Issuu on Google+


EDITORIAL Desciendo de dos generaciones de ilustres jardineros y, a pesar de ello, no heredé esa pasión por las plantas tanto como a mí me hubiera gustado. Eso, sumado a otros motivos menos sentimentales, me llevaron hace algo más de un año a plantar un árbol junto a mi casa. Durante unos días, la idea se apoderó de mí; me despertó tanto entusiasmo, que por mis venas recorría una ilusión casi infantil. Tras varios días impaciente me apresuré a traer un arbusto, tomé prestada la pala de un vecino y sin tan siquiera cambiarme de ropa comencé a preparar el terreno. En silencio, concentrado en cada palada, poco a poco fui escarbando la tierra. Poco tardó en manifestarse mi cansancio en forma de sudor; yo encantado me detenía para secarme la frente con un viejo pañuelo en una pose tipo granjero. Más tarde ya arrodillado, seleccionaba y retiraba con mis manos los restos de guijarros y objetos no deseados. Tras observarlos detenidamente, los lanzaba muy lejos, con todas mis fuerzas, como si todo este tiempo hubieran estado profanando aquel lugar. Quería que aquel hoyo estuviera en perfectas condiciones para recibir a mi huésped. Puse tanto amor e ilusión en preparar aquel socavón, que hubiese conseguido emocionar al más veterano enterrador. Tras los preparativos todo estaba listo, había llegado ese momento casi ceremonial. El joven arbusto se sostenía por sí solo, yo frente a él, descansando mi pecho sobre la empu-

ñadura de la pala, lo contemplaba con orgullo. De acuerdo, no había levantado una catedral, tan solo se trataba de un árbol... pero era mi árbol. De repente me miré las manos, observé la tierra incrustada bajo las uñas y entré en casa. Lo que sería un majestuoso tronco de esculturales ramas colmadas por cien mil hojas verdes, ha terminado por convertirse en un famélico y solitario palo seco. Mientras lo observo decepcionado, recuerdo que no fueron pocos los que me advirtieron que la proximidad al mar, sumada a los poderosos vientos alisios, no ayudarían en nada a mi romántico proyecto. Me lo avisaron y no les hice caso... Pero a día de hoy, a pesar de saber que tenían razón y de que yo estaba equivocado, no me arrepiento. No me arrepiento, porque la ilusión que deposité en la vida de ese árbol ha sido superior a la decepción por su muerte. No me arrepiento porque en la vida, por lo general, disfruto más en el camino que en el destino. No me arrepiento, porque me aburren las vidas excesivamente ordenadas y abonadas de aciertos. No me arrepiento, porque muchas veces, los que tienen razón están equivocados. No me arrepiento porque no me acompleja equivocarme. No me arrepiento, porque equivocándome... ...algunas veces acierto.

Ahora también en facebook.com/nu2revista

EDITOR y DIRECTOR Fernando Barbarin REDACCIÓN María Larumbe

CONTACTO Telf. 928 177 440 Fax 928 177 435 revista@nu2.es www.nu2.es

DISEÑO Y MAQUETACIÓN Estudio de diseño CREA www.fernandobarbarin.com © PORTADA: NU2

twitter.com/revistaNU2

IMPRESO EN PAPEL ECOLÓGICO Joder, ¡recicla! DEPÓSITO LEGAL: G.C.1067/2007 Las opiniones, notas y comentarios son exclusiva responsabilidad de los firmantes, de las entidades y/o asociaciones.


Dise単o: www.fernandobarbarin.com


SUMARIO

11

reportaje

Muchas especies que viven en Canarias o que visitan nuestras islas ambién lo hacen en archipiélagos vecinos como Madeira y Azores

EXPOSICIÓN>

13

17

Vergüenza y orgullo · 18

Durante estos dos últimos meses se han desarrollado una serie de actividades en Arrecife

Localización de diferentes actividades en la conservación y cuidado del medio ambiente

2NU2 >

Gegrorio Cabrera · 12

Pacho Lasso · 20

¿Dónde vivo?, se preguntará alguien. Les explico....

Espacio para la muestra de obra realizada por los alumnos y alumnas de la escuela

ABC SUB >

N CAPTURA >

Francis & Mario · 13

Jorge Cáceres · 21

Podría ser tierra o viento, podría incluso ser mar; podría ser ese ensueño que desde que era niño...

Desde hace unas semanas la mar está frenética de vida

GASTERÓPODOS >

FICHA >

Thais haemastoma · 16

Marlin azul · 22

Llamado en Canarias perrito o ca(r)nadilla, es uno de los gasterópodos más abundantes

Potente nadador, realiza grandes migraciones para alimentarse y reproducirse.

KDD >

20

FOTO DENUNCIA >

El mar · 11

DIARIO ATLÁNTIDA>

16

6

Cabo Verde

MENSAJE PARA... >

Colecctivo de artistas· 17

Carasquehabitaronelmar · 24

Grupo de artistas, en la búsqueda de un constante estímulo lleno de emociones

Cada lugar remoto, cada isla de este mundo, tiene su señor feudal.

MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE ·

FOTOGRAFÍA > Antonio Montes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28 FOTOGRAFÍA > José Farray . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29 PINTURA > Santos Iñurrieta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30

MAR Y ARTE · 27 Espacio de intercambio artístico donde el punto de referencia para el desarrollo creativo se genera en torno al mar.

PINTURA > Manuel Lezcano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32 RELATO > Mariajo Tabar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33 ILUSTRACIÓN > Daniel Fernández . . . . . . . . . . . . . . . . . . 34 PINTURA > Alejandro Tosco . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35


Cirujano (Acanthurus monroviae)

Cabo Verde un paraíso para la biodiverdidad marina

uchas especies que viven en Canarias o que visitan nuestras islas como el pejeperro, la morena negra, la gallinita o el paiño pechialbo, también lo hacen en archipiélagos vecinos como Madeira y Azores, al norte, o Cabo Verde, al sur. Éste último también es un archipiélago volcánico situado a 1.500 km al suroeste de Canarias, ya en latitudes tropicales. Es precisamente porque sus aguas son más cálidas, que podemos encontrar gran variedad de corales, peces ángel, tiburones de varias especies o peces mariposa, como en el Caribe o en el Mar Rojo. Es sorprendente como la biodiversidad se multiplica en Cabo Verde, por ejemplo buceando podemos ver fácilmente más de siete especies de fulas o diez morenas diferentes. Pasa igual con los tamboriles o peces globo y con los tiburones.

M

Sorprende lo maravilloso y fascinante que resulta ver tantas especies diferentes en gran abundancia y lo difícil que era encontrar información sobre ellas, apenas algunos libros genéricos de fauna del Atlántico, de temas pesqueros o publicaciones científicas. Conscientes de esa carencia, y de

las amenazas a las que se enfrenta la biodiversidad caboverdiana, investigadores del Gobierno de Canarias, liderados por Nieves González y de la Universidad de Cabo Verde (uniCV) buscaron financiación de los fondos FEDER europeos para crear una guía de especies que abarcase los diferentes grupos taxonómicos (cetáceos, tortugas, peces, crustáceos, moluscos, etc.) y que fuese accesible y entendible para todo el mundo. Porque el mar no entiende de fronteras, la cooperación internacional entre España y Cabo Verde en el campo de las ciencias marinas han hecho posible que un equipo de catorce científicos españoles y tres caboverdianos hayan trabajado conjuntamente en la divulgación de la biodiversidad dando forma a esta guía. Con ella se ha pretendido crear una herramienta para la conservación de la biodiversidad de Cabo Verde. Esta pequeña república que se independizó de Portugal hace casi cuarenta años, lucha por desarrollarse de forma sostenible mientras conserva su patrimonio natural. Esto no es tarea fácil, por ello, aprovecha los programas de

7


Coral sol (Tubastrea aurea)

cooperación transnacional para conocer su biodiversidad, crear políticas que la conserven y divulgarla entre su población.

Esta publicación está traducida a seis idiomas (portugués, castellano, inglés, alemán, francés e italiano) ya que pretende ser una herramienta útil para las empresas de ecoturismo que prestan servicio a los aventureros turistas que les visitan como centros de buceo, agencias de turismo activo, bird watching o wale watching. Si alguna vez te has planteado ir a Cabo Verde, no dudes en descargártela en tu móvil o tablet.

La obra ha sido coordinada y diseñada por Arturo Boyra y Cristina Fernández-Gil de la agencia de divulgación científica Descubre casi 350 especies en la nueva Guía de Especies Oceanográfica, que contaba con la Marinas de Cabo Verde. Sabías que... en el archipiélago vecino las yubartas o ballenas jorobadas dan unos saltos experiencia de haber editado presque sacan casi todo su cuerpo del agua. Esta imponente tigiosas guías de especies marinas ballena llega a medir 17 m de largo. de Canarias y el Atlántico. En esta O sabías que... el sexo de las tortugas no está definido ocasión, la versión digital está genéticamente. Que en un nido de tortuga los huevos de arriba suelen ser hembra y los de abajo macho. descargable gratuitamente por Los tres autores caboverdianos de internet, en la web oficial del la guía, Rui Freitas, Corrine proyecto www.biotecmar.org con Almeida y Evandro Lopes, son a su el fin de que todo el mundo pueda acceder a ella. Junto con la vez profesores en la universidad de Cabo Verde y son conguía se pueden descargar otros materiales divulgativos sobre scientes de que muchas especies marinas de su país están la biodiversidad marina de Cabo Verde, como una exposición, gravemente amenazadas. La IUCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza es un organismo internaun vídeo o un póster.

8


Caracol burbuja (micromelo okb)

Morena picopato negra (Enchelycore nigricans)

Pez mariposa de tres franjas (Chaetodon robustus)

Percebe de Cabo Verde (Pollicipes caboverdensis)

cional dedicado principalmente a asesorar a los países en materia medioambiental) ha considerado esta región como uno de los diez puntos calientes de biodiversidad marina mundial. Esto significa que es uno de los diez lugares del mundo con más especies marinas únicas (endemismos) amenazadas. Identificar las especies que son exclusivas de Cabo Verde ha supuesto un gran trabajo realizado con la finalidad de que se preste especial atención a estas especies a la hora de adoptar medidas de conservación y gestión por parte de los gobiernos locales. Por ejemplo, los percebes, bastante comunes allí, son una especie endémica, es decir, que no se encuentra en ninguna otra parte del mundo; pasa lo mismo con determinados corales y gorgonias. En el grupo de los moluscos el grado de endemicidad es muy elevado, como es el caso de muchas especies de conos o nudibránquios. El equipo científico español ha estado formado por grandes investigadores como Alberto Brito, José Antonio González, Alfonso Ramos-Esplá, Jesús Ortea, Fernando Tuya, Fernando

Espino, Leopoldo Moro, Jorge Núñez, Arturo Boyra, Nieves González y Cristina Fernández-Gil. Todos ellos han trabajado incansablemente en los campos en los que cada uno era experto para lograr identificar correctamente las especies. Los científicos más veteranos tienen gran experiencia en Cabo Verde, llevando muchos años trabajando por conocer su biodiversidad lo que ha aportado un gran rigor y calidad a la publicación. Este país es un reducto para la biodiversidad en el Atlántico este y si has pensado ir a conocerlo, no dejes de hacerlo. Viajar a Cabo Verde desde Canarias es muy cómodo y sencillo ya que hay conexión aérea directa. Actualmente, el turismo no está masificado y permite descubrir el país en estado puro; observar el quehacer de los lugareños, probar sus comidas ver su modo de vida y sus costumbres. Los caboverdianos poseen un carácter amable y tranquilo, viven con poco, la tierra y el clima son lo suficientemente generosos para llevar una vida sencilla. El idioma no supone una barrera infranqueable dado que el portugués criollo se puede entender fácilmente por los españoles. Texto: Cristina Fernández Fotografía: Arturo Boyra 9


Montaje: Nicolás Melián

mi

isla Luis Miguel Coloma

http://islaflipica.blogspot.com.es/

LA LÍNEA DEL HORIZONTE Territorio del abismo. Cascada del fin del mundo donde

mar, o del desierto, o las grandes llanuras. En la búsqueda

acaba lo terrenal y conocido. Temida y anhelada como

de sus límites, uno bucea en el consciente y en el incons-

amanecer. Como calma en noche de tormenta. Qué ten-

ciente para hallar los propios. Es una contemplación exte-

drá que tanto fascina, y deja absorto como la contempla-

rior y una observación interior. Se buscan la paz y el silen-

ción del fuego. Separa el mar del cielo o…, en realidad los

cio necesarios para la introspección. Viaje placentero o

une. Lo visible con lo oculto. Lo real y lo onírico. Es como

tránsito tortuoso y hostil. ¿Qué buscas…? ¿Qué esperas

una bisagra sobre la que se doblan dos superficies. Que

encontrar?

las pone en contacto o que las contrapone. O que disuelve sus diferencias en cada anochecer.

¿Qué hay al otro lado de la delgada línea del horizonte? Puede que vivan allí tus sueños y tus esperanzas.

Mucho más que dos pliegues. Más que arriba y abajo.

Añoranzas, paisajes y rostros. Amores y rencores. Deseos

Desconcertante simetría, tanto como ilusoria. Avanza tu

y recuerdos. Tal vez al otro lado exista otro mundo com-

visión, sobrevolando bajito y acariciando la espuma de las

pleto. Otra dimensión del espacio y del tiempo. El pasa-

olas como el albatros. Busca sin fortuna el punto de con-

do, el futuro. La isla de San Borondón que hay en cada

vergencia hasta que cae en la cuenta de que la observa-

persona. La Tierra Prometida… Inmensos paisajes vertica-

ción de esa bidimensionalidad no es más que un reflejo

les, gentes etéreas, ballenas que flotan como globos de

interior. Es la delgada línea roja que reside en cada uno de

Helio y dragones sonrientes. La Atlántida. El no-lugar

nosotros y que separa el bien del mal. Nuestras luces y

donde habitan los que fueron y los que esperan a ser.

nuestro lado tenebroso. Qué importa de qué lado cae cada uno. Lo importante es saber en cuál se está y en cuál

Habita en la línea del horizonte la esencia misma de la fron-

se quiere estar.

tera, que es límite y es reto. La invitación a vivir que te da cada amanecer. La certeza de la propia insignificancia ante

Tal vez es por esto que abstrae tanto la contemplación del

10

el infinito. El misterio de lo que se sabe inalcanzable…


El mar Durante estos dos últimos meses se han desarrollado una serie de actividades en Arrecife, enmarcadas dentro de la propuesta artística Carasquehabitaronelmar de Rosendo López. Este artista, vinculado a diversas disciplinas creativas, colgó catorce fotografías sobre gasterópodos fosilizados, encontrados en barrancos del interior de Gran Canaria. Junto a las fotos, catorce poemas relataban el proceso creativo previo; reflexiones personales sobre el mar, contradicciones propias generadoras del impulso creativo y la necesidad de aunar esfuerzos por vincular en la propuesta a personas y entidades en ese mismo empuje. De la pared habitada por fotos y palabras a los actos motivados por la propuesta, solo medió la voluntad de profesionales, artistas y empresas por sumarse a un evento que fue gestándose hasta cristalizar en la idea de vincular mar, arte y vino. Javier Alonso, profesor de la Escuela de Arte Pancho Lasso, dio a conocer su documental Canarias Submarina el jueves 10 de abril. Un salón que se hizo pequeño para ver una proyección cuidada en narración y montaje. Una visión de los fondos marinos de Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro, realizada con pocos medios pero filmados con exquisito gusto que fue el deleite de los presentes. Veinte y cuatro minutos supieron a poco a los asistentes, que tuvieron la oportunidad de dialogar con el autor y conocer anécdotas de la filmación. Visiones del mar, celebrada el viernes 25 de abril, fue el evento más esperado por lo singular de su planteamiento, una mesa sobre el mar donde la mesa estaba ausente. Los ponentes arriesgaron confianza ante una invitación cuyo formato planteaba dudas que fueron despejadas a medida que avanzaba la noche. Además, una muestra de 20 libros sobre el mar y el vino seleccionada por la librería El Puente acogió a los asistentes al acto; en el que abrió la noche el folclorista Antonio Corujo acompañado a la guitarra por su hijo Vicente. Posteriormente se sumó, de forma sorpresiva,

Domingo Rodríguez El Colorao que, acompañado por su timple, arropó los temas recitados por Corujo como entrada a cada una de las propuestas presentadas. Juan Carlos Chico, fotógrafo tinerfeño, embriagó la velada con sus oníricas imágenes sobre el mar pertenecientes a su exposición Sobre el Agua. Carmen Deníz, bióloga, desgranó en una agradable exposición pedagógica, respuestas a preguntas como su relación personal y profesional con el mar o los efectos de las prospecciones petrolíferas sobre el medio marino. Cata a ciegas fue una iniciativa de la joven bodega Vulcano, celebrada en la terraza del hotel. La cita tuvo lugar el sábado 26 de abril en un espacio donde la inmensidad de las vistas hizo que el olfato y el gusto lucharan por centrarse en unos caldos a los que había que desvelar matices y secretos. Noche de sensaciones arrulladas por el mar de la ciudad de Arrecife. El cierre de esta iniciativa se dio el jueves 29 de mayo con la lectura y firma del Acta Ciudadana del Mar, donde se recogieron los puntos de encuentros comunes entre los participantes. Entre otros, el acta expresó que... El territorio marino es de bien público, pero también lo es de todos los seres que lo pueblan. Las olas, sus aguas, costas, arrecifes pertenecen al colectivo vital que late en el planeta; su cuidado y respeto es imperativo y debe seguir siendo musa para artistas o para cualquier otro que pueble o visite esta tierra dentro de miles de años. La biodiversidad de nuestro mar cercano es, con diferencia, único en este planeta. La regulación de su gestión ha de ser clara, estableciendo para ello cuantas figuras sean necesarias para conservar esta diferencia. NU2 estuvo presente con una retrospectiva de sus publicaciones, aportando a este encuentro el grano de arena de la reflexión gráfica, de los artistas que han visitado nuestras páginas a lo largo de estos años.


diarioatlantida.com es un proyecto periodístico y social creado por su director Gregorio Cabrera

REGRESO A SAN BORONDÓN (Alegoría petrolera) ¿Dónde vivo?, se preguntará alguien. Les explico.... He habitado durante los últimos cuatro siglos, siete años y veintitrés días en un territorio que no aparece en los mapas, sino en las leyendas. Cuando llegué no había nadie más aquí. Ahora el censo lo integran cientos de personas y animales de la más diversa condición, todos ellos sin excepción producto de mi mente y debidamente censados en ella. El padrón municipal de San Borondón, justo es reconocerlo, ha crecido al ritmo de mis caprichos. Si un día necesitaba a alguien que me escuchara daba a luz como por ciencia infusa a un amigo, uno de esos que aparecen en tu cueva con una botella de malvasía cuando atisba tristezas. Añorar nada añoro en realidad, pues ya no recuerdo lo que hubo antes de esta vida. Para asuntos más prosaicos, como la ingesta de alimentos, llené la isla de típicos animalillos; liebres o gansos para el monte, cangrejos y peces de colores para las costas. Si me cansaba de ver y cazar o de comer conejos, sacaba algo nuevo de la chistera. Así fue por ejemplo como nació el 'meroso', una mezcla de mero y oso que duerme en los charcos y come moras durante el día en el bajo bosque. Mi residencia es una caverna. Al fondo, cubiertos de polvo y quietud, se encuentran los elementos del globo que me trajo hasta aquí. Al amanecer y al atardecer de los días calmos distingo con claridad la silueta de un volcán de casi cuatro mil metros de alto. Yo le llamo Teide. ¿Existirá de verdad? ¿Será acaso todo lo demás también un gran San Borondón imaginado? Ya no sé si el resto del mundo es tangible o si también es hijo de mis calenturas mentales. Debo descubrirlo. Necesito entrar en contacto con algo más que mis recreaciones. Antiguamente todavía había quien intentaba llegar hasta este lugar. Incluso se hacían expediciones. “Vamos a conquistar San Borondón“, decían. Luego llegó la ciencia y aseguró sesudamente que San Borondón no existe, que es solo un espejismo, una trampa de la vista en determinadas condiciones de mar echada, sol y nubes, apenas un reflejo engañoso. Si supieran la que tengo aquí montada... Lo cierto es que he decidido desempolvar y rearmar mi globo. He tenido que hacer algunos remaches, inventando un ayudante imaginario para ello. He tomado provisiones (sobre todo mucha fruta, alguna recién creada, como el papahigo) y justo cuando termine de escribir esta primera página de mi cuaderno de bitácora, esperaré a que me tomen entre sus brazos los alisios. ¿Con qué me encontraré? ¿Seguirá siendo tan real el mundo como se dice? ¿Qué costumbres tendrán ahora los seres humanos? Ya volamos, ya somos hermanos de las gaviotas. Adiós San Borondón, desde las alturas sigues siendo irreal y hermosa. Y así ocurre. San Borondón la imaginada se pierde de mi vista. ¿Quién

la soñará ahora que yo la abandono? El globo resiste con valentía los embates del viento cruzado. Al fin echamos a volar algo más que la imaginación. Con la misma rapidez con la que se difumina mi viejo hogar, se perfila ante mí la silueta de un gigante. Creo que sé a quién pertenecen esos perfiles. Es, en efecto, aquel que yo llamo Teide. Me acerco a su cumbre nevada. Hace frío en lo alto de este gigantesco templo de fuego eterno. Pero todo es tan bello que me olvido hasta del tiempo. De repente, un zumbido hace vibrar la canasta. Me pongo en alerta, despliego el catalejo y busco el origen de la amenaza. Cuando quiero reaccionar ya es demasiado tarde. Carezco de soltura y maniobrabilidad. Son las desventajas de ir en un globo remendado por un sastre irreal y con escasa práctica. Un pájaro infernal de color blanco y verde ha pasado tan cerca que pierdo el control sobre mi frágil aeronave. Giramos tanto que el mundo se ha convertido en una espiral. Lo último que pude ver fue el tatuaje que la bestia lucía en su cola: “Binter“. Giro y giro. Caemos. ¡Por todos los habitantes de San Borondón! ¿Dónde caeremos? El alisio nos empuja hacia los mares y tierras del Este, un lugar jamás oteado por mi oxidado catalejo. ¿Será este mi fin, trabucado por un mal aire? El descenso es un episodio prolongado y angustioso. Un gesto afortunado me ha permitido estabilizar el globo y frenar la caída en picado, pero seguimos descendiendo rumbo al poniente. Las medianías frondosas de las islas de mayor altura dejan paso a territorios desérticos. ¿Quién los habrá imaginado así? ¿Una mente perezosa? No creo, aunque una primera apariencia lo dé a entender. Son bellos, rotundos, paisajes desnudos y primigenios rodeados de aguas transparentes como el sueño de un chinijo. Algo llama mi atención antes de enriscar. Horrendas y enormes torres de hierro salpican el océano circundante. Los tenebrosos ingenios dejan un rastro marrón, una especie de revoltura. Actúan igual que perros rabiosos mordiendo las entrañas del mar. Tienen bandera, como los barcos piratas: “Repsol“. En los alrededores se distinguen también manchas negras dispersas, 'hilillos' que ascienden a la superficie. Ignoro qué son, pero contemplo a los cardúmenes de peces y a los cetáceos alejándose, despavoridos. Caemos, impactamos, aterrizamos, nos rompemos. Somos un amasijo informe de telas, mimbres y cuerdas y un hombre asustado. Estamos en lo alto de un cráter. Me arrepiento de haberme ido de San Borondón. Por lo que he visto, hay muchas gentes que tienen la mente manchada de negro aquí afuera. Nada bueno pueden imaginar. Debo rearmar el globo y regresar. Ay, ¿dónde se meterá mi ayudante remendón cuando lo necesito?

Gregorio Cabrera, Periodista y director de www.diarioatlantida.com 12


ABCSUB

FOTO: FRANCIS PÉREZ www.uwatercolors.com TEXTO: MARIO M. RELAÑO http://hisaetuvalu.wix.com/mariomrelano

CONTEMPLA Y ¡CUÉNTAME! Podría ser tierra o viento, podría incluso ser mar; podría ser ese ensueño que me acompaña cada noche desde que era niño, cuando las noches se vuelven tan oscuras sin estrellas y en el que sobrevuelo la vida de todos y consigo navegar sin barco y sin agua y volar sin aire. Sin rumbo. Podría ser el conjunto de los sueños de todos los habitantes de cualquier planeta diminuto envueltos en agua, en aire, en nubes azules en lugar de blancas y algodonadas. Podría ser un dios bonachón y barbudo o un niño negro que juega solo mientras espera que alguien le tire la pelota y así convertirse en el Leo Messi de su pueblo. Podría ser ese momento que está por llegar y que si llega dejará de ser utopía; podría incluso no llegar pero sería igual de hermoso porque sería mi momento. Podría tener lugar en cualquier instante aunque yo no estuviera, pero estoy seguro que tú, más tarde, me lo contarías. ¡Por qué ocultar algo tan hermoso! Sea o no sea, míralo con detenimiento y descríbeme qué ves. ¿No te parece magnífico? ¿No crees que podrías alcanzarlo con la punta de tus largos dedos aunque al final jamás lo lograrás? Lo más increíble es que siempre estará ahí para que lo contemplemos y si acaso un día amanece nublado en tu despertar, seguirá estando de alguna forma para que recrees en ti otra mañana más llevadera, donde el café sepa realmente a café y donde los buenos días vengan siempre acompañados de sonrisas para que de una vez por todas sean auténticos buenos días. Mira atento... ¿no crees que debajo de esa capa transparente puede haber un mar? Un mar. Una especie de océano de actividad mental cargado de ideas. ¿No te da miedo? ¿Y si acaso esas ideas se escapan y consiguen envejecer aún más

esos rostros absortos que dejan pasar sin más el tiempo esperando la muerte? ¿Y si, al contrario, cierro los ojos y al abrirlos ese océano se convierte en un mar gigante donde el agua sólo es agua y donde no hay otra vida que la propia vida del mar? Pregúntate cuánto cuesta un sueño. Sueña el más caro y dime: ¿qué viste?, ¿no divisaste el mar? ¿Acaso no es enigmático su juego permanente con el horizonte? Mira al mar. ¿No te parece bello sin necesidad de inventarnos nosotros otra forma de (a)mar? No supo jamás el hombre embellecerlo más de lo que ya estaba.

13


THAis HAEsMAsToMA

“Gasterópodos marinos de Lanzarote” La naturaleza insular es increíblemente amplia. Solo hay que pararse un poco y observar, a veces con una lupa, para descubrir la diversidad que ofrece hasta en lugares tan insignificantes como pueda ser un puñado de arena de la playa. Nuestra finalidad es difundir una parte de ese Lanzarote desconocido y en el que pocas veces reparamos.

Thais haemastoma Stramonita (Thais o Púrpura) haemastoma (Linnaeus, 1766) – 40 / 60 mm Llamado en Canarias perrito o ca(r)nadilla, es uno de los gasterópodos más abundantes de las costas insulares. Su dieta es carnívora, alimentándose de otros gasterópodos o de bivalvos a los que perfora la concha con secreciones ácidas y usando los dientes de la rádula (estructura entre la base de la boca y la concha de los moluscos que está especializada en raspar el alimento). Las telas teñidas de púrpura fueron muy apreciadas

en todo el mundo antiguo. Su uso era exclusivo en las vestimentas de la realeza, altas dignidades o alto poder religioso (purpurados). Los fenicios conservaron durante mucho tiempo el monopolio de su fabricación y comercialización, así como también los secretos del teñido, que con los años fue aprendido por griegos y romanos. Estos últimos controlaban su búsqueda y comercio incluso con expediciones militares. Los Thais Haesmastoma tenían en su interior ese color. Se extraía rompiendo o prensando los caracoles y, por efecto del aire y de la luz, pasaba a ser finalmente púrpura tras un proceso de oxidación; el color final del tinte era inalterable ante la luz. La propiedad del tinte de no decolorarse, lo hacía un artículo comercial de lujo, muy apreciado por los romanos. El esfuerzo era ingente. Cada molusco no daba más que una gota de tinte, por lo que la obtención de treinta gramos de esta sustancia demandaba la muerte de unos 250 000 caracoles, justificando esto el elevadísimo precio de los paños teñidos de púrpura. Texto: Lorenzo Duarte Fotografía: José María Barreto

16


...fotografia & salitre Lanzarote se ha convertido en un placer para este grupo de artistas, que con la fotografía buscan un constante estímulo lleno de emociones. Sus “kedadas” son puro reflejo artístico de cómo cada componente se expresa a través de nuestros paisajes y gentes, generando así un amplio escaparate de la isla que sin duda no pasa desapercibido en la red.

Cabreraz www.miguelcabreraphoto.blogspot.com

Sánchez Ramos www.flickr.com/photos/ory2/

www.flickr.com/groups/kdd_lanzarote

www.facebook.com/KddLanzaroteFotografia 17


.. VERgUENZA FotograFía: NU2

.

Montañas de escombros dejados por imbéciles con

la cabeza rellena de picón

y


y

orgullo

Foto: tobias Heeb / PresideNte CoUP

Campaña de limpieza de la playa de Famara, llevada a cabo por la asociación “YO LIMPIO FAMARA”.


Álber López “Reflejando emociones”

Maru Camogli

20

1º del C.F.S. de Fotografía

“Hacia el mar” 1º del C.F.S. de Fotografía


sin titulo

Fotografía: Jorge Cáceres / texto: Cristina Ibañez

Desde hace unas semanas la mar está frenética de vida. A diario nos ofrece un espectáculo grandioso, en un escenario que hierve por el incesante movimiento de innumerables cardúmenes de caballas (Scomberscombrus), chicharros (Trachurustrachurus) y boquerones (Engraulisencrasicolus). Además de grandes bandadas de Pardela cenicienta (Calonectrix diomedea borealis) que pican y se sumergen excitadas; en jerga pesquera: “averíos”. Todos son el ballet de acompañamiento de los protagonistas: los rorcuales. Estas grandes ballenas, con sus formas y elegantes movimientos exhiben una exótica danza, que aún está por comprender. Este año se ha adelantado el rorcual tropical (Balaenoptera edeni). Las aguas canarias es una de sus zonas de alimentación desde junio a octubre. Es destaca-

ble la utilidad que ofrece a nuestros pescadores artesanales de túnidos, particularmente del bonito-listado (Katsuwonuspelamis); sirva este relato de reseña: “A nosotros, nos gustan estos animales porque si ellas están o hay pardelas, puede que haya pescado, por eso nos dirigimos a la zona donde ellas están. La ballena navega con una mancha de pescado debajo; y es que, el pescado que va debajo de ella, busca la sombra que ella proyecta, así se protege de posibles depredadores. Nosotros tenemos diversas maneras para robarle esta mancha a la ballena. Una de ellas, es navegar paralelos a ella y poco a poco vamos convergiendo su rumbo para así arrastrar el pescado bajo nuestra falúa. A veces, cuando la ballena se da cuenta de que no tiene la mancha, vuelve para atrás y se lleva otra vez su mancha de pescado.”

21


MARLIN AZUL

ESPECIES MARINAS DE CANARIAS

Frente muy elevada y abrupta

Aleta dorsal alta, la altura de los radios mayores es menor que la altura del cuerpo

Presenta, aproximadamente, 15 franjas de tono azulcobalto en los laterales cuando está vivo

Espada de sección redondeada

Presenta aletas pélvicas Blanco plateado en la región ventral

Aleta caudal muy grande y abierta

BIOLOGíA Y ECOLOGíA Potente nadador, realiza grandes migraciones para alimentarse y reproducirse. Es un voraz consumidor de peces pelágicos.

CURIOSIDADES Algunos expertos sostienen que Makaira mazara es una especie distinta, basándose en el patrón del sistema de la línea lateral, mientras que otros sostienen que Makaira nigricans es la especie que habita en el Atlántico e Indo–pacífico.

FUENTE: “Guía visual de Especies Marinas de Canarias” OCEANOGRÁFICA

La aguja volona o Sara, Tetrapturus pfluegeri, es muy similar; con cuerpo muy comprimido, frente plana y el lóbulo de la aleta dorsal de altura similar a la del cuerpo. El marlín blanco, Tetrapturus albidus, no supera los 100 kg de peso y los 3 metros de longitud y también frecuenta las aguas canarias en los meses de verano. Puede alcanzar los 900 kg de peso y los 28 años de edad.

DIVULGACIóN, EDUCACIóN Y CIENCIA.

www.oceanografica.com

Protección en Canarias: Ninguna Pesca indiscriminada, pesca industrial Peligrosidad: Por proximidad

22

Longitud máx.: 5 m. Rango de profundidad: 0 a 200 m


Mensaje para

una botella Alex Solar

LA CENA DEL MECENAS (Los hechos que se relatan son verídicos. Solo se han cambiado algunos nombres).

Cada lugar remoto, cada isla de este mundo, tiene su señor feudal. El nuestro era “El Mecenas”, Salvador Tudurí, a quien los lugareños llamaban también “el Doctor”. Era farmacéutico, aunque nunca ejerció, excepto para fundar unos laboratorios con los que se enriqueció importando antibióticos de primera generación, durante la guerra. Mi amigo Ricard Reguant , chef de la capital, sabía de mi interés por conocerlo y una tarde me llevó hasta su finca so pretexto de entregar allí unas delicatessen y explicarle al Mecenas que yo podía dar más realce a la cena escribiendo una nota en la crónica social del “Island News”, del cual era colaborador. Esa noche se juntaban en su sancta sanctórum distinguidos artistas del cine nacional, pues el sobrino predilecto del Doctor había empezado a hacer sus pinitos como productor y él estaba muy orgulloso. Tras seguir entre montañas y cañaverales una senda tortuosa aparecían los dominios del señor tan reverenciado por los locales. Era una finca agrícola con un tentadero o pequeña plaza de toros, que el Doctor Tudurí había hecho construir por nostalgia de sus tierras americanas, donde pasaba la mayor parte del tiempo. Don Salvador nos esperaba enfundado en un traje de etiqueta majestuoso en su figura de galán mexicano de los años 40 que desmentía su avanzada edad. Miré de reojo las galerías con animales gigantescos disecados, leones de sus safaris africanos, gacelas y hasta un toro. En una de las tantas salas de estar nos hizo sentarnos en colosales divanes y de paso nos enseñó su colección de portarretratos en la gigantesca mesa de cristal. El Papa, el Presidente de los Estados Unidos, el de Perú, su tierra de adopción y alguna actriz hollywoodense desaparecida aparecían sonrientes a su lado. En otro de los salones,

24

más íntimo, estaban los artistas invitados, Jorge Luis Galeote, con una espesa barba que recordaba su papel en la enésima versión de El Quijote, el corpulento Jaime Berenguer, su Sancho en esa película y otros, en variados estados de etilismo, derrengados entre el mobiliario, los candelabros y los espejos de la mansión. Galeote me dirigió una mirada condescendiente y apurando un güisqui me susurró: “No te tardes demasiado en la mesa. Chhhhhist”. Seguí saludando y apretando manos desganadas en la habitación y muy pronto el Mecenas anunció que se serviría la cena. En el amplio salón de corte versallesco camareros de librea y enguantados servían apresuradamente las bandejas y tras un gesto casi imperceptible del señor todo el mundo comenzó a deglutir de manera desaforada. Ricard y yo nos miramos con desconcierto, tratando de seguirles el ritmo, pero era imposible. No me alcanzaba a explicar tanto apetito y premura en los beodos actores y su comparsa de guionistas, técnicos y alguna starlette que conformaban la troupe de invitados especiales. Hasta que, no habiendo pasado más de quince minutos del brindis inicial, el Mecenas se levantó abruptamente y los camareros comenzaron a desmontar la mesa en un abrir y cerrar de ojos. La cena había terminado. Lo que siguió fue una larguísima velada en torno del señor contando sus anécdotas, en el salón principal, lleno de obras artísticas y retratos familiares pintados por sus artistas abonados a su labor de mecenazgo. Galeote, con su rostro abotagado y famélico que lo hacía parecerse a su famosa caracterización, volvió a soplarme al oído: “Menos mal que te has perdido su colección de lepidópteros , en la huerta…”


diseño gráfico n y comunicació www.fernandobarbarin.com


mareas Junio

Julio

Agosto


ANTONIO MONTES

“jallo� jallo.1. m. Objeto que arrastra la corriente. Forma dialectal canaria referida a los objetos que suele devolver la mar a algunos lugares de la costa, en playas y callaos. Deriva de hallazgo > hallo > jallo

28


JOSE FARRAY

“SEaSCaPE_15”

29


SANTOS IÑURRIETA

“SIN_TÍTUlo” Siempre el azul de Famara en el corazón

30


MANUEL LEZCANO

"SIN_TÍTUlo" La ola de un surfero

31


MARIAJO TABAR LA ISLA DEL TIEMPO FLOTANTE

Dicen los seres humanos más longevos que existe un territorio donde el tiempo late con otro pulso, donde sólo son bienvenidos los niños, algunos interpretes de letras y un incontable número de cocineros. Toño fue el primer aprendiz de notario que entró en este espacio geográfico y que regresó para contarlo. Ocurrió de forma inesperada un sábado de otoño de sus últimos años de vida, que fueron los primeros para muchas cosas. La mañana decidió torcerse en una orgía de nubes que advertían tormenta. Las inclemencias meteorológicas nunca fueron un obstáculo para un caminante obstinado como él. Caminaba bajo la lluvia, caminaba a pesar del sol, contra el viento, entre las multitudes, por los callejones sin salida, manifestando siempre un profundo aborrecimiento hacia los taxis. Aquel día el parque olía a almendras garrapiñadas, servidas en cucurucho y con muchos bríos. Toño hizo escala en su banco preferido y levantó los brazos hacia el cielo. Tres niñas lo miraron con ese soslayo arrogante que se desarrolla durante la pubertad y que, a lo peor, se queda para siempre. Tomó aire, cerró los ojos y se inclino buscando la hierba con las manos. Repitió el ejercicio cinco veces, consciente y orgulloso de ser una rara avis. Suelen decir que los ancianos reúnen lo más catastrófico del adulto (dolor acumulado y cierto hastío con tonalidades de rencor) y también lo más insoportable de la infancia (caprichos, balbuceos, desorientación). “Nadie te enseña a envejecer, no me jodas”, solía pensar al tercer vaso de clarete, resignado al trato misericordioso y a las actitudes maternales poco convincentes. Su refugio se llamaba música. Del Carmina Burana a los boleros, pasando por el orfeón donostiarra y regresando siempre a Glen Miller. Amaba tanto como odiaba. Y eso, en un melómano ex socialista y católico, era digno de observar. El día que conoció por primera vez aquel mapa sonoro, entendió. Lo entendió todo y se lamentó de haber alcanzado tan tarde ese conocimiento. En aquel espacio nunca cartografiado, que podía ser acantilado, interior de vagina, lluvia de estrellas, casa del siglo XIX o volcán apagado, cada segundo se descomponía en vigorosas sensaciones. El aburrimiento era delicioso en aquel paraíso mental al que Toño accedió gracias a su pasión polifónica y a su hábito de interpretar los periódicos, las columnas de Arturo Pérez Reverte y algunos suplementos de información económica. Compartía isla con la pianista Alice Herz-Sommer, con una niña devora-

32

dora de novelas de misterio y con dos modelistas especializados en la recreación de batallas de la Segunda Guerra Mundial a escala 1:6. Pero había muchos más. La fronda de este hábitat permanece a salvo de las crisis bursátiles y de los desvaríos de la política internacional. La leyenda dice que hay tres formas de barruntar este lugar: después de la lluvia (cuando los perros se desorientan con el cambio de registro que experimentan los olores), en el mar y disfrutando de un silencio consciente. Toño la descubrió en medio de un concierto de una banda municipal de música. Oyó crujir la gravilla del suelo bajo sus pies y se miró la mano derecha de forma instintiva, como si no tuviera que estar allí o no fuera la misma. Desde entonces, este episodio le ocurrió varias veces mejorando notablemente su humor y aproximándolo a un sólido estado de bienestar. Toño murió habiendo comprendido el significado del tiempo, pero añorando una segunda oportunidad, algo considerablemente contradictorio y no exento de humor. En otra parte del globo terráqueo, alejada por tres husos horarios y algunos violentos desencuentros consanguíneos, vivía Elsa, que siempre fue Elsita para su familia y para todos. No sacó los ojos azules de su padre Toño, pero el color claro se entreveró con el verde materno, creando una mirada de gata pacífica y algo extraterrestre. La niña siempre tuvo una mente imaginativa pero despistada. Esos atributos se concretaron en una desmedida pasión por las palabras y en un oficio precario. Elsa creció protegida de peligros y rodeada de gente mayor. De pequeña, creía ser lo suficientemente adulta para tomar decisiones y emprender importantes funciones en el mundo: encontrar un anillo extraviado, cuidar de un gato y dominar el mundo repartiendo justicia y galletas de limón. La primera vez que se acercó a la isla del tiempo flotante fue una tarde de verano, en el cuarto de baño. Su reflejo le cogió desprevenida. La mampara de la ducha le devolvió la imagen de una persona que al principio le resultó extraña pero que reconoció al cabo de un segundo. “¿Así soy yo? Ah, pues sí”. El impacto fue tal que su querido Nene, un monigote imaginario y transparente que le ayudaba a plantar lechugas en la cocina, desapareció para siempre. Aquel día comenzó un viaje sin retorno hacia la realidad, que ella decidió compaginar con prolongadas estancias en aquella isla de verdades, cascadas y siluros.


DANIEL FERNANDEZ

“MalTHUS_EN_TRajE_DE_BaÑo” ¿Me gustaría estar en esta playa? Salvo para caminar vestido, no soy mucho de frecuentarlas. Hay muchas razones para observar con detenimiento este pedazo de mar atestado con 18 congéneres, pero muchas menos para visitarlo. Por ejemplo, un anciano Robert Malthus, ataviado con calzoncillo OCEAN y barba puntiaguda, en animada charla sobre la pesca (también los pesimistas tienen sus momentos de asueto). O un calvo detestable y sonriente que ha sacado su panza a solear mientras ejercita sus brazos. El Pantocrátor de nuestros días. Empecé a mirar a estos bañistas por sus miserias descubiertas. Es lo que hace todo hijo de vecino en las playas nudistas; lógico, son menos las ocasiones. Y quedé asombrado por la variedad en el dibujo genital, asombro que se extendió al resto de extremidades. Lo único decente que se puede hacer en una playa es cerrar los ojos y sentir el sol. Si lo hiciese en ésta, me perdería el espectáculo. Francisco Arroyo

33


ALEJANDRO TOSCO

“al_aZUl_DEl_aTlÁNTICo” Son arquitecturas del imaginario, metáforas poéticas del deseo y de la utopía. Una Mirada artística con Interrogaciones sobre la fragilidad y precariedad de lo natural. Nos olvidamos de la palabra naturaleza El rito y el mito, la exaltación de la belleza y de la fragilidad que hacen derivar alusiones a la espiritualidad, al alma creativa y a la sobre expoliación de lo natural. Pieles plastificadas de belleza de aromas y de necesidad......, creando armazones o estructuras de red, expresivas, visuales, sencillas y sensibles.

34


dise単o: www.fernandobarbarin.com



Revista NU2 · Nº33