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¡SAPO CUENTOS TRES! Revista Sapo en su versión Cuentos, ya estamos en la tercera edición... Todos quieren estar presentes con sus cuentos, hemos tratado de colocar la mayor cantidad de cuentos en cada publicación, para que nadie quede fuera. Cada día personas de casi todo el mundo nos escriben y nos envian sus escritos, no te quedes atrás y envíanos el tuyo también. No me queda más que decir gracias por seguirnos y por la buena onda que nos transmiten a traves de sus corrreos, mil gracias. Sigue nuestras otras revistas Sapo, donde encontrarás los mejores tips de viaje y cultura entretenida; también Sapo Gourmet, la revista de cocina donde destacados amigos Chefs , cocineros, críticos, Sommeliers y amantes de la buena mesa nos compartes sus secretos culinarios. Mil gracias.

Revista Sapo Chile DIRECTOR GENERAL: Marcelo Díaz S. EDITOR: Karen Chávez. MariCris Borroye. DISEÑO: Marcelo Díaz Soto. Pancho Hidalgo.

Marcelo Díaz S. Revista Sapo.

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Revista Sapo COLABORAN EN ESTA EDICIÓN:

Nacional (Chile). MariCris Borroye. Carlos Otondo. Pato Sáez. Susana Beltrán. Juan Pablo Cifuentes. Susana F. Beltrán Miranda. Verónica Torres. Gustavo Ried. Hernán Jorquera. Internacional. Weilong Guan, Beijing, China. Cuca Ferrero, Barcelona, España. Lucía Bueno, México. Omar Billoni, Argentina. Carlos Herdia Vargas, Óscar Botero Pérez, Colombia. Fernando Bermúdez, México. Julian Lopez, Argentina. Kallen Vega, Nicaragua. Danthe Thenad, Costa Rica. J. Andrés H. Rivas S. Venezuela. Amanda R. Pérez Morales, Cuba. Contacto contacto@revistasapo.com revistasapo@gmail.com www.issuu.com/revistasapo

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ÍNDICE SAPO CUENTOS 05 07 09 12 14 17 18

Carta a un desconocido Compañeros de Resistencia En el borde del mundo Antídoto Despertar Deseo profundo Me lo hizo Jesús

22 El Cuidador 24 Cuando los automóviles se vuelven submarinos 26 Promoción 27 Raíces de amor. 30 Al final del camino 31 Camino a la pega 33 Teseo y el Minotauro 34 El reflejo de la luna 37 Escribiendo 40 El hada madrina de Saint 42 Futuro?, no sentimientos 43 En el Cole 49 Entre portales, El iniciado 53 Cenarse a un sommelier 56 Alter Ego 57 Los amores imaginarios

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CARTA A UN DESCONOCIDO Podría tratar de emular tus letras y fingir que te escribo iluminada por el mismo mar y que la diferencia horaria que nos separa me permite observar una luz similar a la que inspiró la escritura de tu última carta. Permíteme que la llame así, carta, pues si prescindiésemos del formato en que me ha sido entregado tu mensaje, su tempo, la riqueza de sus giros lingüísticos, la omnipresencia de metáforas y las descripciones temporales que enriquecen tu prosa lírica son dignos del más puro estilo epistolar. Y hasta me permiten soñarte, sentado junto a un ventanal iluminado por el sol de tarde y rasgando el papel con una pluma.

De vez en cuando, el roce de la pluma se detiene, la mojas en el tintero con cuidado y sigues dibujando paisajes salpimentados con emociones y recuerdos, y siembras retazos de ti mismo, vivencias, mientras tratas de imaginar las mías. Y aquí, en esta otra orilla, refugiada en mi castillo urbano con muros de pladur, me inunda el sosiego que emanan tus palabras. Y viajo por esos caminos que has dibujado con trazos limpios y hasta me permito entrar en una de esas iglesias que habitan en tu epístola. Una iglesia en la que tan sólo se oye el ruido de mis pasos y un pájaro desorientado revoloteando en el interior de su cúpula, buscando una salida. www.revistasapo.com 5


Así me siento a veces, como ese pájaro, fuerte y frágil a la vez, dos caras de una misma moneda que conviven con una cierta armonía, en una casi pactada alternancia que, a fuerza de costumbre, se me antoja apetecible. Como la alternancia entre el día y la noche que regala momentos de una belleza, a veces, punzante. Tienes razón, hay algo eterno en los ocasos que acaecen junto al agua, es una combinación harto poderosa, capaz de someter voluntades, de provocar evocaciones… Y aunque son muchos mis atardeceres frente al mar, mi recuerdo más intenso tiene sabor a especias y sonido de minarete. Aún puedo ver el regio sol africano precipitándose de forma rotunda y efímera sobre las aguas de un faraónico río que desagua en este mar que compartimos.

Mientras te escribía, la luz rojiza del cielo ha dejado paso a un resplandor tímido de color azul tras la cordillera. O al menos, así lo recreo en mi mente tras haberlo visto cientos, puede que miles, de veces. No hay luna llena esta noche. Pero poco me cuesta dibujarla para ti, para que puedas verla ondular sobre esas aguas que inundan tu alma de pensamientos y de palabras hermosas que estimulan mi creatividad. Y, por ello, no puedo irme hoy sin antes darte las gracias y sin lanzar un deseo náufrago y clandestino al mar, que quizá llegue hasta ti algún día. Por: Cuca Ferrero, Barcelona, España. twitter.com/CucaFerrero www.cucaferrero.wordpress.com

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COMPAÑEROS DE RESISTENCIA Sebastián siempre había sido muy buen observador, se percataba de cosas que nadie más notaba. Era un joven con muchos talentos, pero con un solo vicio. No importaba la fecha, el clima, ni la hora del día; sin falta tenía que salir a trotar diariamente. Muchos dirían que eso no puede llamarse vicio, más bien hábito saludable; el problema no era el acto, sino el objetivo. La razón de correr diariamente radicaba en desafiar las habilidades físicas de ciertos compañeros de actividad. Todo había comenzado una tarde de verano. El muchacho, como siempre, había salido a realizar su rutina diaria; sin embargo, algo inusual se había cruzado en su camino. Un perro callejero había comenzado a correr junto a él. Al principio le pareció simpático, pero cuando se percató de que la misma situación se repetía todos los días y con todos los otros corredores, comenzó a pensar que quizás aquello no era una simple coincidencia.

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Cada día se encontraba con un perro diferente y, este, sin pedirle nada a cambio le acompañaba desde el inicio hasta el final de su paseo. Lo gracioso es que cada vez que Sebastián aceleraba el paso, también lo hacía el perro; si el chico comenzaba a correr, el perro le seguía y lo sobrepasa. Poco a poco se dio cuenta que no era simple compañía, sino más bien un desafío. Mientras el chico jadeaba por el cansancio, su canino y resistente compañero parecía no sentir el peso de la carrera. El animal le miraba y se sentaba frente a él, ladeaba la cabeza y levantaba una oreja. Le daba la sensación de

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que estuviese burlándose: “¿Tan pronto te has cansado?”. Cuando comentaba con el resto de los corredores, todos referían la misma sensación, pero al mismo tiempo les inspiraba a seguir corriendo, a no rendirse. Sin duda la resistencia de esos animales los hacía dignos como rivales. Por esa razón y aunque siempre acababan perdiendo, Sebastián y sus otros compañeros de deporte, salían a correr con la esperanza de que ese día ganarían la carrera contra los perros. Por: Susana Beltrán M. Santiago de Chile.

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EN EL BORDE DEL MUNDO “En el borde del mundo, había una hermosa ciudad imposible de describir con letras y palabras... Era una tierra pura, libre de la oscuridad y los sufrimientos del mundo Sahva, cualquier persona vive feliz allí... Este lugar es Shangri-La... ” Desde el primer día que me convertí Budista, escuché hablar sobre este misterioso lugar, durante años, estuve recorriendo grandes bibliotecas de Shanghai, buscando grandes libros que escribieron sobre Shangri-La, entre ellos estaba “Lost Horizon” de James Hilton, que me fascinó más los misterios del lugar. He ido una vez a peregrinar en Luoyang, una ciudad sagrada del Budismo, junto con algunos amigos, aunque los monjes de la ciudad nos trataron como hermanos y me cautivaron bastante los Budas y pagodas, www.revistasapo.com

pero el aire de la ciudad está bastante contaminado y los habitantes de la ciudad no son muy simpáticos a los peregrinos, ya que ellos se siente superiores por vivir en la ciudad. Cuando terminé la universidad en Beijing, decidí finalmente expedir Shangri-La, según leyendas, aquel lugar se esconde entre las heladas e impermeables Himalayas en Tibet. Partí con 4 amigos budistas de la universidad, aunque nos vestimos como esquimales, seguimos muertos de frío bajo las insoportables tormentas de nieve. Nuestra primera estación fue Lhasa, la capital sagrada de Tibet y la “Santa Sede” del Budismo, allí estuvimos perdidos entre una cantidad incontable de peregrinos que no saben hablar chino mandarín.

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Tibet es una provincia fría, no obstante, los tibetanos son una etnia cálida y amable, como no encontramos un hotel económico, una anciana tibetana nos invitó a su casa, y nos cocinó algunos de los más deliciosos platos tibetanos. A parte de esto, los tibetanos son mucho más fieles al Budismo, la anciana tibetana con quien estuvimos 3 días rezaba una hora cada amanecer y atardecer y meditaba 2 horas antes de desayuno y de acostarse, y más de la mitad de la comida que cocina cada vez lo ofrece a los pastores pobres que viven afuera de Lhasa. Al tercer día, nos despedimos agradecidamente de la anciana, aunque ella no quería que nos fuéramos, porque su marido también había muerto en busca de Shangri-La. Avanzamos varios días en dirección a ShangriLa, indicada por la anciana, algunos tramos avanzamos en burro y otros a pie. Cruzamos montañas y glaciares, pasamos varias aldeas y tribus que la mayoría ni siquiera aparecen en mapas. Los aldeanos son iguales de amables que la anciana que conocimos en Lhasa. En una aldea sin nombre, muchas personas no tienen ni siquiera una moneda de ¥1 yuan, pero los aldeanos igual nos fabricaron un collar de buena suerte para cada uno y nos invitaron a alojarse en sus carpas. Al despedirnos de la aldea, todos los ojos de la aldea se llenaron de lágrimas, los nuestros también.

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En el décimo día, llegamos a unas montañas totalmente inhóspitas, erosionadas, cubiertas de hielo y nieve, no hay ni siquiera una pluma de águila en el suelo, dos de mis amigos se pelearon porque perdieron la esperanza, tras 2 horas de discución ellos dos fueron finalmente convencidos a seguir el camino, pero aún siguen enojados. Seguimos avanzando por una hora, mientras vamos bajando de la cordillera, vimos que el valle de abajo es verde, bajamos hasta el fondo del valle, está un bosque de árboles y flores desconocidos y entre las sombras de los árboles hay luces doradas. Mientras atravesamos el bosque, todos se preguntan entre sí, que habrá al otro lado?... Por fin, llegamos a la ciudad que tanto sueña encontrar millones de personas, por fin estamos liberados del mundo oscuro de Sahva. Aquí es Shangri-La, con sus templos y Budas de oro, aquí todos somos felices, no hay sufrimientos ni pobreza. Ya perdí la palabra, no sé cómo describir este lugar, pero lo importante es que ya llegué a la tierra pura que me cautivó desde la niñez... Por: Weilong Guan.

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ANTÍDOTO - Le había dicho mil veces que tuviera cuidado, porque es peligroso andar sola por ahí en el campo, más en las sierras… La madre preocupada, le hablaba a su hermana en el pasillo del hospital, sollozando -No te preocupes, estamos en el mejor hospital, la van a curar, acá los doctores son muy buenos- respondió la tía. Ojalá, ojalá entre lagrimas repetía…. Después de un largo paréntesis en silencio, los minutos empezaron a correr más lentamente al igual que los médicos, esto provocó cierta tranquilidad en ambas, suavemente la quietud conquistó el pasillo blanco, el frió silencio hospitalario, (ahora más calmas) las obligó a cuchichear, a modo de descarga. - Junto a sus amigas, estaban jugando tranquilamente en el sol de la tarde, vos sabés lo bueno que es sol. Una de ellas me www.revistasapo.com

dijo que, sin darse cuenta, notaron que se había ido. Conociendo a mi hija, con lo curiosa que es, seguro que se deslizó sigilosamente para que no la percibieran, es que sola no la hubiera dejado ir nunca.., nuevamente el sollozo atacó a la afligida madre. - Tranquila, tranquila, hay que tener fe, y como te dije antes acá los doctores son muy buenos.— Nuevamente otro lapso de aparente paz, es donde pasillo se volvía molesto a la vista, con ese color blanco desesperanza. Esta vez quiso murmurar algo, pero el agotamiento y dolor, la calló. Por solidaridad a su hermana mantuvo el sepulcral silencio por casi una hora, hasta que el penetrante agudo crujir de una puerta, volatilizó el momento, dejándose ver por detrás el doctor con rostro serio y a la vez esperanzado.

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Intuyeron algo bueno, las madres no se equivocan. El doctor corroboró la sensación, con el típico lenguaje lacónico de los médicos, “esta reaccionado bien al antídoto”. El doctor luego de decir esto, no quería desaprovechar la oportunidad de alimentar su ego y creerse Dios, como buen médico. Estiró su lengua bífida, a modo de saludo y de paso olfatear la emoción de las hermanas, estas respondieron por cortesía con una pequeña estiradita, apenitas, para enrocarse en un fraternal abrazo. El doctor se deslizó suavemente sin molestar.

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La pequeña Yarara internada había sido mordida, por un hombre común de las sierras, tirando a petisón, sabida es su terrible ponzoña. Al no poder determinar que clase de hombre la mordió, le aplicaron el antídoto trivalente que cubre hombre de ciudad, pueblo y campo. Por: Omar Billoni, Argentina.

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DESPERTAR Al principio te cuesta respirar. El silencio es sólo interrumpido por tus movimientos. No puedes ver más allá, ni sentir más allá. Te asfixias y todo es negro, tratas de luchar y ¿qué pasa? Despiertas de golpe, sudando y con la mirada borrosa; tus ojos se fijan en el reloj digital en la mesa de noche, como siempre, sólo un par de minutos antes de que suene la alarma. Estás solo en tu habitación y afuera no hay muchos sonidos que acompañen a la atmósfera, y el silencio, que no guarda respeto por tus sentidos, no da tregua tampoco a ese velo que te cubre de repente. Entonces te levantas; el peso del cansancio parece más sofocante de lo normal. Echas un vistazo a la cama; pensabas que estabas cubierto con las cobijas, pero al verlas tendidas en el suelo ya no recuerdas si te arropaste con ellas al ir a dormir. Te sientes

mareado, y si te mareas pronto vomitarás y si vomitas... sí, bueno, sabes bien hacia dónde te llevara eso. El baño. Notas entonces que una luz se cuela débilmente por debajo de la puerta, pero no recuerdas haberla dejado encendida. Ya de pie en el oscuro dormitorio das un par de zancadas hacia el cuarto de baño, cuando descubres que la puerta está cerrada por dentro, pero tú vives solo... entonces ¿qué haces...? Empiezas a forzar la puerta, pensando por un segundo en ese espantoso sueño donde te era imposible respirar. Forcejeas y forcejeas con la deslucida chapa hasta que escuchas un “clic” sonar de repente, casi imperceptible.

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Escuchas, aguardas, nada. De repente te sientes ligero, exhausto, mareado, simple. Murmuras para tus adentros que quizá debes estar volviéndote loco, o quizá bebiste demasiado la noche anterior, aunque, lo recordarías ¿no es cierto...? sin más, ¿qué importa? Empujas la puerta del baño y allí todo parece normal; tus pies sienten el frío del suelo al pasar de la alfombra del cuarto al azulejo del baño. Miras de frente el espejo sobre el lavamanos y compruebas que tu aspecto parece imperturbable, y sin embargo, agotado, exhausto. Es pues, que al volverte hacia el reloj te das cuenta de que la alarma aún no ha sonado. “Se habrá descompuesto” piensas, aunque no le das importancia. Pero hay algo extraño ahí, o quizá, mejor dicho, algo familiar. Estás solo en tu apartamento, sin nada ni nadie que perturbe tu sueño, y sin embargo, despertaste sobresaltado, solo... ¿estás solo verdad? ¿Qué es eso que hay detrás de la cortina de baño? Quizá lo sabes, quizá lo ignoras, pero nada es capaz de detener a tu curiosidad insana y testaruda. De un golpe abres la cortina, y con un grito de horror das un salto hacia atrás, estrellándote de espaldas contra el muro al comprobar que un cuerpo yace inmóvil en tu

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tina de baño. Tu respiración se ahoga por el susto, aguardas echo un ovillo junto a la puerta, pero no vuelves a tu habitación porque allá está oscuro; en el baño aún hay luz, y el cuerpo en tu tina de baño aguarda a que le eches un vistazo. Te acercas. No es posible ver su rostro, pues una vulgar y barata bolsa negra de plástico fue puesta en su cabeza. De pronto tiemblas, te sacudes, ¿cuánto tiempo lleva eso ahí? El cuerpo está tieso, se encuentra tendido en una posición ridícula que asemeja la de una marioneta rota. Te cuesta recuperar la compostura, pero no sabes cuánto tiempo vaya a durar esta vez.

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Entonces hay que hacer algo; no puedes quedarte allí paralizado mirando el cadáver... es un cadáver ¿cierto? Jamás has visto uno en tu vida, excepto en esas vagas ocasiones en que pasas junto a un trágico accidente de carretera, donde algún infortunado perdió quizás una cita importante por causa de un descuido. Piensas, esperas, esperas que algo pase, pero es evidente que el cuerpo no va a moverse, el cuerpo no va a levantarse. Tu primera idea es llamar a urgencias, pero luego piensas “¿y qué diré?” Sería absurdo hacer una llamada en plena madrugada para decir: “Hay un cadáver en mi casa, parece que tomaba un baño”. Así que tragas saliva. Echas un último vistazo a tu habitación, oscura, lejana. Ya no te preguntas nuevamente por qué la alarma no sonó, ni te preguntas tampoco cómo es que entraste al baño si la puerta estaba trabada. Das un suspiro y decides hacerlo, pues ¿qué

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es lo peor que podría pasar? El cuerpo no morirá una segunda vez si lo tocas. Con cierto esfuerzo sacas al hombre de la tina de baño, pero es muy pesado para ti; inusual y sorprendentemente pesado. Tiras con fuerza hasta que cae fuera de la regadera con un golpe sordo, al frío piso del sucio baño en tu pequeño apartamento en ese viejo edificio. Algo te parece inusual, o quizá familiar. Dentro de ti comienzas a entender. Sin más te decides, tratas de tomar aire aunque te cuesta, te cuesta respirar; tragas saliva al tiempo que un escalofrío recorre tu espalda desnuda, quitas la bolsa de la cabeza al cuerpo inerte... y entonces te das cuenta... ese rostro deformado por una mueca de terror asfixiado, es el tuyo.

Por: Carlos Heredia Vargas.

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DESEO PROFUNDO Te miro a lo lejos. Me surge el deseo profundo de poseerte; de montarme en ti y saciar mis ansias; mi deseo, ese dolor callado que he llevado durante todo el trayecto. Miro uno a uno a los hombres y mujeres que sé, tienen el mismo gran anhelo de saciar su deseo. Hago contacto visual con un joven apuesto, me mira fijamente y me hace un gesto apuntando con su masculino rostro hacia abajo, hacia ese objeto del deseo. Le sonrío ansiosa y extasiada y acepto. Comienzo a avanzar, siento el calor de todos esos cuerpos que me rosan al pasar. Las mujeres me miran con envidia y veo lascivia en la mirada de esos machos sudorosos y de mal aspecto. Después de pasar con dificultad entre todos ellos, sintiendo que la distancia y el tiempo entre el espacio en donde estoy de pie y donde espera mi noble y generoso

joven, se han hecho eternos. Por fin llego a su lado, le sonrío, me sonríe, nos rosamos suavemente y…por fin me siento! Por fin he conseguido un asiento en ese bus repleto. Ha sido un largo camino, de pie, sufriendo, pero gracias a ese hombre, de una especie que cada vez van quedando menos, he conseguido descansar mis pies que, con esos zapatos con tacos horrendos que debo obligada usar por convenciones ridículas que se han impuesto, por fin descanso un rato y recupero el aliento. Mi noble caballero casi extinto, ha cumplido mi sueño. Por: MariCris Borroye, Chile.

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ME LO HIZO JESÚS.

- ¡Te digo mamá que fue Jesús! Lloraba Susanita de impotencia ante la incredulidad de su madre y de los vecinos que a muy tempranas horas llegaron a la casa del siniestro para escuchar “las palabras herejes de una endemoniada” como decía la Señora Domínguez, una cliente habitual del confesionario y de los rumores diarios existentes en el barrio Clementina. Todo comenzó ayer en la noche. Era una fría noche de invierno. Nada particular que llamara mi atención, ninguna señal que anticipara la catástrofe que se avecinaba sobre mi corta vida. Todo permanecía en su misma rutina: Los perros ladraban y peleaban entre ellos mientras seguían a la perra del panadero (por cierto no me refiero a su esposa), el Potote y el Cumpeo vendían cocaína entre el pasaje tres Oriente y el siete Norte y mi madre, para variar, estaba completamente borracha junto a sus amigas, tan estúpidas e ineptas como ella. Lo dejaré claro desde un primer momento: La odio. Nunca supe por qué nací. Dicen que fui una persona non grata para todos. Eso decía constantemente mi padre cuando me leía un cuento antes de dormir (mi querido padre), un narcotraficante asesinado en una riña callejera hace tres años. Mi madre siempre me ha odiado, más bien, ella se odia a sí misma. www.revistasapo.com 18


No es mi culpa que la evolución de Darwin no sea más eficaz y acelere mi crecimiento inmediatamente. ¿Existirá algún método para pasar de los doce a los treinta o cuarenta años?. No quisiera pasar por las etapas tormentosas de la adolescencia, bastante tengo con los “cariños de mi madre”. Por ejemplo, el lunes me trata de prostituta y quiere que me venda y le traiga dinero para comprar más botellas de ron y seguir borracha toda la semana. Del martes al viernes me insulta y amenaza con lo primero que encuentra a mano. Entonces, debo correr para encerrarme en mi habitación. ¿Cómo sobrevivo?. No lo sé. ¿A quién le importa una desnutrida y ojerosa muchachita hija de un narcotraficante y de una alcohólica?. Pienso que debo tener los genes muy malos en mi sangre. Una vez en el colegio me dijeron maraca, una vez en el colegio mi profesor de matemática me subió la falda y desabrochó mi blusa, una vez el inspector del colegio me encerró en su oficina y tocó mis pequeños senos con sus grotescas manos sucias que olían a cola fría mientras su boca trataba de comerse la mía, una vez el pastor de una iglesia me compró un helado de chocolate, mi sabor favorito aunque todavía no he probado otro sabor, con la condición de que en la tarde fuera a su casa a escuchar pasajes de la Biblia que él, amablemente, me leería. La historia de Adán y Eva fue desagradable www.revistasapo.com

y humillante. No sé en qué momento dejó de leer la Biblia y encendió el televisor. Sonreía maliciosamente tal como mi padre cuando regresaba con mucho dinero a la casa tras una buena venta de sus productos. Entonces, de imprevisto me vi envuelta en un juego bíblico. Adán era el pastor y Eva tenía que ser yo. Ese era el juego, la dinámica bíblica que me estaba enseñando el ungido de Dios. Me desnudó con brusquedad como si tuviera poco tiempo o en un estado desesperado y lleno de impulsos hormonales. Ahí estaba yo, tan débil e inocente. Mis pequeños senos parecían dos ciruelas que estaban brotando, las costillas sobresalían, mi piel tostada por la suciedad y unos extraños pelos entre mis piernas que impacientaban a este Adán postmoderno.

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Entonces, apareció la serpiente. Ese viejo asqueroso, con la piel suelta, gordo, (tan gordo que parecía estar esperando a gemelos), tomó mi frágil mano izquierda y la llevó a su pene. Comenzó a desdoblarse como si aquello fuera la serpiente habladora del Génesis. Su peluda mano se apoderó de la mía y la movía rápidamente en su pene. Comenzó a gemir. Comencé a llorar, pronto comí contra mi voluntad de esa manzana. Me violó, sin conciencia, sin vergüenza, sin ascos, me violó y me decía prostituta, sentí que me moría, su inmenso cuerpo de troglodita, una bola de nieve estaba encima de mi inútil existencia. Cuando desperté, “ese dinosaurio” ya no estaba y me encontraba en la calle. Todo era oscuro, no había luna ni estrellas. A

duras penas podía caminar. Sentía un dolor insoportable entre mis piernas. Lloré como si fuera una mujer en un cuerpo de una niña. El Potote y el Cumpeo me encontraron sentada al lado de unos matorrales. El Potote comprendió, (aún en su estado de extremo volado), que algo raro ocurría conmigo. Me llevó casi a la rastra hasta mi casa. Mi madre, (borracha como siempre), no comprendió claramente las palabras del Potote. No sé en qué momento de la madrugada mi casa se transformó en el epicentro del escándalo del barrio. Mi madre me obligó a levantarme, a duras penas caminé rumbo al comedor, ahí estaban todos los vecinos del pasaje e incluso algunos que no son de nuestro barrio. www.revistasapo.com 20


Mi madre, llena de rabia prácticamente destruyó mis vestimentas. A punta de estirones asesinó a mi blusa amarilla con un dibujo de Barbie, e hizo lo mismo con mi pantalón de buzo azul recién comprado hace una semana en la ropa americana. - ¡Mírenla! – Bramó - ¡Esta mocosa fue violada!. Murmullos que crecieron como miles de abejas que se acercaban a mis oídos, alguien por ahí dijo: “Dios mío”, otro gritó “esto es un ultraje”, otro sacó una fotografía de mi cuerpo desnudo y huyó antes de que le quitaran la cámara. Yo, la Eva postmoderna, me sentía desnuda, avergonzada de mi feo cuerpo, avergonzada de que no dejaran de mirarme. - ¿Quién te hizo esto Susanita? – dijo

Don Pepe, el panadero del barrio. Pero no respondí, no tenía palabras. ¿Qué iba a decir? - ¡Contesta mierda! – mi madre me dio una cachetada y si no es por Don Pepe que la sujeta me linchaba ahí mismo. Débilmente, muy asustada dije: ¡Jesús!. Un completo silencio. Mi madre tragó saliva antes de preguntarme nuevamente quién me había violado. - ¡Te digo mamá que fue Jesús!. Por suerte me desmayé y no supe nada más de juegos bíblicos. Por: juan pablo Cifuentes, Chile.

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EL CUIDADOR José hacia años que trabajaba de cuidador de esa gran y pequeña biblioteca de barrio. Todas las tardes antes de cerrar dejaba en perfecto orden, a sus viejos y conocidos amigos. Las mañanas siguientes media hora antes de abrir, revestía lista de todos sus soldados, verificando que estuvieran libres de tierra, pulcros, listos para brindar sus servicios a las mentes ávidas de aventuras, que tienen esos pequeños curiosos, los niños. Cierta mañana notó que uno de sus soldados, estaba herido. La herida era un pequeño agujero cerca del lomo, esto le provocaba una leve pero persistente hemorragia de letras, por ese diminuto orificio fluía gran cantidad de minúsculas, por fortuna las mayúsculas no pasaban por allí, eso hubiera desangrado al pobre soldado, provocándole el vació, imaginense un libro con sus hojas en blanco, resulta peor que el olvido. Lo separó un tiempo del resto para curarlo, sin encontrar remedio alguno.

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EL CUIDADOR

Meditó que hacer con él, si sacrificarlo en la hoguera o desahuciarlo. Mientras pensaba que hacer , decidió reincorporarlo otorgándole una oportunidad, antes que darlo por perdido . Esto le implicó agregar un simple hábito mas a su rutina. Previo a abrir al público, tenia que recoger la pala, la escoba y dirigirse derecho a las montañitas de letras desparramadas debajo del estante, acumuladas durante la noche. Pacientemente barría sin que se le escape ninguna letra, punto o coma, no era fácil barrer sin perder ni un punto o coma. Luego agacharse, esa parte le molestaba un poco por el nervio ciático, levantar la palita con el montón de letras, abrir el libro, arrojar todo adentro y cerrarlo rápidamente con fuerza sin que escapase nada, ni un punto siquiera. Curiosamente ese libro se volvió el mas popular entre los niños, parece ser que cada día ofrecía una aventura distinta, a quien lo leía. José no se caracterizaba por ser un hombre de letras, él era un hombre de cuidados, y cuidaba a su tropa. Leyó en varias oportunidades al libro herido y no encontraba nada importante en él. Por: Omar Billoni, Argentina.

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CUANDO LOS AUTOMÓVILES SE VUELVEN SUBMARINOS El automóvil de Anabella era el típico “city car”, pequeño y económico. No era un 4x4, no necesitaba uno de esos. Lo único que requería era un vehículo que la llevase y trajese de casa al trabajo y viceversa. Ella no vivía muy lejos de su lugar de trabajo; unos veinte o treinta minutos en auto, dependiendo de la ruta y del tráfico. Lo más rápido era por la costa; sin embargo, no era recomendable en caso de lluvia, como hoy. Los martes, Anabella salía a las ocho de la tarde, bastante oscuro en invierno. Llovía desde medio día. En la televisión habían anunciado que era el peor temporal de la historia. Ya cerca de la hora de salida, el vendaval y la lluvia se tornaron aún más intensos, por lo que tenía claro que debía

tomar el camino de la carretera del interior. Acababa de marcar en el reloj control, cuando un compañero de trabajo del turno de noche le comunica que el paso del interior se encontraba cerrado, debido a un accidente de tránsito. Ella tragó saliva, aún le quedaba una opción, que definitivamente era mejor que irse por la costa, pero no era tan segura. Recientemente habían inaugurado un nuevo camino, pensó que sería una buena alternativa. Ya en la calle, la intensidad de la lluvia era tal, que el limpia parabrisas no alcanzaba a quitar toda el agua, lo que limitaba bastante la visibilidad. El viento arremetía contra su automóvil, el cual se movía de un lado para otro de la pista. Iba a escasos cuarenta kilómetros por hora. www.revistasapo.com 24


Señalizó para virar a la izquierda, pero una camioneta 4x4 se cruzó en su camino; el conductor bajó su ventana y le comunicó que el nuevo camino había sufrido un derrumbe, por su parte, ella le indicó que el camino interior estaba cerrado por un accidente de tránsito. Solo quedaba un camino posible. La costa. Por la bajada de la colina, el viento era aún más intenso. El pequeño automóvil de Anabella derrapaba cada vez que ésta intentaba maniobrar. Su velocidad máxima descendió varios kilómetros más. Cuando llegó hasta el camino de la playa, este estaba bastante despejado. Se sintió aliviada. Su único deseo era llegar pronto a casa. En unos kilómetros se encontró a sí misma navegando por la avenida. La intensidad de la lluvia, los colectores de aguas tapados y la subida de la marea, habían convertido al océano y a la calle en una única masa de agua torrentosa. Mantenía aceleración constante, intentando esquivar, de memoria, los cuantiosos eventos del camino. Podía

percibir cómo el agua circulaba bajo sus pies. Encerrada en el hermetismo del vehículo, rogaba porque el motor no se detuviese. Lento pero seguro, superó el obstáculo acuático. Le quedaba doblar en una calle y tomar la avenida que la llevaba a su departamento. Al doblar por la esquina se encontró a si misma en un verdadero río. La luz del semáforo cambiaba a roja para su dirección, pero su “city car” flotaba, no pudo detenerse. Ninguno de los otros automóviles arrancó, hasta que el auto flotante de Anabella llegó hasta el otro lado de la calle. Como pudo, aceleró para tomar el borde de la acera y avanzar. Navegó hasta la entrada vehicular de su edificio, descendió por las calles del estacionamiento hasta su lugar, detuvo el motor y se sonrió: ¿Quién necesitaba un 4x4 cuando tenía un auto citadino que podía flotar y navegar? Aún así deseo nunca más pasar por una situación similar. Por: Susana F. Beltrán Miranda, Chile.

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PROMOCIONES Cierta tarde llegó Natalia Paris al centro comercial Mayorca. Mi ingenua esposa supuso que se trataba de una promoción. ! wow! exclamé, (exclamé, raro, ¿no?).... Bueno, después de la exclamación, dije: ¿Qué venden?. Uno de los vigilantes se tocó el bolillo, y pensó “este tipo es raro”. Continué preguntándome ¿Qué venderán? Natalia (La Paris) se desnudó. Me pregunté, ¿Calzoncillos?... No. ¿Condones?... Tampoco. Cuando salimos del centro comercial, miré, extrañado, ¡La bolsa! Mi dulce “materia prima”, en medio del farragoso tráfico me explicó. - Oscar, ollas de aluminio. Ya tranquilo, en el calor del hogar, me dije. “Oscar, ¿guas japen tu yu? Por: Óscar Botero Pérez, Colombia.

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RAÍCES DE AMOR Recostada en la terraza del noveno piso se encontraba Elena, el sol alumbraba y acariciaba su esbelto cuerpo juvenil, aún no se había casado y esperaba hacerlo algún día, siempre decía; cuando tenga tiempo. Tenía unas fotos diseminadas en su regazo, las había encontrado en el closet, estas habían caído al piso mientras buscaba ropa para la cena de aniversario de su empresa, la cual sería esa noche. En su mano sostenía un cigarro y su mirada se perdía en las figuras de humo que salían de su boca, esas fotos la habían incomodado, eran fotos familiares, en ellas estaban su madre, sus hermanas y sus abuelos, había pertenecido a una familia muy unida y

celebraron juntos el día de la madre, esto le hizo recordar aquel día especial donde fue la última vez que estuvo con su madre, la recordaba con su moño tomado con una gran cinta color lila, no usaba maquillaje apenas un delicado toque en sus labios, sus manos siempre en movimiento cocinando, lavando, planchando y cultivando sus rosas que tanto amaba, recordándola sentía en el aire su perfume floral. Incorporándose, dio algunos pasos en la terraza, se apoyó en la baranda sumergiendo su mirada en el paisaje de grandes torres y edificios donde ya vivía casi un año, después de graduarse en la universidad había emigrado del campo a la ciudad, se había

numerosa, siempre estaban juntos, en los consolidado en una importante empresa aniversarios, cumpleaños, graduaciones. de seguros donde había escalado una gran Una de las fotos había sido la última donde posición. www.revistasapo.com 27


Ese año lejos de la familia había pasado rápido, la vorágine del trabajo y la ciudad la habían atrapado, las llamadas telefónicas se habían distanciado y los viajes a su pueblo natal que en un principio eran un reencuentro con sus raíces alimentándola para sobrevivir en la gran ciudad, finalmente desaparecieron. Bruscamente giró, recordando la cena de esa noche, su empresa había elegido el mejor y más exquisito restaurante, tenía una hora tomada en la peluquería y de camino pasaría a buscar el vestido que compró en una exclusiva tienda de modas. Caminó hasta su pieza y comenzó a vestirse lentamente. Mientras se vestía, meditaba en las fotos, los recuerdos, la imagen de su madre cada vez era más fuerte, recordaba su tierna sonrisa, la complicidad que siempre habían mantenido, habían sido buenas amigas, muchos recuerdos que la ataban a ella, lazos inquebrantables de amor y gratitud, lazos que había dejado morir en un rincón de su agitada vida.

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Sintiendo una gran carga en su corazón comenzó a llorar, cada vez más fuerte, sollozos inundaban su hermoso rostro, lágrimas que por fin salían a la libertad en busca del amor, llanto que lavaba su olvido y egoísmo, la sacaba de la telaraña donde había perdido su identidad. Rápidamente, tomó su bolso, cerró la puerta de su departamento, mientras bajaba sentía que su corazón se iba a salir por su boca, sabía que era lo correcto, después de mucho tiempo estaba haciendo lo que su corazón le dictaba, una gran sonrisa se dibujó en su rostro mientras sacaba su automóvil del estacionamiento. En la carretera, hizo la llamada, llegaría al atardecer, sabía que su madre estaría al borde del camino esperándola, con su cinta lila anudada en su cabello y su tierna sonrisa, con esos brazos ya cansados por el tiempo y el trabajo pero aún lo suficientemente fuertes, para llevarla hacia su pecho con olor a rosas y cubrir su rostro con sus besos de madre. Todo lo demás tendrá que esperar, se dijo en voz alta, presionando su pié en el acelerador. Por: Verónica Torres R.

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AL FINAL DEL CAMINO No sé que ha pasado, parece que me quedé dormido. No sé para donde voy, ni dónde estoy. Miro y trato de ubicarme, pero todo es nuevo. Estoy confundido, la luz me molesta, pero todo es cercano y acogedor. Aunque creo que no es como la realidad de antes, no puedo recordar bien. Ahora voy viajando sin destino, a un lugar incierto. Miro a los demás pasajeros y también son diferentes, cada uno de ellos tiene su historia y un destino, el conductor seguro tiene una historia, la mujer y aquel niño jugando celular, también. El bus se detiene y sube un hombre. Está vestido igual que yo, se sienta a mi lado y gira su rostro mirándome fijamente. Tiemblo, se me estremece todo el cuerpo; es un espejo. Soy yo el hombre que ha subido y se ha sentado junto a mí. Lo quedo mirando y él responde que sí, somos la misma persona. Y me dijo que al final del camino comprendería lo que ha sucedido.

Por: Mads.

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CAMINO A LA PEGA Era un típico viernes, como siempre me dirigía a ver un cliente en Providencia. Esperaba en el paradero la micro que me servía, por suerte mi destino tenía muchas opciones de recorrido, a si que esperé la que venía mas desocupada para agarrar asiento y ojalá por el lado de la sombra. Me subí. Había apenas un par de señoras sentadas que pelaban de lo lindo a otra veterana. El resto estaba a mi entera disposición. Feliz me senté, me puse los audífonos y dejé que la música me transportara al igual que las ruedas del

Como siempre pasa en estos casos, una era rica y la otra mala. Pasaron la Bip y me miraron. Se hablaron algo, la más malita se sentó en los primeros asientos y la bonita me miró fijo, sonrió y avanzó lento hacia mí. Caché que algo quería conmigo. Aunque no tenía pinta de cogotera, igual pensé que me quería robar, contarme el cuento del tío o pedirme unas monedas. Pero también me saltó el enano y me dije “a esta mina la dejé enferma con sólo una mirada”. Me acomodé en mi asiento porque era obvio que se sentaría a mi lado. Bajé el volumen del

transantiago. celular. El corazón me bombeaba pero me En Santa Rosa se subieron a la micro dos las di de canchero. Con una sonrisa saqué mi minas de mi edad. Les saqué la foto altiro. maletín para que se pusiera a mi lado. www.revistasapo.com 31


Una vez sentada, me saludó con una hermosa sonrisa y unos ojos preciosos. Se llamaba Carolina. Era incluso más rica de lo que pensaba. Inmediatamente me preguntó para dónde iba y si me iba a juntar con alguien. Rara la pregunta, pero a esas alturas me daba lo mismo que me colgara, andaba con 4 lucas y un celular viejo. Pero na que ver, la mina pura buena onda. Mientras conversábamos, pensaba en qué chiva meterle a mi cliente pa ir el lunes y dónde saldríamos en la noche con Carolina. Todo iba de película, sus labios eran brillositos, sus manos blanquitas… Y vino el quiebre. Mirándome con sus

ojitos lindos, sacó de su bolso una revista, “Atalaya”… fue como si desenfundara una espada. Y con las palabras “Dios te ama”, asesinó mi ego que a esas alturas ya estaba en las nubes. Fue tan brutal la vuelta a la realidad, que decidí huir de ese rincón de la micro, despidiéndome rápidamente de la mina y caminar lo que quedaba…..no estaba preparado para ser un cordero de Dios. Por: Gustavo Ried.

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TESEO Y EL MINOTAURO Teseo se introdujo en el laberinto con temor. Con una mano aferraba el ovillo que Ariadna le regaló para no extraviarse, con la otra la espada regalo de su padre, el rey Egeo. Durante horas vagó por los intrincados senderos con pasos dubitativos, no conseguía hallar el camino al Minotauro, hasta que un resplandor se elevó por entre unas paredes adelante y pensó que en esa dirección se podía encontrar el enemigo. Corrió con determinación, ya sin temor, tal vez con demasiado ímpetu, hasta encontrarse

enorme, de cuernos broncíneos que se alzaban al cielo estrellado gritó con valor y desenvainó su espada. Al mismo tiempo el Minotauro blandía un hacha monumental en el aire, entonces ambos rugieron al unísono y descargaron un golpe furibundo de sus armas contra el adversario. Se oyó un estallido estridente que martilleó los oídos del héroe y la luz que iluminaba la guarida del Minotauro se quebró en mil pedazos. Teseo, agotado y desconcertado, suspiró. Frente a él sólo quedó el silencio, la oscuridad y el

frente a frente no con el resplandor, sino marco dorado de un gigantesco espejo. con una espesa luz que casi le hería los ojos. Teseo al ver a aquel monstruo amenazador, Por: Hernán Jorquera, Chile. www.revistasapo.com 33


EL REFLEJO DE LA LUNA Diciembre había comenzado, el frío era más abundante tenía muchos pensamientos esa noche, no sabía cómo concluir con ellos daba vueltas sobre mi cama una & otra vez me quedé mirando fijo al techo & no pude más, tenía que salir, tenía que respirar aire fresco, mirar a las estrellas & sentirme un poco más vivo. Caminé en medio de la noche, de la neblina, concluí en un parque debajo de un árbol enorme con un columpio & un lago como espectador, me senté & comencé a mecerme mientras me acercaba a las estrellas & me alejaba, pero entre tantos altos & bajos me había olvidado de ella, de la más guapa, de la coqueta, de la portadora de mis sueños, de la luna.

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Decidí sentir el aire frío que recorría mi cuerpo, me dejé influenciar por el escalofriante clima, deje que mi cuerpo se llenara del roció de la noche, me acosté & entre todos los espectadores que estaban en ese momento, en medio de la soledad & sus silencios, me sentí aún más cómodo, me sentía en mi ambiente natural. Todo era confuso pero no tenía miedo, la luna me miraba & yo a ella, era un juego de miradas,

de esas miradas que nacen cuando hay una conexión, amor a primera vista, no sé cómo explicarlo, esto iba más allá de mi entendimiento, solo puedo concluir que me gustaba sentirlo, que amaba cada sensación de mi cuerpo, de lo que provocaba la luna & mientras las miradas crecían, el ambiente con ellas, cada ser nocturno regalaba al momento su expectación, su coro, sus alabanzas, el reflejo de la luna.

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En medio de mi éxtasis, necesitaba una hoja & una pluma, para decirle mis secretos, para escribir sobre ella, contarle lo que siento, decirle en un susurro de punto & coma que ella me encanta & entre tanta inspiración decidí gritarle un soneto, decidí reflejarme con la luna, decidí verme como el lago dejando su reflejo, sin miedos & alumbrando sitios, soplando amores, recibiendo te quieros, saboreando su felicidad, le dije: Le demos permiso a nuestros corazones para que se conozcan, puede que jueguen al amor y sus contextos & mi delirio con la luna concluyó en medio de ese parque con un sueño profundo, en medio de la nada, con un árbol con columpio, el lago & su reflejo & mi corazón

quedó grabado sobre la luna, sobre nuestras miradas, sobre mis sueños quedo la marca de esa noche, la huella de un amor prohibido, que solo sería cuando la noche llegara, me mirara & dejando todo a la casualidad de un amor de unas cuantas horas, un amor de improviso, un amor que se concluye cuando las auroras me roben su mirada. “la distancia juega con nosotros, dichosa distancia la que hace suspirar a un hombre, mientras cantas, mientras escucha tú canción favorita, mientras quisiera tenerte frente a frente & poder robarnos los alientos”.

Por: Fernando Bermúdez, México.

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ESCRIBIENDO Simplemente, hoy a la mañana, al abrir mis ojos y ver los primeros rayos de luz. Sentí unas insaciables ganas de escribir. Quería escribir una historia, una que helara la sangre; de un horror Lovecraftiano, pero siendo honesto conmigo mismo, sabía que mi escasa escritura no podía igualar a tal maestro literario. Aún siendo conciente de este hecho, quería hacer mi prueba. Se que podía crear algo terrorífico, sin caer la vil copia de mis ídolos literarios del horror. Tenía que ser propio, algo que me atemorizara tanto a mí, como a mis lectores; una historia tal que le quitaría el sueño a más de uno. Las ideas no venían para nada, me esforcé y me esforcé, pero nada. Mientras admiraba el

techo, acostado en mi cama, no se me ocurría nada más tenebroso que un fantasma con poca gracia. Algo decepcionado, me levanté a los treinta minutos; me lavé la cara y los dientes, como todas las mañanas y me preparé el desayuno. Prendí la computadora, con una taza de café en la otra mano, y al mirar la hora, noté que eran las diez de la mañana. Abrí de inmediato el Microsoft Word para escribir cada palabra que se me fuera a la mente, con cada sorbo de café. Pensé que eso serviría, pero me equivoqué. Al ver la pantalla en blanco, mi mente se quedó vacía; era como si fuera un estúpido chiste que me hacía a mi mismo.

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Pasaron las horas, y para distraerme e inspirarme, salí a caminar a una plaza. Cuando llegué a ella quedé admirando los árboles y las personas que pasaban; los pájaros y aún así nada. Era pura tranquilidad y luz, tal vez necesitaba lo contrario; después de todo, lo que quería era escribir horror. Siguieron pasando las horas, hasta que el sol cayó; al parecer la musa me había abandonado ese día. Seguía mirando mi computadora en blanco y nada. Lo único que se me ocurrió fue leer un libro que tenía hace tiempo, Carrie, de Stephen King. Si eso no me inspiraba, nada lo haría. Como ya lo tenía leído, adelanté las páginas hasta los capítulos que más me gustaban. Los terminé de leer a la medianoche. Me senté en el escritorio, vi el ordenador en blanco y… nada. Me coloqué los auriculares y puse la música al máximo, para que me ayude a desconectarme del mundo. Seguía admirando el ordenador fijamente, con Iron Maiden (una banda de de heavy metal) de fondo, nada pasaba, nada pasaba. “¡Piensa piensa!” me exigía a mi mismo, y

nada, pero… Un resplandor que salió desde el monitor me alumbró todo mi rostro y no podía ver más nada que una segadora luz blanca. Sentí que algo me tomo por los hombros, unas manos finas y huesudas. Quise girarme, pero no tuve la valentía, estaba pasmado del miedo; no entendía nada. La luz fue disminuyendo e imágenes empezaron a brotar (las manos no me soltaban), imágenes de monstruos repugnantes, de personas muertas cubiertas de sangre, que te miraban fijamente con sus ojos sin vida. Era como ver el mismo infierno. Una mano violeta y con un muy mal olor, de alcantarilla, salió desde el monitor aplastó el escritorio de madera; haciendo tambalear la pantalla, mientras su cuerpo entero salía y me miraba fijamente. Era una criatura violeta con un olor repulsivo, tan inaguantable que le vomite encima, y con aspecto horrendo. No tenía ojos, pero tenía tres bocas llenas de dientes de tiburón y todo su cuerpo eran puras escamas.

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El miedo se apoderó de mí, quise gritar, pero esa criatura me tocó la boca, con su mano; y al retirarla, también había sacado mi boca. Lo único que tenía era una capa de piel debajo de mi nariz, fue lo más horrible que pude sentir en ese momento. Más abominables monstruos salían de esa mierda de computadora. Pude ver tantos ojos rojos, amarillos, de reptil; ver huesos de humanos e inclusos alas que parecían de demonios. Lo que más recuerdo es que unos de los cadáveres que parecía que me observaba, terminó con la mitad de su cuerpo encima de mi teclado, mientras yo estaba petrificado, presenciando tan grotesca e inenarrable escena. Cuatro monstruos se me acercaron, sujetaron cada extremidad de mi cuerpo

y empezaron a tirar, cuando sentí que mis tendones y huesos empezaron a ceder, sabía que iban a ser arrancadas; cerré los ojos. Cuando los abrí, tenía la cabeza apoyada en el teclado y di un brinco que casi me caigo de la silla. Empiezo a sacudir la cabeza de forma desesperada y no había nada. Solo la computadora que tenía escrita un conjunto de letras que no formaban ninguna palabra, por haberme dormido encima del teclado. El enemigo más terrorífico no está en un libro, ni una película, el enemigo más terrorífico es tu mente; pero no la que conoces o controlas. Por : Julian Lopez, Argentina.

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EL HADA MADRINA DE SAINT Había una vez un pueblo olvidado llamado “Saint”, este era pequeño y agradable. Tenía un ambiente bastante peculiar girando a su alrededor. Era muy pacífico, y sus habitantes estaban acostumbrados al silencio. No se escuchan las voces de las personas, solo murmullos apenas audibles. Todos hacían las cosas de forma mecánica. Parecían robots programados para realizar las tareas a la perfección. Una noche de tantas bajo el cielo estrellado, un hada proveniente del bosque había

cosas del equipaje. Al parecer el viajero iba montado en un carruaje. Al sentir que se detenía suspiro aliviada y se las ingenió para salir del equipaje. Contenta de haberlo logrado voló en círculos tintineando con alegría, solo aquel sonido podía escucharse. Se detuvo al ver las miradas de varias personas sobre ella, estaban molestas, se veía claramente en sus rostros. Bajo la cabeza triste volviendo a tintinear, pero unas manos pequeñas la apresaron impidiendo que volviese a producir aquel sonido.

quedado atrapada dentro del equipaje de un – Shh… No hagas eso. –le susurró un pequeño viajero. niño abriendo sus manos y dejando salir al La pobre hada viajó incomoda entre las hada. www.revistasapo.com 40


– ¿Por qué? –preguntó curiosa usando el mismo tono de voz bajo. – A nadie de aquí le gustan los sonidos. – ¿Por qué? –volvió a preguntar curiosa. – No puedo decirlo. –bajo la mirada apenado de no poder responderle. – ¿A ti te gustan? –preguntó el hada con alegría volviendo a tintinear emocionada. – Sí. –rió el pequeño niño divertido de escuchar aquel sonido. – Sabes… puedo concederte un deseo. – dijo el hada moviendo uno de sus dedos en

brillaron al escucharla y asintió aprovechando la oportunidad de pedir uno. – ¡Entonces hazlo! – ¿Cuál es tu deseo? – Quita de mi rostro la alegría y dame el dolor de los demás. El hada sonrió y le dijo: “Yo les daré mi alegría, pero a cambio, no pierdas tu sonrisa”. Por: Kallen Vega, Nicaragua.

círculos del cual se desprendía escarcha dorada. – ¿Enserio? –los ojitos del pequeño niño www.revistasapo.com 41


FUTURO?, NO SENTIMIENTOS A veces los seres humanos creemos que tenemos nuestro mundo en orden, o al menos hacemos creer a otras personas que se encuentra en orden , dentro de este inentendible universo en el cual tuvimos la dicha de vivir existen cosas tan extrañas que es posible creer en todo, a muchas personas se les ayuda a cumplir su futuro a otros se les configura por decirlo así y a otros le crean un plan al cual se deben apegar, de lo contrario eventos de la vida de la persona no ocurrirán o sencillamente no vivirá para verlos , pero esto no se trata de futuro, arreglos, ayudas o algo así, no, se trata de sentimientos de la persona, como se forma tu mundo, tu alrededor, tu principio, intermedio, y final! De esa forma trabajan las cosas para tí, para mí, para todos, esto es de recordar,

depende de lo que sientas, de lo que ames, de lo que quieras, se generará tu mundo, si odias tu mundo será el mismísimo infierno, si te deprimes, siempre te sentirás solo y la neblina de muerte te acompañará por el resto de tu vida impidiendo que sol de la sociedad te llegue, pero si decides adaptar tu mundo al mundo exterior al cual le tienes miedo, todo se te hará mas fácil, pero te advierto, jamás se te ocurra dejar brechas entre tu mundo y el mundo exterior, porque si lo haces y no colocas la puerta, en poco tiempo la guardia universal, se encargara de entrar allí y de destruir todo dejando el fantasma el cual nadie quiere pero que todos tienen por dejar esa brecha. Por:J. Andrés H. Rivas S. Venezuela. www.revistasapo.com 42


EN EL COLE El Mejor Compañero Te maté re culiao…jaja Ya te toca… Que te preocupai, si la prueba de mañana está re papa, lo único que tení que cachar que el Samsara es como las vueltas de la vida, el ying y el yang. Lo blanco y lo negro, el cielo y la tierra, los nazi y los judío… como el juego. Si el Call of Dutty es filosofía pura… Dale.. po entra a esa casa, ahí arriba hay otro, mátalo, mátalo…wena , viste.. quién es el papi del Call of Dutty? Viste si este juego es la raja, el Call of Dutty me lo doy vuelta. Cacha los créditos, Quién está arriba del score?, jajaj mira, Cuevas, está último en el

score jajaj. Te acorday como llegó al colegio?... Nadie quería juntarse con Cuevas, el que se creía la cuea… Era el típico ricachón echado de colegio cuico. Llegó a parar en primero medio a esta “aula del saberss”, recuerdo cuando llegó a la clase del Mamito con sus súper zapatillas que medían el ritmo cardiaco que se las habían comprado en Nueva York, y que se quebraba con su reloj touch que su papá se lo trajo de Singapur, el reloj tenía GPS y altímetro, etc etc. En esos tiempos, Cuevas era bien pesado y desagradable, más bien no pescábamos a ese cuico de mierda. www.revistasapo.com 43


Recuerdo cuando sacó su reloj y para puro molestarlo le preguntábamos la hora a cada rato. Oye Cuevas Qué hora es?, oye cuevas Qué hora es? Y así a cada diez minutos. Al tiempo como cachaba que no lo pescábamos y el bulling era lo máximo, llegaba con los chocolates que le traía su viejo de los viajes y se los comíamos todos. Jajaa, hasta una vez nos invitó a su fiesta de 15, y quedó la cagá. Estaban los cuicos de su ex colegio, el Saint Royal School of… no sé que huea.. y nosotros de aquí, los del “Aula del sabersss” como decía..,. En la fiesta, quedó la patáa combos iban y combos venían, jaja, ahí supimos que al cuico de Cuevas le decían Lucky, por que lucky es suerte en inglés, y cuea es suerte en

chileno jajaja. En la pelea, Cuevas no sabía que hacer, estaba en el medio, no sabía si quedarse con sus ex compañeros o con nosotros, después de todo, tenia que soportar el bulling y hacerse amigo del curso. Después de la pelea, faltó como un mes a clases, nadie preguntaba por él, hasta que el director del colegio llamó a sus papás, nosotros pensamos que no iba venir más al cole, pero en realidad, Cuevas era la última cosa que en un rato de ocio que me podría llegar a recordar. Jaja como ahora.

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Un día martes en plena prueba con el “Machucao”, entra el “Dire”, nos paramos y nos dijo que diéramos vuelta la prueba y que nos sentáramos, lo recuerdo patente… “Jóvenes.., con su voz de locutor de bingo, “su compañero Benjamín Cuevas, ha tenido unos problemas familiares y hoy se reintegra al curso, espero que nadie, me escucharon bien.., nadie lo moleste, entendido… “. Hasta ese día, recién supe que Cuevas se llamaba Benjamín. Luego lo fue a buscar a la puerta y se sentó en su asiento. Jorquera atinó a darle la bienvenida colocando un chicle en el asiento y el muy estúpido quedó con el chicle pegado en el culo. Jajaja.

primeros indicios de maduración o madurez, no sé como se dice.., la hueá es que sentimos lástima por el pobre Cuevas, sí sentimos lástima por el pobre Benjamín Cuevas, incluso nos conmovió tanto lo que le pasó, que hicimos un acto de buenos compañeros que somos. Con la plata del curso le regalamos un gato para que lo acompañara en ese difícil momento. Bueno…no lo compré, dije que lo compré, pero en realidad me lo regaló la vieja del almacén, así con la plata me compré el Call of Dutty, jajaj. Bueno, lo que pasó, fue que su papá en realidad no era un gran empresario, sino más bien era un narco mafioso y el pobre Cuevas nunca lo supo, ni su familia lo sospechaba. Al tiempo se supo por qué el Cuevas, había El viejo cayó en la cana, y le quitaron todo, la faltado, en el cole, todo se sabe, y creo vieja tuvo que aperrar con todo. que ahí fue cuando muchos sentimos los www.revistasapo.com 45


De casa cuica a casa de barrio, de tener 3 nanas, a tener él que lavarse los calzoncillos cagaos, hasta parece que le quitaron hasta su reloj touch con altímetro y GPS. Quedó más pobre que una rata. Después de eso, todos le tuvimos lástima, hasta yo, le convidaba de mi pan con paté. Desde aquél momento, la cueva de Cuevas terminó, y empezó a salirle todo, pero todo mal. Se le quemó la casa, al tiempo atropellaron a su gato y murió, se quebró una pata en la clase del Mamito, y tuvo que andar con muleta, hasta se calló en la escalera, se sacó la mierda jajaja; se quemó el chaleco con químicos en la clase de química; se sacaba puros rojos, estudiaba y estudiaba y salvaba a puros cuatros y unos, era el único del curso que lo pillaban con los torpedos que se vendían en el mercado negro,…para qué decir nombres… Estuvo a punto de repetir, si no fuera por… vos cachay, vino su vieja a chupársela pa que lo dejaran pasar.

los asaltaron una manga de flaites en el paradero, les robaron las billeteras y todos culparon al mala cuea de Cuevas. Después de eso, nadie lo volvió a pescarlo más, es que todo era mala suerte. Se compraba un completo en kiosko y le salía un pelo en la mayonesa, que asco fue.. era un pendejo estoy seguro… Empezamos a ir a fiestas y ya casi todos tenían pololas y solo faltaba él, el momento que le pidió pololeo a la Fran, ella le confesó que era lela, que le gustaban las mujeres, hasta para eso tenía mala suerte. Hueón, nadie sabía que la Fran era lesbi… En misa, todos hacían la fila para tomar la ostia, y cuando llegaba él, justo se acababan las ostias tío.

Cuevas andaba con mala cuea, y los que se juntaban con él, también les pasaban cosas, incluso un día después de clases, al Chino Martínez, a Guatón cara de chancho Ulloa, a el cabezón González, al Tili y a Cuevas

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Los lápices en las pruebas no le funcionaban; siempre lo cagaba un pájaro en los recreos, siempre lo salpicaban meao en los baños. A propósito de baños, jaja recuerdo cuando una vez estábamos jugando futbol y como nadie lo elegía para estar en el equipo, porque sí estaba en tu equipo, era clásico que perdían por goleada, siempre quedaba en la banca, incluso los capitanes de equipos lo regalaban y nadie lo aceptaba.

pésimo para el inglés, y le tarareábamos la canción…tararara rara, tararara rara, tara rara bad lucky y así fue apodado el “Bad Lucky”.

Esa vez el profe como sabía que nadie lo quería, de la nada hizo una rifa y el que ganaba, se ganaba una promo del kiosko, y por suerte, por primera vez, su número ganó.., el creyó que ganó, pero todo era porque el profe le daba lástima que el mala cuea de Cuevas quedara siempre en la banca y nadie lo elegía. El profe sacó una luca para que se largara a comprar la promo del kiosko, el clásico completo y una bebida. No había estado tan feliz, se le olvidó que no lo elegían y partió a comprarse el completo, jajaj y fue ahí cuando le salió un pendejo en la mayo jajajaj, luego de eso estuvo como dos horas con diarrea y gritando que le lleven confort en el baño. Jajaja. En ese tiempo estaba de moda una canción de Duf Punk, se llamaba Get Lucky, algo así como tener suerte, creo.., siempre he sido

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Estábamos en recreo, a punto de entrar a la prueba del Pillo, era coeficiente dos, y el “Bad Lucky”, me pidió un pedazo de hoja de cuaderno para hacer su torpedo, y le dije que no, porque mi mamá me tenía enumerada las hojas del cuaderno jajaja, y Cuevas fue al basurero y sacó un papelito, lo miré y le dije que era muy grande que el Pillo lo iba a cachar. Entramos a la prueba, y el tráfico de torpedos en medio de la prueba era de temer, si te pillaba el Pillo copiando, ya era un uno coeficiente dos, pero como era el Pillo, el riesgo era poco, prácticamente nulo así que había que arriesgarse no ma! El torpedo de Cuevas era el único que tenía toda la materia, se esmeró y escribió todo, pero todo en el pedazo de papel. El torpedo paseó por todo el curso hasta que llegó a mis manos.

Terminamos la prueba y le dije: nos salvaste Cuea… buen torpedo hiciste, por fin algo bueno que hagay pa ´la humanidad, le entregué el torpedo y me fui. Después de la prueba del Pillo, Benjamín Cuevas se convirtió en el Mejor Compañero, su torpedo estaba escrito nada menos que en el reverso del boleto ganador del Loto. Y Así cuevas volvió a ser millonario. Puta el hueón con cuea, me ganaste!!! Vamos por la revancha… Otro…puta el hueón nerd, deja el cuaderno, si ya te dije que la prueba está papa, hueón el Samsara es como la vida de Cuevas, fácil. Por: Marcelo Díaz , Chile.

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ENTRE PORTALES Capítulo 1, El Iniciado Puedo recordarlo muy bien, miércoles 23 de junio de 2008, 8:34 pm, todo allí tuvo inicio pero sobre todo, mi vida, claro no digo que los demás programas no sean importantes, no, sino que nadie puede conocer mejor a uno que uno mismo, esa noche todo había ocurrido, un milagro! Dicen por allí, esa noche nuestra gran tarjeta fue insertada en la electricidad dándonos vida, vida que pocos apreciaron y por eso se dañaron, yo soy, uno de los pocos que, con esfuerzo, batalla y sobrecarga pude sobrevivir a la tempestad que nos sobrevino. Esa noche nos habían conectado al sistema. Estábamos vivos, podíamos autocontrolarnos. Fue increíble, hermoso, el pasillo, las puertas, el

piso, todo parecía de sueños, era algo nuevo ante nuestros ojos, y sobre todo Antón la misteriosa voz que tenía poder sobre nosotros, parece que hubiese sido ayer, el pasillo se dividía en varias puertas, puertas que llevaban a destinos diferentes, todos muy lejos, pero, cerca a nuestra vista. Yo soy silver 1.5, el programa de recolección de recuerdos de un sistema, un sistema que se volvió contra sí mismo destruyendo a quien se le atravesara y sobre todo, a él mismo, hoy solo queda mis propios recuerdos que, viven atormentándome, pero tengo la firme convicción que pronto desaparecerán.

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Encendiendo, espere por favor… 0%, 15%, 20%, 30%, 45%, 60%, 75%, 90%, 95%, 99%, 100%, Iniciando…, Recopilando información inicial, Habilitando sistema de navegación, Generando cuadrillas, Activando inteligencia, Enlazando sistemas menores, Datos y fases terminadas, sistema activo al 100%, Antón le da la bienvenida, Señores, este niño encendió, siiiiiii!!!! (Aplausos) Felicidades Richart, ahora Antón 1.7 está listo para ser usado!, Correcto doctor, el sistema está listo para usarse cuando disponga. Magnífico! Entonces le daremos uso ahora mismo,

no dormimos y mañana lo usamos? Si, tienes razón, bueno entonces a descansar, desde luego doctor que descanse, Igual y Richart felicidades, Jejejee gracias doctor, bueno Antón mañana nos vemos, prepárate, Sitttttttttt……. (Puerta de la habitación). Sistema respondiendo, No hay humano cerca, habilitando interacción con sistemas internos……, Pronto, silver reinicia, rápido Antón hablara jejejee ya llegamos estamos con Antón y nos quiere a todos en el pasillo, Ya, ya entendí soporte, vamos.

Jejeje doctor vio la hora?, es la 1 am, por que

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Hola, soy Antón el sistema artificial con mayor porcentaje en la máquina por ser el que siempre verán los humanos, espero que nos llevemos bien, poco a poco mientras nos vayan dando uso nos conoceremos mejor, Eh, tengo una pregunta Antón, ¿Eres artificialmente humano como nosotros o solo eres esencia transferible? Sí, soy artificialmente humano así que no se preocupen, soy igual a ustedes, Sr. Silver ¿Cómo supo mi nombre? Tengo que saber los nombres de mi escuadrón antivirus ¿No? De lo contrario sería un mal líder Bien, bien. Sin más nada que decir, éstos son los primeros parámetros, las puertas se cerrarán 5 minutos después que se haga escuchar la alarma, así evitaremos ineficiencias en el sistema, si tiene que conectarse al sistema deben avisar para dar la orden y autorizar los portales, de eso estará a cargo el escuadrón antivirus a cargo del Sr. Silver ¿De acuerdo?

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-Sí, señor, -Bien pronto se les darán a todos sus respectivas funciones. Ahora todos a trabajar, está prohibido invernar, -(Voz asistente) las puertas se cerrarán en 5:59:42 y contando, -Vamos Silver, o nos quedaremos afuera, -Ya voy soporte, ya voy… ¿viste lo extraño que actuó Antón?, -¿Cómo así? -La manera como nos dio los patrones, es como si el no los pudiera hacer, y él es el administrador, parece que vino defectuoso, -Va, no creo eso, más bien pienso que tú necesitas actualización de tanto que destruyes virus, -Jejejee ¿eso crees?, bueno ya veremos, (Vistos) -Ya ves Antón, creo que te han descubierto, -¡Cállate! Asistente, nadie lo han hecho, ni lo harán, solo ocúpate de que mis sistemas se mantengan en funcionamiento correctamente y vigílalos. -Sí señor.

Nadie podrá sacarme de acá, y me aseguraré de eso. Bueno yo sé que debemos trabajar, no, no aún no somos clones dotados con inteligencia real hechos por ellos mismos, somos invencibles a pesar de que estamos en una caja de metal, Jejeje ¿Metal? ¿Así le dices a tu hogar? Soporte te diré algo, si algún día sales de acá será a trabajar en un satélite o algo así, crees que te dejarán así vagando por allí? No para nada, créeme será así Sí, sí señor experiencia, pero mientras vamos darle la vuelta a nuestro nuevo hogar, Ok, bien, vamos. De ese día solo puedo recordar eso, “al parecer lo que sucedió después no fue de mayor importancia para mi” Por: José Andrés Rivas Sequera. (Conde Castell), Venezuela.

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CENARSE UN SOMMELIER Y, pues si, no estoy demasiado segura de porque me gusta. De hecho varias veces he pensado que no me cae bien. Y otras muchas he decidido no verle más. Pero al final aparece, con esa sonrisa y sus ojos verdes. Debe de ser el único señor, en esta ciudad, que sin importar lo extremo de las condiciones climáticas, usa siempre traje con corbata perfecta. Observándome, descubro que me atrae muchísimo un hombre bien vestido: con ropa fina, zapatos impecables, porte, rasurado al ras, oliendo a loción. Ahí ya llevan 8 de 10 puntos conmigo. Si además le gira la piedra y tiene buenos modales….puede entrar al Catálogo primavera verano, a cotizar, ja. Este, además, tiene un estilo amigable, mi jefe dice que parece notario antiguo, pero

no creo. Solo que es demasiado formal. Finalmente es ingeniero. Un día platicando, dijo que le gustaba mucho el rock, no es posible: no parece. Nos conocimos por nuestro oficio. La primera vez que estuvimos juntos, habíamos bebido, ¡ por horas! Era la inauguración de una tienda de vinos. Y con los demás del gremio, nos regodeamos, en las generosas dosis de buenísimos caldos, que el anfitrión quiso darnos a probar. Conocedores del mundo de los vinos alardeamos sobre las uvas, y las bodegas y las cosechas. Y a cual más había asistido a la cata más exótica he importante, cada quien presumió sus etiquetas que se había bebido, acompañando este u otro plato, en el grandilocuente restaurante o en algún paraje idílico en la Toscana. Así, nos dieron las 10 y las 11. www.revistasapo.com 53


Y… la magia de la mirada y el impulso casi eléctrico de la atracción, seguramente generada por un Cupido muy divertido, hizo efecto. Cuando salimos, los dos sabíamos que terminaríamos el día empiernados. Todavía hoy me regaño cuando me acuerdo. Evidentemente, éramos muy obvios. En ese momento yo vivía en una casita, al fondo del jardín de una amiga. Al poco tiempo llegó él. Entramos a escondidas a mis aposentos, como niños. Afuera llovía, mucho. Nos abrazamos. Con mucha fuerza, disimulando ese temblor del nervio. Con el corazón latiendo a mil. Nos habíamos visto varias veces, en diversas ocasiones. Habíamos compartido el pan y

la sal, planeado cenas, fiestas y hechos los más diversos ejercicios gastronómicos. Pero fue muy raro sentirnos tan cerca, entrar en la intimidad del otro, esa zona reservada solamente a nuestra gente amada de mucha confianza. Felices de estar lejos de cualquier mirada. Prendimos velas, pusimos música, creamos magia, nos besamos, una y dos y tres. Tirados en la cama. Nos coqueteamos quitándonos la ropa uno al otro. Con una muy extraña conversación, nunca dejamos de hablar de vinos, proyectos, negocios. Nada sobre nosotros. Hasta que me preguntó: ¿Por qué te gusto? Mmm.

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-No sé, no sé si quiera, si yo te gusto a tí. Y claro, con ese típico pragmatismo que lo caracteriza (recuerden que es ingeniero) -Es muy fácil, si no me gustaras, no estaría aquí. ¡Ah, vaya! No podrías al menos en esta ocasión decir algo más sexy, cautivador? Despacito, conociendo cada parte, viéndonos a los ojos, tocando, besando, descubriendo, con mucho cuidado. Casi como algo religioso, muy serios. Seguro llevábamos mucho tiempo deseándonos. Noche de lluvia, de besos, de entrega. Noche de excesos, de tocar tu piel y reflejarme en tí. Desnudos y extraños. Cómplices de algo más. Por fin amantes.

Por: Lucia Bueno, México. www.revistasapo.com

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ALTER EGO

Era mujer. Creía saber que era una mujer. Tal vez era humana y podría ser que fuera parte de la sociedad. En todo caso, era producto del vómito. Engendrada en plena resaca. Era mujer. Ella lo sabía y así se comportaba: feminista. Sin embargo, un día entró por la puerta de un quirófano y su alter ego despertó meses después mientras ella protestaba. Él se trató de rascar los huevos y no estaban. Por: Danthe Thenad, Costa Rica.

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LOS AMORES IMAGINARIOS Tu llegada. Mi desconocimiento. Tu acento francés. Mi acento español. Conocernos. La casa de mi esposo. Tus maletas en su alcoba. Los saludos a su madre. La cena todos juntos. Los paseos en las tardes. Tu amor por mi ciudad. Mi desprecio por la tuya. Tus problemas pasionales. Mi feliz matrimonio. Los brindis por la vida. Las risas que vienen cuando dos personas se golpean la frente. La confianza. Los bailes en la noche. Las burbujas en la playa. Los mensajes de tu amada. Los besos de mi esposo. Nuestras salidas solitarias. Las copas frente al mar. Contarnos las penas. Tus manos apoyándome. Mis ojos consolándote. La tristeza. La intimidad. La madrugada ardiente. Tu sonrisa orgullosa. Y la mía tan cínica. Tus manos en mi cabello. Mi nuca empapada. El mar apacible. Mi corazón latiendo. Tus mejillas rojas. Los besos. La calle oscura. Tus labios carnosos. Mi aliento caliente. Tus tatuajes mordidos. Mi falda corrida. Tu lengua en mi rostro. Mi nariz en tu pecho. Tus manos estrechándome. Mi cuerpo dejándose apretar. Tus susurros con acento. Tu erre francesa. Mis bragas mojadas. El humo de tus tabacos. Mi respiración con olor a nicotina. El sonido de los árboles. El caminar de los insectos. El deseo. La casa de mi esposo.

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La alcoba vacía. Los sueños de él y su madre en la habitación contigua. Tu caminar silencioso. La cama y nosotros. Tu cuerpo sobre el mío. Mi cuerpo sobre el tuyo. Mi blusa en tus manos. Tu boca entre las mías. Tu sexo hirviente. Mis manos en tu sexo. Tus dedos en mi vagina. Mis suspiros ahogados. Tus pulgares levantados. Las ganas de gemir. Los sueños en la otra alcoba. Lo prohibido en mi cabeza. Tus caricias rebeldes. Mis palabras de amor. Tus miradas intentado saber lo que pienso. Mis miradas escondiendo lo que siento por ti. Tu mano que sale de mis bragas mojadas. Mi boca que desciende hasta lamer todo tu sexo. Tus manos halándome el cabello. Mi cabeza deseando ser arrancada. Tu cintura queriendo acercarse. Mis piernas invitándote a entrar. Mi remordimiento y tu culpa. Tus besos y el olvido. El amor. Tu cuerpo

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moviéndose. Mis caderas que se ensanchan. Tus manos en mi cuello. Mis manos en tu cara. El sonido de la cama. El silencio de los sueños. Mis susurros eróticos. Tu virilidad extrema. Mi último movimiento. Tu semen que quema. Mi clítoris ardiendo. El jadeo del cansancio. Los abrazos transpirados. Mi partida de la alcoba. Tu cama semivacía. Mi almohada entre mi esposo y su madre. Tus pocos deseos de dormir. El amanecer. El desayuno todos juntos. Nuestras salidas inocentes. La lluvia en la ciudad. Mis cabellos empapados. Tus manos secándome. Mi boca besándolas. Tu cuerpo mojado. La lluvia y nosotros. Tu amor por la lluvia. Mi amor por tus ojos. Tus frases bonitas. Mis ideas profundas. Los besos de nuevo. Los días que pasan. Las maletas preparadas. El último desayuno.

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Tu partida a las cuatro. Mi fingida indiferencia. Tu marcada nostalgia. El camino al aeropuerto. La despedida con mi esposo. La despedida con su madre. La despedida conmigo. Las despedidas formales. La falta de intimidad. El avión que despega. Mis pies que aterrizan. El continuar con tu vida. El continuar con la mía. Los acuerdos tomados. El remordimiento. Mi esposo y su amor. El amor por mi esposo. Tus mensajes continuos. Mi pasión por ti. La moral. Tus cartas respetuosas. Las mías insinuantes. Tus preguntas continuas de cómo va mi vida. Mis deseos frustrados de decirte que regreses. Tus respuestas en letargo. Mis respuestas orgullosas. La desesperación. El paso de mis días. El paso de los tuyos. El tiempo que pasa. Las horas de diferencia. La juventud de ambos. La vida sin brindis. La

tranquilidad aparente. La ilusión solapada. La extensión de los meses. La resignación. Un día despertar. Un día despertarte. Un día despertarnos. Un día te pienso. Un día me piensas. Un día pensamos. Ambos inclusive. A cada lado del mundo. Sin saber por qué. Sin saber qué recordar. Anhelando los dos volver a sentir lo que un día nos consumió. Y entonces yo, melancólica hago el amor con mi esposo, repitiendo en mi cabeza tu nombre. Y entonces tú, con tu esposa, haces el amor repitiendo el mío. Y ambos nos besamos y explotamos de placer, sintiendo aquello que sólo provocan los amores furtivos. Los amores imaginarios.

Por: Amanda R. Pérez Morales, Cuba.

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EL ÚLTIMO ÁRBOL

UNA VEZ ARRANQUÉ LEJOS Y PUDE SALIR DE ESTE CUERPO. VOLÉ A MUCHAS DISTANCIAS DE DONDE ESTABA, HABÍA FUEGO POR TODAS PARTES, LOS COLORES SE OPACABAN; ESTABA ARRANCANDO DE UNA REALIDAD UNA VEZ MÁS. SÍ, UNA VEZ MÁS. Y LLEGUÉ A UN LUGAR DONDE NUNCA PODRÍAN IMAGINAR: ERA UN TIEMPO INFINITO.

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