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EDITORIAL

CÓDIGO PENAL “Se impondrá la pena de prisión de dos a cinco años al que coopere con actos necesarios al suicidio de una persona”. “Será castigado con la pena de prisión de seis a diez años si la cooperación llegara hasta el punto de ejecutar la muerte”.

Mi abuela era muy joven, muy guapa y muy viuda. Aún la recuerdo acicalándose en su viejo cuarto de baño. Yo esas ocasiones las aprovechaba para entrar en su dormitorio y observar la foto que tenía sobre su mesilla. Era mi abuelo. Yo era un niño y ese desconocido... me miraba. Falleció durante la noche en esa misma cama, cuando dormía. Lo que más me impresionaba era observar la almohada mientras mi mano la sobrevolaba. Ese momento místico se desvanecía con el sonido que emite un inagotable bote de laca. Dejaba el portarretratos en su lugar y salía de la habitación como un profanador asustadizo. Era mi primer no vivo. Tras la espera llegaba mi turno. Yo entonces procuraba mantener el equilibrio mientras mi abuela, con tanta colonia como determinación, luchaba por alisar mi indomable remolino. Finalizada la ceremonia, ya estábamos listos para ir al médico. Ella elegante, yo como un repeinado niño de San Ildefonso. Con el paso del tiempo era a ella a quien había que cuidar y acompañar... igual de elegante y coqueta pero con más arrugas y encorvada. Sus últimos años no fueron fáciles. Una pérdida la marchitó definitivamente; sufrió el dolor que pocas madres conocen. Aquella mujer que me llevaba de la mano con paso firme y seguro se hizo pequeña. Cuando la visitaba, me la encontraba sentada sobre una caja llena de recuerdos esperando la última mudanza, el último viaje. —Si algún día decides irte, cuenta conmigo—, le ofrecí en un momento de intimidad. —Fernando, la verdad es que me da miedo pensarlo. Pero te confieso que lo que realmente temo es llegar al final de mi vida en las mismas condiciones físicas que mis hermanas. Si se diera ese caso... sí—. A los pocos años de esa conversación mi abuela sufrió un ataque. Los médicos nos advirtieron de que, si sobrevivía, lo haría con secuelas irreversibles. Yo decidí entonces y por mi cuenta, cumplir con mi compromiso. No consulté con familiares, ni tan siquiera con mi padre; tan solo hablé con una amiga. Me indicó la manera

más segura de hacerlo... tanto para mi abuela como para mí. Ante las leyes españolas no iba a materializar un acto de amor: iba a cometer un asesinato. Esa misma noche falleció en la cama del hospital, de manera natural, sin mi mediación. ¿Qué hubiera cambiado? ¿He cometido un delito de tentativa de homicidio? Lo escribo sin recibir asesoramiento jurídico, lo escribo porque no temo las consecuencias sociales, lo escribo porque decidir cuándo dejar de vivir es un derecho y no un delito. El crimen se comete cuando alguien fallece por falta de asistencia, recursos o tratamiento. Lo paradójico es que, para los responsables de todas estas muertes, el código penal no les reserva ni un triste párrafo. La vida no es un don ni pertenece a ningún dios, la vida es arroyo y fango, porque la vida en muchas ocasiones duele. Los que pretenden salvarnos desprecian nuestra vida, la que no comprenden y temen. Nos golpean con su ideología camuflada en leyes redactadas y encuadernadas por togas de otro siglo. No dejamos de ser una manada de neandertales asustados bajo una tormenta eléctrica. Como no entendemos la muerte no comprendemos la vida, y eso permeabiliza nuestras mentes ante el adoctrinamiento. Yo no sé de dónde venimos ni a dónde vamos, me da igual; lo que yo quiero es quedarme y que los que quiero no se marchen. Pero respeto profundamente a quienes por diferentes circunstancias decidieron manejar sus tiempos poniendo fin a su vida: no son valientes ni cobardes, ni lucharon para no morir, ni huyeron despavoridos para salvarse; simplemente entendieron que la vida, si no la usas, es mejor tirarla. Así de sencillo. No hablo de malos resultados académicos ni de alteraciones emocionales. Hablo de para quienes la vida duele tanto que deja de ser vida, de quienes tienen más motivos para irse que para quedarse. Otros, entre tanto, los siguen condenando a vida.

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SUMARIO

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rEPOrtAjE

Arrecife, el Puerto de la Barrilla

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Desde su inicio hasta la década de 1770, Arrecife se mantuvo como un asentamiento improvisado a la sombra de un puerto.

MI ISLA >

FOTO DENUNCIA >

Luis Miguel Coloma · 10

Pejeverde · 18

El buceador que se sumerge en el profundo y oscuro océano...

Es uno de los peces más abundantes en los fondos litorales canarios,

RESERVA MARINA >

MAR DE CANARIAS >

Rodrigo Riera · 12

Félix Hormiga · 21

Las reservas no se limitan a proteger zonas para que "los peces crezcan y engorden”

Todos nos dimos la vuelta y quedamos parados mirando expectantes

CAPTURA >

ARTÍCULO... >

Ornelia Cabrera · 13

JJ Pinel · 22

No lo pone en ningún calendario, pero algo me dice que: Este es el año del nudo.

En su singladura por esos mares, cualquier navío está sometido a unos esfuerzos...

FICHA >

2NU2 >

Bicuda · 16

Pancho Lasso · 25

Los juveniles de esta especie pueden ser observados en aguas muy someras.

Espacio para la muestra de obra realizada por los alumnos y alumnas de la escuela.

ABC SUB >

TABLA DE MAREAS >

No culpen al mar · 17

Diciembre · 26

Que las fábulas no existen fue el primer cuento que aprendí en mi ya caducada infancia.

Refranero sobre el mar Tablas con horarios de las mareas

MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE ·

PINTURA > Natalia de la Torre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28 PINTURA > Claudia Torres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29 PINTURA > Luana Rigolli . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30

MAR Y ARTE · 27 Espacio de intercambio artístico donde el punto de referencia para el desarrollo creativo se genera en torno al mar.

FOTOGRAFÍA > Feo Fl!p . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31 POESÍA > Manuel Díez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32 PINTURA > Mario Delgado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33 ILUSTRACIÓN > Francisco Quevedo . . . . . . . . . . . . . . . . 34


Pensión de veleros. Úlcera de Debly. Exposición de mástiles. Redondel azul plata. Taller de Lorena. Oasis del océano. Diccionario de jarcias. Espejito de calle, de la luna. Niñez de lago. Aprendiz de puerto. Oficina de Arica. Sabañón endémico de Atlántico

Agustín Espinosa

El Puerto de la Barrilla

D ESDE

LA ANTIGÜEDAD HASTA

1770, A RRECIFE

SE MANTUVO

COMO UN ASENTAMIENTO IMPROVISADO A LA SOMBRA DE UN PUERTO .

EN

ESA ÉPOCA LA POBLACIÓN ALCANZABA APENAS LOS

TRESCIENTOS HABITANTES .

Los inicios del puerto. La causa de la existencia de Arrecife fue su localización, configuración y emplazamiento privilegiado como área portuaria. Costas tranquilas y su especial orografía determinaron la atracción que tuvo este lugar para su desarrollo. De todo el litoral del Archipiélago, destaca un lugar que será reconocido como el mejor puerto natural de Canarias: Puerto Naos (nombre de origen portugués que es también topónimo en El Hierro y La Palma). En sus inicios, las primeras embarcaciones que zarpaban desde Puerto Naos navegaban a vela. Eran barcos de pesca que faena-

Fotografía: Antonio Lorenzo

ban en la costa de África Occidental, desde Marruecos hasta Cabo Blanco. Por él entraron y salieron la mayor parte de las embarcaciones en Lanzarote. Arrecife no tardaría mucho en convertirse en el puerto principal de la isla, por lo que importantes comerciantes de otras islas comenzaron a residir en El Puerto. Lanzarote precisaba de un punto de embarque y Arrecife había ido concentrando el mayor volumen de tráfico marítimo. Así pues, las primeras infraestructuras portuarias se realizaron en el Siglo XV, dando lugar a un asentamiento poblacional en el barrio de La Puntilla. Pero Arrecife no sería ciudad hasta el siglo XIX cuando, gracias a su intensa actividad comercial, se convirtió en capital de la isla, por ser una apreciada zona para arribar. A finales del siglo XVI el ingeniero Torriani consideró que el Puerto de Lanzarote debía ser la primera línea defensiva de la isla y planificó para Arrecife construir un sistema defensivo y una muralla.

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Inicio de la construcción del Muelle de los Mármoles en abril de 1954. Fotografía: Lorenzo. Autor : Javier Reyes Autor :Antonio Javier Reyes

El Comercio tante de Europa y por extensión del mundo. Gracias a Además del vino, que comienza a cultivarse en la isla tras su intensa actividad, comenzó a desarrollarse la indus“Lanzarote las erupciones volcánicas de Timanfaya (1730—1736), tria de procesados de pescado, como la salazón y las será la barrilla el producto de exportación que afianzará a contó con una conservas. Las pesquerías en la costa de África nunca Arrecife desde el punto de vista comercial y urbano, proflota sardinal fueron fáciles, pero dieron sus frutos para abastecer a duciéndose un importante desarrollo del puerto en las la isla y para generar incluso una de las mayores que llegó a últimas décadas del siglo XVIII y las primeras del XIX. industrias conserveras de Canarias. ser la más El Puerto de Arrecife fue el principal beneficiario del ciclo En los años 60 se sustituyó la salazón y el pescado económico expansivo que provocó la “barrilla” (la ceniza importante de seco por las conservas. Arrecife llegó a tener hasta de la barrilla se emplea desde la época bíblica para la elaboseis empresas conserveras de reconocidas marcas, Europa” ración de jabón por la alcalinidad de sus tejidos), exportánconvirtiéndose en el auténtico pulmón económico dose hacia diversos mercados internacionales y propiciando de la isla. la creación de almacenes donde esperar a su embarque. Antes de que estallase el último conflicto pesquero y conservero, que Del muelle comercial también salían productos agrarios como la llevó a la huelga general y a la parálisis del sector, la capital de Lanzarote concentraba las primeras sociedades pesqueras de cochinilla, la cebolla, la legumbre y el tabaco. La sal tuvo su protaCanarias, llegando a albergar el 90 % de la flota sardinal española. A gonismo, pero lo que supuso el mayor crecimiento económico para principios de los años 80, el negocio de la pesca suponía el 70% de la isla fue el desarrollo de la industria pesquera. la economía insular. Lanzarote contó con una flota sardinal que llegó a ser la más impor-

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Autor: José Luis Carrasco

El puerto en nuestros días El puerto de Arrecife es un gran desconocido para la mayoría de los habitantes de Lanzarote. La historia de las últimas décadas ha marcado un rumbo de olvido hacia el mar. Los cambios que provocaron el hundimiento del sector pesquero han hecho que la sociedad le de la espalda al puerto, a pesar de que el puerto de Arrecife sigue siendo ese gran pulmón por el que respira la isla. Es la puerta de entrada de prácticamente todo lo que consumimos, pero también es una importante puerta de salida para numerosos productos que buscan oportunidades en otros mercados, fuera de nuestras fronteras. Con una situación geoestratégica inmejorable, a tan sólo 68 millas náuticas del continente africano, Lanzarote está en la ruta del África Occidental, una auténtica autopista natural para más de 15.000 embarcaciones, que cada año transitan hacia el Atlántico sur y que demandan servicios. Es una puerta estratégica para contribuir al desarrollo económico de Lanzarote, para la calidad de vida y el futuro de sus habitantes.

Puertos del Estado — Dependencia En la actualidad existen 28 autoridades portuarias dependientes de puertos del estado. Hoy, esta infraestructura vital para la isla de Lanzarote, depende a su vez de la autoridad portuaria de Las Palmas. Desde 1971, Lanzarote demanda la creación de una Autoridad Portuaria propia y, tras 44 años, amplios sectores de la sociedad lanzaroteña continúan reivindicando su autogestión. Los puertos son vitales para la conectividad, el comercio y el desarrollo exterior. La historia convirtió aquel confortable y pacífico arrecife natural en uno de los puertos más importantes y estratégicos del archipiélago. Por ello, hoy Lanzarote quiere ser actor principal en su dinamización y desarrollo. Caminando por sus viejas salinas tropiezas con las cicatrices de aquella época, testimonios desconchados que nos amarran a un relato casi olvidado. Para que el desarrollo se transforme en progreso hay que desenterrar la historia y aprender de errores pasados, porque cuando la codicia atraca... los sueños zarpan. Fuentes Pilar Estevan, Cámara de Comercio Ayuntamiento de Arrecife Fografías: Memoria digital de Lanzarote www.memoriadelanzarote.com


Recupérate!

isla Luis Miguel Coloma

Montaje: Nicolás Melián

mi

http://islaflipica.blogspot.com.es/

CONSCIENCIA El buceador que se sumerge en el profundo y oscuro océano, cuando regresa a la superficie la ve como una extensión de tierra, azul o plateada, pero móvil. Es la otra cara de una realidad que pasa porque es la habitual, pero que es igualmente bella y fascinante. Asciende desde el negro abismo. Avanza hacia la luz y la falta de aire le impide disfrutar de esa maravilla dinámica. De hacerlo plácidamente… Sí. Es así siempre. Se sube rápidamente y con el oxígeno al límite de terminar. La falta de aire se confunde por unos segundos con ese sentimiento entre terror y atracción ineludible que genera el índigo infinito del océano. Un miedo atávico que impulsa hacia la luz y que supera el deseo por seguir contemplando la belleza que se deja atrás. Y cuando la atraviesa, cuando la rompe brusca y violentamente buscando una bocanada de aire, ya ha cruzado hacia la otra realidad. La común… La que está a este lado. Esa que normalmente no admiramos porque la damos por hecha, por recibida y por merecida. Esa de la cual casi ni caemos en la cuenta porque estamos obnubilados ante el misterio de lo que no conocemos. De lo que no vemos. De lo que no tenemos. De lo que no controlamos… ¿Y cómo de fina es esa barrera que separa mundos tan rematadamente diferentes? No importa cuántas veces rompamos con nuestro cuerpo ese tenue himen que es la superficie del mar. Porque es infinitamente generosa y nos permitirá entrar una y otra vez como si fuese la primera. Nos recibe y nos envuelve. Nos abre la puerta con la sonrisa de la Gioconda, porque sabe bien que cien o mil veces después, ni siquiera habremos caído en la cuenta. No conquistas el mar. Es el mar el que te conquista a ti. Es él quien penetra en tus

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pensamientos. Quien te cautiva y te quita el habla… Quien te deja sin respiración aun estando en tierra. Es como el sueño. En él te sientes ingrávido. Flotas a merced de corrientes que no necesitas ver, ni conoces ni puedes controlar. El sueño es una dimensión líquida y en ella los movimientos son más suaves y armoniosos. Porque el tiempo pasa a una velocidad discontinua. Nos posee, nos mece. Nos retrotrae al origen. A un tiempo antes del origen… Es un estado intrauterino de la existencia al que podemos volver cada noche. Un préstamo maravilloso… Sin embargo creemos, estamos convencidos, de que la consciencia pertenece al día. Que ésta habita en esa rueda endiablada en la que se ha convertido nuestra realidad. En la razón. En el sueño de la razón… Junto a los monstruos que crean nuestras culpas y miedos. La consciencia es supuestamente ese espacio en el que vivimos acechados por ellos. Por la incertidumbre sobre las posesiones materiales. Es, tal vez, esa zona de confort a la que vivimos aferrados, dejándonos hasta las uñas en el intento de que nada ni nadie nos arranque de ella. ¿Por qué ni siquiera contemplamos la posibilidad de que la consciencia esté realmente al otro lado de esa superficie móvil, azul por un lado y plateada por el otro…? En la otra orilla del despertar. En el sueño. En el agua. En el útero que nos protege de todo mal. Que nos quiere y que nos cuida. ¿Por qué no abrigamos la opción de que el estado consciente no es el del terror que crea nuestra mente? Que en él no hay ni tiene por qué haber monstruos. Que es un espacio armonioso y no ese cuadrilátero de lucha y competencia permanente y atroz que nos han enseñado, que nos han inculcado. ¿Por qué…?


¿Qué función cumple una reserva marina? Rodrigo Riera Biólogo marino Las reservas no se limitan a proteger zonas para que “los peces crezcan y engorden”; en los últimos años se han creado muchas de estas áreas para preservar la biodiversidad. A partir de la prohibición de cualquier tipo de acción extractiva (pesca, marisqueo, etc.) o bien de uso del litoral (construcciones, industrias, etc.) se permite que el ecosistema alcance su estado primigenio, en otras palabras, en el que se encontraba antes de la acción directa o indirecta del hombre. La acción directa del hombre sobre el mar la podemos observar a diario en nuestra vida cotidiana (puertos, playas artificiales, sobrepesca, entre otras), pero sin embargo, la acción indirecta no es tan evidente. Por ejemplo, el efecto de la sobrepesca produce una ausencia de peces que son de interés comercial y que alcanzan un precio elevado en el mercado (abades, meros, pejeperros, samas, etc.). Pero la ausencia de estas especies desencadena una serie de procesos que pueden llegar a producir cambios drásticos en la totalidad del ecosistema, como aumento de especies de pequeño tamaño (poco interesantes desde el punto de vista pesquero por la ausencia de depredadores), incremento del número de erizos que ocasionan una pérdida evidente de la cobertura algal en los fondos rocosos, etc. Todos estos procesos se pretenden detener a partir de la creación

de reservas marinas cuyo objetivo principal es la preservación de la biodiversidad del ecosistema. Por esta razón, es muy importante que en cada una de las islas exista una zona “libre de la acción del hombre” que pueda servir como “criadero” para el resto de áreas de la isla, pero además para poder establecer comparaciones con fondos afectados por la actividades humanas, y así tener un “patrón” a partir del cual establecer cuál es el grado que caracteriza a los fondos marinos “limpios”, sin ningún tipo de alteración ambiental por parte del hombre. En los próximos años se pretende crear una reserva marina en La Gomera, dos en la isla de Tenerife (Teno y Anaga) y una en Gran Canaria; es un buen comienzo pero todas ellas se han creado basándose en la recuperación de los recursos pesqueros y en áreas alejadas de núcleos poblacionales. El próximo paso a dar es preservar varias zonas con un elevado grado de biodiversidad independientemente del uso que sufran en estos momentos; podrán existir zonas con recursos pesqueros importantes, áreas turísticas, etc., pero precisamente en estos puntos el grado de recuperación de la biodiversidad será mayor que en aquellos lugares con un potencial menor. ¡Es un paso fundamental que tendremos que dar en los próximos años! canariasahora.com

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sin nudos

Fotografía y texto: Ornelia Cabrera

No lo pone en ningún calendario, pero algo me dice que: Este es el año del nudo. Y de su desenlace. Es el año en que los nudos por fin se desatan. Y los cabos quedan sueltos. Se liberan las amarras. Que sea lo que el dios de los vientos quiera. Expuestos quedamos. Que nos lleve a donde quiera llevarnos.

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POR LA BOCA MUERE EL PEZ Los problemas orales conducen a malos resultados deportivos

La realización de un deporte supone un esfuerzo para el organismo, más aún si se trata de un deportista de élite, en el que los requerimientos físicos están muy por encima de la actividad física habitual, por e, el organismo debe estar a un nivel óptimo para desarrollar deporte a alto nivel, la cavidad oral, como una parte más de nuestro organismo, tiene que gozar de buena salud para permitir al organismo soportar esos requerimientos físicos que va a necesitar el deportista.

Científicamente se sabe que los mediadores inflamatorios producidos por las bacterias de la boca están en el origen del descenso de la capacidad física, del bajo rendimiento e incluso en muchas ocasiones de una baja o abandono en una prueba deportiva. Las enfermedades periodontales así como las infecciones en diferentes zonas de la cavidad oral como las localizadas en encías, hueso, y zonas del tercer molar causan inflamaciones que afectan al resto del esqueleto, generando un estado que favorece el desarrollo de enfermedades tan importantes como el infarto de miocardio, la diabetes, enfermedades coronarias, trastornos respiratorios y desórdenes músculo—articulares. Los problemas de origen bucodental pueden causar importantes problemas a nivel deportivo. Un dolor de muelas consecuencia de una caries, un absceso periodontal, una fractura o el desgaste de molares por bruxismo puede disminuir la calidad de un entrenamiento, de una competición para la que se ha estado preparando durante tiempo. Bruxismo y caries, los mayores peligros. La tensión que normalmente acompaña al deportista hace que el bruxismo sea un problema muy frecuente entre los deportistas. Este hábito de apretar o rechinar los dientes acarreará problemas de desgaste dentario, generando hipersensibilidad dental y fisuras y fracturas dentales que provocarán dolor y pérdida de piezas dentarias, lo que incluso puede alterar la función masticatoria.

¿Qué aumenta los problemas orales en los deportistas? Como principales factores causantes de la mala salud bucodental que suelen presentar los deportistas de élite, se pueden enumerar varias, que incluyen: . Factores nutricionales, como el consumo frecuente de carbohidratos y de bebidas energéticas muy ácidas. . Alteración de los mecanismos inmunológicos y boca seca por la deshidratación y el entrenamiento intensivo. . Los cambios psicológicos, que provocan una disminución de la secreción salival y sequedad de boca. . El aumento de la tensión y el estrés, que eleva el riesgo de contractura mandibular.

Los deportistas tienen un índice especialmente elevado de caries, lógico, ya que incluyen abundantes hidratos de carbono, bebidas isotónicas, gaseosas y zumos y batidos, todas ellas azucaradas. El estrés al que están sometidos provoca una disminución del flujo salival, lo que contribuye también al desarrollo de caries. La enfermedad periodontal resulta especialmente frecuente entre los deportista ya que La sangre mueve las bacterias hacia los tejidos musculares y articulares. Además, la presencia de gérmenes orales y de focos inflamatorios alrededor del diente, puede facilitar el paso de las bacterias orales al resto del organismo. Los efectos negativos de estos trastornos bucales afectan al deportista a corto plazo y durante su carrera deportiva (por ejemplo, la periodontitis se relaciona


DR. PEDRO MEDINA VÓLTES Médico—Estomatólogo—Patología Oral.

DR. PEDRO MEDINA SÁENZ Odontólogo—Cirujano Oral Diplomado en Rehabilitación Oral Director del Centro Quirúrgico y Dental Dr. Medina en Arrecife de Lanzarote.

JUAN JESÚS REYES DELGADO Diplomado en Educación Física —Univ.Lp. Diplomado en Fisioterapia —Madrid. Grado Superior en Fisioterapeuta Deportiva. Equipo fisioterapeutas Real Madrid C.F. Temp—99—00. Campeón de España de Natación 87—88. Campeón de España de Waterpolo— Canoe,96—97. Director de Fisiocentrum en Arrecife de Lanzarote .

ENRIQUE MEDINA SÁENZ Higienista Dental miembro de SEPA — Sociedad Española de Periodoncia.

DR. ANTONIO ZOIDO ÁLVAREZ Médico Especialista en Cirugía General y Digestiva. Especialista en Medicina Deportiva. Médico Equipo Ciclista CSC tour de Francia 1995/2002. Médico Equipo Ciclista Saxo Bank 2002/2010. Campeón de España de Motonáutica 2000/04. Médico Team Ericsson /Groupama/SCA Volvo Ocean Race, 2008—2015. Médico titular Club la Santa 85/2015

En reconocimiento a un excelente profesional. El gran valor de su sentido de la vida y su constante ayuda al prójimo fueron y serán una inspiración para todos. Gracias por todo “fenómeno”.

La odontología, como sucede con la Medicina actual, influye directamente en el rendimiento de un deportista. Y a pesar de que la revisión bucodental se sigue considerando como la menos relevante de las revisiones a las que se someten los deportistas, cada vez se tienen más en cuenta el cuidado de la boca de los atletas. Es habitual que problemas en la boca conduzcan a periodos de malos resultados deportivos. Un estudio reciente, llevado a cabo por un grupo de investigadores británicos (Ashley y col. 2015), revela que la salud bucodental de los deportistas de élite no es adecuada: la prevalencia de traumatismos oscila entre el 14 y el 47%, la caries dental entre el 15 y el 75%, la erosión dental entre el 36 y 85%, y la periodontitis está presente en un 15%.

Mejora tu rendimiento deportivo: ¡empieza por tu boca! Resulta paradójico comprobar cómo en la mayor parte de los deportes de élite, donde se ha instalado un alto grado de profesionalización y la exhaustiva planificación de cada mínimo detalle que pueda interferir en el rendimiento, se sigue menospreciando y olvidando, en muchos casos, el cuidado de la salud bucodental del deportista. La situación aún resulta más llamativa si se tiene en cuenta que un porcentaje del éxito deportivo puede depender de la adecuada prevención y atención de problemas en la cavidad oral.

(Needleman y col.2013) había realizado previamente una evaluación de la salud bucodental de 278 deportistas durante los Juegos Olímpicos de Londres, detectando que el 55% tenían caries dental, el 45% erosión dental, el 76% gingivitis, y el 15% periodontitis. En España, entre los jugadores FC Barcelona se ha identificado una relación entre el índice de pl aca bacteriana y el número de lesiones musculares, de ligamentos y tendones. Con la relajación mandibular se consigue un mayor aporte de oxígeno, una menor liberación de las hormonas relacionadas con el estrés y de ácido láctico, lo que aumenta la resistencia del deportista.

con contracturas musculares, fatiga muscular y recuperación más tardía de las lesiones musculares). Los atletas estudiados tienen mala salud oral y ellos perciben que esta mala salud tiene efectos negativos en su entrenamiento y rendimiento. Las enfermedades bucodentales son fáciles de prevenir con buenos hábitos de higiene bucodental y relativamente sencillas de detectar y tratar antes de que lleguen a dar problemas. Muchos equipos deportivos han empezado a incorporar como parte de su plantilla a un odontólogo, sobre todo de alta competición, en donde debe hacerse una evaluación periódica de la salud bucodental, especialmente antes de iniciar las temporadas, para evaluar los efectos preventivos y tratar

las patologías que aparezcan. Determinadas especialidades deportivas fijan un férreo control del peso, lo que eleva el riesgo de padecer trastornos alimentarios. Los problemas van a progresar de la misma manera que en la población general, aunque los deportistas podrían tener más tendencia a sufrir estos trastornos. Si existe una mala higiene bucal y hay un mayor número de bacterias en la cavidad oral, durante la realización del deporte la encía va a sangrar en las zonas de contaminación e inflamación. El sangrado de encías es una alerta para acudir al dentista en la población general y, cómo no, en los deportistas. Cuidar la salud bucal debe ser premisa fundamental de todo deportista ya sea profesional o amateur.


Bicuda

ESPECIES MARINAS DE CANARIAS

Sphyraena viridensis

Lomo gris azulado a verdoso plomizo, pasando a blanco plateado en lados inferiores; 20 a 22 franjas oscuras cruzadas en los flancos superiores

POSIBLES CONFUSIONES LA BICUDA EUROPEA, SPHYRAENA SPHYRAENA, ES OCASIONAL EN AGUAS DE CANARIAS: TIENE EL PREOPÉRCULO ENTERAMENTE ESCAMOSO, MIENTRAS QUE LA BICUDA PRESENTA EL BORDE POSTERIOR DEL PREOPÉRCULO DESNUDO (SIN ESCAMAS). Boca con numerosos dientes afilados

Cola en v

Cabeza grande, con hocico largo y puntiagudo Cuerpo alargado y cilíndrico

FUENTE: “Guía visual de Especies Marinas de Canarias” OCEANOGRÁFICA DIvULGACIóN, EDUCACIóN y CIENCIA.

Franjas oscuras transversales en los flancos

BIoLogíA y ECoLogíA Los juveniles de esta especie pueden ser observados en aguas muy someras, tanto sobre el cinturón de algas fotófilas como sobre blanquizales, en bahías resguardadas e incluso penetrando en los puertos. Los adultos se localizan en zonas abruptas como bajas y veriles o alrededor de roques; también, en arrecifes artificiales y en pecios. Forman cardúmenes, por lo general, abiertos y relacionados con el desove y/o la alimentación, mientras que los grandes ejemplares aparecen en solitario o en grupos de muy pocos individuos, que se desplazan hacia aguas litorales profundas en invierno. Suelen cazar en grupo, nadando en círculos alrededor de sus presas, generalmente cardúmenes de bogas, gueldes, chicharros, caballas u otros pelágicos litorales de pequeño tamaño. Para capturarlos, se abalanzan a gran velocidad sobre ellos. CURIoSIdAdES Es un pez inofensivo, tanto para bañistas como para buceadores, a diferencia de su congénere del Caribe Sphyraena barracuda. Se reproduce desde finales de la primavera hasta el otoño.

www.oceanografica.com

Protección en Canarias: Ninguna Talla mín. captura: No regulada Amenazas: Pesca indiscriminada 16

Mandíbula inferior más larga que la superior

Rango de prof.: 0 a 100 m Longitud máx.: 1,3 m. Peligrosidad: Ninguna


ABCSUB

FOTO: FRANCIS PÉREZ www.uwatercolors.com TEXTO: MARIO M. RELAÑO http://hisaetuvalu.wix.com/mariomrelano

NO CULPEN AL MAR DE SU GUERRA Que las fábulas no existen fue el primer cuento que aprendí en mi ya caducada infancia. Pero que los cuentos siempre tienen algo de verdad me quedó muy claro en el primer instante que leí las páginas interiores de ese colorido libro de tapa dura que mis padres me regalaron tras su viaje. Y es que yo, niño lector, me consideré mucho más sabio que aquel que sonreía sardónico a mis comentarios infantiles pero que él sabía ciertos. Los cuentos, esos con los que nos gratificaban, esos verdaderos amigos de infancia, consiguieron hacernos llegar más allá de donde algunos creían que seríamos capaces de alcanzar. Ocurrió un día, una jornada un poco más fea que de costumbre, en el que un cuento quedó inacabado. Los dibujos se mojaron de sal y agua, la tinta corrida no dejó leer las letras y las tapas se cerraron demasiado pronto. Aylan no llegó a saber si la rana sería príncipe o si sus héroes vivieron felices y comieron perdices como tantos personajes de sus lecturas. Aylan no lo llegó a saber porque tuvo que huir de su patria y terminó cerrando los ojos abrazado a una ola. Pero no, no culpes al mar por ello. El mar tan solo se encargó de mostrarnos una realidad que teníamos frente a nuestra ceguera. En la blanda y mojada arena de cualquier playa, su cuerpo inerte era mecido por lametones de mar, borrando cualquier huella de vida. Nuestros ojos, al fin, dejaban de mirar indiferentes para tender senderos de pena, atónitos, mientras Aylan callaba. ¿Qué estaba pasando, por dios? ¿Qué era todo aquello? El mar bostezó y lo engulló de un trago. Siguió su camino entre marea y marea y lo escupió más tarde sobre la arena, con suma delicadeza, acunándole a la par entre la espuma y la resaca de su movimiento. ¡Aylan sobrevivió tantas veces! No hubo bomba que le pudiera ni barrera que él no saltara. No se le oyó gritar y sus lloros, si los hubo, siempre fueron hacia dentro. Pero le mató esa guerra que dictaba sus movimientos y ahogaba la libertad, esa que tantas veces nos retransmitieron y de la cual nunca nos quejamos. El mar sólo fue una excusa. Muerto en un mar vivo, ahogado en paz, la sombra de la muerte aún es compañera de los que escapan por laberintos de calles sucias con olor a pólvora, de una guerra que no va con ellos.

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.. VERgUENZA

FotograFĂ­a: NU2

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Colillas junto a parque infantil...

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y


y

orgullo FotograFĂ­a: wwF

CampaĂąa de limpieza por voluntarios de la WWF

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Mar de Canarias abo Blanco era todo, un horizonte de esperanzas para quienes, desheredados de la lluvia, emprendían el éxodo en frágiles barcos desasistidos de las mínimas seguridades: marineros hechos a golpes sobre un yunque tan sutil y descarnado como la miseria. Niños que se hicieron hombres a fuerza de gastar llantos y tragar dolencias, más fácil que la poca agua potable. Apenas sin ropas, mucho menos las adecuadas, aguantaron mares, fríos y penurias. Las manos, de trabajar cerradas en las liñas, se amoldaron a ellas y mucho costó volver a abrirlas. Saludar a uno de estos costeros, viejo o joven, era como engancharse a un garfio. Allí estaba la dureza de los callos y, tal vez muy profunda, la sensibilidad de la piel, guarecida en la memoria. Recuerdo a los muchachos de mi edad cuando volvieron por primera vez de La Costa. La alegría de la tierra sólo podían expresarla por los ojos. Caminaban con la misma cadencia de estar a bordo y, por muy jóvenes que fueran, casi niños, disfrutaban de «la parte del guerrero»: podían fumar sin esconderse y hasta beber ron sin reparos y con mucho gesto de soportar lo que fuera. Los gustos se les fueron del juguete, teniendo aún edad para ser atraídos por ellos. Ahora la vida era otra, el horizonte distinto y los miedos habían desaparecido, momentáneamente, presionados por la alegría de estar en casa y mostrarse vivos y «hombres». La liturgia costera se sustentaba en la redención de la tierra: que algún día las condiciones cambiaran. El estigma costoso y sacrificado parecía tener final en el sueño de todo deprimido: la justicia. Ajenos a los postulados marxistas –«hasta ahora, los filósofos se han interesado en interpretar el mundo. Ahora se trata de transformarlo»–, algunos propietarios, dueños y armadores, se enriquecían sobre la piel y el espectro del hambre de millares de personas que no sabían hacer otra cosa más que trabajar y agachar la cabeza. No existe ninguna oda a Cabo Blanco; puede que algunas canciones, coplas improvisadas al ritmo del trabajo y las ocurrencias, bromas cantadas; pero sí habita en todo isleño el agradecimiento, porque esa costura de tierra continental con sus generosas aguas palió la miseria y el hambre. Dicen que, cuando los lanzaroteños llegaron allá, se encontraron con que los palmeros– entre 1824 y 1846, en La Palma, se fabricaron más de 200 embarcaciones, destinadas en su mayor parte a la pesca en el continente– abandonaban la zona y que les dejaron el dicho de: «¡Ahí les queda ese huevo, échenle sal! ». Se puede explicar: es tierra generosa La Palma, verde y fecunda, sin que le falte agua ni lluvias. Por aquí, el dios de la lluvia excursionó poco y la tierra se abría como una flor pétrea incapaz de dar frutos, como no fueran raquíticos hijos de la sequía. Algunos datos apuntan a la también significante presencia de los gomeros, sobre todo dedicados a la pesca de la langosta. Esto lo he oído abajo en Nouadhibou, y la conversación surgió después de que algún informante comentara que los más ancianos del lugar aún emplean el término «gomera» para referirse a la langosta.

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as religiones, toda la mitología, han secuestrado la heroicidad del hombre común, del individuo que cada día de su vida anda sujeto a una relación casi forzada con los demás, el que deambula sin darse cuenta pro la tribu, sin pararse a meditar el sentido de su gregarismo y si es esa tribu la que más le conviene. El héroe cotidiano libera pueblos, pero lo ignora ya que su conciencia está sepultada por el objetivo primero: alimentar a la familia. Cada héroe tiene su pequeña estatua construida de problemas y algunas alegrías. Algunos, con suerte, son venerados entre su misma gente. Yo he visto a un héroe ya anciano palpar la imagen de sus hijos en una foto familiar. Todos ellos andan en tierras lejanas de América. Él ha dejado caer una lágrima e intenta hacerme creer que ha sido provocada por el humo fuerte del tabaco virginio. La foto es una de esas láminas en blanco y negro de origen que ha sido coloreada con jugo de banderitas de fiesta. Los rostros aparecen sólidos y rosados, los bigotes bien cuidados y los trajes impecables. En el plano de fondo, está el anciano, cuando algunos años menos le configuraban un tipo que ni de película; al lado de él, una hermosa mujer y, delante de los dos; en un primer plano, tres jóvenes capaces de romper el mundo. –El más pequeño estuvo aquí el año pasado, ahora en septiembre hace un año justo. Todos están bien situados. Me trajo fotos en color, aquí están. Y señala el hondo de una antigua caja de galletas que tiene pintada en la lata a la familia real inglesa. La casa es oscura. Vive solo, rodeado de recuerdos. –Ahí se sentaba siempre mi mujer, siempre estaba cosiendo. Cuando le oigo, siento que ocupo su lugar y hago amago de levantarme. –No, hombre, no. Me agrada que ahora alguien se siente, me trae su recuerdo. El grabador avanza. Apenas me ha relatado nada nuevo del Rabo del Ciclón. Ha hecho algunos comentarios tristes, tal vez condicionado por su soledad. En los barcos era normal la presencia de niños, así empezaban el aprendizaje, allí crecían y se hacían hombres. Cuando pensábamos que eran como nuestros propios hijos, sabíamos el destino que le esperaba a ellos. Una vez hice con un trozo de madera un camioncito y se lo di a uno que embarcaba con nosotros, ¡nunca más!, me dije. Aquel niño cogió entre sus manos agarrotadas el cacho de madera y lloró, lloró amargamente un llanto que nos hizo brillar los ojos y tragar nudos. Ningún cariño, por fuerte y profundo que fuera, era suficiente para aquellos muchachos: todos sabíamos que estábamos condenados a una relación angustiosa, donde el dolor era lo único que podíamos ofrecer con naturalidad.

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JJ Pinel IPFP Marítimo Pesquero de Canarias

Arrufos y Quebrantos En su singladura por esos mares, cualquier navío está sometido a unos esfuerzos, ya sea por los envites del mar, la carga que porta, la combinación de estas dos cosas o el simple hecho de flotar en el agua. Estructuralmente hablando dos de los más importantes esfuerzos que soporta el barco son los denominados arrufos unos, que cargan sobre el centro del barco, y otros los quebrantos, estos últimos ejerciéndose de manera longitudinal a proa y popa. Simplificando podríamos decir que son fuerzas que tienden de alguna manera a quebrar las hechuras del barco, a veces auténticas moles construídas por manos humanas con la finalidad de mantenerse firmes en un medio a menudo tan hostil como son las aguas marinas. Para ello, antaño los carpinteros de ribera y hoy los grandes astilleros, utilizan una serie de elementos que refuerzan y consolidan la embarcación al objeto de que puedan soportar estas fuertes tensiones. He aquí que en su día la mente del hombre ideó las vagras y varengas, cuadernas y bulárcamas, tracas y contretes para construir con fiabilidad la primera y más grande obra de la ingeniería humana: el barco. Como quiera que el buque ha de estar preparado y reforzado para resistir de una pieza en medio de tan duras condiciones, tanto así lo ha de estar el marino (y por ende el ser humano en general trazando sus derroteros en el con frecuencia también hostil medio que es el océano de la vida). Buque y marino han de surcar los mares con suave y franco respeto, así rompe las aguas la proa, sin apenas hacer ruido, pero caminando impertérrita en busca de más millas para sumar, satisfecha, en el libro de bitácora. Al mismo tiempo sus costados han de estar bien dispuestos, capaces de recibir el golpeteo de las olas que, literalmente, tratan de descuajaringarlo. Esto se logra con firmeza y capacidad de absorción, flexibilidad, adaptación. Es una especie de empatía con el medio. Por su parte el fondo, si en algo se distingue, es en su aplomo: una firme voluntad a prueba de las más grandes tensiones, capaz de aguantar sobre sí misma no solo a la nave en sí con toda su estructura, sino también albergar en su interior carga y tripulantes. Y por si fuera poco tener una dureza en su consistencia que le otorgue la capacidad de resistir las rocas y corales que externamente nos amenazan. Eso se llama responsabilidad. Di que en gran medida el cargamento que llevamos a bordo es aguantado por su alter ego, su hermana gemela la cubierta, que ha de cumlplir parecidos requisitos ademas de tener la convencida voluntad de mantener el barco estanco, seguro, frente a las dificultades que del cielo le vienen en sus más diversas formas. En definitiva una nave ha de poder caminar por la mar con generosidad en su propulsión y, mostrando amabilidad con su entorno,

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estar preparada y lista para por encima de todo llegar a puerto. Eso es compromiso. ¿Y qué no es todo este conglomerado de capacidades y virtudes sino Amor? En Agosto de 1519, de Sevilla partieron capitaneados por Magallanes cinco barcos, con un total de 234 hombres a bordo, con el objetivo de dar la primera vuelta al mundo. Su segundo, Elcano, regresaría tres años después al frente de una flota de un solo barco tripulado por dieciocho supervivientes. La misión, auspiciada sin remilgos en aquel entonces por los reyes, logró su objetivo, sí, estableciendo la primera ruta conocida para circunvalar el globo. Pero tan gran logro supuso pagar un elevado precio en vidas y recursos. Quizá, sin pretender quitar mérito a tamaña hazaña, no se cumplió la misión del mejor de los modos. ¿Cómo no sería el lamento de los que llegaron por todo los padecimientos y pérdidas de su odisea? Qué agridulce éxito con el llanto de los que no vieron regresar a los suyos como telón de fondo. No, no parece una tarea fácil la de surcar los mares... ni las tierras. Al final cualquier preparación es poca para evitar lo inevitable. Aunque esto parece dejar claro que lo importante es el camino, no la llegada. Y ese camino afortunadamente también enriquece, fortalece, consolida. ¡Qué majestuoso resulta un navío navegando! Respira un aire de entereza y de autenticidad que le confiere una personalidad admirable. Es como si hubiera hecho suyos, como si hubiera interiorizado cada ola y cada cambio de rumbo, cada marea y cada temporal, cada braza de mar y cada soplo de viento. Hablando de viento, Joshua Slocum, canadiense, fue el primer hombre en dar la vueta al mundo navegando en un velero en solitario. A finales del S. XIX partió de Boston en el Spray, un velero de poco más de once metros. Era todo un desafío, en una época en que los pilotos automáticos, la radio, los partes meteorológicos, las velas enrollables y San GPS no formaban parte ni siquiera de la ciencia ficción. Esta hazaña, realizada además en un contexto donde el único motivo para navegar era el trabajo, está magníficamente documentada en su libro “Navegando Solo Alrededor del Mundo” (Ed. Plaza y Janés). Regresaba a Estados Unidos tres años, dos meses y dos días después de su partida. A su llegada Slocum declaró sentirse diez años más joven y destacaba el crecimiento interior que supuso la aventura, como refiere en su libro al decir que “Un espíritu de caridad, incluso de benevolencia, había crecido con fuerza en mi naturaleza a través de las meditaciones de aquellos días supremos pasados en la mar”.


Laila

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mareas + refranero DICIEMBRE — A barco nuevo, capitán viejo. — A buen viento, mucha vela pero poca tela. — A golpe de mar, pecho sereno. — A la mar madera y a la tierra huesos. — A Norte joven y a Sur viejo, no les fíes el pellejo. — Agua a la entrada de la luna, o mucha o ninguna. — Alba roja, vela moja. — Amarga más pelo de mujer que calabrote de navío — Animales perezosos, tiempo tormentoso — Ave de mar en madriguera, anuncia tempestad de esta manera — Barco en varadero, no gana dinero. — Cada palo que aguante su vela. — Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente. — Carga la nao trasera si quieres que ande a la vela. — Casa sin mujer y barco sin timón, igual cosa son. — Con ballestrinque y cote no se zafa ningún bote. — Cuando agua venga antes que viento, prepara aparejo a tiempo. — Cuando al marinero le dan de beber, o esta jodido o lo van a joder. — Delfines que mucho saltan, viento traen, y calma espantan. — De la carta al timón, al revés la corrección. — De remeros novatos, boga ranchera. — Deberás fondear pensando que has de levar. — Después de perdido el barco, todos pilotos. — Dinero guardado, barco amarrado. — Donde hay patrón, no manda marinero. — Donde manda Capitán, no gobierna marinero.


NATALIA DE LA TORRE

“SIn_título” La defensa de la niñez, del claro de bosque, frente a la sombra del mundo y su horror crónico. Ya no hay tiempo de interpretar ni transformar el mundo, sino abandonarlo. Con ellos, afortunadamente no del todo logrados.

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CLAUDIA TORRES

“El_DESPoBlADoR” “Desgracia para el cuerpo que aventura a la ligera y debe tras un largo esfuerzo retroceder camino como puede a rastras reculando. Este drama a decir verdad no es el feudo del túnel inacabado.” (El despoblador, S. Beckett).

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LUANA RIGOLLI

“A_tRIP—lAnzARotE”

La única persona que de verdad me ha enseñado algo, un viejo que se llamaba Darrel, decía siempre que hay tres clases de hombres: los que viven frente al mar, los que se internan en el mar y los que logran regresar, vivos, del mar. Y decía: ya verás qué sorpresa cuando descubras cuáles son los más felices (“Océano mar” — de Alessandro Baricco)

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FEOFL!P

“SIn_título” Mural, en Fuerteventura, Prto. Cabra 2015 10m x 25m

Allí, arrastrando toda su orquesta de chatarra, lamentos y cicatrices, el cachalote me dijo: “Los animales piden renovables ¡YA!”

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José Luis Fernán dez

JOSE MANUEL DÍEZ

I TITEROGAKAET

II INSTANTE

Ser una isla dentro de otra isla, consciente voluntad de lo manado, palabras emergidas del silencio del mundo, paisaje modelado por las sombras.

Este instante sagrado sobre el muelle del puerto:

Ser un cuerpo dormido sobre un nido de aguas, canción en un idioma de volcanes, respiración de alisio, rotunda vocación de mar y cielo. Ser una isla dentro de otra isla. Volver a ser quien fui, quizás en sueños.

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ver el cielo de junio reflejado en las aguas, ver tu barco alejarse. Escribirlo y llorar.


MARIO DELGADO

“CHARCo_DE_SAMARín” Mario Delgado no es un pintor del mar. Mario es un pintor de ruina y tierra adentro. ¿Este “Charco de Samarín” representa, en verdad, el mar? ¿La naturaleza del agua de un charco es la misma que la del agua del mar? Los que han leído a Gaston Bachelard saben que no. El agua del mar, libre como la del río, fluye y por tanto, en la imaginación poética, representa a la vida; al contrario, el agua de charco, como la de lago, se estanca, es agua muerta. Este “Charco de Samarín” es un trozo de mar —¿otra ruina?— que hubiera muerto o, mejor aún, una ola transformada —estancada, petrificada— en gema. Este cuadro es, sí, una funeraria gema marina.

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FRANCISCO QUEVEDO

“MARISCo” Un complemento de la base económica de la antigua sociedad lanzaroteña aparte de la agricultura y la ganadería es la pesca y el marisqueo. Desde tiempos remotos la alimentación de los majos se completaba con un alto consumo de mariscos (lapas y burgados principalmente), y la captura de peces de forma rudimentaria.

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Revista nu2 nº39  

Revista de arte, cultura y medio ambiente

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