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óscar aranda luis miguel coloma francis pérez mario m. relaño óscar presilla daniel sancho ars magna félix hormiga feliz hormiga parto cereblal david littschwager m.a. de la borbolla ricardo beitia javier gibousman raymond murphy josé luis valdivia manuel concepción mandy barker adriana sandec eduardo manrique rach

DICIEMBRE FEBRERO 2017

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EDITORIAL En 2015 me anudé al cuello una capa zurcida con impotencia y rabia. Una capa que me transformó durante meses en un “héroe justiciero”... calvo, sin pectorales, pero justiciero. Me enfrenté cara a cara a un conocido torturador de ultra derecha, a un aristócrata multimillonario, a un periodista de pluma mercenaria, a un político sin escrúpulos y a un machista analfabeto y necio. Hoy, reflexionando sobre lo sucedido, he llegado a la conclusión de que arremetí contra la misma persona; ninguno de ellos sobreviviría en el planeta tierra sin la existencia del otro. Es injusto que una sola persona, por linaje, posea innumerables, títulos, tierras y propiedades. Más aún, sabiendo que sus antepasados se apoderaron de ellas usurpándolas por la fuerza o explotando a quienes las trabajaban. Pero lo más obsceno es que hoy, la mayoría de sus propiedades estén exentas de impuestos al considerarse patrimonio histórico, mientras una cascada de subvenciones públicas rellenan sus bolsillos de seda.

mesa y decidí jugar sin estrategia, de manera espontánea, sin miedo. Estaba dispuesto a asumir las consecuencias ofreciendo las tripas a la razón. Pero la realidad es que mi capa no sirvió de mucho, mi propósito era volar y mis pies no despegaron del suelo. Quise fulminarlos con potentes rayos X pero lo único que sintieron fue la mirada penetrante de un tipo cabreado, un tipo del montón que les cortó el paso, un tipo que una vez vomitó su mensaje desapareció entre la multitud concentrada por el alboroto. El 2015 fui un “supernadie”. Supongo que para ellos todo quedó en: - Fulanito, no te vas a creer lo que me ha pasado hoy... Para ninguno de aquellos villanos represento ningún peligro. No me temen, continúan tranquilamente con sus vidas; unos cazando en el palacete de invierno, otros reunidos en discretos reservados, algunos precocinando venenosos artículos de opinión... Mientras todo esto sucede, un tipo apoyado en la barra y tremendamente indignado, denuncia en voz alta cómo el árbitro les roba el partido al tiempo que intercala “inocentes chistes picantes” con la camarera.

Para que este “señorito” sea quien es fue necesario una clase política barata, unos medios de comunicación sedantes, una ciudadanía ignorante y para los que despertaban de aquel coma inducido la consabida receta: flexo de aluminio, cuartelillo y sargento.

Ahora bien, te puedo asegurar una cosa. Ese día, al menos durante unos minutos, incluso horas, no sonrieron. Les borré la sonrisa y su gesto arrogante. Perturbé su tranquilidad, porque ese día sintieron la áspera textura de mi capa.

El 2015 quise poner todas estas piezas del tablero sobre mi

Ahí queda eso.

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SUMARIO

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REPORTAJE

Comprendiendo el cambio climático

MI ISLA >

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MAR DE CANARIAS >

Luis Miguel Coloma · 10

Félix Hormiga · 17

Como pequeños instantes de consciencia en días de absorta...

Hoy quiero recordar un cuento alegre, sin cerditos agobiados ni madrastras...

ABC SUB >

ARTICULO >

Cuando de animales se trata · 11

Nada es lo que parece · 21

No siempre me resultó fácil enfrentarme al momento en que llegaba la noche...

Nada es lo que parece –o quizá, mejor dicho, todo es mucho más allá...

FOTODENUNCIA>

SALITRE >

Vergüenza y orgullo · 12

M. A. Miguel de la Borbolla · 22

Localización de diferentes actividades en la conservación y cuidado del medio ambiente.

El principio de igualdad se podría expresar de la siguiente manera...

OTROS MARES >

MENSAJE PARA... >

Óscar Presilla · 14

Ricardo Beitia · 23

En los tiempos que corren cada vez es más sencillo viajar a cualquier...

De pequeño me encantaba recrearme con mis amigos...

CAPTURA >

2NU2 >

Daniel Sancho · 15

Pancho Lasso · 24

La gente pequeña lo sabe, lo que existe es el presente. Viven en el momento...

Espacio para la muestra de obra realizada por los alumnos y alumnas de la escuela.

ARTE COLECTIVO >

ISLAGRAM... >

Parto Cerebral — ARS Magna · 16

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Espacio para el arte asociativo conejero canalizado por asociaciones culturales.

Espacio móvil · 26 En muchas ocasiones la belleza se camufla en lo cotidiano, una mirada tras la cámara...

PINTURA > Raymond Murphy . . . . . . . . . 30

MAR Y ARTE · 27

FOTOGRAFÍA > José Luis Valdivia . . . . . . 31

Espacio de intercambio artístico donde el punto de referencia para el desarrollo creativo es el mar.

RELATO > Manuel Concepción . . . . . . . . . 32

Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos, ilustraciones e imágenes incluidos en esta publicación sin permiso por escrito del editor.

ESCULTURA > Eduardo Manrique . . . . . . 34

FOTOGRAFÍA > Mandy Barker . . . . . . . . . 33 ILUSTRACIÓN > Adriana Sandec . . . . . . . 34

FOTOGRAFÍA > Rach . . . . . . . . . . . . . . . 34


diseño gráfico n y comunicació www.fernandobarbarin.com


Comprendiendo el cambio climático

C

on el paso del tiempo, y en una sociedad tan manipulada y llena de “desinformación”, la gente se ha vuelto (para bien o para mal) escéptica en muchos temas, y el tema medioambiental es uno de ellos. El desinterés por los temas de la naturaleza es cada vez mayor, causado en gran medida por nuestro aislamiento del planeta como seres meramente “citadinos”, aunque también por nuestra falta de tiempo. Como parte de los temas ambientales, al cambio climático le ocurre lo mismo. Todos hablamos de él cuando hace mucho calor o mucho frío, cuando llueve mucho o hay sequías, pero no más. Como en la religión y la política, hay quienes creen ciegamente, y hay otros quienes simplemente no lo creen y hasta aseguran que es una estrategia de manipulación por parte de las potencias capitalistas. Como vivimos en un planeta en constante cambio, es muy dificil determinar qué es inusual y qué es parte de la evolución natural de la tierra, y es ahí donde la ciencia hace su parte, buscando y escarbando más allá de lo evidente, analizando el pasado de la tierra en búsqueda de respuestas que nos permitan

entender lo que está sucediendo. Lo cierto es que durante las últimas décadas el clima se ha vuelto más extremo, o al menos en apariencia. Llueve mucho en poco tiempo, y las sequías se hacen más extremas y largas. La radiación solar, esa sensación de que el sol quema más que antes se ha incrementado. Las temperaturas son inusualmente altas en algunos lugares, y extremadamente bajas en otros, mientras que los tornados y huracanes se vuelven más agresivos. En el Océano Pacífico los huracanes son más frecuentes mientras que en el Atlántico escasean. Ante toda esta confusión, es evidente que algo extraño está ocurriendo y surge la pregunta obligada, ¿en qué debemos de creer? LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Los datos que los científicos han obtenido están basados en mediciones directas obtenidas a partir de mediados del siglo XIX, información obtenida por estaciones climáticas y satelitales y por muestras paleo-climáticas que se remontan a cientos de millones de años atrás (evidencias fósiles como hielo, tierra o burbujas de agua). Todos estos datos juntos han permitido cono-

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-Actualmente, la concentración de CO2 en la —, es el doble de la concentración promedio de toda la historia de la tierra-

cer las variaciones climáticas que han sufrido la atmósfera, el océano y la superficie terrestre. En 1988, tras detectar el problema del cambio climático mundial, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) crearon el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Se trata de un grupo abierto a todos los países miembros de las Naciones Unidas y de la OMM. La función del IPCC consiste en analizar, de forma exhaustiva, objetiva, abierta y transparente, la información científica, técnica y socioeconómica relevante para entender los elementos científicos del riesgo que supone el cambio climático provocado por las actividades humanas, sus posibles repercusiones y las posibilidades de adaptación y atenuación del mismo. A finales de 2013 el IPCC publicó un reporte que establece el grado de certeza que se tiene sobre el cambio climático y sobre los aspectos que lo producen. Los resultados que ahí se publicaron son sorprendentes y a la vez escalofriantes, asegurando que muchos aspectos del sistema climático están mostrando reales y evidentes cambios. En dicho documento se puede leer: “Es una certeza que la temperatura superficial media del planeta se ha incrementado desde fines del siglo XIX. Cada una de las últimas tres décadas

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han sido significativamente más calientes que todas las décadas previas desde que iniciaron las mediciones, y la primera década del Siglo XXI ha sido la más caliente”. LA TEMPERATURA A pesar de ser alarmante, pocos medios nacionales publicaron la siguiente noticia: de acuerdo con la NASA, la temperatura promedio de la Tierra en 2011 fue la novena más caliente registrada desde 1880, cuando se comenzaron a hacer mediciones. Esta noticia es más alarmante si tomamos en cuenta que nueve de los diez años más calientes registrados han ocurrido desde el año 2000; es decir, casi cada año en la última década. Sin embargo la cuestión es mas compleja de lo que parece, pues las temperaturas se han vuelto más extremas, y aunque la tendencia global es al calentamiento, se tienen registros que en algunas zonas se han presentado temperaturas inusualmente bajas, como en el Polo Sur. El invierno del 2013-2014 fue excepcionalmente extraño en el Hemisferio Norte. Mientras en Canadá y en Estados Unidos se registró un invierno inusualmente cálido y seco, en Europa las bajas temperaturas sorprendieron a todos. Es extraño sin duda, y difícil de creer que mientras en el Hemisferio Norte el hielo está desapareciendo a una velocidad alarmante, en el Polo Sur la capa de hielo está creciendo.


Lo sé y estoy de acuerdo. Es muy complicado entenderlo, pues todo está interconectado. ¿Cómo entender que las altas temperaturas están derritiendo el hielo de Groenlandia y sus glaciares, lo que está provocando un incremento en el nivel del mar, pero la disminución de la capa de ozono y el aumento de la velocidad de los vientos está haciendo a la Antártida sea más fría? Si la temperatura del aire y del mar determinan la dirección y la intensidad de los vientos, los hasta ahora “predecibles” pronósticos de lluvias o sequías serán cada vez menos veraces. LOS GASES “INVERNADERO” A lo largo del curso del tiempo, la Naturaleza ha conseguido establecer un equilibrio en el que la flora y la fauna de tierras y océanos absorben las emisiones naturales de gases de carbono (CO2). Sin embargo, desde la industrialización (a partir de los años cincuenta), la producción de los llamados gases invernadero se ha incrementado espectacularmente. Esto, unido a la deforestación y a la generación masiva de basura, hace que a la Naturaleza le sea imposible absorber estos gases presentes en la atmósfera. El CO2 es conocido como gas invernadero porque retiene el calor en la atmósfera, lo que ha contribuido a que tengamos un clima adecuado para la vida. Este gas es liberado de forma natural por la respiración de los seres vivos y las actividades volcánicas, pero tam-

bién por las actividades humanas como la quema de combustibles y la deforestación. Actualmente, la concentración de CO2 en la atmósfera, es el doble de la concentración promedio de toda la historia de la Tierra, demasiado como para que no suceda nada. ¿Qué es lo que nos espera? Nadie lo sabe. Lo cierto es que debemos prepararnos, y no estamos acostumbrados a “hacer sacrificios” en nuestra vida diaria. El norte y centro de México están sufriendo severas sequías que obligan a los gobiernos a tomar medidas extremas; y la gente, ante esta carencia de agua, la hace rendir increíblemente. El resto de nosotros, quienes no tenemos tal carencia de agua, la desperdiciamos continuamente de una forma tan natural que ni siquiera somos conscientes de ello. Parece ser que a los humanos lo que mejor se nos da es no preocuparnos hasta que es demasiado tarde, y la cultura de prevenir no existe en nuestro día a día. Aunque para la mayoría de nosotros sea imposible entender lo que está sucediendo, lo cierto es que nosotros lo estamos provocando. Ante un futuro incierto, lo mejor es prepararse y prevenir, y eso puede lograrse al tener una mejor conciencia de lo que puede ocurrir en los próximos años. Abramos entonces nuestros ojos a lo que sucede a nuestro alrededor y actuemos. Hagamos algo por ser mejores humanos al no derrochar y al respetar nuestro entorno. Ese, creo yo, es un gran primer paso: vivir el día a día, conscientemente. Óscar S. Aranda

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> mi isla

Luis MigueL CoLoMa http://islaflipica.blogspot.com.es

Como pequeños instantes de consciencia en días de absorta ausencia. Porciones de gélida realidad en una existencia onírica y feliz. Así somos las personas. Como islas en un océano extenso y profundo. Aunque estemos rodeados de otros miles de terruños, somos unidad indivisible cercados por una burbuja líquida y ligeramente salada como las lágrimas, que a la vez nos protege y nos aísla. Nos une y nos separa. Como átomos. Como planetas. Nuestra naturaleza insospechada se refleja en el universo, en lo diminuto y en lo inabarcable. Y entre esa isla que somos cada uno y la siguiente, un necesario margen de vacío. Un espacio inhabitable que, como cordón sanitario, preserva de forma estanca el silencio inviolable de nuestras profundidades. Continentes tallados en el hueso de una aceituna. Puertas y ventanitas en el vasto océano que guardan historias, risas y lágrimas, secretos inconfesables… Y a su vez, también somos islas dentro de nosotros mismos.

Bruno Chiarenza

Palabras abandonadas

Palmas de manos unidas y abiertas nos sostienen como alas de mariposa y hacen un ímprobo esfuerzo por mantenerse inmóviles para que creamos estar en tierra firme. Sin embargo, cada cierto tiempo, el viento de la noche sopla fuerte en su oquedad como si fuera vela de cumpleaños y, sin pedir ningún deseo en particular, separa las dos entidades de nuestra esencia. Nuestra materia volátil sale despedida y se detiene en un segundo y un punto aleatorios. Sin inercia. Permanece detenida, flotando a medio camino entre las olas y las estrellas. Queda como una pompa de jabón dormida, estática, presa de un profundo encantamiento. Mientras, las excepciones de tierra en las que habitan nuestras almas, se liberan de su compromiso con el planeta y con el océano y levan anclas. Mientras duermes, las islas flotan y navegan. Se elevan del agua y juegan a ver cuál aguanta más tiempo suspendida en el silencio, cuál es capaz de estar más en silencio suspendida en el tiempo. Cuando ese letargo profundo no lo sea tanto y en un frágil estado de duermevela logres burlar a la consciencia, podrás presenciar realidades fascinantes. Con la excitante furtividad del fisgón verás, con los ojos apenas entreabiertos, que la gravedad es una fuerza ilusoria. Sentirás el mar que te rodea como cálido y confortable líquido amniótico. Olitas de citoplasma rompen plácidas en tu playa y en su lentitud se vuelven niebla. Tú te sientes a veces núcleo, a veces electrón libre en ese átomo que sabes que eres, tal vez menos, en la inmensidad del cielo. Cuando vuelvas a ti ya no recordarás nada. Ése es el pacto. La tierra volverá a ser firme y el mar, azul, te abrazará por comple-

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to. Feliz y relajado como el dulce despertar de una mañana de domingo, sentirás entonces empatía y amor por todas y cada una de las existencias, conocidas o ignotas, que comparten tu realidad. Estén fijadas o no al fondo del océano. Y cada noche le guiñarás un ojo a la luna, pero te cuidarás de dejar tu isla bien atada a puerto. No sea que al regresar de tu sueño ésta aún no haya vuelto y te caigas directamente al vacío.


> abc sub

FOTO: FRaNCis PÉReZ www.uwatercolors.com TEXTO: MaRio M. ReLaÑo http://hisaetuvalu.wix.com/mariomrelano

CUANDO DE ANIMALES SE TRATA... No siempre me resultó fácil enfrentarme al momento en que llegaba la noche. Y es que el dormir lo relacionaba con aterradoras pesadillas. Para mí dormir era sinónimo de soñar, y soñar era sinónimo de zozobra. Una de las pesadillas que se repetía con más frecuencia era la visión de grandes animales que habitaban en los fondos marinos y que constantemente interrumpían mi baño. Cada vez que nadaba tranquilamente, algún horrendo animal hacía aparición mostrando su gigantesca dentadura. Mi nadar se precipitaba hacia la orilla pero el avance era nulo o demasiado lento, o al menos así me lo parecía, pues el tremendo animal se acercaba con exorbitante velocidad mostrando aún más grande si cabe su desmesurada dentadura. Dudé antes de dar una respuesta afirmativa cuando me propusieron como destino atender a un poblado cercano al lago Bangweulu, en Zambia. A pesar de que África había formado parte de numerosas expediciones para diferentes asistencias médicas, en esta ocasión mi situación personal no era la más idónea. Consultándolo con diferentes colegas, llegamos a la conclusión de que este viaje sería mi mejor medicina. El lago Bangweulu se encontraba en una hermosa zona del norte del país africano y en su entorno parecía que se unía el

agua con el cielo. El trabajo en la ciudad de Samfya me absorbía la casi totalidad de mi tiempo, pues este virus rebelde estaba cercando y de qué manera a los habitantes de la zona. Cierto es que, de tan ocupado que me encontraba, cualquier problema personal que hubiese volado conmigo a esta zona del África sur se había esfumado. Aquel iba a ser mi último día en Samfya después de dos meses de agobiante trabajo. El relevo desde otros tres países europeos estaba a punto de llegar y para nuestro equipo era el momento de regresar a casa. Mi colega Rainford Kabala y yo decidimos tomarnos la tarde libre y acompañar a unos parientes suyos a pescar en el lago Bangweulu. Después de dos horas de poca pesca pero de muy grata compañía y cuando habíamos decidido regresar, una pareja de imponentes cocodrilos hicieron aparición a muy poca distancia de la barca en la que estábamos. El primo de Rainford fue el primero en dar la voz de alarma. Yo, sudando y paralizado, no podía dejar de mirar a esos enormes reptiles que entre sonrisa y desgana, mantenían su gigantesca boca abierta mientras nadaban hacia nosotros. No hablé. No escuché. No sé siquiera si alguien dijo algo. Sólo me di cuenta que todo había terminado cuando sentí el brazo de Rainford por encima de mis hombros y sus palabras en inglés llegaron a mis oídos diciendo: "todo ha pasado ya, amigo".

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> vergüenza y orgullo

saraprotectora.org

Muestra de la vida miserable que sufren numerosos perros de caza en Lanzarote.

o l l u g r o y a z n e ü g r ve El poder de una caricia para un perro que ha sido abandonado o maltratado es invaluable. La labor de la Protectora de Animales SARA es recuperarlos tanto física como psicológicamente.

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> otros mares

osCaR PResiLLa http://unbilletedeida.blogspot.com.es

OSLOB,

O EL CIRCO DEL TIBURON BALLENA eN Los tieMPos que CoRReN Cada veZ es Más seNCiLLo viajaR a CuaLquieR RiNCóN deL MuNdo, Las CoMPaÑías aÉReas oFReCeN vueLos asequibLes y se CReaN iNFRaestRuCtuRas y todo tiPo de FaCiLidades PaRa LLegaR a destiNos aNtes ReCóNditos.

PeRo

todo esto CoNLLeva uNa de CaL y otRa de

aReNa y, PoR desgRaCia, eL tuRisMo Masivo ResuLta a veCes PeRjudiCiaL PaRa La sosteNibiLidad de uN eCosisteMa taN FRágiL y de Las esPeCies que habitaN NuestRo PLaNeta.

Uno de los cánceres del turismo irresponsable es la demanda de algunos viajeros por querer visitar diferentes tipos de animales salvajes en su entorno natural o, lo que es peor, mantenidos en cautividad. Afortunadamente, cada vez más y poco a poco, crece la conciencia social contra estas barbaridades y la gente acude menos a zoológicos, acuarios, delfinarios y cosas por el estilo. Espero y deseo que llegue el día en que estas cárceles de animales dejen de existir por el bien de nuestra fauna. Un claro ejemplo de algo que no tiene nada que ver con el turismo sostenible y responsable lo podemos ver en Oslob, un pequeño pueblo pesquero en el sur de Cebu, una de las siete mil y pico islas del archipiélago filipino. Por aguas filipinas pasan, dependiendo de la temporada, los enormes tiburones ballenas, llamados butanding en idioma tagalog. Se llaman así porque, a pesar de ser una especie de tiburón, tienen una longitud similar a una ballena y pueden llegar a medir doce metros siendo los peces más grandes que existen. Parece ser que habitan en nuestros mares desde hace sesenta millones de años y se mueven por aguas tropicales. Generalmente se alimentan del plancton marino que filtran en su enorme boca y algunos crustáceos o bancos de pequeños peces que se cruzan en su constante peregrinaje. Desgraciadamente cada vez quedan menos y están en peligro de extinción debido, entre otras cosas, a la pesca furtiva. Cuentan que hace años los pescadores de Oslob les echaban algo de pescado para que se fueran de sus zonas de pesca y no se alimentaran de sus cebos. Pronto se dieron cuenta de que en vez de seguir su camino, se quedaban allí esperando recibir más comida. Alguien tuvo la mala idea de que esos dóciles butandings podrían convertirse en un gran negocio con ingresos muy superiores a los que obtenían dedicándose al arduo trabajo de la pesca. Los tiburones ballena, debido a su belleza y carácter tranquilo,

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son una atracción espectacular para los turistas que llegan a Filipinas. En algunos lugares como Donsol se llevan a cabo avistamientos a bordo de algunos barcos sin molestarles en absoluto, siguiendo su camino mientras nadan por esa zona. Pero en Oslob decidieron rizar el rizo y explotar la gallina de los huevos de oro: en vez de seguirles, pensaron que era más cómodo tenerlos allí mismo, sin importarles el daño que pueden hacerles al evitar que cumplan con sus ciclos migratorios. Cada día salen cientos de personas repartidas en bangkas, la embarcación típica filipina. Antes de nadar junto a ellos se dictan una serie de normas a los turistas; se supone que nadie debe acercarse a ellos a más de cuatro metros de distancia, no se puede sacarles fotos con flash y muchos menos tocarles. Pero la gente se pasa estas normas por el forro y mientras haya dinero por medio, parece que los supuestos guías no se preocupan en absoluto. Un negocio lucrativo que con la extinción de los butandings puede convertirse en pan para hoy y hambre para mañana. Lo más grave es que al quedarse en Oslob no cumplen los movimientos y migraciones que necesitan y, en ocasiones, sufren daños con las hélices de los motores de las embarcaciones y un tremendo estrés con la presencia tan cercana de cantidad de humanos. Por otro lado, la alimentación que reciben de los pescadores se basa en una masa hecha con una mezcla de gambas y crustáceos, algo que no tiene las proteínas necesarias para su crecimiento y desarrollo. Es necesario que antes de visitar espectáculos así busquemos un poco de información sobre el efecto negativo de estas actividades. Hay gente que se arrepiente de ir nada más ver esa clase de circo e informan a otros viajeros. Pero sigue habiendo turistas a quienes les da igual, parece que lo único que les importa es tener un buen selfie con los butandings, colgarlo en las redes sociales y decir que han estado allí. Una pena.


> captura

TEXTO Y FOTOGRAFÍA: daNieL saNCho

La gente pequeña lo sabe, lo que existe es el presente. Viven en el momento, es el mundo del Ya está . Ese espacio sagrado de libertad donde todo es posible y a cada momento hay que decidir como actuar. Sin enredarse con el pasado o el futuro. Atentas y en buena onda, todo es irrepetible. Es aquí y es ahora. Lo saben.

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> ars magna

TEXTO: víCtoR gM Administrador de la Asociación Cultural y Artística Ars Magna www.arsmagnacrew.org // www.fb.com/arsmagnacrew

Tudo aconTece na periferia * Si se revisa cualquier agenda de Lanzarote, se podrá observar que la oferta cultural ha ido creciendo en muy poco tiempo. Un aumento en variedad, cantidad y calidad. En los últimos meses la reapertura del CIC El Almacén y la entrada de nuevos agentes culturales han sido fundamentales. Hace poco se celebró el I Encuentro de Arte Contemporáneo de Lanzarote, donde el portfolio del que escribe estas líneas fue seleccionado. Lo más interesante de la iniciativa fue el debate generado, siendo la periferia uno de los temas más destacados. No desde una perspectiva geográfica, sino analizando la importancia de los proyectos culturales producidos por colectivos normalmente excluidos de los circuitos habituales. La importancia de los espacios híbridos, siendo la indefinición su característica principal. Lugares que funcionan como galería, centro de producción, tienda, etc. Dichos espacios, tanto públicos como privados, gestionados en su mayoría por gente joven, tienen un punto de partida muy claro: la crisis económica. Muchos creadores y productores han empezado trabajar y a gestionar sus proyectos -de nuevo- de forma colectiva. Una gestión azarosa y caótica, a base de ensayo y error. Un soplo de aire fresco ante un panorama que estaba bastante estancado y basado en la nostalgia. En este aspecto, me resulta curioso que se trate con cierto desdén y paternalismo cualquier manifestación venida de la calle. Mientras en salas de ‘primera división’ se dedican exposiciones al punk, al graffiti, el skateboard, etc. Olvidándose de los actores representativos de los movimientos juveniles. Pero no es momento de resaltar la propias contradicciones del mundo del arte. Aunque soy positivo, si nos fijamos en el caso de la A. C. Parto Cerebral y la sala El Quirófano gestionada por los propios socios de ésta. Un espacio expositivo en un edificio municipal donde además se ensaya, se presentan libros, y es a la vez espacio de creación y reunión. Estos espacios también pueden ser virtuales, A.F. Punctum no dispone de sed; pero no ha parado de participar en eventos desde su nacimiento. Recientemente parte de su equipo ha colaborado activamente en las jornadas

Veintinueve Trece. En el caso de Ars Magna, pese a las usuales condiciones de precariedad a las que nos enfrentamos, seguimos compaginando nuestros trabajos y nuestra vida privada con las distintas labores que implican rehabilitar un espacio como el nuestro. Cuando comenzamos a principios de 2015, muchos necesitábamos el espacio no solo para crear, sino para poder reunirnos. Esta necesidad se ha convertido en algo más. Personalmente, Ars Magna, ya forma parte de mi vida. Pienso en nuestra sede a diario, en como mejorarla, en los proyectos del año que viene, etc. Sin olvidar la red que hemos ido creando con diferentes personas y entidades, como por ejemplo el IES Arrecife y la Asociación Tinguafaya; creo que entienden a la perfección la labor social de la enseñanza en el terreno de las artes gráficas y la música. Y sobre todo, comprenden nuestra particular percepción sobre gestión cultural. Esta es nuestra obsesión: no podemos esperar que los jóvenes -y los no tan jóvenes- disfruten con la cultura si no son capaces de apreciar todo el trabajo que hay detrás, si no participan activamente en la producción de contenidos. Si se dejan de apoyar iniciativas que conecten con ellos, creo que este nuevo interés por la cultura en la isla no durará más de unos años. Se necesitan proyectos duraderos. Y sobre todo, un puente entre instituciones y colectivos que formen activamente sobre los nuevos lenguajes artísticos y destaquen sus orígenes. El que cada vez acudan más personas a los eventos culturales de Lanzarote no es casual. Es fruto del esfuerzo de muchas personas y colectivos. Personas que suelen estar lejos de los titulares. Desde la asociación hemos trabajado duramente para aportar nuestro granito de arena a este proceso, sin tener muy claro hacia dónde se dirigían nuestros esfuerzos. Un viaje sin un rumbo. Una deriva que nos hace ser muy conscientes de lo que somos; nuestros proyectos siempre surgirán desde la periferia. Y es que tal vez, ese sea nuestro lugar. Aunque muchas veces nos nos veáis, nuestro viaje continúa. Como dice el gran Kase. O. Esto no para.

* Tudo acontece na periferia, (Todo sucede en la periferia). Es una parte de la letra del tema Periferia. Del disco Cruficados pelo sistema (1981) del grupo de punk brasileño ‘Ratos de Porao’.

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> mar de canarias

FÉLiX hoRMiga

LA FELICIDAD Hoy quiero recordar un cuento alegre, sin cerditos agobiados ni madrastras ansiosas de cirugía. Quiero recordar un abrazo cálido, un rebujado cariñoso del cabello infante reposado tibio sobre sábanas con olor a alcanfor y romero. Hoy quiero ser el niño feliz que sentía las manos ya descansadas de mi madre tras el largo día de la casa y sus empeños. Hoy quiero sentir de nuevo el roce de aquellos labios en la mejilla y el suave murmullo de las colchas de croché en la que se había invertido tiempo, afectos y mucho tridalia. Un cuento alegre, tras haber sido mecido con tantos cuentos tristes, aunque con finales felices. Y me parece una meta tan ambiciosa recordar un cuento alegre que nada más repasar los años vividos incluso me parece un propósito inabordable. ¡Ay, qué dolor! Más doloroso que la memoria de la primera lluvia haciéndole un traje a la fachada de la casa de en frente, mientras yo, pequeño e incapaz aún para irme hacia la vida, colonizaba el vidrio de mi ventana de campos de vaho, pizarra para mis dedos aprendices de calígrafo. ¡La lluvia! Desde mi ventana, desde mi tosferina o paperas, no recuerdo, porque mi memoria está ocupada en las imágenes de los escarceos de las gotas de lluvia en sus regatas en el cristal de la ventana, contemplaba cómo el cielo se ordeñaba sereno y constante. Tenía yo, por aquel tiempo, los ojos grandes como mi abuela y largas pestañas que a veces se cerraban como los apéndices de una planta carnívora. Y yo miraba con aquellos ojos de niño, aún vacíos, la calle de tierra empapada que comenzaba a hacerse minúsculas riadas por donde navegaban trocitos de madera, secas cápsulas, reservorios de coscos y barrilla que al mojarse se abrían y soltaban sus minúsculas semillas como un bombardeo de cargas de profundidad. Muchas de esas semillas se enterrarán en el barro y cuando les llegue el tiempo llenaran de verde la calle de tierra. - ¡No te pegues al cristal! - grita mi madre desde la cocina. Siempre me he preguntado cómo las madres saben, ausentes y a distancia, lo que estamos haciendo, creo que tienen un sentido especial o algún sensor de movimiento que nos instala en las lunas que nos tiene a su merced en su vientre. El cristal está frío y nublado de un denso vaho, en él hago dibujos efímeros con la yema de los dedos. Pizarra de enfermos, los cuadros de vidrio entretienen la congestión y el dolor de cabeza. La tos seca y el pecho roto es la banda sonora del cuarto que huele a medicamentos y a ropa planchada con los hierros. Afuera, Dios despacha agua con una generosidad nada acostumbrada, pues esta isla es un terregal seco y polvoriento, nido de vientos incubados por un sol constante.

Miraba hacia afuera, los ríos pertinaces que rasgaban el suelo duro y, de pronto, cruza por delante de mis ojos una niña, totalmente vestida de blanco y con una sonrisa soleada. Pego la cara al cristal y la veo de espaldas y la voy perdiendo y siento deseos de abrir la ventana para alongarme y no dejarla escapar de mis ojos. Suena el reloj de la abuela, que mi madre se llevó como herencia junto a un “tú y yo” de dos tazas bellamente esmaltadas, cuento las campanadas, diez. Y mentalmente uno esa hora al paso de la niña vestida de blanco y sonrisa soleada bajo la lluvia. Sé que los días que estaré enfermo, recluido en la

habitación, llueva o no, pegaré mi rostro al cristal de la ventana un poco antes de las diez y esperaré a que la niña pase de nuevo. Ya ven, soy incapaz de contar un cuento alegre. Hoy tengo 63 años y no sé cuántas horas extras, y no he vuelto a ver a la niña vestida de blanco y mirada soleada, me consuelo pensando que tal vez nunca ocurrió, que fue un destello cruel de la fiebre, lo prefiero antes de tener que admitir que tal vez nunca he sido feliz.

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> parto cerebral

20

FOTO: david gP


> artículo

Cyanobacteria

Copépodo

Larva

Alga diatomea

FOTO: david LiittsChwageR

Huevos de diversos peces

Gusano

Arte en una gota de agua Nada es lo que parece; o quizá, mejor dicho, todo es mucho más

bamos que el eco de las formas (y por lo tanto de los fondos) es

allá de lo que parece. Y al confirmar el sorpresivo microcosmos

tan rico, o mucho más, que nuestra diminuta realidad.

que late en el interior de una gota de agua marina, parece que hay pocos argumentos para refutar lo anterior. La profundidad

Un carnaval de larvas, bacterias y huevecillos de distintos peces

que yace en este pequeño cuerpo, que multiplicado por mil-

se desata, contrastante, en el interior de esta gota. La imagen

lones se torna en algo insignificante dentro de nuestro torpe

que aquí observamos es obra de David Liittschwager, captura-

mapa cultural, emite una ecléctica mezcla de seres –aún más

da con un microscopio 25X, y que una vez más nos demuestra

pequeños–, y si nos acercamos tan solo lo suficiente, compro-

que todo es mucho más allá de lo que parece.

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> salitre

Miguel ángel Miguel de la borbolla

el principio de igualdad se podría expresar de la siguiente manera: "la vida de cualquier hombre podría ser la mía". que la que tengo sea efectivamente la mía, eso es una casualidad, un azar, pero también una necesidad, puesto que de hecho es la mía y no está dentro de mis posibilidades cambiarla. el no poder cambiarla, sin embargo, no es un destino que me libere del azar, sino que es precisamente el factor que me empuja de lleno en él. No soy ni una necesidad que me pudiera salvar del azar, ni un azar que me pudiera salvar de la necesidad. Por lo tanto, mi vida es una necesidad y, al mismo tiempo, un azar. y eso es justamente lo que me obliga a ver al otro como igual a mí. soy yo mismo definitivamente, pero podría haber sido otro. en todo momento, los cambios que experimento me están mostrando que mi vida es siempre otra: yo no era casado, otros lo eran, y ahora yo también lo soy. yo no era rico, otros lo eran, y ahora yo también lo soy. yo no era viejo, otros lo eran, y ahora yo también lo soy. Cada momento de mi vida es una confirmación de mi particularidad y, a la vez, de esa relatividad que me conduce a la universalidad: soy quién soy, podría ser como ahora es otro y, necesariamente, más adelante seré otro.

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> mensaje para una botella

RiCaRdo beitia

LA CÁPSULA DEL TIEMPO De pequeño me encantaba recrearme con mis amigos en algo que nos fascinaba. No me pidáis fechas ni edad exacta. Haciendo un cálculo aproximado sería entre los 70 y 80, cuando todavía éramos niños y nuestras preocupaciones pasaban por conseguir el cromo que nos faltaba para completar la colección, pensar en el bocadillo que nuestras madres nos lanzarían por el balcón de casa para merendar o cómo íbamos a sortear una endeble valla metálica que separaba la calle de un solar en obras para dejar volar nuestra imaginación construyendo cabañas y naves espaciales con materiales de primera. Fue allí, creo recordar, en una de esas maravillosas tardes de verano a los mandos de una increíble nave espacial, cuando alguno de nosotros contó que los hombres enviaban cápsulas al espacio con mensajes y objetos para que los extraterrestres los encontraran y supieran sobre nuestro mundo, nuestro planeta, sobre nosotros… Nos pusimos rápidamente manos a la obra. En aquella caja de cartón metimos un poco de todo: unas chapas de botellín rellenas de plastilina, de esas que impulsábamos con los dedos en una suerte de precisión endiablada; un destornillador usado en mil y un lanzamientos en el juego del hinque; unos cuantos cromos (de los repetidos, por supuesto) y una cinta de radiocasete con canciones de Parchís y Comando G. Había que dejar constancia de que éramos poderosos y de que en la tierra había naves capaces de convertirse en el Ave Fénix y protegernos. No fuera a ser que los receptores de nuestra cápsula del tiempo fueran hostiles. Junto a todo eso cayeron algunos cómics. El Capitán América, los Cuatro Fantásticos o la Masa (el increíble Hulk, para entendernos) representaban el poder suficiente como para hacérselo pensar a cualquiera que tuviera intenciones poco amistosas con nuestro planeta desde los confines del espacio. Por no hablar de Superman, padre de todos los superhéroes y azote de los villanos más atroces. Éramos pequeños. Aquella cápsula en dirección al mundo exterior se perdía en nuestra imaginación llena de objetos y deseos propios de entonces. Vacíos de cualquier otra consideración que no fuera la de un niño encantado con la idea de que alguien, en un mundo muy lejano, nos descubriera y nos conociera.

Hoy, sin embargo, tengo dudas. No tengo claro qué mundo mostrar, qué contar sobre nuestro planeta y si somos nosotros quienes estamos en condiciones de invitar a nadie sin sentirnos mínimamente compungidos ante lo que se encontrarían. La cuestión no es tanto la idea de saber si hay vida más allá de nuestro planeta. Se trata de saber si la hay dentro, en cada uno de nosotros. El pasado verano tuve la oportunidad de visitar un museo oceanográfico. Me impactaron unas imágenes que proyectaron en un reportaje documental, pero fue el mensaje que las acompañaba el que me puso a pensar. Era la Naturaleza con voz propia, hablándonos de tú a tú, sin paños calientes. A las claras. Nos recordaba a los presentes que lleva viviendo en este planeta cuatro billones y medio de años. Veintidós mil quinientas veces más que nosotros. Y nos advertía: “Yo, realmente, no necesito a la gente. Pero la gente necesita de mí”. La proyección nos la mostraba exuberante y extraordinaria. La Naturaleza nos contaba que cuando ella prospera nosotros también; que cuando vacila nosotros también lo hacemos. Nos recordaba, como una advertencia, que ha alimentado especies más grandes que la nuestra; y también que las ha matado. Nos decía que sus océanos (suyos, sí), su tierra, sus ríos y sus bosques nos pueden acompañar… o dejar. Y terminaba diciendo que en realidad a ella no le importa si la tenemos en consideración o no porque nuestras acciones determinarán nuestro destino, pero no el suyo. Ella seguirá adelante porque está preparada para evolucionar. ¿Lo estás tú?, nos preguntaba. La advertencia apenas duraba dos minutos y terminaba con una afirmación categórica: “La Naturaleza NO necesita de los seres humanos. Los seres humanos necesitan de ella”. Llegados a este punto no puedo sino pensar en que si tiene que venir alguien de fuera, si es que hay alguien ahí fuera, quizá cuando lo haga, cuando nos visite, se encuentre con un planeta Tierra sin personas, deshumanizado. Un planeta por descubrir. Quizá quienes lo habiten entonces tengan una sensibilidad distinta a la nuestra.

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> Alumn@s pancho lasso

JAviER GibOusMAn

UNA EX-ALUMNA DE LA ESCUELA PANCHO LASSO EN LOS PREMIOS LUX DE FOTOGRAFÍA El Museu del Disseny de Barcelona acogió la entrega de los Premios Lux 2016, uno de los concursos más prestigiosos de fotografía profesional en España. Nuestra alumna María Eugenia Camogli Silva de la Riestra obtuvo la primera Mención LUX Junior por su obra 'Distopía', uno de los proyectos finales presentados en la Escuela por la última promoción de titulados, tras cursar el Ciclo Formativo Superior de Fotografía.

"Distopía es un proyecto personal, cuyo objetivo es invitar al espectador a un lugar de reflexión en donde nos preguntemos hacia dónde se dirige la humanidad dentro de este contexto de avance tecnológico constante. Ya no solo en lo referente a las relaciones interpersonales, el cual es un tema de interés actual y por lo tanto tratado

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por artistas en varias ocasiones, sino que he ido un paso más allá, expresando aquello que me inquieta. En Distopía muestro a los sujetos ausentes, estáticos; se ha producido una desconexión intrapersonal, como una especie de colapso emocional"

María Eugenia Camogli Silva


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Manuel Concepción

Mandy Barker

Adriana Sandec

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Rach

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Eduardo Manrique

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José Luis Valdivia

Raymond Murphy

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esta seCCióN es PosibLe gRaCias aL PatRoCiNio de:

AYUNTAMIENTO DE ARRECIFE Concejalía de Cultura

AYUNTAMIENTO DE TEGUISE Concejalía de Cultura

AYUNTAMIENTO DE HARÍA Concejalía de Cultura

La sección “MARTE, mar y arte” ofrece un espacio de diálogo para artistas canarios o residentes en Canarias, cuyas obras estén inspiradas en el mar. Aquí tienen cabida las disferentes disciplinas artísticas que habitan en las islas.


RAYMOND MURPHY

“MAREA” Arena bañada de nostalgia reflejos de lo que fueron rincones sumergidos

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JOSÉ LUIS VALDIVIA

“RICHARD Y CIDI” Un simple molinillo de colores al viento fue suficiente para hacer aflorar una de las emociones más primarias con la que se nos nutre al nacer: la risa. Herramienta canalizadora de hermandad entre pueblos, la empatía y el disfrute en el otro. Dos chicos de dos continentes distintos, Sudamérica y África, unidos por la magia e inocencia de un rudimentario juguete; porque sus familias, a pesar de la distancia en tiempo y espacio, están unidas por otra forma de lenguaje universal: la vida y lucha diaria con una discapacidad. El mar, su poesía al atardecer, era el marco perfecto para dignificarlos.

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MANUEL CONCEPCIÓN

Fragmentos de la novela “El mar amigo”. Con el calor estival se entregó a su segundo placer, el mar. Sentía la llamada del mar y con frecuencia bajaba a sumergirse. Como no sabía nadar se sentaba detrás de las grandes piedras del callao, donde la mar rompía, y dejaba que las olas rotas le pasaran por encima una y otra vez. (…) Para dejarse envolver por las aguas saladas y transparentes vestía, como única pieza, un pálido viso de nylon beige que se adhería a su figura al primer contacto con el líquido oceánico. Al bajar la ola, quedaba al descubierto parte de su cuerpo. Melena de mojados rizos dorados caían sobre sus hombros. El busto apuntaba al horizonte. Lozanía personificada. Bella, sí. Bellísima, <<suave guijarro que el agua pule, aquella sirena varada>>. (…) Las tardes veraniegas invitaban a dejarse masajear por la suavidad de las olas. Allí Soledad sentía con gratitud la grandeza del mar. Soledad clavaba la lanza entre las piedras y agarrada a ella avanzaba paso a paso hasta su rincón preferido. Estaba acalorada y se sentó a descansar cerca del bufadero. El mar, en calma, respiraba lento y aburrido, en ese movimiento cansino del flujo y reflujo del agua mansa. (…) Era consciente del peligro de un resbalón en las piedras mojadas del callao. No obstante, quería sentir una vez más el abrazo fresco, las caricias de las olas, el sabor salado de los besos del mar. Lo necesitaba antes de afrontar la maravillosa aventura de dar vida aerobia a un bebé. <<Me refresco un poco y tiro para arriba>> —planeó—. ***** <<Estoy en el veril del Faro>>, decía la nota que encontró Rómulo en la puerta de la casa de la Costa, y hacia allí se dirigió. (…) La bajamar dejaba al descubierto mantos de algas espartosas y amarillentas, doradas, ahora, por el sol de poniente. Abajo, en la misma punta, estaba ella mirando el mar en el que había sepultado muchos de los negros episodios de su existencia. —Hola, veo que no te ha costado encontrarme —le dijo sin mirarle, al oír un ruido a su espalda. —En absoluto, desde arriba te vi. Nunca antes había

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bajado a este lugar. Aquí el mar se presenta desafiante, rotundo. —Cierto, pero la roca resiste con firmeza creando la frontera que nos separa de una muerte segura. En cambio, para los peces la vida está allí y aquí su final. ¿Sabes?, a este mar enfurecido tiré todas mis penas y pecados antes de dejar el pueblo. En esta espuma blanca y salada restregué mi alma y mi conciencia para irme limpia, y creí que lo había conseguido. Al verte en el velatorio descubrí que no es así, que aún quedan abiertos capítulos del pasado que necesito cerrar. ¿Qué vienes a decirme? ***** Liborio se estrenó al momento con una vieja parda mediana, seguida de otra casi gemela. La tercera tardó un poco más, pero mereció la pena. Un bicho de casi dos kilogramos, rojo, gris y verdoso, que le dobló la caña hasta casi partirla en dos. Liborio tuvo que bregar hasta rendirla para poder subirla a la parte descubierta del veril y luego ayudarse del bichero, enganchándola por una de las agallas y tirando hacia arriba. Las escamas eran como monedas de diez duros. —¡Joder! —dijo Sancho, que acudió al ver a Liborio en dura brega—. Parece un guacamayo. —Jefe, yo no sé qué es eso que usted dice, pero de éstas quedan pocas por aquí. Hubo un tiempo en que abundaban, mas el uso de la dinamita para romper violentamente la vida de los peces, de cualquier tamaño, esquilmó estas orillas. Algunos no supieron entender que el mar es el elemento más generoso de la Creación y fueron castigados por su avaricia. El mar nos ofrece con bondad infinita lo que necesitemos de él para nuestra subsistencia, de forma gratuita y solidaria, sin cercados ni alambradas, mojones o linderos. Se descubre para poner su marisco a nuestro alcance, sube para acercarnos la pesca, a Moisés le abrió paso para que cruzara el Mar Rojo con su gente. ¿Es tan difícil de entender?


© Mandy Barker

MANDY BARKER

“INDEFINITE - 1 YEAR' (STRING)” La finalidad de esta obra es concienciar sobre la contaminación plástica marina y se crea a partir de los restos de plástico marino recolectados por todo el mundo.

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ADRIANA SANDEC

“ANTOJO PETROLÍFERO” Desperté antes de lo previsto

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EDUARDO MANRIQUE

Foto: Víctor Hernández de Lorenzo

“LA PUERTA DE LA SAL” Salada y blanca. Desnuda de trapos de colores. Perfecta de ordenación y ornamento. Mil y una. Alumna de salinas. Laberinto de espejos. Fragmento del poema de Agustín Espinosa, de su libro LANCELOT.,28.7

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RACH

“B/N” A veces veo en blanco y negro por descubrir los colores, a veces leo al revés para no entender el significado, a veces me fijo en el horizonte por no ver lo cercano, y a veces vivo en mis recuerdos por no sentir el presente, pero tal vez el presente es el único que realmente existe... Pero las palabras son la sal preservada en la raíz de los recuerdos... me quedo contemplando la vida en blanco y negro, a veces si.

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Nu2 nº43  

Revista de arte