecimiento de un sistema que rechazan. El problema con la UE es que el acuerdo propuesto es un completo abuso y desastre para Ucrania, país bisagra entre Rusia y la Unión Europea, que se encuentra en el medio de un tira y afloja de intereses geopolíticos (véase Várnagy en http://www.gestionpublica.info/exterior 24/02/2014). II. Crimea: entre Ucrania y Rusia La península de Crimea (de Kymeria, país de los cimerios) fue colonizada por los griegos en el siglo VII aC, luego estuvo bajo el gobierno de Roma y conquistada por los godos en el siglo III dC, con sucesivas invasiones durante más de un milenio de hunos, ávaros, pechenegos, genoveses y otros. También fue ocupada por los tártaros y en el siglo XV dC fue invadida por los turcos, y formó parte del Imperio Ruso a partir de 1783. Luego de la Revolución Rusa, Crimea se convirtió en una república autónoma para los tártaros, quienes tras la Segunda Guerra Mundial fueron deportados masivamente a Asia Central, acusados de haber colaborado con los ocupantes alemanes. En 1954 Crimea fue cedida por Rusia a Ucrania. La población de Crimea era de poco más de dos millones de habitantes de acuerdo al censo de 2001, y los grupos étnicos se distribuían de la siguiente manera: 58 por ciento de rusos, 24 por ciento de ucranianos (muchos de ellos rusófonos), 12 por ciento de tártaros, y otros. La flota rusa del Mar Negro estaba localizada desde 1783 en Sebastopol, la capital histórica de Crimea que, desde 1991, tuvo una administra-


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Ucrania, Rusia, Crimea y Argentina ción separada de Ucrania y estaba bajo tutela rusa, trasladándose la capital a Simferópol, la segunda ciudad de la península. Durante la disolución de la Unión Soviética Crimea ya fue un foco de tensión entre Ucrania y Rusia y, luego de un referéndum en enero de 1991, permaneció dentro de Ucrania que, en agosto de ese año, se separó de la URSS. En 1992 Rusia anuló la transferencia de Crimea a Ucrania de 1954, y el gobierno de Crimea proclamó su independencia, transformándose en una república luego de un nuevo referéndum, aprobando la primera constitución de Crimea. El parlamento de Ucrania anuló la declaración de independencia y, en junio de 1992, se le otorgó autonomía a la región, constituyéndose en República Autónoma. Luego del derrocamiento del presidente ucraniano Víctor Yanukovich, en febrero del 2014, hubo manifestaciones de grupos prorrusos que deseaban acercarse a Rusia y estaban en contra del nuevo régimen de Kiev. El gobierno de la República Autónoma de Crimea anunció el 6 de marzo un referéndum a realizarse diez días después para integrarse formalmente a Rusia. Se produce una movilización de tropas rusas con el objetivo de garantizar “la vida de los ciudadanos rusoparlantes” que, de acuerdo al lider ruso, Vladimir Putin, “está amenazada por los ultranacionalistas” (RT, 03/2014). La Unión Europea y los Estados Unidos condenaron el movimiento de tropas ruso, amenazando con sanciones. El 16 de marzo se realizó el referéndum en Crimea de conformidad con normas internacionales, con más de un centenar de observadores de una veintena de países. Hubo una alta participación, más del 80 por ciento de la población, y el resultado fue que más del 90 por ciento de los electores votaron por adherirse a Rusia (RT, 16/03/2014). En un llamado telefónico realizado por el presidente estadounidense Obama al presidente ruso Putin, aquél le informó que el referéndum “nunca sería reconocido por los Estados Unidos y la comunidad internacional” (The Washington Post, 17/03/2014). Imperialismo ruso VS debilidad estadounidense Ciertos sectores conservadores de Estados Unidos consideran que Putin quiere revivir el imperio ruso del siglo

XIX o la Unión Soviética del XX, y temen que vaya por más conquistas en el este de Ucrania y más allá, y critican la mano blanda del presidente Obama que no se da cuenta de “la diferencia entre los actuales líderes de Occidente que viven en un mundo de fantasía de leyes internacionales y los duros hombres del Kremlin, que conocen el lenguaje del poder” y consideran que Occidente “debe enfrentar a la agresión militar del Sr. Putin con una renovada disuasión militar” (editorial de The Wall Street Journal, 17/03/2014) y no con sanciones poco serias que los mismos rusos consideraron “graciosas”. El vice Primer Ministro ruso, Dmitry Rogozin, tuiteó “Parece que fue un bromista el que escribió las disposiciones del presidente de EEUU: LOL” (Ib., 18/03/2014). Estas sanciones son peores que ineptas, afirma este diario, “porque su principal impacto será hacer que los

Estados Unidos parezcan débiles”. Lo cierto es que la popularidad de Putin creció luego de reconocer a Crimea como Estado independiente. Un 63 por ciento de la población cree que Rusia es una vez más una gran potencia y Fyodor Lyukanov, analista del Kremlin, escribió: “Moscú comenzó un juego muy serio. El riesgo es enorme, pero el premio parece ser atractivo. El viejo orden mundial deja de funcionar y el nuevo tendrá que conformarse muy pronto” (Gazeta.ru, 16/03/2014). En un ardiente discurso ante el Parlamento, Putin recordó las pasadas glorias de Rusia y se apoyó en la nostalgia de la superpotencia soviética, y afirmó que Rusia defendería a los millones de rusos en la “Rusia histórica”, esto es, fuera de sus fronteras. Además se mofó de las críticas y acusó a los Estados Unidos y sus aliados de ignorar el derecho internacional cuando se adecuaba a sus intereses y “cínicamente” creía en “la ley del más fuerte”. Soberanía Otros observadores consideran que el re-

feréndum fue groseramente manipulado o, peor, que fue ilegal ya que se entrometió en la soberanía de Ucrania. Pero la autodeterminación es una pieza clave del derecho internacional, y el Artículo 1, punto 2, de la Carta de las Naciones Unidas afirma la necesidad de “fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos”. ¿Qué es lo que debe primar, la soberanía de los Estados, otro principio de la ONU, o la autodeterminación de los pueblos? Un principio de las Naciones Unidas que Putin podría haber invocado con respecto a Crimea es el de “R2P” (Responsibility To Protect), la responsabilidad de proteger a los rusos étnicos que viven en Crimea. Es un concepto muy debatible pues implica la intervención internacional en temas internos de Estados en donde se estarían violando los derechos humanos de sus habitantes y éste no era –claramente- el caso de Crimea. Es el principio que usaron las potencias occidentales para “proteger” a los albano-kosovares y que legitimó (lo cual también es debatible) el ilegal bombardeo de Yugoslavia en 1999 por parte de la OTAN. Recordemos que cuando Obama, al anunciar nuevas sanciones a Rusia a mediados de marzo, afirmó que los principios internacionales básicos incluyen “el respeto por la soberanía y la integridad territorial” se olvidó de la invasión estadounidense a Irak o el bombardeo de Yugoslavia por el tema de Kosovo. ¡Los EEUU advierten a Rusia acerca de la intromisión en los asuntos de otro país! Recordemos también que Chechenia, una república de la ex URSS y luego de Rusia, declaró su independencia en noviembre de 1991 y las dos brutales y sangrientas guerras subsiguientes con Rusia causaron unos 150.000 muertos entre 1994 y 2003, en una población de un millón doscientos mil habitantes. Chechenia, hoy, sigue siendo parte de Rusia y su futuro es impredecible. Georgia fue invadida en el 2008 con centenares de muertos y más de 200 mil desplazados. Para el Secretario General de la OTAN, Fogh Rasmussen, el asunto de Crimea y la invasión no es más que “parte de una gran estrategia” rusa para recuperar los territorios que se perdieron luego del colapso de


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Ucrania, Rusia, Crimea y Argentina la Unión Soviética (The Washington Post, 26/03/2014). De acuerdo con la perspectiva de cada uno, lo de Crimea puede considerarse o una anexión o una reunificación. El periodista ruso Vladimir Pozner, afirma que la violenta secesión e independencia de la provincia serbia de Kosovo, “reconocida por Occidente, abrió la caja de Pandora” y lo que es inadmisible es la intromisión de los Estados Unidos y la OTAN en una región que es rusa: Crimea nunca fue parte de Ucrania y siempre perteneció a Rusia. “La increíble actividad de Occidente en Ucrania y Crimea”, continúa Pozner, “no tiene nada que ver con proteger los derechos humanos, ni preservar la integridad de Ucrania. Son, nada más y nada menos, intereses estratégicos y geopolíticos” (RBTH, 02/04/2014).

rían el principio de no interferencia” (http:// www.un.org/News/Press/docs/2014/sc11319. doc.htm, 15/03/2014). El 17 de marzo, luego de la reunión con el papa Francisco en el Vaticano, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner hizo mención al conflicto con el Reino Unido por las islas Malvinas y realizó un paralelismo con el referéndum de Crimea. Criticó la “doble moral” de los países occidentales al afirmar que “un referéndum realizado por Crimea es malo, pero uno hecho por los kelpers es bueno”.

La posición argentina El 15 de marzo la representante argentina ante el Consejo de Seguridad de la ONU, María Cristina Perceval, votó a favor de una resolución patrocinada por Estados Unidos condenando el referéndum del 16 de marzo. Afirmó que “el principio de la integridad territorial habría contribuido a un diálogo constructivo para lograr una solución pacífica en el que participen todos los actores políticos”. Mientras tanto, instó a abstenerse de “acciones que pudieran obstaculizar una solución de este tipo”, y dijo que los ucranianos deben decidir sus propios asuntos y que Argentina esperaba “que todos los países respeta-

Dos días después, en una reunión con el mandatario francés François Hollande, aseguró que “las Malvinas siempre pertenecieron a la Argentina, así como Crimea perteneció a la Unión Soviética hasta que fue obsequiada a Ucrania”. Y luego pidió “no tener doble estándar” a la hora de dirimir los conflictos soberanos porque “no se puede estar en desacuerdo con la integridad territorial con Crimea y estar de acuerdo con Malvinas”, “que la integridad territorial sea para todos”, apuntó (Página 12, 19/03/2014). El 25 de marzo, Vladimir Putin llamó a Cristina Kirchner, quien subrayó “la importancia de la posición argentina al incluir en

el debate sobre dicha cuestión el doble estándar de varios países con relación a los principios de la Carta de las Naciones Unidas”. Unos días antes, durante su discurso en la inauguración del Salón del Libro de París, la Presidenta hizo referencia al “doble estándar” de Gran Bretaña y Estados Unidos, en referencia a las distintas posturas que mantienen en el conflicto de Crimea y en el reclamo por la soberanía de las islas Malvinas (La Nación, 25/03/2014). La Resolución 68/262 de la Asamblea General de las Naciones Unidas (“Integridad Territorial de Ucrania”), aprobada el 27 de marzo de 2014 en respuesta a la crisis, afirmó el compromiso de la ONU para reconocer a Crimea como parte de Ucrania, invalidando el referéndum del 16 de marzo. Cien países votaron a favor, once en contra (Armenia, Bielorrusia, Bolivia, Corea del Norte, Cuba, Nicaragua, Rusia, Siria, Sudán, Venezuela y Zimbabwe), y hubo 58 abstenciones (Argentina, Brasil, Ecuador, India y Uruguay, entre otros) (en www.un.org/es/ga/68/resolutions.shtml). El 27 de marzo la Argentina, luego de la llamada de Putin, se abstuvo en la votación de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la situación en Ucrania, lo cual implica un apoyo encubierto a Rusia. En su argumentación, la embajadora Marita Perceval recordó que el 15 de marzo pasado Argentina votó a favor de un proyecto similar como miembro no permanente del Consejo de Seguridad “en un momento de particular tensión en Ucrania, cuando se corrían serios riesgos de que la

CRONOLOGÍA 21 noviembre 2013: El presidente ucraniano Yanukovich anuncia el abandono de acuerdos para reforzar lazos con la Unión Europea y, en su lugar, busca una cooperación más cercana con Rusia. Comienzan las protestas. 17 diciembre 2013: El presidente ruso Putin anuncia que su gobierno comprará el equivalente de 15 mil millones de dólares de bonos del gobierno ucraniano y bajará el precio del gas natural ruso que le vende a Ucrania. 16 enero 2014: La violencia se intensificó luego de que se aprobaran leyes en contra de las manifestaciones. 28 enero 2014: Renuncia el Primer Ministro y el Parlamento revoca las duras leyes anti manifestaciones que encendieron la violencia. 18 febrero 2014: Los manifestantes atacan a la policía frente al Parlamento y se intenta desalojar a la plaza de la Independencia, con un resultado de 26 muertos y centenares de heridos. 20 febrero 2014: Horas después de que se anunció una tregua se produjeron más disturbios, con decenas de manifestantes muertos y un clima de “preguerra civil” en lo que se llamó el Jueves Negro. 22 febrero 2014: El Parlamento vota la destitución de Yanukovich y es liberada la opositora Yulia Timoshenko, Primera Ministra tras la Revolución Naranja de 2005. 23 febrero 2014: Comienzan las manifestaciones prorrusas en Crimea. 16 marzo 2014: El parlamento de Crimea decalara su independencia de Ucrania, y el 16 de marzo se realiza un referéndum. 17 marzo 2014: La opción de unirse a Rusia ganó por más 95% de los votos. Se aprobó el 11 de abril una nueva Constitución de Crimea que establece que la península es parte de Rusia.


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Ucrania, Rusia, Crimea y Argentina contenía una indisimulada expresión de alineamiento propio de la Guerra Fría”. Es así que el voto fue de abstención, pues “haber apoyado una resolución que invocaba un principio [de integridad territorial] pero acarreaba otros intereses hubiese sido una burla a nuestra honrosa tradición. Sería una mancha en la defensa de nuestra soberanía” (Página 12, 30/03/2014). Futuro

situación fuera escalando”. Pero ahora la situación era diferente, pues “nuestra posición sobre integridad territorial, la no injerencia en los asuntos internos de otros países es tan clara como coherente con nuestras acciones. Sin embargo, en estos momentos la resolución que ha sido presentada camina en la dirección de limitar el diálogo y la resolución pacífica de los conflictos y es por eso que nos abstenemos y apoyamos enfáticamente las gestiones del Secretario General” (Página 12, 28/03/2014). Esta nueva postura de Argentina se opuso a la tomada el 15 de marzo, un apoyo antes y una abstención ahora resultan posturas contradictorias. Un diplomático ucraniano, desde Kiev, le expresó al diario La Nación (28/03/2014): “Sabíamos qué posición tomaría la Argentina en la ONU, pero no la entendemos. Hay un cambio de actitud que no comprendemos de la Argentina. Es una actitud extraña…”. Otros la consideran una posición “estrafalaria” e “hipócrita”, debido al cambio de voto en solamente 17 días (http://voxxi. com/2014/03/21/latin-america-reaction-ukraine-crisis/, 21/03/2014). El 30 de marzo, el Canciller Héctor Timerman publicó un artículo explicando esta situación: “Argentina, Ucrania y el doble estándar”, en donde afirmó que la votación del 15 de marzo fue debido a un grave momento de crisis en donde era “necesario que el Consejo [de Seguridad de la ONU] diera el mensaje claro de que correspondía a Ucrania resolver sus asuntos internos y también que la comunidad internacional tenía una responsabilidad”. Pero dos semanas después “el contexto político había cambiado” y “en nuestro análisis, el voto positivo o negativo

¿Qué futuro le espera a esta región del mundo? ¿Qué pasará en el mediano y largo plazo? Entre muchas otras, presentamos dos opciones extremas: nada o disolución y guerra civil en Rusia. Marina Lewycka está por la primera opción: predice que nada sucederá, que habrá mucho jadeo y resoplido de aire caliente; se flexionarán músculos bien aceitados y maquinaria bélica afín y algunas damas

de la cleptocracia ucraniana y rusa tendrán que esperar para su próximo viaje de compras a Harrods o Gucci. Pero los banqueros, oligarcas y petroleros seguirán haciendo sus negocios como siempre. Y seguirán siendo dueños de grandes fortunas en diferentes lugares del mundo, enviando a sus hijos a las más caras escuelas y universidades de elite del mundo (The Guardian, 10/03/2014). Por otro lado, la ruptura entre Ucrania y Rusia, de acuerdo a la visión apocalíptica de Janusz Bugajski, puede ser un presagio de guerra civil, conflicto étnico e, incluso, la desintegración posible de Rusia. Nos recuerda que casi un cuarto de la población en Rusia (143 millones de habitantes) no son rusos y la opción de la soberanía será cada vez más atractiva en una estructura federal artificial que es incapaz de controlar territorios tan grandes y alienados. Luego de la crisis de Ucrania, “debemos prepararnos para una próxima implosión rusa” (USA Today, 17/03/2014).

Poroshenko asume presidencia de Ucrania en medio de crisis tras golpe de Estado “El multimillonario Piotr Poroshenko asumió este sábado la presidencia de Ucrania en medio de la crisis que vive el país, especialmente en el sureste, donde el ejército de Kiev, capital ucraniana, mantiene una operación militar contra los manifestantes que rechazan las autoridades de facto, tras el golpe de Estado del 22 de febrero pasado. Ante el parlamento de Ucrania (la Rada Suprema), Poroshenko, quien ganó las presidenciales del 25 de mayo organizadas por el gobierno golpista, se pronunció a favor de la celebración de elecciones parlamentarias anticipadas en Ucrania, al señalar que “el actual Parlamento no representa el sentir de la sociedad”. Durante su alocución, el jefe de Estado dijo que el ucraniano será el único idioma oficial del Estado, obviando a los miles de habitantes ruso-parlantes que residen en Ucrania, reseñó RT. También anunció que convocará elecciones locales en Donbas, y prometió dar amnistía a los manifestantes que “no cometieron delitos graves”, pese a que en días pasados anunció que continuará el operativo militar en el sureste de Ucrania. Además, anunció una reforma sobre la descentralización, que comenzará con cambios en la Constitución. En tanto, los líderes de la República Popular de Donetsk, antes territorio ucraniano, han rechazado a Poroshenko como presidente del país. La ceremonia contó con la presencia de jefes de Estado y políticos de alto rango. Rusia estuvo representada por su embajador en Kiev, Mijaíl Zurabov. Los comicios presidenciales en Ucrania se realizaron de manera anticipada en medio de una crisis nacional tras el golpe de Estado perpetrado contra el presidente constitucional Víktor Yanukóvich. Luego que las nuevas autoridades de facto de Kiev (capital ucraniana) tomaran el poder, llamaron a elecciones adelantadas, y desde entonces en el país europeo se han desarrollado manifestaciones contra los golpistas. El Gobierno ha instaurado en ese país un régimen de terror, con el uso de tropas militares y bandas de ultraderecha contra los manifestantes que se le oponen.” AVN.


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Isabel Rauber

Gobiernos populares de Latinoamérica, ¿transición o reciclaje? Notas a propósito del artículo de E. Gudynas, “La izquierda y el progresismo: la gran diferencia”

A

sí, en el primer párrafo del texto, el autor emplea tres categorías políticas diferentes: nueva izquierda, progresismo e izquierda clásica. Atribuye a ellas diferencias sustantivas en las miradas estratégicas, las propuestas y planes gubernamentales, y en las prácticas políticas concretas de los actores políticos que las encabezan. Sin embargo, no deja en claro qué entiende por “nueva izquierda”, ni por “izquierda clásica”. Tampoco define claramente qué entiende por “progresismo” ni por “progreso”. Al principio parecería que, según el autor, la “nueva izquierda” es el “progresismo”; sin embargo, línea a línea, se ocupa de demostrar que los gobiernos que engloba indiferenciadamente al inicio como de la “nueva izquierda”, en realidad no lo son, puesto que solo llegan a ser “progresistas”. Aquí surgen interrogantes: ¿Por qué definirlos entonces como algo que inmediatamente se niega? Al parecer esto responde a la intención del autor de marcar una distancia sustantiva entre el período inicial de los gobiernos de la “nueva izquierda” en Latinoamérica, y el período actual, en el que -siempre siguiendo a Gudynas , estos han devenido en “progresistas”, anclados en las viejas ideas de progreso y crecimiento económico, es decir, economicistas. De aquí se derivarían, a ojos del autor, políticas muy limitadas de estos gobiernos en relación con la perspectiva de cambio social,

El texto de Gudynas intenta poner en blanco y negro los cambios políticos que vienen teniendo lugar en territorios de Nuestra América. En ese sentido, al iniciar el artículo afirma: “Uno de los mayores cambios políticos vividos en América Latina en los últimos veinte años fue el surgimiento y consolidación de los gobiernos de la nueva izquierda.” Nótese que el autor define a estos gobiernos latinoamericanos como “los gobiernos de la nueva izquierda”, sin embargo, de inmediato los subclasifica como “progresistas”, por considerarlos anclados “en la idea de progreso”. Sobre esta base, asegura, se marca una “divergencia” con “muchas de las ideas y sueños de la izquierda latinoamericana clásica”.

ancladas en exportación de materias primas, en estimulación del consumo, en planes de asistencia económica a los sectores desprotegidos, para lo cual apelan -fundamentalmente- a políticas extractivistas… “El progresismo actual (…) no discute las esencias conceptuales del desarrollo”, afirma el autor. Esto supondría, en síntesis,

que los gobiernos de la ex-nueva izquierda devenidos en progresistas, se atienen plenamente a la antigua concepción economicista del desarrollo, contradiciendo y alejándose crecientemente de los procesos democratizadores originariamente impulsados desde abajo, con los movimientos


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Gobiernos populares de Latinoamérica... sociales, y ahora frenados-negados desde arriba. Llegado a este punto el autor entra en una seguidilla de consideraciones que buscan reforzar sus objeciones a los que considera hoy son ex-gobiernos de la “nueva izquierda”. Con las generalizacio-

algunos problemas, en realidad, poco novedosos para quienes seguimos de cerca el curso de los procesos actuales. Pero aunque no enseña nada nuevo, su análisis recorre algunos puntos clave que es preciso discutir. Toca muchas aristas y, al hacerlo -aunque de modo disperso y forzando re-

nes secundariza o menosprecia los esfuerzos por construir instancias articuladoras regionales (ALBA, UNASUR, CELAC) y su significación política en este tiempo para los procesos de cambio que pugnan por profundizase y enraizarse en cada país.

gularidades donde, si existen, no están suficientemente claras aún llama la atención y provoca el debate; considero que en ello radica probablemente su principal aporte. No ocurre lo mismo cuando se refiere a las interrelaciones entre movimientos sociales y ong’s, estableciendo prácticamente una equiparación entre ellos, con lo cual da por tierra sus planteamientos respecto del protagonismo de los movimientos (¿o se refería a ong’s?). Igualmente resulta cuando menos llamativo su elogio a la CIDH, como si se tratara de un organismo que brillara por su criterio de justicia para con los pueblos… Estas referencias parecen más bien una reacción de enojo del autor frente a alguna crítica de la que pudo ser destinatario, aunque no lo manifiesta así en este artículo.

La transición en la nueva realidad global y continental. Un debate postergado pero imprescindible El artículo mencionado resulta una provocación interesante, porque -aunque su autor no se lo proponga con sus reclamos e imputaciones, pone al descubierto la necesidad de abrir debates acerca de la transición hacia la nueva sociedad, acerca de sus contenidos, sus tareas, sus significados, sus actores centrales, sus alcances, su horizonte histórico… en las condiciones actuales de Latinoamérica, en el actual sistema mundo y tiempo histórico que vivimos. Vivimos tiempos de cambios constantes y de confusión, y ello lo refleja también Gudynas al escribir de forma confusa. Es evidente que tiene preocupaciones y se percata de

Algunos temas o problemáticas a considerar -Cambio de mentalidad y construcción de un nuevo pensamiento crítico Analizar con parámetros de ayer la realidad del presente es fuente segura de errores. Y ello ocurre cuando se intenta trazar una línea de continuidad analítica entre la realidad social local y mundial, las tareas y la perspectiva estratégica que se planteó

la izquierda en el siglo XX, y la realidad del sistema-mundo actual del cual es parte nuestra región y, consiguientemente, entre las propuestas y actitudes políticas de la izquierda que hoy gobierna (“nueva izquierda”, “progresismo”), y los planteamientos de la “izquierda clásica” (de fines del siglo XX). Vale hacer notar, además, que en el siglo pasado no existió una “izquierda clásica”, hubo muchas izquierdas, muchas miradas, propuestas, estrategias y caminos para lograrlas, protagonizados por actores políticos diversos, generalmente enfrentados entre sí. Tal fue el caso, por ejemplo, de la división entre los reformistas(camino gradual de reformas dentro del capitalismo) y los revolucionarios (toma del poder, ruptura con el sistema e implantación del socialismo), y sus consiguientes propuestas de las entonces llamadas vía pacífica (electoral) y la vía armada (insurreccional o guerra de guerrillas para la “toma del poder”). Indudablemente estas polémicas, lejos de estar saldadas, se manifiestan hoy bajo nuevas formas, aunque ahora tienen lugar en la realidad de un nuevo sistema-mundo regido por la hegemonía global del capital con sus instituciones de poder global del mercado. Al plantearse el cambio social, es necesario entonces dar cuenta y enfrentar nuevas problemáticas, nuevos contenidos, horizontes y actores. No se puede trazar una línea directa entre los reformistas de ayer y quienes hoy plantean caminos de reformas, ni viceversa. No se puede tampoco, contraponer abstractamente reforma y revolución; dicotomía que cada día se revela más obsoletas a la vez que surgen y se plantean nuevas y complejas mediaciones, contradicciones y tensiones entre lo viejo y lo nuevo, entre reformas y cambios raizales. ¿Qué significa hoy ser revolucionario?, ¿tomar el poder?, ¿qué poder?, ¿quiénes? Y, en tal caso: ¿qué harían el día después?, ¿quiénes?, ¿con quiénes?, ¿cómo? ¿Para qué se quiere o se necesita el poder político-institucional? Pues


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Gobiernos populares de Latinoamérica... para impulsar cambios en la realidad social, promover la organización y ampliación del sujeto político-social en su desarrollo hacia la conformación de la fuerza social de liberación, capaz de constituirse en conducción sociopolítica popular del proceso histórico de cambios, desde abajo, en los ámbitos parlamentario y extraparlamentario. Y para pensar colectivamente, decidir y realizar los cambios raizales, en la medida que el conjunto de condiciones sociales, culturales, de conciencia, organización, y en la subjetividades, así lo haga posible… transformando la correlación de fuerzas anclada en el poder constituido, desde el nuevo poder constituyente. -De la izquierda del ‘deber ser’ a la izquierda del ‘ser’ Ser de izquierda significa que se es revolucionario, no que se recitan textos, ni que se dicen bonitos discursos, o que se tienen perfectos programas. Ser revolucionario es ser parte del proceso colectivo de cambio del mundo en sentido de justicia, equidad, paz, progreso humano, en el sentido y con el contenido que esto tiene para el horizonte revolucionario… ¿Qué cantidad de cambios hay que hacer en cada momento y a qué velocidad han de realizarse? Nada de ello puede definirse fuera de la arena de los acontecimientos y sus contradicciones. No hay recetas; no hay fórmulas. Se trata de una pulseada permanente con el poder del capital en general y con los nichos de su hegemonía que están dentro de nosotros mismos. La teoría revolucionaria no puede existir fuera de los procesos revolucionarios y sus sujetos; es guía para la acción en tanto emana de ella, se nutre y enriquece en las prácticas socio-transformadoras y hacia ellas vuelve, marcando aciertos, errores, desafíos, mostrando trampas y abriendo caminos… estimulando la marcha. Es pensamiento crítico de las prácticas revolucionarias, por eso puede orientarlas, ser “guía para la acción”. Lamentablemente, esta expresión se tomó al pie de la letra, me-

cánicamente, suponiendo que para ello debía haber una doctrina correcta, científica, previa a los acontecimientos. Ella, como si fuera una linterna, habría de conducir a los pueblos en lucha por el buen camino, alejando a sus conducciones de errores y derrotas. Nada más alejado de la realidad, de la propuesta epistemológica de Marx, y de la verdad histórica. No existe una teoría absoluta sobre el comunismo, el socialismo comunista, comunitario, o del siglo XXI, esperando en algún lugar (fuera del mundo), para ser “aplicada” a cada realidad. Nada más apriorístico y dogmático que ello. Como ya advirtiera Marx, esta es “la oposición típica del idealismo entre la realidad y lo que debe ser…”, paradójicamente el rasgo característico del mal llamado “marxismo científico” en el siglo XX. [Marx,C., 1966: 11] La ideología, el pensamiento crítico revolucionario, el pensamiento político y social se van construyendo permanentemente, es decir, están en constante cambio,

-Del enfoque analítico abstracto a la mirada analítica sistémica (concreta) El autor presenta sus enfoques aún atrapados por los límites del pensamiento lineal fragmentario propio del siglo XX: aborda las cuestiones ecológicas o de la naturaleza de modo aislado, igualmente lo relativo a pobreza, desarrollo, democracia… como si estas problemáticas sociales se pudieran analizar y resolver aisladamente, sin contar con un enfoque integral sistémico de la realidad social en cada momento (integrando economía, política, cultura, modo de vida). Concuerda con el Buen Vivir levantado por los gobiernos, pero les recrimina que no lo llevan a cabo. La pregunta, en tal caso, sería: ¿Cómo saber si lo llevan a cabo o no?, ¿a partir de qué elementos?, ¿desde dónde, con quiénes y con cuáles parámetros medirlo? ¿Por qué? Indudablemente hay que entrarle de

con los acontecimientos históricos, con la maduración de conciencia de los sujetos en sus prácticas, con las dinámicas de las luchas sociales de clases, etcétera. Como advirtiera Mariátegui: es una “creación heroica” de los pueblos, y por tanto, hay que rescatar esa creación, sistematizarla y conceptualizarla y reconceptualizarla permanentemente, desde abajo, en articulación orgánica con los sujetos colectivos de las prácticas sociales, siendo -a la vez- parte de ellos.

lleno a estos debates. Urge reflexionar sobre las condiciones de la transición en la situación actual del mundo y de nuestras sociedades, teniendo como punto de partida (y de llegada), las experiencias de los actores sociopolíticos que las llevan adelante, sus y las subjetividades, identidades, cosmovisiones… -Recuperar la dimensión analítica y sistémica de la categoría


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Gobiernos populares de Latinoamérica... “modo de producción” Ser ecologista, por ejemplo, no implica necesariamente estar ubicado en el nuevo tiempo. Si se piensa en la ecología separada del modo de producción y reproducción de la vida social, se mantiene la vieja concepción de la naturaleza como objeto del cual la humanidad puede “servirse”, en tanto sujeto. Integralmente, el debate acerca de la ecología es parte del debate civilizatorio, del planteo claro de la indivisible interrelación naturaleza-sociedad como clave para la defensa de la vida toda. Este resulta uno de los anclajes epistemológico-cosmovisivo fundamental pues abre posibilidades para la creación de un nuevo modo de producción y reproducción de la vida social, es decir, de un modo de vida, anclado en la indivisibilidad de la vida humana y de la naturaleza. Es por ello, un horizonte promotor de la creación de una nueva civilización (re-humanizada). La civilización creada por el capital y su lógica de mercado amenazan a la sociedad y la naturaleza de muerte, el sistema mundo anclado en la producción destructiva para satisfacer la voracidad creciente de ganancias de los centros del poder global del capitalismo actual, profundiza un sistema productivo-destructivo que no toma en cuenta el sistema reproductivo, es decir, no se hace cargo de las consecuencias o cargas sociales que su reproducción sistemática imponen a la sociedad (con énfasis en las interrelaciones humanas y sus modos de vida) y a la naturaleza. Encontrándonos al borde del abismo, la defensa de la vida se impone y es integral y reclama la construcción de una convivencia armónica entre sociedad y naturaleza como parte de un todo que se llama vida. Con esto quiero subrayar un elemento central: el contenido sistémico, interconectado de las problemáticas a enfrentar y, por tanto, de las respuestas a construir para superarlas. En relación con esto, está claro que los caminos de la transición hacia la nueva sociedad y el nuevo mundo cuyo horizonte se redefine y abre con

la llegada de estos gobiernos de la “nueva izquierda progresista” latinoamericana , ya no pueden analizarse con los lentes de una lupa del siglo XX, cuyos parámetros pertenecen a un mundo y un tiempo histórico que ya no existe. Las problemáticas de hoy no son exactamente las mismas de ayer, recicladas. Aunque muchas coinciden, se desarrollan en situaciones y dimensiones nuevas, con aristas e interconexiones no solamente nuevas, sino anteriormente desconocidas o inimaginadas. Por ello hay que descubrirlas y analizarlas tal como ellas existen y se manifiestan hoy. Habría que ir incluso unos pasos atrás y ver si existe una claridad común en la definición acerca de cuáles son los pilares claves para avanzar hacia una civilización capaz de superar los males, las tragedia, los modos de interrelacionamiento y pensamiento humanos de la civilización actual, regida por la lógica del metabolismo social del capital. Un recorrido por las programáticas de los actuales gobiernos progresistas, de izquierda, revolucionarios o populares de la región parece indicar que no es así. Esto refuerza la necesidad de centrar las reflexiones también en este aspecto aunque sin pretender unificar o encasillar procesos socioculturales profundamente diferentes , para ir fortaleciendo, tal vez, sus posibilidades de encaminarse hacia la construcción de convergencias estratégicas. Esto es parte de los desafíos del presente. A ello se anudan interrogantes claves. Entre ellos: ¿Quiénes son los creadores y protagonistas de las definiciones del rumbo de los cambios, de sus contenidos, sus ritmos, etc.? ¿Puede el pueblo de un solo país,

aisladamente, en el mundo globalizado, crear y construir una civilización nueva?, ¿en qué aspectos sí y en qué debe hacerlo interarticuladamente con otros? ¿Cuál es el sentido de la integración latinoamericana?, ¿está relacionada con la posibilidad de construir un referente regional capaz de correr el horizonte civilizatorio más allá de los límites del capital o es solo un campo formal para el intercambio mercantil y diplomático?, etcétera. Reflexionar sobre esto ayudará a pensar hasta dónde un proceso de cambios sociales raizales puede avanzar dentro del capitalismo, realidad sociopolítica, económica y cultural en la que viven y se desarrollan todos los países, gobiernos y procesos del mundo, y desde la cual y en la cual también creamos, construimos los cambios y pensamos la transición. Ello contribuiría, por ejemplo, a matizar o reinterpretar la expresión del autor cuando, refiriéndose a los gobiernos de la “nueva izquierda” o “progresistas” latinoamericanos, dice: “…en algunos casos hay una retórica de denuncia al capitalismo, pero en la realidad prevalecen economías insertadas en éste...”. ¿Acaso supone el autor que los que ganaron las elecciones podrían romper inmediata y tajantemente con el capitalismo? ¿Cómo?, ¿con cuáles fuerzas sociales?, ¿con cuáles propuestas?, ¿reemplazándolo con qué sistema?, ¿apuntalando cuál civilización? ¿Acaso considera el autor que ya existe, prefabricado, el nuevo sistema productivo-reproductivo social que puede reemplazar al del mercado, y que solo se trataría de “aplicar” su recetario a las realidades concretas? ¿Se trata acaso de “aplicar” o de crear, construir y apostar a lo nuevo, conociéndolo en la medida que se lo va creando y construyendo? Estas son solo algunos interrogantes que pueden estimular el pensamiento colectivo acerca de estas problemáticas de fondo. Está claro que los pueblos no saltan al vacío; los grandes cambios sociales ocurren siempre por acumulación, a partir de desarrollar las fuerzas so-


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Gobiernos populares de Latinoamérica... ciales, económicas, culturales y políticas del pueblo capaces de desplazar (imponerse sobre) el -entonces- viejo orden metabólico social. Esto supone procesos histórico-sociales de creación colectiva de los pueblos, su autoconstitución en sujetos políticos de su vida, de su historia; supone la refundación democrática de nuevas institucionalidades e instituciones, de nuevas interrelaciones entre todos los integrantes de una sociedad, y con el mundo entero y con la naturaleza. No se puede vivir en libertad en un mundo plagado de injusticias, salvo desde una posición individualista: Si yo estoy bien, no me importan los demás. No hay salida individual, por países, si no hay salida para todos los países, global. Se trata, entonces, en principio, de una transición anclada en diversos procesos integrales de cambios en el ámbito de cada país que tenderán a orientarse hacia el mismo rumbo y horizonte estratégico. En materia de integración, este es uno de los mayores desafío: definir un rumbo y un horizonte civilizatorio colectivos capaz de traccionar los procesos locales y regionales en una misma dirección, y definir cuál es esa dirección para encaminarse hacia el horizonte común. Es entonces cuando la paciencia histórica, así como la creación sostenida y la resistencia al capital y sus tentaciones cotidianas, se imponen como realidad. Si se acepta que los procesos todos se desarrollarán durante bastante tiempo dentro del capitalismo, es de suponer entonces, pulseadas constantes, palmo a palmo, con el poder del capital, luchando por construir, sostener y desarrollar desde abajo otra hegemonía, popular, orientada a abrir cauces a una nueva civilización, anclada en el Buen Vivir y Convivir. En esta perspectiva, tal vez lo que el autor define como “retórica” anticapitalista de los gobiernos, resulte, en

algunos casos, un recurso pedagógico político orientador-estimulador de cambios y creaciones, fortalecedor de procesos en curso que -desde abajo- alimentan las esperanzas y las utopías del nuevo mundo, haciéndolas realidad día a día en sus comunidades, en sus economías, en sus modos de vida solidarios, en un respeto creciente a la naturaleza recuperándola como sujeto de vida y para la vida, creciendo en la conciencia integral de la vida y de los modos de vida. Todo esto supone un proceso integral de cambios en la concepción del mundo, del progreso, el bienestar, el desarrollo, la economía, la sociedad y las interrelaciones humanas y con la naturaleza. Nada puede verse, pensarse o resolverse por separado. Una nueva mentalidad, un cambio cultural se impone. -Una nueva concepción de totalidad se abre paso Es interesante notar que en el tiempo en que los posmodernistas anunciaban el fin de la totalidad y del “relato” colectivo, revive con fuerza el pensamiento científico que argumenta la concatenación universal

de los fenómenos en la naturaleza y en la sociedad. Por supuesto, se trata de una totalidad nueva, profundizada y ampliada con el apoyo de la nano-sociología hasta lo macro, siempre con la mirada integradora que anuncia que lo analítico (fragmentado) es parte de un fenómeno social mayor al que se articula y que en esa articulación se define socialmente, o más exactamente, se interdefine permanentemente en procesos de interacción constante y redefiniciones

mutas, cambios, saltos… Tales son las dinámicas sociales dialécticas, más precisamente identificadas ahora como tales, por la denominada “teoría de la complejidad”. -El lugar central de los procesos está en los sujetos No hay teoría, ni propuesta, ni programa ni organización que pueda desplazar o sustituir el protagonismo creativo colectivo de los sujetos sociales y políticos, su capacidad para (auto)constituirse en fuerza sociopolítica de liberación,conducción política colectiva del proceso de cambios en los ámbitos parlamentario y extraparlamentario (conjugados, articulados). Concebir la actual tarea histórica civilizatoria de defensa integral de la vida, desde las élites, grupos reducidos, llámense estos partidos, movimientos, ong’s… implica quedar atrapado por una retórica testimonial que, a lo sumo, puede servir como justificación personal frente a la titánica labor colectiva de los pueblos abocados a crear el mundo que ha de sustituir a este. -La interculturalidad y descolonización Y esto alude directamente a presupuestos nuevos, que den cabida a la diversidad de actores, con sus modos de vida, cosmovisiones, cosmopercepciones, sus identidades, subjetividades, aspiraciones, propuestas… es decir, habla de superar el obsoleto paradigma dogmático acerca del sujeto revolucionario, que lo limitaba a una supuesta clase obrera industrial que, en rigor, nunca existió en Latinoamérica, llama a dejar atrás el eurocentrismo negador de los pueblos indígenas como sujetos con plenos derechos y capacidades, llama también a abrir espacios políticos a las mujeres con sus pensamientos liberadores, como a todos/as los marginados/as o excluidos/as según sus capacidades físicas, sus identidades sexuales, etc.; en resumen, llama a abrir las


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Gobiernos populares de Latinoamérica... prácticas políticas a la perspectiva intercultural para concebirlas desde este lugar, reclamando por tanto, una mirada que dé cuenta de los disímiles intereses de los diversos actores y sectores que conforman el llamado

“campo popular”. Esto supone también hacerse cargo de las disputas de poder que tienen y tendrán lugar en el seno del pueblo y que acompañarán la creación del nuevo mundo buscando nuevas relaciones y modalidades de organización y acción que vayan superando la verticalidad jerárquica instalada como el “saber hacer” de la humanidad durante milenios. Sobre esta base se podrán ir abriendo pasos hacia una perspectiva de interrelacionamiento cada vez más horizontal, reconociendo la igualdad entre los diferentes, en derechos, identidades, subjetividades, modos de vida, estableciendo condiciones para la convivencia de las diferencias sobre la base de equidad y la complementariedad. La democracia ocupa aquí un lugar central, puesto que limitarla a aquella -representativa o directa- que solo reconoce el derecho de las mayorías es, en realidad, una modalidad encubierta de autoritarismo, pactado y reglamentado en las constituciones. El derecho es siempre para quienes lo necesitan, no para quienes lo poseen, es decir, alcanza también a las minorías, a los relegados/as de siempre, a los subordinados/as y excluidos/as históricos… Y su reconocimiento y ejercicio efectivo hay que construirlo colectivamente. No hay modos de convivencia colectiva que puedan imponerse a la humanidad, por muy perfectos que ellos resulten

en la propuesta teórica. De ellos hay sobradas muestras en la historia reciente. Por ello, la interculturalidad presupone, se asienta y promueve, la descolonización cultural (modo de vida y de pensamiento) de nuestras realidades, desde la historia hasta el futuro pasando por el presente. No dice solo respecto de la colonia, la conquista y colonización emprendidas en el siglo XV. Teniendo en cuenta que la conquista y colonización de América, genocidio mediante, implantó el capitalismo en estas tierras, los actuales procesos de descolonización comprenden todo el período histórico, desde tiempos de la llegada del capitalismo a nuestras tierras de la mano de la conquista y colonización hasta la liberación del yugo del capital en lo económico-social y cultural, en el modo de vida, de percepción, de conocimiento, de interrelacionamiento humano y con la naturaleza. Para expresarlo sintéticamente: interculturalidad y descolonización constituyen pilares claves promotores de la nueva civilización, anclados en la equidad, la solidaridad y la búsqueda de armonía en la convivencia humana y con la naturaleza

y, todo ello, sustentado en un nuevo modo de producción y reproducción, cuyo ciclo garantice la reproducción de la vida humana y de la naturaleza. Se trata de un proceso de búsqueda y creación colectivas de una nueva racionalidad del metabolismo social, proceso que Franz Hinkelammert define como: racionalizar lo racionalizado (por el capital). Esta es, en trazos gruesos, la situación. Dibuja un tiempo movido por un gran tembladeral histórico por el que transitamos sacudidos permanentemente por reajustes o resquebrajamientos de la agonizante ci-

vilización construida y regida por el capital. No es de extrañar, por tanto, que los caminos diversos que hoy se plantean acerca de la transición orientada a una superación de esta civilización, provoquen más incertidumbres que certezas. Vamos a un mundo nuevo, que depende de nuestras capacidades. No viene del más allá; no hay nadie que a priori lo haya prediseñado para nosotros… Como dice Silvio Rodríguez, “la revolución se hace a mano y sin permiso”. -El Estado, ¿actor central o herramienta popular para la transición? Destaco particularmente, en primer lugar, lo referente a la concepción y el papel del Estado, tanto en los inicios de los procesos de cambio orientados a la transición, como a los cambios que necesariamente habrán de ir suscitándose en el curso de esos procesos. En este aspecto, se plantea una diferenciación entre los procesos encabezados por los gobiernos populares del continente, puesto que algunos de ellos, tal vez mejor avenidos a la definición de “progresistas” dada por Gudynas, se plantean ser una variante “prolija” del capitalismo, definiendo a esta civilización como su horizonte histórico. Recuperar el papel central del Estado como institución pública garante de derechos sociales y del respaldo económico para el ejercicio efectivo de esos derechos, es apenas un primer paso, casi obligado, del que arrancan los gobiernos dada su situación posneoliberal inicial. Pero superado ese momento, se abren interrogantes claves. Entre ellas: ¿Es el Estado un actor central del proceso o es una herramienta? Si es una herramienta, ¿de quiénes y para quienes?. Y en ambos casos, ¿quiénes lo motorizan y conducen?, es decir, ¿quiénes son los protagonistas del proceso? Y aquí se abre una inmensidad para pensar y reflexionar. Aunque no es factible ahora adentrarme en este tema, vale recordar que el Estado, como toda institución pública, es la personificación de un poder de clase social


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Gobiernos populares de Latinoamérica... específico, está hecho a su medida y en función de la defensa de sus intereses, que representa y para lo cual fue constituido. Es absurdo entonces, sostenerlo tal cual, es decir, ajustado a la defensa de esos intereses y su jurisprudencia y pretender que, a la vez en tales términos , pueda resultar una herramienta de cambio social. -Potenciar la participación y el control popular Para poner la dirección en este rumbo hay procesos democratizadores transformadores imprescindibles, como por ejemplo, las asambleas constituyentes, cuya realización abre -jurídicamente- las puertas a la participación de la ciudadanía popular (movimientos indígenas y sociales) en la definición de las políticas publicas y la gestión de lo público, de sus territorios, sus comunidades, etc. Esta participación habrá de incrementarse sustantivamente en función de las tareas que los pueblos se tracen en cada momento, de ahí que las asambleas constituyentes serán varias, tantas como lo demande el proceso democratizador revolucionario en cada sociedad. Transformar raizalmente la democracia Los procesos democrático revolucionarios necesitan transformar la democracia, abrirla a la diversidad de ciudadanías que habitan en nuestras tierras, apostar a la participación de los pueblos desde abajo, avanzar hacia la plurinacionalidad, en cada país y en el continente. No hay posibilidad de Estado plurinacional sin democracia plurinacional, pero esto hay que crearlo y construirlo, sostenerlo y desarrollar, en cada país y en el continente. La revolución democrático-cultural que tiene lugar en Bolivia, por ejemplo, lleva en esto la delantera, es el laboratorio de la nueva Latinoamérica,

plurinacional, intercultural y descolonizada. No es que ya haya madurado como Estado plurinacional, pero esta definición ubica la plurinacionalidad en el horizonte y en los imaginarios, estimulando y traccionando el proceso hacia ese rumbo. Esto es parte de la conducción político-ideológica de los procesos. ¿Qué están llenos de errores?, obviamente. Lo contrario sería propio de un engaño. No hay nada que hagamos, saliendo de las entrañas del mundo regido por el mercado y su lógica mezquina y competitiva que pueda ser “puro” y propio de un mun-

do otro, que todavía no ha sido creado por nosotros. Su alumbramiento ocurrirá mediante un parto doloroso, pero como en todos los casos, será maravilloso y balsámico. Por eso, en este contexto, más que la razón individual -que es importante, sobre todo para quien la sostiene-, es primordial aportar a la construcción de la razón colectiva, sustento de la voluntad colectiva. Esto no significa, sin embargo, que haya que silenciar las opiniones o críticas a los procesos; siempre que se hagan desde adentro, redundarán en beneficio colectivo, incluso si ellas también contienen errores. No hay árbitro individual ni colectivo, partidario, onegeístico o institucional estatal o religioso que pueda dictaminar quién tiene la razón y quién no. No hay nada más “feo” en política que la “razón de Estado”, en todos los casos. Los intelectuales (orgánicos) no pueden diluirse en la gestión del gobierno o el Estado; ciertamente deben estar comprometidos, entrar al “fango” de la vida real, ser parte de las búsquedas y los procesos

de construcción de lo nuevo; pensar desde afuera de los procesos no aporta, pero tampoco su exégesis. Es necesario ser parte, estar comprometidos y, a la vez, mantener un distanciamiento crítico, necesario para que sea posible aportar al proceso colectivo. En esa interrelación, ser uno más, no aporta. En resumen, considero que un trabajo como el que me ha movido a escribir estas líneas es un ejemplo palpable de las contradicciones de la diversidad de miradas, juicios y prejuicios que atraviesan los procesos políticos abiertos con los actuales gobiernos populares en el continente. Ellos tal vez abran cauces a transiciones que podrían desarrollarse a partir del presente, es decir a partir del inicio de las etapas posneoliberales, de la mano de grandes luchas sociales intentan ahora embanderar procesos de cambios raizales. Que estas reflexiones contribuyan a promover debates necesarios acerca de la transición hacia el mundo nuevo, alentando la búsqueda de un nuevo modo de producción y reproducción que haga posible el Buen Vivir y Convivir entre la humanidad y la naturaleza, anclado en nuevos paradigmas de bienestar, progreso, desarrollo y democracia, alimentando así un nuevo pensamiento crítico revolucionario que nos convoca hoy a defender la vida atravesando los campos minados por el capital, sin entrenamiento previo. Tales son algunos desafíos. Bibliografía empleada • Gudynas, Eduardo (2013) “América Latina. Izquierda y progresismo: la gran divergencia”, ALAIhttp:// alainet.org/active/70074 • Rauber, Isabel. (2012) Revoluciones desde abajo. Ed. Continente-Peña Lillo, Buenos Aires. • Marx, Carlos. (1966) Crítica de la filosofía del estado de Hegel, Editora Política, La Habana.


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Con la mejor de las intenciones, y el peor de los resultados Los giros de la rueda de la historia trazan círculos semejantes, no iguales; cada giromomento histórico porta alguna peculiaridad. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial la economía de Estados Unidos exhibía un envidiable potencial, su participación tardía en la contienda la había preservado y acrecido.

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l complejo militar industrial aportó a esa producción un incremento de 2,5 veces, elevando a 60 por ciento la participación de Estados Unidos en la producción industrial mundial. Una tercera parte de todas las exportaciones tenían por origen el país del norte; acumulaba el 70 por ciento de las reservas de oro y le correspondía más de la mitad del tonelaje de la marina mercante. Qué distinta y distante, en su contenido, a la situación actual marcada en su calendario por los pedidos anuales de la presidencia del país al Congreso de incremento del techo de la capacidad de endeudarse, o la astronómica e impagable deuda. La administración de Detroit, la ciudad industrial, se declaró en quiebra ante la incapacidad de honrar sus obligaciones; hasta la misma administración federal debió suspender su funcionamiento ya que no tenía fondos para un funcionamiento normal. Las agresiones militares a otros pueblos diseñadas por el Pentágono bañan con sangre y esparcen destrucción en las naciones invadidas, mientras generan deuda y déficit en el país agresor, situación que se pretende disimular con emisión de

moneda; después, la inflación se exporta. La rueda da giros hacia atrás. En 1939, comienzo de la guerra, dos países: Unión Soviética y Mongolia, constituían el mundo socialista. Al finalizar la guerra siete países se habían agregado a ese mundo: Polonia, Checoslovaquia, Yugoslavia, Bulgaria, Hungría, Rumania, Albania. La onda izquierdista también afectaba a los estados capitalistas. En las primeras elecciones de posguerra desarrolladas en Francia el Partido Comunista lograba 5,5 millones de votos, un 28,6 por ciento del total; en Italia, los descendientes de los partisanos lograban un 20 por ciento de los favores electorales, en Finlandia el porcentaje era de un 25 por ciento. En 9 gobiernos europeos participaban comunistas: Francia, Italia, Bélgica, Dinamarca, Noruega, Islandia, Austria, Finlandia y Luxemburgo. La Casa Blanca estimó prioritario detener la amenaza roja; el Plan Marshall, 140 mil millones de dólares, fue el vehículo idóneo para reconstruir y controlar Europa por parte de Washington. La dividida Alemania se alzó como un muro frente a la URSS; Japón cumplió similar función en Asia ante China; previamente los Estados Unidos intervinieron a favor de las fuerzas kuomintanistas en la guerra civil librada contra los partidarios de Mao. En el Tercer Mundo se respiraba, los estadounidenses

se habían alejado, sus intereses se radicaban, por entonces, en Europa. Hasta que se estableció la hegemonía yanqui en el viejo continente. Uno a uno fueron derrocados los gobiernos populistas que habían desarrollado políticas de gobierno que trajeron mejores días para su gente. Sukarno, Nasser, Perón, Vargas, Arbenz, Rojas Pinilla, Bosch, dejaron sus gobiernos. Estados Unidos volvió al Tercer Mundo. La dependencia de la economía norteamericana de las exportaciones de petróleo se transformó en desgracia para los pueblos de Medio Oriente, años de muertes, vejaciones, humillaciones para quienes pecaban por la riqueza de su subsuelo; mientras tanto en la Patria Grande se avanzaba como nunca antes en la integración rompiendo el tutelaje de Washington; las instituciones de la dependencia, léase la Organización de los Estados Americanos, mostraban una anémica influencia. La globalización neoliberal sembró pobreza, desempleo y marginalidad


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Con la mejor de las intenciones... en América Latina y El Caribe, tras días de desesperanza y tristeza asumieron en la región gobiernos que implementaron en sus economías un cóctel nacionalista keynesiano, desarrollista. Para sostener esta propuesta estimaron insoslayable avanzar en la unidad regional y poner distancia con Estados Unidos, que tiene muy poco que ofrecer en sentido positivo. La distancia llegó a preocupar a la Casa Blanca; sonaron tambores de guerra y se pintaron el rostro los hombres del norte pro monopólico. La cuestión regional es uno de los factores que incide en la inestabilidad del Estado venezolano. El presidente Evo Morales denunció una conspiración abierta del ‘imperio’ de Estados Unidos contra la democracia de Venezuela, ante el éxito de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), realizada en enero en La Habana, Cuba. “Los presidentes y gobiernos de la Celac decidimos declarar una zona de paz y después viene esta conspiración, por supuesto como una venganza del Gobierno de Estados Unidos”, dijo en una entrevista con la cadena internacional Telesur. En esa dirección, sostuvo que pedir la renuncia del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, es una abierta conspiración contra la democracia. “El imperio, usando las oligarquías de los países de América Latina, a veces usando sus propios instrumentos como la Embajada y Usaid, invierten para acabar con un Presidente de un gobierno antiimperialista, buscan una dominación política para un saqueo económico, esa es la triste historia de toda América Latina y el Caribe”, dijo el mandatario boliviano. Recordó que la historia de América Latina se basa en que el imperio busca conflictos y cuando no encuentran conflictos buscan como acabar con líderes políticos o dirigentes sindicales antiimperialistas mediante masacres, torturas y confinamientos. Apuntó que el imperio norteamericano financia grupos violentos y terroristas para enfrentar a los pueblos y justificar una inter-

vención de Cascos Azules y de la OTAN. El presidente Evo Morales sintetizó uno de los motivos de los complejos y voraces intereses estadounidenses para subvertir la cotidianeidad venezolana. Por su parte, el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, insistió días pasados ante las cámaras de televisión sobre la responsabilidad de Estados Unidos en el intento desestabilizador. “El gobierno de Obama está claramente involucrado en un golpe de Estado con sectores de ultraderecha, que son una especie de títeres que la Casa Blanca va poniendo o quitando según su conveniencia”. Posteriormente explicitó, “es una guerra de cuarta generación, y se necesita que varios elementos estén involucrados. En primer lugar, la necesaria violencia que les permita a ellos un boquete para instaurar su objetivo, y dar un golpe de Estado. Segundo, se siembra el odio a través de la manipulación

psicológica contra las personas para que cometan delitos atroces. Tercero, instaurado el odio y la violencia, se estima que se han instalado los elementos suficientes para dar lugar a una intervención externa”; sostuvo Rodríguez. Cuando algunos patriotas venezolanos se ilusionan con la aparente falta de liderazgo en la oposición venezolana se equivocan, el jefe de la oposición es Barak Obama; Enrique. Capriles y Leopoldo López son caudillejos de uso efímero, productos de usar y tirar. Las entrañas de la geografía venezolana guardan/atesoran una de las mayores reservas petroleras del mundo. Hay quienes con desenfado manifiestan su apetito espurio despertado por las riquezas de un pueblo. Sus propias palabras los delatan: los halcones de Washington, por medio de la voz de uno de sus miembros “más distinguidos”, el senador republicano John McCain, se declararon confesos de la vulgar intervención en Venezuela para derrocar el go-

bierno democrático, revolucionario y bolivariano del presidente Nicolás Maduro. La embestida extranjerizante fue detenida, como lo dijo, “por lo pronto”, por el presidente constitucional venezolano. Sin embargo la alerta no termina puesto que la conjura a nivel internacional cuenta claramente con la fuerza mediática de los medios de comunicación y algunas plumas de esa derecha delirante que no acepta los triunfos y la expansión de los gobiernos de avanzada. Nuevamente es la ambición del petróleo, en este caso el venezolano, lo que mueve a estos sujetos que se creen dueños del mundo, sobre todo porque tienen seguidores interesados en todos los países, inclusive aquellos que se declaran democráticos. El descaro de McCain es de una insolencia digna de los procederes de los siglos XIX y XX, cuando prosperó el expansionismo estadounidense. Así, sin el menor recato, declaró que su país debe alistarse para intervenir y garantizar el flujo petrolero, además de pedir la creación de una fuerza militar regional para defender los intereses de USA. Los intereses de los EEUU, que desde el punto de vista de estos halcones insaciables, son los bienes de los países que siguen considerando traspatio de la gran potencia. Es textual esta perla que aventó el ultraderechista senador republicano John McCain, al referirse a la situación que vive el país sudamericano: “Hay que estar preparados con una fuerza militar para entrar y otorgar la paz en Venezuela y, sobre todo, garantizar y proteger el flujo petrolero hacia Estados Unidos, cuidando esos recursos estratégicos y velando por nuestros intereses globales”. Es más, en entrevista con la televisora NBC, el representante por Arizona también sugirió “buscar el apoyo de países aliados de Estados Unidos en la región”, entre los que identificó a Colombia, Chile y Perú, para, dijo, que una fuerza militar pueda impedir que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, “destruya los derechos e intereses de Estados Unidos”. Nuestras debilidades son la for-


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Con la mejor de las intenciones... taleza del enemigo. Todo comenzó con el formato de guerra económica: elevada inflación, desabastecimiento, fuga de capitales, contrabando. Y una búsqueda, la búsqueda de una burguesía patriótica, progresista. Una búsqueda inútil, peligrosa, ingenua, suicida. Una búsqueda difícil de interpretar, ¿habrá complicidad, por parte de algunos funcionarios, en la implementación de determinadas medidas? El dólar, actor principal en los dramas populares. Una parte considerable de los recursos generados por el sector externo en Venezuela se destinan al pago de importaciones -que alimentaron un alto consumo privado- y para financiar misiones sociales. La situación determinó la necesidad de establecer un estrecho control de las divisas, para ello se creó la Comisión de Administración de Divisas. La gran mayoría de las divisas se destinarían al pago de bienes y servicios estratégicos para el desarrollo del país; se anhelaba revertir la desindustrialización. Los sectores burgueses que recibieron los dólares soslayaron la compra de bienes y se apropiaron ilegalmente de los dólares, que ubicaron en el mercado paralelo interno con una ganancia del 1.500 por ciento; consecuencia directa de la delictiva maniobra especulativa fue la escasez de productos, subidas de precios, caída en la calidad de bienes y servicios. Los especuladores alentaron la desvalorización de la moneda local y el afianzamiento del dólar paralelo que cotiza 15 veces más caro que el dólar oficial. El dólar paralelo es el referente al que acuden todos los comerciantes para fijar el precio de las mercaderías. El economista venezolano Manuel Sutherland comentó de forma diáfana los efectos de las resoluciones implementadas: “La nuevas medidas económicas trajeron consigo una devaluación parcial y una serie de cambios institucionales que pretenden solucionar problemas correlativos al uso especulativo que algunos le dan a las divisas. En ese intento, el gobierno bolivariano crea un nuevo sistema cambiario que va a trabajar con dos precios: una tasa

preferencial de 6,30 bolívares por dólar, que regirá a los elementos prioritarios (salud, alimentación e insumos para la producción en 11 áreas); y la tasa variable SICAD (ahora en 11,36 Bs. por Dólar) que servirá para comprar todo lo demás: artefactos de computación, turismo, compra de boletos aéreos etc. Esto último representa una devaluación del 79% en una serie de bienes importantes, lo que reduce el poder

adquisitivo de manera significativa. Más preocupante aún es la entronización del SICAD como mecanismo de distribución de divisas, por sus procedimientos discrecionales y escasamente transparentes, ello fomenta la corrupción y la ineficacia.” Venezuela ha sufrido una fuga de capitales de 150 mil millones de dólares, fuga producida durante el período del control de cambio. Ernesto Guevara, refiriéndose al imperio, solía decir “no se puede confiar

ni un tantico así”, mientras apretaba sus dedos pulgar e índice sin dejar espacio alguno para la ingenuidad. De igual desconfianza es merecedora la llamada burguesía nacional, en Venezuela; en plena transición revolucionaria 400 mil capitalistas se apropian del 60 por ciento del PIB, mientras 13 millones de trabajadores acceden al 40 por ciento del PIB. La situación económica generó descontento en la base chavista, fue un tiempo fértil para el impulso insurgente de los poderosos de siempre. Con la mejor de las intenciones y el peor de los resultados es el saldo síntesis de la política conciliadora en la que suelen incurrir los dirigentes chavistas, olvidando aquello del “tantico”… La elocuencia de los hechos. Mérida y Táchira fueron el epicentro de la violencia previa a los desórdenes del 12 de febrero. Un estudiante opositor murió electrocutado al procurar destruir una valla de la gobernación, otros optaron por causar daños importantes en la casa del gobernador. Oradores que rebosan odio incitaron a la rebelión, “vamos a alzarnos contra este gobierno”, “este gobierno va a caer”, eran los deseos de los exaltados. La cuestión era simple, la marcha debía destituir al presidente Maduro y liberar a unos pocos estudiantes presos. Dentro de la oposición convivían de forma incómoda Capriles y López; el primero era acusado de blando (de traidor lo tildaban algunos sectores) por haber concurrido a una reunión celebrada entre los gobernadores y la Presidencia de la Nación; “legitimó a Maduro” sostenían los ultra-opositores. López se mostraba como líder en la acción, poca inteligencia pero mucha ambición y encono. En Caracas la marcha tuvo un comienzo -ya estamos viviendo del 12F- de protesta normal, no carente de singularidades. La situación económica venezolana no es buena; sin embargo, la oposición no hacía escuchar protestas de índole económica, el liberalismo recuperaba el lustre que ha perdido en otras latitudes, “Queremos más libertad”, “Basta de la injerencia del gobierno en las empresas”, “Acabar


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Con la mejor de las intenciones... con la dictadura Castro-comunista”. Los devenires se sucedieron como copias de las jornadas. El gobierno de Maduro ha mostrado serios desaciertos en su accionar de cara a los propios chavistas; en época reciente huelgas obreras han sido reprimidas,

que podría producir la preocupante situación económica, que afecte al pueblo chavista y ahonde un incipiente descontento, por ello el gobierno - desde el otro lado de la vereda el gobierno comparte la inquietud - llama a negociar y a producir a la burguesía industrial. Contexto paradóji-

pitalismo, se ha convertido en un viejo inútil, derrochón, destructor y sumamente injusto. Hugo Chávez, el Comandante Eterno, sembró en Venezuela las semillas de la nueva sociedad: el Estado de las Comunas; el núcleo duro del chavismo, el 50 por ciento de la población, está dispuesto a cumplir el legado del Comandante y con cada amanecer dan continuidad a la tarea de cultivar las comunas, 500 plenamente oficializadas y 1.400 en trámite. El presidente Nicolás Maduro también espera el amanecer venturoso de la experiencia comunal, expresó que en su desarrollo anida la solución de los males del país: “Consolidados en comunas vamos a resolver los problemas heredados del capitalismo”; “El remanente de desempleo lo vamos a resolver con la economía comunal, lo del abastecimiento lo vamos a resolver también con la comunas, porque a veces somos saboteados en las redes de producción gubernamental”.

sucesivas devaluaciones han deteriorado la calidad de vida del pueblo, la insistencia en avanzar con la ley de desarme golpea en el corazón la idea revolucionaria de las milicias populares, “el pueblo en armas”. La lucha de clases que se libra en Venezuela no deja el más mínimo espacio para impulsar una política conciliadora, benevolente, con una burguesía que no va conceder ni un “tantico” así de sus privilegios. El pueblo venezolano quiere paz, los fascistas -de toda laya- no encontraron eco, lo buscaron en diversos ámbitos, y lo buscan, sin éxito. Depositaron sus esperanzas en las Fuerzas Armadas y los derrotó la democracia, tres generales se dieron a la tarea de conspirar para impulsar un golpe de Estado y fueron denunciados por los subalternos. Una Fuerza Armada más horizontal donde se cuela el espíritu democrático y la lealtad patriótica. A los “guarimberos” les va quedando como último recurso el terrorismo y a el apelan. Se ilusionan, también, con el efecto favorable para la desestabilización

co. La burguesía industrial y comercial no acompañó la asonada golpista, no le veían posibilidades y por el contrario estimaban que lo más que podrían lograr López y los suyos era sumir al país en el caos, clima poco propicio para los excelentes negocios que hoy lleva a cabo el empresariado, de allí que acudieron al llamado del gobierno. Se ha configurado en Venezuela una transición compleja, abierta en su desenlace. El mundo está en crisis, una crisis que serpentea de país en país. Los pueblos a tientas procuran dar con un nuevo paradigma de organización socioeconómica. El hijo dilecto de la Modernidad, el ca-

Sólidos pilares teóricos sostienen el edificio comunal, el tiempo y la correlación de fuerzas a nivel nacional, regional e internacional dirán cómo y cuándo esos principios se plasman/plasmarán en la realidad. Por lo pronto es importante conocerlos. El producto es general desde el momento mismo de la producción, no se requiere del dinero para darle cierta generalidad. Previamente se ha planificado qué se va a producir de acuerdo con la necesidad de satisfacciones humanas. El intercambio es intercambio de actividades, no es un


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Con la mejor de las intenciones... intercambio mediado por el dinero. Se conforma una sociedad integrada por personas que desarrollan una labor auto gestionada; desaparece toda y cualquier jerarquía, por ende la organización debe ser plenamente democrática, democracia directa y participativa. La planificación del tiempo es medular: tiempo de trabajo necesario, tiempo para el desarrollo pleno de la persona. Los comuneros dictan sus propias normas de convivencia. Estos principios sintetizan el aspecto interno de la vida comunal. Ampliando el ámbito geográfico se constituye la federación de comunas y desde la federación el Estado Comunal, un estado que ha perdido una parte considerable de sus facultades. A la Casa Blanca le corre un frío urticante por la espalda cuando se informa sobre los desarrollos comunales, sabe que el paradigma es observado por otros pueblos agobiados por la crisis del capital. Cuando visitamos y nos confundimos con los comuneros dan deseos de gritar con Armando Tejada Gómez: ¡Qué fiesta va a ser la vida!

Presidente de la República y del PSUV, Nicolás Maduro, presentó tesis políticas y propuestas al III Congreso del partido * Ante la situación descrípta la Revolución Bolivariana reacciona en pos de consolidar el camino trazado por Hugo Chavez Frías: “El presidente de la República, Nicolás Maduro, se dirigió a los Delegados durante la instalación del III Congreso del Psuv, para presentarles un conjunto de tesis, propuestas políticas y de tareas. El acto, donde fue el orador principal, se hizo el sábado 26 de julio en espacios del teatro teresa Carreño, en Caracas, ante el conjunto de los Delegados electos y natos del PSUV. En la apertura del evento, los delegados decidieron por unanimidad nombrar al jefe de Gobierno como presidente del PSUV. En su mensaje se mostró a favor del debate y dijo que no rehuía la crítica, pero no se refirió al hecho de que algunos sectores del PSUV se han quejado de la falta de espacio para la crítica y el debate dentro del partido, y dijo que “esta revolución gracias a Chávez, nació alimentando la crítica, la opinión del pueblo; este es el partido de la crítica y de la verdad”, por lo que afirmó que “la orden en este congreso es debate libre, constructivo, acción creadora y máxima lealtad a la Revolución Bolivariana”. Señaló que este evento máximo del partido rojo tendría un resultado “inolvidable para lo que va ser el rumbo de la patria”. Admitió, en términos generales, pero sin especificar, que no todo es perfecto dentro del partido y que no funciona como debería, pero que en el PSUV “hay una fuerza creadora para decidir lo que haya que decidir”, por lo que se mostró seguro que del Congreso saldrían fortalecidos. A la vez instó a la militancia, a todos los niveles, a lograr nuevos y mayores niveles de eficacia”. *Aporrea


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Código Rauber

Gobernar las coyunturas El tratamiento del tema es sumamente profuso por lo que, lejos de pretender configurar “un estado de la cuestión”, el presente trabajo concentrará su mirada en los elementos conceptuales y metodológicos de base que marcan posiciones y resultados analíticos diversos y también en el accionar político, a partir de los análisis de coyuntura política. En este texto se bosquejan aspectos metodológicos que destacan las miradas y experiencia de los movimientos sociales indígenas y populares latinoamericanos en las luchas socio-políticas del último medio siglo. Pensar estratégicamente escenarios interculturales basados en la creatividad de los sujetos

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l análisis de coyuntura al que se refieren estas reflexiones es parte de una proyección política que, en lo que hace a la relación Estado–sociedad, se reconoce fundacional de un nuevo tipo de Estado plurinacional, intercultural y descolonizado , marcado por el protagonismo de los pueblos indígenas originarios y sus movimientos y organizaciones, por los movimientos sociales y la militancia de los sectores populares en general, protagonismo colectivo que se buscará fortalecer, articular, estimular y calificar. ¿Tiene esto implicaciones en la concepción y gestión de lo público? Totalmente. Porque no es posible construir lo nuevo con las viejas metodologías, ni con los viejos criterios o formatos. Ciertamente, en los primeros momentos del cambio habrá que valerse de herramientas conceptuales no necesariamente construidas para tales propósitos, pero en el proceso de creación de la nueva sociedad descolonizada intercultural, anclada en la justicia y equidad social para el pleno ejercicio de los derechos de sus habitantes, se irán transformando también las herramientas políticas y epistemológicas, los saberes preestablecidos con sus dogmas y prejuicios serán desplazados por nuevos saberes, colectivos, interculturales… abiertos a los sujetos y sus experiencias, a sus cosmovisiones, a las realidades…

Es importante dejar esto en claro para no suponer que la realización de análisis políticos de las coyunturas, implica generar procesos analítico-teóricos ajustados a normas técnicas preestablecidas, es decir, elaboradas fuera de la situación de la realidad que se analiza y sus sujetos. Por el contrario: se trata de modificar las normas y también de crear otras, acorde con lo que se quiere construir o alcanzar. Esto es así porque no se busca generar un saber en sí mismo, un saber académico, un saber abstracto, sino un saber que se traduzca en saber actuar en función de alcanzar determinados objetivos, es decir, un saber político. Gobernar las coyunturas Lo expresado se anuda directamente con la capacidad política (práctica) de los sujetos sociopolíticos para gobernar las coyunturas y profundizar el proceso de cambios en el sentido estratégicamente definido en cada momento. Al analizar aquí los elementos que hacen al análisis de coyuntura no se planteará entonces un conjunto de pautas o leyes que “hay que seguir”. El objetivo es brindar instrumentos teóricos y prácticos que puedan ayudar a indagar la realidad sociopolítica en cada momento y pensar las alternativas, para moverse en las coyunturas de modo favorable a los intereses propios, evitando ser arrastrados por situaciones que beneficien o alimenten intereses ajenos. Es por ello que, sin desechar normativas, metodologías, técnicas o métodos que puedan evocarse o emplearse, lo central y

determinante son siempre los seres humanos que construyen esos análisis y le dan materialidad y sustento en sus actos colectivos: los sujetos y actores sociales y políticos. Estos, en cada coyuntura, van definiendo sus perfiles y capacidades, sus aspiraciones y su conciencia, van constituyendo y reconstituyendo sus subjetividades y acorde con ellas , van forjando sus voluntades políticas para llevarlas adelante. En este sentido, el análisis político de las coyunturas políticas se inscribe dentro del pensamiento estratégico: hace a la capacidad de pensar las coyunturas para actuar en ellas estratégicamente, es decir, convergentemente con los objetivos estratégicos definidos o buscados. Este tipo de análisis de la coyuntura política es lo que denomino análisis político de la coyuntura política: porque fortalece la capacidad de acción de los sujetos en función de metas propuestas por ellos, orientadas a profundizar la transformación social. Esto condensa la capacidad de pensamiento estratégico de los sujetos y se


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Gobernar las coyunturas traduce sus capacidades para gobernar las coyunturas. ¿El propósito? Que los sujetos del cambio sean capaces de conducir las coyunturas en función de sus intereses y objetivos: condición y situación ofensiva. Esto significa: que los sujetos sean capaces de gobernar los acontecimientos en vez de que los acontecimientos los gobiernen a ellos (en tal caso serían objetos o pro-sujetos en condición defensiva). Para gobernar los acontecimientos los sujetos desarrollan simultáneamente un conjunto de habilidades y capacidades políticas organizativas y analíticas desde abajo, en sus prácticas cotidianas. Su (auto)articulación es fundamental porque la capacidad estratégica de pensar-actuar en las coyunturas políticas con orientación estratégica radica en el pueblo todo, no es “un tema o problema” sectorial, corporativo ni reservado a algunos “expertos”. La creación y construcción de una nueva civilización no es responsabilidad de grupos ni de sabios. En esta perspectiva, el conocido “criterio de expertos” supone contar con un pueblo de expertos; y esto hay que construirlo, desarrollarlo y articularlo. En los tiempos iniciales de los procesos colectivos puede ser que los “sabios” sean apenas algunos, en tal caso, el objetivo sería en primer lugar , apelar a ellos para multiplicar los sabios. Esto también es parte del pensamiento estratégico, implica poseer una determinada capacidad de acción y construcción en la perspectiva socio-transformadora y ello está directamente anudado a las tareas de cada momento; no hay recetas. Puede ser que entre las primeras tareas se encuentren, por ejemplo, aquellas encaminadas a formar a los sabios. En el proceso de transformación social que tiene lugar en Bolivia hoy, por ejemplo, que implica una modificación raizal del Estado históricamente monocultural y excluyente, hacia un Estado plurinacional, los pueblos -organizados en su diversi-

dad e identidades, que protagonizaron las grandes luchas en el pasado reciente, reclaman ahora ser partícipes de la gestión, no necesariamente ocupando los lugares propios del funcionariado, sino -en primer lugar, aportando y siendo reconocidos como creadores-productores de conocimientos y saberes, además de realizadores. Esto llama a establecer canales permanentes de diálogo, consultas y construcción de conocimiento colectivo entre Estado, Gobierno, movimientos sociales indígenas y populares y la ciudadanía comprometida. Esta realidad marca una impronta político-cultural clave para el análisis político porque define quiénes son los protagonistas. En esta perspectiva, los análisis políticos de la coyuntura política apelan a la creatividad colectiva de los pueblos y se fundamentan en ellos. Si el pensamiento estratégico se construye desde abajo, a partir de los sujetos, entre sujetos y actores sociopolíticos, implica la elaboración de un saber colectivo que articula en una comunidad saberes reintegrados que -de continuar fragmentados-, quedarían desprovistos de su potencialidad transformadora. Este proceso de construcción de saberes políticos en interacción, desde abajo, da lugar a lo que en esta perspectiva constituye la conversación estratégica. Superar el inmediatismo y el espontaneísmo Las realidades sociales son rápidamente cambiantes y sus cambios y ritmos sorprenden permanentemente al conocimiento. Las dinámicas se aceleraron y, además, se multiplicó la superposición y yuxtapo-

sición de fenómenos cada uno con sus propios ritmos y dinámicas. De conjunto, esto contribuye a que los actores sociales y políticos se encuentren o se sientan frecuentemente “atrapados” por la realidad. Y si se está “atrapado” por la realidad, ¿cuál es la capacidad de acción? Coyuntural. En tal situación predomina el inmediatismo, es decir, las respuestas coyunturales alejadas o desligadas de la construcción y acumulación estratégicas. ¿Qué significa esto? Que se está respondiendo ante hechos que la realidad impone. En tal caso, en vez de capacidad de acción se desarrolla capacidad de reacción, que significa correr “atrás de los acontecimientos”. Y si se marcha atrás de los acontecimientos, ¿qué capacidad existe de ir haciendo realidad en las construcciones cotidianas las metas estratégicas trazadas? Mínima. Si el objetivo central es -como en este caso, gobernar las coyunturas, es vital superar el espontaneísmo y el inmediatismo políticos que resultan de reaccionar constantemente ante situaciones coyunturales. En vez de gobernar las coyunturas esto significa ser gobernados por las coyunturas, ir atrás de la coyuntura. Desplazarse y crecer en medio de complejidades e incertidumbres Gobernar las coyunturas implica también -y cada vez con más fuerza-, ser capaces de reaccionar ante lo inesperado, ante lo imprevisto, logrando mantener el rumbo estratégico en las nuevas condiciones por inesperadas que estas sean. Esto es parte de la complejidad del proceso. ¿En qué consiste la complejidad? “Complejo” no es sinónimo de “complicado”, como suele asumirse. Lo “complicado” indica que algo es de difícil comprensión o que tiene muchas partes. Pero lo complejo es sencillo, no es difícil de entender; alude a otros factores y consideraciones. Lo complejo indica, en primer lugar, la presencia de una multiplicidad de factores que inciden en la formación y desarrollo de un fenómeno. En


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Gobernar las coyunturas segundo lugar, demuestra que de esa multiplicidad, algunos factores que no resultan determinantes en un primer momento, pueden transformarse en la línea tendencial del tiempo y mediados por las acciones de sujetos y actores, en elementos determinantes del curso o de las características del proceso en el curso futuro de su desarrollo, en dependencia también de las circunstancias de cada momento. La complejidad enseña que no hay un único factor que determina y que no hay determinaciones absolutas; que hay “imponderables” que inciden en la realidad aunque en la perspectiva dogmática, por ejemplo, se desecharían. Para la complejidad está claro que lo que hoy es desechado mañana puede llegar a ser concluyente. Y esto recalca un elemento central: es importante tomar siempre en cuenta las condiciones iniciales y todos los factores o fenómenos que participan en ella. Porque en el conjunto de condiciones iniciales van a estar latentes también muchas de las probabilidades futuras del desarrollo del problema, situación, tema de que se trate. Otro elemento que interviene en la incertidumbre actual es la globalización. ¿Qué significa esto? Que se puede tener un perfecto dominio de lo local pero hay factores exteriores que “mueven el piso” del globo terráqueo y modifican la plataforma de acción local. Esto forma parte también de los imponderables que es recomendable tener en cuenta al analizar las coyunturas.

tendencias macro o de tendencias micro, incluso caracterizadas como muy poco probables, amplía el abanico de capacidad de acción efectiva en las coyunturas. Es lo que capacita a los sujetos para responder ante situaciones que se conocen como “inesperadas” y que pueden variar el escenario existente o el previsto. Si la realidad socio-política está atravesada-configurada por cambios permanentes, los análisis acerca de ella necesitan estar atentos a ellos para ir actualizando el “estado de la situación” y las políticas correspondientes. En este sentido es recomendable organizar equipos de seguimiento y “contra-chequeo situacional” permanentes porque las condiciones iniciales pueden cambiar rápidamente y ello es una posibilidad que late en cada acontecimiento, en sus dinámicas y propuestas, en las

Cambiar sobre la marcha y rápidamente

Adelantar el futuro en las prácticas del presente. Ir “del efecto a la causa”

Estar preparados y atentos a actuar según el desenvolvimiento de

Gobernar la coyuntura implica también que no solo se es capaz de responder a

subjetividades de los protagonistas… que pueden echar por la borda todos los diagnósticos y cambiar radicalmente una situación, un conflicto, una coyuntura.

las necesidades, sino que se tiene la capacidad decrear las condiciones favorables para el logro de objetivos propios previamente identificados y definidos. Esto aspira a que los análisis políticos de las coyunturas políticas se encuentren cada vez más profundamente vinculados al pensamiento acerca del futuro y a cómo hacerlo realidad en las prácticas del presente. Esto es lo que inscribe a los análisis de coyuntura en lo que se conoce como prospectiva estratégica. Desarrollar la capacidad de adelantar el futuro en el presente es clave para la acción política de los sujetos y reclama de ellos superar la concepción lineal del conocimiento, del desarrollo del movimientos social y sus dinámicas. Y ello se anuda a la superación de la concepción linealgradualista del proceso histórico, del tiempo, del conocimiento formal y ascendente que supone que la historia va “hacia delante” siguiendo el: uno más uno, dos, más uno, tres, más uno, cuatro… Es decir, la concepción que si quiere llegar a diez , supone que necesariamente tiene que recorrer las etapas intermedias del uno al nueve. Esa concepción es hoy insuficiente. La sociedad ya no está organizada sobre la base de la industria de mediados del siglo XX, ni tampoco, consiguientemente, su metabolismo y sus dinámicas. Esto es: si se tienen cuatro y se necesitan diez, hay que descubrir qué es lo que hay que crear en la coyuntura para tener diez, sin transitar del uno al nueve. Esto es también, gobernar las coyunturas, desarrollar pensamiento estratégico y capacidad de acción política sociotransformadora. Y esto significa ir del “efecto a la causa”: crear las condiciones propicias para que germinen los proyectos que hagan realidad los objetivos propuestos, en vez de esperar que “se produzcan” tales situacio-


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Gobernar las coyunturas nes propicias. Esto es parte de la prospectiva estratégica: pensar el futuro y actuar en el presente en función de materializarlo, para gobernar el proceso en vez de que el proceso gobierne

que garanticen que “si se realiza el paso uno, dos y tres, se triunfará”. Los sujetos son siempre determinantes; hay un juego entre el saber y la apuesta de la voluntad y el deseo de enfrentar el desafío práctico de su realización y lo espontáneo e imprevisto

a los sujetos. Este es el corazón del desafío político en cada coyuntura y, por tanto, del análisis político y, concretamente, del análisis político de la coyuntura política, que es parte de la prospectiva estratégica, del pensamiento y la conversación estratégicas convergentes con la construcción de los escenarios posibles. Articulado a ello se realiza, consiguientemente, el planeamiento estratégico.

que allí se generará. Nunca se podrá eliminar lo impredecible y lo espontáneo. Pero sí se puede trabajar para reducir al mínimo su presencia y su incidencia en el curso de los acontecimientos. Y lo impredecible y espontáneo que los sujetos logren “reducir al mínimo” puede ser aquello que, en determinadas circunstancias, sea lo que marque el rumbo de los acontecimientos expresado en el accionar de estos sujetos en sentido favorable a sus propósitos y anhelos. He aquí el sentido político último del análisis político de las coyunturas políticas.

No hay técnicas ni metodologías que garanticen resultados, la clave está en los sujetos ¿Podrán los sujetos concretar sus objetivos? El análisis político de la coyuntura política, el pensamiento estratégico, la conversación y el planeamiento estratégicos, ayudan a fortalecer las capacidades de los sujetos y actores. Pero esto no es garantía de que -contando con ello-, los sujetos tengan garantizado el éxito de sus propósitos, la concreción de sus metas, situación que -entre otros factores-, no responde sólo a sus deseos, voluntades y designios. La actividad política navega en un vivo magma social y enfrenta por tanto un desafío permanente. No hay métodos, ni reglas, ni procedimiento

¿Qué se entiende por análisis de coyuntura política y quiénes lo hacen? El politólogo Helio Gallardo expresa que: “el análisis de coyuntura se refiere específicamente al campo de la política”, por lo que -siguiendo su definición, su objeto especifico supone, en primer lugar, analizar la situación concreta de las fuerzas político-sociales actuantes y la correlación de fuerzas que emerge de (o posibilita) su interrelación en cada momento. En virtud de ello, es claro que realizar análisis de coyuntura política resulta tarea de interés de todos los actores políticos y sociales activos. En segundo lugar, en tanto político, las conclusiones de dichos análisis tienen por objetivo central definir (o ayudar a definir) acciones orientadas a fortalecer las

posiciones políticas de los diversos sujetos y actores políticos. Según quién/quienes los realicen, los análisis de coyuntura política pueden estar orientados a reproducir y reforzar el sistema de dominación, o a identificar actividades políticas para transformar la sociedad, para incrementar la acumulación de fuerzas, etc. Dentro de este amplio espectro de intereses y objetivos, el análisis de coyuntura política se realiza también para intervenir en determinados temas puntuales con conocimiento de la situación de las fuerzas políticas involucradas en ellos. Por ejemplo, una elección departamental, un referendo temático, la realización de una obra pública… El análisis de coyuntura política está guiado, por tanto, por intereses de tendencia conservadora, retardataria, restauradora o revolucionaria transformadora. Es decir, en la perspectiva política la razón de ser del análisis de la coyuntura política no es el “saber en abstracto”, sino un saber encaminado directamente a la acción política. Separado de ella, el análisis de coyuntura política se traduce en un ejercicio de erudición. En tales casos, el análisis se realiza generalmente post factum, cuando las fuerzas que definen el escenario político analizado no pueden modificarlo. El analista queda así a salvo de cometer errores ante posibles cambios en el curso de los acontecimientos; este tipo de análisis no trasciende el ámbito del juicio, de la rememoración y evaluación de lo sucedido. Esto es un hecho político también, pero su incidencia en las acciones prácticas resulta mediatizada por una serie de procesos de intermediación entre la academia y los actores políticos, mediación que, por su complejidad y fragmentación, se concreta con escasa frecuencia. Es importante distinguir entre los diversos tipos de análisis de coyuntura y sus objetivos porque cuando el análisis se orienta directamente a la acción política, la participación de los sujetos sociales y políticos en la realización de dicho análisis, en la elaboración de las conclusiones y las recomendaciones que definen accio-


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Gobernar las coyunturas nes posteriores, es central. Esto es lo que identifico como análisis político de la coyuntura política. Considero que la participación de los sujetos es importante también para el pensamiento académico, pero esa es una discusión de largo recorrido, que en este texto resulta imposible abordar. Los sujetos políticos son a la vez sujetos del conocimiento. En tanto tales, tanto en los análisis de coyuntura política como en la toma de decisiones, su participación es clave. Ellos no pueden ser objetos a la hora de definir lo que será su accionar político-social. En tanto la condición de sujetos no viene dada desde “las alturas”, no responde a esencialismos universalistas, ni a patrones genéticos, sino que es una potencialidad latente que los mismos actores van haciendo realidad en sus luchas, en los conflictos sociales y políticos; en ellos los sujetos se constituyen y van tomando conciencia de su condición. Es decir, son ellos quienes van definiendodibujando las coyunturas políticas. Otra razón vital para que constituyan el centro -gnoseológico y práctico de los análisis políticos de las coyunturas políticas. Prescindir de ellos y reemplazarlos por técnicos, expertos, especialistas, asesores, etc., es abrir las puertas a errores y fracasos seguros. La clave está en la integración y la construcción de un saber colectivo. Y no es que los técnicos, profesionales, especialistas o expertos no aporten a la realización del análisis, al contrario. En esta perspectiva, además de aportar sus reflexiones, pueden desempeñar un papel importante en la preparación y desarrollo de los procesos de participación de la población, por ejemplo, organizando talleres para compartir en asambleas de base estructurando la participación colectiva, contribuyendo a la elaboración de conclusiones y recomendaciones, papel que se ve reforzado cuando los analistas están políticamente comprometidos. Pero no hay analista que pueda sustituir la participación de los sujetos y sus aportes.

Lo analítico puede estar correcto al 100% en los análisis técnico-profesionales, pero la sensibilidad, el tacto fino, la subjetividad, la comprensión y la conciencia e incluso la temporalidad de los sujetos actores protagonistas puede no ajustarse a lo que técnicamente resulta “correcto” o “necesario”. La inviabilidad de las recomendaciones que de allí se pretendan implementar de modo directo, es altamente probable. Cuando el análisis de la coyuntura política se realiza divorciado de los sujetos, lejos de contribuir a fortalecer sus posiciones políticas es fuente casi segura de error, de pérdida del terreno previamente conquistado y fuente de retrocesos. Un ejemplo cercano: lo ocurrido con el aumento de los hidrocarburos en diciembre de 2010, y recientemente, lo ocurrido con la construcción de la carretera del TIPNIS. Se entiende entonces por análisis político de coyuntura política el diagnóstico colectivo de la situación política de las fuerzas sociales en pugna, dirigido a captar las tendencias y posibilidades de su estabilidad, desarrollo y/o cambio, realizado con la participación de los sujetos y actores cuya participación directa o indirecta en los sucesos o período a analizar resulta clave. Constituye por eso mismo, a la vez, una evaluación relativa de las propias

fuerzas, de su posición y su capacidad para influir en esa correlación de fuerzas para modificarla a su favor, es decir, para fortalecer en ella las posiciones de la fuerzas indo-populares. Un análisis que muestra, por ejemplo, una correlación de fuerzas desfavorable para la organización específica que lo realiza, o para el conjunto del campo indíge-

na-popular, apuntará sus recomendaciones hacia la realización de un grupo de tareas orientadas a cambiar esa situación en sentido favorable. En tal caso, el diagnóstico acerca de la coyuntura política negativa o desfavorable abrirá el paso para pensar y proponer acciones encaminadas a construir una situación favorable para el proyecto indo-popular o, como mínimo, a frenar la tendencia contraproducente o negativa. En una coyuntura favorable a las fuerzas indo-populares, el análisis de la coyuntura política -si se realiza desde los ámbitos de las decisiones políticas de las organizaciones del campo indígena-popular , contribuye a definir con mayor tino sus tareas en ese período. Y es de suma importancia no subestimarlo, también en los “buenos tiempos” porque en ellos es vital tener muy clara la visión acerca de las posibilidades que se abren, para no desperdiciar las bonanzas, sino aprovecharlas para crecer en el sentido de los objetivos y la orientación estratégica propuestos. Puede concluirse entonces, que el análisis político de la coyuntura política contribuye a actuar conscientemente en el ámbito político (en el sentido de no-espontáneo) en cada coyuntura, favoreciendo el accionar de las organizaciones político-sociales (indígenas-populares) para fortalecer sus fuerzas y desarrollar las tendencias que les favorecen. Un cambio significativo en la correlación entre las fuerzas sociales fundamentales supone también un nuevo modo de articulación de ellas en el interior del bloque indígena-popular y entre el conjunto de fuerzas favorables al cambio, en virtud de lo cual se va configurando simultáneamente una nueva coyuntura. Para la conformación de nuevas coyunturas, el desplazamiento de lo viejo por lo nuevo, constituye el principal sentido del “análisis político de la coyuntura política”. Dicho análisis no es neutral, se realiza como un instrumento político-cognitivo para definir cuál es la mejor inserción posible de un conjunto de fuerzas sociales (o una organización) en la escena


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política del momento analizado. Esa “mejor inserción” posible sería la inserción correcta de ese tiempo, dado que está orientada a formar o fortalecer las capacidades de acción política de los sujetos y actores sociales y políticos en cuestión, para potenciar su acción efectiva en la acumulación (favorable) de fuerzas con sentido estratégico. En cualquier caso, vale reiterar, se trata siempre de una aproximación teórico-cognitiva a las prácticas concretas de los sujetos y actores, sus complejidades y la de las situaciones sociales concretas. No hay análisis, por “perfecto” que sea, que garantice su realización exacta, ni -en tal caso-, la obtención de los objetivos propuestos o el triunfo. El análisis político de la coyuntura política, al igual que todo análisis político, tiene en cuenta, entre otras, las siguientes premisas: El

carácter complejo y cambiante de la realidad históricosocial; la intervinculación teoría práctica; el sentido de las luchas sociales (estrategia y tácticas); los sujetos concretos y sus articulaciones y subjetividades. Esto implica tener presente que la realidad social es la síntesis viva de un conjunto de fenómenos, procesos, relaciones, subjetividades, culturas, intereses, prácticas, interarticulados e interdefinidos de modo contradictorio y permanente. La acción política es parte de esta interrelación y como tal la modifica en un sentido u otro. Porque la acción política tiene su punto de partida en esa articulación y a ella se orienta, cambiándola en un sentido u otro a la vez que ella también es modificada en ese proceso. Esto significa que: a) la realidad social, sus dinámicas y tendencias, no puede entenderse fuera de esa interarticulación; b) la realidad social constituye un fenómeno complejo y cambiante en función de múltiples razones, por lo que; c) el análisis de los acontecimientos sociales no puede reducirse a una sola “causa” o fenómeno, ni tampoco la búsqueda de su modificación, afianzamiento, etcétera; d) no es posible predecir (ni predeterminar) con exactitud el curso futuro inmediato y mediato de los acontecimientos sociales; e) Las recomendaciones que emergen de los análisis de coyuntura son aproximaciones para optimizar las acciones políticas de los sujetos que los realizan, y disminuir -de ser posible a su mínima expresión-, la improvisación y los errores que, en base a ella o al desconocimiento y a menudo la soberbia

que lo acompaña, pueden cometerse. La “coyuntura” hace referencia entonces, a un determinado modo de existencia de ese conjunto de interarticulaciones e interrelaciones sociales (políticas, económicas, culturales, cosmovisivas) en un momento determinado. Aceptar esto supone entender la realidad social como un proceso vivo y cambiante, y proyectar de igual modo las acciones que buscan su modificación. El análisis político de la coyuntura política supone una forma específica de comprender la relación teoría práctica, conjugando el pensar y el hacer de modo directo e inmediato. ¿Por qué? Las respuestas apuntan -en principio- dos elementos: El conjunto interarticulado de fenómenos y relaciones complejos que constituyen la sociedad se puede conocer (acorde con las posibilidades y condicionamientos de cada momento); Sobre la base del conocimiento sociopolítico de cada momento, particularmente, a partir de los análisis políticos de la coyuntura política, los sujetos y actores están en capacidad de orientar adecuadamente sus comportamientos políticos. Razones político-metodológicas de este enfoque Los sujetos y actores que protagonizan cada coyuntura, situación o problemática son cambiantes. Así como no hay un sujeto predeterminado tampoco hay un sujeto eterno. La (auto)constitución del sujeto es parte del caminar y está anudada al protagonismo sociopolítico que se constituye o reconstituye en cada situación, acontecimiento o coyuntura. Esto señala una idea políticamente central: el sujeto político se constituye o reconstituye, se construye o reconstruye constantemente en los procesos sociales concretos. Los actores sujetos discuten su protagonismo en cada momento y entrelazados al desarrollo de las dinámicas de los acontecimientos sociales , dirimen en cada coyuntura su (auto)constitución [o no] en sujeto sociopolítico, protagonista (en colectivo) de las tareas y


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Gobernar las coyunturas desafíos de su tiempo. En realidades sociales en la que los movimientos sociales han constituido gobierno, o se articulan con el quehacer político transformador del gobierno (Bolivia, Venezuela, Ecuador…), cobra mayor relevancia -por el incremento de responsabilidades, tareas y contradicciones-, no “bajar la guardia” de la acción política, participar activamente en “la disputa” de la construcción social, cultural, cosmovisiva, económica y política de la nueva sociedad, disponiéndose a atravesar los enmarañados conflictos con propios y ajenos, ajustados al tiempo de cambios que se transita. Es en la batalla cotidiana de la construccion de lo nuevo y lucha con lo viejo que se dirime una y otra vez el protagonismo de los diversos actores. Ellos se reagrupan, redefinen y perfilan en cada coyuntura sus intereses y perspectivas, y van cincelando sus capacidades para (auto) constituirse o (auto) re-constituirse en sujetos (políticos) de su historia, conjugadamente con las demandas de los tiempos históricos y los propios. La instalación de un gobierno popular revolucionario supone la conformación de nuevas interrelaciones sociales y el surgimiento de nuevas contradicciones, conflictividades, afinidades e interacciones de fuerzas e intereses sociales, económicos, culturales y políticos acorde con la nueva realidad política e institucional, de conjunto, estas configuran un nuevo mapa sociopolítico que define nuevas tareas y desafíos tanto de orden interno como de orden externo a los actores sociales, ahora claramente confrontados en su matriz política o sociopolítica. Esto es así porque en la nueva etapa abierta con el gobierno popular revolucionario, emergieron y emergen nuevos actores sociales que crecen en identidad (y maduran) a través de las luchas sectoriales antes dormidas o inhabilitadas políticamente. Y esto configuró y va configurando un nuevo mapa sociopolítico de actoressujetos, de reivindicaciones y problemáticas hasta hace poco adormecidas o invisibilizadas. Esta realidad

incorpora también nuevas contradicciones y tensiones, en gran medida producto del crecimiento y la profundización del proceso de transformaciones sociales en el que se desarrolla constantemente la (auto) constitución y (auto) re-constitución de los sujetos, que es parte de las disputas y está en disputa constante. Sin embargo, habitualmente se piensa que cambian las realidades pero no así los sujetos, los actores y sus conciencias. Al parecer, para tal perspectiva, habría un momento en que se rompe la relación entre realidad, experiencias sociales y conciencia sociopolítica. Y -supuestamente, por ello, a pesar de los cambios que tienen lugar en la realidad social por ejemplo, cuando se constituyen gobiernos populares , desde el plano analítico y político suele tratarse a los actores-sujetos partícipes de tales logros, refiriéndolos permanentemente a su actuación en el pasado inmediato y a la conciencia correspondiente a ese tiempo. Esto, además de que no les reconoce el protagonismo que los actores-sujetos tienen (o podrían tener) en el nuevo tiempo, en el tiempo de co-gobernar, impide ubicar a los sujetos y actores en las nue-

vas interrelaciones sociales creadas por la nueva situación sociopolítica y económica y cultural. Se rechaza, de última, el hecho de que las nuevas coyunturas replantean permanentemente los intereses colectivos y sectoriales y disputan la conciencia, organización y acción de los actores-sujetos. Consiguientemente, no puede darse por sobreentendido que en la realidad actual de Bolivia, por ejemplo , el MAS continúe siendo automáticamente -para todos los tiempos-, la expresión sintetizadora articuladora (totalizadora) del conjunto de movimientos indígenas y sociales y de otros

actores del campo popular, tal como lo fuera otrora. Lo que ocurre en la vida real es que las formas, modalidades y personificaciones organizadas que hasta hace poco tiempo constituyeron una identificación totalizadora aglutinante de los grandes actores sociopolíticos de las luchas sociales y políticas protagonizadas hasta el momento constitutivo de los gobiernos, suelen resultar, en diversos aspectos, insuficientes. Y esto no se debe a “errores” ni cuestiones “negativas”. Es característico de la dinámica “natural” de los procesos sociales. Porque -como advirtiera Zavaleta-, las dinámicas sociales hacen que: “…incluso lo que se ha hecho general, tarde o temprano tiende a convertirse en el símbolo conservador de lo particular. La intersubjetivación debe, por tanto reproducirse de un modo constante.” [Zavaleta Mercado, 1986:27] Si la totalización sociopolítica es creada y recreada en cada momento, visualizarla y captarla analíticamente resulta entonces una tarea permanente de los analistas de las coyunturas políticas. Atender a ello es parte de la necesidad de realizar periódica y sistemáticamete -desde abajo, con los actores-sujetos-, los análisis políticos en cada coyuntura política, para fundamentados en ellos , tomar colectivamente las decisiones políticas, gubernamentales, estatales... Los sujetos (actores-sujetos) constituyen el corazón del proceso histórico y por ende también del análisis político de las coyunturas políticas. Su participación en los procesos colectivos de análisis, sus opiniones y propuestas son la clave política para la construcción colectiva de las conclusiones y recomendaciones, a partir de las cuales -cada uno de los participantes- decidirá qué hacer en ella. Es central entonces, en este proceso, tener en cuenta las subjetividades, las identidades, los intereses, y las aspiraciones diversas y la necesidad de hilvanarlas en cada momento. Es importante recordar que los sujetos y actores no “esperan” a ser convocados por alguien para realizar análisis de coyuntura política, cada


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Gobernar las coyunturas uno de ellos -de modo individual o colectivo-, los realiza motu proprio como parte de su ser y hacer en la vida político-social de su comunidad, su territorio local, nacional o regional. Ellos vienen realizando análisis de coyuntura de diversas formas y modalidades: en sus reuniones, en asambleas, en congresos o conferencias… El desafío radica en construir las convergencias entre los distintos enfoques, las diversas propuestas, advertencias o iniciativas que se conciben de modo disperso entre distintos sectores y actores. Y en este sentido, no basta sólo con la convergencia y la construcción del análisis político de la coyuntura política por parte de los sujetos sociales, es vital articularlos con los actores políticos gubernamentales y estatales, y viceversa. En esto radica el sentido primero y último de la construcción desde abajo de pensamiento y acción política colectivas por -y desde- los sujetos (sociales, políticos gubernamentales…). En un proceso como el que vive Bolivia, sigamos con este ejemplo, las articulaciones entre la gestión del gobierno, la administración y gestión del Estado y la participación política de las organizaciones sociales y los pueblos todos constituye la clave política del proceso en cada momento. Apoyarlas, calificarlas y estimularlas es vital para ampliar-profundizar la potencialidad revolucionaria de los gobiernos indo-populares, contribuyendo a la profundización del proceso en el sentido de los cambios raizales estratégicamente propuestos. Hay que estar atentos y enfrentar la cómoda y persistente sentencia que supone que “de algún modo se resolverá”, o la otra que supone que porque algo ha sido pensado en beneficio del pueblo, este de oficio , lo apoyará. Las definiciones coyunturales (y estratégicas) del proceso de cambio son parte del proceso social vivo y no dogmas establecidos -desde fuera de las luchas de los pueblos- por algunos iluminados, cuyas decisiones y propuestas “los demás” tendrían que asimilar. La conciencia política

de los actores sociopolíticos del pueblo se forja y crece en los procesos de resistencia, lucha y construcción de alternativas, en interdefinición constante con la definición o redefinición de los rumbos y objetivos estratégicos, que van siendo construidos (y modificados) palmo a palmo por los sujetos políticos. Que ellos sean participantes plenos, analistas y decisores de los análisis de coyuntura política articulados con quienes toman las decisiones políticas gubernamentales y estatales en todos los ámbitos de su existencia y funcionamiento es fundamental. Conclusión central: No son los discursos, ni los programas, ni las metodologías, ni los buenos gobernantes, ni los propósitos, los que hacen viables los procesos revolucionarios o revolucionarios a los procesos. Son los sujetos, los hombres y las mujeres del pueblo que sueñan y anhelan un mundo mejor y crean las alternativas para ello en sus prácticas cotidianas, proyectándolas desde ahí hacia la dinámica social toda. Sin concitar, promover y desarrollar su protagonismo, su conciencia y organización, las perspectivas revolucionarias empequeñecen o se obstruyen. La participación protagónica consciente de los pueblos (auto)constituidos en sujetos revolucionarios no es garantía de triunfo, pero su no-participación sí lo es de su fracaso. Los sujetos políticos son a la vez sujetos del conocimiento Para la concreción de la participación

de la diversidad de sujetos y actores sociales y políticos, estos tienen que buscar/construir caminos que habiliten canales de intercomunicación, vasos comunicantes y puentes entre las diversas modalidades de sus existencias socioculturales, de sus diferentes culturas, descubrir los saberes sumergidos, sistematizar experiencias, (re)construir conocimientos colectivos e interrelacionarlos con los procesos de gestión de las organizaciones. De conjunto, esto apunta a instalar los pilares para una gestión intercultural de conocimientos en (desde y para) las organizaciones políticas y sociales, esto es, para su participación con equidad en la toma de decisiones. Y los convoca a generar-profundizar procesos de conocimiento y toma de decisiones de abajo hacia arriba, reconociendo a la sociedad en su diversidad, con sus culturas y cosmovisiones e identidades y su proyección en la definición y gestión de lo público (desde sus dimensiones micro, como por ejemplo, el ámbito comunitario), rescatando y rearticulando esa diversidad en una nueva dimensión de lo público colectivocompartido-interarticulado. Se trata, en definitiva, de poner en sintonía una diversidad de entendimientos y modalidades del saber hacer (saber qué, saber cómo y saber quiénes), que concurrirán en la conformación de nuevas modalidades y saberes colectivos respecto de la cosa pública, su gestión y administración, surgidos del ámbito de los pueblos y construidos a partir de su participación y sabiduría. Son los saberes populares históricamente fragmentados y negados, ahora rescatados, inter-articulados y potenciados como saberes de todos para todos. Las modalidades, la profundidad y los alcances con que se conciba, realice y proyecte la participación de todos y todas marcarán el compromiso, la voluntad y la motivación de todos/ as y cada uno/a para participar en el proceso de construcción colectiva de conocimientos y decisiones. Y ello fructificará en los resultados, es decir, en los saberes colectivos interculturales que constituirán el sostén


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Gobernar las coyunturas de la gestión (aplicación, puesta en marcha) de las conclusiones y recomendaciones por parte de las organizaciones sociales, del gobierno (nacional, departamental, municipal, comunitario…), y en las instituciones y organismos del Estado. Para el logro de los objetivos mencionados es importante: - Crear un ambiente de confianzas mutuas entre los y las concurrentes en el proceso formativo pedagógico, cultural y político. - Romper con la estructura rígida y jerárquica establecida entre saber y poder, y con las relaciones de subordinación y dependencia que en ella se establecen. - Desplegar un marco coherente entre el decir y el hacer. La impronta de la educación popular Un baluarte cultural con el que contamos en Indo-afro-latinoamérica, además de los vitales aportes de los pueblos indígenas originarios, lo constituye la educación popular y su concepción acerca de la interarticulación poder-saber-sujetos en su empeño por poner fin a la clásica y jerárquica relación educador educando, que subordina y anula a los educandos, reposicionándolos a éstos como sujetos de su realidad social y su conocimiento. En ese sentido, la reflexión de los “educandos” acerca de sus condiciones de vida que comprende su subjetividades y sensibilidades es tomada como obligatoria referencia y punto de partida y de llegada (conciencia crítica) del conjunto del proceso educativo, que arroja siempre un nuevo conocimiento o propuestas colectivas (construidas colectivamente). Por ello, la educación popular constituye a la vez que una concepción de la relación saber-podersujetos y un camino para la construcción de conocimientos desde abajo, un posicionamiento político sine qua non para la posibilidad de construcción de las competencias interculturales de interrelación y, consiguientemente, para el desarrollo de

posibilidad de transformar las realidades de exclusión y discriminación de los oprimidos y las oprimidas, de los trabajadores y las trabajadoras, de los pobres urbanos y campesinos, de los indios e indias, los negros, las negras y los mestizos, a través de la construcción de los intersticios interculturales que contribuyen estratégicamente a transformar la sociedad actual e ir construyendo una nueva civilización, fundamentada en la equidad de etnias, géneros y clases hasta su equiparación en el único calificativo universalmente pleno de “género humano”.

procesos de gestión intercultural: reconocer al otro/a, valorizar al otro/a, escuchar y ser escuchados, son claves políticas interculturales para la gestación-construcción un nuevo tipo de pensamiento social y político, y también para la revitalización/ transformación de las instituciones a partir de asumir y potenciar su raíz y proyección indígena-popular intercultural. En este aspecto considero importante subrayar que tampoco en el terreno del conocimiento existe una metodología que garantice resultados exitosos. Igualmente sería imposible pretender que en el terreno de las disputas políticas concretas se deba “cumplir a pie juntillas” lo que se concluye como recomendaciones en los procesos analítico reflexivos colectivos. Las acciones concretas de los complejos procesos de la vida real se interdefinen e interdeterminan a cada paso en la interacción de todos los factores intervinientes, entre los que resalta la participación de los sujetos protagonistas. Ellos son los que marcan con sus acciones, sus percepciones y sus subjetividades las tendencias y el desenlace de los acontecimientos, en interacción, claro está, con otros sujetos contendientes. Es la

Las múltiples interpretaciones acerca del conocimiento, sus métodos y alcances hacen de las afirmaciones anteriormente expresadas, puertas de entradas a frecuentes conflictos que se expresan en determinados modos del pensar-actuar de los distintos sectores y actores sociales

lucha política de las fuerzas sociales la que va marcando en su dinámica contradictoria y cambiante permanente , la correlación existente entre las fuerzas en disputa y también entre las propias, en cada momento; fortalecerla es objetivo de los análisis de la coyuntura política, y no a la inversa. Lo dicho habla de una fuerte presencia ética como componente genealógico de la posibilidad (y realidad) de la construcción de saberes e interrelaciones colectivas inter-articuladas y también, por tanto, de la

y políticos, y que resumo aquí como problemas o baches metodológicos. Entre ellos, cabe mencionar, en tanto usuales, a: la soberbia, la subestimación, el dogmatismo, el mecanicismo (automatismo), el objetivismo, la impaciencia, la unilateralidad, la unidireccionalidad, la linealidad, el esquematismo, el subjetivismo, la autocomplacencia, la desinformación, el teoricismo, etcétera. A ellos se anudan actitudes políticas tales

Baches o prejuicios culturales y político metodológicos


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Gobernar las coyunturas como: tacticismo, voluntarismo, espontaneísmo, estrategismo, planificacionismo (encorcetamiento), pasivismo, inmovilismo, practicismo, etcétera. Considero clave detener aquí la mirada analítica en seis problemas práctico-conceptuales. Desinformación La información es la base, el insumo primero, la materia prima para el conocimiento y la participación, lo es también por tanto para el análisis de coyuntura. Cuando este se realiza con ausencia o escasez de información de partida se empequeñece la posibilidad de diagnosticar adecuadamente la situación y, consiguientemente, para la elaboración de las recomendaciones prácticas propias de la acción política. La información escasa incide también en la organización de los conocimientos: se reconocen las tensiones y conflictos, pero no se puede sistematizar la información ni encontrarle un sentido a tales conflictos, menos aún relacionarlos con las posibilidades de profundizar el proceso de transformación social.

hacen como que modifican la coyuntura existente cuando en realidad ni siquiera la rozan y, contrariamente a tales propósitos, son arrastrados por ella siendo generalmente presas de la manipulación de otros actores políticos (adversarios políticos) a cuyos intereses terminan abonando. Estas conductas alimentan el pasivismo en algunos sujetos, quienes desestiman la necesidad de realizar sistemáticamente análisis de la coyuntura política porque consideran que, de todos modos “lo que va a suceder sucederá”. En consecuencia, “no les interesa” prepararse, informarse acerca de los acontecimientos del momento y sus posibles desarrollos para incidir en ellos activamente a favor de sus intereses. Gobernar las coyunturasresulta, en tal caso, una dimensión de la acción política ajena a sus posibilidades e intereses (auto-subestimación). Autocomplacencia Está presente cuando el análisis busca de antemano construir (intencionalmente

Voluntarismo La desinformación contribuye a estimular salidas voluntaristas o espontaneístas por parte de los sujetos y actores de la escena sociopolítica (inserción prioritariamente emocional en los acontecimientos): actuación sin la adecuada preparación política-organizativa que reclama la coyuntura política y, lo que podría entreverse -conocimiento mediante- como el futuro inmediato. Esto abona aquello de “dejarse llevar por la corriente”, incentivando el crecimiento de lo que podríamos denominar “falsa conciencia” de la realidad. La secuencia reiterada de estas prácticas interna a los sujetos y actores sociales y políticos en un coyunturalismo desgastante, mediante el cual estos

Pero el análisis de coyuntura no persigue la finalidad de exaltar la identidad ideológica del pueblo, sino evaluar adecuadamente sus fuerzas actuales, reconocer las condiciones que deciden ese nivel relativo de fuerzas y contribuir a la identificación de acciones capaces de potenciarlas en virtud de profundizar el proyecto sociopolítico transformador. El análisis de coyuntura política estudia el balance general de fuerzas, lo que incluye las del campo popular y las reaccionarias, su grado de preparación, pero también el contexto en el que tiene lugar esa interrelación conflictual, los hechos externos que pueden en un momento dado propiciar cambios en una u otra dirección y que pueden promover un cambio en la correlación de fuerzas. Que el interés por el desarrollo y la articulación de los sectores populares como fuerza social colectiva de transformación constituya uno de los sentidos y criterios de la realización del análisis de coyuntura, no significa que haya que reemplazar los acontecimientos sociales tal cual estos se presentan en cada momento, por productos de la imaginación o por el supuesto “deber ser” del curso socio-histórico. Un análisis de coyuntura autocomplaciente (y autogratificante), lejos de fortalecer las fuerzas propias, contribuye generalmente a aumentar sus posibilidades de fracaso y frustración, pese a los esfuerzos de los sujetos-actores por revertir una correlación negativa de fuerzas. La realidad como un hecho inmodificable

o no) una totalidad, apostando al énfasis arbitrario de algún o algunos aspectos del fenómeno político-social de que se trate en cada momento. Generalmente esto es convergente con el afán de los analistas en “quedar bien”, “agradar” o mostrarse afines con los intereses o anhelos de los actores sociales con los que se interactúa.

Otro argumento recurrente es tomar los datos de la realidad como hechos imposibles de ser modificados, como si estos no fueran producidos en la actividad productiva y reproductiva de los seres humanos y sus interrelaciones sociales. Buscando cuando menos minimizar esta tendencia, en el análisis de la


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Gobernar las coyunturas coyuntura política resulta importante en primer lugar , reconocer los cambios ocurridos en la realidad constitutiva y conductual de todos y cada uno de los actores sociales y políticos, para en segundo lugar y a partir de lo anterior, tomar (colectivamente) entre las tareas políticas claves del proceso sociotransformador, la reconstrucción -constante- del “campo indo-popular” como totalidad [Zavaleta Mercado]. Y esta labor no es patrimonio exclusivo de los revolucionarios, es un desafío común al accionar político de todos los actores políticos porque en ella se resume el corazón de la hegemonía (para sostenerla, afianzarla o modificarla). El obstáculo mayor para comprender la complejidad de la realidad y sus dinámicas y asumir los desafíos que ello implica, radica fundamentalmente en la supervivencia de las viejas miradas lineales de los procesos históricos. Estas, en vez de reconocer las marchas y contramarchas de la historia, suponen que las revoluciones suben por una escalera y, en la medida que van “subiendo” peldaños, van “superando” momentos y contradicciones, y van pasando a “otra etapa”. En tal caso, la emergencia de nuevas contradicciones como la resurgencia de las así consideradas “antiguas” contradicciones, por ejemplo, sectoriales, suelen ser rechazadas, consideradas un “defecto” en vez de fenómenos naturales del proceso colectivo de cambios, proceso que implica necesariamente rever-ampliar-modificar lo existente a cada paso, tanto en materia organizativa como en lo políticoprogramático. Se trata de un proceso permanente. Por ello es importante pensar en formas organizativas y de funcionamiento y acción flexibles, abiertas naturalmente a las dinámicas sociales, a los sujetos y actores y a sus problemáticas, identidades, historicidades y subjetividades. Planificacionismo En épocas del predominio cultural del pensamiento determinista, se implantó como verdadera la suposi-

ción de que haciendo un buen diagnóstico inicial de la situación social, económica y política de una sociedad , era posible planificar (amoldar a intereses propios “científicamente” definidos), el curso de las luchas sociales. La posibilidad de irrupción de lo imprevisto quedó fuera de dicho enfoque y, por tanto, también, cómo actuar ante la irrupción de lo no previsto y de lo imprevisible (siempre presente), cómo hacer para modificar raudamente las definiciones, decisiones y orientaciones propias (por ejemplo, resoluciones de un congreso partidario, de asambleas sindicales, barriales, etc.). Lo no previsto o no conocido de antemano, fue y aún es generalmente descalificado por considerarlo “caótico”, y ello ha marcado a las conductas políticas de los sujetos y actores que así lo asumieron o asumen, con un determinismo mecánico

Lo imprevisto es parte de las dinámicas del movimiento social, por lo que predecir su ocurrencia con exactitud y el modo en que esto tomará cuerpo, es imposible. Pero sí es posible prepararse para ser capaces de asimilar lo imprevisto y así poder readecuar, ajustar o modificar el rumbo y las tareas en sentido convergente o favorable al proceso sociotransformador en curso. El apego a lo previamente escrito y definido puede conducir en tiempos de estallidos sociales u ocurrencia de acontecimientos excepcionales, a la pérdida de la acumulación de años, a la dispersión o fragmentación de las fuerzas del campo popular e incluso al derrumbe de los objetivos embanderados para ese tiempo. En tal caso, se afianzan los sentimientos de imposibilidad de

basado en: acción reacción. Ello explica, por ejemplo, el boquiabiertismo de algunos intelectuales o algunas organizaciones políticas de la izquierda latinoamericana frente a los grandes y continuos levantamientos de los pueblos latinoamericanos contra el poder o contra represores, ya que ellos no se atienen a sus preceptos ni previsiones ni mandatos. Paradójicamente, en tales casos, lo mágico emerge como realidad posible para la razón dogmática.

cambiar las cosas, y manipulación del poder mediante, la derrota o frustración se abre paso, no pocas veces dejando profundas huellas de largo alcance. La vida sociopolítica no puede determinarse a priori. Por mucho que se acerque el análisis y la previsión, siempre habrá margen para que se produzca lo inesperado, lo no previsto. Lo imprevisible es parte de la vida porque la parte central, viva, del


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Gobernar las coyunturas movimiento social son los seres humanos y sus conciencias y más aun, sus subjetividades, sus sentimientos. Conjugados, ellos son los que finalmente arrancan a las personas comunes de sus casas o sus puestos de trabajo y las llevan a las calles con una fuerza increíble, inusual en tiempos corrientes, impulsándolas a realizar acciones jamás pensadas, pero que en ese momento y solo en ese momento , les resultan imprescindibles para continuar viviendo. Es el instante del ¡Basta ya!, la bisagra entre dos tiempos: el de la bronca y la resistencia que se genera y acumula en las acciones cotidianas y estalla cuando alguna situación insignificante e inesperada, no calculada, provoca el agotamiento de esa acumulación, que es a su vez también, el agotamiento y quiebre de la confianza en que se puede cambiar el estado de cosas o encontrar una salida por los caminos usuales. Esa bisagra se articula en un instante, y es justamente el advenimiento de ese instante el que es imprescindible intuir para poder anticiparse a él en el minuto exacto y confluir con su irrupción social, ya sea para concretar objetivos estratégicos o para que el momento de salto-ruptura del proceso de acumulación (de conciencia, organización y poder propio) no se traduzca luego -por frustración de la expectativas- en una ruptura con lo acumulado. Sentimiento negativo que los sectores del poder impulsan a posteriori por diversas vías, buscando abrir todas las brechas posibles para retomar la conducción del curso de los acontecimientos del país o del sector social de que se trate, y subordinarlos a sus intereses particulares. Subestimación y mecanicismo Otro obstáculo cultural que suele estar presente en la realización de los análisis de las coyunturas políticas afectando la calidad de los mismos, es su subestimación. Y el sostener al estilo del viejo pensamiento , que la situación de hoy será irremediablemente revertida en el corto o mediano plazo. Por ello, es de suma impor-

tancia: No subestimar el momento histórico que se vive: las ansias de reconquista de los territorios por parte de los adversarios políticos. No subestimar a los medios de comunicación masiva en su papel de formadores de opinión pública, manipuladores que buscan reencauzar los procesos de cambio, para imponer a los candidatos del capital. Resulta vital: No subestimar ni sobreestimar las capacidades de los integrantes de las fuerzas propias. La subestimación es la contracara de la soberbia, su modo encubierto de existencia y expresión. Esto tiene importancia en la batalla política y cultural actual por su elevada incidencia en el terreno de la acción política. La disputa política no puede reducir su alcance al aparato político-institucional, a la disputa por acceder a las instituciones. Sin despreciar esto, el proceso requiere más: La posibilidad de los sujetos de modificar la correlación de fuerzas de un modo favorable a sus propuestas de cambios, más aun si se encabeza un gobierno propio, situación que torna imprescindible la construcción de una fuerza político social indo-popular (actor colectivo) del cambio, capaz de construir poder propio, sostenerlo, afianzarlo y profundizarlo en lo parlamentario y extraparlamentario. Y esto supone la conjugación de tres procesos: resistencia y lucha, construcción de fuerza política y social, y la disputa en lo político institucional y en lo cultural social no institucional. Todo ello demanda, por un lado, la definición (mínima) de un proyecto o de una proyección programática que promueva las convergencias y dé coherencia a las luchas populares en torno a los objetivos (colectivamente) propuestos. Por otro, esto reclama la construcción inter-articulada del actor colectivo, sujeto sociopolítico de los cambios, convergiendo en los rumbos estratégicos, en los ámbitos regional, continental e internacional, respetando los ritmos diferentes y las identidades de cada país y de cada uno de los

sujetos que protagonizan los procesos. ¿Qué hacer? Para finalizar esta introducción al tema del análisis político de la co-

yuntura política, deseo subrayar la compleja relación entre lo imprevisto, lo indeterminable, lo sorpresivo, y la necesaria construcción desde abajo acorde con objetivos y planes previamente concertados generalmente en congresos o asambleas extraordinarias, entre las organizaciones sociales y políticas. En el ámbito conceptual esto configura la contradicción entre lo que evocando a Carlos Matus, denomino coyuntura dinámica y política construida. La coyuntura dinámica sería la coyuntura propiamente dicha, y se expresa en los hechos y acontecimientos que se analizan y describen. La política construida se refiere a las previsiones y definiciones de tareas políticas decididas, por ejemplo, en un congreso partidario o en un movimiento social o en una asamblea de movimientos; se asienta en las ideas construidas en base a una teoría, un paradigma o modelo. Toda coyuntura dinámica puede ser racionalizada intelectualmente, pero no toda política construida alcanzará necesariamente su materialidad (corporeidad, realización) en unacoyuntura dinámica. El propósito de toda planificación o previsión de la acción social, económica y política es superar una estado de inercia, rectificar, reforzar o


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Gobernar las coyunturas modificar el rumbo del proceso político, y esto supone un cierto control del proceso social. El interrogante, en este caso, sería: ¿es posible construir una coyuntura dinámica a partir de una política construida?, es decir: ¿puede diseñarse una política construida capaz de generar una coyuntura dinámica acorde con sus proyecciones?, ¿cómo lograrlo? A modo de recomendaciones a tener en cuenta en esta búsqueda, puede mencionase: a) Que los grupos sociales que construyen, poseen o asumen posiciones de poder (gubernamentalestatal), definan al menos un grupo mínimo de orientaciones y propuestas (coyunturales-estratégicas) ela-

boradas conjuntamente con las organizaciones sociales del campo indo-popular. b) Que la realización de la propuesta estratégica implique cambios raizales con respecto al “manejo” y la concepción tradicional de la política. c) Que el proyecto estratégico o conjunto mínimo de orientaciones y propuestas encuentre en el proceso social y en las circunstancias internas y externas, condiciones concretas que le permitan transformarse mediante la acción sostenida de las fuerzas sociales del campo indo-popular, en coyuntura motriz susceptible de ser conducida por la planificación, propuesta de acción,

etc. (política construida). Un elemento resulta clave: d) Trabajar en base a hipótesis y no tesis. Considerar las resoluciones y lineamientos de trabajo siempre como líneas tentativas de acción cuyos ejes, consignas y contenidos pueden variar en cualquier momento. Es más, es necesario estar alertas para cambiarlas en cuanto se modifique la situación en la que fueron engendradas y definidas. Cuando se pretende cambiar la realidad sobre la base de ideas preconcebidas acerca de su deber ser, la realidad se torna frecuentemente un “problema”, puesto que -generalmente- no se corresponde con las fórmulas preestablecidas. El “problema” se transforma en “obstáculo” cuando el pensamiento se aferra a sus presupuestos en vez de conocer la realidad sociohistórica concreta y aprender de ella; en virtud de ello encuentra barreras insalvables donde existen, potencialmente, soluciones y esbozos de innumerables respuestas posibles. Por ello es indispensable tener presente que toda política construida, aunque sea perfectamente viable en lo racional, no se realizará inexorablemente en las prácticas. El determinismo y la previsibilidad absoluta no existen; no hay garantías de éxito para los procesos de transformación social por muy bien planificados, programados y pautados que hayan sido previamente. El movimiento de la realidad está marcado por las acciones de los sujetos y actores, orientadas hacia la realización, conservación o modificación de proyectos, cuyas raíces se entroncan y revitalizan o apagan en las coyunturas. Vale insistir en que: “Una cuestión clave en el análisis de coyuntura es la percepción de la complejidad y dificultad en determinar relaciones de causalidad de tipo unívoco, simples. Existe un elemento constante de imprevisibilidad con relación a la acción política: su existencia, sus efectos, sus causas. La acción política es en sí misma

un elemento de la realidad política; es la base de la posibilidad de transformaciones, de cambios, de surgimiento de lo nuevo. Hablar de una lógica de acción es hablar también de su imprevisibilidad.” [INCEP] La noción de “análisis de coyuntura”, incluso en su forma más preliminar, busca el conocimiento y la compresión de la compleja realidad social en un momento dado, de la cual somos parte y respecto de la cual en la perspectiva de la transformación, no podemos sino actuar con mayor o menor conciencia. El estado de perfección, estado “cero error”, es un imposible, pero acercarnos a él, buscar caminos para reducir sus márgenes de existencia e impacto en nuestras acciones, es parte de los objetivos y sentidos del análisis político de la coyuntura política. Bibliografía empleada • INCEP, 2002. Como hacer un análisis de coyuntura. Guatemala. • Gallardo, Helio. Fundamentos de Formación Política. • Harnecker, M y Rauber, I. 1992 “Esquema para analizar una coyuntura”, en: Memoria oral y educación popular(Reflexiones Metodológicas), Centro de Estudios y Documentación sobre América Latina (CENDAL), Bogotá. • Matus, Carlos. 1987. Estrategia y plan. Siglo Veintiuno Editores. México. • Rauber, Isabel. 2004, “Lo espontáneo y lo conciente en Latinoamérica”. Artículo elaborado en tesis para el doctorado. Lovain La Neuve. • 2002. “Argentina, hora de unidad y de patria”, En: Qué son las asambleas populares, Editorial Peña Lillo-Continente, Buenos Aires, 2002. • 2011. Composición del texto colectivo de autores en base a entrevistas realizadas para la elaboración de este libro destinado a la formación de analistas políticos. • Sametband, Moisés J. 1999. Entre el orden y el caos. La complejidad. Fondo de Cultura Económica, México. • Zavaleta Mercado, René. 1986. Lo nacional-popular en Bolivia. Siglo XXI Editores; México.


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Nuevo cine latinoamericano Octavio Getino (Grupo Cine Liberación) hace uso de la palabra en el Festival de Viña del Mar, Chile, 1967 ¿Juráis que no filmaréis un solo fotograma que no sea como el pan fresco, que no grabaréis un solo milímetro de cinta magnética que no sea como el agua limpia? ¿Juráis que no desviaréis vuestros ojos, que no os taparéis vuestros oídos, frente a lo real maravilloso y lo real horrible de la tierra de América Latina y el Caribe, África y Asia de la cual estáis hechos, y de la cual sóis fatalmente expresión? ¿Juráis que fieles a un sentimiento irrenunciable de liberación, de la justicia, la verdad, la belleza, no retrodeceréis frente a la amenaza de los fantasmas de la angustia, de la soledad, de la locura y seréis fieles antes que a nadie a vuestra voz interior? Fernando Birri Director Fundador de la EICTV, Escuela Internacional de Cine y Televisión, sobrenombrada de Tres Mundos: America Latina y el Caribe, África y Asia.

L

a primera mitad del siglo pasado significó un cambio de época en la cultura latinoamericana, que se expresó en una transformación profunda de la concepción que los habitantes de esta parte del mundo teníamos de nuestra identidad. Dicho período estuvo signado por la decadencia de la república oligárquica, la presencia de ‘la cuestión social’, la emergencia de los gobiernos populistas y desarrollistas, la frustración frente a los procesos regionales de modernización, así como la influencia del pensamiento europeo antipositivista y pesimista de fin de siglo. Desde la tercera década del siglo pasado, el ensayo latinoamericano y, posteriormente, la novela y el cuento rompieron con el positivismo predominante en el siglo XIX y su ‘visión de mundo’ basada en la idea de progreso, que contenía la propuesta de modernizar América Latina para convertirla en un nuevo Estados Unidos. Los ensayistas más representativos de esta nueva sensibilidad son el argentino Martínez Estrada con su Radiografía de la

pampa (1932), y el mexicano Octavio Paz, cuya obra más importante es El laberinto de la soledad (1950). Podría decirse que estas obras crearon el espacio imaginario y simbólico desde donde se desarrolló la literatura de Borges, Vargas Llosa, Rulfo, Onetti, y, en alguna medida, de García Márquez. En este artículo nos enfocaremos en algunas películas de la más reciente producción regional. Es indudable que esta ‘cinematografía periférica’, como ha sido llamada, está experimentando un período de crecimiento, diversificación y maduración. Podría decirse que el cine latinoamericano vive su época de mayor desarrollo, puesto que cuenta con una veintena de directores cuya calidad se ha reconocido en nuestra región e internacionalmente. Así lo muestran los premios obtenidos en importantes festivales internacionales, la opinión de la crítica y la respuesta favorable de los espectadores. En nuestra latitud, las cinematografías más importantes - por calidad, volumen de producción y afluencia de público - son la brasileña, la mexicana y la argentina. En segundo término, destacan la cubana, la colombiana y la chilena.

Los éxitos de público han sido excepcionales en sus países. Se calcula, por ejemplo, que alrededor de 16 millones de brasileños vieron el filme Tropa de élite, tanto en DVD y en salas, el cual ganó el Oso de Oro a la Mejor Película, en la penúltima edición de la Berlinale; y Carandiru atrajo millones de espectadores. Amores perros tuvo una amplia distribución internacional que incluyó algunos países europeos, y permitió a su director realizar películas internacionales como Babel. En Argentina, el impacto en el público y la crítica de El bonaerense fue considerable. Tony Manero obtuvo, recientemente, el premio principal del Festival de la Habana. Ha sido una de las películas más discutidas del cine chileno y recibió muy buena crítica en Francia y Estados Unidos. Más aún, telenovelas brasileñas como Avenida Brasil, realizadas por equipos de productores y actores de cine, han encontrado una gran teleaudiencia en Italia y China. La repercusión social de este cine se asemeja al que tuvieron en su época las películas neorrealistas


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¿Resistencia o boom?... italianas, que eran comentadas y ampliamente discutidas por el público, los medios de comunicación, e incluso en el parlamento. Sin embargo, como señalara oportunamente Octavio Getino, la resonancia de las películas latinoamericanas más exitosas ha sido casi siempre sólo nacional, en pocos casos regional, y su penetración en los mercados internacionales es aún limitada. Este cine muestra sociedades con generalizados y profundos procesos de desestructuración, incertidumbre, pérdida de referentes y sentidos, sumidas en hondas crisis sociales y morales. Si hay algo que caracteriza a estos cineastas es el hecho de que se inspiran en las crisis que viven en sus respectivos países. A la vez, la cinematografía en cuestión tiene un carácter testimonial, que la aproxima al cine documental. En estas películas la violencia muestra sus múltiples rostros. En algunos casos, se denuncia la desmesurada coerción estatal, pero también aparece la violencia opaca e impersonal de las condiciones sociales distorsionadas. Estamos muy lejos del mito conservador del cine estadounidense tradicional, que es una celebración de la violencia que reproduce el orden social, mediante el aprisionamiento o destrucción de los ‘enemigos’, sean internos (antes eran indios y bandidos del western; hoy, gángster o delincuentes), o extranjeros (japoneses, alemanes, rusos, vietnamitas, y ahora musulmanes) Este cine presenta un doble carácter: Por una parte es ‘desmitificador’, pues muestra las sombras y miseria de las principales instituciones y representaciones sociales; y por otra, una visión de mundo dramática, donde los personajes están situados en un laberinto de conflictos sin solución o con trágicos desenlaces. En este sentido, la identidad de este cine se ha construido en contraste con la del cine tradicional de Hollywood, y en general, con un cine de ficción, sin mayor relación con las condiciones e historias reales. Los guiones de casi todas las películas consignadas son presentados como interpretaciones

Habana, focalizando toda su atención en dos criaturas que ahí estudian, con distintos problemas de índole familiar, y en una maestra vocacional muy a gusto con sus tareas docentes, que ve próxima la fecha de su retiro. México

fidedignas de sucesos reales, y el estilo de filmación es claramente realista. Revisemos brevemente algunos casos. Cuba “Conducta” de Ernesto Daranas: El director cubano Ernesto Daranas es conocido por la buena impresión que causó su anterior película “Los dioses rotos” (2008) y con esta se puede asegurar que ha superado esas expectativas porque ofrece un retrato puro y honesto sobre la vida de algunos niños en una escuela cualquiera de La

“La mañana no comienza aquí” de Iván Ávila Dueñas: El realizador zacateco Iván Ávila Dueñas nos participa en sus películas de una realidad que tiene que ver con las imágenes y el reflejo de la luz como base constante y evocadora de propuestas muy arriesgadas. “La mañana no comienza aquí” forma parte de ese cine paralelo al de entretenimiento que está basado en la imaginación del espectador y que, en este caso, compara la vida de dos chicas de alrededor de 20 años que viven en entornos disímiles. “Las búsquedas” de José Luis Valle: Venganza y redención. Esas son las dos palabras claves que recorren todo el relato de esta nueva película del director de “Workers”, el salvadoreño radicado en México, José Luis Valle. “Las búsquedas” cuenta con la actuación estelar de Gustavo Sánchez Parra y Arcelia Ramírez e intervienen algunas otras caras conocidas en la cinematografía del país. La acción parte de un hecho repentino como es el robo de una cartera que contiene algo de un significado más importante que el que pueda tener el dinero. “Los Ángeles” de Damian John Harper: El estadounidense Damian John Harper (Colorado, 1978) alcanzó el premio a la mejor ópera prima en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara (México) con esta impactante película que nos habla sobre unas comunidades rurales en México que están atrapadas en sucesivos ciclos violentos sin que a simple vista se vislumbre una solución al respecto. Harper se ha desempeñado largo tiempo como antropólogo y ahora trata de documentar lo que ha contemplado, después de haber cursado estudios de cine en Alemania. Costa Rica Laura Astorga, directora de “Prin-


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¿Resistencia o boom?... inteligencia revolucionaria centroamericana de los 80s. Ecuador “Feriado” de Diego Araujo: Se trata de la ópera prima en largometraje de ficción del realizador ecuatoriano Diego Araujo quien con varios cortos a sus espaldas que dejaban entrever una relevante calidad técnica y capacidad narrativa, da un paso más hacia adelante con esta historia dramática que relata la llegada de Juan Pablo, un chico de 16 años, a la hacienda de la familia en los Andes donde está refugiado su tío, un banquero involucrado en un escándalo de corrupción, junto a su esposa e hijos adolescentes. Colombia cesas Rojas”: “Yo soy Claudia”: La costarricense Laura Astorga presentó esta ópera prima en ficción que, si bien se puede prestar a distintas interpretaciones, está muy centrada en lo que es el sentimiento infantil y

en el significado que con frecuencia le dan los niños a algunas cosas que podemos estar haciendo los adultos con determinadas pautas de comportamiento. Esta cinta pasó por la Berlinale y es una amalgama de thriller político con rasgos intimistas acerca de Claudia, una niña de 9 años pionera sandinista criada en el socialismo e hija de valiosos cuadros de la

“Mateo” de María Gamboa: Tras haber estudiado cine en la Universidad de Nueva York y en La Femis de París, llegó el primer largometraje de ficción de la realizadora colombiana María Gamboa. “Mateo” es una crónica de la peligrosa vida de un adolescente de 16 años metido en negocios turbios de la mano de su tío, quien lo ha introducido en el trabajo de extorsionar a comerciantes locales. Una vida llena de promesas de acción, armas, autos y plata, lo tiene atrapado, obnubilado y a punto de ser expulsado del colegio. No podrá sorprender el buen manejo de la historia que nos ofrece la directora, si tenemos en cuenta que ya había trabajado como asistente de dirección en muchas otras películas, tanto rodadas en los Estados Unidos como en Francia. “Praia do futuro”, de Karim Aïnouz: Una historia de amor homosexual y desarraigo que arranca en Fortaleza y deriva en Berlín. De la playa brasileña y exhibiciones de cuerpos con aires de calendario “gay” al cielo sobre Berlín, a lo Wim Wenders: estos son los escenarios del filme, con un socorrista - Wagner Moura - al que un día se le queda ahogado entre las aguas un motorista alemán. Argentina “Betibú” de Miguel Cohan: Llegó a los cines argentinos lo que, sin exagerar en absoluto, se puede calificar como uno de los dos mayores acontecimientos del cine nacional para este año 2014. “Betibú” es la adaptación de la novela homónima de

la talentosa escritora Claudia Piñeiro quien coloca a sus personajes en la situación extrema de tener que investigar un crimen en apariencia disfrazado como suicidio. La película es un intenso policial que va in crescendo a través de unas actuaciones que nunca dejan de perder su interés, credibilidad y riqueza. “El Bumbún” de Fernando Bermúdez: Los esfuerzos que se llevan a cabo en Argentina para que las distintas provincias del país convivan con los mecanismos de producción y distribución que están regulados, van dando sus frutos y aquí nos encontramos ante una primera película cuya idea surge y se desarrolla en La Rioja capital. “El Bumbún” es un drama sobre el patriarcado mal entendido de un hachero alcohólico y autoritario en una inhóspita zona rural del noroeste argentino con la presencia del machismo, la miseria y la represión de la última dictadura militar. “Boca de pozo” de Simón Franco: “Boca de pozo”, es un drama interpretado en su papel principal por el actor Pablo Cedrón, que supone toda una reflexión sobre los excesos, tanto en el trabajo como en el tiempo libre disponible, y que fue rodado en Comodoro Rivadavia, en la Patagonia argentina. El relato se inicia y acaba en una planta petrolera cercana a esa localidad y en el medio de todo eso, toda una serie de cosas se suceden para mostrarnos cómo libera su angustia ese protagonista que está viviendo su vida como una carrera contrarreloj interna y desordenada. “Bolishopping”, de Pablo Stigliani: Pantalla Pinamar 2014 fue la ocasión idónea para presentar esta producción argentina protagonizada por Arturo Goetz, Olivia Torres y el actor boliviano Juan Carlos Aduviri, muy conocido por su papel en “También la lluvía” de la española Icíar Bollaín. A través de la ficción, esta historia denuncia el precario trabajo de inmigrantes bolivianos en talleres textiles de la Argentina bajo un régimen que en la práctica es de esclavitud. “Nacidos Vivos” de Alejandra Perdomo: Este documental nos habla


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¿Resistencia o boom?... sobre un tema tan primordial como lo es el derecho a conocer el origen de la identidad que cada uno de nosotros tenemos. En el imaginario popular argentino está instalada la idea de que la sustitución de identidad únicamente les ocurrió a los hijos de desaparecidos. Nada más lejos de la realidad. La práctica nos demuestra que por desgracia, el traspaso ilegal de hijos que son inscritos con datos falsos está más extendido. “Ulises, un alma desbordada” de Eduardo Calcagno: Actor de renombre y gran popularidad en la Argentina, Ulises Dumont nos abandonó en noviembre de 2008 pero dejó una huella imborrable en el público.

El filme que lo rescata no responde a los cánones de la realización de una película documental tradicional, sino que es la suma de materiales de diversa extracción con los que Calcagno espera que los espectadores al salir de la proyección piensen cuánto tienen ellos de Ulises y cuánto utilizó Ulises de ellos. “Ciencias Naturales” de Matías Lucchesi: La película es la mirada sincera de una niña de 12 años que está entrando en la pubertad y que comienza a hacerse algunas preguntas relativas a por qué todavía no ha conocido quién es su padre. La chica vive con su madre, que no suelta prenda acerca de este dilema. Nuestro país posee, actualmente, más de 12.000 estudiantes de

cine (una cantidad superior a la de toda la Unión Europea), y con algo menos de lo que a Hollywood le cuesta hacer una película de bajo costo, se ruedan en el país entre 50 y 60 por año (de las cuales una buena parte logra una espectacular repercusión en los mejores circuitos de premios internacionales) Si bien con otras particularidades, el fenómeno de reconocimiento y de aumento del número de realizaciones se da en otros países latinoamericanos, principalmente en Brasil y en México. En el primero de estos países, podemos citar el éxito (incluso comercial) de Central do Brasil de Walter Salles, y de películas que como Cidade de Deus de Fernando Meirelles-Kátia Luna (2002) o Amarelo Manga de Cláudio Assis (2002), promueven relecturas de los sectores excluidos de la sociedad brasileña de la mano de una agilidad técnica y destreza narrativa antes inaudita. ¿Estamos presenciando los efectos de una ola de nuevos directores y de experiencias cinematográficas antes extrañas en América latina? Tal vez sea útil recordar que, hacia 1959, cuando el término nouvelle vague ya estaba bastante afirmado en Francia, el afamado Chabrol declaró que el mismo no era más que una invención de la revista L’Express para definir de alguna manera una generación de nuevos directores, pero que, de hecho, no existía ninguna nueva ola

y que si, en todo caso, esa nueva ola existía, lo importante era saber nadar. Quizás lo mismo pueda decirse de esta “nueva generación” latinoamericana, pese a los intentos de amalgamar o de dar un sentido unitario a la misma. En ocasiones, ese sentido se ha buscado en la demudada realidad social y política de América latina. Así, Alfonso Cuarón liga la “explosión creativa” del cine latinoamericano al fin de los gobiernos militares en la región. Según el mexicano, los grandes movimientos cinematográficos se sucederían unos quince años después de grandes cambios sociales. De este modo, así como el cine iraní habría logrado posicionarse tres lustros después de la caída del Sha, el cine latinoamericano se afirmaría luego de que pasara igual período de tiempo desde las cruentas dictaduras de los años setenta y ochenta. Más allá de concordar o no con dicha tesis, lo cierto es que el mexicano prefiere hablar de “explosión” para referirse a la nueva realidad cinematográfica de la región. La palabrita no es nueva ni ingenua. Por atrás de la misma se halla su par inglés, boom, que ya ha sido utilizado para explicar –o más bien para rubricar- la retumbante calidad de las producciones culturales latinoamericanas. Ya en los años ’60 tuvimos el boom de la literatura de esta parte del mundo: un fenómeno editorial que internacionalizó a los escritores que aún hoy en día (ya sea como modelos a seguir o a matar) continúan siendo los patriarcas de las letras latinoamericanas. ¿Pero este boom es hijo directo de la redemocratización de América Latina? Comparar el momento histórico-político de aquel boom (el literario de los ’60) con el que, aparentemente, correspondería al del cine actual no podría dejar de ser más revelador. El boom de los ’60 parece ser el tiempo de lo promisorio. Por cierto, prestigiosos críticos y teóricos de la región, como Ángel Rama, han explicado el mismo por variables que hoy serían envidiables: aumento masivo del público universitario y, por ende, de la capacidad de lectores refinados; la existencia y auge de


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¿Resistencia o boom?... centros editoriales brillantes en Buenos Aires y México D.F., la promesa de cambio social que la Revolución Cubana del ‘59 aportó a la región.

Contra ese tiempo de la esperanza, el aparente boom del cine latinoamericano se da, obviamente, en circunstancias radicalmente diferentes. Los tiempos hoy, de hecho, son otros, y por su lacerada criba han pasado frustraciones, terror oficializado (Pinochet, Videla, Stroessner...) y hasta una penosa guerra (Malvinas), sin hablar de una redemocratización formal y neoliberal que llevó ya sea al colapso económico (Argentina) o a un desarrollo que más bien parece aprovecharse de la desigualdad social antes que buscar erradicarla (los fragantes casos de México y de Brasil, este último decimosegunda economía mundial y ,a la par, quinto país más desigual del planeta) Ante este panorama, no llama la atención qué es lo que se respira en este cine. Tanto en La ciénaga, como en otras realizaciones - entre ellas la formidable Whisky de los uruguayos Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll - no sólo podemos en-

contrar referencias explícitas o laterales a la debacle latinoamericana, sino también adentrarnos en un clima viscosamente espeso y refractario a todo glamour. Por cierto, desde el uruguayo Onetti o el norteamericano Faulkner, ya sabemos que la descomposición y la precariedad son, estéticamente, más ricas que la armonía y la seguridad; una lección que este cine utiliza para corroer el aparente calmo velo de lo cotidiano y exponer, tras el mismo, la percudida y conflictiva trama social que esa cotidianeidad dejaba oculta. Así, no sólo se trata, en Martel, de la recíproca hostilidad entre padres e hijos, sino que esa reciprocidad se desplaza también a otras series, la de mujeres y hombres por ejemplo, o, incluso, a la de “indios” y descendientes de europeos: todo un conjunto de relaciones que Martel (des)teje a través de un saber no sólo de imágenes sino también discursivo, un claro saber sobre el diálogo entre géneros y clases sociales que nos lleva a preguntarnos si el “nuevo cine argentino” no podría descender del (trunco) deseo cinematográfico de Manuel Puig. Por otro lado, más allá de la impactante Cidade de Deus (por la cual Meirelles ha sido en ocasiones acusado de maquillar o “cosmetizar” la realidad social brasileña), Amarelo Manga de Assis, nos depara frente a una Recife sórdida y a una vasta galería de personajes marginales exhibidos (a igual que Martel y a pesar de las diferencias formales) de manera impecablemente impiadosa (¿la regla?: intentar no caer en ningún cliché, en ninguna tranquilizadora redención). ¿Estos trazos en común, indicarían entonces que, de hecho, existe un boom del cine latinoamericano? Daniel Burman, director que con El abrazo partido (2006) logró el premio especial del jurado en el festival de Berlín, ha deslegitimado, por lo menos para el caso de su país, la Argentina, esta idea. Más que de boom, una categoría que nada explica y que sólo percibe el fenómeno, habría que hablar - afirma Burman - de espacios de resistencia. El boom, de hecho, no surge ex nihilo, y tendría que ver tanto con una historia de cine consolidada (que ha tenido, si se quiere, diversas eclosiones a lo largo de estas últimas décadas), como a políticas públicas de apoyo estatal (el caso del cine brasileño) o de fondos de fomento generados a partir de los propios ingresos de cine

(el caso de Argentina). Sin embargo, contra Burman, habría que decir que la comprensión del fenómeno como boom parece inherente al raudo proceso de internacionalización del cine latinoamericano. Por cierto, para el francés, japonés, o australiano que elige un “film argentino” (como podría elegir un “film coreano”, “un film mexicano” o un “film iraní”) se trata más bien de una apuesta por el cine de la diversidad - contrario a las leyes masificadoras de Hollywood - antes que una elección guiada por el conocimiento acabado de la génesis y razón de determinado cine “nacional”. Lo indiscutible, en todo caso, es

que América Latina está potenciando cada vez más su cine. Casi todos sus países han aprobado ya nuevas leyes cinematográficas y los que no, las están preparando. Además, nuestro cine está triunfando. Triunfa en festivales, triunfa entre el público… Tiene una presencia cada vez más importante en las pantallas mundiales. Nuestro idioma viaja, y viaja bien. Tenemos que ver los unos las películas de los otros. Como en tantos aspectos de la vida cultural, acaso en este remoto y castigado enclave del planeta resida hoy uno de los máximos reservorios de vitalidad de nuestra especie.


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Esta foto de Evita De frente y al frente topándose el horizonte. A sus espaldas, esquiva e invisible, la ronca y despreciada herencia cultural de su pueblo. La que sobrelleva erguida y cómoda, sin acostumbramientos. Camisa celeste de hombre, escote despojado sin disimulo, saco caqui de fajina, y el cabello enmarañado. Este, contornea y baja por sus hombros dejando al descubierto todo su rostro, femenino y sexuado. Amplia, fresca, armoniosa, y evocadora sonrisa de lo que nunca fue: madre y de lo que quiso ser: una mujer en la historia. Sus ojos truenan y sollozan; y su mirada escurre y resucita la esperanza. Esta foto, que cientos de muchachas y muchachos (en la década del setenta) enarbolaron como bandera, nos devuelve a la vista un torso de mujer y una utopía.

Por: Rosario Galarza

Eva Perón 7 de mayo de 1919 26 de julio de 1952

Expresión cabal de la relación dialéctica y dialógica: ficción y realidad; y de su síntesis: el sueño. Esta imagen captura, para el futuro, los secretos de una militancia. Aquella que le demanda, fraterna y valientemente entre cánticos y proezas, su solidaridad y, también, su compromiso generacional a una joven que, para entonces, ya no puede poner el cuer-

po… esta imagen se ha convertido, para siempre, en un mito. La mujer que dividió los ánimos, arrinconó y alentó voluntades hasta el último aliento, que dejó huérfanos o satisfechos posa ante el fotógrafo de entrecasa. Los machos que la combatieron juzgarían su compostura con un: elegante sport; las hembras que la odiaron -las que no le perdonaron, ni su origen, ni su devenir- le estamparían un: comme il faut; y los Jerarcas del Imperio, que Eva Duarte detractó, jacarandosos y bárbaros, ellos, exclamarían: ¡In! Esta foto, que es hoy parte indivisible de un álbum colectivo, lo es también de un cuerpo de mujer mancillado que se rehúsa a los caprichos de los extorsionadores de la historia. Esta, y no otra, es la razón por la que aún flamea en la memoria y los altares de los excluidos junto con otros líderes políticos y religiosos populares. ISSN: 1669-0133 ISSN:1851-2976 (en línea)

Solidaridad Global Nª 24 Mayo/Junio 2014  

Mayo / Julio de 2014

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